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“La cultura terminó por convertirse enteramente en 


mercancía, difundida como información, 


sin capacidad para penetrar 


ni siquiera en aquellos 


que hacían uso de ella”


T. W. Adorno.

Dar una definición contemporánea de periodismo implica su ubicación en un contexto

social complejo impactado por el avance tecnológico, los movimientos sociales, las

cuestiones políticas, económicas y culturales que se encuentran entrelazadas entre el

quehacer de la prensa. Es necesario reflexionar cómo con el paso del tiempo se han

sumado conceptos como el de libertad, poder y mercancía…, con los cuales deviene el

llamado derecho de los medios de comunicación y de cualquier persona a tener acceso

a la información y a la libertad de expresión. Por lo tanto, sabemos que el periodismo

es un concepto que se ha construido a través de la lucha por la libre expresión a lo

largo de la historia de la comunicación del ser humano.

Sin embargo, no es el caso para esta investigación narrar la historia del periodismo,

sino comprender lo que significa en términos del siglo XXI, aunque en algunos casos

sea necesario explicar cómo y por qué se ha llegado a tal o más cual idea o conclusión.

Así, para describir la importancia histórica de la transformación de la comunicación

tomaré como autores principales al sociólogo Armand Mattelard, el filósofo Bilbeny y el


periodista Omar Raúl Sanchez; de manera que pueda concluir con una concepción rica

en un sentido filosófico.

Armand Mattelart (1995) en su obra sobre la Historia de la Comunicación hace una

descripción histórica sobre cómo la comunicación se ha ido transformando, pasando

por la Edad Media hasta el nacimiento del marketing, la mass culture1 y la publicidad

como proceso de mercadotecnia del siglo XIX. Este texto revela la importancia que

tiene la comunicación en un sentido histórico, geográfico, tecnológico y por supuesto,

humano, en donde se despliega la comprensión de la evolución en términos de

comunicación.

El autor define la comunicación desde la óptica de Denis Diderot la cual refiere que la

comunicación puede hablar varios idiomas como el del arte, de la literatura, de la física,

del enjuiciamiento criminal, el de las vida pública entre otros; pero, que sin duda, busca

generar comunidad entre quienes tienen acceso a la comunicación. Sin embargo con el

paso del tiempo y las estrategias de mercado se genera una comunicación en la que,

según Mattelard (1995), “la función de garantizar la continuidad entre la producción en

serie y el consumo de masas, entre el trabajo y el espectáculo y, más ampliamente, la

de aportar a su contribución a la gestión técnica de las opiniones” (p.13).

Es importante recalcar que la imprenta, atribuida a Johannes Gutenberg2 en 1440,

permitió la difusión de la Biblia y otros libros, lo cual llevó a toda una revolución de lo

1 Cultura de masas
2 Fig. #1 Nexos
que era la información y su divulgación. Pero esto genera una tensión entre la libertad e

imposición de la información, por ejemplo, el pensador Martin Lutero en siglo XVI

proponía la traducción de los textos sagrados al alemán para que las personas

pudieran tener acceso a la información. De esta manera, siguiendo a Mattelard (1995),

se comprende cómo la historia de la comunicación acoge “las relaciones de

interdependencia que ligan a los hombres entre sí y las formas de control de sus

efectos y de sus impulsos”(p.15).

Precisamente en esta tensión entre la libertad e la imposición incursiona el periodismo;

entre la posibilidad de comunicar de manera libre, sin la ideología que emitía la

institución eclesiástica o los reyes del momento sobre las personas y, la posibilidad de

comunicar cuestiones importantes para la economía que estaba desarrollándose en los

tiempos medievales.

Pero el periodismo como tal no aparece hasta que surgió en el año 1605 el periódico

“Relation aller Fürnemmen und gedenckwürdigen Historien”, que en español significa

“Colección de todas las noticas del mundo” que fue publicado en Alemania. Y así, como

lo dice Mattelard (1995), los efectos de la comunicación tienen su origen en la

construcción de caminos, luego en la construcción de ferrocarriles y en ese sentido,

también la imprenta forma parte de esa evolución, la cual tenía fines de comunicar para

los comerciantes de la época.


El periodismo se puede interpretar como una profesión que se ha ido formando en

miras de poder alcanzar y defender la libre expresión; así como la liberación de la

información para el mercantilismo a través del periódico. Como lo dice La Enciclopedia,

L’ENCCRE (2018) escrita entre 1751-1772: el periódico describe la: “memoire de ce

qui se fait, de ce qui se pase chaque jour” (p.896)3 .

Esta referencia al origen del periodismo permite un acercamiento al concepto de

periodismo actual, del que se derivan las cuestiones sobre qué es la información, qué

es la libertad de expresión y por supuesto, de toda una cuestión histórica de los

cambios sociales y políticos, así como de los procesos de la libertad. Debe aclararse

que para que pueda existir el periodismo libre no podría surgir en un régimen político

no democrático en donde no exista el derecho a la información y a la libre expresión.

El periodista e investigador mexicano, Omar Raúl Martínez Sánchez (2016) afirma que

“la democracia funda, jurídica y políticamente, las condiciones para el ejercicio del

periodismo” (p.25) porque, entendiendo la democracia como un sistema político que da

derecho y controla al Estado, el juego democrático permite que pueda haber diversidad

y pluralidad, así como debate y crítica, transparencia y visibilidad pública del ejercicio

político. En cambio, si una sociedad no tiene una estado democrático, es decir, se

mantiene como “un régimen autoritario corresponderá en lo general un periodismo (si

puede llamarse así) propagandístico de las capas dirigentes, cerrado a la participación

social, ajeno al diálogo público, limitado en su proyección sociopolítica de la realidad…”

(p.25).

3 La memoria de lo que se hizo, lo que sucede todos los días.


De acuerdo a ello, se puede considerar al periodismo como una profesión que ha sido

parte de un movimiento hacia la democratización de la sociedades, porque dentro de

una sociedad democrática, las acciones tomadas por los gobernantes o por

instituciones públicas deben ser vigiladas para evitar que se cometan actos que atentan

contra la sociedad.

En términos actuales, R. Martínez (2016) sostiene que,“el periodismo es protagonista

en el entramado del poder que no puede sustraerse de la observancia de reglas que

garanticen la responsabilidad social y jurídica de sus hacedores, así como el derecho a

la información del público” (p.26). Por tal razón, al verse protagonista observador de los

actores políticos asume responsabilidad sobre aquello que vigila y a quien debe de

vigilar. Cierto que de esta idea, de que el periodismo se encuentra relacionada con dar

información sobre los agentes que toman decisiones para las sociedades, se cae en el

rumor de que, claro, el periodismo es el cuarto poder, porque de él puede surgir y dirigir

la opinión pública en favor de cierto candidato o institución política. 4

Sin embargo, en un sentido mucho más profundo y siguiendo lo que se ha dicho

anteriormente con respecto a la cuestión de la libertad, “el periodismo en un ámbito

democrático ha de superar el falaz apelativo de cuarto poder para cobrar el perfil de un

contrapeso del poder que vigile y exponga, que eche luz e inhiba secretos, que

promueva el diálogo y evite el monólogo”(R. Martínez, 2016, p.26).

4Cabría preguntarse así mismo quién vigila al periodismo o a la prensa, tema difícil para
desarrollarse en otro apartado.
El periodismo se encuentra en una posición mucho más allá de la mera recolección de

datos y de información, para F. Fraser Bond (1979), profesor emérito del Departamento

de Periodismo de Nueva York, citado por R. Martínez (2016) el concepto de periodismo

florece de acuerdo a las garantías de libertad y esa libertad de la cual puede valerse el

periodismo fue lograda desde los tiempos en los que la autoridad civil y eclesiástica,

“solía suprimir todos aquellos anuncios acerca de los hechos y de opiniones que no

coincidían con sus deseos, pues temía el contenido de la frase bíblica: “la verdad te

liberará”. Donde quiera que los hombres no pueden comunicar sin temor sus

pensamientos, ninguna otra libertad se encuentra segura”(p. 18).

Ahora bien, esto no quiere decir que la libertad de prensa sea un fin en sí mismo y que

el periodismo sea un sinónimo de la libertad. Sino que, permite a los periodistas

expresar con libertad los acontecimientos, de tal manera que pueda llegar al público de

forma que éste obtenga todos los matices posibles para su comprensión y para la toma

de decisiones.

De esta forma Raúl Martínez (2016), propone que:

“el periodismo es una actividad humana de trascendencia sociopolítica y

cultural, inscrita en el terreno de la comunicación social, que a través de los

medios de difusión busca ofrecer informaciones, opiniones e interpretaciones


sobre el acontecer público con el fin de brindarle a la gente elementos para la

compresión de su mundo y poder tomar sus propias decisiones con

conocimiento de causa” (p.15).

Este concepto de periodismo enfatiza la capacidad de poder contribuir al conocimiento

y autoconocimiento de ciudadanos de una comunidad y así poder determinar sus

directrices, tratar de inhibir abusos, ayudar a elevar el nivel educativo y cultural de las

personas, así como refrenar injusticias o arbitrariedades por parte del sector

gubernamental y privado; y así, poder lograr una comprensión del movimiento de

nuestro país y armonizar las relaciones humanas.

Por otro lado, el periodismo visto por el filósofo y periodista Norbert Bilbeny (2012), el

periodismo es una actividad que difunde información de manera responsable y

competente y que por ello, el periodista se ha propuesto como aquél que puede dar

cuenta de lo que ocurre y ayuda a la toma de conciencia de la realidad, es decir, el

periodismo se encamina hacia la comprensión de la realidad, y para lograrlo requiere

de la veracidad, la independencia y por supuesto, del interés público.

Así mismo, el concepto de informar lo define como una actividad de obtener,

seleccionar, elaborar y difundir noticias, pero de manera que tenga como objetivo poner

en conocimiento los hechos recientes, de tal forma que sean entendidos por cualquier

persona y que puedan ser útiles para poder tomar decisiones inteligentes.
Ahora bien, para Bilbeny (2012), el periodismo tiene una característica muy importante

que es la separación de lo público y de lo que debiera ser privado, puesto de que de

ello devienen las problemáticas éticas en donde se esclarecen los lineamientos para la

difusión de la información.

Debe señalarse que este filósofo parte de una preocupación ética sobre el progreso de

la tecnología y de cómo ésta ha afectado al propio periodismo, pues ha sido centro de

fuertes debates, en las que se cuestiona su función. Y aunque ésta se encuentra en

crisis su poder sigue aumentando. Ya que: “la prensa escrita o digital incide en nuestra

sociedad de muchos modos, puede dar libertades o manipular, dividir o unir, tiene el

poder de estimular el progreso o la reacción, estar a favor de la identidad cultural o

tratar de borrarla; ilustrar la sociedad o embrutecerla”. (Bilbeny, 2012, p.19).

De esta manera, podemos entender que el periodismo, desde esta perspectiva, se

muestra como un posible instrumento que tiene la capacidad de intervenir y controlar a

la sociedad bajo un modelo de propaganda, que según Noam Chomsky (1995) citado

por el español, “sirve para movilizar el apoyo a favor de los intereses especiales que

domina la actividad estatal y privada” (p. 22). Sin embargo, frente a ello, la legitimidad

del periodismo depende del propio uso que el periodista y la empresa periodística

haga de la prensa.

Recordando que Bilbeny, comprende al periodismo como un vínculo que pretende

comprender la realidad, explicarla y expandirla, el significado de periodismo se


convierte en términos actuales en un instrumento que puede ser mediador entre el

poder y el público, ya que la prensa es quien puede controlar y filtrar información

porque selecciona temas, jerarquiza áreas de interés, arregla titulares, de acuerdo a lo

que se considere necesario.

En nuestra cotidianidad, el internet tiene dos formas de interpretar la prensa, por un

lado como un instrumento de masas que permite con velocidad poder obtener la

información, pero por otro la inmediatez que impide la reflexión, la edición de las notas

con alta calidad y la verificación de datos.

En este sentido, el periodismo para Bilbeny cobra sentido y se diferencia de otras

ciencias porque hay un factor que es imprescindible: el factor de tiempo. El cual se

vuelve también una problemática, porque el periodismo busca difundir información que

sea pertinente para el momento.

Por ello, en términos actuales, según N. Bilbeny (1997) en su obra “La revolución de la

ética”, la era digital y la era de la información han transformado toda nuestra

concepción de conocimiento, pues son lo que permite que nuestra época en la historia

de la cultura humana se reconozca como una revolución cognitiva. Lo que se ve

apoyado especialmente por las tecnologías de la información, las cuales han llegado a

“automatizar de tal modo el proceso de datos y su transmisión de un punto a otro–

Telecomunicación por las más diferentes vías –que han alcanzado el orden mismo de
estos datos en su contenido y sus consecuencias al margen de lo técnico” (Bilbeny,

1997, p. 14). En ese sentido, el llamado mundo digital es visto como el resultado de la

revolución de los medios que, en su comprensión de tiempo, atrapa unos valores y

suelta velozmente otros.

Para añadir esta comprensión del periodismo a la luz de nuestro tiempo, también debe

considerarse que, en esta época hay, según el periodista Ricardo Raphael (2017) una

“epidemia de posverdad que tiene como constante el menosprecio por la evidencia,

los hechos y los elementos objetivos del contexto”(p.12), sumando las noticias

fabricadas que “son expresión de la propaganda destinada para desinformar a través

de los medios de comunicación”(p.13) lo cual parte de confundir a la audiencia con la

finalidad de favorecer a los intereses políticos y económicos de quien ostenta el poder.

De esta manera, puedo concluir que el periodismo es una ciencia que trata de

comprender la realidad en un sentido económico, político y social, asumiendo la

responsabilidad de la libre expresión y el derecho de la información, que busca dar a

conocer al público ciertos conocimientos para la toma de decisiones, buscando

siempre develar la verdad, con veracidad y con información oportuna.

No debe dejarse de lado que, el periodismo también es una empresa, la cual participa

en los modos de producción de la sociedad capitalista, de forma que la publicidad es


su soporte económico. Para comprender esta idea, se explicará en otro apartado lo

que es la publicidad vista desde J. Habermas.

1.1 Diferentes tipos de periodismo

Puesto que el periodismo atiende a diversos contextos tiene sus propios sesgos y

puede dividirse en dos grandes cuestiones para su estudio. La primera es qué tipos de

medios de comunicación utiliza al difundir la información y cuáles son los diferentes

tipos de periodismo que hay. Así, los principales medios de comunicación deben ser

aquellos dirigidos a la cultura en masas y ello incluye, según F. Bond (1979) “la palabra

hablada, a través de los diversos canales, especialmente la radio; la palabra impresa

en la prensa diaria y semanal, en folletos, revistas y libros; y el medio visual- el

cinematógrafo y la televisión”(p.43). A ellos se suman las nuevas formas de hacer

periodismo a través de las plataformas digitales, donde se sustituye el papel por blogs,

Youtube, Facebook y Twitter, solo por mencionar algunas que circundan en nuestro

contexto, las cuales se encuentran en diferentes dispositivos, como celulares,

computadoras y televisiones.

Por otro lado, la forma que tiene para difundir el conocimiento es a través de las

noticias. La noticia “es un informe oportuno de todo aquello de interés para la

humanidad, y la mejor noticia es aquella que interesa al mayor número de lectores” (F.

Bond, 1979, p. 98). Por lo cual debe hacerse la pregunta: ¿qué es eso que causa

interés a la humanidad? De acuerdo con ello hay 12 elementos principales de interés

en el público que se buscan en la noticia:

1-Interés propio, 2-Dinero, 3-Sexo, 4-Conflicto, 5-Lo insólito, 6-Culto del héroe y de la

fama, 7-Incertidumbre, 8-Interés humano, 9-Acontecimientos que afectan a grandes

grupos organizados, 10-Competencia, 11-Descubrimiento e invención y 12-

Delincuencia.

De los cuales puede vislumbrarse que, el interés puede ser internacional, nacional,

local y cívico. Estos tipos de interés dan a lugar a la especialización en diversos temas,

como lo son:

-El ser humano contra la naturaleza.


-El individuo contra la sociedad organizada.


-La entablada entre grupos políticos y económicos.

Y de acuerdo a las necesidades y características de cada uno se emplearán distintas

formas de investigación que dependerán de cada medio de comunicación para el que

se trabaje. Pero ello no significa, según Inmaculada Chacón Gutiérrez y Antonio

García Jiménez (2001), que la información debe de ser contrastable y verificable.

El periodismo tiene tres modalidades: generalista, especializado y de investigación. El

periodismo generalista se encuentra a cargo del periodista todo terreno. Sin embargo,

con el paso del tiempo, la especialización ha dado un giro en la profesión del

periodismo, puesto que de ella surgen los diferentes sesgos que son: Periodismo

Internacional, Periodismo Político, Periodismo Económico, Periodismo Deportivo,

Periodismo Medioambiental y Periodismo Cultural, que son os que engloban las áreas

de interés mencionadas anteriormente.

Finalmente, el periodismo de investigación, el cual según la Mark Lee Hunter y la

Unesco (2013) , tiene “la tarea de revelar cuestiones encubiertas de manera

deliberada, por alguien en una posición de poder, o de manera accidental, detrás de

una masa caótica de datos y circunstancias que dificultan la comprensión. Es una

actividad que requiere el uso de fuentes y documentos tanto públicos como

secretos” (p. 8).

De esta manera se pude entender que dentro del periodismo existen diferentes tipos

de formas de hacer investigación, así como en cualquier otra profesión que se

especializa en diferentes rubros de interés. Para esta investigación, la especialización

que quiero analizar la de periodismo cultural. El cual describiré desde el punto de vista

del periodista R. Kapuscinski, el filósofo N. Bilbeny y en un tercer momento por la

filósofa Yolanda Zamora.

1.2 El periodista

Después de haber comprendido lo que es el periodismo y su importancia, se abre la

pregunta sobre quién puede ser periodista, sobre todo pensando en las dificultades que

encontramos en nuestra actualidad, como lo es la inmediatez, la superproducción de

noticias, la publicidad, la responsabilidad sobre la libertad de expresión.


En un primer momento, periodista desde el punto de vista de Denis Diderot en la

Enciclopedia (2018), se definió como un autor que se encarga de hacer publicaciones

de síntesis y juicios sobre obras de literatura, ciencia y arte. Diderot señala, además,

que el periodista debe ser justo, tener un juicio sólido y profundo en la lógica, gusto y

sagacidad y sobre todo, un gran hábito de la crítica.

Por otro lado, en un contexto más cercano leemos que el “periodista es toda aquella

persona que participa de manera regular en el acopio, análisis, procesamiento o

redacción y difusión de informaciones o comentarios a través de los medios de

comunicación y que percibe una remuneración por ello” (R. Martínez, 2016, p. 16).

Sin embargo, esta respuesta parece quedarse en la superficie de lo que es un

periodista. Ya que, desde la descripción de lo que es el periodismo, el periodista juega

un papel muy importante porque se encuentra implicado en diferentes cuestiones a la

vez: la inmediatez, el campo laboral, la presión laboral, la competencia y el bajo salario.

Además de los enfrentamientos políticos y gubernamentales y las amenazas por parte

de la delincuencia y los actores políticos.

Para el filósofo N. Bilbeny (2012), el periodista es una persona que tiene como

profesión informar al público sobre la actualidad, a través de un medio de

comunicación, por lo cual piensa que puede haber dos tipos de periodistas. Por un

lado, los que se toman muy a pecho la mediación de manera que la información

dependen de sus gustos e intereses. Y, por otro lado, el intermediario el cual “se sitúa

en la realidad, no en el poder y el público. Informa sobre ella y la interpreta, éste, no


filtra, sino que encauza la información y le da paso. Su función es servir a la realidad y

al público” (Bilbeny, 2012, p. 21).

De esta manera, podemos dar cuenta que el periodista se encuentra en una posición

de mediador entre la información que recaba, los medios de comunicación y el público.

Sin embargo, para poder considerar a alguien como periodista, es necesario reconocer,

primeramente, que su objetivo es dar servicio a las necesidades informativas de una

sociedad, y que representa a aquel que puede dar valor a la vida democrática. Ya que,

según R. Martínez (2016) “la información es un recurso cognoscitivo vital que nutre las

razones y los criterios de las y los ciudadanos para orientar pautas decisorias a nivel

personal y y en el ámbito de lo público” (p.17).

Así, el periodista se convierte en un servidor público al momento de emitir información,

un juicio u opinión sobre algún suceso. Por lo cual, éstos deben ser veraces,

manteniendo el equilibrio y la pluralidad, apelando al interés del público, al interés

común y cuyo aporte sea la búsqueda de la justicia y democracia.

1.3 La función social del periodismo

Una vez comprendido qué es el periodismo, sus tipos y quién es capaz de hacer

periodismo, es momento de describir cuál es la función social del periodismo.

De la descripción del periodismo se puede deducir que uno de los objetivos principales

del periodismo es mantener a la ciudadania informada con la intención de que se


conozca a sí misma y pueda tomar decisiones de una manera más consciente, pero

además tiene el objetivo de hacer valer el derecho a la libre expresión y a la

información. Lo que implica que, su función es, informar para que, dentro de una

sociedad democrática, pueda respaldarse la democracia y la libre expresión, de tal

manera que un sistema no caiga en ser un régimen autoritario.

Bilbeny (2012) parte de la idea de que el saber es una necesidad humana y, que la

información es un medio y un derecho básico que se puede fundamentar en la

satisfacción de la evolución humana de conocer. De esta manera puede garantizar dos

principios sociales de indudable valor: la libertad de expresión y el pluralismo de la

opinión.

Al conocer esta tarea se puede dar cuenta de la importancia que tiene la profesión del

periodista en la sociedad y de su responsabilidad social; la cual debe de estar en

constante cuestionamiento. Bilbeny (2012) afirma que el deber del periodista está en su

obligación de autonomía con sentido de verdad, interés público y justicia, de tal manera

que su función social sea: “Informar con responsabilidad, pues no debería cometer falta

del rigor elemental, la mentira, el asalto a la intimidad o la burla personas” (p. 40).

Al aceptar esta función social, el periodismo adquiere garantías de libertad que tienen

que construirse constantemente a través del esfuerzo por desempeñar sus deberes

hacia la sociedad.
También F. Bond (1979) señala que sus propósitos importantes son los de: informar,

interpretar, guiar y divertir. Por lo cual, su función recae en “lograr que el público se

entere de lo que ocurre” (p. 22). Lo cual demanda otros deberes como el de la

objetividad, que implica la independencia tanto económica como ideológica y política, la

imparcialidad, la exactitud, la honradez, la responsabilidad y la decencia. Sin estas

características, la función del periodismo no podría llevarse a cabo, porque podría

prestarse a interpretaciones banales y de poco contenido contrastable.

Si la función del periodismo es informar, ¿qué es lo que se debe informar? En el primer

apartado mencioné que el periodismo se encuentra arraigado al interés común del

público, por lo cual, comienzan a asomarse algunos de los problemas que el

periodismo y el periodista enfrentan. La pregunta que se le plantea al periodista es si

debe informar lo que el público quiere o debe informar de los temas que le parezcan

relevantes.

Como se dijo anteriormente, el interés común radica en los puntos mencionados, por lo

cual la labor del periodista será la de captar la atención del mayor número posible de

espectadores con el afán de mantenerse como un medio confiable. Sin embargo, en

términos actuales, la prensa requiere de cierta posición económica para poder difundir

y pagar a sus reporteros. O en el caso del uso de medios digitales, se enfrenta al

problema de la inmediatez en el cual las formas de crear contenidos para estos medios

tienen que presentarse con rapidez y veracidad.


Por esta razón, se le ha criticado al periodismo en diferentes sentidos. Uno es que por

tratar de ganar la primicia de la información, ésta suele ser inexacta, dos, son muy

pocos los medios informativos por lo cual, la libertad se ve en peligro en el sentido de

encontrarse sesgadas. También se critica que la prensa dedique mucho espacio a

crímenes y noticias triviales que causen sensación descuidando lo significativo. Así

como el sentimentalismo con que la prensa maneja las noticias y el manejo de las

noticias al antojo de las editoriales.

Por esto se hace difícil la respuesta sobre qué es lo que se debe informar al público. Es

aquí en donde dentro de las empresas periodísticas se crean los sesgos y su

especialización para poder censurar y vigilar lo que se publica evitando así la mala

información. Para Bilbeny (2012), el periodismo no puede ser sin audiencia, y ésta ha

cambiado con el avance de la tecnología: “el público ha pasado de masa a actor, de

receptor a usuario. El público se ha convertido en personas que eligen el canal de

información y tienen participación en ello. En donde la información se convierte en

parte de ellos”(pp. 50-51). Así, comprender el periodismo hoy nos remite a otras

concepciones, pero sigue manteniendo una relación esencial en donde “si la prensa

tiene aún el privilegio de poder decir y decidir lo que se dice, es porque a cambio se

espera que la prensa informe con rigor y libertad sobre lo que la sociedad le interesa

pero no se le puede dar gusto a todos” (p. 51).

En resumen, leímos al principio de este trabajo que, una de las características del

periodismo es que puede guiar la opinión pública, pero debe esclarecerse que, su
función es informar para conocer y para saber, lo que significa que no necesariamente

puede guiar la opinión pública. Lo que genera un debate en el cual se ahondará más

adelante. Por lo pronto puedo concluir, de manera general, que la prensa busca

informar a las personas para su propio conocimiento. Sin embargo, como también

depende de un sistema económico para subsistir, debe buscar las formas más

adecuadas para poder sostenerse, y por ello, cae en prácticas que suscita las críticas

que he mencionado anteriormente.

El periodismo encuentra factores que impiden su función social. Y, paradójicamente,

estos factores devienen de condiciones fundamentales para la existencia del

periodismo, que pueden ser utilizados con otros objetivos que no son los de informar,

sino desinformar, convencer, manipular o mentir.

Hasta este momento se pueden identificar tres factores que impiden la función social

del periodismo. El primero es el factor económico, el segundo, la relación que tiene la

prensa con el poder político y por último, la propia relación que tiene el periodismo con

la libertad. Estos tres factores se conocen como los grupos de poder (Bilbeny, 2012)

que ponen en cuestión la labor del periodista.

En ese sentido, N. Bilbeny (2012) explica cómo la ética tiene un papel muy importante y

de mucho valor para el periodismo, puesto que siendo el periodismo una empresa,

requiere de cierto lenguaje ético. Pero, antes de entrar en las cuestiones éticas del

periodismo es importante señalar que, se debe comprender cómo los grupos de poder
están relacionados con el sistema capitalista que describiré más adelante. Por ahora

empezaré con el análisis que hace Herbert Marcuse (2001) para entender por qué hay

grupos de interés sobre la información, la publicidad y los medios de comunicación en

masas.

Primeramente, si partimos de que el periodismo es una empresa y que ésta depende

de los medios de comunicación, se debe preguntar: ¿qué es lo que fabrica esta

empresa? La respuesta se hace casi inmediata: la información. Sin embargo, en

nuestra actualidad, la cuestión va mucho más allá de eso. La creación de información,

así como la publicidad, atiende a la tesis de que, lo que en realidad se vende, es la

creación de necesidades, por ejemplo, la propia idea de la necesidad de estar

informado y participar de la información.

Ahora bien, según Marcuse (2001), “la tecnología sirve para instituir formas de control

social y de cohesión social más efectiva y más agradables” (p. 26). De tal manera que,

el proceso que construye la información a través de la nueva tecnología tiene mucho

más alcance en la sociedad, con diferentes consecuencias, como cierta pérdida de los

sentidos y el adormecimiento crítico. En la era digital -que es del contexto del que

hablamos-, la realidad se crea de manera artificiosa de tal manera que, las formas de

transmitir información determinan nuestra propia idea de la realidad (Bilbeny, 1997). A

esto Marcuse (2001) lo llama la conciencia feliz, la cual es: “la creencia de que lo real

es racional y el sistema social establecido produce bienes” (p.114). De ella emana una

tensión entre lo que es aparente y lo que es real, de tal manera que se menoscaba la

autonomía en el individuo para decidir sobre su propia realidad.


Ahora bien, si el periodismo es una empresa que se encuentra relacionada con el

sistema político, económico y cultural, y depende completamente de la audiencia, a la

cual hay que venderle información, publicidad y propaganda, debe tomarse en cuenta

que el periodismo y el periodista entra en dilemas éticos, económicos y políticos para la

transmisión de la información.

Ahora bien, pensando que en la era digital, se pueden crear realidades ficticias en los

individuos, el control sobre los individuos puede centralizarse, haciendo posible la

cancelación de la autonomía del individuo y por supuesto, el interés por parte de otros

factores en lograr el control sobre ellos.

De esta manera, la tecnología se convierte en razón política y “se afirma por medio de

su poder sobre el proceso mecánico y sobre la organización técnica del

aparato” (Marcuse, 2001, p. 33). Lo cual pone, en este apartado, una de las bases del

control de la información bajo el factor del interés político sobre la información.

Cierto es que la civilización industrial debiera dar la esperanza de alcanzar una

sociedad libre en donde:

“La libertad económica significaría libertad de economía, de estar controlados

por fuerzas y relaciones económicas, liberación de la diaria lucha por la

existencia, de ganarse la vida. La libertad política significaría la liberación de los


individuos de una política sobre la que no ejercen ningún control efectivo. Del

mismo modo, la libertad intelectual significaría la restauración del pensamiento

individual absorbido ahora por la comunicación y adoctrinamiento de masas, la

abolición de la <<opinión pública>> junto con sus creadores ” (Marcuse, 2001,

p. 34).

Y aunque parece que esta idea se asemeja a nuestra realidad, parto de la idea

opuesta, pues como dije anteriormente, parece haber un interés económico y político

por controlar a los seres humanos. Y una forma de hacerlo es a través de los medios

de información, en donde parece que a mayor progreso menor libertad.

Para comprender esta cuestión hace falta explicar el término de Ilustración y de razón

instrumental que T. Adorno propone en su obra “Dialéctica de la Ilustración”, que

desarrollaré en capítulos posteriores.

Por lo pronto para este apartado, concluyo que los factores que impiden que la función

social del periodismo se cumpla se encuentre en la relación que tiene con la libertad de

expresión, el poder, la economía y el uso de la información.

1.4 La información

En el siglo XXI el concepto de información ha salido de la oscura intrascendencia,

integrándose en el lenguaje cotidiano bajo una especie de naturalidad que ha logrado


identificar a este siglo. Dede los tiempos en los que el filósofo griego Aristóteles (1994)

ya había afirmado en el inicio de la obra de La Metafísica que “Todos los hombres por

naturaleza desean saber” (p. 69), hasta hoy, la información ha cobrado un carácter

fundamental para todo sistema de comunicación y conocimiento pues, lo que era antes

un deseo hoy es una necesidad.

La necesidad de estar informado es una acción que no parte de la idea romántica de

aquel ser humano que se encontraba deseoso por conocer el mundo que lo rodea, sino

que, es más bien, una necesidad que se impone por el propio avance de la tecnología y

su relación con el desarrollo social, lo cual implica otra serie de relaciones como las

sociales, económicas, políticas y culturales que circundan en diferentes espacios.

El término de información, según el Diccionario General de la Lengua Española (2009)

es la “acción de informar”, es una “noticia o dato que informa acerca de algo”, es un

“lugar, establecimiento o departamento donde se informa sobre algo a la persona que

lo solicita”, es “Comunicación o adquisición de conocimiento que permite ampliar o

precisar lo que se posee sobre una materia determinada”. En este sentido el concepto

tiene la amabilidad de ser sencillo y fácil de apropiarse porque hemos tenido la

experiencia de estas tres características como, por ejemplo, ser informado a través de

las noticias, hemos informado a alguien sobre algo que hemos visto, hemos ido a pedir

informes a establecimientos y hemos adquirido conocimientos ya sea de manera

empírica o teórica. Sin embargo, en términos históricos, tecnológicos, económicos y

culturales la información tiene un significado mucho más enriquecedor y profundo,


puesto que es aquello que circula en las redes de comunicación como medio de poder,

libertad y mercancía. Por lo tanto, partiré de la conclusión de que la información es

conocimiento acumulado que puede usarse con el fin de ejercer la libertad o el poder, y

en un sentido económico, la información puede ser utilizada como mercancía.

Así, la importancia del concepto de información, como el sociólogo y economista

Manuel Castells (2000) sugiere en su obra “La era de la información: Economía,

Sociedad y Cultura”, ha tomado vigencia en el sentido de su propia evolución que, de

manera inmanente, ha pasado por el proceso de cambio tecnológico que parte de un

sistema capitalista e informacional que integra la realidad en redes de la racionalización

instrumental.

Esto quiere decir dos cosas, por un lado que, el avance tecnológico ha logrado que la

mayoría de los ciudadanos que viven en estados democráticos y pluralistas tengan el

mayor acceso posible a la información a través de la tecnología y redes informáticas y,

por otro lado, que quienes tienen acceso a ella pueden ejercer su voluntad sobre su

uso: desde difundir la información hasta manipularla, esconderla o desantenderla. Esto

de acuerdo a los fines e intereses que se tenga sobre ella que, en la mayoría de los

casos, se encuentra relacionada con intereses económicos y personales. Lo cual abre

la posibilidad de extender la pregunta sobre qué es la información hacia las preguntas

sobre quiénes pueden tener la responsabilidad de informar y con qué fines.


De esta manera, he decidido partir del análisis de la teoría crítica de la Escuela de

Frankfurt para poder vislumbrar la relación que hay entre la información y el uso que se

le da. A partir de la comprensión de todo un sistema económico que a través del

modelo de producción capitalista, democrático y pluralista pone a la información como

un medio para fines de la misma producción.

Los filósofos Horkheimer y Adorno (1998), en su obra “Dialéctica de la Ilustración”,

explican que, la razón instrumental es la fusión del uso de la razón con la

instrumentalidad, es decir, una mezcla entre la razón y la utilidad. Lo cual, según ellos,

tiene como objetivo un proceso de pérdida de libertad y de sentido, por lo cual, como

dije anteriormente, la información pasa a ser un medio para justificar una adaptación a

necesidades pragmáticas que sirven a aquellos que la difunden y la controlan.

Por ello, y desde la óptica de este concepto, la información va más allá de la mera

acción de recoger o difundir datos y de acumular conocimiento. La información, por ser

aquello que circula en los medios de comunicación, se convierte en una relación de

poder que implica, precisamente, el interés de diferentes actores tanto políticos,

económicos y culturales, los cuales buscan desarrollar cierta influencia sobre otros.

Esto para, como lo afirma M. Castells (2012), fomentar “la capacidad relacional que

permite a un actor social influir de forma asimétrica en las decisiones de otros actores

sociales de modo que se favorezcan la voluntad, los intereses y los valores del actor

que tiene el poder” (p. 33).


Por esta razón, me parece sustentable la idea de que, la información al usarse con el

fin de generar libertad, poder e influencia económica, puede otorgarle poder a quien la

tenga, puesto que, quien tiene información, tiene la capacidad de influir en las

decisiones de otros, de acuerdo al uso que se le de a esa información. Por lo cual, la

información obedece al fin que pretenda aquél que sea poseedor ella.

Ahora bien, para que esto sea posible tiene que haber una acción que permita la

relación entre la información con la sociedad. El filósofo N. Bilbeny (2012) aporta a este

concepto de información diciendo que ésta es una acción que transmite al público el

conocimiento5 de hechos recientes ya sea en forma de noticias o su interpretación a

cargo de profesionales de los medios de comunicación, los cuales, como he dicho

anteriormente atienden una finalidad. En un primer momento su fin sería informar pero,

en un sistema capitalista, el fin será transmitir un conocimiento que favorezca a los

medios de producción, a las figuras políticas o a los intereses empresariales.

Para concluir este apartado, la información es un concepto que se encuentra en

constante movimiento, sobre todo por la importancia que tiene en el contexto del siglo

XXI. Así, a información, vista desde la Teoría Crítica, es la acción de informar o de

recabar conocimiento con la intención de generar libertad, poder y alimentar los modos

de producción que tienen la capacidad de dirigir a la sociedad hacia la racionalización

instrumental.

5 “El conocimiento es una reconstrucción constante de la información, a través de la


interacción comunicativa y basada en supuesto s culturales compartidos. Por lo que, la
información sola, que nos abre y facilita el conocimiento, no satisface a este por
completo.” (Bilbeny, 2012: p.37)
Partiendo de esta definición, aunque inacabada, pasaré a explicar por qué la

información en tanto que guarda una relación con los medios de comunicación tiene

dos caras: por un lado se encuentra la información como dicotomía entre libertad y

poder, y por otro, la información como mercancía.

1.5 La información en relación con diferentes factores

Para comprender por qué tener información puede ser causante de libertad, recurrí a la

filósofa Adela Cortina (2004), quien también interesada en las cuestiones de la

comunicación, afirmó que “la libertad es una cualidad de la voluntad que, para ponerse

en ejercicio de la vida pública, precisa de información” (p. 20). Esto quiere decir que

para que las personas puedan tomar decisiones requieren de cierta información o

conocimiento. Podría decirse que, entre más conocimiento o información tenga una

persona entonces tiene la posibilidad de tomar decisiones mucho más libres que

aquellos que no lo tienen o que se mantienen sometidos una ideología o simplemente

no cuentan con el acceso a la información. Por ejemplo, si recibimos una noticia que

dice “esta tarde lloverá” y luego, buscamos en internet en la página del clima si esto es

verdad y confirmamos que es muy probable que lloverá, entonces podremos tomar la

decisión libre de salir o no salir, de usar o no usar cierto tipo de ropa. En cambio, si no

hubiésemos escuchado “esta tarde lloverá”, hubiésemos tomado una decisión sin saber

qué tipo de ropa pudo haber sido la más adecuada o quizá pudo haber llovido y
pudimos haber pasado frio y habernos mojado sin tener la opción de decidir de acuerdo

a la información.

En este sentido los medios de comunicación buscan que se amplíen las formas de

compartir y difundir información buscando que los ciudadanos puedan tomar decisiones

libres y pertinentes. Pero, para que la información pueda lograr ese objetivo, ésta

deberá de contener ciertas características que, de acuerdo con Adela Cortina (2004),

deberán proporcionar: “informaciones contrastadas, opiniones racionalmente fundadas,

interpretaciones plausibles, dejando lo más claro posible si se trata de información,

opinión o interpretación” (p. 20).

Es importante señalar que poder tomar una decisión después de haber obtenido alguna

información puede no tener relevancia en un primer momento, pero al instante de

reflexionarlo se puede esclarecer la relevancia de recibir información adecuada,

verdadera y oportuna, ya sea del clima, de cuestiones políticas, económicas, o

sociales.

Así podemos comprender que la información, por un lado, puede dotar a los

ciudadanos, de una sociedad pluralista y democrática, de ciertos datos que puedan

ayudar a tomar mejores decisiones . Pero qué pasa cuando la información lleva en sí

misma otra intención que no sea la de difundir información con el objetivo de que los

ciudadanos tengan información para la toma de decisiones.


La información relacionada con el poder, se centra en quienes tienen y obtienen la

información, que además cuentan con medios de gran alcance para difundirla. Éstos

son los que tienen la capacidad de dirigir e influenciar a cierto público bajo ciertas

intenciones que, pueden ser desde la simple emancipación de la información, hasta

dirigirla hacia un fin económico o político. Así, quien tiene la información tiene el poder

de difundirla o de manejarla.

Para poder comprender esta relación es importante señalar dos cuestiones. La primera

es la definición del concepto de poder en relación con los medios de comunicación y

por otra, la reflexión histórica de cómo se logra esta relación de poder entre la

información y los medios de comunicación, es decir la legitimidad del poder en su

relación con los medios de comunicación.

Para ello, Manuel Castells (2012), comienza definiendo el poder como un “proceso

fundamental de la sociedad, puesto que ésta se define en torno a valores e

instituciones, y lo que valora e institucionaliza está definido por relaciones de poder” (p.

33). Esas relaciones de poder, según Castells, se encuentran en la capacidad de

influencia que tiene un actor social sobre otros, de manera que pueden favorecer a su

voluntad y sus intereses particulares.

Así, se entiende que el poder, según este sociólogo, es tener la intención de influir en

otros por parte de un actor o una institución, sobre las personas que tienen acceso a la

información. Por ello, es importante cuestionar y comprender cuáles son las intenciones
de cada institución comunicativa o actor social, porque dentro de ellas, al emitir un

mensaje, siempre se responde a la pregunta: ¿a quién va dirigida la información que

emite?

En ese sentido, la intención que estas instituciones de la comunicación buscan es la de

prevalecer, legitimar una ley o una forma de pensamiento, de manera que favorezcan,

ya sea a la misma institución, al Estado, a la economía o a la cultura.

Los actores e instituciones de una sociedad que atienden a un sistema capitalista,

comprenden lo importante que es el uso de la influencia a través de los medios de

comunicación, tal como lo señalaron Adorno y Horkheimer (1998) en el texto de “La

Industria Cultural” Ilustración como engaño de masas: “La cultura marca hoy todo un

rasgo de semejanza. Cine, radio y revistas constituyen un sistema”(p. 165) en el cual

se desenvuelven ciertas manifestaciones estéticas y políticas buscando desarrollar

cierta influencia en el público para fines económicos y culturales. Cabe mencionar que,

en nuestra actualidad, el uso del internet y sus redes sociales han logrado con mucha

más eficiencia la influencia en el público de manera que, la relación que hay entre el

público con la información tiene un valor mucho más grande. Porque a través de ella

hay una integración del conocimiento y su divulgación, es decir, hay un aparente poder

y control de aquello que el público quiere saber y quiere dar a conocer.

Ahora bien, para T. Adorno y Horkheimer (1988) esta constitución del público puede

favorecer a toda una industria cultural, en donde la esfera de una sociedad de masas,

pude organizarse con miras de consumo y manipulación.


Por ello, es importante señalar que, este tipo de influencias fácticas por parte de los

medios de comunicación, el periodismo y el Estado, generan en la población una

voluntad colectiva hacia la toma de decisiones respaldadas en cierta persuasión que

sirve como negocio y en cierta ideología, en donde a través del “círculo de

manipulación y de necesidad” (p.166) refuerzan sus intereses en la producción en serie

de noticias, donde “El mundo es conducido a través del filtro de la industria cultural” (p.

171).

Así pues, en ese sentido, Castells (2012), describe que la legitimación del poder:

Depende en gran medida del consentimiento obtenido mediante la construcción

de significado compartido: por ejemplo, la creencia en la democracia

representativa. El significado se construye en la sociedad a través del proceso

de la acción comunicativa (…) Así pues, la capacidad de la sociedad civil para

proporcionar contenido a la acción estatal a través de la esfera pública —<<una

red para comunicar información y puntos de vista>>— es lo que garantiza la

democracia y, en última instancia, crea las condiciones para el ejercicio legítimo

del poder: el poder como representación de los valores e intereses de los

ciudadanos expresados mediante su debate en la esfera pública. Así pues, la

estabilidad institucional se basa en la capacidad para articular diferentes

intereses y valores en el proceso democrático mediante redes de

comunicación”(p. 36).

El consentimiento al que se refiere M. Castells (2012) es concebido desde el concepto

de publicidad que describió el filósofo J. Habermas en su obra “Historia y Crítica de la


opinión pública, La transformación estructural de la vida pública”. En ella hace un

recorrido histórico de la publicidad y la prensa, describiendo en una primera instancia

que éstas devienen de la idea de la representación que surgió desde la época griega

en la plaza pública, y que en la época medieval tomó fuerza en la representación de los

conceptos de honor, fama, dignidad, entre otras, hasta llegar a la modernidad en la que

las apariencias son parte de una representación pública, la cual sugiere una

representación de dominio.

J. Habermas (1981) menciona que la publicidad toma su fuerza y surge de un sistema

capitalista en donde “El noble es lo que representa; el burgués, lo que produce: «Si el

noble, por medio de la exposición de su persona, todo lo da, nada da, en cambio, el

burgués —y nada ha de dar— mediante su personalidad. A aquél le es dado y ha de

parecer; éste sólo ha de ser, y lo que él quiera parecer resulta cursi y grotesco». La

apariencia representativa de la que quiere dotarse el nou~veau riche se convierte en la

comedia del mero aparentar” (p. 52).

Por ello, la filósofa A. Cortina (2004) afirma que, “los medios crean realidad y

conciencia, pueden hacer creer a los ciudadanos que las cosas y las personas son

como ellos lo muestran, <<dan el ser>> a unos acontecimientos y personas, en la

medida en que una sociedad mediática <<ser es aparecer en los medios>> y se le

niegan a otros”(pp. 24-25).


En este sentido, pongo en relieve estos dos primeros acercamientos a la complejidad

del concepto de información que resguarda el siglo XXI, ya que por un lado guarda su

concepto tradicional en el que la información es adquisición de conocimiento, y por

otro, se desarrolla su concepto de libertad y poder a través de su uso. Pero aún queda,

un tercer momento, que se añade al tomar en cuenta el sistema capitalista en el que

nos encontramos, y me refiero a la información como mercancía.

Esta asociación parte de la idea de que la información es un producto que se ha

elaborado para el consumo y necesita venderse. ¿Quiénes venden la información? Las

empresas de la información. Las cuales para poder llegar a su meta, que no siempre es

el público, requieren, según A. Cortina, “crear riqueza, ofrecer productos de calidad

para satisfacer la necesidad de información, expresión, deliberación y

entretenimiento” (p. 26). Pero para alcanzar esa meta, la empresa se enfrenta a

diversas problemas, el primero es que, la información no es un producto tangible de tal

forma que, ese producto no pasa a ser una necesidad básica como el alimento.

Así, para que una empresa informativa pueda subsistir tiene que atender a la

satisfacción del consumidor, creando programas que le permitan generar audiencias.

Sin embargo ésta no es la única que puede hacerle valer, sino que tiene que haber otra

que le ayude a sostenerse económicamente y ésta es la publicidad. Así pues se va

generando a través de estas empresas informativas un tráfico de público y la

circulación de la mercancía.
Hasta este punto he tratado de exponer el concepto de información en tres ejes

centrales: información como libertad, como poder y como mercancía para poder

sostener desde el concepto de razón instrumental de la Teoría Crítica lo importante que

es reflexionar sobre la información y su uso en el contexto que nos encontramos. De

esta manera, puedo concluir que la información tiene como objetivo difundir

conocimientos para que los ciudadanos puedan tomar las decisiones más adecuadas.

Sin embargo, quienes pueden difundir esa información son quienes dirigen la sociedad

hacia la libertad o el dominio a través del control y la mercancía.

El propio concepto de información, desde esta óptica, abre la pauta para pensar en los

diferentes tipos de conceptos que le circundan actualmente como son: los datos, la

comunicación, las redes sociales, los tipos de información, etc. Sin embargo, para el

caso de esta investigación me remitiré exclusivamente a la comprensión del propio

concepto de información desde la óptica de la razón instrumental, haciendo énfasis en

la información periodística y pensando en la circulación de la información en los medios

de comunicación.
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de enero 2020, de https://dle.rae.es/periodismo?m=form

NEXOS
Fig. 1 Recopilado y disponible en (https://www.pasalo.es/prensa/)

1-Artículos 6o. Y 7o. De La Constitución Política de los Estados Unidos

Mexicanos

Artículo 6o. 


La manifestación de las ideas no será objeto de ninguna inquisición judicial o

administrativa, sino en el caso de que ataque a la moral, la vida privada o los derechos

de terceros, provoque algún delito, o perturbe el orden público; el derecho de réplica

será ejercido en los términos dispuestos por la ley. El derecho a la información será

garantizado por el Estado. Párrafo reformado DOF 13-11-2007 y 11-06-2013


Toda persona tiene derecho al libre acceso a información plural y oportuna, así como a

buscar, recibir y difundir información e ideas de toda índole por cualquier medio de

expresión. Párrafo adicionado DOF 11-06-2013

El Estado garantizará el derecho de acceso a las tecnologías de la información y

comunicación, así como a los servicios de radiodifusión y telecomunicaciones, incluido

el de banda ancha e internet. Para tales efectos, el Estado establecerá condiciones de

competencia efectiva en la prestación de dichos servicios. Párrafo adicionado DOF

11-06-2013

Para efectos de lo dispuesto en el presente artículo se observará lo siguiente:

Párrafo adicionado DOF 11-06-2013

A. Para el ejercicio del derecho de acceso a la información, la Federación, los Estados

y el Distrito Federal, en el ámbito de sus respectivas competencias, se regirán por

los siguientes principios y bases: Párrafo adicionado DOF 20-07-2007 Párrafo

reformado (para quedar como apartado A) DOF 11-06-2013 


I. Toda la información en posesión de cualquier autoridad, entidad, órgano y

organismo de los Poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial, órganos autónomos,

partidos políticos, fideicomisos y fondos públicos, así como de cualquier persona

física, moral o sindicato que reciba y ejerza recursos públicos o realice actos de

autoridad en el ámbito federal, estatal y municipal, es pública y sólo podrá ser


reservada temporalmente por razones de interés público y seguridad nacional, en

los términos que fijen las leyes. En la interpretación de este derecho deberá

prevalecer el principio de máxima publicidad. Los sujetos obligados deberán

documentar todo acto que derive del ejercicio de sus facultades, competencias o

funciones, la ley determinará los supuestos específicos bajo los cuales procederá la

declaración de inexistencia de la información. Fracción adicionada DOF 20-07-2007

Fracción reformada DOF 07-02-2014 


II. La información que se refiere a la vida privada y los datos personales será

protegida en los términos y con las excepciones que fijen las leyes. Fracción

adicionada DOF 20-07-2007 


III. Toda persona, sin necesidad de acreditar interés alguno o justificar su utilización,

tendrá acceso gratuito a la información pública, a sus datos personales o a la

rectificación de éstos. Fracción adicionada DOF 20-07-2007 


IV. Se establecerán mecanismos de acceso a la información y procedimientos de

revisión expeditos que se sustanciarán ante los organismos autónomos

especializados e imparciales que establece esta Constitución. Fracción adicionada

DOF 20-07-2007 Fracción reformada DOF 07-02-2014 


V. Los sujetos obligados deberán preservar sus documentos en archivos

administrativos actualizados y publicarán, a través de los medios electrónicos

disponibles, la información completa y actualizada sobre el ejercicio de los recursos


públicos y los indicadores que permitan rendir cuenta del cumplimiento de sus

objetivos y de los resultados obtenidos. Fracción adicionada DOF 20-07-2007

Fracción reformada DOF 07-02-2014 


VI. Las leyes determinarán la manera en que los sujetos obligados deberán hacer

pública la información relativa a los recursos públicos que entreguen a personas

físicas o morales. Fracción adicionada DOF 20-07-2007 


VII. La inobservancia a las disposiciones en materia de acceso a la información

pública será sancionada en los términos que dispongan las leyes. Fracción

adicionada DOF 20-07-2007 


VIII. La Federación contará con un organismo autónomo, especializado, imparcial,

colegiado, con personalidad jurídica y patrimonio propio, con plena autonomía

técnica, de gestión, capacidad para decidir sobre el ejercicio de su presupuesto y

determinar su organización interna, responsable de garantizar el cumplimiento del

derecho de acceso a la información pública y a la protección de datos personales

en posesión de los sujetos obligados en los términos que establezca la ley. 


El organismo autónomo previsto en esta fracción, se regirá por la ley en materia de

transparencia y acceso a la información pública y protección de datos personales

en posesión de sujetos obligados, en los términos que establezca la ley general que

emita el Congreso de la Unión para establecer las bases, principios generales y


procedimientos del ejercicio de este derecho. 


En su funcionamiento se regirá por los principios de certeza, legalidad,

independencia, imparcialidad, eficacia, objetividad, profesionalismo, transparencia y

máxima publicidad. 


El organismo garante tiene competencia para conocer de los asuntos relacionados

con el acceso a la información pública y la protección de datos personales de

cualquier autoridad, entidad, órgano u organismo que forme parte de alguno de los

Poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial, órganos autónomos, partidos políticos,

fideicomisos y fondos públicos, así como de cualquier persona física, moral o

sindicatos que reciba y ejerza recursos públicos o realice actos de autoridad en el

ámbito federal; con excepción de aquellos asuntos jurisdiccionales que

correspondan a la Suprema Corte de Justicia de la Nación, en cuyo caso resolverá

un comité integrado por tres ministros. También conocerá de los recursos que

interpongan los particulares respecto de las resoluciones de los organismos

autónomos especializados de los estados y el Distrito Federal que determinen la

reserva, confidencialidad, inexistencia o negativa de la información, en los términos

que establezca la ley. 


El organismo garante federal de oficio o a petición fundada del organismo garante

equivalente del estado o del Distrito Federal, podrá conocer de los recursos de

revisión que por su interés y trascendencia así lo ameriten. 



La ley establecerá aquella información que se considere reservada o confidencial. 


Las resoluciones del organismo garante son vinculatorias, definitivas e inatacables

para los sujetos obligados. El Consejero Jurídico del Gobierno podrá interponer

recurso de revisión ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación en los términos

que establezca la ley, sólo en el caso que dichas resoluciones puedan poner en

peligro la seguridad nacional conforme a la ley de la materia. 


El organismo garante se integra por siete comisionados. Para su nombramiento, la

Cámara de Senadores, previa realización de una amplia consulta a la sociedad, a

propuesta de los grupos parlamentarios, con el voto de las dos terceras partes de

los miembros presentes, nombrará al comisionado que deba cubrir la vacante,

siguiendo el proceso establecido en la ley. El nombramiento podrá ser objetado por

el Presidente de la República en un plazo de diez días hábiles. Si el Presidente de

la República no objetara el nombramiento dentro de dicho plazo, ocupará el cargo

de comisionado la persona nombrada por el Senado de la República. 


En caso de que el Presidente de la República objetara el nombramiento, la Cámara

de Senadores nombrará una nueva propuesta, en los términos del párrafo anterior,

pero con una votación de las tres quintas partes de los miembros presentes. Si este

segundo nombramiento fuera objetado, la Cámara de Senadores, en los términos

del párrafo anterior, con la votación de las tres quintas partes de los miembros
presentes, designará al comisionado que ocupará la vacante. 


Los comisionados durarán en su encargo siete años y deberán cumplir con los

requisitos previstos en las fracciones I, II, IV, V y VI del artículo 95 de esta

Constitución, no podrán tener otro empleo, cargo o comisión, con excepción de los

no remunerados en instituciones docentes, científicas o de beneficencia, sólo

podrán ser removidos de su cargo en los términos del Título Cuarto de esta

Constitución y serán sujetos de juicio político. 


En la conformación del organismo garante se procurará la equidad de género. 


El comisionado presidente será designado por los propios comisionados, mediante

voto secreto, por un periodo de tres años, con posibilidad de ser reelecto por un

periodo igual; estará obligado a rendir un informe anual ante el Senado, en la fecha

y en los términos que disponga la ley. 


El organismo garante tendrá un Consejo Consultivo, integrado por diez consejeros,

que serán elegidos por el voto de las dos terceras partes de los miembros

presentes de la Cámara de Senadores. La ley determinará los procedimientos a

seguir para la presentación de las propuestas por la propia Cámara. Anualmente

serán sustituidos los dos consejeros de mayor antigüedad en el cargo, salvo que

fuesen propuestos y ratificados para un segundo periodo. 


La ley establecerá las medidas de apremio que podrá imponer el organismo garante
para asegurar el cumplimiento de sus decisiones. 


Toda autoridad y servidor público estará obligado a coadyuvar con el organismo

garante y sus integrantes para el buen desempeño de sus funciones. 


El organismo garante coordinará sus acciones con la entidad de fiscalización

superior de la Federación, con la entidad especializada en materia de archivos y

con el organismo encargado de regular la captación, procesamiento y publicación

de la información estadística y geográfica, así como con los organismos garantes

de los I - 15 estados y el Distrito Federal, con el objeto de fortalecer la rendición de

cuentas del Estado Mexicano. Fracción adicionada DOF 07-02-2014

B. En materia de radiodifusión y telecomunicaciones: Apartado adicionado DOF

11-06-2013 


I. El Estado garantizará a la población su integración a la sociedad de la

información y el conocimiento, mediante una política de inclusión digital universal

con metas anuales y sexenales. Fracción adicionada DOF 11-06-2013 


II. Las telecomunicaciones son servicios públicos de interés general, por lo que el

Estado garantizará que sean prestados en condiciones de competencia, calidad,

pluralidad, cobertura universal, interconexión, convergencia, continuidad, acceso

libre y sin injerencias arbitrarias. Fracción adicionada DOF 11-06-2013 



III. La radiodifusión es un servicio público de interés general, por lo que el Estado

garantizará que sea prestado en condiciones de competencia y calidad y brinde los

beneficios de la cultura a toda la población, preservando la pluralidad y la veracidad

de la información, así como el fomento de los valores de la identidad nacional,

contribuyendo a los fines establecidos en el artículo 3o. de esta Constitución.

Fracción adicionada DOF 11-06-2013 


IV. Se prohíbe la transmisión de publicidad o propaganda presentada como

información periodística o noticiosa; se establecerán las condiciones que deben

regir los contenidos y la contratación de los servicios para su transmisión al público,

incluidas aquellas relativas a la responsabilidad de los concesionarios respecto de

la información transmitida por cuenta de terceros, sin afectar la libertad de

expresión y de difusión. Fracción adicionada DOF 11-06-2013 


V. La ley establecerá un organismo público descentralizado con autonomía técnica,

operativa, de decisión y de gestión, que tendrá por objeto proveer el servicio de

radiodifusión sin fines de lucro, a efecto de asegurar el acceso al mayor número de

personas en cada una de las entidades de la Federación, a contenidos que

promuevan la integración nacional, la formación educativa, cultural y cívica, la

igualdad entre mujeres y hombres, la difusión de información imparcial, objetiva,

oportuna y veraz del acontecer nacional e internacional, y dar espacio a las obras

de producción independiente, así como a la expresión de la diversidad y pluralidad


de ideas y opiniones que fortalezcan la vida democrática de la sociedad. 


El organismo público contará con un Consejo Ciudadano con el objeto de asegurar

su independencia y una política editorial imparcial y objetiva. Será integrado por

nueve consejeros honorarios que serán elegidos mediante una amplia consulta

pública por el voto de dos terceras partes de los miembros presentes de la Cámara

de Senadores o, en sus recesos, de la Comisión Permanente. Los consejeros

desempeñarán su encargo en forma escalonada, por lo que anualmente serán

sustituidos los dos de mayor antigüedad en el cargo, salvo que fuesen ratificados

por el Senado para un segundo periodo. 


El Presidente del organismo público será designado, a propuesta del Ejecutivo

Federal, con el voto de dos terceras partes de los miembros presentes de la

Cámara de Senadores o, en sus recesos, de la Comisión Permanente; durará en su

encargo cinco años, podrá ser designado para un nuevo periodo por una sola vez, y

sólo podrá ser removido por el Senado mediante la misma mayoría. 


El Presidente del organismo presentará anualmente a los Poderes Ejecutivo y

Legislativo de la Unión un informe de actividades; al efecto comparecerá ante las

Cámaras del Congreso en los términos que dispongan las leyes. 


VI. La ley establecerá los derechos de los usuarios de telecomunicaciones, de las

audiencias, así como los mecanismos para su protección. Fracción adicionada DOF
11-06-2013 Artículo reformado DOF 06-12-1977 


Artículo 7o. Es inviolable la libertad de difundir opiniones, información e ideas, a

través de cualquier medio. No se puede restringir este derecho por vías o medios

indirectos, tales como el abuso de controles oficiales o particulares, de papel para

periódicos, de frecuencias radioeléctricas o de enseres y aparatos usados en la

difusión de información o por cualesquiera otros medios y tecnologías de la

información y comunicación encaminados a impedir la transmisión y circulación de

ideas y opiniones. 


Ninguna ley ni autoridad puede establecer la previa censura, ni coartar la libertad de

difusión, que no tiene más límites que los previstos en el primer párrafo del artículo

6o. de esta Constitución. En ningún caso podrán secuestrarse los bienes utilizados

para la difusión de información, opiniones e ideas, como instrumento del delito.

Artículo reformado DOF 11-06-2013