UNIVERSIDAD PRIVADA SAN JUAN BAUTISTA
CARRERA PROFESIONAL DE PSICOLOGÍA
CURSO DE REALIDAD NACIONAL
PROFESOR:
JORGE MORENO
MONOGRAFIA DEL TEMA: “EL NUEVO ROSTRO DE LA
CULTURA POPULAR EN NUESTRO PAÍS”
ALUMNO:
JOSEFINA CASTAGNE
LIMA – PERÚ
2019
Introducción
A través de la cultura, se puede evaluar el conocimiento, desarrollo y habilidades
que poseen tanto hombres como pueblos. Es también el medio más eficaz a
través del cual un grupo humano alcanza su integración, por lo que no existen
pueblos sin cultura, ni tampoco una cultura uniforme para todos los pueblos.
Partiendo de ello se pueda hablar de una identidad cultural como el legado más
representativo y más preciado de un pueblo. Sin embargo, el desarrollo cultural de
una sociedad no está libre de peligros. La historia revela un sin número de
procesos culturales que se han truncado o alterado debido a situaciones de
conquista, a la incapacidad de sus élites para salvaguardar su valioso patrimonio
y, en general, al recorte de la libertad de los seres humanos. En la actualidad
existe gran consenso entre los investigadores en el sentido de que una mala
administración de la técnica moderna y de los medios de comunicación de masa,
la mecanización, las tendencias de la globalización de la economía moderna,
además de otros factores, pueden poner en serio peligro la identidad cultural de
muchos grupos humanos, especialmente de aquellos que son calificados como
minorías étnicas.
El Perú es un país de variada cultura, un país multiétnico y multilingüista. A través
de su extenso desarrollo histórico, ha logrado constituirse en uno de los países
que alberga una riqueza cultural muy nutrida y variada, y que comprende todas
aquellas expresiones o testimonios de creación humana que tienen especial
relevancia en relación con la arqueología, la historia, la literatura, la educación, el
arte, las ciencias y la cultura en general de este país, además mantiene vivos
elementos específicos que distinguen sus diferentes y múltiples contextos
culturales. De ahí la importancia por su protección, conservación y transmisión a
las generaciones futuras
El patrimonio cultural del Perú es quizá uno de los más ricos de América, pues se
trata del legado de distintos pueblos que alcanzaron el nivel de alta cultura en
diferentes etapas y lugares, muchos años antes de la llegada de los europeos, y
la herencia de uno de los virreinatos más poderosos de la América Hispana.
Además contiene los añadidos de minorías provenientes de África Asia y Europa.
Sin embargo, tanto las vertientes nativas como las foráneas no han logrado
integrarse de tal manera que podamos hablar de una identidad nacional
coincidente con su territorio.
1. CONCEPTO DE CULTURA
Cultura es todo lo que existe en el mundo, y que ha sido producido por la mente y
la mano humana. Por ejemplo, las fiestas, los alimentos, los sistemas políticos, la
manera de pensar, la ropa y las modas, los medios de convivencia, el daño al
medio ambiente, la manera de jugar al fútbol, la guerra y las armas, los actos
humanitarios… Todos éstos son productos culturales porque han surgido de la
creación humana y de su manera de entender, sentir y vivir el mundo, lo mismo
que el Internet, que en los últimos años ha revolucionado la conducta humana
cambiando la manera de pensar y coadyuvando al desarrollo global intercultural a
velocidad impensable. Por eso también se dice que la cultura es la forma, para
bien o para mal, como el ser humano ha modificado la naturaleza.
En síntesis, cultura es todo aquello, material o inmaterial (creencias, valores,
comportamientos y objetos concretos), que identifica a un determinado grupo de
personas, y surgen de sus vivencias en una determinada realidad. Dicho de otro
modo, cultura es la manera como los seres humanos desarrollamos nuestra vida y
construimos el mundo o la parte donde habitamos; por tanto, cultura es el
desarrollo, intelectual o artístico. Es la civilización misma.
1.1. Raíces de nuestra cultura actual
El Perú de nuestros días es culturalmente multifacético. A lo largo y ancho de
nuestro territorio florecen diversas formas de vida, distintas maneras de
expresarse en lenguas y dialectos, variadas costumbres festivas y artísticas,
múltiples sabores de platos típicos regionales y uso diversificado de vestimenta.
Nuestro país se caracteriza fundamental mente por sus diversidades culturales y
sus matices. Este panorama de multiplicidades lo convierte precisamente en una
sociedad rica en expresiones culturales, concordante con su naturaleza
geográfica de angostos valles costeros, de elevadas montañas andinas y espesa
jungla amazónica.
Los estudios arqueológicos vienen demostrando que, los antecedentes más
antiguos de las formaciones culturales de nuestro país tuvieron epígonos en
Chavín y Tiahuanaco, cuyos centros hegemónicos estuvieron situados por encima
de los 3,000 m.s.n.m. Otras formaciones culturales igualmente importantes, se
desarrollaron a lo largo de la Costa, desde Vicus en Piura hasta Nazca en el sur,
pasando por diversos núcleos culturales de los valles de Chicama, de Casma, de
Paramonga, de Chancay, de Pachacamac, de Chincha e Ica, en íntima relación
económica y cultural de oposición y complementariedad con las formaciones
culturales propiamente andinas.
La música y la danza, el verbo y el canto, son las primeras manifestaciones de
arte que crea el hombre, para exteriorizar sus estados de ánimo, sus alegrías y
tristezas, sus angustias y esperanzas, sus permanentes actos de fe y sus
pleitesías hacia los elementos sagrados. Muchas de nuestras matrices musicales
y de nuestras danzas tuvieron sus orígenes en estas épocas remitas. Pero las
generaciones sucesivas han venido recreando y adaptando sus conocimientos y
prácticas artísticas a las propias circunstancias de la vida, siempre cambiantes y
dinámicas. Fueron estos desarrollos artísticos del hombre antiguo que crearon los
instrumentos musicales.
2. LA CULTURA POPULAR EN EL PERU
Las migraciones fueron un factor esencial en la diversificación de la cultura
popular. Cada una de las personas que arribaron a nuestro país trajeron consigo
su pasado, sus danzas, su religión y su forma de ver el mundo, entre otras cosas.
No se entendería nuestro emblemático festejo si los esclavos africanos no
hubiesen contribuido con su cultura. Tampoco se entenderían mitos como el del
“cuco” si es que las amas de leche no hubiesen cuidado a los hijos de los
patrones.
Cuando se dio la masiva migración de chinos al Perú, ellos también trajeron
consigo costumbres muy particulares como sus formas únicas de preparar la
comida. El resultado, a largo plazo, fue el Chifa, emblema en la actualidad de
nuestra gastronomía. Sin embargo, no todas nuestras costumbres son foráneas.
El misticismo de nuestras culturas ancestrales es un punto imprescindible de la
cultura popular. La brujería se convirtió en una manifestación cultural tan
importante que ha llegado hasta nuestros días. ¿Quién no ha escuchado hablar
del mal de ojo, de la pasada de huevo, de los amarres amorosos? Muchos creen
fervientemente en eso e incluso resulta rentable dedicarse a la chamanería.
Fue la radio la cual permitió difundir la cultura popular y enriquecerla con su
aparición, el Perú entero se sorprendió con aquel aparato capaz de trasmitir
noticias desde lugares muy lejanos en tiempo real. Llegó a ser un
artefacto masivo, hasta en los lugares más recónditos del territorio nacional
existía uno de esos aparatos. La música comenzaría desde ese momento a
escucharse por todo el país. De hecho, ya existía música típica regional, como los
huaynos por ejemplo, pero la radio fue su medio de propagación. Se fueron
creando emisoras regionales. Los grupos de música locales tuvieron la
oportunidad, por vez primera, de ser escuchados en todo el territorio nacional. Al
ver que estos grupos se hacían exitoso, muchos otros aparecieron. Chabuca
Granda, nacida en el seno de una acomodada familia de Abancay en 1920, llegó
a ser una de las mayores propulsoras de la música peruana. Y es que ella es la
primera que rompe con la rítmica convencional del vals peruano; además el
lenguaje que emplea en sus canciones no es el típico lenguaje de los antiguos
valses de salón. Existe en ella una fusión que sorprendió en su tiempo, esa fusión
se dio porque decidió abrazar a la cultura popular. La Flor de la Canela, que
Chabuca compuso pensando en una negrita, doña Victoria Angulo que paseaba
siempre por el Puente de los Suspiros, es, por ejemplo, considerada por muchos
como nuestro segundo himno nacional,. Además sus canciones hablan de
nuestras diversas tradiciones culturales como es el caso de José Antonio, que
hace alusión al chalán y al caballo de paso peruano. Sin duda alguna, con la
ayuda de la radio, las canciones de Chabuca Granda comenzaron a llenar de
patriotismo a todos sus connacionales.
La posterior llegada de la televisión también fue un factor determinante para la
difusión de la cultura popular. En los programas televisivos peruanos se puede
notar la esencia de la idiosincrasia peruana, como es el caso de Trampolín a la
Fama, en donde Ferrando le abrió las puertas a los nuevos talentos nacionales.
En los años 1961-1998, se dio una descontrolada migración en Lima. Los
pobladores de las provincias más empobrecidas comenzaron a migrar hacia la
capital en busca de nuevas oportunidades no solo laborales sino también de
servicios, educación y calidad de vida. Esta migración impulsó la propagación de
la cultura popular, los migrantes llegarían a Lima con su visión del mundo, con sus
creencias locales, con su música, su comida, su tradición. Y es en Lima donde
comienza se fusionan por fin todos estos factores. De un momento a otro la Lima
señorial dejó de existir. Ciertamente comenzó a crecer de una forma
desordenada, lo que dio origen a la Lima deforme que tenemos hoy en día. Entre
otras cosas, las migraciones originaron el triste centralismo peruano. Durante ese
transcurso de tiempo se creó el término “Lima la gris”, que ahora se usa
prácticamente como un apodo de nuestra capital. Ejemplos concretos de esa
fusión pueden ser la gastronomía, hoy en Lima conseguimos los platos típicos de
todas las regiones del Perú. Ahora, en las fiestas, se escucha en huayno o
cumbia sin mayores reparos.
Julio Ramón Ribeyro (1929-1994) es el mejor escritor peruano del siglo XX, y uno
de los mejores cuentistas nacionales, fue capaz de capturar entre las líneas de su
literatura a esa Lima grande, deforme, gris, de la que hablábamos en el párrafo
anterior. Uno de sus libros más emblemáticos es la antología de cuentos La
palabra del mudo. Cuando a Ribeyro, allá por el año 1973, su editor le pregunta
¿por qué La palabra del mudo?, él responde:
“Porque en la mayoría de mis cuentos se expresan aquellos que en la vida están
privados de la palabra, los marginados, los olvidados, los condenados a una
existencia sin sintonía y sin voz. Yo les he restituido este hálito negado y les he
permitido modular sus anhelos, sus arrebatos y sus angustias”.
La migración masiva a Lima trajo consigo no solo la cultura popular, sino también
la pobreza, y la discriminación poniendo en vitrina los abismos sociales. Julio
Ramón Ribeyro, al decir marginados, olvidados, se está refiriendo a aquellos, que
por culpa de la migración masiva, no tuvieron oportunidad alguna para progresar
en Lima. Logra plasmar la idiosincrasia del peruano, tanto de la clase alta como
de la baja. Logra, a través de su pluma, atraparnos en el arribismo del peruano,
como es el caso de don Fernando Pasamano, en su cuento El banquete; en Los
hombre y las botellas, por ejemplo, se pueden notar también los defectos de la
sociedad de aquel entonces. Ribeyro representa a la narrativa con carga social y,
al igual que Chabuca Granda, él abrazó a la cultura popular insertándola en su
literatura.
La cultura popular es la que de alguna forma nos ha ido dando identidad a lo largo
del tiempo. Ahora se escucha al Huayno, la cumbia, se come cuy, pollo a la brasa,
papa a la huancaína, picarones a lo largo y ancho de nuestro territorio.
La cultura popular es, en definitiva, parte de nuestra vida cotidiana, parte de
nuestro pensamiento, parte de nuestro pasado, presente y futuro. Nuestra cultura
popular es la que ha moldeado nuestra identidad y nos ha ayudado a unificarnos
más como nación haciendo que las creencias de las distintas clases sociales se
mezclen para formar una sola masa. Debemos defender y promover el mestizaje
de nuestra cultura, pues eso nos llega de tradición. La fusión se ha dado y se
seguirá dando haciendo que, alguna forma, nos vayamos acostumbrando a
nuestras propias costumbres.
3. LA “CULTURA CHICHA”
3.1. El origen de la cultura chicha
Los grandes cambios se están dando en el reconocimiento de nuestra
nacionalidad como país con una gran variedad de culturas y subculturas. Dentro
de ellas está la denominada “cultura chicha”, con la cual abarcamos a la enorme
cantidad de emprendedores que caracteriza a la actividad económica en el Perú.
(DEBAE INFORMA, 2009)1
La búsqueda en un diccionario de peruanismos dará pocas luces sobre el real
significado de “Chicha”, pues sólo dirá “bebida a base de maíz” pero hoy los
peruanos la reconocen como el vocablo que mejor describe una floreciente
industria cultural urbana que no teme enfrentar a las grandes industrias del
entretenimiento, con expresiones musicales, editoriales, arquitectónicas y
lingüísticas. (Gargurevich, 2002) 2
En la década de los cincuenta, con la llegada de una gran cantidad de migrantes
a la capital, en los barrios populares se congregó gente proveniente de provincias
de todo el país. Así se da inicio a lo que llamamos la cultura chicha.
Una de las manifestaciones de la cultura chicha que más caló de manera
significativa en la memoria colectiva fue la música chicha. Ella surgió en un medio
netamente urbano y limeño, dentro de una atmosfera de convulsión social y
cultural. Como digno representante de la cultura chicha, surge a partir de la fusión
1
(DEBAE INFORMA, 2009) , Pequeños empresarios aplican el marketing con gran acierto, la "Cultura
Chicha" y el Perú emergente
2
(Gargurevich, 2002) , La “chicha”, Cultura Urbana que resiste
de géneros musicales (cuyos gestores fueron tanto migrantes aclimatados como
sus descendientes o nuevos limeños). ("Té Filtrante" Agencia Gráfica, 2013)3
La palabra Chicha surgió en el mundo musical peruano gracias a que en
búsqueda de renovación, grupos musicales del centro del país mezclaron la
cumbia colombiana con sones andinos, naciendo la “música chicha”. Hay
versiones sobre esta historia pero se coincide en que fueron “Los Demonios del
Mantaro” quienes en los años 60 comenzaron a interpretar con ritmo peculiar “La
chichera”, cuya grabación, en 1966, batió records de venta. En 1970, el líder del
grupo Los Ecos, editó un disco en el que adjetivaba su música con el término
“Chicha”, diciendo en una entrevista que “Aunque muchos no asumen lo de
“chicheros” o “chicha” por el peyorativo manejo que hacen del término, otros sí se
sienten orgullosos”. (Tuesta, 1995)4
En contraposición a ello, a partir de la década de los ochenta hasta el 2000 el
término “chicha” era empleado para calificar todo tipo de situaciones que se
vinculan con la transgresión, fuera de lo establecido o informal. De manera que el
término chicha fue adquiriendo un carácter negativo. En medios de comunicación
se empleaba la palabra chicha para referirse a algo mal hecho o poco profesional.
("Té Filtrante" Agencia Gráfica, 2013)5
Otro estudioso del tema nos amplía la explicación sobre el término que en algún
momento pasa de lo descriptivo de la famosa bebida andina, a ser un vocablo
calificador: “La chicha ha tenido en general una connotación despectiva, siendo
menospreciada y entendida, muchas veces, sólo como diversión de la gente
3
("Té Filtrante" Agencia Gráfica, 2013)
4
(Tuesta, 1995), La nueva generación chicha. Música fosforescente.
5
("Té Filtrante" Agencia Gráfica, 2013)
“achorada”, “maleada”, asociándola así no sólo con la música en sí, sino con un
determinado tipo de personas social y culturalmente cuestionadas. Esa
connotación tiene su origen, sobre todo, en los prejuicios sociales que siempre
han existido en contra de los sectores de menores recursos y por los cuales se
considera banal y denigrante todo lo que produce el pueblo, valoración
ampliamente difundida por los medios de comunicación de tendencia
conservadora y parcializada”. (Hurtado, 1995)6
3.2. La chicha como amalgama de culturas.
Sin embargo, podemos decir, que la chicha, es más bien el sincretismo, la mixtura
de todas las culturas del país anidadas en la ciudad capital. No es exactamente
andina, aunque lo es mayoritariamente, tampoco es propiamente citadina, es la
mezcla e imbricación de todas las culturas, incluida la criolla, limeña.
Se puede decir, que la chicha, es más bien el sincretismo, la mixtura de todas las
culturas del país anidadas en la ciudad capital. No es exactamente andina,
aunque lo es mayoritariamente, tampoco es propiamente citadina, es la mezcla e
imbricación de todas las culturas, incluida la criolla, limeña. (Quispe, 2004)7
3.3. Dimensiones de la "cultura chicha"
Podemos decir que La cultura chicha presenta las siguientes dimensiones:
6
(Hurtado, 1995), Chicha Peruana - Música de los Nuevos Migrante
7
(Quispe, 2004), La cultura chicha en el Perú
Lo estético-cultural: colores estridentes, combinación de las comidas,
mezcla de tradiciones y culturas, etc., que más de las veces se ha
asociado con "mal gusto" desde cánones culturales distintos.
Lo informal, la mezcla, pandemónium, etc.
La flexibilidad de las normas y los valores: lo inescrupuloso, fuera de las
normas, etc.
3.4. La connotación negativa del término chicha
La acepción negativa empieza a configurarse bajo dos niveles, los que
describiremos a continuación:
Primero, a un nivel manifiesto, social, desde que se crea la música chicha. A partir
de ese hecho, al término chicha se le fue adjudicando un contenido adicional
según tres elementos importantes:
Las características que fueron presentándose en el desarrollo musical de la
chicha
Los sujetos que convocaba
Las nuevas circunstancias sociales que se desplegaron a su alrededor
Es decir, la aparición del significado negativo de la chicha se debió a la asociación
del término con lo que acontecía en el ambiente chichero: con sus fiestas, que
más de las veces terminaban en pleitos ; con la forma de ser de algunos
chicheros, a quienes se les identificaba como "achorados", "maleados", "gente del
mal vivir"; y sobre todo por quienes conformaban ese mundo chichero: jóvenes de
sectores sociales bajos, de barrios populosos, muchos de ellos migrantes andinos
pobres, aclimatados o nuevo limeños.
Segundo, a un nivel latente, en el plano de los valores, el término adquiere un
significado negativo teniendo como sedimento el desprecio al indígena, al
serrano, al cholo, producto del racismo criollo del siglo XIX. Hoy en día el racismo
forma parte de nuestro inconsciente colectivo, y es una característica de nuestra
conformación cultural; reactivada y reforzada desde los años 50 en adelante con
la presencia creciente de los migrantes andinos en las ciudades.
La música chicha, en este contexto, activa esos contenidos inconscientes en la
medida en que desde su creación hizo una suerte de propuesta distinta no
premeditada: de valores, de gusto, de belleza, de colores, de estilo, de patrones
de creación, de ritmo, distanciado y/o enfrentado a los propiamente citadinos
limeños. Es decir, con la chicha se reedita el enfrentamiento tradicional entre dos
tipos de culturas: la andina y la costeña, en el medio urbano.
En buena cuenta, la chicha, como término, recogería para sí, por un lado, los
trastornos sociales de las nuevas circunstancias que se generaron desde los 50
en adelante, de los cuales la música chicha es su producto cultural; y por otro
lado, los prejuicios y valores formados desde el racismo republicano contra todo
aquello que tiene algún matiz andino, étnico o cultural distinto al blanco. Ese
estigma de lo cholo, de lo indígena y de todo aquello diferente al blanco forma
parte, hasta hoy, de nuestros valores y de tiempo en tiempo aflora.
De esa manera el término chicha, por su uso cotidiano, adquiere una suerte de
distanciamiento de su origen socio-cultural -arrastrando su signo negativo- para
ser tomado como un descriptor de lo social. Dejando de ser un sustantivo y
convertirse en un adjetivo calificativo de acepción negativa. (Quispe, 2004)8
8
(Quispe, 2004), La cultura chicha en el Perú
Conclusión
1) La cultura popular es, en definitiva, parte de nuestra vida cotidiana, parte
de nuestro pensamiento, parte de nuestro pasado, presente y futuro.
Nuestra cultura popular es la que ha moldeado nuestra identidad y nos ha
ayudado a unificarnos más como nación haciendo que las creencias de las
distintas clases sociales se mezclen para formar una sola masa. Debemos
defender y promover el mestizaje de nuestra cultura, pues eso nos llega de
tradición. La fusión se ha dado y se seguirá dando haciendo que, alguna
forma, nos vayamos acostumbrando a nuestras propias costumbres.
2) En los últimos años hemos sido partícipes y testigos de un cambio cultural
en el Perú que se ha materializado a través de la propagación y
consecuente aceptación en todos los estratos de la cultura chicha. Se ha
inaugurado un nuevo modelo de coexistencia entre los sectores más
divergentes de nuestra nación. Pero, no hemos sido conscientes de las
fuerzas que han fomentado este cambio, se ha pensado que por su
capacidad de inserción en todos los estratos, la chicha era un elemento
democratizador y hemos ignorado que lo chicha como manifestación
cultura, ha sufrido un cambio en sus cimientos.
3) Seguimos en un camino de permanente cambio, aun no hay nada
concluyente. Mientras tanto la “cultura chicha” sigue moviendo a la
sociedad en su conjunto. De ese modo lo experimentamos de manera
cotidiana: el combinado en las comidas, la difusión de los colores fuertes,
la vitalidad de las diferentes culturas anidadas en la capital, etc.
4) La cultura chicha es la manifestación del cambio cultural que ha sufrido el
país desde la segunda mitad del siglo XX en el Perú, en Lima en particular,
haciendo que la cultura sea más democrática y popular.
Bibliografía
("Té Filtrante" Agencia Gráfica, 2013)
(DEBAE INFORMA, 2009) , Pequeños empresarios aplican el marketing con gran
acierto, la "Cultura Chicha" y el Perú emergente
(Gargurevich, 2002) , La “chicha”, Cultura Urbana que resiste
(Hurtado, 1995), Chicha Peruana - Música de los Nuevos Migrante
(Quispe, 2004), La cultura chicha en el Perú
(Tuesta, 1995), La nueva generación chicha. Música fosforescente.