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Cuaresma y Semana Santa: Reflexiones educativas

Este documento presenta las actividades de aprendizaje planeadas para una clase de cuarto año de secundaria sobre la Cuaresma y la Semana Santa. Explica que la Cuaresma dura 40 días y es un tiempo para arrepentirnos, cambiar y acercarnos más a Cristo a través del ayuno, la oración y la limosna. Luego presenta las lecturas del Evangelio de los cinco domingos de Cuaresma para trabajar con los estudiantes. El objetivo es que los estudiantes comprendan mejor este importante periodo litúrgico y
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Cuaresma y Semana Santa: Reflexiones educativas

Este documento presenta las actividades de aprendizaje planeadas para una clase de cuarto año de secundaria sobre la Cuaresma y la Semana Santa. Explica que la Cuaresma dura 40 días y es un tiempo para arrepentirnos, cambiar y acercarnos más a Cristo a través del ayuno, la oración y la limosna. Luego presenta las lecturas del Evangelio de los cinco domingos de Cuaresma para trabajar con los estudiantes. El objetivo es que los estudiantes comprendan mejor este importante periodo litúrgico y
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07/04/2020

ACTIVIDADES DE APRENDIZAJE
Institución educativa: Parroquial “Santa Rosa de Lima”
Área: Educación Religiosa
Grado: Cuarto de secundaria / “A-B-C”
Docente: Mag. Yober RIMAC
Tema: Viviendo la Cuaresma y la Semana Santa
_________________________________________________________________________

La Cuaresma dura 40 días, es el tiempo litúrgico de conversión; comienza el Miércoles de


Ceniza y termina antes de la misa de la Cena del Señor del Jueves Santo. Es tiempo para
arrepentirnos de nuestros pecados y de cambiar algo de nosotros para ser mejores y poder
vivir más cerca de Cristo.
En la Cuaresma, Cristo nos invita a cambiar de vida. La Iglesia nos invitar a vivir la
Cuaresma como un camino hacia Jesucristo, mediante el ayuno, la oración y la limosna.
Nos invita a vivir una seria de actitudes cristianas que nos ayudan a parecernos más a
Jesucristo, ya que, por acción de nuestro pecado, nos alejamos más de Dios. Por ello, la
Cuaresma es el tiempo del perdón y de la reconciliación fraterna. Cada día, durante toda la
vida hemos de arrojar de nuestros corazones el odio, el rencor, la envidia, los celos que se
oponen a nuestro amor a Dios y a los hermanos. En Cuaresma, aprendemos a conocer y
apreciar la Cruz de Jesús. Con esto también aprendemos a tomar nuestra cruz con alegría
para alcanzar la gloria de la resurrección.
Ayunar, o sea aprender a cambiar nuestra actitud con los demás y con las criaturas: de la
tentación de “devorarlo” todo, para saciar nuestra avidez, a la capacidad de sufrir por amor,
que puede colmar el vacío de nuestro corazón.
Orar para saber renunciar a la idolatría y a la autosuficiencia de nuestro yo, y declararnos
necesitados del Señor y de su misericordia.
Dar limosna para salir de la necedad de vivir y acumularlo todo para nosotros mismos,
creyendo que así nos aseguramos un futuro que no nos pertenece. Y volver a encontrar así
la alegría del proyecto que Dios ha puesto en la creación y en nuestro corazón, es decir
amarle, amar a nuestros hermanos y al mundo entero, y encontrar en este amor la verdadera
felicidad.
Aquí te ofrecemos las lecturas del Evangelio de los cinco domingos de Cuaresma para
trabajar:

DOMINGOS DE CUARESMA
¿Qué nos dice la Palabra?
1er. Domingo Entonces Jesús, movido por el Espíritu, se retiró al desierto para ser
tentado por el Diablo. Guardó un ayuno de cuarenta días con sus noches
y al final sintió hambre. Se acercó el Tentador y le dijo: " Si eres Hijo de
Mateo 4, 1-11 (A-2020) Dios, di que estas piedras se conviertan en pan". Él contestó: "Está
escrito: No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de
la boca de Dios". Luego el Diablo se lo llevó a la Ciudad Santa, lo colocó
en el alero del templo y le dijo: "Si eres Hijo de Dios, tírate abajo, pues
está escrito: Ha dado órdenes a sus ángeles acerca de ti; te llevarán en
sus palmas para que tu pie no tropiece en la piedra". Jesús respondió:
"También está escrito: No pondrás a prueba al Señor, tu Dios". De nuevo
se lo llevó el Diablo a una montaña altísima y le mostró todos los reinos
del mundo en su esplendor, y le dijo: "Todo esto te lo daré si postrado me
rindes homenaje". Entonces Jesús le replicó: "¡Aléjate, Satanás! Que está
escrito: Al Señor tu Dios adorarás, a él sólo darás culto". Al punto lo dejó
el Diablo y unos ángeles vinieron a servirle.

Mi compromiso:
Rendirme ante Jesús ya él es nuestra salvación y no dudar de el

¿Qué nos dice la Palabra?


2do. Domingo Seis días después, Jesús tomó consigo a Pedro, a Santiago
y a su hermano Juan, y los llevó aparte a un monte alto. A
Mateo 17,1-9 (A-2020) la vista de ellos su aspecto cambió completamente: su cara
brillaba como el sol y su ropa se volvió blanca como la luz.
En seguida vieron a Moisés y Elías hablando con Jesús.
Pedro tomó la palabra y dijo a Jesús: "Señor, qué bueno es
que estemos aquí! Si quieres, levantaré aquí tres tiendas:
una para ti, otra para Moisés y otra para Elías". Estaba
Pedro todavía hablando cuando una nube luminosa los
cubrió con su sombra y una voz que salía de la nube dijo:
"Este es mi Hijo, el Amado; éste es mi Elegido,
escúchenlo!". Al oír la voz, los discípulos se echaron al
suelo, llenos de miedo. Pero Jesús se acercó, los tocó y les
dijo: "Levántense, no tengan miedo". Ellos levantaron los
ojos, pero ya no vieron a nadie más que a Jesús. Mientras
bajaban del monte, Jesús les ordenó: "No hablen a nadie de
esta visión hasta que el Hijo del Hombre haya resucitado de
entre los muertos".
Mi compromiso; Escuchar la palabra de Jesús y hacer lo que nos pide

¿Qué nos dice la Palabra?


3er. Domingo Vino, pues, a una ciudad de Samaria llamada

Sicar, junto a la heredad que Jacob dio a su hijo


Juan 4,5-42 (A-2020) José.
Y estaba allí el pozo de Jacob. Entonces Jesús,

cansado del camino, se sentó así junto al pozo.


Era como la hora sexta.
Vino una mujer de Samaria a sacar agua; y

Jesús le dijo: Dame de beber.


Pues sus discípulos habían ido a la ciudad a

comprar de comer.
La mujer samaritana le dijo: ¿Cómo tú, siendo

judío, me pides a mí de beber, que soy mujer


samaritana? Porque judíos y samaritanos no se
tratan entre sí.
Respondió Jesús y le dijo: Si conocieras el don
10 

de Dios, y quién es el que te dice: Dame de


beber; tú le pedirías, y él te daría agua viva.
La mujer le dijo: Señor, no tienes con qué
11 

sacarla, y el pozo es hondo. ¿De dónde, pues,


tienes el agua viva?
¿Acaso eres tú mayor que nuestro padre
12 

Jacob, que nos dio este pozo, del cual bebieron


él, sus hijos y sus ganados?
Respondió Jesús y le dijo: Cualquiera que
13 

bebiere de esta agua, volverá a tener sed;


mas el que bebiere del agua que yo le daré,
14 

no tendrá sed jamás; sino que el agua que yo


le daré será en él una fuente de agua que salte
para vida eterna.
15 
La mujer le dijo: Señor, dame esa agua, para
que no tenga yo sed, ni venga aquí a sacarla.
16 
Jesús le dijo: Ve, llama a tu marido, y ven acá.
Respondió la mujer y dijo: No tengo marido.
17 

Jesús le dijo: Bien has dicho: No tengo marido;


porque cinco maridos has tenido, y el que
18 

ahora tienes no es tu marido; esto has dicho


con verdad.
Le dijo la mujer: Señor, me parece que tú eres
19 

profeta.
Nuestros padres adoraron en este monte, y
20 

vosotros decís que en Jerusalén es el lugar


donde se debe adorar.
Jesús le dijo: Mujer, créeme, que la hora viene
21 

cuando ni en este monte ni en Jerusalén


adoraréis al Padre.
Vosotros adoráis lo que no sabéis; nosotros
22 

adoramos lo que sabemos; porque la salvación


viene de los judíos.
Mas la hora viene, y ahora es, cuando los
23 

verdaderos adoradores adorarán al Padre en


espíritu y en verdad; porque también el Padre
tales adoradores busca que le adoren.
Dios es Espíritu; y los que le adoran, en
24 

espíritu y en verdad es necesario que adoren.


Le dijo la mujer: Sé que ha de venir el Mesías,
25 

llamado el Cristo; cuando él venga nos


declarará todas las cosas.
26 
Jesús le dijo: Yo soy, el que habla contigo.
En esto vinieron sus discípulos, y se
27 

maravillaron de que hablaba con una mujer; sin


embargo, ninguno dijo: ¿Qué preguntas? o,
¿Qué hablas con ella?
Entonces la mujer dejó su cántaro, y fue a la
28 

ciudad, y dijo a los hombres:


Venid, ved a un hombre que me ha dicho todo
29 

cuanto he hecho. ¿No será éste el Cristo?


30 
Entonces salieron de la ciudad, y vinieron a él.
Entre tanto, los discípulos le rogaban,
31 

diciendo: Rabí, come.


El les dijo: Yo tengo una comida que comer,
32 

que vosotros no sabéis.


Entonces los discípulos decían unos a otros:
33 

¿Le habrá traído alguien de comer?


Jesús les dijo: Mi comida es que haga la
34 

voluntad del que me envió, y que acabe su


obra.
¿No decís vosotros: Aún faltan cuatro meses
35 

para que llegue la siega? He aquí os digo: Alzad


vuestros ojos y mirad los campos, porque ya
están blancos para la siega.
Y el que siega recibe salario, y recoge fruto
36 

para vida eterna, para que el que siembra goce


juntamente con el que siega.
Porque en esto es verdadero el dicho: Uno es
37 

el que siembra, y otro es el que siega.


Yo os he enviado a segar lo que vosotros no
38 

labrasteis; otros labraron, y vosotros habéis


entrado en sus labores.
Y muchos de los samaritanos de aquella
39 

ciudad creyeron en él por la palabra de la


mujer, que daba testimonio diciendo: Me dijo
todo lo que he hecho.
Entonces vinieron los samaritanos a él y le
40 

rogaron que se quedase con ellos; y se quedó


allí dos días.
41 
Y creyeron muchos más por la palabra de él,
y decían a la mujer: Ya no creemos solamente
42 

por tu dicho, porque nosotros mismos hemos


oído, y sabemos que verdaderamente éste es el
Salvador del mundo, el Cristo.
Mi compromiso: En esta cuaresma se acerca al pozo de nuestra vida para que le “demos
de beber”. O, mejor dicho, para caer en la cuenta de que los sedientos somos nosotros. “Si
conocieras el don de Dios y quien es el que te pide de beber...” Somos nosotros los que
tenemos necesidad de beber su agua sólo nos hace falta conocer quién posee esta agua.

¿Qué nos dice la Palabra?


4to. Domingo
1 ASI que, entonces tomó Pilato á Jesús, y le azotó. 
Juan 19,1-41 2 Y los soldados entretejieron de espinas una corona, y
pusiéron la sobre su cabeza, y le vistieron de una ropa
de grana; 
3 Y decían: ¡Salve, Rey de los Judíos! y dábanle de
bofetadas. 
4 Entonces Pilato salió otra vez fuera, y díjoles: He
aquí, os le traigo fuera, para que entendáis que ningún
crimen hallo en él. 
5 Y salió Jesús fuera, llevando la corona de espinas y
la ropa de grana. Y díceles Pilato: He aquí el hombre. 
6 Y como le vieron los príncipes de los sacerdotes, y
los servidores, dieron voces diciendo: Crucifícale,
crucifícale. Díceles Pilato: Tomadle vosotros, y
crucificadle; porque yo no hallo en él crimen. 
7 Respondiéronle los Judíos: Nosotros tenemos ley, y
según nuestra ley debe morir, porque se hizo Hijo de
Dios. 
8 Y como Pilato oyó esta palabra, tuvo más miedo. 
9 Y entró otra vez en el pretorio, y dijo á Jesús: ¿De
dónde eres tú? Mas Jesús no le dió respuesta. 
10 Entonces dícele Pilato: ¿A mí no me hablas? ¿no
sabes que tengo potestad para crucificarte, y que
tengo potestad para soltarte? 
11 Respondió Jesús: Ninguna potestad tendrías contra
mí, si no te fuese dado de arriba: por tanto, el que á ti
me ha entregado, mayor pecado tiene. 
12 Desde entonces procuraba Pilato soltarle; mas los
Judíos daban voces, diciendo: Si á éste sueltas, no
eres amigo de César: cualquiera que se hace rey, á
César contradice. 
13 Entonces Pilato, oyendo este dicho, llevó fuera á
Jesús, y se sentó en el tribunal en el lugar que se dice
Lithóstrotos, y en hebreo Gabbatha. 
14 Y era la víspera de la Pascua, y como la hora de
sexta. Entonces dijo á los Judíos: He aquí vuestro Rey. 
15 Mas ellos dieron voces: Quita, quita, crucifícale.
Díceles Pilato: ¿A vuestro Rey he de crucificar?
Respondieron los pontífices: No tenemos rey sino á
César. 
16 Así que entonces lo entregó á ellos para que fuese
crucificado. Y tomaron á Jesús, y le llevaron. 
17 Y llevando su cruz, salió al lugar que se dice de la
Calavera, y en hebreo, Gólgotha; 
18 Donde le crucificaron, y con él otros dos, uno á cada
lado, y Jesús en medio. 
19 Y escribió también Pilato un título, que puso encima
de la cruz. Y el escrito era: JESUS NAZARENO, REY DE
LOS JUDIOS. 
20 Y muchos de los Judíos leyeron este título: porque
el lugar donde estaba crucificado Jesús era cerca de la
ciudad: y estaba escrito en hebreo, en griego, y en
latín. 
21 Y decían á Pilato los pontífices de los Judíos: No
escribas, Rey de los Judíos: sino, que él dijo: Rey soy
de los Judíos. 
22 Respondió Pilato: Lo que he escrito, he escrito. 
23 Y como los soldados hubieron crucificado á Jesús,
tomaron sus vestidos, é hicieron cuatro partes (para
cada soldado una parte); y la túnica; mas la túnica era
sin costura, toda tejida desde arriba. 
24 Y dijeron entre ellos: No la partamos, sino echemos
suertes sobre ella, de quién será; para que se
cumpliese la Escritura, que dice: Partieron para sí mis
vestidos, Y sobre mi vestidura echaron suertes. Y los
soldados hicieron esto. 
25 Y estaban junto á la cruz de Jesús su madre, y la
hermana de su madre, María mujer de Cleofas, y María
Magdalena. 
26 Y como vió Jesús á la madre, y al discípulo que él
amaba, que estaba presente, dice á su madre: Mujer,
he ahí tu hijo. 
27 Después dice al discípulo: He ahí tu madre. Y desde
aquella hora el discípulo la recibió consigo. 
28 Después de esto, sabiendo Jesús que todas las
cosas eran ya cumplidas, para que la Escritura se
cumpliese, dijo: Sed tengo. 
29 Y estaba allí un vaso lleno de vinagre: entonces
ellos hinchieron una esponja de vinagre, y rodeada á
un hisopo, se la llegaron á la boca. 
30 Y como Jesús tomó el vinagre, dijo: Consumado es.
Y habiendo inclinado la cabeza, dió el espíritu. 
31 Entonces los Judíos, por cuanto era la víspera de la
Pascua, para que los cuerpos no quedasen en la cruz
en el sábado, pues era el gran día del sábado, rogaron
á Pilato que se les quebrasen las piernas, y fuesen
quitados. 
32 Y vinieron los soldados, y quebraron las piernas al
primero, y asimismo al otro que había sido crucificado
con él. 
33 Mas cuando vinieron á Jesús, como le vieron ya
muerto, no le quebraron las piernas: 
34 Empero uno de los soldados le abrió el costado con
una lanza, y luego salió sangre y agua. 
35 Y el que lo vió, da testimonio, y su testimonio es
verdadero: y él sabe que dice verdad, para que
vosotros también creáis. 
36 Porque estas cosas fueron hechas para que se
cumpliese la Escritura: Hueso no quebrantaréis de él. 
37 Y también otra Escritura dice: Mirarán al que
traspasaron. 
38 Después de estas cosas, José de Arimatea, el cual
era discípulo de Jesús, mas secreto por miedo de los
Judíos, rogó á Pilato que pudiera quitar el cuerpo de
Jesús: y permitióselo Pilato. Entonces vino, y quitó el
cuerpo de Jesús. 
39 Y vino también Nicodemo, el que antes había
venido á Jesús de noche, trayendo un compuesto de
mirra y de áloes, como cien libras. 
40 Tomaron pues el cuerpo de Jesús, y envolviéronlo
en lienzos con especias, como es costumbre de los
Judíos sepultar. 
41 Y en aquel lugar donde había sido crucificado, había
un huerto; y en el huerto un sepulcro nuevo, en el cual
aun no había sido puesto ninguno.

Mi compromiso: Debemos de no ser indiferentes con el dolor de Jesús y valorar lo


que hizo el por nuestra salvación

¿Qué nos dice la Palabra?


5to. Domingo Estamos demasiado atrapados por el «más acá» para
preocuparnos del «más allá». Sometidos a un ritmo de vida que
nos aturde y esclaviza, abrumados por una información asfixiante
Juan 11,1-45 (A-2020) de noticias y acontecimientos diarios, fascinados por mil
atractivos que el desarrollo técnico pone en nuestras manos, no
parece que necesitemos un horizonte más amplio que «esta
vida» en la que nos movemos.

¿Para qué pensar en «otra vida»? ¿No es mejor gastar todas


nuestras fuerzas en organizar lo mejor posible nuestra existencia
en este mundo? ¿No deberíamos esforzarnos al máximo en vivir
esta vida de ahora y callarnos respecto a todo lo demás? ¿No es
mejor aceptar la vida con su oscuridad y sus enigmas, y dejar «el
más allá» como un misterio del que nada sabemos?

Sin embargo, el hombre contemporáneo, como el de todas las


épocas, sabe que en el fondo de su ser está latente siempre la
pregunta más seria y difícil de responder: ¿qué va a ser de todos
y cada uno de nosotros? Cualquiera que sea nuestra ideología o
nuestra fe, el verdadero problema al que estamos enfrentados
todos es nuestro futuro. ¿Qué final nos espera?

Peter Berger nos ha recordado con profundo realismo que «toda


sociedad humana es, en última instancia, una congregación de
hombres frente a la muerte». Por ello, es ante la muerte
precisamente donde aparece con más claridad «la verdad» de la
civilización contemporánea, que, curiosamente, no sabe qué
hacer con ella si no es ocultarla y eludir al máximo su trágico
desafío.

Más honrada parece la postura de personas como Eduardo


Chillida, que en alguna ocasión se expresó en estos términos:
«De la muerte, la razón me dice que es definitiva. De la razón, la
razón me dice que es limitada».

Es aquí donde hemos de situar la postura del creyente, que sabe


enfrentarse con realismo y modestia al hecho ineludible de la
muerte, pero que lo hace desde una confianza radical en Cristo
resucitado. Una confianza que difícilmente puede ser entendida
«desde fuera» y que solo puede ser vivida por quien ha
escuchado, alguna vez, en el fondo de su ser, las palabras de
Jesús: «Yo soy la resurrección y la vida». ¿Crees esto?

Mi compromiso: Jesús es consciente del valor de la vida frente a la eternidad y la


muerte. Sabe que el alma de Lázaro reposa esperando, como la del resto de los
hombres, el momento sublime de la redención. Mi compromiso es creer siempre en
Jesús y esperar con alegría sus regresa.

SEMANA SANTA
Es la época más importante para los cristianos, no es solo el recuerdo de un hecho histórico
cualquiera, sino es la contemplación del amor de Dios que permite el sacrificio de su Hijo,
el dolor de ver a Jesús crucificado, la esperanza de ver a Cristo que nos da nueva vida por
medio de su Resurrección.
DESARROLLA LA SIGUIENTE ACTIVIDAD.
¿Qué es la vía crucis?
El vía crucis o viacrucis es una de las devociones o prácticas de oración más
extendidas entre los católicos. Refiere los diferentes momentos vividos por
Jesús de Nazaret desde su prendimiento hasta su crucifixión y sepultura .

¿Dónde se originó?
El origen del Vía Crucis se remonta a Jerusalén como consecuencia natural e
inmediata de la Pasión de Cristo. Ciertos lugares de la Vía Dolorosa (aunque
no se llamó así antes del siglo XVI), fueron reverentemente marcados desde los
primeros siglos de la era cristiana.

¿Cuáles son las estaciones? Escríbelas…

1.- Yo concederé todo cuanto se me pidiere con fe, durante el rezo del Via Crucis.
2.- Yo prometo la vida eterna a los que, de vez en cuando, se aplican a rezar el Via
Crucis.
3.- Durante la vida, yo les acompañaré en todo lugar y tendrán Mi ayuda especial
en la hora de la muerte.
4.- Aunque tengan más pecados que las hojas de las hierbas que crece en los
campos, y más que los granos de arena en el mar, todos serán borrados por medio
de esta devoción al Via Crucis. (Nota: Esta devoción no elimina la obligación de
confesar los pecados mortales. Se debe confesar antes de recibir la Santa
Comunión.)
5.- Los que acostumbran rezar el via crucis frecuentemente, gozarán de una gloria
extraordinaria en el cielo.
6.- Después de la muerte, si estos devotos llegasen al purgatorio, Yo los libraré de
ese lugar de expiación, el primer martes o viernes después de morir.
7.- Yo bendeciré a estas almas cada vez que rezan el Via Crucis; y mi bendición les
acompañará en
todas partes de la tierra. Después de la muerte, gozarán de esta bendición en el
Cielo, por toda la eternidad.
8.- A la hora de la muerte, no permitiré que sean sujetos a la tentación del
demonio. Al espíritu maligno le despojaré de todo poder sobre estas almas. Así
podrán reposar tranquilamente en mis brazos.
9.- Si rezan con verdadero amor, serán altamente premiados. Es decir, convertiré a
cada una de estas almas en Copón viviente, donde me complaceré en derramar mi
gracia.
10.- Fijaré la mirada de mis ojos sobre aquellas almas que rezan el via crucis con
frecuencia y Mis Manos estarán siempre abiertas para protegerlas.
11.- Así como yo fui clavado en la cruz, igualmente estaré siempre muy unido a los
que me honran, con el rezo frecuente del via crucis.
12.- Los devotos del via Crucis nunca se separarán de mí porque Yo les daré la
gracia de jamás cometer un pecado mortal.
13.- En la hora de la muerte, Yo les consolaré con mi presencia, e iremos juntos al
cielo. La muerte será dulce para todos los que Me han honrado durante la vida con
el rezo del via Crucis
14.- Para estos devotos del viacrucis, Mi alma será un escudo de protección que
siempre les prestará auxilio cuando recurran a Mí..

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