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Entidades Territoriales Indígenas en Colombia

Las comunidades indígenas en Colombia tienen derecho a organizarse territorialmente bajo la forma de entidades territoriales con autonomía propia según la Constitución de 1991. Sin embargo, la ley orgánica que debe reglamentar esta figura jurídica no se ha expedido, dejando en indefensión a los pueblos indígenas ubicados en áreas no municipalizadas. El Decreto 632 de 2018 establece disposiciones transitorias para la conformación de organizaciones político-administrativas especiales que representen a estas comunidades hasta que se exp

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Entidades Territoriales Indígenas en Colombia

Las comunidades indígenas en Colombia tienen derecho a organizarse territorialmente bajo la forma de entidades territoriales con autonomía propia según la Constitución de 1991. Sin embargo, la ley orgánica que debe reglamentar esta figura jurídica no se ha expedido, dejando en indefensión a los pueblos indígenas ubicados en áreas no municipalizadas. El Decreto 632 de 2018 establece disposiciones transitorias para la conformación de organizaciones político-administrativas especiales que representen a estas comunidades hasta que se exp

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ENTIDADES TERRITORIALES INDIGENAS EN COLOMBIA.

En Colombia, según el Censo Nacional de Población y Vivienda 2018, la población que


se autorreconoce como indígena en el país es 1.905.617 distribuida entre 82 y 102
pueblos indígenas, aunque este momento no existe un acuerdo a ningún nivel sobre el
número de pueblos indígenas que honran la diversidad étnica del país. Como es el caso
de 87 pueblos que por distintas vicisitudes no han sido debidamente reconocidos a
modo tal por las autoridades nacionales como la Dirección de Asuntos Indígenas, ROM
y Minorías del Ministerio del Interior, el Departamento Nacional de Planeación, el
Ministerio de Defensa y el Departamento Administrativo Nacional de Estadísticas, entre
otras.
Con la promulgación de la constitución política de 1991, se da finalmente un
reconocimiento a la realidad del país y del continente (artículos 7 y 8 de la Constitución
Política), resultado del fenómeno de colonialismo. Cientos de pueblos indígenas con
culturas, lenguajes y comportamientos diferentes debieron homogeneizarse en muy
poco tiempo, olvidando su pasado casi por completo con el suceso denominado, desde
una perspectiva eminentemente eurocéntrica, como el descubrimiento de América. Esta
homogenizaron vino acompañada de la transformación de los pueblos indígenas de
ciudadanos de sus tierras a campesinos de clase baja o simples tributarios, además de
ser obligados a dejar atrás su religión y la vida que conocían para ser sometidos al
señor europeo. La condición de indígena paso a ser restringida y prohibida. Prohibida
en es sentido de vedar el uso del propio idioma, de su indumentaria, incluso, al ser
evangelizados perdieron de manera progresiva casi completamente su identidad sin
posibilidad de ser aceptado como parte del nuevo modelo de estado. Dejando a los
integrantes de estas minorías desprotegidos frente al aparato estatal.
Para retomar, cuando el constituyente del 91 reconoció que Colombia era multicultural,
pluralista y organizada en forma descentralizada territorialmente y por servicios, le
otorga a esta población la posibilidad de participar en las decisiones que les afectan
mediante figuras de participación política, a gobernarse por autoridades propias, a tener
una jurisdicción propia, a recibir educación atendiendo a su cultura, la de constituir
entidades territoriales, todo esto en atención de la figura jurídica de la consulta previa.
Todo esto encierra un concepto, autonomía. La norma de normas expone no solo el
conjunto de conceptos y derechos sino que crea distintos instrumentos para traerlos a
la realidad efectiva de protección.
Esos instrumentos normativos se encuentran primordialmente en el ordenamiento
territorial y son de variada estirpe, aunque su eje central puede hallarse en el principio
de autonomía territorial introducido por la Constitución de 1991. El territorio es, después
de todo, el principio y el fin de las problemáticas que aquejan a las comunidades
indígenas desde el descubrimiento hasta nuestros días.
La realidad es que varios asentamientos de pueblos indígenas se encuentran en zonas
abandonadas por el estado, manifestación de esto es que algunas de ellas como
Amazonas, Guainía y Vaupés donde no concurre la figura del municipio, existe una
figura no contemplada en la constitución, En algunos casos, estos territorios están
organizados por corregimientos departamentales (artículo 21 del decreto 2274 de
1991), una figura previa a la Constitución de 1991 cuando se contemplaba la existencia
de intendencias, comisarías y corregimientos, esta figura, según la normatividad vigente
no está reglamentada además de que les impide ejercer los derechos establecidos para
las entidades territoriales enunciadas en la carta política (artículo 287 cn). Aunque el
artículo 286 constitucional menciona que las comunidades indígenas pueden
organizarse territorialmente bajo la forma de entidades territoriales con autonomía
propia, el artículo 329 del articulado delega al órgano legislativo para que realice
mediante ley orgánica su desarrollo y reglamentación bajo la iniciativa del gobierno y
contando con la participación de las comunidades indígenas, previo concepto de la
Comisión de Ordenamiento Territorial. De plano La Ley Orgánica de Ordenamiento
Territorial (ley orgánica 1454 de 2011, comúnmente conocida como LOOT) no se ocupa
en ninguna de sus normas de dotar de estructura y contenido a la categoría de
entidades territoriales indígenas. Por el contrario, estima cumplido su deber
constitucional estableciendo en el parágrafo 2 de su artículo 37:
“En virtud de lo establecido en el artículo 329 de la Constitución Política el
Gobierno Nacional presentará al Congreso de la República, dentro de los
diez (10) meses siguientes a la vigencia de la presente ley, el proyecto de
ley especial que reglamente lo relativo a la conformación de las Entidades
Territoriales Indígenas, acogiendo los principios de participación
democrática, autonomía y territorio, en estricto cumplimiento de los
mecanismos especiales de consulta previa, con la participación de los
representantes de las comunidades indígenas y de las comunidades
afectadas o beneficiadas en dicho proceso”.
Es decir, otra remisión establecida en el artículo 56 transitorio de la constitución, es
aquí donde se hace palpable la indefensión la población indígena, en la medida que
primero por falta de iniciativa del gobierno se expide hasta 2018 el decreto que “pone
en funcionamiento los territorios indígenas ubicadas en áreas no municipalizadas”
Decreto 632 del 10 de abril de 2018; segundo este legislación es de naturaleza
temporal puesto que el artículo 1° predica que “establece las normas transitorias
relativas a la puesta en funcionamiento de los territorios indígenas ubicados al interior
de los resguardos en áreas no municipalizadas de los departamentos de Amazonas,
Guainía y Vaupés… en tanto se expide la ley de qué trata el artículo 329 de la
Constitución Política”….
Es necesario reconocer el avance frente a este tema por cuanto, las áreas no
municipalizadas con asentamientos indígenas, mediante representante legal dispuesto
por ellos, pueden abanderar los intereses de la comunidad y buscar el reconocimiento
de estas en “organizaciones político-administrativas de carácter especial”, articulo 3.
El decreto describe el proceso interdisciplinar y coordinado, mediante el cual se
conforman los elementos del establecimiento especial, como los consejos indígenas
quienes fungen como gobernadores (artículo 6) atendiendo a sus usos, costumbres.
Para ello deberán realizar primero el registro de esta junta ante la Dirección de Asuntos
Indígenas, ROM y Minorías del Ministerio del Interior (DAIRM), (artículo 8) la cual dará
como resultado un acto administrativo de inscripción, una vez cumplido este paso,
podrán solicitar la puesta en funcionamiento de la organización de carácter especial
cumpliendo con los requisitos del artículo 9° del decreto en mención, contemplando que
se debe hacer la delimitación del territorio verificando que el área no se encuentre en
jurisdicción municipal alguna aunque esta deberá ser verificada y aprobada por distintas
entidades. Incluyendo el DANE que realizara estudios para determinar la cantidad de
población También estableciendo como va a funcionar su régimen administrativo y los
mecanismos de coordinación entre el territorio indígena y los departamentos.
La organización administrativa de los territorios indígenas, aunque están al arbitrio de la
cultura y la autonomía territorial de las comunidades debe seguir los lineamientos
constitucionales y legales que sean pertinentes. Es así que todas deben tener un
consejo indígena y un representante legal, elegidos en el contexto del gobierno propio
con el objetivo de ejercer los derechos que poseen las entidades territoriales, a través
de la fijación de un presupuesto del financiamiento de las obligaciones que demanda la
constitución como “prestar los servicios públicos que determine la ley, construir las
obras que demande el progreso local, ordenar el desarrollo de su territorio, promover la
participación comunitaria, el mejoramiento social y cultural de sus habitantes, articulo
113 cn. Y que administren por concepto de la Asignación Especial del Sistema General
de Participaciones para Resguardos Indígenas, y cualquier otra fuente que ingrese al
territorio para la implementación de su plan de vida o su equivalente, articulo 19 del
decreto en mención, se habla de inversión privada.
Además que establece que su régimen de contratación y ejecución de recursos serán
los de una entidad territorial; la forma de adjudicar estos recursos es a través de
programas que deben ir formulados en el Plan de Vida de la organización de acuerdo
con las necesidades insatisfechas de la organización. Y estará sujeta al monitoreo
seguimiento y control del Sistema General de Participaciones.

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