UNIVERSIDAD DEL SINU ELIAS BECHARA ZAINUM
DOCTORA MARIA ALEJANDRA FIGUEROA FADUL
TRABAJO: AVANCE DE PROYECTO DE AULA
MATERIA: DERECHO COMERCIAL
PRESENTADO POR:
MARIA LUISA OLIER URZOLA
ELIZABETH DIAZ VALERA
MARGUI SANCHEZ SALAZAR
MONTERIA – CORDOBA
2020
TITULO
DESCRIBIR QUE ES Y PARA QUE SIRVE EL REGISTRO MERCANTIL EN
COLOMBIA
OBJETIVOS ESPECIFICOS
. Describir cual es la forma correcta de la organización del registro mercantil
. Identificar las funciones del registro mercantil y sus diferentes etapas
OBJETIVO GENERAL:
Describir e investigar la relevancia del registro mercantil en la sociedad comercial
en los diferentes entornos tanto social, cultural y económico.
PREGUNTA PROBLEMA:
¿Conocer y buscar una solución a los problemas internos de los pequeños y
grandes comerciantes en sus entornos de trabajo ya sea urbano, urbano
marginal y rural?
DESCRIBIR CUAL ES LA FORMA CORRECTA DE LA ORGANIZACIÓN DEL
REGISTRO M. ERCANTIL
El registro mercantil tiene por objeto la inscripción de los comerciantes individuales
y sociales y demás sujetos señalados por la ley, asi como la inscripción de los
actos y |contratos relativos a los mismos de conformidad con la ley la legalización
de los libros de |los comerciantes , el registro mercantil es la intitucion a través de
la cual se inscriben los contratos y los actos comerciales se trata de una entidad
publica cuyos limites y alcances están fijados por la ley la importancia del registro
mercantil da conocer datos sobre aquellas personas tanto como jurídicas como
físicas que intervienen en la operaciones mercantiles gracias a este registro los
potenciales inversores, los individuas canalizan las inversiones de sus productos y
servicios y las oficinas publicas
IDENTIFICAR LAS FUNCIONES DEL REGISTRO MERCANTIL Y SUS
DIFERENTES ETAPAS El registro mercantil es aquel en el que se inscriben los
hechos y actos relativos a los empresarios individuales y a las sociedades
mercantiles, con el fin de dar publicidad a los mismos de forma que puedan ser
conocidos por las personas que contraten con ellos
MARCO TEORICO:
En nuestro medio la institución del Registro Mercantil participa de similares
antecedentes e influencias que en los demás países iberoamericanos, cuyas
legislaciones mercantiles fueron una continuidad de la normatividad ibérica,
posteriormente adaptándose, como también lo hizo la península, al modelo
napoleónico consagrado en el Código de Comercio Francés (De Solá Cañizares,
1962). Escasos doscientos años comprenden las legislaciones independientes
hispanoamericanas, en el caso particular de las regulaciones mercantiles estas
surgen en una etapa de transición del antiguo modelo regulador de un derecho
profesional o corporativo de los mercaderes a una nueva concepción impulsada,
en buena parte por la Revolución Francesa, que acoge un esquema de plena
libertad para el ejercicio del comercio sin las restricciones medievales, adoptando
como gran criterio o guía la teoría del Acto de Comercio. Dentro de esta
exposición, inicialmente se hará referencia al legado hispánico registral, en el cual
se destacan las nuevas Ordenanzas de Bilbao de 1737, legislación positiva
nacional hasta el inicio de la vigencia del primer Código de Comercio en 1853 y
que igualmente informó al Consulado de Cartagena, máximo Tribunal Mercantil
Nacional a partir de su erección en 1795 y que perduró con supresiones y
restablecimientos, hasta comienzos de la década del treinta del siglo xix. En esta
primera etapa con una muy modesta economía que apenas se asomaba al
capitalismo, aparecen los primeros indicios de un registro mercantil tanto para la
inscripción de los comerciantes como para la publicidad de algunos importantes
actos mercantiles. Sin embargo, se destaca desde los albores de la vida
independiente republicana como el legislador se adscribió a la teoría objetiva de
los actos de comercio, superando los criterios corporativistas o gremialistas que
presidieron la Edad Media
. Una segunda etapa se inicia a partir del Código Mercantil. de 1853, que surgió
como iniciativa del prolífico legislador panameño don Justo Arosemena y que en
buena parte reproducía el Código español de 1829 elaborado por don Pedro Sáinz
de Andino, texto que igualmente se fundamentaba en el mencionado Código de
Comercio Napoleónico de 1807. Fue efímera la vigencia nacional de este código
por la llegada en 1858 de una legislación federalista, cuya máxima expresión se
plasmó en la Constitución de Rio negro de 1863. En este modelo constitucional la
expedición de la legislación terrestre mercantil pasó a ser competencia de los
Estados de la Unión, conservándose como legislación nacional lo atinente a la
legislación marítima mercantil. Dentro de este caos normativo, en el cual varios
Estados no alcanzaron a legislar, la misma desestabilización política que sufrió el
país y que se reveló en numerosas confrontaciones armadas, la orientación
ideológica del régimen que exaltaba la total libertad para el ejercicio de la industria
y el comercio, impidieron la consolidación de un sistema de registros mercantiles.
Una tercera etapa surge con la conformación de la república unitaria y centralista
consagrada en la Constitución de 1886, fruto del régimen denominado de la
Regeneración, encabezado por don Rafael Núñez y don Miguel Antonio Caro.
Como desarrollo de este formidable cambio en el modelo político de la República,
se dictó la Ley 57 de 1887, la cual en su artículo primero unificó la legislación
nacional, adoptando como código en materia terrestre mercantil el sancionado por
el extinguido Estado de Panamá, el 12 de octubre de 1869 y el nacional sobre la
misma materia, edición de 1884, sobre comercio marítimo. Este código que rigió
hasta el año 1972, incorporó la obligación de registrar importantes actos
mercantiles, en especial en las áreas de sociedades y, además, ordenó el registro
de algunas modalidades comerciales. Esta codificación, en gran parte originaria de
Chile, pero con clara influencia del
Código español de 1829 y, por tanto, del mismo Código Napoleónico de la
materia, sufrió una importante modificación por la Ley 28 de 1931, la cual se
califica como un cuarto período histórico del registro. Esta ley asignó a las
cámaras de comercio la responsabilidad de llevar un verdadero registro mercantil
para muchos actos que hasta esa fecha se inscribían en los juzgados y, además,
dio nacimiento a la matrícula mercantil de los comerciantes, denominada en ese
momento como registro público. Este sistema se consolidó en
1949, cuando las cámaras de comercio tuvieron competencia en todo el territorio
nacional, suprimiéndose así cualquier participación de los jueces, la cual se había
agotado en buena parte desde la expedición de la mencionada ley.
Una quinta etapa se inicia a partir del Decreto 410 de 1971 o Nuevo Código
de Comercio, que contiene una coherente normatividad sobre el registro mercantil,
que continuó en la esfera de las cámaras de comercio, instituciones de orden
legal, pero de naturaleza privada, que sin duda han demostrado durante más de
ochenta años la bondad de la privatización de un servicio público que ha sido
eficiente, transparente y a la vez ha impulsado la formalización del comercio
nacional.
Con posterioridad a la vigencia del Código de Comercio, las cámaras de comercio
han recibido el encargo de administrar los registros de las entidades sin ánimo de
lucro y el de contratistas. A partir del año 2005 se inició un proceso de unificación
nacional del registro, meta de mucha trascendencia
que ha servido para dotar el mercado de una más amplia información entre los
diferentes agentes del mismo e igualmente ha contribuido al desarrollo de la
internacionalización o globalización de la economía colombiana. Esta sexta y
última etapa se denomina contemporánea.
Seis serán entonces las etapas en las que se dividirá esta aproximación a una
historia del registro mercantil nacional.
El Registro Mercantil es aquel en el que se inscriben los hechos y actos relativos
a los empresarios individuales y a las sociedades mercantiles, con el fin de dar
publicidad a los mismos de forma que puedan ser conocidos por las personas
que contraten con ellos.
Existe en todas las capitales de provincia y demás ciudades previstas
reglamentariamente.
Se encuentra a cargo de uno o varios registradores mercantiles.
Depende de la Dirección General de los Registros y del Notariado del
Ministerio de Justicia.
Funciones
El Registro Mercantil tiene por objeto la anotación, salvaguarda y puesta a
disposición pública de todos los actos manifestados por las sociedades o
personas inscritas .
Principalmente, la inscripción de los actos relativos a las sociedades o
empresarios obligados a ello, entre otros se registrarán:
La constitución de sociedades
Cambios de domicilios sociales o modificaciones de estatutos
Centralización y publicación de la información de resoluciones concursales
Nombramientos y ceses de los componentes de los Órganos de Administración
o, en su caso, de los auditores
Ampliaciones y reducciones de capital . Transformaciones, fusiones, escisiones o
liquidaciones de las sociedades
Legalización de los libros de los empresarios
Quiebras, medidas judiciales de intervención o resoluciones judiciales o
administrativas que afecten a las sociedades
El Registro Mercantil se ocupará, además, de la legalización de los libros y de las
cuentas anuales de los inscritos, que deberán presentarse para su depósito
dentro del mes siguiente a su aprobación . De la misma manera deberán
proceder los liquidadores en relación al estado anual de las cuentas de la
liquidación.
Objetivo o finalidad del registro mercantil.
El objetivo del registro mercantil es llevar el registro de los comerciantes, de sus
establecimientos de comercio, y de todas las actividades que estos realizan. El
artículo 26 del código de comercio en su primer inciso señala que: «El registro
mercantil tendrá por objeto llevar la matrícula de los comerciantes y de los
establecimientos de comercio, así como la inscripción de todos los actos, libros y
documentos respecto de los cuales la ley exigiere esa formalidad.»
El registro mercantil se caracteriza por el principio de publicidad ya que cualquier
persona puede tener acceso a él de conformidad con lo establecido en el artículo
26 del código de comercio.
Personas obligada a inscribirse en el registro mercantil.
En el registro mercantil se deben inscribir todos los comerciantes, sean personas
naturales o jurídicas, en términos del numeral primero del artículo 28 del código de
comercio:
«Las personas que ejerzan profesionalmente el comercio y sus auxiliares, tales
como los comisionistas, corredores, agentes, representantes de firmas nacionales
o extranjeras, quienes lo harán dentro del mes siguiente a la fecha en que inicien
actividades.»
Se deben inscribir tanto el comerciante como cada uno de los establecimientos de
comercio que se tenga.
La inscripción se hace en la cámara de comercio con jurisdicción en el sector
donde está ubicado el establecimiento de comercio, el negocio, o la empresa.
Plazo para inscribirse en el registro mercantil.
Lo ideal es que la inscripción en el registro mercantil se haga previo a la iniciación
de las actividades comerciales, pero el artículo 28 del código de comercio
contempla un mes de plazo para hacerlo, contado desde la fecha en que se inician
actividades.
Actos que se debe inscribir en el registro mercantil.
El artículo 28 del código de comercio enumera los siguientes actos que deben
inscribirse en el registro mercantil.
1. Las capitulaciones matrimoniales y las liquidaciones de sociedades
conyugales, cuando el marido y la mujer o alguno de ellos sea
comerciante.
2. La interdicción judicial pronunciada contra comerciantes; las providencias
en que se imponga a estos la prohibición de ejercer el comercio; los
concordatos preventivos y los celebrados dentro del proceso de quiebra; la
declaración de quiebra y el nombramiento de síndico de ésta y su
remoción; la posesión de cargos públicos que inhabiliten para el ejercicio
del comercio, y en general, las incapacidades o inhabilidades previstas en
la ley para ser comerciante.
3. Las autorizaciones que, conforme a la ley, se otorguen a los menores para
ejercer el comercio, y la revocación de las mismas.
4. Todo acto en virtud del cual se confiera, modifique o revoque la
administración parcial o general de bienes o negocios del comerciante.
5. La apertura de establecimientos de comercio y de sucursales, y los actos
que modifiquen o afecten la propiedad de los mismos o su administración.
6. Los libros de registro de socios o accionistas, y los de actas de asamblea y
juntas de socios.
7. Los embargos y demandas civiles relacionadas con derechos cuya
mutación esté sujeta a registro mercantil.
8. La constitución, adiciones o reformas estatutarias y la liquidación de
sociedades comerciales, así como la designación de representantes
legales y liquidadores, y su remoción. Las compañías vigiladas por la
Superintendencia de Sociedades deberán cumplir, además de la
formalidad del registro, los requisitos previstos en las disposiciones legales
que regulan dicha vigilancia, y
9. Los demás actos y documentos cuyo registro mercantil ordene la ley.
Estos son algunos de los actos que se debe inscribir, pue la misma ley deja
abierta la posibilidad a otros que dispongan otras normas.
Renovación del registro mercantil.
El registro mercantil se debe renovar cada año según lo ordena el artículo 33 del
código de comercio.
La renovación se debe hacer dentro de los tres primeros meses de cada año.
El artículo primero del decreto 668 de 1989 es más específico:
«La Matrícula Mercantil de los comerciantes y de sus establecimientos de
comercio, deberá renovarse en el período comprendido entre el primero (1) de
enero y el treinta y uno (31) de marzo de cada año, cualquiera que sea la fecha de
la matrícula mercantil.»
Es importante tener presente que para la renovación del registro mercantil hay que
estar a paz y salvo con el pago de multas en aplicación del código de policía, pues
este en su artículo 183 señala que «Si transcurridos seis meses desde la fecha de
imposición de la multa, esta no ha sido pagada con sus debidos intereses, hasta
tanto no se ponga al día, la persona no podrá… Obtener o renovar el registro
mercantil en las cámaras de comercio.»
Sanciones por no inscribirse en el registro mercantil.
El artículo 37 del código de comercio sanciona a quien ejerza profesionalmente el
comercio sin inscribirse en el registro mercantil:
«La persona que ejerza profesionalmente el comercio sin estar inscrita en el
registro mercantil incurrirá en multa hasta de diez mil pesos, que impondrá la
Superintendencia de Industria y Comercio, sin perjuicio de las demás sanciones
legales. La misma sanción se aplicará cuando se omita la inscripción o matrícula
de un establecimiento de comercio.»
Esa sanción de $10.000 no es aplicable, sino la contenida en el numeral 5 del
artículo 11 del decreto 2153 de 1992:
«Imponer a las personas que ejerzan profesionalmente el comercio, sin estar
matriculadas en el registro mercantil, multas hasta el equivalente de diecisiete (17)
salarios mínimos mensuales legales vigentes al momento de la imposición de la
sanción.»
La facultad para imponer la sanción la tiene la Superintendencia de industria y
comercio.
Sanción por no renovar el registro mercantil.
La ley de forma expresa no contempla una sanción por no renovar el registro
mercantil, ya que tanto ni el código de comercio como el decreto 2153 señalan
como hecho sancionable el no estar inscrito o matriculado en el registro mercantil,
algo muy distinto a estar matriculado pero no renovarlo.
No obstante, la Superintendencia de industria y comercio hace extensiva la
sanción por no inscribirse en el registro mercantil al hecho de no renovarlo, como
lo suele anunciar en comunicados anuales:
«Es importante recordar que los comerciantes que no cumplan con la obligación
de renovar la Matricula Mercantil antes de la fecha establecida (antes del 31 de
marzo de 2018) podrán ser sancionados por la Superintendencia de Industria y
Comercio con multas que ascienden a los (…), que equivalen a DIECISIETE
SALARIOS MÍNIMOS LEGALES MENSUALES VIGENTES (17 SMLMV).»
Así que la sanción por no renovar el registro mercantil es la misma que por no
inscribirse en él.
HISTORIA DEL REGISTRO PUBLICO DE COMERCIO
Siendo el registro mercantil una de las entidades típicas del Derecho Comercial,
se rastrea su historia para comprender su presente y de esta manera conseguir
anticipar su futuro.
Se considera que el origen inmediato del registro público de comercio, en su
función actual, se encuentra en el siglo XIII en los roles comerciales de la Edad
media.
A pesar de reconocer que en Grecia y Roma existieron asociaciones de
mercaderes, o por lo menos, listas con nombres de ellos, no pueden considerarse
sino como orígenes remotos, ya que carecían de la cultura griega, de cohesión
profesional y, en tiempos de la civilización romana, de una categoría importante
dentro de la sociedad que les permitirá avanzar en una legislación comercial que
se adaptara lo suficiente bien a la realidad mercantil de entonces.
Pero a pesar de que la mayoría de los autores considera que es en las matrículas
de los gremios y corporaciones del medioevo donde se encuentra el origen
próximo del registro, es importante agregar que en el primer periodo del mismo, la
idea de independencia de los pueblos se manifestó dejando sin protección al
comercio.
Carentes de la idea actual del comercio, el general de los gobiernos dio lugar a un
tráfico mercantil oprimido y despreciado en el que los bandos y los piratas
envilecieron el ejercicio del mismo, empero, no muchos años después, surgió un
movimiento de reacción, que, estimando que el comercio constituida una fuente
importante para la entrada de recursos fiscales, los intereses económicos lograron
imponerse a la atención de los políticos y de los gobiernos, por lo que hubo un
despliegue extraordinario de actividad mercantil.
CONCLUSIONES:
El registro mercantil tendrá por objeto llevar la matrícula de los comerciantes y de
los establecimientos de comercio, así como la inscripción de todos los actos, libros
y documentos respecto de los cuales la ley exigiere esa formalidad.»
Es por ello que toda empresa debe tener una matrícula, un registro mercantil y sus
rspectivos documentos y libros para que la empresa o negocio se constituya legal
ante la ley
Bibliografía:
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