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Puntos Sobresalientes 1 Crónicas 26, 27, 28, 29

28:9. ¿Qué aprendemos del buen ejemplo de


Salomón y de los errores que cometió en sus
últimos años? Antes de morir, David aconsejó a
su hijo Salomón: “Si tú [...] buscas [a Jehová], él
se dejará hallar de ti” (1 Crónicas 28:9). Cuando
ascendió al trono, Salomón fue a Gabaón, donde
se hallaba la tienda de reunión, y ofreció
sacrificios a Dios. Allí, Jehová le hizo esta
invitación: “¡Pide! ¿Qué quieres que te dé?”. En
respuesta a la solicitud del rey, Dios le dio
generosamente sabiduría y conocimiento para
juzgar a Israel, pero además de eso, le dio
riquezas y honra (2 Crónicas 1:3-12). El rey
construyó un magnífico templo utilizando el
plano arquitectónico que David había recibido de
Jehová. Pero no buscó la guía divina en sus
asuntos matrimoniales. Se casó con mujeres que
no adoraban al Dios verdadero. Cuando el rey
envejeció, ellas le alejaron el corazón de Jehová
(1 Reyes 11:1-10). Prescindiendo de lo
prominentes, sabios o entendidos que
parezcamos ser, es importante que sigamos
“asegurando[nos] de lo que es acepto al Señor”.

1 Crónicas 29:10-19 “En consecuencia, David


bendijo a Jehová ante los ojos de toda la
congregación, y David dijo: “Bendito seas, oh
Jehová el Dios de Israel nuestro padre, desde
tiempo indefinido aun hasta tiempo indefinido.
Tuya, oh Jehová, es la grandeza y el poderío y la
hermosura y la excelencia y la dignidad; porque
todo lo que hay en los cielos y en la tierra es
[tuyo]. Tuyo es el reino, oh Jehová, Aquel que
también te alzas como cabeza sobre todo. Las
riquezas y la gloria las hay debido a ti, y tú lo
estás dominando todo; y en tu mano hay poder y
potencia, y en tu mano hay [facultad] para hacer
grande y para dar fuerzas a todos. Y ahora, oh
Dios nuestro, te damos las gracias y alabamos tu
hermoso nombre. ”Y sin embargo, ¿quién soy yo
y quién es mi pueblo, para que retengamos el
poder para hacer ofrendas voluntarias de esta
manera? Porque todo proviene de ti, y de tu
propia mano te hemos dado. Porque somos
residentes forasteros delante de ti, y pobladores
lo mismo que todos nuestros antepasados. Cual
sombra son nuestros días sobre la tierra, y no hay
esperanza. Oh Jehová Dios nuestro, toda esta
abundancia que hemos preparado para edificarte
una casa para tu santo nombre, de tu mano es, y
a ti todo ello pertenece. Y bien sé yo, oh Dios
mío, que tú eres examinador del corazón, y que
es en la rectitud en lo que te complaces. Yo, por
mi parte, en la probidad de mi corazón he
ofrecido voluntariamente todas estas cosas, y
ahora he tenido gozo en ver a tu pueblo que se
halla aquí ahora hacerte ofrendas
voluntariamente. Oh Jehová el Dios de Abrahán,
Isaac e Israel nuestros antepasados, mantén esto,
sí, hasta tiempo indefinido como la inclinación
de los pensamientos del corazón de tu pueblo, y
dirige su corazón a ti. Y da a Salomón mi hijo un
corazón completo para que guarde tus
mandamientos, tus testimonios y tus
disposiciones reglamentarias, y para que haga
todo, y para que edifique el castillo para el cual
yo he hecho los preparativos”.”

1 Reyes 11:1-10 “Y el rey Salomón mismo amó a


muchas esposas extranjeras junto con la hija de
Faraón, a moabitas, ammonitas, edomitas,
sidonias [e] hititas, de las naciones de las que
Jehová había dicho a los hijos de Israel: “Ustedes
no deben meterse entre ellas, y ellas mismas no
deben meterse entre ustedes; verdaderamente
inclinarán el corazón de ustedes a seguir a los
dioses de ellas”. A ellas se adhirió Salomón para
amarlas. Y llegó a tener setecientas esposas,
princesas, y trescientas concubinas; y poco a
poco sus esposas le inclinaron el corazón. Y al
tiempo en que envejeció Salomón aconteció que
sus esposas mismas habían inclinado el corazón
de él a seguir a otros dioses; y su corazón no
resultó completo para con Jehová su Dios como
el corazón de David su padre. Y Salomón empezó
a ir tras Astoret, la diosa de los sidonios, y tras
Milcom, la cosa repugnante de los ammonitas. Y
Salomón empezó a hacer lo que era malo a los
ojos de Jehová, y no siguió de lleno a Jehová
como David su padre. Fue entonces cuando
Salomón procedió a edificar un lugar alto a
Kemós, la cosa repugnante de Moab, en la
montaña que estaba enfrente de Jerusalén, y a
Mólek, la cosa repugnante de los hijos de
Ammón. Y así hizo para todas sus esposas
extranjeras que hacían humo de sacrificio y
ofrecían sacrificios a sus dioses. Y Jehová llegó a
estar enojado con Salomón, porque su corazón se
había inclinado a alejarse de Jehová el Dios de
Israel, el que se le había aparecido dos veces. Y
respecto a esta cosa le mandó que no se fuera
tras otros dioses; pero él no había guardado lo
que Jehová había mandado.”

28:20. ¿Para qué obra de construcción necesitó


ánimo Salomón, y cómo podemos imitar su
ejemplo hoy día? Cuando el hijo del rey David,
Salomón, estaba a punto de construir el templo
de Dios, su anciano padre le instó: “Sé animoso y
fuerte, y actúa. No tengas miedo ni te aterrorices,
porque Jehová Dios, mi Dios, está contigo. No te
desamparará ni te dejará hasta que quede
terminada toda la obra del servicio de la casa de
Jehová”. (1 Crónicas 28:20.) Salomón actuó con
ánimo y terminó con éxito el templo. Hoy día,
cuando surgen dificultades en un programa
teocrático de construcción, recordemos lo que
dijo David: “Sé animoso y fuerte, y actúa”. ¡Qué
excelente manera de honrar a Jehová y promover
la adoración pura!

Protejamos nuestra identidad cristiana

9 Asegurémonos de la verdad bíblica. Nuestra


identidad como siervos de Jehová puede
debilitarse si no está bien cimentada en el
conocimiento de las Escrituras (Filipenses 1:9,
10). Todo cristiano —joven o mayor— ha de estar
convencido de que sus creencias se hallan
respaldadas por la Biblia y son la verdad. Pablo
aconsejó a sus hermanos: “Asegúrense de todas
las cosas; adhiéranse firmemente a lo que es
excelente” (1 Tesalonicenses 5:21). Los hijos de
familias piadosas deben aceptar el hecho de que
no pueden depender de la fe de sus progenitores.
David exhortó a su hijo Salomón: “Conoce al
Dios de tu padre y sírvele con corazón completo”
(1 Crónicas 28:9). No fue suficiente que el joven
Salomón viera cómo su padre cultivaba fe en
Jehová, sino que tenía que conocerlo por sí
mismo. Y así lo hizo, pues le rogó: “Dame ahora
sabiduría y conocimiento para que pueda salir
delante de este pueblo y para que pueda entrar”
(2 Crónicas 1:10).

Filipenses 1:9-10 “Y esto es lo que continúo


orando: que el amor de ustedes abunde todavía
más y más con conocimiento exacto y pleno
discernimiento; para que se aseguren de las
cosas más importantes, para que estén exentos
de defectos y no hagan tropezar a otros hasta el
día de Cristo,”

Honre a Jehová con sus riquezas

Cualquiera puede ‘llenar su mano’ con una


dádiva

¿Se limita a asuntos espirituales el dar? No.


Cuando el rey David de la antigüedad hacía los
preparativos para edificar el templo, preguntó:
“¿Quién hay que ofrezca voluntariamente llenar
su mano hoy con una dádiva para Jehová?”. (1
Crónicas 29:5.) Cualquiera podía hacerlo. De
igual manera hoy muchos —jóvenes y ancianos,
en buena salud o no— desean hacer
contribuciones materiales voluntariamente para
adelantar los intereses del Reino. Esto puede
hacerse mediante la sucursal del país donde uno
vive, o mediante la congregación local. Así, según
sus recursos cualquiera puede ayudar a sufragar
los gastos para que las buenas nuevas se
prediquen en toda la Tierra habitada. Es un
privilegio. (2 Corintios 9:8-12.)

2 Corintios 9:8-12 “Dios, además, puede hacer


que toda su bondad inmerecida abunde para con
ustedes, para que, teniendo ustedes siempre
plena autosuficiencia en todo, tengan en
abundancia para toda buena obra. (Así como está
escrito: “Ha distribuido ampliamente, ha dado a
los pobres, su justicia continúa para siempre”.
Ahora bien, el que suministra abundantemente la
semilla al sembrador y pan para comer,
suministrará y multiplicará la semilla para que
ustedes siembren, y aumentará los productos de
la justicia de ustedes.) En todo están siendo
enriquecidos para toda clase de generosidad, la
cual produce, mediante nosotros, una expresión
de gracias a Dios; porque el ministerio de este
servicio público no solo es satisfacer
abundantemente las necesidades de los santos,
sino también ser ricos con muchas expresiones
de gracias a Dios.”