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OBRA APARICIONES de Cristina Pacheco

OBRA DE TEATRO.
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' Apaxiei don aes) MF cristina Pacheco (La antigua casona esté dividida en tres viviendas, A las puertas de la dltima, sefalada con la letra c, Adela y Rosalfo despiden a Celia y Martin: dos de los vecinos que los acompafiaron en la improvisada celebraci6n.) Celia. Ahora si, que pasen buenas noches, y otra vez gracias. ‘Adela. ;Pero de qué? Lo bueno es que jalamos todos parejo. Martin. Si, Adela, pero lo que sea de cada quien la idea fue suya. Celia. Y la explico tan bien que yo les juro que hasta me la cref. Cristina Pacheco Fue lo bueno porque cuando uno de los periodistas me (1941-) pregunts si deveras habia visto a la nia, le dije que si y De ee ea eee Nala Mochas, Guanajuato. Ha ejercido . Por poco se me sale la risa cuando dijiste que tus hijos, Se jugaban con la nifia en el patio. en diferentes publicaciones Mi apuracién era que les preguntaran a los escuincles de periodisticas como El Popular, al lado y que metieran la pata. fades, ESol de Mexico, Si, es cierto. ;Quién los dejé entrar aqui? Nadie. Llegaron solitos. ;Qué no conoces a los chamacos? Asf son de curiosos. . Pero a ésos se les pasa la mano: se encajan. Cuando Nacié en San Felipe Torres Jomada y en las revstas Sucesos ppara todos Siempre! Narradora, conductora y iban a tomamnos la foto, Iuego luego se metieron porque auionista del programa popular querian salir. Aguinos océ vivir, que se 2Y qué? Entre mas personas se pongan de nuestro lado transmite por Canal Once TV elon Vecbie taco ai eon nines México. Entre las distinciones El que no se present6 para nada fue el administrador. San be Say No, ni se va a presentar. Es bien coy6n. sSe acuerdan del Se erode Ee dia en que le eché la bronca? aire ceene es veo Estaba palido. como entrevstadora en 1975 Pero cémo no, si mi viejo se le fue encima con el yen 1985, ademas del premio martillo. La verdd, yo también me asusté. Manuel Buendia en 1992. He Porque td te asustas de todo. Ademés, no iba a pegarle. Publicado Pra vir oa (983), Pero él no lo sabia. (Su expresin desaparece cuando se ote eon ee palpa las bolsas del vestido.) azotea (1986), Laitima noche 2Qué te pasa, comadre? ;Qué se te perdi? del tigre (1987) entre otros. El recorte del periédico que me dieron. {7% no lo trais, Tiene publicadas entrevstas Martin? en Testimonios y conversaciones No. Lo vi en la mesa y pensé que ta lo habjas agarrado. Ses) Fae All estard, no se apuren. Como en la casa no tenemos ee re ee % o . (Dandole un codazo a su mujer.) xCémo que no tenemos nal thule Marde hasten nifios? Y entonces aquélla aqué es? Martin, Sf, comadre, no se le vaya a olvidar. La duefia todavia puede venir. Rosalfo. No lo creo. Si acaso mandard al administrador. Ah, pero si hablamos con él, que sea frente a un abogado y con papeles. Digo, porque no vayan a salimnos con que siempre no nos venden la casa. ‘Adela. De eso no tengo miedo. Con todo el relajo que se armé, no creo que haya nadie interesado en meterse aqui. Celia. Dios te oiga, comadtre. Adela. Yo creo que ya nos oy6. (Se persigna.) Rosalio. (Mirando hacia la vivienda marcada con la letra a.) Hijole, aquéllos ya pusieron su mtsica. Adela. Estdn contentos. ;A poco ti no? Rosalio. Pues si, pero ya es bien tarde y como que ya es hora de dormir, sno? Martin, (Dandole un golpecito en el hombro a su esposa.) Orale, chaparra, ya despidete. Hasta mafiana y otra vez, gracias. (Adela y Rosalio entran en la habitacién. De paredes altisimas y muy amplias, hace Jas funciones de sala-comedor y taller. Sobre la mesa, donde quedaron vasos y botellas, hay algunos periédicos.) Rosalfo. (Con un recorte en la mano lee en voz alta.) “Para proteger el eterno descanso de una nifia aparecida, tres familias lograron impedir la demolicién de una antigua casona. Se convertiran en propietarios.. (Deja el recorte y sonriendo se vuelve a su mujer.) {Qué barbara eres! sCémo se te ocurrié lo de la nifia aparecida? No se me ocurrié nada, s6lo recordé lo que mi abuela nos contaba cuando éramos nifios: que en el patio se aparecfa todas las noches el Anima de la nifita con la esperanza de encontrar a sus padres. lio. ;Quiénes eran? Segtin mi abuelita, nadie lo sabia. (Suspirando.) Cuando se enfermé le dio por decienos que la nifia aparecidla jugaba con ella todas las noches y que ésa era la sefial de que iba a morirse. Pobrecita. Pues qué bueno que te conté esa historia. Gracias a que la recordaste nos quitamos de encima un broncén, (Vuelve a tomar el recorte y lee en voz alta.) “No podemos permitir que esta casa sea demolida para hacer un estacionamiento porque entonces el dnima de la nifia no tendré Jamas descanso, dijo emocionada Adela Suarez, quien ademés asegur6 que frecuentemente conversa con el fantasma”. :Qué te parece? Ya eres famosa Adela. _sFamosa? Si, cémo no. Rosalio. Oyeme, saliste en la tele y en los periddicos. ;Ya viste tus fotos? ‘Adela. Salimos todos, téi también, (Se acerca a la mesa y toma otro recorte.) Mira noms a Rodrigo, el hijo de Celia, haciendo cuernos con la mano. Que no se nos vaya a revolver este recorte con los demas. Le prometi a mi comadre guardarselo. Rosalio. (Al ver que Adela se dirige a la puerta.) jA poco vas a llevarselo? ‘Adela. No, es que me dieron ganas de ir al baito. ;Vas conmigo? Me esperas afuerita. Rosalfo. (Burlén.) 3A poco tienes miedo de que se te aparezca la nia? ‘Adela. (Cruzando una pierna.) No, cémo crees. Rosalfo. Entonces spor qué quieres que te acompafie? ‘Adela. Total, me voy sola. (Desde la mitad del patio.) ;Menso! Rosalio. ;Miedosa! (A solas, vuelve a mirar los recortes y a leer en voz alta.) “... porque entonces el dnima de la nifia ya no tendra jams descanso...” (Mueve la cabeza y rfe.) {Qué puntadén se avent6 mi vieja, qué bruto! {La luz del amanecer entra por la ventana de la recémara conyugal. Adela se incorpora en el lecho y toma el despertador que esta sobre e! burd.) Rosalio. (Somnoliento.) ;Qué haces? ‘Adela. Ver la hora. Todavia es muy temprano. Duérmete otro ratito Rosalio. (Pasandole el brazo por los hombros.) TU también, descansa. ‘Adela. No tengo suefo. Rosalio. (Resignado.) Ahora, zqué te preocupa? Adela. Nada, Solo estaba pensando que si nos vamos a quedar aqui, deberiamos demoler estos cuartos, son muy incémodos frios en el invierno. Rosalio. (Sonriendo.) Y a la nifia aparecida gcrees que el cambio le guste? ‘Adela. (Levanténdose.) Ay, deja ese cuento. Ya me fastidi6. Hace dias y dias que nadie habla de otra cosa. Punto, ;se acabé! Rosalio. (Sacando la cabeza de entre las sabanas.) ;Vas al bafio otra vez? ‘Adela. _ No, pero si asf estoy, ni descanso ni te dejo dormir. Mejor aprovecho el tiempo en alzar el tiradero. Rosalio. No exageres, ni que fuera tanto. ‘Adela. No, pero como me toca planchada... Andale, duérmete: al ratito vengo a despertarte. (Sale. El reflejo de un anuncio callejero ilumina la habitacién principal. En la penumbra, Adela avanza hasta la mesa. Al tomar la botella tia un vaso. Cuando se inclina a recogerlo ve en el suelo un recorte de peridico donde esta su fotografia. Mientras la observa se va haciendo mas precisa en el papel la figura de la nifia que, vestida de blanco, le sonrie.) stn Pacheco, “Aparciones’ en La Jornada, domingo 10 denoviembre de 1996, p.60. ~

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