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EL CULTIVO DE LA GERBERA (1ª parte)

The gerber daisy growing

1. Origen
2. Taxonomía Y Morfología
3. Importancia Económica
4. Variedades Comerciales
5. Propagación
6. Requerimientos Edafoclimáticos
7. Particularidades Del Cultivo
7.1. Preparación Del Suelo
7.2. Plantación
7.3. Deshojado
7.4. Reposo Vegetativo
7.5. Fertilización
7.6. Riego
8. Plagas, Enfermedades Y Fisiopatías
8.1. Plagas
8.2. Enfermedades
8.3. Fisiopatías
9. Recolección
10. Comercialización

1. ORIGEN

La gerbera es originaria de Transvaal (África del Sur); también se conoce como


margarita del Transvaal. La gerbera lleva el nombre de Trangott Gerber, un médico
alemán que coleccionó muchas plantas, sobre todo en la península danesa de Jutlandia.
Las variedades de cultivo comercial proceden de hibridaciones con especies del sur de
África (Gerbera jamesonii y G. viridifolia), donde el clima es tropical de montaña. El
nombre científico viene dado por un coleccionador de plantas llamado Jameson, quien
descubrió la gerbera en Transvaal.

2. TAXONOMÍA Y MORFOLOGÍA

La gerbera pertenece a la familia Asteraceae. Es una planta herbácea, vivaz, en roseta,


cuyo cultivo puede durar varios años, aunque comercialmente solo interesa cultivar
durante dos o tres, según cultivares y técnicas de cultivo empleadas.
El sistema radicular es pivotante en origen, pero a medida que se desarrolla, se convierte
en fasciculado y está compuesto por gruesas raíces de las que parten numerosas
raicillas.
Las hojas tienen forma de roseta, son alargadas, de unos 40 cm, y ligeramente hendidas
en los bordes; del pecíolo de algunas de ellas evolucionarán los brotes florales, que van
a desarrollar unos vástagos o pedúnculos con una inflorescencia terminal en capítulo. El
pedúnculo puede ser de distintos grosores, y su longitud depende del cultivar y de las
condiciones medioambientales existentes.
El capítulo floral está formado, desde el exterior hacia el interior, por varias filas
concéntricas de flores femeninas liguladas, normalmente una fila de flores
hermafroditas no funcionales y, colocándose en el centro, las flores masculinas. Las
flores liguladas son de forma y espesor variables y de amplia gama de colores, según
cultivares.
El fruto es un aquenio, acostillado, con coloración marrón claro o marrón oscuro y
presenta un vilano en el extremo posterior, lo que facilita su diseminación. Cada fruto
contiene una semilla.

3. IMPORTANCIA ECONÓMICA

En el cultivo de flor cortada, la importancia de la gerbera radica en que representa una


flor ideal para bouquets por su multitud de colores. También hay que mencionar la
importancia del cultivo industrial de la gerbera en maceta en los últimos años.
A nivel mundial, los colores de las flores de gerbera más demandados son: rosa (incluye
tonos fucsia, 40%), rojo (20%), amarillo (10%), blanco (10%), naranja (10%) y otros.
En función del tipo de inflorescencia, el consumidor prefiere el 20-40% para las flores
dobles, 20-40% para las semidobles y del 30-60% para las sencillas. Respecto al color
de la parte central de la inflorescencia, la demanda es del 20-30% para las flores de
corazón negro y del 70-80% para las de corazón verde.

4. VARIEDADES COMERCIALES

En la clasificación varietal de la gerbera se tienen en cuenta una serie de factores como


son el color de la inflorescencia, si son simples, semidobles y dobles, según el número,
disposición y tamaño de las coronas de flores liguladas. También se emplea el térmico
corazón negro o verde, según sea el color de la parte central de la inflorescencia,
además del diámetro del capítulo.
Existe una enorme cantidad de cultivares distintos, con múltiples apariciones nuevas en
el mercado año tras año. En el cuadro siguiente se recogen los cultivares de mayor
importancia económica y sus principales características.
Características de los principales cultivares de gerbera

Cultivar Forma Color


Terrafame Sencilla Amarillo
Rosamunde Sencilla Rosa
Nova Sencilla Lila-rosa
Fleur Sencilla Rosa oscuro
Fredigor Semidoble Rosa
Delphi Sencilla Blanca
Joyce Sencilla Blanca
Lucay semidoble blanca
Hildegard Semidoble Rosa pálido
Pascal Semidoble Rojo
Eoliet Doble Rosa
Sonia Semidoble Rosa
Tamara Doble-C. negro Amarillo
Terraregina Doble Rosa
Beauty Sencilla Roja
Cora Sencilla Roja
María Doble Blanca
Jura Sencilla Blanca
Mirage Doble Naranja
Roma Sencilla Rosa
Michelle Sencilla-C. negro Naranja

5. PROPAGACIÓN

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-Propagación por semilla

Este método de propagación se realiza para la mejora de esta planta, pero también se
emplea para la obtención de cultivares de gerbera para maceta.
Mediante este método se obtiene una disminución del vigor en la autofecundación de
esta especie por lo que hay que recurrir a retrocruzamientos entre individuos bastantes
alejados genotípicamente para conseguir una gran cantidad de semilla y descendientes
vigorosos. Además debido a que el pistilo madura antes que los estambres, por lo que la
emasculación se realizará antes de la maduración de las flores femeninas. Más tarde se
cubre el capítulo para evitar fecundaciones no deseadas y cuando los estigmas estén
maduros se procederá a polinizarlos con el polen elegido.
Las condiciones climáticas más favorables se dan con temperaturas ligeramente
elevadas, de 22-24ºC y una humedad relativa entre el 40 y 50%. Desde la polinización
hasta la maduración de la semilla transcurren de 4 a 8 semanas, obteniéndose de 40 a
100 semillas por capítulo. El poder germinativo se reduce al 50% después de tres meses
y al 5% después de seis meses.

-Propagación vegetativa

Es el método más sencillo, pero comercialmente no se emplea por su baja tasa de


propagación. Para ello se arranca la planta adulta de más de un año, podándose las
raíces a una longitud de 10-12 cm, y seleccionando varias hojas adultas cuyos limbos se
recortan dejando un tercio de ellas. Posteriormente se divide el rizoma en pequeñas
porciones que contendrán raíces y parte aérea. Estas porciones se desinfectarán con un
caldo fungicida antes de su plantación y se colocan a continuación bajo mist-system a
25ºC o bajo pequeños túneles de polietileno y se toman para el esquejado los brotes que
se desarrollen cuando tienen 2 a 3 hojas, los cuales se colocan en mesas de
multiplicación a 25ºC y humedad relativa del 80%. Se obtienen entre 4 y 10 plantas por
cada planta madre. El enraizamiento se efectúa a los 15-20 días.

-Multiplicación in vitro

Con la micropropagación se obtiene de una planta un gran número de plántulas


anualmente frente a las menos de 100 que permiten obtener los métodos clásicos de
propagación vegetativa. Se cultivan primero en tubos de ensayo y luego en frascos o
cajas de polypropyleno, fragmentos de capítulos muy jóvenes o meristemos. Se
obtienen plantas a los 3 ó 4 meses.
6. REQUERIMIENTOS EDAFOCLIMÁTICOS

-Suelo

Entre las condiciones edáficas más indicadas para el cultivo de la gerbera destacan:
Suelos ligeros, profundos y aireados que posibiliten un desarrollo sin limitaciones del
sistema radicular de la planta.
Ausencia de capas compactas en el terreno. Hay que dotar al suelo de un buen drenaje
para evitar, tanto la asfixia radicular a la que es tan sensible la planta, como la infección
de determinados hongos que afectan al cuello y sistema radicular de la gerbera.
Terrenos poco calcáreos, con valores de pH medianamente ácidos. En el caso de no
presentarse estas condiciones, la planta evoluciona con la presencia de numerosas
clorosis al no poder asimilar ciertos microelementos.
Suelos provistos de materia orgánica, que deberá estar bien fermentada para evitar
favorecer la presencia de determinadas enfermedades y quemaduras en el sistema
radicular.

En el cultivo hidropónico se requiere un sustrato bien aireado, químicamente inerte y de


pH neutro o ligeramente ácido.

-Temperatura

La temperatura del suelo y del ambiente influyen en la velocidad de la floración y en la


longitud del pedúnculo. Asimismo la temperatura ambiental influye en la emisión de
hojas, crecimiento de éstas y precocidad de la floración. La temperatura del suelo ejerce
un efecto positivo sobre el diámetro de la flor y la longitud del pedúnculo, y el
crecimiento de éste es mayor en periodos oscuros, dependiendo de la relación entre la
temperatura del suelo y la del ambiente.

Las altas temperaturas, en el momento de la plantación y en el arraigue, pueden producir


desequilibrios entre la parte aérea y las raíces de la planta, sobre todo en los suelos
pesados, en los que el desarrollo de éstas es más lento. Puede producirse la muerte de
las plantas por estrés hídrico en los meses de julio y agosto, debido a que las raíces son
incapaces de suministrar la savia que necesitan las partes aéreas para su crecimiento,
favorecido por las condiciones ambientales.

Las bajas temperaturas en invierno pueden provocar malformaciones y abortos florales,


debido a deficiencias fotosintéticas y a la baja absorción de minerales a nivel de la raíz.
Las temperaturas estivales influyen sobre la depresión de producción que se aprecia en
el segundo año de cultivo.

Las temperaturas más adecuadas para el cultivo de la gerbera son:


25ºC durante el día y 20ºC por la noche, durante el periodo posterior al transplante y
hasta que se inicia el periodo vegetativo.
28ºC día y 20ºC noche, como temperaturas más adecuadas en épocas de elevada
luminosidad.
18ºC día y 12ºC noche, en periodos de baja luminosidad.
14ºC día y 12ºC noche, como temperaturas mínimas que no producen alteraciones en el
comportamiento del cultivo.
16ºC a 18ºC en el suelo durante el invierno.
14ºC en el suelo, como mínimo, que no produce alteraciones en el comportamiento del
cultivo.

-Humedad relativa

Humedades comprendidas entre el 75 y 90% no presentan problemas, pero a valores


mayores pueden favorecer el desarrollo de enfermedades como Botrytis. Por ello se
recomienda un control exhaustivo de la ventilación durante los meses de invierno. Las
oscilaciones elevadas entre el día y la noche y entre diferentes periodos, pueden afectar
a la calidad de la flor, disminuyendo su conservación en vaso. Humedades relativas
superiores al 90%, pueden provocar manchas y deformaciones en las flores durante el
invierno.
En los meses de temperaturas elevadas y fuerte ventilación crea condiciones de
humedad relativa reducida que pueden afectar a la implantación del cultivo, por lo que
se aconseja sombrear y aplicar riego por aspersión o nebulización.

-Luz

La gerbera se considera como una especie indiferente al fotoperiodismo, aunque la luz


le influye en la emisión de los brotes laterales, que darán lugar a nuevas flores. Un
mayor número de brotes laterales en el momento de la antesis de la primera flor,
incrementa la producción total de la planta, y por otro lado, el número de brotes
laterales aumenta cuando las plantas se sitúan en condiciones de día corto. La luz
influye en el diámetro del pedúnculo floral, en el color y tonalidad de las flores. A
mayores niveles de radiación fotosintéticamente activa, (PAR) mayor número de flores.

Pueden presentarse problemas en otoño-invierno, al instalar doble malla paralela al


suelo, ya que disminuye la incidencia de radiación sobre las plantas. Algunos cultivares
pueden presentar pedúnculos excesivamente largos y poco diámetro y las
inflorescencias pueden ser de diámetro muy reducido. Durante la primavera y el verano,
la elevada intensidad luminosa, acompañada de altas temperaturas, provoca un fuerte
crecimiento vegetativo y disminuye la calidad de la producción, por lo que es
conveniente sombrear el cultivo mediante la utilización de mallas, el encalado de los
techos de los invernaderos o mediante la combinación de ambos sistemas.

-Concentración de CO2

El aporte de CO2 favorece el desarrollo y la producción de gerberas. El umbral mínimo


de contenido en CO2 de la atmósfera del invernadero, debe ser superior a 300 ppm y no
rebasar las 600 ppm.
Para el aporte de CO2 se pueden emplear humos de caldera, previamente refrigerados
por dilución, o generadores específicos para la producción de CO2.

7. PARTICULARIDADES DEL CULTIVO

7.1. Preparación del suelo

En la preparación del terreno para el cultivo, deberán tenerse en cuenta las exigencias de
la planta en cuanto a su estructura, contenido en materia orgánica y pH.
Deberá partirse de un desfonde profundo, al que seguirán las labores necesarias de
cultivador. A continuación se extenderán la turba rubia de Sphagnum y el estiércol de
vaca bien fermentado a las dosis de 250 m3/Ha de cada uno de ellos, ó 500 m3/Ha de
turba (pH 3,5) si no se desea aplicar estiércol.
A continuación se procederá a la mezcla de los componentes mediante una o varias
labores de fresadora, procurando que los 20 cm primeros de terreno queden
homogéneos, y a la realización de las mesetas de cultivo con una embocadura. La altura
y dimensiones de las mesetas se determinarán en función de la textura del terreno y de
las características constructivas del invernadero. Las mesetas se realizarán en sentido
transversal a la mayor longitud del invernadero, y no superarán los 20 m. Los pasillos
de servicio tendrán una anchura de 0,8 a 1 m.

7.2. Plantación

La fecha de plantación es muy importante ya que de ella condicionará la época en la que


la producción será máxima. Si se planta muy pronto en primavera, la producción se
iniciará en el verano, época de difícil comercialización, con un crecimiento vegetativo
de la parte aérea muy elevado. Si se planta al final de la primavera o en el verano, el
desarrollo vegetativo y radicular será escaso a la llegada del invierno, con la
consiguiente disminución de la calidad y cantidad del producto. La fecha de plantación
que se considera conveniente es a finales de mayo, para que a los 3 meses la gerbera
comience a florecer.
Una vez recibida la planta se deberá transplantar enseguida, manteniéndola hasta
entonces en un lugar fresco y ventilado. El cuello de la planta no debe enterrarse para
evitar la incidencia de enfermedades.

La gerbera es una planta muy sensible a cualquier manipulación mecánica ya que puede
provocar la rotura del sistema radicular. Por ello hasta que la planta no está
completamente arraigada no se aconseja su manipulación, ni el aclareo de las primeras
hojas y de botones florales no comerciales. El desbotonado tendrá lugar cuando los
pedúnculos tengan unos 15 cm de largo. Los tratamientos fitosanitarios posplantación
serán a baja presión y no dirigidos a la planta. La escarda de las malas hierbas será
manual.

A los 80-100 días ya se pueden realizar las labores culturales más usuales pero
intentando no mover la planta e intentando no arrancar aquellas partes que afecten a la
producción. Se procurará no dejar restos de poda sobre las plantas, ya que pueden ser
foco de plagas y enfermedades.

7.3. Deshojado

Esta operación influye en el comportamiento del cultivo y junto a las labores de


recolección y preparación de la flor, constituye hasta el 80% de gasto del cultivo. El
objetivo del deshojado es eliminar todas aquellas hojas envejecidas o partes de la planta
que impiden una correcta iluminación y ventilación y que son foco de parásitos y
enfermedades. Se realiza a la primavera siguiente de la plantación, evitando que las
hojas rocen con los botones florales y puedan provocar deformaciones en las flores y
torceduras en los pedúnculos.
Si la plantación continúa en producción durante el verano, cada dos o tres meses, se
aconseja realizar un repaso de deshojado que permita mejorar la lucha contra las plagas
estivales. El último deshojado severo se realiza a finales de verano (Septiembre) y en
otoño e invierno se retirarán los restos de hojas envejecidas y rotas, para evitar la
proliferación de enfermedades.

7.4. Reposo vegetativo

El clima, la fecha de plantación, el deshojado y la intensidad de la producción, pueden


modificar el comportamiento fisiológico de las plantas.
La gerbera tiene una fase en que experimenta un reposo vegetativo y que coincide con
la estación invernal. Debido a que en invierno es cuando se consiguen los mejores
precios en la venta de flor, se trata de desplazar este reposo a épocas en que los precios
y calidades de la flor resultan menos interesantes, como es el verano.

El reposo estival en gerbera se induce a partir del segundo año, suprimiendo las
prácticas culturales de fertirrigación, recolección y deshojado desde finales de mayo a
mediados de agosto, periodo productivo menos importante en condiciones climáticas
mediterráneas. Dependiendo del sustrato será o no necesario suministrar los aportes
hídricos mínimos que garanticen la supervivencia de la planta. La supresión de la
recolección procura una disminución en la formación de nuevos brotes y por tanto una
reducción en la movilización de reservas de la planta.
Operando de esta forma se consigue recuperar la producción de hojas y flores,
posibilitando una abundante cosecha de flores de calidad a partir de finales de
septiembre.

7.5. Fertilización

El abonado nitrogenado bien equilibrado es fundamental para el buen desarrollo de la


gerbera. Sobre todo, en la fase de crecimiento tiene un efecto favorable en el desarrollo
del sistema radicular de la planta. Más adelante la nutrición nitrogenada influye en la
duración de las flores. Un exceso o defecto de nitrógeno influye en el marchitamiento
de las plantas. Se han conseguido buenos resultados aplicando en tierras franco-
arenosas abonos complejos tipo 2:1:1 a plantas jóvenes y a razón de 2 kg/ha.

El suelo debe tener altos niveles de fósforo, por lo que se emplearán abonos fosfatados
biamónicos y super-triple, para salinizar lo menos posible el suelo.
El potasio juega un papel muy importante en el equilibrio con el nitrógeno para una
buena producción floral.
La frecuencia del abonado de cobertera puede variar con la época del año, pues se hará
semanalmente en las épocas de más calor, aplicándolo conjuntamente con el agua de
riego. En cuanto a la cantidad, dado que la gerbera es muy sensible a los excesos de
sales, no debe sobrepasarse la concentración de 1 gramo de abono por litro de agua.

En cultivo hidropónico la fertirrigación es la norma, con una solución de pH alrededor


de 5,5-6. Se recomienda un equilibrio NPK del tipo 1:0,5:1,3; antes de la floración y
1:0,4:1,6; durante la floración.

7.6. Riego
En el cultivo de gerbera realizado directamente sobre el suelo, el manejo del riego
constituye una operación cultural muy importante. El agua aportada debe ser de buena
calidad y con reducidos contenidos en calcio y otras sales solubles.
Después de la plantación se puede producir un estrés hídrico que provoque un retraso en
el crecimiento de las plantas, debido a que las raíces no son capaces de extenderse y de
explorar el suelo. Para evitarlo es conveniente combinar con el riego las operaciones de
sombreo y de ventilación para que el suelo no se caliente y la planta pueda vegetar. Se
aportarán de 15 a 20 l/m2 de agua después de la plantación y de dos a tres riegos diarios
hasta que la planta se asiente, manteniendo el terreno húmedo, aireado y sin
encharcamientos, para evitar la pudrición del cuello de las plantas. El riego será aéreo o
localizado. Una vez que las plantas hayan enraizado, los riegos serán menos intensos y
más distanciados en el tiempo.

8. PLAGAS, ENFERMEDADES Y FISIOPATÍAS

8.1. Plagas

-Minador de hojas (Liriomyza trifolii)

La larva de Liriomyza trifolíi excava galerías en el parénquima de la hoja,


disminuyendo la actividad fotosintética de la misma. El adulto produce unos puntos
blanquecinos sobre las hojas cuando coloca los huevos sobre las mismas.

Control

-Para el control de los adultos se recomienda tratar con metomilo, triclorfón,


metamidofos, deltametrina y cipermetrina, que actúan como repelentes.
-En el control de las larvas se emplea fentión, triazofos, ciromazina y abamectina.

-Trips (Frankliniella occidentalis)

Los principales daños están provocados por Frankliniella occidentalis que vive sobre
todo en los botones florales y en las hojas jóvenes, encontrándose más raramente sobre
las zonas adultas, creando graves problemas de control al hallarse sobre las partes de la
planta más inaccesibles a los insecticidas.

Control

-El tratamiento se realizará obteniendo una buena penetración del producto en las zonas
donde habita el parásito, con una tamaño de gota grande y a presión baja, mediante
nebulización térmica o en espolvoreo. Los productos más empleados son acefato,
endosulfán, metomilo, malatión, lindano o isofenfos.

-Mosca blanca (Trialeurodes vaporariorum)

Las larvas y adultos de Trialeurodes vaporariorum se alimentan de las hojas y segregan


una melaza sobre la que se desarrolla un moho que provoca manchas sobre éstas,
disminuyendo la fotosíntesis, y afectando a los pedúnculos y a las flores, limitando su
comercialización.
Control

-Se recomienda tratamientos preventivos con deltametrín, permetrín, metomilo,


dimetoato, metamidofos, triclorfón, etc.

-Araña roja (Tetranychus urticae)

La araña roja, Tetranychus urticae, provoca manchas localizadas a lo largo de los


nervios principales, que finalizan afectando a toda la superficie foliar. El control es
dificultoso ya que los adultos y los estados inmaduros se desarrollan en el envés velloso
de las hojas de la gerbera.

Control

-Se recomienda su control con Abamectina.

-Ácaros (Polyphagotarsonemus latus, Tarsonemus pallidus)

Los ácaros blancos, Polyphagotarsonemus latus y Tarsonemus pallidus, realizan sus


puestas sobre las hojas jóvenes del centro de la planta y en los botones florales. Las
larvas ocasionan deformaciones de las lígulas, torsiones de la flor y reducción de su
desarrollo perimetral. El grado de deformación es función de la densidad poblacional.
En las hojas puede ocasionar deformaciones de los bordes del limbo, plegamiento hacia
el haz o el envés de la superficie foliar y el engrosamiento del limbo y carácter
quebradizo del mismo.

Control

-Se recomienda un deshojado previo y tratamientos directos hacia el centro de la planta


con endosulfán, dicofol, tetradifón y propargita.

-Orugas (Spodoptera sp.; Heliothis sp.; Antographa gamma; Chrysodeixis chalcites)

Las larvas de diferentes especies de lepidópteros noctuidos (Spodoptera sp.; Heliothis


sp.; Antographa gamma; Chrysodeixis chalcites ...) son muy voraces, capaces de
ocasionar daños importantes en la parte aérea de la planta.
Los daños se producen principalmente en las hojas al reducir su superficie foliar con sus
mordeduras. En caso de fuertes infecciones pueden provocar daños importantes en las
flores al devorarlas. En climas cálidos los ataques más frecuentes se producen durante
los meses otoñales, coincidiendo con el aumento de las poblaciones de estos insectos.

Control

-La plaga se combate con eficacia aplicando determinados insecticidas en pulverización


como metomilo, preparados de Bacillus thuringiensis, diversos piretroides, etc.

8.2. Enfermedades

-Verticilium dahliae
Propia de épocas invernales, esta enfermedad vascular provoca la obstrucción de los
nervios de las hojas que, al no ser alimentados, se secan. La verticiliosis se manifiesta
por un marchitamiento de la planta, acompañado de un amarillamiento progresivo de las
hojas, con decoloración de nervios, que terminan secándose. Al final la planta acaba por
morir. Se inicia por las hojas más exteriores de la planta. Verticilium dahliae puede
tener un importante efecto en la productividad (tamaño y rendimiento de las flores).

Control

-No existe tratamiento curativo pero se pueden eliminar aquellas hojas afectadas y
desinfectar el terreno previamente con metam-sodio o metam-potasio, aunque la
pasteurización con vapor es más efectiva y segura que los fumigantes para el
tratamiento del suelo.

-Rhizoctonia solani

Esta enfermedad causa daños a plantas jóvenes, pero también a plantas adultas en
situaciones de estrés. Su temperatura óptima de desarrollo óptimo se encuentra entre los
15-25ºC. Los síntomas de esta enfermedad son clorosis en las hojas y posterior
envejecimiento y desecación de las mismas, para finalizar con la muerte de la planta.

Control

-Como tratamientos preventivos se aconseja una limpieza de restos de hojas envejecidas


en plantas, buena ventilación del invernadero, regulación de la humedad del suelo, etc.
-Pulverizaciones a base de benodanilo.

-Oídio (Erysiphae cichoracearum)

Propio de condiciones de clima seco, el oídio Erysiphae cichoracearum ataca sobre todo
en el segundo año de cultivo. Con frecuencia, las hojas se cubren completamente con
micelio blanco y conidias, dando a la superficie de la hoja una apariencia pulverulenta.
Las hojas gravemente infectadas se ponen amarillas y mueren.

Control

-El aumento del movimiento del aire alrededor de las plantas tiende a reducir su
potencial de infección.
-Entre los productos más empleados para su control destacan dinocap, dodemorf,
fenarimol, triadimefón y pirazofos.
-Control biológico de oídio con el hiperparásito Ampelomyces quisqualis. Normalmente
el hiperparásito actúa mejor combinado con un fungicida.

-Podredumbre gris (Botrytis cinerea)

Provocada por el hongo Botrytis cinerea, su desarrollo se inicia sobre material viejo y
en descomposición; de éste se traslada a las hojas y flores en donde produce los daños
más importantes. Puede causar podredumbre de las plántulas (damping-off), punteado, y
marchitamiento de hojas y flores y podredumbre de la corona. Las hojas desarrollan
lesiones zonadas, y los pétalos de la flor muestran manchas marrones y necrosis de las
puntas o se marchitan completamente. Cuando el ataque afecta a las lígulas, se denota la
formación de pequeñas manchas grisáceas sobre su superficie afectando a la posterior
comercialización de estas flores ya que el hongo continúa su evolución.

Control

-Una estrategia integrada, que combine el control ambiental, las prácticas culturales y
los fungicidas, controlará más eficientemente esta amenaza siempre presente en los
invernaderos. Un control efectivo requiere una atención esmerada para controlar la
duración de la humedad de las hojas y la humedad relativa. Se debe mantener un
adecuado espaciamiento entre las plantas y se deben usar bancadas con mallas abiertas y
sistemas de circulación de aire que mejoren la ventilación.
-Los productos químicos más empleados son vinclozolina, iprodiones, procimidona, etc.

-Sclerotinia sclerotiorum

Este hongo produce podredumbre blanda en la base de las hojas y en el cuello de las
plantas. Se distingue por un abundante micelio algodonoso, sobre el que aparece
posteriormente nódulos negros que corresponden a los esclerocios.

Control

-Se controla con los mismos productos que la podredumbre gris, aplicándolos a la base
de la planta y de forma preventiva, evitando los excesos de humedad en el cuello de
ésta.

-Nematodos (Meloidogyne)

Los nematodos del género Meloidogyne provocan nudosidades en las raíces,


disminuyendo el aporte nutricional a la planta y provocando la muerte de las mismas.
Son un gran problema si se repite el cultivo sobre suelos no desinfectados.

Control

-Las prácticas de control incluyen el uso de medios de cultivo sin suelo, pasteurización
con vapor, material vegetal libre de enfermedades, resistencia genética y evitar la
contaminación.
-Aplicación de aldicarb antes de la plantación y la adición al agua de riego de oxamilo o
fenamifos.

-Virus del "rattle" del tabaco o Tobacco rattle tobravirus (TRV)

Este virus produce manchas cloróticas amarillas en las hojas o blancas en bandas o
anillos.
Es transmitido por nemátodos del suelo del género Trichodorus.

-Virus de la enfermedad bronceada del tomate o tomato spotted wilt tospovirus (TSWV)
La enfermedad se manifiesta con manchas anulares necróticas rojizas en las cercanías
de la nerviación y, normalmente después tiene lugar la completa desecación de las
plantas enfermas.

Control de las virosis

-La lucha contra las enfermedades producida por estos virus es particularmente difícil a
causa de su polifagia y su forma de transmisión por trips. Sin embargo permite reducir
las infecciones los tratamientos con insecticidas específicos, la utilización de trampas
contra vectores y la protección por medio de mallas finas, además de eliminar las
plantas infectadas.
Es importante que el material vegetal esté libre de virus y de trips. La interrupción del
ciclo de reproducción de los trips resulta efectiva.

8.3. Fisiopatías

-Caída de pétalos

En algunas variedades de gerbera, sobre todo en las de pétalos largos, puede aparecer en
ciertas épocas del año una pérdida de algunos pétalos del capítulo floral, lo que deprecia
la flor. Esto se atribuye a causas genéticas o climáticas. También esta influenciado por
una deficiente fertilización en potasa, por lo que se recomiendan tratamientos foliares
con nitrato potásico al 1,75%, con un mojante, para corregir esa tendencia.

-Clorosis

Este amarillamiento internerval de las hojas se produce cuando se riega con bajas
temperaturas. El suelo frío o húmedo bloquea la asimilación del hierro por parte de la
planta. Por ello se aconseja realizar aplicaciones foliares de quelato de hierro.

9. RECOLECCIÓN

La flor de gerbera es muy delicada en la manipulación, por lo que se deben adoptar una
serie de precauciones en su manejo desde el instante de su recolección.
El capítulo de la inflorescencia debe presentar dos filas de flores masculinas abiertas, lo
que se pone de manifiesto por la presencia de las anteras, aunque existen variedades en
las que esta observación es difícil, y en las que se recolecta observando el cierre del
corazón y la forma en que están desplegadas las lígulas.
El realizar el arranque de la flor indicado, incrementará la vida de ésta y su aptitud para
el transporte, momento en el que ha alcanzado su desarrollo máximo, tanto de diámetro
de la inflorescencia como de longitud y rigidez del pedúnculo.

La recolección debe realizarse en las primeras horas de la mañana, antes de que las
temperaturas del ambiente del invernadero sean elevadas, sujetando la base del
pedúnculo y arrancándolo mediante un movimiento de torsión, de tal forma que se
desprenda el callo de inserción del pedúnculo y sin que se produzca su rotura, no
debiendo quedar ningún resto sobre la planta.
Los rendimientos obtenidos a lo largo del cultivo varían según cultivares, pero se
pueden obtener como media unas 18 flores por planta durante el primer año, 25
flores/planta en el segundo y 24 flores/planta en el tercero.

10. COMERCIALIZACIÓN

Para comercializar las flores se emplean paneles especiales de cartón o cálices de


material plástico que impiden el roce de las lígulas entre ellas y con las cajas que los
contienen. El empaquetado de la flor es delicado y se recomienda que se realice en la
misma explotación para aquellas variedades sensibles al roce.
El envasado se realiza en cajas de cartón de 12 cm de altura con capacidad para 40 a 60
flores colocadas en dos paneles de cartón, con 20 a 30 flores cada uno. También se
comercializa en ramos de 10 flores, protegidos con cálices de plástico.
Las cajas deben ser almacenadas boca abajo para evitar que los tallos se tuerzan. La
temperatura óptima de almacenamiento es de 2 a 8ºC.

En el transporte de gerberas está el embalaje tipo "raqueta"; se trata de una construcción


de cartón con agujeros, por los cuales se meten los tallos, teniendo su similitud con la de
una raqueta. En una raqueta entran siete gerberas; de esta manera las flores no se dañan.
Este tipo de embalaje solo se emplea en gerberas de primera categoría, las cuales se
transportan en este embalaje en agua. De este modo la calidad no se ve alterada.
En cuanto a los parámetros de calidad que sirven para la clasificación de la flor, existen
diversos criterios, aunque los más empleados son:

Longitud de la vara. Expresa un número en centímetros, medidos desde la base del


pedúnculo hasta la parte superior del capítulo.

Diámetro del capítulo. Se refiere al número de centímetros correspondientes al diámetro


de la circunferencia que forman los extremos exteriores de las lígulas de la
inflorescencia.

Rigidez. Indica la rectitud y fortaleza del capítulo.

Especificaciones. Referidas a las flores y a los tallos que deben estar exentos de daños
producidos por plagas y enfermedades que alteren su aspecto y color, manchas o
quemaduras producidas por productos fitosanitarios, residuos visibles de tratamientos y
magulladuras, defectos de vegetación (lígulas torcidas), etc.

Tolerancia de calidad. Expresa el porcentaje de varas que pueden presentar ligeros


defectos, a condición de que la homogeneidad de la presentación no se vea afectada.

Presentación de las flores en los envases descritos anteriormente. Define las categorías
extra, primera y segunda en función de la conservación de los capítulos.