"CARAS Y CARETAS" EN EUROPA
Un reportaje al escritor José Nakens
Ya conocéis su histo- taban para derribar la
ria. Es una historia tris- monarquía!... Se m<^
te cuya melancolía na- cree dueño de pésimas
da tiene que ver con la entrañas. S e supone
plaza de toros. Por eso que las horas de m'
no extrañéis si en Ma- vida las he empleado
drid muy pocos la re- en fabricar bombas oc
cuerdan. En esta ciudad d i n a m i t a . . . ¡Q"*^
de sol y de mantillas, error ! Mala fué la ht-
en donde los toreros, el rencia que obtuvimos
canto y la guitarra los que vamos hoy des-
triunfan sobre las pe- apareciendo... Al ocul-
nas, nadie piensa en tar á Morrals no he
llorar. Nadie piensa en hecho nada más que
historias de miseria, de salvar mi vejez, mi con-
lágrimas, de soledad, de ciencia, mi dignidad,
angustias. Por otra par- mi h o n o r . . . Yo no co-
te, el vocabulario de las nocía á Morrals. El 3]
«malas palabras» se ha Ultimo retrato del periodis- Nakens, número 16254 de de mayo,—un año hará
enriquecido con el nom- ta José Nakens, preso en la cárcel de Madrid mañana, — presentóse
bre de Nakens. Decir la cárcel de Madrid por
encubridor del anarquis- en la redacción de «El
José Nakens es ofender ta Morrals Motín», donde yo esta-
al rey. «Está prohibido». ba. Y todo tembloroso
Es hacer algo malo. Es menoscabar el honor de las y agitado dijome; «¿Me da usted jjf palabra de honor
testas augustas... Si acaso preguntáis alguna vez por de callar lo que voy á confesarle?...y> No pude negar-
el periodista belicoso que escondió en sus brazos á me. Soy periodista. Me interesaba conocer el secreto
Morrals, tened por bien seguro que la policia os se- de aquel hombre nervioso. Los periodistas sufrimos
guirá como á un dinamitero, i Ya A^éis !.. . En tal te- la enfermedad de lo desconocido. Queremos saberlo
rreno resulta poco menos que imposible lograr una t o d o . . . Yo le di mi palabra de honor. Y él, entonces,
entrevista con el reo. me explicó: «Acabo de
¿Cómo llegar hasta él? arrojar una bomba al rey
¿ Cómo conseguir lo que Alfonso. Como he leído
ningún periódico español, lo que usted escribió so-
italiano ó francés ha po- bre Angiolillo, pensé que
dido o b t e n e r ? . . . Vale usted no me delataría.. •
más silenciar la arriesga- Su palabra de honor he
da aventura. Vale más de salvarme.. .y^ Quedé
llevaros de la mano ante asombrado. Frío. La emo-
Nakens, — salvando con ción hacíame dar diente
la imaginación todo tro- con diente. Estaba en
piezo, — y haceros escu- presencia de un criminal
char, sencillamente, las á quien yo había jurado
frases dolorosas del vie- ¡ por mi honor ! no dela-
jo periodista que se mue- tar... ¿Qué h a c e r ?
re en la cárcel... ¡ Pobre ¡ Pues hacer lo que hi-
Nakens! En presencia ce!... A h o r a pienso:
de su blanca, de su vene- ¿ Cuándo saldré de aquí ?
rable ancianidad, he sen- Tal vez n u n c a . . . El rey
tido el dolor más grave no se opone á mi liber-
de mi vida. Yo no quiero tad. AI contrario. Quien
saber si es un culpable. se opone es el c l e r o . . .
Yo no quiero saber si al El famoso periodista revolucionarlo, en la puerta de su
celda, con el director de la cárcel ¡ Pero pueden tenerme
ocultar al salvaje asesino que arrojó la bomba crimi- encarcelado ! Escribo desde la cárcel. Publicaré un
nal sobre Alfonso y su dama, no supo lo que hacía. libro titulado: «Cuadros de la miseria^'). Nadie po-
¿ Qué importa eso al corazón y á la literatura ? Lo drá detener el vuelo de mis-golondrinas. Escribo.
que emociona, lo que duele, lo que llena de lágrimas L u c h o . . . Mis ideas se filtran á través de las rejas.
los ojos, es hallarse en presencia de e6te viejo pe- Lo único que me enloquece es no poder abrazar á
riodista, de este hermano que ha gastado su médula y mi hija. ¡ Pobrecita ! Tengo que verla de lejos, á un
su fósforo, sobre las
cuartillas de lá im- metro de distancia.
prenta, y que hoy, Dos gruesas rejillas
después de luchar con nos separan. No pue-
inocencia, se ve en- do ni siquiera darla
cerrado en una celda un b e s o . . . »
oscura. En una os-
cura celda á donde Y al decir esto, la
ni su hija ptiede en- boca del anciano se
trar. .. Si queréis sa- abre sobre la blanca
ber lo que este an- barba en una mueca
ciano piensa, no te- triste. La enorme ci-
néis más que oírle. catriz que le divide
Habla: el labio superior se
abre como una llaga.
Parece que el infeliz
—- « Se me cree un sonríe. Pero no son-
d e l i n c u e n t e vulgar. ríe. Es que llora. . .
i Qué me he burlado
de las cosas santas!
¡ Qué he fustigado sin Juan José
piedad á los jefes re- SOIZA KEILLY.
publicanos á pretexto Nakens entrevistado por nuestro enviado especial señor
de que no se concer- Soiza Beilly Toledo, mayo 31/1907.