0% encontró este documento útil (0 votos)
298 vistas11 páginas

Pierre de Coubertin y el Olimpismo

Pierre de Coubertin fue un historiador y pedagogo francés que creó los Juegos Olímpicos modernos con el objetivo de promover el deporte a nivel mundial con fines educativos. En 1888 propuso restaurar los Juegos Olímpicos de la antigua Grecia y la primera edición moderna se celebró en 1896 en Atenas. Coubertin también fundó el Comité Olímpico Internacional y presidió la organización de varias Olimpiadas tempranas con el espíritu de fomentar relaciones pacíficas entre las
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
298 vistas11 páginas

Pierre de Coubertin y el Olimpismo

Pierre de Coubertin fue un historiador y pedagogo francés que creó los Juegos Olímpicos modernos con el objetivo de promover el deporte a nivel mundial con fines educativos. En 1888 propuso restaurar los Juegos Olímpicos de la antigua Grecia y la primera edición moderna se celebró en 1896 en Atenas. Coubertin también fundó el Comité Olímpico Internacional y presidió la organización de varias Olimpiadas tempranas con el espíritu de fomentar relaciones pacíficas entre las
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

Pierre de Coubertin

(Pierre Fredy de Coubertin, barón de Coubertin; París, 1863 - Ginebra, 1937)


Historiador y pedagogo francés que creó los Juegos Olímpicos de la era moderna.
Su doble vocación de pedagogo e historiador le hizo concebir la idea de restaurar
los Juegos Olímpicos que se celebraban en la antigua Grecia, para fomentar el
deporte a escala mundial con fines educativos (Ruiza, 2004).

Algunas de sus frases.

 Lo importante en la vida no es el triunfo sino la lucha. Lo esencial no es


haber vencido, sino haber luchado bien (1908).
 La vida es simple porque la lucha es simple. El buen luchador retrocede
pero no abandona. Se doblega pero no renuncia. Si lo imposible se levanta
ante él, lo sortea y va más lejos. Si le falta el aliento, descansa y espera. Si
es puesto fuera de combate, anima a sus hermanos con palabras y su
presencia. Y hasta cuando todo parece derrumbarse ante él, la
desesperación nunca le afectará.
 La vida es solidaria, porque la lucha es solidaria. De mi victoria dependen
otras victorias, cuyos tiempos y circunstancias no conoceré nunca, y mi
derrota provoca otras, cuyas consecuencias van a perderse en el abismo
de las responsabilidades ocultas. El hombre que estaba delante de mí,
alcanzó al atardecer, el lugar desde donde yo partí esta mañana, y el que
viene detrás de mí, se beneficiará de los peligros que aparto y de las
trampas que señalo.
 La vida es bella porque la lucha es bella: no la lucha sangrienta, fruto de la
tiranía y de las malas pasiones, las que fomentan la ignorancia y la rutina,
sino la santa lucha de las almas, en busca de la verdad, la luz y la justicia
(1902).

En 1913 Coubertin diseñó el símbolo olímpico. El símbolo esta constituido por


cinco anillos, cada uno de diferentes colores: azul, amarillo, negro, verde y rojo,
todos entrelazados entre sí. Expresó el significado de los mismos: “esos cinco
anillos representan los cinco continentes ganados para el olímpismo y en
capacidad de aceptar las rivalidades fértiles”. La bandera fue idea del propio Barón
Pierre de Coubertin en 1913 y la presentó en el Congreso celebrado con motivo de
la 16ª sesión del Comité Olímpico Internacional en París, en 1914. Los seis
colores, incluyendo el fondo blanco, representan los colores de las banderas de
todos los países sin excepción.

Pierre fue un magnifico estudiante en la escuela “San Ignacio” de los jesuitas,


ubicada en la calle Madrid de París. A insistencia de su padre se preparó para
ingresar en la escuela militar de Saint-Cyr, pero no tenia vocación para la carrera
de las armas y se inscribió en la escuela de ciencias políticas de la Sorbona de
París, donde quedó profundamente impresionado por dos profesores: Albert Sorel
y Anatole Leroy-Beanlien, pero a lo que más se dedicó fue a la Pedagogía,
Filosofía y la Historia, esta ultima la consideraba de gran importancia por lo que
así expreso: “La historia, sin ella nada es comparable y explicable”. (Coote, 1975)

El Barón de Coubertin no solo fue un gran historiador, pedagogo y filósofo.


Conocía a fondo y era un gran amante del mundo griego, sentía una profunda
admiración por esta cultura y por la concepción que tenían sobre la contribución
de la gimnasia (como se llamaba entonces la Educación Física) a la formación
integral de los estudiantes. Era un ferviente admirador de los Juegos Olímpicos
Antiguos; y lo impresionaba mucho la organización y trascendencia de estos.
(Coote, 1975)

Otras de las características a destacar en su vida y obra, fue su capacidad


receptiva a todo lo que fuera beneficioso para el deporte y la cultura física.

Con la celebración de estos certámenes, limitados a deportistas aficionados, el


barón de Coubertin pretendía impulsar las relaciones pacíficas y constructivas
entre las naciones, fomentando un espíritu de superación personal, juego limpio y
sana competencia (el «espíritu olímpico»). En 1888 proclamó en la Universidad de
la Sorbona la restauración de los Juegos Olímpicos, cuya primera edición
moderna se celebraría en 1896 en Atenas, para enlazar simbólicamente con las
raíces griegas. (Ruiza, 2004)
Pierre de Coubertin creó el Comité Olímpico Internacional, del que fue segundo
presidente (1906), tras ceder una primera presidencia honorífica a un griego.
Reglamentó los juegos y presidió la organización de las Olimpiadas de París
(1900), San Luis (1904), Londres (1908) y Estocolmo (1912). (Ruiza, 2004)

El deporte es una actividad accesible y recomendable para todos. Tal vez por ello,
la celebración de unas Olimpiadas despierta siempre tanta expectación. La
Escuela del Deporte con Corazón es consciente de lo que se transmite a través de
la práctica del deporte y promueve la vivencia de la actividad deportiva con
«espíritu olímpico». (Durantez, 1975)

Como expresó Conrado Durántez: «Si el deporte no sirve al hombre, para nada
sirve». Por eso, desde la Escuela del Deporte con Corazón se trasmite a través de
la práctica del deporte, pero también se muestra en las Olimpiadas Filosóficas.

En el espíritu olímpico siempre subyace la superación, el esfuerzo por dar lo mejor


en cada competición, ver a otro atleta no como un rival, sino como el ser que sirve
de acicate para superarse a si mismo. (Durantez, 1975)

Los orígenes de los Juegos Olímpicos en la Antigüedad no están en absoluto


claros, ya que no hay fuentes que lo atestigüen con certeza. Ya incluso los
historiadores helénicos fueron incapaces de encontrar esos inicios del rito. El
primer dato seguro son los JJ.OO. del año 776 a.C., donde Corebo de Elida,
cocinero en la ciudad-estado de Elis, vence la carrera del estadio (única prueba).
Después de esta primera edición, pasa a ser una fiesta cuadrienal, al igual que los
JJ.OO. modernos. (Durantez, 1975)

Los festivales deportivos en la Antigüedad

Unos dos siglos después de su primera edición, se establecieron otros importantes


festivales deportivos en honor a otros dioses: Juegos Píticos en honor a Apolo
(hijo de Zeus), Juegos Ístmicos en honor de Poseidón (dios del mar) o los
Nemeos. La gran ambición de los atletas griegos era obtener la victoria en cada
uno de los juegos disputados. (Durantez, 1975)
Unos cuantos siglos han pasado desde aquellas primeras Olimpiadas en Grecia,
pero volver a rescatarlas con su espíritu inicial hace que los atletas se sientan
felices y dispuestos, sonrientes y a la vez nerviosos porque van a demostrar que la
constancia y la perseverancia de sus entrenamientos van a tener pronto sus
frutos. (Durantez, 1975)

Ya lo dijo el barón Pierre de Coubertin en 1908 durante los Juegos de Londres:


«Lo más importante en los Juegos Olímpicos no es ganar sino participar, de la
misma forma que lo más importante en la vida no es el triunfo, sino el esfuerzo. Lo
esencial no es haber conquistado, sino haber luchado bien».

Algo que también conmueve el alma es ver llegar la antorcha olímpica portada por
los atletas que en las pasadas Olimpiadas obtuvieron más medallas en su
medallero. Es una reminiscencia de los Juegos Olímpicos de la Antigüedad y su
espíritu. Se enciende con los primeros rayos del sol del solsticio de verano y es
custodiada por los atletas hasta que comienzan las Olimpiadas. Ver encender el
Fuego Olímpico todos juntos es una experiencia que queda grabada en el corazón
y que te recuerda que tú también tienes parte de ese fuego en tu interior, es el
entusiasmo que hace que todas tus acciones tengan un calor especial. (Durantez,
1975)

Citius, Altius, Fortius

El Espiritu olimpico

Lema olímpico: «Citius, Altius, Fortius» (más rápido, más alto, más fuerte), frase
adoptada también por Coubertin tras oírla a su amigo, el dominico Henri Martin
Didon, y que simboliza la lucha del ser humano por mejorar. «El olimpismo es una
filosofía de vida, que exalta y combina en un conjunto armónico las cualidades del
cuerpo, la voluntad y el espíritu. Aliando el deporte con la cultura y la educación, el
olimpismo se propone crear un estilo de vida basado en la alegría del esfuerzo, el
valor educativo del buen ejemplo y el respeto por los principios éticos
fundamentales universales».
Pierre de Coubertin, precursor de la filosofía del olimpismo, enfatizó los valores de
igualdad, justicia, imparcialidad, respeto a las personas, racionalidad,
entendimiento, autonomía y excelencia, como paradigma del movimiento olímpico.

Muchas veces, participar en unas Olimpiadas es la consecuencia de la práctica de


estos valores. Esta participación se convierte, en sí misma, en un éxito personal y
deportivo, a veces, independiente del resultado. Formar parte de esta celebración
es una oportunidad para aprender, una experiencia única que acompaña a lo largo
de la vida, y que anima a afrontar nuevos retos.

De la obra de Coubertin debemos aclarar que el objetivo fundamental de este era


establecer un programa educativo donde se contemplara la educación física en la
formación integral de los estudiantes, que hacia falta en las escuelas francesas.
Para esto, a los veinte años viaja a Gran Bretaña en la primera etapa de sus
investigaciones pedagógicas, regresando a Francia muy entusiasmado ya que en
ese país se realizaba un programa muy amplio de educación física y deportes,
principalmente en las escuelas, además de juegos que se celebraban en aquella
época en distintos pueblos. Uno de los juegos fue el de Mucha Wenlock, al sur de
Gales, donde participó y quedó muy asombrado, pero lo que más le llamo la
atención en Gran Bretaña, fue la escuela de Rugby, donde quedó muy
sensibilizado por la obra de Thomas Arnold, que lo influenció mucho en el campo
pedagógico y deportivo. (Faula,1968)

Esta visita fue como una inyección que estimuló mucho a Coubertin regresando a
Francia con muchas ideas, que trasmitiría y que llevó a la práctica con el objetivo
de promover la actividad física en su país como elemento importante en la
formación integral de los jóvenes. En 1887 responde a la campaña de los
“higienistas” sobre el “agotamiento escolar”, proponiendo como remedio la
organización del tiempo libre. (Faula,1968)

Cuando Pierre llego a Francia fue el promotor del congreso para la preparación de
los ejercicios físicos en la educación, dentro del marco de la Exposición Universal
de París. En 1889 publicó un volumen sobre la educación Inglesa en Francia; en
ese mismo año es elegido secretario de la asociación para la reforma escolar en
Francia. (Faula,1968)

En 1889, el ministro de instrucción pública Armond Fallieres envió a Pierre a


Boston, Estados Unidos para participar en el congreso de educación física y
realizar un análisis de los planes de estudios en las universidades y colegios de
este país y Canadá. En ese mismo año publicó “Educación Atlética” que es un
estudio filosófico del atletismo y su contribución al desarrollo físico y del carácter.
(Faula,1968)

El 25 de noviembre de 1892 Coubertin aprovechó el congreso de la unión de


sociedades de Francia que reunía a muchos pedagogos y planteó la idea de
renovar los Juegos Olímpicos a escala mundial. El era secretario de esa institución
y fue escuchado con gran atención. Se acordó efectuar competencias a nivel
internacional, para que fueran la semilla que abriera el camino; esto sirvió para
encender la chispa de la llama olímpica y convocó a un congreso para “el estudio
y la propagación de los principios del amateurismo”, pero en su mente y la de sus
colaboradores cercanos estaba la de formar el Comité Olímpico. Fue tan acogida
esta idea que se cambió el nombre del congreso y se le llamó “Congreso para
restablecer los Juegos Olímpicos”. Poco a poco Pierre de Coubertin se va
adentrando más en el mundo de la educación física y los deportes, por lo que en
1894 escribe sendos artículos el 15 y 23 de Junio, sobre el restablecimiento de los
Juegos Olímpicos donde habló del olímpismo. Sobre este dijo: El Olimpismo es un
sistema, es un estado mental. Él puede permear una amplia variedad de modo de
expresión y ninguna razón o era puede reivindicar un monopolio de él.
(Faula,1968)

Debido a la tenaz y larga lucha del Barón de Coubertin por instaurar los primeros
juegos olímpicos de la era moderna se celebró en 1894 del 16 al 24 de Junio en la
Sorbona, París, el primer Congreso Olímpico Internacional, tomaron parte 79
delegados de 13 países con el visto bueno y notas de apoyo de otras 21 naciones.
A pesar de esto Coubertin enfrentó innumerables escollos, ya que la gran mayoría
veían sus ideas utópicas, irrealizables, no veían que el deporte era un medio de
unión fraternal entre los pueblos, además de que permitiría demostrar lo que el
hombre era capaz de realizar con su cuerpo la demostración de habilidades,
velocidad, resistencia, fuerza, etc. (Faula,1968)

Aquí se llego a varios acuerdos pero los 2 más importantes fueron:

1.- Creación del Comité Internacional Olímpico (CIO), hoy conocido como Comité
Olímpico Internacional (COI).

2.- El Barón propuso que el griego Demetrius Vikelas fuera el presidente, ya que
Grecia lo merecía por su historia y allí se realizarían los I Juegos Olímpicos de la
era moderna.

Otros acuerdos tomados fueron:

 Periodicidad de los juegos cada 4 años.


 Igualdad entre los diferentes deportes olímpicos.
 Cambio de ciudad y país para cada justa, buscando la verdadera
internacionalización.

Este primer congreso tuvo gran relevancia ya que sentó las bases del Movimiento
Olímpico Internacional y unió a una serie de países que fueron pioneros de este
movimiento, que ha crecido grandemente con el paso de los años. Lo más
significativo de este congreso fue que se eligió Atenas como sede de los primeros
juegos olímpicos, rindiéndose homenaje a Grecia, cuna de la realización de estos
Juegos. Se acordó la realización cada cuatro años en ciudades diferentes, aunque
en esto último la fuerte influencia de Coubertin determinó, ante la presión ejercida
por los griegos que querían ser la sede permanente, la posición de el Barón
permitió internacionalizar los certámenes y que distintas ciudades se vieran
involucradas en la organización y celebración de esta magna justa, evitando que
se regionalizaran. Ahora venía lo más difícil echar a andar el movimiento olímpico
moderno. (Ortega, 1988)
Dentro de otros aspectos relevantes tenemos los objetivos fundamentales del
movimiento Olímpico Internacional creado por Coubertin:

 Fomentar el desarrollo de las cualidades físicas y morales que constituyen


el fundamento básico del deporte.
 Educar a la juventud mediante el deporte con un espíritu de mejor
comprensión reciproca y de amistad, contribuyendo así a la construcción de
un mundo mejor y más pacifico.
 Dar a conocer al mundo entero los principios olímpicos, suscitando de este
modo la buena voluntad internacional.
 Congregar a todos los atletas del mundo en ese gran festival cuatrienal del
deporte que son los Juegos Olímpicos.

Con estos objetivos Coubertin pretendía divulgar a todo el mundo lo necesario que
era desarrollar las cualidades físicas en los jóvenes, así como la practica del
deporte, que este llegara a los rincones más apartados del planeta, uniendo así a
personas de diferentes países en una fiesta deportiva donde se plasmaran
habilidades en diferentes deportes en un ambiente de solidaridad y amistad y
existiendo una gran rivalidad deportiva. (Ortega, 1988)

Coubertin, pequeño de tamaño pero inmenso de espíritu se convirtió en


restaurador de los juegos, enfrentó a detractores, enemigos, envidiosos,
inescrupulosos, nacionalistas, pero se mantuvo firme, nada ni nadie lo detendría.
(Ortega, 1988)

Acudió a organizaciones sociales, gobiernos, príncipes, duques, reyes y


presidentes, hasta lograr su objetivo. Busco a personas que seguían sus planes
entre ellos el padre dominico francés Henri Didon, que fue el autor de la frase que
mueve el olímpismo Citius, Altius, Fortius, más rápido, más alto y más fuerte, que
se acogió como lema olímpico en este primer congreso. (Ortega, 1988)

Parecía que los juegos de la era moderna no comenzarían nunca. Coubertin tuvo
que viajar a Atenas y asesorar al comité organizador para poder comenzar a
tiempo la justa y vencer las innumerables dificultades que se presentaron. (Ortega,
1988)

Vencidas las ultimas dificultades se fijó la inauguración de los primeros Juegos


Olímpicos para el 6 de abril de 1896, fecha trascendental para la historia del
deporte mundial donde se retomó la tradición antigua de efectuar los Juegos para
contribuir al bienestar de la salud espiritual y física del hombre, así como al
desarrollo de la paz mundial y la convivencia con mayor armonía entre los
pueblos. (Ortega, 1988)

La inauguración fue presidida por el rey Jorge que pronunció las siguientes
palabras: "Proclamo la apertura de los juegos de la primera Olimpiada de la era
moderna". El Barón de Coubertin después que el rey declarara abiertos los I
Juegos Olímpicos de la era moderna, planteó las palabras siguientes “mantengo la
convicción de que los juegos deben servir al mundo como sirvieron a la Grecia
Antigua para borrar las diferencias de razas, religión y política… que deben unir a
los pueblos de los 5 continentes de igual forma que unió a Argivos y Mesenios; a
Espartanos y Atenienses, unidos todos por el deporte; compitiendo todos por la
grandeza de la humanidad…”.

Tras un lapso de 1503 años renacían los Juegos Olímpicos.

Los II juegos se efectuaron en 1900 en París ciudad natal del Barón y


representaron una gran decepción para Coubertin, ya que hubo demasiados
problemas organizativos, coincidieron con una feria internacional, que los relegó a
un segundo plano y el Barón fue culpado por todo lo malo del evento. (Ortega,
1988)

Los III juegos se realizaron en 1904 por primera vez en América y fue la ciudad de
San Luis en los Estados Unidos la sede escogida, a pesar de los innumerables
problemas, la idea de Coubertin seguía marchando. (Ortega, 1988)

En 1906 funda la Asociación para la Reforma de la Enseñanza y publica a


continuación, en tres tomos, un programa de educación integral titulado “La
educación de los adolescentes en el siglo XX”. (Ortega, 1988)
Roma iba a ser la sede para acoger los IV juegos, pero en una reunión en 1906
dijeron que no se podían hacer cargo de la organización del evento y entonces se
eligió a Londres que se encargó de organizar los juegos en solo 20 meses, hazaña
jamás lograda en la historia de estos certámenes. Los ingleses le demostraron al
mundo su decisión de organizar los mejores Juegos Olímpicos hasta la fecha
realizando una gran labor y con tan poco tiempo para la preparación modificaron y
construyeron instalaciones deportivas con una calidad extraordinaria. En este
evento se celebró una ceremonia religiosa en la catedral de San Pablo en la que el
obispo de Pennsylvania pronunció la frase que hubo de convertirse en símbolo de
los Juegos Olímpicos: “Lo importante de los Juegos Olímpicos no es ganar sino
participar”.

Por primera vez los atletas desfilaron detrás de las banderas de sus países.

Londres 1908 significó el mejor acontecimiento deportivo hasta la fecha. Llevó a


que estos juegos consiguieran el prestigio necesario de ahí en adelante, para
seguir encumbrándose. Las ideas del Barón seguían solidificándose. (Ortega,
1988)

La quinta edición olímpica se efectuó en Estocolmo 1912, Los suecos estaban en


condiciones de organizar los juegos desde 1894, es por lo que estos fueron
gratamente acogidos y considerados como la terminación de un proyecto
largamente esperado. (Ortega, 1988)

Pierre de Coubertin hizo dos importantes innovaciones: la incorporación del


Pentatlón dentro del programa de competiciones olímpicas y el inicio de los
concursos de arte relacionados con el olímpismo. (Ortega, 1988)

Coubertin instauró los concursos de arte y obtuvo la medalla de oro con su trabajo
Oda al deporte bajo el doble seudónimo de Georges Honhrad y M. Eschbach. En
sus viajes Pierre no tomaba fotografías, sino que hacia dibujos a plumilla sobre un
álbum; eran dibujos de gran calidad y que hoy en día tienen un valor incalculable.
El se preocupó siempre por vincular el deporte y el arte. (Ortega, 1988)
Este certamen se libera de la comercialización y de las ferias internacionales que
lo afectaron en 1900, 1904 y 1908 por lo que no son pasados a un segundo plano.
Las facilidades técnicas y organizativas que se vieron en Suecia alcanzaron un
muy nivel superior en todos los terrenos a todo lo conocido y practicado
anteriormente. (Ortega, 1988)

BIBLIOGRAFÍA

 Ruiza, M., Fernández, T. y Tamaro, E. (2004). Biografia de Pierre de


Coubertin.. Barcelona (España).
 Coote, J. El Libro de las Olimpiadas; Historia de las olimpiadas a través de
los tiempos. Barcelona. 1975.
 Coubertin, Pierre de, "La idea olímpica", en Espíritu olímpico, Barcelona,
Plaza & Janés, 1992.
 Durantez, C. Los Juegos Olímpicos Antiguos. Madrid. 1975.
 Faula, J. Las Olimpiadas. Barcelona. 1968.
 Ortega, V. J. Desde Atenas, Las Olimpiadas. La Habana. 1988.

También podría gustarte