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EL IMPACTO DE LOS SESENTA EN COLOMBIA

En el país, los efectos de lo que ocurrió en Mayo del 68 y en el resto del mundo a
finales de los años sesenta llegaron tarde, pero llegaron.

- Por Daniel García-Peña*

Los sesenta fueron diferentes procesos culturales, sociales y políticos, que


se dieron en distintas partes del mundo a lo largo de esa década, con un carácter
casi mundial, que constituyeron, en su conjunto e interacción, un profundo
cuestionamiento a las estructuras y los valores tradicionales de Occidente: la familia
patriarcal, el capitalismo, el racismo, el sexismo y el desarrollismo.

Colombia, como periferia de Occidente, también recibió la influencia de los


sesenta, aunque no con igual intensidad ni en la misma temporalidad que en otros
países.

El rock colombiano nació por esos años, de manera modesta, rudimentaria y


algo marginal, con grupos emblemáticos como los Speakers y los Flippers. Se
realizó un gran concierto, el Festival de Ancón, del 18 al 20 de junio de 1971,
conocido como el “Woodstock colombiano”, que reunió a miles de hippies criollos y
despertó la ira de la Iglesia y la godarria paisa, costándole el puesto al alcalde de
Medellín.

Los nadaístas se constituyeron en esos años en una alternativa crítica a la


cultura oficial. Gabriel García Márquez, su vida, su amistad con Fidel, son producto
de la juventud rebelde de esa década (Cien años de soledad fue publicado en 1967).
La obra literaria de Andrés Caicedo, corta pero poderosa, se alimentó de las
corrientes sesenteras. En el pensamiento colombiano, el filósofo Estanislao Zuleta
dialogaba en sus escritos y conferencias con los grandes debates de la época.

Pero lo cierto es que mientras los jóvenes rebeldes en Estados Unidos y


Europa promulgaban el pacifismo radical, en Colombia muchos de ellos optaron por
la lucha armada revolucionaria. La conformación del ELN se inspiró en la revolución
cubana, el EPL en la Revolución China y cuando Jaime Bateman, fundador del M19,
hablaba de “la revolución como una rumba”, estaba conectado con la contracultura
de los sesenta.
Sin embargo, los efectos de los sesenta más significativos en Colombia se
vieron, no durante esos años, sino mucho tiempo después.

Los movimientos feministas de los sesenta en Norteamérica y Europa fueron


claves para que se hubiera progresado en Colombia en estos últimos años en la
igualdad de la mujer y en asuntos como los derechos reproductivos. Tardamos
mucho en reconocer la existencia y los aportes de los compatriotas
afrodescendientes, pero las luchas que en su tiempo libraron Martin Luther King y
Malcolm X sirvieron de cimientos para que hoy se hable del orgullo negro
afrocolombiano. El movimiento gay, otro hijo de los sesenta, ha logrado en Colombia
indiscutibles avances como el matrimonio de parejas del mismo sexo. El movimiento
ecológico, que nació en esos años, empezó sonando las alarmas a nivel
internacional. En la Colombia de hoy, las consultas populares en defensa del
territorio son ejemplos vibrantes de un nuevo ambientalismo social.

Los desafíos culturales y las nuevas conciencias planteadas en los sesenta


desataron dinámicas de cambio social, lentas pero significativas, en nuestra
sociedad, pero también despertaron profundas reacciones retardatarias en su
contra.

El legado de los sesenta para Colombia tiene otra dimensión bastante


negativa. El consumo de drogas en Estados Unidos, que empezó con la marihuana
en los sesenta, luego se amplió hacia la cocaína y en los últimos años hacia los
opioides, ha generado a lo largo de estas décadas una demanda insaciable que,
por el prohibicionismo, ha nutrido al narcotráfico, con todas sus consecuencias
nefastas para nuestro país.
* Profesor del Departamento de Ciencia Política de la Universidad Nacional de Colombia

https://especiales.semana.com/mayo-del-68/la-revolucion-del-68.html