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Dinámica de la atmósfera

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El ciclo hidrológico o ciclo del agua en la naturaleza viene a servir de síntesis


de la dinámica atmosférica

Este esquema simple de carbono en la naturaleza está situado en el sur de la tierra


y muestra el movimiento de carbono entre tierra, atmósfera y océanos en miles de
millones de toneladas por año. Las flechas indican los valores del flujo del
carbono en la naturaleza.
Se llama dinámica de la atmósfera o dinámica atmosférica a una parte de la
Termodinámica que estudia las leyes físicas y los flujos de energía involucrados en
los procesos atmosféricos. Estos procesos presentan una gran complejidad por la
enorme gama de interacciones posible tanto en el mismo seno de la atmósfera como
con las otras partes (sólida y líquida) de nuestro planeta.

La termodinámica establece tres leyes, además de lo que se conoce como principio


cero de la termodinámica. Estas tres leyes rigen en todo el mundo físico-natural y
constituyen la base científica de los procesos que constituyen el campo de la
dinámica de la atmósfera.

Índice
1 Estructura de la atmósfera
2 Flujos de energía en la atmósfera
3 Meteorología
4 Escala temporal y escala espacial de los procesos atmosféricos
5 Fenómenos atmosféricos
5.1 Diatermancia
5.2 Efecto invernadero
5.3 Temperatura atmosférica
5.4 Presión atmosférica
5.5 Vientos
5.6 Humedad
5.7 Precipitaciones
6 Véase también
7 Referencias
Estructura de la atmósfera
Artículo principal: Atmósfera terrestre
La atmósfera es la capa gaseosa que rodea a la Tierra envolviendo tanto a la parte
sólida (litosfera) como líquida (hidrosfera) de nuestro planeta en razón a su menor
densidad. Está compuesta por una mezcla de gases que forma el aire, cuyos
principales componentes son el nitrógeno (78 %), el oxígeno (21 %) y otros gases
que, en conjunto, sólo constituyen el 1 % restante. Estos gases más escasos tienen
una gran importancia para la vida, en especial el vapor de agua (que entra a formar
parte importante del ciclo hidrológico) y el CO2 (dióxido de carbono) que apenas
llega a formar el 0,03 % del volumen total de la atmósfera, aunque constituye la
"materia prima" con la que están formados todos los seres vivos.1

La atmósfera está dividida en varias capas concéntricas que son, a partir de la


superficie terrestre hacia arriba, la troposfera, la estratosfera, la mesosfera, la
termosfera o ionosfera y la exosfera. Se denomina tropopausa a la discontinuidad
existente entre la troposfera y la estratosfera, una franja caracterizada por un
cambio bastante brusco en lo que a características físicas se refiere. La
tropopausa alcanza una mayor altura de la zona ecuatorial (casi 20 km) y una mínima
en las zonas polares (5-8 km) y esta diferencia se debe al abultamiento ecuatorial
de la atmósfera producido por la fuerza centrífuga del movimiento de rotación
terrestre, el cual tiene como contrapartida un achatamiento polar por la misma
razón, es decir, por la menor fuerza centrífuga (y la mayor fuerza centrípeta por
su menor distancia al centro de la Tierra) existente en las zonas polares. Como
corolario obvio, la altura de la troposfera disminuye desde el ecuador hasta los
polos, es decir, a mayor latitud, menor espesor y viceversa.

Bombín de inflar montado en el cuadro de una bicicleta de montaña. Dentro del tubo
de color gris, se desplaza un émbolo movido con la palanca o asa de color negro,
que comprime el aire a una presión superior a la que tiene la rueda, con lo que se
produce el inflado de la misma. Al comprimir el aire, éste se calienta
considerablemente, algo que se puede notar directamente con la mano que sostiene el
bombín. Este fenómeno es buena prueba de que el aire actúa como si fuera un único
gas ya que el fenómeno del calentamiento del aire en el interior se produciría aun
en el caso de que la proporción del anhídrido carbónico fuese insignificante o muy
elevada.
Casi la totalidad del aire (un 97 %) se encuentra a menos de 30 km de altura,
encontrándose más del 75 % en la troposfera. El aire forma en la troposfera una
mezcla de gases bastante homogénea a una temperatura y presión determinadas, hasta
el punto de que su comportamiento es el equivalente al que tendría si estuviera
compuesto por un solo gas (2).

Siendo el aire una mezcla compresible de gases, la mayor parte del mismo se
encuentra a pocos kilómetros de altura, formando lo que se llama la capa geográfica
de la atmósfera (unos 3 km aproximadamente), donde se producen gran parte de los
fenómenos atmosféricos de relevancia para los seres humanos. Más arriba de esta
capa geográfica, aún encontrándonos en la troposfera, la proporción de gases se
vuelve muy tenue, por lo que llega a hacerse irrespirable. La densidad del aire es
una de las limitaciones más serias de la adaptabilidad del hombre en la superficie
terrestre: así, el hábitat permanente del hombre localizado a mayor altura viene a
estar en los Andes peruanos, a unos 5000 msnm, como señala Eugene Schreider3 y ello
es consistente con lo que se ha señalado con respecto al espesor de la atmósfera
según la latitud ya que a esa altura de 5 km sería impensable la vida en las zonas
templadas y, más aún, en las polares. En otras palabras, como el espesor de la
atmósfera es mucho mayor en la zona intertropical, resulta habitable a mayor altura
que en las zonas templadas y polares. Sin embargo, hay que aclarar que esa
población que habita en los Andes peruanos, bolivianos, ecuatorianos y colombianos
a alturas considerables ha tenido que sufrir a lo largo de siglos y hasta miles de
años, una adaptación al medio sumamente dura, hasta el punto de que su anatomía ha
venido sufriendo profundos cambios morfológicos: las personas a esta altura tienen
que tener unos pulmones mucho más grandes (para facilitar la respiración), un
corazón con mayor capacidad (para aumentar su eficiencia en cuanto al bombeo de
sangre) y otras modificaciones orgánicas, mientras que las que siempre han vivido a
mucha menor altura pueden sufrir ciertas enfermedades (soroche o mal de montaña)
cuando ascienden a esa altura ya que sus organismos no presentan dichos cambios
evolutivos. Esta es la razón por la que los ciclistas colombianos, adaptados a las
altitudes tan duras de los Andes han destacado en el Tour de Francia, precisamente,
en las etapas de montaña.

Flujos de energía en la atmósfera


Los flujos más importantes se energía en la atmósfera son los relacionados con el
ciclo del agua y el ciclo del carbono ambos, desarrollados en la Naturaleza y que
involucran a las porciones físicas de la misma (litosfera, hidrosfera y atmósfera)
y por consiguiente, a la biósfera.

Meteorología
Artículo principal: Meteorología
Artículo principal: Tiempo y clima
Se denomina meteorología a la ciencia que estudia la física de la atmósfera. Por
una parte se encarga de obtener información cuantitativa de fenómenos
meteorológicos y, sobre la base de los mismos, explicar los procesos que ocurren en
la atmósfera con los fines de estudiar no sólo los parámetros o elementos del clima
en condiciones normales sino también en lo que se refiere a los extremos que se
presenten a lo largo del tiempo y, en suma, a los valores estadísticos que definen
los distintos tipos climáticos. En este último sentido, la meteorología constituye
la base de la climatología.

También podría diferenciarse a la meteorología con respecto a la climatología


indicando que la primera es un estudio estadístico y prospectivo del tiempo
atmosférico a corto plazo (entre unas horas y varios días) y ese estudio a largo
plazo (30 o 35 años, o más, como señala F. J. Monkhouse4), sirve para caracterizar
los distintos tipos de clima mediante el estudio comparativo de los elementos del
mismo. Ese estudio de los elementos meteorológicos del clima debe realizarse a
largo plazo para evitar el sesgo que podría tener a corto plazo ya que los datos de
unos cuantos años de sequía o de lluvias intensas podrían distorsionar la
caracterización del clima de un lugar, mientras que si es a largo plazo, esos datos
suelen compensarse en el tiempo. Los datos meteorológicos que se toman para
caracterizar el clima de un lugar determinado se denominan elementos del clima y
son 5: temperatura atmosférica, que incluye la radiación solar como origen casi
exclusivo del calor atmosférico, presión atmosférica, vientos, humedad atmosférica
y precipitaciones. Todos estos elementos están relacionados entre sí: las
diferencias espaciales de la temperatura atmosférica dan origen a diferencias
espaciales de la presión atmosférica, a la evaporación y condensación del agua para
formar las nubes y estas diferencias dan origen, a su vez, a los vientos, que se
encargan de distribuir humedad, nubes y lluvias dando origen a lo que se conoce
como el ciclo hidrológico, proceso fundamental que explica la vida de animales y
plantas en la superficie terrestre.

Escala temporal y escala espacial de los procesos atmosféricos


Cuando hablamos de escala al referirnos a los distintos patrones y procesos
geográficos, nos estamos refiriendo a las dimensiones de dichos procesos bien sea
en el tiempo (procesos temporales) como en el espacio terrestre (procesos
espaciales o geográficos). En el caso específico de la atmósfera, los procesos
temporales se deben a los flujos de energía que se presentan en su seno y a la
duración de los mismos. Y la dimensión espacial hace referencia a la extensión y
alcances de dichos flujos de energía en el espacio tridimensional de la atmósfera.

Existen ciertos patrones que relacionan ambas escalas (tiempo y espacio),


generalmente, en forma proporcional: un fenómeno atmosférico, como puede ser una
tormenta, suele tener una duración proporcional al tamaño o dimensión espacial de
la misma. Por ejemplo, un tornado tendrá una duración mucho más corta (cuestión de
minutos u horas) que un huracán (días o semanas).

Fenómenos atmosféricos
La dinámica atmosférica integra el conjunto de procesos físicos o meteorológicos
que se producen en el seno de la atmósfera terrestre. Aunque la Tierra no es el
único planeta con atmósfera haremos referencia aquí solamente a los procesos
atmosféricos terrestres. El motor de todos los procesos atmosféricos terrestres se
deriva de la radiación solar recibida por nuestro planeta de acuerdo a su
movimiento de traslación y, sobre todo, al movimiento de rotación terrestre, y los
cambios que origina en su seno, que son:

Calentamiento y enfriamiento del aire (aumento y descenso de la temperatura


atmosférica), siguiendo un ciclo que puede ser diario, estacional o anual, debido a
las consecuencias de los movimientos de rotación y de traslación de nuestro
planeta.
Variaciones espaciales y temporales de la presión atmosférica. Este proceso está
íntimamente relacionado con el anterior: el calentamiento de aire provoca la
disminución de su densidad (porque se expande) y, por ende, la disminución de su
presión atmosférica.
Los vientos, que se producen para compensar las diferencias de presión atmosférica
señaladas en el punto anterior. La ley general en este caso es que los vientos se
desplazan desde los lugares donde tienen mayor presión a los que tienen menor
presión.
La humedad, que es la mayor o menor cantidad de vapor de agua que tiene la
atmósfera en un lugar y momento determinados.
Las precipitaciónes, que forman parte importantísima en el ciclo hidrológico y que,
en definitiva, hacen posible la vida en la Tierra al permitir que con la
evaporación, la condensación y las lluvias se abastezca la provisión de las aguas
continentales (aguas superficiales o subterráneas de continentes e islas en los
ríos, lagos, etc.)

Plantas epífitas (Bromelias) en los cables de la luz eléctrica. Estas plantas, como
todas las demás, viven a expensas de la luz solar (luz visible) así como del
dióxido de carbono y agua del aire y/o del suelo.
Todos los procesos meteorológicos y bioquímicos de la atmósfera (y de los océanos)
tienen un origen común: el calentamiento de nuestro planeta debido a los rayos
solares. También algunos procesos geológicos internos pueden intervenir de alguna
manera en el calentamiento o enfriamiento de la atmósfera, pero sus efectos son
casi insignificantes a escala global, aunque localmente pueden tener cierta
relevancia. Este calentamiento se realiza siempre hacia arriba, es decir, a partir
de la superficie terrestre y, sobre todo, a partir de la superficie acuática. La
razón está en la compresibilidad del aire: el aire se comprime debido a su propio
peso y, por ende, la mayor presión se obtiene en la superficie de nuestro planeta.
Una masa de aire comprimido puede calentarse en mucho mayor grado que una que se
encuentre a menor presión, como se ha indicado en la imagen que explica el inflado
de las ruedas de una bicicleta. El valor de este calentamiento se obtiene midiendo
la temperatura atmosférica. Así pues, este calentamiento es, en su mayor parte,
indirecto, porque gran parte de la radiación solar atraviesa el aire sin calentarlo
hasta llegar a las capas inferiores en contacto con la superficie terrestre las
cuales se calientan debido al calor reflejado por la superficie terrestre y,
especialmente, marina. Dicho en otros términos, los rayos solares atraviesan casi
toda la atmósfera sin calentarla significativamente, debido al fenómeno llamado
diatermancia, que implica que el aire casi no absorbe el calor de los rayos solares
incidentes, es decir, los procedentes directamente del Sol. Pero la superficie
terrestre y oceánica reenvían hacia la atmósfera una radiación infrarroja, lo que
se conoce como calor oscuro (rayos infrarrojos o rayos de calor, que son invisibles
por el ojo humano). Los rayos infrarrojos sí calientan el aire por ser de onda
larga y este proceso resulta favorecido por la mayor presión de la atmósfera al
nivel de la superficie terrestre: como ya se ha visto, el aire comprimido puede
atrapar mayor energía calórica que el aire a menor presión.

Diatermancia
Artículo principal: Diatermancia
Se denomina diatermancia a la propiedad del aire de ser atravesado por los rayos
solares casi sin calentarse por la radiación solar. No hay que confundir este
término con el de diatermia, que es el tratamiento médico de diversas afecciones
con el empleo de radiaciones de calor (infrarrojas) por medios eléctricos o
electromagnéticos. En idioma inglés, se emplea el término diathermancy con el mismo
significado que aquí se desarrolla y diathermanous (diatérmano) a aquellos cuerpos
que son transparentes a las radiaciones térmicas, es decir, que se dejan atravesar
directamente por los rayos solares (espectro visible) sin calentarse de manera
perceptible.

Sin embargo, la capa superficial del aire, en contacto con la superficie tanto
sólida como líquida de nuestro planeta, que es la de mayor densidad porque soporta
el mayor peso de la atmósfera, absorbe gran cantidad del calor reflejado por dicha
superficie terrestre, por lo que en este caso, deja de ser diatérmano, por lo
menos, a una corta distancia del suelo hacia arriba. Lo que sucede es que el calor
reflejado por la superficie terrestre está formado por rayos infrarrojos (lo cual
se denomina calor oscuro porque los rayos infrarrojos no pueden verse) y su
longitud de onda es muy grande (bastante mayor que los rayos visibles de luz roja)
y estos sí logran calentar el aire, el cual se eleva automáticamente, con lo que se
enfría rápidamente hasta alcanzar, a cierta altura, la misma temperatura que el
aire circundante, con lo que su movimiento de ascenso cesa también automáticamente.
El proceso se invierte durante gran parte de la noche y del día, cuando el aire a
cierta altura disminuye su temperatura debido a la irradiación nocturna y desciende
en consecuencia. Esto significa que el calentamiento de la atmósfera por los rayos
solares siempre trae un desfase considerable de unas 12 horas en la zona ecuatorial
hasta de varios días en las zonas templadas y polares. Dicho desfase o retraso es
el que determina los fenómenos de subsidencia y de convección que marcan, a su vez,
los días de lluvia o de tiempo seco.

Efecto invernadero
Artículo principal: Efecto invernadero
Debido a que toda la atmósfera actúa como si fuera un solo gas, no existen unos
gases con efecto invernadero y otros que no lo tengan. Así, el efecto invernadero
es la forma como toda la atmósfera, en especial en los primeros km de altura a
partir de la superficie terrestre, protegen a nuestro planeta del bombardeo
producido por los aerolitos (las llamadas estrellas fugaces muestran la
incandescencia de los mismos debido a la fricción con el aire de la atmósfera) y
por los rayos ultravioleta, absorbidos en su mayor parte en las capas altas de la
atmósfera. El efecto protector de la atmósfera es similar al del techo transparente
de un invernadero, que deja pasar la luz, pero no otros efectos nocivos para las
plantas, cuyo crecimiento (agua, luz y nutrientes) siempre está controlado para
poder tener resultados óptimos. Y como vemos en las plantas epífitas en los cables
de la luz (foto tomada a unos 15 km al oeste de San Juan de Los Morros en
Venezuela), algunos vegetales sólo necesitan para crecer y sobrevivir lluvia y
aire: la lluvia y el agua que forma las nubes absorben el dióxido de carbono del
aire para formar ácido carbónico y agua, desechando parte del oxígeno que pasa a
ser la fuente de vida para los hombres y los animales.

A su vez, con la fotosíntesis se van logrando moléculas cada vez más complejas
hasta llegar a la glucosa, que vendría a ser el inicio de toda la biomasa que
existe en nuestro planeta, de acuerdo con la fórmula siguiente:

{\displaystyle \mathrm {6CO_{2}+6H_{2}O\to C_{6}H_{12}O_{6}+6O_{2}} }\mathrm{6CO_2


+ 6H_2O \to C_6H_{12}O_6 + 6O_2}

según la cual las plantas, a través de la fotosíntesis, pueden transformar el ácido


carbónico de la atmósfera en glucosa, más oxígeno libre.

La fotosíntesis es lo que explica el hecho de que la larga era azoica (sin vida)
terminó con la aparición de las primeras plantas y, mucho después, aparecieron los
animales, cuando las plantas fueron regenerando la formación del oxígeno libre
mediante ese proceso de fotosíntesis.

El efecto invernadero es pues, un efecto producido por todos los gases que forman
el aire y no solo por el dióxido de carbono y el vapor de agua. Precisamente, la
mejor prueba de que todos los gases que forman la atmósfera producen el efecto
invernadero es la escasez (porcentualmente hablando) del dióxido de carbono y del
vapor de agua. Y la escasez de dióxido de carbono se explica, a su vez, por ser el
gas que las plantas utilizan para vivir y alimentarse. Lo mismo podemos decir del
vapor de agua y de la propia agua que forman las nubes.

Temperatura atmosférica
Artículo principal: Temperatura atmosférica
Como ya se ha dicho, la radiación solar es el motor inicial de todos los procesos
atmosféricos. Pero como esta radiación no es uniforme ni en el espacio ni en el
tiempo, se originan áreas que se calientan o enfrían más que otras y estas
diferencias se traducen en diferencias en el calentamiento desigual de la atmósfera
terrestre, que tienen una importancia fundamental en el estudio de la geografía y
en las condiciones de habitabilidad para las plantas, animales y seres humanos. Las
diferencias de calentamiento del aire se conocen con la medición de la temperatura
atmosférica.

Presión atmosférica
Artículo principal: Presión atmosférica
El calentamiento indirecto del aire hace que aumente de volumen y, por lo tanto,
que disminuya su densidad. Esta densidad a un nivel determinado se conoce como la
presión atmosférica, valor medido con el barómetro de mercurio o aneroide, aparato
desarrollado en base al experimento inicial de Torricelli. Con este aparato se mide
el peso de una columna de aire en un lugar determinado, al compararlo con el peso
que debería tener en condiciones normales. En resumen, el calentamiento indirecto
del aire por la insolación genera una presión atmosférica determinada (a mayor
temperatura, menor presión atmosférica) porque el aire se dilata, asciende y, por
lo tanto pesa menos, es decir, disminuye su presión. Las diferencias en la presión
atmosférica determinan la producción de los vientos que van de las zonas de mayor
presión a las de menor presión.

Vientos
Artículo principal: Viento
Artículo principal: Circulación atmosférica
Se denominan vientos a los movimientos del aire en el seno de la atmósfera. Los
vientos siempre tienen dos componentes, uno horizontal y otro vertical y ambos
componentes se compensan entre sí, a distintas escalas, casi de manera perfecta.

El calentamiento solar de la atmósfera no es uniforme, por lo que existen zonas más


frías y por lo tanto, de mayor presión (anticiclones) y zonas más cálidas donde la
presión es menor (ciclones o depresiones). Como el aire en los ciclones o
depresiones tiende a subir, el vacío que dejan es reemplazado por aire procedente
de las zonas de alta presión o anticiclones, originándose así los vientos, que
constituyen uno de los procesos fundamentales de la dinámica atmosférica, al ser
responsables de una enorme transferencia de energía en el seno de la atmósfera.

Humedad
Artículo principal: Humedad del aire
La humedad del aire es la cantidad de vapor de agua que se encuentra presente en la
atmósfera terrestre. El vapor procede de la evaporación del agua en los mares y
océanos, en los ríos, los lagos, y de la transpiración de los seres vivos, en
especial, de los vegetales. Puede ser absoluta (gramos por metro cúbico, por
ejemplo) y relativa (que es el porcentaje del valor máximo de humedad o punto de
saturación que el aire tiene en un momento dado). Así, una humedad del 25 %, por
ejemplo, sería una humedad muy escasa, mientras que una humedad cercana al 100 %
estaría saturada y podría comenzar a producirse una rápida condensación, y por lo
tanto, a formar lluvias y otras formas de precipitación, dependiendo de la
temperatura. Ello significa que la misma humedad absoluta corresponderá a una
humedad relativa más baja si la temperatura del aire es elevada, y una humedad
relativa más alta si la temperatura es baja.

Precipitaciones

Lluvia de convección en la Gran Sabana producida en el seno de un cumulonimbo.


Artículo principal: Precipitaciones
Artículo principal: Lluvias de convección
Artículo principal: Lluvias orográficas
Las lluvias, lo mismo que sucede con los vientos, constituyen procesos
termodinámicos de la atmósfera que forman una parte muy importante del ciclo
hidrológico en la naturaleza. Los procesos involucrados en el ciclo hidrológico
son:

1. Calentamiento de la superficie terrestre (litósfera e hidrósfera) y dicho


calentamiento ocasiona, a su vez, el calentamiento del aire en la parte en contacto
con dicha superficie.
2. Dilatación térmica del aire calentado y, por ende, disminución de su densidad,
con lo que el aire se eleva.
3. Condensación de la humedad del aire debido al ascenso de dicho aire por su menor
densidad.
4. Saturación de dicho nivel de humedad (punto de rocío), con lo que el agua
contenida en las nubes que se van formando por el ascenso del aire, se condensa
hasta que el aumento del diámetro de las gotas ocasiona la precipitación.
En resumen, las lluvias dan origen a un reparto más equitativo (temporal y
espacialmente) del calor previamente recibido por la superficie terrestre a partir
de la radiación solar.

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