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Carta A Mi Yo Adulto

El yo niño le agradece a su yo adulto por los momentos en los que se acuerda de él y le deja jugar. Le pide que no se olvide de que él está ahí y que lo más importante son sus sueños y disfrutar de la vida. Recomienda que cuando se sienta estresada o triste, se acuerde de él y le pregunte qué necesita, como un abrazo o jugar, para sentirse mejor.
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Carta A Mi Yo Adulto

El yo niño le agradece a su yo adulto por los momentos en los que se acuerda de él y le deja jugar. Le pide que no se olvide de que él está ahí y que lo más importante son sus sueños y disfrutar de la vida. Recomienda que cuando se sienta estresada o triste, se acuerde de él y le pregunte qué necesita, como un abrazo o jugar, para sentirse mejor.
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Buenos días shey de hoy.

Te escribe tu yo niño porque hace tiempo


que no nos hablamos y porque a veces tengo la sensación de que se
te olvida que estoy aquí.

Quiero darte las gracias por los momentos en los que te acuerdas y
me dejas jugar.

Por los momentos en los que te ríes, disfrutas y simplemente estas.


Por esos días en los que te acuerdas que tú y yo somos lo más
importante.

Por preguntarme de vez en cuando: ¿Qué te hace feliz? ¿Qué quieres


hacer en tu vida?

Porque aunque ser adulto no parece fácil ni divertido, a veces te


acuerdas de que estoy aquí y de que sin mí es mucho más aburrido
vivir.

Por darte cuenta de que muchas veces lo único que necesito es que
me des un abrazo y me recuerdes. Porque sabes que aprecio el cariño
de los demás y todas esas cosas que hacemos todos los días, pero
que también sabes que lo que realmente quiero es que me quieras y
mimes tú. Nadie más. Solo tú.

Quiero recordarte que estoy aquí.

A veces se te olvida y haces como que no me oyes…

Estas tan ocupada que no oyes lo que te tengo que decir.

¿Sabes que todas esas cosas que haces, compras y que crees que te
hacen feliz no son ni la mitad de buenas que un abrazo tuyo y que un
día disfrutado de verdad?

A veces llevas tanto tiempo sin hacerme caso que te pones enferma.
Te duele la cabeza, estas súper cansada, no comes bien… y claro,
llegas a encontrarte mal. Esa soy creándote todos los problemas que
se me ocurren. Soy yo gritando cada vez más fuerte para que te des
cuenta de que estoy aquí. La solución no la vas a encontrar fuera….
De eso nada. Podrás quitarte los dolores con pastillas, tomar algo para
dormir o incluso beberte una copa de vino para hacer como que no me
escuchas… pero ¿sabes que? Que no me voy. Que cada vez voy a
gritar más fuerte para que te acuerdes de nuestros sueños, de lo que
nos hace feliz, de lo que siempre hemos pensando que haríamos en
esta vida. Quiero que te acuerdes de todo eso, que luches por vivir tu
vida al máximo y que no te olvides de que aquí no vamos a estar para
siempre y que ser adulto no es estar todo el día enfadado, preocupado
o estresado.

Eso solo te pasa porque te olvidas de que estoy aquí, así que la
siguiente vez que te duela algo, estés triste, muy estresada o no
puedas dormir, acuérdate de mí y pregúntame qué necesito. Te doy
una pista: solo quiero que me tengas en cuenta, que me abraces y
que juegues un ratito conmigo… que recuperes tus hobbies que
dejaste porque ahora ya no tienes tiempo. Que leas más libros bonitos
y me cuentes los cuentos. Que me saques al aire libre y sobre todo
que disfrutes, porque no quiero que desperdiciemos ni un minuto más
pensando que la vida es dura, que solo se puede trabajar y que solo
pasan cosas malas.

Tu acuérdate de mí, siénteme y déjame que te enseñe todo lo bueno


que pasa a nuestro alrededor todos los días, todo lo bueno que somos
capaces de hacer por los demás, y cómo lo que realmente importa es
el amor, el cariño y las personas.

La vida a veces nos trae cosas bonitas y otras cosas menos bonitas,
pero ¿sabes qué? Que entre las dos seremos capaces de disfrutar
hasta de los días de lluvia.

Ya me despido, pero no sin antes recordarte una manera muy fácil de


acordarte de mí. Estés donde estés, cuando veas a un niño pequeño,
piensa en mí. Párate unos segundos y mírales cómo juegan, cómo
disfrutan de las cosas más pequeñas y cómo cada segundo miran el
mundo como si todo estuviera por aprender y por experimentar.

ATTE.

Tu niña interior.

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