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ENTREVISTA PSICOLÓGICA (José Bleger)

La entrevista es un instrumento fundamental del método clínico, y es una técnica de investigación de la psicología.

No sólo la utiliza el psicólogo sino también otros profesionales ( psiquiatras, trabajadores sociales, etc.). La entrevista
psicológica se diferencia de las otras por los objetivos que persigue, estrictamente psicológicos ( investigación,
diagnóstico).

Puede ser de 2 tipos:

CERRADA: las preguntas ya están previstas, tanto como el orden de administración, es en realidad un cuestionario.

ABIERTA: el entrevistador tiene amplia libertad para preguntar o intervenir. Pero su esencia, la libertad del entrevistador
reside en una flexibilidad suficiente como para permitir en todo lo posible que el entrevistado configure el campo de la
entrevista según su estructura psicológica particular (por las variables que dependen de su personalidad).

La entrevista abierta posibilita una investigación más amplia y profunda de la personalidad del entrevistado. La cerrada
permite una mejor comparación sistemática de datos.

En toda relación interpersonal se estructura un campo, esto quiere decir que entre los participantes se genera una relación
de la que depende todo lo que en ella acontece. En el caso de la entrevista, la particularidad radica en que el campo se
configure de acuerdo a la personalidad del entrevistado.

Entrevista, Consulta y Anamnesis

Consulta: Es la solicitud de asistencia técnica o profesional. Puede ser satisfecha de múltiples formas, entre ellas la
entrevista.

Anamnesis: implica una recopilación de datos de la vida, siguiendo el proceso de desarrollo (historia evolutiva). La
preocupación y la finalidad residen en la recopilación de datos, y toda aportación del paciente es considerada como una
perturbación de la anamnesis.

Entrevista psicológica: intenta el estudio y la utilización del comportamiento total del sujeto en todo el curso de la relación
establecida con el profesional, durante el tiempo en que dicha relación se extienda. La entrevista psicológica es una
relación de índole particular que se establece entre dos o más personas, consiste en una relación humana en la cual un o
de sus integrantes debe tratar de saber lo que está pasando en la misma y debe actuar según ese conocimiento. De ese
saber y de esa actuación según ese saber, depende que se satisfagan los objetivos posibles de la entrevista.

De esta manera el entrevistador controla la entrevista porque conoce el objetivo, pero quien la dirige es el entrevistado,
dado que el campo de la relación interpersonal es configurado por él. Por ello la relación es asimétrica.

Para obtener el campo particular de la entrevista debemos contar con un encuadre fijo, este consiste en una
transformación de cierto conjunto de variables en constantes. Dentro de este encuadre se incluyen no sólo la actitud
técnica y el rol del entrevistador, sino también los objetivos, los honorarios, el lugar y el tiempo de la entrevista. No se
pretende que el encuadre deje de actuar como estimulo para él, sino que deje de oscilar como variable para el
entrevistador. si el encuadre se modifica (por ejemplo: porque la entrevista se realiza en un sitio diferente), esta
modificación tiene que ser considerada como una variable sujeta a observación, tanto como lo es el mismo entrevistado.

Una diferencia fundamental entre entrevista y anamnesis reside en que la anamnesis se opera con el supuesto de que el
consultante conoce su vida y está capacitado para dar datos sobre la misma, mientras que el supuesto de la entrevista es
el que cada ser humano tiene organizado una historia de su vida y de esta historia tenemos que deducir lo que no sabe,
lo que no nos puede dar como conocimiento explícito emerge a través de su comportamiento no verbal, y este último
puede informar sobre su historia en coincidencia o contradicción con lo que verbalmente expresa. También se traduce a
través de lagunas, olvidos y contradicciones en el discurso, incluso por cambios abruptos de tema.
Más allá de lo que un sujeto enuncia en su discurso, siempre debemos tener en cuenta que hay algo más, dado que como
sujetos divididos estamos determinados por lo inconciente

Según Bleger, no hay observación pura ni observador totalmente objetivo, y la máxima objetividad se alcanza incluyéndolo
como variable que condiciona el fenómeno observado (observador participante). Para Bleger la entrevista constituye un
campo específico de conocimiento en el que juegan fuerzas en conflicto ( dinámica) propias de la historia del entrevistado
y de la relación inaugurada con el entrevistador. Se refiere a los fenómenos transferenciales, la actualización de pautas de
conducta interpersonal, sentimientos e ideas inconcientes, que se establecieron durante su desarrollo, y que el
entrevistado vivencia y actúa en relación al entrevistador y se comporta en función de los mismos. Reactualiza en el
entrevistador sentimientos del pasado que pueden ser negativos o positivos.

Por su parte, el entrevistador reacciona frente a dichas manifestaciones: estos son los fenómenos contratransferenciales
que constituyen el efecto que las antedichas manifestaciones tienen sobre su propia organización de la personalidad. Son
sus respuestas a las manifestaciones del entrevistado. Durante mucho tiempo se los ha considerado como elementos
perturbadores de la entrevista, pero progresivamente se ha reconocido que ellos son indefectibles e ineludibles en su
aparición, y el entrevistador debe también registrarlos como emergentes de la situación presente y de las reacciones que
provoca el entrevistado. Por lo tanto, a la observación se agrega la autoobservación.

Transferencia y contratransferencia son fenómenos que aparecen en toda relación interpersonal y por eso mismo también
se dan en la entrevista. La diferencia reside en que en esta última deben ser utilizados como instrumentos diagnósticos
de observación y comprensión.

Disociación instrumental: el entrevistador debe operar disociado, en parte actuando con una identificación proyectiva con
el entrevistado y en parte permaneciendo fuera de esa identificación, observando y controlando lo que ocurre. Tiene que
jugar los roles que en él son promovidos por el entrevistado pero sin asumirlo en su totalidad. Si, por ejemplo: siente
rechazo, asumir el rol sería mostrar y actuar el rechazo, rechazando efectivamente al entrevistado. Jugar el rol significa
percibir el rechazo, comprenderlo y utilizar toda esta información para esclarecer el problema o promover su modificación
en el entrevistado.

Fastidio, cansancio, sueño, irritación, lástima, cariño, seducción, etc. Son todos indicios contratransferenciales que el
entrevistador debe percibir y resolverlos analizándolos.

Una mala disociación con intensa y persistente ansiedad hace que el psicólogo desarrolle conductas fóbicas (el clásico
apuro del médico) u obsesivas (entrevistas en que todo está previsto y reglado, se parecen rituales).

La ansiedad debe ser atentamente seguida por el entrevistador, tanto la que se produce en él mismo, como la que se
aparece en el entrevistado. debe ser vigilada no sólo su aparición, sino también su grado o intensidad, porque si bien
dentro de determinados límites es un motor de la relación interpersonal, ésta última puede quedar totalmente perturbada
si sobrepasa cierto nivel. la aparición de la ansiedad en cierta medida es necesaria (significa un índice de la posibilidad de
actualización de los conflictos), si no aparece será función del entrevistador motivar al entrevistado para movilizar la
ansiedad, siempre teniendo en cuenta cuanto puede tolerar, no significa abrumarlo con conflictos.

La ansiedad del entrevistador es uno de los factores más difíciles de manejar, porque ella es el motor del interés en la
investigación. El investigador tiene que poseer capacidad para tolerarla y poder instrumentarla. Se cierra esta posibilidad
cuando el investigador se ve abrumado por la ansiedad o recurre a mecanismos defensivos frente a la misma
(racionalización, etc.). Otro riesgo es el de la proyección de los propios conflictos sobre el entrevistado y una cierta
compulsión a ocuparse, indagar o hallar perturbaciones en la esfera en que los está negando en sí mismo.

La reserva del entrevistador para con los datos que proporciona el entrevistado se halla implícita en la entrevista. La
reserva y el secreto profesional rigen también para los enfermos psicóticos y para el material de entrevista con niños y
adolescentes.

El silencio del entrevistado es el fantasma del entrevistador novato, para quien el silencio significa un fracaso o un índice
de impericia. Sin embargo, todo esto aporta datos de importancia sobre la personalidad del entrevistado. Si el silencio
total no es el óptimo, tampoco lo es la catarsis intensa. Con frecuencia el que habla mucho en realidad deja de decir lo
más importante, porque el lenguaje no sólo es un medio de transmisión de información, sino también un poderoso medio
para evitarla.

Interpretación: se debe interpretar por sobre todo cada vez que la comunicación tienda a interrumpirse o distorsionarse.
Otro caso muy frecuente es intervenir para relacionar lo que el entrevistado ha estado comunicando. Debemos interpretar
sobre lo que realmente está operando en el aquí y ahora de la entrevista. Un índice fundamental de guía de la
interpretación es siempre el beneficio del entrevistado y no la descarga de una ansiedad del entrevistador.

Toda interpretación fuera de contexto y de timing (tiempo del sujeto) resulta una agresión, y que parte de la formación
del psicólogo consiste también en aprender a callar. Regla de oro: tanto es más necesario callarse cuanto mayor sea la
compulsión a interpretar. ( T. Reik).

Prof. Lic. Verónica Laplace

Lic Gustavo Cicerone

El vínculo según Pichon-Riviere

El término "vínculo" es conceptualizado por Pichon-Riviere como la forma en que una persona se relaciona con las demás,
estableciendo una estructura relacional entre ambos comunicantes que va a ser única entre ellos dos.

Dicha estructura marca la manera en que se va a interactuar, estableciendo que pautas comunicativas y que conductas
son aceptables y adaptativas en el contexto de la vinculación.

El vínculo no se refiere únicamente a un componente emocional sino que incorpora tanto esfera emocional como la
cognitiva y la conductual, modificándose mediante la interacción todos estos aspectos. La estructura resultante es
dinámica y fluida, variando y viéndose afectada por la retroalimentación que la conducta de uno produce en el otro.

El vínculo es un elemento fundamental para la supervivencia y la adaptación al medio tanto social como natural, dado que
permite influir en el medio a la vez que se es influido por este. La existencia de vínculos se debe principalmente a la
capacidad de comunicación, a través de la cual establecemos contacto con otros y aprendemos en base a las
consecuencias de nuestras conductas sobre ellos.

Componentes

Según la teoría del vínculo la vinculación es bicorporal, dado que a nivel físico son dos los elementos en contacto (el sujeto
y el o los otros). Sin embargo, a pesar de ser dos seres los que interactúan en todo vínculo o relación, hay al menos tres
componentes que se tienen que tener en cuenta, el yo emisor, el objeto (considerándose como tal la persona o cosa con
la que se produce la vinculación) y el tercero, que se entiende como el ideal o fantasía construida por el yo sobre el objeto
y que indica cómo vamos a relacionarnos con él.

A la hora de establecer una relación con un objeto el sujeto mantiene dos vínculos al mismo tiempo, uno externo con el
objeto en sí y uno interno con la fantasía inconsciente que va a ser proyectada en el objeto y que va a marcar la existencia
y el tipo de comunicación.

En un vínculo sano, según Pichon-Riviere, la estructura que va a surgir de la interacción va a ser de tipo espiral,
encontrándose la conducta y comunicación del sujeto con una reacción por parte del objeto que va a dar una
retroalimentación al primero de manera que pueda variar su conducta.
Asimismo, el objeto también va a modificar su conducta en base a la actuación del sujeto, siendo el vínculo una relación
bidireccional en que ambos elementos en comunicación se influyen mutuamente de forma dinámica y motivada por
necesidades psicológicas.

Las tres D

Para el autor de la teoría del vínculo, el papel o rol que se asume en la interacción vincular es de gran importancia. Se ha
de tener en cuenta a la hora de asumir un rol el papel que cada uno de los componentes del vínculo ha de tener y el hecho
de que se pongan de acuerdo en el papel otorgado a cada uno.

En una vinculación principalmente podemos encontrar la figura del depositante, que es quien emite la información o
conducta, el depositario o destinatario de ésta y lo depositado, el contenido transmitido o la acción llevada a cabo.

Comunicarse en el vínculo

Tal y como hemos mencionado uno de los requisitos fundamentales del establecimiento de un vínculo es la presencia de
una comunicación fluida entre sujeto y objeto. En lo que se refiere al acto comunicativo Pichon-Riviere parte de la creencia
de que toda comunicación se da en base a cinco principios fundamentales.

En primer lugar destaca que que lo social nos afecta y estructura desde dentro, formando parte de nuestro ser. Queremos
y necesitamos vincularnos, siendo afectados y afectando a la vez al entorno.

Un segundo principio se refiere a que las conductas que llevamos a cabo están determinadas por lo más interno. Nuestro
inconsciente nos impulsa a actuar comunicativamente de cara a expresar nuestras necesidades, pulsiones y deseos.

El tercero de los principios implica que todo acto o incluso la ausencia de este son comunicativos, no pudiendo haber un
acto que no transmita nada. Cada actuación e interacción llevada a cabo encierra un significado profundo que puede estar
oculto.

Otro principio hace referencia a la necesidad de dinamismo, apertura y adaptación mutua entre personas vinculadas,
haciendo ver que la ausencia de fluidez y la presencia de una perseveración y repetición constante es sinónimo de
patología.

Por último, indica que todos los individuos tratan en todo momento de comunicarse, siendo toda actividad mental dirigida
a establecer una comunicación.

Extrayendo aprendizaje: ECRO

A través de la comunicación extraemos un aprendizaje que nos permite una vinculación más adaptativa. Los datos
extraídos de la interacción nos permiten generar un esquema con el que organizar los conceptos de manera que podamos
ir adaptándonos a los cambios que sufre la realidad.

Dicho esquema funciona con los conceptos adquiridos a lo largo de nuestra vida para trabajar en el contexto de la
interacción y producir cambios que modifiquen el mundo. Así, usaremos los esquemas formados con el fin de influir en el
medio y hacer de los vínculos algo más funcional y adaptativo.

Las tres áreas

En el proceso de interacción entre los componentes de un vínculo el sujeto debe establecer una relación entre su mente,
su cuerpo y la realidad exterior.

Estas tres áreas coexisten en todo momento, si bien puede haber un predominio sobre una u otra según llevemos a cabo
determinadas conductas. Según Pichon-Riviere, que predomine o que sea inhibido va a marcar la personalidad del
individuo, que a su vez va a afectar en gran medida a la capacidad de vinculación y puede llegar a generar vínculos
patológicos.
El campo psicológico

A la hora de establecer un vínculo, la interacción entre los elementos vinculados se da en un contexto concreto en el que
se produce el intercambio, un contexto que recibe el nombre de campo psicológico. Se trata del contexto en el que el
sujeto se comunica con el medio.

El autor propone que de este campo psicológico se puede extraer a partir de la observación diferentes datos que permiten
trabajar a nivel clínico con grupos. Principalmente las informaciones más relevantes a este respecto pasan por la propia
conducta manifestada por el sujeto, los cambios corporales que permiten analizar las emociones y actitudes de éste, la
comunicación preverbal, los hechos vividos o vivencias y el contorno o conjunto de elementos que se encuentran en
interacción permanente.

Un vínculo sano

Se va a considerar sano todo aquel vínculo en que el Yo es capaz de utilizar estrategias para gestionar lo malo y conservar
lo bueno de la relación, manteniendo una comunicación bidireccional eficiente que pueda ser adaptativa. Para que ello
sea así es necesario que haya una comunicación permanente, sincera y directa en la que se tenga en cuenta las
necesidades de sujeto y objeto, además de que dicha comunicación produzca un aprendizaje que permita la
retroalimentación de la propia conducta.

Así pues, los componentes clave para la existencia de un buen vínculo son la presencia de una comunicación bidireccional
correcta, eficiente y en la que existe feedback y el hecho de que dicha comunicación permita la adquisición de un
aprendizaje.

Vínculos patológicos

No todo tipo de vínculo es sano. Si bien como hemos dicho generalmente el vínculo supone una estructura espiral en que
se va dando una retroalimentación de la relación, en ocasiones dicha estructura se ve entorpecida y paralizada por el
miedo, que haciendo que el tercero actúe como barrera provoca que el vínculo acabe volviéndose algo estático que impide
adaptarse de forma adecuada a la realidad comunicacional.

Así, para el autor de la teoría del vínculo existen diferentes maneras de relacionarse que constituyen una vinculación
patológica al no producirse un aprendizaje o al encontrarse disfuncionalidades en la comunicación que hace que esta no
sea completamente bidireccional y no produzca una correcta modificación mútua. La comunicación dejaría de ser
totalmente permanente, sincera, directa o dialéctica.

Algunos de los principales vínculos patológicos son los siguientes:

1. Vínculo paranoico

En este tipo de vínculo pueden aparecer conductas agresivas y de desconfianza, reivindicando algo uno al otro.

2. Vínculo depresivo

La vinculación establecida genera o es generada por la presencia de culpa o necesidad de expiación.

3. Vínculo maníaco

Relación establecida debido a la expansividad emocional. Se basa en la impulsividad y la actividad frenética.

4. Vínculo esquizofrénico

Este vínculo se caracteriza por una elevada presencia de aislamiento de la realidad, considerándose que el autismo como
ausencia relacional es una característica de este vínculo psicopatológico. Según Pichon-Riviere, es propio de la
esquizofrenia y de otros trastornos psicóticos en que se desvincula el yo con la realidad. Pueden aparecer agrupaciones
de otros tipos de vínculos.
5. Vínculo obsesivo

La relación propia de un vínculo obsesivo supone que al menos uno de los individuos vinculados pretende mantener un
control y orden en la relación. Se pretende controlar y vigilar al otro debido a la ansiedad producida por la desconfianza.

6. Vínculo hipocondríaco

La forma de relacionarse con el entorno pasa a ser la queja por el estado de salud o la preocupación por el cuerpo.

7. Vínculo histérico

Este tipo de vinculación se basa la representación, queriendo la psique de uno de los componentes del vínculo querer
expresar algo a través de la actuación o la sintomatología. Así, hay un gran dramatismo y plasticidad. El tipo de expresión
puede ir desde la sintomatología física (convulsiones, alaridos, etc.) propio de una histeria de conversión o a través de
miedos derivados de la desconfianza.

8. Vínculo nocturno

Propio de sujetos con estados de alteración de conciencia, en este tipo de vinculación un sujeto intenta establecer una
relación con un objeto pero se ve dificultado por el sueño. Si logra establecerlo suele tener tintes delirantes.

9. Vínculo homosexual

Pichon-Riviere partía de una concepción tradicional del psicoanálisis que veía las relaciones homosexuales como una
perversión. Para el autor, el vínculo homosexual tenia como objetivo establecer una relación con un objeto que en algún
momento es considerado dañino o perseguidor, intentando conquistar dicho objeto a través de estrategias de control y
apaciguamiento.

Actualmente la idea de que la homosexualidad pertenece al ámbito de los trastornos mentales está totalmente refutada.

10. Vínculo epiléptico

Los vínculos de este tipo, que según este enfoque son especialmente localizables en pacientes epilépticos, suponen la
presencia de tenacidad, viscosidad en la relación y un cierto componente de destructividad.

11. Vínculo regresivo

El vínculo regresivo surge en el momento en que la mismidad, la consecución del yo completo o la totalidad del ser, es
negada o nublada. Para este autor este tipo de vínculo es tipo de episodios psicóticos, y en cuadros en que hay una
despersonalización.

Importancia de esta teoría

Más allá de su impacto a la hora de estudiar y analizar la importancia de los vínculos y su deformación en procesos
patológicos, la importancia de la teoría del vínculo es tal que marcaría un precedente en el surgimiento de la psicología
social.

Hay que tener en cuenta que en la época en que surgió esta teoría la psicología psicoanalítica estaba principalmente
focalizada en los conflictos internos de cada persona, haciendo escasa referencia a los factores ambientales y a los
mecanismos relacionales entre personas.

Con esta teoría Pichon-Riviere abriría la puerta al estudio sistematizado de las relaciones humanas y su organización desde
el psicoanálisis, sirviendo sus estudios para mejorar la situación de múltiples pacientes mediante el tratamiento de sus
comunicaciones, en un ámbito anteriormente poco trabajado anteriormente.