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DIEGO COPPO

LACAN-MARX
Una introducción al Seminario 17

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DIEGO COPPO

LACAN-MARX
Una introducción al Seminario 17

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Coppo, Diego
Lacan-Marx : Una introducción al Seminario 17 - 1º ed. - Buenos Aires -
Letra Viva, 2010.
235 p. ; 21 x 15 cm.
ISBN 9 78-950-649-286- l
l. Psicoanálisis. I. Título
CDD 150.195

Edición al cuidado de LEANDRO SALGADO

© 2010, Letra Viva, Librería y Editorial


Av. Coronel Díaz 1837, (1425) C. A. de Buenos Aires, Argentina
www.imagoagenda.com I info@imagoagenda.com

Por contactos con el autor: diegogcoppo@gmail.com

Primera edición: Mayo de 2010

Impreso en Argentina - Printed in Argentina

Queda hecho el depósito que marca la Ley 1 l.723

Prohibida la reproducción total o parcial de esta obra bajo cualquier método, in­
cluidos la reprografía, la fotocopia y el tratamiento digital, sin la previa y expre­
sa autorización por escrito de los titulares del copyright.
ÍNDICE

AGRADECIMIENTOS 7
ANTECEDENTES : g

PRESENTACIÓN 11
CLASE I. LACAN (ALTHUSSERIFOUCAULT) MARX 13
é Qué es un autor?
15
El nombre de autor 30
Los agentes de los discursos y el nombre de autor 33

CLASE II. LACAN, MARX Y UNA ANALOGÍA 37


Los instauradores de discurso 43
CLASE III. LA LLEGADA DE LA NOCIÓN DE "DISCURSO" 57
La estructura 58
La falla 60
La cualidad del pensamiento: écausa o causado? 66
La llegada de "el discurso" 73
CLASE IV. DE LA PLUSVALÍA AL PLUS DE GOCE 77
La llegada de Marx al Seminario de Lacan 81
Trabajo 84
Introducción del plus 88
1 """'
1n1n11 es del sujeto capitalista 89
I I• 11111w1, al goce y, otra vez,
1 11111111111 do una mediación 97

I I V lJNA ENTRADA AL SEMINARIO 17 103


1 1 t,•111 Iu de los discursos, en sí 113
l l111•,11rcs
111\ 114
l 1111 t•lenicntos 124
l 11 ,•vio al objeto a: La homología lacano-marxiana 127
1 < u • es la plusvalía? y, fundamentalmente,
,.dl· dónde surge? 129

l '1 Mll\ VI. EL OBJETO a 135


1·:l objeto a el 9 de enero 139
1 �l objeto a y los discursos 153
l�l sujeto tachado y el objeto a 154
El objeto a y las relaciones amorosas 155
Fragmento de un caso 156

'LASE VII. ESTRUCTURA Y DINÁMICA DEL DISCURSO 167


Estructura y discurso 169
Dinámica de la estructura 183

CLASE VIII. HISTORIA, SABER Y BUROCRACIA 189


Actualidad y síntoma 189
Saber, Historia y Discursos .: 194
El cambio de o en el discurso 207
El burócrata al lugar dominante .209

CLASE IX. APLICACIÓN DE LA TEORÍA DE LOS DISCURSOS 213


a) Aplicación y síntoma en el caso Catalina 214
b) Aplicación y síntoma en el caso Freud y la cocaína 230
AGRADECIMIENTOS

Sin ninguna duda vaya mi d . .


ham Leonardo Gak quien atrag�da ecumento especial al Dr. Abra-
'
1 a puesta en contacto ev1 amente me
. · ·/
permitió reactualizar
· del psi1coana/ .1s1s co / b'
. 1 n un am ito con el cual
siempre ha mantenido rel aciones controversiales: la escuela.

. Ya en aquello que cabe fu d . . .


dinetti y a Laura Fuks. �ra e las mstítuciones a José Gran-

DC
Febrero de 2010
ANTECEDENTES

El presente libro ha sido realizado sobre la base de un Semi­


nario dictado durante el año 2006 bajo el título original: "La es­
cuela y el vínculo social: el inconcientc y las épocas" en la Escue­
la Superior de Comercio "Carlos Pellegrini" de la Universidad de
Buenos Aires. Aquel título se debió a que en aquella circunstan­
cia se presuponía la asistencia de profesionales vinculados al ám­
bito educativo. La tarea transcurría en medio de dos pretensiones:
una de divulgación del psicoanálisis y otra de permanente investi­
gación crítica del mismo.

Durante los años 2004 y 2005, había dictado ya dos Semina­


rios cuyos títulos fueron: "El deseo, el lenguaje y las instituciones:
aportes para la intervención en el conflicto en la escuela" Gunto
a Flavia Valicenti) y "El síntoma, la angustia, la escuela" respec­
tivamente.
PRESENTACIÓN

En este trabajo se recorren las condiciones históricas que hi­


cieron posible el desarrollo de la teoría de los discursos en Lacan,
fundamentalmente en su Seminario 17. Sobre ese desarrollo se rea­
liza luego una exposición -seguro que preliminar- de esa teoría,
tanto en lo que hace a sus elementos componentes como a las re­
laciones dadas entre ellos, y por lo tanto a su estructura.

Finalmente se realizan ciertas conjeturas sobre la corresponden­


cia de cada uno de los discursos establecidos en la teoría con las
formaciones económico-históricas, tanto las precapitalistas como
la actual, o sea, la capitalista.

De este modo se intenta profundizar el aporte que Lacan ya ha


realizado -aunque de modo intuitivo- al estudio de la cultura.
CLASE I

LACAN
(ALTHUSSER/FoucAULT)
MARX

Vamos a comenzar recorriendo la Conferencia que diera


Foucault el 22 de febrero de 1969 en la Sociedad Francesa de Fi­
losofía y que fue publicada bajo el título de "¿Qué es un autor?"1
¿Qué tiene de relevante para nosotros esta Conferencia? Por lo
menos dos puntos: el primero es que Lacan asistió a ese encuen­
tro. El segundo, y vinculado al primero, es que sobre la base de esa
asistencia vamos a intentar determinar qué incidencia tuvo -si es
que la tuvo- esta Conferencia en la instauración por parte de La­
can de la teoría de los discursos.
Si uno toma en cuenta la fecha de inicio y desarrollo del Se­
minario 17 dedicado a fondo a la teoría de los discursos (diciem­
bre de 1969 a junio de 1970), podrá afirmar que al menos desde
el punto de vista cronológico fue posible la incidencia que men­
cionamos más arriba.
l. La Conferencia fue publicada en el libro "Entre filosofía y literatura", Volu­
men I, 1999, Ed. Paid6s. Puede encontrarse una versión digital en www.scribd.
com/doc/3784831 /Que-es-un-Autor-M-Foucault, aunque lamentablemen­
te no figuran en esta versión las preguntas formuladas por algunos asistentes:
d'Ormesson, Goldman, De Gandillac, Ullmo y lquién?: Lacan.

13
DIEGO COPPO \ LACAN-MARX

Es el propio Lacan quien reconoce -en la sesión del 26 de fe­


brero del 69 de su Seminario Nro. 16- con su acción de referirse
a su asistencia a la Conferencia de Foucault, el haber sido influen­
ciado. El dice: "me consideré allí convocado".
No podemos perder de vista que en la Conferencia de Foucault
hay dos grandes autores que son separados del conjunto de todos
los otros autores. Me refiero a Freud y a Marx. Es mucho más co­
nocida la influencia del primero sobre Lacan. Pero no podemos
dejar de señalar algo que en nuestro medio psicoanalítico goza
de un no tratamiento: hablo de la incidencia de Marx en Lacan.
En el transcurso del desarrollo de esta obra puntualizaré aspec­
tos teóricos compartidos mediante analogías entre la teoría mar­
xista y la lacaniana. Pero en este punto no quiero dejar de señalar
el hilo transferencia! que en una de sus determinaciones -las per­
sonales y teóricas- llevó al máximo representante de la concien­
cia de la economía política -a través de su crítica- hasta la teoría
de los discursos de Lacan.
Ese hilo transferencia!, además de habitado por Foucault -y
probado en su Conferencia- tiene un antecendente cronológico
en la relación entre Althusser y Lacan. La correspondencia entre
ambos (publicada hace ya poco más de diez años en español) da
prueba de ello, ya que tal intercambio epistolar se mantuvo entre
los años 1963 y 19692.
Es interesante señalar que el puntapié inicial de ese intercam­
bio fue dado por Lacan3 , es decir no se trató de una respuesta a
Althusser -si éste hubiese sido el iniciador del diálogo- sino de
una demanda del psicoanalista al filósofo.
Qué le respondió Althusser entre otras cosas en tan sólo cin­
co días: "(...)en el momento pues en que descubrí estar en condi­
ciones de dar al pensamiento de Marx (.. .) su forma teórica, en­
tonces me vi en el umbral de comprenderlo a usted". Otra vez, y
con una retroacción de seis años respecto de aquella Conferencia

2. Althusser, Louis. "Escritos sobre psicoanálisis. Freud y Lacan". Editorial Si­


glo XXI. Primera edición en francés: 1993.
3. El 21 de noviembre de 1963.

14
CLASE 1 1 LACAN (ALTHUSSER/FOUCAULT) MARX

de Foucault, encontramos a Marx siendo señalado por aquellos a


quienes Lacan se dirigía.
Luego Marx permanecería presente entre ambos, inclusive de
manera confesa por Lacan cuando el 12 de octubre de 1965 le es­
cribe a Althusser: "Estoy leyendo con deleite el volumen que us­
ted tuvo la bondad de envianne"; se estaba refiriendo nada más y
nada menos que a una de las principales obras de Althusser: "La
revolución teórica de Marx" ("Pour Marx"). Podría uno preguntar­
se: ltendrán éstas adulaciones el fin de congratular al semejante?
No faltaría quien formulara esta pregunta depreciando así una po­
sible consideración de la relación Lacan-Marx. En ese caso acepta­
mos de buena gana la pregunta, pero respondemos que no es este
el caso en tanto la explicación de uno de los principales conceptos
inventados por el primero -me refiero al objeto "a" - fue presenta­
da con uno de los conceptos de los cuales Marx fue a su vez si bien
no su inventor sí su gran expositor: la plusvalía.
En este trabajo, mientras desarrollamos una introducción pero
fundamentalmente un intento de prospección a la teoría lacania­
na de los discursos, trataré de poner a prueba cuáles son los al­
cances de la referencia que hace Lacan a conceptos de la teoría
marxista y en el caso de poder establecer los límites de ese alcan­
ce, intentar retomar desde allí, suponiendo que una buena ubica­
ción al respecto pondrá en el mismo camino la orientación de la
resolución del síntoma del sujeto- a su vez quizás siempre sinto­
mática- con la de las catástrofes sociales que se encuentran en el
curso del aumento de la tasa de explotación.

¿ QUÉ ES UN AUTOR?

Iniciando el análisis de la Conferencia de Foucault cabe plan­


tearnos una primera posible diferenciación entre un AUTOR y la
FUNCIÓN AUTOR.
Aquí es necesario hacer un señalamiento: lo que nunca apa­
rece a lo largo de la Conferencia es la expresión siguiente: "fun­
ción DEL autor".

15
DIEGO COPPO I LACAN-MARX

Las expresiones que aparecen de modo sistemático, es decir,


en más de una ocasi_ón son: "función autor", "función «autor»" y
"función-autor".
La ausencia de la expresión "función del autor" la interpreta­
mos como no tratándose en la Conferencia de la función que al­
guien puede cumplir en cierto aspecto, en este caso un autor.
Las reiteradas formas en que aparecen los otros tres tipos de ex­
presiones nos dejan establecido claramente que se trata de un tipo
particular de función. Es decir, "función autor", ''función «autor»"
y "función-autor" nos están designando prácticamente al nombre
propio de una función.
Preguntémonos entonces: qué entendemos por la palabra
"función".
ALUMNA: La función está más allá de una persona. Algo que está insta­
lado; estoy pensando en una escuela y la función directiva, por
ejemplo. A veces el director no está presente en la escuela, porque
por ejemplo se fue a hacer un trámite fuera del establecimiento.
Por haber una organización previa, un cierto orden se da el caso
de que alguien cumpla "la función de director". Las cosas conti­
núan funcionando a pesar de la ausencia de la persona del direc­
tor pero a razón de la presencia de la función de director.

ALUMNO: Yo creo que es un punto de referencia. Yo me muevo de acuer­


do a la referencia que tengo. Si soy hija o soy madre, padre, o soy
directora, o soy profesora. Yo tengo puntos de referencia y los de­
más me tienen a mí como punto de referencia.

CoPPo: Hasta ahora, por lo que han sugerido, se trataría de un conjunto


de lugares que -como todo lugar- son pasibles de ser ocupado.

ALUMNA: Roles.

CoPPo: Habitualmente se dice que alguien cumple "el rol de ... " o "la fun­
ción de ... ".

16
i
CLASE l LACAN (ALTHUSSERIFOUCAULT) MARX

Para Foucault fue un problema difícil de responder por medio


de una definición de qué se trata cuando se habla de "autor".
Freud también se había percatado que en ocasiones el autor
puede ser algo complejo, es decir, no una unidad simple sino una
unidad estructurada. Leámoslo:

"Y bien, señores; (. .. ) No estoy tan enamorado de mi arte ex­


positivo que quiera hacer pasar por un especial atractivo cada
uno de sus defectos estéticos. Y hasta creo que podría haberles
presentado las cosas de otro modo, con más ventaja para uste­
des; por otra parte, estaba en mi propósito hacerlo. Pero uno no
siempre puede llevar a la práctica sus propósitos razonables. A
menudo en el material mismo HAY ALGO QUE LO MANDA A UNO
y LO HACE DESVIARSE DE sus PRIMEMS INTENCIONES. Ni siquie­
ra una tarea tan simple como ordenar un material bien conoci­
do SE PLIEGA DEL TODO AL CAPRICHO DEL AUTOR; se dispone a su
antojo, y sólo con posterioridad puede uno preguntarse por qué
tomó ese aspecto y no otro.' 14

Por nuestra parte, podemos acompañar a Foucault en la esti­


pulación que él hace de este problema y ver a dónde lo (y nos) lle­
va. Parece en principio tratarse de un problema filosófico en tan­
to no está hablando de una definición o del significado que pueda
dar de lo que es la palabra "autor" por el lado de su etimología, o
por el lado del significado brindado por los diccionarios, sino que
más bien, como es un planteo filosófico, trata de problematizar la
definición que nos podría dar por ejemplo, y justamente, el dic­
cionario. Éste tiende a cerrarle la puerta a los problemas filosófi­
cos; más bien él nos da una respuesta operativa cuando necesita­
mos saber el significado de alguna palabra o inclusive en ocasio­
nes de alguna expresión.
Al mismo tiempo que Foucault se preocupa por el problema fi­
losófico, también lo está en esta época por los problemas del len­
guaje. Justamente en el mismo año que dicta esta Conferencia,
4. 24ª Conferencia de introducción al psicoanálisis (1916-17): "El cslucln lll'II
rótico común". Tomo XVI, Ed. Amorrortu. El destacado es mío.

I '/
DIEGO CoPPO I LACAN-MARX

1969, se publica en Francia su libro "La arqueología del saber"5.


"La arqueología del saber'' está compuesto por cinco capítulos,
incluyendo la conclusión. El primero es la "Introducción" pero ya
el segundo lleva por título: "Las regularidades discursivas". Este
a su vez contiene subitems: el subitem 1, "Las unidades del dis­
curso". El 2, "Las formaciones discursivas". El 3, "La formación
de los objetos del discurso". El 4, "La formación de las modalida­
des enunciativas". Quiero decir que para Foucault, en esta época
al menos, uno de los problemas que lo preocupaban, que lo inte­
rrogaban y que lo llevaban a escribir o a dictar conferencias era
el del lenguaje.
Un autor que desde el campo de la matemática y la lógica se
ocupó puntualmente de la noción de "función" fue Gottlob Fre­
ge (1848-1925). Según algún comentarista la envergadura de la
obra de Frege es de tal magnitud que aquellos sobre los que influ­
yó fueron personajes del tamaño intelectual de Russell, Carnap,
Wittgenstein y Husserl. Frege es considerado el fundador de la ló­
gica moderna, es decir, que ha sido colocado a la altura nada más
y nada menos que de Aristóteles en tanto éste último es conside­
rado fundador de la lógica clásica.
Frege dictó una conferencia el 9 de enero de 1891 en la Socie­
dad de Medicina y Ciencias Naturales de Jena que luego dio lu­
gar al artículo que hoy conocemos bajo el nombre de "Función y
concepto" 6•
Se dedica allí a analizar esa expresión matemática (la función),
esa expresión algebraica en la que se afirma la existencia.de un
elemento que no se sabe cuál es y al que suele asignársele para su
representación la letra "x". Se trata simplemente, pero con todo
lo que ello implica, de formalizar una expresión del lenguaje vul­
gar -llamado corrientemente "lenguaje ordinario" por la filosofía
del lenguaje o también conocida bajo el adjetivo de "analítica"­
con una expresión de otro lenguaje, llamado usualmente "lengua-

5. Hay edición en español: Siglo XXI Editores.


6. Esta conferencia se encuentra en "Estudios sobre semántica", editorial Hi­
pamérica.

18
CLASE l j LACAN (ALTHUSSERIFOUCAULT) MARX

je artif ominado el director de la colección en que fuera publica­


elemeribro -se trata de Eduardo Barrio-, es un "seudónimo co­
pero qt en el que se encuentran incluídos los siguientes señores:
mento van Benthem, Dich de Jongh, Jeroen Groenendijk y, final­
simboli Henk Verkuyl. Desconozco los motivos que hicieron que
mática,lectivo de personas reemplazara sus respectivos nombres
que reó por otro que finalmente sería para quienes desconocie­
parte d,detalles de esta trama dificultoso no reconocer en Gamut
tuible. :¡r del libro.
tre las f otro ejemplo que va por el lado contrario. A raíz de los he-
Nos :urridos en el local bailable llamado Cromagnon el 30 de
unas va>re de 2004 la Secretaria de Educación del Gobierno de la
nes, las de Buenos Aires, divulgó en los primeros días del mes de
+ 2". Ejek 2005 entre todos los directivos sobre todo de escuelas
caso de de la ciudad, un documento a través del cual daba indi­
sando a s acerca de cómo tenían que tratar, eventualmente, a los
la "x" pctue habían estado en ese lugar aquella noche. Muy llama­
sión ("2'lc el texto no tenía el estatuto jurídico al que se ajustan
Frege >s oficiales emitidos por alguno de los poderes de la Ciu­
cido (pe1 cuales son las resoluciones o los decretos (ambos tenien­
un elem�nico autor posible al Poder Ejecutivo) o las leyes (lo mis­
plazado �oder Legislativo). El documento en cuestión circuló ha­
una expr;cuelas por la vía oficial del Gobierno, tanto es así que en
lar con el que nosotros contamos figura el sello oficial de
ALUMNA: faíl que señala la recepción del texto. Pero he aquí lo que
esa remarcar: el documento no tenía firma. Tenia mem-
CoPPo: Si, cía en la parte superior de la hoja, centrado: "Gobierno
A latdacl de Buenos Aires".
mer
,precra oficialmente estatal aunque ningún funcionario lo suscribió.
sion
gún lué pasó en este caso con el autor o con la función autor? El
o existe -aún hoy, en tanto ya no puede ser borrado-; conse­
¿ por q·ntemente, alguien lo escribió. No es para dejar pasar que ob­
que Fregenente hay muchos textos en diversos lugares que no tienen
cleración rA: de esta especie son, por ejemplo, las leyendas que sote-

2l
DIEGO COPPO I LACAN-MARX

tar la diferencia entre algo no variable (los números) y algo varia­


ble (la función).
La relación entre "función" y "argumento" nos permite introdu­
cir la consideración de algo no variable (un discurso) en relación
a la variabilidad que le entrega su agente determinado (el amo, la
universidad, la histérica o el analista). Foucault captó la variabili­
dad que le entrega a un discurso o a un texto la relación que éste
tiene con su autor; es por eso que le resultó necesario inventar la
idea de ''función autor'' o sus otras dos variantes que hemos se­
ñalado '1unción «autor»" o '1unción-autor".
Lo que Foucault trata de hacer es interrogar al significado que
nosotros podamos otorgar, desde el lenguaje corriente, a la pala­
bra "autor", en el sentido de aquel que escribe algo o aquel que
dice algo a través de un discurso. Más bien Foucault introduce la
consideración del autor como aquello que cumple una cierta fun­
ción en un discurso.
También y como consecuencia de distanciarse de la conside­
ración vulgar que nos entrega el lenguaje cotidiano, no necesa­
riamente la función autor es cubierta por una persona. Es más,
tampoco por una persona sóla o sólo por una persona. Foucault
da un ejemplo que es el de Bourbaki. Bourbaki es el autor de una
serie de textos, sin embargo no es el nombre propio de una perso­
na, sino de un grupo de matemáticos franceses que se autonomi­
nó de esa manera y trabajan en función de ese nombre de autor.
Lo mismo pasa con el libro, muy recomendable para mí por otra
parte, de lógica "Introducción a la lógica" cuyo autor es L.T.F.
Gamut y cuya edición en idioma original es de 19827• Esta obra
ha adquirido tal éxito en los ámbitos académicos que inclusive
ha llegado a reemplazar en ellos a la clásica "Introducción a la
lógica" de Irving Copi8• Tal vez para vuestra sorpresa, L.T.F. Ga­
mut no es un señor o una señora como supongo que al menos a
la mayoría de ustedes le ha parecido. "L.T.F. Gamut", tal como lo

7. Hay edición en castellano: Editorial Eudeba, 2002.


8. Edición en idioma original: 1953. Edición en español: Editorial Eudeba,
1968.

20
CLASE I ¡ LAcAN (ALTttussERIFoucAuLT) MAnx

ha denomim.do el director de la colección en que fuera publica­


do el libro -�e trata de Eduardo Barrio-, es un "seudónimo co­
lectivo" en el que se encuentran incluídos los siguientes señores:
Johan van B(:nthem, Dich de Jongh, Jeroen Groenendijk y, final­
mente, Henk Verkuyl. Desconozco los motivos que hicieron que
este colectivG de personas reemplazara sus respectivos nombres
propios por <1tro que finalmente sería para quienes desconocie­
ran los detalll!s de esta trama dificultoso no reconocer en Gamut
al autor del libro.
Hay otro ejemplo que va por el lado contrario. A raíz de los he­
chos ocurridos en el local bailable llamado Cromagnon el 30 de
diciembre de '.2004 la Secretaria de Educación del Gobierno de la
Ciudad de Buenos Aires, divulgó en los primeros días del mes de
marzo de 2005 entre todos los directivos sobre todo de escuelas
medias de la <;iudad, un documento a través del cual daba indi­
caciones acer<;a de cómo tenían que tratar, eventualmente, a los
chicos que hahían estado en ese lugar aquella noche. Muy llama­
tivamente el texto no tenía el estatuto jurídico al que se ajustan
los textos oficiales emitidos por alguno de los poderes de la Ciu­
dad, los cuales son las resoluciones o los decretos (ambos tenien­
do por único autor posible al Poder Ejecutivo) o las leyes (lo mis­
mo del Poder legislativo). El documento en cuestión circuló ha­
cia las escuelas por la vía oficial del Gobierno, tanto es así que en
el ejemplar cor1 el que nosotros contamos figura el sello oficial de
la escuela que señala la recepción del texto. Pero he aquí lo que
me interesa rernarcar: el documento no tenía firma. Tenia mem­
brete, decía en la parte superior de la hoja, centrado: "Gobierno
de la Ci udad d� Buenos Aires".
ALUMNO: Era ofici&lmente estatal aunque ningún funcionario lo suscribió.

CoPPo: lQué pasó en este caso con el autor o con la función autor? El
texto exist� -aún hoy, en tanto ya no puede ser borrado-; conse­
c uentemer,te, alguien lo escribió. No es para dejar pasar que ob­
viamente hay muchos tex tos en diversos lugares que no tienen
firma; de e sta especie son, por ejemplo, las leyendas que sale-

21
I
D1EGO CoPPO LACAN-MARX

mas encontrar en algunos billetes que circulan por nuestras ma­


nos. Sin embargo, estamos hablando de un texto que tiene un va­
lor indicativo desde las más altas esferas estatales hacia los fun­
cionarios que se encuentran en escalones inferiores.

Es interesante ver en este caso qué sucedió con la función autor.


Pero para ello tendremos que introducir la herramienta que nos
permita cumplir nuestro objetivo que es entre otros clarificar qué
entiende Foucault por (nombre de) autor y por función autor.
Seamos sistemáticos y veamos las definiciones que encontra­
mos en la Conferencia sobre lo que es "el nombre de autor":

No es simplemente un elemento en un discurso.


• Desempeña en relación a los discursos cierto papel.
• Asegura una función clasificatoria.
• Permite reagrupar cierto número de textos, excluir algunos,
oponerlos a otros.
• Relaciona a los textos entre ellos.
• Caracteriza a un cierto modo de ser del discurso, retirán­
dolo de lo que puede ser una palabra cotidiana, indiferen­
te, "una palabra que se va, que flota y pasa, una palabra
que puede consumirse inmediatamente".

Busquemos ahora las definiciones de ''función autor":

Es una propiedad que pueden tener o no tener los discursos.


Es la característica del modo de existencia, de circulación
y de funcionamiento de ciertos discursos en el interior de
una sociedad.

Siguiendo este conjunto de definiciones, vemos que tanto en el


caso de Bourbaki (caso en el que el autor no coincide con el nom­
bre de autor) como en el caso del texto vinculado a los hechos de
Cromañón (caso en el que no puede ubicarse al autor en cuanto
persona, aunque sí en cuanto Estado) la función autor ha opera­
do en tanto ambos textos han tomado cierto estatuto que los ha

22
¡
CLASE I LACAN (ALTHUSSER/FoucAULT) MARX

retirado de "una palabra que se va, que flota y pasa, una palabra
que puede consumirse inmediatamente".
Foucault, además de hacer una problematización del tema del
discurso y sus autores desde el punto de vista filosófico, también
produce cierta consecuencia -en función de estos ejemplos que
estuvimos viendo- evidente y eminentemente práctica. Hay docu­
mentos que circulan y que no están rubricados por nombres pro­
pios de personas.
Así es que hemos reunido alguna evidencia de que puede pre­
sentarse entre los discursos y las personas un cierto movimiento,
una cierta variabilidad a partir de los cuales se produce determi­
nados efectos.
Podría uno interpretar que el hecho de que un documento no
tenga firma o que un libro esté escrito por un conjunto de perso­
nas que se autonominen con determinado nombre, no afectaría
en nada al contenido del discurso, a su significado. Pero también
podríamos considerar que esos discursos, esos textos son capaces,
por tener esta relación particular con sus autores, de ser objeto, de
sufrir y producir efectos determinados.
Foucault no es amigo de las formalizaciones, más bien lo es de
la expresión en su forma corriente. No encontramos en sus tex­
tos lo que hace, por ejemplo, Aristóteles al determinar designar
a cierto objeto con una letra. Foucault no tiene esa gimnasia. De
todas formas lo que él dice se puede formalizar tanto como cual­
quier discurso. En función de lo que dije hasta ahora es oportuno
plantear el siguiente esquema.
Coloquemos sobre la barra a la obra, al texto, al libro, elemen­
tos todos que aparecen enumerados en la Conferencia.

obra
texto
libro
autor

23
DIEGO COPPO I LACAN-MARX

Tanto sea una obra, un texto o un libro, los tres constituyen una
forma expresiva objetivada por una evidencia sensible, ya que to­
dos tienen un soporte material, pero a cuyo autor, Foucault pro­
blematiza. Por eso formalizo la escisión de este modo: con una
barra que divide un "arriba" de un "abajo". Hay una división en­
tre el que escribe (ya vimos que no necesariamente se encuentra
aquí a un individuo9 ) y su escrito. No sabemos de qué caracterís­
ticas es esta división. Alguien puede decir que en principio si al­
guien escribe, entre sí mismo y lo que escribe hay una distancia.
Esto es evidente. Sin embargo, estamos hablando de la autoría.
Esta división, esta escisión delimita también lo que Foucault dis­
tinguió en algún momento: por un lado un discurso; por el otro,
sus condiciones de posibilidad.

Discurso
Condiciones de posibilidad
Casi sin darnos cuenta, y en los propios términos de la obra de
Foucault, hemos reemplazado las nociones de "obra", "texto" y "li­
bro" por la de "discurso". Pero si bien señalamos que este reempla­
zo es realizado al interior mismo de la obra de Foucault -lo que a
veces se señala como "en sus propios términos" - tampoco pode­
mos desconocer que la noción de "discurso" toma un peso signifi­
cativo en la obra de Lacan, siendo a ese lugar al que nos estamos
dejando llevar por el recorrido mismo de los conceptos.
Respecto a las condiciones de posibilidad del discurso, ellas son
de tal importancia que justamente, condicionan su propia existen­
cia, sus condiciones de aparición.
ALUMNO: Ese condicionamiento se refiere a la posibilidad de atribuirle un
autor a un discurso.

CoPPo: Claro. Hay un problema que es la posibilidad de atribuirle la au­


toría de un determinado discurso a alguien. Pero las condiciones
9. Foucault usa la expresión "individuo" contraponiéndola a la de "sujeto".

24
CLASE I I LACAN (ALrnussERIFoucAULT) MARX

de aparición de ese discurso, lpor qué reglas está determinada?


Foucault lo dice así. Parecería ser que hay reglas que determinan
la posibilidad de que un discurso aparezca o no.

Fíjense hasta qué punto no sería voluntad del autor el hecho


de que se produzca un discurso, sino de las condiciones materia­
les que en tanto tales deberían estar dadas. Podríamos pensar ésto
en el orden del discurso10 , en el conjunto de los discursos en que
está metido ese sujeto, lo cual desde este ángulo no sería intras­
cendente respecto de las condiciones de posibilidad de aparición
de cierta obra. El estar metido del sujeto podemos interpretarlo
como el vínculo social, una de las definiciones que Lacan diera
para definir al discurso.
En última instancia alguien podría pensar que el sujeto se en­
cuentra sujetado de un modo absoluto, que está totalmente limita­
do en sus posibilidades de constituirse en autor de discurso, con­
dicionado por las circunstancias. Cabe preguntarnos en este caso
de qué se trata entonces cuando pensamos en esas condiciones.
Esas condiciones pueden ser establecidas por aquellos significan­
tes que representan al sujeto y en las posibilidades de que se esta­
blezca esa representación no encontramos otro mecanismo que
el de la identificación.
Continuemos retornando al razonamiento filosófico recordan­
do que al momento en que Foucault dicta su Conferencia, ya ha­
bía escrito "Las palabras y las cosas': título de la obra en el cual
se hace presente uno de los problemás clásicos en el estudio del
lenguaje. Pero él dice que en ese texto se había dedicado, más que
10. "El orden del discurso" es el título del libro en el que fuera publicada la lec­
ción inaugural del trabajo que Foucault realizara desde 1970 en el College
de France sucediendo a Jean Hippolite en el cargo de la cátedra de Histo­
ria de los sistemas de pensamiento. Puede leerse en la introducción de ese
libro: ''.A través de un minucioso análisis de las variadas formas de acceso
(o de las prohibiciones y tabúes) a la palabra, de la marginalidad de deter­
minados discursos (la locura, la delincuencia) o la controvertida voluntad
de verdad de la cultura occidental , este opúsculo consigue poner de mani­
fiesto la inquietante fragilidad de categorías filosóficas aparentemente sa­
crosantas, como las de sujeto, conciencia e historia''. Tusquets Editores.

25
I
DIEGO COPPO LACAN-MARX

al autor, a las masas verbales, tal como podría hacer, piensa, un


lingüista recortando enunciados más o menos arbitrariamente, se­
leccionando grupos de discursos, agrupándolos, confrontándolos
con otros, poniéndolos en relaciones diversas, etc. A esas masas
verbales, Foucault las delimitaba fehacientemente. El habla ahí
de algunas de ellas tales como ser las de la "historia natural" o las
del "análisis de las riquezas", o las de la "economía política". To­
dos discursos que hablaban sobre ciertos objetos; por ejemplo en
el caso del segundo, sobre las riquezas. La economía política, so­
bre el valor, sobre el problema del valor de los productos o -des­
pués de Marx-, de las mercancías.
Sin embargo, dice que ahora -en el momento de la Conferen­
cia- está dedicado a otro tema; que él trae hoy un problema que no
sabe exactamente a qué lugar lo va a llevar; él tiene un proyecto;
dice: "es preciso evidentemente que justifique un poco más, ante
ustedes, el tema que he propuesto que es ¿qué es un autor?"
En la época de "Las palabras y las cosas" Foucault dice que te­
nía como objeto a las masas verbales o también lo que llama "ca­
pas discursivas"; se trataba de conjuntos de discursos aplicados o
dirigidos a estudiar ciertas partes de la realidad. Dice:

"... el problema para mí no era describir a Butfon o a Marx, ni


restituir lo que habían dicho o querido decir: trataba simplemen­
te de encontrar las reglas según las cuales ellos habían forma­
do cierto número de conceptos o conjuntos teóricos que pueden
encontrarse en sus textos''.

A esas reglas no se me ocurre a mí otra cosa que condensarlas


en dos vertientes: las que proveen las condiciones materiales de la
existencia junto a las que proveen las identificaciones con aque­
llos significantes que, como todos ellos, no representan otra cosa
que a un sujeto. A esta segunda vertiente puedo llamarla la de la
transferencia que, por ejemplo para el caso de Marx, es a esta al­
tura bastante fácil de reconstruir (Hegel, Proudhom, Feuerbach,
Petty, Smith, Ricardo). Hilando más finamente sobre este último
punto, cabe la siguiente pregunta: "Pero, la ídentificación, ¿no es

26
CLASE 1 1 LACAN (ALTHUSSERIFOUCAULT) MA11.X

un proceso inconciente?". Yo respondería: ¿Quién puede negar­


lo? Pero cómo saber de la identificación de un sujeto si no es por
su obra o, ya realizando el reemplazo que hemos concretado más
arriba, por su discurso.
O sea, que ya de por sí no se trata, no se trataba aún en esa
época, de una reproducción de la teoría de Marx o de quién sea,
de una explicación como se puede dar en una clase en la que al­
guien quiere transmitir la teoría de cierto autor; sino que en este
punto ya estaba haciendo Foucault cierta operación de trascen­
dencia respecto de lo que puede implicar la repetición de un dis­
curso teórico; más que de una repetición se trata aquí de una in­
novación teórica.
Foucault dice que otro objetivo que se había propuesto en la
época de "Las Palabras y Las Cosas" fue: buscar las condiciones
de funcionamiento de prácticas discursivas. ¿Qué sería eso? Se­
ría justamente estudiar a los discursos sin los autores.
Foucault anuncia que las consecuencias de todo este conjunto
e.le ideas están en un texto que pronto va a aparecer, que, por lo
que deduzco, se trata de "La arqueología del saber". Dice: "trato
allí de dar estatuto a grandes unidades discursivas". Es lo que cité
anteriormente que figura como subítem 1 de alguno de los capítu­
los: unidades discursivas. ¿Qué podemos entender por dar "esta­
tuto" a unidades discursivas? Entiendo que "dar estatuto" signi­
l'ica localizar el momento, el instante en el que se articula al dis­
curso un autor.
Insiste en que otra cuestión se plantea a partir de ahora: la del
autor. "Esta noción de autor constituye el momento importante
tic la individualización en la historia de las ideas."
Dice: "Por ahora quisiera encarar solamente la relación del tex­
to con el autor". Fíjense, esto se podría escribir al revés. Podría in­
terpretarse que el sujeto sea lo determinante y el texto sea lo de­
l crminado, suponiendo que alguien es dueño de sus palabras. Con­
l i11úa: "... quisiera encarar solamente la relación del texto con el
autm� la forma en que su texto apunta hacia esa figura que le es
,·.-.:tcrior y anterior, al menos en apariencia''.
Cuando dice "exterior", considero que lo dice bajo la idea de que

27
DIEGO COPPO j LACAN-MARX

el lenguaje le es exterior al sujeto y que éste se vincula con esa ex­


terioridad, de modo que lo que estaría rigiendo las relaciones entre
el sujeto y el lenguaje sería una topología que considera al lenguaje
como lo exterior al sujeto, cosa que es bastante difícil de mantener
cuando por ejemplo se trata de interpretar el acto fallido desde el
psicoanálisis. Porque áesiste la división topológica entre interior
y exterior una supuesta explicación de cómo el hombre se vincula
con el lenguaje? ¿Es el lenguaje un objeto externo con el que el su­
jeto se vincula tal como lo hace con otras cosas? Parecería ser que
en la interpretación de las relaciones del sujeto con el lenguaje po­
dría considerarse otra relación topológica que la de la interioridad­
exterioridad, dado que si tenemos la cadena del discurso proferida
por un individuo que habla, y si esa cadena es todo lo que la per­
sona dice, ¿cómo se entiende que irrumpa de repente algo que es
inconsistente respecto de lo que venía diciendo (lo anterior) y de lo
que continúa diciendo (lo posterior). En este caso la inconsistencia
no se ajusta a la definición que en lógica se entiende por ella, es de­
cir, por contradicción. La inconsistencia en este caso tiene por ca­
racterística la irrupción de un elemento en el lugar de otro que era
esperado, operación que constituye una metáfora que rompe even­
tualmente el carácter poético {con el ingrediente social que ella im­
plica) y se encuadra en una especie de metáfora privada.
Lacan, en momentos avanzados de su obra, desarrollará esta
insuficiencia de la interpretación reducida a lo interno y lo exter­
no para explicar las relaciones del sujeto con el lenguaje.
Sobre el problema de la anterioridad (y por ende, de la poste­
rioridad): muchas veces los autores de libros científicos comienzan
a hablar, sobre todo al inicio de los mismos, haciendo un resumen
de cuál es el estado de conocimiento del problema que van a tra­
tar, citando a los autores que lo abordaron hasta ese momento. Por
un lado, se hace un relevamiento de todo aquello que es anterior al
texto que van a escribir, pero por otro lado su texto, su producto, su
fin será medio para nuevos discursos; su texto será posterior al dis­
curso en el que el suyo se va a articular. En "Epistemología y Meto­
dología: Elementos para una teoría de la investigación científica 11 "
11. 1993. Editorial Eudeba

28
CLASE I j LACAN (ALTHUSSERIFOUCAULT) MARX

de Juan Samara, se hace mención a la importancia que en el proce­


so de investigación tiene lo que comúnmente puede llamarse "fase
exploratoria del campo a investigar". Si bien el científico se esfuer­
za por hacer candente este trabajo exploratorio lográndolo en ma­
yor o menor medida, la operación del autor se produce más allá de
la conciencia, empujada esa operación por las reglas que la condi­
cionan y que Foucault llamó condiciones de posibilidad.
Muchas veces aquí, en el trabajo en la escuela, se han dado si­
tuaciones en las que estos problemas que estamos tratando se han
hecho patentes. Ustedes saben que entre una de las actividades
de los profesores figura la de realizar evaluaciones de sus alum­
nos; en algunas ocasiones esa pruebas consisten en que sus alum­
nos deben escribir. Ha sucedido que en circunstancia en las que
debían figurar en esos escritos determinados contenidos apare­
cían otras cosas; cosas que inclusive en algún caso habían llega­
do a consistir en un insulto -no necesariamente dirigido al lector,
en ese caso el profesor-.
Sin desconsiderar lo urticante que puede producir en cualquier
lector una expresión insultante, desde este planteo filosófico, po­
demos preguntarnos en qué lugar estará esa obra respecto de su
autor ¿se podría pensar que hay más de un autor'? Si se pudiese
pensar que hay más de un autor, se nos abriría de ese modo una
perspectiva diferente que si no pudiéramos pensar que hay, even­
tualmente, más de un autor.
Fíjense qué interesante porque, a quienes trabajamos en escue­
las, desde el psicoanálisis, qué caminos posibles se 110s abren fren­
te a un episodio como éste. Como necesitamos te ner el discurso
del sujeto no tenemos más alternativa que convocar al jóven su­
puesto a conversar a partir de lo cual se abre eventualmente un
discurso que no sabemos de antemano a dónde remitirá, pero so­
bre el cual nos mantenemos alerta para localizar qué fue lo que
allí se conmovió en la relación entre la obra y su autor.
Muchas veces también en las intervenciones judiciales los jue­
ces le preguntan a los psiquiatras o a los psicólogos, cada vez más
frecuentemente, su opinión sobre los movimientos que pueden
darse entre la obra y su autor, entre una conducta y quien la ejecu-

29
DIEGO COPPO ¡ LACAN-MARX

ta, entre un hecho y quien es agente de ese hecho. Piensen que un


hecho por supuesto puede ser un hecho de palabra. Por supuesto
que los funcionarios judiciales no lo formulan de este modo pero
puede intuirse que hay allí una pregunta de este tipo.
Las autoridades de las escuelas, cuando convocan a los pro­
fesionales para que intervengan, también plantean preguntas de
este tenor.

EL NOMBRE DE AUTOR

Ya fue dicho que para Foucault puede ser que el autor desapa­
rezca. Puede ser que el autor esté sufriendo esta desaparición. Dice:
"En primer lugar querría evocar en pocas palabras los problemas
planteados por el uso del nombre de autor. ¿Qué es un nombre
de autor? y ¿cómo funciona? Bien lejos de dar una solución ..."
(otra vez la precaución de Foucault en esta Conferencia recordan­
do todo el tiempo que no va a dar una solución, que simplemente
está explorando un terreno) "... indicaré solamente algunas de las
dificultades que presenta". ¿Qué es el NOMBRE DE AUTOR? Dice que
el nombre de autor es, efectivamente un NOMBRE PROPIO, pero que
el nombre propio, en sí, plantea sus mismos problemas.
En la filosofía del lenguaje el nombre propio es un elemento
bien problemático. Entre los distintos análisis (Frege, Mill, Witt­
genstein, Church) Foucault se refiere a los de John Searle a quien
menciona de manera explícita.
Searle es un autor eminente de la filosofía del lenguaje, de la fi­
losofía analítica. Es norteamericano pero buena parte de su carrera
intelectual transcurrió en Inglaterra, específicamente en Oxford 12.
En su libro "Actos de habla" caracteriza al significado de los nom­
bres propios como uno de los "dos problemas tradicionales de la
filosofía del lenguaje" 13. Searle nos dice que en principio el nom-
12. Para más datos sobre la biografía y la obra de John Searle ver www.libros­
enred.com/Libros/ conversacionesconj ohnsearle .aspx
13. Editorial Cátedra, página 161. El otro problema tradicional es el de las des­
cripciones definidas.

30
CLASE I I LACAN (ALrnussER/FoucAULT) MARX

bre propio es aquello que utilizamos para representar al objeto 14 •


Agrega luego que ''los nombres propios no tienen sentido, son mar­
cas no significativas". El nombre propio no describe al objeto en
absoluto (a diferencia de las descripciones definidas). Identificar a
un objeto por medio de su nombre propio no conlleva para nada
conocer algún hecho o aspecto del mismo. Searle destaca que el
nombre propio trabaja respondiendo a "nuestra necesidad de se­
parar la función referencial de la función predicativa del lengua­
je". Sin embargo, advierte y nos advierte que "nosotros no llega­
mos jamás a referirnos de manera completamente aislada de la
predicación...". lPor qué? Porque es absolutamente imposible que
al querer identificar al objeto "Aristóteles" no nos veamos conmi­
nados a predicar al menos algo acerca de él, por ejemplo, que es
quien escribió el Organón. En el caso de Aristóteles -y en el de
cualquier individuo que haya muerto- ni siquiera contamos con
la mudez indicativa que nos posibilita el dedo ostensivo.
Coincidiendo en este punto Foucault con Searle, dice el prime­
ro: "No es posible hacer del nombre propio, evidentemente, una
referencia pura y simple". lQué quiere decir? Que el nombre pro­
pio y el nombre de autor, igualmente (porque el nombre de autor
es un nombre propio), no sólo tienen funciones indicadoras.
El nombre propio no sólo tiene funciones indicadoras respec­
to del objeto al que señala casi ostensiblemente. Es más que una
indicación, es más que el gesto de un dedo apuntando hacia al­
guien; en cierta medida, el nombre propio es el equivalente de
una descripción.
Una descripción, ¿en qué sentido? Frente a la pregunta"¿ Quién
es Aristóteles?" nos vemos obligados a realizar aunque sea la más
mínima descripción respondiendo, por ejemplo, "El que escribió
el Organón" es una respuesta posible cuya acción indudablemen­
te es la de describir.
¿ Cómo se indica, cómo se señala a Aristóteles? Va de suyo que
desde hace más de 2000 años no existe alguien capaz de señalar
a Aristóteles pero sí se lo puede describir. Puedo decir que Aristó-
14. Página 166.

31
DIEGO COPPO I LACAN-MARX

teles, a través de una descripción, es el autor de tal libro. Son en­


tonces dos las funciones que el nombre propio tiene. La de indi­
car y la de describir. En este sentido el nombre propio y el nom­
bre de autor son idénticos, comparten las propiedades.
Sin embargo, más adelante, Foucault señala las diferencias que
existen entre el nombre propio y el nombre de autor; no las identi­
dades sino las diferencias. ¿cuáles son esas diferencias? Dice, "Si,
por ejemplo, me doy cuenta de que Pierre Dupont no tiene los ojos
azules..." (Pierre Dupont como nombre propio) "... o no nació en Pa­
rís o no es médico, etc., no es menos cierto que ese nombre Pierre
Dupont, siempre continuará refiriéndose a la misma persona''.
O sea, a Pierre Dupont, al nombre propio "Pierre Dupont" no le
importa cómo yo lo veo o qué sé yo acerca de Pierre Dupont o qué
juicio tengo hecho acerca de él; sino que lo que se va a mantener
estable es la relación entre el nombre "Pierre Dupont" y la perso­
na a quien se refiere. Continúa"... el vinculo de designación no se
modificará por ello". Yo puedo tener un juicio equivocado acerca
de los ojos de Pierre Dupont pero voy a seguir señalando con mi
dedo a la misma persona cuando alguien me pregunte "¿Quién es
Pierre Dupont?". Ese es Pierre Dupont, solamente que me equivo­
qué cuando le vi los ojos. Hasta aquí el nombre propio.

"Por el contrario, los problemas que plantea el nombre de au­


tor son mucho más complejos: si descubro que Shakespeare no
nació en la casa que hoy se visita, he aquí una modificación
que evidentemente, no va a alterar el funcionamiento del nom­
bre de autor..."

en tanto Shakespeare va a seguir siendo el autor de las obras


que escribió; tal descubrimiento no afectaría en absoluto al nom­
bre de autor; "... pero si se demostrase que Shakespeare no escri­
bió los Sonetos que pasan por ser suyos, se produce un cambio
de otro tipo'� O sea, aquí sí, este otro descubrimiento ya afecta al
nombre de autor.
Esta afectación sobre el nombre de autor no tocaría en nada
al nombre propio en tanto éste continuaría manteniendo su rela-

32
(CLASE 11 LACAN (ALTHUSSERIFOUCAULT) MARX

,·ion de indicalción respecto a la persona de Shakespeare en tanto


rdcrcncia. Ah1ora, frente a la pregunta "¿Saben quién es Shakes-
1warc?", debit:era responder "El que hasta ahora se pensaba que
l i ahía escrito 1los Sonetos". Lo puedo seguir describiendo desde el
p1111to de vist.a del nombre propio, pero se ha alterado su nom­
l1rc de autor.
1 )e este mo>do aparece la diferencia que me permite distinguir
q111: el nombrt de autor y el nombre propio no son lo mismo. Si
1 u, pudiéra m01s localizar al menos una d iferencia entre el nom­
l 1n · propio y e;l nombre de autor ambas nociones serían sinóni-
111as. lQué ut i�idad tendría contar con dos nociones para definir
In 111ismo? Pof una cuestión económica las podría denominar de
l.1 111isma forma. Pero si encuentro la o las diferencias se me pre­
·,1·11la la obliga�ión, por la necesariedad lógica, de tener que esta­
lil t -i:cr dos nociones distintas: una el nombre propio y otra el nom­
l 111· de autor.
1-'oucault da por concluída esta serie de ideas con la siguiente
11rnposición: "l�l nombre de autor no es entonces exactamente un
11, )lflbre propio como los otros':

1 ,< >S AGENTES DE LOS DISCURSOS Y EL NOMBRE DE AUTOR

Comencemos este apartado con las siguientes dos preguntas:

1. lPor qué colocar en continuidad a los términos de obra,


texto y füJro (Foucault) con el de discurso (Lacan)?
• > ¿Puede e,tablecerse alguna relación entre la noción foucaul­
tiana de ['IOMBRE DE AUTOR y la lacaniana de DISCURSO?
A la primera pregunta respondo que esa continuidad queda es­
t .tlilccida porqur- es el propio Foucault el que tanto en esta Confe-
1, ·11t:ia como en c)tras obras de su autoría -tal como ya lo he men-
1 iotiado- establc-ce a la noción de "discurso" como un elemen­
lt I de estudio.

33
DIEGO COPPO I LACAN-MARX

A la segunda pregunta respondo que por supuesto que se pue­


de y al establecimiento de tal relación lo formulo de este modo:
los cuatro agentes de los discursos lacanianos son sus nombres de
autor (amo, universitario, histérica y psicoanalítico). De este modo
estoy agregando elementos a lo que Foucault llama "la singulari­
dad paradojal del nombre de autor". Lo estoy haciendo dado que
en este caso me encuentro postulando nombres de autores que no
son nombres propios.
Pero veamos cuáles son los caracteres que posee el nombre de
autor; ellos son:

No es simplemente un elemento en un discurso.


Desempeña en relación a los discursos cierto papel.
• Asegura una función clasificatoria.
Permite reagrupar cierto número de textos, delimitarlos, ex­
cluir algunos, oponerlos a otros.
Caracteriza a un cierto modo de ser del discurso.
Prácticamente funda al discurso, en tanto diferente de la pa­
labra cotidiana, indiferente, que se va, que flota y pasa, una
palabra que puede consumirse inmediatamente.
• Permanece siempre en el campo del signo o del símbolo,
con prescindencia inclusive de que su punto de partida sea
el interior del discurso y el de llegada el individuo real, a
diferencia de lo que realiza el nombre propio enviando un
señalamiento que cae sobre la persona real.

¿por qué en la teoría lacaniana de los discursos se establece la


existencia de al menos más de un discurso? ¿por qué no se tra­
ta de sólo uno? Ahora podemos decir que no es uno porque exis­
te el nombre de autor y si éste no realizara su operación clasifica­
toria, no estaría garantizada la existencia de al menos más de un
discurso; aunque sea la clasificación mínima de dos.
Si postulamos que los discursos sólo son concebibles en tanto
plurales (y no singular) se nos arma ya la posibilidad de una tipo­
logía de los discursos.

34
CLASE I I LACAN (ALTHUSSER/FoucAULT) MARX

Respecto a reagrupar cierto número de textos, delimitarlos, ex­


cluir algunos y a esos a su vez, oponerlos a otros, tomemos como
1·jemplo la clásica oposición entre estructuralistas y existencialis­
L,s. ¿cómo agrupamos a cada uno de los textos a los que a su vez
podría considerárselos pertenecientes a cada una de estos con-
11mtos? Ese eventual agrupamiento dependería de los paráme-
1 rns que estableciéramos para definir aquí también la operación
de nombre de autor.
Cuando decimos "caracterizar" (en este caso a un cierto modo
de ser del discurso) podemos traducirlo también como "definir".
r )escribimos a un ente; por esa misma operación lo clasificamos
v, a su vez, por esta última operación lo caracterizamos.
Una gran clasificación que hace Foucault es que h ay palabras
q11e circulan, que son tales, que son palabras, pero que tienen to­
das estas características: ser cotidianas, indiferentes, que se van,
q11c flotan y pasan.
El discurso que no cuenta con el atributo de poseer nombre de
,111lor se encuentra poblado de palabras que no llegan a tener un
1•.•:latuto. Si del intercambio mantenido entre el lector y este tex­
lo se produce tal operación que logra hacer que algunas palabras
lleguen a ser críticas, creo que ese hecho habrá justificado la pu-
1 dicación de esta obra. En cambio, si no llegan a lograr alcanzar
•·!;e estatuto y son sólo palabras que pasan, que flotan, todas estas
p;ilabras tal vez resulten haber sido difundidas en vano.

/\111MN0:En la última página, antes de que empiecen las intervenciones


de algunos asistentes a la Conferencia, Foucault, después de plan­
tear todos los argumentos a favor de su tesis sobre el autor criti­
cando la forma clásica en que se concibe lo qué es un autor, dice:
"En resumen se trata de sacarle al sujeto (o a su sustituto) su pa­
pel de fundamento originario, y de analizarlo... " al sujeto. "... como
una función variable y compleja del discurso". Creo que esta es la
idea central que él trata de sostener.
Viene muy a cuento el texto de Perry Anderson "Estructura y suje­
to" donde plantea que la constante problemática que tratan los in­
telectuales con los que discuten los estructuralistas (sea con Sar-

35
DIEGO COPPO I LACAN-MARX

tre, con Merleau-Ponty o con De Beauvoir), es la difícil y compli­


cadísima relación que hay entre el sujeto y la estructura. Lláme­
se estructura de lenguaje (Saussure de por medio), económica,
o discursiva.
Él plantea que esa cuestión es la que devana los sesos de lospen­
sadores de mayor nivel en Europa en un determinado período de
la historia. lQué relación hay entre la estructura y el sujeto? No es
de fácil dilucidación.

CoPPO: La Conferencia está dada en un clima en que esto se está deba­


tiendo más o menos explícitamente. Foucault junto a los intelec­
tuales que asistieron a su Conferencia participan de ese debate.
Hay una movilidad en esa relación entre el autor y el texto quepa­
recía, mirada a simple vista, bastante sencilla. La relación entre la
persona y lo que dice.

36