Somos una organización ecologista y pacifista internacional, económica y
políticamente independiente, que no acepta donaciones ni presiones de gobiernos,
partidos políticos o empresas.
Greenpeace utiliza la acción directa no violenta para atraer la atención pública hacia los
problemas globales del medio ambiente e impulsar las soluciones necesarias para tener
un futuro verde y en paz.
Detener el cambio climático.
Proteger la biodiversidad en todas sus formas.
Prevenir la contaminación y el abuso de los océanos, las tierras, el aire y el agua dulce.
Promover la paz, el desarme mundial y la no violencia.
Historia
Greenpeace nació en 1971, de una forma muy espontánea. Un grupo de activistas
antinucleares canadienses, algunos cuáqueros y objetores de conciencia estadounidenses
que se habían refugiado en Canadá para no participar en la guerra de Vietnam, formaron
una pequeña organización llamada "Don't make a wave Committee" (Comité "No
provoquéis un maremoto").
Las personas que fundaron el comité fueron Dorothy e Irving Stowe, Marie y Jim
Bohlen, Ben y Dorothy Metcalfe, y Bob Hunter. Los primeros directores fueron Stowe,
Bohlen, y un estudiante llamado Paul Cote.
El viaje a Amchitka
Este grupo protestaba contra las pruebas nucleares que los EEUU llevaban a cabo en el
archipiélago de Amchitka (Alaska), al norte de Canadá. El nombre del grupo hacía
referencia a la posibilidad de que, al ser una zona sísmicamente inestable, las pruebas
atómicas que allí se realizaban pudiesen provocar un maremoto. Decidieron fletar el viejo
pesquero Phyllis Cormack y viajar con él a la zona donde iba a tener lugar la prueba
nuclear, para impedir con su presencia física que la bomba fuese explosionada. Para este
viaje rebautizaron el barco con un nuevo nombre, que resumía la filosofía del grupo:
Greenpeace."Queremos paz y queremos que sea verde", manifestaba uno de los
tripulantes a la prensa antes de zarpar de Vancouver (Canadá) para dirigirse a Amchitka,
un lugar de gran valor ecológico por las importantes colonias de aves marinas que alberga.
Los improvisados marineros pasaron la mayor parte del tiempo mareados y las disputas
por falta de experiencia fueron frecuentes. Finalmente, los guardacostas estadounidenses
detuvieron el barco cuando estaba a punto de alcanzar su destino por el incumplimiento
de algunas formalidades menores que la tripulación había pasado por alto. La prueba
nuclear no se pudo impedir, pero algo muy importante se había despertado: la conciencia.
Como acción directa, la expedición a Amchitka no salió como se esperaba. Sin
embargo, como estrategia de campaña resultó un éxito extraordinario. Dos
periodistas que viajaban a bordo del Phillys Cormack transmitían por radio a sus
redacciones todos los pormenores del viaje y el público canadiense encontró en el viaje
de Greenpeace un catalizador del malestar de la población por las pruebas nucleares.
Veían que por fin alguien estaba haciendo algo activo para parar las pruebas atómicas. El
resultado: decenas de miles de manifestantes bloquearon durante días las fronteras entre
Canadá y los Estados Unidos y este país se vio forzado a anunciar que detendría las
pruebas nucleares en la zona. Amchitka es desde entonces una reserva ornitológica.
Con este viaje Greenpeace aprendió muchas lecciones que aplica y desarrolla desde
entonces.
Los primeros años
En los años siguientes, distintos grupos independientes, sin conexión entre sí, tomaron el
nombre de Greenpeace en Estados Unidos, Nueva Zelanda y Australia. Por aquel
entonces David McTaggart, un antiguo hombre de negocios canadiense convertido en
navegante inconformista, se rebelaba contra la decisión del Gobierno francés de realizar
pruebas nucleares en 400 millas de aguas internacionales alrededor del atolón de Moruroa
(en el Pacífico). McTaggart se puso en contacto con el pequeño núcleo de activistas de
Greenpeace en Nueva Zelanda y ofreció su velero, el Vega, para viajar a la zona prohibida
e intentar impedir las pruebas nucleares previstas para 1972 y 1973. Este fue el inicio de
la campaña de Greenpeace contra las actividades nucleares francesas en el Pacífico. David
McTaggart se convirtió en una pieza clave de la organización y fue presidente de
Greenpeace Internacional desde los 80 hasta 1991.
En los primeros años, la relación entre los distintos grupos de Greenpeace era conflictiva,
centrada en la discusión de cuál era el legítimo propietario del nombre del grupo. Las
primeras divergencias surgieron en 1974, cuando un sector de Greenpeace en EE.UU. y
Canadá decidió iniciar la campaña contra la caza comercial de ballenas en Newfoundland
(Terranova, Canadá). La fracción antinuclear consideraba la defensa de los mamíferos
marinos un tema "suave" que debía dejarse para otro tipo de grupos y estuvo a punto de
producirse una escisión.
Finalmente, la instalación de oficinas en el Reino Unido y Holanda fue determinante para
unir a todos los grupos existentes en el mundo bajo ese nombre y crear, en 1978,
Greenpeace Internacional, unificando la forma de trabajo.
En la actualidad, Greenpeace es una de las organizaciones ambientalistas más importantes
del mundo, cuya oficina central se encuentra en Amsterdam, Holanda, y cuenta con
oficinas en 55 países en todo el mundo.
Principales socios
La Junta Directiva Internacional se compone de siete miembros, que eligen a uno de
ellos como Presidente Internacional. Ninguna de estas personas recibe remuneración por
formar parte de este organismo. La misión principal de la Junta es asegurar que se
cumplen las decisiones tomadas por el Consejo Internacional. Para ello se selecciona a
un director ejecutivo de Greenpeace Internacional, que con la ayuda del equipo que este
seleccione se ocupa de dirigir el "día a día" de la organización. La Junta puede también
tomar decisiones "de emergencia" cuando la premura del tiempo no permita la reunión o
la consulta a los miembros del Consejo.
ANA TONI, Presidenta de Greenpeace Internacional
Ana Toni ha sido Representante de la Fundación Ford en Brasil desde 2003. En este
puesto se encargó de supervisar el trabajo de la Fundación en las áreas de derechos
humanos, desarrollo sostenible, discriminación ética y racial, sexualidad y salud
reproductiva, democratización de los medios y derechos sobre la tierra.
Jennifer Morgan Y Bunny Mcdiarmid, Directoras Ejecutivas
Desde el 4 de abril 2016 Jennifer Morgan y Bunny McDiarmid son las primeras mujeres
en ocupar este cargo y las primeras en codirigir la organización internacional.
Misión
Greenpeace es una Organización No Gubernamental internacional que hace campañas
para cambiar actitudes y hábitos con el fin de proteger el medio ambiente y fomentar la
paz.
Visión
Greenpeace lucha por un mundo verde y en paz. Trabajamos para:
Frenar el cambio climático y aportar soluciones energéticas positivas para el
planeta. Queremos lograr un modelo energético sostenible y apostamos por una
revolución energética capaz de reducir las emisiones de CO2 para evitar los
efectos más devastadores del cambio climático y en la que la opción nuclear esté
definitivamente descartada.
Proteger la biodiversidad y los recursos naturales del planeta, buscando la
sostenibilidad de los ecosistemas y las poblaciones. Trabajamos para evitar la
deforestación, degradación y pérdida de biodiversidad de los bosques del
planeta, en especial de los bosques primarios, bosques vírgenes donde residen
dos terceras partes de la biodiversidad terrestre. Trabajamos también para
preservar nuestros océanos, combatiendo la pesca destructiva, y fomentando la
creación de una red mundial de redes marinas protegidas.
Prevenir la contaminación y buscar las alternativas más sostenibles de gestión de
residuos. Trabajamos para detener la contaminación de ríos y lagos, de nuestro
aire, tierra y océanos, y en última instancia, la que nos amenaza a nosotros
mismos y a nuestro futuro.
Impulsar la agricultura sostenible que rechace los organismos modificados
genéticamente, proteja la biodiversidad y la soberanía alimentaria.
Promover la paz y el desarme abordando las causas de los conflictos y
demandando la destrucción de todas las armas nucleares.
Valores
Responsabilidad personal y no violencia
Nos responsabilizamos personalmente de nuestras acciones y llamamos a la no violencia.
Estos principios están inspirados en el concepto 'de ser testigos', de Quaker, que defiende
que la acción personal ha de basarse en la responsabilidad personal. Por ello, somos
responsables de nuestras acciones, y cada activista de Greenpeace sabe que actuará
siempre con la acción directa no violenta.
Independencia
Somos independientes política y económicamente. No aceptamos dinero de empresas ni
de gobiernos. Las donaciones individuales, junto con las cuotas de nuestros socios son la
única fuente de nuestros fondos. Nuestra independencia nos da la autoridad que
necesitamos para hacer campañas y conseguir un cambio real.
Greenpeace no tiene amigos ni enemigos permanentes
En la exposición de amenazas al medio ambiente y en la búsqueda de soluciones no
tenemos aliados o adversarios permanentes. Si una empresa o gobierno está dispuesto a
cambiar, trabajaremos con ellos para alcanzar sus objetivos, pero si cambian en sus
propuestas nosotros también cambiaremos. Lo que importa no son las palabras, sino los
hechos, y nuestra prioridad es una: el beneficio del medio ambiente.
Promoviendo soluciones
En Greenpeace buscamos soluciones y promovemos el debate abierto e informado sobre
las opciones medioambientales de la sociedad. No trabajamos para tratar los problemas
medioambientales, trabajamos para eliminarlos. Por eso desarrollamos nuestra hoja de
ruta para salvar los océanos a través del establecimiento de reservas marítimas y por eso
queremos promover una revolución energética que señale el camino a seguir para
pasarnos a las fuentes de energía limpia, por citar dos campañas. Pero no nos
conformamos con señalar los problemas, nosotros desarrollamos, buscamos y
promovemos acciones concretas para lograr un futuro verde y pacífico para todos.
Estretagias de GreenPeace
Dejando de lado opiniones personales sobre sus métodos y objetivos, no se puede negar
que Greenpeace es una de las marcas más destacadas en lo que se refiere a green
marketing. Sus campañas para evitar la descarga de químicos en el agua, para evitar la
destrucción de los bosques y, más recientemente, para proteger el Ártico, suelen darle la
vuelta al mundo y llamar la atención incluso de personas que no suelen interesarse por el
ambiente.
En una reciente entrevista con Marketing Week, Mel Evans, directora creativa de la
organización en Reino Unido, compartió algunos de sus secretos para lograr este alto
nivel de engagement.
Destapar» mentiras:
Como todos sabemos, las empresas «significativas» y con propósito son las más valiosas
en la actualidad. Es por eso que Greenpeace considera que su misión es vigilar a las
marcas y hacer saber al público cuando estas mienten respecto a sus prácticas de
sustentabilidad.
«El público se ve perjudicado cuando las grandes marcas le mienten. Es una preocupación
real y socava la idea de las personas de que las alternativas a los combustibles fósiles son
en verdad posibles», explica Evans.
Flexibilidad en la duración
La duración de una campaña, dice Evans, depende de la empresa. «A veces hacemos
apuestas sobre cuánto tiempo tomará que que cedan bajo la presión. le tienes que hacer
saber a la empresa que no te vas a ir. Una campaña puede durar tan solo algunas horas o
cinco años. No depende de nosotros, depende de ellas.»
Un buen ejemplo sucedió en 2014, cuando la organización centró sus críticas
en Lego para pedirle que acabara su relación con Shell y por lo tanto contribuyera a salvar
esa región.
El video, que usó figuras de Lego para ilustrar la situación en el Ártico, tiene casi 8
millones de visitas, lo que llevó a lograr el objetivo en menos de tres meses.
Apostar a lo emotivo y a lo digital
La directiva afirma que la medida con la que Greenpeace mide si una campaña fue exitosa
es si se logró el cambio social, y comparte algunas de sus estrategias para alcanzar esto.
Los mensajes de la organización siempre mantienen un toque dramático, ya sea usando
juguetes Lego o música de Radiohead, lo cual les permite a las personas conectar con el
tema: «Para nosotros se trata de pensar cómo crear un sentimiento emotivo y poderoso
para un lugar del que la gente no sabe suficiente como para querer protegerlo [el Ártico].
Si un video tiene una sensación cinemática y una canción atmosférica, puede transportar
a las personas a un lugar que no pueden visualizar. En nuestro sector no usaríamos la
palabra «publicidad». Se trata de tener una estrategia para el cambio.»
Respecto a los medios, Evans recomienda usar redes sociales y medios digitales por
encima de los tradicionales, una decisión que asegura flexibilidad.
Mirar hacia el futuro
Muchas organizaciones sociales y ambientales encuentran en la realidad virtual un gran
potencial para dar a conocer sus causas. Greenpeace es una de ellas, ya que podrá ayudar
a superar uno de sus mayores obstáculos.
«Puede ser un gran problema intentar que las personas sientan algo por conceptos que ni
pueden ver, como el calentamiento global (…) La realidad virtual puede llevarlas a ese
mundo y a sentir emociones por un lugar que está del otro lado del planeta.» Por el
momento, la organización está planeando experiencias de realidad virtual sobre el Ártico
y el bosque tropical.
Base legal de la empresa
Artículo 3 Colaboración en las campañas y actividades de la Asociación
Las personas socias podrán participar en las campañas y actividades de la Asociación ya
sea de forma presencial o telemática. La participación se efectuará a través de las
estructuras del voluntariado, ajustándose al procedimiento en cada momento vigente.
Artículo 21. Procedimientos
Algunos aspectos de detalle o concreción sobre cómo, cuándo y dónde se desarrollarán
los derechos y obligaciones recogidos en este reglamento, se definirán mediante
procedimientos. Estos podrán ser desarrollados por la Junta Directiva o por grupos de
trabajo del Consejo según las atribuciones de cada órgano. En el primer caso, serán
aprobados por la Junta Directiva, tras la recogida de comentarios en el Consejo y consulta
no vinculante. En el segundo caso se aprobarán por el Consejo en Asamblea o votación
electrónica.