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Rock Chick 1 - Kristen Ashley

Este capítulo presenta a la protagonista Indy Savage, hija de un policía que posee una tienda de libros usados. A pesar de haber cometido algunas infracciones menores en el pasado, Indy nunca había tenido problemas serios con la ley debido a su "karma de hija de policía". Sin embargo, la situación se complica cuando su empleado Rosie le informa sobre un problema y luego son atacados por dos hombres armados fuera de la tienda. Ahora Indy y Rosie se esconden asustadas en el auto de Indy, preguntándose qué hacer a

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Rock Chick 1 - Kristen Ashley

Este capítulo presenta a la protagonista Indy Savage, hija de un policía que posee una tienda de libros usados. A pesar de haber cometido algunas infracciones menores en el pasado, Indy nunca había tenido problemas serios con la ley debido a su "karma de hija de policía". Sin embargo, la situación se complica cuando su empleado Rosie le informa sobre un problema y luego son atacados por dos hombres armados fuera de la tienda. Ahora Indy y Rosie se esconden asustadas en el auto de Indy, preguntándose qué hacer a

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exclusivamente por amor a la lectura.

Foro Book Land 1


Staff
}Moderadora de traducción:
Babe
Eli25

Traductores:
Babe
ely_2291
alisay.or
ElyGreen
Eli25
Mika
Paulii~
Emotica G. W
Gabbii
Jeyd3
Rihano
*eliza*
Gabereader
Kensha

Correctores:
Azhar23
Eli25
Paulii~
Kora

2 Foro Book Land


Recopilación y Revisión
Eli25

Diseño:
Shaz

Foro Book Land 3


Contenido
Sinopsis................................................................................................................ 5

Capítulo 1........................................................................................................... 6

Capítulo 2.......................................................................................................... 13

Capítulo 3.......................................................................................................... 23

Capítulo 4.......................................................................................................... 35

Capítulo 5.......................................................................................................... 51

Capítulo 6.......................................................................................................... 66

Capítulo 7.......................................................................................................... 77

Capítulo 8.......................................................................................................... 88

Capítulo 9......................................................................................................... 102

Capítulo 10....................................................................................................... 112

Capítulo 11....................................................................................................... 121

Capítulo 12....................................................................................................... 132

Capítulo 13....................................................................................................... 144

Capítulo 14....................................................................................................... 160

Capítulo 15....................................................................................................... 171

Capítulo 16....................................................................................................... 184

4 Foro Book Land


Capítulo 17....................................................................................................... 196

Capítulo 18....................................................................................................... 209

Capítulo 19....................................................................................................... 218

Capítulo 20....................................................................................................... 229

Capítulo 21....................................................................................................... 240

Capítulo 22....................................................................................................... 252

Capítulo 24....................................................................................................... 271

Capítulo 25....................................................................................................... 282

Capítulo 26....................................................................................................... 294

Capítulo 27....................................................................................................... 305

Próximo libro..................................................................................................... 327

Sobre la Autora................................................................................................ 328

Foro Book Land 5


Sinopsis
Indy Savage, hija de un policía, rock chick y dueña de una tienda de libros usados, ha estado enamorada de Lee
Nightingale —una vez el chico malo, ahora el hombre detrás de Investigaciones Nightingale— desde que tenía
cinco años. Sin importar los ingeniosos planes que Indy usó para llamar su atención, Lee nunca mostró ningún
interés e Indy finalmente se rindió. Ahora el empleado de Indy, Rosie, ha perdido una bolsa de diamantes y los
chicos malos están disparándole. Cuando Indy se ve involucrada, Lee se ve obligado a ayudar. Complicando
las cosas, Lee ha decidido que está interesado pero Indy está decidida de que ella no. Pero al parecer no puede
mantener lejos a Lee de su vida cuando ha sido repetidamente aturdida con una Taser, secuestrada y hay coches
bombas explotando (sin mencionar que ha encontrado cuerpos muertos.)
La mejor apuesta de Indy es resolver el misterio de los diamantes antes que Lee. El desafío de Lee es mantener a
Indy con vida, y al mismo tiempo, ganarse su corazón de nuevo.

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Capítulo 1
El Gran Liam Chase
Traducido por Babe y ely_2291

Corregido por Azhar23

Hasta ahora, nunca había estado en problemas con la ley.


Es cósmicamente imposible, soy la hija de un policía.
El ‘karma de la hija de un policía’ me protege, y viendo que no soy una adicta a las drogas, traficante, ladrona,
prostituta, pandillera o asesina (todas características que negarían ‘el karma de la hija de un policía’), estoy
protegida.
Esto no quiere decir que no haya hecho cosas estúpidas que no sean exactamente respetuosas de la ley, de hecho,
he hecho cosas estúpidas que no son exactamente respetuosas de la ley.
***
Veamos…
Tengo un sin número de multas de tráfico, pero eso realmente no cuenta.
He sido detenida por exceso de velocidad en ocasiones, aunque nunca me multaron.
Soy conocida por imprudente cuando tengo prisa (lo que es mucho).
Además, entre las cosas ‘no respetuosas de la ley’ incluye el hecho de que logré colarme tras bastidores en un
concierto de Aerosmith. Llegué tan lejos como para tocar el pecho de Joe Perry con la punta de mi dedo índice y
medio, después de hacer contacto, sentí un espasmo eléctrico de placer cruzando por mi cuerpo (especialmente
en algunas partes de mi cuerpo) que fueron inigualables, ni antes ni desde entonces. Desgraciadamente, solo
llegué a tocarlo antes de que el guardia me sacara.
***
Pero, hace veinte minutos, mi empleado, Rosie, me dijo algo que no quería escuchar.
Rosie puede ser difícil, pero esto es ridículo.
E involucró a otro empleado (y una de mis personas favoritas en el mundo), Duke.
***
Pues, hace cinco minutos, Rosie y yo cerramos, y estábamos fuera de mi librería, Fortnum’s, preguntándome que
hacer sobre ese algo.
Entonces, dos tipos se acercaron a nosotros, tuvimos una conversación que no salió bien (y si soy honesta, la razón
por la que no salió bien fue por mí) y entonces nos dispararon.
Nos.
Dispararon.

Foro Book Land 7


A.
Nosotros.
Con Pistolas.
Pistolas llenas de balas.
Hicimos una escapada apresurada que, afortunadamente, no dejó un rastro de sangre.
Ahora, estamos en mi coche, hiperventilando, sentados en una esquina de un callejón oscuro en las entrañas de
Baker Historical District que aún no ha sido re-aburguesada y estoy mirando a mi móvil, preguntándome qué, en
el maldito infierno, hacer.
***
Rebobinemos.
Soy India Savage, conocida por todos como Indy. Soy la hija de Tom Savage y prácticamente todos los policías
me conocen, incluso los novatos. Eso es porque cuando era joven, pasé mucho tiempo en la estación de policía
esperando a mi padre o pasando tiempo con los amigos de papá.
Oh, y papá y yo todavía vamos juntos a los asados de la Orden Fraternal de la Policía (O. F. P.).
También está el cómo me veo. No estoy presumiendo ni nada por el estilo, es solo que ser un policía significa
tener exceso de testosterona y, bueno, soy una chica.
Todos los colegas de papá me notaron a los dieciséis. Desafortunadamente, si alguno de ellos me tocaba (incluso
después de cumplir la mayoría de edad) los demás le hubieran disparado.
Tal es la vida de la hija de un policía. Tomas las subidas con las bajadas.
***
En mi pasado no tan ordenado ni limpio, fui atrapada una noche por los amigos de mi padre, Jimmy Marker y
Danny Rose. Ally y yo éramos menores de edad, fuimos encontradas tomando y fuimos llevadas a la estación. Mi
padre no se enojó por esa treta juvenil. Papá tenía una hija y una esposa muerta. Él esperaba tener un varón pero
mi madre murió cuando yo tenía cinco años. Viendo que tenían sus manos repletas conmigo, nunca tuvieron
tiempo para un segundo hijo y papá nunca superó a mamá lo suficiente para tener otra esposa. 
Papá siempre dijo que Katherine Savage era el tipo de mujer al que no superabas. También dijo que yo me parecía
mucho a ella y que las fotos lo probaban (excepto, obviamente, mis ojos azules, que heredé de mi padre).
Y todos dicen que actuó exactamente como ella.
De cualquier manera, papá pensó que mi consumo de alcohol era lindo, y, si hubiera sido
varón, el haber sido recogida por sus compañeros hubiera sido un rito de iniciación. Su
mejor amigo y compañero de mucho tiempo, Malcom Nightingale, estuvo de acuerdo.
La esposa de Malcom, mejor amiga de mi madre y la mujer que juró a mi madre en su lecho de muerte que ayudaría
a mi padre a criarme, Kitty Sue Nightingale, no encontró mi encarcelamiento de poco tiempo entretenido.
Kitty Sue no encontró ninguna de mis manías juveniles entretenidas, no de ninguna manera.
Kitty Sue se preocupaba por mi alma inmortal.
Kitty Sue tenía sus manos llenas. No solo había hecho una promesa de lecho de muerte a mi madre, también tenía
tres hijos que cuidar. Y dos de esos hijos eran Lee y Ally, y eso era suficiente que decir.
Kitty Sue hablaba con pastores, profesores y consejeros de secundaria, entrenadores de ligas pequeñas de softball,
beisbol y fútbol, vecinos metiches, y cualquier persona que pudo meter en su red de vigilancia infantil Nightingale/

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Savage. E incluso con todo ese esfuerzo, no funcionó muy bien.
Allyson Nightingale es mi mejor amiga y lo ha sido desde su nacimiento, Ally es la hija menor de Kitty Sue y
Malcom y es más loca que yo, principalmente porque no le teme a nada.
Lee es otra historia, Lee es un Bad Boy con B mayúscula.
Después de que Jimmy y Danny nos atraparan vomitando a la orilla del camino, Ally y yo nos volvimos más
astutas. Desde ese momento, cuando aún éramos menores de edad, cada vez que salíamos de fiesta y estábamos
demasiado ebrias, llamábamos a Lee y él venía a buscarnos.
Sin importar el qué, ni el dónde, Lee llegaría en su antiguo Mustang, mantendría abierta la puerta del pasajero
y sonreiría mientras trastabillábamos desde la casa de alguien hasta su automóvil. Lee sabía el sonido exacto que
hace una persona antes de que fueran a vomitar, así sabía cuándo detenerse y llevar a la persona fuera para que
lo hiciera a la orilla del camino en vez de en su coche. También tenía mucha experiencia sosteniendo el cabello de
una chica hacia atrás cuando vomitaba.
En nuestros días de fiesteras, intentamos llamar al otro hermano de Ally, Hank, un par de veces, pero él siempre
nos daba un sermón. Hank es el mayor de los tres hijos de los Nightingale, por lo que sentía la necesidad de
comportarse responsablemente. Puede que nos sermoneara, pero nunca fue un soplón, acusarnos era ir demasiado
lejos.
Como no era de extrañar, Hank se convirtió en policía.
Nadie sabe en qué se convirtió Lee.
Henry ‘Hank’ Nightingale fue capitán del equipo de futbol, rey de la graduación y lo votaron ‘Mejor atleta’, el
‘Más Popular’, ‘Mejor pareja’ junto a su novia y ‘Mejor sonrisa’. Mide 1.85 m, tiene unos muslos que podrían
romper nueces, lo justo para llenar la parte trasera y delantera de sus jeans, una sonrisa matadora, espeso cabello
castaño oscuro con las ondas suficientes y los ojos color whisky.
En secundaria, Hank era amable, caballeroso y tenía una chica estable. No ha cambiado mucho (con la excepción
de que ya no era una chica).
Liam ‘Lee’ Nightingale podía hacerle un puente a cualquier coche, tenía un Mustang y una motocicleta, comenzó
a fumar a los trece, existía el rumor de que era capaz de embarazar a una chica con solo mirarla y también fue
votado como ‘Mejor sonrisa’. Mide 1.88 m y da la impresión de que los jeans desgastados fueron una creación
divina hecha solo para él. Lee también tiene espeso cabello castaño oscuro con ondas y ojos color chocolate con
pesadas y largas pestañas. Lee era afable igualmente, pero en una forma completamente diferente. Sin ningún
esfuerzo de cualquier tipo (mayormente con chasquear los dedos, lanzando una mirada o, si la chica se estaba
haciendo la difícil, él usaba LA SONRISA), Lee se metía con cualquiera que fuera mujer, tuviera pelo largo,
pechos grandes, un buen trasero y respirara.
Con cualquier mujer, excepto conmigo, no importa cuánto lo intentara y digamos que lo intenté demasiado.
Yo también tengo pechos grandes, un gran trasero, largo cabello rojizo (con la cantidad suficiente de ondas) y no
era, hasta donde yo sé, un zombi.
Me he estado lanzado a Lee desde que tengo memoria.
Debí elegir a Hank. Si hubiera elegido a Hank, estaría casada y tendría hijos, probablemente muy feliz y
definitivamente teniendo sexo regularmente.
Pero me gustan los malos.
Soy una Rock ‘n’ Roll Chick, es así y ya.
Cuando Ally y yo teníamos ocho años decidimos que me casaría con Lee para que así pudiera ser su hermana de
‘verdad’. Ella sería mi dama de honor, viviríamos una al frente de la otra en casas con cercas blancas y Lee y yo le

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pondríamos el nombre a nuestra primera hija en su honor.
Incluso hicimos un pacto de sangre pinchándonos los pulgares con pasadores y juntándolos luego. Pasamos
los siguientes once años intentando hacer realidad esa fantasía en todas las maneras que nuestras tortuosas y
definitivamente extravagantes mentes pudieron soñar.
Fue mi mala suerte (considerando que el código moral de Lee era algo vago) caer en la regla número dos de ‘El
libro ético de Liam Nightingale’ (la Regla número uno siendo ‘No te acostarás con la novia de tu hermano’) yo
entraba en ‘No te acostarás con la mejor amiga de tu hermanita’.
Además, crecí como un miembro de su familia lo que me hizo prácticamente su hermana pequeña por defecto
y, en mi último intento de tirármele encima (cuando yo tenía veinte y él veintitrés) me dijo exactamente eso. Fue
malditamente vergonzoso, pero claro, así fueron todos mis anteriores intentos y eso nunca me detuvo.
Aun así, por alguna razón, esa última vez me dolió de verdad. Lee no fue cruel ni nada por el estilo, solo fue…
definitivo.
La gran cacería de Liam terminó justo en ese momento y lugar, al menos para mí. Ally todavía tiene (muy) altas
esperanzas. Y para qué mencionar a Kitty Sue, quien creo que siempre ha querido que me enamore de alguno de
sus hijos y ha quedado claro que preferiría que fuera de Lee. Probablemente porque piensa que nos merecemos
el uno al otro.  
Me resigné a ver a Lee en Navidad, Acción de Gracias, el cuatro de julio, celebraciones de cumpleaños, la
mayoría de las celebraciones de la familia y barbacoas, en casa de Hank cuando vemos un partido de fútbol
(desafortunadamente, eso significa que veo a Lee demasiado). Usualmente, siempre hay suficiente gente alrededor
para interferir.
Si, en las raras ocasiones en que él está en casa de sus padres para cenar (últimamente estos días son menos
extraños y más como que Kitty Sue se está volviendo un poquito desesperada y volviéndose mucho más obvia
haciendo de casamentera) y estoy invitada yo también, invento cualquier excusa (mayormente mentiras) y me
voy tan rápido como mis botas puedan llevarme. Esto usualmente cabrea a Ally y Kitty Sue, pero ellas no han
intentado conquistar al tipo durante más de una década siendo rechazadas repetidamente y luego tener que vivir
el resto de sus vidas viéndolo en cenas y festividades. Es mortificante, déjame decírtelo.
Sin mencionar que Lee fue de ‘Chico malo’ a agresivo en media década. Para el final de esa década era
extraordinariamente agresivo. No se jugaba con Lee. Puede que yo haya sido un poco desenfrenada cuando era
niña, pero sabía suficiente sobre jugar con fuego y salir quemada y Lee Nightingale había ido de fogata a un
maldito infierno en diez años.
No me malinterpretes, Liam Nightingale sigue siendo matadoramente guapo solo que ligeramente empañado por
una cicatriz en forma de luna creciente bajo su ojo izquierdo. También sigue teniendo un cuerpo increíble que
luce bien en jeans, pantalones deportivos, traje, bien en todo. Sigue teniendo igualmente una sonrisa matadora
en las extrañas ocasiones que la muestra. Y finalmente, siguen gustándole las mujeres con mucho pecho y trasero
y pelo largo (y yo sigo siendo una mujer justo así).
Pero también es peligroso.
No sé cómo explicarlo, solo lo es, créeme.
***
Hoy en día, sigo yendo a conciertos de rock. Sigo escuchando música demasiado ruidosa. Aún llevo mi largo pelo
rojo y salvaje en un enredo de ondas que cae en V bajo mi espalda. Sigo teniendo mucho pecho y trasero. Digamos
que mi cuerpo es mi regalo y mi maldición. Un cuerpo como el mío no es difícil de mantener, solo aliméntalo con
un montón de porquería para mantener las curvas, pero en buena forma porque tienes que cargarlo a todos lados.
Aunque, hoy en día mis fiestas tienen aperitivos realmente cocinados en casa y recipientes con nueces de la India
y ya nadie cae inconsciente en mi cama o vomita en el patio de atrás.

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Hoy en día también soy la dueña de una librería de libros usados ubicada en Broadway
(no el Broadway de Nueva York, el otro Broadway, en Denver, Colorado, Estados Unidos).
Mi abuela me dejó la librería cuando murió. Tener una librería se ve como una profesión formal. Creerás que
uso lentes de montura y llevo mi pelo atado en un moño. Eso no es verdad ni sobre mi librería ni sobre mí, ni
por asomo. 
Verás, mi abuela era un demonio, crio un demonio en mi madre, Katherine, y ella y papá vieron cuidadosamente
como se alzaba la tercera generación demonio que era yo.
Mi librería está en la esquina sudeste de Broadway y Bayaud. No es el mejor vecindario, pero tampoco el peor. En
el tiempo de mi abuela estuvo de capa caída, ahora está en auge.
Mi herencia venía con la mitad de un dúplex, una calle abajo de Bayaud en el distrito Baker Historical. Vivo en
el lado este del dúplex, una pareja gay vive en el lado oeste, otra pareja gay vive al este de mí y otra detrás. Es por
esto que Baker es seguro, está habitado mayormente por parejas homosexuales, matrimonios jóvenes sin hijos,
hippies y mexicanos. Cuando yo, una mujer soltera que se ve como (y es) una fan loca del rock n’ roll del más alto
orden, se muda aquí, se llaman entre ellos y dicen: ‘Ahí va el vecindario’.
El nombre de la librería es Fortnum’s. No hay razón para esto excepto que la abuela fue a una famosa tienda
departamental en Londres llamada Fortnum and Mason’s el año antes de abrir la librería y pensó que sonaría
intelectual.
No hay nada intelectual acerca de Fortnum’s.
En su tiempo (en el tiempo de mi abuela), fue un lugar donde se juntaban hippies, de algún modo, aún lo es.
También vienen a menudo motociclistas, no me preguntes por qué. Ahora también está lleno de colegiales,
parejas jóvenes sin hijos y ejecutivos jóvenes intentando estar a la moda y ser rompedores de límites y patanes
porque está de moda.
Tiene un montón de estanterías desconvidadas, llenos de todo tipo de libros usados y mesas con altas pilas de
vinilos. Es una conejera de organizada desorganización, interrumpida de vez en cuando por una esponjosa silla
llena de cosas. La mayoría de la gente entra, encuentra un libro, lo lee en una silla y se va sin comprarlo, tal vez
vuelven al día siguiente para tomarlo de nuevo y leer un poco más.
Con la tienda también heredé los dos empleados de mi abuela los cuales, digamos, diplomáticamente, son igual
de excéntricos que ella.
Jane es mi experta (nuestra mayor vendedora) en romance, mide 1,82 m y pesa 54 kilos, dolorosamente delgada,
dolorosamente tímida. Está metida en una novela casi cada minuto del día cuando no está comprando libros de
gente que viene a ofrecernos libros para nuestras estanterías o vendiéndoselos a gente con recomendaciones entre
dientes. Me ha dicho que ha escrito al menos cuarenta novelas, pero nunca ha tenido la iniciativa de intentar que
se las publiquen. Ni siquiera tiene el valor para dejarme leerlas y yo se lo pido todo el tiempo.
También está Duke. Duke es un motociclista, todo cuero y jeans y una gran barba gris y cantidades de largo
cabello gris metálico con una bandana atada alrededor de la frente. Él habla rudo, vive a lo rudo, y es duro, tan
duro como los clavos, pero puede ser suave como un malvavisco si le agradas (afortunadamente, le agrado). Solía
ser profesor de literatura en Stanford antes de dejarlo todo y mudarse a las montañas. Está casado con Dolores
quien trabaja medio tiempo en The Little Beard en Evergreen dónde Duke y Dolores tienen una pequeña cabaña.
La abuela amaba Fortnum’s, la veía como su propio centro comunal. No era especialmente una buena mujer de
negocios, pero era feliz siéndolo y ser la anfitriona de su selecto grupo de amigos. El abuelo traía a casa un buen
salario y, cuando él murió, la dejó con una pensión decente, así que no tenía mucho de lo que preocuparse.
Fortnum’s huele mohoso y antiguo, justo como la abuela; amo cada centímetro.
Cuando no estaba en la estación de policía, con los Nightingale o fuera con Ally, estaba en Fortnum’s con la
abuela y Duke, y luego llegó Jane. Era siempre uno de mis hogares lejos de casa y esos vienen con ser huérfana de
madre, créeme.

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Por la forma en la que heredé no iba a mantenerme en mis botas de vaquera, jeans y grandes cinturones de cuero
con hebillas de metal (mi característica ropa interior, mi ropa interior típica era estrictamente de sedas y encajes
sexy-femenina, mi abuela decía que verse como una fan inspirada en vaqueros en el exterior era una cosa, pero
toda chica debía tener un secreto y decía que tener ropa interior sexy era el mejor secreto que una chica podría
tener).
Ahora en la parte delantera de la tienda es dónde hago mis negocios. Ahí hay un montón de sofás y sillas
con reposabrazos y un par de mesas. Invertí en una máquina para expreso y coaccioné a mi camarero favorito,
Ambrose ‘Rosie’ Coltrane, de la cadena de tiendas de café de calle abajo.
El café de Rosie es bueno. Rosie podría hacer un Skinny Latte de vainilla que te haría tener un orgasmo tan solo con olerlo.
Rosie era algo fastidioso, algo así como un recluso del café (él llega, hace café, y vuelve a su casa), pero su talento es innegable.
Mi adicción al café fue un éxito. Cuando el expreso comenzó a venderse, los libros también empezaron a irse y
ahora tengo nuevos sofás en mi sala de estar y una creciente colección de asombrosos cinturones y botas vaqueras.
***
Vi todo esto pasar delante de mis ojos.
He aprendido rápidamente que un montón de cosas pasan por delante de tus ojos cuando recibes un disparo.
***
Mientras miraba mi móvil, intentando no tener un ataque al corazón, intenté decidir a quién llamar.
Podría, y probablemente debería, llamar a mi padre, a Malcom o a Hank.
Considerando esas opciones y esta situación, entre los policías, Hank sería mi mejor opción. Él vendría como una
bala cuando supiese que me habían disparado y probablemente arrestaría a Rosie en el lugar, pero era el menos
probable que matara a Rosie por ponerme en peligro.
Hank mantenía el control. Eso era por lo que Hank era tan buen atleta, por lo que era buen estudiante y por lo
que es buen policía.
Papá era mi padre y Malcom se consideraba como mi padre también así que ellos se volverían locos y harían una
escena que solo alteraría a Rosie.
Rosie era un artista del café.
Cómo todos los artistas, Rosie tenía un temperamento delicado. Se alteraba con facilidad. Solo podías decirle dos
pedidos a la vez o tenía un mini colapso mental. Esa cadena de tiendas de café no estaba hecha para él, Fortnum’s
era su paraíso. Podía crear sus tragos e incluso cuando la tienda se llenaba y la presión era demasiada, alguien,
Jane, Duke o yo, nos llevábamos el trabajo pesado y lo dejábamos lucirse.
Pero ahora mismo, Rosie acaba de decir que no quiere policías.
Y entiendo el por qué.
Por eso, aunque realmente quiero llamar a Hank, no lo hago.
***
Podría llamar a Lee, Lee no es policía. Tengo su número en mi móvil, Ally lo puso ahí. 
Lee sería una buena opción. Lee fue al ejército después de la secundaria. Había ido para estar en las fuerzas
especiales de operaciones. Lee hizo mierdas graves en el ejército que le quitaron su antigua mirada de chico
bueno directamente de sus ojos cafés oscuros y pusieron algo diferente, algo más frio, más serio y mucho más
aterrador. Cuando volvió del ejército sacó una licencia de investigador privado y abrió una oficina en LoDo (o
Lower Downtown Denver). Se supone que es un investigador privado, pero nadie sabe lo que Lee hace realmente,

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ni siquiera estoy segura de que alguien haya ido a su oficina.
Podría llamarlo y decirle que alguien me disparó. Eso arreglaría las cosas bastante rápido. Quiero decir, no
he tenido mucha relación con Lee durante diez años, pero sería algo así como una responsabilidad familiar,
considerando que me ve como a su hermana pequeña (huh).
Lee tal vez podría rastrearlos (quién quiera que sean) y dispararles, sin embargo. Torturarlos primero y luego
dispararles. Lee tenía habilidades que no podía comprender (al menos eso es lo que les he escuchado decir a
Malcome y a mi padre más de una vez).
Esto no es como cuando tenía dieciséis y Brian Archer andaba diciéndoles a todos que había llegado a tercera base
conmigo (cuando apenas pasó a segunda) y Lee lo buscó y le rompió la nariz.
Esto sería serio.
Tal vez Lee no era una buena idea.
***
Esto me dejaba con Ally.
Allyson Nightingale siempre estaba dispuesta para una aventura.
Allyson Nightingale puede mantener su boca cerrada.
Y Allyson Nightingale no era policía.

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Capítulo 2
Debería ponerte sobre mi rodilla
Traducido por alisay.or

Corregido por Azhar23

Veinte minutos después, me encontré parada en la sala de estar del apartamento de Lee.
Había estado allí antes, solo un par de veces, pero mis visitas habían sido breves. Mayormente dejando o recogiendo
algo y siempre estaba con Kitty Sue o Ally.
Y Lee, siempre estaba allí. Ahora no estaba.
—Esto no es buena idea —le dije a Ally.
Ally y yo éramos de la misma estatura, ambas mediamos 1,80 m. Ally pesaba veinte libras menos que yo, usaba
una talla menos de vaqueros porque tenía mucho menos culo y una talla menos de sujetador porque tenía mucho
menos pecho. Tenía los ojos marrón whisky como Hank y abundante cabello marrón oscuro como todos los
Nightingale, cabello que ella mantenía larguísimo al estilo rock & roll, como yo.
En ese momento, llevaba una minifalda vaquera con un irregular dobladillo recortado, una camiseta amarilla
chillona con la palabra ‘Sugar’ escrita con brillantina sobre el pecho y chanclas.
Las dos tenemos treinta años, siendo Ally dos semanas más joven. Cumpliremos ochenta y seguiremos llevando
minifaldas vaqueras y camisetas de ‘Estoy con la banda’, preveía esto para nuestro futuro y aun así, pensaba que
estaba bien, también como que me asustaba.
Ally estaba hablando.
—Lee está fuera de la ciudad. No se supone que vuelva en mucho tiempo, definitivamente no ésta noche, y de
todas formas, nadie está lo suficientemente loco para colarse en el apartamento de Lee.
Consideré sus palabras mientas miraba a Rosie. Él estaba teniendo un momento de ‘artista talentoso en crisis’.
Sus ojos eran salvajes y parecía a punto de salir corriendo. Rosie no era mi persona favorita en ese momento, casi
consiguió que me disparasen, pero no fue enteramente su culpa, él no me disparó, ni se puso fanfarrón con los
tipos malos. Siempre he tenido problemas con mi boca…
De cualquier forma, era mi amigo y tenía que mantenerle a salvo. Es lo que hacen los amigos, se quedan sin beber
para llevarte a casa cuando estás borracha, les agradan tus novios cuando estás con ellos y luego los basurean
cuando han roto. Y te encuentran refugio cuando alguien te está disparando.
Ally tenía razón, solo alguien con un deseo de morir se colaría en el apartamento de Lee. Incluso yo estaba
teniendo palpitaciones por atreverme a entrar en su guarida, preocupada de que se pusiera en plan comando si
nos encontraba aquí. No solo eso, era un edificio seguro y Lee vivía en el piso catorce (con una vista despejada a
Front Range11, por cierto).

1 Front Range: Cordillera Frontal, Montañas Rocosas, Colorado, USA.

14 Foro Book Land


Ally miró de Rosie a mí.
—¿De qué va esto?
—¡No se lo digas! —gritó Rosie.
—¡No se lo voy a decir! —grité en respuesta, empezando a perder la paciencia con Rosie.
Me perdoné por perder la paciencia, supongo que eso pasa cuando te disparan. Nunca me habían disparado, pero
aprendo rápido.
Ally levantó las cejas y le di mi mirada de después.
—Necesito cafeína —se quejó Rosie y caminó hacia el sofá de Lee. Era de suave y rica piel y estaba ante una enorme
televisión LCD. Rosie se tiró en él y se frotó las sienes con los dedos tratando de encontrar su nirvana Zen sin
una jarra de acero inoxidable llena de leche espumosa en la mano.
—No necesitas cafeína, necesitas Valium —dije.
—Yo tengo Valium —interpuso Ally.
Ally normalmente podía encontrar cualquier tipo de fármacos, ya fuera en su botiquín personal o a través de su
red de contactos.
—No quiero Valium. Quiero recuperar la bolsa de Duke cuanto antes e ir a San Salvador —dijo Rosie cogiendo el
mando a distancia y siendo un poco dramático.
—Es un artista con un temperamento artístico —expliqué mientras acompañaba a Ally a la puerta.
—Él hace café —replicó Ally.
Ignoré eso, Ally no entendía la belleza del café; prefería el tequila.
 —¿Estás segura de que Lee no va a volver?
No quería que me pillaran en el apartamento de Lee cuando él no sabía que estaba allí. No había estado de alguna
manera evitándole exitosamente durante diez años para que me encontraran en su apartamento en medio de la
noche, dando cobijo a un posible delincuente perseguido por mala gente. Había una buena posibilidad de que
Lee desaprobase eso.
—Está en DC2 —replicó Ally—, creo que deberías usar su cama.
Se le pusieron los ojos grandes y felices al decir eso y yo suspiré y apoyé el hombro contra la pared.
—Quizá deberías llamarle —sugerí.
—No le gusta que le molesten cuando está fuera de la ciudad por negocios. Solo por emergencias.
—Esto podría considerarse una emergencia —expuse innecesariamente, ya que la llamé hace veinte minutos,
hiperventilando, y diciéndole que alguien nos había disparado a Rosie y a mí y necesitábamos un refugio. 
Esas cosas no pasaban todos los días, de hecho, nunca pasaban, por lo menos no a mí.
Ally miró a través de la cocina abierta a Rosie, que había encendido la televisión y estaba viendo la Food Network3.
—¿De qué bolsa habla? —susurró Ally.

2 DC: Distrito Central, Washington, USA. 


3 Food Network: Canal de cocina.

Foro Book Land 15


—Te lo explicaré luego. Solo llama a Lee y avísale que estamos aquí, solo por si acaso.
Ally giró sus ojos hacia mí.
—Hubo un tiempo en el que hubieras vivido por ese ‘solo por si acaso’.
—Te lo he dicho, ese tiempo pasó hace mucho. 
Ally me estudió. Había oído esto durante diez años y seguía sin creerlo, la estúpida y obstinada Barbie.
—De acuerdo, le llamaré. Aun así, creo que si fuese a venir a casa, preferiría llegar a casa y encontrarte a ti en su
cama, antes que a Rosie.
—Dormiré en la habitación de invitados.
—Chica… —Sonrió Ally—… Lee no tiene habitación de invitados. Esa segunda habitación está bien cerrada y nadie
entra en ella. Hank y yo la llamamos el ‘Centro de mando’ pero nadie sabe lo que hay ahí.
Me giré para mirar las tres puertas cerradas que abrían el pasillo y cuando volví a girarme Ally tenía la puerta
principal abierta.
—Hasta luego. —Y se fue.
Agarré la puerta y la vi pavonearse por el pasillo.
—¡Llámale! —grité.
Me hizo el signo de la paz y se subió al ascensor.
—No va a llamarle —le dije al pasillo vacío.
***
Ally tenía razón.
Husmeé un poquito, (como tú). Dos puertas del pasillo de Lee se abrieron, una al cuarto de baño y otra a la
habitación de Lee. La otra estaba bien cerrada. Incluso fui por el balcón envolvente para comprobar si podía ver
dentro, pero las puertas francesas de la segunda habitación tenían cortinas, y esas cortinas estaban firmemente
cerradas.
Después de lo que pareció una vida de Food Network, le encontré a Rosie una almohada y una manta y me
arrastré, con los ojos borrosos y aún un poco asustada, (no solo por los eventos de la noche sino también por
nuestro hospedaje), en la gran cama de Lee.
Pensé en dormir en el suelo pero estaba demasiado cansada y de todas formas, Lee estaba muy ocupado estos días
y nunca estaba en Denver a no ser que fuera el cumpleaños de alguien, día festivo o un fin de semana en que los
Broncos jugaran en casa. Había escuchado a Kitty Sue quejarse de eso tan a menudo, que si me hubiesen dado
diez centavos cada vez que lo dijo, sería rica.
Me había quitado mis vaqueros, botas, calcetines y sujetador y encontrado una camiseta sin mangas de Lee,
afortunadamente en la primera cajonera que abrí. No quería rebuscar entre las cajoneras de Lee, podría no
gustarle.
Tuve que tomar prestada la camiseta de Lee porque llevaba puesta mi camiseta de los Guns&Roses que llevaba
pedrería cosida y podía engancharse en las sábanas, por no mencionar que era una de mis favoritas y no quería
que se deformara mientras dormía.
No tenía un sueño ligero, dormía profundamente y me movía mucho, muchísimo. Me movía tanto que la
mayoría de mis novios eventualmente optaban por el sofá, (usualmente justo antes de optar por la puerta).
Intentaba dormir con un atuendo que no me metiera en problemas durante mis giros y volteos nocturnos, lo que

16 Foro Book Land


usualmente significaba que dormía en bragas y nada más. Como fuera, el pensamiento de dormir en la cama de
Lee casi desnuda era simplemente para no entretenerse.
Intenté no pensar en arrastrarme a la cama de Lee en absoluto, solo era una cama. Así que era la cama de Liam
Nightingale. Y como que olía a él, como a cuero y tabaco y pimienta. ¿Y qué?
El olor de la cama me hizo sentir un poco como cuando toqué el pecho de Joe Perry y tuve esa molesta inclinación
a realizar una pequeña actividad traviesa, afortunadamente me quedé dormida antes de poder hacer algo al
respecto.
Lo siguiente que supe fue que algo estaba enredado en mi tobillo y arrastrándome a lo largo de la cama, como a
la heroína de una película de terror.
Cuando mis rodillas chocaron contra el pie de la cama, me giré y di un pequeño aullido. Vi una gran sombra
cerniéndose sobre mí en la oscuridad y abrí la boca para gritar, sabiendo que quien quiera que nos disparara nos
había encontrado y éste era el final.
Mi vida estaba acabada, terminada, y nunca había visto a Pearl Jam tocar en vivo.
Antes de que pudiera gritar, la mano había soltado mi tobillo, dos manos me agarraron por las caderas y me
sacaron de la cama de una manera en que mi espalda se arqueó dolorosamente. Mi cabeza se echó hacia atrás
y ahogué el grito en un sorprendente trago. Estaba sentada en mis pies, mis dos muñecas fueron agarradas y
estiradas a mi espalda, haciéndome dar un gemido de dolor y fui golpeada contra un duro cuerpo.
—Habla —exigió una voz profunda, y pude oler tabaco, cuero y pimienta.
Era Lee.
Mierda, mierda, mierda. O tenía muy mala suerte o Ally me la había jugado. Quizá Ally y Rosie me la habían jugado.
Ally estaba muy en el rollo de la cuñada y a lo mejor se estaba impacientando lo suficiente como para contratar
a alguien que me disparase.
—Dos segundos —me advirtió Lee.
—Lee, soy yo, Indy.
Las manos en mis muñecas se aflojaron pero no me soltaron.
—¿Qué coño?
Tomé una respiración profunda que presionó mis tetas aún más contra su pecho. Esto era lo más cerca que había
estado nunca de él, estábamos completamente enfrentados. Incluso en los días en que me lanzaba sobre él, nunca
había llegado tan cerca.
Expliqué precipitadamente.
—Estoy en un pequeño lío y necesitaba un sitio seguro donde quedarme por una noche. Ally me hizo pasar.
Lee se tomó un momento para dejar que esto penetrase.
—¿Quién es el tipo del sofá?
—Rosie, mi camarero.
—¿Tu qué?
—Él hace el café en mi librería.
—Mierda.

Foro Book Land 17


No me había soltado hasta ese momento, pero me liberó, se dio la vuelta y salió de la habitación. Algo en su forma
de hacerlo me hizo seguirle.
Cuando llegué a la sala de estar, Lee encendió una luz y Rosie estaba boca abajo en medio del suelo. Tenía las
manos y los pies atados juntos a su espalda con cinta adhesiva y tenía cinta en la boca.
—¡Lee! ¡Jesús! ¿Qué le has hecho? —pregunté corriendo hacia delante y arrodillándome junto a Rosie. Tenía los
ojos rabiosos y girando en todas direcciones mientras luchaba contra la cinta.
No podía creerlo, no había oído nada. Hombre, Lee era bueno.
Lee ya había sacado su navaja y estaba cortando la cinta.
—Llegué a casa y él estaba en mi sofá, tú estabas en mi cama. ¿Qué pensabas que haría? —contestó Lee mientras
arrancaba la cinta de la boca de Rosie.
—¡Au! —chilló Rosie.
Me senté de nuevo, descansando el trasero en mis pantorrillas y miré fijamente a Lee. Esto era exactamente lo
que creí que haría.
—Ally no te llamó.
—No, Ally no me llamó.
—Voy a matarla.
—Jesús, joder, mierda —dijo Rosie.
Lee se había puesto en cuclillas cuando liberó a Rosie y ahora se puso en pie con los brazos cruzados.
—¿Estás bien? —le pregunté a Rosie y él me dio una mirada de ‘¿estás loca? Ese lunático acaba de atarme con cinta
adhesiva’.
Pensarías que no podrías leer todo eso en una mirada, pero confía en mí, podrías.
—¿Qué está pasando? —dijo Lee estudiándonos.
Entonces me di cuenta de que llevaba un maravilloso par de shorts de encaje a la cadera que dejaban ver mucha
nalga y la camiseta sin mangas de Lee.
—Iré a vestirme —dije poniéndome en pie.
Él sacudió la cabeza.
—Tú vas a hablar.
—¡Necesito ponerme algo de ropa!
—Lo que necesitas hacer es decirme qué coño está pasando —replicó Lee y, solo digamos que, su tono no admitía
discusión y su rostro mostraba una bastante severa infelicidad.
Sin tomarlo en cuenta, lo miré solo para comparar.
—Jesús, mierda, joder —dijo Rosie, arrancando los restos de la cinta de sus muñecas.
Tomé otra respiración profunda y dejé de mirarle. Era el momento de acelerar esta situación para que pudiera
llegar hasta mis Levi’s. Generalmente, me sentía desnuda sin mis vaqueros, pero en aquel momento, estaba
prácticamente desnuda si mis vaqueros.
—De acuerdo, tenemos un problema. Rosie y yo necesitamos un lugar donde pasar la noche y nos habremos ido

18 Foro Book Land


mañana.
—¿Por qué?
—¡No se lo digas! —chilló Rosie viéndose asustadísimo.
—Hablas o te vas —dijo Lee.
Miré a Lee y miré a Rosie. Conocía a Rosie desde hacía cinco años, había venido a fiestas en mi casa, habíamos
ido juntos a conciertos. Era un tipo genial, un poco frívolo y reservado y  no tan despreocupado como una
esperaría, teniendo en cuenta que era un fumador de marihuana gritón. No tenía ni idea de que tenía negocios
aparte. Sabía que hacía un café estupendo, sabía que creía que Jim Morrison era un Dios atado a la Tierra y sabía
que era un fumador de marihuana. Volví a mirar a Lee.  
—Tienes que prometer mantenerte callado.
—¡No! —gritó Rosie mientras se levantaba.
—No tengo que prometer nada —replicó Lee.
Les eché otro vistazo a ambos. Lee estaba siendo difícil, estaba en su derecho, ya que estábamos en sus dominios sin
su permiso. Rosie también era difícil, pero él siempre era difícil. En todo lo que podía pensar era que necesitaba
realmente mis vaqueros.
—Puedes confiar en él —le dije a Rosie.
Rosie miraba fijamente a Lee y estaba muy lejos de estar calmado en este punto. Le habían disparado esa noche
y luego le habían atado como a un alce en Navidad mientras yo dormía. De cualquier manera, tenía mucho de lo
que preocuparse. Tenía que empezar a tomar buenas decisiones sobre en quien confiar.
Rosie tomó una decisión, una que yo esperaba me acercara más a mis Levi’s.
—Tiene que prometer no decir nada a nadie. Todo esto habrá terminado mañana —anunció.
Lee no había descruzado los brazos. Aún no estaba contento, no era difícil darse cuenta, todo en él lo gritaba.
—¿Puedo hablar contigo un minuto? —pregunté y entonces hice un ademán con el brazo y Lee me siguió a la
entrada.
Lo primero es lo primero. Puesto que la situación aún no era estable y tomarme el tiempo para vestirme dejando
a Lee y Rosie solos no era una opción inteligente, intenté una táctica diferente con la esperanza de cubrirme las
nalgas.
—¿Tienes una bata que puedas prestarme?
—No.
—¿Significa eso que no tienes una bata que puedas prestarme o que no puedo tomar prestada tu bata?
Lee me miró fijamente un poco más y dijo:
—Indy, empieza a hablar.
Su paciencia parecía estarse acabando. Tendría que dejar mis nalgas desnudas. Me dije que era Lee, me había visto
en bikini en su patio trasero (y en el mío, y en un viaje familiar a México, y en el de San Diego). Estaba mucho
más vestida que en bikini. Me puse firme.
—De acuerdo, la cosa es que Rosie tiene un pequeño negocio secundario. Alguien le pagó con algo y ese algo es
así como valioso, como muy valioso. También es así como robado a alguien más y ese alguien lo quiere de vuelta.
Rosie se lo dio a Duke para que lo mantuviera seguro y no lo tiene. Duke se ha marchado unos días, vuelve

Foro Book Land 19


mañana por la mañana. Así que hasta que pueda recuperarlo de Duke, tenemos que pasar desapercibidos.
—¿Por qué es esta una situación de ‘nosotros’?
—Bueno, estaba con Rosie cuando vinieron tras ello.
—¿Y?
—Y como dije, él no lo tenía.
—¿Y?
—Y tuve algunas palabras con ellos en, eh… en defensa de Rosie.
Lo procesó y cabreado por la duda absoluta, entrecerró los ojos, entonces.
—¿Y?
—Y entonces fue cuando nos dispararon, huimos y llamamos a Ally.
No hubo comentario verbal pero un músculo se sacudió en su mejilla. No lo tomé como una buena señal.
Probablemente, no estaba muy contento de que hubiera metido a su hermana en el lío. Probablemente, estaba
igualmente infeliz de que le hubiera metido a él en este lío.
—¿Qué es? —preguntó Lee.
—No puedo decirlo.
—Si no lo dices, le dejaré ir.
Sacudí la cabeza.
—Es bastante firme en que nadie lo sepa.
—Le acompañaré fuera del edificio personalmente.
Miré hacia la sala de estar. Rosie estaba espiando tras la esquina, escuchando casualmente. Dejé salir otro fuerte
suspiro.
—Quizá deberíamos irnos, alquilar una habitación de hotel.
Rosie pareció contento ante este anuncio. Solo nos quedaban un par de horas de espera. Denver era una ciudad
grande. Se tardarían más de un par de horas en encontrarnos.
—No he dicho que os dejaría ir a ambos, he dicho que lo dejaría ir a él.
Esa declaración me hizo sobresaltarme y me giré hacia Lee.
—¿Qué?
No respondió.
—¿Qué quieres decir? —pregunté.
Aún sin respuesta.
—¿Qué vas a hacer conmigo? —seguí intentándolo.
—Si me dices de qué va esto, nada.
—¿Y si no te lo digo?

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—Aún no lo he decidido.
—¡Lee!
La paciencia de Lee se terminó, me cogió del brazo, apuntó a Rosie y dijo:
—Si te mueves, te arrepentirás. 
Lo dijo de tal forma que imaginé que Rosie haría una imitación de una estatua hasta que volviera a ver a Lee.
Entonces Lee tiró de mí hacia su cuarto, golpeó el interruptor de la luz y cerró la puerta tras nosotros.
—¡Ay! ¡Me haces daño! —Tiré liberando mi brazo.
—Debería ponerte sobre mis rodillas —masculló.
Mi boca calló abierta por un momento y mis ojos se entrecerraron.
—¿Qué acabas de decir?
—Él tiene una bolsa de diamantes y no me puedo creer que tú estés metida en este desastre.
—¿Cómo lo has sabido? —jadeé.
Él no contestó.
—¿Cómo lo has sabido? —dije mucho más alto esta vez.
—Entra en la cama, yo iré a hablar con tu amigo. Mañana, me haré cargo de los diamantes.
—No puedes decirme lo que hacer. —Ahora mi voz era muchísimo más alta.
Quiero decir, ¿quién se creía que era?
Dio un paso adelante y acercó su rostro al mío hasta estar nariz con nariz.
—Me has ignorado durante años y ahora traes este problema a mi puerta. Esta no es una buena situación, Indy.
Esto es un desastre total. Harías bien en hacer exactamente lo que te digo, mantén la boca cerrada y reza para que
el tipo que quiere sus diamantes de vuelta sea lo suficientemente paciente para esperar toda la noche.
—¡No te he estado ignorando durante años! —Ahora estaba gritando (y mintiendo).
Lee decidió que nariz con nariz no era suficiente y dio el último paso adelante para que pudiera sentir el calor de
su cuerpo. Que, por cierto, era inmenso.
—Y una mierda.
De acuerdo, había estado intentando ignorarle durante años, pero no tuve éxito realmente. Quiero decir, ¿No
recordaba todas esas Navidades y Días de Acción de Gracias?
—¡Te compré regalos de Navidad!
—Eso no cuenta.
Hice un sonido ahogado.
—Así que, ¿estás diciendo que no te gustó el juego en estuche de Billie Holiday?
—Estoy diciendo que eso no cuenta.
—¡Creí que te gustaba el blues!
Se acercó más, depredador y enfadado.
Foro Book Land 21
—Indy, esto no es algo de lo que puedas salir con tu encanto.
Vale, así que, a lo mejor en el pasado utilicé mi condición femenina para escaparme de las cosas con mi encanto,
de numerosas cosas. Especialmente con Lee, Hank y Malcom. Papá siempre vio a través de ello.
—¡Bien! —Fui hacia la cama ofendida, rindiéndome más que nada para alejarme de él. Era demasiado irresistible
en las distancias cortas. Entonces me di la vuelta al llegar al pie de la cama—. ¿Qué vas a hacer?
—Voy a calmar a tu amigo, hacer una llamada que debería calmar algunas mentes, y mañana, le llevaré a recoger
los diamantes y a hacer la entrega.
—Está bien, entonces —dije como una niñita, el aire ya fuera de mis velas—, gracias.
Lee empezó a girarse, paró, echó la cabeza hacia atrás y miró al techo, entonces se giró y volvió hacia mí. De nuevo,
estaba tan cerca que podía sentir su calor.
—Normalmente, cobro quinientos dólares por hora por esto.
Tomé aliento.
—¿Por qué? —pregunté.
—Esta mierda de intermediar —contestó.
Mis ojos giraron en shock. Vaya. Con razón podía permitirse este apartamento con vistas y una oficina en el Bajo
Centro. Sin mencionar su coche, tenía un magnifico automóvil. Y aún tenía una moto.
—¿Lo haces? ¿Por qué?
Se acercó más, tanto que era lo único que podía ver.
—Porque yo hago esta noche la llamada que me pone en el medio de todo éste lío, y si mañana no tengo los
diamantes, entonces seré yo a quién estarán disparando. Y no me gusta que me disparen.
Sacudí la cabeza, me mordí el labio y coincidí sinceramente.
—A mí tampoco, no es muy divertido.
Él no se movió y me di cuenta de que esperaba una respuesta distinta.
—No creo que Rosie tenga tanto dinero —mencioné—. ¿No podrías hacer esto con, no sé, descuento familiar?
Sacudió la cabeza.
—No somos familia.
—Me refería a ti y a mí.
—Tampoco somos familia.
—Sí lo somos, hace diez años me dijiste que era como tu hermana pequeña.
Se demoró un latido. Cayó en la cuenta de algo. Pude ver el destello en sus ojos cuando lo registró. No lo entendí
pero él sí y lo que fuese, hizo que su rostro se suavizara un poco del aspecto de seriamente enfadado que había
tenido toda la noche. De hecho, parecía casi… complacido.
—Eso fue entonces, esto es ahora. —Incluso su voz era más tranquila y menos cortante.
—Bueno, ¿cuántas horas tardará esto? Podrían ser miles de dólares. Rosie no tiene esa cantidad de dinero, ni
siquiera con su negocio secundario.

22 Foro Book Land


—No es Rosie quien va a pagar.
Mi cabeza dio una pequeña sacudida involuntaria cuando comprendí lo que quería decir.
—Yo no tengo tanto dinero.
—No vas a pagarme en efectivo.
Mi estómago se contrajo y mi corazón se paró durante un par de latidos.
—¿Cómo voy a pagarte?
—Hablaremos de ello mañana.
—¡Hablaremos de ello ahora!
—Métete en la cama, duérmete.
—¡Deja de mangonearme! 
Se acercó más y dejé escapar un pequeño chillido. No pude evitarlo, estaba apretado contra mí, no tenía donde
ir y la parte trasera de mis rodillas estaban contra el pie de la cama. Y ya os había dicho que Lee es un individuo
seriamente intimidante y rudo.
—O te metes en esa cama o te ato a ella.
Su rostro había vuelto al aspecto de seriamente enfadado y decidí, por el duro brillo en su mirada, que no era
una amenaza vana.
—Vale.
Mierda, era una cobarde.

Foro Book Land 23


Capítulo 3
Escogeré la Puerta Número Dos
Traducido por ElyGreen

Corregido por Azhar23

Traté de permanecer despierta y escuchar lo que estaba pasando entre Lee y Rosie pero era difícil porque estaba
cansada, recibir disparos saca mucho de ti. De todos modos, lo que sea que estuviera pasando realmente tomó un
largo tiempo y soy una chica quien le gusta su sueño.
Cuando me desperté, todavía estaba oscuro y mi espalda estaba presionada a algo duro y cálido y algo pesado y
cálido estaba envuelto alrededor de mi cintura.
Lee.
Liam Nightingale estaba en la cama conmigo.
Jodida santa mierda.
Verás, hay mujeres en Denver que pagarían un montón de dinero para estar en esta situación. Demonios, era
probable que incluso hasta mujeres del otro lado del mundo.
No yo.
De ninguna manera.
Ese bote había zarpado.
Hubo un tiempo cuando éramos niños que Lee, Ally, Hank y yo dormíamos juntos todo el tiempo. Nuestros
padres tenían fiestas en las cenas y estábamos atascados en la gran cama de Kitty Sue y Malcom, los cuatro
seguidos, de acuerdo a la edad. Esto me ponía entre Lee y Ally. Por supuesto, cuando crecimos, nos separaron.
Hubo tres veces cuando estábamos en la tienda cuando papá y Malcom nos llevaban a acampar a las montañas.
Siempre estuve entre Lee y Ally en mi bolsa de dormir. Como me iba de bruces en la adolescencia, y estaba más y
más desesperada de que Lee me declarara su eterno amor, esta era una forma de tortura. No podía exactamente
lanzarme hacia él cuando Hank, papá y Malcom andaban por allí (Ally habría dormido en eso).
Y había un breve tiempo cuando Ally y yo teníamos diecinueve y habíamos seguido el rock ‘n’ roll y descubierto
los vaqueros. Lee nos llevó con Cheyenne para el rodeo y conseguimos una habitación en un motel que solo tenía
una gran cama tamaño rey. Por necesidad, todos dormimos juntos y yo en el medio. O al menos dormí en el
medio hasta que Lee se movió al suelo, probablemente para darme espacio para moverme. Nunca desperté a Ally
con mi incansable dormir. Ally podría dormir incluso en un terremoto.
Así que no era como si no hubiera ya dormido con Lee.
Pero no sola, nosotros dos, no cuando estábamos en pleno derecho, adultos conscientes, ni siquiera en su cama.
Me moví hacia adelante, pensando que el suelo sonaba completamente cómodo.
La pesada cosa cálida alrededor de mi cintura se tensó.

24 Foro Book Land


—No te muevas —murmuró Lee, su voz algo ronca.
Mi estómago revoloteó y mientras la mano de Lee estaba extendida y presionada contra él, estaba totalmente
segura de que pudo sentirlo.
Mierda.
—¿Qué estás haciendo? —pregunté.
—Estaba durmiendo. —Su voz todavía sonaba ronca.
—Me refiero en esta cama —aclaré, lo que pensé que era innecesario.
—Es mi cama.
Cierto.
Momento de una táctica diferente.
—Dormiré en el suelo —dije.
—No, no lo vas a hacer.
Dudé por un momento, confusa, y luego intenté el Plan C.
—Entonces dormiré del otro lado de la cama.
—No, no lo vas a hacer.
¿Qué demonios?
No lo entendía.
—¿Por qué?
—Porque estabas durmiendo allí y me golpeaste dos veces en el pecho y me pateaste en la espinilla tres veces.
Ups.
Había escuchado eso antes.
—Soy algún tipo de durmiente activa.
—No estamos bromeando.
Pensé en mis opciones.
Estaba el suelo, el cual aparentemente no era una opción para mí.
Estaba el Centro de Comando, al cual probablemente no podría entrar y no tenía un sofá o cama considerando
en mi imaginación que estaba lleno de súper-ordenadores que tenían un vínculo directo con el Pentágono.
Mi mente en blanco resopló por un minuto, registrando en algún lugar profundo cuán cálida y cómoda estaba
actualmente.
Rosie era un chico pequeño, al menos tres pulgadas más bajo que yo y delgado. Rosie también era algo como
asexual, nunca tuvo una novia, su vida era café, marihuana y rock ‘n roll.
Lee, del otro lado no era asexual. Podría tener el concepto de mí como su pequeña hermana y podía dormir con
calma junto a mí sin que sus pezones se pusieran duros (o algo más poniéndose duro en el asunto) pero estaba
completamente segura de que yo no podía hacer lo mismo.

Foro Book Land 25


Lee tenía uno de esos sillones en los que uno se hundía, lo mejor para sentarse y ver Las Noches de Fútbol de
Lunes.
Tal vez podría caber en el sillón con Rosie.
—Iré a dormir con Rosie.
La respuesta fue instantánea.
—El infierno que lo harás.
Hmm, todo lo dormilón y ronco se había ido de su voz. Lee estaba todo enfocado y usando ese tono de ‘no
discutas’.
Estaba atascada.
Verás, tenía tanto miedo de ir contra el Rudo Lee Nightingale y estaba demasiado cansada para tratar de
acomodarme con Rosie.
Realmente, toqué fondo, estaba demasiado cómoda incluso para pensar en moverme.
Así que, me volví a dormir.
No fue tan difícil como pensé que sería.
***
Me desperté de nuevo horas después en una posición completamente diferente. Lee estaba de espaldas y yo estaba
con la mitad encima de él.
Uff.
Parpadeé hasta ver el reloj en la mesa de al lado. Eran las seis con siete.
Podría ser una chica fiestera pero nunca podía dormir hasta tarde. Incluso cuando caía en la cama a las cuatro de
la madrugada, me despertaba antes de las siete.
Esto me causó, a través de los años, perfeccionar el arte de la Siesta Disco de medio día.
Hoy iba a ser un Día de Siesta Disco, podía sentirlo.
No había forma de que volviera a dormirme ni tampoco iba a permanecer encima de Lee.
Me moví para levantarme y el brazo que él había envuelto en la parte baja de mi espalda se fijó con fuerza y sus
dedos se enterraron en mis caderas.
—Jesús, ¿qué tienes? —gruñó.
—Ya amaneció.
Él abrió un ojo y miró al reloj.
Luego lo cerró.
—Apenas.
—Iré a hacer café.
Esto, aparentemente era una razón aceptable de moverse mientras su brazo caía.
—¿Tienes un cepillo de dientes extra?

26 Foro Book Land


—Probablemente.
Esa era una estúpida pregunta. Lee podría ser todavía el perro que era en la preparatoria, pero eso no significaba
que no clavara su parte justa de bebés anatómicamente imposibles. Probablemente tenía una caja de cepillos
extra.
—¿Tienes dos?
El ojo se abrió de nuevo y se enfocó en mí.
Uff parte dos.
Salté fuera de la cama, agarré mi ropa y corrí hacia el baño. Encontré un cepillo extra aún empacado y fui a
lavarme los dientes.
Cuidaba de mis dientes, me prometí que moriría con mi set original y eso es lo que intentaba hacer.
Abrí la puerta del cuarto.
—¿Tienes hilo dental? —pregunté.
—Por Jesucristo.
Obviamente, Lee no cuidaba mucho de sus dientes.
Eso está bien, Lee parecía estar haciendo un muy buen trabajo en cuidar otras partes de su cuerpo.
Me puse mis vaqueros y luché con mi sostén bajo la camiseta (porque había decidido robar la camiseta si podía
huir con ella, para mantenerla como un pequeño recuerdo) y caminé de puntillas hacia la cocina tratando de ser
silenciosa por Rosie.
Rosie tenía un gran día hoy y necesitaba su bello descanso.
La sala, comedor y cocina estaban abiertos en una forma de L. El apartamento estaba en una esquina, todo estaba
rodeado de balcones. Puertas francesas en el comedor que estaba al otro lado de la cocina, puertas francesas en
la sala que era una extensión del comedor y puertas francesas en las habitaciones. Bastante dinero para este tipo
de localidad, los inmensos, cuartos ventilados y la vista que afrontaban.
La cocina era estado del arte y estaba mayormente escondida de la sala tras la pared que guiaba al baño y la
habitación extra.
Aun así, tenía que ser silenciosa.
Normalmente, tendría listo el café para liar la noche antes para poder solo beber un poco después de que había
salido de la cama y bajado por las escaleras.
Normalmente, mi cafetera tenía una copa bajo el dispensador en lugar de una olla para que pudiera solo pararme
y esperar allí hasta que estuviera llena y luego cambiarlo hacia la olla para no tener que esperar hasta que la olla
estuviera llena. 
Normalmente, no funcionaba adecuadamente hasta la copa número dos.
La cafeína era la droga que elegí.
Me tomó un rato encontrar todos los trastos de café. Golpeaba el bote porque obviamente a Lee le gustaba su café
y tenía una bolsa de java de gran calidad.
Lo hice fuerte y terminé lo de las copas. Estaba totalmente claro por la interpretación del Sr. Grouch que Lee
no iba a levantarse pronto de ninguna manera y no había ningún sonido del sillón, así que podía ser codiciosa y
egoísta con el café.

Foro Book Land 27


Me estaba concentrando en la vida mientras la corriente llenaba la copa, así que estuve un poco sorprendida
cuando unas manos se establecieron en el mostrador a mi otro lado y sentí la calidez de un cuerpo contra mi
espalda.
No eran las manos de Rosie.
Miré por encima de mi hombro.
Lee me tenía atrapada.
Su cabello oscuro estaba salvaje en una manera muy sexy y sus ojos eran tan suaves como sus rasgos. Su pecho era
amplio. Sabía esto porque podía ver sus hombros.
No me atreví a bajar la mirada.
Después de diez años de práctica, era capaz (apenas) de quitar el salvaje y sexy cabello de mi mente y de ignorar
(apenas) el hecho de que su pecho era amplio. Como sea, era algo difícil de ignorar su proximidad.
—¿Qué estás haciendo? —pregunté.
Él miró sobre mi hombro.
—Estás haciendo café para todos, ¿o solo para ti?
Había ciertas veces que la honestidad era la mejor opción. En mi vida esas veces no venían muy seguidas pero si
existía la posibilidad de poder no conseguir la primera taza de café, y la brutal honestidad la conseguiría para ti,
tenías que ser brutalmente honesto.
—Solo para mí, por ahora.
Regresé al café, decidiendo que no quería una respuesta a mi pregunta de qué estaba haciendo él. Algo estaba
pasando y estaba tres cuartos baja de cafeína, sin mencionar el sueño. Difícilmente podría pensar en el siguiente
segundo, mucho menos descubrir qué juego estaba jugando Lee. Probablemente todavía estaba enojado conmigo
por llevar problemas a su puerta y decidió hacer mi vida miserable en respuesta. Podía entender eso, probablemente
yo hubiera hecho lo mismo.
Me volví a ignorarlo mientras la copa de café estaba llena. Expertamente cambié la copa por la olla, intenté mi
primera sorbida mientras me preguntaba por qué no se había movido Lee.
Luego lo hizo, una mano desapareció y un segundo después sentí moverse mi cabello por mi hombro izquierdo,
alrededor de mi cuello y por mi derecha.
Salté ante este gesto íntimo al igual que otras partes de mi anatomía. Ni siquiera intenté ignorarlo. Cualquier
esfuerzo hubiera sido inútil.
La barbilla de Lee se posó en donde solía estar mi cabello mientras su mano se deslizaba por mi abdomen y me
llevaba hacia él.
Mi cuerpo completo se congeló.
—Necesitamos hablar —dijo en mi oído.
Me quedé allí, congelada, con la taza de café a medio levantar, sin ninguna posibilidad
de procesar sus extraordinarias acciones y también en algo como shock total.
Dije la única cosa que podía decir.
—Necesito leche.
Sin mover su cuerpo o su cabeza, su mano abandonó mi parte media, escuché que la nevera se abría y sacaba un
bote de leche y luego la nevera se cerraba de nuevo. 

28 Foro Book Land


Lee puso la leche enfrente de mí y su mano regresó al mostrador, manteniéndome donde estaba.
Realmente suave.
Mi estómago saltó.
—Gracias —dije amablemente, parpadeando bastante y preguntándome si todavía estaba dormida y soñando.
Puse algo de leche en mi bebida concentrándome en no dejar que mi cuerpo temblara.
Estaba tratando de actuar normal pero estaba confundida. Este tipo de comportamiento de parte de Lee nunca
había sucedido antes.
Como en, nunca.
Tomé un sorbo de café y traté de animar mi mente.
—¿Quieres explicarme por qué me tienes presionada contra el mostrador? —pregunté, usando lo que esperaba
fuera un tono de cuestionamiento diplomático y no ese tono espantado, oh dios mío, demonios solo estoy congelada.
Esto era difícil para mí. Necesito estar alerta y consciente de cualquier situación que involucre a Lee para no
espetar y declararle mi eterno amor, pero solo había dado un sorbo de café.
Y de alguna manera, esto definitivamente era una situación que involucra a Lee, de hecho, era más probable que
fuera una peligrosa situación que involucraba a Lee.
Tomé otro sorbo, yendo por todo y quemando mi lengua.
—¡Au!
Mientras me estaba recuperando, Lee me dio la vuelta y se acercó más.
Él hizo esto bien, considerando que no había mucho espacio para moverse e incluso menos para acercarse. Sin
mencionar, que tenía la taza de café entre nosotros. Puso sus manos en el mostrador, de nuevo, a cada lado de mí.
—¿Por qué has estado evitándome?
Uff.
Tiro directo.
Ni siquiera rodeó.
Aunque sus ojos y rasgos todavía estaban suaves, no era solo por acabar de despertarse. Podía detectar que Lee
estaba alerta y consciente mientras podía. La gentileza era de algún otro lugar.
Mierda, mierda, mierda.
¿Qué demonios estaba pasando?
Decidí jugar a la estúpida.
—¿Qué? —pregunté.
—Me escuchaste —respondió.
Luego estaban esas veces en que la honestidad no era la mejor opción.
—No he estado evitándote. —Tomé otro sorbo pensando que debería haber puesto otra cucharada o dos de café
en el filtro.

Foro Book Land 29


—Estás mintiendo. La última vez estábamos en la cena, te levantaste a la mitad de la presentación de fajitas de
mamá y dijiste que habías olvidado alimentar a tu gato.
Oh-oh.
—¿Y?
—No tienes gato.
—Estaba cuidando a uno —mentí.
Él sonrió.
Él sonrió. La Sonrisa.
Joder, joder, joder.
Hombre, Lee podía sonreír.
Luego dijo:
—Muy bien. Ya se me acabó la paciencia con esto. Tienes dos opciones. O me dices lo que te ha estado molestando
durante la última década o te diré cómo vas a pagarme de vuelta por este debacle de Rosie.
—¿Hay alguna tercera opción? —pregunté.
Sacudió su cabeza.
Desvié mi mirada a la derecha, mordí la parte interna de mi labio inferior y pensé en mis
opciones. Hice mi mejor esfuerzo para olvidar el deslumbrante pecho fuerte y musculoso
y el paquete de seis que había visto en el momento débil que me permití bajar la mirada.
Y, estaba usando vaqueros descoloridos con el botón desabrochado.
Cielos.
Bien.
Enfócate.
Opciones.
Primeramente, nunca, nunca, nunca en un millón de años iba a decirle a Lee Nightingale que había estado
enamorada de él desde que tenía cinco años y se sentó junto a mí durante el servicio memorial de mi madre y
sostuvo mi mano. Nunca iba a decirle que era un disparo de estilo Bon Jovi a través del corazón cuando me dijo
que no estaba interesado en mí porque era la mejor amiga de su hermana menor. Y nunca, nunca, nunca, jamás
en la vida le diría que algo había cambiado en él y espantaba todo de mí.
Segundo, sin importar lo que dijera, él era Lee y tuvo razón todos estos años, de alguna manera, éramos familia.
Pasábamos juntos nuestros días festivos como una familia e íbamos a juegos de Broncos con nuestros padres
cuando éramos niños. Teníamos parrilladas en las casas del otro casi cada sábado durante el verano, incluso
ahora. Demonios, era la mitad de junio y acababa de tener la parrillada en mi casa hace dos semanas y Lee había
estado allí. Incluso aunque hubiera cambiado, siempre sería Lee. Probablemente quería servicio de limpieza
barato o algo. Alguien que le lavara la ropa.
Que llevara su coche a cambiarle el aceite.
Yo podría hacer eso.
Todos estos asuntos con dormir juntos y mover mi cabello y hablar en mi oreja era solo él tratando de intimidarme.
Probablemente no dejaría que Ally durmiera con Rosie o en el suelo tampoco.

30 Foro Book Land


—Escogeré la puerta número dos —decidí.
La sonrisa se extendió y algo sucedió en sus ojos que hizo que mis regiones inferiores temblaran.
Oh-oh.
Claramente, había hecho la elección equivocada.
—Estaba esperando que dijeras eso.
Me estremecí.
—Tal vez pensaré en mi elección.
—Demasiado tarde.
Arrugué la nariz y estreché mi mirada hacia él.
—¿Por qué no puedes solo ser un buen chico?
—Nunca he sido un buen chico.
Eso era verdad, en su mayor parte.
—Sí, es cierto. Solías venir a recogerme a mí y a Ally de las fiestas para que no nos metiéramos en problemas.
—Odio explotar tu burbuja pero eso era por valor de entretenimiento. Tú y Ally estaban locamente borrachas.
Una vez cantaste ‘My Favorite Things’ todo el camino a casa y te equivocaste en todas las palabras.
Hice un sonido de frustración.
—Estuvo esa vez cuando no me tenían permitido salir y estaba saliendo por la ventana para poder ir a la fiesta de
Darren Pilcher y me quedé trabada entre el árbol y la casa y viniste a rescatarme.
—Podía ver debajo de tu falda.
Jadeé.
Luego suspiré.
Solo yo trataría de salir a un árbol por la ventana en falda.
Sabía que era mejor no discutir. La única vez que Lee podía decir que en verdad fue un chico bueno fue cuando
estuvo en el ejército durante algo de ese tiempo que lo estuve ignorando y la mayoría de sus misiones eran ultra
secretas, así que no tenía ejemplos que dar.
Tomé otro sorbo de café.
—Muy bien, ¿qué tengo que hacer para pagarte de vuelta por Rosie? Y te advierto, no limpiaré tu baño.
—¿Estás segura que es la única condición que me vas a dar?
Pensé en ello durante un segundo, preguntándome qué más debería soltarle cuando él dijo:
—Se acabó el tiempo.
Estaba jugando conmigo y yo iba a perder mi temperamento.
—Oh, por el amor de Dios, ¡solo dímelo! —solté.
Ni siquiera había terminado la palabra ‘dímelo’, y él se movió.

Foro Book Land 31


Y fue rápido, más rápido de lo que había visto a alguien moverse alguna vez, especialmente a esa hora de la
mañana.
Mi taza de café se había ido, él tenía sus manos en mi trasero y luego estaba levantándome, mi parte trasera la
puso en el mostrador y Lee continuó. Sus dos brazos fueron alrededor de mi espalda, no tenía otra opción que
abrir mis piernas alrededor de él o toparía sus abdominales con mis rodillas, sus brazos me llevaron hacia él, mis
partes inferiores presionadas contra su entrepierna y él inclinó su cabeza y me besó.
La primera vez en mi vida que Lee me besaba.
Santa mierda.
Santa, santa, mierda, mierda, mierda.
Era un buen besador.
De hecho, ese solo beso esfumó la completa experiencia Joe Perry del agua y eso es decir algo.
Cuando levantó su cabeza, dije (algo como que grité, a este punto había olvidado totalmente a Rosie):
—¿Qué demonios fue eso?
Me estaba cubriendo y recuperándome. Mi boca era lo único que funcionaba, las otras partes de mi cuerpo
habían sido reducidas a gelatina.
—Anticipo sobre los servicios prestados.
Me le quedé mirando, derribada.
Él bajó la mirada, probablemente para evaluar más mi reacción.
—¿Esa es mi camisa? —Su mano vino de alrededor de mi espalda y se elevó para tocar la camiseta, muy cerca de mi
seno. La alejé, sintiendo mi pezón endurecerse y agradeciéndole a Dios por encima de esos suaves sostenes que
escondían los pezones endurecidos.
—Sí, es tu camisa, y a qué te refieres con, ¿anticipo sobre los servicios prestados?
Su mano fue al costado de mi seno en lugar de ir al actual seno lo cual solo fue un alivio durante al menos cinco
segundos y luego se deslizó alrededor de mi espalda, tirándome de nuevo hacia él.
Esto no era comportamiento de hermanos.
¿A qué estaba jugando?
Me lo dijo.
Y me lo dijo francamente.
—Hago eso por Rosie, tú duermes conmigo.
Me le quedé mirando, con la boca abierta y en total silencio.
Lo hice, por supuesto, entendí a qué se refería pero él lo explicó.
—No como anoche, ambos estaremos desnudos y se llevarán a cabo actos sexuales.
Mi expresión no cambió excepto por mi boca que se abrió más.
—Esperaré tu participación.
Santa mierda.

32 Foro Book Land


—Tu ávida participación.
Santo Dios en los Cielos.
Eventualmente, susurré:
—Debes estar bromeando.
Él sacudió su cabeza y me miró.
Bajé mi mirada, incapaz de mantener la suya.
—Creo que necesito más café —le dije a su garganta.
Su mano fue a mi cabello y con un suave movimiento inclinó nuevamente mi cabeza hacia arriba.
Un foco se encendió.
Una manera de escapar.
—Ya estás involucrado. Hiciste las llamadas anoche, dijiste que lo harías.
Lee verbalmente lo evadió porque su mano se estaba retorciendo en mi cabello.
—Conozco los principios, puedo alejarme esta mañana. Rosie estará por sí solo.
Esto, pensé, no era algo malo, considerando el pago esperado.
—Entonces bien, Rosie estará bien, iré con él.
—Rosie hará esto solo, no vas a ir a ningún lugar cerca de esos chicos. No existes para ellos y lo voy a mantener así.
—Hay un fallo en tu plan, Lee, me vieron anoche.
—No es para tanto. Durante la llamada les dije que eras mía y que por eso me estoy involucrando yo. Mantendrán
una distancia.
¡Santa mierda! ¡Ya se lo estaba diciendo a otra gente! ¡Y yo ni siquiera había aceptado!
—¡No soy tuya!
—Lo serás esta noche.
Santa mierda, mierda, mierda.
¿Qué estaba pasando aquí?
¿Estaba en un universo alterno?
—¡No puedes hacer esto! ¡No podemos hacer esto!
—¿Por qué no?
Estaba quieto y calmado, una de sus manos estaba enredada en mi cabello y el otro brazo estaba envuelto alrededor
de mi espalda, la mano descansando en mi cintura como si hiciéramos esto cada mañana de nuestras vidas.
Mis dos manos estaban presionadas en el mostrador y estaba casi lista para lanzarme a través del techo.
Lee no era solo un Chico Malo, un Rudo o un Extraordinario Rudo, era un jodido hombre loco.
Pensé en ello por un segundo, difícil y parcialmente histérica, y luego llegué con algo. No era original pero era
algo.
Foro Book Land 33
—Eres como mi hermano mayor.
—¿Es el por qué intentaste meter tu lengua por mi garganta cuando tenías quince años?
Demonios.
—¿Y dieciséis?
Mierda.
—¿Y diecisiete?
—Bien, bien, ya entendí. Cielos. —Rompí entre su viaje de recuerdos—. Dijiste que tenías la opinión de mí como
tu hermana menor.
—Mentí.
Mis ojos se ampliaron ante su nueva pieza de noticias.
—¿Qué?
—Estaba dentro de una mierda seria entonces, dependiendo de la asignación, no sabía si regresaría a casa respirando
y en una pieza. Tenías veinte años y estabas colgada de mí.
Oh por el jodido amor.
—Yo no estaba colgada de ti.
Él sonrió.
—Sí, lo estabas.
Lo estaba pero no iba a admitirlo.
Estreché mi mirada y él siguió hablando.
—No necesitaba ningún compromiso. No necesitaba nada en mi mente más que lo que estaba haciendo. No
necesitaba preocuparme si dejaba a una chica en casa con el corazón partido porque algo me había pasado.
Tenía que admitirlo, eso tenía sentido y era algo profundo.
No iba a reconocer eso delante de él tampoco.
—Para el momento en el que salí, tú te alejaste. Tenías a un hombre entonces y pensé que estabas fuera de mi
alcance.
Se encogió de hombros, despreocupado, como si no le importara que eso me molestara.
No espera, eso realmente me molestaba.
—Entonces ese chico se fue y seguiste evitándome. Los chicos iban y venían. Me figuré que no había problema en
acercarme antes, cuando estuvieras lista, vendrías a mí.
Ya no estaba evitando su mirada o a él. Le estaba lanzando dagas.
¡Qué idiota tan arrogante!
Con calma me devolvió la mirada.
—Estoy un poco cansado de esperar y definitivamente cansado de tu desfile de hombres. —Su voz era suavemente
aguda y un poco espantosa—. Afortunadamente, me has presentado esta oportunidad de oro.

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Él malditamente podía esperar hasta que el infierno se congelara.
No iba a mantenerme al alcance de sus manos durante años y luego solo dejarme cuando se sintiera así.
—Bueno, ¡no he terminado de evitarte! —dije.
Mientras él estaba hablando, se había movido suavemente hacia atrás. Se acercó de nuevo.
—No. No más espera, no más juegos, no más evitarme y no más otros chicos. Tú quieres esto y yo quiero esto y
va a suceder.
—No quiero esto —mentí, auto-protección y todo eso. Era un idiota arrogante. Era espantoso como el infierno.
Estaba tratando de forzarme a que durmiera con él y usar a mi amigo para hacerlo. Eran malas noticias. No quería
esa parte en Lee Nightingale.
Y estaba haciendo.
Él se echó a reír suavemente.
—Tonterías.
Pensó que era divertido.
Vi rojo.
—Por todo el…
Me besó de nuevo y esta vez, Joe Perry fue un recuerdo fugaz.
Profundicé el beso inmediatamente.
¿Qué podía decir? Era Lee.
Se estaba poniendo bueno, su boca estaba abierta al igual que la mía, su lengua estaba en mi boca y luego la mía
en la suya. Mis piernas se abrieron más y él se acercó más. Sus brazos se tensaron y mis pechos se aplastaron contra
su pecho. Mis brazos subieron alrededor de su cuello y lo presioné contra mí.
Luego sus labios se arrancaron de los míos cuando su cabeza se levantó y giro, su cuerpo entero tenso, enrollado,
esperando.
Luego Kitty Sue y Ally doblaron la esquina de la entrada en la cocina.
La mano de Kitty Sue fue a su garganta, sus ojos se abrieron y luego, lo juro, se llenaron con lágrimas.
Ally comenzó a reírse.
Miré hacia el techo.
Mierda.

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Capítulo 4
¿Necesito volver a besarte?
Traducido SOS por Eli25

Corregido por Azhar23

Mi reacción fue inmediata.


—Te voy a matar —le dije a Ally.
Ella entró y dejó caer una bolsa de viaje en el suelo, riendo.
Me tendió una trampa. Sabía que Lee llegó a casa anoche. Perra loca.
—¿Qué está pasando aquí? —preguntó Kitty Sue esperanzada, clavada en el suelo y mirándonos, no con desaprobación
por nuestro cuerpo a cuerpo carnal, sino con los ojos llenos de felicidad esperanzadora.
Lee puso sus ojos en Kitty Sue; todos los niños consiguieron el cuerpo largo y delgado de ella. Kitty Sue siempre
era un paquete de energía, el tipo de madre que tenía un trabajo a tiempo completo, hacía la cena cada noche,
tenía galletas caseras en el tarro y, cada año, cosía disfraces de Halloween para todos sus niños.
Lee se trasladó a un lado y luego saltó y se sentó en el mostrador junto a mí.
Rápidamente cerré mis piernas.
—¿Alguien quiere café? —preguntó Lee cortésmente.
Salté y di un paso hacia adelante, escapando a mi mente. Estaba bastante claro para mí que me había deslizado a
través de una grieta entre los mundos y tenía que encontrar mi camino de regreso a mi mundo muy rápido.
Además, ahora que el Lee de este mundo ya no me estaba besando, tenía que alejarme de él o envolvería mis
manos alrededor de su cuello y apretaría.
Lee se inclinó hacia delante, me cogió por la cintura de los pantalones vaqueros y me arrastró hacia atrás entre
sus piernas.
—¿Qué está pasando aquí? —repitió Kitty Sue, sus ojos tomando la acogedora escena.
Demasiado acogedor. Demasiado rápido. Demasiado extraño.
Mierda.
Abrí la boca para hablar, pero Lee se me adelantó.
—Indy y yo estamos juntos ahora.
Todo mi cuerpo se congeló por la incredulidad, la boca todavía abierta.
—Oh Dios mío. Oh, Dios mío —cantó Kitty Sue.
—¡Justo! —exclamó Ally.

36 Foro Book Land


Me di la vuelta y miré a Lee. 
—¡Dijiste una noche de sexo!
Los ojos de Lee sujetaron los míos. 
—No he dicho una noche. Hemos esperado desde hace mucho tiempo, una noche no lo hará. —Luego hizo una
pausa y dijo—: Pero, si quieres, podemos intentarlo.
Mis pechos se hincharon con la idea de intentar encajar años de relaciones sexuales en una noche con Lee.
Ignoré mis pechos y presté atención a mi temperamento.
Pensaba que sería de mal gusto golpear a Lee en frente de su madre.
Y definitivamente estaba fuera la estrangulación.
Kitty Sue estaba en su pequeño trozo de cielo, tanto era así, que se perdió mi comentario ‘una noche de sexo’ y
la respuesta de Lee.
—No puedo esperar para decírselo a tu padre —me dijo—, y a tu padre —le dijo a Lee.
—Yo no haría eso —dije, empezando a entrar en pánico.
—Por supuesto, no todos deberíamos entusiasmarnos demasiado. Esto está pasando rápido, pero no tan rápido,
si sabes lo que quiero decir —siguió Kitty Sue.
¿Rápido? Esto no era rápido. Esto era a toda velocidad.
Kitty Sue estaba mirando soñadoramente hacia adelante, sin enfocarse en nada y todos nos derretimos en la
atmósfera. Estaba recogiendo colores de boda, estaba decidiendo patrones chinos, estaba mentalmente haciendo
botines de punto para bebé, estaba planeando su visita a la tumba de mi madre para contar la noticia feliz.
Mierda.
Me giré de nuevo hacia Lee.
—Idiota —articulé.
Él ni se inmutó por mi palabra aunque parecía un poco fascinado observando a mi boca formándolo.
—Te traje un cambio de ropa y algunas de tus cosas —dijo Ally, llegando detrás de nosotros y agarrando la cafetera—.
Parece que debería haber traído más.
Moví mi mirada hacia ella.
Era tan buena en ignorarlo como Lee, mejor, había tenido más práctica.
—Tomaré algo de eso. Indy ya tiene una taza —murmuró Lee.
—No es sorprendente —dijo Ally, vertiendo el café en tres tazas.
Estaban actuando como si fuera lo de siempre en el apartamento de Lee, al igual que era cualquier otro día y
decidí que estaba definitivamente en un universo alternativo, porque todo esto era simplemente viejos planes
tontos.
—¡Escuchen gente! —grité, tratando de llamar la atención de todo el mundo—. Esto no es lo que parece.
Ally me miró.
Los ojos aturdidos felizmente de Kitty Sue se centraron en mí.

Foro Book Land 37


Los duros muslos de Lee se apretaron en mis costados y el antebrazo alrededor de mi pecho y cuello. Su barbilla
se hundió en la parte curva de mi hombro, sus labios en mi oído.
—No eches a perder el momento de mamá —murmuró allí.
—¿Qué es, entonces? —preguntó Kitty Sue.
Los dedos de Lee se clavaron en mi hombro y pude sentir los músculos flexionándose en el antebrazo y en mi
cuello. Eché una mirada a los ojos de Kitty Sue.
Maldita sea el infierno.
—Nos estamos tomando las cosas con calma —dije a falta de algo más que decir, como, la verdad.
No sonaría tan bueno decir: Tu hijo está intentando extorsionarme con sexo. Noticias a las once.
Kitty Sue dio un suspiro de alivio, nos envió una sonrisa deslumbrante y puso azúcar en su café.
Ally entró en la sala de estar.
Lee echó mi pelo a un lado con su barbilla y besó suavemente el lugar donde se encontraba el hombro con mi
cuello. Supuse que era su forma de decir gracias. Era una buena manera.
—Hey, ¿dónde está Rosie? —preguntó Ally.
Me congelé.
También lo hizo Lee.
Nos habíamos olvidado por completo de Rosie.
—Mierda —dijo Lee, me movió hacia adelante y saltó el mostrador, merodeando en la sala de estar. Yo eché una
buena mirada tanto de su musculosa espalda como de su culo en vaqueros y continué un poco débil de las rodillas.
—¡Liam Nightingale, esa boca! —amonestó Kitty Sue.
Seguí a Lee, pero él ya se estaba moviendo fuera de la sala de estar y por la cocina.
Miré el edredón y la almohada en el sofá.
Sin Rosie.
—¡Joder! —dijo Lee, desde algún otro lugar en el piso.
Corrí hacia él.
La puerta del segundo dormitorio estaba cerrada, la puerta del baño estaba abierta, con el cuarto de baño vacío.
Entré en la habitación de Lee y él salió de su cuarto de baño.
—Ese maldito idiota —murmuró Lee.
—¡Boca! —llamó súper poder mamá auditivo Kitty Sue desde la cocina.
Lee siempre podía jurar muy, muy bien. Había estado haciéndolo desde que podía recordar.
Lee caminó a la cómoda y abrió un cajón. Se puso una camiseta marina de manga larga que se ajustaba súper
apretada contra el pecho y los brazos y agarró un par de calcetines. Vi cómo se sentaba en la cama para ponerse
los calcetines y un par de botas de moto de color negro con punta cuadrada y aros de plata en los lados.
Serias botas patea-culos.
Negué con la cabeza para aclarar los pensamientos de las botas de Lee y comencé a preocuparme por Rosie y por
qué se iría, qué estaba haciendo, a dónde iría y qué estaba pasando en ese cerebro confundido suyo.

38 Foro Book Land


Entonces se me ocurrió algo cuando Lee se levantó de la cama.
Y por primera vez esa mañana, sonreí.
Si encontraba a Rosie en primer lugar, y devolvía los diamantes a su dueño, entonces no le debería nada a Lee.
Jeje.
Estaba tan contenta con mi pensamiento, que tenía que compartirlo.
—Creo que esto pone una valla en tus planes de extorsión sexual.
Había contado con mi —jajá no puedes conseguirme— muy mal. Lee estaba lo suficientemente cerca de mí para
agarrarme alrededor de la parte posterior del cuello con la fuerza suficiente para enviarme a chocar contra él. Dio
a mi pelo un tirón eróticamente áspero, inclinando mi cabeza hacia atrás.
Luego me dio un beso.
Fue un beso duro, serio y profundo con una dosis liberal de lengua.
Mis dedos se cerraron en la alfombra gruesa.
Cuando levantó la cabeza, dijo: 
—Tengo planes para ti. No dejes este apartamento.
Asentí.
Tenía toda la intención de dejar su apartamento.
Me observó.
—Indy, si dejas este apartamento, iré a buscarte.
—Por Dios, ni siquiera hemos dormido juntos y ya no confías en mí.
—Te conozco de toda la vida por no mencionar el hecho de que mi hermana idiota se encuentra en la habitación
de al lado y cuando se juntan es como Laurel y Hardy haciendo Denver.
—¡No lo es!
—¿Qué hay de aquella vez que compraron entradas en la reventa a un Garth Brooks para un concierto de Carmine
Alfonzo?
Carmine Alfonzo, mejor conocido como el Tío Carmine. Le habíamos conocido cuándo teníamos siete años, él
solía viajar en el coche patrulla con papá.
—¡Estaba disfrazado! —me defendí.
—Llevaba una gorra de béisbol —devolvió Lee.
—Sí, pero es un fanático de los Cachorros, que llevaba puesto un sombrero de los Sox. Su cabeza debería haber
ardido.
Los lados de los ojos de Lee se arrugaron en una sonrisa que no implicaba la boca, pero era sin embargo ultra
efectiva y soltó mi pelo.
—Aún no hemos terminado —me dijo.
—Sí lo hemos hecho —repliqué.

Foro Book Land 39


Las arrugas de Lee desaparecieron y su cara se puso seria.
—Esto está pasando entre tú y yo —amenazó.
No estaba del todo segura de lo que ‘esto’ significaba desde que anunció a su madre y hermana que estábamos
‘juntos’. Considerando lo que sabía era eso una considerable parte que nos involucraba estar desnudos, en su
cama, participando en actividades que requerían mi ávida participación, no iba a tener ninguna parte de ello.
—No, no lo está —dije bruscamente.
—Hablaremos de eso más tarde.
—No, no lo haremos.
Sus ojos se estrecharon. 
—¿Es necesario volver a besarte?
Di un paso apresurado hacia atrás y vi mi dedo del pie dibujar un patrón en la alfombra.
—No —murmuré.
—Cristo, necesito examinar mi cabeza.
Mi cabeza se levantó.
—¿Qué significa eso? —pregunté con rabia.
—Nada. Estate aquí cuando vuelva.
—Por supuesto.
Ni en su vida.
***
Ally Nightingale aún tenía que decidir sobre una carrera. Actualmente, estaba en su ciento undécimo trabajo de
camarera. Ya tenía un título de licenciatura (especializada en ciencias políticas y chillaba por él), era técnico de
radiología certificado (un trabajo duro, pero vio a través de él y trabajó en la máquina de resonancia magnética en
el Centro Médico Swedish durante dos meses antes de dejar de fumar, la cabeza de Malcolm casi explotó después
de eso) así como un certificado técnico de uñas.
De todas esas cosas, Ally daba buenos clavos pero se encontraba sentada en una silla todo el día limando, puliendo
y formando pastosas y plastificadas formas de uñas que no eran compatibles con su personalidad enérgica.
Por suerte, ser camarera dejaba la mayor parte de sus días libres y cada vez que necesitaba un poco de dinero en
efectivo (que era a menudo), trabajaba a tiempo parcial para mí en Fortnum.
Antes de venir con Kitty Sue, Ally había ido a mi casa y eligió un traje Ally para mí. Si tenía que elegir un traje
para buscar a Rosie o una noche después de Liam tendría que incluir el Levi’s. Pero entonces la mayoría de mi
ropa incluía Levi’s a menos que tuviera un pase de backstage.
Ally eligió una falda de mezclilla que era pequeña en el sentido de que golpeaba cinco pulgadas por encima de las
rodillas (ni mini en la forma que Ally las llevaba, que era cinco centímetros por debajo de su culo), mi camiseta
vintage de los Rolling Stones, (no era una fan de los Stones pero la camisa era fresca), un cinturón ancho, de
color rojo con una gran hebilla de plata con un diseño de filigrana y trenzado delicado y mis botas de vaquero de
color rojo.
Después de que Lee y Kitty Sue se fueran, puse al día a Ally sobre Rosie Debacle y mi plan para encontrarlo. Ella
(sin sorprenderse) inmediatamente ofreció su ayuda y yo (igual sin sorprenderme) le tomé la palabra.

40 Foro Book Land


Me duché y me vestí mientras Ally intentaba (y fallaba) llamar a Duke.
Luego fuimos a la librería para ayudar a Jane. Con Duke y Rosie fuera, Jane estaba sola en la tienda y era un
manojo de nervios porque estaba manejando la máquina de café sola y por lo tanto, en realidad tenía que hablar
con la gente. Jane no era buena hablando con la gente, podría dejar de lado un libro a medias y era realmente
buena en poner orden, pasar la aspiradora, actualizar nuestro inventario en el ordenador, pero las relaciones de
cliente no era su punto fuerte.
Ally y yo trabajamos junto a Jane hasta que la hora punta de la mañana había terminado. Los clientes habituales
no estaban felices de que Rosie no estuviera allí, pero todos habían estado trabajando junto a Rosie lo suficiente
como para ser capaces de hacer una buena imitación. Sin embargo, no era lo mismo.
Luego Ally se pasó por la casa de Rosie con la remota posibilidad de que estuviera allí. Esto estaba fuera de límites
para mí porque Lee podría haber averiguado la dirección de Rosie usando una de sus misteriosas ‘formas’ y podría
estar allí y no quería toparme con Lee por el momento. En especial, no buscando a Rosie o a los diamantes, él no
sabía mi plan y no estaba dispuesto a dejar que lo supiera.
Y de todos modos, el negocio en un día laborable no moriría realmente hasta después de la hora del almuerzo y
no podía dejar a Jane sola.
Mientras Ally estaba haciendo la parada en casa de Rosie, sonó mi móvil.
Era papá.
—Hey papi —dije.
—¿Qué es eso de que te has enrollado con Lee?
Mierda.
Kitty Sue.
—Estamos tomándonos las cosas con calma.
—Tómalo muy despacio —dijo papá—. Ese chico es un mujeriego. Jesús, ¿por qué no elegiste a Hank? Hank es un
buen tipo, un policía sólido, tiene un trabajo donde ambos pies están plantados en el lado derecho de la ley.
Uff.
Papá continuó. 
—No me malinterpretes, Lee es su propio hombre, no toma la mierda de nadie, tengo que respetar eso, demonios.
¿Mi hija?
Me quedé en silencio y papá estaba en un carrete. Realmente no se podía conseguir mucho cuando papá estaba
en un carrete.
—Kitty Sue está fuera de sí. Tu madre y ella han tenido algún tipo de pacto de sangre en la que introdujeron sus
pulgares con pasadores y los juntaron, basura de niñas tontas, y se comprometieron a que sus hijos se casarían,
tendrían bebés y de esa manera, estarían relacionadas.
Eso sonaba familiar.
La voz de papá cambió de frustrado a persuasión. 
—Hank tendrá una buena pensión.
—Papá, haría que la cabeza de Hank estallara, duraríamos, como, un día.
—Mierda.

Foro Book Land 41


Papá sabía que eso era cierto.
No dijo mucho más antes de colgar.
Adivino que Lee no tenía el voto de papá.
Me sacudí la llamada y mentalmente asigné a Lee el deber de dejar que parara los pies a su madre. Él nos había
metido en esto, tendría que sacarnos.
Decidí llamar a un par de amigos de Rosie, que había puesto en su expediente como contactos de emergencia para
ver si Rosie estaba con ellos o si lo habían visto. No conseguí ninguna respuesta de uno, el otro estaba en casa,
despertado e infeliz de ser molestado y no tenía noticias de Rosie en unos pocos días.
Llamé de nuevo a Duke. Dos veces. Sin respuesta. Sin contestador automático tampoco. Duke realmente necesitaba
entrar en el siglo XXI y mentalmente añadí elementos en mi lista de regalos para la compra de Navidad.
Entonces se abrió la puerta y Marianne Meyer entró.
Marianne Meyer vivía al lado de los Nightingale en el Parque Washington todo el tiempo que crecíamos. Ella
estaba entre la edad de Lee, Ally y yo y era una buena amiga. Había estado encadenada a un aparato ortopédico
por la escoliosis en la primaria y la ortodoncia en la escuela secundaria. Se casó con un idiota, consiguió un
divorcio y se trasladó de nuevo con sus padres hace un año. Marianne se estaba tomando su divorcio duro y vivir
con sus padres con treinta y un años de edad era más difícil. Medía cinco pies con cinco y solía ser linda como un
botón, pero el divorcio estaba tomando su peaje y estaba ahogando sus penas en galletas Oreo. Era enfermera en
Pres St. Lucas, tomaba los turnos de tarde para tener sus días libres y buscar casa era un hobby a tiempo completo.
Ella se precipitó hacia mí en la barra de café expreso, con las mejillas encendidas.
—He oído que finalmente te enrollaste con Lee Nightingale —dijo.
Mierda, mierda, mierda.
Marianne estaba íntimamente familiarizada con mi enamoramiento de toda la vida y había sido reclutada alguna
vez para mi Maniobra Lee en el pasado. Probablemente pensó que estaba en el séptimo cielo y necesitaba una
amiga que me llevara de compras de vestido de novia.
—Nos estamos tomando las cosas con calma —dije.
—¿Has… ya sabes… hecho ya? —Sus ojos comenzaban a brillar ante la sola idea de hacerlo con el legendario Liam
Nightingale.
—No.
—¿Qué estás esperando? —Ella casi gritó y si hubiera llegado al otro lado del mostrador y me hubiera agarrado por
la camisa y me hubiera sacudido, no me habría sorprendido.
Saqué a Lee fuera de la mente de Marianne con un moca, pesado con sirope de chocolate y crema batida.
Después de que Marianne se fuera, me hizo prometerla que la llamaría por teléfono en el momento en que lo
hiciera con Lee y darle todos los detalles (no va a suceder), llamé a Hank.
Lo hice porque pensé que tal vez Rosie podría hacer algo estúpido, como empeñar los diamantes e irse a San
Salvador. Según él, se le debía cincuenta dólares por parte de la ‘prima’ de la hierba que nunca supe que crecía
en su sótano y el chico le dio un valor de una millonada de dólares a los diamantes. 
Eso era seriamente sospechoso y Rosie era seriamente estúpido para tomar las malditas cosas.
Aunque, ¿qué hacer cuando uno se presenta con una fortuna en diamantes? ¿Decir no?
En realidad no culpaba a Rosie por querer sacar provecho de su golpe de suerte y escapar de la ciudad.

42 Foro Book Land


Personalmente, yo no habría elegido San Salvador, sin embargo.
Si Rosie tenía éxito en escapar, y Lee tenía razón en lo que dijo anoche, esto significaba que Rosie estaría en San
Salvador y había una buena posibilidad de que o Lee o yo o los dos fuéramos objetivos en prácticas (que realmente
no debería haber callado la boca a esos tipos y estaba de acuerdo con todo el corazón con Lee, estoy segura que
había sido disparado un montón de veces y si no le gustaba, a mí nunca me gustaría).
Esto también significaba que le debía a Lee mucho tiempo por poner su vida en peligro.
Por no hablar que mi vida estaría en peligro y tendría dificultades para hablar de mí
misma teniendo relaciones sexuales con Lee (al menos una vez) antes de que muriera.
Además, nunca había sustituido a Rosie en la máquina de café expreso. Tenía un talento dado por Dios, no es
broma. Él era el Picasso del café.
Lo primero que Hank dijo:
—He oído que finalmente te has enrollado con Lee.
Mierda.
Kitty Sue, los dedos más rápidos marcando del Oeste.
Algo había que hacer.
—No exactamente —respondí.
—Sí, tomándotelo despacio.
—Algo por el estilo. —Realmente lento. Caracol con una hernia por lo lento—. Oye, ¿puedo hablar contigo acerca
de una cosa?
—Cualquier cosa.
—¿Puedes salir de tus zapatos de policía durante cinco minutos?
Silencio.
Hank no era muy aficionado a que le hiciera esa pregunta, lo cual hice, en los últimos años, mucho.
—Mierda. Tú y Ally no han robado un caramelo en Walgreen otra vez, ¿verdad?
—¡Nosotras no lo robamos! Acabábamos de comprar un montón y no sabíamos lo que podíamos llevar por lo que
empezamos a ponerlo en nuestros bolsillos antes para ver cuánto podíamos meter.
—Tienen bolsas en Walgreen, ya sabes.
—Esas bolsas de plástico obstruyen los vertederos y ahogan el medio ambiente.
O algo.
—Jesús, una Indy políticamente correcta. Dios nos salve.
—Idiota —dije en una sonrisa.
—¿De qué quieres hablar?
Respiración grande.
—¿Cómo hago para encontrar a una persona desaparecida?
Hank se convirtió en todo negocios, no lo podía ver, pero le oía, eso seguro.

Foro Book Land 43


—¿Quién es?
—No lo conoces. —Bueno, Hank conocía a Rosie pero solo para comprar café cuando venía a Fortnum.
—¿Cuánto tiempo ha estado desaparecido?
Traté de calcularlo. 
—Cerca de diez horas.
—Lo siento, Indy. No está desaparecido todavía.
—¿Qué pasa si realmente lo está?
—¿Quién es? —repitió.
—Un empleado mío, es un tipo estable. —Eso era una mentira, Rosie era cualquier cosa menos estable. Pero Rosie
nunca perdía la oportunidad de hacer café. Trabajaba siete días a la semana y nunca se quejó—. No se presentó a
trabajar hoy, su nombre es Ambrose Coltrane.
Es mejor no usar su alias, por si acaso Lee llamaba por un favor.
—¿El mismo Ambrose Coltrane que Lee está buscando?
¿Qué, qué?
—¡Lee solo lo conoce como Rosie!
Vacilación.
—Lee tiene sus maneras.
Grr.
Todo el mundo siempre estaba diciendo eso. Lee tenía maneras para entrar en las bragas de las chicas. Lee tenía
maneras de conseguir repuestos para su coche cuando no tenía trabajo. Lee tenía maneras para encontrar plazas
de aparcamiento dondequiera que fuera. Lee tenía maneras de salir por estar encerrado como la media una hora
después del castigo (cuando Ally y yo normalmente teníamos que hacer toda la semana o el mes o lo que sea que
nuestra transgresión había traído).
Hank no leyó mi frustración.
—A partir de sus bases de datos de PI. Se puede acceder a una gran cantidad de cosas. Lee llamó hace un par de
horas. Me avisó que le hiciera saber si Coltrane aparecía. ¿Te está haciendo un favor? 
Pausa para la respuesta.
Mantuve la boca cerrada.
—¿Qué está pasando? —Hank estaba perdiendo su voz de buen carácter y de tipo empresarial y fue cayendo en su
voz severa de hermano mayor—. ¿Por qué tú y Lee buscan al mismo tipo?
La regla número uno en el Código de la Vida Salvaje de Indy: en caso de duda o posibles problemas, miente.
—No lo sé. Escucha, Hank, ¿me puedes llamar primero si oyes algo de Rosie? ¿Y luego olvidarte de ello durante
aproximadamente una hora o dos o veinte años antes de llamar a Lee? 
—No, si no me dices de qué se trata.
Al igual que el hermano, como hermano. Obstinado hasta el final.

44 Foro Book Land


—Olvídalo. Nos vemos el sábado en la barbacoa de papá.
—¿Vienes con Lee? 
—No, no voy a volver con Lee. Estoy bastante segura que estaremos separados para entonces. Hasta luego.
Colgué y abrí la agenda telefónica en mi móvil. Me desplacé hasta Lee, respiré profundo y
apreté el botón que llamaba a Lee, un botón que nunca antes había golpeado en mi vida.
Él respondió después de un timbre. 
—¿Sí?
—¿Lee? Soy Indy.
Un cliente se acercó y pidió un café doble y levanté el dedo de un minuto y Jane comenzó a golpear el porta filtro
en el fregadero para aflojar la última cafetera de filtros.
—¿Dónde estás? —preguntó.
—Fortnum.
—Pensé que te dije que te quedaras en el apartamento.
Como si alguna vez hiciera lo que me decían.
—Tengo un negocio y dos empleados. Tenía que venir a trabajar.
—Hace menos de veinticuatro horas, la gente te estaba disparando.
Hmm, sonaba molesto.
—Jane no puede manejar la tienda por la mañana sola, tendrá un colapso.
¿Por qué me explicaba con él?
—Escucha, tienes que parar a Kitty Sue, está diciendo a todos que estamos juntos.
—Estamos juntos.
—No estamos juntos.
—¿A quién se lo ha dicho?
—A papá, Marianne Meyer, Hank, Dios sabe a quién más. Esto se está saliendo de control. Esto tiene que parar.
—Mamá no se lo dijo a Hank, yo se lo dije a Hank.
—¿Por qué se lo contarías a Hank? —Esto lo dije casi en un grito y el cliente dio un paso atrás.
Lee se quedó en silencio durante un segundo, pensando en cosas que no podía comprender, y luego cambió de
tema. 
—¿Cuándo cierras?
—A las seis.
—No salgas de la tienda. Iré esta noche a las seis para recogerte.
—Lee…
—Nos vemos a las seis.

Foro Book Land 45


Luego colgó.
Rata bastarda.
***
Ally regresó a buscarme sin noticias de Rosie en su casa.
Le pregunté si había algo de Lee en la casa de Rosie y eso fue un negativa también.
Salimos para ir a ver al amigo de Rosie, contacto de emergencia número uno. Tenía una casa en el área de
las tierras altas. Grandes casas antiguas y bungalós, aunque el amigo de Rosie no vivía en uno que había sido
renovado. Por lo demás, él no vivía en un bloque que tuviera una única casa que hubiera sido renovada. O en un
bloque que tenía una casa unifamiliar con más de una docena de hojas de hierba genuina creciendo en su patio
o decentes cortinas en sus ventanas. Estaba semi-desierto.
Llamamos sin respuesta.
Nos sentamos en mi coche y llamé al número de casa en mi teléfono móvil, sin respuesta.
Escaneamos el barrio y Ally señaló el final del bloque.
Nos bajamos del coche y caminamos hasta la esquina Stop & Stab el cual había sido aplastado como era de
esperar por la sobreabundancia de tiendas de alimentación de Denver. Un tipo de ascendencia árabe se puso de
pie detrás del mostrador.
Caminamos hacia él y sonrió.
—¿Quieren chicle? —preguntó.
—No, estamos... —empecé a decir.
—¿Cigarrillos? Son malos para usted, pero tengo que venderlos o iré a la quiebra. Todo el mundo en este barrio
fuma cigarrillos.
Negué con la cabeza y luego me preguntó brevemente por qué Lee olía a tabaco, no lo había visto fumar desde
que se alistó.
Me di cuenta que Ally me miraba como—: ¿Hola? —Y me sacó de mi Ensueño Lee.
—¿Usted conoce a Rosie Coltrane?
—¿No compra bien? —preguntó el hombre del mostrador, pareciendo tanto decepcionado como derrotado.
No pude evitarlo, él inmediatamente me puso triste.
—Sí, mentas. —Agarraré un paquete de pastillas de menta y lo puse sobre el mostrador.
Él miró las pastillas de menta.
Y yo miré las pastillas de menta.
Ally miró las pastillas de menta.
Las mentas parecían solitarias y la compra de las pastillas no iba a hacer nada para ayudar a alimentar a la familia
de este hombre.
Puse otro paquete de pastillas de menta en el mostrador, seguidas por dos barras de
chocolate y luego caminé hacia la nevera y cogí dos botellas de agua y dos patatas light.
De camino de vuelta al mostrador, agarré una caja de bizcochos, rellenos de crema reempaquetados. No había
tenido una magdalena en años.

46 Foro Book Land


Felizmente comenzaron a sonar mis compras. 
—¿A quién está buscando otra vez?
—Rosie Coltrane. Trabaja para mí y no vino a trabajar hoy y me preocupa —mentí.
Era una buena mentirosa, lo había estado haciendo desde que Lee, Ally y yo fuimos atrapados detrás del garaje
intentando fumar cuando Ally y yo teníamos ocho años y Lee tenía once. Se me ocurrió la excusa imaginativa que
estaban pensando asar malvaviscos, pero no sabía cómo. Malcolm lo compró, niños, malvaviscos, mi linda sonrisa
angelical. Todo parecía benigno y plausible.
Después salimos con solo una charla sobre la seguridad contra incendios y el peligro de las cerillas, Lee me
alborotó el cabello.
Recuerdos felices.
—No conozco a un hombre llamado Rosie. ¿Qué tipo de hombre tiene un nombre como Rosie? 
—¿Rosey Grier? —intentó Ally.
—No conozco a Rosey Grier tampoco —dijo el hombre del mostrador.
—¿Jugador de fútbol? ¿Ayudó a capturar a Sirhan? —incitó a Ally.
—No sigo el fútbol americano. No conozco a ningún Sirhan Sirhan. ¿Es un jugador de fútbol también? 
—No, asesinó a Bobby Kennedy —explicó Ally.
—¡Oh mi gracioso! ¡Desde luego, no le conozco! —exclamó el hombre de la encimera, horrorizado.
Decidí cortar en la lección de historia. 
—Nuestro Rosie no vive por aquí pero su amigo lo hace, abajo y al otro lado de la calle cerca de cuatro casas. Su
nombre es Tim Shubert.
—Conozco a Tim, compra un montón de bolitas de queso y pizzas congeladas.
Si Tim era un porrero del calibre de Rosie, no tenía ninguna duda de que compraba una gran cantidad de copos
de queso y pizzas.
—Rosie es delgado, alrededor de cinco pies y seis pulgadas, cabello rubio oscuro, se parece un poco a Kurt Cobain,
pero su rostro no es tan puntiagudo —señaló Ally.
—No conozco a ningún Kurt Cobain, pero he visto a un hombre de esa descripción con Tim. ¿Su nombre es
realmente Rosie? 
—Apodo —dije—. Su nombre es Ambrose.
—Ambrose es un nombre perfectamente correcto. ¿Por qué no se llama a sí mismo Ambrose? 
Ally me miró.
Decidí ignorar eso. Cualquier respuesta tendría que abarcar una generación y una brecha cultural. No lo tenía
en mí hoy, en menos de veinticuatro horas, había recibido un disparo, físicamente había sido sacada de la cama
y besada por Lee Nightingale tres veces y media (sí, lo estaba contando, y la media fue el beso que plantó en mi
cuello).
Era una mujer con una misión y no tenía tiempo para explicar un nombre falso como Ambrose.
—¿Lo ha visto últimamente, como por ejemplo, hoy? —pregunté mientras pagaba por mi compra.
—No, hoy no.
Foro Book Land 47
—¿A Tim? —preguntó Ally.
—No, a Tim tampoco.
Él me dio la bolsa y la tomé, una pérdida sobre qué hacer a continuación.
—Por Dios, Indy. ¿No lees las novelas policíacas? Eres la propietaria de una librería, por Dios —dijo Ally entre
dientes y luego se volvió hacia el dueño de la tienda.
El hombre de la encimera sonrió enorme. 
—¿Usted es dueña de una librería? Adoro los libros. ¿Qué librería tiene? 
—Fortnum, en la esquina de Bayaud y Broadway —respondí.
—La conozco. Mi mujer va allí. Los libros son baratos y luego se pueden vender de nuevo y obtener dinero en
efectivo.
—Sí, eso es. —Asentí y sonreí, feliz de conocer a un cliente representante.
Ally estaba ocupada escribiendo mi nombre y número en un trozo de papel que encontró en su bolso y cuando
lo hizo, le entregó el papel. 
—Tal vez podría darnos una llamada si ve a Tim o a Rosie. ¿Haría eso?
—Por supuesto. Soy un empleador, solo mi esposa trabaja para mí, pero entiendo lo importante que es confiar en
el personal contratado. Las llamaré.
—Gracias.
Salimos y nos sentamos en el coche y nos quedamos mirando la casa de Tim, mientras pensábamos en qué hacer
a continuación. Ambas éramos nuevas en esto. Ninguna de nosotras había rastreado a un porrero a la fuga antes.
Acecharíamos completamente a los chicos, pero sabríamos dónde encontrarlos.
Las dos nos tomamos un bizcocho para conseguir que los jugos del cerebro fluyeran.
—Ese era un buen tipo —dije a través de la magdalena amarilla y crema.
—Sí —respondió Ally, con la boca completamente llena.
Alguien dio un golpecito en la ventana de Ally y ambas saltamos y giramos la cabeza hacia el lado.
Casi vomité la crema mejor vivir por química en mi parabrisas por lo que vi.
Era Grizzly Adams4, pero la versión de asesino en serie. Él era enorme, tenía un montón de salvaje cabello rubio,
una espesa y seriamente demasiado larga (estamos hablando aquí de ZZ Top) barba rojiza y llevaba una camisa de
franela incluso a pesar de que tenía que hacer casi noventa grados.
También llevaba una escopeta y tenía algún tipo de aparato de gafas friki en la parte superior de su cabeza.
—¿Quieren algo? —gruñó.
—Estamos buscando a Tim Shubert —respondió Ally con calma.
—Él no está aquí —dijo Grizzly—. Sigan.
—Sí, sí. ¡Vamos! —grité y encendí el coche, lo puse en marcha y nos fuimos.

4 Las aventuras de Grizzly Adams (The Life and Times of Grizzly Adams) es una serie familiar de aventuras
realizada entre 1977 y 1978, basada en la novela homónima sobre James Capen 'Grizzly" Adams, montañés y
entrenador de osos grizzli.
48 Foro Book Land
—¿A dónde vamos? —preguntó Ally.
—No tengo ni idea.
—Deberíamos haber hecho algunas preguntas —dijo Ally, completamente a gusto.
—Cierto. No. Estamos intentando evitar que me maten. Definitivamente te matarán. No me refiero a la gente que
llevan escopetas a plena luz del día.
—Parecía interesante —dijo Ally contemplativa.
Mierda.
***
Eran poco más de las cuatro.
Después de la presentación de Grizzly, volvimos de nuevo a Fortnum para ayudar a Jane por un tiempo y preguntar
si había oído algo de Duke (respuesta: no).
Ahora, Ally y yo estábamos en mi escarabajo azul oscuro VW, ventanillas bajadas, techo solar retirado, sentadas
fuera de la casa de Rosie bebiendo el agua sobrante y esperando.
Mi escarabajo no era exactamente un rock ‘n’ roll-móvil, pero era lindo. Tenía asientos de cuero color crema que
eran genial en el invierno, ya que calentaban. Ahora que era verano, los asientos se pegaban a las piernas y cada
vez que salía, se sentía como si te arrancaran tres capas de la piel (otra razón para usar los pantalones vaqueros).
Denver tenía un clima asesino, como casi perfecto. Los veranos eran calientes, pero por lo general por la noche
enfriaba lo suficiente como para dormir bajo una manta. La primavera y el otoño eran volátiles y dejaban una
variedad en el armario. El invierno nunca era demasiado frío porque no había humedad en el aire. Las ventiscas
de vez en cuando eran un rollo y a veces había tormentas de nieve en julio, pero casi cada día era soleado y el cielo
azul de Denver no podía ser mejor.
Ya había llamado a Duke, como, un millón de veces. Duke y Dolores estaban visitando a los padres de Dolores
en Pagosa Springs y se suponía que debían estar en casa por la mañana, pero aún no habían llegado. No sabía el
número de los padres de Dolores o su apellido de soltera. Estábamos atrapadas en ese aspecto.
Encontré la desaparición de Duke curiosa y un poco aterradora. Aunque Duke había sido
conocido por sus ausencias laborales, excepto que era una ausencia laboral en una Harley.
Duke no tenía teléfonos móviles y yo era reacia a ir a Evergreen. Aunque Rosie estaría probablemente allí o iría
allí, al menos con el tiempo, ya que era donde estaban los diamantes, por lo que Ally y yo habíamos decidido que
definitivamente me quedaría atrás para evitar a Lee.
No había llegado a un acuerdo con este cambio brusco de actitud y el tiempo necesario para procesarlo.
¿A quién estaba engañando?
No había ningún proceso realizándose.
Lee y yo no estaba ocurriendo.
Odiaba romper los corazones de Ally y Kitty Sue, pero había visto a Lee avanzar rápidamente a través de una
variedad de las vidas de las mujeres y no iba a ser una de ellas.
En estos días, él nunca estaba en casa.
No tenía ni idea de lo que hacía para ganarse la vida, pero estaba bastante segura de que era peligroso.
Y era demasiado malditamente engreído.

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Ally y yo estábamos mirando a la casa de Rosie y yo estaba intentando tener el valor para conducir a Evergreen y
tal vez tener un cara a cara aterrador con Lee que tenía que tener los cojones de ganar cuando alguien tocó en la
ventanilla trasera.
—¡Mierda! —grité y di un salto.
—Lo siento. No fue mi intención asustarte.
En la ventanilla de Ally había un hombre de aspecto agradable, aunque un poco montado en esteroides y
excesivamente desarrollado en el área del pecho, pero tenía un buen corte de pelo, camisa, corbata y pantalones.
—Estamos un poco nerviosas. Hemos tenido una clase de día duro —explicó Ally, con su sonrisa coqueta.
Por el contrario, aunque Ally podía golpear la cabeza con lo mejor, era un tipo de chica de Sombrero Blanco. Le
gustaban los chicos buenos. Le gustaban pijos y tipos corporativos y, definitivamente, los hombres de uniforme.
Entendía una buena improvisación de guitarra, pero le gustaban los hombres de corte limpio y corbatas y los
uniformes la volvían loca.
—¿Están buscando a Rosie? —preguntó el hombre.
Parpadeé.
¿Éramos tan obvias?
—Uh, sí —contesté.
Él asintió. 
—Yo vivo allí.
Señaló en la vaga dirección de ‘allí’ y tanto Ally como yo seguimos el dedo, no estando seguras con precisión de
qué casa ‘por allí’ era la suya cuando volvimos a mirarle.
—¿Rosie está en problemas? —preguntó el hombre.
—¿Sabe si Rosie está en problemas? —pregunté a cambio.
El chico negó con la cabeza. 
—No es que yo lo sepa. Tipo tranquilo. Estupendo café.
Todos asentimos.
—Soy Gary —dijo.
Ally extendió la mano. 
—Ally —dijo y entonces ella me señaló—: y esta es Indy.
Al oír mi nombre, se volvió y miró por encima del hombro y dio una inclinación de cabeza.
Ally y yo nos volvimos y miramos por encima del hombro también.
Demasiado tarde.
Antes de que pudiera reaccionar a los dos hombres que corrían hacia el coche, la puerta fue arrancada abierta,
fui arrastrada fuera y dejé escapar un aullido cuando el dorso de las piernas fueron arrancadas de los calientes
asientos de cuero.
Detuve aquel aullido a medio camino con un ‘uf’ porque no me había quitado el cinturón de seguridad y cuando
el chico tiró de mí hacia fuera, el cinturón me tiró hacia atrás.

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—Jesús, Teddy. Suelta el cinturón —dijo el otro hombre.
Tomé esta oportunidad para gritar.
Teddy me dejó caer, golpeé el lado del asiento y utilicé el volante para empujarme de nuevo en él.
Ally ya había sido arrastrada por el otro lado, no estaba gritando y me dio un susto de muerte.
No tenía tiempo para buscar a Ally cuando las manos de Teddy vinieron alrededor para desabrochar el cinturón
y me incliné hacia delante y golpeé su brazo.
—¡Joder! —Él se echó hacia atrás y me dio un puñetazo en el pómulo.
Fuerte.
Nunca, en mi vida, había sido golpeada por un hombre.
Me metí en una maldita pelea de gatas en un Public Image Limited - Big Audio Dynamite por el doble de dinero
pero estábamos en un hoyo rocanroleando y fue mal. Era punk, se esperaba.
Ser golpeada por un hombre herido.
Una maldita suerte.
Por lo tanto, dejé de gritar y me concentré en el dolor ardiente que irradiaba de mi pómulo en toda mi cara.
—Teddy, por el amor de Cristo. ¿Estás loco? Ella es de Nightingale. Te arrancará el pito. Esto se supone que debe
ir sin problemas.
Abrí la boca para gritar de nuevo y empecé de nuevo con la pelea.
Entonces Teddy se apartó, alguien me tocó con algo y después de eso, no recordaba nada.

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Capítulo 5
Magdalenas
Traducido SOS por Eli25

Corregido por Azhar23

Llegué a sentirme muy cobarde e incapaz de mover las extremidades.


Me concentré en lo que parecía ser el techo de un coche y oí voces de lo que parecía realmente muy lejos.
En el momento que el coche se detuvo, era capaz de moverme un poco, pero no mucho. Sentía hormigueo en
todo el cuerpo y mi cabeza estaba muy confusa.
La puerta del coche se abrió y fui arrastrada con las manos debajo de mis axilas. Fuera quién fuera el que me
arrastraba me puso de pie, mis piernas se doblaron y casi caí antes de que fuera atrapada. Era hora de volver a
lamentar la minifalda, como una chica que no quiere ser zarandeada a todas partes por los malos mientras lleva
una falda corta.
—Mierda, sujétala, idiota.
Dos individuos, uno de ellos noté que era el Imbécil de Gary (no El Idiota), me arrastró por mis brazos a través
de un garaje ordenado y entramos en una casa. Estaba sacudiendo mi cabeza, tratando de aclararla y no pensando
mucho de nada excepto que me hubiera gustado llevar pantalones vaqueros.
Me llevaron a una habitación y escuché a un hombre decir: 
—Jesús, ¿qué mierda?
La respuesta llegó vacilante. 
—Tuvimos que aturdirla.
—¿Qué le pasó a su cara?
Esta respuesta fue más vacilante. 
—Mordió a Teddy así que él la golpeó.
—¡Cristo! ¿Qué parte de ‘quiero que esto vaya suave’ no entendieron? Nightingale va a tener una hemorragia de
mierda. Consíguela un poco de hielo luego llama a Teddy, sáquenlo de la ciudad.
Fui plantada en un sofá y no procesaba gran parte de su conversación. Estaba concentrada en conseguir que
mis dedos se movieran. Estaba solo lo suficientemente recuperada para notar que el Imbécil de Gary y El Idiota
hicieron una salida apresurada y que el sofá en el que estaba, en realidad, era un bonito sofá, mullido y cubierto
de seda de damasco color crema. Solo acababa de comprar mi sofá hacía un par de meses y todavía estaba en modo
de evaluación de sofá, el tipo de modo que inconscientemente viene cada vez que haces una compra importante.
Logré levantar la cabeza para ver al tipo que había estado hablando. Llevaba pantalones grises, una camisa marrón
con un lazo monocromático. Era bajo, tenía que tener unos cincuenta años y tenía el pelo negro azabache con
blanco en cada sien. Se parecía a lo que adivinaría que se vería un joven abuelo Munster. Excepto que mucho más

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espeluznante y, definitivamente, aterrador, pero no de una manera cómica.
—¿Estás bien? —me preguntó.
No, no estaba bien. Me acababan de dar un puñetazo en la cara y luego me secuestraron.
Me quedé mirándolo.
—Lamento mucho lo que te hizo —dijo—. Estoy teniendo problemas con algunos de mis empleados.
Ni una mierda.
Lo pensé, pero no lo dije, no me había recuperado lo suficiente como para formar palabras.
Gary regresó con una bolsa de hielo envuelta en una toalla de cocina y me lo entregó. Estaba feliz de tener
suficiente coordinación en los miembros para ponerlo en mi cara. El pómulo dolía muchísimo.
—Esto no salió como había planeado. Solo quería tener una charla. He oído que Nightingale tiene una mujer y
tenía curiosidad —me dijo el hombre, con un tono sorprendentemente conciliador.
—¿Dónde está Ally? —pregunté.
Lo primero era lo primero. Quería saber que Ally estaba bien y luego quería tener un ataque de nervios.
Joven Abuelo Munster miró al Imbécil de Gary.
—Estaba con otra mujer, nos sorprendió demasiado —explicó el Imbécil de Gary—: La dejamos en el coche con las
llaves. Teddy está detrás vigilando el coche para asegurarse que está bien.
—¿Ally? —preguntó joven Abuelo Munster.
Gary se encogió de hombros.
El rostro del señor Munster se tensó. 
—¿Al igual que Allyson Nightingale, la hermana pequeña de Lee Nightingale?
Gary comenzó a verse un poquito incómodo.
Al parecer, este era un momento ‘ups’ para el Imbécil de Gary.
—Estoy sin palabras. ¿Sabes que ésta no es solo la mujer de Lee, es la hija de Tom Savage? Y su amiga es una
Nightingale.
Gary se removió en sus pies mientras que el color se alzaba en su cara.
Joven Abuelo Munster se sentó, sacudiendo la cabeza. 
—Todo esto es una mierda completa.
Me miró y su cara tenía una expresión que era entre resignada y deprimida. En circunstancias normales,
probablemente lo sentiría por él. Como no sabía si viviría para ver el final de esta escena en la película que era mi
vida, estaba demasiado ocupada sintiendo lástima por mí misma.
—La vida sencilla contiene un cierto atractivo —dijo y yo asentí porque podía ver de dónde venía.
Mi vida había sido simple hacía un día. El trabajo, el café, el rock ‘n’ roll. Ahora estaba siendo disparada, arrastrada
alrededor por los malos y teniendo proposiciones por el amor de mi vida, que había decidido que no quería más.
La vida sencilla parecía muy superior a todo eso.
—Soy Terry Wilcox —continuó.
Asentí de nuevo. Estaba empezando a sentir lo suficiente de mí misma para tener miedo, pero no lo suficiente
Foro Book Land 53
para ser educada.
—Eres India Savage, la mujer de Lee.
Tenía en la punta de la lengua decir que no era nada de Lee, pero estas personas parecían tener bastante miedo
de Lee para que decidiera que debía mantener la boca cerrada en ese aspecto.
Fue entonces que Wilcox realmente me miró, desde la cabeza a los pies, y se echó hacia atrás, encontrando una
posición cómoda, con el rostro cambiando entre la depresión y la evaluación.
—Lee siempre ha tenido buen gusto con las mujeres —dijo en voz baja y algo en sus ojos hizo que mi piel se pusiera
de punta.
En serio, puaj.
Luego dijo: 
—Estoy buscando a Rosie Coltrane, ¿sabes dónde está?
Estupendo.
Rosie.
La pesadilla de mi existencia.
Estaba bastante cabreada con Rosie, quién me había llevado a esta situación y con Lee, para ser un poco insolente.
—Si supiera dónde está, ¿por qué iba a estar sentada en mi coche fuera de su casa?
Algo peligroso cambió en los ojos de Wilcox y me di cuenta que acababa de dejar que mi boca huyera conmigo
y que ser un poco insolente podría no ir demasiado bien. Al igual que con los chicos que me dispararon. La
evidencia era claramente sugerir que a los malos no les gustaban las mujeres bruscas. Yo tal vez debería haber
sido más amable, tal vez más mansa, por otra parte, no tengo mucha experiencia conversando con los chicos
espeluznantes, asustadizos y malos.
—Él tiene algo mío —continuó Wilcox.
—Lo sé. —Me sentí segura admitiéndolo.
—Se suponía que debía recuperarlo esta mañana. ¿Sabes lo que pasó?
Hmm, nunca había tomado el curso sobre ‘cuánta cantidad de información divulgar durante la entrevista con
los chicos malos quienes te secuestran’ en la universidad local. Apenas había chillado para que el ordenador y los
negocios de contabilidad funcionaran. Me sentía un poco fuera de mi profundidad.
—Él estaba en casa de Lee, pero, esta mañana, yo y Lee estuvimos un poco... eh... —Me detuve y busqué una
palabra para describir el trauma de esa mañana—… ocupados... y no nos dimos cuenta que se fue.
—Ocupados. —Sus ojos se posaron en mi pecho, la mirada Puaj todavía estaba en ellos. Sentí el almuerzo en mi
estómago incómodo e intenté muy duro no dejar que mis labios se alzaron con disgusto—. Apuesto por ello.
¿Sabes dónde puede estar?
Negué con la cabeza. 
—Ojalá lo supiera. Es mi tipo del café. No vino a trabajar, si lo pierdo, afectará mi margen de beneficios.
—Él es un buen tipo de café —ofreció el Imbécil de Gary—. Puro talento.
Wilcox lanzó una mirada ‘Cierra la boca idiota’ a Gary. La boca de Gary se cerró.
A continuación, Wilcox se volvió hacia mí.

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—¿Sabes dónde están los diamantes?
Eso lo sabía, pero negué con la cabeza de nuevo. No iba a arrastrar a Duke a este lío.
Desde que era una mentirosa consumada, creo que lo compró.
—Es un millón de dólares en diamantes.
Mi boca se abrió.
Santo cielo.
—¿Lo es?
—Sí, y creo que puedes comprender que los quiero de vuelta.
Asentí con la cabeza, esta vez fervientemente.
Si tuviera un millón de dólares en diamantes, sin duda me gustaría tenerlos de vuelta. Rosie debía cultivar en
serio hierba para recibir el pago de un millón de dólares en diamantes por ella.
Gary se movió ligeramente, mirando por la ventana, y luego murmuró:
—Nightingale está aquí.
Esa noticia envió una oleada de esperanza a través de mí cuando decidí inmediatamente que, solo para los
próximos treinta minutos más o menos, no evitaría a Lee.
Wilcox no dijo nada al principio, solo me miró.
—¿Seguro que no sabes dónde está Rosie?
—¿En San Salvador? —intenté, y no estaba bromeando.
Él sonrió, pensó que era divertido. Era una sonrisa aceitosa y mi piel empezó a ponerse de gallina de nuevo.
Lee entró. Volví la cabeza hacia él, el hielo aún sujeto en mi cara.
Una mirada y pude entender por qué estos chicos tenían miedo de él.
Este era el Lee que no había visto nunca.
Todavía llevaba sus pantalones vaqueros, ceñidos, camiseta marina y botas de motorista y sus manos caían sueltas
y casuales a los costados. Sin embargo, en el momento que entró, cualquier otra presencia se vio obligada de la
habitación con su invasión. Sus ojos estaban hiper alerta y agudos, estaba emanando energía pura, brutal y estaba
serio y obviamente cabreado.
Se detuvo y miró el hielo en mi cara.
Un músculo en su mejilla saltó.
Uh-huh.
Cortó sus ojos hacia Wilcox.
—Pensé que teníamos un acuerdo —dijo Lee.
Wilcox se había puesto de pies. Puso las manos en un gesto de apaciguamiento.
—Lee, fue un error. Yo solo quería tener una charla con tu chica aquí y las cosas se salieron de las manos.
—Coxy, las cosas se están saliendo mucho de las manos en estos días. ¿Quién la golpeó? —La cabreada vista de Lee

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se deslizó hacia el Imbécil de Gary.
Wilcox miró a Gary y yo miré a Gary.
Gary parecía un poco pálido.
—Me encargaré de ello —dijo Wilcox.
—No me digas, iré a través de cada uno de tus hombres, de esa manera, me aseguraré de obtener la mierda.
Mierda santa.
Casi me humedecí.
La forma en la Lee dijo eso, me hizo temblar y no de la manera habitual en la que Lee me hacía temblar.
Wilcox suspiró, obviamente, abrumado por la torpeza de su fuerza de trabajo. Era evidente que, a veces es difícil
ser el líder de los malos.
—Fue Teddy —respondió Wilcox.
Lee asintió, se acercó a mí y me sacó del sofá.
—Fue un placer conocerte —dijo Wilcox con calma cuando Lee me acompañó fuera de la habitación, con la mano
enroscada alrededor de mi brazo.
Miré por encima del hombro y le dije (tal vez sintiéndome un poco más difícil ahora que Aterrador Lee estaba
conmigo).
—El placer fue todo suyo.
Le oí reír cuando nos fuimos.
Lee no se rio, Lee ignoró todo el intercambio.
Lee me puso en el asiento del pasajero de su Crossfire plateado y se metió en el lado del conductor, arrancó el
coche y nos alejamos de la acera. Antes de que pudiera decir una palabra, cogió su móvil y marcó un número.
—Recoged a Teddy y llevarlo a mi oficina. —Hizo una pausa—. El hijo de Coxy.
Luego apretó un botón y tiró el móvil en la consola.
Sí, enojado.
—Ally... —empecé a decir.
—Ella está bien.
Tomé una respiración.
—¿Cómo sabías dónde estaba?
—Tengo un hombre en el bar de Rosie. Él lo vio todo.
Uh, ¿qué decir?
—¿Por qué no hizo algo? —le pregunté, un poco en voz alta.
—No sabía quién eras. —Lee hizo una pausa—. Ahora lo sabe.
Uff.

56 Foro Book Land


Decidí no hablar en voz alta ya.
—¿Tienes un hombre?
Sus ojos se movieron hacia mí, su cara estaba en blanco, todavía estaba enojado. Se volvió de nuevo a la carretera.
—Tengo un montón de hombres.
—Oh.
Encontré eso sorprendente, pero decidí que tal vez no era el momento de hacerle el tercer grado a Lee sobre su
vida secreta, como el número de hombres que tenía y cómo sabía sobre la escoria de los bajos fondos del secuestro
como ‘Coxy’. Ni siquiera estaba segura de lo que quería saber sobre su vida secreta, de hecho, creo que estaba más
segura sin saberlo.
Tal vez era el momento de comenzar a planificar cómo evitar a Lee otra vez. Sin embargo, no sabía cómo lograrlo
cuando en realidad estaba con Lee.
La casa a la que fui llevada estaba en el área de Denver Country Club, muy lujosa y muy rica. Lee golpeó Speer
Boulevard y condujo más rápido de lo permitido o de seguridad, cambiando de carril en la carretera de tres
carriles con destreza y a menudo. Decidí que era mejor no decir nada acerca de esto cuando la energía de Lee
no estaba exactamente invitando a la conversación y definitivamente no a las advertencias sobre la seguridad de
conducción.
Pasó el giro a Broadway.
—Tengo que volver a la tienda —le informé.
Me ignoró.
—Lee, tengo que volver a la tienda —repetí.
Continuó ignorándome y se dirigió hacia el centro, hacia su apartamento.
Maldita sea.
Me senté y crucé un brazo sobre mi estómago, sin soltar el hielo de mi mejilla y evalué mi situación.
En primer lugar, claramente no estaba en posición de poder aquí. Lee conducía, Lee estaba enojado y Lee iba,
como de costumbre, hacer lo que le diera la gana.
En segundo lugar, había sido secuestrada. Traté de ignorarlo.
En tercer lugar, había sido secuestrada. No podía ignorar eso.
Grandes, chicos malos llenos de esteroides como combustible me sacaron de mi coche, me dejaron inconsciente
de alguna manera y me llevaron a algún lugar que no quería ir.
El estrés postraumático se instaló en mis manos y comenzaron a temblar.
Lee entró en el garaje subterráneo, estacionó y dio la vuelta para abrir la puerta. Caminamos al ascensor, la mano
de Lee en la parte baja de mi espalda.
Nos quedamos de pie juntos en el ascensor. La curiosidad y el deseo de poner fin al silencio aterrador me hizo
decir:
—Ellos hicieron algo para dejarme inconsciente.
—Pistola de aturdimiento —respondió Lee rápidamente, sus rasgos mostraban que sus pensamientos eran sombríos.
Empecé a temblar un poco más. Alguien me había disparado con una pistola aturdidora.
Foro Book Land 57
Santa mierda.
Ni siquiera había visto un arma aturdidora antes, ahora la habían usado conmigo.
Entramos en su apartamento y le seguí hasta la cocina. Estaba un poco sorprendida cuando sacó una pistola de
la cintura posterior del pantalón y la puso sobre la encimera de la cocina.
Siendo la hija de un policía, las armas no me asustaban. Papá me enseñó hacía años cómo respetar un arma de
fuego. Lo hizo al mostrarme cómo usarlas, me llevaba al campo de tiro un par de veces al año y me regañaba
mucho. Siempre fue cuidadoso con sus armas de fuego en casa, y más conmigo, Ally y todos nuestros amigos
corriendo alrededor. Sin embargo, Lee poniendo casualmente una pistola en la encimera de la cocina como si
fuera un cortador de pizza era un poco aterrador.
Luego se volvió y abrió la boca para hablar.
O, por la expresión de su cara, tal vez rugir.
Antes de que pudiera decir una palabra, vomité en mis dos manos, agitando alrededor la bolsa de hielo.
—¡No empieces! —grité y dejé que el temblor se hiciera cargo de mi cuerpo tal como lo hacían las lágrimas que
picaban en la parte de atrás de mis ojos.
Definitivamente reacción retrasada.
Para evitar el llanto, o el colapso, empecé a gritar.
—Oh. ¡Dios mío! ¡Me acaban de disparar con una pistola aturdidora y he sido secuestrada y golpeada en la cara
por un chico! ¡Y dolía! —Lee cerró la boca y se dirigió hacia mí, pero yo levanté mi brazo para alejarle—. ¡No, no,
no! ¡No te acerques a mí! —Se detuvo y cruzó los brazos sobre el pecho.
Caminé hacia el fregadero, y luego hacia atrás, luego hacia el fregadero, y así sucesivamente, sosteniendo el hielo
en mi mejilla con una mano y agitando la otra en el aire, todo el tiempo balbuceando.
—¡Quiero decir, esto es increíble! Rosie ha desaparecido y es medio idiota así que quién sabe dónde está. ¡He sido
disparada, con una pistola aturdidora, me sacaron de la cama en medio de la noche por el tobillo! Hay un millón
de dólares en diamantes por ahí y ese tipo quería tener una charla conmigo acerca de ellos. No sé nada de ellos.
¡No los he visto incluso! Lo que es peor, creo que el Abuelo Munster tiene una calentura por mí y creo que acabas
de hacer algo que hace que te deba otro favor, lo que no me hace feliz. —Tomé aire y continué—. Por no hablar,
que estoy muerta de cansancio. No he sido capaz de tener mi siesta hoy, sin embargo, y por último, pero no menos
importante, ¡me muero de hambre porque tenía magdalenas para el almuerzo! ¡Magdalenas!
Había detenido mi diatriba de pie en medio de la cocina, con los brazos hacia abajo, con las manos apretadas en
puños, golpeando la bolsa de hielo y estaba intentando no llorar. Había sido educada por un hombre sin esposa
que me amaba hasta la muerte, pero también quería un niño. El llanto no era algo que se tolerara. El llanto era
de maricas.
Tomé una respiración inestable para controlar mis emociones y creo que mi labio inferior pudo haber temblado.
Lee evaluó que el griterío había terminado y dio un paso hacia mí, agarró la bolsa de hielo, lo tiró al fregadero y
deslizó sus manos alrededor de mi cintura.
—¿Magdalenas? —preguntó.
Me arrastré en otro suspiro tembloroso.
—Sí, magdalenas.
Las arrugas siguieron a sus ojos arrugados.
—Tenemos que conseguir un poco de alimento.

58 Foro Book Land


Asentí.
Sus pensamientos sombríos se habían ido y así su cólera. Su rostro había cambiado, la tensión se relajó, había
algo totalmente diferente allí.
Una de sus manos fueron a mi sien por donde el Terrible Teddy me dio un puñetazo en la cara y Lee apartó mi
pelo detrás de la oreja. Luego dejó que su mano se apoyara en mi pelo con el pulgar extendido y gentil en la parte
inferior de mi pómulo. Su mirada descansó en mi mejilla durante un par de latidos, luego me miró a los ojos.
—En primer lugar, tal vez deberíamos echarnos la siesta —dijo tranquilamente.
No hice caso de su tacto suave y sus palabras, lo cual tenían un poco de promesa de lo que podría ocurrir antes
o después de la siesta (o ambos).
Había tenido suficiente.
Necesitaba una botella de vino tinto y una habitación a oscuras y el Disco Siesta para vencer a todos los Disco
Siesta. Y no una que ocurría con Lee junto a mí, preferiblemente una que ocurría con Lee ni siquiera en el mismo
estado que yo.
—Me gustaría ir a casa por favor —solicité, tratando de parecer tranquila y racional, y por encima de mi perorata
sin afectar por su gesto íntimo.
Cambió de tema.
—Te dije esta mañana que te quedaras en el apartamento —dijo con un toque de suave amenaza, pero más
aceptando aún sin molestia frustrada (sí, podía leer todo eso en su tono, había conocido a Lee mucho tiempo).
—No suelo hacer lo que me dicen —señalé.
Él negó con la cabeza, probablemente un gesto para indicar que pensaba en mi estupidez como algo muy irritante
pero mono (al menos esperaba algo así).
Luego rozó sus labios contra los míos (eso contaba como la mitad de un beso también, lo que me ponía en cuatro
besos de Lee en uno solo día).
—Esos son realmente chicos malos. Pueden parecer imbéciles, pero no son chicos buenos —dijo—. No te metas
con esos chicos.
—Tienen miedo de ti —le dije.
—Probablemente puedo protegerte de ellos, probable no puedo protegerte de ti misma. ¿Qué creías que estabas
haciendo?
—Estaba buscando a Rosie —dije en voz alta.
—Pensé que yo estaba buscando a Rosie.
—Si le encuentro primero, entonces no te debo nada.
—Me debes una por esta tarde.
—Eso no fue tan difícil, solo entraste y me sacaste. Eso solo vale, por ejemplo, hacerme un lote de galletas. —Sus
labios se torcieron. Decidí cambiar de tema—. Por favor llévame a casa.
Él negó con la cabeza y me observó durante un latido.
—Déjame a Rosie —exigió.
No respondí. Podría haber sido disparada, aturdida con una pistola y secuestrada lo cual haría a cualquier persona

Foro Book Land 59


tener una mente lógica de vuelta. Yo no. Ahora, estaba en una misión. Iba a encontrar a Rosie, sacarle la mierda,
devolver los diamantes a Terry Wilcox y luego trasladarme a Bangladesh para evitar a Lee, y, posiblemente, a Terry
Wilcox.
—No me gusta lo que estoy viendo —dijo Lee—. Te ves cómo te veías cuando tu padre te decía que no podías ir a
Las Vegas para ver a Whitesnake en concierto.
Hmm. Ese fue un buen concierto y valió la pena el mes de castigo que conseguí cuando regresé.
El brazo de Lee alrededor de mi cintura me acercó, en completo contacto directo y frontal.
—Será mejor que valga la pena el problema que indudablemente vas a causar —dijo en voz baja, con los labios muy
cerca de mí.
En algún momento me hipnotizó por sus ojos de color marrón oscuro.
—Por supuesto que valgo la pena —susurré.
¡Maldita sea todo! Estaba perdiendo el control y comencé a coquetear.
Eché mi cabeza hacia atrás y lamí mis labios, la lengua tocando sus labios mientras lo hacía.
—Jesús —murmuró Lee.
El timbre de la puerta sonó.
Él lo ignoró, su mano en mi cara se movió de nuevo a enredarse en mi pelo, el otro brazo se apretó aún más en
mi cintura.
Me puse de puntillas para acercarme.
El timbre de la puerta sonó de nuevo, esta vez, fuera quién fuera quién lo pulsaba, no paró.
—Tal vez es Rosie —dije.
—Mierda. —Lee me soltó y fue a la puerta.
Dos minutos más tarde, la totalidad de ambas familias entró por la puerta.
—Hemos decidido que vamos a tener una cena de celebración —anunció Kitty Sue al entrar.
—Tú decidiste, el resto de nosotros estamos solo por hambre —dijo Malcolm, empezando a sonreír hacia mí,
entonces la sonrisa se congeló en su rostro.
De hecho, todo el mundo se detuvo en seco cuando me vieron.
—¿Qué te pasó? —gritó papá.
Hmm. No había visto mi cara pero está claro que parecía tan malo como se sentía.
Los hijos de Malcolm Nightingale se parecían a él, incluso ahora que se estaba haciendo mayor, se veía en forma y
delgado y su rostro era todavía hermoso e interesante. Se mantenía en forma mediante corriendo, mucho, a veces
viajando por todo el país para hacer maratones.
Tom Savage era alto, con una cara todavía guapo, ojos azul cielo y la mayor parte del tiempo, podía ser muy
encantador. Tenía el pelo sal y pimienta y había sido construido como defensa cuando era joven. A través de los
años, había dado lugar a solo un poco de barriga alimentada por la cerveza y su obsesión por la comida mexicana.
Se volvió hacia Lee. 
—¿Le golpeaste?

60 Foro Book Land


Tomé una bocanada de aire a esa pregunta insultante y lo mismo hicieron todos los demás.
Lee miró a papá de golpe y luego observé como su rostro se cerraba. Apoyó sus caderas
contra la encimera de la cocina y cruzó los brazos sobre el pecho y no se dignó a contestar.
Papá amaba a Lee, pensaba en Hank, Lee y Ally como Malcolm y Kitty Sue pensaba en mí.
Sabía que papá admiraba a Lee.
Pero papá era policía y sabía cosas acerca de Lee y su pasado que yo no conocía, cosas de las cuales no aprobaba.
Cosas que involucraban que Lee estando con su hija no era una circunstancia feliz de celebrar.
En cualquier caso, tuve el deseo extraño e irracional de dar una patada a papá en la espinilla.
—No, no me golpeó. Por Dios, papá —dije.
—Por supuesto que no la golpeó, Tommy. ¿Cómo puedes pensar una cosa así? ¿Qué ha pasado? —Kitty Sue,
siempre diplomática, sacudió la observación idiota de papá y vino hacia mí.
Miré a Ally quién había dejado caer otra bolsa en el suelo. Ésta no era para una noche. Ésta era más grande,
rellena por completo, sin duda, llena de bastante ropa mía para que me quedara en casa de Lee durante una
semana, al final de la cual probablemente estaría embarazada o fuera la esclava de amor de Lee, o ambos.
Si no estuviera tan preocupada por ella y no la amara con cada fibra de mi ser, la estrangularía.
—¿Estás bien? —pregunté.
Ally asintió.
Kitty Sue se detuvo y miró entre nosotras. 
—Oh no, ¿qué están tramando?
Respondí rápidamente:
—Nada. En cuanto a mi mejilla, papá, me golpeé en la cara con algunos libros que se cayeron de una estantería.
Lee se acercó y me trajo para que pudiera echarle una mirada y poner hielo sobre ella. —Me dirigí al fregadero y
le mostré a papá la bolsa de hielo, y luego, por alguna razón, apoyé mi hombro en Lee.
No me pregunté por qué lo hice. Simplemente no me gustaba la forma en que mi padre le hablaba y no me
gustaba ver la cara de Lee cerrada así.
—Tienes hielo en Fortnum —dijo papá.
Ups.
Eso era cierto.
—El hielo de Lee es mejor —contesté.
Cojo. Estaba perdiendo mi toque.
—Apuesto a que el hielo de Lee es mejor —dijo Ally entre dientes y tanto Kitty Sue como yo le dimos una mirada
asesina.
Hank y Lee estaban intercambiando miradas. Hank suspiró y se balanceó sobre los
talones. Lee descruzó los brazos y dejó caer uno alrededor de mis hombros. Ni siquiera
intenté descifrar de qué era la mirada de Lee/Hank, había sido un día bastante aterrador.
Y de todos modos, en todo lo que podía pensar era que su llegada significaba que estaba fuera del gancho de la
Siesta de Lee. Eso había conseguido bastante flirteo ahí y necesitaba restaurar el control.
—¿Dónde vamos a cenar? —pregunté feliz y los ojos de Lee se deslizaron hacia un lado y su mirada hizo una

Foro Book Land 61


promesa definitiva de ‘después’, rompiendo cualquier ilusión de estar fuera de su gancho.
—Sushi Den —respondió Ally.
En esas dos palabras, Ally y yo de inmediato levantamos nuestras manos, dedo índice y el meñique extendido en
los famosos cuernos del diablo, gesto de ¡Rock On! y gritamos:
—¡Sushi!
—No vamos a tener sushi —declaró Malcolm.
—Decidimos esto. Vamos a tener sushi —dijo Kitty Sue.
—Mierda de Sushi —declaró Malcolm.
—El sushi es bueno para ti —respondió Kitty Sue.
—México es bueno para ti —dijo papá.
Kitty Sue giró los ojos.
Fui a la bolsa con entusiasmo.
Me encantaba el sushi, pero me encantaba Sushi Den aún más. Era uno de mis restaurantes favoritos en Denver.
Estaba en la calle Pearl, junto a Pearl Street Grill y frente a Stella Coffee Haus.
Sushi Den estaba hecha de cemento y vidrio, tenían camareras llenas de la actitud de quién, con una mirada,
podían hacer que los mortales se sintieran pequeños e incluso suicidas y tuvieran el mejor sushi que nunca he
probado. Nunca tomaban reservas porque siempre había gente de pared a pared. Ally y yo íbamos a Sushi Den
por lo menos dos veces al mes y teníamos una batalla en curso de sacar de su actitud a las camareras (con las
camareras ganando).
—¿Me has traído un traje de Sushi Den? —le pregunté a Ally.
No vas a Sushi Den en pantalones vaqueros y botas de vaquero. Sushi Den exigía algo completamente distinto.
La ropa… negra. Zapatos… estiletes. Tenía una sección completa en mi armario dedicado a la ropa Sushi Den.
—Puedes apostar tu culo —respondió Ally.
***
Me desperté en la cama de Lee de nuevo y mi primer pensamiento fue el sake.
Ni siquiera me gustaba el sake, pero bebí con Ally en Sushi Den porque eso era lo que tenía que hacer.
Cuando vas a Roma, haz lo que hacen los romanos.
Cuando vas a Sushi Den, bebe sake caliente.
Estaba sobre mi vientre, la pierna izquierda torcida, la derecha recta, el brazo izquierdo doblado con la mano
apoyada en la almohada, el brazo derecho aplastado entre yo y lo que sabía que tenía que ser el peso del cuerpo
caliente y duro de Lee.
En una noche, Lee había puesto a punto una estrategia de mantenerme en un solo lugar mientras estaba
durmiendo. Él estaba presionado contra mi espalda, una buena parte de su cuerpo descansaba sobre la mía, su
brazo alrededor de mí, con la pierna izquierda doblada en el hueco de la mía y el muslo presionado contra mis
regiones inferiores. Esto no era sorprendentemente incómodo, era cálido y acogedor y me hizo sentir, de alguna
manera, segura.
Mierda, ¿cómo me metía en estas situaciones?

62 Foro Book Land


Pensé de nuevo en nuestra cena familiar de ‘celebración’ de sake y estaba agradecida al descubrir que recordaba
todo.
Comer, beber sake, comer más, beber más sake, emborracharse.
Dejé que Lee me pusiera en su Crossfire mientras lanzaba besos a Ally, Hank, papá, Kitty Sue, Malcolm y al
servicio de aparcacoches.
Volvimos al apartamento de Lee, me tambaleé hacia su dormitorio, me quité la ropa, confisqué otra camiseta sin
mangas, caí de cara por primera vez en la gran cama de Lee por la borrachera y la falta de Disco Siesta, y me dormí.
Con la mano izquierda, comprobé el estado de mi ropa.
Bragas, comprobado.
Camiseta, comprobada.
O Lee no se encantó a mi yo borracho o me vistió cuando terminó. Me imaginé que era lo primero.
El pómulo izquierdo se sentía apretado y había un dolor sordo, sin el sake funcionando a través de mi sistema,
ahora podía sentirlo realmente.
Rápidamente me propuse estrategias en mis siguientes veinte minutos de la mejor manera sin la ayuda de la
cafeína.
Necesitaba alejarme de Lee sin despertarle, llamar a un taxi y volver a casa.
Muy bien, bueno, sonaba como un plan.
Me moví un poco hacia delante, tratando de ser astuta.
Y fallé.
—Uh-huh —murmuró Lee detrás de mí, su brazo se tensó.
Frustrada al primer obstáculo.
Lo intenté de nuevo usando la exitosa excusa de ayer para escapar.
—Necesito hacer café.
El brazo de Lee se fue, pero el peso de su cuerpo era suficiente para mantenerme donde estaba. Se deslizó más
hacia mí, se inclinó y sentí sus labios tocando mi hombro, al mismo tiempo que sentía su mano viajando por el
lado del muslo de la pierna torcida, con parada en mi cadera.
—Puedes tomar un café después —dijo en mi oído.
Cada músculo de mi cuerpo se tensó aun cuando mi estómago se derritió.
—¿Después de qué?
Su mano se movió hacia delante desde la cadera y sus dedos trazaron la cintura de mi ropa interior justo debajo
de mi ombligo.
—Esto va a suceder —dijo y no necesitaba que explicara lo que ‘esto’ significaba. Entonces dijo—: Ahora.
Mierda santa.
Con retraso sentí la prueba de su determinación contra mi trasero y mi corazón empezó a correr.
Desde que sabía que algo así como el sexo existía, lo quería hacer con Lee.

Foro Book Land 63


Ahora, ante el inminente acto, estaba aterrada.
—Tengo resaca —intenté.
Los labios de Lee estaban en mi cuello, o no me escuchó o no me creía y pensó que era una mentira indigna de
una respuesta.
Presionó sus caderas en mi culo mientras su mano se deslizaba hasta mi vientre y sentí un hormigueo disparándose
por mis piernas.
Santa, santa, mierda, mierda, mierda.
Hundí mis dientes en mi labio para no gemir cuando la pura electricidad corrió por todas las partes de mi cuerpo,
con una precisión milimétrica, recta entre mis piernas.
Lo intenté de nuevo.
—Me duele la cabeza.
Su mano levantó la camisa y se detuvo justo debajo de mi pecho, sus nudillos acariciando a lo largo de la curva
de la parte inferior.
—Probablemente la tensión, no te preocupes, sé cómo aliviar la tensión.
Apostaba a que lo hacía.
Di una última oportunidad.
—Me duele la cara.
Sentí su lengua justo detrás de mi oreja antes de decir:
—Puedo hacer que dejes de pensar en eso.
—Lee…
Extendió su mano en mi cintura y su peso y el muslo se fue. Me empujó sobre la espalda y se inclinó sobre mí.
—Dame una buena razón para no hacerlo —demandó, mirándome directamente a los ojos.
Su cabello era atractivo y salvaje de nuevo. Su cara era a la vez suave y dura. Blando, con lo que fuera que había
visto el último par de días cada vez que me miraba, duro con determinación y deseo.
A la vista de eso, sin mi café de la mañana, tuve dificultad para contestar.
—Eso es lo que pensaba. —Su cabeza empezó a bajar cuando sonó el teléfono.
—¿Vas a contestar? —pregunté sobre sus labios, sus brazos iban a mi alrededor, tirando de mí hacia él.
—Mierda no.
Me dio un beso y me derretí en él, de inmediato, felizmente, la lucha simplemente salió de mí. Él era bueno
besando.
Que así fuera, por fin iba a hacer el amor con Liam Nightingale.
Todo mi cuerpo se regocijó.
Cayó sobre su espalda y me tiró encima de él, con los brazos envueltos a mi alrededor, sujetándome tensamente.
El teléfono sonó de nuevo y entonces algo cayó sobre la mesa de noche, pero los ignoró mientras arrastraba sus
labios a lo largo de mi mandíbula a mi oído.

64 Foro Book Land


Me estremecí.
Una de sus manos se deslizó sobre mi culo mientras que la otra agarraba con fuerza mi cintura.
—Me encanta tu culo —murmuró en mi oído—. Siempre me ha gustado tu culo.
Sus palabras temblaron a través de mí. No tenía ni idea de que quisiera mi culo, el pensamiento me emocionó
hasta la médula, tanto era así, que lo besé por todo lo que valía la pena.
Le oí gemir bajo mi beso y me emocioné demasiado.
El teléfono estaba sonando otra vez y la cosa sobre la mesa de noche vibró y retumbó. La mano de Lee estaba en
mi ropa interior y mi mano estaba en su vientre, explorando sus abdominales de lavadero en un descenso hacia
abajo.
A continuación, el timbre de la puerta sonó, tres zumbidos rápidos y luego uno más largo.
La mano de Lee se quedó quieta.
—¡Mierda! —entrecortó por detrás de los dientes apretados.
—¿Qué?
Me giró sobre mi espalda como si no pesara más que un saco de plumas y me dio un beso rápido.
—No te muevas —advirtió y dobló fuera de la cama.
Cogió un par de pantalones vaqueros antes de caminar a la puerta y lo vi alejarse,
congelada y fascinada por mi primera vista no adulterada de su perfecto cuerpo desnudo
incluido el especialmente generoso don con el cual Dios había escogido dotarlo bien.
A la vista y la comprensión de que estaba durmiendo al lado de un desnudo Liam Nightingale, no me avergoncé
en admitirlo, creo que tuve un mini-orgasmo.
Oí voces, intenté volver a poner mi cuerpo bajo control (y no), pero luego en cuestión de momentos, Lee volvió
a entrar en la habitación.
Se dirigió directamente a la cama y me arrastró fuera. Me golpeé contra él y me besó, duro y profundo, pero por
desgracia no mucho.
—Tengo que irme —me dijo.
Quería gritar —¡No!— Estaba empezando a estar seriamente caliente y mojada, él acababa de admitir que amaba mi
culo y siempre lo hizo, y quería explorar sus talentos dados por Dios.
En cambio, seguí aferrándome a sus hombros, ya que era todo lo que era capaz de hacer después de su beso.
Él sonrió.
Maldito hombre.
—Te recogeré en Fortnum tan pronto como pueda. Prométeme, mientras tanto, que no te meterás en problemas.
Asentí con la cabeza.
Se me quedó mirando un segundo, luego suspiró.
—Estás mintiendo.
—No, no lo hago —contesté.
—Simplemente no hagas nada demasiado estúpido.
Foro Book Land 65
¡Pero por favor!
Él rozó sus labios contra los míos. Me dejó ir, se dirigió directamente al cuarto de baño, se dio una ducha, se vistió
y se fue.
Llamé y pregunté a Ally que viniera a recogerme.
Teníamos un día largo y ocupado por delante si íbamos a encontrar a Rosie.

66 Foro Book Land


Capítulo 6
La zona de Kinky Friedman
Traducido por Mika

Corregido por Azhar23

Decidí arrastrar a Jane a la investigación, de hecho, decidí arrastrar a todos a la investigación.


Pasamos toda la mañana esperando a un cliente de la cafetería, la única persona que realmente quería comprar
un libro, y haciendo llamadas a todas las personas que conocíamos dando una orden de captura tanto para Rosie
como para Duke.
A pesar del primer susto que se llevó Jane al ver el estado de mi cara (tenía un ojo morado, no completamente negro
pero había un hematoma brutal en el pómulo que se volvía amarillo debajo del ojo), ella estaba entusiasmada.
Creía que era divertido. Nunca le habían disparado ni había sido aturdida con un Taser (todavía). Ella leía novelas
románticas pero también de misterio y policíacas. Estaba en la zona de Kinky Friedman.
Jane se dirigía a Evergreen después de la prisa de la mañana para poner una nota debajo de la puerta de Duke,
diciendo que llamara en el segundo que llegara a casa (con una pequeña posdata para Dolores, invitándola a una
noche de chicas el miércoles).
Yo había decidido que el momento de debilidad de la mañana con Lee era un momento de locura y secuela del
sake. Había vuelto a decidir que nosotros no éramos una buena idea. Especialmente si él podía dejarme caliente
y preocupada por lo que fuera que hacía para vivir (y lo hacía). Sabía que mi control estaba escapándose pero
tenía un nuevo plan. Todo lo que tenía que hacer era no terminar en su coche, su compañía, su apartamento y
especialmente su cama. Eso era todo lo que tenía de mi nuevo plan.
En el minuto en que Jane se fue, llamé a los padres de Rosie en Dakota del Norte. Los tenía como parientes
cercanos en el registro de trabajo. Para no asustarlos, fingí que era una vieja amiga de la secundaria, llamando
para ponerse al día.
—¿No es esa una gran coincidencia? Ayer vinieron dos caballeros diciendo lo mismo.
Miré a Ally con mi mirada de Oh-oh y ella me levantó la ceja.
O era Lee o era Terry Wilcox. Uno significaba desastre para mí y el otro significaba desastre para Rosie.
Le di mi nombre y mi número, corté y le hablé a Ally.
—Probablemente Lee, tiene sus formas —decidió ella.
Genial.
—Dime de nuevo, ¿por qué estamos haciendo esto? —preguntó.
—Lee y yo apostamos, el tipo de apuesta que no quiero perder. —No era una mentira total. Si Lee encontraba a
Rosie, yo perdería mucho, mi tranquilidad mental, mi realismo, cosas como esa.
—¿Así que apostaste que encontrarías a Rosie antes que él y le devolverías una bolsa de diamantes a un chico malo?
—Ally me miraba como si unos monstruos come cerebros me hubieran chupado la mitad del cerebro.
Foro Book Land 67
—Sí.
—Chica, claramente vas a perder.
Por suerte para mí, Ally sentía apatía por los desvalidos.
La puerta de Fortnum se abrió de par en par y Andrea Cocetti entró.
Andrea estaba en la escuela con Ally y conmigo, y era parte de nuestro grupo. Había rumores que decían que
Andrea se había besado con Richie Sambora en el backstage del concierto de Bon Jovi pero nunca había sido
confirmado ni denegado públicamente (pero, en privado, ella admitió tanto a mí como a Ally que no había
sucedido y de ese modo, en secreto, yo triunfaba con mi encuentro con Joe Perry).
Nos mantuvimos amigas durante los años pero no nos veíamos habitualmente. Andrea se casó como doce minutos
después de graduarnos y ahora tenía cuatro hijos. Cuatro hijos, especialmente infernales como los de Andrea,
eran razón suficiente como para no vernos tan seguido.
Ahora Andrea era Andrea Moran. Ella estaba empujando un cochecito, arrastrando a un niño a su lado, mientras
que uno la seguía, cargando su cartera de tamaño de un bolso de viaje y un bolso para pañales lleno hasta el tope,
todo esto hecho con tanta facilidad que parecía que eran simplemente accesorios, incluyendo a los niños.
—¡Estuviste con Lee Nightingale! ¿Por qué no me lo dijiste? —chilló, haciendo que los cuatro clientes que estaban
sentados tranquilamente leyendo y disfrutando sus cafés en silencio, saltaran y la miraran.
Con el paso de los años, Andrea también se había enterado de algunas de mis maniobras que inventaba por
Lee. Ella también estaba en la lista de tarjetas de navidad de Kitty Sue Nightingale y por lo tanto en su agenda
y entonces, claramente recibió una llamada. Quizá recién después del segundo saludo, consideró que solo había
pasado un día.
—Sucedió ayer —dijo Ally.
Andrea la ignoró.
—¿Te acostaste con él?
Su voz era clara, y muy, muy alta y los cuatro clientes dejaron de mirar a Andrea para pasar a mírame a mí. Resoplé
y después hablé.
—Nos lo estamos tomando con calma.
—¿Con calma? —Sus ojos se movieron desde mí, hacia Ally, y de nuevo a mí, parecía que iban a salirse de su
cabeza—. Yo… Tú… —Hizo un sonido estrangulado y estaba comenzando a preocuparme.
—Eso no es posible. Con calma no es posible. Lee Nightingale no se mueve despacio. Un segundo está mirándote
y en el próximo está alejándose y llevándose el pequeño lazo de satén de tus bragas como suvenir —dijo Andrea.
Dios, espero que no fuera así de rápido, eso sería decepcionante.
¿En qué estaba pensando? No iba a pasar de ninguna forma.
—Eso no es verdad. Él se llevaría el lazo de satén de tu braga. No todas las bragas las tienen, pero la mayoría de las
bragas sí. A veces son rosetones, se llevaría esos también —contestó Ally.
La miré fijamente.
—Estás bromeando.
Respiré, realmente no queriendo ser un pequeño rosetón de satén rebotando con otros cientos rosetones y lazos
en el cajón de medias de Lee. Ally se encogió.

68 Foro Book Land


—Ese es el rumor.
—¿Los has visto? ¿Cuántos son? —preguntó Andrea.
—No los he visto, es solo el rumor, y yo lo estoy manteniendo. Quizá cuando Indy deje de tomárselo con calma,
lo descubriremos.
Calmé a Andrea con un café late helado descafeinado con sabor a avellanas y le prometí que la llamaría en el
minuto en que lo hiciera con Lee. A este ritmo, post-sexo, estaría en el teléfono durante una semana.
Una vez que se había calmado, noté a un hombre que entró prácticamente en el momento en que la puerta
se abrió. Él ya había comprado tres expresos, que se tomó en un solo trago y había estado leyendo una revista
de deportes durante tres horas y media. Su pelo era rubio oscuro y necesitaba un corte, un cuerpo increíble,
compacto con músculos y ni una onza de grasa. Estaba usando una chaqueta blanca, jeans y zapatos para correr.
Si no fuera de mi altura, si no tuviera un hematoma horrible en mi cara y no tuviera suficientes problemas con
los hombres, habría estado coqueteando con él desde hace tiempo. No estaba con hombres de mi altura o más
bajos, debían de ser más altos que yo cuando usara tacones. Esa era la regla.
Lo observé durante unos minutos, pensando que tenía que ser una revista increíble si necesitaba más de tres
horas de estudio.
Lee me había dicho que tenía a muchos hombres. Tal vez hombres suficientes para ir a Dakota del Norte y vigilar
la casa de Rosie. Tal vez hombres suficientes para que pasaran el rato en Fortnum y mantener un ojo en mí.
Maldito Lee.
Me acerqué al hombre y me quedé de pie frente a él hasta que miró en mi dirección.
—Hola.
—Hola —respondió y sonrió. Definitivamente lindo y definitivamente no uno de los tipos malos de Terry Wilcox.
La apariencia de este hombre decía que nunca golpearía a una mujer, o por lo menos eso esperaba.
—¿Necesitas otro expreso? —pregunté haciendo un movimiento coqueto con mi cabeza.
—No, gracias, estoy lo suficientemente energizado. —Y volvió a su lectura.
Hmmm. ¿Y ahora qué hacía? Nunca antes alguien había vuelto a su lectura después de haberle hecho el
movimiento coqueto. Aunque no estuvieran completamente interesados, reaccionaban más a mi coqueteo. Quizá
era el pequeño hematoma en mi ojo.
—¿Buena revista? —pregunté y volvió a mirar hacia arriba.
—Sí, la mejor.
Asentí y deseé haberme puesto una musculosa o una camisola ese día, así podría haberme inclinado sobre la mesa
y darle un buen vistazo de mi escote. Mi escote hubiera anulado los efectos del hematoma.
En cambio, estaba en jeans, un cinturón marrón hecho a mano con una hebilla plateada gigante con un diseño
parecido al de una soga, botas de vaquero marrones y una camiseta apretada que decía ‘Hago mis propias escenas
de acción’ en letras amarillas y rojas en la parte de mis pechos.
—No me gustan los deportes —le dije.
Luego me senté en el apoyabrazos de su sillón, mirando sobre él para ver la revista. Su cuerpo entero se tensó y se
dio la vuelta para mirarme fijamente y yo le di una sonrisa resplandeciente.
—Aunque me gusta ir a los partidos y esas cosas. ¿Tú vas a ver partidos? —le pregunté.

Foro Book Land 69


Presioné el costado de mi pecho contra su brazo, todavía pretendiendo mirar su revista.
—¿Qué estás haciendo? —preguntó.
Le di una mirada inocente.
—¿Quién? ¿Yo? —Luego le guiñé el ojo.
Su cara se volvió pálida y luego su móvil sonó. Se puso de pie para sacarlo de sus pantalones y lo hizo tan rápido
que casi me tiró al suelo. Yo me enderecé mientras él decía.
—Háblame.
Luego sus ojos se volvieron hacia mí y me entregó el móvil. Me le quedé mirando, luego lo tomé y lo puse en mi
oreja.
—Deja a Matt en paz, solamente está haciendo su trabajo —dijo Lee.
Estaba un poco impactada con la llamada, solamente quería hacer que Matt se pusiera un poco nervioso.
¿Cómo sabía…?
Maldito, maldito Lee.
—¿Cuál es su trabajo? —pregunté, mi presión arterial iba en subida.
—Asegurarse de que no te secuestren ni te disparen.
—¿Y qué no haga nada estúpido?
—Eso también.
—¿Cómo sabías que estaba molestándolo?
—Secreto empresarial.
—Dime o me mudaré a Venezuela, me perderé en la jungla y me acostaré con algún local.
Silencio, luego un suspiro.
—Fortnum está cableado y hay cámaras. Lo hicimos anoche.
—¿Qué? ¿Por qué?
—¿Recuerdas la conversación que tuvimos en la cocina ayer?
Recuerdo todos los encuentros que tuve con Lee desde que tenía cinco años. Muchísimo más vívidamente los que
habían ocurrido en las últimas veinticuatro horas, y no específicamente por ser más recientes.
—Sí.
—Estás en el radar de Terry Wilcox. Eso no es bueno. Estoy intentando mantenerte segura.
—¿Interviniendo mi tienda?
—Eso y cualquier cosa que se me ocurra.
Me puse de pie, mirando a Matt que estaba comenzando a parecer entretenido.
—¿Recuerdas la parte de la conversación de esta mañana donde dijiste que estarías en Fortnum cuando terminaras?
—Silencio, pero no esperé por una respuesta—. Bueno, ni te molestes en aparecer.

70 Foro Book Land


***
Ally y yo caminamos hasta la casa de Rosie.
Matt nos siguió hasta allí y ahora estaba sentado en su camioneta observándonos, pero nosotras lo ignorábamos.
Jane había vuelto, sin señal de Duke ni Dolores, pero había tenido la oportunidad de lo que ella llamaba hacer
un ‘sondeo de vecindario’ (como Duke vivía en una cabaña de leña rodeada de cuatro hectáreas de árboles, me
preguntaba de que vecindario hablaba). Sin embargo, se ganó algunos puntos descubriendo que el camino de
tierra que llevaba a la cabaña había tenido una increíble cantidad de actividad en los últimos días, incluyendo a
alguien ayer por la mañana que podría haber sido Rosie. Sin signos del regreso de Duke antes o después de Rosie.
Esto significaba que Rosie también estaba en búsqueda de Duke, o lo había estado ayer por la mañana. Si lo había
encontrado o no, ¿quién sabe?
Nos paramos en el porche de Rosie y tocamos. Él vivía solo, en un bungalow que necesitaba algunas reparaciones
seriamente. Solía preguntarme como podía pagarlo, yo no le pagaba una fortuna exactamente. Estaba en las
afueras de Platte Park pero lo suficientemente cerca del parque y de Pearl Street para ser una pieza muy importante
de bienes raíces.
Ahora sabía cómo es que podía pagarlo.
No hubo respuesta, así que miramos por las ventanas. Había venido a la casa de Rosie miles de veces, y no parecía
que hubiera nada fuera de lo común.
—Sería una pena perder esas plantas de marihuana de primera calidad. ¿Crees que alguien está cuidando de ellas?
—pregunté.
Ally se encogió y luego se giró hacia mí brillantemente.
—¡Apuesto que se quién sabría!
—¿Quién?
—Lee.
Empujé su hombro.
—Sabelotodo.
Decidimos seguir los pasos de Jane y ‘sondeamos el vecindario’ golpeando puertas y preguntándole a las personas
si conocían o habían visto a Rosie.
Sin suerte, la mayoría de las personas estaban trabajando, y los que estaban casi no lo conocían y nadie lo había
visto. No parecía muy popular, y tampoco lo éramos nosotras tocando las puertas de sus casas.
En algún momento entre ser aturdida con un Taser5 y nuestra aventura, Ally mandó hacer tarjetas de presentación
con nuestros nombres y números.
Cuando entregó la primera, casi me ahogué.
—¿Dónde las conseguiste? —pregunté mientras nos alejábamos de la casa.
—Llamé a Brody. Las hizo anoche. Las puso en mi buzón de correo. ¿No son perfectas?
Santo Dios.

5 Taser: arma de electrochoque  diseñada para incapacitar a una persona o animal mediante descargas
eléctricas que imitan las señales nerviosas y confunde a los músculos motores, principalmente brazos y piernas,
inmovilizando al objetivo temporalmente.
Foro Book Land 71
Brody era un amigo nuestro de la secundaria. Era un genio de los ordenadores, trabajaba en su casa programando
juegos de PC, casi nunca dejaba su casa y hacía una increíble cantidad de dinero. Generalmente tampoco dormía
demasiado. Vivía a base de bebidas energéticas y comida barata y hacía las compras solamente en tiendas abiertas
las veinticuatro horas.
Nos dirigimos al contacto de emergencia de Rosie que todavía no habíamos contactado, al que le había
interrumpido el sueño ayer. Rosie había escrito su nombre como Kevin ‘El Kevster’ James en la ficha de empleado.
El Kevster abrió la puerta usando un par de jeans sucios, una camiseta negra de Hendrix tan descolorida que
ahora era gris, sobre una camiseta térmica aunque hiciera treinta grados. Su pelo estaba tan despeinado que no se
podía decir de qué color era y estaba bastante claro que habíamos encontrado a la persona que cuidaba las plantas
de marihuana de Rosie, con degustación gratuita.
—Hola chicas. —Fue su saludo.
Nos presentamos y sonreímos.
—¡Increíble! Escuché mucho de ustedes. —Se dio vuelta hacia mí. —Rosie habla de ti todo el tiempo, cree que eres
increíble. El mejor trabajo que tuvo, hombre, trabajar para una Rock Chick.
Sentí la primera oleada de cariño hacia Rosie en dos días.
—¡Ey! ¿Qué le paso a tu ojo? —preguntó.
—Un chico malo me golpeó en la cara —le dije.
—Espero que le hayas pegado un rodillazo en la entrepierna —dijo El Kevster, acercándose para ver mi ojo.
—Lo mordí.
—Eso también está bien —contestó aunque claramente una rodilla en la entrepierna hubiera sido la mejor
respuesta, desafortunadamente para ese momento ya había sido aturdida con una Taser.
—Estamos buscando a Rosie —expliqué.
—Ponte a la fila, chica. Todo el mundo está buscando a Rosie. To-do el mun-do. Ayer vinieron unos tipos
preguntando por él.
—¿Quiénes eran estos tipos? ¿Los conocías? —preguntó Ally.
—A la mayoría de ellos, sí. Querían algo de producto, si sabes a lo que me refiero.
Asentimos. Sabíamos a lo que se refería.
—¿Alguien más? —dije.
—Sí, primero unos hombres que estoy casi seguro de que mentían. Ya sabes, geniales pero olían a policías. Me
asustaron como la mierda cuando me dijeron que querían entrar, pero no estaban interesados en mí. Después,
otros dos grupos de hombres que necesitaban dejar las drogas o sus músculos explotarían, como Hulk. ¡Pum! —
Aplaudió y luego sacudió sus manos frente a su pecho.
Miré a Ally y luego a El Kevster. Los primeros eran como los hombres de Lee, lo otros eran los chicos de Wilcox.
—¿Dos grupos?
—Sí, del primer grupo, dos vinieron a la puerta y los otros dos se sentaron en el coche. El segundo grupo eran
solamente dos.
Tenía una corazonada, así que describí a los dos tiradores que empezaron este fiasco y él asintió.

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—Sí, hombre, esos eran ellos. El grupo de cuatro estaban tranquilos pero el grupo de dos estaban nerviosos como
el demonio, parecía que necesitaban dormir. Ey, lamento no haber ido a ninguna de tus cuatro fiestas. Rosie dice
que tus fiestas son increíbles. Dice que tienes castañas de cajú y todo. Nunca fui a una fiesta con castañas de cajú.
Ally le dio una tarjeta.
—Si escuchas de él o cualquier cosa, háznoslo saber.
—¡Uau! Una tarjeta de Rock Chick. Esa es la onda, hombre. ¿Axl Rose tiene una de estas?
—Todavía no —dijo Ally.
—Genial. —El Kevster asintió—. ¿Quieren pasar? Estoy a punto de poner The Big Lebowski y prender un cigarro.
Sería genial ver a The Dude con un par de Rock Chicks.
Le dije que no, aunque no me molestaría ver The Big Lebowski. Era una de mis películas favoritas. Tanto, que era
una prueba para amigos. Si no te gustaba The Dude y Lebowski, entonces podrías ser un amigo pero nunca uno
bueno. Nunca.
—No, gracias, tenemos que encontrar a Rosie.
—Está bien, vuelvan cuando quieran. Hasta luego.
Nos sentamos en el coche y miramos la casa de El Kevster. Matt estaba al teléfono en su camioneta, aparcado
directamente detrás de nosotras.
—El segundo grupo son los tiradores y no parece que trabajen junto a los matones de Terry.
—Entonces tienes una competencia de cuatro contra Lee —dijo Ally.
—Sí, salvo que sé qué sucederá con Rosie si yo o Lee lo encontramos, pero no sé qué pasaría si esos hombres lo
encontraran.
Ally siguió mirando la casa.
—¿Estás segura de que deberíamos estar haciendo esto?
Respondí sinceramente.
—Demonios, no.
—¿Entonces vamos a hacerlo?
—No necesitas hacer esto —le dije y ella se volvió hacia mí.
—Chica, las tarjetas tienen nuestros dos nombres en ellas. ¡Arranquemos!
Déjame decirte, las mejores amigas como Ally no crecen de los árboles. A ella le gustaba The Big Lebowski tanto
como a mí, eso es todo lo que digo.
Volvimos a lo de Tim, con el hombre de Lee, Matt, siguiéndonos. Aparcamos dos casas abajo y nos dimos
cuenta de que Grizzly el loco estaba sentado en el porche, con las gafas en la cabeza. La casa de Grizzly estaba
directamente en frente de la casa de Tim y parecía haber pasado mucho tiempo en el porche.
—Deberíamos hablar con él, parece que sabe lo que ocurre en el barrio —dijo Ally.
Ella tenía razón, sabía que la tenía. Pero seguía sin querer hablar con él. Mi teléfono se prendió y hablé.
—Llamada de Lee.
Diablos.
Foro Book Land 73
Lo abrí y respondí.
—Hola.
—¿Qué estás haciendo? —preguntó.
—Buscando a Rosie.
—Dios, Indy.
—Él es mi amigo y mi empleado, y a ti no te dispararon ni secuestraron.
—Déjamelo a mí. —Él sonaba un poco mandón.
—No al precio vigente, no. —Yo sonaba un poco gruñona.
—Está bien, entonces no hay costo.
Sentí una ola de alivio pasar por mí, seguida de una ola de desesperación.
Aparté la de desesperación.
—Bien, ¿entonces no tengo que acostarme contigo?
Las cejas de Ally subieron.
—No, vas a acostarte conmigo, solamente no como pago por encontrar a Rosie.
—Lee…
—Vuelve a Fortnum. Estaré a las siete en tu casa para llevarte a cenar.
Carraspeé.
Luego pregunté, solamente por curiosidad porque no había ninguna posibilidad de que fuera a cenar con Lee,
eso podría significar emborracharme, o besarme o algo más que sacaría mi mente del plan y eso no podía suceder.
—¿A dónde vamos?
—Barolo Grill.
Por un segundo, olvidé mi promesa de evitar todas las cosas con Lee.
—¡Oh por Dios! ¿Cómo lo sabías? ¡Amo ese lugar!
—Cariño, dices que tus cenas de cumpleaños familiares son siempre ahí. No es complicado descifrar que amas ese
lugar.
Luego cortó.
Algo en que me llamara ‘cariño’ y supiera el lugar a donde quería ir por mi cumpleaños hizo que mi estómago se
diera la vuelta de una forma feliz.
—¿Qué paso con no acostarte con Lee? —preguntó Ally.
Miré a Grizzly y luego al espejo retrovisor. Matt estaba hablando por teléfono y negando con la cabeza.
—¿Sabes que estamos tomándolo lento con Lee?
—Sí.
—Bueno, yo estoy tomándomelo lento, Lee quiere que las cosas sean un poco más rápidas.

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—Entiendo. —Ally estaba sonriendo.
—¿Qué pasa con la sonrisa?
—Chica, definitivamente no vas a tomártelo lento.
Genial.
Salimos del coche y caminamos hasta la casa de Grizzly. Ally iba delante sin ninguna preocupación. Arrastré mis
zapatos y miré hacia Matt. Había salido de la camioneta, sacado un arma del cinturón en la parte trasera de sus
jeans y la había vuelto a guardar a plena vista en la parte delantera de su cinturón. Se apoyó sobre su camioneta
y cruzó sus brazos.
—Vuelven, y ahora tienen a un guardaespaldas —dijo Grizzly como saludo, sin mirarnos a nosotras, sino a Matt.
—Entonces ahora supongo que quieren que las tome en serio. Especialmente contigo y tu moretón. Dios. ¿Le diste
un rodillazo en la entrepierna?
—¿Cómo sabes que era un hombre?
—Las chicas no van hacia el pómulo.
—Oh. —No sabía eso.
—¿Lo hiciste? —repitió Grizzly.
—¿Qué?
—¿Darle un rodillazo en la entrepierna?
—Lo mordí.
—¡Mordiste! La próxima vez ve por las gónadas. —Tiró su cabeza hacia atrás y rio.
—Buen consejo.
Él miró a Matt.
—Déjame adivinar, aprendiz de investigador privado.
—No.
Grizzly le dio la vuelta a su cabeza hacia mí.
—¿Cazarrecompensas?
—No.
—No es policía —dijo con burla.
—Oh, no.
—¿Federales? —Esta vez lo dijo con incredulidad.
—Soy dueña de una librería.
Grizzly no contestó. Me miraba como si una segunda cabeza hubiera crecido de mi cuello en ese momento.
—Yo soy barman y camarera —agregó Ally.
Grizzly seguía sin responder. Me di cuenta que tenía un gato en su regazo y lo estaba acariciando. Otros dos gatos
estaban apoyados en las barandillas de cemento del porche y otro más estaba enroscado sobre su alfombra de
Foro Book Land 75
bienvenida, una alfombra que tenía impresas patas de gatos.
—¿Te gustan los gatos?
—¿A quién no le gustan los gatos? —respondió.
—A mí me gustan los gatos —le aseguré y no era una mentira, pero lo hubiera dicho de todas formas porque
también tenía un arma en su regazo.
—A mí también —dijo Ally.
Grizzly miró a Matt y habló.
—¿Quién es el chico?
—Solo ignóralo, nosotras lo hacemos.
Grizzly se encogió de hombros, para él era todo lo mismo.
—Muy bien lo que hiciste por el Sr. Kumar, estaba complicado. Dijo que fuiste lo mejor que le paso en todo el día
con tus magdalenas.
Miré calle abajo a la tienda de la esquina. El Sr. Kumar estaba de pie afuera de ella, saludándonos con la mano.
Nosotros le respondimos con otro saludo.
—Tenemos que cuidar del pequeño, ¿sabes? Las franquicias están tomando el control del maldito mundo. En
diez años esta gran nación va a ser una franquicia al lado de otra y todas las tiendas locales van a estar fuera del
mercado. Las franquicias son el comienzo del puto fin para América. Eso y poder doblar cuando está en rojo. ¡El
semáforo está rojo hombre, no dobles!6 Maldito Nixon.
No tenía mucha idea que tenía que ver Nixon con las franquicias o los semáforos pero no iba a diferir con un
hombre que tenía un arma sobre su regazo y extrañas lentes sobre la cabeza.
—Estamos buscando a un amigo de Tim Shubert, Tim vive al otro lado de carretera.
—Conozco a Tim. También sé a quién están buscando. El Sr. Kumar me lo dijo. Tim tuvo muchos visitantes los
últimos días. Lo había visto antes. —Asintió hacia Matt y luego nos miró—. También las he visto antes a ustedes.
—¿El nombre de su amigo es Rosie, un pequeño chico nervioso, con pelo rubio bastante sucio?
—¿El hombre del Café? Si, Tim me trae café. Ese hombre es un genio.
—Bueno, Rosie es mi hombre del café, trabaja en mi librería.
—¿No me digas?
—No te digo.
—Esa es una librería increíble, podías leer todo el día sin que te molesten. La señora mayor era genial. ¿Todavía
sigue siendo así?
—Esa señora mayor era mi abuela. Me dejó la librería cuando murió, yo solamente le agregué café.
—¿Piensas hacerlo una franquicia?

6 Giro en rojo: un principio jurídico que permite que los vehículos puedan girar ante un semáforo en
rojo cuando el camino está vacío. Existe en varios países (con ciertas limitaciones) como: en algunos estados
de Estados Unidos, ciertas partes de Canadá, México, ciertas partes de la Unión Europea, Costa Rica, Chile, y
algunas ciudades de Paraguay.
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—De ningún modo. —Levanté mis manos para darle énfasis, solo en caso de que tuviera dudas de mi sinceridad.
Él asintió.
—Entonces también eres como el pequeño chico. Vengo a apoyarte, porque leo un montón, pero no dejo esta
cuadra. Necesito mantener un ojo sobre todo lo que pasa aquí.
—Seguro.
Este hombre estaba loco, pero de todas formas me gustaba.
Ally le dio nuestra tarjeta y él puso su mano en su bolsillo y le dio una a cambio a Ally.
Todo lo que decía era ‘Tex, Cuidador de gatos’ y su número.
—Si tienes un gato y te vas de vacaciones, ya sabes a quien llamar. Pero te lo aviso, les doy comida seca y húmeda.
No voy a darles solo seca o solo húmeda, necesitan ser atendidos pero también necesitan mantener sus dientes
limpios. Es importante.
Asentimos en acuerdo y trotamos hacia el Sr. Kumar.
—Tex y yo hemos estado buscando a Rosie, pero no lo hemos encontrado —dijo ni bien llegamos a la puerta.
—Gracias Sr. Kumar —dije.
—Tampoco a Tim. Ahora estoy preocupado y creo que Tex también está comenzado a preocuparse. Varias personas
vienen a tocar la puerta de Tim. Nunca ha sido popular.
—Rosie tenía seguidores, hace muy buen café y las personas lo extrañan —le dije.
—Puedo verlo —dijo el Sr. Kumar.
Compré leche, tortillas de maíz, dos latas de soda y todos los ingredientes para la ensalada de macarrones y
brownies que necesitaba para hacer la barbacoa de Papá. Esto me costó el doble que si hubiera ido a King Soopers
pero Tex tenía razón, teníamos que cuidar al pequeño chico, sobretodo porque yo también era una pequeña chica.
Los ojos del Sr. Kumar se llenaron de lágrimas mientras llevaba todas mis cosas hacia el mostrador.
—Eres un ángel caído del cielo —suspiró.

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Capítulo 7
R y E, Cariño
Traducido por Paulii~

Corregido por Azhar23

Ally y yo fuimos a mi casa y descargamos los comestibles, luego volvimos a Fortnum


donde enviamos a Jane a casa y trabajamos el último par de horas antes de cerrar a las seis.
Ally tomó su coche y yo caminé las dos cuadras a casa, Matt siguiéndome a paso de tortuga. 
En la caminata a casa, formé un plan. Rosie no podía irse en una nube de humo y no era lo suficiente inteligente
para ocultarse muy bien, si Lee no lo había encontrado, entonces algo sucedía. Si él había conseguido los diamantes
y se había ido a San Salvador, ¿entonces dónde estaba Duke?
A menos que algo le hubiera sucedido a Rosie y a Duke (lo que esperaba que no fuera así), o Rosie se había ido a
buscar a Duke (lo que era estúpido, por lo tanto no insólito), Rosie tenía que estar pasando el rato, esperando a
Duke. Si él estaba acampando fuera, cerca de la casa de Duke, esperando, entonces tendría que haber un incendio
forestal ahora (no me imaginaba que Rosie prestara mucha atención a la seguridad anti incendios).
Rosie era un poco solitario, venía a las fiestas e iba a conciertos solo cuando se le pedía y sin un séquito. Estaba
segura de que Tim y El Kevster eran sus únicos amigos. 
Excepto yo.
Resumí todas esas cosas lo mejor que pude considerando que no soy una espía, detective o una mente maestra
criminal.
Con lo que terminé fue que Rosie tenía que estar en algún lugar cerca. Tenía que estar tomando ventaja de la
bondad de algún amigo. Y, en mi mente, ya que no estaba con El Kevster, y Tim también estaba desaparecido,
entonces Rosie y Tim estaban ocultos en algún lado. Tal vez en la casa de Tim, en el sótano, con copiosas
cantidades de buñuelos de queso, saliendo solo cuando no había moros en la costa (o para hornear una pizza
congelada).
O incluso si se habían quedado allí por un tiempo y luego se habían marchado, podía haber evidencia o una pista
de a dónde se habían ido. 
Necesitaba establecer un patrón de los movimientos de Rosie. Su coche no estaba en su casa
y él había estado en la de Duke ayer por la mañana. Estas eran las únicas cosas que sabía.
Decidí que necesitaba buscar en la casa de Tim por pistas. Estábamos quedándonos con un gran y gordo cero a
dónde quiera que fuéramos y  yo también podría hacerlo.
Ya que era ilegal, primero, no quería a Ally involucrada, y segundo, no quería hacerlo a plena luz del día.
Le envié a Matt un alegre saludo con la mano, luego le lancé un beso por añadidura antes de que entrara por el
frente de la casa y cerrara la puerta detrás de mí.
Me quedé allí de pie en feliz olvido al estar en casa por primera vez en dos días.

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Amaba mi dúplex. La abuela había muerto hace seis años y me había tomado ese tiempo para hacer el lugar, que
había estado completamente lleno de la mierda de ella y del abuelo (y había mucha), mío.
La sala de estar y el comedor era un solo cuarto grande aunque se veía como si en algún tiempo habían sido dos. La
cocina estaba en el fondo, obviamente agregada algún tiempo después de que la casa hubiera sido originalmente
construida.
Había pintado todo de un durazno suave, tenía sillones verde amarillentos y un sofá azul eléctrico con líneas
rectas y una mesa de comedor patea traseros que se podía desplegar para acomodar a doce personas (aunque un
poco apretados). Todo esto daba el sentimiento de iluminado, aireado, moderno y ordenado. Los suelos era de
madera dura nueva y brillante  y quería lanzarme sobre ellos y besarlos.
En su lugar corrí al teléfono y lo agarré. Lee estaría en mi casa pronto y no tenía mucho tiempo. Estaba sacrificando
Barolo Grill por esto, sin mencionar la que iba a ser mi primera ‘cita’ de alguna vez con Lee. Si no me apresuraba,
perdería el control y cedería, me rendiría e iría con Lee. 
Entonces algo me ocurrió, puse el teléfono abajo y lo miré.
Si Lee y sus chicos podían desactivar la alarma, entrar a mi tienda, cablearla, instalar cámaras y re activar la alarma,
entonces podían pinchar mis teléfonos también.
Mierda.
Miré fuera de la ventana y vi a Matt sentado en su SUV. Él no se estaba yendo.
Mierda de nuevo.
Quizás estaba siendo paranoica pero no iba a tomar ningún riesgo.
Corrí al piso de arriba. Dos cuartos separados por un baño, mi habitación en el fondo tenía una puerta a un
balcón que estaba a mitad sobre el techo de mi cocina, mitad sobresaliendo sobre mi jardín enladrillado. El
cuarto delantero era la sala de televisión y donde tenía mi escritorio. 
Escribí una nota para Lee y corrí abajo y la puse sobre la otomana que estaba entre mi sofá y los sillones y servía
como mesa de café.
La nota decía, ‘Algo surgió. ¿Lo posponemos para otra ocasión?’
No tenía ni idea si él entraría a mi casa, pero si lo hacía, la vería. Si no lo hacía, no iba a poner la nota en la
puerta para que Matt la viera ahora. Lee solo tendría que pensar que había sido plantado. Lo explicaría luego (o
encontraría una mentira creíble).
Volví a correr al piso de arriba, salí al balcón y salté la pequeña barandilla hasta el balcón de mis vecinos y luego
golpeé en el exterior de su puerta del dormitorio. 
Tom y Stevie vivían al lado. Ambos eran auxiliares de vuelo. Tenían una perra Chow llamada Chowleena que
daba más actitud que ya sea Tod o Stevie, y ya que Tod era la principal drag queen7 en Denver, eso significaba que
Chowleena arrojaba un montón de actitud. Cuidaba a Chowleena cuando ambos estaban en vuelos y amaba a esa
perra, entendía la actitud, la admiraba, respetaba y la alentaba. Sus dos papás eran de su calaña.
Stevie hacia huevos Benedict desde cero y siempre sonreía y besaba tu mejilla cuando te veía. Tod podía hacer
el playback de “Time and Tide” como nadie más, podía hacerme reír tan fuerte que las lágrimas corrían por mis
mejillas y compartíamos la misma talla de vestido. Mantenían la verja ordenada y eran silenciosos. Eran los
mejores vecinos de todos.
Tod abrió la puerta y me miró.

7 Drag queen: artista o cantante masculino que actúa vestido con atuendos propios de mujer (peluca,
zapatos de plataforma, etc.) y exhibe maneras exageradamente femeninas.
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—Chica, ¿qué demonios estás haciendo? ¿Y qué le paso a tu cara?
Me empujé dentro de la habitación, cerré la puerta detrás de mí y lo descargué para él.
Le hablé sobre el tiroteo, los diamantes, el chicos del café, choques eléctricos, secuestro, los planes de extorsión
sexual de Lee y el asunto amor-de-mi-vida e incluso de Tex y las lentes. Le expliqué que debía pasar el rato en su
casa hasta que Lee viniera y se fuera o yo gustosamente seria encantada fuera de mis bragas y tendría mi corazón
roto para las siete en punto de la mañana del lunes.
Tod pestañeó.
Luego dijo, mientras se enlazaba de brazos conmigo y me llevaba fuera de su habitación;
—Stevie está asando chuletas. Estoy seguro que tenemos de sobra.
Ellos siempre tenían de sobre y no mucho perturbaba a Tod. Habíamos estado viviendo al lado del otro durante
años, él estaba acostumbrado a mis escapadas, sin mencionar que era una drag queen. Tendría que agregar
asesinato y quizás un incidente internacional involucrando a la realeza para perturbar a Tod.
***
A las once en punto, salté la barandilla de vuelta a mi casa.
Stevie había interrumpido nuestra maratón de Yahtzee, jugando al vecino ruidoso y vio a Lee llegar e irse. De
alguna forma, Lee había entrado a mi casa, abrió la puerta con lo que Stevie dijo parecía ser una llave, y se fue
con la nota en su mano.
—Uh-oh, el pedazo de lindeza no está feliz —dijo Stevie.
Mi estómago se tambaleó.
Decidí que me preocuparía por eso más tarde.
Mientras Stevie todavía estaba mirando por la ventana, preguntó:
—Dime de nuevo, ¿por qué no lo quieres en tus bragas?
Cielos.
Para mis actividades nocturnas, me recogí el cabello en una cola de caballo en la nuca y me puse un jersey de
cuello alto negro, jeans negros, botas de vaquero negras y mi cinturón negro con los pequeños diamantes de
imitación en la hebilla (porque si me iban a arrestar, iría viéndome bien, a pesar de mi ojo morado).
Tomé mi bolso y llaves, y salté la barandilla otra vez. En un esfuerzo para evitar que me siguieran, hice un trato
para intercambiar las llaves del coche con Stevie y Tod por la noche, así que salí en su CR-V. 
Todo el camino, controlé por si me seguían, gastando más tiempo mirando en mis espejos que a la carretera.
Estaba buscando cualquier coche que pudiera estar siguiéndome pero buscaba especialmente el Crossfire de Lee,
una motocicleta que pareciera que estuviera siendo conducida por una infeliz lindeza o un SUV. Ya que casi cada
coche en Denver era un SUV, estuve asustada en todo el camino hacia la casa de Tim pero no podía ver a nadie
siguiéndome.
Para cuando doblé la cuadra de Tim, nadie estaba detrás de mí, ni por cuadras.
No desperdicie nada de tiempo. Quería estar dentro y fuera de allí tan rápido como pudiera. No tenía ni idea de
lo que encontraría, pero esperaba que fuera a Rosie escondido en el sótano y todo este lio acabaría.
Me bajé del coche y caminé directa hacia la casa.
No había luces en la casa de Tim, no había luces en la casa de los vecinos. Era cerca de medianoche e incluso
aunque el día siguiente era sábado, parecía que nadie se estaba quedando tarde por la noche.

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Toqué la puerta, esperé una respuesta, escuchando por cualquier sonido en absoluto que viniera de la casa.
Nada.
—Soy Indy Savage, si Rosie está ahí, solo estoy aquí para ayudar. Lo juro —susurré tan fuerte como me atreví.
Todavía nada.
Intenté la puerta y estaba con llave.
Hice lo mismo con la puerta trasera y luego fui alrededor de la casa, intentando ver en las ventanas comprobando
para ver si se deslizaban. No podía ver mucho y cada una de las ventanas estaba ya fuera sellada con pintura o
cerrada con seguro.
—¡Joder! —siseé, despacio, de pie junto a una ventana en el lado este de la casa.
Entonces algo se fijó en mi hombro.
Solté un pequeño chillido y me di la vuelta, sin saber qué vería. Podría ser Lee, los matones de Wilcox, los
tiradores, un oficial de policía o Drácula.
En vez de eso, era Tex de pie ahí con las gafas ya no más sobre su cabeza, sino sobre sus ojos.
Él puso su dedo sobre sus labios, luego, un escaso segundo después, pasó su puño a través de la ventana. 
Miré a la ventana, luego de nuevo a Tex, luego nuevamente a la ventana.
—¿Qué estás haciendo? —susurré.
—R y E, cariño —respondió casualmente. Estaba usando una camisa de franela y guantes de trabajo y empujando
todo el vidrio lejos de la ventana. 
—¡No puedes romper la ventana de alguien! Tendríamos que haber intentado forzar una.
—Deja de graznar y entra ahí. —Entonces me tomó por la cintura, me levantó y me arrojó a través de la ventana
como si no pesara más que un saco de harina.
—Cuidado con el vidrio —exclamó.
Muy tarde, había aterrizado en el vidrio y rodado lejos, esperando que nada me cortara
pero estaba muy tensa para sentir algo. Me puse sobre mis pies y miré alrededor en la
oscuridad un poco histéricamente. Algo olía en serio asqueroso y no en una buena forma.
Tex se lanzó dentro tras de mí y yo giré alrededor para mirar ferozmente a su enorme sombra. 
—¿Estás loco? —le pregunté al hombre loco—. Acabas de arrojarme por una ventana.
—Te veías como si lo estuvieras pensado dos veces.
—Está oscuro, no puedes verme.
Le dio golpecitos a sus gafas. 
—Visión nocturna.
Mierda. Mierda, mierda, mierda.
—No me gusta ese olor —remarcó Tex, y podía oírlo olisqueando el aire porque no podía ver nada—. Ese no es un
buen olor.
Tenía razón, era un olor terrible.

Foro Book Land 81


—Tú quédate aquí, echaré un vistazo alrededor. —Luego vi su sombra alejarse.
—¡No me dejes aquí!
—No seas tan niñita —me respondió, ya en otro lado de la casa y encontré raro que un hombre tan grande pudiera
caminar con unos pies tan silenciosos. Él apenas hizo ruido.
Me quedé en la oscuridad, pensando que probablemente hicimos un horrible montón de ruido rompiendo la
ventana y escuché por las sirenas que significarían mi condena. Papá estaría seriamente enojado y Malcom se
aseguraría de que Kitty Sue no me invitara para la barbacoa del Cuatro de Julio. Ni siquiera quería pensar lo que
diría Hank.
Luego me pregunté si uno de los otros equipos en la Caza de Rosie tendría la misma idea y vendrían, digamos
esta noche, digamos a esta hora exacta. Digamos que el equipo eran los tiradores, digamos que eran los tiradores
con armas en las manos.
—Tex ¿dónde estás? —susurré. Fuerte.
Comencé a hacer mi camino a través de los cuartos oscuros y cuanto más me metía en la casa, el olor era más
apestoso.
—No quieres venir aquí. —Escuché decir a Tex cuando parecía que había golpeado la zona cero en el olor.
Puse mi mano sobre mi nariz y boca. 
—¿Qué es?
Su sombra estaba todavía como una estatua y la forma en que se estaba sosteniendo me asustó. 
—¿Es Rosie? —pregunté, mirando alrededor de la oscura habitación de la cual podía decir que era una cocina pero
no mucho más.
Tex se movió, se sacó las gafas y luego las puso sobre mi cara. Mi mano cayó lejos de mi boca y todo se puso verde.
Podía ver mucho mejor, pero desafortunadamente eso incluía el cuerpo de un hombre, su trasero en el suelo, la
espalda contra la alacena, las piernas extendidas enfrente. 
Tenía manchas oscuras en su rostro, el origen de lo que vino desde lo que parecía ser un hoyo en su frente.
—Oh. Por. Dios. —Respiré y luego todo se puso brillante, tan brillante que me cegaba y grité sorprendida.
Una mano vino sobre mi boca y las gafas fueron arrancadas de mi cabeza.
—Mantente en silencio, por todos los jodidos cielos.
Era Lee. Él había encendido las luces de la cocina y cuando estuvo seguro que no gritaría de nuevo, quitó su mano
de mi boca.
Me di la vuelta y lo miré y él estaba viendo el cuerpo, sus rostro tenso.
—¿Qué estás haciendo aquí? —le pregunté.
—¿Si? ¿Qué estamos haciendo? ¿Teniendo una fiesta? —preguntó Tex.
Lee giró unos ojos fríos hacia Tex y Tex no dijo más nada.
Luego Lee se giró hacia mí.
—Te seguí.
—Nadie me siguió, estuve comprobándolo.

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Él me dio una mirada.
Jodido Lee.
—¿Estás con ella? —aventuró Tex.
—Sí —respondió Lee.
Quería gritar que no estaba con Lee y él no estaba conmigo, pero la situación mantuvo mi boca cerrada. En vez de
eso, me giré de vuelta hacia el cuerpo y ahí estaba, no en la visión-nocturna-verde-misteriosa sino iluminado y fácil
de ver no solo a él, sino toda la sangre y porquería que había salido de la parte trasera de su cabeza para salpicar
toda la pared de la cocina.
No era Rosie.
Era desagradable. Nunca había visto nada tan asqueroso. Era una sucia, penosa, horrible, olorosa y triste muerte.
Tragué saliva, casi segura de que iba a vomitar. Lee lo escuchó, agarró mi brazo y tiró de mí por la casa y fuera por
la puerta trasera.
—Inclínate. Respiraciones profundas —ordenó.
Estábamos de pie en el jardín trasero y él presionó su mano en mi nuca para forzarme a inclinarme. Puse mis
manos en mis rodillas y tragué profundos soplos de aire fresco, dejando el Aire Muerto detrás. Con algo de
esfuerzo, hice retroceder la náusea y me puse derecha.
Tex nos había seguido.
—¿Ese era Tim? —le pregunté a Tex.
—Sí.
—Oh, por Dios.
—Por favor, dime que no tocaste nada allí adentro —me dijo Lee.
Sacudí mi cabeza.
—Por favor, dime que no rompiste esa ventana —siguió Lee.
—Yo hice la ruptura y entrada por ambos. Después de hacer la ruptura, la arrojé por la ventana. —Tex ofreció esta
información y los ojos de Lee cortaron hacia Tex.
—¿Disculpa? —preguntó Lee y su voz era aterradora.
Tex parecía no notarlo. 
—Se lo estaba pensando dos veces.
Lee observó a Tex durante un latido.
—Jesús —murmuró, luego me señaló—. Quédate aquí. No te muevas. —Su dedo se movió a Tex—. Tú, ven conmigo.
Lee le pasó las gafas a Tex y volvieron a entrar a la casa. Estaba un poco sorprendida de que Tex siguiera la orden
de Lee pero de nuevo, Lee estaba usando ese tono de ‘no tolerar ningún argumento’ otra vez.
Me senté en el césped, demasiado asustada para seguir de pie y puse mi frente en mis rodillas.
Temía que esto no presagiara nada bueno para Rosie y temía más que esto no presagiara nada bueno para Duke.
Ellos volvieron a salir, Lee cerró la puerta, manipuló el picaporte y luego caminó hacia mí, quitándose los guantes

Foro Book Land 83


quirúrgicos.
—Nada de Rosie —me dijo.
—Gracias a Dios —dije en un silbido y no me di cuenta que estaba conteniendo el aliento.
Él puso una mano en mi brazo superior y tiró de mí hacia arriba.
—Voy a llamar a Hank esta vez.
Mis ojos casi saltaron fuera de mi cabeza.
—¡No puedes! ¡Va a enloquecer de que esté aquí!
—Tú no estabas aquí, Tex estaba aquí. Tex, el vecino preocupado —replicó Lee.
—Ese soy yo. Todos aquí alrededor saben que soy un vecino preocupado. Tengo que ir a hacer una llamada. —Tex
puso su gran mano sobre la parte superior de mi cabeza—. Lo hiciste bien, para una chica, no vomitaste ni nada.
—Gracias Tex —dije con una sonrisa temblorosa no completamente segura que eso fuera un cumplido pero
dispuesta a aceptarlo como uno al mismo tiempo.
Tex se fue sin prisa y Lee me arrastró a un sedán Mercedes. Presionó un botón en su móvil y estaba esperando
para que sonara.
—Lee…  —dije.
Él me detuvo en el asiento del pasajero, abrió la puerta y me empujó dentro. Se quedó de pie en la puerta abierta
mientras atendía la llamada. Me senté en el coche demasiado asustada por el cadáver como para echarle pestes
por estar presionándome.
—Hank, va a haber una llamada al 911 pronto. Necesito hablarte sobre eso. —Pausa—. Sí. —Luego desconectó.
Lee cerró de un golpe y entró en el lado del conductor del coche.
Me giré hacia él. 
—Tengo un coche aquí, es de mis vecinos, mi bolso está allí. Tengo que…
Lee sostuvo una mano arriba y paré de hablar.
—Lo que tienes que hacer es mantener tu boca cerrada hasta que volvamos al edificio así podré tomarme ese
tiempo para convencerme de no estrangularte. 
Caramba.
Sentí prudente hacer lo que él había pedido. Había tenido un duro par de días, no
quería que terminara en estrangulación. Y de todas formas, Lee era un tipo tan rudo,
que si no terminaba en estrangulación podría salir con algún castigo mucho más creativo.
Lee no dijo una sola palabra hasta que estuvimos en su apartamento. Me arrastró por el brazo hasta la habitación,
abrió un cajón y me arrojó una camiseta.
—Prepárate para ir a la cama —me dijo.
Inmediatamente vi rojo.
No era sorprendente. No era uno de sus chicos, no era uno de las tropas, no era un niño, él no podía decirme
qué hacer. ¡Había tenido una noche dura, había visto un cadáver, por el amor de Dios! 
Estaba dispuesta a darle algo de margen con esto de él estando molesto cuando yo estaba en la cercanía de dicho
cadáver pero esto era demasiado.

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—¡No! —grité—. Deja de decirme qué hacer. Me quiero ir a casa. Quiero dormir en mi propia cama. Quiero…
No dije nada más porque Lee vino hacia mí, retrocedí y choqué contra la pared. El cuerpo de Lee se alzó contra
el mío y él inclinó su rostro así que estaba nariz-con-nariz conmigo. 
—¿Quieres que tu padre vea fotos de tu escena del crimen, muerta, sentada en ese dulce trasero tuyo con tus sesos
desparramados por la pared?
Caramba.
Mi estómago se tambaleó y mis piernas se pusieron débiles.
—No.
—Entonces esto termina esta noche.
Lo miré fijamente.
—Indy, por Dios, si no me prometes…
—¡Por supuesto que termina esta noche! ¡Acabo de ver un cadáver! No puedes pensar que soy tan estúpida.
Su cara decía que pensaba que era estúpida.
—¡Lee! Rosie es mi amigo. Está ahí afuera, en algún lado. Y no están solo buscándolo a él, están buscando a Duke.
Y ahora están matando personas. 
—Lo encontraré y encontraré a Duke.
Nos miramos el uno al otro por lo que parecieron días. Sus ojos marrones eran duros e iracundos. Intenté
decirme que toda su ira no estaba dirigida a mí pero estaba teniendo problemas creyéndolo. 
Mi mirada se deslizó lejos. 
—No podría haber sabido que iba a encontrar eso esta noche —susurré.
—Te dije que estos eran tipos malos.
Mi mirada se deslizó de vuelta.
—¿Qué clase de trabajo haces que sabes de esta mierda?
Él sacudió su cabeza. Se movió atrás una pulgada así ya no estábamos nariz-a-nariz pero todavía estaba cerca.
—Uh-unh, no vas a hacer esto sobre mí. 
Me moví fuera de entre él y la pared y pisé fuerte al baño con mi línea de despedida favorita.
—Como sea.
Me cepillé los dientes con lo que ahora parecía como mi cepillo de dientes el cual estaba descansando cómodamente
junto al de Lee.
Traté de no pensar en mi plan del día de no terminar en el coche, compañía, apartamento o cama de Lee, todos cuales
había fracasado en hacer. Traté de no pensar en Tim Shubert, muerto y oloroso y abandonado para pudrirse en su casa
mientras sus vecinos se preocupaban por él. Traté de no pensar en Rosie o Duke en una posición similar ya sea ahora o
más tarde. Traté de no pensar en el coche de Tod y Stevie, el que había dejado fuera de una escena del crimen. Traté de no
pensar en cuán jodida estaba y cómo Lee podía moverse alrededor en estas situaciones tan casualmente, sin parpadear.
Me desvestí  y me puse su camiseta. Era gigante en mí y tenía una insignia de Night Stalkers8 adornando a través
8 Night Stalkers: Unidad de operaciones especiales del Ejército de los Estados Unidos denominado El 160º Regimiento de
Aviación de Operaciones Especiales, y sus miembros son conocidos como los Night Stalkers (en español: acechadores de la noche) y su
Foro Book Land 85
del pecho. Demasiado grade, me iba a quedar enredada en ella en la forma que dormía pero no le iba a decir eso
a Lee.
Además, era una camiseta jodidamente genial.
Caminé dentro de la habitación, a punto de desechar mi ropa en mi bolso, el cual había dejado en el suelo,
cuando vi que mi bolso no estaba.
—¿Dónde está mi bolso? —le pregunté a Lee cuando entró al cuarto, viniendo hacia mí.
Tiré mi ropa en un sillón.
—Judy lo desempaquetó —respondió Lee, aun viniendo hacia mí, agarró mi muñeca y me llevó hacia la cama.
—¿Judy? —pregunté, sin prestar mucha atención porque estaba pensando en ser ‘desempaquetada’, mi ropa colgada
junto a la de Lee. Mi ropa interior en un cajón. Mi cepillo de dientes junto al suyo. Mi cuerpo en su cama. ¿Cómo
pasó esto tan rápido? Solo habían pasado dos días, ¡por amor de Dios! ¿Qué pasó con tomárselo con calma?
—Mi ama de llaves.
—¿Tienes un ama de llaves? —Estaba sorprendida de que tuviera un ama de llaves. Estaba sorprendida de que
estaba más o menos viviendo con un hombre, listo, dotado, en fin, mucho menos si ese hombre era Lee.
Él me empujó gentilmente y caí atrás en la cama y finalmente me di cuenta donde estaba y qué estaba haciendo él.
—Lee…
Entonces se movió rápido, estiró mi muñeca sobre mi cabeza, se inclinó sobre mí, oí un chasquido y ajustó, luego
escuché otro chasquido y ajustó.
Luego estaba esposada a su cama.
—¡Qué demonios! —grité.
Estaba sobre mi espalda, mi brazo izquierdo sobre mi cabeza y esposada a una de las tiras en la cabecera en la cama
estilo Misión de Lee. Lee estaba inclinado sobre mí.
—Voy a salir y me estoy asegurando de que no hagas nada estúpido.
—¡No puedes dejarme esposada a tu cama! ¿Qué pasa si hay un incendio, un robo?
Él sacudió la cabeza, se empujó lejos de mí y se bajó de la cama.
—¡No haré nada estúpido! —le dije, mi voz a este punto seriamente enfadada diciendo claramente que la primera
cosa estúpida que haría cuando me dejara ir sería matarlo.
Él volvió, se inclinó y besó mi frente.
—Lo sé.
Luego caminó al otro lado de la habitación, apagó la luz y se había ido.
Jodido, jodido Lee.
***
Normalmente, podía dormir casi en cualquier lugar, pasar la noche en el sofá de alguien, en una cama matrimonial
lema es Night Stalkers Don't Quit (los acechadores de la noche no abandonan). Proporcionan apoyo de aviación mediante helicópteros
para fuerzas de propósito general y fuerzas de operaciones especiales.

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con otras cuatro personas (principalmente porque mi actividad despejaba la cama), en la parte trasera de una
camioneta.
Estaba aprendiendo que tenía muchas habilidades de vida geniales que no sabía que poseía, como correr lejos
cuando otras personas estaban disparándome, sostenerme cuando había sido secuestrada y no vomitar cuando
encontraba un cadáver.
Desafortunadamente, esas nuevas habilidades de vida no incluían ser capaz de dormir mientras estaba esposada
a la cama de Liam Nightingale.
Encontré una posición de alguna forma cómoda y traté de dormir pero estaba chisporroteando de ira y cada vez
que cerraba los ojos, todo lo que podía ver era a Tim y su cerebro que ya no estaba más contenido en su cuerpo.
Lo que pareció horas después, escuché la puerta abrirse y mi cuerpo se tensó. Me mantuve perfectamente quieta
y escuché mientras alguien caminaba a través de la casa. No encendieron ninguna luz y eran silenciosos como un
gato, el único ruido fue un crujido apenas claro. Luego, alguien entró en la habitación, escuché algo caer en el
sillón, luego el susurro de movimiento de las sábanas, luego manos en mi muñeca, el olor a cuero, especia y tabaco
y cuando fui liberada de la cabecera, sabía que era Lee.
Tan pronto como fui liberada, rodé lejos, hacia el otro lado de la cama y la libertad.
Conseguí dar un giro y medio antes de que un brazo se enganchara alrededor de mi cintura y fuera detenida.
—¿A dónde vas?
—Voy a tomar un taxi a casa —dije entre mis dientes apretados.
—No.
—Entonces, voy a dormir en el sofá.
—No.
Genial. Íbamos a ir a través de este galimatías otra vez.
—Voy a dormir en el otro lado de la cama.
—No.
—Eres un imbécil.
—Tal vez.
Mierda.
Lee se acomodó, metió mi espalda en su parte frontal, su brazo enredado alrededor de mi cintura. Yací allí
preguntándome si debería darme la vuelta, darle un rodillazo en las gónadas y largarme.
Entonces, por alguna razón, la visión de Tim flotó en mi mente y mi cuerpo empezó a temblar, como, un montón.
Un completo terremoto humano.
—Mierda —susurré y Lee me giró para enfrentarlo y envolvió ambos brazos a mi alrededor, apretados.
Me presioné en su calidez e intenté no llorar.
—¿Lo conocías? —preguntó Lee con suavidad.
—No. —Mi voz sonaba temblorosa, incluso en esa sola palabra. Tomé una gran y rota respiración—. Aunque, creo
que había venido a la tienda de vez en cuando. —Tomé otra respiración para controlar las lágrimas amenazantes—.
Es una fea forma para irse. ¿Qué van a pensar sus padres?

Foro Book Land 87


Lee comenzó a acariciar mi espalda y no respondió, probablemente porque no tenía ni idea de lo que pensarían
los padres de Tim y no quería preocuparse por eso. 
Lee empezó a jugar con mi cabello y yo presioné mi rostro en su cuello. Su cuerpo estaba duro y cálido y podía
escuchar su respiración estable. Su mano en mi pelo me relajaba y su brazo alrededor de mi cintura me hacía
sentir segura. 
Después de un rato, caí dormida.

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Capítulo 8
A él no le gusta mucho Nixon
Traducido por Jeyd3

Corregido por Eli25

Desperté en la cama de Lee, pero esta vez, sin Lee.


No tenía la suficiente capacidad mental para preguntarme dónde estaba y ciertamente no la suficiente para
procesar mi sensación de decepción. Me dije a mí misma que no debería de haber decepción por la ausencia de
un hombre que me esposaba a su cama contra mi voluntad, así que lo empujé a un lado.
Eran las seis y veinte minutos y decidí, cuando tuve todo ese tiempo para pensar cuando estuve esposada a la
cama, que Fortnum iba a cerrar el fin de semana.
A veces era bueno ser la jefa.
La verdad era que trabajar ahí no era difícil. Éramos cuatro, cinco cuando Ally estaba alrededor, lo cual era la
mayoría del tiempo. Abríamos de siete treinta a seis de lunes a viernes, ocho treinta a seis los sábados y de diez
a cuatro los domingos. Fuera del pico de la mañana, la mayoría de ese tiempo se pasaba holgazaneando. Todos
íbamos y veníamos cuando nos complacía.
Con dos del equipo fuera, empezaba a parecer trabajo. Conmigo y Ally callejeando por el pueblo buscando a
Rosie, Jane estaba tomando la carga.
No hacía turnos o asignaba horas, todos trabajaban cuando querían, lo que era prácticamente siete días a la
semana, más o menos un par de horas aquí y allá para hacer recados, ir a almorzar con un amigo, ir de compras
al Centro Comercial Cherry Creek, llegar tarde si estabas durmiendo la borrachera, irse temprano cuando sea o
para comenzar a beber en Lincoln’s Road House, el bar local de motoristas. La gente tomaba días libres cuando
quería y nadie hacía más que los otros. Gram había asentado el precedente. Todos contribuíamos y, de alguna
manera, funcionaba.
Necesitaba un descanso después del último par de días y estaba segura de que Ally y Jane también necesitaban
uno. Con suerte, para el lunes, ahora que la policía estaba involucrada, esto sería arreglado y todo volvería a la
normalidad. Eso era decir, normal con Duke de regreso y tan normal como podría serlo.
Rosie, lo supe después de anoche, probablemente nunca volvería.
Solo esperaba que cualquier cosa que hiciera donde estuviera, lo hiciera respirando.
Esto me ponía triste, pero también empujé ese pensamiento a un lado.
Me levanté, me tambaleé hacia el baño y me cepillé los dientes. Estaba funcionando con el tanque vacío, no solo
mi choque matutino de cafeína sino también el hecho de que había dormido mucho menos de lo que usualmente
requería. Me miré en el espejo notando que los moretones en mi cara estaban disminuyendo pero no mucho, o
tal vez los espantosos círculos oscuros bajo mis ojos estaban haciendo interferencia a los moretones.

Foro Book Land 89


Salí de la habitación para hacer café y paré en seco, mirando a la puerta del Centro de Comando, la cual estaba
abierta.
Esperaba que Lee se hubiera ido, a correr, a comandar tropas de mercenarios en una guerra de drogas en Perú, a
poner dispositivos de rastreo en mi coche.
En lugar de eso, lo escuché hablando por teléfono como si fuera una habitación de la vida diaria y no el centro
neurálgico de un cartel internacional de comando.
Normalmente, la curiosidad me hubiera forzado a entrar o al menos escuchar su conversación.
En vez de eso, me dirigí directamente a la cafetera.
Prioridades.
El tarro estaba casi lleno.
Emití un suspiro de placer.
Llené una taza, añadí la leche, y caminé al balcón de la sala, sorbiendo mi café y observando la belleza del Front
Range.
Lee tenía una vista maravillosa.
Mientras la cafeína penetraba, permití a mi confuso cerebro planear mi día.
Llamaría a Jane y a Ally y pondría una nota en Fortnum. Iría a por el coche de Tod y Stevie, regresaría a casa y
haría ensalada de macarrones para que tuviera tiempo de fermentar antes de la barbacoa. Luego me iría a la cama
hasta que tuviera que despertarme para hacer los brownies y prepararme para la barbacoa.
Si estaba de humor, podría acostarme bajo el sol en lugar de dormir en mi cama.
Ese iba a ser mi día.
Sonaba como un buen día.
Dos manos, sin duda conectadas a brazos los cuales se conectaban al cuerpo de Lee, se asentaron en la barandilla
del balcón en ambos lados de mí. Sentí su calor en la espalda.
Tuve un momento donde sentí que debería girar, gritar como una banshee y sacar sus ojos a rasguños por tener
la audacia de esposarme a su cama.
Luego pensé sobre cómo me sostuvo mientras temblaba y jugó con mi cabello hasta que me dormí y decidí no
hacerlo.
—Hey —dije mientras él movía mi cabello con su barbilla y besaba mi cuello.
—¿Cómo te sientes esta mañana? —Su voz sonó en mi oído y un cosquilleo se deslizó a través de mi piel.
—Bien.
Me di cuenta que olvidé considerar a Lee en mis planes para el día.
No tuve tiempo de ejecutar ningún nuevo cálculo mental a medida que él me giró, tomó la taza de café y la puso
sobre la mesa de teca que estaba justo al alcance. Luego sus brazos se deslizaron a mi alrededor, yo abrí la boca
para decir algo, cualquier cosa, y entonces él me besó.
Los cosquilleos se intensificaron casi el cien por cien y comenzaron a dirigirse a zonas específicas.
Después del beso, sus labios bajaron a lo largo de mi mejilla hacia mi oído, tenía mis manos presionadas contra
su pecho y dije, tal vez estúpidamente y definitivamente con voz temblorosa:

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—¿Qué estás haciendo?
Él respondió:
—Diciendo buenos días.
Él decía ‘buenos días’ muy, muy bien. Mucho mejor de lo que decía ‘gracias’.
Bien, decidí, algo tiene que cambiar aquí.
Todos estos juegos estaban muy bien (algunos realmente bien). La cosa era que, había tomado la decisión de
mantener mi distancia de Lee hacía una década y no estaba tan segura de querer retractarme de esa decisión.
Bien, si era honesta, tenía que admitir que quería hacerlo, sin duda alguna. Lee y yo habíamos pasado una vida
queriendo exactamente esto.
Pero, había mucho en juego aquí. ¿Qué pasaría si no funcionaba? ¿Qué pasaría si él se aburría y lo superaba?
Cambiaría todo. Estaría devastada pero también había relaciones que considerar, familia, gente que significaba
mucho para ambos.
—Lee, necesitamos hablar.
—¿Mm? —Esto fue balbuceado antes de que su lengua corriera por la piel sobre la articulación de mi mandíbula y
bajara por la línea de mi cuello.
—¡Lee! —Mis dedos de los pies se estaban enroscando, mis pezones estaban duros, esto se estaba poniendo serio.
—Habla —dijo él—. Te estoy escuchando.
Él no estaba escuchando. Sus manos habían subido bajo mi camisa y se estaban deslizando por mis costados.
—Necesitamos hablar sobre lo que está pasando entre nosotros.
Su boca se acercó a la mía de nuevo.
—Está bien, dispara.
Luego me besó, esta vez con mucha acción con la lengua y fui forzada a poner mis brazos alrededor de su cuello
para permanecer de pie.
Cuando su boca se alejó, una de sus manos fue a tomar mi trasero y arrastrarme más cerca y podía sentir su
talento dado por Dios presionado contra mi estómago. Los cosquilleos pasaron por el interior de mis muslos.
—No estoy segura de esto —le dije aunque estaba un poco segura y mi cuerpo estaba definitivamente seguro y
sintiéndose más seguro cada segundo.
—¿No? —preguntó él, su cabeza se levantó y me estaba mirando. Sus ojos marrones eran como chocolate fundido
y una mirada a ellos me hizo recobrar el aliento.
La mano en mi trasero subió y acunó mi pecho, la áspera punta de su pulgar se deslizó por mi pezón endurecido.
Me mordí el labio a medida que la electricidad pasaba de mi pezón a mis regiones inferiores.
—Eso se siente muy seguro —dijo él.
—A eso no me refería —susurré.
—Ya veo. Te refieres a algo más. Comprobaré ahí también. —Sonrió, su mano moviéndose de mi pecho hacia abajo
por mi estómago y directo a…
—¡Lee! —Mi cuerpo dio una sacudida, la mitad para alejarme de él y la otra en sorpresa, pero no tenía ningún lugar
a donde ir, excepto sobre la barandilla y hacia una repulsiva muerte en la acera catorce pisos abajo.
Foro Book Land 91
Él sonrió, plenamente, causando que mi estómago hiciera una rápida inmersión y su mano se desviara de regreso
a mi trasero.
—Tengamos esta charla después de que te haga el amor.
Mi estómago se había sacudido por la sonrisa, mis piernas se habían puesto mucho más débiles por la mano en
mi trasero y sabía que no podía soportar mucho más y de alguna manera, no me preguntes por qué, eso hizo que
mis ojos escocieran por las lágrimas.
Sus dos manos fueron a mi trasero y me levantó. Di un pequeño grito de sorpresa y mis brazos se apretaron
alrededor de su cuello mientras colocaba las piernas alrededor de su cadera.
Sosteniéndome del trasero, giró y caminó de regreso al apartamento. Una mano dejó mi trasero y fue hacia mi
cabello y él inclinó mi cabeza hacia atrás con un suave tirón, besándome mientras me dirigía al sillón. Me acostó
y se puso sobre mí, su boca todavía sobre la mía.
Moví la cabeza, y usando los últimos fragmentos de mi irregular control, intentando hablar una última vez.
—Si jodemos esto, Lee, jodemos todo. Ally, Hank, tus padres, mi padre, ¿estás preparado para eso?
Su cuerpo se quedó inmóvil.
Después de un momento deslizó una mano por el cabello a cada lado de mi cabeza y sostuvo mi cara para mirarle.
Y cuando lo hice, se sintió como si un peso muerto se asentara en mi pecho por lo que vi.
Algo significativo había cambiado. Algo significativo y atemorizante. Él no estaba feliz, la mirada de chocolate
derretido se había ido y algo duro había aparecido en su cara.
—¿Tú crees que quiero una follada rápida?
Sacudí la cabeza y me mordí el labio. Honestamente, no sabía lo que él quería pero en ese preciso momento, no
iba a decir eso.
—¿Crees que te tocaría a menos que significara algo?
Maldición.
Sostuve la respiración pensando lo que eso podría significar, mis ojos se ensancharon, las lágrimas que los hacían
escocer comenzaron a amenazar con llenarlos.
Sus manos se movieron de mi cara a mis caderas.
—Dios, Indy, hay más de mí que esto. —Tiró de mis caderas, poniéndolas en un brutal e íntimo contacto con las
suyas y la dureza entre ellas.
Él me sostuvo ahí por un minuto y me miró a los ojos.
Luego dijo:
—Olvídalo.
Puso sus manos en el sofá, se levantó y se alejó de mí.
—¿Qué? —pregunté, estupefacta, mi cuerpo en un shock temporal por la ausencia de su peso, mi cerebro no lo
suficientemente cafeinado para pensar claramente.
Él me miró, su cara dura y en blanco. Justo como estaba cuando se cerró la vez que mi padre le preguntó si me
golpeaba.
—Vístete, te llevaré a casa.

92 Foro Book Land


Parpadeé.
—¿Qué? —pregunté de nuevo.
Él me arrastró del sofá y me puso sobre mis dos piernas hechas gelatina.
—Dije, vístete, empaqueta tu mierda. Te llevaré a casa.
Parpadeé otra vez. Luego lo hice de nuevo.
¿Qué dices?
—Espera un segundo… —comencé.
Él estaba alejándose, murmurando para sí mismo.
—Sabía que no debería haber comenzado esto. Es más problema de lo que vales.
Um, ¿qué dices?
Entrecerré mis ojos hacia su espalda.
—¿Disculpa?
Él se había ido.
Las lágrimas ya no estaban amenazando en mis ojos, los habían llenado y estaban fluyendo. Pero en lugar de estar
llenas de las emociones confusas de una mujer que estaba cerca de obtener todo lo que había querido y que estaba
muerta de miedo por ello, eran lágrimas de una mujer enojada que estaba cerca de asesinar a alguien.
Las lágrimas emocionales eran inaceptables.
Las lágrimas de enojo estaban bien, así que las dejé fluir.
Entré pisoteando a la recámara y empecé a buscar. Me puse un par de jeans, mi sostén y mi camisa de Def
Leppard, mi cinturón negro y las botas de la noche anterior. Encontré mi bolsa sobre mis ropas en el sillón el cual
Lee debió haber recuperado por mí anoche.
Él no obtendría agradecimiento por ese acto de atención.
Empujé cualquier cosa que encontrara que fuera mía en la bolsa, rebuscando por los cajones y el armario, haciendo
un absoluto desastre en el camino. No me importaba, estaba más allá de preocuparme por el orden.
Entré al baño y tomé mi jabón para la cara, se podía quedar con el maldito cepillo de dientes, y vi que Lee estaba
apoyado contra el marco de la puerta cuando entré de nuevo a la habitación.
—¿Lista? —preguntó él, su cara dura.
—Seguro —contesté, andando hacia mi bolsa y empujando cosas dentro, cerrándola con un feroz tirón—. Eres un
hombre loco. Estás loco. Tú y Tex deberían formar un club. Después de años y años, crees que puedes doblar
el dedo y yo iré corriendo, sin hacer preguntas. ¡Solo quería hablar! No estaba pidiendo un acto de devoción
parecido a pelear contra un tigre. —Algunas de mis cosas sobresalieron de la bolsa y las empujé y continué con
mi vociferación—. Poniéndome caliente y mojada, dos veces… —Me detuve y levanté dos dedos hacia él mientras
estaba de pie en el marco de la puerta, luego regresé a mi bolsa, la sostuve y aseguré la correa sobre mi hombro—.
Luego te alejaste dejándome de esa manera. ¿Soy más problema de lo que valgo? ¡Ja!
Tomé mi bolso de mano y caminé hacia él, con la intención de pasar justo a su lado.
—No te molestes en llevarme a casa. Llamaré a un taxi. Llamaré a Ally. Llamaré a mi padre. ¡No más favores de
tu parte!

Foro Book Land 93


Había llegado donde él y dije (tal vez grité) la última parte de puntillas e inclinándome sobre su cara.
Cuando acabé de vociferar, él se quedó de pie en el marco de la puerta y yo frente a él, demasiado cerca para ser
cómodo. Todavía estaba llorando y estaba segura que mi cara estaba roja y mojada con lágrimas de enojo.
—¡Sal de mi camino! —demandé.
Él no se movió.
—Dije, ¡sal de mi camino! —grité.
—¿Por qué estás llorando? —preguntó él conversacionalmente.
—Porque me haces enojar.
—¿Estás llorando porque estás enojada?
—Eso parece, ahora sal de mi camino.
Rápido como un relámpago, tomó mi bolso de mano y lo arrojó a través de la habitación.
Lo vi volar, aterrizar en el sillón de nuevo y luego giré hacía él, los ojos ensanchados.
—¿Qué d…? —comencé.
Tiró de la bolsa de mi brazo y también lo lanzó a través de la habitación. Aterrizó en el suelo con un suave “puf”,
a treinta centímetros del sillón.
La miré alejarse y luego me volví hacia él. Me había quedado sin palabras, así que solo miré.
Sus manos vinieron hacia mi rostro, sus pulgares pasando por las lágrimas en mis mejillas.
—Deja de llorar —demandó él.
Mi boca se abrió.
—No puedes solo decirme que deje de llorar —le informé.
—¿Qué tan caliente y mojada estabas? —preguntó él.
Ese era el momento de tratar mi maniobra de ‘dale un rodillazo en las bolas’, estaba muy segura de ello.
—Sal de mi camino. —Quité mi cara de sus manos de un tirón y comencé a caminar hacia mis bolsas.
Él me detuvo con una mano en mi brazo y me hizo girar.
—¡Basta! —grité mientras me tiraba hacia él. Su rostro ya no estaba en blanco ni duro, estaba suave de nuevo y
estaba muy segura que era un delirante lunático.
—No. Ahora, te voy a llevar a la cama y te haré el amor. Más tarde, iremos a la barbacoa de tu padre. Después de
eso, hablaremos.
Sacudí la cabeza y traté de liberarme.
—Lo siento, tengo planes diferentes para el día.
Sus brazos se deslizaron a mi alrededor.
—Cariño, creo que por lo que me preguntaste anteriormente tienes una impresión equivocada de mí. Hoy, te voy
a mostrar quién soy. Esta noche, te voy a decir lo que quiero. Mañana, te puedes decidir.
Parpadeé hacia él.
94 Foro Book Land
—Te conozco de toda la vida —le recordé.
—No tienes ni una maldita idea.
Me quedé mirándole por un momento y el miedo, la curiosidad y el júbilo pasaron por mí en un estremecimiento
por la promesa que vi en su rostro.
Sacudí la cabeza.
—Tengo que ir a la librería, ir a por el coche de Tod y Stevie, hacer la ensalada de macarrones.
—Matt devolvió el coche de tus vecinos anoche. Ally puede ir a Fortnum. King Soopers tiene ensalada de
macarrones.
—No.
Una de sus manos se deslizó en mi cabello y tiró de mi cabeza hacia atrás y a un lado, exponiendo mi cuello. Su
boca, repentinamente, estaba ahí.
—Sí —dijo él contra mi cuello mientras me llevaba a la cama.
—¡Detente, estás loco! Un segundo me dices que haga mis maletas, al siguiente estás sobre mí.
La parte trasera de mis rodillas chocó contra la cama y los dos caímos, él encima de mí, sus labios sobre los míos.
—Hermosa, dame diez minutos y estaré dentro de ti.
Por esa promesa, y él llamándome hermosa, un espasmo eléctrico pasó justo a través de la parte inferior de mi
estómago y él me besó y eso fue todo.
Soy una zorra. No sé qué decir, incluso con la escena emocional, cedí.
Para decirte la verdad completa, quería que él me dijera quién era y qué quería, y no quería esperar otro segundo
para averiguarlo.
Y luego el timbre sonó. Tres rápidos tonos y luego uno largo.
Lee dejó de besarme y puso su frente sobre la mía.
—Tienes que estar de broma.
—¿Qué pasa? —pregunté.
—Es un código, urgente, maldición. —Puso sus manos a ambos lados de mí, se levantó y comenzó a alejarse, luego
regresó—. ¿Qué tan caliente y mojada estás ahora?
—¿En una escala de uno a diez?
Sus ojos se arrugaron en las esquinas y salió del cuarto.
Maldito Lee.
***
Yací en la cama y miré al techo pensando, ¿qué fue eso?
Mi móvil estaba sonando, así que rodé de la cama, tomé mi bolso, me senté en la silla y vi que era Andrea.
Probablemente llamando para una Actualización de Sexo de Lee e Indy, iba a estar decepcionada.
Respondí el teléfono con un—: No, no lo hemos hecho todavía.

Foro Book Land 95


—Oh-oh, siento malas vibraciones —dijo Andrea.
—Estamos al teléfono, ¿cómo puedes sentir malas vibras? —pregunté.
—Te conozco desde que tenías doce años, puedo percibir malas vibraciones.
Así que se lo dije. Sobre Lee, sobre su enojo y que esencialmente me echó, luego que cambió de parecer y todo el
discurso de ‘quién soy, lo que quiero, tú decides’.
Andrea estuvo en silencio durante un momento y después dijo:
—Bueno, está peleando contra su reputación. Y ese hombre tiene una reputación. El único chico peor que él era su
mejor amigo Eddie, era como si estuvieran en una competencia para ver quién era el peor perro en celo. No debe
ser gracioso ser famoso por follarse cualquier cosa que respire y ser capaz de emplear el inmenso esfuerzo de solo
sonreírles. Luego, más tarde, te pones en la posición de ir en serio con una mujer que te ha conocido toda tu vida
y conoce este hecho bastante bien y tienes que convencerla de que vas en serio.
Hombre, Andrea era madre y todavía tenía una tremenda boca.
Aun así, era verdad.
Me senté en la silla y traté de ignorar el hecho de que mi estómago estaba apretado.
—¿Crees que va en serio?
Andrea permaneció en silencio durante un segundo.
—¿Estás siendo graciosa?
—¿Graciosa ‘jaja’ u otro tipo de graciosa? —pregunté.
—No puedo creerlo… —comenzó Andrea—, chica, en la fiesta de Año Nuevo de Kitty Sue y Malcolm estabas ahí
con como se llame…
Oh Señor, no recordaba su nombre.
—Mm —dije—, ¿Brad? ¿Brett?
—Como sea —interrumpió Andrea—. De cualquier manera, cuando Lee no estaba mirándote con esa mirada en
sus ojos que, admitámoslo, hacía que cada mujer en la habitación respirara pesado, estaba mirando a Brad-Brett
como si quisiera arrancarle la cabeza.
—¡De ninguna manera!
—Es verdad.
Santa mierda.
—Así que sí, creo que va en serio —continuó ella—. Y no puedo imaginar que Liam Nightingale sea el tipo de chico
que aprecie que la mujer por la que va en serio cuestione su seriedad cuando está en medio de… ya sabes.
Santa mierda.
Santa, santa, mierda, mierda, mierda.
—De todas formas, llámame cuando en realidad lo hagan. Quiero detalles.
Genial.
Andrea colgó y cerré el teléfono. Sonó de nuevo inmediatamente.

96 Foro Book Land


Era Ally.
Tomé una profunda respiración, pretendiendo que todo estaba bien (lo cual no estaba) y contesté:
—¿Qué pasa, chiquita?
—Chica, he recibido media docena de llamadas, todos han visto a Rosie y Duke. Tenemos muchas pistas. Tenemos
que irnos.
Inmediatamente me emocioné. Tenía que admitirlo, estaba disfrutando esta cosa de súper detective.
Luego recordé la noche anterior.
Dejé salir un suspiro.
—No puedo. Tex, el cuidador de gatos, y yo como que irrumpimos en casa de Tim anoche y lo encontramos
muerto en su cocina y no fue bonito.
Ally quedó en silencio durante un momento y después dijo:
—¿Fuiste sin mí? ¿Fuiste con el loco cuidador de gatos?
—¡Estaba cometiendo allanamiento de morada! Tex apareció en medio de ello. Encontramos a Tim muerto, Ally.
Confía en mí, alégrate de que no estuvieras allí. Se acabó. Lee lo ha entregado a Hank.
—¿Qué hay sobre tu apuesta? —preguntó Ally.
Pensé en los planes de Lee para el día. Pensé en lo que dijo Andrea.
—Creo que perdí.
Sinceramente, no estaba muy afectada por ello.
—Bueno, al menos eso es una pieza de buenas noticias.
Le hablé sobre Fortnum y me dijo que le preguntaría a Jane si podía poner el anuncio. Luego cerré el teléfono y
caminé a la cocina.
Matt estaba allí y también otro chico. El otro chico medía al menos dos metros y se veía como el hijo de Tex,
excepto que sin la barba y un poco más con su salud mental intacta.
Matt dijo:
—Hola.
Yo incliné la cabeza y sonreí.
—Hola tú.
Lee estaba de pie en la cocina con los puños en sus caderas y vio ese intercambio, su boca firme.
Noté, tardíamente, que Lee ya se había bañado esa mañana, su cabello oscuro estaba ligeramente húmedo,
enroscándose un poco por su cuello y detrás de su oreja. También noté que necesitaba un corte de pelo pero se
veía bien en él. Muy bien. Demasiado bien. Vestía jean supremamente desgastados y una camiseta roja que estaba
ajustada en todos los lugares correctos. Sus pies estaban descalzos.
Cuando llegué a una distancia de alcance, su brazo se estiró y me tiró hacia él con una mano alrededor de mi
cuello. Mi frente prácticamente chocó contra su costado y su brazo se enrolló más alrededor de mis hombros. Por
la sangre drenándose de la cara de Matt, diría que la posición de Lee se había hecho saber. Si él golpeaba su pecho
y gruñía ‘Indy, mi mujer’, no habría hecho saber su posición de mejor manera.

Foro Book Land 97


Hombres.
Lee presentó al otro chico como Bobby y luego dijo:
—Hemos encontrado a Duke.
Mi estómago se apretó y mi cuerpo se tensó. En ese punto, simplemente no podía soportar malas noticias,
especialmente sobre Duke.
Incliné la cabeza para mirar a Lee y antes de que pudiera controlar mi reacción y no verme como una completa
niña enfrente de los chicos, exhalé:
—Por favor.
Los ojos de Lee se volvieron de chocolate derretido de nuevo mientras me miraba y su mano fue de mi hombro
a acariciar mi mandíbula.
—Él está bien, tomó un desvío por una juerga a Sturgis. Ha sido informado y está de camino a casa ahora.
Eso sonaba como Duke. Solo que Duke se desviaría de la Vertiente Occidental de Colorado a Dakota del Sur por
una juerga.
El timbre de la puerta sonó y me separé de Lee para abrirla. Era Hank.
Hank sonrió como saludo en la puerta que abrí para él y entramos, su brazo colgado alrededor de mis hombros.
—Supongo que estabas equivocada sobre haberte separado de Lee para la barbacoa de tu padre —bromeó él.
Mis ojos fueron hacia Lee y sus cejas se levantaron.
Ups.
—Sí, supongo que estaba equivocada —murmuré.
Hank dejó caer su brazo y miró a Lee, no más bromas, solo negocios.
—Tenemos que hablar sobre anoche.
—¿Sí? —dijo Lee.
—¿Alguien quiere café? —pregunté.
Los ojos de Hank se deslizaron hacia mí, luego de regreso a Lee.
—Tal vez deberíamos entrar al Centro de Comando —dijo Hank.
Los labios de Lee se movieron nerviosamente por la referencia de Hank al Centro de Comando pero él dijo:
—Puedes hablar delante de Indy.
Hank rápidamente aspiró algo de aire por su nariz y luego en una exhalación dijo:
—Temía eso.
Pasé café alrededor, todos lo tomaban negro excepto yo. Salté al mostrador para escuchar.
—Creen que tienen una entrada forzada. Shubert ha estado muerto más de un día, se ve profesional, pero
encontraron sangre fresca en la escena. Quien sea quien entró se cortó en la ventana. Están esperando que el
asesino haya entrado de nuevo para buscar algo.
Sin pensar, miré mi hombro, donde había aterrizado en el vidrio, tirando de mi camiseta para ver si me había

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cortado. No había notado ningún corte o sentido alguno pero el tiempo desde el allanamiento había estado muy
lleno de caos emocional, un corte podría pasar desapercibido.
Luego me di cuenta lo muy, muy estúpida que había sido y giré, lentamente, de regreso a los hombres.
Lee tenía una mano en su cintura, la otra sosteniendo la taza y se estaba mirando los pies. Estaba muy segura que
estaba tratando de no reírse (al menos eso esperaba). Matt y Bobby, que sin duda fueron reclutados para limpiar
anoche y sabían toda la historia, estaban mirándome y sonriendo, rotundamente.
Hank me estaba mirando como si fuera un accidente de carretera particularmente horrible.
Sus ojos fueron hacia Lee.
—Estaba preocupado de que fuera tuya.
Matt y Bobby tomaron aliento por esta sorprendente declaración.
Incluso Lee estaba incrédulo.
—No dejaría sangre en una escena. Diablos, ni siquiera rompería una maldita ventana.
Miré a Lee, preguntándome incómodamente qué tan seguido tenía la oportunidad de ‘dejar sangre en una
escena’.
Los ojos de Hank regresaron a mí.
Oh-oh.
—Por favor dime que no tuviste nada que ver con esto.
Traté de verme inocente. Dado que no lo era, fue difícil. Especialmente con Hank, Hank era un chico listo y me
conocía muy bien.
—¿Con qué? —pregunté.
—Indy, juro por Dios… —comenzó Hank.
La taza de café de Lee tocó el mostrador, tomó la mía y la bajó, me quitó del mostrador y me llevó a la habitación,
donde cerró la puerta.
—Fuera la camiseta —demandó él.
—¿Qué? ¿Ahora? —Lo miré, confundida.
Rápido como un rayo, tiró de la camiseta sobre mi cabeza. En este punto, estaba muy alegre de haberme puesto
mi sostén.
—¿Dónde aterrizaste? —preguntó él y yo lo miré—. Cuando Tex te tiró por la ventana, ¿dónde aterrizaste?
Oh. De eso es de lo que estaba hablando.
—Sobre la parte trasera del hombro derecho —le dije.
Él me dio la vuelta y sus manos recorrieron mi cuerpo, y antes de que supiera lo que estaba haciendo, vinieron al
frente y desabrocharon mis jeans y los jeans estaban por mis tobillos.
—¡Por el amor de Dios, Lee! —grité.
Él me había desvestido en tan solo un segundo. Hubiera pensado que era imposible si no lo hubiera hecho justo
ahora.

Foro Book Land 99


Traté de agacharme y tomar mis jeans pero sus manos eran solo negocios y pasaban por la parte trasera de mis
caderas, muslos y pantorrillas.
Él me subió los pantalones y me giró de nuevo. Tirando de mis manos cuando iba a subir el cierre, comprobó
mis palmas.
—Estás limpia —anunció él.
—Gracias —lo dije insolente, como debería, como cualquiera debería.
Sus manos pasaron por mis costados, forzando a mis brazos a levantarse sobre mi cabeza y él me puso la camiseta
de nuevo. Terminé de pasar la cremallera, abotoné mis jeans y enganché la hebilla de mi cinturón.
—¿Fue eso realmente necesario? —respondí.
Él sonrió La Sonrisa, complacido.
—No, pero fue divertido.
Besó mi nariz y luego salió de la habitación.
Fui justo detrás de él, tirando dagas con los ojos a su espalda y tramando su asesinato cuando llegamos a la cocina.
—No tiene nada que ver con esto —le dijo Lee a Hank y juro que escuché a Bobby emitir una mini risa con
resoplido.
Los ojos de Hank estaban entrecerrados.
—¿Tenemos que mandar alguien para verificar a Ally?
Sacudí la cabeza, toda inocencia y luz, un halo podría estar brillando sobre mi cabeza.
—No puedo imaginar por qué necesitarías hacer eso.
—¿Te gustaría que te diera media hora para responder a esa pregunta y puedas llamar a Ally?
Miré a Hank a los ojos.
—¿Por qué necesitaría hacer eso?
—Gracias a Dios —respiró Hank, girando sus ojos hacia el techo para asegurarse que Dios supiera que se estaba
tomando su gratitud en serio. Luego sus ojos se concentraron en mí—. ¿Algo más que quieras decir?
Pensé en ello y luego dije:
—Solo que, cuando te enteres de quién es la sangre, recuerda que hay varios tipos de allanamiento de morada.
Está el tipo malo y el bueno.
El brazo de Lee se estiró de nuevo, esta vez su mano se enganchó alrededor de mi boca y me tiró hacia su lado con
la cabeza por delante, su mano todavía cubriendo mi boca.
—¡Oye! —dije, pero salió como ‘Oyrr’.
Bobby había caminado hacia la sala y podía escuchar su silenciosa risa, Matt estaba mirando el techo como si
fuera fascinante.
Hank miró de mí a Lee y luego de regreso.
—He estado investigando a Tex MacMillan y tiene antecedentes. Es un veterano de Vietnam que no pudo
sobrellevar las cosas cuando llegó a casa y se metió en una profunda mierda con drogas, no tomándolas, sino algo
de vigilante justiciero contra los que las vendían. No lidió bien con la prisión, ese tipo de confinamiento no fue

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lo suyo, jodió su cabeza. Salió y apenas ha dejado su porche en veinte años. De vez en cuando, le tira perdigones
a alguien que trata de robar un radio de coche en su manzana, pero no va más allá. No será bueno para él si
está envuelto en un homicidio y no soportará otra condena en la cárcel, y como ex delincuente, incluso con un
allanamiento del tipo bueno, puede que enfrente una condena.
Lee me mantuvo donde estaba con su mano sobre mi boca. Hank siguió observándome.
—¿Tienes algo para mí que pueda ayudar a Tex?
Retiré la mano de Lee de mi cara y dije:
—Conozco a Tex, hago las compras en la tienda de la esquina del Sr. Kumar bajando la calle donde está él. Tex no
dañaría ni a una mosca, a menos que seas Nixon. No le gusta mucho Nixon. Ya que Nixon está muerto, el resto
de la población humana está muy a salvo. Si él está metido en esto de alguna manera, estaré feliz de presentarme
como testigo de carácter.
Podía oír la risa de Bobby en la sala. Matt estaba apoyado sobre sus codos en la encimera que separaba la cocina
del comedor, su cabeza colgando y sus hombros sacudiéndose. Lee me acercó más a su lado con su brazo alrededor
de mi cuello.
—Esto no es gracioso —me dijo Hank silenciosamente—. Esto es un homicidio. Un hombre está muerto, su cerebro
salpicado contra una pared.
Justo tan silenciosamente dije:
—Lo sé.
Hank miró a Lee.
—Dime que ha acabado.
La cara de Lee estaba seria.
—Acabó.
Hank asintió.
—Ahora, ¿tú tienes algo para mí?
La mano de Lee se movió a mi hombro.
—Encontraron a Duke, sabe lo que está pasando y está regresando a casa. Revolvieron su casa.
Me congelé y le pregunté a Lee:
—¿Alguien estuvo en su casa?
—Sí —contestó Lee.
—¿Alguien bueno o malo?
Lee me miró.
—Ambos, pero solo el malo revolvió la casa.
—¿Tienen los diamantes?
Lee intercambió otra mirada con Hank que no entendí y luego me encogí de hombros.
—Duke no dijo dónde los guardó, no lo sabremos hasta que regrese a casa para verificarlo.

Foro Book Land 101


Miré a los dos hermanos y tuve la clara sensación de que algo estaba pasando.
Hank dio un vistazo a Matt, que se había enderezado y estaba tranquilamente mirando y escuchando.
—Espero que tú y tus chicos estén siendo cuidadosos —le dijo a Lee y tuve ese raro sentimiento de que estábamos
en un tema diferente.
—Estamos tratando esto para un cliente —respondió Lee.
Se intercambiaron más miradas y luego Hank suspiró el suspiro de un hombre asediado, me besó en la parte
superior de la cabeza y se fue. Matt y Bobby permanecieron expectantes. Lee me giró en sus brazos.
—No dejes que Hank te asuste sobre Tex. Está tratando de jugar con tu cabeza lo suficiente para mantenerte fuera
de esto. Tex estará bien.
Asentí.
—Vamos a tener que posponer nuestros planes para el día. Te llevaré a la tienda luego tengo que comprobar
una pista sobre Rosie. También necesito tener una charla con Tex. Estaré en tu casa a más tardar a las tres. Más
temprano si logro llegar.
Asentí.
—¿Crees que Rosie fue a casa de Duke?
Su mano fue a mi barbilla y la levantó.
—Tienes que prepararte para lo peor, puede que Rosie ya no esté en este mundo, y si lo está, puede que ya no sea
capaz de caminar libremente entre sus ciudadanos.
Asentí de nuevo.
Luego, justo frente a sus chicos, me besó, plenamente, con la lengua, a todo gas. Sus brazos se enrollaron alrededor
de mi espalda y los míos fueron alrededor de su cuello.
Él levantó su cabeza y respiré:
—Eso me llevó directo a un seis.
El viejo chico Lee solía reírse todo el tiempo, pero cuando fue al ejército, eso cambió. Las sonrisitas eran pocas,
las amplias sonrisas eran raras y una risa de Lee se sentía como un regalo.
Después de decir eso, por primera vez en un largo tiempo, miré mientras Lee echaba la cabeza hacia atrás y rio.

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Capítulo 9
La nueva definición de bien
Traducido por Emotica G. W

Corregido por Eli25

Lee me dejó por Fortnum, besándome rápidamente antes de irse en su Crossfire. Lo observé irse y traté de apagar
mi mente.
Fallé.
Estaba tratando de no pensar en la noche anterior o esa mañana. Tenía la sensación de alegría definitiva mezclada
con miedo total y completo. Estaba hundiéndose en mi cerebro que Lee le dijo a Kitty Sue que estábamos juntos
no porque era lo que quería oír o porque nos sacaba de un atasco apretado al ser atrapados abrazados, sino en su
lugar, porque lo estábamos.
Juntos eso era.
Liam Nightingale y India Savage, un elemento.
Había evidencia de que Andrea tenía razón, él hablaba en serio.
Oh. Dios. Mío.
Puse un cartel, cerrando Fortnum para el fin de semana, y luego volví a casa.
Estaba fresca y cómoda en mi casa, pero se sentía como si hubiera pasado una semana desde que hubiera estado
en casa, en lugar de solo una noche.
En un esfuerzo por no pensar en Lee, puse el agua a calentar para los macarrones, abrí la puerta trasera para dejar
entrar la brisa inexistente y revisé mi correo de voz.
Diecisiete mensajes.
Por supuesto, había pasado varios días desde que revisé mi correo pero diecisiete mensajes era un punto más alto.
Escuché los mensajes a medida que sacaba los ingredientes para mi ensalada, pensando que la mayor parte de los
mensajes serían observaciones de Duke y Rosie.
Estaba equivocada.
La noticia se había extendido que Lee y yo estábamos juntos y cada amiga que alguna vez había tenido (incluso
algunas que se habían mudado fuera de la ciudad y una que vivía en Inglaterra), consideraron necesario llamar
y obtener la verdad de primera mano. Marianne y Andrea habían llamado (Marianne dos veces), exigiendo
actualizaciones.
Para las mujeres que lo conocían a lo largo y ancho, empezar a salir con Lee era una noticia caliente. Lee era
el Santo Grial del novio dominante. Especialmente desde que era yo, que había estado en la búsqueda sagrada
durante muchos largos años, sin frutos. Todas querían los hechos, todos los hechos.
Si solo respiraba una palabra de cómo era en realidad besar a Lee, ser abrazada por Lee, o, querido Señor, Lee se

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veía desnudo, podría causar un disturbio, incluso una guerra. Podría tener que armarme y contraatacar a todos
para que Lee no fuera roto extremidad por extremidad.
Era mejor para salud de la población femenina y la paz en la tierra que mantuviera la boca cerrada.
Por supuesto, le había dicho algo a Andrea pero había mantenido el secreto Richie Sambora de Andrea, ella
mantendría mi secreto Lee, sin problema.
Hice una taza de café cargado, empecé a cortar pepinillos y cebollas y dejé que mi mente vagara.
Lee había dejado bien claro que significaba algo para él y eso era la causa de la alegría que no podía acallar
totalmente. No le gustaba que pensara que era un polvo rápido, no le gustaba que llorase, no le gustaba que
temblara y realmente no le gustaba cuando Teddy el Terrible me daba un puñetazo en la cara.
Me estremecí un poco ante lo que podría haberle sucedido a Teddy si los chicos de Lee lo hubieran recogido como
Lee ordenó.
Lo cual me trajo al tema de quién era Lee. Dijo que no tenía ni una jodida idea y al paso que me había sorprendido
el último par de días, estaba pensando que tenía razón.
Recorrí los hechos.
Creía que Lee pensaba en mí como su hermana pequeña. Ese obviamente no era el caso.
Lee tenía una fuerza laboral, personas que él empleaba, al menos dos de ellos, tres si contabas a Judy, el ama
de llaves. Había probablemente más. Eso significaba responsabilidad y fiabilidad. Eso significaba que personas
contaban con él para mantenerlos pagados así podrían poner comida en su mesa y un techo sobre sus cabezas. Eso
significaba que en algún lugar a lo largo de la línea, Lee se había vuelto maduro de manera preocupante.
Yo, por el contrario, estaba evitando madurar. Mi abuela nunca maduró. Recordaba a menudo cuando mi abuelo
le decía a mi abuela, ‘Ellen, algún día vas a tener que madurar.’ Y la abuela siempre decía, ‘¿Por qué haría una
tontería como esa?’
Estoy de acuerdo con mi abuela, madurar no sonaba muy divertido. Madurar significaba cambiadores, planchar
tu ropa y llevar los saldos en mi chequera. Eso parecía muy aburrido y lo estaba evitando.
Luego, estaba el hecho de que Lee parecía ser un poco mejor en esa materia de relación que yo. Solo habían
pasado un par de días, pero casualmente hablaba sobre salir a cenar o cuándo me recogería de la tienda. Parecía
bastante cómodo conmigo en su cama, en su casa, mi ropa en sus cajones, mi cepillo de dientes al lado del suyo.
Cómo podría ser esto cuando Lee se cruzaba con mujeres cuando el agua estaba más allá de mí.
Por supuesto, la relación más larga que había tenido duró ocho meses, pero había una razón para eso, ninguno
de los chicos eran Lee.
Ahora que parecía como si tuviera a Lee, ¿lo alejaría con mis revolcones en la cama (aunque parecía haber vencido
ese obstáculo bastante rápido)? Luego estaban mis aventuras locas con Ally (aunque él había tenido toda una
vida de eso y siempre parecía encontrarlo divertido). Por supuesto, también estaba mi inclinación un poco loca
e incontrolable a hacer estupideces todo el tiempo (aunque estaba mostrando destreza alarmante en limpiar los
desastres que hacía). Y, por supuesto, mi empeño en independencia y necesidad de espacio (aunque también se
había encargado de arreglar eso al forzarme a salir de mi espacio y entrar en el suyo, y su espacio era bastante
agradable, con una gran vista y un ama de casa).
Uff.
Por último, estaba la parte aterradora de Lee.
Mi padre era policía, el nivel de peligro de ese trabajo era mucho más alto que la mayoría y he vivido con ello toda
mi vida. Lo sabía y lo entendía, no me gustaba pero estaba orgullosa de él. Él era uno de los tipos buenos que

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hacía el mundo seguro. El mundo necesitaba tipos como papá, Malcolm y Hank y las personas en sus vidas tenían
que darles espacio para hacer sus trabajos o todos estaríamos con la mierda hasta el cuello.
Lee era… no lo sabía.
La muerte no lo asustaba. Parecía vagar con comodidad tanto en el soleado mundo real que yo habitaba como el
inframundo viscoso que esperaba que fuera temporal para mí.
Para Lee, los tipos malos tenían apodos.
Para Lee, conducir a más de veinte kilómetros por hora sobre el límite de velocidad, serpenteando dentro y fuera
del atestado tráfico de mediodía en Speer Boulevard era como un paseo dominical.
Lee estaba ofendido ante la idea de que había liado una B y E. Lee irradiaba tanta autoridad que los tipos locos
como Tex hacían lo que ordenaba sin comentarios. Lee era tan peligroso que incluso Matón Gary y Asqueroso
Terry Wilcox apenas podían ocultar su miedo de él.
Puse los macarrones cocidos en el colador, los enjuagué y los dejé enfriar.
Entonces fui arriba y unté mi cuerpo con el aceite bronceador factor 8 que olía deliciosamente a coco. Me vestí
con mi bikini turquesa que tenía el aro de plata entre mis senos y los que sostenían junto el material en mis
caderas y envolví un pareo alrededor de mis caderas, atándolo en un nudo grande en la parte delantera.
Después de hacer eso, decidí que solo tendría que esperar y ver lo que Lee tenía que decir.
Me dijo que me mostraría quién era, lo que quería y entonces podría tomar mi decisión. Esto no hacía nada para
cambiar la alegría o el miedo, pero sin duda se mezclaba con no una pequeña cantidad de excitación.
Se sentía como víspera de Navidad.
Estaba montando el espectáculo de mi ensalada de macarrones, cuando la puerta de seguridad trasera fue abierta
bruscamente y Rosie entró en la cocina.
Estaba portando un arma.
Y el arma estaba apuntándome.
Lo miré fijamente, cuchara de madera en mano, goteando mayonesa.
Se veía como el infierno. Rosie nunca había sido de los que se preocupan mucho por la higiene personal, se
arreglaba lo suficiente para no parecer apestoso mientras estaba sirviendo el café.
Estaba claro que dormía mucho menos que yo y no había tenido una ducha desde la última vez que lo vi.
—¡Rosie! —grité—. ¿Dónde has estado? Te he estado buscando por todas partes y muy preocupada.
—¿Dónde están los diamantes?
Uh, perdón pero eso estaba empezando a molestarme. ¿Por qué todo el mundo pensaba que tenía los diamantes
o sabía dónde estaban? Ni siquiera había visto las jodidas cosas.
Movió bruscamente la pistola y dejé de pensar en los diamantes.
—¿Dónde están los diamantes? —gritó.
Dejé de mirar fijamente a Rosie y empecé a mirar fijamente la pistola.
—No sé dónde están.
—Duke se ha ido, no están en su casa.

Foro Book Land 105


Mis ojos se movieron de nuevo a Rosie. Sin duda estaba asustado, presa del pánico, y no en una especie de manera
de artista-en-el-borde. Era mucho peor que eso.
—No registraste la casa de Duke, ¿o sí? —pregunté.
―¡No! Estaba así cuando llegué allí. Creí que fuiste tú y ese tipo loco que me calló con cinta adhesiva.
—No he estado en casa de Duke excepto al regreso de Duke y estoy segura de que él sabe dónde están los
diamantes. —Traté de estar tranquila y calmarlo—. Rosie, baja el arma, tienes que estar en un sitio seguro. Puedo
llamar a Lee…
Rosie comenzó a agitar el arma y dejé de hablar y di un paso atrás.
—No llames a ese maníaco. ¡Me calló con cinta adhesiva! Tardó, como, dos segundos. Ni siquiera tuve la
oportunidad de gritar. Ni siquiera lo escuché entrar. Está chiflado.
—Está bien, no llamaré a Lee. Pero Rosie, tienes que ser inteligente. Tu amigo…
—Está muerto, le dispararon. ¡Ellos jodidamente le dispararon! —Él estaba gritando ahora, agitando el arma y
asustado seriamente.
—Rosie… —empecé.
—¡Yuju!
Oí la llamada desde fuera de la puerta trasera, completo con el clic-clac de los zapatos de tacón alto y las garras de
Chowleena en los ladrillos.
Mi vecino, Tod.
—¡Tod, vete! —grité, pero Rosie había dado la vuelta y apretó el gatillo, disparando salvajemente por la puerta
trasera, tres disparos fueron exprimidos hacia fuera en otros tantos segundos. Vi los brazos de Tod lanzarse
delante de él cuando golpeó la cubierta y Chowleena empezó a ladrar, cada ladrido enviando la parte superior
de su cuerpo recto en el aire. Lo supe porque podía oír el clic de sus garras golpear los ladrillos cada vez que
aterrizaba.
Rosie miró fijamente el arma como si olvidara que la estaba sosteniendo y luego salió corriendo por la puerta.
Corrí tras él.
—¡Rosie! ¡Vuelve aquí! ¡No seas estúpido!
Pero Rosie no estaba escuchándome. Rosie se arrojó a un Nissan Sentra gris oscuro, modelo antiguo que estaba
estacionado y bloqueando mi callejón trasero y salió disparado. Me las arreglé para leer la mitad de la matrícula
antes de que girara a la izquierda en Bannock y desapareciera.
Corrí de vuelta a la casa. Tod estaba de pie en mi puerta trasera usando un par de pantalones cortos de mezclilla
blancos, a la rodilla, una camiseta sin mangas y un par de matadoras sandalias negras de tacón alto, de tiras con
adorables arcos pequeños en los tres primeros dedos de los pies con diamantes de imitación en los arcos. Tenía
la mano en el pecho, su rostro estaba pálido y teniendo en cuenta las áreas ensangrentadas, había arañado sus
rodillas y las palmas de sus manos.
—Zapatos geniales —dije, tratando de mantener la calma.
—Estaba viniendo para mostrártelos, los compré ayer —respondió Tod.
—¿Los puedo tomar prestados en algún momento?
—Por supuesto.

106 Foro Book Land


Chowleena caminó hacia adelante y empujó su cara contra mis espinillas, completamente imperturbable por
el manejo de armas. Ella era de color beige, pequeño para una Chow, esponjosa en el extremo alrededor de su
cuello con su trasero afeitado. La embestida en la espinilla era su manera de dar un abrazo y decir ‘hola’ y ‘dame
una galleta para perros’. Sus padres eran bastante estrictos sobre su dieta, pero la tía Indy era una presa fácil, un
abrazo de Chowleena y tenía fuera la caja de galletas para perros.
Entramos en la cocina y agarré mi móvil, desplacé hacia abajo para el número de Lee y pulsé el botón verde.
—¿Sí? —dijo Lee después de un repique.
—Rosie acaba de estar aquí. Salió disparado al norte de la calle en Bannock en un Nissan Sentra gris oscuro. —
Le di la parte de la matrícula que pude recordar y él relató la información a la persona con quien estaba, luego
regresó a mí.
—¿Cómo se ve?
—No bien y tenía un arma.
—¿Cómo sabes que tenía una pistola?
—La estaba agitando hacia mí y luego disparó tres balas cuando Tod vino para una visita sorpresa.
Silencio por un instante y luego:
—¿Tod?
—Mi vecino.
Otro silencio de un instante, entonces,
—¿Todos están bien?
—Sí.
—¿Por qué Rosie llegó a ti?
—Cree que sé dónde están los diamantes.
Lee suspiró.
—Estaré allí en diez minutos.
Cerré el teléfono, le tiré a Chowleena una galleta para perros y deposité a un Tod todavía aturdido en una silla
verde amarillenta y subí corriendo las escaleras hacia mi cuarto de baño para conseguir mis suministros médicos.
Estaba sentada en la otomana, untando la palma de Tod con bolas de algodón empapadas en alcohol, luego
soplando en ella para eliminar el dolor, cuando Tod dijo:
—Pensé que estabas inventando una historia cuando dijiste que te habían disparado. Pensé que era otra de tus
historias.
—No tengo ninguna historia, toda esa mierda que te cuento sucede realmente.
Tod me miró fijamente mientras procesaba esto.
Esta era una nueva dimensión en nuestra relación.
Siempre pensé que Tod y Stevie aceptaban quién era y estaban tan cansados del mundo que nada los amedrentaba.
Es decir, eran asistentes de vuelo, lo habían visto todo.
No esperaba que pensaran que estaba inventando cosas para que mi vida sonara más interesante.
Foro Book Land 107
Para Tod, esto significaba que estaba loca realmente y que vivía al lado de una mujer que se mete en una situación
donde recibe un disparo y es secuestrada.
—Stevie quiere vender el dúplex, comprar un apartamento. Dice que no significaría ningún trabajo de patio y
podremos tener un aparcamiento subterráneo, así no tendremos que raspar los parabrisas en invierno —me dijo
Tod.
No estaba contenta con esa noticia. Ellos eran los mejores vecinos y eran mis amigos y cuando necesitaba alguien
con una mano firme para colocarme mi delineador de ojos líquido, ¿hacia dónde iba a mirar?
Tod continuó.
—Ambos no queremos dejarte. Eres incapaz de trabajar en el jardín y Stevie pasó mucho tiempo en ese patio. Es
su legado.
—Así que ahora que recibes un disparo, ¿vas a dejarme?
—Niñita, soy de Texas. Nos disparamos el uno al otro para decir buenos días. Ahora tú estás recibiendo disparos,
no podemos irnos.
No tuve tiempo para sentir alivio o agradecimiento por esa noticia ya que la puerta principal se abrió y Lee y Matt
entraron.
Estaba en la otomana haciendo mi imitación de Florence Nightingale. Tod aún llevaba las sandalias de tacón alto,
sangre estaba goteando de sus rodillas por sus espinillas peludas y aún no había afeitado su rostro. Chowleena
ladró tres veces, sus garras cliqueando en el suelo de madera cada vez que la parte superior de su cuerpo aterrizaba
después de un ladrido. Luego se sentó, mirando con excitación entre nosotros cuatro preguntándose obviamente
quién le tiraría una galleta para perros.
Presenté a todos, entonces Lee dijo:
—¿Puedo hablar contigo a solas?
No esperó una respuesta y ni él, ni Matt, reaccionaron hacia mí curando a un drag queen de-los-tobillos-hacia-
abajo. Lee subió por las escaleras tranquilamente.
—Hay bebidas frías en la nevera —le dije a Matt y a Tod y seguí a Lee, encontrándolo en mi dormitorio.
Estaba mirando alrededor con curiosidad. Las paredes eran rosa pálido y los suelos estaban cubiertos de alfombra
de lana crema, de tejido grueso. Había un tocador con un espejo grande y un banco acolchado con envases,
cepillos y botellas esparcidos en la parte superior. La cama era grande y tenía un edredón rosa de Pottery Barn
cubierto con pequeñas flores rosa oscuro y un montón de almohadas mullidas en la cabecera.
Era una habitación femenina, no la habitación de una Rock Chick y por lo tanto era una especie de secreto
travieso, pequeño justo como mi ropa interior.
Cuando entré, Lee volvió sus ojos chocolate fundido hacia mí.
—Lindo cuarto.
Los dedos de mis pies se curvaron en la alfombra. Leí un artículo de revista una vez acerca de cómo realmente a
los chicos les gustaba las habitaciones femeninas, los hacía sentirse como un conquistador cuando invadían una
habitación de este tipo.
La cara de Lee demostraba que estaba en el estado de ánimo de conquista.
Esto no duró mucho tiempo, sus ojos se aclararon y se convirtió en todo negocios.
—Háblame sobre ello.

108 Foro Book Land


Recorrí la historia de Rosie y Lee no mostró ninguna reacción.
—¿Cómo supo que Shubert había sido asesinado?
Negué con la cabeza.
—No lo dijo.
—¿Estuvo allí?
—No lo dijo pero parecía bastante asustado al respecto.
—¿Por qué eres el punto focal de todo esto? —preguntó.
Me encogí de hombros.
Me miró durante un segundo y luego dijo:
—Hueles como a playa.
—Aceite bronceador —respondí.
Sus ojos cayeron en mi cuerpo y se volvieron a fundir de nuevo y sus intenciones fueron claras antes de que hiciera
un movimiento. Agarró el nudo en mi pareo y me trajo más cerca.
—Tendrás aceite sobre todo tu cuerpo —le dije.
—Entonces me quitaré la ropa.
Mierda.
Mi corazón se saltó un latido.
—¿Sabes algo de Duke? —pregunté, cambiando de tema.
Lee obviamente no quería que el tema cambiara, estaba tirando de su camiseta fuera de sus vaqueros.
—Duke estará en casa en un par de horas. Tex está bien. Conoce la rutina. Abandonamos la pista sobre Rosie
cuando se presentó aquí.
Lee había desanudado mi pareo y lo dejó caer al suelo. Sus ojos fundidos comenzaron a brillar.
—Matt y Tod están abajo —le informé.
Extendió el brazo más allá de mí y cerró la puerta.
—¡Lee! ¡Estoy en preparando la ensalada de macarrones y hay agujeros de bala en mi cerca! Esto tiene que parar y
se supone que debes ser el que lo detenga.
Me atrajo hacia él, lo suficientemente cerca para que mis pechos rozaran su pecho. Una ráfaga de electricidad se
disparó a través de mi cuerpo mientras sus brazos se deslizaban alrededor de mí.
—No tendré una probada tuya pronto, abandonaré la búsqueda y te llevaré a mi cabaña en Grand Lake. Sin
teléfonos, sin cobertura, sin timbre. Cualquier persona que toque la puerta le dispararé.
Lee tenía una cabaña en Grand Lake.
No sabía eso.
Amaba Grand Lake.
Sacudí los pensamientos de Grand Lake.
Foro Book Land 109
—Se supone que debemos estar teniendo una charla —le recordé.
—Oh, hablaremos —prometió y tuve esa sensación de víspera de Navidad de nuevo, excepto que era víspera de
Navidad con el diablo.
Estaba observándome.
—No puedo leer tu cara.
—Algunos pensamientos son secretos.
Parecía contento con eso, lo cual era sorprendente.
En mi experiencia, había dos tipos de chicos. Un tipo te preguntaba cada cinco minutos lo que estaba en tu mente
y luego se irritaba cuando no te apetecía compartir. El otro tipo nunca preguntaba y te irritabas cuando no parecía
importarles.
Lee, al parecer, era un tercer tipo, un tipo mutante, saber que algo estaba en mi mente, pero feliz de dejarme con
ello. No sabía qué hacer con eso. Sí sabía que me hacía sentir menos presionada, pero más confundida porque
uno de nosotros se supone que estaba sintiéndose irritado y ninguno de los dos lo estaba.
—Te diré una cosa —le dije—, no sé qué hacer contigo. No puedo tener mi cabeza envuelta alrededor de nada de
esto.
Sus brazos se apretaron y su rostro llegó más cerca, luego se desvió de su curso en el último minuto. Susurró en mi
oído un par de cosas que podría hacer con él y otro par de cosas que podría envolver alrededor de él. Mis regiones
inferiores temblaron y no pude controlarme, puse mis labios en su cuello y luego toqué con mi lengua allí. Parecía
que no podía esperar para probarlo tampoco.
Entonces sonó el timbre de la puerta.
Lee dejó de susurrar en mi oído y comenzó a maldecir.
Salí de sus brazos, agarré el pareo y lo anudé en mis caderas. Lee metió su camisa de nuevo.
Quizás Grand Lake era el camino a seguir.
En el momento en que llegamos a la planta baja, Tod y Matt estaban mirando fijamente una caja blanca enorme,
brillante con una cinta roja atada alrededor de ella que estaba situada en la otomana. Matt estaba sosteniendo una
lata de refresco light. Tod estaba sosteniendo un refresco en una mano y su otro brazo estaba envuelto alrededor
del arreglo de rosas rojas de tallo largo más grande que jamás había visto, al menos dos docenas de ellas.
Me habían entregado flores antes, pero nunca en esta escala y nunca acompañadas de cajas brillantes. Miré a Lee,
pero él estaba mirando fijamente las flores, su cara tensa. Es evidente que, fueran de quien fuesen, no era de Lee.
—Hay una tarjeta en la caja —dijo Tod, estaba mirando fijamente a Lee también.
Cogí la tarjeta y decía, Cena el miércoles por la noche. Lleva el vestido. Terry
Justo había terminado de leerla y experimentar el apretón enfermizo en mi estómago cuando Lee agarró la tarjeta
de mis dedos.
Miré fijamente la caja como si estuviera haciendo tictac.
—¿No vas a abrirla? —preguntó Tod.
—Ábrela tú —dije.
Tod no necesitó más estímulo. Dejó el gran arreglo de flores en mis brazos, dejó a un lado su refresco y excavó en
la caja. Gritó de alegría mientras sacaba un fabuloso vestido negro pequeño.

110 Foro Book Land


—Vi esto en Saks cuando estaba buscando zapatos. ¡Costaba mil setecientos cincuenta dólares!
Ese apretón enfermizo en mi estómago se sacudió y se convirtió en náuseas en toda regla.
Tod estaba mirando a Lee felizmente, pensando que era de él y que había dado con la mina de oro de los novios
macizos con tarjetas de crédito platino.
El músculo en la mejilla de Lee estaba trabajando y sus ojos se dirigieron bruscamente hacia Tod.
—Pon el vestido de nuevo en la caja —ordenó Lee y Tod rápidamente hizo lo que le dijeron, su rostro tornándose
confundido.
Lee le dijo a Matt:
—Coxy.
La mandíbula de Matt se puso rígida y sus ojos se volvieron hacia mí.
—¡No hice nada! —grité—. ¡Me secuestró! ¡No lo animé en absoluto! Es espeluznante.
—¿Quién es espeluznante? —preguntó Tod.
—El chico que me envió esto. Se ve como el Abuelo Munster, excepto que realmente es aterrador.
—¿No los enviaste tú? —Tod se volvió hacia Lee.
Lee no respondió, solo cogió la caja y la puso bajo su brazo.
—Devolveré esto —anunció y estaba usando su voz aterradora.
Asentí.
—No salgas de la casa. No le abras la puerta a nadie. Bobby está siguiendo a Rosie y después de visitar a Wilcox,
Matt y yo recorreremos esa pista. Volveré tan pronto como pueda.
Asentí de nuevo.
—Haré mi mejor esfuerzo para convencer a Coxy de que no estás interesada.
—Apreciaría eso.
La cara de Lee estaba totalmente en blanco y me observó durante varios segundos. Una vez que empezó a hablar,
me di cuenta de que había estado en una lucha con la cantidad de información para compartir y había decidido
que confiaría en que no me asustara.
—Has atrapado su atención. Coxy es un hombre que está acostumbrado a conseguir lo que quiere. Sabe que te
considero mía. Esta es una declaración de guerra.
Jadeé. Tod jadeó. Chowleena ladró.
—¡Pero no lo quiero! Él es repulsivo —dije.
—Una gran cantidad de mujeres van más allá de lo repulsivo cuando consiguen vestidos de mil setecientos dólares
entregados a sus puertas —respondió Lee.
—Podría ir más allá de repulsivo por ese vestido. Iría con mis zapatos —aportó Tod.
Lee estaba mirándome.
—¿Qué hay de ti?

Foro Book Land 111


Sentí mi sangre comenzando a hervir y mis ojos se entrecerraron. Puse mi mano libre en mi cadera y asumí una
postura que gritaba actitud.
—¿En serio? —pregunté, no podía creer que en realidad él esperase una respuesta.
Lee siguió mirándome.
—Repulsivo es repulsivo. No hay más allá de repulsivo. Él no solo es repulsivo, es espeluznante. Incluso si pudieras
ir más allá de repulsivo, no puedes ir más allá de espeluznante. Por Dios.
Lee no mostró ninguna reacción a mi respuesta.
—No salgas de la casa.
Luego se fue, dejándome con las rosas.
Una vez que la puerta se cerró, Tod se volvió hacia mí.
—Niñita, él está bien. Está mucho más que bien. Es la nueva definición de bien.
—He estado enamorada de él desde que tenía cinco años —le dije a Tod.
—Estoy enamorado de él ahora. Quiero tener a sus hijos —me dijo Tod.
Aún estábamos mirando fijamente la puerta y yo aún estaba sosteniendo las rosas.
—Me asusta ahora. Es adulto. Tiene la cabeza sobre los hombros. Es bueno en esa cosa de la relación. Creo que
habla en serio sobre mí. Y corre en algunos círculos bastante alarmantes.
—Niñita, si jodes esto llamaré a los chicos de las chaquetas blancas. Si dejas que algo así de bien se escurra a
través de tus dedos, mereces una habitación acolchada. Especialmente si es bueno en la cosa de la relación. Muy
especialmente si habla en serio sobre ti. Nadie que se vea así y llene un par de vaqueros así es bueno en la cosa de
la relación. No me importa si corre a través de los siete círculos del infierno.
Tod tenía un punto.
Puse las rosas en una mesa lateral, necesitaba hacer algo normal. Si no hacía algo normal, iba a conseguir un
boleto de primera clase en el primer avión a San Salvador. Estaba empezando a darme cuenta de la fascinación
de San Salvador.
—Tengo que terminar mi ensalada de macarrones y hacer brownies. ¿Quieres ayudar?
Tod se encogió de hombros.
—Claro, mira a Chowleena. Voy al lado para conseguir mi arma.
—¿Tu arma?
—Galán de amor ardiente está ahí fuera peleando una guerra por ti así que alguien tiene que protegerte. Volveré
enseguida.
Tod se fue para buscar su arma y le lancé una galleta para perros a Chowleena.
Este nuevo giro con Terry Wilcox significaba que mi vida estaba jodida oficialmente.
Podría tener un colapso, pero en lugar de eso hice ensalada de macarrones.
Guardaría el colapso para más adelante…
Con suerte cuando estuviera en Grand Lake.

112 Foro Book Land


Capítulo 10
Estamos juntos en el limbo
Traducido por ElyGreen

Corregido por Eli25

Tod y yo terminamos la ensalada de macarrones e hicimos los brownies porque ambos estábamos inflados de
adrenalina por ser objetivos, e hicimos pastel de chocolate. En todo el tiempo que hicimos esto, manejé llamadas.
Algunas de ellas eran (obviamente falsas) observaciones de Rosie o Duke, la otra mayoría eran de amigas y las
conversaciones con mis amigas eran lo mismo.
Pregunta: Era verdad, ¿había empezado a salir con Liam Nigtingale?
Respuesta: (con duda) Sí.
Opción: (selecciona una o más) Chillar / Vociferar / Maldecir / Gritar / Explotar (usualmente la palabra:
¡Ohdiosmío!
Pregunta: ¿Ya lo hemos hecho?
Respuesta: Estamos yendo despacio.
Luego era un montón de gritos sobre por qué me estaba llevando tanto tiempo, preguntas acerca de cómo besaba
Lee (‘¿Lo has besado, cierto?’), y más resurgimiento acerca del sucio rumor del moño del sostén, etc. Le agradecí a
Dios que tuviera tal largo aprendizaje siendo cautelosa y una maestría en mentiras porque seguro que me era útil.
Después de toda nuestra actividad agotadora, Tod y yo nos dirigimos a mi balcón con el teléfono y un temporizador
de huevo y colapsamos en los sofás.
No confiaba en mí misma para no quedarme dormida y quemarme hasta las cenizas, así que pusimos el
temporizador y lo encendimos cada quince minutos.
Desafortunadamente, eventualmente olvidamos ajustar el temporizador, el teléfono finalmente se quedó en
silencio y caímos en una Siesta Disco no programada. Afortunadamente, no era el tipo de pelirroja con pecas
que se quemaba completamente con solo segundos que le tocara el sol. Sin mencionar, que había vuelto a darme
una dosis con factor 8 antes de estar en la sofá y ya estaba teniendo un muy bonito bronceado profundo de base.
Estaba sobre mi estómago y sentí algo en mi hombro. Me di la vuelta en mi silla y levanté mis manos a la posición
de karate que todos los Ángeles de Charlie usaban.
Lee estaba agachado a mi lado.
—Pensé que te había dicho que te quedaras en la casa —dijo, su voz era baja pero no enojada, sus ojos estaban en
mis manos y pude ver las esquinas ladeadas en una semi-sonrisa a los lados de sus gafas de sol.
Ya que no necesitaba usar mi karate con él, bajé mi postura.
—Sí, me quedé en la casa. Luego la casa se puso aburrida y no podíamos conseguir un bronceado allí. De todas
formas, Tod me está protegiendo.
Ambos miramos a Tod que estaba sobre su estómago en el sofá. Su pistola estaba desatendida en el suelo y
Chowleena estaba recostada de lado en la sombra bajo el sofá. Ambos se durmieron fácilmente.

Foro Book Land 113


Ups.
—Es de Texas y es travesti. Tiene reflejos rápidos —le aseguré a Lee.
Tod abrió un ojo y miró entre Lee y yo.
—¿Estoy fuera de servicio? —le preguntó a Lee.
Lee asintió.
Tod se levantó, tomando su pistola con él, golpeó su pierna para llamar a Chowleena y me dijo:
—Conseguí una recaudación de fondos mañana por la noche, ¿tienes Deber de Travestí?
Tod y el resto de la comunidad travestí de Denver hacían recaudaciones muy seguido donde sincronizaban sus
corazones y le daban sus propinas a la caridad. Stevie y yo éramos los álter ego de Tod, los oficiales de Burgundy
Rose. Era el único entrenamiento que tenía, andar alrededor de los vestidos de lentejuelas de Burgundy. Pesaban
una tonelada. Cuando Tod dijo:
—No le llaman travestí por nada, chica.
Asentí hacia él.
—Si estoy viva, ni los caballos salvajes me mantendrán alejada.
La mirada de Tod se movió hacia Lee.
—Es un espectáculo travestí por caridad. ¿Traerás a Indy?
Lee se puso de pie y desde que Tod ya no estaba usando sus tacones, pasó de bajar la mirada a Lee para mirarle
hacia arriba. La mirada de Tod no vaciló.
—Si no trabajo, estaré allí.
Tod me miró de nuevo.
—Júralo por Dios, jodes esta cosa, y llamo a los chaquetas blancas.
Luego se fue con Chowleena.
—¿Encontraste a Rosie? —le pregunté a Lee, saliendo de la sala.
—No.
—¿Los diamantes?
—No.
—¿Duke está de regreso?
—Sí.
—¿Está a salvo?
—Sí.
—¿No hay diamantes?
—Se han ido.
—¡Joder! —Golpeé el suelo con mi pie—. ¿Quién los tiene?

114 Foro Book Land


—Esa es una excelente pregunta.
—¡Joder, joder, joder! —espeté de nuevo—. ¿Hablaste con Terry Wilcox?
—Sí.
—¿Cómo te fue?
Tenía levantada mi mano para cubrir mis ojos del sol y poder verle. Durante mi interrogatorio, Lee estaba
mirando más allá de mí al callejón hacia los jardines traseros de mis vecinos. Cuando respondió, su mirada se
trasladó hacia mí.
—Le di tus disculpas por perderte la cena del miércoles.
—¿Cómo es eso?
—Estarás conmigo y estaré penetrándote hasta el cerebro.
Mi vagina dio un brinco y mis rodillas se debilitaron.
—¿Cómo se tomó eso? —pregunté, intentando pretender que no estaba a punto de colapsar.
—No estaba feliz.
—Eh, ¿puedes explicar a qué te referías antes por ‘declaración de guerra’?
—Solo si lo hacemos dentro, estamos expuestos aquí.
Agarré el teléfono, el temporizador y pareo y caminé hacia la habitación. Lancé todo a la cama y até la falda
alrededor de mis caderas. Lee cerró la puerta detrás de él y tiró de sus sombras.
Caminó hacia mí, lanzó sus gafas a la cama y desató la falda de alrededor de mis caderas.
—Acabo de atar eso —le dije, agarrándola.
Él me ignoró y la lanzó a la cama, fuera de mi alcance y puso sus manos en mis caderas, llevándome hacia él.
—Pensé que me ibas a hablar acerca de esa cosa de la guerra —le recordé.
—Simple. Él quiere algo. Ese algo me pertenece. Comienza su campaña para conseguir lo que quiere y yo comienzo
a mantener lo mío.
Estaba tratando de no enojarme pero era difícil.
—Yo no te pertenezco.
—Lo sé y tú lo sabes pero hombres como Coxy no lo saben. Él adquiere cosas, incluso humanos, especialmente
mujeres. Sus hombres no trabajan para él porque lo respeten y confíen en él, lo hacen porque les paga un montón.
Bien, eso tenía sentido.
Mis caderas estaban contra las de él y sus manos comenzaban a subir por mi espalda, llevando al resto de mi
cuerpo en contacto con él.
Lo ignoré.
—¿Le has disuadido de esta guerra?
—Probablemente no.
—¿Qué sucederá ahora?

Foro Book Land 115


—Lidiaré con ello. Si oyes algo de él o lo ves, me lo dices.
Podía hacer eso, sonaba fácil.
Las manos de Lee llegaron a mis hombros y mi torso entero estaba presionado contra el suyo.
—¿Qué hora es? —pregunté.
La cabeza de Lee se inclinó hacia abajo y sus labios estuvieron sobre mi cuello.
—Dos menos cuarto —dijo contra mi piel.
—¡Ohdiosmío! —grité y traté de empujar a Lee pero sus brazos se apretaron y me llevó de vuelta—. Tengo que
bañarme, tenemos que ir a casa papá. Se supone que yo haré las hamburguesas.
—Tu padre puede hacerlas. Llegaremos tarde.
Lo miré con horror.
—¿Tarde? ¡No podemos llegar tarde! Papá te ama, Lee, pero no está exactamente saltando de alegría porque
estamos juntos. ¡No podemos llegar tarde la primera vez que vamos a casa para una barbacoa!
La cara de Lee cambió y sus mirada se puso cálida.
—¿Estamos juntos?
Oh mierda.
Comencé a pensar rápido.
—No estamos, no juntos.
—No estoy completamente seguro de qué hacer con eso.
Me expliqué.
—No estamos exactamente juntos y no estamos, no juntos. Estamos juntos en el limbo. Estamos probando juntos
para ver si podemos comprarlo.
—Vamos a llegar tarde a casa de tu padre. Puedo convencerlo de comprarlo.
Estaba muy segura de que él tenía razón, así que, en autodefensa, puse mis manos contra su pecho y empujé.
No se movió.
Cambié de táctica.
—¿Cómo estás tan seguro de que quieres comprarlo?
—Estoy seguro.
—¿Cómo estás seguro?
—Confía en mí, estoy seguro.
—¿Cómo?
—Tengo una idea, ¿Por qué no nos bañamos juntos? —sugirió.
—Eso no me dice cómo.
—No, pero te lo estaría mostrando.

116 Foro Book Land


—Así que ¿cómo es que ‘cómo’ es una cosa de mostrar y no de decir?
—‘Cómo’ es de mostrar y decir, solo que tengo ganas de mostrar.
Grrr.
Al Plan C.
—¿Cuándo me muestres el cómo, quieres que tenga mi mente en hamburguesas?
Sacó su sonrisa asesina.
—Tu mente no estará en hamburguesas.
Estaba muy segura de que tenía razón con eso también.
Esto me llevó al Plan D.
—Lee, dame un descanso. Es mi padre y le prometí que estaría allí temprano para ayudar.
Me miró durante un segundo, luego cedió, o algo así.
—Bien, pero tienes que darme algo para continuar.
Estaba comenzando a entrar en pánico y un poco desesperada.
—¿Algo, qué algo?
Los brazos de Lee cayeron.
—Tú escoges.
Ya llegaba tarde. Papá iba a estar enojado. Terry Wilcox había lanzado el guante a Lee sobre mí. Todavía estaba
lo de Rosie Fiasco, alguien tenía los diamantes y todos estaban buscándolos todavía. Y últimamente, Lee y yo
estábamos juntos en el limbo y hasta que tuviéramos tres segundos sanos, así es como íbamos a quedarnos. No
tenía mucho tiempo para hacer algo creativo.
Así que lo besé.
O, al menos, comencé a besarlo, mi boca abierta debajo de la suya, mis brazos alrededor de su cuello, mi lengua
deslizándose contra la suya.
Cuando terminó, él definitivamente estaba besándome. Un brazo alrededor de mi espalda, la otra mano retorcida
en mi cabello, su lengua deslizándose contra la mía.
—Cristo, eres buena en eso —dijo cuándo levantó su cabeza.
Parpadeé.
—¿Lo soy?
Sus ojos eran cálidos en mí cuando le miré.
—Sí, lo eres y me gusta que tengas que preguntar.
Ante su respuesta, me presioné más fuerte contra él pero sus manos estaban en mi cintura, alejándome.
—Si no te vas a bañar ahora, la familia terminará sin ensalada de macarrones ni brownies.
Presioné contra sus manos.
—Quizá podemos llegar un poco tarde.
Foro Book Land 117
Sus manos se tensaron pero me mantuvo alejada.
—No estoy hablando de tarde, estoy hablando de no presentarnos.
Lo miré fijamente.
—Indy, métete en el baño.
Me metí en el baño.
***
Estaba sentada en el jardín trasero de mi padre con Kitty Sue.
Era mi jardín también, ya que crecí allí pero había estado lejos de casa el tiempo suficiente para que papá lo
hubiera reclamado. Eso era, que tenía suficiente tiempo conmigo fuera de la casa y sin preocupaciones cada
segundo del día que era capaz de hacer que el jardín se viera bonito, más que solo algo que cortaba cada dos
semanas en verano.
La casa de papá estaba en Bonnie Brae, alrededor de ocho cuadras de la casa de Kitty Sue y Malcom. Cuando era
muy joven, parecía que tomaba una eternidad llegar a casa de Ally. Cuando crecí, esa distancia disminuyó hasta
que una o la otra iba caminando varias veces al día.
—¿Cómo te va? —preguntó Kitty Sue, sus ojos en mí y su mente en Lee y yo.
Lee y yo habíamos llegado a casa de papá quince minutos antes de que todos los demás llegaran. Eso fue quince
minutos después de lo que le había prometido a papá. Él culpó a Lee incluso aunque le dije que era culpa mía
por haberme quedado dormida en el sol.
Había conseguido un segundo para hablar con Lee cuando papá puso las hamburguesas en la parrilla.
—No te lo tomes como algo personal, nunca le gustaron ninguno de los chicos que traje a casa.
Incluso aunque eso era verdad, no era lo que Lee quería escuchar. Después de lo que dije, sus ojos me estrecharon
y me di cuenta de mi error al traer a colación el tema de los otros chicos que traía a casa.
Entonces, tratando de suavizar las cosas, lo empeoré.
—Incluso si hubiera escogido a Hank, papá encontraría algo malo en él. Es su trabajo, es padre.
Cuando Lee me había mirado con los ojos estrechados, no había movido su cuerpo. Después de lo último que
dije, se dio la vuelta y me interrumpió enfrente de todos.
—¿Hank era una opción? —preguntó.
Uh-oh.
—Solo estoy diciendo… —respondí.
—Solo estás diciendo… ¿qué? Exactamente.
—¡Estoy tratando de hacerte sentir mejor!
—No me estaba sintiendo mal. Sé que tu padre tiene algo contigo y conmigo. Estará alrededor. No necesito
pensamientos tuyos con Hank en mi cabeza. Jesús, Indy.
Hank apareció.
—Deberían saberlo, tienen audiencia.
Miré alrededor de Lee y vi a todos rápidamente girando sus cabezas.

118 Foro Book Land


Genial.
Hank puso casualmente su brazo sobre mis hombros, como lo había hecho un millón de veces antes. Excepto que
esta vez, los ojos de Lee se estrecharon, hacia mí.
—Necesito una cerveza —dije, algo desesperada, y me fui.
Para el momento en que me senté al lado de Kitty Sue, estaba en mi tercera cerveza y había comido una hamburguesa
y una buena cantidad de ensalada de macarrones y la ensalada de col oriental de Kitty Sue. Había usado un par
de tejanos cortados hechos de un par de pantalones verdes viejos y una camiseta negra con un diseño delgado
de rosas rojas con un cable gris y blanco que iba por mi cintura, por mi torso, sobre mi hombro y en mi espalda.
Hacía demasiado calor para botas de vaquero y de todas formas, las botas se veían ridículas con shorts (y había
intentado ese estilo en numerosas ocasiones) así que había usado un par de sandalias negras. Mis pantalones ya se
estaban sintiendo apretados en la pretina y ni siquiera había comido brownies o pastel de pacana todavía.
Exitosamente había evitado a Lee desde nuestra pequeña discusión. No era difícil, tenía una década de éxito
evitando a Lee en reuniones familiares.
Me giré hacia Kitty Sue y me sorprendí por responderle honestamente:
—Estoy bien. Lee está bien. Lee está mejor que yo. Tengo problemas ajustándome. Lee se ve muy seguro de sí
mismo. Lee se ve muy seguro de todo.
Eso, me di cuenta, era cierto siempre acerca de Lee. Nunca había conocido a nadie tan seguro de sí mismo en mi
vida. Bueno, quizá Hank, pero la seguridad de Hank era tranquila y asegurada. Y allí estaba el mejor amigo de
Lee, Eddie, por supuesto. Pero Eddie era como el gemelo de Lee, separados al nacer, nacidos del mismo lazo. La
confianza de Lee y la de Eddie, no era como la de Hank, era engreída y asertiva.
—¿Y tú no estás segura? —preguntó Kitty Sue.
La miré y pensé que tal vez debería haber mentido. Era demasiado tarde ahora.
—No. Él me asusta —admití.
Ella asintió.
—Sí, es muy jodidamente espantoso.
La miré. Dios mío, la mujer estaba hablando de su hijo.
—¿Estás de acuerdo?
Miró a Lee y luego hacia mí.
—Querida, ese chico me distrae. Es como si no fuera de mis lomos. Ni siquiera sé de dónde vino. Si Ally no fuera
la réplica exacta de Lee, de personalidad sabia, excepto que es mujer, me habría preguntado si hubo algún error
en el hospital.
Me quedé mirándola. Kitty Sue siguió hablando.
—Hank es justo como su padre, inteligente, cuidadoso, controlado, toma solo riesgos calculados. Estoy segura que
Lee calcula sus riesgos pero creo que permite un margen de error mucho más grande y sigue… No sé lo que cuenta
en salir de lo que sea que se meta.
No pude dejar de mirarla, ella siguió hablando y todo lo que salía de su boca era como un accidente automovilístico
verbal. Si estaba tratando de convencerme de quedarme con su hijo, debería haber usado una táctica diferente.
—Él… ¿tú sabes? —dijo Kitty Sue.
Me di cuenta de que estaba haciéndome una pregunta así que sacudí mi cabeza diciendo que no, no lo sabía.

Foro Book Land 119


—Sale de cada rasguño, siempre lo hizo y siempre a su manera. Pensé que tomaría tiempo que algún tipo de mujer
viviera una vida así, sabiendo cómo es él, sabiendo los riesgos que toma.
Su mano fue a mi rodilla y la apretó.
—Nadie aquí hubiera pensado menos de ti si no fueras esa mujer. Te lo digo porque es verdad. Todos los amamos y
siempre los amaremos, sin importar lo que pase entre ustedes. —Se detuvo, suspiró y continuó—: De todos modos,
ni siquiera sé si ese tipo de mujer existe. Soy su madre, he vivido con él cosas que harían que tu cabello se pusiera
de punta y me preocupo cada día por él, me da unos susto de muerte.
No quería que mi cabello se pusiera de punta, eso era cierto. No sonaba como algo bonito.
Tampoco quería pensar en alguna otra mujer que aceptara ciegamente el Engañoso Margen de Error Mortal y
ser a la que fuera él cada noche. Y últimamente no quería que la familia pensara menos de mí porque estaba con
Lee porque era una marica. No era una marica. Lee podía ser terrorífico pero no así de terrorífico. Podía sacar del
Margen de Error a cualquier perra que apareciera.
—Traeré los brownies —le dije a Kitty Sue.
Ella golpeteó mi rodilla. Me levanté y fui directa a Lee.
Estaba sentado en una silla con sus piernas estiradas frente a él, Hank, Malcom y Ally estaban sentados con él.
Me miró cruzar y no movió ni un músculo.
—¿Puedo hablar contigo? —pregunté.
Él no respondió pero se puso de pie. Me siguió a través de la puerta deslizante de vidrio hacia la cocina. Cerré la
puerta tras nosotros y me giré hacia él.
—¿Estás enojado conmigo? —pregunté.
Él cruzó sus brazos sobre su pecho. No quería responderme pero supuse que eso era un sí.
Traté de cortar mi camino fuera de esto y le mostré una sonrisa un poco ladeada.
—¿Qué será necesario para que ya no estés así?
No respondió.
Bien, eso no funcionó.
Suspiré y levanté mis manos.
—Nunca fue Hank, nunca sería Hank. Hank ni siquiera es una posibilidad.
—Por el amor de Dios, deja de hablar de Hank —explotó, tomando mi mano y llevándome más adentro de la casa
fuera de vista y oído de cualquiera en el jardín.
—¿Qué es entonces? —pregunté a su espalda cuando se detuvo en la sala.
—Piensa en ello —respondió después de girarse.
—No quiero pensar en ello, si supiera lo que es, ya estaría explicándotelo o disculpándome. Vas a tener que
decírmelo.
—No te lo diré.
—Oh, ¡joder! —grité—. ¿Cómo puedo mejorar las cosas si ni siquiera sé lo que hice mal?
—Olvídalo. Ya no estoy enojado contigo.

120 Foro Book Land


—Sí, lo estás —respondí.
—No —dijo en su voz terrorífica—. No lo estoy.
—Chico, eres un loco. Eres el chico más cambiante que he conocido.
—Si realmente quieres mejorar las cosas, podrías comenzar por no hablarme acerca de todos tus hombres. Eso
ayudaría.
Jadeé.
—¡Me haces sonar como una ramera!
Él caminó hacia mí y yo me quedé allí. Estaba tan cerca, podía sentir su calor.
—Bien, Indy. Primero, no me gusta pensar en ti con otros chicos. Podrían no haber sido muchos pero incluso uno
pone mis dientes afilados. Segundo, no me gusta ser comparado con Hank o la idea de que pienses que Tom lo
aceptaría más rápido que a mí.
La luz atardeció y fue brillantemente en el hecho de que era semejante idiota.
—Lee…
—Iré a dar una vuelta. Regresaré para llevarte a casa.
—Lee…
Se fue y me quedé de pie en la sala mirando a la gran ventana hacia el jardín. El fuego ya se había acabado en el
momento en que la puerta del baño se abrió, papá salió y me miró.
—¿Cuánto escuchaste? —pregunté.
—Todo, estaban hablando muy alto —respondió papá, caminando hacia mí.
Puse mi cabeza sobre su hombro y él puso su brazo alrededor de mi espalda.
—Soy una idiota.
—Bueno, no sé lo que dijiste pero eso no sonó bien.
—Soy una idiota.
Papá besó el cabello del lado de mi cabeza.
—Él podría ser todos los tipos de tonto si no regresara y aceptara tus disculpas. Lee es un montón de cosas, pero
ese chico no es tonto. Sacaré los brownies.
Papá fue a la cocina y escuché la puerta abrirse y cerrarse.
Fui al baño, no porque necesitara usarlo sino porque papá podía escuchar, luego los otros también lo harían y
necesitaba calmar mi cabeza. No era un buen comienzo, la primera reunión familiar juntos y dije algo estúpido y
lo arruiné con Lee al punto que tuvo que salir para calmarse.
Estaba contemplando cómo había pasado esto con él cuando salí del baño y el timbre sonó. Caminé hacia la
puerta pensando que podría estar bloqueada. La única persona que podía ser era Lee y normalmente solo entraría
o caminaría alrededor de la casa hacia el jardín.
Abrí la puerta y miré a los disparadores a la cara, momentáneamente aturdida de que estuvieran de pie en la
puerta de la casa de mi infancia.
Abrí mi boca para gritar, uno de ellos se inclinó, extendió su brazo, luego todo se volvió oscuro.
Foro Book Land 121
Capítulo 11
Hora del cuento para pequeñas niñas malas
Traducido por alisay.or
Corregido por Eli25

Este secuestro era totalmente distinto al último. No me preguntaron si estaba bien y no fueron cordiales. No
había sofá de damasco color crema tampoco. No me hablaron en absoluto. Eso era bueno, significaba que no les
hablé tampoco y esto no traería atención indebida hacía mí, ni tendría oportunidad de cabrearlos tanto que me
disparasen o me dieran un puñetazo en la cara.
Me esposaron las manos tras la espalda y me ataron a una silla con cuerda de nylon. Pensé que hacer ambas
cosas era un poco exagerado pero creí sensato no compartir mi opinión. Estar esposada y atada no era cómodo,
por decir algo. De hecho, si me movía en absoluto, dolía. O la cuerda se hincaba en mi piel o mis brazos se
torcían contra límites naturales. No había recuperado mi coordinación límbica tras el segundo disparo con pistola
eléctrica de mi vida así que no tuve oportunidad de resistirme mientras me ataban. No habría importado, ambos
tenían pistolas, yo había dejado mis clases de autodefensa antes de la tercera semana y, hasta donde sabía, no era
a prueba de balas como Superman.
Estaba en una casa, Dios sabía dónde, solo que obviamente nadie vivía allí y no lo había hecho desde hacía mucho
tiempo. Estábamos en la asquerosa sala de estar y había un viejo, destrozado y polvoriento sofá y la silla en la
que estaba sentada. Eso era todo, la extensión de la decoración, a menos que una contase los ácaros de polvo del
tamaño de un cocker spaniels9.
Los dos tipos que me agarraron eran los tiradores que nos dispararon a Rosie y a mí y empezaron este desastre.
Uno de los tiradores pasó mucho tiempo en otra habitación y pude decir, por el zumbido de su voz, que estaba
al teléfono. El otro tirador se quedó conmigo. Estos tipos no estaban tan asustados como Rosie y claramente se
habían duchado en los dos últimos días. De cualquier forma, sus ojos me asustaban. Esta mierda era seria. Estos
tipos eran profesionales y no estaban bromeando.
Probablemente habría estado más asustada si no tuviera que ir al baño.
Normalmente tenía una vejiga de hierro, todo el mundo comentaba mi control de la vejiga, usualmente tardaba
el doble que otros en romper el sello. Podía beber libremente del barril antes de una actuación y no perderme ni
una sola nota de una canción durante el concierto. Mi vejiga era casi tan legendaria como mi encuentro con Joe
Perry de Aerosmith10. Pero ahora, la cerveza Fat Tire11 hizo su camino a través de mi sistema en tiempo record y me
moría por mear.
No tenía ni idea de cuánto tiempo llevaba allí, estaba concentrada en mantener la boca cerrada y evitar mearme
en los pantalones. No quería pedirles que me dejaran ir al baño, no estaba suficientemente bien como para
pensar en un plan de huida. No me preguntaba cuánto tiempo tardaría mi familia en darse cuenta de que había
desaparecido, especialmente teniendo en cuenta que el incidente con Lee significaba que estaría escondida un
tiempo antes de dejar ver mi cara por el patio trasero de nuevo. Ni siquiera consideré pensar en el hecho de que
esto podía no salir bien para mí y lo último que hice fue pelear con Lee.
Estaba mirando por la ventana, pensando que quizá si podía conseguir una pista de dónde me encontraba si
tuviera una buena vista y concentrarme en algo, no me concentraría en que tenía que mear y mi vida podría
9 Raza de perro inglés.
10 Banda Estadounidense de Rock Duro.
11 Marca de cerveza.
122 Foro Book Land
acabar pronto.
Entonces fue cuando vi la parte de arriba de una grande y rubia cabeza y un par de ojos, la salvaje masa de cabello
aplastada por unas gafas de visión nocturna.
Tex estaba espiando por la ventana. Santa mierda. En cuanto le vi, desapareció.
—¿Qué estás mirando? —me preguntó el tirador, girándose para mirar hacia la ventana.
El otro tirador entró. Ambos eran tipos grandes, más o menos del tipo de Matón Gary y Terrible Teddy, llevaban
pantalones y camisas de vestir con las mangas remangadas, sin corbata.
Uno de ellos, el que hablaba por teléfono, era mayor, su cabello castaño salpicado con gris. El otro, que se quedó
vigilándome tenía el pelo rubio arenoso, podría haber sido mono en algún momento pero ahora parecía como si
fuera a toda velocidad de cabeza hacia la mediana edad.
—Él ha accedido. Hará el intercambio, la chica por los diamantes —le dijo Tipo del Teléfono Tirador Canoso a
Tipo Vigilante Tirador Arenoso.
—Ella estaba mirando algo fuera, voy a comprobarlo —le dijo Tirador Arenoso a Tirador Canoso.
Tirador Canoso me miró mientras Tirador Arenoso fue a fuera.
—¿Tu novio está ahí fuera? —me preguntó Canoso.
Sacudí la cabeza y mantuve la boca cerrada. Esperaba que Tex se hubiera ido hacía mucho y hubiera llamado al
911. Temía que Tex estuviera cerca planeando el Armagedón.
Canoso fue de ventana en ventana, parándose en el lado y mirando hacia fuera. Estaba empezando a parecer un
poco menos profesional y serio, y un poco más en pánico y desesperado.
—¡Jodido Nightingale! —escupió y se giró hacia mí, sacando su pistola de la cinturilla de sus pantalones y
apuntándome—. ¿Le has visto ahí fuera? —gritó.
—No —contesté, sin mentir ya que él hablaba de Lee y no había visto a Lee fuera. Por lo tanto, moriría al menos
sin esa mentira oscureciendo mi alma.
Canoso no sostenía la pistola como Rosie, la sujetaba quieta y con soltura practicada y me estaba asustando
muchísimo, tanto que olvidé que tenía que mear.
—¿Qué estabas mirando?
Dios. Era tan idiota. ¿Por qué no podía ser guay, como en las películas? Silbar y pretender que no vi nada, entonces
tranquilamente preparar un plan de escape completo hacia mi rescatador, usando solo mis ojos bien abiertos y un
par de sacudidas mientras mis secuestradores miraban hacia otro lado.
—No estaba mirando nada. No hay nada que mirar, así que miraba por la ventana.
Siguió apuntándome con la pistola. No tenía que decir lo que la pistola decía claramente, habla o luces fuera.
—Escucha, tengo que ir al baño —solté—. En serio, me tomé tres Fat Tires antes de que ustedes me disparasen con
la pistola eléctrica. Creo que toda esa electricidad le hizo algo a vejiga. Normalmente puedo aguantarme pero,
necesito ir totalmente.
Siguió mirándome y apuntándome con la pistola y el otro tipo entró. Canoso no se movió ni un milímetro, ni
siquiera miró a Arenoso cuando entró.
—No hay señal de nadie —dijo Arenoso.
—No encontrarías señal de Nightingale si estuviera ahí fuera, limpia-culos. Él es humo.

Foro Book Land 123


Arenoso miró de Canoso hacia mí.
—¿Por qué la apuntas con una pistola? —preguntó Arenoso.
—Dijiste que vio algo —contestó Canoso—, pensé que si ponía una bala en su rótula, podría decirme lo que vio.
¡Santa mierda! Arenoso estaba tan conmocionado como yo.
—Jesús, Rick. ¿Has perdido la cabeza? Se supone que debemos cambiarla por los diamantes y no con una bala
en su jodida rótula. ¿Crees que Nightingale está ahí fuera como humo? Métele una bala a su mujer y te cazará y
despellejará vivo.
—Ella estará respirando, él tendrá que arreglárselas. Todo el resto de sus partes funcionarán, no necesita su rótula
para follar —replicó Canoso Rick.
Ahí fue cuando dejé de respirar. Supongo que no me había perdonado por fanfarronear hacía un par de días.
Entonces, la puerta principal voló abierta y ambos, Canoso Rick y Arenoso giraron hacia ella. No había nada allí
pero algo rodó por el suelo.
Los dos hombres y yo nos quedamos mirándolo mientras rebotaba por el suelo, golpeó el sofá y rodó de nuevo y
fue a descansar a un par de pies de distancia del sofá. Parecía como una granada.
Por supuesto, yo nunca había visto una granada así que podría haber sido otra cosa.
Tan pronto como la primera cosa paró algo más rebotó a través del suelo. También parecía una granada pero sus
lados eran lisos y estaba goteando humo blanco.
—¿Es eso lo que creo…? —empezó a decir Arenoso.
Entonces la primera cosa explotó. Yo tenía razón, granada.
Humo y polvo estaban por todas partes. Me estaba ahogando con ello, cegada por ello y no podía moverme.
Hubo toses, gritos, ruidos sordos de carne contra carne, alguien vino hacia mí y entonces mi silla se inclinó y fui
arrastrada a través de la habitación.
Miré hacia atrás pero mis ojos estaban llorosos por el polvo y el humo. Era una tortura, no podía limpiármelos
sin el uso de mis manos.
No obstante, juro que podía ver una versión borrosa de Tex detrás de mí, llevando puesto lo que parecía una
máscara antigás de la Segunda Guerra Mundial.
Tiró de mí hacia fuera por la puerta trasera y enderezó la silla. Hizo algo tras mi espalda que hizo caer libre la
cuerda, retiró la máscara fuera de su rostro y gritó:
—¡Corre!
No perdí el tiempo, me puse en pie de un salto y corrí. Esto no fue fácil, estaba rígida y dolorida de estar sentada
y atada a la silla. Tenía las manos esposadas a la espalda, aún tosía y me ahogaba y apenas podía ver. Y llevaba
chanclas, no exactamente el calzado que elegirías cuando corres por tu vida.
Haces lo que tienes que hacer, especialmente cuando no hacer nada podría significar que nunca tendrás la
oportunidad de ver la cabaña de Lee en Grand Lake. Corrí por todo lo que merecía la pena, manteniendo la
visión borrosa de Tex en la mira.
Llegamos a media cuadra cuando escuché disparos. Tex se dio la vuelta, me golpeó con un fornido brazo
enviándome de cabeza a un arbusto. Oí el trinquete de una pistola y entonces, ¡Bum!
Los arbustos se enganchaban en mi piel mientras me arrastraba fuera. Hubo más disparos y otro ¡Bum! Creí ver a
Tex, ambos pies plantados muy abiertos, presentando una gran diana, como el hombre loco que era, pareciendo
ajeno a las balas voladoras y cargando tranquilamente la pistola.

124 Foro Book Land


Rodé sobre mi espalda y era como una tortuga, intentando empujarme en esta o aquella dirección, medio enredada
en los arbustos, con los brazos sujetos a la espalda. Oí el chirrido de neumáticos, gritos, disparos y otro ¡Bum!, más
disparos y vi a Tex dar una terrorífica sacudida hacia atrás y luego caer en una rodilla.
—¡Jesucristo! —Oí gritar a Hank—. ¡Lee, ella está aquí!
Creo que me concentré en lo que podía haber sido Hank cerniéndose sobre mí, pero aún no podía ver. Entonces
fui arrastrada y Lee estaba allí. Podía decirlo porque podía oler trazas de cuero, pimienta y tabaco.
—Echa los brazos atrás tanto como puedas, con las muñecas separadas y mantenlos quietos —ordenó Lee.
Hice lo que me dijo y sentí una fuerte mano envolverse alrededor de mi antebrazo y luego un disparo que me hizo
saltar pero también hizo que mis brazos volaran a mis costados.
Libre al fin.
Independientemente de los alfileres y agujas que me recorrían los brazos, mis manos fueron directas a mis ojos y
me limpié las lágrimas que corrían libres desde ellos.
—No frotes, tienes que enjuagar el gas de tu cara. ¿Estás bien?
Asentí pero dije:
—Tex.
La borrosa cabeza de Lee miró a Hank.
—¿La tienes?
—Sí —contestó Hank.
Entonces Lee se fue.
Me tambaleé hacia donde Tex estaba ahora sentado de piernas cruzadas en la hierba, sujetando su hombro. Aún
no podía ver muy bien pero caí de rodillas a su lado y envolví mis manos alrededor de la parte alta de su brazo
bueno y me aferré. No tenía ni idea de lo que hacía pero se hubiera necesitado una palanca para separarme.
Hubo sirenas y los coches patrulla habrían frenado pero Hank les indicó que siguieran carretera abajo y aceleraron.
El Sr. Kumar apareció de la nada trayendo toallas de papel y agua embotellada de su tienda. Solté a Tex el tiempo
suficiente para echarme agua en la cara y en las manos. Cuando mi visión se aclaró lo suficiente, pude ver que Tex
estaba sangrando así que abrí la toalla de papel y presioné un gran montón contra su hombro.
Vi que estábamos en el vecindario de Tex y el Sr. Kumar. Si hubiéramos llegado a la siguiente media cuadra,
habríamos estado en la esquina de la tienda del Sr. Kumar. Los tiradores me habían llevado casi directamente
hacia Tex.
¿Tenía buena suerte o qué? ¿Tenía Tex mala suerte o qué?
Vi las luces intermitentes de un coche patrulla que frenó en seco en diagonal en la carretera. Brian Bond y Willie
Moses bajaron del coche y vinieron corriendo hacia Tex y hacia mí.
—Santa mierda, Indy. ¿Qué coño? —preguntó Willie.
Willie era un amigo, se graduó en el instituto el mismo año que Hank. Aún de uniforme, lo prefería así. Quería
acción, no un escritorio. Y de cualquier forma, el uniforme le quedaba bien, realmente bien. Era alto, con una
perfecta, suave como el satén, piel negra, una bonita sonrisa blanca y un cuerpo hecho de puro músculo. Fue un
receptor con beca completa en la Universidad de Colorado, era bueno, pero no lo suficientemente bueno para
la NFL. Igual que Hank, se graduó en la universidad y fue directo a la academia. Me enseñó a jugar al póker, mal
a propósito, y me ganaba siempre que jugábamos. Había visto a Brian un par de veces, pero acababa de perder el

Foro Book Land 125


estatus de novato.
—Llama a una ambulancia —le dije a Willie.
Brian contestó:
—Está dos minutos detrás de nosotros.
—Vamos a levantarte. —Willie me agarró de la parte alta del brazo.
—No, de ninguna manera. No voy a soltarme hasta que llegue la ambulancia. —Estaba intentando fuertemente
no llorar y presionando la ahora toalla empapada en sangre contra el hombro de Tex. La sangre salía rápido y
había mucha. En circunstancias normales esto me hubiera hecho tener náuseas y probablemente vomitar pero era
rápida adquiriendo nuevas habilidades, incluyendo enfermería cargada de adrenalina.
—Ahora estás siendo una chica —dijo Tex—, pronto estarás babeando sobre mí. Solo es un disparo en el hombro,
mierda, he tenido peores cosas que esto.
Miré a Tex. Estaba pálido, sus ojos en una permanente mueca de dolor y su voz delataba el dolor. Decidí
comunicarme de una manera que él entendiera.
—¡Bien, perdona! —grité—. Nunca he visto a nadie con un disparo en el hombro. ¡Nunca he visto a nadie con un
disparo en absoluto! Noticia de última hora, Tex, soy una chica y no voy a jodidamente soltar hasta que la jodida
ambulancia llegue aquí. ¿Me oyes, joder?
Willie me soltó y dio un paso atrás.
—De acuerdo, no hay necesidad de ponerse todo PMS por ello —cedió Tex, entonces sus ojos se concentraron más
allá de mí y miraron sobre mi hombro.
Lee caminó hacia nosotros, uno de sus brazos abajo, una pistola sujeta holgadamente en su mano. Estaba
empujando a Arenoso hacia delante con la otra mano y los brazos de Arenoso estaban esposados tras su espalda.
Lee le empujó al patio que todos ocupábamos y Arenoso cayó, fuerte, de rodillas.
—¿Es este uno de ellos? —le preguntó a Tex sin mirarme.
—Sí —contestó Tex.
—¿Él te disparó? —preguntó Willie.
—Nos disparó a mí y a Indy. El otro tipo me dio, sin embargo.
Brian y Willie ya no estaban escuchando. Solo escucharon ‘y a Indy’ y entonces la mitad del aire de la noche fue
absorbida por sus pulmones y los ojos de Brian y Willie se entrecerraron hacia Arenoso.
Casi peor que disparar a un policía era disparar a la hija de un policía. Arenoso acababa de comprar un billete de
primera clase a Arroyo Mierda. Fue entonces cuando la ambulancia llegó.
***
Hice que el equipo de la ambulancia me dejase ir en la parte trasera con Tex. Lo conseguí teniendo el berrinche
para terminar con todos los berrinches. Hasta que se le llevaron sobre ruedas a la Sala de Emergencias, me pegué
a su lado. Tex permitió esto básicamente porque presenció el berrinche y sabía que estaba pendiendo de un hilo.
Había ocasiones en las que le seguías la corriente a una mujer, incluso si eras un hombre loco sin miedo a las balas
voladoras, y esta era una de esas ocasiones.
Tex me dijo en la ambulancia que Kumar vivía a un par de casas de distancia de a la que me llevaron y los vio
descargarme. Como era aparentemente una costumbre en el vecindario, Kumar fue directamente a Tex y Tex le
dio mi tarjeta y le dijo que llamase a Ally y preguntase por Lee. Así fue como Hank y Lee llegaron aquí tan rápido.

126 Foro Book Land


El Detective Jimmy Marker, que me había pillado hacía mucho tiempo bebiendo siendo menor de edad, se
adjudicó el caso y me interrogó en la sala de espera del hospital. Jimmy estuvo serio e intentando no parecer
tan cabreado como en realidad estaba. Cuando tenía ocho años, Jimmy me llevó a un día padre e hija porque
papá estaba de servicio. Hicimos la carrera de tres pies juntos. Supuse que habría preferido escoltar a Arenoso,
esposado y con grilletes en los tobillos, por un larguísimo y empinado tramo de escaleras.
El interrogatorio tomó un rato porque la mitad del Departamento de Policía de Denver pasó por la sala de espera
para ver si yo estaba bien. Había amasado un montón de amigos en el Cuerpo, la mitad de ellos me habían hecho
de niñera y la otra mitad había ido de fiesta conmigo.
Luego, por supuesto, estuvo la histérica llegada de Kitty Sue y Ally, con Malcolm y papá tras sus talones. Kitty
Sue no estaba llorando y llorando, estaba gritando y llorando. Gram me dijo suficientes veces cuando estaba
creciendo que en momentos de tensión emocional, gritar era tan buen alivio como berrear, ambas te hacían ver
fea pero solo una de ellas terminaba en rojos e hinchados ojos y una cara enrojecida. Kitty Sue era la esposa de un
policía, sabía desde hacía mucho que la histeria lacrimógena solo le llevaría a llamar la atención a gritos. Ningún
hombre sabía qué hacer con las lágrimas, pero harían cualquier cosa para hacer que una mujer parase de gritar.
El Sr. Kumar había venido también al hospital y no parecía saber qué hacer con estas cosas que estaban pasando
así que se mantuvo callado y trató de ser invisible. Jimmy interrogó al Sr. Kumar después de interrogarme a mí.
Una vez que Jimmy se fue, finalmente fui al baño, y sin bromear, el alivio fue tan inmenso que casi lloré.
Entonces les dije a todos que esperaría a que Tex saliera de cirugía. Lo dije de tal forma que nadie dijo una palabra
de protesta, aún tenía las pulseras de las esposas en las muñecas y una buena cantidad de sangre en el cuerpo de
los cortes de los arbustos y posiblemente también de Tex. No me encontraba en un estado, físico o mental para
ser tratada a la ligera.
Me senté junto al Sr. Kumar, agarré su mano y la apreté fuerte. Al Sr. Kumar no pareció importarle, pero de
nuevo, él presenció mi berrinche también. Todos los demás se acomodaron para la larga espera.
Bajo mandato de Kitty Sue, papá y Malcolm fueron a buscar refrescos y repulsivos cafés de maquina fueron
repartidos. Kitty Sue y Ally se quedaron cerca de Kumar y de mí. Lee y Hank habían desaparecido. Les había
perdido la pista durante mi berrinche pero esperando noticias sobre Tex, me llegaron momentos de claridad. Los
recuerdos se activaron y las piezas empezaron a flotar juntas.
Estaba bastante cabreada por haber sido secuestrada de nuevo, también estaba bastante segura de que estuve a
unos cinco segundos de perder una rótula. Nuca le había prestado tanta atención a mis rodillas, pero después
de inspeccionarlas de cerca en la sala de espera, decidí que me gustaban tal y como eran. Había tenido miedo,
miedo por mi vida, miedo por mi rótula y aunque había estado casi cegada por el gas lacrimógeno, había visto a
Tex recibir una bala por mí.
Tener miedo me puso furiosa, me puso furiosa haber sido secuestrada en la puerta de mi casa. Me puso furiosa
que Kitty Sue estuviera histérica, me puso furiosa que Malcolm se parase mirándome cada pocos segundos como
si quisiera decir algo pero pensase que estaba demasiado frágil para oírlo, y me puso furiosa que mi padre se
sentara al otro lado de la sala de espera con su expresión preocupada.
Y mientras cifraba los trocitos y piezas del puzle que habían estado flotando a mi alrededor durante días… piezas
del puzle que había sido demasiado estúpida para encajar, me enfadé muchísimo.
La cosa era que, estaba bastante segura de que Lee me la había jugado. Lee y Hank entraron a la sala de espera y
todo el mundo los miró. El rostro de Lee era pétreo, Hank parecía más enfadado que yo y sacudió su cabeza una
vez en negación a Malcolm y el rostro de Malcolm se volvió aún más estricto. En la comunicación silenciosa, papá
maldijo en alto. Supuse, correctamente, que Canoso Rick se había escapado.
Hank caminó directamente hacia mí, me levantó de la silla y me dio un apretado abrazo que me dejó sin
respiración. Lee paró donde papá, Malcolm se les unió y empezaron a tener una silenciosa discusión que no pude
escuchar. Eso también me puso furiosa. Hank vino a abrazarme pero Lee apenas me miró. Idiota…

Foro Book Land 127


Quiero decir, podía estar aún enfadado conmigo por lo que dije en la barbacoa, pero acababa de ser secuestrada,
por el amor de Dios, eso al menos se merecía una palmada en el hombro. Hank me soltó porque los doctores
vinieron y dijeron que Tex estaba bien, la bala entró en el hombro, rompiendo el omoplato y rebotó fuera por un
segundo orificio. Dijeron que si estábamos en silencio y no nos quedábamos mucho tiempo, el Sr. Kumar y yo
podíamos ir a visitar a Tex juntos.
Tex parecía fuera de lugar, demasiado pacífico y demasiado grande para la cama. No sabía qué hacer con él sin
sus gafas de visión nocturna. A penas conocía a este hombre en absoluto, y él había salvado mi rótula. Atontado,
abrió los ojos y se enfocaron en mí.
—Eres una cita divertida, ¿qué haremos mañana por la noche? —preguntó.
Tras hacer la pregunta, volvió a dormirse escuchando mi aturdida risa.
***
El Sr. Kumar condujo al hospital y se fue solo a casa. Ally llevó a casa a Kitty Sue mientras Hank nos llevaba al
resto. Malcolm se sentó delante con Hank y yo me senté emparedada entre Lee y papá en la parte trasera. Estaba
claro que eran mi guardia de honor.
Papá sostuvo mi mano, fuerte, y Lee tenía el brazo sobre el asiento trasero del 4Runner12 de Hank, lo que
significaba que también lo tenía sobre mis hombros. No era una señal de afecto sino para que tuviéramos más
espacio.
Nadie dijo nada. No había nada que decir. Hank paró frente al edificio del apartamento de Lee y Lee se desabrochó
el cinturón y se deslizó fuera, entonces me desabrochó el mío y tiró de mí hacia fuera con él. Estaba un poco
sorprendida, creía que aún estaba enfadado por lo que pasó en la barbacoa. Estaba bastante segura de que me
iría a mi casa esa noche, no a la de Lee. Además, quería irme a casa. Lee podía tener razón para estar enfadado
conmigo y mi estúpida boca, pero yo tenía más razones para estar enfadada.
—Liam —llamó papá y Lee mantuvo la mano en mi brazo pero se dobló por la cintura para mirar al asiento trasero.
—¿Sí?
—Cuida de ella —dijo papá, su voz ronca y los colegas del Guinnes13 podrían haber aparecido para grabar la
ocasión, tal era mi record mundial de cabreo.
Quiero decir, nadie hace a mi padre sonar así, esos jodidos secuestradores perdedores.
—Sí, señor —replicó Lee.
Yo también me incliné hacia atrás y le lancé un beso a papá. Él me sonrió, Lee cerró la puerta y pararon en la acera
mientras Lee me impulsaba dentro del edificio. Probablemente debí decirle que quería irme a casa pero pensé que
todo el mundo había tenido suficiente drama por una noche.
Hank no se fue hasta que la puerta se cerró detrás de nosotros y estuvimos bien en el vestíbulo. No hubo charla
entre nosotros, Lee me quitó las pulseras de las esposas en su habitación con una llave universal.
Una vez que las tiró a una cómoda y se giró hacia mí, crucé los brazos sobre mi pecho, subí la cadera y dije:
—¿Sigues furioso conmigo?
Él ignoró mi postura beligerante, una postura que decía ‘retrocede’ a todos los demás hombres que conocía. A
Lee no, él caminó directamente hacia mí y me puso las manos en las caderas.
—No.

12 Modelo de automóvil 4x4 de la marca Toyota.


13 Libro de los records mundiales.
128 Foro Book Land
—¿Entonces cuál es tu problema?
Él ni siquiera dudó, me respondió. Realmente me respondió y sonó como la genuina verdad.
—Estoy enfadado conmigo mismo por reaccionar de la forma en que lo hice ante lo que dijiste cuando no
pretendías ningún daño y estoy enfadado conmigo mismo por dejarte desprotegida.
Le miré fijamente durante un latido, escondiendo mi sorpresa, y entonces dije:
—Bien. Ahora que eso ha quedado claro, voy a ducharme.
Sus manos se apretaron en mis caderas y sus ojos se entrecerraron hacia mi rostro. Fue su turno de mirarme
fijamente durante un latido, entonces dijo:
—Lo tomo como que no estoy invitado a esa ducha.
Me empujé lejos de él.
—No.
Tomé mi ducha, lavé mi pelo y supervisé mis nuevos cortes y más nuevos moratones mientras dejaba el agua
correr sobre mí. Cuando salí de la ducha, me di cuenta de que, desafortunadamente, cuando entré al baño, no
me llevé nada de ropa. Tuve que agarrar el albornoz de algodón azul luminoso de Lee del gancho en la parte
trasera de la puerta. Me lo envolví fuertemente y lo até bien.
Fui a la habitación y Lee estaba tumbado en la cama, con el pecho desnudo y la sábana subida hasta su cintura.
Estaba leyendo, lo creas o no, tumbado casualmente en la cama leyendo.
Grrr.
Si hubiera tenido algo, se lo habría lanzado. En lugar de eso, fui directa hacia mi bolsa, rebuscando en ella para
encontrar ropa interior. La encontré, me enderecé y le eché un vistazo a Lee. Había soltado el libro y estaba
tumbado de lado, con la cabeza apoyada en su mano, mirándome.
—Sería un esfuerzo en vano ponerte eso.
Le envié mi mejor mirada de frío polar, le di la espalda y me subí las bragas.
—Habla conmigo, Indy —dijo en un suspiro.
Me di la vuelta y puse las manos en mis caderas. ¿Quería que hablara? Entonces, hablaría.
—He tenido algo de tiempo para pensar, con lo de ser secuestrada, esposada y atada a una silla durante parte de
mi noche y luego pasar el resto de ella sentada en la sala de espera de un hospital. —Estaba mintiendo sobre lo de
pensar durante mi secuestro pero eso hacía mi introducción más dramática—. Esta mañana, le dijiste a Hank que
tenías un cliente. Pensé que te referías a mí, pero estaba equivocada, ¿no?
Lee continuó mirándome. Seguí:
—La cosa es, que cuando todo esto empezó, tú estabas en DC14 y Ally dijo que no estaba previsto que volvieras.
Entonces, de repente, estabas de vuelta y sabías lo de los diamantes. Lo sabías todo.
Siguió mirándome. Entré en modo acusatorio:
—Viniste a buscar los diamantes. Tienes otro cliente. Estás trabajando para alguien más.
Lee se levantó sobre su codo.
—Chica lista —murmuró y palmeó la cama frente a él—. Ven aquí, deja que te lo explique.

14 Distrito Central, Washington, U.S.A.


Foro Book Land 129
¡Ja! Ni de coña.
—Entraste en tu propio apartamento y yo prácticamente te entregué los diamantes trayendo a Rosie aquí. Entonces,
¡intentaste extorsionarme con sexo como pago por un trabajo por el que ya estabas cobrando con el ‘hombre
diamante’ tumbado en el sofá por lo que tú sabías!
—Indy…
Le interrumpí.
—No es necesaria ninguna explicación, Lee. Dormiré en el sofá y mañana me voy a casa. Hemos terminado. Fin.
Con eso, salí de la habitación, encendí las luces de la sala de estar y agarré los controles remotos. Me tomó diez
minutos averiguar cómo utilizarlos, cinco minutos más programar el modo de reposo de la televisión y diez
minutos encontrar algo que ver. Apagué las luces y me acomodé.
Durante todo este tiempo, la luz salía por la puerta abierta del dormitorio pero ni un sonido de Lee. Eso me cabreó
más. Tras cinco minutos de mi programa, la luz se apagó en el dormitorio. Mi ira llegó a niveles inexplorados.
Cinco minutos después de eso, me di cuenta de que eso había sido todo, cuando dije ‘Fin’, Lee no tuvo problema
con ello.
Vale, genial, maravilloso, eso estaba bien para mí.
Por suerte, había tenido un día bastante traumático, con el ser secuestrada y disparada, dos veces. Sin mencionar
dos dramas emocionales con Lee. Aunque mi mente iba a la carrera, mi cuerpo se desplomaba con la pérdida
de adrenalina. Antes de que el modo de reposo apagara la televisión, ya estaba en el país de la siesta. Cuando la
televisión se apagó sola, me despertó. Esto no fue demasiado molesto teniendo en cuenta que no me despertó
totalmente, estaba tres cuartas partes despierta y una cuarta parte dormitando.
Lo siguiente que supe, fue que estaba siendo levantada en el aire. Lee estaba llevándome al dormitorio.
—¿Qué estás haciendo? —pregunté medio dormida, medio enfadada.
—Llevándote a la cama —contestó totalmente despierto.
—Estoy durmiendo en el sofá —le dije mientras soltaba mis piernas y me ponía en pie al lado de la cama. Sus
manos fueron al cinturón del albornoz y no respondió.
—¿Qué estás haciendo? —pregunté de nuevo.
—Preparándote para la cama.
—¡Para! —Le pegué en las manos y me ignoró así que agarré las solapas del albornoz y las sostuve cerradas—. Estoy
casi desnuda debajo de esto.
El cinturón cayó suelto y él se inclinó hacia mí. Yo me eché hacia atrás, casi cayéndome en la cama. Él se enderezó
y sostuvo frente a mí lo que yo, hasta unas horas antes, consideraba mi camiseta de los Night Stalkers15 confiscada.
Desde que la posibilidad de que ganara un forcejeo físico estaba en el porcentaje negativo y estaba cansada hasta
los huesos, le arrebaté la camiseta y me giré para darle la espalda.
Podría dormir con él, me dije a mí misma mientras empujaba mi cabeza por el cuello de la camiseta. Había
dormido con él las últimas no sé cuántas noches y había sobrevivido. Una noche más no me mataría.
Deslicé el albornoz de mis hombros y lo dejé caer al suelo y tan rápido como pude, empujé mis brazos a través de
los agujeros en la camiseta. No fui lo bastante rápida. Las manos de Lee descansaron en la piel de mis caderas,
justo por encima de las bragas, mientras la camiseta caía en su lugar, el dobladillo fue a posarse en sus manos. Su
barbilla se posó en mi hombro.

15 160º Regimiento de Aviación de Operaciones Especiales. Ejercito de U.S.A.

130 Foro Book Land


—¿Cuánto tiempo vas a estar enfadada conmigo?
Su voz era profunda y algo así como ronca y sentí un estremecimiento en mis partes bajas.
—Para siempre —contesté.
Sus manos se deslizaron de las caderas a mi vientre y me atrajo contra su cuerpo.
—No puedo hablar de mis clientes contigo, Indy. Ofrezco confidencialidad con mis servicios. No podré hablar
contigo sobre mi trabajo, es algo a lo que tendrás que acostumbrarte.
Ese difícilmente era el punto. De acuerdo, era un punto, pero era ‘el punto’. Era mi teoría desde hacía mucho
tiempo que los hombres pasaban por alto ‘el punto’ a propósito. Su barbilla se movió para retirar el pelo de mi
cuello y su boca fue a mi oreja. Entonces fue a ‘el punto’.
—Me habías estado evitando durante una década y entonces te me presentas con una oportunidad de conseguir
tu atención. No soy bueno perdiendo una oportunidad, así que la tomé. Funcionó, conseguí tu atención. No me
arrepiento y lo haría otra vez, incluso considerando que en el proceso perdí al ‘hombre diamante’.
Uhm… era molesto pero era honesto y era molesto porque era honesto. Empujé hacia delante y me liberé de sus
manos, poniendo una rodilla en la cama. Podría haber presionado el asunto de dormir en el sofá pero temí una
lucha cuerpo a cuerpo y él ya había conseguido un estremecimiento de partes bajas, nunca sobreviviría a una lucha
cuerpo a cuerpo. Me arrastré a través de la cama y me aposté en el lejano borde, tirando de la sábana sobre mí.
Sentí la cama moverse mientras Lee se metía en ella y apagaba la luz. Entonces fui arrastrada a través de la cama
y colocada en la posición de media cucharita, medio abrazo que se le daba tan bien realizar. No forcejeé, estaba
haciendo muy bien lo del tratamiento del silencio así solo me mantuve tensa y usé mi cuerpo para comunicar que
todo no estaba perdonado. El tratamiento de silencio/desaire era un arma perfectamente afilada de mi arsenal y
no tenía miedo de usarla.
Sin venir a cuento, Lee le dijo a la parte de atrás de mi cabeza:
—La última vez que recuerdo sentir miedo fue durante el entrenamiento de supervivencia.
Pensé que si los tipos buenos podían pensar en esa mierda para el entrenamiento, ¿qué iban a hacer los tipos
malos?
Mmm… ¡Uff!
Parece que era la hora del cuento para pequeñas niñas malas.
—Entonces me di cuenta de que podría no ser capaz de controlar lo que ellos estaban haciendo, pero podría
controlar mi reacción. El miedo rompe tu concentración, te debilita, le da al enemigo la ventaja. Esa fue la última
vez que tuve miedo y la última vez que perdí el control.
Aún estaba tensa pero ahora por una razón distinta, esperando a escuchar lo que iba a decir después.
—Esta noche, Ally llamó y dijo que te habían secuestrado. Te dejé allí y ellos vinieron a la jodida puerta de casa de
Tom y te agarraron. Cuando escuché eso, perdí el control.
Santa mierda. ¡Qué significaba eso? ¿Qué estaba diciendo? ¿Tuvo miedo? ¿Por mí y la idea de tal vez perderme?
Oh… Dios… Mío.
Esperé que él dijera algo más, que se explicara, pero no lo hizo. Así que esperé un poco más.
Nada.
—¿Qué significa eso de que perdiste el control? —susurré.
Más nada.

Foro Book Land 131


Después de un rato, sus dedos acariciaron mi cabello a un lado y sus labios tocaron mi nuca. Lo dejé pasar y escuché
su respiración constante. Supe que no estaba despierto y también supe que nuestra charla había terminado. De
ninguna manera iba Liam Nightingale a admitir, en voz alta, estar asustado. Eso era lo mejor que iba a conseguir,
y era lo que necesitaba.
Dejé salir la tensión de mi cuerpo y me acomodé contra él, retorciendo mi trasero contra su entrepierna. Había
un momento para guardar resentimiento, este no era ese momento.

132 Foro Book Land


Capítulo 12
Cumplí mi deber con la olla
Traducido por Gabbii

Corregido por Eli25

Me desperté cuando sentí la sábana bajando por mi cadera y una mano subiendo.
Me giré hacia Lee con los ojos llorosos, estaba sentado, por lo que podía ver a la luz temprana de la madrugada,
con la ropa puesta a lado de la cama.
—Necesito café —murmuré.
—No necesitas levantarte, solo estoy diciendo adiós —respondió.
Parpadeé en la semioscuridad.
—¿A dónde vas?
Pero perdí su atención, estaba buscando en las proximidades de las caderas.
—¿Siempre usas ropa interior como esta, o es por mí?
Me di la vuelta y tiré de la sábana hasta la cintura.
—No es por ti, he estado usando esta ropa interior desde que la abuela me dio mi primera caja de Frederick’s
Hollywood16 en mi decimosexto cumpleaños. Ahora, le debo a Victoria Secret mi primer hijo.
Antes de hablar de nuevo, Lee esperó varios segundos que solo se pueden describir como ‘silencio cargado’.
Mientras ese silencio estaba pasando, empujo la sábana hacia abajo.
—¿Me estás diciendo que desde que tienes dieciséis años te has sentado junto a mí en la cena de Navidad usando
esto?
Estaba teniendo problemas para procesar todo lo que estaba ocurriendo, ya que estaba cien por cien oscuro, Lee
se estaba vistiendo y saliendo y estábamos hablando acerca de mi ropa interior.
¿Me había sentado junto a él cada año en la cena de Navidad?
Lo hice. Al principio porque hacía trampa, en los últimos diez años por un cruel giro del destino.
—No me sentaba a tu lado —como que mentí—. No, me sentaba junto a ti.
Ante ese anuncio increíble, me levanté sobre mis dos codos e hice una mueca de dolor. Otra experiencia aprendida,
rodar con tus brazos esposados por detrás puede traer dolor.
Miré el reloj, cinco menos cinco.

16 Frederick’s Hollywood: Marca de ropa interior sexy de mujer.


Foro Book Land 133
—¡Son las cinco menos cinco! ¿A dónde vas?
Se inclinó hacia delante y rozó mis labios con los suyos.
—A cazar.
Por la forma en como lo dijo me hizo temer por todas las pequeñas criaturas peludas en el bosque. Entonces me
di cuenta de que Lee no cazaba, al menos no peludas pequeñas criaturas.
Uff.
Consideré qué decir y llegue a:
—Ten cuidado.
Un brazo fue a mi alrededor y me atrajo hacia él. No era una gran fan de besos por la mañana antes de cepillarse
los dientes, especialmente si la lengua estaba involucrada.
Su beso fue tan bien, que hice una excepción y le devolví el beso.
Me arrastró a su regazo y profundizó el beso. Si el beso se hacía más profundo, mi preciosa ropa interior de satén
verde con el cordón gris ahumado iría a una combustión espontánea. Cuando levantó la cabeza, dijo:
—Llama a Hank si vas a cualquier lugar, necesito a mis hombres trabajando. Hank te vigilará hoy.
Puesto que no deseaba conseguir ser secuestrada de nuevo y ayer habían llenado el cupo llamé a la venta de
entradas y descubrí que Pearl Jam se ha vendido como el peor día de mi vida, dije:
—Está bien.
Me dio un beso rápido, me depositó en la cama y luego se había ido.
***
Dormí más, me levanté, bebí café, succioné algunos ibuprofenos y llamé a Hank para que viniera a por mí. No
sabía lo que quería hacer ese día, pero estaba demasiado perturbada por los acontecimientos recientes para
sentarme alrededor todo el día en el piso de Lee.
Me observé en el espejo del baño de Lee. El semi ojo morado se desvanecía, pero seguía ahí.
Miré mi cuerpo.
Había añadido contusiones en las muñecas, bíceps y muslos, así como algunos pequeños rasguños en mis brazos
y piernas.
Muy atractivo.
Para sentirme mejor sobre esta situación, giré hacia mis cosméticos MAC. MAC jamás me había defraudado. Me
puse algo de rubor cubierto de rocío, sombra de ojos que realmente no tenía color, pero era sobre todo brillo, esa
base de máscara de pestañas blanca que hacía ver tus pestañas como de una milla de largas y una doble capa de
rímel. Me puse mi camiseta de Lynyrd Skynryd17, pantalones de mezclilla, cinturón de tejido negro con la gran
hebilla cuadrada de plata estampada con pequeñas rosas y botas de vaquero negro.
Me había puesto la segunda bota cuando mi móvil sonó.
—Tenemos un problema —gruñó Duke, la voz de Sam Elliott crujió en mi oído.
—¡Duke! Dios, me alegra saber de ti.
—Estoy en la tienda…
17 Banda de rock.
134 Foro Book Land
—Cerré la tienda para el fin de semana —le informé tardíamente.
—Vi la nota, la abrí. Tenemos un casi disturbio en nuestras manos aquí. La gente está enloqueciendo porque
Rosie no está aquí. Comenzó bastante tranquilo, pero ahora la multitud quiere sangre.
—¿Estás ahí solo?
Estaba horrorizada. Dotar de personal al Fortnum solamente por la mañana en los años anteriores previas al café
era factible. Post-café, imposible.
—Dolores está conmigo.
Uh-oh.
Dolores bebía el café instantáneo. Esto no era algo bueno.
—Estaré allí tan pronto como pueda.
Cerré mi teléfono y el zumbido de mi móvil volvió a sonar.
Al teléfono estaba Ally, lo abrí y le dije que esperara mientras tocaba el botón de desvío de llamada a Lee. Era
Hank así que le dije que abajo lo encontraría.
—¿Te encuentras bien? —preguntó a Ally.
—Sí, me duele pero aparte de eso, estoy bien —le contesté.
—¿Qué vas a hacer hoy?
—Duke abrió Fortnum y acaba de llamar en un potencial Rosie Riot. Me dirijo hacia allí con Hank.
—Nos vemos ahí.
Hank no estaba muy emocionado acerca de ir a una situación de disturbios cuando la primera orden del día era
durante su Vigilancia a Indy. Hablaba con él haciendo énfasis a su masculinidad.
Entré por la puerta en Fortnum y deseé que Hank se encargara de los disturbios. Había por lo menos quince,
quizá veinte personas y el aire crepitaba con hostilidad. Estaba bastante claro que los clientes habituales estaban
bien con unos pocos confusos días libres de Rosie pero ahora los nativos estaban inquietos.
Annie me vio antes de que la puerta se cerrara detrás de Hank. Annie había estado viniendo cada mañana entre
semana durante años, ocho y cuarto, con traje, su cabello rubio moldeado en un estilo que me recordaba a un
casco de fútbol americano. Charlamos sobre la encimera cientos de veces y siempre era agradable aunque a veces
a toda prisa. Era domingo y nunca la había visto allí en un fin de semana.
—¿Qué demonios está pasando aquí? ¿Dónde está el pequeño individuo que hace el café? —espetó ella.
La miré y mi boca se abrió.
—Sí. ¿Dónde está Rosie y por qué estaba la tienda cerrada ayer? Ellen nunca cerró la tienda. Nunca. —Ese era
Manuel, había sido un regular desde antes de los días de la cafeína. Solía leer Vonnegut18 y Updike19 durante
horas en la sección de T-U-V. Lo conocía durante mucho tiempo que no podía recordar.
—Salgo de mi camino, diecisiete manzanas, por un café del Chico del Café. ¿Qué voy a hacer ahora? ¿A dónde
voy a ir? —le preguntó a otro chico. No conocía su nombre, pero había venido con Rosie después de abandonar la
cadena de cafetería y por lo general aparecía durante un par de domingos al mes y, a veces en realidad compraba
un libro.
18 Escritor estadounidense, generalmente adscritas al género de la ciencia ficción
19 fue un importante escritor estadounidense, autor de novelas, relatos cortos, poesías, ensayos y críticas
literarias.
Foro Book Land 135
Comenzaron a presionar y Hank los empujo frente a mí en modo guardaespaldas.
Realmente, estaba harta. Entendía el amor por el café, pero esto era ridículo. Había tenido los peores días de mi
vida. Era la novia de Lee Nightingale y todavía no lo había hecho. Era una mujer en el borde.
Me puse de pie en una silla, puse mi pulgar y el dedo en la boca y di el silbido ensordecedor que papá me enseñó
cuando tenía once años.
—¡Escuche gente! —grité.
Todos los ojos se volvieron hacia mí mientras me daba cuenta que el Sr. Kumar entraba con una mujer asiática
de su edad y otra mucho más vieja, posiblemente prehistórica.
Volví mi atención a la multitud.
—El Chico del Café, cuyo nombre es Rosie por cierto, se ha mudado a El Salvador —mentí.
Eso no significaba que hubiera ruidos felices.
—Le dio la espalda al café y se encuentra en las selvas de América Central construyendo viviendas para los pobres.
Creo que todos debemos tomarnos un momento para llevar lejos nuestra búsqueda de la satisfacción del café y
pensar en esa noble decisión. A medida que claman por la cafeína y maldicen al personal inocente que trabaja
duro en mi tienda, Rosie está sentado en la cama de una camioneta destartalada y golpeada a través de caminos
de tierra para hacer viviendas de una habitación hechas de barro para aquellos que no tienen nada en absoluto.
Estaba de alguna manera engañando fuertemente y no tenía ni idea de lo que estaba hablando, pero contaba
con la estrechez de América. Ya que no habíamos estado en guerra con El Salvador, ¿qué sabían las personas al
respecto?
Ahora, las personas me miraban como si fuera una actriz en el Jim Rose Circus Sideshow20.
—Entiendo si deciden tomar la decisión de volver a una cafetería de franquicia, pero consideren esto. En un par
de años, los pequeños negocios como el mío, y el Sr. Kumar de por haya… —Señalé a Kumar y su cuello descendió
tres pulgadas en los hombros—… serán tomadas en cuenta y América será una pared de franquicias. La franquicia
está matando a las madres y padres de América. Pregúntese... ¿eso lo que quieren? ¿Eso lo que realmente quieren?
Nadie dijo ni una palabra.
—Dije, ¿es eso lo que quieren? —grité.
Hubo unos pocos pies arrastrados, y alguien dijo con tranquilidad:
—No.
No era exactamente un resonante sonido o un grito a la libertad pero estaba empezando a sentirme como una
idiota. Me refiero, estaba hablando como Tex, por el amor de Dios, sin mencionar que estaba de pie sobre una
silla.
—Bien. Duke tomará sus pedidos de café. Solucionaremos todo en un momento. Gracias por su atención.
Me bajé de la silla y Hank me estaba sonriendo. Supuse que Lee iba a oír sobre esto. No importaba, estaban
acostumbrados a que hiciera este tipo de locuras. No le hice caso a Hank y le sonreí a Kumar.
—Hey, Sr. Kumar.

20 Versión moderna del un circo. Fue fundado en Seattle por Jim Rose a principios de 1990. Se dio a
conocer a un público americano como un segundo espectáculo en el escenario en el festival Lollapalooza 1992,
en aquel entonces llamado "Jim Rose CircusSideshow", a pesar de que ya habían hecho varias apariciones en
televisión en Reino Unido antes de este tiempo.
136 Foro Book Land
—India —dijo—. Esta es mi esposa, la Sra. Kumar y la madre de mi mujer, Sra. Salim.
Sonreí a las mujeres. La Sra. Kumar fue claramente una belleza en su día y la flor aún no estaba fuera de la rosa.
Me devolvió la sonrisa y alcanzó sus ojos con un brillo.
Toda la cara de la Sra. Salim estaba arrugada e inmóvil y contuve el impulso de escuchar su respiración.
—Usted compra comida en mi tienda, estamos aquí para comprar libros suyos.
Algo sobre esa muestra de solidaridad hizo que me dieran ganas de llorar. El Sr. Kumar debió de haberlo sentido
porque inclinó la cabeza hacia mí. Incliné la mía de regreso.
—Luego iremos a ver a Tex al hospital. Después nos iremos y abriremos nuestra tienda.
—Más tarde también iré a ver a Tex.
Él asintió con la cabeza.
—Ahora puedo ver que tienes que hacer el café.
Asentí de vuelta y Ally entró por la puerta. Vio enseguida a Kumar y sonrió, avanzando.
—Hey, Mr. Kumar. ¿Es esta la señora? ¡Guau!
Ally rodeó a los Kumars, vio a la Sra. Salim y no pudo ocultar su reacción.
La dejé extraer el pie fuera de su boca.
Dolores estaba tomando órdenes, diciendo cosas a los clientes tales como—: Flaco uh, ¿vas a venir de nuevo? y
Duke hacia el café.
Dolores trabajaba en la Osa Menor, que era un bar muy fresco y que podía-conseguir-tumultos en Evergreen. Ella
podría recibir un pedido de ocho margaritas, dos sin sal, tres congeladas, tres Jack y coca-colas, un Ruso Blanco21
y un Shirley Temple22, prepararlos sin un error y llevar todo a la mesa en una bandeja. Con el café, eso era inútil.
Venía a ayudar a Fortnum de vez en cuando y nunca fue buena.
Me coloqué al lado de Duke y le hice a Hank un capuchino triple. Pimienta Rick todavía estaba en libertad y
quería a Hank híper alerta. Hank se posicionó en un extremo del mostrador, mirando a la puerta frontal y al
alcance de mí.
—Creo que elegí el momento equivocado para una mezcla —me dijo Duke.
—Sí, pero me estoy acostumbrando a conseguir que me disparen con un aturdidor, que me secuestren y que sea
disparada. Encontrar el cadáver fue un rollo serio y Tex recibió un disparo en el hombro anoche, pero aparte de
eso, sin preocupaciones.
Duke se quedó inmóvil. Dolores levantó la vista de la taza de papel en la que estaba frenéticamente dando
instrucciones con un marcador de color rosa y se me quedó mirando con los ojos enormes. El cliente permanente
frente a la máquina de café me miró.
Eh, supongo que Lee no puso al día a Duke ayer.
—¿Quieres repetir eso por mí otra vez? —sugirió Duke.

21 Cóctel preparado con vodka, licor con sabor a café (como Kahlúa) y nata líquida (aunque la nata se puede sustituir por leche
o leche condensada).
22 Cóctel no alcohólico, bautizado en honor de la actriz infantil de cine y posteriormente diplomática estadounidense Shirley
Temple. Está compuesto de cinco medidas de refresco de lima-limón o de ginger-ale y un toque de granadina, decorado con una guinda
al marrasquino y una rodaja de naranja.

Foro Book Land 137


Observé al cliente y tiré de la máquina.
—Luego.
Limpiamos la multitud mientras que el alegre sonido de la caja registradora en el mostrador sonaba. Como de
costumbre, todo el mundo levantó la mirada y Ally gritó celebrando:
—¡Vendí un libro!
A veces, cuando alguien vendía un libro, gritábamos. Era motivo de celebración.
Hice mi danza feliz de venta de libros, agitando los brazos y girando en un círculo. Cuando terminé mi baile, me
di cuenta que era la compra de los Kumars. Estaban de pie delante Ally y le dieron un gran aprobado.
En cámara lenta, la vieja Sra. Salim devolvió el gesto y temí que el pulgar se rompiera en un puf de polvo como
el brazo del zombi del video de Michael Jackson en “Thriller”. Ella cogió la bolsa de Ally con dedos huesudos y
caminaron hacia fuera en una ola, la Sra. Salim arrastrando los pies detrás.
—Ahora que tenemos un segundo, volvamos a lo del secuestro y la cosa cadáver —me dijo Duke, sus dedos
rascándose la frente bajo su marca registrada laminada, y pañuelo rojo.
Sonó mi teléfono móvil.
Salvada por el móvil.
Lo abrí.
—¿Hola?
Silencio, luego una voz tranquila dijo:
—Necesito un rescate Rock Chick.
—¿Perdón?
—Un tipo terrorífico estaba en la puerta. Se ha ido, pero sé que va a volver, lo sé. Sabe que los tengo y me va a
atrapar como a Tim.
Era El Kevster. Quién estaba en la puerta, solo Dios lo sabía, pero no sonaba bien. Y El Kevster tenía algo, algo
que esperaba que fuera brillante y valiera un millón de dólares.
—¿Kevin? —pregunté.
—Me tienes que ayudar.
El teléfono se cortó.
Miré a Ally.
—El Kevster está en problemas. —Levanté mis ojos a Hank—. Tenemos trabajo.
Me quité de detrás del mostrador, pero me detuve de repente cuando Hank agarró un puñado de mi camiseta.
—¿Qué pasa?
Le dije toda la verdad, intentando tirar de él junto a mí, pero permaneció inmóvil y sacudió la cabeza.
—Le voy a llamar —dijo Hank.
—¡No! Nada de policías. Él es un poco… sensible.

138 Foro Book Land


Hank se me quedó mirando y su boca se frunció.
—Soy policía —me recordó.
—Hoy no —lo intenté.
Fallé.
—Todos los días —devolvió.
—Hank, en serio, por alguna razón, confía en Ally y en mí. Tenemos que ir y tienes que ser bueno.
—Indy, en serio, no vas a ir a ninguna parte y no voy a hacer nada.
Ally se acercó a nosotros.
—Yo iré.
—Tú tampoco vas. —Hank nos miró a las dos—. Jesús. Yo iré.
Hank empezó a caminar hacia la puerta preguntando donde vivía Kevin.
Lo seguí de cerca
Se volvió y me estrellé contra él.
—Quédate —dijo.
—No soy un perro.
—No vas a ir.
—No me quedo.
Hank echó un vistazo a Duke y estaba bastante segura de que iban a conspirar contra mí, así que estallé:
—¡Me secuestraron en la puerta principal de la casa de mi infancia! Ellos no pensarán dos veces en venir aquí. No
te dejaré y tienes que ir a salvar a El Kevster, así que voy contigo.
—Yo también voy —dijo Ally.
Girando las mesas, Ally y yo nos aliamos contra Hank. Parecía a punto de cometer un asesinato, pero al final
cedió. Nos conocía lo suficiente para saber qué saldríamos del infierno contra viento y marea.
—Tienen que hacer lo que les diga —dijo.
Eso no iba a pasar.
—Claro —mentí.
Se me quedó mirando. Sabía que estaba mintiendo. Dejó escapar un suspiro y nos fuimos.
Hank apenas había rodado su 4Runner a una parada fuera de la casa de Los Kevster cuando ya estaba saliendo
por la puerta.
—Indy, ¡por el amor de Dios! —gritó Hank.
Corrí a la puerta de Kevin y la golpeé.
—Kevin, soy yo. Indy Savage, Rock Chick —llamé, sonaba estúpido, pero estaba pensando también que tal vez
Kevin tenía los diamantes y yo los quería. Quería que todo esto acabara. No quería estar atada a una silla nunca
más. Lo quería lo suficiente como para sonar estúpida.
Foro Book Land 139
Sentí a Hank detrás de mí justo cuando la puerta se abrió.
Kevin salió, me agarró del brazo y me tiró dentro. Cada doloroso dolor muscular en mi cuerpo gritó y Kevin cerró
la puerta detrás de mí.
No lo suficientemente rápido, Hank tuvo tiempo para torcer su torso, golpear con el hombro la puerta y ésta se
abrió de golpe, enviando a Kevin a toda velocidad contra la pared opuesta.
En dos zancadas, Hank estaba sobre él, con la mano en la garganta de El Kevster sosteniéndolo contra la pared.
—Hank, está bien, es Kevin —dije.
Hank se volvió hacia mí, y luego miró más allá de mí y dijo:
—Jesús Cristo de mierda.
Ally también estaba dentro y estaba mirando detrás de mí y luego echó hacia atrás la cabeza y se rio.
Me di la vuelta y vi que el salón de Los Kevster estaba lleno de plantas en macetas. Cada superficie estaba cubierta
de plantas, e incluía el suelo. Había un camino estrecho forjado a través de las plantas, pero aparte de eso, la
marihuana estaba en todas las paredes. Era una selva de marihuana.
—Mierda —dije.
—Gulk —dijo El Kevster.
—Hank, déjalo ir —dijo Ally.
Hank aflojó la mano de la garganta de Kevin y la otra mano fue a la parte baja de la espalda. Llevaba vaqueros,
botas y una camiseta gris que debía quedarle ajustada sobre los hombros y el pecho, pero suelta en la cintura. Se
subió la parte posterior de su camiseta y expuso una pistola metida en la cintura del pantalón al lado de un par
de esposas. Sacó las esposas y puso una en la muñeca de Kevin, luego le dio un tirón hacia una puerta y puso la
otra en el pomo de la puerta.
Kevin estaba tosiendo y explicando al mismo tiempo.
—¡Amigo! ¡Tenía que salvar a las plantas! Se estaban muriendo. No hicieron nada malo son inocentes. Rosie las
dejó morir. Alguien tenía que salvar a las plantas.
Hank ignoró a Rosie y se volvió hacia mí.
—Quiero hablar contigo —dijo.
Caminó a través de la ruta de marihuana y lo seguí a la cocina de Kevin, que también estaba llena de plantas en
macetas.
Hank miró a su alrededor y luego se volvió hacia mí.
—¿Pero qué mierda pasa? —preguntó.
—¿Cómo se supone que debo saber qué mierda pasa? Me pareció que estaba llamando sobre Pepper Rick, el tipo
que me secuestró. No sabía nada de esto.
Hank me miró durante un instante y luego miró al techo.
—¿Qué es lo que vas a hacer? —pregunté.
—Avisaré —respondió en un tono policía sin sentido.
Uh-oh.

140 Foro Book Land


—¿Primero podemos llevar las plantas de nuevo a Rosie y llamarlo desde allí?
Hank se me quedó mirando con incredulidad, como si simplemente pidiera permiso para dirigir el mundo y
hacer todos los martes el Día Internacional del champán rosado.
Supuse que eso no iba a suceder.
—Está bien, ¿entonces, puede la policía tomar las plantas y dejar a Kevin? No son sus plantas, estaba cuidándolas
como ecologista.
Hank se llevó las manos a las caderas.
Respiré un poco de aire en mis fosas nasales y luego lo solté.
—¿En cuántos problemas está?
—Indy, ¿tienes alguna idea de cuánto vale esta mierda?
Miré alrededor. Vi la marihuana, había estado cerca de personas que fumaban marihuana, incluso compartí
algunas caladas en mi pasado salvaje, pero no tenía ni idea.
—Uh, no —respondí.
—Está en un montón de problemas.
Tenía miedo de eso.
Seguimos el camino de vuelta a Ally y El Kevster. El Kevster parecía asustado.
Ally claramente se había dado cuenta de la gravedad del asunto.
—¿Qué vas a hacer? —le preguntó a Hank.
Caminó junto a ella pasando por la puerta, sacando su móvil.
—Esto no está bien —le dije a Ally.
—¿Por qué traes un policía aquí? —se quejó Kevin.
—Es mi guardia personal, sigo recibiendo disparos y siendo secuestrada —le dije.
El Kevster se me quedó mirando, esa noticia traía siempre el mismo aspecto sorprendido en todo el mundo. Otra
vez era impresionante.
A continuación Kevin dijo:
—Tim está muerto. Lo escuché en las noticias. Rosie nos lo ha jugado.
Eso era verdad, el pequeño Rosie, El tipo del Café, nos la había jugado.
—¿Por qué trajiste las plantas aquí? —Ally hizo la pregunta del millón de dólares.
—Amiga, soy drogadicto. Esta es la mejor hierba en Denver, en Colorado, tal vez en el mundo. Sería un crimen
dejarla morir. Hice mi deber con la hierba, tengo que pagar el precio. No me arrepiento. —El Kevster estaba
poniendo cara de dramatismo. Me pareció que era una buena manera de seguir.
—Háblame de ese tipo que vino hoy. ¿Qué aspecto tenía? —pregunté.
El Kevster se encogió de hombros. Obviamente, en un futuro usaría el inodoro con una audiencia que hacía que
los chicos tuvieran menos miedo.

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—Era uno de los que vino antes, pero sin tu pareja. Pelo oscuro con algunas partes grises. Lo vi por la ventana, se
veía enojado.
Me volví hacia Ally, levantó las cejas y yo asentí.
Pepper Rick.
—¿Cuando estuvo aquí? —preguntó a Ally.
—Esta mañana, ni siquiera había luz. Golpeó en la puerta, golpeó en las ventanas, gritó. Me asusté, no salí de mi
habitación y tu tarjeta estaba en mi nevera. Esperé lo que parecía una eternidad. Entonces tuve que orinar y agarré
tu tarjeta y el teléfono de camino al baño. Te llamé después de mear.
Eso era un poco demasiada información.
Por desgracia, Pepper Rick probablemente se había ido. Tenía que llamar a Lee de todos modos, él estaba de caza
y esta era información sobre su presa.
Salí y vi a Hank hablando con un par de uniformados, uno era Jorge Álvarez que se suponía pronto haría el
examen para detective y, de acuerdo con Malcolm, probablemente sería el jefe de policía un día.
Su compañero era Carl Farrell con el que Ally había salido después de una F.O.P. Asado de cerdo. Carl tenía una
licenciatura, con especialización en biología y ciencias políticas y ahora estaba estudiando medicina forense. Carl
era alto, grande, de pelo rubio y de ojos azules. El cabello de Carl estaba siempre un poco desastroso, tenía sentido
del humor seco y una manera de mirarte como si supiera que estabas desnuda. En otras palabras, Carl era muy
atractivo. Si no estuviera saliendo con Lee, Ally podría tener un poco de competencia.
Saludé a Jorge y a Carl mientras caminaban. Jorge saludó con el dedo. Carl sonrió, y luego me hizo un guiño
mientras caminaba.
Hank se dirigió hacia mí.
Estaba a punto de llamar a Lee cuando sonó mi móvil.
Lo abrí.
—¿Hola?
—Hola a ti también, mujer. ¿Vas a venir a por mí o qué?
Era Tex.
—¿Qué quieres decir? —pregunté.
—Me dejan salir y no me dejarán irme caminando o tomar un taxi.
Pensé en eso. Estaba en Denver Health y estaba al menos a cinco millas de distancia de la casa. Loco Tex vagando
por las calles colgado con analgésicos no sonaba como una tarde tranquila para Denver.
Otros dos coches de policía llegaron, seguidos de una camioneta del Canal 9 Noticias.
Estupendo.
La selva hierba iba a ser una gran noticia.
—¿Cuándo te liberaron? —le pregunté a Tex.
—Hace diez minutos.
—Estaré allí tan pronto como pueda.

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Cerré el teléfono y Hank se me quedó mirando.
—¿Ahora qué?
Ally salió de la casa, justo por delante de Jorge, Carl y El Kevster.
O, debería decir, Ally salió fuera de la casa con una sonrisa de complicidad en su rostro y Carl siguió mirando su
culo, con una sonrisa de complicidad en su rostro también.
Otro coche de policía estacionó y el Canal 7 Noticias competía por un lugar de estacionamiento. Jorge le pasó las
esposas a Hank, y acompañó a Kevin al coche patrulla.
—Ven a visitarme, Rock Chick —gritó Kevin, por suerte no tenía ningún rencor—. ¡Lleva brownies!
—Llevas brownies y te mato —dijo Hank.
No hice caso de su amenaza.
—¿Tienes que quedarte aquí?
—No, informé a Jorge. Ellos lo tienen cubierto. Nosotros iremos a la estación después a dar nuestras declaraciones.
—Bien, tenemos que ir a buscar a Tex al hospital. Lo liberaron hace diez minutos y necesita que alguien lo lleve.
Hank estaba sacudiendo la cabeza de nuevo.
—No vamos a ir a la casa de Tex. Existe fuerte evidencia física que sugiere que tiene gases lacrimógenos y granadas.
No quiero pensar qué encontraremos en su casa. Tendré que llamar a la ATF y esos tipos están locos.
—Entonces no vegas —sugerí.
—Indy…
Saqué mi carta de triunfo.
—Recibió una bala por mí.
Con eso fue suficiente.
—Lee me debe un gran tiempo por esto —murmuró Hank mientras caminaba hacia su camioneta.
Mi móvil sonó mientras nos alejábamos de la acera.
La pantalla decía, ‘Lee llamando.’
—Hey, quería llamarte —le dije.
—La oficina llamó, estás en los asuntos de la policía.
Ups.
—Como que conduje a Hank a una casa llena de hierba en macetas y vino con toda la policía sobre mí.
Silencio.
—¿Lee?
—¿Por qué no estás en el apartamento?
—Duke llamó, abrió la tienda. Hubo un alboroto Nosotros-Querer-A-Rosie. Solucionamos y luego llamó Kevster y
nos dijo que alguien estuvo en su casa, asustándolo. Pensé que era mi secuestrador, Pepper Rick y lo era. Por eso
te iba a llamar, porque estuvo por la mañana llamando a la puerta de Kevin. Pensé que querías saberlo.
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Silencio de nuevo.
—¿Lee?
—¿Dónde está Hank?
—Está conduciendo, estamos de camino para ir a por Tex y llevarlo a casa. Salió del hospital.
—Déjame hablar con él.
Miré a Hank. No parecía muy contento.
—No creo que sea una buena idea.
—¿Por qué?
—Creo que está un poco molesto contigo.
—Déjame ver si lo entiendo, se supone que tiene que cuidarte y te lleva a una casa donde estaba tu secuestrador,
hace solo unas horas, y ¿está enojado conmigo?
Uff.
—Creo que el sentimiento mutuo.
Más silencio.
—De todas formas hablaré con él.
—Sí, sospecho que eso es bueno.
—Si te hace sentir mejor, ya amenazó con matarme.
Oí el suspiro antes:
—Mantente a salvo por Dios.
Luego colgó.
Cuando Hank giró el SUV, Tex estaba en la puerta de urgencias, sentado en una silla de ruedas, con el brazo en
un cabestrillo apretado, un tipo fornido estaba detrás de él en bata y zuecos.
Tex se empujó fuera de la silla a medida que nos acercábamos y le lanzó una mirada sucia al chico de la bata.
—Malditas sillas de ruedas. Malditos asistente —se quejó Tex.
—No soy asistente, soy un auxiliar de enfermería —dijo el Chico Bata y por su mirada, no había manera de estar
en desacuerdo. Podía ser cualquier cosa que quisiera.
—Lo que sea —dijo Tex entre dientes y sus ojos se posaron en mí—. ¿Qué me perdí?
Corrí hacia él con un poco más de detalle que con Lee, el disturbio, la prehistórica madre de Kumar, la llamada
de Kevster, saber del secuestrador, macetas con hierba, la policía y dos furgonetas de noticias.
—Mierda A, querida —me dijo.
—Mierda A —le respondí—: ¿Y ahora qué?
Tex se tambaleó hacia la camioneta.
—Ahora, vamos a alimentar a los gatos.

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Capítulo 13
Caos en el Bar Gay
Traducido por rihano

Corregido por Eli25

Fuimos a la casa de Tex, él se cambió de ropa y alimentamos a sus tropecientos gatos y limpiamos cinco bandejas
de arena. No era el trabajo más agradable que había hecho en mi vida, pero los gatitos eran agradecidos. Tex nos
hizo quedarnos allí lo suficiente para darles abrazos, colgar plumas y agitar luces láser, porque, de acuerdo con
Tex, era importante mantener sus mentes y cuerpos activos.
Por suerte, no había arsenales de armas de fuego y explosivos en pantalla.
Cuando empezamos a salir, Tex nos siguió.
Hank se detuvo y se volvió.
—¿A dónde vas? —le preguntó a Tex.
—Contigo —respondió Tex.
—No lo creo —respondió Hank.
—¿Crees que puedes proteger a la pequeña señorita Calamidad aquí por ti solo? —se burló Tex, señalando con el
dedo hacia mí.
Er, ¿perdón? ¿Pequeña señorita Calamidad?
—Tienes tu brazo en un cabestrillo —devolvió Hank.
—Escucha hombre, he estado en esta casa durante veinte años sin salir, excepto para ir al maldito dentista cuando
tuve un dolor de muelas en 1998. Salí anoche y por primera vez en años, me siento libre.
Hank consideró eso.
Hank era un tipo duro, pero siempre había sido algo así como de tacto suave. Las únicas peleas en donde se metió
fue cuando la gente se estaba burlando de los niños impopulares de la escuela, o diciendo mierda, que no era
verdad, sobre las chicas que él conocía (estas chicas éramos por lo general Ally y yo). Cuando era niño, solía llevar
a casa perros cojos y aves dañadas. Siempre pensé que Hank se metió en el trabajo de policía mucho menos para
servir que para proteger.
—Lee me debe un gran momento por esto —repitió él, cediendo.
Fuimos andando a casa de Kumar y recogimos comida basura y conseguimos los ingredientes para un almuerzo
tardío. Luego fuimos a la estación y dimos nuestras declaraciones acerca de los acontecimientos en la granja de
hierba de Los Kevster. Luego fuimos a mi casa.
Stevie y Tod estaban en el patio delantero segando, escardando y podando. Kitty Sue estaba tomando el sol en
mi porche delantero en mi vieja y desgastada silla mariposa, que una vez tuvo un brillante asiento de lona color
turquesa que ahora era de un color gris azulado. Marianne Meyer estaba sentada en mi escalón delantero jugando
con un bebé y Andrea estaba persiguiendo a un niño que estaba cruzando a través de mi lado del césped, mientras
dos más de sus hijos estaban rodando por la hierba pareciendo que estaban tratando de matarse el uno al otro.

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Hank aparcó al otro lado de la calle de mi dúplex y todos nos acercamos a la casa.
Todo el mundo se quedó mirando a Tex, pero, incluso sin las gafas de visión nocturna, era un espectáculo digno
de ver.
Luego, la atención de Marianne se centró en mí.
—¿Y bien? —preguntó Marianne.
—Bien, ¿qué? —repliqué.
Marianne alzó las manos.
—¿Lee tiene la erección fuera de tus bragas?
Grr.
Tod y Stevie se acercaron, salvándome de tener que responder.
—Kitty Sue nos dijo que fuiste secuestrada anoche —observó Stevie con preocupación.
—De nuevo —agregó Tod.
Antes de que pudiera decir nada, Kitty Sue llamó desde su silla.
—¿Por qué no me dijiste que Tod actuaría esta noche? Ya sabes que me gusta ver a Burgundy hacer su cosa.
—¿Qué es eso de las bragas? —interrumpió Tex.
—¿Crees que podríamos encender la manguera sobre los niños? Hace tanto calor y a ellos les encantaría —gritó
Andrea desde el otro lado del césped, luchando por conseguir un par de pantalones cortos en el barro.
—Oh, por cierto —dijo Kitty Sue, levantándose de la silla mariposa—, hemos decidido salir a comer pizza antes de
que Tod se presentara, todos nosotros. ¿No será eso divertido?
Todo el mundo me estaba mirando me había perdido momentáneamente. Estaba bien, no era como si hubiera
vivido una vida sin complicaciones. Mi vida era muy activa y de alguna forma emocionante, pero todo eso había
sido controlado.
Esto se iba de las manos.
Ally, como había hecho muchas veces, salvó mi pellejo.
—Marianne, no es nada de tu incumbencia así que deja de preguntar y ve a conseguir sexo, por Dios santo. Hank,
consigue la manguera y enciéndela sobre esos monstruos antes de que destrocen el patio. Tex, ve al piso de arriba
y acuéstate durante un rato. Mamá, ayúdame a hacerles a todos un sándwich. —Luego avanzó, tomando nuestras
bolsas de compra, abrió mi casa con su llave y entró.
—Me encanta tu hermana —le dije a Hank.
Él lanzó su brazo alrededor de mis hombros, me tiró hacia su cuerpo y me dio un abrazo de lado.
Tod y Stevie habían regresado a trabajar en el jardín y sentí el tirón de la culpabilidad. Su lado del césped era
exuberante, verde y bien cuidado, los bordes que topaban con nuestros senderos de ladrillo estaban cortados con
precisión.
Flores de colores crecían saludables a lo largo de la parte delantera, una cerca negra de hierro forjado, colocada
al costado de la cerca de madera y en los macizos frente a su porche. Tenían una cesta en el voladizo del porche
que dejaba caer felizmente fucsias, y macetas de terracota en cada escalón del porche trasero dejando hiedra y
explotando con flores.

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Mi lado del césped también estaba rebajado, y había sido limpiado y los bordes cortados pero solo porque Stevie
lo hizo. Yo había plantado flores en mis macizos de flores, pero estaban siendo estranguladas por la maleza,
no había llovido en días, parecían secas y al borde de la muerte. La cesta de fucsias que Tod me compró, para
equilibrar el aspecto del dúplex, estaba desaliñada y solo levemente en mejor forma que los macizos de flores,
porque tenía malezas atacándolas.
Su lado parecía el de Martha Stewart. Mi lado parecía el de Sanford e Hijo.
Necesitaba ayudar con el trabajo de jardín. Era mi deber de vecina.
Fui a la casa y subí hasta mi habitación. Me estaba quedando sin ropa en casa de Lee así que vacié el contenido
de mi bolsa de entrenamiento siempre lista, y raramente utilizada, y metí varios artículos solo en caso de que
mi estancia allí durara más tiempo. Me quité la ropa, me unté con protector solar factor 8, me puse un par de
pantalones vaqueros cortos de corte bajo y una camisola verde brillante con sujetador incorporado. Recogí mi
cabello en un nudo desordenado en la parte superior de mi cabeza, agarré el teléfono y llamé a Lee.
—¿Sí? —respondió él.
—¿Cómo te va?
—No muy bien.
Él no sonaba feliz.
Uff.
—Si consigues terminar a tiempo, vamos a salir a por pizza antes del programa de Tod de esta noche.
—¿Quién es ‘nosotros’?
—Tu madre dice que ‘todos nosotros’, así que supongo que significa que Marianne Meyer, Andrea Moran y
sus hijos, probablemente Ally y Hank, es probable que papá y Malcolm y jugadores selectos de los Rockies de
Colorado —hice una pausa—, oh, y Tex.
—¿Marianne Meyer y Andrea Moran?
—Están en una vigilancia sexual de Lee e Indy.
—¿Con esas de nuevo?
—Quieren saber cuándo lo hemos hecho.
Silencio.
Continué.
—Si no lo hacemos pronto, podrían obligarnos a punta de pistola.
—Cristo.
—Lo sé. Sin embargo, sin presión. Les dije que nos estamos tomando las cosas con calma.
—¿Tienes que reportarte?
—De alguna forma me siento obligada.
—¿Cómo es eso?
No quería decirle que las había reclutado para Maniobras Lee en el pasado, así que dije:
—No importa.
Foro Book Land 147
—Si algo no ocurre pronto, va a ser malo. No puedo mantener la concentración, todo en lo que puedo pensar es
en qué hay en tu balance de crédito de Victoria’s Secret.
—Necesitas mantener la concentración —dije—, los tipos malos están detrás de mí.
—Me lo dices a mí.
Él colgó y entré en el otro dormitorio. Tex estaba tumbado en el sofá, un sándwich en un plato y una bolsa abierta
de chips, ambos balanceados sobre su cabestrillo, mi control remoto en su mano, el televisor encendido y un
juego de pelota estaba retumbando.
—¿Estás bien? —le pregunté.
— Aburrido. —Pasaba a través de los canales, actuando para todo el mundo como si fuera un invitado habitual.
Conseguí un sándwich de Ally y Kitty Sue, comí de pie y luego fui fuera. Hank estaba alternando una manguera
entre los monstruosa de Andrea, regando mis fucsias y el césped. Me agaché para limpiar mi lecho de flores
delantero, logrando sacar un metro y decidí tomarme un descanso.
Me acosté de espaldas en la hierba y caí en una improvisada Disco Siesta. ¿Qué podía decir? Trabajar en el jardín
me hacía eso.
Algo suave se arrastró por mi sien y a través de mi mejilla. Abrí los ojos y vi a Lee ponerse en cuclillas a mi lado,
bloqueando el sol.
—No me gusta trabajar en el jardín —le dije.
—Mi apartamento no tiene jardín —respondió.
Hmm.
Me incorporé. Él agarró mi mano y me ayudó a levantarme. Alguien (probablemente Kitty Sue y Marianne)
habían terminado con las jardineras laterales y frontales, la única en la que yo estaba trabajando todavía estaba
solo medio hecha. El patio estaba tranquilo. Tomé una respiración feliz ante la dulce dicha de la soledad.
—No te emociones demasiado, tenemos un público que nos mira desde tres ventanas diferentes —me dijo Lee.
Lee estaba cerca, mirando mi cara, obligándome a inclinar la cabeza para mirarle.
Siempre se veía guapo, pero ahora podía ver el cansancio alrededor de sus ojos y su boca. Se me ocurrió que había
estado en esto durante días, sin parar. Había tenido la suficiente suerte de exprimir un par de Siestas Disco.
—¿Cómo fue la caza hoy? —pregunté.
—Estoy acostumbrado a mejores resultados.
—Eso no suena bien.
—No lo es.
—¿Qué estás pensando?
—No creo que se haya escondido, uno de mis contactos sabría algo. Eso significa que él o escapó de la ciudad, lo
cual es poco probable, o está muerto.
Tomé aliento.
—¿Es la muerte una opción?
—Tiene algunos enemigos, empezando por Coxy —respondió Lee.

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—¿Quieres explicarme eso?
—Ahora no, es casi la hora de la pizza y tengo que ir a casa y ducharme.
—¿Quieres ducharte aquí? —Traté de ignorar la emoción del pensamiento que un desnudo Lee en mi ducha me
dio y pretendí que no me afectaba.
—Quiero ducharme contigo, ¿vienes conmigo?
De acuerdo, no podía pretender que no me afectaba, me afectaba seriamente.
Miré de nuevo a la casa y vi las caras desaparecer rápidamente de las ventanas.
—No creo que deba, tengo compañía.
Me agarró y me besó, duro y rápido, y también decepcionantemente veloz.
—Usa ropa interior sexy esta noche —dijo contra mi boca.
—No tengo ninguna otra opción excepto ir sin ropa interior.
El brazo de Lee se apretó espasmódicamente.
—Cristo.
***
Lee nos encontró en el Beau Jo’s.
El Beau Jo’s ofrecía enormes ‘tartas montaña’, de corteza gruesa, que eran la mejor pizza que alguna vez había
probado, fuera de los tiempos en que papá y yo visitábamos a la tía Sunny en Chicago. La corteza de la tarta de
montaña era tan gruesa, que guardabas los bordes, los cubrías con miel y te los comías para el postre.
Nuestra mesa parecía de una milla de largo y era el caos. Como si los niños de Andrea no fueran suficientes para
hacernos escandalosos y desagradables para todos los demás clientes, Duke y Dolores se unieron a nosotros así
como lo hizo papá y Malcolm. Duke, Tex, papá y Malcolm parecían estar en un concurso de hablar entre sí sobre
el auge-del-macho-masculino.
Lee se deslizó en el asiento a mi lado, su pelo todavía mojado de la ducha y enroscándose alrededor de su cuello
y orejas. Llevaba un par de pantalones cargos usados y desteñidos, de color verde ejército y una camisa de cuello
holgado, de color azul claro, por fuera del pantalón, con la cantidad correcta de botones sin abotonar y las mangas
parcialmente enrolladas en sus antebrazos.
Se veía caliente.
Sin razón aparente, antes de que Lee se acomodara plenamente en su asiento, el bebé de Andrea soltó un grito
agudo. Me gustaban los niños, por supuesto, los niños de otras personas. En pequeñas dosis. Muy pequeñas dosis.
Una vez que Andrea lo había arrullado a una semi-quietud, me di la vuelta hacia Lee.
—¿Quieres tener hijos?
Sus ojos se deslizaron hacia mí mientras agarraba un menú.
Él respondió con cautela:
—Sí.
—¿Cuántos?
Se volvió hacia mí y su brazo fue alrededor de la parte posterior de mi silla.
Foro Book Land 149
—Tres.
Pensé en tres hijos. No eran pensamientos agradables.
—¿Y tú? —preguntó Lee, tirando suavemente de mi pelo.
—¿Hmm?
—¿Niños?
—Ni siquiera puedo cuidar de mi patio —le recordé.
Él sonrió La Sonrisa e inmediatamente decidí que me gustarían tres niños como mucho.
—¿Cómo están las cosas? —le preguntó papá a Lee.
Lee miró a papá, quitó su brazo de mi silla y luego estudió el menú.
—Depende. Algunas son geniales, otras no son tan buenas.
Papá asintió, aparentemente feliz con esa respuesta o al menos entendiéndolo. Me senté allí pensando mucho
más en lo que había dicho que en lo que realmente se dijo. Los hombres tenían una manera misteriosa de
comunicarse.
Comimos, fuimos detrás de los niños que querían visitar las mesas de otros comensales, hablamos, reímos y
después de un rato, empecé a relajarme. La vida había sido tan rara últimamente, que ni siquiera me di cuenta de
lo tensa que me estaba poniendo. No me di cuenta de lo mucho que necesitaba una noche como ésta.
Vertí miel en mi corteza y vi a Tex, quien parecía no como un hombre que se había atrincherado en su mente
durante dos décadas, sino como alguien relajado y que encajaba con mi familia y amigos.
Por otra parte, te comprabas un poco de seria lealtad al salvar a una hija/hermana/novia de ser retenida como
rehén, y recibir un disparo por sus problemas.
Comí mi corteza endulzada con miel y mis ojos se movieron hacia Lee que estaba escuchando a Dolores. Su
muslo estaba presionado contra el mío debajo de la mesa y dos veces me había entregado la miel sin tener que
pedírsela. Los Savage y Nightingale habían estado en Beau Jo’s decenas de veces ya fuera en Denver para cualquier
ocasión o en Idaho Springs después de un día de esquí.
Lee sabía cuándo quería la miel.
Uff.
¿Cómo pasó esto?
No había que negar que en realidad estábamos juntos, sin ninguna prueba contundente. Habíamos pasado de
golpe justo la fase del ‘llegar a conocerte’ de la relación porque no lo necesitábamos. Estábamos de golpe en la
parte más cómoda de una relación, la parte que llevaba compartir la intimidad a causa de la historia.
Aun así, todavía teníamos la emoción de la novedad de nuestra situación, descubriendo cosas ocultas el uno del
otro como él teniendo un ama de llaves, manteniendo buen café en la cocina, siendo de humor increíblemente
variable, besando muy, muy bien y teniendo un cuerpo desnudo que era un regalo de los dioses.
Ante estos pensamientos, inexplicablemente, el pánico se apoderó de mí.
Sintiéndolo porque él era un fenómeno de la naturaleza, la cabeza de Lee inmediatamente se volvió hacia mí.
—¿Qué es lo que pasa? —preguntó.
El instinto de conservación montó sobre el pánico y mentí.

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—Nada.
Él se dio la vuelta completamente hacia mí y su brazo fue alrededor de la parte posterior de mi silla de nuevo, su
otro brazo apoyado en la mesa, cercándome.
—¿Qué es lo que pasa? —repitió.
—¡Nada!
Me observó durante un par de segundos y luego dijo con calma:
—Vamos a tener que trabajar en eliminar tu hábito de mentir.
—No estoy mintiendo —mentí.
Él se inclinó.
—Lo que tenemos aquí es bueno, y si lograras superar tus pensamientos de que esto no va a durar, te darías cuenta
de cuanto mejor se va a poner si simplemente te relajaras.
¡Ven! Me conoce totalmente. Esto estaba empezando a ser escalofriante.
Ya que mentir no estaba funcionando, cambié las estrategias y fui a la molestia.
—Sal de mi cerebro, me está molestando —le advertí.
Entonces aprendí (o más al punto me di cuenta) algo nuevo acerca de Lee. Algo que él había estado mostrándome
durante días.
Lee no jugaba juegos y no le gustaba que yo lo hiciera tampoco. Quizás sobrevivir a situaciones peligrosas para la
vida y vivir una vida llena de peligros te hacia más honesto y menos apto a malgastar tu valioso tiempo.
—¿Qué tipo de ropa interior estás usando? —preguntó.
—¿Qué? ¿Por qué?
—Porque si me la describes, podría decidir qué vales la pena el problema.
Lo mejor era cortar por lo sano, así que crucé los brazos sobre mi pecho y lo miré.
Él se dio la vuelta, completamente imperturbable.
Atrapé un vistazo de papá quien estaba sentado más allá en la mesa. No había manera de que pudiera haber
escuchado lo que estábamos diciendo, porque Lee tenía su espalda hacia él y habló en voz baja. Aun así, papá
estaba sacudiendo su cabeza.
—¿Qué? —le espeté a mi padre.
—Jesús, es asombroso. Eres justo como tu madre.
***
Todo el mundo desembolsó para prepararse para el espectáculo de Burgundy Rose, Ally tomando la responsabilidad
por Tex, Lee llevándome a casa en su Crossfire.
Me había duchado antes de Beau Jo’s pero no me había maquillado, porque la mayor parte de mi maquillaje
estaba en casa de Lee. Caminamos hasta el dormitorio para que pudiera cambiarme y Lee vio el bolso.
—¿Qué es esto?
No quería admitir lo que era y lo que significaba que lo empacara. Ya que Lee veía a través de la mayor parte de

Foro Book Land 151


mis mentiras, o era lo suficientemente arrogante para abrir la cremallera y verlo por sí mismo, lo dejé claro.
—Me estaba quedando sin cosas en tu casa, así que empaqué más provisiones.
Sus ojos se arrugaron con su aprobación, su brazo se deslizó y me atrajo hacia él. Su boca fue a la piel debajo de
mi oreja.
—¿Sigues fingiendo estar enojada conmigo para esconder que tienes miedo? —murmuró.
Todo mi cuerpo se puso rígido.
—No seas idiota.
Él levantó la cabeza y me miró a los ojos.
—Tienes razón. Esa fue una observación idiota.
Mierda.
¿Qué le decías a eso?
—Estoy cansado, ha sido un largo día —continuó, su mano subiendo para pellizcar su nariz entre sus ojos.
—Eso está bien —dije—. Y no, no estoy enojada contigo o fingiendo estar enojada. Pero necesito ponerme maquillaje
y todas mis cosas buenas están en tu apartamento, así que tengo que visitar Chez Burgundy.
Me había puesto de nuevo mi traje de Lynyrd Skynyrd para Beau Jo’s. Cambié mi camiseta a una blusa delgada,
negra, de seda, parcialmente bordada con cuentas, con tirantes delgados que estaba en la sección de Guarida
Sushi de mi armario. Esta no necesitaba sujetador y ya que Lee parecía bastante feliz acostado en mi cama con
los brazos cruzados detrás de su cabeza, mirándome cambiarme (y me habría sentido como una tonta ingenua
encerrándome en el baño), tuve que tirar de un movimiento a lo Jennifer Beals de Flashdance y quitarme el
sujetador después de ponerme la blusa. Mantuve los jeans, pero cambié la correa por una con diamantes de
imitación y las botas por sandalias de tacón alto con cuentas de azabache cosidas a través de la correa delantera.
Añadí cerca de dos docenas de brazaletes negros brillantes en mi muñeca y unos pendientes colgantes.
Cuando había terminado, me volví hacia la cama. Pensé que Lee me estaba mirando, pero estaba dormido.
Me senté al lado de su cadera y en el momento en que sintió mi peso sobre la cama, sus ojos se abrieron.
—¿Por qué no descansas? —pregunté—. Volveremos después del espectáculo.
Su mano salió de detrás de su cabeza y su dedo trazó la tira de seda en mi hombro.
—No te dejaré fuera de mi vista.
Mi respiración había empezado a salir más rápido cuando me tocó.
—Va a estar bien. Todo el mundo estará allí.
Sus ojos se clavaron en los míos y leí que nada más podría decirse, Lee había tomado una decisión en su mente.
Su dedo se enganchó en el tirante y tiró de este hacia él. O podía resistirme y arriesgarme a que el frágil tirante se
rompiera o podía consentir. Me gustaba la blusa por lo que me incliné hacia él.
Sus brazos me rodearon y apoyé mis manos sobre su pecho.
—¿Cuánto tiempo va a durar esto esta noche? —preguntó.
Pensé en ello.
—Alrededor de una o dos horas. Estoy en perpetuo servicio así que tengo que permanecer hasta el amargo fin.

152 Foro Book Land


Sus ojos se habían vuelto como chocolate derretido pero ahora se endurecieron con impaciencia.
—Nunca haré nada más que dormir contigo en mi cama, ¿verdad?
Dios, esperaba que eso no fuera verdad. Eso sería un asco. Ahora que estaba de algún modo llegando a un acuerdo
con nuestra unión, estaba deseando ciertas cosas que no habíamos conseguido hacer, como el intercambio de
fluidos corporales.
Abrí mi boca para hablar, pero el chocolate derretido había vuelto a sus ojos.
—No tienes que responder, tu cara lo dijo todo.
Estupendo.
Fuimos por la parte trasera y a través de la puerta contigua a la casa de Tod y Stevie. Llamé a su puerta trasera y
metí mi cabeza.
—¡Yu ju! —grité.
Stevie gritó desde las entrañas de la casa para que fuéramos y entráramos en la cocina.
Chowleena vino corriendo y golpeó mis piernas con su cabeza, luego dio un paso atrás y le ladró dos veces a Lee,
sus patas delanteras acercándose con cada esfuerzo. Cuando había terminado con su advertencia, golpeó sus
piernas también.
—Le gustas —le dije a Lee. Él se inclinó para rascar las orejas de Chowleena y dije—: He traído a Lee conmigo.
Stevie apareció en la puerta y descaradamente, y a fondo, miró a Lee.
Luego, sonrió su aprobación hacia mí.
—Soy Stevie —dijo, sus ojos moviéndose de nuevo a Lee y él entró en la habitación.
—Lee.
Se dieron la mano, y luego Stevie me dio un beso en la mejilla.
Chowleena ladró de nuevo y luego salió de la habitación, su trasero balanceándose alegremente, lleno de actitud.
La seguimos.
La sala de estar-comedor estaba cerrada a cal y canto de los mirones. La transformación de Burgundy Rose estaba
firmemente escondida detrás de las cortinas corridas y una puerta cerrada.
El área del comedor se parecía a los bastidores de un desfile de moda de Nueva York que hubiera explotado en
este. Había maquillaje disperso a través de la mesa del comedor, dos espejos iluminados y tres cabezas de espuma
con pelucas en ellas. Vestidos formales de todos los colores y telas estaban extendidos por todos los respaldos de
las sillas, lentejuelas brillaban y las plumas se balanceaban ligeramente en la brisa del ventilador de techo. Los
zapatos estaban tirados por todas partes.
Tod estaba semi vestido de mujer. Estaba sentado con una bata, las medias puestas y podía decir que tenía su
figura de chica ya resuelta bajo la túnica. Su pelo estaba en un gorro listo para una peluca, su base de maquillaje
era pesada y sus ojos estaban en su mayor parte terminados. Tenía la forma de araña de una pestaña falsa colgando
de sus dedos y un cigarrillo colgando de sus labios.
Él entrecerró los ojos a través del humo hacia Lee.
—A nadie, y me refiero a nadie más excepto al trozo de amor ardiente de Indy le sería permitido verme de esta
manera. Tú hablas, tú mueres.

Foro Book Land 153


Era una amenaza vacía y todos lo sabían. En primer lugar, ¿a quién se lo iba a decir Lee?
En segundo lugar, Lee podría patear el culo de cualquiera.
—¿Alguien quiere una copa? —dijo Stevie, siempre un buen anfitrión, en el silencio.
—Necesito maquillaje, mis cosas están en casa de Lee —le dije a Tod.
Tod expulsó el humo por su boca e hizo un gesto a la mesa del comedor.
—Lo que es mío es tuyo.
***
Le tomó casi una hora a Burgundy llegar al Carrusel BJ’s. Ella no solo estaba actuando, sino haciendo de maestro
de ceremonias por lo que tenía varios cambios de ropa. Stevie y yo deslizamos, cuidadosamente, los vestidos que
Tod indicaba en los porta-trajes. Los llevamos con gran esfuerzo, junto con tres pelucas, seis cajas de zapatos,
un bolso de asas Louis Vuitton con provisiones de emergencia (medias adicionales en caso de que se corriera el
maquillaje, paquetes de cigarrillos, encendedores, bolsas más pequeñas llenas de pulseras, pendientes, collares
y otros accesorios, esmalte de uñas removedor, etc.) y la enorme caja de maquillaje MAC de Tod, recubierta de
acero, llena con cosméticos a la CR-V.
Lee y yo seguimos a Tod y Stevie al BJ’s en el Crossfire. El bar estaba en Broadway, casi a una milla o así al sur de
mi tienda, justo más allá del paso elevado de la I-25. Este era un pequeño bar de mala fama, pero no podías decirlo
porque estaba oscuro y las Diva Queens en el pequeño escenario podían hacer que cobrara vida.
Fuimos por la parte de atrás, cargados con las cosas de Burgundy y entramos en la pequeña área lateral puesta como
vestidor. Había tanto humo que apenas podías ver y estaba completamente lleno de drags queens, acompañantes,
ayudantes y percheros. Al momento en que entramos, todos, hombre, mujer o travesti, se volvió y miró a Lee.
—Dulce Jesús —dijo en voz baja una parecida a Shania Twain de pie a un metro de distancia, sus ojos hambrientos
clavados en Lee.
Burgundy siguió adelante anunciando:
—Es heterosexual, está tomado y si cambia, yo me lo he pedido primero.
Stevie soltó su carga y Lee le entregó la bolsa de ropa que estaba sosteniendo, luego se volvió hacia mí.
—Voy a conseguirte una bebida.
—Buena idea. No te vayas, ellos saltarán y rasgarán tu ropa.
Lee hizo una mueca.
—Eso es un pensamiento agradable.
—No creas que estoy bromeando —le dije—. Si no te importa conseguirme un… —Empecé a darle mi orden de
bebidas, pero él me interrumpió.
—Sé lo que bebes, Indy.
El pánico me invadió de nuevo, rápido y feroz.
Lee sonrió, era La Sonrisa, excepto que magnificada, cálida e íntima. Todo el aire fue absorbido fuera de la
habitación cuando observé subrepticiamente que se volvió evidente que la gente vio La Sonrisa. Mi reacción
incluía tanto un temblor en las regiones inferiores como una inflamación de los senos.
El brazo de Lee se deslizó alrededor mío y sus labios encontraron los míos para un rápido beso.

154 Foro Book Land


—No parezcas tan asustada, no voy a comerte —murmuró y entonces su mano se deslizó hacia mi culo y presionó
mis caderas contra las suyas en una promesa que desmentía sus palabras.
Mierda, mierda, mierda.
Se fue y la mitad de nuestra audiencia se estaba abanicando y la otra mitad ajustando sus pantalones.
Stevie y yo nos centramos en Burgundy. En el momento en que entré en el bar, había un gentío. El contingente
Savage/Nightingale encontró una mesa enfrente y al centro. Todo el mundo estaba metido en esto, Andrea había
dejado a sus hijos con una niñera y obligado a su marido a venir y él parecía tan cómodo como un republicano
en una manifestación gay. Para Tex, por otro lado, este era otro día en la oficina. Se sentó relajado, con los pies
sobre una silla que probablemente podría ser utilizada para descansar el culo de alguien, pero nadie habría tenido
las pelotas para pedírsela.
Otros dos asientos estaban vacíos, uno para Stevie, uno para mí, bebidas en frente de ambos.
Lee no estaba en la mesa, él y Hank tenían sus espaldas contra la pared en la entrada, ambos sosteniendo una
botella de cerveza por su cuello, sus brazos cruzados sobre el pecho, sin esfuerzo e inconscientemente exudando
agresiva heterosexualidad. Incluso en el bar abarrotado, les dieron un amplio espacio.
El espectáculo comenzó tarde, y Burgundy salió regañando a alguien que había estado bebiendo demasiado,
estaba perdiendo la paciencia y gritaba sus pensamientos al respecto.
Sigue mi consejo, no interrumpas a una drag queen. Ellas te harán picadillo.
El espectáculo fue genial, las bebidas siguieron viniendo, y había salido precipitadamente cuando Stevie y yo
recibimos el aviso de que era hora de un cambio de vestuario. Entre bastidores, habíamos luchado con Burgundy,
para sacarle sus caderas de goma espuma de una pesada extravagancia con lentejuelas y meterla en otra, y habíamos
regresado a la mesa. Nuestro grupo fue generoso con las propinas durante las actuaciones, entregando a la reina
un dólar por un beso al aire en la mejilla y nos convertimos rápidamente en los favoritos, y por lo tanto el foco
de todas las divas.
Iba bien, estaba relajada, feliz, disfrutando de mí misma y estaba recordando una vida que era divertida y
emocionante sin balas volando. Estaba bien con mi quinto ron con especias y soda light cuando Burgundy subió
al escenario e hizo un sorprendente anuncio.
—Muchos de ustedes la conocen y la aman, y ahora vamos a traerla aquí para mostrarles que lo tiene. Alisten sus
propinas, señoras y vagabundos, estamos rompiendo la tradición y trayendo a una mujer de verdad al escenario.
¡Denle un aplauso a India Savage!
¿Um, qué?
Mierda.
Mierda, mierda, mierda.
Ahí fue cuando lo oí, el piano y las cuerdas comenzando ‘No More Tears’ de Bárbara Streisand y Donna Summer.
La había cantado un millón de veces con Tod en la sala de estar de Stevie y Tod, después de tomar en exceso frío
vino espumoso y un maratón de Yahtzee.
Nunca delante de una audiencia.
Nunca.
Ally me sacó de mi silla, Marianne, Dolores y Andrea me empujaron al escenario, el cual trágicamente estaba
demasiado cerca y Stevie empujo un micrófono apagado en mi mano. Burgundy ya había hecho su tarareo de
Bárbara, yo no tenía más remedio que sincronizar los labios con el ‘ooo’ de mi Donna.
Entonces estaba en el escenario, haciendo la lenta introducción, cantando sobre lo que faltaba en la vida romántica

Foro Book Land 155


de Donna y tratando de interactuar con Burgundy, tratando de mirarla a los ojos como si sintiera las palabras en
lo más profundo de mi alma.
El problema era que estaba rígida como una tabla y el ritmo del disco se estaba acercando.
Lee estaba observando. La última cosa que quería hacer era bailar alrededor del escenario delante de un centenar
de personas, una de ellas Liam Nightingale, sincronizando mal los labios con la maldita música disco.
Tenía que controlarme, esto era para la caridad. No tenía ni idea de qué caridad, pero, ¿qué importaba? Me vería
más como una tonta si no me relajaba, y rápido.
No había nada que hacer.
Cantamos una frente a la otra mientras Bárbara y Donna armonizaban. Burgundy me lanzó una mirada de
‘contrólate, por Dios santo’, y me sacudí mi tímida molestia.
Burgundy lo dio todo en su larga nota de Bárbara, cerrando los ojos con sentimiento y llevando su mano a su
garganta. Me quedé tiesa a propósito, pretendiendo estar incómoda y queriendo estar en cualquier parte menos
allí.
Cuando el ritmo cambió, se escucharon mis ‘ah’ y me moví con torpeza, manteniendo la farsa.
Entonces, cuando los altavoces tronaron, hice a un lado toda retención, contoneándome, sacudiendo mis caderas
y pisando con fuerza sobre el diminuto escenario como una blanca y cabreada Tina Turner, lanzando una actitud
que haría a Chowleena sentirse orgullosa.
La multitud se volvió loca y se puso de pie de un salto. Ayudó que en la zona delantera estuvieran todos mis
amigos y familiares, por no hablar que el espectáculo estaba bien avanzado y todo el mundo estaba como una
cuba.
Ellos levantaron sus brazos, los dedos apuntando hacia nosotras, las muñecas moviéndose y los cuerpos saltando
al ritmo de la música.
Usé las letras de Donna para dirigir a la audiencia, luego, Burgundy y yo nos gritamos frente a frente la una a la
otra, sacudiendo nuestro pelo en sincronía con las palabras de enojo, y la multitud comenzó a cantar a coro.
Era la canción de Bárbara, Donna era solo el postre, así que trabajé a la multitud, inclinándome el doble por la
cintura, mi mano en mi cadera y recordé las caras de la gente que se atrevió a acercarse a mí con billetes de un
dólar, arrancando billetes de sus manos como si la propina fuera mi derecho dado por Dios. Arrugué mi cara con
simulado enojo ofendido y no di ni un solo beso. Incluso fui tan lejos como colocar la suela de la sandalia en el
pecho carnoso de un motorista, y lo envié inclinado hacia atrás riéndose para sí mismo como un tonto.
La multitud se lo comió, gritando, festejando y levantando ensordecedores pitos y silbidos.
Fue precioso, y la más grande y maldita feliz emoción que había tenido en mi vida.
Fue cuando la música disco desaceleró hasta el ritmo del funky, lo que era una conclusión para cuando Bárbara se
pone tan cabreada que su voz se vuelve ronca, que vi a Pepper Rick de pie al otro lado de la habitación, apuntando
con un arma hacia mí.
Me quedé helada.
Entonces, sin mi cerebro diciéndole a mi cuerpo que lo hiciera, giré y me lancé a un derribo corporal, tumbando
a Burgundy. Nuestro dinero de las propinas y micrófonos volaron de nuestras manos y Burgundy gritó un muy
masculino:
—¿Qué demonios?
La multitud empezó a animar, pensando que era parte del espectáculo pero la alegría se volvió en gritos y chillidos

156 Foro Book Land


cuando los disparos sonaron.
—Arrástrate —le susurré a Tod—, mantente abajo y arrástrate fuera de aquí, maldición.
Casi empezamos a arrastrarnos mientras más disparos sonaron a través del bar, entonces salté de nuevo sobre
Tod, cubriéndolo con mi cuerpo. Una vez que el sonido de las armas se disipó, pude escuchar a papá y a Malcolm
gritando órdenes a las personas, tratando de mantener la calma y detener una estampida.
Empezamos a arrastrarnos de nuevo, todo lo que podía ver era el culo cubierto de lentejuelas de Tod. Oí pasos
pesados sobre el escenario y, de repente, fui levantada. Dejé escapar un grito medio enfurecido, medio sobresaltado
y traté de zafarme pero no antes de que diera un vistazo a quien me tenía cuando fui lanzada, como un disco
humano, fuera del escenario.
Volé por el aire y golpeé a Lee con un gruñido, tanto suyo como mío, y sus brazos vinieron a rodearme mientras
él se tambaleaba hacia atrás un paso para acomodarse. Por el rabillo de mi ojo, capté un vistazo de Tex quien
había llegado al escenario, y a mí, antes que Lee. Tex ejecutó la zambullida de escenario que ponía fin a todas
las zambullidas de escenario, su voluminoso peso derribando a las desafortunadas y no preparadas personas que
habían estado en su camino.
No tuve la oportunidad de procesar esto porque Lee me levantó por la cintura y me llevó a la puerta, moviendo
a cualquiera fuera de nuestro camino o bien empujándolos, o golpeándolos o simplemente el llano y viejo estilo
de golpearlos con su hombro.
Vi a Hank delante de nosotros con Ally sujeta igual, mientras Malcolm empujaba a Kitty Sue afuera de la puerta.
Lee me arrastró hacia el coche de Ally, un nuevísimo convertible Ford Mustang. Hank estaba empujando a Ally
en el asiento del conductor. Lee me empujó en el lado del pasajero.
—¡Indy! —gritó papá desde alguna parte.
—Aquí. A salvo —gritó Lee.
Mis ojos se encontraron con papá, y me di cuenta que levantó su dedo índice y lo dirigió inteligentemente hacia
Lee en un gesto de ‘tú eres el hombre’. Se encontró con Malcolm y Kitty Sue mientras Lee empezó a hablar
conmigo.
—Quédate aquí, asegura las puertas, agáchate y mantente fuera de la vista.
Me volví hacia él.
—Tod, Stevie, Tex. ¡Oh Dios mío, Andrea es madre!
Pero él no estaba escuchando, cerró la puerta y corrió de regreso al BJ’s.
—Y ahora tú —susurré, viéndolo irse.
La mano de Ally tomó la mía.
—Estará bien —dijo ella—. Sabes, no querrías a un hombre que no regresara a salvar a la madre de alguien y a una
drag queen.
Eso era cierto.
Su mano fue de la mía a mi cuello y me forzó a agacharme y mi torso exploró los límites del cinturón de seguridad
que Lee abrochó sobre mí.
—Te diré lo que está pasando —se ofreció.
Me incliné hacia adelante todo lo que pude para esconderme, oí las cerraduras bloquearse en las puertas y
encendió el coche preparándose en caso de que necesitáramos una rápida escapada. Escuché mientras Ally me

Foro Book Land 157


decía que Duke y Dolores, se alejaban en su moto. Marianne salió con Hank, quien la llevó directamente a su
coche. Andrea salió con Lee, seguido por el marido de Andrea. Lee se aseguró de que estaban en su mini-van
antes de entrar de nuevo. Tex salió por sus propios medios, pero eso incluyó un—: Oh-oh, creo que está sangrando
de nuevo —de Ally. Casi me levanté pero ella me mantuvo abajo con una mano en mi cuello.
Los seguros funcionaron, fui presionada más hacia adelante mientras la parte de atrás de mi asiento estaba
inclinada, el cinturón de seguridad se estiró hasta sus límites y cortó en mi pecho, y Tex se lanzó a la parte trasera.
—¡Mierda, caos en el bar gay! —gritó él.
Extendí la mano y cerré la puerta, los seguros funcionaron de nuevo y giré mi cabeza y miré hacia atrás lo mejor
que pude en la posición que estaba.
—¿Estás bien? —le pregunté a Tex.
—Creo que me desgarré algo, o bien al lanzarte, o al hacer la inmersión, o tal vez cuando me metí en una pelea
con ese tipo vestido de cuero. No importa. ¡Me siento malditamente genial! Es un manicomio ahí. ¡Malditos
locos! —Se detuvo, se inclinó hacia delante y miró a través del parabrisas—. ¡Oye, ese es el tipo que me disparó!
Mi cabeza se levantó y, efectivamente, era Pepper Rick.
Corría hacia un coche con personas en este, un pequeño Mini. Las personas habían abandonado el bar y estaban
tratando de alejarse. Podía oír las sirenas mientras observaba a Rick sacar al conductor, el pasajero lanzándose por
el otro lado. Rick se puso detrás del volante y quemó caucho.
—¡Ve! ¡Ve, ve, ve! —gritó Tex y Ally no dudó, quemó caucho también.
Volví mi cabeza hacia ella.
—¿Qué estás haciendo? —grité.
—¡Él no puede escapar! —gritó ella de nuevo.
Con mi cabeza girada, vi a los chicos de Terry Wilcox, Goon Gary y The Moron, cuando salían de BJ’s.
Por Dios, era como una convención del Escuadrón de Torturar a Indy.
Entonces no pude notar nada más cuando Ally esquivó un coche tratando de salir del estacionamiento y saltó el
bordillo, dirigiéndose al sur en Broadway, atravesándosele a un coche, mientras virábamos bruscamente a través
de los dos carriles yendo al norte y acelerando justo delante de un coche patrulla yendo al sur.
El coche de policía estaba a punto de ejecutar un giro hacia BJ’s, pero retrocedió enfilando hacia Broadway detrás
del Mustang.
—Detente, deja que los policías lo atrapen —dije.
—¡De ninguna manera! ¡Ese tipo me disparó! —gritó Tex.
Ally no estaba escuchando de todos modos, aceleró por Broadway, cambiando las velocidades rápidamente,
haciendo ascender la aguja del velocímetro hasta niveles mucho más allá que de seguro no era divertido.
—¡Ally, detente! —grité.
—Está a dos coches delante de ti. ¡Pasa! ¡Pasa! —gritó Tex.
Pasamos disparados a dos coches patrulla yendo al norte, sus luces y sirenas encendidas. Uno paró en seco e hizo
un giro detrás de nosotros.
—¡Para ahora! ¡Hay más policías, no escapará! —grité.

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—¡No pares! —gritó Tex—. ¡Que no se diga que nos rendimos!
Iba a bares y clubes sin mi bolso, por lo general llevo dinero, las tarjetas de crédito, licencia de conducir y brillo
de labios en el bolsillo delantero y mi móvil en mi bolsillo trasero. Fue entonces cuando sentí mi teléfono móvil
vibrar contra mi culo mientras lo oía sonar. Lo cogí de mi bolsillo y arranqué mis ojos de la carretera el tiempo
suficiente para leer, ‘Lee llamando’.
Lo abrí mientras Tex graznaba:
—¡No hay coches delante de nosotros, golpéalo! ¡Eso es!
—¡No lo golpees! —grité—. Él está en el coche de alguien más.
Ally no escuchó, golpeamos a Pepper Rick, dimos un espantoso bandazo perdiendo el control, de lado a lado,
antes de que Ally nos enderezara y entonces gritó:
—¡Casi!
Yo estaba demasiado asustada incluso para gritar.
—Indy. —Oí la voz de Lee en mi oído y no me di cuenta de que había llevado el móvil a este.
—¿Sí? —contesté, sonando más tranquila de lo que estaba en realidad.
—Golpéalo de nuevo, chica —la animó Tex.
—¿Dónde diablos estás? —Lee, por el contrario, no sonaba tranquilo.
Otro coche patrulla yendo al norte paró en seco y dio una vuelta en u. Miré detrás de nosotros y teníamos a tres
patrullas siguiéndonos ahora, sus sirenas resonando a todo volumen y las luces dando vueltas. Parecía como que
otros coches estaban allí también, sumados a la persecución, y uno de ellos se parecía mucho al Crossfire de Lee.
Me giré de nuevo hacia adelante y le respondí a Lee.
—Vimos a Pepper Rick así que estamos siguiéndolo. Vamos al sur por Broadway.
Un coche aceleró pasándonos, pareciendo que llevaba a los matones de Terry Wilcox. Se situó delante de Pepper
Rick y clavó los frenos. Todo el mundo detrás de este, incluyéndonos a nosotros, clavó sus frenos y efectuaron una
maniobra evasiva. El Mustang de Ally dio un par más de terroríficos bandazos y luego todos aceleraron, Pepper
Rick y los chicos de Coxy competían por la posición delante de nosotros como si estuvieran en una pista de
NASCAR. Afortunadamente todo el tráfico en Broadway estaba siendo retenido por el grupo de patrullas detrás
de nosotros.
—Detente —oí a Lee demandar en mi oído.
—Ella no me escuchará —le dije a Lee—. Ella y Tex están poseídos.
—Indy, dile a Ally que detenga… el maldito… coche —repitió Lee.
—Ally —dije—, Lee quiere que te detengas.
—No puedo —respondió Ally—. No puedo hacerlo. Él no va a escaparse. Te disparó.
Fue entonces que perdí la cabeza, aparté el teléfono de mi oído y grité:
—¡Detente, maldita sea!
Estábamos casi llegando a Englewood, cuando un coche patrulla se acercó a nuestro lado, Willie Moisés al
volante. Vi a Brian Bond sentado en el asiento del copiloto haciendo gestos con las manos hacia nosotros, su
rostro una máscara de furiosa incredulidad. Ally volvió la cabeza para mirarlo y perdió el control del Mustang.

Foro Book Land 159


Nos desviamos a la derecha luego a la izquierda, casi deslizándonos hacia Willie y Brian. Willie nos esquivó, se
disparó hacia adelante y luego saltamos a través de la división, los coches viniendo desde el otro lado y haciendo
sonar sus bocinas.
Con increíble suerte, nos desviamos hacia un viejo y sin usar aparcamiento, derribando una valla de tela metálica,
conduciendo sobre ella y luego llegando a una aplastante y estremecedora parada cuando chocamos contra un
bloque de hormigón.

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Capítulo 14
¿Estaba él haciendo una llamada?
Traducido por alisay.or

Corregido por Eli25

Con el impacto, los airbags estallaron.


Me senté aturdida durante unos cuantos segundos, mi mente automáticamente haciendo un inventario de mi
cuerpo para evaluar cualquier daño. Cuando me di cuenta de que estaba bien, me separé del airbag y pregunté:
—¿Están todos bien?
Ally murmuró algo, hubo una queja desde el asiento trasero y mi puerta fue arrancada abierta. Vi un cortaplumas
pinchar el airbag, que se desinfló inmediatamente. Había una mano en mi pecho reteniéndome contra el asiento
para que no me derrumbara hacia delante con la pérdida del airbag, no es que mi cinturón de seguridad fuese a
dejarme ir a ningún lado, se había contraído con el impacto y mi pecho estaba matándome. Lee estaba agazapado
en la puerta a mi lado.
—¿Estás bien? —preguntó, aunque lo estaba averiguando por sí mismo, sus manos recorriendo mis miembros, sus
ojos haciendo un escáner corporal, buscando sangre o huesos saliendo por mi piel. Bajo las luces que iluminaban
el aparcamiento vacío, podía ver que su rostro estaba apretado con rabia y preocupación.
Hank estaba al otro lado, la bolsa de Ally estaba plana y él estaba haciendo lo mismo.
—Sí, eso creo —le dije a Lee.
—Tenemos que liberarlas del coche —le dijo Hank a Lee.
Lee estiró la mano a través de mí y me desabrochó, me ayudó a salir y me llevó bien lejos del coche hacia la
calle, usé ese tiempo para poner mi cabeza en orden, hacer inventario de los nuevos dolores y molestias que me
sobrevenían, cerrar mi móvil y volver a meterlo en mi bolsillo. Ally y Tex estaba de pie a cinco pies de distancia,
Tex pateando sus pies contra el suelo por alguna razón pareciendo como si estuviera haciendo una danza de
guerra sin mover los brazos. Había una mancha de sangre en el hombro de su cabestrillo. Afortunadamente, esa
era la única sangre en cualquiera de nosotros.
Decidí en un instante que iba a matarlos a ambos.
—¡Están los dos locos! —grité, cargando hacia delante, con intención de matar o al menos, mutilar—. ¡Podrían
habernos matado!
Conseguí dar dos zancadas antes de que un brazo me enganchara por la cintura, levantándome y empujándome
hacia atrás. Golpeé contra el brazo de Lee pero aun peleé hacia delante, bombeando los brazos y pataleando con
los pies.
—No puedo creer, no lo puedo creer, que acabes de hacer eso —le grité a Ally—. Estás loca. ¡Totalmente gonzo! ¿En
qué estabas pensando? —chillé.
—Se iba a escapar —chilló Ally en respuesta.

Foro Book Land 161


—¡A quién le importa! —grité.
—¡A mí me importa! —gritó Ally en repuesta.
—No fue muy inteligente —interpuso Hank su eufemismo en una voz enfadada. De hecho, su voz, su rostro, su
cuerpo gritaban no solo enfado, sino furia apenas controlada.
Ally me miró, su cabeza se giró hacia Hank y luego sopló una respiración de pura exasperación.
—¡Le disparó a Indy! ¡Dos veces! La secuestró. No voy a dejar que se escape. Dadme un puto respiro, soy una
Nightingale, si cualquiera de ustedes… —Apuntó a Hank y a Lee—… estuvieran sentados en un coche y vieran la
oportunidad, la tomarían sin pensarlo. ¿Qué? ¿Yo no puedo porque soy una chica?
Vale, tenía un punto ahí. Paré de luchar por llegar a ella.
—Y tú… —Me apuntó—… si alguien nos hiciera estas cosas a mí o tu padre o alguno de nosotros, y tú estuvieras tras
el volante de un coche y tuvieras una oportunidad de echarle el guante, ¿dudarías siquiera?
Hmm, otro excelente punto. Me mordí el labio.
Estando atrapada en los eventos de los últimos días, no había parado a considerar como la gente que quería, que
me quería a mí, se sentía por lo que estaba pasando. Así que me puse en sus zapatos y el sentimiento que me dio
fue abrumador, lágrimas subieron por mi garganta y me las tragué.
—Ally, nena —susurré.
Ally no había acabado.
—No soy una policía tremenda o una tremenda… —Miró a Lee—… lo que sea que eres, pero si tengo la oportunidad
de hacer mi parte, lo haré. Quiero decir, ese tipo interrumpió ‘No más lágrimas’. Burgundy e Indy lo estaban
rompiendo allí arriba. ¡Había que hacer algo!
—Creo que has dejado claro tu punto —dijo Lee desde detrás de mí. Su brazo aún estaba apretado a mi alrededor.
Un coche entró en el aparcamiento y papá, Malcolm y Kitty Sue estaban allí.
Malcolm salió del coche, evaluando que sus seres queridos estuvieran respirando y saludables y rugió a Ally:
—¡Dime que no acabas de participar en una persecución a alta velocidad!
—Lo tenemos cubierto —dijo Hank.
Lee me soltó y me entregó a los brazos de papá. Papá me sujetó y besó mi frente.
—¿Estás bien? —preguntó papá.
—Sí —contesté.
Un coche de patrulla aparcó y Jorge y Carl estaban allí. Carl salió disparado del coche, su rostro enfadado.
—¿Has perdido la cabeza? —le gritó a Ally.
Obviamente no iba a ser la noche de Ally. Aunque tenía que admitir que encontré interesante cuán enfadado
estaba Carl. Hmm. Jorge salió más despacio, su rostro quieto y mostrando poca emoción. Se acercó a Lee, papá
y a mí.
—No sé lo que está pasando, Nightingale, pero deberías considerar poner a Indy en una casa segura hasta que
acabe —remarcó Jorge.
Lee no hizo ningún comentario a esto, Ally y Carl se estaban gritando uno a la otra y papá estaba aguantando.
Lee y Hank comenzaron a hacer llamadas, Jorge sacó su libreta y todos hicimos declaraciones.

162 Foro Book Land


Lee me metió en el Crossfire después de que una grúa viniera a remolcar el Mustang de Ally. Carl se sentó en el
coche, el micrófono de la radio en la mano, llamando para informar. Tex se iba con Carl y Jorge que le llevaban
de vuelta al hospital para que le volvieran a dar puntos. Ally y Carl llevarían a Malcolm de vuelta a BJ para recoger
el SUV de Hank.
Saludé a todos con la mano mientras Lee arrancaba, dirigiéndose al norte por Broadway.
—No quiero ir a una casa segura —le dije a Lee.
—Estás en una casa segura, el apartamento es seguro. Solo deja de salir de él.
No me gustó la forma en que dijo la segunda frase.
—¿Estás pensando en esposarme a la cama otra vez?
No dudó.
—Sí.
Genial.
—No haría eso si fuera tú.
—Pensarlo no es lo mismo que hacerlo. Eres un reto de seguridad. Tengo que mantenerte a salvo mientras no hago
bajar mis posibilidades de meterme en tu sexy ropa interior, o, mejor dicho, sacarte a ti de ella.
Creí probable que Lee estuviera tras ese reto, al menos eso esperaba.
—Por cierto, buena actuación allí, me gustó especialmente la parte en que pateaste al tipo en el pecho. Clase.
Genial.
Al menos su voz sonaba a una mezcla de diversión y admiración.
Cuando llegamos al apartamento, Lee nos hizo pasar y le dije que tenía que hacer la ronda de llamadas para
asegurarme que todo el mundo estaba bien. Me quedé de pie en el balcón con mi teléfono y sin tener que
pedírselo, Lee me trajo tres ibuprofenos y un vaso de agua, me observó mientras me los tragaba, tomó el vaso y
entonces desapareció.
Santa mierda. Él era muy bueno en estas cosas de estar juntos.
Llamé a Tod y Stevie primero. Estaban en casa, sanos y salvos y quizá un poco asustados pero no enfadados
conmigo, al menos Tod no lo estaba, estaba más interesado en diseccionar nuestra actuación en el escenario.
—Nenita, la rompimos, estaban en pie, estaban cantando, tenemos que ir de compras, tenemos que conseguirte
algunos atuendos mini-Burgundy. ¡Tenemos que llevar este show de gira!
Andrea y Marianne también estaban a salvo, aunque el marido de Andrea dijo que no tenía permitido salir más
conmigo, lo que causó una pelea ya que nunca nadie le había dicho a Andrea lo que tenía permitido hacer, nadie.
Richie Sambora, el gran y glorioso guitarra líder de Bon Jovi y hombre de los sueños de Andrea podría haberle
dado una orden y ella le hubiera dicho que se jodiera.
Duke pensó que era un puntazo, Dolores estaba considerando echarse atrás de la noche de chicas del miércoles.
Cerré mi teléfono y entré al dormitorio, Lee estaba en la misma posición en la que se encontraba anoche, en
la cama, de espaldas, pecho desnudo, sábana casi hasta la cintura. La luz estaba encendida pero esta vez, no
tenía un libro y se había dormido rápidamente. Nunca había tenido tiempo realmente para observarle mientras
dormía y parecía diferente, parecía casi como el viejo Lee, pre-Operaciones Especiales, la dureza e intimidación
desaparecidas, solo… Lee.

Foro Book Land 163


Quise besarle, como en realmente besarle, se veía bien allí tumbado y durmiendo, seriamente bueno, bueno de
deshacerse en tu boca. En su lugar limpié mi rostro, cepillé mis dientes y me puse la camiseta de Nigth Stalker.
Comprobé dos veces que la puerta estaba cerrada y las puertas correderas del balcón estaban aseguradas. Caminé
de puntillas al lado de la cama de Lee, apagué la luz y fui a mi lado de la cama y me deslicé dentro con cuidado
para no despertarle.
Me dije una y otra vez que no iba a golpear o patear a Lee mientras dormía, eso me ayudó a alejar a la fuerza los
pensamientos de balas volando y cuan totalmente fuera de control estaba mi vida.
***
Me desperté con una mano en mis bragas ahuecando mi culo y otra bajo mi camiseta, acariciando un lado de mi
pecho. Estaba tumbada medio encima de Lee, mi cara enterrada en su cuello.
—¿Estás despierta? —preguntó.
Asentí, evaluando soñolientamente mi estado semi-despierto. Su mano se movió inmediatamente para ahuecar
mi pecho, su pulgar deslizándose sobre el pezón. Un pulso eléctrico se disparó a través de mí y la parte ‘semi’
de mi estado semi-despierto fue un recuerdo distante. Mi cabeza se inclinó para mirarle y dijo algo como, ‘café’
o ‘pasta de dientes’ o ‘más’ y su boca vino hacia la mía. Él me levantó para que estuviera totalmente tumbada
sobre él, su mano salió de mi ropa interior y ambas manos fueron a mis costados, su boca se separó de la mía, y
entonces, zas, la camiseta de Nigth Stalker ya no estaba.
Estaba piel con piel con Lee, sentí un momento de júbilo mezclado con pánico extremo y antes de que pudiera
decidir a cual dar rienda suelta, fui girada sobre mi espalda y Lee estaba sobre mí.
Primero estaba besando mi boca, sus manos por todas partes, rozando, gentil y excitante. Entonces su boca dejó
la mía, fue a mi cuello, mi garganta, mi abdomen, siguiendo sus manos y entonces…
¡Uff!
Mis caderas se sacudieron en shock cuando me besó ahí, su boca moviéndose sobre mis bragas.
—¿Estás bien? —murmuró contra mí.
Murmuré en respuesta:
—Sí.
Pero mi mente dijo Sí, sí, mil veces, ¡Sí!
Las puntas de sus dedos fueron a la cinta de mis bragas y supe que estábamos cerca, muy, muy cerca, o al menos,
yo estaba cerca. El pánico se fue y el júbilo y la excitación tomaron firme control y mis manos se movieron, mis
dedos se hundieron en su cabello.
Entonces el timbre de la puerta sonó, tres toques rápidos, tres largos, tres cortos.
Lee inmediatamente paró lo que estaba haciendo y se levantó sobre mí.
—¡Joder! —explotó—. Dios, lo siento. Lo siento de verdad.
Se levantó y salió sigilosamente de la habitación desnudo. Me tumbé allí, medio desnuda y completamente en
shock. Frustrada de nuevo. ¿Qué clase de suerte era esa? ¿Era esto intervención divina?
Rodé, sentí mi dolorido cuerpo gritar en tardía protesta, agarré mi camiseta descartada en el suelo y me la puse,
para el momento en que la había bajado, Lee había vuelto al cuarto.
—Han disparado a uno de mis hombres —me dijo.
Todas las molestias y dolores se fueron y salté fuera de la cama.

164 Foro Book Land


—Oh Dios mío.
—Bobby y Matt están subiendo, tengo que saltar a la ducha, hazlos pasar, ¿lo harás? —Y desapareció en el baño.
Corrí a la cocina, rebusqué en los armarios y puse la cafetera a funcionar cuando sonó un toque en la puerta.
Miré por la mirilla y dejé pasar a Bobby y Matt. Parecían tristes.
—¿Están bien chicos?
Asentimientos, sin palabras.
—¿Quién es? ¿Cómo está?
—Él llevaba chaleco, balas antiblindaje. —Eso fue todo lo que dijo Matt. Era todo lo que necesitaba decir.
—Oh, no. —Revolví la cocina. Lee tenía una colección de tazas de viaje, definitivamente un hombre en marcha,
no uno que se quedaba y daba sorbos a su café. Bajé tres y pregunté—: ¿Han desayunado? ¿Quieren desayunar?
Puedo hacer unas tostadas rápidas.
—No tengo hambre —forzó Matt a través de sus labios apretados.
Todos nos quedamos allí de pie mirándonos fijamente. No podía soportar no hacer nada así que saqué la cafetera,
coloqué una taza de viaje bajo el chorro y llené las otras dos tazas con café. Estaba enroscando las tapas cuando
Lee entró con el pelo mojado y recién afeitado.
—Rodemos —dijo y Matt y Bobby comenzaron a moverse.
Repartí café, tirando la última taza de debajo de la boquilla y soltando la cafetera de nuevo debajo, caminando
tras Lee mientras enroscaba la tapa.
—Esta no está llena —le dije a Lee en la puerta, sintiéndome estúpida e inútil.
—Está bien. —Él la agarró.
—Llámame cuando sepas algo.
Se inclinó para besarme rápido y se marchó.
Mientras Stevie y yo estábamos empacando Burgundy la noche anterior, Lee fue a mi casa y agarró mi bolsa. La
trajo al apartamento anoche. Eso era bueno, tenía ropa nueva que ponerme y como era temprano, podía llegar
a Fortnum’s y ayudar a abrir. La aglomeración del café del lunes alejaría mi mente de las actividades actuales de
Lee y los miedos que estaban invadiéndome de que quien quiera que fuera ese tipo, le dispararon haciendo algo
para ayudar.
Tomaría el Crossfire de Lee, estaba bastante segura de que no le importaría.
Me duché, succioné el café y el ibuprofeno, decidí dejar que mi cabello se secara solo, me puse algo de maquillaje
alegre y traté de no mirar el ojo morado que estaba desapareciendo por fin. Me puse mi camiseta amarilla que
tenía una foto del coche de Starsky y Hutch, el Tomate Desnudo, estampada en el pecho. Tiré bruscamente de los
vaqueros desgastados, mi cinturón rojo y mis botas rojas de vaquero y me dirigí al garaje.
Estaba segura de que el Crossfire era el cielo absoluto para conducir pero mi mente estaba llena con demasiada
basura para procesarlo. No sabía si la policía había atrapado a Pepper Rick anoche. No me gustaba pensar en
Lee, hombre de acción, atrapado en la sala de espera de un hospital y lo que podría aprender cuando la espera
terminase. No quería pensar en lo que podría traer el día.
Eran las siete y diez, abríamos a las siete y media y mientras conducía, vi a Jane de pie fuera de la tienda mirando
a la acera. Aparqué el Crossfire justo delante y salí, mirando a Jane, quien no se había movido.

Foro Book Land 165


Entonces miré hacia donde ella miraba y paré en seco. Pepper Rick estaba reposando en la entrada de Fortnum’s.
Se abrió a la esquina, en un ángulo y él estaba tirado, culo y espalda contra la acera, hombros y lo que quedaba
de su cabeza contra nuestra puerta. Estaba muerto, muerto, muerto, como Tim Shubert excepto que no había
cerebro salpicado.
—Jane, cariño, aléjate de ahí —dije tranquilamente.
Ella estaba congelada, quieta y me di cuenta de que tenía su móvil en la mano.
—Jane —dije un poco más alto, intentando llamar su atención.
Ella saltó, su móvil salió de su mano, voló de punta a punta por el aire y aterrizó en el pecho de Pepper Rick,
traqueteando para descansar al lado de su mano.
Ambas observamos el móvil volar, aterrizar y acomodarse.
—Ups —dijo Jane y creí verla tomar la decisión mental de conseguir un teléfono nuevo. Saqué mi móvil de mi
bolso, pensé a quién llamar y resolví que a Hank.
—¿Sí? —respondió.
—Um, soy Indy. Odio decirte esto pero hay un tipo muerto descansando en la entrada de Fortnum’s.
Silencio.
Duke giró la esquina y Jane y mis ojos se giraron hacia él, su rostro comenzó a iluminarse con un saludo, sus ojos
se movieron hacia abajo y paró en seco.
—¡Jodido Infierno! —estalló él.
—Duke acaba de llegar —dijo Hank en mi oído.
—Sí.
—Pondré a alguien con ello, ¿conocemos a ese tipo muerto?
—Bien, no tengo que preocuparme por ser secuestrada de nuevo.
Hank desconectó y Duke me miró.
—¿Estaba él haciendo una llamada?
Quise reírme, entonces antes que eso se formara totalmente, decidí que quería llorar. Viendo que llorar no era
una opción para mí porque no era una blandengue, decidí que quería gritar.
En quince minutos, el lugar estaba rodeado por policías incluyendo a Hank, papá y Malcolm y la escena estaba
grabada. Curiosos y compradores de café estaban siendo dirigidos lejos por los uniformados.
Me quedé de pie a un lado y bajé por mi agenda hasta Lee y golpeé su número.
—¿Todo bien? —dijo como saludo.
—Has oído algo de tu oficina —respondí, pensando que las misteriosas fuerzas tras el comando cartel ya habían
alertado mi última aventura.
—¿Oír qué de mi oficina?
Ups.
—Bien, no quiero molestarte pero pensé que debía decírtelo antes de que tu oficina lo oiga en la radio policial. El
cadáver de Pepper Rick estaba apoyado en la entrada de Fortnum’s esta mañana.

166 Foro Book Land


Silencio, luego:
—Un regalo.
—¿Qué?
—Estaré allí pronto.
—Lee, no tienes que… —Pero había colgado.
Jimmy Marker caminó hacia mí y después de hacer unas cuantas preguntas se limpió los ojos con la mano.
—Indy, dime que no me estás ocultando nada.
Después que Tex fuera disparado, le dije a Jimmy todo en el hospital, sobre Rosie, la hierba, los diamantes, Terry
Wilcox, todo. Bueno, no todo. Dejé fuera mi B y E, así que casi todo. No tenía nada más que decir y si Jimmy se
estaba poniendo frustrado e impaciente, debía ponerse en mis zapatos.
—Jimmy, puede que esté loca pero no soy estúpida y pienses lo que pienses, distingo el bien del mal. Te dije todo
lo que sé en el hospital.
Papá caminó hacia mí y estiró el brazo sobre mis hombros.
—Solo quiero saber por qué eres el punto focal de todo esto —dijo Jimmy.
—Me gustaría saber eso también —dijo papá.
—Bien, cuando lo averigüen, díganmelo porque: ¡Esto está empezando a cabrearme! —Mientras hablaba mi voz se
elevó y estaba gritando al final.
Jimmy dio un paso atrás y un montón de cabezas se giraron en mi dirección. Vi un SUV aparcar en doble fila
y Lee se deslizó de detrás del volante. Sus ojos estaban en mí pero Malcolm y Hank le detuvieron antes de que
pudiera llegar a mí.
—Asumo que tú sabes lo que está pasando —le dije a papá apartando mis ojos de Lee.
—Lo que hay para saber, los policías hablan, tú eres mi hija. Jimmy me está manteniendo al tanto.
—¿Por qué no has dicho nada?
—Confío en Liam para cortarlo y confío en que tú harás lo correcto.
Tan simple como eso.
Papá estaba tranquilo, papá siempre había estado tranquilo. En algún punto del último par de días, Lee había
recibido su bendición, probablemente cuando empecé a tener ciertos incidentes, incidentes del tipo en que
cualquier padre hubiera querido que Liam Nightingale fuera el novio de su hija.
Caminé hacia el corrillo de los Nightingale, Malcolm estaba de espaldas a mí, Lee y Hank estaban a sus costados,
sus espaldas mayormente hacia mí. Mientras camina hacia allí, escuché a Malcolm decir:
—Hank, sé que usas a Lee para las cosas que podrían ensuciarte las manos y Lee, sé que tú juegas bastante libre.
Les dejo chicos, que actúen de la forma que quieran que necesiten hacerlo porque hasta ahora cualquiera que sea
el acuerdo que tienen funciona, pero no me gusta lo que huelo y…
La cabeza de Lee giró y me miró por el rabillo del ojo.
—Indy —dijo, y creo que lo dijo más para Malcolm que para mí.
Todos los hombres Nightingale se giraron hacia mí y lo que fuera que estuviera pasando terminó.

Foro Book Land 167


Genial. Lo que sea. Por mí bien.
Caminé hacia Lee y me detuve, aunque no lo suficientemente cerca para su gusto, porque extendió la mano y la
enredó en mi cuello, arrastrándome a su lado. Hank, papá y Malcolm se alejaron.
—¿Cómo estás, preciosa? —me preguntó.
—Estoy perdiendo la paciencia, esto está envejeciendo —le dije—. ¿Cómo está tu hombre?
—Sin noticias, tengo que volver al hospital. Veo que has confiscado el Crossfire.
—¿Te importa?
—No.
Me giré hacia él y puse mi mano en su estómago.
—Tu hombre, no estaba haciendo… algo… ¿por mí?
La mano de Lee estaba alrededor de mi cuello, giró y acarició suavemente mi pelo.
—Una misión diferente, nada que ver con tus diamantes.
Sentí un alivio tremendo, ya tenía la herida de Tex, el coche destrozado de Ally y a todos los demás preocupados
sobre mis hombros, no necesitaba nada más. Entonces miré a Lee y me di cuenta de que todo eso, además de lo
que fuera este nuevo asunto, aun descansaba firmemente en los suyos.
—Tienes que irte —dije.
—Sí.
Comencé a alejarme pero bajó la mano, su brazo se curvó alrededor de mis hombros y me giró hacia él, totalmente
de frente.
—Con Rick fuera del camino, deberías estar segura pero debes tener cuidado. Coxy no es una amenaza pero es
impredecible.
Asentí.
—Quiero volver a casa contigo —dijo.
Mi aliento desapareció, no lo absorbí y no lo expulsé, solo desapareció, hice una sacudida mental y me recompuse.
—¿Perdón?
—Esta noche. Te llamaré cuando esté de camino. Todo lo que necesitas para entrar en el garaje y en el apartamento
está en el llavero del Crossfire. Aun cuando Luke salga de la cirugía, tengo cosas que hacer pero cuando vuelva a
casa esta noche, quiero que estés allí.
Solo dudé un segundo.
—Vale.
Me miró durante un rato, sus ojos se tornaron suaves y dijo:
—Siento lo de esta mañana.
—No podía evitarse.
—Terminaremos esta noche.

168 Foro Book Land


Finalmente, algo que esperar con impaciencia.
***
Duke hizo seis grandes posters, pegándolos en todas las ventanas, anunciando que Fortnum’s estaba cerrado, era
difícil abrir con la cinta policial estirada a través de tu puerta principal. Gracias a Dios no tenía hipoteca. Tenía
el día abriéndose ante mí y ningún guardaespaldas siguiendo cada paso mío, me sentí rara.
Fui a casa de Tex para darle una actualización y ayudarle con los gatos, le habían vuelto a dar puntos y dejado irse
la noche anterior, no estaba segura de cuál sería su reacción a la muerte de Pepper Rick, supuse que de júbilo,
pero estaba equivocada.
—Vivimos, morimos —dijo.
Filosófico.
Con los gatos alimentados, cajas de arena limpias, luces laser moviéndose por las paredes, me dirigí a casa de
Kumar para abastecerme de cosas para el apartamento y cotillear. No estaba allí, tuve una charla con la Sra.
Kumar, que estaba tras el mostrador con la Sra. Salim inmóvil en un taburete tras ella. Pensé, pero no dije, que
harían mejor negocio si no pareciera que una momia estaba apoyada tras la caja registradora, luego me preocupó
si Dios me golpearía con un rayo por tal pensamiento.
Recogí mis partes y piezas de la Sra. Kumar y me dirigí a casa de Ally, me hizo café y me dio más ibuprofeno.
—Sé lo del tipo muerto, papá llamó a mamá, mamá me llamó a mí. ¿Estás bien? —preguntó.
—Me estoy cansando de esto.
—Apuesto a que sí.
—¿Qué vas a hacer hoy? —pregunté.
—Descansar, tengo turno esta noche.
Ally ahora trabajaba en el bar My Brother’s por Platte River, habían estado tanto tiempo allí que las mesas de
madera y los muros parecían curtidos y desgastados, tenían la mejor comida de bar en Denver, miembros de la
sinfónica pasaban el rato allí tras las actuaciones y servían una excelente pinta de Guinnes.
—Estaba empezando a creer que lo habías dejado —le dije.
—No, tuve un turno la noche que te secuestraron pero aparentemente está bien llamar para decir que no vas
cuando tu mejor amiga esta retenida como rehén.
—Bueno es saberlo.
Me ofreció una manicura y pedicura y le ocupé en ello, devolví el favor lavando y peinando su cabello. Habría ido
a la escuela de belleza si no hubiera heredado Fortnum’s. Desde que me convertí en adolescente, siempre hice
buenos peinados. Con Ally, no era difícil hacer un buen peinado, su pelo era suave y grueso con justo la suficiente
onda, nunca se veía mal.
—¿Cómo van las cosas con Lee? —gritó sobre el ruido del secador mientras yo cepillaba en redondo su pelo.
—Estoy totalmente asustada —grité en respuesta.
—Lo había notado —aún estaba gritando.
Apagué el secador y la miré.
—Es bueno en estas cosas.

Foro Book Land 169


—¿Qué cosas?
—Cosas de relaciones, es natural. Es raro, somos nuevos y somos viejos. No puedo hacerme a la idea.
—Él es una mierda en cosas de relaciones. Solo es bueno en ello porque eres tú.
—¿Perdona?
—Tú eres una mierda en ello también, pero solo porque nunca fue él.
Oh, oh. Ally estaba en modo ‘ustedes estaban destinados a estar juntos’. Volví a encender el secador, asunto
terminado.
Después de visitar a Ally, me fui a casa, la limpié, miré mi correo, regué mi patio y mis flores, luego regué las de
Tod y Stevie, luego fui a su puerta y llamé.
Stevie respondió y luego miró más allá de mí por si hubiera un francotirador.
—He regado sus flores —le dije.
—Eso es bueno.
—Siento lo de anoche.
—No estoy seguro de si te perdono, aunque Tod dice que te lanzaste sobre él para protegerle de las balas, así que
supongo que no estoy tan enfadado. Tod pensó que fue alucinante, dice que le recordó a casa.
—De la forma en que Tod lo dice, no sé si quiero ir a Texas.
Stevie no dijo nada.
—Como sea, es fácil para Tod decir que fue alucinante, estaba protegido por un pie de profundidad de mi
gomaespuma.
Ambos sabíamos que las balas atravesarían la goma de Tod. Seguí hablando, sabía que Stevie estaba enfadado así
que de alguna forma no pude evitarlo.
—El cadáver del tipo que lo empezó estaba colocado en la puerta de Fortnum’s esta mañana.
Los ojos de Stevie se agrandaron.
Vale, así que ahora estaba dejando que el shock de eso me cubriera, sin mencionar que Stevie estaba enfadado
conmigo y no me gustaba que la gente que me importaba estuviera enfadada conmigo. No era mi culpa aunque
sintiera que lo era, lágrimas brotaron en mis ojos.
—Luego hablamos —dije.
—Nenita, estás hecha polvo, entra.
Él me arrastró adentro, me dio una bebida y me sentó en el sofá. Lo dejé salir todo, incluyendo el hecho de que
aunque habíamos estado cerca cada vez, Lee y yo no lo habíamos hecho aún.
Stevie escuchó, me abrazó ocasionalmente, me dio pañuelos cuando las lágrimas amenazaron con salir y no hizo
juicios. Luego me llevó a casa, rebuscó entre las perchas de mis armarios, abrió y cerró cajas de zapatos hasta que
encontró lo que buscaba, todo mientras me contaba su plan.
Mientras Stevie me acompañaba al Crossfire, me dijo que Tod estaba en el aeropuerto internacional de Denver,
tenía un vuelo y no volvería en unos días, Stevie se iría tarde la mañana siguiente para hacer lo mismo y me pidió
que cuidara de Chowleena mientras él y Tod estaban fuera.
—Si tuviera que llevarla a casa de Lee, ¿sería un problema? —pregunté.

170 Foro Book Land


—Solo escríbenos una nota.
Entonces, como un hado padrino, nunca mejor dicho, me despidió con la mano para hacer mis recados que
eventualmente terminarían con Lee.
Fui a Cherry Creek y entré en Linens ‘n Things. Agarré un par de cosas que necesitaba y fui a Fresh and Wild,
conseguí las cosas que necesitaba para la noche y añadí algunas cosas para la mañana en caso de que mi estancia
en el apartamento fuera aún más larga, y lo llevé todo en el carro, más las cosas de la tienda de Kumar, el vestido
y los zapatos hasta el apartamento de Lee.
Dejé todo en la cocina y el salón y comencé a trabajar. Hice la tarta de crema de chocolate primero, luego preparé
las patatas gratinadas, las tapé con papel de aluminio listas para meterlas en el horno, corté las judías verdes listas
para blanquearlas, dejé el filete en la nevera, podía asarlo en diez minutos y Lee dijo que me llamaría cuando
estuviera de camino.
Preparé la mesa y saqué los manteles y las servilletas de tela rodeadas por los anillos para servilletas que compré
en Linens ‘n Things. Intenté comprar los manteles, servilletas y aros más varoniles que pudiera encontrar, ya que
adornarían la mesa de Lee, pero realmente no eran tan varoniles en ese tipo de tienda.
En el centro de la mesa puse las altas velas cónicas en candelabros de plata que también compré, coloqué las
flores que conseguí en Fresh and Wild en el jarrón que compré. Saqué los vasos profundamente redondeados
que había visto en las alacenas de Lee y en un toque final, puse la cara botella de vino tinto entre ellos en la mesa
del comedor.
No necesitaba exactamente planear un plan de seducción, pero un poco de romance nunca hacía daño, o al
menos eso fue lo que dijo Stevie, y de cualquier forma, Lee se estaba cansando. Sabía que le gustaba el filete, las
patatas gratinadas y la tarta de crema de chocolate. Kitty Sue la preparaba para él en cada cumpleaños, se merecía
un capricho y quizá después le diera uno, o él me lo diera a mí.
Fui al dormitorio con el vestido y los zapatos y miré a la silla, mis dos bolsas habían desaparecido, comprobé el
armario y un par de cajones, no solo mi ropa estaba colocada, la sucia estaba limpia, planchada y también colgada
en el armario o doblada en los cajones. Miré alrededor de la habitación y la cama estaba hecha con sábanas
limpias, las alfombras recién aspiradas. Obviamente el lunes era un Día de Judy la Empleada de hogar.
Hice toda la cosa de chicas, excediéndome con el pelo totalmente salvaje a lo Tawny Kittaen, el frente tirado hacia
atrás sueltamente con una horquilla y maquillaje oscuro en mis ojos. Me puse el vestido que Stevie eligió, satén
negro, con tirantes finos, rozando mi cuerpo de una forma ceñida pero no obvia, escote decente pero el truco
era una caída matadora en la espalda. Me puse sandalias Rock Chick, altas, desafiando a la muerte, tacón fino
con tantas tiras que tenías que enrollar algunas en tus tobillos. Perfume sutil, sin joyas porque en el calor del
momento, ¿quién quería perder el tiempo quitándose joyas?
Se estaba haciendo tarde, así que puse las patatas gratinadas a cocinarse, incluso si Lee llegaba realmente tarde,
podía calentarlas fácilmente cuando asara los filetes.
Encontré un John Grisham y comencé a leer. Saqué las patatas y volví a la lectura, más tarde me levanté y fui a la
cocina, tomé mi móvil y el inalámbrico de Lee y los puse en la mesita de café para que estuvieran fácilmente a mi
alcance y volví a la lectura. Me tumbé de lado para ponerme más cómoda y seguí leyendo.
Entonces, siendo quien era y viendo que era tarde, me quedé dormida.

Foro Book Land 171


Capítulo 15
No dijiste nada sobre la tarta
Traducido por *eliza*

 Corregido por Kora

Mi cabello se deslizó por mi hombro y cayó por mi espalda.


Abrí mis ojos y Lee estaba sentado en el sofá, en el hueco libre que habían dejado mis piernas dobladas.
—Hola —dije.
—Hola —respondió.
—No me llamaste —le dije.
—Era tarde, no quería despertarte.
Me apoyé sobre mi codo.
—¿Qué hora es?
—Casi medianoche.
Hice un mini-estiramiento y me acerqué un poco más a él. Mientras hacía eso, sus manos encontraron mi cintura
y me colocaron sobre su regazo. Mi libro cayó al suelo, pero ninguno de los dos hizo ademán de recogerlo. Él se
acomodó en el sofá y yo me senté en él, poniendo mi cabeza en su hombro y envolviendo mis brazos alrededor
de su cintura. Uno de sus brazos rodeaba mi cintura, y la otra mano estaba apoyada por encima de mi rodilla.
—Hiciste la cena —dijo—. ¿La he echado a perder?
—No he preparado nada especial. Podemos comérnosla mañana o esta noche. ¿Tienes hambre? —pregunté.
—No de comida.
Su mano se deslizó hasta mi muslo, agarrando el dobladillo de mi vestido con ella.
Mi estómago dio un giro.
—¿Estás cansada? —preguntó él.
—Estaba dormida —dije lo obvio.
—Eso no es lo que te he preguntado.
—¿Estás cansado?
—Lo estaba. Ya no.
—Oh.

172 Foro Book Land


Uf.
Su mano se acercó más y su cabeza se inclinó para que su boca pudiera tocar mi cuello.
—¿Cómo está tu hombre? —le pregunté.
—Vivo —dijo contra la piel bajo mi oreja—. En estado crítico, pero es un luchador. —Su lengua tocó mi piel y me
estremecí.
—Eso es bueno, supongo.
—¿Quieres ir a la cama?
—Sí —le dije.
Él levantó su cabeza y su mano se deslizó alrededor de mi muslo, pasando por debajo de la tela de mi vestido. Las
puntas de sus dedos se deslizaron por debajo del borde de mis bragas, por mi pierna.
—Déjame reformularlo. ¿Quieres ir a dormir?
¿Estaba colocado? ¿Qué si quería irme a dormir? ¿Qué clase de pregunta era esa?
Traté de hacerme la guay.
—No, la verdad.
Él sonrió. La Sonrisa.
Mi estómago se derritió.
—Bien —dijo.
Entonces me besó.
Fue un gran beso, largo, lento, profundo y caliente. Cuando terminó, su boca se deslizó por mi mejilla, cuello y
clavícula. Su mano en mi cintura recorrió mi espalda y tiró de mi cabello, exponiendo mi cuello, y luego su lengua
se sumergió en el hueco de la base de mi garganta.
Soltó mi cabello. Su mano acunó la parte de atrás de mi cabeza y me besó de nuevo. Una repetición del primero,
pero mejor, mucha lengua. Una de sus manos sostenía mi cabeza, mientras que la otra se deslizaba a través de mi
pecho sobre la tela de mi vestido.
Todo esto estaba muy bien; de hecho, era bonito. El problema era que Lee estaba actuando como si tuviera todo
el tiempo del mundo. Estaba actuando como si en cualquier momento el timbre de la puerta no fuera a zumbar
algún código secreto que lo fuera a alejar de mí, dejándome en la estacada o, mejor dicho, jadeante y húmeda.
Me empujé hacia arriba, cambiando de posición y poniéndome a horcajadas sobre sus caderas. Tiré de su camiseta
y se la quité por la cabeza, tirándola por ahí. Deslicé mis manos por su pecho, frotando sus abdominales con
el toque de mis uñas, mirando sus músculos tensarse en reflejo, y fui directa a por el botón de sus pantalones,
desabotonándolo.
Conseguí desabotonar el de arriba antes de que sus manos me agarraran las muñecas y me detuvieran.
Mis ojos fueron a los suyos y vi arrugas ahondando en las esquinas.
—¿Tienes prisa? —preguntó.
—Uh... —dije, como si no fuera obvio—… sí.
—No hay necesidad de correr. —Apartó mis manos, soltándolas, y las puso por encima de mi cabeza, a mis lados.

Foro Book Land 173


—Tenías prisa esta mañana —le dije mientras miraba cómo sus manos se deslizaban hacia arriba y luego se detenían
a ambos lados de mis pechos. Su mano derecha se curvó y deslizó sus nudillos a lo largo de mi costado derecho
hasta el pezón. Se endureció y él lo observó.
Me mordí el labio por el temblor que fue desde mi pezón hasta mi región inferior y luego dije, impacientemente:
—Lee.
Sus ojos se movieron de mis pechos a mi cara.
—Esta mañana era diferente.
—¿Diferente en qué sentido?
—Soy un chico —dijo, como si eso lo explicara todo, y de alguna forma lo hizo—. Nunca he conocido a ningún
hombre que no se despertara con otra cosa en su mente. Por lo general, uno está listo para eso antes incluso de
que sus ojos se abran.
—Bueno, pues yo ahora me siento como tú esta mañana —le dije, mis manos regresando a su bragueta.
Sus manos fueron de nuevo a mis muñecas y las apartó a mi espalda.
—Pensé que querías tomártelo con calma —dijo.
Juraría que oí risa en su voz.
Cabrón.
—¿Qué te parece esto? Tú lo haces a tu manera y yo lo haré a la mía —le sugerí.
Sus ojos se clavaron en los míos.
—Eso debería ser interesante.
—Maldición —murmuré.
Lo besé. Sabía que le gustaba la forma en que le besaba; él me lo había dicho, y hasta ahora no me había mentido.
Él respondió inmediatamente.
Soltó mis muñecas y puso sus brazos alrededor mío.
Mis manos fueron de nuevo a su bragueta, pero en lugar de abrirla deslicé mi palma contra ella, sintiendo su
longitud. Se sentía bien, tan bien.
Sus manos fueron a mi cintura. Me puso de espaldas al sofá y me cubrió con su cuerpo. Me agarré a sus hombros
y perdí mi posición previamente ganada.
Me besó, cubriendo con su mano la cima de mi pecho, deslizando su pulgar por mi pezón, su dedo pulgar
empezando a hacer unos deliciosos círculos usando el satén de mi vestido para profundizar la fricción.
Guau.
O sea, guau.
Levanté una rodilla para hacer palanca y sus caderas cayeron entre mis piernas. Envolví la otra pierna en torno a
él, agarrando su hombro con una mano y dándome impulso con mi otro codo contra el sofá. Mientras aguantaba
mi peso con el pie, me giré y rodé.
Caímos del sofá, él sobre su espalda, refunfuñando, y yo encima.

174 Foro Book Land


Me alcé antes de que pudiera recuperarse, a horcajadas sobre él de nuevo. Me incliné, arqueando mi espalda,
mi boca en su pecho, deslizando mis labios, raspando con mis dientes arriba y abajo, mi lengua trazando sus
músculos abdominales bien definidos. Su piel sobre el músculo duro sabía muy bien.
Fue glorioso.
Mis dedos volaron al otro botón de su bragueta y mi boca descendió, mis dedos intentando desabrochar el botón
que quedaba justo debajo de mis labios anhelantes.
Todo el tiempo sus manos permanecieron bajo mi vestido, sosteniendo mi culo. Mientras me movía por su
cuerpo, deslizándome arriba y abajo, obligó a mi espalda y torso a erguirse, deslizó las manos bajo mis brazos y me
quitó de encima suyo. Luego me giró.
Nuestras piernas y caderas golpearon la mesa de café, que voló hacia un lado, se tambaleó y se cayó, controles
remotos, revistas y teléfonos volando por todas partes.
Con su cuerpo sobre el mío, capturó mis muñecas, las puso sobre mi cabeza y me miró.
—Realmente tienes prisa.
—Eso dije, ¿no?
Su boca rozó la mía.
—Relájate.
—¡Relájate tú! ¿Puedes garantizarme que el timbre de la puerta no sonará?
—No.
—¿Puedes garantízame que tu teléfono no va a sonar, que el mío no va a sonar, que toda la parte occidental de los
Estados Unidos no va a caer en el Océano Pacífico?
Sentí así como escuché qué rio suavemente.
—No.
—Siento lo de tu hombre, de verdad que sí. Es una mierda y no te culpo. Pero no fue a mí a quien el timbre
interrumpió mientras tú tenías mi boca entre tus piernas. ¿Me entiendes?
Él acarició mi cuello, todavía sin dejar libres mis manos.
—Estoy empezando a ver tu punto.
—¿Y bien?
—Aún vamos a tomarnos las cosas con calma.
Solté un ruido impaciente.
—¿Por qué?
—Porque quiero.
—¿Y qué hay de lo que yo quiero?
Levantó su cabeza y me miró de nuevo, sus ojos cálidos.
—Conseguirás lo que quieres.
Lo miré, pensativa. Me apuesto tu dulce culo a que lo haré.

Foro Book Land 175


Volvió a acariciarme y empecé a retorcerme. No pude evitarlo, su boca en mi cuello se sentía bien.
No me malinterpreten, no tenía prisa por conseguir un orgasmo porque él fuera Lee Nightingale o porque no
hubiera tenido uno en mucho tiempo (que no lo había tenido, al menos uno que no que fuera auto-inducido),
sino porque estaba seriamente excitada y había estado alimentando un fuego lento durante días.
Lee era bueno con sus manos y con su boca. Su cuerpo estaba tan cálido que quemaba, y no solo se sentía bien
por su calor sino también por su dureza y fortaleza. Esa fuerza me hizo sentir segura. Otra cosa dura estaba
presionando contra mi muslo, y sabía lo que era y lo quería. Primero en mi mano y luego dentro de mí y, si había
tiempo, había otras cosas que estaba considerando hacer con él.
Sus manos se deslizaron por mis brazos y su boca descendió, rozando mis pechos con sus labios sobre la tela.
Luego volvió a besarme.
Mi mano fue hacia su culo, bajo sus pantalones, sujetándolo. Cuando sus labios se separaron de los míos, mis
labios fueron a su cuello. Usando la punta de mi lengua exploré su garganta y mandíbula.
Mi mano se movió de su culo a su parte delantera, deslizándose por su cadera.
—Indy —dijo, mitad advertencia, mitad gruñido, mitad risa.
No me molesté con los botones. Mi mano voló adentro y, mientras lo besaba, lo encontré.
Con el poco espacio que tenía entre sus vaqueros y su bulto, envolví mis dedos a su alrededor.
Al fin.
—Dime —susurré contra sus labios mientras le acariciaba.
—Se acabó —dijo él.
Lee se levantó y perdí mi agarre. Se inclinó, agarró mi mano y me levantó.
—¿Qué? —​​pregunté.
Se inclinó de nuevo, puso un brazo detrás de mis rodillas, otro en mi cintura y me levantó.
—Si lo quieres rápido, iremos rápido.
—Yupi —dije.
Me estaba llevando a la habitación.
—¿Dijiste ‘yupi’?
Ups. No me había dado cuenta de que había hablado en voz alta.
—Se me ha escapado —dije.
—Bueno, pues te permitiré decirlo. —Dejó caer mis piernas cuando llegó al lado de la cama, me soltó y se sentó
para quitarse las botas, pero me miró—. No te acostumbres a ello —me advirtió.
Lo que sea, pensé, y me incliné para tirar de los cordones de mis zapatos. Estos de inmediato se soltaron, así que
pateé mis zapatos y me enderecé, saqué mi vestido por mi cabeza y lo arrojé a un lado.
Puse una rodilla sobre la cama, empecé a gatear a cuatro patas y me agarró, me giró sobre mi espalda y, en un
instante, me liberó de mi ropa interior. Así como así, puf, estuve desnuda.
No había estado prestando atención, pero Lee había estado mirándome y yo estaba suponiendo que le gustaba
lo que veía. Lee tampoco perdió el tiempo en desnudarse. Se acercó a mí, con los ojos de un color chocolate
derretido tan intenso que brillaban.

176 Foro Book Land


Su mano se deslizó entre mis piernas. Sentí sus dedos fuertes, y eran mágicos.
—No tenemos que ir tan rápido —dije, pero me apreté contra él.
—Demasiado tarde.
Sus dedos vagaron, sus manos abrieron mis piernas y su boca fue a donde estaban sus dedos. El coro ya había
calentado y, en pocos minutos, su talentosa boca y lengua me enviaron directamente a la nota más alta del aria.
Dios, era increíble.
Antes de que terminara de cantar, él se puso encima mío, deslizándose dentro de mí. Se sentía tan increíblemente
bien que a pesar de que el primer acto fue bastante espectacular, el segundo acto le siguió de cerca pisándole los
talones, y sacudió mi mundo.
***
—Creo que tengo hambre —le dije al acabar.
—¿Otra vez? —preguntó—. Según mis cuentas, te corriste dos veces.
Grr.
Cómo no, las estaba contando.
Sí que me había corrido dos veces. Bueno, tal vez tres veces, o tal vez la segunda fue muy larga.
Estábamos enredados, por lo que me desenredé y me aparté de él y busqué debajo de la almohada. Me di
cuenta de que Judy no solo había limpiado sino que también había planchado la camiseta Night Stalker (¿quién
planchaba las camisetas?). Me la puse.
—Voy a por comida. —Me giré y lo miré—. ¿Quieres comer?
—¿Qué preparaste?
—Iba a hacer filetes, judías verdes y patatas gratinadas. Solo terminé las patatas.
Sus ojos se suavizaron cuando escuchó el menú y dijo:
—Podría comérmelo.
Supongo que anoté un punto con la comida, aunque no había sido capaz de cocinarla para él.
Me dirigí a la cocina y fui directamente a por el vino. Estaba teniendo problemas con el corcho cuando él me
siguió, llevando solo sus pantalones. Me quitó la botella de vino y sin esfuerzo la destapó. Cogí las copas, las puse
en el mostrador y él lo sirvió.
Volqué las patatas en un cuenco y las calenté en el microondas. Para satisfacer mi propia hambre, decidí que iba
a saltarme las patatas e ir directamente a la tarta. Tomé un sorbo de mi vino y miré el microondas, sintiéndome
extraña. Habíamos avanzado otro paso hacia la convivencia, el mejor paso hasta el momento, pero aun así me
asustaba.
—¿Cómo estuvo tu día? —pregunté, tratando de esconder mi incomodidad.
Vaya, eso había sonado poco convincente.
—He progresado más en mis otros casos —dijo a mi espalda.
El microondas sonó. Saqué las patatas, puse el plato caliente en una toalla doblada y se lo di con un tenedor. Él
apoyó una cadera en el mostrador y comió de pie.

Foro Book Land 177


Sorbí más vino y me dirigí a la nevera.
—Decidí trabajar en el caso de Rosie de nuevo. Creo que voy a reclutar a Tex. Él tiene buenas habilidades.
Por cosas como esa estaba convencida de que él no le tenía miedo a nada, incluyendo a romper la ley. Por no
hablar de que pensaba que yo era una cita divertida.
Abrí la nevera y saqué la tarta.
Lee me estaba observando.
—No habías dicho nada sobre la tarta.
—Crema de chocolate.
Se me quedó mirando, el tenedor congelado a medio camino de su boca. Algo se estaba maquinando detrás de
sus ojos. Fuera lo que fuese lo procesó, y podía decir que le gustó, pero no lo compartió conmigo. Lo dejé pasar.
Él me lo diría si quería que lo supiera, pero no hacía falta un neurocirujano para darse cuenta de que le había
gustado la idea de que le hiciera su tarta favorita.
—¿Por qué estás buscando a Rosie? —preguntó.
—Porque él me metió en esto y estoy harta de cadáveres y balas volando. Todos a los que amo temen por mí, y
Rosie es la clave. Voy a erradicarlo, a patear su culo, y luego las cosas volverán a la normalidad.
Caminé hasta el otro lado de la cocina, puse la tarta sobre el mostrador y cogí un tenedor.
—Quieres decir que conseguirás que Tex patee su culo —dijo Lee.
Consideré cortar un trozo, pero decidí no hacerlo. Éramos solo Lee y yo, no había razón para hacer de esto una
ceremonia. Metí mi dedo en la crema y me giré hacia Lee.
—Podría con Rosie. Sin problemas. —Entonces me metí el dedo en la boca.
Sus ojos se posaron en mi boca mientras chupaba mi dedo. Incliné mi cabeza y sonreí. Me dio ventaja al regalarme
La Sonrisa. El problema era que La Sonrisa no solo fue amplificada con una buena cantidad de calor e intimidad,
sino también con mega-vatios por el conocimiento del gran sexo que habíamos tenido antes y la promesa de lo
que estaba por venir.
Mis piernas se debilitaron un poco.
—La última vez que viste a Rosie, él estaba apuntando un arma hacia ti —señaló Lee.
—Tex tiene un arma.
—Tex tiene una escopeta. Los civiles con armas de fuego son un poco aterradores. Los civiles con armas de fuego
que no saben usarlas son muy aterradores. Llevar una escopeta es una locura.
Me encogí de hombros, salté, planté mi culo en el mostrador, crucé mis piernas y tomé otro sorbo de vino.
Entonces cogí toda la tarta, me tomé un momento para decidir por dónde empezar y decidí comenzar por la
mejor parte. Agarré el tenedor y lo pinché directamente en el centro.
Después de unos cuatro mordiscos, levanté mis ojos hacia Lee. Él estaba sosteniendo el vino y mirándome, su
plato en el fregadero.
—¿Qué? —​​pregunté.
—¿Estás molesta por mi tardanza? Te complicaste la vida con la cena.
—No —contesté.

178 Foro Book Land


—Mientes tan fácilmente como respiras. Sé honesta.
Me quedé mirándolo.
—¿Por qué debería estar molesta? ¿Parezco molesta? Dijiste que habías llamado cuando ibas de camino a tu casa.
Sé que estás ocupado y que tienes mucho en tu plato. Planeé la cena en consecuencia. Nada puede arruinarla.
Cielos, Lee. Puede que mienta de vez en cuando, pero solo cuando no es importante. Solo es una cena, no te has
saltado una reunión con Led Zeppelin.
Tomó un sorbo de vino y siguió mirándome.
Tomé un enorme trozo de pastel y volví el tenedor hacia él.
—¿Quieres un poco?
Su rostro cambió y puso a un lado el vino.
—Sí —dijo, viniendo hacia mí.
Mierda.
Pensé que tal vez no estaba hablando sobre la tarta.
No estaba equivocada.
Cogió el tenedor y lo clavó en la tarta. Luego cogió la tarta y la dejó a un lado.
—No había terminado con ella —le dije.
—Puedes volver a ella más tarde.
Separó mis piernas. No me había puesto bragas y me sentí inmediatamente expuesta. Él se interpuso entre ellas,
deslizando mi culo por encima del mostrador, pero la sensación desapareció al sentir su calor en mi contra.
—¿Qué estás haciendo? —pregunté, aunque sabía exactamente lo que estaba haciendo.
—El postre —dijo él, y me besó.
Él sabía a vino, y estaba segura de que yo sabía a tarta.
No estaba mintiendo, quería más tarta, pero después de que él comenzara a besarme no la eché mucho de menos.
Una de sus manos se mantuvo firme en mi cadera. La otra mano estaba trabajando entre nosotros, desabrochando
su bragueta.
—Apoya tus manos en el borde del mostrador —me dijo.
—¿Qué?
En respuesta, él me tiró hacia delante, inclinando mis caderas. Agarré el borde de la encimera de forma rápida y,
de repente, se deslizó dentro de mí.
No era una mojigata ni una santa, pero no podía decir que hubiera tenido una vida sexual aventurera. Al menos,
nunca había tenido sexo en un mostrador de cocina.
Fue fantástico. Un poco travieso, un poco ilícito, algo que sabes en el fondo de tu mente que lo recordarás cuando
estés haciendo café.
—¿Ahora quién está yendo rápido? —pregunté, envolviendo mis piernas alrededor de sus caderas.
Él apretó sus caderas contra mí y se sintió tan jodidamente bien que mordí mi labio.

Foro Book Land 179


—¿Tienes algo más que decir? —preguntó.
Sacudí mi cabeza. Luego dije:
—Espera un segundo, sí que tengo algo que decir. Hazlo de nuevo.
Su cuerpo se quedó inmóvil y sus cejas se levantaron.
Puse mi boca sobre la suya y dije:
—Por favor.
Luego me dio otra versión de La Sonrisa, la más atractiva, la mejor y la más peligrosa, la sonrisa cálida e íntima
que consigues cuando Lee se mueve dentro de ti.
***
Después, comimos tarta.
Luego, nos duchamos.
Aunque con los cuerpos húmedos, jabonosos y desnudos, especialmente con el de Lee, las cosas se salieron de
control y caímos fuera de la ducha sobre la alfombrilla del baño.
Después de eso, agradecí silenciosamente a la desconocida Judy por lo impecablemente limpio que estaba el baño
y por el olor a hojas secas aromáticas de la alfombra de baño.
Más tarde, estábamos en la cama y yo estaba pegada a su cuerpo, su brazo alrededor de mi cintura, mi brazo
enroscado alrededor de su abdomen. Había lanzado una pierna sobre su muslo y tenía mi cabeza en su hombro.
Estaba cómoda, cálida y muy adormilada.
Me sentía bien, y me permití pensar en ello (lo cual hice, pero solo un poco), en lo feliz que estaba.
—Respecto a ti buscando a Rosie con Tex, tengo que pedirte que dejes de hacerlo —dijo Lee.
No quería tener esta conversación ahora. Estaba cansada, muy relajada, tal vez incluso feliz. No quería mantener
una conversación que pudiera hacernos subir por las paredes.
Así que lo ignoré.
Me sacudió un poco.
—Indy.
—¿Mm? —dije contra su hombro.
—¿Me has oído?
—Te he oído.
Él suspiró.
—Estás pensando en esposarme a la cama de nuevo, ¿no? —pregunté.
—Sí.
Incliné mi cabeza para mirarlo sin mover la mejilla de su hombro.
—¿Por qué no quieres que busque a Rosie?
—¿Cuántas razones quieres?
180 Foro Book Land
—Dos. —Estaba aún relajada pero empezando a sentirme insolente.
—No sabes lo que estás haciendo y Tex es un loco de mierda.
—Ambos son buenos puntos.
Mierda.
¿He dicho eso en voz alta?
¿Qué pasaba conmigo? Estaba sacando a la luz mis pensamientos honestos sin querer.
Él se dio la vuelta hacia mí. Su muslo se interpuso entre mis piernas, obligando a una de ellas a engancharse
alrededor de su cadera, y su mano fue a mi culo y me apretó contra él. Su otra mano metió mi cabeza en su cuello.
Me di cuenta de que pensaba que estaba de acuerdo con él y que esa era mi recompensa.
Era una buena recompensa, el estar sostenida así por Lee. Una muy buena.
Él no tenía que saber que, a pesar de que estaba de acuerdo con él, todavía iba hacer lo que quisiera hacer.
***
Me desperté cuando la cama se hundió con el peso de Lee.
Abrí los ojos y parpadeé hacia él.
—Café —dijo, y vi vapor saliendo de la taza que estaba sosteniendo.
Me levanté, acomodé las almohadas, empujé la sábana sobre mi pecho y cogí el café.
Tomé un sorbo. Era fuerte.
—Mi héroe. —Soplé en la taza.
—¿Cuáles son tus planes para el día? —preguntó él.
Automáticamente, mentí:
—No tengo aún cafeína suficiente en el cuerpo para tener planes.
Se me quedó mirando.
Él sabía que tenía planes.
Se levantó. Llevaba un par de pantalones de chándal seriamente desteñidos, una vez azul marino, que colgaban
bajos en sus caderas, exponiendo la parte superior de los huesos de su cadera en un relieve atractivo. El pantalón
había sido cortado, y el borde desigual chocaba a la altura de la mitad de su muslo. Su cabello estaba despeinado,
no solo por el sueño sino porque yo se lo había puesto de esa manera. Con el chándal y el cabello así, estaba
empezando a sentirme ligeramente encendida.
Él cruzó la habitación y regresó a mí.
Tomé otro sorbo y sin prestar mucha atención oí un tintineo de metal, pero todavía no estaba lo suficientemente
despierta para procesar el ruido.
La taza fue apartada de mí. Mi muñeca ya había sido capturada a medio camino hasta la cama cuando me di
cuenta de que él llevaba unas esposas.
Demasiado tarde, introdujo mi muñeca en una de ellas y oí el sonido que hizo al cerrarse. Me retorcí pero oí el
segundo cierre y quedé atrapada.

Foro Book Land 181


Me retorcí hacia él, molesta.
—Me estás tomando el pelo —espeté.
Se deslizó en la cama junto a mí, tirando de la sábana hacia abajo.
—No.
Sus manos estaban sobre mí y su boca fue a mi cuello.
—Uh-uh. De ninguna manera. —Lo empujé con mi mano libre—. No me vas a esposar a la cama y hacer cosas
pervertidas conmigo.
Agarró mi mano libre por la muñeca y la retorció detrás de mí.
—¿Quieres apostar algo?
Su otra mano empujó la sábana sobre mi cadera y quedé expuesta.
—¿Me vas a dejar aquí todo el día?
—Cuando acabemos… sí —me dijo al oído.
Grr.
—¡Libérame!
—No.
—Lee, esto no es divertido. Y, de todos modos, el sexo por la mañana no nos funciona. Vas a empezar esto y
alguien tocará a la puerta y te va a decir que El Álamo ha sido atacado y te vas a ir pitando.
Su mano se había acercado a mi culo, mientras que su boca vino a la mía.
—Sobrevivirás.
—¡No lo haré!
Su boca se deslizó de la mía a mi oído.
—Lo has hecho antes.
—¡Eso fue antes de saber lo que me faltaba!
Su cabeza se levantó y me sonrió.
Jodido Lee.
—Te soltaré si prometes que no irás en busca de Rosie con Tex. —Abrí la boca, pero antes de que pudiera decir
algo, dijo—: Prométemelo, y en serio.
Cerré mi boca.
Si pudiera cruzar mis brazos sobre mi pecho, lo habría hecho. En su lugar, expliqué:
—Stevie está molesto conmigo porque Tod estaba en la línea de fuego. Ally está persiguiendo a los chicos malos
con su Mustang. Mi vida está completamente fuera de control, y estoy arrastrando a otros en ella. No puedo
sentarme y esperar, tengo que hacer algo. Estoy cansada de tener miedo.
Estaba tratando de zafarme. Él lanzó un muslo sobre mí y me inmovilizó. Dejó ir mi muñeca, se levantó sobre un
codo y trazó la línea de mi mandíbula con su dedo, mirándome a los ojos.

182 Foro Book Land


Él estaba decidiendo algo.
—Entonces trabaja conmigo.
Mi cuerpo se calmó. ¿Estaba hablando en serio? ¿Trabajar con el misterioso chico malo Liam Nightingale?
—¿Qué? —​​pregunté.
—Buscaremos a Rosie juntos.
Mi boca se abrió.
—¿En serio? —respiré.
Él asintió.
Empecé a sonreír, pero entonces él dijo:
—Hay condiciones.
La sonrisa se fue y estreché mis ojos hacia él.
—¿Qué condiciones?
Sus ojos se suavizaron y se arrugaron en las esquinas.
—Eres adorable —dijo él.
¿Disculpa? ¿Adorable?
—¿Condiciones? —espeté, decidiendo tratar con el comentario ‘adorable’ después.
—Haz lo que diga cuando te diga que lo hagas y mantén tu boca cerrada. Si conseguimos algo y me da mala
vibración y siento que no deberías estar allí, no vas a discutirlo y nos iremos.
Lo pensé y decidí que podía hacer eso.
—Libérame —dije de nuevo.
—¿Estás de acuerdo?
—Estoy de acuerdo.
Me soltó. Empecé a rodar lejos pero me atrapó y rodé de vuelta.
—¿A dónde vas? —preguntó él.
—Solo porque haya aceptado trabajar contigo no significa que no esté molesta contigo por esposarme. Quieres
honestidad, así que voy a darte honestidad. Me has cabreado.
Él acarició mi cuello, al parecer no afectado por mi declaración.
—Puedo ayudarte a trabajar en eso.
—Eres demasiado arrogante —le dije.
—Lo sé, pero aun así me quieres.
Me congelé.
—¿Disculpa?

Foro Book Land 183


Sus brazos me rodearon, abrazándome fuerte, como si supiera que estaba a punto de salir corriendo y se preparara
antes de tiempo. Él levantó su cabeza y me miró. Sus ojos eran oscuros y cálidos.
—Me quieres.
Lo miré y mentí a través de mis dientes (contenta de saber que todavía podía hacerlo).
—No te quiero.
Me atrajo aún más cerca de él.
—Mentira —susurró—. Me has querido desde que sostuve tu mano en el funeral de tu madre cuando tenías cinco
años.
Fue entonces cuando mi cabeza explotó.

184 Foro Book Land


Capítulo 16
Debo… apagar… mi cerebro
Traducido por alisay.or

 Corregido por Kora

—¿Qué? —grité.
Él me miraba atentamente.
Me resistí, empujé y traté de zafarme pero él me retuvo con fuerza.
—Suéltame —exigí.
No dijo nada, solo me sujetó sin esfuerzo contra él.
Me quedé quieta y le miré.
No había manera de negarlo. Su información sobre en qué momento comenzó mi enamoramiento era demasiado
detallada para negarlo.
—¿Cómo te has enterado de eso? ¿Ha sido Ally? —pregunté.
—Leí tu diario.
Oh… Dios… mío.
—¿Qué? ¿Cuándo?
—No sé, cuando tenías quince o dieciséis años. Sentías curiosidad y te me echabas encima continuamente,
reclutando a tus amigas para que te ayudaran. Fue ingenioso. Yo buscaba formas de… —Dudó y luego encontró
las palabras—… dispersar tu afán.
Santa mierda.
¿Cuán vergonzoso podía ser eso?
Aquello pasó hace mucho tiempo y no recordaba lo que escribí en mi diario. Lo que sí recordaba era que casi todo
era sobre Lee y todo ello era muy personal.
Presioné mis manos contra su pecho y eché la barbilla hacia abajo, de manera que no podía verle.
Nunca iba a superar la vergüenza. Sentía como si todo mi cuerpo estuviera ardiendo de mortificación. Tenía que
salir de allí antes de explotar. Yo era la ‘bomba de la vergüenza’.
—Indy.
—No debiste leer mi diario. Eso fue rastrero —le dije a su pecho—. Pero fue hace mucho tiempo. Las cosas cambian,
yo he cambiado, y ya no me siento así.
—Por eso hiciste tarta de chocolate anoche.

Foro Book Land 185


Levanté la cabeza y le miré.
—Has tenido un par de días malos. Intentaba ser agradable.
—Lo de anoche fue agradable, muy agradable.
—Vete al infierno.
Estaba demasiado avergonzada para cumplidos o para ser justa o racional. Solo quería irme.
—Considerando que finalmente te he tenido en tres habitaciones distintas y me siento jodidamente contento por
ello, dejaré pasar ese comentario —dijo, sonando como si estuviera empezando a molestarse.
—Muy amable por tu parte.
Me retorcí de nuevo para marcharme y él rodó sobre mí.
—Tranquilízate —ordenó.
—Quítate de encima.
—Claro —dijo él entrecortadamente (sí, definitivamente molesto)—. Cállate y escúchame.
Mis ojos revolearon con ira, a punto de salirse de mi cabeza. Antes de que pudiera decir una palabra, él empezó
a hablar.
—Primero de todo, en aquel entonces eras menor de edad. No había forma de que pudiera tocarte legalmente.
No como yo quería, en cualquier caso. No hay muchas personas cuyas opiniones me interesen, pero la de tu
padre es una de ellas. Habría perdido la cabeza si nos hubiéramos liado entonces porque mi reputación no era
exactamente inmerecida.
Eso era verdad.
Aun así le fulminé con la mirada.
—No fue fácil seguir negándome. Eres jodidamente preciosa y siempre lo fuiste. Te deseaba entonces, pero tú
eras una niña salvaje. Todo el mundo sabía que eras problemática. No iba a acercarme a ti hasta que te calmaras.
Podría haber sido divertido verte ser rechazada, pero si hubieras sido mía, me hubieras vuelto loco. Me conocía
lo suficiente para saberlo.
Esto podía ser cierto pero ciertamente yo no quería oírlo.
—A pesar de eso, pretendía tenerte algún día, y eso siempre estuvo en el fondo de mi mente, así que te consideraba
mía aunque no lo fueras. Era bien sabido que nuestras familias eran cercanas. La mitad de los imbéciles que
conocía venían diciéndome que querían un pedazo de ti, y la otra mitad mentían sobre haberte tenido. ¿Por qué
crees que me peleaba tanto?
Vaya.
Eso era nuevo.
Él continuó.
—Sabía que tenía que poner mi mierda en orden antes de juntarme contigo. Para cuando eso sucedió, tú me
evitabas. Ya hemos discutido esa parte, sin mucha participación honesta por tu parte. Esto nos trae hasta este
momento.
Él me miró fijamente. Yo mantuve mi boca cerrada.
—Puedes intervenir en cualquier momento, si te apetece —dijo.

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Hm, sarcasmo.
—No debiste leer mi diario —espeté.
—Supéralo.
—No voy a superarlo. Es personal. Lo que siento por ti debería ser cosa mía decírtelo.
Esperé un latido.
—Entendido.
Eso es todo lo lejos que fue, ni disculpas ni arrepentimiento. Idiota.
—Yo era una jovencita con un enamoramiento. No deberías confundir quien era con quien soy ahora.
Lee no hizo ningún comentario.
—Dicho esto, soy lo que soy. Sigo siendo una chica salvaje, sigo haciendo locuras estúpidas. Escucho rock a todo
volumen. Hago playback con drag queens. Me divierte tratar mal a las camareras del Sushi Den y a veces Ally y yo
nos paseamos en algún coche robado por Denver. No he cambiado y tú no puedes controlarme. Si tan siquiera
lo intentas, desapareceré.
—Hay una diferencia entre controlar y proteger —remarcó.
—Ya, pues ten cuidado de no cruzar esa línea. Una línea que, podría añadir, cruzaste esta mañana. —Estaba en un
bucle—. Y ya que hablamos de control, puede que yo no haya cambiado pero tú sí. El Lee que creí amar cuando
era adolescente no eres tú.
Eso le molestó y se le entrecerraron los ojos.
—Yo no escondo nada.
—¿Intentas decir que yo sí?
—Jesús, Indy. Si tuvieras el muro a tu alrededor más fortificado, sería tan ancho que estarías en el jodido Méjico.
—¡Siempre lo he dejado todo al aire!
—Mentira.
Hice un sonido de enfado que sonó como si alguien me hubiera dado un puñetazo en el estómago.
—¿Tienes algo que decir? —pregunté.
Le cambió la cara. Había algo ahí que nunca había visto antes. Algo cuya visión me asustó mortalmente. Cuando
habló, su voz era más suave, incluso dulce.
—Vives cada día como si no hubiera un mañana. Tu madre murió antes de llegar a tu edad. Viste a tu padre elegir
vivir una vida solitaria en vez de encontrar a alguien con quien reemplazarla. No es necesario un psicólogo para
juntar esas cosas y darse cuenta de por qué te permites preocuparte por todos los Rosies y Texes del mundo pero
no dejas a nadie acercarse demasiado a ti.
Ahí fue cuando sentí como si alguien me hubiera golpeado en el estómago. Giré la cara y me revolví de nuevo.
—Suéltame.
—Ajá. —Curvó sus dedos y el pulgar alrededor de mi barbilla y mi mandíbula y me forzó a mirarle—. No voy
a soltarte, ni a irme, ni a jugar a más juegos o a perder más tiempo. No creo en la suerte o en el destino o en
ninguna de esas mierdas. Lo que sé es que, por lo que puedo decir, no he conocido a ninguna otra mujer que se
ajuste a mi vida. A quien no le importe si llego tarde a casa después de que ella hiciera una cena especial. Que
Foro Book Land 187
no tenga una hemorragia cuando hablo de uno de mis hombres siendo disparado. Que no explote y hable sobre
cómo se siente acerca de mi trabajo. Tú te levantaste y preparaste café para ambos, joder. Eres una mujer que me
dice que tenga cuidado cuando le digo que estoy fuera cazando humanos, en lugar de quejarte y valorar cómo
mis preferencias de profesión te hacen sentir. Si un empleado entrara en tu cocina con un arma y disparase a tu
vecina, la mayoría de la gente perdería la puta cabeza. Tú pasaste la mañana haciendo brownies y durmiendo bajo
el sol por la tarde. Vives alocadamente, juegas duro y no pareces asustarte por nada, pero logras mantener una
dulzura que es casi irreal. Querías que te dijera por qué estoy seguro acerca de ti. Por eso estoy seguro. Creciste
con un policía como único progenitor. Estás acostumbrada. No tengo interés en enseñar a nadie a entenderlo y
necesito a alguien lo suficientemente fuerte como para vivir con ello. Esa eres tú.
Me quedé mirándole con los ojos como platos. Nunca le había oído decir tantas cosas seguidas en mi vida. Y lo
conocía de toda la vida.
—¿Cuán a menudo son disparados tus hombres? —pregunté.
—Disparados, demasiado a menudo. Alcanzados, por suerte raramente.
Quería preguntar cuán a menudo le disparaban a él o le habían alcanzado. Quería preguntar pero no quería saber
la respuesta. Así que no pregunté.
—Sabia decisión —murmuró. Estaba en mi cerebro, de nuevo.
—Sí que me asusto —susurré—. Tú me asustas.
Sus ojos se arrugaron.
—Eso es lo mejor que he escuchado en una semana.
Me quedé pasmada.
—¿Que me asustas?
Su boca rozó la mía.
—Si te asusto, entonces te importo. Soy el mismo Lee, solo que mayor y más listo. Me quieres. En algún momento
tu muro caerá y lo admitirás ante ti misma y, entonces, lo admitirás ante mí.
Por Dios, era tan engreído…
Sus manos empezaron a moverse sobre mí y empezó a olisquear mi cuello otra vez. Aparentemente, nuestro
pequeño drama había terminado.
—No creo que haya acabado de estar enfada contigo —le dije.
—Está bien —dijo contra mi oído—. Aún puedo hacerte el amor aunque estés enfadada.
Increíblemente engreído.
—No lo creo —dije.
Su mano fue a mi entrepierna, sus dedos ejecutando un delicioso pequeño remolino que fue suficiente para
conseguir mi atención pero lo suficientemente suave como para hacerme querer más.
Cabrón.
Abrí las piernas un poco, no pude evitarlo.
Me besó como recompensa.
—Prometí enseñarte quién soy, lo que mayormente ya sabes. Hoy aprenderás más —dijo mientras olisqueaba mi

188 Foro Book Land


cuello de nuevo. Yo estaba medio escuchando pero sus dedos estaban ejerciendo más presión y arremolinándose
más, así que me estaba resultando difícil—. Y prometí decirte lo que quería y darte tiempo para decidir.
Oh, no, esto no era justo.
Había abierto más mis piernas y ese remolineo se estaba poniendo serio. Estaba recorriendo su espalda con mis
manos y mi cara estaba hundida en su cuello. No había manera de que pudiera procesar una discusión importante.
—¿Podemos… —jadeé—… hablar de esto luego?
Creí que accedería. Se deslizó entre mis piernas y me penetró.
Agradable, muy, muy agradable.
Empezó a moverse.
—Te quiero en mi casa, en mi cama. Quiero que te mudes antes del fin de semana.
Mis ojos estaban cerrados pero se abrieron de golpe y le vi mirándome.
Yo aún quería tomarme nuestra relación con calma. Él estaba yendo a velocidad extrema.
No podía lidiar con esto, ahora no. No había parado de moverse y se sentía bien dentro de mí.
Enrollé mis brazos y piernas a su alrededor, deslizando una mano por su cabello.
—Lee…
No pretendía decir nada más, solo hacerlo callar para poder concentrarme.
—Jesús. —Enterró la cara en mi cuello—. No hay nada mejor que escucharte decir mi nombre cuando estoy dentro
de ti. —Se deslizó dentro profundamente, llenándome—. He estado esperando durante años para poder estar
donde estoy ahora.
Santa mierda.
Su boca estaba en mi oído.
—Ya fuera que estuviera en una misión, en un desierto tan caliente como un horno o en una jungla tan cerrada
como jodida, en ocasiones lo superaba soñando con escucharte decir mi nombre de esa forma.
Santa mierda, mierda, mierda.
—Me mudaré antes del fin de semana —dije.
Levantó la cabeza y sonrió.
Jodido Lee.
***
Estaba en el cuarto de baño maquillándome.
El moratón de mi mejilla casi había desaparecido y mi chequeo corporal declaraba solo pequeñas molestias y
dolores tras un día sin percances (y una noche y una mañana de magnifico sexo, el cual aparentemente fue un
efectivo relajante muscular). Estaba pensando que mi suerte estaba cambiando ya que ayer, a parte de finalmente
hacerlo con Lee, mis aventuras solo incluyeron un cadáver que afortunadamente no era el mío. Por lo tanto, fue
buena y mala en lugar de solo mala.
Entonces Lee entró en el cuarto de baño llevando solo unos desgastados pantalones cortos azul marino.

Foro Book Land 189


Le miré de reojo en el espejo e intenté aplacar mi pánico.
En el calor del momento accedí a mudarme.
De acuerdo, fue más por lo que dijo que por el calor del momento, pero aun así accedí a mudarme.
Además, acababa de darme cuenta de algo que no entendí la noche anterior. Judy me había dado un cajón de
maquillaje en el tocador del baño de Lee.
Todo aquello era demasiado.
Deslizó una taza de café recién hecho en la encimera del tocador y puso mi móvil al lado.
—Tu teléfono está pitando —dijo.
Me moví a un lado para dejarle espacio mientras se preparaba para afeitarse. Tomé un sorbo de café y dejé mi
mente correr salvajemente.
Querido Señor del cielo, yo estaba maquillándome y Lee se estaba afeitando, al mismo tiempo, en el mismo
cuarto de baño, después de tener sexo, montones de sexo. ¡Incluso sexo en este mismo cuarto!
Me quedé quieta, congelada en el sitio, y le miré fijamente.
Se enjabonó las mejillas con una delgada capa de gel y sus ojos se deslizaron hacia el lado. Me echó un vistazo de
reojo.
—¿Pasa algo malo?
—No soy muy de compartir el baño —le informé.
Volvió a mirar al espejo y continuó haciendo exactamente lo que estaba haciendo.
—Cariño, tienes suerte de ser preciosa; de lo contrario, serías un dolor en el trasero.
Bueno, estoy muy segura.
Agarré mi teléfono, miré la pantalla y vi siete llamadas perdidas.
Anda.
¿Cómo sucedió eso?
Llamé a mi contestador automático mientras me apoyaba lo mejor que podía en mi lado del tocador (tenía que
admitir que era un tocador muy grande… a lo mejor estaba siendo un poco cobarde) y me puse rímel en las
pestañas.
Cuatro mensajes de voz. El primero, de Willie Moses.
—Indy, soy Willie… Llámame.
El segundo, de Marianne.
—Sé que Ally dijo que no es asunto mío pero dame un respiro. Vivo con mis padres, no tengo vida. La tuya es
mejor y quiero saberlo todo. Encontrémonos en The Hornet esta noche, si puedes garantizar que no nos dispararán.
Uf. En tercer lugar, Stevie.
—¿Y bien? ¿Cómo fue? No te olvides de Chowleena. Saldré justo después del mediodía. Tod estará en casa mañana
temprano, así que si te la quedas para que pase la noche contigo, deja una nota. Besos.
El cuarto, Duke (quien obviamente habló antes de que le saltara el contestador).

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—…culo aquí o le mataré.
Me pinché en el ojo con el aplicador de rímel.
—Santa mierda —dije.
—Eso pareció doloroso.
Estaba parpadeando salvajemente, me lloraba el ojo, haciendo que me llorase el otro e intentando ver mi teléfono
para responder al mensaje de Duke. Lee arrancó un trozo de papel higiénico, me lo pasó y cogió el teléfono.
—¡Escucha! —le dije—. El último mensaje.
Abrí la boca todo lo posible, lo que era un mecanismo femenino para abrir los ojos todo lo posible. Di toquecitos
en las lágrimas y en las manchas de rímel tratando de evitar un desastre cosmético.
—¿A quién quiere matar? —preguntó Lee.
—No lo sé, es Duke. Tiene la paciencia de un mosquito y un detonador de tres centímetros. ¿Crees que podría ser
a Rosie?
—¿Dónde está?
—¡No lo sé, es Duke! —chillé exasperada—. Se niega a comprarse un móvil o un contestador automático. Es un
puto cavernícola.
Lee estaba desplazándose hacia abajo por mi agenda y pulsó un botón.
—¿Dolores? Soy Lee. ¿Puedo hablar con Duke?
Lee, el pensador rápido, había decidido llamar al teléfono de casa de Duke y Dolores. Simple. Odiaba cuando me
volvía una idiota. Gracias a Dios que él era el detective de la familia.
Oh, Dios, ¿acababa de pensar en ‘la familia’? Debo… apagar… mi cerebro.
Me reapliqué algo de sombra y arreglé el rímel mientras Lee hablaba y entonces dijo:
—¿Sí? Entendido. Gracias.
Cerré la tapa del rímel y lo tiré al cajón mientras Lee cerraba el móvil y lo deslizaba sobre la encimera. Entonces
volvió a afeitarse tranquilamente. Cerré el cajón con la cadera.
—¿Y bien?
—La policía recogió la cinta en la tienda. Willie te llamó para hacértelo saber, y cuando no pudo encontrarte llamó
a Duke. Aparentemente, hay un tipo loco italiano en Fortnum’s diciendo que es tu nuevo chico del café. Jane
llamó a Dolores porque Duke se estaba calentando. Dolores llamó a la policía. Ellos se están ocupando de ello.
—¿Qué tipo loco italiano?
Lee ladeó la cabeza para ver su mandíbula y deslizó su cuchilla de afeitar hasta su cuello.
—No lo sé.
—¡Ni siquiera sabía que abriríamos hoy! Tenemos que ir allí.
—Dolores no parecía preocupada.
—Dolores vive con Duke y piensa que él es cariñoso. Trabaja en The Little Bear, donde la gente tira por ahí su ropa
interior. ¡Dolores no juzga bien cuándo preocuparse!

Foro Book Land 191


Lee me miró en el espejo.
—Estoy comenzando a pensar que tú tampoco.
Yo ya estaba vestida con pantalones cortos de talle bajo color caqui (no a lo Britney Spears, pero enseñaban un
poquito de espalda), camiseta ajustada azul cielo con la palabra ‘Xanadú’ escrita con brillantina y un cinturón
ancho marrón oscuro con una hebilla plateada mate.
Salí, fui al armario y cogí un par de chanclas con correas de lazo con dibujos en espiral azul cielo sobre caqui.
Me las puse, cogí mi bolso y me lo colgué al hombro. Volví al cuarto de baño, recogí mi teléfono y lo metí en mi
bolso. Entonces descansé mi cadera en el borde de la encimera y chasqueé mis uñas en la parte superior con la
otra mano en la cadera. Y miré fijamente a Lee. Él agarró una toalla, se limpió la cara y la tiró en el lavabo.
—¡Eh! ¡No puedes simplemente tirar tu toalla en el lavabo! ¿Quién va a doblar esa toalla y a ponerla de vuelta en
el toallero? Te diré quién no lo hará: ¡yo!
Entonces fue cuando me agarró de las caderas, me atrajo hacia sí e hizo una mueca.
—Estás intentando batir el record de velocidad en conseguir que te retiren una invitación para mudarte con
alguien, ¿no?
—No. Y no fue tanto una oferta como un chantaje sexual.
Su mueca se amplió a una sonrisa. ¡Jodido Lee!
—¡Hola! —dije—. ¿Fortnum’s? ¿Mi pan y mantequilla? ¿El negocio familiar por los últimos… —Vaya, ni siquiera sabía
cuánto tiempo había sido de la familia. Tendría que improvisar—… incontables años? ¿Tipo loco italiano? ¿La
amenaza homicida de Duke? ¿Te suena?
Me acercó más a él.
—¿Te he dicho que eres adorable?
Grr.
***
Entramos en Fortnum’s y mi loca mañana se volvió aún más loca. Terry Wilcox, Goon Gary y El Idiota estaban
enfrentándose a Duke.
—¿Qué está pasando? —pregunté al entrar, mi estómago tambaleándose. Se podía sentir la mala energía en la
habitación. No había clientes (gracias a Dios, más o menos) y Jane no aparecía por ningún lado (gracias a Dios
de nuevo).
—Este idiota ha traído de vuelta al tipo italiano después de que la policía se lo llevara. Dice que es un puñetero
regalo —dijo Duke.
—India, tienes buen aspecto —dijo Terry Wilcox mirándome de arriba a abajo.
Puaj.
Estaba notando esa sensación de náuseas que mi cuerpo parecía reservar para mis encuentros con Terry Wilcox.
Esperaba que solo llegaran a ser dos, este y el último.
Por suerte, la mano de Lee se sintió caliente y fuerte allí donde se acomodó en mi cadera.
—Coxy —dijo lee.
—Lee —replicó Wilcox.

192 Foro Book Land


—¿Le conoces? —preguntó Duke.
—Sí —dijo Lee, y esa única silaba mostró que no le agradaba mucho.
Duke se movió hacia nosotros al mismo tiempo que Lee presionaba mi cadera para ponerme tras él. Planté los
pies y me quedé donde estaba.
Goon Gary y El Idiota estaban cambiando de postura, preparándose para la acción.
Genial. Justo lo que necesitaba, una pelea en Fortnum’s.
Wilcox decidió hacer de pacificador.
—No hay necesidad de ponerse nerviosos, chicos —dijo— India. Dijiste que tenías un problema. Perdiste a tu chico
del café y estabas perdiendo negocio. Te he traído uno nuevo de Italia, donde inventaron el espresso. Este es
Antonio y es muy talentoso.
Miré a un hombre en el que no me había fijado que estaba de pie tras Goon Gary. Parecía una versión italiana de
Rosie solo que mejor acicalado. Ligeramente mejor.
La puerta se abrió mientras yo decía:
—No necesito un chico para el café, gracias. Estamos cubiertos.
Entonces, desde detrás de mí se oyó:
—Oh, oh, percibo una importante mala vibración. ¿Qué sucede ahora, mujer?
Me giré hacia la puerta y vi a Tex. Maravilloso. Seguía poniéndose mejor y mejor. Ahora Tex estaba en el ajo.
—¿Qué estás haciendo aquí? —le pregunté.
—Vine a por café.
Por supuesto.
—¿Cómo has llegado hasta aquí?
—Conduje. Tengo coche, pero normalmente dejo a los vecinos usarlo.
Me quedé mirándole.
—¿Condujiste con el brazo en cabestrillo?
—Claro que sí. Solo fue difícil cuando tuve que cambiar de marcha.
Levanté las manos y me puse las palmas en la frente. Fue un momento ‘Calgon, llévame lejos’.
—Coxy, ella no quiere a tu hombre. Puedes mandarle a casa —dijo Lee con voz tranquila pero intimidante.
—Es un regalo para India. Es difícil para ti decirlo —contestó Wilcox, también calmado pero combativo.
—¡Si Lee dice que se va, se va! —rugió Duke, nada calmado en absoluto.
—¡Yo hago café! —gritó el tipo italiano, pareciendo más tranquilo cuando alguien estaba gritando.
Estaba teniendo visiones de Goon Gary volando a través de la ventana delantera de mi establecimiento.
—Todo el mundo hace café, bobalicón. Yo hago café. Jesús. ¿Por qué tanto lio sobre el café? —dijo Tex y avanzó
hacia la máquina de espresso como si el aire no estuviera suficientemente cargado de tensión. Se colocó detrás
del mostrador.

Foro Book Land 193


—¿Qué va a ser? Haré café para todos.
Oh… Dios… mío. Esto no estaba pasando. Vi mi vida pasar ante mis ojos, o al menos mi balance bancario. Me
volví hacia Lee y susurré:
—Lee, esa máquina de espresso cuesta miles de dólares… —Paré de hablar y me contraje de dolor cuando Tex
golpeó algo, fuerte—. Si la rompe, estoy totalmente jodida.
—¡Vamos! ¿Qué va a ser? Dadme pedidos. Mujer, ¿cuál es tu pedido? —Tex estaba apuntando el porta filtros hacia
mí.
—Soy camarero. Soy el mejor camarero de Milán. ¡Yo hago café! —gritó Antonio y se precipitó tras el mostrador—.
Signorina, yo le hago el espresso a usted.
Lee me estaba ignorando así que grité, en general:
—¡Que alguien los detenga!
—Ella toma lattes de vainilla —dijo Duke.
Agarré el brazo de Lee.
—¡Lee!
Lee miraba a Gary y al Idiota. No me miró cuando dijo:
—Si la rompe, te compraré una nueva.
Le presioné.
—Cuando digo ‘miles de dólares’ quiero decir, como, ¡siete de ellos!
Los ojos de Lee se movieron hacia mí.
—Indy, cariño, ¿qué es lo que he dicho?
Vaya…
De acuerdo, Lee se estaba concentrando y obviamente era mejor dejarle tranquilo cuando se estaba concentrando.
—¡Ja, ja! —se jactó Antonio al ver a Tex perdido—. Tú no sabes nada sobre espresso. Yo soy camarero, mi padre era
camarero, mi abuelo…
—Calla y haz café si sabes hacerlo, patoso —bramó Tex.
Wilcox dio dos pasos hacia nosotros. Lee se puso delante de mí y Duke cerró la fila.
—Eso ha estado lo suficientemente cerca, Coxy —advirtió Lee.
Wilcox me estaba mirando pero se paró ante la advertencia de Lee.
—Sigues devolviéndome mis regalos —me dijo Wilcox.
Un escalofrío me subió por la columna. Sus ojos eran extraños, intensos y aterradores.
—Gracias, estás siendo muy amable, pero sería grosero de mi parte aceptarlos.
—Aceptaste el que te di ayer.
El cuerpo de Lee se tensó y pareció como si electricidad chisporroteara en el aire. Entonces lo recordé, en un
destello. Estaba al teléfono con Lee ayer, hablándole del cuerpo de Pepper Rick y Lee dijo: ‘un regalo’. No lo había

194 Foro Book Land


vuelto a pensar, pero eso era lo que quería decir. Wilcox había matado a mi secuestrador y me lo había traído
como un regalo. Oh… Dios… mío. ¿Cuán asqueroso era eso?
Estaba de pie mayormente detrás de Lee, así que agarré puñados de su camiseta entre mis manos pero no aparté
mis ojos de Wilcox.
—Tú no… —susurré.
—Yo puedo mantenerte a salvo, India. Mi regalo de ayer lo probó —dijo Wilcox.
Sentí bilis subiendo por la parte trasera de mi garganta.
Entonces algo más me golpeó. El lugar estaba pinchado. Días atrás, Lee lo había pinchado. Si pudiera hacerle
hablar, a lo mejor podría quedar grabado o alguien en el Cuartel General de Lee lo estaría escuchando. Entonces,
podrían atrapar a Wilcox por asesinato y nunca más tendría que preocuparme por él hasta que lo soltaran.
—Lee me mantiene protegida —le dije a Wilcox. No sabía qué decir para sonsacárselo.
Sonrió con su grasienta sonrisa.
—Para hacerlo correctamente, debes eliminar la amenaza.
—¿Eso fue lo que hiciste?¿Eliminaste la amenaza y lo pusiste ante mi puerta?
Su sonrisa no vaciló y no contestó.
—No sabía que era de tu parte. ¿Cómo iba a saber que el tipo muerto era de tu parte? Debiste dejar, como, una
nota o algo —dije.
—¡Antonio! —gritó Wilcox. Lo repentino del gesto me hizo saltar—. Nos vamos. La dama ha dicho que no necesita
tus servicios.
—Pero yo hago café —se quejó Antonio.
Wilcox solo deslizó su mirada hacia Antonio y sin una palabra más se apresuró a salir de detrás del mostrador.
Wilcox me guiñó un ojo, asintió hacia Lee y Duke y se marchó, con Antonio y el resto de sus esbirros pisándole
los talones.
Estaba conteniendo el aliento. Cuando la puerta se cerró tras ellos, dejé salir el aire en un soplido, hundiéndome
contra la espalda de Lee.
—Estoy sorprendido de que no pusieras tu puño en su cara —le dijo Duke a Lee.
—Preferiría poner una bala en su cerebro —replicó Lee en un tono que era mucho más intimidante que el que
había usado antes. Principalmente porque sonó como si tuviera intención de hacerlo.
Se giró, tiró de mí hacia él y me besó en la frente.
—Lo has hecho bien —me dijo.
—Esto tiene que terminar pronto. Me estoy rompiendo por las costuras.
Su brazo se enrolló alrededor de mis hombros y mi cuello y me sostuvo cerca.
Jane salió de las entrañas de las estanterías leyendo y caminando a la vez, su cara enterrada en un libro abierto. Ajena
a la mayor parte del reciente drama, pareció sentir la presencia de otras personas. Levantó la vista sorprendida,
como si acabara de encontrarse con todos nosotros en su sala de estar, no de pie delante de una enorme y antigua
estantería con libros. Se detuvo en seco, mirando fijamente a Tex.
—Eh, Jane, cariño. ¿Cómo estás hoy? —pregunté, preocupada de que tuviera síntomas negativos tras ver un cadáver
Foro Book Land 195
ayer.
Sus ojos pasaron de Tex a mí y parpadearon hacia Lee, y pude verla enrojecerse.
No me sorprendió. Lee tenía ese efecto en las mujeres.
Ella no me contestó, solo asintió y deambuló tras el mostrador de libros.
—Lo está sobrellevando —balbuceó Duke, contestando a mi pregunta tácita.
—Indy, ¿vas a probar mi café o qué? —me llamó Tex.
Me separé de Lee y caminé con las piernas temblorosas hacia el mostrador. Tomé la taza de Tex y antes de dar un
trago, me detuve y levanté los ojos para mirar al gran hombre loco. Lo olí, y olía bien. Lo probé. Divino.
—Tex —susurré—, esto es el néctar de los dioses.
—Te dije que cualquiera podía hacer café —replicó Tex.
—¿Quieres un trabajo? —le pregunté.
Tex me miró fijamente.
—¿Me tomas el pelo?
—No.
—¿Qué pasa con los gatos?
—A veces necesitan jugar y a veces necesitan dormir. Pueden dormir mientras tú haces café.

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Capítulo 17
Triple intimidación para zorras
Traducido por Gabereader

Corregido por Kora

Dejamos a Tex rellenando un formulario de empleo y Lee condujo hasta el centro de Denver, donde se metió en
el estacionamiento subterráneo. Había un montón de plazas disponibles con letreros que decían  ‘Investigaciones
Nightingale’ y Lee aparcó el Crossfire en una de ellas.  La mayoría estaban vacías. En una de ellas había un Jeep
descapotable, en otra el Mercedes que Lee había conducido cuando Tex y yo hicimos el allanamiento, en otra
había un Miata rojo y en otra había una Ducati Monster Testastretta negra junto a una Harley Dyna Low Rider de
color plateado.
Había visto a Lee en la Ducati y era algo bonito de ver. En cierto modo, esperaba que la Harley fuese suya también.  
No pude concentrarme en pensamientos felices como ir a dar un paseo en la Ducati o en la Harley porque estaba
demasiado emocionada por el hecho de que estaba a punto de visitar la oficina de Lee en el centro de Denver. 
Bajamos del ascensor en el segundo piso y vi una puerta con una pequeña placa de latón que tenía escrito el
nombre de la compañía de Lee. Él la abrió y yo entré.
Estaba decorada con estilo varonil, con paneles de madera en las paredes y un enorme escritorio de recepción,
sillones de cuero, alfombra gruesa, cuadros de vaqueros con marcos elegantes en las paredes y una estatua de un
caballo salvaje hecha de bronce, la cual reposaba en una columna en la esquina.
El toque final era una mujer glamurosa y rubia que parecía una supermodelo sentada tras el escritorio.
La chica levantó la mirada y, en el momento en que sus ojos captaron a Lee, pasaron de una mirada interrogadora
a una seductora. 
—¿Qué tal, Lee? —dijo, o más bien suspiró como si imitara a Marilyn Monroe cantando ‘¡Feliz cumpleaños, Señor
Presidente!’
—Dawn, ella es Indy —dijo Lee, pero Dawn ya estaba mirándome como si me desafiara.
Llevaba puesta ropa de diseñador y manicura francesa recién hecha, y su presupuesto anual para reflejos en el
cabello probablemente excedía el costo de mis muebles nuevos. Lucía como si estuviera lista para abordar un jet
privado, mientras que yo parecía estar vestida para ir al parque temático Six Flags Elitch Gardens. 
Ella lo sabía, yo lo sabía. Y cuando sus ojos destellaron por Lee, supe que ella no estaba trabajando aquí por
aprovechar una magnífica oportunidad laboral. 
—Mucho gusto en conocerte, Dawn —mentí, sonriendo dulcemente.
Ella me devolvió la sonrisa, llena de falsedad. 
—Indy —me saludó, y volvió sus ojos hacia Lee—. Luke ya no está en estado crítico. Pensé que querrías saberlo. 
Te envié mensajes a tu correo electrónico. Dos son prioridad pero ya estabas esperándolos, y hubo una nueva
transferencia de bonos que requiere tu atención. El expediente está en tu escritorio.

Foro Book Land 197


Lee asintió y me llevó, con una mano en mi espalda, hacia un pasillo.
—¿Puedes conseguirle a Indy un cinturón, una pistola eléctrica, un táser y un espray de pimienta?
¡Cielos! ¿Para qué necesitaba todo eso? Decidí no preguntar. 
—¡Por supuesto! —contestó Dawn, claramente complaciente. 
Caminamos por el pasillo hasta la oficina de Lee, la cual era más de lo mismo solo que con un escritorio más
grande. Quedé impresionada al entrar. La oficina estaba obsesivamente limpia y ordenada. Una taza elegante
de café relucientemente limpia reposaba en un posavasos de cuero. Un ordenador portátil estaba cerrado y
posicionado a la perfección en un ángulo ladeado. El escritorio incluso estaba adornado con accesorios de madera
y cuero, pero todos ellos estaban vacíos salvo por el portalápices, lleno de lápices perfectamente afilados, y un
expediente que reposaba en la bandeja.
—Esto asusta. Eres un obseso de la limpieza. 
Lee caminó hasta detrás del escritorio, abrió el ordenador portátil y presionó un botón. 
—Dawn lo mantiene así. 
Eso no me sorprendía. 
—Apuesto a que lo hace. 
Los ojos de Lee se posaron en los míos. 
—Esto no es exactamente un negocio donde pueda permitirme dejar expedientes abiertos en el escritorio. 
Hmmm. Mantener seguros los documentos confidenciales era una cosa. Mantener reluciente la taza de diseñador
donde tu jefe se servía el café era otra. Traté de hacerme una idea de quién podría haberle comprado esa taza.
Pensé en Dawn. Enseguida me pregunté si era un regalo de ‘gracias por el buen sexo’ o uno de ‘desearía que
estuviéramos teniendo buen sexo’.
No respondí. Fingí que estudiaba el cuadro de vaqueros que estaba en la pared y decidí no decirle que lo más
probable era que Dawn limpiaría su Crossfire con su cepillo de dientes si él se lo pedía.
Conociendo a Lee, el probablemente ya lo sabía. 
—Está saliendo con un defensa de los Bronco —me dijo Lee, como siempre metido en mi cabeza.
—Ajá —le dije a la pared.
Había una gran diferencia entre salir con un chico que fingía ser un chico malo y fuerte los domingos durante un
par de estaciones al año mientras llevaba almohadillas puestas y salir con uno que simplemente era un chico fuerte
y malo. El defensa podía ganar mucho dinero, pero no era algo real y, de todas formas, Lee no era exactamente
de los que escatimaban respecto al dinero, la verdad. 
Cuando volví mi vista hacia Lee, estaba estudiando el expediente pero tenía ese brillo característico en los ojos.
Yo lo estaba entreteniendo.
—¿Qué te parece tan divertido? —pregunté.
Él ni siquiera levantó la vista. 
—Estás celosa. 
¡Por favor!
—¡No lo estoy!

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Sacudió la cabeza pero no contestó. Continuó revisando el expediente. 
—Lee, si piensas que ella no está loca por ti quizá no eres tan inteligente como pensaba. Y si ya te has acostado con
ella, definitivamente no eres tan inteligente como pensaba. 
Cerró el expediente y lo dejó en el escritorio, el cual rodeó para acercarse a mí. 
—Dawn es organizada, cordial y puntual. Siempre está dispuesta a trabajar horas extras si hace falta y no se pone
nerviosa con facilidad. Sé que se siente atraída por mí, pero es mi empleada, una muy buena. De ninguna forma
la tocaría. No quiero problemas en el trabajo.
Estaba acorralándome en la oficina y haciendo esa cosa de su charla directa que me desarmaba. Tenía que admitir
que estaba un poco complacida de que Lee no se hubiera tirado a su recepcionista, porque eso no solo me
pondría las cosas potencialmente más difíciles en el futuro sino que me hacía parecer cursi. Aunque, pensándolo
bien, ella no era su tipo. 
—Todo bien, entonces —dije cuando la parte de atrás de mis piernas chocó contra un sofá de cuero. 
Su mano fue a parar a mi mentón. 
—No tienes nada de qué preocuparte.
—No estaba preocupada. —Eso casi no era una mentira. Dawn era guapa, pero era súper delgada. A Lee le gustaban
las mujeres con curvas, siempre le habían gustado y (ojalá) siempre le gustaran.
—¿No? —preguntó Lee. Sus ojos cálidos, su cara, mostraban lo que se había convertido en una familiar mirada
cariñosa. Una mirada que solo le había visto usar conmigo. 
Él aún no me creía.
—Te gustan las mujeres con trasero, no las huesudas. Ella es guapa y todo eso, pero no es exactamente tu tipo —le
dije. Como para probar que yo estaba en lo cierto, sus manos fueron directas a mi trasero. 
—¿Vamos a trabajar en algo de esa investigación ahora? —presioné mis manos contra su pecho.
Lee se inclinó hacia mí.
—En un minuto.
Estaba teniendo problemas para mantenerme erguida. Lee se estaba apoyando en mí. Sus manos estaban en mi
espalda y tenía esa mirada de chocolate derretido. Sus intenciones eran muy claras. 
—Hmmm, perdona, pero la puerta no tiene seguro. Cualquiera podría entrar, y tenemos que capturar a un
renegado chico del café. No tenemos tiempo para esto. ¿En qué estás pensando? 
—Pienso en tener sexo contigo en mi sofá. 
Maldición.
Un escalofrío recorrió todo mi cuerpo, subiendo desde los dedos de mis pies. 
—Lee, ¡tenemos cosas que hacer, lugares a los que ir, traseros que patear! Y estamos en tu oficina con Dawn justo
en el pasillo. ¡Por el amor de Dios! ¿Qué pasaría si ella entrara con mi pistola eléctrica? 
Me soltó, caminó hacia la puerta, la cerró con seguro y volvió al sofá. 
Intenté zafarme pero me agarró por las caderas, me empujó hacia atrás y se pegó contra mí, haciendo que me
cayera contra el sofá. Me siguió hacia abajo.
—Ya veo por qué no has encontrado aún los diamantes, o a Rosie. Te distraes muy fácilmente.

Foro Book Land 199


Él estaba acariciando mi cuello. 
—Sí, tú me distraes —concordó—. Sin mencionar que rara vez vengo a la oficina. Prefiero estar fuera, en el campo.
Detesto estar sentado en este lugar.
Dijo eso último contra el espacio debajo de mi oreja. Luego, movió la cabeza para rozar sus labios con los míos.
—A partir de ahora, cuando tenga que venir podré mirar a este sofá y recordar que tuve un poco de tu dulce
trasero en él, y el tiempo pasará malditamente rápido. 
Cielos.
Debería haberme asustado o, tal vez, ofendido. En cambio, me gustaba la idea de que él pensara en mí en su
oficina, aun cuando fuera de esa forma. Mejor dicho, especialmente si era de esa forma. Me agradaba el hecho de
que me lo dijera de frente. No era un cumplido de rosas y champán, pero me servía igualmente. 
—Oh, está bien —dije suspirando al tiempo que enroscaba mis brazos en torno a él y él me besaba. Podría jurar
que sentí su cuerpo sacudiéndose, como si se riera. 
***
Después de que ablandáramos su sofá, usé su baño privado mientras Lee revisaba sus mensajes de correo
electrónico y hacía algunas llamadas. Una vez que mi ropa y mi cabello volvieron a estar en orden, salimos de la
oficina. Él iba a hacerme una visita guiada, así que me llevó por el pasillo en dirección opuesta a la recepción. 
Había varias puertas y él abrió la que estaba justo al lado de su oficina. Era una sala grande. Tenía una bicicleta
estática, una cinta para correr, un juego de pesas, un televisor de pantalla plana y un sofá grande y cómodo.
—Esta es la sala de descanso, de espera o de llamadas. —Eso fue todo lo que dijo antes de cerrar la puerta. 
Giró por el pasillo, abrió otra puerta y yo miré el interior. Era un baño: dos lavabos debajo de dos armarios
de medicinas con espejos. Había un armario de doble frontal con puertas de cristal que mostraban un lado
repleto de toallas y el otro con artículos de aseo personal para hombres como crema de afeitar y desodorante
(está bien, esos eran los únicos artículos, pero los hombres no usan demasiados y, según pude notar, ni Lee ni
ninguno de sus hombres  eran partidarios de emperifollarse o ponerse mierdas en el cabello). Sin embargo, estaba
mayormente ocupado por varios suministros médicos (eso lo encontré ligeramente alarmante, pero lo dejé pasar).
También había un inodoro en un compartimento y un amplio espacio embaldosado con dos alcachofas de ducha
sin divisiones. Todo pulcro y como nuevo.
—Cuando estés en la oficina, usa mi baño privado. Este es solo para hombres —dijo mientras cerraba la puerta.
Sentí un escalofrío raro al notar que usaba la palabra ‘cuando’. Tal vez mi próxima visita incluiría una caminata
por el pasillo mientras alguien abría la puerta del baño con las duchas sin división. Tal vez debía traer a Marianne;
esto podría cambiarle la vida. Empezaba a pensar que Dawn era una muchacha muy inteligente (aun sin agradarme
y, definitivamente, sin que confiase en ella). 
—¿Cuál usa Dawn? —pregunté.
Me miró. 
—No lo sé, no preguntes. 
Seguimos caminando por el pasillo. Abrió la puerta de una sala pequeña que estaba llena con, al menos, una
docena de taquillas, un gran armario a prueba de fuego con seguro electrónico y una cocina pequeña al fondo.
No necesitaba explicaciones de esta sala. Estaba feliz de saber dónde podría encontrar el café. 
Luego él giró, picó dos veces en una puerta y deslizó una tarjeta por una ranura junto a ella. Una luz verde se
encendió y él abrió la puerta. 

200 Foro Book Land


¡Yuju!
¡De esto estaba yo hablando!
El centro de comando.
Entramos en una habitación con un banco de, al menos, un trillón de pantallas de televisión en una pared, cada
una con un grabador de DVD debajo de ella. Todo esto encima de una consola llena de botones y palancas. Había
varios teléfonos multi-línea en la consola. En otra pared había radios, acomodadas en repisas empotradas. Podía
oír la emisora policial. Dos chicos estaban sentados en la habitación, pero había cuatro sillas. La mayoría de las
pantallas de televisión tenían imagen, pero algunas estaban en blanco. Contra la pared opuesta a las pantallas
había un par de escritorios que estaban muchísimo más desordenados que el de Lee: carpetas, papeles, latas vacías
y tazas de café sucias. 
Uh. 
Aquí tenía mis pruebas contra Dawn. 
Ambos hombres estaban sentados con sus laterales dando a la puerta. Los dos se giraron cuando entramos y
sonrieron al verme. Tuve el extraño e incómodo presentimiento de que ambos sabían lo que había pasado en la
oficina de Lee hacía diez minutos. 
—Indy, ellos son Monty y Vance. Creo que ya conocen a Indy, chicos.
¿Cómo ha dicho? 
—¿Qué tal, Indy? —saludó Monty. Era rubio, con el cabello corto al estilo militar y un cuerpo bien mantenido
con una postura relajada. Supuse que tendría, al menos, diez años más que Lee. Aún me sonreía cuando levantó
su mano y apuntó un dedo hacia una de las cuatro pantallas en blanco, las cuales tenían visión, en diferentes
ángulos, del interior de Fortnum’s.
¡Ajá!
Ahora sabía por qué creería Lee que ellos me conocían. 
Entonces dejé de pensar y miré, horrorizada, mientras Tex golpeaba el filtro encima de la máquina de café
espresso. Monty presionó un botón y la emisora policial quedó ahogada por la voz de Tex que gritaba:
—¡Maldito vapor! ¡Dame un poco de maldito vapor, monstruo!
A lo cual siguió Duke, gritando:
—¡Ya no da más vapor, hombre! 
Magnífico.
Ahora sabía por qué ambos me sonreían. 
Alejé mi vista de los terroríficos sucesos actuales en el Fortnum’s para fijarme en Vance.
Vance era más joven que Lee, pero supuse que no demasiado. Tenía el cabello liso y brillante de color negro
acomodado en una cola de caballo y un cuerpo esbelto con la estructura ósea y el color de un nativo americano.
Oh, y estaba realmente bueno. 
Sí, definitivamente tenía que traer a Marianne aquí, y probablemente a Andrea y, más que probablemente, a Tod.  
Era como los bailarines de striptease Chippendales, solo que mejor. 
Me encontré a mí misma cautivada por la apariencia atractiva de Vance y le observé mientras él y Monty

Foro Book Land 201


intercambiaban miradas por la conversación que estaban teniendo Tex y Duke. 
Los labios de Vance se crisparon. Él pensaba que Tex era divertido.
Alzó la vista hacia mí y descubrió que lo miraba. Le sonreí, inclinando la cabeza, y me devolvió la sonrisa, dientes
blancos en contraste con su piel oscura. 
—Hola —le dije.
Su sonrisa se ensanchó.
Mm, delicioso. 
La mano de Lee se enroscó en la cintura de mis shorts. 
Ups.
Monty y Vance se volvieron hacia los monitores y yo los miré también. Había un ángulo que apuntaba al recibidor
del edificio el edificio de pisos de Lee y a su espacio vacío de estacionamiento en el garaje. También había un
ángulo que apuntaba al área de recepción, donde Dawn hablaba por teléfono (seguramente destruyéndome frente
a una de sus amigas) y dos pantallas mostraban los espacios de estacionamiento reservados para Investigaciones
Nightingale. Llegados a este punto, rezaba porque ninguna de las cámaras mostrase la oficina de Lee. 
Había ocho pantallas que mostraban varias cosas, sobre todo del interior. Algunas mostraban a personas en casa
y en las oficinas.
—Solíamos trabajar en seguridad. A pesar de que estaba bien pagado, era muy aburrido. No ayudaba a que los
empleados se quedaran —dijo Lee. 
—No tendremos problemas con eso si seguimos monitoreando tu tienda. ¡Es como ver una comedia! —dijo Monty.
Su voz sonaba muy entretenida. 
Genial.
Monty se giró hacia mí. 
—Le pedimos a Dawn que transcribiera tu discurso sobre El Salvador, las compras de mamá y papá y la cultura
americana. Lo enviamos por correo electrónico. Hank ni siquiera hace guardias y fue premiado como empleado
honorario de la semana por montar la guardia con ustedes ese día. Yo hubiera pagado por ver su cara cuando
entró en aquella granja de marihuana.    
Doblemente genial.
No solo Dawn había hecho la transcripción. Estaba segura de que se cercioró de enviársela a Lee. Sin mencionar
el hecho de que era el entretenimiento de los recesos para los compañeros de Lee. 
Lee soltó mis shorts y dijo:
—Vigilaremos Fortnum’s durante un tiempo. Necesitamos poner una cámara en la puerta delantera. 
Volví mi vista hacia él y vi cómo sus ojos se movían entre las pantallas. Tuve la impresión de que no se le pasaba
por alto ningún detalle. 
Miró hacia mí brevemente y luego de vuelta a las pantallas. Estaba siendo profesional pero también me dio el
presentimiento de que se sentía engañado por algo e intentaba no demostrarlo delante de los chicos. 
—Actualmente hacemos, más que nada, investigaciones corporativas: malversación, fraude, robo. Hacemos
investigaciones domésticas solo si el ingreso es alto. Usualmente recolectamos evidencias para corroborar adulterio
u otros campos incontrovertibles para obtener buenas pensiones alimenticias o acuerdos. 

202 Foro Book Land


—Normalmente pillamos a gente mojando la salchicha —acotó Monty—. Es muy divertido de ver. 
—Dependiendo de con quien la mojen —dijo Vance, quien hablaba por primera vez. Su voz era profunda y
sofisticada. Sus ojos se apartaron de las pantallas y se fijaron en mis piernas, como diciendo que no le importaría
ver algo así si fuera yo la chica con la que mojaban la salchicha. Esperaba que eso no significara que tampoco le
importaría verme cuando me acostara con Lee. 
¡Cielos!
Aun así, tenía que admitir que tenía pelotas para mirarme de ese modo frente a Lee. 
—Aquí el personal se rota dependiendo de los casos que se asignen —siguió diciendo Lee—. De ese modo no tienen
que pasar tanto tiempo en una sala sin ventanas y no pierden la práctica cuando hacen trabajo de campo.
Lee empezó a guiarme hacia la puerta. 
—¡Hasta luego, chicos! —dije. 
Ambos me miraron. Monty se despidió levemente con la mano y Vance me sonrió. Me pregunté si vería a los
chicos más tarde, quizás en un picnic empresarial. 
—¿Tienes cámaras en tu oficina? —pregunté apenas Lee cerró la puerta. 
—No. 
¡Gracias a Dios!
—Háblame de Monty.
—Monty formaba parte de la Marina de Guerra, pero le hirieron en la rodilla y tuvo que retirarse. Es el único de
los chicos que toma cinco turnos de vigilancia a la semana. Controla la sala. Interviene cuando tenemos alguna
operación de campo, la mayoría de las cuales planea él mismo. Es bueno haciéndolo. Lleva casado veinte años,
tiene cinco hijos y puede parecer dulce pero, aun con una rodilla mala, es un chico serio, el tipo de chico con el
que no quieres meterte.
¡Cielos!
—¿Operaciones de campo?
—A veces, hace el trabajo final en investigaciones corporativas. Mayormente cuando trabajamos con el
Departamento de Policía o con los Federales.
—¿Que hacéis con la policía y el gobierno?
Lee no contestó. No quise insistir.
—¿Y qué hay de Vance?
—Vance es el amo de la multitarea. Es nativo americano, viene de la reserva. Alcohólico recuperado, ex convicto,
robo de coches a gran escala. Tiene manos rápidas, pies silenciosos, puede hacerse invisible, es un excelente
rastreador y puede hacer cualquier cosa con cámaras y aparatos electrónicos. Usualmente rastrea fugitivos pero
también hace gran parte de nuestro trabajo de cableado. Fue él quien instaló todo el equipo en Fortnum’s. Le
hubiera dado el caso de un nuevo fugitivo, pero consiguió quedarse una semana en la sala de vigilancia. En
cuanto a ti, si vuelves a mirarlo de esa manera te ataré a la cama y solo te dejaré salir para que vayas al baño. 
—¡Rayos! ¿Quién está celoso ahora? 
Lo dije en voz alta sin pretenderlo. Debía admitir que este hábito de decir lo que pensaba estaba volviéndose
alarmante. Mi comentario fue un gran error.

Foro Book Land 203


Sin previo aviso, la mano de Lee se cerró en torno a la parte alta de mi brazo, abrió la puerta de la sala de taquillas
y me empujó hacia adentro. Cerró la puerta bruscamente detrás de nosotros, me estampó contra las taquillas y se
puso encima de mí, sin dejar espacio suficiente para que me moviera. 
Subí la vista hacia él, con la intención de decirle algo. Me lo pensé mejor porque su cara mostraba un humor de
perros. 
—Hay algo que debes aprender de mí, dado que aún no lo asumes —dijo con su calmada y escalofriante voz—.
Reconozco que debo resignarme a que recibas atención, no tengo problema con eso, he tenido mucha práctica.
Lo que no me gusta es que tú coquetees tan fácilmente como mientes, que te sea involuntario. Tendrás que hacer
un esfuerzo para dejar de hacerlo, porque no me gusta. No me agrada, en especial cuando lo haces con mis
hombres. Ellos deben mantenerse enfocados, y ya acordamos que tú eres una distracción.  Está bien si yo pienso
en follarte en mi sofá, pero no quiero que me echen en cara que Vance piensa en follarte en la sala de vigilancia
o en su Harley, la cual seguro que se dio cuenta de que la estabas mirando como si fueras capaz de cualquier cosa
con tal de subirte en ella. 
—Así que la Harley es de Vance —dije. Sí. En voz alta. De nuevo.
Lee se me acercó aún más y su cuerpo me presionó hacia atrás, contra las taquillas.
—¡Lee, apártate! —le advertí. Estaba empezando a hartarme. 
Él no se movió, así que, ya completamente harta, coloqué mi mano entre nosotros y lo empujé.
Aun así él no se movió. 
—Es inofensivo —le dije.
—¿Inofensivo? ¿Sería inofensivo si pensaras que me quedo hasta tarde trabajando con Dawn?
Lo miré, confundida. Después del alucinantemente buen momento que tuvimos en el sofá, estaba más que
curada de mi enfado respecto a Dawn.
—Pues sí —le dije.
Él se quedó mirándome, su cara pétrea.
—¡Por el amor de Dios, ella no es tu tipo! Vance es guapo, es cierto, pero él no es mi tipo. 
—Te he vigilado de cerca durante una década y diría que no tienes un tipo de hombre.
Era mi turno de mirarlo porque eso fue plenamente insultante.
Los hombres son estúpidos, pero Lee… ¡Lee encabezaba la lista!
¿Acaso no había admitido esta mañana que había leído mi diario?
¿Acaso no se daba cuenta de que solo tenía un tipo y ese tipo era él?
¿Acaso no había sido él quien me había dicho que estaba enamorada de él y que con el tiempo lo admitiría?
Estábamos juntos. Finalmente. Liam e India, juntos. ¡Incluso viviendo juntos, por el amor de Dios!
Esto era algo a lo que me tendría que acostumbrar cuando tuviera tiempo para pensar en ello. En realidad, a
diferencia de casi todo lo demás en mi vida, esto estaba sucediendo naturalmente y era una de esas pocas cosas
que no tenía que procesar en detalle con Ally, Andrea, Tod o Stevie.
¿En serio pensaba que iba a arruinarlo todo involucrándome en alguna escenita con uno de sus hombres? 
—¡Eres un idiota! —le dije.

204 Foro Book Land


Sus ojos se estrecharon y ese músculo aterrador apareció en su mejilla. 
—¿Que acabas de decirme?
—Tú… eres… un… idiota —repetí—. Piénsalo, y cuando estés listo para disculparte, te escucharé. Pero aceptaré una
disculpa ahora por el insulto que acabas de decirme. 
—¿Y qué tal si te explicas? —sugirió de un modo que, claramente, no era una sugerencia.  
—No voy a explicártelo, pero te daré una pista. En toda mi vasta experiencia con hombres, durante lo que tú
consideras como mi período de zorra, yo nunca, nunca, ni una vez llegué tan lejos como para tener mi cepillo de
dientes en la casa de un hombre.
Él simplemente me miró. No lo captaba o estaba demasiado furioso para procesarlo. No se movía, y yo aún estaba
pegada contra las taquillas. Me vi obligada a seguir explicándole y me dejé llevar un poco. 
—Tuve uno en tu casa desde la primera noche que me quedé allí. De acuerdo, lo tenías almacenado, pero ¡es un
cepillo de dientes, Lee! Usado solo una vez, ¡por mí! ¡Y aún no habíamos hecho el amor siquiera! Sin mencionar mi
ropa interior en tus cajones y el hecho de que me he puesto tus camisetas. —Puse mis manos en sus caderas—. Y
duermo en tu casa casi todo el tiempo. No hice nada de eso con otros chicos, nunca, nunca, nunca. ¿Lo entiendes
ahora?
Algo cambió en sus ojos pero, fuera lo que fuese, solo intensificó el sentimiento que ya estaba ahí. Cambiaron de
escalofriantes pero aún bajo control a un estado de total descontrol. 
Mi estómago se tensó porque no estaba segura de lo que iba a suceder ahora.
Sus manos fueron a parar a mis caderas y las empujaron contra las suyas. Luego, sus brazos se enroscaron en torno
a mí. Una de sus manos se introdujo en mi cabello. Tiró de él, no con gentileza sino como si no fuera capaz de
controlar su propia fuerza. 
Empujó mi cabeza hacia atrás y yo dejé salir un pequeño quejido, el cual fue interrumpido cuando su boca se
juntó con la mía y me besó. No era como ningún otro beso que me hubiera dado antes; este era rudo y salvaje.
De alguna forma, él había perdido el control y tenía que admitir que me gustaba ser yo quien le hiciera perderlo. 
Me gustaba mucho.
Cuando levantó la cabeza, inmediatamente juntó su frente con la mía, con sus ojos cerrados y sin decir ni una
palabra. Ambos respirábamos pesadamente y mis manos estaban en su cintura agarrando su camiseta. Sabía que
él estaba teniendo una batalla interna, y cuando sus ojos se abrieron de nuevo supe que cualquier batalla a la que
hubiera tenido que enfrentarse la había ganado. 
—¿Te hice daño? —preguntó cuándo levantó la cabeza. Yo sacudí la mía—. ¡Diablos, Indy! Me confundes. 
Me quedé ahí un segundo.
—Lee, no te he hecho nada. Te lo haces tú mismo —dije con voz queda—. Empiezo a pensar que tú tampoco me
conoces. Hubo chicos, pero… —Iba a decir ‘ninguno de ellos eras tú’ pero me detuve justo a tiempo y dije—: Solo
fue por diversión. La mitad de ellos ni siquiera llegaron a la segunda base. No soy la zorra que crees que soy.
—No creo que seas una zorra.
—No haces que suene de esa forma. 
—Estuve vigilando a esos hombres en la que yo consideré como mi posición durante bastante tiempo y no me
gustó. Debí haber hecho algo al respecto hace mucho tiempo, ese es mi problema. He estado desquitándome
contigo. 
Lo miré y me di cuenta de que me había pasado años insinuándome a él, siendo rechazada y viendo cómo se iba
Foro Book Land 205
con cualquier otra chica que le atrajera. En cada ocasión mi corazón se rasgaba, cada vez dolía más.
De lo que no me di cuenta fue de que él estaba sintiendo lo mismo. 
—Mi coqueteo es inofensivo. No tienes nada de qué preocuparte. 
—Aun así voy a pedirte que no lo hagas —respondió Lee. 
Lo miré a los ojos durante varios segundos y luego suspiré. 
—Está bien, dejaré de coquetear. 
Sus brazos, que aún me rodeaban, me empujaron aún más hacia él. 
—¡Esa es mi chica! —murmuró, y mi corazón dejó de latir. 
Esto era todo. Era su chica, la chica de Lee.
Y se sentía bien. 
Mierda, mierda, mierda. 
Me aparté un poco para ocultar mi reacción y dije:
—¿Puedo traer a Marianne? Solo quiero que conozca a Vance, Matt y… eh… también a Bobby. —Lee me miró y yo
continué—. A Tod tampoco le importaría pasarse por aquí.
—No —respondió Lee, pero tenía esa sonrisa de ‘¿acaso Indy no es tierna?’
—Sabía que dirías eso —me murmuré a mí misma—. ¿Podemos ir a buscar a Rosie ahora?
***
Después de domar al salvaje, taciturno y bestial Lee en las taquillas, él dio por acabada la visita guiada.
Quedaban tres puertas más por descubrir. 
La primera era una habitación escasamente decorada con una cama doble, una silla reclinable, un televisor, un
reproductor de DVD y una estantería repleta de libros y DVDs. Tenía un baño privado y la llamaban ‘la habitación
segura’. Para entrar en ella se necesitaba una tarjeta de identificación, la cual debías pasar por un lector, tu pulgar,
el cual debías pasar por otro lector, y tenías que usar una anticuada llave. 
La segunda habitación tenía cuatro cubículos de trabajo completos con sillas, escritorios, ordenadores y armarios
archivadores bajo los escritorios. Brody, Ally y mi amigo, el nerd de la informática, se asomaron fuera de los
cubículos.
—-¡Indy! —gritó él. 
—¡Mierda! Brody, ¿qué haces aquí? —pregunté mientras caminaba hacia él, sonriente. Cuando lo alcancé, le di un
abrazo. Iba totalmente desaliñado con camisa negra, vaqueros negros, zapatos negros Doc Martens, cabello negro
y alocado y un par de gafas de pasta Buddy Holly. Su cuerpo no tenía forma definida por estar sentado frente a
un ordenador todo el tiempo.
—Ally me dijo que necesitaba salir de casa, así que me consiguió un trabajo a medio tiempo con Lee. ¿Tú qué
haces aquí? —Él lanzó una mirada entre Lee y yo—. ¡Oh, sí! ¡Se me olvidaba! Ally me dijo que tú y Lee estaban
juntos. Al fin. Genial. Apuesto a que están felices.
Miré a Lee. El Lee bestial había desaparecido y el Lee arrogante había tomado su lugar.
Lo ignoré y volví a mirar a Brody.

206 Foro Book Land


—¿Eres programador?
—No, hackeo. Normalmente investigo cosas de malversación pero a veces…
—Brody —intervino Lee. 
Brody dejó de hablar y lo miró.
—Sí, sí. Lo siento, sí, sí, sí —dijo Brody y luego me miró—. Confidencial —susurró—. Sigo olvidándolo. 
Eché un vistazo a la habitación, fascinada por lo que Lee había construido en un corto período de tiempo. Era
una operación enorme. 
—Los demás cubículos son para búsquedas y otras cosas —empezó a explicar Brody—. Ese es el cubículo de Kim. Es
divertida, te agradaría. Su esposo es paramédico así que a ella le gusta trabajar cuando él está de turno. A veces lo
hace de siete a tres, otras de tres a once. Luego está Pablo, pero trabaja a medio tiempo, como yo. Yo trabajo por
la mañana y él por la tarde. El otro cubículo es para cuando los chicos necesitan hacer algo que no se nos permite
ver en el ordenador. 
—Ah —dije. 
Brody miró a Lee. 
—¿Lo ves? Se lo he explicado todo sin hablar acerca del trabajo que estamos haciendo. 
Lee miró a Brody, obviamente reevaluando el favor que le había hecho a su hermana. 
—Eso es bueno, Brody —le dije, como si fuera un perrito adorable lo cual, en cierta manera, era.
Lee puso su mano en mi espalda de nuevo, la señal de que era hora de irnos. 
—Cuando salgamos —le dijo Lee a Brody— cierra la puerta y no la abras durante quince minutos a menos que oigas
que alguien toca. Tres, dos, dos. ¿Entendido?  
—Tres, dos, dos. Entendido. —Brody se giró hacia mí—. Hay montones de códigos aquí. Tres rápidos y luego uno
largo. Tres cortos, tres largos, tres cortos. ¡Mierda! ¿Cómo era el nuevo? —le preguntó a Lee.
—Tres, dos, dos. —Lee suspiró.
—Sí, está bien. Tres, dos, dos. Hasta luego, Indy. Por cierto, me gustó el correo electrónico de El Salvador. ¿De
dónde lo sacaste? —preguntó Brody, pero no esperaba respuesta. Luego caminó hacia su escritorio canturreando—:
Tres, dos, dos; tres, dos, dos…
Lee me condujo fuera de la habitación y de vuelta a la recepción. Dawn estaba tras su escritorio y se obligó a
mostrar una sonrisa benigna cuando nos encontramos. Su inmaculado escritorio se veía desordenado por el
cinturón porta armas que había encima, el cual Lee tomó, asintiendo, con el mas vacío gesto de agradecimiento
hacia Dawn.
Sacó del cinturón un objeto negro y plano con dos puntas encima. 
—Pistola eléctrica —dijo—. Debes estar cerca de tu oponente para usarla. Derriba a cualquiera en medio segundo,
así que es rápida. No toques la punta o serás golpeada con seiscientos veinticinco mil voltios. 
¡Mierda!
¿Fue eso lo que me pasó?
¿Seiscientos veinticinco mil voltios?
Parecían un montón. 

Foro Book Land 207


Un montón, un montón.
—Las baterías son nuevas —seguía diciendo Lee—. Enciéndelo, haz que las puntas toquen a tu objetivo y lo
derribarás.
—Deberías saber algo sobre ellas, teniendo en cuenta tu caso —intervino Dawn, dulcemente—. No son muy bonitas,
¡pero aun así funcionan!
Los ojos de Lee fueron hacia ella e inmediatamente puso su atención en el ordenador. Yo me contuve de sacarle
la lengua y dirigirle un meneo de cabeza al estilo ‘soy mejor que tú’.
Lee deslizó la pistola eléctrica de vuelta en el cinturón y sacó algo que se parecía más a un arma real. 
—Táser. Puedes usarlo a distancia, apuntar y disparar. El resultado es el mismo que con la pistola eléctrica. Las
puntas salen y lo hacen papilla. No te preocupes por la ropa, estas puntas atravesarían incluso un chaleco.
—Un chaleco antibalas —acotó Dawn nuevamente.
—Gracias —solté rápidamente con una sonrisa dulce y falsa y una mirada asesina, una combinación mejor conocida
como ‘triple intimidación para zorras’.
Cuando volví la vista hacia Lee, sus ojos estaban arrugados y volvía a colocar el táser en el cinturón. 
Pensaba que éramos graciosas. 
Decidí no entrar en modo de pelea. Había estado dándoles entretenimiento a los empleados de Lee durante una
semana.
Lee sacó una lata del cinturón. 
—Espray de pimienta. Sacúdelo para hacer que funcione. Asegúrate de apuntar con él correctamente. Este
funciona a distancia, en un rango de cuatro metros y medio. Apunta a la cara. No lo uses en espacios cerrados o
tú también saldrás afectada. 
—Entendido —dije rápidamente antes de que Dawn pudiera dar algún consejo.     
Lee se giró hacia Dawn
—Es tu hora del almuerzo.
Sin decir palabra, ella cogió su bolso e hizo una caminata estilo pasarela (luciendo sus piernas largas, un pie frente
al otro, balanceando el trasero) hasta salir de la habitación. Lee y yo la observamos y, nuevamente, cambié de
parecer acerca de Dawn. Me giró hacia Lee. 
—Solo diré que ella es un problema. 
Lee me puso el cinturón, sacudió la cabeza y captó mi atención. Sus ojos se veían serios, y Dawn pasó a un
segundo plano. 
—La parte divertida del día se terminó —dijo, andándose sin rodeos al tiempo que aseguraba el cinturón a mi
cintura. 
¡Oh, Oh!
—Verás y oirás cosas que podrían no gustarte. Este es mi trabajo y debes recordar que, pase lo que pase, habrá una
explicación detrás o bien la situación estará siendo controlada. Habla conmigo antes de reaccionar y escúchame.
Presta atención y sé lista. Si algo te sobrepasa o se vuelve muy intenso, tú solo dilo. Sin importar dónde estemos
o lo que estemos haciendo. Te sacaré de allí, ¿entendido?
Eso no sonó bien.

208 Foro Book Land


Lee me miró de cerca y esperó a que respondiera.
—Sí —accedí.
—Vamos a la sala de detenciones. Si capturamos un fugitivo y, por alguna razón, no podemos llevarlo a la estación,
usamos esa sala. Ahora verás que tiene otros propósitos.
¡Cielos!
—Mantén tu boca cerrada, tus ojos abiertos y ten presente dónde están tus armas. No uses el espray de pimienta.
Tenemos a alguien ahí y lo dejaremos ir. No sé cómo reaccionará.
—¿Dejarlo ir? —pregunté. No sabía quién era pero, fuera quien fuese, estaba detenido y dejarlo ir no sonaba como
una buena idea.
—Es parte de un plan más grande. Hemos estado trabajando con él durante un par de días, tratando de lograr que
hable. No se ha dado el caso. Ahora, soltarlo pertenece a un propósito más grande.
Tenía preguntas que hacer, pero no tuve tiempo de hacerlas. Lee ya se movía y no tenía otra que seguirlo… o
escapar. 

Foro Book Land 209


Capítulo 18
Gratitud al desnudo
Traducido por alisay.or

Corregido por Kora

Para mejor o peor, seguí a Lee por el pasillo. Golpeó dos veces en la puerta de la sala de vigilancia, usó su llave
electrónica y entró.
—Es la hora —anunció.
Vance se levantó y fue a un escritorio. Monty se inclinó hacia delante y pulsó unos interruptores, y algunos
monitores se encendieron. En los monitores pude ver a Brody trabajando, el pasillo vacío y una habitación con
una cama, un retrete y un lavabo con un tipo tumbado sobre su costado en la cama. No podía ver mucho del
tipo, pero entonces Vance se interpuso. Tenía un cinturón para pistolas doblado en una mano, el cual puso tras
su espalda, abrió y se ajustó. Tenía las mismas cosas que el mío además de una pistola de verdad y unas esposas.
Levantó la mano, sus ojos oscuros fijos en los míos, y la mirada coqueta despareció. Apuntó hacia la puerta.
Salí detrás de Lee. Vance me siguió y cerró la puerta.
Lee caminó por el pasillo hacia la última puerta, la única puerta que no había abierto para enseñarme lo que
había dentro.
—¿Sabes dónde están tus armas? —preguntó Lee.
Tanteé mi cinturón y asentí. Me sentía Súper Idiota con el cinturón puesto, no Súper Guay como parecía
Vance. Lee no llevaba cinturón para pistolas, solo un estupendo cinturón de cuero marrón oscuro sujetando sus
pantalones de camuflaje marrón desgatado.
Lee sacudió la cabeza hacia Vance. Este usó una llave electrónica y una luz de color verde se encendió.
—Sígueme adentro —me dijo Lee. Abrió la puerta y entró.
Hice lo que me dijo. Una vez en el cuarto vi a Teddy el Terrible, el esbirro de Coxy que me golpeó lo que parecía
años atrás. Se dio la vuelta en la cama y se puso de pie.
Tomé aire.
Tenía la nariz vendada y un ojo morado. Ambos, nariz y ojo, estaban grotescamente inflamados hasta casi un
tamaño estilo ‘Rocky Balboa tras la pelea con Apolo Creed’.
Teddy solo me dedicó una mirada. Entonces miró con ojos cautelosos a Lee.
Vance permaneció en la puerta con una mano en su pistola eléctrica.
—Eres libre de irte. Vance te escoltará hasta la salida —declaró Lee.
La mirada de Teddy se enfocó en Vance. Vance había desenfundado la pistola eléctrica y estaba haciendo señas
con ella para que Teddy saliera del cuarto.

210 Foro Book Land


Mi mente daba vueltas, tratando de contar los días desde mi breve encuentro con Teddy, recordando que Lee les
dijo a sus chicos que lo recogieran. ¿Había estado él en este pequeño cuarto tanto tiempo? Y, es más, ¿cómo se le
puso así la cara?
—¿Libre de irme? —preguntó Teddy.
—Sí —contestó Lee.
—¿Así como así? —prosiguió Teddy.
Nadie dijo nada. Teddy me miró. Yo tampoco dije nada. Lee me dijo que mantuviera la boca cerrada pero, incluso
si no lo hubiera hecho, estaba demasiado conmocionada para hablar.
—No lo entiendo —dijo Teddy.
—Se está extendiendo el rumor de que has hablado —le dijo Lee—. No sé cómo ha podido pasar.
Lee miró a Vance. Vance se encogió de hombros.
Estaban jugando con él.
Lee siguió hablando.
—Coxy está en guerra conmigo e intenta impresionar a Indy. ¿Recuerdas a Rick?
Teddy asintió lentamente.
—Coxy metió una bala en el cerebro de Rick. Se metió con Indy y le hizo daño. Ayer Coxy le dio a Indy el cuerpo
de Rick como regalo, con la mitad de la cabeza volada. Tú la golpeaste y le dejaste marca. Ahora estás fuera. Buena
suerte.
—Joder —maldijo Teddy, mirándome como si yo pudiera ayudarle. Me golpeó y estaba bastante segura de que era
un mal tipo, pero tenía que decir que lo sentía por él.
—Vamos —dijo Vance.
Teddy se giró hacia Lee.
—Si hablo, me mata. Mi no hablo, me mata —dijo, como tratando de explicarse.
—La vida es una mierda —replicó Lee.
Le dio la espalda a Teddy, sacudió la cabeza hacia mí y salí del cuarto seguida de Lee. Vance entró en la habitación
cuando salimos. Yo seguí caminando hasta que llegué a la oficina de Lee y él me detuvo. Abrió la puerta, me
empujó dentro y levantó los dedos mirándome fijamente a los ojos y enseñándome un tres, dos, dos. Yo asentí y
él cerró la puerta.
Yo la cerré con seguro.
Santa mierda, mierda, mierda.
Ni cinco minutos después llegó el golpeteo. Tres, dos, dos.
La abrí y Lee entró.
—Se ha ido. Hora de almorzar. Vamos.
***
Esperé hasta que estuvimos rodeando el Brown Palace para preguntar:

Foro Book Land 211


—¿Cómo acabó así la cara de Teddy el Terrible?
—Yo.
—¿Le pegaste?
—Te tocó. Dijiste que te dolió. Lo encontré y le di una paliza.
Oh… Dios… mío.
—Por favor, dime que no lo hiciste en ese pequeño cuarto —dije calmadamente.
—Fue antes de meterle en la sala de detenciones.
Al menos eso era algo.
Me mantuve en silencio mientras Lee conducía. Me había quitado el cinturón de la pistola y lo había metido en
el maletero junto con el que Lee había cogido de un cajón de su escritorio. El suyo estaba abastecido como el de
Vance.
Lee aparcó en paralelo el coche frente a Las Delicias. Me encantaba ese lugar. Era el mejor restaurante mejicano
de Denver sin contar El Tejado. Aunque, realmente, no tenía que escoger entre ninguno de los dos ya que El
Tejado estaba en Englewood, Colorado.
También estuve callada mientras nos sentaban en una cabina y Lee se sentaba a mi lado en lugar de en frente mío.
Me giré hacia él, miré al asiento y luego a él.
—Déjame adivinar. ¿No eres muy de compartir cabina? —preguntó él.
Sacudí la cabeza.
—Yo tampoco, pero estoy intentando controlar el ambiente.
Miré más allá de él. Estaba girado hacia mí, de espaldas al restaurante.
—A Will Bill Hickock le dispararon de espaldas a la puerta —le informé.
—No estoy controlando la habitación. Voy a intentar controlarte a ti.
Oh, oh.
La camarera vino y puso una cesta de patatas fritas y un bol de salsa en nuestra mesa.
Ninguno habíamos abierto nuestros menús. No lo necesitábamos.
Ally y yo íbamos a Las Delicias o a El Tejado al menos dos veces al mes, a veces más. Papá se nos unía en alguna
ocasión. Hank se unía casi siempre; incluso cuando estaba de servicio, venía en sus descansos para la cena. De vez
en cuando, y echando la vista atrás, Lee venía, mucho más a menudo en los dos últimos años. Había venido con
nosotras tantas veces que podría pedir por él. Tomaría tres burritos de pollo cubiertos con lechuga y queso, una
cerveza si era de noche y té helado durante el día.
Él miró a la camarera y pidió una Coca-Cola light para mí, un té helado para él, sus burritos y mi tostada de
frijoles y burrito chicharrón cubierto de lechuga y queso.
Supongo que Lee también podía pedir por mí.
Se volvió hacia mí.
—Estamos aquí porque la comida está buena y la sirven rápido. Tenemos cosas que hacer.

212 Foro Book Land


Asentí. Aún estaba lidiando con lo de estar totalmente asustada así que no estaba procesando demasiado. Solo
esperaba poder procesar mi burrito y tostada o tendría que pagar por una limpieza profesional del coche.
El brazo de Lee vino tras de mí y él se giró totalmente hacia mí.
—Primero, Teddy. Lo cierto es que es un mal tipo. Golpearte es lo más suave que ha hecho. Hay muchas clases de
justicia. Hank la imparte a su manera. Yo lo hago a la mía.
Eh… ¡Vaya!
—Estoy en un negocio peligroso y tengo enemigos. Ahora estás en mi vida. Tengo que dejar que se sepa que si
alguien se mete contigo, habrá consecuencias.
—¿Tan simple como eso? —pregunté, intentando no dejar ver que me estaba asustando un poco.
—No es tan simple como eso. No me gustó estar de pie en mi cocina oyéndote decir que alguien te había hecho
daño. Fue un placer poner mi puño en la cara de Teddy y sentir su nariz romperse. Es un tipo grande, pudo
haberte herido realmente. Se lo pensará dos veces antes de golpear a una mujer de nuevo.
Santa mierda.
—¿Tienes algún problema con algo de eso? —preguntó Lee.
—Sí —respondí honestamente.
—¿Puedes lidiar con ello?
—Sí —respondí, de nuevo, honestamente.
—¿Quieres hablar de ello?
—No.
Eso tampoco era mentira. Realmente no quería hablar de ello. De hecho, iba a lidiar con ello usando la negación,
así que hablar de ello habría frustrado automáticamente mi estrategia para lidiar con ello.
Lee me observó atentamente, como si estuviera leyendo su ‘test detector de mentiras especial para Indy’ y entonces
se inclinó hacia delante y rozó sus labios contra los míos.
Supongo que pasé el test.
La camarera volvió con las bebidas. Si hubiera algo de justicia en el planeta, todo el mundo podría comer salsa de
Las Delicias. Crujiente y fresca cebolla, la cantidad exacta de cilantro. Después de un par de margaritas, Ally y yo
podíamos incluso construir un caso sobre la salsa de Las Delicias trayendo la paz a Oriente Medio.
Cogí una patata frita y la unté con una sana porción de salsa.
—¿Qué la pasará a Teddy?
—Si es inteligente, se irá de la ciudad —dijo Lee, untando su propia patata frita.
—¿Es inteligente?
—No realmente. Coxy tenía dos tipos inteligentes, Rick y Pete, aunque al final aparentemente no eran tan
inteligentes. Rick está muerto y Pete está en la cárcel enfrentando secuestro, asalto y posible asesinato, dos de
ellos contra la hija de un policía. Ellos querrán darle su merecido pero lo harán todo al pie de la letra y serán
meticulosos para asegurarse de que le agarran. Pete está jodido.
Agarré otra patata frita y la partí por la mitad, lo mejor para untar la salsa. No tuve mucho tiempo para perdonar
a Pete, quien sospechaba que fue el tipo al que llamé Sandy. Pete me había atado a una silla y me había disparado,

Foro Book Land 213


dos veces. No sabía de lo que hablaba Lee con lo de las consideraciones y lo que se tenían merecido, pero no tenía
ningún problema con que estuviera jodido.
—¿Quién crees que tiene los diamantes? —le pregunté a Lee.
—Yo tengo los diamantes.
—¿Qué?
Vale, lo grité. Los otros clientes se giraron para mirarnos. Pero, ¿qué diablos?
—Baja la voz —me advirtió Lee.
—¿Acabas de decirme que tú tienes los diamantes?
Lee asintió, aún girado hacia mí, comiendo sus patatas fritas y salsa con la mano derecha y con su brazo izquierdo
rodeándome contra el respaldo de la cabina.
—Mejor explícate antes de que empiece a planear tu asesinato.
Se le arrugaron los ojos.
—Nunca te saldrías con la tuya.
—En este punto, no me importa hacer tiempo.
Lee cogió su té helado y entonces dijo:
—Encontré los diamantes en casa de Duke la mañana después de que Rosie se fuera de mi apartamento. Tengo
que agradecértelo a ti. Duke sabe que los tengo; mis contactos en Sturgis, Dakota del Sur, se lo dijeron cuando
le encontraron.
—¿Tus contactos?
—Encargué el trabajo a otros investigadores privados y caza-recompensas en lugares donde pensé que iría Duke.
Ellos echaron un vistazo, hicieron algunas preguntas, encontraron su rastro y los chicos de Dakota del Sur le
encontraron.
—Si tú cobras quinientos dólares por hora, ¿cuánto costó eso?
—Solo digamos que no eres una cita barata.
Se me entrecerraron los ojos.
—Estás cobrando por esto, ¿recuerdas?
—Tengo tres trabajos relacionados con este lio y uno de ellos era encontrar los diamantes. Los encontré el primer
día. Asegurarme de que Duke estaba vivo y a salvo en casa en Evergreen, Colorado, fue algo que hice por ti.
Aunque estaba enfadada, mi pecho se agitó.
—Te lo devolveré.
Su mano fue hacia mi pelo y enrolló un mechón en su dedo.
—No tienes que devolvérmelo.
No sabía que decir, así que dije:
—Gracias.

214 Foro Book Land


—Puedes agradecérmelo esta noche cuando estés desnuda.
Por Dios.
La camarera vino y puso nuestros platos en la mesa. Cogí mis cubiertos del extraño recipiente donde estaban
colocados y los desenvolví de la servilleta.
—Antes de hablar de gratitud al desnudo, vamos a hablar sobre cómo has estado mintiéndome durante días sobre
los diamantes. —Pinché mi burrito con el tenedor.
—No te he mentido. Te he dado respuestas creativas.
—Ajá…
Soltó mi cabello y se volvió hacia su comida.
—Que yo tuviera los diamantes era información que le daría a quien lo necesitase saber. Tú no necesitabas saberlo.
Con esfuerzo, tragué mi bocado de burrito.
—¿Perdona?
Lee se tragó su propio bocado y volvió a girarse hacia mí capturando mi Mirada Frío Polar.
—De acuerdo —dijo—. No hay mucho que pueda decir pero te diré lo que pueda.
—Te lo agradecería.
—Algo de explicación primero —comenzó—. El crimen es muy organizado en la cima. Los criminales tienen
niveles de gestión, tienen entrenamiento, tienen territorios. La mayor parte del tiempo, estas operaciones son
multifacéticas, tráfico de armas, drogas, chicas, extorsionar pagos por protección, lo que sea. La gente sabe quién
hace qué y se ocupan de sus asuntos en sus propios vecindarios. Cruzan la línea solo cuando tienen el poder para
respaldar una adquisición.
Asentí mientras Lee tomaba otro bocado y continuaba.
—Coxy no juega a ese juego. Coxy hace lo que quiere, donde quiere. Es conflictivo, codicioso y un demente.
También es resuelto, tenaz y, lo repetiré, un demente. Ha estado causando problemas con el crimen de Denver
desde hace mucho tiempo. El desorden es solo desorden, en este caso más drogas, más armas y más cadáveres.
Coxy solía ser una molestia, pero eso se ha intensificado. Los criminales lo quieren quitar del medio tanto como
los policías.
—No entiendo. ¿Por qué los criminales no… eh, lo quitan del medio?
—Lazos familiares. —Miré fijamente a Lee y siguió hablando—. Su madre es italiana, vive en Nueva York y su
familia es poderosa. Coxy tenía respaldos. Si algo le pasara a Coxy, habría represalias de Nueva York. O al menos
eso se decía. Nueva York respaldó a Coxy en algunos trabajos y limpió algunos desastres.
—¿Estamos hablando de la mafia? —susurré.
Lee terminó su segundo burrito y puso sus ojos sobre mí.
Santa mierda.
—El problema es que Coxy ha creado tantos desastres que se dice que Nueva York ya ha tenido suficiente de él.
Quién sabe cuánto respaldo tenía. Su madre se casó con alguien ajeno a la familia, a Nueva York, con un recto
y estricto tipo de Denver que valía una fortuna. Quizá los lazos no eran tan fuertes y Coxy tiró de ellos hasta el
punto de ruptura. No es un hombre hecho, no ha seguido el programa. Por lo que todo el mundo sabe, es un
primo insignificante de Denver.

Foro Book Land 215


Cogí mi tostada y mastiqué en un esfuerzo por actuar despreocupada cuando en realidad estaba pensando en
Tony Soprano y volviéndome un poco loca.
—¿Todo esto es nuevo? —pregunté.
—No, ha estado sucediendo durante años. El rumor de que Nueva York está fuera es nuevo pero infundado.
Para restablecer el orden se llegó a un acuerdo. Había que quitar a Coxy del medio pero sin que pareciera que
había sido quitado del medio. De esa forma, Nueva York no sentiría la necesidad de actuar y todo estaría bien en el
mundo del crimen otra vez.
—¿Qué tiene que ver esto contigo?
—Tengo conexiones en ambos lados. Eddie y Hank me utilizaron como intermediario con Marcus y Darius.
Me quedé allí sentada con mi tostada en alto y le miré fijamente.
Eddie Chavez y Darius Tucker eran los dos amigos más cercanos de Lee en el instituto.
Eddie Chavez era bien parecido, zalamero y moralmente sospechoso, exactamente como Lee… y algo más. Todo el
mundo estaba muy seguro de que Eddie iba a pasarse al lado oscuro y pasar la mayor parte de su tiempo haciendo
tiempo. En vez de eso, se hizo policía. Ahora era de la brigada anti-drogas, siendo considerado un inconformista
(según papá, con indicios de admiración) y un bala perdida (según Malcolm, con indicios de desaprobación).
Darius Tucker era más de lo mismo, pero también era absolutamente hilarante, tan divertido que casi te mojarías
los pantalones de la risa. Tenía ojos expresivos y un hombro seco donde llorar (especialmente para las chicas).
Todo el mundo estaba seguro de que se casaría pronto, sentaría la cabeza y sería un buen esposo para alguna
mujer. En vez de eso, su padre fue asesinado cuando tenía diecisiete años y se descarriló y desapareció. Yo no lo
había visto en años y le había echado de menos. Era un buen tipo, me hacía reír y me dejó llorar en su hombro
muchas veces. Según Malcolm y papá, ahora él representaba malas noticias.
No conocía a nadie llamado Marcus.
—¿Darius? —dije cuando pude volver a hablar.
Lee alejó su plato y se volvió hacia mi otra vez.
—Sí. El trato fue que todos trabajaríamos juntos para causarle problemas a Coxy, envíos con retraso, entregas
desaparecidas, policías apareciendo en momentos inoportunos… Yo compartí información y los chicos y yo
causamos algunas de las complicaciones que Hank y Eddie no pudieron causar. La red de compradores de Coxy
empezó a enloquecer o a cabrearse alternativamente y sus hombres empezaron a desertar. Rick y Pete decidieron
jubilarse anticipadamente y, para aumentar su pensión, robaron los diamantes de Marcus.
—¿Marcus?
—Un contacto de cuando hacía seguridad. Nos mantiene informados sobre ciertos trabajos. Es poderoso y no
es alguien que aprecie que le roben. Yo estaba en Washington y recibí una llamada urgente suya cuando sus
diamantes desaparecieron.
—¿Por qué te llamó?
Lee se encogió de hombros.
—Soy bueno encontrando todo tipo de cosas.
Oh, querido Señor. Tenía el presentimiento de que este era uno de esos casos de los que no quería saber nada.
Cambié de tema.
—¿Cómo demonios encaja Rosie en todo esto?
—Rosie tenía una buena operación en marcha, pequeña pero popular y no silenciosa, lo que no fue inteligente.

216 Foro Book Land


Coxy se enteró y quiso una parte, así que forzó a Rosie a dársela. Entonces forzó a Rosie a hacer otras cosas para
él, cosas que Rosie no quería hacer pero que no supo cómo decir que no. Rick y Pete decidieron hacerse los
inocentes sobre los diamantes hasta que tuvieron sus cosas lo suficientemente listas para mudarse a Brasil, lo que
les supondría solo un día o dos. Ellos escondieron las piedras con Rosie, pensando que estaba lo suficientemente
asustado para hacer lo que le dijeron. Aparentemente, estaba lo suficientemente cabreado como para usar los
diamantes para chantajear a Rick y Pete para que le quitaran a Coxy de encima. Desafortunadamente, estaba
jugando fuera de su liga. Entretanto, salió a la luz que los diamantes habían desaparecido. Coxy averiguó que
sus chicos habían renegado. Incluso Coxy no está lo suficientemente loco para salir y echar arena en la cara de
Marcus, especialmente no con sus sistemas rompiéndose. Así que todo el mundo estaba en la carrera por los
diamantes. Ahí es cuando entras tú.
—Estoy un poco confundida.
—Yo también lo estaría si entrase al final de esta mierda. Es jodido.
—¿Por qué estás haciendo esto?
—Me están pagando.
—¿Eso es todo? —pregunté.
—No, eso no es todo. Debería decir que me están pagando muchísimo.
—¿Vale la pena?
Su brazo se deslizó detrás de mí en la cabina y él se giró de nuevo hacia mí. Abandoné mi tostada a medio comer
y me giró hacia él.
—Me gusta lo que hago, pero es como el fútbol. Mi carrera tiene un periodo de validez. Pretendo jubilarme a
los cuarenta y cinco años con una cabaña en Grand Lake y un apartamento en Florida, un barco malditamente
bueno en los dos sitios y dinero suficiente para vivir bien hasta que me muera.
—Así que lo que estás diciendo es que vale la pena.
Volvió a enroscar un mechón de mi cabello en su dedo. Su voz cambió y también lo hicieron sus ojos, que pasaron
de ‘modo negocios’ a ser cálidos y suaves.
—Sí, vale la pena. ¿Te gusta Florida?
Mi estómago dio un vuelco.
—¿Vendría Florida con un ama de llaves que pusiera tus toallas en el toallero después de que tú las tirases en el
lavabo?
Sus ojos se tornaron cálidos.
—Esa es la parte de ‘vivir bien’.
—Entonces puede que me guste Florida. —Su dedo tiró de mi cabello juguetonamente pero lo ignoré y pregunté—:
¿Quién te está pagando?
Soltó mi cabello, se inclinó hacia delante y sacó su cartera.
—Lo siento, se acabó el tiempo. Tenemos que volver al trabajo.
—Supongo que el tiempo para las preguntas se ha acabado también.
Sus ojos se deslizaron hacia mí diciéndome que el tiempo para las preguntas se había acabado definitivamente.
Estábamos ya en el coche cuando le dije que debíamos ir a casa de Tod y Stevie a recoger a Chowleena.

Foro Book Land 217


—¿Perdona? —preguntó.
—La estoy cuidando por un par de días.
—Iremos a por ella más tarde.
—¡No podemos ir a por ella más tarde! Si vamos a recogerla más tarde, significaría que no estoy cuidando de ella,
sino que ella estaría sola en casa sin nadie que la cuidara.
—No voy a llevar un chow chow a trabajar conmigo.
—Será buena, lo juro. Es una perra genial.
—No.
Tuve que sacar la artillería.
—Habrá gratitud al desnudo para ti.
Lee dudó, pero solo por un momento.
—Mierda —balbuceó.
Dirigió el coche hacia el barrio de Baker.

218 Foro Book Land


Capítulo 19
Eddie y Darius
Traducido por alisay.or

Corregido por Kora

Condujimos hasta Paris on the Platte con Chowleena en mi regazo, con su cara fuera de la ventana abierta, los ojos
bizcos por el viento, la boca jadeante y el esponjoso pelaje ondeando. ‘Jungle Love’ de Steve Miller sonaba a todo
volumen en la radio de Lee.
Había algunas canciones que eran un crimen contra la naturaleza escucharlas demasiado tranquilamente y ‘Jungle
Love’ era una de ellas, aunque Lee no estaba de acuerdo.
Me estaba dando cuenta que la promesa de gratitud al desnudo había ayudado mucho.
Mientras Lee aparcaba, miré hacia Paris on the Platte, parte librería, mayormente cafetería guay, la cual había estado
allí durante años. Hacían al café de Rosie parecer de aficionados.
Sentado enfrente en una de las mesas de la acera estaba Eddie Chavez con las piernas estiradas ante él cruzadas
por los tobillos, los codos en los reposabrazos y las manos colgando.
Pura chulería.
Llevaba una camiseta térmica blanca de manga corta, un par de Levi’s desgastados, botas de vaquero negras y un
cinturón negro con una gran hebilla presionada contra su abdomen plano. Tenía la piel oscura y llevaba un par de
gafas de sol de espejo chulísimas, gafas de sol que sabía que escondían unos ojos marrones tan oscuros que parecían
negros. Nos estaba lanzando una amplia sonrisa, ultra blanca comparada con su piel. Se veía condenadamente
bien.
Conocí bien a Eddie mientras crecíamos. Él, Lee y Darius salían juntos la mayor parte del tiempo y yo hacía todo
lo posible por estar donde quiera que estuviera Lee, así que pasé gran cantidad de tiempo con ellos tres.
Desde entonces, había visto mucho a Eddie. Se mantuvo cercano tanto a Lee como a Hank. Venía a las fiestas de
Kitty Sue y Malcolm y venía a casa de Hank cuando todos íbamos allí a ver fútbol. No diría que éramos grandes
amigos pero me gustaba y sabía que yo le gustaba.
De hecho, creo que a Eddie le gustaba. Él podía ser divertidamente sugerente de una forma coqueta, pero no tenía
esas intenciones. Aquello era solo de broma.
Si Eddie se sentía atraído hacia ti, no lo hacía obvio flirteando. Eddie no era la clase de chico que coqueteaba con
una chica hasta llevársela a la cama. Sus tácticas eran más sutiles y expertas. Le gustaba jugar, le gustaban los retos.
Él era un seductor sigiloso. Eddie mostraba su admiración de forma no verbal, mayormente usando sus ojos y
siendo táctil de una forma que te mantenía en vilo pero se sentía provocativa. Yo esperaba que fuera así porque así
era exactamente como él quería que se sintiera. No había mucho que Eddie hiciera que Eddie no quisiera hacer.
Salí del coche y conduje a Chowleena con su correa hacia Eddie. Al minuto en que Eddie vio a Chowleena, su
sonrisa se amplió a una sonrisa blanca cegadora.
—Indy.

Foro Book Land 219


Su brazo se deslizó alrededor de mi cintura, me alzó contra su duro cuerpo y besó mi cuello. (Mira, ¡provocativamente
táctil!). Él era diez centímetros más alto que yo, tres de ellos de los tacones de sus botas.
Me senté, Lee se sentó y Chowleena fue hacia Lee y se tumbó en sus pies enfundados en botas. Eddie nos miró,
la sonrisa no dejó nunca su rostro. Sus gafas de espejo miraron hacia Lee.
—¿Un chow chow?
—No quiero oírlo —gruñó Lee, su voz baja e impaciente.
Eddie se rio entre dientes y me di cuenta de que un chow chow no era bueno para la reputación de tipo duro de
Lee. Especialmente no uno cuyo gran y esponjoso pelaje estaba afeitado en una versión perruna de un león con
chaparreras. Lee necesitaba un pastor alemán o un rottweiler, no un chow chow con chaparreras como pelaje.
—Hay gratitud al desnudo por ello para él —solté en un intento de salvar la reputación de Lee.
Las gafas de espejo se giraron hacia mí.
—Eso espero. —Eddie se inclinó más cerca—. Solo para tu información, para mí, la gratitud por pasar el rato con
un chow chow no sería al desnudo. Incluiría ropa interior de encaje negro, un liguero a juego, medias y tacones
de aguja.
Vaya.
No lo sabía, pero eso parecía bastante descaradamente coqueto. ¿Cómo iba a responder a eso? Especialmente al
mejor amigo de Lee, justo en frente de Lee. Y aquí estaba yo, acabando de prometer no coquetear.
Mierda.
Me giré hacia Lee. Él también llevaba gafas de sol, pero las suyas eran gafas de aviador estilo Top Gun, con lentes
ahumadas y marcos dorados. Su rostro estaba inexpresivo pero su boca estaba apretada.
—No tengo ropa interior de encaje negro y un liguero a juego —le dije a Lee.
Eddie se inclinó hacia atrás y se rio por lo bajo otra vez. El rostro de Lee no cambió.
—Tengo ropa interior de encaje roja y un liguero a juego —dije.
Eso era cierto, lo tenía. Eddie dejó de reírse.
—Y ropa interior de satén negro y un liguero, y luego esta mi cosa de peluche morada con ligas atadas. —Hice una
pausa—. Me los probaré todos y tú puedes elegir.
Miré a Eddie por el rabillo del ojo y vi que la sonrisa había desparecido.
Entonces me recliné en la silla.
Mi trabajo estaba hecho.
Lee me concedió una sonrisa. Fue pequeña pero llena de significado.
—Siempre has sido un cabrón suertudo —le murmuró Eddie a Lee.
El camarero vino y tomó nuestros pedidos. Yo tomé lo usual, un Café Fantasía con chocolate caliente en el
fondo, espresso encima separado por una rodaja de naranja y rematado con crema batida con confites de naranja
azucarados. Exquisito.
Pedí un bol de agua para Chowleena.
—¿Tienes algo para mí? —preguntó Lee a Eddie cuando el camarero se alejó.

220 Foro Book Land


—Sí. Se dice que a Rick lo mató alguien de fuera de la ciudad —contestó Eddie.
Lee se reclinó en la silla y su boca se apretó de nuevo.
—¿Nueva York?
—Sí, pero no de la familia. Alguien independiente. Coxy está teniendo que contratar sus armas estos días. Gary
no podría poner una bala en la cabeza de nadie si tuviera un cañón contra su frente.
Pensé que esto eran buenas noticias. Gary el Matón parecía menos una amenaza si esto era verdad. Yo estaba
aceptando mis buenas noticias como tal que llegaban estos días, sin importar cuan monstruosamente aterradoras
fueran.
—Se dice que hay dos nombres en su lista. Rick era solo uno de ellos —prosiguió Eddie.
—¿Teddy? —preguntó Lee.
—No. Coxy dio de baja a Teddy, o al menos lo hizo hasta que Teddy tocó la calle hace una hora.
—¿Cuál es el nombre?
—Coltrane.
Oh, no. Rosie.
Todo el aire salió de mi cuerpo y miré a Lee. Yo también llevaba gafas de sol. Las mías eran enormes, brillantes,
de color negro rock&roll, algo así como un hibrido entre Jackie O y Bono. Pensé que las gafas se fundirían con
el calor de mi mirada.
El camarero trajo nuestros cafés y el agua de Chowleena y se fue.
—Tenemos que encontrarle —le dije a Lee.
—Le encontraremos —replicó Lee.
No estaba completamente segura de cómo le encontraríamos, teniendo en cuenta que estábamos sentados al sol
disfrutando de cafés. Hasta donde podía decir, no había para tanto con estas cosas de investigador privado. De
hecho, era más peligroso enfrentarse al desastre de Rosie que hacer el trabajo de Lee.
Lee parecía completamente calmado acerca de estas noticias. A mí no me calmaron. Había un asesino a sueldo
tras Rosie. Estaba bastante enfadada con Rosie pero aún me gustaba lo suficiente para querer que sus sesos se
quedaran en su cráneo, por ahora.
—Deberías saber que los corredores de apuestas están tomando apuestas. Tú contra Coxy, quién se ganará a Indy
—le dijo Eddie a Lee y luego me miró a mí.
—¿En serio? —pregunté.
—¿Quién tiene más probabilidades? —preguntó Lee.
Mi boca cayó abierta y miré fijamente a Lee. ¿Estaba loco? ¿A quién le importaba? ¡La gente hacía apuestas sobre
nosotros!
Eddie se volvió hacia Lee.
—Tú.
—¿Estás de broma, verdad? —interpuse.
Eddie sacudió la cabeza.

Foro Book Land 221


Volví mi atención hacia mi bebida, que era lo único cuerdo que podía hacer.
Si tienes dudas, café.
Adoraba la crema batida pero no era una gran fan de la crema batida derritiéndose en café. Los Cafés Fantasía
los hacían en un vaso de postre helado de plástico. Agarré el vaso de plástico y abrí mi boca sobre la crema y la
absorbí toda de un sorbo. Entonces tomé mi cuchara para aplastar la naranja y mezclar el chocolate con el café.
Sentí un hormigueo en la parte trasera de mi cuello y miré hacia Lee y Eddie, ambos estudiándome.
Eddie se volvió hacia Lee y murmuró:
—Cabrón suertudo.
El teléfono de Lee sonó. Él lo abrió y dijo:
—Sí. —Pausa—. Ajá. —Pausa—. Estaré allí en diez minutos.
Cerró el teléfono. Entonces dijo:
—Tenemos a Rosie.
***
Fuimos en el coche de policía de Eddie, Lee en el asiento del pasajero y Chowleena y yo en el trasero. Lee tenía
su pistolera delante y la mía estaba en el suelo al lado de Chowleena.
Paramos en un vecindario donde había casas de una sola planta, con escalones en la entrada, un pequeño porche
cerca de la acera y una ventana a través de la cual se veía la sala de estar. No era ni un buen ni un mal vecindario;
simplemente estaba abandonado, mal cuidado y silencioso.
Eddie apenas había frenado el coche cuando la puerta trasera opuesta a mí se abrió y Darius Tucker entró dentro.
Lee y Eddie habían pasado de chicos guapos que hacían a las niñas encapricharse de ellos, enamoradas, a hombres
guapos que causaban que las vaginas de las mujeres se estremecieran al verlos.
Noté que a Darius no le había ido tan bien. Siempre había sido alto y delgado, pero ahora la delgadez había
cambiado a un tono más flaco. Tenía más líneas de preocupación en la cara. Su pelo afro, el cual antes llevaba
rapado, ahora sobresalía en enrollados rizos que eran admisiblemente chulos, pero en lugar de los expresivos ojos
oscuros que recordaba él parecía enfadado e incluso mezquino.
—¿Qué coño está haciendo ella aquí y a qué viene lo del perro? —preguntó.
Bueno, hola a ti también.
Por suerte lo pensé pero no lo dije.
Lee y Eddie se habían girado para mirar a Darius.
—¿Tenemos tiempo para explicarlo? —preguntó Lee.
—No lo sé. Hubo asuntos que me llevaron lejos durante un minuto y no pude vigilar la casa —replicó Darius—. Sé
que no tengo todo el día para perderlo en esta mierda.
—¿Dónde está él? —preguntó Eddie.
—La tercera puerta hacia arriba —contestó Darius.
Lee estaba concentrado en mirar algo más allá de mí allí afuera por la luna trasera.
—Tenemos que movernos. Alguien llegó aquí antes que nosotros. —Su voz había cambiado, sonando entrecortada
y urgente. Me lanzó una mirada afilada—. Mantente agachada, fuera de la vista. Jesucristo, ¿cómo te deje

222 Foro Book Land


convencerme de meterme en esta mierda?
—Estaba esposada a la cama —le recordé, hablando automáticamente y sin procesar realmente lo que estaba
pasando, solo dándome cuenta de que las vibraciones se habían vuelto malas.
—Cabrón suertudo —murmuró Eddie. Abrió su puerta y entonces se había ido. Juro por Dios que desapareció en
el aire. Un segundo estaba saliendo del coche, al siguiente no se le veía por ningún lado.
—¿Tu padre te enseñó a manejar un arma? —Darius me hablaba a mí y le miré. Sus ojos eran fríos y quedaban tan
mal en su rostro, un rostro que una vez conocí tan bien, que lo sentí en mis entrañas.
Asentí hacia él.
Lee se estaba inclinando hacia delante, buscando algo bajo el asiento del conductor. Apareció con un arma y me
la entregó.
—Enséñamelo —pidió Lee, su voz afilada.
Mierda.
Bajo presión.
Era una Glock. Papá tenía una Glock.
—Palanca del seguro en el gatillo —murmuré y luego expulsé el cargador, tiré hacia atrás la corredera y una bala
voló de la parte superior. La recogí, la puse de nuevo dentro del cargador y empujé el cargador de nuevo dentro
de la pistola.
Volví a mirarlos. No sabía qué más hacer.
No dijeron ni una palabra. Ambos abrieron sus puertas y se fueron.
Puf.
Se esfumaron.
Igual que Eddie.
Empujé a Chowleena hacia abajo en el asiento. No parecía preocupada por el drama, sino que pensó que era hora
de echarse una siesta. Podría haberla besado.
Eché un vistazo a la puerta número tres, a la puerta de Rosie, antes de arrastrarme en mi asiento.
Entonces me levanté rápidamente y miré por la ventana de la puerta número tres.
Ally estaba allí dentro con Rosie.
Solo había visto un destello de ella pero sabía que estaba allí.
Santa mierda, mierda, mierda.
¿Qué estaba haciendo ella allí?
¿Lo sabía Lee?
No podía avisarle.
¡Mierda!
Entonces le vi, caminando por la calle, pareciendo como si no perteneciera allí. Mayormente porque se veía como
nada, como nadie, como un tipo común. Hecho para adaptarse al escenario. Él era Tom Hanks. El problema era

Foro Book Land 223


que Tom Hanks no vivía en este vecindario.
Sentí un escalofrío en mi columna vertebral.
Agarré mi pistolera, saqué el espray de pimienta y lo guardé en mi bolsillo delantero. Luego saqué el táser y lo
metí en la cinturilla de mis pantalones. Entonces metí la Glock en la parte trasera de estos, saqué mi camiseta
de Xanadú por encima de la culata del arma y antes de que mi mente pudiera pensar en excusas, salí del coche.
No tenía ni idea de lo que estaba haciendo o por qué lo estaba haciendo. Todo lo que sabía era que tres tipos con
pistolas estaban ahí fuera como humo, así como un potencial tipo malo, y Ally estaba en medio de todos ellos y
de Rosie.
Me apresuré a cruzar la calle y a caminar por la acera.
Él estaba casi en la puerta número tres cuando oyó mis chanclas.
Se giró.
Casualmente, levanté mi barbilla y sonreí, como si fuera una transeúnte diciendo hola y seguí caminando hacia
él.
Sus ojos bajaron a la cinturilla de mis pantalones.
Desafortunadamente mi camiseta era ajustada, no suelta alrededor de la cintura, así que la culata del táser
asomaba en obvio relieve.
Se movió y me moví, sacando el táser de un tirón y tirando de mi camiseta hacia arriba y hacia fuera con el
movimiento, dándole un vistazo de mi sujetador de encaje amarillo limón. La camiseta volvió a su lugar mientras
levantaba mi brazo y apretaba el gatillo. Las clavijas se dispararon hacia delante y se le engancharon mientras él
sacaba el arma de su pistolera de hombro, momentáneamente distraído por el destello accidental de mi sujetador.
No me importó. Cayó antes de estirar su brazo, y yo no tenía ningún agujero filtrando mi sangre vital.
Apenas había golpeado el pavimento cuando unas manos fuertes me engancharon por la cintura y fui estrellada
contra un coche aparcado. Una mano presionó contra mi estómago sujetándome allí.
—¿Dónde te crees que estamos, en el jodido OK Corral? —saltó Eddie, su cara cerca de la mía. Estaba cabreado.
Arrancó el táser de mi mano y empezó a hablar atropelladamente en español, con lo cual no entendí nada pero
quizá dijo algo bueno.
Lee se materializó a nuestro lado. No estaba cabreado. Estaba furioso. El enfado salía de él en oleadas.
—Ally está ahí dentro. La vi por la ventana —le dije a Lee.
Ambos, Lee y Eddie, se giraron hacia la puerta número tres. Sentí las oleadas de furia disminuir. Sabían que me
habría puesto delante de un autobús, un tren o un asesino para salvar a Ally. La puerta se abrió y Ally se paró en
el marco tras una pantalla destartalada.
—¿Qué está pasando? —preguntó, mirando hacia el aturdido sicario y luego hacia nosotros con las cejas levantadas
y tan fresca como una lechuga.
Tenía que amar a Ally.
Murmuraron palabrotas. La mano de Eddie se alejó de mi estómago y se movió hacia el sicario, sacando las
esposas. Lee se movió hacia Ally y yo corrí hacia el coche y cogí a Chowleena. Para cuando Chowleena y yo
llegamos a la puerta principal abierta, Eddie estaba rodando al sicario esposado sobre su espalda. Cuando entré
vi a Rosie boca abajo en el suelo, gruñendo y gimiendo y a Lee junto a él medio agachado, un pie en el suelo con
la rodilla doblada, la otra rodilla en la espalda de Rosie. Lee le estaba esposando.
Lee le hizo ponerse de pie mientras Eddie arrastraba al sicario a la sala de estar y apoyaba su aún aturdido cuerpo

224 Foro Book Land


en el sofá.
Darius entró de puntillas desde algún lugar en la parte trasera de la casa. Miró alrededor a todo el mundo.
—Olvidé traer la salsa —dijo.
Casi me reí. Eso fue lo más parecido al Darius que conocía que había dicho.
—Darius —dijo Ally, finalmente reaccionando. Estaba mirando fijamente a Darius y su rostro mostraba una
tentativa sonrisa de bienvenida.
—Veo que Indy y tú no han cambiado mucho —le dijo Darius a Ally.
Todos miramos al resto. No se hicieron comentarios porque era más o menos verdad.
—Ha sido decepcionante —dijo Eddie tras varios segundos.
Caminé hacia Rosie y le di una bofetada en la cabeza.
—¡Ay! —chilló Rosie a la vez que Chowleena ladraba.
Le miré fijamente. Entonces le di una bofetada en la cabeza otra vez y Chowleena ladró de nuevo. Ella creía que
estábamos jugando y quería participar en la diversión.
—¡Tú, idiota! —chillé, y le di otro tortazo.
—¡Ay! ¡Me está pegando! —Miró a Lee—. ¡Haced algo, son la policía!
Lee simplemente observó.
—Él no es la policía —le dije a Rosie y le golpeé otra vez.
—¡Ay! —Rosie miró con ojos desesperados a Darius—. ¿Y tú?
—¿Yo? ¿Policía? —Darius realmente se echó a reír. Eso quitó años a su rostro y le hizo ver guapo de nuevo. Si no
estuviera hecha tal manojo de nervios, podría haberme detenido para apreciarlo.
Golpeé a Rosie en lo alto de la cabeza de nuevo. Chowleena ladró otra vez.
Rosie miró salvajemente alrededor y chilló:
—Todos tienen esposas y armas. ¿Cómo es que tienen esposas y armas si no son la maldita policía?
En lugar de golpear a Rosie en la cabeza, empujé su hombro.
Eddie levantó su mano lentamente.
—Indy, supongo que voy a tener que pedirte que dejes de hacer eso.
Me acerqué más a Rosie y le miré fijamente desde arriba.
—Si no estuviera tan contenta de que estés vivo, te mataría.
Rosie pareció desinflarse.
—Indy, lo siento —dijo, pareciendo destrozado y oliendo peor.
—¿Lo siento? Hace una semana tenías tres amigos. Ahora Tim está muerto, El Kevster está tras las rejas por
intentar salvar tus plantas de marihuana y yo no tengo toda la tarde para contarte todo lo que me ha pasado. Y
la más reciente pesadilla, los corredores de apuestas están tomando apuestas sobre si me iré con el espeluznante
y repulsivo Wilcox.

Foro Book Land 225


Él palideció y dijo:
—Puaj. Se parece al Abuelo Monster.
—¡Eso es lo que estoy diciendo! —le chillé.
—Desearía tener todo el día para presenciar este show pero tengo cosas que hacer —interpuso Darius—. ¿Vas a
informar de esto? —le preguntó a Eddie.
—Sí. —Los ojos de Eddie se movieron hacia Lee. Eddie se había quitado las gafas de sol y había deslizado una
patilla en el cuello de su camiseta, de forma que colgaban de su garganta—. Tenemos que hablar. ¿Crees que Betty
y Verónica aquí presentes pueden vigilar a estos dos?
—Me pido ser Verónica —dijo Ally instantáneamente.
Me volví hacia ella.
—¿Por qué tienes que ser tú Verónica?
Yo no quería ser Betty. Betty era un felpudo. Verónica tenía carácter.
—Soy tan Verónica —dijo Ally en respuesta.
—Ah… —gruñó el sicario.
—Jesús —dijo Darius.
Lee se giró bruscamente hacia Rosie y le sentó en el sofá al lado del que iba a ser su asesino. Apuntó a Rosie con
el dedo y dijo:
—Siéntate. Quieto.
Mientras miraba a Lee, sentí una mano en mi espalda y mi camiseta se levantó. Giré mi cabeza para ver a Eddie
allí. Entonces sentí su mano deslizarse en mis pantalones y sacar el arma. Podría haberla sacado por la culata y
apenas tocarme, pero no hizo eso sino que deslizó la longitud de su dedo índice a lo largo de la pistola con el resto
de sus nudillos empuñando la culata, rozando la parte baja de mi espalda, asegurándose de que sentía su calor
contra mi piel casi hasta el borde superior de mi ropa interior. Y, tenía que admitir, que se sintió bien.
Provocativamente táctil.
Cuando me volví hacia Lee, estaba mirando y el músculo sobresalía en su mejilla.
—Afuera —le dijo Lee a Eddie.
Eddie me entregó el arma y dijo:
—Apunta con esto al tipo malo y no le quites los ojos de encima. Si se mueve, dispárale. ¿Lo tienes?
Asentí.
Lee, Darius y Eddie salieron de la casa. Apunté con el arma al sicario, saqué el espray de pimienta de mi bolsillo
y se lo di a Ally diciendo:
—¿Cómo encontraste a Rosie?
—¿Sabes todas esas pistas de las que te hablé?
—Sí.
—Bien, las seguí, repartí más tarjetas, las pistas me llevaron a más pistas y aquí estoy. Rosie.

226 Foro Book Land


Estaba impresionada.
—¡Eres la caña! —le dije.
—Ahí le has dado —replicó sonriendo.
Entonces oímos voces a través de la pantalla de la puerta principal.
—Ella estaba paseando —cortó Lee.
—Sí, paseando con un chow chow —comentó Darius.
—¡Se metió en un jodido duelo con un sicario a plena luz del día y estaba armada con una táser! —gritó Eddie.
—No es asunto tuyo, Eddie, pero ella y yo hicimos un trato —dijo Lee.
—Ya, lo oí. Un trato cerrado mientras ella estaba esposada a tu cama. Cristo, nunca pensé que vería el día en que
te dejaras llevar por tu polla —respondió Eddie.
Oh, oh.
Esas eran palabras de pelea.
Me atreví a echar una mirada a Ally y hasta ella se había puesto pálida.
—Chicos —dijo Darius, bajito.
—Sabes, estoy casi persuadido a dejarte tenerla durante una semana y ver si puedes controlarla —interpuso Lee.
Eh… ¿Que qué?
—Lo intentaría —replicó Eddie.
Oh… Dios… mío.
—Eh… Creo que hay algo que olvidé decirte —susurró Ally a mi lado, pero no estaba escuchándola.
—Sí, he notado eso —dijo Lee y su voz se había vuelto aterradora—. Un beso en el cuello, tu mano bajo sus jodidos
pantalones. Te lo estoy advirtiendo, Eddie. Es la regla del tercer strike.
—Eh… ¿Indy? —dijo Ally.
—¡Silencio! —la hice callar.
—Te dije hace año y medio que movieras ficha o lo haría yo. Ahora lo has hecho y llego a la comisaría y escucho
que ella anda por un barrio de Highlands con las manos esposadas a la espalda, gas lacrimógeno en la cara, los
imbéciles de Coxy disparándola y algún loco ex convicto recibiendo una bala por ella. ¿De qué coño va todo eso?
—Eddie —dijo Darius, obviamente intentando romper la tensión—. Es Indy de quien estamos hablando. Eso suena
como un sábado por la noche normal.
Nadie se rio. Había silencio y era pesado. Entonces Eddie dijo:
—Si la jodes con ella, no dudaré. ¿Oyes lo que estoy diciendo?
Ally agarró mi brazo y salté. El sicario estaba mayormente consciente y mirándonos fijamente.
—¿Qué coño? —dijo, arrastrando las palabras.
—Cállate —le dije al sicario balanceando la pistola hacia él y me volví hacia Ally, cabeceando hacia la puerta—. ¿Has
oído eso? —susurré.

Foro Book Land 227


Ally no parecía contenta.
—Lo he oído.
—¿Qué fue eso? —pregunté.
—Bien. —Ally pasó de parecer descontenta a parecer incómoda. Ally raramente parecía incómoda y yo sabía que
no me iba a gustar lo que venía a continuación—. La cosa es, verás…
—¡Escúpelo! —salté.
—Vale. ¿Sabes hace un año cuando Eddie y Lee dejaron de hablarse?
—No, no lo sé. Estaba evitando a Lee, ¿recuerdas? Te lo dije como un millón de veces.
—Bien. Hace más o menos un año, Eddie y Lee dejaron de hablarse.
—Genial, gracias —dije.
—Como sea —continuó Ally—. Hank me contó que Eddie se sentía atraído por ti desde hacía un tiempo aunque
se mantuvo a distancia porque todo el mundo sabía lo que sentías por Lee, y estaban esperando a que Lee hiciera
algo al respecto. Ha sido una situación difícil, teniendo en cuenta que eran mejores amigos.
Querido Señor del cielo. Justo lo que necesitaba, que mi vida fuera un tanto más jodida.
—¿Y? —pregunté.
—El año pasado Eddie perdió la paciencia y le dijo a Lee que si no se hacía cargo del asunto, él intervendría.
¡Santa mierda!
—De ninguna manera —jadeé.
Ally asintió.
—¿Por qué no me lo dijiste? —pregunté.
—Tú estabas evitando a Lee y Eddie está bueno. Pensé que si te contaba lo de Eddie podrías rendirte con Lee y yo
nunca tendría una sobrina que llevara mi nombre.
Miré al sicario que estaba observándonos atentamente y le dije:
—No pienses que en la loca telenovela que es mi vida me he olvidado de ti. O de ti —le dije a Rosie.
Los miré fijamente a ambos y los dos se asentaron. Claramente me veía como una mujer que quería que le dieran
una excusa para disparar a alguien.
—¿Cuánto tiempo ha sentido Eddie esta atracción? —le pregunté a Ally.
Ally se encogió de hombros.
—Según Hank, fue paralela a tu atracción por Lee.
Santa mierda.
—¿Cuán paralela?
—Aparentemente, el año pasado no fue la primera pelea que tuvieron por ti. ¿Recuerdas cuando Lee se presentó
a recogernos en esa Casa Encantada y tenía sangre en la camiseta y podíamos decir que su nariz había estado
sangrando? ¿No vimos a Eddie después en casa en la fiesta de Andrea con la cara hecha mierda y el ojo hinchado?

228 Foro Book Land


Lo recordaba, más o menos. Era mi último año de instituto, tenía diecisiete años. Lee tenía sangre en la camiseta
muchas veces por aquel entonces y Eddie también era un fanfarrón. Pensé que habían estado en una pelea contra
otra gente (lo que pasaba a menudo), no entre ellos.
—¿Yo? —pregunté.
—Tú. Esa no fue la primera vez, y obviamente no fue la última —contestó Ally.
No sabía qué hacer con esta información. Ni siquiera quería saber esta información.
—Creo que es hora de entrar en la ‘zona de negación’ —le dije a Ally.
—Ese sería mi consejo —replicó Ally.
Estaba pensando que estando con Lee iba a pasar mucho tiempo en la ‘zona de negación’.
Lee y Eddie volvieron dentro. Su lenguaje corporal no era bueno. Darius se había ido.
Sin una palabra hacia nosotras, ambos se pusieron al teléfono.
Lee llamó a la oficina que transporte.
Eddie llamó a la comisaría.
Cuando Eddie terminó, dijo hacia el sofá en general:
—Están bajo arresto.
La expresión del sicario no cambió.
—¿Yo? ¿Qué hice yo? —exclamó Rosie, claramente olvidando que era un cultivador de marihuana de alta calidad y
desafortunadamente esa aún era una sustancia ilegal.
Eddie le miró fijamente y si las miradas pudieran quemar, Rosie estaría escaldado.
—Pensaré en algo.
Lee ya no estaba al teléfono y estaba mirando a Ally.
—Hablaremos luego —le dijo a ella.
—¿Vas a ofrecerme un trabajo? —le sonrió ella.
Lee no estaba de humor para bromas. Sus ojos se balancearon hacia mí.
—Hemos encontrado a Rosie. Nuestro acuerdo se ha acabado.
Estaba empezando a permitir que el hecho de que había visto a Darius el Terrorífico, que el hecho de que no
solo había disparado con una táser sino que había detenido a un sicario y que las noticias de que Eddie se
sentía atraído por mí penetraran en mi ‘fortaleza de la zona de negación’. A pesar de eso, la mayor parte del día
había sido bueno, parte de él realmente bueno y, para ser honesta, me gustó un poco ir a trabajar con Lee. Fue
fascinante, y la última parte fue un serio subidón.
Una mirada hacia él me dijo que no debía presionarlo.
—Vale —concordé—. Necesito ir a Fortnum’s de todas formas, y Marianne quiere que nos encontremos en The
Hornet para unas copas esta noche.
Lee esperaba que me pusiera fanfarrona. Tras mis palabras, su cara de enfado se quebró y la mirada que vino a sus
ojos me hizo sentir que si no tuviéramos público, estaría sobre mí en menos de un latido.

Foro Book Land 229


Capítulo 20
Dos almas separadas en el cielo
Traducido por Jeyd3

Corregido por Kora 

—No tienes que hacer un desfile de moda. Sé que quiero el rojo —dijo Lee.
Estábamos de regreso al coche, perdiendo el tiempo frente a Fortnum’s, Chowleena jadeando en mi regazo.
Rosie y el asesino a sueldo habían sido arrestados. Eddie tenía el arma del asesino a sueldo, la cual probablemente
había sido usada para disparar una bala al cerebro de Pepper Rick. Había dado mi billonésima declaración a la
policía en una semana. Hank había venido y parecía estar gastando mucha energía tratando de no asesinarme o a
Ally, y no se lo había dicho a Lee pero parecía estar de parte de Eddie en el debate de ‘Indy no debería habernos
acompañado’. Eddie estaba exudando una vibración de enojo que mantenía a todos alejados. Finalmente el
hombre de Lee, Matt, vino a recogernos y nos llevó al coche.
No estaba siguiendo la conversación actual así que me giré inquisitivamente hacia Lee.
—Primero —terminó su pensamiento.
—¿Qué? —pregunté.
Su mano se acercó y me enganchó por el cuello, trayéndome hacia él.
—Ropa interior, ligueros, medias —murmuró contra mi boca.
Por supuesto.
No estaba sorprendida de que Lee escogiera el rojo. No solo era picante; el rojo era un color de poder.
Su boca rozó la mía y luego me soltó.
—Dame tú teléfono —demandó él.
Se lo entregué. Su mano se enroscó alrededor de él y presionó botones con su pulgar.
—Hazme saber dónde estás, a dónde vas. Quiero saber que llegas a salvo. Tengo cosas que hacer y no sé dónde
estaré. Si no puedes localizarme, estoy grabando en tu teléfono el número del cuarto de vigilancia. Hay alguien
ahí las veinticuatro horas los siete días de la semana, y siempre pueden avisarme.
—Está bien.
—Si termino a tiempo, te veré en The Hornet. Si no, te veré en tu casa.
—¿Y si no terminas a tiempo sino que terminas a mitad de la noche, como anoche?
Sus ojos atraparon los míos.
—Te veré en tu casa.
—¿Y si estoy durmiendo?
—Usaré mi llave.
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—¿Qué llave?
—La llave que mandé copiar de la llave de Ally.
—¿Sabe Ally que copiaste mi llave?
Él no respondió. Eso significaba que no.
—¿Cuándo hiciste eso? —pregunté.
Sus ojos se arrugaron pero todavía no hubo respuesta.
—¿Por qué lo hiciste?
Uno de sus antebrazos estaba en el volante, el otro en el respaldo de mi asiento. Tomó un mechón de mi pelo y
lo enrolló en su dedo.
—Pensé que necesitaría una con el tiempo, así que cuando tuve oportunidad de encargarme de esa tarea, la
aproveché.
—Eres muy engreído, ¿te lo había dicho ya?
—Creo que lo has mencionado.
Tiró de mi cabello hacia él y no tuve más opción que seguirlo. Me besó, no un suave toque de labios esta vez, sino
uno que me dejó un poco mojada.
Bien, muy mojada.
Él esperó a que la puerta de Fortnum’s se cerrara detrás de mí y de Chowleena para irse.
Duke estaba detrás del mostrador. Tex estaba en el mostrador de café. No había clientes ni ninguna señal de Jane.
—Necesitas irte a casa. Te dispararon hace tres días —le dije a Tex.
—Estaba esperando a que llegaras. Quería escuchar sobre tu día —respondió Tex.
Lancé mi cuerpo completo contra uno de los sillones. Chowleena saltó, se sentó a mi lado y miró a Tex. Todos,
hombre, mujer y perro, miraron a Tex.
Conté una versión abreviada.
—Me hicieron una visita guiada de los Cuarteles de Comando de Lee, casi me metí en una pelea a cachetadas
con su recepcionista y luego le disparé con la táser a un asesino a sueldo en la calle justo antes de que tuviera la
oportunidad de dispararme. Encontramos a Rosie, ha sido arrestado y ahora estoy aquí.
Duke puso su codo en el mostrador y su frente en su mano.
Tex me observó. Se veía decepcionado.
Luego se encogió de hombros.
—El día todavía es joven.
Cerré los ojos.
Tex se fue y yo me quedé donde estaba.
—¿Sabes cuán viejo es ese tipo? —preguntó Duke.
—¿Más o menos… viejo? —respondí a la pregunta con una pregunta.

Foro Book Land 231


Duke no respondió, pero en lugar de eso dijo:
—¿Sabes que es un ex convicto?
—Sí —dije.
—¿Sabes que no ha tenido trabajo desde que volvió de Vietnam?
Abrí los ojos y miré a Duke.
—No.
—Totalmente loco, tan loco que me hace ver como una madre del fútbol. Incluso antes de que fuera a prisión y
definitivamente después.
Diablos.
—¿Cómo sabes eso? —pregunté.
—Hank vino.
Asentí y cerré los ojos de nuevo.
—Hace un gran café. Todos están hablando de eso —dijo Duke.
Finalmente, una pieza real de buenas noticias.
Cuando Duke habló de nuevo, su voz rasposa sonó justo sobre mí y mis ojos se abrieron de nuevo.
—Estás haciendo algo bueno con él. Ningún hombre puede vivir su vida rodeado de gatos, nunca saliendo de su
cuadra.
Asentí de nuevo y dije:
—Dejando a un lado la herida de bala, está en buen estado físico. Me tiró por una ventana, y viste lo que hizo en
el escenario de BJ. Está en buena forma, al menos físicamente. Mentalmente, todavía está en debate.
—Sí —contestó Duke. Luego miró por la ventana—. No es de mi incumbencia, pero te tengo que decir que es bueno
ver que tú y Lee ya no están dando círculos entre ustedes. Tu abuela solía decir que eran dos almas separadas en
el cielo. Ella principalmente quería decir que los dos eran problemáticos y se merecían el uno al otro.
Genial.
Duke siguió.
—Estaría malditamente encantada si estuviera viva.
Sentí mi garganta cerrarse. Cuando se abrió, dije calladamente:
—Gracias, Duke.
—Cuando cerremos, te acompañaré a casa.
No era una pregunta. Por supuesto, tenía a Chowleena conmigo pero no creía que los chicos malos se asustaran
de un chow chow con chaparreras como pelo y con actitud.
—Está bien —accedí.
***
Cuando llegué a casa, llamé a Marianne y acordamos una hora para encontrarnos en The Hornet. Luego llamé

232 Foro Book Land


a Lee para decirle que estaba en casa. Él estaba en el hospital visitando a Luke. Me alegré de no tener que
acompañarlo a eso, o de lo contrario mi Zona de Negación sería destruida.
Le di a Chowleena un poco de pienso y agua. Ella despreció el pienso así que le di una galleta para perros.
Después me dedicó su mirada patética, así que le di otra. Luego corrió a la sala, la cola enroscada meciéndose en
el aire, saltó en mi nuevo sofá, dio como veinte giros, se dejó caer y se instaló allí.
Yo me metí en la ducha e hice todas mis Preparaciones de Indy para Salir por la Noche, depilación de piernas
incluida. Realmente no estaba de humor. Estaba cansada y no había tomado una siesta pre-discoteca. Sin embargo,
había una posibilidad de que Lee fuera a encontrarnos en The Hornet y su recepcionista se veía como si hubiera
salido de las páginas de una revista de moda. Pensé que sería mejor esforzarse un poco.
Cogí mi vestido, que era simplemente una gruesa banda de tela elástica negra de la cual caía una franja de material
vaporoso verde oliva mezclado con color crema y negro. La banda se ajustaba arriba de mis senos y la gasa del
dobladillo caía como un fular sobre mis rodillas. Me puse un cinturón negro suelto con una gran hebilla circular
plateada y saqué el vestido un poco sobre él, haciéndolo aún más corto. Me retoqué cabello, manoseé el fondo
del cajón en busca de maquillaje y me pinté un poco, me puse un par de grandes aros plateados, un montón de
brazaletes en mi muñeca, un montón de anillos plateados en mis dedos y me puse mis botas vaqueras negras. Metí
un par de cosas en un bolso negro y salí por la puerta.
Caminé hacia The Hornet, que estaba a solo cuatro calles. No perdí el tiempo. Encontramos a Rosie, Pepper Rick
y Sandy Pete estaban fuera del cuadro y el asesino a sueldo estaba tras las rejas. Probablemente estaba muy a salvo,
pero no iba a arriesgarme.
Marianne estaba ya allí cuando llegué, sentada en un taburete en la barra. Le había pedido a Ally que se nos
uniera pero tenía un turno en Brother’s. Me había aventurado con el bruto enojado y le había preguntado a Eddie
si quería venir, pero estaba atascado con el papeleo.
—Desearía poder usar un vestido como ese —me dijo Marianne cuando me senté en la cabina a su lado.
Marianne solía tener una talla cuatro. Su cabello cambiaba de color a la par que su humor, tanto que no recordaba
cuál era el suyo propio cuando comenzó a teñírselo. Ahora era castaño. Tenía grandes ojos grises. Siempre iba
bien vestida y, a pesar del peso, todavía era atractiva. Había sido popular, al ser tan delicada y bonita; los chicos
iban en hordas hacia ella. Su divorcio le había pasado factura. Fue feo. Ella todavía no lo había superado, y comía
para sobrellevar el dolor.
No tenía una respuesta para ella, así que ordené un ron especiado y un refresco light. Me disculpé y llamé a Lee,
de nuevo, para decirle que estaba en The Hornet. Marianne no lo cuestionó. Había sido una espectadora inocente
en una de mis peleas y, de todos modos, Lee era sexy.
—¿Y bien? —preguntó Marianne cuando cerré mi teléfono.
Suspiré.
—Lee no soporta los cierres de los sostenes ni las bragas, al menos ya no —dije.
Los ojos de Marianne se encendieron.
—¿Es bueno?
La manera en que lo preguntó no fue chismosa o voyerista; era una amiga preguntándole a una amiga sobre su
vida sexual, lo cual en mi círculo de amigos era natural. No éramos exactamente como en la serie ‘Sexo en Nueva
York’ pero lo compartíamos entre nosotras. También significaba que nuestra conversación no sería enviada por
correo electrónico a media población de Denver a medianoche.
Así que le respondí.
—Es bueno.

Foro Book Land 233


—¿Cuán bueno? —preguntó ella.
Mis ojos se deslizaron hacia ella.
—Realmente bueno.
Su cara se extendió en una sonrisa y yo se la devolví.
—Estoy tan feliz por ti —susurró ella.
Estaba empezando a sentirme feliz por mí también.
Llegó mi trago y pedí una ensalada de pollo buffalo con aderezo extra de queso azul. Marianne anunció que
estaba en una dieta y pidió una también, sin el aderezo de queso azul.
Comimos en la barra. Se llevaron los platos. Iba por mi tercer ron con refresco dietético y Marianne había ido al
baño cuando peinaron mi cabello a un lado, una mano deslizándose por mis hombros descubiertos. Miré detrás
mío y luego hacia arriba y vi a Lee sobre mí.
Se había bañado y cambiado y se veía bien. Llevaba unos pantalones tejanos que estaban gastados pero todavía
eran algo nuevos, botas marrones de vaquero y una camisa con cuello de color verde bosque.
Le sonreí.
Él me frunció el ceño.
—¿Dónde está el resto de tu ropa?
Miré mi vestido y luego a él.
—Esta es mi ropa —dije—. ¿No te gusta?
—Sí, me gusta. Si la estás usando en mi cocina mientras cocinas filetes. No me gusta cuando la estás usando
sentada en un taburete y treinta tipos están imaginando tus piernas alrededor de sus espaldas.
Por favor.
—Lee, vas a tener que superar esta cosa de ser celoso-posesivo.
—Indy, te vas a tener que acostumbrar al hecho de que soy del tipo celoso-posesivo.
Genial.
Decidí cambiar el tema. No iba a cambiar cómo me vestía y a él no iba a comenzar a gustarle. Estábamos estancados.
—¿Ya cenaste?
—Comí algo en el apartamento. —Sus ojos se movieron a la barra. Levantó la barbilla y le dijo al cantinero—: Una
cerveza Fat Tire.
Marianne todavía no se había materializado así que decidí abrir un nuevo tema de conversación.
—Necesitamos hablar sobre Eddie.
Lee se colocó en el área entre mi taburete y el de Marianne, su cadera rozando mis rodillas. Descansó su antebrazo
en la barra.
—Sí. De ahora en adelante, solo verás a Eddie cuando yo esté contigo.
Mis dientes se apretaron.

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—Bien. Primero necesitamos hablar sobre lo de darme órdenes todo el tiempo y cómo realmente no me gusta.
Sus ojos se arrugaron y supe que él pensaba que estaba siendo adorable.
—Hablo en serio —proseguí.
Su cerveza llegó. Puso un billete en el mostrador, tomó un sorbo y se inclinó hacia mí.
—Así es como funciona. Te digo cómo me siento, soy honesto sobre ello y tú haces lo mismo. Muchas veces no
estaremos de acuerdo, pero lo superaremos.
Parpadeé varias veces.
¿De verdad creía que eso iba a funcionar?
Lee siguió hablando.
—Obviamente escuchaste nuestra conversación. Sé la posición de Eddie y Eddie sabe mi posición. Si las cosas
entre tú y yo están bien, Eddie no será una amenaza. Si se empiezan a poner mal, Eddie intervendrá.
—Entendí esa parte —dije.
—No tengo intención de que las cosas vayan mal pero eso no significa que Eddie no te vaya a insinuar lo que te
puedes estar perdiendo.
Santa mierda.
Lee continuó.
—Así que quiero estar ahí cuando estés con él porque soy del tipo celoso-posesivo. Así es como es y ahora sabes
cómo me siento. Si te ves con él sin estar yo ahí, entonces dependerá de ti. ¿Está bien?
—Así que no me estás diciendo qué hacer; me estás diciendo lo que quieres.
—Si quisiera una mujer que hiciera lo que se le dijera, no estaría contigo.
No conocía a ninguna mujer que hiciera lo que se le dijera, pero sospechaba que habría alguna ahí afuera. Yo
simplemente no pasaba el rato con ellas porque ese definitivamente no era mi estilo.
—Si estás compartiendo tus sentimientos, tal vez puedas expresarlos menos como una orden —sugerí.
—Estoy acostumbrado a dar órdenes, y si suena como una siempre cabe la posibilidad de que obedezcas.
Le di una mirada.
Él me dio La Sonrisa.
Marianne se acercó y nuestra conversación terminó. Mientras Marianne y yo charlábamos y terminábamos
nuestras bebidas, Lee se quedó de pie, cerca detrás mío, y bebía de su Fat Tire. Tan cerca que me puse cómoda y
apoyé mi espalda en su parte delantera. De vez en cuando Marianne nos miraba y suspiraba.
Cuando acabamos, Lee y yo acompañamos a Marianne a su coche, la abracé como despedida en la acera y Lee y
yo la vimos marcharse. Regresamos delante de The Hornet donde Lee había aparcado en el bordillo, casi delante
de las puertas frontales.
—¿Cómo consigues estos lugares de estacionamiento? —pregunté cuando Lee abrió la puerta para mí.
—Suerte —contestó.
Mentira. Suerte. Era una de las ‘formas’ de Lee.

Foro Book Land 235


Estábamos alejándonos cuando su teléfono móvil sonó. Lo contestó mientras atravesaba los cuatro carriles de
Broadway para poder girar a la derecha hacia mi casa.
—¿Qué? —dijo al teléfono y luego gritó un cortante—: Detalles.
Antes de que terminara de escuchar, se incorporó de nuevo al tráfico. Colgó el teléfono y lo colocó en la consola.
—Pensé que sería una noche tranquila. Necesito una noche tranquila —murmuró él al parabrisas, sin dirigirse a
nadie en particular.
—¿Qué vamos a hacer? —pregunté.
—Nosotros no vamos a hacer nada. Tengo algo que hacer. Tú vas a esperar en el coche.
—Lee, eso sonó como una orden.
—Esa era una orden.
Mm.
Lee se explicó:
—A Luke le tocaba hacer guardia esta noche pero como está en el hospital, tenemos un hombre menos. Pensé
que sería una noche tranquila con solo un fugitivo, el cual puede esperar. La mayoría de los chicos han estado
doblando turno, trabajando en casos y haciendo cosas para ti. Toda tu mierda o está muerta, tras las rejas o se le
ha ofrecido trabajo en Fortnum’s. Un informante ha llamado a Ike mientras estaba en el cuarto de vigilancia. El
fugitivo ha aparecido. Bobby y Vance estaban de guardia pero en la oficina. Los dejé ir a casa. Vance vive en
una cabaña a las afueras de Golden. Yo soy el que está más cerca. Bobby viene como refuerzo. Le llevamos cinco
minutos.
—¿Cómo saben que eres el más cercano?
—Todos los vehículos de la compañía tienen un dispositivo de rastreo. Mi Crossfire y tu VW tienen uno también.
¿Mi VW? Eso era nuevo.
—¿De verdad? —pregunté.
—De verdad.
—Estos días, mi coche nunca se mueve —le dije, como si él no supiera que me llevaba prácticamente a todas partes.
—Lo sé —dijo él.
—¿Me lo vas a quitar ahora que encontramos a Rosie?
—Ahora estás cubierta por Seguridad Nightingale.
Eh… ¿qué?
—Pensaba que ya no estabas metido en temas de seguridad.
—Solo en ocasiones especiales. Los chicos monitorean el apartamento y ahora te monitorean a ti.
—No sé si estoy cómoda con eso.
—Lo estarás cuando un loco buscando venganza contra mí te use para hacerme daño y mis chicos lleguen a ti en
cinco minutos en lugar de después de que te hayan violado y asesinado.
Diablos.

236 Foro Book Land


Pulsé el control mental para que ese tema estuviera en la Zona de Negación y cambié de tema.
—¿Quién es Ike?
—Otro de mis hombres.
—¿A cuántos no he conocido aún?
—A Luke, Mace, Jack e Ike.
¿Mace? ¿Quién tenía un nombre como Mace? ¿Dónde idearon estos machos idiotas esa mierda?
—¿Tienes a un chico llamado Mace? —pregunté, sin poder resistirme.
—Su nombre es Mason. Mason es un nombre de mierda. Lo llamamos Mace.
Eso tenía sentido.
—Oh —dije.
Nos detuvimos en la puerta de un bar de la Avenida Colfax que no sabía que existía, aunque no podía decir que
pasara mucho tiempo en Colfax.
El bar se veía ruidoso.
Lee tiró del freno de mano, apagó el coche y se giró hacia mí.
—Quédate aquí, agáchate y mantén las puertas cerradas. Bobby estará aquí pronto.
Asentí.
Él salió. Cerré las puertas y lo vi entrar. Luego me incliné sobre la consola, encontré la apertura del maletero y
cogí las llaves. Salí y me dirigí al maletero. Mi cinturón estaba ahí. Hasta donde sabía, Ally todavía tenía el espray
pimienta y Eddie tenía el táser, lo que me dejaba con la pistola de aturdimiento. La tomé, cerré el maletero, activé
la alarma y caminé hacia el bar.
Hice esto por varias razones. En primer lugar, me sentía más vulnerable y expuesta en el coche. En segundo lugar,
nunca me había gustado que me excluyeran, sin mencionar que estaba comenzando a ver por qué a los chicos les
gustaba esta mierda. Era una descarga de adrenalina. En último lugar, quería ver a Lee en acción.
Entré al bar y permanecí inmóvil.
Aunque habían pasado menos de dos minutos desde que Lee me había dejado, un gigantesco hombre negro yacía
en el suelo, los largos brazos y piernas desparramados, una de sus muñecas sobre su cabeza. Estaba esposado al
riel para apoyar los pies colocado a lo largo de la barra.
Lee estaba en medio de la sala. Un tipo que estaba borracho o no era muy bueno en lo que estaba haciendo
lanzaba golpe tras golpe a Lee. Lee esquivó cada golpe con un tranquilo movimiento de su cabeza y de la parte
superior de su cuerpo. Luego, de la nada, el puño de Lee se levantó y golpeó al tipo en el ojo izquierdo. La
sorpresa y el poder detrás del golpe mandó al tipo tres pasos hacia atrás.
Lee estaba avanzando hacia él cuando alguien le saltó por detrás, y pude ver que otro tipo estaba acercándosele.
Lee se dobló por la cintura y lanzó al tipo sobre su hombro. A mitad del giro el torso de Lee se levantó. Usando
su fuerza y el impulso del tipo, Lee lo tiró de cabeza al tipo viniendo hacia ellos. Los dos tipos fueron derribados
hacia atrás, chocaron contra una mesa y las bebidas volaron por todas partes.
Esto anunció el comienzo de la pelea, incluyendo gritos, gruñidos, botellas de cerveza volando y mobiliario roto.
Un segundo, Lee era el show; al siguiente, todos estaban en el ajo.
Dos tipos nuevos se acercaron a Lee y él se giró hacia uno. No era pequeño, ni siquiera promedio, aunque no era

Foro Book Land 237


enorme, y Lee lo agarró por el cuello de su camiseta y el cinturón de sus pantalones, lo levantó y lo lanzó a través
del cuarto.
Así… como… así.
El tipo al que Lee golpeó estaba recuperándose y dirigiéndose hacia él, así que sentí que era momento de entrar
en acción. Encendí el interruptor de la pistola de aturdimiento, esta empezó a crujir, me moví hacia adelante y
toqué al tipo con las puntas. Él se quedó inmóvil y cayó al suelo.
¡Santa mierda!
Era genial.
Los ojos de Lee se clavaron en los míos. Dio una pequeña sacudida de su cabeza y después giró y despachó a otro
tipo con un suave gancho al mentón. El tipo salió volando.
—¡Eh, blanquita! ¿Qué diablos estás haciendo? —Me giré para ver a una mujer negra con la mano en la cadera, la
cabeza bamboleándosele de lado a lado—. No puedes aturdir a mi hombre… no puedes… ¡iiik!
Puse las puntas en ella, dejó de moverse y cayó al suelo.
—¡Tú, perra! ¿Con quién te crees que te estás metiendo? —La amiga de la chica estaba viniendo hacia mí, enfadada,
definitivamente en modo de perra peleadora. Así que me incliné hacia adelante, puse las puntas en ella también
y cayó.
A pesar de la algarabía, la gente me estaba dando a mí y a mi crujiente pistola aturdidora un amplio espacio.
Luego, dos manos se posaron en mi cintura. Me levantaron y plantaron mi trasero sobre la barra. Lee se agachó,
tomó mis tobillos, giró mis piernas a la parte trasera de la barra y luego con una mano en medio de mis hombros
me dio un empujón y caí al otro lado.
Bobby entró y localizó a Lee inmediatamente. Se abrió camino a manotazos hacia él. Ambos se agacharon, así
que no pude verlos por encima de la barra. El lugar era un pandemonio y dos veces tuve que agacharme, una para
esquivar una botella voladora de cerveza y la segunda para evitar que me golpeara una silla voladora.
Bobby y Lee vinieron con el tipo gigantesco, ahora esposado por la espalda.
Bobby empujo al tipo gigantesco hacia delante, mitad guiándolo, mitad arrastrándolo. El tipo grande estaba o casi
noqueado o aturdido. Bobby, quien era aún más grande, de hecho más grande que cualquiera en la habitación,
no tuvo problemas en manipular al tipo gigantesco o caminar a través de la multitud.
Lee saltó la barra, me levantó y me plantó en la barra de nuevo, al revés que antes. Pasó sobre la barra, me tomó
por la cintura y me sacó fuera de allí.
Las sirenas estaban sonando y un coche de policía ya había llegado. Willie y Brian se dirigían al bar mientras
salíamos y vi otra patrulla acercarse.
La boca de Brian se abrió cuando me vio.
Los ojos de Willie se movieron hacia Lee. Había algo de comunicación no verbal masculina sucediendo que no
podía descifrar, excepto que tenía la sensación de que Lee no iba a ganar el Premio del Novio del Año de la Hija
de un Policía.
—Voy a dejar a Indy. Te veré en la estación —le informó Lee a Bobby mientras este metía al tipo gigantesco en la
parte trasera de una camioneta. Luego sacó unos grilletes para ponérselos en los tobillos.
Me sentía extasiada. Nunca antes había estado en una pelea de bar, sin contar lo que había pasado en el tiovivo
de BJ. Personalmente, consideraba eso como un tiroteo en vez de una pelea de bar.
Descubrí que amaba las pistolas de aturdimiento. Las pistolas de aturdimiento eran justas cuando no se usaban

238 Foro Book Land


contra ti.
Y Lee podía patear traseros.
Él estaba calmado, frío y totalmente en control.
Nadie le tocó. Nadie siquiera se le acercó.
Lee condujo rápido por Colfax, entrando y saliendo del tráfico sin decir nada.
—Estás pensando en esposarme a la cama de nuevo, ¿verdad? —pregunté.
—No. Estoy preguntándome si debería huir del pueblo antes de que me linchen.
Hmmm.
—¿Me puedo quedar con la pistola de aturdimiento? —pregunté.
Lee no respondió.
Aparcó frente a mi casa y me giré hacia él. No podía contener mi emoción por más tiempo.
—¿Es malo que esté, como, totalmente extasiada?
Lee se giró hacia mí, su cara en la sombra.
—No.
—¿Aprendiste a pelear así en la Escuela de Operaciones Especiales?
—Aprendí a pelear así en peleas de bares.
—¿No estás contento? —pregunté. Él parecía tan calmado.
—Sí, estoy contento. Y me gustaría que salieras del coche para que pueda ir a la estación y lidiar con el papeleo y
llegar a casa para resolver esa sensación contigo.
Santa mierda.
—¡Está bien! —triné. Me incliné y le di un beso ligero y salí rápido de su coche.
Lee se fue cuando estuve a salvo en el interior.
Dejé salir a Chowleena para que cambiara de escenario.
Subí corriendo por las escaleras y saqué mi ropa interior de encaje rojo y el liguero.
Había gratitud por pagar, sin mencionar que estaba permitiendo que la felicidad se filtrara por esas paredes que
Lee dijo que había construido a mi alrededor.
Y tenía un novio seriamente sexy, rudo y apuesto.
No tenía medias que no fueran negras así que tendría que conformarse con ellas. Tenía un par de zapatillas negras
con una punta peligrosamente puntiaguda, un delgado tacón stiletto y una pícara correa en el tobillo, y los saqué
de su caja. Me quité la ropa, me puse la ropa interior, me puse encima una bata corta, corrí y llamé a Chowleena
para que entrara. Me coloqué las medias e iluminé la habitación suavemente con una pequeña lámpara en mi
tocador que emitía la suficiente luz para ver pero no la suficiente para ver.
Luego caminé de un lado a otro, esperando a Lee. No podía tardar mucho más. Él estaba extasiado, querría venir
a casa.

Foro Book Land 239


Puse los zapatos al lado de la cama para poder ponérmelos cuando lo oyera entrar.
Me acosté en la cama para esperar.
Inmediatamente mi adrenalina disminuyó y me quedé dormida.

240 Foro Book Land


Capítulo 21
No estamos entrenados para lo real
Traducido por Emotica G. W.

Corregido por Kora

Oí a Lee murmurar ‘joder’ y mi muñeca se vio rodeada por sus dedos.


Abrí los ojos y lo vi tumbarse en la cama, su mano en su mandíbula.
—Hola —dije, medio dormida.
—No esperaste mucho tiempo —respondió él, dejando ir mi muñeca.
—Me desplomé.
Él se estaba asentando en las almohadas, su camisa completamente desabrochada, el cinturón desaparecido de sus
vaqueros. Parecía cálido y cómodo, por lo que me arrimé a él, metiendo mi cara en el hueco de su cuello. Uno de
sus brazos se deslizó por mis hombros. La otra mano estaba frotando su mandíbula.
—¿Por qué estás frotando tu mandíbula? —pregunté.
—Estaba acostándome en la cama, te volviste y me golpeaste.
Ups.
—Lo siento. Eso sucede a veces. Soy una durmiente activa.
—Eso me habías dicho.
Me acurruqué aún más contra él y envolví mi brazo alrededor de su abdomen. Cerré los ojos, mi mejilla contra
su hombro.
—¿Qué estás haciendo? —preguntó.
—Yendo a la cama. Estoy adormilada.
—¿Qué pasó con lo de estar animada?
—No más ánimos —murmuré, y me sentí cómoda, ‘adormilada’.
Se volvió y una de sus manos fue a mi cadera y la empujó hacia atrás. Mi cuerpo se movió con ella y abrí los ojos.
Su mano fue de mi cadera a alisar el material de la bata en mi culo.
Lo miré. Estaba oscuro, pero todavía podía decir que sus ojos eran cálidos e intensos.
Mmm.
Recibí un disparo no tan salvaje en la oscuridad.

Foro Book Land 241


—Todavía estás animado.
—Totalmente cargado —respondió. Luego su boca hizo contacto con mi mandíbula y recorrió el largo de la misma,
y se sumergió hasta mi cuello.
Su mano fue bajo la bata, encontró la liga y se congeló.
Lo había olvidado.
—Um... Tenía una pequeña sorpresa planeada para ti antes de caer dormida —dije.
La punta de su dedo siguió la liga hasta donde se unía a la media.
—Sí, puedo notarlo.
Se apartó de mí. La luz de la mesita de noche se encendió, y toda la iluminación suave y romántica se fue.
—Lee, la luz...
—Silencio —dijo—. Quiero verte.
Desató la bata y la extendió de par en par. Me sentía un poco como una idiota. Es decir, en realidad compré esta
ropa interior para usarla. Encontraba las medias más cómodas que los calcetines. La ropa interior nunca había
sido usada para este propósito.
Lee bajó la vista hacia mí, luego la dirigió hacia arriba y sus ojos se trabaron en los míos. Había un atisbo de lo
que vi en el vestuario en sus oficinas y me emocioné al sentir que apenas estaba logrando mantener el control.
—Es como Navidad —dijo.
Trazó el encaje por encima de mi pecho con la punta de su dedo. Entonces su mano se alejó y su lengua trazó el
encaje.
Me di cuenta al instante que ya no estaba adormilada.
La boca de Lee se levantó de mi pecho y se colocó sobre mi barbilla, yendo hacia mi boca.
—¿Tiene valor sentimental esta ropa interior? —preguntó Lee.
Mi frente se frunció con confusión. Quería besarlo y él estaba hablando sobre el valor sentimental de la ropa
interior. ¿Tenía esto algo que ver con que fuera celoso-posesivo? ¿Pensaba él que un tipo me compró la ropa
interior?
Me giré hacia él y envolví una pierna alrededor de su cintura, mis brazos alrededor de su espalda. Me apreté contra
él.
—No, la compré para mí. Es totalmente funcional —respondí.
—Así que si la arranco, ¿podré reemplazarla sin que tengas una rabieta?
Oh… Dios… mío.
Miré en sus ojos. El control se estaba disolviendo y la bestia Lee estaba saliendo.
No confiaba en mí misma para hablar, así que solo asentí con la cabeza.
—Bien —dijo.
***
Cuando terminamos, yo me quedé encima suyo, sentada a horcajadas sobre él, mis rodillas metidas en sus

242 Foro Book Land


costados, la parte superior de mi cuerpo presionando la longitud del suyo y mi cara en su cuello.
Cuando recuperé el aliento, susurré:
—¿Peso?
—No. 
Sus manos estaban recorriendo mi espalda arriba y abajo y por encima de mi culo distraídamente. Me alegraba
que no fuera demasiado pesada porque estaba considerando quedarme donde estaba durante el resto de mi vida.
Sus manos subieron y con ambas reunió mi cabello en una coleta y le dio un suave tirón.
Levanté la cabeza y lo miré. Sus ojos se movieron sobre mi cara y luego una lenta sonrisa se extendió sobre la suya.
—¿Qué? —pregunté.
—Me gusta la mirada en tu cara después de que haya terminado contigo. Te ves feliz, relajada... —Se detuvo y la
sonrisa se convirtió en una gran sonrisa—… satisfecha.
Le di a mi cabeza un tirón y soltó mi cabello. Cayó sobre los dos y, mientras acariciaba su cuello con mi nariz de
nuevo, apartó mi cabello pasando sus dedos a través de él a un lado de mi cabeza.
—Arrogante —murmuré contra su cuello.
Sentí su cuerpo moverse por la risa mientras sus brazos me rodeaban de nuevo.
—Me gusta eso —dije de manera soñolienta.
—¿Qué?
—Sentir tu risa. Solías reír todo el tiempo. Ya no lo haces mucho.
—Estuviste evitándome. No estaba a tu alrededor mucho.
—Por lo tanto, ¿estás diciéndome que te ríes todo el tiempo pero que no lo veía? —pregunté.
—No. Estoy diciendo que solía reír todo el tiempo porque estaba contigo. Estás loca, eres divertida. Es una de las
cosas que amo de ti.
Todo mi cuerpo se congeló.
—¿Qué acabas de decir? —pregunté.
—Que eres divertida.
—No, la última parte. —No contestó, así que levanté la cabeza y lo miré—. ¿Una de las cosas que amas de mí?
Nos miramos a los ojos.
—Sí —dijo.
—¿Qué más amas de mí?
Tenía esa mirada suave, sus ojos ablandados y su propia expresión satisfecha, la cual era sumamente atractiva. Pero
tenía la sensación de que estaba muy alerta.
—Amo tu culo, tu cabello y tus piernas —respondió.
—¿Eso es todo?
—No. También amo tus ojos.
Foro Book Land 243
Los ojos que él amaba se estrecharon.
—¿Eso es todo?
—Tal vez debería decir que amo sobre todo tu culo.
Me levanté pero me dio la vuelta y me inmovilizó debajo de su cuerpo.
—Solo quiero asegurarme de que sé lo que está pasando aquí —dijo—. ¿Es esta una charla soñolienta post-sexo tras
la cual vas a alejarte a la tierra de los sueños en cualquier momento o estamos teniendo una conversación seria?
Estábamos teniendo una conversación seria. Ya no estaba soñolienta. Estaba volviéndome loca y mi corazón
estaba latiendo con fuerza en mi pecho.
—Estamos teniendo una conversación seria —le dije.
—Está bien. Entonces, ahora quiero saber si has tenido la oportunidad de alzar tus defensas o si vamos a tener una
conversación honesta, una en la que vayas a participar.
Hmmm, esa era una pregunta mucho más difícil de responder.
Me miró.
—No lo creo —dijo.
Mierda.
Mierda, mierda, mierda.
—Como vale la pena, contaré mis intenciones. Tú y yo no estamos entrenados para lo real. No es que haya
demasiadas cosas en juego con la familia y los amigos, sino que es porque te quiero. Eres divertida, hermosa y
te preocupas por la gente. Me gusta la forma en que me miras, sobre todo cuando piensas que no lo noto. Me
gusta que tengamos una historia y que nuestros hijos vayan a tener una familia grande a la que contar esa historia
porque nunca hubo un momento en que su mamá y papá no estuvieran juntos. Si fueras un polvo terrible, podría
tener dudas, pero tú y yo somos dinamita juntos. Tengo la intención de casarme contigo y pasar el resto de mi vida
contigo. Si eso te asusta, malo, porque ahora que hemos empezado esto no hay vuelta atrás.
Después de un par de latidos, me di cuenta de que no estaba respirando por lo que hice un esfuerzo consciente
para volver a hacerlo de nuevo.
Lee estaba observándome.
—¿Hay algo que quieras decir?
Tenía un montón de cosas que quería decir, pero no estaba lista para decir ninguna de ellas.
Pregunté:
—¿Cuándo supiste que me querías?
Suspiró y salió de encima mío para ponerse sobre su costado. Me llevó con él, así que estábamos cara a cara.
—Lo supe la última vez que trataste de seducirme antes de que empezaras a evitarme. Cuando estuve en casa de
permiso y me placaste en la sala de estar de tu padre por decirte que te consideraba una hermana.
Mi corazón dio un vuelco ante el pensamiento. Ese había sido el recuerdo más odiado, humillante y horrible de
mi vida.
—No te plaqué —dije.
—Estuvo cerca de serlo.

244 Foro Book Land


Por Dios.
Cambiando de tema.
—¿Por qué entonces? —pregunté.
—Porque lo que quería hacer era meterme en tus pantalones. Casi dolió físicamente alejarte de mí. Sí me dolió
cuando pusiste esa mirada en tu cara después de que te dijera que eras como una hermana para mí. Dolió hacerte
daño. Ahí es cuando lo supe.
—Eso fue hace mucho tiempo —le dije.
Su mano estaba descansando en mi cintura pero se movió alrededor de mi espalda y me atrajo hacia él.
—Sí. Hemos perdido mucho tiempo. Tenemos mucho que compensar.
Estaba acariciando mi cuello con su nariz pero no había terminado de hablar.
—¿Quieres casarte conmigo? —le pregunté.
—No. Voy a casarme contigo. —Levantó la cabeza de mi cuello—. Te vas a mudar este fin de semana. Nos instalaremos,
nos acostumbraremos el uno al otro, nos pasaremos algún tiempo confinados y tal vez iremos a algún lugar con
playa. En unos pocos meses te compraré un anillo, y luego nos casaremos.
No creía lo que estaba escuchando.
—Lo tienes todo planeado —dije.
—Bueno… sí.
—¿Eso es todo? —pregunté.
—Eso es todo. ¿No es así cómo sucede normalmente?
Supuse que así era, pero aun así…
Sentí su cuerpo moverse contra el mío y supe que se estaba riendo.
—Jodido infierno. India Savage quiere corazones y flores.
Me levanté sobre mi antebrazo. ¡Corazones y flores! ¡Sí, cómo no! ¡Era una Rock Chick!
—¡No! —espeté.
Estaba sonriéndome.
—Sí, sí quieres.
—No, no quiero —repliqué.
Me puso sobre mi espalda y se colocó sobre mí otra vez. Sus manos fueron a mi cabello a cada lado de mi cara y
me miró a los ojos.
—No sé nada de corazones y flores pero prometo que no te decepcionaré.
—Eres tan arrogante.
—Cariño, me importa un carajo si no crees que vamos a estar bien. Sé que disfrutaremos que te lo demuestre.
Guau.
Mi respiración se me escapó y le miré fijamente.
Foro Book Land 245
Ignoró mi mirada fija. Se apartó de mí otra vez, me giró, ajustó mi espalda a su parte frontal y me sostuvo con
fuerza contra él.
Esperaba que mi mente le diera vueltas al tema. En cambio, sucumbí a mi agotamiento, a su calor y a la dulce
sensación en la boca de mi estómago de que estaba exactamente donde se suponía que debía estar.
***
Me desperté, mi cuerpo acurrucado contra la espalda de Lee, mi mejilla presionada contra su omóplato.
Miré más allá de él hacia el reloj. Eran las seis y cinco.
Por desgracia, tan cálida y cómoda como estaba, estaba despierta y cuando estaba despierta, necesitaba levantarme.
Ya que Lee todavía estaba durmiendo, me aparté cuidadosamente de él y empecé a rodar al otro lado de la cama.
Se volvió, me enganchó por la cintura y me acurrucó contra él.
Esperé a que pasase algo y luego me di cuenta de que todavía estaba dormido.
―Lee.
―¿Mmm? ―murmuró, todo sexy-adormilado.
―Cariño, necesito ir al baño.
Su brazo se aflojó y me levanté.
Cogí la ropa interior de encaje rojo, la cual Lee no me había arrancado (a pesar de que estuvo cerca). Me la puse
y me puse la camisa de Lee, abotonándola hasta la parte delantera.
Fui al cuarto de baño, me cepillé los dientes, usé hilo dental y lavé mi cara. Cogí una banda elástica de cabello, lo
até en un moño desordenado en la parte superior de mi cabeza y busqué en los armarios hasta que encontré mi
nueva reserva de cepillos de dientes. Tenía tres, no porque los necesitara para huéspedes durante la noche sino
porque era una obsesiva de la higiene dental. Puse uno en el lavabo junto al grifo con la pasta de dientes en caso
de que Lee se levantara.
Bajé las escaleras, empecé a hacer el café y solté a Chowleena. Abrí la puerta entre el patio trasero de Tod y Stevie
y el mío de modo que Chowleena tuviera un montón de espacio para moverse.
Iba por mi segunda taza de café, escudriñando el correo, sentada en mi mesa de comedor con ambos talones en
el asiento frente a mí y mis rodillas hacia mi pecho cuando Lee apareció en la parte inferior de las escaleras.
Su cabello estaba desordenado atractivamente y tenía una barba incipiente digna de un día. Se había puesto
sus vaqueros, pero solo había abotonado los botones suficientes para mantenerlos en sus caderas mientras se
movía. Sus ojos todavía estaban ligeramente soñolientos, como si se hubiera despertado justo en ese instante, y
se posaron sobre mí mientras caminaba hacia mí.
—Hola —dije.
Llegó a mi lado, envolvió su puño en mi cabello, tiró de mi cabeza hacia atrás y me besó, duro y profundo, con
mucha lengua.
Cuando levantó la cabeza, dijo:
—No me gusta despertar y que no estés a mi lado.
Mi corazón tartamudeó hasta que se detuvo y parpadeé.
—Lo siento —dije.

246 Foro Book Land


Soltó mi cabello y se dirigió a la cocina.
Por Dios.
Supongo que Lee necesitaba su café matutino también.
El timbre sonó y me levanté. Fui a la ventana y miré para ver quién era a esa hora intempestiva. Probablemente,
el mundo estaba llegando a su fin y Lee necesitaba salvar el día.
Era Eddie.
Mierda.
Fui a la puerta, cogí la llave del gancho al lado de ella, quité los candados y la abrí, y luego abrí la puerta de
seguridad.
Eddie estaba vestido exactamente igual que ayer, excepto que sus vaqueros estaban aún más desgastados, lo cual
significaba que encajaban en él mucho mejor, y la camiseta térmica blanca había sido cambiada por una negra.
Empujé la puerta de seguridad y dije:
—Hola, Eddie.
Entró, quitándose sus gafas de sol reflejantes.
—Indy —dijo—. Estoy buscando a Lee. —Sus ojos se dejaron caer hacia mi cuerpo y contempló la camisa de Lee—.
Supongo que lo encontré.
—Eddie —dijo Lee, y Eddie y yo miramos hacia el interior la casa.
Lee estaba de pie en la puerta de la cocina con una taza de café en las manos, vaqueros abotonados, ojos fríos y
rostro en blanco.
Uf.
Esto era raro.
Nadie se movió, nadie dijo nada.
Decidí forjar la brecha.
—Eddie, ¿quieres café? —pregunté, rodeándole y entrando en la sala de estar.
—Claro. Tres de azúcar y crema. Gracias.
Incliné la cabeza y dije:
—Te gusta dulce.
¡Maldita sea!
Mierda, mierda, mierda.
Había flirteado. No quise hacerlo, solo salió.
Eddie me miró, un brillo divertido en sus ojos.
—Sí, me gusta dulce.
Mierda.
—Vale —dije, y me di prisa en cruzar el cuarto.
Foro Book Land 247
Lee todavía estaba de pie en la puerta de la cocina y mientras caminaba hacia él, él no se movió.
Momentos antes de que tuviera que pararme él se hizo a un lado, pero solo un poco. Tuve que apretarme a él y
sentí el calor de su mirada mientras lo hacía.
Se marchó de la puerta y fue al comedor cuando fui a la cocina.
—Eddie —le oí decir—. ¿Qué estás haciendo aquí?
—Buscándote —respondió Eddie.
—Me encontraste. —Esto no fue dicho en un tono acogedor y las malas vibraciones estaban crujiendo en el aire.
—Escuché que Indy y tú estuvieron en una pelea en Colfax anoche —dijo Eddie.
Oh, oh.
No era una buena manera de empezar.
Saqué una taza de café.
—No estuvimos en una pelea. Estaba atrapando a un fugitivo e Indy se suponía que se quedaría sentada en el
coche. Tenía ganas de probar su nueva arma de aturdimiento por lo que me siguió dentro e hizo caer a todo aquel
que se le acercara. Mi respaldo vino y nos fuimos. —Lee esperó un momento y dijo—: Tiene una afición recién
descubierta por las armas de aturdimiento.
Hubo un silencio y luego Eddie dijo:
—Sí, oí eso también. Willie la vio con ellos. Dijo que el suelo estaba cubierto con sus víctimas.
Más silencio.
Contuve la respiración mientras echaba cucharadas de azúcar en el café de Eddie.
Entonces oí la leve risita.
Dejé escapar la respiración.
Está bien, estaban acercándose por mis locuras, las cuales eran un poco embarazosas, pero al menos estaban
acercándose.
Entré al comedor y le di a Eddie su café.
—Voy a ir a vestirme —les dije a los dos.
Los ojos de Lee se movieron sobre mí y no pude adivinar lo que estaba pensando.
—Trae de nuevo mi camisa abajo cuando termines con ella, ¿vale? —preguntó.
Asentí con la cabeza, asombrándome ante su estado de ánimo ya que suponía que no sería bueno después del
incidente del coqueteo, y me escabullí por las escaleras.
Me puse el sujetador rojo, un par de pantalones bajos de chándal rojos que tenían una amplia franja blanca que
iba desde el lado del tobillo, por la pierna, hasta la parte superior de mi culo y bajaba por la otra pierna. A esto,
añadí una camiseta sin mangas delgada, blanca, que mostraba un poco de escote. Me rocié un poco de perfume,
me puse un poco de desodorante, me apliqué crema hidratante y me maquillé con un poco de polvos, colorete
y rímel, sin sentirse como el tratamiento completo. Me puse unas sandalias rojas y me dirigí de regreso a abajo.
En el momento en que llegué allí, Lee y Eddie estaban sentados o, mejor dicho, recostados de manera rey-del-
castillo en la mesa del comedor.
Por Dios.

248 Foro Book Land


Eso no tomó mucho tiempo.
Me acerqué a la mesa.
—Es el primer día de Tex con la avalancha de gente de por la mañana. Tengo que ir a trabajar —les informé,
caminando a la mesa.
Los ojos de Lee se habían movido de nuevo sobre mí mientras me acercaba y la mirada de Eddie me echó un
vistazo y luego se dejó caer directamente hacia mi pecho.
Ignoré a Eddie, me detuve y le di a Lee su camisa. La cogió y se la puso con un encogimiento.
—Os veo a los dos más tarde —dije.
Empecé a irme, pero Lee atrapó mi muñeca.
Me volví de nuevo hacia él.
—Estás olvidando dos cosas —dijo Lee.
—¿Cuáles son? —pregunté.
Sus ojos se movieron hacia mi camiseta sin mangas.
—En primer lugar, necesitas ponerte ropa de verdad.
Um... ¿perdón?
—¿Perdón? —dije. Le daría una salida por si acaso no acaba de haberse pasado de la raya totalmente.
—No vas a usar eso fuera de esta casa —replicó Lee.
No me lo había pedido. Se había pasado de la raya totalmente.
No estaba segura de si era la habitación o solo mi cabeza la que comenzó a retumbar, como en las películas antes
del terremoto que se traga coches y edificios enteros.
—Um, ¿perdón? —repetí, esta vez excesivamente calmada.
Eddie levantó su mano y comenzó a inspeccionar las uñas de sus manos. Solo pude ver su perfil pero sabía que
estaba sonriendo porque podía ver su jodido hoyuelo.
—Tal vez deberíamos tener esta conversación arriba —sugirió Lee cuando vio mi atención volverse hacia Eddie.
—Tal vez deberíamos tener esta conversación en un universo alternativo donde a la Indy alternativa le importe una
mierda lo que el Lee alternativo quiera que se ponga.
No hay forma de perder la calma con eso.
Eddie se puso de pie.
—Voy a por más café.
—Lo siento, Eddie —le dije mientras él caminaba hacia la cocina.
—No importa —contestó Eddie, yendo derecho a por el café.
Una vez que Eddie desapareció, le siseé a Lee:
—Dime que no acabas de decirme qué usar delante de Eddie.
—Te diré eso cuando la imagen de ti coqueteando con él no esté recién grabada a fuego en mi cerebro —replicó
Foro Book Land 249
Lee.
Sí, tenía razón. Lee no estaba muy contento por mi coqueteo con Eddie.
Aparté mi muñeca de la mano de Lee.
—Está bien, Eddie —dije en voz alta—, puedes volver. Me voy.
—Si intentas salir, te cargaré hacia arriba y te cambiaré yo mismo —amenazó Lee.
Eddie apoyó el hombro en la puerta de la cocina.
—Creo que no terminaron del todo. —Entonces Eddie decidió decir—: Si te sirve de algo, estoy con Lee. Si fueras
mi mujer, no habría jodida forma de que te dejara salir de la casa usando eso.
Lo miré.
—¿Alguien te preguntó?
—No. Solo trataba de ser útil —respondió Eddie. Sonrió y entró a la cocina.
Abrí la boca para, no sé, gritar, chillar, hablar en otras lenguas, cuando un sonido provino de la puerta trasera.
—¡Yuju!
Tod entró con su uniforme de azafato.
—Vi a Chowleena sana y feliz ahí fuera y la puerta abierta. Sabía que tendrías café, siempre tienes café, y necesito
café. La Beemer está en el taller, así que solo tenemos un coche. Tengo que permanecer despierto para volver al
Aeropuerto Internacional de Denver y recoger a Stevie más tarde y estoy muerto en pie. Tu café está tan cargado
que podrías derretir uñas en él y...
Tod había estado hablando mientras entraba a la cocina por la puerta trasera y agarró él mismo una taza de café.
Se detuvo en seco en la puerta de la cocina y su boca se abrió. Miró fijamente entre Lee y Eddie. De ida y vuelta.
De ida otra vez, y vuelta.
Entonces sus ojos oscilaron hacia mí.
—¿Qué estás haciendo? ¿Recolectando a los súper-machos Village People heterosexuales?
Eddie se echó a reír y Lee miró hacia abajo y hacia un lado, pero atrapé el hecho de que sus ojos se arrugaron.
Apreté los dientes.
Una vez Eddie dejó de reír dije:
—Tod, Eddie. Eddie, Tod.
Ellos se asintieron el uno al otro.
Entonces no tuve duda. Estaba siendo atacada en grupo. Necesitaba un respaldo, así que le pregunté a Tod:
—¿Qué opinas de mi ropa?
Tod miró alrededor de nuevo, pero esta vez solo entre Lee y yo.
—Oh, oh. ¿Hay problemas en el paraíso?
—Solo responde a la pregunta —espeté.
—Está bien, niñita, déjate puestos tus pantalones. —Tod entró en modo evaluación, mirándome de arriba abajo—.

250 Foro Book Land


Pantalones muy bonitos. Sabes que no soy aficionado a las sandalias pero funcionan. Sujetador bonito, pero solo
digo eso porque puedo ver cada centímetro de él. Normalmente, mi lema es ‘si lo tienes, presúmelo’, pero con
tus pechos, realmente lo entendiste. Tú en esa camiseta y sujetador podrías causar accidentes de tráfico. ¿Estás
preparada para vivir con eso en tu conciencia?
Genial.
Evité mirar a Lee. Me giré enojada y me dirigí a las escaleras.
—Bien. Me cambiaré. No querría causar daños corporales.
Fui de regreso arriba, me cambié los pantalones de chándal por unos vaqueros, me puse una camisa entallada a
cuadros de manga corta de estilo occidental con botones a presión de perlas hasta la parte delantera y con dos
bolsillos en el busto. Me cambié las sandalias rojas por unas de cuero marrón y pisoteé de regreso por las escaleras
hacia la cocina.
Tod ahora estaba sentado con los chicos en la mesa, disfrutando de su café, Chowleena tendida junto a él en el
suelo. Chowleena me siguió a la cocina y le tiré una galleta por su show de camaradería.
—Nosotras las chicas tenemos que permanecer juntas —le dije mientras revolvía mi cajón de trastos buscando mis
gafas de sol locas de montura gruesa y dorada de Elvis, las cuales se verían increíbles con mi camisa.
Las encontré mientras Lee entraba en la cocina. Le lancé una mirada que pulverizaría roca y las puse en el lío de
cabello en mi cabeza.
—Hasta más tarde —dije, intentando caminar justo al lado de él.
Se puso delante de mí, avanzó y me apoyó en la esquina de al lado de la nevera, donde la cafetera. Una esquina
que no podías ver desde el comedor.
—No hemos hablado de la segunda cosa que olvidaste —me dijo, sus manos fijadas en el mostrador a cada lado
de mí.
Ignorando su confinamiento sobre mí, planté las manos en las caderas.
—¿Y qué es?
Sus brazos se envolvieron alrededor de mí y me besó.
Cuando terminó, tratando de recuperarme del beso y sin dejar que se me notara, dije:
—Retrocede.
—Estás enfadada —afirmó lo obvio.
—Demonios, claro que sí —dije.
—Hablaremos sobre ello esta noche.
—No lo haremos. Esta noche es noche de salida de chicas. Estoy ocupada.
—Vendré y te recogeré para el almuerzo.
—Ni almuerzo, ni cena, ni esta noche. Hoy tú y yo nos damos un descanso. Sin hablar, sin vernos, sin nada. Tal
vez, si me calmo, te veré mañana.
—Indy, puedes tener espacio hoy, pero estarás en mi cama esta noche.
—No lo creo.
—Estaré aquí esta noche cuando llegues a casa.
Foro Book Land 251
—No volveré a casa.
Sus ojos se pusieron un poco aterradores y se inclinó hacia mí un poco. Teniendo en cuenta que estaba muy
malditamente cerca de mí, inclinarse era gravemente invasivo.
—Cariño, olvidas que parte de mi trabajo es encontrar a gente. ¿Crees que puedes esconderte de mí?
No, no creía que pudiera esconderme de él, pero iba a intentarlo.
—Te veré mañana —repetí. Me zafé de sus brazos, crucé enfadada la sala de estar despidiéndome con la mano y
murmurando un adiós a Eddie y Tod, quienes sabiamente se mantuvieron en silencio, y se elevó mi ira durante
todo el camino hacia Fortnum’s.

252 Foro Book Land


Capítulo 22
Asesino en Serie Amigable del Barrio
Traducido por Emotica G. W

Corregido por Paulii~

Casi llegué a la puerta de Fortnum’s cuando me di cuenta, por el rabillo del ojo, que, grapado en cada teléfono y
poste de luz por Broadway, hasta donde alcanzaba la vista, había una pieza de papel verde ácido con lo que parecía
una foto con algo escrito debajo.
Pensé que alguien realmente, realmente quería encontrar a su gato perdido, así que pisoteé para comprobarlo y
paré en seco por lo que vi.
Era una imagen de Tex, sin gafas de visión nocturna (por suerte), pero con cabello revuelto, una sonrisa de
demente en su cara luciendo como el asesino en serie amigable del barrio. La imagen era obviamente a color,
copiada a blanco y negro lo cual la hacía grumosa, granulosa y aún más aterradora.
Debajo de su foto decía, ‘Tex’ y debajo de eso decía, ‘Nuevo Chico del Café’ y debajo de eso decía, ‘Fortnum’s’.
Santa mierda.
Arranqué el volante del poste de teléfono y merodeé en Fortnum’s.
Había cinco clientes, tres de pie en la fila, dos esperando en el otro extremo del mostrador su café. Tex y Jane
estaban detrás del mostrador.
Grité.
—¿Qué demonios es esto?
Entonces agité el cartel verde ácido.
Tex me miró, luego miró por la ventana, luego volvió a mirarme y me señaló con el porta-filtro. Desafortunadamente,
no había machacado los granos de café usados ​​así que se fueron volando en un arco en frente de él y los clientes
dieron un paso ancho a cada lado para evitarlos.
—¿Qué estás haciendo, mujer? Eso fue espacio publicitario original, justo afuera de la tienda. ¿Por qué lo quitaste?
No sabía qué decir, no quería decirle que parecía un asesino en serie.
Pero, por el amor de Dios, parecía un asesino en serie.
—Tex, ¡pareces un asesino en serie en esta foto! —grité.
—Sí, ¿y? —contestó Tex.
Miré fijamente.
—¿Crees que la gente no pagaría un buen dinero para tener a un asesino en serie haciéndoles café? —estalló.

Foro Book Land 253


Tenía un punto. Esto era América, la gente podría esperar en cola para tocar la esvástica23 en la frente de Charles
Manson24.
Pisoteé hacia la parte posterior para conseguir la mopa para limpiar los granos. Después de hacer eso, reemplacé
a Jane detrás del mostrador. Tex maldijo, golpeó, azotó y estrelló a través de cada taza de café que hacía, como
si cada creación tuviera que ser arrancada por la fuerza de la máquina de siete mil dólares. Traté de atribuirlo
al hecho de que estaba haciendo el café con una sola mano, debido al cabestrillo, pero tomó toda mi fuerza de
voluntad no poner mis manos a los lados de mi cabeza y poner el grito en el cielo.
—¿Qué... —¡Bang! —… travesuras hiciste ayer por la noche? —¡Clank! preguntó Tex.
—Pelea de bar... —¡Bang! — Usé la aturdidora con unas pocas personas... —¡Bang! —Lee atrapó a un tipo que huyó
después de pagar la fianza, luego volvimos a casa. —¡Bang! respondí, luego pregunté—. ¿Tú?
—Después de hacer los carteles, los gatos y yo tuvimos una noche tranquila. —¡Bam!
La mañana transcurrió con normalidad relativa, sin contar a Jane y yo saltando cada vez que Tex golpeaba la
máquina de café o maldecía (lo cual era mucho). Pasé la mañana tratando de decidir dónde ir para evitar a Lee
por la noche, ya que, enfrentémoslo, decirle a tu novia qué ropa usar era bastante malo, hacerlo delante de otra
persona era una transgresión grave.
Si él fuera alguien más, tendría su despido. Ya que era Lee, y me amaba, y quería (o, mejor dicho, iba a) casarse
conmigo, estaba dispuesta a estar jodidamente enojada por un tiempo y luego guardar un resentimiento
insoportable.
No podía quedarme con ningún conocido porque Lee conocía a todos los que conocía. Eso significaba hotel,
lo cual era fácil. Probablemente conseguiría que Brody escribiera un programa para introducirse en el registro
informático de cada hotel en Denver y me encontraría en media hora.
No, tenía que ser lista. Por desgracia, no era tan lista.
Alrededor de las once y media, Duke entró tambaleante viéndose con resaca porque la tenía. Duke teniendo
resaca y Tex golpeando la máquina de café no era una buena combinación, por lo que, quince minutos más tarde,
Duke se fue a algún cura resacas.
La multitud del café se había ido hacía tiempo y Tex cogió el cartel que yo había quitado y lo vi irse ofendido a
afuera con una pistola de grapas para ponerlo de nuevo en el poste. Fue entonces que tuve una idea brillante y
lo seguí fuera.
—Hey, Tex —dije.
—¿Qué? —Grapó el cartel semi-mutilado tantas veces que iba a tener que arrancar el poste.
—¿Te importaría si me dejara caer en tu casa esta noche? —pregunté.
—¿No tienes una casa?
—No puedo ir a mi casa —dije.
—¿Tu novio no tiene una casa?
—Su casa no es una opción.
Tex dejó de grapar y se volvió hacia mí. Me observó durante un par de segundos, cifrando algo en su cabeza, tomó
una decisión y luego se encogió de hombros.

23 Esvástica: símbolo nazi.


24 Charles Manson: famoso criminal y músico estadounidense, conocido por liderar lo que se conoció
como «La Familia Manson».
254 Foro Book Land
—Puedes compartir el sofá con Tiddles, Winky y Flossy.
—Gracias.
Tenía que admitir, me gustaba mucho dormir con Lee. Su cuerpo era cómodo y cálido, pero fuerte y sólido así
que me sentía cómoda y protegida, todo al mismo tiempo. No creía que Tiddles, Winky y Flossy fueran a tener el
mismo efecto, pero solo era una noche, lo superaría.
***
Eran las tres de la tarde y Duke no había vuelto. Jane estaba fuera haciendo lo que sea que Jane hacía cuando no
estaba en Fortnum’s (la imaginaba tecleando en una máquina de escribir eléctrica como Angela Lansbury). Estaba
sentada detrás del mostrador de libros revisando una revista que alguien había dejado atrás y Tex estaba sentado
en medio de uno de los sofás, viéndose con ojos desorbitados y aterrador.
—Esto es aburrido —dijo Tex.
Levanté la vista de la historia extraordinaria de la valentía de un hombre joven que se enfrentaba con una forma
rara de cáncer y luego volví a mirar hacia abajo sin responder.
¿Qué podría decir? Era aburrido.
—Haz algo —exigió Tex.
Miré hacia arriba de nuevo.
—¿Qué quieres que haga?
—No lo sé, algo. ¿No está en el horario de hoy de alguien secuestrarte y tomarte como rehén?
Oh, querido Señor.
—Todos los chicos malos están o muertos o en la cárcel —dije.
—Vaya mierda.
Genial.
La puerta se abrió y el señor Kumar entró, detrás de él la señora Salim arrastrando los pies con miedo, muerta
en vida.
—Venimos a venderte de regreso tu libro —anunció el señor Kumar.
Doblemente genial. Ese triunfo fue de corta duración.
—Eso es genial, señor Kumar, pero no los compro por tanto como los vendo —dije.
El señor Kumar asintió.
—Es como un alquiler.
Lo miré.
Podría vivir con eso.
La señora Salim arrastró los pies en las entrañas de la librería.
—Ella quiere otro —dijo Kumar.
Mi día se iluminó.

Foro Book Land 255


—Eso también es genial —le dije.
—Hey, Kumar. ¿Quieres café? —dijo en voz alta Tex.
—¡Hola, Tex! No, café no. Tomaré un poco de té, sin embargo.
—No hay té —dijo Tex.
Volví la cabeza y miré las tropecientas cajas de Celestial Seasonings25 alineados en las estanterías en la pared.
—Tenemos té —le dije a Tex.
—Está bien, entonces, yo no hago té.
Suspiré, fui detrás del mostrador y le hice al señor Kumar un poco de té.
Le estaba entregando una taza cuando la puerta se abrió y Ally y Kitty Sue entraron.
—¿Qué pasa? —preguntó Ally entonces divisó a Tex y al señor Kumar—. Hey, Tex. Señor Kumar.
—¿Quieren café? —ladró Tex.
Ally y Kitty Sue dieron un paso atrás.
—Ha reemplazado a Rosie. Es un sabio idiota del café —les dije.
—Sí, tomaré un café —dijo Ally (lo cual era inteligente).
Tex se movió con pesadez detrás del mostrador y comenzó a golpear.
—¿La Salida Nocturna de Chicas sigue en pie esta noche? —me preguntó Kitty Sue.
—Sí —dije.
—Tomaré algo de esa acción —dijo Tex.
Todos lo miramos.
—Es Salida Nocturna de Chicas, Tex —expliqué.
—¿Y? ¿Qué? ¿Hay reglas? —preguntó Tex.
—Sí. La regla es que, es una salida nocturna, para chicas —respondí.
—Mujer, crees que me voy a perder otra pelea en un bar o desenfundar rápido, estás loca. Voy a salir con ustedes
esta noche.
La cara de Kitty Sue se puso pálida.
Me imaginé que era mejor ceder antes de que Tex le diera a Kitty Sue un infarto.
—Le preguntaré a Tod y Stevie también, incluso en desventaja numérica.
La puerta se abrió y un hombre bajo, delgado, de cabello oscuro entró con el pelo revuelto a la moda y un traje
bien a la medida. Estaba cargando una bolsa de Tiffany azul-verdosa brillante.
—¿Hay una India Savage aquí? —preguntó.
Mi corazón se detuvo.

25 Celestial Seasonings: Compañía de té radicada en Boulder, Colorado, EE UU que se especializa en tés


herbales (infusiones), pero también vende té verde, rojo, blanco, chai y negro.
256 Foro Book Land
Tenía que ser un regalo de Lee. Dijo que no hacía corazones y flores, pero eso fue antes de que me dijera que me
cambiara de ropa delante de Eddie. Este debía ser un regalo de disculpa y cualquier regalo de disculpa en una
bolsa de Tiffany era El Regalo de Disculpa que Vence a Todos los Regalos de Disculpa.
No sabía por qué estaba toda molesta, no era como si Lee no me hubiera dado regalos antes. La Navidad pasada
nos compró a Kitty Sue, Ally y a mí un día en el Tall Grass Spa en Evergreen. También me había comprado
un cinturón negro con remaches de plata mate y gran hebilla cuadrada el año pasado, un regalo especial para
mi trigésimo cumpleaños. Por lo general, me tenía eligiendo piezas de joyería de plata de Cry Baby Ranch26 o
certificados de regalo de Wax Trax27.
Tiffany’s no parecía su estilo, pero no iba a quejarme.
Antes de que pudiera llegar al chico de Tiffany, Tex estaba allí, cogiendo la bolsa de su mano. El chico Tiffany se
quedó clavado en el suelo, mirando fijamente a Tex con horror.
—¿Qué es? ¿Está haciendo tic tac? —estalló Tex.
—Tex, dame eso —dije, precipitándome.
Tex empujó la bolsa debajo de su cabestrillo y sacó la caja pequeña azul de la bolsa. Profanó todo lo que era Tiffany
y, usando sus dientes, rasgó el lazo pequeño, blanco, de satén y sacudió el estuche, abriéndolo con un chasquido.
Me detuve en seco a su lado y miré fijamente un par de dormilonas de diamantes, dormilonas de diamantes
grandes.
Guau, Lee debía sentirlo de verdad.
—Hay una tarjeta —dijo el chico Tiffany, con cautela tomando la bolsa de debajo del cabestrillo de Tex, sacando
una tarjeta pequeña blanca y entregándomela.
La abrí, saqué la tarjeta y vi una palabra garabateada en ella.
Decía, Terry.
Sentí mi rollo rodar.
—Ponlos de regreso —le dije a Tex.
—¿Qué? —Tex estaba deslumbrado por los diamantes.
—Ponlos de regreso. —Tex no se movió, así que grité—. ¡De regreso, de regreso, de regreso! ¡Ponlos de regreso!
—Caramba, mujer, no te exaltes. Los pondré de regreso —respondió Tex.
—Quiero que te los lleves de regreso —le dije al chico Tiffany.
—No puedo llevarlos de regreso. Tengo órdenes expresas de no llevarlos de regreso —respondió el chico Tiffany.
—¡Tienes que llevarlos de regreso! —grité.
—No puedo —dijo el chico Tiffany de nuevo.
Arranqué la caja de la mano de Tex y la empujé hacia el chico Tiffany. Llevó sus manos hacia arriba y dio un paso
atrás.
—¡Tómalos! —grité, sacudiendo mi brazo hacia él.
—No, no puedo. Nos dijeron que no aceptemos una negativa.

26 Cry Baby Ranch: boutique de estilo occidental localizada en el corazón del centro de Denver.
27 Wax Trax: compañía disquera independiente americana.
Foro Book Land 257
—¡Tómalos! —chillé.
—Por el amor de Dios, tómalos, hombre, ella va a explotar —estalló Tex.
No los tomó, así que tiré la caja hacia él. Rebotó en su pecho y cayó al suelo. Todos estábamos mirándola fijamente
cuando oí el tono de mi móvil.
Sentí algo en el brazo y miré hacia la señora Salim zombi. Estaba aferrándose a mi brazo y mirándome a los ojos.
Sus dedos apretaron mi brazo con una fuerza sorprendente y sentí una extraña sensación de bienestar caminando
sigilosamente sobre mí.
Fue entonces cuando me di cuenta que me estaba volviendo totalmente loca y respiré hondo, asentí hacia la
señora Salim y recogí la caja. Arranqué la bolsa de la mano del chico Tiffany, los puse de nuevo en la bolsa y los
coloqué sobre el mostrador de libros.
Lo que sea.
Los daría a la caridad o algo así.
—Indy, es Lee. —Ally estaba junto a mí ahora y estaba sosteniendo mi teléfono.
¿Cómo podría olvidarlo? El lugar estaba alambrado y tenía cámaras. La Sede Central de Mando le había informado
a Lee de la última entrega.
Tomé el teléfono de Ally y lo cerré con un chasquido.
Ally miró fijamente el teléfono, luego a mí.
—¿Acabas de colgarle a Lee? —preguntó.
—Sí —respondí.
Ally de nuevo miró fijamente el teléfono, luego de nuevo a mí.
—¿Acabas de colgarle a mi hermano? —preguntó Ally, entrando furtivamente en modo paliza de perra en defensa
de su hermano.
—Ally —dijo Kitty Sue apaciguadoramente.
—Estamos en un descanso —le dije a Ally.
—¿Están en un descanso? ¡Han estado juntos una semana! —gritó Ally.
—Estamos en un descanso —repetí.
—No creo esto —espetó Ally, la mano en la cadera, cuenta regresiva para modo paliza de perra llegando a crítico.
—Ally —agregó Kitty Sue—, no es asunto suyo.
—¿Qué quieres decir con que no es asunto mío? Lee es mi hermano, ella es mi mejor amiga.
—Ella quiere decir que no es asunto tuyo —le dije a Ally—. Deja de molestar.
—¿Deja de molestar? ¿Acabas de decirme que deje de molestar? ¡He estado esperando veintidós años por esto! —
Ally estaba gritando de nuevo—. No pueden estar en un descanso. ¡Eso es ridículo! Hank nunca va a casarse, no
hay nadie perfecto para él. Eres perfecta para Lee y no lo solucionarás con él. Nunca voy a conseguir una sobrina
que lleve mi nombre.
—Por el amor de Dios, Ally, haz tus propios bebés —grité de regreso.
—No, por favor, no hagas eso. No hasta que hayas encontrado a alguien especial —añadió Kitty Sue.

258 Foro Book Land


—Um... No quiero interrumpir su conversación estúpida, pero, ¿vamos a dejar que esos pendientes de diamantes
solo se queden en el mostrador? —preguntó Tex.
—¿Qué está pasando? —Duke había entrado y estaba examinando la escena.
No sabía qué hacer. Mi vida nunca había estado tan fuera de control antes. No sabía cómo tratarlo. Necesitaba
espacio. Necesitaba tiempo. Necesitaba rock ‘n’ roll.
—Duke, ¿estás bien con cerrar? —le pregunté a Duke y asintió. A su vez, me dirigí a todo el mundo (menos a
Ally, por supuesto) —. Kitty Sue, por favor, ayuda a la señora Salim a encontrar un libro. Señor Kumar, el té está
en la casa. Que alguien ponga esos pendientes en un lugar seguro y si Lee o uno de sus muchachos viene para
conseguirlos, dénselos. Tex, ¿puedes prestarme tu coche?
Me lanzó las llaves.
—El Camino bronce, aparcado en la parte trasera.
Salí pisando fuerte y me deslicé en El Camino y miré fijamente con sorpresa el cartucho de 8 pistas28. Después
de un momento, noté que había un estuche enorme, de cuero sintético en el suelo del lado del pasajero y la abrí
con un pop.
Ahí es cuando golpeé la veta principal.
Pasé mi dedo por ellos, Carlos Santana, The Eagles, Heart, War, Neil Young, George Thorogood, Thin Lizzy, The
Allman Brothers Band, Molly Hatchet, BTO... era el nirvana del rock ‘n’ roll.
Saqué de un tirón a Free de la caja y la estampé en el 8 pistas. Encendí el coche, bajé las ventanas, subí el volumen,
bajé mis lentes de sol de Elvis dorados sobre mis ojos salí del callejón, por Bayaud y en Broadway. Chirrié pasando
a Lee, que estaba azotando la puerta de la Crossfire, la cual estaba estacionada en un lugar justo en frente de
Fortnum’s.
‘All Right Now’ estaba chillando desde las ventanas.
Éxtasis.

28 Dispositivo basado en la cinta magnética para grabación de sonido, popular desde mediados de los años
60 hasta principios de los 80. Llamado también magazine (Argentina) y 8 track (España).
Foro Book Land 259
Capítulo 23
Di que no es así, Tex
Traducido por Eli25

Corregido por Paulii~

Tex y yo estábamos de camino a Twin Dragon para La Noche Fuera de Chicas en el Chino.
Había pasado la tarde en el Centro Comercial Flat Iron Crossing.
La siguiente mejor cosa después del rock ‘n’ roll para calmar el alma de una chica era la venta al por menor y los
pretzels de Tía Anne, ambos de los cuales ejercité en proporciones terapéuticas.
Ya que no era seguro ir a casa (porque, a estas alturas, Vance probablemente tenía todo el lugar conectado
directamente al Cuartel General de Mando), me compré un nuevo traje para la Noche Fuera de Chicas, incluyendo
ropa interior y maquillaje.
Llamé a Tod y Stevie y los invité y Tex me llamó para decirme que Kitty Sue le llevó a casa.
Me di una ducha en casa de Tex con un gato acostado en el asiento del inodoro viendo todo el espectáculo. Me
puse mis nuevos pantalones rojos de cordón de satén, una camisola de seda color bronce con lentejuelas cosidas
a través del escote y sandalias de tirantes de dolor bronce. Creía que el rojo y el bronce eran la manera de encajar
con la decoración cuando íbamos a Twin Dragons.
Tex estaba conduciendo, yo estaba cambiando.
—¿Qué pasa con los pendientes? —preguntó Tex.
—Los pendientes son malas noticias —le dije.
—No un montón de mujeres pensaría eso sobre un par de pendientes de diamantes.
—No soy ‘muchas mujeres’ —dije.
—Puedes decirlo de nuevo.
Nos detuvimos en un semáforo, reduje la marcha y me expliqué.
—Hay una guerra en marcha. ¿Conoces a ese tipo espeluznante que se parece al abuelo Munster que vino ayer por
la mañana? Él contra Lee. ¿Quién me ganará? Los corredores de apuestas están apostando.
—Así que el tipo espeluznante está intentando comprarte con diamantes —dedujo Tex.
—Sí, y un vestido de ciento diecisiete dólares de Saks.
—¿Qué te está dando Lee?
Conté y luego le dije:
—Seis de los mejores orgasmos que he tenido en mi vida.
—Demasiada información —dijo Tex.

260 Foro Book Land


Salimos disparados hacia adelante desde el semáforo y cambié a segunda.
—Y he estado enamorada de él desde que tenía cinco años —continué.
Tex asintió mientras yo cambiaba a tercera.
—Sin competencia, entonces.
Suspiré.
—Sin competencia.
Aparcamos y entramos. La mesa era redonda y estaba llena con Marianne, Dolores, Tod, Stevie, Kitty Sue y Ally.
Dos asientos estaban vacíos entre Ally y Dolores. Tex tomó el de al lado de Dolores, dejándome sentarme con
Ally.
Me volví hacia ella.
—¿Acabaste con eso? —pregunté.
—Sea lo que sea por lo que estés enfadada con Lee... ¿tú lo has terminado?
Bueno, supongo que sabíamos dónde estábamos.
Me volví hacia Tex.
—¿Conduces a casa o yo?
—¿Tienes ganas de emborracharte? —preguntó.
—Sí —respondí.
—Adelante.
Pedí un ron con especias y light y le dije a la camarera que siguiera trayéndolas. No creí que lo entendiera, ya que
el único inglés que ella hablaba era lo que estaba en el menú, pero asintió y sonrió lo cual era alentador.
Pedimos nuestras bebidas, pedimos nuestros platos pu-pu, comimos nuestros platos pu-pu, luego pedimos más
bebidas.
Las bandejas de pu-pu fueron llevadas y la sopa estaba siendo servida cuando Tex preguntó:
—¿Qué es lo siguiente?
—¿Qué es lo siguiente, de qué? —devolví.
—¿Qué sigue, esta noche? —explicó Tex.
—¿Quieres decir después de comer? —pregunté, y luego respondí—: Vamos a casa.
Tex me miró fijamente.
—Tex, es Noche de Chicas. Hablamos de la necesidad de perder peso mientras bebemos y comemos mucho.
Hablamos sobre cómo todos los hombres son escoria y perezosos e inútiles, sobre todo el ex marido de Marianne
que es escoria y perezoso e inútil y una rata bastarda para patear. Por último, hablamos de la gente con la cual
fingimos y que estamos intentando ser pensativas y cariñosas mientras rasgamos sus vidas en pedazos. Entonces
nos abrazamos y vamos a casa. Eso es todo. Noche de Chicas Fuera.
Tex me miraba fijamente y mi sopa estaba puesta delante de mí.
—Mierda, si esta no es Indy Savage.

Foro Book Land 261


A la voz, los pelos se pusieron de punta en mis brazos y todo el aire fue aspirado fuera de la habitación por los
jadeos que rodearon la mesa.
Me giré, miré hacia arriba y no podía creer a mis ojos o a mi maldita, mierda, suerte podrida.
Cherry Blackwell estaba detrás de mí.
Era una rubia alta y fresca. Tenía ojos azules hielo, masas de pelo blanco-rubio y el mejor cuerpo en Denver, todo
tetas y culo. Era una Barbie en forma humana.
Había estado dos años delante de mí en la escuela y fue la chica más popular, sin prohibición. Su padre era rico,
se iban a Hawai y al Caribe en vacaciones de primavera y a lugares exóticos como el sur de Francia y a villas en
Italia durante el verano.
Había salido con Lee durante seis meses durante su último año y fueron los más miserables seis meses de mi vida.
Incluso la había llevado al baile de graduación. Había terminado con ella antes de la graduación y yo lo celebré
bebiéndome aproximadamente la mitad de un barril en una fiesta, me desmayé en la parte posterior del Mustang
de Lee y me llevó a la cama (esto último me lo dijo Ally, yo había estado inconsciente en ese momento, lástima).
Cherry y Lee habían empezado a salir de nuevo hacía cuatro años. Estuvieron juntos durante tres meses, los dos
últimos días de su corta relación fueron afectados por un susto de embarazo. Dos más de los días más miserables
de mi vida.
El susto del embarazo resultó ser un intento de trampa. Durante esos dos días, Lee estuvo de mal humor, yo no
era la única que lo evitaba. Después de enterarse de que estaba mintiendo, todo había terminado y él nunca
volvió. Eso fue lo último que escuchamos de ella hasta hace un año.
Se rumoreaba que Cherry tenía una aventura con el marido de Marianne. Esos rumores fueron difundidos por
Cherry, lo que significaba que probablemente eran verdad. Fue la paja la que rompía la espalda del camello del
matrimonio de Marianne.
Una cosa más que era importante saber acerca de Cherry era que era una perra de primera clase, primer grado A.
—He oído que estás saliendo con Lee —me dijo Cherry.
—Sí —le dije, esperando que esto fuera corto y no demasiado doloroso.
No trabajó en el golpe, lo entregó directamente.
—Les daré una semana.
Me quedé inmóvil. Podía sentir prácticamente a todo el mundo en la mesa cambiando en modo abofetear a la
perra.
—Hace ya una semana —intervino Ally.
Cherry miró a Ally, luego a mí y noté a dos de sus amigas Barbie detrás suyo, Barbie Morena y Barbie Afroamericana.
—Guau. Enhorabuena. —Eso fue dicho por Cherry con sorpresa extrema y maliciosa.
—Cherry, estamos intentando tener una buena cena. —Estaba yendo a diplomática. Realmente no quería tener
un incidente. Necesitaba una buena noche con amigas, para relajarme, emborracharme, desmayarme y enfrentar
los horrores de la resaca por la mañana. Solo tenía un ron con light, necesitaba por lo menos seis para enfrentar
a Cherry.
Cherry exploró la mesa y se quedó con la mirada en Marianne, cuyo rostro era rojo brillante.
—Marianne, te ves bien —dijo ella.
No pude evitarlo, hice retroceder mi silla de forma amenazadora.

262 Foro Book Land


—Cherry… —empecé.
La atención de Cherry volvió a mí y sus ojos estaban resplandecientes.
—Solo un pequeño indicador, Indy, de chica a chica, si quieres que esa semana con Lee dure dos. A él le gusta
cuando le haces sexo oral por la mañana. Es un jodido animal en la cama, pero dale un buen BJ por la mañana,
te devolverá el favor y sacudirá tu mundo.
Todos los músculos de mi cuerpo se congelaron.
—¿Qué acabas de decir? —preguntó Stevie.
—No acaba de decir eso delante de mí —dijo Kitty Sue.
—Maldita mierda —dijo Dolores.
—Oh… Dios… mío —dijo Tod.
—¡Maldita puta! —dijo Ally.
—Esto es mejor —dijo Tex.
Empecé a salir de mi silla, con la intención de arrancar la cara a Cherry, cuando la señora de la mesa de atrás dijo:
—Disculpe, estamos intentando comer —le dijo a Cherry.
Miré a la señora. Era de la edad de Kitty Sue, el pelo muerto de una morena severa, pequeña y suave en el medio.
—Cállate, bolso viejo. Tengo una conversación —la dijo Cherry.
Como dije, perra de primera clase.
La mujer miró a su marido que estaba sentado frente a ella.
—¿Acaba de llamarme bolso viejo?
Parecía asustado, Marta Menopáusica había sido obviamente desatada.
Volvió a mirar a Cherry.
—No puedes llamarme bolso viejo. Solo tengo cincuenta y dos años. Cincuenta son los nuevos cuarenta —le dijo
a Cherry.
—Las viejas son viejas, y tú eres vieja —le dijo Cherry, y luego se volvió hacia mí. Abrió la boca para hablar de nuevo
cuando un guisante voló a través del aire y se instaló en los rizos Farrah Fawcett de Cherry.
Uh-oh.
Esto no era bueno.
Cherry lo sintió y comenzó a golpear su cabello como si estuviera siendo atacada por abejas asesinas.
Una vez que el guisante voló, se volvió hacia la mujer mayor.
—¿Acabas de tirarme un guisante?
En respuesta, la mujer cogió otro guisante de su arroz frito y se lo tiró a Cherry. Rebotó en la barbilla de Cherry
y aterrizó en el suelo.
—¡Pelea de comida! —exclamó Tex, y me volví y lo silencié.
—¿Qué pasa aquí? —Todos miramos a la Dama Dragón que estaba frente a la casa de Twin Dragons. Era
Foro Book Land 263
absolutamente genial, genial, genial, magnífica, delgada, su pelo negro fijado siempre detrás en un moño elegante
y era una artista de primera clase con el delineador de ojos.
—Nada —dije, intentando ser pacificadora y salvar la noche para poder tomar más bebidas y llegar a mi pollo de
sésamo.
—Me llamó bolso viejo —dijo la otra dama, frustrando mi plan.
Dragon Lady se volvió hacia Cherry.
—¿La llamó bolso viejo?
—Es un bolso viejo. Mierda, ¿cuál es el gran problema?
—Eso no es bonito —dijo la Dama Dragón.
—¡Y! Esta mesa estaba ocupándose de sus propios asuntos y ella solo caminó y comenzó a hablar de… —La voz de
la dama cayó a un susurro—: trabajos bucales.
Dragon Lady se volvió hacia Cherry y sus ojos se estrecharon con miedo.
—¿Has acosado a mi cliente con una charla sucia? ¿Cuál es tu problema? —preguntó.
Luego, de la nada, un cuenco de sopa de huevo salió volando por el aire, el cuenco colisionó con la cabeza de
Cherry, la sopa goteaba por su cabello y hombro.
Todos nos volvimos para mirar a Marianne de pie y jadeando, con los puños a su lado.
—¡Te has acostado con mi marido! —gritó Marianne.
Oh Señor.
A este anuncio, la señora a la que Cherry insultó, arrojó el plato entero de arroz frito a Cherry y se rompió en
pequeños pedacitos por todas partes. Cherry chilló a pleno pulmón y luego varios cuencos más de sopa fueron
arrojados a Cherry (todos ellos de Tod y Stevie que eran muy buenos apuntando).
Entonces Marianne corrió alrededor de la mesa y se enfrentó a Cherry y cayeron, rodando, gruñendo y se tirando
del pelo. Ally y yo intentamos separarlas mientras la dama a la que Cherry insultó saltó encima de todos nosotros
y estuvimos envueltos en el caos. Las dos amigas de Cherry se vieron atrapadas en esto principalmente porque las
rodeamos y se derrumbaron como bolos.
Realmente no recuerdo mucho después de eso, excepto a Dragon Lady gritando:
—¡Ayuda! ¡Policía! —Y alejándose corriendo.
Cherry y yo de alguna manera terminamos la pelea juntas, rodando en sopa y arroz frito, pateando, mordiendo y
tirando del pelo cuando me arrastraron con dos manos debajo de mis axilas.
Me volví para ver a Tony Petrino, un policía de uniforme que conocía, pero no bien. Nos habíamos visto en un
par de fiestas y una vez pasó horas borracho en las sillas del jardín intentando descifrar el significado oculto de
las palabras ‘American Pie’ de Don McLean.
Él me arrastró directamente por la puerta principal y hacia el lado del restaurante donde estaba el estacionamiento.
Luego se volvió y desabrochó la correa a su arma.
—Aléjate, muchacho —le dijo a Tex.
—Estoy con ella. Guardaespaldas —contestó Tex.
Tony me miró con las cejas levantadas.

264 Foro Book Land


—Es cierto, un poco —dije, porque lo era—. ¿Me vas a arrestar? —le pregunté.
Sacudió la cabeza:
—De ninguna manera. Tu padre y Malcolm se cabrearían y no arrestaré a la novia de Lee Nightingale. Él tendría
mis bolas. Me gustan mis pelotas donde están. Entra en tu coche y lárgate de aquí.
Tex y yo no esperábamos, esto, como algo relacionado a mi vida actual, era un regalo de los dioses.
Le di las gracias a Tony, nos metimos en El Camino y salimos. Tex encendió el Sonic a unos pocos bloques y
aparcamos en un altavoz del menú.
Miré alrededor. Me encantaba Sonic. Era el único restaurante de comida rápida que sabía que servía tater tots.
Pero Sonic era una franquicia.
—Tex…
—Lo sé. Pero lo vi en un comercial. Tengo hambre y traen comida a tu coche. Nadie nos dejará entrar contigo
llevando sopa wantán y arroz frito encima.
Eso, por desgracia, era cierto.
—Lo siento por El Camino, va a oler a caliente y amargo. Pagaré para que lo limpien.
Tex se encogió de hombros.
—Mejor y normal, digo.
Entonces me preguntó qué quería, ladró nuestra orden al altavoz e hice mi ronda de llamadas a las muchachas y
muchachos de mi círculo, asegurándome de que estuvieran bien, sin heridos ni arrestados. Cuando supe que todo
estaba bien en el mundo y me había comido las tater tots embadurnadas en aterrador queso naranja perseguido
por un chocolate de Malta, Tex encendió El Camino y nos dirigimos a la Tierra de los Gatos.
***
Tomé mi segunda ducha con el gato (llamado Rocky) mirándome desde el asiento del inodoro. En mi compra me
había olvidado la ropa de dormir, así que Tex me dio una camisa de franela limpia y pantalones, ninguno de los
cuales se ajustaban ni siquiera de cerca, pero algo era mejor que nada. Metí mi ropa manchada de comida china
en una bolsa de plástico y até las asas tensamente.
Tex daba buenas fiestas de pijamas, después de mi ducha, sacó su licor, el cual quemaba cuando bajaba pero en
serio quitaba la ventaja. También sacó una bolsa de patatas de maíz y una de esas barras de mierda de chocolate
con almendras. Cenamos y acampamos delante de la televisión y vimos lo que fuera, incluyendo comerciales,
lo cual en la Era del Remoto era inaudito. La gran consola de TV de Tex parecía que fue comprada durante
el Bicentenario de los Estados Unidos y no tenía un mando a distancia y ninguno de nosotros tenía ganas de
levantarse para cambiar el canal cada diez minutos.
Por último, Tex me dio una sábana, una almohada y una manta y me presentó a Tiddles (un gris esponjoso que se
instaló en mi vientre), Winky (un elegante gatito atigrado con pies blancos que se establecieron entre mis tobillos)
y Flossy (uno negro con el pecho, vientre y patas blancas que se instaló en la curva de mi brazo). Tex apagó las
luces y, como de costumbre, me quedé dormida.
Tuve un sueño extraño que comenzó con el dial de un teléfono girando, algo que no había oído en años.
Entonces, en mi sueño, escuché a Tex decir en voz baja (sí, en voz baja, así era como sabía que era un sueño):
—¿Investigaciones Nightingale? —Pausa—. Sí, soy Tex MacMillan. Dile a tu jefe que tengo algo suyo.
Luego el teléfono fue situado otra vez en su receptor.

Foro Book Land 265


Sabía que esto era un sueño, tenía que ser un sueño porque Tex nunca me delataría.
Nunca.
***
La siguiente cosa que supe, es que estaba siendo levantanda en el aire y los gatos volaban por todas partes.
Abrí los ojos y vi a Lee. Él me estaba ajustando en sus brazos pero mirando sobre mí a algo.
Giré la cabeza para ver a Tex que venía hacia nosotros con mi bolsa de plástico, monedero y bolsas de compras.
—Di que no es así, Tex —susurré.
—No dejes que el sol se ponga sobre tu ira —respondió Tex.
Miré por la ventana y luego hacia Tex.
—El sol ha estado oculto durante horas.
Con la voz tranquila de mí no tan somnolienta, Tex respondió:
—Sabes lo que quiero decir, cariño.
Hice un ruido molesto porque realmente, ¿qué dices a eso? Odiaba no tener una réplica.
Lee se quedó callado a través de este intercambio y comenzó a caminar hacia la puerta.
Tex siguió.
—Puedo caminar, sabes —le dije a Lee.
—También puedes correr —dijo Lee.
—No, en este chándal, no puedo. Es siete tallas demasiado grande.
Lee no respondió, tampoco me dejó caer hasta que llegamos a la puerta del pasajero. Me metió dentro, cerró la
puerta y él y Tex pusieron mis cosas en el maletero.
Tex saludó mientras nos alejábamos.
Traidor.
No dije nada hasta el apartamento. Una vez que Lee puso el freno de estacionamiento en el garaje, arrastré los
pies descalzos hasta el ascensor, agarrándome el chándal en la cintura.
Lee agarró la bolsa de plástico llena con mi ropa de comida china, mi bolso y mis bolsas de compra y me siguió.
Nos quedamos en silencio todo el camino hasta el ascensor y Lee me dejó en el apartamento. Fui directamente al
dormitorio al cajón donde Judy el ama de llaves puso mi ropa interior. Dejé el chándal, me puse unas bragas, dejé
la camisa de franela y me deslicé en la cama, de costado, con mi brazo envuelto alrededor del borde y mi mano
metida entre el colchón y las mantas. Estaba aferrándome a mi querida vida, no iba acurrucarme toda la noche.
Escuché ruidos en la lavandería, obviamente Lee no tomó ninguna oportunidad con mi ropa de comida china y
estaba metiéndola en la lavadora sin demora.
Me negué a sentir vergüenza por eso.
Lee entró en la habitación y lo ignoré. Oí el susurro de ropa, lo sentí entrar en la cama y acomodarse. No me tocó
o me atrajo hacia él como hacía normalmente. Me quedé tensa y esperé, cinco minutos, diez. Entonces, cuando
estaba a punto de quedarme dormida, su brazo se envolvió alrededor de mi cintura y me tiró al otro lado de la

266 Foro Book Land


cama y medio me clavó, medio me puso en la posición de la cuchara.
Me quedé rígida.
Lo sentí enterrar su rostro en la parte de atrás de mi pelo y luego dijo:
—Soy un idiota. No debería haber dicho eso delante de Eddie. Lo siento.
Mierda.
Mierda, mierda, mierda.
No solo no puedes estar enfadado con alguien que se disculpa, directamente, no puedes tener rencor tampoco.
Fue un doble golpe.
Me quedé en silencio, sin ser una perra, simplemente no sabía qué decir.
—Realmente no me gusta tu coqueteo —continuó Lee.
—Eso lo comprendo.
Su mano se acercó y apartó el pelo de mi hombro y cuello. Luego se deslizó por mi brazo hasta que encontró mi
mano y sus dedos se entrelazaron con los míos.
—No estamos haciendo muy bien esto, ¿verdad? —preguntó.
—En realidad no —respondí.
Él suspiró.
—Vi a Cherry Blackwell esta noche —le dije.
Silencio durante un latido y luego:
—Eso oí.
—Estaba en buena forma.
Silencio.
—Dijo, justo delante de tu madre, que te gusta el sexo oral por la mañana.
Otro golpe de silencio.
—Está equivocada —dijo finalmente Lee—. Me gusta en cualquier momento.
Esta vez me quedé en silencio durante un tiempo, sin estar segura de que me gustara esa respuesta. Entonces dije,
principalmente porque no podía evitarlo, tenía ira residual y Lee era el único alrededor.
—¿Es mejor en la cama que yo?
Otro suspiro y sus dedos se apretaron en mi mano.
—Indy, no hagas preguntas así.
Oh… Dios… mío.
¡Lo era!
Cherry Blackwell era mejor en la cama que yo.
Si no lo era, él simplemente lo diría. Era un hablador directo, nunca mentía, simplemente evitaba la verdad en
Foro Book Land 267
la ocasión.
—Bien —devolví, toda furiosa, y luego giré y empujé sus hombros hasta que él estuvo sobre su espalda. Mi boca
estaba en su pecho y moviéndose hacia abajo cuando me subió de nuevo.
—¿Qué estás haciendo? —preguntó.
—Voy a darte algo para comparar. Puedes calificarnos, yo contra Cherry, como los patinadores de hielo en los
Juegos Olímpicos.
—¿Los Juegos Olímpicos principales? —preguntó Lee, su voz divertida.
—Algo así —respondí, totalmente furiosa ahora porque pensaba que era gracioso. Me liberé de su sujeción y volví
a bajar.
Me levantó de nuevo.
—Tu boca no estará cerca de mí cuando estás enfadada —dijo.
Intenté continuar y él siguió arrastrándome de vuelta. Esto se convirtió en algún combate de lucha libre, el cual,
con incluso una pequeña cantidad de esfuerzo, Lee podría haber ganado. Podía decir que estaba siendo amable y
tratando de no lastimarme, lo que lo puso en desventaja.
Nos revolvimos, enredados en las sábanas, rodamos, peleamos más y terminamos cayendo al suelo, yo abajo.
Afortunadamente, el brazo de Lee estaba alrededor de mi cintura y lo tensó y él lanzó su otro brazo para romper
nuestra caída, haciendo una especie de flexión conmigo en el medio. Sin embargo, mi culo se estrelló contra el
suelo y las caderas de Lee aplastaron la mía.
Esto casi me dejó sin aire, pero continué, girándolo, y luego me giró.
Entonces de alguna manera brazos, piernas y el balanceo fueron unidos por labios, lenguas y tanteos y el combate
de lucha libre se hizo interesante.
Ambos estábamos respirando pesadamente, estaba seriamente caliente y molesta, cuando de repente, la camisa de
franela fue llevada por encima de mi cabeza, mis bragas se habían ido y Lee se deslizó dentro de mí.
Al instante dejé de luchar, envolví mis piernas alrededor de sus muslos y mis brazos alrededor de su espalda.
Se estaba moviendo dentro de mí y yo me movía con él, nuestros labios se tocaban pero no se besaban, nuestra
respiración se aceleró. Levanté la cabeza para besarlo pero él se alejó y siguió moviéndose dentro de mí. Entonces
sus labios volvieron a los míos e intenté besarlo de nuevo, pero se alejó de nuevo.
—Lee… —susurré, iba a decirle que quería besarlo y que debería dejar de jugar. Él entró profundamente y dijo
contra mi boca:
—Eso es.
Luego me besó.
***
Después, mis piernas todavía estaban envueltas alrededor de sus muslos, una de mis manos estaba en su cabello,
la otra en su culo. El rostro de Lee estaba metido en mi cuello y todavía estaba dentro de mí.
—Cherry tiene un cuatro. Tú estás fuera de la escala —dijo a mi cuello.
Podría haber pensado que esto era una mierda, pero algo que Lee no era, era ser un artista de mierda.
—No debería haberlo preguntado —dije.

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—No, no deberías.
Se apartó, nos llevó a los dos a la cama y me acomodó contra él, completamente frontal.
—No pretendía coquetear con Eddie —le dije a su garganta—. Fue una acción refleja.
Uno de sus brazos se tensó alrededor de mí, la otra mano comenzó a jugar con mi pelo.
—Intentaré hacerlo mejor… con el coqueteo —dije.
—Lo agradecería.
—Tú tienes que hacerlo mejor… con la cosa de los celos, no todos los chicos quieren meterse en mis pantalones.
—Te equivocas, todos los chicos quieren meterse en tus pantalones —dijo Lee.
—Tex no.
—Tex no es un buen tío. Tex es un loco y tiene la edad suficiente para ser tu padre.
—Duke no lo hace —lo intenté.
—Dolores le cortaría la polla a Duke si mirase a otra mujer y es lo suficientemente mayor para ser tu padre.
—Hank no lo hace —perseveré.
—Hank no cuenta. Piensa en ti como en su hermana pequeña.
—Darius no lo hace. —Yo era un perro con un hueso.
—Darius no folla con mujeres blancas.
Mierda.
Intenté un tacto diferente.
Con una voz tranquila, una voz muy tranquila (porque esperaba que no me oyera), susurré:
—Tú sabes que solo has sido tú.
Me escuchó.
Su cuerpo se quedó quieto. Entonces su mano se clavó en mis cabellos y tiró de mi cabeza hacia atrás. Me besó,
largo y dulce y cuando terminó, metió mi cara en su cuello.
Tomé una respiración profunda y luego lo solté.
—Eso no fue tan difícil, ¿verdad? —preguntó suavemente.
Era más difícil que el infierno, era aterrador y me hacía sentir vulnerable.
Desde que sentí que había terminado mis confidencias para la noche, me quedé callada.
Lee me dejó tener mi espacio emocional.
—Ally trató de llevar los pendientes a Tiffany’s. Ellos rechazaron la devolución. No me estoy acercando a Coxy,
por varias razones. Estás metida en un marrón con ellos.
—Está bien —dije—. He decidido darlos a la caridad.
—Buen plan —dijo y luego—: Estaba en la sala de vigilancia y les vi entrar. Creíste que eran míos.

Foro Book Land 269


—Sí.
—Quieres algo, solo dilo y lo conseguiremos. Puedes escoger lo que quieres.
Contuve la respiración.
—¿En serio? —le dije cuando le solté.
—No voy a intentar leer tu mente cuando hay algo que quieres. Solo dímelo y te lo conseguiré.
Bueno, demonios. Eso le facilitaba las cosas.
No tenía que hacer preguntas ingeniosas, ni hacer ningún trabajo de detective, ni poner ningún esfuerzo en ello
en absoluto si acababa de decirle lo que quería.
Decidí cambiar el tema porque eso muy bien podría marcarme.
—¿Qué fue lo que te acaloró tanto de Eddie esta mañana? —pregunté.
Lee rodó sobre su espalda y me acurruqué a su costado, mi mejilla en su hombro.
—Darius tiene problemas.
—¿Qué tipo de problemas?
—El tipo con el que Eddie no puede involucrarse. Tiene cierta presión del Departamento sobre Darius, no les
gusta la relación y quieren que Darius esté fuera de servicio.
—¿Eddie no lo hará?
—Eddie es mexicano-americano, la familia es muy importante. Piensa en Darius y en mí como hermanos. Es una
de las razones por las que él y yo sobrevivimos estando enamorados de ti. Eddie nunca acabaría con Darius.
Envolví mi brazo alrededor de su cintura.
—¿Qué le pasó a Darius? —pregunté.
—Después de que su padre fuera asesinado, el seguro de vida cubrió los gastos funerarios y algunas cuentas. No era
suficiente entrada de dinero, el nivel de vida se estrelló. De repente, Darius y su madre eran responsables de una
casa y de las tres hermanas menores de Darius. Era duro, era joven. A Darius se le ofreció un camino más fácil y
lo tomó. Nadie habría imaginado que tomaría esa decisión, pero después de lo que le sucedió a su padre, Darius
era un hombre negro seriamente cabreado. Estaba buscando problemas y los encontró.
—¿Puede salir?
—Es más fácil entrar que salir, pero sí. Cualquier persona puede hacer cualquier cosa si lo desea bastante
desesperadamente.
—¿Necesita ayuda?
Los dedos de Lee habían estado dibujando al azar en mi espalda pero se detuvieron, su brazo me rodeó y su otra
mano inclinó mi barbilla para mirarlo.
—No trates de salvar a Darius —dijo.
Hice un ruido sordo y luego le dije:
—Eso sonaba como una orden.
—A los hermanos no les gusta que las mujeres se metan en sus asuntos. Especialmente las mujeres blancas. Esto
incluye a Darius. El tipo que conocías en la escuela secundaria se fue. —Su voz me asustó un poco.

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—Está bien —dije—. No tienes que enojarte por eso.
Me soltó la barbilla y volví a acurrucarme en él.
—Estoy empezando a sentir el dolor de mi madre. Yo solo tengo que preocuparme por ti y eso me está volviendo
loco. Ella nos tenía a nosotros cuatro —dijo Lee.
—Eres un tipo grande, duro, malo. Sobrevivirás —le dije.
Él rodó en mí y pasó su boca por mi mandíbula a mi oído.
—Tu trabajo es hacer que valga la pena.
Tenía la sensación de que podía hacer eso.

Foro Book Land 271


Capítulo 24
Un momento Metallica
Traducido por Emotica G. W.
Corregido por Paulii~

Estábamos sentados en las sillas de teca de Lee en el balcón. Era post sexo mañanero, estaba usando una de las
camisetas de Lee y un par de vaqueros a la cadera rosa oscuro de encaje, bebiendo mi café, con los pies en el regazo
de Lee, distraída con mi mirada puesta en el Front Range. Lee también estaba bebiendo café, pero no estaba
distraído. Estaba leyendo el documento el cual estaba extendido sobre la mesa. Estaba acariciando distraídamente
uno de mis pies y estaba usando un par de pantalones de chándal grises y nada más.
A pesar de que había sido una mañana activa, todavía estaba solo en el café número uno y mis procesos mentales
no habían empezado a hacer efecto aún. A pesar de esto, me di cuenta de que el sentimiento que tenía era alegría
y sí, incluso felicidad. Tal vez incluso felicidad verdadera. Tal vez incluso felicidad fuera de los límites.
Lee dejó el periódico, se echó hacia atrás, estiró las piernas delante de él, cruzó los tobillos y tomó un sorbo de
café. Su mirada se niveló en mí, aunque yo no lo estaba mirando, podía sentirlo.
Bajó su café y empezó a masajear mi pie, esta vez con ambas manos. Se sentía muy agradable, tenía manos fuertes
y sabía cómo usarlas.
—Le he pedido a Dawn que consiga que algunos chicos vengan, empaqueten tus cosas y tus muebles y las muden
a almacenamiento. Hoy, necesitas empacar todo lo que quieras llevar, volveré esta noche y te instalaremos.
La felicidad huyó al instante y el pánico se apoderó de cada célula de mi cuerpo, mis ojos se movieron del Front
Range a Lee y miré fijamente, incapaz de hablar.
Lee siguió hablando.
—Conozco un servicio de gestión de propiedad. Los llamé ayer. Ellos alquilarán tu casa, se aseguraran de que sea
un buen inquilino y lo mantendrán por una tarifa. Pondremos un anuncio la próxima semana.
Al fin encontré mi voz.
—Sé que prometí mudarme este fin de semana, pero... ¿esto no está yendo un poco rápido?
Las manos de Lee se trasladaron a mi otro pie.
—Sí —respondió.
—¿No crees que debemos reducir la velocidad? —pregunté.
—No.
—¿Por qué?
Está bien, podías oír el pánico bordeando mi pregunta de una palabra, pero aún así.
En lugar de responder, dejó caer mis pies, se dobló en dos para levantarse y besó mi frente mientras lo hacía.

272 Foro Book Land


Luego entró en el apartamento.
Lo miré fijamente alejándose de mí.
Caminaba bien, confiado, cercano a un contoneo, pero no del todo. Su chándal era de cordón ajustable y estaba
bajo. Su espalda era hermosamente musculosa. Seguí mirando fijamente la sala de estar, incluso después de que
se fuera, distraída de nuevo, la imagen de su espalda quemaba gratamente en mis globos oculares como después
de que accidentalmente mirabas directamente al sol.
Luego lo vi volver.
Se sentó, levantó mis piernas por las pantorrillas, puso mis pies en su regazo de vuelta y me lanzó un pequeño
estuche rosa sobre la mesa.
Lo miré fijamente con horror.
Mis píldoras anticonceptivas.
Las había olvidado, total y completamente.
Santo cielo.
Lo cogí y lo miré. La última que tomé fue el lunes. Estaba por todas partes en esos días, no estuve en mi horario
normal del día a día. Estaba dos pastillas retrasada, demasiado tarde para ponerme al día y había estado teniendo
sexo. Una gran cantidad de sexo. Al parecer, una gran cantidad de sexo sin protección.
Tiré las pastillas de nuevo sobre la mesa.
—No lo hice a propósito, lo juro —le dije.
—Sé que no lo hiciste —dijo, sus manos de nuevo masajeando mi pie.
—Tenemos que dejar de tener sexo, como, de inmediato.
Sus manos dejaron de masajear.
—Eso no va a pasar.
—¡Lee! ¿Y si estoy embarazada?
Sonrió.
—Entonces haremos un hermoso bebé.
Tiré de mis pies fuera de su regazo, me levanté y empecé a saltar arriba y abajo.
—Oh Dios mío, oh Dios mío —canté.
Lee se puso de pie y me atrajo hacia él.
—Cálmate —dijo, pero podía decir que estaba riéndose un poco.
—¡Esto no es divertido! —grité—. No podemos sobrevivir una semana sin tener un descanso. Esto es muy nuevo,
muy rápido, muy raro, demasiado. Oh Dios mío, oh Dios mío —empecé a cantar de nuevo.
Esto era un momento serio, que cambia la vida, y necesitaba a Van Halen.
No, no Van Halen no lo iba a hacer. Este era un momento Metallica.
Podía decir por la sensación de su cuerpo contra el mío que no estaba riéndose un poco, estaba riéndose a
carcajadas.

Foro Book Land 273


—¿Por qué te estás riendo? —grité.
—Porque eres adorable —dijo, mirándome—. Y eres graciosa y estás exagerando. Esto no es el fin del mundo, ni
siquiera sabes si estás embarazada y te estás mudando, por el amor de Dios.
—¿Por qué me mostraste las pastillas? 
—Porque si estás embarazada, no debemos perder tiempo en mudarnos juntos. Si no lo estás, debemos tomar
precauciones diferentes y no debemos perder tiempo en mudarnos juntos.
—¿Por qué tengo que mudarme a tu casa, por qué no te mudas tú a la mía?
—Podría hacer eso.
Dejé de enloquecer y lo miré fijamente.
—¿Qué quieres decir?
—Pondremos mi mierda en almacenamiento y me mudaré a tu casa. No me importa.
Estaba más allá de mirar fijamente y fui directamente a mirar boquiabierta.
—¿Qué hay sobre tu vista? —pregunté.
Se encogió de hombros.
—Solo tengo un cuarto de baño —dije.
—Podríamos hacerlo funcionar.
—Tengo un patio, tendrías que cortar el césped. No creo que Stevie siga cortando mi lado si vives ahí.
—Tu patio es del tamaño de un sello postal. Creo que puedo manejar cortar el césped.
—No es seguro, ni siquiera hay un sistema de alarma.
—Vance pondrá uno dentro.
—¿Qué hay con el Centro de Mando? No tengo una habitación donde puedas poner tus cosas secretas de
investigador privado.
Comenzó a reír de nuevo.
—Quieres mudarte tú o quieres que me mude yo, decídete.
—No lo sé —dije, y no lo hacía.
—Bueno, tienes que averiguarlo ahora porque uno o el otro se está mudando esta noche. No más recoger por ahí.
—No puedo decidirlo ahora. Estoy demasiado estresada. Puedo estar embarazada. Creo que necesito salir y
comprar vitaminas o algo.
Me atrajo profundamente hacia él y pude sentir su cuerpo temblar con su risa. No creía que fuera divertido, creía
que era aterrador como la mierda.
Cuando se calmó, dijo:
—Nos mudaremos a tu casa. Está cerca de Fortnum’s y tienes buenos vecinos. Y me gusta tu dormitorio. Pondré
en alquiler este lugar.
De alguna manera, eso hizo que el pánico se redujera, pero no totalmente sosegado.

274 Foro Book Land


Bajó la mirada hacia mí.
—¿Feliz con eso? —preguntó.
Asentí.
Tenía ese aspecto suave en el rostro y la mirada derretida en sus ojos, mis rodillas comenzaron a ceder y me apoyé
en él.
A continuación, el timbre de la puerta sonó.
—Jodido infierno —murmuró.
Me soltó y se dirigió a la puerta.
Cuando regresó, dijo:
—Viene Darius.
Ya me había encontrado con Eddie en la camisa de Lee, no iba a socializar delante de Darius en la camiseta de
Lee. Quiero decir, posiblemente estaba embarazada. Las mujeres embarazadas no corrían delante de todo el
mundo simplemente usando nada más que bragas y camiseta.
Cogí mi café, recargué y corrí hacia la habitación.
Planté algo de maquillaje alegre, un montón de sombra de ojos brillante, máscara de pestañas gruesa y rubor
rociado. Completé con unos vaqueros y el cinturón negro con remaches que Lee me dio con una camiseta blanca
que decía ‘I shot JR’ en negro y me deslicé en mis chancletas negras.
Chancleteé mi camino de vuelta a la cafetera, serví un poco en una taza de viaje y me dirigí a la terraza donde
Darius y Lee estaban descansando.
Me quedé en las puertas francesas.
—Hey, Darius.
Me había observado mientras me acercaba, asintió con la cabeza y dio un poco de una sonrisa, pero no dijo nada.
Volví la mirada hacia Lee.
—Tengo que ir a la tienda.
—Lleva el Crossfire, me llevaré la Duc esta mañana —dijo Lee.
—¿La Ducati está aquí?
—Sí.
Malvado.
Quería un poco que me llevara al trabajo en la Ducati, pero no lo iba a pedir.
—Saldré contigo en la moto esta noche —ofreció Lee, las arrugas mostrándose a los lados de los ojos.
—Sal de mi cerebro —regresé, poniendo la mano en la cadera.
Eso hizo que me diera una sonrisa completa.
—¿Me acompañas hasta la puerta? —pedí.
Lo vi levantarse y empecé a girar hacia la puerta principal, luego di la vuelta y miré a Darius de nuevo.

Foro Book Land 275


—Tendremos una barbacoa familiar el sábado, en la casa de Ally. Estoy segura de que a todos les gustaría verte —le
dije.
Lee dejó caer su barbilla y dio un par de sacudidas a la cabeza en esa forma de ‘no creo que sea tan idiota’.
—Gracias Indy, tengo cosas que hacer —dijo Darius.
—Está bien, ven después de que termines —le dije.
Darius sacudió la cabeza.
—Entonces ven antes, lleva a tu madre y a tus hermanas. No las he visto en mucho tiempo —continué.
La mano de Lee se envolvió alrededor de mi brazo, me dio la vuelta y me dirigió hacia la puerta. Me di la vuelta
y pude ver a Darius sonriendo.
—¡Hasta luego! —dije en voz alta, ya alrededor del sofá y en la cocina.
A medida que pasábamos, Lee tomó las llaves del Crossfire de la encimera de la cocina y en la puerta principal
hizo que me detuviera.
—¿Qué había dicho sobre tratar de salvar a Darius?
—¿Qué? Solo lo invité a la barbacoa.
—Eres una chiflada —dijo.
Puse una mano en una cadera.
—¿Perdón?
Lee negó con la cabeza.
—No, no va a suceder. No voy a morder. No vamos a pelear hoy. No importa cuánto lo presiones.
Estaba tan segura. Como que yo quería pelear.
Me levanté en los dedos de mis pies y lo besé, dándole un beso rápido y luego agarré las llaves de su mano.
—¿Qué fue eso? —preguntó.
—Un beso de despedida —le dije.
Dio dos pasos hacia adelante y yo di dos pasos hacia atrás, chocando contra una pared. Sus manos fueron a mi
culo, me atrajo hacia él y me besó dejándome sin aliento.
—Eso fue un beso de despedida —dijo.
Tomé una respiración inestable.
Seguro que lo era.
***
Ally y Tex estaban detrás del mostrador de café en Fortnum’s cuando llegué allí. Había seis personas esperando
en línea y tres personas que ya habían ordenado y estaban esperando su café. Cada silla y sofá tenían el culo de
alguien en ella, todos ellos tomando café.
Motley Crue estaba resonando ‘Girls Girls Girls’ del reproductor de CD.
Miré mi reloj, eran diez menos ocho minutos. Solo habíamos estado abiertos durante veinte minutos.

276 Foro Book Land


Al parecer, la gente pagaría por tener a un tipo que parecía un asesino en serie sirviéndoles café.
—Santa mierda —dije.
—¡Pon tu culo detrás de este mostrador, mujer! ¿Se ve como que no hay nada que hacer y tienes tiempo para
quedarte boquiabierta? —explotó Tex.
Caminé alrededor del mostrador, vi a Annie, la señora rubia, con casco en la cabeza que me gritó durante
el disturbio de Rosie. Estaba mirando fijamente su tasa con una reverencia normalmente solo acorde con la
inauguración de boletos de primera fila. Me miró.
—¿Dónde encuentras a estos tipos? —exhaló ella.
—Suerte —dije y me puse a trabajar
Estábamos muy ocupados, durante horas no pensé en nada más que café, leche, jarabe y todo el dinero que estaba
siendo empujado en mi caja registradora. Nunca habían estado así de ocupados, incluso con Rosie. Teníamos
buenas multitudes, pero esto era una locura.
A las diez y media, la multitud se había calmado. Duke entró y se encargó del mostrador de libros, el cual también
estaba viendo negocio. Teníamos un buen número de gente sentada, leyendo y disfrutando de su café.
—¿Todavía estamos enojadas la una con la otra? —Ally finalmente tuvo la oportunidad de preguntarme.
—Bueno, ya que el que estuvieras molesta conmigo iba de la mano con el que estuviera molesta con Lee... y ya que
Lee y yo ya no estamos en un descanso... pues no, no estamos enojadas la una con la otra.
Ally sonrió.
—Bien.
Esa es la manera en que era con los mejores amigos. Te enojas, lo superas.
Me volví hacia Tex.
—Pero eres un traidor y no te hablaré nunca más —le dije.
—¿Conseguiste el número siete anoche? —preguntó.
Lo miré fijamente, sin saber de qué demonios estaba hablando.
Entonces caí en la cuenta.
Orgasmo número siete.
Uff.
Tal vez sí compartí demasiada información con Tex anoche.
Ya que conseguí el número siete anoche y el número ocho esa mañana, no respondí.
Debió haberse mostrado en mi cara porque Tex dejó escapar una risa estruendosa y luego dijo:
—No tienes ninguna razón para estar enojada y no quiero oír hablar de eso.
—¿De qué está hablando? —preguntó Ally.
Me volví hacia ella.
—Orgasmos. —Sus ojos se abrieron como platos—. No importa. ¿Sabes cuándo puedes hacerte una prueba de
embarazo?

Foro Book Land 277


Ahora sus ojos estaban a punto de salirse de su cabeza.
—¡Ni de coña!
—No lo sé. La jodí, olvidé tomar mis pastillas durante un par de días.
—¡Ni de coña! —gritó Ally y un par de clientes alzaron la vista.
—No lo hice a propósito —dije.
—Esto es genial —dijo—. Llamaré a mamá.
—¡No! ¡No llames a Kitty Sue! No llames a nadie. Esto no es genial. No quiero un bebé. Bueno, tal vez quiero un
bebé... tal vez quiero el bebé de Lee... pero no ahora. ¡Ni siquiera ha visto toda mi ropa interior!
—No te estás haciendo más joven —dijo Ally.
Querido señor.
—Solo responde a mi pregunta —dije.
—¿Cuál pregunta?
—Prueba de embarazo.
—Creo que tienes que perder un período. Correré a Walgreen’s y miraré una.
Luego se fue, por suerte Walgreen’s estaba a solo unas cuadras de distancia.
—Tex, ¿puedes hacerme un café con leche descremada de vainilla, por favor? —pregunté.
—¿Así que me estás hablando otra vez? —preguntó.
—¡Solo hazme uno!
—¿Quién eres tú? ¿El hombre?
—No ¡soy la mujer que quiere un café con leche de vainilla!
—Bien. Por Dios. Te haré un café con leche. Lo haré descafeinado así te calmarás.
—Si lo haces descafeinado, estás despedido —dije.
—La cafeína puede no ser buena para el bebé —contestó Tex.
Ahí es cuando grité, intenso-grito-a-todo-pulmón-de-Pesadilla-en-Elm-Street.
Los clientes saltaron y miraron fijamente.
Las campanas sobre la puerta funcionaron. Dejé de gritar y vi a Eddie entrando en la tienda.
No se veía feliz.
De hecho, se veía alarmantemente infeliz.
Sus lentes de sol reflectantes estaban fuera y sus ojos oscuros eran intensos.
Mi frustración ante mi vida loca, jodida salió por la ventana y me acerqué a él.
—¿Estás bien? —preguntó.
Sentí mi estómago en terreno de juego. No estaba hablando sobre mí gritando.

278 Foro Book Land


Por su aspecto, estaba asumiendo que algo le pasó a alguien que amaba. En vista de que era la hija de un policía,
este momento siempre estaba en el fondo de mi mente. Para mí, sobre todo viniendo de Eddie, podría ser
cualquiera, Lee, papá, Malcolm, Hank o docenas de otros chicos que eran amigos míos o de papá.
Abrí la boca para contestar y oí, luego vi la Ducati. Se detuvo frente a la tienda, Lee empujó el soporte y balanceó
las piernas hacia fuera. Entró en el edificio.
Tenía la boca apretada, sus ojos estaban en blanco, su expresión era sombría.
Me miró, luego a Eddie, y luego de nuevo a mí.
—¿Estás bien? —preguntó.
—¡Qué mierda está pasando! —grité.
—Necesita cafeína —dijo Tex, entregándome mi café con leche.
Lee se acercó a mí, tanto él como Eddie estaban a menos de un metro de distancia, apretujándome. Tex todavía
estaba a mi lado y Duke se había acercado, sintiendo la vibración, y estaba de pie detrás de mí.
Las malas noticias se estaban acercando.
—El coche de Cherry Blackwell explotó esta mañana —dijo Lee.
Lo miré fijamente.
¿Qué mierda?
—Je-sús. ¿Ella es la chiflada con la que peleaste anoche? —me preguntó Tex.
Ignoré a Tex y dije:
—Por favor, dime que no estaba dentro.
—No estaba dentro —dijo Lee.
Dejé escapar una exhalación y luego tomé un sorbo de café con leche. Incluso en esa situación tensa, me di cuenta
de que el café con leche era divino.
—¿Qué pasó? —pregunté.
Eddie respondió:
—No lo sabemos. El coche todavía está demasiado caliente para acercarse a él. Están suponiendo que estaba a
cuatro, cinco metros de distancia cuando pasó. Se golpeó con escombros voladores y se quemó por la bola de
fuego. Está en Swedish Medical Center.
—¿Está bien? —pregunté.
—Sin actualización todavía —dijo Eddie.
Por Dios, no me agradaba Cherry. De hecho, la odiaba, pero tampoco me gustaba la idea que fuera golpeada con
escombros voladores por una explosión de coche. La única persona a la que querría que le pase era a Osama Bin
Laden, pero preferiría que él estuviera en el coche.
Miré a Lee, todavía estaba viéndose sombrío. Me di cuenta de que podían haberse separado mal pero ella aún
había sido su novia. Dos veces. Deslicé mi mano en la suya.
—¿Estás bien? —pregunté.
—Sí —dijo, mirándome divertido.
Foro Book Land 279
—No lo entiende —dijo Eddie.
—¿Entender qué? —pregunté.
Entonces me di cuenta. Ayer por la noche, estaba rodando en arroz frito con Cherry, hoy ella casi había sido
volada.
Miré a Eddie.
—Tengo una coartada. En realidad, ¡tengo dos! Y no sé nada de explosivos.
Esto no era exactamente cierto. Ally y yo habíamos disparado estupendamente un par de docena de cohetes de
botella en el patio delantero de Nina Evans después de que Nina hubiera comenzado un rumor desagradable de
que Ally tenía herpes.
Aun así, cohetes de botella y coches bomba no se comparaban con exactitud.
—Sí, ella pasó la mayor parte de la noche conmigo y los gatos, comiendo patatas fritas y bebiendo aguardiente. No
estuvo fuera de mi vista hasta que viniste y la recogiste —agregó Tex, mirando a Lee.
Eddie miró fijamente a Tex, algo de la intensidad saliendo de sus ojos ante la idea de mí, Tex y los gatos comiendo
patatas fritas y bebiendo aguardiente.
—Darius me dijo que uno de sus tipos estaba en un club nocturno anoche y escuchó al chico de Coxy, Gary hablar
sobre tu pelea de chicas con Cherry —dijo Lee.
Esto no eran noticias interesantes. Pensaba que sería un tema principal de conversación en la frecuencia de
emisión de la policía durante al menos una semana. Probablemente tenía mi propio código por ahora, Indy-666
o algo así.
Cualquiera podía escuchar la frecuencia de emisión de la policía.
—¿Y? —pregunté.
—Y Coxy ya se ha tomado la molestia de eliminar lo que él podría considerar tus problemas.
Dejé caer la mano de Lee y di un paso hacia atrás.
—Crees que Wilcox intentó matar a Cherry... ¿por mí?
Eddie respondió de nuevo.
—Demasiado pronto para saberlo. Cherry no tiene un montón de amigos, pero tostarla parece un castigo severo
por ser una perra.
—Esto no está pasando —dije.
Estaba tambaleándome. No sabía qué hacer, qué pensar.
—¿Chicos, quieren café? —preguntó Tex a Lee y Eddie.
—Claro, capuchino triple —dijo Eddie.
—Sí, americano, negro —dijo Lee.
Tex caminó sin prisa hacia la barra del café espresso, mientras continuaba con mi crisis silenciosa buscando en las
profundidades de mi cerebro frito por la Zona de Negación.
Luego Duke preguntó, su voz de Sam Elliott baja y seria:
—¿Podríamos no hablar del jodido café y tal vez hablar de cómo ustedes dos jodidos hijos de puta van a proteger

280 Foro Book Land


a Indy de este loco de mierda?
Me di la vuelta para mirarlo y noté de inmediato que estaba enojado.
Duke miró a Lee.
—¿No es el jodido tiempo para que dejes de andar jodiendo y te encargues de este jodido tipo?
Uh-oh.
Duke no tenía miedo de usar la palabra con j, sino que solo dosificaba su vocabulario liberalmente con ella
cuando estaba cerca de volverse loco.
Lee lo miró.
—Estoy trabajando en ello.
Duke dio un paso adelante.
—Trabaja más duro.
Esto no era bueno.
Sabía, porque lo vi, que Lee podría patear culos. Duke no se quedaba atrás. Él podría ser un tipo viejo, pero
también sabía cómo manejarse a través de una maldita carga de práctica.
No estaba segura de cómo Lee tomaría una acusación de andar jodiendo y no quería que dos personas que amaba
fueran de cabeza a cabeza en mi librería.
—Duke... —dije.
Duke me miró y la mirada en sus ojos hizo que me acercara más a Lee.
—No sabemos cuándo este jodido loco va a perder su paciencia y volverse en tu contra. Balas están volando, coches
explotando, cadáveres por todas partes. Esto tiene que jodidamente parar. Ahora —me dijo Duke.
—Tiene razón —estuvo de acuerdo Eddie—. Indy necesita ser protegida. ¿Tienes una casa de seguridad para ella?
—Sí —respondió Lee.
¡Uf!
—¡No! No, no, no —grité, comenzando a entrar en pánico—. No puedo ir a una casa de seguridad. No puedo. Me
sentiré como un blanco fácil.
El brazo de Lee llegó a mi alrededor.
—No será por mucho tiempo.
Me aparté de él.
—¡No! No puedo hacerlo. Treparé por las paredes. Lo juro, Lee, si me encierras y en el momento que salga, me
mudaré a Argentina.
O no me creyó o sabía que podía realizarme un seguimiento a través de la selva de Argentina porque no se veía
como si fuera a ceder.
—Lee, devuélveme la pistola eléctrica, la llevaré a todas partes. Ponme un hombre. Cualquier cosa, solo no me
encierres.
—Te pondría un hombre, pero si vamos a bajarle los humos a Coxy, tengo que mantener a mis chicos en el blanco.

Foro Book Land 281


Esto no era bueno, esto era como estar castigada, pero sin el árbol fuera de tu ventana para bajar cuando tu padre
estaba dormido. No había estado castigada en doce años, olvidé lo mucho que lo odiaba, odiaba estar encerrada,
odiaba mi libertad restringida. No podía soportarlo.
Sorprendentemente, Eddie cedió primero.
—Tomaremos turnos haciendo de guardaespaldas —dijo Eddie, mirando fijamente a mis ojos de venado-atrapado-
en-los-faros—. Hablaré con Hank, Willie, Carl. Estoy fuera de servicio. Tomaré el primer turno.
Mierda.
Fuera de la sartén, en el fuego.
Esto no sonaba bien.
Lee se volvió lentamente hacia Eddie.
—No estoy seguro de que me guste esa idea.
Eddie miró a Lee.
—Supéralo.
Se miraron fijamente el uno al otro y momentos pasaron mientras la testosterona impregnaba el aire.
—Oh por el amor de Dios. Podría estar embarazada con tu bebé, Lee. Difícilmente va a vagar —dijo Duke.
Mi boca se abrió.
Eddie me miró, sus ojos se movieron hacia mi vientre luego de vuelta a mi cara. Luego se volvió hacia Lee.
—Eso no tomó mucho tiempo —dijo.
—No estoy embarazada —dije, (tal vez pensamiento de deseo).
Tex se acercó con los cafés y los repartió.
—Muy bien, chicos, vayan a trabajar —dijo.
Eddie caminó hacia el sofá y se sentó, poniendo un tobillo con botas de vaquero en la otra rodilla, extendiendo
un brazo en el respaldo del sofá y tomando un sorbo de capuchino. Me estaba mirando y sonriendo de una
manera atractiva.
Genial.
Lee agarró mi cuello y me atrajo hacia él.
—Vas a estar bien —dijo.
Asentí con la cabeza a pesar de que no le creía.
Me besó y se fue.
Ally le dijo adiós con la mano a Lee, quien estaba montándose en su moto mientras ella entraba, y anunció:
—Tienes que perder un período, pero he comprado un par de pruebas de embarazo de todos modos, por si acaso.
—Y agitó las cajas.
Miré a Eddie.
Eddie sonrió.

282 Foro Book Land


Capítulo 25
Fiabilidad Duradera
Traducido por Kensha y Eli25

Corregido por Paulii~

Puse a Ally al corriente acerca de la explosión del coche de Cherry y la razón de mi nuevo guardaespaldas.
Ally dijo:
—Hay un montón de cosas que imaginé que le pasaban después de que intentara atrapar a Lee, esa no era una de
ellas.
Luego, puso algo de Black Crowes en el reproductor y subió el volumen.
Ally no estaba para reflexionar, prefería el rock ‘n’ roll.
Más clientes vinieron y afortunadamente, estuvimos bastante ocupados para mantener nuestras mentes fuera del
último desastre.
Estaba sentada detrás del libro de contabilidad, acabando una orden de emergencia para el café porque si
continuábamos a este ritmo, no aguantaríamos hasta el final de la semana, cuando sonó mi móvil.
Era papá.
—Hey papá —dije.
—Hola, pastelito.
Su voz era suave y blanda. Mi padre no era del tipo suave y blando.
—¿Estás bien? —pregunté.
—Kitty Sue llamó. Si se trata de un niño, tienes que ponerle el nombre de tu abuelo Herbert. Le prometí que si tu
madre y yo teníamos un niño, lo haríamos y nunca lo conseguimos, el ciclo sigue por lo que te toca a ti.
Estaba sentada congelada en el lugar, como una estatua.
—¿Indy?
Me quedé en silencio.
—Está bien, puedes usar Herbert como segundo nombre.
—¡No estoy embarazada! —grité y todo el mundo me miró.
—¿Entonces por qué Kitty Sue llamó preguntándome por tu baby shower? Aunque no estoy en este mixto baby
shower de mierda. Voy a enviar un regalo.
—¡No estoy embarazada! —repetí.
—¿No lo estás?
Hombre, esto era embarazoso.
Foro Book Land 283
—Te llamaré más tarde.
Colgué el teléfono y miré hacia Ally.
—Llamaste a Kitty Sue.
—No, no lo hice —respondió.
Duke bordeó hacia la puerta.
—¡Duke! —chillé.
—Tengo que ir a ver a un hombre sobre un… —comenzó.
—¡Detente ahora! ¿Llamaste a Kitty Sue?
Se volvió hacia mí.
—No.
Estreché mis ojos hacia él.
—¿Le dijiste algo a Dolores?
Se rascó bajo su pañuelo.
—Podría haberlo mencionado.
Dejé caer mi cabeza sobre mis brazos cruzados en el mostrador.
Mi vida era una mierda.
Levanté la mirada en la dirección general donde una de las cámaras ocultas de Lee tenía que estar y hablé
directamente al Cuartel General de Comando.
—¡Lee! Tu madre está planificando un baby shower. ¡Llámala!
Agarré mi cartera, lancé mi teléfono en ella, atravesé con furia el mostrador y apunté a Eddie.
—¡Tú! ¡Macho man! Ven conmigo. —Y salí.
Estaba dando vueltas por la manzana, a paso ligero. Eddie me atrapó y aferró en un puñado mi cinturón y la
cintura de mis vaqueros, obligándome a parar.
—Détente ahí, chica29.
Echó su brazo apretando alrededor de mi cuello y mi frente se inmovilizó contra su costado. Empecé de nuevo,
caminando como un cangrejo durante unos pocos pasos y luego aflojó su brazo y pude caminar normalmente.
Aun así, caminaba normalmente con su brazo alrededor de mi cuello, su mano colgando hacia abajo en mi
hombro y parte de mi cuerpo metido en él.
Tenía sus gafas de espejo puestas pero me di cuenta de qué estaba examinando. Me di cuenta de que estaba siendo
cuidadoso y la forma en la que estábamos caminando hacia de él un blanco más fácil. Esto me hizo sentir caliente
en mi vientre. También olía bien lo que ayudó a que un calor se propagara en mí.
En el momento en que llegamos a Walgreen y fuimos al interior, estaba un poco aturdida.
¿Ves lo que quiero decir? Eddie no necesitaba hablar dulce o tener que lanzar unas líneas, Eddie era solo… Eddie.
Eso en sí mismo era materia potente.

29 En español en el original.
284 Foro Book Land
Dejó caer su brazo y se quitó sus gafas de sol cuando fuimos dentro de la farmacia y me sacudió el aturdimiento.
Yo vagaba por los pasillos, tratando de mantenerme enfocada en mi tarea y así ignorar los cosméticos y los pasillos
de dulces.
Entonces encontré lo que quería y llegué a un punto muerto.
Me volví hacia Eddie.
—Está bien, nunca he hecho esto. Esto es departamento de chicos. ¿Qué debo hacer? Necesitamos obtener el
tamaño de Lee y necesitamos de fortaleza industrial. Muéstrame cuáles comprar.
Eddie miró la exhibición y me miró.
—¿Estas pidiéndome ayuda para comprar condones para Lee?
—Condones de Fiabilidad Industrial —le recordé.
Eddie se me quedó mirando como si estuviera repensando su enamoramiento hacia mí.
—Está bien —dije, tratando de ser útil—, nos dividiremos. Comenzaremos con la talla.
Sacudió su cabeza.
—Primero, me preocupa un poco que me estés buscando para decirte la talla de Lee. Lee es mi hermano30, pero no
somos tan cercanos. Segundo, no vienen por talla.
No lo podía creer, no podía ser cierto.
—¿Te refieres a que hay una talla única para todos? —pregunté.
No se molestó en responder.
—Eso es imposible —dije, y lo era. No era como si hubiese visto un millón de ellas pero sabía que no todas eran
del mismo tamaño.
Permaneció en silencio pero sus ojos se pusieron un pelín escalofriantes.
Maldición.
—Genial entonces, vamos por la siguiente categoría, resistencia, durabilidad, ese tipo de cosas.
Eddie se fue.
Mi móvil sonó, lo agarré y vi que era Lee.
—¿Dónde estás? Los chicos dicen que alucinaste sobre un baby shower y saliste con Eddie detrás de ti —dijo Lee a
modo de saludo.
—Tu madre está planeando un baby shower.
—¿Dónde estás?
—Tienes que llamarla —le dije.
—¿Dónde estás?
—¡Lee!
—La llamaré, ¿dónde coño estás?

30 En español en el original.
Foro Book Land 285
—Estoy en Walgreen con Eddie. Realmente me alegro de que llamaras porque Eddie se niega a ayudarme. ¿Qué
tipo de condones usas? Y por favor, nada colorido o con sabor o cualquiera de esa basura. Quiero los que son
conocidos por su fiabilidad duradera.
Silencio.
—¿Lee?
Podría jurar que el micrófono de su teléfono estaba siendo tapado.
—¡Lee! —grité.
—Déjame ver si lo entiendo —dijo y me di cuenta de que se estaba riendo—. ¿Arrastraste a Eddie a Walgreen para
que te ayude a conseguir condones para mí?
—Bueno ¡no lo sabía! No soy la clase de chica que guarda condones alrededor. Esa es materia de chicos y dijiste
que íbamos a tener que usar precauciones diferentes.
—¿Le dijiste a Eddie la parte sobre fiabilidad duradera?
Oh Señor.
—Olvídalo —dije.
—¿Indy? —llamó.
—¿Qué? —espeté, un poco enfadada.
—Te amo. —Todavía tenía la risa en su voz y había algo muy genial sobre él riendo y diciendo te amo al mismo
tiempo.
Colgó antes de que pudiera decir algo.
Cogí una variada selección de condones, Lee podría tener una selección.
Eddie me alcanzó mientras me perdía en la sección de brillo labial y me llevó lejos. Me las arreglé para atrapar
un frasco de multivitaminas (por si acaso) y varias barras de caramelo masticable de sandía antes de Eddie me
arrastrara a la caja.
Compré mis siete cajas de condones, seis caramelos masticables y mis vitaminas y entonces nuestra pequeña
expedición comercial estaba terminada.
***
Después de que cerramos Fortnum`s, Eddie me llevó a mí y al Crossfire a lo largo de la cuadra hacia mi casa y
estacionó en el segundo espacio que tenía detrás de la casa, un espacio relegado a los visitantes.
Estaba bastante segura que iba a empezar a hiperventilar ante la idea de que el espacio del estacionamiento de
visitantes estuviera siendo la residencia permanente del Crossfire de Lee pero me las arreglé para aplacar el pánico.
Caminamos a través de mi patio trasero y Eddie tomó mis llaves y abrió la puerta.
Al minuto que entré, sabía que algo estaba mal.
—Alguien está aquí —susurré a Eddie y puse mi bolsa de Walgreen en el mostrador de la cocina.
Eddie se giró y me miró.
—No jodas, hay una televisión encendida.
Está bien, así que quizás no era un detective nato con un agudo sentido del peligro.

286 Foro Book Land


—Quédate aquí, voy a comprobar —dijo, sacando un arma de su cintura y entrando en el comedor.
Lo seguí.
Se volvió hacia mí.
—¿Que parte de ‘quédate aquí’ no entendiste?
—No me dejarás atrás, no me gusta quedarme atrás. Seguro, me secuestraron y encontraron cadáveres cuando no
estaba donde se suponía que debía estar, pero estoy bastante segura de que sería peor si me quedase atrás.
Eddie me lanzó una mirada que decía que estaba curándolo rápidamente de su pasión no correspondida.
Caminamos por la sala de estar, subiendo las escaleras y la televisión estaba en el segundo dormitorio. En el
momento en que llegué al rellano y miré en la sala de la televisión, me detuve abruptamente.
Eddie entró en la habitación y dijo:
—¿Qué pasa, hombre?
Podía ver a través de la puerta abierta que el enorme televisor de Lee, de pantalla plana estaba en el lugar donde
solía estar mi vieja y cansada televisión. También pude ver algunos marcos apilados unos contra otros en el suelo
y apoyados contra la pared.
Volví la cabeza hacia la otra dirección y vi dos maletas grandes en el suelo de mi habitación, una de ellas abierta y
parecía haber explotado. La ropa de los hombres, o más al punto, la ropa de Lee, estaba en el suelo.
Miré en el baño y había un kit abierto de uso personal en el mostrador del tocador del baño.
Lee se había mudado.
Entré en la sala de la televisión. Mi escritorio ya no tenía todos mis lindos artículos de papelería, divertidos cuadros
de niña, chucherías y revistas de colores brillantes, que recogí pero nunca escribí, cuidadosamente alineados en
los estantes adjuntos con mi ordenador portátil cerrado. Todo estaba empujado alrededor, había un enorme
monitor de pantalla plana, teclado inalámbrico y ratón y un montón de otras basuras que cubrían la superficie y
el suelo y todo tipo de cables por todas partes.
También había una enorme caja fuerte al lado de la televisión.
Lee estaba de espaldas en mi cómodo y gran sofá rojo. Todos mis elegantes cojines, que normalmente estaban
arreglados ingeniosamente, estaban empujados detrás de su cabeza y hombros, tenía una cerveza colgando de sus
dedos y un partido de béisbol encendido.
Él y Eddie estaban charlando, pero cuando llegué, Lee me miró.
—Hey —dijo.
No respondí. Era una imposibilidad física.
Salí de la habitación y entré en mi dormitorio.
Fui vagamente consciente de que Eddie se marchó y estaba mirando la explosión de ropa cuando Lee entró en la
habitación.
—Cherry estará bien —me dijo Lee.
No respondí. No es que no estuviera contenta como cualquier humano bueno que Cherry fuera a vivir para ver
otro día en el que pudiera hacer que otros mortales se sintieran inferiores, solo que estaba flipando.
Caminé hacia delante y abrí las puertas del armario. Puse ambas manos en el extremo de las perchas a un lado y

Foro Book Land 287


con todas mis fuerzas, las empujé al otro lado. Fue un esfuerzo sobrehumano. Las perchas se cerraron y toda mi
ropa se arrugó y conseguí liberar alrededor de un pie y medio de espacio. Retrocedí y miré la explosión de ropa
de Lee en el suelo.
Fue entonces cuando empecé a hiperventilar.
Los brazos de Lee me rodearon por detrás y apoyó su barbilla en mi hombro.
—Respira profundamente —aconsejó.
Hice lo que me dijo. Dentro. Fuera. Dentro. Fuera.
—¿Te sientes mejor ahora? —preguntó.
—No —respondí.
Se acercó a mi reproductor de CD y ordenó a través de algunos CDs. Entonces escuché Stereophonics ‘Dakota’.
Era una canción muy buena. Estaba empezando a sentirme mejor.
Miré a Lee y respiré hondo.
—Dame un minuto, puedo hacer esto.
Él me dejó.
Media hora más tarde, lo estaba perdiendo. Había liberado otro pie en el armario y había una pequeña pila de
cosas que debería haber tirado hace años dejándolas en el rellano.
No iba a ser suficiente.
—¡No va a ser suficiente! —grité histéricamente.
Lee volvió a entrar.
—Podrías ayudar, ya sabes —le dije, con la mano en la cadera.
Caminó hasta el armario, metió un par de perchas y sacó mi camisa de alas de mariposa con hilos de plata que
usé cuando quise fingir que era Olivia Newton-John. No era mi mejor look, pero había visto algunos buenos
momentos en él, era una camisa de recuerdo.
—Ni siquiera pienses en eso —le dije.
Sus ojos se arrugaron y lo devolvió, golpeó a través de un par de perchas más y sacó una camisola bordada que
tenía un gran rasgón en ella. Solía ser preciosa pero nunca podría ser reparada. También había visto buenos
tiempos.
—¿Estás loco? ¡Fui al concierto de los Red Hot Chili Peppers con eso!
Lo guardó y salió de la habitación y bajó las escaleras. Volvió con dos botellas abiertas de Fat Tire, me dio una y
luego salió de nuevo. No fue mucha ayuda, pero no fue un mal esfuerzo.
Cuarenta y cinco minutos más tarde, había escalado la montaña. Había una pila enorme de mi ropa desechada
en el rellano, unos zapatos, bolsas y otros desperdicios. Las maletas de Lee fueron desembaladas, con cremallera
arriba y afuera en el rellano también. Tenía dos cajones y medio para sí y alrededor de un tercio del armario.
Estaba boca abajo en la cama, escuchando a Kelly Jones haciendo un maldito gran trabajo cantando ‘Handbags
and Gladrags’ de Rod Stewart que pensé que era a propósito.
Sentí que la cama se hundía con el peso de Lee y una mano en la parte baja de mi espalda.
—Pedí una pizza, caminaré a Famous para conseguirla. ¿Quieres venir?

288 Foro Book Land


Sacudí la cabeza y Lee se fue.
Terminé la canción, repetí ‘Have a Nice Day’, luego apagué el reproductor de CD, tropecé a la sala de televisión
y me tiré en el sofá. Un par de minutos más tarde, Lee entró con una caja de pizza con dos botellas de Fat Tire
abiertas equilibradas en la parte superior.
—Por favor, dime que es de champiñón y pepperoni —dije.
Él sonrió.
—Y aceitunas negras.
Gracias a Dios.
Comimos, vimos béisbol, cuando terminamos, Lee tomó la caja y bajó las escaleras vacías y volvió con botellas
llenas.
Esto no era tan malo.
Lee me sacó del sofá, se acostó sobre su espalda y me tiró encima de él, me cambió a un lado y luego me dobló.
Estaba acurrucada, la mejilla en su pecho, viendo el partido nocturno de los Rockies.
De acuerdo, así que, esto no estaba mal en absoluto.
Después de tomar esa decisión trascendental, me quedé dormida.
***
Lee me despertó sacudiéndome y diciendo:
—Es hora de dormir, preciosa.
Rodé sobre él y me levanté del sofá.
Me desnudé entre el sofá y el dormitorio, gateando entre las sábanas llevando nada más que mis vaqueros caídos
rosados, demasiado cansada incluso para cepillarme los dientes.
Me tomó varios segundos notar que Lee se estaba moviendo por la habitación pero los ruidos que estaba haciendo
no eran ruidos de la hora de acostarse.
—¿Qué estás haciendo? —murmuré.
—Tengo trabajo.
Sabía que no debía preguntar y, además, no quería saberlo.
Apagó la luz, se inclinó sobre mí y me besó en la sien.
—Ten cuidado —le dije.
—Siempre —susurró.
Luego se fue.
***
Lee me despertó y se metió en la cama.
Giré hacia él y me metió contra su costado.
—¿Todo bien? —murmuré, aunque no podía imaginarme que me escuchara porque mi boca estaba sobre todo

Foro Book Land 289


aplastada contra su pecho.
—Sí. Vuelve a dormir —dijo.
Me quedé ahí tumbada un segundo, cerca de la tierra de los sueños, entonces le pregunté suavemente, porque
tenía que saberlo:
—¿Así va a ser mi vida?
Su cuerpo estaba tenso cuando rodé encima de él, pero se había relajado después de haberme empujado. Se puso
tenso de nuevo por mi pregunta.
—Sí —contestó él, siempre el hablador directo.
Tomé una respiración profunda por mi nariz y lo dejé salir por mi boca.
—Solo prométeme una cosa.
—¿Qué?
—Quiero que me despiertes cuando llegues a casa.
Su cuerpo se mantuvo tenso durante un tiempo, luego se relajó.
—Puedo hacer eso.
—Gracias —dije.
Entonces me quedé dormida.
***
Temprano a la mañana siguiente, estaba de pie afuera en medio de mi patio con un par de vaqueros cortos y la
camisa verde oliva de Lee que decía ‘Ejército’ en el pecho. Tenía una taza de café en una mano y la manguera en
la otra mano, la pistola del espray bloqueada y estaba regando mis flores.
Oí que se abría una puerta y luego Stevie me dijo:
—Haces también las nuestras, ¿verdad?
Todavía en mi estupor de la mañana, levanté mi taza de café en medio tonto, ‘lo tengo’ que ni siquiera se molestó
en devolver y oí la puerta cerrarse de nuevo.
Me di cuenta que Lee corría por la acera en la parte delantera de la casa. Se detuvo y abrió la puerta principal y
entró en el patio para pararse a un par de pies de mí.
Lo miré. Llevaba otro par de pantalones cortos por el muslo, estos negros y descoloridos. Los pantalones cortos
estaban rematados con la camiseta blanca de los Night Stalkers que consideraba mía, la camisa estaba pegada a
él por la transpiración. Sus zapatillas de correr eran zapatos que habían sido atropellados, no zapatos de fantasía
de mírame.
Incluso con todo ese sudor, de alguna manera no respiraba pesadamente y si no estuviera en una bruma, habría
saltado hacia él, no me importaba lo sudoroso que estuviera.
—Hey —dije.
Me miró y luego miró en dirección al spray. Sus ojos se arrugaron y me miró de nuevo.
—Hey —dijo.
—Estoy regando las flores —le dije.

290 Foro Book Land


Sacudió la cabeza.
—Cariño, odio decirte esto pero estás regando la valla.
Miré hacia el spray y vi que estaba apuntando un poco alto, la fuerza del flujo estaba golpeando en la valla y
deslizándose, sin golpear las flores.
Ups.
—No he tomado suficiente café —expliqué.
Se acercó y tomó la manguera de mi mano.
—Quizá no deberías manejar maquinaria complicada por la mañana —sugirió Lee.
La boquilla de una manguera no era exactamente maquinaria complicada, pero no iba a discutir.
—Haz las de Tod y Stevie también, ¿vale? —pregunté y luego entré en la casa y me senté en mi nuevo sofá y puse
mis pies en la otomana, mirando hacia el espacio hasta que había vaciado la taza.
Lo rematé, subí las escaleras, puse mi taza en el mostrador del baño, me quité la ropa y me metí en la ducha. Tenía
la cabeza llena de champú y estaba enjuagándola cuando la puerta de la ducha se abrió y escuché a Lee unirse
a mí. Las manos de Lee comenzaron en mis caderas y comenzaron a deslizarse alrededor de las cuales haciendo
difícil concentrarse en la tarea que tenía entre manos, pero perseveré.
Una vez que el jabón se enjuagó de mi pelo, Lee me sacó de la ducha y tomó mi lugar. Cogí mi acondicionador y
empecé a masajearlo en mi cabello.
—Entonces, ¿cómo exactamente trabajas toda la noche, despiertas antes de las seis de la mañana y te vas a correr?
—pregunté.
—Práctica —respondió.
El jabón corría por su cuerpo. Al verlo, perdí el interés en la conversación. Abandoné mi acondicionador y
comencé a deslizar mis manos alrededor del cuerpo de Lee, el jabón haciéndolo agradable y resbaladizo. Comencé
a explorar en serio, el agua cayendo sobre nosotros dos. Entonces, decidí hacer una exploración multi-sensorial
con las manos y la boca, que Lee permitió durante un tiempo, luego me levantó y me presionó contra la pared.
Lo miré a los ojos y noté que había desatado a la Bestia Lee.
Una de sus manos bajó por mi culo y muslo, levantó mi pierna y la envolvió alrededor de su cintura.
—¿Trajiste los condones de abajo? —dije contra su boca.
—Me saldré —respondió.
—¡No! Eso nunca funciona. Pregúntale a Andrea.
—No te preocupes, te quiero embarazada.
Santo cielo.
—¿Qué? —grité, saliendo de mi zona—… Cómo… ¿ahora?
—Ahora no, pero si sucede, no estaré decepcionado.
Mi mente se tambaleó por un momento y luego puse mis manos en su cara, que estaba mirando mi cuerpo y le
hice mirarme a los ojos.
—Me rendí por la cosa de estar juntos y la cosa de mudarte, yendo mucho más rápido de lo que me hace sentir
cómoda. Tienes que darme tiempo con esta cosa del bebé, Lee, solo ha pasado una semana.
Foro Book Land 291
Me besó y volví a mi zona. Cuando él levantó su cabeza de la mía encontré que estaba totalmente bien con la cosa
del bebé pero dijo:
—Iré a conseguir los condones.
Salió, se envolvió una toalla alrededor de la cintura y bajó las escaleras.
Sí, esto no era tan malo después de todo.
***
Estábamos acostados en mi cama, yo boca arriba, Lee boca abajo con su brazo envuelto alrededor de mi cintura.
Nos había llevado un poco, con siete cajas de condones de fácil acceso y después de bautizar la ducha, descubrí
(para mi gran fortuna) que Cherry tenía razón. Usé la boca en Lee por la mañana, él me devolvió el favor.
—Tengo una idea —dije.
Lee se levantó sobre sus antebrazos y me miró.
—La última idea que compartiste conmigo nos dejó atrapados en un cementerio en medio de la noche. Tú y Ally
cayeron en una tumba recién cavada e hicieron semejante escándalo que los vecinos llamaron a la policía.
Sonreí. Fue una buena noche, una noche antes de que empezara a evitar a Lee. Eddie, Lee, Ally y yo estábamos
sentados bebiendo y los reté a ir a un cementerio a medianoche. Fue divertido. Sin embargo, podría haberlo
hecho sin la parte de caer en la tumba.
—Esta es una idea mejor —le dije.
Él rodó a su lado, con la cosa esa del ojo arrugado.
—Vamos a oírlo.
—Creo que debería fingir que Wilcox gana. Puedo salir a cenar con él y…
Me fui apagando cuando el ojo arrugado se desvaneció y el rostro de Lee se puso duro y escalofriante.
—Eso no va a pasar.
—¡Escucha, Lee! Puedo llevar un cable, tal vez emborracharle, hacerle hablar…
—No va a pasar.
—¡Es un buen plan! —dije, algo en voz alta.
—Es un plan chiflado.
¡Estoy tan segura!
Me senté y caminé hacia la cómoda, saqué un par de bragas color crema con pequeños cuadrados naranjas y me
las puse. Agarré un sostén a juego y me esforcé en él, todo el tiempo diciendo:
—Al menos podemos intentarlo. Puedo llevar una pistola paralizante en mi bolso. ¡Puedes hacer que alguien nos
siga… oof!
De repente, su brazo llegó alrededor de mi cintura, dejándome sin aire cuando me empujó con fuerza hacia atrás.
Caí en la cama y salté un par de veces antes de que su cuerpo se posara sobre el mío.
—¿Me amas? —preguntó.
Lo miré fijamente, recuperando mi aliento.

292 Foro Book Land


—¿Me amas? —preguntó de nuevo, esta vez con impaciencia y el músculo saltando en su mejilla. Otra cosa estaba
sucediendo aquí, algo que no tenía que ver con Wilcox ni con la actual follada de mi vida.
¡Mierda!
Mierda, mierda, mierda.
—Lee…
—Responde, Indy.
¡Mierda!
Cuando vacilé demasiado, dijo (o más bien explotó):
—¡Cristo! —Y luego se alejó de mí y fue a la cómoda y abrió y cerró los cajones hasta que encontró el suyo y sacó
un par de esos sexy, calzoncillos cortos blancos.
—Lee…
—Siento que te he querido durante toda la vida. Ahora, que te tengo, quieres ponerte aún más en la línea de visión
de un loco. Ya es tan peligroso que no puedes hacer un movimiento sin protección y quieres atraparlo y usarte
como cebo.
—Lee…
Se puso los calzoncillos, se puso un par de Levi’s y me senté en la cama.
—El problema es que estás tan decidida a tomar la vida por la garganta, que la única manera de estar seguro de
que no lo harás por tu cuenta es forzarte a una casa segura, lo cual significa que podría perderte. —Se puso una
camiseta blanca y siguió hablando—. ¿Qué decisión debo tomar? Mantenerte vida y molestarte tanto que saldrás
disparada o arriesgar tu vida, lo cual, cruzarse con Coxy es una posibilidad.
—Lee, si dejas de despotricar y me escuchas…
Se volvió hacia mí y la mirada en su rostro era aterradora.
—No estoy hablando en voz alta —dijo con frialdad—. Hablo muy en serio.
Estaba recibiendo eso.
Desvió la mirada y empezó a golpear de nuevo los cajones y me levanté de la cama y grité:
—¡Liam Nightingale, escúchame!
Se volvió y me miró a la mitad, no esperaba a que estuviera de pie, luego sus ojos viajaron hacia arriba.
—No quieres usarme como cebo, no lo haré —grité.
—¿Cómo puedo confiar en eso? —gritó.
Ahora sabía cómo se sentía el niño que gritaba lobo.
—Lo prometo —grité.
—¿Cómo puedo confiar en eso? —gritó.
—¡Solo lo haces! —volví a gritar.
—¿Me amas? —Él siguió el ejemplo con los gritos.

Foro Book Land 293


—¡Sí! ¡Por supuesto que te amo, gran tonto! ¡Te he amado desde que tenía cinco años! —Decidí sacudirlo y esta
vez grité.
Dio un paso a la cama y apoyó un hombro en mis muslos en un placaje de cuerpo. Mi cuerpo superior cayó sobre
su espalda, levantando mis pies de la cama. Él tiró de mis piernas alrededor de su costado y me tiró de nuevo
en la cama. Me agarró el tobillo, me tiró a través de la cama y luego, whoosh, se fueron las bragas que acababa de
ponerme. Él bajó encima de mí, su boca encontrando la mía, su mano entre nosotros, trabajando los botones en
su bragueta.
Cuando dejó de besarme, su mano se había movido y estaba trabajando entre mis piernas.
—Te equivocas. Eso no me vuelve del revés, eres tú. Me vuelves loco —me dijo.
—Gracias. —Debería haber sido rápido, pero fue un suspiro porque, creo que podría haber mencionado antes,
que Lee era bueno con sus manos.
—No te acerques a Coxy —ordenó y volvió a besarme.
—Está bien —dije, después de que él terminara de besarme.
Alcanzó y agarró un condón, abriéndolo con los dientes porque su otra mano estaba ocupada.
—Lee…
Era multitarea, por lo que murmuró:
—¿Sí?
—No te dejaré, aunque actúes como un idiota.
Levantó la cabeza y me miró, y sus ojos, que hasta ese momento seguían teniendo un poco de tic, se convirtieron
en chocolate derretido.
—Cristo, Indy.
Le di un beso mientras alcanzaba entre nosotros y lo guiaba dentro de mí. Empezó a moverse inmediatamente.
En su oído, en voz muy baja, susurré:
—No voy a ir a ninguna parte. Estoy justo donde siempre he querido estar.
Su boca se movió hacia la mía y dijo:
—Ya era hora, maldición.

294 Foro Book Land


Capítulo 26
Splat
Traducido por Emotica G. W.

Corregido por Paulii~

Ally, Willie y yo estábamos sentados fuera de Liks Ice Cream Parlour. Hacía aproximadamente trescientos grados
a la sombra, pero todavía estábamos sentados afuera en el patio porque, ¿qué más haces cuando estás en Liks?
Incluso en diciembre, por lo menos considerabas el patio cuando ibas a Liks.
Después de Lee y mi confesión amorosa, Willie había venido porque le había tocado Vigilar a Indy por el día.
Lee fue a trabajar, Willie y yo fuimos a Fortnum’s, y, por la tarde, Ally y yo llevamos a Willie al centro comercial.
Lo estábamos agasajando con un cono de gofre porque había logrado sobrevivir a una Experiencia Indy y Ally
Recorren Cherry Creek Shopping Center completa con exploraciones intensivas en Levi’s, Lucky y Diesel y
sobrevuelos a través de Guess y Urban Outfitters.
Después de que le pregunté a Willie cómo se sentía sobre el décimo par de vaqueros Lucky que me probé, me dijo
que iba a cazar y asesinar a Terry Wilcox él malditamente mismo.
Hmm.
(No compré los vaqueros)
Estaba sintiéndome rara porque no estaba sintiéndome rara sobre admitirle a Lee que lo amaba y pensé
que debía estar sintiéndome rara.
Pregunta, ¿qué hacías cuando conseguías exactamente lo que siempre quisiste?
Respuesta, ibas de compras con tu mejor amiga, luego conseguías helado.
Apenas estaba manteniéndome al día con mi doble salsa fundida de chocolate negro con trozos de chocolate
negro cuando oí:
—¡Genial! Son las Rock Chicks.
Levanté la mirada y miré fijamente en shock total a El Kevster y a Rosie que estaban dirigiéndose hacia nosotros,
ambos cargando sus propios conos de gofre de doble salsa (no te basta una sola salsa en Liks, era la ley) y viéndose
como si no tuvieran un problema en el mundo.
Ante su cercanía, Willie se puso de pie, entregándole su cono a Ally.
El Kevster se echó hacia atrás ante la postura defensiva de Willie y levantó una mano, índice y dedo medio
extendido.
—Viejo. Venimos en paz.
—Está bien, los conocemos —le dije a Willie.
Willie se relajó ligeramente.
—Pensé que ustedes dos estaban en la cárcel —le dije a El Kevster y Rosie, poniéndome de pie.

Foro Book Land 295


—Tuvimos fianza —replicó Rosie, una ‘O’ de helado cubriendo sus labios (si tuviera que adivinar, por la vista de
ello, rocky road31)
—¿Quién pagó su fianza? —preguntó Ally, también de pie.
—¿Nuestra hada madrina? —respondió El Kevster y era una pregunta.
Miré a Ally, luego otra vez a El Kevster.
—¿No saben quién pagó su fianza?
—¿Deberíamos? —El Kevster parecía confundido, o, más confundido de lo habitual.
No estaba teniendo un buen presentimiento sobre esto.
—¿Eso siquiera es posible? —Ally le estaba hablando a Willie.
—¿Han leído los periódicos? —Willie no le respondió a Ally, estaba mirando a las dos magdalenas grunge y sus
conos de helado y no parecía feliz.
—¿Periódicos? —Claramente esto era más de lo que El Kevster podía procesar.
Antes de que pudiéramos continuar esta conversación inútil, un BMW negro con vidrios polarizados paró en
seco con un chirrido en la Avenida 13. No aparcó, se detuvo en uno de los tres carriles de paso.
—Oh, mierda —dijo Ally, los ojos en el BMW.
—Vayan al coche —ordenó Willie, toda la relajación desapareció.
Antes de que pudiéramos hacer un movimiento, Goon Gary y El Idiota se dirigían hacia nosotros.
—Vayan al coche —repitió Willie.
Por alguna razón, todo el mundo se quedó inmóvil.
—Viejos. —El Kevster recibió a Goon Gary y al Idiota a medida que se acercaban, obviamente sin saber quiénes
eran y también sin sentir el ambiente tenso electrificando el aire.
Rosie se había puesto pálido y su cono de helado se estaba derritiendo en su mano.
Goon Gary y El Idiota nos ignoraron, sus ojos en Willie.
Willie me empujó detrás de él.
—¿Saben quién soy? —le preguntó Willie a Gary y El Idiota.
El Idiota asintió lentamente, Gary no respondió.
—Entonces se alejaran —continuó Willie.
—El Sr. Wilcox quiere hablar contigo —dijo Gary, todavía estaba mirando a Willie pero hablando con Rosie. No
yo. Rosie. Gary estaba en una misión, una misión tan importante como para ignorar una orden del oficial de
policía.
Nada bien.
—Hey, ¡te conozco! Viniste buscando a... —Las cuatro células cerebrales operativas de El Kevster finalmente se
encendieron y reconoció a los chicos. Entonces, gritó—: ¡Joder!
Le tiró su cono de helado a Goon Gary, salpicó en su cara y El Kevster echó a correr.
31 Rocky road: Sabor de helado en Liks.

296 Foro Book Land


—¿Qué… —empezó a decir Gary, inmóvil y aturdido, lo que parecía el famoso helado de pastel de queso de fresa
de Liks goteando de su mejilla y mentón.
¡Splat!
Rosie lanzó su cono de helado también, golpeó a Gary en el lado de su cabeza. Luego salió disparado detrás de
El Kevster.
¡Splat!
Ally le lanzó uno de sus conos a El Idiota y lo golpeó en el pecho. Ante esto, Willie me agarró y empezó a alejarme.
¡Splat!
Ally lanzó el cono de Willie, golpeó a Goon Gary en el hombro.
Para no ser menos (a pesar de que era un sacrificio, chocolate negro con trozos de chocolate negro era lo mejor),
en el trote y siendo arrastrada por Willie, apunté mi cono hacia El Idiota y, mientras él se había girado y salió en
nuestra busca, se lo clavé en el vientre.
Todos nos subimos al Nissan Pathfinder de Willie. Goon Gary y El Idiota se dieron por vencidos con nosotros y
se dirigieron al BMW. Willie arrancó antes de que tuviéramos los cinturones puestos, salió disparado y salimos
como un cohete de la acera. Ally todavía no se había instalado y estaba rodando alrededor del asiento trasero en
una arruga de bolsas que eran nuestro recaudo de las tiendas Lucky y Levi’s.
Vi a Rosie y a El Kevster, a pie, volando por la acera.
—¡Para! —le grité a Willie—. Recógelos.
—Joder no —respondió Willie.
—¡Para! —chillé, mi voz aguda, mirando el BMW en nuestra parte trasera—. ¡No podemos dejar que Wilcox los
tenga!
Alrededor de un cuarto de cuadra pasaron los dioses grunge corriendo, Willie puso el pie en el freno y todos
volamos hacia adelante, el BMW se desvió para evitarnos y salió disparado pasándonos.
Prueba positiva de que los hombres harían cualquier cosa por impedir que una mujer gritara.
Ally abrió su puerta abruptamente, se asomó y gritó:
—¡Entren!
Rosie y El Kevster subieron al SUV, hubo más arrugas de bolsas de compras, luego Willie salió disparado.
Todo el mundo estaba en silencio. Todo lo que podía oír era la respiración pesada de Rosie y de El Kevster.
Willie rompió el silencio.
—Lee me debe uno grande por esto.
No sabía si estaba hablando sobre el centro comercial o la invasión grunge de su Pathfinder.
Probablemente ambos.
***
Si hubiera sabido que iba a ir a las oficinas de Lee ese día, hubiera elegido mi ropa con más cuidado.
Dawn de nuevo estaba usando diseñador.

Foro Book Land 297


Estaba usando mis cortados vaqueros cortos, una camiseta azul de la Fuerza Aérea con ‘USAFA’ en blanco en
el frente (a pesar de que el hombre que amaba se retiró con honores del Ejército, era una partidaria militar de
igualdad de oportunidades) y chancletas azules. Después de tres orgasmos y una pelea con Lee que terminó
conmigo admitiendo que lo amaba, estaba agotada. Crear un traje Indy estaba más allá de mis capacidades. Ni
siquiera me había molestado con un cinturón.
Willie, Ally, Rosie, El Kevster y yo invadimos el prístino espacio de recepción de Dawn y ella nos miró con horror.
Rosie todavía tenía la ‘O’ del helado alrededor de su boca y los restos del goteo en su mano, demasiado sacudido
por los acontecimientos recientes para asistir a los conceptos básicos. En el mejor de los casos, Rosie y El Kevster
no se tomaban la molestia en exceso con la higiene personal y éstos estaban lejos de los mejores tiempos.
—¿Ahora qué? —preguntó Dawn.
Ante el saludo de Dawn, me preguntaba, en pocas palabras, si Lee sabía lo que la palabra cordial significaba.
—Tenemos que hablar con Lee —le dijo Willie a Dawn.
Ella miró a Willie y su cara cambió. Willie era caliente y Dawn estaba en celo, por lo que escondió la actitud y le
dio una sonrisa brillante.
—Lo siento. Está en una reunión.
—Dile que estamos aquí —continuó Willie.
—Lo siento, pero cuando está en una reunión, Lee dice…
—Dile que... estamos... aquí —repitió Willie en un tono que hizo que los ojos de Dawn se abrieran como platos.
Ella puso sus manos en los brazos de la silla (dedos con manicura apuntando hacia fuera, lo mejor para estar en
exhibición), se levantó, rodeó la mesa y desapareció detrás de la puerta hacia el Santuario Interior.
—Nunca he estado aquí —me susurró Ally al oído.
—¿En serio? —susurré de regreso, sin saber por qué estábamos susurrando.
—Este lugar es la mierda —dijo Ally.
Tenía razón, lo era. Sentí una extraña sensación de orgullo, a pesar de que no tenía nada que ver conmigo.
Le sonreí a Ally. Ella me devolvió la sonrisa.
—¿Estamos, como, en problemas? —preguntó El Kevster, interrumpiendo nuestro momento.
Ally apuntó sus ojos sobre Kevin.
—Ustedes son, como, tarados.
—¡Vieja! —El Kevster estaba horrorizado ante el insulto de Ally.
—Será mejor que te pongas al tanto antes de que alguien te ayude a estirar la pata —le dijo Ally—. La gente está
siendo disparada, aturdida con armas, secuestrada y los coches están explotando. Despierta, mierda.
Bueno, allí estaba. No se podía poner más honesto que eso.
Rosie y El Kevster miraron fijamente a Ally, si lo que dijo penetró era la suposición de cualquiera.
Mientras todo esto estaba sucediendo, Willie estaba haciendo una llamada y después del anuncio de Ally, cerró
su teléfono de un golpe.
—Conseguí que alguien lo compruebe —dijo Willie—. Las probabilidades son que Wilcox unió a estos dos idiotas.
—¿Por qué haría eso? —preguntó Rosie.

298 Foro Book Land


—No sé, tal vez porque es más fácil volarles los sesos cuando no están bajo vigilancia policial las veinticuatro horas
—respondió Ally.
De acuerdo, entonces, tal vez podrías ponerte más honesta.
La puerta se abrió y Dawn y Lee salieron. Dawn se deslizó detrás del escritorio viéndose arrepentida.
Ji, ji.
Alguien se metió en problemas.
Lee hizo un análisis de la habitación, sus ojos se fijaron en mí, luego hizo un análisis corporal. Después de que
comprobara que estaba de una pieza sin agujeros, fugas de sangre o partes del cuerpo reventadas, miró a Willie.
—¿Qué pasó? —preguntó.
Willie puso al día a Lee.
La cara de Lee se tensó.
—Consigue a Mace —le dijo Lee a Dawn y, sin demora, ella cogió el teléfono—. ¿No estaban buscando a Indy? —le
preguntó Lee a Willie.
—Ni siquiera la miraron —respondió Willie.
—Excepto cuando les tiró su cono de helado —aportó Ally.
Lee se volvió hacia mí y podía decir que no sabía si reír o gritar.
En su lugar, murmuró:
—Cristo.
Me complació que encontrara un término medio.
—Me encargaré a partir de aquí —le dijo Lee a Willie.
Willie pareció aliviado. Sabía que se preocupaba por mí, pero tenía manchas de helado en la tapicería de su
asiento trasero y pasó tres horas en el centro comercial, ni siquiera con su novia juntando puntos brownie. Había
ido mucho más allá del llamado del deber.
—Gracias Willie —le dije.
—Mantente a salvo —respondió, y luego salió disparado.
Lee estaba mirando a Dawn y emitiendo órdenes.
—Lleva a los chicos a la habitación de seguridad y reproduce un DVD. Consigue a Hank al teléfono y cuando
Mace haga contacto, quiero saberlo de inmediato. —Sus ojos se dirigieron abruptamente hacia Ally y yo—. Ustedes
dos vengan conmigo.
No era una verdadera aficionada de ser mangoneada por Lee pero sentí que era mejor no armar un lío delante
de Dawn.
Ally y yo caminamos detrás de Lee hacia la puerta del Santuario Interior. Desearía poder decir que era el tipo
de mujer que no hacía lo que hice, pero no lo era. Jugueteé con mis dedos hacia Dawn en un ondeo de varios
dedos ‘niñera, niñera, foo, foo, Lee es todo mío’. Entendió totalmente mi intención y sus ojos se tensaron
aterradoramente.
Estaba considerando sacarle la lengua cuando me choqué con Lee, que se había detenido para abrir la puerta.

Foro Book Land 299


Me miró y supe que vio toda la cosa y estaba en mi cerebro, de nuevo.
Negó con la cabeza y nos dejó entrar.
Muy bien, así que tal vez podría ser celosa-posesiva también.
Lee nos llevó a su oficina.
Sentado en una de las sillas, frente al escritorio de Lee, tecleando en su BlackBerry estaba un hombre guapo con
cabello oscuro, ojos azules y estaba usando un traje oscuro verdaderamente genial.
Levantó la mirada cuando entramos.
—Marcus, esta es India Savage y Ally Nightingale —dijo Lee luego se volvió hacia mí—. Este es Marcus Sloan.
Así que este era Marcus.
Se puso de pie y nos dio la mano. Sabía por la forma en que nos recibió que sabía quiénes éramos antes de las
presentaciones.
No era espeluznante, como Wilcox. No nos echó a Ally o a mí una ojeada. Él era todo negocios, por el aspecto de
su traje caro, grandes negocios, tal vez negocios un poco sucios, pero era profesional y, podrías decir, totalmente
cuerdo. Todavía era un poco aterrador, no sabía por qué pensaba eso, solo lo era.
Lee puso al día a Marcus de lo que pasó fuera de Liks. Fue embarazoso, sonando como travesuras de patio de
colegio siendo discutidas por los profesores. Lee y Marcus no eran el tipo de hombres que hacían el tonto con
conos de helado.
Marcus escuchó a Lee sin reacción.
—Estás siendo paciente —comentó Marcus cuando Lee acabó.
—Mi paciencia acaba de agotarse —respondió Lee.
Un escalofrío recorrió mi espalda por la manera en que Lee dijo eso. Algo estaba pasando aquí, algo que no se
trataba de Rosie y El Kevster y conos de helado.
—Ellos ni siquiera me miraron —corté, probablemente no debería haberlo hecho pero lo que pasó esta tarde no se
trataba de mí, se trataba de Rosie.
Marcus me ignoró.
—¿Tu siguiente movimiento? —preguntó Lee.
—Hacer un barrido. Ven esta noche, Coxy estará fuera de servicio.
Santa mierda.
Eso no sonó bien.
Marcus asintió entonces sus ojos llegaron a Ally y a mí.
—Encantado de conocerlas —dijo cortésmente y, sin decir nada más, se fue.
Me volví hacia Lee.
—¿Qué acaba de suceder?
Lee se sentó en el borde de su escritorio, se inclinó hacia adelante y agarró mi mano, tirando de mí hacia su lado.
Apoyé una cadera contra el escritorio y lo miré. Ally se movió más cerca.

300 Foro Book Land


—Rosie y Kevin van a una casa de seguridad. Hank la montó para ellos. Enviaré a Mace para recoger a los chicos
de Coxy, todos ellos. Quiero a Coxy vulnerable antes del espectáculo.
—¿Qué espectáculo? —pregunté.
Lee no respondió.
Uh-oh.
—Lee…
—Terminé esto. Esta noche, se termina.
—¿Qué hay con la mafia? —pregunté.
—¿La mafia? —cortó Ally.
—No te preocupes por ello —dijo Lee.
Puse las manos en las caderas.
—Difícilmente no voy a preocuparme por la posibilidad de que te metas en problemas con la mafia.
—¿En problemas con la mafia? —cortó Ally de nuevo.
—Dije, no te preocupes por ello. —Lee ignoró a Ally y me respondió.
—¿Tengo que esposarte a la cama? —pregunté.
Lee sonrió, como, por supuesto, lo haría.
Esto sí no me hizo feliz.
—¿Esposado a la cama? —perseveró Ally.
Ignoré a Ally esta vez.
—En serio, Lee. Tal vez solo deberíamos ir a la cabaña en Grand Lake por un tiempo, dejar que esto pase al olvido.
Estaba pensando que tal vez un año o dos lo haría.
—Se acabó. Esta noche. Si hay consecuencias, me encargaré —respondió Lee. Abrí la boca para decir algo pero Lee
se me adelantó—. No discutiremos esto.
Mis ojos se estrecharon y mis manos pasaron de mis caderas para que pudiera cruzarlas en el pecho en mi Ya
Veremos eso, Señor Pose.
—¡Hola! No he dejado de existir. Todavía estoy en la habitación. ¿Alguien va a hablarme? —Ally estaba sonando
un poco molesta.
Antes de que Lee o yo pudiéramos responder, hubo un golpe rápido en la puerta, luego se abrió y un hombre
estaba allí, la mano todavía en el pomo, apenas entró a la habitación.
No era un hombre cualquiera, con una mirada hacia él, supe que era uno de los hombres de Lee.
Alto, incluso más alto que Lee, cabello negro, cuerpo fantástico, ojos jade, parecía que tenía un toque de Asia en
él. Era hermoso, más allá de hermoso, artistas y escultores probablemente se golpearían mutuamente a muerte
por la posibilidad de usarlo como modelo.
No es que este tipo modelara alguna vez.

Foro Book Land 301


Tomó todo mi esfuerzo pero aplasté el instinto de coquetear y solo le sonreí (sin el poco de cabeza-ladeada-
coquetamente, Lee estaba de suficiente mal humor ya).
Los ojos del hombre barrieron sobre mí, sobre Ally, rostro en blanco, luego se instalaron sobre Lee.
Cuando me miró apraté algo en sus ojos, algo no feliz, algo que tiraba de mi instinto de coqueteo reflexivo solo
para provocarlo, una sonrisa, una sonrisa más grande, alguna reacción.
Él era el Definitivo Desafío del Coqueteo Femenino.
—¡Oh! —exhaló Ally.
Obviamente, Ally sentía lo mismo.
—Mace, esta es Indy y mi hermana Ally —nos presentó Lee.
En este punto, estaba lamentando mi pensamiento de que cualquier tipo llamado Mace era un idiota macho alfa.
Si cualquiera podía sacar adelante un nombre como Mace, era este tipo.
Los ojos de Mace hicieron otro repaso a través de Ally y de mí, luego regresaron a Lee.
—Consigue a los chicos de Coxy. Llévalos a la sala de espera. Todos ellos. No me importa cómo lo hagas y no me
importa a quién tengas que sacar de sus cajas para ayudarte a hacerlo. Solo hazlo —dijo Lee.
Finalmente, Mace sonrió.
Oh Señor.
Tal vez estaba equivocada sobre esa cosa de idiota macho alfa.
Sin decir una palabra, Mace se retiró y cerró la puerta tras de sí.
Lee se volvió hacia mí.
—Te quedarás con los chicos hasta que pueda llevarte a casa.
—¿Puedo quedarme con los chicos? —preguntó Ally.
Lee asintió.
La cara de Ally se puso feliz.
—¿De qué chicos estamos hablando? —pregunté. Lee tenía un chico en el hospital y los demás probablemente iban
a estar fuera reuniendo a los malos.
—Tienes tu opción, sala de vigilancia con Monty o sala de ordenadores con Brody.
Hmm.
Decisión difícil.
No.
—Sala de vigilancia. —Ally expresó mis pensamientos inmediatamente.
Pensé que era prudente informarle sobre Monty, por si acaso tenga alguna idea.
—Monty está casado y tiene cinco hijos.
Ella me miró.
—Sala de vigilancia —repitió.
302 Foro Book Land
Asentí.
Sala de vigilancia definitivamente sonaba mejor que sala de ordenadores con Brody.
—Tomaremos sala de vigilancia —le dije a Lee.
***
Sentí una mano tocar ligeramente mi hombro y me desperté con un sobresalto para ver a Vance de pie junto a mí.
Parpadeé hacia él y le miré fijamente.
Estaba en la sala de vigilancia y me había quedado dormida en mi silla.
Ally y yo habíamos tomado la decisión equivocada, la decisión muy equivocada.
La sala de vigilancia podría parecer genial, pero pasa más de quince minutos en ella y era aburrida como el
infierno. No estaba en ese tipo de cosas, pero después de treinta minutos mirando fijamente, casi nada sucedía
en los monitores, estaba rezando por algo de acción de empuja-a-la-abuela solo por un poco de emoción.
—Vamos —dijo Vance.
Miré a mi alrededor, no tenía ni idea de qué hora era, pero me di cuenta que era tarde, Monty se había ido y
Ally y yo estábamos solas en la habitación. Ally estaba mirando fijamente a Vance. Incluso en todos mis años
conociéndola, noté que estaba mirando fijamente a Vance con una nueva mirada, una que nunca había visto antes.
Era una mirada de oh-Dios-mío-ese-tipo-es-caliente mezclada con una de oh-Dios-mío-qué-mierda-está-pasando.
Mis ojos volvieron a Vance y no estaba del humor de chico coqueto, sonriente, y caliente. Estaba de un humor
de chico serio, jodido, y caliente.
—¿Dónde está Lee? —pregunté.
—Afuera —replicó Vance, eso era todo lo que iba a conseguir y la forma en que lo dijo me hizo decidir no ir por
más.
Me puse de pie y mientras lo hacía, Vance se tensó, su cuerpo se giró así que estaba frente a la puerta cerrada, de
pie delante de mí y su mano se dirigió a una pistola enfundada en su cinturón.
Oímos un ruido violento en la pared afuera de la puerta y una exclamación silenciada de dolor.
Mi boca se abrió y miré fijamente la puerta.
Ally se acercó a mí y miró fijamente la puerta.
Vance escuchó (también mirando fijamente la puerta).
Después de un tiempo, hubo silencio, Vance se relajó y asintió hacia nosotras.
Salió de la habitación.
Lo seguimos.
El lugar estaba oscuro, pero no negro, la luz en el escritorio de Dawn estaba ardiendo y las luces del techo estaban
encendidas pero silenciadas. La oficina parecía, de alguna forma, siniestra. No había una buena vibración en el
aire.
Nos encontramos con Brody en el garaje de estacionamiento.
—¡Hey! —gritó, trotando hacia nosotros, todo excitado y feliz y definitivamente sin sentir la vibración siniestra—.
¿Adivinen qué? Monty llamó y me dejará manejar la sala de vigilancia. —Brody levantó una bolsa de plástico llena
de hojaldres de queso y bebidas energéticas—. Toda la noche. ¡Soy, como, uno de los chicos!
Foro Book Land 303
—Estupendo, Brody —dijo Ally en voz baja, sin duda en sintonía con la vibración siniestra.
—¿Quieren hacer el cambio conmigo? Sería genial. Pediremos pizza.
—No —dijo Vance y los ojos de Brody se abrieron hacia él.
—¿No? —preguntó Brody.
—No. Nada de pizza y nada de visitantes. La oficina ya no es segura —respondió Vance.
Brody se puso pálido.
Ally inhaló.
Me olvidé de respirar.
¿Qué diablos quería decir eso?
Vance siguió hablando.
—Cierra la sala de vigilancia una vez que entres, mira las pantallas, contestas las llamadas y eso es todo. No abras
la puerta a menos que consigas el código.
Brody estaba empezando a verse un poco en pánico pero aguantó.
—Oh, mierda, otro código, ¿cuál es este de nuevo?
—El mismo de siempre —dijo Vance.
Brody parecía en blanco.
Vance parecía infeliz.
—Tres, dos, dos.
—Lo tengo. Sí. Correcto. Está bien. —Brody no dijo adiós y se alejó, susurrándose a sí mismo.
Me permití un momento esperando que Brody estuviera bien antes de que todos subiéramos a un Ford Explorer
negro.
Vance llevó a Ally a casa primero, pidiendo su dirección. Ella salió, en silencio y con cara de preocupación y
prometió llamarme.
Vance esperó hasta que la puerta se cerrara detrás de ella y sus luces en el interior se encendieran, luego me
llevó a casa y no pidió mi dirección. Me acompañó hasta la puerta, tomó la llave de mi mano, la abrió y me hizo
quedarme de pie junto a la puerta cerrada mientras revisaba la casa. Llegó a la planta baja de nuevo, salió hacia el
Explorer, volvió cargando una pequeña lona y se dirigió de inmediato a la mesa del comedor.
Abrió la lona y comenzó a poner cosas en mi mesa de comedor, anunciando cada una mientras las dejaba.
—Arma, Glock, cargada. Peine extra. Taser. Arma aturdidora.
Miré fijamente las armas en mi mesa y luego de vuelta a Vance.
—Lee dice que sabes cómo usarlas —dijo.
Me di cuenta de que su declaración era una pregunta y asentí.
—Cierra todas las puertas y ventanas después de que yo salga. No le abras la puerta a nadie a menos que sea Lee,
Mace o yo. Incluso si los conoces. ¿Me entiendes? —preguntó Vance.

304 Foro Book Land


Asentí con la cabeza, luego él asintió.
—¿Dónde está Lee? ¿Qué está pasando?
—Todo esto terminará pronto —dijo en lugar de responder. Fue a la puerta, se detuvo y se volvió hacia mí—. Cierra
tus persianas.
—Espera un segundo. —Fui tras él y agarré su brazo así no se iría—. ¿Qué mierda está pasando?
Me miró un instante, probablemente tratando de adivinar mi reacción a cualquier noticia grave que fuera a
impartir.
Entonces decidió que podía hablar.
—Lee ha intensificado las hostilidades, Wilcox ha hecho lo mismo.
—¿Qué significa eso? —pregunté.
Una vez más, me miró un instante.
Luego una sonrisa lenta, arrogante, increíblemente hermosa, come-mierda se dibujó en su rostro.
—Eso significa que, esta noche vamos a divertirnos.
Con eso, se fue.
Me quedé mirando fijamente la puerta pensando que no sonaba divertido en absoluto.

Foro Book Land 305


Capítulo 27
¿Dónde diablos estaba Lee?
Traducido por *eliza*

 Corregido por Paulii~

Después de haber cerrado mis puertas y ventanas, cerrado mis persianas y deteniéndome de hiperventilar, sonó
mi teléfono.
Fui a por él esperando que fuera Lee, cayendo en el teléfono como una mujer enloquecida quien había estado un
día en la Dieta Atkins demasiado tiempo y acababa de entrar en una panadería.
Era Ally.
—¿Sabes lo que está pasando? —preguntó.
—Las hostilidades se intensificaron en ambos lados —respondí, queriendo hablar con Lee, ver a Lee, escuchar de
alguien que Lee estaba bien, incluso si se trataba de una comunicación sin cuerpo de una deidad superior.
—¿Qué significa eso? —siguió Ally.
—No tengo ni idea.
Y no quería saberlo. Estaba profundo en mi Fortaleza de la Negación, muy profundo.
—¿Quieres que vaya? —preguntó Ally.
—No tengo permitido abrir la puerta a nadie excepto a Lee, Mace o Vance —le dije.
—¿Dice quién?
—Dice Vance.
—¿Desde cuándo haces lo que te dicen?
—Desde que las palabras ‘se intensificaron’ y ‘hostilidades’ entraron en mi vocabulario y finalmente le dije a tu
hermano que le amo y él está viviendo conmigo y podría estar embarazada de su hijo y no he visto su cabaña en
Grand Lake todavía, y su oficina ya no es segura y…
—Está bien, está bien, lo entiendo. —Ally me cortó—. Llámame cuando sepas algo.
—Entendido.
Colgué y me quedé en la sala y miré las armas sobre la mesa del comedor.
Mierda.
Mierda, mierda, mierda.
Esto era todo culpa mía.
Bueno, quizás no todo era culpa mía, era sobre todo culpa de Rosie, pero si algo salía mal, me sentiría responsable.
Este no era el tipo de algo que podría salir mal como saltar en un coche con diez dólares en el bolsillo y medio

306 Foro Book Land


tanque de gasolina y conducir a Colorado Springs con la esperanza de ir a un bar, sin conseguir una reunión
caliente y con crédito, con alguien que pronto sería cadete de piloto de combate de la Academia de la Fuerza
Aérea, un esfuerzo condenado al fracaso (y lo sabía cómo era la voz de la experiencia en ese tipo de cosas, ¿cómo
crees que conseguí mi camiseta?). Este tipo de algo significaba armas de fuego y balas y Brody en la sala de
vigilancia, donde, fuera de la puerta, se podían oír gruñidos de dolor.
No era muy buena en hacer nada, era más una especie de chica de acción y sentarme a esperar no era mi estilo.
Sin embargo, empujé mi cubierta de hija de policía a mi alrededor, no impenetrable, pero haría el truco en un
apuro. Me senté en mi sofá, empujando mis talones en el asiento, apoyé la mejilla en mis rodillas y esperé.
***
Mirando atrás, era un tipo de idiotez para hacer.
No debería culparme a mí misma demasiado, no era como si los coches explotaran frente a mi casa todos los días.
Sin mencionar, que estaba un poco atrapada, ya que, el amor de mi vida, con el que finalmente había conectado,
con el que hice la escritura y empecé a vivir, estaba allí afuera intensificando hostilidades.
En mi defensa, Vance no dijo nada acerca de no salir a la calle si había una explosión que sacudiera tu casa,
haciendo que tus ventanas se agitaran tan fuertes, que creerías que tus oídos sangrarían.
No era totalmente estúpida. Miré fuera primero. Había un coche en llamas en medio de la calle, quemándose
hasta los escombros por todas partes. El coche no explotó, eso explotó y trozos volaron por toda la calle, a la
acera, incluso a mi patio delantero, destruyendo el legado bellamente tendido de Stevie. Había gente gritando
y corriendo por todos lados. Y de todos modos, qué clase de vecina sería si me escondiera en la casa si alguien
estaba ahí afuera, herido, quemado, o algo.
Sin mencionar, que ese alguien podría ser Lee.
Pensé, con toda esa gente, estaría a salvo.
Estaba equivocada.
Tomé la pistola eléctrica (mi primera elección en armamento), abrí la puerta, abrí la puerta de seguridad, escaneé
alrededor de mi porche y salí.
Conseguí llegar a la orilla de mi porche, cuando me atraparon.
***
Este secuestro fue completamente diferente del anterior y el único antes de ese.
Fui al asiento trasero de un coche, piernas atadas hasta los tobillos, muñecas atadas a la espalda con la dimensión
añadida de esta vez ser amordazada.
En retrospectiva, y un montón de tiempo para estar en la parte trasera del coche pensando, la explosión no fue
una táctica muy ingeniosa para conseguir exponerme a mí misma. De hecho, fue un tipo de estupidez.
Había caído por ello así que ¿qué decía eso de mí?
Condujimos un largo tiempo, no pude ver mucho y no lo intenté. Cherry había casi explotado el día anterior por
lo que al minuto una llamada entró sobre un coche en llamas en frente de mi casa, el Departamento de Policía
de Denver, y Lee y sus chicos, estarían por todas partes como moscas en la mierda.
No podía imaginar que alguien no me hubiera visto ser secuestrada, aparentemente inconsciente.
No podía imaginar que estaban muy lejos.
No podía imaginar que no me rescatarían.

Foro Book Land 307


Vives, aprendes, por desgracia, toda mi vida, siempre había aprendido de la manera difícil.
***
Parecía que hubiéramos estado en el coche una eternidad, tal vez fue una media hora, tal vez más, cuando por fin
empezamos a dar algunas vueltas, obviamente, saliendo de la carretera. El coche desaceleró, había farolas luego
no había ninguna. Entonces, llegamos a un camino de grava, condujimos durante unos minutos y nos detuvimos.
De un tirón salí del asiento trasero por los tobillos y fui arrojada sobre un hombro como si fuera un bombero. No
vi mucho, era tarde, oscuro y estábamos bien fuera de la ciudad por lo que significaba bien oscuro. Sin embargo,
me di cuenta de que estábamos en las montañas.
Mierda.
Fui metida en una cabaña y tirada en el sofá, luego, dispuesta en una posición sentada.
Cuando el nuevo matón se alejó, pude ver que Terry Wilcox estaba sentado frente a mí en un sillón.
Era una bonita cabaña, muy elegante, el tipo de alquiler para los altos tejanos de clase media alta para contratar
cuando tenían ganas de un cambio de escenario. Dos chicos estaban con nosotros, ambos alimentados con
esteroides, como Goon Gary, el Terrible Teddy y El Idiota pero nunca había visto a estos tipos.
—Quítenle la mordaza —ordenó Wilcox.
Las cabezas de ambos chicos eran oscuras, uno más oscuro que el otro y más alto y tal vez golpeando páginas web
farmacéuticas un poco demasiado duro. Se adelantó y me quitó la mordaza. En el momento en que lo hizo, noté
cuan apretada estaba por mis mejillas lastimadas. Abrí y cerré la boca para ejercitar mis músculos de las mejillas.
Entonces miré a Wilcox.
—Eso duele.
—Lo siento, India. Precauciones. No podemos ser demasiado cuidadosos, ¿verdad?
¿Era una insinuación a mi acto idiota de caminar fuera de mi casa y a las garras del villano?
Mis ojos se estrecharon.
Sabía que era una idiota, no necesitaba a este tipo restregándolo.
—¿Perdón? —pregunté.
Me ignoró.
—No te preocupes. No tenemos que esperar demasiado tiempo. El avión estará listo pronto y nos iremos.
Uh-oh.
¿Él dijo ‘avión’?
—¿De qué estás hablando? —pregunté.
—Tú y yo vamos a desaparecer. Nos vamos a tomar unas largas vacaciones.
Me quedé mirándolo.
No estaba consiguiendo un buen presentimiento sobre esto.
—No quiero irme de vacaciones contigo —le informé, pensé, innecesariamente.
—Lo disfrutarás.

308 Foro Book Land


Mis ojos se agrandaron.
—¿Disfrutarlo?
—Ir de compras, comer en los mejores restaurantes. Te daré cualquier cosa que desees. Iremos a donde quieras.
Te mostraré el mundo.
Guau, Lee no estaba equivocado. Este tipo estaba loco.
—Tal vez no me has oído. Dije, no quiero irme de vacaciones contigo.
—Pasaremos tiempo juntos. Tendrás la oportunidad de conocerme, te gustaré.
Sí, totalmente loco.
—Tú matas personas —le dije.
—Hago lo que tengo que hacer para conseguir lo que quiero.
Santo cielo.
—No me gusta las personas que matan gente. Son escalofriantes. Tú eres escalofriante.
Tal vez debería haber sido más cuidadosa con lo que decía, pero era como si él tuviera una audición selectiva y
eligió no escuchar esa parte.
—Tendremos que permanecer fuera de la vista por un tiempo. Tengo un amigo que nos dejará usar su preciosa
casa, en una playa en Costa Rica.
Oh Dios mío.
Este tipo estaba hablando de preciosas casas de playa a una mujer que secuestró.
Totalmente loco.
—Eres escalofriante y repulsivo —lancé, esperando llegar a él—. No quiero ir a una casa en la playa en Costa Rica
con un tipo raro, repulsivo que se parece al Abuelo Munster.
Él continuó ignorándome y a mis insultos.
—Puedes tomar el sol todos los días. Te compraré dos docenas de bikinis. Creo que seis meses, tal vez más.
Entonces, tal vez, iremos a París.
—No me voy de vacaciones contigo. Me voy a quedar aquí —anuncié.
En esto, él sonrió con su sonrisa aceitosa.
Muy grave.
Tiempo de llegar a ello.
—Escucha —dije, cambiando de táctica e inclinándome hacia delante para mostrar mi sinceridad—, estoy realmente
um… —Estaba perdiéndolo, no podía pensar en una mentira conveniente. No podía recordar la última vez que no
podía pensar en una mentira conveniente. Solo iba a la primera palabra que me venía a la cabeza, no importaba lo
difícil que fuera para decirlo—… honrada que te guste y todo, pero estoy enamorada de Lee. He estado enamorada
de Lee desde los cinco años. Estamos viviendo juntos. Vamos a casarnos, eventualmente, cuando me lo pregunte.
Él tiene todo planeado.
—Te ayudaré a olvidar a Nightingale —me dijo Wilcox.
Bien, en serio, este tipo estaba loco. Incluso si él no fuera un mal tipo repulsivo espeluznante, extraño, que mataba
Foro Book Land 309
personas, no había una mujer viva que se olvidara de Liam Nightingale, especialmente si lo habían visto desnudo.
¿Y qué le estaba tomando a Lee tanto tiempo? Debería haber irrumpido aquí y salvado el día por ahora, ciertamente.
Había ganado experiencia en ser secuestrada y ahora era el momento para una granada o gas lacrimógeno o Lee
deambulando buscando, rudo y cabreado y asustando a todo el mundo para hacer lo que quería.
—Tal vez deberías estar dormida durante la primera parte de nuestro viaje. —Wilcox interrumpió mis pensamientos
un tanto febriles.
Me di cuenta de mi error a la vez. Había estado pasando tanto tiempo hablando con Wilcox, que no había
prestado atención a los Cómplices Esteroides. Uno caminaba hacia mí, llevando una jeringa cargada.
Lo miré viniendo hacia mí y sentí el frío del miedo.
Esto era justo como en esas películas, donde sedaban a la heroína y ella se despertaba tumbada en almohadas de
seda usando un traje de I Dream Jeannie32 y encontrándose como un miembro de un harén donde todas las otras
chicas la odiaban.
No quería ser un miembro del harén de Terry Wilcox, incluso si era la única.
Mi mente se llenó de pensamientos colisionando y me di cuenta que tenía dos opciones, dejarlo sedarme y dormir
a través de mi (esperado) rescate o, bien, no sabía qué era mi segunda opción, considerando que mis extremidades
estaban atadas.
Era aficionada a las siestas, pero solo aquellas que tomaba yo misma o caía en forma natural, no las inducidas por
esbirros súper desarrollados.
Lo vi venir hacia mí e hice lo único que podía hacer, porque segura como el infierno no me iba a ir sin una pelea.
Rodé hacia el suelo, hacia él y lo tiré de sus pies. Se cayó y golpeó el suelo con un gruñido y un juramento.
Seguí rodando para alejarme de él y luchando por salir de mis límites.
Esto, sorprendentemente funcionó (casi). Mis manos no debieron haber sido atadas muy bien porque empezaron
a aflojarse.
Cuando cayó Tipo Malo Numero Uno, Tipo Malo Número Dos vino hacia mí, rodé sobre mi espalda, levanté mis
piernas y como sugirieron Tex y El Kevster, apunté directo entre las suyas.
Lo eludí, pero lo golpeé en el muslo con una buena cantidad de fuerza y ​​una cierta actitud seriamente cabreada.
Él se tambaleó hacia atrás y cayó sobre una rodilla.
Seguí luchando para conseguir liberarme, alzándome con una contracción de los músculos abdominales que
orgullecería a cualquier entrenador personal y me puse de pie. Con mi impulso y peso, pies y brazos todavía atados,
caí y lo golpeé, cabeza en el pecho y ambos caímos, rodando y luchando, él tratando de conseguir agarrarme y yo
me retorcí como una loca.
Estaba empezando a ponerme nerviosa.
¿Dónde
Demonios.
Estaba Lee?
Por último, liberé una de mis manos de los límites y liberé la otra de la cuerda y comencé a luchar en serio.
Esto no duró mucho tiempo. Aunque tenía el uso de mis manos, él era más fuerte y me sometió, humillantemente
rápido. Me dio un tirón, todavía retorciéndome, a mis pies, me giró para que mi espalda estuviera en su frente y
32 I Dream Jeannie: Serie de televisión conocida como Mi bella genio.
310 Foro Book Land
sus manos sostuvieron mis muñecas detrás de mí.
—Dale la inyección. Ahora —ordenó Wilcox.
Él ni siquiera se había molestado en levantarse de su silla, el idiota. Estaba totalmente en calma, extrañamente
tranquilo. Como si supiera que se saldría con la suya.
Tipo Malo Numero Uno llegó a mí de nuevo con la jeringa.
Sentí un momento de miedo absoluto, sin relajarme esta vez. Esto era mucho miedo, estaba segura de que me
mearía en mis pantalones.
En su lugar, grité.
Era ruidoso, era estridente y aunque era la única gritando, me asusté.
Cuando dejé de gritar, empecé a luchar, esta vez más fuerte, desesperada.
Pero no sirvió de nada.
Santo cielo.
Me iba de vacaciones con el Espeluznante Abuelo Munster.
¿Cómo pasó esto?
Ni siquiera había tenido un día completo estando fuera de mi amor por Lee y poder disfrutar de eso en todos los
tipos y formas posibles.
Tenía una dulce nueva camiseta de Lucky Brand Jeans en una bolsa en el asiento trasero de la Pathfinder33 de
Willie que nunca conseguiría vestir.
Esto significaba, que nunca podría ver la cabaña de Lee en Grand Lake.
Esto también significa que nunca podría tener sus hijos y contarles cuentos antes de dormir sobre cómo nunca
hubo un momento en que su mamá y papá no habían estado juntos.
Esto... no podía... suceder.
Como último recurso, grité:
―¡No!
Pero nadie me oyó gritar.
Eso fue porque, al mismo tiempo, hubo un disparo.
Tipo Malo Número Uno con la jeringa dejó escapar un grito de dolor, la jeringa se fue volando, él se dobló y cayó
al suelo.
Cuando lo hizo, vi a Eddie de pie detrás de él, su arma en su mano y humeando.
Gracias… a… Dios.
Podría parecer terrible dando las gracias al buen Señor de que alguien consiguiera disparar, aun si la retribución
divina vino en forma de Eddie Chávez y su revólver de servicio, no iba a objetar.
Antes de que pudiera reaccionar, o mirar alrededor en busca de Lee, escuché detrás de mí una voz familiar.
—Déjala ir.
33 Pathfinder: Tipo de auto.
Foro Book Land 311
No era Lee.
Era Darius.
Mis muñecas fueron liberadas y volví la cabeza y vi a Darius, de pie detrás y parcialmente al lado del Tipo Malo
Numero Dos, una pistola en su sien.
Guau.
—Retrocede —dijo Darius y Tipo Malo Numero Dos y Darius retrocedieron varios pasos.
Eddie se adelantó, su arma apuntando al hombre en el suelo que estaba rodando, sosteniendo sus manos en su
muslo, sangre filtrándose entre sus dedos.
Me quedé horrorizada. No era muy buena con la sangre y menos cuando había un montón de ella.
—Aléjate, Indy —ordenó Eddie y sin la capacidad de caminar, salté varios pies, luego me senté en el suelo para
desatar la cuerda de alrededor de mis tobillos, mis ojos mirando.
Eddie movió su pistola hacia Wilcox, que por fin se había puesto de pie, y le espetó:
—Siéntate.
La mirada de Wilcox se fijó en Eddie todo el tiempo, poco a poco, se sentó. Todavía parecía extrañamente
tranquilo, como si tuviera un secreto. No me gustaba la idea de Wilcox teniendo secretos. Además, no me gustaba
el hecho de que Lee no estuviera allí.
Me puse de pie y Eddie sacó las esposas de su cinturón y me las tendió.
—Esposa a Wilcox —dijo Eddie.
No quería ir a ninguna parte cerca de Terry Wilcox pero pensé que no era el momento para discutir. Todavía
estaba recuperándome cuando pensé que no iba a ser salvada, no tenía como agradecérselo a Eddie.
Tomé las esposas y caminé detrás de la silla de Wilcox.
—Inclínate hacia adelante —dije y pude oír que mi voz temblaba.
De hecho, estaba temblando, todo mi cuerpo sacudiéndose, de la cabeza a los pies. No quería admitirlo, India
Savage, Rock Chick, y Gato Scaredy, pero ahí estaba.
Wilcox se inclinó hacia delante, obediente. Lo esposé y luego tomé dos (grandes) pasos hacia atrás.
Darius tenía al Tipo Malo Numero Dos de rodillas en el suelo, Darius de pie obre él apuntando su pistola en su
cabeza.
Todos se quedaron de pie alrededor para ver a Tipo Malo Numero Uno gimiendo en el suelo y sangrando.
—¿Qué hacemos ahora? —le pregunté a nadie en particular. Imaginé que Tipo Malo Numero Uno era, por supuesto,
un mal tipo pero no me imaginaba que estuviera bien dejarlo sangrar hasta la muerte en la alfombra bastante
bonita.
—Tenemos que llamar a una ambulancia —dijo Eddie, sus ojos todavía en el compañero retorciéndose.
—Nada de ambulancia —dijo Darius.
La mirada de Eddie cortó a Darius y su boca se apretó.
—Darius.
—Nada de ambulancia, Ed. Tienes la palabra de Mace. La limpieza es de Gino.

312 Foro Book Land


Fue entonces cuando el aire en la habitación cambió.
De alguna manera, a través de mi lucha y rescate, todo parecía ser normal. Bueno, al menos el secuestro-rescate
normal, por lo que sabía. Alguien disparó (de nuevo), pero la buena noticia es, que esta vez, era un tipo malo y
esta vez no hubo gases lacrimógenos. No me había puesto ningún tipo de maquillaje ese día así que no temía un
frotis de rímel, pero aun así, el gas lacrimógeno fastidiaba.
Ahora, la atmósfera de la habitación era cualquier cosa menos normal.
—¿Gino? —susurró Wilcox.
La forma en que lo dijo me hizo deslizarme hacia un lado para echarle un vistazo y vi que estaba mirando a Darius.
Darius no respondió.
En su lugar, Darius sonrió.
En algún momento, las mesas se habían girado. Ahora era Darius quien tenía un secreto.
Wilcox se puso de pie, las muñecas a su espalda, el cuerpo tenso.
—¿Qué quieres decir con, la limpieza es de Gino? —gritó Wilcox y salté. Su voz era ronca y tan aterrorizada, que
casi me sentí mal por él. Tipo Malo Numero Uno había dejado de retorcerse y yacía, inmóvil y mirando a Darius.
Tipo Malo Numero Dos había dejado caer la cabeza, sus ojos en el suelo, con aspecto derrotado.
Maldición.
¿Qué diablos estaba pasando?
¿Quién era Gino?
¿Y dónde mierda estaba Lee?
Eddie levantó su arma y apuntó a Wilcox.
—Siéntate.
Wilcox vaciló y el cuerpo de Eddie se movió imperceptiblemente. Eddie se había relajado, fresco, en control. En
un abrir y cerrar de ojos, estaba tenso, hostil y sus ojos estaban brillantes.
—Siéntate… de una puta… vez —mandó Eddie, lento y seriamente cabreado y me dio la impresión de que no era
solo Wilcox el que lo estaba molestando, sino algo más.
Incluso el loco de Wilcox se sentó al tono de voz de Eddie. Wilcox no estaba más en calma, tenía miedo de lo que
quedaba de su siempre amorosa mente.
—Por el amor de Dios, ¿será que alguien me dirá, donde, demonios, esta Lee? —pregunté finalmente.
—Aquí.
Mis ojos se movieron a una puerta detrás de Darius.
Lee estaba allí de pie.
Se puso de pie alto y erguido, sin sangre, sin hematomas, nada que indicara que había estado en una creciente
hostilidad. De hecho, se veía muy bien en una camisa blanca de manga larga que abrazaba su torso, jeans,
cinturón negro y sus botas de motorista, como si hubiera simplemente saltado de la Ducati después de tomar un
paseo de placer.
Quería correr hacia él, lanzar mis brazos alrededor de él, hacer un montón de femeninos, oh-dios-mío-estoy-tan-
contenta-de-que-estés-bien y oh-dios-mío-estoy-tan-contenta-de-que-las-cosas-estén-bien, pero su lenguaje corporal
Foro Book Land 313
no invitaba eso. Este era el rudo Lee y abrazos y caricias no eran obviamente aceptables en esta coyuntura. Por lo
tanto mantuve mi distancia.
Me miró e hizo el segundo escaneo corporal del día, esta vez, un músculo palpitó en su mandíbula.
—¿Qué pasó? —preguntó, sus ojos sobre Eddie.
Eddie se acercó a Lee y le entregó su arma. Lee la tomó y la metió en la cintura de sus jeans mientras yo
miraba. Esa no era la pistola de servicio de Eddie, era un préstamo. Eddie no estaba aquí por algún cargo oficial.
Cualquier bala que Eddie pusiera en otro ser humano no sería rastreada a un arma que el departamento de
policía le hubiera dado.
Mierda.
—¿Brody te contó la historia? —preguntó Eddie y Lee negó con la cabeza.
—Me dijo dónde encontrarte —respondió Lee.
Darius y Eddie se miraron entre sí.
Entonces Eddie explicó.
—Darius oyó que algo estaba pasando y fue a ver la casa de Indy. Apenas llegó allí cuando ellos la secuestraron,
después de que ella dejara la casa cuando el coche explotó. Darius los siguió. Sabiendo que estabas ocupado, me
llamó por respaldo. Fui a tu oficina, tomé una pistola, hablé con Brody y le dije que te diera un mensaje. Darius
esperó hasta que llegué aquí y entramos.
Sentí que un calor extraño se apoderó de mí.
Hombre, les debía bastante a estos chicos.
—¿Ella está bien? —preguntó Lee, todavía sin abordarme a pesar de que estaba quizás a seis pies de distancia.
Hmm.
La repentina sensación de calor pegajoso de tener buenos, y rudos amigos buscándote desapareció. No sabía qué
hacer con Lee sin enfrentarme, excepto que no me gustaba.
Supuse que sería mejor hablar de ello más adelante, por ejemplo, después de Yay, es Finalmente Sobre Sexo.
—Atada. Amordazada. Secuestrada. Está bien. ¿Dónde está Gino? —Darius respondió a la pregunta de Lee como
si yo estuviera atada y amordazada todos los días, lo que, en las últimas dos semanas no estaba lejos de la verdad
(excepto por la parte de amordazada).
—Cinco minutos atrás —dijo Lee, entonces estaba claro que había terminado con esta conversación en particular
y fijó los ojos en mí—. Entra en el coche.
No me gustó eso, bien porque era autoritario. Demasiado autoritario.
—¿Qué está pasando? —pregunté.
Wilcox se movió, los ojos de Lee se estrecharon en él y no me respondió.
—Si estas esperando a la caballería, entonces, debes saber que tus chicos fueron neutralizados —dijo Lee y me sentí
sin aliento.
Así que ese era el secreto de Wilcox.
Y ahí es donde había estado Lee.
Me pregunté qué significaba neutralizado, por, como, un segundo. Entonces decidí que no quería saberlo.

314 Foro Book Land


—Relájate Coxy —continuó Lee—, Gino estará aquí pronto. He tenido un reclamo de Marcus. Pero estoy seguro,
ya que son sangre, que él te dará la oportunidad de explicarte.
Uh-oh.
Gino era la sangre de Wilcox. Y el nombre de Gino era ‘Gino’, que era un nombre de jefe de la mafia si alguna
vez oía uno.
Eso significaba que la mafia estaba bajando para hacer ‘limpieza’.
Bien, era hora de que me fuera.
—Esperaré en el coche —dije
Lee me miró de nuevo.
—Buena idea.
Empecé a caminar hacia la puerta sin saber qué decir. Sentí una línea de despedida que llamaba pero no tenía
ninguna.
Me detuve en la puerta y miré a Darius.
—¿Te veo más tarde? —pregunté.
Él me miró un instante, tal vez tratando de determinar mi cordura. Luego sonrió mientras sacudía la cabeza, pero
no respondió.
—Ve al coche Indy —ordenó Lee.
Ignoré a Lee y me giré a Eddie.
—Más tarde, Eddie —le dije.
Eddie estaba sonriendo a toda máquina, pero también sacudió su cabeza.
—Más tarde, chica.
—Indy, ve al maldito coche —repitió Lee.
—Está bien, cielos. Ya voy —murmuré y me volví hacia la puerta y luego murmuré en voz baja—: tan malditamente
mandón.
***
Lee nos llevó a casa en su Crossfire.
Él estaba en silencio.
Yo estaba en silencio.
Sentía una gran cantidad de alivio. No era la clara posibilidad de que mi vida fuera a volver a la normalidad.
Nunca había sido una fan de la normalidad, de hecho, lo había evitado a toda costa, pero ahora sonaba muy
bueno para mí.
Quería preguntarle a Lee si era verdad todo pero noté que Lee no se sentía de humor para hablar. Noté eso
porque había vibraciones atemorizantes de ‘ahora no’ rebotando en el interior del coche, así que pensé que más
tarde sería mejor.
Aparcó detrás de mí, ahora nuestro dúplex y no vi ninguna luz intermitente o escuché a nadie corriendo o gritando,
así que pensé que toda la explosión de un coche había sido limpiada y la vida volvió a la normalidad en Bayaud
Foro Book Land 315
Avenue.
Entramos, Lee cerró la puerta detrás de nosotros, y me moví hacia la luz de la cocina.
Me volví hacia él.
—¿Quieres una cerveza? —pregunté.
Él tiró las llaves del coche en el mostrador de la cocina y me miró.
—¿Qué acabas de decir? —preguntó quedamente, su cara un poco atemorizante.
Um.
Uh-oh.
—Um... te pregunté si querías una cerveza.
—Eso es lo que pensé que habías dicho.
Decidí que tal vez era el momento de volver al silencio.
Me observó durante un rato.
Luego dijo:
—Dejaste la casa, donde estabas segura, y conseguiste ser secuestrada. De nuevo.
Hice una pequeña mueca.
—Sí… bueno...
Me interrumpió.
—Mis chicos estaban ocupados, eres malditamente afortunada de que Darius viniera a ver la casa o quién sabe qué
diablos habría ocurrido.
—Me di cuenta que hice un tipo de idiotez —admití.
—¿Un tipo?
Dios.
—Está bien, era una cosa muy estúpida que hacer… pero…
—¡Indy, por el amor de Dios! —explotó Lee, su cuerpo tenso, la cara más allá de atemorizante directamente a semi-
demente.
Hice lo único que podía hacer.
Corrí hacia él, un paso, dos, tres, entonces me arrojé a él. Saltando hacia arriba, mis brazos fueron alrededor de
su cuello, mis piernas fueron alrededor de sus caderas, incliné mi cabeza, puse mi boca en la suya y lo besé.
Lo tomé con la guardia baja, lo que era bueno. Se mantuvo, sus manos fueron a mi culo sosteniéndome contra él.
Se resistió, como, por un segundo, luego me devolvió el beso, caliente, profundo, mucha lengua, lleno de alivio
y algo más.
Algo que se sentía como promesa.
Fue el mejor beso que jamás había tenido.

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Capítulo 28
Tan Malditamente Arrogante
Traducido por Emotica G. W.

Corregido por Paulii~

Dos mañanas después de mi tercer (y con suerte último) secuestro, me deslicé de regreso en la cama, tiré de la
colcha hasta mi barbilla y miré fijamente al techo.
Después de un par de minutos, Lee entró llevando dos tazas de café. Puso una en la mesita de noche y luego se
puso de pie junto a la cama, mirándome, bebiendo de su taza.
Ignoré el café.
Esto proclamaba una ocasión trascendental. Era la primera vez que había ignorado alguna vez una taza de café a
primera hora de la mañana.
—Bueno, el susto del bebé ha terminado —le dije al techo, sin saber si estaba feliz o triste que mi visitante mensual
se hubiera presentado. Entonces no estaba segura si debería estar feliz o triste por el hecho de que no supiera si
estaba feliz o triste. Esto era demasiado confuso por lo que dejé de pensar en general.
La cama se movió cuando Lee se sentó a mi lado. Se inclinó, su rostro hermoso llenó mi visión, sus ojos cálidos
de chocolate fundido y sus labios se rozaron contra los míos.
Su cabeza se alejó unos centímetros.
—Tenemos tiempo.
Lo miré fijamente un instante.
Él tenía razón.
Lo teníamos.
Sonreí.
***
Para resumir:
En primer lugar, Stevie estaba apoplético sobre el estado del patio después de que restos de escombros ardientes
cayeran sobre él. No me habló durante una semana. Estaba volando mucho durante ese tiempo así que tal vez no
estaba manteniendo una gran parte de rencor y simplemente no tuvo tiempo para perdonarme (estaba yendo con
ese pensamiento).
En segundo lugar, Tex era un éxito del café. Estábamos tan ocupados, que tuve que contratar a alguien rápido.
Su nombre era Jet, el cual pensaba que era un nombre jodido, rocanrolero, pero ella no era exactamente jodida
o rocanrolera. Era tranquila, dulce, hermosa, hacía un café con leche increíble y la mejor parte era, podía decir,
demonios, todo el mundo podía decir, que tenía un secreto.
En tercer lugar, Hank me dijo que El Kevster estaría bien. Era su primer delito por lo que era probable que tuviera

Foro Book Land 317


servicio comunitario. A Rosie no le iría tan bien, probablemente tendría una sentencia en la cárcel. Anunció que
en serio se mudaría a San Salvador después de que saliera. No era una broma o un drama. Había terminado con
el café, terminado con la hierba y quería estar lejos, muy lejos de Denver. No lo culpaba, Denver no había sido
bueno con él (incluso si era todo culpa suya), pero lo extrañaría.
En cuarto lugar, Terry Wilcox y sus gorilas desaparecieron.
Puf.
Desaparecidos.
Lee me explicó algo de eso.
Veras, Marcus tuvo un encuentro con la mafia en la ciudad de Nueva York con el objetivo de explicar su, digamos,
frustración, ante las payasadas de Wilcox. No solo con los diamantes, sino también con interrumpir la acción
de Marcus. El tío de Wilcox, Gino, ya estaba harto de su sobrino, harto de la constante limpieza y harto de los
dolores de cabeza. No le tomó mucho a Marcus convencer a Gino de intervenir. Ayudó cuando Lee le dio a Gino
una llamada y le dijo que Wilcox no solo estaba molestando a su novia, sino también, que esa novia era la hija de
un policía. Gino tenía suficientes dolores de cabeza, no necesitaba al Departamento de Policía de Denver con un
interés creciente. Gino decidió hacerse cargo de Wilcox de una vez por todas. Esto podría haber significado que
Wilcox tomó esas largas vacaciones que pensaba. También podría haber significado que era comida para peces.
Traté de no pensar en ello. Realmente no me agradaba Terry Wilcox, pero no lo quería muerto.
Encarcelado. Sí.
Fuera de mi vida. Absolutamente.
Muerto parecía un poco duro, incluso para el aterrador, espeluznante, repulsivo Wilcox.
En cuanto a los matones de Wilcox, Gary, Teddy, el Idiota y los Secuaces Esteroides, Lee me dijo que ya no serían
un problema. Me dio la impresión de que esto tenía que ver con Lee y su ejército rudo ‘divirtiéndose’, como
Vance lo expresó, pero traté de no pensar en eso tampoco.
Por último, nadie jamás descubrió que Eddie le disparó a alguien en mi nombre, tal fue la tabla rasa de tío Gino.
Eddie y Lee tuvieron problemas al respecto. Lee le había dicho a Darius que él y Marcus estaban trabajando juntos
para encargarse de Wilcox, de una vez por todas. Eddie fue mantenido fuera de este acuerdo. Eddie podría ser un
policía rebelde, pero todavía le gustaba trabajar dentro de los límites de la ley (cuando le convenía). Hacerse a un
lado para una limpia de mafia era algo que desaprobaba. Con un poco de gratitud desnudo como incentivo, Lee
me dijo que Eddie y Lee tuvieron una charla, con Darius haciendo de intermediario. Lo resolvieron, pero podría
decir, que tomó un poco de esfuerzo.
Eso fue todo.
Todo ese drama y luego, en un solo día, todo había terminado.
***
Era un par de semanas después del enfrentamiento final y la vida había vuelto a la normalidad. Normal, eso era,
con Lee volviendo a casa para dormir en mi cama cada noche, lo cual era un normal nuevo, feliz que realmente,
realmente me gustaba.
Lee era un buen compañero de piso, me traía café por la mañana, no estaba encima de mí todo el tiempo y
llamaba para decirme cuándo iba a llegar tarde.
Había inconvenientes, por supuesto.
Tiraba la toalla en el lavabo cuando terminaba con ella y pensaba que las palabras ‘suelo y ‘armario’, eran sinónimos

318 Foro Book Land


pero estaba trabajando en silencio a través de estas cuestiones.
Una chica podía superar estas cosas a sabiendas de que en algún momento durante la noche (o tarde en la
mañana, dependiendo) el chico que había amado desde que tenía cinco años iba a deslizarse en la cama junto a
ella.
Eso, y también estaba el hecho de que Judy, el ama de llaves, también venía con Lee al mudarse.
Ally y yo estábamos echadas al sol en mi balcón con ron de especias mezcladas y refrescos light, el teléfono y un
reloj de arena cuando oímos:
—¡Yoohoo!
Levanté mi torso, miré a través de la barandilla del balcón y hacia abajo y vi a Tod de pie sobre la cubierta al final
de su patio.
—Hey —dije en voz alta.
—Deber de drag, sábado por la noche. ¿Te apuntas? —dijo Tod de regreso en voz alta, protegiendo sus ojos con la
mano, Chowleena sentada a sus pies.
—Por supuesto.
—Stevie está en un vuelo esa noche, Ally, ¿haces de apoyo? —gritó Tod.
—Um-hum —murmuró Ally en voz alta. Estaba acostada sobre su estómago y su cara estaba aplastada en el sillón.
—¿A qué hora? —pregunté.
Tod hizo una pausa, luego dijo:
—Niñita, ¿no estás olvidando algo?
—¿Qué?
Tod negó con la cabeza.
—Estás viviendo con Hunk-A-Licous34 ahora, podrías querer preguntarle si tiene planes para el sábado por la
noche.
Los ojos de Ally se abrieron y apuntaron hacia mí.
Mierda.
Realmente no era buena en estas cosas de relación.
—Llama a Lee —aconsejó Tod—, luego ven y házmelo saber.
—Entendido —grité y me puse cómoda, extendiendo el brazo hacia el teléfono y escuchando las garras de Chowleena
repiqueteando en los ladrillos mientras ella y Tod volvían a entrar en la casa.
Empecé a marcar el número del móvil de Lee.
—Todavía estoy molesta que no estés embarazada —dijo Ally en el sillón.
—Por amor de Dios, ¿por qué? —pregunté.
—Nunca voy a conseguir una sobrina que lleve mi nombre.
Dudé antes de pulsar el botón de llamada.
34 Hunk-A-Licous: Pedazo de dulce, delicioso.
Foro Book Land 319
—Ally, odio tener que decirte esto, pero es probablemente imposible genéticamente hablando para mí tener una
niña. No creo que los chicos de Lee permitirán que el cromosoma femenino domine.
—Puedes nombrar a un niño ‘Ally’ —intentó ella.
—No nombraré a un niño ‘Ally’. Le sacarán la mierda en la escuela.
—A Muhammad Ali no le sacarían la mierda, él les sacaría la mierda a todos los demás.
—Muhammad Ali nació con el nombre de Cassius Clay. Cassius Clay es un nombre jodido. Nadie jodería a un
Cassius Clay.
—Nadie jodería a Muhammad Ali tampoco.
No pude debatir ese punto.
Me di por vencida y pulsé el botón de llamada.
Lee respondió después del primer repique.
—¿Sí?
Tuve una emoción por mi columna al oír la voz de Lee diciendo esa palabra. Me preguntaba cuándo dejaría de
suceder eso y esperaba que la respuesta fuera ‘nunca’.
—Oye. ¿Tenemos planes para la noche del sábado? —pregunté.
—Pensé en llevarte a Barolo Grill.
—¡Yupiii! —me quejé.
Mierda.
¿Dije eso en voz alta?
Cerré la boca de golpe.
Silencio en el teléfono.
—¿Lee?
—Preciosa, sé que no te gusta cuando digo esto, pero eres increíblemente adorable.
Eso me dio una emoción por mi columna también.
Nunca, en un millón de años, admitiría eso a Lee.
—Lo que sea —dije en su lugar—. De todos modos, Tod me ha pedido que haga deber de drag.
Lee, quien era bueno en estas cosas de relación, inmediatamente dijo:
—Le diré a Dawn que haga una reserva anticipada.
Ji, ji.
Lee iba a conseguir que Dawn hiciera nuestras reservas para la cena.
En el hermoso, fabuloso, romántico Barolo Grill.
Me encantó eso y ni siquiera me importó, ni un poquito, lo que eso decía sobre mí.
—Eso suena bien —dije y no pude evitarlo, sonaba feliz. Esto era tal vez porque estaba feliz.

320 Foro Book Land


—¿Eso esto do? —preguntó Lee.
—Sí, no, sí —contesté, porque no quería que lo fuera.
Mierda.
—¿Cuál es?
Perdí mi valor.
—Es no. Luego.
—Luego.
Antes de que escuchara la desconexión, de forma rápida, me calmé y me dije que incluso las Rock Chicks podían
enamorarse.
Entonces, le dije:
—Te amo.
Silencio por un instante y luego, en voz baja:
—También te amo.
Eso no solo causó una emoción, me dio una sensación cálida en la boca del estómago.
Pulsé el botón de apagado y Ally dijo:
—Ustedes me están enfermando un poco con toda esta cosa efusiva.
La miré fijamente.
—Acabo de decir ‘te amo’. Eso apenas es efusivo.
—Es efusivo para ti.
Esto era cierto.
—¿Lee lo dijo de regreso? —preguntó, entrecerrando los ojos hacia mí.
—Sí.
—Es efusivo para él también. Efusivo fuera-de-los-límites.
No estaba equivocada.
—¡Chicas! —Escuchamos llamar a Kitty Sue desde el interior de la casa, por suerte salvándome de la conversación
efusiva.
—¡Estamos aquí afuera! —grité.
Kitty Sue abrió la puerta y asomó la cabeza.
—Entren. Solo tengo un minuto y tengo que hacer esto ahora.
Luego se fue.
Ally y yo nos miramos la una a la otra. Kitty Sue estaba usando su voz de no respondas y, con años de experiencia,
las dos sabíamos que era inútil discutir.
La llegada de Kitty Sue era una sorpresa.
Foro Book Land 321
—¿Sabes de qué se trata esto? —le pregunté a Ally.
Ella sacudió su cabeza.
Nos levantamos, envolvimos pareos alrededor de nuestras cinturas, cogimos el teléfono, las bebidas y el reloj de
arena y entramos a la casa.
Kitty Sue estaba de pie en la sala de estar.
—¿Qué estás bebiendo? —le preguntó a Ally cuando Ally había rodeado las escaleras.
—Ron y refresco light —respondió Ally.
Kitty Sue tiró el vaso de su mano y se lo bebió en dos tragos.
Ally y yo la miramos fijamente mientras ella hacía eso luego giramos la cabeza para mirarnos mutuamente.
—¿Qué está mal? —le pregunté a Kitty Sue porque sabía que algo estaba mal. Kitty Sue no era abstemia, pero no
era de beber de golpe, sobre todo ron. Solo la había visto beber de golpe una vez, durante un juego de maratón
fuera de control, de Scattergories una víspera de Navidad y no había sido capaz de pensar en una palabra con ‘s’
para la categoría de alimentos y eso fue tan pobre, que la hicimos beber de golpe una cerveza como penitencia.
Buenos tiempos.
—No soy buena en esto —me respondió Kitty Sue, irrumpiendo mi viaje por el carril de la memoria.
—¿En qué? —dijo Ally.
—Ser... hacer... no sé. Chicas, siéntense.
Ally y yo intercambiamos otra mirada, y luego nos sentamos.
Ahí fue cuando me di cuenta de un pequeño cofre de madera. Tenía corazones y flores pintadas en él y un poco
de brillo decolorado pegado a él, así como algunas pegatinas viejas. Estaba situada en la otomana entre mi sofá y
los sillones.
—¿Qué es eso? —pregunté, poniendo mi bebida y el teléfono en el suelo junto a mí.
Kitty Sue se dejó caer de golpe en mi sofá frente a nosotras y puso su vaso vacío en la otomana junto al cofre.
—Es una caja de mejor amiga.
El aire salió de mis pulmones.
—¿Qué? —preguntó Ally en voz baja.
—Es una caja de Katie y mía de mejor amigas. Pusimos todas nuestras cosas más preciadas ahí.
Miré fijamente la caja.
Esa era la caja de mi madre.
Oh Dios mío.
Sentí lágrimas golpear la parte trasera de mis ojos y empecé a respirar profundamente.
Kitty Sue se veía como si estuviera respirando profundamente también.
Oí a Ally respirar profundamente a mi lado.
Kitty Sue se inclinó hacia delante y abrió la caja.

322 Foro Book Land


—Déjame ver... —dijo y empezó a sacar cosas de la caja, baratijas, bisutería, lo que parecía talones de entradas para
conciertos y películas. Vi estos tesoros emerger en silencio fascinado.
Luego, sacó un sobre viejo, y amarillento.
—Aquí está —dijo y sin dudar, lo abrió, sacó un trozo de papel, lo desdobló y empezó a leer—. Yo, Katherine María
Basore y yo, Kathryn Susannah Milligan juramos solemnemente quedarnos mejores amigas para siempre. Sin importa qué.
Incluso si Curt Zacharus le pide a Kitty Sue que salga con él a pesar de que Katie está enamorada de él y quiere besarlo con
lengua. Esta es la fuerza de nuestra mejorísima mejor amistad. Nos casaremos en una ceremonia doble y viviremos en casas
con cercas de madera blancas que se encuentran justo al lado de la otra. Cuando tengamos hijos, jugarán juntos y un día, se
casarán por lo que podremos estar emparentadas de verdad. Fin.
Estaba de vuelta a la falta de respiración y pude sentir que Ally no estaba respirando a mi lado.
Kitty Sue dejó de leer y giró el papel para mostrarme el texto floreado, de la chica joven en la parte delantera.
Apuntó hacia algunas manchas marrones en la parte inferior.
—Katie escribió esto y lo firmamos con sangre, algo así —explicó Kitty Sue—. Pinchamos nuestros dedos con
alfileres y luego los pegamos en un pacto de sangre, luego los aplastamos en el papel.
Mi cabeza se volvió lentamente hacia Ally.
Ella estaba respirando de nuevo y estaba sonriendo.
—¡Bueno! —dijo Kitty Sue bruscamente y se levantó de un salto—, está hecho entonces. —Estaba poniendo el papel
en el sobre de nuevo a toda prisa y lo colocó en la otomana—. Me tengo que ir. Cosas que hacer. Dejaré la caja.
—Kitty Sue… —dije, poniéndome de pie.
—Mamá… —Ally se puso de pie también.
Kitty Sue se dirigía a la puerta.
—No olviden, barbacoa en casa de Hank el sábado.
Maldita sea.
Lee y yo nunca íbamos a ir a Barolo Grill.
Sacudí pensamientos de delicioso risotto de trufa y seguía Kitty Sue.
—Kitty Sue, espera.
Se detuvo en la puerta y se volvió. Las lágrimas estaban brillando en sus ojos y la vista de ellas hizo que me
congelara. No recordaba ver llorar a Kitty Sue nunca.
Nunca.
Ally se detuvo a mi lado.
Todo el mundo estaba en silencio.
—A veces… —Kitty Sue rompió el silencio—… me olvido y cojo el teléfono para llamarla. Todavía. Después de todos
estos años... parece que fue ayer.
Tragué y Kitty Sue empezó a ponerse borrosa mientras la miraba, pero me di cuenta de que ella me estaba
mirando también.
—Ella estaría tan feliz —susurró borrosa Kitty Sue.
Antes de que nadie pudiera decir nada, ella abrió la puerta y se fue.
Foro Book Land 323
Ally y yo la observamos a través de la ventana mientras entraba en su coche y se iba.
—¿Crees que estará bien para conducir? —pregunté y mi voz sonaba divertida así que aclaré mi garganta.
—La llamaremos en un momento, veremos cómo está. —La voz de Ally sonaba divertida.
—Buena idea.
Nos quedamos allí, en silencio, mirando fijamente por la ventana.
Ally rompió el silencio, la primera en aplacar su emoción y seguir adelante con ello.
Como siempre.
—Necesito una bebida. Mamá se bebió la mía.
—Mi hielo está todo derretido —dije.
—Te conseguiré otra.
—Tengo que llamar a Lee. Me olvidé de la barbacoa. Barolo Grill está fuera.
—¡Qué mal!
Ally recogió mi vaso y se dirigió a la cocina.
Miré fijamente la caja y decidí que la revisaría más tarde, cuando estuviera sola y nadie fuera capaz de llamarme
marica o ver mi cara fea, manchada, roja cuando terminara.
***
Estaba acostada en mi habitación a oscuras intentando una siesta disco.
Oí a Lee (o lo que esperaba que fuera Lee) entrar. La casa estaba muy silenciosa, incluso a la distancia de la cocina
al dormitorio, oí sus llaves golpear el mostrador.
Decidí que tendríamos que tener otra charla sobre el tema de llaves-en-el-mostrador. Tenía un portallaves lindo,
de colas-de-gatito-como-ganchos en la pared junto a la puerta trasera. Las llaves iban en una de las colas de gatito.
Ya se lo había dicho una vez, ¿pero hizo caso? No. Solo me sonrió como si pensara que era adorable.
Oí sus pasos en la escalera y pasé el brazo por encima de mi cara.
Había revisado la caja de Kitty Sue y mamá, filtrado a través de los recuerdos, leído y releído la carta hasta que
había memorizado la escritura de niña de mi madre, sostenido los tesoros en las manos, los había tocado, girado,
incluso olido algunos de ellos.
Debido a esto, había estado llorando y no había manera, en el infierno, que quisiera que Lee me viera orgía-post-
llanto.
—¿Indy? —dijo mi nombre Lee en voz baja y supe que estaba de pie junto a la cama.
Fingí dormir.
La cama se movió cuando se sentó en ella y se movió más cuando se quitó las botas. Las oí golpear el suelo, una
luego la otra. A continuación, la cama se movió de nuevo cuando se instaló en ella, se volvió hacia mí y me tiró
de mi espalda hacia su frente, con el brazo alrededor de mi cintura.
—Deja de fingir dormir —dijo.
—Vete. Estoy tomando una siesta disco —le dije, mi voz amortiguada, ya que venía de debajo de mi brazo.

324 Foro Book Land


—Has estado llorando.
¿Qué?
¿Cómo demonios podía saber eso? No había visto mi cara.
—No lo he hecho —mentí.
Suspiró.
—Mamá le habló a papá sobre la caja. Papá me lo dijo.
Mierda.
Esto iba a ser mi vida. Lo sabía. Con Malcolm y papá mejores amigos, Ally y yo mejores amigas, Hank y Lee súper
cercanos y Kitty Sue y Malcolm casados, nada jamás iba a ser un secreto.
Decidí guardar silencio.
Lee decidió que no le gustaba eso.
Me movió así que estaba frente a él.
Me costó un poco, dándome cuenta de que no ganaría, agaché la cabeza y la presioné contra su pecho.
—Mírame, Indy.
—No —dije en su pecho.
—Mírame.
—Dije que no.
—¿Por qué?
—Mi cara está manchada.
Su cuerpo empezó a temblar por la risa.
—Me importa un carajo si tu cara está manchada. —La diversión era fuerte en su voz.
Estaba tan segura.
Como si importara que a él no le importara. Me importaba a mí.
—Bueno, a mí sí —espeté.
—Mírame.
—No estoy llorando por la caja. Solo estoy molesta que no vayamos a ir a Barolo Grill y especialmente molesta que
Dawn no tenga que hacer reservas para nosotros —mentí, otra vez (aunque estaba un poco molesta por eso, pero,
como dijo Lee, teníamos tiempo).
—Estás mintiendo.
—No lo hago.
Sus brazos fueron alrededor de mí y tiró de mí hacia él, apretado.
Esperé.
Nada pasaba.
Foro Book Land 325
Esperé un poco más.
Aún nada pasaba.
Entonces me di cuenta de que Lee estaba cediendo.
Eso me hizo sentir cálida y feliz y, sí, efusiva de nuevo, y me relajé en él.
—Marianne llamó —le dije sin razón, el rostro todavía presionado en su pecho—. Puso una oferta por la casa, fue
aceptada. Se mudará de la casa de su padre en unos pocos meses.
Los dedos de Lee comenzaron a vagar arriba y abajo de mi columna, pero no respondió.
Continué.
—Andrea llamó y quiere que vayamos a cenar el próximo martes.
—¿Sus hijos van a estar allí?
—Probablemente.
—Jesús —murmuró y no lo culpaba. De hecho había tenido la cena en casa de Andrea con sus hijos presentes.
Regresé a casa con gelatina en el cabello (la lucha de gelatina no fue culpa mía, el hijo mayor de Andrea comenzó,
solo participé en autodefensa).
—¿Debo decir que sí o no? —pregunté.
—Sí, pero podría tener que trabajar. ¿Te importa si en el último minuto tienes que ir sola?
Incliné la cabeza hacia atrás y lo miré.
—No lo creo. No vas a abandonar en el último minuto por alguna cosa falsa del trabajo.
Bajó la mirada hacia mí.
—Podría no ser falso.
—Será falso.
—Podría no serlo.
—Será muy falso.
Sus ojos se arrugaron en las esquinas, bajó la cabeza y me besó.
Olvidé mi cara manchada, enrojecida, niña-cobarde, llorosa y le devolví el beso.
Después me olvidé de la cena-con-niños-del-demonio de Andrea y la cosa del trabajo falso de Lee cuando su boca
se abrió sobre la mía y su lengua se deslizó dentro.
Luego me olvidé de mi siesta disco cuando sus manos entraron en mi camiseta.
Entonces, en algún momento más tarde, me olvidé de absolutamente todo en el universo entero cuando estuvimos
desnudos y Lee se deslizó dentro de mí y comenzó a moverse.
—Lee —susurré.
Levantó la cabeza, bajó la mirada hacia mí con ojos chocolate derretido y sonrió con su sonrisa matadora de Liam
Nightingale.
Entonces su boca llegó a la mía y todavía podía sentir su sonrisa contra mis labios.

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—Me amas —dijo allí.
Mis caderas se inclinaron, él se deslizó más profundo y se sentía bien.
—Tan —respiré (o, más o menos jadeé) —, malditamente arrogante.

Fin

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Próximo libro
Jet McAlister tiene un secreto. Eddie Chávez está loco por Jet (sin mencionar que Eddie está simplemente caliente).
Jet tiene demasiados problemas para darse cuenta de que Eddie está interesado. Eddie pierde la paciencia cuando
Jet termina su turno de camarera en un club de striptease con un cuchillo en el cuello. Como Eddie es policía,
cree que puede ayudar. Como Jet está acostumbrada a resolver los problemas de todos, no quiere la ayuda de
Eddie.
Incluye a alguien parecido a Dolly Parton, a un gruñón pero adorable dueño de un club de striptease, al padre de
Jet, su mejor amigo, a la paciente y afectuosa esposa de Bear, Lavonne y al equipo de Rock Chick y tienes Rock
Chick Rescue.
Rock Chick Rescue te lleva en un paseo salvaje con Jet, Eddie y la pandilla mientras luchan contra los malos
en una tienda de bagels, llegan a las mesas de póker de Denver (con el pelo grande) y ayudan a las strippers de
Smithie a derrotar a un aspirante a asesino.

A través de esto, Jet tiene que aprender que incluso cuando la vida te hace renunciar a tus sueños, todavía puedes
terminar con el chico (caliente). Eddie tiene que rescatar a Jet de un hombre malo (para que pueda hacer las cosas

mejores con ella) y enseñarle que algunos sueños pueden hacerse realidad.

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Sobre la Autora
Kristen Ashley vive en la hermosa zona suroeste de Inglaterra con su marido y su gato.
Llegó a Inglaterra a través de Denver, donde vivió durante doce años, pero creció en Brownsburg, Indiana. Su
familia y amigos son descabellados (por decir algo), pero descabellado es bueno cuando quieres escribir.
La madre de Kristen, ella, su hermano y hermana se mudaron con sus abuelos cuando tenía seis años. Sus abuelos
tenían una hija mucho más joven que su madre así que todos vivían juntos en una granja muy pequeña en una
pequeña ciudad granjera en la zona central. Creció con Glenn Miller, The Everly Brothers, REO Speedwagon y
Whitesnake (y los armarios que combinaban). No hace falta decir, que crecer en una casa llena de música, ropa y
amor fue una buena manera de crecer.
Y mientras ella sigue creciendo, se pone cada vez mejor.

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1
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Aviso
La traducción de este libro es un proyecto del Foro Book Land. No es ni pretende ser o sustituir al or
2
Foro Book Land
Staff
}Moderadora de traducción:
Babe
Eli25
Traductores:
Babe 
ely_2291
alisay.or
ElyGreen
Eli25
Mika
Paulii
3
Foro Book Land
Recopilación y Revisión
Eli25
Diseño:
Shaz
4
Foro Book Land
Contenido
Sinopsis..........................................................................................
5
Foro Book Land
Capítulo 17.................................................................................................
6
Foro Book Land
Sinopsis
Indy Savage, hija de un policía, rock chick y dueña de una tienda de libros usados, ha estado enamo
7
Foro Book Land
Capítulo 1
El Gran Liam Chase
Traducido por Babe y ely_2291
Corregido por Azhar23
Hasta ahora, nunca había e
8
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A.
Nosotros.
Con Pistolas.
Pistolas llenas de balas.
Hicimos una escapada apresurada que, afortunadamente, n

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