Ejemplos de Devoción Mariana
Ejemplos de Devoción Mariana
EJEMPLO 2
Muere santamente un escocés convertido al catolicismo un religioso le preguntó qué decía. Y le respondió que el ángel le había
revelado que estaría muy poco tiempo en el purgatorio y que muy pronto
Se narra en la historia de las fundaciones de la Compañía de Jesús en el iría al paraíso. Después volvió a los coloquios con su dulce madre María.
reino de Nápoles de un noble joven escocés llamado Guillermo Y diciendo: “¡Madre, madre!”, como niño que se reclina en los brazos de
Elphinstone. Era pariente del rey Jacobo, y habiendo nacido en la herejía, su madre para descansar, plácidamente expiró. Poco después supo un
seguí en ella; pero iluminado por la gracia divina, que le iba haciendo ver religioso, por revelación, que ya estaba en el paraíso.
sus errores, se trasladó a Francia, donde con la ayuda de un buen padre,
también escocés, y, sobre todo, por la intercesión de la Virgen María, EJEMPLO 3
descubrió al fin la verdad, abjuró la herejía y se hizo católico. Fue
después a Roma. Un día lo vio un amigo muy afligido y lloroso, y Muerte santa de una pastorcilla
preguntándole la causa le respondió que aquella noche se le había Narra el P. Auriema que una pobra pastorcilla que guardaba su rebaño
aparecido su madre, condenada, y le había dicho: “Hijo, feliz de ti que amaba tanto a María, que toda su delicia
has entrado en la verdadera Iglesia; yo, por haber muerto en la herejía, consistía en ir a la ermita de nuestra
me he perdido”. Desde entonces se enfervorizó más y más en la devoción Señora que había en el monte y estarse
a María, eligiéndola por su única madre, y ella le inspiró hacerse allí, mientras pastaba el rebaño, hablando
religioso, a lo que se obligó con voto. Pero como estaba enfermo, se y haciendo homenajes a su amada Madre.
dirigió a Nápoles para curarse con el cambio de aires. Y en Nápoles Como la imagen, que era de talla, estaba
quiso Dios que muriese siendo religioso. En efecto, poco después de desprovista de adornos, como pudo le hizo
llegar, cayó gravemente enfermo, y con plegarias y lágrimas impetró de un manto. Otro día, con flores del campo
los superiores que lo aceptasen. Y en presencia del Santísimo hizo una guirnalda y subiendo sobre el
Sacramento, cuando le llevaron el Viático, hizo sus votos y fue declarado altar puso la corona a la Virgen, diciendo:
miembro de la Compañía de Jesús. Después de esto, era de ver cómo “Madre mía, bien quisiera ponerte corona
enternecía a todos con las expresiones con que agradecía a su madre de oro y piedras preciosas, pero como soy
María el haberlo llevado a pobre recibe de mí esta corona de flores y
morir en la verdadera acéptala en señal del amor que te tengo”.
Iglesia y en la casa de Con éstos y otros obsequios procuraba
Dios, en medio de los siempre esta devota jovencita servir y
religiosos sus hermanos. honrar a su amada Señora. Pero veamos
“¡Qué dicha –exclamaba- cómo recompensó esta buena Madre las
morir en medio de estos visitas y el amor de esta hija suya. Cayó la
ángeles!” Cuando le joven pastorcita gravemente enferma, y
exhortaban para que sucedió que dos religiosos pasaban por aquellos parajes. Cansados del
tratara de descansar, viaje, se pusieron a descansar bajo un árbol. Uno de ellos dormía, pero
respondía: “¡No, ya no es ambos tuvieron la misma visión. Vieron una comitiva de hermosísimas
tiempo de descansar doncellas, entre las que descollaba una en belleza y majestad. “¿Quién
cuando se acerca el fin de eres, señora, y dónde vas por estos caminos?”, le preguntó uno de los
mi vida!” Poco antes de religiosos a la doncella de sin igual majestad. “Soy la Madre de Dios –le
morir dijo a los que le respondió- que voy con estas santas vírgenes a visitar a una pastorcilla
rodeaban: “Hermanos, ¿no que en la próxima aldea se halla moribunda y que tantas veces me ha
veis los ángeles que me visitado”. Dicho esto, desapareció la visión. Los dos buenos siervos de
acompañan?” Habiéndole oído pronunciar algunas palabras entre dientes, Dios se dijeron: “Vamos nosotros también a visitarla”. Se pusieron en
camino y pronto encontraron la casita y a la pastorcita en su lecho de qué no me ayudas?”. La Virgen le respondió: ¿Y tú por qué no me has
paja. La saludaron y ella les dijo: “Hermanos, rogad a Dios que os haga invocado? Si te hubieras encomendado a mí, no te verías en este estado.
ver la compañía que me asiste”. Se arrodillaron y vieron a María que De hoy en adelante encomiéndate a mí y no dudes”. Ernesto volvió a su
estaba junto a la moribunda con una corona en la mano y la consolaba. celda. Pero insistiendo las tentaciones y descuidando el acudir a María, al
Luego las santas vírgenes de la comitiva iniciaron un canto dulcísimo. En fin se fugó del monasterio, entregándose a una vida pésima. De pecado
los transportes de tan celestial armonía y mientras María hacía ademán de en pecado se convirtió en asesino. Tomó en arriendo una posada donde,
colocarle la corona, la bendita alma de la pastorcita abandonó su cuerpo por la noche, mataba a los pobres viandantes y los despojaba. Una noche
yendo con María al paraíso. mató a un primo del gobernador, el cual, sospechando del ventero, lo
procesó y lo condenó a morir en la horca. Antes de que fuera detenido
EJEMPLO 4 llegó a la hostería un joven caballero. El malvado ventero, según su
Ernesto, librado de la muerte por María costumbre, entró a media noche en su habitación para asesinarlo; pero he
aquí que en la cama no vio al caballero, sino un crucificado lleno de
Refiere el Belovacense que en la llagas que, mirándolo piadosamente, le dijo: “¿No te basta, ingrato, con
ciudad de Radulfo, en Inglaterra, que yo haya muerto una vez por ti? ¿Quieres volver a matarme? ¡Puedes
año 1430, vivía un joven noble hacerlo!” El infeliz Ernesto se postró llorando y dijo: “Señor, aquí me
llamado Ernesto, quien habiendo tienes; ya que has tenido conmigo tan gran misericordia, quiero
distribuido sus bienes entre los convertirme”. En el mismo instante abandonó la posada y emprendió el
pobres entró en un monasterio, camino del claustro para hacer penitencia. Pero por el camino lo prendió
donde llevaba una vida tan la justicia; lo llevaron ante el juez, donde confesó todos sus crímenes.
edificante que los superiores lo Inmediatamente fue condenado a la horca, sin darle tiempo ni a
apreciaban sobremanera, confesarse. Él se encomendó a María, y la Virgen hizo que cuando lo
especialmente por su devoción a la colgaron no muriese. Ella misma lo bajó de la horca y le dijo: “Torna al
santísima Virgen. En la población monasterio, haz penitencia; y cuando veas en mi mano un documento de
se declaró la peste, y la gente perdón de tus pecados, prepárate a la muerte”. Ernesto volvió al convento
acudió al monasterio pidiendo y, habiendo contado todo al abad, hizo penitencia. Pasados los años, vio
oraciones. El abad mandó a Ernesto en manos de María la cédula del perdón. Se preparó a la muerte y
que fuera a rogar a la Virgen ante santamente entregó su alma.
su altar y no se levantase de allí
hasta que hubiera obtenido una
respuesta de la Señora. Allí estuvo EJEMPLO 5
el joven tres días hasta que obtuvo
la respuesta de María que mandaba Elena, convertida por el rosario
hicieran rogativas, celebradas las
cuales cesó la peste. Pero más tarde Refiere el P. Bovio que había una prostituta
este joven se enfrió en la devoción a María. El demonio lo atacó con llamada Elena; habiendo entrado en la Iglesia,
muchas tentaciones impuras y para que se fugara del monasterio. Por no oyó casualmente una predicación sobre
haberse encomendado a María, decidió fugarse saltando los muros del el rosario; al salir se compró uno, pero
monasterio. Cuando iba a realizar su intento, al pasar junto a una imagen lo llevaba escondido para que no se lo
de María que estaba en el claustro, la Madre de Dios le habló, diciéndole: viesen. Comenzó a rezarlo y, aunque lo
“Hijo mío, ¿por qué me dejas?” Ernesto, confuso y compungido, cayó en rezaba sin devoción, la santísima Virgen
tierra y respondió: “Señora, pero no ves que no puedo resistir más? ¿Por le otorgó tales consolaciones y dulzuras al
recitarlo, que ya no podía dejar de rezarlo. Con esto concibió tal horror a intentó por segunda vez, y de nuevo se vio rechazada. Una tercera y
su mala vida, que no podía encontrar reposo, por lo cual se sintió cuarta vez, y lo mismo. Entonces la infeliz se postró a un lado del atrio y
impelida a buscar un confesor; y se confesó con tanta contrición, que éste Dios le dio a entender que por su mala vida la rechazaba hasta de la
quedó asombrado. Hecha la confesión, fue inmediatamente al altar de la iglesia. Para su fortuna alzó los ojos y vio una imagen de María pintada
santísima Virgen para dar gracias a su abogada. Allí rezó el rosario; y la sobre el atrio. Se volvió hacia ella llorando y le dijo: “Madre de Dios, ten
Madre de Dios le habló así: “Elena, basta de ofender a Dios y a mí; de piedad de esta pobre pecadora. Veo que por mis pecados no merezco ni
hoy en adelante cambia de vida, que yo te prometo colmarte de gracias”. que me mires, pero eres el refugio de los pecadores; por el amor de
La pobre pecadora, toda confusa, le respondió: “Virgen santísima, es Jesucristo ayúdame, déjame entrar en la iglesia, que quiero cambiar de
cierto que hasta ahora he sido una malvada, pero tú, que todo lo puedes, vida y hacer penitencia donde me lo indiques”. Y sintió una voz interior
ayúdame, a la vez que yo me consagro a ti; y quiero emplear la vida que como si le respondiera la Virgen: “Pues ya que has recurrido a mí y
me queda en hacer penitencia de mis pecados”. Con la ayuda de María, quieres cambiar de vida, entra en la iglesia, que ya no estará cerrada en
Elena distribuyó sus riquezas entre los pobres y se entregó a rigurosas adelante para ti”. Entró la pecadora, lloró y adoró la cruz. Vuelve donde
penitencias. Se veía combatida de terribles tentaciones, pero ella no hacía la imagen de la Virgen y le dice: “Señora, estoy pronta; ¿dónde quieres
otra cosa que encomendarse a la Madre de Dios, y así siempre quedaba que me retire a hacer penitencia?” “Vete –le dice la Virgen– y pasa el
victoriosa. Llegó a obtener gracias extraordinarias, revelaciones y Jordán; allí encontrarás el lugar de tu reposo”. Se confesó y comulgó,
profecías. Por fin, antes de su muerte, de cuya proximidad le avisó María pasó el Jordán, llegó al desierto y comprendió que allí era el lugar en que
santísima, vino la misma Virgen con su Hijo a visitarla. Y al morir fue debía hacer penitencia. En los primeros diecisiete años de desierto, la
vista el alma de esta convertida volar al cielo en forma de bellísima santa sintió terribles tentaciones del demonio para hacerla recaer. Ella no
paloma. hacía más que encomendarse a María, y María le impetró fuerzas para
resistir todos aquellos años; después, cesaron los combates. Finalmente,
pasados cincuenta y siete años en aquel desierto, teniendo ya ochenta y
EJEMPLO 6 siete años, por providencia divina la encontró el abad Zoísmo. A él le
contó toda su vida y le rogó que viniera al año siguiente y le trajera la
Conversión de santa María Egipcíaca comunión. Al volver, san Zoísmo la encontró recién muerta, con el
Es célebre la historia de santa cuerpo circundado de luz. A la cabecera estaba escrito: “Sepultad en este
María Egipcíaca, que se lee en el lugar el cuerpo de esta pobre pecadora y rogad a Dios por mí”. La
libro I de las Vidas de los Padres sepultó. Y volviendo al monasterio, contó las maravillas que la divina
del desierto. A los doce años se misericordia había realizado en aquella infeliz penitente.
fugó de la casa paterna y se fue a
Alejandría, donde con su vida
infame se convirtió en el escándalo EJEMPLO 7
de la ciudad. Después de dieciséis María asiste a una moribunda abandonada
años de pecado se fue vagando
hasta Jerusalén, llegando cuando se
celebraba la fiesta de la Santa
Cruz. Se sintió movida a entrar en
la iglesia, más por curiosidad que
por devoción. Pero al intentar
franquear la puerta, una fuerza
invisible le impedía seguir. Lo
Terminemos este discurso con otro Se refiere en la cuarta parte del Tesoro del rosario que había un caballero
ejemplo en que se descubre hasta devotísimo de la Madre de Dios que había mandado hacer en su palacio
dónde llega la ternura de esta un pequeño oratorio en el que ante una hermosa imagen de la Virgen
buena Madre con sus hijos en la solía pasar los ratos rezando, no sólo de día, sino por la noche,
hora de la muerte. Estaba un interrumpiendo el descanso para ir a visitar a su amada Señora. Su
párroco asistiendo a un rico que esposa, dama por lo demás muy piadosa, observando que su marido, con
moría en lujosa mansión rodeado el mayor sigilo, se levantaba del lecho, salía del cuarto y no volvía sino
de servidumbre, parientes y después de mucho tiempo, cayó la infeliz en sospechas de infidelidad. Un
amigos; pero vio también a los día, para librarse de esta espina que la atormentaba, se atrevió a preguntar
demonios, en formas horribles, a su marido si amaba a otra más que a ella. El caballero, con una sonrisa,
que estaban dispuestos a llevarse le respondió: “Sí, claro, yo amo a la señora más amable del mundo. A
su alma a los infiernos por haber ella le he entregado todo mi corazón; antes prefiero morir que dejarla de
vivido y morir en pecado. Después amar. Si tú la conocieras, tú misma me dirías que la amase más aún de lo
fue avisado el párroco para asistir que la amo”. Se refería a la santísima Virgen, a la que tan tiernamente
a una humilde mujer que se moría amaba. Pero la esposa, despedazada por los celos, para cerciorarse mejor
y deseaba recibir los Sagrados le preguntó si se levantaba de noche y salía de la estancia para
Sacramentos. No debiendo dejar al encontrarse con la señora. Y el caballero, que no sospechaba la gran
rico, tan necesitado de ayuda, agitación que turbaba a su mujer, le respondió que sí. La dama, dando
mandó un coadjutor, quien llevó a por seguro lo que no era verdad y ciega de pasión, una noche en que el
la enferma el santo viático. En la casa de aquella buena mujer no vio marido, según costumbre, salió de la estancia, desesperada, tomó un
criados ni acompañantes, ni muebles preciosos, porque la enferma era cuchillo y se dio un tajo mortal en el cuello. El caballero, habiendo
pobre y tenía por lecho uno de paja. cumplido sus devociones, volvió a la alcoba, y al ir a entrar en el lecho lo
Pero ¿qué vio? Vio que la estancia se sintió todo mojado. Llama a la mujer y no responde. La zarandea y no se
iluminaba con gran resplandor y que mueve. Enciende una luz y ve el lecho lleno de sangre y a la mujer
junto al lecho de la moribunda estaba muerta. Por fin se dio cuenta de que ella se había matado por celos. ¿Qué
la Madre de Dios, María, que la hizo entonces? Volvió apresuradamente a la capilla, se postró ante la
estaba consolando. Ante su turbación, imagen de la Virgen y llorando devotamente rezó así: Madre mía, ya ves
la Virgen le hizo al sacerdote señal de mi aflicción. Si tú no me consuelas, ¿a quién puedo recurrir? Mira que
entrar. La Virgen le acercó el asiento por venir a honrarte me ha sucedido la desgracia de ver a mi mujer
para que atendiera en confesión a la muerta. Tú, que todo lo puedes, remédialo. ¿Y quién de los que ruegan a
enferma. Ésta se confesó y comulgó esta madre de misericordia con confianza no consigue lo que quiere?
con gran devoción y expiró, dichosa, Después de esta plegaria siente que le llama una sirvienta y le dice:
en brazos de María. “Señor, vaya al dormitorio, que le llama la señora”. El caballero no podía
creerlo por la alegría. “Vete –dijo a la doncella–, mira bien a ver si es ella
la que me reclama”. Volvió la sirvienta, diciendo: “Vaya pronto, Señor,
EJEMPLO 8 que la señora le está esperando”. Va, abre la puerta y ve a la mujer viva,
que se echa a los pies llorando y le ruega que la perdone, diciéndole:
Un devoto esposo y su mujer “Esposo mío, la Madre de Dios, por tus plegarias, me ha librado del
desesperada infierno”. Y llorando los dos de alegría fueron a agradecer a la Virgen en
el oratorio. Al día siguiente mandó preparar un banquete para todos los
parientes, a los que les refirió todo lo sucedido la propia mujer. Y les perdono; que se acerque y me bese estas llagas”. Se acercó el pecador
mostraba la cicatriz que le quedó en el cuello. Con esto, todos se llorando copiosamente, y conforme besaba las llagas del Niño éstas se
inflamaron en el amor a la Virgen María. iban cerrando. Por fin Jesús le dio un abrazo como muestra de perdón. El
hombre cambió de vida, llevando en adelante una vida santa, devotísimo
de la Virgen que le había obtenido gracia tan extraordinaria.
EJEMPLO 9
Favor de María hacia un pecador EJEMPLO 10
Refiere el venerable Juan Herolt, María socorre a san Francisco de
que se llamaba por humildad el Sales
Discípulo, que había un casado en
desgracia de Dios. No pudiendo su Muy bien experimentó la fuerza de
esposa hacerle desistir del pecado, esta oración san Francisco de
le suplicó que al menos, en aquel Sales, como se narra en su vida.
miserable estado, tuviera para con Tenía el santo unos diecisiete años
la Madre de Dios la atención de y se encontraba en París dedicado
que siempre que pasara ante alguna al estudio y entregado al santo
imagen suya la saludara con el Ave amor de Dios, disfrutando de
María. Y el marido comenzó esa dulces delicias de cielo. Mas el
devoción. Yendo una noche aquel Señor, para probarlo y estrecharlo
malvado a pecar, vio una luz; se más a su amor, permitió que el
fijó y advirtió que era una lámpara demonio le obsesionase con la
que ardía ante una devota imagen tentación de que todo lo que hacía
de María con el Niño Jesús en los brazos. Rezó su Ave María como de era perdido porque en los divinos
costumbre, pero después ¿qué es lo que vio? Vio al Niño cubierto de decretos estaba reprobado. La
llagas que manaban fresca sangre. Entonces, a la vez aterrado y oscuridad y aridez en que Dios
enternecido, pensando que él con sus delitos había llagado así a su quiso dejarlo al mismo tiempo,
Redentor, rompió a llorar. Y observó que el Niño le volvía la espalda, por porque se encontraba insensible a
lo que, lleno de confusión, recurrió a la Virgen santísima, diciéndole: los pensamientos más dulces sobre la divina bondad, hicieron que la
“Madre de misericordia, tu Hijo me rechaza; yo no puedo encontrar tentación tomara más fuerza para afligir el corazón del santo joven, hasta
abogada más piadosa y poderosa que tú que eres mi Madre; Reina mía, el punto de que por esos temores y desolaciones perdió el apetito, el
ayúdame y ruégale por mí”. La Madre de Dios le respondió desde la sueño, el color y la alegría, de modo que daba lástima a todos los que lo
imagen: “Vosotros, pecadores, me llamáis madre de misericordia, pero veían. Mientras duraba aquella terrible tempestad, el santo joven no sabía
luego no dejáis de hacerme madre de miserias renovando la pasión de mi concebir otros pensamientos ni proferir otras palabras que no fueran de
Hijo y mis dolores”. Pero como María no es capaz de dejar desconsolado desconfianza y de dolor. “¿Con que –decía– estaré privado de la gracia
al que se postra a sus pies, se volvió a rogar a su Hijo que perdonase a de Dios, que en lo pasado se me ha mostrado tan amante y suave? ¡Oh
aquel pecador. Jesús seguía reacio a perdonarle. Y la Virgen, dejando al amor, oh belleza a quien he consagrado todos mis afectos! ¿Ya no gozaré
Niño en la sede, se postró ante él diciendo: “Hijo mío, mírame a tus pies más de tus consolaciones? ¡Oh Virgen Madre de Dios, la más hermosa de
pidiendo perdón por este pecador”. Y entonces Jesús le dijo: “Madre, yo todas las hijas de Jerusalén! ¿Es que no te he de ver en el paraíso? Ah
no te puedo negar nada. ¿Quieres que le perdone? Yo por tu amor le Señor, ¿es que no he de ver tu rostro? Al menos no permitas que yo vaya
a blasfemar y maldecirte en el infierno”. Estos eran los tiernos Vivía Arnoldo, canónigo
sentimientos de aquel corazón afligido y enamorado de Dios y de la regular muy devoto de la
Virgen. La tentación duró un mes, pero al fin el Señor se dignó librarlo santísima Virgen. Estando
por medio de María santísima, la consoladora del mundo, a la que el para morir recibió los santos
santo había consagrado su virginidad y en la que afirmaba tener puesta sacramentos y rogó a los
toda su confianza. Entre tanto, una tarde, yendo hacia casa, vio una religiosos que no le
tablilla pegada al muro. La leyó, y era la siguiente oración: “Acordaos, abandonasen en aquel trance.
piadosísima María, que jamás se ha oído decir que ninguno de los que Apenas había dicho esto, a la
han acudido a ti se haya visto por ti desamparado”. Postrado junto al altar vista de todos comenzó a
de la Madre de Dios rezó con afecto aquella oración, le renovó su voto de temblar, se turbó su mirada y
castidad y prometió rezarle todos los días un rosario. Y luego añadió: se cubrió de frío sudor,
“Reina mía, sé mi abogada ante tu divino Hijo, al que no me atrevo a comenzando a decir con voz
recurrir. Madre mía, si yo, infeliz, en la otra vida no puedo amar a mi entrecortada: “¿No veis esos
Señor que es tan digno de ser amado, al menos consígueme que te ame en demonios que me quieren
este mundo inmensamente. Esta es la gracia que te pido y de ti la arrastrar a los infiernos?” Y
espero”. Así rezó a la Virgen y se abandonó por completo en brazos de la después gritó: “Hermanos,
divina misericordia, resignado completamente a la voluntad de Dios. invocad para mí la ayuda de
Pero apenas había concluido su oración, en un instante la Virgen le libró María; en ella confío que me dará la
de la tentación. Recuperó del todo la paz del alma y la salud corporal y victoria”. Al oír esto empezaron a rezar las letanías de la Virgen, al decir:
siguió viviendo devotísimo de María, cuyas alabanzas y misericordias no Santa María, ruega por él, dijo el moribundo: “Repetid, repetid el nombre
cesó de anunciar en predicaciones y libros toda la vida. de María, que siento como si estuviera ante el tribunal de Dios”. Calló un
breve tiempo y luego exclamó: “Es cierto que lo hice, pero luego también
hice penitencia”. Y volviéndose a la Virgen le suplicó: “Oh María, yo me
EJEMPLO 11 salvaré si tú me ayudas”. Enseguida los demonios le dieron un nuevo
asalto, pero él se defendía haciendo la señal de la cruz con un crucifijo e
María asiste a un devoto suyo En Reischersperg invocando a María. Así pasó toda aquella noche. Por fin, llegada la
mañana, ya del todo sereno, Arnoldo exclamó: “María, mi Señora y mi
refugio, me ha conseguido el perdón y la salvación”. Y mirando a la
Virgen que le invitaba a seguirlo, le dijo: “Ya voy, Señora, ya voy”. Y
haciendo un esfuerzo para incorporarse, no pudiendo seguirla con el
cuerpo, suspirando dulcemente la siguió con el alma, como esperamos a
la gloria bienaventurada.
EJEMPLO 12
Convertido al no renegar de María
Refieren el Belovacense y Cesáreo que un joven noble, por sus vicios, se
vio reducido de rico como lo había dejado su padre, a tanta pobreza que
necesitaba mendigar para comer. Se fue a vivir lejos, donde no fuese
conocido para no pasar tanta vergüenza. Por el camino se encontró con tenía una hija única se la dio por esposa, haciéndolo heredero de todos
un viejo criado de su padre, quien al verlo tan afligido por la pobreza en sus bienes. Y así aquel joven recuperó, gracias a María, la gracia de Dios
que había caído le dijo que no perdiese el ánimo, porque él podía ponerlo y hasta los bienes temporales.
en relación con un príncipe que lo proveería de todo. El antiguo sirviente
se había convertido en un impío hechicero. Un día tomó consigo al
infeliz joven y lo llevó a través de un bosque a la orilla de un lago, donde EJEMPLO 13
comenzó a hablar con una persona invisible. El joven le preguntó con
quién hablaba. Le respondió que con el demonio; y al ver el espanto del Favor de María a Teófilo
joven trató de animarlo para que no tuviera miedo. Y continuó hablando Es famosa la historia de Teófilo escrita por Eutiquiano, patriarca de
con el demonio: “Señor –le dijo–, este joven está reducido a extrema Constantinopla, testigo ocular de los hechos, y que es referida luego por
miseria y quiere volver a su antigua posición”. “Cuando quiera san Pedro Damiano, san Bernardo, san Buenaventura, san Antonino y
obedecerme –respondió el enemigo– le haré más rico que antes, pero en otros que nombra el P. Crasset. Teófilo era arcediano de la Iglesia de
primer lugar tiene que renegar de Dios”. Ante esta propuesta se horrorizó Adana, en Cilicia. Tan estimado por los fieles que lo querían por su
el joven, pero instigado por el maldito mago lo hizo y renegó de Dios. obispo; pero él, por humildad, lo rehusó. Pero habiéndole acusado
“Pero esto no basta –replicó el demonio–, es necesario también que calumniosamente unos malvados y habiendo sido depuesto de su cargo,
reniegue de María, porque ella es la que nos causa más pérdidas. ¡A concibió tal dolor que, cegado por la pasión, fue en busca de un mago
cuántos nos los arranca de las manos y los lleva a Dios para salvarlos!” judío a fin de que le evocara a Satanás para que le ayudase en su
“¿Qué yo reniegue de mi madre? ¡Eso sí que no! –gritó el joven–. ¡Ella desgracia. El demonio le exigió que, si quería su ayuda, renegase de
es toda mi esperanza! ¡Prefiero andar mendigando toda mi vida!” Y el Jesús y su Madre María y lo declarase en documento firmado por su
joven se alejó apresuradamente de aquel lugar. A la vuelta acertó a pasar mano. Teófilo firmó el abominable documento. Al día siguiente, el
por una iglesia de María. Entró el desconsolado joven y, postrándose ante obispo, habiendo reconocido el mal hecho, le pidió perdón y lo rehabilitó
su imagen, comenzó a llorar en su cargo. Desde ese momento Teófilo, lacerado de remordimientos de
amargamente y a pedir a la conciencia por su enorme pecado, no hacía otra cosa más que llorar. ¿Y
santísima Virgen que le qué hizo? Fue a la iglesia y postrado a los pies de la imagen de María,
obtuviera el perdón de sus llorando, le dijo: “Oh Madre de Dios, no me quiero desesperar teniéndote
pecados. Y he aquí que María, a ti que eres tan piadosa y me puedes ayudar...” Y así estuvo durante
desde su imagen, se puso a rogar cuatro días ante la santísima Virgen, llorando y rezando. Y he aquí que al
a su Hijo a favor de aquel infeliz. fin, por la noche, se le apareció la madre de misericordia y le dijo:
Jesús le dijo: “Pero si es un “Teófilo, ¿qué has hecho? Has renunciado a mi amistad y a la de mi Hijo.
ingrato, Madre mía; ha renegado ¿Y por qué? ¿Por entregarte a mi enemigo y al tuyo?” “Señora –
de mí”. Mas como María no respondió Teófilo–, perdóname y consígueme el perdón de tu Hijo”.
dejaba de suplicarle, al fin le Entonces María, viendo su confianza, le dijo: “Tranquilízate, que quiero
dijo: “Madre mía, jamás te he rogar a mi Hijo por ti”. Animado por esto, Teófilo redobló sus lágrimas,
negado nada; sea perdonado ya sus plegarias y sus penitencias, no apartándose del lado de la imagen. Y
que tú me lo pides”. Todo esto lo he aquí que de nuevo se le apareció María, y con rostro risueño le dijo:
estaba observando “Teófilo, alégrate, he presentado tus lágrimas y oraciones a Dios y él te
providencialmente el señor que ha recibido y perdonado. De hoy en adelante le serás agradecido y fiel”.
había comprado la hacienda del “Señora –le dijo Teófilo–, esto no basta para consolarme plenamente. El
joven. Y viendo la piedad de enemigo tiene en su poder aquella impía escritura en que firmé mi
María con aquel pecador y como renuncia a ti y a tu Hijo; tú puedes hacer que me la restituya... Después
de tres días, al despertar Teófilo, encontró sobre su pecho la malhadada de la cárcel si hacía lo que le mandase. El condenado se allanó a todo.
escritura. Al día siguiente, mientras el obispo oficiaba en la Iglesia, en Entonces el fingido joven le manifestó que era el demonio que venía en
presencia de todo el pueblo, fue Teófilo a postrarse a sus pies y le refirió su ayuda. En primer lugar, le exigió que renegase de Jesucristo y de los
todo lo sucedido llorando a mares, y le entregó la maldita escritura, que santos sacramentos. El joven aceptó. Enseguida le exigió el demonio que
el obispo hizo quemar inmediatamente delante de todos los fieles, que no renegase de la Virgen María y que renunciase a su protección. “Esto no
hacían más que llorar de alegría exaltando la bondad de Dios y la lo haré jamás”, respondió al instante el joven; y volviéndose hacia María
misericordia de María para con aquel gran pecador. Teófilo se volvió a la le dijo su acostumbrada oración: “Virgen bendita, ayúdame a la hora de
iglesia de la Virgen, donde después de tres días murió lleno de contento, la muerte”. Al oír estas palabras, desapareció el demonio. El joven quedó
dando gracias a Jesús y a su santa Madre. consternado por la infamia que había cometido de renegar de Jesucristo.
Pero recurriendo a la Virgen le pidió un gran dolor de todos sus pecados,
luego se confesó muy contrito y deshecho en llanto. De camino al
EJEMPLO 14 patíbulo, en un nicho, vio una imagen de María, y él la saludó con su
acostumbrada oración: “Virgen bendita, ayúdame en la hora de la
Un malhechor librado por María muerte”. Y la estatua, a la vista de todos, inclinó la cabeza saludándolo.
Cuenta el P. Raíz, camaldulense, cómo un joven, muerto su padre, fue Él, enternecido, pidió que le dejaran besar los pies de la imagen. Los
mandado por la madre a la corte de un príncipe. La madre, que era esbirros no querían, pero ante el alboroto que se estaba armando entre el
devotísima de la Virgen, al pueblo, le dejaron. Se inclinó el joven para besar los pies de la imagen;
despedirlo le hizo prometer que entonces María extendió el brazo y lo tomó de la mano tan fuertemente
todos los días rezaría un Ave que no había manera de soltarlo. Ante tal portento, todos empezaron a
María con esta jaculatoria: gritar pidiendo perdón para el condenado a muerte. Y le fue concedido el
“Virgen bendita, ayúdame en la perdón. Vuelto a su patria llevó una vida ejemplar, viviendo con sumo
hora de la muerte”. Llegado a la fervor su devoción a María que le había librado de la muerte temporal y
corte, el poco tiempo el joven se eterna.
hizo tan disoluto que el príncipe
lo despachó. Desesperado y no
sabiendo qué hacer, se convirtió EJEMPLO 15
en salteador de caminos; pero, Singular favor de María a Beatriz
con todo, no dejaba de rezar lo
que le había prometido a la La piedad y compasión de María hacia el pecador bien se mostró en el
madre. Por fin cayó en manos de caso de Beatriz, monja en el monasterio de Monte Eraldo, como lo
la justicia y fue condenado a refieren Cesáreo y el P. Rho. Esta infeliz religiosa, vencida por el amor
muerte. En la cárcel, la víspera desordenado a un joven, decidió fugarse con él. Y, en efecto, un día, la
de ser ejecutado, pensando en su desdichada, fue ante la imagen de María y allí depositó las llaves del
deshonra y en el dolor que le iba monasterio, pues era la portera, y se fugó. Marchando a un país lejano,
a causar a su madre y espantado vivió como mujer de la vida durante quince años. Sucedió que llegó por
por la muerte que le esperaba en allí el proveedor del monasterio y ella, pensando que no la reconocería, le
el patíbulo lloraba desconsolado. preguntó si conocía a sor Beatriz. Muy bien la conozco, le respondió: es
Al verlo el demonio oprimido una santa monja y ahora es una maestra de novicias. Ante esta noticia,
por tan gran tristeza, se le apareció en forma de ella quedó confusa y maravillada, no acertando a comprender qué había
un gallardo joven y le dijo que él podía librarlo pasado. Y por cerciorarse, cambió de indumentaria y viajó al monasterio.
Hizo llamar a sor Beatriz, y he aquí que se le presenta delante la espacio de tiempo para llorar todas sus liviandades. Pasada la visión,
Santísima Virgen en la figura de aquella imagen ante la que había dejado Benita se entregó a una vida santa; pero teniendo siempre ante los ojos
el hábito y las llaves. Y la Madre de Dios le habló así: “Has de saber, aquel terrible proceso que había visto, un día se puso a rezarle así a su
Beatriz, que yo, para impedir tu deshonor, he tomado tu figura, y he consoladora: “Madre, es verdad que yo, por mis excesos debería estar en
hecho tus veces durante estos quince años en que has vivido alejada del lo profundo del infierno, pero ya que tú, con tu intercesión, me has
monasterio y de Dios, haciendo tus oficios. Hija, vuelve, haz penitencia, librado obteniéndome tiempo de hacer penitencia, te pido esta otra
que mi Hijo aún te espera; y procura con una santa vida, conservar el gracia: no quiero dejar nunca de llorar mis pecados, pero haz que sean
buen nombre que te he conquistado”. Dicho esto desapareció. Beatriz borrados de aquel libro”. Hecha esta oración, se le apareció la Virgen y le
entró en el monasterio, retomando el hábito de religiosa y, agradecida a dijo que, para obtener lo que pedía, era necesario que, en adelante, se
tan gran misericordia de María vivió como una santa. Y en la hora de la acordase de la misericordia que Dios había tenido con ella y de la Pasión
muerte lo manifestó todo para gloria de esta gran Señora. que su Hijo había sufrido por amor de ella; y que considerase que
cuántos, con menos culpas que ella, se habían condenado... Habiendo
obedecido Benita fielmente a la Santísima Virgen, un día se le apareció
EJEMPLO 16 Jesucristo, mostrándole aquel libro le dijo: Mira, tus pecados están
borrados y el libro en blanco: escribe ahora actos de amor y de virtud.
Conversión de la infeliz Benita Así lo hizo Benita, llevando una vida santa y teniendo una santa muerte.
Refieren el B. Alano y Bonifacio,
que vivía en Florencia una joven
llamada Benita, pero que más bien EJEMPLO 17
merecía llamarse maldita por la Un abogado, librado del mal
vida escandalosa y deshonesta que
llevaba. Para su fortuna llegó a Se narra en las crónicas de los padres Capuchinos que había en Venecia
predicar en una ciudad Santo un célebre abogado quien, con fraudes y malas artes, se había
Domingo, y ella, por mera enriquecido, por lo que vivía en mal estado. No tenía de bueno más que
curiosidad fue a escucharle. Y el recitar diariamente una oración a la Virgen. Y esta pequeña devoción le
Señor le puso tal compunción en libró de la muerte eterna por la misericordia de María. Veamos cómo.
su corazón al oírlo, que llorando Para su fortuna se hizo amigo de fray Mateo de Basso, y tanto le rogó al
se fue a confesar con el santo. padre que fuera a comer a su casa, que un día por fin le complació. Ya en
Éste la confesó, la absolvió y le casa le dijo el abogado: “Ahora, padre, le voy a mostrar algo que no
impuso de penitencia rezar el habrá visto jamás. Tengo una mona admirable que me sirve como un
rosario diariamente. Pero la criado; lava los platos, me sirve a la mesa, me abre la puerta...”
infeliz, arrastrada por sus malos “Cuidado, le respondió el padre, no sea que la mona sea algo muy
hábitos, volvió a su mala vida. Lo distinto... Que la traigan aquí”. La llaman y la vuelven a llamar; la siguen
supo el santo, y yéndola a buscar, buscando por todas partes, y la mona no aparece. Al fin la encuentran
obtuvo de ella que se confesara de escondida bajo un camastro en el sótano, pero la mona se resistía a salir.
nuevo. Y Dios, para confirmarla en la virtud, le hizo ver el infierno y en “Vamos a donde está”, decide el religioso; y juntos bajaron a donde se
él, algunos que por su culpa se habían condenado. Después, en un libro encontraba. El religioso le grita: “Bestia infernal, sal de ahí, y de parte de
abierto, le hizo leer el pavoroso recuento de sus pecados. Horrorizada la Dios te mando que nos digas quién eres”. Y, he aquí que la mona
penitente ante semejante visión, acudió a María para que le ayudase. Y se respondió que era el demonio, que estaba aguardando el día en que aquel
le dio a entender que esta Santísima Madre le había conseguido de Dios pecador dejara su acostumbrada oración a la Madre de Dios, porque en
cuanto la dejase, tenía licencia de Dios para ahogarlo y llevárselo consigo infeliz. “¿Cómo?” “Al salir de aquella casa infame un demonio me
al infierno. Ante semejante declaración, el pobre abogado se postró a los ahogó. Mi cuerpo está en medio de la calle y mi alma en el infierno. Y
pies del siervo de Dios pidiéndole su ayuda. Él le animó y mandó al has de saber que el mismo castigo estaba preparado para ti, pero la
demonio que saliera de aquella casa sin hacer daño. “Sólo te doy licencia, Virgen, por ese pequeño obsequio del Ave María, te ha librado. ¡Feliz tú,
para dejar un hueco en la pared, en señal de haberte marchado”. Apenas si sabes aprovechar este aviso que por mi medio te manda la Madre de
le dijo esto, se abrió, con gran estruendo, un boquete en el muro, que en Dios!” Y dicho esto desapareció. Ricardo, deshecho en llanto, se arrojó
mucho tiempo, por más que lo intentaron, no permitió Dios que lo de la cama postrándose en el suelo para dar gracias a María su
pudieran tapar, hasta que, por consejo del siervo de Dios, pudieron libertadora. Y estando meditando en cambiar de vida, oyó la campana de
taparlo poniéndole una placa de mármol con la escultura de un ángel. El los franciscanos que tocaba a maitines. Se dijo: Ahí me llama Dios a
abogado convertido, es de esperar que perseverase hasta la muerte en su hacer penitencia. Marchó inmediatamente al convento a rogar a los
nueva vida. padres que lo recibieran. Ellos no querían hacerle caso conociendo su
vida tan desordenada; pero él, hecho un mar de lágrimas, les contó
cuanto acababa de suceder. Marcharon los padres a aquella calle, y, en
EJEMPLO 18 verdad, encontraron el cadáver del joven con muestras de haber sido
ahogado y negro como un carbón. Entonces lo recibieron. Ricardo, de ahí
Distinta suerte de dos jóvenes libertinos en adelante se entregó a una vida ejemplar. Fue a las Indias y a predicar
En el año 1604, en una ciudad de Flandes, vivían dos jóvenes estudiantes, el Evangelio; de allí pasó al Japón; y tuvo la gracia de morir mártir de
que en vez de dedicarse a los estudios, se lo pasaban en borracheras y Jesucristo, siendo quemado vivo.
deshonestidades. Una de tantas noches,
habiendo estado pecando en casa de una
mujer de mala vida, uno de ellos EJEMPLO 19
llamado Ricardo, se fue a su casa, el Detalles de bondad de María hacia un perfecto devoto suyo
otro se quedó más tiempo. Llegado a
casa Ricardo, mientras se desvestía para El B. Joaquín Picolomini, muy devoto de María, desde su infancia,
acostarse, se acordó de que no había visitaba hasta tres veces al día una imagen de la Virgen de los Dolores
rezado aún el Ave María a la Virgen, que se veneraba en una iglesia, y los sábados ayunaba para mejor
como acostumbraba. Se caía de sueño, honrarla. A media noche se levantaba para meditar en sus dolores. Y
por lo que le costó mucho rezar, pero María Santísima le recompensó estos obsequios. En su juventud le dijo
haciendo un esfuerzo rezó, aunque sin que entrara en la Orden de los Servitas, lo que, sin demora, ejecutó el
devoción y medio dormido. Luego se Beato. Al final de su vida, se le apareció también la Virgen María
acostó; y estando en el primer sueño, trayéndole dos coronas: una de rubíes, en premio de la compasión que
sintió llamar fuerte a la puerta, e había tenido de sus dolores, y otra de perlas, como premio a la virginidad
inmediatamente después, sin que se que le había consagrado. Poco antes de morir, se le volvió a aparecer, y el
abriera la puerta, vio ante sí a su enfermo le pidió la gracia de morir el mismo día en que murió Jesucristo.
compañero, desfigurado y horrible. La Virgen Santísima le consoló diciendo: “Pues bien, prepárate, porque
“¿Quién eres?”, le dijo. “¿No me mañana, viernes, morirás de repente, como deseas, y estarás conmigo en
reconoces?”, le respondió la aparición. el paraíso”. En efecto, así sucedió. Mientras en la iglesia cantaban la
“Pero ¿cómo estás tan cambiado? ¡Si Pasión de Cristo según san Juan, al decir las palabras “Estaba junto a la
pareces un demonio?” “¡Desgraciado cruz de Jesús su Madre”, el paciente entró en agonía, y al decir: “E
de mí! ¡Estoy condenado!”, gritó el inclinando la cabeza entregó su espíritu”, el bienaventurado entregó
también su alma al Señor, a la vez que el templo se iluminaba con Protección de María a una devota suya
misterioso resplandor, y un suave y desconocido aroma se esparcía en el
ambiente. Refiere el P. Carlos Bovio que en
Dormans, Francia, vivía un casado
que andaba en tratos deshonestos
con otra mujer. Su esposa, no
pudiendo soportarlo, no hacía más
EJEMPLO 20 que pedir a Dios que los castigase.
En especial un día en una iglesia,
María deleita con su canto a un monje ante el altar de la Santísima
Narra Cesáreo que un monje cisterciense, muy devoto de la Madre de Virgen, se puso a pedir venganza
Dios, tenía un deseo muy grande de ver a su amada Señora, y se lo estaba contra la mujer que le robaba el
pidiendo constantemente. Una noche, en el jardín, mientras contemplaba marido. Precisamente ante esta
el firmamento y dirigía encendidos suspiros a su Reina por el deseo de imagen iba todos los días, a
verla, de pronto vio venir del cielo una virgen bella y nimbada de luz que rezarle un Ave María, la otra
le dijo: “Tomás ¿quieres oír mi canto?” “Claro que sí”, le respondió. mujer pecadora. Una noche, en
Entonces la virgen cantó con tanta dulzura que el religioso se sentía sueños, se le presentó a la esposa,
transportado al paraíso. Terminado el canto, desapareció dejándolo con la Madre de Dios. Al verla
grandes deseos de saber quién se le había aparecido. Y de pronto siente comenzó con la cantinela de
que se le aparece otra virgen más bella todavía que también le hizo oír su siempre: “Justicia, Madre de Dios,
canto. No pudiendo contenerse, le preguntó quién era, y la virgen le justicia”. La Virgen le respondió:
respondió: “La que viste primero, es Catalina, y yo soy Inés; las dos “¿Justicia? ¿A mí me pides
mártires de Jesucristo, y hemos sido mandadas por nuestra Señora para justicia? Busca otro que te la haga,
consolarte”. Y dicho esto, desapareció. Con todo esto, el religioso quedó que yo no puedo. Has de saber,
con más esperanzas de ver finalmente a su Reina. No se equivocó, pues que esa pecadora todos los días me dirige una
poco después vio un gran resplandor y que el corazón se le inundaba de oración tan de mi agrado que no puedo
no conocida alegría, y he aquí que, en medio de aquella luz, ve a la consentir que quien así me reza sufra o sea
Madre de Dios circundada de ángeles, con una belleza castigado por sus pecados”. Por la mañana,
incomparablemente superior a la de las santas anteriores. Ella le dijo: fue la esposa a la Santa Misa en aquella
“Querido siervo e hijo mío, yo te agradezco la devoción que me tienes; y iglesia de la Virgen; y al salir, se encontró con
quiero hacerte oír mi canto”. Y la Virgen inició una tan bella melodía que la amiga de su marido; al verla comenzó a
el devoto religioso perdió el sentido cayendo rostro en tierra. Tocaron a injuriarla, diciéndole entre otras cosas que era
maitines, se reunieron los monjes, y no viendo a Tomás, fueron a una hechicera, que con sus encantamientos
buscarlo a la celda y otros lugares, y al fin lo encontraron en el jardín, había llegado a encantar a la Virgen
desmayado. El abad le mandó por obediencia que declarara qué le había Santísima. “¡Calla! ¿Qué dices?”, le decía la
sucedido; y el religioso, vuelto en sí a la voz de la obediencia, contó gente. “¿Cómo me voy a callar? –les
todos los favores que le había hecho la Madre de Dios. respondía ella–, lo que digo es la pura verdad.
Se me ha aparecido la Señora y, al pedirle yo
que me hiciera justicia, me ha respondido que
no me la podía hacer por un saludo especial
EJEMPLO 21
que esta malvada le recita todos los días”. Le
preguntaron cuál era el saludo que le recitaba a la Madre de Dios todos consentir. Al entrar los dos en la ciudad de Nimega, se encontraron con
los días. Ella respondió que era el Ave María. Pero al darse cuenta que que se representaba en la plaza la vida de Santa María. Al ver semejante
por aquella pequeña devoción se mostraba la Virgen tan misericordiosa, representación, la pobre Eme, por aquel poco de devoción hacia la Madre
fue enseguida a postrarse a los pies de aquella santa imagen, y allí de Dios que había conservado, rompió a llorar. “¿Qué hacemos aquí? –le
mismo, pidiendo perdón a todos, hizo voto de perpetua castidad. Además dijo el compañero–. ¿Quieres que representemos otra comedia?” La
se hizo un hábito de monja y se fabricó una pequeña habitación cerca de agarró para sacarla de aquel lugar, pero ella se resistía, por lo que él,
la iglesia, donde se recluyó y perseveró en continua penitencia hasta la viendo que la perdía, enfurecido la levantó en el aire y la lanzó al medio
muerte. del teatro. Entonces la desdichada contó su triste historia. Fue a
confesarse con el párroco que la remitió al obispo y éste al Papa. Éste,
EJEMPLO 22 una vez oída su confesión, le impuso de penitencia llevar siempre tres
La joven María librada del demonio argollas de hierro, una al cuello, y una en cada brazo. Obedeció la
penitente y se retiró a Maestricht donde se encerró en un monasterio para
Refiere el P. Rho en su libro de los penitentes. Allí vivió catorce años haciendo ásperas penitencias. Una
Sábados, y el P. Lireo en su Trisagio mañana, al levantarse vio que se
Mariano, que hacia el año 1465, habían roto las tres argollas. Dos
vivía en Güeldres una joven llamada años después murió con fama de
María. Un día la mandó un tío suyo santidad; y pidió ser enterrada
a la ciudad de Nimega a hacer unas con aquellas tres argollas que, de
compras, diciéndole que pasara la esclava del infierno, la habían
noche en casa de otra tía que allí cambiado en feliz esclava de su
vivía. Obedeció la joven, pero al ir libertadora.
por la tarde a casa de la tía, ésta la
despidió groseramente. La joven
desconsolada, emprendió el camino EJEMPLO 23
de vuelta. Cayó la noche por el
camino, y ella, encolerizada, llamó Dos conversiones logradas por
al demonio en su ayuda. He aquí que la imagen de la Inmaculada
se le aparece en forma de hombre, y
le promete ayudarla con cierta A una de las residencias de
condición. “Todo lo haré”, nuestra humilde Congregación en
respondió la desgraciada. “No te este reino, vino una mujer a decir
pido otra cosa –le dijo el enemigo– a uno de nuestros padres que su
sino que de hoy en adelante no vuelvas a hacer la señal de la cruz y que marido hacía muchos años que no
cambies de nombre”. “En cuanto a lo primero, no haré más la señal de la se confesaba, y que la pobre no
cruz –le respondió–, pero mi nombre de María, no lo cambiaré. Lo quiero sabía qué hacer para convencerlo,
demasiado”. “Y yo no te ayudaré”, le replicó el demonio. Por fin, porque en hablándole de
después de mucho discutir, convinieron en que se llamase con la primera confesión la apaleaba. El padre le dijo que le diera una imagen de María
letra del nombre de María, es decir: Eme. Con este pacto se fueron a Inmaculada. Al caer la tarde, la mujer de nuevo le rogó al marido que se
Amberes; allí vivió seis años con tan perversa compañía, llevando una confesara, y como no le hacía caso, le dio la estampa de la Virgen. Y
vida rota, con escándalo de todos. Un día le dijo al demonio que deseaba apenas la recibió le dijo: Bueno ¿cuándo quieres que me confiese? Estoy
volver a su tierra; al demonio le repugnaba la idea, pero al fin hubo de pronto. La mujer se puso a llorar de alegría al ver cambio tan repentino.
Llegada la mañana fue con su marido a nuestra iglesia. Al preguntarle el “¿Cómo has tenido valor para presentarte en mi presencia? Sal de aquí y
padre cuánto tiempo hacía que no se confesaba, le respondió que hacía vete al fuego del infierno que tienes bien merecido”. El joven imploró la
veinte años. “Y ¿qué le movió a venir a confesar?”, le dijo el padre. “Yo misericordia de la Virgen, y vuelto a unas personas que se hallaban en el
estaba obstinado –le respondió– pero ayer me dio mi mujer una estampa salón les rogó que unieran sus oraciones a las de él. Así lo hicieron, pero
de nuestra Señora y al instante sentí cambiado el corazón, tanto que cada la Santísima Virgen les dijo: “¿Ignoráis la vida licenciosa que ha llevado
momento me parecía mil años esperando que se hiciera el día para poder sin haberse dignado siquiera rezar una Ave María?” Los abogados le
venir a confesarme”. Se confesó con gran dolor, cambió de vida y dijeron: “Señora, ya cambiará de vida”. A lo que el joven añadió:
continuó durante mucho tiempo confesándose con el mismo padre. En “Prometo enmendarme de veras y seré tu fiel y leal servidor”. Mitigando
otro lugar de la diócesis de Salerno, mientras dábamos la santa misión, entonces la Virgen su severidad, le contestó: “Está bien, acepto tu
había un hombre muy enemistado con otro que le había ofendido. Uno de promesa, séme fiel, recibe mi bendición, para que te veas libre de morir
nuestros padres le habló del perdón de las injurias, pero él le respondió: en pecado y del infierno”. Dicho esto, desapareció la visión. Volviendo
“Padre ¿me ha visto en la misión? No; y es por esto. Ya comprendo que Eskil de su visión, refirió a los demás la gracia que de María había
estoy condenado, pero no hay remedio, me tengo que vengar”. El padre recibido. Desde entonces comenzó a llevar una vida santa, alimentando
se esforzó por convertirlo, pero viendo que perdía el tiempo le dijo: siempre en su corazón un grande y tierno amor a María. Más tarde fue
“Recíbame esta estampa de nuestra Señora”. “Y ¿para qué quiero esta nombrado arzobispo de Luna, en Dinamarca, donde convirtió a muchos
estampa?”, le respondió; sin embargo, la aceptó. Y al punto, olvidando infieles. Ya mayor, renunció a la mitra y se hizo monje de Claraval donde
sus rencores accedió gustoso a lo que el padre le pedía. “Padre ¿quiere vivió cuatro años más, al cabo de los cuales murió con la muerte de los
que perdone a mi enemigo? Estoy pronto a realizarlo”. Y se aplazó la justos. Algunos autores lo cuentan entre los santos del Cister.
reconciliación para la mañana siguiente. Mas llegada la mañana había
cambiado de propósito y no quería ni oír hablar de reconciliación. El
padre le volvió a ofrecer otra estampa de la Virgen. Por nada la quería
recibir. Por fin, de mala gana, la recibió. Y apenas la tuvo en la mano
dijo: “Se acabó ¿dónde está el notario?” Se hizo la reconciliación y se EJEMPLO 25
confesó. Visión de sor Dominica del Paraíso
Se lee en la vida de sor Dominica del Paraíso, escrita por el P. Ignacio de
EJEMPLO 24 Niente, dominico, que en un pueblecito llamado Paraíso, cerca de
Florencia, nació esta virgencita de padres pobres. Desde muy niña
Favor de María hacia el joven Eskil comenzó a servir a la Madre de Dios. Ayunaba en su honor todos los días
Un noble joven llamado Eskil, fue mandado de la semana y los sábados daba a los pobres el alimento que se había
por su padre a estudiar a Hildeseim, ciudad quitado de la boca, y esos mismos días recogía en el huerto y por los
de la Baja Sajonia; pero él se dio a una vida campos todas las flores que podía y se las ponía a una imagen de la
licenciosa y rota. Cayendo gravemente Virgen con el niño que tenía en casa. Veamos con cuántos favores
enfermo, a los pocos días estaba a las recompensó esta agradecidísima Señora los obsequios que su sierva le
puertas de la muerte. Viéndose al cabo de la ofrecía. Estaba un día, cuando tenía los diez años, asomada a la ventana,
vida tuvo una visión: Se vio en un horno de cuando vio en la calle una señora de noble aspecto y un niño con ella, y
fuego; creía estar en el infierno, pero los dos extendían la mano en gesto de pedir limosna. Fue a buscar el pan,
impensadamente pudo salir de él y se y sin que abriera la puerta los vio delante de sí, y advirtió que el niño
encontró en un palacio; al entrar en un gran traía llagados el costado, los pies y las manos. “Decidme, señora –
salón vio a la Santísima Virgen que le dijo: preguntó Dominica–, ¿quién ha maltratado a este niño de tal modo?”
Repuso la madre: “Ha sido el amor”. Dominica, encantada de la levantarse y antes de acostarse rezara un Ave María a la Virgen,
incomparable belleza y angelical modestia del niño le preguntó si le ofreciéndole sus ojos, sus manos y todo su cuerpo, pidiéndole que le
dolían mucho las llagas. El niño le respondió con una celestial sonrisa. custodiara como suyo, y que besara tres veces el suelo. El joven practicó
La señora, mirando una imagen de María con el niño en los brazos, la penitencia, al principio con poca enmienda. Pero el padre continuó
preguntó a Dominica: “Dime, hija mía, ¿quién te mueve a coronarla de inculcándole que no dejara esa costumbre piadosa, animándole a confiar
flores?” “Me mueve, señora –respondió la niña– el amor que tengo a en la protección de la Virgen. Andando el tiempo, el joven penitente se
Jesús y a María”. “¿Cuánto los amas?” “Los amo cuanto puedo”. “Y fue con otros compañeros a recorrer mundo durante varios años. Vuelto a
¿cuánto puedes?” “Cuanto ellos me ayudan”. “Prosigue, hija mía –acabó Roma, fue en busca de su confesor, el cual, con gran júbilo y asombro, lo
diciendo la señora–, prosigue amándolos, que ya verás cómo te lo encontró del todo cambiado y libre de las antiguas manchas. “Pero hijo,
premian en el cielo”. La niña comenzó a sentir n suavísimo olor que salía ¿cómo has obtenido de Dios tan hermosa transformación?” “Padre –le
de las llagas del niño. “Señora –preguntó a la madre–, ¿con qué ungüento dijo el joven–, nuestra Señora me consiguió la gracia debido a aquella
le ungís las llagas? ¿Se puede comprar?” “Se puede comprar –le devoción que me enseñó”. Y no acaban aquí las cosas portentosas. El
respondió la señora– con fe y buenas obras”. Entonces Dominica le mismo confesor narró desde el púlpito el suceso. Lo oyó un capitán que,
ofreció un pan. “Este niño –repuso la madre– se alimenta con amor; dile desde hacía muchos años vivía en mal estado con una mujer. Él también
que amas a Jesús, y te colmará de gozo”. El niño, al oír la palabra amor, se resolvió a practicar la misma devoción para librarse de aquella terrible
se mostró muy contento y dirigiéndose a Dominica le preguntó: “¿Cuánto cadena que lo tenía esclavo del demonio. Esta intención de librarse del
amas a Jesús?” “Le amo tanto –contestó la niña– que día y noche estoy pecado es necesario tener para que la Virgen pueda ayudar al pecador.
pensando en él y todo mi afán es darle gusto en todo lo que pueda”. Pero ¿qué pasó? Al cabo de medio año, presumiendo el capitán de sus
“Ámalo mucho –respondió el niño– que el amor te enseñará lo que debes propias fuerzas se dirigió en busca de aquella mujer para ver si ella
hacer para agradarle”. Se iba acrecentando la intensidad del aroma de las también había cambiado de vida. Pero al llegar a la puerta de aquella casa
llagas, hasta que Dominica, fuera de sí, exclamó: “Dios mío, esta donde corría manifiesto peligro de volver a pecar, se siente rechazado por
fragancia me va a hacer morir de amor. Si tan suave es este aroma, una fuerza invisible y se encontró a más de cien metros de aquella casa y
¿cómo será el del paraíso?” De pronto, se trocó la escena: la madre fue dejado a la puerta de la suya. Comprendió con toda claridad que
apareció ataviada como una reina vestida de clarísima luz; el niño muy María lo había librado de la perdición. De esto se deduce cuán solícita es
hermoso y bello, del todo resplandeciente. Tomó las flores de la imagen nuestra buena Madre, no sólo para sacarnos del pecado si con esta buena
de la Virgen y las esparció sobre la cabeza de Dominica. Ella, al intención nos encomendamos a ella, sino también para librarnos del
reconocer a Jesús y a María, se postró en tierra como extasiada, peligro de nuevas caídas.
adorándolos. Andando el tiempo, la joven tomó el hábito de santo
Domingo. Murió en olor de santidad el año 1553.
EJEMPLO 27
El rezo del Ave María transforma a un joven Refieren las Crónicas Franciscanas que, yendo dos frailes a visitar un
santuario de la Virgen, les sorprendió la noche en la espesura de un
Es famoso lo que refiere el P. Señeri en su libro “El Cristiano Instruido”. bosque. Aunque llenos de miedo y angustia, se resolvieron a seguir
El P. Nicolás Zuchi fue a confesar en Roma a un joven cargado de adelante. Poco después creen ver una casa. Llegan, llaman a la puerta, y
pecados deshonestos y malos hábitos. El confesor lo acogió con caridad, desde dentro preguntan: “¡Quién va!” “Somos unos frailes que vamos en
y compadecido de su estado lamentable, le dijo que la devoción a nuestra peregrinación; hemos sido sorprendidos por la noche en el bosque y
Señora podía librarlo de ese malhadado vicio, y le impuso de penitencia buscamos albergue”. Se abre la puerta y los reciben con toda cortesía dos
que hasta la próxima confesión, cada mañana y por la noche, al pajes ricamente ataviados. Los frailes les preguntaron quién vivía en
aquella mansión. Los pajes les contestaron que allí vivía una señora confesarse. Mirándolo el padre varias veces, al fin lo llamó y le preguntó
sumamente piadosa. “Quisiéramos darle las gracias por su generosa si deseaba confesarse. Respondió que sí, pero como la confesión parecía
hospitalidad...” “Vamos a saludarla –dijeron los pajes– porque la señora que iba a ser larga, el confesor se fue con él a una habitación aislada. El
gustará de hablaros”. Al subir las escaleras vieron todas las habitaciones penitente comenzó por decirle que era un noble forastero y que no
iluminadas y ricamente amuebladas. En ellas se respiraba una fragancia comprendía cómo Dios le podía perdonar con la vida que había llevado.
desconocida. En la mejor de las estancias estaba la señora de porte muy Además de los incontables pecados deshonestos, homicidios y demás, le
distinguido y sumamente hermosa, que los recibió con gran afabilidad y dijo que habiendo desesperado de su salvación se había dedicado a pecar,
cortesía. Les preguntó por el objetivo de su viaje, a lo que respondieron no tanto por satisfacción cuanto por desprecio a Dios y por el odio que le
los frailes: “Vamos en peregrinación al santuario de María”. “En ese tenía. Dijo que poco antes, esa misma mañana, había ido a comulgar;
caso –repuso la señora– cuando os vayáis, os daré una carta que os será pero ¿para qué? Para pisotear la hostia consagrada. Y que, en efecto,
de mucho provecho”. Mientras les hablaba la señora, se sentían habiendo comulgado, iba a ejecutar su horrendo pensamiento, pero no
inflamados en amor de Dios, gozando de una alegría hasta entonces pudo hacerlo porque le veía la gente. Y en ese momento entregó al
desconocida. Después se retiraron a descansar, pero apenas pudieron sacerdote la santa hostia envuelta en un papel. Le contó después que
conciliar el sueño por la dicha que inundaba sus corazones. A la mañana pasando por delante de aquella iglesia había sentido un impulso muy
siguiente, después de despedirse de la señora dándole las gracias por tal grande de entrar, y que no pudiendo resistir había entrado. Después le
acogida, siguieron su camino. Apenas se habían alejado un corto espacio había acometido un gran remordimiento de conciencia con un deseo
de la casa, advirtieron que la carta de la señora no tenía dirección. confuso de confesarse, que por eso se había puesto ante el confesionario;
Volvieron sobre sus pasos buscando la casa de la señora, pero no dieron pero estando allí era tanta su confusión y desconfianza que quería
con ella. Abrieron finalmente la carta para ver a quién iba dirigida, y marcharse, pero parecía como si alguien le retuviera a la fuerza; hasta
vieron que iba dirigida a ellos mismos y que era de la Virgen santísima. que usted, padre, me llamó. Ahora me encuentro aquí para confesarme,
Por el contenido se dieron cuenta que la señora con quien habían hablado pero no sé cómo. El padre le preguntó si había tenido alguna devoción a
la noche pasada y que los había alojado, era la Virgen María, quien por la la Virgen María durante ese tiempo, porque tales golpes de conversión no
devoción que le tenían, les había deparado en medio del bosque suceden sino por las poderosas manos de María. “¿Qué devoción podía
hospedaje y alimento. Les exhortaba a que siguieran sirviéndola, que ella tener? Nada, padre; yo estaba condenado”. Pero metiendo la mano en el
los socorrería toda la vida. ¿Quién podrá describir las acciones de gracias pecho, notó que tenía el escapulario de la Virgen Dolorosa. “Hijo –
que aquellos buenos religiosos tributaron a la Madre de Dios? ¿Quién continuó el confesor–, ¿no ves que la Virgen es la que te ha otorgado esta
podrá expresar cómo se les acrecentaron los deseos de amarla siempre y gracia? Y has de saber que esta iglesia está consagrada a la Virgen”. Al
de servirla? oír esto el joven se enterneció, comenzó a compungirse y a llorar.
Mientras manifestaba sus pecados creció a tal punto su compunción y
llanto, que se desmayó. El padre lo reanimó y finalmente acabó la
EJEMPLO 28 confesión, lo absolvió con gran consuelo, y del todo contrito y resuelto a
cambiar de vida se despidió para volver a su patria, dando licencia al
Un convertido por su devoción a los dolores de María confesor para anunciar públicamente la gran misericordia que con él
había tenido María.
EJEMPLO 40
COLECCIÓN DE EJEMPLOS MARIANOS DEL LIBRO
ESPIRITU DE LA VIDA DE INTIMIDAD CON LA SANTÍMA La Beata Cristina
VIRGEN MARIA DEL VENERABLE PADRE JULIO MARIA
Permitió un día el Señor a la Beata Cristina, piadosa virgen de Toscana, sorprendan los resplandores de sus vestiduras. Pues así conviene que
entrever algunos reflejos de la gloria de su Madre. festeje el cielo la gloria y la majestad de la que me dio al mundo. La
claridad de su rica vestidura es símbolo de su privilegiada y perfecta
Arrebatada en espíritu fue transportada al reino de los cielos. Allí vio a inocencia y de su acabada santidad. Sólo Ella es Inmaculada; sólo Ella es
Jesucristo resplandeciente de gloria y deslumbrando con su divina Virgen y Madre; sólo Ella es Madre de Dios, Reina de los cielos y de la
claridad aquellos inmensos espacios. El brillo de sus vestiduras y de su tierra, Madre universal de todos los hombres. ¡Ámala!, hija mía, hónrala
trono difundía efluvios de luz sobre todo el paraíso. Al lado del Hijo de como a tu Madre, y por Ella vendrás un día a tomar posesión de la gloria
Dios, y en su mismo trono sentada, se hallaba la gloriosa Virgen María, que acabas de admirar, la cual será herencia de todos los fieles servidores
Madre de Dios. Las celestiales claridades de Jesús la envolvían por de mi Madre».
entero, y sus vistosos y ricos atavíos eran de maravillosa blancura. Los
ángeles y los santos a porfía veneraban a esta augusta Reina con Bendijo el Señor a la Beata Cristina y se desvaneció la visión, dejando en
inefables transportes de júbilo y regocijo. Luego le pareció que, la santa una idea, aunque imperfecta, de la gloria de la Madre de Dios, y
apartándose del trono de su amadísima Reina, recorrían todas las celestes dándonos una hermosa lección que nos enseña a honrar a María como
regiones, tornando enseguida a postrarse a sus pies, esperando alguna Madre nuestra y a dejarnos guiar por Ella como un niño se deja guiar por
muestra de su ternura y bondad maternal; Ella los bendecía amorosa, y su madre.
marchaban cantando sin cesar sus alabanzas con melodías de dulzura y
EJEMPLO 41
La Santísima Virgen y María Lataste
Una santa joven, llamada María
Lataste, cuya causa de beatificación
está introducida en Roma, tuvo la dicha
de aprender de labios del mismo divino
Salvador la admirable economía de la
distribución de las gracias y de oír la
explicación dada por el Señor a las
palabras: Ad Iesum per Mariam.
Copiaremos un notable pasaje de las
numerosas revelaciones con que fue
favorecida tan santa alma.
Un día Jesús le mostró a la Santísima
suavidad a los mortales desconocidas. Virgen rodeada de celeste claridad. La
En el entretanto la Beata Cristina, toda enajenada de admiración, se Señora se le apareció en la modesta
mantenía humildemente prosternada ante el trono del Señor, adorando a iglesia de su pueblo delante del altar.
Cristo con los felices moradores de la gloria y bendiciendo a la Reina «Yo la miré con atención –escribe la feliz vidente. Su rostro resplandecía
inmaculada de los ángeles y de los hombres. como el sol. Sus manos despedían brillantes rayos de luz. Su manto,
«Cristina, hija mía –le dijo entonces el Señor–: nada te admiren los luminoso, era blanco y como sembrado de estrellas. Su cabellera, caída
honores que los ángeles tributan hoy a mi gloriosa Madre, ni te hacia atrás, estaba cubierta por maravilloso velo resplandeciente de luz, y
sobre la cabeza refulgía una corona de diamantes más relucientes que los Nada concedo sin que lo conceda Ella, y hasta el fin de los tiempos
astros del firmamento. bendeciré, rescataré y salvaré a los hombres, porque los bendecirá,
rescatará y salvará tu Madre por Mí”. Hasta aquí esa preciosa revelación
«Esta luz que veía en María no se podía comparar a ninguna otra luz, que nos patentiza el modo como Jesucristo viene a nosotros por la gracia
fuera de la que he visto en el Salvador. y nos indica la manera como debemos ir nosotros a Él.
La luz del sol hubiera palidecido en presencia de la que despedía María. Ad Iesum per Mariam.
Y, sin embargo, aunque mis ojos nunca han podido fijarse en el sol, Repitamos, por consiguiente, con resolución:
estaba entonces mirando fijamente a María, sin que sus resplandores me ¡Todo por María; nada sin María!
deslumbrasen. Yo la miraba sin poder dejar de mirarla un instante. Su
vista traía la felicidad a mi alma. Me hizo salir de mi embelesamiento la
voz de Jesús, que me decía:
EJEMPLO 42
“Yo soy para el mundo la fuente
inmensa de salvación, el El P. Alfonso Salmerón
manantial infinito de las gracias. El P. Alfonso Salmerón profesó toda su vida filial devoción a María. A
Pero este manantial no afluye Ella recurría en todas sus dificultades
directamente al mundo: pasa y a María, sin duda, debió las
antes por María. Mi Madre es la extraordinarias luces que hicieron de
criatura más pura, más santa y él la admiración de los Padres del
más perfecta, escogida por Mí Concilio Tridentino. Su humildad le
desde la eternidad, en unión con hizo rechazar las primeras dignidades
el Padre y el Espíritu Santo, para de la Iglesia, mostrando hasta en esto
difundir sobre la tierra los dones que era hijo de la humildísima
del cielo”. “Hija mía” –añadió Virgen María. Se le oía decir con
en otra ocasión el Señor a su frecuencia que María asiste a la
inocente y humilde sierva, muerte de sus fieles servidores, como
ampliando el mismo asunto–: asistió a la última agonía de su Jesús;
“hija mía, yo estoy colocado gracia que él mereció, viéndola junto
entre Dios y los hombres. Nada a su lecho de muerte y expirando con
pueden éstos alcanzar del Padre estas alentadoras exclamaciones:
sino por Mí. Pero Yo he puesto «¡Al Paraíso, al Paraíso! ¡Bendito
a mi Madre entre los hombres y sea, oh María, el tiempo que os he
Yo de tal suerte que nada les servido! ¡Benditos los sermones, las
otorgo si no es por medio y a fatigas y cuanto he hecho y sufrido por Vos, oh Reina mía!... ¡Al
causa de mi Madre. Pide a mi Paraíso!» ¡Oh, qué dulce es morir después de haber amado a María desde
Madre cuantas gracias necesites, que Ella seguramente te las alcanzará. la más tierna juventud! Vivid de tal modo que tengáis de ello feliz
Todas las gracias que Dios otorga a los hombres están en Mí como en experiencia en vuestra hora postrera.
inmenso depósito, pero Yo las hago pasar a mi Santísima Madre como a
un nuevo depósito, adonde es preciso acudir a sacarlas. Cuando se pide
cualquier gracia, mi Padre consiente. Yo la concedo y mi Madre la da. Sí, EJEMPLO 43
hija mía, todo parte de Mí; pero ha de pasar por mi amadísima Madre.
La hilanderita de la Virgen ¿Qué gracia ha depositado el cielo en esas ágiles manitas que agitan el
huso sin jamás cansarse? ¿Quién pudo ser la maestra de nuestra obrerita?
Lo que vamos a referir es un encantador hecho tomado en las Misiones Lo ignoramos. El alma de Hoa es tan pura como blanco el hilo que
de China, que se adapta perfectamente a nuestra vida de intimidad con maneja; sueña con el cielo y aprende las oraciones con el mismo empeño
María. con que se aplica al trabajo. Si las pasiones humanas pudieran cebarse en
¡Hoa está hilando! El cuerpo ligeramente inclinado sobre el torno que Hoa, sería la envidia de las huerfanitas y de las hilanderas, pero es tan
gira veloz, entonando una alegre canción, sostiene entre sus diminutos angelical... Una de las hilanderas mayorcitas, precisamente una de
dedos el hilo de seda, que deja escapar fino y bien retorcido. Su rostro aquellas a quienes el primor del trabajo de Hoa deja más en zaga, se
nunca refleja cansancio o fastidio; Hoa, durante las horas de trabajo, detiene ante el torno de la pequeña. Un rayo de envidia brilla en el rostro
parece nacida para hilar, como el pájaro para cantar; y en la vasta sala, de la visitante, pero se apaga pronto ante la dulce figura de la pequeña.
donde se colocan las devanaderas y se apilan las canillas de algodón y –«¿Por qué hilas tan ligera –pregúntale la mayor– y cómo te das tanta
seda, así las viejas chinas, como las huérfanas ya mayorcitas, prisa?»
contemplan, no sin cierta envidia, a la encantadora hilandera de dulce
sonrisa, ágil destreza, finos modales e impecable trabajo. Esta pequeña La gratitud no es virtud domiciliada en China, pero Hoa parece ignorar
hada cuenta sólo siete años. Un día una pobre carreta se detiene ante el las mezquindades de la tierra.
convento de Konnian, en Tongnien-fang, y las vírgenes europeas acogen
con amor de madre a trece niñitas de aspecto triste y cansado, vestidas La pequeña traviesa sonríe y le contesta:
suciamente, pobrecitas expósitas o huérfanas abandonadas. Tímidas y –«Hilo por la Madre, que me da arroz y vestidos».
asustadizas, sin comprender que tras la puerta hospitalaria del convento
se les abría un puerto de salvación, no opusieron resistencia alguna. La huérfana interlocutora es cristiana y Hoa no está aún bautizada.
Ninguna contaba siete años, y las pobrecitas se apretaban unas contra Obedeciendo a una súbita inspiración de su buen ángel, replica la otra a
otras, como pajaritos sin nuestra pequeña:
pluma... Sólo la mayorcita, –«Haces muy bien en hilar por tu madre, pero si hilases por la Santísima
con su semblante dulce y Virgen, Ella te daría después de tu muerte algo mejor que la comida y el
confiado, con su angelical vestido».
sonrisa, no mostró temor ni
miedo; entró en el asilo del Nada respondió nuestra hilanderita, pero sus ojitos se fijaron en un
Señor como niño que vuelve extremo de la sala, desde el cual la imagen de María bendice y protege el
a encontrar la casa paterna. trabajo de sus hijas, y en su mirada, espejo de la inocencia, se reflejaron
Su vida..., sus siete años una promesa y una súplica. ¿Le contestó la Virgen? Los hechos nos
pasados..., los ignoramos por obligan a creerlo. Modesta y silenciosa, Hoa continúa hilando; el huso
completo; ni aun ella parece gira con mayor velocidad, el hilo se arrolla en el torno más fino y más
estar más enterada. blanco, y es más intenso el pensamiento amoroso, que dibuja en sus
labios celestial sonrisa e ilumina su frente con misteriosos reflejos. La
–«Niña, ¿qué hacías antes de mañana siguiente, al entrar la Madre en la sala para examinar el trabajo
venir aquí?» Y con aire de las obreritas, se le acerca Hoa misteriosamente y saca de la manga tres
inocente y confiado carretes de un hilo más flexible que el que la araña prende del espino. Al
respondió: mismo tiempo, mirando a la religiosa con aire misterioso, le dice:
–«Yo... hilaba». –«Madre, no lleve a mal lo que voy a decirle. Mire, este hilo tan fino lo
he hecho para la Santísima Virgen, pero ahora hilaré otra para usted».
–«Hijita mía –respondió conmovida la religiosa–, hila siempre para la –«¡Oh María, Santísima Madre mía! –exclamaba-. Yo soy todo vuestro,
Santísima Virgen, que tan buena es. Ella te amará, te bendecirá y te soy vuestro humilde esclavo; servíos de mi corazón para amar a las
conservará siempre pura. Luego serás una buena niña cristiana y almas, de mis labios para daros a conocer, de mi entendimiento para
alegrarás mi corazón». combatir a vuestros enemigos... Yo os ofrezco mi vida entera, os presto
cada uno de mis miembros; empleadlos para extender vuestro reinado
–«¿De manera –repuso la pequeñuela, cuyo semblante se iluminó con hasta haceros en realidad la Dueña y Soberana del universo mundo».
celestial regocijo– que me da usted permiso para que en adelante pueda
hilar siempre para la Santísima Virgen?» Conmovida la Madre de Dios ante los ardores amorosos y noble
generosidad de su carísimo hijo, quiso recompensarle aun en esta vida.
–«No solamente te lo permito –acabó la misionera–, sino que con
ninguna cosa me puedes proporcionar mayor contento». Dirigiéndose el día de la Asunción a la iglesia para cantar los maitines,
según costumbre, apenas los diáconos y clérigos abrieron las puertas, se
Hoa juntó sus manitas y fijó su expresiva mirada en la Santísima Virgen, detuvieron repentinamente a la vista de los deslumbrantes resplandores
como si renovar quisiera un compromiso y reiterara una súplica. Suelta que inundaban el sagrado recinto; y, sin que la presencia del pontífice
como un pájaro, vuela a su puesto y reanuda alegremente su labor. fuese suficiente a contenerlos, arrojan las antorchas que llevan en las
¿No era ya la hilandera de la Virgen? manos y huyen despavoridos hacia sus compañeros. Pero en cambio, San
Ildefonso, lejos de alterarse, se adelanta resueltamente hacia el altar de la
Hoa va a recibir el Bautismo... Yo quisiera retener en la tierra el alma Virgen, y allí... sus ojos admirados contemplan un magnífico
angelical de esta niña que parece nacida para el cielo; pero temo que Dios espectáculo. Ve a la Madre de Dios sentada en la silla episcopal, y,
no acabe demasiado rápido mi relato en el paraíso, pues los lirios no alzando un poco más su estática mirada, descubre todo el ábside lleno de
duran más que una primavera; los ángeles no se ven frecuentemente en la una gran multitud de vírgenes que cantan el oficio divino con voces de
tierra, y Hoa, mientras hila y ora, parece estar diciendo a María: «De arrobadora dulzura. Entonces María, llegándose hasta él, con una casulla
Vos, oh Madre Inmaculada, es de quien espero el blanco vestido de blancura deslumbradora en las manos, le dice: «Acércate, siervo mío
bautismal y el suave manjar que mi alma ansía y que no me podrá la fidelísimo, ven a recibir este pequeño presente que te ofrezco, sacado por
tierra proporcionar». ¡Oh! Nosotros también, como esta piadosa niña, mí de los tesoros de mi Hijo, para que lo lleves en el día de mi fiesta. Y
nosotros, que estamos al servicio de María, hagámoslo todo por esa en recompensa de haber vivido
buena Madre y esperemos sólo de Ella la recompensa constantemente ocupado en mi
servicio y de haber realzado con
la elocuencia de tus labios la
EJEMPLO 43 gloria de mi virginidad y
publicado mis alabanzas ante los
La Casulla que María le regaló a San Ildefonso
fieles, quiero que en esta vida
Toda la vida de este gran obispo y apóstol de María es un tejido de seas distinguido con este precioso
maravillas, en el cual no sabe uno qué admirar más: si la pasión ardiente ornamento, y te doy seguridad de
hacia la Madre de Dios, que consumía el corazón del santo, o la ternura participar en la otra, entre los
con que la Santísima Virgen rodeaba a su fiel hijo. El santo era todo de verdaderos amigos de mi Hijo, de
María, sin reserva, y parecía no vivir más que para Ella. Ciertos herejes, las delicias incomprensibles del
siguiendo los errores de Elvidio, atacaron la virginidad perpetua de paraíso».
María, y el Santo, oponiéndose a su herejía, les salió al paso y los
confundió con la palabra y con la pluma.
EJEMPLO 44
Nunca se habla demasiado de María historia como prueba evidente de la necesidad de la devoción a María
para ganar almas a Dios y hacerlas adelantar en la virtud. También al P.
San Marcelino Champagnat, fundador de los Hermanos Maristas, le Esteban Sala, primer Superior de los Misioneros Hijos del Corazón de
gustaba repetir a sus hijos lo que se cuenta del Padre Francisco Vepeze, María, al ser nombrado su santo fundador, San Antonio María Claret
muerto en olor de santidad el año 1617. Este santo varón había recibido arzobispo de Cuba, se le presentó un día delante de la catedral de Vich,
del cielo el conocimiento de la rabia que tiene el demonio a dos clases de un hombre desconocido, reprendiéndole de que los Misioneros hablaban
personas por las pérdidas considerables que le ocasionan: las que llevan poco de la Virgen Santísima en sus sermones, y desapareciendo al
el santo escapulario y las que propagan la devoción a la Santísima instante, sin que le volviesen a ver jamás; él lo tuvo por un aviso del cielo
Virgen. A propósito de estas últimas, solía el B. Champagnat contar a sus y así se lo dijo a sus misioneros. ¿No hemos oído asimismo a San
hijos el siguiente caso, que copiamos de la biografía publicada por los Alfonso de Ligorio asegurar con toda verdad que, de entre los sermones
Maristas. Es el Beato quien habla. de los Redentoristas, el de la misericordia de la Santísima Virgen, era
Un día –dice– vio cierto misionero que después del sermón se le acercaba ordinariamente el que más copiosos frutos de la salvación producía? Un
un respetable anciano que deseaba decirle una cosa importante. –«Muy piadoso obispo del sur de Francia, Mons. Levezou de Vézins, hablando
bien, ¿qué me quiere decir usted?» El anciano vacila, el respeto mantiene de las maravillas de conversión y de santificación operadas en su diócesis
cerrados sus labios y no se atreve a decir al predicador lo que el Señor le por ciertos religiosos de talento muy ordinario, pero que predicaban sin
ha comunicado. –«Ánimo. Hable con libertad». –«¡Cómo!... ¿Yo, el más cesar de María, decía sonriendo: «Como tienen a su disposición a la
miserable de los hombres, venir a recordar un deber a un ministro de mi Santísima Virgen, hacen todo lo que quieren».
Dios? No, nunca tendré tal atrevimiento...» –«No tema; explíqueme. Repite, hijo de esta dulce Madre, repite: Yo soy uno con María. Mi
¿Cuál de mis deberes ve usted que no cumpla yo convenientemente?» cuerpo es, en cierta manera, cuerpo de María, templo de María; mis
–«Ministro de Jesucristo, usted se lamenta de que sus sermones, tan miembros son como miembros de la Virgen Inmaculada. ¿Osaría yo
elocuentes y patéticos, no producen fruto alguno de salvación... Yo convertir estos miembros de María en miembros del pecado? ¡Jamás!
conozco la causa». ¡Lejos de mí tan horrible pensamiento!
«¿Cuál es?» –«Le falta, reverendo Padre, una cosa esencial» –«Le ruego
que me la diga; termine» –«Se olvida de hablar de la Santísima Virgen.
Sin Ella pierde usted el tiempo, EJEMPLO 45
pues el fruto de la divina palabra
está en sus manos» María y el Santo Cura de Ars
El misionero era un santo Mucho se ha escrito y hablado acerca del Santo Cura de Ars, y no menos
sacerdote que se abrasaba en se ha estudiado bajo todos sus aspectos el ministerio e influencia
deseos de salvar almas. Al día mundial de este taumaturgo. ¿Queremos averiguar el origen del
siguiente dio una sólida asombroso prestigio y del poder ilimitado del santo párroco? Nosotros
instrucción sobre la Santísima creemos que nace principalmente de su devoción a la Santísima Virgen.
Virgen. Toda la ciudad se En el santo Vianney se admira al hombre de sacrificio, al verdugo de su
conmovió, los pecadores se cuerpo y a la víctima viva que se inmolaba continuamente por la
estrujaban ante los confesonarios salvación de los pecadores. Realísimo y vital es este carácter de su
y a partir de aquel día la misión apostolado, pero no constituye sino una de las alas de este serafín; falta la
tuvo un éxito pleno. El otra; y es su amor ardiente a María y la práctica de la vida de intimidad
misionero, sin darse a conocer, con la dulce Madre de Jesús. El Cura de Ars era realmente uno con
ha contado muchas veces esta María. Vivía unido a la Virgen sin mancha, sacando de esta unión aquella
paciencia, dulzura y austeridad para consigo, y aquella bondad con los marchaba. –“Vete –le dijo–, ya no me verás más y sí que me volverás a
demás que en él se admiran. El Cura de Ars trabajaba sin descanso en dar ver”. Estaba ella en Tarare cuando supo por un Padre Jesuita la muerte
a conocer y en hacer amar a María. Las maravillas de la capillita de la que el Santo Cura con términos tan misteriosos le había profetizado».
Virgen quedarán como monumento de su ternura sin límites con María.
Pero lo que todavía no se conoce bastante y también ignoraba M. Monnin «Un día –refieren asimismo las propias actas– que el Santo Cura daba
cuando escribió la vida de su santo amigo, y se supo más tarde por las gracias después de la santa Misa, un hombre que allí oraba le vio
deposiciones hechas en orden a la Beatificación del Santo Cura, son las conversar con una Señora vestida de blanco. Cuando cesó la aparición, se
frecuentes apariciones de la Santísima Virgen con que fue favorecido. acercó el Santo al peregrino Francisco Alleyme y le preguntó si quería
Mencionemos tan sólo algunas, sacadas de los procesos de Beatificación. confesarse.
«En mayo de 1840 ––dice la Srta. Lassagne–, me llegué a la casa «Ante su respuesta afirmativa, le advirtió el Santo Cura que le debía
parroquial para ver al señor párroco. Al llegar cerca del último escalón haber avisado.
distinguí la voz de una Señora que decía al siervo de Dios: “¿Qué quieres –“Padre –le replicó–, no me he atrevido a molestarle porque he visto que
que le pida yo a mi Hijo?” El Santo Cura respondió: “La conversión de hablaba usted con una gran Señora”.
los pecadores, el alivio de los enfermos, y en particular de una persona
por quien tengo particular interés”. –“¿La has visto?”
«En este punto entré yo en la habitación y vi a una Señora vestida de –“Sí, Padre, la he visto desaparecer”.
blanco ropaje, coronada su cabeza con una diadema. Le dije (a la Señora) –“Bueno, mi buen amigo, era la Santísima
que yo prefería morir a curar de mi cáncer, para poder ir pronto al Virgen... Puesto que la has visto, no tienes
paraíso. Ella no me respondió nada y desapareció». necesidad de confesarte”».
«San Juan María Vianney continuaba en éxtasis; le así de la sotana y tiré. Otro día se presentó a San Juan María
Él me dijo: –“¿Eres Vos, Dios mío?” Yo le repliqué: –“No; no es Dios. Vianney un masón de Chalons-sur-Saone,
Soy yo”. –“Si dice usted –añadió– lo que ha visto, no volverá a poner el que había llegado a Ars no sé por qué
pie en mi habitación”. –“Oh, no; soy demasiado orgullosa para tratar de conjunto de circunstancias.
aumentar mi orgullo contando esta visión”. –“La Santísima Virgen, Santa
Filomena y yo, añadió el santo, nos tratamos mucho”». –“Usted tiene –dijo el Santo– gran necesidad
de confesarse, pero no está actualmente en
Añade el proceso, del cual sacamos este relato, que el Santo tuvo otras disposición de recibir el perdón de sus
dos apariciones de la Santísima Virgen: una junto a la chimenea de su pecados. Vaya usted a rezar algunas
cuarto y la segunda en el corredorcito del dormitorio. Cita, asimismo, el Avemarías a la capilla de la Virgen,
caso siguiente: «A mediados de julio, tres semanas próximamente antes pidiéndole la gracia de la conversión”. El
de la muerte del santo, una contadora, por nombre Sebastiana, a la cual caballero obedeció dócilmente.
empleaba en recolectar los fondos necesarios para sus obras, se presentó
a pedirle permiso antes de salir para Roanne y Tarare. Apenas se puso en oración, arrodillado a los
pies de María Inmaculada, le pareció que la
«Al franquear la entrada del cuarto encontró al Cura de Ars hablando con estatua se animaba, que la Virgen le hablaba
una Dama vestida con túnica azul, salpicada de puntitos de oro. Cuando y la capilla se iluminaba con celestes
volvió en sí el Santo y advirtió la presencia de la contadora, le intimó el claridades. Al ver el deplorable estado de su
mandato de callarse, anunciándole al propio tiempo que si no, no le alma se derrite en lágrimas, y momentos
volvería a ver. Sebastiana, entristecida, le manifestó que ya no se después cae postrado a los pies del siervo de
Dios para hacer confesión de su culpable vida. La Virgen renovó con este Mientras Bourdin seguía orando, sintió que se le quitaba del pecho un
masón el prodigio operado en Ratisbona. peso inmenso, experimentando luego un bienestar indefinible, como si la
gracia de Dios obrara sensiblemente en su corazón. Poco después el Cura
«Al recordar la arrobadora sonrisa que he visto dibujarse en los labios del de Ars se quedó solo, sin que la puerta se abriese para dejar salir a la gran
santo ante las imágenes de la Virgen –nos dice la Srta. Catalina–, estoy Señora. Se volvió aquél al penitente y, tomándole por el brazo, le dijo:
convencida de que la veía corporalmente. He sido testigo del caso más de
diez veces y siempre he quedado vivamente conmovida. Pero estoy «Vete en paz; estás con seguridad en gracia de Dios».
persuadida de que si, como creo, gozaba de este favor, procuraba
cuidadosamente ocultarlo por temor de que se formase de él opinión Ahora nos podemos preguntar: ¿Tuvo el santo algunas apariciones más
ventajosa». de la Santísima Virgen? No hay duda que sí, puesto que las enumeradas
no fueron conocidas sino por sorpresa. ¡Cuántas más tendría, de las
La pequeña sacristía de la vieja iglesia fue también testigo de las cuales el santo no dijo nada! Por lo demás, lo confesó implícitamente él
apariciones de la Virgen. Una mujer va a buscar al Padre a la sacristía, mismo, al decir a la Srta. Lassagne:
pero de repente se detiene: el santo estaba conversando con una
Señora. Cuando la aparición termina, le pregunta el santo: «La Santísima Virgen, Santa
Filomena y yo nos tratamos
–«¿Por qué se ha quedado usted a la puerta?» mucho». Pensando atenuar el
asombro de Lassagne, le
–«Estaba usted hablando con una gran señora y no me he atrevido a pasar manifestó, sin pretenderlo, que
adelante». el hecho del cual había sido
–«¿La ha visto usted?» testigo no era aislado. De todo
lo hasta aquí expuesto se deduce
–«Sí». lógicamente una conclusión. No
–«¡Dichosa de usted!: ha sido usted tan favorecida como yo. Era la se puede creer ni podría ser que
Santísima Virgen». San Juan María Vianney
hubiese sido favorecido con
En 1856, Francisco Bourdin, que después de muchas confesiones al ir a tantas apariciones de la
comulgar dudaba de si había recibido la absolución, entró en la sacristía Santísima Virgen sin que
para que el Padre lo tranquilizara. En ese momento San Juan María profesara hacia la Señora una
Vianney se había levantado de su silla y, de espaldas a la puerta, cordial y extraordinaria
conversaba con una Señora que estaba de pie frente a él. Era la Señora de devoción, y, ¿por qué no
más estatura que el Santo Cura. Sus vestidos blancos, su rostro levemente decirlo?, sin que poseyera en
redondeado, de extraordinaria belleza, sin que estatuas ni realidades grado eminente y en creciente
vistas puedan darnos de ella cumplida idea. Al entrar el penitente, Ella le perfección la dulce vida de
dirigió tal mirada de bondad que le penetró hasta el fondo del alma. intimidad con la amable Madre
Pero, no atreviéndose a fijar los ojos en su rostro, se arrodilló en el de nuestro Salvador. La dulce
confesionario, ocultando la cabeza entre las manos. El Cura de Ars Reina de los corazones intervenía en todo cuanto el santo llevaba a cabo.
pareció no darse cuenta de cosa alguna y prosiguió conversando con la Juntos trabajaban en la salvación de las almas y juntos glorificaban a
misteriosa Señora sin que el testigo entendiera cosa alguna del diálogo nuestro Señor Jesucristo. Era el Santo Cura un verdadero instrumento
que sostenían. Cree que la conversación duró como media hora. puesto en las manos de María; de ahí la pasmosa eficacia de este
instrumento; de ahí la fecundidad aún más asombrosa de su heroico
apostolado.
¿Qué cosa será imposible al que es uno con María? santo lo recibe con suma reverencia, lo estrecha contra su corazón y
comienza a testimoniarle las ternuras de su amor con miles de amorosos
En las dificultades el Cura de Ars acudía a María, se encomendaba a besos. Y, no cabiéndole en el pecho la felicidad, se desahoga por los ojos
María y le rogaba que interviniese en todo. con dulces lágrimas. En fin, deshaciéndose en cordiales acciones de
Y la Madre de Dios intervino, unas veces animando y fortaleciendo a su gracias, devolvió el divino Niño a la misericordiosísima Virgen su
siervo, otras disponiendo las almas al arrepentimiento y obteniéndoles de Madre.
su divino Hijo el perdón y la conversión.
EJEMPLO 47
EJEMPLO 46 Respuesta de Jesús a Santa Matilde
El Favorito de la Virgen Leyendo un día la gran sierva de Dios, Santa Matilde, aquellas dos
Nada tan conmovedor como la vida del dulce apasionado de la Virgen, expresiones: «He aquí a tu Hijo; he aquí a tu Madre», dirigidas desde lo
San Félix de Cantalicio, apellidado en Roma «el Favorito de la Virgen». alto de la cruz por Nuestro Señor moribundo a la Santísima Virgen y a
San Juan, se sintió movida a pedir al Hijo de Dios la misma gracia que
Había adoptado como camino para la santidad la práctica de dejarse guiar entonces había concedido al
por la mano de María, como un niño por la de su madre. Y la Santísima santo apóstol. –«Dulce Salvador
Virgen le guiaba en realidad, ya fuese por entre las pruebas, las mío –dijo hablando con Jesús–,
sequedades y las humillaciones, ya regalándole con las dulzuras y volved a decir ahora por mí a
consuelos que proporciona la vida de intimidad. Y siempre el humilde vuestra Madre lo que dijisteis
hermano besaba la mano maternal de María y lo aceptaba todo como para San Juan; decidle: “He aquí
venido de su amorosa Reina. Muy a menudo la Santísima Virgen le a tu hija”». Y al punto tuvo la
acompañaba en la iglesia cuyo cuidado le estaba encomendado al pie del dicha de oír cómo el Salvador la
Sagrario. Allí el santo rezaba en voz alta y cantaba las alabanzas de Jesús recomendaba muy
y de María, mortificando al mismo tiempo su cuerpo con rigurosas especialmente al amor y
penitencias. Cierta noche en que de este modo se disciplinaba, cuidados de su Madre. –«Yo
golpeándose violentamente durante mucho tiempo, un hermano que se derramé mi sangre por su alma»
había escondido en un rincón para espiarle y edificarse con su ejemplo, –decía Jesús a la Virgen. Y
no pudiendo contenerse, le gritó: –«Basta, basta, Fray Félix, no prosigáis luego señalando a Santa
más tiempo». –«¿Quién eres tú?» –respondió el bendito santo, no poco Matilde: «Yo sufrí y morí por
asombrado y sobrecogido. –«Yo soy Fray Lupo» –repuso el otro, ella. Es toda mía. Os la entrego
saliendo de su escondite. –«Que Dios te perdone» –dijo entonces el santo por hija». Matilde, en un
entre disgustado y sonriente. «Vete a acostarte, anda». arrobamiento de gozo y de
Este mismo Hermano fue otra noche dichoso testigo de la aparición de la confianza, fue más lejos todavía,
Santísima Virgen y del Niño Jesús a su querido siervo. Félix oraba y suplicó al bondadoso Jesús se
animado de inusitado fervor. En un amoroso transporte se levanta, corre dignase otorgar esta misma gracia a todos aquellos que con fe viva la
al altar mayor y, humildemente prosternado, suplica y conjura a la Santa implorasen. Y el divino Salvador tuvo a bien responderle: «Jamás negaré
Madre de Dios le dé a su dulcísimo Hijo, siquiera por unos breves esta gracia a cualquiera que me la pida con fervor».
momentos. La Santísima Virgen, que se complacía en regalar a su
favorito, se le deja ver enseguida y le pone en los brazos al Niño Jesús. El
Pues ya todos los santos han implorado y obtenido esta inapreciable desaparecía!... ¡Sólo ella no había recibido nada!... Su alma quedó
gracia. Seamos imitadores suyos; pidámosla como ellos, y como ellos la hondamente conturbada, pero a la mañana siguiente hizo llamar a un
recibiremos. San Bernardo ha sido uno de los hombres que más hayan sacerdote y se confesó, llorando de pesar y de arrepentimiento. Se
amado a la Santísima Virgen y que, a su vez, hayan sido correspondidos despertó en su alma toda la antigua ternura con María, y pasó el día
por la Señora con más entrañable amor. Pequeñito aún se conmovía al alabando y bendiciendo a su dulce Madre del cielo. Llegada la noche se
solo nombre de María o a la presencia de sus imágenes. ¿Quería alguien durmió apaciblemente, con el recuerdo de María en el pensamiento y su
corregirle algún defecto? Bastaba decirle: «Eso desagrada a la Santísima nombre bendito en los labios.
Virgen». Para moverle a practicar una virtud o hacer cualquier acción
buena era suficiente indicarle: «Bondadosa Madre mía –susurró–, me pongo en vuestras manos. He sido
muy ingrata, pero obtenedme la gracia de morir antes que volver a ser
«Es del agrado del Corazón de la Santísima Virgen». indigna de Vos». Se durmió con esta plegaria en los brazos de María. La
Virgen volvió seguramente a pasar bendiciendo a los enfermos; no la vio
esta vez, pero al día siguiente, fortalecida con esta bendición y con el Pan
EJEMPLO 48 de los Ángeles..., se recogió profundamente y lloró...: luego sonrió
La bendición de María susurrando: «¡Oh Madre mía! Me pongo en vuestras manos, perdonadme
y presentadme a Jesús».
Hace algunos años contó la revista El pequeño mensajero el siguiente
caso, cuya completa autenticidad aseguraba. Nosotros no hacemos más Fue su último suspiro. La Virgen había premiado a su pobre hija, un
que resumirlo. instante pródiga, y, temiendo quizás desfalleciese de nuevo, la había
tomado realmente en sus brazos y transportado al cielo. Este ejemplo nos
Una persona que durante su juventud había tenido muy particular prueba cómo le agrada a María que empecemos y finalicemos el día
devoción a la Madre de Dios se había desgraciadamente enfriado y poco implorando su maternal bendición, durmiendo bajo su manto protector, y
a poco se había dejado arrastrar a una vida desordenada. Habiendo caído cómo Nuestra Señora vela por sus hijos y los bendice incluso durante el
enferma, tuvo que ser cuidada en un hospital asistido por Hermanas de la sueño.
Caridad. Al anochecer hicieron las religiosas en la sala de los enfermos la
oración de la noche, y, como de costumbre, suplicaron a la Madre de
Jesús los pusiese bajo su maternal protección. EJEMPLO 49
Muy pronto los enfermos se fueron durmiendo; sólo nuestra infortunada San Alberto Magno
paciente, revuelta y torturada su conciencia con el recuerdo de su
ingratitud para con María, seguía despierta. De pronto creyó ver que se Este trato cordial y franco era en gran manera familiar al piadoso Alberto
iluminaba la sala con claridad celestial y vio brillar en medio de aquellos Magno, el célebre maestro de Santo Tomás de Aquino. Nada más
resplandores a la Santísima Virgen, que, llevando al Niño Jesús en los conmovedor que la vida de intimidad con la Madre de Jesús de este gran
brazos, iba con la mano derecha bendiciendo a los enfermos. Esta ingenio. Era deudor a María de la vocación religiosa y de su maravillosa
Santísima Madre, al pasar de cama en cama parecía decir a cada enfermo inteligencia, como referiremos en otro ejemplo, y él procuró no mostrarse
algunas palabras de consuelo y le daba su bendición. Fácil es comprender ingrato con su bienhechora.
el maravilloso asombro de la infortunada joven y luego su mortal
ansiedad... ¿Recibiría ella esa bendición de la que se veía completamente
indigna?
¡Cuál no sería su dolor cuando vio que la Santísima Madre pasaba de
largo sin mirarla siquiera..., bendecía a los últimos enfermos y
Su corazón y sus labios –afirma
su biógrafo– repetían sin cesar el EJEMPLO 50
nombre de María; y si la
obediencia y el celo por la Celo de San Bernardo por María
salvación de las almas no De San Bernardo, ese astro brillante de la Edad Media, alma de las
hubiesen reclamado su tiempo, no Cruzadas en defensa de la Religión y de la Europa civilizada, consejero
hubiera deseado otra cosa que de Obispos, Reyes y Papas, se puede afirmar que recibió infusa en el
amar a María en el interior de su Bautismo la devoción hacia la Santísima Virgen María.
corazón y proclamar sus
alabanzas con los labios. En Se advirtió con admiración que ya desde su más tierna infancia se
efecto, al comienzo de sus estremecía de gozo a la vista de una imagen de María, a cuyas plantas
acciones, ya se pusiese a estudiar acudía a pronunciar el nombre de esta buena Madre. Continuamente
o abriese los libros para leer; ya pensaba en Ella e importunaba sin cesar para que le hablasen de Ella. Si
diese cuenta de sus lecciones o querían corregirle los defectitos inseparables de su edad, bastaba con
trabajase en la composición de sus decirle: «María te ve y no estará contenta de ti», e inmediatamente se
obras; ya subiese a la cátedra, ya abstenía de hacerlo. Para inducirle a ejecutar cualquier práctica de
respondiese a las consultas piedad, era suficiente advertirle que María le veía y que aquello le
públicas o privadas que se le agradaría, y luego la abrazaba con ardor. Se reconoció claramente el
hacían, siempre recurría a su fiel y particular cuidado que esta augusta Reina tenía de él y nadie duda que el
muy amada Protectora, y él amor de Bernardo a la santa pureza fue don singular de la Reina de las
mismo protesta que nunca dejaba vírgenes.
de iluminar con celestes Pero estaba destinado a recibir
claridades el asunto que debía desarrollar. De ahí el apellidar con tanta otros favores más señalados
frecuencia a María «Iluminadora». Pero no le bastaba a este gran devoto de su poderosa Bienhechora.
de María no comenzar cosa alguna sin su bendición y permiso, sin Una hermosa noche de
encaminarla a su mayor gloria y servicio, sino que además se dirigía a Navidad aguardaba el joven
Ella durante los trabajos diarios con no interrumpidas jaculatorias y Bernardo, con sus parientes y
aspiraciones amorosas; y, cuando se veía libre de las demás ocupaciones, otros muchos fieles, la hora en
se arrojaba inmediatamente a sus plantas con abandono filial, trayéndole que diese comienzo, según
y presentándole todo lo que había realizado como a depositaria de sus costumbre, el oficio de la
obras lo mismo que de sus afectos. solemnidad. Habiendo
Para descansar de vida tan laboriosa a veces se paseaba solo por el jardín reclinado la cabeza unos
entonando a María cánticos enamorados, compuestos por él mismo en momentos, le sobrecogió una
honor de su Señora; y lo hacía –añade el historiador de su vida– con especie de sueño y,
suavidad y consuelo interior tan grandes que estos amorosos cantos se súbitamente iluminado del
componían de tantos suspiros como notas y de tantas lágrimas como cielo, vio con los ojos del
palabras; por lo que buscaba el tiempo en que los religiosos se retiraban a espíritu el misterio inefable de
sus celdas, a fin de no tener otro testigo de sus arrobamientos, lágrimas y Belén, contemplando lleno de
sollozos que la cerca del convento. inmenso placer al divino
Infante en el momento en que
acababa de salir del seno virginal de su Madre. Esta vista le llenó de piedras preciosas, como no se encuentran aquí abajo. Me dijo la Virgen
enajenador encanto y le dejó tan prendado de Jesús y de María, que, que la tenía preparada para vestirme con ella después que me hubiese
desde aquella dichosa noche, puso todos los esfuerzos de su alma para despojado de mí misma y que el bien de mi alma exigía que siguiese
vivir en la intimidad continua de Aquella a quien él llamaba «Robadora sujeta a luchar y a conseguir la victoria a costa de grandes trabajos. Me
de corazones», y empeñó formal promesa de consagrarse de por vida a su recomendó que me acordase a menudo de su presencia, que me
mayor gloria y servicio. conservase constantemente en espíritu cerca de Ella, y que recurriese a
su intercesión repitiendo frecuentemente la siguiente jaculatoria:
Y fue así, pues San Bernardo reunió en sus escritos, rebosantes todos de
ternura y piedad marianas, cuanto de hermoso y afectuoso dijeron de “A tus plantas, oh dulcísima Dueña mía, quiero vivir y morir”.
María los siglos que le precedieron, del mismo modo que en su corazón
reunió todo el cariño de los más celosos servidores de la Señora. Al leer «Me prometió que sería en todo mi consejera, mi ayuda y mi sostén;
las obras que escribió en alabanza de María, el alma se siente toda excitó en mí un deseo vivísimo de la vida de unión y de su santo amor, y
poseída de respeto, de confianza y de amor hacia esa bondadosa Madre. me dejó llena de paz y de consuelo».
El mismo santo andaba tan saturado de esos sentimientos, que al simple
recuerdo de la grandeza y sobre todo de la bondad maternal de la Virgen,
caía en extático arrobamiento. EJEMPLO 53
El Beato Hermán y el nombre de María
¿Qué modelo más admirable de la vida de intimidad que este santo Sin pretender esas gracias
premonstratense? Su vida es un tejido de intervenciones maravillosas y extraordinarias, hallaríamos, por
de manifestaciones saturadas de maternal atención de parte de la Reina lo menos, más amor, más fuerza y
de los corazones. Es que el santo, desde sus más tiernos años, estaba tan más celo para santificarnos y
enamorado de María que no hallaba gusto sino al lado de su buena santificar a los demás.
Madre. Jesús, para premiar su virtud y unir más aquel corazón amante A imitación del Beato Hermán,
con su divino Corazón se le apareció un día clavado en la cruz. todas las mañanas vayamos a
En vez de jugar en la calle con los otros niños de su edad, el piadoso María y digámosle
Hermán se retiraba a hacer oración a la iglesia del monasterio. Allí fue confiadamente:
donde la misma Virgen María le invitó un día, a eso de la hora de «¡Aquí estoy, mi buena Madre! Hoy quiero amaros y agradaros».
vísperas, a jugar con el Niño Jesús y el pequeño Juan Bautista.
Todos los días Hermán se presentaba a los pies de su buena Madre, y con
la naturalidad de sus años infantiles le decía: «Aquí estoy, mi buena EJEMPLO 57
Madre!» Y resulta que un día la imagen de la Señora se anima y, bajando San Alberto Magno
de su pedestal, pone al Niño Jesús al lado de Hermán para que jueguen
juntos. La Virgen presidía, animando con su graciosa sonrisa, a sus dos San Alberto Magno, que debía a la Santísima Virgen su vocación
queridos hijos: su Jesús y Hermán. religiosa, fue sucesivamente asaltado de muchas tentaciones, pero supo
refugiarse junto a su Madre y permanecer junto a María. Ella le otorgó la estando rodeado de tus alumnos mientras haces tu explicación ordinaria.
calma apenas el Beato se la pidió. Sabe que desde entonces no debes tener otra ocupación que la de
prepararte para salir santamente de esta vida».
–«¡Tenme junto a Ti, Madre mía, que tengo miedo!» – exclamaba.
En efecto, tres años antes de su muerte sucedieron todas estas cosas tal
–«¡Miedo!... ¿De qué?» –le como la Santísima Madre se las había predicho, y el famoso doctor tomó
preguntó la Santísima Madre de ello ocasión para revelar a los que le rodeaban las misericordias de
en un sueño celestial. María. Luego, con su permiso, se retiró de las aulas, no pensando ya sino
Y Alberto, que en los en disponer las cosas para el gran paso de la eternidad, lo que tuvo lugar
principios era de muy mediana con tal fervor que no dejaba de decir aquellas palabras del Apóstol: «Me
inteligencia, expuso a su abraso en deseos de ser desatado de las ataduras de esta mortalidad y de
Madre el temor de no poder estar con Cristo». Su conversación era de los gozos del Paraíso y estaba
adquirir la ciencia necesaria exhortando a sus hermanos a la devoción a María, cuando le sorprendió
para llegar al sacerdocio y, la muerte y exhaló su último aliento.
como resultado de esta
insuficiencia, perder la
vocación religiosa. EJEMPLO 58
–«Anda, hijo mío, anda, tu Jesús en los brazos de María
súplica será atendida; estudia
con ardor y persevera en la ¿Conoces, amado hijo de María, la sugestiva página en que San
religión». Francisco de Sales nos describe la
intimidad que debe existir entre la
Despertó el santo sintiendo Madre de Jesús y las almas, sus
aún bañado su corazón de enamoradas?
júbilo; y, pesaroso de no haber recurrido antes a la Santísima Virgen y de
haber antepuesto a los bienes inestimables de la vida religiosa la No es precisamente una historia, sino
vergüenza de pasar por ignorante entre sus hermanos, se postró a las una pequeña anécdota imaginaria, tan
plantas de nuestra Señora y, resumiendo todas sus antiguas devociones, fecunda en piadosas aplicaciones y tan
se confió a Ella más que nunca, seguro de la palabra que en otra ocasión saturada de mística ternura que vale
le había dado de protegerle en todo y para todo. más que una verdadera historia.
Poco tiempo después cayó en otra nueva inquietud, a saber: que el Cierto día, en que era llevado en
estudio de la Filosofía no le llevase a algún error en materia de fe, como brazos por su Madre, alguien le
a tantos les sucedía en aquel tiempo. Recurrió de nuevo a María con su preguntó al Niño Jesús adónde iba, y
exclamación acostumbrada: «¡Oh Virgen, Madre mía, tenme junto a Ti, El respondió:
que tengo miedo! Miedo de caer en error y de desagradar con ello a mi –«No voy Yo; es mi Madre quien va
amable Salvador». por Mí».
María se le volvió a aparecer y le prometió que jamás se apartaría de la –«Pero por lo menos, ¿no vais Vos con
doctrina católica y apostólica. «En prueba de esto –le añadió–, un día vuestra Madre?»
perderás repentinamente la memoria de todas las ciencias naturales
–«No. Aunque es verdad que voy adonde me lleva mi Madre, sin –«¡Ay! La mía se murió hace tiempo».
embargo no voy con Ella, ni con mis propios pasos, sino por los pasos de
mi Madre, por Ella y en Ella». –«Pues yo –repuso el pequeño– tengo una mamá muy buena».
–«Pero, por lo menos, amado Niño divino, queréis dejaros llevar por «¿Sabes rezar el Avemaría?» –le volvió a preguntar la Hermana.
vuestra Madre». –«¿Y tú?...» –le repite el travieso, con la más graciosa de sus sonrisas.
–«Ni eso. Yo no quiero nada de eso, sino que del mismo modo que mi –«Yo sí».
buena Madre camina por Mí, quiere también por Mí. Abandono
igualmente a su desvelo que ande por Mí y que quiera ir por Mí adonde –«Vamos a ver, dila».
mejor le parezca; y así como no camino sino por sus pasos, tampoco no La Hermana se puso a rezar devotamente el Avemaría.
quiero sino por su voluntad».
El niño se hizo todo ojos, oídos y sonrisa al escucharla...; pero al oír el
Esta historia encierra todo un programa de vida espiritual y nos señala el nombre de Jesús...
método adecuado para alcanzar la vida de intimidad con María. Basta
con imitar sencillamente al Niño Jesús y obrar como Él obraba en los –«¡Jesús –dice– es mi nombre!»
años de su infancia. De manera que podríamos llamar esta práctica: La
Y vuela al paraíso para oír el final del Avemaría de boca de los Ángeles y
imitación del Niño Jesús.
recompensar desde aquellas alturas a la fervorosa Bienvenida, que con
Pero no lo olvidemos: para eso tenemos que seguir siendo siempre niños tan singular devoción sabía rezarla.
pequeñitos.
EJEMPLO 60
EJEMPLO 59
Testimonio forzado del demonio
La Beata Bienvenida
La devoción mariana por excelencia es, sin género alguno de duda, la
La Beata Bienvenida de Boyano, de la Tercera Orden de Santo Domingo,
santa Esclavitud enseñada por San Luis María y explicada teórica y
era devotísima de la Santísima Virgen, a la que rezaba cada día miles de
prácticamente en las diferentes obras sobre la Santísima Virgen.
veces el Avemaría.
Se puede afirmar que esta devoción realiza en su más perfecto grado el
Un día, estando en la iglesia fue
¡Soy todo vuestro! Siendo ya conocida y practicada de la mayor parte de
interrumpida en sus devociones
las almas fervorosas, nos contentamos con traer aquí el testimonio que el
por un gracioso niño que corría
demonio, forzado por la Santísima Virgen, ha tributado a esta devoción y
de altar en altar. Pensando que
a su santo Fundador. Las siguientes líneas provienen de un eminente
se habría extraviado de la casa
religioso encargado por la autoridad diocesana de hacer los exorcismos
de sus padres, lo llamó y le
contra Satanás y de dirigir a las almas santas oprimidas bajo la tiranía del
dijo:
maldito.
–«¿Tienes madre, querido
«¡Cómo hay que trabajar todavía en las almas de vuestros sacerdotes!...
niño?»
Aunque el brazo de Cristo es el del Omnipotente y el número es un bien,
–«¿Y tú?...» –le replicó el niño la calidad es un bien todavía superior. Porque un solo ser poseído de
con encantadora naturalidad. Cristo es otro “Crucificado”, a quien el “Gran Crucificado” da la fuerza
que venció al Infierno. Pero si ese ser es un sacerdote y de él se puede
afirmar con verdad que es “otro Cristo”, su poder sobrepasa a cuanto se EJEMPLO 61
puede imaginar. Tú has admirado la fuerza extraordinaria de Aquél que
reviste con su poder el brazo débil de un hombre; y yo te he preguntado: San Alfonso María de Ligorio
“¿Por qué te admiras? ¿No se ha escrito que Él elegiría algunos hombres Tal pareció ser la divisa de este gran Santo e infatigable apóstol de
para esclavos de María y que por Ella harían cosas maravillosas?”. Tú me María.
obligas, miserable, a pronunciar el nombre del que tales cosas predijo, y
para gloria del Santo me veo forzado a decir que es San Luis María. Tendríamos que contar no un caso u otro sino la vida entera de este
esclarecido Prelado si quisiéramos describir el papel maravilloso de la
«Si, él es quien ha encadenado tantas Virgen Inmaculada en el admirable convertidor de almas y extraordinario
almas a la Virgen, puesto que los esclavos fundador de la Congregación del Santísimo Redentor.
ya no se pertenecen a sí mismos. Él fue en
vida un despreciado pero ahora su gloria Niño aún, pasaba ya horas enteras en oración extática ante la imagen de
es grande. Todo lo que escribió sobre lo la Virgen. A sus plantas resolvió abandonar el mundo y depositó su
que María había de hacer por medio de espada.
esos hombres lo vio con mirada profética, Se obligó con voto a rezar todos los días el rosario y a predicar todos los
aunque no alcanzó entonces a prever los sábados las glorias de Nuestra Señora.
medios señalados para hacer resplandecer
la misericordia del Corazón de Cristo. Con el fin de no salir nunca de la dulce vida de intimidad con esta buena
Madre que tan fielmente practicaba, rezaba el
«Vuestro Papa es también esclavo de la Avemaría cada cuarto de hora.
Reina... Sí, es el Papa de la Virgen, es un
alma “pequeña”, un “sencillo”..., y para El recuerdo de María le acompañaba a todas
los sencillos no hay secretos... La vida de partes y, a pesar de las ocupaciones más
vuestro Papa ya no es terrena... Es el Papa absorbentes y de los cuidados que tan
del amor, y yo, que soy el reverso del pesados cargos le ocasionaban, vivía
amor, lo aborrezco». incesantemente junto a María, contemplaba
siempre a María con calma y tranquilidad
Añadamos que el pronunciar el demonio admirables, como si no tuviera otra
el nombre de San Luis María fue efecto ocupación.
de un precepto mental del Padre exorcista
y que el sacerdote no sabía entonces que Ayunaba los sábados y las vigilias de las
San Pío X favorecía nuestra querida fiestas de la Santísima Virgen, absteniéndose
devoción. en ellos de toda bebida y contentándose con
un pedazo de pan por todo alimento. Hasta
Añadió el demonio que detestaba la santa en su más extrema ancianidad se complacía
esclavitud porque era la práctica más sincera de la humildad; pues esta en amar a María como a tierna Madre. «El
virtud es, efectivamente, su pesadilla. Nada puede contra el alma demonio ha querido echarme en la
verdaderamente humilde que, al contrario, le domina y subyuga. desesperación –decía al salir de una violenta
Aprovechemos este aviso del enemigo para mejor practicar la verdadera tentación–, pero mi buena Madre María me
devoción de San Luis María. ha socorrido y no he ofendido a Dios».
Después del amor a Dios, aspiraba a ocupar el primer lugar entre los huerfanitos; yo soy una pobre niña abandonada. Dignaos hacerme de
felices amadores de la Reina del cielo; el nombre de María se repite en madre y yo seré vuestra hija muy sumisa y os amaré siempre con todo mi
casi todas las páginas de sus numerosas obras, sin contar Las Glorias de corazón».
María, uno de los más hermosos libros que se han publicado sobre
Nuestra Señora. Teresa acababa de mirar a María. De allí debía levantarse para emprender
su vuelo y llegar a ser ese gran genio y ese apóstol incansable admirado
En fin, impuso particular precepto a los miembros de la Congregación en la Iglesia por la sublimidad de sus revelaciones, el heroísmo de sus
del Santísimo Redentor, que él fundó, de profesar a la Santísima Madre virtudes, la pureza de su vida y la devoción tiernísima hacia la Santísima
filial amor. Virgen.
Por su parte, María supo hacer brillar maravillosamente su ternura de Hecha esta súplica se levantó, en efecto, la piadosa niña más tranquila y
Madre hacia su querido Alfonso. Lo curó de una mortal dolencia, deseosa de santificarse.
ocasionada por el trabajo excesivo. Se le apareció repetidas veces en una
gruta, a la que solía el Santo retirarse para entregarse más libremente a la Desde aquel momento miró a
oración y a la penitencia, y le aconsejaba en todo lo que concernía a su la Virgen como a su
Congregación. Madre y se portó con la
En no pocas ocasiones se le mostró llena de celestiales encantos y Señora como hija amante y
arrebatándolo en divinos arrobamientos, mientras con sus sermones confiada, recurriendo a Ella
reanimaba en sus incontables oyentes la confianza hacia esa amorosa en todas sus necesidades; y
Madre de la gracia. María, a su vez, la trató
constantemente como a hija
Se le apareció últimamente dos veces la víspera de su muerte, tal como muy querida. Nunca dudó
tantas veces se lo había pedido el Santo, y cambió su agonía en éxtasis Teresa que a su bondad debió
dulcísimo. su Orden Carmelitana todos
los favores que el cielo le
otorgaba y se hizo ley
EJEMPLO 62 obligatoria poner en sus
manos las llaves de los
Santa Teresa de Jesús nuevos monasterios que
Podemos afirmar que una de esas almas generosas que después de mirar fundaba, probando
a María emprendió su vuelo hacia las cumbres más elevadas de la gustosamente con ello que la
cristiana perfección fue Santa Teresa. constituía guardiana y primera
superiora. «Tengo que
Quiso pertenecer a María enteramente, sin reserva, para lograr así, sin reconocer –decía a menudo–,
límites ni medida, las gracias y caricias de esta Santísima Reina. que nunca me he
encomendado a esta buena Madre sin haber sido de Ella socorrida».
Toda su vida no es sino la práctica constante de este grito de amor.
Tengamos igual confianza y experimentaremos los mismos efectos.
A los doce años perdió a su madre y la joven huerfanita corrió luego
bañada en lágrimas a postrarse a las plantas de una imagen de María, Para aquilatar su virtud Dios la probó con incontables tribulaciones y
diciéndole: «Dulce Reina del cielo, la tierna madre que acabo de perder sobre todo con un cruel sufrimiento que le duró dieciocho años. Esta
me repetía muchas veces que Vos sois buena y no abandonáis a los alma escogida y generosa siguió inconmovible. En sus angustias y
contrariedades se consolaba pensando en los amargos sufrimientos de la besar la imagen de la Señora, que veneraba en su pobre celda,
que había escogido por Madre. El consuelo que de estas consideraciones experimentaba en su alma algo de los júbilos del cielo. A veces se
sacaba fue tan grande, que acabó por hallar atractivo el dolor. Con quejaba con infantil sencillez de que su buena Madre se mostrase
frecuencia se le oía proferir esta sublime exclamación: «O padecer o insensible a su cariño y no le diese pruebas de su ternura; pero se
morir». resignaba a esperar el día en que tuviese la dicha de gozar plenamente de
ellas en la patria de la gloria bienaventurada.
El Señor recompensó tan heroica virtud con los dones de ciencia, de
milagros y de profecía, y principalmente con una muerte preciosa, como Era la víspera de la Anunciación. Acababa de sonar el Ángelus en la torre
debía tenerla tan tierna y afectuosa hija de María. del monasterio y las campanas de las iglesias del pueblo esparcían
alrededor las notas de su alegre repiqueteo, recordando a los fieles el gran
EJEMPLO 63 misterio del Hijo de Dios hecho hombre.
Un íntimo de la Santísima Virgen Fray Gerardo –que tal era el nombre del religioso– volvía de rezar sus
El ejemplo siguiente –publicado por el P. Texier en la revista El Reino de oraciones y antes de entrar en su celda quiso saludar por última vez a la
Jesús por María–, nos ofrece una nueva prueba de la inefable Guardiana del convento en la capillita que le estaba dedicada. Entró,
condescendencia y de la bondad sin límites de la celestial Madre. pues, arrodillándose sobre el pavimento y comenzó su oración favorita:
Ave María, gratia plena... No pudo continuar... Una emoción
María es la puerta del cielo..., y el cielo es la posesión completa y no indecible se apoderó de su alma. «¡Oh Vos, que sobrepasáis a todas las
interrumpida de Jesús. María nos dio al Salvador y nos lo sigue dando mujeres por el resplandor y el aroma de vuestras virtudes! –suspiraba el
todos los días. Ella, por consiguiente, ha de ser buen Hermano–. ¡Vos, que encantáis como celeste melodía la mansión de
quien nos introduzca en el cielo... y nos llevará la gloria! ¡Vos, mi Madre amada que esparcís delicias tan suaves que los
a él seguramente, al morir, si le somos fieles; y labios divinos se han dignado acercarse a los vuestros!... ¡Vos, oh dulce
aun aquí, en la tierra, nos dará a gustar algunas Madre, conocéis el insaciable anhelo que devora mi alma!... Daos prisa,
miguitas del cielo si con generosidad le os ruego, a concederme el favor porque suspiro...»
servimos.
A estas palabras, avergonzado y confundido de su atrevimiento,
Aquí tenemos una prueba de ello en un íntimo inclinó suavemente la cabeza como lirio abatido por los ardores del sol;
amigo de la Virgen. pero, levantándola súbitamente, como refrescado por el rocío de la divina
Cerca del pueblo de Ruremunde, en los Países inspiración, clavó sus ojos puros en su celestial Protectora...
Bajos, existió en otro tiempo un monasterio ¡Oh maravilla! La Reina de los niños y humildes anima su rostro..., y de
cuyos religiosos conservaban el primitivo repente desciende de su trono, deja sobre el altar al Niño Jesús, que
fervor y daban al mundo egoísta el vivo sonríe plácidamente, y, rápida como el viento, salva el espacio que la
ejemplo de una vida de abnegación y de separa del religioso.
sacrificio.
De rodillas, juntas las manos, inmóvil como una estatua y con el rostro
Entre aquellos monjes de vida tan austera había pálido como el Cristo de marfil que se eleva sobre el sagrario, Fray
un joven religioso cuyo candor encantaba a Gerardo parece sumido en dulce éxtasis.
cuantos le trataban. La Reina del cielo poseía
por entero su corazón y todas las noches, antes –«Levántate, hijo mío –le dice la Virgen–, tus deseos han quedado
de irse a descansar, saludaba con respeto su cumplidos. Ya hace tiempo que ganaste mi Corazón con tus piadosos
imagen y la besaba amorosamente. Con piedad rezos del Avemaría. Alégrate, que te haré partícipe de mi gloria; tú
angelical le rezaba diariamente cien Avemarías y al poner sus labios para reinarás conmigo y te sentarás a mi mesa».
Y, estrechando entre sus brazos al fervoroso religioso, imprimió en su su trono, abre la puertecita del sagrario, toma el sagrado copón y alzando
frente un beso maternal que lo conmovió hasta lo más íntimo del alma. su tapa sale de él un hermoso y resplandeciente Niño. María se arrodilló
Luego, tomándole de la mano, lo condujo a su Hijo Jesús y solicitó la delante de su Hijo y le dijo con voz suplicante: «Hijo mío amadísimo, ten
bondad del divino Infante para aquel su devoto servidor. El divino Niño compasión de este nuestro pobre siervo».
accedió con muestras de complacencia a la súplica de su Madre y,
estrechando al feliz Hermano con los lazos de su amor, le prometió Y el Señor le replica: «Madre mía, ¿qué queréis que haga si él no quiere
introducirlo en el cielo por medio de su Santísima Madre, que es la quedarse conmigo?»
verdadera y única puerta de la eterna felicidad. Y la misericordiosísima Virgen prosiguió: «Hijo mío, precisamente por
eso, ten compasión de él y otórgale la gracia de quedarse contigo».
Por haber correspondido a la gracia El Venerable Tomás de Kempis mostró, ya desde su infancia, una muy
singular devoción a la Santísima Virgen. Se había impuesto un tributo de
Un joven que vivía muy cristianamente, seducido por un compañero oraciones que le pagaba con exactitud todos los días. Sucedió, sin
pervertido, cometió un pecado, del cual enseguida se alarmó su embargo, que insensiblemente se resfrió su fervor y descuidó las
conciencia. Amargado inmediatamente por el devociones acostumbradas. Empezó por omitirlas un día, luego dos, más
remordimiento, se fue a acostar pero sin que tarde una semana, hasta que terminó por abandonarlas enteramente.
pudiese pegar el ojo; como el pecado
atormentaba sin cesar su memoria, prometió a Entonces un sueño misterioso le hizo comprender la gravedad de su falta.
Dios confesarse a la mañana siguiente, pero esta Le pareció hallarse en compañía de sus condiscípulos en la clase,
promesa no calmó sus inquietudes. Por fin se escuchando atentamente las explicaciones. Creyó ver descender de los
levanta, bien resuelto a ir enseguida en busca de cielos, entre nubes, a la Santísima Virgen, engalanada con un vestido de
su confesor; pero recordando que vivía a muy fulgurante blancura y dando una vuelta a la sala, se acercaba uno por uno
larga distancia, apenas salido, se vuelve a casa; a los religiosos encargados de la juventud y a los estudiantes, les hablaba
los remordimientos se redoblan, le torturan y le con bondad y les daba las más tiernas demostraciones de su ternura
atormentan; le resulta imposible conciliar el materna. A esto, Tomás, que esperaba con la más viva impaciencia que la
sueño con el monstruo del pecado en su Reina del cielo se acercase a él, le dirigía miradas en que se dibujaba el
corazón. ardor de sus deseos. Es verdad que se decía a sí mismo: «Soy culpable,
soy indigno de esas pruebas de cariño de la Madre de Dios... con todo, recogimiento, con el fin de reparar, en cuanto le fuese posible, los ultrajes
espero..., confío…» que en ellos se hacían a Dios nuestro Señor.
Confiaba, sí, pero le engañó su esperanza. María se le acerca; parece Un día, mientras la Santa estaba en oración, se le apareció nuestra Señora
mirarle con rostro severo y, lejos de hacerle demostración alguna de con el divino Salvador del mundo en los brazos y, tomando una de las
afecto, le echa en cara su culpable negligencia y su culpable docilidad a manos de Catalina, suplicó a su divino Hijo se dignase recibirla por
las sugestiones del demonio. esposa, lo que el buen Jesús hizo al instante; y para asegurar a Catalina
de la verdad de la visión le dejó en el dedo un anillo que sólo ella tenía el
–«¿Qué has hecho –le dijo– de privilegio de ver.
tus devociones? ¿Dónde han
parado aquellas tus oraciones No fue ésta la única visita que
fervorosas, aquellos rosarios y recibió de la Santísima Virgen.
oficios con tan tierna devoción Acostumbrada a vivir en la intimidad
rezados? ¿Y aún presumes que de esta dulcísima Madre, la santa la
te dé pruebas de cariño? Anda, invocaba incesantemente e imploraba
vete lejos de Mí; puesto que su ayuda en las diversas ocupaciones
descuidas ofrecer tan fáciles del día.
devociones a la que en otro
tiempo amaste, eres indigno de «¡Las dos juntas, bondadosa Madre
mi ternura». mía!» –repetía–, y la Madre de Jesús,
tan condescendiente siempre para
Dichas estas palabras, con los que la aman, accedía a
desapareció, dejándole menudo a los piadosos deseos de su
consternado. Luego se hija. Unas veces alternaba con ella en
despertó, examinó su conciencia, reconoció humildemente su falta y el rezo del Oficio, otras conversaban
prometió enmendarse; volvió a tomar sus prácticas piadosas con tanto juntas mientras la santa se ocupaba
fervor y constancia, que no las omitió un solo día hasta el fin de su vida. en los quehaceres domésticos que le
habían encargado sus padres para
¡Dichosa reprensión que hizo volver al buen camino a un alma que distraerla.
empezaba a descarriarse y la apartó acaso del borde del abismo!
En cierta ocasión llegó la condescendencia de esta Madre de bondad
hasta ayudarla a hacer pan para los pobres, que resultó de un gusto
EJEMPLO 70 sabrosísimo a pesar de estar echada a perder la harina que le habían dado.
Santa Catalina de Siena Así nos lo cuentan San Antonino y Raimundo de Capua en la vida que
escribieron de esta gran santa y sierva de María.
Fue tan tierna la devoción que Santa Catalina de Senia profesó a la
Madre de Dios que frecuentemente ya a la edad de cinco años, al subir
las escaleras, se arrodillaba en cada peldaño a rezar el Avemaría. La EJEMPLO 71
celestial Señora se lo pagó con una gracia bien particular.
San Luis Gonzaga
Como se hallaba en extremo afligida por los desórdenes que se cometían
durante los días de Carnaval, resolvió pasarlos con mayor piedad y
Entre los santos que han sobresalido en la devoción a la Santísima Virgen su vida continuamente unido a Nuestra Señora y santificando todas sus
y particularmente en la vida de intimidad con esta óptima Madre, puede acciones con esta amorosa exclamación:
señalarse a San Luis Gonzaga.
¡Por amor vuestro, oh Madre mía!
A los nueve años, estando en Florencia, concibió tan grande devoción
hacia María que al hablar o pensar en Ella parecía consumirse por la
vehemencia de su amor. EJEMPLO 72
Esta devoción aumentó con la vista de una Virgen milagrosa y con la San Estanislao y San Juan Berchmans
lectura de cierto libro que hablaba de los misterios del rosario. Se sintió
entonces inspirado por el ardiente deseo de hacer algo que agradase a la Ya se ha hecho mención del ejemplo de San Luis Gonzaga. Para
Santísima Virgen. No contento con vivir en la dulce intimidad de su completar el cuadro de los tres ángeles
tierna Madre, buscaba cuantas ocasiones podía para testimoniarle su terrenos y modelos de la juventud, San Luis
amor. En las pruebas, sufrimientos y contradicciones que tuvo que Gonzaga, San Estanislao de Kostka y San
experimentar exclamaba con fervor angelical: ¡Por amor vuestro, oh Juan Berchmans, traemos aquí algunos
Madre mía! Para redoblar aún más los lazos, ya estrechos, que lo unían rasgos de la
con la Virgen Inmaculada, resolvió hacia esa época hacer voto de vida de los
castidad. Le pareció que María amaba más que otra cosa ver que se la dos últimos,
imita en la pureza y que se procura parecerse a Ella. Fue, pues, a relacionados
postrarse a las plantas de la imagen milagrosa y ante ella, después de con el asunto
haber orado largo tiempo, hizo voto de castidad perpetua, voto que que nos ocupa.
agradó en extremo a la Santísima Virgen. Tomó, desde entonces, al santo La ternura de
niño bajo su protección especial y le obtuvo el insigne privilegio, que San Estanislao
gozó durante toda su vida, de verse libre de toda rebeldía de la carne y no hacia la Santísima Madre de Jesús fue tan
tener jamás pensamiento ni representación alguna contrarios a la santa grande que bastaba oírle hablar de Ella para
pureza. Privilegio que fue atestiguado, después de su muerte, por los que sentirse inflamado en deseos de amarla.
habían conocido el interior de Luis y que atribuían a la protección de la Había inventado expresiones y títulos
Santísima Virgen y al acto heroico de que acabamos de hablar. nuevos en su honor. No empezaba
Después de lo dicho se puede juzgar con qué angelical pureza y amor de ninguna acción sin volverse primero a
Serafín hizo Luis la primera Comunión. Renunció desde entonces a todos una imagen de María para implorar su
los juegos y diversiones. Su recreo preferido era retirarse a orar y bendición.
frecuentar las iglesias, principalmente las dedicadas a la Santísima Su amor a María produjo los más
Virgen. hermosos frutos de gracia. No la llamaba
Para él todos los días eran de abstinencia y de ayuno; pero los sábados en de otra manera que su buena Madre y
honor de María, y los viernes, por amor a Jesús Crucificado, ayunaba a decía estas palabras con voz tan tierna, aire
pan y agua. tan dulce y corazón tan afectuoso
que se habría creído oír hablar de la
Confesaba el mismo Santo que creció desde entonces su amor a la Santísima Virgen a un serafín del cielo. Pero nadie acertaría a expresar el
Santísima Virgen a tales ardores que le bastaba oír pronunciar su nombre gozo que sentía cuando podía hablar de Ella con sus compañeros de
para sentir su corazón abrasado de ternura, pasando los restantes años de noviciado. Y ellos deseaban tanto ser testigos de su fervor que para
edificarse, lo mismo que para darle gusto, apenas le veían venir se Predicando Santo Domingo en la ciudad de Carcasona, le pidieron que
apresuraban a conversar sobre algún privilegio de María. exorcizase a un hombre poseído del demonio. El santo lo hizo en
presencia de una muchedumbre incontable que acudió ante lo nuevo y
Y si al llegar los encontraba entretenidos en otras conversaciones, con extraordinario del caso.
humildad y sonrisa, a las que era imposible resistir, les decía: «Vamos,
hermanos, háblenme un poco de mi buena Madre». El santo joven se Antes de terminar los exorcismos dijo
mezclaba entonces en la conversación y enseguida se le veía abrasarse; el santo al poseso: –«En el nombre de
era realmente imposible verle u oírle sin sentirse conmovido y lleno de Dios y de la Iglesia, y de todos los
consuelo. aquí presentes, dinos cuál es el santo
cuyo poder más teme el demonio».
Otro santo novicio y prodigio de amor a María Forzado por el precepto y por la
fue, en la misma Compañía de Jesús, San Juan santidad del varón de Dios a confesar
Berchmans. ¡Qué vida tan maravillosa! ¡Qué la verdad, el miserable poseso gritó
respeto y cariño tan de hijo para honrar a su con todas sus fuerzas: –«¡Oh Virgen
Madre! Su recreación favorita con sus María! Tú eres nuestra enemiga,
compañeros era discurrir sobre las grandezas nuestra ruina y nuestra confusión.
de la Virgen. Cuando encontraba algunos que ¿Por qué bajas del cielo para
eran más particularmente devotos de Nuestra derrotarnos y desarmarnos? Ella –
Señora, su mayor dicha consistía en concertar añadió– dispone de poder sin límites
una especie de torneo sobre quién le atribuiría para sacar de nuestras garras a sus
mayores alabanzas y le daría títulos más servidores y ponerlos a salvo de
gloriosos. ¡Qué expresiones decía entonces! nuestros golpes y de nuestros tiros.
Sucedía que los otros se agotaban, pero él Ella desbarata nuestros proyectos,
continuaba con alegría sin igual y era tal su trastorna nuestros designios y embota
fecundidad al hablar de su Madre celestial que nuestras armas. Sabed que, si no
antes le faltaba el tiempo que la palabra para hubiera Ella encadenado nuestro
proclamar sus alabanzas y el amor que le poder, habríamos ya destruido la Iglesia y extinguido la fe en las distintas
abrasaba, inflamando a cuantos le escuchaban. categorías de fieles que la componen».
Ved qué bien sabían los santos hacer de la Así obligó a hablar para instrucción nuestra al padre de la mentira la
conversación una oración y un apostolado, al virtud de los exorcismos y la fuerza de la verdad. Aprovechémonos de
mismo tiempo que descanso. sus enseñanzas y coloquemos toda nuestra confianza en María. Bajo su
Pensémoslo alguna vez: de la abundancia del corazón habla la boca. Es amparo protector ¿qué podemos temer? Ella aplasta con sus pies la
imposible profesar verdadero amor a María sin exteriorizar esas cabeza de la serpiente infernal y sujeta encadenado a nuestro enemigo
convicciones y aspiraciones por medio de la palabra. para que no nos dañe.
Os suplicamos, ¡oh Virgen Santísima!, que destruyáis siempre las armas
de ese espíritu seductor y que no permitáis dejemos nunca de ser esclavos
EJEMPLO 73 e hijos vuestros. Así sea.
María desarma al demonio EJEMPLO 74
La seráfica Gema Galgani presencia de la Virgen Dolorosa. ¡Qué felices momentos! ¡Cuánta
dulzura experimenté en aquellos instantes! ¡Imposible de explicar!
¿Quién no ha oído hablar, o más bien, quién no ha leído la vida de la Pasados los primeros momentos de conmoción, me pareció que la
seráfica virgen de Luca, santa Gema Galgani, que murió en 1903? Virgen, tomándome en su regazo, hacía que mi cabeza descansase sobre
Esta alma extraordinaria, conducida por Dios nuestro Señor a la santidad sus hombros, sosteniéndola algún tiempo en esta posición. Mi corazón,
a través de los más elevados caminos de la mística, aparece como un henchido de felicidad, nada deseaba. De vez en cuando me
ángel que baja del cielo para combatir el materialismo de nuestro siglo y preguntaba: – “¿Amas a alguien más que a Mí?” –“Oh –le respondí–,
dar un nuevo testimonio de la santidad inagotable de la Iglesia Católica. amo a otra persona más que a Vos.” Fingiendo desconocerlo, me dijo:
–“¿Quién es?” –“Es una persona a la que quiero tanto que la amo sobre
La vida entera de esta alma privilegiada es un tejido de maravillas, una todas las cosas y estoy dispuesta a dar la vida por ella: por ella no me
sucesión no interrumpida de apariciones y de manifestaciones cuido siquiera del cuerpo.” –“Pero, dime quién es”–preguntaba con
sobrenaturales. Es un serafín que revolotea sobre esta tierra miserable, aparente impaciencia. –“Madre mía, si hubieses venido anteayer por la
pareciendo apenas tocarla con los pies, como un instante, para noche la hubieras visto conmigo. Yo voy a visitarle todos los días una
descubrirnos en su vida alguna de las maravillas del cielo. vez (se refería a la sagrada Comunión) e iría otras muchas si pudiese. ¿Y
¡Qué amor a Jesús Crucificado! ¡Qué compasión hacia los pobres sabes, Mamá mía, por qué obro así? Porque Él quiere comprobar si seré
pecadores! ¡Qué heroísmo en la virtud! Pero también, ¡qué admirable capaz de olvidarlo estando lejos; y no es así, pues cuanto más lejos está,
vida de intimidad con la dulce Reina de los corazones! Encantan su más intenso es mi amor.” Ella insistía: – “Pero, dime quién es.” –“No, no
candor con la Virgen Inmaculada y te lo digo –respondía yo. ¡Si vieses, Madre mía, cómo se parece a Ti! Sus
las maternales condescendencias de la cabellos tienen el mismo color que los tuyos.” Mi Mamá, acariciándome,
Señora con su hija predilecta. La pareció decirme: –“Pero, hija, dime a quién te refieres.”. –“¿No me
Virgen de Loreto y la Virgen de Luca comprendes? –repliqué en alta voz. Pues me refiero a Jesús; sí, a Jesús.”
eran para Gema como dos buenas –“Repítelo más fuerte” –dijo la Virgen. Después me miró, sonrió y dijo
hermanas, dos amigas con quienes estrechándome contra su pecho: –“Ámalo mucho y a Él solo.”
vivía en inefable intimidad. –“No temas –le dije– nadie en el mundo será dueño de este corazón sino
Nos contentamos con trasladar de la Jesús.” Nuevamente me abrazó y parecía que me besaba en la frente.
Biografía el siguiente diálogo, Luego desperté (salió del éxtasis); estaba tendida en tierra con el crucifijo
contado por ella misma: cerca de mí».
«¡Quién había de figurarse –dice ¿No creeríamos estar leyendo una novela o una leyenda piadosa
en una cuenta de conciencia– que inventada en un arranque de exaltación mística? Y, no obstante, aquí todo
esta noche me visitaría mi es cierto y absolutamente verdadero, atestiguado por el confesor de la
queridísima Madre! Ni pensarlo. No piadosa santa.
era de creer que se lo permitiese mi Con ternura tan apasionada y con amor tan maternal acaricia, abraza y
mala condición, pero tuvo compasión rodea a sus hijos la Madre de Jesús.
de mí.
Es verdad que no siempre suceden estas manifestaciones de manera
«Al tiempo de estar en oración patente y sensible como en la Virgen de Luca; pero, ¿acaso son menos
experimenté cierto recogimiento reales por ser ocultas? Basta tener presente que María es verdaderamente
interior y, como otras veces, perdí el Madre nuestra, y ¿qué no hará por sus hijos una madre?
conocimiento, encontrándome en
apremiantes exhortaciones y, a pesar de los prodigios de fe y de
penitencia, el santo derramaba frecuentes e inconsolables lágrimas al ver
EJEMPLO 76 la esterilidad de su apostolado.
Santo Domingo Permitió el Señor estos primeros fracasos porque intentaba revelar al
Se puede afirmar que ese grito de amor: ¡Es necesario que Ella reine! era mundo el poder de su santa Madre y los frutos admirables que su
la divisa de este gran santo. Extender el culto de María y ganar corazones devoción produce.
a su dulce Reina era el fin de su existencia. Cierto día en que el santo se quejaba confiadamente a la Santísima
Desde su más tierna infancia escogió a María por Madre y la tomó por Virgen y la conjuraba a que bendijese sus trabajos, fue arrebatado en
modelo de todas sus acciones. Se acostumbró a vivir en la intimidad de éxtasis. María se le mostró hermosa y radiante y le mandó que cesase ya
su cariñosa Madre y puso en la consecución de la vida de unión su en su inconsolable llanto. «Aquí tienes mi Rosario –le dijo–: predícalo en
tranquilidad resignada y el celo ardiente que en él admiramos. todas partes; él será eficaz remedio para todos los males». Tomó el santo
el Rosario con piadosa avidez y comenzó a predicar por doquiera esta
Desconfiando de sí mismo, sin embargo se reconoció elegido para devoción. Nada es capaz de contener su celo en propagarlo, y bien pronto
apóstol de María y como tal todo lo esperaba de su protección. Su el éxito más impensado corona sus esfuerzos. Los herejes se convierten
nombre bendito no se caía de los labios del santo y al pronunciarlo o en masa...
pensar en su celestial Madre se derretía en amorosas lágrimas y era
arrebatado en dulce éxtasis. Daba comienzo a todas sus obras con la Estos pacíficos triunfos inflamaron su celo de tal suerte que el santo no
invocación: «¡Permitid que os alabe, oh admitía descanso y eran sus resultados tan brillantes que en una sola
Virgen, santa! ¡Dadme fortaleza contra provincia de Italia, la Lombardía, convirtió por el Rosario a cien mil
vuestros enemigos!» herejes.
Esta vida de intimidad produjo en su alma Así pudo decirnos San Vicente Ferrer que de Santo Domingo se sirvió la
ardoroso celo por hacer a los demás Santísima Virgen para salvar y alegrar el mundo.
partícipes de sus convicciones personales.
¡Es necesario que Ella reine!, exclamaba
con transportes de entusiasmo sagrado. Es EJEMPLO 77
necesario que Ella reine primero para
establecer por su medio el reinado de su El Beato Hermán José
Hijo. Y para realizar esta aspiración nunca Lo que acabamos de decir sobre Jesús, María y José, y sobre el lema: Ir a
predicaba sin hablar algo de su Santísima Jesús por María, como José, enlazando así los tres nombres augustos de
Reina, ni daba comienzo a sermón alguno la Sagrada Familia, se cristaliza en la vida del Beato Hermán José.
sin rogarle antes que bendijese su palabra.
A él se atribuye la costumbre, tan antigua, Ya hemos dicho algo acerca de su gran amor a la Santísima Virgen; amor
de terminar los predicadores el exordio con que, como es natural, se extendía a Jesús, fin y término de la devoción a
el Avemaría. su Santísima Madre, y no excluía, antes comprendía con igual intensidad
al santo esposo de la Virgen, el glorioso San José.
En los comienzos de su predicación el
resultado no correspondía al trabajo; los Este ardiente apasionado de la Virgen se acostumbró a meditar desde sus
herejes, a cuya conversión se había más tiernos años las virtudes de San José y en particular su gran amor
consagrado, seguían sordos a sus para con la Virgen María.
En cierta ocasión se le apareció María con dos ángeles y uno de éstos, sé qué encanto fascina sus ojos, mientras el corazón parece querer
tomando la mano de Hermán y juntándola con la de la Virgen, le dijo por salírsele del pecho, según son de violentas sus palpitaciones ante
orden del Señor: «Os doy por esposa a esta Virgen, como fue dada a San felicidad tan sobrehumana, y siente que los brazos se le abren para
José». estrechar contra su pecho al hermosísimo Hijo de la Virgen. Por fin,
movido de filial confianza, se atreve a decir a María: «Querida Madre
Fue, pues, Hermán proclamado por el celestial mensajero, esposo de mía, dadme al Niño Jesús». La celestial Señora, benigna y
María y segundo José. condescendiente para con sus amantes, se lo entrega, diciéndole: «Toma
Para alejar en su siervo toda duda sobre la verdad de esta aparición la a mi Hijo y llévalo en tus brazos como mi primer esposo José lo llevó en
misma Santísima Virgen se dignó confirmarla con un nuevo favor. los suyos a Egipto; conviene que ambos tengáis idéntica dicha de poseer
al divino Niño, puesto que soy tu Esposa y tienes el mismo nombre».
Se iba a descansar una noche después de haber permanecido en la iglesia
largo rato orando cuando, no bien empezaba a conciliar el sueño, se vio ¡Oh ternura admirable e inefable de la Madre de Jesús! Quiso mostrarnos
de nuevo transportado a la iglesia al mismo lugar que acababa de dejar. con los singulares favores concedidos a este humilde premonstratense de
Como por divino instinto dirigió inmediatamente sus ojos al altar mayor Steinfeld, cómo le agradan los homenajes que se tributan a su santo
donde residía Sacramentado el Dios de su corazón y ¡cuál no fue su Esposo y enseñarnos al mismo tiempo que imitando a San José nos
estupefacción al contemplar en él a su dulce Madre, la Santísima Virgen asemejamos a Ella y por Ella a Jesús.
con el Niño Jesús en los brazos! De esta manera, el Beato Hermán José se convierte en el primer apóstol
Casi al mismo tiempo oyó de la Sagrada Familia, culto tan recomendado por León XIII y que tan
la voz de María que le copiosos frutos produce en las almas en los lugares en donde se halla
llamaba. Hermán se establecida su cofradía o asociación.
Vivamos también nosotros según ese hermoso lema, cuya práctica tan
extraordinarias gracias mereció al Beato Hermán José.
A Jesús, por María, como José. Jesús, el fin.
María, el camino.
José, el modelo.
EJEMPLO 78
San Antonio Mª Claret
La vida de intimidad con la soberana Virgen María es uno de los
caracteres distintivos de este santo, Fundador de los Misioneros Hijos del
Corazón de María. La Santísima Virgen pareció tomarlo bajo su
protección ya desde la cuna, pues estando aún en la lactancia le libró
providencialmente de perecer bajo las ruinas de la casa de su nodriza y se
adelantó con el mayor respeto y constituyó la directora espiritual de su alma inocente.
poseído de religioso temor. Al «Los días de fiesta –nos dice el santo hablando de sus primeros años–
contemplar de cerca al divino Niño no pasaba más tiempo en la iglesia que en casa, porque apenas jugaba con
los demás niños; sólo me entretenía en casa y mientras estaba así Perpetuo y del Carmen, y halla sus delicias en visitar y adornar una
inocentemente entretenido en algo, me parecía que oía una voz con que imagen de Nuestra Señora que había en la casa en donde vivía. Era tan
me llamaba la Virgen para que fuera a la iglesia, y yo decía: vehementes los ardores que abrasaban su alma que aseguraba que de
buen grado emprendería un largo viaje para librar a cualquiera persona
“Voy”, y luego me iba. Nunca me cansaba de estar en la iglesia delante del tormento que a él le causaban las ansias de complacer y contemplar a
de María del Rosario y hablaba y rezaba con tal confianza que estaba la celestial Señora.
bien seguro que la Santísima Virgen me oía. Se me figuraba que desde la
imagen ante la que oraba había como un cable que comunicaba con el Siendo sacerdote, se ofrece a Jesús y a María para ir a misionar por todas
original que está en el cielo; sin haber visto en aquella edad un teléfono, partes y dirigiéndose a la Amada de su corazón le dice: «¡Oh Madre mía,
yo me imaginaba como que había uno desde la imagen al cielo. No puedo cómo os amo! ¡Cómo os aprecio!... ¡Oh, qué grande es la confianza que
explicar con qué atención, fervor y devoción oraba, más que ahora». tengo en Vos!... Amorosa Madre, no perdamos tiempo: aquí me tenéis:
disponed de mí; ya sabéis que soy todo vuestro. Confío que así lo haréis
Envidioso el enemigo, quiso apartar al santo niño del regazo de su dulce por vuestra gran bondad, piedad y misericordia, os lo ruego por el amor
Madre del cielo y le trajo una tentación, la más terrible y blasfema, contra que tenéis al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo. Aunque esté destituido de
María Santísima: todo don natural para este objeto, no importa, enviadme: así se verá
«Esta sí que fue la pena mayor que he sufrido en mi vida mejor que soy lo que soy gracias a Dios. Tal vez me diréis que ellos,
como enfermos frenéticos, no van a querer escuchar al que los quiere
–nos dice. Habría preferido estar en el infierno para librarme de ella. No curar, es más, que me despreciarán y perseguirán de muerte. No importa,
comía ni dormía ni podía mirar su imagen. ¡Oh, qué pena! Me confesaba, enviadme donde queráis, “porque deseo ser anatema por mis hermanos”.
pero como era tan joven, no me sabía explicar bien y el confesor no daba O quizás me diréis que no podré sufrir tantas dificultades de frío, calor,
importancia a lo que yo le decía y yo quedaba con la misma pena que lluvias, desnudez, hambre, sed, etc. No hay duda que por mi parte nada
antes. ¡Oh, qué amargura! Esta tentación duró hasta que el Señor se puedo soportar, pero confío en Vos y digo: ¡Todo lo puedo en Aquella
dignó remediarme por sí mismo ». que me conforta! ¡Oh María, Madre y esperanza mía, consuelo de mi
Habiendo caído por entonces en sus manos un rosario, «lo agradecí – alma y objeto de mi amor! Acordaos de las muchas gracias que os he
dice– muchísimo, como si fuera la adquisición del mayor tesoro», y pedido y de que todas me las habéis concedido. ¿Hallaré ahora agotado
desde entonces tomó la costumbre, que no interrumpió jamás en su vida, ese manantial perenne?...»
de rezarlo todos los días. Con el fin de fomentar ese trato íntimo con su Siendo misionero, dice confiadamente a su amable Señora al empezar
buena Madre, la saludaba cada hora con el Avemaría; visitaba con cada una de sus misiones: «Bien sabéis que soy hijo y ministro vuestro,
muchísima frecuencia, rezando el rosario por el camino, un santuario de formado por Vos misma en la fragua de vuestra misericordia y amor. Yo
Nuestra Señora que distaba cuatro kilómetros de su casa y era tal la soy como una flecha puesta en vuestra mano poderosa: arrojadme, Madre
conmoción que experimentaba al divisar la ermita de la Virgen que se le mía, con toda la fuerza de vuestro brazo contra el impío, sacrílego y
arrasaban los ojos en lágrimas de ternura; todo su gusto era trabajar, cruel Acab, casado con la vil Jezabel.
rezar, leer y pensar en Jesús y en María.
Quiero decir: arrojadme contra Satanás, príncipe de este mundo, que
Esta familiar dependencia con la Madre del Salvador no sufrió, en la vida tiene hecha alianza con la carne. A Vos, Madre mía, sea la victoria. Vos
del Santo, eclipse ni interrupción alguna. venceréis. Sí, Vos, que tenéis poder para acabar con todas las herejías,
Siendo seminarista añade a sus devociones de niño la visita diaria a una errores y vicios.
iglesia de la Virgen, que jamás omitía «por más que lloviera y aunque las Y yo, confiado en vuestra poderosísima protección, emprendo la batalla,
calles estuvieran llenas de nieve»; entra en las Congregaciones de la no sólo contra la carne y sangre, sino también contra los príncipes de las
Inmaculada y de la Dolorosa, y en las Cofradías del Rosario, del Rosario tinieblas, como dice el Apóstol».
Abrazando el escudo del santísimo Rosario y armado con la espada de Siendo confesor de la reina de España, supo inspirar a su regia penitente
dos filos de la divina palabra, increpa al diablo con estos exorcismos: tal amor y confianza hacia la Reina de los cielos que diariamente rezaba
«Satanás, con todos tus secuaces, como ministro que soy, aunque el rosario y visitaba a la Santísima Virgen, e hizo que pidiese al Sumo
indigno, de Jesucristo y de María Santísima, te mando que te marches de Pontífice la definición dogmática de la Asunción.
aquí y te vayas a tu lugar... Te lo mando también en nombre de María
Santísima, Virgen y Madre del Dios vivo, que te ha aplastado la cabeza. ¿Qué más? El varón de Dios se consideraba como el burrito de la Virgen.
Vete, Satanás; vete, soberbio y envidioso; nunca jamás impidas la «La Santísima Virgen María se valió de un burrito cuando fue a Belén...
conversión y salvación de las almas». Yo también me ofrezco a María Santísima para llevar con gusto y alegría
su devoción y predicarla en sus excelencias, en sus gozos y en sus
Empieza a misionar el 15 de agosto con una novena de la Asunción; dolores».
antes de sus sermones rezaba el rosario y terminaba con tres Avemarías;
tiene como objeto preferente de sus predicaciones las glorias de la Dependía enteramente de su dulce Madre, como decía a un amigo suyo:
Santísima Virgen, la cual, según aseguró el santo, le inspiraba los «Ya sabes que no tengo voluntad propia. Soy esclavo de mi Señora María
sermones; fue apóstol incansable del Rosario, elegido por la misma Santísima y un esclavo no puede tener otra voluntad que la de la Señora a
Santísima Virgen, y lo predicó con tanto fruto, que en su tiempo era cosa quien sirve».
común rezarlo todos los días en familia las poblaciones donde había Su confianza en María era verdaderamente filial. –«Me parece, Antonio –
misionado y los fieles, al regresar de la misión, lo iban rezando en voz le decía otro amigo suyo–, que eres muy devoto de la Virgen». –«¿Cómo
alta por los caminos; con la pluma difundió la vocación a María por no –replicó éste con su habitual sencillez– si todo lo que le pido me lo
medio de libros, hojas volantes y estampas dibujadas por él mismo. alcanza?»
Siendo fundador, recibe la inspiración de la Santísima Virgen: da a su –«¿Qué dices?... Explícame el modo de pedírselo». –«Le pido lo que
Congregación el título de Hijos del Inmaculado Corazón de María y hace deseo con fervor y confianza y si veo que no me escucha me acerco más
que se dediquen al servicio especial de Dios y del Purísimo Corazón de a Ella, la tomo del manto y le digo: “Si no me lo alcanzáis, a fuerza de
María. Les señala como prácticas, además del Rosario diario, que su tiraros rasgaré el manto”, y entonces ya me escucha».
primer pensamiento al despertar sea invocar los nombres de Jesús y de
María; que sus palabras para contestar al “Demos gracias a Dios y a Deseaba «morir y derramar toda su sangre por amor y reverencia de
María” del que llama sean “Siempre a Dios y a María”; y que den María Virgen y Madre de Dios, y que Jesús le concediera la gracia y
comienzo y fin a todos y cada uno de sus actos de comunidad con el fortaleza que necesitaba para que todos sus miembros fueran
“Ave, María purísima” y una o tres Avemarías. Consagra de una forma u atormentados y cortados uno a uno por amor y reverencia de María,
otra al dulce objeto de sus amores todas las obras que funda o reorganiza. Madre de Dios»; y exclamaba como fuera de sí: «¡Oh María, Madre mía!
Así como un niño pequeño siempre llora por su madre, yo lloraré hasta
Siendo Arzobispo de Cuba, añade a su nombre el de María en la que os vea, hasta que os vea en la gloria. Llevadme enseguida, Madre
Consagración episcopal; apenas toma posesión de su diócesis, la mía; bien sabéis que yo sin Vos no puedo vivir, y muero porque no
consagra al Corazón de María. Escribe dos pastorales sobre la muero: quiero morir para poder subir al cielo y estar con Vos por toda la
Inmaculada Concepción, una de las cuales le aprueba con voz sensible eternidad».
Nuestra Señora; es herido al bajar del púlpito tras predicar un sermón de
hora y media sobre «el gran amor que nos manifestó la Santísima Virgen ¿Extrañarás ya, piadoso hijo de María, que la benignísima Señora cuidase
al ofrecer a su Santísimo Hijo a la pasión y muerte por nosotros». «Las de su Antonio como de un hijo muy querido?
cosas que dije y cómo las dije no lo sé, pero decían que fui feliz como Cuida de su vida, librándole ora de las olas del mar, ora de la tea de los
nunca y bajé del pulpito fervorosísimo». incendiarios, ora del puñal de los asesinos.
Cuida de su salud, devolviéndosela ya cuando es herido por el infernal soy un miserable pecador y que no la merezco, pero soy vuestro siervo,
enemigo, ya cuando la pierde por el exceso de trabajo en bien de las os amo y tengo una grande confianza en Vos. ¡Oh María! Os espero en
almas, ya cuando una mano impulsada por Satanás rasga su mejilla al aquella hora, no me neguéis este consuelo».
intentar degollarlo. Cuida de su vocación, conservándosela en medio de
los peligros de perderla y apartando suavemente obstáculos No fue el santo engañado en sus
humanamente insuperables. Cuida de su alma, librándola de los lazos que esperanzas. El 31 de julio de 1787 su
se le tienden para arrebatarle la santa pureza, ahuyentando con su estado de salud era alarmante y
presencia a las huestes infernales que la tientan, constituyéndose en su empeoraba por momentos, pero su paz
Consejera y Directora espiritual. Cuida de sus obras, siendo Ella la y serenidad permanecían inalterables.
inspiradora, protectora y conservadora de las mismas. Y, finalmente, lo Hacia las seis de la mañana, estando
regala con su vista repetidas veces; le pone el Niño Jesús en los brazos en asistido de dos padres y teniendo en
la noche de Navidad, cuando el Siervo de Dios celebraba la Misa de gallo las manos una imagen de la Santísima
en las Adoratrices de Madrid, y le obtiene el privilegio singularísimo de Virgen, se advirtió que de súbito se le
conservar por espacio de nueve años y dos meses las especies iluminaba el rostro y se incorporaba
sacramentales incorruptas de una comunión a otra. fúlgido y resplandeciente, mientras en
sus labios se dibujaba la más dulce
sonrisa. Pocos minutos antes de las
siete se renovó el fenómeno. Uno de
EJEMPLO 79 los religiosos le acercó la imagen de
Muerte de San Alfonso Mª de Ligorio María.
Todos conocen ya la devoción de San Alfonso a Aquella que él llamaba El obispo moribundo abrió los ojos y, fijándolos en la imagen, pareció
su tierna Madre, su consuelo y su abogada; se puede afirmar que es uno que entablaba con la Reina del cielo un misterioso coloquio. El siguiente
de los santos que mejor practicaron y a más alto grado llegaron en la vida fue el último día de Alfonso. Entró en agonía, rodeado de numerosos
de intimidad. Cada hora interrumpía sus ocupaciones, por más urgentes hijos suyos, su gozo y su corona. Parecía que, más bien por luchar con la
que fuesen, para levantar el corazón a su dulce Madre, rezando el muerte, se entretenía con Dios en un éxtasis prolongado. No se advirtió
Avemaría. Si trabajaba, tenía siempre delante una imagen de María; no en su cuerpo conmoción alguna, ni opresión en su pecho, ni el más ligero
pocas de las abrasadoras páginas de las Glorias de María las escribió de suspiro de dolor, sino que, con la imagen de María entre sus manos,
rodillas ante las plantas de la Madre de Jesús. Se entiende que, tras una expiró dulcemente al punto mismo de tocar al Ángelus el 1 de agosto de
vida de enamorado de María, su muerte había de ser la de los 1787.
privilegiados de la Virgen.
Había pedido siempre que la dulce Reina le asistiese de una manera
singular en su última hora. Esta es la oración que escribió en una de sus
Visitas al Santísimo Sacramento: «¡Oh consoladora de los afligidos! No
me abandonéis en la hora de mi muerte. Concededme la gracia de
invocaros entonces con mayor frecuencia y haced que expire con vuestro
dulcísimo nombre y el de vuestro divino Hijo en los labios. Es más, ¡oh
Reina mía!, y perdonad mi atrevimiento: venid Vos misma a consolarme
con vuestra presencia antes de expirar. Habéis concedido esta gracia a
otros siervos vuestros; yo también la deseo y la espero. Verdad es que