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¿NUNCA DEBO SUFRIR YA QUE SOY UN CRISTIANO?

Jesús nos cubrió bajo Sus alas para que el juicio eterno y la enfermedad del pecado eterno
lo aplastaran a Él y no a nosotros.
1 El que habita al amparo del Altísimo
Morará a la sombra del Omnipotente. Porque has puesto al Señor, que es mi
2 Diré yo al Señor: «Refugio mío y refugio,
fortaleza mía, Al Altísimo, por tu habitación.
Mi Dios, en quien confío». 10 No te sucederá ningún mal,
3 Porque Él te libra del lazo del cazador Ni plaga se acercará a tu morada.
Y de la pestilencia mortal. 11 Pues Él dará órdenes a Sus ángeles
4 Con Sus plumas te cubre, acerca de ti,
Y bajo Sus alas hallas refugio; Para que te guarden en todos tus
Escudo y baluarte es Su fidelidad. caminos.
5 No temerás el terror de la noche, 12 En sus manos te llevarán,
Ni la flecha que vuela de día, Para que tu pie no tropiece en piedra.
6 Ni la pestilencia que anda en tinieblas,
Ni la destrucción que hace estragos en - Salmos 91:1-6, 9-12 (NBLA)
medio del día.

La razón principal por la que la mayoría de los ateos dicen que no creen que exista un Dios
es porque piensan que Él es malvado y permite que la gente sufra. Hoy en día,
innumerables cristianos han abandonado su fe o dudan en seguir a Cristo como su
Salvador porque, en el lugar tranquilo donde lloraban y se lamentaban por una respuesta,
mientras sus seres queridos estaban en las puertas de la muerte, Dios volteó su rostro en
silencio. A través de estas experiencias, incluso las iglesias de hoy dirán que el sufrimiento
nunca debe ser una experiencia cristiana.

¿Entonces, cuál es la respuesta? ¿Es sufrir una maldición para un cristiano, o es algo por lo
que un cristiano debe pasar? Cuando pasajes como el Salmo 91 prometen que las
enfermedades y los desastres no llegarán a los pies de quienes confían en Dios (versículo
6, 10), ¿qué pasaría si estas cosas llegan? ¿Cómo debemos responder si surge el
sufrimiento cuando uno confía plenamente en Dios y hace lo que Dios requiere? He
escuchado a muchos decir a un cristiano que está sufriendo, “Solo necesitas orar más
porque no debes sufrir”, “Sabes, necesitas confiar un poco más porque no debes sufrir”.
Sin embargo, ¿qué pasa si el herido es una persona que ora, que confía en Dios más que la
mayoría de los cristianos?

Sufrimiento es parte de la vida cristiana

La verdad es que los cristianos que viven en la presencia de Dios y confían en Él sufren, y
sufren todo el tiempo. Es más, Hechos 14:22 dice que nuestras tribulaciones son
necesarias para que entremos al reino de Dios. La principal razón por la que los cristianos
no deben creer en una vida sin sufrimiento es porque Satanás quiere que los hijos de Dios
crean esta mentira. Satanás desea que todos crean que si moras en la presencia de Dios y
confías en Él las cosas malas no sucederán.

En el Nuevo Testamento, cuando Jesús fue tentado (Mateo 4: 6; Lucas 4: 9-12), Satanás
citó los versículos 11 y 12 de este Salmo porque estaba tratando de tentar a Jesús para
que desobedeciera a Dios al no ir a la cruz donde había sufrimiento. Además, Satanás
tentó a Jesús para obligar a Dios a cumplir su promesa de protección. Satanás estaba
tratando de convencer diciendo: “Si sufres, Dios no está cumpliendo sus promesas de
protegerte”.

Si Satanás tentó a Jesús de esta manera, ¿cuánto más estará Satanás tentando a los hijos
de Dios en el sentido de que ellos no deben pasar por sufrimiento? Por ejemplo, en
cualquier hogar donde haya abuso, el miedo será evidente en los ojos del niño y la
ausencia de protección en su lenguaje corporal. Si las expectativas del niño sobre la
protección de los padres son ausentes, al crecer expresarán cómo nunca entendieron el
concepto de amor de los padres. El amor paternal se vuelve inalcanzable en sus mentes.
De la misma manera, si Satanás puede convencer nuestros pensamientos y hacernos creer
que Dios siempre debe protegernos de todo sufrimiento ya que es un Padre amoroso,
cualquier indicación de que Dios no nos ha protegido nos llevará a pensar que Su amor
por nosotros es inexistente.
 
En cambio, si eres un cristiano que ha habitado en Su presencia y confía genuinamente en
Dios (versículos 1 y 2), sabrás que Dios sí te ama. Incluso, sabrás que Dios no te protege ni
te aleja de todo tipo de sufrimiento en tu vida. Sabrás que Él camina contigo en medio de
tu sufrimiento. Confiarás en que Él te mantendrá a salvo en medio de tu sufrimiento
mientras habitas en Su presencia y confías en Él.

La historia de un pájaro y sus tres polluelos


En este pasaje, la mejor explicación de cómo Dios camina con nosotros a través de
nuestro sufrimiento se encuentra en el versículo 4, en la descripción metafórica de Dios
cubriéndonos bajo sus alas. Esta descripción me lleva inmediatamente a una historia que
circuló en la década de 1990 sobre un incendio forestal que estalló. Los guardabosques
comenzaron a caminar en medio de los daños y uno de los guardabosques encontró un
pájaro muerto que se había quemado en el fuego. Al verlo, el guardabosques dio vuelta al
pájaro con un palo e inmediatamente, debajo de este, salieron corriendo tres polluelos. La
madre pájaro, consciente de tal desastre que devoraría a sus polluelos, los cubrió bajo sus
alas y murió para que ellos pudieran vivir. 
 
En el pasaje de hoy, el salmista sabía que pasaría por sufrimiento. El sabía que Dios no iba
a protegerlo de todo tipo de sufrimiento de una forma como la madre pájaro de la
historia, pero confiaba que Dios estaría presente con él en medio de su sufrimiento. Esta
promesa era grande en sí misma. Pero hoy, tenemos una promesa más grande y mucho
más profunda. Hoy, podemos entender que esta imagen del pájaro protegiendo a sus
bebés del fuego destructible se hizo realidad para nosotros por medio de Jesucristo. Él
vino al mundo para tomarnos a todos nosotros bajo Sus alas e hizo que el juicio de fuego
viniera sobre Él en nuestro lugar. Jesús nos protegió al ser destruido en la cruz para que
pudiéramos salir caminando con seguridad.  

Somos liberados del sufrimiento eterno


Por lo tanto, como un cristiano, si alguna vez cuestionas o atacas a Dios mientras estás
pasando por una cantidad significativa de sufrimiento, recuerda que has sido liberado del
sufrimiento insoportable que mereces por tus pecados. Si alguna vez te preguntas por qué
tú o un ser querido debe pasar por una enfermedad, recuerda que has sido liberado de la
enfermedad eterna del pecado. Jesús te cubrió bajo Sus alas para que el juicio eterno y la
enfermedad del pecado eterno lo aplastaran a Él y no a ti. 

Hermano/hermana, por medio de lo que hizo Jesús, podemos morar bajo Sus alas y
confiar en que tendremos refugio eterno de la enfermedad del pecado. Si Él nos protegió
de estas cosas eternas, ¿cuánto más debemos confiar en que Él estará presente en medio
de nuestros sufrimientos insoportables que son momentáneos? Mientras habitamos y
confiamos en Él, recordemos que, en la cruz, bajo sus alas, hemos sido eternamente
sanados para siempre.

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