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Coplas Cortas: Versos de Amor y Vida

Este poema describe a Soledad Montoya caminando sola por el monte oscuro al amanecer. Se la describe como de piel cobriza y oliendo a caballo y sombra, con pechos como yunques ahumados que gimen canciones redondas. El poema pregunta por quién pregunta Soledad sin compañía y a esas horas del alba.

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Coplas Cortas: Versos de Amor y Vida

Este poema describe a Soledad Montoya caminando sola por el monte oscuro al amanecer. Se la describe como de piel cobriza y oliendo a caballo y sombra, con pechos como yunques ahumados que gimen canciones redondas. El poema pregunta por quién pregunta Soledad sin compañía y a esas horas del alba.

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COPLILLAS Cortas

Buena copla es la que deja


al que la canta o escucha,
en el corazón, consuelo,
en los labios, amargura

De la noche a la mañana
se me ha ido tu querer;
agüita que se derrama
no se puede recoger.

Procura tú que tus coplas


vayan al pueblo a parar
aunque dejen de ser tuyas
para ser de los demás.

Caballo que se desboca


dime ¿qué remedio tiene?
Tirarle de las riendas
que él se parará si quiere.

El beso es una sed loca


que no se apaga al beber
se apaga con otra boca
que tenga la misms sed

Cuando a lo lejos te vi
me dijo mi corazón:
hay que piedra tan bonita
para dar un resbalón.

Los besos y los suspiros,


las lágrimas y las quejas,
se sabe de dónde salen,
nadie sabe adónde llegan.

No canto pa que me escuchen


ni porque mi voz sea buena
canto porque no se junten
mi amargura con mi pena

Te quiero yo dar más besos


en esa cara gitana
que huevos hacen falta
pa’ romper una campana.

La española cuando besa


es que besa de verdad
por eso a los nueve meses
corriendo a maternidad.
Casi, casi nos queremos.
Casi nos enamoramos,
si no fuera por el casi,
casi, casi, nos casamos.

Arrímate bailador
arrímate que no pecas
que el bailar y no arrimarse
es comerse el pan a secas.

Ando buscando trabajo


y no lo puedo encontrar.
Cuando lo encuentre iré
en busca de ganas de trabajar.

La gracia para cantar


ni se compra, ni se hereda
se la da Dios a quien quiere
y a mí me dejó sin ella.

Si me miras y te miro
los dos bajamos los ojos
no nos decimos ya nada
por querer decirlo todo

El viento mueve la mar


y la mar mueve los barcos
y tú me mueves a mí,
morena con tus encantos

Mi padre tenía un gato


Que se llamaba Gabino
Y asï siempre le llamaba:
¡ven Gabino, venga vino!

El barbero de mi pueblo
cuenta historias de terror,
pone los pelos de punta
y así los corta mejor.

De chico fui monaguillo


y de mozo, sacristán;
ahora soy el campanero:
¡qué carrera más triunfal!

El día que te marchaste


a mí me entro tanto dolor
que me comí dos gallinas
y tres quilos de jamón.
Porque te quiero me dicen
que estoy yo loco perdio
si todo el que quiere es loco
dime quien tiene sentio

Un baturro que era rico


se puso a estudiar francés,
y siempre decía “maño”
en vez de decir mesié.

La primera novia que tuve


todas la efes tenía
Francisca, fresca, fregona,
fea, flaca, floja y fría.

Por un pedazo de huerto


le puse pleito a mi hermano.
Ahora ya no nos hablamos
y el huerto es del abogado.

Si tu madre no me quiere
porque no tengo carrera
en mi casa tengo un galgo,
vaya por él cuando quiera

Lo imposible yo pretendo
y quien ama ha de entender
que aquello que va pudiendo,
ya pierde, en pudiendo ser,
lo que vale no pudiendo.

No sé como no florece
la escalera de tu casa
subiéndola quién la sube
bajándola quien la baja

Me llamaste morenita
la culpa fue de la nieve
por no repartir conmigo
la blancura que ella tiene.

De la uva sale el vino,


de la aceituna el aceite.
y de mi corazón sale,
el cariño pa quererte
Páxaro que vas voando
o levas fío no pico
tráeme acó para coser,
o meu corazón ferido.

A la puerta de un convento
me puse a considerar
lo que trabajan los frailes
por no querer trabajar.

Yo me enamoré de noche,
y la luna me engañó.
Si otra vez yo me enamoro,
sea de día y con sol.

Bacalao, bacalao
Vino tinto y pan tostao
Los ojos de mi morena
Me tienen a mí chalao.

Dos corazones a un tiempo

están puestos en balanza


uno pidiendo justicia
y otro pidiendo venganza.

Esta gaitiña qu`eu toco


sente com`una persoa,
unas veces canta e ríe,
outras veces xime e chora.

Pajarito, tú, que al alba,


cantas al pie de mi reja
no vengas a despertarme
que estoy soñando con ella.

Todo el mundo me lo dice


yo también lo considero
el que no tiene cabeza
no necesita sombrero.

Noche tranquila y serena


no es buena para rondar
para los enamorados
es mejor la oscuridad

Si la mujer se calara
lo mismo que la sandía
unos cuantos de nosotros
soltero se quedaría.
Si los hombres se calaran
como se cala el melón
unas cuantas de nosotras
solteras, mucho mejor.

Ahora si que estoy contento


porque me va a hacer mi madre
unos pantalones nuevos
con los viejos de mi padre.

Esos dos que bien se quieren


con los ojos se saludan
que también lo ojos hablan
cuando la lengua está muda.

Y ellos eran sólo cuatro,


Y nosotros hasta ocho
¡qué paliza que les dimos
ellos, ellos a nosotros!

Cuando paso por tu calle


voy comiendo pan y queso
pa que no diga tu madre
que me alimentan tus besos.

Anoche me mordió un perro,


la mula me dio una coz,
mi mujer se fue con otro,
¡buenas noches nos de Dios!

Si yo mismo no me entiendo
¡quién me ha de entender a mí?
que digo que no te quiero
y estoy loquito por ti.

Soy de la opinión del cuco


pájaro que nunca anida
pone el huevo en nido ajeno
y otro pájaro lo cría.

Mis cuñadas y mi suegra


dicen que no me quieren bien,
¿para qué enturbiar el agua
que se tienen que beber?

Andando se quita el frío


en la sombra, el calor,*
comiendo se quita el hambre
y casándose el amor.
Ya cantamos to por hoy
basta ya de disparates
porque si no nos callamos
nos van a tirar tomates

Ya no cantaremos más
y damos la despedida,
que no queremos cansar
y nos vamos en seguida

Por esta calle que vamos


tiran agua y salen rosas
y por eso le llamamos
la calle de las hermosas.

Si mi novio fuera liebre


Y mi suegra la vereda
Y yo me volviera galgo,
Señores, qué polvareda.
.
Los abogados son hombres
de profesiones tan raras
que se méten por dinero
en camisas de once varas.

Cuando me parió mi madre


Yo acababa de nacer
Y a los quince días justos
Ya tenía medio mes.

Si tu madre no me quiere
porque no tengo corbata,
otra vez que vaya a verte
me colgaré una alpargata.

Si tu madre no me quiere
porque no tengo reloj,
otra vez que venga a verte
me colgaré un colaor.

Un beso le di a un sivil,
¡josú qué cosa más rara!
Se le enreó en el bigote
y no le llegó a la cara.

Todos los hortelanos


son patiabiertos,
por no pisar las matas
de los pimientos.
Me gustan los zapateros
por lo valientes que son,
que se juntan ciento veinte
para matar un ratón
En un hospital de amores
un loco me aconsejó,
que no quisiera a una sola
que de eso él enloqueció.

El amor es como un niño


que se enfada y tira el pan
si lo tratas con cariño
se lo come y pide más.

Todas las muchachas son


dulces como el caramelo
y yo, como soy goloso,
sin dientes así me quedo.

Veinticinco calvos fueron


un lunes a confesar,
y el señor cura, les dijo:
¿qué hace aquí este melonar?

El que quiera pasar penas


que se meta en el pinar,
con una burra cachonda
y un borrico sin capar.

Tengo más frío que un tonto


y más sueño que San Roque,
pronto tiro la guitarra
y el demonio que la toque.

Juega al cinquillo conmigo


el ministro no sé qué,
y al decirle: “Robe amigo”,
me contesta: “ Ya robé”.

Un baturro se miraba
a un espejo y se decía:
“que cara de burro tiene
este tío que me mira”.

Asómate a esa vergüenza,


cara de poca ventana,
y dame un jarro de sed
que me estoy muriendo de agua.

Sombra le pedí a una fuente,


agua le pedí a un olivo;
tú me has vuelto tan chalao
que no sé ni lo que digo.
Estaba una señora por Enero
metida hasta los muslos en el rio,
lavando paños, con tal aire y brío,
que mil necios traía al retortero.

Un cierto Conde, alegre y placentero,


le preguntó con gracia: ¿Tenéis frio?
Respondió la señora: Señor mío,
siempre llevo conmigo yo un brasero.

El Conde, que era astuto, y supo dónde,


le dijo, haciendo rueda como pavo,
que le encendiese un cirio que traía.

Y dijo entonces la señora al Conde,


alzándose las faldas hasta el rabo:
Pues sople este tizón vueseñoría.
Quevedo

Dos soles son los ojos


de una morena
de una morena
tan grandes y tan negros
como mis penas
tan grandes y tan negros
¡Quién se abrasara,
quién se abrasara
en el fuego divino
de sus miradas!

¿Qué es el Estado? Impuestos, estadística,


carné de identidad, de hacienda y gloria
de estadio, educación obligatoria,
fronteras y carrera armamentística;

papeles para todos, leyes, mística,


la población tras de la zanahoria
de la ilusión futura, triste historia,
familia y redes automovilísticas.

Pero, ah, que es una idea muy querida,


porque, sin Él, el caos, la mala vida.
"¿Cuál es la alternativa?" gritan todos,

"¿a quién vais a nombrar rey de los memos?"


Tú aprende a responder con buenos modos:
"que nos dejen en paz, y ya veremos."
ROMERO SÓLO…

SER En la VIDA Romero,


Romero sólo que CRUZA Siempre por CAMINOS Nuevos.

SER en la VIDA Romero,


Sin más OFICIO, Sin otro NOMBRE y Sin PUEBLO.
SER En la Vida Romero, Romero..., SÓLO Romero.
Que No HAGAN CALLO las Cosas Ni en el Alma Ni en el Cuerpo,
PASAR por Todo una Vez, una vez Sólo y LIGERO,
Ligero, SIEMPRE Ligero.

Que No se Acostumbre el PIE a PISAR el Mismo SUELO,


Ni el TABLADO de la Farsa, Ni la LOSA de los TEMPLOS
Para que Nunca RECEMOS
como el SACRISTÁN los Rezos,
ni como el CÓMICO Viejo
Digamos los VERSOS.

La Mano Ociosa es Quien Tiene más Fino el TACTO en los Dedos,


Decía el PRÍNCIPE Hamlet, Viendo
cómo CAVABA una Fosa y Cantaba al MISMO Tiempo
un SEPULTURERO.
No Sabiendo los OFICIOS los Haremos con RESPETO.
Para Enterrar a los Muertos
Como Debemos
Cualquiera SIRVE, Cualquiera... Menos un SEPULTURERO.

Un Día Todos Sabemos


hacer Justicia. Tan bien como el rey Hebreo
la hizo SANCHO el Escudero
y el Villano Pedro Crespo.

Que no Hagan CALLO las Cosas Ni en el Alma Ni en el Cuerpo,


PASAR por Todo una Vez, una vez Sólo y LIGERO,
Ligero, SIEMPRE Ligero.
SENSIBLES a Todo VIENTO
y BAJO Todos los CIELOS,
Poetas, NUNCA Cantemos
la Vida de un MISMO Pueblo
ni la FLOR de un Solo HUERTO.
Que Sean TODOS los Pueblos
y TODOS los Huertos NUESTROS.

León Felipe
Romance de la PENA NEGRA

Las Piquetas de los gallos

CAVAN Buscando la Aurora,

Cuando por el Monte Oscuro

BAJA Soledad Montoya.

COBRE Amarillo, su Carne,

HUELE a Caballo y a Sombra.

YUNQUES Ahumados sus Pechos,

GIMEN Canciones Redondas.

Soledad, ¿POR Quién PREGUNTAS

SIN Compaña y a Estas Horas?

PREGUNTE Por Quien PREGUNTE,

Dime: ¿a ti Qué se te Importa?

VENGO a Buscar lo que Busco,

mi Alegría y mi Persona.

Soledad de mis Pesares,

Caballo que se DESBOCA,

al fin Encuentra la Mar

y se lo Tragan las Olas.

No me Recuerdes el Mar,

que la Pena Negra, BROTA

en las Sierras de Aceituna

Bajo el RUMOR de las Hojas.


¡Soledad, qué PENA Tienes!

¡Qué PENA Tan Lastimosa!

LLORAS Zumo de Limón

Agrio de Espera y de Boca.

¡Qué PENA tan Grande! CORRO

mi Casa Como una Loca,

mis Dos TRENZAS por el Suelo,

de la Cocina a la Alcoba.

¡Qué PENA! Me estoy Poniendo

de Azabache, Cama y Ropa.

¡Ay mis Camisas de Hilo!

¡Ay mis Muslos de Amapola!

Soledad: LAVA tu Cuerpo

con Agua de las Alondras,

y DEJA tu Corazón

en Paz, Soledad Montoya.

y DEJA tu Corazón
en Paz, Soledad Montoya.
Soledad Montoya.

Por abajo canta el río:

volante de cielo y hojas.

Con flores de calabaza,

la nueva luz se corona.

¡Oh Pena de los GITANOS!

Pena LIMPIA y SIEMPRE Sola.


¡Oh Pena de CAUCE Oculto

y Madrugada Remota!

y Madrugada Remota!

y Madrugaaaa-da Remota!

Oh SOLEDAD, mi Sola Compañía - Antonio


MACHADO
CIXIV (LOS SUEÑOS DIALOGADOS) Nuevas canciones, 1924

IV

¡Oh soledad, mi sola compañía,

oh musa del portento, que el vocablo

diste a mi voz que nunca te pedía!,

responde a mi pregunta: ¿Con quién hablo?

Ausente de ruidosa mascarada,

divierto mi tristeza sin amigo,

contigo, dueña de la faz velada,

siempre velada al dialogar conmigo.

Hoy pienso: Este que soy será quien sea;

no es ya mi grave enigma este semblante

que en el íntimo espejo se recrea,

sino el misterio de tu voz amante,

Descúbreme tu rostro, que yo vea

fijos en mí tus ojos de diamante.


A un OLMO Seco - Antonio Machado

Al olmo viejo, hendido por el rayo


y en su mitad podrido,
con las lluvias de abril y el sol de mayo
algunas hojas verdes le han salido.

¡El olmo centenario en la colina


que lame el Duero! Un musgo amarillento
le mancha la corteza blanquecina
al tronco carcomido y polvoriento.

No será, cual los álamos cantores


que guardan el camino y la ribera,
habitado de pardos ruiseñores.

Ejército de hormigas en hilera


va trepando por él, y en sus entrañas
urden sus telas grises las arañas.

Antes que te derribe, olmo del Duero,


con su hacha el leñador, y el carpintero
te convierta en melena de campana,
lanza de carro o yugo de carreta;
antes que rojo en el hogar, mañana,
ardas en alguna mísera caseta,
al borde de un camino;
antes que te descuaje un torbellino
y tronche el soplo de las sierras blancas;
antes que el río hasta la mar te empuje
por valles y barrancas,
olmo, quiero anotar en mi cartera
la gracia de tu rama verdecida.
Mi corazón espera
también, hacia la luz y hacia la vida,
otro milagro de la primavera.
EL DESIERTO – Borges

Antes de ENTRAR en el Desierto


los SOLDADOS Bebieron Largamente el Agua de la CISTERNA.

HIEROCLES DERRAMÓ en la Tierra


el Agua de su CÁNTARO y Dijo:

Si HEMOS de ENTRAR en el Desierto,


YA Estoy en el Desierto.

Si la SED va a Abrasarme,
que YA ME Abrase.
Ésta es una PARÁBOLA.

Antes de HUNDIRME en el Infierno


los LICTORES del Dios me Permitieron que MIRARA una Rosa.
Esa Rosa es AHORA mi Tormento
en el Oscuro REINO.

A un Hombre lo DEJÓ una Mujer.


RESOLVIERON Mentir un ÚLTIMO Encuentro.

El HOMBRE Dijo:
Si Debo ENTRAR en la Soledad
Ya Estoy Solo.
Si la SED va a Abrasarme,
que YA me Abrase.
Ésta es Otra PARÁBOLA.

NADIE en la Tierra
Tiene el VALOR de SER Aquel Hombre.
GIUESEPPE G. BELLI

LA SANTÍSIMA TRINIDAD
«Cá cosa tié en el mundo su porqué,
hermano» ayer me dijo fray Simón:
«a un becerro en Judea daban fe:
aquí, a un viejo, un borrego y un pichón.

El viejo es Padrediós con su tupé,


que es uno, cuando dos o tres no son;
Cristo figura de cordero fue,
que se dejó apiolar de mansurrón;

y el pichón quié decirnos que, si un tanto


la jaula de la fe se le destapa,
adiós pichón, y allá Espiritusanto;

y luego esos doztrinos de la trapa


corren tras él, a ver si con un canto
le atinan al cogote y no se escapa»

UNA VIDA PERRA


¿Conque un holgazán él, mala ralea?
¿Que no hace nada el Papa, eh? ¿No hace nada?
¡Así se os atragante la tajada
Como él de día y noche azacanea!
¿Quién habla con Dios Padre? ¿Quién blanquea
tanto hijoputa echando arsoluciones?
¿Quién despacha endulgencias a montones?
¿Quién, bendiciendo, en coche se ajetrea?
¿Quién le lleva las cuentas de la bula?
¿Quién le ayuda a buscar más cardenales?
¿No es él, ¡sandiós!, quien crea cada impuesto?
Sólo que fuera esa labor de mula
de andar tò el año abriendo memoriales
y, hecho trizas, tirándolos al cesto!

¿QUÉ ES EL ESTADO?
¿Qué es el Estado? Impuestos, estadística,
carné de identidad, de hacienda y gloria
de estadio, educación obligatoria,
fronteras y carrera armamentística;

papeles para todos, leyes, mística,


la población tras de la zanahoria
de la ilusión futura, triste historia,
familia y redes automovilísticas.

Pero, ah, que es una idea muy querida,


porque, sin Él, el caos, la mala vida.
"¿Cuál es la alternativa?" gritan todos,
"¿a quién vais a nombrar rey de los memos?"
Tú aprende a responder con buenos modos:
"que nos dejen en paz, y ya veremos."

LA MADRE DE LAS SANTAS


Quien desea follarse a Catalina,
para que lo comprenda la gente docta
debe decir vulva, vagina
y seguir con coño y potta.
Pero nosotros los grandes desgraciados
decimos celda, superchería, gorrioncita,
hendida, hendidura, fisura, agujero, gruta,
estupidez, higo, zapatilla, guitarra,
rata, piscinita, funda, buñuelo,
pajarita, espuerta, peluca, varpelosa
alcantarilla, gatera, ventanilla,
pitita, aquel-hecho, aquella-cosa,
orinal, entrepierna, caracolillo,
la-jaula-del-pitito y la-jugosa.
Y para completar,
alguien la llama vergüenza, alguien naturaleza,
alguien porquería, orzuelo y sepultura."

¿QUÉ ES LA ESTADÍSTICA?

La que hace el recuento general


De los que nacen, van al hospital,
A la curia, a la cárcel o la fosa.
Pero para mí la cosa es más curiosa
Cuando hacen el promedio individual
En el que todo se reparte por igual
Incluso en la población más menesterosa
Y, resulta cierto y sin engaño,
Que según la estadística del año
Te toca un pollo y medio cada mes
Y aún cuando el pollo en tu mesa
Se halle ausente
Entras en la estadística igualmente
Porque hay alguno que se comió tres.
ELOGIO DE LA MUJER CHIQUITA - Juan Ruiz, Arcipreste de Hita

(Siglo XIV).

Quiero abreviar, señores, esta predicación


porque siempre gusté de pequeño sermón
y de mujer pequeña y de breve razón,
pues lo poco y bien dicho queda en el corazón.

De quien mucho habla, ríen; quien mucho ríe es loco;


hay en la mujer chica amor grande y no poco.
Cambié grandes por chicas, mas las chicas no troco.
Quien da chica por grande se arrepiente del troco.

De que alabe a las chicas el Amor me hizo ruego;


que cante sus noblezas, voy a decirlas luego.
Loaré a las chiquitas, y lo tendréis por juego,
¡Son frías como nieve y arden más que el fuego!

Son heladas por fuera pero, en amor, ardientes;


en la cama solaz, placenteras, rientes,
en la casa, hacendosas, cuerdas y complacientes;
veréis más cualidades tan pronto paréis mientes.

En pequeño jacinto yace gran resplandor,


en azucar muy poco, yace mucho dulzor,
en la mujer pequeña yace muy gran amor,
pocas palabras bastan al buen entendedor.

Es muy pequeño el grano de la buena pimienta,


pero más que la nuez reconforta y calienta;
así, en mujer pequeña, cuando en amor consienta,
no hay placer en el mundo que en ella no se sienta.

Como en la chica rosa está mucho color,


como en oro muy poco, gran precio y gran valor,
como en poco perfume yace muy buen olor,
así, mujer pequeña guarda muy gran amor.
Como rubí pequeño tiene mucha bondad,
color, virtud y precio, nobleza y claridad,
así, la mujer pequeña tiene mucha beldad,
hermosura y donaire, amor y lealtad.

Chica es la calandria y chico el ruiseñor,


pero más dulce cantan que otra ave mayor;
la mujer, cuando es chica, por eso es aún mejor,
en amor es más dulce que azucar y que flor.

Son aves pequeñuelas papagayo y orior,


pero cualquiera de ellas es dulce cantador;
gracioso pajarillo, preciado trinador,
como ellos es la dama pequeña con amor.

Para mujer pequeña no hay comparación:


terrenal paraíso y gran consolación,
recreo y alegría, placer y bendición,
mejor es en la prueba que en la salutación.

Siempre quise a la chica más que a grande o mayor;


¡escapar de un mal grande nunca ha sido un error!
Del mal tomar lo menos, dícelo el sabidor,
por ello, entre mujeres, ¡la menor es mejor!
Discurso - Vicente Huidobro

Señores y conciudadanos
La Patria en solemi-fados momentos me eli-jusna para directar sus destí-
dalos y salvantiscar sus princi-mientos y legui-cipios sacropanzos.

No me ofuspantan los Bochin-Garios que parlatrigan y especusafian con el


hambrurio de los hambrípedos.

No me ofuspantan los revoltarios, los infi-ternos desconti-fechos que amoti-


bomban al popu-tracio.

No me ofuspantan los sesan-dignos, los miser-pientos, los complo-tudios.

La patria me clama-cita y yo acu-corro a su servi-tidio cual bien patró-fago


porque la patria es el prin-mís-tino sentí-mes-table de un cora-mento bien
nastin-gado.

Si los dine-oros de la Nacia-tra se perdis-quean, no os inquiur-béis.


Ellos estarán-guros en mis bolsefos. No os inquiur-béis por tan pon-soca.

Risodan-tamos! Carcaja-damos de los ambrí-fogos!


No mani-fustran escopi-trallas. Las armi-fuegas están guarditas en mis
casuertas.

Riso-dantemos, amigui-ñores, de los inocin-genuos y visio-cardios, profetis-


tófalos de una igual-ticia imposi-brante.

Marchi-fundiemos resul-tigrados al soli-pondio que es sacri-fento para el


patrí-mano por nuestra patria, por su estuan-dilla glorifaciente.

No temis-cuad, amigui-ñores, los legi-deales de nuestra patria son


sacropanzos. Os lo promturo.

Este caot-itorio del momes-tante como intelento con mi solsofa muy pronti-
güedo domi-farré.

Vicente Huidobro
Fuente (blog de Jesús Ge): http://estonoesvanguardia.blogspot.com/p/discurso-v-
huidobro.html
LA BELLEZA DE LA HUELGA GENERAL – Jorge

Riechmann

Con independencia de todos los valores ético-políticos que pueda tener una huelga
en una situación determinada, en ella hay algo valioso en cuanto tal, más allá de las
circunstancias concretas que la enmarcan: su carácter de interrupción del curso
maquinal de las cosas.

Es un corte potencialmente capaz de romper el desastre hacia el que se encamina el


mundo. En el universo del tardocapitalismo, lo maquinal es el principio de muerte, y
tenemos que saludar la discontinuidad como una afirmación de vida.

Frente a la dictadura del “tiempo real”, la demora.

Frente a la brutal coacción de lo inmediato, la articulada delicadeza de las


mediaciones.

Frente al abaratamiento de la palabra (condicionado por las mejoras técnicas en el


campo de las telecomunicaciones), el valor de la reticencia y el silencio.

Frente a la falsa autoridad de la imagen, la dignidad del hueco.

Frente a la tiranía del trabajo muerto, frente a la demagogia de la normalidad, la


restallante belleza de la huelga general.
Pídeme que Te REQUIEBRE,
Que Te Cubra de CRISANTEMOS y Rosas;
pero NO me Pidas
que te sea Sincero como Piden los Comisarios y las Novias.
 
No, Señora de mis Ansias:
eso no lo Averiguarás por más que Corras,
si te estoy Hablando
desde el Fondo del ALMA, si Engañándote estoy Acaso a cada Copla.
¿Cómo Quieres que TE Quiera
y te Haga DECLARACIÓN Clara y Redonda?;
¿para que me Quede
Congelado en el DICHO y que Luego por la Palabra tú me Cojas?
 
No: más bien haré de modo
que me escurra a tus artimañas imperiosas,
y te haré que caigas
en mi trampa, si vienes, como cuentan de lo de Sísifo el eólida,
 
del que bien te acordarías,
si no fueras tan enemiga de memorias:
que una vez viniste,
como sueles, a verlo y a decir silenciosamente «Es la hora»;
 
que él, fingiendo obedecerte,
te enredó en los tejemanejes de la lógica:
una cuerda fina
de una seda invisible te tenía de tiempo atrás hilada a rosca;
 
conque así te habló: «Mancebo,
hace tiempo que te esperaba en la congoja
de que no llegabas
y que nunca acabase
esta vida desesperada y trabajosa.
 
Pero, puesto que has venido,
es el fin indudablemente. Así que toma;
coge por la punta
del cordel de mi vida, que en su fin resumida está mi vida toda,
 
y si agarras por el cabo,
seré. tuyo hasta las raíces de mi historia».
Conque tú, creído,
agarraste; y él, rápido,
hacia atrás se dejó escurrir por la maroma,
 
Y de un salto al otro lado
se te puso, y como eco allí «Perdona»,
dijo «es que resulta
que. también todavía
de mi vida quedaba atrás aquí una sobra;
 
pero, si te das la vuelta,
en un tris te apoderarás de mi persona».
Te volviste airado
y te echaste a atraparlo;
pero en tanto, a su vez giró al revés y en contra
 
estirando de la cuerda
y gritándote a las espaldas «Hola, hola,
eh, que estoy aquí:
píllame»; y cada vuelta que te volvías, se revolvía él otra y otra,
 
siempre «Estoy aquí» gritando;
que, diciéndote la verdad a cada torna,
vez a vez mentía
con verdades; y al cabo te enrató como rapacillo su peonza,
 
hasta que quedaste atado
por su fuerza y por a la vez tu fuerza propia;
y al tenerte presa
ni él ya nunca moría
ni ninguno de los mortales de su horda.
 
Cómo era el fin del cuento,
la verdad que ni lo recuerdo ni me importa;
pero tú bien puedes
entenderlo a tu modo
y sacarle la moraleja que te toca.
 
Yo te digo que en mentirte
mi saliva se gastará gota tras gota.
Dicen que el que avisa
no es traidor. No me creas.
No te creas ni lo que te estoy diciendo ahora.

Para mi gusto el mejor es, sin duda, la canción O (de oros) de su


laureado drama _Baraja del rey don Pedro_, que ya alguna vez se ha
asomado por aquí:

¿Quién contó las olas de la mar?


¿Quién le puso números al sueño?
Por tener lo que volaba,
llenó su jaula de pájaros muertos.
Por tener lo que soñaba,
su sueño trocó por joyeles de hielo.

Ése fue el rey Midas de los frigios,


que una vez, se dice, halló en su huerto,
medio asno, sudoroso,
peludo todo, borracho, a Sileno;
y lo ató con correyuelas
en flor y con hiedras llevóselo preso.

Pero luego al padre Dïoniso


le entregó su bruto tembloriento.
Conque el dios, en su sonrisa
le dijo: «Elige qué quieres en premio».
Y él pidió: «se trueque en oro
sin más cada cosa que toquen mis dedos».

¿Quién dirá los días que ha vendido?


¿Quién es quien las rosas puso a rédito?
Por saber lo que tenía,
perdió tesoro sin cuenta ni dueño.
Por saber lo que soñaba,
en mármol y nombre volviósele el sueño.

Ésa fue la blanca niña Alma


que por celos de la misma Venus
hubo de tomar esposo
sin nombre, y nunca tenía que verlo.
Cada noche la abrazaba
y el gozo era sombra florida de besos.

Pero no bastó lo mucho y tanto:


todo quiso Alma, todo el tiempo;
y una noche que él dormía,
sacó la antorcha, la alzó sobre el lecho:
era Amor: su nombre supo;
lo vio y lo perdió: era amor, era ciego.

Cierto que no hay quien le niegue ese no sé qué, digamos popular


a-la-contra, a versos crepusculares como éstos:

Como después de un día de bochorno


la luna fresca de la tarde
sobre los nubarrones de tormenta,
sobre los agostados cebadales,
con la poca luz
del día que queda,
los setos de zarzales,
la iglesilla de pan desmoronado,
la red de verdes nudos de las viñas
cubriendo las lomas de almagre,
todo se ve lo que nos ocultaba
la cegadora luz del día grande,
así también ahora
que la hermana ha vuelto a casa
y me ha tapado con sus manos tiernas
los ojos vigilantes
y me ha dicho: «Por más que creas
saber quién soy,
no, no lo sabes».
Huye del triste amor, amor pacato,
sin peligro, sin venda ni aventura,
que espera del amor prenda segura,
porque en amor locura es lo sensato.

Ese que el pecho esquiva al niño ciego


y blasfemó del fuego de la vida,
de una brasa pensada, y no encendida,
quiere ceniza que le guarde el fuego.

Y ceniza hallará, no de su llama,


cuando descubra el torpe desvarío
que pedía, sin flor, fruto en la rama.

Con negra llave el aposento frío


de su tiempo abrirá. ¡Desierta cama,
y turbio espejo y corazón vacío!

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