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Predicacion 4

Este documento es un resumen de un sermón bíblico. Habla sobre cómo a veces nos sentimos abandonados por Dios cuando pasamos por dificultades, pero que Dios siempre está con nosotros y nos socorre. Usa varios pasajes bíblicos como el Salmo 121 y Hechos 7 para mostrar que cuando levantamos nuestra mirada a Dios en medio de las pruebas, Él nos alumbra y nos da fuerzas. También menciona que Jesús está sentado a la diestra de Dios intercediendo por nosotros, al igual que Esteban

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Predicacion 4

Este documento es un resumen de un sermón bíblico. Habla sobre cómo a veces nos sentimos abandonados por Dios cuando pasamos por dificultades, pero que Dios siempre está con nosotros y nos socorre. Usa varios pasajes bíblicos como el Salmo 121 y Hechos 7 para mostrar que cuando levantamos nuestra mirada a Dios en medio de las pruebas, Él nos alumbra y nos da fuerzas. También menciona que Jesús está sentado a la diestra de Dios intercediendo por nosotros, al igual que Esteban

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PREDICACION 4

BAJO EL RESGUARDO DE DIOS


Fernando Cabrera
 
Salmo 121:1 Alzaré mis ojos a los montes; ¿De dónde vendrá mi socorro?
 
Este Salmo comienza diciendo: Alzaré mis ojos a los montes; ¿De dónde vendrá mi
socorro? Creo que es una pregunta que muchas ocasiones nos hacemos cada uno de
nosotros, o en algina ocasión nos la hemos hecho. Decimos: ¿De dónde vendrá mi socorro?
¿De dónde vendrá mi ayuda?
 
A veces son tantas las situaciones que vivimos que aunque sabemos que la Escritura dice que
Dios estará con nosotros todos los días hasta el fin del mundo; aun con todo eso decimos  ¿En
dónde está mi ayuda? Siento que la situación en mi vida es cada día es peor y no siento que
venga a mi vida ese socorro.
 
Conocemos la Escritura y muchas veces en nuestra oración hemos dicho: Señor tu Palabra
dice que tú estás conmigo. Señor tu Palabra dice que aunque ande en valle de sombra de
muerte no temeré mal alguno; y empezamos a declarar lo que la Palabra dice. Sin embargo,
aun mencionando la Palabra llegamos a decir: ¿De dónde vendrá mi socorro? ¿En dónde está
Señor?
 
Yo no sé si alguna vez te ha pasado que te sientes solo, que te sientes como abandonado, que
sientes como que Dios no escucha. Que sientes como que tu relación con Él se ha irrumpido,
sientes como que Él se ha apartado, lo sientes tan lejos de ti. No sientes que está tan cerca
como en otras ocasiones lo has sentido. Y mira no es que Dios te ha abandonado, Dios está
ahí porque esa es su promesa y ÉL la cumple. Dios es un Dios de pactos, es un Dios de
Palabra y Él está ahí contigo.
 
Pero a veces en nuestro corazón sentimos que Él nos ha abandonado, sin embrago no es así,
y lo vamos a ver, Dios está con nosotros y esa es su promesa. El salmista comienza
diciendo: Alzaré mis ojos a los montes; ¿De dónde vendrá mi socorro? No significa que todo el
tiempo tengas la mirada hacia abajo, tal vez puedes tener tu frente en alto, tu mirada en una
forma horizontal, estés viendo en una forma horizontal; pero sin embargo no significa que te
sientas en paz y en tranquilidad con todo lo que tú vives día con día.
 
Cuando el Salmista dice Levantaré mis ojos a los montes; dice: es necesario que yo voltee
nuevamente a mirar de dónde proviene mi socorro. Porque ¿sabes una cosa? Si nosotros
miramos a la altura de nuestros ojos, estaremos viendo el conflicto y no estaremos viendo lo
que hay arriba lo que hay arriba de ese conflicto.  Porque arriba de ese conflicto siempre está
Dios proveyendo, siempre está Dios sustentando. Pero Él está por encima de cualquier
problema, por encima de cualquier situación.
 
En una forma horizontal solamente alcanzaremos a ver los problemas y si aun miramos hacia
abajo habrá cosas peores que estaremos viendo. Y eso sucede ya cuando tenemos
circunstancias más graves en nuestra vida. Hay personas que aun en forma corporal en el
momento que caminan, la mirada la tienen hacia el suelo.
 
Observa algún día cuando subas al transporte, observa a alguna de la gente que va ahí a tu
lado, observa y algunos te puedo asegurar que tienen su mirada perdida; otros están mirando
al suelo, otros inclusive la forma de caminar es encorvada con las manos en los bolsillos.
Algunas personas aun cuando les hablas cruzan las manos como señal de protección.
 
¿Pero sabes? Ahí te estás dando cuanta que esa persona tiene conflicto y está mirando el
conflicto y aun por debajo del conflicto. Pero aquí el Salmista está diciendo algo maravilloso,
decía Alzaré mis ojos a los montes; pero aun observando esto dice: Alzaré mis ojos a los
montes; ¿De dónde vendrá mi socorro? Y él hace una respuesta.
 
Fíjate poner nuestros ojos en Dios, significa que nosotros debemos de mirar primero a Dios
antes que a la adversidad. Algún día escuché que alguien decía que no le dijéramos a Dios:
Tengo un gran problema; sino que le dijéramos a ese problema: yo tengo un gran Dios. ¿Si?
porque Él es superior. Entonces poner nuestros ojos en Dios es mirar hacia lo alto.
 
Salmo 34:5 Los que miraron a él fueron alumbrados, Y sus rostros no fueron avergonzados.
 
Solo los que miran a Dios, solo los que buscan a Dios tienen esa relación con Él y son
alumbrados por Él, pero lo maravilloso de que somos alumbrados por Él es que nuestros
rostros no serán avergonzados. Buscar primero a Dios es algo que Dios nos dice aun en medio
del problema. No se trata solamente de venir y hacer un canto o hacer cantos delante de Dios
cuando estamos alegres, sino también cuando estamos en medio de una aflicción.
 
Y cuando estamos en medio de una aflicción y tú cantas a Dios, y tú levantas tu rostro, tú lo
estás viendo ¿y sabes? Él te comienza a alumbrar. Por muy oscuro que te parezca el ambiente
en donde te encuentras. Tú alabas a Dios, miras hacia Él y Él alumbra en ese momento tu vida,
comienzas a ver las cosas de manera distinta.
 
Antes que yo llegara aquí al Evangelio, mi vida era oscura, yo solamente miraba en forma
horizontal y había muchos problemas. Déjame decirte algo: sucedió algo impresionante,
cuando llegué a la iglesia y yo recibí al Señor en mi corazón, y yo canté, yo no sabía nada, solo
lo que pasaban ahí en la pantalla. Ahí yo estaba cantando eso, pero cuando yo salí, sentí que
mi vida era otra.
 
Yo ya no vi el problema de la misma magnitud, inclusive mi esposa  ni me creyó cuando le dije:
Las cosas han cambiado y son distintas. En un instante un hombre no puede cambiar, pero
déjame decirte que n Cristo si.  En Cristo sí puede cambiar, en un instante las cosas cambian,
solamente basta que tú levantes los ojos y digas: ¿de dónde viene mi socorro? Pues aquí
estuvo la respuesta, en poner nuestros ojos en Dios.
 
Y entonces dice el mismo versículo: Y sus rostros no fueron avergonzados. Jesús dijo de la
siguiente manera en:
 
Juan 17:1 Estas cosas habló Jesús, y levantando los ojos al cielo, dijo: Padre, la hora ha
llegado; glorifica a tu Hijo, para que también tu Hijo te glorifique a ti.
 
El momento difícil de mi vida ha llegado Señor, sé que voy a pasar aun por aflicciones más
difíciles; voy a ser azotado, voy a ser golpeado, y peor aun voy a ser crucificado, voy a morir
por la humanidad. Pero aun con todo eso Jesús levantó sus ojos y él dijo al Señor: Padre, la
hora ha llegado; ahora Padre, glorifica a tu Hijo, para que también tu Hijo te glorifique a ti. Y
sucedido el hecho, así sucedió.

Cuando sucede que Jesús muere en la cruz del calvario, entonces vemos como de una manera
maravillosa como es glorificado el Padre cuando él resucita, cuando él vence a la muerte,
vemos el poder de Dios. Y a veces nos hemos sentido morir, hemos estado en una aflicción
tremenda, pero ¿sabes? Si el Señor es capaz de levantar a los que ya murieron, Él es capaz
de levantarnos a nosotros que aun vivimos para Él.
 
Ahora ve lo que hace Esteban.
 
Hechos 7:55 Pero Esteban, lleno del Espíritu Santo, puestos los ojos en el cielo, vio la gloria
de Dios, y a Jesús que estaba a la diestra de Dios.
 
Y mira aquí sucedió algo maravilloso, aquél que le dijo al Padre la hora ha llegado, Padre
glorifícate en mí y yo me glorificaré en ti. Y Jesús muere y sube a los cielos y está sentado a la
diestra del Padre, ¿sabes? Esteben tuvo el privilegio que lleno del Espíritu Santo en medio de
la aflicción y de la amenaza de muerte, volteo a los cielos y al que miró sentado fue al mismo
que le dijo al Padre: glorifícate en mí y yo en ti.  Y Jesús está sentado en esa diestra.

Ahora, por qué no alcanzamos a ver muchas veces que Jesús está ahí. Dice que Esteban
estaba lleno de ¿qué? Del Espíritu Santo. Aquí la maravillosa noticia es que cuando estamos
nosotros en problemas, creo que lo que dejamos que se vaya es precisamente su presencia. Y
por eso no alcanzamos a ver que el Señor está intercediendo por nosotros.
 
Pero cuando estamos llenos, fíjate qué sucede, tú vienes a la congregación, te llenas de su
presencia, cantas alabanzas, te llenas de Él, y entonces confías que Dios va a hacer las cosas.
¿Sabes por qué? Porque estás lleno de Él, y ves las cosas distintas. Pero cuando no estamos
llenos de Él, cuando estamos vacíos, entonces es cuando no vemos lo que Dios quiere que
veamos.
 
Y aquí podemos ver, ese hombre Esteban estaba por morir. Jesús estaba por morir, y dice:
levantó sus ojos al cielo y después de haber dicho Señor Perdónalos, ellos no saben lo que
hacen. El Señor le permite mirar a Esteban que había alguien que estaba intercediendo por él,
y era Jesús. Y el Señor te mira y me mira así de esa misma manera, él nos observa, y él está
intercediendo.
 
Aunque sé que es difícil la situación que estás viviendo hijo, es necesario que pases por ella,
porque a través de ella estoy puliendo tu vida. Porque a través de ella estoy formándote un
carácter. Porque a través de ella vas a aprender a vivir de una manera distinta. Yo lo estoy
haciendo y no te voy a dejar. De hecho ya estoy intercediendo por ti, ya lo estoy haciendo, por
una razón, porque te amo. Mi amor no cambia, mi amor es para siempre.

Así es de que siempre que tengas un problema, una aflicción voltea a mirarme porque yo ya te
estoy mirando desde antes. Es más, tus fuerzas jamás van a ser inferiores a la prueba que
estés pasando, es mi promesa también. Y el Señor dice que nuestras fuerzas de alguna
manera Él las da cada día. Y no van a ser inferiores a las pruebas que tengamos. Significa que
mis fuerzas y tus fuerzas siempre estarán por encima de cualquier situación y aflicción.
 
El que clamó al Padre, ahora está con el Padre a su diestra, y Esteban lo vio. Eso nos confirma
que Jesús está ahí. Y estando ahí el Señor nosotros tenemos la seguridad que nada malo nos
va a suceder.
 
El salmista hace una pregunta y dice: Salmo 121:1a ¿De dónde vendrá mi socorro? Y
responde en el  versículo 2, Aquí está la respuesta, y dice: Mi socorro viene de Jehová, Que
hizo los cielos y la tierra.
 
Entonces el mismo que se pregunta: miraré a los cielos, y me preguntó ¿de dónde viene mi
socorro? Mi socorro viene de Dios. ¿Sabes? Esa es la confianza que tiene un hombre que sabe
que el socorro viene de parte de Dios. Que el auxilio viene de parte de Dios. É y pasó esa
aflicción, él ya la vivió, y así como la vivió él testifica que ese socorro viene de parte de Dios.
 
Dice: la respuesta está aquí, Aquél que hizo los cielos y la tierra. ¿Por qué lo confirma aquel
que hizo los cielos y la tierra? Porque Dios no es una leyenda, Dios no es ficticio, Dios es real,
tal real como puedes ver el sol, tan real como puedes ver la luna, tan real como puedes ver al
ser viviente, como real como puedes ver el bosque y todo lo que tus ojos pueden ver. Tan real
que Él lo hizo. Y ahí testifica que Él que hizo esas cosas está presente con nosotros.
 
El día que por alguna razón pienses que Dios no ter ha escuchado, el día que por alguna razón
pienses que estás solo; solamente asómate por la ventana, y lo más seguro es que te
encuentres un árbol frente a ti, y pregúntate ¿dónde está aquel que hizo ese árbol y que nos e
ha secado porque lo sigue sustentando? Si ellos se sustentan, yo soy su hijo y yo creo también
que el Señor me está sustentando aunque no lo vea.
 
Pero aquellas cosas que Dios permite que veamos, es para que creamos en el que no vemos.
Y ahí está Dios. Ve a un ave, ve a un pájaro, ve todo lo que vean tus ojos para testificar que
Dios está presente, Dios está ahí.
 
Salmo 40:17 Aunque afligido yo y necesitado, Jehová pensará en mí. Mi ayuda y mi libertador
eres tú; Dios mío, no te tardes.
 
Tú eres mi salvación, aun con todo lo que yo pudiera estar necesitado, dice aquí el
Salmista: Jehová pensará en mí. Él ya está pensando en mí. Y Dios te está observando y sabe
la necesidad que tú tienes, y Él ya está pensando en ti de cómo vas a salir de esto, cómo te va
a sacer de esta situación.  Mi ayuda y mi libertador eres tú; tiene la confianza el salmista de
decir: Mi ayuda y mi libertador eres tú; Dios mío, pero hace una petición: Por favor no te tardes.
 
Yo sé que tú existes, yo sé que tú vives, pero no te tardes. Y aquí hablamos ya de una
desesperación, de estar casi al límite, de decir: ya no puedo más. O sea, Dios ya no puedo
más, pero yo sé que tú estás ahí pensando en mí, Dios mío no te tardes, por favor no te tardes
yo te necesito. Yo no sé si de mañana, yo no se si de tarde, yo no se si de noche pero, por
favor no te tardes yo te necesito. Ya no veo la salida de mi situación, ya no la veo. Pero tú
estás ahí, yo te pido: ya no te tardes yo te necesito.
 
Es como cuando estás esperando que llegue el auxilio y ves que no llega y te asomas por la
ventana y dices: ¿a qué hora vendrá? No te tardes por favor. Yo no sé si alguna vez te has
quedado en alguna avenida de noche, y le llamas a un amigo o a alguna persona o a una grúa
y le dices. Yo necesito que vengan.
 
¿Sabes? Es difícil la espera, se hace más larga ese tiempo. Lo que para unos pudieran ser 10
minutos, no es lo mismo para el que está en el problema, 10 minutos es demasiado tiempo.
Para el que va corriendo hacia ese lugar es poco tiempo, pero para el que está esperando es
mucho tiempo. ¿Y sabes? Esa es la desesperación que a veces tenemos. Falta un tiempo para
que se cumpla esto. Señor no te tardes, yo te necesito. Ya no tardes más, sé que vienes en mi
auxilio, pero por favor no te tardes.
 
¿Cuántos han estado así? ¿Cuántos han hecho esto? Cuántos le han dicho a Señor: No te
tardes Dios, ya no puedo, de verdad ya no puedo. Abro mi refrigerador y ya no encuentro ni un
huevo siquiera. De verdad, nada, nada para llevarme a la boca, no te tardes, necesito tu auxilio
ya no puedo. Pero Dios está ahí. De repente tocan la puerta y viene el auxilio de parte de Dios.
O de repente te llaman o de repente alguien ora por ti y te sanas; ahí está el Señor presente,
diciéndote: No te olvides que yo estoy contigo. No te tardes dice el Salmista.
 
Y vamos a ver una respuesta de Dios para aquellos que dicen: Señor no te tardes, Dice el
Señor:
 
Isaías 41:10 No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te
esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia. 
 
Qué más puedo necesitar cuando estoy en un estado de desesperación si Él mismo promete
que Él me ayudará y Él me sustentará. Si Él es mi ayuda y Él es mi sustento, lo único que
tengo que hacer es esperar. Por muy lejos que se vea la respuesta, Dios va a actuar, esa es
una seguridad.

En estos primeros versículos del capítulo 121, el salmista habla de sí mismo confirmando que
la ayuda viene de Dios, y afirma sobre el proceder de Dios hacia nosotros. Ve los primeros
versículos y ahí vemos como él dice al Señor: Salmo 121:1-2 Alzaré mis ojos a los montes;
¿De dónde vendrá mi socorro? 2 Mi socorro viene de Jehová, Que hizo los cielos y la tierra.
 
Nadie puede hablarte con certeza si no lo vivido antes. Nadie puede venir a decirte: mira yo
conozco a Dios, Dios es poderoso; si no ha visto su poder. Nadie puede venir a decirte: mira
Jesucristo ha hecho esto y esto, y esto, y lo va a hacer por ti; si antes no lo hizo por él.
 
Entonces para que nosotros podamos testificar, dale gracias a Dio que en el momento difícil de
tu vida, es para que el día de mañana lo testifiques y le digas a la gente: Eh, tu socorro viene
de Dios. Porque así como a mí me salvó, a ti te va a salvar. Así como a mí me ayudó, a ti te va
a ayudar. Así como a mí me sustentó, a ti te va a sustentar. Así como Él no descansó y Él
estuvo conmigo en todo momento, así lo va a estar contigo. Yo ya lo viví, y ese es el Dios que
yo predico.

Entonces de esa manera podemos ver aquí que para poder decir que Dios está contigo,
primero tiene que pasar por ti, para que tú le digas a alguien más: el Señor está contigo. No
hay de otra manera. Y yo creo y estoy convencido que a todos los que estamos aquí, a todos
en general, Dios está con nosotros. Y yo puedo asegurarte que todos podemos decirle a la
gente allá afuera: El Señor es tu ayudador porque Él ha estado conmigo.
 
Salmo 121:3-4 No dará tu pie al resbaladero, Ni se dormirá el que te guarda. 4He aquí, no se
adormecerá ni dormirá  el que guarda a Israel.
 
El mismo que habló teniendo un conflicto  y que aseguró que la confianza venía del Señor; ese
mismo ahora le dice al Pueblo: ¿Sabes? ese Dios que yo te estoy predicando, Él no va a dar tu
pie al resbaladero, tengo la confianza que Él no te va a hacer tropezar, no vas a caer. Estoy
convencido que Él no se dormirá, porque Él te estará guardando.
 
Esa parte me encanta muchísimo porque la mayor parte de los problemas que tenemos en
nuestra vida, tal pareciera como que se despiertan más por las noches. Cuando te vas a querer
dormir pensando que el día de mañana es un nuevo día, y me voy a levantar para seguir
batallando. No puedes dormir, hay insomnio, no descansas. Y te está pasando por tu mente el
problema, y el problema. Y quieres encontrar una solución, es más quisieras muchas veces
levantarte en ese momento y actuar y hacer algo, pero dices ¿cómo?
 
Y no descansas, y le estás dando vuelta y vuelta, y vueltas en tu mente. Pero ¿sabes una
cosa? No estás solo en ese momento, Dios está a tu lado. Si alguien no duerme, ese es Dios.
Si alguien no conoce el descanso, ese es Dios, no duerme. Yo no sé cuántos días puedas
aguantar sin dormir. Pero yo calculo que al día siguiente ya estás todo adormilado.
 
Pero mira, aquí dice la Escritura: no se adormecerá ni dormirá  el que guarda a Israel. O sea, el
Señor está pendiente, y cuando tú te levantas en la noche con esa aflicción; si eres casado, y
volteas y ver a tu cónyuge y lo ves ahí durmiendo y digas: wow, me siento solo, o sea, ¿la
despierto, lo despierto para compartir esto? Déjalo que duerma, mejor dile al Señor: Qué bueno
que estás aquí conmigo despierto. Y Él te escucha y está ahí presente.
 
Dice: Él no descansa. En tus noches de preocupación Él está ahí. En tu insomnio, Él está ahí.
En tu soledad, Él está ahí. En tu soledad, Él está ahí. En tu desesperación, Él está ahí. Y
cuando todo está en silencio, Él está ahí. Dice el salmista después que ha clamado y que el
Señor vino en su rescate y dice: No dará tu pie al resbaladero, Ni se dormirá el que te
guarda. 4 He aquí, no se adormecerá ni dormirá  el que guarda a Israel.
 
He aquí dice, mira yo lo conozco, he aquí está presente. Y yo puedo tener la certeza de decirte:
he aquí está el Señor en este lugar. He aquí el que te guarda. Te estoy presentando al único
Dios verdadero. Te estoy presentando al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, el único Dios
verdadero que está contigo en todo momento, he aquí, y aquí está Dios.
 
Una actitud que debemos tener para decirle al que está en problemas: He aquí. Pero para
hacer eso debes vivirlo, porque no puedes decirle a alguien: he aquí; y cuando tengas un
problema decirle: ¿dónde estás? Imagínate. Le dices al hermano: Hermano no se preocupe
Dios está aquí, mírelo he aquí. Y cuando tengamos un problema clamar y decirle: Señor no te
escondas, ¿dónde estás? Con esa misma convicción di el señor está aquí. Y hay una alabanza
que cantamos y dice que Dios está aquí.
 
Salmo 121:5-6 Jehová es tu guardador; Jehová es tu sombra a tu mano derecha. 6El sol no te
fatigará de día, Ni la luna de noche.
 
Yo leía un poquito acerca de lo que esto representaba. Porque el Señor siempre camina al lado
nuestro cuando nosotros caminamos en su voluntad. Y decía que un ejército cuando salía a
pelear, del lado izquierdo llevaba su escudo y con la mano derecha ellos tenían la espada y
peleaban. ¿Y sabes? Muchas veces esa arma es tan pesada que se llega a cansar la mano,
entonces otro de los soldados iba de su lado derecho para que con el mismo escudo protegía
el lado derecho del guerrero para no ser golpeado y no muriera.
 
Hemos escuchado que el Señor es nuestro escudo, entonces cuando no tenemos fuerza,
cuando nuestra mano ya no puede más porque ha trabajado, porque estamos fatigados,
¿sabe? Él está inmediatamente ahí. Pero también leía yo que dice que Él es nuestra sombra a
nuestro lado derecho, y cuando es sombra es porque el sol está a todo lo que da. ¿Y sabes? El
sol muchas veces es aflicción, el sol muchas veces es angustia, es dolor. 
 
Pues ¿sabes? Solamente basa hacerse hacia el lado derecho para protegerte con esa sombra.
Porque tal parece que cuando hay ese tipo de aflicciones corremos hacia otros lados menos
hacia donde debemos correr. Y corremos desesperadamente hacia otros lados, no importa
cuánto hayamos corrido, y fatigarnos más porque el sol está por encima de nosotros, la
aflicción está por encima de nosotros.
 
¿Y sabes una cosa? Solamente hay que dar un paso hacia el lado derecho, ahí está el
Señor.  Él es nuestra cobija, Él es nuestra sombra, Él nos está guardando. Entonces tenemos
que aprender que el Señor va a guardarnos, va a cubrirnos, Él es esa sombra que necesitamos
en los momentos difíciles de nuestra vida.
 
Isaías 24:23 La luna se avergonzará, y el sol se confundirá, cuando Jehová de los ejércitos
reine en el monte de Sion y en Jerusalén, y delante de sus ancianos sea glorioso.
 
Nada ni nadie puede ser mayor a su Creador. Si el sol y la luna se avergonzarán en su
presencia, es porque el Señor es más que ellos. Si la aflicción, si el conflicto que tú mismo
creaste, no puede se mayor que tú. Fíjate las cosas maravillosas que Dios nos enseña, Él creó
los cielos, la tierra, las estrellas, el sol y la luna dice la Escritura, Él las creó, pues éstas mismas
no pueden ser mayor que su Creador.
 
De la misma manera los problemas que tú mismo creaste a veces con tus conflictos, con tus
decisiones, con tus malas decisiones; esos mismos problemas tú los creaste pero no pueden
ser mayores a ti. Tú sabes en dónde ocasionaste problemas, es más tú sabes por qué razón
estás pasando la situación que estás pasando, no te puedes esconder. No puedes correr ni
puedes huir de ellos, porque el problema entonces si sería superior a ti y te alcanzaría y el día
de mañana sería peor.
 
Pero cuando tú te paras y enfrentas ese problema y dices: está bien, yo lo creé, yo lo originé,
yo lo hice, pero no es mayor que yo. Entonces es cuando comienzas a ser tú más fuerte que él,
que ese problema. Si el sol, si la luna no son mayores que su creador; los problemas tampoco
pueden ser mayores que tu aunque tú mismo los hayas generado. Tus angustias no pueden
ser mayores a ti, si tú creaste tu condición no puede ser mayor a ti.
 
Dios tiene autoridad sobre ti y te delegó esa autoridad sobre todas las cosas, aun sobre tus
propias circunstancias; aun sobre tus propios conflictos, aun sobre tus propios problemas Dios
te dio autoridad por encima de ellos. El Señor es tu sombra, no dejes que el sol o sea, los
problemas o los conflictos te fatiguen, te quemen, te desalienten, te desanimen. No lo permitas
 
Hace unos días hubo una temperatura muy baja, estaba haciendo mucho frío y anunciaron que
el fin de semana iba a ser un poco caluroso. Cuando estamos en esa condición de frio
deseamos que salga el sol y que nos caliente un poco. Pero resulta que el sol vino de tal
manera que estando yo en la calle quemaba, o sea, era un calor muy fuerte.
 
Y entonces buscaba yo una sombra, iba yo por la calle y decía: es que está demasiado fuerte
el calor, y produce sed. Entonces debajo de una sombra y con una buena botella de agua
puedes pasar esos calores tan tremendos. ¿Sabes una cosa? Yo creo que a veces nos
olvidamos de que hay una buena sombra aquí cubriéndonos, y que no venimos y bebemos de
sus aguas. Porque Dios dice en su Palabra, que el que beba de esas aguas no tendrá sed
jamás.

Entonces ¿sabes una cosa? El problema puede ser muy fuerte en estos momentos en tu vida,
pero está corriendo un manantial, está corriendo un rio por tu vida, está corriendo un manantial
ahí, es agua limpia, es agua pura, es agua cristalina que está corriendo por tu vida. Es más, tú
sabes dónde hallarla; solamente extiende tu mano, toma con un vaso de esa agua, siéntate
debajo de su sombra y observa lo que sucede en los momentos siguientes. El sol no va a
permanecer para siempre.

Llega una hora en que el sol se esconde, el sol no permanece todo el día presente, llega un
momento en que el sol tiene que desaparecer. Y así de esa misma manera siéntate debajo de
la sombra, observa lo que sucede en el día, bebe de sus aguas y date cuenta que el mismo
Señor que creó todas las cosas, hará que ese sol se meta en su tiempo y en su momento. Él es
Dios, tú no lo vas a poder hacer con tus manos. Pero sí puedes hacer que el Señor que todo lo
puede, lo haga por ti. Ven a esas aguas, ven a esa sombra, el Señor está ahí.
 
Mateo 13:3-6 Y les habló muchas cosas por parábolas, diciendo: He aquí, el sembrador salió a
sembrar. 4Y mientras sembraba, parte de la semilla cayó junto al camino; y vinieron las aves y
la comieron. 5Parte cayó en pedregales, donde no había mucha tierra; y brotó pronto, porque
no tenía profundidad de tierra; 6pero salido el sol, se quemó; y porque no tenía raíz, se secó.
 
Aquí hay dos factores importantes para que esa semilla hubiese dado el fruto que Dios
esperaba: 1.- Que había mucha tierra y 2.- que tuviera raíces profundas. ¿Estás convencido
que este lugar es el lugar donde Dios te plantó? Este es el lugar donde no te puedas mover por
tu voluntad y porque tú quieras. Si tú te sales te secas, es una realidad. Si tú permaneces y
echas raíz, vas a permanecer para siempre.
 
No importa lo que suceda, pase lo que pase, a mí Dios me plantó aquí. Y yo creo que tu
condición así como la mía es: Si Dios me plantó aquí, no hay quien me mueva, aunque le caiga
gordo al hermano, a la hermana, al primo, a la prima; aquí Dios me plantó y yo de aquí no me
muevo. Pero mi deber, mi obligación es echar raíz. Mientras permanezca, mientras aguante yo
la lluvia, mientras aguante el sol, todo va a propiciar que mis raíces crezcan de tal manera que
yo esté tan, tan firme que nada me va a mover.
 
Entonces muchas veces en el conflicto lo vemos de una manera tan difícil porque la raíz no es
tan profunda. Y cuando hablamos de profundizar, hablamos de meternos a su presencia.
Entonces aquí es donde hay problemas muchas veces con el ser humano, Peor todavía con el
cristiano, figúrate nada más si el cristiano que fue plantado en un lugar y que es deber de Él
echar raíz, muchas veces no echa tanta y se seca.
 
Imagínate el riesgo que hay de los que no conoce a Cristo, que tienen poquita tierra por ahí por
alguna doctrina que les dieron y piensan que ahí está el Señor, y que no tienen raíz. ¿Sabes?
Lo más seguro es que esa se seque y se acabó. Si sientes por alguna razón que ya no debes
de estar aquí, si sientes por alguna razón que debes de abandonar a Dios, si sientes por
alguna razón que el Señor no te está respondiendo; es un buen momento que te fijes hacia
adentro y veas qué tan profunda está tu raíz. Porque a lo mejor ya se está asomando.
 
Y peor, si dejas de congregarte, si dejas de buscar a Dios esa poquita tierra que tengas, no te
va a ayudar a defenderte de nada, absolutamente de nada. El Señor lo explica más adelante.
 
Mateo 13:18-21 Oíd, pues, vosotros la parábola del sembrador: 19Cuando alguno oye la
palabra del reino y no la entiende, viene el malo, y arrebata lo que fue sembrado en su corazón.
Este es el que fue sembrado junto al camino. 20Y el que fue sembrado en pedregales, éste es el
que oye la palabra, y al momento la recibe con gozo; 21pero no tiene raíz en sí, sino que es de
corta duración, pues al venir la aflicción o la persecución por causa de la palabra, luego
tropieza.
 
Aflicción y persecución son dos palabras que las relaciona con el sol. Donde dice: Y sale el sol
y quema. Sale la aflicción, sale la persecución y quema el entusiasmo de esa persona, el gozo
de esa persona. Figúrate si el salmista en el Salmo 121, él dijera: yo clamo a Dios, levanto mis
ojos al monte y digo ¿de dónde viene mi salvación? Y con ánimo digo: la salvación viene del
Señor. Pero viene un problema y digo: Pero ya se tardó. Sí viene la salvación pero no ha
llegado, ya se tardó. Así es que mejor me muevo de lugar, así es que mejor me voy para otro
lugar.
 
Y a veces nos olvidamos que el Señor ya nos dio un lugar, nos dio un nombre, nos dio un
apellido, somos sus hijos, somos reyes y sacerdotes, pertenecemos a un reino, tenemos
autoridad. Y hay muchas palabras que el Señor nos dice en su Palabra para nosotros. Todo
eso es necesario que lo creamos, porque eso va a ser nuestro sustento. Porque Dios está ahí
con nosotros, Dios está observándonos.
 
La raíz sostiene al árbol. Algún día hablábamos de la palmera, y veíamos que la palmera es tan
alta, pero la misma altura que tiene de la superficie de la tierra hacia la copa del árbol; es la
misma que tiene de la superficie de la tierra hacia las raíces. Por lo regular siempre buscan las
rocas para que se alimenten de los minerales. Entonces se sostienen tanto que se hacen tan
fuertes con la roca, se abrazan de las rocas y están bebiendo los minerales.

Y han pasado huracanes, han pasado tempestades y las palmeras siguen firmes. El secreto
está en lo profundo de la raíz de ese árbol. A veces te haces hacia un lado, a veces te haces
hacia el otro y viene una tempestad, y viene un conflicto y viene otro. Pero ¿sabes? Si te
mantienes como la palmera tan profundo y abrazado de la Roca que es Jesucristo, ¿sabes?
nada te va a vencer, nada te va a doblegar, vas a estar de pie, vas a estar firme en todo
momento.
 
Si en este momento tú estás pasando alguna situación difícil, es el momento de que tú sepas
que Dios está contigo. Es el momento que tú sepas qué tan profunda está tu raíz. Qué tan
tomado estás de la mano de Dios. Qué tanto estás convencido de que Dios no te va a dejar ni
te va a abandonar. Y si hay alguna duda en todo ello, es importante que también te acerques
con algún ministro.

Es importante que busquemos a Dios, es importante que nos mantengamos de pie. Esta no es
la última situación que pases, todos pasamos situaciones difíciles todos los días. Algunas más
sencillas, otras más difíciles pero ¿sabes una cosa? Y te tengo una noticia: Esta no es la última
situación difícil que pases, porque cada día Dios está perfeccionando tu carácter, tu forma, tu
manera de ser, cada día lo está haciendo y esto está sirviendo. Pero si de algo estoy
convencido es que el Señor jamás te va a dejar ni te va a desamparar.
 
Proverbios 12:12-13 Codicia el impío la red de los malvados;  Mas la raíz de los justos dará
fruto. 13El impío es enredado en la prevaricación de sus labios;  Mas el justo saldrá de la
tribulación. 
 
Dos palabras maravillosas, Mas la raíz de los justos dará fruto. Mas el justo saldrá de la
tribulación.  Aquí está una palabra que debemos hacerla nuestra, si la raíz es tan profunda y la
palabra dice que el señor nos presenta justos delante de Dios; esa raíz que nosotros tengamos
tan profunda el día de mañana va a dar un fruto agradable para Dios. No va a ser lo mismo que
estás pasando ahorita, va a haber una respuesta, va a haber una solución. Y dice que el Señor
va a provocar en nosotros la confianza d que Él no nos abandona, de que Él no nos deja, que
Él nos sustenta.
 
Salmo 121:7-8 Jehová te guardará de todo mal; El guardará tu alma. 8Jehová guardará tu
salida y tu entrada desde ahora y para siempre.
 
Fíjate qué maravilloso, Jehová te guardará de todo mal; El guardará tu alma. Y a veces es el
alma la que se está afligiendo en los problemas. Y David le decía a su alma:  Bendice alma mía
a Jehová. No olvides ninguno de sus beneficios. O sea, instrucciona su alma. Y cuando
estamos en esa situación nuestra alma se ve abatida. ¿Por qué te abates alma mía? También
dice el Salmista, o sea, ¿por qué estás sufriendo, qué no te das cuenta que el Señor está con
nosotros?
 
Nuestra carne se duele, pero a veces lo que está aquí adentro es lo que más se duele. El dolor,
la aflicción ahí eta ese dolor, pero dice la Escritura que el Señor guardará nuestra alma, Jehová
guardará tu salida y tu entrada.¿Entonces por qué tienes miedo cuando sales a la calle? ¿Por
qué varón  si sales a trabajar no te vas convencido de que vas a regresar con bendición a tu
casa? Dios guarda tu salida y Él guarda tu regreso, nada te va a suceder.
Has estado tal vez en peligro y el Señor te ha hecho invisible ante los ojos del maligno. Se
suben a asaltar, asaltan a todos los demás menos al hijo de Dios. Él guarda nuestra salida,
guarda nuestro regreso, Él nos provee, Él nos sustenta. Así es que no haya ningún temor,
mañana salir confiados, vamos a regresar con esa provisión. Jehová me sustentará, Él
guardará mi alma.
 
El Salmo 23 dice: Jehová es mi pastor. Confortará mi Alma. Unges mi cabeza con aceite.
Aderezas mesa delante de mí en presencia de mis angustiadores. Y este Salmo 23 es muy
claro con relación a este tipo de aflicción;Aunque ande en valle de sombra de muerte, No
temeré mal alguno. Y leemos el Salmo 23 y ahí estamos nuevamente confirmando que Dios no
nos va a dejar y no nos va a desamparar, que Él guardará nuestra alma, que Él nos
fortalecerá.  El Señor es mi pastor, y mira qué maravilloso Salmo, porque dice el Salmista.
 
Salmo 23:1 Jehová es mi pastor; nada me faltará.
 
Y el Salmo 121:1-2a Alzaré mis ojos a los montes; ¿De dónde vendrá mi socorro?  2Mi socorro
viene de Jehová. Entonces no hay otro nombre sobre la tierra. No hay otro Dios que salve
como nuestro Dios. El único nombre sobre la tierra, sobre los cielos que es el Dios único y
poderoso se llama: Jehová de los ejércitos. Y ese hombre que dijo: Mi socorro viene de
Jehová. David dice: Jehová es mi pastor.

Y si tú relacionas este Salmo 121 con el Salmo 23 te vas a dar cuenta la relación tan
maravillosa que hay en los dos Salmos. Ahora ¿por qué no escribes tú tu propio salmo para
Dos? Porque no comienzas a tomar tu cuaderno, lo abres, una hoja en blanco, agarras tu
pluma y dices: en este momento estoy pasando un problema pero Jehová es mi pastor. Y
aunque se levantaron contra mí mis angustiadores, aunque me quedé sin trabajo, aunque me
quedé sin comer, aunque no tenían zapatos mis hijos ni mis hijas, y aun con todo ello Jehová
me sustenta.
 
Por qué no escribes tu propio salmo para Él. Si estamos confiados que Dios está con nosotros,
toma tu cuaderno, tu pluma y comienza a escribir ese salmo. Lo que estás viviendo ahorita
plásmalo ahí en esa hoja, pero no te olvides de decir: El Señor aun con todo está conmigo. El
Señor aun con todo, me sustenta. Porque se es confiar; y cuando alguien lea esa hoja y
pregunte ¿quién la escribió? La escribió el hermano Fulano, el hermano Zutano. ¿Y por qué la
escribió? Porque Dios estuvo con él. Porque yo mismo lo vi como estaba en una situación, y
poco tiempo estaba en otra. Y después lo vi de victoria en victoria. Pero ya está escrito ahí.
 
Y escribe de una manera muy clara, y pon ahí en tu conflicto: Mi socorro viene del Señor. Pero
más adelante pon: Y el Señor me sustentó. Tu confianza en El y la acción de Él; pero escríbelo,
deja grabado ahí eso para que lo conozca tu familia y tus hijos. Que tú estás convencido del
Dios que predicas. Y yo estoy del Dios que predico, estoy completamente convencido que mi
socorro viene de Él, y todos los días de mi vida mi socorro es Él.
 
Él es el justo, Él es el que hace justicia no yo. Él es el que toma control de mi vida. Así es que
hagámoslo. Dice el Señor que Él confortará mi alma, Él me dará dirección, Él va a defenderme
y Él permanecerá para siempre. O sea, es eterno. ¿Qué escribirías tú en esa hoja? ¿Qué te
atreverías a escribir esta misma tarde? ¿Qué sería lo primero que escribirías? Piensa por un
momento, y yo creo que ahí  vas a encontrar una respuesta maravillosa.

Si tú tuvieras una hoja en blanco y una pluma, y estás a solar, ¿qué sería lo primero que tú
escribirías, tu problema o de dónde viene tu socorro? Si primero empiezas escribiendo tu
problema, comienza a ver mejor de dónde proviene tu socorro. Y si tú primero estás
escribiendo mi socorro viene de Dios, mi confianza está en Dios; déjame decirte que estás muy
pronto a ver la luz que resplandezca sobre tu vida, muy pronto viene la salvación, muy pronto
viene la solución a ese problema.

Yo no sé cuál sea tu problema, pero estoy convencido; hoy Dios lo dijo a través del profeta: hay
un varón que está pasando por una situación difícil. Ese varón puedes ser tú que estas
pasando por una situación difícil y no siente que haya un respaldo, se siente solo, se siente
abatido, se siente como un desierto, se siente seco. Varón déjame decirte esta tarde que Dios
está contigo. Él está derramando su gracia, su misericordia cada mañana sobre tu vida.
Solamente que tú no la has visto porque el desierto en el que te encuentras es la circunstancia
de tus decisiones.
 
Pero ¿sabes una cosa? No importa, Dios está por encima de todo eso. Varón si tú volteas un
poco hacia arriba y no ves la circunstancia; voltea un poco hacia arriba, solamente desvía tu
mirada hacia arriba; ahí está el Señor y te está observando, está mirando tu actitud, tu corazón,
te está probando, está viviendo de qué material estás hecho varón.
 
Ahora, mujer si tú tienes una situación en este momento y dices: Ya no puedo más. ¿Sabes?
Dios tiene el control de tu vida, Dios tiene el control de tus hijos, Dios tiene el control de tu
economía, Dios tiene el control de tu matrimonio, Dios tiene el control absolutamente de todo,
que eso no te frene. Observa hacia arriba, ahí viene tu provisión. El Señor viene de una manera
poderosa, de una manera tremenda sobre tu vida. Solamente levanta tu mirada, Él está ahí, ahí
en ese lugar.
 
¿Sabes? Él tiene un reino, Él tiene un trono, ese trono jamás lo va a perder, ese trono es para
siempre, permanecerá para siempre, pon tu mirada en Él porque Él está dispuesto a descender
sobre tu circunstancia, a descender sobre tu vida, a descender sobre tu corazón. Él está
dispuesto a descender para acabar con ese enemigo que se ha levantado. Tus circunstancias
se van a hacer polvo, no van a permanecer. Tú fuiste llamada para su gloria, tú eres su hija, tú
eres su hijo y Dios no avergüenza a sus hijos.
 
Dios nos levanta aunque se hayan caído, no importa el lugar donde cayeron, Dios nos toma
con su mano y nos levanta. Él está extendiendo su misericordia, Él es esa sombra que tú
necesitas. Dios es bueno y su misericordia es para siempre. Y Él lo dijo: Por mi misericordia yo
te he sostenido.  ¿Qué más queremos pueblo de Dios si su misericordia es para siempre?
¿Qué más queremos? Solo reconciliémonos con Él.
 
Él está ahí presente, Él quiere levantarnos. Si estamos así es porque hemos querido
sinceramente. Él no nos ha enviado esto, nosotros lo hemos querido, nosotros lo hemos
buscado esas son nuestras consecuencias. Pero ¿sabes? Con todo y eso, Dios nos perdona y
nos levanta. Pero ya no lo hagamos más, porque tal vez mañana sea demasiado tarde.
 
Salmo 91:1-9 El que habita al abrigo del Altísimo morará bajo la sombra del Omnipotente  (una
cosa es habitar y otra cosa es morar). 2Diré yo a Jehová: Esperanza mía, y castillo mío; Mi
Dios, en quien confiaré (solamente en ti Señor). 3El te librará del lazo del cazador, De la peste
destructora. 4Con sus plumas te cubrirá, Y debajo de sus alas estarás seguro; Escudo y adarga
es su verdad. 5No temerás el terror nocturno, Ni saeta que vuele de día, 6Ni pestilencia que
ande en oscuridad, Ni mortandad que en medio del día destruya. 7Caerán a tu lado mil (esta es
una declaración tremenda), Y diez mil a tu diestra; Mas a ti no llegará. 8Ciertamente con tus
ojos mirarás y verás la recompensa de los impíos. 9Porque has puesto a Jehová, que es mi
esperanza, Al Altísimo por tu habitación.  
 
Permanece en Él, vive para Él. ¿Cuántos sientes que su vida se ha secado, que ya no son los
mismos? Tal vez una profunda tristeza ha embargado tu vida y ya no puedes más; pon tu
confianza en Él.  En este momento mira tus circunstancias, el conflicto, el problema que tienes.
Si ya lo tienes ubicado, ahora levanta tu mirada hacia lo alto, ¡de ahí viene tu socorro, de lo
Alto, del Altísimo!  Deja que Él te toque a ti, estás extendiendo tus manos en señal de rendición
como diciéndole: ya no puedo más. Pero ahí contigo está mi refugio.
 
Señor y Dios Todopoderoso, el pueblo te alaba, el pueblo te clama y conoces la circunstancia
de cada uno de ellos. Dios tú tiene poder para consumir todo lo que en ellos a anidado en su
vida, tiene el poder para actuar sobre ellos Dios. Que ya no miren sus circunstancias, que ya no
miren su problema sino que ahora como el Salmista dijo: Alzaré mis ojos a los montes, y me
preguntaré ¿de dónde viene ese socorro? Y que convencidos digan: mi socorro viene de
Jehová. Mi socorro viene de Jesús. Mi socorro viene de ti Señor. Ahí está mi socorro.
 
En ti Señor está mi socorro, dame esa confianza que tú está conmigo Señor. Yo creo en ti, creo
en tu poder, gracias por tu palabra Padre, bendigo tu nombre, te exalto porque nadie como tú,
Señor, solamente tú tienes palabras de vida eterna. Solamente tú puedes salvar nuestras
vidas, gracias Dios porque eres eterno. Te bendigo Dios por esta palabra que nos has dado. Te
bendigo Señor por lo que haces en nuestra vida. Te alabo Señor y yo sé que tus planes se van
a cumplir en cada uno.

Alabo tu nombre, te glorifico, te exalto porque solamente tú eres Dios, porque no hay nadie
como tú. Yo necesito que tú Señor me hagas sentir tu presencia, te necesito. Mi corazón está
abatido, mi corazón está afligido pero mi alma está clamando en esta hora como clamaría un
sediento por tus aguas. Así clama en esta hora mi alma por ti. Te necesito Señor, no puedo yo
solo, te necesito. No puedo yo solo, me siento seco, dame Señor de ti cada día más. Quiero
sentirte cerca de mí.
 
Deja que el Espíritu santo llene tu vida, deja que el Espíritu Santo te toque. Deja que el Espíritu
Santo te llene, Él está aquí en este lugar, deja que Él toque tu vida, Él te ama, Él no te va a
dejar, no te va  a desamparar porque tú le has buscado a Él. Él no te desecha, no importa lo
que hayas pasado, lo que hayas vivido, lo que estés viviendo, cuál haya sido tu situación. Si ya
te arrepentiste ye no te culpes más.

Dios te bendiga.

PREDICACION 4
BAJO EL RESGUARDO DE DIOS
Fernando Cabrera
 
Salmo 121:1 Alzaré mis ojos a los montes; ¿De dónde vendrá mi soco
Fíjate poner nuestros ojos en Dios, significa que nosotros debemos de mirar primero a Dios
antes que a la adversidad. Algún d
estaba lleno de ¿qué? Del Espíritu Santo. Aquí la maravillosa noticia es que cuando estamos
nosotros en problemas, creo que l
Tú  eres  mi  salvación,  aun  con  todo  lo  que  yo  pudiera  estar  necesitado,  dice  aquí  el
Salmista: Jehová pensará e
primero tiene que pasar por ti, para que tú le digas a alguien más: el Señor está contigo. No
hay de otra manera. Y yo creo y
Hemos escuchado que el Señor es nuestro escudo, entonces cuando no tenemos fuerza,
cuando nuestra mano ya no puede más porque
debajo de su sombra y observa lo que sucede en los momentos siguientes. El sol no va a
permanecer para siempre.
Llega una hor
Y a veces nos olvidamos que el Señor ya nos dio un lugar, nos dio un nombre, nos dio un
apellido, somos sus hijos, somos reye
Has estado tal vez en peligro y el Señor te ha hecho invisible ante los ojos del maligno. Se
suben a asaltar, asaltan a todos
abatido, se siente como un desierto, se siente seco. Varón déjame decirte esta tarde que Dios
está contigo. Él está derramand

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