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El Dolmen de Soto y Megalitismo Ibérico

Este documento describe el megalitismo en la Península Ibérica, con un enfoque en el Dolmen de Soto. Explica que el megalitismo incluye grandes construcciones de piedra que se usaban como sepulcros colectivos durante el Neolítico y la Edad del Cobre. Describe las principales tipologías megalíticas como dólmenes, menhires y hipogeos. También analiza la cronología, distribución geográfica e interpretación del significado social y religioso de estas construcciones para las sociedades prehist
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El Dolmen de Soto y Megalitismo Ibérico

Este documento describe el megalitismo en la Península Ibérica, con un enfoque en el Dolmen de Soto. Explica que el megalitismo incluye grandes construcciones de piedra que se usaban como sepulcros colectivos durante el Neolítico y la Edad del Cobre. Describe las principales tipologías megalíticas como dólmenes, menhires y hipogeos. También analiza la cronología, distribución geográfica e interpretación del significado social y religioso de estas construcciones para las sociedades prehist
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EL DOLMEN DE SOTO

Y el megalitismo en la Península Ibérica

Raul Yanini
PREHISTORIA DE LA PENÍNSULA IBÉRICA – 3ºC
Raúl Yanini Alcalde – Prehistoria de la Península Ibérica – 3ºC Grado de Historia (UV)

ÍNDICE

1. Introducción (pág. 3)

2. Megalitismo en la Península Ibérica (pág. 4)


2.1. Cronología (pág. 4)

2.2. Tipologías arquitectónicas (pág. 4)


2.3. Distribución geográfica (pág. 5)

2.4. Interpretación (pág. 6)

3. El Dolmen de Soto (pág. 6)


3.1. Aspectos generales (pág. 6)
3.2. Aspectos arquitectónicos (pág. 7)
3.3. Los grabados del dolmen (pág. 9)

- Pared derecha (pág. 9)

- Pared izquierda (pág. 11)

- Grabados de la cabecera (pág. 12)

- Grabados de la cubierta (pág. 12)

- Consideraciones sobre los grabados (pág. 13)

3.4. Las sepulturas y el ajuar funerario (pág. 14)

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Raúl Yanini Alcalde – Prehistoria de la Península Ibérica – 3ºC Grado de Historia (UV)

- Sepulturas (pág. 14)

 Pared derecha (pág. 14)


 Cabecera (pág. 15)
 Pared izquierda (pág. 15)
- Ajuar funerario (pág. 15)

 Hachas (pág. 15)


 Utensilios de sílex (pág. 16)
 Cerámica (pág. 16)
 Resto de ajuar funerario (pág. 16)

4. Bibliografía documental (pág. 18)

5. Bibliografía fotográfica (pág. 18)

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1. Introducción
El Dolmen de Soto es un yacimiento perteneciente al megalitismo de la Península Ibérica. En primer
lugar, debemos saber de qué hablamos cuando hablamos del fenómeno megalítico. Este término
proviene de los vocablos griegos mega (grande) y lithos (piedra), y se refiere a las construcciones que
emplean grandes bloques de piedra. Es la primera arquitectura monumental, y en sus primeros
momentos se sitúa en la fachada atlántica europea. Este fenómeno está vigente hasta la época del
Calcolítico, coincidiendo con la metalurgia más temprana.

Estas construcciones servían como


sepulcros colectivos en muchos
casos, los sepulcros megalíticos,
pero no se encuadraban
únicamente en este contexto, sino
que también estaban relacionados
con la cultura religiosa de las
poblaciones que realizaban este
tipo de construcción. Los
sepulcros colectivos surgirían
durante las últimas sociedades
epipaleolíticas atlánticas, por lo
que el megalito podría tratarse
como una especie de “fósil guía”
de las primeras culturas neolíticas
atlánticas.
Ilustración 1: Mapa de dispersión de los principales yacimientos megalíticos del
continente europeo.

Este fenómeno también ha estado vigente en el Mediterráneo desde el Neolítico final hasta la Edad del
Bronce, aunque es originario de la fachada atlántica, y debe inscribirse en esta.

Estas construcciones reflejan nuevas creencias y cultos relacionados con la creciente jerarquización
social. Por último, frente al aumento de los conflictos entre comunidades por los recursos, serviría
como herramienta que reafirmara la propiedad del territorio.

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2. El megalitismo en la Península Ibérica

2.1. Cronología
El megalitismo en la Península Ibérica presenta una cronología similar al resto de Europa. A mediados
del V milenio a.C. observamos cómo empieza a aparecer este fenómeno, llegando a su cenit en el
periodo Caloclítico. Una vez nos adentramos en la Edad del Bronce, este fenómeno comienza a decaer
o desaparece, según las zonas geográficas. Debido a la habitual reutilización de estas construcciones,
se hace más complicado establecer una fecha concreta sobre el megalitismo. Las nuevas
investigaciones o técnicas de datación van variando las fechas en las que se enmarca este fenómeno.

2.2. Tipologías arquitectónicas


Los menhires son las construcciones más sencillas, un gran bloque de piedra fijado al suelo en posición
vertical, y son característicos del norte de España o sur de Portugal. En ciertos casos, este tipo de
megalito puede formar alineamientos o círculos (lo que se conoce como crómlech).

Otra estructura que presenta un mayor trabajo de elaboración es el dolmen, destinados al enterramiento
de varios individuos, y a este grupo es al que pertenece el Dolmen de Soto, objeto de este trabajo.
Dentro de este grupo podemos encontrar los dólmenes simples, de galería o las galerías cubiertas, los
sepulcros de corredor y cámara, etc.

Los hipogeos excavados en la roca también son característicos, los cuales cumplirían una función
similar a las necrópolis, pero, en este caso, situadas en cuevas realizadas por acción del ser humano.

Los cadáveres de todas estas construcciones se introducen en estas tumbas durante largos periodos de
tiempo, llegando a reorganizar el espacio interno para realizar nuevos enterramientos. Además, el uso
del fuego era habitual en este tipo de estructuras, así como el del ocre, evidenciando la clara función
simbólica de estos lugares, donde también se depositaban ajuares. También es importante remarcar
que la disposición espacial está organizada, así como elementos exóticos que hay en su interior, como
el ámbar o el azabache, que aparecen sin tratar o habiendo sido procesados.

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2.3. Distribución geográfica


Podríamos asegurar que el megalitismo en la Península Ibérica tiene un marcado carácter funerario.
Portugal es uno de los focos más importante de yacimientos megalíticos de la Península,
concentrándose especialmente en las Beiras, la Extremadura, el Alemtejo y el Algarve. Tavares de
Silva determinó cuatro fases a partir del yacimiento del Alemtejo:

- Fase I (protomegalítica): la podríamos englobar durante la primera mitad del V milenio a.C.
Son de cámaras pequeñas y están cubiertas por un túmulo. Su ajuar es más pobre que en fases
posteriores.

- Fase II (megalitismo medio): esta fase ya presenta un corredor, aunque no en todos los casos,
y el número de enteramientos es relativamente escaso, igual que en la fase protomegalítica. El
ajuar comienza a ser más rico y extenso. Esta fase sería característica de la segunda mitad del
IV milenio a.C.)

- Fase III (cultura alemtejana, apogeo): ahora apreciamos un mayor tamaño de los monumentos
y un aumento en el número de enterramientos. El corredor sigue se mantiene en esta tercera
fase, aunque en el sur peninsular es habitual encontrar cámaras sin corredor. De nuevo, el ajuar
se hace más complejo, y hay ejemplares más ricos y diversos. Podríamos situar esta fase a
principios del III milenio a.C.

- Fase IV (Calcolítico): en esta fase es habitual que se reutilicen sepulcros anteriormente


construidos, y el ajuar comienza a presentar piezas de cobre. Coincide con la aparición de los
poblados fortificados (III milenio a.C.).

Esta secuencia es orientativa, ya que en muchos casos no se cumple.

Encontramos diferencias en los monumentos a lo largo de la Península Ibérica. En el caso de Galicia,


las tipologías son muy similares a las de Portugal. En Cantabria, estas construcciones son más
sencillas, y en el caso del territorio catalán, observamos una mayor escasez de monumentos
megalíticos. Según J. García Sanjuan, el número de yacimientos megalíticos de Andalucía es de
aproximadamente un millar y medio, concentrándose estos en la parte oriental y la provincia de
Huelva. El conjunto megalítico de Antequera es uno de los más importantes de la Península.

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2.4. Interpretación
Podemos determinar que estos lugares eran de gran importancia para las creencias de las poblaciones
que los realizaron, aunque también se puede apreciar, en el uso que se le daba a estos monumentos, la
estratificación social de los grupos. Las construcciones de estos mausoleos nos hacen ver la
importancia que tenían los antepasados para los humanos de esta época, debido a los enterramientos
de su interior y a toda la simbología que los rodeaba. Pero también se ha planteado que fueran
utilizados para legitimar su derecho a ocupar la tierra, como una especie de marca territorial. Además,
a partir de estos monumentos podemos imaginar la alta capacidad de organización y cooperación que
alcanzaron estos grupos, debido a la complejidad de las construcciones.

3. EL Dolmen de Soto

3.1. Aspectos generales

El Dolmen de Soto es propio del fenómeno del Megalitismo, y cronológicamente se inserta dentro del
Calcolítico. Se encuentra en el municipio de Trigueros, en la provincia de Huelva, al suroeste de la
Península Ibérica. El mausoleo se ha construido dentro de un túmulo que presenta una forma casi
circular de 75 metros de diámetro. Este túmulo está compuesto por tierra blancuzca y pequeños
fragmentos de piedra. La tierra característica de la zona donde está construido este monumento es la
rojiza, pero esta solo se encuentra en el subsuelo del complejo.

El descubrimiento del dolmen correspondió


al Sr. De Soto, dueño de la finca donde se
encontraba este. Para catalogar el hallazgo, se
contó con la ayuda del Sr. Marchena
Colombo, presidente de la Sociedad
Colombina, y de Manolo Siurot, un
reconocido pedagogo, quienes determinaron
que se trataba de un dolmen cubierto.
Ilustración 2: vista aérea del túmulo que cubre el Dolmen de Soto

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La labor de extracción de los restos presentó gran dificultad, debido a la fragilidad de estos. Entre los
restos, destaca el hallazgo de ocho cadáveres, repartido en siete espacios diferentes. Es importante
puntualizar que estos se encontraban junto a piedras verticales, las cuales presentaban signos grabados,
y debajo de estas se hallaban restos de cerámica con huesos de cráneos en su interior.

Estos cadáveres estaban dispuestos en muy poco espacio, ya que se observa el cráneo cerca del fémur,
y ocupan una longitud de no más de 80 cm, lo que nos permite pensar que fueron enterrados en cuclillas
y atados. A un lado de los cuerpos encontramos hachas, y al otro cuchillos, cinceles o puñales. Además,
en dos de ellos se aprecian conchas junto a los cuerpos. Uno de los restos es el de una madre con su
hijo, que están situados debajo de un signo que se ha supuesto que los representa, además de estar
enterrados junto a un puñal y un brazalete de hueso.

Encontramos también piezas del techo ausentes en la cámara grande, y se ha planteado que han sido
aprovechadas para el aprovechamiento de construcciones más recientes.

3.2. Aspectos arquitectónicos

El Dolmen de Soto pertenece a la familia de dólmenes de corredor largo, aunque también presenta
similitudes con las galerías cubiertas. La orientación del mausoleo es de Levante a Poniente, y su
longitud es de 20,90 m. El techo va ganando altura poco a poco y la galería se va ensanchando a medida
que es más profunda, hasta llegar a los 14 m de la entrada a la cámara. El monolito ha sido el actor
principal en la construcción del monumento, siendo inexistente la mampostería en este. Estos
monolitos son de granito en su mayoría.

Ilustración 3: sección longitudinal derecha del dolmen.

El material de los monolitos no se encuentra en el territorio más cercano a la construcción megalítica.


Por lo tanto, se han tenido que transportar desde una distancia de, como mínimo, 37 o 38 km,

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ayudándose en rodillos y la construcción de caminos, probablemente. También se piensa que se precisó


de la movilización de un grupo amplio de personas para desempeñar esta labor. Es probable que se
utilizara un sistema de palancas o rodillos para poder levantar y colocar los monolitos en el foso, y se
fijara en este a partir de diversos materiales, formando murallas con piedras y arcilla. Tras colocar las
cubiertas procurando no hundir el monumento, se procedió al recubrimiento del mausoleo con una
capa de tierra. Los monolitos también se van haciendo más grandes conforme se van acercando a la
cámara.

Ilustración 4: sección longitudinal izquierda del dolmen.

El monumento tampoco se ha hallado intacto en cuanto a la construcción arquitectónica se refiere, ya


que algunos monolitos y, sobre todo, la cubierta, fueron utilizados con anterioridad al descubrimiento
para realizar construcciones. El Sr. de Soto se encargó de recubrir el monumento con una bóveda. En
el interior del mausoleo es importante destacar la existencia de una puerta a los 4 m de profundidad,
formada por dos jambas, separadas por una distancia de 82 cm, y con una altura de 170 cm.
Probablemente esta puerta estaría cerrada para proteger las sepulturas del interior. Si nos adentramos
dos metros más, encontraremos un pilar de 1,80 m de altura que sirve para mantener la carga del techo.
Por último, el suelo del dolmen está hecho de arcilla compacta.

Ilustración 5: planta del dolmen.

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3.3. Los grabados del Dolmen


Si hablamos del Calcolítico, la información sobre grabados en la zona de Andalucía hasta el
descubrimiento de este monumento es muy escasa. Quizás, el ejemplo más representativo en este
aspecto sea la Cueva de Menga, situada en la provincia de Málaga. A partir del hallazgo del Dolmen
de Soto, el conocimiento sobre grabados de este periodo se hace más extenso, además de que
proporcionan un documento de gran interés científico. Según las observaciones de Hugo Obermaier,
estos grabados fueron realizados en la misma época de construcción y uso del sepulcro, ya que el lugar
se mostraba inaccesible hasta los trabajos de excavación. Además, también es factible esta hipótesis
debido a que estos grabados presentan multitud de semejanzas con otros dibujos sepulcrales, en
especial, con los hallados a lo largo de Francia y España.

Para la clasificación e identificación de estos dibujos, se ha dividido el monumento en varias partes


para hacer el proceso más sencillo y, a su vez, se han localizado según las losas o lugares precisos
donde se encuentran.

- Pared derecha

 El primer grabado lo encontramos en la losa nº4,


y presenta una forma de escudo de unos 14 cm de
longitud. Se sitúa a 77 cm de altura sobre el suelo.
Además, cerca de esta losa se realizó un enterramiento.
(Ilustración 6, núm. a).

 En la losa nº7 aparecen cuatro cazoletas en la zona


central del megalito.

 En la jamba derecha, situada entre los monolitos


nº8 y nº9, vemos a una altura de 37cm, y con una técnica
poco profunda, una figura de 41 cm que no se ha podido
descifrar. (Ilustración 6, núm. b).
Ilustración 6: grabados de la pared derecha.

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 En la losa nº15 se aprecian tres círculos de 100, 85 y 80 cm de diámetro a una altura de 1,17
m sobre el suelo, y junto a esta losa podemos observar otra sepultura. (Ilustración 6, núm. c)

 La siguiente losa que contiene algún tipo de dibujo es la nº18. El grabado se encuentra a una
altura de 1,04 m, y se trata de un puñal de 21 cm con un mango. En este caso, el grabado sería
poco profundo, igual que el encontrado en la jamba derecho antes comentado. (Ilustración 6,
núm.d).

 La losa nº24 contiene un puñal triangular de 24 cm a una altura de 60 cm que, además, está
roto en su porción superior. Más arriba de este dibujo, se encuentra un conjunto que consta
de un puñal de 26 cm con el mango corto, y dos figuras humanas representadas de forma
esquemática, posando la mayor de ellas el brazo derecho sobre la otra. Por encima de todos
estos grabados, se puede apreciar otra representación, esta vez de difícil interpretación, y que
tiene una longitud de 26 cm (Ilustración 6, núm. f). Por último, junto a esta losa se hallan los
restos sepulcrales de un humano adulto y otro niño a su lado.

 En la losa nº26 aparece una figura humana representada de manera esquemática, con cabeza
circular y brazos horizontales. Está situada a 1,46 m sobre el suelo y mide 17 cm de largo
(Ilustración 6, núm. g). Antes de llegar al techo se encuentra otra representación similar de
14 cm, aunque mucho peor conservada y sin presentar tanta complejidad en la elaboración
(Ilustración 6, núm. h).

 Por último, la losa nº29 de esta pared derecha presenta una figura humana esquemática a una
altura de 1,54 m y con unas medidas de 22 cm de largo. En este caso, el estado es bastante
peor que las de la losa nº26. Se ha representado el cuerpo con dos círculos, los pies con tres
líneas, y una línea interpretada como un brazo, además de dos apéndices que se ha creído que
son adornos (Ilustración 6, núm. i). Junto a esta losa también ha sido hallado un enterramiento.

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- Pared izquierda:
 En primer lugar, encontramos unos huecos en la
losa nº28 de esta pared izquierda que nos ha podido
determinar que se utilizaba para el alisamiento de
instrumentos de piedra.

 En la losa nº29 aparece una figura humana


esquemática de unos 30 cm de largo, que estar vestida
con una falda, y se encuentra a una altura de 70 cm
sobre el suelo (Ilustración 7, núm. a).

 Encontramos, en la losa nº20, la representación de


un puñal de 26 cm, situado a una altura de 37 cm, y con
la extremidad inferior abierta. Encima de esta se
Ilustración 7: grabados de la pared izquierda. observan dos puñales triangulares de 28 y 29 cm
(Ilustración 7, núm. b). Importante destacar que, como en otras losas, se ha hallado una
sepultura delante del megalito.

 En la losa nº21 se encuentra un ídolo


dispuesto boca abajo a una altura de 16 cm.
La frente y la nariz están hechas con
bajorrelieve y tiene una anchura en conjunto
de 22 cm. Los ojos son dos huecos, y están
representados los pechos junto a los brazos,
presentando un deterioro mayor el izquierdo
(Ilustración 8). En esa misma losa aparece Ilustración 8: ídolo de la losa 21 de la pared izquierda.

una figura humana esquemática de 24 cm de largo, con los brazos representados con grabados
de gran profundidad.

 Encontramos en la losa nº25, y a 1 m de altura, dos puñales de 33 y 24 cm, y junto a esta, un


nuevo esqueleto humano.

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 Más adelante, en la losa nº26, vemos dos formas de brazos de 52 y 30 cm (Ilustración 7, núm.
f). Además, a 1,35 m de altura aparece la representación de un puñal de una manera muy
tosca.

 En la base de la losa nº27 se encuentra representado un puñal triangular.

 La losa nº30 incluye, a 77 cm de altura, un círculo de 8,5 cm de diámetro con un apéndice en


la parte superior (Ilustración 7, núm. g).

 Terminando con esta pared izquierda del dolmen, en la losa nº31 vemos representadas 40
cazoletas de entre 2 y 8 cm de diámetro, siendo las más grandes más profundas.

- Grabados de la cabecera:

En la cabecera del dolmen podemos observar dos grabados, clasificados como esquemas
antropomorfos, y que han sido realizados de una manera bastante laboriosa. El inferior tiene unas
dimensiones de 13 cm de alto, y probablemente esté representando el género femenino, según las
conclusiones de Hugo Obermaier. El cuerpo de la figura consta de
un círculo, una línea ascendente en la parte superior, y dos apéndices
o brazos que caen por sus laterales (Ilustración 9, núm. a). La otra
figura podría representar el tipo masculino. Presenta unas medidas
similares (12,5 cm de altura). Está representado con las piernas
Ilustración 9: grabados de la cabecera. encorvadas, y el tronco y brazos como una cruz (Ilustración 9, núm.
b).

- Grabados de las cubiertas:

En este caso, solo se ha podido encontrar un grabado. Se observa un círculo con un contorno muy
marcado con unas dimensiones de 14 cm de diámetro. Está dividido en dos partes por una línea que
atraviesa la figura.

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- Consideraciones sobre los grabados:

A partir de este registro, podemos sacar diversas conclusiones sobre el simbolismo y la utilidad de los
grabados hallados en el Dolmen de Soto, así como su relación con el contexto geográfico y temporal.

En primer lugar, cabe prestar especial atención a los dibujos que presentan formas antrópicas. Se tratan
de representaciones humanas realizadas con cierta abstracción o esquematización. Depende del
ejemplar, se puede apreciar más claramente la figura o que sea de gran complejidad identificarlo. Estas
formas están insertas dentro de un proceso de evolución de representación de las figuras que viene
desde tiempo atrás, siendo visibles, por ejemplo, en el arte rupestre de la Península Ibérica.

Un ejemplo claro de esta evolución la vemos en el yacimiento de Mas d’Azil, en Francia, durante el
periodo Aziliense. Desde el Neolítico hasta la Edad de Bronce, vemos cierta continuidad en la
representación de estos símbolos, encuadrando en este espacio cronológico al Calcolítico.

Según P. Wernert, existe una relación entre los símbolos y los antepasados, es decir, las personas que
se encuentran en dichos sepulcros. Esta teoría sería reforzada a partir del descubrimiento del Dolmen
de Soto y su magnífico registro simbólico. Un claro ejemplo de la teoría de Wernert es el símbolo
hallado en la losa nº24 de la pared derecha del mausoleo (Ilustración 6, núm. f). Esta figura está
relacionada con el sepulcro que se halla junto al monolito. Como hemos visto con anterioridad, se trata
de una persona mayor extendiendo el brazo sobre otra más pequeña, posiblemente con intención de
protegerla, por lo que coincide con los cadáveres allí enterrados. Este es un claro ejemplo de la
representación que se hacían en los símbolos de los difuntos.

El ídolo en bajorrelieve también es una figura de gran importancia dentro de este yacimiento
calcolítico, que se encuentra en la losa nº21 de la pared izquierda (Ilustración 8). Este tipo de
representaciones es muy es muy característico del megalitismo francés, aunque también encontramos
algún ejemplo en Asturias y Portugal. En este caso, se ha planteado la posibilidad de que el monolito
donde se encuentra este ídolo haya sido un monumento reutilizado para construir el dolmen, en este
caso, un menhir. Esto explicaría la ausencia de enterramientos en este monolito y en otros que sí
disponen de grabados.

En este monumento también encontramos una numerosa representación de puñales, figuras que
también son características del norte peninsular, como por ejemplo, en el yacimiento de Peña Tú. Los
signos sencillos también son destacados en el dolmen, como el que se encuentra en la jamba derecha
(Ilustración 6, núm. b).

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Por último, las cazoletas son importantes y están presentes en gran parte del mausoleo. Han podido se
producidas, bien por efectos naturales, o por acción intencionada del ser humano, ya sea con una
función simbólica o para tratar herramientas.

3.4. Las sepulturas y el ajuar funerario

- Sepulturas

Se ha interpretado que los dólmenes servían como sepulcros para la población del Calcolítico en la
Europa occidental. En él, los cuerpos son depositados de diversas maneras. En el caso del Dolmen de
Soto, el interior ha sido conservado en un muy buen estado, y es debido a que fue rellenado con arcilla,
protegiéndolo de la acción del ser humano y de acontecimientos naturales. El su interior se encuentran
enterrados ocho cadáveres en posición de cuclillas. Estos sepulcros se han hallado cerca de las paredes
formadas por monolitos que contenían algún tipo de grabado en su superficie.

 Pared derecha:

 Sepultura nº1: en esta sepultura se han encontrado piezas de sílex tallado, cerámica y un
hacha. Este enterramiento se encuentra situado junto a la losa nº4. (Ilustración 6, núm. a).

 Sepultura nº2: esta sepultura está situada junto a la losa nº15. (Ilustración 6, núm. c).

 Sepultura nº3 y 4: este enterramiento es doble, ya que en él se encuentra un adulto y un niño


de unos 5 años, aproximadamente. Se encuentra junto a la losa nº24, donde está realizado el
grabado que representa a dos personas, en el cual una de ellas parece estar protegiendo a la
otra (Ilustración 6, núm. f). En este enterramiento vemos algunos adornos, entre los cuales
hay un brazalete hecho de hueso.

 Sepultura nº5: en este enterramiento observamos un cuenco, sílex tallados y algunas hachas.
Su localización dentro del monumento es junto a la losa nº29, que contiene un dibujo
esquemático (Ilustración 6, núm. i).

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 Cabecera:

 Sepultura nº6: este enterramiento se sitúa junto a los grabados con figuras antropomorfas.
(Ilustración 9).

 Pared izquierda:

 Sepultura nº7: se encuentra junto a la losa nº20, donde hay tres puñales grabados
(Ilustración 7, núm. b y c).
 Sepultura nº8: el sepulcro está realizado junto a la losa nº25, que incluye el grabado de dos
puñales (Ilustración 7, núm. e).

En las sepulturas, los cuerpos eran envueltos con algún tipo de piel, y el ajuar se enterraba junto a ellos,
incluso se ha llegado a pensar que, en ciertos casos, el ajuar también estuviera envuelto. También
observamos que algunos cráneos se hallan junto a piezas cerámicas que han sido decoradas. Otro
aspecto curioso es que se han encontrados indicios de hogueras en el interior del mausoleo, pero sin
poder establecer algún tipo de relación con los enterramientos que hay en este.

Es importante señalar que el peso que producía el relleno de arcilla del dolmen provocó la destrucción
de los restos, tanto óseos como cerámicos, al intentar extraerlos del terreno. También cabe señalar que
se han hallado restos de cerámica romana y árabe, evidenciando un posible interés, e incluso intento
de acceso al interior, por parte de estos pueblos en sus épocas.

- El ajuar funerario

 Hachas:

Vemos una gran variedad de hachas que forman parte del ajuar funerario de este monumento. Son
características las hachas hechas de granito, aunque se ha hallado una hecha de sílex verdoso de 11,7
cm de largo y con un escaso grosor. Se aprecian distintas formas en las hachas, así como un hacha
martillo o un machacador.

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 Utensilios de sílex:

Este conjunto de utensilios está compuesto principalmente por hojas finas que presentan un perfil
delgado. Están fabricados, en su mayoría, con sílex negruzco, y se han encontrado catorce cichullos y
veinte fragmentos de sílex tallado.

 Cerámica:

El estado con el que se pudo desenterrar la


cerámica fue muy precario, y solían estar junto a
los enterramientos de los individuos. Una parte de
estos vasos estaban realizados sin mucha
elaboración, carentes de toda ornamentación.
Otros vasos sí que presentaban un mayor
pulimento y un trabajo más laborioso. Ilustración 10: adornos incisos en un vaso de barro cocido.

Según los fragmentos recuperados, observamos mayor abundancia de cuencos y platos bajos realizados
sin torno. El ejemplar que mejor estado conserva es un cuenco semiesférico, con unas dimensiones de
16 cm de diámetro y 7 cm de alto. Las paredes son finas y el pulimento está bien trabajado. También
cabe destaca la importancia de once fragmentos pertenecientes a un plato de un grosor de entre 10 y
14 mm, y con decoración en la cara exterior en forma de zigzag. En el borde de este plato también
observamos una ornamentación en forma de reja (Ilustración 10).

 Resto de ajuar funerario

Junto al sepulcro doble de la losa nº24, también se encontró, además del brazalete de hueso, un punzón
de 12,1 cm hecho de pizarra negra. Presenta una hoja de dos filos que termina en punta. Se ha
catalogado como un puñal de piedra fijado a un mango corto, el cual no se ha conservado. Otro objeto
relevante podría ser una varilla de marfil de 4,7 cm de largo.

También se han encontrado fósiles marinos, entre ellos, un diente de Lamnidae o Carchariidae. Se ha
interpretado como amuletos de protección para los difuntos. Las conchas de Pecten también se ha
interpretado que poseían un significado supersticioso, así como un molar de caballo encontrado o tres
molares de bóvido, entre otros.

Es fundamental destacar que en el centro de la cámara se ve una especie de mesa baja rectangular
formada por dos capas de guijarros blancos. Debía de contar con cierta importancia debido al lugar de

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su construcción. Probablemente fue el lugar donde se realizaban los actos rituales durante los
enterramientos. Podemos encontrar paralelismos en otros lugares, en especial en dólmenes que se
encuentran en Irlanda.

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Raúl Yanini Alcalde – Prehistoria de la Península Ibérica – 3ºC Grado de Historia (UV)

4. Bibliografía documental
- Muñoz Ibáñez, F. J. (2011) Los primeros arquitectos de Europa: el fenómeno megalítico de la
fachada atlántica. En Fernández Vega, A. (coord.), PREHISTORIA II: Las sociedades
metalúrgicas (pp. 85-117). Madrid, España: UNED.
- Mas, M. (2013) El Megalitismo. En Menéndez Fernández, M. (coord.), Prehistoria Reciente
de la Península Ibérica (pp. 143-170). Madrid, España: UNED
- Obermaier, H. (1991). El Dolmen de Soto (Trigueros; Huelva). Clásicos de la arqueología de
Huelva, pp. 9-62.

5. Bibliografía fotográfica
- Eiroa, J. J. (2010). Ilustración 1: Mapa de dispersión de los principales yacimientos
megalíticos del continente europeo [Mapa]. Recuperado de Muñoz Ibáñez, F. J. (2011) Los
primeros arquitectos de Europa: el fenómeno megalítico de la fachada atlántica. En Fernández
Vega, A. (coord.), PREHISTORIA II: Las sociedades metalúrgicas (pp. 85-117). Madrid,
España: UNED.
- Ilustración 2: vista aérea del túmulo que cubre el Dolmen de Soto. Recuperado de
http://www.dolmendesoto.org/#dolmen [Consulta: 03/11/2016]
- Obermaier, H. (1924). Ilustraciones 3-10. Recuperado de Obermaier, H. (1991). El Dolmen de
Soto (Trigueros; Huelva). Clásicos de la arqueología de Huelva, pp. 9-62.

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