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1 Reyes

Jessica Alejandra Chavarro A.

Este libro narra inicialmente como después del tiempo en que David reino conforme al
corazón de Dios, con temor y guardando sus mandamientos y estatutos, fue nombrado y
puesto por rey de Israel Salomón su sucesor, por encima de Adonías quien quería
autoproclamarse rey. David le dice en el versículo 2, que debía seguir sus pasos siendo
obediente a Dios en sus estatutos y mandamientos: “Llegaron los días en que David había
de morir, y ordenó a Salomón su hijo, diciendo: Yo sigo el camino de todos en la tierra;
esfuérzate, y sé hombre. Guarda los preceptos de Jehová tu Dios, andando en sus
caminos, y observando sus estatutos y mandamientos, sus decretos y sus testimonios, de
la manera que está escrito en la ley de Moisés, para que prosperes en todo lo que hagas y
en todo aquello que emprendas; para que confirme Jehová la palabra que me habló,
diciendo: Si tus hijos guardaren mi camino, andando delante de mí con verdad, de todo su
corazón y de toda su alma, jamás, dice, faltará a ti varón en el trono de Israel” (1 Reyes 2:1-
4).
Fue un tiempo donde Salomón agrado a Dios, porque dice la palabra que amó a Jehová y
siguió la recomendación de su padre David, acerca de andar en los estatutos de David y
siendo un hombre que ofrecía sacrificios únicamente a Dios (1 Reyes 3:3-4). Tal fue su
comportamiento y la forma en que agrado a Dios, que El Señor se le pareció una noche a
Salomón y le dijo Dios que pidiera lo que él quisiera: “Y se le apareció Jehová a Salomón
en Gabaón una noche en sueños, y le dijo Dios: Pide lo que quieras que yo te dé” (1 Reyes
3:5). Esto me indica que Dios vio con buenos ojos como Salomón actuaba y nuevamente
la obediencia es la demostración de amor que Dios espera de nosotros, eso derrite su
corazón para entregarnos lo que pidamos como lo obtuvo Salomón, favor ante Dios.
Salomón le pidió lo siguiente: “Da, pues, a tu siervo corazón entendido para juzgar a tu
pueblo, y para discernir entre lo bueno y lo malo; porque ¿quién podrá gobernar este tu
pueblo tan grande?” (1 Reyes 3: 9), lo que le pidió a Dios el rey Salomón fue sabiduría,
pudiendo haberle pedido otras cosas, fue ese su mayor anhelo. Es eso lo que uno debe
estar añorando frecuentemente ante Dios, porque ese es el mejor tesoro, no hay mejor
cosa, puesto que a través de ella se puede hacer todo lo demás y que además es ella quien
nos guía al corazón de Dios. Esto hizo que Papá Dios se sintiera más complacido y
agradado por Salomón: “Y agradó delante del Señor que Salomón pidiese esto. Y le dijo
Dios: Porque has demandado esto, y no pediste para ti muchos días, ni pediste para ti
riquezas, ni pediste la vida de tus enemigos, sino que demandaste para ti inteligencia para
oír juicio, he aquí lo he hecho conforme a tus palabras; he aquí que te he dado corazón
sabio y entendido, tanto que no ha habido antes de ti otro como tú, ni después de ti se
levantará otro como tú. Y aun también te he dado las cosas que no pediste, riquezas y
gloria, de tal manera que entre los reyes ninguno haya como tú en todos tus días “(1 Reyes
3: 10 -13). Ósea que Dios no solamente le dio sabiduría, sino que también le dio mucho
más, todo lo que el no había pedido, pero Dios vio con tanto agrado su petición que le dio
mucho más, eso es provocar una demanda en el corazón del Padre y hacer que Dios mire
con agrado nuestros deseos y bendecirnos de formas inesperadas. 1 Reyes 4: 29 dice: “Y
Dios dio a Salomón sabiduría y prudencia muy grandes, y anchura de corazón como la
arena que está a la orilla del mar”.
Luego vemos en los otros capítulos como Salomón se convirtió en un hombre con muchas
riquezas y su sabiduría era muy conocida, se corrió la fama de tal sabiduría. Luego el
cumplió con la palabra de Dios, cuando le había dicho a David que sus hijo iba a construir
el templo, la casa de Jehová, fue un templo muy lujoso y hermoso, porque Salomón quiso
darle lo mejor a Dios y fue así como hizo la casa y el Señor habló a Salomón sobre esa
casa: “…Con relación a esta casa que tú edificas, si anduvieres en mis estatutos e hicieres
mis decretos, y guardares todos mis mandamientos andando en ellos, yo cumpliré contigo
mi palabra que hablé a David tu padre; y habitaré en ella en medio de los hijos de Israel, y
no dejaré a mi pueblo Israel” (1 Reyes 6: 11-13) y fue entonces como Dios dio la instrucción
a Salomón para poder el estar con Israel perpetuamente. Luego en el capítulo 8 vemos que
el templo del Señor fue llenado a través de una densa nube, la gloriosa presencia de Dios,
lleno todo el lugar (ver. 10 -11).
Después de este acontecimiento, oró Salomón a Dios y presento la casa del Señor, luego
habló Dios en respuesta a su clamor (1 Reyes 9: 3-9), fue allí donde empezó todo, porque
fue la indicación más importante de Dios, porque claramente dijo que no sirvieran a otros
dioses, sino sería cortado Israel a la casa de David. Salomón seguía siendo famoso por su
sabiduría, por ello la reina Sabá lo visita y corrobora su sabiduría, dice que toda pregunta
fue contestada (1 Reyes 10: 1-5).
En el capítulo 11, nos muestra como Salomón empezó a hacer lo malo ante Dios, primero
en desobediencia a sus mandatos, ya que se le había dicho que no se involucrara con
mujeres extranjeras y la advertencia fue porque esas mujeres le llevarían a inclinar su
corazón a otros dioses (ver. 2 y 3). Y así fue como aconteció, Salomón empezó a construir
altares a otros dioses, los de sus mujeres, perdió el norte y a partir de allí ya no volvió a
amar a Dios como antes y eso hizo que Dios se enfadara con Salomón y Dios le dijo a
Salomón: “…Por cuanto ha habido esto en ti, y no has guardado mi pacto y mis estatutos
que yo te mandé, romperé de ti el reino, y lo entregaré a tu siervo. Sin embargo, no lo haré
en tus días, por amor a David tu padre; lo romperé de la mano de tu hijo. Pero no romperé
todo el reino, sino que daré una tribu a tu hijo, por amor a David mi siervo, y por amor a
Jerusalén, la cual yo he elegido” (Cap. 11: 11-12). Luego vino Roboam y Jeroboam y ambos
hicieron lo malo delante de Dios, pesé a que Dios le había dicho a Jeroboam que guardara
sus estatutos y mandamientos como lo hizo David, pero también se inclino hacia otros
dioses, levanto dos becerros y provoco que el pueblo se inclinara a adorar a otros dioses,
eso le molesto a Dios y la consecuencia de ello, fue que fue desterrado y murió.
Vemos como se levantan otros reyes, unos que no agradaban a Dios y hacían lo malo como
Abiam, Nadab, Baasa, Ela y Zimri, Omri, Acab y Ocozías, todos ellos fueron tras otros
dioses y no seguían la voz de Dios, aunque en ellos también recayó el juicio de Jehová, no
obedecían a Dios por ello fueron reinados que terminaron en desgracia y fueron
destronados, fueron reinados por lo general cortos, pero reyes como Asa y Josafat que
fueron hombres que hacían lo recto ante Dios (1 Reyes 15:11-12, 14; 22: 43-44), estos
tuvieron más tiempo como reyes y no solo eso, ellos acababan con todo altar y con los
sodomitas. Esto nos permite pensar en como Dios nos llama a hacer las cosas en dirección
a la obediencia, a caminar con sabiduría y seguir sus mandatos, principios, preceptos,
ordenanzas y todo cuanto el nos instruye, ya que esto nos hace ser respaldados por Dios
y caminar en obediencia nos permite cumplir con el propósito y dejar un legado de bendición
para quienes nos sigues, porque también vemos como los hijos de cada rey actuaba de
acuerdo al ejemplo de su padres, aunque también es una decisión de remover esos
comportamientos y mentalidades caídas que provienen de nuestros padres y cambiar la
historia como lo hizo Asa con su madre, prefirió seguir a Dios y luego vino Josafat a hacer
lo mismo que su padre, cumpliendo con lo que Dios quería, que le adoraran solo a Él.

Otra parte importante de este libro, es el tiempo en que se levanta el profeta Elías, en el
reinado de Acab y Jezabel, cada cosa es asombrosa, como Dios lo usaba y la autoridad
que él tenía, inicialmente viene Dios con lo de alimentarlo con los cuervos, el tiempo de la
sequía, la viuda y el niño, como resucita al niño, lo de los profetas de baal y cada cosa que
demostraba que Dios estaba con El. Su fe, su tenacidad y el poder de Dios sobre él, hasta
el punto en que fue perseguido, me enseña a ver como Dios puede levantarnos y
avergonzar a nuestros enemigos. Un hombre tan acorde al deseo de Dios que fue
arrebatado, ¡impresionante!, y deja un legado a través de Eliseo quien también hizo grandes
cosas como profeta y qué a través de su constancia, perseverancia y ese profundo de
anhelo de recibir de Elías, de poder tener lo que él tenía hizo que esa unción también
pudiera ser transferida. Eso me pone a pensar ¿cuánto estoy demandando del corazón del
padre para que pueda recibir lo que Dios quiere para mi vida? ¿Qué tanto estoy halando el
manto? ¿Qué tan perseverante soy e insistente?

Este libro me deja un abre bocas de lo que viene, porque realmente hay mucho en que
profundizar, creo que el Espíritu Santo nos enseña de forma muy especial a través de su
palabra, porque a pesar de que son sucesos pasados, nos muestra como estos hombres
o mujeres caminaban, en que cosas fallaron y en que estuvieron alineados a la voluntad
del Padre; estos son ejemplos en los que Dios también ministra, exhorta, alienta y
enseña.

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