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NATM

El Nuevo Método Austriaco de Túneles (NATM) es un método de construcción de túneles que permite la deformación controlada de la roca durante la excavación para maximizar la resistencia inherente del terreno, revistiendo luego el túnel con una capa de hormigón proyectado o shotcrete. Aunque originalmente desarrollado en Austria, el método se ha adaptado a diferentes condiciones geológicas y se ha convertido en el estándar para la construcción de túneles a nivel mundial.

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El Nuevo Método Austriaco de Túneles (NATM) es un método de construcción de túneles que permite la deformación controlada de la roca durante la excavación para maximizar la resistencia inherente del terreno, revistiendo luego el túnel con una capa de hormigón proyectado o shotcrete. Aunque originalmente desarrollado en Austria, el método se ha adaptado a diferentes condiciones geológicas y se ha convertido en el estándar para la construcción de túneles a nivel mundial.

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NUEVO MÉTODO AUSTRIACO DE TÚNELES (NATM) & SHOTCRETE

El Nuevo Método Austriaco de Túneles, el método de construcción subterránea más utilizado,


debe parte de su éxito a la evolución de la tecnología de shotcrete.
Conocido familiarmente como NATM (por sus siglas en inglés- New Austrian Tunneling
Method), este planteamiento de ingeniería de túneles es más bien un conjunto de principios o
una filosofía, que un método técnico muy prescriptivo.
NATM busca maximizar la capacidad de resistencia y soporte inherente del propio terreno, y es
reconocido como una de las técnicas más económicas para construir y evaluar la integridad de
un túnel.

Además de ofrecer ahorros considerables en material de sostenimiento, personal y tiempo de


desarrollo de proyecto; también ofrece beneficios como una enorme resistencia en zonas
sísmicas. De hecho, es el método por excelencia para la construcción de una gran mayoría de
túneles a nivel global.
A diferencia de métodos clásicos como el Belga o Alemán, donde se sostiene el túnel de
inmediato sin dejar que se deforme, el NATM permite la deformación del macizo rocoso antes
de proceder a estabilizar el túnel, moderando la necesidad de utilizar enormes cantidades de
material de soporte complementario.

Curva de deformación del macizo rocoso


NATM & Shotcrete: un método de construcción económico y ágil
El túnel resultante se reviste de una capa de hormigón proyectado o shotcrete, más rápida y
simple de ejecutar que el uso de cuadros rígidos. El uso de esta capa de shotcrete aumenta la
cohesión interna del macizo rocoso, reforzando el anillo de soporte, y puede actuar tanto
como capa de sostenimiento y como capa de revestimiento.

Este método de excavación y soporte por fases causó estupor entre ingenieros y constructores
inicialmente, pero el trabajo desarrollado en Austria durante 1960 acabó consolidándolo como
un planteamiento fundamental en la industria.
El trabajo exploraba los beneficios económicos así como la mayor seguridad en el proceso de
construcción. Basado en el método observacional, predica intercalar la construcción con
periodos de asentamiento durante los que se observa el comportamiento de la roca para así
adecuar el diseño del túnel y métodos de soporte a los requerimientos geológicos.

NATM: ¿Qué esconde un nombre?


En el mundo de la tunelación, este método se entiende como una serie de principios que
permiten una valoración más dinámica del terreno. Pero el consenso acaba ahí.
Mientras algunos expertos consideran que no hay nada “Nuevo” en el NATM, otros consideran
que no es exclusivamente “Austriaco”, mientras otros sectores prefieren decantarse por
nombres como “Método de Excavación Secuencial” o el “Método de Shotcrete”.
Como ejemplo, el método NATM se ha ido blindando lentamente en Londres hasta abocar en
el Sprayed Concrete Lining (SCL), la proyección de shotcrete por capas como revestimiento
final, que se adecúa mejor a los requerimientos del suelo arcilloso de la ciudad.
Estos cambios se fueron produciendo a raíz del colapso del túnel de las estaciones del
Heathrow Express Rail Link Project en octubre 1994, que puso en evidencia la problemática de
emplear NATM en terrenos blandos, donde las deformaciones son muy rápidas.
Este proceso de adaptación se reproducirá en muchos otros proyectos, donde las necesidades
específicas de cada proyecto implicarán adecuaciones del método NATM en los años a venir.
A pesar de la falta de consenso sobre la definición específica en la industria de túneles y geo-
ingeniería, NATM va a continuar creciendo como método de excavación y soporte.
Y a usted, ¿qué nombre le parece el más apropiado para este método de excavación y soporte?
Deje sus comentarios abajo.

NATM: Algunos principios básicos


Aunque el método NATM rechaza autodefinirse como una técnica específica, consiste de
algunos principios básicos:
 Maximizar la resistencia inherente del macizo rocoso permitiendo su deformación, de tal
manera que la roca sea su propio soporte
 Aplicación de una membrana fina de shotcrete para prevenir mayor deformación de la roca
 Medición y seguimiento sistemático de movimientos en el túnel, para adecuar las posibles
medidas de apoyo adicionales requeridas
 Apoyo flexible, con soportes ‘activos’ que combinan shotcrete con bulones, mallazo y cerchas
de acero.

A partir de este estudio se desarrollaron veinte principios fundamentales, siendo cinco los más
importantes:

1. Utilizar la propia roca como elemento resistente frente a los incrementos locales de tensión
que se producen durante la excavación.
2. Utilizar métodos de excavación que minimicen el daño producido al macizo, con gunitados
de protección nada más excavar.
3. Instrumentar las deformaciones en función del tiempo, con ayuda de clasificaciones
geomecánicas y ensayos de laboratorio.
4. Colocar sostenimientos iniciales flexibles, protegiendo el macizo de meteorizaciones,
compresiones, cohesiones, etc. a la velocidad adecuada, para evitar el comienzo de daños.
5. Colocar el revestimiento definitivo, si es necesario, también flexible, minimizando así los
momentos flectores, añadiendo resistencia adicional con cerchas o bulones, pero no con
secciones rígidas.

¿Qué quiere decir todo esto, exactamente?

Pues que, sabiendo cómo se deforma teóricamente el macizo, durante la excavación se debe
utilizar la instrumentación para comprobar si vamos bien o no y, de acuerdo con eso, ir
dimensionando un sistema flexible de sostenimiento. Es decir, consiste en hacer las cosas con
cuidado y bien de acuerdo a lo que vamos viendo, nada más que eso.

Lo bueno del método:

 Es económico, un revestimiento flexible casi siempre es más barato que uno rígido.
 Altera poco el terreno, lo cual viene bien a largo plazo.

Lo malo del método:

 Exige un cuidado continuo, saber hacerlo bien, estar pendiente en todo momento a la
instrumentación… y usarlo dónde toca, y eso suele excluir a los suelos blandos.

Como pasa siempre, el método tiene defensores y detractores y, por extraño que pueda
parecer, todos tienen razón, el problema no es el método, sino usarlo mal, aunque según
algunos esto no sea más que una mala excusa.

Puede que no existan las verdades absolutas, pero en cuestiones relacionadas con el terreno y
la geotecnia, «lo barato sale caro» se aproxima mucho. Aceptar la oferta más barata sabiendo
que no es la opción correcta no es ético, y menos todavía en suelos blandos en entornos
urbanos, en los que tanto el riesgo como los posibles daños son muy elevados.

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