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Carol Flores Araya

Profesora: Paulina Lorca


Literatura Antigua
Abril 2011

“la importancia de la hospitalidad en la Odisea”

A lo largo de la Odisea nos encontramos más de una vez con el concepto de hospitalidad,
que básicamente sería dar alojamiento a una persona, lo que no es algo desconocido en la
actualidad, constantemente algunas personas reciben a sus amigos y familiares en su casa,
si es que éstos no viven en la misma ciudad, por ejemplo. Pero en el caso griego, la
hospitalidad tiene mayor importancia, y eso se gráfica cuando Homero habla sobre los
recibimientos de Telémaco y Ulises por parte de diferentes reyes, que sin esta importancia
de dar hospitalidad a un forastero, aun siendo desconocido, el destino de Ulises y la
incertidumbre de Telémaco serían aún más desafortunadas y angustiosas. Por eso la
hospitalidad llega a ser hasta un deber moral y tiene todo un trasfondo, de respeto a los que
necesitan ser hospedados, porque según creen los personajes en la Odisea, éstos son
protegidos por nada menos que el mismo Zeus. Entonces la hospitalidad, en el mundo
griego, sería un derecho que no se puede negar a nadie, incluso si éste es un mendigo y
anda todo andrajoso.

Una razón de dar hospitalidad a los extranjeros en el mundo griego, se debe principalmente
a la creencia de que éstos son protegidos del propio Zeus, ya que en uno de los cantos
Ulises le pide clemencia al cíclope Polifemo que se devoraba a sus compañeros, diciéndole:
“Ten respeto, excelente, a los Dioses; somos tus suplicantes y Zeus es el vengador de los
suplicantes y los huéspedes, Zeus Hospitalario, quien acompaña a los huéspedes, a quienes
se debe respeto”. (Homero, 68). Ulises en ese episodio con el cíclope, le pide hospitalidad
por ser su huésped, pero ¿Por qué razón el cíclope debería acceder a darle hospitalidad a un
grupo de hombres, que entraron a su guarida cuando él no se encontraba en ésta, e incluso
ya habían comido de sus animales?, se infiere que a esta criatura poco le importo el hecho
de que los huéspedes sean defendidos por Zeus, porque siguió comiéndose a los
compañeros de Ulises, ésto tal vez se debe a que estas criaturas son muy hostiles y entre sus
códigos de convivencia no debe existir el de dar comida y alojamiento a unos forasteros
que ni siquiera dudan en tomar lo que no les pertenece; Ulises comió de sus ovejas porque
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en su inconsciente sabía que quien habitara en esa cueva les daría hospitalidad, cosa que no
ocurrió, esto prueba que en la idiosincrasia del hombre griego existe la noción del
hospedaje casi como una obligación del dueño de la morada; porque de no ser así, Ulises un
hombre que se caracterizaba por ser prudente, no hubiera comido las ovejas de un
desconocido.

Los hombres a diferencia de criaturas como los cíclopes, si tenían arraigado esto de dar
hospedaje a los forasteros, e incluso después de dar alimento a sus huéspedes, recién
preguntaban quiénes eran, lo que demuestra que no discriminaban quienes entraban o no a
sus palacios o simples hogares. Un ejemplo de ésto, es cuando Telémaco viajó a Pilos y a
Esparta por información sobre su padre, Néstor y Menelao, respectivamente, lo recibieron
de forma cordial, hasta lo invitaron primero a comer con ellos y después lo interrogaron con
preguntas tan básicas como quién era y qué era lo que buscaba, después de que estos reyes
conocieran quien era Telémaco y quien era su padre, ellos con mayor razón, por el aprecio
que le tenían al prudente Ulises; lo llenaron de regalos. En el caso del rey Néstor, le presto
escolta para que siguiera su viaje, lo que demuestra que los griegos eran bastantes
generosos. Es muy diferente lo que pasa hoy en nuestra cultura, cuando nosotros recibimos
visitas, la mayoría de las veces es porque son invitados con anticipación, existe un aviso
previo de que quienes visitan, y una norma de buena costumbre sería de que quienes visitan
no lleguen con las manos vacías, ya que si te invitan a una fiesta, uno suele llevar regalos o
tal vez un licor para acompañar la comida, por el contrario, en la Odisea se muestra que los
huéspedes no son siempre invitados y aunque no avisan previamente su visita, son de igual
manera recibidos y además reciben regalos. Néstor y Menelao como anfitriones
demostraron cumplir con todas las normas que se solian a hacer en aquella cultura.

Por otro lado están los feacios, cuando reciben a Ulises; aunque para ellos era un
desconocido, no le negaron ningún tipo de ayuda y escucharon sus sufridas historias con
mucha atención, sin poner en duda nunca nada de lo que él les relataba, lo que demuestra
una confianza a la palabra del hombre forastero. Mayor aún es la gentileza de los feacios
con sus huéspedes, ya que no estimaron gastos al momento de trasladar al sufridor Ulises
de regreso a Ítaca.
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Abril 2011

Los griegos son temerosos de Zeus, porque éste les da protección a los huéspedes, pero por
otro lado el ser un hombre hospitalario en el mundo griego está ligado a la bondad. Se
piensa que los Dioses muchas veces se muestran a los hombres de cualquier forma, hasta de
mendigos, y es por esta razón que los hombres nunca deben discriminar a quienes ayudan o
no, el hombre griego es consciente de esto y es por eso que quienes se jactan de ser
hombres de bien, no le niegan el pan ni el vino a ningún hombre que se los pida, Zeus
quiere que los hombres sean hospitalarios con los huéspedes porque cualquiera puede
encontrarse requiriendo ayuda, y si los propios dioses a veces se presentan como mendigos,
es para probar al hombre. Ulises cuando vuelve a Ítaca transformado en un hombre viejo,
gracias a la Diosa Atenea, entra a su propio palacio y le pide a todos los pretendientes
limosna, para saber cómo son aquellos hombres que invaden su casa, se da cuenta que
algunos lo tratan con piedad y no falta quien lo trata mal y le niega la limosna, hasta recibe
una patada de parte de un pretendiente, tan solo con ser testigo de aquel maltrato se da
cuenta de quienes son más despreciables, es decir, juzga principalmente a los pretendientes
por su trato con el mendigo (que es él en ese momento). “la hospitalidad anda a la par del
respeto y la honra, (…) con la acogida se superan las relaciones individuales y se realiza
una alianza entre las parentelas de huésped y anfitrión. Los verbos recibir, acoger y dar son
propios de la acción hospitalaria, bien sea ofreciendo comida, vestimenta, escolta o regalos.
La compasión, la fama y la virtud, definen al hombre hospitalario homérico”. (Pérez, 4).
Esta cita nos demuestra que Homero constantemente resalta al hombre hospitalario como
una virtuoso y al hombre que no da esa hospitalidad como un ser despreciable, como es el
caso del pretendiente de Penélope, Antínoo, que agrade a Ulises cuando es un mendigo,
pero después al enterarse de que él es Ulises, se llena de miedo su corazón. La actitud de
Antínoo no es muy lejana a las actitudes de nuestra sociedad, se trata a las personas por la
apariencia, para nuestra forma de ver la realidad, sería raro dar hospedaje a quienes no
conocemos y más aún si esa persona se ve sucia o enferma.

Otro indicio de la hospitalidad tan presente en La Odisea, es lo que pasa con los
pretendientes en el palacio de Ulises, se describe a los pretendientes como hombres que
abusan haciendo festines todas las noches, matando los mejores animales, destruyendo
propiedad que es del prudente Ulises y de su hijo Telémaco y esposa Penélope, aunque el
resto de las personas piensan que ellos actúan mal, no hablan de invasores ni de ladrones,
en ningún momento Homero menciona a éstos como verdaderos delincuentes, lo que quiere
decir que Homero no los considera como tal, por la razón de que es parte de las normas de
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hospedaje, aunque siempre se da a entender que estos hombres no son de bien, ya que
abusan de recursos que no son de ellos. Los pretendientes no parecen conscientes de que
hacen algo horrible, por el hecho de que sienten que siguen siendo huéspedes y deben ser
tratados como tal, es deber de los dueños del palacio entregarles comida y vino, a pesar de
que ellos son los pretendientes de Penélope, para nosotros sería más razonable que ellos
fueran los que agasajaran a la solitaria Penélope y no que vivieran años a costa de las
riquezas de su palacio. Ni siquiera Telémaco se siente facultado para echarlos de su palacio,
y tampoco se entiende por qué Penélope simplemente no los manda a volver a sus
respectivos hogares; esto es un reflejo que la importancia de la hospitalidad era tal, que
incluso se daban instancias como estas, en donde los huéspedes abusaban de las atenciones
de sus anfitriones.

Concluyo que Homero en la Odisea quiso destacar el aspecto hospitalario, ya que no es


menor el número de escenas hospitalarias. Constantemente se narró que alguien recibía a
otro, se puso hincapié en los detalles de cómo eran estos recibimientos, unos buenos y otros
negados, pero bastante se giró en torno a la relación de huésped y anfitrión. Teniendo en
cuenta que Homero y sus dos grandes obras fueron las fuentes educativas predilectas de los
griegos, el carácter de hospitalarios si fue un aspecto importante en la vida de ellos; un libro
no únicamente nos entretiene sino que algo nos quiere decir, y Homero quiso exaltar al
hombre hospitalario como sinónimo de hombre bueno o correcto. No es únicamente en la
Odisea donde se nombra el hecho de hospedar a alguien, en la Ilíada también hay un
episodio de hospitalidad cuando Menelao recibe a Paris en su palacio e incluso le dice que
se sienta como en casa, sin saber las consecuencias posteriores que desataría el recibir a
alguien y que éste traicionara a su anfitrión, llevando a su esposa. No se puede juzgar si es
bueno o malo esta característica de la identidad griega, pero de que hospedar a alguien era
un derecho que no se podía negar, es muy claro, ya sea por ser temeroso de Zeus o por
querer actuar de forma correcta, en el sentido homérico.
Carol Flores Araya
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Bibliografía

Homero, “La Odisea”. Libros Dot.com

Pérez, Antonio Marco. “Funciones de la hospitalidad en la Odisea de homero”. Ensayo


extraído el 26 de abril del 2011 de:

http://www.tonosdigital.com/ojs/index.php/tonos/article/viewFile/157/130
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