¿EN QUÉ CONSISTEN LOS RIESGOS DE CONFUSIÓN Y ASOCIACIÓN?
El registro de una marca concede a su titular un derecho de exclusividad
para utilizarla respecto de ciertos productos o servicios. Normalmente, el
derecho no se extiende a productos o servicios que no hayan sido
identificados en la solicitud. Sin embargo, el empresario tiene el derecho a
impedir que sus competidores registren o utilicen signos que fonética o
ideológicamente se asemejen al suyo, o signos que evoquen o reproduzcan
imágenes o figuras parecidas a la que él ha registrado, si pueden inducir a
error al consumidor al momento de elegir los productos o servicios que
desea consumir. Esa posibilidad de error puede darse porque se trata de
productos idénticos y el consumidor se confunde al adquirirlos, o porque el
consumidor los adquiere creyendo que tienen el mismo origen empresarial
de otros productos por él conocidos (riesgo de asociación). La protección
contra cualquier acto que pueda causar confusión o un riesgo de asociación
entre la actuación empresarial de dos comerciantes, se basa en las normas
de competencia desleal y es mayor cuando se trata de marcas notoriamente
conocidas.
¿QUIÉNES PUEDEN SOLICITAR EL REGISTRO DE UNA MARCA?
La inscripción de una marca puede ser solicitada por una persona individual
o por una persona jurídica (como por ejemplo una sociedad mercantil o una
asociación), independientemente de su nacionalidad, domicilio o actividad.
¿ES OBLIGATORIO IDENTIFICAR CON UNA MARCA LOS PRODUCTOS
O SERVICIOS QUE SE OFRECEN EN EL MERCADO?
Aunque no es obligatorio identificar con una marca la mayoría de los
productos y servicios que se ofrecen en el mercado, en algunos países de la
región (Costa Rica. Honduras y Nicaragua) se exige que los productos
farmacéuticos y agroquímicos estén identificados con una marca, como
requisito previo para autorizar su comercialización en el país.