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OPINIONES ESPECIALIZADAS

Un nuevo Contrato
Social Transitorio

Elaborado por:
Gonzalo Chiriboga Chaves
Abril 30 de 2020

A
mediados del siglo XVIII, Juan Jacobo Rousseau planteó la necesidad
de un Contrato Social, que permita la transición del estado monárqui-
co absolutista, hacia una sociedad en la que la estructura política y
económica se sustente en un nuevo orden de cosas, por la vía de la
democracia representativa. Habría sido imposible evolucionar del viejo modelo
de Estado y de sociedad, sin que la antigua normativa se transforme de manera
fundamental y se adapte de cara a la naciente realidad.
Pues bien, hoy, la situación de emergencia total a la que se ve enfrentado el
mundo, carece de precedentes. La pandemia afecta ya a la población, de prác-
ticamente, todas las naciones de la Tierra. Este hecho, inimaginable para el ser
humano moderno, que hasta hace pocas semanas no habría podido concebir,
que un microbio insignificante en sí mismo, sea capaz de poner de rodillas a
todo el globo. Se ha evidenciado así, la pequeñez de los avances de la ciencia,
que parecían fabulosos y largamente suficientes para evitar que algo así pudie-
se ocurrir.

Ante esta nueva y repentina realidad, la sociedad en su conjunto, precisa reali-


zar un Pacto Social Transitorio, que permita afrontar la gravedad de los efectos
resultantes del fenómeno, haciendo posible poner a flote, de manera temporal,
a las personas, a las instituciones y a los estados.
Un nuevo Contrato Social Transitorio

No aceptar la nueva transitoria realidad y pretender subordinar la situación


actual a las leyes y a las normas dictadas para las circunstancias ordinarias y
normales de las relaciones sociales, se ha vuelto un esfuerzo entre absurdo,
imposible e inconveniente. El pretender exigir o aplicar la prevalencia de la ley
vigente a ultranza, haría que muchas personas, instituciones y tal vez incluso
estados, entren al terreno de lo inviable, con consecuencias perversas para el
conjunto de la sociedad.

Las circunstancias extremas, exigen soluciones extremas. No puede haber


grandes ganadores y perdedores por este hecho de la naturaleza, gracias o
por desgracia de las leyes vigentes. La función del Pacto Social temporal sería
garantizar que aquello no suceda.Que puedan mantenerse las personas y las
instituciones al menos en estado latente, mientras las cosas vuelven a lo que
sea la nueva “normalidad”.

Mas, para que esto sea posible, es indispensa-


ble antes, el llegar a un acuerdo colectivo sobre
el hecho de que este Pacto Transitorio es nece-
sario y apremiante.

Decía el propio Rousseau: Todas las pasiones


son buenas mientras somos dueños de ellas, y
son todas malas cuando nos esclavizan.