La adolescencia es un periodo de desarrollo biológico, psicológico, sexual y social
inmediatamente posterior a la niñez y que comienza con la pubertad. Es un periodo vital
entre la pubertad y la edad adulta, su rango de duración varía según las diferentes fuentes y
opiniones médicas, científicas y psicológicas, generalmente se enmarca su inicio entre los
10 y 13 años, y su finalización a los 21 años.1
La Organización Mundial de la Salud considera la adolescencia como el período
comprendido entre los 10-18 años, comprendida dentro del período de la juventud plena —
entre los 10 y 24 años—. 1 La pubertad, preadolescencia o adolescencia inicial es la primera
fase, comienza normalmente a los 10 años y llega hasta los 13 años. La adolescencia media,
desde los 13 hasta los 18 años. A la adolescencia le sigue la juventud plena, desde los 18
hasta los 24 años de edad.21
Algunos psicólogos consideran que la adolescencia abarca hasta los 21 años de edad3 e
incluso algunos autores han extendido en estudios recientes la adolescencia a los 25 años.3
La identidad sexual
La identidad sexual o la identidad de sexo alude a la percepción que un individuo tiene
sobre sí mismo respecto a su propio cuerpo en función de la evaluación que realiza de sus
características físicas o biológicas123 que «generalmente» refleja la apariencia física externa
y el rol típicamente vinculado al sexo que uno desarrolla y prefiere o la sociedad intenta
imponer.4
En términos generales alude al aspecto psicológico de la sexualidad de un individuo desde
lo corpóreo, desde la genitalidad,15 y está conformada por tres elementos: la identidad de
género, la orientación sexual y el rol de género.65 Este constructo incluiría el patrón de
características sexuales biológicas de un individuo «que forman un patrón cohesivo que no
deja lugar a dudas respecto a cual es su sexo».7
La pubertad
La pubertad, adolescencia inicial o adolescencia temprana es la primera fase de la
adolescencia y de la juventud. Normalmente abarca de los 10 a los 14 años de edad
aproximadamente.12 En la pubertad se lleva a cabo el proceso de cambios físicos, en el cual
el cuerpo del niño o niña adquiere la capacidad de la reproducción sexual, al convertirse en
adolescentes.3
Cambios físicos
En la adolescencia temprana y para ambos sexos, no se manifiestan grandes desarrollos de
los caracteres sexuales secundarios, pero suceden cambios hormonales a nivel de la
hipófisis, como el aumento en la concentración de gonadotropinas (hormona
folículoestimulante) y de esteroides sexuales. Seguidamente aparecen cambios físicos,
sobre todo cambios observados en la glándula mamaria de las niñas, los cambios genitales
de los varones y el vello pubiano en ambos sexos.10
Véase también: Pubertad
Mujeres
El primer cambio identificable en la mayoría de las mujeres es la aparición del botón
mamario. La adolescencia en las mujeres comienza a los 10 o 12 años. Además, comienza
su primera menstruación.
Se caracteriza por un agrandamiento en el tejido glandular por debajo de la areola,
consecuencia de la acción de los estrógenos producidos por el ovario. La edad de aparición
es después de los 8 años; puede ser unilateral y permanecer así por un tiempo, y casi
siempre es doloroso al simple roce. Al avanzar la adolescencia, el desarrollo mamario,
además de ser cuantitativo, es cualitativo: la areola se hace más oscura y más grande, y
sobresale del tejido circundante, aumenta el tejido glandular, se adquiere la forma
definitiva, generalmente cónica, y se desarrollan los canalículos. Puede haber crecimiento
asimétrico de las mamas.
El vello púbico, bajo la acción de los andrógenos adrenales y ováricos, es fino, escaso y
aparece inicialmente a lo largo de los labios mayores, y luego se va expandiendo. El vello
púbico en algunos casos coincide con el desarrollo mamario y en otros puede ser el primer
indicio puberal. Suele comenzar a notarse a los 9 o 10 años de edad. Al pasar los años, el
vello pubiano se hace más grueso y menos lacio, denso, rizado y cubre la superficie externa
de los labios, y se extiende hasta el monte de Venus, y alcanza la forma triangular
característica adulta después de 3 a 5 años (aproximadamente entre los 15 y 16 años de
edad). El vello axilar y el vello corporal aparecen más tarde.
Los genitales y las gónadas cambian de aspecto y configuración. Los labios mayores
aumentan de vascularización y aumenta la cantidad de folículos pilosos, hay
estrogenización inicial de la mucosa vaginal, los ovarios y el cuerpo del útero aumentan en
tamaño. Las trompas de Falopio aumentan después de tamaño, y aumenta el número de
pliegues en su mucosa. Los labios menores se desarrollan, los labios mayores se vuelven
luego delgados y se pigmentan y crecen, para cubrir el introito. La vagina alcanza una
profundidad de 8 cm y, luego, de 10–11 cm. Por efectos estrogénicos, la mucosa se torna
más gruesa, las células aumentan su contenido de glucógeno y el pH vaginal pasa de neutro
a ácido un año antes de la primera menstruación (conocida con el nombre de menarquia o
menarca).
Se desarrollan las glándulas de Bartolino, aumentan las secreciones vaginales, la flora
microbiana cambia (aparece el bacilo de Doderlein), la vulva sufre modificaciones en su
espesor y coloración. Por último, en las mujeres que nacen con himen, este se engrosa y su
diámetro alcanza 1 cm.
La menarquia o menarca, que es la primera menstruación, aparece precedida por un flujo
claro, inodoro, transparente y bacteriológicamente puro que, visto al microscopio, tiene
aspecto de hojas de helecho. La menarquia tiende a presentarse a los 11 o 12 años. Se
denomina pubertad precoz cuando aparece de manera anormalmente temprana (8-10 años).
Varones
Los testículos prepuberianos tienen un diámetro aproximado de 2,5 a 3 cm, el cual aumenta
por la proliferación de los túbulos seminíferos. El agrandamiento del epidídimo, las
vesículas seminales y la próstata coinciden con el crecimiento testicular, pero no es
apreciable externamente. En el escroto se observa un aumento en la vascularización,
adelgazamiento de la piel y desarrollo de los folículos pilosos.
La espermatogénesis —es decir, la producción de espermatozoides— se detecta
histológicamente entre los 11 y 16 años de edad, y la edad para la primera eyaculación o
espermarquia es entre los 12 y los 16 años. El pene comienza a crecer en longitud y
también a ensancharse aproximadamente un año después de que los testículos aumentan de
tamaño. Las erecciones son más frecuentes y aparecen las emisiones nocturnas.
El vello sexual aparece y se propaga hasta el pubis, donde se aprecia más grueso y rizado.
Puede comenzar a aparecer el vello axilar y, en ocasiones, en el labio superior (bigote). El
vello en los brazos y en las piernas se torna más grueso y abundante entre los 13 y 14 años.
Aumenta la actividad apocrina —es decir, de la secreción de las glándulas suprarrenales—
con la aparición de humedad y olores axilares.
Crecimiento y desarrollo
Desde el punto de vista práctico, los cambios habituales del crecimiento tienen tres grandes
características:
1. Se realizan en forma secuencial, es decir, unas características aparecen antes de que
aparezcan otras, como es el caso del crecimiento de las mamas antes de la aparición
de la menstruación (o regla o periodo), el vello púbico antes que el axilar, los
miembros inferiores crecen primero que el tronco, los testículos se incrementan
antes que el pene, etc.
2. El tiempo de comienzo, la magnitud y la velocidad de cada evento es
considerablemente variable entre las edades y los sexos.
3. Cada evento del crecimiento sigue la ley de la variabilidad individual del desarrollo.
Cada individuo tiene una propia manera de ser y la conserva a través de los años de
la adolescencia, y en ella influyen diversos factores, como su origen étnico, su
constitución genética o familiar, nutrición, funcionamiento endocrino y ambiente
sociocultural. Basado en ello, la evaluación de la maduración sexual suele ser más
valiosa desde el punto de vista clínico que la edad cronológica, que es la correlación
que por lo general preocupa a los padres y al mismo adolescente.
Véase también: Pubertad
Altura: el estirón de la adolescencia
Crecer es una característica destacada de la pubertad, el brote o estirón de la pubertad es
una de las características fundamentales de la adolescencia. Tiene una duración de 3 a 4
años, con un promedio de 24 a 36 meses. Está caracterizado por un rápido crecimiento del
esqueleto, llamado punto de velocidad máxima (PVM), que se manifiesta por un aumento
rápido de la talla o crecimiento lineal, de aproximadamente 8 cm en la mujer y de unos
10 cm en el varón.10 Es seguida por una desaceleración o enlentecimiento progresivo del
crecimiento lineal, hasta que se detiene por la fusión de las epífisis de los huesos largos,
como consecuencia de los cambios hormonales.
Actualmente se considera que el incremento en la velocidad de crecimiento es el primer
signo de inicio de la pubertad en las niñas, aunque es más fácil de visualizar dicho cambio
en el botón mamario. El crecimiento corporal no es homogéneo, por lo general se aprecia
una gradiente distal:proximal, es decir, los pies y las manos crecen antes que las piernas y
los antebrazos, y estos lo hacen antes que los muslos y los brazos. La cadera crece antes
que los hombros y el tronco, el cual se acompaña de una epífisis vertebral transitoria. Todos
los órganos participan en el estirón del crecimiento, a excepción de la cabeza, el timo, el
tejido linfático y la grasa subcutánea. El inicio del estirón es variable en edad, por lo que
los padres o el adolescente puede manifestar preocupación por una supuesta precocidad o
retardo en el crecimiento. Las necesidades nutricionales se hacen más intensas, hay
disimetría fisiológica que causa cierta ‘’torpeza’’ motora, aumenta el metabolismo del
calcio en el período de crecimiento rápido.
Otros cambios físicos
Los cambios biológicos y orgánicos durante la adolescencia marcan de modo casi definitivo
el dimorfismo sexual. Estos cambios dependen en gran medida del tipo constitucional,
factores genéticos y otros más circunstanciales como la nutrición o la presencia o no de
determinados desbalances hormonales que no necesariamente tienen que ser patológicos.
En ocasiones los adolescentes se preguntan el por qué de la diferencia en el desarrollo y la
aparición de los caracteres sexuales entre unos y otros, y la respuesta puede encontrarse en
cualquiera de los elementos señalados anteriormente. No obstante hay características que
deben aparecer en una edad determinada, independientemente de las variables, por lo que
se recomienda que ante cualquier inquietud se consulte a los especialistas en la temática.
Masa corporal
En las mujeres, durante la pubertad temprana, la ganancia de peso continúa siendo de 2 kg
por año, pero luego experimenta una aceleración que llega a un máximo después de
alcanzar el punto de velocidad máxima de crecimiento. En los varones, el peso coincide con
la talla, es decir, de 100 a 200 gramos por año. El aumento del peso puberal viene a
representar el 50% del peso ideal del individuo adulto.[cita requerida]
Grasa corporal
La grasa corporal total aumenta en la pubertad temprana para ambos sexos. Más adelante,
las mujeres depositan grasa de manera más rápida y más extensa que en los varones, con
predominio en miembros superiores, tronco y parte superior del muslo. En condiciones no
patológicas, en ningún momento de la pubertad se espera que las mujeres pierdan grasa,
mientras que los varones en el crecimiento rápido, pierden grasa en los miembros y el
tronco.
La mujer y el varón prepuberales tienen igual proporción entre masa magra (tejido
muscular, huesos y vísceras) y tejido adiposo. En el varón, el aumento de la masa magra es
paralelo al incremento de la talla y del estirón puberal en músculos y huesos, los cuales
coinciden con el punto de velocidad máxima (PVM) de crecimiento. Por el contrario, en las
mujeres se continúa acumulando el tejido adiposo en las extremidades y en el tronco. Este
crecimiento divergente da como resultado que los varones tengan hasta un 45 por ciento de
su peso corporal en músculos y que las mujeres hasta un 30 por ciento de su peso corporal
en grasa. Al final de la pubertad, los varones son más pesados que las mujeres. El
dimorfismo es muy importante para considerar el sobrepeso en el adolescente, ya que se
debe determinar si es a expensas de tejido graso o de tejido magro. Los hombros y el tórax
son más anchos que las caderas en el varón y a la inversa en las mujeres y, en relación con
el tronco, las piernas son más largas en el varón.
Cabeza
La cabeza aumenta muy poco en tamaño, pero la cara se diferencia tomando aspecto de
adulto, sobre todo por el reforzamiento mandibular, muy evidente en el varón y por los
cambios en la nariz. Bajo las influencias de los andrógenos se establece también una
diferencia en la parte anterior del cartílago tiroides y las cuerdas vocales, que tienen el
triple de longitud en los niños que en las niñas.
Crecimiento muscular
El crecimiento muscular es un hecho sobresaliente, especialmente mientras dura el estirón
de la estatura, con predominio en el varón, sobre todo por la acción de los andrógenos, que
también influyen en la adquisición de la fuerza muscular. Por supuesto, el tamaño, la fuerza
y la habilidad pueden no ser diferentes en un varón y una mujer, en función de la actividad
física que desarrollen. El corazón y los pulmones también participan en el estirón del
adolescente, más marcadamente en los varones, en quienes aumenta la presión arterial, así
como la capacidad sistólica.
Dentición
Importa el diagnóstico de las caries y alteraciones mecánicas. En general, se completan 28
piezas durante la adolescencia.
De 8 a 10 años: 4 premolares
De 9 a 11 años: los segundos premolares
De 9 a 13 años: los caninos
De 10 a 12 años: los segundos molares
De 13 a 25 años las llamadas muelas de juicio, con lo que se completa la dentadura
adulta
Conducta adolescente
Mantiene una actitud distante y menos afectuosa hacia su familia.
Quiere cambiar las normas.
Permanece absorto muchas veces.
Elude las responsabilidades impuestas.
Tiene una actitud negativa hacia las personas, y muchas veces hacia sí mismo.
Le interesan más los amigos que la familia.
Toman sus propias decisiones siguiendo sus criterios, aunque nos disgusten a
nosotros.
Le falta motivación, lo que suele verse reflejado en sus resultados académicos.
Vive sujeto a grandes cambios emocionales, a veces de forma brusca.
Los adolescentes pueden reaccionar con irritabilidad e inseguridad ante estas
situaciones
Autoestima
La autoestima es un conjunto de percepciones, pensamientos, evaluaciones, sentimientos y
tendencias de comportamientos dirigidos hacia uno mismo, hacia nuestra manera de ser, y
hacia los rasgos de nuestro cuerpo y nuestro carácter. En resumen: es la evaluación perceptiva
de nosotros mismos
Función:
LA FUNCIÓN CONSIGO MISMO
Sin duda que la función más relevante de la autoestima y los valores es consigo
mismo. Una persona bajo carencia de necesidades fisiológicas y de todas aquellas
necesidades que dependen del mundo externo (seguridad, pertenencia,
reconocimiento), tiene serias dificultades para adaptarse al medio. Sus temores a no
conseguir trabajo, a no ser aprobada, ni aceptada por la sociedad, a no ser amada por
los demás, etc., desembocan en frustración y por tanto en hostilidad y agresividad.
Situación totalmente distinta se aprecia en casos de personas que se autorrealizan,
ellas son más autónomas, independientes del mundo externo; su confianza en sí
misma le permite tener el mundo bajo su control, porque todo está dentro de sí, está
en sus manos la conducción de su vida.
Su inteligencia, su creatividad y todas sus facultades son potencialidades que se
desarrollan y crecen. Los proyectos de vida, los objetivos y las metas que los jóvenes,
y toda persona, se traza son motivaciones a largo plazo y pertenece a aquellas con
ambiciones de ser al siguiente día una persona mejor que el día anterior.
En este ejercicio inalcanzable de la autorrealización se descubren talentos y habilidades
insospechados, permitiendo el crecimiento de la autoestima que impulsará a cambios
positivos. La imagen que tenga de sí mismo, el autorrespeto son precisamente una
forma de entender las propias necesidades y valores. Sólo así, será posible dominar y
manejar los sentimientos humanos, sin causarse daño físico ni moral y, por el
contrario, sentirse orgulloso de sí mismo. Elkins (en Rodríguez, s/f) decía: "La
autoestima es un silencioso respeto por uno mismo".
Desde luego la función básica de la autoestima es conocerce permanentemente a sí
misma, tener un concepto claro de sí mismo, ser capaz de autovalorarse y de construir
su propia escala de valores -saber distinguir las cosas buenas de las que no lo son, es
una manera de construir esa escala aceptarse tal como es y brindarse el respeto que
se merece como ser humano.
LA FUNCIÓN CON LOS DEMAS
La autoestima y los valores son indudablemente las bases de una buena relación
interpersonal. Reconocer los propios derechos y obligaciones es respetarse así mismo y
una buena manera de identificar las necesidades d, los demás para vivir en armonía
dentro de una sociedad. M. Rodríguez cuando habla de la autoestima logra proyectarse
hacia los demás de la siguiente manera:
"... Sólo en la medida de este autorrespeto se atenderán las necesida des y valores de
los demás; no se hará daño, no se juzgará ni culpará. S( valorará gracias a las propias
necesidades y valores, se entenderá que as como uno tiene los suyos y los necesita,
así el otro tiene los suyos y lo! necesita".
Una forma de contribuir al desarrollo de los demás es descubriendo las virtudes de
creatividad de una persona. Por definición, una persona con creatividad tiene alta
motivación de logro, elevada autoestima y valores sólidos; sólo así es capaz de
producir algo nuevo, hallar alternativas de solución a los problemas; tener buen ajuste
frente a los cambios. Sin embargo, no basta ser creativo para proyectarse a los demás,
es necesario que estas bondades sean útiles a otras personas, esto permitirá que la
autoestima se acreciente.
Otra forma de acercarse a los demás es practicando la cooperación, la solidaridad y la
reciprocidad, compartiendo el amor a sí mismo con el otro, expresando en todo acto
sus sentimientos y sus emociones, comprometiéndose en una misión de largo alcance,
añadiendo de sí cosas que se prolongarán más allá de su existencia a través del
tiempo. Ejemplos de este comportamiento son los actos realizados por los héroes que
entregaron su vida a una causa o por hombres de bien como la Madre Teresa, Gandy,
entre otros, que legaron a la humanidad su bondad, su fortaleza sin límites. Compartir
es pues vivir un poco más en la mente de quienes tienen la oportunidad de conocer
sus virtudes a través del tiempo y el espacio.
Una forma en que la Madre Teresa (en S. Anzola, 1996), se proyecta a los demás es
definiendo y viviendo la vida con la profundidad que lo hace:
"La vida es una oportunidad, aprovéchala.
La vida es una belleza, admírala
La vida es un sueño, realízalo.
La vida es un reto, afróntalo.
La vida es un deber, cúmplelo
La vida es un juego, disfrútalo.
La vida es preciosa, cuídala.
La vida es riqueza, consérvala.
La vida es amor, gózala.
La vida es un misterio, descúbrelo.
La vida es una promesa, págala.
La vida es tristeza, supérala.
La vida es un combate, acéptalo.
La vida es una tragedia, domínala.
La vida es una aventura, empréndala.
La vida es felicidad, merécela.
La vida es vida, defiéndela".
En nuestros países latinoamericanos existen muchos ejemplos anónimos de amor y de
sacrificio. El obrero, el campesino que trabaja de sol a sol para dar educación a sus
hijos, la madre que tiene como meta dar un poco de felicidad y bienestar a sus seres
queridos en las peores condiciones de pobreza y desamparo. Estas personas no
tendrán más hijos campesinos u obreros en esas condiciones. Esta obra es su
transcendencia, es un prolongación perdurable, es su contribución al desarrollo de su
sociedad, es la razón de su existencia.
LA FUNCIÓN DE LA A UTOESTIMA Y LOS VALORES EN LA EMPRESA
Como era de esperarse, la autoestima y los valores juegan un papel transcendental en
el desarrollo de la empresa. Así como surge la autoestima y también los valores
durante el desarrollo de la persona para infundir fuerza, energía, lucidez, creatividad a
fin de acrecentar sus potencialidades y lograr realizaciones que transciendan su propia
existencia; igual la empresa, a través de sus miembros, toma conocimiento de sus
aciertos y errores, construye una imagen, asume una posición crítica de cuando en
cuando, se gana el respeto y el amor de los suyos y de la sociedad a quien sirve y es
capaz de alcanzar éxitos en beneficio mutuo (trabajador-empresa-cliente).
TRABAJADOR-EMPRESA
El trabajo es una forma de convivencia entre seres humanos, que se reúnen con la
conducción de un líder para realizar actividades de producción de bienes o servicios
que sirven para satisfacer las necesidades humanas. Esa convivencia entre individuos
acarrea una serie de problemas por el mismo hecho de permanecer juntos en la
empresa. Por eso es indispensable manejar con cuidado las variaciones que ocurren en
concordancia con las características del puesto, la actuación del supervisor, la
ubicación geográfica del mismo y otras condiciones de trabajo en la medida en que
éstos condicionan el comportamiento de los individuos. Por ejemplo, un subalterno
recibe instrucciones diarias de sus supervisores. El comportamiento del supervisor y
las actitudes que transmite en el ejercicio de su función influirán de manera decisiva
en la respuesta que el subalterno dé; generalmente, la respuesta se refleja positiva o
negativamente en la tarea que ejecuta. Un trato respetuoso, amable, que tome en
cuenta los valores y sentimientos humanos de ése trabajador particular, con seguridad
tendrá una respuesta positiva; todo lo contrario ocurrirá cuando el supervisor,
haciendo gala de su autoridad maltrata, humilla, desconoce sus necesidades, sus
expectativas y reduce a "piltrafa" humana la estima personal construida quién sabe
con tanto esfuerzo por el subalterno.
Los supervisores, jefes o directivos no deben olvidar que están tratando con personas
maduras que tienen sentimientos, inteligencia y un cerebro que piensa, y cediendo un
alto porcentaje de su tiempo de existencia en su centro de trabajo. Un lugar donde el
trabajador puede dar todo de sí y crecer junto con la empresa o llevarla a la ruina. Es
decir, retroalimentar la autoestima del subalterno para que exprese a plenitud todo su
ser en el que hacer cotidiano, es algo que los supervisores deben cuidar y proteger.
Cuando un miembro de la empresa forma parte de un grupo de trabajo, el proceso
antes señalado funciona de igual forma. Sus aportes, su participación, su identificación
dependerá mucho de las acciones estimulantes de la empresa. El centro de trabajo
para los individuos es el lugar donde pueden hacer todo, y satisfacer plenamente sus
necesidades de autorrealización (verdad, justicia, belleza, bondad, amor, etc.). No se
debe desperdiciar la oportunidad que el trabajador tiene para realizarse y que buscó
durante toda su existencia.
Todos los miembros de la organización, desde el lugar del cual les corresponde ejercer
una función, imprimen su sello personal al producto o servicio. Sus habilidades,
creencias, intereses y motivaciones, y otras potencialidades son plasmadas sin
mezquindad en la manera de hacer las cosas. De allí que el servicio que brinda o el
bien que fabrica es también una prolongación de su ser total. Sus efectos y desafectos,
sus satisfacciones e insatisfacciones, sus alegrías y tristezas, su tranquilidad y su
molestia, su bienestar y su malestar, su preocupación y despreocupación, su amor y
odio estarán reflejadas en el producto que realiza.
Por consiguiente, si bien la autoestima y los valores de una empresa son producto del
aporte de sus miembros, y la capacidad de influencia que cada quien ejerce en la
organización para luego transformarse en parte de su cultura organizacional; pues, el
mantenimiento de esa cultura o la mejoría de la misma dependerá de la
retroalimentación que la empresa desarrolle y promueva en cada uno de sus
miembros.
Figura 1. La cultura empresarial dentro de una sociedad, donde la empresa
conformada por un grupo humano procedente de esa sociedad, reproduce una
personalidad frente al cliente.
Figura 1. La cultura empresarial dentro de una sociedad, donde la
empresa conformada por un grupo humano procedente de esa socidad,
reproduce una personalidad frente al cliente.
EMPRESA-CLIENTE
Con alguna razón se dice que una empresa es lo que sus trabajadores y éstos lo que
sus directivos son. Pero el mantenimiento o mejoría implica algo más, es producto de
la interacción empresa-cl¡ente, donde los valores, sobre todo la autoestima, se irá
logrando a base de ganar confianza y respeto de la sociedad. Es decir, en un proceso
de "torna y daca", la sociedad le otorgará concesiones en la medida en que la empresa
responda a las necesidades y expectativas del cliente. En otros términos, la función
inmediata de la autoestima y los valores es la de transferir hacia el cliente aquel sello
personal que el trabajador puso al realizar sus actividades. En dicho producto o
servicio está reflejada la autoestima y los valores del trabajador y de la empresa.
En segunda instancia, la función de la autoestima y los valores en la empresa, está
condicionada a un proceso de retroalimentación persistente de motivos y valores
empresariales a sus miembros; es decir, estar en disposición de recepcionar ese
esfuerzo de motivos y valores de la empresa o el cliente, especialmente de sus cuadros
de mando para que éstos cumplan con su rol de regular conductas, renovar o infundir
energía a fin de que las potencialidades de sus trabajadores y, por ende de la
empresa, se activen en su máxima expresión, y creativamente, puedan innovar y
crecer juntos en beneficio de sus clientes o consumidores.
La retroalimentación se da en la forma de discursos o declaraciones de los directivos
sobre la historia, las tradiciones, la filosofía lograda a través del tiempo -en revistas,
folletos, boletines, discursos verbales para evitar errores o actuaciones incoherentes de
los nuevos miembros y reforzar la información de los existentes. La información que se
trasmite deberá ser lo mas sencilla y clara posible.
Otra forma de reforzamiento son las decisiones o hechos (ceremonias de
reconocimiento, designaciones públicas de miembros destacados, presentación de los
mejores productos, etc.), donde los valores aparecen implícitamente. Pero, también es
posible reforzar en la práctica diaria a través de las normas o sistemas de control
(valoración de los recursos humanos, estimación de los resultados, aplicación del
reglamento interno de trabajo, etc.) y a través de modelos de gestión (políticas para la
selección de personal, contratación, capacitación; política de ventas, programas de
calidad, etc.). La actitud que asume la empresa frente al mundo externo (competencia
del mercado, legislación gubernamental, clientes, etc.) como parte habitual de su
gestión, es también una buena oportunidad para reforzar los valores que le permitan a
la empresa actuar asertivamente.
El reforzamiento de la autoestima y los valores que brinda el cliente es tal vez el más
transcendente pero el más olvidado, hasta algunos años atrás. El incremento
sistemático de clientes, la constancia y lealtad de los mismos conduce a que la
organización en su conjunto refuerce sus valores y autoestima y renueve su actuación
innovadora a su máxima expresión en favor de sus clientes. Una empresa que se
estima a sí misma, que tiene valores positivos se proyecta a sus clientes y se
retroalimenta en ellos. Este proceso de comportamiento circular tiene que empezar en
algún segmento del sistema, y todo parecer indicar que en un mundo globalizado de la
economía y de la cultura es la empresa quien tiene que dar el primer paso si su visión
es la competitividad en el mercado y no la quiebra.
Autoestima en el adolescente
La autoestima del adolescente va cambiando y suele disminuir.
Amigos, profesores, películas, redes sociales influyen en las ideas que tenías sobre ti
mismo.
El adolescente cree que su aspecto físico es crucial para su felicidad, piensa que para
alcanzar sus objetivos debe ser aceptado por su entorno y en esto también incluye su
aspecto.
El adolescente necesita buscar nuevas emociones, probar diferentes estilos de vestuario,
música y amistades. Está en la edad de experimentar y de sentir que es él quien decide.
Conductas indicadoras de alta autoestima:
Tener ganas de aprender y de probar algo nuevo.
Ser optimista con respecto al futuro.
Establecer objetivos y metas.
Estar seguro y ser responsable de tus propios actos.
Conocer tus puntos fuertes y débiles y aceptar las criticas.
Enfrentar fracasos y problemas.
Confiar en uno mismo.
Tener estabilidad emocional. Saber amar y hacerse amar.
Tener facilidad para tener amistades.
Ser sensible ante las necesidades de los demás y cooperar.
La alta autoestima te va a servir para:
- Aceptación de ti mismo
- Respeto hacia ti
- Respeto hacia los demás
- Aumentar la formación personal
Tus expectativas: buena salud mental, emocional, sexual, social.
Conductas indicadoras de baja autoestima:
Rechazar las actividades de estudio, deportivas o sociales por miedo al fracaso.
Falta de compromiso.
Engañar. Mentir. Echar la culpa a otros.
Conductas regresivas (hacerse el pequeño).
No confiar en sí mismo. Actitud insegura.
Timidez excesiva. Agresividad, actitud desafiante.
Necesidad continua de llamar la atención.
Falta de disciplina.
Tus expectativas: riesgo de abuso de drogas, de enfermedades mentales, de trastornos de
alimentación y de problemas con la sociedad.
Definición de autoestima
Es la valoración que tienes de ti mismo. Puede ser positiva, alta autoestima, o negativa,
baja autoestima.
Se forma con los pensamientos, sentimientos, sensaciones y experiencias que has
tenido durante toda tu vida.
¿Por qué es importante la autoestima?
Con una autoestima alta te sientes bien contigo mismo/a. Aprecias lo que vales. Estás
orgulloso/a de tus capacidades, habilidades y logros.
Con baja autoestima sientes que no gustarás a nadie, que nadie te aceptará o que no eres
bueno en nada.
La buena o la mala autoestima influirán en todos los aspectos de tu vida, en la formación de
tu personalidad y también en tu felicidad.
¿Y cómo se forma la autoestima?
Se forma desde el nacimiento. Puede variar a lo largo de la vida. Está muy ligada a la
sociedad en la que naces y vives.