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Fátima y Rusia

Descripción de los acontecimientos y calamidades actuales a la luz del mensaje de Fátima
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FLAVIO MATEOS

FÁTIMA Y RUSIA

La consagración pedida por la Virgen de Fátima


y la misión providencial de Rusia en el triunfo
del Corazón Inmaculado de María
contra el “Nuevo Orden Mundial” anticristiano.

FÁTIMA Y RUSIA
Ediciones Reacción
Copyright © Flavio Mateos 2022
Argentina.
Con las debidas licencias.
ISBN 9786500390971

1ra. Edición – Abril de 2022


fatimayrusia@[Link]
[Link]

Realización de cubierta: Ana de Valle

Este libro no puede reproducirse, total o parcialmente, por ningún método gráfico, electrónico o
mecánico, incluyendo los sistemas de fotocopia, registro magnetofónico o de almacenamiento y
alimentación de datos, sin expreso consentimiento del editor.

Ediciones REACCIÓN
“El catolicismo es el antro de la reacción”
(Nicolás Gómez Dávila)
Veni Sancte Spiritus
Reple tuorum corda fidelium
Et tui amoris in eis ignem accende.
“Yo soy rey.
Yo para esto nací y para esto vine al mundo,
a fin de dar testimonio a la verdad.
Todo el que es de la verdad, escucha mi voz”.
Jn. 18,37.
“Si permanecéis en mi palabra,
sois verdaderamente mis discípulos,
y conoceréis la verdad,
y la verdad os hará libres”.
Jn. 8, 31-32.

DEDICATORIA
-Al Sagrado Corazón de Jesús, nuevo Lábaro de Salvación,
Resplandor de la luz eterna, espejo sin mancha de la majestad de Dios,
Imagen de su bondad, horno ardiente de caridad y Salvación del
mundo;
-al Corazón Inmaculado de María, Refugio de los pecadores,
Consuelo de los afligidos, Auxilio de los cristianos, Vencedora de todas
las herejías y Reina del Santo Rosario;
-al glorioso San José, Protector de la Iglesia Universal y terror de los
demonios;
- a San Miguel Arcángel, Príncipe de la milicia celestial;
-a San Pablo, Primogénito de los conversos, Apóstol de Cristo
crucificado;
- a San Ignacio de Loyola, el Santo más calumniado de la historia,
modelo de Miles Christi;
- a San Francisco de Sales, Patrono de los escritores católicos;
-a San Luis María Grignion de Montfort, apóstol de fuego de la Cruz
y de María;
-a San Pío X y Santa Teresa del Niño Jesús, el Papa y la Santa más
grandes de los tiempos modernos;
-a San Andrés Apóstol y San Nicolás de Bari, Santos patronos de
Rusia;
-al Santo Cura de Ars y al Santo Padre Pío de Pietrelcina, modelos
del sacerdote de Cristo crucificado;
-a Monseñor Marcel Lefebvre, Monseñor de Castro Mayer y Don
Francesco Putti, Heraldos de Cristo Rey y de la Tradición contra el
modernismo del Concilio Vaticano II;
-a los Padres Leonardo Castellani y Julio Meinvielle, y a Jordán
Bruno Genta, honra de la Patria Argentina;
-al Santo Padre que en el futuro consagre Rusia al Corazón
Inmaculado de María;
-a la Reina Isabel la Católica, baluarte de la Hispanidad por quien
rezamos el Credo y lo hacemos en la noble lengua de Castilla;
-al Gral. Francisco Franco y los que combatieron y fueron
martirizados en la Cruzada Española contra el comunismo;
-al exarca Leonid Feodorov, primer mártir católico del comunismo
soviético;
-a Aleksandr Solzhenitsyn, símbolo de la resistencia contra el
comunismo;
-a mis hermanos los pobres, los enfermos y los que siguen el camino
de la infancia espiritual, que no se bastan a sí mismos;
- a los que han de dar la vida por Cristo, en la próxima gran
tribulación.

ÍNDICE

INTRODUCCIÓN
ELLA SOLA ES NUESTRA ESPERANZA
“DIOS NO MUERE”
UNA OPORTUNA PANDEMIA PARA EL NUEVO ORDEN
MUNDIAL, FIGURA DEL REINADO DEL ANTICRISTO
ANUNCIOS Y PROFECÍAS
EL APOCALIPSIS Y EL TIEMPO PRESENTE
CHINA PROPAGARÁ EL INCENDIO
VATICANO Y GOBIERNO MUNDIAL
HACIA EL GOBIERNO MUNDIAL
EL MENSAJE DE FÁTIMA Y SU SIMBOLISMO
EL PEDIDO DE CONSAGRACIÓN DE RUSIA
MILENARISTAS CONTRA FÁTIMA
LA RESPUESTA DE LOS PAPAS AL PEDIDO DE LA VIRGEN
DE FÁTIMA
LOS ERRORES DE RUSIA
UTOPÍA
UNA SELFIE DE LA REVOLUCIÓN
LA VERDADERA REVOLUCIÓN
PALABRAS DE MUERTE
REVOLUCIÓN DE OCTUBRE EN LA IGLESIA: EL
DRAGÓN ROJO SE INSTALA EN ROMA
1929, REVOLUCIÓN EN LOS ESTADOS UNIDOS Y PEDIDO
DE CONSAGRACIÓN DE RUSIA
LA “SANTA RUSIA”
¿QUÉ MISIÓN TIENE RUSIA EN LA HISTORIA?
RUSIA EN LA ACTUALIDAD
LA CONSAGRACIÓN PENDIENTE
EL TRIUNFO DEL CORAZÓN INMACULADO SERÁ A LA
VEZ UN TRIUNFO DE LA IGLESIA
LA BATALLA DECISIVA
ANEXOS
BIBLIOGRAFÍA
AGRADECIMIENTOS

“El futuro de nuestra civilización, de nuestras libertades, de nuestra propia


existencia, pueden depender de la aceptación de los mandatos de la Virgen”.

William Thomas Walsh (1891-1949)


Nuestra Señora de Fátima.

“Nuestra única esperanza de paz mundial se encuentra en el Mensaje de


Nuestra Señora de Fátima”.

Douglas Hyde (1911-1981)


El mensaje de Fátima, 10 de octubre de 1951.

“Cuando parece que los cimientos del mundo ceden y se descompagina


totalmente la estructura íntegra -como pasó, por ejemplo, en el siglo XIV -
entonces el sabio lee el Apokalypsis y dice: “Todo esto está previsto y mucho
más”.

Padre Leonardo Castellani (1899-1981)


El Evangelio de Jesucristo.

“Un mundo que ha apostatado oficialmente de la Verdad y de la Gracia


corre por pendiente propia a su disolución final, y por lo tanto al
comunismo”.

Padre Julio Meinvielle (1905-1973)


El comunismo en la revolución anticristiana.

“Lo primero es ser objetivos y ver la realidad tal como se nos presenta. Tal
como es. Es evidente que la corriente de la historia universal y nacional, si
la consideramos desde una perspectiva humana, va a desembocar
inexorablemente en el Comunismo ateo y materialista, instrumentado por el
Poder del Dinero”.

Jordán Bruno Genta (1909-1974)


El Nacionalismo Argentino.

“Y con el objetivo de poner fin a este asalto infernal, ¿no convendría


obedecer el deseo explícito de la Virgen María en Fátima, de consagrar
nominalmente a Rusia a su Corazón Inmaculado?”

Monseñor Marcel Lefebvre (1905-1991)


Carta al Cardenal Ratzinger, 17 de abril de 1985.

“Si atendieran a mis deseos, Rusia se convertirá y habrá paz; si no, ella
esparcirá sus errores por el mundo promoviendo guerras y persecuciones
contra la Iglesia. Los buenos serán martirizados, el Santo Padre tendrá
mucho que sufrir, varias naciones serán aniquiladas”.

La Virgen María en Fátima, 13 de julio de 1917.

“Hazle saber al Santo Padre que siempre estoy esperando la Consagración


de Rusia a Mi Inmaculado Corazón. Sin esa Consagración, Rusia no podrá
convertirse, ni el mundo tendrá paz”.

La Virgen María a sor Lucía, mayo de 1952.

“Que sepan los enemigos de la Iglesia que, llenos de confianza, se


entusiasman de todo lo que viene y que, contando con ciertos eventos,
próximos o lejanos, sólo Dios lo sabe, que ellos sepan bien que los fariseos y
sus amigos también estaban entusiasmados por la muerte de Cristo como si
ellos hubiesen obtenido el triunfo; ellos no se apercibieron que esta muerte
era el origen de sus completas derrotas”.

Pío IX, 20 de septiembre de 1874.

“Un día veréis la estatua de la Inmaculada en el centro de Moscú, en lo más


alto del Kremlin”.

Padre Maximiliano Kolbe (1894-1941).

“Al fin mi Corazón Inmaculado triunfará. El Santo Padre me consagrará


Rusia que se convertirá y será concedido al mundo un cierto tiempo de
paz”.

La Virgen María en Fátima, 13 de julio de 1917.

“Rusia será católica”.

R.P. Gregorio Agustín María Shuvalov (1804-1859),


Inscripción en la lápida de su tumba en el
cementerio parisino de Montparnasse.
Icono ruso de la Virgen de Fátima, venerado en la
Iglesia Católica de San Juan Bautista de Tsarskoe Seló
(San Petersburgo, Rusia).
INTRODUCCIÓN

“La cosa está clara. Se trata de elegir entre la luz y las


tinieblas y cada uno tiene que tomar partido”.
G. K. Chesterton

“…y no agites tu espíritu en tiempo de la oscuridad”.


Eclesiástico, II, 2.

“Porque no nos ha dado Dios espíritu de timidez,


sino de fortaleza y de amor y de templanza”.
II Tim. 1,7

“Habrá coraje cuando la fe esté viva en los corazones”.


San Pío X

Aviso: la siguiente introducción, así como prácticamente la totalidad del


libro, fueron concluidos varios meses antes de que estallara la guerra entre
Rusia y Ucrania, o, mejor dicho, el Occidente anglosajón-sionista que busca
imponernos su demencial y utópica “Agenda 2030”, satánica culminación de
los errores comunistas esparcidos por la Revolución de una Rusia que los
Papas declinaron consagrar según las instrucciones dadas por el Cielo.
Creemos que lo que hasta ahora viene sucediendo no hace sino confirmar lo
que hemos sostenido en las siguientes páginas. Y, a pesar de la iniciativa de
Francisco, adalid de la falsa paz onusiana, Rusia sigue sin ser consagrada
como lo ha pedido Nuestra Señora del Rosario de Fátima.-

Aunque no escuchamos el silbido de las balas sobre nuestra cabeza, ni nos


sacude el angustioso estrépito de las bombas cayendo en la cercanía, lo
sabemos: estamos en guerra.
Es esto lo primero que hay que advertir.
Los tiempos se acortan y nadie reacciona.

En Argentina, cuando uno se encuentra en una situación extremadamente


difícil, aparentemente sin salida, se dice: “Estamos en el horno”. Pues bien, si
actualmente estamos allí metidos, es el mejor momento para repetir lo que
cantaron los tres hijos de Judá, arrojados en el horno de fuego ardiente por
orden del rey Nabucodonosor, por negarse a adorar la estatua de oro que éste
había levantado:
“Pues justos fueron tus juicios
[…] porque en verdad y en justicia enviaste todas estas cosas
por causa de nuestros pecados.
Puesto que hemos pecado y obrado inicuamente,
apostatando de Ti y en todo hemos faltado;
no hemos obedecido tus preceptos
ni los hemos observado;
no hemos obrado según habías dispuesto
para que fuésemos felices”.
(Daniel, 3, 28-30)
Haciendo tal, reconociendo la verdad y nada más que la verdad, estaremos
en inmejorable situación para esperar que la Misericordia divina nos libere,
como lo hizo con aquellos tres jóvenes que esperaron contra toda esperanza y
triunfaron de sus enemigos.
En efecto, como dijese San Gregorio Magno (en su magistral comentario al
Libro de Job): “Pronuncia insensateces contra Dios, quien estando bajo los
golpes del castigo divino, busca justificarse a sí mismo. Si se atreve a afirmar
soberbiamente de sí que es inocente, ¿qué hace sino denunciar la justicia del
que le hiere?”. Porque, en efecto, todo lo que está pasando hoy en el mundo
ocurre por permisión de Dios. Y lejos de esperar de nosotros una estoica
quietud budista, desea que, reconociendo que no somos lo que debemos ser,
peleemos por ello, porque nada que hagamos por la Iglesia será suficiente si
no combatimos primero al interior de nuestra alma, por imitar a Jesucristo. La
Iglesia se hizo con santos y se deshace porque no los hay.
Por eso no nos pretendemos ilusos paladines de espadas flamígeras,
cabalgando sobre briosos corceles y acorazados por relucientes armaduras
medievales, al son de épicas bandas sonoras: fantasioso, febril, socorrido y
ostentoso clisé de los compadritos que constituyen el fariseísmo
tradicionalista, implacables vengadores que se guarecen tras la fachada de la
pureza ornamental y pseudo-doctrinal, cual sepulcros blanqueados. Sin
timidez pero sin ampulosidad osamos ubicarnos en las filas de los simples y
miserables combatientes de la Iglesia militante, con la cruz a cuestas, el
rosario en la mano y la mirada puesta en el Crucificado. Desde ese lugar,
donde la audacia es hija de la infancia espiritual, con el buen humor de los
hijos de la Reina de los Mártires, ofrecemos este libro que esperamos ayude al
lector a darse cuenta, allí en el lugar donde Dios lo ha puesto, de que debe
tomar parte activa en esta santa guerra contra el poder de las tinieblas en la
cual estamos involucrados.
Así, sacudidos de la tentación de la amargura de este decadente fin de una
época, diremos con San Bernardo “Invoca a María”: “No te extraviarás si la
sigues, no desesperarás si le ruegas, no te perderás si en Ella piensas. Si Ella
te tiende su mano, no caerás; si te protege, nada tendrás que temer; no te
fatigarás, si es tu guía; llegarás felizmente al puerto, si Ella te ampara”.
Sin embargo, el escepticismo de los días confinados nos hace
preguntarnos: “¿Hacer un libro? ¿Para qué? La gente ya no lee nada”.
Esta cuestión nos ha sido presentada a nuestra mente, una y otra vez, por la
propia experiencia y la aprensión respecto a un mundo de distraídos y
cansados mirones de pantallas, apenas lectores de las redes sociales o de las
noticias mediáticas, de ensimismados corresponsales que no corresponden, de
católicos apoltronados, apagados y cohibidos, desconsiderados o abrumados,
incluso despojados ya -¿puede sorprendernos?- de toda ambición de santidad.
¿Habremos trabajado en vano? ¿Nuestro obrar habrá sido inútil? No es
infrecuente que a un libro que demandó dos años de trabajo, se le dediquen
dos minutos de atención. ¡Estamos tan apurados! Decimos que la gente no lee,
o lee a cuentagotas y distraída, y nos referimos a la “gente propia”, la que aún
resta disidente y reactiva frente a las aplastantes maniobras totalitarias del
mundo moderno, obra del maligno. Hay un cansancio que se advierte en
muchos que han bajado la guardia, o se desvían en busca de respuestas
inexistentes o esperanzas meramente humanas. Un cansancio hecho de
saturación de noticias -siempre malas, cada día peores-, de horizontes cada
vez más oscuros, de necesidades cada vez más imperiosas, de situaciones
crecientemente angustiantes, que llevan a replegarse para no enterarse de nada
que pueda implicar un compromiso personal, siempre riesgoso. La gente huye
de la verdad, ¡es peligrosa!
Desde hace dos años el mundo no deja de preguntarse: ¿qué está pasando?
Respondamos sin vueltas: Fátima.
Desde hace dos años el mundo se pregunta angustiado ¿qué va a pasar?
Respondamos con simpleza: el Apocalipsis.
Castigo y esperanza, penitencia y confianza, todo eso a la vez. “Resistid
firmes en la fe”. ¿Alguien tiene una consigna mejor que la de San Pedro?
Pero atención: resistamos en la inteligencia. Inteligencia de la fe, y de la
vida.
“¿Un libro sobre Fátima? ¿Pero eso no está ya acabado hace tiempo?”,
podríamos escuchar de boca de tantos que han dejado este tema en el archivo
de los viejos papeles desordenados: Los papeles de Fátima. “Ahora, ahora hay
que hablar de la p[l]andemia”.
Fátima está vigente. Fátima se está cumpliendo. Fátima nos demanda un
deber y, para eso, entre otras cosas, escribimos estas páginas.
Es URGENTE responder a su llamado. No tenemos otra salida de esta
situación malvada.
Nos atrevemos a prever que este libro –sin entrar a juzgar si algún mérito
tuviere, más allá del tema abordado- será desestimado, desdeñado, envuelto
“en las tinieblas y el silencio de un cofre” (para recordar a nuestro Santo de la
verdadera devoción a la Santísima Virgen) a fin de que no aparezca ni se
difunda, incluso por parte de algunos de quienes se asumen o creen partidarios
de la causa de Fátima. Quizás como el célebre aforismo de Don Marquis, nos
pareceremos al poeta: “Quien publica poemas echa un pétalo de rosa en el
Gran Cañón y espera el eco”. Muchos evitarán leerlo sin darse cuenta de que
lo están evitando. Una especie de sopor les hará olvidarlo, como si no
existiese. Nos hemos metido con un tema muy incorrecto, el Diablo teme que
obedezcamos a Ntra. Sra. de Fátima y hará todo lo posible por distraernos de
lo esencial, mientras nos somete a la opresión del mundo que busca volvernos
apocados y crecientemente desesperados. Ha de combatirnos a nosotros
también, ya hemos recibido el desdén que nos ha hecho darnos cuenta que el
ideal de vida cristiano se extingue lastimosamente hasta en los “propios”, de
toda condición, acomodándose a las estructuras o situaciones que enmarcan
sus vidas, en una mediocridad de miras que apabulla a quien sólo busca ser
como Cristo y ve a los mejores enfriarse, enmohecerse y replegarse, sin
transmitir el fuego que Cristo vino a traer al mundo. Quizás a ti también te
combatan, posible lector. ¡Allá el diablo con sus tretas!
Pero, en fin, lo hecho, hecho está. De modo que, digámoslo de entrada, no
era nuestra intención escribir un libro, este libro, soterrado tour de force que
no nos ha soltado. Pero, no podemos soslayarlo, las circunstancias existen, y
siendo tan dificultosas, así en lo particular como en general, al fin terminaron
siendo ocasión que propiciaron este modesto escrito. Sin especiales
circunstancias, estas páginas, que quizás –Dios lo sabe- terminen encontrando
un puñado de interesados lectores, no existirían. Pero hay temas o labores que
parecen nos fueran impuestos, empujándonos a abordarlos a pesar de sentirnos
superados, y no queda más remedio que hacerse cargo. Aunque uno esté
imposibilitado de hacer una cosa, debe al menos hacer otra que sí pueda, así
sea sorteando desmañadamente los numerosos obstáculos que se nos
presentan. “El periodista escoge sus temas – sus temas escogen al escritor”,
sentenciaba Gómez Dávila. El periodista, señalaba también este lúcido
maestro, es el que escribe exclusivamente para los demás. ¿No hace esto
mismo, [Link]., el sacerdote que predica un sermón, dicta una conferencia o
arenga con fervor? No, respondemos, y no debería ser así, porque todo, desde
la más pequeña hasta la más importante acción, debe ser hecha en primer
lugar para Dios. Del mismo modo, el escritor católico –escriba en periodista,
o no- no debe perder de vista que debe evitar convertirse en periodista, es
decir, sujetar la palabra escrita “a la obligación del efecto inmediato” lo cual
amplía –como ha explicado Karl Kraus- el privilegio del público
“convirtiéndolo en un sistema de dominación espiritual y heroica, del cual el
propio artista tiene que escaparse si tiene el valor suficiente”. Citábamos a
Kierkegaard en nuestro Libro negro del periodismo, nos parece pertinente
recordarlo hoy que con la “pandemia” la prensa (la gran prensa, el periodismo
negocio, los mass media en manos enemigas) ha llegado a su paroxismo: “Yo
he descubierto la existencia absolutamente desmoralizante de la prensa
cotidiana que corresponde a la vida moderna y que bloquea toda clase de
reflexión porque se dirige siempre al público, no al individuo”; “La prensa
como medio de comunicación ha dado a la existencia una dirección
completamente equivocada. La existencia personal cesó”; “La falta de
personalidad es la raíz de todos los males; donde no existe la dignidad y la
responsabilidad de la persona se introduce subrepticiamente la tiranía, y la de
los periódicos es la más miserable (…) Pero es inevitable, dado que los
periódicos se dirigen a la muchedumbre, mientras el espíritu se relaciona con
el singular”. Todo lo cual no impide volcarse a la polémica o la controversia
de ser necesario, a veces incluso desde una columna “periodística”. Pero,
siempre, dirigiéndonos personalmente a “individuos” y no a una “masa”
siempre distraída y manipulable.
En definitiva, nos convencemos de darle el tiempo a Dios, a quien
pertenece, sin esperar que nuestro gastarnos obtenga en lo inmediato lo que
deseamos. Pero, también, sabemos que el tiempo se va acabando, y se
aproxima la catástrofe.
Seis años atrás dimos a conocer un artículo sobre el tema de estas páginas,
bajo “alfónimo”, publicado en algunos blogs -alguien incluso se tomó el
trabajo de traducirlo al inglés-, pero que no nos dejó del todo satisfechos
(bien, nada de lo que uno escribe puede dejar del todo satisfecho, verdad de
Perogrullo para quien escribe). Ahí quedó, sepultado en el magma invisible de
millones de escritos que surgen y mueren cada día en el abismo sin fondo de
la “web”. Sin embargo, el tema siempre continuaba estando presente,
cobrando cada día más relevancia en los muy graves tiempos que
atravesamos. Hasta que de buenas a primeras, llegó la “cuarentena”, es decir,
el forzado confinamiento a raíz de la famosa y mediática “pandemia”.
Tuvimos entonces ratos libres en medio de trabajos, de estudios, de
agotadores, crónicos e insolubles problemas de salud, y de obligados y
extensos viajes: escribimos y corregimos esto como al gotear de un suero, no
en una plácida y bien equipada habitación de estudio, sino a lo largo de
nuestra estadía en ocho ciudades diferentes de cinco países distintos, no
contando casi nunca con la propia biblioteca, debiendo recurrir a archivos
digitales o toma de apuntes que habíamos conservado más libros
generosamente prestados por amigos, trabajando en una computadora enferma
(¡no de “covid”, por supuesto!), y con muchas contrariedades y contradictores
que, gracias a Dios, no nos hicieron arrojar todo a la papelera de reciclaje (la
hoguera de los tiempos hodiernos). Quizás esto más las propias y muchas
deficiencias del autor, harán que te des cuenta, estimado y esperamos que
indulgente lector –permítenos la confianza-, que este no es un libro
académico, científico, erudito, de historiador diplomado (y no decimos esto
con torpe jactancia de novelista francés), por más que haya fundamentada
investigación y bibliografía detrás. No está escrito por un intelectual, un
filósofo o un profesor, y decimos esto en cuanto nos sentimos afortunados de
no poder ser inscriptos en tales categorías sumamente riesgosas (siendo que
respetamos mucho a los buenos historiadores), pues hemos visto caer ya a
muchos de quienes se afanan o disfrazan de tales –católicos, por supuesto-, en
diversas lenguas y países, en un patético orgullo, en una penosa petulancia, en
una vanidad pantagruélica, en la frialdad hiriente y desdeñosa de quien “ya
sabe” (todo lo que debe saber) o en la muy confortable prisión del estadio
estético, todo en busca del permanente “reconocimiento” y “prestigio”,
aunque más no sea del propio espejo de mano o la audiencia tribunera de
YouTube o algún sitio de Internet (que es más o menos lo mismo), lo cual ha
terminado por disminuir y oscurecer sus inteligencias. “Así está escrito:
Destruiré la sabiduría de los sabios, y desecharé la prudencia de los
prudentes”. Nos gloriamos sólo en la cruz de Cristo.
Así queremos tomarnos un momento para aclarar pues que, aunque
estamos en pie de guerra, la actitud combativa no nos debe hacer asumir el
papel de un “maestro” que se permite afirmar las cosas sin probarlas, sólo por
recurrir al argumento de nuestra propia autoridad (¡!), ni a lanzar invectivas a
troche y moche, para reforzar nuestra propia posición. Ya lo decía Chesterton:
"En los tiempos actuales, la gran tentación del católico es el orgullo
intelectual”. El intelectual, pensador, o como quiera que se llame, en nuestros
tiempos, no enseña, sino dictamina apodícticamente; no discurre, sino
sentencia inexorablemente; no discute, sino insulta; no dialoga, sólo desdeña;
no persuade, se impone. A no ser que su contagio liberal lo lleve al diálogo
con los que no están interesados en absoluto en la verdad, para mostrarse
amplios y plurales. No hay nada peor que un conservador acorralado por un
frente de tormenta. La torre de marfil tambalea y debe sostenerla en pie. Es
enemigo todo el que no se preste a apuntalarla. Esos intelectuales en realidad
menosprecian los conocimientos doctrinales, o bien debido a una soberbia que
al apropiárselos como botín de su jactanciosa exhibición, los malogran
evitando sus frutos, o bien volcándose a un conocimiento “operativo
simbólico” de tipo gnóstico para mantenerse en su ya cómoda torre marfileña
(probablemente “made in china”), siendo personalistas o subjetivistas que sólo
creen que saben si “sienten” y “experimentan”. El caos que hoy nos rodea los
sume en un acorazamiento en lo que ya creen saber (muchísimo, sin dudas,
tienen y publican muchos libros, dan muchas conferencias y cursos, etc.),
dejan de lado toda trabajosa investigación y así la situación actual los
encuentra tan desinformados que merecerían ser llamados periodistas,
lanzándose a tan torpes simplificaciones y gratuitas descalificaciones que dan
vergüenza ajena. Ya se asuman presumidos como tomistas, como
apocalípticos o incluso los hay teilhardianos (es amplio el espectro de los
vacunados), hayan estado bien o mal formados, desde luego que todo el
bagaje que han acumulado no les sirve para leer la realidad que hoy vivimos,
o verla apenas –apenas, repetimos- a medias. Covid-19 destapó la era del
intelectual decadente, presuntuoso y desinhibido, exhibiéndose en las “redes”.
“Los letrados huelgan de ser vistos y ser tenidos por tales”, dice el Kempis (L.
I, C. II). Permítasenos mirar ese espectáculo desde lejos, y desde más abajo.
Para remontar la corriente y ser parte de esa “clase”, no nos da el cuero, a
Dios gracias.
En fin, este libro tampoco pretende ser como una conferencia a la cual uno
va, se sienta, oye dos horas una disertación, aplaude, y luego regresa a su casa
como si nada, satisfecho consigo mismo, para olvidar lo que escuchó al
siguiente día. No estamos en contra de las conferencias, al contrario, pero nos
parece que si en el fondo, más allá de la enseñanza comunicada, no consiguen
formar en el compromiso a una élite doctrinalmente sólida, para conocer a
Dios y combatir por el Reinado Social de Cristo, en todos los ámbitos, e
irradiar la fe de manera apostólica a nuestro alrededor, poco es el fruto que se
obtiene, en aquellos que se dicen miembros de la Iglesia militante. El Padre
Petit de Murat anotaba cierta vez, habiendo visto a la luz de Dios el camino de
sus lecciones profesorales: “En un tiempo pensé que enseñando Filosofía del
Arte atraía hacia los caminos del Señor: lo consideré un medio para preparar
la conversión de las almas. La verdad es que el salto nunca llega. Se modifica
alguna mala costumbre; se cambia alguna idea errónea, pero nada más. La
completa entrega no llega. ¿Quién renació de verdad en esos caminos?”.
Duras palabras de quien sentía ver la esterilidad de su sacerdocio, ante la falta
de respuestas: “Desdichado de mí: ¡años estériles y resecos! Nada, Señor,
ninguna cosecha para tus cielos. La gente que me recuerda, recuerda mi
nombre, mi acción, mas no a Ti”. Tentación suponemos de todo el que abraza
la vida apostólica, pero que sin embargo en el citado cura ha dejado sus
buenos frutos.
Lo que hoy sobran son conferencias, cursos, videos, publicaciones y libros:
Internet rebosa de ello. Lo que hoy escasean son oraciones y buenos ejemplos.
Decía Dom Chautard, hace poco más de cien años, estas duras palabras:
“Jamás se ha predicado tan ampliamente, discutido ni compuesto sabios
tratados de apologética como en nuestros días. Jamás, si sólo se tiene en
cuenta la masa de los fieles, la fe ha sido menos viva”. El amplio despliegue
de tratados sabios para defensa de la fe, creaba una ilusión, pero las
costumbres eran cada vez peores, y en la Iglesia, la santidad es “producto de
primera necesidad”. Hoy, del mismo modo, se habla sólo a la inteligencia,
pero ya no al espíritu. Y con los medios audiovisuales, la vanagloria se ha ido
mezclando en casi todo. “Muy a menudo –continuaba nuestro autor- los que
tienen la misión de enseñar no parecen ver en el acto de fe más que un acto de
la inteligencia, cuando, en realidad, depende también de la voluntad. Olvidan
que creer es un don sobrenatural y que existe un abismo entre la percepción de
los motivos de credibilidad y el acto de fe definitivo. Sólo Dios y la buena
voluntad del que es adoctrinado colman este abismo, pero cuánto ayuda a
colmarlo el reflejo de la luz divina producido por la santidad del que enseña”.
Por eso la “herejía del activismo” acosa permanentemente, en detrimento de
aquello que, oculto, aparece siempre despreciado: “Todos los verdaderos
obreros apostólicos esperan mucho más de sus sacrificios y de sus oraciones
que del ejercicio de su actividad” (Dom Chautard, El alma de todo
apostolado).
¿Y hoy, qué decir en este naufragio no sólo de la vida contemplativa, sino
además del coraje y de la razón, como decía Solzhenitsyn, que nos arrastra
hacia un mundo furiosamente anticristiano? ¿Y ante la evidente y desoladora
falta de caridad y comprensión de los más cercanos? En fin, motivados
estuvimos a escribir estas páginas, más allá de la advertencia cada vez más
grave de que los hombres escapan de la verdad como de la misma muerte, por
el interés de Nuestra Señora de Fátima y del Sagrado Corazón de Jesús. Sí,
porque uno y otro, el Corazón Inmaculado y el Sagrado Corazón, van siempre
juntos, y uno y otro no tienen otro interés que la salvación de las almas, para
la gloria de la Santísima Trinidad. Vamos cayendo cada día más hacia el
reinado impío de Satanás, multitudes de almas se pierden, los católicos en su
mayoría defeccionan, ¿y vamos a quedarnos como si nada? “No se puede
amar a la Iglesia y permanecer indiferente o celebrar festines, ante los males
y los escándalos que la afligen”, escribió Monseñor Straubinger.
Pero además, escribir nos ha servido para pensar, y pensar para escribir y
clarificar las ideas en medio de un tornado de “noticias” que, dondequiera que
fuéramos, nos encontrábamos. Escribir es también, como enseñó Gómez
Dávila, una manera de distanciarnos de este siglo en que nos ha tocado vivir,
particularmente rodeados del frenesí de idioteces y mentiras combinadas
debajo de una gran mascarada. Y, finalmente,
Escribir es recibir un auxilio,
del tedio y lo mediocre descanso,
respirar en esta tierra de exilio,
de la urgencia de la vida remanso.
Este es un libro para leer en las trincheras espirituales, bajo un eclipse que
parece interminable, cuando ya no suenen las dichosas campanas convocando
a la Misa, pero sí el susurro aterido de las plegarias confiadas e incesantes de
un puñado de almas fieles, que mantengan el fuego encendido de la fe que
amenaza apagarse, y de la inteligencia contra la explosión de la barbarie. Un
libro sobre Fátima debería ser un llamado a la conversión, a la penitencia, al
sacrificio, a retornar a Cristo, mirando de frente el horizonte que atesora
nuestra esperanza. Y debería ser también pura “dinamita” contra los ejércitos
alistados bajo la bandera de Satán. Así se ha presentado la Virgen en la Cova
de Iría, ¿por qué íbamos a convertir lo sencillo y extraordinario en una fútil,
sosa y prolija exposición de sucesos?
Es un libro para aventureros, es decir, para cristianos. Vamos a parafrasear
o a invertir una expresión chestertoniana (¿quizás de “El hombre que fue
Jueves”’?), afirmando en cambio: “Hoy las calles están vacías de gente y
llenas de aventuras”. Hoy no hacen falta espadas desenvainadas, ni yelmo o
armadura, simplemente portar los rosarios “activados” y el andar por las calles
a cara descubierta nos vuelve disidentes, sospechosos, “peligrosos” y testigos
de lo que no queremos ser: esclavos temerosos del mundo, vacunados contra
todo riesgo. El Quijote despliega su sentido común, la sensatez y la cordura a
través de la locura de un viejo ávido de aventuras, en un mundo que ya no
quiere sino acomodos, negocios y progreso. Cervantes conoció bien esa
mentalidad a través de su forzoso trabajo recaudando tributos. Y supo abrir
una brecha en su cautiverio carcelero, mediante la caballería inmortal de quien
supo combatir en Lepanto la mayor de las batallas. Fue un inadaptado de ese
mundo que dejaba de lado las batallas trascendentes para empezar a mirar
codicioso las riquezas, la comodidad y la vida burguesa. Ahora tenemos una
ligera forma de entrenarnos, para las futuras batallas por Dios y por la patria.
Decía Santa Teresita: “Siento en mi alma el valor de un cruzado, de un zuavo
pontificio. Quisiera morir por la defensa de la Iglesia en un campo de batalla”.
Es el tiempo de recuperar el sentido religioso de la vida, viendo adónde
nos conduce su ausencia. El cristianismo es nuestra aventura espiritual
trascendente. La elección es: todo o nada.
Estamos en GUERRA.
Repitamos una vez más este escolio gómezdaveliano: “Cuando el
individuo encaja en estadísticas ya no sirve para novelas”. La perniciosa
movida de la “pandemia” ha venido a poner a todo el mundo encerrado –
además de en sus casas- en estadísticas (generalmente falseadas), a pensar en
estadísticas, a someterse a las estadísticas. Si dejamos que nos conviertan en
una cifra estadística y que vivamos de acuerdo a un informe estadístico,
habremos abandonado la aventura de la vida en la cual nos ha puesto Dios con
un propósito único y singular, en tanto somos un alma única y singular creada
por Él – a su imagen y semejanza- con el amoroso designio de conocerlo,
amarlo, servirlo y gozar de Él por toda la eternidad. Si no tienes ánimo para
eso, te has cogido el peor de los virus, con el cual nunca serás capaz de llevar
tu cruz, y por lo tanto, de curarte. La vida en Cristo es una novela apasionante,
y tú que te llamas cristiano tienes que tomar partido y hacer tu parte, porque
has sido llamado a una guerra total contra los enemigos de Dios. Como
puedas, en lo que puedas, pero debes hacerlo. ¿No perteneces a la Iglesia
militante? El panteísmo del “desarrollo sustentable” quiere llevarnos a ser
meras figuras homogéneas y manipulables, aptas para un hormiguero
ecológico en una “fraternidad” masónica. Pero el cristiano es otro Cristo, por
lo tanto no se enmascara para “igualarse” sino que “da la cara”, muestra su
rostro porque quiere ser imagen de Cristo. “Mira a Jesús en su Faz: Allí verás
cómo nos ama” (Santa Teresita del Niño Jesús). En cambio, “lo que
impersonaliza, degrada” (Nicolás Gómez Dávila).
Pero sucede ahora que el hombre no es capaz de ver “lo que es”, como
decía Chesterton: “Lo más común es la especie de hombre que no ve más que
la mancha en la alfombra, hasta el punto de que no puede ver siquiera la
alfombra.” Nuestros contemporáneos no ven más que la mancha en la
alfombra, o sea, una “pandemia”, que les impide ver el resto de la habitación,
de la casa, del barrio y del mundo. Lo que hay que tratar de ver es el
panorama completo, para poder “saber por qué hay una alfombra.”
La verdadera pandemia es la mentira, que cae como racimo de bombas
nucleares sin hacer estruendo, pero volviendo la vida extremadamente difícil,
echándonos la tierra de la confusión a los ojos, encadenando nuestros pasos al
error y buscando convertirnos en inofensivos y dóciles despojos. La verdadera
pandemia es el liberalismo que vuelve apóstatas y al fin revolucionarios a
quienes yacen bajo su influjo, encarnado en las democracias partidocráticas de
Occidente, caldo de cultivo del comunismo que nos llega del lejano Oriente.
La verdadera pandemia es la pérdida del sentido común, la degradación
moral y la indiferencia hacia nuestro destino eterno. La verdadera pandemia
es la infodemia que es una máquina de fabricar embustes, pánico y control
mental. La verdadera pandemia es el modernismo inoculado por la jerarquía
vaticana, a fin de convertir la Iglesia católica en una entidad masónica que
promueva el “Nuevo Orden Mundial”. La verdadera pandemia es esta: el
pecado. Nuestra primera línea de resistencia, es esa.
Covid-19 es el nombre dado a la nueva Revolución, que se esconde (¡a la
vez que se nos muestra!) detrás de una máscara. Afirmaba el Padre de
Clorivière, heroico luchador en tiempos de la Revolución francesa, que
aquella tuvo tres grandes caracteres: fue súbita, grande y universal. Otro gran
contrarrevolucionario que fue Donoso Cortés, sostuvo unos años después, en
su Discurso sobre la dictadura, y a propósito de la misma Revolución, que
cuando las catástrofes son universales, imprevistas y simultáneas, son siempre
cosa providencial. Esto es, las revoluciones son hechura de los hombres, pero
han venido por culpa y para castigo de todos, por nuestros pecados. Lo que ha
ocurrido desde el 18 de octubre de 2019 (de manera discreta entonces, en un
evento en Nueva York) en el mundo entero, ha sido súbito, simultáneo,
grande, universal. El relato oficial es concertado y unánime, y las maniobras
represivas coordinadas, si bien la imprevisión debió encontrarnos preparados,
porque mil indicios pueden descubrirse de su anuncio, por los mismos que
orquestan lo que ocurre. Y lo que ocurre es, humanamente hablando, una
situación desesperada. Pondré para explicarlo una humorada de Chesterton en
su Ortodoxia: “Si es cierto (como evidentemente lo es) que un hombre puede
hallar exquisito placer desollando un gato, el filósofo religioso puede llegar a
una de dos conclusiones. Debe, o negar la existencia de Dios, que es lo que
hacen los ateos; o bien negar la inalterable unión entre Dios y el hombre, que
es lo que hacen los cristianos. Parece que los nuevos teólogos piensan llegar a
una solución altamente racionalista negando el gato…”. La situación es peor,
decimos: hoy los nuevos teólogos dirían que el hombre sólo es digno si tiene
el derecho de desollar el gato. En realidad lo que dicen es que Dios quiere una
diversidad de religiones, que el hombre no pierde su dignidad aunque sea un
homicida o pedófilo, que los sodomitas tienen derecho a una unión civil para
formar una “familia”, etc…
La fe se extingue en la tierra, por eso el mundo se oscurece y el “cuerpo
místico del diablo” obra casi sin resistencias. Dom Guéranger le escribía a
Montalembert diciendo: “Un país católico que inscribe la libertad de cultos en
su constitución, apostata políticamente. Ha cesado de creer y deviene
responsable de todas las apostasías privadas que se seguirán”. ¿Y qué pasa
cuando es la misma Iglesia católica quien promueve la libertad religiosa? Los
resultados están a la vista. Es la terrible apostasía, que comienza diciendo que
todas las religiones son respetables y tienen derechos, para terminar diciendo
que el pecado es respetable y tiene derechos. Los sacerdotes caen en la
soberbia modernista o en el orgullo del clericalismo o el fariseísmo, con una
seguridad de miras pasmosa, olvidando que Dios tiene la costumbre de sacar
al pobre del estiércol para hacerlo príncipe (Cfr. Amós 7,14; S. 112,7). Los
buenos sacerdotes callan intimidados y dubitativos y ya no predican el
Reinado social de Cristo. Muchos han quedado descolocados y paralizados
ante la nueva situación impuesta al mundo, porque no han sido formados para
tiempos de guerra, sino de plácida y burguesa rutina, así carecen de una santa
audacia para reaccionar y de celo para no transar. El declive no termina –si
Dios no interviene antes- hasta la adoración del Anticristo. Es el triunfo de la
Revolución, del Naturalismo, ayudado por aquellos que debieron haberlos
combatido. Todo lo que estamos viviendo, la crisis del “coronavirus” y lo que
lo rodea, puede resumirse en aquel pasaje evangélico, que los hombres de hoy
repiten en simultáneo, en palabras o en acciones, en la indiferencia o el
abandono de su deberes de estado: “No queremos que ése reine sobre
nosotros” (Luc. 19,14). Son las naciones que apostatan y se levantan contra
Jesucristo, como lo señala el Salmo 2: “Se han levantado los reyes de la
tierra, /y a una se confabulan los príncipes/contra Yahvé y contra su Ungido”.
Sucede así que habiendo abandonado el combate por el Reinado de Cristo,
los católicos se han ido asimilando a la Ciudad del hombre, donde éstos son
abandonados a las solas fuerzas de la naturaleza, sufriendo al fin uno de los
peores castigos que inflige Dios, que es la carencia de grandes hombres. Era el
Cardenal Pie (compendiado por el Padre Théotime de Saint-Just) quien decía
que las consecuencias para la sociedad que rechaza a Cristo eran la tiranía –
hoy en vigencia-, la inestabilidad –hoy absoluta- y “la decadencia y la nulidad
de los hombres”. Castigo supremo, al decir de Saint-Just, porque las
sociedades no tienen más hombres que puedan librarlos de la tiranía y curarlos
de las fiebres de las revoluciones. Entonces todas las iniciativas y los clamores
no encuentran quien los conduzca y los lidere. Ni jefes ni caudillos. Nos
abstenemos de mencionar lo que hay en los puestos de poder, por no hablar de
la actual Jerarquía eclesiástica, liberales, modernistas, izquierdistas y de una
degradación y afeminamiento increíbles…Vegas Latapié nos recordaba que el
mismo Cardenal Pie decía que "faltan hombres porque faltan caracteres; faltan
caracteres porque faltan principios" y que “análogo concepto expresaba
Menéndez Pelayo en 1910, en sus famosas palabras: "Hoy contemplamos el
lento suicidio de un pueblo que, engañado mil veces por gárrulos sofistas ... "
y más recientemente ha enseñado Pío XII que "la formación doctrinal es lo
más necesario ... , en la hora actual". Pero también ha ocurrido que muchos de
los bien formados, no han dado testimonio en el combate fragoroso de esa su
buena doctrina, pues sucede a veces que, como afirmaba el Padre Emmanuel,
“el alma que no tuvo la fuerza de rendir testimonio del bien, pierde algo del
conocimiento mismo del bien: porque es una ley de la justicia divina que el
espíritu paga las flaquezas de la voluntad. Estas flaquezas son el fruto
ordinario de las desgraciadas concupiscencias y Dios las castiga dejando que
un comienzo de ceguera se difunda en las almas, justo castigo de nuestras
flaquezas y de nuestras cobardías”.
Y bien, ¿es esta la última noche de la Iglesia?
No intentamos probar acá que una situación así desesperada –hablando
humanamente- nos ha dejado sin recursos y sin esperanzas. Todo lo contrario.
Si la mirada sobre los acontecimientos debe ser apocalíptica, por eso mismo
ha de ser esperanzada, pues la gran oscuridad anuncia la luz que ha de
sucederle con absoluta certidumbre. Porque este mundo enemigo de Cristo se
está muriendo, creyendo alcanzar la cima de su orgullo satánico. “Los
reformadores de la sociedad actual se empeñan en decorar los camarotes de un
barco que naufraga”, advirtió Gómez Dávila. La Iglesia, lo sabemos, no se
hundirá nunca, lo que se está hundiendo -al igual que el Titanic en medio de
una helada y muy negra noche- es la infame iglesia conciliar, que quisiera
arrastrar consigo todo lo que resta de católico en el mundo. Sin embargo, ¿hay
que apresurarse a sacar conclusiones, como hacen muchos en esta abismal
tesitura? ¿Está ya el Anticristo asomado detrás del telón, repasando su letra, o
deberá seguir esperando para aparecer en la escena? No sería imposible que
estuviese entre bastidores, mirando lujurioso la ofensiva anticristiana del
diablo desatado, con todos sus agentes de la Contra-Iglesia haciendo horas
extras para dejarle listo el decorado. Pero no creemos probable que Juliano
Felsenburgh esté cerca de debutar como CEO en la cima del Mundo-Uno.
Simplemente, porque no vemos que este mundo esté tan cerca de ser “Uno”.
Nos parece, pese a los deseos y esfuerzos urgidos de las huestes de Satanás,
que aún el terreno no está del todo trabajado y maduro para ello. Quedan
resistencias, quedan trincheras, hay aún justos en Sodoma y Gomorra, no toda
la Pentápolis está sodomizada o dominada por el odio a Cristo. Por otro lado,
hay contradicciones internas y falta de coordinaciones entre los mismos
enemigos, que multiplican los encuentros, reuniones y asambleas para definir
y transmitir directivas y detalles sobre su “Nuevo Mundo” anticristiano. ¿Y
acaso están todos en el mundo ya dispuestos a adorar al Dragón, yendo detrás
de la bestia: “y la tierra entera, fascinada, seguía detrás de la bestia” (Apoc.
13,3), o más bien hay resistentes que, hasta ahora dormidos, han surgido como
reacción a la presente movilización general que supone la pandemia? ¿La
Rusia actual, por ejemplo, estaría dispuesta a postrarse ante el “Emperador del
mundo”, cuando se está ocupando de repeler y resistir a la imposición de la
ideología de género, que es la ideología del Anticristo, mientras defiende el
orden natural en su propia casa y su propia identidad nacional, para llevar a
cabo su propia agenda geopolítica (y no decimos esto de manera acrítica, sino
constatando una realidad) que difiere de la de los globalistas occidentales?
¿Acaso ya ha desaparecido el katéjon, o todavía, pendiente de un hilo,
aguanta? No, no parece que sea inminente o tan cercana la aparición del
Anticristo, porque, insistimos, necesita a todo el mundo entero dispuesto a
arrodillarse y adorarlo. El Anticristo debe tener el monopolio del control
global, cosa hoy técnicamente posible, pero fácticamente aún difícil de
concretar. Decía Mons. Straubinger “Un "dueño del mundo”, como va a ser el
Anticristo, necesita absoluta centralización y monopolización de todas las
fuerzas técnicas en una sola mano. ¿Quién niega que la guerra mundial nos ha
mostrado y sigue mostrándonos cuán cerca está el mundo de este fin fatal de
las invenciones humanas?”. Decía esto en medio de la Segunda Guerra
mundial. Hoy está todo mucho más avanzado y encaminado, pero aun así, hay
obstáculos. Ante la hipótesis de que el Anticristo aparezca en breve, él
debería hacer la guerra a los países que aun pretenden mantener su identidad
nacional a rajatabla, la cual en Rusia se vincula a Cristo. De hacerle la guerra,
el Anticristo lógicamente debería vencer, para entonces concretar su reinado.
Pero entonces, eso significaría que la Virgen en Fátima habría dicho de balde
que “Al fin Mi Corazón Inmaculado triunfará. El Santo Padre me consagrará
Rusia que se convertirá y será concedido al mundo un cierto tiempo de paz”
(13 de julio de 1917). Porque además sabemos por San Pablo que será Cristo
quien lo “matará con el aliento de su boca” (II Tes. 2, 8).
Si nos dejamos llevar por la imaginación exaltada, podemos llegar muy
lejos y las conjeturas no son escasas en esta hora de confusión e
incertidumbre. ¿Vendrá el Anticristo a “liberarnos” del confinamiento?
¿Habrá un gran “reseteo” de los malos, o vendrá uno de los “buenos”? Pululan
las teorías, las suposiciones y los artículos de los grandes “sabios” que todo lo
“explican”, de los “apocalipsistas” que no hacen las debidas distinciones, que
sacan conclusiones apresuradas, realizan afirmaciones sin pruebas, y difunden
estridentes videos o “infalibles” informes, pero se olvidan de los
imponderables, simplemente porque olvidan que el único Todopoderoso de
esta historia es Dios. Hay sobreexcitados altamente emotivos que se dejan
llevar más por las emociones que por la razón, ya dan todo por finalizado,
nada queda por hacer, viven alarmados, generalizan siempre y para los cuales
todo lo que está pasando es absolutamente una gran mentira (algo así como
“The Truman Show” a nivel mundial). El apuro hace que no se mida ni se
compruebe lo que se afirma, que no se analice si la acusación lanzada “al
voleo” es o no justa, que lo emotivo y sentimental le gane la partida a lo
racional y comprobable. Muchos olvidan además que hay a menudo
obstáculos o interferencias que Dios –único Omnipotente- pone en los planes
del demonio, esto se ha visto a lo largo de la historia. Indudablemente que si
uno deja de lado la perspectiva teológica y descarta de plano una lectura a la
luz de las Sagradas Escrituras y sobre todo del Apocalipsis (el cual es el
verdadero “GPS” de la historia, al que dedicaremos espacio más adelante en
este libro), se cae naturalmente en una angustia o desesperación –muy
ilustrada, eso sí- que nada bueno trae consigo. No juzgamos intenciones, pero
muchos recién ahora “descubren la pólvora”, cuando hace más de cien años
autores muy destacados –a los que deberían consultar- como Mons. Delassus,
Mons. Jouin, el Cardenal Pie y muchísimos otros, habían visto bien el
panorama, que se define como “Conjuración anticristiana”. Decir eso no es
disminuir la gravedad del mal que aqueja al mundo, sino tratar de mirarlo sub
specie aeternitatis, para no perder la fe. No podemos pedirle esto a los
numerosos médicos y científicos que reaccionan con valentía, más sin
comprender lo que hay por detrás de lo que está ocurriendo, algunos de los
cuales terminan apelando a soluciones naturalistas, proponiendo “más
democracia” y cantando “Imagine” tomados de la mano (¡!); pero sí a los que
se presentan como comunicadores católicos y pretenden saber de lo que
hablan. Desde luego que tampoco pedimos la inacción budista, el dejarlo
pasar todo, pero bien vale recordar en todo momento que sin Dios, nada
podemos. Ni siquiera podemos ver dónde está realmente el problema con todo
lo que está pasando. Expulsamos a Dios de nuestras vidas, de nuestras mentes,
de nuestros corazones y de nuestras sociedades, ¿y luego queremos que nada
malo pase? Entonces, sí podemos y debemos exigirnos más a nosotros
mismos los que somos hijos de la Iglesia. Somos nosotros quienes, en este
maremágnum confuso, debemos ver más claro. Decir ver claro no significa
verlo todo, ya que estamos atravesando un misterio, el misterio de iniquidad.
En fin, mucho se habla de lo que acontece con la “pandemia”, pero hay
una palabra que no se escucha: Fátima.
Se ha escrito una parva de artículos y libros sobre el “Nuevo Orden
Mundial”, el “Gran Reseteo” y los planes de los conspiradores globalistas,
algunos de ellos realmente muy recomendables y verdaderamente útiles. Hay
un despliegue ferviente de reflexión (valga la expresión) motivado por el
odioso confinamiento, enhorabuena. Pero, según creemos, no se miran los
acontecimientos que se suceden vertiginosamente con el punto de mira que
debemos tener los cristianos. Esto es, a partir de las profecías, tanto del
Apocalipsis como de las revelaciones de Fátima.
Fátima es una predicación viva del Reinado Social de Jesucristo sobre
todas las naciones y es también una actualización del combate entre la Sma.
Virgen y la Iglesia contra el satánico Dragón rojo descriptos en el Apocalipsis.
Es una profecía que se está cumpliendo desde el momento de las apariciones
de la Virgen hasta hoy y el futuro próximo. Estamos viviendo las
consecuencias del no cumplimiento de los pedidos de la Virgen por parte de
los papas romanos. En especial, la no consagración de Rusia.
“Por amor nuestro, -explica Monseñor Straubinger, comentando el pasaje
de Amós 3,7 y 8- el Señor revela sus secretos planes a los profetas, para que
puedan comunicárnoslos a fin de que no nos sorprendan. Cuanto mayor es la
bondad de Dios que no quiere enviar catástrofes sin avisarnos por sus profetas
(versículo 7), tanto más grave es el despreciar las profecías”. ¿No ha sido ese
desprecio, desinterés, descuido, el que ha recaído sobre Fátima? ¿No hemos
acaso de pagar sus consecuencias?
“Fátima y Rusia”, hemos llamado a este escrito, porque ambos están
ligados. La Virgen María lo ha estado siempre con Rusia, a pesar de lo que
Rusia ha llegado a ser tras el cisma y la revolución. La misericordia –que es el
oficio propio de la Madre de Dios- ha reclamado ese país hecho de inmenso
dolor y anhelo místico, enteramente para Ella, para que al fin cumpla la
misión providencial que Dios le reserva. Cuando la Europa occidental se aleja
de Dios, la Europa oriental toma las banderas caídas. Un día tendrán las
mismas banderas, en la única Iglesia católica de Cristo.
Fátima es, como decía el Padre Martins, el eco del profeta Jonás a las
Nínives modernas. Los ninivitas creyeron al profeta Jonás e hicieron
penitencia. Los hombres de hoy no creen a la Madre de Dios y cada día se han
vuelto peores. Sin embargo, aún estamos a tiempo de arrepentirnos y cambiar.
Por eso Fátima debe ser motivo de insistencia de nuestra parte.
Queremos llevar al lector a la consideración de lo que estamos viviendo a
la luz de las revelaciones, pedidos y promesas del Cielo dados por intercesión
de la Madre de Dios en Fátima, recordando que el rezo del santo Rosario
(junto con el uso del Escapulario), y la devoción al Corazón Inmaculado son
los dos últimos medios que Dios nos proporciona para nuestra salvación. Con
muchos otros autores, creemos posible que antes de la aparición del Inicuo,
puede venir un triunfo del Corazón Inmaculado, a través de la consagración de
Rusia, que perteneciendo entonces a María, pasaría del cisma a ser auxiliar
fundamental en la milicia de la Iglesia romana restaurada. Triunfo de María
que daría comienzo a la sexta edad de la Iglesia, Filadelfia. Explicaremos en
nuestro libro más en detalle estas conjeturas, altamente probables.
Pero además, el hecho de que la aparición y el mensaje de Fátima hayan
sido tan combatidos por los modernistas, y que ningún papa se animase o
pudiese hacer la consagración –un acto sencillo- tal como la Virgen ha
demandado, evidencia las poderosísimas dificultades e impedimentos
suscitados por el Diablo para que no se cumpliese tal mandato del Cielo. Lo
cual conlleva a pensar que esa consagración tendrá un efecto devastador
(como el de cien mil de bombas atómicas, para decirlo gráficamente) sobre el
poder de los infiernos en este mundo. Cuando el Diablo se emplea tanto en
combatir algo, y lo hemos visto a lo largo de la historia, es porque teme. Y
sabe bien a lo que debe temerle. A nadie tanto como a la Inmaculada.
De todo eso se habla en las páginas que siguen. También hacemos un
recorrido por la obra de la Contra-Iglesia o Sinagoga de Satanás, para recordar
que el cristiano está siempre en guerra, que esta vida es un combate y que no
pueden hacerse compromisos con el enemigo. Para eso, ¡hay que conocer al
enemigo!
Paréntesis en primera persona: quizás justifique la extensión de este
escrito, el hecho de que, sin buscarlo, me ha proporcionado también ocasión
de hacer un “ajuste de cuentas”, uno de los tantos que pude hacer en mi vida,
acerca de mi pasado (antes, con el periodismo y con el cine). Procedo a
decirlo muy simplemente: ayer fui comunista, hoy soy católico. Conozco los
dos ejércitos enfrentados, y conozco lo que hace la gracia. Así, me explayo
bastante sobre el comunismo, dejando sobre todo que hablen los grandes
estudiosos en la materia, sobre aquello que he comprendido desde mi propia
experiencia personal. He sido iniciado en la militancia como quien recibe el
sacramento del Bautismo, en este caso el invalorable y rojo carnet, bajo una
granizada de candentes aplausos. He conocido a los más altos jerarcas del
Partido (palabra que debe escribirse en altisonante mayúscula inicial, por
supuesto, como si de la Iglesia se tratase). Escuché sin entusiasmo discurrir a
aprovechados camaradas (o compañeros) que viajaban al “paraíso socialista”,
tras la cortina de hierro. Me agencié de las monótonas “Novedades de la
Unión Soviética” y las tediosas publicaciones de “Socialismo, teoría y
práctica”. Tuve tratos con un militante social que luego terminó siendo parte
de un criminal acto terrorista. Un candidato a presidente del frente izquierdo-
progresista cenó en nuestra casa de familia. Escuché entre bostezos
conferenciar a los grises representantes diplomáticos de los países socialistas.
Abrevé en un “Manual del perfecto ateo” que no me hizo sino sospechar del
ateísmo. Tuve tiempo de repasar los diversos periódicos, manuales y panfletos
propagandísticos partidarios -aunque debo decir que naufragué penosamente
en la lectura de los “ladrillos” de Marx y Engels, verdaderos bodrios
infumables (pero al menos, a diferencia de casi todos los comunistas, hice el
intento). Milité en las calles febriles de la “primavera democrática” (tan
primaveral como la “primavera conciliar”). Canté el Himno Nacional con el
puño izquierdo en alto, como un forajido. Fiscalicé en elecciones
partidocráticas en las que ningún comunista realmente creía. En fin, conocí la
petulancia ideológica de los rojos, la atracción vertiginosa del dogmatismo
leninista, la jactancia de ser un revolucionario y no un “pequeñoburgués” (el
comunista es todo un fariseo), la dionisíaca sensación de caminar
inevitablemente “hasta la victoria siempre”. Y también, por sobre todo, lo
sufrí. Incluso mucho tiempo antes de involucrarme activamente en la guerra
cultural contrarrevolucionaria, cuando todavía estaba “del otro lado”, y a
través de diferentes escenarios y circunstancias laborales y estudiantiles en
que incursioné, conocí de primera mano de lo que es capaz el espíritu
revolucionario de muchos “peatones del mar rojo”, progres y cosmopolitas,
espíritu disgregador, de desarraigo, poderosamente vinculado al ambiente de
la cultura y las artes de la ciudad moderna, por lo que no me sorprende el
alcance que hoy ha cobrado con el feminismo abortista anticristiano, que no es
otra cosa que el alarido desesperado y sufrido de quien no quiere admitir que
existe Dios y que la Iglesia católica es su Iglesia. En fin, viví sumergido en
todo ello hasta que Dios, misterio insondable de su Misericordia, quitó las
escamas de mis ojos, y entonces cambié de religión y de milicia (no sin antes
pasar brevemente por el peronismo, otra falsa religión pero en este caso por
industria del pobre sentimentalismo argentino). Pero, esa es otra (muy larga)
historia. Toca ahora rezar por la conversión de los que están enfrente, a la vez
que se los combate sin tregua. Cerremos el largo paréntesis.
En 1860, decía Louis Veuillot -¿y, qué habría que decir hoy?- lo que sigue:
“Nuestros tiempos son la vergüenza de la humanidad. Anuncian la próxima
caída de la civilización. Ya no dispone sino de instrumentos materiales, que no
le servirán sino para envilecerla en proporciones inauditas, a punto tal que la
barbarie pura llegará a ser una felicidad comparada con el orden en que
vivirán nuestros hijos”. Seguramente Veuillot habrá sido tildado entonces de
“exagerado”, “extremista”, “pesimista”…más bien estaba siendo visionario.
La hora actual es decisiva. La Iglesia, lo sabemos, no sucumbirá. Pero su
honor, su verdad y sus pendones deben ser mantenidos en alto por aquellos
que no cejen ante el error y la intimidación, y no teman perder lo terrenal
porque aspiran a lo divino. En la hora de la gran falsificación, donde todo
parece un fraude y la vida debe ser “virtual”, mediáticamente representada, la
Iglesia necesita verdaderos hombres y mujeres, católicos auténticos, fuera de
toda estadística, dispuestos a vivir la más dura y gozosa de las aventuras. Que
vivan del misterio y sostengan la conciencia de lo sagrado, contra lo profano
de un mundo vuelto máquina donde el hombre está deshumanizado. Que
proclamen la necesidad de la gracia, cuando todo tiende a ser “sacro” en la
cosmovisión panteísta que están imponiendo los garantes de los “derechos
humanos”. Que imiten el espíritu de los Santos Mártires Macabeos. Que crean
ciegamente en los milagros, y no en las vacunas salvadoras de la democracia.
Que se sepan inevitablemente pocos, como ejército visible, acompañados de
una legión de soldados celestiales ayudándoles a sostener la cruz. Que no
olviden que, como decía Gómez Dávila, “para la defensa de la libertad basta
un soldado; la igualdad, para imponerse, necesita un escuadrón de policías”,
por lo tanto la libertad es libre aunque tenga cadenas. Y que esa libertad se
reclama, como dice el mismo autor, no “para ser libres, sino para servir
dignamente a quien debemos servir”. Gente que porte la luz en medio de las
tinieblas, porque cuando las llamas no arden dentro del alma, entonces caen
furiosas encima de la iglesia, para incinerarla. Así como decía cierta vez Louis
Veuillot: “Para la seguridad de un templo, temo menos a los furiosos que
quieren echarlo abajo, que a los fieles que no piensan sino en su provecho en
presencia de ese peligro. Los verdaderos destructores de la Iglesia son los que
no la amurallan con su cuerpo, los que no se hacen matar a sus puertas por la
menor de sus prerrogativas”. “La frase es tajante –agrega Juan P. Ramos, que
la cita en una conferencia-. Cualquiera puede escribirla, si escribe bien. No
todos pueden vivirla cabalmente, como Veuillot lo hizo cuarenta años”. La
gracia de Dios hace posible lo que nosotros miserables no podemos. En otra
ocasión había escrito aquel gran antiliberal: “Es menester orar y pedir a Dios
la gracia de no ser cobardes. La gran enfermedad de nuestros tiempos es la
cobardía”. Y en una carta a un publicista italiano, en 1862: “Continúe V. en
estos útiles y valientes trabajos. Desafíe el temor, la multa y la prisión. Si a su
lado hay algunos hombres como V., V. valdrá más que un ejército. Todo le
saldrá bien y sus derrotas serán victorias. Si me es dado aconsejarle algo, le
aconsejo que esté siempre en la verdad, a cualquier riesgo, hasta el riesgo de
la impopularidad. En este tiempo de abierta rebelión o de traición oculta
contra todas las verdades, nosotros debemos tener el coraje de afirmarlas
todas juntas. No aflojemos en nada; no abandonemos ni descuidemos ninguna
con el propósito de conseguir partidarios. Esto es, a mi juicio, lo que Dios
quiere de nosotros. Después hará triunfar las verdades que hayamos
defendido, las verdades que no podemos defender eficazmente sino
confesándolas y honrándolas en alta voz. No hay límites en el camino de las
concesiones. Nos debilitamos a nosotros mismos sin satisfacer jamás a los
adversarios de mala fe. Siempre quieren el abandono total de la verdad, aun en
los momentos en que su política no ataca sino a una parte de ella. Los
católicos no logramos constituir un verdadero cuerpo sino cuando defendemos
el cuerpo entero de la verdad. Porque nunca pueden ser unánimes, el primer
efecto de las concesiones es dividirnos entre nosotros, hasta que muy pronto
se nos reduce a la impotencia”. Pero Veuillot, como nosotros hoy, parecía
defender una causa perdida: “Es cierto que parezco defender una causa
perdida. Nadie me ahorra injurias ni burlas. Yo sé que la causa es inmortal y
triunfará un día. Sea lo que fuere, es dulce compartir su aparente derrota,
siendo fiel hasta en medio del pretorio, hasta el pie de la cruz, hasta las
puertas de la tumba”. Nosotros, frente a la turbamulta de los que se adhieren
“al que gana”, para ser “políticamente correctos”, preferimos con Gómez
Dávila decir: “Nunca he sabido ser partidario sino de causas perdidas”. Pero,
amigo lector, una causa perdida no es una causa muerta, porque al decir del
mismo Veuillot: “Las causas que mueren son aquellas por las que no se
muere”. Al fin de cuentas, para que venza nuestra causa, debemos ser
derrotados. La “derrota” de la cruz, ¡he ahí nuestra gran Victoria! Cuando se
entiende eso, lo demás se aclara. Hay que vivir como si estuviésemos a tan
sólo dos días del Domingo de Pascua. Pero éste no existe sin la Cruz del
Viernes Santo.
Si, como en general sostienen algunos, el fin de los tiempos y la parusía
están próximos y la lucha temporal es inútil, porque todo va a ir de mal en
peor, y sólo quedamos reducidos al esfuerzo espiritual, de algún modo, como
decía Louis Jugnet, podemos hacer “como si” todo no estuviese perdido
temporalmente, y unir la acción doctrinal con el sacrificio de nuestra vida. Y
si además recordamos la promesa de la Santísima Virgen en Fátima, entonces
se redobla nuestra esperanza, acrecen nuestras fuerzas, para pedirle a Dios,
como el cardenal Merry del Val: “Quítame todo lo demás, dame almas”.
De manera tal que la guerra está declarada desde que venimos hasta que
nos vamos de este mundo, pero ahora recrudece la ofensiva del enemigo, y
esto hace que muchos pierdan la paz. No se dan cuenta que sólo quien está en
paz es apto para la guerra. Contra la actual agitación mundana, no debemos
agitar nuestros espíritus. Dijo la Sma. Virgen a Estelle Faguet, en una de las
apariciones en Pellevoisin, Francia: "Tu t'es privée de ma visite, tu n'avais pas
assez de calme" (Te has privado de mi visita, no tenías bastante calma). Que la
inquietud no nos prive de la visita del “dulce Huésped del alma” que da
confianza y anima a proseguir el combate. Dios no habita en la turbación.
Luego, en esta disposición, viene la acción.
“Luchemos –nos exhorta el cardenal Pie- porque la condición de todo reino
es ser defendido por sus soldados. Luchemos, porque los enemigos de ese
reino se hacen más numerosos y más encarnizados. Luchemos, porque cuanto
más avanzamos hacia el fin de los tiempos, más será esa la condición de los
cristianos aquí abajo.” El obispo de Angers, Monseñor Freppel, nos dejó estas
palabras, con las que vamos a cerrar al fin, este largo pasillo de entrada:
“Dios, de quien somos y para quien vivimos, no nos manda vencer sino
combatir. El honor de una vida, así como su verdadero mérito, consisten en
poder repetir hasta el fin aquellas palabras del divino Maestro: «Lo que
debimos hacer, lo hicimos» (Lc 17,10). El resto hay que dejarlo en manos de
Dios, que da la victoria o que permite la derrota, y que hace contribuir a una y
a otra al cumplimiento de sus eternos e impenetrables designios.»
(De pronto se nos mete un cura argentino, que tenía vista de águila en su
único ojo y supo vivir lo que decía, y nos sopla desde allá arriba, a los que
estamos acá abajo: “Leviatán fue vencido por Cristo; agotó sobre Cristo todos
los tesoros del dolor humano y no lo venció. Ahora lo que falta es que
nosotros venzamos a Leviatán en nosotros mismos; o mejor, que no seamos
vencidos. Dios no nos pide que venzamos; Dios nos pide solamente que no
seamos vencidos”).
Christus vincit, Christus regnat, Christus imperat!
F.M.
A.D. 2020-2021

“O estamos llegando al final del odio a Dios y a su Cristo levantado por el


Anticristo, volviéndose más general y violento; o bien estamos en la víspera
de la más grande misericordia que Dios haya ejercido en este mundo
después de la Redención. He aquí la situación en que estamos, he aquí lo
que la Revolución creó, aquello que no ha dejado de ser desde los primeros
días de la Revolución, bajo el imperio en el cual todavía estamos”.

Monseñor Delassus
La conjuración anticristiana, 1910.
“¿Estamos en vísperas ya del cataclismo postrero que ha de preceder al
Juicio Final, o vamos a asistir a la suprema victoria de la Iglesia? ¿En qué
hora de la noche de este siglo nos encontramos? ¿Qué centinela experto nos
dará la respuesta? Custos, quid de nocte? Custos, quid de nocte? Y los
centinelas no nos dan otra respuesta sino que en todo tiempo es necesario
estar preparados, convertirse de veras y esperar la venida del Señor.”

Padre Julio María Matovelle


Meditaciones sobre el Apocalipsis, 1912.

“La Revolución Mundial, que está trabajando desde hace siglos en esta
lucha contra la Iglesia y contra las nacionalidades, está a punto de lograr
su objetivo, que es el de la implantación de la tiranía universal del
Anticristo. Pero antes de que logre ese objetivo, me inclino a creer que
veremos el Reino Universal de la Virgen. María reducirá a polvo, y bien
pronto, a todos los enemigos y sólo después logrará el Anticristo su breve
reinado universal”.

Padre Julio Meinvielle


Semanario Azul y Blanco, Montevideo, Uruguay, 1972.

Dos ciudades combaten a muerte. La ciudad del hombre que se hace dios, y la Ciudad de Dios que se
hizo hombre. La estirpe de la Serpiente persigue a la estirpe de la Mujer. Esta es la hora de la Serpiente,
la oscura hora del Dragón rojo. La Sinagoga de Satanás ha lanzado su Revolución para el asalto final
contra los restos de la civilización occidental, contra las últimas débiles murallas de la Cristiandad y la
Iglesia católica, y contra toda la obra de Dios. Ley Natural, Verdad, Bien, Belleza, Tradición, Patria,
Estado, Familia, Propiedad, Autoridad, Jerarquía, Obediencia, Orden, todo es subvertido, corrompido,
amenazado, demolido.
Ellos, los “grandes” de la tierra, nos anuncian la pronta imposición de su “Nuevo Orden Mundial”
masónico-comunista con su “nueva normalidad” sanitaria, su “solución final” en pos de su utopía
fraternal, igualitaria, interreligiosa, panteísta. Pero Dios ha puesto un límite.
Habrá castigo y prueba para los hombres de la Iglesia y las naciones del mundo por haber dicho “no
serviré” y “no queremos que éste reine sobre nosotros”, crucificando cada día nuevamente a Jesucristo.
Habrá una depuración para que la Iglesia vuelva a relucir en su pureza.
Nosotros, por nuestra parte, los pequeños y despreciados del mundo, pecadores pero arrepentidos y
esperanzados hijos de Dios, por su Gracia, recordamos el llamamiento urgente a la conversión de la
Virgen de Fátima, y les anunciamos el formidable triunfo del Corazón Inmaculado de María, anticipo
del Reinado del Sagrado Corazón de Jesús. Tras la oscuridad que nos rodea y amenaza, tras la espantosa
catástrofe que el horizonte nos anuncia, tras el terrible dolor que se presiente, se aproxima el tiempo de
la victoriosa Madre de Dios, de la Inmaculada, la que aplasta la Serpiente. De Dios nadie se burla. Dios
va a intervenir directamente. Pronto. Que todo el mundo se prepare.
Ipsa conteret caput tuum, et tu insidiaberis calcáneo ejus.
Génesis 3,15.
ELLA SOLA ES NUESTRA ESPERANZA

“Quiero que continuéis rezando el rosario todos los días, en honor de Nuestra
Señora del Rosario para obtener la paz del mundo y el fin de la guerra,
porque sólo Ella os puede ayudar”.
LA SMA. VIRGEN MARÍA
Fátima, 13 julio 1917.

"Reza mucho las oraciones del Rosario. Solo yo puedo todavía salvarles de
las calamidades que se acercan. Aquellos que ponen su confianza en mí se
salvarán."
NTRA. SRA. DE AKITA
13 de octubre de 1973

“La Virgen sin mancha, vencedora de todas las herejías, no cederá el paso
ante su enemigo amenazante si encuentra servidores fieles, dóciles a su
mandato, Ella obtendrá nuevas victorias, más grandes de las que podríamos
imaginarnos…”
R. P. MAXIMILIANO KOLBE

“Él estaba persuadido de que sus hermanos conocerían que por su medio les
había de dar Dios libertad; mas ellos no lo entendieron”.
HECHOS DE LOS APÓSTOLES, VII, 25.[1]

Bastaríanos señalar de manera destacada que Nuestra Señora del Rosario, la


Santísima Virgen María dijo en sus apariciones de Fátima que debemos rezar
cotidianamente el Santo Rosario y practicar la devoción reparadora de los
cinco primeros sábados de mes a su Inmaculado Corazón; que debemos rezar
y hacer sacrificios para salvar las almas que están en peligro de caer en el
infierno; que debemos cumplir nuestro deber de estado; que Rusia debe ser
consagrada a su Corazón Inmaculado por el Papa junto con los obispos para
que el mundo encuentre un tiempo de paz; y que finalmente esto último se
hará aunque no sin que venga antes un tremendo castigo para el mundo por su
apostasía, sus crímenes e iniquidades; y entonces debería todo el mundo
dedicarse a obedecer puntualmente –hoy implica una tenacidad heroica, es
cierto, pero no imposible- los pedidos amorosos de nuestra Madre del Cielo,
sin más cuestionamientos y sin dilaciones, para que lo antes posible se realice
la referida consagración.
Pero, ¡ay!, sobre todo eso han echado silencio, tierra, humo y basura los
jerarcas modernistas de la Iglesia oficial, despreciando vilmente el mensaje y,
por lo tanto, a la emisora del mensaje, la Madre de Dios. ¡Ellos mismos se han
hecho parte del mensaje a través del tercer secreto que han ocultado! ¡La
desobediencia continúa! ¿Hasta cuándo?
Pero no sólo hay negligencia o culpa en las autoridades, muchas de ellas
cómplices o dominadas por las huestes de Satán aposentadas en el Vaticano.
En una entrevista que le realizó el Padre Agustín Fuentes, vice postulador de
la causa de beatificación de Jacinta y Francisco en Coimbra, el 26 de
diciembre de 1957, afirmó Sor Lucía:
“Padre, la Santísima Virgen está muy triste porque nadie ha prestado ninguna atención a
Su Mensaje, ni los buenos ni los malos. Los buenos continúan su camino, pero sin dar
ninguna importancia a Su Mensaje. Los malos, no viendo realmente caer el castigo de
Dios sobre ellos, continúan su vida de pecado sin atender siquiera el Mensaje. Pero
créame, Padre, Dios castigará al mundo y eso será de una manera terrible. El castigo del
Cielo es inminente.”[2]

¡Nadie hace caso a la Madre de Dios! Es por esto que nunca será suficiente
nuestro llamado de atención y nuestra insistencia sobre este tema. Y por eso
insistimos. ¡Urge hacerlo, aunque nuestra voz sea sólo un eco reprobado por
las paredes del cobarde confinamiento de las almas! ¿Hasta cuándo
seguiremos ignorando el mensaje de la Virgen en Fátima?
En la mencionada entrevista a la Hna. Lucía del P. Fuentes, ésta dijo:
“Dígales también, Padre, que mis primos Francisco y Jacinta se sacrificaron,
porque en todas las apariciones de la Santísima Virgen María, siempre la
vieron muy triste. Ella nunca nos sonrió. Esa tristeza, esa angustia que
notamos en Ella, penetró nuestras almas. Esa tristeza es causada por las
ofensas contra Dios y los castigos que amenazan a los pecadores. Y así,
nosotros, niños, no supimos qué pensar, excepto inventar diversos medios de
rezar y hacer sacrificios.” La Virgen se mostró llorando en La Salette, en
Siracusa, en Akita[3], quizás en otros sitios, como llorara aquel primer Viernes
Santo. ¿De quién es la culpa sino de nosotros y nuestros pecados?[4] Nuestro
Señor le dijo a Sor Josefa Menéndez: “El mundo corre precipitadamente a
abismarse en los placeres, y es tanta la multitud de los pecados que se
cometen, que mi Corazón está anegado en un torrente de amargura y de
tristeza. ¿Dónde encontraré alivio a mi dolor?”.
También Santa Teresa de Jesús había dicho dolorida: “¡Las almas!, ellas
caen al infierno tan numerosas como copos de nieve en un día de invierno”,
que fue lo que les mostró la Virgen de Fátima a los tres pastorcitos. Y
agregaba la gran Teresa: “Y Jesús llora…”.
Jesús y María lloran por la pérdida de las almas. Eso es lo que hay en el
fondo de todo este plan satánico que se está llevando a cabo, eso es lo que
concierne a la actual apostasía en la Iglesia y las sociedades modernas. La
humanidad está en peligro, y no se trata del problema “ecológico” de la
“Madre Tierra”, subterfugio publicitado por los decrépitos globalistas entre
los cuales está Francisco, para provocar el arribo del “Nuevo Orden Mundial”
anticristiano. La emergencia es el peligro de las almas que el diablo quiere
llevarse consigo para el infierno. Dios no piensa en abstracto, como los
utópicos y revolucionarios mundialistas onusianos, por eso sabía decir Gómez
Dávila: “Porque sabemos que el individuo le importa a Dios, no olvidemos
que la humanidad parece importarle poco”. No le interesa a Dios el
“desarrollo sustentable” ni la “fraternidad universal” en un mundo donde
opera el diablo, sino la santidad de sus criaturas a las que creó para llevarlas a
su Cielo por la eternidad.
Ahora bien, que los malos desdeñen el mensaje de Ntra. Sra. no puede
sorprendernos. Pero que los buenos no le presten atención, ¿a qué se debe?
Sin dudas, a una desorientación diabólica que cada vez más se ha ido
posesionado del mundo. Hay una falta de fe sin parangón, una apatía y tibieza
hacia Ntro. Señor insoportables, una lenta apostasía en el amor[5], la falta de
celo de quienes permanecen indiferentes al destino de la Iglesia y de sus
patrias alguna vez cristianas, el abandono de la oración y la falta de
meditación, la ignorancia de Jesucristo[6], la falta de intimidad con su Sagrado
Corazón, un cómodo sentimentalismo que evita el sacrificio, la apertura
constante a las cosas del “mundo” que nos distraen, el naturalismo ambiente
que disminuye hasta borrar la gravedad y la noción del pecado, y además de
eso, en muchos, una espera de que sean las autoridades jerárquicas (el clero) y
sólo ellas quienes, merced a órdenes o llamadas específicas, aseguren
indubitablemente que ese, el señalado por Ntra. Sra. en Fátima, es el camino a
seguir, sin lo cual prefieren permanecer inoperantes y al margen. Recordemos
que la Hna. Lucía dijo que ya no deberíamos esperar llamados a la oración y
la penitencia (la reforma espiritual) por parte de la Jerarquía de la Iglesia. Lo
dijo en la misma entrevista referida: “Padre, no debemos esperar un llamado
al mundo que venga de Roma, de parte del Santo Padre, para hacer
penitencia. Ni debemos esperar que el llamado a penitencia venga de
los Obispos de nuestras diócesis, ni de las congregaciones religiosas. ¡No!
Nuestro Señor ya ha usado muy a menudo esos medios y el mundo no ha
prestado atención. Por eso ahora es necesario a cada uno de nosotros
comenzar a reformarnos espiritualmente. Cada persona debe, no
solamente salvar su propia alma, sino también ayudar a salvar todas las
almas que Dios ha puesto en su camino”.
La gente actualmente está muy preocupada por la “emergencia sanitaria”,
en verdad una enmascarada guerra declarada contra la humanidad por la élite
globalista anticristiana. Pero no se piensa que muy probablemente sean
también los comienzos de una situación que podría derivar en una Tercera
Guerra mundial cuyas consecuencias, teniendo en cuenta el sofisticado y
poderosísimo arsenal nuclear con que cuentan las principales potencias, serían
absolutamente devastadoras, al lado de las cuales la Segunda Guerra mundial
parecería sólo un pequeño ejercicio de exhibición. Recordemos que la Sma.
Virgen anticipó que, si los hombres no dejaban de ofender a Dios, vendría esa
Segunda Guerra, la cual fue acortada merced a la consagración del mundo
realizada por el papa Pío XII.
No somos los primeros[7] y esperamos no ser los últimos, en sostener estas
conclusiones, las cuales esperamos desarrollar en las páginas que siguen:
1) Dios concederá la paz al mundo a través del Corazón Inmaculado
de María.
2) Lo hará mediante la consagración de Rusia, pedido expreso de Dios.
3) No hay ni habrá otro medio de salvación para la Iglesia y el mundo
que el señalado por la Sma. Virgen en sus apariciones de Fátima.
Conceder la paz al mundo no significa evitar sólo una guerra mundial, sino
que exista una paz verdadera, esto es, el orden en la tranquilidad, debido a la
influencia salvífica de la Iglesia católica en las naciones, las cuales le deben
estar sometidas, como el cuerpo al alma. Significa una derrota –sea por el
tiempo que fuere- de la Revolución, obra suprema de Satanás que utiliza al
mundo para desviar a los hombres de Dios y así perder las almas.[8]
El Padre Nicholas Gruner, tenaz apóstol del mensaje de Fátima, ha sido
muy enfático en su visión de la situación actual: “Las cosas no pueden
continuar así indefinidamente. El mundo está al borde de algo de suma
importancia, sea para bien o para mal – o el Triunfo del Inmaculado
Corazón de María prometido, o el descenso final hacia la III Guerra
Mundial. Estamos muy cerca del final de nuestro curso, de una manera u
otra.”[9]
Contra los que pregonan una falsa esperanza para el mundo, contra los que
promueven un “gran reseteo”, una “fraternidad universal”, un “Nuevo Orden
Mundial” o cualquier proyecto globalizador y sinárquico, como también
contra los que buscan acuerdos traidores con los enemigos de la Iglesia
católica que son los liberales y modernistas enquistados en Roma, hay que
repetirlo una y otra vez: la Santísima Virgen María es nuestra única
esperanza, en Ella se encuentra la solución y sólo Ella puede ayudarnos.
Así lo quiere Dios. Nuestro Señor Jesucristo lo afirmó a Sor Lucía en una
revelación de 1936. Cuenta Sor Lucía:
“Interiormente he hablado al Señor de este asunto. Y hace poco le preguntaba por qué no
convertía a Rusia sin que Su Santidad hiciese esta consagración.
“‘Porque quiero que toda Mi Iglesia reconozca esa consagración como un triunfo del
Inmaculado Corazón de María, para después extender su culto y poner, al lado de la
devoción de Mi Corazón divino, la devoción a este Corazón Inmaculado’”.[10]
También el Hno. Michel de la Trinité explicitaba lo fundamental de las
apariciones de Fátima, diciendo:
“El secreto del secreto, es la voluntad de Dios de acordarnos todo por la mediación de María,
en respuesta a nuestra devoción a su Corazón Inmaculado. No solamente los bienes
espirituales, sino también la paz temporal, y eso para el mundo entero. ¿Se ha remarcado que
una de las palabras de Nuestra Señora, contada fielmente por Lucía a su párroco el día
siguiente de la aparición, decía ya la misma cosa, con el mismo vigor, el mismo exclusivismo?
“Continuad rezando el rosario todos los días…para obtener la paz del mundo y el fin de la
guerra, porque ella sola os podrá socorrer”.
Dicho de otra forma: no hay más salvación para nosotros que por la Virgen María; era ya
el núcleo esencial del secreto de Fátima que se encontraba así divulgado desde julio de
1917”.[11]
“El mensaje de Fátima –sostenía John Vennari- debe ser el centro de la
vivencia de nuestro Catolicismo, el centro del modo como vemos el mundo.
Creo que todo lo que Nuestra Señora manifestó en Fátima nos muestra que
debemos basar nuestra visión del mundo en el mensaje de Fátima, y no en
cosa alguna que, de cualquier modo, la pueda contradecir”[12]. ¿Acaso este
autor estaba exagerando? Veamos: el mensaje de Fátima de 1917 tiene como
sello el mayor milagro público de Dios desde que Nuestro Señor fundó su
Iglesia, el llamado “Milagro del Sol”.[13] Es el remate de todas las
apariciones, es el signo en el cielo que culmina todos aquellos portentosos
signos de las anteriores apariciones de Nuestra Señora, y como dice un autor,
aquel signo negado a la insolencia con que lo pidieron los fariseos a Nuestro
Señor, Nuestra Señora del Rosario de Fátima lo ha maternalmente acordado al
mundo moderno “a fin de que todo el mundo crea”. “La grandeza de ese
prodigio increíble de Fátima es así proporcionado a la grandeza de los
peligros que amenazan al mundo; y el mensaje de Fátima, confirmado
por ese “signo en el cielo” es como el remedio específico providencial,
directamente opuesto a esos peligros actuales”[14]
El mensaje de Fátima, además, está basado enteramente en la Tradición
transmitida por la Iglesia, pues recuerda la doctrina católica a un mundo
abismado en el neo-paganismo que ha rechazado a Jesucristo, y a la vez se
inserta en la historia, ya que la revelación tiene un carácter histórico y la obra
de la Iglesia obra en la historia, por no decir que hace a la historia que gira en
torno a ella, pues continúa la obra iniciada por Jesucristo. Es “una
reafirmación urgente de las enseñanzas de la tradición de la Iglesia –continua
Vennari- y una reafirmación de la urgente necesidad de reparación –lo que
tiene implicaciones especiales en nuestro tiempo”[15]. También, este mensaje
refuerza la importancia de la Santísima Virgen en el plan de la salvación,
cosa que hoy se olvida. Por eso, como afirma este autor:
“Yo acentúo a propósito este aspecto porque, para muchos, la devoción a Nuestra Señora de
Fátima no asume un lugar central, siendo muchas veces relegada para una posición lateral y
periférica. Sería algo semejante a la devoción a Santa Rita de Cassia, a San Judas Tadeo, o la
devoción a San Antonio. A pesar de ser considerada una práctica muy buena y un auxilio para
nuestra vida espiritual, sería apenas algo extra –una devoción posible pero lateral, y cuya
importancia, apenas secundaria, no es tomada suficientemente en serio”[16].
Por último, recordemos con este autor que Nuestro Señor “hizo de la
devoción al Inmaculado Corazón de María una condición inevitable para
la conversión de Rusia y para ser concedido al mundo un período de
Paz”[17].
Pero Fátima, objetarán algunos, no es más que una revelación privada, no
es palabra del Magisterio, ¿por qué comprometerse en seguir su mensaje?
Tocaremos ese tema nuevamente más adelante, pero digamos con otro autor
que “podría pensarse que, para los Papas, no fue posible reconocer con
suficiente claridad que el mensaje de Fátima realmente venía de Dios. Sin
embargo, anticipándose a semejante duda, Dios ha dado muchos signos
milagrosos, signos absolutamente proporcionados a la magnitud de la petición
del Cielo a los Papas. Hubo signos generales y también los hubo personales
para cada uno de los Papas. Hubo muchos milagros de curación en Fátima,
que prueban claramente el origen celestial del mensaje”[18]. En efecto, los
signos y milagros se han ido sucediendo desde entonces, así como los terribles
males ocurridos por el desprecio de las peticiones del Cielo en Fátima. De
igual modo que ocurrió con los pedidos desechados del Sagrado Corazón,
acarreando el grandísimo castigo de la Revolución de 1789, no solo para
Francia sino para el mundo, estamos viviendo los años del castigo por esa
irresponsable desobediencia, siendo que, repetimos, no han faltado, sino que
han sido abundantes las pruebas milagrosas, ejemplos de conversión y
santidad, y el reconocimiento de la Iglesia de estas apariciones. Los criterios
de credibilidad para reconocer que tales apariciones han sido obra de Dios,
como son los milagros, las profecías y la concordancia con las verdades de la
fe católica, se han verificado absolutamente. La Iglesia examinó
cuidadosamente las evidencias durante trece años (otra vez el número 13),
para finalmente aprobarlas el 13 de octubre de 1930. Dijo el cardenal
Cerejeira, patriarca de Lisboa, en un discurso acerca de “Fátima y la Iglesia”
del 30 de octubre de 1942, en la vigilia de la clausura de las fiestas por los 25
años de las apariciones de Fátima: “No es la Iglesia que ha impuesto Fátima a
la fe popular; es Fátima que se ha impuesto a la Iglesia. Sin la Iglesia y contra
el poder del Estado, la luz del milagro brillaba cada vez más claro en el cielo
de Portugal y el entusiasmo de las multitudes de peregrinos se comunicaba a
la nación entera. La Iglesia ha examinado los hechos con una mirada
escrupulosa durante 13 años, antes de pronunciarse. Fátima se había tomado
todo este tiempo para imponerse a la Iglesia”[19].
Por lo tanto, habiendo sido despejadas todas las dudas posibles al respecto,
la desobediencia al mensaje de Ntra. Sra. implica una gran irresponsabilidad e
imprudencia. Un solo ejemplo de lo ocurrido en relación con la desobediencia
a Nuestra Señora, es el furor anticatólico, absolutamente diabólico, desatado
en España:
“En el año 1931, dos años después de la aparición de Tuy, al escuchar Pio XI la petición
del Cielo con respecto a la consagración de Rusia, rechazó este pedido por primera vez,
sin siquiera ordenar una mayor investigación teológica acerca de la veracidad de las
apariciones, y a pesar de que ya estaba convencido acerca de Fátima. Justamente, por ese
mismo tiempo comenzaron los preparativos para la revolución en España, la cual estalló en
1936. La Monarquía Católica fue depuesta y reemplazada por un gobierno liberal, que mostró
pronto su faceta anticlerical. Ya en mayo de 1931 (11-13 mayo) más de cien iglesias y
monasterios fueron sistemáticamente saqueados y reducidos a cenizas en las ciudades
españolas bajo la mirada indiferente de la policía. El 13 de octubre de 1931 declara en las
Cortes el Primer Ministro Azaña: “Hoy España ha dejado de ser católica”.
Ya en 1934 se inicia en Asturias un levantamiento inspirado por los comunistas. Luego de la
victoria de la izquierda en las urnas, en febrero de 1936, la tan anticlerical revolución se
extiende a todo el país. Los atentados a iglesias y monasterios se multiplican inquietantemente.
En su escrito del 1° de julio de 1937, los obispos españoles mostrarán claramente que la
Revolución Española procedía de Rusia. El 13 de julio de 1936 muere el primer mártir de la
Guerra Civil Española: el diputado Calvo Sotelo, un buen católico y decidido anticomunista.
Su muerte fue notificada con anticipación por un diputado comunista. ¡Era precisamente un
13 de julio, fecha en que la Virgen María anunció en Fátima que el comunismo esparciría
sus errores por el mundo entero![20]
Éste sería el preludio de una verdadera guerra civil que, en los primeros seis meses, cobró
como víctimas a diez obispos, unos cinco mil sacerdotes y cientos de religiosas y seminaristas.
Cifras más exactas de los mártires han sido establecidas posteriormente. Para el período de
tiempo que va desde el 18 de julio de 1936 al 1° de abril de 1937, por ejemplo, se asesinaron
12 obispos, 4.172 sacerdotes seglares, 2.365 religiosos, 283 religiosas y 249 seminaristas por
odio a la Fe. En una carta de los obispos españoles enviada a todos los obispos del mundo el 1°
de julio de 1937, se confirma este balance y se agrega que fueron destruidas o completamente
saqueadas 20.000 iglesias. Los sacerdotes y religiosos fueron martirizados de todas las formas
imaginables (perseguidos con perros, crucificados…). Los obispos opinan que en el
Martirologio Romano no figura método que no haya sido utilizado aquí; y agregan: “No
creemos que, en la historia del cristianismo y en un lapso de tan pocas semanas, se haya
producido semejante estallido de odio contra Jesucristo y su Santa Religión”. A esta carta, en
la cual se muestra claramente la parcialidad y la sinrazón de esta furia destructora, dieron su
consentimiento sin reservas unos 1.200 obispos de todo el mundo[21].
Se difamó a la religión católica de todas las maneras posibles. Se llegó al extremo de sacar los
cuerpos de personas de Iglesia de sus tumbas para exponerlos delante de las iglesias. Fueron
cerradas todas las iglesias, con excepción de una sola, y el oficio divino fue absolutamente
prohibido. La policía incluso pesquisó y destruyó todos los objetos que tenían relación con el
culto, hasta los cuadros religiosos. Acerca del levantamiento en Asturias en 1934, se informa:
“En el campo de San Francisco, sacerdotes son rociados con bencina y quemados vivos. En
Sama de Langres se cuelga a uno [sacerdote] en una carnicería [con ganchos carniceros],
desnudo y con el vientre abierto, y con un letrero que dice ‘Carne de cerdo a la venta’. Da la
clara impresión de que el odio que aquí aflora es demasiado para proceder sólo de origen
humano.
Sor Lucía hizo notar que la única ciudad española que no tuvo que sufrir la pérdida de
muchas vidas humanas durante la Guerra Civil fue Sevilla, asiento episcopal de la diócesis
del mismo nombre, que había sido consagrada en forma solemne, por su obispo, al
Inmaculado Corazón de María”.[22]
El Padre Gruner se explaya acerca del castigo anunciado por la Virgen y
del que Lucía tanto advertía:
“¿Cuál es, entonces, ese castigo del que habló la Hermana Lucía? … usad los ojos de la Fe
para entenderlo. No aludo a la Fe en el Mensaje de Nuestra Señora, sino más bien a la
comprensión de Su Mensaje desde la perspectiva de la Fe Católica…
“Vemos que nuestra Fe Católica se ha vuelto cómoda, que la Cruz ya no está presente, que ya
no tenemos que hacer ningún sacrificio.
“Una persona me dijo, ‘A mí no me gusta esta forma de Catolicismo porque no me agrada, así
que, sencillamente, lo dejaré de lado’. Se piensa que se puede buscar y elegir. He atendido
gente que me dijo que fue con el Confesor A, y si él les dijo algo que ellos no querían escuchar,
fueron con el Confesor B porque sabían que este iba a ser más blando.
“De Dios nadie se burla…
“El castigo infligido sobre nosotros muestra que el diablo ha tenido su oportunidad y la ha
aprovechado. Ha triunfado no sólo sobre aquellos 55.000 sacerdotes que dejaron su ministerio
[entre los años de 1965 y 1975], sino con todos aquellos que se han rendido a la interpretación
modernista de las Escrituras, de la Liturgia e incluso del Dogma –y en la interpretación
modernista de Fátima.
[…]
“San Juan Eudes explica que el castigo más terrible que Dios puede enviar a Su pueblo es
darle sacerdotes malos (que obviamente incluye malos Obispos y Cardenales y hasta
podría incluir al Papa)…
“[Hoy] tenemos la infiltración de todos tipos de gente corrupta dentro del sacerdocio. Es obvio
que Dios está muy enfadado con Su pueblo a causa de todos los malos sacerdotes que ahora
vemos en la Iglesia, sobre todo por los escándalos en los que se ven implicados… Pero hay
algo todavía peor que esos escándalos de sacerdotes y obispos corruptos y perversos. Peor aún
es la corrupción de nuestra Fe católica por los llamados ‘defensores’ de la Fe.
“Aquellos que pretenden que el ‘magisterio vivo’ tome precedencia sobre las definiciones
dogmáticas, inmutables e infalibles, están conduciendo incontables almas al infierno. La
perversión de los sacerdotes, Obispos y Cardenales que dicen que no es necesaria la conversión
de los incrédulos a la Fe católica es una mayor perversión que la pedofilia – siendo la pedofilia
una perversión abominable. Esta herejía –aunque fuese promovida por los Cardenales gozando
del apoyo implícito o explícito del Papa – no cambiaría en nada la perversidad de tal
enseñanza.
“Aquellos que defienden tal enseñanza del ‘Magisterio vivo’ o han perdido su fe o han sido
ignorantes de ella por completo, toda su vida. Pero su ignorancia en este asunto no
necesariamente les perdona del pecado grave”. [23]
San Juan Eudes hablaba así:
“La prueba más evidente de la cólera de Dios, y el castigo más terrible que Él puede
enviar al mundo, se manifiesta cuando permite que Su pueblo caiga en las manos de
padres que son más de título que de hecho, padres que practican la crueldad de lobos en
vez de la caridad y del afecto de pastores dedicados…
“Cuando Dios permite estas cosas, eso es una prueba muy clara de cómo está muy airado con
Su pueblo, y deja caer sobre él Su cólera más temible. Es por eso que clama sin cesar a los
cristianos: “Convertíos a mí, oh hijos rebeldes…Y os daré pastores según mi corazón” (Jer.
3:14-15). Así, las infidelidades en las vidas de los sacerdotes constituyen un flagelo que cae
sobre las personas como consecuencia del pecado”[24]
Pero ahí no se detiene el castigo. La Hna. Lucía ha afirmado:
“Dios ha decidido purificar por medio de la sangre a todas las naciones que quieren
destruir su reinado en las almas; pero a pesar de esto promete ser apaciguado y conceder
el perdón, si la gente reza y hace penitencia”.[25]
En otro lugar, ella agrega:
“Como ahora es la hora de la justicia de Dios sobre el Mundo, es necesario que se
continúe orando. Por eso, es necesario inculcar en las personas una gran confianza en la
misericordia de nuestro buen Dios y en la protección del Inmaculado Corazón de María,
la necesidad de la oración acompañada del sacrificio, sobre todo de aquello que es
necesario hacer para evitar el pecado… [E]n el estado en que se encuentra el Mundo, lo
que Dios desea son almas que, unidas a Él, se sacrifiquen y oren…Él necesita almas que se
Le entreguen sin reserva. ¡Y qué pequeño es este número![26]

El Padre Gruner es muy claro acerca de nuestra responsabilidad en el


alcance de este castigo:
“Esta generación se ha elegido para ser bendecida o maldecida por Fátima. No tenemos otra
elección. No hemos escogido nacer en esta generación, pero aquí estamos y la elección es
nuestra.
“Tal vez pensemos que tenemos otras opciones, pero sólo tenemos una. Podemos obedecer
a Nuestra Señora o no.
“No podemos dejar de obedecerla, bajo el pretexto de que realmente no sabemos lo que quiere.
Eso es simplemente erróneo. Ni podemos dejar de obedecerla bajo el pretexto de que no
tenemos que hacerlo porque es una ‘revelación privada’. Eso también es falso.
“Podemos obedecer a Nuestra Señora y alcanzar las bendiciones que prometió – O, en caso
contrario, podemos rehusar obedecerla y merecer la maldición de Fátima.
“Mereceremos ser maldecidos, y hemos sido maldecidos hasta ahora, por no obedecerla.
Y la maldición se hará peor hasta que finalmente llegue el tiempo cuando los que hayan
sobrevivido digan: ‘Esa generación le hizo caso omiso a Nuestra Señora – y nosotros no
cometeremos su mismo error. Obedeceremos hasta alcanzar la bendición”.[27]

Una interesante analogía hace el P. Gruner con el Antiguo Testamento,


acerca de nuestra actual situación:
“Cuando Moisés sacando al pueblo fuera de Egipto, y los egipcios que les habían dado libertad
para marcharse cambiaron de idea, el pueblo de Dios, capitaneado por Moisés, se encontraba
en aquel momento delante del Mar Rojo. Y detrás de ellos, venía el ejército de los egipcios,
con espadas desenvainadas, preparadas para matarlos a todos. Y Dios puso la salvación física
de todo el pueblo en las manos de un solo hombre, en las manos de Moisés. Dijo a Moisés que
extendiese su vara sobre el Mar Rojo, y, por la obediencia de Moisés, fueron guiados a través
del Mar Rojo por la Virgen María (es decir, la Virgen Miriam, hermana de Moisés, que
simbolizaba el papel de la Santísima Virgen en nuestra salvación) Y así se salvaron el pueblo
de Dios por la obediencia al caudillo que Dios les había enviado.[28]
“Además de ser un acontecimiento verdadero de los tiempos del Antiguo Testamento,
simboliza también la Iglesia y los fieles católicos de hoy. La mayoría de nosotros no reconoce
que estamos rodeados por enemigos con espadas desenvainadas, preparados para destruir
físicamente la Iglesia católica. Y poca gente se da cuenta de que seremos salvados solamente a
través de la obediencia del Papa a la orden que Dios le dio, es decir, consagrar Rusia al
Inmaculado Corazón de María.
“Estamos cercados y estamos siendo aplastados poco a poco, sin embargo la mayor parte de
nosotros no lo vemos. Y la única solución es obedecer a Nuestra Señora de Fátima de la
manera exacta como Dios ordenó con respecto a la Consagración de Rusia y la devoción de los
Primeros Sábados del mes.
“Tal vez digamos, ‘No puedo hacer mucho. No soy el Papa. No soy un Obispo’. Sin embargo
se puede hacer más para atender a lo que Dios y Nuestra Señora nos piden hacer. Puede
salvarse un gran número de almas por nuestras manos y esto depende de nosotros. Como
señaló el Papa Pio XII, es un gran misterio, pero de cómo los católicos colaboran con la gracia
de Dios depende el número de las almas salvadas.
“Nuestra Señora de Fátima lo dijo de una manera mucho más personal, cuando dijo: ‘Van
muchas almas al infierno, por no tener quien se sacrifique y pida por ellas’.
“Fíjense, si la Santísima Virgen quisiese, podría aparecerse al Papa y a los Cardenales para
moverlos a realizar la Consagración, pero prefiere usar Sus propios medios para alcanzar Su
victoria. Cada uno de nosotros es elegido para participar en la obra con que la Santísima Virgen
desea realizar para alcanzar Su Triunfo. Estoy comprendiendo cada vez más que esto está, en
realidad, más en las manos de los sacerdotes y el laicado que en las de los Obispos y hasta las
del Papa, por lo menos en esta fase del Triunfo de Nuestra Señora.
“Y así, aunque no veamos el resultado de nuestras oraciones cotidianas, aunque no vemos el
resultado de alentar a nuestros parroquianos y a quien nos oye para que recen el Rosario todos
los días, el hecho es que esta batalla es esencialmente espiritual. Y será ganada por las
fuerzas de la gracia cuando empleamos los medios de la gracia.
“Todos nosotros necesitamos rezar para que el Papa y los Obispos consagren Rusia. Esto no es
estar en contra del Papa ni en contra de los Obispos. Al final, está en sus manos. Al final, ellos
deben obedecer para que seamos nosotros salvados. Y deben obedecer a Nuestra Señora de
Fátima, y deben consagrar Rusia al Inmaculado Corazón de María. Pero mientras tanto, para
obtener estas gracias necesitamos tener una cruzada de Rosarios y devociones del Primer
Sábado”.[29]
Es tiempo de decir más que nunca, es necesario proclamar con una
tenacidad tildada de “locura”, las verdades que salvan, aunque nadie nos
escuche y los que son de los nuestros nos ignoren o descarten. Estamos
inmersos en una guerra sobrenatural (cfr. Ef. 6,12) y los tiempos son de una
gravedad como nunca antes lo han sido. La hora de las grandes pruebas ha
comenzado. Pero hemos de recordar siempre que somos soldados de Cristo,
que nos obtuvo la victoria en la Cruz; somos vasallos de un Rey que pronto
vuelve; somos hermanos del Hijo de Dios Padre e hijos de este mismo Dios
Omnipotente y Misericordioso bajo cuya mirada todos los acontecimientos
ocurren y toda nuestra vida se desenvuelve. No podemos temer quienes
tenemos la esperanza basada en la fe sobrenatural, y contamos con la promesa
de María, Madre de Dios. Quienes estamos enrolados en la milicia de Cristo
Rey y la Inmaculada, no debemos callar, ni vacilar ni bajar nuestra bandera.
Non possumus.
“Decir la verdad es como respirar, a poco de dejar de hacerlo, sobreviene la muerte.
Callar es otra forma de consentir en la mentira, y a veces tan grave como mentir. Grita,
pues, con mil lenguas la verdad, porque el mundo está podrido a causa del silencio de los
buenos.”
(Santa Catalina de Siena)

Si recuperamos el sentido militante cristiano, sabremos afrontar esta guerra


bajo el estandarte de la Inmaculada:
“Debemos vencer la terrible sugestión del mal y ser más bien nosotros los que dominamos
al demonio al punto de obligarlo a no corrompernos la vida, como la luz hace huir a las
tinieblas y la llama disuelve el hielo, obligándolo a derretirse. Si todos los cristianos
conservaran íntegro y fuerte su carácter, representarían en el mundo el ejército del bien y
lo obligarían a rendirse. Un solo grupo de soldados en perfecto uniforme, con el paso
marcial y las armas adecuadas, se impone ante un gran gentío de desaforados; ahora
bien, nosotros somos el ejército del Señor, vestidos y armados por Él, y debemos
imponernos al mundo con nuestra vida, con nuestro hábito y con nuestras obras santas,
Sólo así el mundo no prevalece y el maldito reino del mal está vencido”.
(Padre Dolindo Ruotolo)[30]
Por todo esto es necesario no olvidar las verdades esenciales que la Iglesia
nos ha transmitido, como esta recordada muy oportunamente por el gran papa
san Pío X:
“La Iglesia es militante y está, en consecuencia, sumida en una lucha continua. Esa lucha
hace del mundo un verdadero campo de batalla y de todo cristiano un soldado valeroso
que combate bajo el estandarte de la cruz. Esa lucha ha comenzado con la vida de
nuestro Santísimo Redentor y no ha de terminar más que con el mismo fin de los tiempos.
Así pues, hace falta que todos los días, como los valientes de Judá al volver de la
cautividad, rechazar con una mano al enemigo y levantar con la otra las paredes del
Templo santo, es decir: trabajar en la propia santificación”.[31]
“DIOS NO MUERE”

“Este mundo es propiedad de Jesucristo "Rey de reyes y Señor de los


señores". A El, Hombre Dios, "ha sido dado todo poder en el cielo y en la
tierra"'. Todo aquel que se levante contra El, sea rey o sea pueblo, será
deshecho, como lo fue el pueblo judío que vociferaba en el frenesí de su
orgullo "no queremos que El reine sobre nosotros'".[32]
DOM GUÉRANGER

El 18 de octubre de 1873 no es una fecha recordada por los católicos. Ese


día que ignoramos, sin embargo, está en el Corazón del mismo Jesucristo. Y
ese día, por otro lado, el diablo no lo olvida.
Ese día, el Presidente Don Gabriel García Moreno, firmó el decreto de
Consagración de la República del Ecuador al Sagrado Corazón de Jesús.
Fue la primera nación del mundo que cumplió el pedido que Nuestro Señor
le había hecho a Santa Margarita María de Alacoque, en 1689. El recado había
sido destinado en principio al Rey de Francia, que desgraciadamente lo
ignoró. Sabemos que exactamente cien años después llegaría la satánica
Revolución, que trastornó el curso de la historia no sólo de Francia sino del
mundo entero, iniciando el período que ahora está llegando a su máxima
decadencia, perversidad, furor y ocaso.[33]
La Consagración[34] realizada por García Moreno fue un acto de obediencia
y de reparación, un acto de heroísmo y, al fin, un acto martirial, ya que fue eso
lo que determinó a las logias masónicas a decretar su asesinato, perpetrado el
6 de agosto de 1875.
La Consagración del Ecuador fue la mayor reivindicación hasta entonces
realizada en los tiempos modernos del Reinado social de Jesucristo.
Simbólicamente, Ecuador está exactamente en el centro geográfico del
planeta. Allí mismo, en la bellísima ciudad de Quito, se había aparecido
Nuestra Señora del Buen Suceso, feliz augurio de las gracias que el Sagrado
Corazón derramaría en aquellas tierras y en todos los que fueran sus fieles
devotos. La devoción al Sagrado Corazón y a Cristo Rey se proclamaba en el
centro del mundo, como un claro mensaje para el concurso de las naciones.
Desde entonces y por un cierto período de tiempo –durante el cual se
realizó la Consagración del mundo al Sagrado Corazón, por el Papa León XIII
en 1899, a instancias de la Madre María del Divino Corazón (María Droste zu
Vischering) a quien el mismo Jesucristo se la había pedido en una locución
interior-, pero también impulsada por anteriores personas generalmente
ocultas que Dios elegía como sus legados, la devoción al Sagrado Corazón
retomó la fuerza y el impulso que justamente demanda, la cual se vio reflejada
en unos cincuenta años de esplendorosa difusión, a través de algunos santos
apóstoles como los Padres Henri Ramière S.J, Mateo Crawley, [Link]., y
Florentino Alcañiz S.J. (en años anteriores Manuel Proaño S.J. y Julio
Matovelle), o de santas mujeres (casi todas religiosas) que fueron sus
confidentes, como Madame Royer, Jeanne Vergne, Soeur Marie Angelique
Millet, Soeur Marie de Jésus (Madeleine Ulrich), Sor Josefa Menéndez, Sor
Consolata Betrone, Sor Benigna Consolata Ferrero y Luisa Margarita Claret
de la Touche, por no mencionar también al Padre Pío que fue un gran amante
del Sagrado Corazón. [35]
También en Fátima, el Cielo vino a transmitir sus mensajes a las personas
más pequeñas, débiles y al margen de la historia que se puedan concebir.
Contrariando la gigante petulancia de los soberbios reformadores del mundo,
la Sabiduría encarnada ha dicho: “Yo te alabo, oh Padre, Señor del cielo y de
la tierra, porque encubres estas cosas a los sabios y a los prudentes, y las
revelas a los pequeños”.[36] Así ha ocurrido siempre y de esta manera su
Voluntad ha querido comunicarse a quienes no dudarían en transmitirla y
querer cumplirla:
“En la mañana del día de Pascua encarga el Señor a María Magdalena que anuncie a los
Apóstoles la nueva de su gloriosa Resurrección, y desde entonces, en la sucesión de los
tiempos serán con frecuencia humildes y pobres mujeres las elegidas para transmitir al mundo
sus voluntades más importantes. Para no citar sino las principales: Por medio de Santa Juliana
de Montcornillon hizo instituir en la Iglesia la fiesta del Corpus Christi y renovó la devoción al
Santísimo Sacramento. Por Santa Margarita infundió un nuevo impulso a la devoción al
Sagrado Corazón, dándole un sentido y un alcance nuevos. Por Santa Teresita del Niño Jesús
volvió a decir al mundo, que parecía haberlo olvidado, el mérito y el valor del estado de
infancia espiritual. Así obró con Sor Josefa”. [37]

Y así obró también con los pastorcitos de Fátima, particularmente con


Lucía, quien a lo largo de toda su larga vida sería portavoz de Nuestra Señora.
El mundo revolucionario avanzaba al parecer inconmovible al entrar al
siglo XX, pero la Iglesia merced a esta devoción fundamental al Sagrado
Corazón, sostenida en los corazones de los humildes, continuaba su guerra
santa con las armas del amor a la cruz y el sacrificio cotidiano de
innumerables miembros de la Iglesia militante. El glorioso pontificado de San
Pío X quizás haya que atribuírselo a la citada consagración, que evitó que la
Iglesia llegase al punto donde la vemos hoy postrada y desfigurada como
nunca lo ha estado. El mismo día en que escribimos estas líneas, nos
enteramos que en México, en la fiesta del Sagrado Corazón, una iglesia fue
vandalizada y destrozada, particularmente la estatua del Sagrado Corazón. Y
esto ocurre de un lado al otro del planeta.
Por eso no debería sorprendernos, cuando se han dejado atrás los mensajes
del Amor divino y las peticiones de la Virgen, que otro 18 de octubre se haya
producido un evento que en su momento pasó desapercibido, pero que parece
haber sido la Revolución discreta que dio inicio al deicidio programado, que
busca matar a Dios en la sociedad y en la mente y corazón de todos los
hombres, reemplazándolo por el Hombre, en pos de un mundo hecho “a
imagen y semejanza del diablo”.
El 18 de octubre de 2019 tuvo lugar el “Event 201”, simulacro de
pandemia de coronavirus del que participaron los principales referentes de la
globalización anticristiana; al poco tiempo de terminado el mismo se desató la
“pandemia” de coronavirus que motivó que los multimillonarios agentes de la
Revolución que allí participaron se hicieran con los controles del poder de los
gobiernos mundiales que obedecieron a sus dictados de instalar una dictadura
sanitaria, la que entre otras cosas llevó a que la Iglesia cerrase sus puertas y/o
obligase a sus feligreses a la profanación de la Eucaristía, entre otras tantas
aberraciones y cobardías.
Después de lo cual, y como podemos comprobar a diario, nos inculcan en
cada gesto, cada palabra y cada actitud el hecho que Dios ha dejado de tener
participación alguna en los acontecimientos de la vida diaria, el mundo ha
descartado por completo lo sobrenatural y la Soberanía de Cristo no corre más
en un mundo entregado de pies y manos a las soluciones científicas y el
rediseño de los “sabios” utopistas, a lo cual se llega gracias a la democrática
“soberanía popular”. Todo lo cual está llevando a que los hombres, “sabiendo
o no sabiendo, se encaminan a la peor herejía que existe, la adoración del
hombre; bajo palabras o imágenes cristianas”, como dijo el Padre
Castellani[38].
Como veremos a lo largo de este libro, estamos en una guerra permanente
que podemos encontrar reflejada en determinados y puntuales hechos, entre la
Iglesia y la Contra-Iglesia. La Sinagoga de Satanás, que cree mover el mundo
a voluntad, le inocula a éste el virus del naturalismo, negando con esto la
necesidad de la Gracia y por lo tanto de la Iglesia y del mismo Cristo
Redentor. Pero la pretensión del mundo, con todo su soberbio poder de
manipulación, coerción y lavado de cerebros, no puede ni podrá ocultar nunca
lo que un hombre supo afirmar antes de morir: una verdad que siempre hallará
quien la proclame a viva voz, gozoso de dar su vida para sostenerla, una
verdad molesta para los sicarios de Satanás, una verdad muerta y resucitada,
bañada en sangre fértil y esculpida en un muro de piedra, imborrable y eterna.
Fueron las últimas palabras de García Moreno, al caer herido de muerte, y es
la advertencia que le damos a quienes quieren afirmar lo contrario:
“¡Dios no muere!”.
UNA OPORTUNA PANDEMIA PARA EL NUEVO
ORDEN MUNDIAL, FIGURA DEL REINADO
DEL ANTICRISTO

“Eminencia, las cosas van mal”[39].


SAN PÍO X

“Las almas se hallan enfermas de una terrible enfermedad: la fatiga y el


horror a la verdad”[40].
LOUIS VEUILLOT

“Que nuestro tiempo sea una época que se preocupa mucho por la salud es un
signo apocalíptico, que indica el final de los tiempos, porque preocuparse por
la salud es lo propio de un hombre enfermo: ningún hombre sano se preocupa
de la salud”.[41]
G. K. CHESTERTON

“El siglo XIX pensó la ciencia como liberación y la religión como cautiverio.
Hoy vemos que la ciencia tecnifica la servidumbre y que la religión abre las
puertas de la aventura”.
NICOLÁS GÓMEZ DÁVILA

Aunque el número de los confundidos y los extraviados crece cada día


exponencialmente, a instancias de la inmensa y poderosísima máquina de
falsear la realidad que son los medios masivos de difusión y entretenimiento,
en poder de los enemigos de Cristo[42], sin embargo ya no son los espíritus más
agudos y perspicaces, qué duda cabe, los que advierten la desgraciada,
agónica y desesperada situación que vive el mundo. La imagen del Titanic que
se hunde, no por obvia es la menos contundente. La iniquidad y la tiranía
extienden su dureza impía; la inmoralidad, la corrupción y la perversidad se
yerguen en todos los ambientes, bajo la máscara –nunca mejor dicho- de la
“democracia” y los “derechos humanos”. No son pocos los que comprueban
consternados la apostasía, la profanación y el sacrilegio aposentarse en Roma,
y el anticristianismo volverse política de Estado de las naciones antiguamente
católicas. La contranatura, la degeneración de los niños y jóvenes, la
sodomización de la sociedad y del clero (“Los sacerdotes se han convertido en
cloacas de impureza”, dijo Ntra. Sra. de La Salette), la pérdida generalizada
del sentido común –literalmente se puede hablar de locura colectiva en
muchos casos- ya abruman a las pobres gentes honestas que deben luchar cada
día no ya para conservar la fe, sino para seguir siendo simplemente humanos.
La imbecilidad ha escalado –democráticamente garantizada- una cima nunca
soñada. Y la mediática pandemia de coronavirus, magníficamente orquestada
por las élites psicópatas globalistas para llevar a cabo sus planes de
exterminio, control y terror mundial, ha abierto la “caja de Pandora”, para que
cada corazón sea revelado. No hace falta ser el autor de “Cambalache” para
comprobar que este siglo es “un despliegue de maldad insolente”. “El
verdadero fin del mundo –escribía con lucidez satírica el austríaco Karl Kraus
en 1909- es la aniquilación del espíritu, el otro depende de un intento
insignificante, si es que después de la aniquilación del espíritu puede subsistir
un mundo”[43]. Ya nos lo había recordado también Bernanos, cuando dijo
aquello de que “es imposible entender al mundo moderno si no se empieza por
admitir que, ante todo, es una conspiración universal contra toda clase de vida
interior”.
La imposición de la máscara –impuesta con la falacia de proteger a todos
de un terrible virus- es el símbolo de la derrota de la vida interior, de la vida
de la inteligencia, de la nobleza del carácter, del sentido común y de la
aristocracia espiritual, a manos de la barbarie y la decadencia mental y
espiritual. En definitiva, del ser humano hecho a imagen y semejanza de Dios.
El hombre que ha dejado el temor a Dios, contrae el miedo al mundo. Todo
rasgo o característica, incluso facial, de la nobleza que el ser hijo de Dios le
dota, debe perderse, explícitamente.
Cioran escribió que «Si la palabra ‘nobleza’ tiene algún sentido, será tan
solo el de designar el consentimiento a morir por una causa perdida». El
hombre moderno abandonó definitivamente toda causa que no sea su triste
existencia carente de sentido, de valor y de honor. Toda causa que se gana en
multitud, es un deshonor. La democracia al fin llegó a su meta: matar a don
Quijote, confinado tediosamente dentro de su casa, sin aventuras ni combates
a librar.
“¿Cómo podemos esperar que aún no haya llegado el Anticristo?”, se
preguntaba Joseph Roth[44], viendo los ojos de los hombres tapiados por una
ceguera infernal, pues no viendo creían ver, mientras una expansión
demoledora que barría el antiguo orden cristiano asolaba a la Europa de
entreguerras, viciando los espíritus y oscureciendo las inteligencias con las
innovaciones de la técnica que le prometían un progreso imparable hacia la
felicidad. Y, en efecto, si no está en su trono aún el Anticristo, nos gobiernan y
sojuzgan hace ya mucho tiempo los anticristos. Lógicamente, si los hombres
no reconocen a los anticristos, ¿cómo podrán reconocer al Anticristo, cuando
éste aparezca sobre la pantalla de su celular o su aparato de televisión? “El
Anticristo acaba de venir al mundo en medio de esta mascarada
aparentemente inocua” –escribía Roth-. “Habíamos esperado desde hace
siglos que hiciera una entrada grandiosa y teatral. Pero, ahora que ha llegado
no como un destructor envuelto en un hedor a azufre, sino como alguien
piadoso, acompañado a veces de un aroma a incienso, ahora que se santigua al
tiempo que hace el saludo militar, reza padrenuestros y juega en la bolsa,
elogia la virtud humana (degradada en “burguesa”) para destruirla, pretende
defender la cultura europea con las armas con que la aniquila, promete honrar
el pasado y pronostica un futuro (porque sabe que tras él no habrá ya
ninguno), asegura que ayudará a salvar la humanidad y el humanitarismo y, al
mismo tiempo, liquida a los hombres, como si su lengua engañosa no supiera
lo que perpetra su mano asesina. Pero, ahora que ha llegado falaz y
disfrazado, no le hemos reconocido, no hemos reconocido al Anticristo”[45].
Una mascarada falaz, aparentemente piadosa, por “nuestro bien”, se nos ha
impuesto. Y bien, veámosle el otro lado: gentes que ya no quieren asimilarse a
Cristo, que no desean ser criaturas hechas “a imagen y semejanza de Dios”,
pues bien, no pueden ya mostrarnos su rostro, Dios permite la deformación
del hombre porque el hombre ya no quiere ser criatura suya. La marca del
enemigo, es la mascarada. La mascarada nos lo hace reconocible y nos
permite avizorar, ahora en figura, lo que será el reinado del Inicuo. El cartel
que hoy nos avisa “Es obligatorio usar máscara” será corregido el día de
mañana, para decir: “Es obligatorio usar marca”.
El Anticristo podrá simular lo que quiera, pero siempre irá contra la
Natura. Enmascarado, se desenmascara. Pero la Natura, obra de Dios, cobrará
su venganza.
Así pues como hubo testigos atormentados como Joseph Roth, en un
católico Imperio Austrohúngaro que era desmembrado en mil masónicos
pedazos, con el correr de los años más testigos elevaron su escepticismo
histórico, para que algunos pudiésemos escucharlos, y continuarlos. Hoy no es
inusual que muchos nos recuerden, en otras palabras, lo que en 1938, un año
antes de la Segunda Guerra Mundial, decía Walter Schubart:
“Un ambiente apocalíptico envuelve hoy la tierra. El sentimiento de una próxima
catástrofe no nos abandona”[46].
Ya durante el transcurso de esa guerra, la más devastadora y decisiva que
se recuerde en la historia, el Padre Garrigou-Lagrange O.P. anticipaba lo
que hoy estamos viendo ya enteramente consumado:
“Hoy, ante la presente guerra mundial, ante el progreso material de la ciencia y de los medios
de destrucción, contemplamos el terrible retroceso moral, camino de la barbarie; y vemos
asimismo el retroceso económico, la miseria. Por consiguiente, esa nueva ideología que se ha
puesto en lugar de la fe cristiana contiene grandes ideas caídas en la demencia. Y la caída es
tanto más profunda y rápida cuanto es mayor la altura de donde proceden, como sucede en la
caída de la piedra.
Por tanto, el estado actual parece peor que el de antes de Cristo. No es la ignorancia del
niño, sino, la demencia del anciano, que ha alcanzado una gran altura. Por consiguiente, no es
de admirar que los filósofos modernos, que siguen las huellas del naturalismo, sean verdaderos
monstruos intelectuales, como puede observarse en Kant, Fichte, Hegel”[47].

En efecto, las ideas de los monstruos intelectuales como Kant o Teilhard de


Chardin son las que hoy conducen el mundo a un demencial, frenético y
lujurioso abismo, preámbulo del infierno.
Entrados los años sesenta del pasado siglo, un excelente obispo como fue
Monseñor Builes no podía dejar de comprobar que
“Bajo todos los puntos de vista, la situación actual del mundo es la más terrible que se
haya presentado jamás, en todos los siglos. Basta poner ante nuestros ojos el número de
habitantes con que cuenta el mundo en la actualidad, y ver cuántos han escuchado la voz del
Padre Celestial por los labios de su Hijo humanado, en el transcurso de veinte siglos”[48].

¿Qué diría hoy, con todo lo que ha pasado y está pasando, digno de la más
osada fantasía de los relatos de “ficción científica”? Sin embargo, ¡ay!, aquel
buen obispo esperaba todavía que del aun en curso concilio Vaticano II,
saldría
“…el último grito o llamada a la humanidad para que venga a Dios, si se encuentra en el
paganismo, o si es cristiano separado, vuelva a Él, Camino, Verdad y Vida, dejando atrás los
caminos de corrupción en que está envuelta la humanidad entera. Pero nos preguntamos
dominados por la angustia: ¿No ocurrirá con la generación actual del mundo lo que pasó con el
diluvio? Bien puede ser, y será ahora otro el elemento destructor en vez del agua: será el fuego,
pues dijo el Señor que no destruiría más a la humanidad con diluvio de agua. Por lo demás, las
divinas Escrituras hablan del fuego, futuro destructor del mundo.
Y como la corrupción actual de la humanidad es sin comparación más horrenda que en
aquellos tiempos, el peligro es inminente, si la humanidad desatiende el grito del nuevo Noé,
que es la voz del Santo Concilio.”[49]

El sentimiento y la percepción de esa próxima catástrofe, lamentablemente,


para mayor engaño de casi todo el mundo, fue envuelto en la bruma de las
tranquilizadoras ilusiones liberales que crearon una situación enteramente
falsa, virtual, puerilmente optimista e ilusa, tras la guerra y a partir del triunfo
de la cosmovisión anglo-sionista-yanqui y la revolución comunista,
disfrazadas convenientemente por la publicidad occidental especialmente a
partir de la década de 1960, ilusión que ingresó –como el humo de Satanás-
dentro de la estructura misma de la Iglesia católica con el triunfo modernista y
comunista en el concilio Vaticano II, adormeciendo a prelados y fieles más
profundamente que a la pobre Blancanieves. Fue la demencia del anciano,
aceptando verdaderas monstruosidades intelectuales. Así, lejos de aventar la
catástrofe, la apostasía trajo consigo un mayor castigo para el mundo.
Precisamente el Vaticano II (1962-1965) fue el mayor de los castigos posibles,
la mayor de las revoluciones, una calamidad nunca vista en la historia, que,
sin embargo, fue recibida en un clima de “juvenil primavera” que celebró esta
tercera revolución de octubre ocurrida en el siglo XX.
La apostasía en la Iglesia católica, ya estaba anunciada en el Exorcismo
contra Satanás y los ángeles rebeldes y la oración a San Miguel Arcángel,
redactados por León XIII tras la visión que tuvo en 1884:
“Donde fueron establecidas la Sede de San Pedro y la Cátedra de la Verdad como luz
para las naciones, ellos han erigido el trono de la dominación de la impiedad, de suerte
que, golpeado el Pastor, pueda dispersarse la grey”.
Esta astuciosa apostasía, que comenzó a triunfar a partir sobre todo del
mencionado concilio Vaticano II, está trayendo como resultado un acelerado
fin de la civilización occidental, puesto que, como bien afirmó San Pío X, “no
hay verdadera civilización sin la civilización moral, y no hay verdadera
civilización moral sin la verdadera religión: esta es una verdad demostrada,
éste es un hecho histórico”.[50]
Pocos clérigos han visto tan bien esta situación como Monseñor Lefebvre,
quien incluso en algún momento pareció entrever y anticipar lo que hoy
vivimos a nivel mundial, diciendo estremecido estas palabras que parecen
describir lo que ahora acontece en Occidente, en una conferencia dada en
Québec, Canadá, en 1979:
“El socialismo hace progresos considerables: pero lo hace con todo el poder de la masonería
actual que está en todas partes, en todas partes, en todas partes; que está en Roma, en todas
partes. La masonería está por todas partes y dirige todo. Muy pronto nosotros seremos
registrados con las computadoras, nosotros tendremos todos nuestros números y no podremos
hacer más nada sin que todo sea señalado sobre la ficha que tendremos, y todo por
computadora. Estaremos en una situación peor que en un país soviético. […] Es espantoso,
uno no se imagina hacia dónde se va actualmente, hacia una socialización que,
aparentemente, no parece tan dura como la del comunismo, y que sin embargo, en
definitiva, va a ser simplemente una imagen del comunismo, pero realizada por medios
científicos en lugar de ser realizada por la fuerza, como lo hacen los comunistas: será lo
mismo. Entonces se eliminará de la sociedad a todos aquellos que no quieren someterse a este
orden, a este orden socialista. Se los eliminará. Habrá siempre un medio de eliminarlos […]
Vamos verdaderamente hacia una sociedad terrible, que se dice libre y que no tendrá
ninguna, pero ninguna libertad”[51]

Poco tiempo antes, el coronel Chateau-Jobert, también había sido claro:


“Todo el mundo puede constatar que la situación moral se degrada cada día, en el mundo en
general. La pornografía, la violencia, el recrudecimiento de crímenes basados sobre el ejercicio
del terror son los ejemplos más evidentes. Los periódicos intentos oficiales de poner freno no
atacan para nada la causa del mal ya que nunca remontan la pendiente del actual hundimiento.
Al mismo tiempo un trabajo de zapa se encarniza sobre los fundamentos de la familia, célula
básica de la sociedad de esencia cristiana. La enseñanza pública prepara una juventud que
rechaza toda limitación cívica. El país parece maduro para caer bajo la esclavitud
marxista”.[52]

Igualmente Alexander Solzhenitsyn ha sido valeroso testigo y


sobreviviente de un siglo malvado, y ha tenido la agudeza de decir en pocas
palabras, lo que ocurre hoy, algo que desde que fue escrito, se ha ido
acrecentando cada día más. Prestemos atención:
“Hay un proverbio alemán que reza: ‘Mut verloren, alles verloren’ [cuando se pierde el
coraje, todo está perdido]. Hay otro latino según el cual la pérdida de la razón es el
verdadero heraldo de la destrucción. Pero, ¿qué le ocurre a una sociedad en que se
produce la intersección de ambas pérdidas, la pérdida del coraje y la pérdida de la
razón? Este es el cuadro que a mi juicio presenta hoy día el Occidente”.[53]

Ya señeramente hace casi doscientos años, muy lejos de la era satelital, de


la bomba atómica, de la televisión, del “matrimonio igualitario”, del derecho
al aborto y la apostasía modernista en la Iglesia, Donoso Cortés había visto a
la humanidad casi al borde de la autodestrucción, “cuando parece haber
entrado en su última noche (…) porque ha llegado la noche del espíritu en la
cual la humanidad se ha forjado un mundo autónomo donde no opera la
Providencia y donde los hombres y las naciones pueden hacer por sí su propio
destino”[54].
El Padre Lombaerde[55] también creía en su momento que el fin de los
tiempos estaba cerca:
“No se puede negar que el mundo actual ha alcanzado la cúspide de su civilización material,
pero ha retrocedido, en el orden moral, a la más baja degradación.
Un distinguido pensador escribió, no hace mucho:
«La sociedad moderna nos hace ver próxima la venida del Anticristo: este es el signo
característico de nuestro tiempo. Ateísmo, Masonería y Comunismo se unen en un abrazo
monstruoso para luchar contra la Palabra ».
Un místico, mirando más alto que los hechos terrenales, exclama a su vez:
«La rebelión contra Dios Padre, que consiste en la transgresión de las leyes de la naturaleza,
fue castigada con el diluvio, en tiempos de Noé.
La revuelta contra Dios Hijo, que consiste en el abandono de la fe, fue castigada en los judíos,
con dispersión y reproche.
La rebelión contra Dios Espíritu Santo, que consiste en el desprecio de sus dones y gracias,
será castigada con fuego y matanza, pobreza y esclavitud ».
Agregando a estos signos externos los otros predichos por el Salvador, tales como: la
predicación del Evangelio en todo el mundo, falta de fe, amenazas de guerras, disturbios
sociales, etc., podemos o debemos concluir que todo está hecho y en cumplimiento , y que el
fin de los tiempos está cerca.”[56]

Pero aunque no sean pocos los que hoy reconocen y sufren la catástrofe en
que nos vemos envueltos, esos pocos –con su lucidez y su coraje- están lejos
de ser influyentes en la toma de decisiones en la sociedad, como así también
entre los enrolados en un catolicismo que alguna vez fue verdaderamente
militante, y hoy pasó de ser “dialogante” a “desertante” en su jerarquía,
cuando no a actuar febrilmente a favor del enemigo. Pero no debemos dejar de
ver que ha sucedido todo esto merced a una mentalidad moderna que comenzó
a imponerse ya con fuerza en el siglo XIX, y alcanzó mucha influencia luego
del pontificado santo y lúcidamente heroico de San Pío X en su combate
contra el modernismo, y tras la primera guerra mundial que dejó en Europa el
germen del democratismo liberal que triunfaría definitivamente tras la
Segunda Gran Guerra. Esa mentalidad, iniciada con el libre examen
protestante, madurada con la voluntad humana que se proclama soberana en la
Revolución de 1789, y que a partir de allí invade la misma Iglesia, podría
resumirse con el último error condenado por Pío IX en su inmortal Syllabus:
“El Romano Pontífice puede y debe reconciliarse y transigir con el
progreso, el liberalismo y la civilización moderna.”
Esa mentalidad, que estalló con un personaje plebeyo y abyecto como
Lutero (todo lo contrario del verdadero noble e hidalgo de Dios Ignacio de
Loyola), tuvo que ver con que en el siglo XVI surgió la “nobleza de la toga”
(en porteño se diría, del diploma y de la guita) contra la “nobleza de la
espada”. Los tenderos y comerciantes querían tener lustre e identificaban
propiedad de tierras con nobleza. Nobles eran hasta entonces los que se
sacrificaban, los que combatían, los que cumplían su deber. Y el hacerlo no
estaba desvinculado de la protección debida a la vida religiosa y monástica,
centro de la vida social. No se trataba entonces del deber por el deber, no el
“imperativo categórico”, sino por el sentido de misión y pertenencia, de
donación personal a un ideal superior que no era algo abstracto. Las
responsabilidades que acarreaban una pertenencia dinástica, cuando ésta no se
había corrompido, eran intransferibles y suponían un gran sacrificio. Eso
empezó a cambiar y el nuevo noble –enriquecido- daría paso al burgués que
sería el personaje que daría su tónica a la Revolución francesa. Sin la nobleza
bastarda y crematística no hubiese habido protestantismo, ni revolución ni lo
que sigue hasta hoy, donde la aristocracia se ha convertido en una oligarquía
tecnocrática que en vez de espadas empuña jeringas. La mentalidad de Creso
–como la llamaba Marechal- ocupó la escena y todo lo inundó (o casi todo,
convengamos, porque el sentido épico y sacrificial de la vida nunca puede ser
del todo aplastado o corroído). El arquetipo del héroe dejaba paso al hombre
de la economía, y como consecuencia de éste, al ideólogo disfrazado de
contradictor, en verdad un burgués que intentaba justificarse mediante sus
luchas revolucionarias y el reclamo de “derechos”, o un desvío del verdadero
camino de la heroicidad, que está fuera de los cauces del ideologismo de todo
signo. Eso se trasladó al siglo XIX, que Juan Bautista Alberdi resumía en sus
“Bases” del siguiente modo: “La victoria nos dará laureles, pero el laurel es
planta estéril para América. Vale más la espiga de la paz, que es de oro, no en
la lengua del poeta, sino en la lengua del economista. Ha pasado la época de
los héroes; entramos hoy en la edad del buen sentido. (...) La gloria es la plaga
de nuestra América del Sud. La guerra de la Independencia nos ha dejado la
manía ridícula y aciaga del heroísmo”. El progreso mercantil traería la paz, el
combate era cosa de retrógrados medievales y papistas. Eso había que dejarlo
claro, así lo “económico” motivaba la gran revuelta de 1848, que tanto
amilanó a los católicos titubeantes. En Francia el romanticismo individualista
que comenzó con Lamennais, Lacordaire y Montalembert, fue volviéndose
cada vez más liberal y socialista, y terminó imponiendo en la generalidad de
los católicos la diplomacia por sobre el combate, la acción sobre la
contemplación, el sentimentalismo y la vaguedad por sobre el rigor filosófico,
el respeto humano por sobre la intransigencia doctrinal, la democracia liberal
partidocrática sobre la monarquía católica, la dialéctica hegelo-marxista por
sobre la disputatio escolástica, el lenguaje doble del mundo por sobre el
lenguaje sin dobleces del cristiano, el activismo desenfrenado por sobre la
vida interior, la beneficencia publicitaria por sobre la espontánea caridad, los
medios ricos de apostolado por sobre los medios pobres de apostolado.
Impuso primero el clericalismo y luego el fariseísmo. Fue la declinación del
coraje reemplazado por un pacifismo a ultranza, concretado en el diálogo. La
Iglesia se tornaba sólo “espiritual” y de puertas adentro. El liberalismo y el
modernismo que dieron primero la mano al mundo, luego terminaron en la
aberración sodomítica y el clasismo marxista. Y todo esto fue creciendo a
medida que los medios de comunicación se volvían masivos y masificantes.
La sonrisa publicitaria se impuso por sobre el rechazo y desprendimiento del
mundo. “Agradar” era más importante que “salvar”. El hacer santos dejó paso
al hacer “tantos”. Todo esto preparó el camino al Vaticano II, que por supuesto
no fue el inicio de todo, sino más bien su “consagración” o total
consumación[57], algo así como el choque contra el iceberg del Titanic o la
toma del palacio de invierno de los zares. Esa mentalidad moderna,
conciliadora y transigente con el progreso, el liberalismo, el comunismo y la
civilización moderna ya estaban allí, aflorando por todas partes. Hoy ya se ha
impuesto en todo el clero oficial ese lenguaje blando, femenil, que busca ante
todo “evitar la controversia”[58]. El Cardenal Billot ya había dicho hace tiempo
que había que “combatir…ese gran mal de los tiempos presentes, que consiste
en pretender agradar a Dios sin ofender al diablo o, para decirlo mejor aún,
servir al diablo sin ofender a Dios”.[59]
En la medida que esta mentalidad no muera en los católicos, no podrán
haber sino reacciones y resistencias mínimas, aunque, eso sí, santas y
heroicas, verdaderamente crucificadas con Nuestro Señor. Ahora, al decir de
Gómez Dávila:
“Luchar contra una idea puede ser inútil, pero no es absurdo.
Contra una mentalidad, en cambio, no se puede luchar. Hay que esperar que muera.”
Por lo tanto, debemos esperar que esa mentalidad, a la que no podremos
hacer cambiar, y con la que no debemos hacer ni tener ningún “acuerdo”,
muera. Y esto sólo puede venir de parte de Dios. Y no de una manera cómoda,
diplomática, conciliadora y transigente. Sólo la cruz puede hacer temblar la
tierra y quebrar la dura piedra. El terrible espectáculo del Crucificado puede
no ser deslumbrante, pero es concluyente. Es lo que está pasando: las gentes
se dividen y, o se lo acepta, o se lo rechaza, o vamos hacia Él, o huimos de Él.
La mentalidad moderna[60] huirá de ese “ultramontano” que pende de la cruz,
por no haber sabido negociar su vida con las autoridades establecidas. Y al fin
serán forzosamente parte del ejército comunista del Anticristo.
Pero Cristo no vino a traer la paz, sino la espada. La espada de la Verdad
cortará por lo sano toda impostura, todo el maldito engaño liberal y
modernista.
Los otros, los menos, entre los cuales deseamos permanecer, seguirán con
su mentalidad “retrógrada”, esto es, crucificada, humilde y obediente a la
Iglesia de siempre. Como los niños de Fátima:
“Una vez más se encuentra confirmado el gran principio enunciado por San Pablo: « infirma
mundi elegit Deus ut confundat fortia – Dios ha elegido los instrumentos despreciables a
los ojos del mundo, para confundir el orgullo de los que se juzgan grandes y privilegiados
» (1 Co 1, 27). Si no fuera por la espléndida grandeza de lo que podemos llamar acertadamente
el milagro de Fátima, porque atestigua que los pastores no nos han engañado ni han sido
engañados, habríamos tenido, para garantizar la autenticidad de este mensaje, su perfecta
concordancia con la verdad revelada y con los más seguros principios de la ciencia cristiana.
Con una comprensión muy superior a su edad, los pobres niños muestran que ellos
comprenden ese lenguaje, se someten a austeras penitencias, increíbles por su rudeza; todo les
parece poco para obtener la conversión de los pecadores y satisfacer al Corazón Inmaculado de
María profundamente afligido por las ingratitudes de los hombres, a los cuales pide que no
pequen más para no seguir ultrajando al Señor, ya tan ofendido. No os sorprendáis, hijos
queridos, que transcribamos así las expresiones humildes y desprovistas de pretensión de esos
niños ignorantes: es a ellos que la Virgen habla, y son ellos quienes fueron encargados de
transmitir a la tierra el mensaje del Cielo, sin medir el alcance de una tan alta misión”[61].

Esa mentalidad, ese lenguaje, esa actitud, los de los niños de Fátima, son
los que nos salvan. Y el mensaje del Cielo en Fátima, amén de avisarnos de
los peligros, también nos prepara.
Por todo lo dicho hasta aquí, la perspectiva ante lo que sucede en este
tiempo, en estos momentos de gravísimo trastorno social que preanuncia
cambios drásticos en el mundo, no puede ser reducida a analizar meros
fenómenos sociales, políticos, económicos o históricos, desvinculados de una
comprensión de conjunto que sólo puede aportar una mirada religiosa y
apocalíptica, a fin de avizorar hacia dónde nos dirigimos. Estamos inmersos
en una guerra absoluta, total, final, entre las fuerzas del Bien y las fuerzas del
Mal. Las cosas se tornan muy oscuras, pero a la vez se van poniendo más
claras para quienes son capaces de entrever, a Dios gracias, el futuro
encuentro con Nuestro Señor, en su retorno glorioso. Es por esto que cada vez
más, como decía Monseñor Fulton Sheen, los hombres se dividirán entre dos
religiones, el conflicto es “entre un absoluto que es el Dios hecho hombre, y el
hombre que se hace dios; entre los hermanos en Cristo y los camaradas en el
Anticristo”. O estamos con Cristo o estamos contra Cristo. No hay neutralidad
posible.
San Beda el Venerable en su comentario sobre el Apocalipsis (PL 93, 186)
expresó: “Hay dos ciudades en el mundo: una viene del abismo, la otra del
cielo”. Mons. Lefebvre dijo también muy claramente: “El género humano se
ha dividido en dos campos enemigos”.[62]
En palabras de la Hna. Lucía al P. Agustín Fuentes:
“Ella [la Virgen] me dijo que el diablo está empeñado en una batalla decisiva contra la
Virgen. Y una batalla decisiva es la batalla final, donde un bando será victorioso y el otro
sufrirá la derrota. Por lo tanto, de ahora en adelante debemos elegir los bandos. O
estamos con Dios o estamos con el diablo. No hay otra posibilidad.”[63]
ANUNCIOS Y PROFECÍAS

“No menospreciéis las profecías. Examinadlo todo y quedaos con lo


bueno.”[64]
SAN PABLO

“El que ignora las profecías bíblicas fácilmente vive en la ilusión, no percibe
el sentido trágico de la vida presente, ni el destino tremendo a que marchan
las naciones”.[65]
MONS. DR. JUAN
STRAUBINGER

Hay que volver a las profecías. Pero, eso sí, hacerlo sin sumergirse en una
engañosa actitud libresca que sólo se abandona a satisfacer una morbosa
curiosidad, o en una encaramada petulancia farisaica de creer que se sabe
“más que los demás”, o en una piedad beatona y pusilánime, que nos haga
desligarnos de los problemas que nos rodean y nos confine interiormente para
no asomarnos al inmenso abismo que se avista en el horizonte, aquí y ahora,
como se observa en tantos sacerdotes y fieles –hablamos de los de la
Tradición, pues los modernistas hace tiempo han perdido el Norte sumidos en
una “desorientación diabólica”- que prefieren no involucrarse con temas
controversiales o polémicos, o incluso que pueden acarrear problemas con las
autoridades constituidas, sobre todo del poder eclesiástico masónico-
modernista. Cierto es que hay que prevenirse “contra todo ardor excesivo en
la preocupación por el fin de los tiempos. Existe la proclividad a dejarse llevar
por el temperamento y caer en las extravagancias dictadas por la amargura o
el optimismo” como dice Calderón Bouchet siguiendo a Josef Pieper, el cual
filósofo alemán no obstante advierte: “Luego del advenimiento de Cristo […]
no podemos dejar de lado ni el concepto de comienzo, de creación de la nada,
ni el concepto de fin”[66]. Mucho más en las actuales circunstancias que nos
rodean y son de público conocimiento (y padecimiento) en todo el mundo.
Hay que buscar las profecías con un sincero propósito de instrucción de Dios
para afrontar el camino de nuestra vida cristiana, de cara a lo que viene.
Recordemos que San Pablo exhortaba: “No queráis despreciar las profecías”
(I Tesalonicenses 5, 20), porque –como nota Monseñor Straubinger- tales
anuncios son para las generaciones venideras “una antorcha que luce en lugar
oscuro, hasta que amanezca el día y nazca en vuestros corazones la estrella de
la mañana” (II Pedro 1, 19). En efecto, según el gran comentarista bíblico,
“Hoy solemos interesarnos poco por las profecías, a las cuales la Sagrada
Escritura dedica, sin embargo, gran parte de sus páginas. En el
Eclesiástico (39, 1) se nos muestra el estudio de las profecías como
ocupación característica del que es sabio según Dios (cfr. Am. 3, 7 ss. y
notas). “Doctrina y profecía tienen la misma íntima relación que conocimiento
y deseo. Lo primero es doctrina, o sea conocimiento y fe; lo segundo es
profecía, o sea esperanza y deseo vehementísimo, ambicioso anhelo de unión
que quisiera estar soñando en ello a toda hora, y que con sólo pensar en la
felicidad esperada, nos anticipa ese gozo tanto más eficazmente cuanto mayor
sea el amor. ¿Cómo podría entonces concebirse que hubiera caridad verdadera
en un alma despreocupada e indiferente a las profecías?”[67].
Enseña Santo Tomás que la profecía consiste principalmente en
conocimiento, pero conocimiento de cosas que están lejos del conocimiento
humano, al cual se llega a través de los profetas, a los cuales se les aparecen
algunas cosas lejanas –ya en el futuro, ya en el pasado-. “De ahí que San
Isidoro diga en sus Etymol.: En el Antiguo Testamento se llamaban videntes,
porque veían lo que los demás no veían y contemplaban las cosas que estaban
ocultas en el misterio. Y así los gentiles los llamaban vates, debido a la virtud
de su mente. Pero ya que, como se dice en 1 Cor 12,7, a cada uno se le otorga
la manifestación del Espíritu para común utilidad. Y más adelante, en 14,12,
se dice: Procurad abundar en ellos para edificación de la Iglesia. De lo cual
se deduce que la profecía consiste, secundariamente, en una locución, en
cuanto que los profetas anuncian, para edificación de los demás, las cosas que
conocen por revelación de Dios, conforme a lo que se dice en Is 21,10: Os he
anunciado lo que oí al Señor de los Ejércitos y Dios de Israel. Según esto,
como dice San Isidoro en sus Etymol., pueden llamarse profetas como prae-
fatores, es decir, que hablan de lejos y predicen verdades futuras.”[68]
Advierte la Palabra divina que “Faltando la palabra profética, el pueblo
anda sin rienda; ¡dichoso el que observa la Ley!” (Proverbios 29,18). La
palabra profética es la explicación de la voluntad de Dios, según Straubinger.
“El que profetiza, edifica a la Iglesia de Dios” (I Corintios 14, 4). “El pueblo
se corrompe cuando no tiene ministros y sacerdotes que le den instrucción”
(San Beda). Vemos en los tiempos modernos, muy especialmente desde el
fatídico Vaticano II, que ya Dios no ha enviado profetas, que el pueblo se
corrompe cada vez más y que la Iglesia no edifica sino que es demolida. No
obstante haber tenido poco antes durante los dos últimos siglos las más
numerosas apariciones marianas, revelaciones a gran cantidad de videntes, y
la mayor revelación de alcance universal cual fue Fátima, con sus profecías
cumplidas y sus graves advertencias para el futuro, los hombres de la Iglesia
no han querido escuchar ni ver. Los últimos profetas han sido perseguidos.
Pero no obstante, las profecías están, y debemos, con el debido buen
discernimiento (en eso Sto. Tomás nos ayuda mucho) prestarles atención. Es
por eso que especialmente dedicaremos un capítulo al Apocalipsis, libro
enteramente profético.
Sobre por qué es necesario recurrir a las profecías, en lo que incluye las
profecías privadas, debidamente discernidas, se expresaba así Jean Vaquié[69]:
“Estamos obligados a constatar que no tenemos elección si queremos conservar la actitud
antirrevolucionaria y no hundirnos en la desesperación. Estamos absolutamente forzados a
recurrir a esta fuente sobrenatural de información y de inspiración porque hemos agotado todos
los medios humanos. Es suficiente hablar unos instantes de cosas de la Religión y de la Ciudad
con un simple católico de buen sentido para escucharle decir: “Humanamente estamos
perdidos”. Tal es la reflexión unánime. Por mi parte yo la adopto como base de razonamiento:
las fuerzas de la revolución están hoy al máximo de su poder; son absolutamente irresistibles
porque ellas han triunfado en invadir y neutralizar hasta la Sede de Pedro. Sin contar aún esto:
qué quiere usted intentar, con los solos medios humanos, contra fuerzas que, en última
instancia, son de naturaleza demoníaca, como todos admiten hoy.
La lucha contra los enemigos de la Iglesia y lo que resta de la cristiandad no es asunto más que
de Dios. Es lógico volver hacia los textos que pueden revelar las intenciones de Dios. Porque al
fin se trata de la supervivencia de la Iglesia que es la obra de Dios sobre la tierra. ¿Qué piensa
hacer para asegurar su continuidad?
No es una vana curiosidad intentar saberlo, es una necesidad de guerra. Ahora bien,
precisamente encontramos en esos textos, al mismo tiempo que el anuncio de episodios muy
graves, grandes estímulos. Y de hecho, estos estímulos, que hasta hace poco eran prerrogativas
de unos "lamentables desfasados" de los que además formé parte, ahora son conocidos y
admitidos por un público siempre más numeroso. La referencia a esos textos pertenece desde
ahora a nuestros reflejos mentales más corrientes. Por supuesto los políticos y quienes
comparten su espíritu se burlan de las profecías. Pero el católico de peso saca de ahí sus
últimas esperanzas. Mire por ejemplo la extraordinaria popularidad de Fátima. ¿Quién de entre
nosotros no se repite de tiempo en tiempo, para reconfortarse: “Al fin mi Corazón Inmaculado
triunfará”?[70]
Planteada una segunda cuestión, si las promesas proféticas son aplicables a
la crisis que viene (esto dicho hace treinta años atrás), responde nuestro autor:
“Ya las hemos aplicado a crisis anteriores y han sido letra muerta, me puntualizas. Lo que hay
que entender es que las profecías, al menos aquellas que son verdaderamente de origen divino,
no constituyen esquemas por venir. No forman una cuadrícula matemática del futuro. Tienen
cierta flexibilidad en cuanto a sus plazos. Por eso decimos:
"Dios no mide el tiempo como nosotros".
Las profecías divinas nos llevan al mundo sobrenatural, en otras palabras, al mundo de la
gracia. Son reprimendas positivas que Dios dirige a los hijos insoportables para advertirles y
evitarles correcciones rigurosas. Podemos resumirlos de la siguiente manera:
"Si continúas, vas al desastre. Así que recuerda que te prometí una restauración brillante".
Solo entendemos realmente las profecías si vemos en ellas amenazas paternas, repetidas de
crisis en crisis con la paciencia de un Dios lento para la ira. Sin embargo, ya hemos
experimentado severas correcciones varias veces, acaba de decir; pero, la recompensa brillante
no llegó y aquí es donde me pides una explicación.
¿Y por qué no vino? Para entenderlo, es necesario entender qué se entiende por "economía de
la Gracia": estas son las modalidades de distribución de favores. Los dones de Dios piden ser
deseados porque no se merecen. La necesidad de desearlos es, por tanto, una regla de justicia
que no puede romperse. El mismo Verbo Encarnado está obligado a desear y pedir la herencia
que sin embargo le es prometida:
"Pídeme y te daré las naciones por herencia y por límites hasta los confines de la tierra".
Las naciones están destinadas a él como una parte y, sin embargo, debe pedirlas.
De acuerdo con esta misma regla, hoy debemos pedir la intervención divina que Dios mismo
está ansioso por concedernos. Quiere que la suma de nuestros deseos alcance la medida
completa. Ahí radica el único problema real al que se enfrenta nuestra generación: llenar la
medida de los deseos.
Si entendiéramos esto, renunciaríamos a todas las demás actividades para dedicarnos a esta
solicitud. Por supuesto que estoy haciendo aquí una hipótesis quimérica.
¿Quiénes son las personas que serían capaces de tal desapego?
Será necesario el dolor de las pruebas para que pensemos en volvernos al cielo. Esperemos que
entonces por fin cumpliremos la suma de los deseos espirituales que son necesarios para
obtener la ayuda del que se llama "el Deseado de las Naciones".[71]

Dios ha querido dar a su Iglesia, en circunstancias y momentos muy


especiales, profecías para que, junto a la enseñanza magisterial, la Tradición y
la Sagrada Escritura, no nos desviásemos del camino que nos conduce a Él,
advirtiéndonos de que nuestros pecados y los pecados de las naciones
atraerían un castigo, de no haber arrepentimiento y reparación. Es entonces a
partir de la visión y la palabra proféticas, como se ilumina el camino que nos
es constantemente oscurecido por el diluvio de informaciones falaces,
anuncios catastróficos o impertinentes y coercitivas medidas que nos lanzan
para reducirnos a un estado de temeroso servilismo o esclavitud en la mentira.
Dios nos pone frente a la dura realidad, pero no para que caigamos en la
ansiosa preocupación, pues no debemos temer a los que matan el cuerpo, sino
a quien puede arrojar cuerpo y alma a la Gehenna (Mt. 10,28). “De hecho,
dice el Padre Ruotolo, en las épocas más tristes del mundo e incluso
simplemente en la vida individual, somos en cierta forma reconfortados por
las profecías de lo que sucederá y las buscamos ávidamente, esperando
siempre un preanuncio beneficioso”.
Ahora bien, corresponde también valerse de la Teología de la Historia, para
tener una hoja de ruta segura en nuestra aproximación a las profecías. Así es
como debemos recordar estas palabras del Padre Castellani[72]:
“No se puede hacer ni pensar Historia sin pensar en su Fin, el cual en todo movimiento
gobierna la dirección. La Filosofía de la Historia es simplemente imposible sin la
Teología”.

Del mismo modo, en continuidad con lo enseñado por San Agustín sobre
el combate de las dos ciudades, debemos tener muy en cuenta la naturaleza de
esta guerra en la que todos nos vemos involucrados, empero en la que
debemos ser partícipes conscientes, esclarecidos y fortalecidos por la gracia
de Dios, sabiendo bien quiénes son nuestros enemigos:
“Quien no tiene cuenta en historia no solamente a la Providencia sino al infierno, no
tendrá jamás más que vistas indecisas, y no dará más que explicaciones incompletas. Dios
y Satanás se disputan el corazón del hombre, cada uno de nosotros lo sabe; pero ellos se
disputan igualmente la dirección de la sociedad, sus desarrollos y sus fases […] La
historia de estos dieciocho siglos deja visiblemente apercibir, por encima de nuestras
querellas de ciudades, de países, de naciones, de razas, el espectáculo de esas dos fuerzas
gigantes en combate: la malicia infernal devastando la sociedad, y la gracia divina
reparándola, sosteniéndola y haciéndola siempre avanzar”[73].

Es interesante ver que hace un siglo, para ser exactos en 1919, una
perspectiva parecida a la que hoy se nos presenta, se ofrecía en el horizonte –
aunque hoy la vemos muy mitigada en comparación con el tiempo que
vivimos-, cuando la primera guerra de la era moderna, la Primera Guerra
Mundial (1914-1918) hizo polvo las monarquías europeas: el último imperio
católico, Austria-Hungría; el imperio alemán, y la Rusia de los zares,
emplazando el comunismo y la democracia masónica además del sionismo, en
la antigua Europa cristiana. Ese mismo año se formaba la Sociedad de las
Naciones, la intentona de Naciones Unidas (ONU) de entonces, con el fin de
promover la final concreción de una gobernanza mundial[74]. El cardenal
Billot[75] nos ha dejado páginas reveladoras de esa sensación que por entonces
embargaba a los católicos lúcidos, vistas a la luz del Apocalipsis de San Juan
(concordante visión tenía el Papa Benedicto XV, quien veía maduro el
panorama para la consecución de una República universal naturalista, más
adelante veremos lo que decía).
Comentando el capítulo 20, cuando Satanás es soltado y persigue a los
cristianos, el cardenal Billot concluye que para que esa persecución tenga el
alcance allí previsto, debía ser realizada por un gobierno mundial:
“Va de suyo igualmente que esta persecución está entonces en las perspectivas del porvenir.
Pero lo que hay que observar, es que ella supondrá necesariamente un estado del mundo
donde todo podrá obedecer a un mismo orden, y ceder a una impulsión única. Porque
igual que en el pasado, las diez grandes persecuciones romanas -la de Diocleciano en particular
que fue la más extendida de todas-, tenían por causa de su generalidad la unidad y la
cohesión del Imperio, así y con más razón, la persecución anunciada del anticristo no será
realizable, sino a condición de que haya una organización mundial permitiendo una acción
común bajo la conducción de un mismo jefe, colectividad o individuo, y la dirección de un
alto poder se impone de un extremo al otro”.[76]

A continuación, el insigne prelado advierte que esa posibilidad -¿qué diría


hoy?- se advierte ya en el horizonte:
“¿Y quién habría podido entrever la posibilidad de un tal estado de cosas, hace solamente cien
años? Mas abramos ahora los ojos, y veamos el mundo encaminarse hacia una unidad
formidable, contraparte monstruosa y perjudicial de la unidad católica. ¿Las ideas de
internacionalismo y de sindicalismo en todos los grados y bajo todas las formas no hacen pie
cada vez más? ¿La masonería universal no hace sus esfuerzos para destruir hasta la noción
de patria, para hacer desaparecer todas las divisiones de fronteras, para atrapar en las
mallas de sus redes la masa unificada del proletariado? Por otra parte, ¡qué apoyo hay para
esta unificación futura y ya comenzada en los prodigiosos progresos de la aviación, viniendo a
agregarse a todo lo que el siglo pasado había visto en las maravillas realizadas por la aplicación
de las fuerzas del vapor y la electricidad! Hace apenas quince años que Benson, en su novela
“Señor del Mundo”[77], nos mostraba al mundo, gracias a esas sorprendentes invenciones
modernas, en manos de un solo hombre, de ese hombre que San Pablo llamaba “el hombre de
pecado, el adversario que se elevará por encima de todo lo que es llamado Dios u honrado de
un culto”, y que nosotros, en una palabra, llamamos Anticristo. Esa no era más que una novela,
y podía creerse que el autor se abandonaba a todos los caprichos de su imaginación, teníamos
ahí la pintura de un estado social que nunca antes había encontrado lugar más que en la región
de las quimeras y las fantasías. Pero que uno la lea hoy, y que se diga si esas quimeras y
fantasías no son, sino la realidad, al menos la posibilidad de mañana; y esto, para darnos la
oportunidad de concluir que el mundo en verdad está yendo bien en la dirección marcada, al
revés y en perspectiva, por nuestros oráculos escatológicos, cerrados y sellados desde el
momento de la muerte de los apóstoles. De todo eso podemos concluir que, si el mundo
marcha, y lo hace con una velocidad más y más acelerada, marcha justamente en el sentido que
las más auténticas profecías tanto del Antiguo como del Nuevo Testamento, nos habían desde
hace tantos siglos marcado, preciado y anunciado.”[78]
El diagnóstico lúcido –y nada “primaveral”- de quien en el futuro
resignaría su cardenalato, venía a acabar con las décadas optimistas de
algunas miradas esperanzadoras de prelados incluso muy valiosos como el
Padre Ramière, que en 1861 afirmaba, [Link], que “la unidad material que
tiende a establecerse en el mundo solo puede estar destinada, de acuerdo a la
Providencia, a conducir a la unidad religiosa. Por otro lado, dado que solo la
Iglesia posee esta unidad, todas las tendencias que empujan a la humanidad
hacia la unidad también la empujan hacia la Iglesia. Entonces, el estado actual
del mundo, por más perturbado que esté, nos da sin embargo, un motivo
sólido para esperar la paz duradera y la restauración general. Sí, todos los
signos de los tiempos anuncian que se acerca el momento en que esta unidad,
fuente de todos los progresos, llegará a la Tierra. Parece que han llegado los
días de un nuevo Pentecostés”[79]. Sin embargo, apenas tres años después se
fundaba en Londres la Primera Internacional Socialista. Y el gran papa Pío IX
debía publicar su “Syllabus” o catálogo de todos los errores que entonces
habían cobrado inusitado poder en un mundo que pretendía “liberarse” del
suave yugo de Cristo. La Virgen María en La Salette había anunciado: “En el
año 1864, Lucifer y un gran número de demonios serán desencadenados”.
En 1881 el Padre Arminjon decía que “En la actualidad numerosos
indicios presagian una gran Victoria del Cristianismo. ¿No tienen nuestros
enemigos este presentimiento? ¿Un instinto secreto no les advierte de que sus
días de fuerza están contados y de que el tiempo en que se les ha concedido
prevalecer no podrá durar mucho?...”[80] Sin dudas que hubo luego un gran
movimiento de grandes apóstoles del Sagrado Corazón, surgieron grandes
combatientes antiliberales y hasta la Iglesia tuvo a uno de los Papas más
santos e importantes de su historia como Pío X, pero ¿podría calificarse
aquello de gran victoria del Cristianismo? Por el contrario, los enemigos
infiltraron la Iglesia y desde entonces no dejaron de aumentar su poder, hasta
hacerse con el control total mediante el Vaticano II. ¿Quién hubiese
imaginado la actual degradación a que es sometido el Papado? Lo que sí
podría estar escrito para tiempos próximos sería esto otro: “Pero lo que nos
hace esperar una nueva era gloriosa para la Iglesia es precisamente la audacia
increíble y la rabia incesante de nuestros enemigos. En nuestros días se ataca
al Cristianismo por todas partes: en las artes, en las ciencias, en la Iglesia y en
el Estado, tanto en Europa como en Asia, en el viejo y en el nuevo mundo.
Este es el signo cierto de que triunfará en todas las partes, en todos los
lugares. ¿En qué momento? Solo Dios lo sabe, pero es seguro. La sangre de
los mártires se convierte en semilla de cristianos, la Iglesia tiene promesas
inmutables. Al salir del Mar Rojo entrará en la Tierra Prometida. A la hora de
las tinieblas le sucederá la de la luz y la del triunfo. Después de los ultrajes del
Gólgota, escuchará como resuenan a su alrededor las bendiciones y los
hosannas de la liberación”[81].
En 1893, Mons. Meurin anticipaba en su libro sobre la masonería que ésta
tenía sus días contados: “A la hora a la que llegamos, el mundo puede esperar
verla desaparecer. El poder actual de la masonería parece estar llegando a su
fin”. Pero él agrega: “No terminará sin una tragedia verdaderamente
increíble.”[82]
Don Dolindo Ruotolo[83], que escribió su comentario sobre el Apocalipsis
sufriendo los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial, manifestaba su
esperanza de lo inminente:
“El Pontífice bajo cuyo reinado deberá realizarse este período tendrá que ser excepcionalmente
santo y fuerte, y el Triunfo de la Iglesia deberá realizarse después de un período de grandes
tribulaciones, y, como todo lo hace creer, después de una Guerra exterminadora y desastrosa
que será seguida o acompañada por durísimas persecuciones contra la misma Iglesia. Todo
hace creer y esperar que la Guerra y las persecuciones que la acompañan, sea precisamente la
Segunda Guerra Mundial, de la cual fuimos víctimas y espectadores. En esta Guerra Satanás
pareció no sólo estar libre de las cadenas con las cuales había sido atado después de la
Redención, sino que pareció incluso amo del mundo. Nosotros, por tanto, esperamos con fe
como inminente la aparición de un gran jefe de estado y de un gran Pontífice que devuelvan la
paz al mundo y a la Iglesia”.[84]

Nosotros asociamos este pensamiento de la victoria de la Iglesia –sin


dudas cada vez más cerca en el horizonte- no a meros deseos, sino a la gran
promesa de la Virgen de Fátima, que se aproxima a su total cumplimiento.
Ésta es nuestra esperanza, Dios no permitirá que la Iglesia sea derrotada. Ya lo
sabemos: “Las puertas del Infierno no prevalecerán”.
Por otro lado, las previsiones que la desoladora situación del mundo
presentaba a comienzos del siglo XX, le hicieron decir a San Pío X: “Tal vez
comienzan los males reservados para los últimos tiempos; como si ya
existiese en el mundo el hijo de perdición de que habla el Apóstol. Tanta,
en efecto, es la audacia y la ira con que se persigue por todas partes a la
religión, se combaten los dogmas de la fe, y se empeñan brutalmente en
extirpar toda relación del hombre con la Divinidad. Y, especialmente –
característica propia del Anticristo, según el mismo Apóstol- el hombre
mismo, con infinita temeridad, se ha puesto en lugar de Dios,
levantándose sobre todo lo que se llama Dios…”[85]
Pocos años después, el Padre Franz Spirago afirmaba:
“Al presente, después de la Primera Guerra mundial, la humanidad ha madurado como para
acoger al Anticristo, avanzando a pasos de gigante hacia su advenimiento. La guerra mundial
era evidentemente una advertencia lanzada por Dios, para que los pueblos hiciesen penitencia y
se arrepintiesen. Pero, parece al contrario que las Santas Escrituras se cumpliesen: “…ellos
blasfemaban al Dios del cielo a causa de sus dolores y de sus úlceras, y ellos no se
arrepintieron de sus obras” (Ap. 16,11)”.[86]
Comenzaban sin duda los males más graves, que no han dejado de
extenderse, aunque pasaron cien años y no llegó aún el “hijo de perdición”. [87]
Aunque sí había nacido la “mentalidad” del Anticristo que sostenía y sostiene
las ideologías y los proyectos globalistas.
Cierto también que, ante las previsiones muy acertadas del cardenal Billot
por aquel entonces, en un cuadro tenebroso que parecía presuntamente
próximo, sin embargo, algo no salió como las élites del poder querían. Caída
la Monarquía, surgió el Nacionalismo, como barrera que “resiste a la
tendencia herética hacia la creación de un Estado Mundial, basado sobre la
extirpación total de la tradición religiosa occidental, que es el Cristianismo.
No es necesario que esta actitud brote de la fe; hombres sin fe, como Barrés o
Maurras, pueden tenerla; porque se basa al fin y al cabo en un impulso
natural, el patriotismo; y en una razón que es también filosófica, a saber: el
ideal contrario es imposible naturalmente, y sólo puede ser realizado por la
fuerza y la mentira y en forma violenta –y por tanto poco durable-; a no ser
que lo realice Cristo mismo, añadirá el cristiano.”[88]
Añadamos una nueva y creemos muy necesaria aclaración respecto de esto
tan vapuleado que se llama “Nacionalismo”. Hay quienes lo contraponen al
patriotismo. Por ejemplo un muy publicitado liberal argentino que afirma que
en el patriota predomina el amor por lo propio, mientras que en el nacionalista
predomina el odio por lo otro, y hace a continuación una equivalencia entre
nacionalismo y separatismo, muy del gusto de los españoles[89]. Nada más
falso y ajeno a la realidad. Mejor es recurrir a alguien que ha estudiado en
serio este tema, como don Rubén Calderón Bouchet:
“La nación, sustituto de la Iglesia, fue un hecho revolucionario. Su exaltación en términos
políticos fue obra del pensamiento jacobino. Su justificación metafísica, una hazaña del
idealismo alemán.
Lo aparentemente ilógico en la historia del nacionalismo es que la idea de una organización
política totalitaria de la revolución en marcha y posteriormente entelequia místico-dialéctica
del panteísmo alemán, se convierte, pasada la mitad del siglo XIX, en la fuerza principal de la
contrarrevolución”.[90]
Y amplía nuestro autor:
“El nacionalismo es una idea convertida en mito por la revolución y devuelta a su justa
posición en el concierto del orden por los jefes espirituales de la contrarrevolución. Más
todavía, es una idea clave por la vitalidad que conserva y su aptitud para convertirse en centro
permanente de una misión integradora. Circunstancia bien observada por los estrategas rojos
para convertir el nacionalismo en cabeza de puente de la insurrección revolucionaria, y por los
contrarrevolucionarios para hacerlo servir los designios de una política de restauración”.[91]
Pero antes de ello, Calderón Bouchet sabe plantear y responder las
preguntas pertinentes:
“El nacionalismo, en su primer movimiento, se encuentra en la línea del pensamiento
revolucionario. ¿Por qué más tarde se convierte en punto de apoyo de la acción
contrarrevolucionaria?
Anticipamos una respuesta a la pregunta que cierra el parágrafo anterior: la nación, en tanto
realidad histórica, es resultado de una larga convivencia. El pensamiento revolucionario pudo
complacerse en sus transposiciones teológicas y convertir en mito la verdad social de la nación,
pero la misma exageración de sus afirmaciones marcó el relieve de la presencia oculta bajo los
oropeles de la infatuación jurídica o filosófica. Los pueblos cristianos cobraron conciencia de
su vocación histórica dentro del cuerpo místico de la Iglesia, cuando la revolución, acentuando
los perfiles de la singularidad nacional, pretendió afirmarlos contra la idea tradicional del orden
cristiano”.[92]

Otro autor que ha sabido hacer las distinciones necesarias, es el Padre Julio
Meinvielle:
“Pero si el nacionalismo es una fuerza de reacción contra el demoliberalismo, puede haber dos
modos típicos de nacionalismo porque dos son los modos típicos de reaccionar contra el
demoliberalismo: un modo pagano y un modo cristiano; un modo pagano que exaltará sobre
todas las cosas el interés nacional, sin atender a los derechos divinos de Dios y de la Iglesia y a
los derechos de otras naciones y a los de los ciudadanos cuyas personas deben ser respetadas
como un todo trascendente; un modo cristiano que, salvos todos estos derechos, procurará
afirmar el vigor nacional dentro y fuera de las propias fronteras. Un modo pagano que hará de
la propia nación o Estado un Dios;(Pío XI, Caritate Christi) un modo cristiano, que
reconociendo el carácter creado y contingente de la nación y del Estado procurará darle aquella
dignidad de preeminencia que le corresponde como promotor del bien común temporal.”[93]
En definitiva, surgió en aquel entonces la resistencia contrarrevolucionaria
contra los intentos de violentar la naturaleza de las relaciones comunitarias
nacionales:
“La contrarrevolución, como movimiento histórico no es un simple reflejo defensivo frente a la
amenaza revolucionaria. Ante todo es una toma de conciencia del orden social amenazado por
los principios subversivos. Cuando el avance revolucionario ataca nuevos puntos vitales de la
salud social, la contrarrevolución descubre el valor de los sitios amenazados y acude en su
auxilio para detener el avance destructor. El trabajo contrarrevolucionario, como la faena
médica, previene, cura, palia, pero nunca puede restaurar definitivamente la situación de una
criatura caduca”.[94]
Pero hubo también el hecho de la propia soberbia del enemigo de Cristo
que se confió en su segura y total victoria, cayendo en grandes errores,
desacuerdos y enfrentamientos internos. Algo de esto explica Alberto Ezcurra
Medrano:
“En 1919, el Judaísmo estaba, verdaderamente, “en el umbral del dominio del Universo”. No
había exageración al afirmarlo. Sus planes se habían cumplido con precisión matemática. Las
fuerzas políticas y sociales de resistencia cristiana habían sido destruidas o lo estaban siendo.
Solo quedaba, aislado en un mundo hostil, alejado de la Conferencia de la Paz y de la
Internacional laica de Ginebra, amenazado por las hordas rojas italianas, el Vicario de Cristo en
la tierra.
Pero hacía falta prudencia, como lo recomendaba la Liga Internacional Israelita. Y eso,
precisamente, faltó. El Judaísmo cometió dos graves errores. En primer lugar, seguro ya del
triunfo, se permitió el lujo de dividir sus fuerzas. Dos potencias económicas judías se
disputaron el dominio del mundo. La fracción “ashkenazi”, aglutinada alrededor de los
Rothschild, de la Social-democracia y de la Sociedad de las Naciones, y la fracción “pollack”,
formada por la banca judeo-germano-americana y su creación, el comunismo revolucionario.
Consecuencia de ello, Rusia no ingresó en la Sociedad de las Naciones y Estados Unidos se
retiró de ella después del Tratado de Versalles, lo que constituyó la primera crisis del
organismo internacional.
En segundo lugar, los judíos aparecieron demasiado en primer plano en las revoluciones
comunistas, y cometieron en ellas demasiadas atrocidades, todo lo cual significa una voz de
alerta para el mundo cristiano. Y así fue que las reacciones no tardaron en aparecer.”[95]

Así, la Sociedad de Naciones no pudo concretar sus objetivos mundialistas


y terminó disolviéndose. Reacciones antiliberales y anticomunistas surgieron
en Europa a través de diversos nacionalismos y estadistas patrióticos, con muy
diferentes características, virtudes y defectos, pero todos conformándose
obstáculos fuertes a la unificación mundial pensada por la Internacional
comunista: España, Italia, Alemania, Francia, Portugal, Polonia, Argentina,
Eslovaquia, fueron algunos países donde surgieron reacciones patrióticas,
movimientos nacionalistas o el revisionismo histórico antiliberal. En 1919
fracasó la revolución comunista en Alemania, cuyo triunfo la hubiese
expandido con fuerza al resto de Europa occidental[96]. En 1920 los
bolcheviques fueron derrotados en Polonia. En 1920 también Austria resistió
victoriosa, hasta llegar a proclamar un Estado corporativo y cristiano en 1934.
En 1939 el comunismo fue vencido por la Cruzada de España. Todavía la
contrarrevolución tenía sus arsenales y su voluntad pronta al combate. Las
soberanías nacionales de estos países se mantuvieron, hasta que algunos de
ellos fueron aplastados (en parte debido a sus errores e impericia) en la
Segunda Guerra Mundial (1939-1945). Y la Iglesia, si bien ya infiltrada,
todavía no había bajado la guardia ni plegado sus banderas ante el enemigo,
como iba a hacerlo sin vergüenza en el Vaticano II. De allí la guerra
permanente, y la planificación estratégica, merced a la intromisión de los
[Link]. en la guerra, finalmente concretada en la conformación de las
Naciones Unidas (1945), segundo gran paso en la consecución del Nuevo
Orden Mundial.[97]
Podemos decir que, detrás de todos sus megaproyectos, los revolucionarios
de la era moderna no han hecho ni buscado otra cosa que –con sus mil
variaciones tácticas, sus diferentes métodos, alianzas, instrumentos, proyectos,
y programas, y la multiplicidad de agentes involucrados- intentar hacer
desaparecer el Obstáculo, el Katéjon (ver San Pablo, segunda carta a los
tesalonicenses), para que al fin aparezca el Anticristo. Cada revolución –a
sabiendas o no- le prepara el terreno, destruyendo paso a paso el orden forjado
por el cristianismo, y aún lo simplemente humano en tanto que el ser humano
es la criatura por excelencia de Dios creado a su imagen y semejanza, y como
sabemos, la gracia opera sobre la naturaleza. El Orden romano, la propia
Iglesia católica como rectora espiritual y moral de los pueblos y naciones, la
cultura cristiana de Occidente, todo deberá ser corrompido, destruido,
demolido, borrado, a fin de alcanzar el objetivo final. Están a punto de
alcanzarlo ya que la última barrera podría ser –como afirman muchas
opiniones- la Ley Natural, hasta el momento sostenida y protegida tanto por el
Derecho Romano como por la propia Iglesia Católica y los Estados soberanos
que comprenden que no pueden continuar subsistiendo si adoptan la locura de
la contranatura. Pero el Derecho está casi del todo demolido por las falsas
leyes contranatura adoptadas por los gobiernos democráticos, y la Iglesia
modernista sodomizada ya se anima a “sacar del armario” la homosexualidad
como debiendo ser tolerada y respetada, más quizás pronto reconocida y
recomendada oficialmente. Recordemos que el nombre “Anticristo”, que
proviene de San Juan Evangelista, fue llamado por San Pablo el “Á-nomos”,
es decir el sin ley (cf. 2 Tes 2, 8). Los gobiernos multiplican las leyes inicuas
con el fin de disfrazar su odio a la Ley, en cuanto sujeción al orden objetivo de
las cosas que ha creado Dios. Como dijo alguien, el diablo está rehaciendo el
Génesis a su manera.
En definitiva, haciendo juego con una frase que se hizo muy famosa en los
medios políticos norteamericanos, habría ahora que decir como síntesis de lo
que está ocurriendo en el mundo: “Es el katéjon, estúpido”. Porque sin eso no
se explica nada de lo que acontece ni, sobre todo, hacia dónde quieren
llevarnos.
EL APOCALIPSIS Y EL TIEMPO PRESENTE

“Este libro sagrado era en gran manera necesario a la Iglesia, porque la más
alta e importante ocupación de ella es prepararse a la segunda venida del
Mesías”.[98]
P. JULIO MARÍA MATOVELLE

“El Apokalypsis trata del Fin de los Tiempos y no ha sido inspirado por Dios
para que no se entienda nunca; o sea, no es una monstruosidad”.[99]

P. LEONARDO CASTELLANI

“La esencia de la historia se sintetiza durante todos los siglos en el combate


que el dragón desencadena para destruir la obra de Cristo, pues desde
antiguo está obrando el misterio de la iniquidad. Pero ahora es arrojado a la
tierra y multiplicará su furor porque queda poco tiempo antes de su encierro,
preludio de su derrota final también decidida. Nos lo muestra el himno
triunfal que aquí entonan los moradores del cielo, en primer lugar sin duda
las almas que allí clamaban en 6, 10. Dedúcese de aquí una verdad que
nuestra pobre carne nos hace olvidar cada día: si el incremento del mal en la
tierra es condición indispensable y preanuncio de que se acerca la venida del
Señor, el espíritu, lejos de turbarse y dejarse engañar, debe alegrarse ante la
dichosa esperanza que se acerca”. [100]
MONS. DR. JUAN STRAUBINGER

“El mundo de hoy ha llegado a una etapa que, si se hubiera descrito en los
siglos anteriores, habría provocado el grito: "¡Esto es el Apocalipsis!"”[101]
ALEXANDR SOLZHENITSYN
En verdad, el creyente no puede mirar lo que está ocurriendo en la
actualidad, sin recurrir al Apocalipsis. Se nos ha dado para eso, para mirar y
ser capaces de ver y no sucumbir ante la historia de la maldad de este mundo
donde vivimos desterrados, que muchas veces nos deja perplejos y
conturbados. Se nos han dado las palabras divinas para no caer en la tentación
de creer a (y apaciguarnos con) las palabras humanas, en lo que respecta a la
vida de la Iglesia en su transcurrir militante en este mundo, que está llegando
a extremos donde parece del todo vencida por sus enemigos. Para decirlo más
crudamente: para no creerle al periodismo o a los pseudo-maestros que nos
vienen a charlatanear y “hacer el verso” con luminosos reseteos globales,
pacíficas fraternidades interreligiosas o respetables e inclusivas pachamamas.
Son las fábulas profanas y cuentos de viejas de que habla San Pablo en la
primera Epístola a Timoteo. En cambio, como dice el Padre Sáenz: “Sólo el
creyente tiene cierto sabor y olor del fin de los tiempos. Lee el Apocalipsis,
después ve lo que va pasando, ve cómo muchas cosas allí relatadas se van
haciendo reales, verdaderas experiencias vitales. Ello sólo nos puede
acontecer si “creemos”. Así como las cosas se hacen más inteligibles cuando
se las considera a la luz de la creación, del conocimiento creador del Verbo
divino, una luz que está en las mismas cosas, según la magistral fórmula de
Santo Tomás, de que “el ser real de las cosas mismas es su luz”, así acaece
cuando se las mira desde el otro extremo, desde el fin revelado.”[102]
Pero además, “la perspectiva de las grandes luchas de la Iglesia –escribe el
Padre Dolindo Ruotolo-, a las cuales ya asistimos nosotros también, debe
darnos tan solo un sentimiento de gran fidelidad, porque el peligro de ser
golpeados y dominados por el espíritu del mundo y la apostasía promovida
por Satanás y sus malvados ministros se hace cada vez más fuerte. Éste es
precisamente el propósito y el fin por el cual el Señor nos reveló
misteriosamente lo que le sucederá a la Iglesia en el curso de su historia, y
especialmente en los Últimos Tiempos, en los cuales sin duda la lucha será
más furiosa y espantosa contra Ella”[103].
El Apocalipsis es uno de los libros más misteriosos de las Escrituras y,
aparentemente, hermético (en el sentido propio de impenetrable). En
principio, deberíamos tener en cuenta los consejos que nos son dados para
abordar la lectura de la Sagrada Escritura, [Link]. “Para indagar y comprender
los sentidos de la Escritura es necesaria una vida recta, un ánimo puro y la
virtud que es tal según Cristo, a fin de que la mente humana, corriendo por el
camino de Él, pueda conseguir lo que busca, en cuanto es concedido a la
mente humana penetrar las cosas de Dios” (San Atanasio); “Las Escrituras
reclaman ser leídas con el espíritu con que han sido escritas: con ese espíritu
se entienden” (San Bernardo); “La inteligencia de las Escrituras ha de
buscarse no tanto revolviendo comentarios de intérpretes cuanto limpiando el
corazón de los vicios de la carne, expulsados los cuales, pronto el velo de las
pasiones cae de los ojos y empiezan éstos a contemplar, como naturalmente,
los misterios de las Escrituras” (Abad Teodoro).
Le es concedido a la mente humana penetrar hasta cierto punto las cosas de
Dios, pero es cierto que tratándose de profecías, se van haciendo más claras
con el correr del tiempo, a través de la sabiduría de los doctos y santos
exégetas y de los hechos y circunstancias que se van verificando y nos ayudan
a ver mejor. De manera tal que si su lectura es una bienaventuranza para
nosotros: “Bienaventurado el que lee y los que escuchan las palabras de esta
profecía y guardan las cosas en ella escritas; pues el momento está
cerca” (Apoc. 1,3.) se hace necesario sacarle todo el provecho posible,
rescatando este libro de las manos torpes, impiadosas o sectarias de personajes
engreídos o extremistas en que durante mucho tiempo parece haber estado
secuestrado. Comenta Mons. Straubinger que “A causa de la
bienaventuranza que aquí se expresa, el Apocalipsis era, en tiempos de fe
viva, un libro de cabecera de los cristianos, como lo era el Evangelio. (…)
Si este momento, cuyo advenimiento todos hemos de desear, estaba cerca
en los albores del cristianismo, ¿cuánto más hoy, transcurridos veinte
siglos?”.
El mundo en el que haga su aparición “estelar” el Anticristo, debe ser
preparado de antemano arrancándole la inmunidad o las defensas que
obstaculicen la adoración masiva que aquel deberá recibir, pues por supuesto
debe ser bienvenido “con bombos y platillos”, es decir con toda la pompa
admirativa idolátrica de que será capaz el hombre sin fe, acobardado y
sumiso, y no por una parte de la población sino por la casi totalidad del
planeta. Y para esto precisamente deben derribarse todos los vestigios del
orden natural y la adoración al verdadero Dios, secar las fuentes de la Gracia e
impedir la difusión de la verdad. Y eso públicamente, mediante leyes,
mediante coerción pero, sobre todo, mediante persuasión mediática, esto es
“lavado de cerebros”. Eso requiere un orden global que elimine –al menos
públicamente- toda disidencia. Esa obra se está llevando a cabo ahora.
“Desaparecido el Katejon, -nos dice el Padre Sáenz, siguiendo al Padre
Castellani en su “Apokalypsis de San Juan”- el Anticristo restaurará a su
modo el Imperio Romano. Su Realeza universal y su confederación de
pueblos estará calcada sobre la Realeza y la universalidad del Imperio
Romano. Es la Ciudad del Hombre de San Agustín, opuesta a la Ciudad de
Dios, que halla finalmente su cabeza visible en la historia”.[104] De lo que se
trata es del “Nuevo Orden Mundial”, desde luego con fachada y discursos
muy democráticos.
Más allá de las diversas conjeturas acerca del katéjon, lo cierto es que la
Contra-Iglesia o Sinagoga de Satanás viene planificando y obrando desde
hace mucho tiempo en pos de esa unificación mundial mediante un gobierno o
imperio universal, a la manera de un Imperio Romano que, contrario a la
Cristiandad, lleve la Revolución hasta el último rincón del planeta.
Los enemigos de Dios han avanzado enormemente en la concreción de sus
planes, sin embargo aún no han podido ponerse del todo de acuerdo para
lograr un solo gobierno bajo una sola cabeza. No es tarea fácil, convengamos.
Ese gobierno mundial –que, recordemos, sería algo así como un contra-
Reinado de Cristo- no puede consolidarse ni sostenerse –por el breve tiempo
que sea su duración- sin una religión mundial, es decir, debe ser aceptado no
sólo como una necesidad de la conveniencia práctica, una solución económica
y política, una reivindicación de la “justicia social” y una respuesta
“sanitaria”, sino también debe estar aureolado de una fachada religiosa, puesto
que se trata de reemplazar algo que no puede ser desarraigado del hombre, su
sentido de lo religioso, de lo cultual y numinoso. En síntesis, para reemplazar
una religión, la Católica Apostólica Romana, debe erigirse otra en su lugar. El
Comunismo no ha sido otra cosa, pero ha debido ir mutando con el tiempo,
porque fundado en el devenir, no puede sostenerse sobre una base firme, por
otra parte, no fundada en lo real, siempre débil. La Democracia está
indiscutiblemente teñida de contenido religioso. Ahora estamos viendo toda
una parafernalia pseudo-religiosa de que está nimbada la lucha contra la
llamada pandemia del Covid, que parece toda una “guerra santa” no sólo
contra el “virus”, sino principalmente contra los “herejes” que cuestionan
muchos aspectos de esta puesta en escena globalista sin precedentes. La
vacunación pasa a ser el “Bautismo” de los catecúmenos, que expresan su acto
de fe “en la Ciencia”, recibiendo una vacuna que no sabe qué contiene ni qué
efectos exactamente tendrá, pero supone –cree- son salvadores; luego la
segunda dosis será la “Confirmación”. Más adelante llegará el “Gran
Reseteo”, algo así como la “Redención”, que volverá el mundo a la época de
las primeras comunidades cristianas, donde nadie poseía nada pues todo era
de todos. Aquí el “Gran Hermano” se ocupará de distribuir –de acuerdo a la
conducta buena y apropiada- de los bienes comunes. Esto que parece una
fantasía distópica se está postulando y planificando y hasta el mismo Vaticano
lo promueve.
Puede sintetizarse lo dicho con las palabras de dos grandes escritores
católicos:
“El mundo quiere unirse, y actualmente el mundo no se puede unirse sino en una religión falsa.
O bien las naciones se repliegan sobre sí mismas en nacionalismos hostiles (posición
nacionalista que ha sido superada), o bien se reúnen nefastamente con la pega de una religión
nueva, un cristianismo falsificado; el cual naturalmente odiará de muerte al auténtico. Sólo la
religión puede crear vínculos supranacionales”.[105]
“El humanitarismo, contrariamente a la expectativa popular del pasado, se está convirtiendo en
una religión organizada, a pesar de su negación de lo sobrenatural. Se asoció con el panteísmo:
bajo el liderazgo de la masonería, se han creado ritos que no deja de desarrollar; y él también
tiene un Credo: "El hombre es dios”, etc.[106]

Hagamos un paréntesis para hablar un momento del katéjon, ya que es


clave en la resolución de la historia que estamos viviendo. Hay quienes
especulan con que el Anticristo ya está a las puertas, algunos hasta…hablan
de que hará su aparición el año 2021 (“Apocalipsis Now”). Para ello, está
claro, debería desaparecer del todo el katéjon. Creemos que algunos van muy
acelerados en sus conclusiones. Además de que descartan de plano las
promesas de Fátima y la consagración de Rusia que finalmente será realizada.
Lo que no quita, sí, que cada día estemos más cerca y no tan distantes de
aquel suceso.
Es San Pablo quien se refiere al “Obstáculo” dentro del pasaje en que habla
del misterio de iniquidad (II Tes. 2, 3-12). El Apóstol habla del katéjon de dos
maneras: como una cosa (lo que retiene) y bajo una forma personal (el que
retiene). No significa que sean dos obstáculos, sino uno mismo.
Hay quienes ven el Obstáculo en el Papado, otros en la Iglesia, otros en
San Miguel Arcángel, otros en San José. Algunos teólogos sostienen que lo
que detiene la manifestación del Anticristo es la no conversión de los judíos.
En tal caso, el Anticristo aparecería para perseguirlos a ellos en primer lugar,
que estarían en la vanguardia del combate martirial. Pero para que esa
conversión sucediese, debería haber un hecho sobrenatural milagroso de la
mayor magnitud jamás conocida. Dios puede hacerlo, a través de la Virgen de
Fátima. Pero es probable que sea a través de la predicación del profeta Elías,
otro hecho de portento, sin dudas. Así leemos en las Sagradas Escrituras: “He
aquí que os enviaré al profeta Elías, antes que venga el día grande y tremendo
de Yahvé. El convertirá el corazón de los padres a los hijos, y el corazón de
los hijos a los padres; no sea que Yo viniendo hiera la tierra con el
anatema.”[107] “Tú fuiste arrebatado en un torbellino de fuego sobre una
carroza tirada de caballos de fuego. Tú estás escrito en los decretos de los
tiempos, para aplacar el enojo del Señor, reconciliar el corazón de los padres
con los hijos, y restablecer las tribus de Jacob”[108]. Algunos conjeturan que los
judíos se decepcionarían con su “Mesías” y entonces se convertirían para
oponerse al Anticristo. De todos modos, si fuese así, está claro que el Katejon
no sería la conversión de los judíos.
En general la Tradición, una gran parte de los Santos Padres y destacados
exégetas vieron el Impedimento en el Imperio Romano, con su gran
organización política, sus acertadas leyes, la disciplina de su ejército, y en
general el orden que mantenía por todas partes (la pax romana) y se ha
continuado en la Cristiandad. De la misma idea es el Padre Calderón: “Las
misteriosas palabras que [San Pablo] les escribe a los Tesalonicenses en su
segunda carta, donde habla de un «obstáculo» que detiene la operación del
misterio de iniquidad sin duda se refieren – como lo han entendido todos los
Santos Padres – al Orden romano (quid detineat) y en particular al poder
político del César (qui tenet). Cuando poco después los judíos lo hagan
apresar y quieran matarlo, San Pablo no dudará en apelar al César para
impedirlo (Hechos 25, 11)”[109].
Para ayudarnos a intentar comprender cuál podrá ser hoy todavía ese
katéjon –que todavía existe, puesto que no ha aparecido aún el Anticristo, o,
mejor dicho, aún no se ha manifestado públicamente-, permítanos el lector
citar un interesante texto del Padre Castellani, en su “Apokalypsis de San
Juan”:
“La exégesis patrística se hizo dos curiosas imágenes contrapuestas del Imperio Romano; por
un lado, él es la Fiera; por otro, él es el Obstáculo que impide la manifestación de la Fiera; con
la añadidura de que piensan el Imperio Romano -o al menos, la Romanidad— durará hasta el
Anticristo.
Es que el Imperio de Augusto - y de Nerón - realmente presentaba a los cristianos primeros dos
aspectos contrapuestos. Desenredemos este enigma.
Por un lado, el Imperio representaba simplemente la Civilización: con su estricta y hasta hoy
insuperada organización política, modelo de las naciones modernas; con su genio jurídico, su
ejército disciplinado, su flexible organización federal, mantenía el Orden Romano en los
numerosos pueblos que lo componían. “Hay que obedecer al Emperador”, ordenaban a los
fieles San Pedro y San Pablo; el cual “apela al Cesar”, que al fin habrá de hacerlo decapitar. Él
es el Katéjon.
Oigamos a San Pablo: “¿Os es lícito a vosotros azotar a un ciudadano romano sin haberlo
juzgado?”. Ya estaba amarrado a la columna, y el Centurión despavorido - y el Tribuno
también más tarde- lo suelta de inmediato, como si fuera un Oficial inglés: “habeas corpus”.
Pero el Emperador -diez Emperadores consecutivos— era el atroz perseguidor de los
cristianos: San Juan ve en él la imagen del Anticristo.
Si el primero de los Césares y que les dio su nombre, el verdadero creador del Imperio, pareció
merecer trono y diadema por su genio personal; si el segundo los justificó más o menos por
una cierta medida de piedad y de sensatez política; el tercero fue un monstruo, y tuvo por
sucesores no pocos idiotas y dementes. Este era el otro aspecto que, enorme y todo, no
conseguía derrotar en los cristianos la confianza en la estructura civilizada de la sociedad, de
que el Cesar era la clave de arco. De modo que cuando los Santos Padres siguientes opinan el
Anticristo futuro restaurará el Imperio de Augusto, miran más bien este último aspecto. El
Emperador Plebeyo imitará a Augusto, o más bien a Nerón, primeramente en la guerra a
Cristo; también en la rigidez implacable, la organización cerrada, y el poder absoluto y
“totalitario” de la creación de Julio César: la inhumanidad del paganismo, que pondera San
Pablo. Y que el Imperio durará hasta el Anticristo, se halla fácil en Daniel; el Profeta que
parece hallarse como un puente entre el Antiguo Testamento y el Nuevo Testamento. De modo
que cuando se partió en dos primero, y después en muchas partes (siglo V, Rómulo Augústulo)
los Padres persistieron en verlo subsistente en forma de Romanidad, de Orden Romano; la
Iglesia y el Ejército mantenían el orden esencial y la actividad civilizadora en el enorme
cuerpo; cosas a que los últimos Emperadores realmente no habían ayudado mucho, más bien al
contrario, San León Magno, en su Sermo de Apostolis tranquilamente afirma que el Imperio
subsiste en la Cristiandad, mejorado incluso. Y esa idea va a seguir reinando durante todo el
Medio Evo, afirmada rotundamente por Santo Tomás: “¿Cómo es que el Imperio ha caído, y no
ha aparecido el Anticristo? “No ha caído”, responde sin más el Aquinense”[110].

De la misma opinión y siguiendo el curso de esta línea, el Padre Emmanuel


decía:
“…los masones se oponen ante todo y por encima de todo a la restauración del poder cristiano.
Que un príncipe se anuncie como cristiano, todos los medios son puestos en obra para
desembarazarse de él. Debe hacerse a cualquier precio. En consecuencia, el poder político
cristiano es lo que impediría a la secta alcanzar su objetivo”.[111]

Pues bien, dándole amplitud al sentido del “imperio romano” como garante
o difusor de cierto orden social cristiano que impide la aparición victoriosa del
Anticristo, y si “el Imperio durará hasta el Anticristo”, ¿de qué manera ese
“orden romano” es hoy subsistente? Porque, como es lógico, si el Anticristo
todavía no es manifiesto, es porque el obstáculo continúa. Cierto, muy débil,
casi sin fuerzas, pero aún está allí.
En nuestros días pareciera ser que el obstáculo (el Orden “romano”, la
defensa de la familia, la patria, las tradiciones, el ejército, la propiedad)[112] se
está reduciendo a muy poco, apenas algunas reacciones políticas de signo
cristiano, patrióticas y pro-vida –es decir, contrarias a las leyes anti-natura que
busca imponer el progresismo ateo-, pero en todo caso tímidas y débiles. El
caso de Trump ha demostrado que, ya fuere por falta de fuerza, de voluntad o
de convicción, lo cierto es que tales reacciones o acciones no pueden
prevalecer en tanto sean cautivas de un sistema liberal democrático que es el
juego favorito de la Sinagoga de Satanás. Trump ensayó el intento de la
preservación de ese relativo y precario orden ante el asalto de las hordas
criminales revolucionarias[113], pero finalmente fue desalojado –todo indica
que fraudulentamente- de la Casa Blanca[114]. El obstáculo geopolítico real es
el reforzado “Imperio zarista” de Rusia, que se encuentra férreamente
sostenido en el “Zar” (quiere decir “César”) de Rusia Vladímir Putin, que
habiendo evitado tanto la trampa de las democracias liberales como de las
tiranías comunistas, se mantiene desde hace más de veinte años como el
indudable conductor de la Rusia que ha recuperado su rango de respetable y
temible potencia imperial.
Dice el Padre Calderón que “Lo que se opone y resiste eficazmente al
propósito de dominio mundial del Anticristo, es el Orden romano en tanto y
en cuanto es vivificado por Cristo; la afilada espada temporal del César
romano se opone a las ocultas influencias de la Sinagoga de Satanás en la
medida en que es consagrada por la Iglesia”[115]. De allí la importancia de la
necesaria conversión de Rusia, cuando sea consagrada al Corazón Inmaculado
de María. Pero por el momento Rusia se ha acercado a Cristo a medida que
Occidente se ha ido alejado de Nuestro Señor acercándose a Satanás. Y tiene
la ventaja de que el “César” de Rusia no permanece bajo la influencia del
Sumo Pontífice modernista de Roma, que promueve la apostasía del “Nuevo
Orden Mundial” que quita todo obstáculo al Anticristo.
En definitiva, como dice nuestro citado autor: “El «obstáculo», entonces, al
dominio mundial del Anticristo, es la Pax cristiana, es decir, los Estados
cristianos conformados por el derecho romano vivificado por el Evangelio y
ordenados entre sí y respecto al fin último por el imperio espiritual del Papa,
continuador más perfecto del oficio del César”[116].
Es interesante lo que afirma Castellani del Imperio romano: “…por un
lado, él es la Fiera; por otro, él es el Obstáculo que impide la manifestación de
la Fiera”, porque lo mismo puede decirse de Rusia: es la Fiera comunista que
debe consagrarse, pero luego se convierte en Obstáculo (en el medio hubo una
semi-consagración, y una sucesión de hechos sorprendentes en aquel país
donde el comunismo estatal parecía inexpugnable).
Quizás nuestros tiempos puedan tener similitudes con los tiempos previos
a la Primera Guerra Mundial, donde el iluminismo progresista y
descristianizante (por entonces más bien laicista) tuvo como objetivo acabar
con las tres últimas grandes monarquías que quedaban, la Prusia protestante
de los Hohenzollern, la Austria-Hungría católica de los Habsburgo, y la Rusia
ortodoxa de los Romanov. Decía al respecto Alberto Falcionelli: “Lo que
querían era simplemente poner fin a un régimen –digamos, en su concepción-
medieval y supersticioso, puesto que ésta era la consigna con respecto no sólo
a la Rusia de los Romanov, sino a la Austria de los Habsburgo y a la Alemania
de los Hohenzollern, bastiones de la conservación social y política, y cada una
en su esfera, de la cristiandad”[117]. Hoy, mutatis mutandis, hacen sus veces la
Rusia ortodoxa de Putin y algunos países conservadores del Este europeo[118]
que aún no renuncian –o no del todo- a su identidad católica, sedimentos –
muy débiles y bastante liberales, sin dudas- de aquellas monarquías ya
acabadas, países que, en la medida que puedan zafar de compromisos y lazos
con los poderes financieros globalistas, pretenden conservar sus características
vinculadas al hecho de seguir siendo Estados-nacionales.[119] Pero, repetimos,
en la medida que se acercan al sistema liberal-democrático, se debilitan (de
hecho los países del Este europeo cargan con el fardo de ser miembros de la
OTAN).
Kissinger, Brzezinsky, Rockefeller y tantas otras cabezas del establishment
mundialista han trazado la línea por la que deben andar los políticos
norteamericanos, y no sólo ellos. Es lo que se ha dado en llamar ya hace
mucho tiempo “aldea global”, una revolución cuyo primer objetivo es
desmontar los Estados-nacionales. Decía Brzezinsky: “Hoy día, el viejo marco
de la política internacional –esferas de influencia, alianzas militares, ficción
de la soberanía, conflictos doctrinales creados por las crisis del siglo XIX- ya
no es compatible con la realidad.”[120] “Lo esencial –explica Thomas Molnar al
respecto- es actuar como si los Estados-naciones fuesen desde ahora unos
dinosaurios, condenados a desaparecer en el crisol de una nueva política (…)
Los Estados Unidos, escribe Brzezinsky en Foreign Policy (artículo titulado
“America in a hostile world”), deberán modificar su ideal tradicional de la
libertad y aceptar gradualmente el ideal del Tercer Mundo que es el nuevo
reparto de los recursos económicos.”[121] Y otra vez Brzezinsky, para que
quede claro: “Los bancos internacionales y las compañías trasnacionales sacan
adelante su planificación y su acción de una manera más eficaz y según
criterios más avanzados que los Estados-naciones”[122].
Los globalistas anticristianos, como veremos luego más en detalle, tienen
un camino planeado que, por las buenas o por las malas, deben seguir aquellos
que permiten o colocan en el poder al frente de las naciones a las cuales
quieren reconvertir hasta que desaparezcan en el marco de un gobierno
mundial. Acercándonos cada vez más al fin de los tiempos, es hora de
preguntarse si aún se aplica la vieja dialéctica hegeliana que aprovechó en la
guerra fría entre “capitalismo-comunismo” (por la cual el deep state
empujaría claramente a una izquierda radical a fin de lograr imponer por el
contrario una “solución” opuesta que les resultaría mejor para sus planes,
como ocurrió en Argentina cuando primero financiaron la guerrilla marxista
para luego financiar el golpe militar liberal que la liquidó a la vez que
esclavizó el país a la usura internacional), o si simplemente el comunismo ya
prácticamente introducido –estructuralmente, mediáticamente, culturalmente,
espiritualmente- en casi todo el mundo, ahora que los tiempos se acortan y es
posible realizar el viejo proyecto utópico de un gobierno mundial, si acaso el
obstáculo son verdaderamente las realidades aún no perimidas de los Estados-
nacionales que no están dispuestos a renunciar a seguir siéndolo. Creemos que
esto es así y por ello debía ser derrocado el “dictador” Trump (comparado con
Hitler, ¡obviamente!), por las fuerzas de la izquierda y el progresismo
demócrata, y luego habrá en agenda el intento en Rusia para derrocar al “zar”
Putin (la prensa occidental no deja de mal informar sobre Rusia, mientras que
la escalada de conflictos armados surgidos de improviso en estados limítrofes
de Rusia es preocupante).
No olvidemos además que “al final del siglo XIX, los Estados Unidos han
sido elegidos por las logias para ser la nación guía hacia el mundialismo.
Esa elección está en el origen de una lucha de influencia severa entre la
masonería europea rosacruciana, que no se contenta con el lugar asignado a
Europa en el plan mundialista –recordemos a Saint Yves d’Alveydre y
Kalergi-, y la masonería estadounidense palladiana. Pierre de Villemarest
considera que la Trilateral y el Club Bilderberg son los herederos directos del
movimiento paneuropeo de Kalergi”[123]. Lo que está en disputa en los Estados
Unidos en estos momentos es si Estados Unidos va finalmente a retomar las
riendas para llevarnos apresuradamente hacia el Gobierno Mundial comunista
previo a la aparición del Anticristo, o si habrá un freno, un camino más lento
hacia la misma meta, o quizás, Dios lo quiera, un retroceso patriótico y
reagrupamiento de las fuerzas conservadoras cristianas en el mundo contra el
mundo unipolar. Como sea, será decisivo lo que ocurra con los Estados
Unidos en los próximos meses.
Al fin, no diremos que tenemos todas las respuestas ni creemos saber cómo
ocurren las cosas o que tal o cual personaje sería “disidencia controlada”,
como aseguran “sin la menor sombra de duda” muchos que gustan de seguir
aplicando esquemas muy útiles (blanco-negro) en sus “análisis” para
simplificarse el panorama (¡cuantos “sabios” y “profetas” nos ofrece la
Internet!). No somos de los que dejamos a la Providencia divina fuera de la
historia. Como decía Rubén Calderón Bouchet: “Efectivamente, a los futuros
contingentes solamente Dios los conoce y lo que puede suceder late en el
secreto de sus designios”[124].
Así, según la lectura de la realidad que hoy se nos presenta y pretendemos
hacer, vemos que no le resulta tan fácil al nihilismo satánico acabar con
aquello que forjaron tantos siglos de civilización cristiana y aún con
estructuras o modos de poder surgidas ya en su decadencia.
El asunto es que el aliado clave de estas fuerzas es el Vaticano. “La Iglesia
y el Ejército mantenían el orden esencial y la actividad civilizadora en el
enorme cuerpo”, dice Castellani. La Iglesia oficial (o conciliar) ya renunció a
su misión pues fue cooptada por los liberales, los modernistas y los
comunistas. Y ahora aparece ocupada por los sodomitas. No es casualidad que
el gran país que aún resiste a dejarse corromper del todo, Rusia, sea un país –a
Dios gracias- fuera de la órbita de influencia vaticana (mientras la China
comunista logra ventajosos acuerdos con el Vaticano). Ni lo es que el actual
presidente por el partido demócrata de los [Link]., apoyado por el Vaticano,
sea nominalmente un católico, pero de facto ferozmente anticatólico y pro-
comunista[125]. En esta situación, la Iglesia ortodoxa cismática rusa ha
adquirido una nueva posición de influencia en el actual “imperio” ruso de
manera de querer cumplir ese papel de reemplazo o soporte de la última
influencia cristiana pública y social, de la cual depende el sostén del Imperio.
Y el Ejército ha adquirido a la par un lugar central y destacable en la política
de Estado.
Los Estados Unidos, por su lado, ha tenido un sostén muy precario en su
“libertad religiosa” y su democracia liberal (ídolo con pies de barro que se
está cayendo a pedazos), pero por cierto aún no baja las armas (esto dicho en
doble sentido) en parte importante de su ciudadanía y algunos de sus
gobernantes en cuanto resistirse a querer aceptar la imposición del ateísmo de
Estado y dar vía libre a las leyes anticristianas que el socialismo globalista
quiere imponer por todo el mundo[126]. Estos países –o, digamos, algunos de
sus gobernantes- que resisten no sostienen una inexistente cristiandad, por
supuesto, pero sostienen el orden natural sin el cual no puede haber
cristianismo, ni mucho menos idea de una cristiandad, es decir, de una
Realeza social de Cristo (lo cual debe ser sostenido hasta el final por todo
católico fiel). Hoy más que nunca eso –la defensa de un orden natural- es
inadmisible para el progresismo que alienta la llegada del satánico
comunismo[127]. Tanto Trump como Putin son conservadores (el primero un
liberal populista pragmático de derecha, el segundo un nacionalista
conservador), pero no son neoconservadores o “neocons”, esto es, no
sostienen la doctrina de la guerra preventiva y unilateral, internacionalista. De
hecho en los “neocons” hay una herencia de Marx, en tanto para aquél al
mundo no hay que interpretarlo sino cambiarlo, en una manera de encarnar el
prometeísmo que coloca al hombre en el lugar de Dios.[128] De tal manera que,
siendo así, y sin ser católicos, no tienen el perfil ni la docilidad debida a lo
requerido en estos momentos por el “Nuevo Orden Mundial” anticristiano.
Cualquiera que no se somete mansamente, debe ser eliminado. Ya fueron por
el claudicante (¿tal vez cómplice?) Trump, irán ahora por Vladímir Putin.
También el Padre Meinvielle se refería a los obstáculos aún existentes o
surgidos a los planes del gobierno mundial, aunque sea cierto que hoy está
todo mucho más avanzado:
“Los obstáculos más efectivos que hacen difícil si no imposible por ahora el gobierno
mundial son la lucha de intereses y ambiciones a veces personales que por razones
geopolíticas o históricas surgen en el panorama mundial.
Para comprender esto hay que tener presente que el comunismo fue introducido en Rusia por la
Banca Mundial, a través sobre todo de Jacobo Schiff de la Banca Khun, Loeb and Co. Sin
embargo, Stalin logró abrirse de sus amos, supo enfrentarlos en la Purga a que sometió a
Trotzky, Kamenev y Zinoviev; luego volvió a hacer causa común con Baruch y a través de
Baruch con Churchill y Roosevelt, quienes le regalaron la Europa oriental a cambio de la lucha
contra Hitler. Terminada esta lucha Stalin volvió a campear por su independencia y por su
ambición de dominar el mundo. El poder judío mundial que había planeado con el plan
Morgenthau convertir a Europa en región agrícola, tuvo que desistir rápidamente de su plan
frente a la industrialización de Rusia por Stalin y se puso a la tarea de industrializar Europa con
el plan Marshall. La alta banca del Este americano ha ligado desde entonces sus intereses con
el occidente europeo.”[129]
Podemos ver entonces que pueden surgir y de hecho han surgido, como lo
hemos visto antes, obstáculos al objetivo final –sea por las causas que fueren-
de construir finalmente el “Nuevo Orden Mundial” unificado bajo un solo
gobierno. Pero es cierto, sin embargo, que los enemigos del cristianismo hoy
tienen los más sofisticados medios tecnológicos para hacer posible ese nuevo
“Imperio Romano”, si eliminasen todos los obstáculos, en muy poco tiempo.
De hecho desde los años 1980 han desarrollado la capacidad para imponer una
moneda electrónica mundial y el control de las transacciones bancarias, más
actualmente el control y vigilancia poblacional[130]. Al respecto son
numerosísimos los estudios y trabajos de investigación de reputados autores,
que descubren tales concertadas maniobras mundialistas. Uno de ellos fue el
Comandante William Guy Carr, a quien el Padre Castellani le dedicó un
artículo a raíz de su libro más conocido The Pawns in the Game (que el cura
argentino tradujo bajo el título Los títeres en el tablado). El artículo fue
escrito pocos meses antes del comienzo del concilio Vaticano II. “Carr
sostiene –dice Castellani- que existe en el mundo actual una logia secreta de
hombres poderosos, la cual intriga por medio del dinero principalmente, y con
toda clase de maniobras incluso criminales para llevar avante lo que él
denomina “Movimiento Revolucionario Mundial”, MRM. El fin final desta
logia es llegar a un Estado Mundial Ateo, presidido por ellos. Para rastrearlos,
Carr se remonta a los prolegómenos de la Revolución Francesa, mostrando en
ella la influencia de directivas secretas; cosa que también ha puesto en claro y
demostrado en sus poderosos libros el historiador francés Agustín Cochin, y
otros. Lo mismo en la Revolución Española; lo cual también ha sido
averiguado en parte por los franquistas. Y en las dos guerras mundiales. En
suma, su tesis es que las peripecias desastrosas de la historia contemporánea,
comunismo incluido, no son casuales, sino que son coordinadas y coaligadas.
Si el unificante y coagulante son los que él llama Iluminados, o algún otro
poder, grupo o sociedad, eso es materia discutible. Sea quien fuere, él lo
llama, no sin razón, satánico”[131]. El artículo de Castellani nos parece cada día
más actual, por eso nos permitimos citarlo largamente. Está ahora
comenzando si acaso la más grande tempestad de ese “Movimiento
Revolucionario Mundial”, que lo digan sino los Estados Unidos de
Norteamérica, sacudidos en estos momentos por el comunismo, el cual ya está
copando los países otrora católicos de Occidente en sus gobiernos (España,
Venezuela, Argentina, Bolivia). “Por increíble que todo esto aparezca -sigue
diciendo Castellani-, resulta que coincide con un informe a la Santa Sede de
Monseñor Miguel D’Herbigny[132], autor de dos libros admirables (Un
Newman Russe y De Vera Religione), fundador del Collegium Russicum de
Roma[133], que dominaba el ruso y anduvo por Rusia; informe en el cual,
acerca de una Conspiración Mundial contra la Iglesia, concluye que ella
existe. No tengo a mano el texto dese informe, pero recuerdo bien que
concluye afirmando existe en algún lugar del mundo, o en varios dellos,
un grupo de poderosos (un trust bancario tiene hoy día un poder brutal,
puede canalizar el gran dinero, que no es suyo, y que “rejunta” sin arriesgar
nada, en producir una revolución en Méjico, por ejemplo) dedicados con
actividad y astucia diabólica a derruir la vieja torre creada por la gens
romana sobre la piedra de un pescador judío y una palabra de Cristo; a
fin de crear una imitación invertida della. Son hombres que disponen de
un poder financiero inmenso, recursos pecuniarios prácticamente
ilimitados, gran habilidad de maniobra politiquera; poseídos (por una
razón o por otra) de un odio acérrimo al Catolicismo. No es propiamente
la Masonería, aunque es posible della se sirvan. No es la raza judía como tal,
aunque sea la mentalidad “judásica”. No es una de las religiones o escuelas
filosóficas visiblemente establecidas en el mundo. Es un conciliábulo o maffia
secreta que unifica y orienta los desordenados movimientos antirreligiosos
que surgen acaso. Esta maffia apoyó con dinero y hombres, según el noble
francés, el establecimiento “imperial” del bolchevismo. Su acción es secreta:
no tanto que no se pueda columbrar a veces. Quiere ser secreta”[134]. Desde
luego, “no parece imposible. Cuando hay movimientos que van al mismo fin,
su unión o alianza es fácil: basta que surja una cabeza (…) La Iglesia Católica
es una (aunque con unidad hoy debilitada) porque Cristo tiene un Vicario en la
tierra; ¿por qué no podría el diablo tener también su Vicariato para unificar
sus huestes?”. Contra esa unidad de los hombres demoníacos o perversos, de
la que puede llamarse Contra-Iglesia, sostenía aún entonces Castellani: “Y
ahora la Iglesia Romana les estorba enormemente, Lenín lo dijo”[135].
¿Entiende el lector porqué hemos señalado que ese artículo fue escrito poco
antes del Vaticano II? Allí fue cuando la Iglesia Católica dejó de estorbarles
enormemente. Más aún, allí los prelados se negaron a condenar el
comunismo, y comenzaron a plegarse a sus planes que hoy se empiezan a
concretar. De tal manera que las fuerzas del Anticristo no pudieron avanzar
como lo hicieron, si no hubiese habido una defección general dentro de la
Iglesia, razón por la que algunos ven sin más el Obstáculo en la Roma
católica. Pero ese es un tema que abordaremos más adelante.
En concreto, y para abreviar, ¿en qué momento de la historia de la
Iglesia nos encontramos? Daremos una conjetura[136]. Pero antes, veamos
esta “Conjetura exegética” del Padre Castellani (escrita en 1945):
“La herramienta del Anticristo ya ha sido encontrada. Solamente que sea quitado el Obstáculo,
y El Que Ha de Venir, vendrá.
Siendo esto así, se podría conjeturar para un futuro próximo:
1. La reunión de los judíos en un solo cuerpo nacional, la reconstitución del Reino de Israel en
su solar propio, condición previa de su conversión en masa a Cristo. Mirarán a Aquel que
enclavaron.
2. La concentración rápida del poder económico-político (totalitarismo capitalista) en pocas
manos y la formación de grandes grupos internacionales, precursores de un Imperio Universal
Anticristiano, o Primera Bestia; como esta Panamérica que nos están por regalar ahora con las
Actas de Chapultepec.
3. La persecución de Juliano, la formación de una religión falsa parecida a la cristiana, obra del
Pseudoprofeta o Segunda Bestia, que puede ser un Antipapa, o un gran genio religioso, o
simplemente la Masonería o el Socialismo. Ya existen partidos socialistas cristianos, incluso en
Italia. " Ed ha mutato l’aquilla in acceggia / e in segno di fazione il Crocifisso / sicché se
con se stessa ofende e aspreggia”, dice Papini.
4. La persecución de Nerón, o sea la opresión jurídica, encarcelamiento, juicios
norimberguianos, matanzas y fusilamientos de los que no tengan el signo déla Bestia en la
frente (profesión de fe apostática) y en las manos -quizá monedas con inscripciones sacrílegas,
como parece pasó en tiempo de Nerón.
5. La persecución de Diocleciano, o sea la opresión económica de los fieles a Cristo, los cuales
no podrán comprar, ni vender, ni comerciar, atajados por listas negras sometidas a un control
mundial.
6. La aparición de los dos testigos que lucharán con el Anticristo con poder divino, quizá el
jefe de los cristianos viejos (Enoch) y el jefe de los judíos conversos (Elías) -quizá el último
Papa y el último Vicerrey de Israel- que habrán de ser martirizados.
7. La derrota de los santos en todas partes, en medio de una universal apostasía, porque
"cuando vuelva el Hijo del Hombre, ¿creéis vosotros que va a encontrar fe en la tierra?”.
8. Un breve período de paz internacional, de horrenda paz de terror y de injusticia, presidida
por el Emperador Laico del Universo, el Anticristo.
[…]
A no ser que una gran reacción de la Cristiandad (la “conversión de Europa" que esperan
Belloc, Dawson, Meinvielle) con un gran triunfo de la Iglesia (esperado por grandes teólogos,
como Holzhauser y Billot) abran una última edad de oro al mundo antes de su fin (la Iglesia de
Filadelfia, o Amor de Hermanos) y aplacen el tiempo de la última Iglesia (la Iglesia de
Laodicea, o Juicio de los Pueblos).
Todo esto no está dado, por supuesto, como cosa de fe o previsión cierta, sino como
interpretación privada, lícita a todo cristiano; y más si ejerce oficio de doctor sacro.”[137]
Veamos: El punto 1 se ha dado, pero los judíos continúan todavía muy
divididos y dispersos, todavía se pelean entre ellos. No son mayoría los que
han ido a Israel. El punto 2 se ha dado superabundantemente. El poder de la
élite mundial es inmenso, lo estamos viendo con la pandemia. Sin embargo,
no es absoluto y total. Uno de sus cabecillas visibles, Soros, acaba de hacer
que derriben a Trump y recela de que los países de Europa del Este que
puedan tener actitudes recalcitrantes. Rusia sostiene su propia agenda política,
inamovible. El punto 3 comenzó con el Vaticano II, la Religión católica se ha
hecho cada vez más irreconocible, es una falsificación del cristianismo. Pero
no alcanza y se están apurando las gestiones para la unificación de las diversas
“religiones” en el “poliedro” bergogliano. Para ello la pandemia ha venido
muy bien, puesto que no hay (casi) más oficios religiosos públicos, presencia
clerical en las calles, funcionamiento de los santuarios, etc. El pueblo cristiano
al presente está abandonando en masa (los que quedaban) la Iglesia. Sin
embargo, se nutren cada vez más las misas tridentinas de los grupos
tradicionalistas. Problema que seguramente los conciliares romanos tienen en
agenda para “resolver”. Punto 4: La persecución hasta ahora era bastante
solapada, con la plandemia de Covid se está incrementando notablemente y
con la complicidad de los jerarcas eclesiásticos, bajo una excusa “sanitaria”.
La opresión jurídica va en aumento. Sobre todo en los países anglosajones la
imposición de la vacuna está favoreciendo la persecución de los resistentes al
Sistema. En lo religioso, el actual papa ha lanzado una fuerte ofensiva contra
la Misa tradicional. El punto 5 está empezando a desarrollarse de a poco, a
raíz de la plandemia. La lista negra será la de los que no hayan recibido la
“vacuna” y/o el “pasaporte sanitario”. Punto 6, como es obvio, los dos testigos
no aparecieron. Punto 7, la apostasía es casi universal, pero no total. Todavía
–incluso a pesar del último motu proprio que la persigue- se celebran
bastantes misas tradicionales, pero están empezando a ser derrotados muchos
sacerdotes, que adhieren a la práctica del “covidismo”. Punto 8, para que haya
esa paz, debería venir antes una guerra. Finalmente, Castellani aventura que
podría pasar otra cosa: “una gran reacción de la Cristiandad (la “conversión de
Europa")”. Pues bien, eso podría ocurrir con la conversión de Rusia (que es
también Europa) luego de su consagración, lo que renovaría la fe en gran
parte del viejo continente. Para llegar a eso las cosas antes deberían ponerse
mucho más negras que ahora, lo que se avizora a simple vista, y tendría que
haber cambios en la cúpula de la Iglesia, lo que teniendo en cuenta la edad del
actual Pontífice no está muy lejano en el tiempo.
De modo tal que hay dos opciones: 1) todo sigue empeorando hasta que la
Iglesia “desaparezca”, se aniquile una gran parte de la población mundial y un
reinado de terror (1984) se imponga en el planeta, en ese caso nada impediría
ya la aparición del Anticristo, o, 2) Dios interviene por amor a los escogidos,
para salvar a los que faltan, preparar a los que combatirán al Anticristo y para
que sea debidamente honrado el Corazón Inmaculado de María, precursor de
su Segunda Venida. Es difícil imaginar que yendo las cosas aceleradamente
tan mal, algo pueda detenerlas. Pero ese es un pensamiento meramente
terrenal, opaco, que olvida que Dios, en un instante, puede detener la
tempestad del mar que hacía pensar a los apóstoles desesperados que llegaba
su fin. Puede detener la tempestad diabólica de maldad nunca antes vista con
un simple toque de un ángel a la tierra, provocando una catástrofe
inconmensurable que eche por tierra los más elaborados planes de la élite
globalista. Puede hacer que un arzobispo se convierta, como ha ocurrido con
Viganò, mismo un cardenal: así como una vez nos dio un Sarto en lugar de un
ya victorioso Rampolla en el cónclave papal. La cuestión no es lo que Dios
puede, sino cuanto nosotros lo creemos y lo queremos. Aquí entra a jugar de
nuestra parte una actitud de resistencia confiada, auxiliar de la intervención
divina.
Lo que hace falta para que aparezca el Anticristo es una generalizada
mentalidad anticristiana en todo el mundo, y eso es lo más difícil de
implantar. Los masónicos vejestorios que dominan el tablero mundial, no
pueden aún contagiar su odio furibundo a Cristo a los pueblos,
particularmente los más desplazados del planeta. Porque no sólo se trata de
que haya una “mentalidad anticristiana”, sino también un generalizado “odio
anticristiano”, es decir, odio a Cristo. Como explica el Padre Sáenz siguiendo
a J. Pieper, “los últimos tiempos no conocerán la “neutralidad”, al estilo
liberal, propia de esa actitud que renuncia a pronunciarse sobre el cristianismo
ni positiva ni negativamente, sino una oposición frontal a Cristo y a su
Iglesia”[138]. Por supuesto que gracias a Francisco y su cohorte esto se va
acelerando, eso es figura de la segunda bestia haciendo propaganda del
Anticristo, es lo que Pieper llama “propaganda sacerdotal”, en este caso el
papa haciendo propaganda de la ONU y logrando que muchos abandonen la
Iglesia. Pero lo interesante es que los globalistas siguen necesitando de la
figura del papa y de la Iglesia para enmascararse y llevar a cabo sus planes.
No pueden desecharlos, como quisieran. Y todavía hay países, regiones, como
dijimos, donde todavía no es tan sencillo imponer ese odio. Por no hablar de
los ortodoxos rusos, totalmente refractarios a la propaganda vaticana (veremos
más adelante la realidad de Rusia).
Podemos pensar sin dudas que lo que estamos viviendo con la
“pandemia” es, sí, una figura, un typo, de lo que será el mundo en tiempos
del Anticristo: la gobernanza mundial que se pretende, figura de la Bestia del
mar; la Ciencia omnipotente y la ideología sanitarista-eugenésica-ecologista,
figura de la Bestia de la tierra, aunque también puede serlo la Iglesia conciliar;
el papa Francisco bien puede ser una figura del falso profeta, el Antipapa que
hará adorar al Anticristo; la mascarilla o bozal figura de la marca o signo de la
bestia (si es signo o marca debe ser visible, pero el Apocalipsis indica en la
mano o la frente); la vacuna y el pasaporte anti-covid, aquello sin lo cual no
podrá comprarse ni venderse[139]; las bandas de feministas y grupos
“antirracistas”, los grupos de anticristianos activos y satánicos que serán
generalizados en los últimos tiempos. Incluso puede llegar a darse una especie
de gobierno global que no necesariamente sería el gobierno del Anticristo,
sino también su figura. Es la opinión misma de Pieper: “Pieper nos agrega una
pista fascinante al decirnos que la doctrina tradicional acerca del Anticristo no
excluye la existencia de otro imperio mundial previo al del Anticristo. Eso es
hoy posible, afirma, e incluso podría tener ciertos visos de legitimidad. Pero
con ello la humanidad se pondría “en el estado en el cual el reinado del
Anticristo se haría posible en un sentido incomparablemente intenso”.
Podríamos tal vez ir más allá que Pieper, insinuando que a lo mejor el
Anticristo podría hasta inspirar ese estado mundial, en orden a contar con la
materia apta para el dominio del mundo. Quizás el mismo Pieper se incline a
ello cuando dice: “Después que (y también, tan pronto como) se hace posible
un señorío mundial en sentido pleno, se vuelve el Anti-Cristo realmente
posible”[140].
Obviamente no sabemos qué ni exactamente cuándo va a pasar, pero, a
cualquiera le queda claro que estamos cada vez más cerca –lo que no significa
una inmediatez- del tiempo del Anticristo y estos son unos signos precursores
o prefiguradores. Explica el Padre Lémann que el Anticristo hará una guerra
encarnizada y explícita a Dios y a la Iglesia. Por ahora se hace solapada,
indirecta, necesitándose aún a la Iglesia y al papa. Según nuestro autor el
Anticristo
“Proferirá palabras contra el Altísimo, oprimirá a los santos del Altísimo y pensará que
él podrá cambiar los tiempos y las leyes” (Dan., VII, 27.) (…) Cuando se interroga a la
Tradición y se le demanda de qué manera se ejercerá, de acuerdo a estos textos, la persecución
del Anticristo, san Agustín se levanta y responde: ‘La primera persecución (la de los Césares)
fue violenta para forzar a los cristianos a sacrificar a los ídolos, se los proscribía, se los
atormentaba, se los degollaba. La segunda es insidiosa e hipócrita; ella existe actualmente: los
heréticos y los falsos hermanos son sus autores. Vendrá más tarde otra, más peligrosa que las
precedentes; porque ella unirá la seducción a la violencia, es la persecución del Anticristo’. En
primer lugar, su odio se volverá contra Dios mismo: ‘Y la Bestia abrió la boca para blasfemar
contra Dios, para blasfemar su nombre, y su tabernáculo y aquellos que habitan en el cielo”.
(…) [Habrá] Prohibición de rendir a Dios el menor culto, prohibición de pronunciar su nombre,
prohibición de comunicar con la Iglesia, su vivo tabernáculo, prohibición de honrar los santos
del cielo. Por el contrario, ¡libertad de blasfemia contra Dios, libertad de blasfemia contra su
nombre, libertad de blasfemia contra la Iglesia, libertad de blasfemia contra los santos del
cielo!

Y además de esto,
…al costado de estos atentados contra Dios, opresión de la Iglesia, opresión de todos los que
querrán permanecer fieles a Cristo. Contra ellos toda suerte de medidas inicuas. He aquí
algunas: Proscripción de toda enseñanza cristiana. ¡No neutralidad, sino proscripción!
Prohibición absoluta de enseñar las verdades cristianas y, en consecuencia, supresión de
escuelas, cierre de iglesias, prohibición de la predicación. Incluso exclusión de cualquier
enseñanza. Ya bajo Juliano el Apóstata se había hecho un ensayo de esta inicua medida.
‘Entonces, informa san Gregorio Nazanceno, se despoja las iglesias, y sus riquezas fueron
transportadas a los templos de los ídolos que repararon a costa de los cristianos. Entonces se
cierra las escuelas, se prohíbe a los cristianos enseñar la gramática, la retórica, la medicina y
las artes liberales. Conviene, decía mofándose l emperador Juliano, que los adoradores del
verdadero Dios cultiven las musas y la literatura pagana, ellos que estiman nuestras divinidades
infames y nuestra ciencia impía’”.[141]

Se están aplicando algunas medidas en nuestros días, restrictivas tanto al


culto como a la educación, incluso cualquier educación, impidiendo a los
niños ir a las escuelas. Es decir que esto no es nuevo, pero aún no puede
imponérselo absolutamente, ni puede ser abierta (es decir, explícita) la
oposición al cristianismo. Se esgrimen razones “sanitarias”. Avanzarán en la
medida que la resistencia que se les haga disminuya. Dice el Padre Ruotolo:
“Nosotros nos encontramos ya entre los peligros y las tretas de las dos
Bestias, la del mar y la de la tierra, porque somos dominados por poderes
apóstatas y seducidos por la falsa ciencia. Ya la apostasía es un hecho del
mundo, aunque no haya logrado su cumbre que la alcanzará en la época del
Anticristo. Tenemos una esperanza muy firme en el Triunfo de Dios y de la
Iglesia, pero nosotros tenemos que cooperar para este Triunfo con una
precisa toma de posición frente a la tiranía y las seducciones del mal. No
podemos ni debemos ceder de ningún modo, llevando “en la frente y en la
mano”, en el pensamiento y en las obras el sello cristiano. Debemos ser
totalmente fieles a Dios y a la Iglesia y totalmente intransigentes contra el
mal. No debemos hacerle ninguna concesión a las Bestias y al Dragón, y
no debemos ser tan estúpidos y flojos como para dejarnos
miserablemente seducir.
“La decadencia cristiana siempre se debe a las fáciles concesiones de
las almas cobardes e interesadas, tanto a los poderes laicos como a las
tiranías del mundo y a las seducciones de la falsa ciencia. No podemos por
nuestra conciencia sostener un poder que desconoce a Dios o finge
ignorarlo, y no podemos tener los caracteres de la Bestia en el
pensamiento, las palabras, las costumbres de nuestra vida y las mismas
formas exteriores que no pueden ni deben inspirarse en el mundo”.[142]
Desgraciadamente, la casi totalidad de la jerarquía de la Iglesia oficial ha
traicionado del todo a Jesucristo y se ha plegado totalmente a estos planes
impíos[143], bajo la égida del cruel despotismo residente en Roma. Pero
especulamos que, como estamos llegando al fin de una edad de la Iglesia, no
tardará en arribar un castigo, pues Dios quiere hacer limpieza a fondo en esta
podredumbre que asola a su Iglesia, la cual ocupada por sus enemigos,
sucumbiría de persistir mucho tiempo más esta situación. ¡Época terrible
como nunca se ha visto en la Iglesia nos toca atravesar! ¡Hay que reparar!
Daremos pues nuestra conjetura, que no vertimos desde ya con la segura
petulancia que le hemos visto a muchos que se estiman “profetas” o
“eruditos” apocalípticos,[144] sino “con temor y temblor”: pensamos que las
cosas pueden ser de ese modo, pero no descartamos que se den de otra forma
(se equivocó San Vicente Ferrer, ¿por qué no podemos equivocarnos
nosotros?). Pensamos, pues, que podemos estar muy cerca del final de la
Quinta edad de la Iglesia, es decir, Sardes[145] (“Conozco tus obras: se te
tiene por viviente, pero estás muerto”, Apoc. III,1), la cual habría comenzado
para algunos con el mal llamado “Renacimiento”, y para otros con la
“Reforma” protestante de 1517, donde la Iglesia empieza entonces a decaer
con fuerza y se inicia su gran persecución con la Revolución de Lutero y
Calvino.
Así dice el texto joánico, en su carta a la Iglesia de Sardes[146]:
“Al ángel de la Iglesia de Sardes escríbele: “Esto dice el que tiene los
siete espíritus de Dios y las siete estrellas: Conozco tus obras: se te
tiene por viviente, pero estás, muerto. Ponte alerta y consolida lo
restante, que está a punto de morir; porque no he hallado tus obras
cumplidas delante de mi Dios. Recuerda, pues, tal como recibiste y
oíste; y guárdalo y arrepiéntete. Si no velas vendré como ladrón, y no
sabrás a qué hora llegaré sobre ti. Con todo, tienes en Sardes algunos
pocos nombres que no han manchado sus vestidos; y han de andar
conmigo vestidos de blanco, porque son dignos. El vencedor será,
vestido así, de vestidura blanca, y no borraré su nombre del libro de
la vida; y confesaré su nombre delante de mi Padre y delante de sus
ángeles. Quien tiene oído escuche lo que el Espíritu dice a las
Iglesias”.[147]
Es la época de la decadencia, de la aflicción, de la humillación para la
Iglesia, a pesar de que se jacta de ser “rica” y pensar que está “viva”. “Por
todas partes la apostasía –explica el cardenal Billot-, por todas partes la
defección y mientras la mayoría se aparta de la religión hay pocos que
conservan la fe en Cristo. “Pocos, dice, nombres hay en Sardes, que no han
manchado sus vestidos” y luego: “¡tienes nombre de vivo y estás muerto!”.
Nombre de vivo, nombre de ciencia, nombre de libertad, nombre de
civilización, nombre de progreso, y estás muerto, sentado en las tinieblas y en
las sombras de la muerte por haber rechazado la luz de vida que es Cristo
Nuestro Señor. Por lo cual al ángel de esta Iglesia se le dice: “está alerta y
consolida lo restante que está por morir” y a él se le encomienda en gran
manera que invariablemente permanezca en aquello que fue entregado por los
Santos Apóstoles, que de ninguna manera se aleje de aquella enseñanza que
nos transmitieron los Padres: “recuerda pues, tal como recibiste y oíste y
guárdalo y arrepiéntete”.” [148]
Esto nunca se había visto sino en esta edad y sobre todo a partir del
Vaticano II, donde empezó una caída libre.
Es una época o etapa purgativa: “Es en este período que Jesucristo ha
depurado y depurará su trigo por medio de guerras crueles, por derrotas, por el
hambre y la peste, y por otras calamidades horribles, afligiendo y
empobreciendo la Iglesia latina por muchas herejías y también por los malos
cristianos que le quitarán un gran número de obispados y de monasterios casi
innumerables”[149]. Quedarán pocos cristianos sobre la tierra, los Estados serán
desolados por disensiones internas, habrá una gran desolación en el mundo.
“Estos males son ya en gran parte cumplidos y se cumplirán aún. Dios los
permitirá por un muy justo juicio, a causa de la medida colmada de nuestros
pecados que nuestros padres y nosotros hemos cometido en el tiempo de su
liberalidad”[150].
Esta Quinta época culminaría con un triunfo de la herejía sobre la Iglesia
oficial romana (momento clave de su aceleración: Vaticano II), hasta que ésta
sea irreconocible, falsificada y protestantizada (como lo estamos viendo
ocurre hoy), casi (o sin casi) completamente adulterada habiendo fornicado
con los poderes del mundo, mientras que un pequeño núcleo disperso y
resistente (y que conserve los restos, la Tradición), aguardará, luchará y rezará
por el triunfo del Corazón Inmaculado de María. Es entonces que Dios una
vez más, habrá de purificar a su Iglesia. Sardes significa “principio de
belleza”, es decir principio de la perfección que seguirá en la Sexta época
No coincidimos, por lo tanto, con los que piensan, sugieren o enseñan que
estamos en la última edad, Laodicea, y ante la proximidad del Anticristo. De
ser así, ya habríamos pasado por Filadelfia, pero, ¿dónde se ha visto ese
“amor de hermanos”, esa paz y concordia y, aún, la conversión de los judíos?
¿Dónde esa edad de triunfo y gozo? Eso no ha existido. Es cierto que hubo
grandes papas como S. Pío X, Pío IX o León XIII, y algunos judíos se
convirtieron, pero no fue “la conversión de los judíos”, de hecho fue cuando
se consolidó el movimiento sionista y los judíos acapararon más poder que
nunca. También hubo un combate permanente contra la sana doctrina e
incluso desde dentro mismo de la Iglesia. En esos tiempos la Iglesia no dejaba
de estar en crisis y bajo asecho. Ya en tiempos del Padre Pío había una gran
corrupción dentro mismo, que llevaron a que éste y otros grandes y santos
sacerdotes fuesen perseguidos por los mismos prelados. Por el contrario, es
ahora que los globalistas –sobre todo Francisco- están promoviendo una
“Filadelfia” masónica (“Fratelli tutti”). La verdadera Filadelfia vendrá más
tarde, como una respuesta divina.
Cuadro de las Siete iglesias con sus correspondencias simbólicas (del libro
Bénédictions et malédictions, Prophéties de la révélation privée, de Jean
Vaquié).

D. Ruotolo –que escribe su comentario del Apocalipsis en medio de la


Segunda guerra mundial- se adelanta y piensa que ya por entonces era
probable que hubiésemos entrado a la sexta edad:
“Esta visión es seguida por otra que también interrumpe la narración, la visión de este capítulo,
en la cual se ordena a San Juan que mida el Templo y el Altar, y se habla de dos testigos que
predicarán tres grandes prodigios, serán asesinados, resucitarán y subirán al Cielo. Después de
estas dos escenas, toca la séptima trompeta y empieza a cumplirse el misterio de Dios en la
Iglesia.
¿Qué significan estos dos períodos intermedios entre aquel anunciado por la sexta trompeta y
aquel anunciado por la séptima trompeta? Significan que en la sexta época de la vida de la
Iglesia, aquella en la cual casi seguramente vivimos nosotros, habrá dos períodos distintos, uno
de predicación y conversión, y otro de gravísima persecución para la Iglesia, en la cual “serán
medidos el Templo, el Altar y aquellos que adoran a Dios”, y no será medido “el patio que está
fuera del Templo”, o sea un período en el cual se hará una clara distinción entre cristianos y
mundanos, entre fieles y gente que se mancomuna con los gentiles; un período también en el
cual el número de los verdaderos cristianos en un primer momento podrá ser reducido a
proporciones pequeñas y tales que podrán contarse, mientras que el número de los apóstatas y
de los cristianos paganos será inmenso"[151].
Creemos que la Sexta edad –iluminativa- principiará con el triunfo del
Corazón Inmaculado y la Iglesia –no de manera absoluta, por supuesto, es
decir, no todo el mundo se convertirá-, donde la Iglesia aparecerá depurada
luego de la guerra de exterminio con que termine la presente edad, para dar
lugar luego a los grandes santos que serán los “Apóstoles de los últimos
tiempos” quienes sostendrán la persecución posterior del Anticristo.
Hay quienes sostienen que ya hemos pasado por Filadelfia, afirman por
ejemplo que la expresión “He aquí que te mostré una puerta abierta que nadie
puede cerrar” hace referencia a las misiones de que la Iglesia se ha ocupado
con tanta abundancia de misioneros y provecho, en los años pretéritos. Sin
embargo, si fuera ese el caso, esa puerta ya ha sido prácticamente cerrada,
pues con el Vaticano II y su ecumenismo y diálogo interreligioso, la misión de
la Iglesia se ha, oficialmente, acabado, más allá de la declaración ocasional de
algún que otro cura realmente misionero. Incluso con los confinamientos,
cierres y bloqueos para viajar a raíz del Covid, más puertas se les han cerrado
al puñado de misioneros que aún quedan. No dice el texto “que nadie cerrará”
sino que “nadie puede cerrar”, bajo ninguna condición, en ningún tiempo,
jamás. Nos parece por eso acertado el comentario del Padre Matovelle al
respecto:
“He aquí que he puesto delante de tus ojos abierta una puerta que nadie podrá cerrar; porque
aunque tú tienes poca fuerza o virtud, con todo, has guardado mi palabra, o mis mandamientos,
y no negaste mi nombre: ecce dedi coram te ostium apertum. ¿Qué puerta maravillosa es esta?
Es, en primer lugar, el Corazón Santísimo de Jesús, abierto por la lanza de la Cruz, fuente
inagotable de todas las misericordias, puerta que nadie puede cerrar, pues esa herida es
incurable: otium apertum quod nemo potest claudere. Nótese para ello cómo, en la aurora de
esta sexta edad[152] de la Iglesia precisamente se han hecho a la beata Margarita María las
preciosísimas revelaciones tocantes a la devoción del Corazón Smo. de Jesús; devoción que,
según otra revelación hecha varios siglos antes a S. Gertrudis, estaba reservada en los tesoros
de la misericordia divina para los últimos tiempos de la Iglesia, cuando el mundo envejecido y
resfriado se tornaría insensible a todos los toques de la gracia divina. Para entonces esta
devoción admirable, último esfuerzo de la divina bondad en favor de los hombres[153], debía
despertar al mundo de su indolencia y encenderle en vivas llamas de caridad. Asistimos ya a
los resplandores matutinos de esta edad bendita, a las primeras efusiones del Corazón divino de
Jesús sobre su Iglesia; pero ¿quién nos dirá lo que ha de ser el completo desarrollo de esta
devoción santísima para el mundo?... ¡Felices los que beban a torrentes en las fuentes del
Salvador, los que se bañen en ese diluvio de gracias y santidad que será derramado del Corazón
Santísimo de Jesús sobre la faz de la tierra! (…) Esta puerta abierta y franca que se ofrece a la
Iglesia, significa también la grande facilidad, mayor que en todos los siglos precedentes, que
tendrá para difundir la luz del Evangelio en todas las naciones. Contribuyen para ello
maravillosamente las invenciones modernas”.[154]
El Padre Julio María Matovelle[155] sigue también al venerable
Holzhauser al referirse a la quinta edad de la Iglesia[156]:
“Esta quinta edad de la Iglesia [Sardes] que principió por los grandes cismas de Oriente y
Occidente, y que ha presenciado las terribles catástrofes causadas por la Revolución francesa y
la invasión napoleónica; esta edad desgraciada que se halla ya en su ocaso, aunque las
consecuencias de sus trastornos se dejarán sentir todavía por largo tiempo, es llamada por
Holzhauser edad de prueba y purgación: Aetas purgativa; porque en ella, dice el citado
intérprete, “Jesucristo ha depurado a su Iglesia, a la manera que se purifica el trigo en una éra,
por medio de guerras crueles, de sediciones, hambres, pestes y otras calamidades horribles que
han afligido y empobrecido grandemente a la Iglesia latina; siendo causa de ello muchas
herejías, y también por los malos cristianos que le han arrebatado gran número de obispados,
monasterios sin cuento, riquísimos prebostasgos, etc. (…) La Iglesia ha sido humillada y
envilecida; se ha visto blasfemada por los herejes y malos cristianos; los ministros del
santuario han sido entregados al desprecio; ya no se les tributa ni honor ni respeto. Por estos
medios, finalmente, Dios depurará su trigo; arrojará la paja al fuego, mientras que reunirá el
buen grano para entrojarlo en su granero. En fin, esta quinta edad de la Iglesia es una edad de
aflicción, una edad de exterminio y una edad de defección, llena de calamidades.”[157]
La misma Misericordia y la Justicia divinas se han encargado siempre de
depurar, de corregir, de reencauzar a los que ama. ¿No había de hacerlo con la
Iglesia? “¿Cuál es el fin con que Dios permite estas tribulaciones? No
ciertamente para ruina y destrucción de la Religión, sino al contrario, para
mayor purificación, limpieza y esplendor de aquella su esposa querida”[158]
Cita nuestro autor una carta de Santa Catalina de Sena al papa Urbano VI:
“¿Sabéis lo que sucederá si no ponéis remedio a los males de la Iglesia, tanto como está en
vuestro poder? Dios quiere absolutamente reformar a su esposa, y no quiere que sea ya más
leprosa en adelante. Si Vuestra Santidad no obra conforme a su poder, como el Señor no os ha
dado vuestro puesto y vuestra dignidad sino para esto, Él lo hará por sí mismo, mediante
muchas tribulaciones; arrancará tan grande número de árboles torcidos, que al fin enderezará a
los restantes, a su manera.”
Y comenta el P. Matovelle que “y sobrevino en efecto el gran cisma de
Occidente, y muchas almas se perdieron; pero al fin se reunió el Concilio
ecuménico de Constanza, y la Iglesia salió rejuvenecida de esta dolorosa
prueba.”[159] La prueba actual es un millón de veces peor, por lo que la
corrección divina será correspondiente a esta gravedad como nunca antes se
ha vivido.
Consideramos además que esta es la época de Sardes por lo siguiente:
“Conozco tus obras: se te tiene por viviente, pero estás muerto.” (Apoc. 3,1).
La Iglesia en su generalidad conserva la apariencia exterior, haciendo creer a
los hombres que es viviente y virtuosa, utilizando los modernos medios
publicitarios para tal fin (aparatosamente lo hace con Francisco, como nunca
se ha visto, siendo otra figura del trato elogioso permanente que será
dispensado al Anticristo). Sin embargo, desde el triunfo del modernismo en el
Vaticano II, las fuentes de la gracia, es decir de la vida, se han casi del todo
secado (aunque esa patología cancerígena comenzara mucho antes, por
cierto). ¿Cuántos católicos en el mundo acuden a misa? ¿Cuántos pueden
decir que están en estado de gracia? ¿Cuántos no han en la práctica
apostatado, o se han vuelto protestantes? ¿Cuántos sacerdotes viven en pecado
mortal? Este estado desgraciado es fácil de ver en las obras y frutos desde
entonces, hoy completamente podridos (dentro de la estructura oficial:
modernismo y liberalismo, comunismo y masonería, sodomía y pedofilia,
persecución a los católicos fieles a la Tradición, sacrilegios y blasfemias, etc.).
Así que esta Iglesia –copada por la hidra modernista conciliar- se vuelve
infecunda, peor aún, se vuelve homicida en muchos casos.
Sabemos además que la obra fecunda de la Iglesia está asociada a la
Mediadora de todas las gracias, la Santísima Virgen María, como explica un
“Examen de los esclavos de María”: “En la Encarnación María queda envuelta
y asociada al misterio Trinitario: el Padre le comunica su fecundidad, el Hijo
desciende a su seno virginal, el Espíritu Santo la cubre con su sombra”. Pues
bien, un descenso paulatino y constante de la devoción mariana se produjo en
la Cristiandad desde la irrupción del protestantismo, hoy acogido en el seno
mismo de la Iglesia católica, por no hablar del desapego o el desdén de los
modernistas hacia la Madre de Dios (Francisco es un ejemplo mayúsculo).
Luego el Concilio Vaticano II no quiso tratar el dogma de la Corredención y
Mediación universal de María, no le dio un esquema propio y, como sabemos,
en las iglesias modernistas –el 99% de todo el mundo- no se rinde el culto
debido a María, los sacerdotes y los fieles ya no rezan el Rosario, no existe la
devoción al Inmaculado Corazón, etc., etc. San Luis María Grignion de
Montfort ha dicho: “el Espíritu Santo se hace fecundo por el concurso de
María, con quien se ha desposado”. Es decir, se sirve de María para la obra
fecunda de la Iglesia: “Yo he venido para que tengan vida y vida
sobreabundante”. (Jn. 10,10). Y nuestro Salvador vino a través de María.
Correspondiente con esto es la “cultura de la muerte” que se ha instalado
sobre todo a partir de los años 1960 en el mundo entero, con la culminación
del aborto, hoy queriéndosele imponer a todo el mundo mediante las vacunas.
El gran sacerdote mariano que fue Maximiliano Kolbe, hablaba así de la
congregación por él fundada, hoy destruida por sus sucesores modernistas:
“La actividad de la Milicia de la Inmaculada se funda justamente sobre esta verdad, a saber,
que la Inmaculada es la mediadora de todas las gracias, porque, si no fuese así, todo nuestro
trabajo y nuestros esfuerzos serían vanos.
La razón de eso es simple:
Si la Inmaculada no fuera la mediadora de todas las gracias, no habría necesidad de conquistar
el mundo entero y cada alma en particular, al Corazón sagrado de Jesús por intermediación de
la Inmaculada, porque las almas podrían llegar al paraíso por otro camino.
Esta mediación es por lo tanto el fundamento de toda la actividad de la MI (Milicia de la
Inmaculada):
Jesucristo es el único mediador entre Dios y la humanidad; la Inmaculada es la única
mediadora entre Jesús y la humanidad y nosotros somos los dichosos mediadores entre la
Inmaculada y las almas repartidas en el mundo entero. Qué bella tarea, ¿no es cierto?[160]
La traición de la Iglesia ocupada por los modernistas, para con María, no
tiene antecedentes y ha llegado a su culmen con la introducción de la
“Pachamama” en la Basílica de San Pedro.
Pensamos que Dios se reserva la respuesta adecuada y conveniente a toda
esta infamia, con una glorificación portentosa de la Inmaculada.
La reprimenda “se te tiene por viviente, pero estás muerto”, en principio
dirigida al Obispo de Sardes, es muy grave. Dom de Monléon[161] dice además
que esta epístola está inspirada por el espíritu de consejo: “porque el vicio de
la hipocresía, que trata de reprender, escapa a la perspicacia de los hombres
ordinarios. Estos, como dice la Escritura, ven el rostro: pero Dios lee en el
fondo de los corazones: ahora bien el espíritu de consejo tiene precisamente
por primer efecto comunicar al hombre algo de esta penetración divina; de
volver más aguda la mirada de su razón, de permitirle ver lo que él no vería
por sus solas luces naturales, en el orden moral”. Sin embargo, este estado de
muerte puede cambiar, gracias a que todavía quedan algunos vivientes en la
Iglesia: “Ponte alerta y consolida lo restante, que está a punto de morir;
porque no he hallado tus obras cumplidas delante de mi Dios. Recuerda,
pues, tal como recibiste y oíste; y guárdalo y arrepiéntete. Si no velas vendré
como ladrón, y no sabrás a qué hora llegaré sobre ti. Con todo, tienes en
Sardes algunos pocos nombres que no han manchado sus vestidos; y han de
andar conmigo vestidos de blanco, porque son dignos” (Apoc. 3, 3-4) La carta
a la Iglesia de Sardes, además, hace un llamado a volver a la Tradición, que no
ha sido otro el combate de prelados como Mons. Lefebvre y los combatientes
de la fe en los tiempos más penosos de la Iglesia: “Recuerda, pues, tal como
recibiste y oíste; y guárdalo y arrepiéntete” (Apoc. 3,3.).
A la Iglesia de Laodicea (en la última carta, correspondiente a la última
edad de la Iglesia, que algunos creen estaríamos atravesando, y nosotros
estimamos posterior) se le dice: “Conozco tus obras: no eres ni frío ni
hirviente. ¡Ojalá fueras frío o hirviente! Así, porque eres tibio, y ni hirviente
ni frío, voy a vomitarte de mi boca.” (Apoc. 3, 15,16). Comenta Dom de
Monléon: “Tú no eres completamente frío porque tu fe no está muerta; porque
a ejemplo del Fariseo del Evangelio, que ayunaba dos veces por semana, y
distribuía a los pobres el diezmo de sus bienes, permaneces atado a ciertas
prácticas exteriores. Pero tú tampoco eres caliente: no tienes ninguna
preocupación de aprender a amar a Dios y tu prójimo, ningún celo por la
salvación de las almas, ni por tu avance en la virtud.” Al fariseo la estricta
observancia exterior le hacer creer que es justo. Nos parece que los actuales
modernistas no son estrictamente fariseos (aunque puedan serlo en un sentido
político, sin dudas), y que como decía Castellani, la Iglesia al fin de los
tiempos cuando vuelva Cristo, será parecida a como era la Sinagoga cuando
vino la primera vez. No sería improbable que judíos convertidos, pasando a
tener preponderancia en la Iglesia, cayeran luego en el fariseísmo como el de
los que mandaron crucificar a Nuestro Señor. Por su parte, así comenta el
Padre Ruotolo el mensaje de Ntro. Señor a las Siete Iglesias:
“Él se manifestaría a la Iglesia deseosa de vida, Éfeso, en el período en el cual se estaba
formando.
A la Iglesia en la mirra de su dolor, Esmirna, en el período de las persecuciones…
A la Iglesia elevada en la sublimidad de su oración, Pérgamo, en el período de las almas
solitarias y contemplativas…
A la Iglesia aromatizada casi por la oración, el trabajo y la contrición de la penitencia, Tiatira,
en el período de la floración de las Órdenes Monásticas…
A la Iglesia perturbada por los cantares de la Leticia (alegría) del mundo, Sardes, ajenos a su
vida, y reconfortada por los cánticos de dicha del amor de pocas almas santas en el período
mismo de su decadencia espiritual…
Se manifestaría a la Iglesia reanimada en el amor del hermano y la fraternidad universal,
Filadelfia, en el período de su Triunfo, cuando en los últimos tiempos sería una gran armonía
de fraternidad en el único aprisco.
Finalmente, se manifestaría gloriosamente juzgando al pueblo, o sea a toda la gente y hablando
a la Iglesia Triunfante, al pueblo justo, Laodicea, reunido por Él mismo en la Gloria después
del Juicio Universal”[162]
Más adelante dirá de Sardes: “…perturbada por los cantos de la leticia
(alegría) del mundo, por la decadencia y la relajación espiritual de sus hijos y
consolada por los cantos de dicha del amor reparador”, en tanto que Filadelfia
será aquella “reanimada por la universal fraternidad, que forma de ella un
único rebaño bajo un único Pastor” (hasta ahora no acontecido) y finalmente
de Laodicea “triunfante como pueblo justo, en el Juicio de los pueblos, en el
Fin del Mundo”.[163]
Nos parece que muy bien corresponde la Iglesia de Sardes con el actual
período que vivimos, con una Iglesia que, sobre todo después del Concilio, y
habiendo desechado a los “profetas de calamidades” se entregó a la alegría
mundana, esa “Leticia” que menciona tanto el actual Papa Francisco (munido
alguna vez incluso de nariz de payaso) hasta en el título de sus encíclicas, un
período de total decadencia espiritual, que asiste a un mundo global y unos
Sumos Pontífices que se la pasan hablando de la “fraternidad universal”
(“Fratelli tutti”), pero que es todo lo contrario; y un período que será
continuado por una verdadera fraternidad que la Iglesia le mostrará al mundo,
cuando fuere el triunfo del Corazón Inmaculado[164].
También interesa destacar una nota al pie del P. Ruotolo, acerca del
nombre Sardes:
“La etimología de Sardes falta en griego; el Calmet la recoge del hebreo, lengua extranjera a la
griega. También en esto puede el alma detenerse a meditar el estado de la Iglesia cuando, por
así decirlo, la alimentan palabras y teorías que no responden a su vida sobrenatural. Esto no es
subtilizar, sino tener en cuenta cada disposición de la Providencia y cada coma o ápice de la
Palabra divina, para recoger el alma en Dios”.[165]
Por primera vez en su historia, en el presente período la Iglesia
oficialmente –aunque no infaliblemente, por supuesto- acata y difunde
“palabras y teorías que no responden a su vida sobrenatural”. Por el contrario,
desde el Concilio y particularmente en el actual pontificado, el lenguaje y la
enseñanza son absolutamente naturalistas. Habiendo desechado toda
influencia de la razón (herencia griega) se han volcado al lenguaje grato a los
hebreos actuales.
A este período de Sardes se relaciona también el quinto don del Espíritu
Santo, el don de consejo. Si bien a cada edad de la Iglesia le corresponde un
don, particularmente a esta le corresponde el consejo[166], que actúa
-Afligiéndola para que no se corrompa enteramente por las riquezas (es la
época de las riquezas de la Iglesia. Sardes fue la ciudad donde se acuñaron las
primeras monedas y se usaron por primera vez como dinero en la historia.
Actualmente el Vaticano se hace aliado explícito de los multimillonarios del
mundo). A Dios gracias hay un pequeño resto, pobre y no corrompido.
-Interponiendo el concilio de Trento como una reacción contra las tinieblas
protestantes.
-Oponiendo diametralmente contra el heresiarca Lutero, a San Ignacio de
Loyola y su sociedad que por su celo, santidad, doctrina y despliegue
misionero contrarrestaron a los herejes y expandieron la fe en el Nuevo
Mundo y el lejano Oriente.
-Por su consejo Dios hizo que la fe que había sido batida en casi toda
Europa saliese a conquistar otras tierras.
También, como explica Vaquié, este quinto período está figurado por la
quinta época del mundo: desde la muerte de Salomón hasta la cautividad de
Babilonia inclusive:
“Igual que en la quinta época del mundo, Israel cae en la idolatría por consejo de Jeroboam, y
no restan más que Juda y Benjamin en el culto del verdadero Dios; así, en el quinto período,
una gran parte de la Iglesia latina abandona la verdadera fe y cae en las herejías, no dejando, en
Europa, más que un pequeño número de buenos católicos. Como a causa de su conducta, la
sinagoga y toda la nación judía fue afligida por los Gentiles y abandonada a menudo a la
rapiña; igualmente ahora, ¿de qué calamidades no son afligidos los cristianos, el Santo Imperio
y los otros reinos? Así como Assur vino de Babilonia con los Caldeos para apoderarse de
Jerusalén, destruir su templo, incendiar la ciudad, despojar el santuario y conducir a la
cautividad al pueblo de Dios; así en este quinto período, ¿no tenemos que temer que los
Turcos[167] hagan irrupción y tramen planes siniestros contra la Iglesia latina; y eso, a causa de
la medida colmada de nuestros crímenes y de nuestras más grandes abominaciones?”[168]

Correspondería entonces, luego de la edad de Sardes (la presente) la sexta


edad, figurada por la Iglesia de Filadelfia, una edad de triunfo, unidad y gozo
para la Iglesia, mismo, dice Matovelle, en medio de su pobreza, humillación e
incesantes tribulaciones. El gozo estará dado en la limpieza, santidad, verdad,
caridad, que reinarán en la Iglesia. La pobreza será la marca de sus vueltas al
ideal evangélico, tan bien representado por San Francisco de Asís. En cuanto
al mundo, será siempre mundo.
Pero, ¿no será esto, como algunos sugieren, simultáneo o casi con la
Parusía? San Luis María Grignion de Montfort, el ardiente apóstol de la
sabiduría de la cruz, el incansable misionero del Santo Rosario, llamado el
“doctor de la mediación universal de María”, afirma que nuevamente María
será mediadora de la Segunda Venida, es decir, primero será glorificada María
–decimos nosotros, mediante el triunfo de su Corazón Inmaculado-, y más
adelante, el Sagrado Corazón, Cristo Rey:
“Y si mi amable Jesús viene otra vez al mundo para reinar gloriosamente en él –como
sucederá ciertamente-, no escogerá para su viaje otro camino que el de la excelsa María,
por quien vino la primera vez con tanta seguridad y perfección. La diferencia entre una y
otra venida es que la primera fue secreta y escondida, mientras que la segunda será
gloriosa y fulgurante. Pero ambas son perfectas, porque ambas se realizan por María.
¡Ay! ¡Este es un misterio que aún no se comprende! ¡Enmudezca aquí toda lengua!”[169]

De manera que nuevamente María será la Mediadora Universal, pero esta


vez pública y no discretamente. Y será este dogma tan apreciado por los
católicos fieles, y que los papas conciliares se han negado a considerar, el que
probablemente en esa breve restauración de la Iglesia, durante el triunfo del
Corazón Inmaculado, preparación de los combatientes que resistirán al
Anticristo en espera de la Parusía, sea proclamado a viva voz por el Sumo
Pontífice entonces reinante. Antes, como dijimos, vendrá el gran castigo
(quizás iniciado con los tres días de oscuridad), anunciado en el milagro del
sol de Fátima: Cristo que es nuestro sol, luz y vida, se mostró viniendo hacia
la tierra con su fuego arrasador y atemorizante. Es María quien contiene el
brazo de la justicia divina. Desde entonces, ¿los hombres se han arrepentido,
han obedecido sus mandatos, o ha ocurrido todo lo contrario? El sol caerá,
llegará la noche, y en medio de la noche más oscura aparecerá la luz suave de
la luna, María, que anunciará el futuro amanecer radiante en el horizonte.
Resulta impresionante ver cómo en los últimos tiempos, particularmente a
partir del comienzo de la quinta edad de la Iglesia, la Sma. Virgen ha
mostrado su gloriosa intervención más que nunca antes en la historia, contra el
diablo y “sus obras y sus pompas”, renovando esa irreconciliable enemistad.
Como afirma San Luis María Grignion de Montfort, “María debe ser
terrible al diablo y a sus secuaces como un ejército en orden de batalla
principalmente en estos últimos tiempos, porque el diablo, sabiendo bien
que tiene poco tiempo y mucho menos que nunca, para perder a las
almas, redobla todos los días sus esfuerzos y sus combates.”[170]
A partir de la entrada del oscuro “Renacimiento”, el diablo redobló sus
esfuerzos y encontró cada vez más secuaces para su obra. Poco después de
comenzar esta quinta edad de la Iglesia, motivó en 1517 la rebelión o
revolución protestante luterana, arrebatándole a la Iglesia católica la mitad de
Europa. La respuesta no se hizo esperar, y en 1531 en México, la aparición de
la Virgen de Guadalupe, aplastando la serpiente diabólica de los cultos
sanguinarios de los habitantes del Nuevo Mundo, trajo la conversión de
millones de pueblos paganos y salvajes de este lado del océano. Ese año fue
también el de la decisiva rebelión de Enrique VIII que le quitaba la Inglaterra
a la Cristiandad. A partir de entonces el combate sin tregua entre las fuerzas
del mal y la Iglesia, golpeada y asechada por sus enemigos, iba a acrecentarse.
María se muestra en esta aparición de Guadalupe como una confirmación y
una señal del combate entre “la Mujer vestida de Sol” y la “Serpiente”:
“Y pondré enemistad entre ti y la mujer,
y entre tu linaje y su linaje:
éste te aplastará la cabeza,
y tú le aplastarás el calcañar.”[171]
Ese combate se continúa hasta el Apocalipsis, donde el signo es el mismo
de Guadalupe:
“Y una gran señal apareció en el cielo: una mujer revestida del sol y
con la luna bajo sus pies y en su cabeza una corona de doce estrellas,
la cual, hallándose encinta, gritaba con dolores de parto y en las
angustias del alumbramiento. Y vióse otra señal en el cielo y he aquí
un gran dragón de color de fuego, con siete cabezas y diez cuernos, y
en sus cabezas siete diademas. Su cola arrastraba la tercera parte de
las estrellas del cielo y las arrojó a la tierra. El dragón se colocó
frente a la mujer que estaba para dar a luz, a fin de devorar a su hijo
luego que ella hubiese alumbrado. Y ella dio a luz a un hijo varón, el
que apacentará todas las naciones con cetro de hierro; y el hijo fue
arrebatado para Dios y para el trono suyo”[172]
Explica el Padre Jorge Loring que el nombre de Guadalupe “es una
españolización del nombre azteca «Tequatlasupe», que a sí misma se dio la
Virgen. Era muy difícil de pronunciar para los españoles, y a aquellos
extremeños les sonaba a Guadalupe, su imagen querida. «Tequatlasupe»
significa en azteca «la que aplasta la serpiente».
Dice San Agustín: “La Mujer significa la Virgen María que generó íntegro
nuestro cuerpo; Ella misma luego mostró en sí la figura de la santa Iglesia, de
manera que así como Ella dando a luz al Hijo permaneció Virgen, así ésta (la
Iglesia) en toda época da a luz a sus miembros y no pierde la virginidad”[173].
La Iglesia, que a partir de la modernidad aparece en retirada y decayendo –
sólo reproches reciben los obispos en las últimas cartas del Apocalipsis- es
rescatada sin embargo por la acción de María, que en la época moderna ha
multiplicado sus apariciones, sus milagros y sus profecías de manera
creciente. Luego de la Revolución francesa, en el siglo XIX donde los
hombres se entregan al cientificismo, al racionalismo y las logias masónicas
se multiplican, la Virgen no abandona a sus hijos. La Iglesia se vuelve a la
defensiva y su presencia pública se reduce cada vez más, pero Dios, a través
de la Virgen, continúa su ofensiva. Particularmente necesario se hace pues a
partir del estallido revolucionario del protestantismo, pues comienzan los
ataques anti-marianos, ya que el hombre surgido del humanismo renacentista,
desde su nueva condición de “adulto”, no necesita ya de su Madre, entonces
las huestes de Lutero y sus vástagos despreciarán a la Santísima Virgen.
En Francia especialmente, la hija primogénita de la Iglesia, fueron las
apariciones de 1830 en la Rue du Bac con la Medalla Milagrosa (que une su
Corazón al Corazón de Jesús dado a conocer esplendorosamente en Paray-le-
Monial a fines del siglo XVI) las que iniciaron esta acción santificadora de
nuestra Madre para sostener a una Iglesia con cada vez más enemigos fuera y
dentro de ella misma.[174]
El 13 de Mayo de 1846 los Estados Unidos invadieron México, llegando a
arrebatarle la mitad de su territorio, con lo cual la impiedad diabólica
avanzaba y el masónico imperialismo norteamericano iba a afianzarse. El 19
de septiembre de ese mismo año, la Virgen iba a aparecer en La Salette, dando
graves advertencias acerca del estado de los clérigos y religiosos.
En un ambiente católico plagado de racionalismo y cientificismo, la Virgen
hizo su gran aparición en Lourdes del 11 de febrero de 1858, confirmando el
dogma de la Inmaculada Concepción. Vendría luego el dogma de la
Infalibilidad papal, el primero Concilio Vaticano y un papa mariano como
León XIII, que por pedido de N.S. Jesucristo a su sierva María del Divino
Corazón iba a consagrar el mundo a su Sagrado Corazón. El diablo iba a
responder con una guerra mundial. El Cielo, con un papa antimodernista, San
Pío X. La batalla entre el Cielo y el infierno se redoblaba.
Habría otras apariciones en Francia como Pontmain (1871) o Pellevoisin
(1876), y en 1879 en Knock, Irlanda. Hasta llegar a la más universal de todas
que ha sido Fátima (1917) en medio de la atroz Primera guerra mundial,
avisando contra la Segunda guerra, el comunismo y la crisis en la Iglesia.
Vendría luego Akita (1973) para confirmar las gravísimas advertencias.
La humanidad sin embargo ha ido siempre para peor. No obstante lo cual,
como hemos visto, la Providencia divina jamás ha abandonado a los suyos, a
sus fieles, a su Iglesia. Ese motivo de confianza nos incita a confiar más en las
promesas de Fátima, pero nos compele a asumir nuestra personal
responsabilidad.
Con mucha razón escribe el Padre Ruotolo:
“A la Virgen Santísima el parto virginal del Redentor no le costó ningún dolor, y al contrario, se llevó a
cabo en el éxtasis de la más inefable dicha, pero la generación del Cuerpo Místico del Señor le costó
los inenarrables dolores del Calvario, porque Ella era Corredentora del género humano. La Iglesia fue
constituida en los grandes dolores de Jesús y María, pero a su vez no generó ni genera al pueblo santo
que es el Reino de Jesucristo sin pasar por grandes dolores. En los Últimos Tiempos Ella debe darle a su
Rey los Santos más grandes y debe preparar al pueblo elegido para el eterno Triunfo, por tanto sus
dolores crecerán hasta llegar a ser una pasión dolorosísima en la época del Anticristo”.[175]

Hay que entender la Gloria que esto representa en María y en quienes


comparten ese dolor de “completar en sí” la redención de Cristo. Es el camino
de la cruz el verdaderamente glorioso. Por eso ninguna victoria es definitiva
aquí abajo, y la verdadera victoria es no sucumbir a la derrota. Citemos otra
vez al Padre Ruotolo:
“Desde el Calvario podemos comprender que la Victoria de Dios brilla más luminosa en
la aparente derrota y que su Gloria no sólo no es disminuida por eso sino exaltada. La
infinita Potencia no puede luchar con la pequeñez de una criatura prepotente; la
aniquilaría en un instante. Dios ama hacerse vencer para vencer, y elige los caminos de la
humildad, de la pequeñez y del dolor porque tan solo en estos el espíritu derrota la
materia. Él pone a Satanás ante la extrema debilidad, fortalecida por la Gracia, y por esa
debilidad lo hace derrotar, porque sólo ésta es verdadera y sobrenatural fortaleza”[176]
Por eso mismo cuando nuevamente Satanás crea estar en la cumbre de su
poder ante los hombres absolutamente impotentes, cuando parezca que su
“Nuevo Orden Mundial” resulta inconmovible y fulgurante, vendrá su derrota
ante la debilidad que para él está representada en María.
La gran visión de “la Mujer vestida del sol y del Dragón que la persigue”
está, según el P. Ruotolo, en el final de la sexta época, según el sagrado texto,
sin embargo es imagen de todo el combate que desde el inicio y hasta el final
han de llevar María y su descendencia contra la serpiente y la suya. Las
vicisitudes que por un lado traen a la mujer que aplasta la cabeza de la
serpiente, y por el otro la insistencia de ésta mordiendo su calcañar, se repiten
en todos los tiempos, y no sólo eso: “En realidad, en las últimas épocas de la
Iglesia se darán simultáneamente múltiples eventos incluso contrastantes entre
ellos: nueva floración por una parte y apostasía por otra; felicidad de vida
renovada y tribulaciones terribles; inicio del Reino de Dios y persecuciones
sumamente crueles”[177].
Pero es evidente que cuando se acercan los tiempos finales, la lucha
recrudece. Así en Fátima la Virgen advierte contra el dragón comunista y
contra la actividad del dragón dentro de la Iglesia. Aplicación que bien
podemos hacer de estas palabras de Don Ruotolo: “Esta sublime Maternidad
de María se afirma especialmente cuando el Dragón infernal con ‘su cola
arrastra una tercera parte de las estrellas del Cielo’, o sea cuando con sus
acechos desorienta a aquellos que deben enseñar la Verdad en la Iglesia y
deben resplandecer en su Cielo como estrellas que orientan el camino de las
almas”[178].
Al fin, estas palabras del recordado sacerdote napolitano parecen una
verdadera profecía, pues están vertidas bastante antes del Concilio: “Acaso
sea precisamente la definición dogmática de su gloriosa Asunción al Cielo la
que le haga aparecer ante el mundo en una Gloria nueva, justamente cuando el
Infierno estará a punto de lanzarse contra la Iglesia en la última lucha”[179].
Si el combate de la Mujer vestida del Sol del Apocalipsis (visto también en
Guadalupe y Fátima) contra el Dragón será en la sexta edad de la Iglesia,
entonces la gran caída del Vaticano II habrá sido una figura de aquella aún
mayor, donde el derrumbe católico será casi absoluto. No sería de extrañar,
pues ya la crisis del arrianismo fue para muchos en aquel entonces una crisis
final de la Iglesia, “el mundo se despertó arriano”. Tras el Concilio, “el mundo
se despertó modernista”.
Recapitulando con el Padre Ruotolo, “María, vencedora de todas las
herejías, será glorificada en la Iglesia en forma sumamente singular
precisamente cuando sus Maestros y Doctores estarán más desorientados
por el espíritu satánico, y caerán en muchos y peligrosísimos errores,
jactándose de llevar a la enseñanza de la Iglesia una nota de modernidad y
ciencia, que, al contrario, será una nota de materialismo totalmente terrenal,
que desfigurará los inefables tesoros de la Doctrina de la Iglesia (...) Esta
peligrosa herejía [modernismo] suma y colmo de todas las herejías, será
derrotada totalmente cuando María sea nuevamente glorificada en la Iglesia y
cuando la devoción a Ella, Asunta al Cielo, devolverá nuevamente al Cielo y
con resplandor sobrenatural las perfumadas Doctrinas. Entonces María, en
medio de la general apostasía, generará nuevamente a Jesucristo en las
almas y promulgará el Reino de su triunfante Amor en el Reino de su
propia Realeza Materna”.[180]
Por lo tanto, siguiendo las promesas de Ntra. Sra de Fátima, primero
podría venir la gloriosa y consoladora manifestación del triunfo de María, tras
la consagración de Rusia[181] (“Al fin mi Corazón Inmaculado triunfará”) luego
de la cual habrá un período quizás no muy largo de paz (La Salette habla de
ello), llegará la persecución del Anticristo, tras lo cual vendrá la gloriosa
Parusía de Ntro. Señor[182]. Así, si nos situamos ahora al final de la quinta edad
de la Iglesia, entonces tendrá que venir la Iglesia de Filadelfia –breve período
inaugurado por ese triunfo del Corazón Inmaculado- que culmina con la
aparición del Anticristo.
Dicho lo anterior, siempre debemos estar atentos a los signos, pues
veramente estamos atravesando un misterio, el cual se irá dilucidando cada
día más, a medida que más nos acerquemos al regreso de Nuestro Señor.
Necesaria es sin dudas la indagación. Sería muy torpe y temerario (por decir
lo menos) que en tiempos del Anticristo, alguien –digamos, una autoridad
clerical- nos dijese: “Esperemos tres años y medio, y si viene Cristo y lo mata
con el soplo de su boca, entonces sí era el Anticristo”. No podemos combatir
ni saber la manera de hacerlo, si no sabemos lo que tenemos enfrente. Las
conjeturas en este terreno son lícitas, de hecho los santos y exégetas de la
Iglesia vienen conjeturando acerca del katéjon y los tiempos finales desde un
comienzo, sosteniendo diversas posturas, aunque sin dejar de aclarar que se
trata de opiniones autorizadas, y no de sentencias del Magisterio.
De lo que estamos completamente seguros es que, como sentencia el Padre
Ruotolo: “La historia de la humanidad concluirá así su círculo, cuyos
extremos se tocarán, porque empezó en el Edén con la Mujer y el Dragón que
la derrotó, y terminará con María y el Dragón derrotado por Ella”.[183]
Miremos ahora a lo que ocurre en este preciso momento, año del Señor
2022. ¿A qué nos enfrentamos?
CHINA PROPAGARÁ EL INCENDIO

“Y otra señal fue vista en el cielo, y he aquí un dragón grande rojo, que tenía
siete cabezas y diez cuernos, y sobre sus cabezas siete diademas; y su cola
arrastra la tercera parte de las estrellas del cielo y las precipitó a la tierra”.
APOCALIPSIS, XII, 3-4.

“En un futuro próximo China inundará el mundo entero y con ella la


bendición o la maldición entrará en las familias de toda la tierra, según se
profese cristiana o no”. [184]
JOSEF FREINADEMETZ S.V.D.

“Muy probablemente de la China se propagará el incendio que un día u otro


devorará a toda la tierra”.[185]
MONS. LEÓN CRISTIANI

“Las ideas modernas, con todo su brillo y atracción súbita de cosas nuevas,
son linternas chinas. La verdad es como las estrellas”.[186]
MYLES CONNOLLY

Preludiado por la Revolución de 1789 en Francia (que antes que francesa


habría que llamarla masónica), en el siglo XX hizo su gran aparición un terror
como nunca jamás lo hubo en la historia, lanzado con toda su furia satánica
contra la Iglesia Católica: el Comunismo. Su color es el rojo, pues está
sediento de sangre. Es un dragón pues se trata de la serpiente infernal. El
dragón es el emblema de China, el mayor imperio comunista de la historia
(sino en extensión sí en poderío). El primer comunismo victorioso, el
soviético en Rusia, se lanzó exteriormente a perseguir a los cristianos, sin
lograr erradicar la fe en el resistente pueblo ruso y del este de Europa. El
segundo comunismo fue más allá, intentando llegar hasta el interior mismo de
los hombres, y no sólo hasta allí, sino hasta el interior mismo de la Iglesia de
Roma, que ya desde temprano la URSS había procurado infiltrar. La cola del
dragón apocalíptico arrastra la tercera parte de las estrellas hacia la tierra. Las
estrellas, en la visión anterior de la Mujer revestida del sol con la luna bajo
sus pies, Apoc. XII, 1 (que designa tanto a la Virgen María como a la Iglesia),
representan los doce apóstoles, y por extensión los obispos de la Iglesia. En
los años del Concilio, el comunismo arrastró y precipitó a tierra a casi todos
los obispos. Logrado esto, hoy mediante acuerdos públicos –aunque de
contenido bastante secreto- con el Vaticano, China se ha lanzado sobre el resto
del mundo.
Continuemos la lectura del Apocalipsis:
“Y el dragón se ha apostado frente a la Mujer, que está para dar a luz,
para poder, en cuanto dé a luz, devorar a su Hijo. Y dio a luz un Hijo
varón, destinado a regir todas las gentes con vara de hierro; y fue
arrebatado su Hijo, llevado a Dios y a su trono. Y la Mujer huyó al
desierto, para que allí la sustenten mil doscientos sesenta días”.
(Apoc. XII, 4, 5, 6)
¿Podemos estar ante el comienzo de la escena del Apocalipsis, o lo que
vivimos en nuestros días puede ser figura de lo porvenir no inmediato?
El Padre Julio Matovelle, distingue en su estudio sobre el Libro del
Apocalipsis dos ejércitos infernales, aquellos de la Revolución, y los del
Anticristo. Así lo explica:
“De lo cual se desprende la diferencia que hay entre estos dos formidables ejércitos del
infierno, el de la Revolución y el del Anticristo. Ambos, según aparecen en las visiones de San
Juan, combaten a la Iglesia, pero con táctica muy diversa, y aun contraria. La Revolución trata
de exterminarlo todo. Exterminans: tal es título del príncipe de esta secta. “¡Abajo la
propiedad! ¡Abajo la familia! ¡Abajo los Gobiernos y toda autoridad! ¡Abajo la Religión!”:
tales son los gritos de guerra de esta secta. Ahorcar al último de los reyes con los intestinos del
último sacerdote: era el ideal que proclamaban los revolucionarios terroristas del 93. El
Anticristo y su secta, al revés, se empeñarán en fundar un reino colosal, una religión impía, una
familia, una sociedad política, un estado de cosas enteramente anticristianos y opuestos a todo
cuanto la Iglesia ha edificado de bueno y santo en la serie de los siglos. La Revolución es
enemiga inconciliable de todo lo sobrenatural; detesta todo lo religioso, ni aun cree posibles los
milagros. La secta del Anticristo, al contrario, adorará a este impío como si fuera el único y
verdadero Dios, y llenará el mundo con sus hechicerías y falsos milagros. La Revolución tiene
el poder en su cola, esto es, en las turbas anárquicas e inquietas que obedecen su voz; la secta
del Anticristo lo tendrá en sus cabezas; pues en cada cabello de su numerosísimo ejército habrá
una cabeza como de león, y cada cerda de su cola será como una serpiente que rematará en su
cabeza propia. El poder de la Revolución está en el desorden, el trastorno y la anarquía, que
ella suscita así en la sociedad religiosa como en la política y doméstica; el poder de la secta del
Anticristo estará en su organización compacta y vigorosísima que hará de toda ella un ejército
perfectamente disciplinado. El primero se compara muy bien con un enjambre de langostas; el
segundo, con un ejército de caballería dispuesto en orden de batalla”[187].
Antes de construir el “Nuevo Orden Mundial” del Anticristo, la Bestia
debe destruir en Occidente todo lo que resta de cristiano. Es lo que vemos está
ocurriendo ahora, de hecho a partir sobre todo de la Reforma protestante, y
aceleradamente desde el fin de la Segunda Guerra mundial. China, por su
parte, habiendo tenido facilitado ese trabajo, debido a que allí nunca prendió
el cristianismo, ha consolidado el poder anticrístico dentro de sus fronteras
como nunca imperio alguno en toda la historia. El desafío de los globalistas es
imponer ese modelo en todo el mundo. Un modelo donde el sistema de
vigilancia “Skynet”, mediante 100 millones de cámaras registra todas las
iteraciones de sus ciudadanos, los cuales cuentan cada uno con un registro de
puntuación que determina los “derechos” que el Estado le otorga: cuanto más
obediente y dócil es al Estado comunista, más rienda suelta se le da a la
cuerda que lo tiene ligado al “Gran Hermano”. La “pandemia” ha venido a
significar el intento de querer imponer estas medidas restrictivas en
Occidente, y de hecho especialmente en los países anglosajones en gran
medida lo están logrando. Con la imposición del “pase sanitario”, la pobreza
creciente que es provocada para que los indigentes pasen a depender de un
subsidio del Estado, y en [Link]. hasta están incluyendo “perros robot” para
vigilar su frontera con México, el “Gran Hermano” comunista se está
trasladando de Oriente a Occidente.
“He aquí un dragón grande rojo”:
“Es un hecho que las apostasías modernas que tomaron la bandera de Satanás contra Dios, que
adoraron la materia, la mecánica, la fuerza bruta y que pretendieron establecer en esta tierra y
en esta vida toda material y llena de lodo su paraíso, tomaron como emblema distintivo el rojo.
Es el odio satánico que se opone al Amor Eterno, es el Dragón devorador que se pone en
contra de la caridad vivificante de Dios, es la llama destructora que intenta sustituir la fuente
que fecunda todas las vidas. La horrible canalla de los sin Dios, puede verse por tanto como
una expresión del Dragón Rojo, o por lo menos como una de sus cabezas, porque representa
plenamente el tenebroso carácter real de Satanás en el mundo. Todas las organizaciones que se
autodenominan rojas están contra la Iglesia y contra Jesucristo incluso cuando hipócritamente
afirman que prescinden de la cuestión religiosa”.[188]

El Apocalipsis habla de siete cabezas de dragón: “…he aquí un dragón


grande rojo, que tenía siete cabezas y diez cuernos, y sobre sus cabezas siete
diademas”. Curiosamente la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas
(URSS) tuvo en sus casi 70 años de existencia (desde que se formó la URSS
en 1922) 7 Secretarios generales del Partido Comunista (PCUS). Mediante el
Pacto de Varsovia tuvo bajo su yugo a 7 países europeos.
Mientras tanto, a lo que vemos hoy, China y el comunismo mundial están
llegando a su cumbre de su poder extirpando los restos de religión, familia,
propiedad, cultura, etc. que aún perduran y resisten, con la colaboración
suicida de los países occidentales. A la vez que los ejércitos del Anticristo
ensayan por su parte de prepararle el terreno a éste a través de la construcción
de un implacable “Nuevo Orden Mundial”, a partir del ya muy publicitado
“Great Reset” o reseteo mundial y de la “Agenda 2030” impulsada entre otros
por las Naciones Unidas y el Vaticano. No podemos concebir las derivaciones
trágicas que esto puede traer y en qué momento será la intervención divina,
pero sin dudas se presagia y pronostica una Tercera guerra mundial. ¿Por qué?
Por el papel contradictor de Rusia frente a esta agenda homogeneizante e
igualitaria a la que no pretende someterse. Pero ese es un tema que trataremos
más adelante.
Aquí y ahora, ya quitado un posible o aparente obstáculo en el
soberanismo patriótico americano del anterior Presidente de Estados Unidos,
postulador de un “Nuevo Orden” pero liberal y democrático, por lo tanto no
socialista y no belicista, y reemplazado por una triste y decrépita marioneta de
la élite globalista, dispuesta a obedecer a todo lo que le manden, sólo parece
ser Rusia el obstáculo a la mencionada agenda del Gobierno Mundial. China,
por su parte, ¿acaso está dispuesta a ser insertada en un Nuevo Orden Mundial
unipolar? Quizás China sea un –“el”- instrumento de la Sinagoga de Satanás
que, como tal, se ha tornado demasiado peligrosa. Quizás China comunista –
que debe sus orígenes a los banqueros masones y globalistas occidentales- no
pueda estar siempre bajo control, y quiera simplemente volverse contra sus
pretendidos promotores y aliados, es lo que ha ocurrido con la Rusia soviética
en tiempos de Stalin, en principio sosteniendo el socialismo sólo dentro de sus
fronteras y frenando el avance veloz del comunismo en Occidente que
propiciaba Trotsky. Pasó algo parecido con Mao, cuando éste echó mano
sobre los intereses bancarios y petroleros de los Rockefeller en China, y de
allí derivó la Guerra fría y la política de “contención”, aunque no era cuestión
de derribar el régimen sino tratar de volver a los comunistas más
conciliadores. Y algo de eso está pasando ahora, cuando el multimillonario
globalista Soros acaba de declarar que “China es el Estado autoritario más
poderoso del mundo” y “la mayor amenaza que enfrentan las sociedades
abiertas en la actualidad”[189], comparando este país con la Alemania nazi de
1936, a raíz de la celebración en China de los Juegos Olímpicos. Es claro que
el totalitarismo de la “Sociedad abierta” no puede ser el totalitarismo del
“Comunismo ortodoxo”, ya que un gobierno mundial no puede ser constituido
con países que reivindiquen o fortalezcan su identidad nacional, cosa que hoy
China y Rusia hacen.[190] Allí una vez más reside el problema, y así como ya
fue desmantelada y cayó la U.R.S.S., el nuevo desafío parece ser cómo tomar
ventaja de los métodos chinos sin que este país reivindique su propia
identidad y liderazgo mundial, como parece estar haciendo su actual líder Xi-
Jinping, a diferencia del anterior y más occidentalista Deng Xiaoping. Es
interesante que estas declaraciones de Soros vienen a continuación de una
serie de atentados con bombas que han explotado en los alrededores de la sede
del PCCh, pues está teniendo lugar una feroz disputa por el poder en el seno
del comunismo chino: Xi-Jinping ha sobrevivido a seis intentos de asesinato y
todas las sucesiones en el PCCh han estado vinculadas a golpes de estado.
Esto parece ser lo normal en los regímenes comunistas, excepto que surja un
Stalin o un Castro que con mano dura realice periódicas purgas a su alrededor.
Todo esto podría significar que en China se están moviendo las piezas quizás
para otra caída de régimen, en busca de la unificación global, como se intentó
hacer –infructuosamente- con la caída de la URSS.[191]
Pero China, por supuesto, debe formar parte del Nuevo Orden Mundial. Es
por eso que ya en 1981 representantes de la Comisión Trilateral se agenciaron
en Pekín. Y desde 1949 surgió el Chinese People´s Institute of Foreign
Affairs, homólogo directo del C.F.R y del R.I.I.A.[192] En 1969 tuvo lugar un
hecho muy importante en Nueva York. El investigador Yann Moncomble lo
cuenta así:
“El 22 de marzo de 1969, se reunía en New York una conferencia sobre las relaciones entre el
mundo occidental y China.
Los principales participantes, que dirigieron la conferencia hacia una cierta conclusión, fueron
el senador demócrata Arthur Goldberg, presidente del American Jewish Committee, y el
senador republicano Jacob Javits, presidente de honor del Jewish War Veterans y
vicepresidente del Independant Order of B'nai B'rith.
Esta conferencia se pronuncia claramente en favor de una aproximación entre Washington y
Pekin; en particular, Goldberg desea la admisión de la China comunista en la O.N.U., mientras
que Javits pedía la entrega a los chinos de fotografías tomadas por los satélites norteamericanos
por encima de China.
(…) la presencia de altos responsables del American Jewish Committee, del Jewish War
Veterans y del lndependant Order of B'nai B'rith, no era probablemente al azar… sobre todo
cuando se combina con una membresía en el C.F.R. de Rockefeller”[193]
De manera tal que vemos quiénes son y cómo mantienen estos grupos de
poder mundialistas un especial interés en China y el papel asignado en su
proyecto de dominio global. En China, el comunismo fue introducido por
agentes extranjeros, jugando los judíos un papel importante en la
conformación del Partido Comunista chino[194].
Está claro que el dragón chino todavía no ha terminado su satánica labor en
este mundo, y parece tener vía libre para hacer a sus anchas. Allá por el lejano
1959, Monseñor Cristiani alertaba, en su libro “Presencia de Satán en el
mundo moderno”, del mayor peligro que se cernía sobre el mundo. Ese
peligro no era para él Rusia, que ya había esparcido bastante sus errores, como
dijera la Sma. Virgen en Fátima. No, ese gran peligro era la China
comunista. Y así, declaraba proféticamente Mons. Cristiani: “Es de creer
que Satán está ocupado en preparar la catástrofe más horrorosa que la
tierra pueda imaginar y temer”. Y daba sus razones:
“El país en el seno del cual advertimos actualmente la presencia de Satán en el más alto
grado, es decir en el grado de la "posesión colectiva", no vacilemos en decirlo, es la China
Popular. Lo que sabemos de ella, de lo que pasa detrás de la "cortina de bambú", es
literalmente diabólico: ¡inmenso país que contiene a un cuarto de la humanidad! Inmenso país
sometido a un régimen de una dureza, de un poder, de una eficacia increíbles; inmenso país
donde la mentira por una parte y el desprecio de la vida humana por la otra, éstos dos síntomas
de la presencia de Satán, ejercen sus estragos de una manera más violenta y más generalizada
que en ninguna otra parte”.[195]
Por supuesto que el horror colectivo de China no es patrimonio del
comunismo, sino que el comunismo viene a sistematizar en una diabólica
maquinaria de gobierno, lo que en aquellas tierras ya existía, por no haber sido
nunca cristianizada. Este breve ejemplo que daremos, muestra lo que es la
pobre criatura humana, y lo que podría ser el mundo entero, sin el
cristianismo, y si el comunismo chino fuese su dominador. El misionero
potevino Padre Bourgeois fue enviado en 1864 a Yun-Nan, China. Escribe
para recomendar su misión a la Madre Emmanuel, priora del Carmelo de
Niort, que ella había fundado hacía treinta años, y donde ella recibió entre sus
hijas a la hermana del gran misionero Célestin-Godefroy Chicard, conocido
como “el caballero Apóstol”. Cuenta el P. Bourgeois:
“No podemos imaginar los horrores cometidos por estos frenéticos. No podría pintarlos mejor
para Vd. que tomando prestadas las mismas palabras del obispo Chauveau, que comparte tan
ampliamente las desgracias de su amada misión. "Si resistimos a estos bandidos", escribe,
"ellos masacran sin piedad todo lo que cae bajo su mano, hombres, mujeres y niños. El fuego
destruye lo que queda del saqueo. Si nos sometemos sin resistencia, roban, pero no matan.
Saquean las casas, tomando lo que sea de su agrado, no dejando ni los vestidos más
indispensables. Se llevan con ellos, con las manos atadas por detrás de la espalda, todos los
jóvenes capaces de luchar.
»Entre todas las abominaciones atribuidas a estos bárbaros, señalaré algunas que parecen
superar con horror lo que la historia ha registrado de las atrocidades humanas. En varios casos,
los rebeldes han recorrido los campos con niños fijados en las puntas de sus lanzas. Un día
junto al rio Kin-cha-kiang, los rebeldes tomaron una aldea. Según las órdenes del Destructor de
Naciones, (este es el nombre del gobernante) todos los habitantes iban a perecer. Solo
quedaban unas pocas mujeres y niños. Masacraron a todas las mujeres, luego mataron un buey
al que se le quitó la carne, respetando los huesos y dejando la piel adherida al lomo del animal.
Terminada la comida, agarran a diez niñitos, los arrojan desordenadamente en la panza del
buey, cosen la piel y lo arrojan todo al río, con carcajadas más horribles que el crimen mismo.
Los rebeldes marchan sobre todo de noche; la rapidez de su curso es aterradora. Para viajar así
en la oscuridad, estos frenéticos inventaron, o mejor dicho el homicida desde el principio, les
inventó una antorcha horrible. Toman un niño de dos o tres meses, lo empalan en una estaca
muy seca, lo rodean de tiras de lona impregnadas de aceite que encienden, y aquí está su
antorcha.
Perdone mi Reverenda Madre por estos horribles detalles, pero vea cuánto tenemos que rezar
por estos pobres pueblos. Que la piadosa hermana de Godefroy, tu hija, se dedique por
completo a la conversión de Yun-Nan, adonde voy, el próximo lunes 14 de marzo, para
reunirme con su valiente hermano".[196]

No nos llegan las crónicas precisas de lo que ocurre en la China comunista


actual, pero sabemos que los misioneros han sido barridos y en cambio el
diablo se las ha ingeniado para hacer su propia “Iglesia patriótica”, esto es, un
“catolicismo comunista”, que cierra los ojos ante todas las atrocidades del
régimen. Monseñor Cristiani agregaba a sus palabras citadas, algo que parece
premonitorio de lo que está ocurriendo ahora:
“Se ha hablado a menudo, desde hace cien años, en nuestro país, del peligro amarillo. Este
peligro es ahora inminente. Muy probablemente de la China se propagará el incendio que
un día u otro devorará a toda la tierra (…) creemos poder hablar de una posesión
diabólica colectiva en esa tierra lejana”.[197]

Sí, son palabras para hoy, para ahora. Se cierne sobre el Occidente
apóstata, el asalto final de la Contra-Iglesia o Sinagoga de Satanás, que a
partir del gigante comunista asiático, el gran Dragón, la tierra donde se ha
aposentado el Diablo, pretende imponer una tiranía global, preludio del
reinado antisocial del Anticristo. ¿No se afirma que ha salido de China, el
supuesto virus que está siendo utilizado para la reestructuración e ingeniería
social acelerada de casi todo el mundo? ¿Y no ha salido este virus de la misma
ciudad, Wuhan, donde el 13 de abril de 1958[198] fueron consagrados obispos
sin mandato pontificio dos franciscanos chinos, para la recientemente formada
Asociación Patriótica Católica China, es decir, la Iglesia sumisa al régimen,
obispos comunistas los cuales ahora son reconocidos por Roma? ¿Y a raíz de
ese supuesto virus que salió de un laboratorio chino, no se ha llegado por
primera vez en la historia a cerrar o prohibir el culto público en la gran
mayoría de las iglesias católicas de Occidente, llegando a clausurarse los
santuarios marianos, insistimos, por vez primera, como el de Fátima, Lourdes
y Guadalupe? ¿No es China quien ha estado peleando una guerra económica
sin cuartel con el fin de destruir a los Estados Unidos, en complicidad con sus
propios gobernantes liberales (esto es, izquierdistas), las administraciones de
Clinton y Obama, y luego desestabilizó y conspiró -¿quizás a través del
famoso virus sobre todo?- contra el gobierno de Trump? ¿No es el gran capital
chino el que ha invadido África e Iberoamérica, poniendo sus gobiernos bajo
sus pies y haciendo de esas regiones su patio trasero? Este sistema mixto de
ultracapitalismo y férreo comunismo que controla, vigila, reprime y esclaviza
a su población y persigue la religión, es el exitoso modelo que han
propugnado los grandes capitalistas “occidentales” y ellos mismos nunca han
disimulado su admiración por este engendro que ahora se expande al mundo
entero:
“Para entender la relación entre miembros de la élite económica mundial y el “capitalismo
inclusivo”, vienen bien, pienso, estos datos acerca del clan Rockefeller:
Los Rockefeller financiaron al teólogo protestante Walter Rauschenbusch, predicador del
“evangelio social”, inspirado en los socialistas “fabianos” ingleses.
En la tesis doctoral de David Rockefeller se admite la posibilidad de un cierto socialismo. Esto
se atribuye a la influencia de un economista judío también socialista, Abba Lerner.
El mismo David Rockefeller, a su regreso de un viaje a Pekín, publicó un artículo en el
“Washington Post” elogiando el sistema de Mao Tse Tung.
Copiamos nada más que esta cita de ese artículo que escribió David Rockefeller a su vuelta de
un viaje a Pekín:
“Sea cual sea el precio de la Revolución China, es obvio que ésta ha triunfado no sólo al
producir una administración más eficiente y dedicada, sino también al promover una elevada
moral y una comunidad de propósitos. El experimento social en China, bajo el liderazgo del
presidente Mao, es uno de los más importantes y exitosos en la historia humana». (David
Rockefeller; De un viaje a China, publicado en el The New York Times, el 10 de agosto de
1973).[199]
Se ha iniciado precisamente allí en China ese incendio que pretende
devorar toda la tierra. Estamos asistiendo al triunfo de la revolución socialo-
comunista (enmascarada, pero no siempre) en casi todo el mundo (ojo: casi no
es todo). Mientras tanto, el Vaticano se alinea totalmente con China.
¡Católicos, deben despertar!
A pesar del discurso dominante y la propaganda, de la historia oficial que
nos han contado los vencedores, los que han configurado el mundo moderno
durante el siglo XX, se sabe que la consecuencia más grave buscada y
producida por la victoria de los “aliados” o las “democracias” en la Segunda
Guerra Mundial no fue “acabar con el nazismo” para “liberar a Europa”, sino
que fue el triunfo y la expansión del comunismo en una gran parte del mundo
(“los errores de Rusia”). Todas las medidas de las finanzas y maniobras que
llevaron a este triunfo propendieron a salvar al comunismo de la Unión
Soviética a la vez que ampliar su campo de influencia a Europa del Este: en
1944, los ejércitos soviéticos penetraron en Polonia, los Estados Bálticos,
Bulgaria y Rumania, y una parte de Yugoslavia y de Hungría. En 1945, se
extendieron a toda Polonia, Hungría, Austria, Checoslovaquia y Alemania
Oriental. Luego fue el turno de Lituania, Letonia, Estonia, Polonia Oriental,
Besarabia y Bukovina, Moldavia, Ucrania Subcarpática, Prusia Oriental,
Carelia y Petsamo quitadas a Finlandia, Tannu-Tuva en Asia Central, la mitad
de Sajalín y las Islas Kuriles. La China comunista es otro producto de las
finanzas judeo-capitalistas, cuya revolución “popular” fue preparada con
mucha astuta antelación (Mao había comenzado su obra revolucionaria en
1927) y llegó al poder tan solo cuatro años después del fin de la Segunda
Guerra[200]. Recordemos que la guerra en el Pacífico fue llevada adelante
solamente por los Estados Unidos, y que Rusia (Unión Soviética) mantuvo sus
relaciones con Japón, declarándole la guerra a este último país recién el 9 de
agosto de 1945, cuando ya su derrota era completa. Con apenas cinco días de
lucha nominal, Rusia, con el consentimiento del gobierno norteamericano, se
llevó los frutos de aquella guerra: comunizó China, se apoderó de Manchuria,
Mongolia exterior y Sinkiang, un tercio de China, acechando además el norte
de Corea. ¿Cómo fue que se permitió que Stalin entrara en la guerra del
Pacífico apenas cinco días antes de que terminara? Roosevelt, el presidente
rojo, fue un instrumento de la Sinagoga de Satanás, el agente indispensable
que condujo a todo eso. Su llegada al poder fue preparada mediante la
revolución del crack financiero de 1929. Recordemos que una de sus primeras
medidas de gobierno al asumir en 1933 fue reconocer al gobierno comunista
de Rusia. Franklin Delano Roosevelt les dio carta blanca a todos los escritores
y testaferros comunistas para que hicieran lo que quisieran, desparramando
propaganda comunista hasta en Hollywood. En 1947, Israel Epstein,
comunista, escribió un libro titulado “Revolución inacabada en China”. El
libro fue publicado sin dificultades por Little, Browne and Co., cuyo editor en
ese momento era miembro del partido comunista.
El gobierno masónico de Roosevelt tuvo mucho que ver con la marcha
triunfal de Mao al poder. Ya en los inicios de los años ’40, el secretario del
Tesoro de los Estados Unidos Morgenthau, “sugirió que Roosevelt comprara
100 millones de onzas de plata por encima del precio común para conquistar
así la buena voluntad de los senadores que representaban a los “estados de
plata” de los Estados Unidos y de esa manera Roosevelt anotaría un tanto en
pro de su victoria en las próximas elecciones presidenciales. Ese uso del
dinero de los contribuyentes significaba un negocio espléndido para los
bancos de la familia Morgenthau a la vez que promovía la reelección
presidencial de Roosevelt. Significó para 450 millones de chinos y 350
millones de hindúes una desesperada situación económica. En la China y en la
India, la plata es el único metal con que se acuñan monedas, y el precio de la
plata debido a la operación ya mencionada subió cada vez más. Después de la
operación de Roosevelt con la plata, China pudo solamente exportar
vendiendo sus productos un tercio más barato que antes y por lo tanto su
población sufrió más hambre que antes. En esa época provincias enteras se
afiliaron al partido del jefe comunista Mao Tse-Tung”[201]. En Yalta,
Roosevelt acordó no solo dejar que Stalin enviara su ejército a la guerra
asiática, sino también proporcionar armas para un ejército ruso de 1.250.000
hombres. El acuerdo fue mantenido secreto para todos, con la excepción de
Alger Hiss, el agente comunista del Departamento de Estado. Posteriormente,
Hiss recibiría el encargo de redactar la Constitución de las Naciones Unidas y
convertirse en su primer secretario general.
Al terminar la guerra del Pacífico, se inició entonces la operación real en
Washington para lograr la derrota de Chiang Kai-Shek (masón pero no
comunista) y entregar China y Corea a los comunistas. Como primera etapa de
la liquidación de Chiang Kai-Shek, exigieron que se le obligara a admitir a los
comunistas en su gobierno. Luego fue con las armas estadounidenses que
Chiang Kai-Shek fue expulsado de China continental hacia Taiwán. Estados
Unidos jugó un doble sucio papel, pues mientras por debajo de la mesa
entregaba China a los comunistas, a la vez se comprometía ante el exilado
Chiang a defender a Taiwán de los comunistas. Más tarde, empero, para no
sostener a Taiwán en el seno de la ONU, la sacaron a la vez que a los
comunistas de China, en un juego de disimulo. Sería en los años de Nixon,
Rockefeller y Kissinger, cuando la China comunista sería re-incorporada a la
masónica organización de las Naciones Unidas[202], organización que es una
especie de Contra-Iglesia destinada a propiciar el Gobierno Mundial
anticristiano. China hizo su entrada triunfal el 25 de octubre de 1971,
aniversario de la Revolución bolchevique en Rusia, el 25 de octubre de 1917.
Había sido también en octubre, el 1 de octubre de 1949, cuando el
comunismo se había apoderado del gobierno en China, con Mao Tse-Tung a la
cabeza.[203] Desde entonces el Dragón amarillo no ha parado de crecer
monstruosamente en su economía y desarrollo tecnológico gracias al
Occidente capitalista o, mejor dicho, a los oligarcas de las finanzas usureras
de Occidente, por no decir la Sinagoga de Satanás, más la cómplice cobardía
de los gobernantes democráticos que han dejado penetrar en sus misérrimas
economías la producción del gigante comunista basada en la esclavitud de sus
habitantes. Todo en Occidente viene de allí: ropa, vitaminas, juguetes,
electrónica, maquinarias, sotanas y medallas católicas, y hasta…virus. El
llamado “coronavirus” surgió de China, según indican los investigadores, de
un laboratorio en la ciudad de Wuhan (patrocinado con dinero francés y de la
administración Obama según algunos periodistas). El modelo de terror
comunista chino, combinación muy eficaz de comunismo y capitalismo –el
favorito de Rockefeller según éste confesase en sus memorias- busca desde
allí ser impuesto entre nosotros, en alianza con el ala más izquierdista y
sovietizante de los globalizadores. Es ineludible destacar asimismo la
gravísima traición y complicidad con el régimen comunista chino por parte
del actual ocupante de la sede petrina, Francisco, y de la jerarquía vaticana. Si
los papas conciliares fueron diplomáticos o concesivos con los comunistas,
Francisco ha ido más allá, en hechos y palabras, y hasta parece ser uno de
ellos[204]. Las fuerzas de la Revolución se han visto movilizadas por su prédica
y sus acciones y lo reconocen sin ambages como a su gran líder mundial.
“Dime quién te apoya…”
Estamos asistiendo, pues, sufrientes y cautivos, a la instalación, bajo un
pretexto “sanitario”, de un “Nuevo Orden Mundial” que pretende someter
opresivamente todo a su control y vigilancia. El mundo creía estar viviendo en
una situación normal, cuando lo que el año 2020 nos vino a decir es que las
cosas eran absolutamente anormales, y aquí y ahora tenemos ante nuestros
ojos el estallido de las terribles consecuencias de esa despreocupada apostasía
en la cual se vivía confortablemente sumergidos. El mal ha alcanzado
proporciones jamás entrevistas, tanto es así que puede afirmarse, como lo ha
hecho un autor incluso en el título de su libro[205], que “el infierno se ha
instalado en la tierra”.
Al decir de su prologuista, Antonio Caponnetto:
“Destruir la naturaleza humana, movido por un odio manifiesto al Autor de la misma; practicar
y convalidar teóricamente la bestialidad del saqueo de la integridad corporal y espiritual de los
niños, rechazando expresamente la voz de Jesucristo que pidió que esos niños no fueran
apartados de Él; y ejecutar tamañas maquinaciones con un público orgullo, socialmente
expresado en actos de toda índole, sólo puede recibir el adjetivo de infernal para denominarlo.
Pero no únicamente el adjetivo –que podría tomarse al modo de una hipérbole– sino también y
propiamente como un sustantivo.
Seamos claros: practicar tamañas aberraciones y proponer incluso un marco conceptual que las
legitime, es convertir la tierra en un infierno. Pero con el agravante trágico de que el infierno
anhelado se tiene por bien y por premio, y no como pena o castigo”.[206]

Si hasta ahora veíamos despreocupados el terror comunista como un


fenómeno lejano (tanto en el tiempo como en el espacio), la creciente
depravación occidental, la escandalosa apostasía en la Iglesia, y los medios
tecnológicos avanzados en su labor de corrupción moral y manipulación
psicológica, han hecho que el mal aparezca casi omnipresente en cada rincón
de la ciudad del hombre de pecado. El Comunismo que asoló durante 70 años
el Este, y que aún hoy asola China y otros países en todo el mundo, está
instalándose en el Occidente que se creía “libre” y “victorioso”. Europa
occidental está casi del todo copada por la secta de la masonería que le ha
abierto las puertas al terror rojo (además del terror islámico).
La dictadura comunista tecnocrática de los usureros internacionales utiliza
un disfraz sanitarista para esconderse y hacernos aceptar a todos ese disfraz
mórbido y humillante –la mascarilla, bozal o barbijo- que nos deshumaniza.
Cobran vigencia como nunca estas palabras: “La verdad resplandece a la luz
del día, su exposición ahuyenta las tinieblas. Sólo el mal y el error
necesitan disfraz y ocultamiento”[207].
El utopismo revolucionario está apostando todo a su último proyecto o
modelo de ciudad “perfecta”, diseñado por los gurúes de las logias, de las
finanzas y la computación, sueño opulento y demencial perseguido por todos
los utopistas de la historia. Hace doscientos cincuenta años decía Rabaut de
Saint-Etienne: “Está a punto de nacer una época todavía más perfecta que la
nuestra”. Por su parte la utopía de Saint-Just, como la de todos los
revolucionarios, se basaba en la afirmación de que para realizar una sociedad
ideal, la autoridad del hombre sobre sus semejantes “debe ser sustituida por la
que ejerce la “moral perfecta” sobre el conjunto de la humanidad”[208]. Esa
autoridad de la “moral perfecta” la ejerce hoy lo “políticamente correcto” que
es vertido abrumadoramente por los medios masivos de difusión, cuya señal
visible es ahora la máscara facial o bozal (la marca de los “buenos”), para
“corregir” de inmediato toda desviación de quienes son considerados
“fascistas”, “racistas”, “antiderechos”, “antidemocráticos”, “ultracatólicos”,
“supremacistas”, “negacionistas”, “nazis”, “oscurantistas”, “anticiencia”,
“antivacunas” o cualquier otra cosa que se le ocurra usar como falaz estigma a
la policía del pensamiento para aquellos que se salen de la “moral perfecta”
que es la de lo políticamente correcto[209], o sea, la obediencia ciega a la
“voluntad mayoritaria”. El modelo de sociedad ideal que se pregona será,
como quería Rousseau, “dueño de todos los bienes y sus miembros deben ser
considerados como depositarios del bien público”. Hasta el Vaticano hoy
predica un “salario universal”, para que todo el mundo pase a depender del
Estado (mundial). Si aún el Nuevo Orden Mundial no se ha consumado, es en
parte porque el modelo de unificación –o “síntesis” definitiva entre la “tesis”
y la “antítesis”- no se ha logrado plasmar. Allí están en juego el totalitarismo
autoritario cuyo modelo es el comunismo de China, que como explica Vallet
de Goytisolo lleva al ateísmo práctico, y por otro lado el totalitarismo
democrático por el cual “se reconduce a un panteísmo en el cual la masa se
autodiviniza y la religión se pone al servicio de su presunto bienestar y,
haciendo de ella su fin que coloca en una futura edad con un mesianismo
puramente terrenal, construye una religión horizontal en la que Dios resulta
suplantado”[210]. El comunismo chino está siendo exportado a Occidente
merced a la “pandemia”. Se decía hace muchos años que “en China,
actualmente, el hombre cesa no solamente de ser una creatura libre, sino que
se fuerza en modificar su personalidad. Se ataca su humanidad. Los dirigentes
pretenden cambiar al hombre; pretenden forjar un hombre nuevo, un hombre
colectivo, una contra-creatura que no será más a la imagen de Dios”[211]. Esto
se hace mediante la psicología de grupo, el lavado de cerebros para destruir la
personalidad humana, a través del despojamiento humano –lo que están
proponiendo ahora, nada poseer, acabar con el derecho de propiedad, también
el despojamiento interior, que hace que “en China, todos los ciudadanos deben
considerar que ellos se encuentran en estado de recuperación perpetua”[212], en
Occidente esto se está imponiendo a través de la tiranía sanitaria que
considera que todos están en permanente recuperación, para lo cual cada
sujeto debe ser controlado permanentemente por el Estado acerca de su estado
de salud. El carácter pseudo-religioso de todo esto nos parece claro: mientras
la Iglesia nos habla del pecado, el cual debemos lavar mediante periódicas
confesiones sacramentales, el Estado nos habla del “pecado sanitario” el cual
debemos corregir mediante periódicas vacunaciones. ¿Es casual que ahora en
muchos sitios se haya prohibido hasta la Confesión, en nombre de la peligrosa
pandemia?
Por cierto que el Vaticano, ocupado por los modernistas y masones,
motoriza este “Nuevo Orden Mundial” sin descanso, trabajando sobre todo en
la unión de todos los creyentes en una neo-religión naturalista, donde la
Iglesia católica pasa a ser “una más”, al servicio del Gobierno Mundial. En
palabras del Arzobispo Viganò: “La Santa Sede ha renunciado
deliberadamente a la misión sobrenatural de la Iglesia, haciéndose sierva del
Nuevo Orden Mundial y del globalismo masónico en un contra-magisterio
anticrístico (…) Los mismos Dicasterios Romanos, ocupados por personas
ideológicamente alineadas con Jorge Mario Bergoglio y protegidos y
promovidos por él, continúan ahora desenfrenados en su implacable labor de
demoler la Fe, la Moral, la disciplina eclesiástica y la vida monástica y
religiosa”[213].
Desde luego, nada de esto empezó ahora, como veremos a continuación.
VATICANO Y GOBIERNO MUNDIAL

“Es como "experto en humanidad" que aportamos a esta Organización el


sufragio de nuestros últimos predecesores, el de todo el episcopado católico y
el nuestro, convencidos como estamos de que esta Organización representa el
camino obligado de la civilización moderna y de la paz mundial”.[214]
PABLO VI

“Construyendo un nuevo orden mundial basado en la solidaridad, estudiando


métodos innovadores para erradicar la arrogancia, la pobreza y la
corrupción, todos juntos, cada uno por su parte, sin delegar ni
desresponsabilizarnos, podemos curar la injusticia”.[215]
FRANCISCO

“Al creer que el orden temporal debe unificarse bajo una Autoridad imperial
(=internacional) que gobierne en nombre del «nuevo humanismo» y
convencerse que para favorecerla debe provocar la unificación ecumenicista
(¡de espíritu masónico!) del orden espiritual, los mismos sucesores de los
Apóstoles preparan inconciente pero eficazmente el advenimiento del
Anticristo”[216].
R. P. ÁLVARO CALDERÓN

“Toda “totalización” de la aventura humana que pretenda cumplirse fuera de


la inimaginable Jerusalén celeste será solo una cárcel totalitaria”.[217]
NICOLÁS GÓMEZ DÁVILA

Una muestra pequeña de la alineación vaticana con los objetivos de


alcanzar un gobierno unificado mundial, llamado generalmente “Nuevo Orden
Mundial” (¡que no es precisamente el Reinado social de Jesucristo!), la
tenemos en un reciente artículo publicado por el periódico oficial de la Santa
Sede, L’Osservatore Romano. Bajo el título significativo de “Una nueva
constitución del mundo”, y basándose en la lección que debemos sacar de la
crisis del “coronavirus”, dice entre otras cosas:
“En los próximos meses se escribirá el rasgo constitucional no solo de nuestro país, sino
también de la arquitectura general de las cosas y del mundo. Y esto también se aplica a la
Iglesia. (…) En el vacío de las ordenanzas humanas, el paso atrofiado de un hombre de 80
años vestido de blanco que va ante Dios para interceder por la humanidad, sin distinguir entre
quién le pertenece y quién no, representa el gesto de un hombre que, en nombre de todos y en
favor de todos, toma la historia en sus manos para decirnos que podemos ser nosotros,
criaturas frágiles diseminadas por toda la tierra, los autores de la nueva constitución del
mundo. El que decidirá las disposiciones básicas con las que miraremos a los demás e
intentaremos realmente anudar los hilos rotos de una fraternidad compartida. (…) nos
comprometemos solemnemente con cada hermano y hermana en el ser humano a compartir el
destino de cada uno de ellos; sin ceder ante la desesperación, pero trabajando duro para
construir un nuevo orden de acuerdo con la justicia y la caridad”.[218]

Ya en el 2017 la Presidente de la Pontificia Academia de Ciencias


Sociales, Margaret Archer, había dicho que “la Iglesia Católica debe dirigirse
a organizaciones internacionales como las Naciones Unidas para promover
políticas para promover el cambio social y que los mayores problemas que
enfrenta la sociedad -emisiones de carbono, solicitantes de asilo, terrorismo-
son desafíos internaciones y no nacionales”[219]
El optimismo de los utopistas vaticanos[220] es compartido por Klaus
Schwab, fundador y presidente ejecutivo del World Economic Forum, uno de
los participantes del simulacro de pandemia de octubre de 2019:
“La crisis del COVID-19 está afectando a todas las facetas de la vida de las personas en todos
los rincones del planeta. Pero la tragedia no tiene por qué ser su único legado. Al contrario, la
pandemia representa una oportunidad, inusual y reducida, para reflexionar, reimaginar y
reiniciar nuestro mundo y forjar un futuro más sano, equitativo y próspero”.[221]
En el prólogo al libro Covid 19: el gran reinicio, de Klaus Schwab y
Thierry Malleret, se deja claro el obsesivo proyecto utópico totalitario que
mueve a esta gente, es la “Nueva Era”:
“Un solo camino nos llevará hacia un mundo mejor: más inclusivo, más equitativo y más
respetuoso de la Madre Naturaleza. El otro nos conducirá a un mundo parecido al que venimos
de dejar atrás –pero una versión menos buena, constantemente jalonada de malas sorpresas.
Debemos por lo tanto hacer las cosas correctamente. Los desafíos que se perfilan en el
horizonte podrían tener más consecuencias que aquellas que hemos elegido imaginar hasta el
presente, pero nuestra capacidad para empezar de cero podría igualmente ser mejor de lo
que habríamos osado esperar antes”.[222]
Igualmente servil del mismo libreto y la misma obra demencial es el
secretario general de las Naciones Unidas, el socialista español Guterres,
inmerso de lleno en este proyecto revolucionario de hacer tabla rasa con el
pasado, el cual recientemente ha dicho:
"Debemos unirnos absolutamente para reinventar el mundo", dijo Antonio Guterres,
Secretario General de las Naciones Unidas, que pide un nivel de gobernanza "multilateral" para
"funcionar como un instrumento de gobernanza global".[223]
Claramente sumado el Vaticano a la mentalidad, el lenguaje y la agenda
globalista de las Naciones Unidas, en la finalidad de una “unión” de la
humanidad por fuera de la Iglesia católica, única arca de salvación (es como si
el Arca de Noé su hubiese convertido en el Titanic), a partir de la nueva
doctrina del Vaticano II, se termina también adoptando finalmente la moral de
la ONU. Boutros Boutros Ghali, secretario general de la ONU, decía en la
Conferencia de Viena sobre Derechos Humanos, 1993, que los derechos
humanos “son por definición mudables. Con esto quiero decir que son al
mismo tiempo expresión de mandatos inmutables y manifestación de un
momento de la conciencia histórica”. Y agregó: “por una parte, los derechos
civiles y políticos, y por otra parte los derechos económicos, sociales y
culturales, se encuentran en un mismo plano de importancia y de dignidad”.
En la Conferencia de población y desarrollo de El Cairo, el mismo repetiría
que los derechos humanos son a la vez absolutos y relativos, “no podemos
permitir que se imponga a la comunidad internacional una determinada
creencia filosófica, moral o espiritual que impida el progreso de la humanidad
[…] Sería inadmisible confiar en algún tipo de ley natural, que regulara el
crecimiento demográfico mundial”.[224] Por su parte, Francisco ha adoptado la
“moral de situación” oficialmente en su encíclica Amoris laetitia, más sus
incontables declaraciones donde llega hasta a aprobar la “unión civil” de los
sodomitas. Como explica Monseñor Williamson: “Obviamente, los principios
morales van a cambiar con la práctica cambiante de los hombres según la
evolución de las circunstancias históricas (…) Con el Vaticano II [la Iglesia]
se adaptó al mundo. Con el Papa Francisco va más allá, adaptándose a los
pecados del mundo, dejando a sus hijos, profundamente heridos por el pecado
original, sin ninguna gracia sobrenatural que los cure”[225].
La ambición utópica mundialista se manifiesta también en la educación
para la “cultura del encuentro” propiciada por –por supuesto- Francisco. Así
en las promocionadas escuelas Scholas ocurrentes, se dice:
“En Scholas soñamos una educación que -abriéndonos al encuentro con el otro- nos devuelva
el contacto con la vida para, desde allí, crear un nuevo mundo.”[226]

Por no hablar del lenguaje naturalista masónico de Bergoglio, en su


convocatoria al “Pacto educativo global”, que iba a desarrollarse el 14 de
mayo de 2020 en el Vaticano, pero debido a la “pandemia” se postergó para el
mes de octubre (mes de revoluciones). Entre una farragosa cháchara,
Bergoglio invita a un cambio educativo “que haga madurar una nueva
solidaridad universal y una sociedad más acogedora”. Así que su alianza
educativa amplia servirá para “formar personas maduras, capaces de superar
fragmentaciones y contraposiciones y reconstruir el tejido de las relaciones
por una humanidad más fraterna”. Como el enemigo número uno parece ser la
“discriminación”, dice el modernista Francisco que “El terreno debe estar
saneado de la discriminación con la introducción de la fraternidad, como
sostuve en el Documento que firmé con el Gran Imán de Al-Azhar, en Abu
Dhabi, el pasado 4 de febrero”. Esa alianza, novísima alianza va a suscitar
“paz, justicia y acogida entre todos los pueblos de la familia humana, como
también de diálogo entre las religiones”, pero para eso debe “tener la valentía
de colocar a la persona en el centro.” No a la Persona de Jesucristo, por
supuesto, sino al hombre, “de modo que se componga un nuevo humanismo”
(faltó llamarle “humanismo integral”, como Maritain). Así Bergoglio invita “a
promover juntos y a impulsar, a través de un pacto educativo común, aquellas
dinámicas que dan sentido a la historia y la transforman de modo positivo”,
puesto que parece todavía no sabe qué sentido tiene la historia. Termina
recordando otra vez que debemos “cultivar juntos el sueño de un humanismo
solidario, que responda a las esperanzas del hombre y al diseño de Dios”.[227]
En Argentina a todo este lenguaje le llamamos sanata, verso, camelo, que
habitualmente se encuentra en boca de politiqueros democráticos. En
definitiva, una verborrea pomposa que en algunos puede ser un delirio mental,
y en otros calculada nube de humo para ocultar planes de poder, ambición de
dinero, angurria de control y odio a Dios. La utopía es la “eterna herejía” y
enfermedad de la mente. Así lo destaca magníficamente Juan Vallet de
Goytisolo:
“Thomas Molnar ha titulado uno de sus libros La utopía, eterna herejía. Esa calificación
resulta hoy más evidente que nunca[228]. Incluye en ella a muchos eclesiásticos empeñados
en negar al menos de hecho, el pecado original y en sustituirlo por la noción del pecado
social[229], con la medicina del cambio de estructuras, que pretenden colocar hoy en el
mundo en el lugar santificador de la Gracia. Agarrados tenazmente al mito judaico y
marxista del futuro paraíso en la tierra que creen ya próximo, ellos no nos consideran
como peregrinos en camino hacia la vida eterna de la patria celestial, sino como
constructores, nuevos demiurgos, aquí y ahora, de la futura sociedad sin clases, nos
reclaman una opción por los pobres, pero no de amor, de caridad, sino de denuncia y
“contestación”, que por sus resultados incide contra los mismos pobres”[230].
Agrega palabras que cada día más cobran absoluta actualidad, habiendo
cambiado sólo los protagonistas y el escenario de la tragedia –para ellos-, pero
Comedia –para nosotros, porque como la obra del Dante, acaba bien, y la
verdad a veces uno no puede menos que echarse a reír ante la seriedad con
que vocean sus discursos vacuos cuanto mayestáticos que, lo repetimos,
terminarán estrellados contra lo real, recordemos que aconsejaba Gómez
Dávila un grano de ironía para que nuestra indignación no nos envenene-:
“Pero no sólo se trata del recrudecimiento epidémico de una “eterna herejía”, que si hasta hoy
generalmente se había conservado recluida en las mentes de algunos intelectuales, los nuevos
medios técnicos han permitido que sirva de justificación al engorde de Leviatán, encarnado en
el Estado totalitario –sea marxista, nacional-socialista, o social-demócrata-, que poniendo a la
humanidad ante la tentación de alcanzar la cumbre por sí sola, con sus propios medios y con la
roca de sus ilusiones a cuestas, la condenan a verla rodar hacia abajo cada vez que cree haber
llegado arriba.

Significa, además, una enfermedad mental.


(…) La ‘herejía’ que laiciza la religión, convirtiéndola en impulsora y servidora operativa
de las utopías del hombre de hoy, es ciertamente en su aspecto natural una enfermedad
de la mente. La ha originado la ruptura por el hombre, de su pacto nupcial con la naturaleza,
ruptura por la que han quedado destruidas las raíces que le permitían sorber los jugos nutricios
de la tierra y han resultado incapaces sus ramas de aspirar la clorofila del cielo. En
consecuencia, privada la mente del alimento de lo real, el hombre ha perdido la noción del
lugar que ocupa en el orden de la naturaleza, tanto respecto del Creador como de sus
semejantes y del mundo que le rodea, hallándose –como ha enunciado Marcel de Corte- “la
inteligencia en peligro de muerte”. Así se ha perdido la noción del límite, lo que significa –en
palabras del llorado profesor Sciacca- la caída en la ‘stupidità’ (estolidez) que produce el
oscurecimiento de la inteligencia, y, en esas condiciones, la razón, privada de la verdad y
desvitalizada, lanzada sólo en pos de lo útil, de lo operativo, y de lo eficaz, resulta impazitta
(enloquecida).
Esa pérdida de la realidad de las cosas y del límite, constituye la raíz de la demagogia”.[231]
De manera tal que la Barca de Pedro como el Titanic del mundo están
siendo conducidos por capitanes que se han desanclado de la realidad,
demagogos que tienen “voluntad de transformar de un golpe todo y en todos
los géneros” (Ortega y Gasset) mediante las revoluciones que han lanzado con
total irresponsabilidad. Estos hombres desarraigados de toda Tradición, son
constantes reformistas que se mueven en pos de “lo nuevo”, parecen huir del
pasado mediante un vértigo que los arrastra hacia un progreso inevitable. Son
neuróticos que contagian su desarraigo:
“…la neurosis –como nos recordaba Louis Jugnet en Rudolf Allers ou l’anti-Freud- consiste en
la pérdida de la situación de nuestro yo, que huye de las leyes de la realidad, contra las que se
rebela, y se coloca en una posición egocéntrica en un mundo artificial que crea en su
imaginación. Enfermedad que no sólo se sufre individualmente, sino que, en el mundo de hoy,
la padece la sociedad, en la cual –como el profesor Marcel de Corte repite insistentemente- el
hombre ha perdido globalmente el sentido y la noción de cuál es su lugar con relación al
Principio del ser, al mundo que nos rodea y a nuestro prójimo”.[232]
Incansable es el diablo, y sus agentes tampoco cejan. El globalismo
masónico también es impulsado por el Vaticano. Así el vocinglero Francisco
acaba de dar a conocer una nueva encíclica –por cierto que por el momento
con poca repercusión, ya que el papel del Papa y de Roma debe ser desde
ahora subalterno y deslucido, apenas un apoyo “moral” a los hacedores del
Nuevo Orden Mundial- llamada “Fratelli tutti”, de inocultable sabor, olor y
aspecto masónicos. Allí vierte una irrefrenable logorrea en continuidad con
sus anteriores documentos, donde habla de que «soñemos como una única
humanidad» en la que somos «todos hermanos», «Pensar y gestar un mundo
abierto», «comunión universal», que lo que se necesita sobre todo – se lee en
el documento – es una gobernanza mundial, una colaboración internacional
para las migraciones que ponga en marcha proyectos a largo plazo, que vayan
más allá de las emergencias individuales, en nombre de un desarrollo solidario
de todos los pueblos basado en el principio de gratuidad. De esta manera, los
países pueden pensar como «una familia humana». La Encíclica concluye con
la memoria de Martin Luther King, Desmond Tutu, Mahatma Gandhi y sobre
todo, el Beato Carlos de Foucald[233]. Francisco lo que en verdad está haciendo
es ser consecuente cooperador de la llamada “Agenda 2030”[234], para el
“desarrollo sustentable”, una visión utópico-panteísta que vendría a traernos el
paraíso en la tierra –sin Jesucristo, por supuesto- para el año 2030. La
plandemia es parte del esfuerzo por imponer esa agenda, donde el hombre es
visto como un gran peligro para el planeta tierra, por lo cual requiere realizar
una “conversión ecológica”, es decir un cambio radical de su vida. En
definitiva, se trata de reducción de la población planetaria, ahora mediante
“salud reproductiva”, aborto, eutanasia, hambre y vacunas. Y en esta política
criminal participa activamente el Vaticano con Jorge Mario Bergoglio a la
cabeza, asesorado por notorios izquierdistas revolucionarios como Jeffrey
Sachs y otros personajes de esa estofa.
El demoledor Bergoglio sabe que para llevar el barco de la “neo-iglesia” al
puerto global, debe deshacerse de todo el lastre que aún queda, esto es, de los
tradicionalistas, o católicos a secas que no quieren traicionar a Jesucristo. Para
esto Bergoglio ha embestido contra la Misa tradicional, la verdadera misa
católica que los modernistas quieren desterrar, aunque saben no podrán
hacerlo del todo. Asimismo, recientemente ha vuelto a perorar contra la
“rigidez” como si tal fuese el problema actual de la Iglesia, siendo que desde
el Vaticano II no deja de derrumbarse (hoy las iglesias están prácticamente
vacías, igual que los seminarios y monasterios) gracias a la “libertad”
recuperada. Así en una entrevista con jesuitas eslovacos, Francisco, sin
importarle las ruinas que tiene alrededor, como si viviese en una realidad
paralela (tal vez en “The twilight zone”) acaba de decir:
“Has mencionado una palabra muy importante, que define el sufrimiento de la Iglesia en este
momento: la tentación de volver atrás. Estamos sufriendo esto hoy en la Iglesia: la
ideología del volver atrás. Es una ideología que coloniza las mentes. Es una forma de
colonización ideológica. En realidad, no es un problema universal, sino más bien específico de
las Iglesias de algunos países. La vida nos da miedo. Repito una cosa que le dije al grupo
ecuménico con el que me reuní antes que con ustedes: la libertad nos asusta. (…)
Nos asusta seguir adelante con las experiencias pastorales. Pienso en el trabajo realizado – el
padre Spadaro estaba presente – en el Sínodo de la familia para hacer entender que las parejas
en segunda unión ya no están condenadas al infierno. Nos asusta acompañar a gente con
diversidad sexual. Tenemos miedo de las encrucijadas de las que nos hablaba Pablo VI. Este es
el mal de este momento. Buscar el camino en la rigidez y el clericalismo, que son dos
perversiones. (…)
La ideología tiene siempre un encanto diabólico, como dices tú, porque no se encarna. En este
momento vivimos en una civilización de ideologías, esto es cierto. Tenemos que
desenmascararlas de raíz. La ideología de «género» de la que hablas es peligrosa, sí. Tal como
yo la entiendo, es peligrosa porque es abstracta respecto a la vida concreta de una persona,
como si una persona pudiera decidir abstractamente a discreción si y cuando ser hombre o
mujer. La abstracción, para mí, es siempre un problema. Sin embargo, esto no tiene nada que
ver con la cuestión homosexual. Si hay una pareja homosexual podemos hacer pastoral con
ellos, acudir al encuentro con Cristo. Cuando hablo de ideología, hablo de la idea, de la
abstracción que permite que todo sea posible, no de la vida concreta de las personas y de su
situación real”.[235]

Francisco despotrica contra la abstracción, cuando lo que vemos es que la


religión católica la están volviendo del todo abstracta los modernistas del
Vaticano. Habiendo cortado amarras con la verdadera doctrina y con la Misa
de siempre, todo se tornó nebuloso, desestructurado, informe. Porque
precisamente la libertad necesita de límites, de líneas trazadas, del sostén de lo
que no cambia. La libertad viene de la verdad, como dijo Nuestro Señor, y la
verdad es Él: “Jesucristo es el mismo ayer, hoy y por los siglos” (Heb. XIII,
8). De allí que Bergoglio quiere “una Iglesia en salida”. ¿Qué significa eso?
Oigamos a Chesterton:
“La mente moderna consiste en una puerta sin ninguna casa; un gigantesco portón que conduce
a ninguna parte…La mente moderna desea dar de mano con ideas pintorescas como las del
bien y del mal. La mente moderna cree que la libertad de algún modo implica quebrar
todas las reglas. Pero precisamente aquí es donde la tradición está –como generalmente lo
está- del lado de la verdad. La tradición nos dice que las reglas son lo correcto. En rigor, no
podemos demostrar que son correctas, excepción hecha, quizás, cuando vemos las
consecuencias que se siguen cuando queremos dar de mano con ellas. Los diez mandamientos,
por caso. A lo largo de la historia, ciertamente los hombres no han estado a la altura de estas
reglas. Pero en los tiempos modernos, más desastrosamente todavía, los hombres han intentado
vivir ignorándolas. Y con todo, sólo mediante el establecimiento y la obediencia a ciertas
reglas, es que podemos asegurarnos la libertad”[236]
Imparable, recientemente Francisco ha vuelto a manifestarse a favor de una
gobernanza mundial, a través de una carta enviada a los participantes en las
Reuniones de Primavera 2021 del Grupo Banco Mundial y del Fondo
Monetario Internacional, es decir la élite financiera eugenésica globalista,
donde entre otras cosas afirma: “Aunque muchos países están consolidando
ahora sus planes individuales de recuperación, sigue siendo urgente un plan
global que pueda crear nuevas instituciones o regenerar las existentes, en
particular las de gobernanza global, y que ayude a construir una nueva red de
relaciones internacionales para avanzar en el desarrollo humano integral de
todos los pueblos.”[237]
Un telón rojo de sangre baja sobre esta representación demencial que cree
que puede rehacer el mundo en base a los postulados naturalistas masónicos,
expulsando a Dios de la historia y del mundo que Él creó. La única fraternidad
posible está en el único y verdadero Dios, no hay otra y así lo decía San Pío
X: «Esta misma doctrina católica nos enseña también que la fuente del amor
del prójimo se halla en el amor de Dios, Padre común y fin común de toda la
familia humana, y en el amor de Jesucristo, cuyos miembros somos (...) Todo
otro amor es ilusión o sentimiento estéril y pasajero. Ciertamente, la
experiencia humana está ahí, en las sociedades paganas o laicas de todos los
tiempos, para probar que, en determinadas ocasiones, la consideración de los
intereses comunes o de la semejanza de naturaleza pesa muy poco ante las
pasiones y las codicias del corazón. No, venerables hermanos, no hay
verdadera fraternidad fuera de la caridad cristiana».[238]
Pero esto que sucede ahora de manera totalitaria y brutal (las buenas
maneras se pierden cada vez más y hasta la falsa sonrisa se ha escondido
detrás de la siniestra máscara “anticovid”), no tiene ciertamente nada de
novedoso. Francisco está llegando –con una audacia, aceleración y descaro sin
dudas sin precedentes- al final de un camino trazado por los revolucionarios
que hicieron el Vaticano II. Podría incluso decir como su compatriota, el
monje Simón de Samaria de la novela del argentino Hugo Wast “Juana Tabor /
666”[239]: “La verdadera religión de Cristo no está hecha; todavía tenemos que
hacerla”. O como –en la misma novela- el Patriarca cismático de Argentina,
Mons. Bergman[240] que proclama la consigna: “Fe, esperanza, caridad y
democracia”, el cual pretende democratizar la Iglesia: "Democratizada así la
jerarquía católica, la Iglesia será del pueblo y para el pueblo"[241].
Uno de los objetivos del Concilio Vaticano II fue allanar el camino que
llevase a la unidad del género humano, la tan mentada fraternidad humana
universal propuesta por la Masonería. El fin de la (neo) Iglesia desde entonces
no es ya salvar las almas como lo había sido siempre, en la única barca de
salvación que es la Iglesia, sino alcanzar la unidad del género humano.
Decía Juan XXIII en su discurso inaugural:
“Uniendo las principales fuerzas de la Iglesia, y trabajando para que el anuncio de la salvación
sea acogido más favorablemente por los hombres, él [el Segundo Concilio Ecuménico del
Vaticano] prepara y despeja el camino tendiente a la unidad del género humano."[242]

Como muy bien se afirma en un editorial de Le Sel de la terre[243]: “La


humanidad se divide irreparablemente en dos: "Pondré enemistades entre tú y
la mujer, entre tus descendientes y sus descendientes” (Génesis 3:15). La
Iglesia no puede querer trabajar para eliminar esta enemistad, esta división,
porque entonces ella se opondría a la voluntad divina; ella solo puede trabajar
en eliminar los efectos nocivos mejorando los buenos y contrarrestando el
trabajo de los malvados con armas sobrenaturales, esencialmente la oración y
penitencia que el Señor le ha confiado. Al tratar de "preparar y nivelar el
camino hacia la unidad de género humano", parece que la Iglesia conciliar
está comprometida en un falso liderazgo y ha causado la crisis más grave que
la Iglesia haya conocido”.
Jean-Marc Rulleau, reconoce que este error allí adoptado por la Iglesia del
concilio es el mismo error del milenarismo y de la gnosis, un utopismo
revolucionario:
“Poniéndose al servicio de la construcción de una fraternidad humana universal, la Iglesia
conciliar renueva el error del milenarismo y de la gnosis. Este monstruoso engaño es sin
ninguna duda la más sutil y la más espantosa de las herejías que la Iglesia jamás ha conocido”.
[244]

A lo largo de todos sus documentos el Concilio expresará este objetivo


fundamental. Para eso se centrará en el diálogo, el ecumenismo y la libertad
religiosa como factores de unidad. Veamos resumidas las conclusiones de la
crítica que desde Le Sel de la terre, se hace de la doctrina conciliar que busca
la unidad del género humano:
1. La visión de un mundo organizado en círculos concéntricos alrededor de la Iglesia (Juan
XXIII, Gaudet Mater Ecclesia; Pablo VI, Ecclesiam Suam; LG 15 y 16; también son ilusorias
las “semillas del Verbo” que el Concilio pretende encontrar en las otras religiones (AG 11 et
15). Los Padres de la Iglesia, cuando utilizan esta expresión, hablan de filosofía y no de
religión) se opone a la realidad:
a. Por una parte, lo que nos separa de los heréticos y cismáticos es más importante que lo
que nos une (Estamos divididos de los heréticos por la fe, que es más preciosa que nuestra
vida. En cuanto a los cismáticos, ellos atacan el principio de la unidad de la Iglesia);
b. Por otra parte, el mundo no-cristiano no está ordenado de por sí a la Iglesia: a causa del
pecado original, está en oposición a la Iglesia, y bajo la influencia del “príncipe de este
mundo” (Jn 12, 31).
2. El Concilio no recuerda que Dios ha querido la división entre los hombres como un castigo
por el pecado.
a. Por una parte, Dios ha revelado que, en razón del pecado de nuestros primeros padres,
habría siempre entre los hombres una división y enemistad entre « los hijos de la Virgen » y «
los hijos de la Serpiente » (Gen 3, 15).
b. Por otra parte la división de los hombres en naciones es una consecuencia del pecado de
orgullo de los hombres en Babel (Gen 11, 19).
3. El Concilio, hablando de la toma de conciencia por el mundo de su unidad en el progreso, y
asignando como razones a esta unificación únicamente razones de orden material o el « sentido
de la solidaridad », esconde el trabajo de la masonería, del socialismo y de otros enemigos de
la Iglesia que trabajan en la unificación del mundo en oposición a la voluntad de Dios, aunque
sea sólo porque se excluye la piedra angular que es N.S. Jesucristo.
4. La paz traída por Cristo no es de la misma naturaleza que la aportada por los hombres.
Cristo no ha venido a traer la paz (la del mundo), sino la espada, porque hay hombres que, en
su malicia, se oponen a Él.
a. El misterio de la Pasión es un escándalo que divide la humanidad entre aquellos que,
como el buen ladrón, se ponen a su derecha, y aquellos que se ponen a su izquierda.
b. Sus palabras mismas sirven para justificar las rebeliones de los heréticos.
c. Cuanto a pretender que Cristo se ha unido a todo hombre, es favorecer la herejía de la
redención universal y del infierno vacío.
5. Si es verdad que aportando el remedio al pecado, la Iglesia disminuye las consecuencias, y
notablemente las divisiones y las guerras, no es menos cierto que:
a. Por una parte, la Iglesia no tiene por fin unificar el género humano « sobre los planos
civil, económico y social » (LG), sino salvar a los hombres. La paz entre los hombres no es
más que una consecuencia, dada por añadidura, que no puede pasar antes de su fin primero: la
santificación de las almas por la predicación de la fe, la obediencia a los mandamientos de
Dios, la oración y los sacramentos.
b. Por otra parte la paz aportada por Cristo y la Iglesia no será acordada sino a aquellos
que se le sometan. He ahí porqué es ilusorio hacer creer que el mundo entero marcha hacia su
unidad, mientras hay –y habrá siempre- adversarios de N. S. Jesucristo.
6. Reemplazar, en los hechos, la misión por el diálogo, lejos de favorecer la unidad de los
hombres, acentúa las divisiones. En efecto, se mata el espíritu misionero y se apoya sobre
medios humanos: para que la Iglesia, lejos de progresar y aportar su obra civilizadora y
pacificadora, se encuentre por todas partes disminuida.”[245]
La idea de la “nueva cristiandad” o la “civilización del amor”, tendiente a
la unificación global, prohijada especialmente por Maritain con su
“Humanismo integral”, fue la bandera de los papas del concilio. Así Juan
Pablo II se manifestó en muchísimas ocasiones, por ejemplo:
“La nueva civilización será la del hombre, o no habrá tal civilización...”
(Osservatore Romano. 20-6-1983)
“Hacia un nuevo milenio y una nueva evangelización...” (O.R. 18-12-1987)
“Hay que dejar a un lado las viejas hostilidades y unirnos para forjar un nuevo orden
internacional.” (O.R. 24-3-1990)
“El decenio que comienza es una oportunidad que se ofrece a los cristianos para construir un
mundo unido [...] signo de nuestro tiempo [...] hacia la unidad. Los acontecimientos que
vivimos nos empujan a ello, nos presionan [...] hacia un Nuevo Adviento [...] nos invitan a
cada uno de nosotros a educar nuestra conciencia hacia un sentimiento de respetuosa
cohabitación, de concordia, de fraternidad [...] un mundo que exige la disminución de lo que
divide.” (O.R. 2-4-1990)
“...el desarrollo de nuevas estructuras políticas (...) la creación de un orden internacional.”
(O.R. 24-6-1990)
“La cumbre de Malta (Gorbachov-Bush) ha manifestado interés por las responsabilidades de
los creyentes en lo que se refiere al Nuevo Orden Mundial.” (O.R. 11-10-1990)
Y fue durante su pontificado que se alcanzó la cumbre del proyecto
masónico de instalar una “Superreligión”. Nos referimos al encuentro
interreligioso de Asís de 1986. Monseñor Lefebvre lo explica muy bien, en
una conferencia titulada “Hacia el ideal masónico”:
“Ahora, finalmente, están en camino de instalar una Superreligión; tienen ustedes
conocimiento de la reunión realizada en Asís el 27 de octubre pasado, pues bien, no se trata de
ésta como punto de partida de tal instalación sino de una que la precediera realizada el 29 de
septiembre. Yo mismo no lo sabía, para enterarme tuve que viajar a Roma en octubre pasado.
Es decir, un mes antes de la reunión de Asís que presidiera Juan Pablo II, se realizó otra
reunión, también allí, presidida por el príncipe Felipe de Edimburgo, esposo de la reina de
Inglaterra, en la cual se hallaban las cinco grandes religiones de la tierra, dentro de la misma
Basílica. Salió esto en varios diarios italianos; allí figura el discurso pronunciado por el citado
príncipe en aquella ocasión, dijo él: "Así se obtiene la gracia de tener unidas aquí las cinco
grandes religiones de la tierra, al fin ya no hay tapujos, al fin se acaba una sola y única verdad
religiosa y al fin se suprime el escándalo cristiano de aquel hombre que vivió hace 20 siglos y
pretendió decir de sí mismo: soy el camino, la verdad y la vida". Y bien, ¿es o no una
declaración contra Nuestro Señor Jesucristo?
“Esto sucedió un mes antes en el mismo lugar en el que se realizaría el encuentro del Papa.
“Podríamos decir que Roma no sabía de aquel encuentro, sin embargo bien que lo sabía. Así,
ante el príncipe de Edimburgo, los jefes de las religiones y el Superior General de los
Franciscanos, una bailarina hindú danzó a favor de la naturaleza, puesto que el encuentro era -
justamente- en defensa de la naturaleza. El padre Superior dudó un momento ante esta
realización de la danza pagana dentro de la Basílica y ante el altar de San Francisco y se
remitió a Roma; y dicen los diarios que Roma un poco después respondió que "no tiene
importancia", "que se haga".

Ó
“Esto no es más que una etapa para llegar a la formación de esa SUPER RELIGIÓN; ya saben
que el Papa fue invitado para el año próximo a Japón para la realización de lo que se llamará el
parlamento de las religiones. Esto no es más que la religión del liberalismo, esa religión que
instala su voluntad, que instala su programa para reemplazar el de la verdadera religión
católica, eso es algo abominable. [...].
“Es toda una organización, un verdadero complot, meditado, pensado punto por punto para
destruir toda la cristiandad. Lo dijo bien S.S. León XIII, que el fin que interesaba a estas
asociaciones era destruir las instituciones cristianas y particularmente, una contra la cual se
encaminan: la familia. Cada vez hay menos matrimonios en todo el mundo, inclusive en las
mismas legislaciones se sostiene la unión libre; en muchos países son menores los impuestos a
los concubinos que para quienes sostienen y tienen un verdadero matrimonio. Es el desorden
completo.
“Y ahora llegamos al momento principal, es el golpe maestro pensado por Satanás; introducir
en la Iglesia esta falsa religión, sirviéndose de sus hombres -sobre todo los episcopados- para
establecer la revolución liberal. Aquí mismo en Argentina, tienen un ejemplo: lo supe al llegar,
algunos obispos hicieron un esfuerzo en contra del divorcio declarando, acerca de los
diputados que habían votado la ley favorablemente, que no podrían recibir la Comunión, pues
bien, se los ha obligado a retractarse. ¿Qué hacían esos obispos? No hacían más que aplicar lo
que está indicado en el Derecho Canónico.
“Podrían preguntarse cuál es el espíritu que domina en Roma para que sea Roma quien obligue
a los obispos a desdecirse. Es una situación verdaderamente asombrosa., inverosímil. Esa
infiltración en el seno de la Iglesia se realizó sobre todo después del Concilio Vaticano II; el
mismo Cardenal Ratzinger en su libro "Teoría del principio teológico", dice claramente que
luego de los años sesenta hubo algo que cambió en el seno de la Iglesia católica, reconociendo
ahora, principios que le son ajenos, que vienen de 1789, de la Revolución Francesa. Esto dice
abiertamente; inclusive, que el Vaticano II fue el golpe final, que a partir de él no se nombran
más que obispos favorables a la revolución liberal. Vean por ejemplo en Chile, Brasil,
Alemania, Suiza, Francia, Italia, todos esos obispos son liberales, pro-socialistas y hasta
marxistas.
“La revolución estaba instalada fuera y en contra de la Iglesia; ahora, por medio de sus
hombres, se halla adentro y asistimos a su crucifixión. Ella sufre una verdadera pasión. Lo dijo
el mismo Paulo VI, que asistimos a la autodemolición de la Iglesia. ¿Qué quería decir? La
destrucción por los mismos hombres de la Iglesia [...].
“Ustedes deben tener en cuenta el encuentro de Asís del Papa, para nosotros, que tratamos de
permanecer unidos a la Iglesia y a la Tradición, es indignante. Yo mismo le escribí a ocho
cardenales para que por el amor de Dios, trataran de impedir que el Papa realizara el escándalo
de Asís, ubicándose a un mismo nivel con las falsas religiones inventadas por el diablo, eso no
es más que un horror y una abominación, y nosotros renegaríamos de nuestra fe católica si no
nos indignáramos ante este nuevo escándalo. Ni siquiera un cardenal levantó la voz en contra;
sólo uno me respondió: "Yo no puedo hacer nada ya no me queda nada que hacer, que el Papa
haga lo que quiera". [246]
Para explicar la idea subyacente en esta búsqueda de la unidad
interreligiosa y la unidad de toda la humanidad–eso sí, en un “poliedro”, como
dice Francisco-, tal vez haya que remontarse al evolucionismo panteístico
pregonado por Teilhard de Chardin (por cierto, este hereje fue reivindicado
por el Vaticano, Benedicto XVI fue el primero en hacerlo, aunque ha influido
también en Juan Pablo II[247]). Explica Castellani que Teilhard “sostiene que la
Parusía o Retorno de Cristo no es sino el término de la evolución darwinística
de la Humanidad que llegará a su perfección completa necesariamente en
virtud de las leyes naturales; porque la Humanidad no es sino “el Cristo
Colectivo”. La doctrina enseña que la Iglesia es el Cuerpo místico de Cristo;
pero si toda la Humanidad lo es, huelga el Juicio Final; el cual en efecto,
según el paleontólogo nombrado, no es sino “el final de la Evolución”; donde
de necesidad algunos tienen que llegar cola; y eso es el Infierno, según él.”[248]
Al mencionado Benedicto XVI, hay quienes quieren presentarlo como
opuesto en este asunto a Francisco, por alguna ocasional declaración como las
siguientes:
“La fraternidad cristiana es la fraternidad en el seno de la Iglesia, es la fraternidad recíproca de
los cristianos que invocan a Dios con confianza como Abba (Padre Nuestro) como Jesús nos
enseñó. Jesús no tiene como objetivo la parte sino el todo, la unidad de la humanidad. Pero la
fraternidad cristiana no se puede reducir a filantropía, no se puede asimilar al cosmopolitismo
estoico o ilustrado, sino que es expresión de verdadero universalismo, porque está al servicio
del todo mediante el ágape (amor) y la diaconía (servicio)”[249]
“La palabra clave del anuncio de Jesús es Reino de Dios. Pero el Reino de Dios no es una cosa,
una estructura social, o política, una utopía. El reino de Dios es Dios. Reino de Dios quiere
decir que Dios existe, está presente y obra en el mundo. Dios es la realidad más presente y
decisiva en cada acto de mi vida, en cada momento de la historia”.[250]

Sin embargo, se trata de declaraciones ocasionales (y un tanto ambiguas) y


que no se corresponden con su accionar ni su pensamiento expresado varias
veces acerca de la necesidad de un gobierno mundial (y no del Reinado Social
de Cristo). Así por ejemplo en su primer discurso de Navidad (2005):
"Hombre moderno, adulto y, sin embargo, a veces débil en el pensamiento y en la voluntad,
¡déjate llevar de la mano por el Niño de Belén, no temas, fíate de Él! La fuerza vivificante de
su luz te alienta a comprometerte en la construcción de un nuevo orden mundial fundado
sobre relaciones éticas y económicas justas".

Más ampliamente desarrollado esto en una encíclica, donde llama a


establecer un gobierno mundial:
“Para gobernar la economía mundial, para sanear las economías afectadas por la crisis, para
prevenir su empeoramiento y mayores desequilibrios, para lograr un oportuno desarme
integral, la seguridad alimentaria y la paz, para garantizar la salvaguardia del ambiente y
regular los flujos migratorios urge la presencia de una verdadera Autoridad Política
Mundial, que debe atenerse de manera concreta a los principios de subsidiaridad y
solidaridad”[251]
El 4 de noviembre de 2006 Benedicto invitó a Henry Kissinger (Abraham
ben Eleazar), uno de los principales agentes globalistas, miembro de la
Trilateral Comission, a ser su consultor político. Y fue durante su pontificado,
más precisamente el 24 de octubre (fecha que debe ser recordada pues ese día
se produjo la revolución de 1929 en Wall Street)[252] de 2011, el Pontificio
Consejo “Justicia y Paz”, hizo la presentación a la prensa del documento
titulado “Por una reforma del sistema financiero y monetario internacional
en la perspectiva de una autoridad pública con competencia universal”. El
mismo se basa en gran parte en la mencionada encíclica de Benedicto. Este
documento nunca fue renegado por el papa y continúa en línea y vigente. Allí
en uno de sus párrafos se dice:
“El desarrollo integral de los pueblos y la colaboración internacional exigen el establecimiento
de un grado superior de ordenamiento internacional de tipo subsidiario para el gobierno de la
globalización, que se lleve a cabo finalmente un orden social conforme al orden moral, así
como esa relación entre esfera moral y social, entre política y mundo económico y civil, ya
previsto en el Estatuto de las Naciones Unidas”.

El documento se extiende bastante sobre la necesidad de instaurar una


“autoridad mundial”, “a la que nombra veinte veces, designándola, ya sea
simplemente como autoridad mundial (1) o bien bajo diferentes formas:
autoridad pública (5), política (5), supranacional (3); superior (1), central (1),
súper partes (2) y finalmente como “gobierno mundial (1)[253]
Pero bien sabemos que el cardenal Ratzinger ha sido uno de los que más
decididamente a favor de la modernización de la Iglesia se ha mostrado,
aunque con maneras conservadoras. Así por ejemplo, sin pena ni escándalo
afirmaba en su época que
« El texto [Gaudium et spes] juega el papel de un contra-Syllabus en la medida en que él representa
una tentativa para una reconciliación oficial de la Iglesia con el mundo tal como él devino desde 1789. »
[254]

Contrariando de ese modo la última proposición condenada por el Syllabus


de Pío IX que dice:
“El Romano Pontífice puede y debe reconciliarse y transigir con el progreso, el liberalismo y la
civilización moderna”.
El 19 de enero de 2004 el card. Ratzinger, por entonces Prefecto para la
Doctrina de la Fe, sostenía en la Academia católica de Baviera[255] un amistoso
debate con Jurgen Habermas, miembro de la Escuela de Frankfurt cuyo título
era “Los Fundamentos prepolíticos del Estado democrático”. Dejando fuera
todo sentido sobrenatural, allí el cardenal se lanza a defender la democracia
como mejor sistema garante del derecho nuevo. Sin mencionar una sola vez a
Jesucristo, Ratzinger además prescinde de la ley natural en su
fundamentación, para al fin terminar recurriendo a los “Derechos del
Hombre”. Ya en septiembre de 2000 Ratzinger había tenido un “debate” del
mismo estilo con el filósofo ateo Paolo Flores d’Arcais. Esta adaptación o
aggiornamento continuaría en su labor como sumo pontífice. La Iglesia desde
el concilio no ha cambiado nunca el rumbo hacia el “Nuevo Orden Mundial”.
[256]

Finalmente, ha llegado “la cereza de la torta”, que es –como mencionamos


al pasar- la última encíclica de Francisco, llamada “Fratelli tutti”, la cual
abunda en sabor, olor, color y textura masónicos. El arzobispo Viganò lo dijo
claramente: “Daría la impresión de que fue escrita por un masón”[257] (las
sospechas de que Bergoglio es afiliado a la secta no son infundadas). Y hasta
la Logia masónica de España acompañó con sus aplausos la salida de este
nuevo escrito del Sumo Pontífice. Con este documento los agentes del
globalismo masónico se regocijan, pues parece que los modernistas del
Vaticano se quitasen del todo la máscara (mientras obligan a la población
mundial a ponerse una) para mostrar más claramente su ideología masónica,
en pro de imponer (esa es la palabra) la “fraternidad universal”, basada en la
consigna de la revolución francesa “Libertad, Igualdad y Fraternidad”, que
Francisco se complace en repetir en su escrito. Bergoglio deja en claro en el
capítulo octavo de su indigerible panfleto, que las religiones –y la religión
católica es una más del montón- tienen por objeto el ideal masónico
naturalista de la fraternidad universal, pues titula así el capítulo: LAS
RELIGIONES AL SERVICIO DE LA FRATERNIDAD EN EL MUNDO. El
“Vicario de Cristo” funge más bien como “Vicario de la Masonería y las
Naciones Unidas”, habiendo expulsado a Cristo de esa “fraternidad” utópica,
tan imposible de concebir. La encíclica parece una glosa interminable de la
canción “Imagina” de John Lennon, músico degenerado, desesperado,
izquierdista y blasfemo, que terminó sus días asesinado frente al edificio
donde vivía, antro de satanistas, una canción que, no lo olvidemos, fue
“cantada” por una escandalosa fulana en un acto benéfico organizado por el
Vaticano, a poco de llegar Bergoglio a la silla petrina. También la deplorable
encíclica es una extensa exposición de su video masónico de enero de 2016,
donde los representantes de otros cultos religiosos se alternaban cada uno
recitando ante la cámara un tierno “Creo en el amor”, en una amalgama
mamarrachesca en pos del diálogo y la paz interreligiosa. Por supuesto,
también Francisco retoma lo vertido en el acuerdo de Abu Dhabi, donde
expresara que Dios se complace en la diversidad de religiones. (Recordemos
que ese acuerdo se firmó un 4 de febrero, misma fecha en que dio comienzo la
Conferencia de Yalta en 1945, que dispuso la creación de las Naciones
Unidas. Esta última organización instituyó –para conmemorar el acuerdo de
Abu Dhabi- que el 4 de febrero se festeje oficialmente el “Día internacional de
la Fraternidad Humana”; vemos perfectamente entrelazadas ambas
organizaciones, la ONU y la Iglesia conciliar, en pos del mismo objetivo y
utilizando el mismo lenguaje).
Como si fuera poco, Fratelli tutti habla de las preocupaciones que los
políticos deberían tener en cuenta en esta hora convulsa del mundo. Pero deja
de lado el problema candente, el más grave y que está en el centro de la
agenda de los políticos actuales, los cuales promueven el asesinato masivo de
los más débiles: el aborto. Así escandalizado por semejante omisión, como
por la falta de caridad manifestada en quien no invita a los hombres del
mundo a seguir a Jesucristo, Único por quien se va al Padre que nos hace a
todos hermanos, Viganò demuestra su lucidez corajuda a la vez que su
caridad, porque a estas alturas, ya abandonada toda ortodoxia doctrinal por
parte del papa, va más allá, al fondo del problema: “…creo que más que
preguntarnos por la ortodoxia de este documento tendremos que preguntarnos
cuál es el estado de un alma incapaz de experimentar un arranque de Caridad,
de dejarse abrazar por un rayo divino en la gris monotonía de un sueño
utópico, caduco y cerrado a la gracia de Dios.”[258]
Ya lo decía León XIII a propósito de los masones en su encíclica
Humanum Genus: “Hay que arrancarles su máscara y mostrarlos tal y
como son para que así los evitemos y evitemos sus errores”. Agradezcamos
que los enemigos de la Iglesia se están quitando sus máscaras, seguramente
porque ya no encuentran ninguna fuerte resistencia y nadie se escandaliza.
Mismo Mons. R. H. Benson, en su gran novela apocalíptica “Señor del
Mundo”, ubica allí un papa que condena la posición actual del papa Francisco
(y de los papas conciliares):
“Los hombres, descarriados por los seductores, han imaginado que la unidad de las naciones
era la suprema meta de esta vida, olvidando la palabra del Salvador de que Él no había venido
a traer la paz sino la espada y que a través de muchas tribulaciones nos conviene entrar en el
Reino. Primeramente, pues, se ha de establecer la paz del hombre con Dios, y después seguirá
sola la unidad del hombre con el hombre. Buscad primero dijo Cristo, el Reino de Dios; y
todas estas cosas se os darán por añadidura.
“Primeramente, pues, nosotros condenamos y anatematizamos, una vez más, a todos los que
sostienen lo contrario; y renovamos, una vez más, todas las condenas proferidas por nuestros
Predecesores contra todas aquellas sociedades, organizaciones y ligas que han sido creadas
para la prosecución de una unidad sobre otra base que el cimiento divino; y recordamos a
nuestros hijos de todo el orbe que les está prohibido ingresar o aprobar o ayudar de cualquiera
manera y bajo cualquier pretexto cualesquiera de esos cuerpos, ligas y sociedades
nominalmente designadas en las dichas condenaciones…”[259]
Bien hacen falta hoy palabras fuertes, claras, firmes, como las que
pronunció Monseñor Lefebvre, en la última conferencia espiritual que dio en
su vida, para resumir lo que está pasando: “O bien somos los herederos de la
Iglesia católica, es decir de Quanta Cura, de Pascendi, con todos los papas
hasta antes del Concilio, y la gran mayoría de los obispos de entonces, por el
reino de Nuestro Señor y la salvación de las almas, o bien somos los herederos
de aquellos que se esfuerzan, incluso al precio de una ruptura con la Iglesia y
su doctrina, en admitir los principios de los derechos del hombre, basados
sobre una verdadera apostasía, en vista de obtener una presencia de sirvientes
en el gobierno mundial revolucionario. Porque es eso en el fondo, a fuerza de
decir que ellos están por los Derechos del hombre, por la libertad religiosa, la
democracia y la igualdad de los hombres, ellos tendrán un lugar en el
gobierno mundial, pero será un lugar de sirvientes.”[260]
Retomaremos más adelante el tema del utopismo revolucionario, cuando
nos ocupemos específicamente de la Revolución, recordando oportunamente
la respuesta absoluta que le ha dado la Iglesia Católica, cuando en Roma se
conservaba la buena doctrina.
Nada mejor que terminar con unas palabras del Padre Julio Meinvielle,
quien supo ver con mucha lucidez el desastre que estaba ocurriendo dentro de
la Iglesia:
“Se marcha así rápidamente al culto de la Humanidad y del Hombre, aun dentro de la
Iglesia Católica. El programa masónico, el programa sinárquico, está ya sobradamente
cumplido. La Iglesia ha perdido su osamenta y se ha convertido en un molusco que ahora
puede entrar en la Religión Universal de la Humanidad, junto con el budismo, el
judaísmo y el ateísmo.
No hace falta insistir en que detrás de esta tarea de liquidación de la Iglesia está el Poder
Oculto Mundial que ha logrado hacer efectivo su objetivo de penetración en las más altas
jerarquías de los cuadros eclesiásticos. Judíos, masones y comunistas están operando
desde los puestos-claves de la Iglesia.”[261]
HACIA EL GOBIERNO MUNDIAL

“Gobernar es hacer creer”[262]


NICOLÁS MAQUIAVELO

“El mundo camina con pasos rapidísimos a la constitución de un despotismo,


el más gigantesco y asolador de que haya memoria en los hombres”[263]
JUAN DONOSO CORTÉS

“El mundo civilizado tiende hacia el republicanismo, hacia el gobierno del


pueblo por sus representantes, y nuestra gran República es destinada a servir
de guía de todas las otras. Nuestro Creador prepara el mundo para volverse
en el tiempo oportuno una gran nación que no hablará más que una lengua y
donde los ejércitos y las flotas no serán más necesarios”.[264]
ULYSSES GRANT

“Pues, en los deseos y la expectativa de cualquier desvergonzado se presenta


como inminente la aparición de cierta República Universal que como en
principios fijos se basa en la perfecta igualdad de los hombres y la común
posesión de bienes, y en la cual no habría diferencia alguna de
nacionalidades ni se acataría la autoridad de los padres sobre los hijos, ni la
del poder público sobre los ciudadanos, ni la de Dios sobre los hombres
unidos en sociedad.
Si esto se llevara a cabo no podría menos de haber una secuela de horrores
espantosos; hoy día ya existe esto en una no exigua parte de Europa que los
experimenta y siente. Ya vemos que se pretende producir esa misma situación
en los demás pueblos; y que, por eso, ya existen aquí y allá grandes turbas
revolucionarias porque las excitan el furor y la audacia de unos pocos.”[265]
BENEDICTO XV

“Yo creo que Estados enteros caerán bajo los golpes de las mafias
planetarias; y que, si no es bajo sus golpes, será entre sus manos. Creo en un
devenir-ghetto del mundo, y en un devenir mafia del planeta…Creo en el
desmoronamiento del mundo. Y en una pulverización de los Estados. Y en una
disolución de las viejas y pacíficas naciones. ¿Es que no es mejor?”[266]
BERNARD-HENRI LÉVY

“La estructura que debe saltar es la Nación.”[267]


EDMOND DE ROTHSCHILD

Antes de abordar el problema del llamado “Nuevo Orden Mundial”, y para


tener la más adecuada comprensión de tal asunto, prestemos atención a estas
palabras:
“El naturalismo es más que una herejía: es el anticristianismo en estado puro. La herejía
niega uno o varios dogmas; el naturalismo niega que haya el menor dogma, incluso que pueda
existir uno solo. La herejía altera más o menos lo que Dios ha revelado; el naturalismo niega la
existencia misma de una revelación. De ahí se sigue que el naturalismo tiene por ley
inevitable y por pasión obstinada destronar a Nuestro Señor Jesucristo y expulsarlo del
mundo. Tal será la tarea del Anticristo, y tal es la suprema ambición de Satanás”. (La Royauté
Sociale de Notre Seigneur Jésus-Christ, d’après le Cardinal Pie, de Poitiers)
“El naturalismo […] es la afirmación de la autonomía y de la autosuficiencia de la naturaleza
humana […] Satanás ha sido el primer naturalista (afirmando la autonomía y la autosuficiencia
de la naturaleza angélica) […] Por oposición al reino sobrenatural de Cristo, Satanás establece
su reino naturalista (o anti-sobrenatural) y busca extenderlo por medio de dos organizaciones
visibles: de una parte la nación judía, en tanto que promotora de un mesianismo terrestre y
económico, de otra parte la masonería.
“Apresurémonos a señalar acá que no es cuestión de suscitar el antisemitismo, que es contrario
a la caridad cristiana, sino que se trata de oponer una sólida resistencia al espíritu anti-
sobrenatural del judaísmo y de la masonería. El autor está interesado en que sea establecida
una neta distinción entre el odio de la nación judía, que es el antisemitismo, y la oposición al
naturalismo judío y masónico. Los católicos deben llevar esta oposición de manera sobre todo
positiva, reconociendo a titulo no solamente individual, sino también social los derechos de la
Realeza sobrenatural de Cristo y de Su Iglesia, así como actuando políticamente para hacer
reconocer esos derechos tanto en los Estados como en la vida pública” (Civiltà Cattolica, 1°
Marzo 1947)[268]
Ninguna de las acciones, proyectos, planes y conspiraciones para formar
un gobierno mundial, se entiende sino a partir del objetivo último, que es una
motivación de origen satánico. Quieren expulsar a Cristo del mundo, borrar
todo resto de lo sobrenatural, rehacer el mundo sin Dios, colocando en su
lugar al hombre (el gnóstico). El Padre Fahey escribía su libro en 1947, y si
bien la cita del periódico de los jesuitas no menciona al protestantismo como
factor o agente del establecimiento del reinado del naturalismo (se entiende
puesto que el protestantismo ha sido vehiculizado por los otros dos poderes),
hoy podría decirse que hay un tercer agente de la mayor importancia, y es la
“Iglesia conciliar”, surgida de la conspiración triunfante en el Vaticano II, y
que está llevando a la Iglesia católica –en su estructura oficial- a convertirse
en protestante. De allí que en el capítulo anterior nos hayamos ocupado de
ella, sin dudas principal agente puesto que ha desecado las fuentes de las
gracias pregonando una religión naturalista, de manera que ya no combate por
el Reinado de Cristo, sino en su contra. Así es como también promueve un
nuevo “orden” mundial.
También resulta increíblemente actual la alocución del papa Benedicto XV
arriba citada, cuando atendemos al programa que se predica desde el “Foro
Económico Mundial” y la “Agenda 2030” de la ONU. Y aunque haya teóricos
que quieran negar la vigencia del comunismo (lo admitimos si se trata en su
modelo “soviético”) y sólo hablen de “neo-liberalismo”, estamos asistiendo a
los intentos de instalación de la etapa final de la Revolución, cuya mentalidad
ha triunfado en el mundo entero. Neo-liberalismo y Marxismo se funden en
las élites a través de lo que les es común. Vamos a explicarlo con estas
palabras del profesor Calderón Bouchet:
“Muchos marxistas creen o fingen creer que el Manifiesto comunista es un vigoroso análisis
socio-político de las condiciones del mundo occidental a mediados del siglo pasado, análisis
hecho con todo rigor científico a partir de la estructura económica de la sociedad capitalista.
Nada más falso. Si algo convierte al Manifiesto en un libro de proyección universal es el
valor decisivo, casi esjatológico que asume en él lo económico, hasta tal punto, que deja de
ser económico propiamente tal y se convierte en principio explicativo de toda la
realidad”. [269]
Lo económico ha absorbido todas las esferas de la sociedad para
finalmente asumir un control totalitario –sin necesidad de violencia explícita-
a través ahora de la total digitalización y la inteligencia artificial (IA) que, en
la mente de los tecnócratas, será determinante de absolutamente todo. Es una
“visión religiosa por su carácter total y terminante y de ningún modo adscripta
a un nivel de observaciones parciales, como sería el punto de vista económico,
político o social”[270]. Ahí vemos que el sueño del “Gran Reset” y la “Agenda
2030” no son otra cosa que una visión totalitaria y absoluta que propone
“empezar todo de nuevo”[271]. ¿No dice el Manifiesto Comunista que “los
comunistas proclaman abiertamente que solo pueden lograrse sus objetivos
por el derrocamiento violento de todo el orden social anterior”? El programa
de los globalistas que ellos mismos a partir de la “pandemia” se han
encargado de dar a conocer, explicita que quieren acabar con todo el orden
social anterior, y si bien no mencionan la violencia (son “democráticos”,
claro), ¿no han violentado a los ciudadanos del mundo, con una excusa
sanitaria? El sueño dorado comunista del control total sobre la población,
para construir su utopía, se da de la mano con el capitalismo mejorado y sin
riesgos. No por nada Klaus Schwab dice haberse inspirado en el izquierdista
obispo Helder Cámara y Francisco, promotor de la marxista “Teología de la
liberación” a su vez promueve el “Capitalismo inclusivo” de la mano de la
familia Rothschild. Se trata de establecer al fin la República universal
igualitaria (con algunos más “iguales” que otros, por supuesto). Ese
igualitarismo panteísta-comunista debe ser alcanzado ya no por el arte de la
fuerza (violencia) sino por el control tecnológico. Socialismo y Capitalismo
estrechan sus sucias manos, en busca de concretar su “Gran Hermano”.
Entonces, el Gobierno Mundial no es otra cosa que el viejo proyecto
revolucionario (satánico) que busca reconstruir la Torre de Babel sobre las
ruinas de la cristiandad. Más aún, rehacer el mismo Génesis. “La revolución
es un hecho histórico universal –afirma Calderón Bouchet- porque así lo exige
su concepto de la realidad, de la historia y del hombre mismo”[272]. Nada
puede quedar fuera de la Revolución.
La autora irlandesa Deirdre Manifold señala que “La técnica actual para
llevarnos al NUEVO ORDEN MUNDIAL, o “1984” de Orwell, es la
“Administración por las crisis”. La técnica opera del siguiente modo[273]:
1. La Élite del Poder inventa y crea una crisis, o encuentra una existente;
2. Agita fuertemente la opinión sobre la crisis;
3. Refiriéndose siempre a personalidades intelectuales de renombre mundial,
éstas proponen su solución a la crisis.
Esta solución es concebida de manera de alcanzar al menos uno de los tres
objetivos siguientes:
- a) aclimatar la opinión a la necesidad de un Gobierno Mundial, y
- b) permitir por la crisis iniciar o proseguir el establecimiento de los
mecanismos que serán utilizados en ese Nuevo Orden Mundial, mecanismos
que pueden ser legislativos, institucionales, económicos u otros…, y/o
- c) facilitar y contribuir ya efectivamente por la crisis a la destrucción del
sistema actual de los Estados-nacionales.[274]
Esta crisis y esta solución es la que se nos está imponiendo en estos días
aciagos que vivimos. De otro modo lo resumía alguien, antes del inicio de la
Segunda Guerra Mundial:
“Si los hombres no saben de antemano establecer ese Gobierno Internacional, que solo podría
evitar la futura gran guerra, él será instituido de oficio inmediatamente después de ésta, porque
los Estados serán talmente arruinados, debilitados en sus situaciones financiera y demográfica,
que ellos no podrán más levantarse por sus propios medios. Instintivamente, ellos buscarán
refugiarse bajo la égida de una Potencia imaginaria para implorar ayuda y protección. Eso será
el colapso de los nacionalismos”
(A.J. Pellat, Société des Nations et Gouvernement International, Tunis, 1938, p.9)[275]
Esa Guerra de que allí se hablaba dio a luz a las Naciones Unidas. Y, en
consecuencia, redujo extremadamente el poder de los nacionalismos.
Actualmente vivimos la que parece ser la guerra más astuta y camuflada de la
historia, que está llevando al colapso a los Estados nacionales y procurando
acabar con todo sentimiento patriótico o nacionalista. Pero no sólo eso, sino
aún con el hombre mismo, tal cual Dios lo creó, con la pretensión de dejar,
tras un masivo exterminio –da escalofríos pensar esto- un resto de “insectos”
deshumanizados, de esclavos “voluntarios”, a merced de los “trans-humanos”
que pretenden dotarse de poderes superiores –“seréis como dioses”- gracias al
desarrollo tecnológico ultra sofisticado. En definitiva, una horrorosa fantasía
de “ciencia-ficción” que nos llevaría a la paradisíaca “Agenda 2030”, que es
el proyecto de globalización total en base a un nuevo paradigma del ser
humano y de la vida sobre la tierra, una sociedad tecnolátrica de inspiración
luciferina.[276]
Ahora nos es dado comprobar que el insólito confinamiento mundial
impuesto en estos tiempos por el llamado “coronavirus”[277], por el cual los
gobiernos del mundo han suprimido las libertades individuales en nombre de
una supuesta devastadora amenaza a la salud de los habitantes (que no ha sido
sino creada mediáticamente con el objeto de generar pánico en la población),
está demostrando cómo los poderes de la Sinagoga de Satanás o Contra-
Iglesia[278] se coordinan para dar otro paso importante hacia la imposición de
su pretendida y camuflada tiranía mundial comunista (con otro nombre, por
supuesto), de la que nos advirtiera el mensaje de la Virgen en Fátima. Como
afirma Gil de la Pisa Antolín[279], “han empezado la fase de pruebas
preparatorias antes del “ataque final al OBJETIVO”, que en este caso se
llama: tiranía absoluta mundial, mientras pulen y sincronizan las estructuras
preparadas lentamente a lo largo de los siglos, pero a velocidad supersónica
desde la victoria Aliada de 1945. He visto nacer todas las
últimas; ONU o “UNO” —United Nations Organization--, UNESCO,
Círculos Bilderberg, Proclamación de los Derechos Humanos –1945—Estado
de Israel – 1948- DESCOLONIZACIÓN,…etc. Y les está saliendo redondo
este primer ensayo global del método definitivo que utilizarán… al parecer
“silencioso” sin ruidos y sin alarmar… A mi entender la prueba está siendo un
éxito indiscutible y la mejor prueba es que el pueblo lo va a digerir fácilmente.
Nadie se entera de lo que les están preparando y les permitirá adueñarse del
mundo sin excesivo esfuerzo ni grandes costes en el asalto final. ¡Insuperable
a primera vista!: ¡con un simple “virus” han paralizado el Mundo
Entero!, cuando han querido. ¿Hay quien dé más?”.[280]
Cuando hoy se habla de “conspiración”, enseguida mentes trémulas y
conformistas (¡incluso entre católicos “formados”!) alzan sus voces de alarma
para convertir la palabra en un epíteto muy socorrido y malsonante, arrojado
contra quien ha osado sacarla a la luz: “conspiracionista” o aún
“conspiranoico”, les parece a éstos una mejor forma de identificar a quien
pone en tela de juicio un relato oficial que hace agua por todas partes y es
imposible de sostener. Parece que la antigua palabra “fascista” ha pasado de
moda, y ahora viene a ser sustituida por esta nueva figura de “fanatismo”:
fanático sería quien se atreve a negar o cuestionar el discurso “democrático” u
“oficial” de las “autoridades” que es in-cues-tio-na-ble. Figuras y teorías
estrafalarias, desde luego, se suman desde la marginalidad internáutica –las
más de las veces a designio y bien financiadas- para dar entidad a los
impugnadores de toda investigación que hable de una “conspiración”,
contribuyendo a realizar una amalgama donde entra de todo, porque por
supuesto, hay conspiranoicos, reptilianos, terraplanistas y muchos otros que,
gracias a la Internet, sobreviven a todo. Sería mejor “navegar” con mucho
cuidado y prudencia para evitar todo extremo, ya sea el de la credulidad
conformista, como el de la credulidad inconformista, el primero creyendo
todo lo que el establishment intenta meternos en la cabeza a través de los mass
media con un discurso unívoco y asfixiante, el segundo creyendo todo lo que
cualquier blogger o youtubber afirma sin aportar las pruebas que sostengan
sus categóricas conclusiones[281]. Pensar y argumentar a partir de premisas
verdaderas, de bases ciertas, de datos concretos, de hechos comprobados y de
un cierto conocimiento de la historia, y todo eso regido por la prudencia, no le
haría daño a nadie.[282]
La definición de “conspirar” dada por el diccionario de la RAE, “Dicho de
varias personas: unirse contra un superior o soberano / Unirse contra un
particular para hacerle daño”, puede verificarse sin dificultades en los hechos
que ocupan hoy las noticias de la “pandemia”. En tanto que complot se define
como conjuración o conspiración de carácter político o social. Le Petit
Larousse illustré francés de 1931 era más extenso: “resoluciones concertadas
en común y secretamente –por sociedades de influencia- con un propósito
culpable”. Hombres ilustres de la Iglesia han sabido denunciar con amplitud
de fundamentos sólidos la conjuración contra la Iglesia católica, desde
Monseñor Delassus hasta Monseñor Lefebvre, para no hablar de San Agustín
y su “Ciudad de Dios”. El Arzobispo Lefebvre se hizo eco de las denuncias de
las conspiraciones de la Alta-Venta de los Carbonari de 1820 a 1846 y habló
en detalle del golpe de estado producido en el Vaticano II. En su libro “Le
destronaron” escribió: “Si los papas han pedido que sean publicados esos
documentos, es para que los fieles conozcan la conjuración urdida contra
la Iglesia por las sociedades secretas, que conozcan el plan y estén
protegidos contra una posible realización”. Acerca del “complotismo” y
“denunciando la « táctica del Dragón en los tiempos modernos, que suscita
sociedades ocultas, verdaderas contra-sociedades que se infiltran como un
virus en las sociedades santas para desnaturalizarlas », el Padre Calmel decía:
"Los cristianos que lo reciben con una sonrisa indulgente cuando usted
evoca las sociedades secretas y sus proyectos de subversión mundial,
muestran sobre todo que ellos tienen una idea muy corta de la malicia del
demonio y de sus métodos de combate. No es porque ciertas obras sobre
las sociedades secretas testimonien un simplismo que aflige, que es
razonable y cristiano tener a estas sociedades como de cantidad
despreciable, cercana a cero".[283]
Recordemos además que en momentos de preparación del Concilio,
Monseñor de Castro Mayer pidió que el Concilio “denuncie la existencia de
una conjuración contra la ciudad de Dios” estimando incluso que “la
formación del clero debería tender en primer lugar a engendrar
sacerdotes combativos respecto de la conjuración anticristiana”.[284]
Pero dediquemos un momento más a este tema, hoy puesto en el centro de
la escena por muchos que se están dando cuenta de que algo muy anormal
sucede en todo el mundo, con el asunto de la “Pandemia Covid-19”.
Inspirado en el libro de Epiphanius Maçonnerie et sectes secrètes: le côté
caché de l’histoire (Versailles, Publications du Courrier de Rome, 1999 y
2005), Daniel Jacob dice:
“Según parece, habría una “teoría de la conspiración”.
Ha sido sin embargo una constante de la historia hasta el presente que el poder gobernante
luchaba contra los conspiradores. Aquellos que no eran bastante desconfiados podían pagarlo
con su vida -así por ejemplo César. Hoy no se investiga más a los conspiradores sino que se
denuncia a los conspiracionistas, es decir los adeptos de la “teoría de la conspiración”. Esta
inversión sorprendente debería hacernos reflexionar.
Pero, ¿qué es lo que nuestros adversarios entienden por el término “conspiracionista”?
Un comentador de la prensa oficial lo ha definido como alguien que insinúa la duda en sus
conciudadanos, acerca de las verdades reconocidas, haciendo preguntas a las cuales es incapaz
de responder. Comprendemos entre líneas que el reproche hecho acá al “conspiracionista” es
de turbar un cierto consenso social, construido sobre verdades “reveladas” no discutibles,
protegidas por los medias y que juegan el rol de cimiento ideológico y de motor de
transformación de las sociedades occidentales modernas. Esas personas que estigmatizan así a
los “conspiracionistas” son sin embargo librepensadores, admiradores de las pretendidas luces
del siglo 18, proclamando los derechos de la razón frente a todos los dogmas. Nuestros
adversarios ciertamente no están exentos de contradicción.
La Revelación permite sin embargo concluir fácilmente que la existencia de una conspiración
contra la humanidad no sale de una simple teoría o de una construcción mental, sino de una
realidad.
Es suficiente para convencerse de ello leer lo que nos enseña la Escritura sobre las
circunstancias de la caída del primer hombre. Ahí descubrimos la conspiración de Satanás
contra Dios y contra la humanidad que ha hecho por odio a Dios. Esa conspiración había
triunfado en apariencia pero Nuestro Señor nos ha liberado. Satanás sin embargo no ha
abandonado. Él continúa conspirando contra la humanidad, porque su odio angélico no está
sujeto a variación: es inextinguible. […]
Bien entendido, no se trata de pretender que las sociedades secretas explican el conjunto de la
historia de la humanidad. La historia no puede sin embargo comprenderse más que a la luz de
esta lucha entre Nuestro Señor y Satanás, como lo ha mostrado muy bien Dom Guéranger en
su Teología de la historia. Ella no puede explicarse bien, sobre todo desde la Revolución
llamada francesa, sin tener en cuenta la acción de esas sociedades.”[285]
Pensemos también en lo que ocurrió con el “11-S”, el derribo de las Torres
Gemelas de Nueva York. En cuanto empezaron a advertirse contradicciones
en el relato oficial, y claros indicios de que las cosas no habían ocurrido como
afirmaba la gran prensa mundial, surgieron “teorías de la conspiración”, o
simplemente la búsqueda de establecer la verdad. De inmediato se
menospreció a los cuestionadores por tratarse de meros “conspiranoicos”.
Pero, como explica el autor de un notable libro sobre ese tema,
“Hace ya muchos años Walter Lippman llamó a esto “demostración por estereotipo” que es
una forma de ganar un debate sin tener que aportar datos ni pruebas.
El primer paso es crear el tópico. Se crea un estereotipo de lo que es un “teórico de la
conspiración” y se promueve eso como representación de lo que el resto de integrantes del
grupo piensan. El truco consiste en asociar todo tipo de desinformación y teorías ridículas
ajenas junto a las teorías serias, no solo para confundir a posibles investigadores sino también
para caricaturizar a los que proponen conspiraciones en base a los hechos. Esencialmente logra
que la TV diga “así son los teóricos de la conspiración”, locos de remate que creen que la
NASA fingió los alunizajes para ganar a los rusos la Carrera Espacial[286]…o que Elvis Presley
no está muerto.
Este tipo de reflexión sobre cómo percibimos la realidad y cómo influyen los medios en
nosotros lleva muchos años y, evidentemente, las tácticas se han ido perfeccionando.” [287]

Por otro lado, como señala nuestro autor siguiendo al profesor James
Fetzer, la palabra “teoría” “puede usarse en el sentido débil de “especulación”,
“conjetura” o “suposición”, para denigrar una versión u otra por razones
políticas o ideológicas sin reconocer que “teoría” también puede usarse en el
sentido más fuerte de “hipótesis empíricamente comprobable y
explicativa”. Así, en sentido “fuerte” puede hablarse, por ejemplo, de la teoría
de Newton de la gravitación o la teoría de Einstein sobre la relatividad. El
truco psicológico es hablar como si todas las “teorías” fueran conjeturas, y
ninguna de ellas debiera ser considerada seriamente. Sin embargo, varios
casos diferentes pueden presentar varios problemas diferentes”.[288]
Si se habla de conspiración –o conspiraciones- hay que hablar de quienes
conspiran. Pues bien, se trata de las sociedades secretas. El Dictionnaire de la
Langue française de Littré da esta definición: «Société secrète, association de
conspirateurs», Sociedad secreta, asociación de conspiradores. Emile Littré (1801-1881), era un
masón que sabía bien de lo que hablaba. Por su parte Jacques Bordiot, especialista en el tema, ofrece la
siguiente definición: “Sociedad secreta: cualquier asociación, sea cual sea su importancia numérica, que
comprende una "iniciación", ritos simbólicos, una jerarquía más o menos oculta, reuniones estrictamente
reservadas para sus afiliados de las cuales el secreto de las deliberaciones está cubierto por juramento”.
[289]
Todas estas sociedades secretas –como explica el autor citado- 1) mantienen una actividad política,
2) más allá de los gobiernos buscan dominar el mundo, 3) están ligadas a un centro común para recibir
una instrucción común, 4) actúan por intermedio de asociaciones satélites, muchas veces “opuestas”, 5)
lo cual les permite conservar una máscara de “apoliticismo”6) para ejercer su influencia cualquiera sea
el partido político que esté en el poder.[290]

Dicho todo esto, si la al parecer falsa pandemia de Covid-19 (decimos esto


siguiendo a muchos autorizados y prestigiosos científicos y profesionales de
la salud que así lo prueban en base a estudios, documentos e informes
estadísticos por el momento no rebatidos)[291] surgió y se difundió a partir de
una conspiración en sí, no lo establecemos porque aún –hasta donde hemos
podido investigar- no está fehacientemente probada la forma en que esto ha
podido ocurrir (siempre hay oscuridades en el origen de todo crimen, pero hay
cada vez más pistas e indicios que van armando el rompecabezas y más datos
que van saliendo a la luz, que llevan a desconfiar de casi todo el relato
oficial), pero sí es claro el hecho de que ha concitado sobre la mayoría de los
países una acción muy efectiva y coordinada para realizar lo que llaman “Gran
Reseteo”, que no sería otra cosa que el establecimiento de una dictadura
mundial para fortalecer la perenne conspiración que contra el cristianismo han
trazado los arquitectos del “Nuevo Orden Mundial”[292] que tiende a crear la
sociedad propicia donde ha de reinar –brevemente- el Anticristo. Todo eso es
perfectamente deliberado y coordinado. Esta súbita coordinación ha
funcionado muy bien y no pudo haber sido orquestada sino por un conjunto de
sociedades secretas –o no tanto- que ya tenían bajo su influencia a los
gobiernos y los mass-media de prácticamente todo el mundo. Así rápidamente
se ha impuesto el pensamiento único y “políticamente correcto”. Sin embargo,
los objetivos disimulados bajo la máscara de la bondad sanitaria, son cada vez
más difíciles de sostener, y gracias a la Internet voces disidentes y contrarias
se han hecho oír.
El engaño es cada vez más difícil de sostener. Se sabe que la Organización
Mundial de la Salud (OMS) desde un comienzo ha sido un organismo que
promueve la reducción de la población mundial, bajo el eufemismo
“planificación familiar”, y trabaja desde los años ’70 en la investigación de
vacunas contra la fertilidad. Nada nuevo desde que se ha conocido el
Memorándum 200 también llamado “Informe Kissinger” de 1974[293] (ya los
Rockefeller trabajaban en una política eugenésica desde principios del siglo
XX). Además la OMS está presidida por un ex funcionario de un gobierno
comunista, que para colmo ni siquiera es médico, y fue llevado a su sitial
merced a la influencia de China, país que, luego de la retirada de los [Link].
es el que mayor influencia y financiamiento aporta a la OMS. En definitiva, la
OMS está controlada y sirve en funciones para globalistas genocidas como
Bill Gates y el imperio comunista de China. Y todavía la gran prensa nos dice
que debemos confiar en la OMS. ¡Y toda la izquierda del mundo, por
supuesto, apoya las medidas del confinamiento, la mascarilla y el relato oficial
al cien por ciento! Eso solo bastaría para entender lo podrido que esconde la
famosa “pandemia”, que en definitiva, ha posibilitado a los gobiernos
“democráticos” el tomar medidas propias de los más represivos regímenes
comunistas.
El “Gran Reseteo”, es decir, el “Gran Reinicio” es la mayor obra diabólica
a nivel mundial de todos los tiempos, pues los medios tecnológicos le han
dado el poder a la Contra-Iglesia para manipular a voluntad –hasta donde Dios
se lo permita, por supuesto- a las masas, realizando un experimento de
ingeniería social a escala global que no tiene precedentes. Todo bajo la
consigna de un benigno e igualitario renacer “verde”, es decir, ecológico y
sustentable. Sería la etapa final de la globalización hacia un socialismo
tecnocrático. La creación de un nuevo hombre, el “transhumano”.
El precio a pagar sería, por supuesto, el exterminio de gran parte de la
población mundial que sería un estorbo para estos planes, gente innecesaria,
inútil y amenazante para el entorno “ecológico” del planeta. Lo estamos
viendo con el ensayo e imposición –en casi todo el mundo- de las
“vacunas”[294]. Veamos estas declaraciones, que no son sólo manifestaciones
de deseos sino el objetivo de los proyectos que la élite mundial promueve:
“Para estabilizar la población mundial, debemos eliminar a 350.000 personas por día. Es
horrible decirlo, pero igual de malo es no decirlo.
John Maynard Keynes (1883-1946), Revista de Eugenesia (1946)
[…] Ya sea que ocurra por un capricho de la naturaleza o de la mano de un terrorista, los
epidemiólogos dicen que un patógeno en el aire que se mueve rápidamente podría matar a
más de 30 millones de personas en menos de un año. Y dicen que existe una probabilidad
razonable de que el mundo experimente un brote en los próximos 10 a 15 años.
Bill Gates, Conferencia de Seguridad, Múnich (2017)

Explica un autor que, desde la perspectiva de la élite mundial,


“…el planeta debe dirigirse a un mundo más verde, más inteligente y más justo. Si estas
entidades que dictan la política económica mundial anuncian el cambio de paradigma, nos
debemos preparar para adaptarnos al nuevo sistema caracterizado por la digitalización de todas
las actividades económicas y sociales.
La transición del sistema estará marcada por la aplicación de diversas tecnologías en los
procesos productivos, las relaciones laborales, la interacción familiar, la obtención de los
servicios públicos y las transacciones comerciales, donde será común el uso de la inteligencia
artificial, la computación cuántica, el blockchain –o cadena de bloques–, el big data, la
comunicación 5G, los vehículos eléctricos, los robots, la ciberseguridad y la conectividad
ubicua. Algunas de estas tecnologías fueron representadas en la portada de The Economist con
letras aleatorias organizadas de forma decreciente, cual archivos en lenguaje binario
representando un crucigrama que contiene un mensaje encriptado, sólo para lectura exclusiva
de los que conocen el código fuente del programa antivirus; en este sentido, las corporaciones
privadas que financian a la Organización Mundial de la Salud pretenden instalarlo, de forma
masiva, a los usuarios que acepten los certificados digitales con los que podrán mantenerse
vigentes en la red de información global. Los que se nieguen, serán deshabilitados y
formateados del sistema por considerarlos virus dañinos a la operación del programa. En los
próximos años, la multitud de versiones del software de cada individuo será estandarizada,
eliminando, de forma paulatina, versiones caducas de personas inmunodeprimidas, con las
actualizaciones eugenésicas de microchips, hasta dejar sólo aquellas versiones más aptas para
la prevalencia de la Nueva Normalidad Ecosocial que requiere un número limitado de técnicos
de mantenimiento con el menor consumo de energía biológica.
La sustentabilidad es el nuevo paradigma económico que limitará las relaciones y la movilidad
de usuarios por considerarlos potencialmente destructivos. Estos individuos serán aislados de
manera legal, condenados a sobrevivir marginados pero monitoreados por la omnipresente red
de vigilancia masiva e invasiva. La nueva sociedad, erigida en los parámetros de la
sustentabilidad neomaltusiana, tendrá un mundo de realidad aumentada con avatares
holográficos. Con ello, las élites podrán socializar, mientras que la mayoría será discriminada
por su supuesta condición viral hacia la naturaleza. También será excluida del disfrute de
entornos sociales y lugares naturales de recreación masiva a la cual sólo tendrán acceso
quienes puedan pagar el impuesto global ecológico. Con dichas políticas, se aplanará la curva
de crecimiento poblacional de la especie humana en el planeta, la cual, los demógrafos de la
Organización de Naciones Unidas, consideran nociva para los ecosistemas terrestres.”[295]

Un resumen del plan del “Nuevo Orden Mundial” es el siguiente:


"El plan de la fundación del ‘Nuevo Orden Mundial’ será ejecutado por pasos:
1. La creación de un nuevo orden económico internacional (One global finance system).
2. Restricción de toda la influencia nacional en favor de un gobierno mundial dictatorial.
3. El control completo sobre todos los suministros de alimento a cargo de una ‘autoridad
alimentaria mundial’.
4. El control completo sobre toda materia prima y recursos naturales de petróleo y gas.
5. La creación de una red demografica social que conecte todos los aspectos de la vida diaria a
través del uso de las computadoras.
6. La introducción de una moneda mundial después de una crisis económica.
7. La creación de un ejército mundial por la combinación del ejército estadounidense, la OTAN
y todos los otros ejércitos occidentales.
8. Un período corto de la anarquía. Razón para destruir y eliminar con mano dura a los
indeseables, oponentes, et cetera.
9. El establecimiento de un ‘Parlamento mundial internacional‘.
10. El establecimiento de una ‘ciudad capital’ mundial.
11. Fundación del ‘Nuevo Orden Mundial’ bajo el liderazgo de un líder mundial.[296]
El paso que se intenta dar a través de “El Gran Reseteo” es "la completa
integración del hombre y la tecnología. El punto en el que este proceso se
haga irreversible se llama la ‘Gran Transición‘. Es decir, un orden social
controlado por computadoras y otros aparatos tecnológicos muy avanzados.
Los individuos no solo serán controlados todo el tiempo, la “Transición”
marcará el fin del derecho personal a la autodeterminación. Después de esta
transición, ya no es permitido tomar nuestras propias decisiones. Ya no habrá
ninguna opción individual. Se acerca la peor crisis de la historia humana: el
fin de la libertad de los pueblos y también el de la libertad individual."[297]
Nos están arrastrando hacia el objetivo final que es el Estado Mundial
Naturalista, donde se haya borrado toda noción de Dios. O, mejor dicho,
donde en una conjunción panteísta, todo sea Dios, el hombre mismo, hacedor
de sí mismo, integrado a una “Voluntad general” que no admita distorsiones o
disensiones que pongan en peligro esa Unidad, hasta que aparezca el hombre
por encima de todos, el arquetipo del hombre-dios, el supremo representante
de esa mentalidad soberbia, “el Hombre”: el Anticristo.
Ya hace exactamente cien años, el Vicario de Cristo lo advertía:
“El advenimiento de una República Universal, anhelada por todos los peores elementos
de desorden y confiadamente esperados por ellos, es una idea que está madura para su
ejecución. De esta república, basada en los principios de la absoluta igualdad de los
hombres y en la comunidad de las posesiones, estarían proscriptas todas las distinciones
nacionales, ya tampoco serían ya reconocidas la autoridad del padre sobre sus hijos, o el
poder público sobre los ciudadanos, o el de Dios sobre la Sociedad humana. Si estas ideas
se ponen en práctica, inevitablemente vendrá un reinado de terror sin ejemplo. Ya, aun
ahora, una gran parte de Europa está pasando por esa experiencia dolorosa y Nos vemos
que se intenta extender ese terrible estado de cosas a otras regiones”.[298]
La casi absoluta totalidad de la población mundial desconoce todo lo que
se está preparando y sigue sumergida en su vida de fantasía en la que lleva
una existencia cautiva del egoísmo y los placeres, merced al liberalismo
democrático que desde hace décadas le ha sido impuesto, para hacerla “libre”.
Esto no puede sorprendernos, el mundo vive siempre en la oscuridad. Pero sin
dudas es preocupante la ignorancia y falta de reacción de los católicos hasta
ayer esclarecidos, pero que ahora parecen ateridos o temerosos de asomarse a
esta realidad, como si el Cielo no nos hubiese dado la solución y las armas
para el combate y los medios de hacer fructífero el sufrimiento que debemos
padecer, puesto que sin la cruz no hay salvación.
El viejo proyecto de la Contra-Iglesia o Sinagoga de Satanás, siempre bajo
la máscara de la paz y la fraternidad universal, se está concretando en estos
momentos en casi todo el mundo, aunque afortunadamente aún no puede
eliminar todos los obstáculos que se le presentan y le resisten. Sin embargo,
hay que decirlo, la aplicación de los llamados “Protocolos de los Sabios de
Sión” marchan a las mil maravillas. Ya en el lejano 1868 Gougenot de
Mousseaux había denunciado el plan de “un gobierno universal que Judá
propone establecer sobre las ruinas de los estados cristianos judaizados”. Y
como indica Gueydan de Roussel, en 1898 “el marqués de la Tour-Du-Pin ha
visto en esa concentración monstruosa de poder, el triunfo del judío: “El
antiguo régimen bajo su aspecto revolucionario, el cesarismo, será la forma
triunfal del judaísmo”.[299]
Confirmamos estas últimas aserciones en una disyuntiva que ya nos
planteaba el Padre Castellani, la cual está en la misma línea del combate de las
dos ciudades de San Agustín, y es que
“hoy día, todo lo que es internacional, si no es católico, es judío, incluso la francmasonería.
La primera cosa efectivamente internacional que existió en el mundo fue la Iglesia Católica
(“Id, enseñad a todas las gentes... Se hará un solo redil con un pastor solo”). Y las únicas cosas
entrañablemente internacionales que se puedan ver hoy, son católicas, como un congreso
eucarístico, una orden religiosa y la Sede Apostólica del obispo de Roma. Lo que hay es que,
así como el diablo es el monito de Dios, así el espíritu anticristiano, personificado por usted en
la masonería, cuando quiere pontificar, se ve obligado a emplear casullas y ornamentos
sustraídos a la Iglesia. Porque ha de saber usted que este asunto de reunir entre sí a todos los
humanos es un asunto estrictamente religioso; y esta es la clave del problema. El hombre no es
instintivamente cosmopolita: instintivamente, el hombre se enjambra en hordas, en clases, en
razas. Eso es lo que hay de verdad en la teoría sociológica de Durkheim, cuando afirma que lo
religioso es el cimiento de lo social, y que el hombre no es instintivamente social sino porque
es primero instintivamente religioso. Esa tesis exagerada precisa un correctivo, que ya le han
dado el filósofo Bergson y entre nosotros el profesor José María Rosa. Pero es verdad que los
hombres solamente podrán reconocerse como hermanos cuando se reconozcan como hijos de
un mismo Padre que está en los cielos”.[300]
Lo internacional, a partir del siglo XX, es el catolicismo o el comunismo
(utilice el disfraz que utilizare, hoy se llama mundialismo o desarrollo
sustentable). El Padre Castellani sigue teniendo razón. El comunismo, además
de mostrarse como una ideología política, ha sabido presentarse con los
ropajes religiosos del proletariado redentor, del Santo Padre Marx, de su santa
Biblia El Capital, de sus misioneros Castro y Guevara, del santo “incorrupto”
Lenin, etc. Hasta tiene su “guerra santa”[301]. Hoy operan figuras de reemplazo,
prestándose a este juego el mismo papa Francisco, ascendido por los mass
media a figura de referencia mundial de todos los revolucionarios. Es la
Revolución llevada a su máxima potencia, a su paroxismo de terror,
sustentada en los tentáculos del capitalismo de los grandes grupos financieros
internacionales y con una mascarada de justicia y paz sociales.
“El bolchevismo tiene raíz judaica, es mesiánico, anticristiano y profetal, y por tanto está en el
plano religioso. El ateísmo ruso está informado de un oscuro soplo religioso. Es una forma
provisional, representa una etapa, la etapa de la lucha contra las religiones trascendentes. El
mismo es una religión inmanente, la religión del hombre divinizado, el reverso del misterio de
la Encamación, el Misterio de Iniquidad de que habló San Pablo...”[302]
Decía Lenin, el gran ideólogo homicida que lideró la Revolución
bolchevique: “Los Estados Unidos del mundo (y no de Europa)
constituyen la forma estatal de unificación y libertad de las naciones,
forma que nosotros relacionamos con el socialismo, mientras la victoria
completa del comunismo no traiga la desaparición definitiva de todo
Estado, incluido el Estado democrático.”[303] El comunismo no había llegado
sólo para Rusia, sino que debía ir a las naciones del mundo, como un contra-
cristianismo, para constituir un imperio mundial, “los Estados Unidos del
mundo”. Aunque para ello ha sabido mutar convenientemente sus métodos,
pues la Revolución es astutamente maleable a fin de alcanzar sus objetivos.
“El plan sinárquico –dice Pierre Virion- no es el comunismo soviético. Es un
socialismo tecnocrático universalmente planificado, un punto de encuentro al
que Rusia [soviética, en este caso habría que hablar de China] vendría por sí
misma en el caso hipotético de que el gobierno mundial llegare a instaurarse.
Pero su previa acción es juzgada necesaria y también determinante, incluso
complementaria de la política de Nueva York, de la cual el pueblo
norteamericano, debemos decir como ofrenda a la justicia, no comparte la
responsabilidad”[304].
Hans J. Morgenthau expresaba con gran claridad la necesidad que habría
de un gobierno mundial para alcanzar supuestamente la paz, que no se
logrará por “la limitación del ejercicio de la soberanía nacional mediante
obligaciones e instituciones internacionales, sino la transferencia de las
soberanías de las naciones individuales hacia una autoridad mundial, la
que sería tan soberana sobre las naciones individuales como éstas son
soberanas dentro de sus respectivos territorios”[305]
El origen de la filosofía globalista, explica Pierre Hillard[306], viene de un
movimiento religioso talmúdico del judaísmo, vinculado a su vez con la
religión “noáquida”[307]. Los agentes impulsores de esta corriente serían la
masonería, las diversas corrientes revolucionarias surgidas desde 1789, el
comunismo y las diversas entidades internacionales[308]. Figura destacada en el
diseño de este proyecto fue Richard de Coudenhove-Kalergi[309], que creó en
1922 Paneuropa, una especie de sincretismo espiritual-jurídico con el objetivo
de la unificación europea[310], finalmente concretada en la actual Unión
Europea con sede en Bruselas (aunque de “unión” no tenga más que el
nombre).
Un actor preponderante ha sido la aristocracia mercantil británica, que tras
la derrota francesa en América del Norte, y tras la firma del Tratado del 10 de
febrero de 1763, dio pie para afirmarse y crecer, gracias a las inmensas
riquezas de todo tipo provistas por aquel continente, en una poderosa
oligarquía mundial. Tras la derrota de Napoleón en 1815, la Corona Británica
ya no encuentra límites para su expansión. En 1884, surgiría en Gran Bretaña
una institución importante de promoción y construcción de un Gobierno
mundial: la Sociedad Fabiana, socialista y malthusiana, que crearía una élite
de influyentes intelectuales, además de la London School of Economics en
1895, de donde saldrían los principales dirigentes ingleses. Por allí pasarían
figuras de la élite mundial como el ex-presidente de la Comisión Europea, el
italiano Romano Prodi; el presidente John Kennedy; la reina de Dinamarca
Margarita II; Pierre Trudeau, Primer Ministro canadiense; el financista
Georges Soros, etc. Uno de sus principales difusores fue el famoso escritor
H.G. Wells. Los miembros y agentes fabianos colaboraban estrechamente con
el grupo de trabajo de Cecil Rhodes y Lord Milner (este fue el verdadero
redactor de la Declaración Balfour, que otorgaba Palestina a los judíos
sionistas). Han realizado desde entonces un lento pero constante trabajo en
pos de lograr un gobierno mundial.
Por otro lado, es conocida la afirmación del 17 de febrero de 1950 de
James Paul Warburg,[311] declarando ante el Comité de Relaciones Exteriores
del Senado de los Estados Unidos:
“El único interrogante de nuestro tiempo no es si el Gobierno Mundial será alcanzado o
no, sino si será alcanzado pacíficamente o con violencia. Se quiera o no, tendremos
gobierno mundial. La única pregunta es si el Gobierno Mundial será alcanzado a través
de la conquista o por el consentimiento”[312]
Desde los años 1960 los globalistas han decidido –porque han podido-
avanzar hacia su viejo sueño de Mesianismo moderno, como lo llama Jacques
Bordiot:
“El “sistema mundial de hegemonía financiera en las manos de algunos individuos capaces de
dominar la política de cada país y la economía mundial entera” de que habla el Prof. Quigley
está en marcha. Ese sistema está dirigido por un pequeño número de organizaciones: el grupo
Bilderberg en sus asambleas secretas bianuales, la Pilgrim Society, asociación muy cerrada que
tiene por objetivo confeso la creación de un impero anglosajón, la Banca de Reglamentos
Internacionales, agrupamiento privado de presidentes de bancos centrales que se reúnen todos
los meses en Bale (Suiza), y el Conceil of Foreign Relations (C.F.R.) de New York, del cual los
1.400 miembros se cuentan entre las potencias financieras, económicas y políticas de los
Estados Unidos al cual han pertenecido, desde su fundación en 1919 por los financieros
internacionales, Jacob Schiff y Paul Warburg, casi todos los presidentes de Estados Unidos,
Franklin D. Roosevelt, John F. Kennedy, L. B. Johnson, Richard Nixon y buen número de
miembros de su entorno (Henry A. Kissinger) y de su administración.
Su objetivo, ellos lo han develado en una intensa campaña en 1961, bajo el eslogan “Un
gobierno mundial o la bomba”. Paralelamente, se debe constatar los esfuerzos de la
Masonería, de los B’nai B’rith en particular para la institución de una religión universal.
El objetivo es claro: un gobierno mundial por un ecumenismo democrático y una hegemonía
financiera: es el viejo sueño del mesianismo judío, lo que no sorprenderá a nuestros
lectores.”[313]
Aunque a pesar de todos sus esfuerzos combinados y persistentes, a esta
gente filantrópica que tanto amor tiene a la humanidad, los planes se le están
demorando más de lo que tenían previsto, ya que decía en 1975 Saúl H.
Mendlowitz, director del “Proyecto de Modelo para un Orden Mundial” y
miembro del “Council on Foreign Relations” (C.F.R.) (Consejo de Relaciones
Exteriores), el “Politburo” del capitalismo situado en Nueva York:
“La cuestión de saber si habrá o no un gobierno mundial de acá al año 2000 no se plantea más.
En mi opinión las cuestiones que nos debemos (por el contrario) poner son: ¿Cómo eso
ocurrirá? ¿Por un cataclismo, un movimiento, un proyecto más o menos racional y ese
gobierno tendrá un carácter totalitario, benévolamente elitista o participativo?”[314]
Al fin, el año 2000 ya pasó hace dos décadas. No obstante la “crisis
pandémica” parece la oportunidad más grande que han tenido para avanzar –
que no concretar- sus planes de dominación mundial. Estamos pues entrando a
una de las etapas finales de ese plan de conquista mundial del mundo o
globalización, motorizada por superbillonarios como Soros, Rothschild,
Gates, Rockefeller, u organizaciones como la Masonería, ONU, Council on
Foreing Relations, Comisión Trilateral, Fabian Society, World Economic
Forum, Royal Institute of International Affairs, Club de Roma, OMS,
UNESCO, Club Bilderberg, las logias insertas en el Vaticano, las Fundaciones
“think-thank” y todos los que se mueven en las sombras (el poder en las
sombras que coloca a sus hombres de paja en la consideración pública, y que
constituye una inmensa red interconectada).
Los Estados democráticos, completamente desprestigiados, se vuelven
totalitarios pero a la vez desaparecen pues están en manos privadas, y los
presidentes no gobiernan sino que se limitan a vigilar y controlar a la
población confinada y sin derechos, cumpliendo las órdenes de sus mandantes
fuera del país. Los organismos internacionales imponen sus órdenes (y sus
créditos impagables) y los Estados esclavizados por la usurocracia obedecen
ciegamente. ¿Hay que recordar que han sido los plutócratas internacionales
los que han financiado y facilitado su obra criminal a Marx, Lenin y todas las
revoluciones comunistas alrededor del mundo?[315]
Hace mucho tiempo que el filósofo católico Jordán Bruno Genta,
asesinado por la guerrilla marxista, había sabido explicar exactamente lo que
pasaba, más allá de la abrumadora propaganda marxista[316]:
“La perfecta coincidencia entre capitalismo liberal y socialismo marxista, explica la
coexistencia pacífica y el pluralismo ideológico que se proclama oficialmente en la actualidad;
pero nada puede ilustrar mejor las dos caras de la misma moneda falsa, como la confrontación
gráfica del programa marxista con el que expuso el plutócrata Rathenau en sus dos obras: “In
days to come” (1917) y “The new economy” (1918):

Podemos ir más lejos para ver qué era lo que estaba proponiendo
Rathenau[317], en consonancia con las ideas del terror marxista por entonces en
efervescencia en Rusia y Alemania:
“Citemos, a este propósito, un texto de Benoist-Mechin extraído de su “Armee Allemande”,
acerca de las ideas políticas del judío Rathenau, financiero y hombre de Estado alemán que
pagó con su vida, en 1922, el haber querido arrastrar a Alemania por un camino contrario a su
vocación.
“Suprimidas las naciones, las fronteras, los ejércitos, la economía debe liquidar todos esos
vestigios del pasado, ya que la industria es el primer paso hacia los tiempos futuros.
Suprimidas la herencia, la riqueza, las diferencias de clase, ya que debe abrirse camino una
reglamentación de la propiedad por el Estado, para la igualación de las fortunas. Suprimidas la
patria, el poder, la cultura, todos esas bienes que no justifican el estado de violencia y de
asesinato en que se halla sumergido el universo en su nombre, lo mismo en tiempos de paz que
en época de guerra. Un orden nuevo debe substituir a la anarquía milenaria. Las naciones
deben convertirse en sociedades anónimas cuyo eventual objetivo será el de “satisfacer
ampliamente las necesidades del individuo”, donde la propiedad estará “completamente
despersonalizada”, y donde las colectividades humanas obedecerán a una autoridad
superior “más poderosa que todos los poderes ejecutivos, puesto que dispondrá de la
administración económica del mundo”.[318]
Ni más ni menos que el plan globalista que se está intentando llevar a cabo
en estos momentos.
El Padre Julio Meinvielle ha sabido explicar muy bien todo el proceso de
destrucción de la civilización cristiana:
“La Revolución Mundial es el proceso de destrucción de la civilización cristiana que se inicia
hace siglos con el Renacimiento. Proceso de destrucción del orden social erigido en torno de
Dios y de Jesucristo y de construcción de la Ciudad del hombre, del Humanismo. Se inicia en
el Renacimiento, porque sólo entonces y no antes los hombres de la Iglesia toman contacto, en
cierto modo oficial, con el libro secreto inspirador del judaísmo –La Cábala-, lo cual implica la
construcción de una Humanidad Cabalística en sustitución de la Humanidad Cristiana. Esto
significa que el proceso del mundo moderno, o de la Revolución Mundial es al mismo tiempo
el de la judaización de los pueblos. Y la erección de la Ciudad del hombre es, por lo mismo, la
erección de un mundo en glorificación del judío, ya que sólo a este le corresponde en la
tradición talmúdico-cabalista los atributos humanos, y al resto de los pueblos sólo los de
bestias, de cosas que han de servir a aquel hombre.
Las etapas de la Revolución Mundial se caracterizan por los mismos pasos por donde se va
cumpliendo el proceso de destrucción del hombre cristiano. Una etapa de destrucción de lo
sobrenatural y de construcción del hombre natural, que llena los siglos XVII y XVIII; una
segunda etapa de destrucción del hombre natural y de construcción con el liberalismo del
hombre animal, que llena el siglo XIX; y una tercera etapa de destrucción del hombre animal y
de construcción con el comunismo del hombre máquina, operación en la cual nos sorprende el
siglo XX. En esta tarea de la construcción del hombre máquina se halla empeñada lo que se
llama la Sinarquía o sea el grupo de fuerzas financiero-políticas que constituyen en este
momento el Poder Oculto Mundial.
La Sinarquía (…) camina entonces a la confluencia y a la nivelación universal y total de todas
las corrientes económicas, políticas, culturales y religiosas y, por lo mismo, al gobierno
universal y totalitario de los pueblos. Un mundo unificado de corrientes socialistas bajo un
gobierno totalitario universal.”[319]

Pero como estas no son elucubraciones de autores “ultramontanos” o


“antisemitas”, veamos alguien más que ha admitido la gran conspiración en
busca del Gobierno Mundial, alguien interno de la propia élite, el profesor
Carrol Quigley de la Escuela de Servicio de Extranjería de la Universidad de
Georgetown, Profesor en Harvard y Princeton. Por lo tanto, alguien que no
puede ser tildado de “conspiranoico ultraderechista”. Dice entre tantas cosas
Quigley en su libro Tragedy and Hope que la élite lo que quiere crear es un
“control financiero en manos privadas, capaz de dominar el sistema
político de cada país y la economía del mundo en su totalidad”. En otras
palabras –acotan los autores Allen y Abraham que lo citan-, este loco grupo
desea controlar y gobernar el mundo. Es aún más terrible: quieren el
control total sobre toda acción individual, como observa el Profesor
Quigley: “... su libertad (la del individuo) y su derecho a elección, serán
controlados dentro de alternativas muy estrechas, ya que él será numerado
desde su nacimiento y seguido como número a través de su entrenamiento
educacional, su servicio militar y otro servicio público requerido, sus
contribuciones de impuesto, su salud y requerimientos médicos, y su retiro
final con los beneficios que se desprenden de su muerte”. Quieren el control
sobre todas las riquezas naturales, negocios, bancos y transporte, controlando
así los gobiernos del mundo. A fin de lograr estos objetivos, los conspiradores
no han tenido escrúpulos para fomentar guerras, depresiones y odio. Quieren
un monopolio que elimine todo competidor y destruir el sistema de libre
empresa. ¡Y el Profesor Quigley, de Harvard, Princeton y Georgetown, lo
aprueba!”[320] Tampoco, agregamos nosotros, ellos han tenido dificultades
para utilizar “pandemias” con el mismo fin.
¿Creen los globalistas llegado el momento de una gran colusión con China
comunista por parte de los Estados Unidos de manera tal que se llegue a una
nueva síntesis en la dialéctica marxista en todo el Occidente, creando quizás
un monstruo con dos cabezas: China y [Link]. (¿o quizás unos Estados
Unidos sometidos económicamente a China y políticamente a un gobierno
mundial izquierdista?)?[321] Para eso ya han empezado hace mucho tiempo una
política de carácter socialista[322], que en los últimos años con las
administraciones de Clinton y Obama se consolidó de manera notoria, pero
que la administración anticomunista del liberal y de algún modo un “outsider”
como Donald Trump ha querido interrumpir, de allí que hayan tenido que
hacerlo a un costado.
Estamos asistiendo, entonces, y no se trata de una fantasía hollywoodense,
al surgimiento de otra revolución socialista, esta vez en los Estados Unidos de
América. Parece pues que Estados Unidos –junto con Canadá- no está tan
lejos de volverse una “remake” de la perimida “Unión Soviética”, mucho más
poderosa que la de Lenin y Stalin, la nueva “tierra de la libertad” bajo
vigilancia. Todo esto consecuencia, desde ya, de la sangre liberal y masónica
que corre por sus venas, y la influencia nefasta del “estado profundo” o la
“Sinagoga de Satanás” que siempre han manipulado a este país para sus fines.
Y así como antes los [Link]. llevaron la democracia liberal por todo el
mundo, ahora intentarían llevar el “socialismo del siglo XXI”, es decir la
degeneración absoluta, hasta el último rincón del planeta[323]. Es lo que se
llama el apostolado misionero del Diablo. Sin dudas el papa Francisco,
funcional a la izquierda globalista, no alzaría su voz crítica contra este
proselitismo. El ex presidente Trump fracasó rotundamente pues no era
agradable al Cielo la aparatosa consigna de “Make America Great Again”
(Haz América Grande otra vez), sino la de “Haz a Norteamérica católica de
una vez”.
Por lo pronto, en este 2020/2021 una nueva “Gran Depresión”, muchísimo
más devastadora que la de 1929 (la cual metió el socialismo en las venas de
los Estados Unidos y con Roosevelt preparó el terreno para involucrar a
[Link]. en la Segunda Guerra Mundial), la más grande que se recuerde, se
está produciendo[324]. ¿Se ha realizado una nueva Revolución de Octubre
(1917/1929), solapada, y recién ahora nos damos cuenta? Recordemos que el
18 de octubre de 2019, en el hotel The Pierre, de Manhattan, Nueva York, se
realizó un simulacro de pandemia por coronavirus, titulado “Evento 201”,
organizado por el Centro Johns Hopkins para la Seguridad de la Salud, en
asociación con el Foro Económico Mundial y la Fundación Bill y Melinda
Gates.[325] Treinta días después del ejercicio de simulación, el 17 de noviembre
de 2019 (algunos lo reportan el 31 de diciembre), casualmente apareció el
primer caso documentado del “coronavirus”, que a partir del 11 de febrero de
2020 pasó a llamarse oficialmente COVID-19.[326]
De ahora en más el caos social, la desesperación y la inmoralidad, que
parecen haber roto todas las barreras a partir del 11 de septiembre de 2001,
seguirán incrementándose (y provocándose desde las usinas mass-mediáticas
revolucionarias), hasta hacer casi extinguir la convivencia entre la población
(cfr. Mt. 24,12). El pecado y el odio serán lo normal y lícito, la virtud lo
prohibido, extremista y peligroso. La resistencia religiosa merma hasta
reducirse a pequeños grupos que necesitan urgentemente pastores que no se
ven en el horizonte, en tanto los obispos y sacerdotes permanecen silenciosos,
impotentes, cuando no se unen cobardemente al discurso oficial de los
poderosos de este mundo covidiano, y la mayoría de los fieles están sumidos
en la más grande confusión y angustia ante el abandono, la traición y la
apostasía de los jerarcas de la Iglesia. Algunas naciones –especialmente las
que otrora fueran católicas- se encuentran desmoralizadas y a punto del
colapso y, quizás, su desintegración. En esta coyuntura aparecen muy
presentes las recordadas palabras de David Rockefeller:
“Marchamos hacia la emergencia de una transformación global. Todo lo que necesitamos
es la crisis mayor y el pueblo aceptará el nuevo orden mundial”[327].

En 1991, ese mismo desdichado personaje había dejado en claro que había
llegado el fin de los Estados nacionales soberanos:
“Pero el mundo está ahora más sofisticado y preparado para marchar hacia un gobierno
mundial. La soberanía supranacional de una élite intelectual y de banqueros
internacionales, seguramente es preferible a la autodeterminación nacional practicada en
los siglos pasados.”[328]

Dice Gómez Dávila que “La única tiranía eficaz es la que se ejerce en
nombre de la libertad”. Estupenda definición, que hoy incluso es sobrepasada,
porque la tiranía se ejerce en nombre de algo aún más alto: la vida. Así
mediante la dictadura sanitaria se está llevando a cabo una planificación que
confirma una tendencia u orientación anunciada, diseñada y pretendida desde
hace muchos años. Y esto los mismos cerebros planificadores no lo han
ocultado en sus intenciones generales de progresar hacia una utopía planetaria
de “paz” luego de reconfigurar las estructuras de poder y representación de las
sociedades, particularmente a partir de la revolución de la “era tecnotrónica”.
Francisco Pastrana se ha dedicado a estudiar minuciosamente a la Comisión
Trilateral, una de las entidades decisivas en la reconfiguración geopolítica en
función del globalismo. Estas son algunas de las conclusiones a las que ha
llegado, basándose en el estudio pormenorizado de la obra de Brzezinsky “La
era tecnotrónica”[329] de 1970:
“El cambio interno de [Link]. que surge del estudio de la propuesta de Brzezinski, prevé
la desaparición lisa y llana de la actual nación norteamericana y de sus estructuras
estatales o públicas y su reemplazo por una federación de corporaciones productoras
capaces de abastecer todas las solicitaciones del consumo, provistas de un calificado
apoyo científico-tecnológico. Esas corporaciones cubrirían además todas las actividades
requeridas por la comunidad, incluidas todas las públicas y todas las privadas. Tentativamente
se deduce que ellas serían, siguiendo prioridades estimadas: información y comunicación,
educación, asuntos externos, asuntos sociales y desde luego economía, finanzas y comercio, así
como producción industrial y agropecuaria, servicios públicos, energía, obras públicas y
vivienda, etc. (…)
Los tecnólogos de la comunidad científica, subordinados a las corporaciones que los
emplean y donde cumplen sus tareas, dominan los consejos y controlan la educación, los
sistemas de computación (arma técnica para el dominio centralizado del todo), los “mass-
media”, la publicidad, etc., con lo cual están en disposición de condicionar a su arbitrio a
la “familia humana” para que sirva los planes de las grandes empresas, custodios de los
principios de la libertad y la igualdad, en el orden. (…)
Es fácil concebir que una comunidad de ese estilo, vacía de ideologías y de medios de poder,
despierte el apetito del comunismo. Cabe preguntarse cuál sería la verdadera diferencia
entre la democracia participatoria y el sistema comunista”.[330]
El mismo Brzezinski diría en su más famoso libro que “la era tecnotrónica
involucra la aparición gradual de una sociedad más controlada y
dominada por una élite sin las restricciones de los valores tradicionales,
por lo que pronto será posible asegurar la vigilancia casi continua sobre
cada ciudadano y mantener al día los expedientes completos que
contienen incluso la información más personal sobre el ciudadano,
archivos que estarán sujetos a la recuperación instantánea de las
autoridades.”[331]
El reputado geoestratega consejero de Rockefeller, en su tedioso libro (casi
tanto como los de Teilhard de Chardin, a quien se complace citar más de una
vez) postula un “comunismo democratizador dispuesto a enfrentar con espíritu
humanista el desafío tecnotrónico” (pág. 174) ya que en la unidad del género
humano globalizado (el arca de Noé mundialista) el marxismo tiene su lugar
pues éste “representa una nueva etapa vital y creativa dentro de la maduración
de la cosmovisión del hombre. El marxismo es simultáneamente una
victoria del hombre exterior y activo sobre el hombre interior y pasivo y
una victoria de la razón sobre la fe: subraya la capacidad del hombre para
entender verdaderamente su realidad como punto de partida de sus esfuerzos
activos encaminados a plasmarla” (págs. 125/126). El problema está para este
globalista en el marxismo rígido y dogmático, incluso nacionalista, por lo cual
se abre el interrogante de China y su papel en este nuevo escenario mundial,
siendo que su hegemonía no puede ser bienvenida y si bien sus métodos de
control, vigilancia y manipulación son los mejores, no puede tomarse como
modelo revolucionario para todo el mundo. He allí una dificultad que se les
plantea a los utópicos revolucionarios globalistas, puesto que “ni siquiera
quienes no son marxistas tienen motivos para regocijase frente a la
comprobación de que el comunismo, que ayudó a expandir la conciencia
colectiva de la humanidad y a movilizar a las masas en favor del progreso
social, ha fracasado en su propósito originario de asociar al humanismo con el
internacionalismo” (p. 292). Así es que los maestros del “tablero mundial”
deben resolver las contradicciones que se les presentan en sus juegos de poder.
Por aquellos mismos años otro trilateralista, Richard Gardner, en abril de
1974 afirmaba: “En lugar de crear instituciones internacionales ambiciosas y
centralizadas como desde el fin de la última guerra (ONU, UNESCO…) más
vale un proceso descentralizado, pragmático, una acción de orden disperso…
De ese modo llegaremos a poner fin a las soberanías nacionales,
corroyéndolas pedazo a pedazo”.[332]
También cobran furiosa actualidad las palabras que en 2009 escribió otro
agente encumbrado de la agenda globalista masónica, el masón francés
Jacques Attali[333]:
“La Historia nos enseña que la humanidad evoluciona significativamente sólo cuando tiene
miedo: coloca primero mecanismos de defensa; a veces intolerables (agentes expiatorios y
totalitarismos); a veces inútiles (la distracción); a veces eficaces (terapéuticos, separando si es
necesario todos los principios morales anteriores). Luego, una vez pasada la crisis, ella
transforma dichos mecanismos para hacerlos compatibles con la libertad individual, y los
inscribe en una política de la salud democrática. La pandemia que comienza podría iniciar
uno de esos miedos estructurantes.
[…] Llegaremos entonces más rápido de lo que hubiera permitido solamente una crisis
económica, a instalar las bases de un verdadero gobierno mundial”[334].

El 2 de diciembre de 2014, el masón ex presidente de los Estados Unidos,


el gran promotor del aborto y el control demográfico, además de depravado
sexual[335] Barack Obama, decía: “Puede y probablemente llegará un
momento en que tengamos una enfermedad que es mortal en el aire. Y
para que podamos lidiar con eso de manera efectiva, tenemos que establecer
una infraestructura, no sólo aquí en casa, sino a nivel mundial, que nos
permita verla rápidamente, aislarla rápidamente y responderle
rápidamente. Y también requiere que continuemos el mismo camino de
investigación básica que se está haciendo aquí en el NIH del que Nancy es un
gran ejemplo. De modo que si una nueva cepa de gripe, como la gripe
española, surge dentro de cinco años[336] o dentro de una década, hemos
realizado la inversión y estamos más avanzados para poder contenerla. Es una
investigación inteligente para nosotros. No es sólo un seguro; es saber que en
el futuro vamos a seguir teniendo problemas como este, particularmente en
un mundo globalizado donde te mueves de un lado al otro lado del mundo en
un día”[337].
En tanto que otro magnate globalista (por supuesto, son todos
multimillonarios los buenos hombres que quieren el bien de la humanidad),
quien encabeza públicamente las maniobras destructivas del cristianismo y la
ley natural en las sociedades occidentales, George Soros[338], afirmó a través
de un artículo de su Open Society que la crisis del coronavirus es una
oportunidad para acabar con la familia: “La crisis del coronavirus muestra
que es hora de abolir la familia”[339]
Los enemigos de la Iglesia católica y la cristiandad, los globalistas que
forman parte de la Contra-Iglesia, los que pretenden regir el mundo a sus
anchas, hablan cada vez más claro en público, pues su soberbia les hace dar
por ganada la partida, y así descubren sus planes, aunque, eso sí, sus últimas
intenciones son siempre recubiertas en base a aceptar la inevitabilidad de un
progreso que ha vuelto caducas las ideas e instituciones del pasado. Todo debe
renovarse. Necesitaban la “crisis mayor”, de que hablaba Rockefeller” para
que los pueblos “aceptasen el cambio”. Y al fin la inventaron.
“A finales de abril [de 2020], creo que ya muchos empezaban a ver claro el objetivo de la
“táctica de la pandemia”. Pero, por si acaso, otro de los soldados del clan lo expuso en Proyect
Sindicate, un medio de comunicación de la élite en la que firman George Soros, Javier Solana
y otros miembros de la red global, como el alemán Joschka Fischer, del partido Alianza 90/Los
Verdes, quien entre 1998 y 2005 fue ministro de Relaciones Exteriores y vicecanciller de la
República Federal de Alemania, periodo en el que Alemania apoyó la intervención de la OTAN
en Kosovo (1999). Dato revelador. Siguiendo su propio razonamiento, lo sucedido en la
pandemia siguió estas fases:
1. Vino un organismo microscópico y, con él, un shock global.
2. Lo aparentemente inverosímil ha sucedido. La madre de todos los cisnes negros ha
aterrizado.
3. La crisis muestra que nuestras instituciones políticas ya no son aptas y deben ser renovadas.
4. El virus ha expuesto sin piedad las debilidades de las instituciones de las que depende la
abrumadora mayoría de la población mundial.
5. Esto incluye tanto a los Gobiernos nacionales como al orden internacional. Es probable que
ninguno de ellos sobreviva en su forma actual, ni deberían hacerlo.
6. Para agravar la ironía, los países más avanzados y poderosos del mundo estaban entre los
menos preparados para la pandemia.
Sin duda, se trata de la descripción del plan maestro que habían diseñado en sus laboratorios
sociales.
Entre líneas, Fischer subrayaba que su red ya domina en África, pero que aún le falta el control
de los estados más fuertes.”[340]

Al igual que todos los grandes “benefactores” de la humanidad que hemos


venido citando, el mencionado Fischer también se pronuncia, como es lógico,
contra los Estados-nación:
“En la primera mitad del siglo XX, el trauma de dos guerras mundiales y el advenimiento de la
era nuclear demostraron la necesidad de una reforma radical del sistema internacional. La
principal innovación fue el establecimiento de las Naciones Unidas como contrapeso a los
reclamos de los Estados-nación. El trasnacionalismo se convirtió en el nuevo ethos: se
esperaba que todos los Estados-nación frenaran su egoísmo y mantuvieran la paz y la
cooperación a través de un marco de instituciones globales.
En realidad, por supuesto, el poder nunca se entregó realmente a la ONU. Todavía residía en
las superpotencias del mundo, es decir, aproximadamente, en los miembros permanentes del
Consejo de Seguridad de la ONU. Como resultado, el sistema internacional se basó durante
décadas en un compromiso implícito entre el nacionalismo y el trasnacionalismo, con Estados
Unidos preservando y operando dentro del marco multilateral. Pero, desde que el presidente
Donald Trump asumió el cargo, Estados Unidos ya no se siente obligado a nada”.[341]
Para alejar finalmente cualquier idea de “conspiracionismo” de que se
suele acusar a quienes simplemente atan cabos y gustan de pensar, en el
sentido en que lo entendía Chesterton de que “pensar significa relacionar
cosas y detenerse cuando estas ya no pueden ser relacionadas”, recordemos la
confesión de parte del magnate Rockefeller, no en palabras dichas
ocasionalmente por allí, sino escritas en sus memorias:
“Algunos creen que nosotros somos parte de una cábala secreta que actúa contra los
grandes intereses de Estados Unidos y ellos representan a mi familia y a mí como
internacionalistas; ellos van hasta pretender que nosotros conspiramos con otros capitalistas en
el mundo para construir una estructura política y económica mundial más integrada - un sólo
mundo si usted lo desea. Si es de ello que me acusan, me declaro culpable y estoy
orgulloso”[342].
Esta “transformación global” hacia la instauración de un Nuevo Orden
Mundial, está promovida especialmente por quien debería actuar como el
Vicario de Cristo, que no deja de demoler –hablando y actuando como un
agente del Enemigo- cuanto hay de católico, y viene de lanzar un “Pacto
educativo global” de sabor masónico[343] a fin de preparar a las generaciones
más jóvenes a la aceptación de este Nuevo Orden Mundial socialista. El asalto
total a lo que queda en pie de la Iglesia Católica se prepara. Por supuesto,
aunque la Iglesia parezca acabada y definitivamente derrotada, esto no será
verdad, pues es sobrenatural y ningún enemigo puede vencerla: “Las puertas
del infierno no prevalecerán” (Mt. 16,18).
Terminemos este apartado con una conclusión que nos apropiamos:
“Es difícil negar la existencia de un plan multisecular, mundialista, sinárquico y satánico,
consistente en preparar el advenimiento del Anticristo y en construir una sociedad anticristiana,
es decir una sociedad que, lejos de procurar a los hombres las condiciones que les faciliten el
acceso a la salvación eterna, erige, desde la concepción y a lo largo de toda la vida, una
multitud de obstáculos para volver esa salvación imposible en la práctica”.[344]

Compartimos también pertinentemente lo que el mismo autor agrega:


“Para el católico, esa constatación vuelve necesaria la acción. ¿Qué acción es posible hoy?
Esta acción, hoy, no puede ser sino una batalla limitada a las últimas posiciones defendibles,
pues una intervención más extendida correría el riesgo de volverse únicamente una ventaja
para el adversario.
En cambio, estudiar y difundir con discernimiento y espíritu apostólico la verdad, sigue siendo
aún posible.
Pero, sobre todo, más que nunca la oración y la penitencia son necesarias, en la esperanza
gozosa de aquel que sabe que la victoria pertenece a Nuestro Señor, que ‘reinará a pesar de sus
enemigos’”.[345]

En efecto, coincidimos y creemos decididamente inútiles las reacciones o


resistencias –por bien intencionadas que sean- desde posiciones erróneas. Es
un error oponerse a la tiranía sanitaria en nombre del liberalismo (o también,
como le llaman hoy, libertarianismo). Y lo es porque la tiranía sanitaria que
vivimos parte del liberalismo. Una importante conferencia de Alexander
Solzhenitsyn se titulaba “Carencia de Dios, primer paso hacia el gulag”. Es
exacto. Ahora bien, si los hombres pueden tener o no religión, y si pueden
tener la libertad de tener cualquier religión, entonces el hombre mismo se
coloca en el lugar de Dios. La libertad religiosa –es decir, de todas las
“religiones”- es otro monstruoso error en nombre del cual no puede
combatirse la tiranía sanitaria, comunista o la que fuere. No olvidemos que el
principio de la “Libertad” -incluyendo la libertad religiosa, para todo tipo de
secta- es el masónico principio fundante de los Estados Unidos, que se está
derrumbando como las Torres gemelas y pretende arrastrar al resto del mundo
en su caída.
Se ha puesto de moda en diversos medios de Internet el “anti-
izquierdismo”, pero por parte de gente que se postula de derecha y liberal, o
de derecha conservadora, en todos los casos “pro-vida”, en muchos casos
católicos. Hay hábiles oradores y conferencistas que tienen mucha presencia
mediática (generalmente gran estímulo de la vanagloria) pero que no hablan
de lo esencial: la Masonería, que ha logrado imponer desde la Revolución de
1789 su cosmovisión racionalista mediante la democracia liberal partitocrática
en todo el mundo, camino inevitable del comunismo o socialismo del que hoy
se lamentan estos liberales. Son como esos médicos que medican para acabar
con los síntomas y no atienden a las causas profundas y reales. El discurso
despierta entusiasmo, pero no muestra el camino de la curación. Vanas
esperanzas.
El hombre de la modernidad cree ser “libre” arrebatándole la libertad a
Dios. El único “liberalismo” en el que creemos es el “liberalismo” de Dios, es
decir, respetar su soberana libertad sobre nosotros. Nosotros participamos de
su libertad cuando dejamos de ser esclavos, mediante la gracia. La Iglesia
tiene las fuentes de la gracia en sus Sacramentos. Por eso los conspiradores
del “Nuevo Orden Mundial” quieren aniquilarla. Nacemos sin la gracia, esto
es, desgraciados. Sólo somos libres en Dios, que es la soberana Libertad. No
existe la “soberanía popular”. Dijo N.S. Jesucristo: “¡Ah! Si las almas
comprendieran que nunca están más libres que cuando se han entregado
del todo a Mí y que nunca estoy más dispuesto a hacer su voluntad que
cuando ellas lo están para hacer la mía”.[346]
Sí: el liberalismo conduce al gulag, es decir, a la tiranía comunista. Ya lo
estamos comprobando. El mundo moderno está forjado en base al liberalismo.
El mundo moderno es la negación del pecado original. El liberalismo es
pecado.
Si el hombre es un Dios, cuyo proyecto de vida debe respetarse
irrestrictamente (sea cual fuere), entonces todo le está permitido: por
supuesto, todo lo que tiende a su bien. ¿Y qué es lo que tiende a su bien? Lo
que tiende a confirmar y consolidar su condición de Dios. Pero atención: para
la modernidad el Hombre en abstracto es Dios, el hombre concreto es “una
partícula” de Dios, es decir, es un pequeño dios que está sometido a la
corriente divina panteísta, la Voluntad General, sin la cual no vale ni puede
nada. El hombre es parte del “nosotros” colectivo, o no es nada. Por eso,
como citamos anteriormente, decía Brzezinsky que el comunismo “ayudó a
expandir la conciencia colectiva de la humanidad”. Reconocida esa
“conciencia colectiva”, debió entonces imponerse la Democracia: hay que
acatar lo que dice la mayoría porque la mayoría tiene razón. ¿Por qué la
mayoría tiene razón? Porque es la voluntad general del Hombre. Las
libertades deben someterse a la Libertad.
Algún liberal diría: “yo defiendo las libertades, por eso me opongo a la
tiranía”. Preguntamos: ¿libertades que parten de Dios o del hombre?
¿Libertades para cumplir la voluntad de Dios el propio capricho? ¿Libertad
que nace de la verdad, o libertad para “mi verdad”?
Citamos a Monseñor Lefebvre: “El Papa León XIII dijo que la libertad
moral es “la facultad de moverse en el bien”. La libertad moral no es por lo
tanto un absoluto, es totalmente relativa al Bien, es decir, finalmente, a la ley.
Pues es la ley, primeramente la ley eterna que está en la inteligencia divina, y
luego la ley natural que es la participación de la ley eterna en la criatura
racional, la que determina el orden puesto por el Creador entre los fines que El
asigna al hombre (sobrevivir, multiplicarse, organizarse en sociedad, llegar a
su fin último, el Summum Bonum que es Dios) y los medios aptos para
alcanzar esos fines”.[347]
Pero el hombre actual no conoce cuál es su “Bien”. O cree que sabe, que
conoce su “bien”, porque se lo han dicho los medios de prensa, los
politiqueros (incluimos allí la casta episcopal) y la clase “intelectual”. Ahora
su bien, le dicen, es “la vacuna”.
El “Hombre” –ése de la pomposa Declaración de los Derechos del
Hombre- es el que ha decidido qué es el “Bien”. Por lo tanto, los “hombres”,
deben acatar la decisión del Hombre, para seguir siendo libres. De modo tal
que “hay que ponerse la máscara”.
Así, los hombres son libres en la medida que dejan de ser hombres para ser
parte del Hombre. Así, no habría conflicto: se es libre mientras se es
igualitario, acatando la voluntad del todo. Porque la Libertad es más
importante que las libertades. El “Bien común” es un falso bien que rechaza la
verdad.
Hoy el “Hombre” ha decidido que sea bueno confinarse, usar una máscara
y vacunarse, para que los “hombres” no hagan peligrar al “Hombre”. Y con él,
la Libertad.
En síntesis, no se puede uno oponer a la tiranía en nombre de la “Libertad”
porque la tiranía se construye en nombre de la “Libertad”. No puede uno
oponerse reclamando “Democracia” porque la tiranía se proclama como y
desde la “Democracia”. Uno sólo puede oponerse con firmeza y solidez en
nombre de la Verdad, pero haciendo la aclaración de Cristo: “Si permanecéis
en mi palabra, sois verdaderamente mis discípulos, y conoceréis la verdad, y
la verdad os hará libres” (Jn. 8,31).
Entonces la Verdad nos dará las libertades que necesitamos, para vivir sólo
basados en, por y para ella. Es decir, para Jesucristo.
Mientras tanto, en esta situación de catástrofe mundial, contradicciones
internas en el plan globalista aún impiden que se forme un gobierno que una a
todos los agentes implicados en el proyecto. Ya decía el Padre Meinvielle, al
que citamos: “Los obstáculos más efectivos que hacen difícil si no imposible
por ahora el gobierno mundial son la lucha de intereses y ambiciones a veces
personales que por razones geopolíticas o históricas surgen en el panorama
mundial”. Hay diversos puntos de vista en las distintas logias masónicas,
organismos internacionales y financistas tecnólatras, miradas divergentes
respecto de quién debe liderar la globalización. Se requiere una autoridad
mundial. Hasta ahora se consideraba que los Estados Unidos (el Estado
profundo que lo domina) cumplían ese rol en la cabeza, sin embargo parece
que los halcones se hubiesen plegado al nuevo tiempo donde “América” está
siendo desmantelada en su orgullosa jactancia libertaria y democrática,
jaqueada por la potencia cada vez más ostentosa de China. Un organismo
internacional que aparezca como rector de todas las voluntades conspirativas
debe contar con el liderazgo suficiente, pero para eso debe surgir una persona
que aglutine a todos los multitudinarios agentes de la Contra-Iglesia en todo el
mundo. Pensamos que esto sólo podrá darse cuando surja el Anticristo, el cual
mediante una satánica y poderosa seducción llevará a los líderes globalistas a
acatar lo que comprenderán ya no pueden manejar con sus astutas intrigas e
influencias, pues una fuerza preternatural les hará inclinar sus orgullosas
cabezas ante el poder absoluto surgido de los infiernos. Será entonces la nueva
“pax romana”. Eso sólo sucederá cuando la apostasía de los católicos lo haya
invadido prácticamente todo.
EL MENSAJE DE FÁTIMA Y SU SIMBOLISMO

“Y por desgracia nos vemos obligados a señalar que estos secretos no han
sido revelados, mientras que el error del comunismo se expande por todos
lados. Esforcémonos por ponernos en esta disposición, en compartir las
convicciones de estos niños, para unirnos al Corazón de María, para que
nuestro corazón arda en los deseos que embargan su Corazón: deseos del
reino de su Hijo…”[348]
MONS. MARCEL LEFEBVRE

“Debemos actuar ahora, y rápidamente, para honrar las peticiones de


Nuestra Señora de Fátima. La obediencia al Mensaje de Fátima es nuestra
única esperanza y única solución. Sobre todo, lo que se necesita es la
obediencia del Papa y de los Obispos al mandato de Dios de consagrar Rusia
al Inmaculado Corazón de María en la manera solemne y pública
especificada por Nuestra Señora de Fátima. Nuestro tiempo se agota”.[349]
P. NICHOLAS GRUNER

“El Señor te ha bendecido, dándote su poder; pues por medio de ti ha


aniquilado a nuestros enemigos.”
JUDITH XIII, 22.

“El Santo Rosario y el Corazón Inmaculado de María son los últimos


recursos que Dios da al mundo”.
HNA. LUCÍA DE FÁTIMA

El 13 de mayo de 1917, mientras en la Cova de Iría se producía la primera


aparición de la Virgen María en Fátima, en Lisboa se realizaba una
conferencia masónica, donde el Gran Maestre Magalhaes Lima, decía
desafiante: “La victoria de los aliados debe ser el triunfo de los principios
masónicos”[350].
En agosto de 1917, en Ascona, ciudad suiza del distrito de Locarno, se
realizó una reunión secreta de la Orden del Templo de Oriente (OTO), de la
Hermandad Hermética de la Luz (HBL) y de la “Gran Logia nacional y del
Templo místico”, donde se trató acerca de la instauración de un nuevo Orden
del mundo.
En febrero de ese mismo 1917 se había promulgado en Querétaro, México,
la nueva Constitución del Estado mexicano, patentemente anticatólica, la cual
daría como consecuencia la persecución religiosa del gobierno masónico y
diez años más tarde la Guerra Cristera.
También en 1917, con motivo de festejar su bicentenario, la masonería
organizó en Roma una marcha portando banderas y pancartas representando a
San Miguel vencido y derribado por Lucifer. En la plaza San Pedro (por
entonces no existía el Estado Vaticano) se escuchaba el cántico: “¡Satán tendrá
que reinar en el Vaticano, el Papa formará parte de su guardia suiza!”. El
Hermano Maximiliano María Kolbe, franciscano conventual polaco, se
encontraba en ese momento estudiando teología en la Gregoriana de Roma y
fue testigo de los hechos. El 16 de octubre de ese año, tres días después del
Milagro del Sol en Fátima, fundaría la Milicia de la Inmaculada.
Como podemos ver, los planes de la Masonería, en plena ejecución a través
de aquellos años de la Primera Guerra mundial, eran confrontados
directamente en la Cova de Iría por la solución divina, única que comprendía
una respuesta total a todos los graves problemas que el mundo moderno
estaba llevando a su realización.
Golpe por golpe, la guerra entre la luz y las tinieblas, entre el bien y el
mal, entre el Cielo y el Infierno, cobraba en el siglo XX nueva y mayor
beligerancia, y las posiciones cada vez iban a estar más claras. Los
masones así lo afirmaban:
“…el masón Lebey declaró en París el 9 de diciembre de 1917 que “la lucha actual es la
continuación de la de 1789... Patria, República, espíritu revolucionario y socialismo están
indudablemente ligados”; y los judíos Nathán y Khon eran respectivamente los Grandes
Maestres de la masonería en Italia y Alemania durante la Primera Guerra Mundial.
Esta guerra que continuó en 1939, y que no ha terminado aún, hizo exclamar al Káiser
Guillermo II al abandonar el trono del Imperio Alemán en 1918: “Todas las instituciones se
han derrumbado; sólo dos entidades quedan en pie; la Iglesia que es Luz y la Masonería
que es Sombra”. En sus “Memorias” dice el Káiser: “Un papel importante jugaron en la
preparación de la guerra mundial la Gran Logia de Alemania y el Gran Oriente de Francia. Una
reunión de logias en 1917 determinó el desmembramiento de Austria-Hungría, la eliminación
de la casa de Habsburgo, la abdicación del emperador de Alemania, la restitución a Francia de
Alsacia-Lorena, la unión de Galitzia con Polonia y la eliminación del Papa, de la Iglesia
Católica y de cualquier estado eclesiástico de Europa”[351]
Esa guerra era entre la Inmaculada y la Serpiente. El Génesis se hacía
patente en Fátima. Nuevas batallas recrudecían la eterna enemistad.
Las apariciones de Ntra. Sra. en Fátima pueden considerarse las más
significativas de la historia, a la vez que las más combatidas por parte de las
propias autoridades modernistas de la Iglesia a partir de los años 1960. Quizás
podamos decir que en cuanto a su relevancia, estas apariciones hacen tándem
con las apariciones del Sagrado Corazón de Jesús a Santa Margarita María de
Alacoque en Paray-le-Monial. Ambas nos traen extraordinarias y generosas
promesas, pedidos de hacer reparación, y fuertes advertencias y avisos
proféticos de grandes calamidades para el mundo entero en caso de
desobediencia a los pedidos del Amor misericordioso, que han sido desoídos
en uno y otro caso por el grueso de los católicos, particularmente por las altas
autoridades a quienes en primera instancia estaban dirigidas. El mensaje de
Fátima viene a retomar el mensaje del Sagrado Corazón, con una insistencia
celestial que advierte que es el último remedio de su Misericordia, y mediante
uno de los milagros más portentosos de todos los tiempos, sin dudas el más
impactante en toda la historia de la Iglesia, como fue el milagro del Sol.
La Santísima Virgen asistió a la naciente Iglesia “con su doctrina, consejo,
preces, ejemplo, protección y con el dulce consuelo de su presencia”[352]. Y ha
seguido ayudando a la Iglesia en el transcurso de los siglos, ya que es el
“Auxilio de los cristianos”, como es llamada en las letanías lauretanas, luego
del triunfo de Lepanto. Naturalmente que cuando la Iglesia ha comenzado su
gran decadencia –hablando humanamente- ante el crecimiento de sus
enemigos, esto es de manera más acentuada a partir de la Reforma protestante,
como Madre la Virgen no podía abandonar a sus hijos sino que por el
contrario, ha redoblado su asistencia. Ya hemos señalado sus apariciones cada
vez más frecuentes y significativas, en especial en los últimos dos siglos.
María fue protagonista de la economía de la salvación del género humano
desde los principios y lo será hasta el final. Desde el Génesis hasta el
Apocalipsis. En nuestros tiempos, la guerra está más cerca del fin, por lo tanto
la Virgen ha de tener cada vez mayor presencia, hasta que sea reconocido su
Corazón Inmaculado en todo el mundo.
Fátima es el culmen de todo aquello que María está dispuesta a hacer por
el Cuerpo Místico de Cristo, en tanto nos dejemos conducir por Ella, a través
de la acción de la Iglesia que Ella ha venido a demandar. Nosotros debemos
penetrar mediante la inteligencia de la fe en su mensaje. Sor Lucía dijo una
vez sobre el llamado Tercer secreto, que había que leer el Evangelio y el
Apocalipsis, mencionando incluso los capítulos 8 a 13. El capítulo 12 –que ya
mencionamos- describe el combate entre la Mujer vestida del sol y el Dragón
rojo que la acecha. En Fátima, se nos ha transmitido este mensaje en la visión
de Ntra. Sra. que aparece más brillante que el sol, y realizando el milagro del
sol, rodeada de doce estrellas, a la vez que dio el anuncio del dragón rojo que
estaba en ese momento despertando con todo su furor en Rusia. De manera
que entonces habrían comenzado los tiempos apocalípticos más graves en
la encarnizada batalla del Dragón contra la Iglesia, donde claramente se
enfrentan dos fuerzas bajo dos estandartes: la Virgen Santísima –y la Iglesia
de Cristo- contra el Dragón –y la Contra-Iglesia.
Podemos confirmar esto en una interpretación simbólica acerca de los
números que nos proporciona el Cielo en estas apariciones, por un lado en
días 13, y por el otro en un año 17. ¿Por qué estas fechas se repiten? Tienen un
sentido, sin dudas. Comprenderlo nos dará mejor idea de la importancia que
tienen las apariciones de Fátima en la historia de la Iglesia y de la humanidad.
En el Apocalipsis se dice que la Mujer vestida del Sol lleva una corona de
doce estrellas. Según los exégetas de las Sagradas Escrituras estas representan
a los doce Apóstoles, sobre los cuales ha sido fundada la Iglesia. Es decir, se
trata del Papa y los Obispos, la Iglesia, junto a María: 12+1=13[353]. Por otra
parte, 13 es la suma de los valores numéricos de las letras de la palabra hebrea
“Ahavah”, que quiere decir Amor[354]. Es el nombre que sólo el Sumo
Sacerdote podía pronunciar en el Santo de los Santos, en la fiesta de las
expiaciones. De esta manera el mensaje del gran Amor de cada aparición,
también nos indica que esa palabra se cumplirá plenamente sólo cuando el
Sumo Sacerdote de la Iglesia, es decir el Papa, la “pronuncie”, esto es, haga la
consagración, acompañado por los Obispos.
El número 13 identifica la Mujer del Apocalipsis con la Virgen en
Fátima en su combate sin tregua y su enemistad irreconciliable contra el
Dragón rojo. Pero, también, identifica la persecución del Dragón contra
la Mujer, la Iglesia de Cristo. Trece veces se menciona al Dragón en el
Nuevo Testamento.
El capítulo 13 del Apocalipsis describe el surgimiento de las dos Bestias,
la Bestia del mar y la Bestia de la tierra. Una es el poder coaligado
imperialista de las naciones anticristianas, y el otro el poder religioso
corrompido a su servicio. En Fátima parece que la Virgen nos ha venido a
advertir – ¡siempre en días 13!- del surgimiento poderoso de estas dos Bestias
figuradas en dos fuerzas impetuosas que, sin embargo, podrían ser vencidas si
se escuchaba su mensaje. Primero advierte de la primera bestia, la cual en el
Apocalipsis es “semejante a una pantera; sus patas eran como de oso, y su
boca como boca de león” (Apoc. 13,2). Este extraño ser podría ser
representativo de las tres grandes potencias aliadas en las dos guerras
mundiales: por entonces la pantera (o puma, su equivalente americano) crecía
en poder: los Estados Unidos de América; el oso representa a la Rusia
comunista; el león, a la Gran Bretaña, cuna de la Masonería. “La unión de
elementos tan disímiles en la misma bestia –dice Mons. Straubinger- significa
que las tendencias más opuestas entre sí se unirán para destruir la obra del
Redentor, engañando a los desprevenidos con apariencia de piedad y de paz”.
Así el mensaje de esta bestia de tantas cabezas ha sido el de “paz”,
“democracia” y “justicia social”. Por el contrario, la Virgen siempre insistió
en sus apariciones que la paz sólo vendría por el rezo del Rosario y la
devoción a su Corazón Inmaculado. Era un tipo o figura de la Bestia del mar,
que irrumpía en el siglo XX con todo su furor, imponiendo la revolución y dos
guerras mundiales. Luego, la Virgen advirtió contra lo que pasaría a partir de
los años ’60 en la Iglesia, mediante el “Tercer secreto”: la segunda bestia, que
se pondría a servir a la primera. El Vaticano hoy sirve a la ONU, que es una
fachada de esa primera bestia.
Por otra parte, no hay que olvidar que los que dirigen y ocupan los puestos
destacados de la Sinagoga de Satanás o Contra-Iglesia son masones, gnósticos
cabalistas y esoteristas, y el diablo, mono de Dios, busca servirse de los
símbolos cristianos para invertir su sentido. Por eso una llamativa serie de
coincidencias de este número –y, especialmente, en las fechas elegidas por el
Cielo para las apariciones de Fátima- pueden ser interpretadas en el sentido de
una renovación permanente de ese combate que nos pide tomar partido junto a
la Inmaculada. Dice San Luis María Grignion de Montfort: “Dios ha hecho y
preparado una sola e irreconciliable hostilidad, que durará y se
intensificará hasta el fin. Y es entre María, su digna Madre, y el diablo;
entre los hijos y servidores de la Santísima Virgen y los hijos y secuaces
de Lucifer. De suerte que el enemigo más terrible que Dios ha suscitado
contra Satanás es María, su santísima Madre”[355].
El número 13 se repite en cada aparición –excepto en agosto en que los
niños habían sido secuestrados por las autoridades locales y entonces la
aparición se produjo el 19-, del 13 de mayo al 13 de octubre. Habría una
séptima aparición en 1921. También en el Nuevo Testamento el Dragón es
mencionado 13 veces. El número 13 ha aparecido en otras circunstancias
vinculadas previamente al culto del Corazón Inmaculado de María.
Particularmente, en grandes victorias del pueblo de Dios contra los ejecitos
infernales. Veámoslo resumidamente.
Ya en el Antiguo Testamento, el número 13 había cobrado protagonismo
histórico. El día 13 de Adar es fundamental en la historia de Ester. Como se
sabe, la Tradición católica ve en Ester una figura de la Santísima Virgen
María, ya que Ester intercedió para salvar a su pueblo, mientras la Virgen es la
intercesora, auxilium christianorum, para la salvación del pueblo cristiano.
Habiendo sido elevada a Reina por el rey Asuero (Jerjes), pues la anterior
reina había desobedecido al rey (Vasthi, figura de Eva), Ester intercedió por su
pueblo cuando el primer ministro Amán (figura del Anticristo) lanzó un
edicto, aprobado por el rey, para exterminar a todos los judíos. Ante esta
situación desesperada, Ester mandó a Mardoqueo (destacada figura del pueblo
judío, que la había adoptado como hija) hacer ayunos y oración para impetrar
la misericordia de Dios. Así fortalecida y confiada, Ester descubrió al rey su
origen judío y éste decidió salvar a su pueblo, siendo colgado Amán del
mismo patíbulo que había preparado para Mardoqueo[356]. Luego el pueblo
judío fue autorizado a vengarse de sus enemigos el mismo día en que según el
edicto de Amán, debía ser aniquilado en el reino de los persas. Ese día fue el
13 de Adar, décimosegundo mes del año, que corresponde a nuestro febrero-
marzo. De tal manera que el 13 de febrero fue el día de la liberación del
pueblo judío y la venganza contra sus enemigos.
Ahora bien, se ha hecho una correlación muy interesante[357], entre esta
fecha del 13 de febrero (13 de Adar), con el 13 de febrero de 2005, fecha de
la muerte de Sor María Lucía de Jesús y del Corazón Inmaculado, es decir, la
Hna. Lucía de Fátima. Es posible que esa misma fecha Dios nos haya querido
dar un mensaje de esperanza en nuestra liberación, y que la estrella que
ostenta Ntra. Sra. de Fátima en su túnica corresponda simbólicamente a su
misión sublime que remite a esa figura de la suya que fue la de Ester, ya que
además este nombre significa “estrella”[358]. “Entre las muchas mujeres que
son tipos de figuras de la Virgen, Ester es la más importante por tres razones:
intercedió por su pueblo; su Estrella aparece en el vestido de Nuestra
Señora; y el número "13" es fundamental para su historia”[359]. La Hna. Lucía
falleció justo en vísperas del primer Domingo de Cuaresma, el tiempo
litúrgico dedicado a la oración y la penitencia. Como dijimos antes, Ester
mandó a Mardoqueo se hiciesen ayunos y oraciones para obtener la salvación
de su pueblo. La Virgen ha mandado lo mismo. Pero, como indicó la Hna.
Lucía, ya no debía esperarse que este llamado nos llegase a través de los
Obispos y autoridades de la Iglesia, así que ella misma se hizo eco del
mensaje de la Virgen, y el día y tiempo de su fallecimiento parecieran
remarcarlo para que no se nos olvide.
Podemos sin dudas hacer un puente entre el libro de Ester con lo que está
ocurriendo hoy en el mundo: se ha lanzado un plan de exterminio por parte de
Satanás y sus agentes de la Contra-Iglesia, los acontecimientos se precipitan y
la urgencia que tienen los enemigos de Dios los está llevando a apresurar sus
medidas criminales en todo el mundo. En esta encrucijada, sólo María puede
interceder por nosotros para salvarnos. De allí la importancia de entender esto
y poner por obra una Cruzada mundial de Rosarios al Corazón Inmaculado
para que Dios al fin intervenga, antes de que sea demasiado tarde.
Asimismo, podemos hacer un paréntesis pues en nuestra historia se
encuentra involucrado también el número 12. Ester 2,12 nos informa que las
doncellas debían prepararse para ir finalmente a la presencia del rey, de las
cuales escogería una para reina, durante 12 meses. "Las doncellas, que
tipifican toda la línea de las santas mujeres del Antiguo Testamento, fueron
preparadas para un total de 12 meses, que es el número simbólico de
finalización (12 patriarcas desde Adán hasta Jacob, 12 tribus de Israel, 12
panes de la proposición, 12 jueces de Israel, 12 meses del año. Además, el
Nuevo Testamento, especialmente el Libro del Apocalipsis, está repleto del
número 12: 12 apóstoles, 12 legiones de ángeles a quienes Jesús se refiere en
el Huerto de Getsemaní, 12 frutos del Espíritu Santo, 12 piedras
fundamentales en la Nueva Jerusalén y, por supuesto, Apocalipsis 12: 1,
profetizando la “gran” señal que lleva una corona de 12 estrellas: “Y una gran
señal apareció en el cielo: una mujer vestida del sol y la luna debajo de sus
pies, y en su cabeza una corona de doce estrellas”[360]). Como las vírgenes
presentadas y aceptadas por Asuero, las santas mujeres de Dios fueron
aceptadas por el Señor, y sin embargo, no fueron elegidas como Su reina. De
nuevo, vemos tipos de figuras dentro de tipos de figuras.”[361] Agreguemos de
nuestra parte que la Sma. Virgen de Guadalupe apareció en la tilma milagrosa
un día 12 del mes 12, cuando comenzaba la hora más crítica de la Iglesia en su
historia, tras la aparición de la herejía protestante que daría comienzo al
mundo moderno anticristiano, la edad de Sardes que significa un crecimiento
constante de los enemigos de Dios y un retroceso de la Iglesia. Podría decirse
que inicia una era de preparación para llegar finalmente al Reinado del
Corazón Inmaculado.
Continuando con el número 13 y el Antiguo Testamento, tenemos otra
resonante victoria del pueblo de Dios el 13 de Adar del 161 a.C. cuando
comandados por Judas Macabeo[362] los judíos liberaron Tierra Santa, en la
batalla librada contra el jefe sirio Nicanor (I Mac. 7,43). Y vino un tiempo de
paz: “Y la tierra de Judá quedó en reposo por algún tiempo” (I Mac. 7,50).
Históricamente, el 13 de mayo fue originalmente dedicado a Nuestra
Señora de los Mártires. El 13 de mayo de 609 d.C., el Papa San Bonifacio
IV convirtió el Panteón Romano en una basílica, dedicando el edificio a
Nuestra Señora bajo su título, Santa María de los Mártires. En 1561, esta
basílica, recibió su nombre oficial, Santa María de los Ángeles y los Mártires.
Una autora esclarecida hace la correlación: tanto la fecha como el lugar de la
primera aparición de Nuestra Señora en Fátima enfatizaron silenciosamente su
título como Santa María de los Ángeles y los Mártires, porque la Cova da Iria
(la Cala de Irene) parece llevar el nombre de la virgen mártir Santa Irene de
Tomar (se la conoce como Santa Iría). Fue el 13 de julio cuando Nuestra
Señora dio los Tres Secretos, advirtiendo que si sus peticiones no eran
atendidas, “los buenos serán martirizados, varias naciones serán aniquiladas”.
La descripción de la Tercera Visión también incluye dos ángeles que recogen
la sangre de los mártires.[363]
La investigadora de Fátima Marianna Bartold agrega detalles interesantes a
esta asociación de sucesos:
“Existe otro vínculo sorprendente entre la basílica nombrada en honor a Santa María de los
Ángeles y los Mártires y las apariciones de Nuestra Señora de Fátima, que tienen que ver con
el Sol. Casi mil años después de la dedicación de la basílica, el Papa Clemente XI (reinando
1700-1721), el mismo Vicario de Cristo que declaró la Fiesta de la Inmaculada Concepción
como un día santo de obligación, encargó a Francesco Bianchini, astrónomo, matemático,
arqueólogo, historiador y filósofo, que construyera dentro de la iglesia una "línea meridiana"
para la ciudad de Roma (un hermoso ejemplo de ciencia combinada con la cultura católica, esta
línea meridiana se conoce como "La Clementina", el nombre del Papa que ordenó su
construcción). Para seguir el camino del sol, Bianchini hizo cálculos cuidadosos, luego creó un
pequeño agujero en la pared sur de la basílica y colocó en el piso de mármol la línea meridiana,
que corre exactamente de norte a sur. El resultado es que, cuando el sol alcanza su cenit
(llamado mediodía solar o tiempo solar), la luz brilla a través del agujero en la pared,
proyectando su luz sobre la línea del meridiano. Sin embargo, según el reloj, este evento tiene
lugar cerca de las 12:15 p.m. (13.15 h en verano). El propósito de las líneas meridianas era
verificar los parámetros del "Calendario Gregoriano" basado en el sol, llamado así en honor al
Papa Gregorio XIII, quien promovió la Restauración Católica después de la Revuelta
Protestante. Para predecir exactamente la Pascua, que se basa en el equinoccio de primavera, el
Papa Gregorio XIII también revisó el calendario solar juliano. Sin embargo, el calendario
gregoriano es "casi tan exacto que habrá un error de un día sólo en 35 siglos". El Papa
Gregorio promulgó oficialmente el calendario solar, que entró en vigor el 4 de octubre de 1582,
adelantando así inmediatamente la fecha del calendario en 11 días. Correlación: La primera
basílica que lleva el nombre de Nuestra Señora de los Mártires también rastrea el sol, que es un
símbolo del Sol de Justicia, Nuestro Señor Jesucristo. En Fátima, Nuestra Señora siempre
apareció al mediodía, una hora de gran significado, ya que es el momento en que Nuestro
Señor fue crucificado y colgado en la Cruz. La hora del mediodía también puede indicar cuánto
tiempo queda antes de la puesta del sol del mundo. (…) El 13 de octubre, el día del Milagro del
Sol, los testigos declararon que Nuestra Señora apareció exactamente al mediodía solar, no a la
hora del reloj sino a la hora del sol. Tanto las fechas ajustadas del calendario gregoriano como
la hora de las apariciones de la Virgen al mediodía solar demuestran que el cielo reconoció la
autoridad del Papa Gregorio en la reforma del calendario. Este reconocimiento también
subraya la autoridad del Papa, como Vicario de Cristo, para ordenar la consagración colegiada
de Rusia al Inmaculado Corazón de María.”[364]
El 13 de mayo de 1391 (antes de la reforma gregoriana del calendario), el
Papa Bonifacio IX accedió a la petición del rey Juan I de Portugal y ordenó
que todas las catedrales portuguesas fueran nombradas en honor al Virgen. El
13 de agosto de 1385, la Virgen había respondido previamente a la oración
del Rey, hecha en Fátima, para que su ejército más pequeño reinara victorioso
contra una fuerza mucho mayor; ahora el Rey deseaba honrar aún más a la
Virgen en todo Portugal. Así, exactamente 526 años después, la Virgen
apareció en Fátima el 13 de mayo de 1917, el "nuevo" 13 de mayo del
calendario gregoriano. Casualmente, el lapso de tiempo en años entre estos
dos eventos (526) es igual a "13" cuando los números se suman como dígitos
individuales (es decir, 5 + 2 + 6 = 13).[365]
En América, la Cristiandad obtuvo una espectacular victoria sobre el
satánico paganismo cuando el 13 de agosto de 1521, 300 soldados españoles
junto con 200.000 indios comandados por Hernán Cortés, tomaron
Tenochtitlán, cabeza del Imperio de los mexicas, dando fin al imperio
antropófago de los aztecas, y por lo tanto al dominio de la serpiente, a quien
aquellos desgraciados adoraban bajo el nombre de Quetzalcóatl. Diez años
después la Sma. Virgen de Guadalupe sostendría y consolidaría esa victoria
sobre la serpiente con su extraordinaria aparición sobre el Tepeyac y el legado
de su imagen milagrosa. Otra vez, como hemos visto anteriormente y
reiteradamente en las Sagradas Escrituras, Dios da la victoria a un ejército
pequeño contra uno muy superior, cuando confiados en su Voluntad y
Omnipotencia, se osa arrostrar el peligro por el honor de Dios y la salvación
de las almas.
También un día 13 puede decirse que dio comienzo la Contrarreforma
católica contra los protestantes, pues fue el 13 de diciembre de 1545 que se
inauguró el Concilio de Trento.
San Pedro Julián Eymard fue un gran difusor de Nuestra Señora del
Santísimo Sacramento. Fundó la Congregación del Santísimo Sacramento,
cuyos miembros, llamados vulgarmente Sacramentinos, se dedican a adorar al
Señor en la Eucaristía, día y noche. Fundó además este santo la Congregación
de Religiosas Siervas del Santísimo Sacramento. La fecha de fundación de su
congregación es el 13 de mayo de 1856. En 1921, la Sagrada Congregación
de Ritos autorizó el 13 de mayo como la conmemoración anual solemne de la
Fiesta de Nuestra Señora del Santísimo Sacramento. Antes de que Nuestra
Señora apareciera en Fátima, a los niños se les concedieron visiones de un
ángel que les enseñó oraciones especiales de adoración y súplica a la
Santísima Trinidad y al Santísimo Sacramento.
El 13 de mayo de 1830 nació la República del Ecuador como Estado, el
cual estaba destinado a ser el primero en el mundo consagrado al Sagrado
Corazón de Jesús, bajo el gobierno de García Moreno (el 13 de mayo fue
originalmente fiesta de Ntra. Sra. de los Mártires, García Moreno murió
mártir. El Sagrado Corazón y el Corazón Inmaculado aparecen acá
conectados).
El 13 de junio de 1912, San Pío X recomendó la devoción del primer
sábado del mes, añadiéndole indulgencias, diciendo: “Para fomentar la
devoción a la Virgen Inmaculada y Madre de Dios María, y para reparar las
ofensas que los ateos hacen a su nombre y a sus privilegios de gracia,
concedemos a todos los fieles, bajo los requisitos habituales, una indulgencia
plenaria el primer sábado de cada mes”. Exactamente cinco años más tarde, el
13 de junio de 1917, se apareció la Sma. Virgen en Fátima (2da. aparición),
pidiendo la devoción reparadora a su Corazón Inmaculado. Otra notable
concordancia de fecha se dio el 13 de mayo de 1917, día de la primera
aparición. Ese día el papa Benedicto XV hacía leer en todas las iglesias una
carta apostólica, en la cual afirma que la paz en el mundo es efecto del rezo
del santo Rosario.
El 13 de agosto de 1815 fue ordenado sacerdote el Santo Cura de Ars,
modelo de todos los sacerdotes en los tiempos modernos, es decir, de los
tiempos revolucionarios. Agreguemos además que en otro 13 de mayo, en
1883, la Virgen curó milagrosamente a Santa Teresita de Lisieux, que además
de ser una “María en miniatura”, fue designada como protectora de Rusia por
S.S. Pío XI, colocando además bajo su especial protección el Colegio
Russicum, Seminario de futuros misioneros para Rusia. La curación de aquel
13 de mayo le cambió la vida y la hizo avanzar finalmente hacia su entrada al
Carmelo, donde se convertiría en la gran misionera del siglo XX, llegando sus
reliquias a recorrer toda la inmensidad de Rusia cuando cayó la cortina de
hierro[366].
Un 13 de mayo, de 1920, fue la canonización de Santa Margarita María
de Alacoque, la santa de las revelaciones del Sagrado Corazón, que está
estrechamente vinculado al culto al Inmaculado Corazón. También es
significativo que el más importante libro sobre la devoción al Sagrado
Corazón, escrito por el Padre Croiset a instancias de Santa Margarita María y
contando con la aprobación de N. S. Jesucristo, luego de ser publicado y haber
propagado la devoción al Sagrado Corazón por todo el mundo, sólo pudo
circular durante 13 años, ya que entonces, como si fuese una respuesta furiosa
del diablo, por medio de un decreto de la Congregación correspondiente al 11
de marzo de 1704 (fecha cuya cifra numérica sumada da como resultado 17)
fue incluido en el Índex de libros prohibidos por la Iglesia, donde
permanecería durante casi doscientos años.
Ya hemos señalado que el 13 de julio de 1936 se produjo el asesinato del
diputado y líder católico José Calvo Sotelo, que desencadenaría la Guerra
Civil en España contra el comunismo. Esa fecha la Sma. Virgen había
alertado contra el comunismo y anunciado que pediría la consagración de
Rusia. De Rusia, precisamente, partió la respuesta que llegó hasta España
coincidentemente la misma fecha de esos anuncios.[367]
El 13 de mayo de 1968 se realizó la huelga general que convulsionó a
Francia en lo que se dio en llamar el “Mayo del 68”, un ensayo revolucionario
marxista que había comenzado con los estudiantes. No se repara en que
exactamente un año antes, el 13 de mayo de 1967, 50° aniversario de las
apariciones, la estatua de la Virgen de Fátima hacía una peregrinación por
Europa, y al arribar a París, las autoridades religiosas se negaron a recibirla,
por lo que la Virgen no pudo quedarse en la ciudad, siguiendo viaje hacia los
países del Este.
Mencionemos también que la fecha del martirio de San Pedro fue el 13 de
octubre del año 64[368], fecha de la sexta aparición de Fátima. El 13 de
octubre era el aniversario del ascenso de Nerón al trono, su dies imperii, y
festejando su décimo aniversario en el trono, mandó realizar las atrocidades
cometidas contra los cristianos, entre ellos San Pedro[369]. Se considera su
martirio como el comienzo de la ruina de Nerón. También un 13 de octubre,
en 1931, el ministro de Guerra de la República en España, Manuel Azaña, dijo
estas palabras en el Parlamento, que quedaron registradas en las portadas de
todos los periódicos: “España ha dejado de ser católica”. Esperaba a la
gloriosa Madre Patria una ola de persecución anticristiana como jamás se vio
en la historia.
La fecha del 13 de octubre es significativa por varias razones. Dijimos que
el 13 es la manera de identificarse de la propia Sma. Virgen como la Mujer
que combate al Dragón en el Apocalipsis y en estos últimos tiempos de la
Iglesia. Pues bien, el 13 de octubre, además de haber sido el portentoso
milagro del Sol, fue cuando la Virgen se dio a conocer como Ntra. Sra. del
Rosario y pidió que se le erigiera allí una capilla en su honor, que es la actual
Basílica. El milagro del Sol fue una grandísima advertencia a la humanidad.
Siendo Jesucristo el Sol de justicia[370], sólo por intercesión de María aún no
descarga su castigo por las tremendas ofensas y pecados del mundo, que
parecen no tener límites. Ahora bien, el simbolismo del 13 de octubre se
vincula con las huestes del infierno comandadas por la masonería en nuestro
planeta. Resulta que también un 13 de octubre, del año 1792, en un ritual
masónico, se colocó la piedra angular de la White House o Casa Blanca, sede
del gobierno de los Estados Unidos de América, nación que como tal y a partir
de entonces, dejando atrás su pasado español, será enteramente obra de las
logias masónicas.[371] Ese edificio vendría a ser lo contrario de la Basílica de
Fátima, que por cierto también es blanca. En [Link]. se estaban poniendo más
que los fundamentos de un edificio, eran los fundamentos del imperialismo
liberal masónico protestante –a cargo de los banqueros sionistas- que iba a ser
vendido como el modelo a seguir por el mundo e iba a derramar por todo el
Occidente la corrupción, la impiedad y la apostasía, y que hoy se está
convirtiendo aceleradamente en un imperialismo rojo y satánico, es decir, en
un rojo dragón según el modelo de China. Como dato adicional, nos
enteramos que quien estuvo a cargo de la colocación de esa piedra fue un
masón español, alcalde de Georgetown, llamado Pedro Casanave. Alguien
llamado Pedro colocó la piedra. Ahora, dijimos que también un 13 de octubre
en el año 64 ¡fue el martirio de San Pedro! Pero además, el apellido Casanave
¡indica asimismo la Iglesia, que es casa y nave a la vez! ¡Es como si la
Masonería mundial estuviese erigiendo su propia Basílica de San Pedro! No
olvidemos que, como dijimos, los Estados Unidos es una obra enteramente
masónica propuesta como la nave que conduce al “Nuevo Orden Mundial”.[372]
De manera increíble, una fecha coincidente une tres acontecimientos que
muestran el combate a los largo de los siglos entre la Ciudad de Dios y la
Ciudad del hombre: el diablo coloca su “piedra” en la misma fecha, para
fundar su “iglesia” imperialista contraria a la verdadera y única Iglesia.
Decimos “iglesia” porque los norteamericanos masones le han dado a la
Democracia™ que han logrado imponer en todo el mundo la impronta de una
religión, con sus dogmas y su liturgia incuestionables.
El mismo simbolismo incluido en el billete de un dólar, es por demás claro
al respecto:
“La pirámide representa la Torre de Babel. Fundando en 1776 los Estados Unidos de América,
los Iniciados han comenzado a reconstruir Babel, es decir a unir en una sola nación a los
hombres, que Dios había dispersado antiguamente para castigarlos por su orgullo. El edificio
está inacabado, pero el trabajo prosigue bajo el ojo aprobador y vigilante del “Gran Arquitecto
del Universo”. El objetivo final será alcanzado cuando sean fundados los Estados Unidos del
Mundo. Será entonces el retorno a la Edad de Oro marcado por el advenimiento de una
teocracia planetaria teniendo por soberano un superhombre, un pretendido “Mesías” que no
sabría ser el Cristo. Ese “Rey del Mundo” pretenderá aportar la paz universal instaurando en el
plano económico el colectivismo y, en el plano religioso, un nuevo culto “sin dogma…ni
doctrina”.[373]
Entonces, la Virgen en Fátima nos enseña de una manera maravillosa que
Ella responde contra las acciones del Dragón, con un milagro como nunca se
vio en la historia y edificando otra “casa blanca”, una iglesia santa y un
santuario celestial donde abundan los milagros y la Iglesia retoma la ofensiva
contra las fuerzas del diablo, dándonos todos los medios necesarios para
combatir y vencer en esta guerra. Claro que después los modernistas post-
conciliares, no pudiendo quitar la Basílica, se esforzaron en construir enfrente
otra iglesia de Fátima, verdaderamente abominable…
No podemos dejar de mencionar que fue un 13 de octubre, en 1958
cuando se realizaron los funerales de Pío XII. Como si la Contra-Iglesia
quisiese usar de tal signo para mostrar que estaba enterrando no sólo a un
Papa sino a la Iglesia pre-conciliar, podemos dar un salto hasta el 13 de
octubre de 2016, exactamente 58 años después, cuando el Papa Francisco
(elegido un día 13 de marzo de 2013[374]) dejaba introducir una estatua de
Martín Lutero en la sala de audiencias del Vaticano, en una recepción dada a
luteranos, a manera de homenaje al heresiarca (reafirmado esto por un sello
postal conmemorativo de la revuelta protestante, emitido por el Vaticano). Fue
una forma de oscurecerse el cielo de la fe, como si el sol que se movió
tambaleante a manera de advertencia allí en Fátima, realmente hubiese caído
escandalosamente en Roma.
Pero también, por otro lado, vinculada a esta significativa fecha de Fátima,
se encuentra la reacción contra la autodemolición de la Iglesia que inició
Monseñor Lefebvre, ya que un 13 de octubre de 1969 inauguró un pre-
seminario “San Pío X” en Friburgo (con 9 postulantes, siete franceses, un
suizo y un argentino), lo que un año después daría lugar a la Fraternidad
Sacerdotal San Pío X (FSSPX)[375]. Ahora bien, el mismo día en que Francisco
recibió la figura escultórica de Martín Lutero, recibió también la figura (en
carne y hueso) de Monseñor Bernard Fellay, el Superior general de la
Fraternidad San Pío X que estaba en tratativas con el pontífice modernista y
gran demoledor de la Iglesia para ser “reconocidos” mediante una prelatura
que los pusiera al “cuidado” del Papa[376]. Sin ninguna deliberación en estas
coincidencias, podemos señalar también que por esos mismos días, en Francia
se inauguraba un Seminario de la congregación continuadora de la obra de
Mons. Lefebvre, la Sociedad de Apóstoles de Jesús y María (SAJM), cuyo
superior es Monseñor Jean-Michel Faure, quien fuera estrecho colaborador de
Monseñor Lefebvre por muchos años. La congregación fue fundada el día de
la fiesta del Corazón Inmaculado de María de 2016.
También un 13 de octubre, de 1955, falleció Alexandrina Maria Da Costa,
la vidente a quien Jesucristo dio el encargo de interceder ante Pío XII para que
éste realizara la consagración del mundo al Corazón Inmaculado de María,
cosa que finalmente hizo el 31 de octubre de 1942, con una mención especial
de Rusia.
Podemos señalar también que en día 13, el 13 de abril de 1991, un mes
antes de la fecha aniversario de la primera aparición de Fátima, pronta la caída
de la Unión Soviética, la Iglesia católica volvió a tener presencia en Rusia,
ese día Monseñor Tadeusz Kondrusiewicz fue entronizado arzobispo de
Moscú en la Iglesia de San Luis de Francia. Unas semanas más tarde, fue el
turno de Monseñor Joseph Werth, que fue recibido con gran pompa en
Novosibirsk.
Otro hecho significativo en día 13: el 13 de enero de 1864, la Virgen
María le dictó al Padre Cestac (1801-1868), Fundador de la Congregación de
las Siervas de María en Anglet, la siguiente oración, con el fin de combatir
victoriosamente a las fuerzas infernales, después de que el sacerdote tuviera
una visión de los «destrozos indescriptibles» que causaban los demonios en la
Tierra (esta bella oración fue recomendada por el papa Pío IX, y enriquecida
con indulgencias por León XIII y San Pío X)[377]:
Augusta Reina del Cielo y soberana Señora de los Ángeles, Vos que, desde
el principio, recibiste de Dios el poder y la misión de aplastar la cabeza de
Satanás, humildemente os rogamos que enviéis vuestras Santas legiones para
que, bajo Vuestras órdenes y por Vuestro poder, persigan a los espíritus
malignos, los combatan por todas partes, repriman su audacia y los arrojen al
abismo.
¿Quién como Dios?
Oh buena y tierna Madre, seréis por siempre nuestro amor y nuestra
esperanza.
Oh Madre de Dios, enviad Vuestros santos Ángeles para defendernos y
arrojar lejos de nosotros al cruel enemigo.
Santos Ángeles y Arcángeles, defendednos y guardadnos. Amén.
Retengamos el año en que fue dictada la oración: 1864. La Virgen en La
Sallette había dicho: “En el año 1864, Lucifer y un gran número de demonios
serán liberados del infierno: ellos abolirán la fe poco a poco y aun en las
personas consagradas a Dios; van a cegarlos de tal manera que, excepto por
una gracia particular, esas personas serán tomadas por el espíritu de esos
ángeles malos; muchas casas religiosas perderán enteramente la fe y perderán
muchas almas”. Esto parece haber visto el P. Cestac en su visión, y por eso la
Virgen le dictó una oración especial contra las legiones satánicas. Del mismo
modo parece haber ocurrido con el papa León XIII, precisamente ¡un día 13!,
el 13 de octubre de 1884, lo que le inspiró la oración a San Miguel Arcángel
para rezar al final de la Misa tridentina. En 1864 hubo también una formidable
respuesta de la Iglesia, cuando Pio IX diera a conocer la encíclica Quanta
cura y el Syllabus. El combate entre la Mujer y la serpiente, se volvía más
encarnecido, preludiando lo que iba a ser el siglo XX.
En cuanto a hechos históricos del siglo XX, ¿habrá sido casualidad que el
impresionante bombardeo de los aliados (norteamericanos, ingleses y
neozelandeses) a la abadía benedictina de Monte Cassino –baluarte de la
civilización cristiana de Europa-, en la Segunda guerra mundial, una abadía
que sólo albergaba monjes y refugiados civiles, estuviese planificada para un
día 13, el 13 de febrero de 1945, aunque debido a una tempestad se realizó el
día siguiente? ¿Será casualidad que el avión que lanzó las primeras bombas,
estaba identificado con el número 666? ¿Lo será que el 13 de febrero de 1944
se arrasara enteramente con un bombardeo criminal, la ciudad alemana de
Dresde, habitada sólo por civiles? Como fuere, fueron obras de barbarie del
Dragón, de los “Buenos”, que no eran en este caso moscovitas, sino
anglosajones, pretendidamente “civilizados”.[378]
La respuesta a los interrogantes anteriores parece ser sin dudas que hay una
deliberación de las fuerzas ocultistas y logias que combaten a la Iglesia
católica, las cuales utilizan la numerología cabalista, como un lenguaje
sagrado para los “iniciados”. Los números 13, 11, 17 y 19, especialmente, son
los más significativos. El satanista Alesteir Crowley, masón grado 33,
afirmaba que el número 11 era el número preferido de las logias pues
expresaba la transgresión y la dualidad.[379] Del mismo modo el número 13 es
utilizado con mucha frecuencia y lo hemos visto asociado a masones, nazis y
comunistas. El valor numérico hebreo de Yahvé es 26, que es múltiplo de 13.
Hay datos verdaderamente llamativos e inquietantes, que para los mass media
al servicio de la Sinagoga de Satanás sólo son “casualidades”:
-El 11/9 de 1990, es decir exactamente once años antes del atentado a las
Torres Gemelas de Nueva York (World Trade Center) del 11/9 de 2001, el
presidente George Bush, en un discurso en el Congreso, usa por primera vez
la expresión “Nuevo Orden Mundial”. El 11 de septiembre es el día número
254 del año (2+5+4=11), restando 111 días para el final del año.
-El juicio de Nüremberg concluyó después de 218 (2+1+8=11) días de
audición por parte de 236 (2+3+6=11) testigos, escuchados durante 11 meses
y produciendo 5330 (5+3+3=11) documentos en particular sobre 11
condenados a muerte presentes.
-En la hora 11 del día 11 del mes 11 (11 de noviembre de 1918) se firmó el
armisticio que puso fin oficialmente a la Primera Guerra mundial.
-El 13 de agosto de 1961 se construyó el Muro de Berlín.
-El muro de Berlín fue destruido el 9/11/1989 (fecha invertida del 11/09).
-El 9/11/1918 abdicó el emperador Guillermo de Alemania, presionado por el
Gran Oriente de la Masonería.
-El 11/11/1918 Carlos I de Habsburgo renunció a la Jefatura del Estado, al
parecer por presiones de la Masonería inglesa.
-El atentado terrorista en Madrid fue el 11/03/2003 matando a 191 personas
(1+9+1=11).
-Los más terribles atentados terroristas islámicos en París se realizaron el
13/11/2015, matando 130 personas. Once y trece se repiten (además sumados
los dígitos totales da un resultado de 13).
-Mencionamos antes la gran cantidad de sucesos revolucionarios ocurridos en
24 de octubre. Ahora bien, 24 es la suma de 11 + 13.
-Respecto de esto último, recordemos la dualidad significativa del 11 (no
puede haber nada más gráfico que las dos inmensas Torres Gemelas). Pues
bien, el papa Benedicto XVI anunció su abdicación del papado el 11 de
febrero de 2013, y Francisco fue elegido el 13 de marzo. Ambos hechos
combinados dan por resultado 24 (11+13): un hecho revolucionario.
-Por otra parte, Francisco asumió el pontificado en día 19 (de marzo).
Benedicto había sido elegido el 19 de abril de 2005. El 19 de agosto de ese
mismo año visitó la Sinagoga de Colonia.
-El gobierno norteamericano afirmó que habían sido 19 terroristas quienes
habían derribado las Torres Gemelas. Y actualmente se ha bautizado Covid-19
a la causante de la “pandemia” mundial. El virus fue reportado por primera
vez en Wuhan (china) el 31 de diciembre de 2019 (números que sumados dan
19). Pero el instituto de virología de Wuhan emitió un comunicado el 19 de
febrero rechazando que el virus se originara en sus instalaciones.
-Recordemos que fueron 19 los reyes de Israel, todos ellos perversos y que
arrastraron a casi todo el pueblo a la idolatría. Gobernaron durante 254 años
(suma total: 11); el reino de Israel cayó para no levantarse más en el 722 A.C.
(suma total: 11).
-Las otras visitas de los Papas a las sinagogas se produjeron en días 13 y 17
(Juan Pablo II, Benedicto XVI y Francisco).
-El atentado contra la vida de Juan Pablo II se produjo un 13 de mayo de
1981, a las 17:17 hs. 1717 es el año de la fundación de la Masonería moderna.
Poco tiempo antes, el 30 de marzo de 1981 había sido el atentado contra
Ronald Reagan.[380]
-Un hecho por demás significativo es que el Concilio Vaticano II fue
inaugurado el 11 de octubre de 1962. Ahora bien, ¿es casualidad -nos
preguntamos- que la fecha elegida para inaugurar el concilio, es el aniversario
de la muerte de Bonifacio VIII, ocurrida el 11 de octubre de 1303?
Recordemos: con la derrota de Bonifacio VIII frente a los poderes seculares,
especialmente el absolutismo monárquico francés de Felipe el Hermoso,
finaliza el tiempo de la hegemonía del Pontificado y comienza una nueva y
desgraciada era, la de la desacralización o secularización del Estado, que dio
lugar al Estado moderno. Empieza entonces la decadencia del prestigio
pontificio, los papas van a Aviñón y sufren cada vez más la injerencia del
poder secular en sus propios asuntos, hasta llegar más tarde al Cisma
occidental, la Reforma protestante, etc. Con el Vaticano II se oficializa la
sumisión del Papado al Estado moderno, proclamando la libertad religiosa y la
laicización del Estado, renunciando a la tiara papal y sometiendo al Papado a
la befa y ridiculización, al punto de llegar hoy día a haber “dos papas”, uno de
los cuales es “emérito”.[381] Bonifacio además fue el último de toda una serie
de papas extraordinarios que Dios había suscitado a partir de San Gregorio
VII. Sin dudas que se trata de una fecha simbólica en la historia de la
Iglesia[382].
Hemos podido ver, entonces, más allá de la infaltable superstición, un
reiterado uso instrumental simbólico de los números, del cual el más
significativo es el 13. También hemos visto que el número 13 ha significado
para la Iglesia grandes victorias y simboliza el papel único que desde el
Génesis la Sma. Virgen ha asumido en el combate contra Satanás, pero
también la reacción furiosa de la Serpiente contra la Cristiandad. El diablo
parece querer responder “en el mismo terreno”, pues un aciago día 13 de
diciembre de 1964 (cien años después de la liberación de los demonios del
infierno, según el mensaje de La Salette) se realizó el descoronamiento
oficial de Cristo, por parte del papa Pablo VI, al deponer la tiara pontificia
con la triple corona, que hasta entonces los Papas siempre habían usado.
Recordemos lo dicho: la Virgen del Apocalipsis aparece rodeada de una
corona de doce estrellas, ella completa el número trece. El Papa se quita la
corona, pero la Virgen no.
Pero esto no es todo, como explica el Padre Mura: “Las fechas de Fátima,
elegidas por la Divina Providencia, amarran también relaciones precisas con
los Papas, incluso con los pontífices marianos del siglo XIX. Esto se
manifiesta, por ejemplo, en la vida del Beato Papa Pío IX. El ‘Papa de la
Inmaculada’ nace 125 años antes de la primera aparición en Fátima, el 13
de mayo de 1792, […] y en el mismo día es bautizado como Giovanni María
y consagrado en forma especial a la Madre de Dios. (…) El Papa León XIII,
fervoroso promotor del rezo del Santo Rosario –escribió quince encíclicas con
cálidas recomendaciones para exhortar al rezo del Santo Rosario-, tuvo una
visión en la cual se le mostró que Dios concedía al demonio un siglo para
minar su Iglesia. Fue a raíz de esta aterradora visión que León XIII introdujo
el rezo de las tres Avemarías y la oración a San Miguel Arcángel al final de la
Santa Misa. Distintas fuentes señalan que esta famosa visión, que recuerda la
visión del Tercer Secreto de Fátima, ocurrió un 13 de octubre”[383].
Respecto del número 17, todo el mundo ha reparado en tres fechas claves:
1517, 1717 y 1917, Reforma protestante, fundación de la Masonería y
Revolución comunista, tres hitos de la historia de las huestes de Satanás
contra Dios y su Iglesia, que pueden remontarse al Apocalipsis:
“Y una gran señal apareció en el cielo; una mujer revestida del sol con
la luna debajo de sus pies y en su cabeza una corona de doce estrellas
[…] Y vióse otra señal en el cielo y he aquí un gran dragón de color de
fuego, con siete cabezas y diez cuernos” (Apoca. 12, 1-3).
Explica el Padre Mura:
“¡10+7 es igual a 17! El dragón con siete cabezas, y sobre las cabezas siete coronas, y con diez
cuernos, y sobre los cuernos diez diademas, se menciona nuevamente en Apocalipsis 13,1,
como también en Apoc. 17,3 y 7. Aquí se interpretan las cabezas y los cuernos como reyes, lo
que daría como resultado 17 reyes. El número 17 aparece así como el número simbólico del
dragón, que acosa a la Madre de Dios y a sus hijos.
Sin embargo, se puede añadir una interesante interpretación complementaria, en la cual el
número 17 aparece como alusión simbólica a la Reina del Santo Rosario, quien vencerá al
dragón. Se obtiene el número 17, como suma de 7 más 10, también a través del siguiente
cálculo: en la aparición del 13 de octubre, la Madre de Dios se presentó como Reina del Santo
Rosario, con lo cual Ella misma establece una relación, que debe tenerse en cuenta, con la
fiesta eclesiástica del Santo Rosario, la que se celebra el 7 de octubre, o sea, el 7 del 10 (lo que
sumado, da 17, coincidencia realmente notoria)[384].
Además, la fiesta del Santo Rosario, como fiesta de la Iglesia universal, se celebró por
primera vez en el año 1717. Aquí figura aún doblemente el número 17, lo que apoya
adicionalmente la interpretación dada sobre la Reina del Santo Rosario.
Así, una lectura del Apocalipsis en la perspectiva del simbolismo del número 17, nos entrega
una doble interpretación de la visión: por una parte, el dragón que ataca con siete cabezas y
diez cuernos, es decir, Satanás con sus colaboradores; y por la otra, María, la Reina del Santo
Rosario, quien aplasta al dragón infernal y quien resplandece como vencedora triunfal en las
batallas de Dios”.[385]
Otro hecho extraordinario ocurrió en 1717, a fines del mes de octubre: fue
la aparición de la imagen de Nuestra Señora de Aparecida en Brasil. Así,
mientras la Masonería se organizaba en Europa para combatir con más
eficacia a la única Iglesia de Cristo -Católica, Apostólica y Romana-, en el
Nuevo Mundo la Sma. Virgen extendía su presencia y por ende la de la Iglesia
a través de sus apariciones y milagros. Esto puede vincularse con las
apariciones de Fátima, ya que el Brasil es una parte de Portugal, una extensión
de la tierra de María, donde el fervor mariano aún no se ha podido sofocar,
pese a la gran presencia masónica y protestante fomentada para tal fin.
También habría que decir que del número 17 proviene el número 153, que
es la suma triangular de aquel. Lo que nos lleva a ocuparnos de este número.
En relación a Fátima, desde la primera hasta la última aparición transcurrieron
exactamente 153 días. Sabido es que 153 es el número de Avemarías del
Salterio, el Rosario con sus quince misterios (¡no veinte, como han inventado
los modernistas, para acabar con esta simbología y todo lo que fuese
“tradicional”!). También conocemos que en los Evangelios, el episodio de
Juan 21,11, nos relata la pesca milagrosa de los Apóstoles, donde la red se
llenó con 153 peces, lo que por un lado simboliza la totalidad de las especies
contenidas en aquel mar, pero a la vez a Pedro obedeciendo al Divino
Maestro, confiado de la invocación de la Reina del Cielo que con el Santo
Rosario hace exitosa la pesca. Ya hemos señalado, por otra parte, que cuando
se formó la ONU (Organización de las Naciones Unidas) fueron 153 los
países que la integraron. Es decir, una “totalidad” en una nueva “red de pesca”
que ya no era la Iglesia de Cristo.
Finalmente, hemos hecho referencia a Fátima y el Apocalipsis, en atención
a la quinta época de la Iglesia que finalizamos, Sardes, y en relación a la
época del triunfo del Corazón Inmaculado, Filadelfia. Pues bien, ambas
ciudades, Sardes y Filadelfia, fueron sacudidas por un fuerte terremoto el año
17 d.C.
Si queremos extendernos un poco más en el simbolismo, que aparece en
las Escrituras y la vida sacramental de la Iglesia, y sin querer ser abusivos (¡ni
cabalistas ni quinieleros![386]), constatamos que el número 7 tiene su
importancia capital. Siete son los Sacramentos de la Iglesia, siete los Dones
del Espíritu Santo, siete las Cartas a las Iglesias del Apocalipsis, siete los
Ángeles con las siete copas, siete las bienaventuranzas que figuran en el
Apocalipsis, siete los nombres de Dios en el Antiguo Testamento, siete las
palabras del saludo del Angel a María (en lengua griega) y hasta hay siete
modos de hacer la señal de la cruz, según explica Monseñor Gaume en su
libro Le signe de la Croix.[387] Podría seguirse así largamente ([Link]. Ana en el
Libro de los Reyes canta: “La estéril ha dado a luz siete veces…”; el
candelero de oro del templo en el A.T. tenía siete lámparas; el Arca de la
Alianza estuvo siete meses entre los filisteos hasta que fue devuelta; David
debió entregar a los gabaonitas siete hombres de la casa de Saúl para reparar
la injuria que habían recibido de este rey; el hijo del rey de Cafarnaúm fue
curado por Cristo en la séptima hora, etc., etc.). Muy destacado es este
número sagrado en el relato de la toma de Jericó por el pueblo de Dios, en el
libro de Josué. El mismo abarca siete días, siete vueltas a la ciudad el séptimo
día y siete sacerdotes que portan siete trompetas. También podemos encontrar
al número trece en la victoria final, pues Josué y el pueblo dan seis vueltas a
los muros de la ciudad, pero el séptimo día dan siete vueltas, es decir, en total
son trece vueltas, tras lo cual las murallas inexpugnables de Jericó se vienen
abajo.
El día 7 de octubre es la fiesta de Ntra. Sra. del Santo Rosario.
Del otro lado tenemos los siete pecados capitales, y las siete cabezas de la
Bestia del Apocalipsis. La Estatua de la Libertad, por su parte, tiene en su
cabeza una corona con siete rayos. Y Nuestra Señora de los Dolores tiene su
corazón atravesado por siete espadas.
Ahora bien, en Fátima siete son las apariciones de la Virgen (aunque
generalmente se mencionan sólo las seis primeras, ocurridas en 1917). En su
primera aparición, el 13 de mayo, dijo que volvería una séptima vez. Fue el 15
de junio de 1921, cuando Lucía estaba viviendo un momento de crisis
respecto a qué camino seguir, la Virgen se le apareció y le dijo: “ Vengo por
séptima vez. Sigue el camino que te indique el obispo, porque es la voluntad
de Dios”. De este modo se afianzó el papel apostólico que iba a cumplir Lucía
como religiosa, propagando la devoción al Corazón Inmaculado[388]. Pero
además puede decirse que siendo el 7 símbolo de la perfección, coloca a
Fátima en la cumbre de las apariciones, siendo la séptima y última aparición
la del descanso, es decir, la del día del Señor tras los anteriores seis días de
combate, sufrimiento y trabajo por la Iglesia.
Así, como vemos, hay una pugna constante, significada también
simbólicamente por los números que se repiten: el combate hasta el fin y
victorioso, de la Reina del santo Rosario contra el Dragón rojo.
También en cuanto al mensaje de Fátima, hemos de aprender lo que tiene
para enseñarnos pues es una verdadera catequesis, nada progresista ni
políticamente correcta, desde luego:
“Con una claridad totalmente divina, la Bienaventurada Virgen María nos reveló en el Secreto
todo lo necesario a nuestras almas para su eterna salvación, a las naciones para su bienestar
temporal, y finalmente todo lo necesario a la Iglesia para su victoria sobre los poderes del
infierno, que han sido desencadenados.”[389]

En síntesis, el significado del secreto de Fátima comprende:


Primera parte, la salvación de las almas (la visión del infierno).
Segunda parte, la salvación del mundo (la consagración de Rusia al
Inmaculado Corazón).
Tercera parte, ¿La salvación de la Iglesia? (¿tercer secreto?)
Conclusión: Al final el Inmaculado Corazón de María triunfará. El
Santo Padre consagrará Rusia a la Virgen para que se convierta. Un
tiempo de paz se le dará al mundo.
Como señala el Padre Paul Kramer, en el mensaje de Fátima debemos ver
las claves de la doctrina de la Fe reforzadas, las verdaderas doctrinas hoy bajo
feroz ataque[390]. La Madre de Dios habla en Fátima
-de la doctrina del Cielo;
-de la doctrina del Infierno;
-muestra a los niños el Infierno;
-habla de la doctrina del Purgatorio;
-habla de la doctrina de la Sagrada Eucaristía;
-habla de la doctrina del Sacramento de la Penitencia;
-habla, indirectamente, del Reinado Social de Jesucristo, cuando Ella
transmite el mandato del Cielo de que Rusia sea consagrada a su Corazón
Inmaculado para que se convierta y sea agente de la paz en el mundo.
Las verdades católicas que trajo a la consideración el mensaje de
Fátima, colocan a todo este mensaje como una reafirmación contra la
oleada de modernismo y liberalismo que ya estaban metidos en la Iglesia,
e iban a desplegarse sin frenos a partir de los años 1960 y el Concilio
Vaticano II[391]. Un reputado fatimista advertía:
“Si Cristo o la Virgen se aparecen a los hombres es forzoso prestarles atención. Además esas
apariciones no vienen sino a recordar al pueblo de Dios verdades escriturísticas y teológicas
muchas veces olvidadas o desfiguradas. En el caso de Fátima se puede asegurar que vino a
poner el dedo en la herida.
Un análisis sereno y sin prejuicios de los escritos de la hermana Lucía lleva a concluir que hay
una antítesis alarmante entre las verdades escriturísticas y teológicas allí inculcadas y las líneas
de innumerables publicaciones modernas que se dicen católicas”.[392]
“En Fátima –afirmaba J. Vennari- la Señora reforzó puntos-clave de la
doctrina sobre la Fe, centrándose en aquellos puntos de doctrina que nos
separan de los no-católicos, para demostrar que lo más importante es la
Verdad. (…) La Señora no vino a enseñar una doctrina nueva, ni cualquier
comprensión modernizada de la doctrina que, de algún u otro modo, nos
hiciese reinterpretar las enseñanzas de la Santa Iglesia Católica diferentemente
del modo como han sido enseñadas durante 2.000 años.
“Nos dijo Ella que el mundo sólo alcanzaría la paz a través de la
obediencia a Su pedido de consagración de Rusia al Inmaculado Corazón de
María, realizada no por católicos unidos a falsas religiones, en oraciones
comunes por la paz; esas religiones, la propia Señora las proclamó como
blasfemias contra Ella, porque no le creen. En realidad –y esto es triste de
decir- en el gran encuentro de oración en Asís en 1986, cuando los Católicos,
juntamente con miembros de falsas religiones, oraron públicamente por la
causa de la paz, absolutamente nadie rezó el Santo Rosario. Y esto a despecho
de que el Rosario (tercio) es la oración específica dada por Nuestra Señora
como una condición para alcanzar la paz. Del mismo modo, en aquel día de
oración, el Inmaculado Corazón de María no fue honrado y ni siquiera
invocado”[393].
Sin dudas lo más controversial del mensaje han sido los dos puntos
relativos a la situación interna de la Iglesia –en el “tercer mensaje” ocultado- y
a la consagración explícita de Rusia –nunca concretada. Ambas cuestiones
conciernen al descoronamiento de Cristo como Rey tanto de la Iglesia como
de las naciones. Como simbólica consecuencia, hoy el mundo es “coronado”
por un virus que lleva ese nombre y que es utilizado para “coronar” un nuevo
orden anticristiano en todo el mundo.
Así es como, leídos a la luz de las revelaciones y mensajes de Fátima,
podemos entender que los acontecimientos que se suceden vertiginosamente
nos lleven a insistir una vez más y con urgencia en la difusión de este tema
crucial, cuya discusión debe ser siempre motivo para inteligir estos sucesos
con espíritu profético, anclados en la realidad de la fe y la esperanza de las
palabras que no dejarán de cumplirse hasta el fin de nuestra Madre del Cielo.
En palabras de un sacerdote de la Orden de Predicadores:
“…las apariciones de Fátima son la clave para entender todos los eventos del siglo 20 y
todo lo que vivimos hasta hoy, sea en la esfera religiosa o política. Para estar realmente
convencidos de esto, solo se necesita leer la autorizada obra del Hno. Miguel de la Santísima
Trinidad La Verdad Completa sobre Fátima.
Los problemas, las convulsiones y la decadencia sin precedentes de nuestro tiempo son las
consecuencias directas del hecho de que los hombres de la Iglesia no han querido cumplir
con la petición de Nuestra Señora de Fátima.”[394]
EL PEDIDO DE CONSAGRACIÓN DE RUSIA

“Ha llegado el momento en que Dios pide al Santo Padre que haga, en unión
con todos los Obispos del mundo, la Consagración de Rusia a Mi Inmaculado
Corazón; prometiendo salvarla por este medio.
Son tantos los pecadores que la justicia de Dios condena por pecados
cometidos contra Mí, que vengo a pedir reparación. Sacrifícate por esta
intención y reza”.[395]

NUESTRA SEÑORA DEL ROSARIO DE FÁTIMA A SOR LUCÍA

La consagración de Rusia al Corazón Inmaculado de María, pedida por la


Sma. Virgen en sus apariciones a los niños de Fátima, no deja de ser un tema
que se presta a controversias en el ambiente católico tradicional y
conservador, aunque cada día va tomando más fuerza la convicción de la
necesidad de su urgente realización. [396]
Para la jerarquía modernista romana, sin embargo, la cosa está definida:
eso es asunto archivado y sepultado, “la consagración ya fue realizada”. De
eso ya no se habla más, y cuando se lo hace es de manera desdeñosa, pues es
un tema sumamente molesto[397]. Los modernistas odian Fátima. Ya sea porque
saben que es verdad, o porque detestan todo lo que sea “preconciliar”, y es
una causa que han tomado los tradicionalistas. Y odian muy particularmente
el llamado “tercer secreto” que siguen ocultando, pues según los expertos en
el tema, los involucra advirtiendo de su apostasía y destrucción de la Iglesia
desde su interior. De nuestra parte, consideramos y lo decimos nuevamente,
que lejos de ser algo que ha quedado anclado en el pasado, por el contrario, es
un asunto cuya actualidad hace que, con todo el conjunto de las
revelaciones de Fátima, sea urgentísimo considerar. Decimos y
enfatizamos que apremia más que nunca plantear esta cuestión que los
enemigos enquistados en el Vaticano -la por algunos llamada Iglesia conciliar-
y, por otra parte, los grupos sedevacantistas y milenaristas que coinciden
con los modernistas, desestiman y descartan de plano. Ya hemos pasado el
centenario de Fátima: es imperioso conocer, difundir, predicar y practicar
la devoción al Corazón Inmaculado de María, sus implicancias, sus
consecuencias para las almas y el castigo que se cierne (y que estamos
viviendo) sobre los pueblos y naciones, por no haberse realizado la pedida
consagración de Rusia. Urge rezar para que se haga pronto esta
consagración. Es cierto que la Iglesia, ocupada por sus enemigos, parece
estar más lejos que nunca de tal posibilidad. Pero los acontecimientos habrán
de forzar los hechos y el Cielo traerá la solución, aunque no sin un gran
castigo por la desobediencia de los propios hombres de la Iglesia, tal como
todo indica que ha profetizado la tercera parte del secreto de Fátima que los
Papas se negaron a dar a conocer. Nosotros tenemos que hacer nuestra parte
para que el Cielo apresure los tiempos, rezando con insistencia por esta
intención.
En su tercera aparición en Fátima, el 13 de julio de 1917, la Sma. Virgen,
tras haberles mostrado la suerte que corren los condenados al Infierno, les dijo
a los tres niños, Lucía, Francisco y Jacinta, lo siguiente:
“Para salvarlas [las almas de los pobres pecadores que están en
camino del infierno], Dios quiere establecer en el mundo la
devoción a Mi Inmaculado Corazón. Si hicieran lo que os voy a
decir, se salvarán muchas almas y tendrán paz. La guerra va a
acabar. Pero si no dejan de ofender a Dios, en el reinado de Pío XI
comenzará otra peor. Cuando veáis una noche alumbrada por una
luz desconocida, sabed que es la grande señal que Dios os da de que
va a castigar al mundo por sus crímenes por medio de la guerra,
del hambre y de persecuciones a la Iglesia y al Santo Padre.
Para impedirla, vendré a pedir la consagración de Rusia a mi
Inmaculado Corazón, y la comunión reparadora de los primeros
sábados. Si atendieran mis peticiones, Rusia se convertirá y habrá
paz; si no, esparcirá sus errores por el mundo promoviendo
guerras y persecuciones a la Iglesia. Los buenos serán
martirizados, el Santo Padre tendrá que sufrir mucho, varias
naciones serán aniquiladas”.
La relación entre la mención a Rusia en el mensaje, y la Revolución
bolchevique ocurrida poco tiempo después en ese mismo año (pocos días
después de la última aparición), fue clara y como tal la asociación entre los
males del comunismo ateo que la revolución vino a expandir por el mundo y
la consagración de Rusia, es evidente. El mensaje es por demás claro al
respecto. Puede pensarse también que 1917 fue el año del inicio del Estado de
Israel, ya que en ese mismo año –atención, ¡la misma semana que la
Revolución bolchevique!- Gran Bretaña concedió la “Declaración Balfour” a
los jefes del Sionismo, comprometiéndose aquella a entregar –cuando las
circunstancias lo permitiesen- el territorio designado en Palestina para la
erección del estado judío. Es sabido que fueron mayoritariamente judíos los
financistas, los líderes y los ejecutantes de la Revolución en Rusia.
Sin embargo, en 1917 Nuestra Señora no pidió la consagración de Rusia a
su Corazón Inmaculado. Allí anunció que volvería para pedirla. Lo hizo recién
en 1929. ¿Por qué? ¿Por qué no lo hizo en 1917 y sí en 1929? ¿Qué relación
hay entre ese año y el pedido de consagración? Si 1917 está marcado por la
aparición en Fátima y la Revolución bolchevique, sucesos que pueden y deben
relacionarse, ¿qué sentido pudo tener o quiso darnos a conocer el Cielo con el
pedido explícito de consagración de Rusia realizado en 1929? Más adelante,
en otro capítulo, daremos nuestra hipótesis, y por qué quizás hacia 2029
podría venir el mayor castigo sobre el mundo.
Pero antes de introducirnos en esta cuestión, veamos primero este pedido.
El 13 de junio de 1929, casi doce años después de la aparición en que la
Virgen María avisó que retornaría para pedir la consagración de Rusia,
estando la Hermana Lucía de Fátima rezando una noche en la capilla del
noviciado de las Hermanas Doroteas en Tuy, España, se produjo la aparición
más solemne del misterio de Fátima, la llamada teofanía. Sor Lucía tuvo una
visión de la Santísima Trinidad; debajo de Jesucristo aparecía Nuestra Señora
de Fátima, que volvía para cumplir aquello anunciado en 1917. Esto le dijo
Nuestra Señora a la Hermana Lucía:
‘Ha llegado el momento en que Dios pide al Santo Padre que haga,
en unión con todos los Obispos del mundo, la Consagración de
Rusia a Mi Inmaculado Corazón; prometiendo salvarla por este
medio.
Son tantos los pecadores que la justicia de Dios condena por
pecados cometidos contra Mí, que vengo a pedir reparación.
Sacrifícate por esta intención y reza’.
Es muy importante lo que destaca John de Marchi en su libro “La
verdadera historia de Fátima”:
“Dios mismo lo pidió. Sor Lucía recibió esta petición de los labios de la Madre de Dios,
hablando en Nombre de Dios, en presencia de la Divinidad, la Santísima Trinidad. La
gravedad inmensa de la petición está ciertamente más allá de nuestra comprensión”.[398]

Sin embargo, como veremos más adelante, esta solemne y grave petición
del Cielo ha sido subestimada y, en definitiva, dejada a un lado.
MILENARISTAS CONTRA FÁTIMA

"La teoría del milenarismo tuvo sus raíces en la literatura judía, obsesionada
siempre con la idea de un Mesías reinando gloriosamente sobre la tierra" [399]
DOM DE MONLÉON

Contumaces milenaristas y sedevacantistas[400] de la “Iglesia perimida”


(aunque muchas veces no confesos como tales), que nos hacen recordar estas
palabras del “Juan XXIII (XXIV)” del Padre Castellani:
-De ninguna manera –hizo el andaluz riendo—Yo creo en la Iglesia Visible: sólo que
actualmente ella consta de dos personas y no más: usted y yo”,[401]

aparecen como enconados opositores de quienes defienden el mensaje de


Fátima, en el sentido de que debe cumplirse lo que la Sma. Virgen ha pedido,
esto es, la consagración de Rusia, tras lo cual, convertido este país, habrá el
triunfo del Corazón Inmaculado.
Dice esta gente, entre quienes se cuentan un puñado de sacerdotes
“independientes” que profieren su fuego de metralla como salidos de un añejo
film de Sam Peckinpah (bueno, podemos aggiornarnos: Tarantino, si quieren),
insisten en que el triunfo del Corazón Inmaculado no puede ser “temporario y
relativo”, sino definitivo y absoluto. Por lo tanto no puede darse separado de
la Parusía. Quien piense así sería un blasfemo, sentencian, ya que ese triunfo
parcial terminaría aplastado por el Anticristo. Pero, como ocurre siempre, no
prueban que esto deba ser así, no concluyen, y, además de ofrecer su opinión
con aires magisteriales infalibles, descartan por completo el mensaje de la
Sma. Virgen, quien al final de su mensaje el 13 de julio de 1917, dijo:
“Al fin mi Corazón Inmaculado triunfará. El Santo Padre me
consagrará Rusia que se convertirá, y será dado al mundo un
cierto tiempo de paz”.
“Maria locuta, causa finita”, podría decirse. Mensaje inequívoco que causa
escozor en los que quieren que todo el mundo acepte sus teorías milenaristas,
contra las cuales atentaría un triunfo del Corazón Inmaculado que no sea la
puerta a un reino milenario por ellos esperado.
La Sma. Virgen dijo que será dado al mundo un cierto tiempo de paz, lo
cual significa que no será una paz definitiva, un reinado paradisíaco y total.
¿Es que no vamos a creerle? Jesucristo entró en Jerusalén con un resonante
triunfo el Domingo de Ramos, ¿debió ser definitivo y absoluto, para
conformar a esta gente? ¿El triunfo de Cristo sobre la Cruz, se invalida por el
hecho de que al fin de los tiempos se encumbre el Anticristo? Desde luego
que no. Pero tales impugnadores, soslayando el mensaje de Ntra. Sra. en
Fátima, se guarecen detrás de su “inhóspita trinchera” (¡pobre Castellani,
usado para justificar cualquier sectario atrincheramiento!) y lanzan al aire sus
soflamas amparados en dos o tres opiniones erróneas del Padre Castellani y,
sobre todo, en la obra del Padre Lacunza, que la Iglesia condenó.
Por el contrario, pensando ellos que ya no hay más papa, han aceptado que
la Iglesia ha sido aplastada y vencida por el diablo: las puertas del Infierno
prevalecieron…
Con todo eso pretenden tratar de bobos embadurnados de optimismo
acerca del mundo presente a quienes sostienen que hay que rezar por la
consagración de Rusia. Es decir, a los que rezan porque se cumpla, y lo antes
posible, lo pedido por la Sma. Virgen. Dicen que la consagración se hizo tarde
y de manera incompleta, por lo tanto, como su fruto era condicional, ya no
tiene sentido seguir pidiéndola. Pero, una vez más, esta gente suele omitir en
sus escritos o mensajes de audio aquellas palabras de la revelación en que la
Virgen afirma que Rusia le será consagrada. Por lo tanto, si hasta ahora no se
ha hecho, y se hará (aunque tarde), debe seguirse insistiendo, para que ese
“tarde” no lo sea tanto, es decir, que el diluvio de sufrimientos debido al
castigo, pueda abreviarse.[402]
Estos exclusivos miembros de la “Iglesia Visible” reducida a un
departamento dos ambientes, gustan de excretar insultos a sus impugnadores,
entre los cuales se encuentra la Iglesia entera –incluyendo a alguien llamado
Santo Tomás de Aquino-, pues el milenarismo no pertenece a la Tradición
de la Iglesia y el Magisterio ha mandado no difundirlo ni enseñarlo.
No es este el lugar para dedicarse pormenorizadamente a este tema, pero
hay que saber que son abundantísimas las refutaciones al Milenarismo por
parte de Doctores, Teólogos y Exégetas de la Iglesia[403].
Retengamos lo dicho: el Milenarismo no pertenece a la Tradición de la
Iglesia y ésta ha mandado no enseñarlo, aún el mitigado. A partir del siglo V
prácticamente no ha habido defensores de esa opinión teológica, salvo casos
aislados.
¿Qué es el milenarismo? Algunas definiciones:
Error de los que han creído en un reino temporal y triunfante de Cristo y de sus santos sobre la
tierra. Como, en su forma cristiana, este error suponía un reino de mil años, sus partidarios
fueron llamados milenarios, milenaristas o quiliastas.[404]
En los siglos II y III de la Iglesia, se llamaron así los que creían que al fin del mundo volvería
Jesucristo a la tierra, y establecería un reino temporal por mil años, en el cual los fieles
gozarían de una felicidad temporal esperando el día del juicio y felicidad aun más perfecta en
el cielo: los griegos los llamaron chiliastas, sinónimo de milenarios.[405]
Error profesado por aquellos que esperan un reino temporal del Mesías, reino cuya duración a
veces fijaban en mil años.[406]
Veamos dos opiniones muy socorridas del Padre Castellani, quien,
aclaremos de paso, nunca tuvo actitudes patoteriles como la de los actuales
impugnadores de Fátima, aunque en este asunto se equivocó y mucho:
“El porvenir próximo del mundo depende del problema teológico de si Cristo ha de volver a
consumar su Reino antes del fin del mundo o juntamente con el fin del mundo...—dijo
meditativamente.
—Si la Parusía, el Reino de Dios, el Juicio Final y el Fin del Mundo —quiero decir, del ciclo
adámico-—, son cosas simultáneas, como ensena la Facultad de Teología de esta República, es
muy probable que antes de esa liquidación total alboree en la historia un gran triunfo de la
Iglesia y un periodo de oro para la religión cristiana —como cree el capitán Arrieta—, el
último periodo por cierto , en el cual se acaben de cumplir las profecías, principalmente la de la
Conversión del Pueblo Judío y del Único Rebaño con el Único Pastor. Ese periodo no podrá
ser largo; quizá el tiempo de una vida humana; y después volverán con la fuerza incontrastable
de la catástrofe las fuerzas demoniacas tremendas que vemos en acción en estos momentos.
(…)
—-Pero si Cristo ha de venir antes, a vencer al Anticristo, y a reinar por un periodo en la tierra;
es decir, si la Parusía y el Juicio Final no coinciden, sino que son dos sucesos separados, como
creyó la tradición apostólica y los Santos Padres más antiguos... entonces esa esperanza de un
próximo triunfo temporal de la Iglesia, tan predicado por Monseñor Fleurette, no vale; ni
tampoco todas las profecías particulares que se apoyan en ella”.[407]

No necesariamente la opinión contraria al milenarismo (que no equivale a


ser parte de una escuela “antimilenarista”) tiene que comprender un “triunfo
temporal de la Iglesia predicado por Monseñor Fleurette” (o sea, un liberal o
modernista), ¿acaso no se comprende? Nuestro triunfo temporal esperado es el
del Corazón Inmaculado de María, prometido en Fátima por la misma Madre
de Dios. No se explica en lo que dice Castellani por qué “El porvenir próximo
del mundo depende del problema teológico de si Cristo ha de volver a
consumar su Reino antes del fin del mundo o juntamente con el fin del
mundo...”. Ni Santo Tomás ni ninguno de los grandes teólogos y Doctores de
la Iglesia ha planteado las cosas así. Sabemos que Cristo ha de volver y hasta
ese entonces tenemos que dar gloria a Dios luchando por su Reinado social,
combatiendo por la Iglesia y por los méritos de Jesucristo salvar nuestras
almas. Uno de estos milenaristas desaforados que se encaraman tras las
palabras de Castellani escritas en una novela, llega a decir que Cristo fue
traicionado por Judas porque este era antimilenarista (¡!), cuando más bien
podría decirse que Judas probablemente traicionó a Cristo por ser un
milenarista carnal y no entender o aceptar que Cristo había venido a traer su
Reino que era un reino espiritual (la Iglesia).
Que la Iglesia no condenó el milenarismo porque “estaría cercenando la
rama del árbol sobre la cual se asienta”, como afirma Castellani, no es cierto,
pues el milenarismo no es Tradición de la Iglesia, sino una opinión sostenida
por varios santos de los primeros cuatro siglos y algunos pocos posteriores,
pero no por todos ni la mayoría. No fue la “idea predominante”, como se dice
por ahí. Dice San Vicente de Lerins en su “Conmonitorio”: “En la Iglesia
Católica hay que poner el mayor cuidado para mantener lo que ha sido
creído en todas partes, siempre y por todos.” Dice Castellani en su libro con
Alcañiz (La Iglesia Patrística y la Parusía, ed. Paulinas, Buenos Aires, 1962):
“Dije arriba que la Iglesia nunca condenará el milenismo espiritual; y aquí
mis razones: La Iglesia enseña que las dos fuentes de la doctrina revelada son
la Escritura y la Tradición. La tradición de la Iglesia Primitiva (la más
importante de todas) durante cuatro siglos por lo menos ha sido milenista”.
Pero la Tradición no se reduce a “la de la Iglesia primitiva” sino a la que
"siempre", en "todas partes" y "por todos" fue enseñada y transmitida. El
Cardenal Franzelin ha explicado que el milenarismo –de cualquier clase-
nunca fue sostenido en todas partes ni siempre ni por todos. Escribe este
autor además:
«Después de Lactancio, al comienzo del siglo IV, ya ningún autor serio y católico hasta hoy ha
mencionado esta teoría, sin que haya sido para al mismo tiempo desaprobarla y rechazarla».
«Así pues, no puede haber ninguna duda acerca de la unanimidad universal, constante y
ratificada de los Padres y de los Doctores, por lo menos a partir del siglo V hasta nuestros días,
en el hecho de rechazar esta opinión milenarista».[408]
Dice luego este mismo autor en su obra citada:
“A partir de aquel tiempo en que la inteligencia de la doctrina y dogmas católicos fue explicada
y cultivada en grado máximo, desde el comienzo del siglo IV y en el siglo V, en los cuales
florecieron casi todos los máximos doctores de la Iglesia, esta supuesta Tradición apostólica
[el milenarismo] y la inteligencia verdadera del sentido obvio de las Escrituras y del mismo
símbolo, no sólo se oscureció cada vez más y fue dada al olvido, sino que se vio combatida y
rechazada por todos los doctores, en cuyas obras todavía aparece alguna mención de este
asunto, ¿habrían conspirado unánimemente los doctores para desviar la Escritura de su sentido
claro y obvio hacia explicaciones más difíciles, figuradas y (en hipótesis) falsas, toda vez que
se trata de los últimos días, no sólo en uno u otro pasaje, sino en muchos libros del Antiguo y
Nuevo Testamento? En la Iglesia universal, cuando se explica al pueblo ya en las catequesis e
instrucciones, ya en las escuelas la segunda venida de Jesucristo, la resurrección de los muertos
y el último juicio, ¿se habría ocultado constantemente y por todas partes, al menos a partir del
siglo IV la verdad transmitida por los Apóstoles y en su lugar se habrían enseñado cosas que
no pueden componerse con aquella verdad? Pero no hay quien pueda entender cómo todo esto
pueda ser compatible con la economía de la Tradición y con la prometida asistencia del
Espíritu Santo, que preserva del error a la inteligencia católica, guiándola hacia toda verdad.
Sin duda, puede haber y hay verdades, que, transmitidas primeramente implícita y más
oscuramente en la predicación de los Apóstoles, o una doctrina comprendida primitivamente
más por costumbre práctica que en teoría, alguna vez hayan sido ocasión de controversia
dentro de los mismos confines de la Iglesia; pero, una vez nacida (tal controversia), poco a
poco fueron explicadas y declaradas más lúcidamente, hasta que pasaron al universal
consentimiento de toda la Iglesia… Pero nunca sucedió, y es imposible que pase, dada la
economía de la Tradición, que, en orden inverso, un artículo de la fe, comprendido al principio
explícitamente y en sentido claro y obvio en la predicación eclesiástica y la inteligencia
católica, después, habiendo surgido tal vez una controversia, retroceda hacia la
oscuridad, pase al disenso y que, por fin, prevalezca contra él un consenso opuesto y
negador, la cual negación, para más, domine sin contradicción en la Iglesia universal de Dios a
través de muchos siglos, en mil quinientos años. Por lo tanto, según el mismo primer principio
de la interpretación católica se demuestra que aquella claridad de las Escrituras, de la que se
jactan los quiliastas, no es más que aparente, y en realidad de verdad, en aquellos mismos
pasajes, por su misma aparente claridad hay mucha oscuridad latente; no menos se demuestra
esto, de lo que tratamos aquí, a saber: que aquella antigua doctrina anterior al siglo cuarto no
fue un consenso católico".

El benedictino Dom Jean de Monléon afirma que


“La teoría del milenarismo tenía raíces en la literatura judía, atormentada siempre por la
idea de un Mesías que reinara gloriosamente en la tierra. Retomada en tiempos de San Juan
por el heresiarca Cerinto, es exacto que en los siglos II y III de la era cristiana, algunos Padres,
y no de los menores, la adoptaron, bajo distintas formas más o menos atenuadas. Se puede citar
entre ellos a San Justino, San Ireneo, Tertuliano et alii…
Pero de ninguna manera puede considerarse que el parecer de estos escritores
representara la creencia de la Iglesia: en efecto, para que el testimonio de varios Padres
pueda considerarse la expresión de la Tradición católica, dicen los teólogos que hace falta
“que no sea impugnado por otros”. Ahora bien, esta condición no existe de ninguna
manera en este caso: ya San Justino reconocía que la teoría milenarista distaba mucho de ser
admitida por todos; Orígenes la rechazaba y la trataba de inepcia judaica. San Jerónimo rompe
deliberadamente con ella: “En cuanto a nosotros, no esperamos ‒escribe‒ según las fábulas
que los Judíos decoran con el nombre de tradiciones, que una Jerusalén de perlas y oro
descienda del cielo (…). Sólo hay demasiados de los nuestros que han tomado seriamente estas
promesas (…)”
“San Agustín se pronuncia en el mismo sentido: si señala en primer lugar algunas vacilaciones,
a continuación, en la Ciudad de Dios, se lo ve condenar claramente el quiliasmo, y esta opinión
es la que prevalece en adelante, tanto en Oriente como en Occidente, en la Iglesia. A partir del
siglo IV, no se encuentra a ningún nuevo escritor católico digno de consideración que defienda
el milenarismo, y el parecer unánime de los teólogos, en cuyo primer plano hay que citar a
Santo Tomás y a San Buenaventura, lo descarta con determinación. (…)
“Así pues, como ya lo hemos indicado, la expresión: Y han reinado mil años con Cristo debe
entenderse en un sentido místico. Los mil años designan todo el período que se extiende entre
el día en que Cristo, por Su Resurrección, abrió de nuevo el Reino de los Cielos, franqueando
sus puertas con su Santísima Humanidad, y el día en el cual, gracias a la resurrección general,
los cuerpos entrarán allí a su vez. Pero en cuanto a las almas de los bienaventurados, ellas ya
están allí, estrechamente unidas a Aquel que es su verdadera vida; participan en la gloria de
Cristo, constituyen su corte, reinan con Él”.[409]

Y además agrega:
“A partir del siglo IV, no encontramos ningún escritor católico digno de consideración,
que defienda el milenarismo, y el parecer unánime de los teólogos, entre los más
importantes hay que citar a Santo Tomás y San Buenaventura, lo desecha
resueltamente”.[410]

La voz más autorizada de la teología católica, es la de Santo Tomás de


Aquino, quien se manifestó de este modo contra el Milenarismo:
“Con ocasión esas palabras del Apocalipsis [Apoc. 20], como relata San Agustín (Ciudad de
Dios, libro XX), algunos herejes afirmaron que habrá una primera resurrección de los muertos
para reinar con Cristo en la tierra durante mil años: de donde se les llama quiliastas o
milenaristas [quidam haeretici posuerunt primam resurrectionem futuram esse mortuorum, ut
cum Christo mille annis in terra regnarent; unde vocati sunt Chiliastae, quasi millenarii], y
ahí San Agustín muestra que hay que entender de otra cosa esas palabras [de Apoc. 20], a
saber, de la resurrección espiritual, por la cual los hombres resucitan del pecado por el don de
la gracia. La segunda resurrección es la de los cuerpos. Mientras que por Reino de Cristo se
entiende a la Iglesia, en la que reinan con Él no sólo los mártires, sino también los demás
elegidos (…) Y milenario no significa un determinado número, sino que significa todo el
tiempo que ahora transcurre, en el que los santos reinan con Cristo" (…). [411]

Es interesante ver que aún los Apóstoles, cuando Nuestro Señor les
anunciaba el envío del Espíritu Santo, seguían pensando en el reinado
temporal del Mesías. Eso demuestra hasta qué punto estaba arraigada en la
mentalidad judía de entonces esa idea. Comenta Mons. Ballester Nieto:
“El cetro de Israel había sido arrebatado a los judíos por Herodes y los romanos. No
abandonaron los Apóstoles el falso concepto del reinado temporal del Mesías, sino cuando
recibieron el Espíritu Santo, a pesar de haber oído mil veces a su Divino Maestro que el reino
que había venido a fundar era puramente espiritual; y es que cuando el entendimiento está
lleno de prejuicios, como acontecía con el de los Apóstoles, se resiste a recibir la verdad, venga
de donde viniere".[412]
Duprat se refiere muy extensamente al tema del milenio. Citemos sólo tres
párrafos:
“San Agustín”, dice Bossuet, “nos enseña que los mil años de san Juan no son un número
prefijo, sino un número donde hay que entender todo el tiempo que transcurrirá hasta el fin de
los siglos, de acuerdo con esta palabra del salmista: "La palabra que ha mandado hasta mil
generaciones”; lo que no significa otra cosa que todas las generaciones que serán por siempre.
A lo que hay que sumar la perfección del numero mil, muy adecuado para hacernos escuchar
todo este tiempo que Dios dedicará a formar todo el cuerpo de sus elegidos hasta el último día,
comenzando desde la época de la predicación y Pasión de Nuestro Señor, porque fue entonces
cuando el fuerte armado, que es el diablo, fue atado y desarmado por alguien más fuerte que es
Jesucristo (Mat. XII, 29; Luc. XI, 21), y que las potencias del infierno fueron desarmadas y
arrastradas por el triunfo (Colos. II, 15).
(…)
Se considera a Papias como el autor y el propagador de este ensueño [el milenarismo]. "Era",
dijo Eusebio, "un hombre de extrema mediocridad de mente, como se puede ver en sus libros:
fuit enim admodum mediocris ingenio, sicut ex libris ejus licet conjicere". No solamente él
explicaba los escritos de los Profetas, confundiendo los diversos sentidos: místico y literal,
alegórico y anagógico, mirando como debiéndose cumplir en la tierra la gloria y todas las
promesas que solo debían cumplirse en el cielo, mas daba como de la tradición lo que no tenía
ninguna relación con la Tradición, y como palabras y enseñanzas del Salvador, lo que se
parecían mucho más a fábulas: "fabulis propiora" (id.). Bossuet también dijo de él: "Papías,
autor muy antiguo, pero de un espíritu muy pequeño, habiendo tomado demasiado
groseramente ciertos discursos de los Apóstoles, que sus discípulos le habían informado, había
introducido en la Iglesia este reinado de Jesucristo, durante mil años, en una Jerusalén terrenal"
(…)
No examinaremos hasta qué punto esta interpretación se opone a la Escritura y al Evangelio
diciendo "que el Señor siempre enseñará por su Iglesia y por el mismo magisterio apostólico;
que la vida del hombre es solo una lucha continua y perpetua, en la tierra; que Satanás siempre
merodeará alrededor de nosotros como un león rugiente, y que siempre se necesitará velar y
rezar para no caer en la tentación ; que el reino de Dios en la tierra siempre será compuesto de
cabras y ovejas, vírgenes prudentes y vírgenes insensatas, justos y pecadores, y que el mundo
entero nunca será un pueblo solo de santos; que inmediatamente después de la gran tribulación
(Mat., XXIV, 29), que no es otra que la persecución del Anticristo, el mundo llegará a su fin, el
Hijo del hombre aparecerá en las nubes del cielo en todo su poder y su majestad, y que solo en
el cielo es que se cumplirá toda la magnificencia de sus promesas y figuras de sus Profetas ”.
[413]

El Padre Hervé Belmont, por su parte, concluye:


La Iglesia nos ordena entonces firmemente desconfiar del milenarismo mitigado como de la
peste. ¿Pero por qué?
‒ Desde el punto de vista de la verdad (punto de vista fundamental del Santo Oficio), este
milenarismo no es enseñado por la divina Revelación pública, que es sin embargo la única que
puede darnos a conocer un futuro que sólo depende de la voluntad de Dios.
‒ Nuestra esperanza tiene como objeto el Reino de Gloria en el Cielo: el cual ya existe, lo
esperamos activamente y podemos ser llamados a él en cualquier momento.
‒ El combate por la Realeza social de Jesucristo es un combate presente, en la
sociedad contemporánea, por la Iglesia Católica, que es desde ahora el Reino de Jesucristo
sobre la tierra, y un reino que es principalmente espiritual.
‒ La vida cristiana no es la espera de una especie de nueva redención: hoy es cuando hay
que vivir en estado de gracia para agradar a Dios, en la oración y el deber de estado, en el
espíritu filial y el amor del prójimo. El resto no es más que mítico e imaginario.[414]

El padre Julio María Matovelle ofrece a su vez una refutación del


milenarismo, basándose sobre todo en Tanquerey. Dice el P. Matovelle:
“Este reinado felicísimo de Cristo, asociado a los santos del cielo y a los justos viadores en la
tierra, pugna con el dogma del pecado original, y también con la siguiente definición del
Concilio ecuménico de Florencia: “Definimos…que las almas de aquellos que después de
recibido el bautismo no incurrieron absolutamente en mancha alguna de pecado, y también
aquellas que después de contraída la mancha de pecado…se han purgado ya de ella, son
recibidas inmediatamente en el cielo, y gozan de la clara visión del mismo Dios uno y trino, tal
como es (sicuti est), aunque según la diversidad de los méritos de cada uno, esa visión es en
unos más perfecta que en otros”. Si, pues, las almas de los justos, que se encuentran
purificadas de toda mancha de pecado son introducidas inmediatamente en el reino de la gloria
y en la vista y posesión beatíficas de Dios, es inútil ya suponer otro reino bienaventurado e
incompleto, acá en la tierra. Dios no hace cosas vanas, ni se repite inútilmente en sus obras:
Gloria es y magnificencia cada obra suya: Confessio et magnificentia opus eius (Ps. CX, 3)
Por estos motivos, el torrente de los teólogos y sobre todo la Santa Sede, no han sido jamás
favorables al Milenarismo”[415]

Acerca de Lacunza afirma que “sus conocimientos en sagrada Escritura


eran vastos y no vulgares, por lo cual ofrece algunas interpretaciones felices
de varios textos; pero todas estas dotes están deslustradas por algunos
conceptos de sabor protestante, y por la misma causa que sostiene, la del
Milenarismo”[416]
También el Padre Dolindo Ruotolo se ocupa del error de los
milenaristas[417]. Puede consultarse asimismo como referencia sobre el tema a
los siguientes autores: Iosepho F. Sagüés S.I., Tractatus de Novissimis. Sacrae
Theologiae Summa, t. IV, 4.ª ed., Madrid: B.A.C., 1962, pp. 827-1030;
Nouvelle Revue Théologique, n.º 67, de 1945, pp. 239-241; Theologiae cursus
completus, Migne, tom. XI, Parisiis, 1838, pp. 644-646.; San Beda el
venerable, en Catena Áurea, Comentario a S. Lucas 18, 24-30; P. Pesch,
Praelectiones Dogmaticae, Tom. IX, De novissimis, n.713.
Acusan los neo-milenaristas a los que no siguen su opinión, de interpretar
o tomar alegóricamente y no literalmente el Apocalipsis, particularmente el
capítulo 20 donde se menciona el “reino milenario”. Como sabemos, todo
sentido espiritual, alegórico o simbólico tiene que partir del literal. Pero debe
tenerse en cuenta que la Biblia tiene unas reglas de interpretación propias, a
través de las cuales llegamos a conocer no sólo el sentido que quiso darle el
autor humano sino el sentido que quiso darle el autor divino a la Escritura
(generalmente se habla en el primer caso del sentido literal, y en el segundo
del sentido pleno). Hay tres reglas principales a respetar: 1) seguir la
interpretación que la Iglesia nos da por medio de su Magisterio, tanto
extraordinario como ordinario; 2) seguir el sentir de los Santos Padres,
cuando éstos interpretan unánimemente un pasaje bíblico de una misma
manera; 3) respetar la analogía de la fe, esto es, rechazar todo sentido que iría
contra el conjunto de verdades reveladas por Dios en la Escritura o en la
Tradición[418]. A este último respecto, como no somos protestantes para los
cuales sólo existe el sentido literal y allí se acaba todo para elaborar después
una propia interpretación, hay que primero entender este sentido literal (¿se
trata del sentido literal explícito o implícito; del propio o el impropio o
figurado; del histórico, del dogmático, del moral o del profético?)[419] y luego
tener en cuenta una serie de cuestiones, como los géneros literarios en que
está redactada la Escritura (también llamados modos escriturísticos). También
hay que conocer la realidad del contexto histórico en que se redactó el texto,
en este caso del Apocalipsis, estamos hablando del medio espiritual judío, el
conocer ello facilita encontrar los factores explicativos del contexto más
inmediato para entender el estilo y las imágenes que componen el texto.[420]
Hay principios de interpretación que son los que toman los intérpretes
autorizados de la Iglesia. Particularmente eso nos ayudará cuando hay pasajes
muy oscuros o que parecen encerrar un gran misterio (y todo en el Apocalipsis
parece ser extremadamente misterioso). Entonces, como se dijo más arriba,
debe respetarse la analogía de la fe para rechazar todo sentido que iría contra
lo que siempre ha enseñado la Iglesia. Por ejemplo, el Reino de Dios está en
los Cielos y sobre la tierra se trata de la Iglesia católica, por eso cuando
hablamos de luchar por el Reinado social de Jesucristo, se trata de que las
enseñanzas evangélicas que son el depósito de la Iglesia impregnen y guíen la
conducta de los Estados, no rescatamos el sueño del Reino mesiánico que
esperaron equivocadamente los judíos que los llevó a rechazar a Nuestro
Señor. Ciertamente, la hermenéutica bíblica no es “soplar y hacer botellas”,
por lo que conviene siempre dejarse guiar por los criterios de los hermeneutas
y comentadores autorizados de la Iglesia.
Los milenaristas más inquietos e irascibles, como si fuesen dominados por
un orgullo judaico, acusan –usando palabras de Castellani- a quienes
impugnan sus opiniones de ser “milenaristas carnales”, de coincidir con el
sueño de la Sinagoga antes de la Primera Venida o incluso de carnalizar la
profecía de Fátima y el Triunfo de su Inmaculado Corazón. Nada de eso se
prueba, sino que son acusaciones enteramente gratuitas. Así dice bien un sitio
católico que
“Es un absurdo y un maniqueísmo la acusación de que algunos católicos “confundan” lo
prometido con la Consagración de Rusia, el periodo de paz, como si fuese una especie de
milenarismo craso o terrenal (¡y antes de la Parusía!), es decir, el que rechaza la Iglesia.
Particularmente, el sacerdote Basilio Méramo (y otros) plantea este muñeco de paja para ganar
adeptos a su causa personal. Ningún católico bien informado pretende que lo prometido en
Fátima mediante la consagración de Rusia signifique una solución permanente a la crisis en la
Iglesia y el mundo ni signifique la anulación de lo que deberá suceder en lo que se anuncia en
las Sagradas Escrituras para la consumación de los últimos tiempos, pues la Virgen jamás lo
dijo así, ella nos prometió “un período de paz para la humanidad” (no una paz permanente,
sobre todo porque esto está en función de la fe de los hombres, de cuánto pidan a Dios por esta
paz y cuánto rectifiquen sus vidas, es decir, sean congruentes con su fe), aún más, nos advirtió
que aunque triunfará su Corazón Inmaculado (consagrando Rusia el papa junto a los obispos
del mundo), será demasiado tarde pues los errores de Rusia ya se habrán esparcido por el
mundo. Para darse una idea verdaderamente católica de lo que puede esperarse de una
consagración de este tipo, será útil revisar el caso histórico de Portugal: “¿Cómo sabremos que
Rusia ha sido consagrada?: La predicción del Card. Cerejeira”[421], con la diferencia de que la
Virgen nos ha dicho que “será demasiado tarde” (es decir, quizás con efectos aminorados o
gozando muy brevemente de esa paz, pues si se hubiese hecho a tiempo se habría gozado con
mayor intensidad de lo prometido), y quienes enarbolan el espíritu del anticristo no se
quedarán con los brazos cruzados, pero sin duda, será una prueba de que Dios y Su Madre
Santísima están con la Iglesia de siempre (no con la de la apostasía) y con quienes permanecen
siendo fieles a N.S. Jesucristo. Es una falsa dicotomía el enfrentar lo prometido en Fátima
mediante la consagración de Rusia con la Parusía, es querer alimentar una falsa controversia
para ganar adeptos a causas personales de revanchismo, estos son dos acontecimientos que
sucederán a su debido tiempo”[422].
Por el contrario, lo que puede verse en la actitud de los furibundos
milenaristas es que, poniendo el Reino de Cristo en el futuro, abandonan el
combate actual por Cristo rey. Así le hacen un gran favor a la iglesia conciliar
y la sinagoga detrás, que luchan encarnizadamente aquí y ahora contra el
Reinado de Cristo en la Iglesia, en las sociedades y en las almas. San Pío X no
habló de “instaurar todo en Cristo” cuando vuelva Nuestro Señor y lleguen los
mil años de su reinado. Sino que habló de combatir ahora porque por ese reino
que está representado y hecho efectivo en la Iglesia hay que luchar ahora. El
mensaje de Fátima y la devoción al Corazón Inmaculado son parte
importantísima de ese combate.
Sobre el decreto del Santo Oficio del 21 de julio de 1944, puede agregarse:
“La Iglesia tiene la intención de imponer un precepto doctrinal, también cuando condena
una proposición sin censura alguna, o sea sin calificarla de herética o temeraria.
Así, se trata de un precepto doctrinal cuando la Iglesia declara que ciertas proposiciones
no pueden enseñarse con seguridad. Cuando una proposición trae esta calificación significa
que por lo menos hoy esta no es segura, pero no se puede inferir que la contradictoria sea
común o cierta”[423]
Volviendo al Padre Castellani, éste llevó su opinión milenarista a algunos
de sus tan importantes libros, y fue tomado de allí por algunos frustrados
“imitadores” suyos de una manera dañosa, pues se utiliza tal teoría para
combatir a otros tradicionalistas, en base simplemente a una opinión sobre la
cual la Iglesia ha sido clara: no debe enseñarse ni difundirse. El milenarismo
mitigado está formalmente prohibido o “desaconsejado” por el Magisterio
infalible (“El sistema del milenarismo mitigado no puede enseñarse sin
peligro”).
Los que se consideran seguidores del Padre Castellani deberían recordar lo
que éste dijo: «Nosotros realmente no sabemos si el milenarismo es
dogmáticamente o apodícticamente verdadero; ni tampoco lo contrario.
Sabemos que es por lo menos una hipótesis (digamos) científica que nos
satisface más; y que no se combate con insultos y con espantajos, sino con
razones…”, para dejar de combatir a quienes los impugnan con insultos y
espantajos.
Desde luego que los desvariados, cada día más en la actual trágica
situación de la Iglesia, particularmente los que se desvían hacia el
sedevacantismo, seguirán en sus trece (sus trece, no los trece de Fátima),
negando contra toda evidencia la esperanza real y cierta que nos da Fátima y
el Corazón Inmaculado, anegándose en una acritud propia de quien se siente
vencido. De nuestra parte, preferimos decir, con Nicolás Gómez Dávila:
“Vivamos la milicia del cristianismo con buen humor de guerrillero, no con hosquedad de
guarnición sitiada.”
LA RESPUESTA DE LOS PAPAS AL PEDIDO
DE LA VIRGEN DE FÁTIMA

“Nuestro Señor espera de nosotros que hagamos nuestra parte en actuar a


favor del honor de Nuestra Señora y por nuestra propia auto-preservación
usando de la influencia moral del estado, sea el que sea, que tengamos en la
vida, así como nuestras oraciones, para que se lleve a cabo la obediencia del
Papa”.[424]
P. NICHOLAS GRUNER

“Y ahora, hijos, oídme: Dichosos aquellos que siguen mis caminos.


Escuchad la instrucción, y sed sabios; y no la rechacéis.”

PROVERBIOS, VIII, 32,33.[425]

“No querer enseñarle a Dios cómo se hacen las cosas es el origen de la


sabiduría”.
NICOLÁS GÓMEZ DÁVILA

Han pasado más de noventa años desde entonces. Está claro –aunque el
Vaticano haya querido hacernos creer lo contrario- que la consagración de
Rusia, tal como fue pedida por Nuestra Señora, nunca fue realizada. Hubo
consagraciones del mundo y consagraciones incompletas, por parte de Pío
XII, y tentativas de consagración de Juan Pablo II, pero ningún Sumo
Pontífice obedeció exactamente el pedido realizando la consagración solemne,
exclusiva, pública y explícita de Rusia en unión con los Obispos del mundo,
condiciones requeridas por la Virgen. Y no puede minimizarse la importancia
de esta aparición que la misma Iglesia no demoró en aprobar, por las profecías
cumplidas, los milagros realizados –muy especialmente el espectacular
milagro del Sol-, las advertencias severas, e incluso por la visita de cuatro
Papas a su santuario: Pablo VI, Juan Pablo II, Benedicto XVI y Francisco,
más los cardenales que iban a ser Juan XXIII y Juan Pablo I. Sin embargo,
pese a esto, los Papas se mostraron concesivos y diplomáticos para con el
régimen de terror comunista, incluso aquellos que hicieron una dura condena
del comunismo desde su magisterio tuvieron un comportamiento errático y
contradictorio. Actualmente, caído el comunismo ruso, el Vaticano de
Francisco ha hecho un escandaloso y traidor acuerdo –cuyos detalles
permanecen en secreto- con la tiranía comunista de China, la cual no sólo no
ha cesado, sino que ha redoblado la persecución religiosa a los católicos.
Hay que decir aunque duela que, si por una parte los Papas, previo al
Vaticano II, se mostraron firmes y rectos en materia doctrinal, en cambio su
actuación pública se manifestó en varios aspectos deficiente y perjudicial para
la Iglesia. Y eso aun cuando han recibido diversos signos del Cielo
demostrativos de la clara acción de la Providencia por mediación de María.
Así por ejemplo, al Papa Pío XI se le dio un signo a través del llamado
Milagro del río Weischel, ocurrido el día de la Asunción, cuando él era
Nuncio en Polonia y orquestó una campaña de oraciones públicas para detener
el avance del comunismo ruso, que llegó hasta Varsovia, pero no puedo
continuar. Esto sucedió en 1920. Pío XII, que fue consagrado el mismo día y a
la misma hora de la primera aparición de Fátima, también vio repetidas veces
el milagro del sol, y a pesar de no haber cumplido el pedido de la Virgen, fue
sepultado el 13 de octubre de 1958, es decir el aniversario de la última
aparición en Fátima. Juan XXIII recibió su signo, ya que el 13 de octubre de
1960, con su permiso, organizaron en Fátima una jornada de adoración y
reparación multitudinaria, con un millón de fervorosos peregrinos. El día
anterior Kruschev había hecho en la ONU un discurso incendiario y
amenazante, llegando hasta quitarse el zapato y golpear con él sobre la mesa.
Antes había señalado el año 1960 como el año 1 de la expansión comunista
rusa. Sin embargo, al día siguiente –es decir el mismo día de la reunión en
Fátima- debió abordar precipitadamente un avión y dejar de lado su agenda,
pues un misil había explotado en Rusia en un fallido lanzamiento de
prueba[426].
Pero veamos lo realizado por los papas, en relación al mensaje de Fátima.
Benedicto XV (1914-1922), había sido diplomático y esta fue la marca de
su pontificado. Si bien de entrada renovó la exigencia del juramento
antimodernista y confirmó la condenación de San Pío X al modernismo, en la
práctica mandó disolver Sodalitium Pianum, verdadero cuartel general
antimodernista creado por el Papa Pío X. Además en el comienzo de su
pontificado realizó una apertura al trust de periódicos católicos de tendencias
modernistas, que habían sido reprobados explícitamente por el Papa Sarto en
comunicación publicada por la Acta Apostolicae Sedis de 1/12/1912.
Benedicto hizo saber, en octubre 1914, por medio de su Sec. de Estado, que
esa advertencia no tenía carácter de prohibición. Fue así que el periodismo
que auspiciaba el aggiornamento de la Iglesia a los tiempos modernos volvió
con fuerza a las ideas reprobadas por el anterior Papa[427]. Esta tendencia de
por un lado condenar explícitamente los errores modernos, pero a la vez
buscar soluciones diplomáticas a todos los conflictos, fue de rigor la nueva
actitud de la Santa Sede desde entonces. En cuanto al comunismo, queriendo
socorrer a los rusos víctimas de la gran hambruna provocada por el gobierno
bolchevique, Benedicto XV estableció relaciones con el régimen de Lenin
mientras éste desataba su campaña de terror, persiguiendo a los cristianos,
proclamando la separación de la Iglesia y el Estado, asesinando a la familia
imperial, matando de hambre al pueblo, legalizando el aborto, la
homosexualidad y propiciando el divorcio. Ningún resultado positivo se
obtuvo de aquel régimen satánico, excepto que el Soviet se vio favorecido
porque buscaba ser reconocido por las grandes potencias mundiales. No tenía
sentido procurar alimentos para el pueblo ruso, ya que la hambruna era
provocada por el mismo gobierno, y los víveres enviados no llegaban a
destino. Recordemos que Benedicto XV había recibido una señal del Cielo,
cuando en 1917, atravesando Europa la más atroz guerra hasta entonces
conocida, había mandado añadir a las “Letanías lauretanas” la invocación
“Regina pacis, ora pro nobis” (Reina de la paz, ruega por nosotros), dado que
eran infructuosos los intentos humanos de acabar con la primera guerra
mundial. Su carta al cardenal Gasparri, disponiendo la medida, fue firmada el
5 de mayo de 1917[428]. La respuesta del Cielo no tardó en llegar: ocho días
después, el 13 de mayo, aparecía la Virgen en Fátima, diciendo a los tres niños
“Rezad el rosario todos los días para alcanzar la paz para el mundo y el
fin de la guerra”. Así, como vemos, Dios está siempre pronto a ayudarnos, si
recurrimos a Él, pero lamentablemente los Sumos Pontífices, aun siendo
ortodoxos en doctrina, no han sabido corresponder siempre –Dios sabe por
qué- a lo que Dios pedía para que su ayuda se haga efectiva. Una manía por la
diplomacia parece haberse adueñado de la Santa Sede a partir de aquellos
tiempos.
Pío XI (1922-1939), también fue en gran medida un diplomático (había
cumplido esa función para el Vaticano), y propuso reconocer al régimen
comunista si éste reconocía la libertad religiosa. En 1929 llegó a decir estas
sorprendentes palabras: “Cuando se trata de salvar las almas, de prevenir
grandes males capaces de perderlas, Nosotros sentimos el coraje de tratar aún
con el diablo en persona”[429]. Un mes más tarde la Virgen pidió que el Papa
consagrara Rusia. Ya entre septiembre de 1930 y agosto de 1931, Pío XI tuvo
conocimiento de los pedidos de la Virgen.[430] En 1930, bien enterado de lo que
sucedía en el imperio comunista, el Papa escribía firmemente contra lo que
pasaba en la ya entonces denominada Unión Soviética y pedía que las
oraciones a San Miguel Arcángel prescritas por León XIII al final de la misa
fueran rezadas por la conversión de Rusia[431] (en 1952 Pío XII renovaría esta
intención). Recordemos también que esta oración a San Miguel -la visión que
tuvo León XIII que la motivó, se produjo, como ya señalamos, el 13 de
octubre de 1884- para impetrar la conversión de Rusia fue suprimida cuando
la Iglesia post-conciliar adoptó el Novus Ordo Missae; en cambio se conserva
en la Misa tradicional o tridentina que unos pocos obispos y sacerdotes –a
pesar de la persecución del Vaticano protestantizado- siguen rezando
alrededor del mundo[432]. Fue en ese mismo año 1930 cuando se reconoció
oficialmente la autenticidad de las apariciones de Fátima. Sin embargo el Papa
no parecía tan interesado o convencido por el mensaje de Fátima y no
procedió a realizar la consagración pedida. Fue en 1937, cerca del final de su
pontificado, cuando ya del todo convencido y aleccionado acerca de lo que era
el comunismo, en su magnífica encíclica Divini Redemptoris señaló que el
comunismo es “intrínsecamente perverso” y que “no se puede admitir que
colaboren con él, en ningún terreno, quienes deseen salvar la civilización
cristiana”. De haberse hecho la consagración se podría haber evitado la Guerra
mundial y la terrible expansión del comunismo. Mismo durante el pontificado
de este Papa el comunismo empezó a infiltrar los seminarios[433], y también se
produjo la guerra cristera en México, con la traición episcopal que determinó
la derrota de los mártires y combatientes de Cristo Rey. En el haber de este
Papa tenemos cosas muy positivas, como la institución de la fiesta de Cristo
Rey, la encíclica Quadragésimo anno y la beatificación y canonización de
Santa Teresa del Niño Jesús (la primera de su pontificado), a quien además
nombró protectora de los pueblos de Rusia.[434] Algo muy negativo, en cambio,
de su pontificado, fue la condenación de la Acción Francesa, verdadero
desastre no sólo para Francia sino para la política en el plano internacional.
Pío XII (1939-1958), pareció en principio muy favorable a Fátima
(notablemente, su consagración episcopal fue exactamente el mismo día de la
primera aparición, 13 de mayo de 1917), pero finalmente no llegó a satisfacer
el pedido de la Virgen. Poco después de su elección al trono de Pedro, en
marzo de 1939, Nuestro Señor pidió de nuevo la consagración de Rusia. Esto
le fue comunicado al Papa. Tres meses después Sor Lucía predijo la guerra,
que no tardó en llegar. A instancias del Padre GonÇalves, Sor Lucía escribió al
Papa y dio la carta a su Obispo, que hizo algunas correcciones señalando la
conversión del mundo y no de Rusia.[435] En ese tiempo Nuestro Señor había
prometido a la mística portuguesa Alexandrinha da Costa de abreviar la guerra
si se hacía esta consagración del mundo. Dios quiere ayudar y nos ayuda a
pesar de nuestras negligencias e infidelidades, pero sólo hasta cierto punto,
pues también quiere corregirnos. A raíz de los claros resultados obtenidos por
la consagración del mundo, el Papa extendió la fiesta del Corazón Inmaculado
de María a toda la Iglesia universal, señalando la octava de la Asunción para
su celebración, el 22 de agosto. Sin embargo, Pío XII continuaba dubitativo y,
al parecer presionado por las autoridades masónicas norteamericanas, que
querían una política de diplomacia y no confrontación del Vaticano con la
Unión Soviética (recordemos que los norteamericanos favorecieron
enormemente a Stalin al finalizar la guerra), el Papa terminó cediendo[436]. La
ambivalencia de Pío XII ya anticipaba la duplicidad que llegaría en los años
posteriores. Pío XII estaba dividido “entre su simpatía por los principios
democráticos y morales publicitados por Roosevelt, sostenidos por su entorno,
los cardenales Maglione y Tisserant, así como por Mons. Montini, y su
devoción hacia Nuestra Señora de Fátima, de la cual las revelaciones lo
impresionaban”[437]. Para este tiempo se manifiestan los adversarios de Fátima,
especialmente un jesuita, el Padre Dhanis, cuya influencia creció en el
Vaticano. Tanto es así que este jesuita es el único “experto” en Fátima que
menciona el cardenal Ratzinger en el comentario teológico que acompaña la
revelación oficial del “tercer secreto” de Fátima (26 de junio de 2000).
El año 1950, por otra parte, fue importantísimo para la Iglesia, pues el
Papa proclamó el dogma de la Asunción de María. Fue el 1° de noviembre.
Coincidió con este hecho significativo: por cuatro veces, los días 30 y 31 de
octubre y 1° y 8 de noviembre, se renovó el milagro del sol para el Papa, en
los jardines del Vaticano. Todo parecía estar propicio para que Pío XII se
decidiera por fin a realizar la consagración de Rusia. Pero, sin embargo, esto
no ocurrió. El año siguiente Sor Lucía envió una carta al Papa pidiéndole
consagrar Rusia. A la vez los católicos de Rusia le pidieron lo mismo. El Papa
respondió con una carta apostólica, Sacri vergente anno, el 7 de julio de 1952,
donde en el último párrafo consagra “los pueblos de Rusia” al Inmaculado
Corazón. En esto se sustentan varios sedevacantistas para decir que la
consagración de Rusia ya se hizo. La actitud de los sedevacantistas respecto a
Fátima los pinta de cuerpo entero: ya que para ellos desde el concilio Vaticano
II no hay más papas, sino antipapas (por lo tanto tampoco obispos ni
sacerdotes, o sea, la Iglesia caducó… salvo el pequeño grupo al que ellos
pertenecen)[438], entonces no puede haber consagración de Rusia por ningún
papa. Para resolver esto afirman que Pío XII cumplió con el pedido de la
Virgen. Pero esto es falso. Ni Sor Lucía ni ninguno de los numerosos y
prestigiosos fatimistas del mundo han aceptado esto. La razón es que Pío XII
no hizo lo que la Virgen pidió: una consagración pública y solemne, en una
fecha determinada habiendo convocado a los obispos del mundo entero a
unírsele, en mención de reparación al Inmaculado Corazón, y cumplimiento
de lo solicitado en Fátima. En la carta apostólica no menciona la devoción
reparadora, ni a Fátima, ni menciona a Rusia sino “a todos los pueblos de
Rusia”. La prueba de que la consagración no ha sido realizada tal cual la
Virgen la pidió en Fátima (lo cual no significa que no se hizo ninguna
consagración[439]), es que Rusia no se convirtió ni vino “un tiempo de paz” en
el mundo (por el contrario: guerras de Corea, Vietnam, revolución en Cuba,
etc.). Y hasta ahí llegó Pío XII. Parece que influenciado por las teorías del
Padre Dhanis o alguna otra misteriosa influencia -¡y a pesar de los milagros
que el Cielo le había mostrado!- el Papa Pío XII dejó atrás el tema. Vendría a
continuación la derrota de la Iglesia que, cuando se muestra débil y
pusilánime, el enemigo cobra coraje y se fortalece.
Juan XXIII (1958-1963) se interesó muy poco por Fátima, pese a que
leyó el “Tercer Secreto”. Ha sido acusado de masón y de hecho en su
pontificado comenzó a cambiar la actitud de la Iglesia hacia la masonería. En
septiembre de 1959 la Virgen peregrina de Fátima pasó por Roma, pero el
Papa no fue ni siquiera a verla[440]. El 25 de enero de 1959 anunció la
convocatoria del Concilio Vaticano II. Prestemos atención a esa fecha:
coincide con el aniversario de la luz mencionada por la Virgen, que apareció
en el cielo en la noche del 25 al 26 de enero de 1938 para anunciar la guerra,
noche además en que el comunista masón Christian Rakovsky fue interrogado
por la KGB e hizo declaraciones impactantes que conciernen a nuestro tema y
que más adelante detallaremos. Roncalli fue el primer Papa en conocer el
tercer secreto (que debía darse a conocer no antes de 1960), pero lo único que
hizo fue sepultarlo en un cajón de su despacho. Encima, se endurecieron las
condiciones de visita a Sor Lucía, aislándola lo más posible. Durante este
pontificado se hizo el acuerdo con la Unión Soviética, mediante el cual el
Concilio se comprometió a no decir palabra sobre el comunismo.[441] Ya
iniciado el Concilio, éste rehusó reconocer a María como Mediadora de todas
las gracias.[442] También rechazó un esquema propio para la Virgen. El
Vaticano II fue un Concilio revolucionario y claramente anti-mariano.
¿Sorprende que tampoco se halla condenado al comunismo, que por aquellos
años asesinaba millones de personas tras la cortina de hierro o la muralla
china? El comunismo ya había entrado en la Iglesia.
Pablo VI (1963-1978) también leyó el secreto (o lo que se conoce como
“el tercer secreto”), pero lo mantuvo sin publicar. Ya en 1954 Pío XII había
tenido conocimiento de las relaciones que Mons. Montini (futuro Pablo VI)
mantenía con el Kremlin. Montini fue excluido, pero no castigado, sino
llevado a un puesto de honor en el Arzobispado de Milán.[443] En abril de 1966
Pablo VI recibiría a Gromyko, canciller soviético. El 3 de febrero de 1964,
durante el Concilio Vaticano II, fue entregada al papa una petición firmada por
510 obispos de 78 naciones, solicitando consagrar, el papa en unión con los
obispos, el mundo y de modo explícito Rusia al Corazón Inmaculado de
María. Por supuesto fue desestimada. El 21 de noviembre, finalmente, Pablo
VI declaró a la Virgen Madre de la Iglesia y le confió el género humano a su
Corazón Inmaculado. Pero no hizo la consagración solicitada de Rusia.
El 13 de mayo de 1967, 50° aniversario de las apariciones, el Papa va a
Fátima y ve a Lucía, pero no habla con ella[444]. Presentó entonces su encíclica
Signum Magnum, relacionando las apariciones con el Apocalipsis, pero luego
de esto no volvería a referirse a Fátima. En los años ‘60 y entrados los ‘70,
como sabemos, mientras se ocultaba el secreto de Fátima, el comunismo se
extendía más por el mundo: Cuba, Chile, Vietnam, Corea, Camboya, Laos. En
China recrudecían las matanzas. Mientras tanto, inquietantes declaraciones se
sucedieron de parte del Papa, sin hacer lo debido para intentar enderezar el
rumbo de la nave: «La Iglesia se encuentra en una hora inquieta de autocrítica
o, mejor dicho, de autodemolición. Es como una inversión aguda y compleja
que nadie se habría esperado después del Concilio. La Iglesia está
prácticamente golpeándose a sí misma» (7/12/1968); «Por alguna rendija se
ha introducido el humo de Satanás en el templo de Dios…También en la
Iglesia reina ese estado de incertidumbre. Se creyó que después del Concilio
vendría una jornada de sol para la Iglesia. Ha llegado, sin embargo, una
jornada de nubes, de tempestad, de oscuridad» (30/06/1972). Digamos
finalmente, como colofón de este desastroso pontificado, que en su reforma
litúrgica, Pablo VI relegó la fiesta del Corazón Inmaculado de María –que Pío
XII había elevado al rango de segunda clase- al lugar de simple
conmemoración. ¡Y este Papa fue “canonizado” por Francisco!
Párrafo aparte para el Concilio Vaticano II. Un total de 760 obispos
pidieron a Pablo VI que en el Concilio se hiciese la consagración solemne
pedida por la Virgen de Fátima. Pero no fueron escuchados. El Papa se
contentó con recordar, el 21 de noviembre de 1964, la consagración del
mundo al Corazón de María realizada por Pío XII en 1942, pero sin renovarla
explícitamente. Aprovechó para proclamar a María Mater ecclesiae (Madre de
la Iglesia), título que ya le había dado León XIII. Pablo VI lo hizo sin ningún
entusiasmo, como si temiese que la oposición y el furor saltasen de ciertos
bancos conciliares. ¡Se corría el riesgo de desagradar a los protestantes y
arruinar el diálogo ecuménico!
Por otra parte, el esquema preparado exclusivamente para la Sma. Virgen
se enterró, deviniendo un capítulo más del esquema sobre la Iglesia. Otro
tanto ocurrió con el título de Mediadora de todas las gracias de Nuestra
Señora. Lo mismo con el Rosario, recomendado por tantos Papas (León XIII
le dedicó 15 encíclicas), y sin embargo excluido del Concilio. Más de cien
obispos pidieron que el Rosario fuese mencionado en el esquema de Lumen
Gentium entre las prácticas de los ejercicios de piedad que honran a la
Virgen. La Comisión encargada respondió que “el Concilio no debe designar
devoción en particular”[445]. ¡Y pensar que el Rosario tiene derecho a una
fiesta particular, el 7 de octubre, gracias a la victoria obtenida en Lepanto! No
quedan dudas que el nefasto Vaticano II fue un Concilio, entre otras cosas,
antimariano.
Juan Pablo I (1978) ocupó sólo 33 días la sede de Pedro. No tuvo tiempo
de nada. Aunque se conjetura que su extraña y sospechosa muerte pudo tener
que ver con su intención de realizar la consagración de Rusia, pues según
algunos era adepto a Fátima. Se ha dicho que este Papa, que había peregrinado
a Fátima en 1977, antes de su elección, quería consagrar Rusia: «Tengo que
regresar a Fátima; quiero hablar con la Virgen (…) Sor Lucía me ha dejado un
grave pensamiento en el corazón» "Si tendré vida, volveré a Fátima para
consagrar al mundo y, particularmente, a los pueblos de Rusia, a la Virgen,
según las indicaciones por Ella dadas a sor Lucía"[446]. Se non è vero… En
definitiva, pese a su inicial línea de continuidad con los papas conciliares (de
allí el nombre elegido), luego su breve pontificado queda envuelto en el
misterio.
El Papa polaco Juan Pablo II (1978-2005)[447], a pesar de ser señalado
como “opositor al comunismo”, continuó la Ostpolitik con los países
comunistas, recibiendo a Gromyko apenas tres meses después de su elección.
Pero su actitud cambió después del atentado que sufrió el 13 de mayo de 1981
por parte del turco Ali Agca, según algunas investigaciones maniobrado por la
KGB[448]. ¿Era una casualidad que se produjese el día de la primera aparición
en Fátima, o fue un intento de impedir que realizase la consagración de Rusia,
por parte de los comunistas? ¿Fue salvada su vida milagrosamente en un claro
mensaje del Cielo para que realizase al fin la consagración pedida por la
Virgen? Aunque Juan Pablo II fue consciente de la importancia del mensaje de
Fátima, por ejemplo cuando declaró: “El mensaje de Fátima impone una
obligación a la Iglesia, como un todo”, sin embargo sus tentativas no
cumplieron con los requisitos pedidos, siempre faltó algo. Juan Pablo II
realizó consagraciones incompletas en 1981, 1982 y 1984[449]. Tras la caída del
Muro de Berlín, en 1989, un 9 de noviembre, fiesta que en la Iglesia católica
recuerda la primera dedicación pública conocida de una iglesia, San Juan de
Letrán en 324, se declaró que este derrumbe había sido fruto de la
consagración de 1984. Sin dudas pudo serlo, viendo el cambio producido en
Rusia desde entonces (un año después de la última consagración apareció en
Rusia la “Perestroika” y poco más tarde la desaparición de la URSS), pero
sería un efecto parcial e incompleto puesto que cayó el sistema comunista
oficialmente en Rusia, pero no cayeron “los errores de Rusia” sino que
siguieron expandiéndose cada vez más hacia el Occidente y el interior de la
Iglesia, y, si bien dejó atrás el comunismo (¡bendito sea Dios!), Rusia no se
convirtió, pues sigue abrazando el cisma. Y queda claro que la conversión de
Rusia debe ser a la verdadera fe, a la única Iglesia de Dios, al Catolicismo
romano:
“... podríamos decir que Lucía ha pensado siempre que “conversión” de Rusia no se entiende
sólo de un retorno de los pueblos de Rusia a la religión cristiano-ortodoxa, rechazando el
comunismo marxista y ateo de los soviets, sino que se refiere pura y llanamente a la
conversión total e integral de un retorno a la única y verdadera Iglesia, la católico-
romana.”[450]

Aunque los modernistas romanos quieran hacer creer lo contrario, como el


cardenal Bertone, en su libro La última vidente de Fátima:
“Atención: la consagración de Rusia no quería decir, para Lucía, atraer la gran Rusia al catolicismo.
No eran estas sus intenciones”.[451]

Contrario es lo que había afirmado el cardenal Schuster, el 13 de octubre


de 1942:
“La Virgen Santísima ha añadido que su Corazón Inmaculado tiene todavía otras gracias para
derramar sobre el mundo; gracias que comprenden hasta la conversión de la Iglesia rusa a la Fe Católica,
en unión a la Cátedra Apostólica de San Pedro”.[452]

El 1° de diciembre de 1989, tras la caída del telón de acero, Juan Pablo II


recibió en el Vaticano al jefe del Partido Comunista y presidente del Soviet
Supremo de la URSS, Mijail Gorbachov. El telón de acero cayó pero otro se
levantó pues comenzó el ecumenismo conciliar, firmándose posteriormente
los acuerdos de Balamand, el 23 de junio de 1993, por los cuales “se excluye
para el futuro todo proselitismo y toda voluntad de expansión de los católicos
a costa de la Iglesia ortodoxa”.[453] De esta manera Roma manifestaba
oficialmente su oposición a la conversión de Rusia.
En el año 2000 se publicó oficialmente en el Vaticano lo que afirmaron
sería el “tercer secreto”, declarando que Fátima pasaba a pertenecer al pasado.
Una vez más, pesaron las debilidades, los respetos humanos, la diplomacia, el
temor, la confusión, la traición. Todo menos el cumplimiento exacto y fiel de
lo que la Virgen había solicitado. Así y todo, ¡cuán misericordioso sigue
siendo el buen Dios!
Por su parte, Benedicto XVI (2005-2013), siendo el cardenal Ratzinger, se
había mostrado poco interesado en el mensaje de Nuestra Señora. En una
entrevista en noviembre de 1984 con el periodista Vittorio Messori, aparecido
en la revista “Jesús” (parte de esta declaración no está en el libro “Informe
sobre la fe”, publicado en junio de 1985), había dicho:
“Sí, he leído el secreto de Fátima.
El tercer secreto no fue dado a saber, ya que no añade nada a lo que un
cristiano debe conocer de la Revelación, es decir:
a) los peligros que amenazan la Fe;
b) la importancia de los últimos tiempos.
No confundir la profecía religiosa con el sensacionalismo, pero lo que está en
el tercer secreto corresponde a lo que anuncia la Escritura”.
Ya como Sumo Pontífice solamente fue en peregrinación al santuario el 13
de mayo de 2010. Pero dijo algo significativo en un sermón: “quien crea que
la misión profética de Fátima está acabada se equivoca”. Hasta ahí llegó.
El “Papa del fin del mundo”, Francisco (2013-?), no podía ser menos
desdeñoso con Nuestra Señora, por el contrario, tristemente se ha destacado
más en su falta de piedad y reverencia. El 13 de octubre de 2013 se anunció
que haría en Fátima un “acto de consagración” que no fue un acto de
consagración, sino como se informó luego “un acto de confianza” (sic) en la
Virgen María. El importantísimo 100° aniversario de 2017 fue a Fátima para
canonizar a los niños videntes Jacinta y Francisco, en una ceremonia
bochornosa, propia de su estilo. Y, para cerrar, coincidentemente con la fecha
de la última aparición de la Virgen en Fátima, Francisco introdujo el 13 de
octubre de 2016 una estatua de Martín Lutero en el interior del Vaticano. Es
decir, reivindicó oficialmente al gran heresiarca en vez de obedecer a la
Vencedora de todas las herejías.[454]
Como vemos, la jerarquía de la Iglesia no ha cumplido jamás la demanda
de la Virgen. Con el agravante que a partir de los años 1960 las cosas han ido
para peor:
-La devoción al Santo Rosario ha retrocedido considerablemente. Juan
Pablo II, al añadir “cinco misterios luminosos” ha vuelto incomprensible la
demanda de la Virgen a los pastorcitos de recitar “o terzo”, es decir, un tercio
del rosario (le chapelet de los franceses). ¿Cómo recitar un tercio del nuevo
rosario de veinte misterios?
-La devoción al Corazón Inmaculado de María también ha descendido
mucho desde 1960: la fiesta del Corazón Inmaculado de María pasó al rango
de simple memoria. Las autoridades romanas tratan con indiferencia o
desprecio esta devoción.
-La práctica de los cinco primeros sábados de mes jamás ha sido
estimulada ni reconocida por Roma[455].
-Se construyó una iglesia frente a la histórica basílica, de arquitectura
moderna, horizontalista, horrible, apta para el culto ecuménico y los
encuentros interreligiosos.
-También la devoción por excelencia que es la del Sagrado Corazón de
Jesús (la cual del Inmaculado Corazón viene a complementar y reforzar) ha
sido puesta a un lado siendo de algún modo reemplazada por la falsa devoción
a “Jesús Misericordioso” de Faustina Kowalska, devoción e imagen que
habían sido prohibidas anteriormente en tres ocasiones por la Iglesia.[456]
Lo sucedido con los Papas nos hace detener un momento para pensar en la
misteriosa y grave desobediencia a Cristo y la Virgen, por parte de quienes no
estaban llamados a hacer nada extraordinariamente difícil o complicado, pero
que nos muestra a las claras la red de intrigas, logias y poderes ocultos que
manejan el Vaticano y llegan hasta su misma cabeza. Porque si bien las
revelaciones privadas son un tema complejo que requiere prudencia y gran
discernimiento, la Iglesia ha sabido aprobar las apariciones, comprobar los
milagros y el cumplimiento de las profecías, y examinar a los videntes,
contando además con uno de los milagros más portentosos de todos los
tiempos.
Si por un lado los Papas rectamente ortodoxos (los anteriores al Concilio)
pudieron faltar al cumplimiento de este pedido por cuestiones más
relacionadas con la voluntad que con la inteligencia, esto es por debilidad,
diplomacia, respetos humanos, desconfianza o malas influencias, creemos que
aún en los papas post-conciliares habría además que pensar en una perniciosa
mentalidad que ha hecho aún que no sólo no se cumpliera el pedido de la
Virgen, sino que aún se despreciaran las mismas revelaciones y mensajes. Y
esto debido al subjetivismo que se instaló en las mentes eclesiásticas gracias
al Vaticano II. Así por ejemplo, cuando el 26 de junio de 2000 el Vaticano
publicó el “tercer secreto de Fátima”, el mismo fue acompañado por un
documento llamado “Comentario teológico al mensaje de Fátima”, cuyo
responsable era el cardenal Ratzinger, entonces al frente de la Congregación
para la Doctrina de la fe. Allí el futuro Benedicto XVI afirmaba que la
revelación es un “proceso vital” que “concierne al hombre todo entero”,
cuando tradicionalmente se presentaba la Revelación “como siendo
formalmente (esencialmente) una “supernaturalis locutio Dei ad homines”,
una “locutio Dei ad homines […] supernaturalis […] immutabilis”[457]. Como
bien se explica en un artículo de la revista tomista Le Sel de la terre, al cual
sugerimos recurrir[458], “la presentación del cardenal se inscribe en esta
perspectiva modernista: “No se trata entonces de comunicaciones
intelectuales, sino de un proceso vital, por el cual Dios se aproxima al
hombre”, nos dice. No se trata de una “comunicación intelectual”, sino de un
proceso –una experiencia dirán los primeros modernistas- en el cual
"naturalmente se revela también un contenido que interesa igualmente a la
inteligencia". Un proceso, o una experiencia, (…) que se desarrolla en suma
en el fondo de nuestro ser, antes de volverse consciente en nuestra
inteligencia: es decir una experiencia, o un proceso, subconsciente”.
Corrobora el articulista sus aseveraciones recurriendo a una extensa citación
de la encíclica Pascendi de San Pío X, acerca del modernismo. Mas luego
continúa: “Habría sin duda algunas diferencias a notar entre la presentación
del cardenal y la de los primeros modernistas. Pero el punto común –capital-
es que el encuentro de Dios y el hombre no se hace en principio en la
inteligencia. (…) “Nosotros tenemos al comienzo alguna “experiencia vital”,
íntima, inexpresable, de la realidad. Luego nuestra inteligencia, trabajando
sobre esta experiencia, la traducirá en conceptos, en palabras, en frases. El
drama, es que esta “experiencia”, que no se sitúa al nivel de la inteligencia
(“no se trata de comunicación intelectual”), es necesariamente subjetiva. Solo
la inteligencia –ya lo hemos dicho- permite salir del sujeto para alcanzar el
objeto “en sí”, la realidad extra-mental. Ya en las visiones exteriores, existe
también un factor subjetivo: no vemos el objeto puro, mas este nos llega a
través del filtro de nuestros sentidos, que deben cumplir un proceso de
traducción. Como ya lo hemos analizado en otra parte[459], el cardenal parte
acá de un presupuesto de la filosofía idealista: nuestras facultades de
conocimiento no son puras potencias, ellas interfieren en todos nuestros actos
de conocimiento. Lo que vemos, no es “el objeto puro”, el objeto tal como es
en la realidad, es un producto ya transformado por mi actividad, el resultado
de un “proceso de traducción”. “Proceso vital” para la Revelación, “proceso
de traducción” para los sentidos externos: encontramos el mismo factor
“subjetivizante”. El cardenal, sin dudas influenciado por la filosofía idealista
alemana, no concibe que uno pueda conocer el objeto tal como él es en sí
mismo”.
Por este carácter de “subjetivización” que se dispensa a las revelaciones
privadas, la autoridad del mensaje de Fátima se vuelve nula, pues los niños
habrían agregado la “interpretación” de su parte a partir de su propia
subjetividad. Entonces las revelaciones ya no tienen un carácter de obligación.
Así concluye el cardenal Ratzinger, en el documento que supuestamente
habría presentado la totalidad del tercer secreto de Fátima, cosa que los
estudiosos niegan: “Un mensaje tal puede ser una valiosa ayuda para
comprender y vivir mejor el Evangelio en la hora actual; es por eso que no
debe ser desdeñado. Es una ayuda que se ofrece, pero que no es de ningún
modo obligatorio usar”[460].
De tal manera es como la jerarquía modernista ha simplemente disminuido
el valor y el alcance de los mensajes de la Virgen en Fátima, casi a la
categoría de piadosas visiones que alguien si gusta puede aprovechar, pero
que no tienen importancia alguna respecto del presente y el porvenir de la
Iglesia y del mundo. De una forma astuta e indirecta, se echa por la borda la
revelación privada más importante de la historia, en las apariciones marianas.
Pero también es muy claro el grado de compromiso doctrinal que
implicaría la consagración de Rusia, tal como lo pidió la Virgen, en oposición
a todo el mundo: “Un acto tal sería ya un primer paso en el retorno a la
Tradición: el acto de consagración de Rusia es un acto que debe ser impuesto
por el papa personalmente (contra la colegialidad), que afirma su autoridad
sobre Rusia (contra el cisma ortodoxo), que valoriza la mediación de la
Santa Virgen (contra el falso ecumenismo con los protestantes), al cual está
ligado la conversión de un país en tanto que país (contra la libertad
religiosa); la devoción reparadora de los cinco primeros sábados de mes
recuerda que el pecado ofende a Dios y que debemos rezar y sacrificarnos
para impedir que caigan las almas al infierno (contra la nueva teología)”[461]
De manera tal que la negación a favorecer la devoción al Corazón
Inmaculado, a realizar la consagración de Rusia, y a dar a conocer el texto del
Tercer secreto de Fátima, todo ello está enmarcado en la nueva “mariología”
surgida del Vaticano II. Esto ha sido necesario para poder avanzar en el
ecumenismo con los protestantes, preocupación predominante del neo-
magisterio conciliar. Así pues, la Santísima Virgen María pasó a ser el
obstáculo a tal política de diálogos con los herejes. Como resultado, los
protestantes no se ha vuelto católicos, pero los católicos se han
protestantizado.
Daremos unos pocos ejemplos de este cambio drástico y dramático
ocurrido a partir del Concilio, que ha marcado a todos los papas conciliares,
empedernidos “acuerdistas” con los “hermanos separados”, en pro de un
entendimiento sin el retorno de los mismos a la única Iglesia de Cristo.
Veremos las actuales enseñanzas pontificias, en comparación con las de la
Iglesia pre-conciliar:
Osservatore Romano (O.R.) 24.4.1997
Juan Pablo II en la audiencia general
"Jesús en la cruz NO proclamó formalmente la maternidad universal de María, pero estableció
una relación maternal concreto entre Ella y el discípulo favorito..."
Pío XI, 30.11.1933
"Es precisamente al pie de la cruz, durante los últimos momentos de su vida, que el
Redentor la proclamó Madre nuestra, la Madre de todos: "Aquí está tu hijo", le dijo,
hablando de San Juan que nos representó todos…"
OR 25.01.1996
Juan Pablo II en la audiencia general
"Los exégetas son ahora unánimes en reconocer que el texto del Génesis según el hebreo
original atribuye la acción contra la serpiente no directamente a la Mujer, sino a sus
descendientes".
O.R. 4.12.1997
Juan Pablo II en la audiencia general
"... Al hombre atraído por el camino de maldad, el oráculo divino promete la venida de otro
hombre, descendiente de la mujer, que aplastará la cabeza de la serpiente” (Génesis 3, 15).
Ver § 6 del texto de las Vísperas “Ella te aplastará la cabeza"…
[Esto quita parte del fundamento doctrinal de la corredención que los protestantes no
quieren.]
Pío IX, 23.4.1845
Enseñanzas pontificias
La Santísima Virgen, § 46
“… La Santísima Virgen… le aplasta, con su pie inmaculado, su cabeza... ”
San Pío X, 8.9.1903
Ens. Pont. § 226
"... María que aplasta la cabeza de la serpiente".
Pío XII, 26.7.1954
Ens. Pont. § 652
“… La Inmaculada aplasta con sus pies la serpiente infernal".
San Pío X, 8.9.1903
"A ti, oh nuestra bendita Madre, nuestra Reina y nuestra Abogada, que has aplastado
la cabeza del enemigo... "
OR 30.05.1996
Juan Pablo II en la audiencia general
"... A favor de la Inmaculada Concepción a menudo citamos como testimonio bíblico el
Capítulo XII del Apocalipsis en el que hablamos de la "Mujer vestida de sol" (XII, 1); la
exégesis actual converge para reconocer en esta Mujer la comunidad del pueblo de Dios, que
dará a luz en Dolor al Mesías Resucitado...”
San Pío X, 2.2.1904
Ens. Pont. § 247
"... Una mujer vestida de sol... nadie ignora que esta mujer representa a la Santa
Virgen."
Pío XII, 1.1.1950
Ens. Pont. § 507
“… Los doctores escolásticos han visto… la Madre de Dios... en esta Mujer vestida
del sol…"
O.R. 4.6.97, Academia Mariana Pontificia Internacional
“Con motivo de este último Congreso mariológico celebrado en Czestochowa del 18 al 24 de
agosto de 1996 también se constituyó una comisión para responder a una solicitud de la Santa
Sede: recabar la opinión de los expertos presentes en el Congreso sobre la posibilidad y
conveniencia de definir un nuevo dogma de fe sobre María Corredentora, Mediadora y
Abogada. (…) La respuesta de la Comisión, voluntariamente breve fue clara y unánime: no es
oportuno abandonar el camino trazado por el Concilio Vaticano II (una definición de) los
títulos marianos de la Corredentora, Mediadora y Abogada no está en la línea de las
orientaciones del gran texto mariológico del Vaticano II. (…)
Pío XI, 28.4.1935
“… Oh Madre de piedad y de misericordia, que asististe a tu dulce Hijo mientras
cumplía en el altar de la Cruz la Redención de la humanidad, tú nuestra Corredentora
y asociada de sus dolores... "
Benedicto XV, 22 de mayo de 1918
«... Inmoló a su Hijo para apaciguar a la justicia de Dios, para que podamos decir con
razón que ella, con Cristo, redimió el género humano…"
Pío VII, 19.2.1805
"... acercándose al trono de su divino Hijo, como Abogada ella demanda, como
sirvienta ruega, pero como madre ella manda…"
Pío XI, 8.5.1928
“… Ella también fue Reparadora y lleva con razón este nombre... Sin embargo, Él ha
querido adjuntarse a su Madre como Abogada de los pecadores y como dispensadora
y Mediadora de sus gracias... "
Pío XII, 12.10.1947
“Tenemos a la Virgen por Abogada Universal en toda cosa... "
O.R. 4.1.1996
Juan Pablo II en la audiencia general
"Atribuir a María "el máximum” no puede devenir una norma de la mariología, que debe
referirse constantemente al testimonio de la revelación sobre los dones hechos por Dios a la
Virgen a causa de la excelencia de su misión..."
OR 30.10.1997
Juan Pablo II en la audiencia general
“… Sin embargo, considerando la singular dignidad de la Madre de Dios, el Vaticano II insta a
los teólogos y predicadores a abstenerse tanto de exageraciones como de actitudes
minimalistas... "
León XIII, 28.8.1879
“Los escritos del santo doctor A. de Ligorio... pueden ser leídos por los fieles sin el
menor peligro de cometer un error ".
1) San A. de Ligorio, Las glorias de María, Discurso IV, 2: "Dios no la ha podido
exaltar más de lo que lo ha hecho... "
2) “La Santísima Virgen, por el hecho de su maternidad divina, posee cierta dignidad
infinita” (Santo Tomás, III P, q. 25, a 6).
3) "Ser Madre de Dios es la dignidad máxima después de la de Dios” (San Alberto
Magno, doctor).
4) "La Santísima Virgen, para ser la Madre de Dios, tuvo que ser elevada a una cierta
igualdad con las Personas divinas” (San Bernardino de Siena, doctor).
5) “Por tanto, es con razón que San Bernardino afirma que Dios creó el mundo para
esta Virgen que iba a ser Su Madre” (San Alfonso de Ligorio).
O.R. 13.11.1997
Juan Pablo II en la audiencia general
“… Los escritos de Lutero, por ejemplo muestran amor y veneración por María y la exaltan
como modelo de todas las virtudes. Él proclama la altísima santidad de la Madre de Dios y a
veces afirma el privilegio de la Inmaculada Concepción, compartiendo con otros Reformadores
la fe en la virginidad perpetua de María... Todos estos datos constituyen otros tantos motivos
de esperanza para el camino ecuménico...".
Pío VI, 10.3.1791
(Contra Lutero)
“La Asamblea Nacional... parece haber... abrazado los errores de Lutero y Calvino...
estos herejes... las calumnias de Lutero...el odioso decreto contra las santas vírgenes...
A ejemplo de Lutero, este heresiarca... siguiendo el lenguaje del Papa Adriano VI:
“[ellos han] manchado esos vasos consagrados al Señor... [para] devolverlos a
Satanás "..."
(Nos repugna transcribir blasfemias vomitadas por Lutero y los otros reformadores
contra la Santísima Virgen.
"Yo quisiera que evacuáramos totalmente el culto de María, solamente a causa del
abuso que se hace"
Lutero, Sermón sobre el Ave María, 1523; WA, 1. XI, pág. 61).[462]
El recopilador aporta muchas más citaciones que no podemos incluir aquí.
Pero está claro que ha habido, a partir del Concilio, una novedad en la
enseñanza de los papas que contradice la enseñanza anterior. Y como hoy
constatamos, del elogio al heresiarca Lutero por su “amor y veneración” por la
Virgen, hasta el hecho de introducir su estatua en el Vaticano y homenajear la
Reforma protestante con un sello postal vaticano, hay una línea muy
coherente. Lo mismo que de pasar de besar el Corán (como hizo Juan Pablo
II, al que algunos protagonistas de la “línea-media” llaman, sin ponerse
colorados, “San Juan Pablo Magno”) a la Declaración de Abu Dhabi entre
Francisco y el Gran Imam de Al-Azhar, lo mismo. Y contra aquellas palabras
de San Luis María Grignion de Montfort: “Dios quiere que su santa Madre
sea al presente más conocida, más amada, más honrada como nunca
antes lo ha sido”[463], palabras que se han verificado en la multitud de
apariciones marianas a lo largo de los siglos XIX y XX, y la definición de los
dogmas de la Inmaculada Concepción y la Asunción, la Iglesia conciliar, por
el contrario, en busca de su unidad ecuménica ha ido directamente contra la
Sma. Virgen en todos los terrenos, volviéndose con el paso de los años más y
más una secta protestante.
¿Acaso era un problema entonces ese “máximum” atribuido a la Virgen
cuando sólo bastaba con enseñar lo que la Iglesia siempre había enseñado,
esto es, el culto de hiperdulía hacia Ntra. Sra. evitando el culto de latría
debido sólo a Dios? ¿Acaso no podía deberse a un ínfimo puñado de
desequilibrados ese “máximum”, cuando normalmente el culto a la Virgen
conduce de la mejor manera al culto debido a Dios por Jesucristo? ¿No era lo
más conveniente, encontrándonos en la era de María por excelencia, reafirmar
su misión de Corredentora, sostenida por la Tradición?[464]
A tanto ha llegado la intromisión modernista que hasta se ha llegado a
hacer un “Rosario mejorado”, a través del añadido de cinco misterios, cuando
Juan Pablo II (¡cuándo no!) emitió la carta apostólica Rosarium Virginis
Mariae, el 16 de octubre de 2002. Enjundiosos estudios sobre la misma dan
cuenta de su carácter naturalista, notando que los “misterios luminosos” no
expresan sino la nueva teología del “misterio pascual” que propone una
concepción enteramente nueva de la salvación. También se encuentra por allí
el irenismo y una mística con sabor gnóstico. Por no decir que se desmonta el
“Salterio de Ntra. Sra.” (nombre original del Santo Rosario) con los nuevos
misterios agregados[465]. Mencionemos solamente este detalle:
“En Fátima, la Madre de Dios no ha pedido un rosario radicalmente renovado. Por los niños,
ella nos ha dicho de recitar cada día “un tercio del rosario” [terÇo en portugués, corona en
español, chapelet en francés], y nos ha prevenido las terribles consecuencias que entrañaría la
ignorancia de sus peticiones. Pero de ahora en adelante, gracias a la reciente puesta al día, todo
nuevo libro contando exactamente esas palabras de Nuestra Señora de Fátima deberá estar
munido de una nota al pie de página para explicar que la expresión “un tercio del rosario”
significa cinco decenas, ya que el tercio de un nuevo rosario será de 6,66 decenas […]
Desgraciadamente, los papas modernos se obstinan en querer ofrecer a Nuestra Señora otra
cosa que lo que ella pide. En lugar de revelar el secreto, en 1960, Juan XXIII convocó un
concilio; en lugar de consagrar Rusia al Corazón Inmaculado, Juan Pablo II ha consagrado el
mundo; en lugar de promover la devoción de los primeros sábados de mes (Rosarium Virginis
Mariae no dice una palabra), inventa un nuevo rosario.”[466]

La Santísima Virgen había venido para salvar a la Iglesia y el mundo, lo


hizo en el momento oportuno y enseñó todo lo necesario –recordó la doctrina
católica de siempre- para triunfar contra los más encarnizados y astutos
enemigos de Dios. Las apariciones en Fátima han sido, por decir así, la
cumbre de todas las apariciones pues ya humanamente los hombres de la
Iglesia no podían más nada y el mundo se encaminaba a su total perdición.
Como explica John Vennari, “antes que nada, el mensaje de Nuestra
Señora de Fátima refuerza la importancia de la Santísima Virgen en el
plano de la salvación.” Pero entonces se impuso esa mentalidad de la que
hablamos al comienzo de este libro: “El oportunismo, es decir, el afán ansioso
de evitar las decisiones claras, haciendo amplias concesiones para no
perjudicarse, es una característica de nuestro tiempo. Se multiplican las
tentativas para hacer, en lo posible, más llevadero el cristianismo, para que
siga más la corriente del mundo y se nos haga más fácil, mientras que el
lenguaje sano y nítido del Evangelio, tan familiar al pueblo creyente y
sencillo, se amortigua y debilita en favor de ventajas exteriores. En el
horizonte espiritual surge un cristianismo que no debe estar en contradicción
con las costumbres y conceptos “modernos”. Vivimos en un tiempo de
diplomáticos e intermediarios; pero en esta atmósfera no pueden florecer
caracteres cristianos, o por lo menos ningún carácter grande”[467].
Nos viene ahora a la mente la parábola de los viñadores homicidas.
Hagamos un salto. Dios Padre envía a su Hijo, el Sagrado Corazón, para
salvar las sociedades cristianas, amenazadas por la Revolución. Pero los reyes
de la tierra, sus súbditos, no le hacen caso. Consecuencia: la monarquía pierde
su poder[468]. Luego el Hijo envía como último remedio a su Madre, el
Corazón Inmaculado, en Fátima. Pero los jefes de su Iglesia no le hacen caso
y no cumplen sus pedidos. Consecuencia: el papado pierde su poder. Reyes y
Papas se han vuelto figuras de relleno o peones útiles en el plan global de la
Sinagoga de Satanás, el poder oculto en las sombras. Dios no puede ir más
alto ni pedir nada nuevo. Él ha dado los remedios y siguen estando al alcance
de la mano. La autoridad ha sido completamente estropeada. Sin embargo, en
su infinita Misericordia, no dejará sin efecto la gloria que desea se tribute a su
Madre. Así que, si hubo algunos parciales remedios en la historia –los reyes
fueron suplidos por caudillos católicos; la doctrina que no enseñaron los Papas
conciliares la enseñaron unos obispos tradicionalistas-, habrá una respuesta en
la conversión de Rusia. Por eso es necesario rezar por ello. La Hermana Lucía
dijo una vez que cuando un número suficiente de personas cumpliesen la
promesa de ofrecer sacrificios y rezar por la consagración de Rusia, se
produciría la consagración, Nuestra Señora convertiría Rusia y traería la paz
al mundo. Está en nuestras manos la impetración diaria por esta intención.
Somos la Iglesia militante hasta el fin, no la Iglesia dialogante ni la perimida,
derrotada o ausente. Nada nos impide seguir el combate y colaborar
activamente para acelerar la consagración de Rusia. El Padre Joseph de
Sainte-Marie nos dice, y coincidimos:
“Porque todo lo que diré, por otra parte, desde el punto de vista histórico, desde el punto de
vista profético, desde el punto de vista teológico, todas esas consideraciones no serán más que
argumentos para sostener, para fundar una decisión de la Jerarquía. Y en principio para ayudar
a comprender que ahí, en el cumplimiento de esta voluntad divina manifestada en Fátima, y ahí
solamente está la salvación del mundo, que todo el resto, como dijo San Juan de la Cruz, es
“sacudir los arbustos”, es decir trabajar en vano y perder su tiempo. Todo lo que se intentará
hacer fuera de la respuesta a las demandas de la Virgen de Fátima para establecer la paz en el
mundo será vano y no terminará sino en el fracaso. Porque si Dios ha dicho su voluntad, no
deben los hombres buscar otros caminos”[469].

Finalmente el mismo autor nos ofrece una consideración del orden práctico:
“A menudo la gente se pregunta: pero al fin, ¿qué esperan el Papa y los Obispos para responder
a María y hacer esta consagración? Mis queridos amigos, ellos esperan esto: que cada uno de
entre nosotros obedezca por su parte a la Virgen. Porque las gracias de luz y de fuerza, gracias
extraordinarias, que el Papa y sobre todo el Papa, pero también los Obispos tienen necesidad
para hacer este acto inaudito e impensable en las condiciones actuales, soy consciente de ello,
esas gracias, corresponde a nosotros, obtenerlas por la oración. Así lo que es humanamente
impensable será vuelto posible por la Gracia de Dios, por esas gracias extraordinarias que
permitirán a la Jerarquía obedecer a la Virgen; ellas les serán merecidas por la suma de los
esfuerzos, de las oraciones y de los sacrificios de todos los cristianos, de toda la Iglesia”[470].
LA CONSAGRACIÓN DE RUSIA

“Porque no hemos atendido a ese llamado del mensaje, verificamos que se ha


cumplido. Rusia ha ido invadiendo el mundo con sus errores. Y si no vemos
todavía el hecho consumado del final de esta profecía, vemos que hacia allí
vamos a largos pasos…”[471]
SOR LUCÍA DE FÁTIMA

Vamos a explayarnos un poco más sobre este tema, porque es crucial


comprenderlo, particularmente en este momento de la historia. Hay quienes
creen o enseñan que esta consagración ya no es necesaria que se haga, pues
Rusia ya esparció sus errores por el mundo, promoviendo guerras y
persecuciones a la Iglesia. Entonces sería inútil realizarla, resulta algo
anacrónico. Las dos posturas contrarias a la consagración de Rusia dan sus
razones: los liberales y modernistas, afirman que no es necesaria pues en
Rusia cayó el comunismo; algunos sedevacantistas e incluso algunos católicos
lúcidos y respetables que no lo son, afirman que Rusia ya castigó al mundo
esparciendo el comunismo, entonces la consagración sería innecesaria o
superflua. Para unos, ya se habría cumplido exitosamente con el pedido de la
Virgen, con la consagración de Juan Pablo II (que no fue tal como quiso la
Virgen); para otros, ya vino el castigo, por lo tanto todo quedó en el pasado y
ya no hay nada que hacer al respecto. Tanto los modernistas como los
sedevacantistas, en definitiva, coinciden en que hay que desestimar la
consagración de Rusia. Se dan de la mano con los ortodoxos rusos, que
prefieren ni meterse con el tema (es lógico), o cuando lo hacen caen en
infundios, irritaciones y falsedades de todo tipo, recordemos que si en algo no
se destacan los cismáticos, eso es en doctrina.[472]
Ahora veamos nuevamente el mensaje de la Virgen anunciando el pedido
de consagración:
“Habéis visto el infierno donde van las almas de los pobres pecadores. Para salvarlos Dios
quiere establecer en el mundo la devoción a mi Inmaculado Corazón. Si hacen lo que yo
os digo se salvarán muchas almas y tendrán paz. La guerra va a acabar. Pero si no dejan
de ofender a Dios, en el reinado de Pío XI comenzará otra peor. Cuando veáis una noche
alumbrada por una luz desconocida, sabed que es la gran señal que Dios os da de que va
a castigar al mundo por sus crímenes por medio de la guerra, el hambre y las
persecuciones a la Iglesia y al Santo Padre.
Para impedirlo vendré a pedir la consagración de Rusia a mi Inmaculado Corazón y la
comunión reparadora de los primeros sábados”.[473]

Parecería que la consagración es condicional respecto del advenimiento de


la Segunda Guerra Mundial y consecuentes crímenes y persecuciones. Y que
producida esta espantosa guerra, la mayor de que se tenga memoria, ya no
tiene sentido hacer la consagración. Sin embargo, a lo largo de los años y
reiteradamente la Virgen insistirá a través de la Hna. Lucía en que sigue
esperando la consagración de Rusia:
--En carta al Rvdo. Padre Superior, en Tuy el 4 de mayo de 1943,
decía la Hna. Lucía: “[Dios] Promete e el próximo fin de la guerra, en
atención al acto que se dignó hacer Su Santidad. Pero como fue
incompleto, queda la conversión de Rusia para más adelante. Si los
señores obispos de España no atienden a sus deseos, ella será una vez
más, el azote que con Dios los castigue…”
--El 15 de Julio de 1946, en una entrevista con William Thomas Walsh,
sor Lucía dijo claramente que Rusia debe ser consagrada al Corazón
Inmaculado de María por el papa y todos los obispos, sino difundirá
sus errores en todo el mundo:
“La Hermana Lucía me puso en claro que Nuestra Señora no pidió la
consagración del mundo a Su Corazón Inmaculado. Lo que Ella exigió
específicamente fue la consagración de Rusia […] Dijo una vez más y
con énfasis deliberado: “Lo que Nuestra Señora quiere es que el Papa y
todos los obispos del mundo consagren Rusia a Su Inmaculado
Corazón en un día especial. Si se hace esto, Ella convertirá a Rusia y
habrá paz. Si no se hace, los errores de Rusia se esparcirán por todos
los países del mundo.”
A continuación, el profesor Walsh le preguntó:
-¿Significa eso, en su opinión, que todos los países, sin excepción,
serán dominados por el comunismo?
-Sí-contestó ella, rotunda”.[474]
--En mayo de 1952, la Santísima Virgen le dice a sor Lucía: «Haced
saber al Santo Padre que espero siempre la consagración de Rusia
a mi Corazón Inmaculado, sin esta consagración, Rusia no se
convertirá más ni el Mundo podrá ver la Paz».
--El 7 de Julio 1952 Pío XII consagra Rusia al Corazón Inmaculado de
María. Sin embargo no fueron cumplidas todas las condiciones
exigidas:
-no fue hecha explícita referencia a la devoción reparadora de los
cinco primeros sábados del mes;
-el acto solemne de reparación no estuvo explícitamente hecho;
-el Papa no ordenó a todos los Obispos del Mundo unirse a él en este
acto de consagración.
Ese mismo mes, Sor Lucía escribe: «Estoy dolorida porque la
consagración de Rusia no ha sido hecha aún como la Santísima
Virgen la había pedido».
--El 26 de diciembre de 1957 el P. Agustín Fuentes, vice postulador de
la causa de beatificación de Jacinta y Francisco, la entrevistó en
Coimbra. Las "Declaraciones…" fueron publicadas con Imprimatur del
Arzobispo de Santa Cruz, Méjico y reconocidas por Pío XII.
«Padre, la Santísima Virgen está muy triste, porque nadie hace caso a
su Mensaje, ni los buenos ni los malos. Pero, créame Padre, Dios va a
castigar al mundo y lo va a castigar de una manera tremenda. El castigo
del cielo es inminente. ¿Qué falta, Padre, para 1960; y qué sucederá
entonces? (…) Dígales que la Santísima Virgen nos dijo, que muchas
naciones de la tierra desaparecerán sobre la faz de la misma, que Rusia
sería el instrumento del castigo del Cielo para todo el mundo, si
antes no alcanzábamos la conversión de esa pobrecita Nación».
--El 21 de Marzo de 1982, se le pidió a Sor Lucía que le explicara al
Nuncio en Lisboa lo que Nuestra Señora quería del Papa. Dijo que el
Papa tiene que escoger una fecha, ordenar a los obispos del mundo
entero, que cada uno en su catedral, y al mismo tiempo que el Papa,
haga una ceremonia solemne y pública de reparación y
consagración de Rusia a los Sagrados Corazones de Jesús y de
María.
--En carta al Papa del 12 de mayo 1982, vísperas del acto y de un
encuentro privado con él, la hermana reafirma sin ambages el
pedido del Cielo:
“A Su Santidad Juan Pablo II humildemente expongo y suplico: La
consagración de Rusia al Corazón Inmaculado de María en unión
con todos los obispos del mundo (…) La tercera parte del secreto: Se
refiere a las palabras de Nuestra Señora: ‘Si no, difundirá sus errores
por el mundo, promoviendo guerras y persecuciones contra la Iglesia.
Los buenos serán martirizados, el Santo Padre tendrá mucho que sufrir,
varias naciones serán aniquiladas’ (…) Porque no hemos atendido a
ese llamado del mensaje, verificamos que se ha cumplido. Rusia ha
ido invadiendo el mundo con sus errores. Y si no vemos todavía el
hecho consumado del final de esta profecía, vemos que hacia allí
vamos a largos pasos…”
--El 19 de Marzo de 1983 Sor Lucía se reúne otra vez con el Nuncio.
El texto preparado para él terminaba así: «La Consagración de Rusia
no se ha hecho como Nuestra Señora ha pedido. No se me permitió
hacer esta declaración porque no tenía el permiso de la Santa Sede».
--“Entrevistada en 1985 por el Sol de Fátima, cuando se le preguntó si
el Papa había cumplido la petición de Nuestra Señora con la
consagración de 1984, sor Lucía respondió: “No hubo la participación
de todos los obispos ni se mencionó a Rusia”. Indagada luego: “¿De
modo que no se hizo la consagración como la pidió la Virgen?”
Respondió: “No. Muchos obispos no dieron importancia a este acto”.
--En Mayo de 1989 al Cardenal Law, de Boston, Sor Lucía le dijo
sobre la consagración del 25 de Marzo de 1984: "… El Santo Padre se
justificó (diciendo) que ha sido hecha, hecha de la mejor manera
posible bajo las circunstancias. ¿Hecha sobre el camino angosto de la
consagración colegial que Ella ha exigido y ha estado esperando?
No, eso no se ha hecho".
--En Julio de 1989 ante tres testigos, el P. Messias Coelho, revela que
Sor Lucía acaba de recibir una instrucción anónima vaticana, según la
cual ella y sus compañeras quedan obligadas a decir que la
Consagración de Rusia fue realizada válidamente el 25 de marzo de
1984. [475]
Por si fuera poco, Juan Pablo II declaró públicamente, después de la
consagración del mundo de 1984, que la Virgen “está todavía esperando” la
Consagración de Rusia:
“El 25 de marzo de 1984, al hacer la consagración delante de la imagen de Nuestra Señora de
Fátima, el Papa se desvió del texto que había preparado, para incluir las palabras que aparecen
en destaque y que traducimos a continuación. Las palabras añadidas indican claramente que él
ya sabía que la consagración del mundo hecha en aquel día no cumplía el pedido de Nuestra
Señora de Fátima. Después de celebrar la consagración del mundo, propiamente dicha, algunos
párrafos antes, el Papa añadió las palabras: “Ilumina especialmente a los pueblos de los cuales
Tú estás esperando nuestra consagración y nuestra confiada entrega.” Esto muestra que él sabía
que Nuestra Señora esperaba que el Papa y los obispos Le consagrasen a Ella ciertos pueblos,
es decir, los pueblos de Rusia.
Los opositores de la Consagración de Rusia, por conveniencia, mantuvieron silencio desde
1984 hasta hoy, el hecho de que el Papa dijo, efectivamente, que no llegó a hacer la
Consagración de Rusia como había sido pedido por Nuestra Señora de Fátima”[476].
Es pertinente el comentario del P. Sequeiros y la Prof. Delia Buisel al
respecto: “Llama la atención que quienes más pusieron en tela de juicio los
pedidos de la Santísima Virgen a sor Lucía, sean paradójicamente los que más
teman a sus palabras, y por lo tanto más se opongan a su acabada realización
por parte del Romano Pontífice. Si realmente estuviésemos ante meras
fabulaciones de una monja campesina, no se entiende qué peligro para la
moderna estructura de poder mundial podría representar, por solemne y
litúrgico que fuese, un “acto administrativo” más, en la agenda papal ya
habitualmente saturada de actos en principio de mayor trascendencia
diplomática. ¿O acaso será que los que no creen tienen más “fe” que aquellos
que deberían creer, y realmente saben que perderían, por la requerida
Consagración de Rusia, el enorme poder conquistado en siglos de laboriosas
maquinaciones?”[477]
Suponiendo que la consagración hubiese estado supeditada sólo a evitar
que Rusia esparciese la Revolución por todo el mundo, aunque esto se haya
producido, la consagración no sería de ningún modo superflua: primero
porque es un pedido de la Madre de Dios, y lo que pide la Virgen hay que
cumplirlo, y segundo porque ha indicado que la consagración de Rusia en las
condiciones solicitadas determinaría su conversión, y pasaría a ser pertenencia
de la Madre de Dios, lo cual haría que el país más grande y uno de los más
poderosos del mundo, difundiría –al contrario que la Rusia Soviética- el bien
por el resto del mundo. ¿No es esta suficiente razón para alentar y rezar para
que se realice esta consagración cuanto antes?
La conclusión de todo el Secreto de Fátima indica claramente que, –
aunque sin haber podido evitar tantas catástrofes que ha habido y que aún
vendrán- se hará finalmente la consagración. Por lo tanto es necesario hacerla,
el asunto es mostrarle a Dios el deseo que tenemos de que ello ocurra, en vez
de, como hasta ahora, una tremenda apatía e indiferencia:
“Por fin, mi Inmaculado Corazón triunfará. El Santo Padre me
consagrará Rusia, que se convertirá, y será concedido al mundo
algún tiempo de paz”.
Por otra parte, la consagración no implica solamente un aspecto negativo,
esto es, que Rusia dejase de esparcir sus errores siendo el azote del mundo y
la Iglesia, sino que, como toda conversión, reviste un aspecto positivo, ya que
convertirse no es simplemente dejar de vivir sin la gracia de Dios y en pecado
mortal, sino comenzar a buscar la santidad obrando virtuosamente,
cumpliendo el plan o la misión que Dios tiene para nosotros, al servicio de Su
Iglesia. Cuando San Pablo se convirtió no sólo dejó de perseguir a los
cristianos, sino que se convirtió en apóstol de Cristo. Veremos más adelante lo
que esto puede significar en relación a Rusia y su misión como nación
consagrada al Corazón Inmaculado de María.
En definitiva, la consagración envuelve dos elementos: aplicación positiva
al servicio de la Sma. Virgen María, y aplicación exclusiva a la misma.
Al fin, otra objeción puede venir a nuestro encuentro, para desestimar esta
consagración, y es el hecho de que sólo sea una revelación privada, a la que
no estamos obligados a creer. En el libro Fátima, Roma, Moscú se ha tomado
en cuenta esta objeción:
“Sin embargo, el Cielo mismo dio un sello público a la autenticidad y al origen divino de las
palabras de la Madre de Dios con el gran milagro del sol que, el 13 de octubre de 1917, fue
visto por 70.000 personas simultáneamente y también por el Papa en Roma, y publicado por
los grandes periódicos del país. Con esta magna señal dada por Dios Omnipotente para
subrayar la autoridad de la voz profética de su celestial Embajadora, Fátima dejó de ser una
revelación de índole meramente privada.”[478]

Sin embargo, nos parece más acertada esta conclusión:


“Sin dudas, Fátima permanece una revelación privada; sin dudas, ella no tiene la
autoridad de la fe: pero no por eso ella deja de tener una muy grande autoridad.
No obedecer a lo que Dios pide en Fátima (“él quiere difundir la devoción a mi Corazón
Inmaculado”) no es forzosamente una falta contra la fe, pero es una grave imprudencia,
incluso una grave desobediencia.
La Providencia tiene sus caminos, tiene sus planes.
Todos los buenos católicos franceses saben que la Revolución de 1789 fue, entre otras
cosas, un castigo por el rechazo de la consagración de Francia al Sagrado Corazón que
había sido pedido en 1689 a Santa Margarita María en una revelación privada.
El rey de Francia debía hacer esta consagración, y él no la hizo. Los papas debían
obedecer a las demandas del Cielo en Fátima, y no lo hicieron: “Como el rey de Francia,
ellos se arrepentirán, ellos lo harán, pero será tarde”[479]

Dicho de otra forma:


“Quien no cree en las revelaciones particulares no es hereje en el sentido teológico y jurídico
de la palabra; pero puede pecar por orgullo y altivez intelectual, que es el pecado propio de
muchos que se juzgan espíritus superiores, y son antes esclavos de un hipercriticismo tan
hueco como nefasto. Tales actitudes son, además de eso, no pocas veces causa de escándalo
entre los fieles, que por otro lado hay el deber de edificar e instruir, en armonía con los sanos
principios de la razón iluminada por la fe y de la más segura teología católica”[480]

Por otra parte, enseña Santo Tomás que el don de profecía continúa, mas
no para aumentar la revelación divina –ya clausurada con la muerte del último
Apóstol- sino para provecho de la Iglesia y los cristianos y el gobierno de los
pueblos. Así por ejemplo:
“En lo referente a la dirección de los actos humanos, la revelación profética se diferenció no
según el curso del tiempo, sino según la clase de materia, ya que, como se dice en Prov. 29,18,
cuando le falte la profecía, el pueblo se desenfrenará. Por tanto, los hombres fueron instruidos
en todo tiempo, por Dios, sobre las cosas que debían hacer, según era conveniente a la
salvación de los elegidos”.[481]
“La luz profética se extiende también a la dirección de los actos humanos, y por eso la profecía
es necesaria para el gobierno del pueblo”[482]
Fátima es, en definitiva, no una revelación pública, y por lo tanto, no
agrega nada nuevo a nuestra doctrina, pero es una aparición autorizada por la
Iglesia, recomendada por los papas y los más esclarecidos prelados,
refrendada por los más grandes milagros y el cumplimiento de lo anunciado
por la Sma. Virgen. Fátima no solamente es una profecía de amenaza,
condicionada, sino también una profecía de presciencia, referida a lo que Dios
sabe que se hará por el libre arbitrio humano, y una profecía de
predestinación, referida a lo que Dios sabe que Él mismo va a hacer. Fátima es
una profecía para los últimos tiempos: nos ilumina el camino, nos advierte de
los peligros y de nuestros enemigos, nos da el remedio del Santo Rosario y la
devoción reparadora al Corazón Inmaculado, nos enseña cómo obra la divina
Providencia en la historia y a la vez nos ofrece la única verdadera esperanza,
la única que nos permite seguir el buen combate, fundada sobre el triunfo del
Corazón Inmaculado, a fin de “instaurarlo todo en Cristo”.
LOS ERRORES DE RUSIA

“El comunismo, la plutocracia son los dos principales elementos de


destrucción de los pueblos en beneficio de poderes ocultos y de intereses
anónimos”.[483]
JACQUES PLONCARD D’ASSAC

“Nos quejamos del socialismo, pero se extenderá mucho más porque no


veneramos bastante el Santísimo Sacramento”[484]
DOM PAUL DE MOLL, O.S.B.

“Hay que constatar que, por medio de la utópica y engañosa “democracia”,


las sociedades secretas han llegado a imponer el socialismo marxista, surgido
directamente de los Iluminados de Baviera, para la instauración de un
gobierno mundial bajo la autoridad de una oligarquía apátrida.”[485]
JACQUES BORDIOT

“Los rusos no han hecho sino llevar hasta sus últimas consecuencias aquello
que los franceses y los ingleses habían descubierto en el siglo XVIII y que
Weidlé llama “obscurantismo racionalista”. Occidente enseñó a Rusia el
método para sacudir los viejos mitos vitales y, ahora, sufre a su vez el
contragolpe de la sacudida. Allí reside todo el misterio de su decadencia”.[486]
ALBERTO FALCIONELLI

Antes de que la consagración ocurra, habrá un gran castigo para la Iglesia


que abrazó el modernismo y para el mundo incrédulo y anticristiano. Habrá
una gran y terrible prueba para los católicos que quieren seguir siendo fieles.
Ese castigo, según el mensaje divino, comenzaría a caer sobre el mundo a
partir de las acciones de Rusia:
“Si atendieran mis peticiones, Rusia se convertirá y habrá paz; si
no, esparcirá sus errores por el mundo promoviendo guerras y
persecuciones a la Iglesia. Los buenos serán martirizados, el Santo
Padre tendrá que sufrir mucho, varias naciones serán
aniquiladas”.
Guerras, persecuciones, sufrimiento y martirio de los cristianos y
particularmente del Papa, naciones que serán aniquiladas…Todo eso vino pero
mientras persistan los “errores de Rusia” (que hoy son más del Occidente
apóstata que de Rusia) continuará y se intensificará.
Quizás para entender mejor las implicaciones del mensaje, haya que pensar
en lo siguiente: ¿qué es lo que esparcirá Rusia –en 1917- por el mundo?
¿Cuáles son esos errores? La respuesta parece obvia: el comunismo, puesto
que al poco tiempo de decir Ntra. Sra. estas palabras se produjo la revolución
comunista en Rusia. Pero: ¿qué es exactamente el comunismo? No daremos
aquí un estudio sistemático ni pormenorizado, simplemente visitaremos
muchos de los tratados que nos introducirán en este tema por demás estudiado
con abundancia por destacadísimos autores con lujo de detalles. La
bibliografía crítica del marxismo y el comunismo es muy extensa, pero no lo
es su difusión, porque, por supuesto, vivimos en un mundo revolucionario.
Basta recorrer cualquier grande o mediana librería (sean grandes cadenas o
librerías “de viejo”) de las grandes ciudades occidentales, para observar el
lugar de preeminencia que el marxismo –con la “autoayuda” y la “new-age”-
ocupa en las mesas y los estantes de novedades. Como para que vengan a
decirnos que el comunismo fue derrotado…
El tomo segundo de la Enciclopedia de la Religión Católica, nos da la
siguiente definición:
"El comunismo es un sistema político-social por el cual se quiere abolir el derecho de
propiedad privada y establecer la comunidad de bienes. El comunismo atenta contra las
verdades y las instituciones más preciadas que vive el hombre: la propiedad, la familia y la
religión. Fundado en una interpretación materialista de la Historia, característica de la obra de
Marx, intenta modificar la misma naturaleza humana por medio de la violencia y del terror,
prescindiendo en absoluto de los principios del Evangelio que la Iglesia católica preconiza en
su sabia doctrina social. Convierte el individuo en una cifra. Desconoce los derechos
inalienables del hombre; y a una libertad moderada, substituye la más oprobiosa de las
esclavitudes"[487].
De acuerdo a esta definición, podemos ver que el plan globalista
publicitado por los super magnates como Klaus Schwab y otros ideólogos de
la “Agenda 2030” (“No tendrás nada y serás feliz”), no es otra cosa que puro
comunismo.
El comunismo es una “cloaca colectora” (para recordar palabras de S. Pío
X sobre el modernismo) de todos los errores, que acarrean tras de sí todos los
horrores de que el hombre sin Dios es capaz. La corriente comunista es tan
vieja como el mundo, la definía André Lalande: “Toda la organización
económica y social cuya base es la propiedad común por oposición a la
propiedad individual, y la intervención activa de la sociedad en la vida de los
individuos”. Y refiriéndose especialmente al “Manifiesto” de Marx y Engels:
“doctrina caracterizada por la abolición de la propiedad de bienes raíces,
individual y hereditaria; la socialización de los medios de transporte y de
producción; la educación pública; la organización del crédito por el Estado y
el enrolamiento de los trabajadores bajo la dirección estatal”[488]. Es la idea de
una sociedad donde todo sea común. El comunismo ha sido planteado por
muchos pensadores a lo largo de la historia: Platón, Campanella, Moro,
Bacon, Harrington. Muchos quisieron imponer una comunidad socialista por
la fuerza: Albigenses, Lolardos, Fraticelli. Desde luego su mayor impulso lo
cobró con la Revolución francesa de 1789. Pero ha sido a partir de Marx
donde el comunismo recibe un elemento dinámico decisivo, el de la dialéctica
de la contradicción permanente en la esencia misma de las cosas, contra el
pensamiento metafísico, que Marx llamó “lucha de clases”.
Si bien la teoría marxista no será aplicada absolutamente por Lenin
cuando, una vez en el poder y para que la Revolución se consolide, le abrió las
puertas al capital extranjero y flexibilizó en cierta medida la propiedad
privada, no caben dudas que el impulso del odio ateo y materialista fue el
motor de la dialéctica que permitió a la Revolución comunista, con el aporte
de Lenin (la militarización y la técnica del golpe de Estado, como explicaba
Ploncard d’Assac) avanzar a grandes pasos en la conquista del poder. Luego
se complicaría todo puesto que el comunismo es necesariamente
internacionalista y anti-patriótico, por lo que la irrupción de un personaje
como Stalin haría que los internacionalistas de Wall-Street (comunistas más
atildados) hicieran avanzar la Revolución en Occidente a su modo.
El comunismo no es simplemente una ideología[489], o un proceso dialéctico
que se adapta y muta con las circunstancias, o una forma de gobierno
totalitaria o una corriente de pensamiento materialista (valga el oxímoron)
puesta en práctica, o una mega-organización internacional que ayuda a
expandir el poder de la usura a nivel mundial, o un ateísmo militante. Todo
eso está implicado, pero no basta a definirlo. Encierra todo eso pero es mucho
más.
Según el libro de Allen y Abraham ya citado, si se les preguntase a los
norteamericanos (en aquel entonces) si están a favor o en contra del
comunismo, casi todos se definirían como anticomunistas. Pero en cambio, si
se le preguntase a cada uno qué es el comunismo, allí, lejos de haber
unanimidad, habría una completa diversidad de respuestas.
“Algunos dirán: "Oh, sí, el comunismo. Bueno, es un tipo de socialismo tiránico". Otros
sostendrán: "El comunismo, como intención original de Karl Marx, era una buena idea. Pero
nunca se ha llevado a la práctica y los rusos lo han echado a perder". Un tipo más erudito
puede manifestar: "El comunismo es simplemente un renacimiento del imperialismo ruso".[490]
De tal manera que nadie se pudiese poner de acuerdo y acertase a definir al
que es su enemigo. Pero es acá que estos autores dan una definición que
consideran la única realmente válida, y que nos parece muy acertada (las
mayúsculas son del original):
“Comunismo: UNA CAMPAÑA POR EL PODER CONSPIRACIONAL E
INTERNACIONAL, PROPICIADA POR HOMBRES DE ALTAS ESFERAS, QUE TRATA
DE HACER USO DE CUALQUIER MEDIO PARA LOGRAR SU PROPÓSITO DESEADO
– LA CONQUISTA GLOBAL.
Notarán que no mencionamos a Marx, Engels, Lenin, Trotsky, la burguesía, el proletariado ni
el materialismo dialéctico. No dijimos nada sobre la pseudo-economía ni la filosofía política de
los comunistas. Estas son las TÉCNICAS del comunismo y no deben ser confundidas con la
conspiración comunista en sí. La llamamos una campaña internacional y conspiracionista por
el poder. Sin comprender previamente la naturaleza conspiracionista del comunismo, no
entenderemos en absoluto de qué se trata. Estaremos eternamente estancados en el nivel del
Hall Gus del comunismo. ¡Y no es allí donde se encuentra, querido!”[491]

Así concluyen estos autores con mucha lógica:


“El primer principio para cualquier encuentro, ya sea en el fútbol o en la guerra (en el frío o en
el calor), es: conocer al enemigo. Los americanos no conocen a su enemigo.
Consecuentemente, no es de extrañarse que por tres décadas hayamos estado observando país
tras país caer bajo la cortina comunista”.[492]
El Papa Pío XI en la Divini Redemptoris, publicada la fiesta de San José de
1937, lo había afirmado muy claro:
“Por primera vez en la historia, asistimos a un lucha fríamente calculada y cuidadosamente
preparada contra “todo lo que es divino”. El comunismo es, por naturaleza, antirreligioso; y
considera la religión como el opio del pueblo, porque los principios religiosos que hablan del
más allá desvían al proletariado del esfuerzo por realizar el paraíso soviético, que es de esta
tierra […] Si se arranca del corazón de los hombres la idea misma de Dios, sus pasiones
los empujarán necesariamente a la barbarie más feroz”.
Por cierto que no solo no se ha sabido comprender lo que es el comunismo
y la manera de combatirlo –si se hubiese entendido lo primero se habría
realizado bien lo segundo-, sino que ha acontecido que, especialmente a partir
de la caída del Muro de Berlín (1989) y la posterior disolución de la U.R.S.S.
(1991), se instaló la idea –por parte de los mass media, muy interesados en el
asunto- de que el comunismo era cosa del pasado, que salvo China, Cuba y
Corea del Norte–irremediablemente condenados quizás por alguna misteriosa
razón- el resto del mundo occidental, victorioso, podía seguir su curso
inmunizado (vacunado, se diría hoy) sin mayores preocupaciones, pues el
mundo “libre” había dejado de ser amenazado por su mayor antagonista.
Hasta se quiso hacer creer que el papa Woytila había sido el titán que había
derrotado al comunismo. De esa manera se desarticularon las pocas defensas
que aún quedaban, mientras los errores de Rusia (que cada vez eran menos de
Rusia y cada vez más de U.S.A.) seguían difundiéndose con entera libertad en
el Occidente próspero y progresista, ahora con otros vestidos, con otros
nombres, con otros disfraces, pero quizás con una más profunda corrosión
(ideología LGBTQ, feminismo, etc.). Nunca se señalará suficientemente la
responsabilidad que les cabe a los traidores hombres de la Iglesia en la
complicidad con esta maniobra, que en principio se dio en llamar
“Perestroika”, y que más bien pareció una resignación a lo inevitable: el
modelo soviético estaba perimido, agotado, se caía a pedazos y no podía
contribuir a la tan buscada unificación mundial o globalización. Ya diez años
antes de la caída del comunismo en Rusia, Solzhenitsyn lo percibía y afirmaba
que volvería pronto a su patria. Varios factores confluyeron a esta caída.
La famosa perestroika fue lanzada por el presidente del Soviet Supremo el
comunista Mijail Gorbachov, reconvertido en pacifista (¡con premio Nobel y
todo!) que lanzaría luego bajo el auspicio de la UNESCO una “Carta de la
tierra”[493] que daría impulso a la nueva etapa globalista y democrática del
mundo. Ese fue el primer disfraz nuevo que se colocó el comunismo para uso
de los incautos occidentales que habían abandonado el cristianismo. Así es
como se tomó la recta final hacia el “desarrollo sustentable”, que no es otra
cosa que la globalización sostenida en base a una nueva espiritualidad
panteísta y una “nueva ética para un nuevo mundo”, donde se niega
puntualmente cada uno de los diez mandamientos de Dios. Vendría luego la
“Carta para la democracia global”, el “Foro del estado del mundo” (fundado
también por Gorbachov), y otros proyectos globalistas, todos sustentados en la
preocupación por la “madre tierra”, pantalla de una reingeniería social
anticristiana.[494] Excepto en China, en el resto del mundo el comunismo
cambió la bandera roja por la verde.
En Rusia, en tanto, se estaba gestando un sorprendente retorno al
nacionalismo cristiano, para nosotros preparación de la futura conversión al
catolicismo. Acaso allí reside el camino misterioso de la gracia, que tras hacer
una consagración con rectitud de intención, tiene sus consecuencias. Pero ese
es un tema del que nos ocuparemos más adelante.
Es por todo esto, por esta habilidad del enemigo para mutar y extender sus
tentáculos hacia el Occidente –un Occidente en decadencia que ya había sido
bien analizado por Solzhenitsyn- que jamás puede bajarse la guardia ante el
enemigo más letal e irreconciliable del cristianismo, el comunismo que, como
su padre el diablo, es mentiroso y homicida.
Nos dice Douglas Hyde[495], quien fuera comunista durante veinte años y
luego converso al catolicismo, palabras muy acertadas:
“Un conocimiento exacto de lo que realmente es el comunismo constituye un arma
esencial que han de poseer hoy día todos cuantos están enrolados en la lucha por el alma
humana, la mayor batalla de nuestro tiempo. Y, de uno u otro modo, todos estamos en
ella.
No podremos hallar una respuesta definitiva al desafío comunista mientras no lo
desenmascaremos. El comunismo prospera merced a la ignorancia de sus verdaderos
objetivos y métodos por parte de sus mismas víctimas. Pocos, en efecto, resultarían
engañados por él si hubieran descubierto sus supercherías desde un principio.
Pero aun cuando conozcamos sus procedimientos, no nos será posible derrotarlo hasta que
observemos también dónde radica su fuerza y cuáles son las fuentes recónditas del poderío que
ejerce sobre las mentes y los corazones”[496].
Algo similar decía Marcel Clément:
“Es hoy un deber para todos aquellos que tienen conciencia de los valores que están en juego
en la agresión espiritual, a la cual se entrega el comunismo, CONOCER su realidad y sus
métodos —conocer y utilizar las armas espirituales de que disponemos para cerrarle las
puertas de la historia. (…)
La resistencia al comunismo es posible. Es, primeramente, una lucha espiritual, pero no
únicamente, porque es también una resistencia en el orden temporal a las técnicas de la guerra
psicológica. Para llegar a ser capaces de oponer eficazmente esta resistencia es necesario
estudiar.
«Son muy pocos —deploraba Pío XI en Divini Redemptoris— los que han podido penetrar la
verdadera naturaleza y los fines reales del comunismo.» (N.° 15.)[497]
Desde la redacción de “Itinéraires”, bajo la dirección de Jean Madiran, se
ocupaban también de puntualizar este asunto, en plena ocupación comunista
de la Iglesia católica:
“Que se lo ‘estudie’ teóricamente, que se lo critique, que se condene el ‘marxismo’, su
‘dialéctica’ y su ‘ateísmo’, muy bien: pero a condición de no limitarse a eso, porque el
comunismo no lo hace.
Está el Partido comunista.
Que es ‘marxista’, y ‘ateo’, sin duda: pero que, una vez más, no es una academia de filósofos.
La esencia sociológica del Partido comunista es LA ACCIÓN CLANDESTINA DE TIPO
POLICIAL, aun cuando no tiene ninguna represión a temer, aun cuando está en el poder.”[498].
Sin embargo, la respuesta contra el comunismo no ha sido –más allá de la
excelente labor intelectual de grandes estudiosos, sobre todo católicos-
suficiente ni ha contado con la envergadura política necesaria. Algunos se han
limitado a creer que son comunistas los que siguen enarbolando la hoz y el
martillo. Habría que informarles que la mayor arma con que cuentan los
comunistas, además de la mentira y la palabra que esparcen sus innumerables
propagandistas, es el capital, el gran capital.
En efecto, ha habido y hay una derecha liberal y conservadora (ahora han
surgido los “libertarios”, “youtubers” y otros grupos tan apasionados como
faltos de rigor intelectual) que persiste en reducir el comunismo a un mero
ataque al capitalismo y las libertades cívicas, mediante una forma de gobierno
dictatorial o estatólatra, sin llegar a ver su trasfondo eminentemente
revolucionario, mesiánico, pseudo religioso y satánico. Como tampoco
advierten que es el mismo liberalismo que pregonan el que lo ha incubado y
siempre le ha abierto las puertas para llevar a cabo los efectos que tanto
temen[499]. Por lo tanto proponen soluciones que son ineficaces (por no decir
tan utópicas como el socialismo), porque no van al fondo del problema. Así
hay que decirles a estos demócratas, conservadores o liberales de –
suponemos- buena intención, con la mayor firmeza que se equivocan de raíz:
“A la larga serán las verdades crudas y no los errores atenuados los que nos
van a salvar. En otras palabras, seamos cristianos antes que leales a la
ideología oficial de las democracias occidentales”[500]. Genta lo decía de
manera por demás clara y, hoy lo comprobamos mejor que nunca,
acertadamente:
“Todo anticomunismo que se apoye en la democracia, en la libertad, en el capitalismo o
en un nacionalismo panteísta, está condenado irremisiblemente a servir a la expansión
del Poder Comunista”.[501]
Recordemos la definición del liberalismo que nos daba uno de los mayores
sabios en la materia, el gran combatiente antiliberal que fue el Padre Sardá y
Salvany: “Liberal es todo aquel que ha erigido en criterio y norma de
gobierno su propia razón y voluntad, con independencia más o menos
franca de la razón y voluntad divinas”[502]. De allí que liberales y marxistas
son las dos caras de la misma moneda, con la cual se paga la muerte afrentosa
de Jesucristo. Y hoy podemos ver que el liberalismo, que quiere aparecer de
nuevo como “alternativa al comunismo”, en realidad no es otra cosa que un
lastimoso entrevero de personajes que aún no comprenden que la expresión
extrema del liberalismo los ha dejado atrás. Por eso decía hace más de un
siglo un santo sacerdote y taumaturgo belga, Paul de Moll:
“El partido liberal ya fue. No hay más que dos partidos, los católicos y los socialistas”.
[503]

Por lo dicho también son muy pertinentes las palabras de Jules Monnerot
para empezar a comprender la totalidad del flagelo comunista:
“El marxismo es, en efecto, una técnica de la lucha por el poder. Pero los hombres y las
«masas» no se movilizan por tales luchas más que si son de tal modo que la religión comunista
pueda propagarse, conquistar. En este sentido, el secreto (por así decir) de la decisión reside en
la afectividad humana. De modo que reducir el marxismo a una serie de normas tácticas —lo
que sin duda es, pero no solamente—, por tentador que resulte para aquellos que sienten horror
ante la metafísica y la mística, no deja por ello de ser un error de tal naturaleza que en última
instancia refuta lo mismo que tiende a demostrar, ya que la estrategia y la táctica sólo son
posibles si hay tropas, y hay tropas porque la religión comunista ha conquistado y es capaz de
conquistar adeptos.”[504]

Juan Antonio Widow fue muy lúcido al exponer cómo se debe resistir al
comunismo o a un régimen marxista ya establecido en el poder (por entonces
Chile estaba sufriendo bajo el régimen marxista de Salvador Allende)[505]. Un
movimiento político no sólo no es suficiente para oponérsele, sino que abarca
sólo una mínima franja del frente total en el que ataca el marxismo. El
objetivo del marxismo es la centralización total del poder en el Estado en
sus manos. Pero no se trata sólo del poder político, sino de todo el poder,
no hay nada que al marxismo no interese como objeto de dominio. Si no
se tiene esto en claro, toda resistencia es estéril. De allí que para no caer en
acomodos o claudicaciones, se debe conocer al comunismo y tener la decisión
absoluta de combatirlo con la mayor eficacia. Para ello señala Widow que
hace falta 1) organizarse, para defender la concreta realidad en que se vive, y
no trabajar al margen de las instituciones que deben ser defendidas, las cuales
son: a) la sociedad familiar, teniendo una preocupación directa por la
educación natural y sobrenatural de los hijos, sin lo cual todo el resto será
inútil (en ello son importantes las asociaciones de padres de familia), b) las
asociaciones profesionales o gremiales, “la verdadera libertad de las personas
sólo tiene cabida cuando tienen vigencia deberes y derechos políticos, o, lo
que es lo mismo, cuando tienen vida propia esas sociedades, intermedias entre
el individuo y el Estado, en las que aquel puede desarrollar sus habilidades y
realizar su vocación en relación de independencia con respecto a éste”, c) las
sociedades económicas de todo tipo (agrícola, industrial, transporte, etc.); “la
política no es otra cosa que la actividad por la cual se ordenan todos los
elementos constitutivos de la sociedad civil” por eso “una preocupación por lo
político carece de raíz válida cuando se da independientemente de la
preocupación por esas sociedades intermedias”; 2) No ceder posiciones,
“frente al marxismo, toda pequeña concesión es la renuncia a un derecho que
por naturaleza es irrenunciable”, con esto uno se desarma moralmente”; 3) La
preparación personal, saber bien qué se defiende y por qué se defiende, “el
marxismo no atenta contra lo estrictamente privado e individual de las
personas, pero sí atenta contra cualquier proyección social de aquello”. Para
llevar a cabo este combate se requiere la virtud, que la persona debe buscar en
su vida interior, que le dará el saber práctico para actuar bien en todos los
órdenes en que se debe actuar. Esto nos viene en principio de la Fe, la
Esperanza y la Caridad “sin las cuales es imposible que se comprenda en toda
su magnitud qué es lo que puede ser destruido por el marxismo y cuál es, en
consecuencia, la razón última de la actitud de resistencia frente a él”. Son
también las cuatro virtudes cardinales: Prudencia, Justicia, Fortaleza y
Templanza. A todo esto agregamos nosotros que si no se da también la batalla
cultural, todo lo demás será difícil que pueda concretarse: sin la prensa, los
grandes medios de difusión y las artes, el marxismo no habría invadido
Occidente. En estos últimos años se ha empezado a comprender esto, pero,
desgraciadamente, una vez en que ellos, impulsados por los dueños de esos
medios masivos de difusión, ya lo han copado prácticamente todo.
El comunismo apela básicamente a las emociones, disfrazadas de razones;
a los mitos sustentados como hechos; y sobre todo crece como hongo donde el
ambiente ha estado mucho tiempo oscurecido por la falta del sol de la verdad
cristiana y la sal de la predicación de la Iglesia, donde ha podido aprovechar y
estimular las contradicciones suscitadas por el liberalismo cultural y
económico, con el envilecimiento de los hombres vueltos multitud.
“El ‘marxismo’ de Marx es formulado en relación con el cristianismo; si no hubiera existido el
cristianismo, probablemente tampoco hubiera aparecido el marxismo. El marxismo no aparece
como un pensamiento en sí mismo, independientemente del cristianismo, sino como respuesta
al cristianismo, como una radical refutación del cristianismo, como su antítesis. No se puede
llegar a comprender el marxismo sin tomar en cuenta esta circunstancia; que el marxismo se
formula, nace, afirma sólo como repudio del cristianismo. El marxismo no es un pensamiento
agnóstico o ateo, o materialista, es decir, indiferente frente a la religión cristiana, sino que es
una premeditada, pensada, directa agresión contra el cristianismo (…) El marxismo no
solamente quiere destruir el cristianismo, sino que quiere tomar su lugar en la vida de
cada hombre, es decir tomar carácter de religión secularizada. Es “satánico azote”, pues no
solamente quiere destruir la fe verdadera, la fe cristiana, la fe en Dios, sino tomar el lugar de
esa fe verdadera, colocando en lugar de Dios al hombre mismo, es un tipo de narcisismo
diabólico, pues este culto del hombre es solamente un disfraz del culto de Satanás”[506].
En razón de su sesgo ideológico y su visceral anticristianismo, los adeptos
al comunismo no han sido mayoritariamente ni los obreros ni los campesinos,
simplemente quienes conforman el pueblo trabajador, pues aún conservan el
sentido común y en menor medida el verdadero sentido religioso de la vida; la
pseudo religiosidad marxista ha alcanzado grandes franjas de las clases
media-alta semi ilustrada, gracias a su inserción universitaria y su control total
de los medios de comunicación de masas y lo que hoy llaman “cultura”[507] en
los países democráticos liberales. Y son estas ideas las que ha abrazado la sub
clase política progresista, corrupta y pusilánime, que merced a su adscripción
a la masonería y demás organismos de poder, ha accedido a controlar –mejor
dicho, gerenciar- los gobiernos de Occidente, con el soporte de los siempre
muy bien pagados “intelectuales” y pseudo artistas, que conforman la
“república de las letras” que abonan el terreno para toda revolución[508]. Y sus
tropas de militantes –y aún de terroristas urbanos- se han conformado sobre
todo por jóvenes[509] resentidos nacidos en familias católicas liberales y que
han pasado por escuelas “religiosas”, por lo que se ve que la deformación
herética de la Religión católica ha servido para que esa religiosidad subvertida
fuese apoyo decisivo en las fuerzas de la subversión comunista (lleven hoy el
nombre que llevaren). De más está decir que eso se acrecentó con la llegada
del concilio Vaticano II y el estímulo que le dio a la “Teología de la
liberación”. Trotski definía al joven revolucionario típico:
“Un joven que rompe con la familia y la escuela, sin profesión, sin relaciones ni obligaciones
personales, nada temeroso de las fuerzas del cielo y de la tierra, que se ve a sí mismo como la
viva cristalización del levantamiento popular. ¿Una Constitución? ¿El parlamentarismo? No,
no caerá en esas trampas occidentales. Necesita la revolución entera, sin restricciones ni etapas
intermedias”.[510]
Como bien dice Jean Ousset, hay dos tipos de marxistas, los conscientes, y
los comunistas vulgares que jamás han leído a Marx y desconocen el
verdadero marxismo, aunque son fácilmente manipulables por aquellos.
“Muchos comunistas piensan que, una vez hecha la revolución proletaria, las
cosas se detendrán en ese estado y que, desde entonces, podrán gozar en paz
las ganancias adquiridas. Explíqueseles el ideal marxista de la Revolución, del
“cuestionamiento” permanente y su entusiasmo será menos vivo. La dialéctica
marxista perfectamente comprendida sólo puede embriagar a una
“intelligentzia”. Pero es muy difícil “poner en marcha” a los pueblos sin
darles un objetivo definido”.[511]
Es por ello que hay que tener muy en cuenta esto que dice Jean Ousset:
“Para conducirnos al ateísmo, el comunismo no exige creer en tales o cuales argumentos
abstractos, exige participar en su acción, lo que, en la práctica, es mucho más eficaz. ¡Y
cuántos caen en la trampa, con el pretexto de que no se les pide renegar explícitamente de su
fe!”.[512]
Uno de los atractivos incuestionables del marxismo en los jóvenes
contestatarios, al colocarles el modelo del “Hombre Nuevo” en el horizonte,
“reside en la fuerte denuncia llevada contra las ideologías burguesas, a las que
acusa de querer retardar por conveniencia o por un planteo puramente
abstracto del problema, el advenimiento de ese mutante superior, cuyo
nacimiento está condicionado por un cambio radical en la posesión de los
medios de producción”[513]. En definitiva, encauza y da entidad a un
sentimiento de rebeldía, que se autojustifica identificando claramente un
enemigo. En palabras de Gómez Dávila, “El socialismo es la filosofía de la
culpabilidad ajena”, o también: “El socialismo es la teoría de quien no se
atreve a acusarse a sí mismo”.
Pero indudablemente el factor más importante para el triunfo cultural del
marxismo en Occidente (la hoy llamada “nueva izquierda” sodomita) ha sido
el gramscismo, que en vez de ocuparse de la super estructura económica o
difundir un materialismo dialéctico que es ciertamente un pesado fardo
indigerible para gente acostumbrada a leer revistas o mensajes de twitter,
apuntó a la llamada “sociedad civil”, insuflando una ideología moderna que
encontraba en todo lo que viniese de la cultura occidental cristiana un
“fascismo” retrógrado y reaccionario que era necesario extirpar. Así es como
los progresistas citan a uno de sus gurús, el sociólogo portugués Boaventura
de Sousa, el “intelectual” de los movimientos sociales, diciendo que hay
colectivos que viven sometidos a formas de “fascismo social”: mujeres,
indígenas, gitanos, migrantes sin papeles, afroamericanos, miembros de la
“comunidad LGTBI”, entre otros grupos. La estupidez de la modernidad
encontró así, con su precursor Gramsci y sobre todo con los intelectuales de la
llamada Escuela de Frankfurt y sus seguidores muy bien rentados por las
universidades occidentales y diversas fundaciones, su cauce seguro, en una
"concepción de la realidad superior, integral y única" a partir de la cual poder
arrasar con todo lo que fuere “anterior”, “jerárquico”, por lo tanto rígido y
autoritario[514].
Pero la propaganda sólo puede funcionar donde se ha esparcido
intencionalmente la ignorancia. Y en esto no puede decirse que la Iglesia -
hasta la muerte de Pío XII- haya dejado de cumplir su deber de decir su
palabra al respecto. Es célebre el párrafo del papa Pío XI en su encíclica de
1937 Divini redemptoris, n. 58: “El comunismo es intrínsecamente perverso y
no se puede admitir que colaboren con él en ningún terreno los que quieren
salvar la civilización cristiana”[515].
Pío XII, en la carta apostólica Sacro vergente anno, ha dicho: “Hemos
condenado sin duda y rechazado, como exige el deber de Nuestro oficio, los
errores que los partidarios del comunismo ateo enseñan y se esfuerzan en
propagar con sumo daño para los ciudadanos; pero a los errantes, en vez de
rechazarlos, les deseamos que vuelvan a la verdad y sean conducidos de
nuevo al camino recto. Hemos puesto de manifiesto y reprobado estas
mentiras, que frecuentemente se presentaban bajo falsas apariencias de
verdad, precisamente porque sentimos hacia vosotros afecto de padre y
buscamos vuestro bien. Nos, en efecto, tenemos la firme certeza que de estos
errores no pueden sobreveniros sino grandísimos daños, porque no sólo quitan
de vuestras almas la luz sobrenatural y los supremos consuelos que provienen
de la piedad y del culto a Dios, sino que incluso os despojan de la dignidad
humana y de la libertad debida a los ciudadanos”.[516]
El Cardenal Caggiano escribió que el comunismo es “el más perverso de
todos los errores y el más siniestro de todos los males”.[517] Un obispo
tradicionalista, por su parte, dice que los dos errores principales del
comunismo son el materialismo y la dialéctica marxista. Lamentablemente,
con la llegada del concilio Vaticano II, todo se tiró por la borda y se acabó la
confrontación, ya con el comunismo, ya con el mundo. Pero ese tema lo
veremos un poco más adelante.
Pero veamos si podemos encontrar, para no extendernos demasiado en
nuestro trabajo, una definición sintética de lo que es el comunismo. En su
“Catecismo anticomunista”, Mons. Geraldo de Proença-Sigaud (1909-
1999), arzobispo de Diamantina (Brasil), daba, como cumple en todo
“Catecismo”, esta simple definición:
“El comunismo es una secta internacional que sigue la doctrina de Karl Marx y que
trabaja en destruir la sociedad humana basada sobre la ley de Dios y sobre el Evangelio y
también en instaurar el reino de Satanás en este mundo, implantando un Estado impío y
revolucionario y organizando la vida de los hombres de manera de hacerles olvidar a
Dios y la eternidad”. [518]

Como vemos, quitado lo instrumental, todo aquello de que el comunismo


se disfraza para atraer a las masas –y sobre todo a los “intelectuales”-, aquel
arzobispo se reducía a lo sustancial, dejando en claro cuál es su verdadera
causa final en la cual vemos el carácter satánico del comunismo, el ateísmo
militante cuyo objetivo es borrar todo rastro de Dios de la tierra, alejar a las
almas de Él y perderlas en el infierno.
Jordán Bruno Genta, ha sido de los más perspicaces estudiosos del tema.
Así nos explica sin rodeos:
“El Comunismo es una empresa satánica contra Dios y contra la naturaleza creada y
redimida por el Verbo de Dios.
Su objetivo concreto y final es la destrucción de la Civilización Cristiana; su verdadero
móvil, un incurable resentimiento nihilista”.[519]

De acuerdo a ello, el Comunismo persigue los mismos fines que la


Masonería, aunque por distintos medios, y es otra arma de la Sinagoga de
Satanás o Contra-Iglesia. Mons. Meurin decía acerca de la esencia y fin
último de la secta masónica:
“Los dos ejes sobre los cuales gira toda la doctrina y la moral, la teoría y la práctica de la
masonería son la adoración de Satanás y el culto a la obscenidad. En una palabra, la masonería
es el paganismo resucitado en su forma más inmunda, impía y repugnante”[520]
Del mismo modo vemos esto en las palabras de SS León XIII:
“Los masones maquinan abiertamente la ruina de la Santa Iglesia con el propósito de despojar
enteramente a los pueblos cristianos de los beneficios que les granjeó Jesucristo, Nuestro
Salvador; que su principal y último designio es destruir, hasta los fundamentos, todo el orden
religioso y civil establecido por el cristianismo, y que en su feroz e insensato propósito de
acabar con la Religión y la Iglesia, parece reconocerse el mismo e inextinguible odio y sed de
venganza que abrasa a Satanás contra Jesucristo.”[521]
El francés Marcel Clément nos dice sobre el comunismo:
“El marxismo-leninismo es una insurrección de las fuerzas infernales en el transcurso de
la Historia. El propio Papa Pío XI nos lo advirtió en su Encíclica contra el comunismo:
«Cuando los apóstoles preguntaron al Salvador por qué no habían podido librar del espíritu
maligno a un endemoniado, les respondió el Señor: «Esta especie (de demonios) no puede ser
lanzada sino por la oración y el ayuno.» «Tampoco podrá ser vencido el mal que hoy
atormenta a la humanidad si no se acude a una santa e insistente cruzada universal de
oración y penitencia.» (Divini Redemptoris, n.° 62).[522]
Siendo además el marxismo “por esencia antidogmático, antimetafísico,
anticontemplativo”, y siendo que “no es posible concebir a Dios, rezar a Dios,
sin un mínimo de especulación metafísica, de dogmatismo, de
contemplación”, entonces “el marxismo no puede ser sino esencialmente ateo,
aunque no sea esencialmente antipatriótico, antifamilia, antimilitar”, explica
Jean Ousset[523], quien luego añade en nota las palabras de Pío XI en la Divini
Redemptoris:
“Por primera vez en la historia, asistimos a una lucha fríamente deseada y sabiamente
preparada por el hombre contra todo lo que es divino”.
“El comunismo es, por su naturaleza, antirreligioso”.

El comunismo toma su fuerza en el hecho de ser “una herejía del


cristianismo en acción”, decía el Padre Meinvielle. Es una subversión
religiosa de la verdadera religión, que apela a las pasiones reivindicativas e
incluso heroicas del ser humano, pero basada sobre todo en la exculpación del
pecado original; la culpabilidad es siempre colocada afuera y en alguien que
está más arriba. La dialéctica “oprimido-opresor” cobra aquí todo su sentido.
En ese sentido entra de lleno en la mentalidad moderna: “Llámase mentalidad
moderna al proceso de exculpación de los pecados capitales”, decía Nicolás
Gómez Dávila. Pues bien, el revolucionario más famoso del mundo, “Che”
Guevara, afirmó que el “hombre nuevo” que ellos -los comunistas- crearían
“vendría al mundo libre del pecado original”. De por sí la idea de un “hombre
nuevo” es netamente paulina y sólo en Cristo en posible. En palabras de Peter
Kreeft:
“El marxismo toma todos los factores estructurales y emocionales más importantes de la
religión bíblica y les da una forma secularizada. Marx, como Moisés, es el profeta que libera al
pueblo elegido, el proletariado, de la esclavitud del capitalismo llevándolo a la tierra prometida
del comunismo a través del Mar Rojo de la sangrienta revolución mundial pasando
temporalmente por un período de sufrimiento dedicado al partido, el nuevo sacerdocio.
La revolución es el nuevo "Día de Yahweh", el día del juicio; los portavoces del partido son los
nuevos profetas; y las purgas políticas dentro del partido para mantener la pureza ideológica
son los nuevos juicios divinos de los Elegidos y sus líderes sobre la rebeldía. El tono mesiánico
del comunismo hace que sea estructural y emocionalmente más parecido a una religión que a
cualquier otro sistema, excepto el fascismo”.[524]
El comunismo es una religión invertida. Es un misticismo humanitario,
revolucionario, y la Revolución un mesianismo del orden temporal[525]. El
alcance de esta suplantación encubierta de una religión verdadera por una
falsa, que crea una adhesión fanática e incondicional, llega hasta haber hecho
del “Che” Guevara el “Cristo” de la Revolución, icono mundial al cual todos
deben imitar: “Seremos como el Che”, es el eslogan que se repite entre los
escolares de las tierras cubanas, pero también en posters, tarjetas postales y
prendas de vestir alrededor del mundo. La momia de Lenin en la Plaza Roja
ha venido a reemplazar los cuerpos incorruptos de los santos católicos. Yendo
aún más lejos, ¿no ha tomado en sus manos el papa Francisco un crucifijo
hecho con la hoz y el martillo, de manos del comunista presidente de Bolivia
Evo Morales, simbolizando la unión carnal entre el terror comunista y la
apostasía modernista, unidos para alentar a los “oprimidos” de América a la
utopía libertaria, igualitaria y fraternitaria, con ímpetus religiosos? Por eso
como explica el Padre Meinvielle:
“Aquella realidad histórica que fue la ciudad católica se rompió, y desde entonces viene
sufriendo un proceso destructivo que, como hemos dicho, culmina en el comunismo. El
comunismo tiene, por ello, una raíz cristiana. No es un movimiento puramente pagano. Es una
herejía del cristianismo hecha acción. El comunismo ha de ser ubicado en un contexto
cristiano. Por ello también consideramos muy importante oponer a la utopía del comunismo la
verdad de la ciudad católica, vale decir, la verdad total del cristianismo, el cristianismo
completamente realizado en la ciudad católica”[526]

También dio en la clave de su entendimiento Nicolás Gómez Dávila, para


exponer el porqué de esta fuerza primaria que mueve al comunismo:
“El fracaso de la ideología “liberal”, “progresista”, “radical”, “humanitaria”, “burguesa”,
promana de su total incompetencia religiosa.
Porque ignoran las categorías religiosas, la sociedad se deshace en sus manos cuando
gobiernan y las ideas se licúan en su cabeza cuando piensan.
La fuerza del comunismo, de las ideas “revolucionarias” en general, nace del contacto íntimo
que mantienen con los más hondos estratos del alma, allí donde terror, angustia, esperanza,
entusiasmo, confundidos aún, indiferenciados aún, participan todavía de la vasta penumbra
religiosa”.[527]

Y como el hombre no puede escaparle a la religión, busca la suya, la que le


convenga y el mundo el ofrece (¡hay libertad religiosa!). En palabras de
Gómez Dávila: “El moderno busca ante todo una religión que niegue la
gracia.”
En cuanto a su doctrina económica y política, no es el caso ahora ensayar
una demostración de sus grandes contradicciones, que han sido refutadas
abundantemente por una larguísima serie de destacados estudiosos. Dejamos
al lector interesado que explore en textos de grandes especialistas en la
materia.[528] Basta decir que se trata de una síntesis de las tres corrientes de
pensamiento antirreligioso más importante de su época: la filosofía alemana
de Hegel y Feuerbach (evolución dialéctica y materialismo, monismo,
panteísmo, determinismo), el socialismo francés y la política económica
inglesa. A lo que hay que sumarle la inestimable ayuda de Darwin y su
evolucionismo. Todo se resume en el materialismo, que por supuesto no tiene
nada de científico y sí de absolutamente ideológico. La falsedad del marxismo
“aún en sus más ilustres exposiciones, deriva de que parte de bases erróneas:
desconoce la naturaleza animal pero también racional y por ende social, libre,
disciplinable y perfectible del hombre.”[529] Solyenitzin fue más punzante aún:
“El comunismo es un intento tan torpe de explicar la sociedad y el hombre,
como si un cirujano se valiera del hacha del carnicero para una delicada
operación. Todo lo que hay de delicado y agudo en la psicología individual y
en la organización de la sociedad –un organismo todavía más complicado- lo
reducen a un grosero proceso económico. Toda esta creación –“el hombre”- se
reduce a materia. Es propio del comunismo una carencia tal de argumentos
que, en nuestros países, no tienen nada que contraponer a sus oponentes. No
hay argumentos, y por esto los palos, la prisión, los campos de concentración,
las clínicas psiquiátricas forzadas”.[530]
Sobre el carácter judío que tanto se le endilga al comunismo, ¿no sería caer
en un reduccionismo, o una visión sesgada? Por el contrario, sería difícil
comprender el fenómeno del comunismo sin este aspecto –no el único- que lo
caracteriza.[531] Con razón se atribuyen una concurrencia de causas en la
Revolución rusa, que algunos autores limitan a tres principales:1) penetración
en la clase burguesa e ilustrada rusa de la ideología liberal, del agnosticismo,
relativismo, gnosticismo, etc., principalmente por obra de la masonería, que
las ha corrompido; 2) la mentalidad rusa, “su atávica sumisión al látigo” (en
palabras de Ramón Doll) o a los autócratas, además de su tendencia profunda
y nostálgica a Jerusalén, a Bizancio, a ocupar el centro y cuna del
cristianismo, convirtiendo a todos los pueblos a la ortodoxia; “el comunismo
sería un desborde apostólico sin Dios, o más bien contra Dios; se conservarían
el impulso y la forma sin su móvil y su contenido tradicionales”; 3) las
tendencias disolventes y desintegradoras del alma judía[532]. Esto es lo que dice
un autor sobre la materia. Nosotros plantearemos objetivamente los hechos de
acuerdo a los investigadores del caso. Vamos a aprovechar para decir dos
palabras respecto a un tema que hoy está muy en boga, y es el llamado
“discurso de odio” (hate speech en inglés). Lo haremos en atención a que
puede lanzarse esa panoplia de argumentos cabe la inclusión de este tema,
desde ya controvertido, para desacreditar lo que decimos.
Según las Naciones Unidas[533], muy preocupadas por el tema, “El discurso
de odio constituye una amenaza para los valores democráticos, la estabilidad
social y la paz”, por lo cual “las Naciones Unidas deben hacerle frente en todo
momento por una cuestión de principios”, y “Si bien no existe una definición
jurídica internacional del discurso de odio y la descripción de lo que
constituye “odio” resulta polémica y controvertida”, sin embargo, “las
Naciones Unidas consideran que discurso de odio es cualquier forma de
comunicación de palabra, por escrito o a través del comportamiento, que sea
un ataque o utilice lenguaje peyorativo o discriminatorio en relación con una
persona o un grupo sobre la base de quiénes son o, en otras palabras, en razón
de su religión, origen étnico, nacionalidad, raza, color, ascendencia, género u
otro factor de identidad. En muchos casos, el discurso de odio tiene raíces en
la intolerancia y el odio, o los genera y, en ciertos contextos, puede ser
degradante y divisivo”.
Como podrá advertir el lector, el asunto es bastante subjetivo. Porque
cualquiera puede aducir que siente que sufre un ataque personal o a su grupo –
cualquiera que sea- a causa de un discurso que diga algo que la contraríe o la
disguste. Dejando de lado si lo que se dice es verdadero o falso. El
Diccionario de la Real Academia Española no tiene registrada la expresión
“discurso de odio”. Pero tratemos de comprender mejor lo que esto podría
querer decir. Discurso tiene varias acepciones según el diccionario
(consultamos la versión on line): 1) Facultad racional con que se infieren unas
cosas de otras; 2) Acto de la facultad discursiva, 3) Reflexión, raciocinio
sobre antecedentes o principios; 4) Serie de las palabras y frases empleadas
para manifestar lo que se piensa o se siente; 5) Razonamiento o exposición de
cierta amplitud sobre algún tema, que se lee o pronuncia en público; 6)
Doctrina, ideología, tesis o punto de vista; 7) Forma característica de plantear
un asunto en un texto. Ahora bien, siendo que discursar se define como
“Discurrir sobre una materia”, creemos que esta es la acepción adecuada. En
tanto que odio, es definido de un solo modo: “Antipatía y aversión hacia algo
o hacia alguien cuyo mal se desea”. Resaltemos eso: “cuyo mal se desea”. El
odio, en definitiva, es desearle el mal a alguien. Si hablamos de “discurso de
odio”, sería en definitiva manifestar a alguien nuestro deseo de mal, o desearle
a alguien mal mediante palabras. Incitar a la violencia contra determinadas
personas o grupos de personas. [534]
Por lo antedicho, alguien podría decir algo equivocado o falso sobre
nosotros, sin que por ello esté manifestándonos su “odio”, puesto que tal
persona o podría estar equivocada, o siendo el odio algo interno, nosotros
podríamos, sintiéndonos ofendidos por sus palabras, creer que la persona nos
odia, siendo que la misma sólo repite algo que cree ser verdad. Porque suele
ser claro el lenguaje peyorativo o desdeñoso hacia alguien, pero cuando se
equipara ello a ser “discriminatorio”, ya se aleja uno del carácter objetivo del
lenguaje, ya que en principio discriminar es simplemente distinguir, pero el
diccionario ha debido aceptar el nuevo uso impuesto, que nos trae dos
acepciones: 1) Seleccionar excluyendo, 2) Dar trato desigual a una persona o
colectividad por motivos raciales, religiosos, políticos, de sexo, de edad, de
condición física o mental, etc. Lo cual tampoco aclara nada, pues “desigual”
no significa “injusto”, sino establecer una realidad, ya que las religiones, las
razas y las personas no son en sí iguales sino desiguales.
Así se ve lo complejo del tema, pero también cómo el “discurso de odio”
puede servir de pretexto para iniciar una persecución de alguien que diga una
verdad molesta a ciertos gobiernos o grupos de intereses involucrados en
acciones o maniobras para perjudicar a la población. Nosotros como cristianos
hemos aprendido que “debemos odiar el pecado y amar al pecador”. Lo
mismo que “amar la verdad y odiar la mentira”. De igual modo, el médico que
informa a su paciente que éste tiene una enfermedad grave o mortal, no está
haciendo un “discurso de odio”, sino un “discurso de verdad”. Así ocurre que
lo que debe verificarse en primer lugar es si nos dicen la verdad o nos dicen
mentira. Segundo, el modo de decirlo también cuenta. Pero, suele acusarse de
“discurso de odio” el contenido de un discurso mediante el cual un
determinado grupo se siente amenazado. Pero no se discute acerca de la
veracidad o no de lo que se afirma, y ahí está el quid de la cuestión. Decir, por
ejemplo, que practicar la homosexualidad es una aberración contranatura, algo
que es absolutamente obvio, puede ser un discurso de odio para quien no
reconoce el orden natural, y aún un atentado contra el “derecho a la
diversidad”. Así, cuando todo “está bien”, no existe otro mal o desorden que
decir que “no todo está bien”. Y entonces, la verdad objetiva, sin ninguna
carga de animosidad para con el otro, es tomada como “discurso de odio”,
simplemente porque el discurso no “confirma” la “diversidad” del otro.
Conclusión: no existe la verdad, no existe el orden natural, existe el “amor”,
que es aceptar que “todo está bien” y existe el “odio” que dice que “no todo
está bien”.
La Sinagoga de Satanás, en sus “Protocolos”, nos insulta a todos los
que no somos judíos (los “goyim”) y nos
llama “infrahumanos con ‘inteligencia de bestias’ (sic)” . Como nosotros
[535]

no queremos seguir ese ejemplo, y deseamos que estas páginas puedan ser
leídas por personas de toda condición (pero, eso sí, inteligentes), incluso en
las antípodas de nuestro pensamiento, para su ilustración, entonces
manifestamos nuestro respeto afirmando que si somos combativos, lo somos
en tanto deseamos la salvación de todas las almas, pues todas han sido creadas
por Dios. En esa disposición, abrazamos la verdad que libera. Y la
difundimos.
Pasemos pues, a recabar información, por amor a la verdad y odio tan sólo
a la mentira. Pero aclarando, entonces, que si afirmamos que tanto los
banqueros judíos como Alemania y los Estados Unidos, los tres financiaron la
Revolución rusa de octubre[536], no nos parece lógico que los alemanes y los
estadounidenses se lancen a repeler este aserto verazmente histórico, con el
sambebito de “discurso de odio”, como quizás puedan hacerlo otras
comunidades que se sentirían señaladas, sacando entonces a relucir el tan
famoso “antisemitismo”. Estamos dando datos históricos irrefutables.
“Numerosos autores católicos –nos explica M. Pinay- han realizado
estudios estadísticos que también demuestran que el comunismo es obra judía.
En el libro “La guerra oculta” de Malinskii y de Poncins, edición italiana,
Milán, 1961 (…) se incluye un apéndice de Monseñor Jouin con datos
estadísticos muy reveladores al respecto”.[537] Sin entrar en la muy abundante
documentación probatoria, aportada por serios investigadores y escritores
imparciales que han estudiado el tema, daremos unos pocos testimonios y
datos acerca de la decisiva participación judía en la Revolución bolchevique y
las otras revoluciones comunistas.
Solzhenitsyn nos informa que la llamada Revolución rusa, en realidad no
fue propiamente rusa:
Debe Vd. comprender. Los bolcheviques que tomaron el poder en Rusia no eran rusos.
Odiaban a los rusos. Odiaban a los cristianos. Empujados por odio étnico torturaron y
masacraron a millones de rusos sin un átomo de humano remordimiento.
La Revolución de Octubre no fue lo que se llama en Estados Unidos la «Revolución Rusa».
Fue la invasión y la conquista del pueblo ruso. Más compatriotas míos padecieron crímenes
horribles de sus manos manchadas de sangre que ningún pueblo o nación en la historia de la
humanidad.
No se puede exagerar. El bolchevismo cometió la mayor carnicería de todo tiempo.
El hecho de que la mayor parte del mundo ignore y se desinterese por este crimen inconcebible
es la prueba de que la información está en poder de los causantes.[538]
Duke agrega a lo dicho por Solzhenitsyn:
La Revolución tuvo lugar en Rusia, y aunque un número de rusos participó en ella, no fue una
Revolución «Rusa». Fue dirigida por una minoría judía, aislada, que odiaba a Rusia, a los rusos
y a los zares por su supuesto antisemitismo. Como se documentará en este libro, sus
contríbulos por todo el mundo financiaron, y sus tropas de choque ejecutaron, la conquista
brutal del gobierno ruso. Una vez logrado todo el poder, su profundo odio racista y psicopático
se manifestó en la mayor carnicería nunca vista antes.
Los historiadores que han estudiado el comunismo moderno desde su origen ideológico en
Karl Marx y Moisés Hess, a través del pillaje masivo, hambrunas forzadas y Gulag en el siglo
XX, saben que los comunistas son los auténticos campeones mundiales del genocidio. No hay
desacuerdo histórico en que los regímenes comunistas mataron a varias veces más inocentes
que cualquier otro régimen de la historia, incluido el de la Alemania de Hitler.[539]
Para que no se nos tilde de “supremacista”, mismo autores judíos han
destacado el papel de muchos de ellos en la Revolución bolchevique, así
destaca el autor citado:
“Un buen ejemplo apareció en el artículo del digital sionista israelí [Link].i En
diciembre de 2006, compartió con sus lectores judíos un artículo llamado «Los judíos de
Stalin», que cuenta hechos de la actuación judía en las matanzas que hubieran sido criticados
sin duda como «antisemitas», si un historiador o una publicación no judíos se hubiera referido
a ellos.
El artículo, escrito por el famoso escritor judío Sever Plocker, está subtitulado: «No debemos
olvidar que algunos (sic) de los mayores asesinos de los tiempos modernos eran judíos».
Plocker escribió:
«No podemos saber con certeza el número de muertos causados por la Cheka en sus diversas
manifestaciones, pero es, seguramente, al menos de 20 millones: las víctimas de
colectivizaciones forzosas, hambrunas, purgas masivas, expulsiones, deportaciones,
ejecuciones y muertes masivas en los Gulag.
«Genrikh Yagoda fue el mayor genocida del siglo XX, subdirector del GPU y fundador y
director del NKVD. Yagoda llevó a cabo con presteza las órdenes de colectivización de
Stalin y fue responsable de la muerte de al menos 10 millones de personas. Sus
subordinados judíos establecieron y dirigieron el Gulag»[540].
Recuerda Jordán Bruno Genta que “H. Belloc en su bien documentado
libro sobre Los judíos, nos advierte acerca de “una cuasi alianza que se
percibe en todo el mundo entre los banqueros judíos por una parte, y el
comando judío de la Revolución Rusa por otra” (pág.121).”[541]
Autor autorizado como pocos, el Padre Julio Meinvielle –falazmente
tildado de antisemita- ha explicado grandes verdades en su insuperable libro
“El judío en el misterio de la historia”:
“He aquí que al final de la Edad Media los pueblos cristianos cometen grandes, enormes,
espantosos pecados... El clero, sobre todo, que debía ser sal de la tierra y luz del mundo, se
corrompe y se oscurece.[542]
Esto es gravísimo para la salud de los pueblos; porque si se van descristianizando, tendrán que
irse judaizando. Esta es la ley teológica. Esta es también la comprobación, punto por punto, de
la historia. Los hechos nos van diciendo que el proceso de descristianización, iniciado por el
Humanismo del Renacimiento y de la Revolución Francesa, y que culmina ahora en la
Revolución Soviética, es un proceso típico de judaización del mundo, es decir, en que los
planes judaicos de dominación universal y absoluta sobre los cristianos van logrando
cumplimiento.
Que estos planes existen no puede haber la menor duda para aquellos que han seguido los dos
capítulos anteriores. Lo exige la irreductible oposición de Ismael e Isaac, de Esaú y Jacob, de
Caín y Abel, que ha dispuesto Dios sobre el mundo. Lo exige el Talmud, que es el Código civil
y religioso de los judíos. Lo comprueba la historia en todo lugar y tiempo.
Se demuestra, además, que tanto el Renacimiento como la Reforma Protestante, el
Enciclopedismo pedantesco del siglo XVIII, la Revolución Francesa, el Capitalismo, la
contaminación de los pueblos con el Liberalismo y el Socialismo, el Comunismo, la
Revolución Soviética, han sido en gran parte fraguados por los judíos y han servido
ciertamente de beneficio a los judíos en detrimento de los pueblos cristianos. En otras palabras:
desde el Renacimiento hasta el Comunismo se desenvuelve un proceso uniforme de
descristianización de los pueblos y de su sometimiento a los judíos, que de siervos que eran en
la Edad Media pasan a amos y reyes.
Y este proceso es en gran parte obra de los judíos.
Creo que no es necesario advertir a lectores inteligentes que al atribuir al judío un papel
preponderante en la obra de descristianización del mundo moderno no se quiere hacer de él un
dios maligno con poderes sobrehumanos para fraguar revoluciones y catástrofes”[543].
Anne Kling, en su libro Révolutionnaires Juifs. Les principaux acteurs des
Révolutions Bolcheviques en Europe (Fin XIX – 1950), brinda un trabajo
exhaustivo y detallado, con una nómina indubitable. Allí incluye este
testimonio:
“No había una sola organización política de ese vasto imperio que no estuviese influenciada
por judíos o dirigida por ellos. El partido social-democrático, el partido socialista
revolucionario, el partido socialista polaco contaban todos con judíos entre sus jefes (…) Casi
el 80 % de los revolucionarios en Rusia eran judíos. Más que los Polacos, los Letones, los
Finlandeses o no importa qué grupo étnico del vasto imperio de los Romanoff, ellos [los
judíos] han sido los artesanos de la revolución de 1917” Dr. Angelo Solomon Rappoport,
Pioneers of the Russian Revolution, Londres, 1918.[544]

No hay en este terreno sustantivas casualidades. Como afirma Douglas


Reed[545], “Los triunfos simultáneos del Bolchevismo en Moscú y del
Sionismo en Londres, en la misma semana de 1917, sólo en apariencia fueron
eventos distintos”. De hecho tanto el padre del marxismo como del sionismo
fue Moses Hess[546] que fue el mentor y protector de Karl Marx. Hess fue el
agitador que revolucionó a Marx y lo presentó a Engels, brindándoles la base
inconmovible para el rencor socialista-comunista de la lucha de clases. En su
“Catecismo Rojo para el Pueblo Alemán”, Moses Hess reveló: “La revolución
socialista es mi religión”. Pero, “el agitador radical Hess, sin embargo, no era
ateo, escribió: “He sido educado moralmente por las oraciones hebreas”
(Moses Hess, “Roma y Jerusalén”, 1860). Hess también explicó que el
judaísmo pasaría a ser una ideología atea, socialista y revolucionaria”. Más
tarde en 1890, el judío húngaro Theodor Herzl desarrolló más aún la doctrina
sionista de Hess[547].
Otro de los guías de Marx fue el rabino Baruch Levi, quien propagaba la
táctica de la ocultación para los judíos revolucionarios, que esconderían su
Judaísmo detrás de la fraseología marxista[548].
“A los veintidós años [Marx] se había afiliado a la “Unión de los judíos para la civilización y la
ciencia”. Esta asociación, fundada por unos rabinos, tenía como objetivo conquistar el mundo
en nombre de un mesianismo judaico colectivo y económico. Baruch Levi, amigo de
Rothschild y de Adolphe Cremieux, en una carta dirigida a Marx y reproducida por la Revue de
Paris del 1 de junio de 1928, desarrolla las tesis de aquella sociedad:
“El pueblo judío, tomado colectivamente, será su propio mesías. Su reinado sobre el universo
se alcanzará por la unificación de las otras razas humanas, la supresión de las fronteras y de las
monarquías, las cuales son el reducto del particularismo, y el establecimiento de una república
universal que reconocerá en todas partes el derecho de ciudadanía a los judíos. En esa nueva
organización de la humanidad, los hijos de Israel, esparcidos por toda la superficie del globo,
todos de la misma raza y de la misma formación tradicional, sin formar, no obstante, una
nación distinta, se convertirán sin oposición en el elemento dirigente, sobre todo si consiguen
imponer a las masas obreras la dirección de algunos de entre ellos. Los gobiernos de las
naciones que formen la república universal se inclinarán sin esfuerzo, en manos israelitas, en
favor de la victoria del proletariado. La propiedad individual podrá ser suprimida entonces por
los gobiernos de raza judía, los cuales administrarán el erario público”.[549]

Otro documento revelador –por entonces funcionaba otro tipo de


Wikileaks- es el siguiente:
“En la Documentación Católica del 6 de marzo de 1920, encontramos un documento
procedente del “servicio secreto” del ejército norteamericano (1916), en el cual se afirma que
las dificultades revolucionarias existentes en Rusia eran “fomentadas” por influencias
específicamente judías. Hablando de esas influencias, el documento cita los nombres de Jacob
Schiff, de Warburg, Otto Kahn, Mortimer Schiff, Jerome Hanauer, Guggenheim, Max Breiting,
todos de la banca Kuhn, Loeb y Cia. J. Schiff financió en 1917 a su correligionario Trotsky,
casado con la hija del financiero israelita Jivotovsky. La banca Lazard, de Paris, y la banca
Gunsbourg, de Petrogrado, entregaron también subsidios a los bolcheviques. “Resulta
especialmente importante —escribió Samuel Gompers, laborista norteamericano— la adhesión
a la causa bolchevique del grupo de banqueros americano-anglo-germanos, los cuales se hacen
llamar financieros internacionales para ocultar sus verdaderas actividades. El banquero más
importante de ese grupo, y hablando en nombre del grupo desde Alemania, donde se encuentra,
envió órdenes a sus amigos y asociados para que trabajasen en favor del reconocimiento de los
Soviets.” Esta colaboración entre la Revolución marxista y las altas finanzas explica en gran
parte los éxitos del comunismo en sus comienzos”.[550]
De 106 prominentes personajes en la formación de la U.R.S.S., 63 eran
judíos; estamos hablando de un porcentaje del 59% en una nación donde la
población judía sólo constituía el 4,1 por ciento de la población total[551].
“De un total de 502 cargos de primer rango en la organización y dirección de la Revolución
comunista de Rusia y en la dirección del Estado soviético durante sus primeros años de existencia, nada
menos que 459 puestos han sido ocupados por judíos, mientras que solamente 43 de estos cargos, por
cristianos de diversos orígenes. ¿Quiénes son los que han hecho realmente esta horrorosa revolución?
¿Los cristianos?”.[552]
Bajo el gobierno comunista de Bela Kun[553], judío él, su Consejo de
Gobierno que tenía 26 miembros, estaba formado por 18 judíos, de los cuales
los más importantes eran los también hebreos Tibor Szamuley y Jëno Lander.
Douglas Reed cita en su libro una autoridad pública reconocida, Winston
Churchill (que no era precisamente un contrarrevolucionario), en la que
parece haber sido la última declaración significativa y reveladora sobre el
tema de una personalidad relevante (hasta 2013). Escribió Churchill en 1920:
“Casi parecería como si el evangelio de Cristo y el evangelio del anti-Cristo
fue diseñado para que se originara entre las mismas personas; y que esta
mística y misteriosa raza había sido escogida para la manifestación suprema,
ambas de lo divino y lo diabólico…Desde los días de ‘Spartacus’ Weishaupt,
aquellos de Karl Marx, y hacia abajo a Trotsky (Rusia), Bela Kun (Hungría),
Rosa Luxemburg (Alemania) y Ema Goldman (Estados Unidos), esta
conspiración mundial para el derrocamiento de la civilización y para la
reconstitución de una sociedad en base al desarrollo detenido, de maligna
envidia y de igualdad imposible, ha estado creciendo constantemente. Jugó,
como una escritora moderna, la señora Nesta Webster, lo ha mostrado tan
hábilmente, una parte definitivamente reconocible en la tragedia de la
Revolución francesa. Ha sido la causa principal de cada movimiento
subversivo durante el decimonono siglo; y ahora por fin esta banda de
personalidades extraordinarias de los bajos fondos de las grandes ciudades de
Europa y [Link]. han agarrado al pueblo ruso por los pelos de sus cabezas y
se han hecho prácticamente los amos indiscutibles de ese enorme imperio. No
existe ninguna necesidad de exagerar el rol jugado en la creación del
Bolchevismo y en el llevar a cabo la Revolución rusa por estos internacionales
y en su mayor parte judíos ateos. Es ciertamente un rol muy grande; pesa más
que todos los otros, probablemente”.[554]
Un año antes, en “El Libro Blanco del gobierno británico de 1919” (Rusia,
N° 1, Una colección de informes sobre el Bolchevismo), el embajador de
[Link]. David R. Francis, informó: “Los líderes bolcheviques aquí, la
mayoría de los cuales son judíos y un 90 por ciento de los cuales retornan del
extranjero, poco les interesa Rusia o cualquier otro país ya que son
internacionales y ellos están intentando iniciar una revolución mundial”.
El Padre Denis Fahey investigó y desarrolló el tema ampliamente y
pueden consultarse las pruebas irrefutables, en una reciente edición de su
obra.[555] Escribió este gran sacerdote irlandés:
“Ahora podemos concluir nuestra investigación sobre el origen de la Revolución Bolchevique
de 1917 que, como hemos dicho, es la conclusión lógica de los principios de la Revolución
Francesa. La nación judía, utilizando a Alemania e Inglaterra, dos países en guerra en esa
época y a un cierto número de rusos equivocados, la desataron sobre el mundo. Nuestra
investigación nos ha alertado contra algunos dirigentes de la nación judía, principalmente entre
los banqueros de Nueva York. (…)
No es necesario tratar esta alianza (de la finanza judía con el comunismo) en detalle. Ello ya ha
sido hecho de manera magistral en “La Mystérieuse Internationale Juive” por M. Léon de
Poncins y en los libros de A.N. Field The Truth About the Slump y All These Things.
M. de Poncins resume en su talentosa obra (Pág. 209): “El supremo ideal judío consiste en la
transformación del mundo en una Sociedad de Responsabilidad Limitada. El capital de
esta empresa será la tierra y tendrá por objeto la explotación de toda la raza humana.
Israel, ayudado quizás al principio por unos pocos testaferros proporcionará el Consejo de los
Dictadores para administrar los asuntos de la Compañía. Dos métodos están siendo
empleados para alcanzar este fin. El primero consiste en la americanización, que tiene el
inconveniente de ser relativamente lento. El segundo, que es rápido, brutal y dictatorial,
es el comunismo.
…El progreso no consiste en la sustitución de la burguesía capitalista por el proletariado
comunista. El progreso consiste en sustituir, el aún limitado capitalismo de Europa y de
Norteamérica, en las que todavía existe un cierto grado de libertad política, por el
capitalismo mundial con un poder político despótico”.[556]
El reputado historiador inglés Wickham Steed, ha escrito en La Monarchie
des Habsbourg:
“Cualquiera que sea la causa, ya sea una o muchas, la influencia preponderante de los judíos en
los movimientos socialistas contemporáneos, como en los movimientos liberales y radicales de
las generaciones anteriores, es un hecho demasiado bien establecido para tener necesidad de
ser demostrado”.

Dejamos para el final un testimonio que vale oro, y es el último de que se


tenga memoria para revelar este hecho de la autoría judaica de la revolución
comunista: el del actual jefe de Estado de Rusia Vladímir Putin. En una
visita al Museo judío y el Centro de tolerancia de Moscú, el 13 de junio de
2013 (fecha que coincide con el pedido de la Virgen de consagrar Rusia, el
13 de junio de 1929), dijo Putin:
“Ustedes saben, pensé algo en este momento. La decisión de nacionalizar esta biblioteca fue
tomada por el primer gobierno soviético, cuya composición fue del 80 al 85 % judío”.[557]

El autor de la nota de Pravda que reproduce las declaraciones, comenta


sorprendido que “esta evaluación de la composición del Comisariado Popular
de Nacionalidades es la primera declaración hecha por un jefe de Estado. Ni
en la URSS ni después, tales datos fueron dados a conocer. Estos hechos
fueron tratados, en el mejor de los casos, silenciosamente, y a menudo, por
alguna razón desconocida, fueron considerados como un acto de
antisemitismo rabioso. Vladímir Putin ha dado un paso audaz que, además de
otras etiquetas generosamente puestas en él por la oposición, puede agregarse
la de reaccionario y odiador de los judíos (…)
“A propósito, el autor del artículo de Pravda, Yuri Skidanov, lo titula “Putin sonríe a los judíos.
¿Los judíos le responderán con una sonrisa?”.
“Evidentemente, hay sectores judíos que no le responden con una sonrisa. Yori Yanover, en la
página web The Jewish [Link], en su artículo “Putin perpetúa la mentira antisemita de la
mayoría judía del Primer Soviet”, se refiere a otro pasaje del discurso de Putin en el que
señalaba, refiriéndose a los políticos del primer gobierno soviético predominantemente judío,
que “estaban guiados por consideraciones ideológicas falsas y apoyaron la detención y
represión de judíos, de cristianos ortodoxos rusos, de musulmanes y de miembros de otras
religiones”. Al respecto, Yanover sarcásticamente concluye que “En otras palabras, los judíos
que fueron asesinados en masa por los soviéticos tenían sólo a los mismos de su propio grupo
para culparlos. Ahora, esto es un buen truco”.[558]
Ahora, tratemos de resumir. El comunismo es una inversión satánica del
cristianismo y pretende llevar hasta sus últimas consecuencias la revuelta de
Satanás contra Dios, de manera constante y absoluta. Por eso su acto supremo
será lograr entronizar finalmente al Anticristo con el cual estará
absolutamente identificado. Adquiere todo su poder de la experiencia
adquirida a través de las edades de complots, de revueltas y revolución
llevadas a cabo por ideólogos y revolucionarios profesionales prohijados por
las logias masónicas, el gnosticismo y diversas entidades globalistas,
sostenidos por las finanzas ilimitadas que le proporciona la Sinagoga de
Satanás o Contra-Iglesia más el apoyo de los mass media. Pero sobre todo
reciben el poder de la abdicación de los cristianos que han abandonado el
combate que deben llevar a cabo por Cristo Rey. El impulso desenfrenado de
sus adeptos viene dado por su carácter “místico”, mesiánico, de origen
gnóstico y luciferino, el cual sostiene un “Credo” del odio siempre
insatisfecho y siempre alimentado por nuevos estímulos lanzados por los
operadores mediáticos. Y también por el hecho de que coloca al mundo y al
hombre en el lugar de Dios, por lo que el Hombre inevitablemente progresa,
aún a pesar de las crisis y algún parcial retroceso, hacia su completa
divinización.[559] Es un monismo del “devenir” que se hace ineluctable. Y al
decir de Politzer, “El marxismo es una ideología que constituye un todo y que
ofrece respuesta a todas las cuestiones”.[560] Nada menos.
“El Marxismo es un esfuerzo gigantesco por hacer pasar en la práctica el
tema de la muerte de Dios y de la divinidad del Mundo”, nos dice Etienne
Couvert. A través de una obra extraordinaria de este profundo investigador,
se puede trazar una línea que conduce desde las herejías maniqueas y
panteístas, hasta el comunismo[561]:
“Donoso Cortés afirmó: “Me parece evidente que el comunismo procede de las herejías
panteístas y de otras afines. Cuando todo es Dios y Dios es todo, Dios es, sobre todo,
democracia y multitud. Los individuos, átomos divinos y nada más, salen del todo que les
engendra perpetuamente para entrar en el todo que perpetuamente les absorbe.
He aquí la clave del comunismo. Es el último avatar y resultado de todo el pensamiento
gnóstico. Es igualmente su más perfecta realización. La Serpiente es la Gran Rebelde.
Cuando ha conducido a todo un país detrás de sí en una gran Revolución, aquel deviene
necesariamente un Infierno”[562].

En efecto, el comunismo hay que remontarlo al gnosticismo que “llegó a


propagar doctrinas que ahora son básicas en muchos movimientos judaicos
subversivos de los tiempos modernos (…) la cual gnosis “libra a uno de todo
lo que el vulgo llama religión” y “hace al hombre igual a Dios”[563], así por
ejemplo la masonería y las sociedades teosóficas. “Nesta H. Webster en su
laboriosa investigación sobre la materia, encuentra que en la secta gnóstica de
los citados carpocracianos del siglo II, “…llegaron a muchas de las mismas
conclusiones de los modernos comunistas con relación al sistema social
ideal. Así Epiphanus sostenía que puesto que la naturaleza misma revela
el principio de la comunidad y unidad de todas las cosas, las leyes
humanas que son contrarias a esta ley natural son culpables de las
infracciones al legítimo orden de las cosas. Antes de que estas leyes fueran
impuestas a la humanidad, todas las cosas estaban en común, la tierra, los
bienes y las mujeres. De acuerdo con ciertos contemporáneos, los
carpocracianos volvieron a este primitivo sistema instituyendo la comunidad
de mujeres e incurriendo en toda clase de licencias”[564]
El ateísmo del comunista es disfraz de quien no quiere asumir que una
ambición de origen fatalmente religiosa lo ha pervertido, pero todas sus
acciones muestran que no teme comportarse como un dios. En palabras de
Nicolás Gómez Dávila: “En la sociedad comunista la doctrina democrática
desenmascara su ambición. Su meta no es la felicidad humilde de la
humanidad actual sino la creación de un hombre cuya soberanía asuma la
gestión del universo. El hombre comunista es un dios que pisa el polvo de la
tierra”.
En realidad, los revolucionarios de Rusia dejaron el teísmo no para irse
hacia el ateísmo sino para terminar bochornosamente en el panteísmo, puesto
que Dios, más que ser negado, debía ser vencido y suplantado:
“En la época en que Lenin preparaba su revolución, otros pensadores se esforzaban en dar a la
doctrina marxista un sostén filosófico-religioso. Gorki y Lunatcharski enseñaban una religión
sin Dios: “Dios, decía Lunatcharski, es todo lo que hay de humano en el poder supremo…
Adoramos las energías de la humanidad”. Al hombre que busca a Dios hay que responderle:
“Dios, es la humanidad de mañana. Se construye con la humanidad de hoy uniéndole sus
elementos de vanguardia”. Ellos se llaman “los Constructores de Dios”.[565]
Asimismo, los jefes revolucionarios
“…vivían en el pensamiento de que a su muerte, ellos regresarían al Gran Todo. Moribundo y
viendo las lágrimas de su esposa, Pléjanov le dijo: “Tú y yo, somos viejos revolucionarios;
debemos ser firmes. ¿Qué es la muerte? ¿Ves, por la ventana, ese abedul que se inclina
tiernamente contra ese abeto? Yo también, pueda ser un día transformado en un abeto parecido.
¿Qué hay de malo en eso?” La muerte, es por lo tanto el retorno a la tierra nutricia, en el
magma primitivo de donde surgen sin cesar nuevos seres vivientes de los cuales nosotros
somos sólo manifestaciones provisorias”.[566]
Así es como se amalgaman dos actitudes en el revolucionario: el
maniqueísmo, que convierte a todo opositor al comunismo, llamado
peyorativamente “contrarrevolucionario”, “reaccionario” o “derechista”, en
una encarnación del mal absoluto, puesto que obstaculiza y retrasa el
necesario progreso hacia la perfección deífica del hombre del comunismo; y
por el otro la necesidad de hallar una explicación que atempere su horizonte
desesperado que finaliza en la Nada. El ateísmo, negativo, no es de ningún
modo atractivo ni otorga la fuerza que se necesita para dejarse impulsar en pos
de una Revolución. En cambio, la vaga noción panteísta de una masa unida,
de un proletariado poderoso, actuando con la fortaleza de un solo puño, activa
el orgullo de sumergir la propia responsabilidad individual en una evolución
colectiva donde desaparece toda culpa, todo escrúpulo, toda debilidad,
quedando solo la fuerza de una victoria que las leyes marxistas vuelven
“inevitable” (“Hasta la victoria siempre”, firmaba el Che Guevara sus
escritos).
Etienne Couvert señala el ideólogo detrás de estas actitudes:
“¿Cuál es esta inteligencia sobrehumana capaz de alcanzar de un mismo abrazo la razón de ser
de dos actitudes análogas, la del perfecto maniqueo y la del revolucionario marxista? Yo no
veo más que una, la de Lucifer.
Y es una necesidad lógica, la identidad de actitudes, la analogía de pensamientos no
encontrando por otro lado una explicación adecuada. Hemos llegado a un combate
sobrenatural. Intentemos representárnoslo.
El monje budista o maniqueo (es lo mismo) no conoce la razón de ser última de su actitud. Él
es la víctima de una astucia satánica. El marxista revolucionario no conoce más que aquel la
finalidad de su combate, sino un sueño irrealizable. Él también, es víctima del demonio.
“Quos vult perdere, Jupiter dementat”. A aquellos que quiere perder, Lucifer quita la razón. En
su odio contra el orden del Creador, el demonio se encarniza contra el hombre para hacerlo su
esclavo, para atraerlo a su dominio, el Infierno. Para ello, lo ataca en su facultad maestra, la
razón “imagen de Dios en el hombre” (…)
“Él murmura igualmente a la oreja del revolucionario: “Mi pobre amigo, si tú eres
desgraciado (…) Lo mejor es destruir este mundo de desgracias para reconstruirlo según
un plan maravilloso. ¡Ten ánimo! Ataca a sangre y fuego tu país y yo te ayudaré…”
Cuando el revolucionario ha acabado su tarea, no le queda más que contemplar la
extensión del desastre; pero es incapaz de reconstruir lo que sea sobre ese terreno sino un
infierno.
Tales son “las murmuraciones de Satanás”. Ahora bien, Lucifer es un abominable mentiroso.
Él sabe muy bien que la Creación es una obra maestra de Dios, que los males de los hombres
vienen del mal uso que ellos le dan. Sabe muy bien también que el hombre, aún con su ayuda,
no posee en sí mismo ningún medio de divinizarse. No es por otra parte el objetivo de su
maniobra, sino lo contrario, puesto que él se esfuerza por rebajar al hombre al estado de bruto,
al gnóstico sumergiendo su espíritu en el vacío, al revolucionario reduciéndolo al estado de
bestia sanguinaria”.

Hoy se está llegando a una polarización total entre las fuerzas que se llaman
“progresistas” –en rigor de verdad masas revolucionarias que empujan o se
someten al impulso satánico que ahora es acelerado gracias a la tecnología
ultra sofisticada y desquiciante agenciada por una magnífica red organizativa
global-, y lo que se entiende por “reaccionarios”, “negacionistas”,
“ultracatólicos”, “nacionalistas” o de mil modos distintos, que
inadmisiblemente se niegan a admitir el destino de dócil rebaño que debe
aceptar sumisamente la felicidad de ser parte de un Todo indistinguible,
igualitario, soberano. Por eso, al decir de Etienne Couvert:
“En fin, las distinciones de Bien y de Mal no tienen más sentido. La evolución de Todo en el
Panteísmo no deja lugar más que para dos nociones: las fuerzas que propulsan el
movimiento (del cual nosotros sabemos que Satanás es el maestro) y las fuerzas que
frenan el proceso de autodivinización y sabemos ya que ellas serán aplastadas por la
velocidad adquirida del mismo movimiento”[567].
Bien, al fin cerremos este capítulo, para no extendernos demasiado en
nuestra exposición, en quizás la definición del comunismo más breve y
perspicaz que hemos encontrado. La ha dado el destacado comunista y masón
Christian Rakovsky[568], y dice así:
“El comunismo es “una conspiración para la revolución”.[569]
Es una definición hecha de pura acción, porque no nos habla de la doctrina
que en sí se quiere imponer, y en la cual caben no sólo los comunistas, va de
suyo. Ciertamente, el comunismo o socialismo no es realmente científico sino
utópico, y su fin reside en el medio, es decir, en la acción, ambos se
confunden, puesto que la utopía siendo inalcanzable, es sólo una excusa para
moverse, o para huir del pasado o de sí mismo. Siendo lo que es la revolución,
esta no cesa nunca, porque el “paraíso” en la tierra no existe. Señala Jean
Daujat:
“Resulta que en el marxismo la filosofía no existe sin la acción, que ella se confunde con la
acción misma, puesto que sólo afirma lo que la acción le obliga a afirmar, de suerte que
no hay filosofía sin acción marxista, que la acción revolucionaria es de la misma esencia
de la filosofía porque la misión de la filosofía es realizar la más eficaz acción material.
Para un comunista consciente de su marxismo, el comunismo no es una verdad –y es por
esto que puede contradecirse constantemente sin conversión ni hipocresía, en virtud de su
marxismo mismo, conservándose perfectamente comunista-, el comunismo es una
acción”.[570]
Así, para el marxista, en el principio no fue el Verbo, sino la Acción.
A lo cual agrega Jean Ousset:
“En consecuencia, es fácil comprender que tal sistema de pensamiento y de comportamiento no
es sino la supresión o la negación de toda proposición dogmática, de toda afirmación de una
verdad, de una belleza o de un bien especulativamente percibidos.
Supresión de toda base dogmática, decimos, pues si la teoría es la “práctica”, y la práctica “el
fundamento de la teoría”, esto equivale a despojar a la palabra teoría, a la palabra doctrina, y a
todo lo que pudiera tener carácter dogmático, del significado que el sentido común concedía
hasta aquí a tales nociones.
Si la práctica es realmente única regla de la práctica, y la acción la única regla de la acción,
esto significa que rehusamos admitir que exista algo por encima y más allá de las exigencias
movedizas y contradictorias de la acción o de la práctica emprendidas”.
Sin embargo, los comunistas tienen necesidad de sostenerse en una teoría
para justificar el carácter “científico” de sus maquinaciones, pues no han de
ser confundidos con vulgares ladrones o asesinos, ¡qué desprestigio! La
ideología proporciona aquí una “base” que ha de hacer permisible toda clase
de atentado a los escrúpulos morales, que son meros “prejuicios de la clase
burguesa”. Una cortina de humo hecha de “teoría marxista” es muy buena
para tapar los intereses de los banqueros y capitalistas internacionales que los
revolucionarios comunistas contribuyen a expandir. Al diablo le gusta
moverse entre humaredas y nebulosidades, envuelto en respetables disfraces.
Cierto, como dice Ousset, que los comunistas tienen una gran
preocupación por la formación ideológica, pero, “precisamente esta formación
ideológica no debe ser concebida (así lo señalaba Liu-Chao-Tchi) como una
enseñanza de simples fórmulas, y ni siquiera de citas de Marx. Esta
formación, por más ideológica que se diga, es más práctica que dogmática[571].
¡En una palabra, dialéctica!”[572]
Louis Jugnet parece contradecir a Ousset, cuando afirma que “decir que el
marxismo no es más que un método, y no una doctrina, es proferir una
fórmula vacía de sentido: el método, es la manera en que la doctrina se
construye, y la doctrina, es el contenido del método. Separarlos, es operar una
de esas abstracciones “formalistas” que los marxistas precisamente
persiguen…en los otros”.[573]
Pero sucede que, como explica Ousset,
“La palabra “doctrina” tiene, para el marxismo, un sentido completamente distinto del que
nosotros le damos. Para nosotros, la doctrina es el conjunto armónico de las principales
verdades esenciales que están por encima de la permanente inestabilidad de los seres y de las
cosas, señalándonos en cada caso la jerarquía de los bienes que se han de salvaguardar o
promover.
Nada tan antimarxista como este dogmatismo de fuerte sabor metafísico.
Así, la palabra doctrina, aunque empleada ocasionalmente por auténticos comunistas, jamás ha
sido la predilecta de los marxistas. Es un hecho comprobado que los términos: ideología,
teoría, dialéctica, vuelven mucho más seguido a sus labios o a su pluma. ¡Y es normal! Pues
estas palabras permiten evocar algo mucho más fluido, menos estable, menos abstracto que lo
que ineludiblemente evoca el término doctrina, considerado por ellos demasiado dogmático.
Es demasiado nuestro para que pueda ser de ellos”.
De igual modo, esta manipulación de la doctrina, sometida a la
conveniencia de la praxis, la explica Fernand Grenard:
“De hecho, el dogma era para Lenin un medio. Sentía, sí, la necesidad de adherirse
sólidamente a una doctrina, la más moderna y la más en boga, la más susceptible de seducir los
espíritus de su tiempo por su apariencia de rigor científico, de ganar los corazones por una
utopía que se guardaba muy mucho de considerarse y confesarse tal y se ofrecía como la
conclusión de un encadenamiento necesario de causas y de efectos. Sin doctrina –decía él- no
hay movimiento revolucionario. Pero lo que le importaba era el resultado práctico, así fuera
necesario darle un papirotazo a la doctrina”.[574]
Un socialista italiano, Achille Loria, en su libro “Marx y su doctrina”,
describe la impresión que le causaron los amigos reunidos en casa de Engels,
el año 1882: “Yo me hallé de repente ante, más bien que de serenos doctos, de
apasionados creyentes y el diálogo que ellos empeñaron conmigo fue mucho
menos una discusión científica que la rebelión de una fe amenazada en sus
dogmas; yo me pregunto si valía la pena abatir las religiones reveladas para
sustituirlas con la religión marxista y proclamar el libre examen de la ciencia
para restablecer el credo quia absurdum en la sociología”.[575]
En definitiva, el dogmatismo antirreligioso –anticristiano, satánico- movió
a crear una doctrina, que era un disfraz estupendo para justificar el
comportamiento criminal, arbitrario, autoritario, despótico de los
revolucionarios profesionales. Todo delincuente tiene una excusa para darse a
sí mismo y a los otros. Hay que alejar la propia culpa y colocarla en los
demás. En consecuencia, quizás tengamos que hablar sí de una ideología, pero
hecha en base a unas pocas ideas fuerza que siempre han soliviantado a las
masas y los sujetos deturpados de la sociedad, particularmente de los estratos
más burgueses, introduciéndolos en una dinámica vertiginosa, en un, como lo
llama J. Ousset, “frenesí de la contradicción”: igualitarismo, lucha contra los
opresores (los empresarios y patrones), libertad moral absoluta, gobierno del
“pueblo”, destrucción de la sociedad antigua creando en su lugar una nueva y
progresista, donde sea “prohibido prohibir”, etc. El voluntarismo y el
subjetivismo van a darse la mano para lanzarse a construir la sociedad del
futuro, sin atisbos de la moral cristiana ni la tutela de la Iglesia católica. El
imberbe utopismo, que siempre ha sido propugnado por las logias y el orgullo
de los gnósticos, no encontró sino hasta la existencia del marxismo-leninismo,
un método imbatible para sacrificar millones de víctimas a ese sueño libertario
soplado por el diablo.
Léon de Poncins explica que en el marxismo –sostén ideológico del
comunismo- hay en verdad dos doctrinas, una aparente y una secreta. Como
venimos viendo, una para “uso de las masas” (ad usum Delphini), y otra
oculta, de inspiración judaica:
“El marxismo profesa una doctrina aparente, pero, detrás de esta fachada invasora, hay una
doctrina secreta de inspiración judaica, de la cual el sentido oculto hace mucho tiempo ha
escapado a los observadores; la mayor parte de los escritores que han tratado este tema, nos
dan una imagen falsa porque, sea ignorancia o sea prudencia, ellos no han osado abordar la
cuestión bajo ese aspecto eminentemente peligroso.
Si no tenemos en cuenta ese hecho capital, no comprenderemos nada del comunismo que
esconde muy a menudo una premeditación fría y racional bajo una fachada a aberraciones
aparentes”[576].
Así este gran autor contrarrevolucionario se pregunta:
“¿Cómo explicar los aspectos contradictorios de Marx que a veces, como en el Manifiesto, se
muestra impresionante de lógica siniestra y helada y a veces, como en el Capital, permanece
voluntariamente incomprehensible y ahumado?
¿Cómo explicar que un hombre que sale de utopías tan delirantes como la supresión del
Estado, por ejemplo, sea capaz de crear una red mundial de organizaciones clandestinas
temibles por su método, su disciplina y su implacabilidad?
¿Cómo conciliar este odio aparente del capitalismo con ciertos textos de Lenin en los cuales
preconiza su desarrollo como estado previo y necesario a la eclosión del comunismo?
Pero nunca terminaríamos de levantar las contradicciones de ese género a las cuales la obra
responde en su conjunto.
Un estudio profundizado del comunismo, de su espíritu esotérico y de sus ramificaciones
internacionales, nos lleva progresivamente a los verdaderos inspiradores ocultos del gran
movimiento revolucionario que agita el mundo moderno hasta sus fundamentos”.[577]
UTOPÍA

“[En la sociedad futura,] los hombres serán liberados de la inclinación que


los mueve a codiciar la riqueza, inclinación que ha dominado toda su vida
histórica haciendo de ellos unos alienados”.[578]
KARL MARX

“Como no encuentro nada que me parezca digno de apego, ni entre los


hombres ni entre las mujeres, me dedico al servicio de la humanidad”.[579]
MIJAIL V. PETRACHEVSKI

“Podemos injertar al olmo para que dé peras.”[580]


ERNESTO “CHE” GUEVARA

“La utopía convoca a su favor los fueros de la emoción y, consiguientemente,


de la improvisación y de la irresponsabilidad”.[581]
VÍCTOR EDUARDO ORDOÑEZ

Quizás decir que el comunismo es “una conspiración para la revolución”


parezca muy general, pues podría aplicársele también a la masonería. Pero si
comprendemos lo que significa la Revolución (así con mayúsculas), veremos
que el comunismo es la más poderosa, eficaz y completa encarnación de la
Revolución hasta nuestros días.
En efecto:
“De todos los sistemas revolucionarios ideados en el devenir histórico con el fin de destruir
nuestros valores civilizados, sistemas que han ido siendo aplicados a través del tiempo en la
forma más efectiva y en el momento siempre más oportuno, el más perfecto, el más eficiente y
el más inmisericorde es, sin duda, el comunismo, porque representa la etapa más avanzada de
la revolución mundial en cuyos postulados ya no solamente se trata de destruir determinada
institución política, social, económica o moral, sino de anular a la vez a la Santa Iglesia y, más
aún, a todas y cada una de las manifestaciones culturales cristianas que son parte de nuestra
civilización. Si todas las tendencias revolucionarias de origen judío han atacado con curiosa
unanimidad al cristianismo en diversos aspectos, el comunismo lucha por hacerlo desaparecer
de la faz de la Tierra sin dejar de él ni el menor rastro”[582]
Pero antes de comprender la Revolución en sus orígenes satánicos y todo
lo que eso trae implicado para nuestro combate contra ella, veamos la
Revolución como movimiento en la historia, a partir del decaer de la
Cristiandad.
El movimiento revolucionario contemporáneo se alimenta
fundamentalmente del subjetivismo que comenzó a imponerse en Occidente
primero con la revolución del libre examen de Lutero y Calvino, que desgarró
a la Cristiandad, y luego con la aparición de la filosofía de Descartes y Kant,
que proporcionó la fuerza que estaba necesitando una tendencia muy arraigada
en el hombre desde los inicios. Esta tendencia es el utopismo, que Thomas
Molnar llama bien “la herejía perenne”. La iglesia había dejado de ser el reino
de Dios sobre la tierra, ya no era una sociedad perfecta en sí, el hombre
tomaba vigorosamente la antorcha en sus manos y, con la escuadra y el
compás, se decidía a construir la sociedad perfecta sin el Dios oscurantista de
los católicos. “De tiempo en tiempo –dice Molnar- se esparce entre los
hombres la creencia de que es posible construir una sociedad ideal. En
consecuencia, comienza a tocarse a rebato a fin de que todos se congreguen
para edificarla: el reino de Dios sobre la tierra. A pesar de su aparente
atractivo, se trata de una fantasía delirante con la impronta de una lógica
demencial”.[583] Las negritas son nuestras.[584]
Si vamos a “La República” de Platón, ya aparece trazado el panorama de
“la ciudad comunista.”[585] Pero es sin dudas gracias a la difusión permitida
por la imprenta y tras la caída de la Cristiandad que arribó un tendal de
“humanistas” y la clase de los “pensadores” o “intelectuales” (lo que hoy son
los periodistas, profesores universitarios y cineastas) que comenzó a barruntar
y difundir sus “fantasías delirantes” y “lógicas demenciales”, hasta hacerlas
estallar en la revolución francesa de 1789. No fueron otra cosa que furiosos
panfletarios que encontraron vía libre para sus elucubraciones insanas.
Antecedentes utópicos como los de Deschamps, con su obra “El verdadero
sistema”, prepararán (o mejor dicho, pudrirán) las cabezas aptas para la
Revolución. Deschamps era un monje benedictino que abominaba de Dios y
quería que incluso la palabra Dios fuese eliminada de nuestras lenguas.
Donoso Cortés decía en una carta a la reina de España María Cristina que se
lamentaba de que se hubiese quitado a la Iglesia el derecho de enseñar a la
gente para dárselo “a una pandilla de oscuros periodistas e ignorantísimos
charlatanes” de tal manera que “el ministerio de la palabra, el más augusto e
invencible de todos, que ha conquistado la tierra, se ha convertido en fuente
de destrucción”[586]. Sí, estamos en presencia de los famosos “revolucionarios
de café”, los oráculos degradados del mundo moderno.
Tras Diderot y Morelly (que se dice era un seudónimo del mismo Diderot),
se encarama Jean-Jacques Rousseau, “donde se encuentran los gérmenes del
comunismo revolucionario moderno. En el “Contrato social”, Rousseau sueña
con una sociedad donde todos los hombres serán iguales y abandonarán a la
colectividad todas sus libertades. Sus discípulos llegan más lejos en el terreno
de las realizaciones prácticas. Gracchus Babeuf no se limita a la igualdad
política de Rousseau y reclama una completa igualdad social. Descendiendo
más al terreno de lo concreto, Fourrier describe minuciosamente el plan y el
funcionamiento de sus quiméricos falansterios, “en los cuales la propiedad no
es más que una participación, sin poder absoluto de gestión, en la totalidad de
los bienes de la falange”.[587]
En nuestros tiempos se ha adoptado el término “distopía” para oponerse a
la utopía, siendo que en realidad toda utopía lleva en sí o termina en la
distopía[588]. El utopista quiere tapar el sol con su mano y barrer el pecado
original debajo de la alfombra. Emplea todo su poder en algo que, por
supuesto, no se puede. El paraíso en la tierra del utopista revolucionario
termina siendo todo un infierno. Todo sistema utópico camina inevitablemente
al fracaso.
Quizás la mayor audacia del marxismo-leninismo –viejo sueño de los
ideólogos utopistas, particularmente los de la Revolución francesa- haya sido
dar a entender que podía alcanzar o promover la sociedad perfecta
(comunista) a partir de los hombres imperfectos, volviéndolos a éstos
perfectos (o sea, verdaderos comunistas), creando un “Hombre Nuevo”, que,
según postulaba “Che” Guevara y siguiendo a Marx, vendría entonces libre
del pecado original (sic). Este “Hombre Nuevo” no llegaría a ser tal por la
negación del viejo hombre de pecado, no por obra de la gracia, desde luego,
sino de la voluntad forjada por la acción revolucionaria sostenida por la teoría
marxista-leninista, que sería impuesta por la sociedad comunista. Es decir que
la naturaleza del hombre depende de la sociedad (en verdad para ellos el
hombre no es sino que deviene), y así cambiando esta última, sería posible
cambiar al hombre. Este orgulloso revolucionario, postulando que una
vanguardia de revolucionarios profesionales sería quien transformaría el resto
de la masa, sentiría su superioridad sobre el resto de los mortales, pues
siempre tiene la razón ya que su verdad es la verdad que conviene a la
revolución en todo momento[589]. Para los utopistas no existe la certeza
determinada por el misterio (pecado original), sino el determinismo reductor
del hombre, impotente ante el mundo que lo rodea, salvo que aparezca un
revolucionario (el cual, desde luego, desmiente sus teorías, ya que los
pretendidamente defensores de la “clase obrera y campesina” salen siempre de
las clases acomodadas dela sociedad). Pero sumergida en tan agradable
fantasía, esta gente no duda. Marx ha proporcionado todas las respuestas para
la comprensión de la historia y su devenir ineluctable hacia el comunismo.
Una confianza invencible embriaga al revolucionario, pues no está sometido a
nadie y se siente libre gracias a la Revolución, que ya ha demostrado su
eficacia en la destrucción de antiguas estructuras y el anciene régime y le
proporciona el marco donde desarrollar su vida de entrega absoluta “hasta la
victoria siempre”. La voluntad se erige entonces en motor de la utopía. Así en
la última carta escrita a sus padres, Guevara dice: “Ahora, una voluntad que
he pulido con delectación de artista, sostendrá unas piernas flácidas y unos
pulmones cansados. Lo haré”. Había pulido la voluntad y se olvidó de pulir la
teoría, totalmente errónea.[590] En ese sentido Guevara es un hijo espiritual de
Lutero, es decir, del hombre moderno que habiendo dejado de lado la
inteligencia se transforma en un voluntarista. Así lo decía Maritain del
heresiarca alemán en su libro “Tres Reformadores”: “Hay un rasgo asombroso
de la fisonomía de Lutero. Lutero es un hombre entera y sistemáticamente
dominado por sus facultades afectivas y apetitivas; es un Voluntario puro
caracterizado ante todo por la potencia en la acción”.[591] El perfecto
revolucionario es un jacobino, caracterizado de este modo por Gustave Le
Bon: “Espíritu limitado, pasiones fuertes, misticismo intenso, incapacidad de
razonar justamente, son los principales componentes del alma jacobina”.[592]
No hay dudas que tales características pueden ser también encontradas en
ciertos sujetos que se pretenden la vanguardia de la Tradición católica.
El utopismo revolucionario, ya sea el del comunismo, ya el de la
democracia, es sostenido –esto es fundamental- por una clase de
“intelectuales” que se han dejado seducir poderosamente por toda una
mitología que los convence de lo que quieren ser convencidos, hasta hacer de
algunos de ellos unos alucinados dispuestos a lo que fuere por ver “realizada”
la utopía que persiguen.[593] Los elementos constitutivos del pensamiento
utópico de la izquierda que sostiene esta clase “superior” de intelectuales
revolucionarios, son “el subjetivismo erigido en principio filosófico, incluso
ontológico, y la exaltación del yo cuyas afirmaciones apenas necesitan de
verificación espacio-temporal porque ellas poseen la verdad futura”, señala
Thomas Molnar[594].
El “hombre nuevo” comunista, sin embargo, es un “hombre colectivo”, que
lo es en tanto todos los otros también lo son. Ya este concepto de formar un
“hombre nuevo” (o soviético) se encontraba por ejemplo en dos novelas
futuristas de un “filósofo” bolchevique, Alexander Bogdánov: Estrella roja: la
primera utopía bolchevique, de 1908, y El ingeniero Menni, de 1937. Allí
Bogdánov
…describió una sociedad utópica localizada en el planeta Marte en algún momento del siglo
XXIII. Todo vestigio de individualidad había sido eliminado en esta ‘sociedad marxista
marciana’: todo el trabajo estaba automatizado y era controlado por computadoras, todos
usaban la misma ropa unisex y vivían en alojamientos idénticos; los niños eran criados en
colonias especiales, no había naciones separadas y todos hablaban una especie de esperanto.
En un momento de El ingeniero Menni, el héroe principal, un médico marciano, compara la
misión de la burguesía en la tierra, que ha sido “crear a un individuo humano”, con la tarea de
los proletarios de Marte de ‘reunir estos átomos’ de sociedad y “fusionarlos en un organismo
humano único e inteligente” (Figes, 2010:799)[595].
Como vemos, esos delirios prometeicos y panteístas se están llevando a
cabo ahora a escala mundial mediante la soberbia indoblegable que la
tecnología ultrasofisticada les ha otorgado a los ingenieros de la sociedad
moderna. Ya han hecho a todos “iguales” mediante la mascarilla “sanitaria”. Y
el nuevo nombre de la Revolución es “Gran reseteo”, cuyo soporte “religioso”
viene dado por la encíclica “Fratelli tutti”.
Es así que los “hombres nuevos” harían la sociedad nueva, donde "Los
hombres serán liberados de la inclinación que les empuja a codiciar las
riquezas, inclinación que dominara a toda su vida histórica anterior haciendo
de ellos seres alienados”, como dice Marx totalmente fuera de la realidad, en
el tomo tres de “El Capital”.
Nos encontramos ante el activismo desenfrenado, que, como dice Gómez
Dávila, “es el más claro síntoma de nihilismo: huir en cualquier dirección, a
cualquier precio”.
Estamos ante la inversión evangélica del “Despojándoos del hombre viejo
con sus hechos, y vistiéndoos del nuevo, de aquel que se renueva por el
conocimiento, conforme a la imagen de aquel que lo crió” (Col. III, 9), pues
somos hechos nuevos por la fe en Cristo que nos renueva en Sí mismo, en
cambio la sociedad comunista pretende hacernos “nuevos” incorporándonos a
la nueva sociedad de masas igualitaria. Pero como dice Santo Tomás, “El viejo
es el espíritu de servidumbre; el nuevo es el espíritu de amor; aquel engendra
siervos; éste, hijos de adopción”[596]. Entonces, la sociedad del “hombre
nuevo” comunista engendra siervos, o esclavos, mientras que la sociedad del
“hombre nuevo” cristiana engendra hombres libres y hermanos. El “hombre
nuevo” de estos días está siendo forjado en base a miedo y máscaras faciales
que vuelven a todos iguales u homogéneos, sin distinciones ni jerarquías.
Esta orgullosa presunción creadora de un “hombre nuevo” que dejaría atrás
el “hombre viejo” cristiano, negadora del pecado original y que asienta todos
los males fuera del hombre mismo (hoy un “terrible” virus), había calado
hondo en los católicos demócratas franceses que fueron oportunamente
condenados por el papa San Pío X:
“Finalmente, en la base de todas las falsificaciones de las nociones sociales
fundamentales, "Le Sillon" coloca una idea falsa de la dignidad humana. Según él, el hombre
no será verdaderamente hombre, digno de este nombre, más que el día en que haya adquirido
una conciencia luminosa, fuerte, independiente, autónoma, pudiendo prescindir de todo
maestro, no obedeciendo más que a sí mismo, y capaz de asumir y de cumplir sin falta las más
graves responsabilidades. Grandilocuentes palabras, con las que se exalta el sentimiento del
orgullo humano; sueño que arrastra al hombre sin luz, sin guía y sin auxilios por el camino de
la ilusión, en el que, aguardando el gran día de la plena conciencia, será devorado por el error y
las pasiones. Además, ¿cuándo vendrá este gran día? A menos que cambie la naturaleza
humana (cosa que no está al alcance de le Sillon), ¿vendrá ese día alguna vez? ¿Es que los
santos, que han llevado la dignidad humana a su apogeo, tenían esa pretendida dignidad? y los
humildes de la tierra, que no pueden subir tan alto y que se contentan con trazar modestamente
su propio “surco” en el puesto que la Providencia les ha señalado, cumpliendo enérgicamente
sus deberes en la humildad, la obediencia y la paciencia cristiana, ¿no serán dignos de llamarse
hombres, ellos a quienes el Señor sacará un día de su condición obscura para colocarlos en el
cielo entre los príncipes de su pueblo?”[597]
Como vemos, la tendencia utópica se fue metiendo en todos los terrenos.
Además, al contrario de lo que se pueda pensar, se ha asentado muy bien
también en los [Link]. –quizás mejor que en Rusia-, pues hay allí desde hace
más de 50 años una forma revolucionaria de pensar. El recurrente eslogan del
“sueño americano” que nunca parece alcanzarse pero siempre está
apareciendo en el horizonte, ha venido alimentando la idea de que “América”,
con su “destino manifiesto”, era el mejor país del mundo, puesto que esos
sueños se harían realidad en el futuro. Gracias a una cada vez más
perfeccionada democracia, claro está, que debían imponer en todo el mundo.
Así lo explicaba Thomas Molnar:
“La política norteamericana obedece a la misión de conducir a la humanidad a la utopía cuya
primera realización es los Estados Unidos. Este objetivo se alcanzará mediante la educación de
los pueblos según los rudimentos del norteamericanismo, ideología del way of life. De ahí los
innumerables intercambios y demás programas para promover un mejor conocimiento del
prójimo, la amistad entre los pueblos, la relación entre alumnos, periodistas, sindicalistas
allende las fronteras. Esto es ya el esbozo de un crisol universal en que los hombres aprenderán
a fraternizar, a amarse, a comprenderse –porque a los iniciadores de esos programas no les pasa
por la cabeza la idea de que los hombres en contacto unos con otros podrían concebir lo
contrario del amor o de la fraternidad. Por lo tanto, se supone que el empleo de esos medios
llevará a una especie de “fin de la historia”, versión estadounidense del imperio universal de
Hegel y la sociedad sin clases de Marx. La diplomacia norteamericana y las demás diplomacias
bajo su influencia deben aspirar a la paz como objetivo próximo y último, facilitada por
instrumentos como las Naciones Unidas y demás agencias internacionales. Los teóricos de esa
diplomacia se agotan a cual mejor en preparar esquemas (blueprint) con indicaciones de
técnicos escrupulosos para operar la gran conciliación entre los hombres.”[598]
Entonces no debería sorprendernos que los Estados Unidos acabasen
siendo un país socialista o directamente comunista, puesto que “la utopía
comunista –esté en el poder o no lo haya asaltado aún- es la simple
prolongación, engendrada por ella, de la utopía democrática. Que los
portadores de esta última lo nieguen no importa en lo más mínimo. So
pretexto de movimiento y de modernización que no era más que atracción por
el desorden y el caos, ellos son quienes rompieron los factores de estabilidad
política y espiritual, fruto del orden natural. Los portadores de la utopía
comunista han sacado las consecuencias lógicas pues, según ellos, “los
mañanas que cantan”, o sea, el final del camino, están al alcance de la mano y
nada ya podría detenerlos por ser ésta la ley ineludible de la Historia”[599]. Esto
es ineludible, pero por aquello que ya citamos del Padre Meinvielle: “Un
mundo que ha apostatado oficialmente de la Verdad y de la Gracia corre por
pendiente propia a su disolución final, y por lo tanto al comunismo”.
El utopismo fue absolutamente demolido y condenado por la Iglesia
católica, con esta memorable sentencia del último papa santo, Pío X:
“No, Venerables Hermanos -preciso es reconocerlo enérgicamente en estos tiempos de
anarquía social e intelectual en que todos sientan plaza de doctores y legisladores-, no se
edificará la ciudad de modo distinto de como Dios la edificó; no se edificará la ciudad si la
Iglesia no pone los cimientos y dirige los trabajos; no, la civilización no está por inventar
ni la "ciudad" nueva por edificarse en las nubes. Ha existido y existe; es la civilización
cristiana, es la "ciudad" católica. No se trata más que de establecerla y restaurarla sin
cesar sobre sus fundamentos naturales y divinos contra los ataques, siempre renovados,
de la utopía malsana, de la rebeldía y de la impiedad: Omnia instaurare in Christo”.[600]

No obstante sigue siendo el utopismo revolucionario igualitarista el


alimento de las ideologías sin las cuales es imposible sostener los impulsos
revolucionarios de los activistas resentidos que fungen como idiotas útiles al
servicio de la corriente globalizadora mundial. La ideología, en los regímenes
totalitarios socialistas o marxistas, “es el principio y el fin del régimen.
Trátase, por cierto, de un régimen totalitario, pero acá el totalitarismo se
ordena a la ideología, es segundo en relación a ella. La ideología no es un
medio que emplea el totalitarismo, sino por el contrario el totalitarismo es la
consecuencia política, la encarnación en la vida social de la ideología que
cronológica y lógicamente es primera”.[601] La utopía en el poder ha sido
llamada “ideocracia” por algunos, también “logocracia” o simplemente
“régimen ideológico”, donde todo está “politizado”. Así fue el bolchevismo y
los regímenes formalmente comunistas o “socialistas del siglo XXI”,
destructores de sus países por evadirse de la realidad y sumergirse y con ellos
a toda la población en una ideología que condiciona toda la vida y a la que
todo debe estarle sometido. Es el caso también del peronismo, particularmente
en su versión reciente y actual del “kirchnerismo” en Argentina, aunque en
este caso una banda de delincuentes se metieron en política para medrar,
encontraron en la ideología el medio más provechoso de hacerlo, y luego
quedaron atrapados dentro de esa red ideológica de la que no pueden
despegarse pues alimenta además sus resentimientos más profundos y justifica
todas sus fechorías. También el ideologismo utópico de los “oprimidos” es el
que sostienen los energúmenos, “intelectuales” y activistas del terror que
actualmente conspiran para derrocar al Presidente Trump en los Estados
Unidos de América.
La “utopía” –hoy presente hasta en la boca del ocupante de la sede petrina
en Roma- es un leit-motiv inevitable en el discurso o la fraseología
progresista. El promocionado “historiador” uruguayo Eduardo Galeano,
gustaba de citar al promocionado “cineasta” Fernando Birri, cuando
preguntado al final de una conferencia, “¿Para qué sirve la utopía?”,
respondió: “La utopía está en el horizonte; yo sé que nunca la alcanzaré, que
si yo camino diez pasos, ella se alejará diez pasos; cuanto más la busque,
menos la encontraré, porque ella se va alejando a medida que yo me acerco…
En resumen, la utopía sirve “para caminar””…” Ubicados en el papel del
galgo que persigue la liebre en el galgódromo, liebre a la cual nunca
alcanzará, estos izquierdistas asumen así que están yendo detrás de algo que
nunca obtendrán, y por lo tanto su caminar es inútil y sin sentido (falso es
entonces el saludo guevarista “¡Hasta la victoria, siempre!”). Sólo se trata de
buscarse un motivo para caminar. Ergo, la vida carece de sentido, por lo cual
se debe inventar una “utopía”, una “zanahoria”, una falsa “esperanza” para
caminar hacia un horizonte de ilusión. Es un moverse hacia la nada. ¡Terrible
confesión que hacen estos necios y desesperados izquierdistas, sin
preocuparse lo más mínimo de indagar el verdadero sentido de la vida![602]
El utopismo, finalmente, no es prerrogativa de los izquierdistas. Lo explica
muy bien Enrique Díaz Araujo:
“Hay ideologías que por sus propias características resultan globalmente quiméricas. El
marxismo es el ejemplo clásico de esas teorías ilusorias, y tanto que la Utopía tiene reservado
un lugar privilegiado en ese sistema socialista (…) Sin embargo, el ilusionismo político no es
propiedad excluyente de la Izquierda. También en la Derecha se pergeñan espejismos
seductores. Basta que alguien, con suficiente predicamento y liderazgo carismático, lance al
mercado uno de esos productos mentalmente atrapadores para que pronto congregue en su
entorno a discípulos y divulgadores fanatizados.”[603]
Incluso nuestro autor ve muy bien que hay algunos pueblos que recaen con
más facilidad en esa tentación. Creemos que nadie hasta ahora lo había dicho
tan bien:
“Los pueblos latinos, acostumbrados a proyectar políticas ideológicas, sin sustento
experiencial, que no parten de la observación de la circunstancia ni del dato sensible, ni
calculan los medios para arribar al fin propuesto, ni sacan lecciones de los resultados
alcanzados, sino que se apegan sólo a los principios (si se trata de un kantiano “imperativo
categórico”, tanto mejor), que confunden las teorías propias de la filosofía especulativa con el
orden práctico (mutan moral por metafísica), que prefieren expresarse por consignas
reiterativas antes que por razonamientos, que reemplazan el conocimiento cierto del hecho
histórico por sinopsis dialécticas de su invención, caen con toda facilidad en la tentación
utópica. Se diseñan metas magníficas, sin verificar con antelación si los puntos de partidas son
reales. Y desde ese momento se produce un encadenamiento sistemático de ideas que nada
tiene que ver con la realidad. Una espiral etérea, coherente sí, y que tanto más fascina cuanta
menos corporeidad ofrece, cuanto más abstracta y esquemática sea”[604].
Pero quizás más que incluir a los pueblos entusiasmados con el
“pensamiento utópico”, en nuestros países latinos habría que hablar de una
casta de intelectuales y politiqueros, que influyen fácilmente debido a la
desidia y estolidez de nuestros pueblos que han sido mantenidos adrede en la
ignorancia, despreciados y pauperizados por la clase parásita detrás de la cual
se ubican los enemigos de siempre de la Iglesia y la Realeza de Cristo. Y esto,
porque no ha sido muy profunda la labor educadora de la Iglesia. En
Argentina, tras la marea peronista (hoy se lo denomina “populismo” o
“kirchnerismo”), esto ha llegado a arraigarse al parecer sin remedio. Walter
Beveraggi Allende lo llamaba a esto “facilismo”, derivado de la presunta
“viveza” criolla.[605] Muy bien explicaba este asunto don Hugo Wast, hablando
del “Panteísmo de Estado”, nunca mejor dicho que en estos días de dictadura
sanitaria orwelliana:
“Los pueblos no son teóricos ni se apasionan por utopías, mucho menos cuando esas utopías
son importadas por elementos que difícilmente se funden en un medio antagónico como es el
criollo para el extranjero, antagonismo injusto sin duda, pero real y fuerte como todos los
antagonismos de raza.
Aquí ha obrado la influencia omnipotente, voluntaria e involuntaria ¡quién sabe! de los que
mandan.
Nuestros progresos como nuestros errores, todos han partido de la iniciativa de los gobiernos.
[…]
El gobierno tiene la manivela del gran órgano político y cuando le da vueltas imprime el
movimiento calculado hasta el último resorte que funciona con una fidelidad maravillosa.
El gobierno se encarga de todo, política, municipalidades, enseñanza, culto, libertades
políticas, libertades industriales, elecciones ¡todo!
Es la introducción de la máquina en el gobierno de las sociedades, como dice Demolins.
Y en un país burocrático como el nuestro, en que todos, cuál más, cual menos, padecemos de
esa atrofia del carácter, que nos hace dejarlo todo en manos de nuestro gran tutor, la máquina
funciona admirablemente. […]
Dos han sido los efectos principales de este panteísmo de estado, de gran trascendencia para la
educación del carácter nacional. El primero es arraigar cada vez con más fuerza en la
conciencia de la raza la convicción de que toda gran iniciativa, todo impulso fecundo, todo
remedio a los males y calamidades que afligen al país, provengan de la naturaleza o provengan
de los errores y aun de los crímenes de sus miembros, debe venirnos de arriba, esto es del
Poder.
Y el pueblo, eterno menor de edad, sumiso, empequeñecido, enervado moral y políticamente y
por lo tanto incapaz de pensar y de obrar por su cuenta, se desquita erigiendo a su tutor en
Providencia, cosa fácil por otra parte, desde que en la escuela le enseñaron ya que ésta no
existe.
Y he aquí cómo el gobierno mismo, sin darse cuenta, atrofiando el carácter nacional
individualista y levantisco hasta la médula, transformando al pueblo en mansa pléyade
ovejuna, lo ha catequizado admirablemente para recibir el evangelio socialista que quiere
organizarlo todo, instituciones, industria, vida social, educación, cultura, ¡todo! bajo la
superintendencia del Estado.”[606]

Sepa el lector que lo anterior fue escrito en 1907. Pues bien, hoy – debido a
la “pandemia”- está todo organizado bajo la superintendencia del Estado,
hasta la misma liturgia de la Iglesia, los permisos de salida de los ciudadanos
o los horarios de los encuentros sociales. La hora de la implacable máquina
socialista (en Argentina habría que decir socialo-peronista)[607] ha llegado.
También lo advertía el Padre Castellani: “La Revolución comunista, que es la
salida del menor esfuerzo. “¡Oh, la Argentina no puede ser comunista!”.
Descuídate y te lo dirán. La injusticia generalizada, la inanidad y la cobardía
de los que deberían iluminar y el creciente descontento y decepción, pueden
hacer comunista a cualquier país”[608].
El siempre agudo Chesterton, decía que “la mejor manera de destruir una
Utopía es instituirla”, lo cual es muy cierto. Pero el problema está en destruir
la “mentalidad utópica”, el “utopismo”, siempre renaciente a pesar de los
fracasos históricos de las Utopías. Sólo la mente realista forjada por la
filosofía perenne sostenida por la Gracia, en una voluntad que se abandona a
la divina Providencia, será capaz de sustraerse a los desvaríos crecientes –
munidos de sofisticados aparatos técnicos que la fornecen- propiciados y
estimulados por la cada vez mayor influencia diabólica en el mundo.
UNA SELFIE DE LA REVOLUCIÓN

“La Revolución abrió el camino de la justicia, la Revolución abrió el camino


de la verdad, la Revolución abrió el camino del porvenir.”[609]
FIDEL CASTRO

Pero veamos ahora lo que la Revolución viene a ser para los propios
revolucionarios. Puede resumirse diciendo esto: es un ídolo al cual todo debe
serle sacrificado. El carácter totalitario de la oblación que debe hacerse de sí
mismo a la Revolución, es netamente de índole religiosa. No hay restos de
vida “privada” para el revolucionario profesional (resaltemos esto último). Es
como un monje que hace votos a una orden. Lo decía reiteradamente uno de
sus representantes más publicitados por los mass media capitalistas, el déspota
cubano Fidel Castro[610] (por favor lector, no se ría mientras lee las siguientes
declaraciones), que sin embargo no ha sido un fanatizado sacerdote de esta
religión, como el Che Guevara, sino un aprovechado soberano caribeño que
embaucó a sus seguidores de manera muy astuta:
“La Revolución...ha despertado las conciencias, ha enseñado a ver, y sobre todo a ver las
grandes injusticias y ver las grandes mentiras. La Revolución ha sido como una luz que se
enciende en medio de la noche, la Revolución ha sido como un sol, cuyos rayos alumbran un
amanecer para la patria. La Revolución nos ha enseñado lo que no habíamos aprendido en
muchos años vividos; la Revolución nos ha enseñado a comprendernos unos a otros, a
querernos unos a otros.”[611]
“La Revolución ha despertado el sentido moral del pueblo; la Revolución ha despertado la
solidaridad humana en los hombres y mujeres de nuestro pueblo; la Revolución ha abolido el
egoísmo y ha convertido la generosidad en la virtud principal de cada ciudadano; la
Revolución ha recogido lo mejor de la nación; la Revolución ha barrido, la Revolución ha
purificado, la Revolución ha adecentado, la Revolución ha redimido”.[612]
“Nosotros creemos que la Revolución tiene todavía muchas batallas que librar, y nosotros
creemos que nuestro primer pensamiento y nuestra primera preocupación debe ser qué
hacemos para que la Revolución salga victoriosa. Porque lo primero es eso: lo primero es la
Revolución misma”.[613]
"(...) dentro de la Revolución, todo; contra la Revolución, nada".[614]
“Revolución es ayudarse unos a otros, revolución es ayudarse todos a todos, revolución es
comprenderse, revolución es comprender cada vez mejor cuáles son nuestras obligaciones para
con los demás, para con la patria; Revolución es comprender cada vez mejor los grandes
ideales, los grandes propósitos, las grandes metas que se ha propuesto nuestro pueblo”.[615]
[…]”Concebimos la Revolución como algo verdaderamente creador, como algo que no cese de
crear un solo minuto, con un desarrollo incesante de las ideas, con una superación incesante de
las ideas, en que cada día, cada mes, cada año, se haga más y se haga mejor.”[616]
"La Revolución abrió el camino de la justicia, la Revolución abrió el camino de la verdad, la
Revolución abrió el camino del porvenir. Ese es el camino que sigue hoy con orgullo, con
satisfacción y con firmeza nuestro pueblo."[617]
Podríamos seguir dando cientos de ejemplos de citas, donde, como puede
verse, la verborrea de aquel insuperable megalómano no tenía límites. Por
supuesto que Castro no creía en sus propias palabras, “justicia”, “verdad”,
“moral”, son palabras flexibles como el chicle, y siempre buenas para
justificar el exterminio de los opositores mientras se acumulan dólares en el
tesoro. Pero dejando de lado a los más altos funcionarios, de allí para abajo el
“sueño revolucionario” se alimenta de las indomables energías de los
idealistas que, como en los grados inferiores de la masonería, desconocen lo
que se cocina más arriba. La Revolución es para los revolucionarios como la
Iglesia para los católicos, “madre y maestra”. La Revolución es redentora,
purificadora, faro de verdad, camino al porvenir, abole el egoísmo y vuelve
virtuosos a los ciudadanos, ¡es una luz en medio de la noche!
En realidad, esta gente que ocupaba los cargos más altos de la escala
directriz de la Revolución, tenía perfecto conocimiento de lo que es en verdad
la Revolución, y todo lo que hacen en sus discursos[618] es proclamar lo que
necesitan para mantener cautivas a las masas, pues sin esas mentiras –y sin la
represión- es imposible que se sostengan. Pero es cierto que la intoxicación
ideológica era capaz de actuar como auto justificación perfecta de toda clase
de crímenes y abominaciones cometidos, pues “dentro de la Revolución, todo,
contra la Revolución, nada”. ¡La (sagrada) Revolución todo lo justifica!
Quizás haya sido el “Che” Guevara el más claro representante del
fanatismo revolucionario, que dota de caracteres místicos a esa condición del
terrorista ideologizado:
“El revolucionario verdadero está guiado por grandes sentimientos de amor. Es imposible
pensar en un revolucionario auténtico sin esta cualidad. Nuestros revolucionarios de
vanguardia tienen que idealizar ese amor a los pueblos, a las causas más sagradas y hacerlo
único, indivisible. No pueden descender con su pequeña dosis de cariño cotidiano hacia los
lugares donde el hombre común lo ejercita”.[619]
Nótese que esta gente habla del amor en abstracto, “a lo grande”, en
general, idealizado, un amor a la humanidad que le impide descender con un
gesto de amor hacia el prójimo, hacia el más cercano. De allí que creídos de
que tenían ese “amor en acción” a través de la lucha armada, podían sin
remordimientos aniquilar o manipular a quienes los rodeaban, o incluso
abandonar a su familia porque “la Revolución” se ocuparía de ellos. ¡Todo un
fariseísmo! Nuevamente, estamos ante una sustitución religiosa: el
revolucionario profesional es como un sacerdote misionero, que debe dejar el
mundo por su gran causa (pero, eso sí, disfrutando de mujeres, de placeres y
riqueza cuando estuvieren a mano). Decía San Pablo: “Ninguno que milita
como soldado se deja enredar en los negocios de la vida; así podrá complacer
al que le alistó” (II Tim, 2,4). El revolucionario profesional se aparta de los
negocios de la vida (siendo sustentado para ello por el Partido Comunista)
para complacer al que le alistó, su dios: la Revolución.
Notemos de paso, que esa misma actitud de amor en abstracto y en general,
y el olvidarse del prójimo en particular e individualmente, la encontramos en
infinidad de sacerdotes de toda la Iglesia católica, la cual se vuelve cada vez
más abstracta y maquinal, a partir de su propio orgulloso clericalismo.
Sin dudas el “Che” Guevara conocía el “Catecismo del revolucionario” de
Serguéi Necháyev, del cual se forjó también el despiadado Lenin, en el cual
entre otras cosas se decía que el revolucionario
“Tiránico hacia sí mismo, debe ser tiránico hacia los demás. Todos los sentimientos nobles y
debilitantes de parentesco, amor, amistad, gratitud e incluso honor, deben ser suprimidos en él
y dar lugar a la fría y enfocada pasión por la revolución.
“Para él, solo existe un placer, un consuelo, una recompensa, una satisfacción: el éxito de la
revolución. Noche y día debe tener un solo pensamiento, un objetivo: la destrucción
despiadada. Esforzándose a sangre fría e infatigablemente hacia este fin, debe estar preparado
para destruirse a sí mismo y para destruir con sus propias manos todo lo que se interponga en
el camino de la revolución”.[620]
Algo de esto se refleja en aquella famosa sentencia del “Che”
"El odio como factor de lucha; el odio intransigente al enemigo, que impulsa más allá de las
limitaciones del ser humano y lo convierte en una efectiva, violenta, selectiva y fría máquina
de matar"[621]
A sus hijos, el hombre cuya cara hirsuta yace estampada en millones de
camisetas alrededor del mundo, les decía:
“Crezcan como buenos revolucionarios. Estudien mucho para poder dominar la técnica que
permite dominar la naturaleza. Acuérdense que la Revolución es lo importante y que cada uno
de nosotros, solo, no vale nada. Sobre todo, sean siempre capaces de sentir en lo más hondo
cualquier injusticia cometida contra cualquiera en cualquier parte del mundo. Es la cualidad
más linda de un revolucionario”.[622]
Lo mismo repetía -y repetirían como latiguillo, sin llevarlo a la práctica sus
“fans”-, en carta a una señora que llevaba su mismo apellido, en la ciudad de
Casablanca, Marruecos:
“No creo que seamos parientes muy cercanos, pero si Ud. es capaz de temblar de indignación
cada vez que se comete una injusticia en el mundo, somos compañeros, que es más
importante”.[623]
Sin embargo, Guevara, la “fría máquina de matar”, no sintió “en lo más
hondo de su ser” ni “tembló de indignación” ante las injusticias que las
tiranías comunistas cometían en los países tras la cortina de hierro, en el
sudeste asiático, o allí mismo a pocos metros de su despacho de fracasado
ministro de Cuba. “Temblaba de indignación” ante las injusticias cometidas en
“el mundo” (lejos, allá en [Link]. u otros países capitalistas), pero lo tenían
sin cuidado las injusticias cometidas a su alrededor. Típica intoxicación
ideológica que se autojustifica en base a un ideal justiciero nunca llevado a
cabo. Pero lo más importante de la carta a sus hijos tal vez sea esto:
“Acuérdense que la Revolución es lo importante y que cada uno de nosotros,
solo no vale nada”. De Guevara podemos sospechar que, en una nueva
sustitución, está planteando la comunión de los santos, donde mutuamente
unos ayudan a los otros a salvar sus almas. En este caso “nadie se salva solo”
fuera de la Revolución. Los “santos” son los que forman esa vanguardia que
mueve a la masa. Pero es muy distinto en nuestra comunión de la Iglesia,
donde cada uno es único y singular con su propia alma creada por Dios y por
lo tanto no es que “solo no vale nada” sino que vale todo, hasta el punto de
que nuestro Redentor dio su vida en la Cruz por rescatarlas, por cada una de
nuestras almas personales e individuales, no por una “masa” de almas
anónimas. He allí la gran diferencia, entre unos y otros: nosotros sabemos que
las almas son inmortales, creadas por Dios y para Dios en la eternidad. Por lo
tanto, eso cambia nuestra actitud hacia el prójimo. Decía muy bien C. S.
Lewis:
“No hay gente común y corriente. Nunca le hablamos a un mero mortal. Las naciones, las
culturas, las artes, las civilizaciones, ellas son mortales y su vida es para nosotros como la
existencia de un mosquito. Es con inmortales con quienes bromeamos, trabajamos, nos
casamos, a quienes despreciamos o explotamos, son horrores inmortales o esplendores eternos.
Esto no significa que tengamos que ser perpetuamente solemnes. A veces debemos jugar. Pero
nuestras gracias tienen que ser del tipo que practican (y es por cierto, el más gracioso) quienes
desde el principio se han tomado uno al otro en serio, sin superioridades o presunciones.”[624]
La comunión de los santos del cristianismo, deviene en el comunismo la
comunión panteísta dentro de la revolución.
Finalmente, el “Che” llega al éxtasis discursivo cuando define, en una cita
que ha dado la vuelta al mundo, aquello que él mismo se consideraba en grado
eximio, superlativo:
“El eslabón más alto que puede alcanzar la especie humana es ser revolucionario”.
En otras palabras, el revolucionario viene a ser lo que para la Iglesia es el
santo. Guevara, en este caso, es además un “mártir”, como todos los que
cayeron combatiendo por la Revolución.[625]
En definitiva, esta gente entiende que la Revolución es el reino de Dios en
la tierra y el revolucionario es el santo a quien se debe imitar. Y al que no le
guste, hay que liquidarlo.
Pero la Revolución no es sólo un fenómeno en manos de los profesionales,
sino que sobre todo a partir de los fatídicos años ’60 del pasado siglo, se ha
impuesto mediáticamente como una solución siempre a mano para los
“oprimidos” del sistema, primero los proletarios, luego las mujeres, los
negros, los homosexuales o cualquier minoría dispuesta a reivindicar su
diferencia. Artistas como “Los Beatles” y casi todos los rockeros han hecho
mucho por imponer esta palabra mágica que parece ser el fin del horizonte
donde un arcoiris de “paz y amor” (o sexo, drogas y rock’n’roll) aparece al
alcance de la mano. En realidad se trata de agrupar en una masa informe todo
el resentimiento y la destructividad que se habían ido sembrando en la
sociedad occidental liberal a través de la infiltración marxista con la libertad
sexual, el consumo de drogas y la psicodelia y el rock orquestados por la
Escuela de Frankfurt, el Instituto Tavistock y diversas thinks thanks. Las
ínfulas revolucionarias, además, prenden muy bien y rápidamente en
personalidades que padecen una anemia de sana realidad, ya por encontrarse
en medio del detritus de la urbe moderna, ya por provenir de familias
liberales, conflictuadas o deshechas, ya por no conocer en la práctica el
mundo laboral y ser incapaces de adaptarse a las exigencias de la convivencia
con los que son diferentes. Así la incapacidad de afrontar los conflictos y el
sufrimiento, hace que se vea en alguien de afuera y sobre todo de arriba, el
culpable de la propia miserable situación que se padece. El resentimiento
contra los “opresores” se enciende y estalla entonces con la explosiva retórica
revolucionaria marxista. Un buen representante de esta personalidad, que
mientras lanzaba proclamas subversivas disfrutaba de las riquezas que el
odiado sistema capitalista le brindaba, fue el rockero John Lennon, muerto
trágicamente asesinado en Nueva York[626]:
“Cuando comencé, el propio rock and roll fue la revolución básica para la gente de mi edad y
situación. Necesitábamos algo fuerte y claro para irrumpir a través de toda la falta de
sentimiento y la represión que nos habían caído encima como niños (…)
Quisiera incitar a la gente a romper el marco, a ser desobediente en la escuela, a sacarles la
lengua, a insultar permanentemente a la autoridad. (…)
Si tomáramos el poder en Gran Bretaña, tendríamos la tarea de limpiarla de burguesía y de
mantener a la gente en un estado mental revolucionario. (…)
Tenemos que comenzar todo esto desde el hecho de que nosotros mismos somos los oprimidos.
Pienso que es falso, frívolo, dar a otros cuando tu propia necesidad es grande. La idea no es
reconfortar a la gente, no es hacer que se sienta mejor, sino que se sienta peor, que se le
muestren constantemente las degradaciones y humillaciones que sufre para conseguir lo que
llaman un salario vital”.[627]
No hay dudas que el rock’n’roll fue uno de los instrumentos decisivos para
inocular las ideas revolucionarias anticristianas en la juventud occidental. En
eso tuvieron no poco que ver los ideólogos marxistas de la famosa “Escuela
de Frankfurt”, que trabajaron intensamente en el dominio de los medios
masivos de comunicación como herramientas de manipulación y deformación
mental,[628] además de promover el consumo de estupefacientes, la libertad
sexual y el desenfreno de las pulsiones más primarias, de la mano de
ideologías como el marxismo o el nihilismo disolvente.
LA VERDADERA REVOLUCIÓN

“La Revolución está inspirada por el mismo Satanás; su objetivo es destruir


por completo el edificio del cristianismo y reconstruir sobre sus ruinas el
orden social del paganismo.”[629]
PÍO IX

“Satanás es el primer revolucionario”[630].


PROUDHON

“Dentro de poco no habrá más que dos campos, dos luchadores en campo
acotado para recibir la herencia del mundo: el catolicismo y la revolución”.
[631]

LENIN

“La Revolución es la insurrección más sacrílega que ha podido armar la


tierra contra el cielo; es el esfuerzo más titánico que haya intentado el
hombre, no sólo para separarse de Dios, sino para ponerse en lugar de
Dios”[632]
MONS. DE SÉGUR

“Combatir la Revolución es un acto de fe, un deber religioso


principalmente”[633]
MONS. DE SÉGUR

“Bandera de combate es María Inmaculada contra la serpiente del Paraíso


que, con nombre muy adecuado se llama…ya sabéis todos cómo se llama; se
llama Revolución”.[634]
DON FÉLIX SARDÁ Y SALVANY
El Comunismo es la Revolución llevada a su más perfecta y eficaz
aplicación. Es quien lleva hasta sus últimas consecuencias el odio diabólico a
Dios, no sólo a través de la ideología marxista-leninista –corruptora de la
filosofía realista y el sentido común-, sino a través de la praxis criminal y
asesina, astuta y mudable, adaptable a toda situación, sociedad y tiempo. La
Revolución es obra de Satanás al rebelarse contra Dios con aquel inicial non
serviam. A partir de allí, todas las revoluciones –las filosóficas de Occam,
Kant, Descartes y Hegel, la religiosa de Lutero y Calvino, la social-política de
la masónica Revolución francesa, etc.- han ido acrecentando la capacidad de
acción de la revolución siguiente, hasta llegar a su grado más extremo y
consumado con el comunismo, a partir de Lenin –que se ocupó de estudiar
bien la Revolución francesa-, y luego Mao, la Revolución cultural de la
Escuela de Frankfurt, los postulados de Gramsci, el Marcusianismo, y la
actual Revolución del marxismo cultural que es instrumentalizado para
imponer una tiranía mundial bajo el rótulo de “Nuevo Orden Mundial” o
“Nueva Normalidad” ecologista y fraternal, a raíz de la “pandemia del
coronavirus”. Hay una continuidad desde Rousseau, Robespierre, Babeuf,
Marx, Lenin, Trotsky, Stalin, Castro, Guevara, Gramsci, Rathenau,
Horkheimer, Alinsky, Roosevelt, Sartre y Mao, hasta Soros, Obama, Clinton,
Attali, Laclau, Rockefeller, Kissinger, Gates, Maduro, Kirchner, Fernández,
Iglesias y Macron, ya en sus financistas y ejecutores, en sus organizadores e
ideólogos, en sus mandamases y en sus peleles, con una única voluntad de
destruir hasta sus cimientos todo vestigio del orden cristiano e incluso del
orden natural creado por Dios. De tal manera que podemos decir que hay una
sola Revolución (que generalmente también es una Robolución), desplegada
bajo diversas formas, con distintos agentes, modus operandi y territorios,
aunque siempre con un respaldo financiero detrás que es el mismo, y, cada
día, más y más importante[635]. Esto por no hablar de la Revolución operando
dentro de la Iglesia, a través de las logias masónicas, los comunistas
infiltrados y los traidores liberales y modernistas, que “tomaron la Bastilla” en
el concilio Vaticano II.[636]
Quizás mejor que nadie sea Monseñor De Ségur[637] quien ha sabido
expresar bien lo que es la Revolución:
“Tomada en su sentido más general, la Revolución es la REBELDÍA erigida en principio y
en derecho. No se trata del mero hecho de la rebelión, pues en todos tiempos la ha habido: se
trata del derecho, del principio de rebelión elevado a regla práctica y fundamento de las
sociedades; de la negación sistemática de la autoridad legítima; de la apología de la misma; de
la consagración legal del principio de toda rebelión. Tampoco es la rebelión del individuo
contra su legítimo superior: esto se llama desobediencia; es la rebelión de la sociedad como
sociedad; el carácter de la Revolución es esencialmente social y no individual. (…)
Desde el punto de vista religioso, la Revolución puede definirse del modo siguiente: Negación
legal del reinado de Jesucristo en la tierra, destrucción social de la Iglesia.
Combatir la Revolución es, por lo tanto, un acto de fe, un deber religioso de la mayor
importancia, y además, de buen ciudadano y hombre de bien, pues así se defiende la
patria y la familia. Si los partidos políticos de buena fe y que conservan su honra, la combaten
desde sus puntos de vista, nosotros los cristianos debemos combatirla desde los nuestros, que
son mucho más elevados, pues defendemos aquello que amamos más que la propia vida”.[638]
Mons. de Proença-Sigaud también tiene que decir al respecto:
“Mientras que para el católico el fin supremo es Dios y la vida eterna, para el comunista, el fin
supremo de la vida es la revolución.
¿Qué es la Revolución con mayúscula?
Es el rechazo de Dios, de Cristo, de la Iglesia, de todo lo que proviene de ellos, y la
organización de la vida humana en conformidad con la ley comunista y las pasiones de sus
jefes…Su ideal es crear la Ciudad sin Dios, diametralmente opuesta a la cristiandad que
es la Ciudad de Dios.[639]
En palabras del Coronel Chateau-Jobert,
“¿Cómo llamar a este espíritu maléfico que anima a los que se oponen al orden natural? ¿Cómo
caracterizar esas presiones psicológicas, financieras, materiales –sean ellas comunitarias o
tecnocráticas- que llegan a hacer del hombre el esclavo de una sociedad? ¿Cómo designar esas
situaciones donde el hombre no cuenta más de cara a un partido, una sinarquía o el orgullo de
un tirano? ¿Cómo calificar ese partido ocupado de minimizar los imperativos de la ley moral, de
contestar el derecho natural para reemplazarlo por leyes inicuas?
A esta voluntad de derribar los verdaderos valores, los soviéticos, los comunistas chinos,
los liberales, los socialistas de una parte, y de la otra las más altas autoridades espirituales
–laicas y religiosas- de la cristiandad, todos le dan el mismo nombre: la Revolución.
La Revolución es la rebelión contra el Principio mismo de la creación. Ella niega el principio de
ser; ella niega la moral. Ella es una fuerza del mal.
Cuando uno personifica la Revolución, ese vocablo designa el conjunto de hombres que actúan
en beneficio de esta voluntad malévola. Aun cuando se trata de seres que son inconscientes de
su responsabilidad en la materia, el término Revolución que los engloba, sin embargo, expresa
las influencias que les hacen actuar contra el orden natural, influencias que ellos sufren
directamente a partir de hombres conscientes de servir al mal, o indirectamente, por un entorno
ya deformado y corrompido por las ideas revolucionarias. (…)
Ella no es una doctrina; ella tiene varias; la Revolución, no es sólo el comunismo, o solo el
liberalismo, ni solamente los progresismos. Esas no son sino las formas diversas de una
subversión mundial; y si el marxismo-leninismo es en la teoría el más inmediatamente
peligroso, la Revolución no le está únicamente vinculada; el día en que esta teoría no sea más el
soporte eficaz de las ideas revolucionarias, ella será pronto reemplazada por otra cosa.
Es por eso que es vano querer defender al hombre, querer instaurar un orden social
verdaderamente preocupado del bien común de los hombres, no luchando más que contra una
de las formas de la Subversión. Para ganar contra la Revolución, hay que golpear su cabeza por
todas partes, resistirle de frente.[640]
La Revolución, dice H. Le Caron, “es ante todo la gran Revuelta contra el
Creador y contra su Orden”[641]. Hoy más que nunca vemos verificarse que
“La Revolución es una Contra-Creación”[642]. Todo está siendo actualmente
demolido para erigir en su lugar una nueva humanidad, un nuevo hombre, otro
Génesis, donde no queden rastros de Dios.
Jean de Fabrègues ha explicado bien que
“La noción del reino temporal de la Fe que [Marx] recibe de Israel va a encontrarse, mediante
él, a la vez desviada y revertida (propiamente subvertida). Escuchemos a Malraux: “’La
Revolución juega el papel que jugó la vida eterna’. La Revolución es explicación del mundo,
de su movimiento, de su ritmo; ella le da el sentido, el objetivo; ella es su esperanza y ella será
el final de su obra. La Revolución es redentora, es también creación, nueva creación del
mundo…La revolución engendra no solamente relaciones nuevas entre los hombres y un
mundo nuevo, sino más exactamente también un hombre nuevo.”[643]
Le Caron también resalta que
“La Revolución no es solamente un sistema social y económico. Es ante todo una mística, otra
fe. (…) La revolución es un mesianismo de orden temporal”.[644]
Notablemente y con ironía lo expresaba Chesterton en un aforismo:
“Los marxistas, como todos los materialistas, son unos místicos, pues la Materia es un dios
desconocido, mientras que el Espíritu se hizo carne y habitó entre nosotros”.[645]
Por lo que vemos la Revolución es exactamente lo contrario de la
Revelación, y no sólo eso, sino además debido a su carácter místico-religioso
una contra-Revelación, que falsifica la Redención del único Dios,
sustituyéndolo por el hombre mismo, a través de la Revolución. Por eso la
oposición es absoluta. El Padre Castellani, por su parte, sentaba posición
claramente:
“No hay que engañarse: en el mundo actual no hay más que dos partidos. El uno, que se
puede llamar la Revolución, tiende con fuerza gigantesca a la destrucción de todo el orden
antiguo y heredado, para alzar sobre sus ruinas un nuevo mundo paradisíaco y, una torre que
llegue al cielo; y por cierto que no carece para esa construcción futura de fórmulas, arbitrios y
esquemas mágicos; tiene todos los planos, que son de lo más delicioso del mundo. El otro, que
se puede llamar la Tradición, tendido a seguir el consejo del Apokalypsis: «conserva todas
las cosas que has recibido, aunque sean cosas humanas y perecederas”.[646]

Es importante entender lo que decía Charles Maurras[647]:


“La verdadera Revolución no es la Revolución en la calle, sino la manera revolucionaria
de pensar”.[648]

Por no haber sabido comprender esto, y no haber llevado un combate


contrarrevolucionario, la Iglesia ha sucumbido a la táctica colaboracionista
marxista, particularmente en el engranaje de la dialéctica hegeliana, erigiendo
al diálogo como el reemplazo de la evangelización en el Vaticano II. Esto
mismo está ocurriendo en las filas de la Tradición católica que en el pasado –
en épocas de Monseñor Lefebvre- había podido sustraerse a las solicitaciones
ponzoñosas del modernismo surgido del Concilio, evitando entrar en el
engranaje de la dialéctica hegeliana y la acción mancomunada. Quizás esto
ocurrió porque no se han considerado sino sólo los efectos y no las causas, las
circunstancias y los métodos que han hecho posible y vehiculizado el
comunismo, especialmente la dialéctica de la acción[649]. En esto se ve que
mismo el liberalismo como el modernismo y el comunismo –no sólo su
doctrina sino su espíritu- no han sido bien identificados y combatidos por
quienes debieron hacerlo, cayendo en ilusiones respecto de los regímenes
democráticos occidentales, algunos supuestamente “anticomunistas”. La
panacea de la “democracia” abrazada por la Iglesia contemporánea, hoy
termina en una “viruscracia” que nos confina a todos, y que no es otra cosa
que una pretendida (todavía no concretada) tiranía del “Gran Hermano”,
preludio para algunos del gobierno mundial del Anticristo. Por eso nos
detendremos un poco para apuntar nuestros cañones hacia el puente sin el cual
el comunismo difícilmente llegaría hasta las puertas de nuestras casas: la
democracia liberal partidocrática, el mejor invento de la Sinagoga de Satanás
para desunir internamente las naciones, descristianizar las sociedades y
vehiculizar el comunismo.
Veamos lo que decía Alberto Falcionelli[650]:
“Toda democracia tiende a la degradación de los ciudadanos y al desmembramiento de la
sociedad, a través de la corrupción de sus dirigentes visibles, por obra de los dueños, casi
siempre invisibles, del dinero, en cuyas manos el sistema siempre acaba por caer”[651]
Asimismo veía claro el tema Thomas Molnar, coincidente con aquel:
“La democracia es una ideología de contestación permanente que se instala a todos los niveles
de la sociedad, desde la familia y la empresa hasta la Iglesia, la Universidad y los tribunales
(…)…descompone y anarquiza a la sociedad destruyendo la noción de bien común y el
mínimo de consenso sin el cual no hay coexistencia entre los hombres (…) abre camino al
comunismo que suprime las libertades de que tanto se ha abusado.”[652]
Antonio Caponnetto, que ha dedicado varios libros a este tema[653], cita con
abundancia al Padre Meinvielle:
“…el auge de la democracia ha engendrado “modernas sociedades, conformadas
perversamente en su interior por haber perdido el recto sentido del bien humano […]
víctimas de los consorcios financieros internacionales, los cuales, después de haber corrompido
las conciencias, acordando prebendas a las personas influyentes de la colectividad, manejan,
por medio de éstas, la misma cosa pública, haciendo derivar en provecho de la proliferación
del oro que han acumulado, toda la vida productiva del país. Luego, desde el punto de vista
católico, que asigna como programa fundamental de toda política la realización del bien
común de la ciudad temporal, es inaceptable la forma impura de democracia que revisten
las repúblicas modernas” (Padre Julio Meinvielle, ibídem).
“…lo que hace trágica la condición de los pueblos en los tiempos modernos es que, de hecho,
en la realidad concreta, el mito religioso de la Democracia ha invadido y contaminado
completamente la democracia política y aun todas las formas actuales de gobierno”.
“Añadamos que en el vocabulario de Santo Tomás la democracia como forma política legítima
no se llama democracia, sino República (politia). Es una forma de régimen mixto, en la cual
el principio democrático que, en su estado puro tiende a la dominación del número, está
templado por el principio aristocrático (poder de los que se distinguen en valor y virtud) […]
En cuanto a la palabra democracia, designa, en Santo Tomás, la forma corrompida de politia, y
el principio democrático en su estado puro” (Padre Julio Meinvielle, ibídem). La democracia,
pues, pervierte, invade, contamina, vuelve impuro lo que toca.
“…el análisis de la esencia de la democracia nos conduce a la conclusión de que ésta,
partiendo de la idea de libertad, que es su principal e indispensable presupuesto, termina
inexorablemente en la tiranía, o dictadura de la multitud, del número, de la cantidad, y por lo
mismo de la sinrazón y del desorden […] El principio fundamental que la mueve [a la
democracia] es el igualitarismo universal absoluto. Ahora bien: como los hombres —sin una
intervención especial de Dios— no pueden ser igualados o nivelados por lo más encumbrado
que hay en ellos, es, a saber, la ciencia y la virtud, no resta sino la posibilidad de intentar la
nivelación absoluta universal, por lo más bajo que hay en ellos, es decir, por su condición
material. Tal es el intento del comunismo soviético, como enseña Pío XI en su magistral y
actualísima encíclica «Divini Redemptoris»” (Padre Julio Meinvielle, ibídem). La democracia,
pues, es una perversión que lleva a otra mayor y de ella derivada y cómplice: el comunismo.
Algo que los mismos comunistas testificaron y previeron”[654]
Dirigiéndose a un contendiente, Caponnetto aclara que aquél
“No ha querido distinguir entre democracia y república, entre formas puras e impuras de
gobierno, entre componentes de un régimen mixto legítimo y autonomía ilegítima de esos
componentes, entre la posibilidad de un deber ser de bondad condicionada y la trágica realidad
de una perversión antigua y presente. No ha querido distinguir, en suma, lo que todos los
grandes tratadistas católicos han discriminado con ciencia y cautela. Ya no el Padre Julio
Meinvielle, sino estudiosos de enjundia como Louis Billot, Víctor Bouillon, Jean Ousset,
Marcelo Demongeot, Jean Madiran, Jesús Muñoz S.J, Héctor Hernández, Bernardino
Montejano, Padre Osvaldo Lira, Luis Sánchez Agesta, Fulvio Ramos, Alberto Falcionelli, Juan
Antonio Widow, y tantísimos otros. Si hubiera distinguido bajo la tutela del magisterio clásico
y cristiano, la conclusión no podría haber sido otra que la que sintetizó Charles Maurras: “no
es que la democracia esté enferma; la enfermedad es la democracia”[655].
Recordemos que Pío IX dijo en varias oportunidades que “el sufragio
universal es la mentira universal”[656]. Fue todavía más allá, con estas palabras
que los católicos electoraleros o no conocen o nunca han tomado en cuenta:
“Bendigo a todos aquellos que cooperan a la resurrección de Francia; Los bendigo en el
objetivo (dejadme decíroslo) de verlos ocuparse de una obra bien difícil, pero muy
necesaria, que consiste en hacer desaparecer, o disminuir, una herida horrible que aflige
la sociedad contemporánea, y que se llama el sufragio universal”.[657]
De espaldas a esto, los católicos sufragistas y activos participantes del
sistema democrático, puede que no hayan adoptado la doctrina liberal, pero en
la práctica actúan como auténticos revolucionarios, porque de tal modo no
desaparece ni disminuye el sufragio universal, sino que al contrario se
mantiene y consolida. Los católicos que esperan algún día alcanzar mediante
las elecciones el poder, no se dan cuenta que, además de estar cada vez más
lejos de él, las elecciones son para la masonería un medio de ejercer el poder.
[658]

El francés Guennaël de Pinieux explica que, “por el sufragio universal, los


enemigos de Cristo Rey han elegido juiciosamente una forma de acción
adaptada al fin que ellos persiguen. El fin que los masones han asignado al
sufragio universal es el establecimiento de la ciudad del hombre dios y la
desaparición de la ciudad del Dios que se hizo hombre. Este fin lo obtienen
progresivamente desde que el sufragio universal existe, no por medio de tal o
cual partido o programa, tal o cual triunfo en las elecciones, sino por el
funcionamiento mismo del sistema. El sistema es perverso tanto por su forma
como por su fin. Esta perversión actúa discretamente, pasivamente, como una
podredumbre. (…) ‘Se trata acá menos de saber quién será el vencedor, que
sobre qué terreno uno se batirá’. Y para terminar parafraseamos a ese gran
autor que es Augustin Cochin: “el sufragio universal no es el liberalismo, sino
el medio donde él está seguro de desarrollarse y de vencer” (ob. cit.)[659]
En efecto, los católicos jamás han podido hacer avanzar sus ideas en la
sociedad, a través del sufragio universal, por el contrario, el descenso de la
sociedad ha sido progresivo, como el abandono de las iglesias. El sufragio
universal es una forma eficaz de “empoderar” a la gente (término hoy de
moda), que no es otra cosa que estimular su orgullo, pues es llevada a decidir
sobre asuntos sobre los cuales no tiene competencia y los sobrepasa, con una
inflada suficiencia.
Según Guennaël de Pinieux, hay cuatro causas que sostienen la sociedad
del pensamiento moderno (basada no en la realidad sino el pensamiento de los
ideólogos):
-la causa final parece la deificación del hombre o los derechos del hombre,
-la causa formal la libertad soberana, en realidad el orgullo, las pasiones
corrompidas,
-la causa material: las ideas más o menos grandilocuentes pero huecas que
forman parte de las campañas electorales, el fondo de comercio de los medias
y con las cuales son aporreadas las inteligencias a fin de formar el
pensamiento único y la opinión,
-la causa eficiente, las elecciones, las sociedades secretas y los lobbies, los
medias, y las autoridades políticas que cortejan y sostienen sus consignas[660].
Compartimos, pues, la conclusión de Gil de la Pisa Antolín:
“La Democracia (liberal y partitocrática) es el más genial y trascendental de los inventos de la
Sinagoga de Satanás para liquidar la Sociedad Cristiano-occidental, nacida de la libertad del
hombre y de la inteligencia de sus mejores pensadores (…) Salvo el sacerdocio y la
consagración a Dios por la vida religiosa vivida con fe, no creo que haya otro trabajo más
digno del hombre que intentar liquidar este engendro de Satanás (en persona). Puesto que
gracias a semejante invento, la propia nave de Pedro (desde que se olvidó que es Jerárquica
para convertirse en “democrática”) está en peligro de naufragar”[661].

Jordán Bruno Genta, en su análisis del “Manifiesto Comunista”, deja muy


claro que la democracia liberal es vehiculizadora del comunismo:
“Ya hemos visto más arriba, que el primer paso de la revolución obrera es la constitución del
proletariado en clase dominante, la conquista de la democracia. (…)
He aquí la clave de la vertiginosa y arrobadora expansión del Comunismo por el mundo
entero: su vehículo ha sido y es la democracia liberal, jacobina, populista, fundada en la
aberrante soberanía popular, o sea, en la omnipotencia del número. La personalidad más
siniestramente representativa de la praxis revolucionaria, Lenin después de haberlo verificado
con la toma del Poder en la Democracia de Kerensky declaró que: "La República
democrática es el acceso más próximo a la Dictadura del Proletariado".[662]
Louis Veuillot se mostraba como siempre doctrinalmente intransigente y
constataba:
“Vemos desde hace mucho tiempo que el sufragio universal nos conduce al abismo y sabemos
que no escaparemos…Francia no será salvada sino por Jesucristo y con Jesucristo.”[663]

Cánovas del Castillo decía en 1871:


“El sufragio universal será siempre una farsa, un engaño a las muchedumbres..., o será, en
estado libre y obrando con plena independencia, comunismo fatal e irresistible”.[664]

Vegas Latapié constataba que, aunque el sufragio universal normalmente


no llevaba a los partidos comunistas al gobierno, “ha sido también el sufragio
universal, como ya hemos dicho, un eficacísimo instrumento para que los
ideales comunistas, infiltrándose en todos los países, impregnaran en mayor o
menor grado sus leyes e instituciones”.[665] Luego, el comunismo se instalaba a
través de la “cultura”, para hacerlo en nuestros días mediante el fraude
electoral, dotados de máquinas computadoras preparadas específicamente para
ello (como se ha visto recientemente en las elecciones en los Estados Unidos y
algunos países de América hispana).
La realidad actual da plenamente razón a Charles Maurras cuando
sentenciaba que “la democracia es la muerte”. Son los países democráticos los
que han impuesto la cultura de la muerte: anticoncepción, contracepción,
aborto, eutanasia, sodomía, “matrimonio igualitario”, eugenesia mediante
vacunas, industria farmacéutica criminal, alimentación tóxica, etc. Por no
hablar de la muerte de la cultura, el arte y el respeto a las tradiciones.
Terminemos el tema democracia con las palabras de San Pío X,
condenando al movimiento sillonista:
“Lo que Nos queremos afirmar una vez más, siguiendo a nuestro predecesor, es que hay un
error y un peligro en enfeudar, por principio, el catolicismo a una forma de gobierno; error y
peligro que son tanto más grandes cuando se identifica la religión con un género de
democracia cuyas doctrinas son erróneas.”
Respecto, entonces, de la Revolución, hay que ser muy esclarecidos, para
permanecer al margen de sus habilísimas asechanzas. Alertaba Jean Ousset
del siguiente modo:
“En el futuro, sólo aquéllos que hayan comprendido, sólo aquéllos que sepan detectar lo
que puede denominarse el espíritu fundamental, los caracteres permanentes de la
Revolución, tendrán posibilidad de no ser engañados y de combatirla eficazmente.
El solo rótulo de Moscú no es suficiente. Tales esquemas clásicos del marxismo han sido
prácticamente abandonados desde hace bastante tiempo.
Ciertamente, Marx y Lenin continúan siendo invocados placenteramente, pero con retoques
profundos. Freud, Marcuse, Mao y Castro son escuchados con fruición.
Entonces ¿cómo puede aún traerse a colación la permanencia del peligro comunista?
De lo contrario, ¿qué es la Revolución?
Entonces ¿cuáles son los caracteres esenciales de su perversión?
Estas preguntas fueron ya contestadas por un prelado en el siglo xix. Escribía Monseñor
Gaume:
“Si, arrancándole la máscara, le preguntas ¿quién eres?, te dirá:
No soy lo que crees. Muchos hablan de mí pero pocos me conocen. No soy el carbonarismo…
ni la revuelta… ni el reemplazo de la monarquía por la república, ni la sustitución de una
dinastía por otra, ni la alteración momentánea del orden público. Ni los alaridos de los
jacobinos, ni las furias de la Montagne, ni el combate en las barricadas, ni el pillaje, ni el
incendio, ni la ley agraria, ni la guillotina, ni los anegamientos. No soy Marat, ni Robespierre,
ni Babeuf, ni Mazzini, ni Kossuth. Esos hombres son mis hijos, pero no soy yo. Esas cosas son
mis obras, pero no soy yo. Ésos hombres y esas cosas son hechos pasajeros y yo soy un estado
permanente…
“Soy el odio a todo orden no establecido por el hombre y del que él no sea rey y Dios a la
vez”.[666]
En efecto, el marxismo y su aplicación extrema el comunismo no son otra
cosa que la afirmación del hombre autosuficiente que suprime a Dios para
colocar al hombre en su lugar. Es el hombre prometeico que creyendo
liberarse de Dios en realidad se encadena a Satán. Y encadenado a éste, se
dedica a perseguir a Cristo sin cesar.
El revolucionario, según decía el comunista húngaro Lukacs, es realmente
auténtico sólo cuando tiene el sentido de la totalidad. Así postulaba un ideal a
seguir:
“Auténtico revolucionario no es aquel que se caracteriza por el extremismo de sus fines, ni
siquiera por la naturaleza de los medios que emplea en el combate, sino aquel que tiene el
sentido de la totalidad, el sentido de la integridad en relación con cada uno de los actos de su
vida. Revolucionario es aquel que no emprende ninguna acción particular sin ponerla en
referencia con el todo, con la sociedad entera. Revolucionario es aquel que posee una
concepción global del mundo, el que une la acción con el pensamiento, el que cohesiona la
teoría con la práctica. Así fueron siempre los revolucionarios rusos, aun en el siglo pasado,
revolucionarios “totalistas”. Lenin no haría otra cosa que dar forma concreta a ese anhelo de
totalidad”.[667]
Como vemos, es una cosmovisión integrada a la propia vida, algo así como
un cristianismo invertido, donde la Revolución ocupa el lugar de Dios. ¡Ojalá
los cristianos tuvieran esta actitud totalizante que los hiciera vivir siempre con
la mirada puesta en Dios y su divina Voluntad!
Pero la Revolución, teniendo su origen en la rebelión primera contra Dios,
es un misterio de iniquidad del cual participan aquellos que no comprenden en
realidad a quién obedecen ni, en el fondo, los alcances de sus acciones.
Así explica Mons. De Ségur:
“Hay en la Revolución un misterio, un misterio de iniquidad que los revolucionarios no pueden
comprender, porque solo la fe puede dar la clave para entenderlo y ellos no tienen la fe.
Para comprender la Revolución, hace falta remontarse hasta el padre de toda revuelta, el
primero que ha osado decir, y osa repetir hasta el fin de los siglos: Non serviam, yo no
obedeceré.
Satanás es el padre de la Revolución. La Revolución es su obra, comenzada en el cielo y
perpetuándose en la humanidad de edad en edad. […]
Es lo que constataba en su encíclica Nostis et nobiscum del 8 de diciembre de1849, el soberano
pontífice Pío IX: «La Revolución es inspirada por el mismo Satanás. Su objetivo es
destruir de arriba abajo el edificio del cristianismo y reconstituir sobre sus ruinas el
orden social del paganismo.»[668]
Jean Madiran también hacía una clara advertencia porque, como el diablo
que es tentador y busca perdernos, el comunismo busca astutamente y bien
disfrazado –mediante palabras como “paz”, “amor a la humanidad”, “justicia
social”, “liberación de los oprimidos”, “antiimperialismo”, etc.- la
colaboración de quienes desconocen su misma doctrina y, sobre todo, su
espíritu y modo de actuar:
«En la mayor parte de los casos, aquellos que, creyendo o deseando hablar del COMUNISMO,
hablan del MARXISMO, no han comprendido nada de la realidad comunista.
«Porque no se trata de la penetración de una «doctrina», ni de la argumentación de una
«filosofía»: no se trata de las realidades que habitualmente evocan los vocablos de «filosofía»
y «doctrina». Seguramente, los comunistas profesan el marxismo, y, lógicamente, todo su
comportamiento proviene del marxismo. Es seguro también que la difusión intelectual del
marxismo favorece al comunismo. Pero lo esencial no está ahí...
El comunismo, que es marxista, presenta esta particularidad capital: la colaboración que
busca, que suscita y que organiza, de muy buena gana, es la de auxiliares QUE NO SON
MARXISTAS. Esa es la colaboración que favorece más eficazmente la realidad de su
acción, y la que es esencial a su progreso. Se puede disparar sin cesar sobre el
«marxismo» durante un siglo, sin estorbar demasiado ni al comunismo ni a su difusión, ni
a aquellos que colaboran con él.»[669]

Uno de los mayores especialistas en Rusia y el Comunismo, el historiador


franco-argentino Alberto Falcionelli, afirma sin lugar a dudas su convicción
adquirida a lo largo de vastísimos estudios, que en la concepción marxista del
mundo es ineludible la dialéctica hegeliana:
“Después de muchos años transcurridos en el estudio del marxismo, he adquirido la convicción
absoluta de que, movido por un odio antirreligioso que encontró su punto de fijación en el
cristianismo y, más exactamente, en el catolicismo romano, Marx edificó su filosofía
dialéctica en esta función exclusiva. En esta construcción auténticamente diabólica, la
dialéctica de Hegel fue para Marx el punto de partida inicial que utilizó hasta transformarla en
la concepción de la historia y del mundo, en exclusiva función antirreligiosa”.[670]

Ya había escrito Hegel que “La contradicción es la raíz de todo


movimiento y de toda vida; sólo en cuanto una cosa tiene contradicción en sí
misma se mueve, tiene una impulsión y una autoridad”[671].
Mao-Tse-Tung decía: “La ley de la contradicción que es inherente a las
cosas, a los fenómenos (o ley de la unidad de los contrarios), es la ley
fundamental de la dialéctica materialista”[672]
En tanto que Lenin, se expresaba así:
“La dialéctica es la teoría que muestra cómo los contrarios pueden ser, y son habitualmente (y
cómo llegarán a ser) idénticos, en qué condiciones son idénticos convirtiéndose el uno en el
otro, por qué el espíritu humano no debe considerar esos contrarios como muertos, paralizados,
sino como vivos, condicionales, móviles, convirtiéndose el uno en el otro.”[673]
No por nada el Padre Meinvielle tituló uno de sus más brillantes libros “El
poder destructivo de la dialéctica comunista”, una dialéctica que de hecho ha
penetrado hasta lo más profundo de la Iglesia con el Vaticano II. Como el
marxismo es una filosofía[674] que se basa en el devenir, negando el ser de las
cosas, quien se sumerge en el sistema de la dialéctica hegeliana termina
negando el sentido común y la ley natural, el buen razonamiento y
acomodando su vida a la satisfacción de sus propios intereses del momento,
porque el hombre es un ser caído a raíz de su soberbia, la cual de imponerse a
la realidad objetiva ha de arrastrarlo en una espiral de descenso, de desvarío
tras desvarío, como podemos ver hoy por todas partes.
Escribe Falcionelli en su citada obra:
“Esta tríada marxista [tesis-antítesis-síntesis] no es más que la versión antirreligiosa del
misterio trinitario que se encuentra en la base del Cristianismo. Pero mientras la Trinidad
del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo lleva a los hombres creados por ella, y libres de sus
actos, hacia su salvación mediante la Revelación, el Amor y la Gracia, la tríada marxista
pretende mover a este hombre, materia vuelta pensante por el trabajo y condicionada
inexorablemente por sus instintos, hacia su “desalineación” de la mistificación religiosa por el
conflicto y el odio. Semejante construcción del odio anti-trinitario tiene en común con el
cristianismo, claro está que invertidos, otros puntos fundamentales. La “alienación” debida a la
propiedad privada, puesta por Marx en la base de su tesis de la lucha de clases, es la
correspondencia invertida del dogma del pecado original; el grito de odio lanzado por el
Manifiesto, “¡Proletarios de todos los países, uníos!”, es la correspondencia invertida del grito
evangélico de amor, “Amaos los unos a los otros”; la “desalienación” que el hombre alcanzará
en la sociedad comunista, es la correspondencia invertida de la Redención prometida por Cristo
y por la Escrituras.[675]
“Considerada desde este ángulo anti-trinitario, la dialéctica marxista es mucho más que un
simple instrumento de apreciación del hecho histórico, sociológico y económico. Es una
verdadera Weltanschauung, que entrega a sus adeptos sus modos de vivir y de pensar, su moral.
Es, pues, una religión, pero no como decía Arthur Ransome “el Islam del siglo XX”, puesto
que las huestes de Mahoma actuaban en nombre de Dios, y que el islamismo es simplemente
una herejía, judaizante cuanto se quiera, del cristianismo. Es una religión en hueco, la
religión del diablo, la versión absoluta del infierno del que Barbey d’Aurevilly decía que es
“el paraíso en hueco”. Al insertarse en este infierno, que no quema pero consume todos los
resortes críticos del intelecto, todas las facultades de resistencia del alma, los comunistas
pronto se ven embargados por una sensación de bienestar total que abarca la totalidad de
su espíritu y les proporciona una seguridad absoluta en lo que hace a sí mismos y a la
empresa a la que se han adherido. Obedecen, pues, ciegamente y con un goce que sólo
puede compararse con el de los cristianos de los primeros tiempos y que los lleva a
cumplir todas las acciones que el partido les ordena ejecutar. Ello va del sacrificio de sí
mismos -ya que han dejado de ser personas para transformarse en engranajes de la máquina
revolucionaria- al de los demás, que, por negarse a seguirlos, se han hecho “enemigos del
pueblo”, y pretender interrumpir, con su resistencia, el curso fatal de la historia. Ello va, pues,
de la denunciación personal al asesinato en masa. Porque la dialéctica lo condiciona todo, de la
vida lóbrega en la clandestinidad a la “liquidación de los kulaki como clase”, de la traición al
amigo de infancia, al que se pegará un tiro cuando sea conveniente para el partido, a la
deportación de masas enteras de población, de la entrega del propio padre o del propio hijo, a
la de la patria en peligro. Esta seguridad moral de que se beneficia el hombre comunista es
la inversión diabólica de la esperanza cristiana basada en la fe y en las obras. Pero,
mientras su fe obliga al cristiano a moverse en un tumulto constante de escrúpulos y de
tribulaciones, la ética dialéctica coloca al hombre comunista en un lago manso que, poco a
poco, lo transforma en un papagayo al proporcionarle una forma mental con la que el
individuo más desprovisto de valor propio puede brindarse el lujo de dictaminar ex
cathedra con pasmosa seguridad.”[676]
En efecto, para el comunista verdadero la moral es la moral de la
Revolución, y todo vale si sirve a ésta. Ésta es su Dios. Douglas Hyde
constata:
“Como he podido comprobar por mi experiencia personal, lo perverso —o mejor dicho, lo
diabólico— del comunismo es que, con el tiempo, por el hecho de haber aceptado aquella
doctrina, el comunista se crea una falsa conciencia que le reprocha no realizar cualquier
cosa mala que pudiera favorecer a su causa. Y hoy día por todo el mundo hay hombres de
mentes moldeadas y conciencias torcidas por el marxismo, que trabajan incesantemente por sus
objetivos, por ese triunfo del comunismo que solamente podrá conseguirse mediante la
destrucción de todo lo que queda de Cristianismo”.[677]
Vale la pena extenderse un poco más sobre la dialéctica marxista porque
está en la base de toda Revolución habida y por haber. Marcel Clément se
dedica a explicarla de este modo:
“Ante la dialéctica no hay nada definitivo, absoluto y sagrado. Reduce todas las cosas, incluso
las más santas, a la evolución de un devenir, a la tensión de un conflicto. La práctica habitual
de este método hace a la inteligencia incapaz, por así decir, de comprender el mundo, a la
sociedad y a la historia, de otro modo que como un sistema evolutivo de fuerzas en conflicto.
Todo análisis científico que no ponga de relieve un conflicto será considerado metafísico,
despreciable y sin valor. (…)
El Creador del mundo es Dios, Y, como dice S. Juan, Dios es amor. Según Karl Marx, el
principio creador del mundo es la materia en evolución. Y la esencia de la materia es el
conflicto, la repulsa del otro, el Odio”[678].

¿Qué vemos hoy sino el Odio como recurso dialéctico impuesto en todo el
mundo? La lucha de clases es hoy lucha de sexos (feminismo, ideología de
género), e incluso llega este odio de parte de las propias madres embarazadas
contra sus hijos en sus vientres, mediante el aborto. Pronto con la “pandemia”
se promoverá el enfrentamiento entre los que llevan mascarilla o bozal y los
que no la llevan, tildados de “antivacuna” o “negacionistas”. La famosa
“grieta” de que se habla se abre siempre más, porque así funciona este
sistema. Dividir para crear el caos del cual se forje una nueva “normalidad”.
De tal modo vemos que verdaderamente, daba la palabra justa el papa Pío
XI cuando decía: “El comunismo es intrínsecamente perverso”. Clément
explica bien porqué:
“Perverso es lo que aparta del orden natural y sobrenatural. Intrínseco es lo que es interior a
algo, lo que constituye la esencia de ese algo: por tanto, decir que el comunismo es
intrínsecamente perverso, es decir, que la esencia y el principio que lo constituyen son
radicalmente contrarios, tanto al orden sobrenatural, como al orden natural. (…)
Existe una rigurosa continuidad entre la intrínseca perversidad del materialismo dialéctico de
Marx, la organización del Partido de Revolucionarios profesionales por Lenin, los métodos de
conquista de Stalin y la revolución cultural de Mao. Según palabras del mismo Lenin, hay
«materialismo consecuente» de un extremo a otro de la realidad comunista. Precisamente eso,
el «materialismo consecuente», consiste en unir la matanza y la visita protocolaria, la
carnicería y la sonrisa, la tortura y las declaraciones pacíficas, la persecución de los cristianos y
la política de la mano tendida. Hacen, por consiguiente, el juego del comunismo aquellos que,
NO QUERIENDO ACEPTAR el juicio de la Iglesia y haciendo distinciones en el interior de lo
que es intrínsecamente perverso, quieren condenar la degollina y sonreír a los degolladores.
Lo hacen, también, cuando tienen la osadía de juzgar al secretario del Santo Oficio.
Sería necesario meditar y aprender de memoria los párrafos 58 y 59 de la encíclica Divini
Redemptoris. Precisamente en ellos, Pío XI explicaba por qué el comunismo es «más criminal
que lo más criminal que jamás haya existido», pues «oculta sus verdaderos intentos bajo el
rótulo de ideas que son en sí mismas buenas y atrayentes». También en esos párrafos
pronunciaba su sentencia: intrínsecamente perverso.
Intrínsecamente perverso es afirmar que el espíritu sólo es un producto de la evolución de la
materia y que el hombre no es otra cosa que una ETAPA HISTÓRICA DE LA MATERIA
HECHA PENSANTE.
Intrínsecamente perverso es afirmar que el movimiento inherente a la materia en evolución
es un movimiento dialéctico en el que la tesis engendra la antítesis, y su conflicto la síntesis,
como si el movimiento antitrinitario: tesis, antítesis, síntesis, FUESE LA ESENCIA
DINÁMICA DE TODO, Y COMO SI LA ESENCIA DE TODO FUESE EL ODIO.
Intrínsecamente perverso es explicar la historia de la humanidad como si, esencialmente,
fuese un reflejo de la historia de la lucha de clases y, por lo tanto, REDUCIR LA HISTORIA
DE LA HUMANIDAD a una HISTORIA GENERAL DEL ODIO, a un DESARROLLO
ANTI-TRINITARIO DEL CUERPO SOCIAL.
Intrínsecamente perverso es explicar los progresos de la humanidad como si fuesen
productos normales de la lucha de clases, o sea, de los PROGRESOS DEL ODIO, y del
movimiento ANTI-TRINITARIO.
Intrínsecamente perverso es presentar la creencia en Dios como una «alienación», la
reconciliación de las clases como una trampa, el espíritu de sacrificio como una tontería, la
aceptación cristiana de una injusticia como una traición, y, por consiguiente, HACER DE LA
RELIGIÓN Y DE LA FE EVANGÉLICA EL PRINCIPIO DE TODO MAL.
Intrínsecamente perverso es presentar a la propiedad privada de los bienes de producción
como fuente esencial de los conflictos sociales, es decir, PRESENTAR A LA PERSONA
HUMANA RESPONSABLE COMO SI FUESE UN SIMPLE ANIMAL,
INEVITABLEMENTE DETERMINADO POR SUS INSTINTOS.
Intrínsecamente perverso es presentar al comunismo, es decir, el ANIQUILAMIENTO
metódico de las libertades personales, familiares, económicas, sindicales y políticas, como si
fuese LA ÚNICA REDENCION POSIBLE DE UNA HUMANIDAD QUE, SIN ESO,
QUEDARIA ENTREGADA POR SUS INSTINTOS A LAS CONTRADICCIONES.
Intrínsecamente perverso es imponer por la fuerza y por la dulzura, por la tortura y por la
sonrisa, por la violencia y por la falsa paz, la más acabada forma de COLONIALISMO
INHUMANO A UN TERCIO DE LA HUMANIDAD.
Intrínsecamente perverso es realizar, por medio del comunismo, el sueño prometeico de una
humanidad materialista que se haga cargo de su propia naturaleza, de su propia creación y de
su propio destino, y que, MEDIANTE EL TRABAJO COLECTIVO DE CENTENAS DE
MILLONES DE ESCLAVOS, BUSQUE LLEGAR A SER SU PROPIA CAUSA, es decir,
LLEGAR A SER DIOS”[679].
Enseña el Padre Meinvielle[680] que el comunismo es la última etapa de la
revolución anticristiana. Y también que el comunismo es inevitable “porque el
hombre, llamado a una vocación de vida cristiana, se empeña en torcer
radicalmente o negar el mensaje evangélico que le requiere”. Esto ha traído un
descenso constante del hombre en la historia hasta convertirlo en un engranaje
de la gran maquinaria que es la gran ciudad comunista. ¿No lo estamos viendo
ahora en los aprestos para construir una ciudad global de vigilancia policíaca
con la excusa de la “pandemia covid-19”?
En definitiva, la Revolución es lo contrario de la Revelación. Es la
negación de la verdad, y por lo tanto de la inteligencia. Es la negación del Ser.
El comunismo lo que ha hecho es llevar esto hasta donde nadie más puede
hacerlo, por la sistematización de su teoría, la total falta de escrúpulos en su
praxis, y su acelerada concreción histórica, decisivamente sostenida por la
banca internacional y los modernos medios masivos de difusión, además de la
complicidad de un Occidente cobarde, apóstata y hedonista, viciado por el
liberalismo.
En la introducción al libro de Bernard Lefevre “El Occidente en peligro”,
se cita a Ousset y otros autores hablando de esta perversión del espíritu:
“La verdad ya no es el acuerdo de nuestro pensamiento, con el ser, con la realidad. La verdad
está reducida a un fenómeno de Sincronismo entre dos movimientos: el impulso de nuestro yo
y el movimiento de la historia.” Consecuencia de ello es el desprestigio de la inteligencia,
“incapaz de penetrar en una realidad perpetuamente fluida”, destinada como está a considerar
el Ser como su objeto esencial. Así pudo decir Etienne Rey: “la inteligencia se satisface tanto
de lo falso como de lo verdadero. Su ley no es la verdad, sino la lógica y esta se pone gustosa
al servicio del error”. Así André Malraux, el ministro de De Gaulle, puede definir la
inteligencia en general como “la posesión de los medios de obligar a las cosas y a los
hombres”.[681]
Más allá de los estudios que recogen la esencia de la revolución del
marxismo y el comunismo, los hechos mismos de la historia dan cuenta de
que no es otra cosa que el reinado de Satanás en la Tierra: al menos cien
millones de asesinados, mediante el hambre, torturas y crímenes de todo tipo,
persecuciones religiosas, sacrilegios, profanaciones, robos de la propiedad,
reclusiones en campos de trabajo forzado y clínicas psiquiátricas, miseria,
además de los abortos y la destrucción de las familias. Esto no es otra cosa
que la obra del diablo en su máxima expresión. Así reconocía Donoso Cortés
el carácter tal de la Revolución moderna:
“¿Quién no ve en las revoluciones modernas, comparadas con las antiguas, una fuerza de
destrucción invencible, que, no siendo divina, es forzosamente satánica?... ¿Sería temerario
creer que así como la palabra de Dios tomada en el sentido verdadero, es la única que tiene el
poder de dar vida, es la única también que, siendo desfigurada, tiene el poder de dar la
muerte?”. La Revolución Moderna Socialista nace de esa desfiguración, de esa desacralización
de la palabra divina y por eso provoca la muerte”.[682]
El “Libro Negro del Comunismo” vierte estas someras cifras de víctimas
del terror comunista:
20 millones en la Unión Soviética,
65 millones en la República Popular China,
1 millón en Vietnam,
2 millones en Corea del Norte,
2 millones en Camboya,
1 millón en los regímenes comunistas de Europa oriental,
150.000 en Latinoamérica,
1,7 millones en África,
1,5 millones en Afganistán,
10.000 muertes provocadas por «[el] movimiento comunista internacional y
partidos comunistas no situados en el poder».
38.000 a 85.000 en España, represión en la zona republicana durante la Guerra
Civil Española.[683]
El obispo colombiano Monseñor Miguel Ángel Builes, cuenta de su visita
a las antiguas checas de la represión roja en España. Este es su relato:
“No resistimos al deseo de transcribiros en esta Pastoral, tomadas de nuestra cartera de viaje
durante la visita ad Limina en 1939, nuestras impresiones, al visitar las checas o lugares de
suplicio establecidas por los mongoles en Barcelona, contra los católicos de España. Por este
relato veréis cómo son verdaderos los conceptos del Papa cuando dice: "Pero si se arranca del
corazón de los hombres la idea misma de Dios, caen necesariamente en la barbarie más feroz,
empujados por sus pasiones".
Entramos. ¡Qué bóvedas tan sombrías! diríase que son vías sepulcrales en donde nosotros
como fantasmas vivientes vamos hacia algún abismo desconocido. En las bóvedas estrechas
resuenan secamente nuestras pisadas.
El guía nos muestra el primer lugar de tortura. Es una tumba vertical de unos cuarenta
centímetros de ancho por 1.75 de alto, labrada en el muro, tan estrecha, que difícilmente cabe
una persona ordinaria de pie, sin quedar oprimida al cerrarse la puerta. Imposible sentarse,
imposible volverse de un lado a otro, imposible mover siquiera los brazos. Horas tras horas en
aquel tormento, hasta que les abren al fin para arrancarles la declaración de quién es
nacionalista o quién lleva o ejercita algo que se refiera a la Religión. Me coloqué entre esta
caja cuadrada, imaginé que entornaban sobre mí aquel horrendo cerrojo y sentí escalofrío. Salí
aprisa, a ver los otros tormentos infernales.
Una silla eléctrica. Sentada sobre ella, la víctima recibía violentas corrientes eléctricas
incapaces de matarle, pero suficientes para atormentarle en todo su ser de modo horrendo hasta
arrancarle la declaración. Este tormento está en la capilla del convento. Bajamos más, hasta los
sótanos. ¡Horror! Allá están las camas de cemento inclinadas donde a lo largo cabe un hombre.
El cerrojo de hierro se ha entornado. La víctima no cabe de pie ni arrodillada, ni tiene donde
sentarse. Echado, se corre contra el cerrojo quedando oprimida por su propio peso. El verdugo
le pregunta desde fuera si ya está lista a declarar o denunciar.
Más adelante están las neveras. Agua helada hasta cierta altura. Encorvada la víctima, siente
caer sobre su cuerpo las gotas heladas del techo. Las paredes son de cemento helado. Se sabe
que el hielo al helar la sangre en las venas produce el efecto doloroso del tormento del fuego.
La víctima escucha la voz infernal del verdugo que le pregunta: ¿ya declara? y pasan ahí uno,
dos, tres y hasta cuatro días, y muchos prefieren morir antes que denunciar a nadie. Al fin
pierden el sentido. En el extremo de esta pavorosa galería hay en el suelo una fosa de cemento
del ancho necesario para que pueda caber la cabeza de un hombre, llena de agua. Arriba una
argolla de hierro. De ésta, con lazo corredizo, pende de los pies la víctima, con las manos
atadas. El verdugo le mete la cabeza lentamente en la fosa hasta el cuello. Vuelve a sacarla tan
sólo para exigirle la declaración. Y este juego se alarga indefinidamente entre tormentos
inimaginables. Regresamos: en mitad de la misma galería hay otra argolla. De ella colgaban de
los pies la víctima y la azotaban horas y horas, cambiándose los verdugos hasta arrancarle la
declaración. Me pareció pisar la sangre de estos mártires y besé con respeto esos muros. De
este tormento salían para el patio los que no morían, para ser fusilados. En una sala pudimos
ver hacinados los vestidos de innumerables sacrificados.
Salí de estos sótanos con el alma oprimida para pasar a contemplar las últimas celdas, también
en sótanos del convento. Sólo el infierno puede imaginar tanta crueldad. Nerón es una pintura
en comparación de los hijos de Lenín, y saber que ésto lo hacía el mismo gobierno rojo de
Azaña. ¡Maldito sea en todas las edades!
Varias celdas estrechísimas con ladrillos clavados irregularmente de modo que la víctima no
pudiera arrodillarse ni sentarse ni acostarse; derecho tampoco podía permanecer, porque el
techo no tenía el alto de un hombre. Más allá otra celda donde hay una pequeña cama inclinada
con piso de cemento seco dejado a propósito sin alisar, antes bien, con aristas a manera de
piedras filudas. En este horrible lecho se veían aún pedazos de la carne y la sangre coagulada
de los infelices que vencidos por el sueño se deslizaban por tal lecho de plumas...
Al pie, un pedacito de suelo erizado de ladrillos como los anteriores. No pudimos ir a la checa
de Valmayor recientemente descubierta; pero algunos de nuestros compañeros que la visitaron
nos la describieron, horrorizados y diciendo: No habíamos creído a la prensa; ahora tenemos
qué creerles a nuestros ojos. Es el tormento de la luz. Sentada la víctima y atada la cabeza
sobre el respaldo del fatal asiento, agarrándole los párpados con garfios de acero, obligan a la
víctima a tener los ojos violenta y desmesuradamente abiertos. Al frente se enciende un foco de
luz eléctrica de dos mil o más bujías. Imaginemos el dolor: si a la luz ordinaria no soportamos
sin parpadear ni un minuto siquiera, imaginemos la dilatación de las pupilas, el desorbitarse de
aquellos ojos y el horrible reventar de tan delicados órganos. ¡Tormento infernal!
También en esta checa está el tormento de las mangueras. Desnuda la víctima en una celda:
afuera el verdugo manguera en mano. La presión es poderosa para el efecto buscado. El agua
está a la más baja temperatura. Entre convulsiones y gritos de dolor se revuelca la víctima al
sentir que el chorro va rasgando la piel, deshaciendo sus carnes y abriendo anchas heridas con
increíbles dolores. Y ésto por varias horas.
En cada checa tenían una sala de enfermería para llevar a los que estaban casi muertos en los
tormentos y curarlos o fortificarlos al menos, cuando tenían esperanzas de arrancarles alguna
confesión. En eso se ocupaban mujeres rojas, ¡vestidas de enfermeras! Dos de ellas están
presas precisamente en estos días y serán juzgadas el jueves próximo con el Jefe director de la
Checa que logramos visitar. Este será fusilado en seguida sin piedad. Franco no puede tener
piedad de estos monstruos. Cuantos han sido convictos de asesinatos, como este hombre, son
condenados irremisiblemente al último suplicio"[684].
En el excelente libro Le corps mystique de l’Antéchrist, de René Bergeron
(que también se ocupa en detalle de analizar con lucidez otros dos enemigos
del cristianismo del siglo XX, la masonería y el nazismo), nos dice:
“El diablo nunca perdonó a Cristo por salvar al mundo. Y cuando ha logrado agrupar a otros
seres que quieren aprobarlo en su odio, hace que sus pensamientos entren en pánico con el
fuego de este odio.
Es contra Cristo y su Iglesia que los principios terroristas inspirados por Satanás deben ser
aplicados con más ferocidad. En Rusia, México, España, las grandes noches rojas han
iluminado sobre todo el martirio del cristianismo.
Y aun así, el sello distintivo de la acción bolchevique es el sabor sádico del sufrimiento, la
sangre y la suciedad. Es el Asia tártara y mongol, son las pasiones violentas de los orientales
que los moscovitas han resucitado.
“Por centenares, dice Serge de Chessin, los sacerdotes cristianos (ortodoxos) masacrados,
mutilados, lacerados, después de haber sido obligados a presenciar escenas horribles; caballos
enjaezados con casullas, cruces bajo la cola, excrementos en todos los vasos sagrados, el día
sagrado con verdugos borrachos y prostitutas ataviadas con ropas sacerdotales en las iglesias,
parodias sacrílegas de todos los sacramentos. "
Habríamos dudado en exhibir una muestra de tales sacrilegios si no nos hubiéramos visto
obligados a hacerlo por la voluntad de demostrar una vez más la marca satánica de todo lo que
toca al bolchevismo”[685].
Pero si no fuera suficiente el testimonio de la Historia, los testigos o las
obras de investigación científica que certifican y divulgan lo acontecido en las
tiranías comunistas (autodenominadas “democracias populares”) a lo largo del
siglo XX, [Link]. en el famoso y ampliamente documentado “El Libro Negro del
Comunismo”, con la grandísima cantidad de cadáveres, de torturados, de
perseguidos, de encarcelados que acumulan los regímenes comunistas y que
quizás nunca se sepa con certeza pues nunca ha cesado hasta la actualidad, los
mismos testimonios de los más destacados comunistas dan cuenta de lo que
tenían en mente: acabar con la religión, específicamente con la religión
cristiana, destruir el orden cristiano y hasta la misma naturaleza humana,
imponiendo su Revolución mediante el terror, eliminando implacablemente –
es decir, matando- a todo antagonista o disidente, y esclavizando a los
hombres hasta convertirlos en simples piezas utilizables de la gran maquinaria
socialista. Vamos a constatarlo en sus palabras.
PALABRAS DE MUERTE

"La religión no es más que el sol ilusorio alrededor del cual gira el
hombre hasta el momento en que comienza a girar alrededor de sí
mismo."[686]
Karl Marx[687]
“Somos despiadados y no les pedimos piedad a ustedes. Cuando nos
llegue el turno no disfrazaremos nuestro terrorismo”.[688]
Karl Marx
“Eternamente encadenados a este bloque de mármol del Ser,
Encadenados, eternamente encadenados, eternamente,
Y los mundos nos arrastran consigo en sus giros,
Aullando sus cantos de muerte, y nosotros…
Nosotros somos los monos de un Dios frío”.[689]
Karl Marx
“Enseño palabras enredadas en una maraña malvada, así cualquiera
puede creer verdadero lo que él quiera pensar”.[690]
Karl Marx
“Se necesita la abolición de la religión entendida como felicidad
ilusoria del pueblo para que pueda darse su felicidad real”[691].
Karl Marx
“El primer paso en la revolución obrera es la constitución del
proletariado en clase dominante, la conquista de la democracia”[692].
Karl Marx
“El marxismo es materialismo. En calidad de tal, es tan implacable
enemigo de la religión como el materialismo de los enciclopedistas del
siglo XVIII o el materialismo de Feuerbach. Esto es indudable. Pero el
materialismo dialéctico de Marx y Engels va más lejos que los
enciclopedistas y que Feuerbach al aplicar la filosofía materialista a la
historia y a las ciencias sociales. Debemos luchar contra la religión.
Esto es el abecé de todo materialismo y, por tanto, del marxismo. Pero
el marxismo no es un materialismo que se detenga en el abecé. El
marxismo va más allá. Afirma: hay que saber luchar contra la religión,
y para ello es necesario explicar desde el punto de vista materialista los
orígenes de la fe y de la religión entre las masas. La lucha contra la
religión no puede limitarse ni reducirse a la prédica ideológica
abstracta; hay que vincular esta lucha a la actividad práctica concreta
del movimiento de clases, que tiende a eliminar las raíces sociales de la
religión. ¿Por qué persiste la religión entre los sectores atrasados del
proletariado urbano, entre las vastas capas semiproletarias y entre la
masa campesina? Por la ignorancia del pueblo, responderán el
progresista burgués, el radical o el materialista burgués. En
consecuencia, ¡abajo la religión y viva el ateísmo!, la difusión de las
concepciones ateístas es nuestra tarea principal. El marxista dice: No es
cierto. Semejante opinión es una ficción cultural superficial, burguesa,
limitada. Semejante opinión no es profunda y explica las raíces de la
religión de un modo no materialista, sino idealista. En los países
capitalistas contemporáneos, estas raíces son, principalmente, sociales.
La raíz más profunda de la religión en nuestros tiempos es la opresión
social de las masas trabajadoras, su aparente impotencia total frente a
las fuerzas ciegas del capitalismo, que cada día, cada hora causa a los
trabajadores sufrimientos y martirios mil veces más horrorosos y
salvajes que cualquier acontecimiento extraordinario, como las guerras,
los terremotos, etc. "El miedo creó a los dioses". El miedo a la fuerza
ciega del capital -- ciega porque no puede ser prevista por las masas del
pueblo --, que a cada paso amenaza con aportar y aporta al proletario o
al pequeño propietario la perdición, la ruina "inesperada", "repentina",
"casual", convirtiéndolo en mendigo, en indigente, arrojándole a la
prostitución, acarreándole la muerte por hambre: he ahí la raíz de la
religión contemporánea que el materialista debe tener en cuenta antes
que nada, y más que nada, si no quiere quedarse en aprendiz de
materialista. Ningún folleto educativo será capaz de desarraigar la
religión entre las masas aplastadas por los trabajos forzados del
régimen capitalista y que dependen de las fuerzas ciegas y destructivas
del capitalismo, mientras dichas masas no aprendan a luchar unidas y
organizadas, de modo sistemático y consciente, contra esa raíz de la
religión, contra el dominio del capital en todas sus formas”.[693]
Vladimir Ilich Ulianov, Lenin[694]
“El marxista debe ser materialista, o sea, enemigo de la religión; pero
debe ser un materialista dialéctico, es decir, debe plantear la lucha
contra la religión no en el terreno abstracto, puramente teórico, de
prédica siempre igual, sino de modo concreto, sobre la base de la lucha
de clases que se libra de hecho y que educa a las masas más que nada y
mejor que nada”. [695]
Lenin
“Hay que estar preparados para mentir, engañar, hacer operaciones
ilegales, omitir o suprimir la verdad...” [696]
Lenin
“El camino del terror es el único que se abre ante nosotros y no
podemos evitarlo. ¿Imagináis que sin el terror revolucionario, brutal y
sin contemporizaciones, nos sería posible vencer?”[697]
Lenin
“Ahora y sólo ahora, cuando en las zonas afectadas por el hambre hay
antropofagia y las carreteras están pavimentadas con cientos de
cadáveres, si no miles, es cuando podemos (y por lo tanto debemos)
insistir en la apropiación de los objetos de valor [de la Iglesia], con la
energía más implacable y despiadada, sin reparar en medios para
aplastar toda resistencia [...] Un momento como el del hambre y la
desesperación es único para crear entre las masas campesinas en
general una disposición que nos garantice su simpatía o en cualquier
caso su neutralidad [...] Debemos declarar ahora [al clero] una guerra
decisiva y despiadada, y someter su resistencia con una brutalidad que
no olviden durante décadas [...] Cuantos más representantes de la
burguesía y el clero reaccionarios consigamos ejecutar en este asunto,
mejor”[698].
Lenin
“Toda idea religiosa, toda idea de Dios [...] es una abyección
indescriptible [...] de la especie más peligrosa, una epidemia de la
especie más abominable. Hay millones de pecados, hechos asquerosos,
actos de violencia y contagios físicos [...] que son menos peligrosos
que la sutil y espiritual idea de Dios engalanada con los ropajes
«ideológicos» más elegantes”[699].
Lenin
“Dios es, antes que nada, un complejo de ideas producidas por la
estúpida postración del ser humano, la naturaleza exterior y la opresión
clasista”.[700]
Lenin
“Dios es el enemigo personal de la sociedad comunista”.[701]
Lenin
“Dios es ante todo un compendio de ideas engendradas por la opresión
del hombre, la naturaleza y el yugo de clases, ideas que fijan esta
opresión, que ablandan la lucha de clases.”[702]
Lenin
“Nuestra misión es la destrucción terrible, total, general e
impiadosa.”[703]
Lenin
“Nuestra propaganda comprende necesariamente la del ateísmo”[704].
Lenin
“Debido a sus tareas domésticas, la situación de la mujer sigue siendo
penosa. Para lograr la total emancipación de la mujer y su igualdad real
y efectiva con el hombre, es necesario que la economía nacional sea
socializada y que la mujer participe en el trabajo general de
producción. Entonces sí la mujer ocupará el mismo lugar que el
hombre. (…) La construcción del socialismo comenzará sólo cuando
hayamos logrado la completa igualdad de la mujer, y cuando
acometamos las nuevas tareas junto con la mujer, que habrá sido
liberada del trabajo mezquino, embrutecedor, improductivo”[705].
Lenin
“La República democrática es el acceso más próximo a la dictadura
del proletariado. Pues esta República que no suprime, ni mucho menos
la dominación del capital, ni consiguientemente, la opresión de las
masas ni la lucha de clases, lleva inevitablemente a un ensanchamiento,
a un despliegue, a una patentización y a una agudización tales de esta
lucha que, tan pronto como surge la posibilidad de satisfacer los
intereses vitales de las masas oprimidas, esta posibilidad se realiza
inevitable y exclusivamente, en la dictadura del proletariado, en la
dirección de estas masas por el proletariado”[706].
Lenin
“La Revolución es un acto mediante el cual una parte de la población
impone su voluntad a tiros, con bayonetas y cañones, es decir, por
medios extremadamente autoritarios. El bando vencedor tiene
necesidad de mantener su poder por medio del terror”[707].
Frederick Engels[708]
“Esta Filosofía dialéctica disuelve todas las nociones de verdad
absoluta, definitiva, y de las condiciones humanas, absolutas, que les
son correspondientes. No hay nada de absoluto, de sagrado, ante ella;
ella muestra la caducidad de todas las cosas y que nada existe para ella,
fuera del proceso ininterrumpido del devenir, de lo transitorio.”[709]
Engels
“En los movimientos revolucionarios, el centralismo es un principio
duro, imperioso, absorbente, que no pocas veces adopta formas
despiadadas contra personas y grupos enteros que ayer todavía
luchaban a nuestro lado. No en vano en el vocabulario de Lenin
abundan tanto las palabras ‘despiadado’ e ‘irreconciliable’. Esta
crueldad sólo puede tener una justificación cuando la imponen los altos
ideales revolucionarios, exentos de todo interés bajamente
personal”[710].
Leiba Bronstein, alias Trotsky[711]
“¿Qué es el hombre? En absoluto se trata de un ser concluido o
armonioso. No, todavía es una criatura enormemente horrible. El
hombre, como un animal, no ha evolucionado siguiendo un plan, sino
espontáneamente, y ha acumulado muchas contradicciones. La
cuestión acerca de cómo educar y regular, de cómo mejorar y
completar la construcción física y espiritual del hombre, es un
problema colosal que sólo puede ser concebido sobre la base del
socialismo. Producir una nueva “versión mejorada” del hombre, ésa es
la tarea futura del comunismo”.[712]
Trotsky
“No hacemos la guerra contra las personas en particular. Nosotros
exterminamos la burguesía como clase. No busquéis en el curso de la
investigación documentos y pruebas sobre lo que el acusado ha hecho,
en actos o en palabras, contra la autoridad soviética. La primera
pregunta que debéis hacerle es a qué clase pertenece, cuáles son sus
orígenes, su educación, su instrucción, su profesión”.[713]
Martin Latsis[714]
“No hay neutralidad frente a la religión. Contra los propagadores de
absurdos religiosos, contra los eclesiásticos que envenenan a las masas,
el partido comunista no puede menos que continuar la guerra”.[715]
Josef Stalin[716]
“No lo olvidaremos, no olvidaremos nunca la enseñanza de nuestro
querido Lenin: la religión y el comunismo son incompatibles tanto
teórica como prácticamente. Nuestra tarea es destruir toda clase de
religión y de moral, pues a nuestros ojos solamente es moral lo que es
útil al bolcheviquismo”[717]
Stalin
“La pasión por la destrucción es también una pasión creadora”.
Mijail Bakunin[718]
“Para derrotar a nuestros enemigos, debemos tener nuestro propio
terror socialista. Debemos conducir a nuestro lado 90 de los 100
millones de habitantes de la Rusia soviética. En cuanto a los otros, no
tenemos nada que decirles. Ellos deben ser aniquilados”.[719]
Grigori Zinoviev[720]
“Los comunistas no deben renunciar al terror; éramos terroristas al
comienzo de la revolución e incluso antes, y lo seremos siempre”[721]
Grigori Zinoviev
“No debemos solamente ejecutar a los culpables. La ejecución de los
inocentes impresionará más a las masas”.[722]
Nikolai Krylenko[723]
“Que nuestros corazones sean crueles, duros, cerrados a la piedad, de
suerte que no se estremezcan incluso a la vista de un mar de sangre”.
Krasnaya Gazeta[724]
“Entre las tareas de la revolución cultural, que debe abrazar a las
grandes masas, un lugar especial se lleva el combate contra el opio de
los pueblos, la religión, lucha que debe ser llevada de manera
sistemática y sin desfallecimientos.”
Programa del Komintern[725]
“La Iglesia Católica no es ni estéril, ni impotente; al contrario, hay que
reconocer su poder y tomar toda una serie de medidas para
obstaculizarla...Cuando la lucha política y las fuerzas de producción
hayan alcanzado un alto nivel de producción, se podrá entonces
destruirla. Tal es el objetivo por alcanzar y por el cual nosotros
luchamos... (...) Progresivamente reemplazaremos el elemento religioso
por el elemento marxista, gradualmente transformaremos la conciencia
falsa en una conciencia verdadera, de manera que los católicos lleguen
eventualmente a destruir por iniciativa propia, y por cuenta propia las
imágenes divinas que ellos mismos habían creado. (...) Una vez llegado
el momento en que los puestos de responsabilidad eclesiástica estén en
nuestras manos y sometidos al gobierno popular, se procederá a la
eliminación progresiva de los elementos de la liturgia incompatibles
con el gobierno popular. Los primeros cambios afectarán los
sacramentos y las oraciones. Luego se protegerá a las masas contra
coacción y presión a asistir a la Iglesia, a practicar la religión o a
organizar grupos colectivos representando cualquier secta religiosa.
Cuando la práctica de la religión se vuelve solamente una
responsabilidad individual, es bien sabido, se olvida lentamente. Las
nuevas generaciones sucederán a las antiguas y la religión ya no será
más que un episodio del pasado, digno de ser tratado en las historias
sobre el movimiento comunista mundial...”
Partido Comunista Chino[726]
“Cuando los padres dicen 'mi hija, mi hijo', se refieren no sólo a que
tienen una relación de parentesco, sino también al derecho de los
padres a educar a sus propios hijos. Este derecho, desde el punto de
vista socialista, no tiene fundamento. Una persona individual no
pertenece a sí misma, sino a la sociedad, a la raza humana. Solo a
través de la existencia de la sociedad, cada individuo puede vivir y
desarrollarse. Por lo tanto, el niño pertenece a la sociedad en la que
nació y gracias a la cual nació, y no solo a la "sociedad" de sus
padres”[727]
N. Bujarin - Preobrazhenskiy
“Abajo el amor del prójimo. Lo que hace falta, es el odio. Debemos
aprender a odiar: es así que llegaremos a conquistar el mundo.”[728]
Lunacharski[729]
“Con toda mi alma, deseo a los Ateos todo el éxito en su lucha contra
el fantasma repugnante de Dios, que ha causado un mal tan diabólico
en la Humanidad entera en el curso de la historia”[730].
Lunacharski
“El amor cristiano que se dirige a todos, incluso al enemigo, es el peor
adversario del comunismo”[731]
N. Bujarin[732]
“Fusilar uno, es aterrorizar a cien”
Djerzinsky[733]
“Ninguna revolución será posible en tanto que la familia y el espíritu
familiar existan”. [734]
Komintern
“Es imperiosamente necesario que el Estado retome su trabajo
antirreligioso sistemático entre los niños. No solamente debemos
volver a nuestros niños y niñas no religiosos, sino activamente y
apasionadamente antirreligiosos. La influencia de los padres religiosos
en la casa debe ser combatida rigurosamente”[735]
Nadezhda Kroupskaya[736]
“Debemos organizar a los intelectuales y utilizarlos para pudrir el
Occidente. Cuando ellos hayan corrompido todos sus valores, entonces
solamente nosotros podremos imponer la dictadura del proletariado”.
[737]
Willy Munzenberg[738]
“Debemos entrar en las conciencias, poseerlas, sobre todo las
conciencias de los niños y de la juventud. Es necesario que los niños y
los jóvenes pertenezcan a la Revolución…El niño pertenece a la
comunidad, a la colectividad, y es el deber riguroso de la Revolución
atacar a ese sector, desposeer a esa gente de las conciencias,
desarraigar los prejuicios [la religión]”.
Plutarco Elías Calles[739]
“El comunismo será tal sólo cuando y en tanto sea internacional. En
este sentido, el movimiento socialista y proletario está contra el Estado,
porque está contra los Estados nacionales capitalistas, porque está
contra las economías nacionales que tiene su fuente de vida y toman su
forma de los Estados nacionales.
Pero si de la Internacional Comunista se verán suprimidos los Estados
nacionales, no sucederá lo mismo con el Estado, entendido como
"forma" concreta de la sociedad humana. La sociedad como tal es pura
abstracción. En la historia, en la realidad viva y corpórea de la
civilización humana en desarrollo, la sociedad es siempre un sistema y
un equilibrio de Estados, un sistema y un equilibrio de instituciones
concretas, en las cuales la sociedad adquiere conciencia de su
existencia y de su desarrollo y únicamente a través de las cuales existe
y se desarrolla”.[740]
Antonio Gramsci[741]
“Podemos intentar injertar el olmo para que dé peras... Las nuevas
generaciones vendrán libres del pecado original.”[742]
Ernesto Che Guevara[743]
“…y sé, porque lo veo impreso en la noche, que yo, el ecléctico
disector de doctrinas y psicoanalista de dogmas, aullando como
poseído, asaltaré las barricadas o trincheras, teñiré en sangre mi arma y,
loco de furia, degollaré a cuanto vencido caiga entre mis manos…Ya
siento mis narices dilatadas, saboreando el acre olor de pólvora y de
sangre, de muerte enemiga; ya crispo mi cuerpo, listo a la pelea, y
preparo mi ser como a un sagrado recinto para que él resucite con
vibraciones nuevas y nuevas esperanzas el aullido bestial del
proletariado triunfante.”[744]
Ernesto Che Guevara
“No soy Cristo y filántropo, vieja, soy todo lo contrario de un Cristo, y
la filantropía me parece cosa de... (palabra ilegible), por las cosas que
creo, lucho con todas las armas a mi alcance y trato de dejar tendido al
otro, en vez de dejarme clavar en una cruz o en cualquier otro
lugar.”[745]
Ernesto Che Guevara
"El odio como factor de lucha, el odio intransigente al enemigo, que
impulsa más allá de las limitaciones naturales del ser humano y lo
convierte en una efectiva, violenta, selectiva y fría máquina de matar.
Nuestros soldados tienen que ser así; un pueblo sin odio no puede
triunfar sobre un enemigo brutal.”[746]
Ernesto Che Guevara
“Hay que llevar la guerra hasta donde el enemigo la lleve: a su casa, a
sus lugares de diversión; hacerla total. Hay que impedirle tener un
minuto de tranquilidad, un minuto de sosiego fuera de sus cuarteles, y
aun dentro de los mismos: atacarlo dondequiera que se encuentre;
hacerlo sentir una fiera acosada por cada lugar que transite. Entonces
su moral ira decayendo.”[747]
Ernesto Che Guevara
“El camino pacífico está eliminado y la violencia es inevitable. Para
lograr regímenes socialistas habrán de correr ríos de sangre y debe
continuarse la ruta de la liberación, aunque sea a costa de millones de
víctimas atómicas"[748]
Ernesto Che Guevara
"Estoy en la manigua cubana, vivo y sediento de sangre".[749]
Ernesto Che Guevara
“…ahora viene una etapa en que el terror sobre los campesinos se
ejercerá desde ambas partes…desde el terror planificado, lograremos la
neutralidad de los más.”[750].
Ernesto Che Guevara
“El revolucionario es un hombre condenado. No tiene intereses
personales, ni asuntos comerciales, ni emociones, ni apegos, ni
propiedad, ni nombre. Todo en él es completamente absorbido por el
único pensamiento y la única pasión por la revolución.
El revolucionario sabe que en la profundidad de su ser, no solo en
palabras sino en hechos, rompió todos los lazos que lo atan al orden
social y al mundo civilizado con todas sus leyes, moralidad y
costumbres, y con todas sus convenciones generalmente aceptadas. Él
es su implacable enemigo, y si continúa viviendo con ellos es solo para
destruirlos más rápidamente.
El revolucionario desprecia todas las doctrinas y se rehúsa a aceptar las
ciencias mundanas, dejándolas para las generaciones futuras. Sabe solo
de una ciencia: la ciencia de la destrucción. Por esta razón, pero solo
por esta razón, él estudia mecánica, física, química y tal vez medicina.
Pero todo el día y toda la noche, estudia la ciencia vital de los seres
humanos, sus características y circunstancias, y todos los fenómenos
del orden social presente. El objeto es perpetuamente el mismo: la
forma más segura y rápida de destruir todo el orden sucio.
El revolucionario desprecia la opinión pública. Él desprecia y odia la
moral social existente en todas sus manifestaciones. Para él, la
moralidad es todo lo que contribuye al triunfo de la revolución.
Inmoral y criminal es todo lo que se interpone en su camino.
El revolucionario es un hombre dedicado, despiadado hacia el Estado y
hacia las clases educadas; y no puede esperar piedad alguna de ellos.
Entre él y ellos existe, de forma declarada u oculta, una implacable e
irreconciliable guerra hasta la muerte. Él debe acostumbrarse a la
tortura.
Tiránico hacia sí mismo, debe ser tiránico hacia los demás. Todos los
sentimientos nobles y debilitantes de parentesco, amor, amistad,
gratitud e incluso honor, deben ser suprimidos en él y dar lugar a la fría
y enfocada pasión por la revolución.
Para él, solo existe un placer, un consuelo, una recompensa, una
satisfacción: el éxito de la revolución. Noche y día debe tener un solo
pensamiento, un objetivo: la destrucción despiadada. Esforzándose a
sangre fría e infatigablemente hacia este fin, debe estar preparado para
destruirse a sí mismo y para destruir con sus propias manos todo lo que
se interponga en el camino de la revolución”[751].
Serguéi Necháyev[752]
“No hay duda de que un movimiento revolucionario da nacimiento a un
odio sin el cual la revolución es simplemente imposible, sin el cual
ninguna liberación es posible. Nada más irritante que el mandamiento de
amor: “No odies a tu enemigo”, en un mundo en el que el odio está
institucionalizado en todas partes. En el curso del movimiento
revolucionario, este odio puede naturalmente transformarse en crueldad,
en brutalidad, en terror. El límite, en ese dominio, es terriblemente
móvil”[753].
Herbert Marcuse[754]
“El Comunismo tiende a hacer nacer de una crisis general, de una
catástrofe cualquiera, lo que él considera como la coyuntura
revolucionaria. Ahora bien, la guerra se presenta evidentemente como la
crisis y la catástrofe por excelencia…Se sigue que el comunismo alienta
por todas partes la guerra”[755].
León Blum[756]
“Puede darse el caso de que la revolución tenga que ser violenta... esta
violencia está perfectamente justificada... Estamos debajo de un
sistema en el que no podemos ser buenos...Sólo con la abolición de
este sistema se pueden realizar los buenos instintos del hombre”.[757]
Ernesto Cardenal[758]
“Lo que ante todo es preciso salvaguardar, es el bien inestimable
conquistado por el hombre a través de todos los prejuicios, de todos los
sufrimientos y de todos los combates: la idea de que no hay verdad
sagrada, que una secreta rebelión debe entrar en todas nuestras
afirmaciones y pensamientos, que si el mismo ideal de Dios se hiciese
visible, si el mismo Dios se mostrara en forma palpable frente a las
multitudes, el primer deber del hombre sería rechazar la obediencia y
considerarlo como un igual con el que se discute y no como el Señor
que se soporta…”
Jean Jaurés [759]
“El hombre y la mujer no son más que animales. ¿Puede haber un lazo
indisoluble entre animales?”[760]
Auguste Bebel[761]
“Nuestro principio es la negación de todo dogma. Negar, siempre
negar, ése es nuestro método. Nuestro principio en religión es el
ateísmo, en política la anarquía y en economía la abolición de la
propiedad. Justicia para todos los hombres y guerra a Dios”.
Proudhon[762]
“Cristo ha sido grande y ante su figura mártir podemos inclinarnos;
pero la Humanidad es más grande que Cristo.”
Américo Ghioldi[763]
“He nacido en este país y no tengo otro título para llamarme argentino.
Pero no me aflige el pensar que hubiera podido nacer en otra parte.
¿Qué valor tiene para mí, socialista, es decir, ciudadano de la
Internacional, la bandera azul y blanca de este país? ¡Ninguno! La
bandera argentina no es otra cosa que el símbolo político del gobierno
que soporta esta comarca de la Tierra. Mañana esta comarca puede
pertenecer a la clase gobernante de los Estados Unidos y entonces tener
otro gobierno, desde que no podemos dejar de tenerlo. ¿Es razón de
cordura, entonces, que carguemos con todos los atributos y farolerías
de la clase que gobierna? ¿Aceptaremos eso nosotros, los socialistas,
que mañana revolcaremos las instituciones de esa burguesía con su
bandera argentina, para suplantarlas con las instituciones sociales, con
la bandera roja de la Internacional? Dejemos la bandera donde está,
mientras el símbolo no estorbe. El proletariado no tiene ni para qué
colocarla al lado de su estandarte rojo de combate”.
Mario Bravo[764]
“La patria, el patriotismo y la bandera, son cuestiones respetables pero
secundarias; por encima del amor a un solo pedazo de tierra debe
primar el amor hacia la humanidad. No nos importa que un pueblo
subsista o no”.[765]
Enrique Dickmann[766]
“ No hay dicotomía entre diálogo y acción revolucionaria. No hay una
etapa para el diálogo y otra para la revolución. Al contrario, el diálogo
es la esencia misma de la acción revolucionaria ” .
Paulo Freire[767]
REVOLUCIÓN DE OCTUBRE EN LA IGLESIA:
EL DRAGÓN ROJO SE INSTALA EN ROMA

“¿Quién ignora que la ciudad de Roma, la sede principal de la Iglesia


Católica, ha devenido ahora, ¡oh dolor! un bosque lleno de monstruos
temblorosos, desde que los heréticos, los apóstatas de todas las naciones, los
maestros de lo que se llama el socialismo o el comunismo, animados de un
odio profundo contra la verdad católica, se esfuerzan por sus discursos, por
sus escritos, por todos los medios en su poder, de enseñar, de propagar sus
fatales errores, y de corromper los espíritus y los corazones, a fin de que en
Roma misma, si fuese posible, la santidad de la Religión católica y la regla
irreformable de la fe sean pervertidas?”[768]
PÍO IX

“Ya no tenemos que vernos, como en un primer momento, con adversarios


disfrazados de ovejas, sino con enemigos abiertos y descarados, dentro mismo
de casa, que, puestos de acuerdo con los principales adversarios de la Iglesia,
tienen el propósito de destruir la fe. Se trata de hombres cuya arrogancia
frente a la sabiduría del cielo se renueva todos los días, y se adjudican el
derecho de rectificarla, como si se estuviese corrompiendo; quieren
renovarla, como si la vejez la hubiese consumido; darle nuevo impulso y
adaptarla a los gustos del mundo, al progreso, a los caprichos, como si se
opusiese no a la ligereza de unos pocos sino al bien de la sociedad.”[769]
SAN PÍO X

“Hay un mal peor y más mortífero que la persecución: es el envenenamiento


pérfido de la mentalidad.”[770]
SAN CIPRIANO

“Nos dirigimos a Vuestra Santidad con los sentimientos de San Pablo con
relación a San Pedro, cuando aquel lo censuraba por no seguir la verdad del
Evangelio. (cf. Gl. 2, 11-4). Con esta actitud, cumplimos un deber para con
los fieles que peligran en la fe.
San Roberto Belarmino, expresando por cierto un principio general de moral,
afirma que se debe resistir al pontífice cuya acción sea perjudicial para la
salvación de las almas (cf. De Romano Pontífice, lib. 2, c. 29)”.[771]
MONS. LEFEBVRE
MONS. DE CASTRO MAYER

“La Contra-Iglesia tiene por objetivo “reconstruir el Templo”, según la jerga


de los masones, y, en ese Templo, habrá dos naves: la “nave política”
constituida por una República “democrática” universal fundada sobre un
orden moral nuevo, y la “nave religiosa” que es la nueva religión, la "religión
del hombre”, a la cual la Iglesia conciliar se apresura a aportar su socorro”.
[772]

DOMINICUS

No se llega al Vaticano II de un día para el otro, evidentemente. Una larga


preparación de muchísimos años, llevada a cabo por una extensa y bien
organizada red de conspiración, operó secretamente para llegar a hacer posible
que la Sinagoga de Satanás diera a luz –en la mayor oscuridad, pero a la vista
de todos, vaya paradoja- una nueva iglesia que predicaría una nueva religión,
a manera de hidra venenosa que rodea y asfixia el árbol indefectible de la
Iglesia católica, para intentar desviarla de sus fines[773]. Adam Weishaupt[774]
había escrito orgullosamente: “Nos infiltraremos en ese lugar [el Vaticano] y
una vez dentro, no saldremos nunca más. Lo reformaremos desde el interior
hasta que no quede más que una cáscara vacía”[775]. Otro masón de alto grado,
Albert Pike, había escrito: “Cuando Luis XVI fue ejecutado, la mitad del
trabajo había sido hecho y por lo tanto, a partir de ese momento la Armada del
Templo debía dirigir todos sus esfuerzos contra el Papado”[776].
No hay dudas que, mirando los hechos sucedidos sobre todo en los últimos
sesenta años, cumplieron su objetivo. Esto porque Dios les ha permitido su
labor impía para prueba, castigo y entrenamiento de los católicos que forman
su Iglesia militante.
Allá por el año 1961, el Padre Leonardo Castellani escribía:
“El comunismo es la cuestión candente hoy día, el problema específico y fundamental de
nuestra época. Nadie escapa a él, se ha introducido por todo; su espectro por lo
menos”[777].

En esos mismos días, la China comunista estaba culminando uno de los


asesinatos en masa más terribles de toda la historia. Según los historiadores,
entre 1958 y 1961, cuando Mao Tse-Tung lanzó el “Gran Salto Adelante” para
transformar China en una gran sociedad “industrializada y colectivizada”, la
tiranía roja mató mediante el hambre a –se calcula en promedio- unos 45
millones de personas (las estimaciones de los historiadores oscilan entre 18
millones hasta 55,6 millones de víctimas). Según el historiador Frank Dikötter
“La coerción, el terror y la violencia sistemática fueron la base del Gran Salto
Adelante. Motivó uno de los asesinatos en masa más mortales de la historia
humana"[778]. Prácticamente la misma cantidad de víctimas fatales que produjo
toda la Segunda Guerra Mundial, en menos tiempo y en un solo país, fue el
resultado de un genocidio del que hasta hoy día casi nadie ha escuchado
hablar, pues ha estado sistemáticamente silenciado[779].
También en 1961, se alzaba el muro de Berlín, para evitar el escape a la
libertad de los oprimidos habitantes de la Alemania comunista (llamada
oficialmente “República Democrática Alemana”).
Además, apenas dos años antes el terror rojo se había apoderado de Cuba y
lanzaba su violenta ofensiva sobre todo el continente iberoamericano
(guerrillas en Argentina, Uruguay, etc.), con el consiguiente baño de sangre y
el despojo económico de los países del que dieron en llamar “tercer mundo”.
Mientras tanto la Iglesia fiel y combatiente contra el comunismo,
representada por el martirizado Cardenal Mindszenty, permanecía perseguida
o refugiada, sin libertad de acción.
Sin embargo, a pesar de todos estos atroces hechos, a pesar de estas
persecuciones y crímenes, a pesar del avance comunista sobre el mundo
occidental y cristiano que parecían situar el infierno en la tierra, para los
jerarcas de la Iglesia el comunismo no era una “cuestión candente” ni “el
problema específico y fundamental de nuestra época”. No, nada de eso.
Apenas un año después de lo dicho por el Padre Castellani, tan sólo un año
después del gran genocidio chino, se inauguraba el Concilio Vaticano II, que
no sólo se negó a condenar el comunismo -¡era el mejor momento para
hacerlo!- como habían reclamado muchos obispos participantes, sino que
además inició o fortaleció una política de diplomacia (llamada comúnmente
“Ostpolitik”) que no era otra cosa que una lisa y llana rendición.
La Iglesia ya estaba ocupada por sus enemigos. El Concilio fue su
Revolución. Allí los modernistas “salieron del closet”.
“Conservar la doctrina revelada, defender la libertad de la Iglesia: tal
es la misión impuesta por Dios a los sucesores de San Pedro en la Sede
Apostólica”.[780] Esta verdad que recordaba Dom Guéranger quedaría, con el
nuevo Concilio, como cosa absolutamente del pasado. Pese a ser un concilio
pastoral, la doctrina sería astutamente pervertida. La Nueva Misa expresaría
una doctrina apta para protestantes y los principales documentos conciliares
darían la espalda a la Tradición que el Magisterio debía transmitir. En cuanto a
la libertad de la Iglesia, ya no se pretendía afirmarla, sino incluirla dentro de
la “libertad religiosa” que abarcaba a todo tipo de culto, secta o falsa religión,
democráticamente equivalentes. El Estado debía sostener una “sana laicidad”
(palabras de Benedicto XVI), la cual según el anterior papa va
indisolublemente ligada a la “libertad religiosa” (de cualquier secta o
“religión”).
El hombre ocupó el centro de la escena, en lugar de Dios: «Creyentes y no
creyentes están, por lo general, de acuerdo en este punto: que todo lo que
existe en la tierra se ha ordenado hacia el hombre como su centro y
culminación» (Gaudium et spes, 12, 1). La Nueva Misa sería la expresión
máxima de este cambio. Las iglesias serían adaptadas a tal fin, quitando el
tabernáculo del centro o desplazando a Nuestro Señor allí presente, a un lugar
lateral, oculto y marginal del templo, allí donde no molestase al nuevo
protagonista de la misa: el hombre.
De pronto, la Iglesia se volvió pacifista, agradable al mundo, simpática,
nice. El 25 de octubre de 1962 (aniversario de la Revolución bolchevique)
Juan XXIII decía en Radio Vaticana: “A la Iglesia le preocupa más que
cualquier otra cosa la paz y la fraternidad entre los hombres; y trabaja sin
cansarse nunca para consolidar estos bienes”. Claro, por entonces se estaba
desarrollando la oportunísima “crisis de los misiles” en Cuba, que según la
prensa había puesto al mundo al borde de la guerra mundial. ¿Había sido
realmente así? Como fuere, resultó óptimo para que los hombres de la Iglesia
confiaran en los ardides de la diplomacia humana (sobre todo masónica), y
viendo el éxito obtenido, echaran definitivamente por tierra las demandas de
Ntra. Sra. del Rosario de Fátima para obtener la paz mundial. ¿Para qué
consagrar Rusia, si dialogando los embajadores se había evitado la guerra?
Recordemos que también el cardenal Montini, futuro papa, había declarado
en abril de 1962: “La Iglesia se propone mediante el próximo concilio, entrar
en contacto con el mundo (…) Ella procurará ser (…) amable en su lenguaje y
en su manera de ser”[781] (“all you need is love” cantaban por entonces Los
Beatles).
Como el propósito del Concilio[782] era una apertura hacia el mundo, o
mejor dicho hacia las ideas del mundo (otra vez: “all you need is love”,
parecían cantar al unísono con los Beatles los clérigos progresistas en su
optimismo estúpido y suicida, haciéndoles el juego a los más perversos
masones y modernistas encubiertos), a fin de buscar la unidad del género
humano, no la salvación de las almas dentro de la Iglesia fundada por Cristo
sobre la roca de Pedro, Juan XXIII (el Papa “bueno”) se comprometió a no
condenar el comunismo, a cambio de que participasen del concilio
observadores cismáticos ortodoxos soviéticos, al mismo tiempo que se
iniciaron contactos con judíos, protestantes, masones y, claro, comunistas.
Los comunistas –en cuanto tales- también debían ser parte de esa
fraternidad universal, hoy tan cacareada por Francisco. ¿Por qué no?
Pese a que hubo un pedido de condena del comunismo, presentado el 9 de
octubre de 1965 por 454 Padres conciliares de 86 países, éste ni siquiera fue
transmitido a las Comisiones que se estaban ocupando del esquema. Los
obispos fueron “ninguneados”.
Testimonia Mons. Roche, amigo y confidente del cardenal Tisserant: “El
Cardenal Tisserant recibió órdenes formales tanto para negociar el acuerdo
como para supervisar, durante el Concilio, su exacta ejecución. Y así fue que,
cada vez que un obispo quería abordar la cuestión del comunismo, el cardenal,
desde su mesa del consejo de presidencia, intervenía”[783].
Pero, ¿de qué acuerdo hablaba Monseñor Roche? Dos meses antes de la
apertura del concilio, Mons. Jan Willebrands realizó un acuerdo secreto con
el metropolita Nicodemo[784] (que luego se probaría era agente de la KGB) en
París, y luego este último se reunió con el cardenal Tisserant en la ciudad
francesa de Metz, por el cual las autoridades vaticanas se comprometieron a
no decir palabra del comunismo durante el Concilio. Condición sine qua non
del Kremlin para permitir observadores del Patriarcado de Moscú en el
Vaticano II[785]. Mons. Willebrands viajó a Moscú donde permaneció del 27 de
septiembre al 2 de octubre, para asegurar personalmente al patriarca que el
concilio “no emprendería polémicas anticomunistas”[786]. ¡Valiente el obispo,
sin dudas!
No fue el único acuerdo, pues también lo hubo con el Judaísmo talmúdico,
impulsado por Jules Isaac y el cardenal Béa y maniobrado por la B’nai B´rith.
No hay lugar para dedicarnos a ello acá, solamente diremos que su resultado
final fue el documento Nostra Aetate. Un balance del mismo lo hizo Lazare
Landau en la publicación Tribune juive (Tribuna judía):
“La declaración Nostra Aetate n° 4 constituye -el P. Congar y los tres redactores del texto me
lo confirmaron- una verdadera revolución en la doctrina de la Iglesia sobre los judíos (…)
Homilías y catecismos cambiarán en pocos años (…) El episcopado francés (…) había jugado
un rol decisivo en la presentación en el Concilio de la “cuestión judía” contemporánea. El clero
adopta con rapidez las decisiones conciliares (…) En el Vaticano mismo, esa corriente de ideas
conoce una excepcional consagración. Delante del papa Juan Pablo II y el sínodo mundial de
obispos, el 4 de octubre de 1983, el cardenal Etchegaray, ministro de la Santa Sede, pronuncia
una declaración rotunda que reagrupa todos los “problemas” judíos en dos puntos:
1. Reconciliación total y definitiva con el judaísmo y los judíos.
2. Arrepentimiento y perdón pedidos por los males causados en el pasado.
Desde la visita secreta del P. Congar a un lugar escondido de la sinagoga, una fría noche de
invierno, la doctrina de la Iglesia había conocido una total mutación”.[787]

Como si fuera poco, uno de los mayores representantes del progresismo, el


dominico Congar, diría con todas las letras qué era lo que allí estaba realmente
pasando: “La Iglesia ha realizado pacíficamente su revolución de
Octubre.”[788]
Monseñor Lefebvre lo constataba:
“¿Es concebible que desde los años sesenta, la Sede Apostólica esté ocupada por Papas que son
la causa de la “autodestrucción de la Iglesia” y que extienden “el humo de Satanás”? Incluso
evitando hacernos la pregunta de lo que son, estamos muy obligados a preguntarnos sobre lo
que hacen y constatar con estupor que estos Papas introducen la Revolución de 1789 en la
Iglesia con su divisa, sus leyes, directamente opuestas a los principios fundamentales de la fe
católica”[789].

Obispos lúcidos, pero en minoría, como los del Coetus internationalis


Patrum, encabezados por Mons. Lefebvre, Mons. de Castro Mayer y Mons. de
Proença Sigaud, habían intentado evitar el desastre, el golpe de estado, la
revolución conciliar que, a la manera de la actual “pandemia”, había tapado la
boca e intimidado a la mayoría de los obispos. El votum del último obispo
mencionado, titular de Jacarézinho (Brasil)[790], presentado a la comisión
antepreparatoria, era notable. Insiste allí en la necesidad de adquirir una
formación antimodernista pero también contrarrevolucionaria, a fin de
conocer bien al enemigo. Ofrece un resumen notable de los peligros que se
cernían sobre la Iglesia por parte de cada uno de sus enemigos, a los que
nombra con pelos y señales. Veamos algunos párrafos:
“Veo que los principios y el espíritu de lo que se llama Revolución penetran en el clero y en el
pueblo cristiano, como antes los principios, la doctrina, el espíritu y el amor del paganismo se
introdujeron en la sociedad medieval y acarrearon la pseudo Reforma. Muchos clérigos no ven
más los errores de la Revolución y no resisten más. Otros abrazan la causa de la Revolución
como un ideal, la propagan, colaboran con ella, y persiguen a los que se oponen, calumniando
y obstaculizando su apostolado. En cuanto a los pastores, un gran número se callan; otros
abrazan los errores y el espíritu de la Revolución y la favorecen abiertamente o en secreto,
como hicieron los obispos en tiempos del jansenismo. Aquellos que denuncian y combaten los
errores sufren la persecución de sus colegas y son tratados de “integristas” (…).
En mi humilde opinión, la Iglesia debería organizar a escala mundial la lucha sistemática
contra la Revolución. Yo no sé si ella lo hace. La Revolución, ella, lo hace”[791]
Ya era demasiado tarde, la hora había sonado para la Iglesia y sus
enemigos la habían copado. Y lo peor es que esto ya había sido avisado por el
mismo Cielo, en Fátima.
La profecía del tercer secreto se está cumpliendo ante nuestros ojos, y sin
dudas se refiere a la época que estamos viviendo. Sabemos, por sor Lucía
misma, que la elección del año 1960 para la divulgación del secreto ha sido
indicada porque “en ese momento, todo estará claro”. ¿Qué pasó de
importante en la Iglesia en los años de 1960? El Concilio Vaticano II.
Recordemos que la nueva mentalidad conciliar rechazó a los “profetas de
calamidades” (discurso inaugural de Juan XXIII, ¿dirigido acaso a los
pastorcitos de Fátima?)[792]. Así lo expresó el padre Malachi Martin: “Se mofó,
con desprecio, de las personas que llamó ‘profetas de calamidades’. Y no nos
cabía ninguna duda a nadie de que estaba refiriéndose a los tres profetas de
Fátima, a los que hostilizaba”.[793]
Esa nueva mentalidad “optimista”, “amistosa” con el mundo, que
rechazaba toda condena de los errores, fue llamada la “primavera conciliar”, e
iba de la mano con el frenesí “liberador” que corría en la sociedad occidental a
partir del comienzo de la fatídica década de los ’60[794], con la liberación
sexual, el auge de las drogas, la televisión y la atronadora música rock de
Elvis, los Rolling Stones y los Beatles[795]. Dentro de la Iglesia se esparció esa
esperanza de que el Concilio traería la unidad de los cristianos, y de que al fin
reconocida la Iglesia por sus enemigos (¿quedaban todavía?), vendría un
tiempo de paz. Es increíble cómo tantos jerarcas y hombres lúcidos pudieron
ser envueltos en ese clima penosamente pacifista, ilusamente optimista, si no
fuera que se ha desconocido tanto la naturaleza satánica del comunismo como
el proceder y alcance de las sociedades secretas, dentro mismo del
Vaticano[796].
Por si no hubiese estado clara la nueva orientación y el nuevo espíritu de
subversión apóstata que dominaban en Roma, el solo hecho de la deposición
de la tiara pontificia, símbolo de la realeza de Jesucristo, por parte del papa
Pablo VI, debió bastar como señal inequívoca. Bien sabían estos jerarcas
modernistas que la realeza de Cristo “sería el capítulo principal de su
acusación por los judíos cuando éstos le hiciesen comparecer ante el
gobernador romano”[797]. Entonces, los liberales y modernistas, para no tener
problemas con los césares del mundo moderno ni con la Sinagoga de Satanás,
debían dejar bien claro que ellos renunciaban a proclamar a Cristo Rey del
mundo, a través de la abdicación real de su Vicario (más adelante las
autoridades modernistas trasladarían la fiesta de Cristo Rey, que en la
Tradición se celebra el último domingo de octubre, para el fin del año
litúrgico, como desplazando ese reinado para el fin absoluto de los tiempos).
Los prelados aún católicos debieron entender esta cuestión fundamental, pero
ya desde hacía tiempo la doctrina del Reinado social de Cristo había sido
dejada a un lado en un siglo donde la “soberanía popular” y el “sufragio
universal” señalaban la nueva “madurez” obtenida por el hombre moderno.
Las “Democracias” habían vencido en la primera guerra mundial a las
monarquías y en la segunda a los fascismos. Toda monarquía pasaba a ser
cosa del pasado retrógrado, “medieval”. Es por eso que sólo quien tenía clara
la naturaleza del combate, pudo sustraerse al encantamiento o la coerción
mayoritaria. Hablamos de Monseñor Marcel Lefebvre, por supuesto. Así decía
en una conferencia:
“Nosotros no tenemos otro objetivo, otra razón de ser sacerdotes que hacer reinar a
Nuestro Señor Jesucristo”.[798]
Los estudiosos de Fátima son coincidentes en que la tercera parte del
secreto, o “tercer secreto”, no revelada cuando la Virgen lo había pedido, hace
referencia a un “mal concilio” que significaría un verdadero desastre para la
Iglesia.
El cardenal Oddi, en una entrevista publicada en la revista “30 giorni”, del
mes de noviembre de 1990 decía:
¿Así, según usted, Fátima no tiene nada que ver... con la Cortina de hierro? [con la caída del
Muro de Berlín]
Card. Oddi: “En mi opinión, el tercer secreto de Fátima no habla de la conversión de Rusia.
Si eso fuera, Juan XXIII lo habría gritado a los cuatro rincones del mundo. En mi opinión, el
secreto de Fátima contiene una triste profecía sobre la Iglesia, por esto es que Juan no lo
publicó; y Pablo VI y Juan Pablo II hicieron lo mismo. Para mí, se dice, básicamente, que en
1960 el Papa reunirá un Concilio del cual indirectamente, contra todas las expectativas,
saldrán grandes dificultades para la Iglesia”.[799]

También el Padre Ingo Dollinger, amigo de Benedicto XVI durante


muchos años, le informó a la doctora alemana en Historia y literatura
francesa, Maicke Hickson, una conversación con el cardenal Ratzinger que
ella publicó en un artículo del sitio web One Peter Five:
“También le dijo a Dollinger [el cardenal Ratzinger] que la parte publicada del Secreto es
auténtica y que la parte no publicada del Secreto habla de “un mal Concilio y una mala Misa”
que habrían de venir en un futuro próximo”.[800]

Hasta el papa Pablo VI tuvo que reconocer el desastre que vino después del
Concilio (aunque, claro, sin atribuir esos males propiamente al Concilio):
“Algo extraño y muy doloroso está produciéndose, no sólo en la mentalidad profana, no
religiosa y antirreligiosa, sino también en la doctrina católica, y a menudo por un inexplicable
vértigo, igualmente entre los que conocen y estudian la palabra de Dios; hay menos seguridad
en la verdad objetiva y en la capacidad del espíritu humano para encontrarla. El sentido de la fe
única y pura está alterado: se admiten las agresiones más despiadadas a las verdades
sacrosantas de nuestra doctrina, que siempre ha profesado el pueblo cristiano; se ponen en
cuestión todos los dogmas desagradables y que exigen la sumisión del espíritu para ser
admitidos; se hace abstracción de la autoridad irreemplazable del magisterio, y se pretende
conservar el nombre de cristiano después de llegar a la negación extrema de todo contenido
religioso”. [801]

E incluso alguien que no fue por cierto un tradicionalista, como el cardenal


Suenens escribió esta su endecha, allá por 1975:
“Llegó el posconcilio, y con sorpresa de todos un viento huracanado azotó la Iglesia de Dios.
Comenzaba el Viernes Santo; era el tiempo de “la muerte de Dios”, de la negación de Jesús
como Hijo Único de Dios, de la contestación de la Iglesia como sacramento de salvación. Al
mismo tiempo una ola de inmoralidad, fuerte como un maremoto, inundaba el mundo: los
“mass media” acentuaban la grave decadencia moral, sin reacción alguna de parte de una
sociedad que pretende ser permisiva, con la complicidad silenciosa de muchos cristianos
preocupados en aparecer ante todo comprensivos. Toda la Iglesia local tenía sus dolores y sus
problemas. Con el corazón oprimido he visto partir numerosos sacerdotes, religiosos y monjas.
Con muchos de ellos las palabras de despedida fueron muy dolorosas. Había además motivos
de tristeza:
-la disminución constante y universal de las prácticas religiosas después de terminado el
Concilio.
-la preocupante disminución de las vocaciones.
-noviciados o seminarios que se cierran.
-padres profundamente cristianos que ven que sus hijos rompen con la religión.
-hogares que ya no se calientan con la oración en familia.
-cristianos desorientados a causa de la evolución conciliar.
-la creciente polarización de las tendencias.
Se podría continuar el elenco; añado a título personal la soledad de quien se empeña por cuenta
propia en buscar aquello que cree ser el bien de la Iglesia: las incomprensiones, las
interpretaciones malévolas y tantas invenciones puras y simples, que exigirían la mitad de la
vida para rectificarlas o desmentirlas”[802].
Como paréntesis, y a fin de que el lector pueda profundizar en este tema
clave para comprender lo que está pasando en la Iglesia y en el mundo,
citemos algunas obras importantes y destacables (libros y artículos en
revistas) para conocer lo que ha sido el Concilio Vaticano II, en sus orígenes,
historia, desarrollo, contenido y consecuencias: El Rin desemboca en el Tíber.
Historia del Concilio Vaticano II, Ralph M. Wiltgen, S.V.D.; Iota Unum,
Estudio sobre las transformaciones de la Iglesia Católica en el siglo XX,
Romano Amerio; Le destronaron. Del liberalismo a la apostasía conciliar,
Mons. Marcel Lefebvre; La Iglesia nueva, Mons. Marcel Lefebvre; El golpe
maestro de Satanás, Mons. Marcel Lefebvre; Acuso al concilio, Mons. Marcel
Lefebvre; Carta abierta a los católicos perplejos, Mons. Marcel Lefebvre; La
lámpara bajo el celemín, Cuestión disputada sobre la autoridad del
magisterio eclesiástico desde el Concilio Vaticano II, Padre Álvaro Calderón;
Prometeo, la religión del hombre. Ensayo de una hermenéutica del Concilio
Vaticano II, Padre Álvaro Calderón; El Reino de Dios en el Vaticano II, P. A.
Calderón; Sinopsis de los errores del Concilio Vaticano II, Canonicus,
FSSPX; El Concilio del Papa Juan, Michael Davies; Petit catéchisme du
concile Vatican II, Pierre-Marie o.p. (Frère); Vatican II tel qu’il aurait dû être.
Le schéma sur l’Église préparé par le cardinal Ottaviani, Pierre-Marie o.p.
(Frère); Le Concile Vatican II (1962-65), Arnaud de Lassus; Les Juifs et le
Concile Vatican II, Léon de Poncins; L´Eglise et la synagogue depuis Vatican
II, Michel Laurigan; El itinerario teológico de Juan Pablo II hacia la Jornada
Mundial de oración de las religiones en Asís, Johannes Dörmann; Pedro ¿me
amas?, Daniel Le Roux; Cien años de modernismo. Genealogía del concilio
Vaticano II, Padre Dominique Bourmaud; El movimiento litúrgico, Padre
Didier Bonneterre; Vaticano II: Una explicación pendiente, Mons. Brunero
Gherardini; Breve examen crítico del “Novus Ordo Missae”, Cardenales
Ottaviani y Bacci; El problema de la reforma litúrgica. La misa de Pablo VI y
del Vaticano II, Estudio teológico y litúrgico, Padre Jesús Mestre Roc y Padre
Álvaro Calderón; Las oraciones de la nueva misa y el espíritu de la reforma
litúrgica, Dom Edouard Guillou; La Révolution Liturgique, Jean Vaquié; El
drama litúrgico, Augusto del Río; Catecismo católico de la crisis en la
Iglesia, Padre Matthias Gaudron; Les vota préconciliaires des dirigeants du
Coetus Internationalis Patrum, Philippe Roy-Lysencourt; Recueil de
documents du Cœtus Internationalis Patrum pour servir à l’histoire du concile
Vatican II, Philippe Roy-Lysencourt; Modernisme et Catholicité, Jean-Marc
Rulleau; ¿La Iglesia de Judas?, Bernard Faÿ; L’Église et le ralliement.
Histoire d’une crise 1892-2000, Philippe Prévost. Asimismo son muy
recomendables las revistas si si, no no; Le Sel de la terre y el sitio web
Eleison Comments de Monseñor Richard Williamson, como también
últimamente varios artículos de Mons. Carlo Maria Viganò. Igualmente para
quien pueda acceder a los archivos, los viejos números de las revistas
Itinéraires (Francia), dirigida por Jean Madiran, Permanência (Brasil),
dirigida por Gustavo CorÇao y Roma Aeterna (Argentina), dirigida por Andrés
de Asboth.[803]
Como conclusión sobre el concilio Vaticano II, citaremos parte de la
introducción de Monseñor Marcel Lefebvre a su libro “Yo acuso al Concilio”,
por su absoluta claridad (los resaltados son nuestros):
“Los equívocos y ambigüedades de este Concilio “pastoral” contenían el veneno que se ha
extendido por toda la Iglesia a través de las reformas y aplicaciones conciliares. De este
Concilio nació una nueva iglesia reformada que incluso S.E. Mons. Benelli llama la
“Iglesia Conciliar”.
Para entender y medir los efectos nocivos de este Concilio, se debe examinarlo a la luz de los
Documentos Pontificios que ponen en guardia a los obispos, el clero y los fieles contra la
conspiración de los enemigos de la Iglesia, que actúan por medio del liberalismo y del
modernismo desde hace casi dos siglos.
Asimismo hace falta conocer los documentos de los adversarios de la Iglesia y de las
sociedades secretas, especialmente, que llevaban preparando este Concilio desde hace más de
un siglo.
Finalmente, será instructivo seguir las reacciones de los protestantes, masones y católico-
liberales, durante y después del Concilio.
Se impone la conclusión, especialmente tras la enorme catástrofe sufrida por la Iglesia desde el
Concilio: este evento ruinoso para la Iglesia Católica y la Civilización Cristiana no fue
dirigido ni conducido por el Espíritu Santo.
Constituye para la Iglesia de nuestro Señor Jesucristo y la salvación de las almas, un enorme
servicio denunciar públicamente que las acciones de los hombres de Iglesia que han querido
hacer de este Concilio la ‘paz de Yalta’ de la Iglesia con sus peores enemigos, hacían en
realidad una nueva traición a nuestro Señor Jesucristo y su Iglesia."[804]
El obispo Williamson nos ha recordado recientemente que Mons. Lefebvre
pensaba que la negativa a condenar el comunismo estigmatizaría a este
Concilio para siempre. No se equivocaba. Así lo decía el Arzobispo Lefebvre:
“El solo rechazo por parte de este Concilio pastoral a proclamar ninguna condenación
oficial del comunismo basta para deshonrarlo eternamente, cuando se piensa en las
decenas de millones de mártires y de gente con su personalidad destruida científicamente en
clínicas psiquiátricas, donde sirven de conejillo de Indias para toda clase de experimentos”[805]

Podemos agregar, por si esto no fuera suficiente, un dato curioso pero muy
significativo, algo así como una señal siniestra de lo que sería el tal “super-
concilio” que dio nacimiento a la Neo-Iglesia.
Se recordará que la Virgen en Fátima dio aviso sobre los terribles castigos
que vendrían sobre el mundo si los hombres no se convertían y dejaban de
ofender a Dios. Habló incluso de una luz que se vería en toda Europa,
anunciando la próxima guerra mundial. “Fue un aviso la aurora boreal,
color de fuego y sangre que alumbró a toda Europa con fulgores siniestros
la noche del 25 al 26 de enero de 1938. El mundo no atendió a la Santísima
Virgen cuando lo anunció en Fátima, y vino la terrible guerra de 1939 a
1945”[806].
Ahora prestemos atención al discurso inaugural del Concilio de Juan
XXIII:
“Por lo que se refiere a la iniciativa del gran acontecimiento que hoy nos tiene aquí
congregados, basta, a simple título de orientación histórica, revelar una vez más nuestro
humilde testimonio personal de aquel primer momento en que, de improviso, brotó en
nuestro corazón y en nuestros labios la simple palabra "Concilio Ecuménico". Palabra
pronunciada ante el Sacro Colegio de los Cardenales en aquel faustísimo día 25 de enero de
1959, fiesta de la conversión de San Pablo, en su basílica de Roma. Un toque inesperado, un
haz de luz de lo alto, una gran suavidad en los ojos y en el corazón; pero, al mismo tiempo,
un fervor, un gran fervor que con sorpresa se despertó en todo el mundo en espera de la
celebración del Concilio.
“El Concilio que comienza aparece en la Iglesia como un guía prometedor de luz
resplandeciente. Ahora es sólo la aurora, y el primer anuncio del día que surge de cuanta
suavidad llena nuestro corazón...Todo respira aquí santidad, todo suscita júbilo.
Contemplamos las estrellas que con su claridad aumentan la majestad de este templo; aquellas
estrellas, según el testimonio del apóstol Juan, sois vosotros; vemos lucir los candelabros de
oro alrededor del sepulcro del Príncipe de los Apóstoles, es decir, las Iglesias que tenéis
confiadas”.[807]
¿Sería consciente Juan XXIII de que el “haz de luz de lo alto”, la “luz
resplandeciente” que creía venir con el concilio, estaba coincidiendo con la
fecha de los fulgores siniestros que anunciaron el gran castigo de la guerra, y
ahora estaban anunciando el gran castigo del concilio, esa gran oscuridad que
se cernió sobre la Iglesia? ¿En base a qué el papa Roncalli podía fundar su
optimismo, cuando ya San Pío X en su primera encíclica, el 4 de octubre de
1903, afirmaba, teniendo en cuenta los ataques contra Dios y el endiosamiento
del hombre, que “quien considere todas estas cosas, puede, con razón, temer
que esta perversidad de los espíritus sea como un anticipo y comienzo de los
males que estaban reservados para el fin de los tiempos, o que ya se encuentra
en este mundo el hijo de perdición del que nos habla el Apóstol”[808]? ¿Era
también San Pío X un “profeta de calamidades”?
Por cierto, coincidentemente con Juan XXIII, y por increíble que parezca,
también Juan Pablo II habría tenido una “inspiración” otro 25 de enero, esta
vez de 1986, para sentirse llevado a anunciar la convocatoria de la bochornosa
Jornada de oración interreligiosa de Asís. Así lo narra un periodista de una
revista modernista:
“Habían pasado unos minutos de las seis de la tarde del sábado 25 de enero de 1986, cuando en
la Basílica de San Pablo Extramuros, donde clausuraba la Semana de Oración por la Unidad de
los Cristianos, Juan Pablo II, dirigiendo su mirada a lo alto, dijo: “En esta solemne ocasión,
deseo anunciar que estoy llevando a cabo oportunas consultas no solo con varias Iglesias y
confesiones cristianas, sino también con otras religiones del mundo para promover con ellas un
especial encuentro de oración por la paz en la ciudad de Asís, lugar que la seráfica figura de
san Francisco ha transformado en un centro de fraternidad universal”[809]
Curioso: la Iglesia el 25 de enero celebra la fiesta de la Conversión de San
Pablo, donde el Apóstol recibió una iluminación de Dios que lo llevó a
convertirse a Cristo. Tras unos días de ceguera, cayeron sus escamas de los
ojos y pudo ver, ahora con luz nueva toda la realidad. El ejemplo de los dos
pontífices arriba citados, parece lo contrario: primero les pareció estar
iluminados, pero en realidad fueron llevados –y con ellos la Iglesia- hacia una
grandísima oscuridad.
Hay que decir que el acuerdo del Vaticano con los comunistas de 1962 es
realmente un obstáculo real a la Consagración de Rusia. Pero es motivo de
regocijo para nosotros el que los cismáticos rusos actualmente no quieran
acuerdos con Roma, recientemente se han negado una vez más a la posibilidad
de un cambio en el calendario litúrgico para que todos los cristianos del
mundo puedan celebrar la Semana Santa al mismo tiempo. Entienden que una
“unidad ecuménica” es absolutamente imposible, a diferencia de la Roma
modernista, que sólo actúa masónicamente en pos de la “unidad del género
humano”, más allá de Cristo.
Con respecto al Tercer Secreto, otra versión ha dado el escritor José María
Zavala, quien cuenta en su libro El secreto mejor guardado de Fátima que
recibió por correo electrónico de manera anónima un documento manuscrito
de 24 líneas que, evaluado por un experto perito calígrafo, sería escrito por la
misma Hermana Lucía. Dice este autor:
“¿En qué consistiría exactamente el Tercer Secreto, que tanto pavor provocó entre todos y cada
uno de los Pontífices la sola posibilidad de darlo a conocer al mundo?
Había dos temas recurrentes y relacionados entre sí: la gran apostasía en la Iglesia desde su
mismo vértice, en línea con el testimonio del cardenal Ciappi; y la introducción del demonio en
lo más alto de la Iglesia mediante el ‘Papa bajo el control de Satanás’, de acuerdo con la hoja
manuscrita autentificada por la perito Begoña Slocker y el testimonio del padre Malachi
Martin.
Ambos asuntos profetizados por el Padre Pío se encuentran interconectados por el mensaje de
La Salette, donde la Virgen predijo que ‘Roma perderá la fe y se convertirá en la sede del
Anticristo’”.

Esta última aseveración no significa, por supuesto, que la Iglesia sea


vencida y pierda la fe, sino podría estar relacionado con lo que dice el mensaje
que publica Zavala, aunque sin sacar conclusiones de su autenticidad:
“Porque el dogma de fe no es conservado en Roma, su autoridad será removida y entregada a
Fátima.
La catedral de Roma debe ser destruida y una nueva construida en Fátima.
Si 69 semanas después de que esta orden sea anunciada, Roma continúa su abominación, la
ciudad será destruida.
Nuestra Señora nos dijo que esto está escrito, Daniel 9, 24-25 y Mateo 21, 42-44”.[810]
Puesto que si en la ciudad de Roma llegase a estar la sede del Anticristo,
no podría estar ya más allí la Sede de Pedro.
Esto guarda relación con la parte del secreto donde Lucía escribe: “En
Portugal se conservarán siempre los dogmas de la fe, etc.”, aduciéndose que
ahí comenzaba el Tercer Secreto, insinuando que en las otras naciones la fe se
perderá. Y tanto el Padre Alonso como el Hno. Michel de la Trinité, como
recuerda Zavala, coinciden que la misteriosa frase de Lucía sugería “la
apostasía general del pueblo cristiano fomentada desde el mismo vértice
eclesial”.
Sea lo que fuere, Malachi Martin, que tuvo información directa del
contenido del Tercer Secreto por el cardenal Bea, dijo en la entrevista referida,
acerca de la revelación de ese secreto:
“Yo no puedo hacerlo, no puedo. Quisiera poder hacerlo porque algo así, según lo que
podemos humanamente prever, supondría una sacudida, asustaría a las personas, llenaría los
confesionarios los sábados por la noche, llenaría las catedrales, las basílicas y las iglesias de
creyentes que se arrodillan, golpeándose el pecho”.[811]
De manera tal que la Virgen en Fátima no solo había alertado contra el
comunismo esparciendo sus errores por el mundo, sino que también habría
alertado en su Tercer Secreto sobre su alcance hasta el interior mismo de la
Iglesia. Y muchos de los mismos hombres que consumaron la traición en el
Concilio, sabían perfectamente que estaban llevando a cabo una revolución (y
que la misma estaba quizás anunciada en el tercer secreto de Fátima, al que
han combatido con todas sus fuerzas), volviendo los textos de los documentos
conciliares ambiguos y dejando deliberadamente “bombas de tiempo” para el
futuro de la Iglesia[812]. El alcance de la traición se ha observado asimismo en
el orden político, propiciando la libertad religiosa, la separación de la Iglesia y
el Estado, haciendo de las Naciones Unidas el organismo rector de las
naciones y dejando infiltrar su aparato eclesiástico en toda Hispanoamérica
por parte del comunismo que implementó la “teología de la liberación” para
subvertir y combatir a los gobiernos aún católicos o no progresistas que
quedaban.[813] También resulta muy clara la maniobra revolucionaria primero
haciendo un acuerdo con la Unión Soviética en agosto de 1962, y finalmente
haciendo un acuerdo con China en septiembre de 2018.[814]
Sobre esto último, digamos que el año 2013 fue clave, tanto para el
Vaticano como para China, a fin de fortalecer esta entente o convergencia
entre ambos. Como si hubiese una decisión previa (no lo afirmamos), y desde
poderes más altos, de lanzar un ataque final a Occidente. Ocurrió en una
misma semana. El 13 de marzo de ese año, era elegido en el cónclave Jorge
Mario Bergoglio, que asumiría el sumo pontificado seis días después bajo el
nombre de Francisco. Al día siguiente, el 14 de marzo, asumía el gobierno de
China Xi Jinping. Si por un lado con Francisco hubo un aceleramiento del
proceso revolucionario en la revolución modernista conciliar, dando un
notable giro a la izquierda, por el otro en noviembre de ese mismo año, el
plenario del Partido Comunista de China (PCCh), que se celebró en Pekín,
aprobó la decisión de seguir avanzando en las reformas económicas de corte
liberal, al mismo tiempo que la cúpula del Gobierno comunista reforzó sus
contenidos maoístas, emprendiendo desde entonces una especie de cruzada
interna para “purificar” los cuatro grandes males de la China del siglo XXI (el
formalismo, la burocracia, el hedonismo y la extravagancia). Hacia afuera, se
agudizó el anti-occidentalismo. “Mike Pompeo, [secretario de Estado
norteamericano de la administración Trump] alertaba recientemente de la
"creciente amenaza" que supone China para Occidente y acusaba al Gobierno
del gigante asiático de haberse vuelto "más agresivo" a la hora de difundir
desinformación y de fomentar el caos a nivel mundial, desde Hong Kong
hasta Estados Unidos. "Se trata de un Partido Comunista totalmente distinto
del de hace diez años", aseguraba Pompeo durante una entrevista con la
cadena Fox News. "Este partido es visto ahora como un intento de destruir las
ideas occidentales, las democracias occidentales y sus valores. Pone a Estados
Unidos en peligro, pues la amenaza que supone el Partido Comunista emana
de la naturaleza del propio partido y de su ideología”.[815] Recordemos que
recientemente Francisco se negó a recibir en audiencia a Pompeo, que había
criticado el silencio del papa ante los atropellos de China sobre Hong Kong.
Poco tiempo después, Francisco saldría en un film hagiográfico apoyando
implícitamente al candidato presidencial Joe Biden, demócrata aliado de los
chinos, pocos días antes de las elecciones en Estados Unidos.
Tras el último acuerdo entre el Vaticano y China (que acaba de ser
extendido por dos años más), no sólo el gobierno comunista ha aumentado su
persecución a los católicos chinos, sino que la posición de China parece
haberse favorecido –en particular a raíz de la “pandemia del coronavirus”-
para lanzarse sobre Italia y hacer de ésta su “punta de lanza” para invadir con
su poderío económico y desintegrador toda Europa, como ya lo está haciendo
con África e Iberoamérica, donde quiere desplazar tanto a los Estados Unidos
como a la Unión Europea. China ya tiene tratados de libre comercio con Chile
y Panamá, y considera “socios estratégicos” a Argentina, México, Brasil,
Ecuador, Uruguay y Bolivia.
Habla muy claramente el Arzobispo Viganò acerca de este tema:
“La China comunista es el brazo armado del Nuevo Orden Mundial, tanto por lo que se refiere
a la propagación de un virus mutante creado en laboratorio como a la intromisión en las
elecciones presidenciales de [Link]. y el alistamiento de quintas columnas al servicio del
régimen de Pekín. Y al promover la apostasía en la cúpula de la Iglesia le impiden proclamar el
Evangelio y alzarse como un muro contra el ataque de la élite. Las ventajas económicas que
ello comporta para el Vaticano hace más vergonzoso todavía el sometimiento de la secta
bergogliana a este plan infernal, poniendo un significativo contrapunto al negocio que
promueve la inmigración, que también forma parte del proceso de disolución de una sociedad
que ha dejado de ser cristiana. Causa desconcierto que tan escandaloso tratamiento de la
misión de la Iglesia Católica no haya ameritado una condena enérgica y valerosa por parte del
Episcopado, que ante la evidencia de una apostasía perseguida con cada vez mayor
determinación no osa levantar la voz por miedo o por un falso sentido de prudencia.”[816]
Con respecto a Europa, hay que recordar que el cambio de gobierno en
Italia, apoyado por Francisco, fortaleció esta posición favorable a China. El
Vaticano, con el Obispo de Roma a la cabeza –que no deja de sostener una
postura masónica en todos sus documentos y movidas diplomáticas-
contribuyó decisivamente a la persecución de los católicos en China, a la
descristianización de Italia y de toda Europa, abriendo las puertas además al
comunismo y el islamismo en todo el continente. Lo mismo ocurrió con el
apoyo del Vaticano a los candidatos del Partido Demócrata en Estados Unidos
(hoy plagado de revolucionarios socialistas) y sus fuertes críticas a Donald
Trump, siendo que los primeros, particularmente durante la administración de
Barack Obama, favorecieron enormemente a China. Como si fuera poco, el
obispo Sánchez Sorondo[817], canciller de la Pontificia Academia de las
ciencias, que ha realizado varios viajes y mantiene estrechos contactos con los
comunistas, ha sostenido que “En este momento, aquellos que realizan
mejor la doctrina social de la Iglesia son los chinos”[818] (¡sic!).
Leamos la condenación de esta vil, traidora y criminal actitud, por parte
del Cardenal Ottaviani, quien ya en un discurso en 1960 (año en que debía
hacerse público el “tercer secreto” de Fatima) decía:
“En el siglo veinte todavía es necesario deplorar genocidios, deportaciones en masa,
carnicerías como la del bosque de Katyn y matanzas como la de Budapest. Pero algunos
todavía extienden las manos al nuevo Anticristo y hasta corren para ver quién le estrecha
primero la mano y le dedica lindas sonrisas. ¿Puede un cristiano sonreír y lisonjear a quien
asesina cristianos e insulta a Dios? ¿Puede un cristiano optar por una alianza con los que
preparan la llegada del Anticristo en los países aún libres? ¿Podemos pensar en una distensión
de las relaciones entre Oriente y Occidente cuando de nuevo se escupe el rostro a Cristo, se lo
corona de espinas y se lo abofetea?”[819]
Pero actitudes como las de Sánchez Sorondo, no son nuevas en la Iglesia.
En 1967, Pablo VI habló a peregrinos de Taiwán, en plena Revolución cultural
china, sobre la comprensión de la Iglesia ante la “marcha transformadora de
China en la presente fase histórica” y ante la “experiencia histórica de fervor
político y moral” de la juventud, agregando: “Quisiéramos hacer saber a la
juventud china con qué emoción y afecto consideramos su presente exaltación
hacia ideales de vida nueva, laboriosa, próspera, concorde”… “Quisiéramos
también hablar de paz con quienes presiden hoy la vida china en el continente.
Sabemos en cuánto este ideal humano y cristiano es aquel mismo del
pueblo chino”. En octubre de 1968 Pablo VI pidió públicamente la admisión
de la China en la ONU y a fines de 1969 apareció el retrato del genocida Mao
en la sala de prensa del Vaticano. En diciembre de 1970, pasando por Hong-
Kong, Pablo VI hizo silencio sobre los sufrimientos de las comunidades
cristianas perseguidas (tal como pasa hoy, exactamente igual, con Francisco).
[820]

Esta ocupación comunista de Roma con la complicidad de los


eclesiásticos, como venimos reportando, fue operada en el Vaticano II[821]. Sus
consecuencias para el mundo han sido catastróficas. Ya por entonces el
comunismo pudo avanzar gracias a los “cristianos demócratas” que se
prestaban al “diálogo” y la acción común con los comunistas[822]. “Gran
cantidad de países nominalmente católicos, en particular de América del Sur,
y los países latinos de Europa, parecen hallarse idealmente aptos para el asalto
comunista, y la principal prioridad es evidentemente el debilitamiento de la
oposición católica a ese objetivo. Es obvio que sería de grandísimo valor para
conseguir ese fin que un Concilio General desplegara la certeza de una actitud
de mayor simpatía hacia el comunismo; y la total ausencia de toda condena
formal del comunismo ateo por parte del Vaticano II debe haber constituido
un éxito como nadie en el Kremlin hubiera soñado. A partir del Concilio, el
comunismo ha hecho firmes progresos hacia su objetivo final de
conquista mundial, no solamente con mucho menos oposición sino con el
respaldo activo de los católicos políticamente conscientes, en particular del
clero”.[823] El heroico Cardenal Mindszenty, víctima de esta conspiración entre
los clérigos conciliares y los comunistas, afirmaba claramente que “cada paso
que daba la Iglesia de Roma hacia los comunistas producía una victoria
electoral, táctica o estratégica a favor de la religión enemiga: el comunismo”.
[824]

Uno no puede menos que leer azorado que el 31 de agosto de 1962, mes y
medio antes del inicio del Concilio, se escribían estas palabras que
denunciaban todo lo que allí iba a pasar y que hoy contemplamos con nuestros
propios ojos, la demolición desde dentro de la Iglesia católica, la cual si no
fuese por la promesa de Nuestro Señor estaría condenada a desaparecer:
“Se está consumando la más perversa conspiración contra la Santa Iglesia. Sus enemigos
traman destruir sus más sagradas tradiciones y realizar reformas tan audaces y malévolas como
las de Calvino, Zwinglio y otros grandes heresiarcas, con el fingido celo de modernizar a la
Iglesia y ponerla a la altura de la época, pero en realidad con el oculto propósito de abrir las
puertas al comunismo, acelerar el derrumbe del mundo libre y preparar la futura destrucción
del cristianismo.
Todo esto, que parece increíble, se pretende realizar en el Concilio Vaticano II. Tenemos datos
de que todo esto se ha tramado en secreto contubernio con los altos poderes del comunismo, de
la masonería mundial y de la fuerza oculta que los controla”[825].
Definitivamente, los comunistas han ocupado Roma, y sus secuaces más
los idiotas útiles de rigor, trabajan mancomunadamente y sin descanso para
acabar con lo que queda de católico en la Iglesia y en el mundo.
Pero una vez dicho esto, es conveniente dejar sentado que no podemos
dejar que se confunda y se utilice lo que ocurre para decir a la manera
protestante que “La Ramera que está sentada sobre el Dragón es la Iglesia
Católica”, como refiere Castellani que informaba una hoja protestante. A lo
que responde el Padre: “Lo que creo es que la Ramera Roja representa la
religión falsificada de los últimos tiempos, de los cuales dijo Cristo: “¿Cuándo
volviere el Hijo del Hombre crees que encontrará la fe sobre la tierra?”. Qué
forma tomará esa universal apostasía que suscitará con sus portentos el Falso
Profeta, y quién será ese Falso profeta, si ustedes lo saben, digamén. Yo no lo
sé. Sé que no puede ser la Iglesia Católica, pues sería contra las expresas
promesas de Cristo.”[826] Esto entendido, sería conveniente hablar de la
“Iglesia conciliar” o modernista surgida del concilio Vaticano II, de la cual
hasta Mons. Viganò ha hablado recientemente[827].
Por otra parte, y siguiendo ahora con China, con el llamado “coronavirus”,
supuesto virus que habría salido de sus laboratorios de Wuhan, la China
comunista, ya fuere por iniciativa exclusivamente propia o en colusión y
compañía de los globalistas anticristianos de la Sinagoga de Satanás, como
parece estar ocurriendo, ha lanzado su asalto final a Occidente –la semi-
parálisis económica provocada en los Estados Unidos de Trump, que estaba
recuperándose extraordinariamente luego del saboteo de los Demócratas y
perjudicando enormemente los intereses chinos es una “casualidad” muy
conveniente para el gigante asiático-, mientras intenta imponer la red de
tecnología 5G y la telefonía celular a través de su empresa Huawei –sindicada
como herramienta de espionaje del Partido Comunista Chino- mediante las
cuales podría obtener una vigilancia y control total sobre las poblaciones
sometidas e incorporadas a dicha tecnología. Y luego de las recomendaciones
de la OMS –no olvidemos, financiada principalmente por el multimillonario
Bill Gates y por China- de que había que imitar a China en su “exitoso”
combate de la “pandemia”, casi todo el mundo ha adoptado medidas
restrictivas y represivas propias de un régimen comunista, logrando de este
modo la Revolución mundial controlar a casi todo el mundo sin disparar un
solo tiro.
Hay que decir además que China fue nombrada miembro del grupo
consultivo del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, y está
a cargo de cuatro agencias internacionales de las Naciones Unidas, teniendo
cada vez más influencia también en la OMS.
Para recordar la gravedad de todo esto que está ocurriendo, citemos
nuevamente a Monseñor Cristiani, que ha discernido muy bien lo que estaba
pasando en China a fines de los años 1950, y que no ha cambiado sino que ha
empeorado:
“Un primer punto nos parece muy seguro: Satán actúa en ciertos países más que en otros.
Surge de ahí un segundo punto no menos evidente, a saber que es posible distinguir los grados
de presencia de Satán en el seno de los pueblos, algo análogo a los grados de presencia que
hemos discernido entre los individuos. Hemos dicho que la acción de Satán va creciendo de la
tentación a la infestación y de la infestación a la posesión. Tiene pues que haber países
poseídos, países infestados y países simplemente tentados por Satán.
Hasta aquí nada de inverosímil. La dificultad surge cuando queremos hacer la aplicación
práctica de estos planteos lógicos.
Lo que vamos a decir es un punto de vista personal y no compromete más que a nosotros
mismos. (…)
Ahora bien, la China, con respecto a la religión, tenía el culto, sobre todo, de los antepasados y
de la familia, unido a un cierto culto por ídolos. El número de cristianos no superaba los tres o
cuatro millones, sobre seiscientos cuarenta, o sea ¡uno por doscientos! Pero esta modesta y
valiente Iglesia de China está siendo "liquidada", como se dice en el grosero lenguaje del
comunismo. La persecución se ha enconado en la forma más brutal contra los europeos, luego
contra los mejores entre los cristianos. Su mayor triunfo, sin embargo, ha consistido en
arrastrar al cisma una parte demasiado grande de la Iglesia católica misma, mediante la
consagración de un número considerable de obispos elegidos del pueblo, pero separados de
todo vínculo con Roma”[828].

Tras el último acuerdo, esos obispos cismáticos comunistas nombrados por


el gobierno chino, no sólo ahora tienen vínculo legal con Roma, sino que ¡no
han debido abjurar del comunismo para ello! De aquí en más, los Obispos
serán nombrados por el gobierno comunista y el Papa sólo tendrá el poder de
«vetar» a alguno, lo cual es harto improbable, dada la traición consumada y la
tendencia a favorecer el comunismo de los modernistas de Roma. Pero agrega
además un comentarista que “Está vigente la excomunión dictada el 1 de Julio
de 1949 por Pío XII contra todo católico que colabore con el comunismo.
Luego, todos los Obispos chinos que acepten ser nombrados en las
condiciones del acuerdo, están excomulgados porque no consta que el Papa
Francisco haya derogado esa pena (ni si puede derogarla)”[829]. El Cardenal
Zen, había hecho unas declaraciones cuando el acuerdo todavía no estaba
firmado, siendo excluido él de toda participación: “Están entregando el rebaño
en la boca de los lobos. Es una traición increíble, dijo el Cardenal”[830].
Pero permítasenos citar más largamente a Monseñor Cristiani, haciendo
una lúcida distinción entre Rusia y China, que hoy se puede comprender
mucho mejor que entonces:
“Inmediatamente después de la China, aunque muy diferente de ella, nos permitimos colocar a
Rusia comunista. Pero entre el caso de la China y el de Rusia, creemos que existe tanta
diferencia como entre una posesión y una infestación, ¿Cuál es esta diferencia? Para nosotros
es esencial. La China Roja está poseída. Satán es allí el amo. Agita este gran cuerpo en todos
sentidos. Establece un orden perverso, una disciplina de hierro, una ambición temible, un
apetito de dominio que no cesará, sin duda, de crecer, un furor de destrucción que nuestros
sobrinos o sobrinos nietos verán, sin duda, en actividad.
En Rusia, el Demonio está presente en la conducción, en la política, en la enseñanza, en los
designios de futuro de los dirigentes. Pero lo que durante tanto tiempo se ha llamado "la santa
Rusia" permanece intacta, en una gran parte. La fe vive, la plegaria actúa. Los embustes del
Demonio no han alterado la fe intensa del pueblo ruso. Las infestaciones son violentas y
pérfidas, pero ineficaces en lo concerniente al alma profunda de la nación. Todo lo que
sabemos o creemos saber sobre Rusia nos hace llegar a la conclusión de la dualidad esencial
entre el partido diabólico que ejerce el poder y las masas populares que siguen siendo
cristianas. Por su paciencia, por su fidelidad, por su apego a las viejas tradiciones nacionales,
Rusia no sólo resiste a los ataques del Demonio, sino que se prepara, tal vez, por gracia de la
Virgen María, la Panagia, Toda-Santa, a una resurrección que asombrará al universo. En todo
caso, en un conflicto que abarcara al universo todo, no es seguro que avanzara con los
enemigos de Dios y de su Cristo, ¡que obedeciera a la voz de orden de Satán!”[831]

Las observaciones de Mons. Cristiani, de sorprendente actualidad, se


relacionan asimismo con lo que es el mensaje de Fátima y la misión
providencial de Rusia, de la que luego hablaremos.
Volviendo a lo que actualmente ocurre con la “pandemia” del covid-19 y la
Revolución que se pretende instaurar mediante una “nueva normalidad”,
estamos siendo objeto de una nueva y más radical “revolución cultural”, esta
vez mediante la tecnología que se pretende imponer para la vigilancia y el
control absoluto de la población y la destrucción de los seres humanos en
tanto creados a imagen y semejanza de Dios.[832] De un solo golpe los
confinamientos masivos e indiscriminados han acabado con las relaciones
sociales y familiares, con el culto religioso, con el trabajo y el estudio, con las
actividades culturales y educativas, con el contacto con la naturaleza y el
aspecto recreativo y lúdico de la vida. Poca gente ha reaccionado contra esto,
pues la mentira ya era su pan cotidiano y la cómoda mentalidad izquierdista
ya se había inoculado en las masas por los medios masivos de difusión de la
prensa al servicio de la Sinagoga de Satanás. Para entender la profundidad de
esta astuta maniobra, quizás convenga remitirse a lo planteado por Mao Tse-
Tung en su revolución cultural china. Marcel Clément nos lo explica bien:
“Mao parece haber hecho, en su propio país, un análisis más profundo. NO BASTA con el
advenimiento político del socialismo para destruir la naturaleza humana de la persona,
su inteligencia y su libre voluntad. Es necesario, por consiguiente, ir más lejos. Es
necesario borrar de su inteligencia TODA LA HERENCIA HUMANA, y destruir de su
voluntad toda anterior manera de obrar. En resumen, no basta con aniquilar la
propiedad privada, base «objetiva» de la dignidad de la persona, para conseguir
aniquilar a ésta. Es necesario profundizar más y DESTRUIR LA MEMORIA DE LA
HUMANIDAD. Porque, para Mao, la «clase» no está en el exterior del hombre, sino en su
interior. Esta jerga, una vez traducida, significa que lo que hace de la persona humana una
imagen viva del Dios vivo, no es el sistema económico, sino la misma estructura de su alma
espiritual. Por consiguiente, finalmente, será a ésta a la que habrá que volver a modelar directa
e inmediatamente. Tal es el significado espiritual de la revolución cultural, la más terrible y
radical de todas.
Pues la revolución política alcanza esencialmente al orden jurídico y la revolución social
disloca el orden económico, pero la revolución cultural «liquida» el orden interior, espiritual,
para directamente remodelar el alma humana que ya no tiene escape[833].
La revolución cultural maoísta quiso acabar con todo el pasado feudal de
China, con todo aquello que tuviera arraigado al pueblo en una Tradición o
sabiduría de sus ancestros. Hoy podemos ver de qué manera se está
repitiendo, aunque en menor escala, en los Estados Unidos esta obra
destructiva, con los grupos llamados “antifascistas”, los BLM, y los surgidos
de las universidades de orientación marxista, dedicados a vandalizar todas las
estatuas y monumentos históricos que encuentran a su alcance, para abolir por
entero el pasado “opresor” y destruir la propia identidad estadounidense. La
diferencia en este caso es que no todos los rebeldes actúan en base a una
sociedad o estructura “ideal” a establecer (el comunismo) sino simplemente
son nihilistas y anarquistas desencantados de todo, idiotas útiles en el plan
masónico de establecer una sociedad anárquica. Más allá del trabajo eficaz de
la Escuela de Frankfurt en las universidades norteamericanas y en toda la
sociedad en general, también se dan los casos –sin dudas reforzados por la
disminución del catolicismo y el crecimiento del satanismo-, de lo dicho al
respecto por Thomas Molnar de que “el rebelde norteamericano se parece más
a ciertos nihilistas prerrevolucionarios rusos que al militante comunista. Para
él la rebelión no debe dar a luz ninguna nueva sociedad”. Todo ello, claro está,
sabe ser manipulado y reconducido a sus fines por la élite invisible de la
Revolución mundial.[834]
Los actuales medios tecnológicos, por otra parte, permiten lograr lo que
Mao realizó en su país, con mayor rapidez y eficacia, pudiendo penetrar hasta
la intimidad del hogar y de la mente de los ciudadanos, para lavarles el
cerebro con las consignas que repiten una y otra vez los periodistas y las
figuras representativas del establishment progresista contracultural. Según
sigue explicando Clément, la revolución cultural china apuntaba a una
transformación de raíz de la sociedad toda:
“El 18 de agosto de 1966 fue cuando comenzó en China esta revolución. El enunciado de sus
fines se formuló en el manifiesto del Comité Central del P. C., desde el 8 de agosto anterior:
«Oponer una réplica frontal a cada desafío lanzado por la burguesía en el dominio ideológico,
y TRANSFORMAR LA FISONOMIA MORAL DE TODA LA SOCIEDAD por medio del
pensamiento, de la cultura y de los usos y costumbres propios del proletariado.» [835]
La actual crisis económica provocada a raíz de la “pandemia”, ha
convertido a un grandísimo porcentaje de la humanidad en proletarios,
particularmente en los países ya previamente empobrecidos donde desde hace
años viene creciendo la influencia económica de China. Así hay ahora una
población pauperizada que dependerá de la “ayuda” del Estado, no sólo para
su sustento físico, sino para sus actividades esenciales que deberán estar
reguladas y autorizadas por el mismo, de acuerdo a su buena conducta, esto
es, su sumisión a lo establecido por el Estado Omnipresente. Sin embargo,
difícilmente se logre hacer una entera sociedad de “hormigas”, como ha
ocurrido en la China desde Mao, en los occidentales que aún conserven algo
de sentido común, excepto por la coerción y violencia de una mayoría sobre
una minoría lúcida y combativa, particularmente los cristianos, o de una
inoculación de químicos bajo imperiosas medidas “sanitarias”. Ese es el
objetivo que se pretende también mediante la política del terror a través de los
mass media que difunden falsa información acerca de la epidemia de
coronavirus (en realidad debe llamarse virus chino comunista) y también con
las vacunas señaladamente nocivas por los estudiosos en la materia
(particularmente las chinas, inglesas y norteamericanas) que ya comienzan a
hacer estragos. El asalto victorioso ya sufrido por la Iglesia no ha hecho otra
cosa que disminuir al mínimo la capacidad de resistencia al nuevo estado de
cosas. China, el Dragón Rojo –y sus patrocinantes- busca el control absoluto,
como el de una deidad implacable e impiadosa, sobre la población mundial:
“Para hacer frente a futuras pandemias, debemos instalar un nuevo sistema
planetario de mando y control; el comportamiento humano debe ser
modificado".[836]
Siguiendo a otro autor, Clément habla de una nueva China que ha llegado a
imponer una “austeridad totalitaria”: “¡UNA AUSTERIDAD
TOTALITARIA! Ahí tenemos la expresión que, tal vez, va a conducimos a lo
más profundo de la significación mística de la revolución cultural de Mao”.
La sociedad comunista requiere de una obediencia radical que condicione esa
pobreza colectiva e igualitaria (igualitarismo además establecido ahora a
través del uso de la máscara). Según este autor esa obediencia tiene su modelo
en la tradición china, donde la obediencia no sólo reviste un aspecto jurídico y
exterior, sino aún espiritual y místico. Mao Tse-Tung habla de:
1) Sumisión del individuo a la organización; 2) sumisión de la minoría a la mayoría, 3)
sumisión del escalón inferior al escalón superior, 4) sumisión del conjunto del Partido al
Comité Central.»
Esta sumisión concierne no sólo al fuero externo, sino también al fuero interno; no sólo a los
actos, sino también a los pensamientos; no sólo a la vida pública, sino también a la vida
privada”[837].
En el caso de la sociedad occidental, desde hace años se ha ido imponiendo
una ideología panteísta que hace del ecosistema supuestamente en crisis
terminal a causa del hombre, la excusa para un “desarrollo sustentable” que
debe hacernos “resetear” nuestra vida. Tanto es así que el actual ocupante de
la sede petrina, Francisco, ha dedicado una encíclica a la “ecología”[838],
llegando a hablar de la necesidad de una “conversión ecológica”, incluso
profanando la basílica de San Pedro con un acto idolátrico de la
“Pachamama”. Y ahora mismo, octubre de 2020, acaba de sacar otra encíclica
que es un documento “pacifista” y acomodado a la nueva situación del
“coronavirus”, a fin de inculcar la urgente necesidad de un “nuevo orden
mundial”, para lo que trabaja incansablemente desde que fue elegido en el
último cónclave. Se está introduciendo –de todas las maneras, y a través de la
“pandemia”, a la fuerza- una ideología gnóstica pseudo religiosa pagana de
estilo farisaico que nos recuerda en muchos aspectos a la herejía albigenista
(también conocida como albianismo o catarismo). Recordemos que esta era
una herejía antisocial que, como decía el Padre Castellani, “rechazaba y
destruía todo el cimiento de la civilización romana y cristiana; o la
civilización a secas: la Propiedad, el Matrimonio, la Familia, la Autoridad, el
Ejército y la Jerarquía Eclesiástica; para ver su virulencia baste decir que al
matrimonio legal preferían la ramería e incluso la sodomía”[839]. Todo esto lo
vemos hoy mismo, esos cimientos se destruyen aceleradamente, sobre todo
mediante “leyes democráticas” de los “representantes del pueblo”. Su
dogmática maniquea, como la del comunismo y ahora del “covidismo”, pone
los cimientos de la última Gran Herejía que preparará el camino a la adoración
del Anticristo. Negar la bondad de la Creación fue la herejía primera y será la
última[840].
¿Puede venir un regreso del puritanismo? Podrá parecer sorprendente, pero
no sería ilógico que tras el desenfreno extremo en el que se ha vivido hasta
ahora, pueda pronto pasarse a ello. Un respeto temeroso hacia la naturaleza,
un culto fanático de la salud, puede conducir a actitudes delirantes (ya lo
vemos ahora con el veganismo y el covidismo) ¿Puede derivarse de Marcuse a
Mao? ¿De la civilización erotizada a la austeridad totalitaria?
En lo inmediato, pues, se está entrando en una “corrección política”
extrema, del “distanciamiento social”, el frenético lavado de manos, la
máscara protectora de la pureza y la vacuna que establece quiénes son
incontaminados y buenos ciudadanos (todo como en China comunista) y
quiénes unos imprudentes y fanáticos “negacionistas”. La familia y la
procreación ya están siendo vistas como peligrosas y mefíticas amenazas a la
ecología y por lo tanto a la sociedad (máximo dos hijos, como en China). La
persona que toma sol a cara limpia, será pronto subversiva. Quien arranque
una flor silvestre, un pecador ecológico. Una simple sonrisa que delate la
libertad de vivir sin máscara en un mundo creado por Dios, podría ser
considerada una obscena provocación pública. El nuevo Fariseo podría decirle
al Estado, frente al pobre Publicano: “Gracias te doy porque no soy como
aquel antivacunas supercontagiador que pone en peligro la salud de nuestra
sociedad, Yo llevo siempre la máscara, me lavo las manos diez veces al día,
practico el distanciamiento social y fui el primero en aplicarme la
vacuna”[841]. Y esa postura pública podrá tener, sin embargo, su desquite en
privado puesto que a través de Internet, el acceso a la pornografía está a la
orden del día (las estadísticas indicaban que el 30 % de los ingresos a Internet
eran para buscar pornografía, y esto antes del forzoso encierro de la
“pandemia”), lo mismo que el alcoholismo.
¡Qué bien supo decirlo Chesterton, en 1917!: “Muchas grandes
religiones, paganas y cristianas, han exigido el vino. Solo una, me parece,
ha exigido el jabón. Se habla de ella en el Nuevo Testamento y se atribuye
a los fariseos”.[842] En efecto, los “sepulcros blanqueados” (palabras de N.S.
Jesucristo) miraban que todo el mundo se lavase las manos, mientras por
dentro estaban podridos por sus pecados. En la nueva sociedad, ocurre otro
tanto. Incluso la neo-iglesia “católica” ha quitado el agua bendita de sus
templos, prohíbe el ingreso sin el ritual lavado de manos con alcohol en gel y
obliga a portar la máscara impoluta. ¡Y luego se permite manosear a Dios en
la Eucaristía, por supuesto! ¡Y nada de genuflexiones, a no ser por la causa
sagrada contra el “racismo” en Norteamérica! El fariseísmo de los
“covidianos” es una nueva forma de catharismo, es la imposición del
igualitarismo de masa que necesita una minoría de “publicanos” sobre los
cuales descargarse impunemente. De esa manera el sistema totalitario emplea
a unos para liquidar a los otros. El escritor argentino H. A. Murena, escribió
en la revista Sur en 1959 lo siguiente: “Siempre me llamó la atención la
semejanza de las reacciones del homosexual ante el heterosexual y del
comunista frente al no comunista. Ambos ponen de manifiesto, como forzados
huéspedes en campamento enemigo, una cordialidad fría y lejana tras la cual
es fácil percibir una mezcla de desdén y resentimiento (…). ¿ Por qué tal
contradicción? Resentimiento a causa de que ambos participan de
ideologías ‘ igualitarias ’ (…) Pero además del resentimiento, el desdén. Ello
debido a que el homosexual y el comunista se consideran, no sin razón, como
la avanzada de nuestro tiempo ”[843] El autor aquel no había percibido el
componente farisaico de tales actitudes “de vanguardia”. “Un estado
totalitario realmente eficiente sería aquel en el que el todopoderoso ejecutivo
de jefes partidarios y su ejército de gerentes, controlan a una población de
esclavos que no deban ser obligados a obedecer ya que adoran su
servidumbre. Hacer que la adoren comporta la tarea asignada en los actuales
estados totalitarios a los ministerios de propaganda, a los editores de
periódicos y a los maestros de escuela”, escribió Aldous Huxley[844]. Poco a
poco la gente se está acostumbrando a la “nueva normalidad” y ya no le
importará volver a su vida anterior. Un esclavo que se cree libre, nunca dejará
de ser esclavo.
Creemos que el fariseísmo será la “religión” del Anticristo, ya que ha sido
el fariseísmo el que cometió el deicidio, y nadie puede alcanzar ese
inconmensurable odio por la “impureza” (inversión satánica) que representan
los cristianos para los hijos de Satanás. La mascarilla anti-covid no sólo es
deshumanizante, también es señal de miedo y separación de los “limpios”
respecto de los “contaminados”. En la medida en que los católicos quieran
proseguir con su culto religioso sin el disfraz de la mascarilla, serán
identificados como un “peligro” para la sociedad. Serán mirados con desdén y,
por algunos, odiados. Acaso esta sea la mayor intención de esta movida
autoritaria, crear una especie de cerco por parte de la población civil, respecto
de los “indeseables”. Si el Santo Sacrificio de la Misa es “el que impide” la
manifestación del Anticristo (y decimos “el que impide” porque es obra de
Cristo), entonces suena lógico que se busque acabar con él de una manera
indirecta a través de las medidas “sanitarias”. Claro que será más difícil
acabar con toda manifestación pública religiosa, que es el fin último. Acá
pensamos en el valor inmenso que ha tenido la extraordinaria película de Mel
Gibson “La Pasión de Cristo”, que con artística calidad y potentísima fuerza
expresiva ha expuesto a la consideración mundial el sacrificio de Nuestro
Señor, su manifestación como Misa y el carácter y autoría de los deicidas.
Asimismo en Rusia, por otro lado, los ortodoxos rusos no dejan de exponer a
la luz las imágenes bellísimas de los iconos de Jesús y María, sin restricciones
ni complejos, antes bien, sostenidos por su propio Estado. Eso, en un mundo
dominado por el Anticristo, será intolerable. Por eso tal es el obstáculo
político, que quién sabe no sigue en pie merced a las oraciones y las Misas
que en Occidente se sostienen cada día, para que el orden natural y el sentido
de lo sagrado y misterioso no se pierdan en este mundo donde se rinde el culto
de la tecnología y la “Pachamama”.
Siguiendo con el catharismo, decía Castellani que “la raíz de estos y otros
más complicados dogmas y el fin a donde tendían era la destrucción de la
sociedad existente para dar lugar a otra mejor, igual que el comunismo”. Pero
habría una diferencia entre considerar mala la materia por parte del
albianismo, y centrarse en la materia, por parte del comunismo. Sin embargo
la experiencia comunista china es, como lo vimos, de una austeridad
totalitaria, dura, puritana. Así puede verse que “los movimientos subversivos
modernos del judaísmo son en gran parte una repetición de las doctrinas de la
gran revolución gnóstica, aunque partiendo de una base filosófica opuesta, ya
que el comunismo moderno es materialista, mientras la gnosis consideraba
mala y despreciable a la materia. Sin embargo, los hechos nos demuestran que
los judíos han sido muy hábiles en utilizar los sistemas filosóficos más
opuestos para lograr resultados políticos similares”[845].
Grave es el problema que nos plantea el comunismo, ahora disfrazado o en
una versión de “avanzada” llamada globalismo, “Nuevo Orden Mundial” o
nueva normalidad. La “perfección” de la manipulación comunista china, está
en la mente y la agenda de los agentes del Anticristo, buenos alumnos del
tirano oriental:
“Por último, Mao planteó el problema metafísico: puesto que ni el marxismo ni el leninismo
han podido cambiar al hombre, sólo resta una posible tentativa: arrancarle su memoria,
aniquilar su herencia cultural, y reducirle a la esclavitud mediante cadenas colectivas, no sólo
exteriores, sino también interiores”[846]
Y concluye con acierto el autor citado,
“Con la revolución cultural el comunismo alcanza el punto en el cual ya no es posible volverse
atrás en la empresa, intrínsecamente perversa, de realizar en la tierra la contra-iglesia.
Porque —como ahora podemos comprobar experimentalmente— Satanás es el mono de
Dios”[847]
“El comunismo es un todo, y, como tal, lleva a cabo, lo más completamente posible, una
ofensiva satánica. Al Dios creador opone la humanidad autocreadora. A la Trinidad, misterio
de amor, opone la dialéctica, misterio de odio. A la fraternidad humana, opone la lucha de
clases. Al espíritu de oración, penitencia y sacrificio, opone las pasiones de la envidia, de los
celos y de la venganza. A la jerarquía de la Iglesia y de la comunión, opone el aparato del
Partido Comunista. A la redención consumada en el Calvario por Cristo, Nuestro Señor, opone
la persecución de los miembros de su Cuerpo Místico y la destrucción de la imagen de Dios en
el hombre. A la libertad de los hijos de Dios opone la servidumbre de una multitud de robots
colectivizados. A la piedad con respecto a la herencia del pasado, opone la rebelión de la
juventud contra todo lo que la explica, enriquece y forma. A la civilización cristiana opone la
mística de la esclavitud totalitaria y de la barbarie técnica.
Al misterio de Piedad opone el misterio de Iniquidad, e intenta persuadir a la humanidad de su
victoria...
Pues, repetimos de nuevo, Satanás es el mono de Dios.
«Procurad, venerables hermanos, con sumo cuidado, que los fieles no se dejen engañar. El
comunismo es intrínsecamente perverso, y no se puede admitir que COLABOREN CON EL
COMUNISMO EN TERRENO ALGUNO LOS QUE QUIEREN SALVAR DE LA RUINA LA
CIVILIZACION CRISTIANA.» (N.° 60)
En adelante ya no basta con saberlo. Hay que decirlo. Hay que difundirlo.
Y luego HAY QUE REZAR. Hay que rezar mucho.
(…)
Se trata de un combate espiritual y se aproxima el último cuarto de hora. Dios es el dueño de la
historia, y es por el comunismo por quién doblan las campanas”.[848]
En tanto que la Iglesia está siendo desmantelada a toda marcha por sus
enemigos (¡hasta se está reivindicando a Judas Iscariote![849]) por los “lobos
disfrazados de corderos”, recordemos estas muy exactas palabras del Padre
Meinvielle, respecto de lo que está pasando, aunque todavía hay muchos
católicos distraídos, desinteresados o papólatras que no quieren enterarse de
que sus peores enemigos están en el Vaticano:
“Unos años más, y de no intervenir directamente la mano de Dios, el "Aparato publicitario de
la Iglesia Católica" profesará una religión completamente distinta de la que nos enseñó
Jesucristo y que nos han transmitido los Padres, Doctores y Santos de la Iglesia doblemente
milenaria. De aquí este furor satánico que se ha desatado contra la Iglesia pre-conciliar.
La Iglesia estaría hoy gobernada en gran parte por judíos, masones y comunistas. Gobernada
contra los intereses de la Iglesia misma. Aquí está el Mysterium iniquitatis.
Pero la Iglesia y el mundo están en definitiva gobernados por Dios. La Providencia permite el
mal en vista de un mayor bien y, sobre todo, del bien de los elegidos. La Historia tiene su razón
de ser a causa de Jesucristo y de su Cuerpo Místico. Por esto, el momento presente de la Iglesia
y del mundo hay que mirarlo con ojos sobrenaturales. Lo esencial es nuestra adhesión
inquebrantable a Jesucristo. A Jesucristo el de siempre...”[850]

Hacemos nuestra la súplica de Mons. De ProenÇa Sigaud a la Madre de


Dios:
“Virgen María, Inmaculada Madre del Señor, en la visión del Apocalipsis, Satanás hace surgir
un dragón rojo contra Vos y contra la Criatura que Vos engendrásteis, que es Cristo Jesús y Su
Iglesia. El dragón hace correr un río de aguas asesinas para tragar a la Madre y a los Hijos.
(Cf. Apoc, XII, 13-17.) Proteged a vuestro pueblo, Señora, y obtened para él de la misericordia
de vuestro Hijo la gracia de repeler con energía los errores y la maldad de la secta que Os
detesta y detesta todo lo que es de Dios. (Cf. II. Tes., II, 4.)”[851]
1929, REVOLUCIÓN EN LOS ESTADOS
UNIDOS
Y PEDIDO DE CONSAGRACIÓN DE RUSIA

“Se puede afirmar que la civilización occidental terminará el día en que


Estados Unidos y la Iglesia católica se unan a la revolución”. [852]
THOMAS MOLNAR

“Cuando el momento llegue, los Estados Unidos caerán entre nuestras manos
como fruto maduro”.[853]
LENIN

La definición dada del comunismo: “una conspiración para la revolución”,


puede encontrarse en uno de los documentos fundamentales para entender la
revolución en el mundo moderno, en especial la historia de los últimos cien
años. Nos referimos al “Interrogatorio Rakovsky”, también conocido en su
edición española como “Sinfonía en Rojo mayor”[854]. ¿De qué se trata?
En 1938, la policía secreta soviética, NKVD, durante una de las numerosas
purgas de Stalin contra sus enemigos trotskistas, realizó un interrogatorio al
agente masón illuminati Christian Rakovsky[855], notable conspirador de la
primera hora, socio de Trotsky en la revolución rusa y embajador de Moscú en
París. Rakovsky es sometido a un larguísimo interrogatorio nocturno, en el
que su vida estaba en juego, y se despacha con revelaciones que nunca debían
salir a la luz, pero que, por circunstancias extraordinarias, llegaron a
conocerse. Este agente de los Rothschild explica, por ejemplo, entre tantas
cosas, que “el objetivo de la Revolución es nada menos el de redefinir la
realidad en términos de los intereses de los banqueros. Esto implica la
promoción de la verdad subjetiva sobre la verdad objetiva”. Pone al
descubierto que es el poder del dinero (“Imperialismo Internacional del
Dinero” lo llamó el Papa Pío XI) el que ha estado financiando las
revoluciones anticristianas y, desde sus mismos orígenes, al Comunismo. Con
respecto a la Revolución en Rusia, habiendo perdido el control sobre Stalin, la
misma banca internacional que financió la Revolución soviética se encargó
más tarde de prestar ayuda financiera a Hitler, para oponerse al tirano
“bonapartista” que había interrumpido, con su afán “nacionalista”, la
apresurada mundialización de la revolución que llevaba a cabo Trotsky, pronto
fuera de combate debido a una grave enfermedad (luego asesinado por un
sicario de Stalin en México). Quedó así abierto el camino a una guerra en dos
frentes, cuyo objetivo final era expandir la revolución comunista a todo el
mundo, cosa que finalmente en gran parte se logró. Luego, los mismos
“Banksters” perderían el control sobre Hitler, pues éste empezó a emitir su
propio dinero contra los intereses de la banca internacional, viéndose éstos
obligados a hacer un frente aliado con Stalin. Dos fechas son claves en este
proceso revolucionario. Una, el 24-25 de octubre de 1917. La otra, el 24 de
octubre de 1929.
En palabras del mismo Rakovsky:
“Recuerde aquella mañana del día 24 de octubre de 1929. Un tiempo llegará en que será
para la Historia de la Revolución un día más importante que el de octubre de 1917. El día
24 es el crack de la Bolsa de Nueva York; principio de la llamada “depresión”, auténtica
Revolución.
Anote usted esto: en este año de 1929, el año primero de la Revolución Americana, en
febrero, sale Trotsky de Rusia; el crack es en octubre… La financiación de Hitler es
acordada en julio de 1929. ¿Cree usted todo casual?… Los cuatro años de Hoover son los
empleados en preparar la toma del poder en [Link]. y en la URSS, allí, por medio de la
Revolución Financiera; aquí, por la guerra y el derrotismo subsiguiente…”

Si la revolución (armada) había triunfado en 1917 en Rusia, fue en 1929


cuando la revolución (financiera) triunfó del todo en [Link]. y por lo tanto
comenzó la exitosa expansión mundial del comunismo anticristiano surgido
en Rusia, es decir, “los errores de Rusia” de que habló la Virgen de Fátima. A
pesar de que podría pensarse que ya en 1913 con la fraudulenta fundación de
la Reserva Federal[856], la usura internacional revolucionaria había vencido al
hacerse con los resortes económicos del país, fue en 1929 cuando el
“americano clásico” quedó esclavizado a Wall Street y su moral resultó
aplastada.
Además en ese año 1929, un mes después de la aparición de la Sma.
Virgen, Hitler recibió financiación y en septiembre obtuvo un amplio apoyo
en el Reichstag (Parlamento alemán), quedando en segundo lugar con el 18%
de los votos, que fortalecería su posición hasta alzarlo luego de tres años
como Canciller o primer ministro alemán, con lo que los planes de una Guerra
mundial se estaban desarrollando exitosamente, ya que debido al avance
también del comunismo en Alemania, el empresariado nacional se volcó a dar
su apoyo a Hitler. En definitiva, estaban siendo fortalecidas dos posiciones
antagónicas, el comunismo y el nazismo, por los mismos financistas
internacionales que se verían favorecidos por la guerra mundial.
Durante los años 1920, se había producido en [Link]. una reacción contra
el poder de Wall Street, con el arribo inesperado al gobierno primero de
Warren Harding y luego de Herbert Hoover. De algún modo puede
establecerse un paralelo con lo ocurrido con Donald Trump en las elecciones
de 2016, cuando todo indicaba que iba a ganar la candidata demócrata del
“deep state”, Hillary Clinton, que finalmente perdió. Pero Harding duró poco
tiempo en la presidencia, de 1921 a 1923, pues murió repentinamente, según
dicen de una “embolia”, aunque nadie creyó eso (Trump también duró poco,
apenas un mandato de cuatro años, y para eso hubo que instrumentalizar una
“pandemia” global). “En los últimos 58 años cuatro presidentes habían muerto
en circunstancias altamente sospechosas. El historiador William Miller
publicó –bastante tiempo después- que Harding había sido liquidado por el
grupo de Cleveland, en el que figuraban personajes “del dinero”[857].
Sospechosa y conveniente muerte para Wall Street. En las siguientes
elecciones, en 1929, también fue sorpresiva la victoria de Hoover, pese a toda
la propaganda en contra. Todo iba bien hasta que hicieron estallar,
inesperadamente, la tormenta. Mejor dicho, la Revolución de Wall Street:
“Pero de pronto la tormenta apareció en la forma de una crisis económica asesina[858]. ¿Qué la
provocaba?...Nada en concreto.
El crédito se detuvo abruptamente; la producción de bienes disminuyó; los empleos se perdían
por miles de la noche a la mañana. La gente ya no podía dar el abono del automóvil o de su
casa, y los perdía. ¡Increíble, pero apareció el hambre en la rica potencia de Estados
Unidos! Nadie lo hubiera imaginado.
Una catástrofe extraordinaria, como esa, era indispensable para cambiarle al gran público su
modo de pensar. Que no sintiera –como lo había sentido- que venía siendo correctamente
conducido en los años recientes. Que clamara por un cambio de raíz.
¿Qué podía hacer el presidente Hoover?...Estaba fuera de su alcance emitir moneda para
reactivar los créditos a la producción y el empleo. La moneda era monopolio de Wall
Street. Aumentar la producción era función de los grandes industriales. El restituir
empleos estaba en manos de los poderosos monopolios.
Rápidamente se vio que el Partido Republicano, en el poder, carecía de recursos ante la
catástrofe económica. Inevitablemente sería reemplazado por el Partido Demócrata,
encabezado por Franklin Delano Roosevelt.
Hoover ofreció un convenio entre los dos Partidos para paliar la crisis, pero Roosevelt, lo
rechazó. Se requería que la crisis llegara a su culminación para que el escarmiento a los
electores fuera completo, irreversible, inolvidable.
Cuando Roosevelt tomó el poder, en febrero de 1933, apareció el dinero; hubo obras
públicas; aumentó el trabajo, se normalizó el crédito y todo volvió a cambiar. Así se
garantizaba que Roosevelt fuera reelecto una, dos, tres y hasta cuatro veces. Caso sin
precedente.
En el futuro el “gobierno paralelo” (o Poder Real) ya no perdería ningún hilo de la cosa
pública.”[859]

La Depresión creó además el ambiente propicio para la infiltración


comunista en los sindicatos obreros y hasta incluso en la industria del
espectáculo hollywoodense[860]. Se vería asimismo claramente con el apoyo
brindado por Norteamérica y su industria de propaganda a la revolución
comunista en España. Y ya en los mismos seminarios católicos de los [Link].
comenzó desde los años 1930 la infiltración de 1100 comunistas (como
testimonian diversos autores convergentes, por ejemplo Bella Dodd). El crack
financiero provocado en 1929 y la honda depresión económica que provocó
“le dieron a Franklin D. Roosevelt[861] – reconocen “inocentemente” los
periodistas entusiastas- el espaldarazo definitivo para vencer a Herbert Hoover
en las elecciones presidenciales de 1932”. Este encumbrado masón -
perteneció a la misma logia que Trotsky-, llevó a los [Link]. a la guerra,
ayudó al comunismo soviético a expandirse al finalizar la Segunda Guerra
Mundial por gran parte de Europa y Asia, impulsó la creación de la ONU y
dejó a su muerte en la presidencia a otro masón, Harry Truman, el responsable
de arrojar las bombas atómicas sobre Hiroshima y Nagasaki.
Roosevelt –del cual el nuevo ocupante de la Casa Blanca, Joe Biden,
colocó un bien visible retrato suyo en su despacho, en lugar del de
Washington- fue un destacado miembro de los Illuminati, secta luciferina
creada por Adam Weishaupt. Informa el Comandante Carr que “cuando F.D.
Roosevelt fue elegido Presidente de los Estados Unidos, estaba tan seguro que
la conspiración [Illuminati] alcanzaría su objetivo final en su vida, que en
1933, hizo colocar la insignia Illuminati (que Jefferson había hecho gravar
secretamente en el gran sello Americano) sobre el reverso de los billetes de un
dólar. Fue notificado a los Iluministas del mundo entero que los Illuminati
tenían de ahí en más un control absoluto sobre la finanza, la política y las
ciencias sociales americanas. Roosevelt llamó a eso el “New Deal”[862].
Todo eso tuvo lugar gracias al crack financiero de 1929, la gran
Revolución de octubre de la que no se habla. Las consecuencias llegan hasta
hoy, cada vez más consolidadas.
Exactamente entre medio de esos dos hechos sucedidos ese año de 1929, la
salida de Trotsky, agente de los Rothschild, de Rusia, y la caída de la Bolsa de
Nueva York en octubre, y poco antes de que se concretara la financiación a
Hitler, se produjo la aparición de la Santísima Virgen en Tuy, donde pidió la
consagración de Rusia.
El Cielo nos estaba dando el remedio a todos estos males, pero la Iglesia
no le hizo caso.
Prestemos atención también a este detalle, que nos parece significativo: el
interrogatorio a Rakovsky se realizó en la noche del 25 al 26 de enero de
1938 (desde las 21 hasta las 3 horas horario de Europa occidental). Es decir
que ¡la entrevista comenzó al finalizar la luz de advertencia que había
anunciado Nuestra Señora que se vería en el cielo, como anuncio de la
próxima guerra!
Esa guerra, que estaba siendo anunciada por un agente illuminati esa
misma noche, era una guerra impulsada por la revolución comunista mundial,
cuyo brazo armado estaba en Moscú, pero cuyo cerebro y finanzas residía en
Estados Unidos de América. Todo esto, por supuesto, permitido por la
Providencia divina para castigo de los hombres en abierta rebelión a Dios.
Si vinculamos entonces, inevitablemente, el anuncio de 1917 con la
revolución rusa, podemos también relacionar el pedido hecho en 1929 con la
otra revolución en 1929, o, mejor dicho, la otra etapa de la misma revolución,
su expansión a Occidente. Esto es así porque sus responsables fueron los
mismos, con el único fin de acabar con todo vestigio del Orden cristiano y la
influencia de la Iglesia católica en las sociedades. La Sinagoga de Satanás
continuaba lo iniciado en la Primera Guerra Mundial, donde desaparecieron el
último Imperio católico, Austria-Hungría, y la monarquía rusa. Para llegar a
esto debían por un lado trabajar clandestinamente ad intra de la Iglesia
(triunfarían en otra Revolución de octubre, la del Concilio Vaticano II,
recuérdese: comenzado un 11 de octubre en 1962) y ad extra corrompiendo y
aplastando las sociedades herederas del orden Romano de la Cristiandad.
Con lo ocurrido en 1929, deberían haber quedado más claras aun las cosas,
especialmente para el Sumo Pontífice, de la necesidad de obedecer la petición
de la Sma. Virgen de consagrar Rusia a su Inmaculado Corazón. Sin embargo,
esto no fue así.
Sin dudas que Dios tiene sus razones misteriosas pero absolutamente
sabias para hacer todo lo que hace. Séanos permitido, pues, tratar de indagar
en este asunto, porque nos parece que tiene su importancia. Daremos una
hipótesis, claro.
En 1929 el Cielo nos dio un mensaje claro: Rusia debía ser consagrada y
convertirse, para vencer los errores del comunismo, que en ese entonces
estaban ya llegando a Occidente ([Link].). Pero también, de cara al futuro,
podemos encontrar otra fecha sugestivamente coincidente: la aparición en que
se hizo este pedido fue el día 13 de junio de 1929. Ahora bien, otro 13 de
junio, en el año 313, se publicaba el edicto de Milán, que otorgaba la
libertad a la Iglesia y que supuso en cierta manera el comienzo de la
Cristiandad. Fecha de capital importancia. ¿Acaso ese 13 de junio, donde el
Cielo demanda la consagración de Rusia, preanuncia la futura liberación de
una Iglesia oprimida y servil del Estado mundial, como lo fue entonces del
“Estado mundial” que venía a ser el anticristiano Imperio Romano? Desde
luego, no sería el comienzo de mil años de Cristiandad, sino un período de
preparación para resistir lo que ha de venir, la mayor tribulación de la Iglesia
de todos los tiempos, la persecución del Anticristo.
En 2029 se cumplirá el centenario del pedido de la Virgen –de la Trinidad
misma, habrá que decir, porque fue dentro de la visión de la teofanía trinitaria-
de la consagración de Rusia, no cumplida. Como dato curioso nos enteramos
que medios informativos advierten que el 13 de abril de 2029 un asteroide de
300 mts. llamado Apophis (dios egipcio, destructor de la tierra) se aproximará
peligrosamente a la tierra. Si ese será el castigo o vendrá antes o después, sólo
Dios lo sabe. Nada sostenemos. Pero que si no se hace la consagración, el
gran castigo vendrá, tengámoslo por cierto. Como se presenta el actual
panorama, quizás el gran castigo sea inminente, pues el desafío de los
hombres a Dios, como aquel de la Torre de Babel, está superando velozmente
toda previsión y su insolencia impía y criminal es de carácter marcadamente
satánico. Estamos avisados.
LA “SANTA RUSIA”

“Por el cielo de Rusia, inciensos y oraciones,


anunciaban que ahora Dios tenía legiones”[863].
ANTONIO CAPONNETTO

“Deseo una Rusia más grande y más bella; pero esto no significa una Rusia
más dominadora o más violenta: deseo y espero una Rusia más civilizada y
más moral, es decir, una Rusia más cristiana, una Rusia verdaderamente
digna de llamarse la Santa Rusia... una Rusia más influyente por su fe y su
caridad que por sus armas; una Rusia que fuera grande porque, como apóstol
en el mundo, magnificara la idea universalista de Jesucristo, desarrollara el
Cuerpo Místico de Jesucristo, glorificara la santa y única Iglesia de
Jesucristo –la Iglesia–, la Iglesia Católica que, con la acción de Rusia, se
haría más perfecta y visiblemente «católica»”[864]
VLADIMIR SOLOVIEV

“El tema de la religión considerado según el ángulo de la fraternidad


universal, tal como lo entrega a los rusos su mesianismo originario, nos hace
penetrar en el corazón de la historia de esta enigmática nación. Es el tema
que canta sin cesar en el alma del pueblo eslavo que, por considerarlo como
la razón misma de su vida espiritual, nunca ha sabido ni querido separarlo
de sus preocupaciones más cotidianas. Y no por otra razón el sentido
religioso forma el telón de fondo de toda la historia de Rusia”.[865]

ALBERTO FALCIONELLI

Una pregunta que podríamos hacernos, luego de dicho lo anterior acerca de


la expansión de la Revolución hacia los Estados Unidos, es ¿por qué Nuestra
Señora no pidió la consagración de [Link]. y sí la de Rusia? ¿Acaso no ha
sido más exitoso el modelo corruptor y corrosivo de la impiedad liberal anglo-
americano-sionista, que el sistema formal del comunismo ruso, perimido a
partir de 1989 con la caída del Muro de Berlín? ¿O por qué no la conversión
de China, el otro monstruo comunista? Y si Rusia ya difundió el comunismo
por el mundo, ¿qué sentido tiene aún que se la consagre a la Virgen?
La respuesta es esta: Rusia tiene una misión providencial en la historia.
Y ha de cumplirla, pero sólo una vez consagrada al Corazón Inmaculado de
María.
Quizás tuvo razón Alexander Solzhenitsin cuando dijo: “Pienso que
Rusia, que ha abierto las puertas del infierno al mundo, es la única capaz
de poder cerrarlas” Occidente no puede hacerlo: “todo el orbe está
debilitado por la prosperidad y… pronto perecerá… las manos para
vencer el infierno vendrán del Oriente eslavo. Para la historia… Rusia es
un país clave”.[866]
El universalismo o mesianismo es una constante en la historia de Rusia y
nadie puede negar que el comunismo cobra fuerza o se vale de un país que no
sólo tiene vocación imperial, sino que se siente llamado a realizar la
“redención” universal. Desde la época de los zares, los rusos se han creído
llamados a salvar Europa.
Escribió Vladimir Soloviev:
“El patriotismo ruso se obstina en repetir, desde cuarenta o cincuenta años acá, en todos
los tonos, una frase invariable. “Rusia es grande y tiene que llenar una misión sublime en
el mundo”. ¿En qué consiste precisamente esta misión y qué debe hacer Rusia —qué
debemos hacer nosotros mismos— para cumplirla? Esto queda siempre sin respuesta
precisa”.[867]

Pues bien, somos de la idea de que la respuesta les será dada a los rusos
cuando el Papa consagre Rusia al Corazón Inmaculado de María, según
lo ha pedido la Virgen de Fátima en 1929.
Habría que tener muy en consideración las características del alma rusa,
para llegar a entender la aparición allí –quizás sea mejor decir la imposición o
implantación, porque su ideología vino de afuera- del comunismo. Y por lo
mismo, por qué allí el comunismo desapareció. Explica el Padre Sáenz que “el
alma rusa era demasiado religiosa para que consintiese simple y llanamente a
la tentación del ateísmo. Fue necesario ofrecerle una religión al revés en que
el socialismo y el bolchevismo apareciesen como una fe, más aún que como
una política”[868].
El comunismo ha sido el sucedáneo de la fe, que prendió sólo cuando el
cristianismo ortodoxo de las masas y de las élites se había debilitado y
corrompido lo suficiente (un cristianismo por otro lado, con muy mala y
escasísima doctrina):
“El comunismo es fuertemente mesiánico. Señala Berdiaev que la parte muy activa que en la
Revolución tuvieron los judíos, explica por qué el mesianismo soviético está tan cerca de lo
que fue el mesianismo judío”[869].

Esto se ha injertado muy bien en una parte de un pueblo naturalmente


religioso, antirracional, de psicología extremosa, bohemio y dado a la
autocracia[870]. Aunque por supuesto, las resistencias fueron ahogadas en
sangre.
“Dos corrientes mesiánicas afluyeron y se encontraron en la revolución rusa: el mesianismo
marxista del proletariado y el mesianismo tradicional del pueblo ruso. Al pueblo ruso se lo ha
identificado con el proletariado. La gran vocación religiosa que desde el pasado remoto dormía
en el alma del pueblo ruso se ha despertado secularizada. El bolchevismo es la última
encarnación del mesianismo ruso, pero una encarnación atea”.[871]

Pero ¿de dónde les viene a los rusos esta idea de tener una misión en la
historia y considerar a su patria como “Santa”?
La tradición afirma (y con ella los historiadores rusos) que el primero en
predicar el cristianismo en Rusia fue el apóstol San Andrés, el hermano de
San Pedro y primero en encontrar a Jesucristo. Afirman que llegó por el río
Dnieper a lo que después sería Kiev. El historiador Eusebio sostiene lo mismo.
Vladímir, el Príncipe de Kiev que se bautizó en 988[872] y cristianizó
consigo a la “Rus” entera, ha sido llamado el nuevo Constantino y encarna “la
vocación de la tierra rusa, según la teología de la vocación de las naciones, de
impronta bíblica y patrística, aplicada al mundo eslavo especialmente por los
santos Cirilo y Metodio. Si como enseña el teólogo bizantino del siglo XIV,
Nicolás Cabásilas, el crecimiento espiritual del cristiano está en continuidad
con la gracia recibida en su bautismo, de manera semejante puede afirmarse
que el bautismo de una nación está en el origen de su vocación, que de algún
modo despliega el germen de su bautismo nacional a lo largo de todo el curso
de su historia”[873].
Respecto de la leyenda de su conversión, llamada la “Crónica de Néstor”,
señala el Padre Martin Jugie que no tiene asidero sino que el objetivo
propuesto por su autor ha sido exaltar la religión griega por encima de las
demás, siendo que lo que afirma este erudito es que la Iglesia rusa tuvo
orígenes romanos, tanto en su conversión como en su primera organización
religiosa. Aporta este autor el testimonio de tres monumentos de la literatura
rusa del siglo XI: un sermón sobre la gracia divina del Metropolitano Hilarión
(mediados del siglo XI), el Elogio de Vladimir por el monje Santiago, y las
Vidas de los santos Boris y Gleb por el monje Néstor. Estos tres documentos
ignoran completamente los datos legendarios y los contradicen, mientras que
están de acuerdo con algunas informaciones proporcionadas por los
historiadores árabes y por las sagas escandinavas. Enseñan ante todo que
Vladímir abrazó el cristianismo por sí mismo y a través de inspiración de lo
alto, después de haber reflexionado cuidadosamente por sí mismo. También
allí se informa que Vladímir no fue bautizado en Korsún (Quersoneso)
en Crimea, sino en Rusia, y por sacerdotes varegos[874] y no griegos. Por eso
mismo este autor duda que en ese entonces la Iglesia rusa haya adoptado el
rito bizantino, ya que los sacerdotes varegos que lo bautizaron y educaron
“tenían que ser del rito latino. Todavía a principios del siglo XII, en Rusia la
fe varega era sinónimo de fe latina. Por otro lado, en ausencia de testimonios
completamente positivos, una serie de pistas concordantes permiten que el
historiador concluya, con una probabilidad cercana a la certeza, que la primera
organización de la Iglesia rusa bajo Vladímir se hizo después de un acuerdo
con Roma y bajo sus auspicios. Es notable, en primer lugar, que las fuentes
griegas son absolutamente silenciosas sobre la Iglesia rusa y la metrópoli de
Kiev, hasta finales del siglo XI. Esta metrópoli aparece por primera vez en
relación acerca de los roles del patriarcado ecuménico en un aviso escrito
durante el reinado de Alexis Comnenus (1081-1118). Cuanto a las fuentes
rusas, han desaparecido completamente en su redacción original, durante la
invasión mongola. Se han reelaborado a continuación e interpolado
fuertemente mediante la introducción de anacronismos improbables. El
propósito visible de estas falsificaciones fue eliminar todo rastro de influencia
latina y romana en los orígenes de la Iglesia rusa, para inspirar, por el
contrario, el odio a los Latinos y para persuadir a los rusos de que le debían
todo a los Griegos desde un punto de vista religioso. Afortunadamente los
falsificadores carecían de dirección y, a veces, de memoria. Ellos han dejado
subsistir, en sus textos, ciertos pasajes de los documentos primitivos,
contentándose simplemente con cambiar los títulos”[875].
Sería por demás interesante que Rusia cristiana tuviese un origen romano,
ciertamente en atención a que esperamos su retorno a la Iglesia católica. Pero
todo eso aún sigue siendo materia discutida.
En la época de la conversión de Vladímir, las Iglesias griega y romana se
identificaban aunque hubo un cisma pasajero en tiempos de Focio, patriarca
de Constantinopla (857). Los misioneros de la Iglesia Romana viajaban sin
dificultad por Rusia para difundir la fe cristiana y fueron bien recibidos por
Vladímir.
Mons. Fulton Sheen traza un breve panorama de aquellas relaciones entre
ambas Iglesias, que fueron trágicamente interrumpidas sobre todo a raíz de la
invasión tártara a Rusia:
“La ruptura entre la Iglesia Oriental y la Occidental fue definitiva en la época de Cerulario
(1053), pero Rusia no quebrantó la unidad de la Iglesia en esa época. Esto, resulta evidente a
raíz de los siguientes hechos: los dos cardenales y el arzobispo que llevaban la Bula de
Excomunión de León IX contra Cerulario atravesaron Rusia cuando se dirigían a
Constantinopla y volvieron a Roma por el mismo país. Más aún: a los treinta años de la ruptura
entre las Iglesias oriental y occidental, el Papa Urbano II intervino para evitar que el cadáver
del ruso San Nicolás fuera profanado por los invasores musulmanes, y lo hizo trasladar a Bari,
Italia, el 9 de mayo de 1089. La Iglesia rusa introdujo entonces en su liturgia una festividad que
conmemoraba el traslado de los restos de aquel santo. El hecho de que, en 1097, se organizara
una peregrinación a la Tierra Santa bajo la égida del rey latino de Jerusalén Balduíno I y de que
muchos rusos participaran en ella, bajo la dirección del metropolitano Nicolás, revela que
existía aún un sentimiento de cordialidad entre Rusia y la Iglesia occidental. En 1073, los rusos
se quejaron a la Iglesia Latina de las injusticias de los polacos, que al parecer le habían robado
algún dinero a Rusia. Esta exhortación a su dirigente espiritual les permitió reivindicar sus
derechos, ya que en 1073 Gregorio VII, en un mensaje al rey Boleslao, pidió “en nombre de
Dios y de acuerdo con la justicia”, que el dinero robado fuese devuelto.
Aunque Rusia siguió manteniendo relaciones con la Santa Sede hasta mucho después de la
caída de Constantinopla, varios hechos históricos obraron a modo de “Cortina de Hierro” entre
el Oriente y el Occidente. El más importante fue la invasión tártara, que tuvo lugar
precisamente cuando la civilización occidental prosperaba con las riquezas de Santo Tomás de
Aquino, Buenaventura, Dominico, Francisco y las catedrales góticas. Este sojuzgamiento de
Rusia por los tártaros duró unos 240 años. La Santa Sede estaba preocupadísima por la
amenaza a la civilización rusa, e Inocencio IV exhortó a Polonia a resistir el avance occidental
de las hordas paganas. (…)
Durante los cinco siglos subsiguientes a la invasión tártara, Rusia tuvo muy poco contacto con
el mundo occidental”.[876]
Según algunos historiadores, Rusia heredó de Bizancio la idea de misión, y
el sentido de unidad entre religión y nacionalidad cobraron inmediata
identificación en el alma rusa.
Acerca de la idea y la expresión de la “Santa Rusia”, tan arraigada y hoy
vuelta a sacar a relucir, la expresión sin embargo es bastante reciente y
proviene de los románticos y de los eslavófilos.[877] Los primeros lo hicieron
en oposición por parte de Moscú y Kiev a los “occidentalistas” de San
Petersburgo, los segundos entendieron que lo esencial de la civilización rusa
era el cristianismo ortodoxo. “La tríada oficial –autocracia, ortodoxia, nación-
no hizo más que acentuar, en beneficio del zarismo, el contenido de la
expresión “Santa Rusia”. Suele usarse esta expresión para señalar la
inclinación natural de los rusos hacia la religión.
Pero también puede haber allí una apropiación farisaica de un título que,
como explica el Padre Lira, le correspondía más bien a España, país que, en
cambio, nunca se lo apropió: “España venía a ser en la catolicidad lo mismo
que Rusia dentro del Cisma; es decir, una nación que pudo llamarse santa con
muchos mejores títulos que Rusia, pero que no quiso hacerlo en ningún
momento de su historia porque ese hondo sentido humano de que está dotada
le hacía ver claramente el desacato envuelto en la atribución de tan augusto
calificativo a cierta entidad de orden formalmente terreno como es de suyo la
nación.”[878] Igualmente señalaba el sacerdote chileno que “en la actitud
patriótica del ruso puede descubrirse un racismo análogo al que Maeztu
denunciaba en los pueblos nórdicos y en Francia, eso sí que de tipo mucho
más peligroso, por encontrarse apoyado en motivos religiosos. Oyendo a
Soloviev pensamos instintivamente en la oración de aquel hombre que se creía
mejor que los demás y que por creer que lo era atrajo sobre su cabeza la
reprobación de la verdad absoluta. ¿No sería este, tal vez, el caso de Rusia?”.
[879]

Sin embargo, eso no es todo. También puede encontrarse en el limo


constitutivo de la Rusia que llega a ser fértil terreno revolucionario una gran
influencia gnóstica. Para explicar eso hay que hacer un poco de historia.
Patricio Randle hace un buen resumen del libro que ya hemos citado de
Etienne Couvert, vamos a servirnos de él[880].
La Rusia moderna se formó bajo la impronta del más influyente de los
zares, Pedro el Grande, que reinó entre 1682 y 1725. Su grandeza fue más
bien su tiranía (el pueblo lo llamó “el Anticristo”), un precedente de lo que iba
a ser la autocracia de Stalin en el siglo XX. Habiendo usurpado el trono al
quitar de en medio a su hermano Iván y metiendo de por vida en un convento
a su hermana (posteriormente asesinaría a su hijo legítimo), este zar tan
decisivo, no sólo no recibió ninguna formación religiosa y moral sólidas, por
el contrario, quiso “alemanizar” y “afrancesar” a los rusos, importando un
modelo exterior de “civilización” (como harían los “civilizados” liberales
masones argentinos del siglo XIX, de levita y bastón, brutales asesinos ellos
también). El problema llegó más bien a Rusia partir del Cisma y sobre todo
luego de la caída del Imperio bizantino, pues la influencia de la cultura
cristiana occidental fue desapareciendo, suplantada por la liturgia en eslavón y
la escritura cirílica que crearon una cerrada particularidad y cortaron el lazo
con el resto del mundo cristiano. El clero ruso se desinteresó de la doctrina y
puso todo su interés en un ritualismo riguroso y formalista, como neofariseos
al servicio del tirano de turno. El dogma y la moral, por supuesto, fueron
descuidados. Así la ortodoxia rusa se estancó intelectual y moralmente. Para
Berdiaev –autor por otro lado muy valioso- la fe no conoce doctrina teológica
obligatoria y sistemática. Dice por ejemplo que “la idea religiosa rusa implica
que el misterio de la vida divina no puede ser expresado en una concepción
racional”. Como explica Randle, “rechazando así el uso natural de la razón en
los estudios religiosos, la Iglesia Rusa no tuvo criterios para discriminar las
influencias que venían de Occidente. Así pues cayó bajo la influencia de un
sacerdote católico exclaustrado que lo convenció de la superioridad de la
moral laica sobre la religiosa. Poco después, el Zar se inclinó al luteranismo y
protegió a los cuáqueros y a los extranjeros con la condición de que
obedecieran a la confesión de Augsburgo. Los protestantes, poco a poco, se
convirtieron en dueños absolutos del Imperio: la guardia, los ministerios, la
Academia de Ciencias, el Ejército, la Flota, estaban bajo su dominio.
Entretanto, Pedro había creado el Sínodo que nombraba al Episcopado y esos
obispos serán los que en el siglo XVIII recibirán con los brazos abiertos a las
logias masónicas y las enseñanzas de los filósofos franceses. Los Romanoff
abrieron Rusia al mundo Occidental, al materialismo de las ciudades europeas
y al “contrato social”, las antinomias de Kant y, finalmente, el materialismo
histórico de Marx”[881]. Pedro el “Grande” “no supo entender que la verdadera
fuerza de cada nación reside en la Fe, en la Tradición, en la conservación de
los ritos y de las antiguas costumbres”.[882] La obra destructiva del
“progresista” y césaropapista Pedro Romanov –más allá de sus intenciones de
hacer grande, o sea, ecuménica, a Rusia- va a dejar su influencia en la corte de
los siguientes emperadores.
Pedro I había repudiado a su mujer legítima y se había casado con la mujer
de un soldado sueco, Marta Helena Skavronsa, que a la muerte de aquel
quedaría a cargo del trono, bajo el nombre de Catalina I, emperatriz entre
1725 y 1727. Quizás se la recuerde sólo porque fue la primera mujer en
gobernar Rusia y porque la ciudad de Ekaterimburgo lleva su nombre.
Luego de Pedro II (1727-1730), que ascendió al trono con doce años y
murió a los catorce, vinieron Ana I (1730-1740), sobrina de Pedro el Grande,
Iván VI (1740-1741) que era un bebé por lo que el país fue gobernada por un
regente, que cayó por un golpe de estado que colocó en el trono a Isabel I
(1741-1762), hija de Pedro I, que mantuvo la alianza con el imperio austríaco
contra Prusia, y Pedro III (1762), escasos siete meses en el trono, quien
volvió a acercar a Rusia con Prusia, tuvo una política fuertemente
secularizante y más alemana que rusa. Planeando repudiar a la zarina Catalina,
ésta contraatacó mediante un golpe palaciego, quedándose en el trono. Pedro
no tardó en morir, sospechosamente.
Catalina II, llamada “la Grande” fue emperatriz de 1762 a 1796.
Personaje cuya vida cautivó a escritores y directores de cine, era hija de un
general prusiano y fue educada por franceses. A diferencia del incompetente
de su marido, parecía dotada para regir el país, desde luego al estilo
autocrático que se estila en Rusia, con mano firme y dura. Contra la
secularización de Pedro III, devolvió al clero las tierras que le habían sido
confiscadas. El expansionismo promovido causó grandes dificultades,
particularmente con los polacos, siempre en guardia contra los rusos, que se
expandieron hacia el occidente. También Catalina puso el foco en los judíos,
arrinconándolos en el extremo occidental del imperio. Un hecho importante
para la Iglesia Católica puede destacarse del gobierno de Catalina II:
protegió a los jesuitas cuando éstos estaban siendo expulsados de los países de
Europa occidental y del continente americano por las intrigas de los liberales
y masones. Gracias a esta soberana de Rusia la orden de San Ignacio pudo
sobrevivir y finalmente ser restablecida en el mundo entero. Visto el fracaso
del ataque exterior, luego la gloriosa Orden de San Ignacio sería infiltrada y
destruida desde adentro, pero esa es otra historia[883].
Son interesantes aunque contradictorias las figuras de los zares del siglo
XIX. Veámoslas brevemente.
Pablo I, zar entre 1796 y 1801 (murió asesinado) fue iniciado, antes de
llegar al trono, en los misterios “swedemborgianos” de la masonería sueca.
Luego tuvo un acercamiento a los valores tradicionales, hartándose del
afrancesamiento de la corte. Es lo que refiere el Padre Sáenz: “La figura de
Pablo I no deja de ser atrayente. En ocasión de un viaje a Roma había tenido
oportunidad de conocer a Pío VI, y luego mantuvo correspondencia con Pío
VII. Defensor decidido de los valores tradicionales que hicieron la grandeza
de Rusia, luchó empeñosamente contra el espíritu de la Revolución Francesa
para lo cual veía en Roma un aliado, y en la Iglesia católica un baluarte. (…)
En distintas oportunidades le había confesado a dicho Padre (P. Gruber, jesuita
de la Rusia Blanca): “Yo soy católico de corazón. Trate de persuadir a los
obispos”. Al parecer, el emperador y el jesuita soñaban juntos en la unión.
Esto ocurría en un momento propicio, ya que por aquel entonces el
catolicismo estaba bien visto en la sociedad petersburguesa, y era opinión
generalizada que la religión greco-rusa apenas si difería de la católica”[884]. Su
compromiso con Rusia lo hizo combatir a la Masonería.
Sucedido por su hijo Alejandro I (1801-1825), en un ambiente
impregnado de ideas iluministas y teosóficas, la masonería, siempre al acecho,
pudo instalarse de lleno en el trono. Sin embargo, tras la victoria sobre
Napoleón en 1812, este zar da un giro y se vuelve religioso y hasta místico.
“Es entonces cuando se apodera de él una convicción: que el fundamento de
Europa es y no puede ser sino el cristianismo. Esta nueva visión se plasmó en
el gran proyecto de su vida: la Santa Alianza. En este acuerdo de los Príncipes
cristianos para enfrentar la subversión creciente, se encuentran las siguientes
palabras: “Jesucristo, nuestro Señor y nuestro Salvador, Verbo eterno,
Esplendor del Padre, Tesoro de amor…” Estamos a años luz del espíritu
librepensador y volteriano de Pedro y Catalina. Siempre según de Maistre,
sabemos que “el redactor…es nada menos que el emperador de Rusia”[885]. Así
también le escribe al Papa ofreciendo su protección a los súbditos católicos de
su imperio.[886] En 1821 Alejandro prohíbe la Masonería. Sin embargo, en su
debilidad no había podido evitar el decreto de expulsión de los jesuitas de
Rusia, el 13 de marzo de 1820. Como vemos, la ambivalencia era lo propio de
estos gobernantes.
Según ha contado la Beata Ana María Taigi (1769-1837), mujer
milagrosa y visionaria como pocas, a quien Dios le ha revelado hechos
íntimos de la gran historia de su tiempo –llegando a ser como un contrapeso
del mismo emperador Napoleón Bonaparte-, el zar Alejandro I había enviado
a Roma al Gral. Michaud para tratar con el papa León XII acerca de su
conversión y de la vuelta de Rusia al catolicismo, y antes de morir habría
abjurado secretamente del cisma y se habría convertido al catolicismo.[887]
No obstante, Alejandro I no pudo evitar que las ideas revolucionarias
jacobinas, que absorbieron los oficiales de su ejército en París, se diseminasen
a partir de la conspiración de las logias masónicas, para tratar de imponer un
régimen político según el modelo que acababan de derrotar en el campo de
batalla. Así y todo parece que el influjo jacobino fue restringido y el alma
tradicional rusa no se dejó doblegar del todo.
Nicolás I (1825-1855), sufrió un intento de Revolución al comienzo
mismo de su reinado, amenaza terrible contra Rusia, el régimen y toda
Europa. Para sobrevivir, inició una tenaz oposición a todas las corrientes
occidentales, para ser un guardián celoso de las tradiciones rusas, y ha sido
llamado el “Emperador caballero”. “Ortodoxia, Autocracia, Idea nacional”
sintetizan su labor de gobierno. Después de la revolución de 1848 que
trastornó la Europa occidental, Nicolás se transformó en el “árbitro de la paz”
en todo el continente. Sin embargo mediante un golpe de estado el 2 de
diciembre de 1852, Luis Napoleón Bonaparte se transformó de presidente en
emperador, volviendo a complicar la situación europea, particularmente contra
Rusia. Así se produjo la alianza de guerra de Francia, Inglaterra, Prusia y
Austria contra Rusia, a la cual le propiciaron una dura derrota. Austria pagaría
poco después su actitud traidora cuando sea derrotada por Napoleón III, sin
que Rusia se mueva en su ayuda. Parece que antes de morir, después de su
última confesión, Nicolás Pávlovich dijo a los que lo rodeaban: "Creo que
nunca he hecho el mal a sabiendas...”
Alejandro II (1855-1881) es conocido por haber abolido la servidumbre,
lo cual causó graves trastornos sociales. También reprimió duramente a los
polacos (del Zarato de Polonia o Polonia del Congreso), que eran católicos,
por lo cual Pío IX le dedicó fuertes palabras. Este zar también fue asesinado,
un día 13 de marzo (1 de marzo según el antiguo calendario ruso), mientras
se dirigía a la Catedral de San Isaac, en San Petersburgo, según parece antes
de dotar a Rusia de una Constitución que podría haber dificultado la
Revolución. En los años de su reinado creció fuertemente el anarco-
socialismo. Alejandro III fue otro zar absolutista, el cual como su predecesor
cometió un grave error que traería como consecuencia el fin de la monarquía.
Emmanuel Malinsky supo señalarlo de este modo:
“Dos momentos críticos han decidido la suerte de la dinastía y del imperio ruso.
El primero se produjo cuando Alejandro II decidió liberar los siervos en condiciones donde
sólo la emigración hacia el Este habría podido asegurar el éxito.
El segundo hecho ocurrió cuando Alejandro III, procediendo a la industrialización de su
imperio, creó automáticamente dos clases sociales nuevas, el proletariado y el medio
capitalista, que se encontraron de golpe sobre el terreno de una economía colectiva.
La propiedad de los campesinos había sido separada de la de sus antiguos señores por el acto
de Alejandro II. Este acto adjudicó a las comunidades rurales una cantidad de hectáreas
suficientes para la generación en curso pero no produciría sus primeros frutos sino hasta treinta
años después, con el advenimiento de la generación siguiente, en la época donde Alejandro III,
a continuación de la nueva alianza concluida, era puesto en situación de industrializar su país
con la ayuda de capitales franceses para hacer frente a la guerra que se preparaba.
En la historia del imperio de los Romanof, era un hecho nuevo pleno de amenazas para el
sistema antiguo. Las cosas pasaron sin que nadie se diera cuenta que se producía un cambio
sustancial y fundamental.
Siguió al acuerdo franco-ruso una verdadera invasión de capitales líquidos en el imperio
zarista. Esta invasión era natural y lógica porque la economía, en su dominio, es sometida a las
mismas leyes ineluctables que la física en el suyo.
(…) Un viento capitalista de una rara violencia se puso a soplar de Oeste a Este”.[888]

Como puede verse, las decisiones imprudentes, las reformas apresuradas,


la falta de previsión, pueden traer consecuencias catastróficas, de allí que,
como veremos más adelante, nos guste o no, Vladímir Putin puede ser
considerado uno de los mayores estadistas que ha tenido Rusia.
Vendría finalmente Nicolás II, el último zar hasta que llegó la Revolución
comunista. Éste no supo impedir la catástrofe que se venía –el terreno ya
estaba muy abonado-, aunque contó a su lado con un hombre providencial
como fue el primer ministro Stolypin, que pudo haber ayudado a salvar a
Rusia de la Revolución, de no haber sido asesinado (casualmente por un
judío) en septiembre de 1911. En tanto que el zar fue un hombre veramente
religioso y hoy es considerado santo por la Iglesia ortodoxa rusa.
Como vemos, el misticismo y la religiosidad han estado siempre latentes
entre los rusos, a pesar de las nefastas ideas inoculadas por masones y
gnósticos. Combinación sin dudas explosiva. Ese trasfondo aletargado pero a
la vez latente, debió estallar con la chispa comunista, tras largos años de
inoculación nihilista, que había producido un ilustrado “hombre superfluo” y
nihilista, como le llamara Turgueniev, quien supo magistralmente, como
Pushkin, Goncharov, Chejov, Tolstoi y Dostoievskly, retratar una encarnación
decadente de las ideas modernas occidentales, en seres que abdicaban de su
misión en la vida.
No pueden obviarse, entonces, las ideas e influencias que fueron
sembradas en la sociedad rusa durante más de dos siglos, y que fueron
creciendo lentamente hasta permitir el arribo de la Revolución, en la literatura
y la filosofía rusas.
Según Couvert, “La primer gran editorial rusa fue fundada por un masón
prominente que se dedicó a difundir toda la literatura iluminista de
Occidente”. Y los principales filósofos rusos del siglo XIX, como Kireévski,
Khomakov, Soloviev, Berdiaev, “reactualizaron el gnosticismo de Orígenes y
de Clemente de Alejandría así como la filosofía mística iluminada de los
alemanes. De San Gregorio de Nyssa dedujeron una gnosis de apariencia
cristiana. Pero hay que indagar más a fondo para hallar la fuente original de
esa corriente: el platonismo”. Couvert resume así las ideas rectoras de tales
filósofos:
“La Creación es el acto por el cual Dios se ha encarnado y por lo tanto deducen que “todo es
divino”, todo es en Dios; un verdadero “panenteísmo”. Un “panenteísmo” orgiástico. De allí se
pasa fácilmente a la “etnolatría” o idealización del pueblo que prepara el camino al
comunismo. Religión y pueblo se confunden de tal modo que es difícil distinguirlos; la
confusión es total.
Después de idolatrar al pueblo, los pensadores rusos se pusieron a idolatrar a la tierra
rusa y sostienen que ese culto a la tierra nutricia es específicamente ruso, lo cual no es
verdad pues se trata de algo esencialmente pagano al cual pretenden abusivamente darle
un tinte cristiano”[889].
Y no sólo eso, la influencia de esta filosofía llega más allá hasta, según
parece, desvirtuar en alguna medida la santa devoción rusa hacia la Madre de
Dios:
“El culto a la Virgen, Madre de Dios, floreciente en el pueblo ruso ha sido utilizado por los
filósofos rusos para paganizarlo. La Virgen encarna así la maternidad divina de la Tierra, la que
está llamada a engendrar a Dios. Etienne Couvert se escandaliza con razón ante la utilización
de un culto cristiano en vistas a un retorno al paganismo y sostiene que en el culto que profesan
los rusos por la Madre de Dios -que encubre a menudo la imagen de su Hijo divino- se percibe
sin dificultad el culto a la Tierra Rusa.
La literatura rusa, como se verá en Dostoievski, ha difundido esta idea gnóstica que la Tierra es
la madre por excelencia -o sea la Virgen Santa- o sea, la Santa Tierra Rusa. Lo cual no es
ciertamente original sino una utilización fraudulenta del mito pagano del Anteo que renueva
sus fuerzas en contacto con la tierra; ritual que es perfectamente gnóstico y que se cultivaba en
sectas al principio de la era cristiana”[890].

De lo que se trata aquí es de la llamada “mariología sofiánica rusa”[891],


cuyo mayor representante es Vladimir Soloviev, al cual siguen con variantes
Pavel Florenski, Sergio Bulgakov, Eugenio Trubeckov y León Karsavin.
Inspirados en los Santos Padres pero también en el platonismo, el neo-
platonismo, en místicos protestantes y en el idealismo alemán, expresan al
lado de bellas páginas y afirmaciones ortodoxas algunos de ellos (como la
Inmaculada Concepción de María), ideas más propias de la poesía que
propiamente de la teología (hay un desdén por la escolástica) y fundadas sobre
todo en la liturgia, aplicando, v. gr., a la Santa Virgen todos los textos de los
libros sapienciales que hablan de la Sabiduría, pero no en sentido
acomodaticio o figurado, sino literal. Para Soloviev la Sabiduría no es el
Logos sino María, en tanto nosotros la llamamos Madre de la Sabiduría. El
mayor error de estos teólogos rusos es primero exagerar la pasividad de
María, y segundo exagerar la identidad de Dios y de la criatura en la Sofía-
Sabiduría. Hay sin dudas una visión grandiosa de María, pero que a la vez la
aleja tanto que resulta prácticamente difícil tanto la intimidad con Ella como
la hacen inimitable, cuando, como nos lo recordaba maravillosamente bien
Santa Teresita del Niño Jesús, en su vida terrestre la Sma. Virgen vivió una
vida de pura fe, lo cual la inclinaba a la pequeña gran santa a aprender a
imitarla del mismo modo.[892] Así es que la gran devoción a la Sma. Virgen del
pueblo ruso, se ve confundida con ideas no ortodoxas y por lo tanto, no se
obtiene todo el provecho de la Mediadora de todas las Gracias que ese pueblo
está necesitando.
Del mismo modo la muy importante literatura rusa no ha podido evitar
caer bajo la influencia del gnosticismo. Así Soloviev, Dostoievsky y Tolstoi:
“Generalmente se le presenta a Soloviev como el Newman ruso, o como el gran filósofo
cristiano. Su adhesión secreta a Roma no produjo en la Ortodoxia rusa nada semejante al
movimiento de Oxford. Por lo demás, durante su estadía en Londres se lanzó con una pasión
inquieta sobre el espiritismo y la Cábala. Couvert cita opiniones muy comprometedoras de
Soloviev en ese sentido, las cuales han sido extractadas de la obra de J. Danzas: Las
reminiscencias gnósticas en la filosofía religiosa rusa moderna. Soloviev identifica la
“Sophia”, la sustancia misma de Dios, con la Virgen María. El mundo entonces sería la
reencarnación de Dios por la Sophia, la sustancia misma de Dios y el hombre, la actualización
de Dios en el cosmos.
“Dios se hace carne en el hombre y el Cosmos por el Hombre se hace Dios”.
Por tanto, el hombre tendría una esencia idéntica a la del Cosmos y a la de Dios.
“La nueva religión (sic) -declara Soloviev- no puede ser una veneración pasiva de Dios... debe
ser una actividad de Dios con Él, una Teurgia”. Y resume su sistema en la palabra
“Teandrismo” que quiere decir “humanidad deificada”; un misticismo panteísta y cósmico.
Pero nada de esto tiene algo de cristiano. Toda la historia de Sophia ha sido sacada de los
gnósticos de los primeros siglos según Simón el Mago a quien Soloviev estudió con gran
cuidado”[893]

El gnosticismo también ha influido en un excelente novelista como fue


Dostoiewsky, y en el afamado Tolstoi:
“Para Dostoiewsky, como para los gnósticos, el mal constituye una entidad autónoma y
positiva. Declara que la materia es mala y la carne condenable llegando a rechazar la práctica
de la sexualidad aun dentro del matrimonio.
También cae en el equívoco entre Dios y la Naturaleza, lo cual se vuelve a hallar en la actitud
de Aliocha en Los hermanos Karamazov, donde la vida, la Tierra, la Nación, aparecen
divinizados.
Etienne Couvert nos recuerda que el rito de besar la tierra se origina en los gnósticos de los
primeros siglos, en particular en los elkasaitas.
León Tolstoi es calificado por el autor como el Rousseau eslavo. Él mismo declaró: “lo he
leído todo y a los 15 años llevaba su medalla sobre mi pecho... Rousseau y el Evangelio (sic)
han sido las dos grandes influencias sobre mi vida”[894].
El autor de Guerra y paz fue excomulgado por el Sínodo de Moscú en
1901 por haber “negado la personalidad de Dios vivo glorificado en la Santa
Trinidad”, y “comenzó rindiendo culto a Schopenhauer y terminó budista
después de buscar en los Vedas, el Corán, Confucio y Lao Tsé una religión
sincrética”.
Hacia el fin del siglo XIX se produjo una expansión muy grande del
ocultismo, muy vinculado a la masonería, particularmente en Francia. Entre
los personajes que impulsaron el esoterismo u ocultismo en los círculos de
influencia del poder, se encontraban Gérard Encausse, más conocido como
Papus, médico ocultista y masón, y Nizier-Anthelme Philippe, conocido como
«maître Philippe» de Lyon, magnetizador y espiritista. Estos dos personajes
fueron invitados a la corte de Rusia en 1901, Papus pronunció varias
conferencias ante la corte y tuvo un encuentro con el zar que se interesó por el
esoterismo cristiano. El segundo personaje parece que subyugó al zar y la
zarina.
Hasta acá puede verse que, pese a que el comunismo fue una ideología
occidental y no propiamente rusa, sin embargo graves errores doctrinales de
vieja data en la corriente de la ortodoxia rusa, más la perniciosa prédica
gnóstico-masónica de talentosos e influyentes filósofos y novelistas, crearon
un ambiente preñado de confusión y misticismo desfasado, muy propicio para
el surgimiento, o, mejor dicho, la exitosa implantación del comunismo en
aquellas tierras, pues no tuvieron los anticuerpos necesarios para detener la
explosión revolucionaria.
Couvert lo dice muy claro:
“Podemos decir que en la víspera de la revolución bolchevique, toda la élite cultivada rusa
estaba impregnada de ideología panteísta, cósmica y pagana. Había recibido su formación
intelectual de filósofos alemanes, sobre todo Schelling, Marx y Hegel. Estaba por lo tanto
completamente desarmada de cara a una subversión revolucionaria”.[895]
Y así lo dijo Castellani:
“¿Cómo hizo Rusia, la Santa Rusia, la Tierra-de-Dios para llegar a ser la sede de los Sin-Dios?
Es imposible imaginarse el fenómeno del odio colectivo a Dios y la aparición del primer estado
anti-teo, sin contar con el estado de la religión rusa, desvirtuada por diez siglos de Cisma,
hundiéndose en el proceso degenerativo de la superstición y el fariseísmo, tal como fue déllo
testigo alucinado Dostoievsky. Una plebe inculta y pasional de religiosidad profunda pero
miope y turbulenta detrás de extraños monjes de turbia y vehemente mística como Zósima
(cuando no de bestial superstición como Rasputín), mientras allá arriba en las altas esferas los
Popes de una iglesia de Estado montaban su guardia de policía espiritual en torno a los
intereses de las clases pudientes. Caro mío, estos son hechos. No hay corrupción más pésima
que la de las cosas óptimas”.[896]
Estos hechos lo llevaron a Joseph de Maistre a profetizar:
“La revolución que se anuncia superará en mucho a la Revolución Francesa: hay que
prepararse a una gran revolución, de la cual la que acaba de terminar, no era más que el
prólogo…”[897]
Y un ruso muy lúcido como fue Konstantin Leontiev, afirmó aún en
tiempos de Alejandro II, ante la aceptación de las ideas liberales de Occidente
por parte de la intelligentsia rusa, cuarenta años antes de la Revolución:
"Todo gran principio, llevado hasta sus últimas consecuencias con parcialidad y espíritu
sectario, no solamente puede convertirse en mortífero, sino en suicida. Así, por ejemplo,
si llevamos la idea de la libertad personal hasta sus últimas consecuencias, nos puede
conducir, por medio de la más extrema anarquía, a un comunismo despótico más allá de
toda imaginación, a la violencia legal y constante de todos sobre cada uno o a la
esclavitud del individuo".[898]
Así que podemos ver que las ideas iluministas que llegaron desde
Occidente, infiltradas muy especialmente en los círculos influyentes por la
masonería, tenía que encontrar quien hiciera estallar la chispa en un terreno
seco y ávido de “misticismo”. Aquí entró en juego el factor decisivo:
“A menos que uno se dé cuenta de que la fuerza impulsora tras la Revolución Bolchevique fue
la Nación judía, es imposible explicar adecuadamente cómo la hasta entonces más bien
soñolienta Rusia se despertó de golpe en 1917 y comenzó una campaña intensiva para la
dominación internacional, gastando el dinero pródigamente. ¿De dónde provenía la dinámica
energía que de golpe mostraba el carácter ruso? ¿Cómo podemos explicar la aparición súbita
de un movimiento anti-Dios en un pueblo que con todas sus faltas era intensamente religioso?
Ambas preguntas encuentran una respuesta adecuada en la influencia controladora de la
Nación que persistentemente ha rechazado al único Verdadero Mediador entre Dios y el
hombre y que está siempre buscando imponer su voluntad a Dios, en lugar de aceptar Su
Voluntad. De otro modo estas cosas parecen inexplicables. Sin embargo, una vez que nos
damos cuenta de que 1917 presenció lo que el revolucionario alemán Wilhelm Marr había
previsto antes de 1879, podemos comprender lo que tuvo lugar y lo que se está llevando a
cabo. ‘En ese vasto imperio –escribía- el judaísmo encontrará el punto de apoyo de
Arquímedes que le permitirá sacar a toda Europa Occidental de sus goznes de una vez por
todas. El marrullero espíritu de intriga judío pondrá por obra en Rusia una revolución como el
mundo nunca la ha visto hasta ahora’.”[899]
Los demonios parecían haberse apoderado de Rusia. "Fue una
embriaguez de libertad, disolución e impunidad", escribe el duque
Zhevakhov en sus memorias. "Las burlas salvajes de la moral y la ley, una
malignidad satánica inconcebible, y en tales circunstancias todos los intentos
de corrección sólo avivaron más emociones" (Memorias, vol. 2,
pág.14). Según el filósofo Ivan Ilyin, la revolución de 1917 expuso todas las
bajas pasiones y vicios del pueblo ruso, revelando un abismo de los más
pecadores, mezquinos y desvergonzados, rudos y despiadados. Un fuego
infernal parecía arder sobre Rusia, una multitud de legiones de demonios
gadarenos golpearon su cuerpo y destruyeron totalmente sus
fundamentos morales, incluso los pactos básicos. Muchos estaban
exasperados unos por otros, una extraña antropofobia. En ese momento
no era mucho matar a un inocente, robar, destruir, prenderle fuego a
algo”.[900]
El historiador de la cultura rusa James Billington, en su obra The Icon and
the axe, del año 1966, plantea que tres fuerzas moldearon la cultura y la
sociedad rusas desde 1890 hasta la Revolución de 1917 y más allá: el
prometeísmo, el sensualismo y el apocalipsis: “El prometeísmo, dice el autor,
es "la creencia de que el hombre, cuando realmente es consciente de sus
verdaderos poderes, es capaz de transformar totalmente el mundo en el que
vive". Las élites intelectuales y artísticas realmente creían que todo era posible
mediante el ejercicio de la voluntad del hombre, mediante el uso de la ciencia
y la tecnología. El cristianismo ortodoxo era una cáscara seca. En San
Petersburgo, surgió un movimiento intelectual conocido como "construcción
de Dios". Era una forma del evangelio social, transfiriendo la "búsqueda de
Dios" del cristianismo a la acción concreta en la tierra y a la revolución (…)
Billington dice que, junto con este idealismo prometeico de principios del
siglo XX, surgió "una preocupación por el sexo que no tiene paralelo en la
cultura rusa anterior". Él dice que "la creciente preocupación por los asuntos
sexuales fue un desarrollo lógico de la preocupación romántica por la
voluntad que se había convertido en característica de la intelectualidad
aristocrática emancipada". En otras palabras, en la primera mitad del siglo
XIX, los aristócratas rusos liberales habían bebido profundamente del
romanticismo europeo, que enfatizaba la pasión individual y la experiencia
sobre el racionalismo abstracto. Tiene sentido que recurran a las experiencias
sexuales del individuo como fuente de sabiduría y avivamiento espiritual. La
abolición de la censura en Rusia después de 1905 abrió la puerta a la literatura
erótica.”[901]
A medida que vamos conociendo el clima instaurado en la Rusia pre-
revolucionaria, vamos comprendiendo que exactamente el mismo ambiente,
los mismos síntomas se están produciendo en el mundo actual, muy
especialmente en los Estados Unidos, en concreto a partir del año 2020. Falta
el tercer factor o corriente ideológica, que es el decisivo, para cerrar el círculo:
“Aquí hay algo diferente, sin embargo. La "tercera corriente ideológica de la
época" fue el apocalipsis y, en la revolución de 1917, la más relevante de
todas. Sí, el apocalipticismo religioso fue fuerte con el campesinado ortodoxo,
pero un tipo diferente de apocalipticismo cautivó a las élites. Es sorprendente
leer a este augusto historiador escribiendo sobre el entusiasmo de los artistas e
intelectuales rusos de esa época por Satanás. El demonio era la última figura
romántica y obstinada, después de todo, que daba al sensualismo: la
permisividad sexual y el anhelo general de la experiencia sensual, una base
sólida en lo demoníaco. Billington escribe: “Este sentido de la presencia
satánica condujo a una mentalidad melancólica y apocalíptica. El apocalipsis,
la tercera característica clave de la época, fue en muchos aspectos el
subproducto de la tensión psicológica no resuelta entre los otros dos: el
prometeísmo y el sensualismo. ¿Cómo, después de todo, se pueden conciliar
grandes expectativas con pequeñas preocupaciones? ¿Una creencia intelectual
en una utopía venidera y una implicación personal simultánea en el
libertinaje? Una forma de mantener ambos compromisos era convencerse con
una cierta cantidad de Schadenfreude que ese cambio apocalíptico estaba a la
vista, que el sensualismo de hoy presagia la transformación del mañana”.[902]
Desde luego que se está hablando allí de “apocalipsis” no en el verdadero
sentido cristiano, sino desde un mesianismo desesperado que quiere clausurar
la historia y hacerlo ya mismo, aboliendo todo el pasado. Sigue diciendo el
autor del artículo: “Para mí está claro que el progresismo se está moviendo
cada vez más hacia el apocalipticismo de la justicia social, pero hasta que leí
ese pasaje en Billington hoy, no había hecho la conexión de que la histeria de
los SJW[903] está conectada inextricablemente a la incapacidad del homo Deus,
y homo coitus, para lograr la Nueva Jerusalén en esta vida. Intuí la conexión,
pero Billington entrelazó la lectura que he estado haciendo sobre la dimensión
pseudo-religiosa de la revolución bolchevique con la posición exaltada que los
modernos adoptamos hacia la tecnología, la sexualidad y el individuo que
elige”. Y agrega luego estas palabras que queremos resaltar: “¿Qué evento o
eventos piensas que elevaría el apocalipticismo - religioso y secular-, al
mismo nivel de influencia que el prometeísmo y el sensualismo tienen en
nuestra sociedad actual? Un período sostenido de clima catastrófico y el
sufrimiento masivo resultante, que puede estar plausiblemente conectado
con el calentamiento global, podría hacerlo. Una pandemia mundial
mortal podría. También podría hacerlo una nueva Gran Depresión. Mi
punto es que el apocalipticismo está presente pero latente, por ahora”.[904]
Las palabras anteriores fueron escritas en diciembre de 2019. Entonces se
estaba empezando a manifestar lo que finalmente ha invadido todo el mundo
como la lava ardiente de un volcán. Ese evento llegó en 2020, fue la
“pandemia” junto con la gran depresión económica, el clima catastrofista que
anuncia la vacunación, y el “apocalipticismo” revolucionario satánico a punto
de dar el gran asalto final sobre Estados Unidos, para hacer de éste un
apéndice de China, que termine de incendiar todo el mundo.
¿QUÉ MISIÓN TIENE RUSIA EN LA
HISTORIA?

“Para un gran país, vivir no significa únicamente evitar la disolución y


mantener el equilibrio de su economía. Debe tomar también conciencia del
fin que justifica su existencia, comprender su misión en el mundo. Ahora bien,
¿Rusia tiene hoy una misión?”[905]
IGOR CHAFARÉVITCH

“Si las energías espirituales de una nación se han agotado, ni las estructuras
de gobierno más perfectas ni el desarrollo industrial podrán salvarla: un
árbol con el interior podrido no puede mantenerse en pie”.[906]
ALEXANDER SOLZHENITSYN

“Hay países con misión, -escribió Juan Carlos Goyeneche- con algo que
decir al mundo. Hay naciones con energías ocultas que pueden acrecentarse,
como sucede con el bien, cuando algunos hombres despiertan su vigor
dormido para ponerlo al servicio de empresas altas y redentoras. Entonces
suceden los milagros; esos milagros históricos que equivalen a la resurrección
de un pueblo. A una oportunidad así nos estamos acercando; quizás sea la
última.”[907]
Habría que decir quizás que cada país o nación tiene una misión específica
o un sentido de su existencia, de cuyo cumplimiento depende el seguir siendo
nación o degradarse en mera factoría o “patio trasero” de un imperialismo
mercantil, en absoluta dependencia de otra nación que la sojuzgue. Y esta
misión va más allá de lo meramente material, puesto que la vida de sus
ciudadanos no se termina en esta tierra. “Ateniéndonos a una vigorosa
enseñanza de Pío XI, que en rigor procede de larga y tradicional data,
podríamos decir que las naciones y sus pueblos hallan su justificativo, y
garantizan su supervivencia, en el cumplimiento de su misión asignada por
Dios”[908], lo cual se entronca con aquello de Soloviev de que “la idea de una
nación no es lo que ella piensa de sí misma en el tiempo, sino lo que Dios
piensa sobre ella en la eternidad”[909]. La gloria de un país está en descubrir,
asumir y cumplir esa misión recibida, luego de que tal ideal reúna a sus
integrantes en torno al cumplimiento de su destino. Ernesto Palacio veía una
trágica orfandad de ideal en las naciones hispánicas, originado especialmente
en la defección de las clases dirigentes españolas del siglo XVIII. Eso ha
puesto en peligro la existencia de estas naciones ya que han ido perdiendo su
identidad, por no conocer ya más su historia, y por lo tanto su razón de ser, su
arraigo en la Tradición que les ha dado origen. Ramiro de Maeztu hablaba de
ello en “Defensa de la Hispanidad”.
El Padre Castellani también afirmaba esta necesidad imperiosa de toda
nación:
“Toda nación para existir decentemente debe tener una misión en el mundo, una idea
trascendental que realizar, llamada “el ideal nacional”, porque así como el hombre no es
fin de sí propio, tampoco las naciones”.[910]
En el caso de Rusia, pareciera que los rusos siempre han sentido
hondamente la necesidad de cumplir una misión trascendente, pero nadie ha
sabido definirla y llevarla a cabo hasta hoy[911], salvo la “contra misión” o
misión satánica de los comunistas, que nunca han dudado de ello.
El Padre Osvaldo Lira sabía explicar muy bien la relación entre ser y
hacer de una nación, porque la identidad se manifiesta haciendo, pero para
hacer, antes hay que ser, pero ese ser se manifiesta en el hacer, perdido el cual
el ser corre peligro de dejar de ser, en tanto la nación es un ser accidental. En
relación con Rusia hay un carácter fundamentalmente imperial. Así afirmaba
Lira:
“Es evidente que, para la nación considerada en su estricta razón formal, se ha de presentar con
mucha más urgencia que para los individuos la identidad indiscutible que, en el plano dinámico
de la operación, existe entre el ser y el hacer, ya que si la persona individual llega a suspender
toda manifestación de actividad intelectiva o sensitiva, le queda por lo menos el recurso de
refugiarse en su condición fundamental de sustancia, la cual, a su vez, se encuentra asegurada
suficientemente por la persistencia en su seno de la actividad vegetativa. Para la nación, en
cambio, no existe ninguna posibilidad de optar, desde el momento en que, contra lo que
creyeron Hegel y Spengler, es una realidad de tipo moral, no físico, y que, por consiguiente, se
halla dotada de existencia puramente accidental. El ser de la nación no viene a consistir, al fin
de cuentas, más que en la unidad que surge como fruto natural de la convergencia de los
entendimientos y voluntades –o, si se prefiere, de las almas- en torno a un mismo ideal. Es ese
carácter de accidente metafísico lo que le impone precisamente la obligación de hallarse en
continua actividad, porque si el acto correlativo de la esencia sustancial es la existencia, el que
corresponde al accidente es la operación. Podemos mantener inactiva a nuestra esencia humana
por las condiciones entitativas de inmutabilidad y necesidad que la afectan, como a todas las
esencias; pero para una nación cualquiera, inactividad tiene que sonar lo mismo que muerte,
porque en ella la inactividad equivale pura y simplemente a la inactualidad. Esto explica por
qué a toda etapa de unificación nacional ha de suceder siempre otra de aspiraciones
imperiales”.[912]
En cuanto a la Argentina, Goyeneche todavía confiaba –aunque como si fuese
la última oportunidad- en que asumiese al fin su misión, aquella que justifica
su existencia. Pero era el ya lejano año 1966, hoy pasados más de cincuenta,
la Argentina se desintegra penosamente. Castellani diría sobre la misión de
nuestra patria que “La historia más creíble de nuestra patria nos la muestra en
dos actitudes solamente: como una nación pastoril embaucada que trabaja
para otro o bien como una nación militante que redime desinteresadamente a
otros. Todo indica que no hay más alternativa que esos dos gestos
contradictorios y totales. De hecho, nunca ha habido otra. Lo ignora todo de
la vida de las naciones los que se tejen la ilusión de una posición
intermedia que concilie el honor con la comodidad, la riqueza con el
descanso, la soberanía con el esfuerzo mínimo.” Alguna otra vez, no
recordamos ahora dónde, escribió: “La Argentina es actualmente, por
imposición del Destino histórico, depositaria en la América del Sur de la idea
misionera de España. Es un destino serio, en estos momentos un destino
bravo, que no es para reír ni para jactarse sino para recibirlo de rodillas con
las dos manos sobre la cruz de la espada. El ideal nacional hispánico es el
establecimiento del derecho de gentes en el mundo, cuya formulación teórica
insuperada hizo, cuando la hispanidad nacía, el gran doctor dominico
Francisco de Vitoria. Frente al ideal del Progreso material indefinido, del
comercio y del confort, que inspira los modernos imperialismos, tenemos
de herencia el sagrado ideal de la realización en el mundo del derecho de
gentes; o sea ese respeto a la persona humana que no sea un antifaz sino una
cosa tan sacra que no necesitamos ni podemos tomarlo 50 veces al día en la
boca, sino custodiarlo silenciosamente en el corazón”. ¿Qué ha quedado de
eso? La Argentina, “la otra Argentina”, la que se ha dejado estar porque “tenía
la vaca atada”, la que nunca se tomó en serio a sí misma y miró siempre hacia
Europa (esto es, París o Londres), y que hoy (en simétrica estulticia) mira
indistintamente hacia Miami, Caracas o La Habana (¡!), la enferma de
liberalismo desarraigado, esclavizada al yugo de la Sinagoga de Satanás,
ayuna de clero antiliberal y combativo (sobrepoblada de un clero de cuño
liberal y ahora marxista, salvo sus notables excepciones), sin voluntad de
cumplir su misión de nación militante y rectora de las naciones del cono sur
(como quiso Rosas), la que ha renegado de su tradición, de su pasado, de su fe
católica, de su combate en Malvinas, la que ha matado a sus profetas, a sus
hombres de valía, a sus reales talentos, se ha dejado envilecer y estafar y ha
perdido su condición de Nación hispano-católica, para convertirse en una
jaula-factoría, administrada por una banda delincuencial demagógica,
generalmente de muy baja estofa, bautizada peronista, en todo caso siempre
liberal. Demagogia, sentimentalismo y cobardía clerical, se han unido en un
patético cambalache para asfixiar la patria, al compás de los bombos y los
reclamos frenéticos de las masas democráticamente resentidas.
Cosa grave le ocurre también a los Estados Unidos, país del que surgen
ahora sus purulentas excrecencias crecidas a lo largo de toda su bicentenaria
trayectoria liberal, mercantil, masónica y judaizada. Es por eso que si su
“misión” democratizadora del mundo es en realidad un encargo de las logias
que se han apoderado de este país de la “Libertad”, quizás recordar que antes
estuvo haciendo pie firme por allí la España católica con sus Santos y sus
Héroes, quizás cuestionar su sistema democrático liberal incuestionable,
podría hacerle recobrar un sentido del combate patriótico verdaderamente
diestro que debe estar basado en principios sólidos, los cuales requieren estar
anclados en una Tradición, una Tradición que trajeron a estas tierras las
carabelas de Colón, y no el Mayflower con su secta de puritanos. Visto lo
cual, a diferencia de Rusia, si los Estados Unidos caen bajo las garras
comunistas, ya no tendría probablemente las reservas espirituales cristianas
necesarias para volver a levantarse y cumplir su misión en este mundo. Pero,
¿acaso la conocen? Como dice Federico Ibarguren, “son los excepcionales
quienes espiritualizan la nacionalidad por dentro: Héroes y Santos”. ¿Los
habrá?[913]
Expongamos el pensamiento de alguien que no sólo tuvo lucidez para
diagnosticar los males profundos del mundo, sino también el coraje de
enfrentarlos, sin quedarse en la mera postulación de las ideas, Alexander
Solzhenitsyn:
“Occidente ha perdido la lucidez. Pero también ha perdido el coraje. Observa Solzhenitsyn que
para quien desde afuera llega al Occidente la declinación de la valentía parece ser su
característica más llamativa. Ello es particularmente perceptible en los políticos y en las élites
intelectuales. Por cierto que hay en Occidente muchos individuos valerosos, pero carecen de
influencia determinante en la vida pública. Los que están en el poder son por lo general
cobardes, y tiemblan ante las naciones fuertes, al tiempo que se muestran despóticos frente a
los países débiles, que carecen de apoyo en la opinión pública internacional. No deja ello de ser
preocupante, dice Solzhenitsyn, ya que desde los tiempos antiguos, la declinación del coraje ha
sido considerada como un síntoma del comienzo del fin”.[914]
Recordemos además que la Virgen en Fátima dijo que varias naciones
desaparecerán. ¿Serán aquellas que han renunciado a tener una misión?
¿Serán las que se han abandonado a sí mismas, rechazando a Dios? ¿Las que
no podrán cumplir la misión que Dios tiene designada para ellas? ¿Las que
han cobardemente declinado seguir siendo soberanas y se han rendido al
vasallaje de sus enemigos? ¿Las que han perdido toda voluntad de resistencia
a los males que las oprimen? “El principal castigo –dijo la Hna. Lucía- será
para las naciones que han querido destruir el reino de Dios en las almas”[915].
El Padre Lira decía, en relación a España: “La única convicción de tipo
mesiánico que puede considerarse aceptable para un pueblo no elegido de
antemano por lo que es, es la de hacerse elegir por lo que haga. Tal es, si bien
se mira, el caso del pueblo español. Porque su mesianismo puede verlo todo
aquel que sepa ver”.[916] Viendo el presente de la Madre Patria, no podemos
sino lamentarnos y presagiar un terrible castigo para esa pobre nación que
tanto ha servido a la Iglesia.
En cuanto a Rusia, desde temprano la Iglesia cismática rusa ha tenido la
pretensión de ser “la tercera Roma” (tras la decadente Roma y la caída
Bizancio). Lo declaraba el metropolitano Zósimo en 1492; en 1512 el monje
Filoteo en su “Historia del mundo”, y los emperadores Iván III el Grande e
Iván IV el Terrible le dieron gran impulso a esa concepción. “No es por azar si
el enemigo del género humano ha elegido a Rusia como punto de partida para
“difundir a través del planeta las instituciones y costumbres del ateísmo”[917].
En efecto, esta idea de una misión mesiánica ha servido para implantar
muy bien –como ya hemos dicho, tras siglos de errores doctrinales e
influencia gnóstico-masónica- el mesianismo judeo-comunista:
“Parte de ese pensamiento utópico tiene un aspecto religioso: la idea de que Rusia tiene una
misión mesiánica en el mundo, de que debe salvar a la humanidad. El bolchevismo es un
movimiento milenarista, que anuncia un paso de la luz a la oscuridad. Encaja con ideas
religiosas de justicia social arraigadas en el campesinado ruso, pero también con el
pensamiento sobre el papel de Rusia en el mundo, con la creación de una fraternidad universal,
como decía Dostoievski en su discurso sobre Pushkin en 1880. Todas estas ideas forman parte
de una concepción de la función de Rusia como redentora de la humanidad. Y establecen una
relación con la tradición revolucionaria. La idea ortodoxa de presentar Rusia como la nueva
Roma que salva al Occidente caído se funde con el comunismo: hay una línea directa que une
esa idea ortodoxa de Moscú como tercera Roma con Moscú como sede de la Tercera
Internacional, que salvará al mundo con el comunismo. Está unida a lo que podríamos llamar
el atraso de Rusia, que ha permitido que los revolucionarios hagan grandes promesas, que los
demagogos aprovechen una situación donde hay profundas esperanzas utópicas.”[918]
Diversos autores han podido advertir esta señalada característica del país
más vasto del mundo, una Rusia que nunca ha renegado de un exacerbado
misticismo redentor, de un impertérrito orgullo patriótico y del afán de
grandeza, que no quieren verse reducidos a ser meros peones avasallados por
un globalismo unipolar aplastante, homogeneizante y anticristiano.
“El cristianismo –explica Calderón Bouchet- enseñó una neta orientación
metafísica de la vida humana y como todas las necesidades de nuestra vida
anímica se proyectan en el plano de nuestra actividad social, resulta imposible
despojar al hombre de sus impulsos metafísicos sin sustituirlos con otros
equivalentes. La Revolución podrá liquidar la Iglesia [en el sentido de su
influencia social, aclaración nuestra] pero no el vacío dejado por ésta en la
existencia. Perdida la función social cumplida por la religión, el Estado tratará
de reemplazarla por la exaltación de la idea nacional adscripta a su voluntad
transformadora”.[919]
Hoy ocurre que para instalar el “Nuevo Orden Mundial” se requiere que el
Estado abomine también del nacionalismo o patriotismo, intentando llenar ese
vacío mediante un utopismo igualitario que, por supuesto, no termina de atraer
ni interesar a las masas, por ser totalmente antinatural. De allí el peligro que
significa para los globalizadores (o “reseteadores”) una reivindicación
nacional de parte de Rusia, y para colmo identificada con el cristianismo, y
éste de una manera crecientemente mesiánica, a medida que el propio país se
ve amenazado por Occidente.
Decía Nicolás Berdiaev: “El pensamiento específicamente ruso contempla
el problema escatológico del fin bajo un matiz apocalíptico. Esto lo distingue
del pensamiento occidental y, sobre todo, le otorga el carácter de una filosofía
religiosa de la historia.”[920]
“Ningún otro pueblo [como el ruso] tiene sentido tan agudo e instintivo de
no haber sido hecho para este mundo”, afirma el Padre Alfredo Sáenz en su
obra “De la Rus’ de Vladimir al ‘Hombre nuevo’ soviético”:"La misión
providencial de Rusia", publicado en 1989, poco antes de la caída del Muro de
Berlín.
“Una visión teológica de la historia –explica el Padre Calderón- nos obliga
a reconocer que, así como los griegos fueron llamados por Dios a pensar, los
romanos tuvieron la vocación divina del imperio”[921]. ¿Acaso no podemos
pensar en Rusia y su vocación divina, a partir de la predilección mostrada por
la Santísima Virgen, y la solemne solicitud de su consagración, en los
esplendores de una teofanía trinitaria revelada? Cuando intentamos descorrer
el velo que oculta a Occidente el alma de la nación rusa, y revisamos su papel
en la historia contemporánea, entrevemos esa designación de alcance
universal. Diversos y destacados autores son contestes en este pensamiento, y
la actualidad que vivimos nos lleva a coincidir con tales conclusiones.
Según el Padre Osvaldo Lira[922], “El alma rusa alimenta en lo más
entrañado de su ser una especie de creencia instintiva de hallarse predestinado
para cierta misión trascendental por el mismo Dios.”[923]
También Vladimir Soloviev[924] hablaba de la misión histórico-religiosa de
Rusia: “El carácter eminentemente religioso del pueblo ruso, así como la
tendencia mística que se muestra en nuestra filosofía, en las letras y en las
artes, parecen reservar a Rusia una gran misión religiosa.”[925] Afirmaba
también que la vocación peculiar de Rusia “consistía en llevar a su plenitud lo
inaugurado por Constantino y Carlomagno.”[926] Quizás ello finalmente ocurra,
pero no al modo imaginado por este filósofo ruso.
Igualmente Fedor Dostoievsky se encargó de destacar la misión universal
de Rusia. Por otra parte, la amenaza de Rusia sobre Europa había sido
señalada por Napoleón Bonaparte, por el marqués de Custine y por Donoso
Cortés, entre otros. Su presencia nunca ha pasado desapercibida para Europa
occidental.
Siendo Rusia el país más grande del mundo, y dotado de tal voluntad
totalitaria, se comprende bien que dominado por una religiosidad invertida y
satánica como el comunismo, podría arrasar fácilmente con Europa. Mucho
más si se tiene en cuenta que ésta ha renegado de su identidad cristiana.
Decía Louis Veuillot proféticamente:
“El mundo será socialista o será cristiano, no será liberal. Si el liberalismo no sucumbe
ante el catolicismo, que es su negación, sucumbirá ante el socialismo, que es su
consecuencia”. [927]

Leemos en un artículo al escritor español Juan Manuel De Prada:


“Dostoievski resume el designio ruso por boca del asceta Paisius en Los hermanos Karamazov:
«Ciertas teorías afirman que la Iglesia debe convertirse, regenerándose, en Estado, dejándose
absorber por él, después de haber cedido a la ciencia, al espíritu de la época, a la civilización.
Si se niega a esto, sólo tendrá un papel insignificante y fiscalizado dentro del Estado, que es lo
que ocurre en la Europa de nuestros días. Por el contrario, según las esperanzas rusas, no es
la Iglesia la que debe transformarse en Estado, sino que es el Estado el que debe mostrarse
digno de ser únicamente una Iglesia y nada más que una Iglesia». Dostoievski profetizó la
revolución bolchevique, anticipando su signo radicalmente anticristiano e inhumano, como un
castigo divino arrojado sobre Rusia, para purificarla; y profetizó también la regeneración de
Occidente, que sólo podría alcanzarse a través de Rusia. Y así, escribió en Diario de un
escritor: «La caída de vuestra Europa es inminente (…) Todas esas doctrinas parlamentarias,
todas las teorías cívicas profesadas hoy en día, toda la riqueza acumulada, todo eso será
destruido en un instante y desaparecerá sin dejar rastro». A los que están empachados de
alfalfa tertulianesa estas palabras de Dostoievski se les antojarán lucubraciones misticoides.
Pero por defender tales lucubraciones muchos rusos entregaron su sangre en el Gulag; y alguno
que sobrevivió al Gulag las siguió defendiendo después, como por ejemplo Solzhenitsyn,
quien en El roble y el ternero escribió: «En cuanto a Occidente, no hay esperanza; es más,
nunca debemos contar con él. Si conseguimos la libertad, sólo nos la deberemos a nosotros
mismos. Si el siglo XX comporta alguna lección para con la humanidad, seremos nosotros
quienes la habremos dado a Occidente, y no Occidente a nosotros: el exceso de bienestar y
una atmósfera contaminante de sinvergonzonería le han atrofiado la voluntad y el juicio». [928]
Dostoievsky no fue el único, ni mucho menos, intelectual ruso del siglo
XVIII o XIX que entrevió la tragedia que se venía, el nihilismo creciente en la
sociedad rusa, el efecto explosivo que habían tenido en un pueblo
notablemente religioso, las ideas perversas del Occidente que había renegado
de Cristo (el talmudismo vehiculizado por el protestantismo, ebrio de los
delirios de la filosofía de la modernidad iluminista). Por el contrario, había
una tradición arraigada en Rusia de que el país sería muy malo antes de ser
muy bueno, es decir, de una conversión. K. Leontiev “creía que la misión del
pueblo ruso era engendrar al Anticristo. Previó que la Revolución sería
tiránica y sangrienta, atrayendo a la gente del Este y aniquilando al mundo
burgués del Oeste, provocando no el fin del mundo sino el fin de la época del
materialismo, el nacionalismo y el liberalismo. Chaadaev previó el triunfo de
lo barbarie en Rusia, diciendo: “No triunfará porque tenga razón, sino porque
nosotros estamos equivocados.” Otro escritor ruso del siglo XVIII que vió en
el futuro para Rusia la tragedia y la esperanza, fué Alexei Jomiakov. (…)
Jomiakov previó un alba en que Rusia le daría la Fe a Europa y sería el medio
de unir a Europa con el Asia. No esperaba ver ese día, pero confiaba en que
llegaría: “Debemos recordar que ninguno de nosotros sobrevivirá hasta la
época de la cosecha, pero que nuestros afanes espirituales y ascéticos de arar,
sembrar y desyerbar no son para Rusia solamente, sino en bien del mundo
entero. Sólo este pensamiento puede darles durabilidad a nuestros esfuerzos.
La vida rusa contiene numerosos tesoros, no para su pueblo, sino para muchos
otros, cuando no para todas las naciones. (…) Aunque esos escritores del siglo
XIX sabían que se acercaba la rebelión contra Dios y que Rusia la
acaudillaría, esclavizando a los hombres so capa de liberación, estaban
convencidos de que la arraigada fe del pueblo ruso sería un día luz y faro del
mundo” [929]
En los años todavía comunistas, el Padre Sáenz escribía, tras haber visitado
la URSS:
“El hecho de que el marxismo sea una religión cosmovisional, si bien invertida, nos hace
esperar que una vez que los soviéticos se conviertan, conservarán ese sentido de totalidad,
que nada tiene que ver con el totalitarismo, y al abrazar de nuevo la religión, esta vez la
verdadera, no la recluirán en la sacristía sino que intentarán impregnar con ella la
totalidad de sus actividades”[930]
Y cita Sáenz estas notables palabras muy poco difundidas del recordado
obispo norteamericano Monseñor Fulton Sheen[931]:
“Cuando Rusia reciba el don de la fe, su misión será la de un apóstol para el resto del
mundo. Convendrá dar fe al resto del mundo. ¿Por qué tenemos tanta esperanza en
Rusia? ¿Por qué ha de ser el medio de evangelizar a las naciones de la tierra? Porque
Rusia tiene fuego, Rusia tiene celo. Dios pudo hacer algo con el odio de Saulo
transformándolo en amor; pudo hacer algo con la pasión de Magdalena convirtiéndola en
celo; pero Dios no puede hacer nada con los que no son ni ardientes ni fríos. A éstos los
vomitará de su Boca.
“La gran vergüenza de nuestro mundo, es que tenemos la verdad, pero no tenemos celo. Los
comunistas tienen celo, pero no tienen la verdad. El comunismo es como el fuego que se
difunde por sí mismo sobre todo el mundo; es casi un Pentecostés al revés. Algún día, en lugar
de inclinarnos hacia la tierra ese fuego comenzará a quemar hacia arriba, ascendiendo, al
genuino modo de Pentecostés, dando a los hombres alegría, vida y paz, en lugar de odio,
destrucción y muerte. Nuestro mundo occidental carece de ese fuego. No hay ya profundos
amores o abnegadas entregas y consagraciones a las grandes causas…Somos fríos, opacos,
apáticos”.[932]

Por su parte ha escrito el alemán eslavófilo Walter Schubart en “Europa y


el alma de oriente” (1938):
“Hoy los cristianos occidentales -los que lo son por rutina- hablan con horror de los rusos
profundamente caídos, pensando al mismo tiempo en su propia superioridad. A pesar de todo,
yo digo: precisamente así como es hoy ha de ser Rusia para dar vida a la nueva fe. Hay que
caer para subir, y hay que caer profundamente para subir más alto. De los abismos del mal y
del tormento parten caminos temerarios que van a las cimas de la santidad. Esta es la
psicología cristiana de la culpa. De lo más inhumano puede salir lo más elevado. Cuando la
maldad, en el paroxismo del crimen se reconoce a sí misma, pasa de repente a voluntad de
regeneración. El cristiano occidental, cristiano por costumbre, podrá ser justo y honrado, pero
no fecundo. Es un burgués –y los burgueses son estériles-. Le falta la corona de espinas. No es
en el equilibrio del mundo burgués, sino en medio de los truenos apocalípticos donde renacen
las religiones” (…) «El Occidente brindó a la humanidad las formas más estudiadas de la
técnica, de la organización estatal y de las comunicaciones; pero le robó el alma. Misión de
Rusia es devolvérsela. Rusia posee precisamente las fuerzas espirituales que Europa perdió o
destruyó. Rusia es un trozo de Asia y a la par un miembro de la comunidad cristiana de los
pueblos; en ello estriba lo peculiar y único de su misión histórica. Solamente Rusia reúne
condiciones para infundir nuevamente alma a una generación estragada por el afán de poderío
y anquilosada en el positivismo. (…) Parece una afirmación atrevida, pero hay que hacerla
con toda decisión: Rusia es el único país que puede redimir y que redimirá a Europa,
porque, respecto del conjunto del problema de la vida, adopta una postura opuesta a la
de todos los pueblos europeos. Precisamente del fondo de su sufrimiento sin ejemplo
sacará un conocimiento más profundo del hombre y del sentido de la vida, y lo anunciará
a los pueblos de la tierra. El ruso tiene para ello condiciones psíquicas que hoy día faltan a
todos los pueblos occidentales.”
En 1817, un renombrado profeta de Francia, el Padre Souffrand (1755-
1828), de la diócesis de Nantes, decía: “Los Rusos vendrán a abrevar sus
caballos al Rhin, pero no lo atravesarán. Rusia se convertirá y ayudará a
Francia a dar la paz y la tranquilidad al mundo entero”. Por su parte la ya
mencionada Beata Ana María Taigi (1769-1837), que siempre apareció
acertada en sus profecías y que llevó una vida milagrosa, anunció que “los
Rusos se convertirán, así como Inglaterra y China”.
El benedictino Dom Prosper Guéranger[933] también abordó este tema:
“La Rusia Católica es el fin del Islam y el triunfo final de la Cruz en el Bósforo sin ningún
peligro para Europa; es el Imperio cristiano de Oriente elevado con un brillo y un poder que
nunca tuvo; es Asia evangelizada, no sólo por unos pocos sacerdotes pobres y aislados, sino
con el concurso de una autoridad más fuerte que la de Carlomagno. Es, en fin, la gran familia
eslava reconciliada en la unidad de fe y de las aspiraciones de su propia grandeza. Esta
transformación será el mayor acontecimiento del siglo que la verá cumplir, y cambiará la faz
del mundo.”[934]

Y en otra oportunidad, señalaba el Padre Sáenz:


“Pienso que Dios ha escogido el comunismo para juzgar y castigar al Occidente. Rusia ha
sufrido con una intensidad desconocida en todo el transcurso de la historia. Ese sufrimiento no
caerá en saco roto. Los 66 millones de muertos, no pocos de ellos por causa de la fe, serán la
simiente de algo grande. Es una tradición en la literatura y el pensamiento rusos que el
sufrimiento es redentor. Por otra parte es una idea que está en las Escrituras. Rusia redimirá por
el sufrimiento. En el lagar –¿o en el lager?- del sufrimiento el ruso ha acrisolado su fe. No en
vano Nuestra Señora, en sus apariciones de Fátima, le asigna a Rusia una relevante misión en
la historia, terrible ante todo, ya que propagará sus errores por el mundo, promoverá guerras,
perseguirá a la Iglesia, martirizará a los buenos, aniquilará a varias naciones; pero gloriosa al
fin, ya que su conversión, ligada a la consagración que de ella haga el Papa en unión con el
episcopado universal, reportará grandes bienes para un Occidente hedonista y escéptico.”[935]

Nuevamente escuchemos a Mons. Fulton Sheen:


“Ese fuego ruso tiene grandes potencialidades. Los comunistas no niegan a Dios: Simplemente
lo desafían…Los soviéticos son militantes, luchan contra Él porque saben que existe. Algún
día lo amarán”.[936]
Monseñor Cristiani escribía en 1959, distinguiendo entre la posesión
diabólica de China y la infestación que veía en Rusia:
“En Rusia, el Demonio está presente en la conducción, en la política, en la enseñanza, en los
designios de futuro de los dirigentes. Pero lo que durante tanto tiempo se ha llamado "la santa
Rusia" permanece intacta, en una gran parte. La fe vive, la plegaria actúa. Los embustes del
Demonio no han alterado la fe intensa del pueblo ruso. Las infestaciones son violentas y
pérfidas, pero ineficaces en lo concerniente al alma profunda de la nación. Todo lo que
sabemos o creemos saber sobre Rusia nos hace llegar a la conclusión de la dualidad esencial
entre el partido diabólico que ejerce el poder y las masas populares que siguen siendo
cristianas. Por su paciencia, por su fidelidad, por su apego a las viejas tradiciones
nacionales, Rusia no sólo resiste a los ataques del Demonio, sino que se prepara, tal vez,
por gracia de la Virgen María, la Panagia, Toda-Santa, a una resurrección que
asombrará al universo. En todo caso, en un conflicto que abarcara al universo todo, no es
seguro que avanzara con los enemigos de Dios y de su Cristo, ¡que obedeciera a la voz de
orden de Satán!”[937]
El destacado historiador y sovietólogo Alberto Falcionelli, también
sostenía que Rusia tendría un papel decisivo en la renovación de la fe perdida
en el “Occidente cristiano”. Así decía en 1980, cuando nadie conjeturaba la
caída del régimen soviético, tan sólo una década más tarde:
“En lo que hace a Rusia –no digo: Unión Soviética, digo: Rusia-, considero inadmisible que se
niegue su pertenencia a la misma civilización que nosotros. Mientras hubo civilización
cristiana, por supuesto. Más aún, sostengo que, cuando nosotros ya no hacíamos referencia al
cristianismo de nuestros mayores más que como a un recuerdo nostálgico, o vergonzoso, según
los casos objeto de lágrimas o de escarnio, los rusos seguían y siguen afirmándose con firmeza
y orgullo siempre mayores en la fe de sus antepasados. Allá, pese a las persecuciones atroces
(o en respuesta a ellas) de que es objeto constante, la preocupación religiosa no es referencia
histórica, es renovación de la fe de los confesores que dieron su gloria a la Iglesia y su vida a la
nación. De suerte que –y esto lo sostengo desde hace muchos años-, cuando queremos
hablar de “civilización cristiana”, tomemos a Rusia como punto de partida para nuestra
resurrección por cuanto, mientras los cristianos, los católicos que seguimos resueltos en
nuestra fe en el Oeste, estamos reducidos a luchar a la defensiva aun, a veces, contra la
impaciencia irritada de quienes deberían ser nuestros pastores; nuestros hermanos del
Este han optado por dar batalla y por darla atacando”.[938]
Nada que objetar a unas palabras que cada día parecen más comprobadas
por la actualidad de Rusia.
Nuestro Jordán Bruno Genta, dejó asentado:
“Creemos en la profunda devoción mariana del pueblo ruso que el Poder Soviético, brutal en la
negación y en el exterminio, no ha podido destruir en las almas porque es indestructible.
Esta inconmovible certidumbre es el fundamento de nuestra esperanza del retorno de Rusia a
Cristo, negado también en Occidente que ha renegado de la Verdad, y que, como Rusia, tiene
un único camino de salvación que es el retorno al que es principio y fin último, Creador y
Redentor del mundo”.[939]
Esa esperanza de Genta se ha cumplido. Aunque no ha terminado su
camino hacia Cristo. Quizás Rusia, entonces, creyendo seguir su misión
“santa”, encuentre su verdadera misión, aquella que el Cielo, tras la
consagración que realizará el Papa de la Iglesia de Roma junto a los obispos,
le dará, para afrontar los últimos tiempos de la historia humana, la renovación
de la Iglesia y la preparación para el combate final contra el Anticristo.
Mientras tanto y por el momento, puede que simplemente Rusia tenga la
misión transitoria de resistir al Gobierno Mundial prescindente de los Estados-
nación, impulsor de la contranatura, que busca borrar el nombre de Cristo de
la faz de la tierra.
En diversas ocasiones Rusia constituyó una valla defensiva para la
Cristiandad. Estamos muy lejos de la pretendida doctrina del “Destino
manifiesto” de los [Link]., una elucubración de mercaderes y tenderos
puritanos bajo influencia de los designios masónicos, siendo los mismos
[Link]. una creación de las logias trespúnticas. “La Rusia zarista, desde 1223
hasta 1917, aseguró la presencia cristiana en el este de Europa, libró
parcialmente a Occidente de la necesidad de defenderse contra el Islam,
protegió a los cristianos de los Balcanes, hizo posible la independencia de
Grecia, nuestra madre común, salvó la orden de los jesuitas expulsados de
Europa en el siglo XVIII, evangelizó Alaska…El balance no es despreciable.
A los historiadores no les gusta jugar al juego de los “si” y tienen razón. Con
todo, supongamos a los Rusos con y no contra Gengis Khan en el siglo XII;
con y no contra los Turcos en Lepanto en el XVI o bajo los muros de Viena en
el XVIII… ¿Dónde estaríamos?”.[940]
Si Rusia cumple su verdadera misión, será sólo tras haber escuchado y
comprendido las palabras de su hijo, convertido al catolicismo y luego
sacerdote, el Padre Agustín Shuvalov:
“Haz, ¡Dios mío! que todos los que me leen se persuadan de que se puede ser católico y ruso al
mismo tiempo, católico y fiel súbdito del ilustrado y magnánimo príncipe que nos gobierna.
¡Ah! que el emperador, a quien he dedicado una devoción eterna, comprenda que es digno de
su corazón tan noble, que es digno de nuestra gloriosa patria no obstaculizar un alma católica
en su relación con Dios. ¡Pueda Rusia comprender que el catolicismo no es contrario a la
nacionalidad, y que la verdad siempre será el más firme apoyo de la lealtad y el
patriotismo!”[941]
RUSIA EN LA ACTUALIDAD

“He aquí sin duda la clave de todo: la vida, la muerte o la resurrección de


Rusia dependen de los esfuerzos que se llevan adelante en el terreno
religioso.”[942]
IGOR CHAFARÉVITCH

“Toda la política de un pueblo consiste en la Religión que profesa”.[943]


PADRE CASTAÑEDA

“Se ora poco en el mundo. A Dios gracias hay santas almas que oran por
otras. Pero las naciones no oran, porque en ellas ha triunfado el liberalismo.
Y bien, he aquí que las naciones se derrumban”[944].
PADRE CASTELLANI

“La locura del mañana no está en Moscú, sino mucho más en Manhattan”.[945]
G. K. CHESTERTON

El heroico autor e historiador ruso Alexander Solzhenitsyn, sobreviviente


del gulag siberiano, alguien que sería sin dudas llamado “profeta de
calamidades” por algún clérigo modernista abonado al mensaje venturoso del
Nuevo Orden Mundial, dijo en un discurso en 1983, en Londres:
“Dentro del sistema filosófico de Marx y Lenin, y en el corazón de su psicología, el odio a
Dios es el motor principal, más fundamental que todas sus pretensiones políticas y
económicas. El ateísmo militante no es meramente incidental o marginal a la política
comunista; no es un efecto secundario, sino el pivote central. Para lograr sus diabólicos
fines, el comunismo necesita controlar a una población desprovista de sentimientos
religiosos y nacionales, y esto implica la destrucción de la fe y la nacionalidad. Los
comunistas proclaman ambos objetivos abiertamente, y con la misma franqueza van a
cumplirlos […]
Dostoievski advirtió que "grandes acontecimientos podrían sobrevenirnos y sorprendernos
intelectualmente desprevenidos". Eso es precisamente lo que ha sucedido. Y predijo que "el
mundo se salvará sólo después de que haya sido poseído por el demonio del mal". Si realmente
se salvará tendremos que esperar y ver: esto dependerá de nuestra conciencia, de nuestra
lucidez espiritual, de nuestros esfuerzos individuales y combinados ante circunstancias
catastróficas. Pero ya ha sucedido que el demonio del mal, como un torbellino, gira
triunfalmente los cinco continentes de la tierra.
Somos testigos de la devastación del mundo, ya sea impuesta o sufrida voluntariamente. Todo
el siglo XX está siendo absorbido por el vórtice del ateísmo y la autodestrucción. Esta
zambullida en el abismo tiene aspectos indiscutiblemente globales, que no dependen ni de
sistemas políticos, ni de niveles de desarrollo económico y cultural, ni aun de peculiaridades
nacionales. Y la Europa actual, aparentemente tan diferente a la Rusia de 1913, está hoy al
borde del mismo colapso, a pesar de que ha sido alcanzada por una ruta diferente. Diferentes
partes del mundo han seguido caminos diferentes, pero hoy todos se acercan al umbral de una
ruina común”.

Y supo resumir en pocas palabras lo que él había visto y veía en el futuro


de Occidente, un futuro que es ahora:
“Hace más de medio siglo, cuando aún era un niño, recuerdo haber escuchado a varias
personas mayores ofrecer la siguiente explicación de los grandes desastres que habían caído
sobre Rusia: “Los hombres se han olvidado de Dios; por eso ha sucedido todo esto”.
Desde entonces he pasado casi 50 años trabajando en la historia de nuestra Revolución; en el
proceso, he leído cientos de libros, recopilado cientos de testimonios personales y ya he
contribuido con ocho volúmenes propios en el esfuerzo de limpiar los escombros que dejó ese
trastorno. Pero si hoy me pidieran que formulara de la manera más concisa posible la causa
principal de la ruinosa Revolución que se tragó a unos 60 millones de nuestros pueblos, no
podría decirlo con más precisión que repetir: “Los hombres se han olvidado de Dios; por eso
ha sucedido todo esto.”
Pero a pesar de ello, ya por entonces veía que el cristianismo sobrevivía:
“Pero hay algo que no esperaban: que en una tierra donde las iglesias han sido arrasadas, donde
un ateísmo triunfante ha arrasado descontrolado durante dos tercios de siglo, donde el clero
está completamente humillado y privado de toda independencia, donde lo que queda de la
Iglesia como institución es tolerada solo por el bien de la propaganda dirigida a Occidente,
donde incluso hoy la gente es enviada a los campos de trabajo por su fe, y donde, dentro de los
mismos campos, los que se reúnen para rezar en Pascua son metidos en celdas de castigo: no
podían suponer que bajo esta aplanadora comunista la tradición cristiana sobreviviría en
Rusia. Es cierto que millones de nuestros compatriotas han sido corrompidos y espiritualmente
devastados por un ateísmo impuesto oficialmente, pero quedan muchos millones de creyentes.
Es aquí donde vemos el amanecer de la esperanza: porque no importa cuán formidablemente el
comunismo esté erizado de tanques y cohetes, no importa qué éxito logre conquistar el planeta,
está condenado a no vencer nunca al cristianismo.”[946]
En efecto, los setenta años de sojuzgamiento ateísta, de criminal represión
del Estado, de gulags y “científica” propaganda comunista, no han podido
doblegar, y ni siquiera hacer dudar al pueblo ruso de su religión (o más bien,
arrancarle su religiosidad innata). He aquí unos hechos:
“En la época de la invasión de Rusia por Hitler después de 24 años de régimen soviético,
Rusia había perdido: el 75 por ciento de sus obispos; el 75 por ciento de sus sacerdotes,
disminuyendo el número de 50.960 a 5.665; el 90 por ciento de los monasterios, disminuyendo
éstos de 11.926 a 37; el 90 por ciento de las iglesias, disminuyendo éstas de 40.474 a 4.225.
La Iglesia católica, en 1936, manifestó que ninguno de los 8 obispos que oficiaran en 1917
estaba vivo; sólo 10 de los 810 sacerdotes habían sobrevivido; y sólo 11 de las 410 iglesias
estaban abiertas. Después de cerca de treinta años de persecución religiosa Yaroslavsky, el jefe
de la Sociedad de Ateos Militantes, anunció en 1937 que los dos tercios de la población de las
aldeas y un tercio de la población urbana creían aún en Dios”.[947]
El cristianismo arraigado en el pueblo ruso no sólo sobrevivió al gulag
soviético, sino que desde su caída, y desde el arribo de la nueva Rusia de
Vladímir Putin, hace veinte años, no ha cesado de crecer. Hoy Rusia está
viviendo, tras una traumática etapa de transición post-comunista, que fue en
verdad un verdadero colapso económico y moral, un innegable
redescubrimiento y aun reflorecimiento de sus raíces religiosas y culturales
tradicionales que en Occidente no se llega a dimensionar. Si bien es cierto que
al cristianismo ortodoxo se lo vive más como una tradición histórica y cultural
identitaria, confundido a veces groseramente con un sentimiento patriótico
exagerado, y no tanto como una fe que obliga a cumplir los mandamientos y
asistir a los oficios religiosos, no obstante año tras año hay un gradual
incremento del compromiso con el mismo. Cuidémonos de mirar con desdén
o desprecio a este pueblo, sobre todo desde un Occidente que cae sin freno en
una imparable y bestial apostasía. Frente a la degeneración abismal que
deshonra y envilece al Occidente apóstata y sodomita –que alguna vez se
llamó cristiano-, Rusia muestra estar rescatando –aún con sus evidentes
errores- los valores cristianos por aquellos abandonados, defendiendo el orden
natural, la familia y el sentido jerárquico de respeto a la autoridad y a las
tradiciones nacionales, todo lo que los globalistas odian y trabajan por
erradicar. “Muchos países europeos se han alejado de sus caminos, incluyendo
en estos, los valores cristianos. Las políticas occidentales equiparan los
valores tradicionales a los vicios, las familias con uniones del mismo sexo, la
fe en Dios con la creencia en Satán… Ese es el camino de la
degradación”, afirmaba Putin en un discurso en noviembre de 2013.
El resurgimiento religioso de Rusia es francamente espectacular. Hagamos
un breve repaso, a través de datos estadísticos. Bajo el régimen soviético el
99% de las iglesias fueron cerradas y millones de cristianos fueron asesinados.
En 1995 el comisionado estatal de Rusia confirmó la cifra de 200.000
sacerdotes ortodoxos rusos, monjes y monjas asesinados. Tan sólo el
“aperturista” Kruschev eliminó 50.000 sacerdotes. Antes del derrumbe de la
Unión Soviética, existían 67 diócesis en todo su inmenso territorio. Pero ya en
el 2008 había 200 y, de 21 monasterios pasó a haber 620. De 6.893 parroquias,
se han aumentado a 23.000. Mientras Europa occidental cierra, vende,
destruye o convierte las iglesias en bares y discotecas, cuando no son
vandalizadas o quemadas, en Rusia se han construido 28.000 iglesias en los
últimos 28 años, lo que equivale a 1.000 por año, o aproximadamente 3
por día. ¡Todo un récord![948] En 2014, Putin pidió la restauración de los
monasterios históricos de Chudov (del Milagro) y Voznesensky (Ascensión)
del Kremlin, ambos destruidos por los bolcheviques. También incentivó el
proyecto de reconstrucción de otra iglesia destruida por los bolcheviques en el
Kremlin, lo cual es todo un símbolo de lo que debe ser la nueva Rusia,
enraizada en su fe. Últimamente ha podido verse una magnífica y bellísima
catedral de las Fuerzas Armadas construida en tiempo récord. Solamente
Moscú cuenta con 600 iglesias. ¡Hasta han construido una iglesia en la
Antártida! El 77% de la población se declara hoy cristiano ortodoxo. Hacia
2017, el 80% de los niños en la región de Moscú tomaban un curso de
cristianismo, el curso llamado 'Fundamentos de la cultura ortodoxa' que es
elegido voluntariamente por la gran mayoría de estudiantes y sus padres. Está
claro que, dentro de este panorama, los católicos son muy pocos.
Por otra parte las leyes contra las ofensas a la religión se cumplen a
rajatabla, quedó muy en evidencia cuando un publicitado grupo de feministas
ingresó a la Catedral de Cristo Salvador para realizar una aparatosa blasfemia,
fueron entonces reprimidas, detenidas y encarceladas. Por supuesto que los
medios de prensa occidentales –casi en su totalidad progresistas, izquierdistas,
pro-sodomía- pusieron el grito en el cielo…o mejor dicho, en el infierno.[949]
Recientemente se prohibió la proyección en Rusia de una película
blasfematoria acerca de una monja homosexual, dirigida por un reconocido
pornógrafo anticatólico holandés, mientras ese diabólico film era recibido con
los brazos abiertos en Francia, España, [Link]. y otros países supuestamente
“católicos” o “cristianos”[950]. Asimismo en Rusia grupos de guardias
entrenados y bien organizados vigilan que las iglesias no puedan ser
vandalizadas, prestos a reprimir a posibles atacantes. Compárese con
Occidente, donde los jerarcas abandonan las iglesias a la furia satánica de los
izquierdistas y feministas sin ensayar la menor defensa o protección de las
mismas.
Más allá de que la reverencia del pueblo pueda mezclarse con la
superstición, o que la doctrina pueda estar subordinada frente a la religión
como factor cultural identitario (en lo cual juega un papel importante el
cuidado de la liturgia, en lo que los llamados “ortodoxos” hacen hincapié por
encima de la doctrina), veamos algunos pocos hechos que demuestran de
forma incuestionable la religiosidad muy arraigada del pueblo ruso, una
religiosidad tan metida dentro que ha impedido fueran presa del liberalismo
corruptor y permisivo según el modelo norteamericano que se les quiso
imponer en los años ’90 del pasado siglo, tras la caída de la Unión Soviética:
-En 2011, cientos de miles de rusos hicieron hasta 24 hs. de cola para
venerar un sagrado Cinturón de la Virgen María, llevado a Rusia desde el
Monte Athos de Grecia. Se ha calculado un total de dos millones de fieles que
han desfilado frente a la reliquia.
-En 2013 la cruz en forma de X en la que murió hace 2000 años el apóstol
San Andrés, llevada desde Grecia, desató una fiebre de fervor religioso en
Rusia, donde cientos de miles de fieles ortodoxos hicieron fila para venerar la
sagrada reliquia. Nos dice una crónica que “Una vez en la catedral, los fieles
caen presa de la emoción, lloran desconsoladamente, se arrodillan
repetidamente en el frío empedrado del templo y portan iconos con el fin de
que sean consagrados por San Andrés”.
-En 2017 cientos de miles de fieles hicieron hasta 8 o 9 horas de cola para
venerar una reliquia (una costilla izquierda) de San Nicolás de Bari, el santo
más amado de los rusos. San Nicolás de Bari es el santo patrono de Rusia,
junto con San Andrés. Antes de la Revolución, los peregrinos rusos viajaban a
Bari en cantidad tal, que el gobierno ruso mantenía en dicha ciudad una
iglesia, un hospital y un albergue. Con la Revolución, obviamente, eso se
acabó. Pues bien, el 14 de marzo de 2007, Italia restituyó a Rusia la iglesia
ortodoxa de Bari dedicada a San Nicolás. La devolución tuvo lugar en el
marco de una cumbre bilateral entre el primer ministro italiano y el presidente
ruso, Vladímir Putin, que acudió allí para reclamar la restitución del templo.
Putin explicó que "la iglesia de Bari es el lugar sagrado de peregrinación más
importante para Rusia, después de Jerusalén", de modo que, con este gesto,
"se restablece la esperanza de visitar estos lugares sagrados", aseguró.
(Comparemos con lo que pasa en los países occidentales, donde sólo se hacen
largas filas para…comprar en el “Black Friday”, asistir a un partido de fútbol,
venerar a las “estrellas” del deporte o la música rock).
-Las reliquias de Santa Teresita del Niño Jesús fueron en peregrinación por
veinte ciudades de Rusia en 1999, recorrió 30.000 kilómetros sin oposición de
las autoridades ortodoxas. Fue venerada en las iglesias católicas, pero también
ortodoxas, en hospitales y orfelinatos. ¿Dejaremos de pensar que haya tenido
un extraordinario efecto en las almas sinceras de los ortodoxos, la Santa más
grande de los tiempos modernos, como la llamó San Pío X, Patrona de las
misiones, a la que además le han sido confiadas particularmente aquellas
almas?
-Si bien la Iglesia católica es minoría (10%), tiene un número creciente de
sacerdotes y religiosos nacidos en Rusia. En 2020, un sacerdote franciscano
ruso, el Padre Nikolai Dubinin se convirtió en el primer obispo ruso de la
historia, siendo designado obispo auxiliar de Moscú y San Petersburgo.
- Mientras el gobierno de España planea quitar la gran cruz del Valle de los
caídos, el gobierno de Rusia trabaja en erigir en Vladivostok, en la costa del
pacífico, allí donde los soviéticos habían planeado erigir una estatua de Lenin,
una estatua de Cristo de 70 metros de altura, más alta que la del Cristo
Redentor de Brasil.
-El día 28 de julio se celebra oficialmente como el Día de la
Cristianización de Rusia.
-Dos procesiones cruzadas reunieron 150.000 personas en las calles de San
Petersburgo, el 12 septiembre de 2019, para conmemorar el traslado de las
reliquias de Alexander Nevsky, considerado un santo, un valeroso guerrero y
el líder más popular de la historia rusa. La multitud marchó con el Icono de
Kazán de la Madre de Dios al frente. Asistieron a la liturgia miembros de alto
rango del gobierno ruso, así como dignatarios extranjeros y el rector de la
Universidad Estatal de San Petersburgo.
Como vemos, la religión ha renacido con vigor pues está muy unida a la
identidad nacional rusa, y la última reforma de la Constitución (julio 2020)
llega a mencionar a Dios, algo impensado bajo el gobierno de quien algunos
occidentales tildan de comunista o sovietizante. Veamos un informe sobre esta
Constitución:
“Los rusos votaron por mayoría la reforma de la Constitución de la Federación de Rusia
propuesta por Vladimir Putin. El pueblo ruso ha aprobado en gran medida esta reforma
ultraconservadora que ve el triunfo de los valores tradicionales. El texto fue aprobado por más
del 74% de los votantes, la participación es de alrededor del 65%.
Con un componente familiar arraigado en la realidad y un componente social prometedor, así
como la expresión de la supremacía de la ley rusa sobre el derecho internacional, Rusia marca
su rechazo a la ideología del arco iris, el ultra-liberalismo y un retorno a la soberanía
nacional. Vladimir Putin también mencionó a Dios, el primero desde la era soviética, al evocar
"el recuerdo de nuestros antepasados que nos transmitieron sus ideales y su fe en Dios".
El texto fortalece las prerrogativas del Parlamento, sin embargo, sin cuestionar el carácter
presidencialista de las instituciones rusas. Insiste sobre todo en su deseo de colocar la
Constitución del país por encima del derecho internacional en la jerarquía de normas, así como
en las restricciones adicionales impuestas a los funcionarios electos, como la prohibición de
tener doble nacionalidad.
El "bloque social" proporciona, por ejemplo, un salario mínimo, así como la indexación de las
pensiones.
En cuanto al componente familiar, estipula que el matrimonio es exclusivamente "la unión de
un hombre y una mujer", lo que cierra constitucionalmente la puerta al llamado "matrimonio"
para las parejas homosexuales.
Finalmente, al recordar el carácter multinacional del país, una enmienda califica el idioma ruso
y, a través de él, la población étnicamente rusa que representa el 80% del total, por distinción
con las muchas otras minorías (tártaros, ucranianos, bashkires, chechenos, etc.), de
"constitutivo del Estado".
Esta reforma fortalecerá de manera similar los poderes del ejecutivo, lo que podría permitir que
Vladimir Putin permanezca en el poder hasta 2036.
En 2013, durante su reunión con expertos internacionales en el marco del Club Valdai,
Vladimir Putin criticó la decadencia de la contracultura, no-cultura, del mundo occidental
contra la cual se opone su reforma constitucional:
“Vemos que muchos países euroatlánticos han dado la espalda a sus raíces, en particular a sus
raíces cristianas que constituyen la base de la civilización occidental. Se rechazan los
principios morales y toda identidad tradicional: ya sea nacional, cultural, religiosa o incluso
sexual. Se implementan políticas que ponen al mismo nivel a las familias numerosas y a las
parejas homosexuales, la fe en Dios y fe en Satanás. Las demostraciones de corrección política
llegan incluso a hablar en serio de autorizar a los partidos que propagan la pedofilia."[951]
Recientemente, se ha aprobado una modificación a la ley sobre la libertad
de conciencia y asociaciones religiosas, en vistas a restringir la misma, lo que
ha afectado sobre todo a diversas sectas protestantes, entre ellos los “Testigos
de Jehová”. Indudablemente que se busca fortalecer a la Iglesia ortodoxa y
que los rusos, que no son tontos, saben del papel degradante de las sectas
protestantes y el lugar que han tenido en la penetración liberal norteamericana
en todo el mundo, por lo que es una medida inteligente, que deberían tomar
los países católicos, si alguno quedase. Aunque también esta medida puede
afectar a los católicos, ya que exige a los que hayan sido formados en el
extranjero una validación de sus estudios, a través de la acreditación en
instituciones académicas rusas.
Una característica anti-liberal de Rusia (que en muchas cosas es, por
supuesto, liberal) es la unión que existe entre la Iglesia ortodoxa y el Estado,
algo que en Occidente, Vaticano II de por medio, ha volado por los aires. Es
inconcebible para el pueblo ruso, así como en su época lo fue que el Estado
estuviese separado del Partido Comunista, que era “la Iglesia”, un sucedáneo
que se cayó a pedazos y llevó a la destrucción de Rusia. Putin sabe bien que
estando la suerte de la URSS unida a la del Partido, cuando cayó aquel,
sucumbió la propia estructura estatal. Sabe también que sin la Iglesia ortodoxa
no hay Rusia, nación que fue cristiana desde sus inicios y consolidó su poder
imperial en tanto continuó ligada a la Iglesia, por lo que hay una
identificación entre nación y religión. Desde el siglo IX hasta el siglo XVIII,
hubo un equilibrio entre el poder religioso y el poder político. Con Pedro I, el
Estado empezó a imponerse por sobre la Iglesia ortodoxa, a la manera liberal
occidental. Putin tiene claro que sin la Iglesia ortodoxa –por más que allí
impere la libertad religiosa, hay una sola Iglesia que influye en el Estado- no
hay unidad en Rusia, porque esta unidad depende de la continuidad histórica.
Por lo tanto cuanto más amenazada esté Rusia desde el exterior –y lo está
cada día más- más se afianzará la tendencia religiosa de este país, en caso de
que quiera sobrevivir. En Occidente vemos que la unión de las “religiones” –
todas en versión protestante, ciertamente- se acentúa cada vez más.
Actualmente en Berlín, por ejemplo, se construye un templo donde podrán
celebrar protestantes, judíos y musulmanes[952]. No es el único caso.
Los últimos cambios constitucionales imponen en Rusia que los ministros,
funcionarios y candidatos a la presidencia no sólo deban tener nacionalidad
rusa, sino que deben haber vivido en el país por lo menos los últimos
veinticinco años, lo que impide que tecnócratas formados y moldeados en las
universidades occidentales pudieran acceder a puestos de influencia en el
gobierno, contrario a lo que ocurre en nuestros países, donde los funcionarios
provienen de las universidades inglesas y norteamericanas con sus
correspondientes thinks thanks, prestos a defender los intereses foráneos antes
que los propios de la nación donde nacieron. Por otra parte Putin se ha
asegurado la continuidad pues acaba de firmar un proyecto de ley que le
permite volver a candidatearse en 2024, lo que le permitiría continuar al frente
del gobierno hasta 2036[953]. El líder de los comunistas, entre otros, elevó su
protesta por esta medida.
Las Fuerzas Armadas, pilar necesario de la nueva Rusia, tienen una
estrecha relación con la Iglesia ortodoxa rusa. Cuenta el Padre Sáenz: “Uno de
los ministros de Defensa, Kulikov, declaró que la Iglesia era indispensable
para realizar el “rearme moral”, especialmente de una juventud tentada por el
materialismo. La Iglesia ortodoxa no vacila en exhortar al patriotismo. Nos
cuenta el autor del presente libro [Iván Blot, La Rusia de Putin] que cierto día
se inauguró una colección de cuadros hechos por policías, resolviéndose que
se reiterarían todos los años, y se recompensarían las mejores obras con
sendos premios. En una de esas ocasiones el premio fue otorgado a un cuadro
que representaba al zar Nicolás II y a la zarina sobre el fondo de la catedral
del Cristo Salvador de Moscú[954]. Lo que así comenta Iván Blot: “¡Yo
imaginaba en Francia al ministro del interior de la época, entregando un
premio a un policía que había hecho un retrato de Luis XVI! ¡Como puede
verse –asevera- el clima cultural religioso ha reaparecido fuertemente, lo que
contrasta totalmente con el espíritu soviético!”.[955]
Esta impregnación de los valores tradicionales y religiosos hace que el
liberalismo occidentalista democrático que se intentó introducir tras la caída
del régimen comunista, tenga cada vez menos adeptos. El príncipe Zurab
Chavchavadze da dos razones claras al respecto: “En primer lugar, el hecho
indiscutible de que los desdichados liberales locales, que disfrutaron con
avidez de su poder en la década de 1990, han desacreditado sumaria y
duraderamente la idea liberal en las mentes y corazones de nuestros
contemporáneos. Y en segundo lugar, está el factor de un número cada vez
mayor de jóvenes que llenan las iglesias ortodoxas en toda la gran
Rusia. Estas dos circunstancias distinguen en principio la situación
prerrevolucionaria de la actual. Son, a mi modo de ver, la razón principal de la
aplastante derrota de la quinta columna de la "cinta blanca": todos están
completamente cansados de los lemas liberales”.[956]
Las Fuerzas Armadas constituyen sin duda una base para el renacimiento
de Rusia como un nuevo imperio, aunque no necesariamente al estilo de los
zares. Es indudable que Rusia no tiene en su agenda el aceptar sumisamente
ser sometida al Mundialismo (nuevo nombre del comunismo) que se está
erigiendo en Occidente:
“En la actualidad el ejército ruso posee el tercer presupuesto de defensa del mundo, después
del de los Estados Unidos y China. Asimismo es la primera fuerza nuclear del mundo. El
ejército cuenta con tres millones de reservistas. Las fuerzas terrestres incluyen 400.000
soldados profesionales. También Putin ha restablecido la educación militar y patriótica que
Yeltsin había suprimido. No en vano ha declarado: “Los alumnos aprenderán a defenderse, a
defender a sus padres y a defender a la patria”. El diario Le Monde, en un artículo publicado en
abril del 2013, reprocha una decisión del gobierno ruso por la que se recrea la Orden de los
Héroes del Trabajo, precisando que la nueva condecoración reemplaza la hoz y el martillo por
el águila imperial de dos cabezas. La Rusia actual también ha recreado los regimientos de
cosacos, que son una especie de policía auxiliar, y escuelas de cadetes según el modelo zarista,
inspirado éste en el modelo prusiano. La educación no se reduce, como en el Occidente, a los
solos conocimientos técnicos, sino que busca formar ciudadanos patriotas y cristianos. Las
comidas son tomadas en silencio, después de una breve oración frente a un ícono de Cristo. En
la pared de uno de aquellos establecimientos se puede leer: “Ama a Rusia porque ella es tu
madre y nadie la reemplazará”.[957]
La política en favor de la familia, es el tercer soporte de la Rusia actual:
“A diferencia de lo que acontece en Europa donde la familia se va reduciendo a su mínima
expresión –abortos, anticonceptivos, homosexualidad y tantas otras aberraciones-, la política
familiar hoy predileccionada en la Rusia de Putin comporta dos tendencias complementarias:
una material o financiera, de apoyo económico a las familias numerosas, y otra psicológica y
simbólica, centrada en una intensa propaganda en pro de la familia numerosa y en el apoyo a la
natalidad. El esfuerzo financiero que el Estado ruso lleva adelante es excepcional. A partir del
segundo hijo, la ayuda a cada nuevo nacimiento no baja de los 9.000 euros. Dicha ayuda
económica por hijo beneficia a 4,6 millones de familias. El aborto, que era totalmente libre en
la época soviética, ha sido reglamentado por el Estado, al tiempo que se prohíbe la publicidad
en su favor, bajando así de manera impresionante la cantidad de afectados. (…) En el año 2008
el Estado estableció una fiesta de la familia, del amor y de la fidelidad, que se celebra el 8 de
julio, cuyo comité nacional es presidido por la señora Medvedev la esposa de quien reemplazó
a Putin tras su primer gobierno. Asimismo, la ceremonia religiosa completa al matrimonio
legal”.[958]
Es cierto que desgraciadamente aún no se ha podido lograr la prohibición
del aborto (introducido hace cien años por los comunistas), pero el rechazo
activo de la Iglesia ortodoxa y su creciente influencia sobre el gobierno que
impulsa una política natalista lo han hecho mermar año tras año (como
aconteció con la esclavitud, desaparecida gradualmente tras el surgimiento del
cristianismo). Son apenas veinte años de la nueva Rusia, contra setenta de
comunismo y hay muchos resabios difíciles de quitar en una sociedad que, no
lo olvidemos, no es católica. Pero está claro que para Putin es una prioridad
que las familias tengan muchos hijos, pues Rusia es un país con escasa
población: “Cada paso que damos y cada nueva ley o programa
gubernamental que adoptamos debe ser examinado desde el punto de vista de
nuestra principal prioridad nacional: la preservación y el aumento de la
población de Rusia.”[959] En septiembre de 2016, Putin designó en el cargo
oficial de “delegada del derecho de los niños” en Rusia a Anna Kouznetsava,
madre de seis hijos, decididamente enemiga del aborto, esposa de un clérigo
ortodoxo, fundadora de la asociación de beneficencia “Pokrov” (intercesión)
para ayudar a los niños abandonados, cuyo objetivo es el cambio a largo plazo
de la mentalidad de los rusos, inclinándolos más hacia el matrimonio y la
fecundidad, sobre todo a través de la educación escolar[960].
El sacerdote Dmitry Smirnov, muy conocido en Rusia y con mucha
presencia en televisión, radio y YouTube dijo hace unos pocos años: “Nuestra
población está cayendo. Nos acercamos a otra crisis demográfica. Nuestra tasa
de reemplazo pronto volverá a ser de 1,2 a 1,3. Perderemos un millón de
personas al año, a pesar de todos los llamados para resucitar a la familia rusa.
Deberían ser siete u ocho niños en promedio. ¡De media! Mendeleev (el
famoso científico), por ejemplo, era el decimoséptimo niño. Así es como
debería ser. Sí, es posible que algunas familias no tengan hijos, pero
necesitamos un promedio alto; de lo contrario, no sobreviviremos. Ni siquiera
conservaremos nuestra población de 140 millones para 2100. ¿Lo ve? (…) Y
no es solo tarea del presidente. Cada ruso debe hacer su parte si quiere que sus
nietos hereden Rusia y no otro estado con otras personas. Tan pronto como
nos debilitemos, el país se hundirá en un caos demoníaco”. Para favorecer este
crecimiento demográfico entiende que la Iglesia “juega un papel fundamental.
Estaba leyendo conferencias en la Academia del Estado Mayor cuando un
general se me acercó. Dijo: "Ahora veo que nadie se preocupa por nosotros
excepto la Iglesia. El verdadero patriotismo se encuentra sólo dentro de la
Iglesia". Porque la Iglesia es la guardiana de la historia rusa”[961].
También es interesante ver que Putin está muy lejos de sumarse a la
ideología ecologista que entre otros promueve el Vaticano (aunque la cara
visible de esta movida pseudo-científica y más bien ridícula es la super
promocionada adolescente Greta Thurnberg, a la cual Putin descalificó con
mucha sutileza públicamente). En la conferencia de prensa anual de 2019
expresó “que no es posible determinar cuál es el impacto real de la actividad
humana en el cambio climático a nivel mundial. Indudablemente Rusia se
opone a las corrientes ideológicas que pugnan por establecer una relación
entre la cantidad de seres humanos y el daño medioambiental resultante por la
superpoblación”.[962]
En correspondencia con todo esto, la propaganda sodomita –como, por
supuesto, el mal llamado “matrimonio homosexual”- está prohibida y
perseguida. La mayoría de la sociedad conserva el sentido moral y colabora en
combatirla. La cultura ha sido ocupada cada vez más por la imagen religiosa.
El principal estudio de T.V. de Rusia exhibe sobre su techo una inmensa
imagen del Cristo Pantócrator. ¿Puede encontrarse algo parecido en
Occidente? La impregnación del cristianismo llega hasta los bancos y los
restaurantes. En estos últimos, por ejemplo, hay un rincón donde un icono de
la Theotokos con una vela encendida espera a quien vaya a rezar antes de
tomar su comida. Algunos bancos hacen promociones ofreciendo de regalo
imágenes de la Theotokos. La moneda rusa, el rublo, presenta en cuatro de los
seis billetes en circulación, imágenes de iglesias o monasterios cristianos. Eso
en un país como el nuestro considerado “católico”, sería prohibido por
discriminación. Compárese además con los billetes del dollar estadounidense,
con sus notables símbolos masónicos, que exhiben orgullosamente. Veamos
otro ejemplo y comparemos: “Las vallas publicitarias de la ciudad de Nueva
York promueven la comunidad LGBT mientras Moscú ilustra las calles con
carteles del zar (San) Nicolás. (…) 300 vallas publicitarias con citas de la
correspondencia de Nicolás II y su esposa se colocaron en las calles de Rusia
para "fortalecer los valores familiares". Según un representante del
departamento de la Iglesia, "tiene como objetivo fortalecer los valores
familiares en la sociedad rusa y también comunicar la verdad sobre la vida de
la familia del zar".[963] Las mujeres cristianas cuentan con tiendas o boutiques
de ropa acorde con su religión, esto es, vestidos femeninos elegantes (nada de
pantalones). Respecto de la moral sexual, un artículo periodístico nos informa
que “La Iglesia de la Reina quiere que los transexuales sean sacerdotes, la
Iglesia rusa sugiere que visiten a un psiquiatra”, en oposición de la Iglesia
ortodoxa frente a los anglicanos de Su Majestad británica.[964] Sin dudas este
tipo de declaraciones resultan intolerablemente incorrectas para la jerarquía de
la Iglesia católica modernista.
Otros datos de interés sobre la actualidad rusa:
-La totalidad de la Federación de Rusia tiene un porcentaje menor de su
población en prisión que el estado de Washington, en Estados Unidos.
Washington tiene aproximadamente 7 millones de residentes; Rusia tiene 143
millones de habitantes.
-Rusia ha liderado el mundo en ciudadanos con títulos universitarios. Un
informe de 2011 de la Organización para la Seguridad y la Cooperación
encontró que el 53,5% de los adultos rusos tenían un título universitario (en
Occidente eso significaría simplemente un porcentaje más de gente formada
en el marxismo cultural, en Rusia significa gente preparada, capacitada y
orgullosa para defender su identidad nacional).
-El renacimiento cristiano está transformando la cultura y llevando una
influencia positiva a la industria cinematográfica. Se están realizando
películas de dibujos animados de calidad al estilo Disney, pero contando
historias de verdaderos héroes, enseñando a los niños sobre hombres y
mujeres reales que tenían una fuerte fe en Cristo y que consideraban la
oración como el arma más grande contra el mal.
Antes de seguir, digamos una palabra en relación a los que piensan que
porque Putin perteneció a la KGB ya no puede esperarse nada bueno de él –
pensamiento sin dudas farisaico-, o que postulan que todo esto sería una
“simulación” de un comunista agazapado –lo cual hace del pueblo ruso un
hato de imbéciles-. Coincidencia notable con la opinión de destacados
personajes de la revolución que trabajan para la Sinagoga de Satanás, como
Hillary Clinton (candidata presidencial demócrata en 2016): “[Putin] era un
agente de la KGB. Por definición, no tiene alma". También el demócrata Joe
Biden, siendo vicepresidente de Obama, usó la misma expresión desdeñosa.
Por no hablar de muchos otros personajes de la misma línea, incluyendo el
filocomunista canadiense Justin Trudeau. Más toda la prensa de la izquierda
globalista occidental. Estos ligeros opinadores, dados a ver todo dual o
maniqueamente, podrían suponer que creemos a Putin el “bueno de la
película”, cuando no es así. Pero mucho menos lo creemos “el villano”. Las
cosas no son tan simples. No pensamos, por supuesto, que Putin sea García
Moreno, Salazar o Franco, va de suyo, no es un “caballero cristiano” y no
dejamos de tener nuestras críticas. Pero creemos que para comprender algo de
esta figura tan compleja y misteriosa, no debemos sacarlo del marco en que se
encuentra, que es Rusia, y por lo tanto, de esa misma complejidad y misterio.
Nos parece muy sensata la observación que hacía Monseñor Cristiani, acerca
de la diferencia fundamental que había en la época de la Rusia comunista con
respecto a China: Rusia estaba bajo infestación, China bajo posesión. Esa
infestación ha disminuido sin dudas, como se observa en los datos que
estamos aportando. No debe olvidarse que Dios ha tomado en cuenta
parcialmente las consagraciones hechas por los papas, como así también por
la multitud de religiosos y fieles católicos en todo el mundo que ofrecen sus
oraciones –especialmente sus rosarios- por Rusia diariamente. De tal manera
que no es como aseguran algunos, que mientras no se haga la correcta
consagración, Rusia no puede mejorar y seguirá siendo un país comunista
disfrazado. Esa es una visión reduccionista –y en cierto modo prejuiciosa- que
la realidad no aporta. Y esto más allá de los innumerables males que pueda
haber en Rusia o en quienes la conducen.
Así en cuanto a Putin, estamos ante un conservador patriótico[965] (está
fuera de las categorías falaces de izquierda-derecha…aunque hoy es
prácticamente todo izquierda, es decir liberalismo en sus diferentes variantes),
con algunos resabios de liberalismo debido a su “pragmatismo”, pero
absolutamente inamovible de su nacionalismo eslavo. El mismo Putin
recientemente ha apostado explícitamente por el conservadorismo: “Ya he
mencionado que, al dar forma a nuestros enfoques, nos guiaremos por un
conservadorismo saludable (…) Ahora, cuando el mundo atraviesa una
ruptura estructural, la importancia de un conservadorismo razonable como
base para un curso político ha aumentado mucho, precisamente debido a los
riesgos y peligros que se multiplican y a la fragilidad de la realidad que nos
rodea”[966]
Perteneciendo a una fe no realmente ortodoxa (pese a su nombre) no
cuenta con la doctrina necesaria: va de suyo que no podemos esperar en
absoluto que gobierne para “restaurar todo en Cristo”, sino más bien para
“restaurar todo en Rusia” cuya unidad y grandeza es el objetivo primario que
lo conduce. Sin embargo, no adhiere a ninguna específica ideología, por lo
que no se limita en su mirada prudente de la realidad, sino que adhiere a una
opción incondicional por su patria y el legado que la hizo grande, por lo cual
se afirma en una posición soberanista, contra un orden mundial
homogeneizador y absolutamente anticristiano. De no haber frenado en su
momento la expansión de la OTAN (a la cual pertenecen las ex repúblicas
soviéticas), el Nuevo Orden Mundial hace mucho tiempo habría llegado. El
conductor de Rusia tiene insuperables dotes de estadista[967] (es un astuto y
hábil ajedrecista y practicante del judo, una de cuyas enseñanzas es “ceder
para vencer”, además de disciplinado deportista) y es una encarnación del
renacer de un pueblo que ha resistido siempre sin renegar de sus
características, de su orgullo nacional y de su tendencia religiosa imborrable.
Su régimen político es el de un sucedáneo de zarismo, cambiando todo lo que
haya que cambiar, que lleva adelante algo así como el régimen mixto
(exagerando, por supuesto), que según Santo Tomás era el mejor, en teoría el
más perfecto, pero en la práctica un ideal a buscar, difícil de concretar: el
gobierno de uno solo (monarquía), con la participación de los pocos mejores
(aristocracia), y el consentimiento y cooperación de todos, en la medida de lo
posible y capacidad de cada uno (república). Esto con todas las turbiedades
que contiene, por supuesto. Una democracia absolutamente al estilo liberal de
occidente le impediría continuar en el poder. Es el régimen que a Rusia le
conviene en vez de la ya intentada implantación liberal-democrática, y que el
pueblo se ha dado a sí mismo para no sucumbir, ratificándolo y sosteniéndolo,
porque se siente sostenido por él. De hecho Putin parece haber comprendido
lo que decía el Cardenal Pie: “Los pueblos no entran en masa en la Iglesia
sino siguiendo a sus príncipes y la Iglesia no reina sobre las naciones, sobre
sus leyes, sus instituciones, sobre sus costumbres sino cuando ella ha tomado
posesión del corazón de los reyes.”[968] Putin sabe bien que, como decía Genta,
“fue la influencia de ideologías extrañas al espíritu nacional lo que perdió a
Rusia, porque siempre es verdadera la sentencia de Séneca: ‘no te dejes
vencer por nada extraño a tu espíritu’.”[969]
Por fuera de esto, los medios de prensa occidentales tienen como lugar
común afirmar que un personaje como Alexander Dugin es el “cerebro”, el
“asesor” o hasta el “Rasputín” de Putin (¡!), cuando nada de eso es cierto (fake
news). Da la impresión que el mismo mediático Dugin parece un personaje
inflado por ciertos medios y muy bien autopromocionado, con cierto alcance
entre la intelectualidad rusa no muy esclarecida. Por lo pronto, no se ha
presentado ni una sola prueba de la supuesta “asesoría”, no hemos podido
hallar ni una sola fotografía de Putin y Dugin juntos, y ni un documento que
demuestre lo que los periodistas y algunos intelectuales adversarios de Putin
repiten como loros: “se dice”, “dicen”, “se lo considera”, etc. Hemos
escuchado a un profesor incluir sin hesitación a Putin dentro de la corriente
“perenialista” puesto que “es asesorado por un gnóstico perenialista” que es
Alexander Dugin el cual “defiende una especie de mixtura de fascismo con
estalinismo”. Hagamos de cuenta que adoptamos esa hipótesis. Y bien,
¿dónde aparece el fascismo o el estalinismo o el perenialismo del asesorado
Putin? ¿Dónde su demagogia discursiva, donde su estatolatría asfixiante? Por
el contrario, frecuentemente Putin sostiene una retórica antifascista y antinazi,
y ya ha dejado bien en claro que el comunismo es cosa del pasado. No
encontramos por ningún lado en la Rusia de hoy las matanzas stalinianas, ni la
invasión de otros países, ni la persecución religiosa ni el culto idolátrico a su
persona ni demás aspectos del tirano georgiano. Tampoco la filosofía de
Nietzsche, Evola o Heidegger, caras a Dugin, aparecen desplegadas en sus
discursos o en la educación impartida en Rusia. Por el contrario, su explícito
apoyo al cristianismo ortodoxo ruso echa por tierra cualquier deseo de cíclico
retorno al paganismo o a un nihilismo liberador. El historiador Ilyá
Budraitskis, que no es putinista, dice algo interesante respecto de la posición
de Dugin en relación a Putin:
“Un elemento importante de cualquier estructura ideológica conservadora es la brecha que
existe entre el conservadurismo como una filosofía política, digamos, y el conservadurismo
como una praxis política. Básicamente, si se mira la historia global del conservadurismo, lo
que se observa es que siempre se presenta como algo que no es consistente, como algo que
cambia, que está vinculado a las coyunturas políticas. De este modo, siempre hay
contradicciones entre los pensadores conservadores y la práctica conservadora real de los
regímenes políticos. Esto se observa muy claramente para la situación rusa. Por un lado,
tenemos un régimen que promueve una visión conservadora del Estado, de la ciudadanía, que
promueve valores conservadores, etc. y, al mismo tiempo, observamos que el pensamiento
conservador en Rusia es marginal, que no es tan importante para el régimen reproducirlo en un
sentido ideológico. Dentro de este marco, el caso de Alexander Duguin es muy sintomático
porque él es, desde mi punto de vista, la figura más interesante del pensamiento conservador
actual en Rusia, pero sus ideas no son demasiado necesarias para el régimen. Si se mira la
trayectoria de sus últimos años, se puede ver que Duguin tuvo alguna esperanza en el régimen.
El punto más alto fue 2014, cuando Rusia anexionó Crimea y él comenzó a creer que Putin es
una persona que puede desafiar el orden neoliberal global desde un punto de vista
«conservador-radical». Sin embargo, su posición actual es un poco más escéptica. Si se miran
sus últimas conferencias o comentarios, Duguin básicamente explica su visión del régimen y lo
llama «cesarismo», es decir, un mecanismo puramente estatal que es neutral respecto de
cualquier tipo de valores, y que no tiene un desarrollo importante en el sentido ideológico.”[970]
En otras palabras, Dugin creyó ver en Putin una cosa, y se encontró con
otra, de allí su decepción. Putin no parece estar siguiendo el “programa
político-estratégico” o “ideológico” del “filo-peronista-nazi-evoliano” Dugin,
aunque pudiese compartir alguna opinión lúcida de tal personaje. De hecho
Dugin ni siquiera pertenece al partido Rusia Unida que es al que pertenece
Putin y quienes lo secundan, sino a un partido de oposición. Ocurre que en
vez de indagar en su obra de gobierno, algunos pretenden simplificarse la
labor apelando a un esquematismo que les haría reductible el personaje que
intentan abordar. Y como no saben por dónde “entrarle” a Putin, buscan algún
sujeto cuyas características les sea propicio. Esto viene sobre todo por parte de
los liberales y conservadores pro-norteamericanos, que quieren hacer de Putin
un “nazi”, un “fascista” o un “comunista”, es decir, el “monstruo” contradictor
de la sacrosanta democracia liberal anglosajona.
Si en el antiguo imperio el zar fue la encarnación del “arquetipo gibelino
del Emperador Sagrado”, como afirma Dugin[971], dejando a la Iglesia
Ortodoxa al margen de la vida político-social y sólo ocupada del
“esoterismo”, en la actual Rusia eso ya no es así. Y no siendo así, se evitaría –
más allá de los grandísimos errores de los llamados Ortodoxos- la penetración
de un espiritualismo nebuloso neo-pagano que configure la política del
gobierno, pues desacralizado el poder, la influencia de los “gurúes” como
Dugin perdería lugar. Ciertamente, Dugin es un personaje peligroso y sus
ideas gnósticas perniciosas. Es otro de los “maestros de la confusión” que
pululan alrededor de la “derecha” como de la “izquierda” en todas partes. Ya
hemos hablado anteriormente de la corriente gnóstico-esotérica que inundó el
ambiente de la intelectualidad rusa desde mucho antes de la gran Revolución,
y el hecho de que Dugin goce de cierto reconocimiento significa que esa
corriente está presente. Hay indudablemente esoteristas, “brujas” y demás
personajes que aprovechan ese misticismo arraigado en los rusos, para buscar
su provecho. Si Dugin fuese un infiltrado o el ariete de un movimiento que
busca tener su injerencia en la geopolítica rusa, particularmente sostenido por
musulmanes (lo que no nos parece imposible), e incluso por comunistas
(apoyados o alentados desde occidente, mediáticamente al menos se vio en las
últimas elecciones), entonces Rusia sí se encontraría en problemas. Y no sería
extraño que alguien como Dugin pudiese ser utilizado en tal sentido, como lo
fueron los nazis para lograr hacer estallar la Segunda Guerra mundial. Pero
nos parece que Putin es muy astuto como para dejarse marear por el cocktail
ideológico de un asesor que parece surgido de una película de acción
norteamericana de los años ’80, donde los rusos malvados resultaban
francamente paródicos. Si Rusia se inclina más hacia Solzhenitsyn que hacia
Dugin, entonces podrá sobrevivir.
Por otra parte, también ocurre que algunos rezagados izquierdistas
occidentales miran con simpatía al régimen de Putin, sobre todo debido a la
táctica rusa de mantener fluidos contactos con los países de regímenes de
izquierda anti-norteamericanos, una cuestión por sobre todas las cosas
geopolítica, ya que en verdad Putin resulta todo un reaccionario para la
izquierda plegada a los derechos de trasero y la “familia” LGBTQ, etc. De
hecho con Putin fueron restauradas las antiguas aportaciones culturales de la
Rusia verdadera, que la Revolución comunista había derribado: “Las antiguas
aportaciones culturales de Rusia –el misticismo, el arte religioso, la poesía, la
eslavofilia, el romanticismo de lo campesino, la cultura social de la corte,
Turguéniev y Dostoievski- son, en su totalidad, evidentemente, reaccionarias.
Por consiguiente, ¿de dónde tomar los cimientos espirituales para este nuevo
mundo? ¿Qué es lo que queda? ¡América! La espiritualidad ingenua,
higiénico-gimnástica y racional de América, sin la hipocresía del sectarismo
protestante, pero sí, en cambio, con esa devoción ciega del comunismo
estricto”[972]. Así refiere Joseph Roth, en su paso por la Rusia que acababa de
ser bolchevizada, lo que estaba ocurriendo entonces, cuando todo ese bagaje
tradicional era echado por la borda. El Socialismo tomaba por modelo
“espiritual” el eficiente materialismo técnico norteamericano, mientras
expurgaba todo resto –o eso pretendía, fallando estrepitosamente al fin de
cuentas- o resabio del antiguo misticismo cristiano ruso. La Rusia actual se
fortalece en la medida en que, si bien se entrega y asume muy peligrosamente
como moderna, pretende asumir su legado cultural y transmitirlo a las nuevas
generaciones.[973]
Una evaluación interesante para comprender a Putin es la siguiente:
“Un elemento clave de la cosmovisión de Putin no es solo su compromiso con la Iglesia
Ortodoxa Rusa como institución, sino también su admiración por tres filósofos cristianos rusos
de los siglos XIX y XX: Nikolai Berdiaev, Vladimir Soloviev e Ivan Ilyin, a quienes a menudo
cita en sus discursos. Los gobernadores regionales de Rusia incluso recibieron instrucciones de
leer las obras de estos filósofos durante sus vacaciones de invierno de 2014.
El mensaje clave de estos filósofos es el papel mesiánico de Rusia en la historia mundial y su
necesidad de preservarse a través de la ortodoxia y la restauración de sus fronteras históricas.
Al estudiar las causas de la tragedia rusa del siglo XX, Ilyin escribió:
“La revolución rusa es un reflejo de la crisis religiosa que estamos viviendo ahora, un intento
de establecer un sistema público y estatal anticristiano ideado por Friedrich Nietzsche y
realizado económica y políticamente por Karl Marx. Este virus anticristiano fue exportado a
Rusia desde Occidente...
Al perder nuestro vínculo con Dios y la tradición cristiana, la humanidad se ha vuelto
moralmente ciega y se ha apoderado del materialismo, el irracionalismo y el nihilismo."
En opinión de Ilyin, la forma de superar esta crisis moral global es que la gente vuelva a los
“valores morales eternos”, que definió como “fe, amor, libertad, conciencia, familia, patria y
nación” pero sobre todo “fe y amor”.
“Para que Rusia vuelva a ser grande, el pueblo ruso debería creer en Dios. Esta fe fortalecerá
sus mentes y su fuerza de voluntad. Los hará lo suficientemente fuertes como para superarse a
sí mismos".[974]
En cuanto a lo personal, como se dijo Putin es cristiano ortodoxo, no
católico, por lo tanto no puede pedírsele lo que no puede dar. Pero Putin
parece creyente sincero, bautizado sin que su padre se enterase, el día de San
Miguel Arcángel (por lo que el sacerdote quería lo llamasen Mikael, mas para
conformar a su padre su madre debió ponerle el nombre Vladímir, aunque
Putin dice “yo me llamo también Miguel”).[975] Acostumbra ir a las ceremonias
religiosas, aunque suele hacerlo en iglesias pequeñas y alejadas, para no
exhibirse publicitariamente. Por lo pronto, les recordamos a los fáciles
detractores, que Svetlana Stalin, la mismísima hija de Josef Stalin, el amo y
señor de la Rusia comunista, uno de los tiranos homicidas más grandes de
todos los tiempos, renegó del comunismo y se convirtió, primero a la
ortodoxia rusa, y más tarde al catolicismo. Podrían recordarse en estas páginas
muchísimos casos de conversiones del comunismo al catolicismo (incluso de
dirigentes de alto rango, ya no de simples militantes como quien esto escribe).
Pero nos parece oportuno simplemente recordar algo que apuntó el padre
Lira: “Es indiscutible que como Estado u organización política, Rusia, a pesar
de vivir la inmensa mayoría de sus cristianos separados de Roma, era en
tiempos de los zares más cristiana que Francia e Italia, para no nombrar sino a
Estados de súbditos católicos; porque no hay peor forma del odio que la
prescindencia o el desconocimiento afectados y, sobre todo, cuando va unido a
la intención encarnizada de destruir aquello mismo que se aparenta
desconocer”.[976] ¿Acaso hoy no podría afirmarse lo mismo de Rusia, en
relación a los países “católicos” de Occidente? ¿Acaso es más cristiano el
católico Joe Biden (¡!) que el ortodoxo ruso Putin? Refiriéndose a los pueblos
donde la difusión generalizada de antiguas herejías iba de la mano con la
dificultad de acceso a la verdad católica, señalaba don Félix Sardá y
Salvany: “Y esto hace comprender cómo en medio de los mayores cismas y
herejías, como son los actuales de Rusia e Inglaterra, es posible tenga Dios
muchas almas suyas en quienes no está extinguida la raíz de la verdadera fe,
por más que ésta, en su profesión externa, aparezca deforme y viciada. Las
cuales, unidas al cuerpo místico de la Iglesia por el Bautismo, y a su alma por
la gracia interior santificante, pueden llegar a ser con nosotros partícipes del
reino celestial”[977]. Y San Pío X exclamaba, constatando la apostasía de las
naciones católicas: “¡Qué inmenso dolor experimentamos al dirigir nuestra
mirada hacia las naciones que se enorgullecen con el dictado de católicas!
Sobrada razón Nos asiste para temblar y afligirnos y temer que se realice en
ellas, aquella frase de la Escritura: el reino os será arrebatado y transferido a
otro pueblo que produzca buenos frutos.”[978]
Apuntemos también, para los que acusan a Putin de “sovietizar a Rusia”,
este testimonio de un argentino hijo de rusos blancos que vive hace 25 años en
aquel país: “Totalmente falso. Si hay un pueblo que conoce en carne propia lo
que es un régimen comunista, ese es el pueblo ruso. El proyecto soviético de
exportación ideológica ha terminado hace ya más de un cuarto de siglo, pero
esto no quiere decir que Rusia no pueda tener su propia política exterior. Putin
habla claro dentro y fuera de Rusia. Putin dio la orden de revisar si lo de 1917
fue una revolución o un golpe de estado, encomendando a jóvenes
historiadores una evaluación profunda, profesional y objetiva. Putin reconoció
la existencia de páginas sangrientas en la historia que todos los rusos deben
conocer. Putin ha abolido los festejos y el feriado del aniversario de la
Revolución de Octubre. Las obras de Solyenitzin son parte del programa
obligatorio en las escuelas. Cada alumno debe saber lo que fue el
Archipiélago de Gulag. Rusia vuelve a medir su grandeza a partir de sus diez
siglos de historia cristiana y no sólo a partir de 1917, como era antes.
Justamente por esto Putin es tan popular en Rusia y es visto por los pueblos de
otros países como un pilar de los valores morales tradicionales. Putin hace
mucho más de lo que habla. No necesita hacer demagogia. Sus opositores
dentro y fuera de Rusia no tienen argumentos para oponerle y no les queda
más que enrostrarle su pasado en la KGB y acusar al patriarca Cirilo de ser su
agente. No hacen más que hacer ruido. Mientras tanto se siguen construyendo
iglesias en Rusia, a pesar de que a algunos rusos autoexiliados en el exterior
esto no les guste.”[979]
Ampliemos este tema, ante los acusadores que siguen viendo en Rusia la
hoz y el martillo en su corazón:
“Si Putin venera la memoria de Stalin, ¿por qué su apoyo personal finalmente hizo posible dos
monumentos (el excelente Museo Estatal de Historia del Gulag y el sumamente evocador "Muro del
dolor") a las millones de víctimas del tirano, tanto en el centro de Moscú? El último monumento
conmemorativo fue propuesto por primera vez por el entonces líder del Kremlin, Nikita Khrushchev, en
1961. No fue construido bajo ninguno de sus sucesores, hasta Putin, en 2017. Aunque a menudo es
crítico del sistema soviético y sus dos líderes formativos, Lenin y Stalin, Putin, como la mayoría de su
generación, sigue siendo, naturalmente, en parte una persona soviética. Pero lo que dijo en 2010 refleja
su perspectiva real y la de muchos otros rusos: "Los que no se arrepienten del colapso de la Unión
Soviética no tienen corazón, y los que lo lamentan no tienen cerebro".[980]
Como dijo Zurab Chavchavadze: “Recuerde la terrible década de 1990. La
liberalización totalitaria de los estados de ánimo sociales, el culto al estilo de
vida occidental llevado a extremos absurdos, la relegación de los elevados
sentimientos patrióticos al nivel del "último refugio para las burlas", la
difamación de un hombre con uniforme militar, la idealización de la
"generación Pepsi", la propaganda desenfrenada de la violencia y el
libertinaje... ¿Qué soñador optimista podría haber imaginado que sólo diez
años después la abrumadora mayoría (más del 80%) de esta misma sociedad
elegiría como líder nacional a un hombre que derroca pública y
sistemáticamente a todos estos horribles anti-seudovalores rusos y anti-
ortodoxos?”[981]
Testimonio valioso y lúcido el de Boris Bajanov, que en 1923, con tan solo
23 años, llegó a ser secretario del Politburo (verdadero gobierno de la URSS)
y adjunto de Stalin. Abandonó la URSS en 1928, asilándose en Francia[982].
Explicaba que “hubo una ruptura absoluta entre la Rusia zarista y la Rusia
comunista. Al fin del siglo XIX, la ideología de los dirigentes rusos era, como
en la mayor parte de los países occidentales, una ideología nacionalista.
Entonces, el Imperio ruso no buscaba la dominación mundial. Con el
comunismo todo fue diferente. Él pretende la revolución mundial”. Luego
agrega: “Para los soviéticos, no hay más que un solo objetivo que cuenta: es la
revolución mundial. Y para lograrla todos los medios son buenos. Los
Occidentales han dado a la URSS toda su infraestructura tecnológica e
industrial. Se han conducido de manera perfectamente suicida”. Lo que dice
de la por entonces URSS, es perfectamente válido para la actual China
comunista. En cambio, la actual Rusia, lejos está de querer imponer una
revolución mundial, más bien ha retomado el nacionalismo –aunque no lo
llamen así- propio de la época del Imperio de los zares. Muy interesante es
esta otra afirmación de Bajanov: “Una de las consecuencias de la decadencia
de Occidente reside en los regímenes políticos que se han dado. Son
regímenes democráticos. Ahora bien, la democracia que ha devenido hoy una
suerte de religión, inculcada por la izquierda, es una forma malsana de
gobierno que no permite al Occidente defenderse. Basada sobre el sufragio
universal, conduce a confiar el poder a demagogos y a charlatanes
incompetentes que sólo se preocupan de engañar a las versátiles multitudes…
Por mi parte, pienso que es injuriar a la inteligencia humana suponerla incapaz
de encontrar un régimen que no sea ni la democracia ni la dictadura”[983]. Pues
bien, la actual Rusia se ha dado ese régimen.
Lo dicho no quiere decir que si Putin no es comunista, debe ser anti-
comunista. No es eso, simplemente es ruso, y todo lo que vaya bien para
Rusia lo aprovecha. Conoce su trabajo y sabe muy bien que el régimen
comunista llevó a Rusia al desastre, nadie en su sano juicio podría negar esto
en Rusia. Lo que no impide que adhiera a la campaña que llevó a la Unión
Soviética a su victoria contra los alemanes en la “Gran guerra patria”, no en
nombre del comunismo sino del patriotismo ruso, y ahí se ve precisamente su
patriotismo. Porque aunque el régimen comunista está ligado
inseparablemente a la victoria –y eso es un tema muy complicado-, renegar de
la victoria por ese hecho sería antipatriótico, sólo fruto de una actitud
ideológica que es incapaz de separar las cosas[984]. Así, por ejemplo, si el
gobierno militar de Argentina (que era liberal) hubiese ganado la guerra de
Malvinas, habría que festejar año tras año esta victoria, más allá de quiénes
hayan estado gobernando entonces. Por otro lado son muchísimos los
veteranos de guerra que aún viven, sus familiares y los que vivieron aquella
guerra (no olvidemos que su país fue invadido), como para desdeñar tamaña
fuerza de cohesión social. Es muy respetable que año tras año se siga
festejando mediante un gran y espectacular desfile militar esa victoria el 9 de
mayo (eso sí, exacerbado hasta el punto de llamarlo “día sagrado para nuestra
nación”)[985]. Incluso desde 2012 se organiza el llamado “Desfile inmortal
ruso”, que llega a reunir diez millones de personas en distintos puntos del
país, donde veteranos de guerra junto a jóvenes y al mismo Putin marchan con
los retratos de sus familiares caídos en la guerra –algunos con pancartas de la
hoz y el martillo- en una especie de ritual patriótico que no se ve en ningún
lugar del mundo (salvo obligadamente en los países comunistas, donde el que
no concurre no recibe su ración mensual de alimentos y demás, cosa que en
Rusia no ocurre, pues el nivel de vida mejora año tras año). Que aparezcan
banderas de la URSS con la hoz y el martillo, no significa un referente
ideológico, sino histórico. No señalan el presente, sino el pasado. Es como si
en un desfile militar en la Plaza de Mayo de Buenos Aires se exhibieran las
banderas del victorioso Ejército de los Andes, de la época de San Martín.
Todo esto nos hace ver claramente que se desea mantener la cohesión y la
moral patrióticas bien altas simplemente porque Rusia se siente siempre
amenazada y se prepara para la guerra. Este nacionalismo, creemos que se
entiende, no es nada conveniente para el “Nuevo Orden Mundial”, o por lo
menos para su inmediata instalación mediante la unión de todas las naciones
bajo una unidad mundial de gobierno y religión.
Interesante lo que señala David Duke acerca de la relación entre el
nacionalismo ruso y la influencia judía:
“A finales de 1941, muchos observadores internacionales esperaban plenamente que la Unión
Soviética colapsara a causa de las numerosas victorias militares alemanas del frente oriental.
La elite gobernante de la URSS, luchando por su propia existencia, recurrió a la única reserva
que siempre, en términos ideológicos, había despreciado: el nacionalismo ruso.
Alentando al pueblo ruso a combatir a los invasores alemanes, la propaganda soviética pasó de
decir que se trataba sólo de una lucha ideológica entre el nacionalsocialismo y el comunismo, a
oponer el nacionalismo y la independencia rusos a la agresión y el imperialismo alemanes.
Este cambio –indiscutiblemente un llamamiento al nacionalismo ruso, en lugar del
«internacionalismo obrero», se puede decir que señala el inicio del declive de la influencia
judía en la Unión Soviética”.[986]
La anterior observación nos enseña que el pueblo ruso siempre ha sido
orgulloso y celoso de su patria, y eso no ha cambiado ni puede cambiar.
Sin dudas Putin suscribe el pensamiento de Solzhenitsyn respecto de la
globalización que se promueve desde las usinas de poder de Occidente y
desde el Vaticano:
“La estandarización internacional mina y destruye la identificación nacional. En la lucha por
nuestra identidad personal no hay más remedio que luchar también por nuestro contacto común
con nuestra tierra natal. Este sentimiento de patria va unido a un continuo de muchas
tradiciones, algunas espirituales, otras culturales, y también religiosas, sin duda. La
internacionalización aleja a las personas de todas las tradiciones. Es casi como si robara a la
persona su individualidad. Tal vez no su individualidad personal, sino algo que podría ser
descrito como su núcleo espiritual. Existe una ilusión de unidad mundial que lleva consigo una
amenaza para las culturas locales. Es una unidad ilusoria”[987].

Putin se beneficia también de la alergia que tiene el pueblo ruso al


liberalismo partidocrático occidental (ellos conocieron el liberalismo
oligárquico en los años 1990 que llevó a su país a la casi completa bancarrota
y el caos), pues en el fondo sigue siendo un pueblo monárquico y aunque
desde luego Putin no es un autócrata, sabe muy bien que tiene el respaldo
popular necesario y la habilidad política para seguir al frente del poder sin
necesidad del obligado y continuo recambio del sistema occidental, para
continuar su doble labor de conservadurismo identitario nacionalista y su
crecimiento como potencia mundial para hacer frente al globalismo unipolar
anticristiano:
“Sabemos que hay más y más personas en el mundo que apoyan nuestra posición sobre la
defensa de los valores tradicionales que han constituido la base espiritual y moral de la
civilización en cada nación hace miles de años: los valores de la familia tradicional, la vida
humana real, incluyendo la vida religiosa, no sólo la existencia material, sino también la
espiritualidad, los valores del humanismo y de la diversidad global”.[988]

Dicho lo anterior, hay un tema que no puede soslayarse, pues


absolutamente ningún país del mundo está ajeno a su influencia, nos referimos
a la presencia del poder judío. Este es un tema en el que no conviene
generalizar. Según algunos, habría en curso actualmente un enfrentamiento
entre dos grupos judíos que pugnan al sostener diferentes posiciones respecto
al control mundial. Por un lado estaría el llamado Judaísmo mundialista o
globalista, belicista, financiero, el de los mass-media y la Big-Pharma, del
Talmud y el Rabinato oficial, que es el que domina el Occidente que dejó de
ser cristiano (el que ha sostenido a los Bush, Obama y Biden en [Link].); por
el otro estaría el Judaísmo nacional, kabbalístico, jasídico o esotérico de los
Lubavitch. Son dos entidades enemigas que tienen una misma raíz pero se han
separado y hoy sostienen distintos proyectos. El primero es el del “deep-
state”, los Rothschild, Rockefeller, Soros y la China comunista (también el del
Vaticano modernista); el otro es el que ha apoyado el llamado “eje patriota” de
Trump-Putin. Se señala que una de las diferencias entre estos dos grupos
proviene de ser unos ashkenazis y los otros sefardíes, los cuales tienen
diferentes puntos de vista en su estrategia de acción respecto del control
mundial. Pero sin entrar a indagar en esas honduras[989], expongamos algunos
testimonios para caracterizar a los que, con la crisis del “coronavirus”, están
buscando acelerar su control mundial mediante el “reseteo”. Los testimonios
vienen de muy lejos, pero son cada día más actuales. Alfred Nossig, uno de
los jefes del Judaísmo, escribió en “Integrales Judentum”:
“La comunidad judía es más que un pueblo en el sentido moderno político de la palabra. Ella
es depositaria de una misión históricamente mundial, yo diría incluso cósmica, que le han
confiado sus fundadores, Noé y Abraham, Jacob y Moisés…La concepción primordial de
nuestros ancestros ha sido fundar, no una tribu, sino un orden mundial destinado a guiar la
humanidad en su desarrollo. He ahí el único, el verdadero sentido de la elección de los Hebreos
en tanto que pueblo elegido…Gesta naturae per Judeos, he ahí la fórmula de nuestra
historia…Orden espiritual destinado a guiar el desarrollo de la humanidad”.[990]

El “Jewish World” del 9 de febrero de 1883 precisaba:


“El gran ideal del Judaísmo no es que los Judíos se reúnan un día en cualquier rincón de la
tierra por objetivos separatistas, sino que el mundo entero sea imbuido de la enseñanza
judía y que en la fraternidad universal de las naciones, todas las razas y religiones
separadas desaparezcan[991]. Por su actividad en la literatura y en la ciencia, por su posición
dominante en todas las franjas de la actividad pública, ellos están en tren de hundir
gradualmente los pensamientos y los sistemas no judíos en moldes judíos”.[992]

Entonces, como dice Le Caron, “El sionismo jamás ha sido el objetivo


principal del ‘mundialismo judío’. Él constituye una suerte de vitrina para el
judaísmo internacional”. El “separatismo” israelí no ha sido otra cosa que una
forma de ocupar y posesionarse de Jerusalén, que será transformada en la
capital mundial donde ha de residir su “mesías” el Anticristo. Este autor
distingue el estado de espíritu muy diferente de los judíos mundialistas (o de
la Diáspora) y de los judíos de Israel, que dependen financieramente de los
primeros y de los cuales sufren su resquemor. ¿Quizás esto explique que
actualmente los judíos de Israel están siendo sometidos como nadie más a un
estado de vigilancia y opresión a raíz de la “pandemia”? ¿Estamos asistiendo
a una avanzada de los Internacionalistas sobre los Judíos nacionales? Porque
de hecho, los judíos nacionales y particularistas serían una molestia para los
netamente internacionalistas, los cuales quieren ir aceleradamente hacia la
concreción de su Nuevo Orden Mundial. Algo así ocurrió cuando se desató la
guerra interna comunista entre los “nacionales” como Stalin (que en realidad
tenía su propio proyecto internacionalista) que combatieron a los
internacionalistas como Trotsky (lo cual determinó a los banqueros
internacionales el financiamiento de Hitler para oponerlo a Stalin). No otra
cosa, nos parece, explicaría lo que ocurre ahora en Israel. “El 19 de noviembre
de 1937, durante una comida en el hotel Astor de Nueva York, Murray Butler,
uno de los profetas más autorizados del British-Israel, decía a Lord Cecil: “El
comunismo es el instrumento con el cual derribaremos los gobiernos
nacionales en favor de un gobierno mundial, de una policía mundial, de
una moneda mundial”.[993] Ese viejo proyecto está siendo llevado adelante
hoy. Por lo cual el patriotismo de Rusia viene a ser un obstáculo –el
obstáculo- para el cumplimiento de ese plan de gobernanza mundial.
Agreguemos como dato informativo, que en las recientes elecciones
legislativas de Rusia, de septiembre 2021, el partido oficialista Rusia unida
volvió a tener mayoría absoluta, pero su apoyo disminuyó y, en segundo lugar,
con un crecimiento muy grande quedó el Partido Comunista, con casi el 19%
de los votos. Este comunismo recibió el apoyo explícito de un hombre del
establishment occidental como Navalny, mientras que los medios de prensa
occidentales se regocijaron por esta situación, donde Putin ha acusado a los
EEUU de interferencia en las elecciones. Nada nuevo en esta lucha dialéctica
entre uno y otro país.[994]
Los grupos mundialistas revolucionarios están apurando sus maniobras
para llegar de una buena vez a un Gobierno Mundial. Este requiere que “las
religiones y razas separadas desaparezcan”, si se ha de, al final, adorar al
Anticristo. Asimismo, debe desaparecer todo nacionalismo, del signo que
fuere. Aquí entraría en juego el amenazante nacionalismo ruso, que debe ser
vencido.
Un comentario sobre la irrupción de los oligarcas judíos surgidos en Rusia,
nos lo proporciona David Duke:
“Al pasar el tiempo, cada vez menos judíos ocupaban altos cargos en la sociedad soviética,
pero mantenían sus puestos en los escalones inferiores. Esto se hizo evidente cuando la Unión
Soviética colapsó a principios de los 90. Judíos que habían servido fielmente al Estado
soviético ascendieron, con riquezas misteriosamente adquiridas y compraron amplios sectores
de la infraestructura desnacionalizada de Rusia.
De este modo, la mayor parte del petróleo, gas y reservas naturales rusas cayó en manos de
recién «reformados» judíos excomunistas; la lista de oligarcas judíos llegó a ser legendaria y
bien conocida en Rusia y fuera de ella. En breve tiempo, estos oligarcas acumularon casi la
mitad de las riquezas de Rusia. Los más destacados de ellos fueron Boris Berezovsky, Mikhail
Friedman, Mikhail Khodorkovsky, Vladimir Potalun, Vladimir Gusinsky y Alexander
Smolensky –todos judíos.
Berezovsky controlaba también el canal de televisión estatal y algunos periódicos, mientras el
imperio de comunicación de Gusinsky controlaba la NTV, único canal de televisión nacional
independiente de Rusia, e importantes canales de radio y agencias de prensa. Otros famosos
oligarcas judíos eran Roman Abramovich, Oleg Deripaska, Viktor Vekselberg, Leónidas
Nevzlin, Eugene Shvidler, Vladimir Dubov, German Khan y Alexander Abran.
Según el Jerusalem Post, hay un «ejército de millonarios judíos» en Rusia oligarcas
supremacistas judíos que hicieron fortuna en ese país después del colapso del comunismo.
Muchos de ellos fueron procesados o denunciados. Algunos consiguieron huir y volar a Israel
(como Boris Berezovsky, que luego se fue a GB). Otros, como Mikhail Khodorkovskyi, no
pudieron huir a tiempo y fueron condenados a prisión por estafa y abuso de información
privilegiada con lo que habían acumulado sus riquezas.
El punto significativo que nos enseñan los oligarcas judíos es que fueron capaces de ascender a
puestos muy influyentes en los últimos años de la Unión Soviética, desmintiendo la afirmación
de que los soviéticos eran antijudíos.
Lo más que puede decirse, como se ha señalado, es que el Estado soviético oficialmente se
hizo antisionista, contemplando el nacionalismo israelí como una amenaza al socialismo
internacional. Judíos comunistas que no manifestaron lealtad al sionismo o a Israel siguieron
conservando puestos significativos de poder en la Unión Soviética hasta su misma
desaparición”.[995]

Digamos entonces que, en el caso de Putin, cuando llegó al gobierno y se


determinó a consolidar su poder, resolvió desmontar el inmenso y amenazador
poder de una oligarquía judía rusa (los oligarcas al servicio de Occidente que
sólo querían esclavizar a Rusia, para lo cual tenían otros planes que los
soberanistas de Putin) que no esperaban de él sino que obedeciese
mansamente sus dictados, permitiéndoles continuar con la expoliación de las
riquezas rusas y seguir con la fuga de capitales; lo que hizo Putin con fuerza y
rigor fue paralizarlos, incluso encarcelar a los “peces gordos”, dedicándose a
recuperar las industrias estratégicas y las [Link]., para lo cual debió apoyarse
en –entre otras cosas- un grupo judío adicto con el cual hizo un acuerdo de
reciprocidad. Este grupo era el llamado Jabad Lubavitch (que también cultivó
relaciones estrechas con Donald Trump). Era imposible –y lo es para
cualquier gobernante que no sea ingenuo- sin trazar este tipo de alianzas u
obtener este tipo de apoyos de grupos influyentes, arribar y sostenerse mucho
tiempo en el poder (hasta los mismos Reyes católicos de la dinastía
Habsburgo debieron recurrir al sostén financiero de los judíos). Sin dudas
apoyado en las diferencias internas entre aquellos, a partir de 1999, Putin
movilizó a hombres cercanos a él, los oligarcas Lev Leviev y Roman
Abramovich, quienes serían los mayores patrocinadores de Jabad en todo el
mundo, los cuales crearon la Federación de Comunidades Judías de Rusia
bajo el liderazgo del rabino Berel Lazar de Jabad, quien llegaría a ser
conocido como el "rabino de Putin". Por el otro lado, Putin echaba de Rusia a
la Fundación Open Society de George Soros, y encarcelaba al poderoso
oligarca petrolero judío Mijail Jodorkovsky[996], a quien se señala hombre de
George Soros (su fundación se llama “Rusia abierta”, la de Soros “Sociedad
abierta”[997]), cuya petrolera Yukos terminó pasando a manos de la estatal
Rosneft. De ese modo golpeó a toda una serie de oligarcas que quedaron sin
capacidad de reacción. Imaginemos, para establecer una analogía, si en
Argentina un presidente hubiese metido en la cárcel a Eduardo Elsztain, el
hombre más rico y poderoso que maneja los hilos del poder. De tal manera
Putin tomó posición contra el grupo judío más peligroso, apoyándose en el
grupo que necesitaba. ¿Esto viene a significar que Putin es sionista, o mero
peón de la estrategia globalista judaica? De ningún modo consta que Putin y
Rusia lleven a cabo un plan de “Nuevo Orden Mundial”, aunque es evidente
que no están dispuestos a ser arrastrados al plan de los oligarcas antirusos. No
sabemos a ciencia cierta el término de los acuerdos o convenios tácitos entre
Putin y el grupo Lubavitch, pero en algunas ocasiones ponerse la kippá –por
ejemplo, en visita de negocios a Israel o en homenaje debido al “Holocausto”-
no significa otra cosa que diplomacia o “negocios” y no necesariamente que
se es “esclavo” de los judíos[998]. Indudablemente que los intereses judíos
podrían estar tratando de hacer crecer la Rusia de Putin para que cumpla –con
un régimen diferente- el papel de la Unión Soviética, como contradictor del
poder Occidental, tendiente a hacer crecer la tensión entre ambos polos de
poder para llegar al fin a la tercera guerra mundial, no otro es el plan
Illuminati que ha denunciado William Guy Carr en sus libros. Pero, una vez
más, esa gente llega hasta donde Dios se lo permite y al fin terminan
sirviendo para cumplir los designios inescrutables de la Providencia, que
sabe sacar de donde nadie lo espera recursos para que el Bien se imponga.[999]
Con relación al gran apoyo prestado por Putin a la propaganda del famoso
“Holocausto”, no se trata de una adhesión zalamera al poder judío, como
podría suponerse considerando el carácter rastrero de los gobernantes
democráticos occidentales. Es un tema en verdad complejo, porque en su
necesidad de asentarse en el poder, como ya hemos visto, Putin ha debido
manejar el tema de su relación con los judíos de manera inteligente. El tema
del “Holocausto” ha sido una herramienta para alcanzar sus objetivos
geopolíticos, a fin de sacar beneficios de la propaganda judía en beneficio de
las también víctimas rusas de la Segunda guerra mundial, para así
contrarrestar toda posible propaganda anti-rusa de los nacionalismos
insurgentes vecinos. Lo vemos en el caso de Ucrania, donde Rusia hace
hincapié en el carácter de “neonazis” de los nacionalistas que, aunque
pretendan pelear por Ucrania, están favoreciendo a la OTAN. Pero también
esta narrativa del “Holocausto” le ha servido para tener bajo control a los
judíos rusos –los que conservaba a su favor, pues una camarilla de oligarcas
judíos habían sido expulsados o encarcelados- y mantener buenos vínculos
con Israel, en un juego de poder que por mucho tiempo le dio sus frutos. ¿Y
para qué le sirve a Rusia mantener buenos vínculos con Israel? Hasta hace
poco eso le sirvió para evitar que Estados Unidos encontrara un apoyo
fundamental en Medio Oriente contra Rusia, donde ésta pisa fuerte a través de
su aliado Siria (enemigo de Israel, no lo olvidemos).[1000]
En 1984, entrevistado por el periodista argentino y veterano de Malvinas
Nicolás Kasanzew (por cierto, furioso enemigo de Putin), Solzhenitsyn dijo
estas palabras, que, nos preguntamos si habrán sido tenidas en cuenta o
escuchadas por Putin de boca del mismo escritor:
«Nosotros, rusos, caminamos por un istmo estrecho entre los comunistas y la judería
mundial. Ninguno de los dos nos conviene... Y lo digo no en un sentido racial, sino en el
sentido de que la judería implica una visión del mundo. La judería [hoy] se identifica con
el globalismo capitalista. Ninguno de ambos grupos nos resulta aceptable...»[1001]
Actualmente, y a raíz del Operativo “Z” realizado por Rusia en Ucrania,
clavando un puñal en el corazón del “deep state” occidental, los más
poderosos representantes de la judeo-masonería, como Schwab o Soros, han
saltado contra Putin, expulsando a Rusia del Foro Económico Mundial,
boicoteando sus activos y literalmente robándole sus reservas en Occidente.
En cuanto al grupo opuesto, que actualmente corrompe a muerte los países
occidentales, no deja de intentar desestabilizar a Rusia[1002], pues lo ve como
una presa de la cual no puede prescindir si quiere llegar a construir el “Nuevo
Orden Mundial”. Así se utilizan distintos actores –por el momento no
demasiado eficaces- como el propio Jodorkovsky o ahora Alexei Navalny –
también encarcelado. La prensa occidental no se queda atrás. Una periodista
judía nacida en Rusia que es “queer” y activista de los “derechos” LGBT,
radicada en Estados Unidos, ha escrito un par de libros muy malos contra
Putin pero bien publicitados, y sus artículos son destacados en el New York
Post entre otros medios[1003].
La “pandemia” de Covid-19 fue la insuperable causa orquestada por el
primer grupo para imponer en casi todo el mundo (con la caída de Trump,
también en Estados Unidos) una tiranía enmascarada como “sanitaria”, pero
en verdad represiva y criminal, que pretende llegar a imitar el estilo comunista
chino. Como se afirma en artículo de D. Nitoglia, escrito antes de la caía de
Trump, “Hoy en día, Trump / Putin (como Estado, Pueblo o Nación) y los
Hasidim (como un poder "espiritual" / esotérico) - objetivamente (intenciones
subjetivas que solo Dios conoce) - podrían frenar la loca carrera del "Nuevo
Orden Mundial" hacia el "Trans / humanismo con rostro inhumano" (Biden),
tratando de reemplazarlo por un "Humanismo con rostro humano" (Trump),
pero aún panteísta e inmanentista”. Hasta dónde Putin puede dejarse llevar por
la mentalidad de ese influyente grupo judío, no lo sabemos. Nadie que
sepamos ha presentado pruebas de un proyecto panteísta precisamente de un
país exclusivista como Rusia. Pero está claro que Rusia como país
mayoritariamente cristiano, no puede dejarse arrastrar otra vez hacia el
mesianismo comunista, pues esta vez sería su fin. En todo caso, si el
comunismo es, como afirma un escritor, “una estratagema judía en vista de
conducir Israel al poder mundial. Y como hay sólidas barreras cerrando la ruta
a esta ascensión judía hacia el cetro mundial, la conspiración comunista tiene
por objetivo agitar, y luego derribar esas barreras una tras otra. Esas barreras
son la monarquía, la religión, la tradición, el espíritu nacional, el espíritu
familiar, la iniciativa individual, la propiedad privada, con todo el conjunto de
autoridades, de derechos y de leyes que ellas comportan”[1004], y si estas
barreras vemos que vienen cayendo aceleradamente en cada país occidental,
gracias al comunismo disfrazado ahora de “mundialismo” (reforzado por el
“covidismo”), entonces queda claro que Rusia está en las antípodas, pues se
está encargando de reforzar las que constituyen barreras para ese
“comunismo”, como hemos visto más arriba.
No obstante, la “invasión Covid” parece haber abierto una brecha en el
muro defensivo del Kremlin, por lo que se empiezan a ver diferencias entre lo
que dice Putin y lo que pasa realmente en Rusia, donde de a poco se está
imponiendo una política restrictiva de vacunaciones que provoca el disgusto
del pueblo ruso. ¿Podría Putin perder el control sobre la sociedad y la opinión
pública? “Ciertamente, se puede argumentar de manera convincente que a un
ruso que viva en las afueras de Moscú le irá mejor que a un neoyorquino en
los próximos años, pero la creencia generalizada de que el gobierno ruso está
actuando como un baluarte contra las medidas y controles radicales que se
están imponiendo en todo el mundo deben ser reexaminados
cuidadosamente. El tratamiento adecuado de esta cuestión requiere una mayor
investigación de una serie de variables, incluidas las vacunas en sí”.[1005]
Volveremos más adelante sobre este tema.
¿Y qué pasa con la Masonería, presente en todos los países del mundo? En
Rusia no está prohibida (como debería estarlo en todo país cristiano), y existe
legalmente desde 1995, en que fuera rehabilitada, pues se sabe que en la época
soviética la estructura masónica –no tanto sus ideas- había sido totalmente
desestructurada. En 1989 con Gorbachov a la cabeza y posteriormente Yeltsin,
las organizaciones secretas (entre ellas la cienciología y otras sectas)
empezaron a surgir como hongos, sobre todo para hacer pingües negocios en
el desmantelamiento de la inmensa estructura del Estado que manejaba los
riquísimos recursos del país más grande del mundo. No sabemos hasta qué
punto tienen influencia sus miembros, pero parece en la actualidad ser muy
escasa o si existe se mantiene en un segundo plano. La Gran Logia de Rusia,
de obediencia inglesa, bajo la cual hay cincuenta logias distribuidas en las
grandes ciudades, cuenta con escasos mil miembros, lo que es insignificante.
Argentina, por ejemplo, que es un país con cuatro veces menos población,
tiene doce mil masones y Brasil, cuenta con doscientos setenta mil, por no
hablar de Estados Unidos, que cuenta con un millón y medio de masones. El
Gran maestre de la Logia rusa, Andrei Bogdanov, calificado de traficante
político, fundó el Partido Democrático y fue candidato a presidente en 2008,
obteniendo un escaso 1,3 % de los votos. Evidentemente hay múltiples
intereses, influencias escondidas y manejos de los resortes del poder, que
permanecen ocultos, pero lo que en definitiva cuenta es el grado de influencia
que la secta masónica pueda llegar a tener en la política de un país y en los
medios de prensa. En este caso, no se advierte la influencia liberal
partidocrática y laicista tan cara a la Masonería en la política oficial, aunque
no se descarta que sus agentes puedan estar diseminados en las estructuras del
poder estatal (las reacciones de algunos funcionarios frente a la “pandemia”,
pueden ser un caso).
Agreguemos también que un masón italiano ha afirmado que Putin fue
iniciado en los años 1980 en una logia masónica llamada “Golden Eurasia”, a
la que también pertenecería Ángela Merkel. ¿Lo prueba este autor? No. ¿Nos
sorprendería que sea cierto? Tampoco. Respecto de lo primero, la afirmación
está hecha por Gioele Magaldi, un masón que fue expulsado del Gran Oriente
de Italia y fundó un movimiento masónico con el nombre Gran Oriente
Democrático y también el Movimiento Roosevelt. Escribió un libro que
obtuvo bastante publicidad, llamado “Masones. Todos sus secretos al
[1006]
descubierto” , donde, a la manera de Dan Brown, pero sin tanto afán
novelístico, descubre meticulosamente la trama secreta de la intervención
masónica en los asuntos públicos de las últimas décadas, particularmente en
Italia, dando una larga serie de nombres de quienes integrarían “logias” y
“superlogias”, personajes todos de gran influencia en el poder mundial. El
libro parece tener el propósito de “blanquear” a la masonería, colocando frente
a frente a quienes serían los “malos”, esto es, la masonería reaccionaria y neo-
aristócrata, y del otro lado los “buenos” es decir, la masonería liberal,
democrática y progresista, a la que el autor pertenecería. Desde ya que no
bucea muy a fondo respecto de lo que realmente piensan y se proponen los
masones, sino que deja todo en la superficie de las maniobras político-
financieras de los grupos de poder que son influidos por los masones. En
cuanto a los “hermanos” que menciona, dice que Angelo Roncalli, esto es,
Juan XXIII, ha sido un iniciado, “el único papa masón” (vaya, nos cuesta
creer que Francisco no lo sea, por lo menos toda su retórica y su obra de
gobierno parecen salidos de las logias). Ahora bien, a la hora de apoyar sus
afirmaciones en pruebas concretas, se excusa diciendo que “hemos renunciado
programáticamente al fetichismo burocrático de la ostentación documental.
¿Cómo habríamos podido determinar de cuáles masones reproducir en copia
impresa, en estas páginas, tal o cual certificado de iniciación o de paso de
grado, tal o cual recibo del pago de alguna capitación, este o el otro acta de
logia, y de qué hermanos, en cambio, no reproducir ningún testimonio
burocrático? Y si hubiéramos decidido reproducir tales documentos para todos
y cada uno de ellos, las páginas de esta obra serial, que ya es muy voluminosa,
puede que se hubiesen duplicado o triplicado”. La respuesta a esa excusa es
fácil: un papa no es una figura cualquiera, un presidente del mayor país del
mundo, tampoco. Hubiese bastado presentar la documentación que dice
poseer respecto de un puñado de personajes, para avalar al resto y certificar
así la veracidad de sus afirmaciones. De lo contrario sólo debemos creer sus
revelaciones sólo porque él lo dice, él que es un masón, es decir, alguien
acostumbrado a jugar en las sombras y mediante secretos. Pero el autor que
citamos agrega luego lo siguiente: “Es más, a propósito de la irrelevancia de
un fetichismo tal (que es algo muy distinto de la exactitud filológica),
querríamos que quedara claro un concepto: la jerarquía masónica de tal o cual
personaje, en el campo histórico-crítico y hermenéutico, sería confirmada por
el tono de su pensamiento, por su estilo y por los fines que tengan sus
acciones, por el tipo de relaciones que entabla y por las circunstancias de su
vida y de su muerte, antes que por el hallazgo de uno u otro documento
burocrático.” De acuerdo con esto, aceptaremos la hipótesis de un Putin
masón. Iniciado en los años ’80 del siglo pasado, esto sería unos diez años
antes de llegar al gobierno nacional. Sabemos que muchos se unen a la
masonería no por una cuestión filosófica o ideológica, sino precisamente por
una red de influencias que le permiten al recién llegado aspirar a desarrollar
una carrera pública o vinculada al poder. Esto sería posible, si Putin, un recién
llegado a San Petersburgo, quería continuar su vida luego de la caída
estrepitosa de la Unión Soviética. Por entonces pasó a formar parte del staff
colaborador del alcalde de la antigua capital imperial. Ahora, sabemos que el
propósito de la masonería, más allá de sus diferencias entre “halcones y
palomas”, más o menos liberales, es lograr una democracia o república
universal (gobierno mundial), sustituyendo ella misma a la Iglesia católica. La
masonería se presenta como internacionalista, laicista, liberal, democrática,
ampliamente tolerante, llegando a formar un “Estado dentro del Estado”, esto
es, un “deep-state”, que dirige todo hacia la consecución de tal gobierno
mundial donde el hombre se emancipa de Dios. Al final, el culto satánico en la
cumbre de esta organización secreta, define toda su obra política y
“filantrópica”. En definitiva, como afirmó León XIII, la masonería hace suyo
el pecado de Lucifer, primero pone al hombre en lugar de Dios en el altar, para
finalmente poner al Anticristo. Dicho esto, si como dice el autor masón citado,
“la jerarquía masónica de tal o cual personaje, en el campo histórico-crítico y
hermenéutico, sería confirmada por el tono de su pensamiento, por su estilo y
por los fines que tengan sus acciones, por el tipo de relaciones que entabla y
por las circunstancias de su vida y de su muerte”, ¿en qué expresiones,
discursos, escritos, en qué obra de gobierno de Vladimir Putin, se verían
reflejadas estas ideas masónicas? Hasta donde hemos podido constatar, y lo
que venimos presentando en este libro, por el contrario, la afirmación
patriótica, el combate a la ideología de género, el sostén del cristianismo
ortodoxo, la promoción de la familia numerosa, no parecen ser buenas
medidas en pro de una república universal igualitaria para borrar el nombre de
Cristo de la faz de la tierra, o convertirlo simplemente en un “gurú” más de
una secta religiosa. La presencia pública en el pueblo ruso de Cristo y la
Virgen María, a través de sus incontables iconos, auspiciada desde el mismo
gobierno, no parece ser una manera de fomentar la república masónica sin
Dios. Putin, en todo caso, podría ser un caso similar al del Gral. José de San
Martín en nuestra América, aparentemente iniciado en las logias inglesas a
raíz de su adhesión al republicanismo, que al llegar a nuestro continente
repudió completamente tal ideología, volcándose reaccionariamente por la
monarquía católica, por lo que fue perseguido por los partidarios de las
republiquetas con que dividirían y controlarían mejor nuestro continente.
Apuntemos aquí, para aclarar acerca de la Masonería, unas conclusiones
del “Primer Congreso Antimasónico Internacional” realizado en Trento en
1896:
¿Cuál es el fin de la Masonería?
A esta cuestión, después de una larga discusión, se ha respondido unánimemente:
Que el objeto de la Masonería es la destrucción universal en el orden físico, intelectual y
moral.
En el orden físico, o de la existencia, puesto que la Masonería ha divinizado la muerte o la
destrucción universal, sustituyendo a la Santísima Trinidad Cristiana la Trinidad india de un
Dios Generador, Destructor y Regenerador, representado por su Triángulo, realizado en el
Cosmos por el principio general según el que “mors unius est generatio alterius”, y viceversa,
sucesiva y eternamente, y puesto en práctica por los masones con grave perjuicio de la
sociedad humana, bajo los especiosos nombres de la lucha por la vida, revolución perpetua y
progreso indefinido.
En el orden moral, el objeto de la Masonería es la destrucción universal, puesto que deifica el
principio del mal, y con él, todos los vicios bajo el nombre de todas las virtudes.
En el orden intelectual, su objeto es la destrucción universal de la verdad, por la profesión
explícita y necesaria del secreto, de la mentira, del perjurio y de la blasfemia cotidiana.
En una palabra, resumiendo todo lo que precede, se ha concluido que así como apagando u
oscureciendo, en cierta manera, el Sol, los que cierran los ojos a su luz, apagan y oscurecen la
vida, el orden y la belleza del Universo; los masones, falseando el concepto cristiano de un
Dios Creador, por la sustitución del concepto de un Dios Generador, tienden a la destrucción
universal, visto que en todos los ritos simbólicos y en todas las ceremonias religiosas profesan
la adoración y el culto del maldito pecado mortal en acto, “per peccatum mors”; y visto que
adoran la rebeldía universal de Satán y la lujuria infinita de la humanidad, que son el Alpha y
el Omega de su dios, la Destrucción.
Acción Masónica. Definiciones
El Primer Congreso Antimasónico Internacional declara estar plenamente convencido:
1. Que la Masonería es una secta religiosa y maniquea: que la última palabra de sus secretos y
de sus misterios es el culto de Lucifer o Satán, adorado en las tres logias como el Dios Bueno,
por oposición al Dios de los católicos, que los iniciados blasfemadores llaman el Dios Malo.
2. Que el demonio, inspirador de las sectas masónicas, sabiendo que no ha de llegar jamás a
hacerse adorar directamente por la generalidad de los hombres, procura infiltrar en las almas,
por medio de la Masonería, el gérmen del naturalismo, que no es otra cosa que la completa
emancipación del hombre respecto a Dios.
3. Que para implantar en el mundo ese naturalismo impío, la Masonería se esfuerza en
acostumbrar a los hombres a colocar en el mismo pie de igualdad todas las religiones, la única
verdadera y las falsas; sustituía a la atmósfera católica la atmósfera masónica, por medio de la
prensa y la escuela sin Dios.
4. Que el medio particular de que se sirva la Masonería para perder las almas afanosas de lo
sobrenatural, pero no suficientemente preparadas para el maniqueísmo luciferiano, es excitarlas
a que se entreguen a las prácticas perversas del espiritismo.
5. Que la Masonería es también una secta política, que procura apoderarse de todos los
gobiernos, para hacer de ellos ciegos instrumentos de su acción perversa, y que trata también
de sembrar por doquiera la rebelión.
6. Que el objeto de la Masonería, sembrando la revolución por todos los ámbitos del globo, es
el establecimiento de la República Universal, basada sobre la rebelión contra la soberanía
divina, sobre la destrucción de las libertades y las franquicias locales, sobre la abolición de las
fronteras y la perversión del sentimiento patriótico, sentimiento que después del amor de Dios,
ha inspirado al género humano sus más bellas acciones, sus más nobles sacrificios, sus más
heroicas abnegaciones.
7. Que la Masonería prosigue su lucha contra la Iglesia, introduciendo en los pueblos cristianos
una legislación anticristiana.
8. Que la Masonería es directamente responsable del socialismo moderno, porque ha sustituido
al ideal cristiano de la felicidad social su ideal propio; a la jerarquía social cristiana, gobernada
por la justicia y templada por la caridad, una pretendida igualdad de todos los hombres entre sí;
porque haciendo olvidar a los hombres que es en la vida futura donde será recompensado cada
cual según sus obras, les enseña que la felicidad sólo se halla en los goces materiales de acá
abajo y que todos tienen un derecho estricto a una parte igual de esa felicidad.
9. Que la filantropía masónica, opuesta a la caridad cristiana, siendo, como es, el amor
puramente natural de unos hombres a otros hombres, es incapaz de servir de lazo entre la
humanidad y Dios; y que, además esta filantropía masónica no se ejerce sino respecto a los
masones mismos, y muy a menudo, en detrimento de la sociedad civil.
10. Que para corromper irremediablemente la familia, la Masonería procura corromper a la
mujer que no sólo hace ingresar, siempre que puede, a las mujeres en sus logias, sino que es
alma de este movimiento llamado feminista o de la emancipación de la mujer, destinado a
introducir la perturbación y el desorden en las familias, por el vago deseo de una reforma
completamente inasequible.
11. Que para acostumbrar a los hombres a prescindir de la Iglesia en la vida social, la secta
procura hacer suprimir las fiestas religiosas y los días consagrados a la santificación de las
almas y el descanso de los cuerpos, para sustituirlos por las fiestas meramente civiles.
(Actes du 1er. Congrés Antimaconnique Internacional, t. I, págs. 333-38)[1007]
En tanto que la actual crisis “pandémica” ha hecho que se cuestione
también a Rusia, por su aparente aquiescencia a la gran medida opresora de la
supuesta pandemia. Sin dudas hay muchos aspectos cuestionables y otros que
aún no se esclarecen. Más allá de sus responsabilidades dentro de la admisión
o no de este fraude que sacude aún al mundo (fraude que, como todo el que se
precie, tiene que tener indudablemente elementos verdaderos para poder
funcionar, no es todo “un invento” ni todo “falso”, como plantean algunos
exageradores de la primera hora que se pasan de la raya), y más allá de las
cosas dudosas o discutibles, que sin dudas las hay de sobra, debemos
considerar nuevamente el asunto desde una mirada geopolítica. Rusia está
alerta ante los ataques con armas químicas de laboratorios desde la época
soviética, y se sabe que [Link]. posee laboratorios de armas químicas letales
alrededor del mundo, inclusive en países limítrofes con Rusia. Rusia ha
querido evitar una invasión de estas armas mediante los virus o las “vacunas”
occidentales, fabricando sus propias vacunas y usando esta coyuntura para
fortalecer sus intereses geopolíticos y comerciales y no verse afectado por la
imposición de las medidas fuertemente coercitivas del eje globalista
occidental, demostrando un margen de maniobra osado. Se sabe que quien se
atreva a oponerse a la corriente general ha de ser demonizado o hasta
asesinado.[1008] Rusia con su fabricación de vacunas –que no son por cierto de
ARNm, sino una variante de una que produjeron 25 años atrás- y rápida
distribución en varios países periféricos (negocio, por cierto, manejado por
ciertos judíos, para variar), e incluso ahora en Europa occidental, ha realizado
una movida táctica sagaz e indigerible para los mundialistas de Occidente,
casi un acto de guerra, creándose además un “escudo” que la preserva de las
vacunas infectadas que están produciendo resultados desastrosos y que se
distribuyen por parte del conglomerado anglosajón[1009]. En cuanto a lo que
pasa en Rusia en sí, si uno mira su realidad verá que –hasta hoy día- no hay
una imposición tiránica hacia su población, en absoluto (por caso, mientras el
Vaticano decidió acobardado suspender las Misas de Navidad y ahora expulsa
a sus trabajadores que se nieguen a recibir la vacuna, en Rusia se celebran las
fiestas religiosas con toda la pompa acostumbrada, sin máscaras ni
distanciamiento social, esto se observa también en el último gran desfile del 9
de mayo recordando la victoria en la “Gran Guerra Patria”), aunque sí se sigue
de alguna manera la corrección política, aunque con límites. Ni las mascarillas
ni las vacunas son obligatorias en Rusia (casi nadie usa las máscaras y pocos
se han vacunado[1010]), no hay confinamiento y tampoco se exige un “pasaporte
covid” para viajar, a todo lo cual ha manifestado oponerse Vladimir Putin[1011].
Jamás se han suspendido los oficios religiosos, como ocurre en Occidente
donde se persigue sobre todo a los sacerdotes católicos. Yendo más lejos,
Andrei Ilnitsky, asesor especial de Sergei Shoigu, Ministro de Defensa de
Rusia, se ha posicionado respecto a esta agenda globalista. El 16 de diciembre
de 2020, el Consejo de la Federación celebró una reunión de la Comisión
Provisional del Consejo de la Federación para la Protección de la Soberanía
del Estado y la Prevención de Interferencias en los Asuntos Internos de Rusia
sobre el tema de la “pandemia”. “Desestabilizar las economías y los sistemas
de salud de los estados nacionales es la principal tarea del proyecto
coronavirus, que se ha realizado con éxito”, dijo Andrei Ilnitsky, asesor del
ministro de Defensa ruso. Más aún: “Covid es un proyecto globalista cuyo
objetivo es evitar un regreso al mundo portuario. Las corporaciones
transnacionales presionarán a los políticos para que mantengan las medidas
anticuadas. De ahí la simple conclusión: no es el covid la verdadera amenaza,
sino las medidas y restricciones que se están tomando en todo el mundo. El
nuevo mundo, tal como lo conciben nuestros oponentes, es un mundo en el
que el poder pertenece a las corporaciones, no a los estados. En esta
configuración, el lugar para los estados nacionales desaparece”[1012]. Por su
parte el médico oficial más importante dedicado al covid en Rusia, Alexander
Myasnikov, desestimó la gravedad de la “pandemia” al afirmar que “Todo es
exagerado. Es una enfermedad respiratoria aguda con una mortalidad
mínima.”[1013] Igualmente aparecen de vez en cuando artículos cuestionadores
o críticos en sus medios de prensa[1014]. De todos modos hay testimonios
contradictorios y, a ciencia cierta, no podemos saber en qué va a derivar este
posicionamiento para la misma Rusia, que tendrá sobre sí cada vez una mayor
presión internacional.[1015] Si las cosas empeoran allí, sabremos quiénes están
actuando y qué grado de influencia buscan en el gobierno ruso. En todo caso,
la estrategia rusa es no dejarse imponer la agenda globalista –encabezada por
[Link].- que la “pandemia” ha venido a fortalecer. De hecho, tras la asunción
en [Link]. del fraudulento presidente Biden, se inició una feroz campaña
desestabilizadora contra Rusia, usando casi como casus belli al opositor
Alexéi Navalny[1016]. Una campaña manifiestamente anti-putinista se desató en
los medios de prensa occidentales y se organizaron manifestaciones públicas
en varios países para pedir la liberación del político opositor arrestado. Sin
embargo, una vez más la política exterior rusa fue inexpugnable y tanto su
presidente como su canciller contraatacaron contra la Unión Europea y los
medios hegemónicos occidentales. Pero está claro que hay un proyecto
ideológico expansionista que apunta sus cañones -por ahora sólo comerciales,
diplomáticos y mass-mediáticos- hacia Rusia, por lo que no dudemos que esto
se irá poniendo cada vez más caliente.
Rusia mientras tanto fortalece su geopolítica ampliando su área de
influencia económica a través de la construcción del Nord Stream 2, que es el
nombre con que se conoce el gasoducto que conectará Rusia con Alemania y
Europa Central y del Este a través de 1.200 kilómetros por el mar Báltico, con
lo que el resto de Europa podría estar provisto del gas ruso.
Por todo lo hasta aquí enunciado, más allá de las dudas, suspicacias y
rechazos que genera esta política de alcance mundial generada por la
“pandemia”, es claro que el Nuevo Orden Mundial anticristiano o Gran
Reseteo, camino a la “Agenda 2030”, no se impondrá sin que Rusia tenga que
ser doblegada. El operativo “Pandemia” fue hábilmente utilizado para
“destronar” a un Donald Trump que se dirigía a una segura reelección
presidencial en los [Link]. y que, no siendo en verdad “antisistema”, sin
embargo no era del todo dócil a la corruptora política izquierdista a la que se
pliega sin problemas su reemplazante Biden. Del mismo modo parece estar
siendo utilizada la “cruzada” anti-pandemia para forzar por dentro a Rusia
mediante contradicciones internas y el intento de debilitar el apoyo popular al
régimen de Putin. Pero parece que, a diferencia de lo ocurrido con Trump,
esto de ningún modo será suficiente. Eso significa otra “solución” globalista:
la guerra.
Una nueva guerra mundial sería devastadora, ahora bien, ¿quién realmente
puede estar interesado en que haya una guerra? Ya fue anunciada más de una
vez, y sin duda algunos la siguen esperando. Veamos:
“El misticismo judío se concentra sobre la profecía del rabino Abarbanel (1437-1508) que
dirigía las finanzas de Alfonso V, rey de Portugal, y de Fernando el Católico. Expulsado de
España, murió en Venecia. Compuso una colección de profecías mesiánicas.
“Cuando el Mesías venga, dice él, dará a los judíos el cetro real del mundo. Pero esta época
será precedida de una gran guerra en la cual dos tercios de los pueblos morirán”.
Se encuentra esta citación en “El Judío talmudista” de Rohling (París-Bruselas 1888).
Los B’nai B’rith han retomado en nuestros días la profecía de Abarbanel profundizándola a la
luz del Talmud y del Zoar. El año 1968, donde Israel establecerá el reino definitivo de
Jerusalem sobre todos los pueblos de la tierra bajo el cetro del Rey David, aparece como la
tesis oficial de este poder exclusivamente judío repartido por el mundo”. [1017]
Rusia, a pesar de sus aspectos modernos y sus adelantos tecnológicos
incorporados a la vida de la sociedad, es considerada la “anti-modernidad” por
parte del establishment tecnocrático occidental. La modernidad rompe con
Dios, con el pasado y con los otros hombres. Es “la emergencia terrible y
colosal, de un hombre prometeico, que se levanta para destronar a Dios y
edificarse un reino en la tierra vacío de toda relación con la tradición y con sus
congéneres. De allí el ateísmo, de allí el abuso de la naturaleza, de allí la
religión democrática y el individualismo salvaje. De allí, en sustancia, su
enemistad con el nacionalismo al que considera (…) el enemigo total”[1018].
Rusia es un país complejo, no reductible a la racionalización tecnocrática,
a la manipulación democrática y a la esquematización periodística. El poeta
Fiódor Tiútchev (1803-1873) lo decía así –exageradamente- en unos
conocidos versos:
“Rusia no se puede entender con la mente,
no se puede medir con instrumentos habituales,
ella es especial,
en Rusia solo se puede creer”.
Rusia es un “mundo” dentro del mundo, donde conviven cerca de
doscientas etnias, diversas religiones (sobre todo y después de los cristianos
ortodoxos hay muchos musulmanes, y éste sí es un gran peligro para Rusia) y
diversidad de culturas, y sus paisajes –ya físicos como anímicos- dotan de un
sentido espiritual a sus más extraordinarias realizaciones artísticas: literatura,
música y pintura han alcanzado un nivel históricamente sobresaliente. Ya
hemos señalado en su carácter muy marcado el mesianismo y el
excepcionalismo. Ellos mismos están convencidos de que esto no puede ser
entendido por el “no ruso”, mismo desde afuera se lo ha señalado, por ejemplo
Churchill cuando dijo de Rusia que es “como un acertijo envuelto en un
misterio, adentro de un enigma”. La Rusia actual “no deja de ser una suma de
sustratos históricos incompatibles que tienen que convivir y reconciliarse en la
psique colectiva. De ahí que Rusia mantenga su conciencia de tener un destino
en la historia universal, sea bajo forma de imperialismo zarista, comunista o
autocracia democrática”[1019].
El investigador Richmond Yale, al analizar el mesianismo ruso lo
considera un rasgo de contacto con la cultura norteamericana: “Tales misiones
mesiánicas no son desconocidas por los americanos, quienes en diversos
momentos históricos han creído que cuentan con algo especial para llevarles a
los menos afortunados: Cristiandad a los bárbaros, democracias a los
gobernados por dictadores y el libre mercado a los economías dirigidas por el
Estado”[1020]. Resulta muy interesante comprobar esta exposición de dos
cosmovisiones: por un lado el “destino manifiesto” norteamericano que no es
otra cosa que la excepcionalidad mesiánica de que ha dotado la Sinagoga de
Satanás a un país nacido liberal y fundado por logias masónicas; y por el otro
la excepcionalidad mesiánica de quien se considera la portadora de la verdad
cristiana por ser la verdadera “Roma”. De allí que tenga que haber
confrontación entre estos dos titanes y de allí también que sin una conversión
de Rusia –no de los Estados Unidos en tanto entidad intrínsecamente perversa,
es como si se quisiese la conversión de la Masonería, y no la conversión de
los masones, que es lo que hay que desear- a través de la Virgen María, no hay
posibilidad de salida de este atolladero que ha puesto a la humanidad al borde
de su destrucción.
Hay quienes especulan y afirman que Putin estaría cumpliendo el papel
que cumplió Hitler el pasado siglo, a fin de desencadenar una guerra mundial,
cumplimiento del antiguo plan de los Illuminati. Es obvio que hay muchas
diferencias y, en todo caso, Putin es mucho más difícil de asir y arrastrar a una
confrontación mundial, pues no tiene ninguna voluntad expansionista. Como
fuere, la Providencia divina tiene sus planes para Rusia, como lo ha expresado
la Sma. Virgen en Fátima. Todas las guerras han sido castigos por los pecados
de la humanidad y esta no sería la excepción.
Hablamos de modernidad, y son los principios modernos, surgidos o más
bien victoriosos en la Revolución de 1789, los que hacen el punto de contacto
entre los americanistas, que influyeron enormemente en la construcción de la
Nueva iglesia conciliar que adoptó esos principios modernos–ideas inoculadas
ya desde el turbulento siglo XIX-, y los judíos. Nadie mejor que Monseñor
Henri Delassus ha estudiado este tema, que nos hará comprender mejor por
qué Rusia –y no el Vaticano- es hoy el obstáculo a batir. Decía el gran obispo
(los resaltados son nuestros): “Tanto los que esperan un Mesías personal como
los que creen que ese Mesías ha nacido, crecido y no es otro que la idea del
’89, todos tienen la esperanza de ver realizar, y muy pronto -“los tiempos son
próximos”- las profecías mesiánicas en el sentido en que ellos siempre las han
entendido, es decir, su reino sobre el mundo entero, el sojuzgamiento de todo
el género humano a la raza de Abraham y de Juda. Para eso, se dicen ahora,
hacen falta dos cosas: 1) que las naciones, renunciando a todo
patriotismo, se fundan en una república universal, 2) que los hombres
renuncien igualmente a toda particularidad religiosa para confundirse en
una misma vaga religiosidad.”[1021]
Los principios modernos que se instalaron en el mundo en 1789 han sido y
son –de llevarse hasta sus últimas consecuencias- los que conducirían al
Nuevo Orden Mundial del Anticristo. Nuestros enemigos lo tienen muy claro.
Lo explica Mons. Delassus:
“El 29 de junio de 1869, año del Concilio Vaticano, convocado tras la publicación del Syllabus
que desenmascara los "grandes principios” y los persigue hasta sus últimas conclusiones, los
Judíos reunieron un concilio del judaísmo en Leipzig, que adoptó por aclamación una
propuesta del Gran Rabino de Bélgica, M. Astruc. ‘El Sínodo reconoce que el desarrollo y la
realización de los PRINCIPIOS MODERNOS son las garantías más seguras del presente y del
futuro del Judaísmo y sus miembros. Ellos son las condiciones más enérgicamente vitales para
la existencia expansiva y el más alto desarrollo del Judaísmo’. Quiere decir: israelitas, si
ustedes quieren llegar a penetrar por todas partes y ser en todas partes maestros, solo tienen
una cosa para hacer: trabajar en desarrollar los principios modernos, y sacar todas las
consecuencias que ellos encierran, es decir hacer que sus consecuencias últimas pasen del
orden de las ideas al orden de los hechos”.[1022]

Desde mediados del siglo XIX, mientras la Iglesia se ocupaba de repeler


los errores que intentaban infiltrarla, los judíos trabajaban con ahínco e
inteligencia para hacer avanzar sus planes en las convulsas sociedades
revolucionarias de Occidente:
“El judío Crémieux, que fue Gran-Maestre del Gran Oriente de Francia, que aprovechó la
revolución de 1848 para elevarse al ministerio de Justicia, y de los desastres de 1870 para dar
la naturalización francesa a todos los judíos de Argelia, funda en 1860 una sociedad
cosmopolita a la que le da el nombre de Alianza-Israelita-Universal. Esta asociación no es,
como su nombre podría hacerlo creer, una internacional judía, un lazo más entre los judíos
cosmopolitas, facilitando las relaciones entre los israelitas repartidos sobre toda la superficie
del globo, sus miras apuntan mucho más alto. Es una asociación abierta a todos los hombres
sin distinción de nacionalidad ni de religión, bajo la alta dirección de Israel. (…) El objetivo
no puede ser más claramente marcado, ni responder más directamente al movimiento
que, en la hora actual, empuja al mundo a hacer caer las barreras que separan lo que
debe estar unido[1023]. Unir a todos los hombres, “cualquiera que sea actualmente su
religión, cualquier país al que pertenezcan, en una indiferencia común. He aquí el
objetivo que se han propuesto los fundadores y directores de la Alianza-Israelita-Mundial,
ella no tiene otro. “El programa de la Alianza no consiste en oraciones vacías. Es la gran obra
de la humanidad. La unión de la sociedad humana en una fraternidad sólida y fiel” (Universe
israélite, VIII, p. 357, an. 1867)[1024]

La idea de formar un gobierno universal, se manifestaba claramente:


“Aprovechando de su dispersión y de su presencia sobre todos los rincones del globo, los
judíos quieren ser en la humanidad como una suerte de levadura, para hacer de la sociedad
humana, actualmente dividida en naciones y en religiones diversas, una sola y sólida
fraternidad. Los Archives Israélites dicen menos hipócritamente “Una Jerusalén de nuevo
orden, santamente aposentada entre el Oriente y el Occidente, que debe SUBSTITUIR a
la doble ciudad de los Césares y los Papas” (XXV, p. 600-651. An.1861).[1025]

Lo anterior explica el desarrollo de todo el siglo XX y el siglo XXI, con el


accionar de las logias masónicas en los gobiernos y luego su infiltración
dentro de la Iglesia. Ellos deben construir su “fraternidad universal” sobre la
ruina de todas las autoridades existentes, “Césares y Papas”, todas las patrias
fundidas en una democracia universal, y todas las religiones amalgamadas en
una vaga religiosidad. Rusia, la Rusia actual que conduce Putin, no está
dispuesta a renunciar a lo que es, a su identidad soberana.
Rusia, como hemos visto más arriba, tiene que cumplir su misión en la
historia. Pero hay un Occidente anticristiano que se está configurando hoy –
como ocurrió antes de la Primera guerra mundial- contra Rusia, porque ve allí
su adversario y su “katéjon”[1026]. “Para instituir el gobierno mundial –señala
Jacques Bordiot, hablando de los aprontes para hacer estallar la Primera
Guerra- es esencial abatir a aquellos que podían oponérsele: el imperio
alemán, el imperio austro-húngaro y el imperio ruso”[1027]. Hoy Rusia, pero
también China, que no sabemos el papel que quiere asignarle –si es que
puede- el gobierno mundial en las sombras, ocupan ese lugar. Lo cierto es que
es un objetivo prioritario del conglomerado anglo-yanqui-sionista que Rusia
no mantenga en pie la idea de soberanía nacional, y no lleve su influencia a
Europa, para que ésta no pueda reencontrar un retorno a sus raíces cristianas.
Putin parece tener claro que está en juego la supervivencia de su país (aunque
quizás no precisamente en tanto que “obstáculo cristiano”). Se ha destacado
mucho una conferencia suya en Valdai, Rusia, en octubre de 2014:
“El propio concepto de “soberanía nacional” para la mayoría de los países se ha
convertido en algo relativo. En esencia, se propuso la siguiente fórmula: cuanto mayor
sea la lealtad al solo centro de poder mundial tanto mayor será la legitimidad de este o
aquel régimen de gobierno. (…)
No tenemos necesidad de involucrarnos en las cosas, de dar órdenes a los demás, pero
queremos que los demás también se mantengan al margen de nuestros asuntos y dejen de fingir
que gobiernan el mundo. Eso es todo. Si hay un área en la que Rusia podría ser líder, es en
hacer valer las normas del derecho internacional. (…)
En su política exterior y, más aún, en su política interior, el poder de Rusia no dependerá de las
élites y de sus tratos secretos, sino de la voluntad del pueblo.”[1028]

Un resumen de estas declaraciones lo aporta el obispo Mons. Williamson


en una de sus columnas semanales:
En la escena internacional, desde hace varios años, Rusia ha sido vilipendiada y su Presidente
ha sido ensuciado por los viles medios de comunicación occidentales, porque las potencias que
controlan a las naciones occidentales y a sus medios de comunicación y a sus políticos quieren
que la tercera guerra mundial les dé hegemonía o control sobre el mundo entero, y Rusia es el
principal obstáculo en el camino hacia ese monopolio mundial del poder. Sin embargo, muchas
almas en todo el mundo han llegado a confiar más en los frutos de la Rusia de Putin que evita
la guerra que en los frutos de los políticos y medios occidentales que hacen todo lo posible
para provocar la guerra. He aquí el resumen de los rusos de un importante discurso de Putin
pronunciado en la conferencia de Valdai en Socchi, Rusia, en octubre de 2014. Que los lectores
juzguen por sí mismos si las palabras de Putin son razonables, y si corresponden a sus actos:
1. Rusia ya no jugará más a juegos ni entablará negociaciones encubiertas por tonterías. Pero
Rusia está dispuesta a mantener conversaciones y acuerdos serios, si son propicios para la
seguridad colectiva, se basan en la justicia y tienen en cuenta los intereses de cada una de las
partes.
2. Todos los sistemas de seguridad colectiva mundial ahora yacen en ruinas. Ya no hay
ninguna garantía de seguridad internacional. Y la entidad que los destruyó tiene un nombre:
Los Estados Unidos de América.
3. Los constructores del Nuevo Orden Mundial han fracasado, habiendo construido un castillo
de arena. Que se construya o no un nuevo orden mundial de cualquier tipo no es sólo una
decisión de Rusia, sino que es una decisión que no se tomará sin Rusia.
4. Rusia es partidaria de un enfoque conservador para introducir innovaciones en el orden
social, pero no se opone a que se investiguen y discutan esas innovaciones, para ver si está
justificado introducir alguna de ellas.
5. Rusia no tiene intención de ir a pescar en las aguas turbias creadas por el siempre creciente
“imperio del caos” de Estados Unidos, y no tiene ningún interés en construir un nuevo
imperio propio (esto es innecesario; los desafíos de Rusia consisten en desarrollar su ya vasto
territorio). Tampoco Rusia está dispuesta a actuar como salvadora del mundo, como lo ha
hecho en el pasado.
6. Rusia no intentará reformatear el mundo a su propia imagen, pero tampoco permitirá que
nadie la reformatee a su imagen. Rusia no se cerrará del mundo, pero cualquiera que intente
cerrarla del mundo se asegurará de cosechar un torbellino.
7. Rusia no desea que el caos se extienda, no quiere la guerra y no tiene intención de iniciar
una. Sin embargo, hoy en día, Rusia ve el estallido de la guerra global como algo casi
inevitable, está preparada para ello y continúa preparándose para ello. Rusia no quiere la
guerra – ni la teme.
8. Rusia no tiene la intención de desempeñar un papel activo para frustrar a aquellos que
todavía intentan construir su Nuevo Orden Mundial – hasta que sus esfuerzos comiencen a
afectar los intereses clave de Rusia. Rusia preferiría quedarse de brazos cruzados y
observarlos darse tantos golpes como sus pobres cabezas puedan soportar. Pero a los que
consigan arrastrar a Rusia a este proceso, haciendo caso omiso de sus intereses, se les
enseñará el verdadero significado del dolor.
9. En su política exterior y, más aún, en su política interior, el poder de Rusia no dependerá de
las élites y de sus tratos secretos, sino de la voluntad del pueblo. (Fin del resumen del discurso
de Putin.)
Si, cuándo y cómo estalle otra guerra mundial, está enteramente en manos de Dios,
dependiendo de lo que la humanidad merezca. Pero si Dios debe castigarnos por nuestro propio
bien, toda oración sincera desde ahora hasta entonces ayudará a mitigar el desastre humano.
Son los enemigos de Dios de ambos lados los que realmente lo habrán causado.[1029]

Pues bien, si este “katéjon” debe ser retirado para que pueda construirse el
“Mundo-Uno” bajo un solo gobierno mundial, y de ese modo se manifieste el
Anticristo, y tanto Roma como el orden romano han sido vencidos –
previamente socavados y corrompidos- por los precursores del anticristo
(liberalismo en las sociedades, modernismo en la Iglesia, inmoralidad,
degeneración y satanismo generalizados, dictadura sanitaria por la
“pandemia” y ahora posible revolución comunista en [Link].), ese “Nuevo
Orden Mundial” aún no puede llevarse a cabo, porque algo o alguien lo
obstaculiza. Ese orden romano (orden natural) de los valores tradicionales
cristianos –aunque degradados y no sometidos a la verdadera ortodoxia
católica- subsiste en cierta medida hoy en este obstáculo político-militar,
Rusia, potencia de primera magnitud mundial. Sin embargo, para poder
resistir entera y victoriosamente Rusia debe deponer su orgullo (¿y qué más
podría molestar a su orgullo, sino que el Papa de Roma los consagre a la
Virgen María?) y debe producirse la conversión al catolicismo de este país. Es
una condición sine qua non y la misma Rusia deberá llegar a entender que
sólo eso la hará sobrevivir.
El Padre Sáenz, en su libro De la Rus de Vladimir al hombre nuevo
soviético, afirma:
“Vladimir es el nombre del fundador de la Rusia cristiana y católica. Vladimir es asimismo el
nombre de Lenin, el gran asesino de la fe...Vladimir Primero salvará a Rusia de Vladimir
Segundo. Los alemanes creen que Federico Barbarroja volverá un día para salvar a Alemania.
Los rusos no creen en nada parecido. Pero si uno de sus soberanos debiese tener tal vocación,
será sin duda Vladimir. Si algún día Rusia ha de ser salvada, lo será por alguien que tenga
precisamente los rasgos de Vladimir".
No hacemos con esto ninguna afirmación aventurada, simplemente
dejamos asentado este juicio que es motivo de reflexión, señalando finalmente
este dato llamativo que da que pensar: el actual Jefe de Estado de Rusia se
llama también Vladímir, y nació un día 7 de octubre de 1952, esto es, en la
fiesta de Nuestra Señora del Rosario[1030] (de paso, vemos que la suma del año
1952 da como resultado: 17). Recordemos que en Fátima la Virgen, el 13 de
octubre, día del gran milagro del sol, se presentó a sí misma ante Lucía como
Nuestra Señora del Rosario:
“Decidles que hagan aquí una capilla en mi honor; que soy Vuestra Señora del Rosario;
que continúen rezando el Rosario todos los días”.
Podríamos no estar equivocados, cuando en uno de nuestros libros de
aforismos, asentamos el siguiente:
“Dios usa los instrumentos que Él quiere. Así como usó del pagano Ciro para rescatar al
pueblo judío de Babilonia, ¿quién le puede impedir, si se le da la gana, de utilizar a un
cismático ruso para liberar al pueblo católico de la nueva Babilonia?”
Al fin y al cabo, es muy cierto lo que afirma Monseñor Straubinger: “Muy
pocas veces recordamos que también el corazón de los príncipes es
manejado por Dios, según sus designios (cf. Proverbios 21,1; Ester 15,11;
Nehemías 2,8; Jeremías 25,9). Vana es toda filosofía de la historia, que no
se funda en esta verdad”.[1031]
Pensemos en otra coincidencia interesante, que nos parece significar el
combate, decisivamente del orden espiritual, entre los ejércitos de Satanás y
los ejércitos del Cielo, librados aquí abajo por las huestes revolucionarias
contra la Iglesia militante, entre la victoriosa Virgen del Rosario de Fátima y
el diabólico Comunismo. La Revolución bolchevique triunfó oficialmente el
25 de octubre, pero los historiadores entienden que el primer acto de la
Revolución fue la retirada de los representantes bolcheviques de la primera
sesión del “Consejo de la República” que había formado Kerensky para
preparar las elecciones a la Asamblea constituyente. Este hecho se produjo el
7 de octubre, día en que los católicos festejamos a Ntra. Sra. del Rosario.
Rusia tiene una misión que cumplir. Muchos aspectos de su realidad son
un enigma, no hacemos afirmaciones absolutas porque no las conocemos y
estamos lejos de entregar nuestra absoluta confianza a nadie. Pero sí estamos
dispuestos a esperar la prometida conversión de Rusia, y nos mantenemos
atentos a lo que está sucediendo en aquel gran país. Rusia, ahora más que
nunca, necesita de nuestras oraciones, de nuestros rosarios, de nuestros
sacrificios, de nuestra confianza en la divina Providencia y de nuestra
fidelidad al mensaje de Fátima. El resto está en manos de Dios, Señor de la
historia.
LA CONSAGRACIÓN PENDIENTE

“Participa al Santo Padre que continúo esperando por la Consagración de


Rusia a Mi Inmaculado Corazón. Sin esa Consagración, Rusia no podrá
convertirse ni podrá el mundo tener paz”.
NTRA. SRA. DE FÁTIMA A SOR LUCÍA

Volviendo a los errores que esparciría Rusia, podemos ver que lo que
empezó allí, se trasladó luego a Occidente a través de los Estados Unidos, con
lo que el Cielo nos advertía que si por una parte Rusia tiene una misión
providencial en sus planes -servir de castigo por los pecados del mundo y de
hacedora de paz y restauración cuando sea su conversión- por otra parte esos
errores surgidos de allí no serían exclusivos de Rusia (¿quizás el diablo tenga
su propia “misión” para los Estados Unidos de América, país nacido bajo el
pecado original del liberalismo masónico?), aunque la difusión de esos errores
o su derrota sí dependa de la conversión de este país. La demora en realizar
esta consagración trajo y traerá grandes castigos. Recordemos que la Hna.
Lucía recibió en una comunicación íntima de Nuestro Señor, este mensaje en
el año 1931:
“Participa a Mis ministros que, en vista de que siguen el ejemplo
del Rey de Francia, en la dilación de la ejecución de mi petición,
también lo han de seguir en la aflicción”.
La referencia era a Luis XIV, quien no realizó la consagración de Francia
al Sagrado Corazón de Jesús pedida por Nuestro Señor por intermedio de Sta.
Margarita María de Alacoque el 17 de junio de 1689; más tarde su
descendiente Luis XVI (quien la haría en la cárcel) fue destronado por la
Revolución Francesa de 1789 y decapitado en 1793.
Ese mismo año de 1931 en que Ntro. Señor dio tal revelación a la Hna.
Lucía, fue la proclamación de la Segunda República en España, comenzando
así la quema de iglesias y conventos y la satánica persecución anticatólica de
los comunistas. El 13 de octubre de ese año, aniversario de la última
aparición en Fátima y el milagro del Sol, Manuel Azaña, Ministro de Guerra
de España, decía: “Hoy España ha dejado de ser católica”. Otro 13 de octubre,
en 2016, el Papa Francisco colocó una estatua de Lutero en el Vaticano. Es
como si hubiese querido decir: “Hoy la Iglesia ha dejado de ser católica”.
¡Qué más quisieran los masones, los liberales y los modernistas!
La Revolución comunista orquestada por el poder sinárquico mundial (que
provocó las dos guerras mundiales) no pudo acabar con la religiosidad de
Rusia mediante el ateísmo forzado. El intento posterior de querer implantar el
revolucionario liberalismo occidental tras la caída del comunismo formal
(intento llevado a cabo por Mijail Gorbachov y Boris Yeltsin, sindicados por
algunos como agentes de los Illuminati, nacidos ambos, casualmente, en
1931), tampoco dio resultados. Y así como en su momento les surgió un
obstáculo llamado Stalin, ahora el nuevo obstáculo se llama Putin, aunque de
un signo opuesto y por lo tanto más peligroso, porque no necesita del terror
para gobernar su país, sino que, por el contrario, goza del apoyo masivo de la
población. Por eso, no se atisba en el horizonte otra opción que la guerra para
quienes buscan erigir de una buena vez el Nuevo Orden Mundial del
Anticristo. Hoy las cosas se han invertido y aunque la mayoría no lo advierte,
la Revolución satánica está encarnada en el Occidente capitalista-sionista que
promueve la agenda socialista de la ideología de género, la inmigración
forzada y ahora el confinamiento compulsivo “sanitario”, mientras que el
otrora llamado “Occidente cristiano”, aun sobreviviente, ha cambiado de
hemisferio, ubicándose en Rusia y en amplios sectores sociales de los países
de la Europa oriental como Polonia, Eslovaquia y Hungría.
Pero la salvación de Rusia también depende de su consagración al Corazón
Inmaculado de María. Por eso la Sma. Virgen le dijo a la Hna. Lucía:
‘Ha llegado el momento en que Dios pide al Santo Padre que haga, en
unión con todos los Obispos del mundo, la Consagración de Rusia a Mi
Inmaculado Corazón; prometiendo salvarla por este medio. Son
tantas las almas que la justicia de Dios condena por pecados cometidos
contra Mí, que vengo a pedir Reparación. Sacrifícate por esta
intención y reza’.
Y en mayo de 1952 Nuestra Señora dijo a Lucía:
“Participa al Santo Padre que continúo esperando por la
Consagración de Rusia a Mi Inmaculado Corazón. Sin esa
Consagración, Rusia no podrá convertirse ni podrá el mundo tener
paz”.
Esto es así porque de no mediar esta consagración la próxima guerra será
también devastadora para Rusia. Sin embargo, la promesa del triunfo del
Corazón Inmaculado sostiene nuestra esperanza. Así dijo Sor Lucía: “El
Santo Padre ha de hacer la consagración, más será tarde. Y, sin embargo,
el Corazón Inmaculado de María ha de salvar a Rusia. Le está confiada”.
Cuando Sor Lucía dice “será tarde” quizás podría indicar no sólo que sus
errores se habrán esparcido por el mundo, sino también que la consagración
será realizada cuando, según algunas opiniones, ya el ataque militar de Rusia
sobre la Europa ocupada por una alianza anglo-sionista-musulmana se habría
iniciado. La misma Hna. Lucía le dijo al P. Agustín Fuentes en 1957 lo
siguiente:
"Dígales, Señor Padre, que la Santísima Virgen repetidas veces nos dijo, tanto a mis
primos Francisco y Jacinta como a mí, que varias naciones desaparecerán de la faz de la
tierra. Dijo que Rusia sería el instrumento del castigo del Cielo para todo el mundo, si
antes no alcanzásemos la conversión de esa pobre nación.”[1032]

De allí la importancia capital que tiene esta devoción al Corazón


Inmaculado y las oraciones por la consagración de Rusia, que incluso
muchos que advierten los síntomas positivos en aquel país y su reacción ante
la impiedad occidental, no ven o no comprenden. Por eso, vale la pena citar
estas palabras de Monseñor Richard Williamson[1033] que llaman a
mantenerse despiertos y consecuentes con la devoción al Corazón Inmaculado
y el pedido de Nuestra Señora de la consagración de Rusia:
“Un sorprendente pero viable plan del Cielo para el mundo de hoy puede suponerse si la
Cristiandad Ortodoxa está reviviendo dentro de Rusia, de acuerdo con lo que un ruso me
comentó hace algunos días en Londres. Su percepción corresponde a la impresión que se trajo
consigo desde Rusia un amigo Americano que visitó San Petersburgo hace algunos años – el
ruso promedio posee, a diferencia del espiritualmente desgastado Occidental, una mayor
sustancia espiritual en él. ¿Acaso esto nos une con Nuestra Señora de Fátima…?
En Londres el ruso me comentó que la Iglesia Ortodoxa en Rusia está siguiendo, más que
guiando, un renacimiento de la Ortodoxia entre su gente. La asistencia a la liturgia Ortodoxa se
ha incrementando en un 50% en los últimos dos años, y hoy en día el 80% de los rusos están
por lo menos refiriéndose a ellos mismos como “Ortodoxos,” esto es, creyentes. Nuevas
parroquias están surgiendo por todas partes. Se arrebatan las Biblias tan pronto salen a la venta.
La literatura religiosa está floreciendo, mientras que la propaganda atea está desapareciendo.
La “Rusia Santa” se está levantando desde la tumba en donde el Comunismo de 1917 a 1989
había luchado por enterrarla.
De tal manera que en 1989, cuando las estructuras Comunistas del “imperio diabólico”
(Presidente R. Reagan) Soviético se colapsaron, los rusos volvieron su mirada hacia atrás en
busca de una ideología que sustituyera al Comunismo y no fue en el Liberalismo Occidental
sino en sus raíces nacionalistas y religiosas de la Ortodoxia Rusa en donde encontraron ese
reemplazo. De hecho, ¿que podría ofrecerle el decadente Occidente a Rusia para satisfacer sus
renovadas necesidades en los 90’s? En la economía, el saqueo de su riqueza por buitres
capitalistas; en la política, el aún existente cerco de sus fronteras para asegurar la hegemonía
global y permanente de los Estados Unidos de Norteamérica a través de la construcción de un
anillo de bases militares que representan un motivo, si no es que el verdadero motivo, por el
cual la desastrosa ocupación de Irak y de Afganistán jamás llegará a su fin; en cuanto a
religión, el intento de expandir hacia el Este el ecumenismo Conciliar con el cual,
aparentemente, el clérigo Ruso no quiere relación alguna – por el contrario, están conscientes
del movimiento Católico Tradicional y lo aprueban.
Sin embargo, no nos hagamos ilusiones: la Ortodoxia rusa unifica a la religión y al patriotismo
en una mezcla no totalmente reverente, y ésta sigue siendo cismática al no aceptar la
Supremacía Papal, y herética al rechazar algunos dogmas; por lo tanto, los rusos sí necesitan
convertirse a la verdaderamente Universal Iglesia Católica. Pero si Nuestra Señora de Fátima
ha señalado a su país para ser Consagrado a Su Corazón, ¿no podría ser no debido al hecho de
que los rusos aún son comunistas perversos, sino porque los grandes sufrimientos que su gente
ha tenido que soportar durante 70 Babilónicos años de cautiverio comunista los está haciendo
resurgir de las raíces religiosas de la “Rusia Santa,” un renacimiento de vitalidad espiritual que
podría salvar a la verdadera Iglesia, en el presente marchitándose en el Oeste, en donde la
Autoridad de la Iglesia puede que aún tenga un gran número de seguidores pero con muy poca
Fe, mientras que el resto que aún permanece Tradicional tiene la Fe verdadera pero muy poco
si contamos el número de sus seguidores y menos aún si hablamos de Autoridad? ¡Dios bien
sabe que la Iglesia Occidental también necesita convertirse!
“¿Podría ser entonces que Rusia va a aplastar este cerco en una Tercera Guerra Mundial
permitiendo su ocupación de Europa, lo que llevará por fin al Papa Latino a consagrar a Rusia
al Corazón Inmaculado de Nuestra Señora, como lo ha pedido en vano por tanto tiempo? ¿Será
que en ese momento el renovado vigor religioso de los rusos salvará nuestra deteriorada
Autoridad y Tradición Católica, cuya Verdad a su vez limpiará sus errores? Si sucediera así,
entonces nuevamente Dios habrá “concluido todo en falta de fe, que tenga piedad de todos…
Cuán incomprensibles son Sus juicios, y cuán insondables Sus caminos… A Él sea la gloria
por siempre jamás” (Rom. XI, 32 -36).
“Católicos, tanto los de la corriente dominante como los de la Tradición, recen con todas las
fuerzas de su corazón por la Consagración de Rusia al Afligido e Inmaculado Corazón de la
Madre de Dios, o “Theotokos,” como es conocida en la Iglesia Oriental” [1034]

Finalizamos este capítulo con las palabras de Mons. Fulton Sheen, en el


mismo sentido:
“Debemos rogar a Dios por la conversión de Rusia, porque si esta conversión se efectuara,
llevaría a todo el mundo a la paz, que sólo puede proporcionar la fe religiosa. Pero el género
humano debe hacer lo que le corresponda, pues no debemos olvidarnos de que somos
cooperadores de la divina voluntad. Antes de que se produzca semejante milagro, debe haber
una gran manifestación colectiva de amor a Dios a través de la devoción al Inmaculado
Corazón de María. Nuestro Señor pidió la consagración del mundo, y el Padre Santo consagró
el mundo al Inmaculado Corazón de María el año 1942, es decir, en el vigesimoquinto
aniversario de su consagración episcopal y en el vigesimoquinto aniversario también de las
apariciones de Fátima. Ahora esperamos la consagración de Rusia al mismo Inmaculado
Corazón de María hecha por el Sumo Pontífice con todos los Obispos de la Iglesia”[1035].
EL TRIUNFO DEL CORAZÓN INMACULADO
SERÁ A LA VEZ UN TRIUNFO DE LA IGLESIA

“Y Yo, te digo que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las
puertas del Infierno no prevalecerán contra ella”.[1036]
N.S. JESUCRISTO

“Y una gran señal apareció en el cielo: una mujer revestida del sol y con la
luna bajo sus pies y en su cabeza una corona de doce estrellas, la cual,
hallándose encinta, gritaba con dolores de parto y en las angustias del
alumbramiento.”
APOCALIPSIS XII, 1,2.

Nos parece significativo, dentro de la posibilidad que vemos planteada, no


sólo que Nuestro Señor quisiese que la preparación a su gloriosa Parusía fuere
precedida por un triunfo público y universal de su Madre, única depositaria de
la gracia de este período de paz que llegará cuando los hombres la reconozcan
como su Reina y Señora, y que mostrará y preparará además el camino para el
inobjetable triunfo final de Cristo Rey sobre los pueblos y las naciones todas;
sino que también ese triunfo tenga que pasar por un acto solemne a cumplir
por el Santo Padre, en reivindicación de su primado en la única barca de
salvación, contrariando de este modo –de la forma más sencilla y a la vez
contundente- el ecumenismo explícito y la apostasía implícita desatadas por el
concilio Vaticano II.
El Padre Nicholas Gruner[1037] explica que “en 1917, el Papa Benedicto
XV, que antes de ser Papa era un diplomático del Vaticano, reconoció, después
de tres años de arduos esfuerzos, que no había modo de poner fin a la Primera
Guerra Mundial, que ella era obra del demonio y nada la haría parar, a
excepción de una intervención del Cielo. Y así, el 5 de mayo de 1917, él
suplicó a la Virgen Santísima de un modo público, en una carta dirigida al
Cardenal Vicario de Roma. El Papa le pidió a la Virgen que le mostrase, a él y
a toda la humanidad, el camino a la paz. Nuestra Señora responde al Papa
Benedicto XV. La Virgen Santísima vino, por decirlo así, porque el Papa Le
pidió que viniese. Así, ocho días más tarde, la Señora apareció [en Fátima]. Y
durante seis meses consecutivos, la Señora explicó cuál era el único camino a
la paz en el mundo.”[1038]
Podemos recordar también, en esta relación de causas y efectos, que en su
encíclica Ad diem illud laetissimum, San Pío X afirma que “apenas Pío (IX)
había proclamado que debía creerse con fe católica que María, desde su origen
había desconocido el pecado, cuando en la ciudad de Lourdes comenzaron a
tener lugar las maravillosas apariciones de la Virgen; a raíz de ellas, allí
edificó en honor de María Inmaculada un grande y magnífico santuario; todos
los prodigios que cada día se realizan allí, por la oración de la Madre de Dios,
son argumentos contundentes para combatir la incredulidad de los hombres de
hoy”.
Tales respuestas imponen con absoluta claridad el deseo del Cielo: la
Iglesia de Cristo debe ser instrumento de la acción providente y milagrosa,
como mediadora entre María y el mundo. Asimismo, queda desbaratada toda
posición sedevacantista, que haría de la Iglesia un monstruoso cuerpo sin
cabeza, prácticamente inútil y perimida, sin intervención alguna en los
acontecimientos salvíficos finales.
Es así que Dios quiere el reconocimiento público de su Vicario, para tomar
intervención decisiva en los acontecimientos. Dice también el Padre Gruner:
“Santo Tomás de Aquino, en su Teología Sacramental, nos dice que las palabras del sacerdote
son el medio por el cual el Sacramento se realiza. Sin las palabras siendo pronunciadas, el
Sacramento no se realiza. De la misma manera, sin el Papa y los Obispos consagrando a Rusia,
no podremos alcanzar la salvación de Rusia ni la paz en el mundo. Es por este medio”[1039].
Coincidiendo con Mons. Fulton Sheen en las declaraciones citadas, el
Padre Gruner afirma además:
“Rusia es como San Pablo. Es un vaso elegido para evangelizar y convertir el mundo, lo
que sucederá después de que Rusia sea consagrada al Inmaculado Corazón de María. No
sabemos cuándo esto sucederá, pero sabemos que sucederá. La pregunta que tenemos ante
nosotros es: ¿Haremos lo que podemos y lo que debemos hacer para alcanzar la
Consagración de Rusia antes de la aniquilación de naciones, antes que los enemigos de
Dios se apoderen de todas las naciones, para mandar sobre nosotros como si fuésemos sus
esclavos, para mandar sobre nosotros de una manera que será muy dolorosa para
nosotros?”[1040]
El triunfo de la Iglesia y de María se identifica, y el triunfo del Corazón
Inmaculado será un preludio, tan sólo un anticipo del triunfo final. Esta
identificación se da también en la imagen de la Mujer vestida del Sol con la
luna bajo sus pies, del Apocalipsis, como bien señala Don Dolindo Ruotolo:
“¿Y quién era esta Mujer a la cual San Juan llama un gran milagro?
Era María tal como resplandeció ante Dios cuando acogió en su Inmaculado Corazón a la
Iglesia, era la Iglesia como debía resplandecer después del Triunfo de Dios en la tierra y el
Reino de Jesucristo. María aparecía casi identificada con la Iglesia, y la Iglesia identificada con
María, porque María la abarcó en sí, tal como la quiso y la hizo Jesucristo y tal como estuvo en
el Calvario. Ella sola era el Cuerpo Místico del Redentor, su Hijo, porque todas las otras almas
que anteriormente habían sido fieles a Cristo habían naufragado en la atroz tragedia de la
Pasión.”
Hoy que la Iglesia parece vivir su Pasión, María con su aparición y mensaje de Fátima muestra
que la Iglesia sigue en pie, cuando todos la dan por perdida.”[1041]

El católico de estos atribulados tiempos es el único que no tiene por qué


perder el coraje, puesto que sólo él es poseedor de la esperanza, que lo
fortalece en el combate y lo mantiene resguardado contra el desánimo que se
le quiere transmitir:
“El triunfo de María y el de la Iglesia sirven para la generación del Redentor en las almas, no
para una simple exhibición de Gloria, sirven para formar al pueblo varonil, el fuerte pueblo
cristiano de los Últimos Tiempos, y he aquí el Dragón Rojo que sube del abismo para hacerle
guerra a María y a la Iglesia, he aquí muy fuerte con sus secuaces.
Lucha contra San Miguel y sus Ángeles, es derrotado y confinado totalmente a la tierra, y
emprende el último asalto que culminará luego en el Fin del Mundo y el Juicio Universal.
Todos estos sucesos, algunos de los cuales son afines, nos hacen dirigir la mirada a María y nos
dan la esperanza, mejor dicho la seguridad absoluta de que por Ella brillará nuevamente en la
tierra la Gloria de Dios, por Ella será aplastada la herejía moderna, por Ella la Iglesia triunfará
también en la tierra”.[1042]
LA BATALLA DECISIVA

“O ser cristianos del todo, o nada: ser de nombre cristianos es una


porquería”.[1043]
PADRE CASTELLANI

“…todo buen discípulo de Cristo ha de ser en un modo u otro, sino


crucificado como su Maestro, siquiera apaleado”.[1044]
DON FÉLIX SARDÁ Y SALVANY

“El coraje de nuestros adversarios no nace de su fuerza, sino de la falta de


convicción de los católicos”.
DOM JUAN BAUTISTA CHAUTARD

“Dios trabaja admirablemente con la nada y sobre la nada, y su acción es


más grande sobre las almas que por la humildad casi se acercan a los límites
de la nada y viven en la nada de su pequeñez”.[1045]
DON DOLINDO RUOTOLO

“Quiero que tu miseria me ayude a arrebatar almas al enemigo”.


N. S. JESUCRISTO, A SOR JOSEFA MENÉNDEZ

Comenzamos este ya largo trabajo citando a Chesterton, algo así como la


voz del orden a que somos llamados, mientras el sentido común es
brutalmente expulsado de las muy progresistas sociedades occidentales, que
abrazan todo tipo de aberraciones contranatura y de ideas demenciales “por
nuestro bien”. Volvamos por un momento a sus sabias palabras, para ponernos
en contexto:
“La fascinación por la lucha la entiende cualquier hombre que no ha sido esclavizado”.
“Si no hubiese ningún héroe que mate los dragones, ni siquiera sabríamos que existen los
dragones”[1046]

Chesterton nos llama la atención, siempre de manera gozosa y


caballeresca, acerca de lo que trata nuestra vida en este “valle de lágrimas”,
que esconde no obstante en sus rincones más inexplorados la secreta alegría
del cristiano: la vida es un combate. Es un combate contra “el mundo, el
demonio y la carne”, contra el pecado que se esconde en nosotros, contra el
orgullo y, por supuesto, contra “dragones”. Es el combate de “la esfera y la
cruz”, de San Miguel contra el Dragón, de la Iglesia frente a la Contra-Iglesia
o Sinagoga de Satanás, de la Mujer contra la serpiente. Siempre hay héroes
que combaten a los dragones: los mártires del comunismo lo han hecho. No lo
sabemos por la prensa sino por la Iglesia, que no cesa de cantar el Gloria en
cada Misa de mártires: por cada dragón hay un san Jorge. Dios permite que
haya dragones para que haya quien los mate. Se los mata “matándose” antes
uno a sí mismo, es decir mortificándose. El católico es pacífico y ama la paz,
pero, entiéndase, no es pacifista, sino guerrero. Sabe que vive en tierras de
exilio, desterrado y camino de su Patria. Hablar de “católico pacifista” es
como hablar de “liberal sabio”, de “comunista humilde” o de “progresista
culto”: eso no existe.
Hablamos también al comienzo de paz, y corresponde hablar ahora de
alegría, antes de mirar hacia los relámpagos que aparecen en el horizonte.
Decía Chesterton que “la voz de los rebeldes y profetas recomendando
descontento debe sonar de vez en cuando, y de repente, como una trompeta.
Pero las voces de los santos y los sabios, recomendando el gozo, deben sonar
incesantemente, como el mar”[1047]. Eso es así no porque Chesterton fuera un
individuo feliz que gozaba de beber una buena cerveza con sus amigos de
siempre mientras discutía de sus temas favoritos, y estaba rodeado de una
atmósfera favorable. No, eso es así porque el hombre que supo entender a San
Francisco y a Santo Tomás comprendió que debemos sostener y aspirar a las
Bienaventuranzas que nos son prometidas por nuestro Redentor; porque
debemos hacer caso a San Pablo cuando en el versículo más corto de toda la
Biblia nos dice “Gozaos”; porque el enemigo quiere perdernos en la vorágine
loca de la desesperación, la angustia y el entrevero triste de un mundo utópico
deshumanizado donde no haya más gratitud, primaveras ni poetas, y por lo
tanto no haya sacrificios ni combates. “El hombre es más sí mismo, el
hombre es más varonil, cuando lo fundamental en él es la alegría y lo
superficial la tristeza”, escribió Chesterton. “El Cristianismo repentinamente
satisface y perfecciona el instinto ancestral del hombre de estar en la posición
correcta; en esto lo satisface soberanamente; por su credo la alegría se
convierte en algo gigantesco y la tristeza en algo accidental y pequeño”[1048].
Estar en la verdad, cuando todo el mundo la niega, es alegrarse. Pero no
significa que haya que ocultar las lágrimas o refrenar la ira, cuando es debido,
porque Cristo no lo hizo, si no entender que su inmensa alegría, unida a su
infinito amor, estuvieron allí en la Cruz, como un secreto a custodiar y
transmitir, sólo a los suyos. La alegría no quita el dolor, sino que lo
transfigura.
Ahora, en este mundo demencial de nuestros días, los bandos se han
dividido en una imposible conciliación, la mentalidad fanática de la neo-
religión sanitarista no puede ser cambiada, pero sí apaleada, como diría
Gómez Dávila. De modo tal que nos parece que esta catástrofe espiritual,
moral, política y en todos los órdenes, que estamos viviendo, debe servirnos
para “confirmar nuestra Confirmación”, o, mejor dicho, confirmar que
estamos confirmados. Sí, porque el católico que recibe el sacramento de la
Confirmación, vuelto un soldado, se olvida de su condición. Simbolizado esto
en las confirmaciones en la neo-iglesia conciliar, donde el tradicional bofetón
o golpecito en la mejilla, se ha convertido en un acaramelado beso (de Judas)
del obispo complaciente con el mensaje mundano. ¿Quién puede estar así
preparado para defender a Cristo Rey? ¿No se preparan más bien feminoides
defensores de la democracia, delatores de sus vecinos ante la “emergencia
sanitaria”, sumisos degustadores de los mensajes igualitarios esparcidos por
las actuales encíclicas vaticanas?[1049] Por todo esto Chesterton, otra vez, nos
ayuda a pensar lo que debe sacarse de bueno en este panorama: “El mundo
puede resultar hermoso de nuevo, si lo vemos como un campo de batalla.
Al definir y aislar lo malo, vuelven los colores a todo lo demás. Cuando
las cosas malas son malas, las buenas se hacen buenas en un estallido
apocalíptico. Algunos son tristes porque no creen en Dios; pero muchos
más lo son porque no creen en el demonio”[1050]. El filántropo es el triste
repartidor de tristezas del diablo, que deplora toda resistencia o batalla que se
le oponga, porque “se le frunce el traste”. El cristiano es el que acepta gozoso
que la suya es una religión de combate[1051], y espera pronto la felicidad
completa en el Cielo. Para eso hay que pedirle instantemente al Espíritu Santo
que obre en nosotros. Es por eso que lo invocamos al comenzar este libro.
Asimismo, San Agustín advertía en una magnífica carta que las
tribulaciones –y él escribía en medio de las invasiones bárbaras- deben servir
para reafirmar nuestra fe, y a la vez para volvernos humildes, reconociendo
que somos castigados por nuestros pecados. Eso nos evitará caer en el
“maniqueísmo” que nos hace olvidar que Dios permite todo lo que está
pasando para corregirnos, y nadie está exento de haber pecado abandonando
la buena senda que conduce a Él. Pero a la vez nos otorga el consuelo cuando
con fe viva nos sostenemos en la esperanza. Así decía el gran Santo y Doctor
de la Iglesia: “Pero los humildes y santos siervos de Dios, que sufren por
duplicado los males temporales, porque padecen por obra de los impíos y
con los impíos, no dejan de tener sus consuelos con la esperanza del siglo
futuro. Por eso dice el Apóstol: No son los padecimientos de este tiempo
dignos de la futura gloria que se revelará en nosotros”.[1052]
Así pues, asentados en esta base, trinchera, torre o celda, atrevámonos a
mirar lo que está pasando ante nuestros ojos.
Estamos en medio de una guerra sin cuartel entre el Bien y el Mal, nos
sabemos victoriosos al fin, mas pugnamos por no claudicar. Día tras día las
fuerzas de la oscuridad avanzan, acelerando el proceso que nos conducirá a la
victoria. No creemos desconectados dos hechos que al pasar vemos publicarse
el mismo día en un portal de noticias: por un lado ministros de varios países
(Francia, Canadá, Noruega, Suecia, Bélgica y los Países Bajos), entre 29
políticos, y activistas proabortistas han firmado una carta abierta en la que
piden la eliminación de todas las barreras legales al aborto. A la vez
conocemos que los salesianos del Tibidabo, Barcelona, cancelan la Adoración
Perpetua más antigua de España. Una cosa va de la mano con la otra: se deja
de adorar a Dios para adorar y ofrecer sacrificios al diablo, mediante los
abortos. Esto, ¿puede seguir así indefinidamente?
Estamos viviendo tiempos donde una locura galopante parece haberse
apoderado de los hombres. Sobre todo en los hombres que tienen el poder de
la Iglesia, de las finanzas, la política y los medios masivos de difusión: los
globalistas, embarcados tras una utopía anticristiana alucinante. El sentido
común ha sido la primera víctima de la “pandemia”. Los globalistas buscan el
poder absoluto para ser “como dioses” (primera tentación de la serpiente), y
así en pos de su proyecto de “transhumanismo” que sería “una fusión de
nuestra identidad física, numérica y biológica” (según el gurú de la “Nueva
Era” Klaus Schwab, promotor del “Gran reseteo”), están dispuestos a
sacrificar a su utópico proyecto al resto de la humanidad desechable, todos
nosotros, mediante los métodos “sanitarios”, la pobreza extrema y demás
ajustes a realizar por el “Capitalismo inclusivo”, al parecer el nuevo nombre
del “Socialismo”. Pero, ¡ánimo!, porque lo que viene será más difícil. Vendrán
hacia nosotros días asoladores, tiempos tempestuosos, noches largas y muy
oscuras. Quizás seamos testigos de cosas nunca antes vislumbradas, que
superen todo relato de ficción de los más encumbrados novelistas y toda
especulación imaginativa hasta ahora conocida. Todo el orden de Occidente es
golpeado, atacado, incendiado, corrompido, demolido, la civilización se
desploma y se hace polvo como lo hicieron las famosas “Torres gemelas” de
Nueva York. El coraje y la razón declinan. La apostasía se extiende. La
caridad se apaga. Las libertades se pierden. Lo normal es lo anormal. Lo
abominable es lícito y promulgado. Las fuerzas del Infierno están desatadas.
Una anarquía incurable todo lo invade. La estupidez se ha vuelto epidemia y
pronto no quedará nadie sensato con quien conversar en nuestro entorno.
¿Podemos esperar otra cosa, vista la malicia reinante en el mundo desde hace
décadas, sin la menor señal de arrepentimiento? ¿Es que no hemos merecido
esto que sufrimos? Y ¿no es mejor que esto suceda cuanto antes, para que al
fin este mundo de omnipresente pecado se acabe de una buena vez? “¿Ya
sabéis lo que decía el cardenal Pie a los diputados de la Cámara? Un día le
dijeron: “¡Ah!, hoy en día ya no puede ser que Nuestro Señor Jesucristo reine
en la sociedad”; y él respondió: “Si hoy ya no es tiempo para que Nuestro
Señor Jesucristo reine en la sociedad, tampoco es tiempo para que la
sociedad permanezca en pie”[1053].
Se le preguntó un día al Padre Pío, por qué lloraba siempre, cuando leía el
Evangelio durante la Misa. El Santo de Pietrelcina contestó: “¿Y te parece
poca cosa, que un Dios hable con sus criaturas, y sea contradicho por ellas?
¿Y que sea continuamente herido por su ingratitud y su incredulidad?”. No, no
sólo no pensamos en ello, ni nos lamentamos, sino que afrentamos a nuestro
Dios de infinitos modos, a toda hora, en todo el mundo, y de manera más
grave todavía dentro de la propia Iglesia. Más aún, el Padre Pío le dijo a uno
de sus hijos espirituales, el Padre Gabrielle Amorth: “¿Sabes, Gabrielle? Es
Satanás quien se ha introducido en el seno de la Iglesia y dentro de no mucho
llegará a gobernar una falsa Iglesia”. Habrá que recordar a Mons. Fulton
Sheen cuando dijo que “en los tiempos que vienen sólo habrá una forma de
que las rodillas dejen de temblar, y será caer sobre ellas y rezar”.
Hace unos años atrás, el escritor y periodista católico italiano Antonio
Socci, en un artículo del 17 de agosto de 2014, informó que el Carmelo de
Coimbra había publicado recientemente una biografía de la Hermana Lucía de
Fátima; la cual contiene "preciosos documentos inéditos", entre ellos, el
siguiente relato de una revelación hasta ahora desconocida:
“(...) hacia las 4 de la tarde del día 3 de enero de 1944, en la capilla del convento, Lucía pide a
Jesús hacerle conocer su voluntad: (...) “he sentido el espíritu inundado por un misterio de
luz que es Dios y en Él he visto y oído: la punta de la lanza como llama que se desprende,
toca el eje de la Tierra. Ella se estremece: montañas, ciudades, pueblos y aldeas con sus
habitantes son sepultados. El mar, los ríos y las nubes salen de sus límites, desbordándose,
inundando y arrastrando en un torbellino, casas y gentes en un número que no se puede
contar, es la purificación del mundo, por el pecado en el cual está inmerso. El odio, la
ambición, provocan la guerra destructora.
Después sentí en el palpitar acelerado del corazón y en mi espíritu una voz suave que
decía: ‘En el tiempo, una sola fe, un solo bautismo, una sola Iglesia, Santa, Católica,
Apostólica. En la eternidad, ¡el Cielo!’”.[1054]

Esto es una notable coincidencia con algo contado por el Padre Paul
Kramer, acerca de un relato de Juan Pablo II y el tercer secreto de Fátima:
“…el Papa Juan Pablo II nos dio un indicio de cuáles son los contenidos. En noviembre de
1980 él visitó la Catedral de Fulda, en Alemania, y allí habló del Tercer Secreto a un pequeño
grupo. Se le preguntó por qué aún no había sido revelado el Secreto, y él dio algunas
respuestas.
Primero, el Papa dijo que no había sido revelado porque de su conocimiento surgen
responsabilidades y mucha gente solo quiere conocerlo por razones de curiosidad. Así, para
evitar el sensacionalismo, él no quiso revelar el contenido del Tercer Secreto.
Pero luego – y aquí comenzamos a ver que el Secreto incluye aún más que la apostasía en la
Iglesia – él también dijo que es suficiente para usted saber que regiones íntegras de la tierra
serán inundadas, con agua desbordando grandes regiones de la tierra, y que millones
morirán de un momento al siguiente.”[1055]
La descripción del futuro cataclismo, como nos informa el blog reportado
con el artículo, es congruente con el secreto de La Salette y con diversos
pasajes bíblicos, como por ejemplo éstos: Sabiduría 5, 18 – 23; Eclesiástico
16, 21; Isaías 13, 12 – 13; Isaías 29, 5 – 6; Isaías 34, 1 – 2, entre muchos
otros.
El 13 de octubre de 1973, la Santísima Virgen se le apareció a la Hermana
Agnes Sasagawa, en Akita, Japón, y le reveló lo siguiente:
“Si los hombres no se arrepintieren (…) el Padre hará caer un terrible castigo sobre toda la
Humanidad. Será un castigo más grande que el diluvio, un castigo como jamás se ha visto.
Caerá fuego del cielo, y destruirá una parte considerable de la Humanidad, los buenos tanto
como los malos, no librándose ni los sacerdotes ni los fieles. Los sobrevivientes se encontrarán
tan desolados que envidiarán a los muertos. Las únicas armas que quedarán para vosotros serán
el Rosario y el Signo dejado por Mi Hijo. Cada día rezad las oraciones del Rosario. Con el
Rosario, rezad por el Papa, los obispos y los sacerdotes.”[1056]
La Beata Ana María Taigi escribió lo siguiente sobre el inminente
castigo:
“Dios establecerá dos castigos: Uno, en forma de guerras, revoluciones y otros males, tendrá su
origen en la Tierra; el otro será enviado desde el Cielo. Sobre toda la faz de la Tierra se
extenderá una profunda oscuridad, que durará tres días y tres noches (Joel 2:31) (…) el aire
quedará cargado de pestilencia, que arrastrará sobre todo, pero no exclusivamente, a todos los
enemigos de la religión. (…)[1057]
A la Hermana Elena Aiello (1895-1961), muy famosa por sus profecías,
Nuestra Señora le transmitió el siguiente mensaje:
“Mi Corazón está triste por tantos sufrimientos en un Mundo que se aproxima a la destrucción.
(…) El castigo divino es inminente. En breve el Mundo será atormentado por grandes
calamidades, por cruentas revoluciones, horribles huracanes e inundaciones de ríos y mares
(…) El Mundo será trastornado por una nueva guerra, mucho más terrible. Armas sumamente
mortíferas destruirán pueblos y naciones. Los dictadores de la Tierra, especímenes infernales,
demolerán las Iglesias y profanarán la Sagrada Escritura, y destruirán las cosas que nos son las
más queridas. En esta guerra encarnizada, mucho de lo que ha sido construido por las manos
del hombre será destruido (…)
Otra guerra terrible avanzará del este hacia el oeste. Con sus ejércitos secretos, Rusia luchará
contra América y devastará Europa. El Rin transbordará de cadáveres y de sangre. También
Italia será trastornada por una gran revolución y el Papa sufrirá terriblemente. (…)
Rusia marchará sobre todas las naciones de Europa, en especial sobre Italia, y su bandera
tremolará sobre la cúpula de San Pedro. Italia arrostrará trágicamente una gran revolución, y
Roma será purificada de sus muchos pecados, especialmente los de la impureza. (…)”[1058]
El obispo Richard Williamson escribió recientemente:
“Nuestra Señora nos ha dicho que el fuego caerá del cielo, eliminando una gran parte de la
humanidad, y si los pecados no disminuyen, no habrá más perdón para ellos, una predicción
más fácil de entender desde que la estafa de Covid hizo que muchos de los mismos
eclesiásticos cerraran sus confesionarios.”[1059]

Ya en 1909, San Pío X, en el curso del Capítulo General de los


Franciscanos, había tenido esta visión:
“¡Lo que he visto es horrible! ¿Seré yo, será mi sucesor? Lo ignoro. Pero lo que es cierto, es
que vi al papa huir del Vaticano marchando sobre los cadáveres de sus sacerdotes. No lo digas
a nadie en tanto yo viva”.
Mélanie Calvat, la vidente de La Salette, dijo en una carta:
“Nuestra dulce Madre María tenía mucha razón de llorar, viendo a los más queridos de sus
hijos adorar de nuevo el becerro de oro y volver a los tiempos del paganismo. Que Dios tenga
piedad de nosotros”.[1060]
Dom Guéranger escribía, ¡hace ciento cincuenta años!, concluyendo una
meditación sobre el Diluvio:
“Es nuestro turno ahora, naciones occidentales, si no volvemos a Dios Nuestro Señor. Ya
las cataratas del cielo están entreabiertas y el flujo vengador de la barbarie amenaza
precipitarse sobre nosotros (…) En nuestra Europa, ¿toda carne no se ha corrompido
como en los días de Noé? (…) Temblemos no sea que haya venido el momento en que, en
despecho de nuestro orgullo y de nuestros frágiles medios de defensa, Cristo irritado, a
quien los pueblos pertenecen, “nos regirá con un cetro de hierro” (Ps.2)”.[1061]
Magdalena Possat fue una piadosa criada que vivió en el siglo XIX. En
1843, tras haber tenido una visión de la Santísima Virgen, profetizó 7 plagas o
flagelos que debían devastar el mundo hacia el fin de los tiempos. Las cinco
primeras ya se habían realizado. La sexta sería una Bancarrota universal, una
crisis económica como nunca hubo en la historia. Decía: “Entre la sexta y la
séptima plaga, ningún descanso: el progreso (del mal) será rápido. El año
1789 no abatió sino a Francia. Lo que está viniendo abatirá al mundo…La
séptima plaga acabará el parto. Los hombres pensarán que todo está perdido,
¡todo aniquilado! ¡Confusión inmensa sobre el mar agitado! Todo lo que no
estuviere sobre el barco (la Iglesia) será engullido. El barco es agitado…
¡Pedro ten confianza! …El arca sale de la tempestad y vuelve la calma”
Agrega finalmente: “Ay de los mercenarios que se disuelven en el bando del
mundo”[1062]
A todo esto, nuevamente decimos, ¡ánimo! y ¡confianza! Nos mandó San
Pedro a descargar sobre Dios todas nuestras preocupaciones, “Porque Él
mismo se preocupa de nosotros” (I Pe. 5,7). Esta certeza nos anima a aportar
un combate redoblado de la fe, la esperanza y la caridad, que nos vienen de
Dios. Dios ha hablado, de Cristo es la victoria, y de María la tarea de aplastar
la cabeza de la serpiente. Nada puede cambiar esto. “Hasta la victoria
siempre”, escribía al firmar sus escritos el terrorista comunista Che Guevara.
Pues bien, esa consigna nos la han arrebatado, porque si alguien tiene derecho
a escribirla, ese es el cristiano. “Que nada os desanime, -decía el Padre
Vayssiere- nada, sobre todo la indiferencia y la apatía de aquellos que, desde
el punto de vista de su profesión, deberían venir en vuestra ayuda. Si hay que
emplear todos los colaboradores, si aún hay que hacer todos los esfuerzos
posibles para despertarlos, suscitarlos, sin embargo no hay que contar
realmente sino con Dios solo. Y es esta confianza en El solo lo que El desea y
es la fuente verdadera y fecunda de todas las bendiciones y de todos los
éxitos. Nos falta la fe, nos olvidamos muy fácilmente que el alma justa debe
sobre todo vivir de la fe, es decir, ver a Dios en todo, y en todo no tomar otro
apoyo que Él”.
Nos acordamos ahora nuevamente de Chesterton, con su inigualable
sentido del humor:
“La única cura final es apagar las luces y dejar que el hombre descubra las estrellas”.
[1063]

Manera la suya de indicar amenamente una inmensa verdad. ¿Quizás los


tres días de oscuridad?
En fin, “Embrazad en todos los encuentros el escudo de la fe” (Ef. 6,16).
Santo Tomás nos dice, en su explicación del Credo:
“Nos tienta, ante todo, el diablo para que no obedezcamos a Dios ni a él nos sometamos. Y
esto lo rechazamos por la fe. Porque por la fe sabemos que Él es el Señor de todo, y por lo
tanto debe ser obedecido. Afirma S. Pedro: Vuestro adversario, el diablo, ronda buscando a
quién devorar: resistidle fuertes en la fe (1 Pe. 5,8).
El mundo, por su parte, nos tienta ya seduciéndonos con lo próspero, ya atemorizándonos con
lo adverso. También es aquí la fe la que nos permite superar esos asaltos, esa fe que nos hace
creer en la realidad de una vida mejor que la vida presente. Por eso, gracias a la fe, menos
precisamos las prosperidades de este mundo, y no tememos sus adversidades, como escribe S.
Juan: La victoria que vence al mundo es nuestra fe (1 Jo. 5,4). Y la fe nos da igualmente la
victoria enseñándonos a creer que hay males mayores que los de este mundo: los del infierno”.
[1064]

La fe nos dice que Dios sabe sacar bien del mal, y siempre tiene la última
Palabra:
“La vista de las fuerzas del Mal es hoy día aplastante, sobre todo a los que han tenido una
terrible apertura a lo que la Escritura llama "las profundidades de Satán": la confusión mental
que reina en nuestros contemporáneos es espantosa; y tiene a su favor todo, por decirlo así, las
Ciencias profanizadas, la filosofía caótica, la situación política de los Estados, la potencia del
Gran-dinero, el arte perverso o degenerado, y los instrumentos eficacísimos de difusión, que no
son sino de confusión; de modo que la cosa parece desahuciada. Pero hemos de parar mientes
en que si las fuerzas del Mal no son contrarrestadas, lo único que pueden hacer es apresurar la
catástrofe, y por ende la subsiguiente rehabilitación sobrenatural, y nada más: no pueden
construir nada estable ni permanente, siendo esencialmente parasitarias y destructivas. El Mal
es un parásito del Ser; y el Ser depende intrínsecamente de Dios. Hasta el diablo trabaja para
Dios. "Hemos trabajado para el diablo", dijo el gran físico Oppenheimer, que entregó la clave
de la Bomba a Truman, después de entregar el trabajo. Quizás trabajó para la Parusía. Quizás
se lo pagará el diablo.”[1065]
¿Estamos cerca del final, es inminente, o tendremos un plazo de gracia,
merced al triunfo de María? Decía el Padre Castellani: “Pero yo os digo que si
el mundo sigue en este tren, vamos al último choque. Yo espero que el mundo
enderezará sus caminos, aunque no veo quién puede hacer eso fuera de una
gran efusión milagrosa y gratuita del amor de Cristo. Yo espero en esa
efusión, porque todavía no se han cumplido todas las profecías, por
ejemplo, la conversión de los judíos”.[1066]
Nosotros esperamos, como apunta Castellani, sabiendo que no podemos
hacer nada sin Cristo, que debemos obrar enérgicamente por nuestra salvación
y la del prójimo, y que debemos confiar en la Bondad infinita del Sagrado
Corazón de Jesús y el triunfo del Corazón Inmaculado de María. Esperamos
en la cruz y con la cruz y el rosario, bajo el estandarte de la Inmaculada.
“El cristiano no tiene nada que perder en una catástrofe”, decía Gómez
Dávila. Y esto porque como San Pablo “Con Cristo he sido crucificado, y ya
no vivo yo, sino que en mí vive Cristo”[1067]. El Reino del Sagrado Corazón,
decía Santa Margarita María de Alacoque, es un reino de paz en el
sufrimiento. Y Santa Teresita de Lisieux enseñaba a mirar la cruz como un
tesoro: “Vivir de amor, no es sobre la tierra/Fijar su tienda en la cima del
Tabor; /es con Jesús subir al Calvario; /es mirar la cruz como un tesoro”[1068].
Si hemos encontrado ese tesoro, ¡vendamos todo lo que tenemos para
apropiárnoslo!
Entonces dos cosas tenemos en claro. La primera es que a pesar de todo lo
que puedan hacer los enemigos de Dios, a pesar del avance imparable del
“Cuerpo Místico del Anticristo”, no dejarán de cumplirse los planes de Dios,
y teniendo esto presente, debemos dar todo de nuestra parte para corresponder
a ellos. Nada está perdido y la tarea de resistencia es también una tarea de
contraataque puesto que Dios sigue teniendo la iniciativa. Además “La
finalidad suprema de la Consagración de Rusia no es su conversión, ni
tampoco la paz mundial. Éstas son gracias prometidas por Dios, que se
obtendrán mediante la Consagración; pero la finalidad suprema de la
Consagración es salvar del Infierno a las almas, estableciendo la devoción
al Corazón Inmaculado de María. Ha sido Nuestra Señora quien
declaró: “Para salvarlas, quiere Dios establecer en el Mundo la devoción a
Mi Corazón Inmaculado.”[1069]
Debemos también tener en cuenta algo que decía Jean Vaquié:
“La manifestación del Anticristo no está lejos.
Sin embargo, antes de que este “hijo de perdición” se manifieste sobre la tierra, un tiempo de
reposo, un intermedio consolador, que ha recibido de antemano el nombre de “REINADO DEL
SAGRADO CORAZÓN” ha sido desde hace mucho tiempo profetizado.
Tiempo durante el cual la Iglesia reconstruirá sus fuerzas para soportar las tribulaciones finales
que acompañarán al reinado del Anticristo.
Pero los cristianos, si fueran reducidos únicamente a las fuerzas humanas, serían totalmente
impotentes para promover este tiempo de restauración. Ellos no tienen el poder de superar las
redes luciferinas de tal poder y ubicuidad. A menudo lo repetimos entre nosotros:
“Humanamente todo está perdido”.
Por lo tanto, nos vemos obligados a volvernos al cielo donde reside nuestro último recurso. La
ayuda del cielo, precisamente, nos ha sido prometida. Todas las revelaciones, tanto privadas
como públicas, nos lo aseguran. Pero para conseguir esta ayuda, todavía tenemos que
pedirla con suficiente insistencia. Sabemos que Dios se está preparando para acudir en
nuestra ayuda con una manifestación milagrosa de su omnipotencia a favor de la Iglesia, que es
su obra terrena, y de Francia, que es la hija mayor de la Iglesia y su brazo secular. Pero también
sabemos que Dios establece una condición para su intervención. Esta condición es que la suma
de nuestros deseos haya alcanzado la medida completa.
Todo lo que tenemos que hacer es decidirnos por Dios y arrebatarle el milagro que se está
preparando para concedernos.
Porque nuestro Dios, que puede desplegar una fuerza inconmensurable, es al mismo tiempo un
Dios que se deja doblegar y que nos ha dado armas contra Él: oración y penitencia que da alas
a la oración.
Hay en el cielo, del cual solo estamos separados por una nube, dos tronos. El más alto es el del
Verbo Encarnado, Rey del universo, por quien se ha hecho todo. El otro trono es el de la Reina
su Madre. Postrémonos ante estos príncipes llenos de majestad pero también de
magnanimidad. Demostremos perseverancia ya que el mal es tan profundo.
Seremos consolados más allá de nuestras expectativas porque la generosidad de un Rey tan
grande será real”.[1070]
El ilustre obispo antiliberal Monseñor Delassus es de la misma opinión:
“Nosotros podemos, nosotros debemos esperar que la crisis actual, tan intensa, tan
profunda, tan extendida, se resolverá por el triunfo de María sobre la masonería,
preludio del triunfo de Cristo sobre el Anticristo”.[1071]

Lo segundo a tener siempre en la memoria es que Nuestro Señor Jesucristo


afirmó en Paray-le-Monial: “Yo reinaré a pesar de mis enemigos y de todos
aquellos que se opusieren a ello”. Allí señala el Corazón de Jesús a sus
enemigos directos –con Satanás a la cabeza- y los que no lo son o no lo
manifiestan, pero ponen obstáculos a su Reinado en las almas y las
sociedades. Por más que hagan lo que hicieren, aunque llegasen a dominar
mediante la más moderna tecnología cada rincón de este inmenso planeta,
aunque la Iglesia militante llegase a ser ínfima y estar acorralada e impotente
en las catacumbas, el Corazón de Jesús se impondrá. Y lo hará a partir del
triunfo del Corazón Inmaculado. Satanás odia esta devoción como la del
Sagrado Corazón. Así lo decía Santa Margarita María: “(El enemigo)…
revienta de despecho por no haber podido estorbar esta amable devoción”. Es
cierto que a partir del Concilio Vaticano II hizo grandes obras para que esta
devoción quedase a un lado, mismo la devoción al Corazón Inmaculado. Pero
no ha podido destruirlas. Y si somos pocos los que queremos sostenerlas,
debemos hacerlo hasta el fin. Porque, como dijo la santa de Paray-le-Monial,
la devoción al Sagrado Corazón tiene por objeto “renovar en las almas los
efectos de la Redención”. Del mismo modo el Inmaculado Corazón. Y acá
estamos en plena batalla entre la Revelación y la Revolución. Pero, ¿por
qué la importancia de esta devoción doble, de estos dos Corazones que se
complementan, en la batalla decisiva y final de la Iglesia con la Contra-
Iglesia? Santa Margarita lo explica así, en carta a su hermano sacerdote: “La
devoción de su sagrado Corazón, que contiene tesoros incomprensibles, los
cuales desea que sean derramados en todos los corazones de buena voluntad,
porque este es un último esfuerzo del amor del Señor para con los pecadores,
con objeto de llevarlos a penitencia y darles abundantemente sus gracias
eficaces y santificantes, y así obtener su salvación”. Y en carta al P. Croiset:
“Para apartar gran número de almas de la perdición, arruinando el imperio de
Satán, a fin de volverlas a colocar mediante sus gracias santificantes en la vía
de la salud eterna, como me parece haberlo prometido así el Señor a su
indigna esclava, haciéndole ver esta devoción como uno de los últimos
esfuerzos de su amor hacia los hombres, con objeto de que, poniéndoles
claramente ante los ojos, como en un retrato, su divino Corazón herido de
amor por el bien de ellos, pueda poner su salvación en seguridad, sin permitir
perezca nada de cuanto le estuviere consagrado”. El Padre Alcañiz explica así
esta expresión de la Santa (el resaltado en negritas es nuestro): “Se habrá
observado cómo Santa Margarita habla de un último esfuerzo. La palabra
francesa (dernier) que usa siempre, o casi siempre, puede significar, o último
de manera que no venga otro en pos de él, o último en el sentido de lo más
reciente, lo más moderno, a la manera como solemos decir: “el último
invento”. No obstante la oscuridad de este punto, nos parece que del estudio
atento de todos los pasajes de la Santa en que habla de la devoción al Corazón
de Jesús, parece más probable que ella creía ser éste, en efecto, el último y
postrero de los grandes impulsos dados por Nuestro Señor al mundo, de
forma que los que vengan después, si algún otro viene, no sean sino una
introducción y aplicación más completas de este remedio admirable. Por
otras varias razones también nosotros nos inclinamos hacia esta última
opinión”.[1072]
Nosotros acordamos también con el P. Alcañiz, y creemos que la devoción
al Corazón Inmaculado de María ha sido obra de la misericordia del Sagrado
Corazón, que ha querido dar una aplicación nueva (y, final) a su misma
devoción, uniendo ambos corazones a través de su Santísima Madre. La
estatua del Sagrado Corazón mira de frente la basílica de Fátima. Y, como
sabemos, la Hna. Lucía ha dicho: “Ella [la Sma. Virgen] dijo a mis primos y a
mí misma, que Dios está dando los dos últimos remedios al Mundo. Estos son:
el Santo Rosario y la Devoción al Inmaculado Corazón de María. Estos son
los dos últimos remedios, lo cual significa que no habrá otros.”
El gran Papa Pío IX (1846-1878) ha sido enfático y apremiante al
respecto:
“La Iglesia y la sociedad no tienen otra esperanza sino en el Sagrado Corazón de Jesús; es
Él que curará todos nuestros males. Predicad y difundid por todas partes la devoción al
Sagrado Corazón de Jesús, ella será la salvación para el mundo”. [1073]
San Pío X (1903-1914) diría más tarde:
“El Sagrado Corazón de Jesús es el último refugio de la humanidad en peligro”.[1074]
Monseñor Pie (1815-1880), siendo el Obispo de Poitiers, había dicho que
el Sagrado Corazón es “la quinta esencia del Cristianismo, el compendio de
toda la Religión”.[1075]
N.S. Jesucristo le dijo a la piadosa vidente Berthe Petit (1870-1943), el 25
de abril de 1942: “Es por la aceptación del Calvario que mi Madre ha
participado de todos mis dolores. La devoción a Su Corazón unido al Mío
dará la paz, la verdadera paz, tan pedida y aun tan poco merecida”[1076].
El diablo detesta como ninguna otra esta devoción al Sagrado Corazón de
Jesús, como también al Corazón Inmaculado de María. Por eso han sido
objeto de sus constantes persecuciones, y los encargados de hacerlas esparcir
por el mundo han sido fuertemente combatidos, hasta el punto de lograr
impedir la consagración primero de Francia, y luego de Rusia. Los jesuitas,
que han sido los primeros encargados de difundir esta devoción, han sido por
ello expulsados de muchos países europeos y americanos por los reyes
liberales bien “asesorados” por las logias masónicas. Recordemos también
que fue García Moreno, el presidente mártir del Sagrado Corazón, quien los
hizo retornar a América.
Señalemos otro dato interesante: el primer libro sobre la devoción al
Sagrado Corazón, como ya lo dijimos, fue el escrito a instancias de Sta.
Margarita María de Alacoque por el jesuita Padre Croiset. Ese libro, por
inicuas maquinaciones –se dice que por cuestiones de forma o procedimiento
burocrático- fue incluido en el Índex de libros prohibidos y allí restó por casi
doscientos años. Pasó entonces que el primer Arzobispo de Sarajevo, el
austrohúngaro (croata) Monseñor Josip Stadler (1843-1918), queriendo
consagrar su arquidiócesis al Sagrado Corazón, recurrió al libro del Padre
Croiset para introducir esta devoción. Traducido e impreso, a punto de
difundirlo, fue cuando le informaron que ese libro estaba en el Índice. Debido
a su calidad insuperable, no quiso utilizar otro y pidió se examinara esa obra,
y rigurosamente examinado, el libro fue quitado de la lista. Por supuesto que
al diablo esto no le gustó nada de nada. No pasó mucho tiempo hasta que… en
la misma ciudad de Sarajevo estalló ese infierno conocido como Primera
Guerra Mundial.
Pensamos también ¡cuántos sacerdotes tibios, negligentes, acobardados,
apagados, por no haber tenido esta devoción en el centro de sus vidas!
¡Cuántos fieles que anteponen cualquier cosa –incluso los bienes de Dios-
sobre el propio Dios! ¡Cuánto ardor en los enemigos de Cristo, y cuánta
pusilanimidad en sus servidores! Pero, así como la Providencia nos ha dado,
en los momentos más turbulentos y revolucionarios de la historia, este nuevo
lábaro de salvación, y luego el de su Madre con sus extraordinarias promesas,
¿tenemos derecho a no esperar que Dios siempre tome la delantera para salirse
finalmente con la suya? Los únicos que hacen buen negocio son los intrépidos
en el amor a la cruz, que quieren arrebatar el Cielo por asalto.
Ambas devociones están tan estrechamente enlazadas, que puede decirse
que una naturalmente debe conducir a la otra:
“En el desconcierto que vivimos, muchos pierden la cabeza y se desaniman, al no ver ninguna
salida para la crisis que sufre el mundo actual, tanto desde el punto de vista político y familiar
como religioso. Y, lo que es el colmo, este desconcierto se ha infiltrado incluso en esta Iglesia
católica, apostólica y romana, a la que Cristo prometió asistir hasta el fin del mundo. A primera
vista les parece a muchos que todo esto ya no es verdad y caen en mayor o menor medida en la
desesperación.
Habiendo tenido el gran privilegio de vivir en la intimidad del Padre Vallet, en el momento de
horas dramáticas, quisiera deciros cuánto había comprendido él la verdadera y única solución a
todos nuestros males: ‘LA DEVOCIÓN AL SAGRADO CORAZÓN, CONTINUACIÓN Y
CONSECUENCIA DE LA DEVOCIÓN AL CORAZÓN INMACULADO DE MARÍA’. ¡He
allí nuestro nuevo Lábaro, he allí nuestra esperanza!
La devoción al Sagrado Corazón no es una devocioncilla privada y facultativa, que se puede
practicar u omitir sin inconvenientes.
“Es el acto de Religión por excelencia”, dice Pío XII. “Es la forma más estimable de religión”,
había dicho León XIII.
Y en la carta “Annum Sacrum” para la apertura del siglo XX, a pedido de Jesús mismo,
transmitido por la bienaventurada María del Divino Corazón, entonces humilde superiora del
Buen Pastor en Oporto, el Vicario de Cristo proclamaba al Sagrado Corazón: ‘EL NUEVO
LÁBARO’, que triunfará de todos los ataques de los poderes secretos contra la Iglesia”.[1077]

Jacinta le había dicho a Lucía: “El Corazón de Jesús quiere que a su lado
se venere el Corazón de María”. Y a la inversa, la Virgen podría decirnos que
quiere que junto al Suyo se venere y adore el Sagrado Corazón de su hijo.
Nos parece que el resto del testimonio del arriba mencionado Padre
Barrielle no sólo no ha perdido actualidad, sino que debe tenerse muy en
cuenta:
“Los últimos meses antes de partir para España, el Padre Vallet quiso arrancar de lo más íntimo
de su corazón lo mejor que tenía para ayudar a los ejercitantes a conservar la fe y a estar
prontos para morir por Cristo.
Se le preguntaba un día: ¿Sabía usted que preparaba a sus ejercitantes de Cataluña para morir
mártires?
Él respondió: Sí. (No había cesado de prevenirlos al respecto).
Se le preguntó entonces: Y a sus ejercitantes franceses, ¿los prepara usted también para el
martirio? Asintió con la cabeza, diciendo: ¡Sí!
En cuanto a mí, varias veces me dio, oralmente y por escrito, esta orden: “Padre, hable del gran
martirio, predique el martirio”.
El Padre Vallet fue un gran devoto de María, lo que lo llevó a ser un gran devoto del Sagrado
Corazón. Empleó todos los medios posibles para inculcar a sus hijos y a todos los ejercitantes
esas dos devociones que no son sino una: la devoción al Corazón Inmaculado de María y la
Devoción al Sagrado Corazón”.[1078]
También conviene tener presentes estas palabras, que van en el mismo
sentido:
“La posibilidad histórica del augurio apocalíptico, no es hoy una fantasía inspirada en el humor
negro. Libros como El archipiélago Gulag nos ilustran generosamente sobre la crueldad
minuciosa del Leviatán y sobre la única respuesta posible que le queda a quien pretenda
conservar, en esas condiciones, la fe y la esperanza cristiana: el martirio”. [1079]
Ese amor que desborda el alma, hasta hacer desear el martirio, acto
supremo de la caridad, es el que ha hecho decir a Santa Teresita postrada en su
lecho de agonía: “Quisiera vivir en tiempos del Anticristo”. ¡Santa audacia,
que hoy nos falta en tiempos de reblandecimiento burgués, de
conservadurismo egoísta o acuerdismo temeroso e insensato!
Glosaba el Padre Calmel estas palabras de la santa:
“No cabe duda que la carmelita que se ofreció como víctima de holocausto al Amor
misericordioso intercederá por nosotros cuando surja el Anticristo, ni cabe duda que ya
esté intercediendo muy especialmente en nuestra época, en la que los precursores del
Anticristo se han introducido en el seno de la Iglesia; tampoco cabe duda de que su
oración se una con la súplica infinitamente más poderosa de la Santísima Virgen María,
Madre de Dios. La que aplasta la cabeza del Dragón infernal en su Concepción
Inmaculada y en su Maternidad virginal, la que ha sido glorificada incluso en su cuerpo y
que reina en el Cielo con su Hijo, Ella domina como soberana todos los tiempos de
nuestra historia y particularmente los tiempos más tremendos para las almas, a saber, los
de la venida del Anticristo y aquellos en que sus diabólicos precursores prepararán esta
venida”.[1080]
Este llamado a la batalla ineludible, parece no estar siendo tenido en cuenta
por la mayoría de los católicos, incluso los que se han considerado baluartes
de la lucha antimodernista. “El que crea estar en pie, cuide de no caer”.
Despertemos, dejemos ya la siesta, el enemigo nos está golpeando. “¡Oh,
Cristianos! Tiempo es de defender a vuestro Rey y de acompañarle en tan
grande soledad, que son muy pocos los vasallos que le han quedado y mucha
la multitud que acompaña a Lucifer; y lo que es peor, es que se muestran
amigos en lo público y véndenle en lo secreto; casi no halla de quien se fiar”
(Santa Teresa de Jesús).
Debemos resistir como lo hicieron aquellos que Dios nos ha puesto como
modelos, como ejemplos a seguir, así el mártir mexicano Anacleto González
Flores:
“Poseedores de nuestra libertad y de nuestros derechos, debemos ser abanderados de nuestra
propia personalidad y caudillos, reclutas del ejército de nuestro mismo ser, defensores de
nuestros derechos.
Caiga lo que caiga, quiébrese lo que se quiebre, defendamos nuestros propios destinos.
Donde surja un sistema y donde se levante una doctrina que pretendan arrebatar a la verdad la
supremacía sobre las inteligencias y los corazones, deben darse los soldados del pensamiento,
los luchadores de la idea, deben echarse al aire todas las banderas, relampaguear a lo largo de
la batalla todas las espadas, todas las bayonetas, eliminarse todas las trincheras.
Antes de que la Iglesia apareciera muchos sabían matar, algunos sabían luchar, pero nadie
sabía resistir.
El hombre empequeñecido y apocado cae en la deserción, pusilánime, cobarde, ya que es un
lastre y un fermento de miedo que contagia y siembra pavor. Se debe ser osado como el
verdadero católico, es la posición lógica del verdadero cristiano.”[1081]
Resistamos como verdaderos cristianos, y tengamos presentes estas
palabras que el Cielo nos ha dejado a través de la vidente de Fátima:
“El diablo está obstinado en emprender una batalla decisiva contra la Santísima Virgen. Y el
diablo sabe qué es lo que más ofende a Dios, y lo que ganará para él en el más corto plazo de
tiempo el mayor número de almas. Así, el diablo hace todo lo posible para vencer a las almas
consagradas a Dios, porque de esa forma, logrará dejar abandonadas de sus guías las almas de
los fieles; con esto se apoderará de ellas aún más fácilmente.”
“Lo que aflige al Inmaculado Corazón de María y al Corazón de Jesús es la caída de las almas
religiosas y sacerdotales. El diablo sabe que los religiosos y sacerdotes que apostatan de su
hermosa vocación, arrastran numerosas almas al infierno... El diablo quiere tomar posesión de
las almas consagradas. Trata de corromperlas, para adormecer las almas de los laicos y
llevarlas así a la impenitencia final. El emplea todos los trucos, yendo incluso tan lejos como
para sugerir demorar la entrada en la vida religiosa. Resultado de esto es la esterilidad de la
vida interior, y entre los laicos, frialdad (falta de entusiasmo) en la renuncia a los placeres y a
la dedicación total de sí mismos a Dios.”
“No debemos esperar un llamado al mundo que venga de Roma, de parte del Santo Padre, para
hacer penitencia. Ni debemos esperar que el llamado a penitencia venga de los Obispos de
nuestras diócesis, ni de las congregaciones religiosas. ¡No! Nuestro Señor ya ha usado muy a
menudo esos medios y el mundo no ha prestado atención. Por eso ahora es necesario a cada
uno de nosotros comenzar a reformarnos espiritualmente. Cada persona debe, no solamente
salvar su propia alma, sino también ayudar a salvar todas las almas que Dios ha puesto en su
camino.”
“El diablo hace cuanto está en su poder para distraernos y quitarnos el amor por la oración;
seremos salvados juntos o seremos condenados juntos.”
“La Santísima Virgen no me dijo que estamos en los últimos tiempos del mundo, pero Ella me
lo hizo comprender por tres razones.
“La primera razón es porque Ella me dijo que el diablo está empeñado en una batalla decisiva
contra la Virgen. Y una batalla decisiva es la batalla final, donde un bando será victorioso y el
otro sufrirá la derrota. Por lo tanto, de ahora en adelante debemos elegir los bandos. O estamos
con Dios o estamos con el diablo. No hay otra posibilidad.
“La segunda razón es porque Ella dijo a mis primos y a mí misma, que Dios está dando los dos
últimos remedios al Mundo. Estos son: el Santo Rosario y la Devoción al Inmaculado Corazón
de María. Estos son los dos últimos remedios, lo cual significa que no habrá otros.
La tercera razón es porque en los planes de la Divina Providencia, Dios siempre, antes de
castigar al Mundo, agota todos los otros remedios. Entonces, cuando ve que el Mundo no
presta atención a pesar de todo, como decimos en nuestra imperfecta manera de hablar, Él nos
ofrece con una ‘cierta inquietud’ el último medio de salvación, Su Santísima Madre. Y es con
una cierta inquietud, porque si nosotros despreciamos y rechazamos estos últimos medios, no
tendremos ningún otro perdón del Cielo, porque habremos cometido un pecado que el
Evangelio llama ‘el pecado contra el Espíritu Santo’. Ese pecado consiste en rechazar
abiertamente, con todo conocimiento y consentimiento, la salvación que El ofrece.
Recordemos que Jesucristo es un muy buen Hijo, y que El no permite que ofendamos y
despreciemos a Su Santísima Madre. Debemos tener en cuenta, que a través de muchos siglos
de la historia de la Iglesia, los obvios testimonios demuestran, por los castigos terribles que han
acontecido a aquellos que han atacado el honor de Su Santísima Madre, cómo Nuestro Señor
Jesucristo siempre ha defendido el honor de Su Madre.”
“Los dos medios para salvar al Mundo son la oración y el sacrificio”.
“La Santísima Virgen, en estos últimos tiempos en los que vivimos, ha dado una nueva
eficacia al rezo del Rosario. Ella ha dado esa eficacia hasta tal punto, que no hay ningún
problema, ni cuestión por difícil que sea, tanto temporal o sobre todo espiritual, en la
vida personal de cada uno de nosotros, de nuestras familias, de las familias del mundo, o
de las comunidades religiosas, o incluso de la vida de los pueblos y de las naciones, que no
pueda ser resuelto por el Rosario. No hay problema, le digo, ni asunto por difícil que sea,
que nosotros no podamos resolverlo con el rezo del Santo Rosario. Con el Santo Rosario
nos salvaremos. Nos santificaremos. Consolaremos a Nuestro Señor y obtendremos la
salvación de muchas almas.”[1082]
María Inmaculada es nuestra líder en esta batalla, con Ella y por Ella
esperamos la victoria, pero la esperamos porque luchamos y sabemos que sólo
se da la victoria a los que no han abandonado el combate ni renunciado a la
cruz, sin la cual nadie puede decirse soldado de Cristo y María Inmaculada, ni
hemos dejado la confianza en la Misericordia divina:
“María se manifiesta no solamente como Virgen Poderosa y consoladora en las horas de
angustia para la ciudad terrestre y la vida corporal, sino que se muestra sobre todo como Virgen
auxiliadora, fuerte como un ejército en orden de batalla, en las épocas de devastación de la
Santa Iglesia y de agonía espiritual de sus hijos. Ella es la reina de la historia del género
humano, no solamente para los tiempos de angustia, sino también para los tiempos del
Apocalipsis”.[1083]
“La que aplasta la cabeza del Dragón infernal en su Concepción Inmaculada y en su
Maternidad virginal, la que ha sido glorificada incluso en su cuerpo y que reina en el Cielo con
su Hijo, Ella domina como soberana todos los tiempos de nuestra historia y particularmente los
tiempos más tremendos para las almas, a saber, los de la venida del Anticristo y aquellos en
que sus diabólicos precursores prepararán esta venida.”[1084]

El Padre Sardá y Salvany se expresaba en estos términos sobre el triunfo


de la Inmaculada:
“Allá en la cuna del género humano, inmediatamente después de la caída del primer hombre,
fue anunciado este misterio como símbolo de una gran lucha entre la generación de la mujer y
la generación de la serpiente; y con palabras que no se han borrado ni se han de borrar jamás
de la memoria de los hombres y de la tradición de los pueblos, se escribió el lema inmortal que
ostentan los soldados de María Inmaculada. Ipsa conteret caput tuum se dijo, y con ello se
nos profetizaron dos cosas que habéis de ver siempre simbolizadas en esta gloriosísima Niña,
que huella con su pie la cabeza del infernal dragón: la necesidad de luchar y la seguridad de
vencer.
Estamos en época de lucha, y el dragón infernal que sin cesar ha combatido contra la Iglesia, la
combate ahora con saña inaudita. Nunca, desde que salió la Iglesia de las catacumbas, había
sido tan poderoso, tan universal y tan declarado el poder del infierno contra Ella. Conspiran
contra Ella los malvados con su odio, los débiles y apocados con sus respetos humanos, los
indiferentes con su olvido. La serpiente antigua del paraíso ha repetido en todos los tonos aquel
primer grito de rebeldía: “Dejad a Dios y seréis dioses sobre la tierra”. Y lo que es peor, ha
encontrado quienes den crédito a esa especie de proclama revolucionaria.
Y contra ese gigantesco ataque de todas las fuerzas del infierno reunidas, lucha valeroso el
Catolicismo, y con él luchamos a brazo partido todos nosotros que somos sus hijos.Y como
este misterio representa la primera victoria alcanzada por María sobre el infierno y sobre el
pecado, por esto nos dirigimos con especialidad a esta inmortal Vencedora los que anhelamos
vencer. El nombre de María Inmaculada es, pues, como el grito de guerra de los hijos de
la Iglesia en este siglo. Y en la figura que la representa podemos ver, además del misterio que
te he explicado, una imagen de nuestras luchas y de nuestras victorias.
Ensanchemos los corazones oprimidos y demos gloria a Dios, que ha querido mostrarnos en su
Madre benditísima dos cosas hoy día tan dignas de eterno recuerdo: la necesidad de luchar y
la seguridad de vencer. Primero la lucha, y ésta incansable; luego la victoria, y ésta segura,
porque está prometida; y al fin la corona, y ésta inmortal e imperecedera como la de María”.
[1085]

San Luis María Grignion de Montfort, el gran apóstol de María, nos


recuerda la irreconciliable hostilidad entre María y la serpiente:
“A estas últimas y crueles persecuciones de Satanás, que aumentarán de día en día hasta que
llegue el anticristo, debe referirse, sobre todo, aquella primera y célebre predicción y maldición
lanzada por Dios contra la serpiente en el paraíso terrestre. Nos parece oportuno explicarla
aquí, para gloria de la Santísima Virgen, salvación de sus hijos y confusión de los demonios.
Pongo hostilidades entre ti y la mujer, entre tu linaje y el suyo; ella herirá tu cabeza cuando tú
hieras su talón (Gén 3,15).
Dios ha hecho y preparado una sola e irreconciliable hostilidad, que durará y se intensificará
hasta el fin. Y es entre María, su digna Madre, y el diablo; entre los hijos y servidores de la
Santísima Virgen y los hijos y secuaces de Lucifer. De suerte que el enemigo más terrible que
Dios ha suscitado contra Satanás es María, su santísima Madre. Ya desde el paraíso terrenal –
aunque María sólo estaba entonces en la mente divina– le inspiró tanto odio contra ese maldito
enemigo de Dios, le dio tanta sagacidad para descubrir la malicia de esa antigua serpiente y
tanta fuerza para vencer, abatir y aplastar a ese orgulloso impío, que el diablo la teme no sólo
más que a todos los ángeles y hombres, sino, en cierto modo, más que al mismo Dios. […]
Dios no puso solamente una hostilidad, sino hostilidades, y no sólo entre María y Lucifer, sino
también entre la descendencia de la Virgen y la del demonio. Es decir, Dios puso hostilidades,
antipatías y odios secretos entre los verdaderos hijos y servidores de la Santísima Virgen y los
hijos y esclavos del diablo: no pueden amarse ni entenderse unos a otros. Los hijos de Belial
(Dt 13,14), los esclavos de Satanás, los amigos de este mundo de pecado – ¡todo viene a ser lo
mismo!– han perseguido siempre, y perseguirán más que nunca de hoy en adelante, a quienes
pertenezcan a la Santísima Virgen, como en otro tiempo Caín y Esaú –figuras de los réprobos–
perseguían a sus hermanos Abel y Jacob, figuras de los predestinados. Pero la humilde María
triunfará siempre sobre aquel orgulloso, y con victoria tan completa que llegará a aplastarle la
cabeza, donde reside su orgullo. María descubrirá siempre su malicia de serpiente, manifestará
sus tramas infernales, desvanecerá sus planes diabólicos y defenderá hasta al fin a sus
servidores de aquellas garras mortíferas.
El poder de María sobre todos los demonios resplandecerá, sin embargo, de modo particular en
los últimos tiempos, cuando Satanás pondrá asechanzas a su calcañar, o sea, a sus humildes
servidores y pobres hijos que Ella suscitará para hacerle la guerra. Serán pequeños y pobres a
juicio del mundo; humillados delante de todos; rebajados y oprimidos como el calcañar
respecto de los demás miembros del cuerpo. Pero, en cambio, serán ricos en gracias y
carismas, que María les distribuirá con abundancia; grandes y elevados en santidad delante de
Dios; superiores a cualquier otra creatura por su celo ardoroso; y tan fuertemente apoyados en
el socorro divino, que, con la humildad de su calcañar y unidos a María, aplastarán la cabeza
del demonio y harán triunfar a Jesucristo.”[1086]
El Papa Pío IX nos llama a la confianza ilimitada en María:
“Escuchen estas nuestras palabras todos nuestros queridísimos hijos de la católica Iglesia, y
continúen, con fervor cada vez más encendido de piedad, religión y amor, venerando,
invocando, orando a la santísima Madre de Dios, la Virgen María, concebida sin mancha de
pecado original, y acudan con toda confianza a esta dulcísima Madre de misericordia y gracia
en todos los peligros, angustias, necesidades, y en todas las situaciones oscuras y tremendas de
la vida. Pues nada se ha de temer, de nada hay que desesperar, si ella nos guía, patrocina,
favorece, protege, pues tiene para con nosotros un corazón maternal, y ocupada en los negocios
de nuestra salvación, se preocupa de todo el linaje humano, constituida por el Señor Reina del
cielo y de la tierra y colocada por encima de todos los coros de los ángeles y coros de los
santos, situada a la derecha de su unigénito Hijo nuestro Señor Jesucristo, alcanza con sus
valiosísimos ruegos maternales y encuentra lo que busca, y no puede, quedar
decepcionada.”[1087]
Sabemos también que la Escritura “es divinamente inspirada y eficaz para
enseñar, para convencer (de culpa), para corregir y para instruir en justicia a
fin de que el hombre de Dios sea perfecto, bien provisto para toda obra
buena”[1088], por lo tanto, debemos asumir que “todos los que quieren vivir
piadosamente en Cristo Jesús serán perseguidos”[1089], y aun así la Sagrada
Escritura nos da la fuerza en el mismo consejo: “No temáis a los que matan el
cuerpo, y que no pueden matar el alma; mas temed a Aquel que puede perder
alma y cuerpo en la Gehena”[1090], porque, como dice San Pablo, “Estimo,
pues, que esos padecimientos del tiempo presente no son dignos de ser
comparados con la gloria venidera que ha de manifestarse en nosotros.”[1091]
“La desmesura del escándalo en los últimos días del mundo no disminuirá el poder del Señor,
de modo que para los cristianos que vivan entonces no habrá motivo verdadero para perder el
ánimo. Con mayor razón debemos nosotros, que no estamos expuestos a peligros tan extremos,
permanecer firmes y confiados. Aunque nuestro tiempo, con los nuevos poderes de que disponen
las dos Bestias, sea quizás un ensayo general del tiempo del Anticristo. Pero para aquel que tiene
fe, nunca hay razón para perder la confianza”.[1092]
Tengamos además presente que la Iglesia no conoce más victoria sino la de
la Cruz, como nos lo enseñó nuestro Divino Maestro en su Pasión:
“La Esposa del Salvador está acostumbrada a vencer por el sufrimiento. Ella imita en
todo a su divino Esposo. La masonería, esta nueva Sinagoga de Satanás, será, como la
antigua Sinagoga, vencida por la cruz”.[1093]
Es por esto que debemos ofrecer nuestros sacrificios y mortificaciones –y
vaya si nos los proporciona hoy este mundo más hostil que nunca contra
nosotros- para gloria de Dios y la Iglesia en este mundo de tinieblas, en este
mundo anticristiano.
Otra cuestión a tener en cuenta, es que debemos rogar por la conversión de
nuestros enemigos. Desde el primer mártir cristiano San Esteban, sabemos
que eso resulta y esa es la fuerza que distingue a los cristianos, es el amor al
enemigo el factor que ha hecho posible la Cristiandad. Además, como escribió
Mons. Delassus:
“Convertir al Judío, dice Pierre Lasserre, es resolver la cuestión judía. Incorporados a la Iglesia
católica romana, los Judíos serán católicos romanos antes que Judíos; o más bien ellos
reconocerán en la Iglesia al verdadero Israel. Entonces sostendrán y consolidarán las patrias
cristianas, en lugar de socavarlas y destruirlas. No tendremos más Crémieux, Karl Marx,
Lassalle, sino solamente Ratisbona, Hermann Cohen, Libermann. Y la Masonería y la
Revolución se estrellarán contra la milicia de Israel, esta reserva de Dios de la que habla
Isaías”.[1094]
Por cierto que también, la fuerza de los santos mártires les venía de la
esperanza cierta del amor que tenían a Cristo, esperando su regreso. Así su
dichosa Parusía está hoy mucho más cerca de nosotros que de aquellos
primeros cristianos. “La Parusía del Señor está cerca” (Sant. 5,8.)
Comentando este versículo, nos dice Mons. Straubinger:
“Lagrange y Pirot, citando de Maistre a propósito de este último texto, dicen que esa impresión
de que Jesús volvería en cualquier momento, “es lo que hizo la fuerza de la Iglesia primitiva.
Los discípulos vivían con los ojos puestos en el cielo, velando para no ser sorprendidos por la
llegada del Señor, regulando su conducta ante el temor de su juicio... y de esa intensidad de su
esperanza vino su heroísmo en la santidad, su generosidad en el sacrificio, su celo en difundir
por doquiera la vida nueva, según el Evangelio”.

La actual situación de catástrofe y persecución ha de ser aprovechada –y


sin dudas es permitida por la Providencia- para poner los ojos en el cielo y no
en este mundo decadente y moribundo, de manera tal que, en la esperanza del
triunfo del Corazón Inmaculado, y del regreso de Nuestro Señor,
intensifiquemos la vida de oración, el desapego por las cosas de aquí abajo y
la afección por la Palabra divina.
Antes de concluir estas demoradas páginas, queremos incluir íntegro un
escrito de Monseñor Williamson muy reciente, titulado “Segundo diluvio”:
“Del primer Diluvio surgió una edad de oro. Del segundo surgirá un gran triunfo de la
Iglesia.
Repito, el actor principal en el drama mundial de Covid que se desarrolla a nuestro alrededor
es Dios Todopoderoso, nada menos. Por supuesto que Él no juega ningún papel en los
multitudinarios pecados involucrados, como pecados, pero es Él quien creó el universo y quien
sostiene en existencia lo que Él creó por cada momento que existe, sin lo cual se colapsaría de
nuevo en la nada. ¿Y para qué lo creó? Para poblar su cielo con criaturas racionales, angélicas
o humanas, que habrán hecho uso de la existencia y el libre albedrío que Dios les ha dado para
elegir, según las condiciones de Dios, de aceptar su oferta de felicidad eterna con Él en su
cielo. Y con una sabiduría divina muy por encima de todo entendimiento humano, Él gestiona
de tal manera toda la vida aquí en la tierra que cada alma humana que llega a la edad de la
razón no sólo tiene las pruebas suficientes para asegurarse de que Le ama lo suficiente como
para merecer el cielo, sino también la gracia actual suficiente para asegurarse de que puede
llegar al cielo si lo desea.
Por lo tanto, es Dios quien dirige en última instancia lo que podemos llamar este colapso de
Occidente, al igual que dirigió el Diluvio en tiempos de Noé, para castigar a la humanidad
pecadora y evitar que poblara el infierno en lugar del cielo. En realidad, el castigo fue también
una gran misericordia, porque toda la humanidad había «corrompido sus caminos» (Génesis
VI, 11–12), de modo que sin duda una gran multitud de hombres iba camino de la condenación
eterna y lograba – como hoy – llevarse consigo prácticamente a todo el mundo. Tal había sido
el efecto del pecado original, durante los aproximadamente mil años transcurridos desde Adán
y Eva. Pero como los hombres se dieron cuenta progresivamente de que las aguas crecientes
del Diluvio no les iban a dejar escapar, una minoría de ellos habrá aprovechado la lenta subida
de las aguas para hacer un acto de contrición suficiente para salvar sus almas para la eternidad.
¡Pregunten a cualquiera de esas almas, ahora en el cielo, si el Diluvio no fue un enorme acto de
misericordia de Dios!
Del mismo modo, hoy en día. La humanidad ha corrompido sus caminos, en toda la tierra, con
el materialismo occidental, y peor que en tiempos de Noé, porque esta vez ha tenido lugar la
Encarnación, y después de beneficiarse de ella durante un tiempo, esta vez los hombres han
despreciado no sólo a Dios, sino incluso al Dios encarnado, visiblemente crucificado por ellos,
para dotarles de una Iglesia que les ayude a salvar sus almas. Sin embargo, esta vez incluso sus
propios eclesiásticos Lo han despreciado prácticamente, desde el Vaticano II. Han pasado 56
años desde el final del Vaticano II, y la corrupción sigue avanzando muy rápido. Ahora bien,
¿puede alguien acusar a Dios de haberse apresurado a golpear, como lo hizo en 2020?
Difícilmente. ¿O puede alguien decir que empezó a golpear con mano dura? Difícilmente,
cuando uno piensa en las desgracias como el colapso económico total o las guerras civiles o las
hambrunas anunciadas para los próximos años. Y si éstas llegan, por la malicia de los hombres
(y sólo con el permiso de Dios), ¿quién podrá decir que no fueron merecidas?
Sin embargo, Dios es paciente con cada uno de nosotros, y su misericordia es eterna, sólo que
debe golpear y seguir golpeando con fuerza hasta que aprendamos la lección, y hasta que
comencemos a pensar de nuevo en llegar al cielo. Porque para muchos de nosotros la lección,
por dura que sea, llegará demasiado tarde, y sólo dará lugar a maldiciones, contra Él, contra
nuestros semejantes, contra la vida, contra los políticos, contra cualquiera, excepto la única
persona verdaderamente responsable de mi propia angustia, y ésta será: yo mismo.
Por eso, en todo lo que viene veré la mano (sin pecado) de Dios, y me pondré de rodillas para
rogarle que se apiade de nosotros, pobres pecadores. Los hombres ya no pueden limpiar su
propio desorden, sólo pueden empeorarlo. Con la gracia de Dios tendré compasión de todos
ellos, y haré lo que pueda hacer, para ayudarles a salvar sus almas, pero sólo de Dios esperaré
verdaderas soluciones. Y Él al menos tendrá la sabiduría y el poder de dirigir todo para lo
mejor, eso lo sé de antemano”.[1095]

Muchos santos y videntes han recibido visiones de un triunfo de la Iglesia,


cuando todo parezca perdido. Ana María Taigi, mujer verdaderamente santa
de la que ya hemos hablado, dejó esta profecía: “Naciones enteras volverán a
la unidad de la fe y la faz de la tierra será renovada…En ese tiempo, la
religión cristiana se difundirá por todas partes y no habrá más que un Pastor.
Rusia e Inglaterra se someterán, China se convertirá”[1096]. No habla del
tiempo de la Parusía, sino antes de esta. Coincide, pues, con numerosas
profecías.
Tenemos armas poderosísimas en nuestras manos, para llevar este combate
contra las fuerzas del Infierno: “Ella ha dicho […] que Dios daba los dos
últimos remedios al Mundo: el santo Rosario y la devoción al Corazón
Inmaculado de María, y siendo los dos últimos remedios, eso significa que
no habrá otros”.[1097]
Ya hemos visto la insistencia de Sor Lucía sobre el Rosario y que la Sma.
Virgen lo ha recomendado en cada aparición. Veamos en breve el poder
victorioso del santo Rosario, tanto contra musulmanes, protestantes, liberales
y comunistas, en algunos hechos históricos:
-A comienzos del siglo XIII, el rosario salvó el sur de Francia de la herejía
de los cátaros. El 12 de septiembre de 1213 fue manifiesta, además, su virtud
para obtener la victoria de los cristianos sobre los enemigos de la Iglesia, en la
batalla de Muret.
-El 7 de octubre de 1571, en la gloriosísima Batalla de Lepanto, “la más
memorable y alta ocasión que vieron los siglos, ni esperan ver los venideros”
según palabras de Miguel de Cervantes, que combatió en ella, la Cristiandad
triunfa contra la dominación musulmana, que hasta entonces parecía volverse
imbatible (y que contaba además ¡con el apoyo de Francia, traidora a la
Cristiandad, junto a los protestantes!, una ignominia que aún está pagando la
“hija mayor” de la Iglesia, con la invasión musulmana a sus tierras, por vías
masónico-democráticas), triunfo obtenido en condiciones desventajosas,
merced a la intervención divina. La Liga Santa, compuesta por el Imperio
español, la República de Venecia, los Estados Pontificios, la República de
Génova, la Orden de Malta, el Gran Ducado de Toscana, el Gran Ducado de
Saboya, los Caballeros de San Lázaro y la Orden Militar de San Esteban,
venció gracias a la intervención de la Sma. Virgen María a través del Santo
Rosario, que había encarecido rezar el papa San Pío V, en su convocatoria a la
cruzada. A raíz de esta extraordinaria victoria fue instituida la fiesta de Ntra.
Sra. de las Victorias, luego transformada en la fiesta de Ntra. Sra. del Santo
Rosario, celebrada el 7 de octubre. Asimismo se agregó a las Letanías
lauretanas la invocación “Auxilio de los cristianos”. Hombres valientes como
don Juan de Austria, el comandante supremo de las fuerzas cristianas, que
arengó a sus soldados, crucifijo en mano, del siguiente modo: «Este es el día
en que la Cristiandad debe mostrar su poder, para aniquilar esta secta
maldita y obtener una victoria sin precedentes… Estáis aquí por voluntad de
Dios, para castigar el furor y la maldad de esos perros bárbaros; poned
vuestra esperanza únicamente en el Dios de los ejércitos, que reina y
gobierna el universo… Recordad que vais a combatir por la Fe; ningún
cobarde ganará el Cielo» fueron la expresión de las anónimas plegarias tanto
del clero celoso como del pueblo sencillo y fiel que sostuvo con sus rosarios
el poder victorioso de la batalla. Por eso el Senado veneciano hizo inscribir en
una pintura alusiva, encargada para el salón de sesiones, esta leyenda: “No fue
el valor, ni las armas, ni los jefes, sino María del Rosario quien nos hizo
victoriosos”. Entendamos hoy más que nunca, en que la humanidad se
encuentra siendo objetivo de una diabólica Revolución comunista a nivel
mundial, dónde reside nuestra esperanza, nuestra fuerza y nuestra victoria.
-1 de noviembre de 1628, la ciudad francesa de Rochelle, sostenida por
Inglaterra, amenazaba extender el protestantismo a toda Francia. Por orden del
rey Luis XIII, el Rosario fue rezado solemnemente en el convento dominico
de Faubourg Saint-Honoré en Paris, en presencia de toda la corte. El rey
asimismo demandó a un célebre predicador dominico, predicar una misión a
las fuerzas armadas. Se distribuyeron 15.000 rosarios entre las tropas, las
cuales cada noche llevaron en triunfo una estatua de la Virgen alrededor de la
ciudad, portando antorchas, mientras rezaban el rosario (cual si fuese un
nuevo Josué con el Arca de la Alianza, alrededor de los muros de Jericó). La
ciudad fue finalmente tomada, entrando los dominicos en primer lugar. En
acción de gracias el rey hizo construir la iglesia Nuestra Señora de las
Victorias en Paris.
-En 1646, la victoria del Rosario en Filipinas salvó el catolicismo en toda
el Asia. Una flota de navíos protestantes holandeses se apostó frente a la
ciudad de Manila, defendida sólo por dos galeones comerciales, el
“Encarnación” y el “Rosario”, armados de apuro. Entonces el venerable padre
Juan de Conca O.P. se lanzó a predicar el rosario y hacerlo rezar en los dos
navíos. Los marinos hicieron el voto de ir, en caso de victoria, en
peregrinación sobre los pies desnudos a la imagen de la Virgen del Rosario
conservada en el convento dominico de Manila. De marzo a octubre, se
produjeron cinco encuentros violentos, que resultaron en cinco victorias
humanamente inexplicables. Desde entonces se difundió una muy grande
devoción del Rosario en toda Filipinas, el “Reino del Santo Rosario”, según
Pío XII.[1098]
-El 12 de septiembre de 1683, en la batalla de Viena, las armas cristianas –
conducidas por el polaco Jan Sobieski- volvieron a obtener una extraordinaria
victoria sobre los invasores islámicos, sosteniéndose en el rezo del santo
Rosario.
-El 5 de agosto de 1716, durante la fiesta de Ntra. Sra. de las Nieves, el
príncipe Eugenio al frente del ejército imperial austríaco, obtuvo la victoria
sobre los turcos que amenazaban Europa, en la batalla de Petrovaradin. A raíz
de esta victoria el papa Clemente XI dispuso que fuera celebrada por la Iglesia
universal la fiesta de Ntra. Sra. del Rosario.
-Entre 1793 y 1795, la heroica guerra de la Vendée condujo a la gloria del
martirio a una multitud de vendeanos, salvando el catolicismo en Francia. Fue
el fruto de las predicaciones del amor de la sabiduría de la cruz y el santo
Rosario por parte de San Luis María Grignion de Montfort[1099].
-En Japón, el Rosario conservó el coraje de los mártires en el siglo XVI, y
mantuvo a los japoneses firmes en la fe cuando estuvieron sin sacerdotes, en
todo el siglo XIX.
-En 1807 se produjo la segunda invasión inglesa a Buenos Aires, en el por
entonces Virreinato del Río de la Plata. El año anterior los británicos habían
sido expulsados tras la campaña de Reconquista, encabezada por el
comandante Santiago de Liniers, de origen francés. Por entonces éste, un
verdadero caballero cristiano, con ascendientes en la Vendée, se había
comprometido ante la imagen de la Virgen, en la iglesia del Convento de
Santo Domingo, a reconquistar la ciudad, cosa que logró. En la segunda
invasión, la ciudad, en lo que ha quedado para la historia como la Defensa de
Buenos Aires, repelió a los ingleses. Es llamativo que, hasta el día de hoy, el
expediente del proceso levantado por la Corona británica contra el general
Whitelocke continúa siendo secreto, pues los británicos no se explican cómo
“las veteranas tropas británicas, que venían de vencer a las patriotas de Liniers
en los Corrales de Miserere, no pudieron alcanzar la Plaza de la Victoria y
concluyeron rindiéndose. Se habían examinado todos los argumentos. Desde
el de la pequeña resistencia organizada por el alcalde Martín de Álzaga, a la
versión de los obstáculos puestos por la población (piedras, aceite hirviendo
arrojado desde las azoteas), etc. Nada resultaba convincente a los jueces
militares que juzgaban a Whitelocke”[1100]. Dice el historiador citado que los
ingleses no habían tenido en cuenta que Liniers, fervoroso mariano, había
enterrado un rosario en el convento de Santo Domingo, para que protegiera la
ciudad.
-El 24 de septiembre, fiesta de Ntra. Sra. de la Merced, de 1812, tuvo
lugar la batalla de Tucumán, en el corazón del territorio argentino, donde las
fuerzas patriotas criollas comandadas por el Gral. Manuel Belgrano, vencieron
a los mal llamados “realistas”, en realidad “bonapartistas, afrancesados,
iluministas y borbones”[1101]. Los días previos a la batalla, Belgrano junto a sus
capellanes invocó la protección de la Virgen de las Mercedes, la nombró
Capitana del Ejército y juntos rezaron el Rosario. El día siguiente, enterrados
los caídos, tropa y pueblo realizaron una procesión en acción de gracias,
colocando Belgrano su bastón de mando en manos de la Virgen de las
Mercedes, en la catedral de Tucumán.
-Otro 24 de Septiembre, pero de 1860, la intercesión de Ntra. Sra de la
Merced fue muy clara para todo el Ecuador. Gracias a Ella, el ejército
ecuatoriano liderado por García Moreno obtuvo el triunfo sobre el ejército
peruano, en la Batalla de Guayaquil. Por ello, la Convención Nacional, en
1861 la reconoció a la Virgen de la Merced como Patrona y Protectora de la
República. Destaca la resolución: “Que el triunfo de la causa nacional y
restablecimiento de la tranquilidad de la República han sido efectos visibles
de la protección y amparo de la Divina Providencia, mediante la poderosa
intercesión de la Santísima Virgen María en su advocación de Merced, cuyo
día será memorable entre nosotros por el completo triunfo que alcanzaron las
armas de la Nación”.
-En 1947, y esto es algo de lo que no se habla, Francia fue salvada del
comunismo, puesto que ya se preparaba un golpe de estado donde estaba
involucrada la misma URSS, que había enviado 1.500 cuadros clandestinos
para apoyarla. Pero entre el 8 y 14 de diciembre, la Virgen se apareció en
L’Ile-Bouchard a cuatro niñas en la iglesia de su escuela, mientras rezaban el
santo Rosario. La Sma. Virgen se presentó como la Inmaculada Concepción y
enfatizó la necesidad imperiosa de la oración para salvar a Francia del gran
peligro que corría. Para entonces todo parecía perdido, los actos de sabotaje
comunistas se multiplicaban hasta que súbitamente –sin dudas por orden de
Moscú- los comunistas abandonaron su propósito, las huelgas cesaron y los
obreros complotados volvieron a sus trabajos.
-El 13 de mayo de 1955, Austria fue salvada del yugo comunista, gracias a
la iniciativa de un sacerdote seguida de 700.000 austríacos que prometieron
rezar el rosario cada día para obtener la liberación de su patria de la
dominación soviética. Las oraciones fueron atendidas.
-El 26 de marzo de 1964 (Jueves santo), Brasil se vio liberado de una
revolución comunista, gracias a millones de mujeres que recorrieron las calles
de las ciudades rezando con confianza y entusiasmo el santo rosario.
-En Chile, tras un año de una Cruzada del Rosario lanzada por una mujer a
la cual adhirieron ocho sacerdotes y dos obispos, sumado a una procesión de
la estatua de Ntra. Sra. de Fátima a través del país, se produjo el
derrocamiento, el 11 de septiembre de 1973, del presidente masón y socialista
Allende, que estaba instaurando un régimen comunista.
-Otro caso que no tiene explicación natural, se dio en Argentina, durante la
guerra de las Malvinas –otra guerra contra los impíos ingleses-, en 1982.
Recordemos antes que nada que el operativo de recuperación de las islas se
llamó Operación del Rosario, que su comandante el Cnel. Seineldín (de
familia sirio-libanesa) era un ferviente católico, y que muchos soldados
portaban sus rosarios junto con sus armas de fuego. El hecho es que en Puerto
Argentino, lugar de acceso de los aviones argentinos a la isla, desde el
continente, desde el 1 de mayo hasta el 14 de junio de 1982, es decir durante
toda la guerra (que más que ganarla los ingleses, la perdieron los generales
argentinos que eran liberales y traidores), “la aviación británica, con
bombarderos que partían de la isla Ascensión, repetidamente intentaron
destruir la pista de la aeroestación, sin conseguirlo. ¿Cómo, por qué? El
Coronel Mohamed Alí Seineldín, a quien alguien le había contado lo de
Liniers en 1807, enterró también un rosario bajo la pista, cuya acción
defensiva quedó acreditada en los hechos”[1102].
Como acabamos de ver, el santo Rosario no es, como lo quieren presentar
los enemigos de la Iglesia y lo interpretan los liberales y modernistas (sean de
izquierda o de derecha) una devocioncilla piadosa de mujeres, ancianas y
hombrecitos que se refugian en la Iglesia “fuera de la realidad”, sino un arma
de combate, un medio poderosísimo que obtiene las más difíciles victorias (no
solo en los campos de batalla), a la vez que forja un espíritu humilde y
acometedor, en quien lo reza. El Padre Pio lo llamaba su “arma”. Todos los
santos se han valido de él y sabemos bien los combates diarios en todos los
ámbitos, en los cuales el Rosario nos ayuda poderosamente.
Dice Monseñor Williamson:
“Para el siglo XX, Nuestro Señor nos dijo que la última devoción que concedería a un mundo
que se hunde hacia su fin sería el Corazón Doloroso e Inmaculado de Su Madre. Puede que
haya calculado que los hombres podrían apartarse de Él como hombre fácilmente, pero
seguramente tendrían más dificultades para apartarse de la más dulce y tierna de las madres. Y
por eso Ella se está apareciendo por todo el mundo en los últimos tiempos, suplicando a los
hombres que escuchen a Su Hijo, y que no arrojen sus almas al fuego inextinguible del
infierno, por los siglos de los siglos. Y cada vez que Ella se aparece, nos pide que recemos el
Rosario, en particular por el Papa y por los obispos y sacerdotes, porque sabe cuánto depende
la humanidad de la única y verdadera Iglesia de Su Hijo, y cuánto depende esa Iglesia de sus
falibles, pero indispensables, ministros humanos, los eclesiásticos”.[1103]
Los católicos todavía no creemos lo suficiente en esta arma poderosísima
(verdadera “arma de destrucción masiva” contra el Diablo), con la cual
debemos iniciar el contraataque contra el “omnipotente” mundo moderno.
Particularmente eficaz contra el comunismo, que se parapeta detrás del apoyo
de la multitud, nosotros tenemos una multitud de oraciones, de cuentas del
rosario, para oponer. Y una fuerza unitiva, porque una multitud orante es
como una sola voz.
Escribió Monseñor Sarto, futuro papa San Pío X, el 21 de septiembre de
1885: “Mis queridos hijos, porque en nuestros tiempos prevalece
lamentablemente el orgullo intelectual que rechaza toda sumisión, corrompe
los corazones y mina la moral cristiana, no hay medio más seguro, para hacer
triunfar la fe, que la meditación de los misterios del rosario”.
Y bien, tenemos toda una tarea de milicia por delante, empezando por
saber abandonarnos a la Providencia de Dios con entera confianza, para ser
instrumentos de su Voluntad salvífica. Difundamos la devoción de los cinco
primeros sábados al Corazón Inmaculado, con el rezo del Santo Rosario,
nuestra arma para ganar todas las batallas, rezando si es posible los quince
misterios cada día. Aunque puedan faltarnos la Santa Misa o el confesor, pues
hoy estamos en situación virtual de guerra y sobre todo de inmensa apostasía
del clero, sobre todo de la Jerarquía, convertida en una cáfila de emasculados
sinodales que se ha vuelto nuestro peor enemigo, Dios sabrá darnos las gracias
necesarias y sobreabundantes (cfr. Ez. 11,16), en cuanto nuestros corazones
sean sinceramente fieles, ardientemente deseosos de la gloria de Dios y la
salvación de las almas y de nuestras patrias, devotos sencillos e intransigentes
dispuestos a mantener la fe de siempre cueste lo que costare. Usemos también
el santo Escapulario y recemos con todas nuestras fuerzas por la Consagración
de Rusia al Doloroso e Inmaculado Corazón de María. Hagamos rezar por esta
intención, que todos los católicos que aman a la Iglesia y sufren por verla
postrada ante los satánicos poderes de este mundo, que los que guardan el
celo, separados y distanciados de los católicos liberales y los pusilánimes
acomplejados que debilitan nuestras fuerzas (ese es el verdadero y necesario
“distanciamiento social”), y distanciados también de los orgullosos y
presumidos, se apliquen a unirse en esta cruzada mariana, en esta cruzada
santa, en esta resistencia heroica y combate glorioso del pequeño rebaño
contra las huestes de Satanás que desespera pues sabe le queda poco tiempo,
porque la Virgen ha hecho una promesa, y nada podrá cambiar sus palabras y
el futuro donde el gozo prometido de la paz de Cristo nos sea concedido: “Al
fin mi Corazón Inmaculado triunfará”.

¡Viva Cristo Rey!

Octubre de 2021
Mes del Santo Rosario.

Consagrado al Corazón Inmaculado de María


13 de mayo de 2021
104° aniversario de la primera aparición en Fátima
Ascensión de Nuestro Señor.
Monasterio de la Santa Cruz, Brasil.
ANEXOS

I – Las apariciones de Ntra. Sra. en Fátima

Primera aparición de Nuestra Señora


Lugar: Cova da Iria.
Fecha: 13 de Mayo de 1917

«– ¡No tengáis miedo! ¡Yo no os voy a hacer daño!


– ¿De dónde es usted? – le pregunté.
– Soy del Cielo.
– ¿Y qué es lo que usted quiere?
– Vine a pediros que vengáis aquí, seis meses seguidos, el día 13 a esta misma hora. Después diré quién
soy y lo que quiero. Después volveré aquí una séptima vez.
[– ¿Usted me sabe decir si la guerra aún durará mucho tiempo o se acabará en breve?
– No te lo puedo decir aún, mientras no te diga también lo que quiero.]
– ¿Y yo también voy a ir al Cielo?
– Sí, irás.
– ¿Y Jacinta?
– También.
– ¿Y Francisco?
– También, pero tiene que rezar muchos rosarios.
[...]
– ¿Y María das Neves ya está en el Cielo?
– Sí, está.
– ¿Y Amélia?
– Estará en el purgatorio hasta el fin del mundo.
[...]
– ¿Queréis ofreceros a Dios para soportar todos los sufrimientos que Él os quiera enviar, en acto de
reparación por los pecados con que Él es ofendido y de súplica por la conversión de los pecadores?
– ¡Sí, queremos!
– Vais, pues, a tener que sufrir mucho, pero la gracia de Dios será vuestro consuelo.
Fue al pronunciar estas últimas palabras (la gracia de Dios, etc.) cuando abrió por primera vez las
manos, comunicándonos una luz tan intensa, que expedía de ellas como un gran reflejo, que
penetrándonos en el pecho y en lo más íntimo del alma, nos hacía ver a nosotros mismos en Dios, que
era esa luz, más claramente de lo que nos vemos en el mejor de los espejos. Entonces por un impulso
íntimo también comunicado, caímos de rodillas y repetíamos íntimamente:
– ¡Oh Santísima Trinidad, yo te adoro, Dios mío, Dios mío, yo te amo en el Santísimo Sacramento!
Pasados los primeros momentos, Nuestra Señora agregó:
– Recen el Rosario todos los días, para alcanzar la paz para el mundo y el fin de la guerra.»
Memórias da Irmã Lúcia I. 14.ª ed. Fátima: Secretariado dos Pastorinhos, 2010, p. 172-173 (IV
Memória); a secção entre parênteses retos pertence ao interrogatório do pároco aos videntes, em 27 de
maio de 1917, em Documentação Crítica de Fátima, vol. I. Fátima: Santuário de Fátima, 1992, p. 9.

Segunda aparición de Nuestra Señora


Lugar: Cova da Iria,
Fecha: 13 de Junio de 1917
Personas presentes: 50 a 60 personas

«– ¿Usted qué es lo que me quiere? – pregunté.


– Quiero que vengáis aquí el día 13 del mes que viene, que recéis el rosario y que aprendan a leer.
Después diré lo que quiero.
Pedí la cura para un enfermo.
– Si se convierte, se curará durante el año.
– Quería pedirle que nos llevara para el Cielo.
– Sí; Jacinta y Francisco me los llevo en breve. Pero tú quedas aquí algún tiempo más. Jesús quiere
servirse de ti para hacerme conocer y amar. Él quiere establecer en el mundo la devoción a mi
Inmaculado Corazón. [A quien la abrace, promete la salvación; y serán queridas de Dios estas almas,
como flores puestas por Mí adornando su Trono].
– ¿Quedo aquí solita? – pregunté, con pena.
– No, hija. ¿Y tú sufres mucho? No desanimes. Yo nunca te dejaré. Mi Inmaculado Corazón será tu
refugio y el camino que te conducirá hasta Dios.

Fue en el momento en el que dijo estas últimas palabras cuando abrió las manos y nos comunicó, por
segunda vez, el reflejo de esa luz inmensa. En ella nos veíamos como sumergidos en Dios. Jacinta y
Francisco parecían estar en la parte de esa luz que se elevaba hacia el Cielo y yo en la que se esparcía
sobre la tierra. Enfrente de la palma de la mano derecha de Nuestra Señora, estaba un corazón rodeado
de espinas que parecían estar clavados. Comprendimos que era el Inmaculado Corazón de María,
ultrajado por los pecados de la humanidad, que quería reparación.»
Memórias da Irmã Lúcia I. 14.ª ed. Fátima: Secretariado dos Pastorinhos, 2010, p. 175-176 (IV
Memória); a secção entre parênteses retos inclui o acréscimo indicado pela Irmã Lúcia na sua carta de
Tuy de 17 de dezembro de 1927: cf. Memórias da Irmã Lúcia I, p. 175, nota 14.

Tercera aparición de Nuestra Señora

Lugar: Cova da Iria


Fecha: 13 de Julio de 1917
Personas presentes: entre 4.000-5.000 ó 2.000-3.000

«– ¿Usted qué es lo que me quiere?


– Quiero que vengan aquí el día 13 del mes que viene, que continúen rezando el rosario todos los días,
en honor de Nuestra Señora del Rosario, para obtener la paz del mundo y el fin de la guerra, porque solo
Ella os puede ayudar.
– Quería pedirle que nos dijera quién es, y que haga un milagro para que todos crean que usted se nos
aparece.
– Continúen viniendo aquí todos los meses. En octubre diré quién soy, lo qué quiero, y haré un milagro
que todos podrán ver, para creer.
[– Tengo aquí una petición para que usted convierta a una mujer de Pedrógão y una de Fátima y mejore
a un niño de Moita.
Ella dijo que las convertía y mejoraba en un año.]
– Santificáos por los pecadores y decid muchas veces y en especial cuando hagáis algún sacrificio: "Oh
Jesús, es por tu amor, por la conversión de los pecadores y en reparación por los pecados cometidos
contra el Inmaculado Corazón de María".
Al decir estas últimas palabras, abrió de nuevo las manos, como en los dos meses anteriores.
El reflejo pareció penetrar en la tierra y vimos como un gran mar de fuego. Sumergidos en ese fuego, los
demonios y las almas, como si fuesen brasas transparentes y negras o bronceadas, con forma humana,
que fluctuaban en el incendio, llevadas por las llamas que de ellas mismas salían junto con nubes de
humo, cayendo por todos los lados, semejante al caer de las chispas en los grandes (incendios), sin peso
ni equilibrio, entre giros y gemidos de dolor y desesperanza que horrorizaba y hacía estremecer de pavor
(¡debió ser al enfrentarme con esta imagen que di ese grito ahí! Dicen haberme oído). Los demonios se
distinguían por formas horribles y asquerosas de animales espantosos y desconocidos, pero transparentes
como carbones negros en la brasa. Asustados y como pidiendo socorro, levantamos la vista hacia
Nuestra Señora, que nos dijo con bondad y tristeza:
– Visteis el infierno, a donde van las almas de los pobres pecadores; para salvarlas, Dios quiere
establecer en el mundo la devoción a mi Inmaculado Corazón. Si hacen lo que yo os diga, se salvarán
muchas almas y tendrán paz. La guerra va a acabar. Pero, si no dejan de ofender a Dios, en el reinado de
Pío XI comenzará otra peor. Cuando veáis una noche iluminada por una luz desconocida, sabed que es la
gran señal que Dios os da de que va a castigar al mundo de sus crímenes, por medio de la guerra, de
hambre y de persecuciones a la Iglesia y al Santo Padre.
Para impedirla vendré a pedir la consagración de Rusia a mi Inmaculado Corazón y la comunión
reparadora en los primeros sábados. Si atienden mis peticiones, Rusia se convertirá y tendrán paz; si no,
esparcirá sus errores por el mundo, promoviendo guerras y persecuciones a la Iglesia. Los buenos serán
martirizados, el Santo Padre tendrá mucho que sufrir, varias naciones serán aniquiladas. Por fin Mi
Inmaculado Corazón triunfará. El Santo Padre me consagrará a Rusia, que se convertirá, y será
concedido al mundo algún tiempo de paz. En Portugal se conservará siempre el dogma de la Fe.
{Después de las dos partes que ya expuse, vimos en el lado izquierdo de Nuestra Señora, un poco más
alto, un Ángel con una espada de fuego en la mano izquierda; al brillar, despedía llamas que parecían
que iban a incendiar al mundo; pero se apagaban con el contacto del brillo que de la mano derecha
expedía Nuestra Señora a su encuentro: el Ángel apuntando con la mano derecha hacia la tierra, con voz
fuerte dijo: "¡Penitencia, Penitencia, Penitencia!" Y vimos en una luz inmensa que es Dios algo
semejante a como se ven las personas en un espejo cuando le pasa por delante un Obispo vestido de
Blanco; tuvimos el presentimiento de que era el Santo Padre. Varios otros Obispos sacerdotes, religiosos
y religiosas subir una escabrosa montaña, en lo alto de la cual estaba una gran Cruz de troncos toscos
como si fueran de corcho con la cáscara; el Santo Padre, antes de llegar ahí, atravesó una gran ciudad
medio en ruinas, y medio tambaleante, con andar vacilante, desconsolado de dolor y pena, iba orando
por las almas de los cadáveres que se encontraba por el camino; llegando a lo alto del monte, postrado
de rodillas a los pies de la gran Cruz, fue asesinado por un grupo de soldados que le dispararon varios
tiros y flechas, y así mismo fueron muriendo unos tras otros los Obispos, sacerdotes, religiosos y
religiosas y varias personas seglares, caballeros y señoras de varias clases y posiciones. Bajo los dos
brazos de la Cruz estaban dos Ángeles cada uno con una regadera de cristal en la mano, en ellas
recogían la sangre de los mártires y con ella regaban las almas que se aproximaban a Dios.}
Esto no se lo digáis a nadie. A Francisco, sí, podéis decírselo.
Cuando rezáis el rosario, decid después de cada misterio: "Oh Jesús mío, perdónanos, líbranos del fuego
del infierno, lleva al cielo a todas las almas, especialmente a las más necesitadas".
Se siguió un instante de silencio y pregunté:
– ¿Usted no me quiere nada más?
– No. Hoy no quiero nada más.»
Memórias da Irmã Lúcia I. 14.ª ed. Fátima: Secretariado dos Pastorinhos, 2010, p. 176-177 (IV
Memória); a secção entre parênteses retos consta do interrogatório do pároco, de 14 de julho de 1917,
em Documentação Crítica de Fátima, vol. I. Fátima: Santuário de Fátima, 1992, p 13-15; a secção entre
chavetas constitui a célebre terceira parte do segredo de Fátima (Memórias da Irmã Lúcia I, p. 213).

Cuarta aparición de Nuestra Señora

Lugar: Valinhos
Fecha: 19 de Agosto de 1917
Personas presentes (el día 13): entre 15.000-18.000,
aunque algunos escritos hablan de apenas 5.000

«– ¿Qué es lo que usted me quiere?


– Quiero que continuéis yendo a Cova de Iria el día 13, que continuéis rezando el rosario todos los días.
En el último mes, haré un milagro para que todos crean. [Si no hubiesen hablado contigo hacia la Aldea
el Milagro sería más conocido; vendría San José con el Niño Jesús para dar la paz al mundo y vendría
Á
Nuestro Señor a bendecir al pueblo, venía Nuestra Señora del Rosario con un Ángel de cada lado y
Nuestra Señora con un arco de flores alrededor.]
– ¿Qué es lo que usted quiere que se haga con el dinero que el pueblo deja en Cova de Iria?
– Hagan dos andas: una llévala tú con Jacinta y otras dos niñas, vestidas de blanco; la otra la lleva
Francisco con tres niños. El dinero de las andas es para la fiesta de Nuestra Señora del Rosario y lo que
sobre es para la ayuda de una capilla que mandaré construir.
– Quería pedirle la cura de algunos enfermos.
– Sí, a algunos curaré durante el año.
Y tomando un aspecto más triste:
– Rezad, rezad mucho y haced sacrificios por los pecadores, que van muchas almas al infierno por no
haber quién se sacrifique y pida por ellas.»
Memórias da Irmã Lúcia I. 14.ª ed. Fátima: Secretariado dos Pastorinhos, 2010, p. 178-179 (IV
Memória); a secção entre parênteses retos consta do interrogatório do pároco, de 27 de agosto de 1917,
em Documentação Crítica de Fátima, vol. I. Fátima: Santuário de Fátima, 1992, p. 17.

Quinta aparición de Nuestra Señora

Lugar: Cova da Iria,


Fecha: 13 de Septiembre de 1917
Personas presentes: entre 20.000-30.000

«– Continúen rezando el rosario a Nuestra Señora del Rosario, todos los días, [que tape ella la guerra]
para alcanzar el fin de la guerra, [que la guerra está acabando]. En octubre vendrá también Nuestro
Señor, Nuestra Señora de los Dolores y del Carmen, S. José con el Niño Jesús para bendecir al Mundo.
Dios está contento con vuestros sacrificios, pero no quiere que durmáis con la cuerda; traerla solo
durante el día.
– Me han hecho muchas peticiones para que le pida muchas cosas: la cura de algunos enfermos, de un
sordomudo.
– A algunos curaré, a otros no, [porque Nuestro Señor no quiere creer en ellos]. En octubre haré el
milagro para que todos crean.
[– El pueblo quiere mucho una capilla aquí.
– [De] la mitad del dinero que junten hasta hoy hagan dos andas y dónenlos a la Señora del Rosario; la
otra mitad que sea para la ayuda de la capilla.
Le ofrecí dos cartas y un bote con agua de colonia.
– Me dieron esto, si usted lo quiere.
– Eso no es conveniente para llevar al Cielo.]»
Memórias da Irmã Lúcia I. 14.ª ed. Fátima: Secretariado dos Pastorinhos, 2010, p. 179 (IV Memória); as
secções entre parênteses retos constam do interrogatório do pároco, de 15 de setembro de 1917,
em Documentação Crítica de Fátima, vol. I. Fátima: Santuário de Fátima, 1992, p. 21-22.
Sexta aparición de Nuestra Señora

Lugar: Cova da Iria,


Fecha: 13 de Octubre de 1917
Personas presentes: entre 50.000-70.000

«– ¿Qué es lo que usted me quiere?


– Quiero decirte que hagan aquí una capilla en mi honor, que soy la Señora del Rosario, que continúen
siempre rezando el Rosario todos los días. La guerra va a acabar [aún hoy] y los militares volverán en
breve para sus casas.
– Yo tenía muchas cosas para pedirle: si curaba a unos enfermos y si convertía a unos pecadores, etc.
– A unos sí, a otros no. Es necesario que se enmienden, que pidan perdón por sus pecados.
Y tomando un aspecto más triste:
– ¡No ofendan más a Nuestro Señor que ya está muy ofendido! {Si el pueblo se enmienda, acaba la
guerra y, si no se enmienda, acaba el mundo.}
[– ¿Aún me quiere alguna cosa más?
– Ya no quiero nada más.]
Y, abriendo las manos, las hizo reflejar en el Sol. Y mientras se elevaba, continuaba el reflejo de su
propia luz proyectando en el Sol.
[...]
Desaparecida Nuestra Señora en la inmensa distancia del firmamento, vimos, al lado del sol, a S. José
con el Niño y Nuestra Señora vestida de blanco, con un manto azul. San José con el Niño parecían
bendecir al Mundo, con los gestos que hacían con la mano en forma de cruz. Poco después, desvanecida
esta aparición, vi a Nuestro Señor y a Nuestra Señora que me hacía pensar que se trataba de Nuestra
Señora de los Dolores. Nuestro Señor parecía bendecir al mundo de la misma manera que San José. Se
desvaneció esta aparición y me pareció ver aún a Nuestra Señora en la forma de Nuestra Señora del
Carmen.»
Memórias da Irmã Lúcia I. 14.ª ed. Fátima: Secretariado dos Pastorinhos, 2010, p. 180-181 (IV
Memória); a secção entre parênteses retos consta do interrogatório do pároco, de 16 de outubro de 1917,
em Documentação Crítica de Fátima, vol. I. Fátima: Santuário de Fátima, 1992, p. 24, e a secção entre
chavetas do interrogatório do Dr. Formigão, em Documentação Crítica de Fátima, vol. I, p. 142.

Séptima aparición de Nuestra Señora

Lugar: Cova da Iria,


Fecha: 15 de Junio de 1921
Contexto: Víspera de la salida de Lucía hacia el asilo de Vilar

D. José se encontró por primera vez con Lucía alrededor de 1920-1921, y la interrogó acerca de los
acontecimientos. Le propuso abandonar Fátima para ir a Porto, porque allá aún no era conocida.
Del diario de la Hermana Lucía:
«De nuevo, en Fátima, guardé inviolable mi secreto. Pero la alegría que sentí al despedirme del Señor
Obispo, duró poco tiempo. Me acordaba de mis familiares, de la casa paterna, de Cova de Iria, Cabeço,
Valinhos, del pozo... y ¿ahora dejar todo, así, de una vez para siempre? ¿Para ir no sé muy bien hacia
dónde...? Dije al Sr. obispo que sí, pero ahora voy a decirle que me arrepentí y que para allí no quiero
ir.»
Estaba en esa lucha, cuando fue a Cova de Iria:
«Así solícita, una vez más descendiste a la tierra, y fue entonces cuando sentí Tu mano amiga y maternal
tocarme en el hombro; levanté la mirada y Te vi, eras Tú, la Madre bendita dándome la mano e
indicándome el camino; Tus labios apretados y el dulce timbre de tu voz restituyó la luz y la paz en mi
alma: "Aquí estoy por séptima vez, sigue el camino por donde el Señor Obispo te quiere llevar, esa es la
voluntad de Dios."
Repetí entonces mi «sí», ahora bien, más consciente del que dije el día 13 de mayo de 1917 y mientras
te elevabas de nuevo hacia al Cielo, como una mirada, me pasó por el espíritu toda la serie de maravillas
que en aquel mismo lugar, hacía apenas cuatro años, se me habían dado a contemplar.»
Boletim Bem-aventurados Francisco e Jacinta. Fátima: Postulação de Francisco e Jacinta Marto,
janeiro-março 2006.

II - ¿Por qué no debemos ignorar el mensaje de Fátima?

Artículo del Cruzado de Fátima, incluido en Escravidao mundial ou paz…A decisao é do papa.
Immaculate Heart Publications, U.S.A. 1993, con artículos del P. Nicholas Gruner y otros autores.
Fue escrito cuando todavía la Unión Soviética estaba en pie, y era impensable su desmoronamiento.
Pero, también lo era el tan acelerado proceso de marxistización de Occidente, hasta llegar a los extremos
actuales. Por eso lo que se dice respecto de Rusia, cabe hoy afirmarlo respecto de los [Link]. y sus
aliados, que están en tren de imponer el comunismo –bajo su nueva fachada covidiana, ecologista y
fraterna- a todo el mundo…excepto a Rusia, que ha vuelto a sus orígenes.
***
Si ya hubiésemos escuchado a N. Señora de Fátima, no habríamos tenido:
-55.000.000 de muertes violentas en la 2ª. Guerra Mundial – un gran número de ellas fue
compuesto por Cristianos.
-130.000.000 es el número estimado de muertes violentas, desde 1917, como resultado de los
“errores que están siendo difundidos” por Rusia, detrás de la Cortina de Hierro y de Bambú.
-50.000.000 de asesinatos de bebés inocentes, por aborto, cada año, en nuestro mundo. Algunos
son pagos con los impuestos que ustedes pagan a través de Planes Sociales de Salud, etc.
Todos estos males son causados por el pecado. Todas estas cosas acontecieron porque
ignoramos a N. Señora de Fátima.
Lo peor todavía está por venir, si:
No nos convertimos
Si no escuchamos a N. Señora de Fátima.
ENTONCES:
Naciones enteras serán diezmadas
Muchos irán a parar al infierno para siempre
El mundo entero, incluyendo los Estados Unidos y Canadá, será esclavizado por
Rusia [es decir, por el comunismo, aclaración nuestra]
Ningún otro Plan de Paz funcionará; Ningún otro medio servirá para evitar la destrucción
nuclear.
Marxismo, leninismo, Comunismo, son anti-Cristo, Marx enseñó una doctrina Satánica, basada en el
odio a Dios y el odio al hombre. Violencia es el resultado lógico de sus errores. Lenin aplicó esta
doctrina de manera organizada, imponiéndola a Rusia. Lenin, en 7 años, fue responsable por 20.000.000
de cadáveres. Stalin consolidó este Sistema de crimen organizado y lo exportó para el mundo. Como
consecuencia de eso, Stalin es responsable por 46.000.000 de muertos, en 29 años. (…)
Debemos escoger: si yo decido que puedo ignorar este mensaje, no tengo que obedecerlo, pero habré
hecho una elección equivocada.
La decisión es suya:
N° 1: OBEDECER AL MENSAJE DE FÁTIMA
Las consecuencias:
“Si atendieren a mis pedidos, Rusia se convertirá, y habrá paz”….N. Sra. de Fátima
“Si hicieren lo que voy a deciros, se salvarán muchas almas…”…N. Sra. de Fátima.
N°2: DESOBEDECER Y/O IGNORAR EL MENSAJE
Las consecuencias:
Muchas almas irán para el infierno, eternamente.
”Si no (atendieren a Sus pedidos) Rusia difundirá sus errores por el mundo,
promoviendo guerras y persecuciones a la Iglesia. Los buenos serán martirizados, el
Santo Padre tendrá mucho que sufrir, VARIAS NACIONES SERÁN
ANIQUILADAS”…N. Sra. De Fátima.
Nuestra Madre celestial vino a Fátima para darnos un mensaje y ofrecernos su ayuda.
Porque nos ama mucho.
Porque estamos en gran peligro.
Este mensaje urgente fue autenticado por uno de los más estupendos milagros de
todos los tiempos –testimoniado por 100.000 personas.
No podemos ignorar Fátima: debemos obedecer o pagaremos caro.
Porque sólo N. Señora puede ayudarnos en esta crisis.
…Mensaje de Fátima – 13 de julio de 1917.
San Agustín explica que estos favores especiales de gracias son obtenidos de Jesucristo sólo a través
de la intercesión de los Santos. Esto se da porque Dios quiere que comprendamos que es a través de los
méritos de los Santos y no a través de nuestro mérito, que Él nos concede este favor. En Fátima nos fue
dicho que la gracia de la paz mundial y de la libertad llegaría hasta nosotros por medio de los méritos y
la intercesión de Nuestra Madre Celestial.
Ignorar, obstinadamente, las órdenes de Nuestra Madre Celestial sería un pecado serio. Sobre esto, el
obispo Graber, de Alemania, afirmó: “Sabiendo que el mundo puede ser totalmente destruido por las
terribles armas de destrucción masiva, hoy, y sabiendo también que esto puede ser revertido, por la
oración y la penitencia, como nos fue recordado por la Santísima Virgen, en Fátima, es mi obligación
sagrada utilizar esos medios de salvación: oración y penitencia. Si los desdeño, incurro en culpa de
destrucción de personas. La omisión en rezar y hacer penitencia –digo esto con la mayor seriedad- es un
crimen contra la Humanidad”.
(…)
Cuando un número suficiente de personas obedezcan a N. Señora, entonces, el papa y los
obispos consagrarán a Rusia de la manera en que fue solicitada; Rusia se convertirá, los
esclavizados ganarán la libertad y la paz vendrá al mundo.
-¿Podemos continuar pagando este precio, en vidas humanas, por desobedecer a Dios?
-¿Precisamos ser esclavizados, antes de aceptar las advertencias que N. Señora de Fátima nos hace?

III - El plan de cinco puntos de Nuestra Señora de Fátima

Publicado en [Link]
Nuestra Señora de Fátima nos dijo que nuestro mundo sufriría castigos terribles, afligiendo tanto al
bien como al mal, si no prestamos atención a Sus peticiones. ¡Está claro que este coronavirus es un
castigo divino!
En Sus últimas palabras durante Su última aparición en Fátima el 13 de octubre de 1917, Nuestra
Señora advirtió a la humanidad que dejara de ofender a Dios. No la hemos obedecido. En cambio, el
hombre ha seguido ofendiendo a Dios con cada vez mayor abandono.
Desde 1917, más de mil millones de bebés creados por Dios han sido sacrificados en el vientre de sus
madres. El vicio antinatural se ha extendido y se ha vuelto socialmente aceptable. La Iglesia Católica
está inundada de herejía, blasfemia e impureza, mientras que el Papa permite que los ídolos paganos
profanen las iglesias romanas y afirma que aquellos en pecado mortal pueden recibir la Sagrada
Comunión y que los homosexuales tienen derecho al reconocimiento legal de sus "uniones civiles".
Dios permite los castigos cuando la humanidad se desliza hacia una grave decadencia espiritual y
moral. Un castigo nos confronta con la realidad de que la muerte nos llega a todos. También nos
recuerda nuestras almas inmortales, que se perderán por toda la eternidad si vivimos separados de Dios y
sus leyes. Un castigo nos llama a arrepentirnos, convertirnos y enmendar nuestra vida volviéndonos a
Dios y cooperando con Su gracia.
En 1917, cuando Nuestra Señora apareció en Fátima, sabía que hoy estaríamos enfrentando el castigo
de este coronavirus. Ella nos dijo en ese momento cómo vencerlo:
1. Permanecer en el estado de gracia.
2. Rezar el Rosario todos los días.
3. Usar el escapulario marrón y usar los sacramentales.
4. Orar y sacrificarse por los pecadores (p. ej., La devoción del primer sábado).
5. Orar por el Papa y la Consagración de Rusia.
El Papa Francisco ve este coronavirus en términos puramente naturalistas, habiendo afirmado que es
la madre naturaleza "haciendo una pataleta para que la cuidemos". La respuesta de la Iglesia a la
pandemia bajo su vigilancia ha sido la opuesta a la necesaria. El cierre de iglesias, la eliminación de los
sacramentales, la prohibición de la oración en grupos grandes, la limitación de las Confesiones y la
supresión de la Misa han sido vergonzosas.
Como Dios solo permite que del mal se extraiga un bien mayor, este castigo del coronavirus es una
oportunidad para crecer en virtud y mérito. Nuestra Señora se paró fielmente junto a la Cruz de Su Hijo,
irradiando paz y entrega confiada a la Divina Providencia. Si los que la amamos renovamos e
intensificamos nuestro compromiso de vivir de acuerdo con Su Mensaje de Fátima, entonces este castigo
se convertirá para nosotros en una fuente profunda de gracia y bendición.

IV - Fátima, ¿invertida?

Por Monseñor Richard Williamson


Comentarios Eleison Número CDXIV (414)
20 de junio de 2015

¿Es la Consagración de Rusia anticuada? Es indispensable, aunque sea tardía.


Cuando el 13 de Junio de 1929 Nuestra Señora de Fátima se apareció a la Hermana Lucía en Tuy,
España, para pedir la Consagración de Rusia a Su Corazón Inmaculado, tuvo perfecto sentido porque
siempre desde que la Revolución Rusa estalló en Octubre de 1917, Rusia había perseguido a la Iglesia y
actuado como el instrumento principal del Comunismo para esparcir sus errores mortales por todo el
mundo. Sin embargo, Rusia está ahora representando un papel tan diferente en el escenario de los
asuntos mundiales que hay Católicos que se preguntan si esa Consagración es todavía necesaria. ¿No ha
sido ya superada por los acontecimientos?
Cierto, con la caída del Muro de Berlín en 1989 el pueblo ruso ha comenzado a repudiar al
Comunismo ateo bajo el cual había sufrido tanto durante 70 años, y desde entonces no ha cesado de
evolucionar hacia Dios en lugar de alejarse de Él. Liderando esta evolución ha estado el Primer Ministro
o Presidente desde 1999, Vladimir Putin (nacido en 1952), quien con su ejemplo personal y su liderazgo
público ha hecho todo lo que ha podido para promover el renacimiento real de la religión Cristiana
Ortodoxa dentro de Rusia. Algunos observadores todavía dudan que Putin sea genuino, pero los frutos
están: miles de iglesias y catedrales reconstruidas en toda Rusia y la moralidad defendida, mientras que
fuera de Rusia, Putin ha retrasado más de una vez el estallido de la III Guerra Mundial por ser más listo
que los delincuentes políticos occidentales, títeres del Nuevo Orden Mundial ateo que empujan su
triunfo.
Entonces, ¿puede uno decir que Rusia hoy en día no necesita más ser convertida? No, porque la
Cristiandad Ortodoxa no es todavía Catolicismo, y porque el Comunismo, según se dice, ha dejado su
marca en la moral del pueblo ruso, por ejemplo en la práctica todavía difundida del aborto. Pero lo que
uno puede decir con certeza es que por el renacimiento religioso presente, atestiguado por muchos
visitantes occidentales a Rusia desde muchos años, Nuestra Señora está preparando la completa
conversión de Rusia y, si bien esa conversión completa puede no necesitarse más para poner fin al
Comunismo ruso, en el siglo 21ero puede muy bien necesitarse más para vencer al Globalismo mundial.
Especulemos en cómo ello puede pasar.
Para desencadenarse del agresivo encerramiento de Rusia por las bases militares de un poder
occidental (que no nombramos) porque se ha dejado instrumentalizar por los perversos Maestros del
Globalismo, Rusia, la aparente pero no la real agresora (los dos no son siempre lo mismo), invade y
conquista Europa minuciosamente corrompida por el materialismo ateísta. Bajo la presión de la guerra y
la ocupación, el Papa finalmente lleva a cabo la Consagración de Rusia, tal como pedida por Nuestra
Señora en Fátima, y la milagrosa conversión completa empieza a tener lugar, pero no para la pútrida
religión de Roma Conciliar sino más bien para un Catolicismo completamente nuevo (e igualmente
viejo – a ver [Link],52), en el cual toda la Verdad de la Roma Eterna y del una vez fiel Occidente, se
revitaliza por la frescura religiosa de los rusos post-comunistas que aprovechan todo lo más verdadero y
lo mejor de sus propias tradiciones orientales.
¿Se toma el deseo por realidad? Los detalles aquí reunidos a partir de profecías y aún las grandes
líneas de la especulación pueden estar equivocadas, pero de cualquier manera un tal parecido milagro
será forjado por Nuestra Señora para limpiar Oriente de sus errores y Occidente de su corrupción, de
manera que la Iglesia pueda respirar de nuevo con ambos pulmones y de manera que pueda venir ese
“período de paz para el mundo” que Ella prometió en Fátima. De cualquier manera, los creyentes
estarán gritando con San Pablo, “¡Oh, profundidad de la riqueza, de la sabiduría y de la ciencia de Dios!
¡Cuán inescrutables son sus juicios, y cuán insondables sus caminos!” (Rom. XI, 33). Si estamos entre
los sobrevivientes, estaremos maravillándonos de las obras de Dios y de su Bendita Madre.
Kyrie eleison.

V - Fátima disputada

Por Monseñor Richard Williamson


Comentarios Eleison N° CCCXXX (330)
9 de noviembre de 2013

Cuatro objeciones a la segunda y (supuesta) tercer parte del Secreto de Fátima son contestadas.
El Castigo que ellas evocan está todavía por venir.
Al principio del siglo 20mo con seguridad Dios dio al mundo moderno dos grandes luces: para la
teoría, a través de Pío X, la Encíclica Pascendi en 1907 para denunciar el error clave del subjetivismo;
para la práctica, a través de Su Madre, las apariciones en Fátima en 1917 para proveer un remedio para
la monstruosa plaga del Comunismo. Pero el Diablo aparta la atención que debe ser dispensada a
Pascendi y erige una serie de objeciones para desacreditar a Fátima. He aquí unas pocas de esas
principales objeciones:
* ¿Cómo podemos tomar en serio la versión del Cardenal Ottaviani de la tercer parte del Secreto de
Fátima cuando supuestamente Nuestra Señora dice allí que una tercera Guerra Mundial comenzará en
la última parte del siglo 20mo? El año 2000 ha venido y se ha ido y no ha habido tercer Guerra
Mundial.
Existe un paralelo interesante aquí entre la segunda y la tercera partes del Secreto de Fátima. En la
segunda parte Nuestra Señora dijo que una guerra peor que la Primer Guerra Mundial empezaría bajo el
reinado del próximo Papa quien fuera Pío XI. Sin embargo Pío XI murió en la primavera de 1939 y la
Segunda Guerra Mundial solamente fue declarada en el otoño cuando era Papa Pío XII. ¿Es que Nuestra
Señora tenía su calendario equivocado? No, Ella simplemente se atenía a la realidad en lugar de a las
apariencias. En realidad la Segunda Guerra Mundial comenzó en 1938 cuando Stalin estaba decidiendo
hacer un pacto con Hitler como para liberar a Hitler para que hiciera la guerra en su frente occidental.
Vean en las Cartas del Rector de Mayo del 2000 la fascinante historia entera de este real comienzo de la
Segunda Guerra Mundial. Ahora bien, de un modo u otro, sea que la versión Ottaviani es o no es el
verdadero “Tercer Secreto,” ¿no sería la realidad que la Tercera Guerra Mundial comenzó en el Medio
Oriente antes del año 2000, por ejemplo con la primer invasión a Iraq en 1991? Las cosas no son
siempre lo que aparentan.
* En la Segunda Guerra Mundial vimos horrorosos bombardeos a Dresde, Tokio, Nagasaki. ¿Qué
habrá de novedoso aquí?
Los muertos totales de la Segunda Guerra Mundial se cuentan generalmente en algunos 66 millones,
en las decenas de millones. Si uno lee correctamente varias advertencias de Nuestra Señora, y no
solamente en Fátima, las bajas de la Tercer Guerra Mundial y del Castigo se contarán en los miles de
millones. En el orden de 100 veces peor.
* Pero, ¿qué Castigo material podría ser peor que el castigo espiritual de nuestros propios días?
Cierto, el siguiente, después de la Caída de Adán y Eva, peor desastre en toda la historia de la
humanidad fue el Vaticano II. Sin embargo, la masa de hombres lo ven como una gran liberación. “Te lo
dije y ahora viene el garrotazo para que lo comprendas” – decían las madres a sus hijos. Los castigos
espirituales son en sí mismos mucho mayores, pero se precisan cosas materiales para que nosotros,
humanos, comprendamos (ver Mat. IX, 6 y Juan XX, 27).
* Nuestra Señora en Fátima prometió un período de paz si el Papa realizaba una cierta
consagración. Desde entonces los Papas han estado realizando varias de tales consagraciones, pero no
hemos tenido paz.
Cierto, han habido varias consagraciones inspiradas sin duda por Nuestra Señora en Fátima, pero
nunca hasta ahora exactamente como Ella lo requirió: por el Papa, de Rusia, a su Inmaculado Corazón,
en unión con todos los obispos del mundo. Una u otra de estas cuatro condiciones ha siempre faltado.
* Nuestra Señora en Fátima nos dijo de “naciones siendo aniquiladas” y de “un período de paz.”
Hemos visto naciones aniquiladas en la Segunda Guerra Mundial y un período de paz en la década de
los 1950. Sus profecías han ocurrido.
¿Cuantas naciones han permanecido aniquiladas desde la Segunda Guerra Mundial? Y, exactamente,
¿cuánta paz ha habido en la Guerra Fría en la década de 1950? Nuestra Señora en Fátima habló de
eventos muchísimo mayores que los que hemos visto hasta hoy.
Sagrado Corazón de Jesús, ten misericordia de nosotros. Inmaculado Corazón de María, intercede
por nosotros.
Kyrie eleison.

VI - Cristo no vuelve más

Por P. Leonardo Castellani


Cristo ¿Vuelve o no vuelve?
Sección primera, la Parusía.

La enfermedad mental específica del mundo moderno es pensar que Cristo no vuelve más; o al
menos, no pensar que vuelve.
En consecuencia, el mundo moderno no entiende lo que le pasa. Dice que el cristianismo ha
fracasado. Inventa sistemas, a la vez fantásticos y atroces, para salvar a la humanidad. Está a punto de
dar a luz una nueva religión. Quiere construir otra torre de Babel que llegue al cielo. Quiere reconquistar
el jardín del Eden con solas las fuerzas humanas.
Está lleno de profetas que dicen: “Yo soy. Aquí estoy. Este es el programa para salvar al mundo. La
Carta de la Paz, el Pacto del Progreso y la Liga de la Felicidad ¡La Una, la Onu, la Onam, la Unesco!
¡Mírenme a mí! Yo soy.”
La herejía de hoy, descrita por Hilaire Belloc en su libro Las Grandes Herejías, pareciera
explícitamente no negar ningún dogma cristiano, sino falsificarlos todos.
Pero, mirándolo bien, niega explícitamente la Segunda Venida de Cristo; y, con ella, niega su
Reyecía, su Mesianidad y su Divinidad. Es decir, niega el proceso divino de la Historia. Y al negar la
Divinidad de Cristo, niega a Dios. Es ateísmo radical revestido de las formas de la religiosidad.
Con retener todo el aparato externo de la fraseología cristiana, falsifica el cristianismo
transformándolo en una adoración del hombre; o sea sentando al hombre en el templo de Dios, como si
fuese Dios. Exalta al hombre como si sus fuerzas fuesen infinitas. Promete al hombre el reino de Dios y
el paraíso en la tierra por sus propias fuerzas.
La adoración de la Ciencia, la esperanza en el Progreso y la desaforada Religión de la Democracia,
no son sino idolatría del hombre; o sea, el fondo satánico de todas las herejías, ahora en estado puro.
De los despojos muertos del cristianismo protestante, galvanizados por un espíritu que no es de
Cristo, una nueva religión se está formando ante nuestros ojos.
Esto se llamó sucesivamente filosofismo, naturalismo, laicismo, protestantismo liberal, catolicismo
liberal, modernismo... Todas esas corrientes confluyen ahora y conspiran a fundirse en una nueva fe
universal; que en Renan, Marx y Rousseau tiene ya sus precursores. Esta religión no tiene todavía
nombre, y, cuando lo tenga, ese nombre no será el suyo. Todos los cristianos que no creen en la Segunda
Venida de Cristo se plegarán a ella. Y ella les hará creer en la venida del Otro, “Porque yo vine en el
nombre de mi Padre y no me recibisteis; pero otro vendrá en su propio nombre y le recibiréis".

VII - Cristo ¿vuelve o no?

Por P. Leonardo Castellani


Cristo ¿Vuelve o no vuelve?
Sección primera, la Parusía.

Jesucristo vuelve, y su vuelta es un dogma de nuestra fe.


Es un dogma de los más importantes, colocado entre los catorce artículos de fe que recitamos cada
día en el Símbolo de los Apóstoles y cantamos en la Misa Solemne. “Et iterum venturus est cum gloria
judicare vivos et mortuos."
Es un dogma bastante olvidado. Es un espléndido dogma poco meditado.
Su traducción es esta: el mundo no continuará desenvolviéndose indefinidamente, ni acabará por
azar, dando un encontronazo con alguna estrella mostrenca, ni terminara por evolución natural de sus
fuerzas elementales - o entropía cósmica, como dicen los físicos-, sino por una intervención directa de
su Creador.
No morirá de muerte natural, sino de muerte violenta; o por mejor decir -ya que Tú eres Dios de vida
y no de muerte-, de muerte milagrosa.
El Universo no es un proceso natural, como piensan los evolucionistas o naturalistas, sino que es un
poema gigantesco, un poema dramático del cual Dios se ha reservado la iniciación, el nudo y el
desenlace; que se llaman teológicamente Creación, Redención, Parusía.
Los personajes son los albedríos humanos. Las fuerzas naturales son los maquinistas. Pero el primer
actor y el director de orquesta es Dios.
“Varones galileos, ¿que estáis allí mirando al cielo? Este Jesús que habéis visto subir al cielo,
parejamente un día volverá a bajar del cielo", dijeron los dos ángeles de la Ascensión.
Ese será el desenlace del drama de la humanidad: “Videbunt in quem transfixerunt” (“Mirarán al que
enclavaron”).
El dogma de la Segunda Venida de Cristo, o Parusía, es tan importante como el de su Primera
Venida, o Encarnación.
Si no se lo entiende, no se entiende nada de la Escritura ni de la historia de la Iglesia. El término de
un proceso da sentido a todo el proceso. Este término está no sólo claramente revelado, mas también
minuciosamente profetizado. Jesucristo vuelve pronto.

Ven, Señor Jesús,


¡Oh Señor Jesucristo! ¿Por qué tardas? ¿Qué esperas
Para mostrar al mundo tus divinas banderas,
Y arrojar tu mensaje de luz sobre las fieras?”

VIII - La Iglesia es una Tradición

Por Monseñor Marcel Lefebvre


Sermón en Lille, Francia,
29 de agosto de 1976 (fragmento)

Ah, hay un consejo que quisiera darles: es preciso que no se pueda decir de nosotros, de estos
católicos que somos —no me gusta mucho el término de “católicos tradicionalistas”, dado que no veo
lo que pueda ser un católico que no es tradicionalista: la Iglesia es una tradición; y por otra parte, ¿qué
serían los hombres si no estuvieran dentro de la tradición? ¡Pero si no podríamos vivir! Hemos recibido
la vida de nuestros padres, hemos recibido la educación de los que estaban antes de nosotros. Somos
una tradición. Dios lo ha querido así. Dios ha querido que las tradiciones vayan pasando de
generación en generación tanto para las cosas humanas, para las cosas materiales, como para las
cosas divinas. Por consiguiente, no ser tradicional, no ser tradicionalista, es la destrucción de uno
mismo, es un suicidio. Entonces, somos católicos, seguimos siendo católicos. Que no existan divisiones
entre nosotros. Precisamente si somos católicos, estamos en la unidad de la Iglesia, la unidad de la
Iglesia que está en la fe. No hay unidad sino en la fe. Entonces nos dicen: “Ustedes tienen que estar
con el Papa, el Papa es el signo de la fe en la Iglesia”. ¡Claro! en la medida en que el Papa manifieste
su estado de sucesor de Pedro, en la medida en que se hace eco de la fe de siempre, en la medida en que
trasmite el tesoro que debe trasmitir. Porque una vez más, ¿qué es un Papa? Es el que nos da los tesoros
de la tradición y el tesoro del depósito de la fe, y la vida sobrenatural por los sacramentos y por el
sacrificio de la Misa. El obispo no es otra cosa, el sacerdote no es otra cosa: trasmitir la Verdad, trasmitir
la Vida que no nos pertenece. La epístola lo decía hace un momento. La Verdad no nos pertenece, no
le pertenece más al Papa que a mí. Él es el servidor de la Verdad como yo debo ser el servidor de
la Verdad. Y si llegara a suceder que el Papa no fuera ya servidor de la Verdad, ya no sería Papa. No es
posible. No digo que ya no lo sea, no me hagan decir lo que no he dicho. Pero digo, si esto llegara a ser
verdad, pues bien, no podríamos seguir a alguien que nos arrastra al error. Es evidente.
Ahora bien, ¿cuál es el criterio de la Verdad? Me dicen: “Usted juzga al Papa”. Monseñor Benelli
me enrostró: “¡No es usted quien hace la verdad!” Por supuesto que no soy yo quien hace la verdad,
pero el Papa tampoco. La verdad es Nuestro Señor Jesucristo. Por lo tanto tenemos que remitirnos a lo
que Nuestro Señor Jesucristo nos ha enseñado, a lo que los apóstoles nos han enseñado, a lo que los
Padres de la Iglesia, a lo que toda la Iglesia ha enseñado para saber dónde está la verdad. No soy yo
quien juzga al Santo Padre, es la Tradición. Un niño de cinco años con su catecismo puede muy bien
contestar a su obispo, si su obispo viniera a decirle: “Nuestro Señor no está presente en la Santa
Eucaristía”. “Yo soy el testigo de la Verdad”, diría el obispo. “Yo soy el testigo de la Verdad. Yo te digo
que Nuestro Señor no está presente en la santa Eucaristía”. Este niño con su catecismo, tiene cinco
años, lee y dice: “Pero mi catecismo dice lo contrario”. ¿Entonces quién es el que tiene razón? ¿Es el
obispo o es el catecismo? ¡Es el catecismo, evidentemente! Es muy simple. Es infantil como
razonamiento. Pero en eso estamos.

IX - A propósito de la escandalosa prohibición de rezar


misas privadas en la basílica de San Pedro
Por Mons. Carlo Maria Viganò

EXIVIT DE TEMPLO
Jesus autem abscondit se, et exivit de templo
El pasado 12 de marzo, mediante una orden sin firma, número protocolario ni destinatario, la Primera
Sección de la Secretaría de Estado prohibió la celebración de misas privadas en la basílica vaticana de
San Pedro a partir del Domingo de Pasión. En los días sucesivos, los cardenales Raymond L. Burke,
Gerhard L. Müller, Walter Brandmüller, Robert Sarah y Giuseppe Zen manifestaron su lógico
desconcierto por semejante decisión, que por lo irregular de su redacción deja intuir una orden explícita
de Jorge Mario Bergoglio.
La doctrina católica nos enseña el valor de la Santa Misa, como la gloria que tributa a la Santísima
Trinidad, o la eficacia del Santo Sacrificio tanto para vivos como para difuntos. Sabemos también que el
valor y eficacia de la Santa Misa no dependen de la cantidad de fieles que asistan ni de la dignidad del
celebrante, sino de la reiteración incruenta del mismo Sacrificio de la Cruz por obra del sacerdote que
celebra, el cual actúa in persona Christi y en nombre de toda la Santa Iglesia: suscipiat Dominus
sacrificium de manibus tuis, ad laudem et gloriam nominis sui; ad utilitatem quoque nostram totiusque
Ecclesiae suae sanctae.
La escandalosa decisión de un funcionario anónimo de la Secretaría de Estado, fácilmente
identificable con el innombrable monseñor Edgar Peña Parra, representa desgraciadamente una
explicitación de la praxis de las diócesis de todo el mundo: desde hace sesenta años las desviaciones
doctrinales introducidas por el Concilio insinúan que la Misa sin pueblo carece de valor, o que no vale
tanto como una concelebración o una Misa a la que asisten fieles. Las normas litúrgicas postconciliares
prohíben la erección de altares en una misma iglesia y prescriben que durante la celebración de una Misa
en el altar mayor no deben celebrarse otras en los altares laterales. El propio Misal Romano montiniano
prevé además un rito concreto para la Missa sine populo, en la cual se omiten los saludos –por ejemplo,
el Dominus vobiscum o el Orate, fratres– como si, además de los presentes, no asistiese también al
sacrificio eucarístico la corte celestial y las almas purgantes. Cuando un sacerdote se presenta en una
sacristía cualquiera del mundo y pide permiso para celebrar Misa –no digo ya según el Rito Tridentino,
sino incluso en el reformado–, invariablemente se le responde que puede sumarse a la concelebración ya
prevista. Y en todo caso lo miran con suspicacia si pide permiso para celebrar sin que haya algunos
fieles presentes. De nada sirve objetar que todo sacerdote tiene derecho a rezar misas privadas; la
mentalidad conciliar es capaz de ir más allá de la letra de la ley para aplicar con terca coherencia
el espíritu del Concilio manifestando su verdadera naturaleza.
Por otra parte, la Misa reformada ha sido alterada para que atenúe, calle o niegue explícitamente los
dogmas católicos que suponen un obstáculo para el diálogo ecuménico: se considera escandaloso hablar
de los cuatro fines de la Misa, porque es una doctrina que perturba a cuantos niegan el valor latréutico,
propiciatorio, impetratorio y de acción de gracias que tiene el Santo Sacrificio, tal como lo definió el
Concilio de Trento.
Nada hay más detestable para un modernista que la celebración simultánea de varias misas, e igual de
intolerable es la celebración coram Santissimo (o sea, ante el tabernáculo colocado sobre el altar). Para
ellos, la Santa Misa es una cena, un banquete, y no un sacrificio; por eso el altar se ha sustituido por una
mesa y el sagrario ya no está presente sobre el altar: se ha desplazado a «un lugar más adecuado para la
oración y el recogimiento». Por eso el celebrante mira al pueblo en vez de a Dios.
Aparte la descortesía para con los canónigos de la basílica y del hipócrita escamoteamiento de la
firma y el protocolo, la orden de la Secretaría de Estado es la última confirmación de un algo evidente a
lo que no quieren enfrentarse ni reconocer todos aquellos que, incluso con buena intención, se obstinan
en no querer encuadrar los actos individuales en el contexto más amplio del llamado postconcilio, a la
luz del cual hasta las novedades más insignificantes adquieren una inquietante coherencia y demuestran
la capacidad subversiva del Concilio Vaticano II. Lo cual, indudablemente, corrobora el valor de la
Misa privada –como recordó el cardenal Burke en su reciente intervención–; en la práctica la ha
reducido al privilegio de algunos nostálgicos en vías de extinción o a grupos de fieles excéntricos. La
suficiencia con que pontifican sobre estos temas los liturgistas es demostrativa de una intolerancia hacia
todo lo que queda de católico en el martirizado cuerpo de la Iglesia. En plena coherencia con esta
impostación, Bergoglio es capaz de negar impunemente a María Santísima los títulos de Mediadora y
Corredentora, sólo para contentar a los luteranos, según los cuales los papistas idolatran a una mujer y
niegan que Jesús sea el único mediador.
Prohibir hoy en día las misas privadas en San Pedro legitima los abusos cometidos en las otras
basílicas e iglesias del mundo, en las cuales ya estaba en vigencia dicha prohibición aunque nunca se
había formulado de forma explícita. Es todavía más significativo que este abuso se haya impuesto
mediante un acto aparentemente oficial por el que la autoridad de la Secretaría de Estado bastaría para
reducir al silencio por temor reverencial a cuantos quieran seguir siendo católicos a pesar de los
esfuerzos en sentido contrario de la jerarquía actual. Eso sí, ya antes de Benedicto XVI, quien quería
celebrar la Santa Misa en San Pedro no lo tenía fácil y era expulsado del templo, poco menos que
excomulgado vitandus, con que solamente osara celebrar el Novus Ordo en latín, no digamos ya según
el Rito Tridentino.
Es indudable que para los neomodernistas las misas privadas se pueden prohibir, y que tratarán de
abrogar el motu proprio Summorum Pontificum porque, como reconoció hace poco Max Beans, uno de
los ardorosos aduladores de Santa Marta, la liturgia tridentina presupone una doctrina intrínsecamente
contraria a la teología conciliar. Pero si hemos llegado al escándalo de la prohibición de las misas
privadas en San Pedro, lo debemos también al modus operandi de los novadores, los cuales avanzan
gradualmente aplicando en los terrenos litúrgico, doctrinal y moral los principios de la ventana de
Overton. Reconozcámoslo: estos indecentes guiños a herejes y cismáticos responden a una estrategia
dirigida a las sectas acatólicas que culmina en una estrategia más amplia, enfocada en las religiones no
cristianas y en las ideologías neopaganas imperantes. Sólo así se comprende esa deliberada voluntad de
complacer a los enemigos de Cristo para agradar al mundo y a su príncipe.
Es desde esta perspectiva desde la que hay que interpretar las proyecciones de imágenes de animales
sobre la fachada de la basílica del Vaticano, la entrada procesional del ídolo de la Pachamama portado
en andas por obispos y clérigos, la ofrenda a la Madre Tierra colocada sobre el Altar de la Confesión
durante una Misa presidida por Bergoglio, el abandono del altar pontificio por parte de ese que rechaza
el título de Vicario de Cristo, la supresión de las celebraciones so pretexto de la pandemia para
sustituirlas por ceremonias que recuerdan al culto a la personalidad de los regímenes comunistas o la
Plaza de San Pedro inmersa en tinieblas para ajustarse a los nuevos ritos del ecologismo globalista. Este
moderno becerro de oro aguarda el regreso de un Moisés que descienda del Sinaí y restablezca en la
verdadera Fe a los católicos una vez expulsados los nuevos idólatras, secuaces del Aarón de Santa
Marta. Y nadie se atreva a hablar de misericordia o de amor; nada hay más contrario a la caridad que la
actitud de quien, representando la autoridad de Dios en la Tierra, abusa de ella para confirmar en el error
a las almas que Cristo le ha confiado con la orden de apacentarlas. El pastor que deja abierto el redil e
incita a las ovejas a salir de él mandándolas a las fauces mismas de los lobos rapaces es un mercenario y
un aliado del Maligno, y habrá de rendir cuentas al Pastor Supremo.
Ante este enésimo escándalo, podemos verificar con consternación el silencio cobarde y cómplice de
los prelados: ¿dónde están los demás cardenales, dónde está el arcipreste emérito de la basílica, dónde el
cardenal Re, que como yo celebró cada día durante años Misa privada en San Pedro? ¿Por qué callan
ahora ante semejante abuso?
Al igual que sucede en el ámbito civil con motivo de la pandemia y de la violación de los derechos
naturales por parte de las autoridades temporales, también en el terreno eclesiástico tiene la dictadura
necesidad de súbditos faltos de vigor y de ideales para imponerse. En otros tiempos, la basílica vaticana
habría sido asaltada por los sacerdotes, principales víctimas de esta odiosa tiranía, que tiene el descaro
de jactarse de democrática y sinodal. No quiera Dios que el infierno que va instaurándose en la Tierra en
nombre del mundialismo no sea otra cosa que la consecuencia de la indolencia y la cobardía, así como
de la traición de tantos, de demasiados clérigos y laicos.
La Iglesia, Cuerpo Místico de Cristo, se acerca a su propia pasión, a fin de cumplir en sus propios
miembros los padecimientos de su Jefe. Que estos días que faltan para la Resurrección de nuestro
Redentor nos estimulen a la oración, la penitencia y el sacrificio, para que podamos adherirnos a la
bendita Pasión de Nuestro Señor con espíritu de expiación y reparación, según la doctrina de la
Comunión de los Santos, que en el vínculo de la verdadera caridad nos permite hacer el bien a nuestros
enemigos e implorar a Dios la conversión de los pecadores. También de aquéllos a los que la
Providencia nos ha puesto como superiores temporales y eclesiásticos.
+Carlo Maria Viganò, arzobispo
31 de marzo de 2021
Feria Quarta Hebdomadae Sanctae
[Link]
basilica-de-san-pedro/

X – Acerca de la obligación de recibir la vacuna Covid que impone la


jerarquía oficial
Por Mons. Carlo Maria Viganò

Todos hemos aprendido que en algunas Diócesis de los Estados Unidos de América, y en particular
en la Arquidiócesis de Chicago, la Autoridad Eclesiástica está obligando a sus clérigos y empleados
fieles a vacunarse como condición para asistir a celebraciones, actividades litúrgicas y pastorales
[trabajo] e incluso por el mero hecho de ser sacerdotes con un ministerio. También se imponen medidas
despóticas similares en Italia y otros países.
Los sacerdotes que incumplan las disposiciones del Ordinario serán privados de sus facultades
sacerdotales y de sus medios de subsistencia. En consecuencia, se cerrarán muchas iglesias, con daños
muy graves al salus animarum, debido a la falta de clérigos que puedan reemplazar a aquellos que no
serán inyectados con el suero genético experimental. Por lo que se sabe, no son pocos los pastores de
almas que se opondrán, como es su pleno derecho como ciudadanos estadounidenses y católicos, a una
clara negativa a disposiciones sacrílegas e ilegítimas, nulas y que exponen a los interesados ena lo
inmediato concreto a efectos secundarios graves y peligrosos, incluido el riesgo de muerte. Sin
mencionar las implicaciones morales de aceptar la inoculación de un fármaco para cuya producción se
utilizan líneas celulares fetales de abortos.
El sometimiento de la Jerarquía bergogliana a la farsa pandémica y la imposición de la llamada
vacunación ha transformado a los Ministros de Dios en gurús de la pandemia, a los obispos en
vendedores de suero experimental y a todo el cuerpo eclesial en víctima de la experimentación masiva.
Esto constituye una traición sin precedentes a la misión divina de la Iglesia de Cristo, al poder de los
pastores y al mandato de los sacerdotes, en un proceso de sustitución de la religión revelada por un culto
pseudocientífico que raya en la idolatría. Si estos abusos ya son graves si provienen de la autoridad civil
-cuya corrupción y conflictos de intereses son ahora universalmente conocidos y denunciados- aún más
grave es la cooperación en este crimen global por parte de la autoridad eclesiástica.
Ante tales violaciones de la ley, es necesario denunciar sin dudarlo la deliberada complicidad de la
Jerarquía en el diabólico plan globalista del Gran Restablecimiento, y resistir con firmeza y valentía esta
opresión ratificada por la Santa Sede.
Renuevo con fuerza el llamamiento que lancé en el reciente evento celebrado en Dubuque (Iowa) a
favor de la Coalición de Sacerdotes Cancelados, invitando a los laicos a apoyar a sus sacerdotes con
iniciativas coordinadas. Es necesario crear una Fundación Internacional que recolecte donaciones y
contribuciones de los fieles, distrayéndolos de las parroquias y diócesis que están confabulando con el
actual régimen bergogliano. Cuando los obispos se vean afectados en la cuenta bancaria, probablemente
se verán inducidos a moderar su trabajo de excluir a los buenos sacerdotes. Iniciativas como la Coalición
por Sacerdotes Cancelados y otros proyectos similares son una necesidad urgente en esta hora de
persecución. Cada uno de nosotros, según sus medios podrán hacer una contribución concreta, no
necesariamente sólo financiera, incluso simplemente destinando nuestras ofertas a quienes las merecen y
no a quienes las utilizan para hostigar a los buenos clérigos.
Los fieles católicos abren sus casas a los sacerdotes perseguidos por la tiranía de los obispos aliados
al globalismo, poniéndolos a disposición para la celebración del Santo Sacrificio de la Misa. Reunidas
alrededor de estos altares domésticos, las comunidades refractarias podrán así seguir rindiendo debido
culto a la Santísima Trinidad y beneficiarse de la asistencia espiritual de sus ministros. Y que la caridad
fraterna, alimentada por el compartir de la única Fe y la oración, marque el comienzo de un
renacimiento de la Santa Iglesia, hoy oscurecida por mercenarios y traidores.
+ Carlo Maria Viganò, arzobispo
Ex nuncio apostólico en los Estados Unidos
3 de octubre de 2021
Dominica XIX Post Pentecostés
[Link]

XI – Promesas del Sagrado Corazón de Jesús


dadas a Santa Margarita María de Alacoque

(1) “Daré a las almas consagradas a mi Corazón las gracias necesarias para su estado.”
(2) “Daré paz a las familias.”
(3) “Los consolaré en todas sus aflicciones.”
(4) “Seré su amparo y refugio durante la vida y principalmente en la hora de la muerte.”
(5) “Derramaré bendiciones abundantes sobre sus empresas.”
(6) “Los pecadores hallará en mi Corazón la fuente y el océano infinito de la misericordia.”
(7) “Las almas tibias se harán fervorosas.”
(8) “Las almas fervorosas se elevarán rápidamente a gran perfección.”
(9) “Bendeciré las casas en que la imagen del Sagrado Corazón sea expuesta y honrada.”
(10) “Daré a los sacerdotes la gracia de mover los corazones más empedernidos.”
(11) “Los que propaguen esta devoción tendrán escrito su nombre en mi Corazón y jamás será
borrado de él.”
(12) “Yo te prometo, en la excesiva misericordia de mi Corazón que su amor omnipotente concederá
a todos los que comulguen nueve primeros viernes de mes seguidos, la gracia de la penitencia final; no
morirán en mi desgracia ni sin recibir los Sacramentos, sirviéndoles mi Corazón de asilo seguro en su
última hora.”

XII - Promesas de Nuestra Señora del Rosario,


según los escritos del Beato Alan de la Roche

El Beato Alan de la Roche (1475) en su famoso libro De dignitate psalterii nos relata lo siguiente:
«Viendo Santo Domingo que los crímenes de los hombres obstaculizaban la conversión de los
albigenses, entró en un bosque y pasó en él tres días y tres noches en continua oración y penitencia.
Un día, se le apareció la Santísima Virgen acompañada de tres princesas del cielo y le dijo:
– ¿Sabes tú, mi querido Domingo, de qué arma se ha servido la Santísima Trinidad para reformar el
mundo?
– Oh, Señor — respondió él — vos lo sabéis mejor que yo, porque después de vuestro Hijo Jesucristo
fuisteis el principal instrumento de nuestra salvación.
– Ella añadió: Pues sabes que la pieza principal de la batalla ha sido la salutación angélica, que es el
fundamento del Nuevo Testamento. Por tanto si quieres ganar para Dios esos corazones
endurecidos, reza mi salterio. La Virgen reveló: Sólo si la gente considera la vida, muerte y gloria de
mi Hijo, unidas a la recitación del Avemaría, los enemigos podrán ser destruidos. Es el medio más
poderoso para destruir la herejía, los vicios, motivar a la virtud, implorar la misericordia divina y
alcanzar protección. Los fieles obtendrán muchas ganancias y encontrarán en mí a alguien siempre
dispuesta y lista para ayudarles.
El Santo se levantó muy consolado y abrazado de celo por el bien de estos pueblos, entró en la
Catedral y en ese momento sonaron las campanas (por intervención de los ángeles) para reunir a los
habitantes. Al principio de la predicación se levantó una espantosa tormenta, la tierra tembló, el sol se
nubló y los repetidos truenos y relámpagos hicieron estremecer y palidecer a los oyentes. El terror de
éstos aumentó cuando vieron que una imagen de la Santísima Virgen, expuesta en un lugar
prominente, levantaba por tres veces los brazos al cielo para pedir a Dios venganza contra ellos si no se
convertían y recurrían a la protección de la Santa Madre de Dios. Quería el cielo con estos prodigios
promover esta nueva devoción del Santo Rosario y hacer que se la conociera más.
La tormenta cesó al fin por las oraciones de Santo Domingo. Continúo su discurso y explicó con
tanto fervor y entusiasmo la excelencia del Santo Rosario, que casi todos los moradores de Tolosa le
abrazaron, renunciando a sus errores, viéndose en poco tiempo, un gran cambio en la vida y costumbres
de la ciudad».
El Rosario se mantuvo como la oración predilecta durante casi dos siglos. Cuando la devoción
empezó a disminuir, la Virgen se apareció a Alan de la Roche y le dijo que reviviera dicha devoción. La
Virgen le dijo también que se necesitarían volúmenes inmensos para registrar todos los milagros
logrados por medio del Rosario y reiteró las promesas dadas a Santo Domingo referentes al Rosario.

Promesas de Nuestra Señora, Reina del Rosario, tomadas de los


escritos del Beato Alan:
1. Quien rece constantemente mi Rosario, recibirá cualquier gracia que me pida.
2. Prometo mi especialísima protección y grandes beneficios a los que devotamente recen mi
Rosario.
3. El Rosario es el escudo contra el infierno, destruye el vicio, libra de los pecados y abate las
herejías.
4. El Rosario hace germinar las virtudes para que las almas consigan la misericordia divina.
Sustituye en el corazón de los hombres el amor del mundo con el amor de Dios y los eleva a
desear las cosas celestiales y eternas.
5. El alma que se me encomiende por el Rosario no perecerá.
6. El que con devoción rece mi Rosario, considerando sus sagrados misterios, no se verá
oprimido por la desgracia, ni morirá de muerte desgraciada, se convertirá si es pecador,
perseverará en gracia si es justo y, en todo caso será admitido a la vida eterna.
7. Los verdaderos devotos de mi Rosario no morirán sin los Sacramentos.
8. Todos los que rezan mi Rosario tendrán en vida y en muerte la luz y la plenitud de la gracia y
serán partícipes de los méritos bienaventurados.
9. Libraré bien pronto del Purgatorio a las almas devotas a mi Rosario.
10. Los hijos de mi Rosario gozarán en el cielo de una gloria singular.
11. Todo cuanto se pida por medio del Rosario se alcanzará prontamente.
12. Socorreré en sus necesidades a los que propaguen mi Rosario.
13. He solicitado a mi Hijo la gracia de que todos los cofrades y devotos tengan en vida y en
muerte como hermanos a todos los bienaventurados de la corte celestial.
14. Los que rezan el Rosario son todos hijos míos muy amados y hermanos de mi Unigénito
Jesús.
15. La devoción al Santo rosario es una señal manifiesta de predestinación de gloria.
Dice San Luis María Grignion de Montfort que desde cuando el Beato Alan de la Roche restauró esta
devoción, la voz del pueblo, que es la voz de Dios, la llamó Rosario. A partir de entonces y con el correr
de los años nació la advocación de Nuestra Señora del Rosario tan difundida y propagada en todo
el mundo por los Padres Dominicos.
[Link]

XIII - Oraciones de Fátima

¡Oh, Jesús mío!


Para rezar al final de cada decena del Santo Rosario.
¡OH, JESÚS mío, perdona nuestros pecados! Líbranos del fuego del infierno. Lleva al cielo a todas
las almas, especialmente a las más necesitadas de Tu misericordia.

Oración del Santísimo Sacramento

SANTÍSIMA Trinidad, ¡Te adoro! Dios mío, Te amo en el Santísimo Sacramento.

Oración pidiendo perdón

¡DIOS mío, yo creo, adoro, espero y Te amo!


¡Te pido perdón por los que no creen, no adoran, no esperan, no Te aman!
(Repetirlo tres veces)

Oración del Ángel

SANTÍSIMA Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, yo os adoro profundamente y os ofrezco el


Preciosísimo Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de Nuestro Señor Jesucristo, presente en todos los
tabernáculos del mundo, en reparación de las ofensas con que El mismo es ofendido; y por los méritos
infinitos de su Corazón Santísimo y por la intercesión del Corazón Inmaculado de María, os pido la
conversión de los pobres pecadores.

Oración para ofrecer sacrificios

Nuestra Señora de Fátima pidió que ofrezcamos sacrificios por los pecadores y digamos muchas
veces la siguiente oración, especialmente cuando ofrecemos un sacrificio:
¡JESÚS, Te ofrezco este sacrificio por amor a Ti, por la conversión de los pecadores y en reparación
de los pecados que tanto ofenden a Tu Sagrado Corazón y al Inmaculado Corazón de María!

XIV – Reparación al Inmaculado Corazón de María

¡Oh, María, Madre mía Inmaculada!, deseando desagraviaros de las ofensas que recibe vuestro
Purísimo Corazón, especialmente de las blasfemias que se dirigen contra Vos, os ofrezco estas alabanzas
con el fin de consolaros por tantos hijos ingratos que no os aman, y consolar el Corazón de vuestro
Divino Hijo, a quien tanto ofenden las injurias dirigidas contra Vos.
Dignaos, dulcísima Madre mía, recibir este mi pobre obsequio; haced que os ame cada vez más y
mirad con ojos de misericordia a esos desgraciados para que no tarden en arrojarse en vuestros
maternales brazos. Amén.
Dígnate que te alabe, Virgen Sagrada. Dame virtud contra tus enemigos.
Bendita sea la excelsa Madre de Dios María Santísima.
Bendita sea su Santa e Inmaculada Concepción.
Bendito sea el nombre de María, Virgen y Madre.
Bendito sea su Corazón Inmaculado.
Bendita sea su Pureza Virginal.
Bendita sea su Divina Maternidad.
Bendita sea su Mediación Universal.
Benditos sean sus dolores y lágrimas.
Benditas sean las gracias con que el Señor la corona como Reina de cielos y tierra.
Gloria a María, hija del Padre.
Gloria a María, Madre del Hijo.
Gloria a María, Esposa del Espíritu Santo.
Madre mía, te amo por los que no te aman, te alabo por los que te blasfeman, me entrego a ti por los
que no quieren reconocerte como Madre.
Amén.

XV – La “fórmula de santidad” de Fátima

Fórmula compuesta según las directivas de la Hna. Lucía en 1946 para los miembros del “Ejército
Azul”, a fin de permitirles vivir diariamente el mensaje de Fátima.

Mi Soberana y tierna Madre, que has prometido en Fátima la conversión de Rusia y la conversión del
mundo, yo prometo solemnemente a vuestro Corazón Inmaculado, en reparación de mis pecados y los
del mundo entero:

1) Ofrecer cada día los sacrificios que exige mi deber cotidiano;


2) Rezar cotidianamente una parte del rosario [al menos una corona] meditando los
misterios;
3) Portar el escapulario de Ntra. Sra. del Carmen como signo de mi compromiso y
como un acto de consagración a Vos.

Me comprometo a renovar con frecuencia esta promesa, especialmente en los momentos de tentación.

La dévotion au Coeur Immaculé de Marie et les demandes de Notre-Dame de Fatima, Editions du Sel,
Avrillé, 2014.

XVI - Acto de reparación y petición


al Inmaculado Corazón de María

Reina del Santísimo Rosario, Madre de Dios y nuestra Madre admirable, vida, dulzura y esperanza
nuestra,
A fin de ofrecer a tus hijos una ayuda milagrosa y la seguridad de una intervención extraordinaria
capaz de transformar la ofensiva de las fuerzas del mal en un triunfo de la fe católica, te has dignado
aparecer en Fátima. Para mostrar que tu Divino Hijo ha establecido tu Inmaculado Corazón como el
gran, último y único remedio para sanar todos los males de una humanidad desgarrada por siglos de
rebelión y revolución, has multiplicado los signos más maravillosos en todo el mundo. Pero,
desgraciadamente, nuestra ingratitud te ha devuelto olvido, indiferencia y desprecio: la devoción
reparadora de los primeros cinco sábados de mes no se propagó como Dios quería y Rusia no fue
consagrada a Tu Inmaculado Corazón por el Papa en unión con los obispos de todo el mundo.
Con el dolor más profundo vemos el terrible resultado: la Iglesia ha sido colmada de oprobios y
abrevada de amarguras por maquiavélicos enemigos; han puesto sus manos impías sobre todo lo que ella
tiene de más sagrado. Ahí donde ha sido establecida la sede del bienaventurado Pedro y la Cátedra de la
Verdad para iluminar a las naciones, allí colocaron el trono de su abominable impiedad; de suerte que
habiendo sido herido el pastor, puedan dispersar el rebaño. Las naciones que una vez fueron la
cristiandad cayeron bajo el yugo de la iniquidad y de una apostasía terrorífica.
Santísima Virgen, henos aquí prosternados ante ti, movidos por el deseo de reparar, por un homenaje
especial, nuestra culpable indiferencia y los ultrajes de los que, en todas partes, es víctima tu Inmaculado
Corazón. El peso de nuestras faltas podría conducirnos al desaliento, pero nuestra confianza en tu ayuda
permanece inquebrantable, porque nunca será demasiado tarde para recurrir a ti y jamás se ha escuchado
decir que alguien que haya pedido tu protección haya sido abandonado. Así, a tu Inmaculado Corazón,
sede de la misericordia, de la bondad y del perdón, venimos a implorar para nosotros y para el prójimo,
en particular para el Papa, para los obispos, sacerdotes y almas consagradas de todo el mundo, la gracia
eficaz de conocer tu voluntad y la fuerza necesaria para cumplirla.
Ven, no tardes, interviene, salva la Iglesia y la cristiandad, restaura el reino de tu Hijo. Tú eres la
victoria en todas las batallas de Dios, tú sola has destruido todas las herejías en el mundo entero, tú
serás, entonces, vencedora del liberalismo y del modernismo.
Por nuestra parte, haremos todo lo posible para difundir y establecer la devoción a tu Inmaculado
Corazón en todo el mundo. Comenzaremos renovando nuestra consagración personal y la de todos los
que nos han sido confiados: todos somos tuyos. Practicaremos con nuevo fervor la devoción de la
comunión reparadora de los primeros sábados para consolarte y obtener misericordia hacia los
infortunados que te ofenden. Inculcaremos en nuestros hijos un gran amor por ti, buscaremos cumplir,
cada uno de nosotros, nuestro deber de estado con espíritu de sacrificio y rezaremos nuestros rosarios
diarios pidiendo la gracia de ver al Papa consagrar a Rusia como lo has pedido.
Refugio de los pecadores, consuelo de los afligidos y socorro de los cristianos, en ti ponemos toda
nuestra esperanza, salva a tus hijos. Danos la alegría de ver el triunfo de tu Inmaculado Corazón. En fin,
sin atrevernos a acercarnos al trono de la Adorable Trinidad por nuestras infidelidades, os suplicamos
que le presentes estas peticiones, en unión con este supremo acto de adoración y de reparación que le
ofrece el Corazón de tu Divino Hijo cada día sobre nuestros altares. Que así sea.

Con la aprobación de S.E. Monseñor Jean-Michel Faure, superior de la Sociedad Sacerdotal de los
Apóstoles de Jesús y María (SAJM).
Francia, 10 de abril de 2021, Sábado en Albis.

XVII - Oración para la conversión de los Judíos


(Aprobada para uso general para la conversión de los Judíos, 100 días
de indulgencia una vez al día – Presentada por Rev. P. Denis Fahey)

Dios de Bondad y Padre de Misericordia, te pedimos por el Inmaculado Corazón de María, y por la
intercesión de los Patriarcas y de los Santos Apóstoles, que mires con compasión a lo que queda de
Israel, para que puedan llegar al conocimiento de nuestro Único Salvador Jesucristo, y participar de las
valiosas gracias de la redención. Amén.

XVIII – Oración para la conversión de los Masones


(Aprobada para uso general para la conversión de los Masones, 100
días de indulgencia una vez al día – Presentada por Rev. P. Denis Fahey)

Oh Señor Jesucristo, que demuestras Tu omnipotencia más manifiestamente cuando perdonas y


tienes compasión, Tú que dijiste “Rogad por aquellos que os persiguen y calumnian”, imploramos la
clemencia de Tu Sagrado Corazón a favor de las almas, hechas a imagen de Dios, pero míseramente
engañadas por las insidias traicioneras de los Masones y que cada vez se desvían más en el camino de la
perdición. No dejes que la Iglesia, tu Esposa sea ya oprimida por ellos; sino aplacado por la intercesión
de la Santísima Virgen, Tu Madre, y las plegarias de los justos, recuerda Tu infinita misericordia; y
haciendo caso omiso de su perversidad, haz que estos mismos hombres vuelvan a Ti, para que puedan
traer consuelo a la Iglesia con abundantísima penitencia, para hacer reparación por sus delitos y
asegurarse a sí mismos una gloriosa eternidad; que vives y reinas sobre el mundo eternamente. Amén.
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-ZAVALA, José María. El secreto mejor guardado de Fátima. Una
investigación 100 años después. Editorial Planeta, 2017.
AGRADECIMIENTOS

El autor ha podido comprobar que la vieja virtud de la caridad aún tiene


vigencia, en estos enmascarados y ominosos tiempos post-cristianos. Como
decía Santa Teresa: “Dios no se muda”. Así, en el último año y medio,
mientras arreciaban las dificultades que hacían la vida más difícil y me
ocupaba cuando podía de las fatigosas páginas de este libro, he sido objeto de
la ayuda de las siguientes personas a quienes no quiero dejar de mencionar: en
Argentina, Mariano Gabriel Pérez y Guillermo Van Kooten; en Brasil, Jullian
Maia y Familia Nass; en Estados Unidos, Ellen Dunsheat, Viviana Haon y
Marta González; en México, muy especialmente Ana de Valle, María Esther
de Valle, Gabriela de Valle, y también a Rosy Guerra Santana y Sherry
Lombell; en Paraguay, María Stela Cabral y la Familia Nery Huerta.
Por supuesto que ninguno de los mencionados es responsable de los juicios y
opiniones que incluyo en este libro y de los cuales me hago enteramente
cargo.
De manera especial, doy además mi filial y muy respetuoso reconocimiento a
S.E.R. Mons. Jean-Michel Faure, SAJM (Francia), que ha dado su
autorización para la edición de este libro.
También mi gratitud a S.E.R. Mons. Tomás de Aquino, OSB (Brasil) y S.E.R.
Mons. Gerardo Zendejas, SAJM (Estados Unidos).
Sancte Michael Archangele,
defende nos in proelio;
contra nequitiam et insidias diaboli esto praesidium.
Imperet illi Deus, supplices deprecamur:
tuque, Princeps militiae Caelestis,
satanam aliosque spiritus malignos,
qui ad perditionem animarum pervagantur in mundo,
divina virtute in infernum detrude.
Amen.
¡Oh, María, sin pecado concebida,
rogad por nosotros que recurrimos a Vos!

A.M.D.G.

“Ven, Señor Jesús”.


(Apocalipsis XXII, 20)
[1]
El relato del diácono San Esteban, refiere lo ocurrido con Moisés, que fue lo mismo que pasó con el
Mesías. Y, como podemos ver, lo que está ocurriendo con nuestra Libertadora la Sma. Virgen. Pero, a
pesar de este rechazo, mucho tiempo después Dios, fiel a sus promesas, hizo que ese mismo Moisés que
habían rechazado triunfara: “este mismo los libertó, haciendo prodigios y milagros en la tierra de Egipto
y en el mar Rojo y en el desierto por espacio de cuarenta años” (Hech. VII, 36). Así nosotros esperamos
nuestra liberación, venida de manos de la Sma. Virgen del Rosario de Fátima.
[2]
“El 26 de diciembre de 1957, el padre Fuentes, sacerdote mexicano, vicepostulador de las causas de
beatificación de los videntes tuvo una conversación con la hermana Lucía. De regreso a México el 22 de
mayo, compartió esta entrevista durante una conferencia a los misioneros del Sagrado Corazón y de
Nuestra Señora de Guadalupe. El texto fue luego publicado en su versión original en español y en
traducción al inglés, con todas las autorizaciones jerárquicas, en particular la del Obispo de Fátima.
Desafortunadamente, este texto fue severamente distorsionado por ciertas revistas de divulgación que
agregaron predicciones grotescas sobre los cataclismos del fin del mundo, y arribó en ese estado a la
curia episcopal de Coimbra. Ésta debió intervenir por una nota oficial con una severa condena”.
La entrevista fue publicada por el Padre Alonso, puede encontrarse aquí: Père Joaquim Maria Alonso,
La Vérité sur le secret de Fatima, Paris, Téqui, 1949. Cfr. Le Sel de la terre N° 53, Verano 2005.
La entrevista fue documentada por el Hermano Michel de la Sainte Trinité en el Volumen III de su serie
Toute la Verité sur Fatima [“Toda la verdad sobre Fátima”], una de las obras más completas que se
conocen sobre el tema Fátima. Transcribimos la traducción de la publicación en la revista The Fatima
Crusader, tomado desde la misma obra en su versión inglesa (The Whole Truth about Fatima, Vol. III -
The Third Secret-, pp. 336-338).
El castigo era ciertamente inminente. Cinco años después de aquellas palabras, dio comienzo el Concilio
Vaticano II.
[3]
El Padre Thomas Teiji Yasuda, S.V.D, máxima autoridad mundial acerca de las apariciones de Ntra.
Sra. en Akita, Japón, y testigo de todas las lacrimaciones de la estatua de la Virgen, explica: “En 1981,
un misterioso evento me enseñó que Dios hizo que la estatua llorara para enseñarle a la Iglesia Católica
Romana la verdad de la Corredención por la Santísima Virgen María llamando la atención de la Iglesia a
los sufrimientos y lágrimas de María al pie de la Cruz. Me ha sido dada esta comprención después de
que un ángel explicara el profundo significado de las 101 lacrimaciones de la estatua a sor Agnes
Katsuko Sasagawa, una de las monjas en el convento. Sor Agnes inmediatamente corrió a mi oficina
para contarme el mensaje angélico después de la aparición. El mensaje y las lágrimas constituyen
revelaciones privadas. Aquellos que recibieron el mensaje y fueron testigos de los misteriosos eventos
no tienen la tarea de definir o promulgar una doctrina o dogma de la fe. Sin embargo, no significa que el
mensaje y las lágrimas puedan ser ignoradas. Este mensaje relacionado con la Corredención y las
lágrimas de la estatua de la Santísima Virgen María tienen el mismo profundo significado que las
apariciones Marianas en Lourdes en 1858 (…)… las lágrimas de la estatua resultaron del objetivo
Divino de llamar la atención de todos los Católicos Romanos a los sufrimientos de María al pie de la
Cruz como Corredentora. Las lágrimas milagrosas fueron creadas por Dios para enseñarle a toda la
Iglesia Católica Romana que la Santísima Virgen María sufrió y lloró como la Madre de Jesucristo en su
noble acto de Corredención, cuando dio su pleno consentimiento a Su inmolación”.
([Link]
[4]
Cabe hacer una aclaración acerca de los sufrimientos de la Sma. Virgen. Lo haremos con un
comentario referido a los sufrimientos de Ntro. Señor, porque puede decirse lo mismo, además de que
ambos Corazones están estrechamente unidos:
“Jesús en el Paraíso, como en el Tabernáculo, no sufre y no puede sufrir, porque se encuentra en el
estado de gloria; pero si es impasible, no está, por cierto, indiferente a los honores y a los ultrajes.
Cuando se habla entonces de sufrimientos de su Corazón, como si fueran actuales, se expresa un
concepto que no corresponde, es verdad, a la realidad, pero que está conforme al uso de la tradición
católica. En efecto, el Corazón de Jesús que sufrió en su vida mortal, es el mismo, idéntico Corazón,
que vive ahora en el Cielo y en el Santísimo Sacramento: se dice que sufre para significar que El sufrió,
cuando podía sufrir, y no sólo por las penas físicas y morales, inherentes a su condición de Redentor,
sino también por la previsión clara, precisa y especial, de cada uno de los pecados de los hombres hasta
el fin de los siglos. Pues bien, cada día nuestra malicia, lo obliga a presenciar aquellos excesos de
ingratitudes, aquellos triunfos de la iniquidad, que hacían temblar su Corazón veinte siglos atrás y por
cuanto está en él, serían actos, si El no estuviese ya glorificado, que renovarían la tragedia de sus
dolores.
En este sentido se deben entender las palabras de Santa Margarita María, relativas a aquel serafín y las
cuales rinden homenaje al Sagrado Corazón, “para reparar las profundas amarguras que El ha sufrido y
sufre todavía en el Santísimo Sacramento, como consecuencia de las ingratitudes y frialdad de nuestros
corazones”.
Para no volver más sobre el argumento, recuerdo ahora que si Jesús no puede actualmente sufrir por
las culpas de la humanidad, goza sin embargo actualmente, por nuestras reparaciones y expiaciones,
porque el estado de gloria admite sucesivos acrecentamientos de la felicidad accidental; Él goza porque
le testimoniamos nuestro amor, que se contrapone a los pecados actuales que El deplora y trata de
consolarlo por los sufrimientos atroces de su Pasión, que El no ha olvidado. Además, nuestras
expiaciones y reparaciones tienen una eficacia retroactiva: Jesús las vio claramente durante su vida
mortal, y fue entonces consolado, así hoy mismo, goza todavía, por el consuelo que entonces le
proporcionaron.
Es por esto que Jesús sugiere a S. Margarita la práctica de la “Hora Santa”, para mitigar la amargura que
El sintió en el huerto de los Olivos”.
(Manete in dilectione mea, Editorial Sagrado Corazón de Jesús, Chile, s/f. Resaltados en el original. El
autor firma la introducción a su magnífico libro “Un siervo inútil del Sagrado Corazón”. Nos ha
parecido que nuestro propio nombre acompañando esta obra –Dios lo sabe mejor que nadie- indica
menos aún que eso, como si dijésemos, un aumentativo de la disminución).
[5]
“Nuestro Señor comunicaba íntimamente a un alma el siguiente pensamiento: “Hace mucho tiempo
que tu eres un alma amada por mí; ¿podrías tornarte ahora un alma que me ame?” (Até Deus por S.
Inácio, Raúl Plus S.J. Livraria Apostolado da imprensa, 1945.), de la misma obra: “Admitir a Dios, no
es para San Ignacio sino un mínimo; es necesario mucho más: apasionarse por su gloria”.
[6]
“El que no oye la divina Palabra no puede amar a Dios, pues no lo conoce. Y si no lo ama, no puede
cumplir sus mandamientos (Jn. 14, 23 s.). Leamos, pues, esa carta (la Sagrada Escritura) que Dios –dice
S. Gregorio– escribió al género humano; oigamos atentos el Mensaje que Él nos mandó por medio de su
Hijo, para que no se apague nuestro amor”. (Mons. Straubinger, comentario a Heb. 12,25).
[7]
Cfr. ¡Sólo Ella nos puede ayudar! Las fuerzas del mal están dirigiendo el Mundo hacia la guerra, por
James Hanisch, Good Council Publications, Pound Ridge, Nueva York, 2015.
[8]
“Obtenednos, Madre de Misericordia, de Dios, la paz por la que suspiran los pueblos: paz en la
verdad, paz en la justicia, paz en la caridad de Cristo. Obtenednos, sobre todo, las gracias que, en un
instante, pueden convertir el corazón de los hombres, estas gracias que preparan y aseguran la paz”, P.
R. Garrigou-Lagrange, La Madre del Salvador, p. 289.
[9]
Cit. en ¡Sólo Ella nos puede ayudar! Las fuerzas del mal están dirigiendo el Mundo hacia la guerra,
por James Hanisch.
[10]
Carta de Sor Lucía al Padre José Gonçalves del 18 de mayo de 1936, citada en P. Antonio Maria
Martins S.J., Novos Documentos de Fátima, Livraria Apostolado da Imprensa, Porto, 1984, pág. 172; Cf.
Frère Michel de la Sainte Trinité, The Whole Truth About Fatima, Vol. II, Immaculate Heart
Publications, Buffalo, Nueva York, 1989, pág. 631. En James Hanisch, ob. cit.
[11]
Frère Michel de la Sainte-Trinité, Toute la vérité sur Fatima, La science et les faits, t. I, CRC, 4e éd.,
1986, p. 229.
[12]
J. Vennari, Uma visao do mundo baseada em Fátima, Cruzada Internacional do Rosário de Fátima,
Canadá.
[13]
De acuerdo a los testimonios este milagro consta de tres fases:1)El Sol se vuelve opaco, con reflejos
de madreperla; los ojos pueden fijarse en él sin problemas, a pesar de que no hay absolutamente nubes ni
un eclipse; 2)Irradiación de colores, con rotación en haces irisados, que se difunden por todo el cielo,
parecidos a fuego de artificio; 3)Movimiento del disco solar, al principio como aumentando, y dando la
sensación de precipitarse sobre la tierra; de inmeiato, movimiento de traslación del disco sobre el
firmamento, tanto en línea recta como quebrada.(Cfr. Fátima, as suas provas e os seus problemas,
Sebastiao Martins dos Reis, Lisboa, 1953).
El Obispo de Leiria-Fátima en su aprobación de las apariciones en 1930 dijo al respecto: “El fenómeno
solar del 13 de octubre de 1917, descrito por los diarios de la época, ha sido el más maravilloso y el que
ha causado más impresión sobre todas las personas que han tenido la felicidad de contemplarlo. Los tres
niños habían fijado por anticipado el lugar y la hora donde debía tener lugar, y su predicción corrió
pronto por todo Portugal. Y a pesar de una jornada mala y lluviosa, miles y miles de personas se
encontraron en Fátima a la hora de la última aparición. Y esta multitud asistió a todas las
manifestaciones del Astro-Rey, que rendía así homenaje a la Reina del cielo y de la tierra, más brillante
que el sol en el apgeo de su brillo, como dice el Cantar de los Cantares. Este fenómeno, que ningún
observatorio astronómico registró, y que por consecuencia no fue natural, lo vieron con sus ojos
personas de todas las clases sociales…incluso lo vieron gentes que se encontraban a kilómetros de
distancia, lo que destruye toda explicación por ilusión colectiva.”
[14]
J. Castelbranco, Le prodige inouï de Fatima, pág. 60.
[15]
J. Vennari, Ibid.
[16]
J. Vennari, ibid.
[17]
J. Vennari, ibid.
[18]
R.P. Gérard Mura, Fátima, Roma, Moscú. Santiago de Chile, 2005, pág. 52.
[19]
Cit. en Comment Fatima s’est imposé à l’Église, abbé Fabrice Delestre, LST n° 53, pág. 35.
[20]
Curiosamente José Calvo Sotelo había nacido en Tuy, allí donde la Sma. Virgen pediría ante Sor
Lucía la consagración de Rusia. Había estado exiliado en Portugal y en Francia, fue en este último país
donde tuvo una transformación doctrinaria, llegando a reunirse entre otros con Charles Maurras. Calvo
Sotelo fue condenado a muerte desde el mismísimo “Honorable Congreso”: “En medio de la anarquía,
de la subversión, del humo de los incendios de iglesias y conventos, de atentados y asesinatos, Calvo
Sotelo es condenado a muerte en el mismo Parlamento, por el Presidente del Consejo de Ministros,
Casares Quiroga. Su respuesta muestra hasta dónde llega su espíritu de sacrificio:
“Bien, señor Casares Quiroga. Me doy por notificado de la amenaza de su señoría. Me ha convertido
su señoría en sujeto, y, por lo tanto, no sólo activo, sino pasivo, de las responsabilidades que puedan
nacer de no sé qué hechos. Bien, señor Casares Quiroga. Lo repito: mis espaldas son anchas; yo acepto
con gusto y no desdeño ninguna de las responsabilidades que se puedan derivar de actos que yo realice,
y las responsabilidades ajenas, si son para bien de mi Patria y para gloria de España, las acepto
también. ¡Pues no faltaba más! Yo digo lo que Santo Domingo de Silos contestó a un Rey castellano:
«Señor, la vida podéis quitarme, pero más no podéis». Y es preferible morir con gloria a vivir con
vilipendio”.
Ignacio Anzoátegui le dedicó este aforismo: “Desatar con su muerte una guerra que cuesta a la
Cristiandad victoriosa un millón y medio de muertos es ser alguien. Es ser un mártir con realeza de
primitivo mártir del Cristianismo”.
[21]
La Carta Colectiva, iniciativa de Franco, fue propuesta al insigne Cardenal Gomá, encontrando el
entusiasta apoyo de todos los obispos menos dos. Enviada la Carta a la Santa Sede, luego de nueve
meses el Sec. de Estado Card. Pacelli (futuro Pío XII) pidió al Card. Gomá que no enviara esta Carta a
todo el mundo, pero ya se había hecho y recogido el apoyo de numerosos obispos. Ha trascendido una
carta privada del Card. Pacelli al Card. Gomá (del 31/7/1937), finalmente no remitida donde consta esta
falta de apoyo de Roma, en momentos en que España libraba una tremenda guerra contra el comunismo
y necesitaba el decisivo apoyo del Papa. Una vez más vemos que no había prendido el mensaje de
Fátima, debido a esta manía diplomática, conciliadora y democratizante del Vaticano, que parecía no
advertir la gravedad de la amenaza no sólo para España sino también para la misma Iglesia. De hecho
luego de la Guerra Civil el Vaticano tardó catorce años en firmar un Concordato con España, antiguo
deseo de Francisco Franco.
[22]
G. Mura, Fátima, Roma, Moscú, págs. 86-87.
[23]
Cit. en ¡Sólo Ella nos puede ayudar! Las fuerzas del mal están dirigiendo el Mundo hacia la guerra,
por James Hanisch.
[24]
San Juan Eudes, The Priest: His Dignity and Obligations, Kenedy and Sons, Nueva York, 1947,
reimpreso por Immaculate Heart Publications, Buffalo, NY, págs. 9-10. En: J. Hanisch, ob. cit.
[25]
Carta al Obispo de Leiria, el 24 de octubre de 1939, citada en Frère Michel de la Sainte Trinité, The
Whole Truth About Fatima, [Link], Immaculate Heart Publications,Buffalo, Nueva York, 1989, pág. 685.
En J. Hanisch, [Link].
[26]
Carta del 18 de agosto de 1940 al Padre José Gonçalves, citada en Padre António Maria Martins, S.J,
Novos Documentos de Fátima, Livraria Apostolado da Imprensa, Porto, 1984, págs. 238-239; Cf. Frère
Michel de la Sainte Trinité, The Whole Truth About Fatima, Vol. II, Immaculate Heart Publications,
Nueva York, 1989, págs. 727-728. En J. Hanisch, ob. cit.
[27]
En Hamisch J, ob. cit.
[28]
Puede hacerse una analogía también entre el Mar Rojo y Rusia, que fue el gran país Rojo comunista.
El mar realiza tres acciones milagrosas: primero se abre, segundo deja pasar al Pueblo de Dios, tercero
aplasta a sus enemigos. La Rusia roja se ha abierto al cristianismo y ya no persigue la religión, faltan
ahora los dos siguientes pasos, permitir la salvación de los católicos, y aplastar a sus enemigos. La
acción del mar Rojo dependió de que un hombre obedeciera a Dios, la conversión de Rusia depende de
lo mismo. La acción de Moisés se produjo cuando la situación del pueblo judío era absolutamente
desesperada, posiblemente ahora ocurra lo mismo.
[29]
Padre Nicholas Gruner, “Fátima y el Inmaculado Corazón de María”, Alocución de la Conferencia,
Fátima: el único camino a la Paz mundial, el 20 de agosto de 2007;
[Link] _1.pdf

[30]
D. Ruotolo, El Apocalipsis de San Juan, Parte 2, pág. 183. Fundación Jesús de la Misericordia,
Quito, Ecuador, 2013.
[31]
S. Pío X, Discurso pronunciado el 13 de diciembre de 1908 después de la lectura de los decretos de
beatificación de Juana de Arco, Juan Eudes, Francisco de Capillas y Teófano Vénard y sus compañeros
[32]
Dom Guéranger, Año litúrgico, 25 de mayo, fiesta de San Gregorio VII.
[33]
Pero, ¿por qué, podría preguntarse alguien, quiere Nuestro Señor la consagración a Su Sagrado
Corazón? Sta. Margarita María da la respuesta: “El gran deseo que Nuestro Señor tiene de que su
Sagrado Corazón sea honrado por algún homenaje particular es a fin de renovar en las almas los efectos
de la Redención, haciendo de ese Sagrado Corazón como un segundo Mediador entre Dios y los
hombres, porque él es todopoderoso para hacer la paz, desviando los castigos que sus pecados atraen
sobre ellos y obteniéndoles misericordia”. Por su parte dice el Padre Álvaro Calderón: “Para la helada
noche de la caridad en que el mundo ha ido entrando en los últimos siglos, Dios va descubriendo el
secreto de su Amor misericordioso. A mayor miseria, mayor misericordia. La devoción a la Virgen,
al Sagrado Corazón y la Infancia espiritual no son sino la manifestación al mundo del Amor
misericordioso de Dios. Y si todas concluyen en una consagración, es porque, como dice Santo Tomás:
“ad caritatem pertinet immediate quod homo tradat seipsum Deo”, es propio de la caridad hacer que el
hombre se entregue a sí mismo a Dios”. Son doctrinas del Amor de Dios, y el amor exige donación,
oblación” (Credidimus caritati Número 40, Invierno de 1995, negritas en el original).
[34]
La iniciativa partió del sacerdote jesuita Padre Manuel Proaño, quien escribiera al primer
mandatario:
“Ud. es hombre, y como hombre mortal mañana dejará la tierra, ¿cuál será entonces la suerte del
Ecuador? V. E. suele decir: no hay hombre necesario en el mundo. Dios no muere. Déjenos pues
entregados como pueblo, como nación, a ese Dios verdadero, objeto constante de sus humildes
adoraciones: reconozca el Ecuador al Divino Corazón de Jesucristo, como a su eterno y absoluto
soberano y protector”.
Entre otras cosas respondió García Moreno:
“No temo a los hombres; pero temo que este país no sea una ofrenda digna del Corazón de Jesucristo.
Pidamos con fervientes plegarias al Señor que nos envíe misioneros santos, apóstoles infatigables;
vengan a lo menos cincuenta sacerdotes celosos y caritativos que recorran todo el territorio, visiten
nuestros pueblos, sin dejar un rincón, y enseñen, y prediquen el Evangelio y conviertan, y entonces
podremos presentar con manos puras al Dios de la pureza un pueblo purificado con la sangre divina;
entonces alzaremos al Divino Corazón un nuevo templo...”
“El P. Proaño le contesta que la gracia sobrenatural es don del Cielo, que no se puede hacer ese Ecuador
en el que él sueña, íntegra y verdaderamente católico sin el auxilio de lo alto; que justamente para
hacerlo es aconsejable consagrarlo al Corazón de Jesús “con espíritu de reparación”, dando testimonio
público y solemne de su fe religiosa contra la apostasía y deserción de tantas gentes; que haciéndolo así,
Dios en premio; “abrirá las alas de su protección sobre nosotros, y apartando sus ojos compasivos de
nuestras miserias, se complacerá tan sólo en aquello que de nuestra parte reparase en algún modo sus
ultrajes y volviese por su honra y gloria.” (Wilfrido Loor, García Moreno y sus asesinos, Editorial
ecuatoriana, 1966, págs. 41,42).

[35]
La devoción al Sagrado Corazón fue especialmente encomendada a los jesuitas por el mismo
Sagrado Corazón, “Jesucristo me ha dado a conocer, de modo que no deja lugar a duda, que por medio
de los Padres de la Compañía, principalmente, quería establecer en todas partes esta sólida devoción, y
formarse con ella un número infinito de siervos fieles, de amigos perfectos y de hijos verdaderamente
agradecidos” (Santa Margarita María de Alacoque, Carta CXLI (expresa lo mismo en otras cartas, ns.
C, CXXXI, CXXXII y XCII).
Esta ha sido la principal razón por la cual los enemigos de la Iglesia los expulsaron de muchos lugares,
incluyendo todo nuestro continente americano, razón por la cual también el diablo, no habiendo podido
vencerlos desde afuera, mudó de táctica y logró destruir desde dentro la obra ignaciana. Vemos ese
ensañamiento odioso contra esta santa y gloriosa Compañía que la ha vuelto hoy una cloaca de
pudrición que está a la vanguardia del modernismo y el comunismo que envenena la Iglesia. El éxito de
Satanás se vio coronado al colocar a un miembro de esta nueva Compañía en el Sumo Pontificado.
[36]
Mt. 11,25.
[37]
Sor Josefa Menéndez, Un llamamiento al amor, introducción.
[38]
Leonardo Castellani, Domingueras prédicas, Ed. Jauja, 1997, p. 112.
[39]
“En distintas ocasiones durante el curso de aquellos años –cuatro o cinco veces que yo recuerde-, al
entrar en su habitación para mi audiencia matinal de las nueve, Su Santidad habría de iniciar la
conversación con esta frase” (Cardenal Rafael Merry del Val, memorando cómo el Santo Padre veía
venir la Gran Guerra Europea, relato de su libro El Papa San Pío X: Memorias, Ediciones Fundación
San Pío X, Buenos Aires, 2006). En su primera encíclica, E supremi apostolatus, el papa santo
confesaba haber asumido el pontificado abrumado y temeroso y después de gran deliberación: “Nos
llenaba de temor sobre todo la tristísima situación en que se encuentra la humanidad. ¿Quién ignora,
efectivamente, que la sociedad actual, más que en épocas anteriores, está afligida por un íntimo y
gravísimo mal que, agravándose por días, la devora hasta la raíz y la lleva a la muerte?”.
[40]
Louis Veuillot, La ilusión liberal.
[41]
G.K. Chesterton, Un buen puñado de ideas, A la Mínima. Renacimiento, Sevilla, 2018.
[42]
“Controlan absolutamente los medios de comunicación –afirma Gil de la Pisa Antolín, refiriéndose a
la Sinagoga de Satanás-. Son de su propiedad en un elevadísimo tanto por ciento y al resto los tienen
cogidos por donde duele: las fuentes de financiación. Pueden así lavar el cerebro lo mismo a las clases
elevadas que a la masa. Y lo cacarean sin rubor: “todas las noticias pasan por nuestras manos” y a la
gente le llega únicamente “las que ellos deciden filtrar y -además- siempre corregidas, retocadas y
falseadas”.
“La verdad, la realidad auténtica, jamás burla ni traspasa la censura tiránica de sus agencias de noticias.
Alguien, hablando de un político español decía con gracia y sorna: “No solo no creo una palabra de lo
que dice, sino que ni creo que sea calvo”…y eso que al personaje no le queda un pelo en su cebolla. Yo
digo lo mismo respecto a los medios de comunicación. Dudo hasta del “hombre del tiempo” ni de él me
fío porque ni en esta materia son libres de informar.” (La Piedra Roseta de la Ciencia Política,
Ediciones Ojeda, pág. 435). Termina diciendo nuestro autor: “Ojalá consiga con mi libro abrir los ojos a
muchos y se decidan a buscar la información por conductos distintos de la prensa, la radio y la
televisión, siempre al servicio del Poder Supremo sin rostro”. 2020 quizás sea el año donde la Prensa
mejor haya mostrado su carácter manipulador y falsificador al servicio de las élites globalistas.
[43]
K. Kraus, Apocalipsis, Ediciones Godot, Buenos Aires, 2015.
[44]
J. Roth, El Anticristo, Edición digital, Titivillus, publicación original Der Antichrist, 1934.
[45]
J. Roth, id. ant.
[46]
W. Schubart, Europa y el alma del Oriente. Studium, Madrid, 1946.
[47]
R. Garrigou-Lagrange O.P., La santificación del sacerdote, Ediciones RIALP, Madrid, 1956,
segunda edición.
[48]
Miguel Ángel Builes, Obispo de Santa Rosa de Osos, Colombia. Carta pastoral, 18 de abril de 1965.
[49]
Miguel Ángel Builes, idem. Convengamos que por entonces el obispo estaba en la recta final de su
intensa carrera al servicio de la Iglesia, y como a casi todos le era impensable avizorar una catástrofe
conciliar, siendo además que la absoluta obediencia al Sumo Pontífice era como un rígido dique que
supuestamente “garantizaba” no deslizarse hacia los miles de caminos desviados que se ofrecían.
[50]
S. Pio X, Notre charge apostolique.
[51]
Monseñor Marcel Lefebvre, Conferencia del 22 de agosto de 1979, en el priorato Saint-Pie X de
Shawinigan-Sud, Provincia de Québec, Canada. Cit. en Le Sel de la terre n° 53, Verano 2005.
[52]
Cit. en Entrevista a Christian Lagrave, Boletín CCP N° 224, Patria Argentina N° 336, 14 de octubre
de 2016. Las negritas son nuestras.
[53]
Alexander Solzhenitsyn, Memorias (Coces al aguijón), Argos, Barcelona, 1977, pág. 106.
[54]
La filosofía de la historia en el pensamiento político de Donoso Cortés, Raúl Sánchez Abelenda,
Revista Universitas N° 19, Abril de 1971.
[55]
Padre Julio María Lombaerde (1878-1944), sacerdote nacido en Bélgica, misionero muchos años en
el Brasil, donde murió en un accidente automovilístico. Teólogo, predicador y polemista de peso, fue
muy perseguido por la masonería. Perteneció a la Congregación de los Misioneros de la Sagrada
Familia, y fue fundador de las Filhas do Coração Imaculado de Maria, los Missionários de Nossa
Senhora do Santíssimo Sacramento y las Irmãs Sacramentinas de Nossa Senhora.
[56]
P. Lombaerde, O fin do mundo está próximo?, Prophecias antigas e recentes, Rio de Janeiro, Lvraria
Boa Imprensa, 1940.
[57]
Ya en septiembre de 1946, la revista de los jesuitas, Etudes, había publicado un artículo del
modernista y panteísta Teilhard de Chardin. En nuestro país, por dar sólo un ejemplo, ya entre los años
1956 y 1960, la revista Criterio, la más influyente del catolicismo local, había estado publicando una
serie de artículos titulados “La revolución del siglo XX: la unificación del género humano”, por el
sacerdote Jacques Leclerq: “La tesis del autor era que ese proceso se daría por la interacción del
desarrollo técnico, la expansión de la democracia y el cristianismo como una religión universalista y
fraterna; sin embargo, consideraba que era urgente resolver el problema de la distribución de los bienes
derivado de las diferencias de desarrollo. En orden al logro de este objetivo, criticaba a la Iglesia puesto
que si bien profesaba una doctrina fraternal reunía fieles que tenían frecuentemente sentimientos de
clase y de superioridad étnica. Y agregaba que ‘actualmente muchos cristianos están como
desconcertados ante la eventualidad de tomar parte en la unificación moral del mundo al margen de su
conversión al cristianismo’, en clara alusión al fenómeno de la secularización al cual, Leclerq no se
oponía” (Las preocupaciones católicas en tiempos de cambio: autovaloración y modelos de acción
social en la revista Criterio (Argentina) entre 1955 y 1958, Patricia Barrio de Villanueva, Revista Fuego
y Raya N° 6, noviembre de 2013, pág. 21).
[58]
Un solo ejemplo tomado al azar. A fines del 2020, la Argentina sufrió el avance de las fuerzas
satánicas que llegaron a aprobar la ley del aborto en el “Honorable” Congreso de la Nación. La actitud
del Episcopado fue lógicamente de oposición, pero muy pero muy tibia, intrascendente, pálida y desde
un lenguaje pusilánime, democrático, derechohumanista, naturalista, improcedente e intrascendente, por
temor a confrontar con el gobierno. Fue un fracaso absoluto. Consultado recientemente uno de los
obispos –parece que no de los peores- sobre si considera que la Iglesia actuó bien en cuanto a la Ley del
Aborto, responde (subrayados nuestros):
“A veces me reservo ciertas opiniones porque lo único que haríamos es generar más debate. Creo que
está claro que en todo el Episcopado tenemos un amor por la vida y defensa por ella. Hay veces hay
medidas prudenciales y oportunidades de decir las cosas. En este aspecto tenemos que ser más incisivos,
acá lo hice con claridad. Los medios a veces no van a hacer repercutir una reflexión que no les interesa a
menos que sea conflictiva. Cada uno tiene que hacer las cosas lo mejor posible, alentar y animar para
evitar la confrontación. Hoy se busca mucho la confrontación, el litigio, el pelear y eso genera más
grieta. Creo que tiene que haber más compromiso de cada bautizado, si cada bautizado se pronuncia en
su lugar a favor de la vida, si tenemos esa suma de laico generará una situación favorable. ¿Qué
ganamos con tener un gallo de riña? para que sea espectáculo, ese es el gran problema que tenemos. Se
busca que vaya alguien en nombre mío y que pelee, ¿para qué? para que algunos te aplaudan pero así no
hay ningún compromiso. Debemos estar a la par de cada bautizado para que exprese sus convicciones en
su familia, en su trabajo y en su vida. El mensaje tiene que ir al laicado que es la mayoría de la Iglesia
no los sacerdotes. Son pocos los pastores la gran mayoría son los bautizados que debe ser el fermento en
la masa. Hay que ir a la pronunciación del laicado. Tiene que haber ámbitos de debates serios de mucho
respeto y que no se preste al manoseo para buscar tribuna. Debemos profundizar sobre la vida y la fe
como hizo Jesús. El trabajo arduo de todos los días es el más valioso. Debemos buscar un cambio
profundo con el compromiso del laicado, debemos ir a la base y que si está floja se desploma toda la
sociedad”. [Link]
[Link]
[59]
Card. Billot, Carta al P. Le Floch, cit. en Gustavo Daniel Corbi, Tres maestros: Billot, Jugnet,
Meinvielle, ed. Iction, Bs. As., 1980.
[60]
Aquí queremos distinguir lo que decimos del sentido de “mentalidad moderna” que muy
lúcidamente le da Hilaire Belloc a la mentalidad del mundo moderno, cuyos elementos son el orgullo, la
ignorancia y la pereza intelectual, y cuyo principio unificador es la aceptación ciega de una autoridad no
basada en la razón. Cfr. Sobrevivientes y recién llegados, Ed. Pórtico, Bs. As., 2004. Es la mentalidad de
las masas que hoy se someten supersticiosamente y sin resistencias a lo establecido por los gobernantes
liberales y masónicos en materia “sanitaria”. Belloc dice también que la mentalidad moderna es un
cenagal, y está teñida esencialmente de la estupidez. ¡Y pensar que no ha vivido en el siglo XXI bajo
una “pandemia”!
[61]
Instrucción pastoral colectiva del episcopado portugués (1942).
[62]
Mons. Lefebvre, C’est moi l’accusé qui devrais vous juger, Clovis, 1994, p. 69.
[63]
Entrevista con el Padre Fuentes, 26 diciembre de 1957.
[64]
San Pablo, I Tesalonicenses 5, 20,21.
[65]
Mons. Straubinger, Comentario a I Tesalonicenses 5, 3 (frag.)
[66]
Rubén Calderón Bouchet, Esperanza, historia y utopía, [Link], Bs. As. 1980, p. 340.
[67]
Mons. Juan Straubinger, Comentario a I Tes. 5,20.
Decía el Padre Ezcurra:
“El Anticristo, pues, ha dejado de ser una especulación teológica para convertirse en una realidad
posiblemente inmediata. Cuando vino Cristo, la inmensa mayoría de los hombres no lo reconoció. Aún
quienes esperaban al Mesías, lo esperaban de otra manera, lo veían siempre distante e ignoraron que
estaba entre ellos, porque no supieron leer las profecías que lo anunciaban. Quiera Dios que no ocurra lo
mismo con el Anticristo. Y que cuando aparezca, no nos dejemos engañar por “los dos cuernos,
semejantes a los del cordero”, del falso profeta que hará que los hombres adoren a la bestia.
Y para que ello no ocurra, sigamos el consejo de San Pablo: “No despreciéis las profecías” (I Tes. V,
20). (Historia del Anticristo, pág. 221).
[68]
Suma Teológica, II-II, c. 171, art. 1.
[69]
Jean Vaquié (1911-1992), gran autor contrarrevolucionario católico francés, particularmente erudito
en temas como la revolución, la gnosis, la reforma litúrgica y la subversión dentro de la Iglesia. Muy
importantes sus trabajos denunciando el “esoterismo cristiano” y el carácter satánico de la Nueva Era.
[70]
Jean Vaquié précise à Christian Lagrave ses conceptions sur les ennemies et la manouvre, Cahier
Jean Vaquié N° 4, 1993.
[71]
J. Vaquié, idem ant.
[72]
R. P. Leonardo Castellani (1899-1981), Sacerdote argentino, en 1918 ingresó al noviciado cordobés
de la Compañía de Jesús y el 31 de julio de 1930 fue ordenado en Roma. Estudió seis años en Europa,
graduado en filosofía en la Sorbona de París y en teología en la Gregoriana de Roma, regresó a la
Argentina, dedicándose a la docencia superior y el periodismo. Destacado teólogo, ensayista, crítico
literario, también ha escrito tratados de filosofía, psicología, cuentos, novela, poesía, exégesis bíblica.
Tradujo los cinco primeros tomos de la Suma Teológica de Santo Tomás y el Apokalypsis de San Juan.
Fue expulsado de la orden jesuita y castigado duramente por haber puesto en evidencia la corrupción
farisaica del clero, mucho antes que otro lo hiciera. Sufrió la conjuración del silencio en su propia patria,
especialmente por parte del clero liberal, vivió en la pobreza dedicado a legar una obra monumental que
aún es ignorada por la mayoría. Ha dejado más de 50 libros, obra que en los últimos años está siendo
difundida en España, Francia y los Estados Unidos.
[73]
P. Joseph Lémann (1836-1915), “L’entrée des Israélites dans la société française”, cit. en Le Sel de
la terre n° 103, Hiver 2017-2018, p. 1.
[74]
“La Sociedad de las Naciones fue inaugurada el 10 de enero de 1920; los estatutos elaborados en las
Asambleas masónicas fueron muy poco modificados…” (Maurice Fara, La Masonería en descubierto,
Buenos Aires, La Hoja de Roble, 1960, cit. en M. Pinay, Complot contra la Iglesia). La Sociedad de
Naciones fue una obra absolutamente masónica (cfr. Mons. Henri Delassus, Les pourquoi de la guerre
mondiale, Desclée de Brouwer, Lille, 1922).
[75]
Cardenal Louis Billot, S.J.: Teólogo eminente, de la Compañía de Jesús, n. en Sierck, Metz, Francia,
en 1846, m. en Galloro, Roma, en 1931. Profesor en la Universidad Católica de Angers y en la
Universidad Gregoriana (allí tuvo como alumno en Teología al futuro Padre Leonardo Castellani).
Director del Seminario francés de Santa Chiara en Roma. Fue presidente de la Academia Pontificia
Santo Tomás de Aquino (más conocido como Angelicum), miembro de la Comisión Bíblica Pontificia y
consultor del Santo Oficio. Creado cardenal por S. Pío X, renunció a su dignidad a raíz de un incidente
relacionado por sus convicciones sobre la Acción Francesa, en tiempos de Pío XI (1926). Fue un
combatiente destacado contra el catolicismo liberal y el modernismo y tuvo una gran parte en la edición
de la encíclica Pascendi Dominici Gregis (1907). Con suma perspicacia y muy tempranamente, “El
Cardenal Billot advirtió que un concilio pudiera ser “manipulado” por “los peores enemigos de la
Iglesia, los modernistas, quienes ya se están preparando, como ciertas indicaciones muestran, a producir
la revolución en la Iglesia, un nuevo 1789.” (Raymond Dulac, Episcopal Collegiality at the Second
Council of the Vatican (Paris: Cedre, 1979), pp. 9-10. Cit. por P. Kramer en The Devil’s Final Battle).
Ese 1789 se produciría finalmente en el concilio Vaticano II. El Card. Billot, consultado con los otros
cardenales por el papa Pío XI acerca de la conveniencia de retomar el concilio Vaticano I, fue uno de los
dos que respondió negativamente. El Padre Álvaro Calderón (probablemente el mayor teólogo de
nuestros días) lo considera uno de los más grandes teólogos del siglo XX, pero también señala la
influencia sobre él de la doctrina de Francisco Suárez que lo tornó en cierto momento contradictorio
consigo mismo (cfr. R.P. Calderón, El Reino de Dios en el Vaticano II, págs. 30-31, Seminario de La
Reja, FSSPX, Argentina). Un error garrafal del Card. Billot fue que habría dicho acerca del hereje y
blasfemo León Bloy que éste “hablaba en poeta”, lo que hizo que el Santo Oficio no lo condenara. Sobre
L. Bloy podrán leerse con fruto los sig. libros y artículos: Raymond Barbeau, Un prophète luciférien
Léon Bloy, Aubier Éditions Montaigne, Paris, 1957; Mons. Cristiani, Presencia de Satán en el mundo
moderno, Ediciones Peuser, Buenos Aires, 1962; Christian Lagrave, A propos de Léon Bloy, Lecture et
Tradition N° 164, Octobre 1990, pp. 9 a 20; Louis Jugnet, L’oeuvre étrange de Léon Bloy, Le Sel de la
Terre n°52, printemps 2005, pp. 189 a 202; Antoine De Motreff: L’enfant prodigue selon Bloy. Une
interprétation blasphématoire, Le Sel de la Terre n°52, printemps 2005, pp116 a 140; Christian Lagrave,
Léon Bloy et le “Paraclet”, Le Sel de la terre n°56, printemps 2006, pp. 198-199; Carlos Nougué, El
secreto de León Bloy, [Link]
[76]
Card. Louis Billot, La Parousie, Paris, Gabriel Beauchesne, 1920. El resaltado en negritas es
nuestro.
[77]
[Link]
[Link] [Link]
[Link]
[78]
Card. Louis Billot, ob. cit.
[79]
R. P. Ramière, S.J., Les esperances de l’Eglise, Librerie Catholique et Classique de Pèrisse Frères,
1861.
[80]
R. P. Charles Arminjon, El fin del mundo y los misterios de la vida futura, edición digital Editorial
Gaudete.
[81]
Charles Arminjon, [Link].
[82]
Cit. por Mons. Delassus, Les pourquoi de la guerre mondiale, pág. 407.
[83]
Dolindo Ruotolo (1882-1970), sacerdote y mísico napolitano, llamado por muchos “el Padre Pío de
Nápoles” (durante un tiempo fue director espiritual del santo de Pietrelcina), llevó una vida dolorosa y
mortificada, sufrió calumnias, incomprensiones y persecuciones, llegando hasta ser suspendido
injustamente por el Santo Oficio. Gozó de comunicaciones y visiones sobrenaturales, y revelaciones de
Santa Gemma Galgani, fue objeto de bilocaciones y tuvo sus enfrentamientos con el diablo. Escritor
prolífico, redactó una obra de comentarios sobre la Sagrada Escritura en 33 volúmenes. En su obra sobre
el Apocalipsis dice: “Todas las comparaciones que yo escribo las percibo con anterioridad en una visión
interior instantánea. Por ejemplo, en el momento de escribir aquí: “Él era el vencedor de la Justicia,
etc.”, percibí un arquero gigantesco, con el arco tensado que despedía el dardo entre intrincadísimos
alambres, y sin quebrarlos lo hacía llegar al blanco. Fue como un relámpago intelectual que me hizo
comprender este gran Misterio en una síntesis instantánea. Si pudiera expresar la forma admirable en
que me siento iluminado por el Espíritu Santo descifrando tantos misterios, escribiría un poema de
inefable amor. Mientras más oscuras son las cosas, más me abandono en Dios por medio de las manos
de María Santísima, cerrando los ojos y confiando en Él. Esta obra es en su totalidad un acto de
confianza en Dios, y lo es mucho más después de la tempestad que la afectó. Escribo con la absoluta
certeza de Dios, aun andando entre las tempestades externas y las tinieblas de mi nulidad” (Nápoles, 30
de noviembre de 1943).
[84]
Padre Dolindo Ruotolo, El Apocalipsis de San Juan, Parte 2, pág. 226. Fundación Jesús de la
Misericodia, Quito, Ecuador, 2013.
[85]
Carta Encíclica E supremi, 4 de octubre de 1903.
[86]
P. Franz Spirago, L’Antéchrist et les Juifs, La Maison du Salat, Septembre 2017, p. 30.
[87]
Interesante lo que decía el Padre Paul de Moll, gran taumaturgo belga:
“Alrededor del año 1888, el padre Paul le dijo a una persona en Watervliet que Dios había decidido
castigar al mundo entero con castigos terribles; pero que finalmente había salvado a la humanidad, en
respuesta a las oraciones y penitencias de un solo religioso. El padre Paul no dijo el nombre de este
religioso”.
[Lo mismo se dice de San Vicente Ferrer.] Father Paul of Moll: A Flemish Benedictine and
Wonderworker of the Nine 19th Century, 1824-1896 ,' por Edward Van Speybrouck (2a ed., Convento
benedictino, Clyde, MO, 1914)
[88]
P. Castellani, “Nacionalismo e Internacionalismo”, Dinámica Social n. 58, Bs. As. 1955, cit. en
“Castellani maldito. 1949-1981”, Sebastián Randle, Vórtice, Bs. As.2017, pág. 255.
[89]
La torpe denigración del nacionalismo va desde un liberal mediático como Agustín Laje hasta un
siempre vago y orgulloso cultor de la “tradición hermética” como el filo-peronista Ángel Faretta,
pasando por los “intelectuales” progresistas a sueldo del régimen democrático y los mundialistas que
repiten el discurso de las logias masónicas. También es cierto que hay católicos conservadores o
tradicionales que aún no comprenden del todo este fenómeno. Hay que remitirse en busca de
discernimiento a los principales expositores y sostenedores de esta corriente en Argentina, algunos de
los cuales han llegado a ser mártires del marxismo, para entender mejor el asunto: J. B. Genta, C.
Sacheri, J. Irazusta, E. Palacio, P. Meinvielle, P. Castellani, P. Sánchez Abelenda, P. Ezcurra, R.
Calderón Bouchet, A. D’Angelo Rodríguez, A. Caponnetto, E. Díaz Araujo, J. C. Goyeneche, R. Raúl
Aragón, etc.
[90]
R. Calderón Bouchet, Nacionalismo y Revolución, Librería Huemul, Bs. As., 1983, pág 12.
[91]
Calderón Bouchet, Ibid. pág. 23.
[92]
Calderón Bouchet, ib. P. 22.
[93]
P. Julio Meinvielle, Entre la Iglesia y el tercer Reich, Editorial Adsum, Bs. As., 1937. Meinvielle
distingue y opone la Alemania nazi (pagana) del Portugal de Salazar (cristiano), indicando la
proximidad del triunfo de la España católica liderada por Franco, aún por entonces en plena guerra
contra el comunismo.
[94]
Calderón Bouchet, ib. P. 22.
[95]
Alberto Ezcurra Medrano, Historia del Anticristo, pp. 173-174.
[96]
En 1918 también el marxismo había hecho pie con fuerza en la Universidad de Córdoba, Argentina,
mediante la llamada “Reforma Universitaria”. Un año después se producirían en Buenos Aires los
violentos incidentes llamados periodísticamente “La Semana Trágica”, que resultó una derrota
comunista.
[97]
En 1937, el arzobispo (episcopaliano) de York William Temple, declaraba: “Podría ser necesario que
una nueva guerra venga para restablecer la autoridad de la Sociedad de Naciones; podría suceder que la
generación actual y la futura sean diezmadas, sacrificadas, a fin de que la ley de Ginebra sea reafirmada,
así como la última guerra fue indispensable para su creación”. (Cfr. Epiphanius, MaÇonnerie et sectes
secrètes: Le côté caché de l’histoire, “Courrier du Rome”, 2005, ed. digital pág. 305.
[98]
P. Julio María Matovelle, Meditaciones sobre el Apocalipsis, Volumen 1, pág. 66, Librería
Espiritual, Quito, Ecuador.
[99]
P. Leonardo Castellani, Catecismo para adultos, p. 101.
[100]
Mons. J. Straubinger, Comentario a Apocalipsis XII, 12.
[101]
A. Solzhenitsyn, Discurso de Templeton, 1983.
[102]
P. Alfredo Sáenz, El Anticristo y el fin de la historia, según Josef Pieper, Revista Gladius n° 34, 15
de diciembre de 1995.
[103]
P. D. Ruotolo, El Apocalipsis de San Juan, Parte 1, pág. 357.
[104]
P. Alfredo Sáenz, prólogo a El Apokalypsis de S. Juan, Editorial Vórtice, Buenos Aires, 2005.
[105]
Padre Leonardo Castellani, Los papeles de Benjamín Benavides.
[106]
R. H. Benson, Señor del mundo (cit. por Antoine Martin en Le Chant dans la Fournaise,
KontreKulture, 2015).
[107]
Mal. 4, 5-6.
[108]
Ecli. 48,9-10.
[109]
El Reino de Dios en el Vaticano II, pág. 78.
[110]
El Apokalypsis de San Juan, Excursus l. El Imperio. P. 278 y ss. Editorial Vórtice, Buenos Aires,
2005.
[111]
El drama del fin de los tiempos, abril 1885.
[112]
“El Matrimonio religioso, la Propiedad, el Ejército y la Religión son las cuatro columnas del Orden
Romano (…) El Orden Romano es nuestra civilización: es LA civilización, la única civilización que
existe. El Orden Romano está atacado en todo el mundo; y es la gran lucha, y la gran crisis de nuestro
tiempo." (Padre Leonardo Casellani, Homilías Inéditas, EDIVE, San Rafael, 2020).
[113]
“Lo que es obviamente sorprendente es el grado en que esta agenda de desintegración y
transformación nacional, promovida por un grupo relativamente pequeño de marxistas culturales
asociados con la Escuela de Frankfort y el Postmodernismo, ha sido aceptada e incorporada en el
liderazgo y los procedimientos operativos del Partido Demócrata. Ilustrativo de esto fue la candidata
presidencial demócrata y abanderada Hillary Clinton, en la que ella proclamó en la Cumbre Mundial de
Mujeres 2015, no mucho antes de que lanzara su campaña presidencial de 2016, que “códigos
culturales, creencias religiosas y prejuicios estructurales profundamente arraigados tienen que ser
cambiados”. (El torbellino intelectual ya está aquí, Scott S. Powell, American Thinker, 5 de octubre de
2018, en Patria Argentina N° 358, 26 de octubre de 2018). Recordemos lo que decía Lenin: “La
revolución es imposible sin una crisis nacional general”.
[114]
Terminó siendo engullido por el mismo sistema democrático en el que aceptó jugar, digamos que
limpio. Pero el sistema liberal partidocrático llamado democracia no tiene nada de limpio. A Dios
gracias esto acaba de quedar palmariamente demostrado.
[115]
R.P. Álvaro Calderón, El Reino de Dios en el Vaticano II, pág. 79. Agrega enseguida: “En lenguaje
más preciso, el orden y el poder político capaz de enfrentarse eficazmente al misterio de iniquidad tiene
como elemento material el Orden romano y como elemento formal el magisterio y la conducción que
recibe de la Iglesia. En tiempos de los Apóstoles, el elemento formal comienza a aparecer justamente al
enseñarles éstos a los cristianos que la autoridad romana viene de Dios y que deben obedecer en
conciencia. Esta obediencia cívica llevada al heroísmo en las persecuciones, fue el principio de vida
nueva que fue haciendo revivir el Imperio hasta conquistar el poder mismo con Constantino”.
[116]
P. Calderón, El Reino de Dios…p. 80.
[117]
Cit. en La revolución que derrocó al zar, Marcelo Diez Esteves, Revista Gladius n° 105, Agosto
de2019.
[118]
Aunque, si bien Polonia y Hungría son nominalmente católicos o la mayoría de su población lo es,
también es cierto que el liberalismo democrático y la influencia de la neo-iglesia del Vaticano II han
hecho estragos en esas tierras alguna vez heroicamente cristianas. Actualmente tanto Hungría como
Polonia son, junto a Israel, los dos países que se han apurado a implementar pasaportes de vacunación
para sus ciudadanos, Hungría va más allá aliándose a Israel para la fabricación de vacunas. Ambos son
miembros de la OTAN, y Orban el presidente de Hungría, que fue el primer país de la Virgen, es
protestante. Por otra parte, China, el gigante comunista, igualmente propone un pasaporte vacunatorio
global. Por el momento la más firme oposición a estas medidas viene de Rusia. Ver: [Link]
[Link]/la-hongrie-sassocie-avec-israel-pour-la-production-des-vaccins-du-futur-et-officialise-son-
passeport-vaccinal/140797/ [Link]
lunion-europeenne/140472/
[Link]
mondial/140840/
[119]
Ya en 1931, abonando el proyecto de unificación mundial, el historiador británico Arnold Toynbee
se manifestaba contra los Estados Nacionales al decir: “En el presente estamos trabajando
discretamente, pero con todo nuestro esfuerzo para arrancar esta misteriosa fuerza llamada soberanía de
las garras de los estados nacionales de nuestro mundo. Y todo el tiempo estamos negando con nuestros
labios lo que hacemos con nuestras manos, porque impugnar la soberanía de los estados nacionales del
mundo es todavía una herejía por la cual un hombre de estado o un publicista pueda no ser quizá
quemado en la hoguera, pero sí desacreditado y excluido de la sociedad” (Cit. en “La Globalización o
Nuevo Orden Mundial, S.R. Alonso, Patria Argentina N° 368, diciembre de 2004).
[120]
Zbigniew Brzezinski, Between Two Ages: America's Role in the Technotronic Era (1970).
[121]
Thomas Molnar, El modelo desfigurado. Los Estados Unidos desde Tocqueville a nuestros días,
pág. 253.
[122]
Cit. por T. Molnar, id.
[123]
Daniel Jacob, Le complot maçonique, en Le Sel de la terre N° 107, Hiver 2018-2019, págs. 122-
123.
[124]
Revista Cabildo 3ra. Época N° 2, pag. 8, Octubre 1999.
[125]
Este nefasto personaje llamado Joe Biden es además según filmaciones que circulan un sujeto de
tendencia pedófila y de hecho cuenta con al menos siete denuncias por acoso sexual. También se sabe
que siendo vicepresidente de Barack Obama “casó” a una pareja de sodomitas en su casa, declarándose
incluso “orgulloso” de hacerlo.
[Link]
Últimamente se dieron a conocer pruebas de su connivencia corrupta con el Partido Comunista de
China.
[126]
Recordemos lo que enseñaba Genta: “Después de haber examinado la acción desintegradora y el
avance arrollador del Comunismo Marxista -apenas un siglo de desarrollo y ya parece dominar al mundo
entero-, debemos reconocer que toda reacción anticomunista demasiado humana, exclusivamente
humana, está condenada al fracaso” (Libre examen y comunismo, Cap. VIII).
[127]
Nicolás Gómez Dávila explica bien cómo esta democracia colectivista de cuño marxista que se
quiere imponer ahora, debe, en tanto que igualitaria, arrasar con toda disposición o discriminación
jerárquica, es por lo mismo que no sólo no puede haber ya líderes destacados, sino incluso no debe
haber estatuas de próceres o héroes, pues hay un solo héroe: la multitud, y sólo le estará reservada una
estatua al único líder posible, el Anticristo: “La democracia colectivista y despótica somete las
voluntades apóstatas a la dirección autocrática de cualquier nación, clase social, partido o individuo que
encarne la voluntad recta. Para la democracia colectivista y despótica, la realización del propósito
democrático prima sobre toda consideración cualquiera. Todo es lícito para fundar una igualdad real que
permita una libertad auténtica donde la soberanía del hombre se corona con la posesión del universo.
Las fuerzas sociales deben ser encauzadas con decisión inquebrantable hacia la meta apocalíptica,
barriendo a quien estorbe, liquidando a quien resista. La confianza en su propósito corrompe al
demócrata autoritario, que esclaviza en nombre de la libertad y espera el advenimiento de un dios en el
envilecimiento del hombre” (Textos, Ediciones Atalanta, 2010).
[128]
Para ampliar, cfr. El neoconservadurismo, una ideología ateo-revolucionaria capaz de seducir a los
católicos. Revista sí sí no no, n. 190, Mayo 2008.
[129]
Julio Meinvielle, El progresismo cristiano, Cruz y Fierro editores, Buenos Aires, 1983, págs. 122-
123. A esto mismo se refería Alberto Ezcurra Medrano: “La rebelión de Stalin constituye sin duda el
más grande fracaso del Judaísmo internacional. Primero, porque le impide lograr el dominio del
mundo cuando parecía estar a punto de conseguirlo y segundo, porque lo coloca en la difícil
situación de combatir al jefe del comunismo mundial sin combatir al Comunismo, que constituye
una etapa decisiva e insustituible dentro del plan judío” (Historia del Anticristo, p. 210).
[130]
Es el caso de SWIFT siglas de "Sociedad de Telecomunicaciones Financieras Interbancarias
Mundiales". La Organización SWIFT representa la culminación de una serie de estudios iniciados en
1969 con el desafío de establecer un sistema avanzado de pagos internacionales. "En mayo de 1973,
unos 240 de los bancos más grandes de Europa y América del Norte erigieron la Sociedad Mundial de
Telecomunicaciones Financieras Interbancarias (SWIFT) con el desafío de establecer, equipar y operar
una Red Financiera Internacional. Esto dio a los bancos miembros el poder de transmitirse entre sí pagos
internacionales, informes y otras comunicaciones asociadas con las operaciones bancarias
internacionales". Carl Reuterskiold, director gerente de SWIFT, 19 de octubre de 1977. Más detalles en
Le Gouvernement Mondial de l’Antéchrist, de Serge Monast, Hades editions, 2014. Actualización fines
de marzo 2022: Rusia pateó el tablero mundial y ha puesto en estado de coma el sistema mundial basado
en petrodólares, por lo mismo ha encontrado una alternativa al Swift, creando junto con China un
sistema bancario alternativo. De ese modo, definitivamente el “Nuevo Orden Mundial” anglosajón-
israelita no puede concretarse según los planes previstos en la “Agenda 2030”. Lo que viene es la
Guerra Mundial.
[131]
L. Castellani, “Sobre el poder secreto”, Revista Dinámica Social n. 136, abril/mayo 1962,
reproducido en “Notas a caballo de un país en crisis”.
[132]
No hemos podido constatar la existencia de ese supuesto informe. En cuanto a Mons. Michel
D’Herbigny (1880-1957), fue uno de los agentes más activos de la política de la diplomacia con la
Unión Soviética, lanzada ya en los tiempos de Benedicto XV y Pío XI. En 1933 y 1937 tuvo dificultades
con la Santa Sede siendo finalmente sancionado por Roma, aunque se dan distintas versiones sobre las
causas. Aquí se da cuenta de las distintas conjeturas que se barajan al respecto:
[Link]
El Padre jesuita Alessio Ulisse Floridi escribió también sobre el tema, por ej. Moscou et le Vatican, Pris
France-Empire, 1979. Sobre este sacerdote puede leerse con provecho una reseña de su vida y una
entrevista acá:
[Link]
Acerca de Vladimir Soloviev (el “Newman” ruso) hablaremos más delante.
[133]
Fundado en realidad por Pío XI el 15 de Agosto de 1929, mediante la Constitución Apostólica
“Quam curam”, su nombre completo es «Collegium Russicum Sanctæ Teresia ab Infante Jesu»,
implorando sobre él el patrocinio de la Patrona de las Misiones, cuyo nombre lleva. Desde este
momento el futuro de la misión católica en Rusia queda ligado al nombre de la Santa de Lisieux,
más tarde proclamada protectora de Rusia. El objetivo del seminario era preparar sacerdotes
católicos para la evangelización de Rusia. Muchos de ellos morirán al intentarlo. Las reliquias de Santa
Teresita llegarían a recorrer triunfalmente Rusia, apenas caído el comunismo.
[134]
P. Castellani, idem. ant.
[135]
P. Castellani, ibid.
[136]
La Iglesia prohíbe bajo pena de excomunión anunciar para una época determinada la venida del
Anticristo o el día del Juicio final (bajo León X, en 1516, 5to. Concilio de Letrán, sess. XI, Constit.
Supernæ majestatis præsidio). Pero no prohíbe en absoluto las conjeturas. “Las generalidades, las
conjeturas prudentes, la indicación de signos precursores son cosas permitidas, a ejemplo de ciertos
Padres y de eminentes Doctores que no han cometido falta alguna al respecto, pese a que no llegó ni el
fin del mundo ni el Anticristo anunciados:
- Tertuliano habla del Anticristo que se aproxima: « Antichristo jam instante».
- San Cipriano: «Debéis tener por cierto que el tiempo de la aflicción ha comenzado, que el fin del siglo
y el tiempo del Anticristo se aproximan”.
- San Hilario advierte del Anticristo inminente: « imminentis Antichristi».
- San Basilio: « ¿No estamos en la novena hora? ¿No es la apostasía? ¿A fin de que a continuación se
manifieste el Impío, ese hijo de perdición?»
- San Ambrosio: «Parece que hemos llegado a la declinación del siglo, ciertas enfermedades son los
signos. La enfermedad del mundo, es el hambre; la enfermedad del mundo, es la peste; la enfermedad
del mundo, es la persecución».
- San Jerónimo: « No nos hacemos cargo de que el Anticristo se aproxima».
- San Bernardo describía las impiedades de su siglo lanzando ese grito de alarma: «No falta más que ver
al hombre de pecado, el hijo de perdición, hacer su aparición».
- San Gregorio Magno: « El rey de la soberbia está próximo, « Rex superbiæ prope est » Etc.
(A. Lémann, L’Antéchrist, Librairie Catholique Emmanuel Vitte, Lyon, Paris, 1905, ch. IV).
En otra ocasión, el papa San Gregorio Magno, dirigiéndose en carta a San Leandro de Sevilla, decía:
“”Y ya ves, en tiempos azotados por males crecientes que anuncian estar próximo el fin del
mundo…” (Carta dedicatoria del libro Morales o Moralia in Job, del año 595).

[137]
Leonardo Castellani, Cristo ¿vuelve o no vuelve?, Dictio, págs.55-56-57, Buenos Aires, 1976.
[138]
P. Sáenz, art. citado, Gladius.
[139]
La marca ha de ser una señal clara de apostasía, en tiempos del Anticristo donde será ilegal todo lo
que es cristiano. Vale decirlo porque hay fantasistas que ya están interpretando la vacuna, la mascarilla o
el pase sanitario como si fuesen la “marca de la bestia”.
[140]
P. Sáenz, id. ant.
[141]
Augustin Lémann, L’Antéchrist, Librairie Catholique Emmanuel Vitte, Lyon, Paris, 1905.
[142]
Dolindo Ruotolo, El Apocalipsis de San Juan, parte 2, P. 80.
[143]
Un solo ejemplo:
[Link]
[144]
Seguimos en general –pero no en absoluto- en la interpretación del Apocalipsis a diversos
estudiosos y expositores como Venerable Holszhauser (que sigue a Petro Galatino), Cornelio a Lapide,
P. Julio María Matovelle, Cardenal Billot, P. Dolindo Ruotolo, P. Leonardo Castellani, Mons.
Williamson. En la antigüedad el más conocido representante de esta corriente de asociar a las siete
iglesias con siete períodos de la Iglesia fue San Victorino; se atribuye por su parte a San Alberto Magno
una exposición del mismo tema. El hecho de seguir en algunos puntos una orientación determinada, no
significa, desde luego, un acuerdo total con el punto de vista de un autor o toda su obra, por caso, no
concordamos con la opinión milenarista. Aunque sea obvio, a estas alturas se hace sin embargo
necesario aclarar estas cosas, debido a la malicia o inepcia que pululan en los ambientes y medios de
difusión intelectuales católicos en nuestro tiempo.
Comenta sobre el tema Mons. Straubinger: “Desde la antigüedad ven muchos comentaristas en el
número siete un símbolo de lo perfecto y universal, de manera que las siete Iglesias representarían una
totalidad (S. Crisóstomo, S. Agustín, S. Gregorio, S. Isidoro). Muchos consideran que las siete Iglesias
corresponden a otros tantos períodos de la historia de la Iglesia universal (cf. 1, 19 y nota). Su más
conocido representante en la patrística es S. Victorino de Pettau, quien en su comentario caracteriza los
siete períodos de la siguiente manera: 1) el celo y la paciencia de los primeros cristianos; 2) la
constancia de los fieles en las persecuciones; 3) y 4) períodos de relajamiento; 5) peligro por parte de los
que son cristianos solamente de nombre; 6) humildad de la Iglesia en el siglo y firme fe en las
Escrituras; 7) las riquezas y el afán de saberlo todo cohíbe a muchos para seguir el recto camino”
(Comentario a Apocalipsis 1,12).
[145]
“Hazte vigilante/Y corrobora lo que te queda/Lo que tiene que morir....
“Otra recomienda de la Tradicion: desde ahora mas la Iglesia lo que tiene que hacer es conservar lo que
le queda, los restos (ta loipá) aun sabiendo que son cosas perecederas y van al muere: por ejemplo, el
Vaticano, el poder temporal del Papa, la liturgia ya ininteligible a la mayoria, el boato regio en San
Pedro: apariencias de un Rey que ya no es obedecido, las excomuniones y el “index”... la legitimidad de
la Monarquia hereditaria, el cultivo de la filosofia y las bellas letras, la defensa de la libertad politica, las
corporaciones o guildas medievales, la no separacion de la Iglesia y el Estado, la ley civil del
matrimonio indisoluble...pietosi residdui d'un tempo che fú ... Todo esto y mucho mas, que entendemos
bajo el nombre de Tradición Occidental, toda la herencia de Occidente que podriamos llamar
Romanidad (el “Obstaculo” al Anticristo, que dice San Pablo), a partir del Renacimiento comienza a ir
al muere; y el esfuerzo de la Iglesia se emplea solamente en roborarlo. Los signos han cambiado, el
poder creador no es ya de la Iglesia sino del enemigo. Mas las creaciones modernas son bajo el signo de
Satan; son destrucciones en el fondo y creaciones solo en apariencia; son parasitaciones enormes e
hipertroficas de antiguas creaciones, enormes escapes de fuerzas por la ruptura de antiguos equilibrios:
la “técnica” moderna es una degeneración y una desviación de la Ciencia, el capitalismo es estructura
enfermiza de la industria y el comercio, la actual cultura (“cultolatria”), degeneración del antiguo
esfuerzo del intelecto por procurar al hombre un poco de felicidad, que ha virado hacia el ideal de los
goces materiales; de modo que hoy día bien puede dársele la vieja definición de Tácito: “llámase cultura
al corromper y ser corrompido.” Todas estas cosas hemos de defenderlas, son buenas en si mismas; y sin
embargo un día - y hoy ya se ve la dirección del proceso- serán presa y presea del Maligno, vaciadas por
dentro y convertidas en engañosa cáscara. Este es el misterio de las Profundidades de Satan...”
(Castellani, El Apokalypsis de San Juan”)
[146]
Sardes, antigua ciudad considerada inexpugnable pero que sin embargo fue sorprendida varias
veces por las astucias nocturnas de sus enemigos. Tuvo su apogeo bajo el reinado de Creso, famoso rey
de Lidia tenido por el más rico del mundo, de hecho allí se hicieron las primeras monedas. Sobre este
personaje recordamos el notable libro de Leopoldo Marechal:
“…lo que define a Creso no es una desmedida posesión de la riqueza corpórea, sino una “mentalidad”
sui generis que le hace apetecer y buscar dicha riqueza. En tal sentido, hay millonarios que no son
Cresos y hay Cresos que no tienen un centavo. Le diré más aún: el mundo presente, obra de la tiranía
secular a que lo sometió Creso, está uniformado ahora por esa “mentalidad” que le imprimió el
Hombrecito Económico en tren de universalizar su reinado. Y verá usted al fin que la solución integral
de los problemas que hoy nos aflijen estaría en que todos y cada uno de nosotros advirtiéramos hasta
qué punto esa “mentalidad”, nos ganó el ser y en destruir sus manifestaciones con métodos adecuados”.
“Es evidente que la gloria nada limpia de Creso triunfante es la de haber impreso “su mentalidad” a todo
un mundo, en la más triste de las “nivelaciones por abajo” que haya conocido la historia. Y es también
evidente que nuestro inefable Hombrecito no habría logrado ese triunfo ecuménico si “su mentalidad”
no hubiera sido ya la del común de las gentes, mucho antes de la Revolución Francesa. Porque un líder o
una mentalidad no triunfan en la historia si no encarnan o personifican un estado público de conciencia
definido a veces con secular antelación” Leopoldo Marechal, Autopsia de Creso, Obras completas,
Tomo II, Buenos Aires, Perfil Libros, 1998.
[147]
Apocalipsis III 1-6, versión Mons. Straubinger.
Las siete edades o períodos de la Iglesia, a partir de las cartas a las siete iglesias, serían los siguientes:
1. Éfeso: tiempo de siembra, desde NSJC y los Apóstoles hasta Nerón, primer perseguidor de la Iglesia,
y el Papa San Lino.
2. Esmirna: tiempo de irrigación, la sangre de los mártires que hará crecer la Iglesia.
3. Pérgamo: los Padres y Doctores de la Iglesia extirpan las herejías y la Iglesia queda bien establecida.
Desde Constantino y el Papa Silvestre hasta Carlomagno y León III.
4. Tiatira: Edad Media, desde Carlomagno y León III hasta Carlos V y León X. Período pacífico e
iluminativo.
5. Sardes: Período purgativo, crisis en la Iglesia, persecuciones desde dentro mismo, finaliza con una
gran guerra –probablemente para formar un Gobierno mundial- y catástrofe universal. Desde Carlos V y
el Papa León X (hacia 1520) hasta nuestros días, estaríamos cerca del fin de este período.
6. Filadelfia: “Amor de hermanos”. Período del triunfo del Corazón Inmaculado de María, tras la
conversión de Rusia, que dará un tiempo de paz y consolación, con un Gran Monarca y un Gran Papa,
vendría la conversión de los judíos y termina con el reagrupamiento de los enemigos de la Iglesia y la
aparición del Anticristo. Probablemente haya un antipapa y la Iglesia sea como en los primeros tiempos
copada por el fariseísmo (¿quizás por judíos convertidos?).
7. Laodicea: Comienza con el triunfo del Anticristo, dura hasta el fin del mundo. Período de desolación,
por breve tiempo defección total de la fe, será la abominación de la desolación. Luego, la Parusía de
Nuestro Señor.
[148]
Tractatus De Ecclesia Christi, T. II, epílogo, ed. 5, año 1927.
[Link]
[149]
J. Vaquié, Bénédictions et malédictions, pág. 56 y ss.
[150]
J. Vaquié, id. ant.
[151]
D. Ruotolo, El Apocalipsis de San Juan, Parte 1, Pgs. 354-355.
[152]
Es decir, en la quinta edad, que atravesamos y finalizamos.
[153]
Como explicaremos más adelante, esta devoción se desdobla o completa con la devoción al
Inmaculado de María dada en Fátima.
[154]
P. Matovelle, Meditaciones sobre el Apocalipsis, pags. 161-162.
[155]
José Julio María Matovelle (1852-1929), Sacerdote, abogado, poeta y político nacido en la ciudad
de Cuenca, Ecuador, muerto en la misma ciudad. En 1885 fundó la revista religiosa “La República del
Corazón de Jesús”. En 1892 funda la Congregación de Madres Oblatas. Ese año obtuvo la Consagración
oficial del Ecuador al Purísimo Corazón de María. Gracias a sus gestiones se construyeron la Basílica
del Voto Nacional y el Monumento a la Santísima Virgen en el Panecillo. Fue fundador de los Oblatos y
las Oblatas de los Sagrados Corazones de Jesús y María, y de numerosos centros históricos, patrióticos y
de beneficencia social. Feroz e incansable adversario del liberalismo, se constituyó un fiel continuador
del legado heroico de García Moreno, de cuya viuda recibió el ejemplar de la “Imitación de Cristo” que
el mártir portaba en el bolsillo de su chaqueta cuando fue asesinado. En 1898 tuvo que vivir escondido
en diversos lugares pues el gobernador liberal de Cuenca había dispuesto su captura, llegando a exilarse
en Perú y en Chile. Para llenar el tiempo editó “Devocionario en honor de Nuestra Señora de los Dolores
y Regla de la Tercera Orden de los Servitas” y comenzó a estudiar la obra del Padre Cornelio Alápide
sobre el Apocalipsis, que conformaría luego su libro de “Meditaciones sobre el Apocalipsis”. Se
encuentra abierta la causa de su beatificación.
[156]
Venerable Bartolomé Holzhauser (1613-1658) nació en Langnau, sur de Alemania. Se desempeñó
como sacerdote en la diócesis de Maguncia, y en Bingen en el Rin, permaneciendo allí hasta su muerte,
antes de cumplir los 45 años. Fue un restaurador de la disciplina eclesiástica en Alemania. Desde muy
temprana edad experimentó dones proféticos, teniendo diez visiones inspirado en el Apocalipsis.
Explicó en qué condiciones escribió sus comentarios: “No podía escribir mis comentarios más que como
un niño al que le dirigen la mano”. Demandado que por qué no los había terminado, respondió: “No los
pude continuar, porque yo no tenía más el espíritu con el cual los había comenzado”. El Espíritu Santo
había dejado de inspirarlo. Explicó las siete edades de la Iglesia basado en las siete iglesias que San Juan
menciona en los capítulos 2 y 3 del Apocalipsis. Este Comentario permaneció manuscrito durante un
siglo y medio, fue impreso por primera vez en Bamberg y en Wurzburg en el año 1784. Hay quienes
desmerecen toda la importante obra de Holzhauser porque cometió el error de datar la llegada del
Anticristo, ubicándolo en el año 1855. En ese caso habría que desmerecer también a un gran santo como
San Vicente Ferrer, que apoyó con todas sus fuerzas a un antipapa y anunciaba el fin de los tiempos en
forma inminente, y sin embargo eso no impidió que lo canonizasen. El padre A. Léhmann defiende a
Holzhauser afirmando que habría que invocar en su favor la ignorancia del decreto del V Concilio de
Letrán, un decreto cubierto por el polvo de los siglos e ignorado por gran parte de la Iglesia. Errare
humanum est.
[157]
J. Matovelle, Meditaciones sobre el Apocalipsis, Librería espiritual, Quito, Ecuador, pág. 150 a
152.
[158]
J. Matovelle, ob. cit. pág. 299.
[159]
J. Matovelle, ob. cit. págs. 299,300.
[160]
Le Sel de la terre n° 38, Automne 2001, pág. 200.
[161]
Monléon, Dom Jean de. Le sens mystique de l’Apocalypse, Nouvelles Editions Latines, Paris, 1984.
[162]
P. Dolindo Ruotolo, El Apocalipis de San Juan, Parte 1, págs. 41-42, Fundación Jesús de la
Misericordia, Quito, Ecuador, 2012.
[163]
P. Dolindo Ruotolo, El Apocalipis de San Juan, Parte 1, pág. 180.
[164]
Desde luego, esto no lo dice el Apocalipsis, pero a la revelación privada más trascendente de todos
los tiempos nos remitimos, Fátima.
[165]
Id. ant. pág. 41.
[166]
Cfr. J. Vaquié, [Link].
[167]
Actualmente se calcula que hay unos 25 millones de musulmanes en toda Europa, y siguen
reproduciéndose numerosamente, mientras que los autóctonos europeos siguen disminuyendo su tasa de
natalidad, de manera ya irrecuperable. Esos musulmanes no se han europeizado, sino que manifiestan su
rechazo y odio por la civilización cristiana de Europa. Ergo: Europa ya ha sido exitosamente invadida y
ocupada por su enemigo.
[168]
J. Vaquié, ob. cit. p.58.
[169]
San Luis María Grignion de Montfort, Tratado de la verdadera devoción a la Santísima Virgen.
[170]
TVD 50.
[171]
Gén. 3.15.
[172]
Apocalipsis, 12,1.
[173]
D. Ruotolo, El Apocalipsis… P. 15.
[174]
Por cierto, y en consonancia con el mensaje de Fátima de que, tras la consagración de Rusia habrá
“un tiempo de paz”, son muy numerosas las profecías, especialmente en Francia, que anuncian un
período de paz antes de los últimos tiempos, algunas también un gran monarca junto a un gran papa en
ese período de la Iglesia. Lejos de tratarse de un “reino milenario judaizante”, como dicen algunos que
se creen “expertos” (y sólo son expertos en barullo), no desdeñamos –lo que no quiere decir que
prestemos ciega adhesión-estas profecías porque vienen de santos y videntes de vida ejemplar, y en
muchos otros sucesos se ha cumplido lo que han profetizado, veamos sólo algunos: Santa Hildegarda
(+1178), Santa Brígida (+1373), San Francisco de Paula (1507), Padre Nectou (+1777), Sor de la
Natividad (+1798), Ana María Taigi (+1837), Sor Magdalena Porsat (+1843), Claire Ferchaud (+1867),
Mélanie Calvat (+1904), Padre Lamy (+1931), Joseph Hoffert (+1935), Marie Julie Jahenny (+1941), P.
Dolindo Ruotolo (+1970), etc.
[175]
P. Ruotolo, El Apocalipsis de S. Juan, parte 2, Pgs. 7 y 8.
[176]
P. Ruotolo, ibid p. 38.
[177]
P. Ruotolo, ibid. P. 46.
[178]
P. Ruotolo, ibid, p. 48. Recordemos estas palabras de Juan XXIII al inaugurar el Concilio: “El
Concilio que comienza aparece en la Iglesia como un guía prometedor de luz resplandeciente. Ahora es
sólo la aurora, y el primer anuncio del día que surge de cuanta suavidad llena nuestro corazón...Todo
respira aquí santidad, todo suscita júbilo. Contemplamos las estrellas que con su claridad aumentan
la majestad de este templo; aquellas estrellas, según el testimonio del apóstol Juan, sois vosotros;
vemos lucir los candelabros de oro alrededor del sepulcro del Príncipe de los Apóstoles, es decir, las
Iglesias que tenéis confiadas”. L'Osservatore Romano, 12 de octubre 1962, Alocución de Su Santidad en
la sesión inaugural.
[179]
P. Ruotolo, ibid, p. 49.
[180]
P. Ruotolo, ibid, p. 51.
[181]
Hay una historia que circula en diversos medios, no sabemos hasta qué punto verdadera o falsa.
Quien la ha contado es el Padre Paul Kramer, un especialista en Fátima. Trata de un estigmatizado
italiano llamado Antonio Ruffini, a quien se le preguntó (en tiempos de Juan Pablo II) quién sería el
papa que consagrase Rusia. Ruffini habría dicho: no este papa, ni el siguiente, sino el que venga
después. Eso daría que quien realizase la consagración vendría a ser Francisco…a no ser que fuere en
realidad un antipapa y entonces el papa siguiente sería el que haga la consagración. Veremos –si Dios
quiere- y sabremos.
[182]
Para los que torpemente afirman que después del triunfo público de la Sma. Virgen, no puede
volver a haber una victoria del Diablo, les recordamos que luego de su primera gran victoria, en la
Encarnación del Verbo, la Virgen sin embargo debió huir de su patria, fue perseguida junto con San José
y el Niño Dios, y sufrió el matirio de la crucifixión de su hijo. Y luego de la gran victoria de la
Resurrección de Cristo, también empezó la dura persecución para la Iglesia y no vino de inmediato el
apogeo de la Cristiandad. Es una reverenda estupidez decir como algunos que antes de la Parusía no
puede haber un triunfo parcial de la Iglesia, seguramente habrían negado que antes de su Pasión y
Crucifixión, no podía haber un triunfo parcial de Nuestro Señor, como fue el Domingo de Ramos,
después de que había sufrido varios intentos de asesinato y el clima estaba decididamente inclinado en
su contra. Estos contradictores usan y abusan de algunas citas del Padre Castellani, tergiversándolas o
haciéndoles decir a los que no son partidarios del milenarismo, cosas que no dicen.
[183]
P. Ruotolo, ibid. P. 54.
[184]
J. Freinademetz (1852-1906). Sacerdote nacido en el Tirol del Sur, norte de Italia, por entonces parte
del Imperio Austrohúngaro, cumplió una gran labor apostólica como misionero en la China, fue
canonizado por Juan Pablo II. Palabras suyas tomadas de aquí:
[Link]
[185]
Mons. Cristiani, Presencia de Satán en el mundo moderno, pág. 170.
[186]
Myles Connolly, O excentrico Mr. Blue, Livraria Agir, Rio de Janeiro, 1956.
[187]
P. Julio María Matovelle, Meditaciones sobre el Apocalipsis, pp.374-375.
[188]
P. Dolindo Ruotolo, El Apocalipsis de San Juan, parte 2, pág. 23, Fundación Jesús de la
Misericordia, Quito, Ecuador, 2013.
[189]
Discurso pronunciado en la Institución Hoover, el 31 de enero de 2022. Cfr. [Link], 1 Feb. 2022.
[190]
Pero además, los globalistas totalitarios deben poder respetar la “democracia” que han implantado
desde hace tanto tiempo, a través de métodos más sutiles que la dureza china. Así hay que recordar estas
palabras de Edward Bernays: “La manipulación consciente, inteligente, de las opiniones y de los hábitos
organizados de las masas juega un rol crucial en una sociedad democrática. Quienes manipulan ese
mecanismo social imperceptible forman un gobierno invisible que realmente dirige al país”.
[191]
Recientemente (febrero 2022) el irresponsable presidente de Argentina, luego de haber acordado
con el FMI y continuar su política modelo según los [Link]. (corrupta y corruptora), realizó una gira
por diversos países (entre esos Rusia y China), dando mensajes contradictorios y ambivalentes. Luego
de haber elogiado profusamente la Revolución comunista china, uno de su comitiva, para congraciarse
con el dictador de China, dijo elogiosamente que “sin el Partido Comunista no existiría la nueva China”.
Concedemos. Sin el PCUS no existiría la Unión Soviética y el comunismo en aquel país cayó. Lo mismo
en China. Porque una nación no puede sostenerse en un partido político o grupo mafioso, por más
poderoso que éste sea. A la larga cae. Así que si pasó en la URSS, ¿por qué no habría de pasar en
China? Y como eso ha de ocurrir, mejor que aquellos que adhieren de una u otra forma a ese mosntruo,
se atengan a las terribles consecuencias.
[192]
Cfr. Yann Moncomble, L’irrésistible expansión du Mondialisme, pág. 121 y sig. R.I.I.A. es el
Chatham House o Real Instituto de Asuntos Extranjeros con sede en Londres, equivalente del Council of
Foreign Relations, thinks thanks que, como el Club Bilderberg, maniobran las políticas a imponer en
orden a cumplir los objetivos globalistas de los anglo-norteamericanos-sionistas.
[193]
Y. Moncomble, ob. cit.
[194]
Grigori Naumovich Voitinsky (1893-1956), judío ruso, funcionario de la Komintern enviado a
China en 1920 como consejero para tomar contacto con destacados radicales chinos; Jakob Rosenfeld
(1903-1952), conocido más comúnmente como General Luo, fue Ministro de Salud en el Gobierno
Militar Comunista Provisional de China en 1947, con Mao Zedong; Stanislaw (Moisés) Flato (1910-
1972), judío polaco nacido en Varsovia, estudió medicina en París. En Francia se afilió al Partido
Comunista francés en 1932. Fue voluntario en el bando rojo en la Guerra Civil española, afiliándose al
Partido Comunista español. Fue encarcelado a su vuelta a Francia en 1939 por sus actividades militares
y subversivas, pero fue puesto en libertad y huyó a China en agosto de 1939. Se afilió al Partido
Comunista de China y sirvió como jefe de los médicos de la Cruz Roja Internacional en el Ejercito
Popular de Liberación; Eva Sandberg (1911-2001), judía alemana, emigró a la Unión Soviética en los
años 20 para unirse a sus correligionarios. En 1939 se casó con un comunista chino invitado, Xiao San.
El mismo año, la Internacional Comunista ordenó a San que se presentara para servir en la base
revolucionaria de Yan’an en China y Sandberg le siguió; Ruth F. Weiss, también llamada Wei Lush
(1908-2006), judía austriaca que huyó a Shangai en 1933; Sidney Rittenberg (nacido en 1921), intérprete
e intelectual norteamericano, vivió en China de 1944 a 1979. Trabajó estrechamente con Mao Zedong,
fundador de la República Popular China, con Zhou De, jefe militar, y el político fundamental Zhou Enlai
y otros dirigentes del Partido Comunista durante la guerra; fue el único norteamericano afiliado al
Partido Comunista Chino (PCC); Sidney Shapiro (nacido en 1915), judío polaco nacido en Varsovia y
criado en Nueva York. Reside en Pekín y forma parte del Consejo Consultivo Político Popular chino.
Shapiro tiene la ciudadanía de la República Popular China desde 1963, antes de la Revolución Cultural.
Es miembro de la Conferencia Política Consultiva Popular, asamblea gubernamental de la República
Popular que supuestamente facilita un foro para la participación de organizaciones políticas no
comunistas; Israel Epstein (1915-2005) fue periodista y escritor; uno de los pocos no chinos nacidos en
el extranjero que llegó a ser miembro del Partido Comunista de China. Israel Epstein empezó en el
periodismo a los 15 años, escribiendo para el Peking and Tientsin Times, periódico en inglés de Tianjin.
En 1951, llegó a ser director del periódico chino de propaganda comunista China Reconstructs, llamado
posteriormente China Today. Siguió como redactor jefe de este periódico hasta que se jubiló a los 70
años y continuó como director emérito. Durante su estancia en China Today obtuvo la ciudadanía china
en 1957 y se afilió al Partido Comunista de China en 1964. Israel Epstein fue elegido miembro del
Comité Permanente del Comité Nacional de la Conferencia Consultiva Política del Pueblo Chino, en
1983. Información sumistrada por D. Duke en su libro El secreto del comunismo.
[195]
Mons. Cristiani, Presencia de Satán en el mundo moderno, pág. 170. Más allá, probablemente
impresionados y espantados por la ocupación soviética en Ucrania y Bielorrusia, los obispos católicos de
rito oriental, le decían al papa Pío XII, en el fragor de la guerra: “No se puede explicar ese régimen
soviético –escribía el metropolita de los Rutenos al cardenal Tisserant en 1939- que por una posesión
diabólica en masa. Me animo a demandar o proponer humildemente a Su Santidad querer recomendar a
las órdenes contemplativas, carmelitas, trapenses, cartujos, camaldulenses, exorcizar, por cooperación de
todos los sacerdotes, en todos los monasterios, la Rusia soviética” (Fatima. Salut du monde, pág. 243)
[196]
Un chevalier apôtre, Célestin-Godefroy Chicard, missionnaire du Yun-Nan (Chine), R. P. Jean-
Emmanuel Drochon, Paris, 1889, págs. 343, 344, 345.
[197]
Mons. Cristiani, idem. En 1953, también Nicolás Gómez Dávila había visto bien que la mayor
amenaza estaba en China y no en Rusia:
“El hecho histórico más grave de nuestro tiempo no es el comunismo ruso, sino la creación de un nuevo
Estado chino.
Los dinastas comunistas de la China fundan un imperio cuya estructura política y social es aún
imprevisible, pero cuya ponderosa entidad no requiere profetas.
Si Rusia transforma en religión toda doctrina que asimila, el genio laico y civil de la China elabora los
productos religiosos en especies sociales y políticas.
Despojado de superfetación religiosa, eximido de su función sustitutiva en el alma transitoriamente
descentrada, quizá logre allí el comunismo una aproximación válida a sus propósitos primeros”. (Notas,
Villegas editores, Bogotá, noviembre 2003).
[198]
El número 13 está siempre girando alrededor de Fátima, allí exactamente un mes antes del
aniversario de las apariciones, el comunismo se lanzó decididamente contra la Iglesia romana.
[199]
[Link]
preocupacio#more40608
[200]
Seguimos el muy documentado libro de Deirdre Manifold, Fatima and the great conspiracy.
Firinne publications, Galway, Ireland, 6th Edition, Septembrer 1986.
[201]
Louis Marschalko, “Los conquistadores del mundo”, Editorial Nuevo Orden, Buenos Aires, 1982,
págs. 155-156.
[202]
La ONU comenzó a funcionar el 24 de octubre de 1945. El 24 de octubre era el aniversario de la
revolución de Wall Street de 1929. El primer país en firmar fue China. Figuran en la Carta inicial de las
Naciones Unidas las firmas de 153 países. Recordemos brevemente que ese número tiene un significado
bíblico: en la segunda pesca milagrosa (Jn. 21, 1-11) salen de la red de Pedro 153 peces. Representaban
la cantidad total de especies existentes que creían que había los pescadores de Palestina. Significa pues
que en el reino de los Cielos habrá hombres de todo tipo. ¿Es casualidad el número de países invitados a
la ONU, o quiere representar el contra-reino de Cristo? También hay que recordar que 153 es el número
de Avemarías del Santo Rosario completo con sus quince misterios.
En el discurso de clausura de la reunión fundadora de la ONU, el presidente Truman dijo:
«La Carta de las Naciones Unidas que acabáis de firmar es una base sólida sobre la cual podremos crear
un mundo mejor. La historia os honrará por ello. Entre la victoria en Europa y la victoria final, en la más
destructora de todas las guerras, habéis ganado una batalla contra la guerra misma…Gracias a esta
Carta, el mundo puede empezar a vislumbrar el día en que todos los hombres dignos podrán vivir libre y
decorosamente.» Esto lo dijo el hombre que había ordenado arrojar dos bombas atómicas sobre la
población civil en Japón.
“El 24 de octubre de 1945 se habían llenado los requisitos, y las Naciones Unidas comenzaron a
funcionar. Los proyectos de cuatro años y las esperanzas de muchos siglos acababan de cristalizar en
una organización internacional encaminada a acabar con la guerra y promover la paz y la justicia y una
vida mejor para toda la humanidad”
[Link]
Recordemos también que la logia masónica judía B’nai B’rith ha tenido representación en la ONU desde
sus inicios. Actualmente la ONU, a la que Francisco ha llamado a obedecer, no oculta sus empeños
anticristianos:
[Link]
convertira-las-ensenanzas-de-la-iglesia-en-crimenes-contra-la-humanidad_12007496_102.html
En base a la “tolerancia”, la ONU pretende imponer un “cesaropapismo” que instale mundialmente la
neo-religión de los “Derechos Humanos”, negación de los derechos de Dios: “El nuevo césaropapismo
consiste en imponer el racionalismo integral a la sociedad y a las conciencias utilizando la bandera de la
tolerancia. Ahora bien, como ya vimos, por su naturaleza misma esta concepción de la tolerancia
justifica y hasta requiere la exclusión de los "disidentes", de aquellos que reivindican el derecho a la
diferencia, de quienes se niegan a aceptar ese racionalismo y permanecen abiertos a la Revelación. Esta
supuesta tolerancia da origen a una religión secular y se convierte en religión civil, sistema de
pensamiento único. Teóricamente debe legitimar el poder político y, para protegerse, lleva a cabo una
inquisición secular despiadada. La historia contemporánea nos enseña muchas cosas sobre este tipo de
césaropapismo. El comunismo, tanto en su forma soviética como en la china, demuestra bien que para
ser siempre coherente consigo mismo, un régimen radicalmente "laicista" "debe" ser intolerante;
necesita hacerse de un magisterio laico y de instrumentos de represión para controlar las desviaciones.
Es hacia la restauración de un césaropapismo de este tipo hacia donde conduce la concepción de la
tolerancia que actualmente se ha desarrollado en la ONU, patrocinada y generalizada por ella. La
obstinación de la que hace gala para imponer sus "nuevos derechos humanos" revela que ambiciona
plantearse como iglesia secularizada, pretendiendo imponer su racionalismo a la sociedad humana y a la
universalidad de las conciencias” (Michel Schooyans, La cara oculta de la ONU, Editorial Diana,
México, Agosto 2002).
Digamos además que la ONU tiene un componente absolutamente luciferino, contando con el apoyo de
Lucis Trust, organización llamada en principio Lucifer Trust, fundada por la esoterista Alice Bailey,
discípula de Annie Besant que continuó las enseñanzas de la gurú del Teosofismo Madame Blavatsky.
Bailey proporcionó a las Naciones Unidas la base New Age para la deificación del hombre y el
progresivo aplastamiento del cristianismo. Según el sitio oficial de esta organización, Lucis Trust “tiene
estatus consultivo ante el Consejo Económico y Social de las Naciones Unidas (ECOSOC) y Buena
Voluntad Mundial está reconocida por el Departamento de Información Pública de las Naciones Unidas
como una Organización No Gubernamental (ONG). Como tal, Lucis Trust y Buena Voluntad Mundial
forman parte de una comunidad de cientos de ONG's que juegan un papel activo en las Naciones
Unidas, especialmente difundiendo información acerca de las Naciones Unidas y fomentando el apoyo a
programas de la ONU. Desde su fundación Lucis Trust y Buena Voluntad Mundial han dado su apoyo a
través de la meditación, materiales educativos y seminarios, destacando la importancia de los objetivos y
actividades de la ONU, ya que representan la voz de los pueblos y las naciones del
mundo”.[Link]
[203]
Otra revolución más en el mes de OCTUBRE. Veamos: fue el 31 de octubre de 1517 que Lutero
fijó sus 95 tesis en la puerta de la Catedral de Wittenberg, dando comienzo a la Reforma protestante (31
de octubre, mismo día de la fiesta satánica de Halloween); la revolución rusa fue en octubre de 1917;
la revolución de Wall Street en octubre de 1929; la revolución peronista en octubre de 1945; la
revolución del Vaticano II en octubre de 1962; la revolución del coronavirus con el Event-21 en
octubre de 2019. Por cierto, como ya se dijo, la ONU fue fundada en octubre, más precisamente el
mismo día de la revolución de Wall Street. También recordemos: octubre de 1965, Declaración
conciliar Nostra Aetate; octubre de 1986, encuentro interreligioso en Asís; octubre de 1999, firma de la
“Declaración común sobre la doctrina de la justificación” entre los modernistas del Vaticano y los
luteranos; octubre de 2016, Francisco introduce una estatua de Lutero en el Vaticano; octubre de 2020,
Francisco saca su encíclica masónica Fratelli tutti y da su apoyo público a la unión civil de los
sodomitas. Si vamos más lejos, el Diluvio universal ocurrió entre la segunda mitad de octubre y la
primera de noviembre (mes segundo de la antigua era babilónica) y empezó un día 17, cuando Noé
contaba 600 años. Contra tanta calamidad, tenemos que octubre es por sobre todo el mes del Santo
Rosario, gracias a la gran victoria de Lepanto.
[204]
Se recuerda cómo Francisco reprimió violentamente con golpes en la mano a una ciudadana china
cuando ésta le hizo un desesperado reclamo en relación al perseguido pueblo católico de China, durante
una audiencia general en la Plaza San Pedro. Escena simbólica de su actitud hacia el pobre pueblo
católico que tras el acuerdo Vaticano-China sufrió más aún la traición de Roma.
[205]
“El infierno en la Tierra. Los verdugos del Occidente cristiano”, Augusto Espíndola, Dos Espadas
ediciones, Buenos Aires, 2020.
[206]
Antonio Caponnetto, prólogo a “El infierno en la Tierra”, A. Espíndola. Recordemos también que
“el hombre habrá creado un mundo a imagen y semejanza del infierno cuando habite un medio
totalmente fabricado por sus manos” (N. Gómez Dávila). Actualmente el hombre confinado por una
supuesta pandemia vive en ese mundo deshumanizado, pendiente de la televisión, sujeto a las
computadoras, vigilado por cámaras, etc.
[207]
Andrés de Asboth, Combate por Roma, Editorial Iction, Buenos Aires, 1981.
Pero quizás este ocultamiento sea ahora el que los expone, pues creyéndose ya dueños de todo, obligan a
todo el mundo a portar sus máscaras, con lo cual están descubriendo su enmascaramiento. ¿No fue el
diablo que para tentar a los padres de la humanidad en el Jardín del Edén, avanzó hacia ellos
enmascarado? Y avanzó hacia el más débil, para obtener el éxito de su conspiración. Desde entonces
siempre se enmascara, pero también siempre hay –a Dios gracias- alguien que logra descubrirlo. No hay
que olvidarlo.
[208]
Cfr. Thomas Molnar, La Contrarrevolución.
[209]
La acusación de “fascista” parece prevalecer en cuanto que englobaría a todas las otras, según
Google fascista sería toda persona conservadora y reaccionaria:[Link]
google-toute-personne-conservatrice-et-reactionnaire-est-un-fasciste/121688/
[210]
Juan Vallet de Goytisolo, Más sobre temas de hoy, p. 376.
[211]
H. le Caron, Comprendre la Révolution, p. 44.
[212]
H. Le Caron, ob. cit. p. 50.
[213]
[Link]
[214]
Pablo VI, Discurso a los representantes de los Estados, en la ONU, 4 de octubre de 1965.
[215]
"Dios y el mundo futuro", libro-entrevista del Papa Francisco en conversación con el periodista
vaticanista Domenico Agasso (Edición Piemme-LEV).
[216]
P. Calderón, El Reino de Dios en el Vaticano II, pág. 81.
[217]
N. Gómez Dávila, Escolios a un texto implícito. Obra completa, tomo I. Villegas Editores, Bogotá,
2005.
[218]
[Link]
[219]
[Link]
[220]
Totalmente naturalista, por supuesto. “El clero moderno afirma que el cristianismo pretende
resolver problemas terrestres, confundiéndolo así con la utopía”, escribió Nicolás Gómez Dávila. Sobre
la utopía véase más adelante un capítulo propio.
[221]
[Link]
schwab-2020-06/spanish
Este personaje volverá a insistir sobre el tema: “La única respuesta aceptable a tal crisis [se refiere a la
falsa pandemia] es buscar un “Gran Reinicio” de nuestras economías, políticas y sociedades”. Se trata
de re-evaluar el “Neoliberalismo” para crear una nueva forma de Capitalismo “comprometido”, es decir,
un “Socialismo” donde las empresas y organizaciones privadas toman las riendas, en “colaboración con
los Estados”. Así dice “Pero debemos repensar lo que entendemos por “capital” en sus muchas
iteraciones, ya sean financieras, ambientales, sociales o humanas. Los consumidores de hoy no quieren
más y mejores bienes y servicios a un precio razonable. Más bien, esperan cada vez más que las
empresas contribuyan al bienestar social y al bien común. Existe una necesidad fundamental y una
demanda cada vez más generalizada de un nuevo tipo de "capitalismo".
[Link]
2020-10
[222]
Covid 19: La grande réinisialitation, Forum publishing.
[223]
[Link]
qui-soit-mordante-et-prepare-le-great-reset-de-leconomie-mondiale/121806/
[224]
Cit. en P. Juan Claudio Sanahuja, El desarrollo sustentable, pág. 163.
[225]
[Link]
[226]
[Link]
[227]
[Link]
francesco_20190912_messaggio-[Link]
[228]
Escrito en 1976. ¿Qué decir hoy?
[229]
Ahora se trata del “pecado ecológico” y del “pecado sanitario” (negarse a la vacuna anti-covid).
[230]
Juan Vallet de Goytisolo, Más sobre temas de hoy, Editorial Speiro, Madrid, 1979, p.20.
[231]
Vallet de Goytisolo, ob. cit. pp. 22-23.
[232]
Vallet de Goytisolo, ob. cit. p. 115.
[233]
[Link]
[234]
[Link]
[235]
[Link]
[236]
En Lessons from G.K. Chesterton, por Dale Ahlquist, 2006, Ignatius Press, San Francisco,
traducido por Jack Tollers.
[237]
[Link]
francesco_20210404_lettera-[Link]
[238]
San Pío X, “Notre charge apostolique”.
[239]
Hugo Wast, seudónimo de Gustavo Martínez Zuviría (1883-1962), gran novelista argentino, fue
además de destacado y exitoso escritor, director de la Biblioteca Nacional, Ministro de Educación y
ferviente militante católico. Escribió esta novela en 1942, donde trata de los tiempos del Anticristo. El
personaje fray Simón viaja a Roma con la intención de ser elegido papa, sin embargo fracasa. Más tarde
lo eligen anti-papa.
[240]
En la Argentina actual el Rabino y masón Sergio Bergman, se declara amigo incondicional de Jorge
Mario Bergoglio, Francisco, a quien ha llegado a mencionar como “mi rabino”.
[241]
Es sabido que Bergoglio se muestra partidario de la “Teología del pueblo”, nueva versión de la
Teología de la liberación, de corte marxista-populista, que en Argentina sería “peronista”. Son
impresionantes las coincidencias que parece haber entre la novela de H. Wast y el presente de la Iglesia.
[242]
Juan XXIII, Gaudet Mater Ecclesia, discurso inaugural del Concilio, 11 de octubre de 1962.
[243]
Le Sel de la terre n° 54, otoño 2005.
[244]
Jean-Marc Rulleau, Modernisme et catholicité, en Le Sel de la terre, Editorial, n° 54, otoño 2005.
[245]
Le Sel de la terre, Editorial, n° 54, otoño 2005, pp 17,18.

[246]
Mons. Marcel Lefebvre, Fragmentos de una conferencia titulada “Hacia el ideal masónico”,
pronunciada el 21 de noviembre de 1986 en Buenos Aires, sobre la situación de la Iglesia tras la reunión
ecuménica de Asís.
[247]
“La doctrina panteísta de Karol Wojtyla y la teoría que subyace a la devoción de la hermana
Faustina a la "Divina Misericordia" son paralelas. Se sabe que Karol Wojtyla extrajo mucho de la teoría
de Sor Faustina y luego la explicó y elaboró no solo como sacerdote, sino incluso como Pontífice en tres
Encíclicas (1979/1986), impulsando el proceso de rehabilitación de los escritos de la Hermana polaca.”
([Link]
[248]
P. Castellani, El Apokalypsis de S. Juan, Vórtice, p. 381.
[249]
Joseph Ratzinger, La Fraternidad de los cristianos, Salamanca, 2015, capítulo 3.
[250]
Joseph Ratzinger (Benedicto XVI), El elogio de la conciencia. La verdad interroga al corazón,
Madrid, segunda edición, 2010, página 127.
[251]
Encíclica Caritas in veritate, 2009.
[252]
Atención a esa fecha. Hagamos un repaso de lo sucedido en días 24 de octubre:
El 24 de octubre de 1648 se firma la paz de Westfalia. Mediante los tratados de Osnabrück y Münster,
este último en la Sala de la Paz del ayuntamiento de Münster, en la región histórica de Westfalia, finalizó
la guerra de los Treinta Años en Alemania y la guerra de los Ochenta Años entre España y los Países
Bajos. La Europa nacida de la Reforma luterana recibía, como diría el Padre Lira, “su consagración
legal, que no legítima, en Westfalia”. Fue un evento clave en la configuración del moderno mundo
anticristiano.
El 24 de octubre de 1881, el embajador de los Estados Unidos en Francia, Levi Morton, colocó el
primer remache de la construcción de la Estatua de la Libertad, la más famosa del mundo, que iba a
simbolizar la Revolución masónica y la imagen opuesta de la Santísima Virgen, por quien vino la Luz al
mundo.
El 24 de octubre de 1917, los bolcheviques desencadenaron en Rusia el golpe de Estado final que se
oficializó en la mañana del 25 de octubre, conocido como Revolución de Octubre. En la misma semana,
la Declaración Balfour otorgó al Sionismo las tierras de Palestina, que constituiría, tras el final de la
Segunda guerra mundial, el actual Estado de Israel. Pocos días antes se había producido la última
aparición de Nuestra Señora en Fátima, cuyo milagro del Sol es uno de los más espectaculares de todos
los tiempos.
El 24 de octubre de 1929, se produjo el colapso de la bolsa de Wall Street en Nueva York, la otra cara
de la misma Revolución llevada a cabo por los mismos conspiradores que financiaron el Comunismo,
allá en el Este. Cuatro meses antes, la Virgen había pedido la consagración de Rusia a su Corazón
Inmaculado.
El 24 de octubre de 1945 se produjo la creación de la ONU, Organización de las Naciones Unidas,
destinada a unificar el mundo mediante un régimen comunista, bajo el disfraz de la “democracia” y los
“derechos humanos”. El 24 de octubre se celebra entonces el “Día de la ONU”.
El 24 de octubre de 1967, exactamente cincuenta años después de la Revolución comunista en Rusia,
durante el Sínodo de los Obispos, en la Capilla Sixtina en el Vaticano, se celebró la primera misa según
el nuevo rito o Novus Ordo (entonces llamada misa normativa), que sería oficialmente promulgado el 3
de abril de 1969. Era la abolición oficial del Sacrificio de la Cruz perpetuado por la Iglesia. Tampoco se
rezaría más a San Miguel Arcángel, entre otras cosas por la conversión de Rusia. Ese mismo año se
abolió el Juramento antimodernista. Cuatro meses antes, las tropas sionistas habían ocupado Jerusalén,
durante la guerra de los seis días. El Concilio Vaticano II se había negado a condenar el Comunismo,
mientras que establecía una nueva enseñanza oficial acerca del deicidio. Oficialmente el Vaticano se
inclinaba hacia la izquierda.
El 25 de octubre de 1971, coincidiendo con el aniversario oficial de la proclamación de la Revolución
rusa, China comunista ingresaba triunfalmente a las Naciones Unidas (ONU).
El 27 de octubre de 1986, se vio la manifestación pública más clara de que la Iglesia pos-conciliar
estaba comprometida de lleno con el ideal masónico de una superreligión universal, en la Jornada
mundial de oración por la paz de todas las religiones en Asís (téngase en cuenta que la Jornada
interreligiosa no pudo realizarse el 24 ni el 25 de octubre porque caía en viernes o sábado, lo cual
era una pública afrenta a musulmanes y judíos).
El 24 de octubre de 2011, el Vaticano emitió un importante documento titulado “Por una reforma del
sistema financiero y monetario internacional en la perspectiva de una autoridad pública con
competencia universal” donde proclama –hasta veinte veces- la necesidad de un gobierno mundial.
El 24 de octubre de 2012, la Fraternidad Sacerdotal San Pío X (FSSPX) anunció en un comunicado la
expulsión de uno de sus obispos, Mons. Richard Williamson, que había sido vilipendiado por haber
cuestionado públicamente el dogma del “Holocausto” judío, entorpeciendo de ese modo las
negociaciones acuerdistas de los liberales de la Fraternidad con el Vaticano modernista. De este modo, la
congregación que había fundado Mons. Lefebvre daba un paso decisivo en su claudicación, mediante un
gesto de benevolencia hacia la Roma conciliar, en ese entonces en apuros ante el poder de la Sinagoga
de Satanás.
El 24 de octubre de 2019, en lo que se ha considerado un ritual masónico, las autoridades socialo-
comunistas del gobierno de España profanaron la tumba y exhumaron el cuerpo del Caudillo Francisco
Franco y lo retiraron del Valle de los Caídos.
Fechas todas coincidentes (¿casualmente?) para distintos escalones ascendentes hacia la concreción de
la nueva Torre de Babel de la Fraternidad Universal, designio de la Sinagoga de Satanás para instaurar el
Reinado antisocial de la Masonería, naturalista, ateo, comunista, anticristiano.
Recordemos que tanto el número 11 como el número 13 son números “fetiche” de los ocultistas que
manejan los hilos del mundo. Pues bien, la suma de esos dos números es 24. Veremos luego en otro
capítulo con más detalle este tema.
[253]
Santiago Roque Alonso hace un excelente análisis aquí:
[Link]
Vaticano-Bolet%C3%ADn-CCP-N%C2%[Link]
“Tanto en el documento en cuestión como en la citada Carta Encíclica de Benedicto XVI que es tomada
como antecedente (“El gobierno de la globalización”), no se define en qué consiste o de qué se trata
precisamente el “fenómeno de la globalización”. En ambos casos resulta sorprendente esta omisión, ya
que se apela reiteradamente a la misma sin siquiera definirla, ni determinar sus características y fines,
excepto el afirmar a priori y sin demostrarlo, de que es considerado como algo importante por
“garantizar… el bien representado por un sistema económico-financiero mundial libre, estable y al
servicio de la economía real”. Resulta entonces difícil comprender las razones y mecanismos para la
instauración de la “autoridad política mundial” si se desconoce qué es la “globalización”, la que obra
como el fundamento inmediato con la que se pretende justificarla.”
El autor del informe da su propia definición de globalización: “Es un proceso de centralización del
poder a escala global, operado por unas pocas entidades privadas multinacionales que concentran la
riqueza mundial – en una magnitud como nunca antes ocurrió en la civilización humana-, aplicado a
todos los ámbitos de la vida (político, económico-financiero, cultural-educativo, espiritual-religioso,
psicosocial, etc.), caracterizado por imponer una homogeneización que destruye las identidades e
intereses de los grupos humanos, procura reducir o eliminar la soberanía de los estados nacionales, con
la finalidad de imponer un gobierno mundial y que en el plano espiritual-religioso es esencialmente
laicista y visceralmente anticristiana”.
[254]
Card. Joseph Ratzinger, Les Principes de la théologie catholique, esquisse et matériaux, Paris,
Téqui, 1983, p. 426-427. (Le Sel de la terre N° 54, pág. 3)
[255]
“Las academias protestantes y católicas han sido creadas después de 1945 en Alemania por “las
Iglesias” para “participar en el esfuerzo de reconstrucción intelectual y moral” y organizar “el diálogo
entre fe y sociedad” (según la revista Esprit). Fueron y son focos activos de ecumenismo y de
naturalismo político y religioso” (Le Sel de la terre N° 54, pág. 1).
[256]
Parece que Benedicto XVI no comparte la agenda ultramodernista de su sucesor, el apoyo al lobby
sodomita ni demás políticas escandalosas, por lo cual habría sido presionado, según los testimonios que
han circulado, para que renuncie al pontificado. Es la idea que corre y no cuesta creerla. Pero eso no lo
convierte en un tradicionalista ni mucho menos. Veamos algunas de sus escandalosas iniciativas
modernistas, que van en la misma línea que Francisco y todos los papas conciliares:
19.08.2005: Visita a la sinagoga de Colonia. 30.11.2006: Oración en la mezquita de
Estambul. 21.10.2007: Reunión interreligiosa de Nápoles. 28.04.2008: Visita a la sinagoga de Nueva
York. 15.07.2008: J.M.J. de Sidney con su liturgia “inculturada y sus rituales paganos”. 12.05.2009:
Visita a la mezquita del Domo de Jerusalén. 12.05.2009: Ritual judío en el muro de las lamentaciones.
17.01.2010: Visita a la sinagoga de Roma. 14.03.2010: Participación activa en el culto luterano en
Roma. 27.10.2011: Reiteración del escándalo de Asís. En el “asunto Williamson”, en 2009, se mostró
dócil ante el poder mediático judío.
En 2001 el Cardenal Ratzinger había escrito el prefacio de una obra que incluye la afirmación herética
que “La espera judía mesiánica no es vana”
([Link]
_popolo-ebraico_fr.html#II/A)
En cuanto a la filosofía, recordemos que Benedicto XVI ha sido formado en la filosofía moderna (cuya
mayor característica es el despecio por Santo Tomás), y siempre se ha mostrado –aunque en modo
conservador- un modernista, por lo tanto un revolucionario (que ¡hasta llegó a reivindicar a Teilhard!).
Lamentablemente, casi no circula material en castellano sobre este tema, por eso nos parecen poco
fundadas e incongruentes las defensas de los conservadores de Benedicto XVI, pero en otras lenguas se
ofrecen abundantes estudios, de los cuales pueden leerse algunos en Internet:
[Link]
[Link]?x80401
[Link]
athees-a-assise-abbe-herve-gresland-octobre-2012
Se ha editado también un excelente libro que, lamentablemente, no está traducido al
castellano:[Link]
[Link] Aquí hay un resumen, en italiano, del excelente teólogo don Curzio Nitoglia:
[Link]
Los errores del cardenal Ratzinger se hallan sintetizados y resumidos en su libro “Teoría de los
principios teológicos” (Wewel Verlag, Munich, 1982, Herder, Barcelona, 1985).
[257]
[Link]
escrita-por-un-mason/
[258]
[Link]
[259]
Mons. Roberto Hugo Benson, Señor del Mundo, Itinerarium, Bs. As.1958, pág. 135.
[260]
Mons. Marcel Lefebvre, Les pro et les anti-Syllabus, Retraite sacerdotale, sept. 1990, Écône.
[261]
Meinvielle, Julio, El progresismo cristiano, pág. 121.
[262]
Cit. en Revista Cabildo, Cuaderno Nº2, Octubre de 1986.
[263]
Donoso Cortés, Discurso sobre la Dictadura, 4, I. 49.
[264]
Presidente 18° de los Estados Unidos, declaración del año 1872. Cit. en Fils de la veuve, J- C.
Lozac’hmeur, p. 163.
[265]
S.S. Benedicto XV, Motu proprio Bonum sane et salutare, 25 de julio de 1920.
[266]
B-H. Lévy, famoso filósofo de Francia. Nació en Argelia en el seno de una familia judía sefardita y
se trasladó a Francia en 1954. Cita de su libro La Pureté dangereuse, Grasset, 1994, p. 184., en el libro
de Hervé Ryssen La Mafia juive, Les grands prédateurs internationaux, Éditions Baskerville, 2016, p.
417. Es interesante el caso de Veronique Lévy, hermana del mediático intelectual globalista, que tuvo
una resonante conversión al catolicismo. Su testimonio se encuentra en diversos libros y conferencias de
Internet.
[267]
Edmond de Rothschild (1845-1934), “filántropo” israelita, miembro de la familia más poderosa del
mundo, que rige los destinos de Europa en los últimos tres siglos. Entrerprise, 18 de julio 1970. Cit. por
J. Bordiot, Le gouvernement invisible, pág. 121.
[268]
Ambos textos citados en el libro del Padre Denis Fahey La Royauté du Christ et le naturalisme
organisé, Éditions Saint-Remi, 2013, págs. 3 y 4.
[269]
Calderón Bouchet, Rubén. Nacionalismo y Revolución, Librería Huemul, Buenos Aires, 1983, p.
25.
[270]
Calderón Bouchet, Ibidem.
[271]
Calderón Bouchet, ibidem.
[272]
Calderón Bouchet, ob. cit. P. 25. Por eso mismo también, dice nuestro autor, “el pensamiento
contrarrevolucionario trata de atacarla en su raíz metafísica y extender la lucha a todos los sectores
amenazados por una idea errónea del ser”.
[273]
Publicación Don Bell Reports, POB 2223, Palm Beach, Florida 33480, USA.
[274]
Deirdre Manifold, Karl Marx, vrai ou faux prophète?, Editions Saint-Rémi, 2007.
[275]
Cit. por Yann Moncomble en L’irrésistible expansión du Mondialisme, Faits et Documents, Paris,
1981.
[276]
Afirma un autor que “La tecnolatría significa realmente una contra-teología luciferina (implícita en
todas sus manifestaciones) puesto que socava el plan providencial de Dios y degrada el tiempo-espacio
humano en una mera batalla por el dominio integral de la materia, y en consecuencia, enfrenta al hombre
contra el hombre, y finalmente al hombre contra Dios. He aquí la dolorosa y objetiva meta profunda de
esta Agenda, cuyo planteamiento no puede engañar a las mentes despiertas”
([Link] Allí
mismo se recuerda que “Michelle Bachelet no tuvo empacho en afirmar –durante su intervención el 1 de
diciembre en un acto-homenaje on line a la Declaración Universal de los Derechos Humanos organizado
por la Gran Logia de Chile– que “cuando partió el covid 19, yo dije: ‘Ojalá esta pandemia tenga el
mismo efecto que la Segunda Guerra Mundial’; añadiendo además que “lo que nosotros hemos hablado
con el secretario general [A. Guterres] es que necesitamos un nuevo contrato social por una Nueva Era,
porque el contrato social que hasta ahora tenemos está quebrado o no está dando los resultados que todo
el mundo espera de él… Y para esto necesitamos y contamos con uno de los principios masónicos, la
solidaridad, la fraternidad”. Los luciferinos podrán tener su Agenda 2030, pero les avisamos que Dios
tiene su propia Agenda, ¿tal vez la “Agenda 2029”, cuando se cumplen 100 años del pedido de
consagración de Rusia?
[277]
Sobre la llamada “pandemia” del coronavirus, oficialmente llamado “Covid-19”, y la dictadura
“sanitaria” (más bien orwelliana) que a raíz de ello han instalado mundialmente, pueden leerse muy
esclarecedores y científicos análisis y documentos en diversos y muy serios sitios alrededor del mundo,
por ejemplo:
[Link] [Link]
[Link]
[Link] [Link]
[Link] [Link]
[Link] [Link]
[Link]
[Link]
[Link]
[Link]
[Link]
Por supuesto que en tema tan complejo hay que andar con mucho tiento, analizando, comparando, yendo
al fondo de la cuestión sin fáciles generalizaciones que aprovechen a nuestra propia posición. En ese
sentido hay quienes hablan de “la vacuna” como si fuera una sola, cuando hay muchísimas en desarrollo
o en curso, y no decimos esto porque seamos partidarios de la vacunación, al contrario, sino porque es
mejor discriminar y tratar de ser exactos y no simplificar las cosas maniqueamente, como suele hacerse.
[278]
“El pensamiento de la Contra-Iglesia es llamado la gnosis, la acción de la Contra-Iglesia es llamada
la conjuración anticristiana, o el complot contra la Iglesia. […] …la Contra-Iglesia está destinada a
‘reconstruir el Templo’, según la jerga de los masones, y, en ese Templo, habrá dos naves: la ‘nave
politica’ constituida por una República ‘democrática’ universal fundada sobre un orden moral nuevo, y
la ‘nave religiosa’ que es la nueva religión, la ‘religión del hombre’, a la cual la Iglesia conciliar se
apresura en prestarle su ayuda”, La Contre-Église, Dominicus, Editions du Sel, 2014, págs. 24, 42. “La
Contra-Iglesia no es una Iglesia contraria, sino lo contrario de la Iglesia”, Le Sel de la terre N° 39, Hiver
2001-2002.
[279]
Autor del excelente libro “La Piedra Roseta de la Ciencia política”, una manera de entender con
amplio despliegue y desarrollo la aplicación de “Los protocolos de los Sabios de Sión”.
[280]
[Link]
[281]
Los primeros suelen usar ahora una palabreja socorrida por el establishment progre:
“negacionismo”. Sabemos para qué clase de relatos se ha usado siempre, por eso nos parece totalmente
inadecuada. Lo que sí vale afirmar con De Prada es que: “Sólo los tragacionistas se niegan a aceptar, por
ejemplo, que China ha ocultado deliberadamente (con la ayuda impagable de los mamporreros de la
OMS) los orígenes del virus. Sólo los tragacionistas se niegan a reconocer que la plaga coronavírica ha
propiciado los más variopintos experimentos de biopolítica e introducido prácticas de disciplina social
completamente arbitrarias e irracionales (empezando, por cierto, por el uso de mascarillas en espacios
abiertos) que se ciscan en los tan cacareados ‘derechos’ y ‘libertades’ de las antaño opíparas y hogaño
escuálidas democracias. Sólo los tragacionistas se niegan a asumir que la plaga ha sido utilizada como
excusa por gobernantes psicopáticos para devastar las economías locales, provocando la ruina de
infinidad de pequeños negocios, condenando al paro a millones de personas y favoreciendo la
hegemonía de las grandes corporaciones transnacionales. Sólo los tragacionistas se niegan a discernir las
burdas manipulaciones, medias verdades y orgullosas mentiras que han propagado nuestros gobernantes
y sus voceros mediáticos durante el último año. Sólo los tragacionistas se niegan a discutir la eficacia de
medidas restrictivas caprichosas y confinamientos desproporcionados que, además, han tenido altísimos
costes sociales y económicos. Sólo los tragacionistas se niegan a admitir que las vacunas son una terapia
experimental que se está administrando sin cumplir los plazos y los protocolos de seguridad establecidos
y cuyos efectos secundarios no se han explorado suficientemente (aunque, desde luego, sus efectos
bursátiles sean de sobra conocidos). Sólo los tragacionistas, en fin, se niegan a examinar todas estas
evidencias, tal vez porque si lo hicieran tendrían que confrontarse con su estupidez gregaria y su
sometimiento lacayuno a las consignas sistémicas.
“Son estos tragacionistas, pues, los auténticos negacionistas, que con tal de sentirse abrigaditos en el
rebaño renuncian a la ‘nefasta manía de pensar’. Pues el ‘negacionismo’, aparte de un empeño
desquiciado en prescindir de la realidad, es también un anhelo gregario, una penosa necesidad de buscar
protección y falsa seguridad en conductas tribales. Y no hay conducta más tribal que tragarse las
versiones oficiales sin someterlas a juicio crítico, señalando además como réprobos a quienes osan
ponerlas en entredicho. Tal vez esos réprobos suelten de vez en cuando alguna parida; pero al menos no
regurgitan el pienso que se reparte a los borregos”
([Link]
Han surgido a raíz de la llamada masivamente pandemia, enfrentamientos duros entre personas que
parecían sostener hasta ahora el combate dentro de la misma trinchera. Mismo familias se han dividido y
dispersado. Lo bueno, en todo caso, de esto, es que sirva para dilucidar mejor las partes. Hay, [Link].
católicos conservadores de izquierda (CCI), que no se han tomado tiempo de investigar e invitan con
desdén a los otros católicos a dejar de jugar a ser detectives (quizás lo mismo habrán dicho algunos a
gente como Mons. Delassus y demás “conspiracionistas”) y llaman en nombre del bien común a
vacunarse, porque las autoridades quieren nuestro bien; estos hacen un análisis de la realidad tan miope
como podrían hacerlo los liberales que coinciden en la misma postura: todo es real, hay que vacunarse, y
punto. Los llamamos conservadores de izquierda porque quieren conservar su posición, su salud, su
situación, y coinciden con la izquierda en lo que deben hacer para ello, sosteniendo un discurso parecido
(en Argentina hasta hay católicos de la Tradición kirchneristas, incluso compañeros de politiqueros
aberrantemente liberales). Luego están los tragacionistas temerosos intolerantes (TTI), son los que le
gritan a cualquier persona que con sentido común anda por la calle sin la máscara, los que se lavan las
manos cada diez minutos, etc. Finalmente, los conspiracionistas incrédulos (CI) que creen que nada de
la pandemia es real, que no hay muertos, que el virus no existe o no hay ningún virus en circulación,
etc.
[282]
“La ilusión de omni-competencia creada por Internet es aún más desastrosa [que la proliferación
anárquica de la ‘información’]. La paradoja es bien conocida: encontramos todo en la Web, EXCEPTO
el medio seguro de distinguir lo verdadero de lo falso. Pero la rapidez con la que se accede a la
información -casi la universalidad del conocimiento humano, mezclado con una muestra igualmente
universal de la estupidez humana- genera un sentimiento de omnipotencia. Favorece la ilusión cada vez
más extendida, de que podemos fácilmente, con unos pocos clics, juzgar todo: geopolítica, medicina,
teología o física cuántica, sin haber tomado nunca el tiempo o el esfuerzo de formarse en esas
disciplinas, pero con toda la seguridad del neófito. Esta es la puerta abierta al simplismo y a las
explicaciones de tipo monocausal- desconociendo la complejidad de la realidad.
“La dictadura de la emoción corona inevitablemente el proceso, porque el internauta, privado de los
medios reales de discernir lo verdadero de lo falso, no puede más que determinarse de acuerdo a sus
sentimientos. Acepta sin verificación lo que confirma sus presentimientos, rechaza sin examen lo que
los contraría. La rapidez con la que se suceden las noticias, la imposición audiovisual, la presión
mimética de las redes sociales y la selección personalizada de algoritmos, -que lo encierran
gradualmente en las fuentes de información correspondientes a sus preferencias- fortalecen el proceso y
rápidamente hacen olvidar la importancia del razonamiento lógico o verificación de la fuente (…)
“La mayoría de nuestros contemporáneos, tanto conspiracionistas como conformistas, no tiene hoy más
principios seguros ni método eficaz para discernir lo verdadero.
En este desastre general, la Iglesia continúa, sin cesar, proponiendo el remedio. Ella misma lo ha hecho
un precepto jurídico.
El canon 1366, en efecto, no solamente promueve la doctrina de santo Tomás de Aquino. Ordena
instruir a los clérigos ‘según el método, la doctrina y los principios del Doctor Angélico’ (Código de
derecho canónico de 1917, canon 1366, 2). Porque santo Tomás no se contenta con enseñar verdades
(una doctrina). Enseña a remontarse a los principios y da un método que la Iglesia recomienda
instantemente”. (Le Sel de la terre n° 115, Hiver 2020-2021, Éditorial)
Desde luego que no creemos que nadie esté exento a veces de caer en una actitud binaria o dualista que
simplifique su ansia de explicación satisfactoria, ni siquiera los más destacados tomistas lo están, va de
suyo, por lo que siempre se debe estar en guardia para mantener un equilibrio ante la creciente
complejidad de la vida y el alma humana, que desafían nuestra torpe comprensión de las cosas.

[283]
Roger-Thomas Calmel O.P. «Revelación divina sobre la historia humana», Itinéraires 73 (mayo
1963), p. 135.
[284]
¿Terminaron las conspiraciones contra la Iglesia católica, como piensan algunos, debido a que ya
han tomado su gobierno –con el Vaticano II- y no tienen impedimentos para llevar a cabo la auto-
demolición de la Iglesia? Si eso fuera cierto, entonces los poderes del Infierno habrían prevalecido, pero
no es así. Vemos que cada vez más destruyen sin oposiciones, sin embargo aún permanece un resto fiel
en pie, aún se reza la Misa tridentina, y a esto no lo pueden quitar abiertamente, y como no pueden
hacerlo abiertamente y completamente, desnudando sus intenciones, tienen que conspirar para hacerlo.
La “pandemia” les ha proporcionado una buena tapadera para intentar hacerlo con el argumento
“sanitario”. Sólo con la llegada del Anticristo, podría decirse que acabaron las “conjuraciones” o
“complots”, pues allí su poder será, sí, absoluto.
[285]
Daniel Jacob, Le complot maçonique, en Le Sel de la terre N° 107, Hiver 2018-2019, págs. 116-
117.
[286]
El autor explica que lanzar ese argumento junto con el del 11-S es simplemente un modo de desviar
la atención o lanzar nubes de humo, puesto que se puede probar científicamente la llegada del hombre a
la Luna, en cambio los cuestionamientos respecto del 11-S se refieren a TODOS los aspectos del mismo
hecho, y por parte de innumerables profesionales, científicos y comisiones bien acreditadas. Lo mismo
ocurre hoy con la “Pandemia”: se pretende comparar a los que la cuestionan –prestigiosos científicos,
médicos, investigadores- con los que piensan que la tierra es plana. Es exactamente la misma maniobra,
a la cual lamentablemente personajes extravagantes le hacen el juego.
[287]
Tomás Viana Reyes, Bandera falsa, Editorial Teodicea, Argentina, 2012, págs. 24-25.
[288]
Tomás Viana Reyes, ob. cit. pág. 29.
[289]
J. Bordiot, Le gouvernement invisible, Éditions Avalon, Paris, 1987, p. 15.
[290]
J. Bordiot, ibid., p. 19.
[291]
Millones de personas circulan por el mundo portando irracionalmente una mascarilla que dificulta
su normal respiración, como si hubiese habido una explosión radiactiva o circulase por el aire un virus
infaliblemente mortífero, mientras que en realidad se están contaminando a sí mismas al usar la máscara,
en obediencia a medidas impuestas a raíz de un virus que según los científicos es doce veces menos letal
que la gripe estacional. Muestra del poder de la prensa y la irracionalidad que domina la vida del hombre
moderno. Ya hemos hablado antes de las características de la mentalidad moderna. Don Gil de la Pisa lo
dice muy bien: “El hombre convertido en animal, desposeído de la fe es, por el contrario, un juguete
fofo en manos de los terroristas. Cuando el hombre no cree en Dios, ni en la vida eterna, ni en el juicio
final, cuando vive en la convicción de que, para él, todo se acaba con la muerte, no es más que una
piltrafa aterrorizada. Quien teme perder la vida carece de motivo alguno para plantar cara al terrorismo.
Eso explica que, en estos momentos, los pueblos, en su mayoría laicos y agnósticos –naciones
compuestas de eunucoides producto natural de la democracia- sean incapaces de reaccionar frente a la
nueva invasión musulmana o ante los ucases de obligado cumplimiento dictados desde las logias” (La
Piedra Roseta de la Ciencia Politica, pág. 436).
Agreguemos estas palabras de Chesterton, tan exactas: “La religión está regresando de su exilio. Es más
probable un futuro lleno de supersticiones locas y corruptas que uno meramente racionalista” (Un buen
puñado de ideas, p. 423). Ese futuro llegó. Cuidado con la superstición de los enmascarados.
[292]
Un autor lo define así: “El ‘Nuevo Orden Mundial’ o ‘Globalización’, es el proceso de
centralización del poder a escala mundial, operado por unas pocas entidades privadas –especialmente
financieras- que concentran la riqueza mundial en una magnitud como nunca antes ocurrió en la
civilización humana, aplicado a todos los ámbitos de la vida (político, económico-financiero, cultural-
educativo, espiritual-religioso, psicosocial, etc.), caracterizado por imponer una homogeneización que
destruye las identidades e intereses de los grupos humanos, procura reducir o eliminar la soberanía de
los estados nacionales, con la finalidad de imponer un Gobierno Mundial y que en el plano espiritual-
religioso es esencialmente laicista y visceralmente anticristiano” (Santiago Roque Alonso, La
‘Globalización’ o ‘Nuevo Orden Mundial’, Suplemento de Patria Argentina N° 368, Diciembre de
2004). De acuerdo a lo que hemos venido diciendo hasta aquí, y en consonancia con lo que citábamos
del Cardenal Billot, nos parece claro que este Gobierno Mundial ha de ser necesario para la dominación
mundial del Anticristo.
[293]
Documento oficial del Departamento de Estado de [Link]. –Kissinger era entonces Secretario de
Estado-, fue desclasificado entre 1980 y 1989. Su nombre es “Implicaciones del crecimiento de la
población mundial para la seguridad de Estados Unidos e intereses de Ultramar”. El objetivo planteado
es la reducción de la población mundial a fin de salvaguardar los intereses –riquezas, energías,
territorios- por parte de la élite mundial. Para el año 2050 debería haber 3.000 millones de personas
menos en el mundo, según ese proyecto. El aborto y la infertilidad –de diversas maneras, pero también
utilizando vacunas- forman parte de las armas de destrucción masiva de la población.
[294]
Las llamadas vacunas de ARNm no son propiamente vacunas, indican los expertos, sino terapias
génicas, que por el momento sólo están causando muchas muertes y daños a la salud.
Recientemente [Link]. ha anunciado -mientras en su territorio mueren miles y miles enferman a causa
de las “vacunas” que aplican (ARNm)- que donará generosamente millones de vacunas a los países
pobres, ¡vaya generosidad! "Mantengo la promesa que seremos el arsenal de vacunas como fuimos
el arsenal de la democracia durante la Segunda Guerra Mundial", dijo Biden, en alusión al eslogan
usado por el entonces mandatario Franklin D. Roosevelt para referirse al apoyo industrial para aportar
suministros militares a los países que lucharon contra la Alemania nazi. "Por cada dosis que
administramos en este país hasta ahora, vamos a donar tres a nivel global", indicó el demócrata, que
subrayó que hasta el momento Estados Unidos regaló unos 160 millones de inoculantes a más de 100
países. “
Pero no sólo las vacunas están causando víctimas mortales, sino también los tratamientos dados a los
pacientes que tendrían “Covid” en los hospitales, según los protocolos establecidos:
"Hay muchas víctimas debido al protocolo de tratamiento El Journal of the American Medical
Association (JAMA) ha publicado un estudio que informa que el uso de respiradores para el coronavirus
puede hacer más daño que bien. El estudio, basado en la experiencia de 5,700 personas infectadas,
muestra que casi todos los pacientes con coronavirus que son tratados con ventiladores en el hospital
mueren. No es el virus, son los ventiladores, y/o su uso incorrecto, son probablemente la causa del daño
pulmonar grave y, por lo tanto, la causa de muerte de los pacientes. El médico de Nueva York, Kyle-
Sidell, cree que CoViD-19 no es una verdadera neumonía, sino una condición de deficiencia de oxígeno.
Él también cree que son los respiradores los que dañan los pulmones. En un video en youtube explicó:
“Solo puedo decir que CoViD-19 es un estado de agotamiento de oxígeno, no de neumonía. Es muy
posible que los respiradores causen daño pulmonar, no el virus.” Su video ha sido eliminado del canal
online de youtube. Y él no es el único médico. Hay muchos médicos que hablan en contra de los
tratamientos, la atención médica, la cuarentena y las medidas de encierro. En una conversación con la
periodista Bityutsky del canal de noticias alemán RT, el médico Dr. Claus Köhnlein habla de las muchas
muertes desde una perspectiva interesante, pero también desastrosa. Según la evaluación de Köhnlein,
muchos pacientes no mueren por el llamado mortal coronavirus, sino por la medicación excesiva."
("Coronavirus: La Gran Transformación Mundial - El fin de nuestro derecho individual de la
autodeterminación se cerca, Robin de Ruiter).
También la irtoducción de la tecnología 5G, según múltiples informes, sería otra arma de destrucción
masiva en la guerra declarada a la humanidad por la élite globalista.
[295]
Plandemia 2030. La Nueva Normalidad Ecosocial, Héctor Pérez, edición digital, 2020.
[296]
Coronavirus: La Gran Transformación Mundial - El fin de nuestro derecho individual de la
autodeterminación se acerca, Robin de Ruiter.
[297]
R. de Ruiter, idem. Ant.
[298]
Benedicto XV, Motu proprio, Bonum Sane, 25 de julio de 1920. Agrega el Padre Denis Fahey: “Ese
es el Estado mundial que pretenden los comunistas. Y como la Masonería tiene los mismos principios
fundamentales que el Comunismo, ésa es también la República Mundial para la cual está trabajando la
Masonería aun cuando algunos masones puedan no ser conscientes de ello”. El Cuerpo Místico de
Cristo y la Reorganización de la Sociedad, pág. 241.
[299]
Guillermo Gueydan de Roussel, Verdad y mitos, Ed. Gladius, Buenos Aires, 1987.
[300]
Leonardo Castellani, Cristo ¿vuelve o no vuelve?, pág. 139.
[301]
“Si la guerra es conducida por el proletariado después de haber vencido a la burguesía en su propio
país, si ella tiene por objeto reforzar y desarrollar el socialismo, entonces esta guerra es legítima y santa”
(Lenin, mayo de 1918, cit. en Marxismo y Revolución, Jean Ousset, pág. 139).
[302]
Leonardo Castellani, Cristo ¿vuelve o no vuelve?, pág. 140.
[303]
V.I. Lenin, Obras completas, T. I, p. 370, “La consigna de los Estados Unidos de Europa”.
[304]
Pierre Virion, El gobierno mundial y la contra-Iglesia, Cruz y Fierro Editores, Bs. As., 1965, pág.
44).
[305]
Hans J. Morgenthau; “Política entre las naciones”; Cap. El estado Mundial; Grupo Editor
Latinoamericano; Buenos Aires; 1986; Pág. 573.
[Link]
Vaticano-Bolet%C3%ADn-CCP-N%C2%[Link]
[306]
Pierre Hillard, Atlas del Mundialismo, Capítulo 11, cit. en Patria Argentina N° 352, 26 de abril de
2018. Este autor opina que la Rusia actual milita en pro del mundialismo, opinión que juzgamos
totalmente errónea. Sobre este tema dedicaremos varias páginas más adelante en este libro. Más bien
coincidimos ampliamente con Philippe Ploncard d’Assac, quien a raíz de este tema ha desafiado al autor
citado a un debate, que hasta el momento, que sepamos, no se ha realizado. Puede leerse con provecho
el libro de Ploncard d’Assac “Napoléon, Hitler, Poutine”, del cual puede encontrarse un desarrollo en
una conferencia en Internet.
[307]
Noáquida por “Noah”, es decir, “Noé”. Ver al respecto el siguiente informe : [Link]
[Link]/2014/01/[Link]
[308]
P. Hillard, ob. cit.
[309]
Richard de Coudenhove-Kalergi (1894-1972), político austro-japonés. Aquellos que difunden el
“Plan Kalergi” suelen ser señalados como “conspiranoicos” o “ultraconservadores” y “ultraderechistas”,
simplemente porque a las élites masónicas que controlan los mass media no les gusta las revelaciones
documentadas de sus siniestros proyectos mundialistas de destrucción del cristianismo, particularmente
de una Europa cristiana.
[310]
“El flujo masivo y continuo de poblaciones no europeas, procedentes de civilizaciones de Oriente y
del Medio Oriente y la modificación de las estructuras psicológicas de los europeos, cuyo sistema
inmunitario mental, heredado del cristianismo trinitario, ha sido severamente criticado, son otras tantas
características que permiten afirmar que el ideal de Coudenhove está a punto de imponerse en el
momento en que escribimos estas líneas” (P. Hillard, ob. cit.)
[311]
James Paul Warburg, nacido en Alemania (1896-1969) y nacionalizado norteamericano, era hijo del
banquero Paul Warburg quien fue el ideólogo e impulsor de la creación del Banco Central privado de
dicho país, que se materializó en 1913 bajo el nombre de Sistema de la Reserva Federal. Ocupó la
presidencia de varios bancos y fue asesor financiero de Roosevelt. Fue miembro del Council on Foreing
Relations, del cual su padre fue fundador y director durante varios años. (S.R. Alonso, ob. cit.)
[312]
Senate Report (Senate Foreign Relations Committee) (1950). Revision of the United Nations
Charter: Hearings Before a Subcommittee of the Committee on Foreign Relations, Eighty-First
[Link] States Government Printing Office. p. 494. Cit. por Santiago R. Alonso, ob. cit.
[313]
Le Messianisme de la finance internationale, en Lectures FranÇaises N° 171-172, Julio-Agosto
1971.
[314]
Epiphanius, ob. cit. p. 23.
[315]
“Es un hecho notorio que la Revolución Rusa fue financiada a lo largo de su preparación y estallido
final, por la Banca Khun, Loeb y Co., cuyos directores incluían a Jacobo Schiff y Warburg
emparentados entre sí. Pero el hecho más significativo de una coincidencia esencial, es que la
construcción socialista de la economía soviética ha sido y continúa siendo principalmente obra de los
mayores consorcios capitalistas de América y de Europa, tanto en la parte financiera como en la parte
técnica”. Jordán Bruno Genta, “El Nacionalismo Argentino”, Editorial cultura argentina, Bs. As., 1975.
[316]
Jordán Bruno Genta, “El Nacionalismo Argentino”.
[317]
Walter Rathenau, fue un financista y político judío socialista alemán (1867-1922), asesor de
Rothschild y ministro de Asuntos Exteriores en la República de Weimar. En calidad de tal propició la
esclavización de Alemania a los usureros mediante el pago de lo estipulado en el Tratado de Versailles.
Fue asesinado el 24 de junio de 1922, dos meses después de firmar el Tratado de Rapallo con la URSS,
favorable a la tiranía comunista. “Rakovszky…decía no conocer con exactitud quién era esa gente [el
poder mundial en las sombras], mas sabía que eran omnipotentes y que estaban en todo lugar. No tenían
forma visible y aparecían la mayoría de las veces en forma de intereses financieros internacionales. A
veces se los llama “el poderío económico”. No obstante, una cosa era segura: esa potencia mundial
intervendría, sin duda alguna, si llegaba a aparecer alguna fuerza arrolladora capaz de destruir al
comunismo. Trotsky, más familiarizado con esos círculos, en cierta ocasión le dijo a Rakovszky: “El
hombre que ha logrado romper el bloqueo que se cernía sobre los soviéticos es Walter Rathenau, el
millonario integrante del gobierno de Weimar” (L. Marschalko, “Los conquistadores del mundo”, Ed.
Nuevo Orden, Bs. As., 1982). Sobre Christian Rakovsky trataremos más adelante en nuestro libro.
Rathenau fue asesinado por los miembros de la sociedad secreta llamada “Santa Vehme”. Durante su
corta agonía dijo estas palabras:”Lo setenta y dos que manejan el mundo.” Él mismo había revelado que
“Trescientos hombres, cada uno de los cuales conoce a todos los otros, gobiernan los destinos del
continente europeo y eligen sus sucesores en su entorno”.
[318]
Bernard Lefèvre, El Occidente en peligro, Ediciones Acervo, Barcelona, 1962.
[319]
Julio Meinvielle, El progresismo cristiano, Cruz y Fierro Editores, 1983, págs. 105-106-107.
[320]
Gary Allen – Larry Abraham, Nadie se atreve a llamarle conspiración, pág. 19.
[321]
Sería una nueva encarnación, de las que se han dado a lo largo de la historia, pero en este caso más
monstruosas de Magog y Gog o Behemot y Leviatán (China y [Link].), esto es, la primera bestia de la
tierra, violenta y brutal, la segunda bestia del mar, astuta y simulada, ambas conformando una sola
bestia, conformando el cuerpo mísico del Anticristo.
[322]
[Link] En realidad quien comenzó con esto fue el masón F.D.
Roosevelt.
[323]
No sólo tienen iglesias que rinden culto a Satanás, ahora hasta una famosa marca de calzado
deportivo acaba de lanzar al mercado una zapatilla de homenaje al diablo, que contiene…sangre
humana.
[324]
Su fisonomía: “Habiendo organizado una crisis económica general por toda clase de medios ocultos
y gracias al oro que está enteramente en nuestras manos, arrojaremos inmensas multitudes de
trabajadores a la calle, simultáneamente en todos los países de Europa” Los Protocolos, S. Nilus, 1903.
Lo han anunciado y lo han hecho de nuevo.
[325]
Entre los participantes estuvieron Ryan Morhard, asesor en materia de salud y economía del Foro
Económico Mundial; Chris Elias, presidente de la División de Desarrollo Global de la Fundación Bill y
Melinda Gates; Tim Evans, ex director de salud del Banco Mundial; Avril Haines, ex subdirector de la
CIA; Sofía Borges, en representación de Naciones Unidas; Stanley Bergman, presidente de la Junta y
CEO de Henry Schein (un distribuidor mundial de suministros médicos y dentales, incluidas vacunas,
productos farmacéuticos, servicios financieros y equipos); Paul Stoffels, Director Científico de Johnson
& Johnson; Matthew Harrington, Director de Operaciones Global de Edelman (una de las firmas de
consultoría de marketing y relaciones públicas más grandes del mundo); Martin Knuchel, Jefe de
Gestión de Crisis, Emergencias y Continuidad de Negocios de Lufthansa; Eduardo Martínez, presidente
de la Fundación UPS; Hasti Taghi, Vicepresidente y Asesor Ejecutivo de la cadena norteamericana
NBC o Lavan Thiru, Representante Jefe de la Autoridad Monetaria de Singapur.
Como es sabido, el “filántropo” Bill Gates se ha encargado él mismo de confesar públicamente (al
menos cuatro veces) que podrían usarse las vacunas para una disminución de la población mundial, algo
que, esto último, la supuesta superpoblación mundial, a él parece que lo tiene muy preocupado, aunque
prefiere empezar la reducción de población por los demás, y no por sí mismo y su familia, por supuesto,
que serían indispensables.
[326]
Sobre el porqué de esta denominación:
[Link]
[327]
David Rockefeller (1915-2017), multimillonario banquero judío estadounidense, uno de los dueños
de los resortes del poder mundial. Cit. en “Del caos al culto luciferino” por Jacques Delacroix, en Patria
Argentina, Suplemento, Buenos Aires, 7 de noviembre de 2007.
[328]
Conferencia Bilderberg, Baden-Baden, Alemania, 6- 9 de junio de 1991, Andrew Carrington
Hitchcock, “The Synagogue of Satan”; RCP, Austin, USA; 2007; Pág. 218. SRA, ob. cit.
[329]
La era tecnotrónica (Between two ages), Editorial Paidos, Buenos Aires, 2da. Edición 1979.
[330]
Francisco M. Pastrana, Trilateralismo (Ensayo crítico), Ediciones Cuatro Espadas, Buenos Aires,
1981, págs.391, 392.
[331]
[Link]
[332]
Cit. en F. Pastrana, Trilateralismo, pág. 113. Ya Edmond de Rothschild había dicho que “la
estructura que debe saltar es la nación”.
[333]
Hay que advertir que de este globalista anticristiano, así como de los otros renombrados, circulan
por la Internet declaraciones y citas tergiversadas o falsas, que vuelven más aberrantes sus ideas. No
sabemos si son lanzadas por agentes globalistas para desacreditar a los disidentes, o por los extremistas
disidentes que hacen circular cualquier cosa que confirme sus teorías, pero lo cierto es que hay que
pelear con la verdad y con prudencia, es por ello que hay que chequear bien la información que se
recibe, antes de darle difusión.
[334]
[Link]
[335]
Según los informes confidenciales de Wikileaks, que originaron el llamado “Pizzagate”.
[336]
El Covid-19 llegó exactamente cinco años después, ¿casualidad o agenda?
[337]
[Link]
[Link]
fight-against-ebola
[338]
Llamado en realidad György Schwartz, judío nacido en Budapest, el 12 de agosto de 1930,
nacionalizado estadounidense, especulador financiero que posee una de las fortunas más grandes del
mundo (se calcula que supera los 24.000 millones de dólares). Se mueve sin descanso para imponer la
agenda corruptora izquierdista lgbt y globalista en todo el mundo, particularmente en los países de
origen católico. Ha financiado generosamente al Partido Democrata estadounidense posicionándose
abiertamente contra el Presidente Donald Trump. En la Argentina ha realizado negocios con Eduardo
Elsztain, dueño de innumerables empresas y tesorero del Congreso Judío Mundial. Para saber más de su
influencia en los mass media norteamericanos, aquí un informe (en francés):
[Link]
Otro artículo aquí: [Link]
[Link] y su financiación a los jesuitas:
[Link]
[339]
[Link]
mkt_tok=eyJpIjoiWVRKa09ESTJZVFExT1RreiIsInQiOiJDcDFsbHZLRkk0TWZucmhtYzRrb2pBTmh
SVFlDN0RLOUkyamd0OWlQSUtyVTZGWThoVEVCd1FLNWlsdlpOaGhoRG5TTlJPaDE0RjZPS3R
CTWt2bUphSEtsZGZhSGwzbEh1Y1RcL1R0eXFqek9cLzRSWUdPdzIzZFhDU0dOOFRDZWxLIn0%
3D
[340]
Cristina Martín Jiménez, La verdad de la pandemia, págs. 328-329.
[341]
Las cursivas son de Cristina Martín Jiménez, que comenta: “Lo están explicando todo bien clarito.
El problema para ellos es Trump, que ha frustrado sus planes de dominio global apoyado en los
gobernantes y las organizaciones supranacionales. (…) La ONU se creó para que los Estados soberanos
entregaran todo el poder, con Estados Unidos arbitrando el mecanismo. De ahí su necesidad de colocar a
un títere de Bilderberg en el sillón presidencial. Sin embargo, a pesar de que el plan estaba
magistralmente trazado, las naciones no se doblegaron plenamente, y ahora, por si fuera poco, aparece
un enemigo claro: Donald Trump”. C. M. Jiménez, La verdad de la pandemia, pág.s 329-330.
[342]
Rockefeller, David: “Mémoires”; París, Éditions de Fallois, 2006, pág. 475-476, en Hillard, Pierre:
“Archives du Mondialisme”; Éditions Nouvelle Terre, Lopérec, 2019, pág. 236-237. Lawrence
McDonald, congresista americano asesinado por un ataque soviético al vuelo KAL 007, decía el 1 de
septiembre de 1983: “El objetivo de los Rockefeller y el de sus aliados es el de crear un único
GOBIERNO MUNDIAL combinando el supercapitalismo y el comunismo bajo la misma bandera, y bajo
su control [...] ¿Espero yo por aquello una conspiración? Sí, en efecto. Estoy convencido que hay tal
complot de envergadura internacional, planificado desde hace muchas generaciones, y de naturaleza
increíblemente maléfica”. “Diez días antes de su asesinato, el presidente John Fitzgerald Kennedy
declaraba en la Universidad de Columbia: “La dirección de la Oficina del presidente ha sido utilizada
para fomentar un complot para aniquilar las libertades de los americanos y antes yo quite la Oficina,
debo informar a los americanos de estas condiciones”, 12 de noviembre de 1963. BOBOC, Jean: “Le
Transhumanisme décrypté”; Éditions Apopsix, Francia, 2017, pág. 305-306.
[Link] Cit. por Germán Sarlangue, “La construcción del pánico para la
gobernanza mundial”.
[343]
Como son las instituciones educativas Scholas Ocurrentes (Organización Internacional de Derecho
Pontificio) y la Universidad del Sentido, ambas promovidas por Francisco, las cuales son usinas de
disparates humanistas masónicos y materialistas, nido de subversivos judíos nihilistas e izquierdistas
ateizantes.
[344]
Daniel Jacob, ob. cit. pág.140.
[345]
Daniel Jacob, ob. cit. pág.140 -141.
[346]
Palabras de N.S. Jesucristo a Sor Josefa Menéndez, Un llamamiento al amor, Fundación Jesús de la
Misericordia, p 481.
[347]
Mons. Marcel Lefebvre, Le destronaron, cap. IV.
[348]
Sermón de Mons. Marcel Lefebvre en Fátima, 22 de agosto de 1987.
[349]
P. Nicholas Gruner, Introducción a Sólo Ella nos puede salvar. Las fuerzas del mal están dirigiendo
el Mundo hacia la guerra, por James Hanisch, edición digital, 2015.
[350]
Cit. por Aníbal A. Rottjer, La masonería en la Argentina y en el mundo.
[351]
A. Rottjer, ob. cit.
[352]
Gregorio Alastruey, Tratado de la Virgen Santísima, pág. 702.
[353]
Cfr. P. Mura, Fátima, Roma, Moscú.
[354]
Ni el hebreo ni el griego tienen signos para representar las cifras, sino que se valen de letras. Cfr.
Claude Peignot, Entretien avec Claude Peignot au sujet de son étude: “Le Nombre, langage de Dieu”,
Lecture et Tradition n° 142, Décembre 1988.
[355]
Tratado de la Verdadera Devoción a la Sma. Virgen, Cap. III.
[356]
Mardoqueo fue colocado luego en el lugar de Amán, quedando como segundo del reino, algo así
como un vicario del Rey, por lo que también puede considerarse su relación con el vicario de Cristo y la
importancia que el Sumo Pontifice romano tiene en esta historia: no puede prescindirse de él. En Ester
2,20 se dice además: “Ester cumplía las órdenes de Mardoqueo como cuando estaba bajo su tutela”, lo
cual nos hace pensar en que la Sma. Virgen cumplirá las órdenes del Vicario de Cristo, en cuanto éste
haga la consagración de Rusia como fue pedida. Por otra parte, puede considerarse a Amán, queriendo
derrocar al monarca, como figura también de un mal vicario de Cristo que conspira contra Cristo Rey,
hasta que por intercesión de la Sma. Virgen es derrotado.
[357]
Cfr. Fatima: The Signs and Secrets, por Marianna Bartold.
[358]
Su nombre era Hadasá, nombre hebreo que significa mirto, planta que da flores en forma de
estrellas blancas. La estrella que tiene en su manto la Virgen es amarilla, acaso si fuese blanca no se
destacaría, pero también podemos pensar que el blanco y el amarillo en su manto, también nos
recuerdan los colores de la Santa Sede. Ester es un nombre persa que significa estrella. Recordemos que
a la Sma. Virgen se la invoca también como “Stella matutina”, estrella de la mañana. Ester es figura de
la Virgen María como intercesora, pero también como reina cuya gracia y virtud no tiene igual: “El rey
amó a Ester más que a todas las mujeres, y ella halló gracia y favor ante él más que todas las jóvenes.
Puso la diadema real sobre su cabeza y la hizo reina en lugar de Vasti” (Ester 2,17) “Cuando el rey vio a
la reina Ester parada en el atrio, halló ésta gracia a sus ojos; y extendió el rey el cetro de oro, que tenía
en la mano, hacia Ester, la cual acercándose tocó la punta. Y le dijo el rey: “¿Qué quieres, reina Ester?
¿Y cuál es tu petición? Aunque fuera la mitad del reino te será concedida.” (Ester 5, 2,3).
[359]
Fatima: The Signs and Secrets, por Marianna Bartold.
[360]
Nuevamente tenemos el 13: 12+1, que señala a la Virgen del Apocalipsis, que es como se presenta
al comienzo de la “era de María” en Guadalupe, y culmina en Fátima.
[361]
Fatima: The Signs and Secrets, por Marianna Bartold.
[362]
Sobre este gran caudillo dice la Escritura: “Parecía un león en sus acciones, y se asemejaba a un
cachorro cuando ruge sobre la presa. Persiguió a los malvados, buscándolos por todas partes; y abrasó
en las llamas a los que turbaban el reposo de su pueblo. El temor que infundía su nombre hizo
desaparecer a sus enemigos, todos los malvados se llenaron de turbación; y con su brazo obró la salud”.
(I Mac. 3,4) Su pensamiento se resume así: “Respondió Judas: “Fácil cosa es que muchos sean presa de
pocos; pues cuando el Dios del cielo quiere dar la victoria lo mismo es para Él que haya poca o que haya
mucha gente; porque el triunfo en los combates no depende de la multitud de las tropas, sino del cielo,
que es de donde dimana la fortaleza” (I Mac. 3,18).
[363]
Cfr. Fatima: The Signs and Secrets, por Marianna Bartold.
[364]
Marianna Bartold, Fatima: The Signs and Secrets, KIC, 2014.
[365]
M. Bartold, ob. cit.
[366]
Teresita fue canonizada en un día 17, en mayo de 1925, cifra del año que sumada también resulta
17. Su fiesta es el 3 de octubre, 3+10= 13. Como vemos, Santa Teresita también aparece muy vinculada
como la Virgen a los números de Fátima. Por otra parte ella siempre aparece con el crucifijo y las rosas
entre sus brazos, y anunció que derramaría “una lluvia de rosas”. Ahora bien, también la Virgen de
Fátima aparece siempre rodeada de rosas y durante la aparición del 13 de septiembre, los signos
sensibles en la Cova de Iría incluyeron una lluvia de pequeños objetos blancos, descritos como pétalos,
copos de nieve, formas de paloma, estrellas o rosas, todos los cuales cayeron suavemente del cielo y
desaparecieron antes de tocar el suelo.
[367]
Exactamente nueve años después y ya vencido el comunismo, el 13 de julio de 1945, el Fuero de
los Españoles afirmaba en su artículo 6: “La profesión y práctica de la Religión Católica, que es la del
Estado español, gozará de la protección oficial.
Nadie será molestado por sus creencias religiosas ni el ejercicio privado de su culto. No se permitirán
otras ceremonias ni manifestaciones exteriores que las de la Religión Católica.” La muerte de Calvo
Sotelo no había sido en vano.
[368]
Cfr. P. Mura, Fátima, Roma, Moscú. La conclusión de la fecha se basa en la investigación detallada
de Margherita Guarducci (+1999), una notable epigrafista y arqueóloga, que participó en el estudio de
las excavaciones que ordenó el Papa Pío XII el 28 de junio de 1939. Fue ella quien descubrió que
algunos huesos encontrados eran los de Pedro, el primer Papa; también fue la primera en establecer el 13
de octubre de 64 d.C. como la fecha de la crucifixión del santo mártir. En 1960, fue publicado su libro
La Tumba de San Pedro. Ocho años más tarde, otra de sus obras escritas, La fecha del martirio de
Pedro, se publicó en Nápoles. Cfr. Fatima: The Signs and Secrets, por M. Bartold.
[369]
El 13 de octubre de 1930, por otra parte, el Partido Nazi (NSDAP) se presentó en la apertura del
Reichstag luciendo todos sus miembros sus orgullosos uniformes de fiesta pardos: venían de tener un
aumento del 95% de votos en las últimas elecciones, por lo que puede considerarse la fecha oficial o la
inauguración pública de la victoria nazi sobre Alemania. Otro 13 de octubre, en 1918, “poco antes del
final de la guerra, Hitler quedó atrapado en un ataque de gas venenoso británico, cerca de Ypres. Fue
trasladado a un hospital de campaña, donde quedó temporalmente ciego por causa de los gases tóxicos”
(según la Wikipedia). Atendido mediante hipnosis de su "neurosis de guerra" (ceguera histérica), parece
un contraejemplo diabólico de lo acontecido con San Pablo en su camino a Damasco: el futuro Apóstol
cayó conmocionado ante una aparición de Cristo y quedó ciego, por lo que debió convalecer por un
tiempo. Se convirtió y recuperó la vista por la gracia de Dios. Hitler, en tanto, se recuperó para dedicarse
a otro tipo de “apostolado” totalmente opuesto. Es decir que podría considerarse que el Furher habría
nacido a partir de lo ocurrido ese 13 de octubre.
[370]
“Feliz y digna de toda alabanza eres, sagrada Virgen María, porque de ti nació el Sol de justicia,
Cristo nuestro Dios. Aleluya”, se lee en el Aleluya de la Misa de la Visitación de la Santísima Virgen.
[371]
“El número 13, en la kabbala, significa las trece etapas de la evolución de la energía y la vía
iniciática hacia el infinito espiritual” (A. di Nicola, cit. por Lozac’hmeur, ob. cit.).
[372]
El 4 de julio de 1776, los delegados de los 13 Estados de Nueva Inglaterra proclamaban la
Declaración de Independencia de los Estados Unidos de América. De los 13 firmantes del Acta de
Independencia, nueve eran francmasones (Ellery, Franklin, Hancock, Hewes, Hooper, Paine, Stockton,
Walton y Whipple). Idéntica condición compartían nueve de los 13 delegados que rubricaron los
artículos de la nueva Confederación (Adams, Carroll, Dickinson, Ellery, Hancock, Harnett, Laurens,
Roberdau y Bayard Smith), así como los 13 firmantes de la Constitución estadounidense (Bedford, Blair,
Brearley, Broom, Carroll, Dayton, Dickinson, Franklin, Gilman, King, McHenry, Paterson y
Washington). Adviértase cómo aquí también se repite el número 13. Para entender el alcance del papel
jugado por los Estados Unidos como agente de Satanás contra la Iglesia católica, téngase en cuenta esto:
Desde el primer presidente de la nación, George Washington, iniciado en la logia Fredicksburg nº 4 de
Virginia, y con el tiempo Gran Maestre de la logia Alejandría nº 22, al menos quince de sus sucesores en
la suprema magistratura de los Estados Unidos han sido miembros de la secta anticristiana de la
Masonería: James Monroe, presidente de 1817 a 1824. Maestre de la logia Williamsburg nº 6 de
Virginia. Andrew Jackson, presidente de 1829 a 1836. Gran Maestre de la logia Harmony nº1 de
Nashville (Tenessee). James Knox Polk, presidente de 1845 a 1849. Maestre de la logia Columbia nº 31
de Tenessee. James Buchanan, presidente de 1857 a 1861. Maestre de la logia nº 43 de Lancaster
(Pensilvania). Andrew Johnson, presidente de 1865 a 1868. Grado 33 del rito escocés. James Garfield,
presidente en 1881, Grado 14 en la logia Mithras de Washington. William McKinley, presidente de 1897
a 1901, Caballero del Templo en la logia Canton nº 60 de Ohio. Theodore Roosevelt, presidente de 1901
a 1909, Maestre en la logia Matinecock nº 806, de Oyster Bay (Nueva York). William Howard Taft,
presidente de 1909 a 1913, Gran Maestre de la masonería de Ohio. Warren G. Harding, presidente de
1921 a 1923, Grado 33 en la fraternidad nº 26 de Ohio. Franklin Delano Roosevelt, presidente de 1933 a
1945, Grado 32 del rito escocés. Harry S. Truman, presidente de 1945 a 1953, Gran Maestre de la
masonería de Missouri y, posteriormente, grado 33, el máximo de la organización. Lyndon B. Johnson,
presidente de 1963 a 1969, iniciado en la masonería de Tejas. Gerald Ford, presidente de 1974 a 1977,
miembro de la logia Columbia nº 3 de Washington e Inspector General Honorario del grado 33. George
Bush, grado 33 del Supremo Consejo.
La ciudad de Washington, repleta de simbología masónica, fue diseñada por un arquitecto masón, el
francés Pierre Charles L’Enfant (otra vez parece una burla del diablo: otro Pedro, y un Niño…)
Los números 13 y 17 tienen simbología masónica, por lo que puede decirse que es en verdad una señal
de la guerra declarada al Dios verdadero, la Sma. Virgen y la Santa Iglesia. Así, en el billete de dollar
americano puede observarse la pirámide incompleta, con el ojo que todo lo ve, símbolo de los
Iluminados de Baviera. Bajo la pirámide la cifra 1776 señala no la fundación de los [Link]. sino el
nacimiento de esta Orden masónica. La pirámide tiene 13 escalones, símbolo de la iniciación
rosacruciana; debajo en el mensaje Novus Ordo Seclorum hay una falta de ortografía, a fin de que
consten 17 letras. La significación del 17 es “privación de la perfección celeste”. Que sólo debe ser
alcanzada con el triunfo de la Contra-Iglesia en el mundo. También el tapiz que aparece en la esotérica
“Sala de meditación” de la ONU (sala que tiene forma de pirámide truncada) contiene 13 triángulos. Y
72 figuras geométricas, al igual que son 72 los ladrillos de la pirámide truncada del billete de dólar. 72
es un número de los cabalistas, que juzgan supersticiosamente que son 72 nombres de Dios logrados a
través de la combinación del alfabeto hebreo, el cual les abre la puerta a sorprendentes poderes. Por ej.
dicen que Moisés –no Dios- fue quien abrió las aguas del Mar Rojo realizando una de estas
combinaciones cabalísticas de los números, que le dio un acceso al “poder subatómico de la naturaleza”
(¡!)
Como curiosidad acerca del número 13: fue un 13 de febrero de 1895 cuando los Hnos. Lumière
registraron la invención del cinematógrafo, por entonces llamado “aparato para la obtención y visión de
pruebas cronofotográficas”, invención que sería una revolución impresionante en la comunicación
mundial y ha configurado el mundo moderno hasta nuestros días. (Digamos en honor a la verdad que el
cinematógrafo fue una invención de un sacerdote católico español, el Padre Mariano Díez Tobar, en
1892, el cual cedió su invención a los Lumière, para continuar dedicándose a diferentes actividades
científicas además de las pastorales. El lenguaje del cine, en cambio, fue invención de un genio llamado
D.W. Griffith, que, por cierto, era masón).
En otro sentido, podemos señalar también que el 13 de agosto de 1899 nacía en Inglaterra Alfred
Hitchcock, que fue no sólo el mejor director de cine de la historia, sino además el último representante
del barroco jesuita y un católico que expuso a lo largo de su obra el dogma católico del pecado original,
algo que el mundo moderno siempre ha intentado borrar de las mentes de los hombres.
[373]
Lozac’hmeur, ob. cit. pág. 268.
[374]
En relación a Rusia, esta fecha del 13 de marzo debe recordarse: el 13 de marzo de 1881 se produjo
el atentado que acabó con la vida del zar Alejandro II. El 13 de marzo de 1887 había preparada una
conspiración para asesinar a su heredero Alejandro III, pero fue descubierta. Ese día fue detenido entre
otros el principal conjurado, Alejandro Uliánov, hermano mayor de Vladímir Uliánov, el futuro Lenin,
que sin dudas quedó marcado por ese hecho.
[375]
En otro día 13, el 13 de junio de 1972, tenía lugar la reunión de fundación de la Association Noel
Pinot (ANP) en Angers, para la preservación de la Misa tradicional, impulsada sobre todo por el Padre
André, animado por Mons. Lefebvre y el Padre Coache. Este sacerdote hasta hace poco había sido
párroco en un pueblo de Argentina, pero no habiendo encontrado eco para continuar su combate allá,
había decidido volver a su patria a sostener tan importante labor.
También en día 13 de junio de 2012 estaba estipulado la concreción del acuerdo entre Roma modernista
y la FSSPX, a la cual se le había propuesto una prelatura personal, para eso mismo había viajado Mons.
Fellay hasta la Santa Sede, pero a último momento, debido sobre todo a las filtraciones que hubieron de
los términos del acuerdo, se decidió suspenderlo.
[376]
Ya indicamos que esta congregación había escandalosamente expulsado de sus filas, para
beneplácito de los conciliares y la Sinagoga de Satanás, al obispo antiliberal y antiacuerdista Monseñor
Williamson, el 24 de octubre de 2012.
[377]
En el momento de la primera impresión de esta oración, las prensas se rompieron dos veces.
[378]
Para ver hasta qué punto el enemigo al servicio del Diablo, sabe lo que hace, veamos este otro
ejemplo, los bombardeos totalmente injustificados sobre Hiroshima y Nagasaki, las dos ciudades más
católicas del Japón, el 6 y 9 de agosto de 1945. Relato de la revista del British Israel:
“El bombardero B29 que lanza la primera bomba se llamaba “Enola Gay”. [Nombre que] contenía un
mensaje encriptado, no solamente de hecho el 29, número de la espera del Juicio, pero, si leemos el
nombre al revés, como se lee en hebreo, tenemos “Ya G Alone”, que significa “Yahve God Alone”
(=”Yahvé es el solo Dios”). Es el mensaje exacto que Elías pronuncia dirigiéndose a los profetas de Baal
antes que el fuego caiga sobre el Monte Carmelo. […] El ángel de la muerte marca en verdad a los
enemigos del pueblo servidor de Dios en ese día del destino por encima del Japón”.
Relatado en « Wake up! », revista del British Israël, Julio-agosto 1995, pp. 223 y sig. Cit. en Epiphanius,
ob. cit. p. 311. Para ver más sobre los címenes de los democráticos aliados de la Segunda Guerra, ver el
libro Los crímenes de los “Buenos” de J. Bochaca.
Sobre el bombardeo atómico: “Una vez más, Stalin se llevó todo lo que pudo conseguir en Manchuria.
Nuevamente renegó de sus promesas y renovó su actitud desafiante. Esta vez, los poderes detrás de la
administración de la Casa Blanca estaban realmente enojados. Tuvieron que hacer sugerencias de alguna
naturaleza maligna para molestar incluso a Roosevelt, enfermarse y morir en la casa de Bernard Baruch.
Los asesores del gobierno de los Estados Unidos decidieron entonces jugar su carta de triunfo... la
bomba atómica. Las bombas atómicas se lanzaron sobre Hiroshima y Nagasaki para mostrarle a Stalin lo
que le esperaba a Rusia si no hacía lo que le ordenaban... Estados Unidos tenía bombas atómicas, pero el
secreto estaba bien guardado. “Japón ya estaba derrotado cuando fueron eliminados. La capitulación fue
sólo cuestión de días". Más de 100.000 seres humanos fueron sacrificados en Japón y el doble de
heridos para demostrarle a Stalin que Estados Unidos sí tenía bombas atómicas. Ahora, hemos visto que
Churchill ordenó el bombardeo irrestricto de Alemania en un intento de engañar a Stalin haciéndole
creer que los capitalistas internacionales querían ser sus amigos. Estados Unidos arrojó bombas
atómicas sobre Japón para advertirle que era mejor ponerse del lado de ellos y hacer lo que se le decía,
de lo contrario...” (Cnel. William Guy Carr, Des pions sur l’échiquier, Librairie Excommuniée
Numérique des Curieux de Lire les Usuels, Novembre 2010).
[379]
Laurent Glauzy, La numérologie secrète de la Synagogue de Satan, La Maison du Salat, 2017.

[380]
Algunos investigadores afirman que el atentado contra el papa fue una venganza masónica contra
otro grupo masón que atentó contra el presidente norteamericano. El atentado contra Reagan fue
exactamente 13 días más tarde de la intervención policial contra las oficinas de la P2 comandadas por
Licio Gelli que marcó la derrota de la organización criminal más poderosa de toda la historia de
Italia. Todo el poder fue sacudido en lo más alto, llevando a la caída del gobierno tres meses más tarde.
Fue parte de una guerra entre poderes masónicos, y se dice también que atacando a Juan Pablo II en
realidad se estaba golpeando a su mentor, Zbigniew Brzezinski, trilateralista que había sido el
“presidente en las sombras” en el mandato de Jimmy Carter. Wojtila sería utilizado en el plan globalista
que entre otros pasos implicaba el desmantelamiento de la Unión Soviética por la vía liberal-
democrática. Del mismo modo sería utilizado Walesa en Polonia.
[381]
Así lo entendía Nicolás Gómez Dávila:
“La democracia registra su bautismo sobre la faz escarnecida de Bonifacio VIII. El gesto procaz
envuelve en la purpura de su insulto, como en un sudario pontificio, el Sacro Imperio agonizante y la
sombra indiferente de los grandes papas medievales. Los legistas cesáreos resucitan para restaurar la
potestad tribunicia. El estado moderno ha nacido.
Antes de decretar la soberania del hombre, la empresa democratica deslinda el recinto donde la
promulgación parezca lícita. En el laberinto jurídico del estado medieval la predicacion tropieza contra
la libertad patrimonial de algunos, contra las usurpaciones sancionadas de otros, contra los fueros
naturales de todos. Pero el estado que se estima solo juez de sus actos e instancia final de sus pleitos,
que no acata sino la norma que su voluntad adopta y cuyo interes es la suprema ley, puede constituirse
en dios secularizado.
Al proclamar la soberanía del estado [en el siglo XVI], Bodin concede al hombre el derecho de
concertar su destino. El estado soberano es la primera victoria democrática” Textos I, p. 77.
[382]
11 de octubre es también en la Iglesia la fiesta de la Maternidad de la Virgen María. Visto el cariz
antimariano del Concilio, es indefendible que se haya inaugurado tal fecha en honor de Ntra. Señora.
[383]
P. Mura, ob. cit.
[384]
Agreguemos otra notoria coincidencia: Vladímir Putin, presidente de la Rusia poscomunista, nació
el 7 de octubre de 1952, es decir, en la fiesta del Sto. Rosario. 7+10= 17. El año de su nacimiento,
sumado, da por resultado también 17.
[385]
P. Mura, ob. cit.
[386]
La quiniela es un juego de apuestas por dinero muy practicado en Argentina, y en otros países, y
quienes frecuentan las agencias suelen estar pendientes de una suerte de numerolatría que involucra
inclusive los sueños nocturnos. Con esto queremos decir que no buscamos una explicación absoluta y
reductible a los números, como si fuéramos pitagóricos o cosa parecida. No se trata de abusar de esta
interretación, pero sí de saber que hay llamativas coincidencias simbólicas y un uso por demás
demostrado de la élite cabalista en el poder. Sin ir más lejos, recientemente multitud de medios de
prensa daban cuenta de que los “casos positivos” de Covid eran 233 en las más diversas ciudades del
mundo. Esta cifra se repetía en medios informativos acerca de la “pandemia” en ciudades de México,
España, Argentina, Estados Unidos, etc. En todos esos puntos distantes uno del otro, la cantidad de
“casos” era el mismo. ¡Qué casualidad!
[387]
Siete es el número de la perfección, o completud, es un número divino: siete son los días de la
semana como siete fueron los de la Creación, el séptimo día es el descanso que se ofrece a Dios.
También se constata que, como nuestras células se van renovando, cada siete años tenemos un cuerpo
enteramente diferente.
[388]
Esto dijo la Hna. Lucía: “Yo dije entonces mi “sí”, ahora mucho más consciente que en el 13 de
mayo de 1917. Yo me acordé de mi querida Nuestra Señora del Carmen y, en ese instante, yo sentí la
gracia de la vocación a la vida religiosa y la atracción por la orden del Carmelo. Yo tomé por protectora
a mi querida hermana, la pequeña Teresa del Niño Jesús” (Mi camino, en Une année avec Fatima).
[389]
Frère Michel de la Sainte Trinité, The whole truth about Fatima, volumen 1.
[390]
Cfr. “The devil’s final battle. Our Lady’s victory edition”, Father Paul Kramer, The Misionary
Association, Terryville, Connecticut, 2010.
[391]
También contra la estúpida posición sedevacantista. De hecho la Virgen espera que sea el Papa
quien haga la consagración pedida. La Hna. Lucía jamás habló de falsos papas (por supuesto, los
sedevacantistas hablan de una “falsa hermana Lucía”), ni tampoco el santo Padre Pío –que no era ningún
tonto y sabía las cosas horribles que pasaban dentro de la Iglesia, habiendo sido él mismo perseguido-
tampoco dijo que Juan XXIII o Pablo VI fueran falsos papas, por el contrario nunca dejó de rezar por
ellos.
[392]
Antonio María Martins S.J., Documentos de Fátima, Porto, 1976, p. XV.
[393]
J. Vennari, ob. cit.
[394]
[Link]
[395]
Palabras de la Sma. Virgen del 13 de junio de 1929. Notas biográficas de la Hermana Lucía escritas
en mayo de 1936, Documentos Fátima, P. Ange-Marie, Une année avec Fatima.
[396]
En los últimos años sólo un puñado de obispos y sacerdotes se han manifestado públicamente
favorables a la necesidad imperiosa de esta consagración de Rusia. En agosto de 2017 el Cardenal
Raymond Leo Burke y Mons. Athanasius Schneider, entre otras personalidades del conservadorismo
católico, firmaron una petición pública para propiciar la consagración de Rusia. En agosto de 2017 los
obispos de la FSSPX hicieron en Fátima una acto de consagración de Rusia, desde luego sin buscar
sustituir sino más bien coadyuvar a que el Papa realice la consagración; esto a pesar de que en los
últimos años a raíz de sus negociaciones y diálogos con las autoridades modernistas romanas, el ímpetu
“fatimista” de la FSSPX se ha ido apagando cada vez más hasta prácticamente extinguirse. Por su parte
los cuatro obispos de la así llamada “Resistencia”, discípulos dilectos de Monseñor Marcel Lefebvre, a
saber, Mons. Richard Williamson, Mons. Jean-Michel Faure SAJM, Mons. Dom Tomás de Aquino OSB
y Mons. Gerardo Zendejas SAJM, realizaron en octubre de 2017 (fiesta de Cristo Rey) en Fátima una
consagración, la cual ya habían realizado el año anterior en los [Link]. Históricamente recordemos la
consagración en 1984 de Mons. Pavel Hnilica, obispo eslovaco, realizada clandestinamente en la misma
Rusia, en Moscú. También el mismo año Mons. Marcel Lefebvre realizó en Fátima la consagración de
Rusia al Corazón Inmaculado de María. Actualmente son los fieles de la Resistencia católica tradicional
sobre todo los que realizan campañas de Rosarios por esta intención. En alguna ocasión también el
arzobispo Carlo Maria Viganò se ha referido a la urgente necesidad de que Rusia sea consagrada, en las
condiciones estipuladas por la Sma. Virgen María.
[397]
Por ejemplo, “los Cardenales A. Sodano (Cf. [Link]
ii/es/speeches/2000/apr-jun/documents/hf_jp-ii_spe_20000513_sodano-[Link]) y T. Bertone, que
relegan el carácter profético del mensaje a acontecimientos ya cumplidos en 1981 y 1989, atentado al
Papa y caída del muro de Berlín respectivamente (“Apresentação” a A Mensagem de Fátima, 26 de
Junho de 2000). También G-F. Ravassi, a quien el P. L. Kramer le atribuye haber afirmado: “vamos a
destruir Fátima”
([Link] Cf. Sequeiros, Octavio Agustín - Buisel, María
Delia. “La lucha por el Secreto” en Gladius 50, Pascua 2001, pp.13-40. Véase asimismo Buisel, M. D.
“El secreto de Fátima y la política”. En Moenia XXIX, Buenos Aires, septiembre de 1987, pp 85-103. Y
también Buisel, M. D. “El tercer secreto de Fátima” en Moenia XXXIII, Buenos Aires, diciembre de
1988, pp 83-127. (¿Fue realizada la consagración de Rusia? Estado de la cuestión, Prof. Sequeiros-
Prof. D. Buisel). Más recientemente el director de estudios de un seminario arquidiocesano de Argentina
se ha manifestado sumamente despectivo hacia Fátima, y contra todo lo que huela a “Apocalipsis”:
[Link] . En su tiempo el Padre Laurentin
había criticado a Pablo VI por ir a Fátima puesto que “este tipo de devoción no está en el espíritu del
ecumenismo, sino que, por el contrario, obstaculiza el proceso del encuentro ecuménico” (Cfr.
Subversión en la Iglesia, Francesco Leoni, Organización San José, Bs. As. 1970)
[398]
John De Marchi, La verdadera historia de Fátima, The Fatima Center.

[399]
Dom Jean de Monléon OSB, Le Sens Mystique de l’Apocalypse.
[400]
No todos los sedevacantistas son milenaristas, valga la aclaración. Aunque casi todos ellos
desdeñan o dejan en el pasado el mensaje de Fátima, en cuanto a la consagración de Rusia se refiere.
Como ya lo dijimos, coinciden absolutamente con los modernistas. Modernistas y sedevacantistas son
las dos caras de la misma medallita.
[401]
Leonardo Castellani, Juan XXIII (XXIV), Ediciones Theoría, 1964, P. 230.
[402]
Más adelante en este libro, además, ampliaremos las razones para que Rusia sea consagrada, en lo
que tiene que ver con su misión providencial en los últimos tiempos.
[403]
Un interesante resumen puede verse en este artículo:
[Link]
[404]
Dictionnaire de la Bible, Tomo 4, F. Vigoureaux, Paris, 1912.
[405]
Diccionario de Teología, Tomo 3, Abate Bergier, Madrid, 1846.
[406]
Dictionnaire de Théologie Catholique, Tomo 10, Paris, Livrairie Letouzey et Ané, 1929.
[407]
Su Majestad Dulcinea, págs. 98-99. Aunque Castellani sostuvo estas opiniones filo-milenaristas, de
todos modos no se hizo un defensor de esta postura, afirmando por el contrario:
“Yo no soy milenista [milenarista] tampoco soy antimilenista o “alegorista”. Si oyen decir que soy
milenista (pues ha sido dicho, e incluso desde cátedras) respondan que es embuste; aunque no sería
ningún crimen que yo lo fuese. Pero...Yo no me siento capaz de dirimir este problema difícil, y de lo que
no sé, no suelo hablar -ni menos enseñar” (Domingueras prédicas, Sermón del Domingo de Pascua,
1966, pág. 120, Ed. Jauja). “Yo no soy milenarista, y por eso no quiero hacer aquí el cuadro de ‘lo que
sería’ este mundo gobernado durante mil años por los resucitados” (El Evangelio de Jesucristo,
Domingo decimoquinto después de Pentecostés, pág. 327, Ed. Dictio).
Ahora se encuentra en Internet gente de poco razonamiento que se toma de los errores de Castellani para
hacerlo un hereje y hasta quieren hacer creer que la condena que sufrió por parte de la Iglesia se debió a
su milenarismo o cosa parecida, cuando en realidad sufrió persecución por el fariseísmo jesuita
precisamente por haberlos denunciado sin pelos en la lengua. Hay calumniadores, mentirosos, sectarios
y propaladores de infundios (¡Sudamérica!) que escriben disparates de manera rabiosa, algunos
encontrando todo impoluto en la Iglesia pre-conciliar (se olvidan del proto-ralliement de Pío VII, el
ralliement de León XIII, los fallos políticos de Pío XI, etc.) y llegando hasta a atacar sin el menor
fundamento a Monseñor Lefebvre, por citar sólo un caso. Es la jungla de Internet que resulta un
monumental descontrol, donde está lleno de “Atanasios” del anónimo teclado. Para ver detalles de la
vida y específicamente la persecución y condena del Padre Castellani véase la voluminosa y valiosa
biografía en dos tomos de Sebastián Randle: Castellani jesuita (1899-1949) y Castellani maldito (1949-
1981), editados por Editorial Vórtice de Buenos Aires.

[408]
B. Franzelin, "Thesis XVI. Opinio de regno Christi millenario”, en su obra: Tractatus de Divina
Traditione et Scriptura, Romae, 1882, 3a. ed.

[409]
Sentido místico del Apocalipsis, Dom Jean de Monléon, págs. 324-327.
[410]
[Link]
[411]
Tomado del libro IV de los Comentarios a las Sentencias de P. Lombardo (d. 43, q. 1, a. 3, qc 1). J.
Comblin aporta un detalle interesante acerca de la “primera resurrección”: “A nuestro parecer, no se ha
prestado suficiente atención a la indicación explícita de san Juan: se trata de un reinado de las “almas”
[…] (20,4). Fácilmente se interpreta la resurrección primera […] (20,6) en sentido de una recurrección
corporal […] Pero esto es una petición de principio. Esto es precisamente lo que habría que demostrar”
(J. Comblin, Cristo en el Apocalipsis, Editorial Herder, Barcelona, 1969). Mons. Straubinger traduce el
pasaje del griego así: “Y vi tronos, y sentáronse en ellos, y les fue dado juzgar, y (vi) a las almas de los
que habían sido degollados a causa del testimonio de Jesús y a causa de la Palabra de Dios”, etc.
(Apoc. 20,4. El resaltado es nuestro. Si se lee con atención el pasaje –hasta el final 20,6 se entiende
perfectamente que la “primera resurrección” es la de las almas)
[412]
Don Carmelo Ballester Nieto, Obispo de León, coment. a Hech. I, 6, de su versión (con trad. de
Torres Amat) de El Santo Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo y los Hechos de los Apóstoles,
Editorial Luz, Madrid, 1942.
[413]
A. J. B. Duprat, L'Apocalypse ou L'Évangile de Jésus-Christ glorifié el l’histoire de son Église
jusq’a la fin de temps, tomo 3, Lyon, Librairie & Imprimerie Vitte & Perrusel, 1889, págs. 77 a 81.
[414]
[Link]
[415]
Meditaciones sobre el Apocalipsis, vol. 2, pág. 985.
[416]
Meditaciones sobre el Apocalipsis, vol. 2, págs. 982 a 990.
[417]
El Apocalipsis de San Juan, parte 2, págs. 220 a 222.
[418]
Esto está explicado magníficamente por el papa León XIII en su encíclica Providentissimus Deus.
También es muy importante la excelente encíclica Divino Afflante Spiritu de Pío XII, del 30 de
septiembre de 1943.
[419]
Dice bien Castellani que hay que distinguir alegoría de símbolo (nosotros constatamos esa
gigantesca confusión que suele darse mucho en el cine, dicho sea de paso). “Alegoría es diverso que
símbolo. Símbolo es una cosa concreta que significa otra cosa concreta, como la espada significa la
guerra. Está lleno de símbolos el Apocalipsis, pero no es una alegoría. Alegoría es una cosa concreta que
significa una cosa abstracta, como una barquilla puede significar una vida humana en Lope de
Vega: “Pobre barquilla mía / entre peñascos rota / sin velas desvelada / y entre las olas sola” y
prosigue representando su vida con sus peripecias en la descripción de una barquilla. Eso es alegoría.”
(Conferencia del 21 de junio de 1969) Pues bien, los que acusan a los no milenaristas de “alegorizar”,
también se confunden y, sobre todo, generalizan, volviéndose dogmáticos en su antitradicional posición
milenarista.
[420]
En este sentido es muy interesante el libro de H.M. Féret, O.P. L’Apocalypse de Saint Jean. Vision
chrétienne de l’histoire.
[421]
[Link]
consagrada-la-prediccion-del-card-cerejeira-por-john-vennari/
[422]
[Link]
[423]
Sisto Cartechini. Dall’opinione al domma. Valore delle note teologiche. Ed. La Civiltà Cattolica,
Roma, 1953.
[Link]
[424]
P. Nicholas Gruner, Introducción a Sólo Ella nos puede salvar. Las fuerzas del mal están dirigiendo
el Mundo hacia la guerra, por James Hanisch.
[425]
Texto que la Iglesia aplica a Nuestra Señora, [Link]. en la fiesta de Ntra. Sra. del Rosario.
[426]
G. Mura, Fátima, Roma, Moscú, Págs. 78 a 81.
[427]
Cfr. Entre Fátima e o abismo, A. Daniele, Ed. Exelsior, Sao Paulo, 1988.
[428]
Fragmentos de la carta: «Conjuramos encarecidamente a los Estados, en el nombre de Dios y de la
humanidad, a abandonar los propósitos de mutua destrucción y avanzar hacia un acuerdo justo y
equitativo. «Pero Nuestra voz afanosa, pidiendo el fin del vasto conflicto, el suicidio de la Europa
civilizada, fue entonces y todavía hasta ahora desoída. Parece que la oscura marea del odio crece más y
más entre las naciones beligerantes, y la guerra, envolviendo a otros países en su espantoso remolino,
multiplica las ruinas y los estragos.
«Sin embargo, Nuestra confianza no disminuye […] Y como todas las gracias que el Autor de todos los
bienes se digna conceder a los pobres descendientes de Adán, por amoroso designio de su Divina
Providencia, vienen distribuidas por las manos de la Virgen Santísima, Nos queremos que a la Gran
Madre de Dios, en esta hora más tremenda que nunca, se eleve viva y confiada la súplica de sus muy
afligidos hijos. Damos, pues, al Señor Cardenal el encargo de comunicar a todos los Obispos del mundo
Nuestro ardiente deseo de que se implore al Corazón de Jesús, trono de gracia, y que a este trono se
acuda por medio de María. Con ese fin Nos ordenamos que, desde el comienzo del próximo mes de
junio, quede fijada en las Letanías Lauretanas la invocación “Regina pacis, ora pro nobis” […]
«Elévese, por tanto, hacia María, que es Madre de misericordia y omnipotente por la gracia, desde todos
los lugares de la tierra, desde los templos más nobles hasta las más pequeñas capillas, desde los palacios
regios hasta las más pobres casuchas, desde allí donde haya un alma fiel, desde los campos y los mares
ensangrentados, la piadosa y devota invocación [“Regina pacis, ora pro nobis” ], y llegue hasta Ella el
grito angustiado de las madres y esposas, el gemido de los niños inocentes, el suspiro de todos los
corazones bien nacidos. Que su dulce y benignísima solicitud sea conmovida, y sea obtenida la paz
suplicada para este mundo convulso. Y que los siglos futuros recuerden la eficacia de Su intercesión y la
grandeza de los beneficios por Ella conseguidos […]
«Del Vaticano, 5 mayo 1917. Benedictus PP. XV».
Recientemente, el siempre innovador Francisco agregó tres nuevas letanías (que desde luego no vamos a
rezar), entre ellas la muy políticamente correcta “Solacium migrantium”, “Ayuda de los migrantes”.
[429]
Alocución a los profesores y alumnos del Colegio de Mondragone, 14 de mayo de 1929 (Fatima:
salut du monde, pág. 234). 29 días después la Virgen pedía explícitamente la consagración de Rusia.
[430]
Ver: Hno. Michel de la Sainte-Trinité, Tout la verité sur Fatima, t. 2; resumen por el Hno. Francois
de Marie-des-Anges, Fatima joie intime événement mondial, CRC, 1991, ch. 10.
[431]
“Y para que todos puedan sin cansancio e incomodidad continuar en esta santa cruzada,
establecemos que las preces que nuestro antecesor de feliz memoria, León XIII ordenó que sacerdotes y
fieles recitaran después de la misa, se digan por esta particular intención, a saber, por Rusia. De lo cual
los obispos y el clero secular y regular cuiden de mantener informados a su pueblo y a cuantos estén
presentes en el santo sacrificio, y no dejen de estárselo recordando con frecuencia” (Civiltà Cattolica,
1930, Vol. III).
[432]
Recordemos también, al pasar, que los reyes de Francia se consagraban a San Miguel Arcángel.
Luis XV fue el primero en no hacerlo, y fue bajo su reinado que la masonería se instaló en Francia.
[433]
Han aportado su testimonio ex comunistas como Bella Dodd, Douglas Hyde, Henri Barbé, Albert
Vassart, etc. Ver Le Sel de la terre N° 45, Itinéraires N° 227, Catholic Family News, agosto 1991.
[434]
Chiroghaphe Ci commuovono du Pape Pie XI au Cardinal Basile Pompili, Vicaire de Rome, sur les
droits divins lésés en Rusie, Donné à Rome, près Saint-Pierre, le 2 février, en la fête de la Purification de
la Vierge Marie, l'an 1930, de Notre Pontificat le huitième.
[435]
“El 24 de octubre de 1940 Sor Lucía fue ordenada por uno de sus directores espirituales, el Obispo
de Gurza, a escribir al Papa y pedir la consagración del mundo con “mención especial” de Rusia. La
medida del obispo era una tentativa de conseguir que el Papa hiciese algo por lo menos en forma de una
consagración, porque durante los once años anteriores Pio XI y Pio XII habían hecho caso omiso
repetidas veces a las peticiones de consagrar Rusia. La correspondencia de Sor Lucía revela que ella se
perturbaba por esta instrucción, porque sabía que Nuestra Señora había pedido sólo la consagración de
Rusia, no del mundo. Sin embargo, porque estaba bajo santa obediencia, Sor Lucía tuvo recurso al Señor
en oración delante del Santísimo Sacramento expuesto, para preguntarle sobre lo que debería hacer.
Nuestro Señor le respondió que, si el Papa hiciese lo que el Obispo de Gurza le había pedido,
recompensaría este acto abreviando los días de la II Guerra Mundial, pero que no llevaría a cabo la paz
mundial, como hubiese logrado la consagración explicita de Rusia por el Papa junto con todos los
obispos. Por eso el 2 de diciembre de 1940, Sor Lucía escribió al Papa pidiendo la consagración del
mundo con mención especial de Rusia”. John de Marchi, La verdadera historia de Fátima, The Fatima
Center.
[436]
Decía un apesadumbrado Pio XII, en carta al embajador norteamericano Taylor, del 22 de
septiembre de 1942: “A la demanda del presidente Roosevelt, el Vaticano ha cesado toda polémica con
el régimen comunista, pero ese silencio que pesa en nuestras consciencias no ha sido comprendido por
los dirigentes soviéticos que prosiguieron en la URSS y en los países ocupados por las tropas del
Ejército rojo sus persecuciones contra las Iglesias y los fieles. Dios haga que el Mundo libre no tenga un
día que lamentar mi silencio” (cit. en Fatima, salut du monde, pág. 251).
[437]
Fatima, salut du monde, Ibídem.
[438]
Algunos de estos sedevacantistas que escriben en Internet muestran una malicia, orgullo,
retorcimiento y aparato de falacias en sus discursos que parecen provenir de espíritus diabólicos.
Interesante que Fátima provoque tanto el odio y desdén de los liberales y modernistas de la “izquierda”
vaticana, como de los farisaicos de la “derecha” sedevacantista. Los extremos se juntan. Uno de esos
“maestros” que abundan en la web sentencia que la Virgen en Fátima no habla de obtener una
conversión de Rusia al catolicismo, ya que:
“…en Proverbios 16, 7, el mismo Dios Todopoderoso usa la palabra “conversión” en un sentido
diferente de una conversión a la verdadera fe: Dios usa la palabra conversión refiriéndose a una
conversión a la paz de un enemigo perseguido (es decir, una cesación a sus formas de persecución).
Proverbios 16, 7: “Cuando los caminos del hombre son gratos al Señor, Él convertirá a la paz incluso a
sus enemigos”. (Sic. Hasta acá el impugnador de Fátima).
Pues bien, el autor se vale de la Vulgata clementina: Cum placuerint Domino viæ hominis, inimicos
quoque ejus convertet ad pacem. Sin embargo las traducciones de ese pasaje, en las Biblias más
autorizadamente católicas –algunas de las cuales traducen directamente del original hebreo- traen
traducciones muy diferentes, así: Mons. Straubinger: “Cuando los caminos de un hombre son
agradables a Yahvé, Éste reconcilia con Él a sus enemigos.” Bover-Cantera: “Cuando agradan a Yahveh
los caminos de un hombre, incluso a sus enemigos reconcilia consigo.” Nacar-Colunga: “Cuando los
caminos del hombre son gratos a Yahvé, aun a los enemigos se concilla”. Torres-Amat: “Si fuere grato
al Señor el proceder del hombre, aun a sus enemigos los reducirá a pedir la paz”. Como vemos, en
ninguna parte se habla de “conversión”, pero el articulista prefiere no usar ninguna traducción del
original y valerse de la Vulgata para favorecer su posición, contraria a Fátima. En todo caso podríamos
responderle que si la Virgen no dice “Rusia se convertirá al catolicismo”, tampoco dice “Rusia se
convertirá a la paz”, por lo que la interpretación que ellos sostienen en realidad no se sostiene. La paz es
fruto de la reconciliación, la cual se produce por un cambio producido en el enemigo, no se trata de una
simple tregua. Que Dios hubiese realizado en Fátima el mayor milagro de la historia de la Iglesia, sólo
para que, tras un tiempo de fracasos, apenas se obtuviera un remanso de paz con un enemigo que iba a
seguir siéndolo –puesto que no se convertiría-, sería un tremendo despropósito, y tomar a Dios por
hacedor de inútiles espectáculos de feria y revelador de profecías derrotistas, para luego hundirnos
directamente en la desesperanza, como lo está esta gente que hace tiempo se ha recluido en su guarida
sectaria, para condenar a todos los que no piensan como ellos, únicos “católicos” en el mundo, es
realmente tener una visión de la realidad muy torpe y oscurecida, por no decir directamente tenebrosa.
El pasaje de Proverbios citado, por cierto, que habla de reconciliación, puede pensarse en relación a este
versículo del Salmo 24: “¿Hay alguien que tema al Señor? Él le enseñará el camino escogido: su alma
vivirá feliz, su descendencia poseerá la tierra”, mediante el cual, el temor del Señor traerá la
rectificación del camino, esto es lo que podría ocurrir con Rusia. Una vez involucrada en la guerra y en
camino hacia la Europa occidental, la consagración por parte del papa –Vicario de Cristo- la haría
rectificar su camino para reconciliarse con Dios, aceptando la verdadera y única Iglesia de Cristo.
[439]
Así, tampoco decirse que la consagración como tal, haya dejado de tener sus efectos positivos en
Rusia, porque la generosidad del Cielo nunca abandona a su Iglesia. En efecto, a partir de 1953, el año
en que murió Stalin, se vieron los primeros frutos de la Consagración de 1952. Los jefes del Kremlin,
aunque seguían siendo anticristianos, alivianaron sus métodos de dominación e intimidación. El PCUS
comenzó a desfinanciar las revistas comunistas extranjeras en Francia y otros países, etc.
[440]
“Durante el Congreso Eucarístico de Catania, el cardenal Mimmi consagra solemnemente Italia al
Inmaculado Corazón de María; en esta ocasión, el Santo Padre envía un mensaje a todos los obispos de
la península, pero no se asocia explícitamente el acto de consagración de Italia a Nuestra Señora y no
hace ninguna mención de Fátima ni del tercer secreto que él conozca, por haberlo leído unas semanas
antes. Además, el 14 de septiembre, se niega a saludar personalmente la llegada a Roma, en la
basílica de San Juan de Letrán, de la imagen de la Virgen de Fátima, de Catania”
([Link]
Roncalli, llamado el papa “bueno” por la prensa adicta, había mostrado su poca afección por María,
cuando, como documenta el Dr. Roberto de Mattei en su libro "El Concilio Vaticano II, una historia no
escrita", que destaca ejemplos de los Padres conciliares que quisieron minimizar el papel de María a fin
de promover el ecumenismo, incluye una cita de cuando Roncalli era Patriarca de Venecia. En una carta
del 22 de abril de 1954, escribió sobre María:
“Jesús agonizante le dijo a Juan: Ahí tienes a tu Madre, esto es suficiente para la fe y para la liturgia. El
resto puede ser edificante (y lo es sobre todo) y para muchas almas piadosas y devotas,
conmovedor; pero para muchos, muchos más, aunque estén bien inclinados hacia la Iglesia católica,
es irritante y, como decimos estos días, contraproducente”.
Como comentan en un foro de la Sma. Virgen, que recoge las blasfemias bergoglianas contra la Virgen:
“Asombroso. ¿La devoción a María es "irritante"? ¿De verdad? ¡Y el Papa Francisco debe estar de
acuerdo con Roncalli, ya que lo canonizó!”
[441]
“Juan XXIII, por intermedio de Mons. Willebrands y del cardenal Tisserant, negoció con Kruschev
y se comprometió a que el Concilio no condene el comunismo”, Dominicus, La Russie se convertira,
Éditions du Sel, pág. 20.
[442]
Corre la versión de que Juan XXIII habría querido hacer la consagración de Rusia, aprovechando la
reunión de obispos en el Concilio, a lo que habría desistido porque “solo 500 obispos aceptaron”. No es
verosímil, el Papa realmente podría haberlo hecho por más que algunos no estuviesen de acuerdo, tenía
el poder para imponerse. No hay prueba alguna de que la voluntad del papa Roncalli fuese querer hacer
la consagración.
[443]
“Mons. Roche, que había sido durante 25 años colaborador íntimo del cardenal Tisserant, escribió a
Jean Madiran que las relaciones de Montini con Stalin (sic) duraban desde al menos doce años atrás:
“Usted parece ignorar un acuerdo precedente que se sitúa durante la última guerra mundial, en 1942 para
ser más precisos, y del cual fueron protagonistas Mons. Montini y Stalin en persona. Este acuerdo de
1942 me parece tener una importancia considerable” (Itinéraires 285, p. 153). La Ostpolitik llevada
después de la muerte de Pío XII no fue el fruto de una decisión súbita de Juan XXIII: ella estaba en
preparación desde hace mucho tiempo”. (Dominicus, ob. cit., págs. 18-19).
[444]
“En su visita de “peregrino” a Fátima, el Papa no aludió, antes bien eludió las apariciones,
mensajes, promesas, secretos, amenazas, milagros, oración, penitencia –y demás comunicaciones de
Lucía la Vidente. Se negó con palabras aladas (heladas) a departir en particular con ella” (P. Castellani,
cit. en “Castellani maldito. 1949-1981”, Ed. Vórtice, Bs. As.2017, pág. 383).
[445]
Cfr. Le déroulement du Concile Vatican II, Savoir et servir n° 57, M.J.C.F. juin 1995.
[446]
Camillo Bassotto, de "Venecia en el corazón", 1990.
[Link]
[Link]
[447]
Acerca de este papa “canonizado”, pueden leerse con provecho esta serie de artículos:
[Link]
[448]
Cfr. Danièle et Pierre de Villemarest, Le KGB au coeur du Vatican, Éditions de Paris, 2006.
[449]
El 13 de mayo de 2017, el cardenal Paul Cordes, en el Congreso Mariano de Kazakhstan, declaró
que Juan Pablo II el 25 de marzo de 1984 «se abstuvo de mencionar explícitamente a Rusia, porque los
diplomáticos del Vaticano le pidieron insistentemente que no mencionara dicho país, porque podrían
surgir eventualmente otros conflictos políticos (…) Poco después fui invitado por él a almorzar. Le
confió a nuestro pequeño círculo el deseo que él tuvo de mencionar asimismo a Rusia en dicha
consagración, pero que él cedió luego a sus consejeros»
[Link]
laconsecration-de-la-russie
[450]
La Verdad Sobre el Secreto de Fatima, Fatima sin mitos, Father Joaquin Alonso, (2nd edition,
Ejercito Azul, Madrid, 1988)
[451]
Cit. en El secreto mejor guardado de Fátima, p. 146. Nuevamente modernistas coincidiendo con
los sedevacantistas.
[452]
Id. ant.
[453]
Declaración de la Comisión mixta internacional para el diálogo teológico entre la Iglesia católica y
la Iglesia ortodoxa, DC 2077, 1 y 15 de agosto 1993, p. 714. Dominicus, ob. cit.
[454]
Terminada la redacción de este libro, Francisco hizo una “encomienda y consagración de la Iglesia,
la humanidad, Rusia y Ucrania”. Exponemos nuestras razones en Agenda Fátima
([Link]) acerca de por qué sigue sin cumplirse lo pedido por la Sma. Virgen.
[455]
Y por obediencia a Roma los obispos no han querido promover esta devoción del Cielo. Pasó hasta
con los obispos portugueses en tiempos posteriores a las apariciones. Digamos al pasar que Juan Pablo II
murió el 2 de abril de 2005, un primer sábado de mes, sin haber animado jamás a seguir esta devoción
reparadora.
[456]
Le Sel de la Terre, Editorial N° 53, Verano 2005. “Lejos de obedecer a las demandas del Cielo, las
autoridades de la Iglesia, sobre todo desde 1960, se han comprometido en un camino diametralmente
opuesto: en lugar de la devoción al Corazón Inmaculado de María, han propagado “el culto del hombre”;
en lugar de honrar a la Santa Virgen, la han despreciado en el concilio (ver Le Sel de la terre 6, p. 168-
170); en lugar de resistir al comunismo y de animar el testimonio de la fe hasta el martirio, se lanzaron
en la Ostpolitik y el compromiso con los enemigos de la Iglesia; en vez de buscar convertir a las
naciones (Rusia sobre todo) enterraron la doctrina de Cristo Rey e inventaron una nueva doctrina de
“libertad religiosa”; en lugar de buscar hacer volver a los cismáticos ortodoxos al seno de la Iglesia,
renunciaron al “proselitismo” con ellos y rechazaron, de facto, el uniatismo (según los acuerdos de
Balamand : ver p. ej. Le Sel de la terre 44, p. 444 et sq.).
[457]
« Una palabra (locución, discurso) sobrenatural de Dios a los hombres. » (P. Réginald Garrigou-
Lagrange O.P., De Revelatione, Paris, Gabalda, 1918, p. 150.) « Una palabra (locución, discurso)
locution, discours) de Dios a los hombres […] sobrenatural […] inmutable. » (DS index, A 1a, 5a et 5b.)
Cfr. Le cardinal Ratzinger commente le message de Fatima, frère Pierre-Marie O.P. Le Sel de la terre N°
53, pág. 102.
[458]
Puede bajarse desde este enlace: [Link]
[459]
Le Sel de la terre n. 43, editorial.
[460]
Preferiríamos que los jerarcas de la Iglesia nos dijeran que la mascarilla o barbijo que actualmente
se impone tiránicamente en el mundo, “no es de ningún modo obligatorio usar” (como afirman médicos
responsables y valientes, porque está probado que dañan la salud), pero, como podemos comprobar, más
bien es lo contrario, haciéndose además impulsores de la vacunación obligatoria contra el Covid 19, a
través de vacunas dudosas, peligrosas y en muchos casos obtenidas a partir de líneas celulares de fetos
abortados intencionadamente. Por último el Vaticano ha informado que para poder acceder a su territorio
debe presentarse el pasaporte sanitario. Negando el mensaje de la Sma. Virgen, han debido aceptar sin
chistar y cobardemente el mensaje “salvador sanitarista” del Nuevo Orden Mundial.
[461]
Editorial, Le Sel de la terre n. 53.
[462]
Padre Giulio Maria Tam, Documentation sur la Révolution dans l’Église N° 8. La Révolution anti-
Mariale, Éditions Les Amis de St François de Sales, 1999.
[463]
Tratado de la verdadera devoción a la Santísima Virgen, N° 55.
[464]
Por supuesto, luego apareció el papa Bergoglio para hacer brutalmente explícito ese desdichado
pensamiento de los modernistas, detestadores de la Tradición y hablar como lo hacen los protestantes:
“Cristo es el puente que cruzamos a fin de volvernos hacia el Padre. Él es el único Redentor; no hay
corredentores con Cristo. Es el único. Es el mediador por excelencia; es el único mediador entre Dios y
el hombre”,“Nuestra Señora es una madre que ampara a todos bajo su manto, Jesús nos la confió como
madre, no como diosa, no como corredentora, sino como madre” (Francisco, audiencia general del 24 de
marzo de 2021)
[465]
Cfr. Le nouveau rosaire, Abbé Peter Scott, Abbé Christophe Beaublat, Abbé Fabrice Delestre, John
Vennari, Éditions du Sel, Avrillé, 2016.
[466]
John Vennari, ob. cit. ant.
[467]
Max Pribilla S.J., Valentía y heroísmo civil, Studium, Madrid, 1960, p. 73.
[468]
Es famosa la escandalosa frase de Alfonso XIII, rey de España –que al fin terminó huyendo cuando
la marea roja-, en la inauguración de los Saltos del Duero. El Monarca dijo en su discurso: «Monarquía
o República da lo mismo. Lo importante es España». En cuanto a los monarcas de la Iglesia, Pablo VI
depondría la tiara y desde entonces no habría más coronación. El gran objetivo de la masonería se había
logrado. Así les fue a España y a la Iglesia…
[469]
Fatima Salut du Monde, conferencia del Padre Joseph de Sainte-Marie, Fátima, 12 de octubre de
1981.
[Link]
[470]
Id. ant.
[471]
Sor Lucía de Fátima, carta al Papa Juan Pablo II, del 12 de mayo de 1982.
[472]
Es el caso de un prolífico autor norteamericano, que no pega ni una en sus artículos al respecto, con
cuestionamientos torpes y pueriles:
[Link]
[473]
Como hace bien en resaltar un folleto dedicado a este tema: “Es importante notar acá que Nuestra
Señora no habla de la “conversión de los rusos”, sino de la “conversión de Rusia”, designando así ese
país en tanto que entidad política y social. Se trata por lo tanto, no solamente de una conversión de la
mayoría de la población –preámbulo necesario a toda conversión- sino también de una regeneración de
todas las instituciones de Rusia que devendrá un auténtico país cristiano”. Dominicus, La Russie se
convertira, Éditions du Sel, pág. 8.
[474]
De lo dicho, no necesariamente debe entenderse que todos los países del mundo simultáneamente
serán dominados por el comunismo, pero sí que todos en algún momento caerán bajo su yugo, lo cual no
es descabellado pues lo estamos viendo casi concretarse hasta en los Estados Unidos, por no hablar de la
actualidad de España y Argentina y otros países de Iberoamérica. Esta misma afirmación de que todas
las naciones sucumbirían ante el comunismo, repitió la Hna. Lucía en entrevista del 20 de julio de 1987
con el periodista argentino Enrique Romero de la revista Para Ti.
[475]
Ver “Chronique d’une résistance à la grâce”. Le Sel de la terre n° 53, Verano 2005.
P. Antonio María Martins, SJ, El futuro de España en los documentos de Fátima.
José María Zavala, El secreto mejor guardado de Fátima.
[Link]
LA-CONSAGRACIO%CC%81N-DE-RUSIA-Sequeiros.-[Link]
[476]
Christopher A. Ferrara El Secreto todavía ocultado, Good Counsel Publications Pound Ridge,
Nueva York. Primera edición española, 2011. Incluye reproducción fotográfica de la edición del 26 de
marzo de 1984 de L’Osservatore Romano con las citadas declaraciones en su portada.
[477]
[Link]
de-la-cuestion-4-4/
[478]
P. Gérard Mura, Fátima, Roma, Moscú, págs 153,154.
[479]
La Hna. Lucía informa esta palabra de Nuestro Señor en una carta al padre Gonçalvez en 1936.
Carta citada por el padre Alonso en Marie sous le symbole du coeur, Paris, Téqui, 1973, p. 42. Cit. en Le
Sel de la terre, editorial n° 53, p. 4.
[480]
Monsenhor Joaquim Carreira, Fátima e o Evangelho, Editora Sampedro, Lisboa, 1967, p. 28.
[481]
[Link]. II, II, q. 174, 6 corp. Cfr. Mura, ob. cit.
[482]
[Link]. II, II, q. 172, 1 ad 4.
[483]
J. Ploncard d’Assac, Rousseau, Marx y Lenin. Editorial Tradicion, México, 1982.
[484]
R.P. Paul de Moll, OSB (1824-1896). Cit. en Le monde de demain vu par les prophetes d’aujourd
hui, Albert Marty, Nouvelles Editions Latines, Paris, 1962.
[485]
J. Bordiot, Le gouvernement invisible.
[486]
Falcionelli, Alberto. Historia de la Rusia contemporánea, Universidad Nacional de Cuyo,
Mendoza, 1954, p. V.
[487]
Cit. por Mons. Miguel Ángel Builes, que agrega: “Tenemos pues, en resumen que el comunismo va
contra el orden social, contra el principio de autoridad, contra la propiedad privada, contra la familia,
contra la libertad, contra la dignidad de la persona humana y contra Dios”.
[488]
Ousset, J. Marxismo y Revolución, págs. 211,212.
[489]
Ideología: “El término ideología, muy usado por el propio marxismo, nos ha parecido bastante
idóneo para dar cuenta y razón de su índole. (…) He dicho, en más de una oportunidad (…) que la
ideología es un aparato conceptual que tiene un propósito principal: constituir, explicar, justificar y
conservar el poder político en manos del grupo que maneja esa ideología como a un instrumento
espiritual de dominio. Más todavía, la ideología trata de reemplazar el orden social fundado en la
tradición, por otro totalmente construido por la razón humana. En esta faena el valor y la eficacia de una
ideología se medirán por su capacidad para destruir los lazos de la solidaridad natural y sustituirlo por
vínculos ligados al ejercicio del poder. Si nos atenemos a estas dos aptitudes, ninguna ideología ha
alcanzado el grado de perfección que posee el marxismo” (Rubén Calderón Bouchet, El espíritu del
capitalismo, Ediciones Nueva Hispanidad, Buenos Aires, 2008, págs. 377-378.)
“Aunque toda ideología, estrictamente tal, reclama para sí todos los atributos de la sabiduría y de la
certeza científica, y se proclama fuente única de doctrina verdadera, no pretende ser mera ciencia o
doctrina. Es un sistema cerrado de ideas que se constituye, para el hombre que se identifica con él, en
fuente de toda verdad, de toda rectitud práctica o moral. No es algo, por consiguiente, que pretenda tener
vigencia en un plano puramente intelectual, objeto de la inteligencia especulativa, y que de este modo se
resuelva en una enunciación más o menos compleja. Por el contrario, funde en una sola las funciones
teórica y práctica de la inteligencia, para volcarla entera a una tarea creadora, taumatúrgica, que ha de
realizarse sobre el hombre, para transformarlo radicalmente, y sobre la sociedad, a la cual se la ve como
la única y definitiva dimensión real del hombre nuevo, debiendo por esto ser absolutamente cambiada,
para que sea expresión fiel y al mismo tiempo crisol del cambio del individuo (…) La ideología no
supone ninguna naturaleza real; tampoco, por la misma razón, reconoce principios: todo debe ponerlo
ella, es el principio de todo” (Juan Antonio Widow, El hombre, animal político, Ediciones Nueva
Hispanidad, Buenos Aires, 2007, págs. 225,226).
[490]
Allen y Abraham, ob. cit. pág. 25.
[491]
Allen y Abraham, ob. cit. pág. 26.
[492]
Allen y Abraham, ob. cit. pág. 25.
[493]
[Link] “Para quienes las simbologías tienen algún sentido,
diremos que el texto “original” de la Carta de la Tierra está dentro de un ARCA, símil del Arca de la
Alianza, llamada el Arca de la Esperanza (Ark of Hope). Está confeccionada en madera noble con
pinturas en los costados que representan símbolos y criaturas de la Tierra al estilo de diferentes culturas
y niños pintados en su tapa. Adentro se encuentra la Carta de la Tierra, escrita en papel hecho con
plantas de papiro, especialmente procesadas como los papiros de Qum-Ram (sic). La diseñadora es Sally
Linder. Este conjunto se encuentra en el centro de un inmenso hall en el Interfaith Center de New York,
a la espera del momento de presentar la Carta en la Asamblea General de la ONU, para ser aprobada
como Convención Internacional, por lo que si esto se aprueba, se le sumará posteriormente, un
Protocolo que someta los países a sus mandatos”.
[Link]
rta_de_la_Tierra%20(1).htm
[494]
Sobre estos temas puede consultarse el muy documentado libro El desarrollo sustentable, Vórtice,
Buenos Aires, 2003, del Padre Juan Claudio Sanahuja.
[495]
[Link]
[Link]#modal
[496]
Douglas Hyde, Respuesta al comunismo, 1962, edición digital.
[497]
Marcel Clément, El comunismo frente a Dios, Speiro, Madrid, 1974.
[498]
Itinéraires N° 86, Septembre-Octobre 1964, pp. 208-209. El mismo consejo deberían haber seguido
los tradicionalistas incautos que han pretendido “dialogar” y tener “discusiones doctrinales” con los
modernistas de Roma viciados del mismo espíritu subversivo, que finalmente cayeron –total o
parcialmente- bajo el engranaje de la dialéctica revolucionaria hasta volverse inofensivos ante el influjo
perverso de quienes no son precisamente “una academia de teólogos”, sino revolucionarios de sotana,
mitra y capelo.
[499]
Lo dice perfectamente Pío XI en su encíclica Divini Redemptoris, p. 16: “Para explicar mejor cómo
el comunismo ha conseguido de las masas obreras la aceptación, sin examen, de sus errores, conviene
recordar que estas masas obreras estaban ya preparadas para ello por el miserable abandono religioso y
moral a que las había reducirlo en la teoría y en la práctica la economía liberal. Con los turnos de
trabajo, incluso dominicales, no se dejaba tiempo al obrero para cumplir sus más elementales deberes
religiosos en los días festivos; no se tuvo preocupación alguna para construir iglesias junto a las fábricas
ni para facilitar la misión del sacerdote; todo lo contrario, se continuaba promoviendo positivamente el
laicismo. Se recogen, por tanto, ahora los frutos amargos de errores denunciados tantas veces por
nuestras predecesores y por Nos mismo. Por esto, ¿puede resultar extraño que en un mundo tan
hondamente descristianizado se desborde el oleaje del error comunista?”. Aunque allá por 1937, era
preciso el diagnóstico del papa de que “Este peligro tan amenazador, como habréis comprendido,
venerables hermanos, es el comunismo bolchevique y ateo, que pretende derrumbar radicalmente el
orden social y socavar los fundamentos mismos de la civilización cristiana”, luego el comunismo
ofrecería otras versiones más insidiosas y más efectivas en su acción revolucionaria, como el
comunismo de Gramsci, el de la Escuela de Frankfort o la teología de la liberación, marxismo que no
osará tomar en todo caso el nombre comunista, pero que perseguía los mismos fines. Creemos que este
fue el problema de la Iglesia incluso antes del concilio Vaticano II, no haber sabido ver la manera en que
esta serpiente cambiaba de piel y de voz para infiltrarse incluso dentro de sus propias filas.
[500]
Palabras de Aurele Kolnai, Errores del anticomunismo, citadas en el excelente libro de Jordán
Bruno Genta Libre examen y comunismo, originalmente titulado “De Lutero a Marx”. Hoy ese itinerario
sabiamente visto por el mártir argentino se presenta ante nuestros ojos con toda su espectacular crudeza
en los Estados Unidos de América, así como en la Iglesia modernista encabezada por Bergoglio.
[501]
J. B. Genta, Libre examen y comunismo, pág. 9.
[502]
Félix Sardá y Salvany, El Liberalismo es pecado, Cruz y Fierro editores, Buenos Aires, 1977.
[503]
En Le monde de demain vu par les prophetes d’aujourd hui, Albert Marty.
[504]
Jules Monnerot, La dialéctica del marxismo, Ediciones Guadarrama, Madrid, 1968.
[505]
¿Cómo resistir al marxismo?, Revista Tizona N° 26, Chile, Noviembre de 1971.
[506]
Pbro. Miguel Poradowski, El marxismo y el cristianismo, Revista Roma N° 89, Agosto 1985.
[507]
“Se puede afirmar, sin lugar a dudas, que la principal estrategia de la revolución, desde hace
doscientos años, ha sido la utilización constante de los medios de comunicación. Esto lo podemos tomar
en un sentido tanto amplio como restringido”. Thomas Molnar, La contrarrevolución, Unión, Madrid,
1975. Borges decía sobre el comunismo: “A la gente le gusta, porque les da un carácter y un grupo de
amigos. En cuanto a las opiniones, también las dan desde Moscú, y como esas opiniones cambian según
los momentos, nadie se aburre”. “En Estados Unidos se espera que uno sea partidario de los indios, que
hable mal del país y que sea comunista. Cuando me niego a estas tonterías, a veces defraudo a los que
me escuchan.”
[508]
“La extensión de la ideología revolucionaria en nuestra época proviene de la penetración gradual de
sus principios y conclusiones en las clases medias. En ellas encuentran los fermentos de la subversión
intelectual y política su mejor caldo de cultivo, para difundirse después en todas las direcciones por obra
de los medios de comunicación. El intelectual de extracción mesocrática representa tanto en el plano
individual como en el corpotativo, un excelente banco de pruebas y un campo de batalla para la
expansión de estas ideas”. Thomas Molnar, ob. cit.
[509]
“El socialismo es una filosofía que los conspiradores explotan, pero en la cual sólo los ingenuos
creen”. Allen y Abraham, Nadie se atreve a llamarlo conspiración.
[510]
Cit. en Courtois, Stephane. Lenin. El inventor del totalitarismo, cap. 4. En definitiva, se trata de un
hijo de padres liberales. De allí que es estúpido condenar el comunismo (o todo totalitarismo) y no el
liberalismo, que es la fuente de donde mana todo ello.
[511]
J. Ousset, Ob. Cit, pág. 210.
[512]
Marxismo y Revolución, pág. 162. Esta misma táctica han utilizado con mucho éxito los
modernistas de la Iglesia conciliar para atraer a diversas congregaciones religiosas tradicionales bajo su
poder. El último ejemplo es la FSSPX.
[513]
R. Calderón Bouchet, El espíritu del capitalismo, pág. 379.
[514]
En estos días, un intendente de una ciudad de Córdoba, Argentina, arrió la bandera nacional del
mástil de una plaza e izó en su lugar la bandera LGBT (que le llaman de la diversidad) con el argumento
de que “Las ciudades modernas se construyen entendiendo la diversidad”. Al decir de Gómez Dávila:
“La opresión comienza, según el moderno, donde se prohíba alguna inmundicia”. Afortunadamente
algunos patriotas –nada modernos- fueron luego a quitar el trapo multicolor y restaurar la enseña patria.
[515]
[Link]
[516]
Sacro vergente anno, n. 13. 7 de julio de 1952.
[517]
Cardenal Antonio Caggiano, Prólogo a la obra de Jean Ousset "Marxismo Leninismo”, mayo
1961.
[518]
Mons. Geraldo de Proença-Sigaud, Catéchisme anticommuniste, Le Sel de la terre No 81, Été 2012.
[519]
J.B. Genta, Libre examen y comunismo, pág. 11.
[520]
Cit. en La Masonería en la Argentina y en el mundo, por Aníbal Rottjer, ed. digital.
[521]
A. Rottjer, ob. cit.
[522]
Marcel Clément, El comunismo frente a Dios, Speiro, Madrid, 1974.
[523]
Jean Ousset, Marxismo y revolución, Cruz y Fierro Editores, Bs. As. 1977, pág.151.
[524]
[Link]
[Link]
[525]
Cfr. H. le Caron, Comprendre la Révolution, Editions de la Revue Moderne, Paris, 1974.
[526]
P. Julio Meinvielle, ob. cit.
[527]
N. Gómez Dávila, Notas, Villegas Editores, Bogotá, 2003.
[528]
Puede empezarse por los estudios acerca de “El manifiesto comunista”, texto fundante de Marx y
Engels que dio inicio propiamente dicho a la ideología más profundamente criminal del sentido común
y, en cuanto a vidas humanas, más homicida de la historia. Cfr. Jordán Bruno Genta, Edición crítica del
«Manifiesto comunista», Bs. As. 1969. Alfredo E. Roland Análisis crítico del manifiesto comunista, Bs.
As., 1973.
Sobre el comunismo en general, algunos pocos títulos: Marxismo y Revolución, Jean Ousset;
Comunismo y hombre, Frank J. Sheed; Abregé de la doctrine communiste, R.P. Delaye; Connaitre le
communisme, Jean Daujat; Naturaleza y errores del comunismo, Antonio J. Colom S.J: Libre examen y
comunismo, Jordán Bruno Genta; La dialéctica comunista y el concepto de la libertad, Héctor Llambías;
Antonio Gramsci y la revolución cultural, Padre Alfredo Sáenz S.J. ; Iglesia católica y Comunismo ateo,
Monseñor Guerry; La doctrina marxista, Padre Lombardi; Carlos Marx, Monseñor Olgiati; Rusia por
dentro hoy, John Gunther.
[529]
La dialéctica comunista y el concepto de la libertad, Héctor Llambías, Gladium, 1938, pág. 63.
[530]
Alejandro Solyenitzin, En la lucha por la libertad, Emecé Editores, Buenos Aires, 1976, págs. 73-
74.
[531]
Sobre el financiamiento de la Revolución por parte de los banqueros judíos, pueden encontrarse
muchos detalles en el libro de Antony C. Sutton Wall Street and the Bolshevik Revolution:
[Link]
[532]
Cfr. Comunismo y Judaísmo, Esteban J. Malanni, Editorial La Mazorca, Bs. As., 1944.
[533]
[Link]
mobilizing/Action_plan_on_hate_speech_ES.pdf
[534]
“Últimamente cualquiera que se oponga a alguna idiotez de moda es inmediatamente acusado de
estar motivado por el odio. Por de pronto, sería bueno que no se confundiera odio con desacuerdo, con
oposición, con disenso y, de última, con desprecio. El acusar de “odio” a quien solo utiliza el sentido
común y la lógica, no es más que una forma de estigmatizar al disidente cuando algún partidario de la
idiotez de moda se queda sin argumentos” (Denes Martos).
[535]
[Link]
[536]
“En los Estados Unidos se prestó un gran apoyo a la revolución” (Alan Moorehead, La Revolución
Rusa, Bs. As., Peuser, 1959, Págs. 68 -77). La Unión Soviética “fue fabricada literalmente por los
Estados Unidos” (Anthony Sutton, Western Technology and Soviet Economic Development, 1917-1930,
California, Stanford University, Hoover Institution, 1968, 3 vol. Cf. Allen. Gary y Abraham, Larry,
Nadie se atreve a llamarle conspiración, Santiago de Chile, Renacimiento, 1974, p. 133. Cfr. Enrique
Díaz Araujo, USA financió al Soviet, Ensayos dispersos, E.D.A., Bs. As. 2018. Para saber lo
concerniente a Alemania, ver Stefan T. Possony, Lenin. Una biografía, Barcelona, Iberia, 1970.
[537]
M. Pinay, Complot contra la Iglesia, tomo I pág. 31.
[538]
Aleksandr Solzhenitsyn cit. en D. Duke, El secreto del comunismo, introducción.
[539]
D. Duke ob. cit.
[540]
D. Duke, ob. cit.
[Link]
[541]
Jordán B. Genta, El Nacionalismo Argentino.
[542]
Nadie ha acusado al P. Meinvielle de “anticatólico” por palabras como éstas, por cierto.
[543]
P. Julio Meinvielle, El judío en el misterio de la historia, Cruz y Fierro editores, Bs. As., cap. II.
[544]
Anne Kling, Révolutionnaires Juifs. Les principaux acteurs des Révolutions Bolcheviques en
Europe (Fin XIX – 1950), Editions Mithra, Francia, 2008. Puede leerse con provecho también Judaïsme
et Marxisme, de Louis Massoutié, Librairie Académique Perrin, Paris, 1939.
[545]
D. Reed, ob. cit.
[546]
Moses Hess (1812-1875), hijo de un adinerado industrial judío de Alemania, murió en París y está
enterrado en Israel. Fundó el Partido Social Demócrata Alemán. En “Judisches Lexikon” (Berlín, 1928,
pág. 1577-78) es llamado “Rabino comunista y padre del Socialismo moderno”.
[547]
El doble más grande triunfo mundial judío en una misma semana de 1917: el comunismo en Rusia
y el sionismo en Londres. Boletín del CCP N° 193, Patria Argentina, diciembre de 2013. Compilación y
comentarios Santiago Roque Alonso.
[548]
Idem ant.
[549]
Bernard Lefèvre, El Occidente en peligro, Ediciones Acervo, Barcelona, 1962.
[550]
Bernard Lefèvre, ob. cit.
[551]
Datos poblacionales en base al censo de 1897: 5.110.000 judíos en una población total de 125
millones de habitantes. Cfr. Comunismo y Judaísmo, Esteban J. Malanni, Editorial La Mazorca, Bs. As.,
1944. Se sabe asimismo que una tercera parte de los militantes terroristas guerrilleros durante la guerra
subversiva de los años 1970 en Argentina eran del mismo origen.
[552]
M. Pinay, Complot contra la Iglesia, tomo I, pág. 18. En apéndice de este libro consta la nómina de
funcionarios soviéticos.
[553]
Comunismo y Judaísmo, Esteban J. Malanni.
[554]
Para ampliar sobre este tema, es recomendable el excelente libro L’Empereur Nicolas II et les juifs,
de A. Netchvolodow. Etienne Chiron Éditeur, Paris, 1924, vigoroso estudio acerca de la responsabilidad
de los judíos en la revolución bolchevique y el asesinato del zar Nicolás, como asimismo desvelamiento
de los “Protocolos de los Sabios de Sión”.
[555]
Les maîtres de la Russie Bolchévique, Éditions Saint Remy, 2019.
[556]
La alianza de la finanza judía con el comunismo, reproducción parcial del libro del Padre Denis
Fahey The Mystical Body of Christ and the reorganization of Society (El Cuerpo Místico de Cristo y la
Reorganización de la Sociedad), cit. en Patria Argentina N° 349, 22 de diciembre de 2017). Lo marcado
en negritas nos corresponde y creemos es exactamente lo que está ocurriendo en este año 2020. Para
ampliar acerca de los financistas de la Revolución bolchevique en Rusia, con pruebas documentales
presentadas, ver: Henry Coston, La Haute Finance et les Révolutions, Paris, éd. Lectures françaises,
1963.
[557]
Patria Argentina N° 302, 11 de septiembre de 2013, pág. 5 y ss. Igualmente Putin, que menciona
las persecuciones realizadas por los judíos bolcheviques, engloba todas las religiones bajo esta
persecución. Lógicamente, estaba ante un auditorio judío y debía para sus necesidades políticas
mantener cierta “corrección política”, en medio de un tema candente. De todas maneras ha dicho algo
sumamente incorrecto para los oídos judaicos. Aquí puede verse el video:
[Link]
[558]
Idem. ant.
[559]
“La fuerza del comunismo, de las ideas “revolucionarias” en general, nace del contacto íntimo que
mantienen con los más hondos estratos del alma, allí donde terror, angustia, esperanza, entusiasmo,
confundidos aún, indiferenciados aún, participan todavía de la vasta penumbra religiosa”. Nicolás
Gómez Dávila, Notas, Villegas Editores, Bogotá, 2003, pág. 441.
“El comunismo niega la religión, pero se convirtió en algo similar a ella. Dio a millares de personas una
fe ardiente pero deformada; se dirigió también a gentes insatisfechas y perezosas, a las que no les
gustaba pensar por sí mismas, cínicas y trepadoras que admiraron la doctrina según la cual los fines
justifican los medios. Por sobre todo, Marx dio al individuo la exacta conciencia de su propia
participación en el proceso histórico. Todo buen comunista está formado para creer que él es un agente,
no solamente de un partido o sistema, sino de las fuerzas más grandes de la historia, y que esta historia
está "de su lado"”. John Gunther, Rusia por dentro hoy, págs. 196 ss.
[560]
Cit. por Jean Ousset, Marxismo y Revolución, pág. 113.
[561]
Recordemos que, no por nada, el Papa Pío IX comienza su catálogo de 80 errores “Syllabus”,
poniendo en primer lugar el panteísmo:
Panteísmo, naturalismo y racionalismo absoluto
1. No existe un ser divino supremo, sapientísimo y providentísimo, distinto del mundo universo; y Dios
está identificado con la naturaleza de las cosas, por tanto, sujeto a transformaciones, y Dios, realmente,
se forma en el hombre y en el mundo, y todas las realidades son Dios, y tienen la misma sustancia de
Dios; y Dios y el mundo son una misma cosa, y, por tanto, también el espíritu y la materia, la necesidad
y la libertad, la verdad y la mentira, el bien y el mal, la justicia y la injusticia.
Aloc. “Maxima quidem”, del 9 de junio de 1862.
[562]
Etienne Couvert, La gnose universelle, T. III, De la Gnose à l’Ecuménisme, Chapitre V, Editions de
Chiré, 1993
[563]
M. Pinay, Complot contra la Iglesia, Tomo II, pág. 201.
[564]
M. Pinay, ibid.
[565]
[Link], id. ant.
[566]
E. Couvert, ibid.
[567]
E. Couvert, “De la gnosis al ecumenismo”.
[568]
Christian Rakovsky, nacido Chaim Rakover (1873-1941). Revolucionario comunista judío de
origen búlgaro. Fue presidente del Sóviet de Ucrania en 1918 y líder de esta República Soviética hasta
1923 cuando fue nombrado embajador de la Unión Soviética en Londres y en 1925 en París. De
tendencia trotskista, fue fusilado en una de las purgas de Stalin, tras haber sufrido un largo interrogatorio
que finalmente se dio a conocer “providencialmente” en el libro “Sinfonía en rojo mayor”.
[569]
Henry Makow también cita esta definición: “El Movimiento Revolucionario, que define la historia
moderna, fue un medio para institucionalizar el poder bancario mediante la destrucción del viejo
orden. El marxismo, "antes de ser un sistema filosófico, económico y político, es una conspiración
para la revolución".
[Link]
[570]
Jean Daujat, Connaitre le Communisme, cit. por Jean Ousset, Marxismo y revolución, pág. 95.
[571]
Lo que es presentado como dogmático, no es tanto la teoría, que se va adaptando a las necesidades
y circunstancias, sino la actitud comunista, que siempre está en lo correcto, por el hecho de ser
revolucionaria. Lo que es dogmático en sí es la “dialéctica”, que crea división y enfrentamiento
permanentes, para sostener una “teoría” que en realidad es un plan de acción. Louis Jugnet constata que
“si la palabra “dogmatismo” es tomada en el sentido fundamental del Vocabulario de Lalande (creencia
en la existencia de una certitud objetiva), el marxismo es no solamente dogmático, sino hiper-
dogmático, presentándose perpetuamente como la sola doctrina que vale, y tratando a todas las otras con
una gran severidad” (Doctrines philosophiques et systèmes politiques, p. 137).
[572]
J. Ousset, Marxismo y Revolución, p. 96.
[573]
L. Jugnet, Doctrines philosophiques et systèmes politiques, pp. 137-138.
[574]
Frenand Grenard, La Revolución rusa, cit. por Ramón Doll en Itinerario de la revolución rusa de
1917, Biblioteca del Pensamiento Nacionalista Argentino, Dictio, Bs. As., 1975.
[575]
Cit. en Redención y transfiguración en Carlos Marx, Dennis F. Cardozo Biritos, Revista Mikael n.
26, segundo cuatrimestre de 1981.
[576]
Léon de Poncins, L’Énigme communiste, éd. Beauchesne, 1941, p.6. Cit. en Léon de Poncins,
l’homme et l’ouvre, por Christian Lagrave, Le Sel de la terre N° 105, Été 2018, págs. 54, 55.
[577]
L. de Poncins, id. ant.
[578]
K. Marx, El Capital, t. iii, 1894.
[579]
Teórico utopista y discípulo de Fourier, cit. en Lenin, el inventor del totalitarismo, por Stéphane
Courtois, La esfera de los libros.
[580]
Che Guevara, El socialismo y el hombre en Cuba, Marcha, Montevideo, 1965. “Podemos intentar
injertar el olmo para que dé peras, pero simultáneamente hay que sembrar perales. Las nuevas
generaciones vendrán libres del pecado original”. Termina esa su carta a Carlos Quijano, con una
confesión de su desdén religioso, pues supone reemplazar una típica consigna de salutación católica, por
la asumida por los comunistas:
“Si esta carta balbuceante aclara algo, ha cumplido el objetivo con que la mando. Reciba nuestro saludo
ritual, como un apretón de manos o un «Ave María Purísima»: Patria o muerte.”
[581]
“Izquierda y Utopía”, Revista “Cabildo” Nº 15, Bs. As., julio de 1974.
[582]
Maurice Pinay, Complot contra la Iglesia, tomo I, pág. 3.
[583]
Thomas Molnar, La contrarrevolución.
[584]
Decía muy sabiamente G.K. Chesterton en 1925, pocos años después de la Revolución bolchevique
en Rusia, que los nuevos sistemas comunistas “no se rebelan contra una tiranía anormal; se están
rebelando contra lo que creen es una tiranía normal: la tiranía de lo normal”. “No están en rebelión
contra el rey”, escribió. “Están en rebelión contra el ciudadano”.
[Link]
[585]
Otros modelos de sociedades comunistas fueron propuestos por Hipodamo de Mileto y Faleas de
Calcedonia. Janet y Seailles, en su “Historia de la Filosofia”, nos exponen el plan de Platón: “Para hacer
del Estado algo realmente universal, realmente único, ¿no sacrifica acaso todo lo que puede dar al
hombre una vida propia en la vida del Estado? Las tierras de la República pertenecen en común a todos
los ciudadanos; no existe la propiedad; no existe la familia; las mujeres, al igual que los bienes, son
comunes. Al no existir familia particular, la propia República se convierte en una gran familia; cada
ciudadano reconoce sus propios hijos en todos los niños de una determinada edad”. B. Lefevre, “El
Occidente en peligro”.
“Contra Platón, [Aristóteles] demuestra que por el hecho de hacerse comunes los bienes exteriores el
hombre no se haría más virtuoso, y la virtud, elemento esencial de la vida más perfecta del ciudadano,
constituye en el pensamiento aristotélico el norte o la medida del bien común temporal, objeto
específico de la actividad política y fin de la ciudad. […] Aristóteles demuestra que la excesiva unidad
tiende a destruir a la sociedad humana como tal, como sociedad y como humana, ya que la sociedad de
seres libres e inteligentes, supone la subsistencia de la multitud y diversidad dentro de la unidad de
organización. Y sostiene que si la excesiva unidad destruye la sociedad, principio de unión y de amistad
que respeta el ser diverso de las cosas unidas, no puede ser conforme al orden inteligente de la
naturaleza, porque no lo es que el principio constitutivo de un ser tienda al aniquilamiento de éste. Este
profundo argumento es, a mi juicio, decisivo contra toda forma de comunismo en el orden temporal”.
Héctor Llambías, La dialéctica comunista y el concepto de la libertad, Gladium, 1938, págs. 60-61.
[586]
Rino Cammilleri, Los monstruos de la razón, Homo Legens, Madrid, 2007.
[587]
R. Cammilleri, ob. cit.
[588]
“Representación ficticia de una sociedad futura de características negativas causantes de la
alienación humana”. Diccionario RAE.
[589]
En tiempos actuales ya no se requiere una “vanguardia iluminada”, sino un “colectivo” que actúe
democráticamente. El liderazgo está mal visto y ya no quedan en las reservas comunistas personajes
carismáticos que inventar, pues la degradación del hombre es irrecuperable y el igualitarismo no admite
una figura destacada, excepto aquel que es convertido en “mártir” de la causa.
[590]
Con esto Ernesto Guevara de la Serna demostraba que, aunque viniese de una vieja familia de
aristócratas y hasta quizás pretendiera a su manera serlo, no lo era: “Ser aristócrata es no creer que todo
dependa de la voluntad” (Nicolás Gómez Dávila).
[591]
Cit. en Jean Ousset, Marxismo y Revolución, pág. 194.
[592]
G. Le Bon, Aphorismes du temps présent, Paris, Flammarion, 1913.
[593]
El historiador rumano Lucian Boia ha dedicado todo un libro a describir esta mitología: La
Mythologie scientifique du communisme, Belles Lettres, 2000. Cfr. Julien Picodon, L’eternelle tentation
communiste, Le Sel de la terre N° 108, Printemps 2019, p. 129.
[594]
Thomas Molnar, La gauche vue d’en face, Éditions du Seuil, Paris, 1970, págs.57,58.
[595]
Hans van den Berg, Literatura rusa alrededor de la Revolución de 1917. Revista número 39,
Diciembre 2017, Universidad Católica Boliviana.
[596]
In Joan. XIII.
[597]
San Pio X, Notre charge apostolique, Sobre los errores de "Le Sillon" y la democracia, 23 de
septiembre de 1910. También condenaba allí el santo papa el igualitarismo quimérico, propio también de
los utopistas: “Porque, si Jesús ha sido bueno para los extraviados y los pecadores, no ha respetado sus
convicciones erróneas, por muy sinceras que pareciesen; los ha amado a todos para instruirlos,
convertirlos y salvarlos. Si ha llamado hacia sí, para aliviarlos, a los que padecen y sufren, no ha sido
para predicarles el celo por una del igualdad quimérica”.
[598]
Thomas Molnar, El modelo desfigurado. Los Estados Unidos, de Tocqueville a nuestros días.
Fondo de Cultura, México, 1980, p. 228.
[599]
Alberto Falcionelli, El segundo centenario de la Revolución francesa. Revista Gladius N° 14,
Pascua de 1989.
[600]
San Pio X, ibid. Decía luego sobre los miembros del movimiento demócrata de Le Sillon que “El
soplo de la Revolución ha pasado por aquí, y Nos podemos concluir que, si las doctrinas sociales de "Le
Sillon" son erróneas su espíritu es peligroso, y su educación, funesta”.
[601]
Alfredo Sáenz, Rusia y su misión en la historia, tomo 2, pág. 23.
[602]
Gil de la Pisa suele decir que hay dos clases de hombres en este mundo, los sabios y los necios. Los
primeros saben para qué fueron creados y están en este mundo, los segundos lo ignoran.
[603]
Enrique Díaz Araujo, Otra utopía: El Pseudo-Carlismo argentino, en Ensayos ásperos, E.D.A.,
Buenos Aires 2018, pág. 28. Ofrece allí este excelente historiador un notable, irrebatible y demoledor
ensayo acerca del “neo-carlismo”. Asimismo brinda la para nosotros mejor y más clara exposición de la
doctrina jurídica de la autonomía iberoamericana (llamada generalmente “independencia”). Coincidimos
en todo menos en un detalle que denota su falta de comprensión de lo que el autor llama “lefevrismo”
(sic), debido a que algunos de los “neo-carlistas” retratados serían de esa línea. Creemos simplemente
que ambos se equivocan: Díaz Araujo porque dice de aquellos que “Tal vez, al juntar una fractura
religiosa con Roma con una ruptura política con las Patrias concretas, el utopismo se potencia
doblemente. Es sólo una hipótesis; pero algo de eso ya estaba en Rafael Gambra, de quien Ayuso
prolonga su ideario” (p. 31), y sin embargo puede hacerse una analogía entre las Patrias americanas y lo
que sucedió con la FSSPX de Mons. Lefebvre: quien rompió fue la Corona de España con los patriotas,
y el Papa de Roma con los “lefebvristas”, pues ambas autoridades abandonaron y traicionaron el camino
recto y rechazaron a sus súbditos; con más claridad aún en los “lefebvristas”, estos se mantuvieron fieles
a la Tradición y por lo tanto a la Roma eterna y católica, siendo rechazados por la Roma neo-modernista.
Por otro lado, los neo-carlistas a la vez “lefebvristas” no han comprendido el paralelo que puede trazarse
entre la legitimidad de las consagraciones episcopales realizadas por Monseñor Lefebvre frente a Roma,
y la legitimidad de las autonomías americanas frente a la Corona española. Después de escrito esto,
encontramos una muy buena lectura del tema en Antonio Caponnetto: “La mayoría de los sectores que
critican nuestra desobediencia independentista a Fernando VII, pertenecen a esa clase de fieles que se
sintieron moralmente obligados a desobedecer al Papa, al Concilio Vaticano II y al grueso de las
directivas de la Roma Conciliar. No los critico. Digamos que los pondero. Pero, ¿cómo es esto? ¿Se
puede uno independizar de un Papa para salvar la fe católica amenazada y conservarla íntegra, y no cabe
la posibilidad de independizarse de un monarca canalla y de una dinastía purulenta, para salvar la
integridad del patrimonio hispánico heredado?” (Respuestas sobre la independencia, pág. 34). Nos
proporciona también en esta excelente obra Caponnetto una cita de Ramiro de Maeztu de su Defensa de
la Hispanidad, para trazar este paralelismo entre las “dos patrias” y las “dos Iglesias”, algo de lo que
siempre ha hablado Mons. Lefebvre y en el mismo sentido hoy retoma Mons. Viganò: “España es una
encina medio sofocada por la yedra. La yedra es tan frondosa, y se ve la encina tan arrugada y encogida,
que a ratos parece que el ser de España está en la trepadora, y no en el árbol” (ob. cit. p. 66).
[604]
Díaz Araujo, id., págs. 26-27.
[605]
“Llamamos facilismo a la disposición anímica de adherir a algo, o aferrarnos a algo, políticamente
hablando, en la esperanza de que ese “algo” resulte un proveedor de “soluciones” (¿providenciales?...)
para todos los problemas nacionales y particulares. Aún cuando ese “algo” no ofrezca ni el menor atisbo
de seriedad o de lógica perspectiva para generar la solución de tales problemas. En otras palabras, la
propia “viveza” nos condenaba al “menor esfuerzo” (¡para ello somos “vivos”!) y ese “algo” al que
adheríamos, con la ayuda de Dios, nos llevaría a las soluciones apetecidas”. W. Beveraggi Allende,
1982. Epitafio para la “viveza” argentina. Editorial Artigas, 1983.
[606]
Gustavo Martínez Zuviría (Hugo Wast), ¿A dónde nos lleva nuestro panteísmo de estado?, Thau
editores, Buenos Aires, 1991, págs.54-55-56-57.
[607]
Sobre la relación de Perón y el Peronismo con el Marxismo, conviene abrevar en el excelente libro
Perón. Retrato de un farsante, de Cristián Rodrigo Iturralde, Bella Vista Ediciones, 2018, y en De Perón
a Bergoglio, de Antonio Caponnetto, Bella Vista Ediciones, 2019.
[608]
Leonardo Castellani, Un país de Jauja, Ediciones Jauja, Mendoza, 1999. Pág. 224. Escuchen esto,
los que hoy siguen insistiendo en que “Argentina no puede convertirse en Venezuela”, otra forma de
decir que no puede ser comunista. Vean el presente de España, y lo que está pasando ahora en Argentina,
y confirmarán lo que ha dicho Castellani. El mismo hombre que puede ser santo, puede también caer al
estado del mayor de los pecadores, cuando persiste en rechazar y despreciar la gracia y alejarse cada vez
más de Dios.
[609]
Fidel Castro Ruz.
[610]
Fidel Alejandro Castro Ruz (1926-2016), mandamás de la Isla de Cuba entre 1959 y 2008, sometió
su país a una criminal tiranía comunista, primero en dependencia económica de la Unión Soviética,
luego de la caída de ésta, de Venezuela. Hombre de Rockefeller instrumentado para expandir la
revolución subversiva por todo el continente (se ha reunido varias veces con el magnate norteamericano,
incluso en la propia mansión del multimillonario en [Link].), también se lo refiere como operador del
negocio de las drogas. Como dato curioso, que ya probaría la especie de personaje que era Castro, en
noviembre de 1940, siendo estudiante del Colegio Dolores de los jesuitas, escribió una carta al
presidente de Estados Unidos F.D. Roosevelt… pidiéndole le enviase 10 dólares y a cambio ofreciéndole
revelarle dónde se encontraban las minas de hierro más grandes de Cuba (¡!). Con el tiempo (la
Revolución la lideró apenas 12 años después en las primeras revueltas dentro de la isla) recibiría mucho
más dinero y tendría estrechos contactos con los potentados norteamericanos. Al igual que Marx, del
cual sus hijas sufrieron la intoxicación ideológica criminal de su padre, varias de las cuales se
suicidaron, el hijo mayor de Castro, también llamado Fidel, terminó suicidándose debido a una gran
depresión. Su hija terminó huyendo a los Estados Unidos. Otro hijo aún vive, aunque suele viajar a
Estados Unidos a excursiones de placer. Todo indica que el “paraíso socialista” no funciona muy bien…
[611]
F. Castro, Discurso pronunciado en commemoración del VII Aniversario del 26 de Julio, en las
Mercedes, estribaciones de la Sierra Maestra, el 26 de Julio de 1960.
[612]
F. Castro, Discurso en el desfile efectuado en la Plaza Cívica, 2 de Enero de 1961.
[613]
F. Castro, Discurso pronunciado como conclusión de las reuniones con los intelectuales cubanos,
efectuadas en la Biblioteca nacional el 16, 23 y 30 de junio de 1961.
[614]
F. Castro, Ibid.
[615]
F. Castro, Discurso pronunciado en el Acto de Graduación de 300 Instructoras Revolucionarias para
las Escuelas de Domésticas, efectuado en el Teatro “Chaplin”, 16 de marzo de 1962
[616]
F. Castro, Ib.
[617]
F. Castro, Discurso en el acto de inauguración del hospital Lenin, en la ciudad de Holguín, 7 de
noviembre de 1965.
[618]
“Los que defienden las revoluciones citan discursos. Los que las acusan citan hechos”, Nicolás
Gómez Dávila.
[619]
Ernesto Guevara, Fragmentos de la carta «El Socialismo y el hombre en Cuba», enviada a Carlos
Quijano, editor del semanario uruguayo Marcha, y publicada el 12 de marzo de 1965. Guevara tenía sin
dudas delirios de grandeza que lo impulsaban a decir tantas barbaridades como otro megalómano cual
fue el procaz Hugo Chavez, dictador venezolano, que llegó a decir: “Cada día el mundo está más
esperanzado con la Revolución Bolivariana. No podemos fallarle al mundo. De lo que pase en
Venezuela, del éxito de nuestra revolución puede depender el futuro, la salvación de este planeta”.
[620]
Serguéi Necháyev, Catecismo del revolucionario.
[621]
Ernesto Guevara, Mensaje a la Tricontinental, abril de 1967.
[622]
Erneso Guevara, Carta a sus hijos, Marzo de 1965.
[623]
Ernesto Guevara, Carta del 20 de febrero de 1964.
[624]
C. S. Lewis, The weight of glory, en The essential Lewis, Collier, New York, 1988, pág. 369. Decía
Gómez Dávila: “Nuestra alma tiene porvenir. La humanidad no tiene ninguno”.
[625]
Fidel Castro: “(...) a los mártires hay que recordarlos de una manera útil, que es combatiendo a los
contrarrevolucionarios y a los reaccionarios". Discurso pronunciado en la Avenida Garzón de Santiago
de Cuba, 30 de noviembre de 1959.

[626]
Curiosamente este ídolo de la juventud sin fe había nacido en la misma fecha, 9 de octubre, en que
fue asesinado otro ícono de la cultura urbana juvenil, el Che Guevara. Casualmente es la misma fecha de
la muerte del papa Pío XII, que murió sin conocer el contenido del tercer secreto de Fátima. Y si quieren
notar otra casualidad, la fecha de la última entrada en su Diario del derrotado Che Guevara en Bolivia,
fue el 7 de octubre, día de la Virgen del Rosario, la vencedora del comunismo.
[627]
La entrevista, que según un sitio web inspiró a Lennon a escribir «Power to the People» (Poder para
el pueblo), fue publicada en The Red Mole, un periódico de la Cuarta internacional de formato grande
publicado por el Grupo Marxista Internacional, un apéndice de su sección británica. Tariq Alí y Robin
Blackburn, los entrevistadores, son colaboradores de Counter Punch. Entrevista realizada en 1971, y
publicada por la revista Memoria, de México, en 2006.
[628]
Mucho más acerca de este contrabando subversivo del rock’n’roll puede encontrarse en este blog:
[Link]
[629]
Encíclica del 8 de diciembre de 1849.
[630]
Pierre-Joseph Proudhon, cit. en Para que Él reine, J. Ousset, II parte, cap. 2.
[631]
V.I. Lenin, Cit. por Jean Ousset, Para que El reine, Madrid, Speiro, 1961, pág. 444.
[632]
La Révolution, 1861.
[633]
Cit. en Face au satanisme Révolution & Totalitarisme, Action Familiale et Scolaire, Paris.
[634]
R.P. Félix Sardá y Salvany, Propaganda Católica, Tomo IV, pág. 21, 1904.
[635]
Véase al respecto: “Wall Street and the Bolshevik Revolution”, Antony C. Sutton; “La finanza
internacional revolucionaria”, Jorge Aníbal Rivero y Pedro Eduardo Rivero, Suplemento de Patria
Argentina n° 214, Septiembre 2005; “¿Quién financió a Lenín y a la Revolución rusa de 1917?”,
Jacques Delacroix, Suplemento de Patria Argentina n° 214, Septiembre 2005.
[Link]
[636]
De manera general, se engloba a todos los revolucionarios habidos y por haber en lo que se llama
“Izquierda”, que incluye desde los comunistas “ortodoxos” hasta los progresistas moderados,
socialdemócratas y en general todo aquel que está contra el “anciène régime” y la intervención de la
Iglesia en el orden público. Si bien la etiqueta y confrontación ideológica “izquierda-derecha” es surgida
de la Revolución francesa (bien dice Madiran que la izquierda ha inventado la derecha, en realidad
queriendo decir que todo lo que no es izquierda ella lo llama derecha, es muy recomendable su libro La
derecha y la izquierda: “La distinción entre una derecha y una izquierda es siempre una iniciativa de la
izquierda, tomada por la izquierda en provecho de la izquierda: para derribar los poderes o para
apoderarse de ellos”), también es cierto que hay una separación radical que proviene ya mismo desde la
Sagrada Escritura en el Juicio final, donde los réprobos están a la izquierda. También es interesante
señalar que cuando las santas mujeres van al santo sepulcro, la mañana del Domingo de Resurrección,
aparece un ángel sentado a la derecha. Dice San Gregorio Magno en una homilía de Pascua que el ángel
apareció a la derecha porque la izquierda significa la vida presente, y la derecha la vida eterna, y como
Nuestro Señor holló la corrupción de esta vida, por eso apareció el ángel del otro lado para anunciar su
paso a la vida eterna. De todos modos la distinción política izquierda-derecha nos parece bastante
ambigua en general, de hecho toda derecha es una derecha de la izquierda, y, como decía Gómez Dávila,
no hay que estar a la derecha de la izquierda, sino enfrente. Otro trabajo interesante al respecto –aunque
a veces nos parece que exagera en sus juicios- se encuentra en el libro de Gustavo CorÇao O século do
nada. La verdadera distinción para nosotros ha de ser entre “revolucionarios” y
“contrarrevolucionarios”.
[637]
Mons. Louis Gaston de Ségur (1820-1881), obispo y escritor francés, uno de los máximos
exponentes del pensamiento contrarrevolucionario francés. “La revolución” es una de sus obras más
difundidas. El P. Sardá y Salvany tradujo su obra sobre el liberalismo. Fue además terciario franciscano.
[638]
Mons de Ségur, “La Revolución”.
[639]
“Catéchisme anticommuniste”, Le Sel de la terre No 81, Été 2012.
[640]
Colonel Pierre Chateau-Jobert, La confrontation Révolution-Contrerévolution, Diffusion de la
Pensée FranÇaise, 1975, págs. 18, 16.
[641]
H. Le Caron, Comprendre la Révolution, Editions de la Revue Moderne, Paris, 1974, p. 9.
[642]
H. Le Caron, id. ant.
[643]
Cit. en J. Ousset, Marxismo y Revolución, pág. 118.
[644]
H. Le Caron, ob. cit. pág. 15.
[645]
G. K. Chesterton, Un buen puñado de ideas, Renacimiento, Sevilla, 2018, p. 421.
[646]
P. Leonardo Castellani, Cristo, ¿vuelve o no vuelve?, pág. 282.
[647]
Charles Maurras (1868-1952) intelectual francés de formación positivista, integrante y líder de la
Acción Francesa, recibió una condenación de Roma en 1926, que fue levantada posteriormente. “Fue
uno de los epígonos del pensamiento anti-iluminista que comenzó a manifestarse desde fines del siglo
XVIII con Burke y que se continúa en autores y movimientos muy disímiles entre sí. Su punto de patida
era “Politique d’abord”, es decir: lo primero que hoy reclaman los tiempos es acción política. Y esa
política no debe ser ideológica, como lo es el liberalismo y el socialismo, sino realista, fundarse en los
hechos, el primero de los cuales es la Nación. (…) Su programa era el de una monarquía tradicional,
hereditaria, antiparlamentaria y descentralizada. Pero la influencia de Maurras se ejerció mucho más en
tanto crítico (de la democracia y del liberalismo) que en cuanto a su programa” (Aníbal D’Angelo
Rodríguez, Diccionario Político, Editorial Claridad, Bs. As. 2004, págs.410-411). Condenado a cárcel
en la “depuración” tras la Segunda Guerra Mundial, al fin de su vida obtuvo la fe y se reconcilió con la
Iglesia, según parece por especial intervención de Santa Teresita del Niño Jesús (Maurras durante sus
últimos años mantuvo correspondencia con la hermana de la Santa, a la sazón superiora del Carmelo de
Lisieux).
“La tradición no es inercia, ‘sino lo contrario’ (Mes idées politiques, p. 67). El pensamiento de Maurras,
en particular, tiene el mérito de recordarnos que la acción no es un absoluto, que tiene necesidad de una
norma, de una idea previa. Nos guarda del romanticismo de la catástrofe y de la tentación racista o
totalitaria: ‘Lo que importa, es pensar como se debe, querer como se debe, para actuar cuando se deba”.
(Louis Jugnet, Doctrines philosophiques et Systèmes politiques).
[648]
Ch. Maurras. Mis ideas políticas. Buenos Aires, Huemul, 1962, p. 183.
[649]
Para esto es insustituible conocer la obra del Padre Julio Meinvielle, que creemos es el que más
claro lo expone. Sobre todo en sus libros El comunismo en la revolución anticristiana y El poder
destructivo de la dialécica comunista.
[650]
Alberto Constantino José Falcionelli nació en París en 1910, falleció en Buenos Aires en 1995.
Licenciado en Letras e Historia en la Sorbona (1933), Doctor en Historia en la Sapienza de Roma
(1935), fue periodista, soldado, diplomático, investigador y profesor universitario. Fue historiador
(catedrático titular de Historia Contemporánea en la Universidad Nacional de Cuyo desde 1947 hasta
1973; catedrático de la misma asignatura en la Universidad Católica de Valparaíso, Chile, entre 1973 y
1978 y profesor de Geopolítica y Estrategia en la Academia de Guerra Naval; y a partir de este año,
investigador principal del CONICET); su especialidad fue la sovietología, en la que se destacó como
una figura de renombre mundial.(Datos del Instituto de estudios filosóficos Santo Tomás de Aquino, del
que fuera miembro).
[651]
Alberto Falcionelli, “El camino de la revolución (de Babeuf a Mao Tse-Tung)”, Ed. Nuevo Orden,
Bs. As.
[652]
Thomas Molnar, La contrarrevolución.
[653]
La perversión democrática (2008), La democracia: un debate pendiente, vol I y vol II (2014),
Democracia y providismo (2019).
[654]
A. Caponneto La perversión democrática, 2008, textos tomados de internet.
[655]
A. Caponnetto, id.
[656]
Don Sardá y Salvany escribió un excelente artículo a partir de la sentencia de aquel gran Sumo
Pontífice: [Link]
[657]
Cit. en Voter: piège ou devoir?, Entretien avec Guennaël de Pinieux, Lectures FranÇaises N° 716,
Décembre 2016.
[658]
Cfr. Entrevista ant.
[659]
Guennaël de Pinieux, Voter: piège ou devoir?, Éditions de Chiré, 2016.
[660]
Voter: piège ou devoir?, Entretien avec Guennaël de Pinieux, Lectures FranÇaises N° 716,
Décembre 2016.
[661]
D. Gil de la Pisa Antolín, La democracia liberal partitocrática, Conferencia pronunciada en el
Aula de Gerona Inmortal, 24 de octubre de 2016.
[662]
J. B. Genta El manifiesto comunista, Editorial Cultura Argentina, 1969, p. 52.
[663]
Derniers Mélanges, rv. 144. En P. Théotime de S. Just, La Royauté Sociale de N-S Jésus-Christ
d’après le cardinal Pie, p. 154.
[664]
Cit. por Eugenio Vegas Latapié en Consideraciones sobre la democracia, Madrid, 1965, pág. 254.
[665]
E. Vegas Latapié, ob. cit. pág. 258.
[666]
Jean Ousset, Marxismo y Revolución, Editorial Cruz y Fierro, Bs. As. 1977. Lamentablemente el
mismo Ousset sucumbió a la revolución conciliar del Vaticano II, plegándose a la Misa nueva y
rompiendo amarras con Mons. Lefebvre.
[667]
En A. Sáenz, Rusia y su misión en la historia, t. 2, pág. 529.
[668]
Mons. de Segur, La Revolution, 1862.
[669]
Jean Madiran, Itinéraires, n.° 41, pp. 56 a 90.
[670]
El licenciado, el seminarista y el plomero. Glosario del comunismo en acción. Buenos Aires: La
Mandrágora, 1961, p. 127.
[671]
Hegel, Ciencia de la Lógica.
[672]
A propósito de la contradicción, agosto de 1937, cit. en Jean Ousset, Marxismo y Revolución.
[673]
“Notas críticas sobre el libro de Hegel: La ciencia de la lógica”, ídem.
[674]
Una filosofía supeditada a la praxis, de ahí que haya que decir con Nicolás Gómez Dávila que “Los
materialismos nunca han sido filosofías, sino políticas”. Así lo daba a entender Mao: "Una de las
particularidades del materialismo dialéctico es su carácter práctico, sublimándose el hecho de que la
teoría depende de la práctica, el hecho de que el fundamento de la teoría es la práctica, y que, a su vez,
la teoría es la práctica... El criterio de la verdad no puede ser sino la práctica Social. El punto de vista
de la práctica es el punto de vista primordial, fundamental de la teoría marxista dialéctica del
conocimiento." (Mao-Tse-Tung, Oeuvres choisies. Edit. Sociales, París, vol. I, páginas 349-350). Por lo
que concluye Mons. Proenca Sigaud que lo cita: “No hay, por tanto, "doctrina" propiamente dicha”. Y
Jean Daujat: “Para un comunista consciente de su marxismo, el comunismo no es una verdad..., el
marxismo es una acción”. (Jean Daujat, Connaître le Communisme, pág. 25).
[675]
Esta misma idea marxista se ve perfectamente expresada en palabras de alguien que la gran masa
pensaría en oposición a la ideología comunista, nos referimos a la candidata presidencial en los [Link].
Hillary Clinton, que no tuvo problemas en declarar explícitamente que «Los códigos culturales
profundamente enraizados, las creencias religiosas y las fobias estructurales han de modificarse. Los
gobiernos deben emplear sus recursos coercitivos para redefinir los dogmas religiosos tradicionales»
([Link]
trump/). Más aún, se ha revelado un plan secreto que la misma encabezaba para perjudicar seriamente a
lo que resta de la Iglesia católica desde dentro:
([Link]
iglesia-catolica-via-email/). A esta altura queda claro que [Link]. se salvó entonces de un asalto
verdaderamente comunista con la llegada de Trump a la presidencia en vez de Hillary Clinton, pero que
el peligro sigue a las puertas y las fuerzas satánicas quieren dar el asalto final. Aquí se cumple la unión
posible de los contrarios (pero no contradictorios) que postulaba Lenin, en este caso [Link]. y China.
[676]
Alberto Falcionelli, El licenciado, el seminarista y el plomero. Glosario del comunismo en
acción. Buenos Aires: La Mandrágora, 1961.
[677]
D. Hyde, ob. cit.
[678]
Marcel Clément, ob. cit.
[679]
Marcel Clément, ob. cit. págs. 136-138.
[680]
Julio Meinvielle, El comunismo en la revolución anticristiana.
[681]
B. Lefevre, ob. cit.
[682]
Donoso Cortés en Carta al Cardenal Forari, por E. Díaz Araujo, La rebelión de la nada, Cruz y
Fierro Editores, Bs. As. 1983, págs.366-367.
[683]
No se tienen en cuenta las cifras de abortos, por otra parte también muy numerosos en el occidente
“cristiano”. El Libro Negro del Comunismo: Crímenes, Terror y Represión. (Stephane Courtois, Nicolas
Werth, Jean-Louis Panne, Andrzej Paczkowski, Karel Bartosek, Jean-Louis Margolin), libro escrito por
profesores universitarios e investigadores europeos y editado por Stéphane Courtois, director de
investigaciones del Centre National de la Recherche Scientifique (CNRS), organización pública de
investigación de Francia. Publicado originalmente en Francia con el título “Le Livre noir du
communisme: Crimes, terreur, répression”. Ediciones en español en 1998 por Espasa Calpe y Planeta.
En 2010nueva edición por Ediciones B. Puede bajarse desde aquí:
[Link]
En la introducción, a cargo del editor, Stéphane Courtois, se sostiene que «…el comunismo real […]
puso en funcionamiento una represión sistemática, hasta llegar a erigir, en momentos de paroxismo, el
terror como forma de gobierno». De acuerdo con las estimaciones realizadas, cita un total de muertes
que «…se acerca a la cifra de cien millones». El propósito del libro es catalogar diversos actos
criminales (asesinatos, tortura, deportaciones, etc.) que son el resultado de la búsqueda e
implementación del comunismo (en el contexto del libro, se refiere fundamentalmente a las acciones de
estados comunistas). El libro, entre otras fuentes, usó material de los entonces recientemente
desclasificados archivos del KGB así como de otros archivos soviéticos.
Por otro lado, los crímenes de los “Buenos” (los aliados) no se quedan atrás. Sólo durante y posterior a
la Segunda guerra, han asesinado más de diez millones de personas, especialmente en Alemania. No se
cuentan los muchísimos crímenes de las posteriores guerras llevadas a cabo por los norteamericanos, ni
las víctimas civiles de, p. ej. los abortos. El siglo XX ha sido sin dudas el siglo del horror criminal.

[684]
S.E. Mons. Miguel Ángel Builes, La Iglesia y el Comunismo, Carta pastoral del l0 de septiembre
de 1944. Muy elocuente es también al respecto el libro El terror bajo Lenin, de Jacques Baynal,
Tusquets editores, Barcelona, 1978. Hoy los sucesores de aquellos satánicos asesinos rojos, ocupan el
gobierno de España. Estos son los que profanaron la tumba del generalísimo y cristianísimo Francisco
Franco, y planean expulsar a los monjes del Valle de los Caídos, además de voltear su inmensa Cruz, sin
que la jerarquía de la Iglesia, el Papa y los Obispos españoles, movieran un dedo o dijeran una palabra
para impedirlo. Recordemos que en 1931, Manuel Azaña, ministro de las cortes de la “República” había
declarado con el mayor descaro y petulancia, ¡y además un 13 de octubre, aniversario del milagro del
Sol en Fátima!: “Hoy España ha dejado de ser católica”. A Dios gracias tuvo que tragarse sus palabras.
Sin embargo, hoy no quedan generales como Franco ni nada que se le parezca: sólo una serie de
milagros podrán salvar a España. Más información sobre las checas comunistas:
[Link]
[685]
Le corps mystique de l’Antéchrist, René Bergeron, Montreal, 1940. La presse libre nord-
americaine, Janvier 2008, pág. 57.

[686]
Cit. por Paul Johnson, “Intelectuales”, Javier Vergara editor, Bs. As., 1988.
[687]
Karl Marx (1818-1883), revolucionario judío alemán cuyo nombre era Kissel Mordekay. “Su padre
Heinrich Marx, abogado cuyo nombre era originariamente Hirschel ha-Levi Marx, era hijo de un rabino
y estudioso talmúdico, descendiente del famoso rabino Elieser ha-Levi de Meinz, cuyo hijo Jehiida
Minz fue cabeza de la Escuela Talmúdica de Padua. (…) A consecuencia de un decreto prusiano de 1816
que excluía a los judíos del acceso a las posiciones más altas en las carreras judicial y médica, se hizo
protestante, y el 26 de agosto de 1824 hizo bautizar a sus cinco hijos. (…) La madre, Henrietta
Pressborck, era hija de un rabino que también descendía de famosos estudiosos y sabios famosos. Marx
nació el 5 de mayo de 1818 en Trier, entonces territorio prusiano. (…)
Marx fue un hijo de su tiempo, mediados del siglo XIX, y el marxismo fue una filosofía típica del siglo
XIX al afirmar ser científica. “Científico" era para Marx el mayor elogio que podía hacer, el que usaba
habitualmente para diferenciarse de sus muchos enemigos. El y su obra eran científicos, y aquéllos y las
suyas no. Tenía la sensación de haber encontrado una explicación de la conducta humana a lo largo de la
historia semejante a la teoría de la evolución de Darwin. La noción de que el marxismo es una ciencia,
en un sentido en que ninguna otra filosofía lo fue o podrá llegar a ser, está implantada en la doctrina
oficial de los estados fundados por sus seguidores, de modo que tiñe la enseñanza de todas las materias
en sus escuelas y universidades. Esto se ha difundido por el mundo no marxista porque a los
intelectuales, en especial a los académicos, les fascina el poder, y la identificación del marxismo con una
poderosa autoridad tangible ha tentado a muchos profesores a dar cabida a la "ciencia" marxista en sus
propias disciplinas, especialmente en materias inexactas o cuasi exactas como economía, historia,
sociología y geografía (…) … han sobrevivido copias de cuarenta poemas, incluida una tragedia en
verso, Culanert, que Marx esperaba fuera el Fausto de su tiempo. Dos poemas se publicaron en el
Athenaeum de Berlín, el 23 de enero de 1841. Tenían por título "Canciones salvajes", y el salvajismo es
una nota característica de su poesía, junto con un intenso pesimismo respecto a la condición humana,
odio, una fascinación por la corrupción y la violencia, los pactos suicidas [dos de sus hijas murieron
suicidas de ese modo] y los pactos con el demonio. "Estamos encadenados, destrozados, vacíos,
asustados / Eternamente encadenados a este bloque de mármol del ser”, escribió el joven Marx, “...
Somos los simios de un Dios frío”. Se hace decir a sí mismo, personificando a Dios: "Bramaré
gigantescas maldiciones contra la humanidad", y bajo la superficie de gran parte de su poesía se halla la
noción de una crisis mundial en gestación. Le gustaba citar las palabras de Mefistófeles en el Fausto de
Goethe: "Todo lo que existe merece perecer"; las utilizó, por ejemplo, en un panfleto contra Napoleón
III, "El dieciocho de brumario", y esta visión apocalíptica de una catástrofe inmensa y próxima del
sistema existente le acompañó durante toda su vida: se encuentra en su poesía, es el trasfondo del
Manifiesto Comunista de 1848 y es la culminación de El Capital.(…)… si Marx, pese a su apariencia de
erudito, no estaba motivado por el amor a la verdad, ¿cuál era la fuerza que le impulsaba? Para
descubrirlo debemos hacer un estudio mucho más profundo de sus características personales. Es un
hecho, y en cierto sentido lamentable, que obras gigantescas del intelecto no surgen del obrar abstracto
del cerebro y de la imaginación. Tiene sus raíces más profundas en la personalidad. Marx es un ejemplo
sobresaliente de este principio. Ya hemos tratado la presentación de su filosofía como la amalgama de su
visión poética, su habilidad periodística y su academicismo. Pero también puede mostrarse que su
contenido real puede relacionarse con cuatro aspectos de su carácter: su gusto por la violencia, su apetito
de poder, su incapacidad de administrar el dinero y, sobre todo, su tendencia a explotar a quienes le
rodeaban”. (Paul Johnson, Intelectuales, Javier Vergara editor, Bs. As., 1988).

É
Leemos en Karl Marx et Satan de Richard Wurmbrand, Apostolat des Éditions, 1976: “Un militante de
la Revolución de 1848, el teniente Tchechov, que se juntaba a beber con Marx noches enteras, decía que
su ambición personal había sido hacer desaparecer en él hasta el último vestigio de bien.
En fin, él no amaba la humanidad. Mazzini, que lo conocía bien, declaró:
“Él tiene el espíritu destructor y su corazón desborda más odio que amor por los hombres” (Todas estas
citaciones son sacadas de Karl Marx, por Fritz Raddatz, editado por la Maison Hoffman & Camp;
Allemagne, 1975).
“A Marx se le ha calificado de ‘ladrón de ideas’. Derivó su materialismo de los atomistas griegos, sobre
los cuales investigó para su tesis doctoral. Tomó su ateísmo ‘racional’ de Feuerbach. De Hegel se
apropió la noción de una historia dialéctica: la idea de que la realidad última se conforma a sus propias
leyes internas de necesidad, de la tesis a la antítesis a la síntesis. De Friedrich Engels aprendió acerca de
la explotación de la clase dominante sobre la clase trabajadora. Y tomó su furor por la justicia y su
concepción de la lógica y del drama de la Historia de su propia tradición talmúdica” (Donald de Marco,
Los utópicos seculares, en Arquitectos de la cultura de la muerte, Ciudadela libros, España, 2007).
[688]
Marx-Engels Gesamt-Ausgabe, vol. VI, págs. 503-5.
[689]
Oulanem, tragedia de K. Marx, cit. en Redención y transfiguración en Carlos Marx, Dennis F.
Cardozo Biritos, Mikael n. 26, 1981.
[690]
Marx, en su poema Sur Hegel, cit. por Richard Wurmbrand, Karl Marx et Satan, Apostolat des
Éditions, 1976, puede leerse on line.
[691]
Karl Marx, Crítica de la Filosofía del Derecho de Hegel, publicado en 1844.
[692]
Manifiesto Comunista, 1848.
[693]
Acerca de la religión, Editorial Progreso, Moscú, 1974, pág.21.
[694]
Vladímir Ilich Ulianov, alias Lenin (1870-1924). Líder del minoritario sector bolchevique del
Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia, se convirtió en el principal dirigente de la Revolución de
Octubre de 1917. Fue nombrado presidente del Consejo de Comisarios del Pueblo, convirtiéndose en el
primer y máximo dirigente de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) en 1922. De
familia liberal aristocrática (como lo sería también su dilecto discípulo el Che Guevara), estudiante el
más brillante y destacado de su clase (medalla de oro), pero luego intoxicado de ideología (aunque más
que influido por Marx, lo estuvo por Chernyshevski y su novela “¿Qué hacer?”) y trastornado por la
temprana muerte de su padre y la ejecución de su hermano mayor, que había conspirado para asesinar al
zar, el joven Ulianov devino un revolucionario profesional, impiadoso, que como terrorista cuenta con
millones de asesinados a su cargo. Fue el creador del primer sistema totalitario del mundo y sus ideas y
métodos continúan vigentes, irrumpiendo ahora con fuerza en los [Link] y Occidente. Su cuerpo fue
convertido en momia y se exhibe aun en un mausoleo, aunque más bien es visitado a manera de antigua
y folklórica curiosidad. Se lo señala como masón: “Varias fuentes revelan que Lenin se convirtió en
masón estando en el extranjero (en 1908). Una de estas fuentes es la investigación a fondo de Nikolai
Svitkov: “About Freemasonry in Russian Exile”, publicado en Paris en 1932. (…) De acuerdo con el
austríaco y científico político Karl Steinhauser “EG – die Super-UdSSR von morgen”, Viena 1992, p.
192, Lenin pertenecía a la logia masónica Art et travail. El famoso político británico Winston Churchill
también confirmó que Lenin y Trotsky pertenecieron al círculo de los conspiradores masónicos e
iluministas (Illustrated Sunday Herald, February 8th., 1920). Lenin, Zinoviev, Radek y Sverdlov
también pertenecían a la B’nai B’rith. (La telaraña sobre el mundo. La logia masónica B´nai B´rith.
General Jean Pichot-Duclos, en Patria Argentina N° 191, octubre de 2003.)
“La lección que Lenin dejó a sus discípulos es la de un amoralismo absoluto para llegar a sus fines.
Nada detuvo a Lenin: ni la piedad, ni la palabra empeñada, ni la ley, ni la divina ni la humana. Todo lo
negó, todo lo despreció, todo lo traicionó: a Marx mismo el día que se dio cuenta de que se precipitaría
del poder si se obstinaba en aplicar teorías revolucionarias de biblioteca” (Ploncard d’Assac, ob. cit., p.
84)
[695]
Lenin, Ob. Cit. pág. 23.
[696]
Lenin, Obras escogidas, Moscú, 3º edición, 1935, XXV, pág. 199, cit. en Revista Cabildo Nº 83, Bs.
As.
[697]
Cit. por Bernard Lefevre, El Occidente en peligro.
[698]
Lenin (19 de marzo de 1922). Cit. por Martin Amis en Koba el temible. Informa este autor que
“Los archivos eclesiásticos indican que aquel año mataron a 2.691 sacerdotes, 1.962 monjes y 3.447
monjas. Durante una carestía anterior, la de 1891, en la que murió medio millón de personas, la lucha
contra el hambre fue una prioridad nacional. En la capital regional de Samara (Kuíbishev), sólo un
intelectual, un abogado de veintidós años, se negó a participar en la campaña y, desde luego, fue
denunciado públicamente. Era Lenin. Tuvo «la valentía», como dijo un amigo suyo, de decir a los
cuatro vientos que aquella carestía tendría muchos resultados positivos [...] El hambre, explicó, por
destruir la desfasada economía campesina, sería [...] el preludio del socialismo [...] El hambre
destruiría asimismo la fe no sólo en el zar, sino también en Dios. El hambre pertenece a la tetrarquía
comunista; los otros tres elementos son el terror, la esclavitud y, evidentemente, el fracaso, el sempiterno
e incorregible fracaso. Se ha dicho a menudo que los bolcheviques gobernaron como si libraran una
guerra contra su propio pueblo. Pero podríamos ir más allá y decir que los bolcheviques libraron
una guerra contra la naturaleza humana.”
[699]
Carta a Máximo Gorki. Cit. en Martin Amis, Koba el temible,
[700]
Lenin, Carta a Gorki, cit. en J. Roth, Viaje a Rusia.
[701]
Cit. en J. Ousset, Marxismo y revolución, pág. 152.
[702]
Carta a Gorki, Diciembre 1913.
[703]
¿Qué hacer?, Cit. en Du communisme au mondialisme, Le Sel de la terre N° 103, pág. 95, Invierno
2017-2018.
[704]
“Socialismo y Religión”, cit. en Le corps mystique de l’Antéchrist, de René Bergeron, Montreal,
1940.
[705]
Lenin, Discurso “Las tareas del movimiento obrero femenino en la República Soviética”, 24 de
septiembre de 1919.
[706]
Lenin, El Estado y la Revolución.
[707]
Frederick Engels. cit. por J. Ousset, “Marxismo y Revolución”, p. 138. Colección Clásicos
Contrarrevolucionarios, Bs. As. 1977.
[708]
Frederick Engels (1820-1895), judío alemán creador con Marx de la Primera Internacional,
colaborador y sostén económico de aquel.
[709]
Cit. por B. Lefevre en “Occidente en peligro”.
[710]
León Trotsky, Autobiografía, 1930.
[711]
Lev Davidovich Bronstein (1879-1940), revolucionario nacido en Ucrania, de origen judío, murió
asesinado en México, por órdenes de Stalin. “Trotsky se convirtió en masón en 1897 y más tarde en un
miembro de alto nivel iluminista, a través de su amigo Alexander Parvus. También mantuvo contactos
con la B’nai B’rith, una orden masónica judía, que había previamente ayudado a los judíos
revolucionarios en Rusia (…) Como Comisario del Pueblo para Asuntos Militares, Trostsky introdujo el
“pentagrama” –la estrella de cinco puntas- el símbolo del Ejército Rojo. Los cabalistas habían tomado
este símbolo de la magia negra de los brujos de la antigua Caldea.
Trostsky, con la ayuda de Alexander Parvus, llegó a la conclusión de que el verdadero propósito de la
masonería era la eliminación de los estados nacionales y sus culturas y establecer un Estado Mundial
judaizado. Esto también se declara en “La iniciación secreta en el grado 33”: “La Masonería no es nada
más y nada menos que la revolución en acción, una conspiración permanente” (…) Trotsky, finalmente,
llegó a una posición my alta dentro de la masonería, ya que él pertenecía a la Logia Schriner, que sólo a
los masones de grado 32 y superiores les es permitido participar. Franklin Delano Roosevelt, Alexander
Kerensky, Bela Kun y otros líderes políticos también han estado entre estos pocos elegidos (Professor
Johan von Leers, The Power behind the President, Stockholm, 1941, p. 148) (La telaraña sobre el
mundo. La logia masónica B´nai B´rith. General Jean Pichot-Duclos, en Patria Argentina N° 191,
octubre de 2003.)
[712]
Trotsky, Sochenenia, XXI, 1925-1927, pp. 110-112.
[713]
“Terror rojo”, 1° de noviembre de 1918, cit, en “El terror bajo Lenin”, Jacques Baynal, Tusquets
editor, Barcelona, 1978.
[714]
Martin Ivanovich Latsis, (nacido Jānis Sudrabs) (1888 - 1938) fue miembro del Partido
Bolchevique desde 1905, participante activo en las revoluciones rusas de 1905-1907 y 1917, miembro
del Comité Militar Revolucionario, miembro del Colegio del Cheka de toda Rusia (1918–1921) y
presidente de la Cheka en Ucrania.
[715]
Pravda, 21-6-1933. Cit. en J. Ousset, ob. cit.
[716]
Iósif Vissariónovich Dzhugashvili, más conocido como Iósif Stalin (1878-1953). Tirano de la Unión
Soviética (que comprendía Rusia y otras naciones sojuzgadas), secretario general del Comité Central del
Partido Comunista de la Unión Soviética entre 1922 y 1952, y presidente del Consejo de Ministros de la
Unión Soviética entre 1941 y 1953. Continuador de la política leninista de exterminio y persecución
religiosa masiva. Detuvo en principio la expansión mundial de comunismo, buscada por Trotsky a quien
sostenían los banqueros internacionales, para asentarse en la propia URSS. Las cosas fueron diferentes
tras la Segunda guerra mundial, donde la URSS sometió a varios países del este europeo.
[717]
Cit. por Mons. Geraldo Proença Sigaud en “Carta pastoral sobre la secta comunista, sus errores, su
acción revolucionaria y los deberes de los católicos en la hora presente”, 6 de enero de 1962.
[718]
Mijail Bakunin (1814-1876), Ideólogo del anarquismo ruso, fundó la Alanza Internacional de la
Democracia Socialista, fue contemporáneo de Marx y afiliado a la masonería. Cit. por E. Díaz Araujo,
La rebelión de la nada.
[719]
Severnaja Kommuna, 19 de septiembre de 1918, cit. por Arthur Monin en La terreur communiste,
Le Sel de la terre N° 103, Invierno 2017-2018 pág. 133.
[720]
Grigori Zinoviev (1883-1936), cuyo nombre real era Hirsch Apfelbaum, fue un revolucionario
bolchevique nacido en Ucrania, de origen judío.
[721]
Discurso de Haller, 1920, cit. en Le corps mystique de l’Antéchrist, de René Bergeron, Montreal,
1940. LA PRESSE LIBRE NORD-AMERICAINE, Janvier 2008.
[722]
Cit. en Du communisme au mondialisme, Le Sel de la terre N° 103, pág. 134.
[723]
Nikolai Krylenko (1885-1938) ministro de Justicia de la Unión Soviética y Fiscal General de la
República Socialista Federativa Soviética de Rusia.
[724]
Antiguo diario oficial del Soviet de los obreros, 31 de agosto de 1918. Cit. en Le corps mystique de
l’Antéchrist, de René Bergeron.
[725]
Llevado a cabo entre 1921 y 1928. Cit. en Le corps mystique de l’Antéchrist, de René Bergeron,
Montreal, 1940. LA PRESSE LIBRE NORD-AMERICAINE, Janvier 2008.
[726]
Documento Li Wei Han, programa de destrucción de la Iglesia Católica editado por las “Prensas de
lenguas extranjeras de Pekín para uso de la sección latinoamericana del departamento de enlace del
Partido Comunista Chino”. Revista Cabildo Nº 15, Julio 1974.
[727]
N. Bujarin - Preobrazhenskiy, El ABC del comunismo, 1919.
[728]
“Declaración a la prensa extranjera en Moscú”, citado por La Revue des deux mondes, Paris, 1
janvier 1937. En Avec L’Immaculé et le Pere Maximilien Kolbe contre les “ennemis” de Dieu et de
l’Eglise, P. Antonio M. Di Monda.
[729]
Anatoli Lunacharski (1875-1933) dramaturgo y político comunista nacido en Ucrania.
[730]
Discurso en la inauguración, en 1925, de la poderosa Asociación de los Ateos. Cit. en Le corps
mystique de l’Antéchrist, de René Bergeron.
[731]
Pravda, 30 enero 1934, “Declaración al diario” Pravda. En P. Di Monda, ob. cit.
[732]
Nikolái Bujarin (1888-1938) revolucionario marxista ruso. Fue ejecutado en una de las purgas de
Stalin.
[733]
Félix Edmundovich Dzerjinsky (nacido Jacob Franek Domanski, 1877 - 1926), político soviético
nacido en Polonia, de origen judío, fundador de la Tcheka. Cit. en Le corps mystique de l’Antéchrist.
[734]
Congreso del Komintern (Internacional Comunista) del 16 de noviembre de 1924.
[735]
Outchitelskaïa Gazeta, 10 oct. 1929.
[736]
Nadezhda Kroupskaya (1869-1939), comunista rusa, una de las principales responsables del
sistema educativo soviético, esposa de Lenin.
[737]
Cit. en La genese de la revolution culturelle. L’École de Francfort, por Arnaud de Lassus, AFS,
Paris, 2002.
[738]
Willy Munzenberg (1889-1940), tuvo un rol importante en la creación del Komintern. Fue un
destacado agente de la revolución cultural y la propaganda comunista entre los intelectuales
occidentales, que llegó a inmiscuirse en Hollyywood, coordinando una red de agentes subversivos. Se
cree que murió (ahorcado) por orden de Stalin.
[739]
Francisco Plutarco Elías Campuzano, conocido como Plutarco Elías Calles (1877- 1945), tirano de
México que realizó una de las mayores persecuciones religiosas a la Iglesia católica en el siglo XX. Bajo
su mandato se desarrolló la heroica Guerra Cristera. Cit. en Le corps mystique de l’Antéchrist, de René
Bergeron.
[740]
A. Gramsci, El Estado y el Socialismo, Aparecido en L´Ordine Nuovo, 28 de junio a 5 de julio de
1919.
[741]
Antonio Gramsci (1891-1937), fundador del Partido Comunista italiano, teórico sagaz que propuso
una variante al marxismo-leninismo soviético, encontrando que la toma del poder vendría de la
hegemonía de la clase intelectual antes que otra cosa, entendiendo muy bien que el enemigo era la
Iglesia católica (particularmente en Italia) y por lo tanto habría que impregnar de inmanentismo la
sociedad entera, especialmente la propia Iglesia, a través de los medios de comunicación. Pasó sus
últimos años en la cárcel en la Italia de Mussolini: en la URSS de Stalin seguramente lo habrían
liquidado muy temprano. El tiempo le dio la razón ya que sus métodos y los de la Escuela de Frankfurt
lograron mucho más marxistizar Occidente, antes que los feroces métodos soviéticos.
[742]
Ernesto Guevara, El socialismo y el hombre en Cuba, marzo de 1965.
[743]
Ernesto Guevara (1928–1967), revolucionario nacido en Rosario, Argentina, partícipe importante
de la Revolución comunista en Cuba. Caracterizado por ser sanguinario e implacable en sus ejecuciones,
debido a su adscripción absoluta a los principios marxistas-leninistas, murió como vivió, a sangre y
fuego. Fracasó en todas sus incursiones revolucionarias por el mundo, al igual que como Ministro de la
industria y Presidente del Banco Central de Cuba. Su indudable carisma y arrojo temerario lo
convirtieron en un personaje excepcional, muy apto para la leyenda y, por supuesto, un icono
revolucionario e imagen comercial en el mundo occidental capitalista. Él mismo se llamó a sí mismo “lo
contrario de un Cristo”, y ciertamente lo fue.
En palabras de Calderón Bouchet, “Guevara era un místico al revés, una suerte de santón al servicio de
una utopía que veía surgir como resultado de un esfuerzo colectivo al final de una rabiosa fuga hacia la
muerte”.
[744]
Ernesto Guevara, Notas de Viaje.
[745]
Carta que le escribió a su madre el 15 de julio de 1956 desde una prisión mejicana. Jon Lee
Anderson, “Che Guevara: A Revolutionary Life”. (New York: Grove Press, 1997)
[746]
Mensaje a la Tricontinental, 16 de abril de 1967.
[747]
Mensaje a la Tricontinental.
[748]
Mensaje a la Tricontinental.
[749]
Carta a su esposa escrita en 1957 y publicada en el libro Ernesto: Una memoria del Che Guevara
en Sierra Maestra.
[750]
Diario de Bolivia.
[751]
Necháyev, Catecismo del revolucionario. En la primera sección, “Los deberes de un revolucionario
para consigo mismo”, Necháyev explica lo que significa ser un verdadero revolucionario.
[752]
Serguéi Gennádievich Necháyev (1847-1882). Revolucionario ruso, murió a la edad de 35 de un
edema y un escorbuto en la Celda N° 1 de la prisión Alexis Ravelin del Fuerte de San Pedro y San
Pablo. Los partidarios de Necháyev asesinaron al Zar en una calle en San Petersburgo en marzo de 1881.
[753]
Cit. por J. Ousset, en Marxismo y revolución, p. 188.
[754]
Herbert Marcuse, nacido en Alemania en 1898, muerto en 1979, miembro destacado de la Escuela
de Frankfurt, profesor de filosofía en la Universidad de California. Su sistema ideológico es una mixtura
de Hegel, Freud y Marx. Su doctrina se basaba en el odio.
[755]
Bolchevisme et Socialisme, cit. en Le corps mystique de l’Antéchrist, de René Bergeron.
[756]
León Blum (1872-1950), político socialista y sionista francés, masón, Presidente del gobierno
provisional de la República francesa (1946-1947).
[757]
“Primer Encuentro de Cristianos por el Socialismo”, Santiago de Chile, abril de 1972.
[758]
Ernesto Cardenal Martínez (1925-2020), poeta y sacerdote apóstata marxista nicaragüense.
Ministro del gobierno sandinista de Nicaragüa, satélite de la dictadura comunista cubana. Suspendido
por Juan Pablo II y rehabilitado por Francisco.
[759]
Auguste Marie Joseph Jean Léon Jaurès (1859-1914), politico socialista francés, murió asesinado.
Tiene una calle con su nombre en el barrio de Once, Buenos Aires.
[760]
A. Bebel. La femme. Cit. en Le corps mystique de l’Antéchrist, de René Bergeron.
[761]
August Bebel (1840-1913), político socialdemócrata alemán.
[762]
Pierre-Joseph Proudhon (1809-1865), revolucionario anarquista francés, también fue masón. Cit.
en La Masonería en la Argentina y en el mundo, Aníbal Rottjer.
[763]
Américo Ghioldi (1899-1984), diputado socialista, periodista y profesor universitario, fue
embajador de Argentina en Portugal durante el gobierno liberal militar de Videla. Discurso en homenaje
al masón grado 33 y Presidente de la República Argentina Domingo Sarmiento, 11 de septiembre de
1957.
[764]
Mario Humberto Nicolás Bravo (1882-1944), dirigente socialista y masón, nacido en Tucumán,
Argentina. Tiene una estación del subterráneo con su nombre en Buenos Aires. Cita de “La Vanguardia”,
9 de junio de 1909.
[765]
“La Vanguardia”, 1 de agosto de 1913.
[766]
Enrique Dickmann (1874-1955), médico y político socialista y masón, nacido en Letonia. Fundó el
Partido Socialista de la Revolución Nacional, en Argentina, aliado al presidente Juan Domingo Perón.
Fue el primer legislador nacional de origen judío.
[767]
Paulo Reglus Neves Freire (1921-1997) “Pedagogo” marxista brasileño, agente destacado de la
contracultura subversiva en Iberoamérica. Cita de Bandera, A. Paulo Freyre. Un Pedagogo. Caracas,
Universidad Católica Andrés Bello, 1981, p. 92.
[768]
S.S. Pío IX, Alocución Quibus quantisque, 20 de abril de 1849.
[769]
S.S. Pío X, Sacrorum Antistitum, Motu Proprio, 1° de septiembre de 1910.
[770]
San Cipriano, De lapsis.
[771]
Carta abierta al Papa – Manifiesto episcopal, por Mons. Marcel Lefebvre, Antiguo Arzobispo de
Tulle y Mons. Antonio de Castro Mayer, ex obispo de Campos, enviada a S.S. Juan Pablo II, 9 de
diciembre de 1983.
[772]
La Contre-Église. Petit Catéchisme sur la Contre-Église, la gnose et le complot, Dominicus, pág.
42.
[773]
Desde luego, el trabajo insidioso de los enemigos externos se ha visto favorecido por desviaciones,
debilidad en los principios, concesiones indebidas y compromisos con el mundo por parte de los
hombres en la jerarquía de la Iglesia. Como señala el Padre Calderón: “Desde el cachetazo que mató de
indignación a Bonifacio VIII en 1303, los Papas guardaron silencio acerca del reinado social de
Jesucristo, y los teólogos, para conservar la paz, fueron cediendo a la tentación de justificar una cierta
separación entre el poder eclesiástico y el político. Cuando el avance del liberalismo obligó al
Magisterio a salir de su mutismo, ya se había hecho escuela de una teología que, si no estaba errada, era
al menos deficiente. Y aunque, para gloria de Cristo Rey, Pío XI recuperó la más pura doctrina en su
encíclica Quas primas, sin embargo, no fue suficiente para frenar el triunfo del neoliberalismo en el
Concilio. Es evidente que una catástrofe de dimensión universal, como la que sufrimos desde el
Vaticano II, no se causa en un par de años de mal gobierno eclesiástico. Todos sabemos que, se juzgue
en bien o en mal, vivimos las últimas etapas de un proceso que arranca con el Renacimiento" (El Reino
de Dios. La Iglesia y el orden político, págs. 14-15).
[774]
Adam Weishaupt (1748-1830), profesor alemán de Derecho canónico en la Universidad de
Ingoldstat, fundador de la orden de los Iluminados de Baviera, creada el 1 de mayo de 1776. Su
organización luciferina revisa y moderniza la antigua conspiración luciferina tendiente a destruir todos
los gobiernos y religiones existentes, hasta la entronización del Anticristo. Weishaupt se valió desde un
comienzo de las logias masónicas, recibiendo financiación de los Rothschild, actualmente de los
Rockefeller y de fundaciones libres de impuestos. Hay pruebas documentales de los planes de
conspiración, cuyo primer objetivo mayor fue la Revolución de 1789.
[775]
Cit. en La Conspiration visant à détruire tous les gouvernements et religions existants, por William
Guy Carr, Hades Editions, 2014. Comenta este autor: “Desde que los Illuminati se infiltraron en el seno
del Vaticano, aquellos que dirigen la conspiración luciferina han fomentado dos guerras mundiales que
han dividido la cristiandad en ejércitos opuestos, los cristianos de todas las confesiones se han golpeado
entre sí por millones sobre toda la superficie de la tierra”.
[776]
Boletín del Gran Oriente de Francia, n° 43 de ene-feb. 1964, cit. en Pierre Virion, « Mystère
d'iniquité », cit., p. 119. Cit. en Epiphanius, ob. cit. p. 244.
[777]
P. Leonardo Castellani, Prólogo a Nociones de comunismo para católicos, de Enrique C. Elizalde,
Editorial Poblet, Buenos Aires, 1961.
[778]
«La gran hambruna en la China de Mao». Frank Dikötter. Acantilado, 2017. 616 páginas. Ver
también: Derrière le rideau de bambou, Sergiu Grossu, Editions des catacumbres, Courbevoie, 1975;
Une économie de faillite et de famine, Hugues Bousquet, Le Sel de la terre n° 103, Hiver 2017/2018; Le
dilemme des catholiques de Chine: «Mourir des mains de notre père», Xiao Chang, Le Sel de la terre
n°102 Autoumne 2017; Jasper Becker, La grande famine de Mao, Ed. Dagorno, 1998.
[779]
Incluso imbéciles de gran difusión en su época en Hispanoamérica, como los “poetas” Rafael
Alberti y María Rosa León, tras un viaje en 1957 a China, editaron un año después un libro titulado
“Sonríe China”, para contar las bondades y la felicidad obtenidas por el pueblo gracias al sistema
comunista. Como siempre, han sido los occidentales, ya sea por ceguera ideológica, por complicidad
criminal o por una buena retribución económica, quienes han cooperado a las masacres comunistas con
su constante propaganda.
[780]
Dom Prosper Guéranger, Año litúrgico, Tomo III, p. 883.
[781]
P. Gaudron, ob. cit. pág. 64.
[782]
No es este el lugar para dedicarse a explicar el Vaticano II, que por su complejidad y vastedad de
implicancias, vuelve indispensable ahondar en él, para lo cual más abajo en este libro daremos una
indicación de obras sobre el mismo. Pero algo en general hay que decir. En dos palabras el Padre
Calderón deja asentado que “el Concilio Vaticano II es el mayor -y quizás último- esfuerzo por sostener
un humanismo católico, que se levanta ante el cristianismo o Religión de Cristo, como la Religión del
Hombre” (Prometeo, la religión del hombre).
Una conclusión, más larga, del P. Jean-Marc Rulleau (Modernisme et Catholicité):
“De manera sutil y progresiva una ideología humanitaria se ha introducido en la Iglesia católica.
Renunciando al lenguaje dogmático, con una voluntad de comprehensión del mundo, los hombres que
están hoy a la cabeza de la Iglesia católica han asimilado los ideales de la Revolución. Esta ideología
humanitaria es ahora predicada por la más alta autoridad de la Iglesia.
Según esta ideología la fe es una experiencia existencialista, que evoluciona y que reinterpreta
constantemente la herencia de la Tradición. La Encarnación y la Redención son la revelación de la
dignidad de la persona humana. La misión de la Iglesia consiste en promover esta dignidad por la
predicación de los derechos del hombre y trabajar en la construcción de una sociedad fraternal
ecuménica universal.
Esta ideología es una utopía revolucionaria totalmente contraria a todo lo que la Iglesia ha enseñado
desde los Apóstoles hasta el Concilio Vaticano II excluido.
Es verdad que por Cristo la persona humana alcanza una dignidad sagrada. Es verdad que por Cristo
todos los hombres son iguales y hermanos los unos de los otros. Pero lo que es verdadero en el orden
sobrenatural y sagrado, lo que es verdadero de la vida eterna y divina a la cual todos los hombres son
llamados pero en la cual no han aún entrado, es falso de su vida terrestre y temporal. Es precisamente el
ideal mundialista y humanitario que pretende hacer descender sobre la tierra lo que no puede realizarse
más que en el cielo.
Metiéndose al servicio de la construcción de una fraternidad humana universal, la Iglesia conciliar
renueva el error del milenarismo y de la gnosis. Este monstruoso engaño es sin ninguna duda la más
sutil y la más horrible de las herejías que la Iglesia jamás ha conocido”.
[783]
“Itinéraires” n° 285. En: P. Matthias Gaudron, FSSPX, “Catecismo católico de la crisis en la
Iglesia”, Ediciones Río Reconquista, Buenos Aires, 2013, p. 65.
[784]
Miembro del 5to. Departamento de la KGB, tenía por misión controlar la Iglesia ortodoxa. Había
nacido, curiosamente, en 1929, año en que la Virgen pidió la consagración de Rusia. Tuvo una carrera
meteórica, llegando a ser obispo a los 31 años. Murió en Roma, en brazos del papa Juan Pablo I en 1978
(desde 1972 había sido destituido por el Kremlin), con quien había pedido hablar urgentemente, después
de, según dicen, haberse convertido al catolicismo. Tuvo una muerte súbita, sólo contaba 48 años de
edad. Tres semanas más tarde murió súbitamente el papa Juan Pablo I. Ninguna de las dos cuerpos
recibió una autopsia, ninguna muerte fue investigada. Nadie ha revelado lo que Nikodemo dijo al papa
poco antes de su muerte. Del libro "Juan Pablo I. Caso abierto", de J. López Sáez, testimonio de don
Germano Pattaro, experto en ecumenismo y consejero teológico de Juan Pablo I: “El Papa Luciani dijo
de él: ’Os aseguro que jamás en mi vida había escuchado palabras tan bellas sobre la Iglesia católica,
como las que él pronunció. Sé que ha sufrido mucho por la Iglesia, ha trabajado muchísimo por la
unidad de los cristianos. Su muerte es una señal profética de nuestro pontificado. Nikodim me dijo: La
historia de nuestro pueblo está siempre escrita con sangre. Le respondí: Pero ahora hay una solemne
promesa de María, la Virgen de Fátima, que ha dicho: Al fin, Rusia se convertirá y habrá paz. Me lo dijo
también a mí sor Lucía en Coimbra. No sabemos cuándo llegará la paz, pero la esperanza es fuerte en
todos nosotros. Será Dios, sólo Dios, quien libere a los pueblos de Rusia y de los países del Este. Es
imposible que tanta sangre, tanto dolor y tantos sufrimientos y oraciones no sean escuchados. Lo sabe
Dios y lo sabe también la Virgen santísima que ha anunciado hace sesenta años a los niños de Fátima
que Rusia volverá a ser un pueblo libre. Nikodim me pidió finalmente que bendijera y rezara por el
pueblo ruso. Cosa que he hecho de todo corazón y que seguiré haciendo” (Sepha, 2009, 172; ver Camilo
Bassotto, Il mio cuore è ancora a Venezia, Tip. Adriática, 1990,146). Comenta un periodista: “Tras la
muerte de Nikodim, "se produce en la Iglesia rusa una reacción anticatólica", "esta hostilidad durará
cerca de diez años","pocas veces las relaciones con Roma fueron tan tensas", ¿a qué se debe esta
reacción? Además, es interesante el mensaje que un grupo de ortodoxos rusos, sacerdotes y laicos, envía
al Papa y a su sucesor sobre Fátima y la unidad de las Iglesias”. En la novela de Vladimir Volkoff El
invitado del Papa, se especula con que Nicodemo le habría pedido al Papa conocer el secreto de Fátima,
a la vez que hacerle saber el peligro que corría la vida del Sumo Pontífice.
[785]
El acuerdo fue en primer lugar revelado por la prensa comunista. Cfr. Jean Madiran, L'Accord de
Metz, ou pourquoi notre Mère fut muette, Via Romana, 2007; P. Nicholas Gruner y otros autores,
Escravidao mundial ou paz…A decisao é do Papa, Immaculate Heart Publications, 1993. Al respecto
informa el Prof. Roberto de Mattei: “Un apunte de mano de Pablo VI, conservado en el Archivo Secreto
Vaticano, confirma la existencia de este acuerdo, como lo he documentado en mi libro Il Concilio
Vaticano II. Una storia non scritta (Lindau, 2010). Otros documentos interesantes han sido publicados
por George Weigel en el segundo volumen de su imponente biografía de Juan Pablo II (L’inizio e la fine,
Cantagalli, 2012). De hecho, Weigel ha consultado fuentes como los archivos de la KGB, del Sluzba
Bezpieczenstewa (SB) polaco y de la Stasi de Alemania del Este, extrayendo documentos que confirman
cómo los gobiernos comunistas y los servicios secretos de los países orientales penetraron en el Vaticano
para favorecer sus intereses e infiltrarse en las más altas esferas de la jerarquía católica”
([Link]
[786]
Ulisse Floridi, Moscou et le Vatican, éd. France-Empire, 1979, pp. 146-147, cit. en Marcel
Lefebvre, une vie, Mons. Tissier de Mallerais, Clovis, 2002, p. 323.
[787]
Tribune juive n° 1001 (du 25 au 31 décembre 1987). Cit. en Le déroulement du Concile Vatican II,
Savoir et servir n° 57.
[788]
P. Yves Congar, OP, “Le Concile au jour le jour. Deuxieme session”, Paris 1964, p. 215.
[789]
Monseñor Marcel Lefebvre, Exhortación final al libro Pedro ¿me amas?, de Daniel Le Roux,
Editorial Fundación San Pío X, Madrid, 1989.
Aquí una intervención del Cardenal Slipyi, en el Sínodo de Obispos en Roma, en 1971: “Sobre
cincuenta y cuatro millones de ucranianos católicos antes de la gran guerra, diez millones murieron a
causa de las persecuciones. El régimen soviético suprimió todas las diócesis; hemos vuelto a las
catacumbas. Pero la democracia vaticana prefiere que no se hable, porque eso molesta sus
transacciones. Miles y miles de fieles de la Iglesia de Ucrania son deportados a Siberia y aún hasta
el círculo polar y el Vaticano ignora esta tragedia. Los mártires serían testigos molestos. ¿Nos
habremos vuelto una pelota pateada por la Iglesia?” (cit. en Marquis de la Franquerie, Lucifer & le
pouvoir occulte, Lenculus, Janvier 2008)
[790]
Pese a su lucidez, este buen obispo no tuvo lamentablemente la fuerza y convicción necesarias para
resistir a las presiones romanas y no siguió al final la resistencia contrarrevolucionaria que sostuvieron
Mons. Lefebvre y Mons. de Castro Mayer.
[791]
Le votum de Mgr de Proença Sigaud, Le Sel de la terre n° 94, Automne 2015. Mons. de Proença
Sigaud hace luego un análisis de la simbología masónica del billete de un dollar estadounidense. Y dice
las cosas que hoy vemos se están a punto de concretar por entero, en este nuevo orden masónico o
“nueva normalidad” completamente anormal que nos quieren imponer: “Esta alegoría es muy elocuente.
Para nosotros, el nuevo orden de los siglos ha sido fundado por Nuesro Señor Jesucristo y ha comenzado
hace 1959 años. El nuevo orden del que se trata acá ha comenzado en 1776. Es una construcción que
se opone a la naturaleza creada. Este orden alcanzará pronto su término. Hay ahí una cuestión vital
para la Iglesia. El orden masónico es opuesto al orden católico. Muy pronto el orden masónico
encerrará (enserrera) a la humanidad entera. Y sin embargo, muchos dirigentes católicos no lo ven y
la mayoría se calla”. Hoy lo vemos cumplido: el “orden masónico” encierra a la humanidad entera, so
pretexto caritativo y sanitario. A Dios gracias, quedan aún resistentes.
[792]
En 1960 también se comenzó a comercializar la píldora anticonceptiva, que dio impulso a la
revolución sexual. Coincidió con el surgimiento del grupo de rock The Beatles a mediados de ese año,
que fue otra revolución en la juventud occidental.
[793]
Entrevista televisiva de 1998, cit. en El secreto mejor guardado de Fátima, pág. 264.
[794]
Estalló entonces, pero la perversión y desmoralización de la sociedad, sobre todo en los [Link].
comenzó inmediatamente después del fin dela Segunda guerra, cuando Rockefeller financió el “Informe
Kinsey” en 1948, verdadero boom que inició la difusión de la perversión sexual a todo nivel, respaldado
en 1953 con la aparición de la revista Playboy.
[795]
Contrariando ese imbécil optimismo mediático que se instalaba, la década se abría también con una
obra maestra del cine que más bien –si bien en su forma fue tildada de revolucionaria- fue
absolutamente reaccionaria, nos referimos a Psycho del director católico Alfred Hitchcock.
[796]
Daremos un par de ejemplos de esa recepción eufórica y positiva que se dio del Concilio en muchos
católicos cultivados, pero bastante desinformados y llevados de un clima de victoria de la Iglesia frente a
un mundo que ahora “la reconocía”. El destacado padre M. Philipon, dominico, escribía el 14 de
septiembre de 1965, en la apertura de la 4° sesión conciliar del Concilio Vaticano II: “La Iglesia del
Concilio, una Iglesia de faz joven y radiante, reaparece, animada por el soplo de un nuevo Pentecostés,
resuelta con el apoyo de su Maestro a proclamar por doquier el Nombre del Único Señor. Nunca el
mundo estuvo a la vez tan lejos y tan cerca de Dios” (Introducción a En presencia de Dios, Editorial
Balmes, Barcelona).
Por otro lado Horacio Caillet-Bois, excelente poeta y escritor argentino, muy amigo del Padre
Castellani, escribía muy ingenuamente en 1962: “El Papa Juan XXIII es, sin duda, uno de los más
grandes políticos de este siglo. Aquí lo de político va en el sentido trascendental de la palabra, tal como
la definió y entendió Aristóteles. Y así debe entenderse.
“En los pocos años de su papado ha logrado éxitos extraordinarios, gracias a su visión y a su genio para
anticiparse a los grandes acontecimientos de la historia. Su idea de lograr la unificación de la Iglesia,
uno de los motivos generadores del Concilio Ecuménico que se realiza en Roma, es un paso decisivo
hacia la cristalización de este sueño de los Apóstoles y de la cristiandad.
“Pero ha hecho más. Ha logrado, por primera vez, que los países comunistas reconozcan la grandeza de
este evento que interesa a la religión, y hayan cedido a su gravitación universal, permitiendo que
muchos obispos de la Iglesia del silencio, o sea de la que está detrás de la Cortina de Hierro, pudieran
salir de su encierro para acudir a Roma. (…) Hasta Kruschev le envió su salutación con motivo de su
aniversario, que el Santo Padre aceptó. Y como alguien objetara este gesto, el Papa contestó, con la
habitual sensibilidad y fino espíritu de sus acotaciones: “Un ramo de flores es siempre un ramo de
flores, venga de donde viniere.”(…)
“Ahora, la mutua comprensión se acentúa en los hechos. Aquellas rivalidades que existían y que
malograban, muchas veces, la acción espiritual de la Iglesia en el mundo, tienden a desaparecer. Los
protestantes de las más altas jerarquías han reconocido la profunda visión del papa en esta búsqueda de
un entendimiento que lleve a todos los cristianos a unirse en un solo culto, así como ya lo están en una
misma fe.” (“La unidad religiosa”, 2 de enero de 1963, en Una gloria santafesina. Horacio Caillet-Bois,
vida y obra, Leonardo Castellani Conte-Pomi, Ediciones Penca, Buenos Aires, 1976).
Más allá de los errores que se vierten y del desconocimiento, por estar recién en curso, de adónde se
estaba orientando el Concilio, lo destacable en estas líneas es esa creencia ilusa de que merced a la
diplomacia, la política o la simpatía de un papa, los enemigos de la Iglesia deponían sus armas y se
daban a un entendimiento. Sobre todo, esto es preocupante cuanto se refiere a los comunistas, como si el
Diablo no fuera mentiroso y homicida desde siempre, y los comunistas, que son sus hijos, siguen su
ejemplo, a través de una ideología que es intrínsecamente perversa. Se aceptan “regalos de los griegos”
pensando que se está acabando la guerra, cuando en realidad se está poniendo peor. Esta forma de bajar
la guardia, esta idea de que como por arte de magia (diplomática) los enemigos están cediendo, se
instaló desde entonces y en nuestros tiempos en las filas de muchos tradicionalistas antes intransigentes,
y hoy conciliadores con la Roma apóstata y modernista (hoy incluso, sodomita). Finalmente,
recordemos que incluso alguien tan lúcido como el Padre Castellani (al que algunos siguen al pie de la
letra en todo, como si fuese infalible o un Doctor de la Iglesia) no veía lo que estaba pasando entonces y
se equivocaba de punta a punta, así escribía en su libro sobre el Apokalypsis (Ed. Vórtice, p. 66):
“Vengo pronto”, la palabra que abre y cierra el Apokalypsis. “Manten lo que tienes”, otra vez la
consigna del Tradicionalismo, de la Iglesia anterior. No es tiempo ya de progreso, cambio o evolución.
El actual Concilio Vaticano II no cambia nada, esas grandes mutaciones que esperaban los fantasiosos y
noveleros: ¡se entretiene con pequeñeces de liturgia! Lo unico grande que se propone es la renovación
de la vida cristiana conforme a la ley del Evangelio y la unión de las Iglesias: que Dios quiera sea
conseguida” (Escrito el 12 Diciembre de 1962).
[797]
Cfr. Mons. Straubinger, comentario a Juan VI, 15.
[798]
Mons. M. Lefebvre, Conferencia en el seminario de Ecône, 3 de junio de 1980.
[799]
También publicado porla revista Esquiú de Buenos Aires, el 6 de enero de 1991. Llamativas
declaraciones de un cardenal nada antiliberal, sino al contrario. Lo decimos por lo siguiente: “El
cardenal Silvio Oddi dijo de la reunión interconfesional de “oración”, organizada por Juan Pablo II en
Asís (27/10/1986): “Pero ese día caminé por Asís, porque soy legado pontificio de la basílica de San
Francisco, y en algunos lugares de oración asistí a profanaciones. He visto a budistas danzar ante el
altar, donde, en lugar de Cristo había sido puesto Buda, al que se reverenciaba y ofrecía incienso. Un
benedictino que en ese momento manifestó su escándalo, fue sacado por la fuerza por la policía. Yo no
grité, pero el escándalo estaba en mi corazón” (Esquiú, Buenos Aires, 6/1/1991). Más adelante el
príncipe de la Iglesia afirma: “Repito: no soy contrario a iniciativas de ese tipo, ¿cómo podría? Pero
tengo miedo de que se abra camino la idea de que todas las religiones son buenas, que todas llevan a la
salvación eterna, sin preocuparse de saber si están en la verdad” (idem) No se entiende que un cardenal
de la Santa Romana Iglesia, además legado pontificio, no tome la misma actitud del pobre benedictino
expulsado por la policía, y no trate de impedir la profanación de una iglesia, profanación de la cual él
mismo da testimonio. Tampoco es coherente decir “no soy contrario a iniciativas de ese tipo” cuando se
tiene el temor “que se abra el camino la idea” de que todas las religiones llevan al Cielo. Porque esta
“idea”, esta falsedad, es un instrumento muy útil al demonio. Si se enraiza, como lo está haciendo por la
prédica del progresismo, al que evidentemente contribuyen las actitudes de Juan Pablo II, la gente va a
creer que no hace falta convertirse al Catolicismo, que no hace falta Nuestro Señor Jesucristo para
salvarse. Predicar este error, colaborar en su difusión, constituye una inmensa y horrible falta de caridad.
Por ende, todo cristiano coherente con la Fe tiene la obligación de ser contrario a “iniciativas de ese
tipo”. (Revista Roma AEterna 118, Abril 1991).
[800]
J.M. Zavala, ob. cit., pág. 211.
[801]
Cit. en Subversión en la Iglesia, Francesco Leoni, Organización San José, Bs. As. 1970 pág. 109.
[802]
Cardenal León J. Suenens, Lo Spirito Santo nostra speranza, Ed. Paoline, Roma, 1975, pp. 201-202.
Este cardenal fue el que dijo que el concilio había sido 1789 en la Iglesia.
[803]
Bueno sería, sobre todo, que de una buena vez –ya es hora- lo que se llama línea media o
conservadorismo (en ciertos casos semi-papólatra), toda esa corriente que tiene en ciertos aspectos cosas
muy notables (particularmente en lo que se refiere a los estudios históricos), y conformado por gente de
mucho valor moral e intelectual, pero que aun no entienden el problema del Vaticano II y siguen a
Benedicto XVI o Juan Pablo II como referentes “opuestos” a Francisco, decimos que sería bueno que
quienes aparecen dentro de esa corriente se dedicasen a conocer y estudiar estos textos que ignoran –y,
que sepamos, no han manifestado voluntad de conocerlos en general- para dejar de ser parte del
problema (supuesto que no hayan desdeñado todo el caudal de formación doctrinal disponible sobre el
modernismo en la Iglesia). Muchos de estos muy activos, apostólicos y voluntariosos clérigos y laicos
que ahora reprueban a Francisco –aunque no todos- parecen tener la lengua atada y critican fácilmente
y con parresía al enemigo de afuera pero no al de adentro, que es el más peligroso y dañino, ¿pero es
que acaso el perro no debe ladrar cuando hay un lobo suelto, aunque ese lobo vista de sotana, del color
que sea? Estos bienintencionados y activos miembros de esa corriente, algunos durísimos militantes
contra el judaísmo o la masonería, sin embargo al no querer enterarse de todo el problema –la jerarquía a
la que responden está dominada, influenciada o condicionada por los judíos y masones a los que dicen
oponerse- hacen concesiones en materia de fe pues permaneciendo birritualistas o tolerando el Novus
Ordo, no entienden que éste por un lado no es un rito agradable a Dios (pues difumina la doctrina
católica en pos de agradar a los protestantes, “se aleja impresionantemente de la teología católica de la
misa” como dice el “Breve examen crítico…”) y por el otro pone en riesgo la fe de los fieles. Hace poco
un sacerdote misionero salió a querer zanjar definitivamente en defensa del Novus Ordo refutando mal
una no muy buena conferencia de un sacerdote de la FSSPX, pretendiendo de tal modo dar por tierra con
la línea surgida a partir de Mons. Lefebvre. Pero desde luego sacerdotes de esa línea no salen a “refutar”
los muy serios y profundos estudios al respecto, por ej. los libros del Padre Calderón sobre el Vaticano II
y la nueva iglesia surgida de allí, expresión de la cual es la nueva misa. Desde esa corriente también se
apela a personajes impresentables como Mons. Rifán y demás, que ya han sido también ampliamente
refutados en Francia. En fin, a muchos de estos pareciera tenerles sin cuidado la destrucción llevada a
cabo por los modernistas de la jerarquía romana, por eso nunca citan a los que más la combaten, ayer
Mons. Lefebvre y hoy Mons. Viganò entre unos pocos. En definitiva, disparan muy bien con sus armas,
pero a lo lejos, o a enemigos fantasmales y nunca a enemigos concretos y reales que se han infiltrado en
la propia casa. Claro que de ser así, se verían estigmatizados y despreciados como lo estuvieron y lo
están los más irreductibles miembros de la Tradición, con Monseñor Lefebvre a la cabeza. Sin embargo,
los fieles –todos los fieles- tienen derecho a saber que hay una Roma eterna y hay una Roma modernista,
y que los enemigos han ocupado la estructura oficial de la Iglesia. Y la enseñanza vertida debe ser la
prístina ortodoxia que enseña la Iglesia de siempre, no la adulterada de los nuevos catecismos, nuevos
misales y demás. Desentenderse de eso, no es ninguna virtud. Respetar a la Jerarquía no es silenciar sus
errores, sino lo contrario. Ahora, muchos de los pertenecientes a los grupos antes llamados “Ecclesia
Dei”, con la persecución feroz de la Misa tradicional por parte de Francisco en su “Traditionis
custodes”, no saben qué hacer o para dónde ir. Gracias a Dios algunos –pocos- se dan cuenta que Mons.
Lefebvre siempre tuvo razón, pues “hay que obedecer a Dios antes que a los hombres”. Bien les estaría
un mea culpa por haber desdeñado y mirado “desde arriba” a los miserables tradicionalistas que
mantuvieron firmemente la Misa que hoy ellos rezan y pretenden defender, aunque aun sin ir al fondo de
la cuestión. Pero ciertamente a estas alturas, no nos hacemos ninguna ilusión respecto a ellos.
[804]
Mons. Marcel Lefebvre, Acuso al Concilio, Editorial Iction, Bs. As., 1978.
[805]
“Carta a los amigos y benefactores”, n° 9.
[806]
1º Message Mariale, de Les Fréres des Écoles Chrétiennes -Montréal, 1947. Messages de Marie,
3éme édition, Diffusion Mariale, Sayoie, France.
[807]
L'Osservatore Romano, 12 de octubre 1962, Alocución de Su Santidad en la sesión inaugural.
[808]
Pío X, E Supremi Apostolatus, 3.
[809]
[Link]
En una conferencia llamada “Hacia el ideal masónico”, expresó acerca de este encuentro Monseñor
Marcel Lefebvre, en Buenos Aires, el 21 de noviembre de 1986: “Ahora, finalmente, están en camino de
instalar una Superreligión; tienen ustedes conocimiento de la reunión realizada en Asís el 27 de octubre
pasado, pues bien, no se trata de ésta como punto de partida de tal instalación sino de una que la
precediera realizada el 29 de septiembre. Yo mismo no lo sabía, para enterarme tuve que viajar a Roma
en octubre pasado. Es decir, un mes antes de la reunión de Asís que presidiera Juan Pablo II, se realizó
otra reunión, también allí, presidida por el príncipe Felipe de Edimburgo, esposo de la reina de
Inglaterra, en la cual se hallaban las cinco grandes religiones de la tierra, dentro de la misma Basílica.
Salió esto en varios diarios italianos; allí figura el discurso pronunciado por el citado príncipe en aquella
ocasión, dijo él: "Así se obtiene la gracia de tener unidas aquí las cinco grandes religiones de la tierra, al
fin ya no hay tapujos, al fin se acaba una sola y única verdad religiosa y al fin se suprime el escándalo
cristiano de aquel hombre que vivió hace 20 siglos y pretendió decir de sí mismo: soy el camino, la
verdad y la vida". Y bien, ¿es o no una declaración contra Nuestro Señor Jesucristo? Esto sucedió un
mes antes en el mismo lugar en el que se realizaría el encuentro del Papa. Podríamos decir que Roma no
sabía de aquel encuentro, sin embargo bien que lo sabía. Así, ante el príncipe de Edimburgo, los jefes de
las religiones y el Superior General de los Franciscanos, una bailarina hindú danzó a favor de la
naturaleza, puesto que el encuentro era -justamente- en defensa de la naturaleza. El padre Superior dudó
un momento ante esta realización de la danza pagana dentro de la Basílica y ante el altar de San
Francisco y se remitió a Roma; y dicen los diarios que Roma un poco después respondió que "no tiene
importancia", "que se haga".
Esto no es más que una etapa para llegar a la formación de esa SUPER RELIGIÓN; ya saben que el
Papa fue invitado para el año próximo a Japón para la realización de lo que se llamará el parlamento de
las religiones. Esto no es más que la religión del liberalismo, esa religión que instala su voluntad, que
instala su programa para reemplazar el de la verdadera religión católica, eso es algo abominable”.
[810]
J.M. Zavala, ob. cit., pág 236.
[811]
J.M. Zavala, ob. cit., pág 263.
[812]
Recordemos las denuncias, por ejemplo de la ex comunista Bella Dodd, de infiltración comunista,
en época de Stalin, dentro de los seminarios católicos.
[813]
El progresismo “lleva al establecimiento de UNA IGLESIA ATEA PARA EL ESTADO
COMUNISTA”: A. de Asboth, Combate por Roma.
[814]
“Todo lo que se sabe -y lo único que se sabe-, a nivel oficial del acuerdo firmado hoy, 22 de
septiembre, en Pekín, entre la Santa Sede y China, es que “está relacionado con el nombramiento de los
obispos”, que es “provisional” y que “prevé valoraciones periódicas sobre su implementación”. Ni una
palabra más sobre su contenido. Han firmado el acuerdo: en nombre de la Santa Sede, el subsecretario
para las relaciones con los Estados, Antoine Camilleri, y en nombre de China el viceministro de Asuntos
Exteriores, Wang Chao. El cardenal Pietro Parolin, secretario de Estado vaticano, ha añadido después,
en una declaración, que para la Santa Sede el acuerdo tiene “un objetivo pastoral” y responde a la
necesidad de tener pastores “que sean reconocidos por el sucesor de Pedro y por las legítimas
autoridades civiles de su país”. Lo que no se ha dicho es que quienes elegirán a los futuros pastores
serán siempre, en primer lugar, las autoridades chinas; al Papa sólo se le ha concedido un débil derecho
de veto de los probables candidatos que no sean de su agrado. En este sentido, el acuerdo puede ser
justamente definido como un acuerdo “histórico”, porque marca una clamorosa inversión de ruta en el
recorrido que la Iglesia católica ha llevado a cabo durante siglos de historia para librarse de la sumisión
a los poderes políticos, sobre todo en lo que atañe a la “investidura” de sus pastores. Para empezar, el
Papa Francisco ha puesto en práctica el acuerdo a partir del día de su firma, exonerando de la
excomunión a siete obispos “oficiales” nombrados por el régimen y que hasta ayer no habían sido nunca
reconocidos por la Santa Sede; un par de ellos tienen amante e hijos”. [Link]
el-acuerdo-fantasma-entre-la-santa-sede-y-china/ [Link]
secreto-solo-de-palabra-he-aqui-como-funciona-2/ [Link]
magister/idilio-mediatico-entre-el-papa-y-china-mientras-hong-kong-arde/
[Link]
[815]
[Link]
artificial-y-la-biogenetica-permitan-que-la-human%E2%80%A6
[816]
Escrito el 18 de diciembre de 2020, [Link]
[817]
Para saber quién es este personaje, puede indagarse acá:
[Link] y [Link] y [Link] y
[Link]
[818]
[Link]
[Link]
“El Obispo Sorondo alabó particularmente la implementación de China de “Laudato Si”, encíclica
ambiental del Papa Francisco, por “defender la dignidad de la persona” y “asumir un liderazgo moral
que otros han dejado”, una referencia a la retirada de los Estados Unidos del Acuerdo de París sobre las
emisiones de dióxido de carbono.
“Este elogio se produce a pesar de que China se encuentra entre los peores contaminadores del aire del
mundo, realiza entre 10 y 23 millones de abortos al año, muchos de ellos forzados por el gobierno, y
persigue a los Cristianos que rinden culto fuera de las iglesias aprobadas por el estado.
Sin embargo, los comentarios del obispo van más allá de la retórica diplomática ciega. Reflejan la visión
del mundo cada vez más materialista del Vaticano. Ese cambio de paradigma está cambiando la
identidad fundamental de la Iglesia Católica y los miembros alienantes, especialmente entre los pobres
de América Latina.
El cambio comenzó con el Concilio Vaticano II, que produjo “Gaudium et spes”, un documento pastoral
sobre economía y política en el mundo moderno, particularmente con respecto a los pobres”
[Link]
[819]
Michael Davies, El Concilio del Papa Juan, pág. 201.
[820]
Thomas McIan, Mentiras del mundo moderno, Cruz y Fierro Editores, Bs. As. 1976.
[821]
Sus agentes principales fueron los jesuitas. Datos muy interesantes proporciona el jesuita Malachi
Martin, por ejemplo cuenta en su libro Los Jesuitas que “Durante el breve reinado de Juan Pablo I no
fue ningún secreto en el Vaticano que el nuevo Papa, aun antes de ser elevado al trono de Pedro, no
ocultaba su desagrado por el rumbo que Arrupe le había impreso a la Compañía. Pero la rebelión ya se
había cebado a sí misma. Prueba de ello fue la entrevista al Padre O'Keefe -el más prominente de los
asistentes generales de Arrupe-- publicada en un diario holandés, deliberadamente agresiva como para
atemorizar al nuevo Papa. En la misma, el alto superior jesuita sostenía que el nuevo Pontífice debería
reconsiderar la prohibición de la Iglesia en cuestiones como el aborto, la homosexualidad y el
sacerdocio de las mujeres. Juan Pablo I convocó a Arrupe y le pidió explicaciones. Este prometió
humildemente ocuparse de la cuestión (como si fuese un hecho aislado) mientras el Papa, en posesión
del grueso dossier sobre la Compañía elaborado durante el reinado de Paulo VI, preparó un severo
discurso para ser pronunciado el 30 de septiembre de 1978, en ocasión de celebrar una de sus sesiones la
Congregación General, plenario de las máximas autoridades dentro de la Orden.
El texto de este discurso que jamás pudo ser pronunciado porque el Papa murió el 29 de septiembre, se
sabe que tomaba el toro por las astas y, entre otras cosas, hacía repetidas referencias a las desviaciones
doctrinales por parte de los jesuitas, advirtiéndoles que «no debía suceder que enseñanzas y
publicaciones jesuitas contuviesen algo que causare confusión entre los fieles». Tan duros eran otros
pasajes de la alocución que hubo derecho a pensar que, sucesivamente, el Papa acentuaría su autoridad
sobre la rebeldía jesuita. Y en el caso de que Juan Pablo I no hubiese muerto de muerte natural resultó
difícil aventar las sospechas que aquélla tuviese alguna conexión con esto”. Transcribimos el resumen
del libro de Martin por Patricio H. Randle (Revista Cabildo 2da. Época N° 63, Abril 1983).
Como sabemos, finalmente los jesuitas lograron poner en la sede de Pedro a uno de los suyos, Jorge
Mario Bergoglio, bajo el nombre de Francisco. El actual superior de los jesuitas, el venezolano Sosa,
también es un marxista de vieja data: “El Padre Arturo Sosa Abascal, director de la revista SIC, declaró
al diario El Nacional de Caracas (3-7-79) que considera perfectamente viable la convergencia entre el
socialismo marxista y el cristianismo, tal como se ve en el Nuevo Testamento (!)” (Revista Cabildo, id.)
El ex nuncio Papal en [Link]. Mons. Viganò, acaba de decir: “Lo que quiero destacar es la estrecha
relación entre la rebelión del clero ultraprogresista -encabezado por los jesuitas- y la formación de
generaciones de católicos según la ideología modernista que confluyó en el Concilio, el cual no sólo
sirvió de premisa para el 68 en el ámbito político, sino también para la revolución doctrinal y moral en
la esfera eclesial.”
([Link]
de-inferioridad-que-los-situa-por-debajo-de-sus-interlocutores-en-el-mundo-2/).
Para ver hasta dónde llega la infamia y rebeldía de los actuales jesuitas, agentes del Anticristo, basta ver
la siguiente noticia:
“Escuela jesuita se niega a arriar banderas del Orgullo Gay y Black Lives Matter a pesar de que se lo
pide el obispo”:
[Link]
Terminemos con otro dato interesante, relacionado con el Papa Juan Pablo I, nos lo da el destacado
profesor argentino Alberto Caturelli:
“El 26 de agosto de 1978, a las seis de la tarde, fue elegido Sumo Pontífice Juan Pablo I. Nosotros
estábamos en Varsovia; habíamos participado en Cracovia en un Congreso sobre persona humana y
filosofía en el mundo contemporáneo, convocado por la Sociedad Polaca de Teología (…).
Inmediatamente después de la estadía en Varsovia nos despedimos de nuestros amigos polacos y
partimos a Düsseldorf donde además del XIVº Congreso Internacional de Filosofía, se llevaba a cabo
una reunión de la Fédération Internationale des Sociétés de Philosophie a la que debía asistir. Allí me
encontré con un profesor de la Gregoriana conocido por su trascendentalismo kantiano próximo a
Rahner, más tarde Obispo de una diócesis suiza; me preguntó quién era el nuevo Papa. Le respondí que
había sido elegido el Patriarca de Venecia, Cardenal Albino Luciani. Se demudó y con cara de disgusto,
me dijo: “Mucho me temo que lo rodeen teólogos reaccionarios y vuelva a actualizar esa desgraciada
Encíclica Pascendi.” (Revista Gladius N° 64, año 2005, pág. 59). Si tenemos en cuenta que el fallecido
Papa se dice quería consagrar Rusia al Corazón Inmaculado, y quería además poner en regla a los
jesuitas y, según esta última revelación, tenía inclinaciones conservadoras o hasta reaccionarias (a pesar
de la elección de su nombre pontificio) –según la opinión de un recalcitrante modernista-, no es
sorprendente que tuviera poderosos enemigos que, por las dudas, quisieran liquidarlo de inmediato.
Como sabemos, murió sospechosamente a los 33 días de su pontificado.
[822]
“No hay –dice Galperine- que presentarse ante la juventud cristiana con proposiciones de lucha
antirreligiosa. Sería un burdo error psicológico. Pero es fácil arrastrarla por cualquier cosa, por la
conquista del pan cotidiano, por la libertad, por la paz, por la sociedad ideal…En la medida en que
atraigamos a los jóvenes cristianos a esta lucha por objetivos precisos, los arrancaremos a la Iglesia”.
“Efectivamente, como lo denunció el Cardenal Saliège: “Un obrero católico difícilmente guardará su fe
en un sindicato comunista, donde será hostigado sin cesar por cuestiones, por solicitaciones, a las que
dará su adhesión sin darse cuenta de que toda la acción está dirigida por una filosofía materialista. Es
por la acción, mucho más que por razonamientos, que se hace de un cristiano un comunista ateo”.
“En efecto, es por la acción, mucho mas que por razonamientos, que se consigue hacer olvidar
totalmente a Dios” (Jean Ousset, Marxismo y Revolución, pág. 159).
[823]
Michael Davies, ob. cit., pág.195. El resaltado es nuestro.
[824]
Card. Joseph Mindszenty, Memoria, cit. en M. Davies, ob. cit., pág. 197.
[825]
Maurice Pinay, Complot contra la Iglesia, Ediciones Mundo Libre, México, 1985, Prólogo a la
edición italiana). También el autor –en verdad, seudónimo de varios autores que presentaron su
documentado trabajo a los obispos conciliares- ha acertado también al decir: “Los planes del Kremlin,
de la masonería y de la Sinagoga de Satanás, por más adelantados que se supongan, serán frustrados
evidentemente por la mano de Dios, pues como siempre surgirán nuevos San Atanasios, San Juanes
Crisóstomos, San Bernardos y San Juanes Capistranos, auxiliados con la inspiración y fortaleza que
Cristo Nuestro Señor les otorgue, para hacer fracasar en una forma o en otra la siniestra conspiración
que contra su Santa Iglesia y contra el mundo libre traman una vez más las oscuras fuerzas del
Anticristo para facilitar el triunfo universal del imperialimo totalitario de Moscú” (Prólogo a la edición
austríaca, 20 de enero de 1963). Si bien no fracasó la revolución conciliar, sin embargo surgió el
Atanasio del siglo XX, Monseñor Marcel Lefebvre, quien junto a Monseñor de Castro Mayer, lograron
preservar la Santa Misa, la doctrina católica de la Tradición y la bandera de Cristo Rey, que hoy
continúa en alto por minoritarios pero fieles discípulos suyos más otros que siguen su sendero,
sabiéndolo o no.
[826]
Leonardo Castellani, El Apocalipsis hoy, en Pluma en ristre, LibrosLibres, España, 2010.
[827]
Para introducirse en este tema ver estos artículos:
[Link] y
[Link] “Esta es una
prueba más que esta nueva iglesia, que ellos mismos la han calificado de “conciliar”, se destruye a sí
misma” (expresión empleada por el mismo Mons. Benelli en su carta del 25 de junio de 1976). “La
iglesia que afirma semejantes errores, es a la vez cismática y herética. Esta iglesia conciliar no es, por
lo tanto, católica. En la medida en que el papa, los obispos, sacerdotes o fieles se adhieran a esta nueva
iglesia, ellos se separan de la Iglesia católica. La iglesia de hoy no es la verdadera Iglesia más que en la
medida que ella continúe en unidad con la Iglesia de ayer y de siempre. La norma de la fe católica es la
Tradición. El pedido de Su Excelencia Mons. Benelli es, por lo tanto, esclarecedor: sumisión a la iglesia
del Vaticano II, a la iglesia cismática”. (Monseñor Marcel Lefebvre, Algunas reflexiones respecto de la
“suspens a divinis”, 29 de julio de 1976).
“También estoy de acuerdo con la observación de Su Excelencia el Obispo Bernard Tissier de Mallerais
sobre la co-presencia de dos entidades en Roma: la Iglesia de Cristo ha sido ocupada y eclipsada por la
estructura conciliar modernista, que se ha establecido en la misma jerarquía y usa la autoridad de sus
ministros para prevalecer sobre la Esposa de Cristo y nuestra Madre.
La Iglesia de Cristo - que no sólo subsiste en la Iglesia Católica, sino que es exclusivamente la Iglesia
Católica - sólo es oscurecida y eclipsada por una extraña y extravagante Iglesia establecida en Roma,
según la visión de la Beata Ana Catalina Emmerich. Coexiste, como el trigo con la cizaña, en la Curia
Romana, en las diócesis, en las parroquias”. (Mons. Carlo Maria Viganò)
También el Padre Meinvielle llegó a hablar de “dos Iglesias”, la Iglesia de las promesas y la “Iglesia de
la Publicidad”.
[828]
Mons. Cristiani, ob. cit.
[829]
[Link] Y sigue el artículo: “El mismo Papa estoy en duda sino está
excomulgado también aunque sería muy extraño. No soy canonista para afirmarlo pero sí para
preguntarme si no ha incurrido en esa excomunión, visto que por sus órdenes es que este acuerdo ha sido
firmado”.
[830]
«South China Morning Post» el 21/9/2018 bajo el siguiente título: «El Cardenal Zen dice que el
Secretario de Estado debe renunciar por “traición” a la Iglesia en China».
[831]
Mons. Cristiani, ob. cit.
[832]
El “Gran Salto Adelante” de China es ahora en lo tecnológico. Según informan, “China logró la
"supremacía cuántica" con el desarrollo de su computadora cuántica Jiuzhang, que el mes pasado superó
al dispositivo cuántico Sycamore de Google con su capacidad para calcular 100 billones de veces más
rápido que la supercomputadora clásica más rápida. (…) Antes de que los jugadores rivales de la carrera
cuántica pudieran asimilar esta noticia, Beijing anunció que también había construido la primera red
cuántica totalmente integrada del mundo. A principios de este mes, una red de relays satelitales y cables
de fibra óptica entre Shanghai y Beijing pudo “teletransportar” grandes cantidades de datos”
([Link]
¿Para qué serviría esto? “La inteligencia artificial tiene aplicaciones en casi todos los dominios
humanos, desde la traducción instantánea del lenguaje hablado hasta la detección temprana de brotes
virales. Pero Xi [Xi Jinping, presidente de China] también quiere utilizar los asombrosos poderes
analíticos de AI para llevar a China a la vanguardia de la vigilancia. Quiere construir un sistema digital
de control social que todo lo vea, patrullado por algoritmos precognitivos que identifiquen a los posibles
disidentes en tiempo real".
“China ya cuenta con cientos de millones de cámaras de vigilancia. El gobierno de Xi espera lograr
pronto una cobertura de video completa de áreas públicas clave. Gran parte de las imágenes recopiladas
por las cámaras de China se analizan mediante algoritmos para detectar amenazas de seguridad de un
tipo u otro. En un futuro cercano, toda persona que ingrese a un espacio público podría ser identificada,
instantáneamente, mediante la IA que la relaciona con un océano de datos personales, incluidas todas
sus comunicaciones de texto, y el esquema de construcción de proteínas único de su cuerpo. Con el
tiempo, los algoritmos podrán unir puntos de datos de una amplia gama de fuentes (registros de viajes,
amigos y asociados, hábitos de lectura, compras) para predecir la resistencia política antes de que
suceda. El gobierno de China pronto podría lograr un dominio político sin precedentes sobre más de mil
millones de personas".
Artículo en The Atlantic. “El panóptico ya está aquí”, de Ross Andersen,
[Link]
[833]
Marcel Clément, ob. cit., cap. IX, pág.118.
[834]
Thomas Molnar, El modelo desfigurado. Los Estados Unidos, de Tocqueville a nuestros días.
Fondo de Cultura, México, 1980. pág. 151.
[835]
M. Clément, id. ant. Esta revolución moral buscada por el comunismo, es la que de otro modo
planteaba Hans J. Morgenthau, a fin de hacer que se acepte la soberanía de un gobierno mundial. Así en
1948 decía que todavía los pueblos del mundo no estaban “dispuestos y en condiciones de hacer lo
necesario para mantener un gobierno mundial en funcionamiento. Porque no están preparados para
realizar esa revisión de todos los valores –una revolución moral y política sin precedentes, por
cierto- que desplazaría a la nación de su trono y colocaría en él a la organización política de la
humanidad (Política entre las naciones, cap. El estado mundial, cit. en La Globalización o Nuevo
Orden Mundial, S.R. Alonso). Cambiando los objetivos finales en uno y otro caso, encontramos la
misma soberbia ideológica que trabaja en imponer una reforma totalitaria sobre los pueblos.
[836]
[Link]
[837]
M. Clément, ob. cit., cap. IX, pág. 120.
[838]
Esto forma parte de la ideología “catastrofista” detrás de la cual se esconde un maltusianismo que
se lleva a cabo mediante un plan sistemático de exterminio o reducción de la población mundial, hecho
explícito de muchas formas, por ejemplo en el llamado “Informe Kissinger” de 1974, o en declaraciones
como éstas: “En la búsqueda de un nuevo enemigo para unirnos, se nos ocurrió la idea de que la
polución, la amenaza del calentamiento global, la escasez de agua, el hambre y similares encajarían en
ese rol. Todos estos peligros son causados por la intervención humana, y es sólo a través de actitudes y
conducta cambiadas que ellos pueden ser vencidos. El verdadero enemigo, entonces, es la humanidad
misma” (Alexander King, fundador del Club de Roma, 1991) “Somos demasiadas personas; por eso
tenemos calentamiento global… sobre una base voluntaria, todo el mundo debería comprometerse a que
uno o dos hijos es suficiente” (Ted Turner, magnate de los medios y padre de cinco hijos, 2008). Sobre
la delirante encíclica Laudato Si, pueden leerse los siguientes comentarios:
[Link] -
[Link]
El impresentable monseñor Sánchez Sorondo ha dicho muy complacido que China comunista es quien
mejor aplica la encíclica “Laudato si”. La encíclica viene a coincidir con la atmósfera que pretende
infundirnos la mega-película new-age Avatar de James Cameron. Aquí se puede leer lo que escribimos
al respecto:
[Link]
[839]
Cristo ¿vuelve o no vuelve? Buenos Aires, Biblioteca Dictio, Volumen N 5, 1977, pág. 208.
[840]
Ver el excelente folleto de Federico Bracht El silencio es contra el Verbo, escrito en 1960 y
publicado en 1969, con prólogo del Padre Meinvielle.
[841]
La política farisaica actual durante la “pandemia” multiplica al infinito decretos, leyes, artículos,
disposiciones, reglamentaciones, prohibiciones y condiciones que un simple ciudadano debe
cumplimentar para moverse simplemente por la calle. “Una de las cosas más sorprendentes del
Cristianismo, para el que lo mirase como una mera regla moral sin espiritualidad, es ver cuántas veces
los reprobados por Dios son precisamente los que quieren multiplicar los preceptos, como los fariseos de
austera y honorable apariencia”. (Monseñor Straubinger, comentario a Gálatas III, 5).
[842]
G.K. Chesterton, The Utopia of Usurers, cit. en Un buen puñado de ideas, pág. 188.
[843]
Murena es uno de esos escritores que puede escribir frases muy lúcidas en medio de libros
deplorables. Estuvo atrapado por las ideas esotéricas, las corrientes orientales de “sabiduría” a la vez que
difundió y tradujo a autores como Habermas, Adorno, Marcuse y otros de la Escuela de Frankfurt.
Escribió en la revista Sur, de la tilinguería intelectual porteña, y en el diario La Nación, de ideas
liberales. Finalmente terminó suicidándose. La cita está tomada de El libro negro de la nueva izquierda,
A. Laje, N. Márquez, cap. 2 escrito por el último autor citado.
[844]
A. Huxley. A Brave New World, Un mundo feliz, Nueva York, 1967.
[845]
Maurice Pinay, ob. cit. tomo II, pág. 201.
[846]
M. Clément, [Link]. cap. IX. Dicho de otra forma, esta es la puesta en escena de 1984, la fantasía
novelística de George Orwell.
[847]
M. Clément, ob. cit. pág. 123.
[848]
M. Clément, ob. cit. págs. 138-139.
[849]
[Link]
[850]
Padre Julio Meinvielle, El Progresismo Cristiano, págs. 131,132-134,135.
[851]
Invocación, en la Carta pastoral sobre la secta comunista, sus errores, su acción revolucionaria y
los deberes de los católicos en la hora presente, D. Geraldo de Proenca Sigaud, Arzobispo
metropolitano de Diamantina, Brasil, marzo de 1962.
[852]
Thomas Molnar, La Contrarrevolución, 1969.
[853]
V. I. Lenin, cit. en William Guy Carr, La Conspiration visant à détruire tous les gouvernements et
religions existants.
[854]
Documento que puede leerse en este resumen:
[Link] o
completo aquí:
[Link]
[855]
Su verdadero nombre era Chaim Rakover (1873-1941), nacido en el Imperio otomano (hoy
Bulgaria) Rakover era un judío bolchevique de confianza al que Lenin lo puso a cargo del gobierno
soviético de Ucrania, mientras que Stalin lo nombró embajador soviético en París. Fue fusilado por
orden de Stalin en una de sus purgas contra los trotskistas el 11 de septiembre de 1941.

[856]
Véase el capítulo 4 “Financiando la revolución bolchevique”, del magnífico libro Nadie se atreve a
llamarlo conspiración.
[857]
Salvador Borrego E. Imperialismo y Teología, México D.F., 2012, pág. 78.
[858]
¿No hace pensar esto en la crisis económica tremenda que se le ha impuesto a los [Link]. de
Trump, cuando la economía venía en alza, a raíz del “virus asesino” aparecido súbitamente, el
coronavirus?
[859]
Salvador Borrego E., ob. cit., págs. 80-81. Y cuando surgiera un Presidente que pudiera ser una
amenaza, lo liquidarían, como fue el caso de Kennedy.
[860]
De las numerosas pruebas documentales y testimonios, puede destacarse la vida del conspirador
comunista Willy Munzenberg, demostrativa de este estado de cosas, cfr. “El fin de la inocencia: Willy
Munzenberg y la seducción de los intelectuales”, Stephen Koch, Editorial Tusquets, 1997.
[861]
Roosevelt, del Partido Demócrata, masón y agente Illuminati que dio el espaldarazo al socialismo
en Estados Unidos. Su embajador en Moscú, Joseph Davies, también era masón y representante de la
Internacional Comunista en su administración.
[862]
William Guy Carr, La Conspiration visant à détruire tous les gouvernements et religions existants,
Hades Editions, 2014
[863]
Caponnetto, Antonio. San Vladimir, en Campanas de tierra y cielo, Ediciones Nueva Hispanidad,
Argentina, 2002.
[864]
D’Herbigny, Michel, Monseñor, Vladimir Soloviev. El Newman ruso, Santiago de Chile, Difusión
chilena, 1945, pp.90-91.
[865]
Falcionelli, Alberto. Historia de la Rusia contemporánea, Universidad Nacional de Cuyo,
Mendoza, 1954, p. XXIV.
[866]
[Link]
[867]
Soloviev, Rusia y la Iglesia universal, Sol y Luna, Madrid, 1946.
[868]
P. Sáenz, Rusia y su misión en la historia, t. 2, pág. 168. Y agrega: “De manera semejante, el
comunismo se presentará proponiendo un imperio universal, que de algún modo empalme con la antigua
sucesión de los imperios y la tradición de Moscú, tercera Roma”.
[869]
P. Sáenz, Rusia y su misión en la historia, t. 2, pág. 169.
[870]
Estas características están desarrolladas y descriptas en el capítulo segundo del tomo 1 del libro del
P. Sáenz.
[871]
P. Sáenz, Rusia y su misión en la historia, t. 2, pág. 173.
[872]
Se da por fecha oficial el año 988, pero el P. Martin Jugie afirma que fue en realidad el año 987.
Cfr. Jugie, Martin (1878-1954) sacerdote asuncionista francés. Les origines romaines de l'Église russe.
En: Échos d'Orient, tome 36, n°187, 1937. pp. 257-270.
[873]
P. Sáenz, tomo 1 pág. 48.
[874]
Son los escandinavos que habían entrado en la época remota de Rusia para llegar desde el Báltico al
Mar Negro. Su dinastía se extinguió hacia 1598.
[875]
Martin Jugie, Les origines romaines de l'Église russe.
[876]
Mons. Fulton Sheen, El comunismo y la conciencia universal, Espasa-Calpe. Buenos Aires. 1961.
[877]
Cfr. P. Sáenz, ob. cit.
[878]
P. Osvaldo Lira, La vida en torno, pág. 79.
[879]
P. Lira, ob. cit., págs. 82-83.
[880]
Revista Gladius N° 30, 15 de agosto de 1994.
[881]
P. Randle, Id. ant.
[882]
Nicolás Sachnowsky, cit. por Jordán Bruno Genta en Libre examen y comunismo, pág. 145.
[883]
Los adversarios de la Compañía de Jesús dicen que “Esta Orden, de ninguna manera puede dejar el
mundo en paz”. No se equivocan, para el bien o para el mal, la Orden jesuita no pasa indiferente.
[884]
A. Sáenz, Rusia y su misión en la historia, t. 1.
[885]
A. Sáenz, Idem.
[886]
Unos años después, nuestro gran Restaurador de las leyes, Don Juan Manuel de Rosas, propiciaba
la creación de una “Liga de Naciones Cristianas” del tipo de la Santa Alianza, presidida por el Papa. Cfr.
Federico Ibarguren, Nuestra tradición histórica, Ediciones Dictio, 1978.
[887]
Cfr. La beata Ana María Taigi. Madre de familia, por Albert Bessieres, S.J., Ediciones Desclee de
Brouwer, Buenos Aires, 1942, págs. 184, 185. La Beata, a la que Dios le concedió ver los
acontecimientos mundiales, lo afirmó así: “El emperador ha muerto católico. Su alma se halla en el
purgatorio; se ha salvado por haber tenido misericordia con el prójimo, por haber protegido al papa y
a la Iglesia”. El cuerpo incorrupto de la beata descansa en la iglesia de San Crisógono, en Roma.
[888]
Emmanuel Malynski y Léon de Poncins, La guerre oculte, Francia, 1940.
[889]
P. Randle, Etienne Couvert, La gnose universelle, Chiré de Montreuil, 1993, 220 págs. Revista
Gladius N° 30, 15 de agosto de 1994.
[890]
P. Randle, id.
[891]
Cfr. La mariologie sophianique russe, par Bernard Schultze, S.J. en Maria, Études sur la Sainte
Vierge, Tome VI, Beauchesne et ses fils, Paris, 1961.
[892]
Este pensamiento está muy bien desarrollado por el Padre Martin en el libro Pour aimer la Sainte
Vierge comme Sainte Therese de l’Enfant Jésus (1935).
[893]
Ibid. Sin embargo, Soloviev logró desencantarse de la filosofía moderna y renegar de sus anteriores
extravíos en tal materia. No remontó toda la cuesta en materia de ortodoxia teológica, aunque pedía que
la solución del problema de la ruptura entre Moscú y Roma viniese del papado (¿quizás anticipándose al
pedido de la Virgen en Fátima de la consagración de Rusia por el Papa?). Por sus ideas “papistas” fue
excluido de la enseñanza pública, teniendo que publicar luego sus libros fuera de su patria. Soloviev
recibiría el bautismo de la Iglesia católica el 18 de febrero de 1896 en la capilla de Nuestra Señora de
Lourdes, instalada en una casa privada de Moscú. El P. Tolstoi, que lo bautizó, debería finalmente huir
de Rusia. Señala el P. Juan Carlos Ruta que en su tumba se depositó: “un icono griego representando la
Resurrección, y en el que se leía: «Cristo ha resucitado de entre los muertos»; y también un icono
católico de la Virgen polaca de Ostrabrama, con la inscripción: «In memoria aeterna erit iustus».
Soloviev veía en el culto de la Madre de Dios, el corazón viviente de la Iglesia universal, el reencuentro
de la Ortodoxia y del Catolicismo” (cit. por E. Díaz Araujo, América la bien donada, pág. 446, Folia
Universitaria, México, 2006). Murió el día 13 de agosto de 1900. 13, número vinculado a Fátima.
[894]
Ibid.
[895]
Couvert, Etienne, La Gnose universelle, pág. 163.
[896]
L. Castellani, Cristo y los Fariseos, Ed. Jauja, Mendoza, págs. 162-163.
[897]
Cit. en A. Sáenz, De la Rus de Vladimir al hombre nuevo soviético, pág. 61.
[898]
Cit. en [Link]
[899]
Rev. Denis Fahey, El Cuerpo Místico de Cristo y la Reorganización de la Sociedad. Edición
argentina, 8 de diciembre de 2009.
[900]
[Link]
[901]
Bill Dreher, The Russian Twilight Of Late Imperial America,
[Link]
billington/
[902]
Bill Dreher, id.
[903]
“Un guerrero de la justicia social o justiciero social (generalmente abreviado SJW, del inglés Social
Justice Warrior) es un término peyorativo para un individuo que promueve puntos de vista socialmente
progresistas, incluidos el feminismo, los derechos civiles y el multiculturalismo,así como las políticas de
identidad. La acusación de que alguien es un SJW conlleva implicaciones de que sólo persigue la
polémica o la validación personal en lugar de obrar por una convicción profunda, así como que utiliza
argumentos deshonestos” (Wikipedia)
[904]
Bill Dreher, ibid.
[905]
Igor Chafarévitch, ¿Tiene Rusia futuro? (1974), en Gladius N°14, Pascua de 1989.
[906]
A. Solzhenitsyn, Reconstruyendo Rusia, cit. en J. Pearce, Solzhenitsyn. Un alma en el exilio,
Ciudadela libros, Madrid, 2007.
[907]
Juan Carlos Goyeneche, Virtudes para los tiempos de esperanza, en Biblioteca del Pensamiento
Nacionalista Argentino, Ediciones Dictio, Bs. As. 1976, pág. 277.
[908]
A. Caponnetto, Respuestas sobre la independencia, pág. 66.
[909]
V. Soloviev, Intr. a L’idée Russe, Perrin et Cie. Libraires-Éditeurs, Paris, 1888.
[910]
L. Castellani, “El Derecho de Gentes”, en Decíamos ayer, p. 143.
[911]
Excepto tal vez Soloviev, que teorizó al respecto y para quien “Participar en la vida de la Iglesia
universal, en el desarrollo de la gran civilización cristiana, y participar según sus fuerzas y capacidades
particulares, he allí el solo objetivo verdadero, la única misión verdadera de cada pueblo” (L’idée Russe,
p. 17).
[912]
Osvaldo Lira, La vida en torno, Revista de Occidente, Madrid, 1949, págs. 58-59.
[913]
Para comprender el papel de la masonería en la creación de los Estados Unidos, valga este artículo:
[Link]
[914]
P. Sáenz, Rusia y su misión en la historia, 2, pág. 440.
[915]
Carta al obispo de Leiria, en resumen del Cardenal Cerejeira, cit. en Fatima. Salut du monde, pág.
240.
[916]
P. Lira, ob. cit., pág. 81.
[917]
P. Calmel, citado en La Russie se convertira, Dominicus, pág. 7.
[918]
[Link]
paises-del-tercer-mundo-que-podian-tener-una-revolucion
[919]
Calderón Bouchet, R., Nacionalismo y Revolución, p. 13.
[920]
Berdiaev, N., El sentido de la historia. Ediciones Encuentro, Madrid, 1979.
[921]
P. Calderón, El Reino de Dios, pág. 241.
[922]
José Luis Osvaldo Lira Pérez [Link]. (1904-1996), fue un sacerdote católico, filósofo y teólogo
chileno, erudito, defensor de la Tradición y la Hispanidad. Recordemos su opinión sobre el Vaticano II:
«El Concilio Vaticano II hay que borrarlo todo de un plumazo. No hay nada que me interprete, salvo las
cuestiones dogmáticas en que se cita a concilios anteriores. Hay cosas que las pudo haber redactado el
más pintado de los liberales. Hubo malos manejos, hubo censura, hubo manipulación, se alteraron las
comunicaciones. Lo que no sea dogma puedo borrarlo de un plumazo y no caer en herejía. Los papas
que lo convocaron dijeron que era un concilio puramente pastoral. Sólo los dogmas de fe uno está
obligado a acatarlos.» [Osvaldo Lira entrevista en 1993]
[923]
O. Lira, ob. cit.
[924]
Vladimir Soloviev (1853-1900) idealista, poeta, escritor y crítico literario ruso. Su obra más
conocida es Breve relato del Anticristo. Trabajó en pos de la unificación entre la Iglesia ortodoxa rusa y
la Iglesia católica.
[925]
Rusia y la Iglesia universal, cit. por P. Alfredo Sáenz, en “De la Rus’ de Vladimir al ‘Hombre
nuevo’ soviético”.
[926]
Id. ant.
[927]
A. Sáenz, Ibíd. ¿No es exactamente esto lo que estamos viendo hoy mismo a raíz de la “pandemia”?
[928]
“Por qué estamos con Rusia”, [Link].
[929]
Mons. F. Sheen, El comunismo y la conciencia occidental.
[930]
P. Alfredo Sáenz, De la Rus de Vladimir al Hombre nuevo soviético.
[931]
Fulton John Sheen (1895-1979), arzobispo norteamericano de la Iglesia católica, muy destacado
por sus alocuciones radiales y televisivas, escribió muchos y exitosos libros. Estaba en curso su proceso
de beatificación pero recientemente el Vaticano modernista lo suspendió.
[932]
P. Alfredo Sáenz, idem ant.
[933]
Prosper-Louis-Pascal Guéranger (1805–1875) fue un sacerdote francés, ilustre restaurador y abad
del priorato benedictino de Solesmes, y fundador de la Congregación de Francia de la Orden de San
Benito Abad. Su obra más difundida es El año litúrgico.
[934]
Dom Prosper Guéranger, Année liturgique, 14 novembre, saint Josaphat.
[935]
Alfredo Sáenz, Entrevista. La misión providencial de Rusia, revista Gladius N° 16, Navidad 1989,
pág.146.
[936]
Mons. Fulton Sheen, La vida merece vivirse…pp. 230-232, cit. en A. Sáenz, Rusia y su misión en
la historia, t.2, p. 849.
[937]
Mons. Cristiani, Presencia de Satán en el mundo moderno, Ediciones Peuser, Bs. As. 1962.
[938]
A. Falcionelli, “Los signos de los tiempos” (con perdón), Revista Moenia N° 1, Buenos Aires,
Marzo 1980.
[939]
J. B. Genta, Libre examen y comunismo, pág. 146.
[940]
Vladimir Volkoff, Figaro-Magazine, 11 de junio de 1988, p. 22, cit en A. Sáenz, Rusia y su misión
en la historia, t. 2 p.528.
[941]
P. Shouvaloff, Ma conversión et ma vocation, Paris, Charles Douniol Libraire-Editeur, 1859,
Préface.
[942]
I. Chafarévitch, ob. cit.
[943]
Fr. Francisco de Paula Castañeda, cit. por Antonio Caponneto en Respuestas sobre la
independencia, Bella Vista Ediciones, Buenos Aires, 2020, pág. 43.
[944]
“San José”, Revista Gladius N° 52, año 2001.
[945]
Así dice la cita-profecía completa: “La próxima gran herejía va a ser simplemente un ataque a la
moralidad: y especialmente a la moral sexual. Y proviene no de unos pocos socialistas sobrevivientes de
la Sociedad Fabiana, sino de la viviente energía exultante de los ricos resueltos por fin a regocijarse sin
que el papado ni el puritanismo ni el socialismo los contenga…La locura del mañana no está en Moscú,
sino mucho más en Manhattan” (The next heresy, en G.K. Weekly, 16-6-1926).
[946]
Discurso de Aleksandr Solzhenitsyn en ocasión de aceptar el Templeton Prize for Progress in
Religion, en Londres, 10 de mayo de 1983.
[947]
Mons. Fulton Sheen, El comunismo y la conciencia universal.
[948]
[Link]
metropolitan-hilarion/ri17339
[949]
“Los rusos hicieron cumplir las leyes de incitación al odio a quienes atacaron la fe cristiana, y este
es probablemente el nuevo elemento aportado por Rusia. Los rusos han demostrado que se preocupan
tanto por Cristo como los franceses por Auschwitz, y esto es lo que conmocionó a los europeos,
aparentemente convencidos de que las "leyes contra el odio" no sólo pueden solicitar la protección de
judíos y gays. Los gobiernos occidentales exigen más libertad para los rusos anticristianos y se la niegan
a Revisionistas del Holocausto en casa” (Israel Adam Shamir, La bataille de Russie, Chapitre XI,
KontreKulture). Estas medidas protectoras de la religión son propias de los gobiernos fuertes e
inteligentes. El Gral. José de San Martín –que si algo no era eso es liberal- había hecho lo mismo,
cuando estuvo al frente del gobierno del Perú: “Cualquiera que ataque en público o privadamente sus
dogmas o principios [de la religión católica] será castigado con severidad a proporción del escándalo
que hubiese dado” (Estatuto Provisional dado por el Protector del Perú, Sección primera, Art. 2°).
[950]
[Link]
conservateurs-catholiques-a-new-york-20210927
[951]
[Link]
traditionnelles-le-peuple-russe-majoritairement-favorable/121971/
[952]
[Link]
[953]
[Link]
[954]
Esa catedral fue dinamitada por el régimen soviético en 1931.
[955]
La misión de Rusia, págs. 23-24.
[956]
"La revolución de octubre no llegó inesperadamente", Una charla con el príncipe Zurab
Chavchavadze.
[957]
A. Sáenz, en La misión de Rusia, págs. 22-23.
[958]
A. Sánz, id. ant.
[959]
[Link]
federal-assembly-n2686 Decía Hugo Wast (Gustavo Martínez Zuviría) hace ya mucho tiempo: “Los
hombres de gobierno y todos los que se interesan por la prosperidad de su patria, y creen que su
principal riqueza es su población, viven preocupados por este problema y no apartan los ojos de eso que
los estadígrafos llaman “tasas” de natalidad y de mortalidad.” (¿Habrá algún día 50 millones de
argentinos?, Revista Argentina 1/VII/1949). Sentencia la Sagrada Escritura: “La gloria del rey está en el
gran número de su pueblo; la escasez de gente es la ruina del príncipe”. (Proverbios 14,28).
Al contrario, los gobernantes de nuestros desdichados países occidentales viven preocupados por reducir
la población, impidiendo los nacimientos a como dé lugar.
[960]
Cfr. Lectures FranÇaises N° 716, Décembre 2016, p. 23.
[961]
[Link]
priest-smirnov-dying-nation-video
[962]
Marcelo Ramírez, Cómo Putin puso de pie a Rusia, Asiatv, edición digital, Buenos Aires, 2020.
[963]
[Link]
saint-nicholas-posters-n1099
[964]
[Link]
suggests-they-visit-psychiatrist
Recientemente un comerciante causó revuelo y la furia de los rusos y debió disculparse por haber
publicitado sus productos a través de una provocadora estética homosexual. En Occidente habría
ocurrido exactamente lo contrario.
[965]
“Sin los valores familiares tradicionales, la sociedad se degrada. Esto, por supuesto, es
conservadurismo” afirma Putin. En otra casión en la televisión nacional, “el presidente ruso dijo que
Karl Marx, Friedrich Engels y Vladimir Lenin estaban equivocados en sus teorías sobre la familia
tradicional. Putin dice que los niños necesitan experimentar el amor tanto de una madre como de un
padre” ([Link]
wrong-family-matters-n1450). En el interesante video documental “Rusia, Revolución conservadora”,
dirigido por Ricardo Marquina, se dice algo muy interesante: “Hay mucha confusión sobre “qué es
Rusia”, dice Marquina, “en Europa y América Latina muchos sectores de izquierda simpatizan o incluso
apoyan fogosamente a Vladimir Putin, generalmente porque se enfrenta a Estados Unidos. Lo que no
saben es que las políticas que ellos defienden en sus países serían imposibles de defender en Rusia, y de
intentarlo, serían arrestados y represaliados. Rusia en lo político y lo moral está mas cercano a la España
de Franco o al Chile de Pinochet que a Manuel Azaña o Allende” (Más detalles en este artículo de un
periódico liberal progresista anti-ruso:
[Link]
que-muestra-como-se-vive-bajo-el-nuevo-totalitarismo-ortodoxo-de-putin/
[966]
Discurso de Vladimir Putin en Sochi, 21/10/2021 - Sesión Plenaria de la XVIII Reunión Anual del
Valdai Club.
[967]
Se caracteriza sobre todo por su prudencia, sagacidad y lentitud en el obrar. Pongamos un ejemplo.
Rusia lleva adelante una política nacionalista y religiosa, todo lo contrario de lo que promovían los
comunistas. Sin embargo el cuerpo momificado de Lenin aun permanece en la Plaza Roja. Una
autoridad religiosa responde por qué todavía no lo enterraron: "Retirar el cuerpo de Lenin del mausoleo
ahora mismo, sería atentar contra la fe de las personas que consideran ese cuerpo una reliquia, por lo
tanto se debe obrar con cuidado para no provocar una confrontación civil" (metropolita Hilarión, jefe de
Relaciones Exteriores Eclesiásticas del Patriarcado de Moscú). Así de simple. Putin pretende cultivar la
unidad nacional, evitando la mayor cantidad posible de conflictos, por lo tanto no se puede –como
ciertos ingenuos o imprudentes pretenden, habituados a lo urgente en la era de Internet- borrar la historia
de un plumazo. El sabio gobernante sabe que debe tolerar ciertas cosas, para mantener la paz interior, y
hacer las cosas en sazón. A Salazar se le achacaba su lentitud. Él decía: “En un cuerpo social tan
atacado, no se puede hacer cortes profundos sin gran peligro; en un estado de ruinas semejantes, las
construcciones del porvenir deben servirse provisoriamente al menos, de materiales que en otras
circunstancias deberían ser rechazados. Concibo que conciencias rectas se sientan irritadas ante la idea
de que un gobierno, en la plenitud de su fuerza revolucionaria haya puesto años para obtener lo que
hubiera podido hacer en algunos días. Pero el problema es precisamente saber si el ejercicio fulminante
de ese poder arbitrario no hubiera agotado las posibilidades de toda obra de reconstrucción. Si la fuerza
es absolutamente indispensable en la reconstrucción de Portugal, ella debe ser empleada con una calma
y una prudencia capaces de asegurar la continuación de la obra y de evitar complicaciones que podrían
causarle perjuicio o volverla imposible…” (cit. en Jefes, Henri Massis, Sol y Luna, Bs. As. 1939 pp. 87-
88).
Decía don Nicolás Gómez Dávila: “La regla de oro en política está en no hacer sino cambios mínimos y
en hacerlos con la mayor lentitud posible”.
Putin recibió incontables provocaciones de los países de la OTAN, sin embargo siempre evitó la
escalada de conflictos que hubiesen llevado a la Tercera guerra mundial. Su victoria en Siria constituyó
una jugada maestra de ajedrecista (o judoca) que ciertamente evitó una posible guerra mundial.
[968]
P. T. de S. Just. La Royauté Sociale de N-S Jésus-Christ d’après le cardinal Pie.
[969]
J. B. Genta, Libre examen y comunismo, pág. 146.
[970]
«El de Putin es en esencia un proyecto conservador», Entrevista a Ilyá
Budraitskis:[Link]
[971]
En su libro El misterio de Eurasia, basado sobre todo en las ideas de René Guénon.
[972]
Joseph Roth, Viaje a Rusia, Editorial Minuscula, España, 2017.
[973]
Hay una preocupación del gobierno de Putin acerca de las plataformas digitales, en las cuales vive
sumergida la juventud. “El tesoro federal de Moscú reveló el martes que se entregarán siete mil millones
de rublos adicionales al Instituto para el Desarrollo de Internet para fin de año, lo que llevará su
financiación a un total de 10 mil millones de rublos (más de 135 millones de dólares). Ese dinero, dicen
las autoridades, se utilizará para financiar "la producción de contenido respaldado por el Estado,
incluido material destinado a la formación de la identidad cívica y los valores espirituales y morales
entre los jóvenes". El instituto ha descrito su misión como actuar como una interfaz entre el gobierno y
los gigantes de Internet, y dar forma a la formación del mundo en línea en Rusia.” [Link]
[Link]/news-trends/battle-soul-russia-spend-over-130-million-making-spiritual-and-moral-content-
internet
Rusia asimismo está desplegando lo que llaman “Expreso polar”, un cable submarino de 12.650 km que
digitalizará la ruta marítima del Norte y conectará Europa y Asia. Dejarán así de depender de los
servidores de [Link]. brindando una altísima velocidad de conexión y transmisión y la seguridad de que
con cualquier cyberataque por parte de los aliados occidentales, ellos no se verán afectados.
[974]
[Link]
[975]
Aquí hay un video donde Putin relata su bautismo:
[Link]
[976]
O. Lira, La vida en torno, pág. 110.
[977]
F. Sardá y Salvany, El liberalismo es pecado, Cruz y Fierro Editores, Bs. As. 1977, pág.74.
[978]
Cit. por Hugo Wast en El sexto sello, Ediciones Dictio, Buenos Aires, 1980, p. 137.
[979]
Sergio Mamontoff, Eclipse de la razón “K”. Respuesta a Nicolás Kasanzew, Moscú, 17 de
noviembre de 2015
([Link]
Recordemos lo que dijo Putin en la reunión de Valdai, en septiembre de 2013: “Hemos dejado atrás la
ideología soviética, y no hay regreso”. Pero, ¿y qué pasa con el apoyo ruso a Venezuela comunista, o el
discurso tantas veces izquierdista de RT o Sputnik en sus versiones en español sobre todo, cadenas de
noticias internacionales? Se tratan de maniobras políticas bastante demagógicas –nos gusten o no, y
ciertamente esos medios de prensa suelen ser bastante deplorables- y no ideológicas, en tanto Rusia debe
mantener una posición “antinorteamericana” o “antiliberal” en la zona de influencia donde el
enfrentamiento geopolítico con Estados Unidos se mantiene intacto y Rusia no quiere aflojar, como es
obvio, puesto que sigue acosada por la OTAN en los países del Este europeo. Por otro lado, Venezuela
tiene grandes deudas con Rusia y el lazo económico no puede romperse así como así, más allá del
desastre interno de la política de Maduro, totalmente distinta de la que aplica Putin en su país. Putin
tiene por política no meterse en asuntos internos de otros países si no es llamado a hacerlo, y mucho
menos si su propia posición estratégica va a verse comprometida. En cambio, cuando pudo hacerlo
ventajosamente, como en Siria, lo hizo, limpiando la zona del terrorismo islámico. La política es algo
más complicado que los juegos de mesa como el T.E.G., aunque algunos inmaduros opinólogos de la
Internet no lo comprendan. Aquí podría recordarse a Rivarol: “La política es como la esfinge de la
fábula: ella devora a todos aquellos que no explican sus enigmas” (Obras escogidas, I, 262).
[980]
Entiéndase bien el sentido de toda la cita:
[Link]
[Link]
[981]
Chavchavadze, [Link].
[982]
Sobrevivió a un atentado ordenado por Stalin. Vertió su testimonio en varios libros, siendo testigo
privilegiado de la reunión del Comité central del partido comunista, donde Trostsky, designado por
Lenin, rehusó hacerse cargo del gobierno de la URSS, según él para que no se acusara al gobierno de ser
judío.
[983]
Todas las citas tomadas de Le plan de domination mondiale de la contre-église, por H. Le Caron,
Editions Fideliter, Escurolles, 1985, p. 38.
[984]
De hecho, podríamos decir que fue más un triunfo de Rusia que de Stalin y la Unión Soviética. Esto
porque por un lado Stalin fue doblegado por el Internacionalismo con sede en Wall-Street (al arrojar
sobre todo las bombas atómicas en Japón), ya que su idea inicial era que fuera Trotsky quien sucediese a
Lenin para expandir rápidamente el comunismo hacia el Oeste. Luego de la Segunda Guerra, Stalin se
vio obligado a un rápido expansionismo hacia otros países –siendo que la URSS quedó en malas
condiciones para hacerlo- que buscaban los verdaderos dueños del poder mundial que planearon la
Segunda Guerra. Por otro lado, el esfuerzo de guerra soviético debió apelar a valores
“contrarrevolucionarios” como el patriotismo y la religión. Eso no fue en vano, ya que desde entonces la
religiosidad reencontrada del pueblo ruso fue en alza. Todo lo cual fue erosionando lentamente al
régimen, que al fin terminó cayendo.
[985]
Desfile del cual no participan los comunistas, que hacen “rancho aparte” y organizan su propia
movilización, la cual, aunque no está autorizada, es tolerada, pues se trata de un puñado de nostálgicos
del antiguo régimen soviético.[Link]
nesoglasovannuyu-akciyu-v-moskve-na-den-pobedy/
[986]
Dr. David Duke, El secreto del comunismo, edición digital. Agrega luego este autor: “La victoria
sobre el nacional-socialismo preparó el terreno para el enorme crecimiento del poder judío en el mundo
occidental de la posguerra compensando de sobra, a la postre, la decadencia de los judíos en la Unión
Soviética”.
[987]
Cit. en Joseph Pearce, Solzhenitsyn. Un alma en el exilio, Ciudadela libros, Madrid, 2007, cap. 19,
Un profeta en su tierra.
[988]
Vladimir Putin, Discurso a la Nación, 13 de diciembre de 2013.
[989]
Hay un libro que puede aclarar algunos puntos al respecto:
[Link]
mondo-invito-alla-lettura/
[990]
H. Le Caron, Le plan de domination mondiale de la contre-église.
[991]
El Judío revolucionario y mundialista no es religioso, acota Le Caron.
[992]
H. L Caron, ob. cit.
[993]
Le nouvel ordre mundial, Pierre Virion, p. 28, 1974, Editions Saint-Remi 2012. Las palabras fueron
dichas el 19/11, remitimos al lector al capítulo donde hemos referido el simbolismo de estos números
que siempre se repiten.
[994]
El apoyo de la población al partido Rusia unida disminuyó, especialmente a raíz de la torpe política
oficial llevada a cabo, sobre todo en Moscú, con el tema de la “pandemia”. “¿Qué sucede cuando un
gobierno aplica una narrativa basada en datos que no tienen conexión con el mundo real? ¿Quién
termina pagando la factura? Está claro que los moscovitas conocen la respuesta a esta pregunta. Con las
elecciones parlamentarias que se avecinan, Rusia Unida, el partido de Sergey Sobyanin y el médico
convertido en estadista Denis Protsenko, está muy abajo en las encuestas. Después de más de un año de
atravesar un laberinto de epidemiología que cambia de forma, los residentes de la ciudad parecen haber
tenido suficiente”.
[Link]
Como se ve el tema de la “pandemia” de Covid ha sido algo muy difícil de manejar hasta para los
gobiernos más estables y experimentados. Precisamente creemos que la “pandemia” ha sido generada o
utilizada para –entre otras cosas- desestabilizar a todos los gobiernos del mundo.

[995]
D. Duke, ob. cit., cap. 22.
[996]
En su página web, se promociona a sí mismo así: “Jodorkovsky es un hombre de negocios exitoso,
fue director de YUKOS, uno de los productores de petróleo más grandes del mundo, donde estableció
códigos de prácticas de gestión internacionales y aumentó sustancialmente la producción. Como
filántropo pionero, estableció la Open Russia Foundation en 2001 con el objetivo de construir y
fortalecer la sociedad civil en Rusia. Habiendo sido uno de los primeros partidarios del cambio
democrático, Jodorkovsky criticó la corrupción endémica en una reunión televisada con el presidente
Putin a principios de 2003. Más tarde ese mismo año fue arrestado y encarcelado por cargos de evasión
fiscal y fraude, cargos que negó y se defendió vigorosamente. Khodorkovsky fue sentenciado a catorce
años de prisión. Amnistía Internacional lo declaró preso de conciencia; y finalmente liberado en
diciembre de 2013 (…) Como líder de la oposición rusa y fundador del movimiento Rusia Abierta,
Khodorkovsky aboga por una visión alternativa para su país: un estado fuerte y justo, basado en un
modelo de república parlamentaria y comprometido con la observancia de los derechos humanos,
elecciones libres y justas. y el imperio de la ley mientras se hace campaña para construir una sociedad
civil fuerte en Rusia. El documentalista ganador del Oscar Alex Gibney cubrió la historia de la vida de
Mikhail Khodorkovsky en su última película Citizen K, que actualmente se presenta en Amazon Prime”.
[997]
Sobre la “Sociedad abierta”, escribió el mismo Soros (resaltados nuestros): “…debemos encarar
nuestras creencias como provisoriamente verdaderas, al mismo tiempo menteniéndolas abiertas a una
constante reevaluación. Ese es el principio fundamental de una sociedad abierta.
“Una sociedad abierta está siempre abierta al perfeccionamiento. Se basa en el reconocimiento de que
las personas tienen puntos de vista e intereses divergentes y de que la verdad última no pertenece a
nadie. De ese modo, las personas deben poder disponer del mayor grado de libertad para atender a sus
intereses como mejor pudiesen, desde que tales intereses puedan ser conciliados con los de los otros.
Una sociedad abierta precisa de instituciones capaces de permitir que vivan juntas y en paz personas con
puntos de vista e intereses divergentes”. El supermagnate se muestra en línea liberal, condenando los
“extremismos” y ponderando la “democracia”: “La soberanía pertenece al pueblo; cabe al pueblo
delegarla al gobierno, a través del proceso electoral. Pero no todos los gobiernos son democráticamente
electos, y hasta los gobiernos democráticos pueden abusar de la autoridad que le fue conferida. Si los
abusos de poder son suficientemente graves y el pueblo no tiene posibilidad de corregirlos, se
justifica la interfrencia externa. La intervención internacional muchas veces es el único recurso
disponible para los oprimidos.
La soberanía popular es un principio poderoso. Es fácilmente comprendido y aceptado. Está
profundamente enraizado en el pensamiento iluminista que inspiró a los arquitectos de la Revolución
Francesa de transferir la soberanía del rey para el pueblo. En la práctica, mucho tendríamos que ganar
volviendo a la idea (revolucionaria) original". No hace falta ser un Joseph de Maistre, para refutar estas
teorías. El mismo Rousseau lo haría. El mismo Soros sabe que esto es una ilusión, un poco de humo con
que cubrir sus apetitos desenfrenados de riqueza y poder. En otro orden, dice Soros que “Los recursos
naturales de un país deben pertenecer a su población, pero muchas veces los gobernantes los explotan en
beneficio propio. Se trata de una violación de soberanía popular, que reclama intervención
externa”. En nombre del pueblo soberano, toda intervención internacional para posesionarse de los
recursos y los gobiernos, está permitido. Citas del libro A bolha da supremacía americana. Corrigiendo
o abuso de poder dos Estados Unidos, de George Soros.
[998]
Estas instantáneas conclusiones sacan algunos “infalibles” escribas que sostienen blogs
“integristas” católicos en Internet. Nada de estudios de geopolítica, investigación histórica o búsqueda
de información. Les basta una foto para saberlo todo. Pero sucede que la política actual –nos guste o no,
no hacemos una valoración- contiene muchas maniobras no aptas para idealistas que creen que gobernar
un país es lanzar proclamas políticamente incorrectas a los cuatro vientos. Así, la relación de Putin con
Israel es ambivalente, asuta y muchas veces hay cortocircuitos, los mismos judíos lo critican muchas
veces y no lo tratan como “uno de los suyos”, por más que en ocasiones Putin hagan concesiones a lo
“políticamente correcto”, para no acarrearse problemas que puede fácilmente evitar.
[999]
Documentos desclasificados de la administración Clinton dieron a conocer las maniobras de un
grupo de oligarcas para hacerse del poder e intentar “americanizar” Rusia, tras la caída de la URSS.
Incluso este grupo estaba dispuesto a llevar a Rusia a integrar la OTAN. “Gusinsky asistió a un almuerzo
en noviembre de 1996 con funcionarios de la embajada de Estados Unidos con un mensaje importante:
los oligarcas estaban aquí para quedarse, pero Estados Unidos no debe temerlos. La oligarquía era un
sistema de gobierno adecuado para Rusia y pondría al país en un rumbo pro estadounidense”. Gusinsky
fue el ideólogo de ese asalto al poder de siete oligarcas: Boris Berezovsky, Vladimir Gusinsky, Mikhail
Fridman, Vladimir Vinogradov, Aleksandr Smolensky, Mikhail Khodorkovsky, Vladimir Potanin. De
todos ellos el más influyente fue el banquero ruso de nacionalidad israelí Berezovsky. “En el apogeo de
su poder, Berezovsky fue subdirector del poderoso consejo de seguridad de Rusia (…) En esta
capacidad, Berezovsky buscó activamente el respaldo estadounidense en 1996 para lo que prometió
sería una "política radicalmente pro-occidental". El problema era el por entonces ministro de
Relaciones Exteriores Evgeny Primakov, ex agente de la KGB que no se prestaba para esta maniobra
decididamente pro-norteamericana. El abierto apoyo de estos oligarcas a la expansión de la OTAN
despertó la reacción de un grupo nacionalistas rusos. Primakov se convirtió en primer ministro ruso y
favorito en las próximas elecciones, lo cual resultó un problema, además de que Yeltsin no podía
presentarse a elecciones una tercera vez. Berezovsky maniobró junto con los norteamericanos para
quitar de en medio a Primakov. Se buscó una solución de compromiso, entonces Yeltsin despidió a
Primakov el 12 de mayo de 1999, lo que provocó una conmoción en la política rusa. Yelstin nombró a
Sergei Stepashin para suceder a Primakov, al cual reemplazó seis semanas después con el políticamente
desconocido Vladimir Putin. De esta forma fortuita, en medio de una disputa, llegó Putin al gobierno.
Los oligarcas pensaban que Primakov era peor que Putin para sus intereses, pero calcularon mal. Putin
terminó metiendo en la cácrcel a los peces gordos del clan. Berezovsky tardó en darse cuenta lo que
estaba pasando. "Putin está siguiendo el camino de Perón o Pinochet, no buscando un estado
autoritario per se, sino persiguiendo el objetivo de un estado democrático a través de un camino
autoritario", dijo Berezovsky a los diplomáticos estadounidenses a fines de 2000. "Putin no teme ni a
Estados Unidos ni a la OTAN, pero cree que Estados Unidos tiene posiciones que van en contra de los
intereses rusos", advirtió Berezovsky a Estados Unidos. Berezovsky abandonó el país para evitar la
cárcel por cargos de fraude relacionados con Aeroflot y el concesionario de automóviles LogoVAZ que
controlaba, y se estableció en el Reino Unido, desde donde continuó con los intentos de organizar la
oposición a Putin”. Terminó suicidándose en 2013. Cfr.: [Link]
within-declassified-us-documents-show-russian-oligarchs-supported-nato-expansion
[1000]
Hacemos una ampliación de este tema en un artículo en el blog Agenda Fátima.
[1001]
Nasha Strana, no. 2850. Buenos-Aires, 23 de agosto de 2008. Cit. por Duke en su libro, cap. 22.
[1002]
Escrito promediando la “plandemia”, está claro que la realidad ha superado las previsiones, no
obstante advertirse una posible escalada del conflicto.
[1003]
Mismo un Fondo de Becarios Visitantes de la Familia Krouse en Judaísmo y Cultura Occidental en
USA patrocina una conferencia de esta “transexual” contra Putin. Por supuesto, los principales medios
corruptores norteamericanos promocionan a esta vocera de los grupos de poder que buscan remover a
Putin: Rolling Stone
[Link]
autocratic-impulses-128037/,
Vanity Fair (la revista que aplaude a Francisco)
[Link] etc.
[1004]
Adrien Arcand, Le communisme installé chez nous, Lenculus & The Savoisien, Montréal 1966, ed.
de 2013.
[1005]
[Link]

[1006]
Versión española por Kailas editorial, 2017.
[1007]
Incluido en Historia del Anticristo, de Alberto Ezcurra Medrano.
[1008]
Es lo que se sospecha ha sucedido con John Magufuli, Presidente de Tanzania, fallecido el 17 de
marzo de 2021 luego de unos días en que había desaparecido, el cual había declarado a su país libre de
Covid-19 y cuestionaba fuetemente a la OMS y su “pandemia”. También con el Presidente de Haití, país
único en Latinoamérica que se mostraba renuente a la aplicación de vacunas Covid; Jovenel Moise fue
asesinado el 7 de julio de 2021. También murieron en circunstancias sopechosas otros presidentes que se
opusieron a las medidas extremas contra la “pandemia”: los presidentes de Swazilandia, Costa de Marfil
y Burundi, en África. Como vemos, sólo un país poderoso puede oponerse -hasta cierto punto- y con
contra medidas, como lo hizo Rusia, a la política mundial de esclavización de la tiranía sanitaria.
[1009]
Las cuales tienen un sello de fábrica judío que sus autores no niegan:
[Link] Sobre las vacunas
rusas, esto dice Paul Craig Roberts, que no es precisamente un rusófobo:
“Hay cuatro vacunas rusas. Ninguna usa la tecnología de ARNm experimental.
Hay Sputnik V, Sputnik Lite (la primera de las 2 inyecciones de Sputnik V), EpiVacCorona y CopyVac.
Las dos primeras son vacunas de vectores basadas en dos cepas de adenovirus humanos vivos. La
tecnología de vectores de virus de ADN se utiliza para introducir información genética en las células,
similar a la vacuna Oxford. Los expertos que consulté esperan que estas vacunas tengan efectos
adversos similares a los de la vacuna Oxford. La tercera vacuna utiliza secuencias de proteínas cortas y
sin información genética. La cuarta vacuna es una tecnología de vacuna tradicional o clásica que utiliza
virus inactivados. Las dos últimas serían mucho más seguras que las "vacunas" de ARNm. No tengo
ninguna información sobre el rendimiento protector de las dos vacunas más seguras.
A diferencia de Biden y los políticos occidentales totalitarios, el presidente ruso Putin ha dejado la
vacunación como una opción individual. Ha dicho que la vacunación es la forma de controlar el virus,
pero que es una elección personal. La pregunta es ¿por qué Putin cree que la vacunación es la
solución? ¿No existe una base de datos de efectos adversos de las vacunas en Rusia, o se subestima e
ignora como en Occidente? ¿Nadie le ha dicho a Putin sobre el uso exitoso de la ivermectina en India
para controlar el virus? ¿No le han dicho a Putin que la Sociedad Médica de Tokio ha respaldado la
ivermectina? Se pueden hacer las mismas preguntas sobre los jefes de otros gobiernos.
Tanto la HCQ como la ivermectina se pueden utilizar tanto como preventivos como curas. Son mucho
más baratas que las vacunas y se han utilizado durante décadas. Son tan seguros que en muchos países
se compran sin receta, como la aspirina.
La pregunta sigue siendo: ¿Por qué tantos países se centran en vacunas ineficaces y peligrosas cuando
existen preventivos y curas seguros y económicos? ¿Es esto solo ignorancia e incompetencia masiva, o
hay realmente un asalto mundial organizado contra la población humana?
Necesitamos respuestas a estas preguntas. Las vacunas de ARNm son especialmente peligrosas ya que
permiten al virus escapar de las limitaciones inmunitarias y dar lugar a variantes que podrían volverse
más mortales e intratables.” [Link]
Agreguemos que Rusia solo tiene una vacuna importante contra el COVID que no se creó ni se probó a
parir de células de fetos abortados: CoviVac.
Recientemente han salido varios duros artículos en [Link]. contra las vacunas rusas, como este por ej.:
[Link]
pub-85074 Lo interesante es que cuando uno llega al final, leemos que sus autores agradecen a la Open
Society Foundations por su aporte a la investigación. Como sabemos, la Open Society pertenece al
globalista George Soros, del cual ya nos hemos ocupado.
Ya hablamos de una posible maniobra política de cara a Occidente, para evitar las vacunas ARNm y por
otro lado permitir a sus ciudadanos poder viajar sin dificultades. De todos modos no están del todo
claras las cosas, pues los entresijos del poder y las posibilidades de realizar acciones que podrían ser
consideradas “de guerra” sólo han de ser conocidas por los principales protagonistas. Por otro lado Putin
tiene enemigos internos y evita toda posibilidad de ser atacado por cualquier medio. Esperemos y
veremos cuáles son las consecuencias de todo esto.
[1010]
Para mayo de 2021, y tras seis meses de inicio de la vacunación en el país, sólo el 4 % de la
población rusa se ha vacunado, a diferencia de Gran Bretaña donde más del 50 % y [Link]. donde más
del 40 % se han recibido la vacuna. Los rusos son desconfiados, parecen ser más inteligentes que los
crédulos anglosajones y, en todo caso, las autoridades no ponen restricciones como para obligar o forzar
a los ciudadanos a vacunarse.
[1011]
Hay resistencias internas a esta postura. El alcalde de Moscú, según parece muy liberal, ha
impuesto hacia fines de julio el pase sanitario para poder entrar a restaurantes y cafés de Moscú, a fin de
estimular a los moscovitas a vacunase, pues continúan siendo reacios a hacerlo. Sin embargo, esta
medida ha durado poco en vigencia, pues hay resistencias mayoritarias. De todos modos hay situaciones
inquietantes en la Rusia actual, como que haya supermercados donde sea posible pagar la compra
mediante un sistema de reconocimiento facial. Rusia está en una avanzada tecnológica que parece
fascinar a muchos como una nueva especie de “misticismo” que resulta muy peligroso.
[1012]
[Link]
[Link] [Link]
is-a-project-of-globalists/
[1013]
[Link] Muy
distinto es el discurso extremista “covidiano” del ministro de salud de Polonia, que parece fuera el de
Israel:
[Link]
promet-des-decennies-de-tyrannie-sanitaire/141637/
[1014]
Por ej. [Link] Artículos de opinión
ponen en guardia a veces contra los 'Regímenes de vigilancia biopolítica' ya que los pasaportes de
vacunas revelan las crecientes tendencias autoritarias de los gobiernos occidentales.
[1015]
A la fecha, marzo 2021, sin embargo, frente a países como Israel y las supuestamente católicas
Hungría y Polonia, que han implementado pasaportes de vacunación para poder viajar, Rusia se opone
terminantemente a esos pasaportes. Pese a que Rusia vende sus vacunas, en el país sólo el 3,5% de la
población se ha vacunado. Algunos creen que es debilidad del gobierno para imponerla, pero en verdad
la misma es voluntaria, y la población parece no haberse convencido en absoluto de la necesidad de la
misma.
[1016]
Sospechado de trabajar para George Soros, Navalny, “una figura de la oposición educada en
Estados Unidos que fue becario de la Universidad de Yale en 2010 y que ha estado tratando de ganar un
gran número de seguidores durante más de una década, recibió dinero del National Endowment for
Democracy de Nuland [Victoria Nuland, Subsecretaria de Estado para Asuntos Políticos nombrada por
Joe Biden] cuyo fundador en la década de 1990 lo describió como haciendo, "lo que solía hacer la CIA,
pero en privado". En 2018, según NPR en los EE. UU., Navalny tenía más de seis millones de
suscriptores de YouTube y más de dos millones de seguidores en Twitter. Se desconoce cuántos son bots
pagados por la inteligencia estadounidense. Ahora, cinco meses después del exilio en Berlín, Navalny
hace un regreso audaz donde sabía que probablemente se enfrentaría a la cárcel por cargos
pasados. Obviamente, fue un cálculo claro de sus patrocinadores occidentales”
([Link]
[1017]
P. Virion, Bientôt un gouvernement mundial? p. 292.
[1018]
A. D’Ángelo Rodríguez, El surgimiento del Nacionalismo (1927-1945), Congreso de Historia del
Nacionalismo Argentino 15/16 de agosto de 1998.
[1019]
Javier Barraycoa, Eso no estaba en mi libro de Historia de la Revolución rusa, Editorial
Almuzara, 2020.
[1020]
Cit. en Entender a Rusia a través de sus fuerzas profundas: dificultades y desafíos de una reflexión
recurrente, Graciela Zubelzú, [Link]

[1021]
L’Américanisme et la conjuration antichrétienne, Descleé de Brouwer, Lille-Paris, 1899, págs. 24-
25. Cuando Mons. Delassus escribía aquello, habían pasado unos cien años desde la Revolución
francesa. Pasaron entonces cien años más, vemos que los planes desarrollados están muy avanzados, sin
embargo, aún no pueden concretarse.
[1022]
Mgr. Delassus, ibid. P. 27.
[1023]
Cien años después caían las barreras que eran el Muro de acero de Berlín y el sistema soviético,
para intentar la unidad del gobierno mundial sin interferencias. Les salió algo mal, pues surgió otra vez
el patriotismo ruso y resurgió el cristianismo en aquel país.
[1024]
Mgr. Delassus, ibid. p. 22.
[1025]
Mgr. Delassus, ibid. P. 30.
[1026]
En estos días, marzo 2021, el nuevo presidente “virtual” de Estados Unidos, Biden, lanzó una
gratuita y torpe provocación hacia Rusia, llamando a Putin “asesino”. Putin no se quedó atrás en su muy
inteligente y dura respuesta, dejando de lado lo personal. Hay una escalada de declaraciones y de
aprontes en Ucrania nada pacíficos. Asimismo una serie de sanciones económicas contra Rusia
totalmente injustificadas, que han puesto más tirante las relaciones bilaterales. La prensa occidental
liberal ha lanzado una campaña de “noticias negativas” contra Rusia, para hacer ver que se trata de una
“dictadura” corruta, que oprime a sus habitantes, les recorta sus libertades y se torna una amenaza
mundial.
[1027]
J. Bordiot, Le gouvernement invisible, p. 92.
[1028]
Discurso completo:
[Link]
[1029]
Rusia vilipendiada, Comentarios Eleison n° 605, 16 de febrero de 2019
[Link]
[1030]
Si el lector quiere otro dato muy curioso, otra coincidencia notable, se la damos: la última entrada
escrita por el Che Guevara en su Diario de Bolivia, antes de ser capturado y muerto, corresponde al 7 de
octubre de 1967. Recordemos que la muerte del “guerrillero heroico” fue una gran derrota del
comunismo, todo un símbolo, pese a su utilización mediática posterior. Otro vínculo secreto con la
tradicional celebración católica de una victoria obtenida merced a la Sma. Virgen María. Ella es la que
aplasta la cabeza de la serpiente, y es la que vence al comunismo.
[1031]
Mons. Dr. Juan Straubinger, Comentario a Job 12, 24.
[1032]
[Link]/port/essentials/opposed/[Link].
[1033]
Richard Nelson Williamson (n. 1940), consagrado obispo por S.E. Monseñor Marcel Lefebvre en
la FSSPX en el año 1988, en la llamada “Operación supervivencia” de la Tradición católica, fue
excluido de la congregación en 2012 por sus jefes liberales, debido a su oposición a los acuerdos
tramposos con los modernistas romanos, tras haber protagonizado una sonada “crucifixión” mediática
debido a palabras sobre un acontecimiento histórico que molestaron a influyentes grupos de poder
sionista que tienen mucho peso sobre el Vaticano. Consagró más tarde tres obispos para continuar la
obra de Mons. Lefebvre lejos de toda influencia liberal o modernista. Se destaca por su lenguaje viril y
su capacidad didáctica, siendo un prolífico escritor.
[1034]
Mons. Richard Williamson, La conversión de Rusia, Comentarios Eleison N° 112, 29 de agosto de
2009.
[Link]
[1035]
Mons. Fulton J. Sheen, Nuestra Madre, edic. digital.
[1036]
Mt. 16, 18.
[1037]
Nicholas Gruner (1942-2015). Sacerdote canadiense volcado con valentía al apostolado de la
devoción al Corazón Inmaculado y la difusión del mensaje de Fátima. Aunque no fue un
“tradicionalista”, fue muy combatido por el clero modernista romano, y también por los recalcitrantes
sedevacantistas. El 5 de junio de 2000 el cardenal Castrillón Hoyos le envió una carta amenazándolo con
la excomunión. Al año siguiente, el mismo cardenal, prefecto de la Congreación para el clero, declaró
que el Padre Grüner estaba suspendido a divinis.
[1038]
Conferencia ¡‘Consagración Ya’!, realizada por el Centro de Fátima en Roma, del 9 a 13 de mayo
de 2011.
[1039]
Conferencia anteriormente citada.
[1040]
Cit. en A. Sáenz, Rusia y su misión en la historia, t 2.
[1041]
D. Ruotolo, El Apocalipsis de San Juan, Parte 2, pág. 17, Fundación Jesús de la Misericordia,
Ecuador, 2013.
[1042]
D. Ruotolo, ob. cit. pág. 53.
[1043]
P. Leonardo Castellani, Diario, 15 de enero de 1955. Cit. en Castellani maldito, 1949-1981, S.
Randle, Vórtice, 2017, pág.226.
[1044]
D. Félix Sardá y Salvany, Propaganda católica, tomo IX, pág. 132.
[1045]
D. Dolindo Ruotolo, El Apocalipsis de San Juan, Parte 1, pág. 210.
[1046]
G.K. Chesterton, Un buen puñado de ideas, pgs. 60 y 186.
[1047]
G.K. Chesterton, Un buen puñado de ideas, pgs. 164-165.
[1048]
G.K. Chesterton, Ortodoxia, Editorial Porrúa, ed. digital.
[1049]
Explica el Padre Denis Fahey que “es el Sacramento de la Confirmación el que habilita
plenamente al miembro de Cristo, incorporado en El por el Bautismo, para este trabajo de plasmar la
sociedad. Este Sacramento lo lleva a la edad perfecta de la vida espiritual al conferirle una fuerza de
alma interior, como lo señala Sto. Tomás (III a P. Q. 72, a. 5, “confirmatio est quoddam spirituale
augmentum promovens hominem in spiritualem aetatem perfectam”). Cuando un hombre ha alcanzado
el pleno desarrollo, debe obrar no para él mismo solamente sino para los demás y para todo el Cuerpo
Místico (“Homo autem cum ad perfectam aetatem pervenerit, íncipit jam communicare actiones suas ad
alios; antea, vero quasi singulariter sibi ipsi vivit” III a. P. Q. 72, a 2). Al ser confirmada la frente de la
persona, es marcada con el signo de la Cruz para significar que está habilitada (pertrechada) para luchar
por la organización sobrenatural de la sociedad, no sólo contra los enemigos invisibles, sino contra
aquellos que están visiblemente asociados para su derrocamiento (Cf. IIIa P., Q. 72, a 4,5). (El Cuerpo
Místico de Cristo…, pág. 157).
[1050]
G.K. Chesterton, Un buen puñado…p. 110.
[1051]
“Religión de oración, de perdón, de paz, de fraternidad, el catolicismo es también la religión de
combate”, dice el Padre Joseph Lémann, en su libro La religión de combate de 1891.
[1052]
San Agustín, Carta CXI, año 409.
[1053]
Monseñor Marcel Lefebvre, La Misa de siempre. El tesoro escondido, Ediciones Río Reconquista,
2010, p. 179.
[1054]
[Link]
Referido también en J.M. Zavala, El secreto mejor guardado de Fátima.
[Link]
ma-chi-tace/#more-1985
[1055]
[Link]
[1056]
[Link] El P.
Kramer encuentra un paralelo entre Fátima y Akita, como si, en lo referente al castigo físico del mundo,
en Akita –aparición aprobada por la Iglesia- la Virgen hubiese dicho lo que consta en el tercer secreto
ocultado. Al margen, creemos que es errónea la lectura que hace este sacerdote sobre la actualidad de
Rusia, por lo demás da precisiones sobre fechas que han quedado completamente fuera de lugar.
[1057]
[Link]
[1058]
Id. ant.
[1059]
[Link]
[1060]
Carta a Ch. de Brandt, 13 de agosto de 1891, cit. por J. Vaquié, Bénédictions et malédictions, p.
140.
[1061]
Cit. en La Providence divine du Coeur de Jésus par Paul Chaussée, por Claude Mouton-
Raimbault, Lecture et Tradition N° 312, Fevrier 2003, p. 16.
[1062]
Cit. por P. Lombaerde, [Link].
[1063]
G. K. Chesterton, Un buen puñado de ideas, pág. 311, Renacimiento, Sevilla, 2018.
[1064]
Santo Tomás de Aquino, Catecismo tomista, Gladius/Vórtice, Bs. As., 2005, pág. 27.
[1065]
L. Castellani, El Apokalypsis de San Juan.
[1066]
L. Castellani, Sermón en la fiesta del Sagrado Corazón, 8 de junio de 1945, Domingueras prédicas
II.
[1067]
Gal. 2, 19, 20.
[1068]
Trad. del Cántico Vivre d’amour.
[1069]
[Link]
[1070]
Jean Vaquié, Abrégé de demonologie.
[1071]
Mons. Henri Delassus, El problema de la hora presente. Antagonismo de dos civilizaciones, 1905.

[1072]
Florentino Alcañiz S.J., La devoción al Corazón de Jesús.
[1073]
P. Jules Chevalier M. S. C., Le Sacré-Cœur de Jésus, Retaux-Bray, París, 1886, p. 382.
[1074]
Cit. por H. Le Caron en Comprendre la Révolution, pág. 82.
[1075]
Carta sinodal a su Clero, Poitiers, 1757. Cit. en Manete in dilectione mea, A.A., impreso en Chile,
Imp. La Moderna, Melipilla, sin fecha, pág. 101.
[1076]
Cit. en Le monde de demain vu par les prophetes d’aujourd hui.
[1077]
Ludovico M.J. Barrielle, La devoción al Sagrado Corazón, nuevo lábaro, Editorial Iction, Bs. As.,
1983.
[1078]
L. Barrielle, Id.
[1079]
R. Calderón Bouchet, Esperanza, historia y utopía, p. 346.
[1080]
R. T. Calmel, O.P., Notre Dame du temps de l’Antéchrist, Le Sel de la terre n° 13, Éé 1995.
[1081]
Frases escogidas, revista Gladius N° 64, año 2005.
[1082]
Extractos de la entrevista del Padre Fuentes a Sor Lucía de Fátima. En cada una de sus
apariciones, la Sma. Virgen les pidió a los pastorcitos que recen el Rosario: 13 de mayo: Rezad el
tercio [o corona del Rosario] todos los días a fin de obtener la paz para el mundo y el fin de la guerra…
13 de junio: Quiero que vosotros […] digáis el tercio todos los días… 13 de julio: Quiero que vosotros
[…] continuéis recitando el tercio todos los días en honor de Nuestra Señora del Rosario…19 de agosto:
Quiero que vosotros […] continuéis recitando el tercio todos los días…13 de septiembre: Continuad
diciendo el tercio…13 de octubre: Quiero […] que se continúe siempre recitando el tercio todos los
días…
La Virgen confirma así la voz de los Papas: 12 encíclicas y otras tantas exhortaciones de León XIII
dedicadas al Rosario, que en 1889 dijo: “La hora es crítica, recemos por medio del Rosario y
agreguémosle la oración a San José”; recomendaciones de S. Pío X; de Benedicto XV; de Pío XI: “El
Santo Rosario ocupa un lugar especial y excepcional entre las diversas oraciones públicas que dirigimos
a la Virgen Madre de Dios”, y de Pío XII.
[1083]
P. Roger-Thomas Calmel, O.P. (1914-1975).
[Link]
[1084]
P. Calmel. Id. ant.
[1085]
Pbro. Félix Sardá y Salvany, El triunfo es de la Inmaculada, Propaganda católica, T. IV, p. 21,
1904.
[1086]
San Luis María Grignion de Montfort, Tratado de la verdadera devoción a la Santísima Virgen, n.
51, 52, 54.
[1087]
S.S. Pío IX, Ineffabilis Deus, Epístola apostólica del 8 de diciembre de 1854 sobre la Inmaculada
Concepción.
[1088]
II Tim, 3, 16-17.
[1089]
II Tim. 3, 12.
[1090]
Mt. 10, 28.
[1091]
Rom. 8, 18.
[1092]
P. Roger Calmel, Teología de la Historia, Ediciones Río Reconquista, Buenos Aires, 2016.
[1093]
Mgr. L. Meurin, La Franc-MaÇonnerie, Synagogue de Satan, p. 463.
[1094]
Mons. H. Delassus, Les pourquoi de la guerre mondiale, L. II, T. II, pág. 420.
[1095]
[Link]
[1096]
Cit. por J. Vaquié en Bénédictions et malédictions, p. 112.
[1097]
Sor Lucía al Padre Fuentes.
[1098]
Cfr. Le Rosaire, victoire et pratiques, Frère Marie-Dominique O.P., Le Sel de la terre n° 41, Été
2002.
[1099]
Fr. Marie-Dominique, ob. cit. ant.
[1100]
E. Díaz Araujo, Gladius 102, Centro de estudios guadalupanos, Estudios Malvinenses, p. 19.
[1101]
Palabras de Antonio Caponnetto, en su excelente obra Respuestas sobre la independencia.
[1102]
Díaz Araujo, id. ant.
[1103]
Comentarios Eleison N° 742, 2 de octubre de 2021.

Common questions

Con tecnología de IA

Mons. De Ségur describe la Revolución como la gran revuelta contra el Creador, explicando que es un acto de insurrección contra el orden divino establecido. La Revolución no es sólo un sistema económico o social, sino una forma de subversión universal que se presenta como una solución mística y el mesianismo de orden temporal. Está inspirada por Satanás con el propósito de destruir el cristianismo y establecer un nuevo orden pagano.

Las diferencias en la percepción sobre la consagración de Rusia al Inmaculado Corazón de María se centran en el cumplimiento de las expectativas de la Virgen de Fátima. Aunque el Papa Pío XII consagró 'los pueblos de Rusia' al Inmaculado Corazón en 1952, no lo hizo de acuerdo con las condiciones específicas exigidas: no fue una consagración pública, solemne, y conjunta con todos los obispos del mundo. Esto ha llevado a que se considere que la consagración no ha sido realizada plenamente como lo solicitó la Virgen.

El documento argumenta que la Revolución es un proceso continuo de insurrección satánica que se ha manifestado en diversos contextos, culminando en el comunismo. Las diversas revoluciones filosóficas, religiosas y políticas a lo largo de la historia han sido manifestaciones de la misma lucha contra el orden cristiano y natural. El comunismo, especialmente bajo el marxismo-leninismo, es visto como la manifestación más extrema de esta revolución, buscando destruir las estructuras e influencias divinas.

Se afirma que el verdadero objetivo de la victoria de los 'aliados' o 'democracias' en la Segunda Guerra Mundial no fue simplemente acabar con el nazismo, sino facilitar la expansión del comunismo. Se sostiene que las medidas financieras y estratégicas que se implementaron fueron destinadas a salvar al comunismo de la Unión Soviética y expandir su influencia a Europa del Este, como evidenciado por la toma de diversas regiones por los soviéticos durante y después de la guerra.

El Arzobispo Viganò sostiene que China es el brazo armado del Nuevo Orden Mundial. Su posición se asocia con la propagación de un virus generado en laboratorio y la intromisión en los asuntos políticos globales, como las elecciones de EE.UU. Se afirma que esta influencia china está favorecida por acuerdos secretivos con el Vaticano, afectando la proclamación del Evangelio y fortaleciendo el poder económico y desintegrador de China en Europa y otras regiones.

Existe una diferencia entre el retorno de Cristo y el concepto del 'triunfo temporal de la Iglesia' que es asociado al milenarismo. El milenarismo es la creencia en un reino físico de Cristo en la tierra antes del fin del mundo; sin embargo, la expectativa no necesariamente implica un triunfo temporal. Tradicionalmente, la Iglesia enseña que Cristo volverá al final de los tiempos, y el milenarismo ha sido una opinión sostenida por algunos santos pero no predominantemente aceptada. La discusión gira en torno a la idea de si este triunfo es espiritual o terreno.

En 'Señor del Mundo', se argumenta que la unidad de las naciones no debería considerarse la suprema meta de la vida. Se critica la idea de una unidad basada en fundamentos no divinos, enfatizando que primero debe establecerse la paz del hombre con Dios. Buscando el Reino de Dios como prioridad, todas las demás cosas se añadirán adecuadamente, según las palabras de Cristo. Esta crítica va acompañada de una advertencia contra ligas y sociedades que promueven la unidad sobre bases no divinas.

Rusia es vista como un obstáculo a la agenda homogeneizante e igualitaria de la Agenda 2030 promovida por actores globales como las Naciones Unidas y el Vaticano. Su papel contradictor frente a esta agenda se considera un factor que podría desencadenar una Tercera Guerra Mundial. La resistencia de Rusia a someterse a un Nuevo Orden Mundial unipolar posicionado por otras naciones es percibida como un punto de tensión significativo.

Mons. Dr. Juan Straubinger sostiene que el incremento del mal en la tierra es una condición indispensable y un preanuncio de la venida del Señor. Esto significa que, en lugar de turbar al espíritu, la percepción del aumento del mal debería alegrarlo con la esperanza de la venida del Señor. Esta perspectiva está basada en la noción de que la historia de la maldad es parte del plan divino, y se nos ha dado el Apocalipsis para entenderlo y no sucumbir.

Monseñor Lefebvre critica la idea de alcanzar paz y unidad global sólo mediante adopción de los derechos del hombre, considerando que esto lleva a la apostasía de la Iglesia. Él afirma que ser heredero de la Iglesia católica auténtica implica adherirse a sus doctrinas tradicionales y no a elementos modernos y liberales que rompen con la Iglesia y podrían solo conceder un lugar servil dentro del gobierno mundial.

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