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Delirium - Lauren Oliver

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icifem RYN CN UNICO SIN Pia ies uno Las enfermedades mds peligrosas son aquellas que nos hacen creer que estamos sanos. Proverbio 42, Manual de FSS Hace sesenta y cuatro afios que el presidente y el Consorcio clasificaron el amor como enfermedad, y hace cuarenta y tres que los cientificos encontraron una forma de curarlo. A todos los otros miembros de mi familia ya se les ha efectuado la in- tervencién. Mi hermana mayor, Rachel, lleva nueve afios libre de la enfermedad. Ha vivido tanto tiempo a salvo del amor que dice que ya ni siquiera se acuerda de los sintomas. Yo tengo cita para mi operacién dentro de noventa y cinco dias; exactamente, el 3 de septiembre. Es mi cumpleafios. A mucha gente le da miedo la intervencién. Algunas perso- nas incluso se resisten. Yo no tengo miedo. Estoy impaciente. Me la haria mafiana mismo si pudiera, pero hay que tener die- Ciocho afios, a veces algo mas, para que los cientificos te cu- ren. Si no, pueden quedarte secuelas. La gente termina con lesiones cerebrales, pardlisis parcial, ceguera 0 cosas peores. No me gusta pensar que ando por ahi con la enfermedad en B Sangre. A veces juraria que puedo sentirla retorciéndose a mis venas, contaminandome, como leche agria. Me siento Cla. Me recuerda a los nifios con rabietas. Me recuerda a las 10 chicas que se resisten, que se aferran a la acera con las ufias, se tiran del pelo y lanzan espumarajos por la boca. Y, por supuesto, me recuerda a mi madre. Después de la operacion, seré feliz y estaré a salvo para siem- pre. Es lo que dice todo el mundo: los cientificos y mi hermana y la tia Carol. Después de la intervencién, los evaluadores me emparejaran con un chico. Dentro de unos afios, nos casare- mos. Ultimamente he empezado a sofiar con mi boda. Estoy bajo un toldo blanco, con flores en el pelo. Voy de la mano de alguien, pero cuando me vuelvo para mirarlo, su cara se vuelve borrosa, es como una camara que se desenfoca y me impide distinguir sus rasgos. Pero sus manos estan frescas y secas, y el coraz6n me late de forma regular en el pecho; y en el suefio sé que siempre latira con ese mismo ritmo, que no va a acele- rarse, dar un vuelco, brincar ni hacer cabriolas, que simple- mente seguira con’su tic-tac-tic-tac hasta que me muera. Estaré a salvo y libre de dolor. Las cosas no siempre han ido tan bien. En la escuela hemos aprendido que hace muchos afios, en los tiempos oscuros, la gente no era consciente de que el amor era una enfermedad letal. Durante bastante tiempo, incluso lo vieron como algo bueno, algo que habfa que buscar y celebrar. Evidentemente, esa es una de las razones por las que resulta tan peligroso. «Afecta ala mente hasta tal punto que impide pensar con cla- ridad o tomar decisiones racionales sobre el propio bienestar». Este es el sintoma numero doce, como indica la seccién de- do hina a aiies oh a amor de la duodécima edicion Sane eres y seguridad, 0 Manual de FSS, época daba nombres act ee 2 a et dad, depresién, hiborareh she ene Soa daisofelienta aa mies n, insomnio, trastorno bipolar- sin is enfermedades no eran mas que i sintomas relacionados, en la mayoria de los casos, con los efectos de los deliria nervosa de amor. No es que en Estados Unidos estemos ya totalmente libres de los efectos de los deliria. Hasta que se perfeccione el trata- miento, hasta que se consiga hacerlo seguro para los meno- res de dieciocho afios, no estaremos protegidos por completo. ° Este mal seguira reptando entre nosotros con tentaculos invi- sibles, asfixiandonos. He visto muchisimos incurados que tu- vieron que ser llevados a rastras a la intervencion, tan ator- mentados por la enfermedad del amor que preferfan sacarse los ojos antes que vivir sin él. Hace varios afios, en el dia de su operacién, una chica consi- guid librarse de sus ataduras y lleg6 hasta la azotea del labo- ratorio. Se lanz6 al vacio inmediatamente, sin gritar. Durante los dias siguientes, mostraron en televisin el rostro de la mu- chacha muerta para recordar a todo el mundo los peligros de los deliria, Tenia los ojos abiertos y el cuello torcido en un an- gulo extrafio, pero por la forma en que su mejilla reposaba en el suelo de cemento, se podria pensar que se habia tumbado adormir la siesta. Curiosamente, habia muy poca sangre, ape- nas un hilillo oscuro en la comisura de los labios. Noventa y cinco dias mas y estaré a salvo. Estoy nerviosa, claro. Me pregunto si la intervencién dolera. Quiero que pase ya. Me cuesta tener paciencia. Es dificil no tener miedo es- tando atin incurada, aunque lo cierto es que, por el momento, los deliria no me han tocado. Aun asi, me preocupo. Dicen Que en los viejos tiempos el amor llevaba a la gente a la lo- Cura. El Manual de FSS también cuenta historias de personas Que murieron por un amor perdido o por uno que nunca lle- 9aron a encontrar, que es lo que mas panico me da. la suama Mortal de todas las cosas mortales. Te mata tanto 0 la tienes como cuando no la tienes. 11 dos Debemos estar continuamente en guardia contra la enfermedad; In talud de nuestra nacién, de nuestro pueblo, de nuestras familias, de nuestras mentes depende de una vigilancia constante. «Medidas bisicas de salud», Manual de FSS (12.* edicién) E olor de las naranjas siempre me ha recordado a los funera- les. Es ese olor lo que me despierta la mafiana de mi evalua- cién. Miro el reloj de la mesilla de noche. Son las seis. La luz es gris, pero los rayos del sol se van insinuando en las paredes del cuarto que comparto con las dos hijas de mi prima Marcia. Grace, la pequefia, esta acurrucada encima de su camita, ya vestida, y me mira. Tiene una naranja entera en la mano. Intenta darle un mordisco, como si fuera una manzana, con sus dientecitos de nifia. Se me revuelve el es- témago y tengo que cerrar los ojos otra vez para no recordar aquel vestido aspero y sofocante que me obligaron a llevar cuando murié mi madre; para no recordar los murmullos, 0 sa mano ruda y grande que me pasaba una naranja tras otra ee ue me estuviera tranquila. En el funeral me comi cuatro, al reg ee y cuando ya solo me quedaban las cascaras en blanea , empecé a chuparlas. El sabor amargo de la parte Mme ayudaba a contener las lagrimas. Abro los oj tendig S Ojos y Grace se inclina hacia delante, con el] brazo ex- © y la naranja en la mano. 13 14 ie -digo mientras aparto la ropa de eis Y me -No, are ie. El estémago se me aprieta y se me afloja com jo de ple. al an puto Y la cascara no se come, {€' la me sigi eS Ojos El mirando, parpadeal ido con sus grand e sigue mirando, pi : : te Oe sin decir nada. Yo suspiro y me sier ito junto a ella 6 0: —Trae -le digo, y le muestro cémo pelar la fruta con am ae dejando caer los brillantes tirabuzones naranjas en su reg i legue mientras procuro contener el aliento para que no me llegu el olor. Ella me mira en silencio. Cuando termino, coge la fruta ya pe- lada con las dos manos, como si fuera una bola de cristal y te- miera romperla. Le doy un golpecito con el codo, -Anda, come -suspiro. Ella se limita a mirar la fruta fijamente, asi que empiezo a se- Pararle los gajos, uno auno, —eSabes qué? -le susurro lo mas bajito que puedo-~, Los de- mas serian mas amables contigo sj les hab. jaras de Cuando. vase POCO es que YO esperara que Io hiciera, La 0 decir ni una Palabra en los Seis afios la nifia; ni una sola Silaba, Caro} Cree le lomento log M€dicog tres meses que tiene le pasa algo en e| Cerebro, pero Por el m no han encontrado nada. «Es mas tonta que un Capazon, = el otro dia, Mientras miraba aGrace. La nifia le daba Vuel- foto 4 un bloque de madera Pintada como si loy Prodigioso, como si se Convirtiera €n otra cosa. ae seas bees ap Me pongo de pie y me acerco a la ventana para alejarme de Grace, de sus grandes ojos fijos y de sus dedos finos y velo- ces. Me da pena. Marcia, su madre, esta muerta. Siempre dijo que no queria nifios. Ese es uno de los inconvenientes del tratamiento: al no sufrir los deliria nervosa, a algunas personas les resulta de- sagradable la idea de tener hijos. Por fortuna, son pocos los casos de desapego total, en los que un padre o una madre es incapaz de establecer un vinculo normal y responsable con sus hijos, como es SU obligacién, y acaba ahogandolos o gol- pedndolos hasta matarlos. Pero los evaluadores decidieron que Marcia debia tener dos hijos. En aquel momento parecia una buena elecci6n. Su fa- milia habia conseguido una buena nota de estabilizacion en la revision anual. Su marido era un cientifico muy respetado. Vivian en una casa enorme en Winter Street. Marcia preparaba adiario la comida para los dos, y en su tiempo libre daba cla- ses de piano para mantenerse ocupada. Pero, claro, todo cambié cuando se empezo a sospechar que su marido era simpatizante. Marcia y sus hijas, Jenny y Grace, tuvieron que mudarse a casa de su madre, la tia Carol, y la gente empezo a murmurar y a apuntarlas con el dedo fueran donde fueran. Grace no se acordara de eso, desde luego; me sorprenderia que tuviera algun recuerdo de sus padres. El marido de Marcia desaparecié antes de que diera comienzo él juicio. Puede que fuera lo mejor. Los juicios son, sobre todo, una cuestion de apariencias. A los simpatizantes casi siempre a = eee Si no, se los encierra en las Criptas, condena- clinton Reis Perpetuas seguidas. Marcia lo sabia, por BH Sea tia Carol piensa que por eso se detuvo su cora- clase ) apenas unos meses después de que desapare- marido, la acusaron a ella en su lugar. Un dia des- 15 16 ON pués de que le entregaran la Citacion, mi ras as idn, il Por la calle, sufrié un ataque y murig, mmr iba ca nan . 10 Elcorazén es algo Muy fragil. Por ego hay que t dado con él. ner tanto cui. Hoy va a hacer un dia Sofocante, Io Noto. Ya ha dormitorio, y Cuando abro los chillidos lejanos de las gaviotas que describen Circulos interminables sobre la bahia, en algun lugar mas alld de los almacenes achaparrados y los grises edificios. El motor deun Coche se pone en marcha junto a la casa. El ruido me sobre- salta. ~tEstas nerviosa por la evaluaci6n? Me doy Ia vuelta. La tia Carol esta de pie en el umbral, con las manos agarradas. -No -respondo, aunque es mentira. Ella sonrie apenas, una sonrisa breve, pasajera. No te preocupes. Lo hards bien. Date una ducha y luego te ayudaré con el pelo. Por el camino podemos repasar las res- puestas. Vale. La tia sigue mirandome fijamente. Me siento violenta, o las ufias en el alféizar que tengo detrds. Siempre he = = a que me miren asi. Tendré que acostumbrarme. Durante el ai men habré cuatro evaluadores que me mirarén de ese m 0 durante casi dos horas, Tendré que llevar un camisén eae plastico, Semitransparente, como los que suelen dar & hospitales, para que puedan verme el cuerpo. -Un siete 0 un ocho, diria yo -augura mi tia frunciendo los labios; es una nota digna, y yo me darfa por satisfecha si la consiguiera-. Aunque no sacaras mas de un seis si no te lavas. El curso casi ha terminado y la evaluacién es el ultimo examen que tengo que pasar. Durante los cuatro meses anteriores he ido haciendo los diferentes ejercicios de revalida: Matemati- cas, Ciencias, Competencia Oral y Escrita, Sociologia, Psico- loga y Fotografia (una especialidad opcional), con lo que re- cibiré mis notas en algtin momento de las proximas semanas. Estoy bastante satisfecha de cémo me han salido, asi que supongo que me asignaran una universidad. Siempre he sido buena estudiante. Los asesores académicos valoraran mis fortalezas y debilidades y elegiran para mi una facultad y una carrera. La evaluacion es necesaria para que puedan emparejarnos. En los proximos meses, los evaluadores me enviaran una lista con los cuatro o cinco candidatos aprobados. Uno de ellos se convertira en mi marido cuando termine la carrera (supo- niendo que haya aprobado todos los examenes de revalida; alas chicas que no aprueban se las empareja y se las casa €n cuanto terminan el instituto). Los evaluadores haran todo 'o posible por asignarme candidatos que hayan recibido no- tas similares en las evaluaciones. En la medida de lo posible, rocuran evitar grandes disparidades de inteligencia, carac- files otis ee ee Claro que a veces se oyen 7 S que una pobre chica de die- Ciocho afios ha sido entre: i jada mi ; re] a un hombre adinerado de Las ‘ Rotman as Suettan un gemido quejumbroso y aparece la &dad, per le Grace, Jenny. Tiene nueve afios y es alta para su » Pero esta muy delgada; parece un saco de huesos, con 17 18 Su pecho hundido como una bandej ja com aspecto demacrado que tenia su madre ven wane = SI 10 Pero es que no me cae demasiado bien, wena may, Se une a mi tia en el umbral y se me queda candalo, atin Parecen seguirnos dondequiera que vamos como el susurro de las hojas secas arrastradas Por el viento. Simpatizantes. Simpatizantes, Simpatizantes, Durante afios, tras la muerte de mi madre, me persiguié una Palabra atin peor, un siseo ondulante como una culebra que iba dejando un rastro venenoso: suicidio. Una palabra de sos- layo, una palabra que la gente masculla entre cuchicheos © toses, una palabra que solo se murmura tras el refugio de una puerta cerrada. Era solo en mis suefios donde la ofa aullada, lanzada a gritos. Respiro hondo, luego me agacho para sacar la caja de plas- tico de debajo de la cama. No quiero que la tia vea que estoy temblando. ~tSe va a casar Lena hoy? le pregunta Jenny a la tia. Su voz siempre me ha recordado al zumbido Constante de las abejas €n un dia de calor, -No seas tonta —dice la tia sin aspereza-. Ya sabes que no se Puede casar antes de estar Curada. Saco la toalla de la caja y me incorporo, apretandola contra el pecho. Esa palabra, casarse, hace que se me seque la boca. Todo el mundo se casa en cuanto termina su formaci6n. Asi son las cosas. «E] matrimonio significa orden y estabilidad, sefiales de una sociedad sana» (Manual de FSS, «Principios basicos de la sociedad», p. 114). Pero la mera idea de ca- sarme sigue haciendo que el corazén me lata agitadamente, como un insecto tras el cristal. Nunca he tocado a un chico, por supuesto: el contacto fisico entre incurados del sexo opuesto esta prohibido. Sinceramente, ni siquiera he hablado nunca con un chico mas de cinco minutos, a menos que cuente a mis primos, a mi tio y a Andrew Marcus, el que ayuda ami tio en su tienda Stop-N-Save y que, por cierto, siempre se hurga la nariz y deja los mocos bajo las latas de verdura. Y sino apruebo los examenes de revalida -por favor, por fa- vor, que los apruebe-, me casaré en cuanto esté curada, den- tro de menos de tres meses. Lo que significa que llegara mi noche de bodas. EI olor a naranjas sigue siendo fuerte y el estomago me da otro salto. Entierro la cara en la toalla e inspiro, haciendo es- fuerzos para no vomitar. De abajo llega un ruido de cacharros. La tia suspira y mira el reloj. ~Queda menos de una hora -comenta-. Mas vale que em- Pleces a prepararte.

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