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Oración por la Shejiná y Sanación

El documento discute la importancia de orar primero por la Shejiná (la Fuente Espiritual) cuando hay dolor o carencia, ya sea personal o de otra persona, porque toda carencia proviene inicialmente de una carencia en los Mundos Superiores. Explica que Moshé le enseñó a las generaciones futuras a orar de esta manera cuando pidió sanación para su hermana Miriam.

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Oración por la Shejiná y Sanación

El documento discute la importancia de orar primero por la Shejiná (la Fuente Espiritual) cuando hay dolor o carencia, ya sea personal o de otra persona, porque toda carencia proviene inicialmente de una carencia en los Mundos Superiores. Explica que Moshé le enseñó a las generaciones futuras a orar de esta manera cuando pidió sanación para su hermana Miriam.

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Al final de la porción de 

Behaalotjá dice: “Moshé clamó al Creador”. Las palabras con


las que clama son las que se usan en Yedid Néfesh que cantamos en la tercera
comida de Shabat; El na refá na la, “Por favor, Dios, cúrala por favor”, refiriéndose a su
hermana Miriam quien tenía lepra. En su comentario, Rabí Yitsjak Isaac de Komarno
comienza la discusión con un deseo de entender por qué la palabra na, “por favor”, es
usada dos veces.

Él escribe que su maestro le dijo que todas las oraciones que hagamos sólo deben ser
para la Shejiná. Eso significa que hay otra realidad que influye en nuestro mundo, pero
sólo existe en el mundo real dónde está presente el concepto de la Shejiná, nuestra
Madre Celestial, nuestra Fuente, la cual está sufriendo. Sufre debido a la oscuridad
presente en nuestro mundo, al dolor que existe en nuestro mundo y al hecho de que
aún no estamos en el Guemar HaTikún, es decir, el Final de la Corrección. Por eso
tenemos que comenzar a conectarnos con ese otro mundo y ninguna de nuestras
oraciones debe ser algo de este mundo. Aun cuando una persona esté enferma, no
debe orar por el hecho de estar enferma. Aun cuando una persona tenga carencias, no
debe orar por el hecho de no tener sustento. ¿Por qué? Porque una persona tiene
carencia de salud o sustento en este mundo debido a una carencia en la Shejiná.

Toda carencia presente en la vida de una persona sólo proviene del hecho de que hay
una carencia en los Mundos Superiores. Entonces, ¿por qué una persona se enferma
realmente? La única razón es porque está destinada a ser despertada y recordar que
hay alguien que sufre más dolor que ella. El propósito de la enfermedad, la carencia y
el dolor es una llamada de atención para que veamos más hacia arriba y nos demos
cuenta de que nuestro trabajo está centrado en el lugar incorrecto.

Por lo tanto, ya sea para nosotros o para alguien más, la oración nunca debe ser:
“Sana a esta persona”, sino: “Por favor, Dios, permite que mis oraciones cubran la
carencia en la Shejiná”. Porque sabemos que si esa carencia está cubierta, la
manifestación de esa carencia en nuestro mundo físico también lo estará.

Por esa razón, lo primero que debemos entender es que a partir de este momento,
cuando sea que oremos, tenemos que entender que sólo hay una razón para la
carencia, el dolor o la enfermedad: La Shejiná, la fuente espiritual, tiene una carencia y
se manifestó en nuestro mundo. Por consiguiente, nuestra meta no es que una
persona determinada o nosotros seamos sanados. Nuestra meta es que
la Shejiná tenga cubierta esa área. Si corregimos el Mundo Superior, laShejiná, con
esta conciencia de oración, todo lo que está por debajo se arreglará también.

Ahora, con respecto a esto, Rabí Yitsjak Isaac de Komarno dice algo maravilloso que
espero podamos recordar. Él dice que todos los milagros que produjo el Baal Shem
Tov —el hecho de que era capaz de revivir a los moribundos, sanar a los ciegos y a
las personas infértiles— no provenían de su grandeza, pureza, sabiduría o conexión
con la Luz del Creador que él tenía. El Baal Shem Tov produjo estos milagros porque
nunca oró por una persona, siempre oraba porque laShejiná estuviese plena.

Cada uno de nosotros tiene la capacidad para producir milagros increíbles tal y como
el Baal Shem Tov lo hizo, pero sólo si hacemos este gran cambio de conciencia que
consiste en nunca orar por nosotros ni por otra persona, y saber que estas carencias,
ya sea que estén en nuestra vida o en la de alguien más, son sólo un efecto de la
carencia que está en la Shejiná. Cubrir esa carencia presente en la Shejiná es nuestra
meta y oración cuando leemos el Zóhar o en cualquier otra conexión que hacemos.

Rabbi Yitsjak Isaac de Komarno continúa diciendo en su comentario que él sabe que
en realidad no podemos hacer eso todo el tiempo. A veces una persona se entristece
o deprime tanto que no pueden concentrarse. Estamos tan envueltos en nuestra
tristeza que no podemos pensar en el dolor de la Shejiná. Él también dice que aun
cuando una persona sienta su propio dolor, también debe sentir el dolor de la Shejiná;
esta persona debe decir: “Creador, mi dolor es grande, sin embargo, también siento el
dolor Celestial y, por eso, te pido que sanes ambos”.

Entonces, cuando por primera vez se menciona en la Torá una oración real de
sanación, ¿qué dice Moshé mientras está de pie al lado de su hermana enferma? “Mi
oración es que la Shejiná sea sanada”. Moshé sabía que la razón de la manifestación
de la lepra en su hermana era porque había una carencia en el orden Celestial. En
consecuencia, su primera oración fue por la Shejiná. Pero Moshé también dice que
siente un gran dolor por su hermana y por eso su oración también es por ella, el
segundo na. Él dice: “Quiero que también ella sea sanada”. El na refá es el primer por
favor, “Mi primer deseo es cubrir la carencia en la Shejiná”. Luego, na la o segundo por
favor, “Mi hermana Miriam tiene lepra. Permite que la sanación de la Shejiná luego
fluya hacia ella”. Aquí Moshé nos enseña a todas las generaciones siguientes cómo se
ora. Esta es la primera vez que se menciona una oración real por otra persona en la
Torá.

Cada vez que hay dolor, sea personal o de alguien más, lo primero que debemos decir
es: “Quiero que esta oración, estudio y Luz que estoy revelando a través de mi acción
espiritual sanen a la Shejiná. Y en segundo lugar, quiero que también me sane a mí o
a esta persona por la que estoy orando. “El na refá, ‘Por favor, Creador, sana a
la Shejiná’, na la, ‘y luego a esta persona y también a mí’”. Todos los milagros que el
Baal Shem Tov trajo a este mundo y los que nosotros podemos traer vienen de esta
conciencia. 

Debemos luchar por ella. Debemos orar por ella. Debemos pedirla.

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