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Avances del Cesor

Año X, Nº 10 / 2013

ISSN 1514-3899

Nodo CESOR (Centro de Estudios Sociales Regionales) del ISHIR (Investigaciones Socio-históricas Regionales) dependiente del Consejo de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) y de la Universidad Nacional de Rosario (UNR)

Rosario, 2013

Avances del CESOR es una revista científica editada por el nodo CESOR (Centro de Estudios Sociales Regionales) de la Unidad Ejecutora en Red, ISHIR (Investigaciones Socio-históricas Regionales) dependiente del Con- sejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) y de la Universidad Nacional de Rosario (UNR). Posee una periodicidad anual y está dedicada a difundir producciones aca- démicas, preferentemente de Historia Social e Historia Regional, aunque sin excluir otros campos tales como la Antropología, la Sociología o el Arte. Sus

espacios de análisis abarcan tanto el ámbito argentino como el latinoamericano

y europeo alentando, así, los estudios en clave comparativa. Está dirigida a un público conformado por investigadores, docentes, graduados y estudiantes de Historia así como de otras disciplinas sociales.

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Avances del Cesor

Año X

2013

NÚMERO 10

Índice

Artículos

La empresa automotriz IASFSA en Santa Fe. Características de una experiencia en los márgenes (1959-1969), por Enzo Vicentin

9

Aproximación a los procesos de capacitación/formación de los trabajadores siderúrgicos en SOMISA (1960-1966), por Martín Pablo C. Gabiniz

35

“Para el bien de la Nación”. Gestión militar de empresas estatales, prácticas de integración y represión de la fuerza de trabajo desde la perspectiva de caso. El Astillero Río Santiago 1973-1976, por Ivonne Barragán

53

La descentralización universitaria en Uruguay. Los intentos de crear una universidad en Salto, por María Eugenia Jung

73

Dossier

Trabajadores, empresas y comunidades urbanas: reflexiones introductorias, por Silvia Simonassi y Laura Badaloni

101

Paternalismo industrial, empresa extranjera y campamentos mineros en América Latina: un esfuerzo de historia laboral y transnacional, por Ángela Vergara

113

Cidade na floresta: Belterra, a experiência da plantation de seringa de Henry Ford na Amazônia brasileira (1934-1945), por José Carlos Matos Pereira

129

Paternalismo estatal, bienestar y control social en la construcción de Volta Redonda, por Oliver J. Dinius

151

De la “Ciudad del Acero” al “Desarrollo Local”. Propuestas para una aproximación socioantropológica a las relaciones entre industria y ciudad en el caso de San Nicolás de los Arroyos, por Julia Soul

173

Mundo del trabajo y formas de organización sindical en la Cuenca del Golfo San Jorge durante la primera mitad del siglo xx : entre la radicalización obrera, el planteo reivindicativo y la articulación con el Estado, por Daniel Antonio Cabral Marques

197

Relaciones laborales, conflicto y proceso de producción en la industria del cemento, Olavarría, 1940-1970, por Griselda Lemiez

227

Reseñas

CASTRO, Martín O., El ocaso de la república oligárquica: poder, política y reforma electoral, 1898-1912, Edhasa, Buenos Aires, 2012, 392 páginas, por Natalia D. Alarcón

251

DAGHERO, Sergio, Avellaneda y Roca: frontera y poder, UniRío Editora, Río Cuarto, 2012, 140 páginas, por Celia

254

KAUFMANN, Carolina (directora), Ahorran, acunan y martillan. Marcas de urbanidad en los escenarios argentinos (primera mitad del siglo XX), EDUNER, Paraná-Entre Ríos, 2012, 324 páginas, por Micaela Pellegrini Malpiedi

256

JASINSKI, Alejandro, Revuelta obrera y masacre en La Forestal. Sindicalización y violencia empresaria en tiempos de Yrigoyen, Buenos Aires, Biblos, 2013, 280 páginas, por Paulo Menotti

259

PITA, Valeria Silvina, La casa de las locas. Una historia social del Hospital de Mujeres Dementes. Buenos Aires 1852-1890, Prohistoria Ediciones, Rosario, 2011, 217 páginas, por Micaela Yunis

261

PLOTKIN, Mariano y ZIMMERMANN, Eduardo (compiladores), Los saberes del Estado, Edhasa, Buenos Aires, 2012, 249 páginas, por Norma Alicia Suárez

265

Tapa: Serie Artistas Rosarinos: “Futuro” por Elba Nalda Querol.

Artículos

Enzo Vicentin Martín Pablo C. Gabiniz Ivonne Barragán María Eugenia Jung

La empresa automotriz IASFSA en Santa Fe. Características de una experiencia en los márgenes (1959-1969) 1

Enzo Vicentin Centros de Estudios Sociales Interdisciplinarios del Litoral – Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas enzovicentin@hotmail.com

Resumen La industria automotriz en Argentina experimentó significativos cambios hacia finales de la década de

1950. Dentro de la nueva conformación que va adquiriendo el sector durante los ‘60, este trabajo centra su interés en IASFSA, una empresa en la que la firma alemana DKW se asoció con inversionistas locales para producir automotores de la marca “Auto Union”. Esta empresa que se instaló en la provincia de Santa Fe, participó en el mercado hasta 1969, fabricó cerca de 33000 automotores y llegó a emplear

a

1500 trabajadores, transformándose en una de las industrias más importantes de la región central de

la

provincia. A través de documentos de la propia empresa, entrevistas a ex trabajadores, legislación

nacional y provincial de promoción industrial, revistas y periódicos de la época y bibliografía específica sobre la industria automotriz, el trabajo busca describir las distintas etapas de IASFSA desde su

radicación hasta su crisis definitiva cerrada con la venta de su planta industrial a Fiat. En este marco, intentamos argumentar que aunque IASFSA siguió un patrón de comportamiento común a otras empresas del sector, algunas características específicas relacionadas a su ubicación geográfica, a la composición de su conducción y a su trayectoria en el mercado, hicieron de esta empresa una experiencia singular dentro de la industria automotriz en la década del ‘60. Palabras clave: IASFSA – Industria Automotriz – Desarrollismo

1 El siguiente artículo presenta una parte de los resultados de la investigación realizada en nues-

tra tesis de grado, donde abordamos el impacto de las políticas de promoción industrial del Estado santafesino y de la relación capital-trabajo dentro de la empresa sobre el desarrollo de IASFSA. A su vez, aquí retomamos con modificaciones algunos temas desarrollados en un trabajo presentado en el

marco de las III Jornadas de la Historia de la Historia de la Industria y los Servicios, organizadas por

la Facultad de Ciencias Económicas, UBA, en 2011.

VICENTIN, Enzo. “La empresa automotriz IASFSA en Santa Fe. Características de una experiencia en los márgenes (1959-1969)” en Avances del Cesor, Año X, N° 10, 2013, pp. 9-33.

Avances del CESOR - Año X, N° 10 / 2013, pp.9-33

Abstract The automotive industry in Argentina experienced significant changes in the late 50s. Within the new conformation of the sector during the 60s, this paper focuses its interest in IASFSA, a company in which the German firm DKW partnered with local investors to produce cars brand “Auto Union”. This company was installed in Santa Fe Province, participated in the market until 1969, produced about 33,000 vehicles and employed up to 1,500 workers, transforming into one of the most important industries in the central region of the province. Through the company documents, interviews with former employees, national and provincial industrial promotion, magazines and newspapers of the time and specific literature on the automotive industry, the paper aims to describe the different stages of IASFSA since its establishment until its final crisis closed with the sale of its industrial plant to Fiat. In this framework, we try to argue that although IASFSA followed a pattern common to other companies, some specific features related to its geographic location, the composition of his leadership and his trajectory in the market, made this company a unique experience within automotive industry in the 60s. Key Words: IASFSA – Automotive Industry – Developmentalism

Introducción

A partir del programa económico desarrollista encarado por el gobierno de Arturo Frondizi (1958-1962), el sector industrial inició un ciclo de profundas transformaciones. El modelo concebido por el gobierno de la Unión Cívica Radical Intransigente (UCRI) surgió de un diagnóstico que hizo hincapié en el desbalance de la estructura industrial debido a la falta de desarrollo de las industrias básicas, la insuficiencia del ahorro interno y la escasez de divisas derivada de la crisis permanente del sector externo. Argumentando que el ritmo del desarrollo debía ser acelerado, el desarrollismo propuso avanzar en la industrialización por sustitución de importaciones (ISI) fomentando las industrias productoras de insumos básicos y de bienes de consumo durables. Las inversiones extranjeras ocuparon dentro de este pro- yecto un espacio fundamental, ya que en la óptica del gobierno venían a elevar el bajo nivel de inversión local en el sector industrial y a modernizar los procesos de trabajo a través de organizaciones y tecnologías propias de economías desarrolladas. 2 La rama automotriz se ubicó dentro de las prioridades de la política económica, ya que era valorada por sus efectos multiplicadores sobre otros sectores de la economía. El decreto 3693/59 del Poder Ejecutivo Nacional (PEN), titulado Régimen de Promoción de la Industria Automotriz, fijó medidas de promoción directas para la producción local de automotores. Este programa sectorial se

2 SCHVARZER, Jorge, La industria que supimos conseguir, Planeta, Buenos Aires, 1996; SOU-

RROUILLE, Juan, KOSACOFF Bernardo y LUCANGELI, Jorge, Transnacionalización y política económica en la Argentina, Centro de Economía Transnacional, Centro Editor de América Latina, Buenos Aires, 1985.

La empresa automotriz IASFSA en Santa Fe

Enzo Vicentin

ubicaba dentro del marco de las leyes 14780 (de inversión de capitales extranjeros) y 14781 (de promoción industrial), instrumentos centrales de la política económica desarrollista. Las transformaciones generadas en la industria automotriz desde finales de la década del ‘50 se vieron reflejadas en un acelerado crecimiento de las ventas en el mercado interno, la multiplicación de plantas terminales y el rápido crecimiento del empleo en el sector y en los subsectores asociados. En la historiografía que aborda la industria automotriz argentina 3 existe consenso en señalar que con el desarrollismo se abrió una nueva etapa para el sector, cualitativamente distinta respecto a sus etapas previas y de profundas consecuencias para su posterior desarrollo. A nivel del sector industrial en general, se reconoce que las iniciativas económicas del desarrollismo modificaron sustancialmente el tejido industrial del país. Una de las características más destacadas fue el aumento de la participación del capital extranjero en el sector. 4 Las inversiones, predominantemente estadounidenses, tuvieron como destino

3 BARANSON, Jack, La industria automotriz en los países en desarrollo, Tecnos, Madrid, 1971;

REMES LENICOV, Jorge, “Algunos resultados de la política desarrollista: el caso de la industria auto- motriz”, en Jornadas de economía: problemas económicos argentinos, diagnósticos y políticas, Macchi, Buenos Aires, 1974; COSCIA, Santiago, Evolución, dinámica actual y perspectivas de la industria automotriz. Estudio sectorial, Banco Nacional de Desarrollo, Buenos Aires, 1980; SOURROUILLE, Juan, Transnacionales en América Latina. El complejo automotor en Argentina, Nueva Imagen, México, 1980; NOFAL, Beatriz, Absentee entrepreneurship and the dynamics of the motor vehicle industry in Argentina, Praeger, Nueva York, 1989; IANNI, Valeria, “La especificidad del desarrollo de la industria automotriz en la Argentina, 1959-1963”, en Estudos Ibero-Americanos, Pontifícia Universidade Cató- lica do Rio Grande do Sul, Porto Alegre, 2008, Vol. XXXIV, Nº. 2. Desde perspectivas de análisis del

conjunto del sector industrial también se ha analizado la trayectoria de la industria automotriz en esos

años. Al respecto, SCHVARZER, Jorge, La industria que

Op. Cit.; DORFMAN, Adolfo, Cincuenta

, años de industrialización en la Argentina, 1930-1980, Solar, Buenos Aires, 1983.

4 Observando la totalidad de la segunda etapa de la ISI, entre 1953 y 1976, bajo el régimen establecido

por la ley 14780 (1958-1970) se autorizaron inversiones extranjeras por 744 millones de dólares. Mientras que en el período 1953-1958 bajo otras normas jurídicas se autorizaron 54 millones, y entre 1970 y 1973 unos 35 millones. Dentro del período de vigencia de la ley 14780, “entre 1959 y 1962 se autorizaron radi- caciones por un valor de 500 millones de dólares, monto que duplica la suma de todas las autorizaciones concedidas entre 1954 y 1958 y entre 1963 y 1970” en SOURROUILLE, Juan, KOSACOFF Bernardo

y LUCANGELI, Jorge, Transnacionalización y política económica

, Op. Cit., p. 26.

Avances del CESOR - Año X, N° 10 / 2013, pp.9-33

las ramas más dinámicas de la producción. 5 El sector industrial de la provincia de Santa Fe siguió el mismo patrón nacional, transformándose cuantitativa y cualitativamente. 6 Dentro de la industria automotriz argentina durante la década de 1960, nuestro trabajo focaliza su interés en Industria Automotriz Santa Fe S.A. (IASFSA), empresa en la que la firma alemana DKW se asoció con inversionistas locales para producir automotores de la marca Auto Union. IASFSA se instaló en la ciudad de Santa Fe y luego en Sauce Viejo (localidad ubicada a 25 km. de la capital provincial), participó en el mercado local hasta 1969, fabricó cerca de 33000 automotores y llegó a emplear a 1500 trabajadores, transformándose en uno de los emprendimientos industriales más importantes de la región central de la provincia. La hipótesis central que recorre este artículo es que IASFSA siguió en la década del ‘60 un patrón de comportamiento común a otras empresas del sector, pero al mismo tiempo fue un caso singular por haber sido la única automotriz radicada en la provincia de Santa Fe, por la particular composición de su capital y su Directorio, y por haber sido una de las terminales con bajo volumen de producción que más tiempo se mantuvo dentro del mercado. Estas características específicas de IASFSA la convierten en una experiencia particular dentro de la industria automotriz de la época. Iniciamos este trabajo describiendo la instalación de IASFSA en Santa Fe y la composición de su capital social y Directorio, así como la relación establecida con DKW de Alemania. Luego pasamos a analizar su producción y posición dentro del mercado local. Posteriormente, nos enfocamos en una serie de elementos relacionados a la organización interna de la firma, para después adentrarnos en su evolución económico-financiera. Por último, describimos la crisis definitiva de la empresa y finalizamos el trabajo estableciendo algunas conclusiones sobre este estudio de caso. Las fuentes consultadas incluyen documentación perteneciente a la empresa, legislación provincial y nacional específica, periódicos de la ciudad de Santa Fe,

5 De las inversiones aprobadas entre 1959 y 1962, “el 90% de ellas se concentró en las industrias

químicas, petroquímicas y derivados del petróleo, material de transporte, metalurgia y maquinarias eléctricas y no eléctricas.” Ibídem. El capital proveniente de Estados Unidos representó el 60% de la inversión extranjera entre 1958 y 1962. Cabe aclarar que este rasgo no se limitó a los años del gobierno de Frondizi, sino que operó a lo largo de toda la segunda etapa de la ISI AZPIAZU, Daniel, “Las empresas transnacionales en la Argentina”, en Estudios e Informes de la CEPAL , Santiago de Chile, 1986, Nº 56.

6 La cantidad de establecimientos industriales en la Provincia creció un 25% entre 1960 y 1964 en

VÁZQUEZ, Eladio, Política y acción industrial en la Provincia de Santa Fe, Ministerio de Hacienda, Economía e Industrias, Santa Fe, 1969. Además, creció la importancia de ramas dinámicas a partir de grandes inversiones en los sectores petroquímico, metalúrgico y automotriz. De las inversiones extranjeras autorizadas en 1958-1962, el 50% se dirigió a la provincia de Buenos Aires, mientras que un 24% tuvo como destino Santa Fe en SIMONASSI, Silvia, “El desarrollo industrial en debate. Gobierno desarrollista y sector industrial en la provincia de Santa Fe, 1958-1962” en ROUGIER, Marcelo (director), Estudios sobre la industria argentina. Políticas de promoción y estrategias em- presariales 2, Lenguaje Claro Editora, Buenos Aires, 2010.

La empresa automotriz IASFSA en Santa Fe

Enzo Vicentin

revistas especializadas en la industria automotriz, entrevistas a ex trabajadores de IASFSA y fuentes secundarias.

Los orígenes de IASFSA y la composición de su dirección

A partir del decreto 3693/59 numerosas empresas extranjeras y algunas nacionales comen- zaron a planificar su entrada al mercado productor de automotores. Entre la gran cantidad de proyectos presentados (26 en total), dos se radicaron en Santa Fe. 7 Para entonces, el gobierno provincial de Carlos Sylvestre Begnis (1958-1962) de la UCRI, en sintonía con el proyecto de Frondizi, buscaba la radicación de inversiones en sectores industriales dinámicos. El Instituto de Fomento Industrial (IFI) era un organismo técnico consultivo que venía desempeñando actividades en tal sentido. 8 En forma paralela a la labor del IFI, en 1958 algunas entidades empresariales de la ciudad de Santa Fe crearon el Movimiento Pro-Activación Económica de Santa Fe (MAE) con el propósito de conseguir la radicación de nuevas industrias en la ciudad y sus alrededores. 9 En ese contexto, en agosto de 1959 un grupo de empresarios provenientes de Buenos Aires se presentó en la ciudad de Santa Fe acompañados por miembros del MAE, para anun- ciar la instalación de una fábrica de automotores de la firma Wartburg S.A. (procedente de Alemania Oriental). 10 Allí el Ing. Roberto Huerta (como representante de Wartburg) anticipó las principales características del proyecto: comienzo de la producción en enero de 1960; construcción de tres modelos; producción de 25000 unidades en 5 años; y empleo inicial de 300 trabajadores con vistas a alcanzar los 2000 o 2500 hacia 1964. Sin embargo, días después los empresarios locales involucrados en el proyecto anunciaron que los automotores serían finalmente de la firma Auto Union GmbH (con origen en Frankfurt, Alemania Occidental), en el marco de una visita de ingenieros alemanes de dicha firma. 11 Auto Union era una em- presa conjunta creada en Alemania en 1932 por el agrupamiento de las firmas Horch, Audi,

7 Además de IASFSA, Goliath Hansa Argentina proyectó su instalación en Villa Constitución para

producir vehículos bajo licencia de la empresa alemana Goliath Werke. No obstante, el proyecto no prosperó y la empresa fue desafectada del programa sectorial de promoción un año después de su arribo.

8 Creado dentro del Ministerio de Hacienda, Economía e Industrias de la Provincia de Santa Fe

a partir del decreto-ley 9132/56, el IFI se proponía estudiar y promover la radicación de capitales industriales en la provincia, realizar campañas de difusión a fin de interesar a sectores empresarios y estudiar las presentaciones hechas por las empresas para incorporarse al régimen de promoción.

9 A la cabeza del MAE se ubicó la Unión Industrial de Santa Fe (UISF), acompañada por el Centro

Comercial, Bolsa de Comercio, Cooperametal, Sociedad Rural, Sociedad de Hoteles y Bares, Aso- ciación Argentina de Ingenieros, Asociación de Carreteras y otras entidades. La Gaceta, Santo Tomé, 14/10/1958, p. 1.

10 El Litoral, Santa Fe, 15/8/1959, p. 4.

11 El Litoral, Santa Fe, 26/8/1959, p. 4.

Avances del CESOR - Año X, N° 10 / 2013, pp.9-33

Wanderer y DKW. 12 En 1958, la empresa Daimler-Benz (propietaria de Mercedes-Benz), compró la totalidad de Auto Union continuando con la producción de modelos DKW. En esos momentos se produjo su llegada a Argentina. El proyecto que iba tomando forma entre la DKW alemana y empresarios argentinos, bajo el nombre de IASFSA, fue autorizado por el PEN el 4 de noviembre de 1959 a través del decreto 14583. Allí se fijan algunas cuestiones relevantes para el posterior desarrollo de la empresa. El decreto autorizaba la inversión de 1 millón de dólares en maquinarias, equi- pos, herramientas, matrices y dispositivos desde Auto Union GmbH para instalar la fábrica de IASFSA, bajo las condiciones establecidas por las leyes 14780 y 14781. Por otra parte, exigía la constitución definitiva de IASFSA como entidad jurídica y la presentación de sus estatutos. También estipulaba que la firma debía presentar un convenio con DINFIA 13 para la fabricación de los motores, o en su defecto los planes para la integración de su propia planta de motores. Por último, autorizaba la radicación de la planta industrial en Sauce Viejo, aunque hasta tanto finalizaran las obras podía funcionar en la ciudad de Santa Fe. Dentro del conjunto de empresas que ingresaron al marco regulatorio del decreto 3693/59, IASFSA se ubicó junto a SIAM Di Tella, IAFA, Isard, Metalmecánica, Dinborg y otras dentro del grupo de empresas de capital mixto (asociación de capitales extranjeros y nacionales), configurando una estrategia distinta a la de otras empresas filiales de automotrices extranjeras, que fueron subsidiarias de sus casas matrices. Teniendo en cuenta la dimensión del proyecto y los planes de producción presentados, SIAM fue la apuesta de capital mixto más importante dentro del sector. 14 IASFSA, con características bien diferentes, se ubicó en segundo lugar. IASFSA cumplió con las exigencias del decreto 14583/59, constituyéndose como sociedad anónima e inscribiéndose en el Registro Público de Comercio de Santa Fe, el 10 de noviembre de 1959. Hasta que la planta de Sauce Viejo se construyese, el gobierno provincial cedió las instalaciones del Garage Oficial para alojar provisoriamente la fábrica. Por otra parte, la empresa firmó un convenio con DINFIA para la fabricación de motores. Ese acuerdo no se llevó a la práctica, no obstante, el trabajo de la empresa estatal fue muy importante durante los primeros años de IASFSA en cuanto al montaje del motor y la caja de velocidades de los vehículos. 15

12 DKW había sido fundada en 1916 con el nombre de Dampf-Kraft-Wagen, y se especializó ini-

cialmente en la fabricación de motocicletas. Pasadas la década del ’30 y la Segunda Guerra Mundial, Auto Union se relanzó en Alemania Occidental en 1949, con DKW como su marca más fuerte.

13 DINFIA (Dirección Nacional de Fábricas e Investigaciones Aeronáuticas) era la denominación

que había tomado la empresa estatal IAME a partir de 1956.

14 Al respecto de SIAM Di Tella y su producción de automotores asociada a la British Motors

Corporation, ROUGIER, Marcelo y SCHVARZER, Jorge, Las grandes empresas no mueren de pie.

El (o) caso de SIAM, Norma, Buenos Aires, 2006.

15 El acuerdo entre DINFIA e IASFSA establecía la creación de una nueva sociedad anónima para

La empresa automotriz IASFSA en Santa Fe

Enzo Vicentin

La empresa se denominó “Industria Automotriz Santa Fe S.A. – Fábrica argentina de vehículos DKW Auto Union” y fijó su capital social en 250 millones de pesos m$n. 16 No obstante, decidió rápidamente modificar sus estatutos y aumentar su capital a 600 millones de pesos m$n, decisión que fue aprobada por el gobierno provincial (decreto 13944/59, 11 de diciembre). El capital fue dividido en 60 series de 10000 acciones de $ 100 pesos m$n cada una. Del total de 600000 acciones, 500000 se constituyeron como acciones ordinarias con derecho a un voto (“acciones clase B”), mientras que las restantes 100000 se fijaron también como ordinarias pero con derecho a cinco votos (“acciones clase A”). El Directorio quedó conformado por siete miembros de Buenos Aires (Roberto Huerta como presidente, Federico De Bucourt como vicepresidente, Carlos Canobbio, Arnaldo Nasute, Argentino Castro, Pedro Daverda y Marcelo Louton como directores), tres de Santa Fe (Enrique Ariotti, Francisco Cordara y Carlos Mai) y un representante de la firma Mercedes-Benz que a su vez fue el delegado de DKW en Santa Fe (Federico Binder). Respecto a la procedencia de los integrantes del Directorio, los integrantes santafesinos estaban vinculados al MAE. 17 Entre los que provenían de Buenos Aires, algunos habían pasado por las Fuerzas Armadas, 18 mientras que otros tenían experiencia previa en la fabricación de automotores. 19

la producción de motores, controlada por ambas empresas. DINFIA ya contaba con un antecedente de

índole similar, ya que en 1958 se había asociado a la firma Borgward Argentina para fabricar camiones

y automóviles de la marca Dinborg. La sociedad anónima proyectada entre DINFIA e IASFSA no se

realizó, y en la práctica DINFIA llevó a cabo los trabajos de montaje del motor y la caja de velocidades

de los modelos Auto Union hasta 1963 cuando IASFSA pudo realizarlos en su propia planta. A partir de allí, DINFIA pasó a ser una importante proveedora de partes del motor. El texto del convenio entre DINFIA e IASFSA se encuentra en DINFIA, Libros de Actas de Directorio, Acta 123, 1/2/1960.

16 Registro Público de Comercio de la Primera Circunscripción Judicial de la Provincia de Santa

Fe, Nº XVII, pp. 906 a 926 del legajo, 10/11/1959. El valor del capital aprobado es en pesos moneda

nacional.

17 Ariotti era dueño de la empresa Fundición Santa Fe, había estado en el directorio de la UISF,

integraba para 1959 la Bolsa de Comercio de Santa Fe, y era el representante de dicha entidad en el

IFI; además había sido miembro de la Junta Consultiva Nacional, y luego convencional constituyente por el partido Unión Federal. Cordara era desde 1957 el presidente de la UISF, mientras que Mai integraba la conducción del Banco de Crédito Comercial.

18 Castro y Huerta eran ingenieros aeronáuticos y habían sido Administradores Generales de la

Fábrica Militar de Aviones (FMA) durante la “Revolución Libertadora”. Castro desempeñó el cargo entre el 29/10 y el 18/11 de 1955. Huerta entre el 26/6/56 y el 1/5/58. Este último, con la asunción de Frondizi pasó a ser Ministro y luego Secretario de Aeronáutica hasta septiembre de 1958. Por el cargo que ambos ocuparon en la FMA, habían integrado el Directorio de IAME/DINFIA. Por su parte, Carlos Canobbio era Capitán de Corbeta (retirado).

19 De Bucourt y Daverda habían creado en la década del ’40 la empresa TERAM, vinculada a la

importación de automóviles Porsche y luego al desarrollo local del modelo Porsche Teram Puntero,

que se hizo en base al modelo “Justicialista” desarrollado por IAME. De Nasute y Louton sólo co-

Avances del CESOR - Año X, N° 10 / 2013, pp.9-33

La integración del capital social de IASFSA (335500 acciones, o sea 33,5 millones de m$n) muestra que la empresa DKW poseía el 73% de las acciones ordinarias clase A; los socios locales que mayor participación tenían en acciones clase A eran Daverda y De Bou- court, seguidos de Louton y Nasute; los socios santafesinos integraban una minoritaria parte del capital; y los ex-miembros de las FF.AA. tan solo integraron 300 acciones clase B. Por otra parte, a partir de la ampliación del capital unos 9000 pequeños ahorristas compraron acciones clase B. 20 Es probable que la rápida ampliación del capital decidida por la empresa en 1959 haya estado relacionada a dos factores. Por un lado, la intención de conseguir fi- nanciamiento recurriendo al ahorro interno canalizado a través de los pequeños accionistas, que por lo visto se mostraron muy interesados en el proyecto. Por otro, en el contexto de alta inflación y recesión económica de 1959, una inversión privada necesitaba actualizarse ante la devaluación del peso. Además del capital integrado en acciones, como vimos anteriormente la inversión au- torizada por el PEN a la firma DKW fue de un millón de dólares, a realizarse dentro de un plazo de 5 años. Sin embargo, en un trabajo del Consejo Nacional de Desarrollo (CONADE) se realiza una estimación de las inversiones reales hechas por las empresas automotrices, concluyendo que DKW había invertido solo el 46,4% del total autorizado, es decir 464000 dólares. 21 Acerca de las condiciones del acuerdo entre DKW y los inversionistas argentinos, una nota de El Litoral expone que “el contrato de la empresa argentina con Auto Union de Alemania, autoriza a que se utilicen las mismas marcas, patentes, usos, dispositivos y proce- dimientos industriales protegidos por la marca alemana. Por otra parte, IASFSA recibe de la empresa europea todo el asesoramiento técnico y facilidades para la formación profesional de su personal y se beneficia con los resultados de experimentación que en Alemania se incorporan a los nuevos modelos”. 22 Por otra parte, la empresa reconocía el asesoramiento del personal técnico proveniente de Alemania. 23 La disímil procedencia de los integrantes del Directorio nos permite establecer algunas conexiones y esbozar otras. En primer lugar, el hecho de que un representante de Mercedes- Benz fuera delegado de la firma DKW en el Directorio se explica por la relación establecida entre las casas matrices de ambas empresas. Por otro lado, De Bucourt y Daverda (los socios argentinos de mayor peso en el capital social) se habían vinculado con DINFIA a partir de su empresa TERAM, y es probable que hayan sido los nexos locales con las empresas Wartburg

nocemos sus profesiones: el primero era industrial y el segundo, abogado.

20 Declaraciones del primer presidente del Directorio de IASFSA, Roberto Huerta. El Litoral, Santa

Fe, 19/11/1960.

21 CONSEJO NACIONAL DE DESARROLLO (CONADE), La industria automotriz: análisis

preliminar, Buenos Aires, 1966; p. 54.

22 El Litoral, Santa Fe, 2/9/1961, p. 11

23 IASFSA, Memoria y Balance General al 30 de junio de 1963, 1963, s/n.

La empresa automotriz IASFSA en Santa Fe

Enzo Vicentin

y DKW en base a su experiencia previa en la importación de autos alemanes. Asimismo, el pasado de los militares Huerta y Castro dentro de la FMA y DINFIA seguramente sirvió de nexo entre IASFSA y algunos importantes actores políticos y empresariales. Por sus cargos al frente de la FMA, conocían muy bien el complejo industrial militar ubicado en Córdoba; en el caso de Huerta también podía establecer contactos con autoridades del gobierno nacional ya que había sido funcionario. Este importante rol “negociador” de Huerta y Castro parece confirmarse al notar la insignificante cantidad de acciones que ambos integraron en el capital social. Huerta se convirtió en el primer presidente del Directorio de IASFSA no justamente por ser un importante accionista local.

IASFSA no justamente por ser un importante accionista local. En el Cuadro 1, aun considerando que

En el Cuadro 1, aun considerando que son cifras de inversiones de capital extranjero autorizadas, es útil para observar dos cuestiones. En primer lugar, dentro del grupo de au- tomotrices extranjeras que radicaron inversiones, el monto planificado por DKW fue uno de los más reducidos, y estuvo muy por debajo de los proyectados por empresas líderes del sector como Ford, Fiat o General Motors. En segundo lugar, se comprueba que luego de la inversión inicial, DKW no efectuó nuevas inversiones. El monto de su inversión demues-

Avances del CESOR - Año X, N° 10 / 2013, pp.9-33

tra que estaba lejos de proponerse una relevante participación en el mercado argentino. 24 No obstante eso, a diferencia de muchas otras empresas, IASFSA pudo mantenerse en el mercado hasta 1969.

La producción de la empresa y su posición en el mercado nacional

La rapidez que caracterizó al proceso de formación de IASFSA también se vio reflejada, ya entrado el año 1960, en el inicio de su producción. Con la llegada de material importado desde Alemania, el 3 de febrero se presentaron en la Casa de Gobierno de Santa Fe los primeros automóviles armados en la ciudad, realizándose un acto que contó con la pre- sencia del Gobernador, miembros del gabinete, legisladores, jueces, militares, integrantes del directorio de IASFSA y del MAE. La presencia en el evento de figuras de todos los poderes del Estado provincial y la cobertura periodística realizada reflejan la jerarquía que tuvo este proyecto industrial para la ciudad de Santa Fe. El Litoral dedicó un editorial a elogiar el inicio de actividades por parte de IASFSA. 25 En marzo, la empresa comenzó la construcción de su planta en Sauce Viejo. 26 Por su ubicación geográfica, lejos de Buenos Aires y Córdoba donde la industria automotriz se encontraba más desarrollada y se contaba con algunas economías de escala, IASFSA constituyó una excepción dentro del grupo de terminales instaladas durante esos años. 27 De los discursos pronunciados en la presentación oficial de primeros autos, puede concluirse que la decisión de instalar la planta industrial en Santa Fe se debió principalmente a la acción complementaria de cuatro actores: los inversores extranjeros, los inversores locales procedentes de Buenos Aires, el MAE, y el gobierno provincial. Entre 1959 y 1969, el mercado automotriz local pasó de tener una conformación bastante particular a reproducir las tendencias del mercado mundial. En el plano de la oferta, luego de que el Estado nacional autorizara a fabricar a más de 20 empresas entre 1959 y 1961, fue cristalizando una tendencia hacia la conformación de un oligopolio. 28 En el plano de la demanda, una reducida producción local sumada a volúmenes de importación irregulares

24 La producción de automotores es un rubro con intensiva utilización de capital, donde los altos

costos en maquinaria y su renovación periódica requieren de grandes escalas de producción en pos de

reducir costos de amortización. Los niveles de producción de las terminales en Argentina en la década del ’60 se ubicaron muy lejos de los considerados óptimos a nivel internacional (BARANSON, Jack,

, notable en empresas de bajo volumen de producción como IASFSA.

25 El Litoral, Santa Fe, 4/2/1960, p. 4.

26 El Litoral, Santa Fe, 22/3/1960, p. 4.

27 SOURROUILLE, Juan, Transnacionales en…, Op. Cit., p. 55.

La industria automotriz en

Op. Cit.). Esta característica, que repercutía en los costos, era aún más

28 Ídem, p. 126.

La empresa automotriz IASFSA en Santa Fe

Enzo Vicentin

provocaron que la principal característica y atractivo del mercado fuese la importante de- manda insatisfecha acumulada. 29 La situación cambió con la entrada en vigencia del decreto 3693/59, ya que junto al incremento de la oferta aumentaron significativamente las compras. En un escenario particular de alta demanda a comienzos de los 60, pudieron subsistir una gran cantidad de empresas, algunas de ellas con muy bajos volúmenes de producción. Roberto Huerta había anunciado en más de una ocasión que IASFSA planificaba producir en sus primeros 5 años unas 22000-25000 unidades. 30 Finalmente IASFSA fabricó unos 17500 vehículos en 5 años, sobre una producción planificada en 20845 unidades. Conside- rando los problemas generados por la crisis de 1962-1963, que afectaron la producción de muchas automotrices, el cálculo de Huerta no estuvo muy alejado de la realidad. 31 IASFSA tuvo un bajo volumen de producción para la industria automotriz, aunque suficiente para superar un período inicial (1959-1965) caracterizado por una depuración de capitales 32 que dejó afuera del mercado a 13 empresas sobre las 26 autorizadas. La progresiva concentración de la oferta actuó a lo largo de toda la década del ‘60. El número de terminales bajó de 13 en 1965 a 9 en 1970. Sourrouille destacó que entre 1965 y 1969 los emprendimientos más importantes de capital mixto desaparecieron por distintas razones: IAFA entró en crisis y se convirtió en SAFRAR (controlada directamente por la casa matriz de Peugeot), Isard cerró, SIAM vendió su planta a IKA y finalmente IASFSA fue absorbida por Fiat. 33 A diez años del decreto 3693/59, las filiales de las grandes automotrices mundiales controlaban prácticamente la totalidad del mercado argentino. La oferta de modelos que presentó inicialmente IASFSA comprendía dos tipos de vehícu- los. 34 Aquí deben tenerse en cuenta las reglas fijadas por el decreto 3693/59, y los segmentos

29 COSCIA, Santiago, Evolución, dinámica actual y perspectivas

30 El Litoral, Santa Fe, 15/8/1959, p. 4; El Litoral, Santa Fe, 26/1/1960, p. 5; El Litoral, Santa Fe,

3/2/1960, p. 5.

31 La de 1962-63 fue una crisis característica del funcionamiento del modelo cíclico stop and go,

generada a partir de un fuerte desequilibrio en el balance de pagos. Para Schvarzer, esta crisis fue

producto de una sumatoria de factores relacionados a un manejo desaprensivo del sector externo por

, análisis de la crisis y de las consecuencias que tuvo para el sector industrial se encuentra en BELINI, Claudio y ROUGIER, Marcelo, El Estado empresario en la industria argentina. Conformación y crisis, Manantial, Buenos Aires, 2008, capítulo 5.

32 IANNI, Valeria, “La especificidad del desarrollo

33 SOURROUILLE, Juan, Transnacionales en…, Op. Cit., p. 58.

34 En este trabajo adoptamos una clasificación genérica de los vehículos propuesta por COSCIA,

, de los comerciales. Entre los primeros encontramos a los llamados sedán y rurales. Dentro de los comerciales se ubican camiones, pick-ups, furgones, jeeps y vehículos de transporte colectivo de pasajeros (ómnibus, micro-ómnibus, etc.).

Op. Cit. Este autor separa a los automóviles

Santiago, Evolución, dinámica actual y perspectivas

Op. Cit., pp. 236-237). Un

parte del gobierno nacional (SCHVARZER, Jorge, La industria que

, Op. Cit., s/n.

”,Op. Cit.

Avances del CESOR - Año X, N° 10 / 2013, pp.9-33

de mercado que se formaron a partir de las categorías establecidas. La firma presentó un

vehículo comercial o utilitario llamado “Frontal”, que se ubicó dentro de la categoría A

(chasis para vehículo de carga y transporte colectivo, con capacidad de carga útil mínima

de 500 kg. y máxima de 7000) con varios modelos de carrocería; y dos modelos de automó-

viles, el “Auto Union 1000S” y el “Rural Auto Union Universal”, que por el tamaño de su

motor se ubicaron en la categoría C (vehículos de pasajeros con cilindrada de más de 750

cm 3 , y hasta 1500 cm 3 ) correspondiente al segmento de automóviles medianos. Luego, en

1963, la empresa agregó a su oferta un modelo de automóvil de tipo deportivo: el “Fissore”. La oferta planificada por IASFSA en 1960 tenía características similares a las que lan- zaron otras automotrices, en cuanto a la importancia dada al desarrollo de los comerciales (categoría A) en comparación con los automóviles. Los mayores beneficios que estableció el marco normativo para la producción de comerciales impulsaron a muchas empresas a buscar réditos en ese segmento. Cabe destacar que en 1959 las grandes automotrices (Ford, General Motors y Chrysler) tomaron la decisión de fabricar en el país solamente camiones y pick-ups, y recién a partir del decreto 6567/61 incorporaron automóviles a su oferta. 35

El comportamiento de la demanda en el mercado local a comienzos de la década del ‘60

generó un mayor dinamismo de los automóviles en comparación a los comerciales. A su

vez, dentro de los automóviles surgió una tendencia favorable al consumo de los modelos

de

mayor peso y valor. 36 En el caso de IASFSA, observamos el cambio de orientación en

su

producción, entre los planes iniciales (presentados ante la Secretaría de Industria por el

plazo de 5 años) y los planes definitivos (aprobados por dicha Secretaría año tras año): el porcentaje de comerciales sobre la producción total se redujo del 39% inicial al 18% defi- nitivo, incrementándose el de automóviles desde el 61% al 82%. 37 En su Memoria de 1962, la empresa explicaba el porqué del cambio de orientación: la venta del Frontal era menos fluida en relación a los demás modelos, y además las autoridades nacionales demandaban a

las automotrices un mayor ahorro de divisas. 38 En este punto, puede concluirse que IASFSA

buscó capitalizar (al igual que otras empresas del sector) los mayores beneficios brindados por la legislación al segmento de vehículos comerciales, pero al poco tiempo realizó (también como otras empresas) una adaptación al mayor dinamismo de la demanda de automóviles. En el Cuadro 2 puede observarse la evolución de la producción de todos los modelos de IASFSA. Allí puede verse la lentitud en el establecimiento de la oferta completa de modelos,

,

Op. Cit.

36 CONADE, Ídem, pp. 11-12.

37 Sobre los planes iniciales, ver Revista El Automóvil Argentino, ACARA, Nº VIII, Buenos Aires,

1961, p. 37. Los planes definitivos se encuentran en Ídem, p. 59.

38 IASFSA, Memoria y Balance General al 30 de junio de 1962, 1962, s/n. Cabe suponer que el

pedido de las autoridades nacionales estaba motivado por la emergencia de la crisis en 1962.

35 SOURROUILLE, Juan, Transnacionales en…, Op. Cit.; CONADE, La industria automotriz

La empresa automotriz IASFSA en Santa Fe

Enzo Vicentin

ya que a pesar de los anuncios realizados, en 1960 y 1961 la producción prácticamente se redujo a un único modelo: el 1000S. También se destaca la centralidad que tiene el 1000S en la producción total; sin dudas fue el modelo más exitoso. Además, el desarrollo del Frontal perdió importancia tan solo un año después de su lanzamiento. La reorientación productiva resultante benefició al desarrollo del modelo Rural Universal, que hasta 1965 representó una parte considerable de la producción. Por último, puede afirmarse que el Fissore fue un intento de ingresar al segmento de automóviles deportivos que no funcionó.

al segmento de automóviles deportivos que no funcionó. Si comparamos la producción de IASFSA con el
al segmento de automóviles deportivos que no funcionó. Si comparamos la producción de IASFSA con el

Si comparamos la producción de IASFSA con el conjunto de la rama automotriz, es evidente que su participación en el mercado fue marginal. El Cuadro 3 muestra que la producción de IASFSA nunca representó más del 4% de la producción nacional. En lo que respecta a automóviles, su participación fue ligeramente superior, ubicándose cerca del 5%. A pesar de su ubicación en el mercado, en octubre de 1964 IASFSA se incorporó a la Asociación de Fábricas de Automotores (ADEFA) 39 . No obstante las cifras de producción,

39 ADEFA agrupa a las empresas fabricantes de automotores. Fue creada en 1961 y estuvo confor-

mada inicialmente por siete firmas: Févre y Basset-Chrysler; Fiat; Ford; General Motors; Industrias Kaiser; Mercedes-Benz y SIAM Di Tella Automotores. IASFSA fue la octava empresa en integrarse a la asociación.

Avances del CESOR - Año X, N° 10 / 2013, pp.9-33

podemos afirmar que el modelo 1000S se consolidó exitosamente en el mercado. La empresa

reconocía en sus memorias anuales el suceso de dicho modelo: en 1962 y 1964 afirmaba que

su producción no alcanzaba a cubrir la demanda. 40 Los testimonios de obreros y empleados

que trabajaron en IASFSA coinciden en señalar que la empresa trabajaba con un stock muy

reducido de unidades terminadas. 41 Al parecer, las razones del éxito del 1000S se encuentran

en sus características técnicas y su elogiada performance. 42 El 1000S se afianzó dentro de un segmento del mercado en el cual prácticamente no se

interesaron las empresas líderes, y donde se fue convirtiendo en el único modelo de su clase. 43 Por su motor de 980 cm 3 , quedaba fuera del segmento de automóviles pequeños (hasta 800

cm 3 ), hacia el cual habían apuntado varias empresas de capital nacional y otras extranjeras

como Fiat, IKA-Renault y Citroën. A su vez, estaba muy lejos de las características de los automóviles grandes (con motores de más de 2000 cm 3 ), segmento donde se hacían fuertes

las empresas de origen norteamericano: Ford, IKA, General Motors y Chrysler. En un es-

tudio que realizó ADEFA a finales de la década del ‘60, la clasificación de los automóviles

en cuatro segmentos arrojó como conclusión que sólo el 5,8% de los fabricados entre 1959

y 1968 pertenecieron al segmento cuyo motor tenía de 851 a 1400 cm 3 de cilindrada. 44 Es

40 En 1962, la empresa afirmaba que “en lo que respecta a la comercialización de sus productos,

la Empresa puede mostrarse satisfecha de la misma. El modelo Sedan 4 puertas sigue teniendo una extraordinaria aceptación y todavía su producción no cubre la demanda” (IASFSA, Memoria y Balance General al 30 de junio de 1962, 1962, s/n.). Y en 1964, “La producción ha experimentado un aumento en el ejercicio y su comercialización, no ha tenido dificultades, siendo por el contrario, superior la demanda a la producción” (IASFSA, Memoria y Balance General al 30 de junio de 1964, 1964, s/n.).

41 Un ex empleado administrativo manifestó que en algunos momentos los clientes esperaban la

entrega de su auto en las afueras de la planta, mientras el coche se terminaba de fabricar (Hugo R., entrevista del autor, realizada el 2/3/2011). Otro trabajador entrevistado señala que “el auto se vendía bien. Lo que pasa es que había una gran limitación en la producción” (Rodolfo B., entrevista del autor, realizada el 11/3/2011).

42 La revista Parabrisas, Buenos Aires, 1962, N o XVII, concluye su evaluación del 1000S diciendo

que es “un señor auto”, ya que “para andar en el tránsito, la tercera velocidad es de una elasticidad y reacción que incita a usarla casi continuamente; y la rueda libre es una gran comodidad. El espacio interior es amplísimo dentro de esa categoría; la suavidad y la serenidad de marcha son notables. Amplio, económico y ‘roscador’, el Auto Unión puede ser la solución para muchos”. Cabe mencionar que la mayoría de los ex trabajadores entrevistados coincidió en calificar positivamente la calidad del 1000S, no así la de los demás modelos.

43 A diferencia de IASFSA, la empresa SIAM que a comienzos de la década del ‘60 prácticamente

no tenía competidores para su modelo Morris 1500, luego perdió el liderazgo del segmento a manos

de Fiat y su modelo 1500.

44 Mientras que el 35,5% correspondía a los de motores de más de 2500 cm 3 de cilindrada, el 34,9%

hasta 850 cm 3 y el 23,8% de 1401 a 2500 cm 3 (ADEFA, Industria automotriz argentina, Buenos Aires,

1969, p. 3.).

La empresa automotriz IASFSA en Santa Fe

Enzo Vicentin

entonces en el más reducido de todos los segmentos, el de los medianos chicos, donde IASFSA consiguió afianzar su modelo 1000S. Entre 1965 y 1969 fue prácticamente la única empresa que fabricó automóviles con motores de entre 800 y 1400 cm 3 de cilindrada.

Algunas características de su organización interna

La empresa comenzó teniendo dos sedes: una en Buenos Aires, donde se ubicó la mayor parte de su administración, y otra en Santa Fe, donde se armaban los automotores. Con la entrada en funcionamiento de la planta de Sauce Viejo, una parte considerable de las actividades se fue trasladando hacia allí. 45 Esta planta contaba con 30000m 2 cubiertos, y su construcción demandó un año y medio. La cantidad de obreros y administrativos que trabajaban en la empresa era de 300 en 1960, pasó a 1020 en 1961 y llegó a 1500 en 1965. Una particularidad de la empresa fue que sus trabajadores se encuadraron sindicalmente en la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), y no en el Sindicato de Mecánicos y Afines del Transporte Automotor (SMATA). 46 Acerca de los empleos directos generados por la fábrica, es importante resaltar que según las estadísticas recopiladas por el Gobierno santafesino, el promedio de personal ocupado por establecimiento fabril en el Departamento La Capital (donde se radicó IASFSA) era de 5,6 personas para el sector Metales y de 14,1 para el sector Vehículos y Maquinaria. 47 Este dato ilustra la gran dimensión que tuvo IASFSA dentro de una región (el centro de la provincia) que carecía de grandes industrias. El CONADE destacaba años después que las inversiones de IASFSA fueron “muy significativas en relación con el grado de desarrollo industrial de la zona”. 48 Las características de los procesos de trabajo dentro de la fábrica coinciden a grandes rasgos con lo señalado por estudios realizados a nivel nacional. Desde distintas perspec-

45 El organigrama de la empresa muestra que el Directorio y las gerencias Comercial y de Relaciones

Públicas (además del síndico y los auditores externos) estaban localizados en Buenos Aires. En cambio,

las gerencias Técnica y Administrativa, así como la totalidad de los departamentos dependientes de ellas (Compras, Finanzas, Producción, Relaciones industriales, Ingeniería, Control de calidad, etc.) se ubicaron en Sauce Viejo. Con el reemplazo de Huerta por Ariotti en la presidencia del Directorio hacia 1963, las actividades del mismo pasaron a dividirse entre Santa Fe y Buenos Aires.

46 Este hecho tuvo importantes consecuencias sobre las características de la relación capital-trabajo

establecida en IASFSA. Al respecto, VICENTIN, Enzo, “La primera experiencia de los trabajadores automotrices en Santa Fe. Acción sindical y relación capital-trabajo en el caso de la empresa IASFSA (1959-1969)”, ponencia presentada en el V Congreso Regional de Historia e Historiografía, Univer- sidad Nacional del Litoral, Santa Fe, 2013.

47 Dirección General de Estadística y Censos, Censo industrial de 1960, , Ministerio de Hacienda,

Economía e Industrias, Provincia de Santa Fe, 1962, Boletín Nº 9.

48 CONADE, La industria automotriz

, Op. Cit., p. 26.

Avances del CESOR - Año X, N° 10 / 2013, pp.9-33

tivas teóricas, se coincide en que el componente subjetivo dado por la mano de obra fue un factor fundamental en la rama automotriz de la época. 49 Un obrero que trabajó en el sector de ingeniería de procesos afirmó que “en la línea era todo manual, no había nada de alimentación automática, hubo mucha mano de obra”, y otro que fue jefe de planta remarcó que en general “había mucha artesanía en el terminado de la carrocería”. 50 No obstante, esta característica se convertía en un serio problema cuando ni siquiera se contaba con el instrumental básico para sostener los requerimientos de la producción. Tal fue el caso del modelo Fissore. 51 Sin embargo, este ejemplo no contradice el hecho de que la empresa haya introducido algunos procesos de trabajo y tecnologías (industriales y administrativas) prácticamente desconocidas hasta ese momento en la región central de Santa Fe. El crecimiento de la planta fabril no solo estuvo relacionado a la mayor dimensión que iba adquiriendo la empresa, también estuvo relacionado al proceso de integración nacional de los vehículos. Considerando las pautas fijadas por el decreto 3693/59, la empresa avanzó gradualmente en la elaboración propia de procesos y componentes complejos. Justamente, el armado integral y montaje del motor y la caja de velocidades (en 1963), y el estampado de la carrocería (en 1964) fueron los procesos que más tiempo le llevó incorporar. Entre la producción en su propia planta y la compra de partes y piezas a empresas nacionales, la integración nacional de los modelos Auto Union fue creciendo año a año. 52 La empresa expresaba en sus memorias anuales su satisfacción por cumplir con las disposiciones ofi- ciales sobre planes de inversión y producción y la integración nacional de sus modelos. Sin embargo, esto se verá cuestionado en 1966 por la Dirección Nacional de Aduanas (DNA).

49 Como lo describe Brennan para las automotrices radicadas en Córdoba, “los trabajadores realizaban

cientos de operaciones de mandrilado, rectificado, taladrado, enroscado y fresado. [En las plantas de Fiat e IKA-Renault] se realizaba una cantidad desacostumbradamente alta de tareas informales y no automatizadas” en BRENNAN, James, El Cordobazo, Sudamericana, Buenos Aires, 1996, p. 125.

Estas características del trabajo hacían “que la calidad final dependiera de la fuerza de trabajo espe- cializada en lugar de quedar garantizada por el propio proceso automático o mecanizado” (IANNI,

Op. Cit., p. 108). La destreza manual estaba relacionada,

sin dudas, a las características tecnológicas de la maquinaria con que se operaba.

50 El primer testimonio pertenece a Rodolfo B. (entrevista del autor, realizada el 11/3/2011). El

segundo a Carlos G. (entrevista del autor, realizada el 27/5/2011).

51 Este fue un modelo del que “se hicieron algunos pocos vehículos pero se desarmó todo a los

pocos meses porque era un masacote de piezas moldeadas a mano”; la empresa “no tenía matricería para hacerlo y entonces hacían los modelos de madera y a golpecitos de martillo iban hundiendo la chapa”. Testimonios de Rodolfo B. y Carlos G., respectivamente.

52 En su primer año de producción, la empresa calculaba que el porcentaje nacional de sus vehículos

era del 42%. Un año más tarde, alcanzaba el 55%, y se proyectaba alcanzar el 65% en 1962, el 75% en 1963 y un 90% en 1964. Los datos provienen de El Litoral, Santa Fe, 22/10/1960, p. 5 y El Litoral, Santa Fe, 2/9/1961, 2ª sección, p. 6.

Valeria, “La especificidad del desarrollo

”,

La empresa automotriz IASFSA en Santa Fe

Enzo Vicentin

El aumento de la producción y su mayor integración nacional, generaron un crecimiento en el intercambio comercial que la empresa tenía con otros subsectores de la rama auto- motriz. 53 Para 1967, el número de proveedores era mayor a 1000, de los cuales alrededor de 500 estaban situados en la provincia de Santa Fe. 54 Además, había 110 concesionarios y 28 talleres especializados en todo el país. En la provincia de Santa Fe se encontraban 10 concesionarios y 11 talleres. 55 Sumando sus empleos directos al impacto sobre subsectores asociados, podemos afirmar que el efecto multiplicador que tuvo IASFSA en la economía de la región fue muy importante. Observando las estadísticas provinciales, resulta evidente que el crecimiento del sector industrial “vehículos y maquinaria” estuvo en gran parte rela- cionado a la instalación de grandes empresas como IASFSA. El número de establecimientos de dicho sector aumentó de 3408 en 1960 a 6734 en el año 1964 (97%). Además el sector del caucho, vinculado a la rama automotriz, también experimentó un crecimiento notable entre esos años: de 77 establecimientos pasó a 294. 56

La evolución económico-financiera

Considerando las características de IASFSA ya observadas, ahora cabe preguntarnos por su evolución económico-financiera, y particularmente por el recorrido de sus ventas y utilidades. Considerando diferentes razones, dos investigadores 57 coinciden en que la ren- tabilidad de las automotrices en el país fue alta en los primeros años (1959-1961) y luego fue reduciéndose con el paso del tiempo. Relacionando estos aportes con la trayectoria de IASFSA, observamos que en esta empresa parece confirmarse el declive de rentabilidad, aunque esa caída fue bastante más aguda. En el Cuadro 4 se observan las ventas y utilidades anuales de la empresa, así como también su ubicación dentro de las cien principales empresas industriales del país. 58 A partir de los datos pueden identificarse tres etapas. Los años 1960 y 1961 constituyen la etapa más positiva de la empresa, al punto que allí se produjo el único pago de dividendos sobre

53 En un informe hecho por inspectores de la Secretaría de Industria a partir de visitar la planta de

IASFSA en 1963, figuran como proveedoras de partes o piezas más de 20 empresas nacionales, entre ellas DINFIA.

54 Revista Tiempo, Santa Fe, 1967, Nº XIV, p. 17.

55 Ibídem.

56 VÁZQUEZ, Eladio, Política y acción industrial en la Provincia

57 BARANSON, Jack, La industria automotriz en

nales en…, Op. Cit.

Op. Cit.; SOURROUILLE, Juan, Transnacio-

, Op. Cit.

,

58 Los balances anuales de IASFSA se extendían de julio a junio del año siguiente. En las estadís-

ticas, el año que figura corresponde al año de cierre del balance. Las cifras de 1960 abarcan tan sólo

5 meses.

Avances del CESOR - Año X, N° 10 / 2013, pp.9-33

acciones de toda su trayectoria. 59 Con la recesión de 1962 comenzó una segunda etapa, iniciada por una caída y seguida de una progresiva recuperación hasta 1965. Si bien el valor de las ventas creció año a año hasta 1965, esto se explica por el incremento en el volumen de producción (ver cuadro 2). La caída en las utilidades respecto a 1961 es un claro indicio de la complicada situación financiera que IASFSA atravesó en 1962-63. La recuperación se inició en 1964 y se consolidó en 1965, cuando la empresa salió de tres años consecutivos de pérdidas. Sin embargo, una tercera etapa comenzó en 1966 y marcó la crisis definitiva de la empresa. Por primera vez el valor de ventas cayó respecto al año anterior, y la situación financiera desmejoró hasta un nivel alarmante en 1967. Observando la posición de IASFSA dentro de las 100 empresas industriales más importantes de la época, se destaca el mejor desempeño que tuvo en las ventas respecto a las utilidades, un indicio de que IASFSA no tuvo problemas en la comercialización de sus productos sino en la situación interna de sus finanzas. En este punto puede trazarse un paralelismo con el caso de SIAM, donde su empresa de automotores tenía hacia 1965 problemas más financieros que productivos. 60

hacia 1965 problemas más financieros que productivos. 6 0 No obstante, la postura de la empresa

No obstante, la postura de la empresa acerca de su situación financiera fue enfatizar las influencias negativas de los problemas macroeconómicos nacionales. Así se desprende de las memorias de 1962 y 1963, donde el Directorio se queja por los efectos de la desvalo- rización de la moneda, ya que impactaba sobre las importaciones pero también sobre un conjunto de factores (gastos financieros, precios de materiales nacionales, remuneraciones salariales) que sumados elevaban los costos de producción. 61 En cuanto al financiamiento

59 La empresa pagó a los propietarios de sus acciones dividendos del 20% en acciones ordinarias

clase B, a partir del ejercicio cerrado en junio de 1961. Revista de la Bolsa de Comercio de Rosario, 1962, p. 23, Nº MCCIX.

60 ROUGIER, Marcelo y SCHVARZER, Jorge, Las grandes empresas no

Op. Cit., p. 35, ar-

gumentan que SIAM no disponía para esa época de financiamiento para invertir en la fabricación de nuevos modelos, ni para financiar sus ventas en condiciones competitivas respecto a las grandes

firmas automotrices.

61 IASFSA, Memoria y Balance General al 30 de junio de 1962, 1962, s/n; IASFSA, Memoria

,

La empresa automotriz IASFSA en Santa Fe

Enzo Vicentin

de la empresa, anteriormente vimos que la ampliación de capital decidida en un comienzo fue un modo de financiarse a través del aporte de pequeños ahorristas. Esta intención se vio continuada con la decisión de cotizar acciones en la Bolsa de Comercio. Asimismo, IASFSA no recurrió al crédito bancario para su financiamiento, algo que se debía a las dificultades para obtener créditos, 62 y tampoco recurrió al financiamiento externo. Esto puede corroborarse observando sus balances anuales, ya que dentro del pasivo las deudas comerciales siempre fueron mayores que las bancarias. Volviendo a las apreciaciones del Directorio, en 1964 el balance arroja pérdidas, ante lo cual las soluciones deben buscarse al interior de la empresa, en “una cuidadosa política financiera y una mayor racionalización de métodos y sistemas de producción”. 63 La recuperación registrada en 1965 fue un “resultado favorable reflejo de la labor cumplida en orden a una mejor organización administrativa orientada hacia la consecución de mayores beneficios a través de un más estricto control operacional”. 64 Sin embargo, la situación económica, que no era buena antes de 1966, em- peorará para la empresa a partir de los problemas que se derivaron de la suspensión para ingresar importaciones, decidida por la DNA. Dicho incidente abrió una etapa muy crítica de la empresa, que finalmente desembocó en la venta de su planta industrial a Fiat en 1969.

La crisis definitiva

Aunque su producción de automotores se extienda hasta 1969, puede afirmarse que la actividad de la empresa se encontraba con serios problemas desde 1967, y prácticamente paralizada desde 1968. A las dificultades macroeconómicos (devaluación de la moneda e inflación) y estructurales de la empresa (bajo volumen de producción y falta de finan- ciamiento para nuevas inversiones) se le sumaron los problemas con la DNA. En 1966, este organismo abrió una investigación contra IASFSA, indagando en sus operaciones de importación realizadas a través de despachantes particulares durante los años 1965 y 1966. La DNA comprobó que algunos certificados de abastecimiento para la empresa se habían falsificado, y en otros se habían adulterado los recargos establecidos (cambiando el 300% que correspondía por el 40%, como si fuese recargo promocional). En enero de 1967 la DNA

y Balance General al 30 de junio de 1963, 1963, s/n. La empresa SIAM se expresa para la misma

época en términos coincidentes, señalando el impacto negativo de las dificultades macroeconómicas

del país. ROUGIER, Marcelo y SCHVARZER, Jorge, Las grandes empresas no

62 Un trabajador que ocupó un puesto importante en la administración señaló que “yo recuerdo

haber ido muchas veces al Banco Provincial de Santa Fe, pero no teníamos líneas de créditos ahí. Se

trabajaba con todos los bancos. Mucho crédito no teníamos, pero se hacían descuentos de documentos” (José M., entrevista del autor, realizada el 3/3/2011).

Op. Cit., p. 41.

63 IASFSA, Memoria y Balance General al 30 de junio de 1964, 1964, s/n.

64 IASFSA, Memoria y Balance General al 30 de junio de 1965, 1965, s/n

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acusó a IASFSA ante la Justicia federal por contrabando en forma reiterada. El juicio se extendió increíblemente hasta 1996, cuando se resolvieron las absoluciones de los últimos imputados. 65 A raíz de la investigación de la DNA, la Secretaría de Industria auditó las operaciones de importación de la empresa, encontrando irregularidades en los registros de 1962, 1963 y 1964, e imponiendo a partir de ello una fuerte multa sobre IASFSA. 66 Dentro de un marco legal con amplios beneficios para las inversiones extranjeras (ley 14780), y en particular para las automotrices (decreto 3693/59), la regulación estatal no alcanzaba a evitar las maniobras empresarias que buscaban eludir el cumplimiento de algunas exigencias. 67 Por lo tanto, no fueron infrecuentes los casos en los cuales la Secretaría de Industria detectó a posteriori prácticas dudosas de parte de las automotrices. Los problemas que en distintos momentos tuvieron Cisitalia y Autoar, IAFA, Metalmecánica, y finalmente IASFSA en cuanto a la integración nacional de los vehículos fabricados es una muestra de ello. No casualmente las mencionadas fueron firmas de capital nacional o mixto, que tuvieron problemas de competitividad en un mercado crecientemente oligopólico. Aquí interpretamos que IASFSA apeló a la evasión de compromisos impositivos (al no pagar recargos aduaneros) como mecanismo “alternativo” de financiamiento. 68 Las sanciones impuestas por la DNA impactaron fuertemente en el ritmo de producción y desenvolvimiento financiero de la empresa. Ésta expresaba en su memoria de 1966 que “la interdicción de retirar los materiales de importación provocó la reducción al mínimo de la producción que a su vez produjo como lógica consecuencia una marcada disminución de las ventas, lo que nos colocó en una crítica situación financiera”. 69 Ante la gravedad del escenario, uno de los mecanismos que utilizó IASFSA para financiar sus operaciones fue la venta de certificados de producción de automóviles, práctica que tuvo pésimos resul- tados. 70 El agravamiento de los problemas no solamente afectó la posibilidad de afrontar

65 Las fuentes de información obtenidas sobre este tema fueron facilitadas por un entrevistado.

66 El Litoral, Santa Fe, 19/3/1969, p. 5

67 Al respecto de la escasa o nula capacidad regulatoria del Estado nacional durante el desarrollismo,

SCHVARZER, Jorge, La industria que supimos

68 En el caso de SIAM Di Tella, si bien no tuvo problemas por la integración nacional de sus

vehículos, también recurrió a la evasión fiscal como estrategia de financiamiento. ROUGIER, Mar-

, deudas fiscales como mecanismo de financiamiento, ALTIMIR, Oscar, SANTAMARÍA, Horacio y SOURROUILLE, Juan, “Los instrumentos de promoción industrial en la postguerra”, en Desarrollo Económico , , IDES, Buenos Aires, 1966/67, Nº 21, V. 6 a Nº 27, V. 7.

69 IASFSA, Memoria y Balance General al 30 de junio de 1966, 1966, s/n.

70 Según un ex empleado, esa práctica provocaba muchísimos inconvenientes, porque “un auto

celo y SCHVARZER, Jorge, Las grandes empresas no

Op. Cit. Al respecto de la acumulación de

, Op. Cit.

tenía un respaldo que era un certificado de producción, verde, donde estaban los detalles, numero de motor, chasis… tenía que andar la gente de producción diciendo ‘ojo mirá que este motor numero tal tiene que ir con este chasis numero tal’. Un lío tremendo. Vendían autos que no estaban hechos, pero

La empresa automotriz IASFSA en Santa Fe

Enzo Vicentin

créditos comerciales, sino que posteriormente (en 1967 y 1968) provocó retrasos en el pago de salarios. Esta situación derivó en un escenario conflictivo con el personal, que incluyó paros, despidos y negociaciones entre las partes con la mediación del Estado santafesino. 71 En ese contexto, organizaciones integrantes del MAE santafesino (que había impulsado la radicación de IASFSA) se posicionaron en defensa de la empresa. La UISF manifestaba en 1968 su compromiso con el mantenimiento de la fuente de trabajo 72 , en coincidencia con las preocupaciones de la política industrial hacia finales de la década del ‘60. 73 Vale recor- dar que Cordara y Ariotti estaban vinculados a la UISF al mismo tiempo que integraban el Directorio de IASFSA. Ante el deterioro económico, en 1968 el Directorio buscó soluciones a través de por lo menos tres medidas. En primer término, declaró la convocatoria de acreedores a fin de evitar la quiebra definitiva de IASFSA. Además, buscó ingresar a los beneficios pautados por la ley nacional 17507, destinada a prestar ayuda estatal a empresas con problemas fi- nancieros. 74 IASFSA ingresó al régimen de “rehabilitación”, pero no recibió ningún crédito del Banco Industrial ya que las ayudas económicas comenzaron a aplicarse en los últimos

vendían y entregaban el papel porque si no las concesionarias no le daban la plata. Cuando la fábrica cerró definitivamente había más de mil autos vendidos que faltaban producir” (Hugo R., entrevista del autor, realizada el 2/3/2011).

71 Acerca del tema, VICENTIN, Enzo, La primera experiencia de los trabajadores automotrices

en Santa Fe

72 “En estos difíciles momentos por lo que está atravesando la empresa, [la UISF] ha participado

en gestiones de todo orden ante autoridades nacionales, provinciales y sindicales, a los efectos de conseguir el mantenimiento de tan importante fuente de trabajo. Son nuestros deseos y el de toda la población de Santa Fe, que los inconvenientes que impiden su funcionamiento normal puedan ser subsanados y que la empresa una vez recuperada, siga siendo el punto de referencia industrial de nuestra provincia”, Memoria y Balance de la UISF, Santa Fe, 1968, reproducida en INSTITUTO SUPERIOR Nº 12, Historia industrial. Publicación de los 75 años de la Unión Industrial de Santa Fe. Borrador para estudio, Santa Fe, s/f, p. 145.

73 BELINI, Claudio y ROUGIER, Marcelo, El Estado empresario en la industria

74 La ley se dictó en noviembre de 1967, y se reglamentó al año siguiente. Autorizaba al PEN “a

arbitrar soluciones tendientes a recuperar empresas que se encontrasen en ‘virtual estado de cesación

de pagos’ […] El régimen preveía fundamentalmente la consolidación de pasivos fiscales y provisio- nales de las firmas en problemas, que además podían ser eximidas total o parcialmente del pago de intereses, recargos y multas por mora en el cumplimiento de aquellas obligaciones…” ROUGIER,

Op. Cit., pp. 79-80. El apoderado legal

Marcelo y SCHVARZER, Jorge, Las grandes empresas no

, de IASFSA declaraba en 1968 que los funcionarios que intervenían en la consideración de los pro- blemas de la empresa se habían expresado a favor de que ésta ingresara al régimen de rehabilitación. Revista Tiempo, Santa Fe, 1968, Nº XXV, p. 11.

,

Op. Cit.

, Op. Cit.

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meses de 1969, cuando la empresa ya había sido vendida. 75 Y en tercer lugar, el Directorio buscó relanzar la producción a través de la fabricación de una nueva línea propia de mo- delos y comprometiendo a Auto Union de Alemania para que realice nuevas inversiones. 76 Sin embargo, ninguna de estas alternativas se realizó y el proceso de crisis de la empresa se manifestó irreversible. Tanto la dirección de la empresa como el gobierno provincial de Eladio Vázquez (1966-1970) comenzaron a realizar gestiones para encontrarle nuevos dueños a la planta. Finalmente en 1969, y luego de permanecer cerrada por 5 meses, la planta de Sauce Viejo volvió a activarse por la adquisición de Fiat, que decidió trasladar su línea de producción de camiones desde Córdoba. Teniendo en cuenta los inconvenientes económicos y sociales que circulaban en torno a la crisis de IASFSA, principalmente el desempleo y la caída en la actividad de subsectores asociados, la llegada de Fiat vino en definitiva a solucionar más de un problema en la región. Las razones del fracaso de una empresa son un tema tan interesante como debatible, no solo ante los ejemplos sino también dentro de la misma teoría económica. 77 En nuestro caso de estudio, a las expresiones del Directorio que tienden a ubicar en factores externos las causas de la crisis, debe sumarse la opinión de algunos ex-trabajadores entrevistados. Entre ellos encontramos una común percepción de que IASFSA cayó por razones internas. No obstante las opiniones son divergentes a la hora de reconocer cuáles fueron esas razones. Para uno de los entrevistados, IASFSA fue “como otras fábricas que aparecieron y se fundieron junto con esta, un negocio para aprovecharlo mientras podían y después arreglaban”; otra opinión señala que “el proyecto fue muy aventurero porque era imposible, no tenía prácticamente capital”. 78 Por otro lado, algunos remarcaron la falta de experiencia y conocimiento de la conducción de la empresa: “la mayoría de la conducción no tenía experiencia” afirma una fuente, mientras otra agrega que “el problema grave era que, salvo Huerta, ahí nadie tenía noción de fábrica”. 79 Otro entrevistado apuntó al aspecto tecno-productivo: “la empresa no se modernizó, seguía con la misma técnica de elaboración desde el comienzo, como que

75 El Estado nacional tampoco ingresó en el paquete accionario de IASFSA, como lo había hecho

con numerosas empresas en crisis que habían sido financiadas por el Banco Industrial. Al respecto

véase BELINI, Claudio y ROUGIER, Marcelo, El Estado empresario en la industria

76 Este último proyecto consistía en reemplazar la línea de producción de DKW por un automóvil

marca Audi de tipo deportivo. Debe destacarse que en 1964, Daimler-Benz había vendido la marca Auto

Union a Volkswagen. Según algunas fuentes consultadas, Volkswagen eligió promover los motores de cuatro tiempos dentro de Auto Union. Por lo cual, reemplazó el desarrollo de los DKW –de dos tiempos- por autos de la marca Audi, equipados con motores de cuatro tiempos y cuatro cilindros.

77 BELINI, Claudio y ROUGIER, Marcelo, El Estado empresario en la industria

Op. Cit., pp.

250-253

78 Opiniones de Oscar A., (entrevista del autor, realizada el 11/3/2011) y José M. respectivamente.

79 Opiniones de Hugo R. y Carlos G., respectivamente.

, Op. Cit.

,

La empresa automotriz IASFSA en Santa Fe

Enzo Vicentin

hubiera sido programada para tener una vida útil determinada”. 80 En un testimonio también

se señala la responsabilidad de los inversores extranjeros: “DKW no invirtió lo pautado, trajo

maquinaria obsoleta a la nueva planta y además sobrefacturaba las partes o materiales que vendía”. 81 A partir del entrecruzamiento de fuentes primarias y secundarias que realizamos en este trabajo, y problematizando las opiniones de los ex-trabajadores, podemos concluir en que el comportamiento empresario de los inversores nacionales y extranjeros no alcanza por sí mismo a explicar el fracaso de IASFSA. A la par de ese factor, sin dudas importante, también actuaron factores externos como la oligopolización del mercado automotriz (que describimos anteriormente) y un escenario macroeconómico de expansión industrial aunque con numerosas marchas y contramarchas que afectaron a gran cantidad de empresas. 82 A partir de la confluencia entre factores internos y externos podemos arribar a una explicación integral de la crisis en nuestro caso de estudio.

Conclusiones

Dentro de los numerosos proyectos que surgieron en el país a partir del desarrollismo

y su régimen de promoción a la industria automotriz, IASFSA fue uno de los emprendi-

mientos de capital mixto que tuvo entre sus características un capital inicial relativamente bajo en comparación a otras firmas, y una producción no diversificada que representó una pequeña cuota del mercado nacional. No fue ni el único proyecto de capital mixto ni el más importante, pero fue el único que se instaló en Santa Fe, y en una región geográfica (la zona central de la provincia) que carecía de antecedentes de grandes industrias, y por ende de cualquier tipo de economía de escala aprovechable. Las consecuencias de la presencia de IASFSA en Sauce Viejo han podido verse en estadísticas provinciales y datos acerca de su vinculación con numerosas firmas autopartistas y otros subsectores. El efecto mul- tiplicador característico de una terminal automotriz se ve reflejado en el caso de IASFSA,

y posteriormente en la década del ‘70 será amplificado con la presencia de Fiat. Además,

IASFSA tuvo un efecto dinamizador en cuanto a algunos procesos de trabajo y tecnologías utilizados que fueron novedosos para el sector industrial de la región. La empresa que estudiamos también fue un proyecto cuya conducción tuvo una parti- cular composición tripartita: DKW aportó las maquinarias y herramientas (y con ellas gran

80 Testimonio de Rodolfo B.

81 Testimonio de José M. Vale destacar que las prácticas de incorporar maquinaria obsoleta (ya

utilizada y amortizada en su país de origen) y sobrefacturar las importaciones son señaladas como

prácticas comunes a muchas transnacionales que operaron en distintas ramas industriales del país. Al

respecto, ver SCHVARZER, Jorge, La industria que

82 Al respecto, BELINI, Claudio y ROUGIER, Marcelo, El Estado empresario en la industria

,

Op. Cit.

, Op .Cit., pp. 256-257.

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parte del capital de la firma), las licencias y una parte de las piezas para la fabricación de los modelos; los accionistas locales (de Buenos Aires y Santa Fe) se integraron aportando algo del capital y sus contactos políticos y empresariales en la provincia, en el país y en el exterior; y los ex-militares involucrados aportaron importantes contactos no solo con políticos y empresarios sino también con el complejo militar estatal DINFIA, que como vimos desempeñó un rol muy importante en los inicios de IASFSA. Esta composición tripartita de la conducción, claramente distinta a la que tenían por esos años las filiales en el país de las grandes automotrices, puede ser comparable a otro proyecto de capital mix- to como Dinborg. La diferencia con esta firma y con el resto de los emprendimientos de capital mixto consistió en que IASFSA fue la empresa de ese tipo que mayor permanencia tuvo en el mercado automotriz nacional de la década del ‘60. Ante un proceso de depu- ración de capitales y creciente oligopolización, se mantuvo diez años en el mercado. Las razones de tal fenómeno no se encuentran en la organización interna de la firma, ni en la administración de sus finanzas. Respecto a estos temas, observamos que IASFSA tuvo, en general, los mismos inconvenientes que muchas empresas industriales dentro de un contexto macroeconómico con muchos vaivenes y problemas, aún durante un ciclo expansivo de la industria. La permanencia de IASFSA en el mercado parece estar relacionada a la posición de sus modelos, principalmente el 1000S, dentro del mercado nacional. Si bien la empresa adaptó su oferta a la demanda de automóviles, al igual que las demás automotrices, pudimos observar que en el segmento de automóviles medianos-chicos IASFSA no debió competir con las automotrices más importantes, algo que si le ocurrió a SIAM. La buena recepción del modelo 1000S en la demanda y su éxito en las ventas parecerían haber sostenido resul- tados comerciales positivos para la empresa, que si bien no alcanzaron a evitar el paulatino deterioro financiero, por lo menos lo extendieron en el tiempo. Antes de entrar en su crisis definitiva, IASFSA ya era la única empresa de capital mixto que se sostenía en el mercado local de automotores. La crisis definitiva no fue más que la agudización de los problemas financieros, aunque ciertamente la suspensión de las autorizaciones para importar piezas determinada por la DNA señaló su comienzo. Como analizamos en el apartado dedicado a la misma, las causas internas a la empresa no alcanzan a explicar su caída, por más responsabilidad que hayan tenido sus inversores nacionales y extranjeros. El ejemplo de SIAM Automotores, que fue un proyecto de capital mixto mucho más respaldado que IASFSA, demuestra que aún con más inversiones y mayor porción de mercado el éxito no estaba garantizado. Hasta una gran empresa como IKA también fue absorbida durante esos años. Nuestra conclusión es que para entender la crisis de IASFSA, a los factores internos de la crisis de la empresa, que sin dudas existieron, deben agregárseles factores externos como el funcionamiento del mercado automotriz y el contexto macroeconómico del país. En definitiva, como parte de la industria automotriz en la década del ‘60, IASFSA tuvo obviamente características comunes al conjunto de terminales instaladas en el país. Como empresa de capital mixto, tuvo rasgos comunes a empresas como SIAM y Dinborg. Pero la

La empresa automotriz IASFSA en Santa Fe

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combinación de sus rasgos particulares, relacionados a su ubicación geográfica, la composi- ción de su conducción y su trayectoria en el mercado, hicieron de IASFSA una experiencia singular dentro de la industria automotriz en la década del ‘60.

Recibido: 03/05/2013 Aceptado: 28/08/2013

Aproximación a los procesos de capacitación/formación de los trabajadores siderúrgicos en SOMISA (1960-1966) 1

Martín Pablo C. Gabiniz Universidad Nacional Rosario – Núcleo Estudios del Trabajo gabinizmartin@yahoo.com.ar

Resumen La Sociedad Mixta Siderurgia Argentina (SOMISA), comienza su producción tras el decisivo impulso de Estado Nacional al proyecto del Gral. M. N. Savio a comienzos de la década de 1960. Partiendo del rol estratégico que para el proceso de industrialización nacional tuvo la instalación de la primera planta siderúrgica a ciclo integral, aislamos uno de los problemas necesarios para garantizar un funcionamiento óptimo: el de los procesos de capacitación/formación de su mano de obra. Observamos las diferentes estrategias implementadas por la empresa para capacitar a su personal, entre la puesta en funcionamiento de su planta industrial en noviembre de 1960, y el fin de su primer expansión productiva en julio de 1966. Rescatamos la influencia de los principales preceptos de la teoría desarrollista, así como el rol del capital trasnacional en estos procesos. La necesidad de contar con un personal lo suficientemente calificado para lograr la calidad y el crecimiento que implicaban los trabajos propuestos, ha sido una cuestión de importante consideración en los documentos que dan cuenta de la planificación de esta industria, en los que contiene la mirada empresaria, como en la apropiación que los trabajadores hacen en su identificación con la empresa. Consideramos significativo aportar al conocimiento sobre estos procesos, para desentrañar el funcionamiento de una de las empresas más emblemáticas en el sector siderúrgico del país. Palabras Clave: SOMISA – Industrialización – Formación /Capacitación –Trabajadores.

Abstract:

The Joint Venture Steel Argentina (SOMISA), began production after the decisive impulse the National State gave to the project of Gen. M. N. Savio in the early 1960s. Based on the strategic role for national industrialization process that the installation of the first integrated cycle steel plant had, we remmarck one of the problems needed to ensure optimal operation:

1 Una versión preliminar de este artículo fue presentada en el II Worshop, Historia de las relaciones laborales en la Argentina del Siglo XX, Rosario, 23 y 24 de Agosto de 2012.

GABINIZ, Martín Pablo C., “Aproximación a los procesos de capacitación/formación de los trabajadores siderúrgicos en SOMISA (1960-1966)”, en Avances del Cesor, Año X, N° 10, 2013, pp. 35-52.

Avances del CESOR - Año X, N° 10 / 2013, pp. 35-52

the training process / training of its workforce. We noted the different strategies implemented by the company to train its staff, including the commissioning of the plant in November 1960, and the end of its first expansion of production in July 1966. We pointed out the influence of the main precepts of development theory and the role of transnational capital in these processes. The need to have enough qualified staff to achieve quality and growth involving the proposed work has been an important issue of consideration in the documents that shows the planning of this industry, which contains the business look , as in the appropriation that workers do in their identification with the company. We find significant contribution to the knowledge about these processes, to unravel the workings of one of the most iconic companies in the steel sector in the country. Key Words: SOMISA - Industrialisation - Training / Training-Workers.

Introducción

La profundización del procesos sustitutivo de importaciones a partir de la incorporación de industrias básicas a la estructura productiva interna, tuvo uno de sus más sobresalientes momentos con la instalación y puesta en marcha de la planta Gral. Manuel Savio, inaugurada en noviembre de 1960. Durante su primer lustro de existencia la primera unidad productiva siderúrgica a ciclo integral, permitió un crecimiento vertiginoso de la producción sectorial posibilitando su consolidación en el concierto del proceso de industrialización. En este marco el porcentaje de acero crudo se incrementó en un 163,50%, mientras que entre 1959 y 1963 la producción siderúrgica representó el 57% del total de la expansión del producto bruto industrial. 2 El aumento en términos absolutos y relativos del sector siderúrgico estu- vo jalonado por el cumplimiento de las metas productivas de Sociedad Mixta Siderurgia Argentina. 3

2 Uno de los mayores déficits en la producción sectorial, se ubicaba en la primera fase del procesos

productivo siderúrgico, generado una marcada dependencia de las exportaciones para la posterior laminación. Respecto del incremento que significó la producción de la Planta General Savio en este sentido, podemos observar el trabajo de economía comparada de AUDINO, Patricia; SETTIMI, Stella Maris; TOHMÉ, Fernando. La Influencia de la Teoría del Desarrollo en las Políticas Económica en las Décadas de 1950 y 1960[en línea]: Los Casos de Argentina y Brasil, [Buenos Aires]: Centro de Documentación e Información del Ministerio de Economía y Finanzas Públicas, 2001. Formato PDF, Pp. 28. <http: //cdi.mecon.gov.ar/biblo/doclec/aaep/99/thome_settimi_audino_pd.> [Consulta: 7 de Julio de 2012]. Mientras que las influencias de las ramas productivas con una composición más alta de capital constante en el concierto de las modificaciones del proceso de industrialización nacional, podemos identificarla a partir del trabajo de; PERALTA RAMOS, Mónica: La Economía Política Argentina. Poder y Clases Sociales, 1930-2006, Fondo de Cultura Económico, Buenos Aires, 2007, pp. 412.

3 A partir de ahora SOMISA.

Aproximación a los procesos de capacitación/formación

Martín Pablo Gabiniz

Las transformaciones iniciadas en el sector fueron simultáneas a las reformas introducidas

en otros prioritarios para las políticas públicas: la química pesada, la producción energética, la industria automotriz, la celulosa, el aumento de la producción petrolera, y la moderniza- ción de la estructura del transporte. 4 El vertiginoso crecimiento económico de fines de las décadas de 1950 y comienzo de la siguiente, debe vincularse al impulso otorgado por el Estado Nacional a las inversiones productivas, influenciadas por los principales preceptos de la teoría desarrollista. Por lo tanto, con el objetivo de acelerar el proceso de industrialización, el Congreso Nacional promulgó afines de 1958 las leyes de Radicación de Capitales Extranjeros, N°

14.780

y de Promoción Industrial, N° 14.781. En el sector siderúrgico la sanción de la ley

15.801

de enero de 1961, modificaba el articulado de la ‘Ley Savio’ N° 12987, afectando

directamente la conformación de la Siderúrgica Mixta como su relación con las empresas de acabado de la producción y con la sanción del decreto 5.038/61 se promovió la intervención de los capitales privados en este sector industrial. 5 En el particular contexto de los inicios productivos de la primera unidad siderúrgica a ciclo integral, nos proponemos reconstruir las alternativas con las que se concretaron los procesos de capacitación/formación del personal siderúrgico. La relativa ausencia de per- sonal nacional, con la suficiente calificación para llevar adelante los trabajos propuestos, convierte a estos primeros años en un período particularmente interesante para observar el desenvolvimiento de estos procesos. El decisivo impulso del Estado nacional al ‘proyecto Savio’, como la amplia participación del capital trasnacional, incidieron decisivamente en el desenvolvimiento productivo de la planta industrial. Debemos mencionar que el problema de la capacitación de los trabajadores en la Side- rúrgica Estatal se inserta dentro de los desafíos que trajo aparejada esta segunda etapa del proceso sustitutivo de importaciones. La efectiva incorporación de industrias pesadas al

4 Respecto de estos procesos hay un amplio acuerdo en la literatura general sobre el período, ver; CORTÉS CONDE, Roberto, La Economía Política de la Argentina en el Siglo XX, Edhsa, Buenos Aires, 2005, pp. 353; ROMERO, Luis Alberto, Breve historia contemporánea de la Argentina, Edhsa, Buenos Aires, 2006, 2da edición; TORRES, Juan Carlos y DE RIZ, Lilian, “Argentina desde 1946”, en BETHELL, Leslie (editor), Historia de la América Latina, , Crítica, Barcelona, 2001.

5 Para un análisis de las modificaciones propiciadas por el conjunto de esta legislación, se pueden

seguir los trabajos de ASPIAZU, Daniel; BASUALDO, Eduardo; KULFAS, Martín. La industria si- derúrgica en Argentina y Brasil durante las últimas décadas, [Buenos Aires]: Informe a la Federación de Trabajadores de la Industria y Afines de la Confederación Nacional de Trabajadores Argentinos (FETIA – CTA), Diciembre de 2005. Formato PDF, pp. 178. <http://www.flacaso.org.ar/uploaded_files/ Publicaciones/271_AYTE_La.Industria.Siderurgíca.en.Argetina.y.Brazil.Pdf>. [Consulta: 5 mayo de 2012]. KASMAN, Romina, “Siderurgia y desarrollo económico 1958-1962: Sector Público y Privado en Torno al Plan Siderúrgico, ¿relaciones de suma 0?”, X Jornadas Inter-escuelas / Departamentos de Historia, Rosario, del 20 al 23 de septiembre de 2005.

Avances del CESOR - Año X, N° 10 / 2013, pp. 35-52

mercado local, para impulsar el proceso de industrialización, tuvo variadas consecuencias, entre los que se ubican la modernización de los equipamientos y maquinarias aportadas por el capital trasnacional. La apuesta al sector siderúrgico, como un viejo anhelo de las ideas desarrollistas del peronismo, tuvo su concreción durante el corto período del gobierno de A. Frondizi (1958 – 1964). La participación de diversas empresas internacionales en la concreción del proyecto industrialista de Gral. Savio, destacándose las de capital Nor- teamericano, y la creación de un marco legal para su intervención en las ya mencionadas ramas productivas y de servicios, son a nuestros entender las orientaciones que tendrá este proceso. En ese marco comprendemos las necesidades de capacitar a los trabajadores indus- triales, para lograr y profundizar el desarrollo de un sector productivo clave para impulsar los procesos de industrialización. A partir de considerar la significativa participación de estos dos actores, el Estado Na- cional y el capital trasnacional, avanzamos en reconstruir las diferentes estrategias empre- sarias para dotar de calificación al personal. Tomamos el período que comprenden los seis ejercicios económicos contables que van desde la inauguración oficial de la planta industrial –26 de noviembre de 1960– hasta la finalización de su primera expansión productiva en junio – julio de 1966. 6 La integración del proceso productivo siderúrgico en una sola planta industrial, con la incorporación de nuevas maquinarias así como de novedosos procesos productivos parcia- les, implicaron también desconocidos procesos de trabajo, para los que eran necesarios un original tipo de trabajador siderúrgico. Por lo tanto, delinear los procesos de capacitación que conformaron a los primeros ‘somiseros’, es relevante para el campo de la historia em- presaria como para la de los trabajadores. Por un lado nos permite observar las políticas de una empresa que hasta mediados de la década del 1970 –momento que pierde preponderancia a manos de sector privado– se ubicaba en la base productiva de la rama y era el sustento del proceso de acumulación de las fracciones industriales dominantes 7 . Mientras que en relación a la historia de los trabajadores, habilita a pensar que rol juega la capacitación y la paulatina conformación de un mercado

6 En el decimonoveno ejercicio económico– contable, bajo el título “Comentarios del Presidente”,

se considera terminada la primera etapa en la expansión de la Planta Gral. Savio, SOMISA, Memorias y Balances, 1965 – 1966, Sociedad Mixta Siderúrgica Argentina, Buenos Aires, 1976.

7 BASUALDO, Eduardo M., Estudios de Historia Económica Argentina: desde mediados del Siglo

XX a la actualidad, –1era Ed-, Siglo XXI, Buenos Aires, 2006 “…La importancia de la empresas estatales radicaba en que se ubicaban en la base productiva y eran el sustento del proceso de acumu- lación de las fracciones industriales dominantes, como es el caso de SOMISA en la elaboración de acero o YPF en la producción de combustible. Las empresas estatales y las de la burguesía nacional eran las que exhibían los requerimientos de empleo más elevados…” p. 86.

Aproximación a los procesos de capacitación/formación

Martín Pablo Gabiniz

interno de trabajo en una empresa de gran magnitud, en los procesos de identificación de los trabajadores con la gestión estatal de la siderúrgica. 8 Para lograr este objetivo abordamos documentos que dan cuenta de la planificación de la empresa –“Plan Siderúrgico Nacional” y “Ley Savio”– como de su desarrollo productivo –“Memorias y Balances”–, y un conjunto de registros de construcción oral realizados junto con los trabajadores. 9 Confrontamos también estos documentos con las opiniones vertidas por el Tte. Gral. Pedro Francisco Castiñeiras, quien fuera presidente de Sociedad Mixta Siderurgia Argentina desde el 1° de julio de 1955 hasta el 31 de octubre de 1971. 10 Este influyente personaje dentro de SOMISA, escribió en 1972 “Esto Lo Hicieron Los Argenti- nos”, en el que hace una encendida defensa de la empresa, de sus gestiones al enfrente de la misma, así como del Plan Siderúrgico Nacional. 11 Respecto de las fuentes de construcción oral, estas tienen la característica de construc- ción colectiva que incide en su conformación, a partir de una particular relación entre el

8 Respecto de los mercados internos de trabajo; DOERING, Peter B., PIORE, Michael, J, Mercados

Internos de trabajo y análisis laboral, Ministerio de Trabajo y Seguridad Social de España, España; 1985. O el clásico estudio de sociología del trabajo de BURAWOY, Michael, El consentimiento en la producción. Los cambios del proceso productivo en el capitalismo monopolista, Ministerio de Trabajo y Seguridad Social de España, España, 1989.

9 “A pesar que las entrevistas fueron realizadas entre nueve y catorce años después de efectivizada

la privatización, en noviembre de 1991, una de las características que estructuran y organizan los relatos de los trabajadores es la sensación de ‘ruptura’ entre la experiencia transitada durante la gestión estatal y la actual gestión privada de la empresa.” GABINIZ, Martín, SOMISA: La construcción de la Primer Planta Siderúrgica Integrada y los Procesos de Capacitación – Formación de su Personal, Seminario Regional de la carrera del Profesorado en Historia, Facultad de Humanidades y Artes, Universidad Nacional de Rosario, Rosario, 2009, p. 65. Para un tratamiento sistemático y profundo sobre el impacto que provocó el proceso de privatización y reconversión productiva en el colectivo de trabajadores de la planta industrial, desde la antropología social, se puede recurrir a la investigación de SOUL, Julia, Los Unos y los Otros, la fractura que persiste. Reconversión productiva e identi- dades colectivas en la ex SOMISA actual Siderar, Tesina de grado para optar por la Licenciatura en Antropología Sociocultural, dirigida por Rodríguez Gloria, Universidad Nacional de Rosario, Rosario,

2002.

10 Pedro Francisco Castiñeiras fue una figura destacada dentro de la corriente de militares que defen-

dieron la necesidad de otorgarle, desde el Estado Nacional, un impulso definitivo a la industrialización.

Había asumido como director del departamento de Producción en la conformación de la Dirección General de Fabricaciones Militares, y tras las presiones sufridas a comienzo de la década de 1950 para afiliarse al partido peronista, fue pasado a retiro en 1954. Con la llegada del nuevo gobierno fue restituido otorgándosele la dirección de la empresa.

11 CASTIÑEIRAS, Pedro Francisco, Esto Lo Hicieron Los Argentinos, SOMISA, Buenos Aires,

1972.

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investigador y sus sujetos/objeto de investigación. 12 A pesar de las diferencias apreciables en términos de las trayectorias laborales individuales de los entrevistados, surgieron consi- deraciones que pueden ser conceptualizadas como núcleos problemáticos comunes. Sobre la base de éstos, pretendemos realizar una elaboración que está orientada por los propósitos que Lutz Niethammer le adjudica a la historia oral al conceptualizarla como una técnica específica de investigación contemporánea; la exploración de determinados campos frag- mentarios para los que no hay o no es accesible otros tipos de documentos de transmisión, como la posibilidad de ampliar la concepción del pasado más inmediato y de su elaboración sociocultural como historia, revirtiendo sobre la compresión de la historia en general. 13

Planificando la siderurgia: el proyecto Savio y la capacitación del personal de SOMISA

Retomamos las principales proyecciones del Plan Siderúrgico Nacional (PSN), en lo referido a la capacitación/formación de la mano de obra. 14 Entendemos que el despegue productivo de la planta industrial estuvo orientado por estas planificaciones, reflejando su vigencia. A grandes rasgos, la propuesta de industrialización integrada y presentada por el Gral. Savio se asentó sobre la base de los estudios realizados por la empresa norteamericana Arm- nco S. A., bajo los lineamientos del industrialismo, la defensa nacional y la subsidiaridad del estado. 15 En ella se avanzaba con la planificación concreta de la planta industrial. Espe-

12 AGUILA, Gabriela y VIANO, Cristina, “Las voces del conflicto: en defensa de la historia oral”,

en GODOY, Cristina (compiladora) Historiografía y memoria colectiva. Tiempos y territorios, Miño

y Dávila, Bs. As. /Madrid, 2002.

13 NIETHAMMER, Lutz, “¿Para qué sirve la historia oral?” en, Historia Oral, ACEVES, Jorge

(compilador) Instituto de Investigaciones J. M. Luís Mora, México, 1993.

14 Para este análisis retomamos las consideraciones sobre el Plan Siderúrgico Nacional del trabajo

de LESSER, Ricardo y PANAÍA, Marta, “Las Estrategias Militares Frente al Proceso de Industria- lización” en, LESSER, Ricardo; PANAIA, Marta; SKUPCH, Pedro, Estudio sobre los orígenes del peronismo / 2, Siglo XXI, Buenos Aires, 1975. El Plan Siderúrgico Nacional es considerado como uno de los Planes de Movilización Industrial (PMI), presentados por la corporación militar en la década de 1940, en respuesta a la etapa de evolución tecnológica del ejército, y a los requerimientos

de la fracción industrialista de la burguesía nacional. Se estableció una relación de continuidad tanto con los proyectos de reforma puestos en práctica para las fábricas militares, como para el resto de los Planes de Movilización Industrial formulados por Sanguinetti (1946); Catalano (1943). Respecto del resto de los Planes de Movilización Industrial, el Plan Siderúrgico Nacional es el que más se acercaba

a un consenso en su concreción, siendo el único cuyos lineamientos fueron retomamos en el proceso de industrialización.

15 Ídem, p. 4.

Aproximación a los procesos de capacitación/formación

Martín Pablo Gabiniz

cíficamente en “El Estudio Técnico Económico De Acero Semiterminado En La República Argentina”, se resumió el asesoramiento aportado a la Dirección General de Fabricaciones Militares (DGFM) para expandir la producción. 16 Allí partiendo de algunas consideraciones básicas, se detallaban los diferentes elementos que conformaron la unidad industrial, para describir el tipo y la forma en que será realizada la inversión. Se diagramaban a la vez los costos para llevar adelante las operaciones, junto con el estudio estimativo del personal requerido para cada puesto, las alternativas sobre su adiestramiento y se proponía una di- rección técnica permanente para las operaciones. Este estudio formó parte del “Convenio Sobre Trabajos Preparatorios Para La Constitu- ción De La Sociedad Anónima Mixta”, firmado por la Dirección General de Fabricaciones Militares junto a las empresas siderúrgicas accionistas que participaban del proyecto, estas ofrecieron a la Armnco S. A. para hacerse cargo de la dirección técnica como del aseso- ramiento global de los trabajos a realizar. En el “Convenio” se estipulaba que: “Armnco Argentina S. A. suscribe este convenio en un doble carácter: 17 Por una parte, como contratista de la dirección técnica de la futura Sociedad Anónima Mixta Siderurgia Argentina, com- prometiéndose a efectuar ahora parte de los trabajos de esta dirección técnica, la que en su totalidad comprende: a) La preparación de planos y estudios, supervisión de la instalación y supervisión de la puesta en marcha. Este trabajo se denominará Dirección Técnica de

16 La Dirección General de Fabricaciones Militares (DGFM) fue el organismo encargado de impul-

sar el desarrollo de las industrias químicas y metalúrgicas en el período de posguerra, y surgió como resultado de la maduración de las ideas favorables al desarrollo industrial en el seno del ejército. Su creación fue promovida en el año 1938 a instancias del Gral. Savio, quién había asumido dos años antes la dirección de Fabricaciones Militares. En 1941 la sanción en de la ley N°12709 le da una forma definitiva respetando los principales objetivos con los que se había ideado: completar los planes castrenses de instalación de material bélico, organizar el país para la defensa en el aspecto industrial, y promover la explotación de materias primas básicas para la industria nacional. Así la dirección se propuso alentar una mayor diversificación en la estructura económica del país mediante la explotación de recursos naturales, y el afianzamiento de las industrias químicas y metalúrgicas básicas. Este extracto es una elaboración propia a partir de BELINI, Carlos, “La Dirección General de Fabricaciones Militares y su papel en la industrialización de posguerra (1941-1958)” , en ROUGIER, Marcelo (compilador) Políticas de promoción y estrategias empresarias en la industrias argentina, Ediciones Cooperativas, Buenos Aires, 2007.

17 La referencia al doble carácter de la Armnco dentro del Sociedad Mixta tenía que ver con la

realización de otro convenio acordado por la empresa y la Dirección General de Fabricaciones Mili-

tares, anulado por un acta complementaria de 22/II/1946. Según este convenio la empresa norteame- ricana pasa a formar parte de la Sociedad Mixta en carácter de accionistas, Convenio Básico Para La Constitución De La Sociedad Anónima Mixta con Armnco Argentina S. A. Como Núcleo Para Elaborar Chapas y Planchas de Acero”, SAVIO, Manuel Nicolás, “Plan Siderúrgico Nacional”. Obra del General Manuel Nicolás Savio, Sociedad Mixta Siderúrgica Argentina, Buenos Aires, 1973.

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Proyecto e Instalación. b) La dirección técnica de la operación de la planta una vez puesta en marcha. Este trabajo se denominará Dirección Técnica de Operación. 18 Las primeras menciones sobre la formación/capacitación del personal siderúrgico son propias del ‘Estudio Técnico Económico’, en su capítulo específico, “Adiestramiento del Personal”. Compuesto por un breve texto, el capítulo se completa con una planilla donde se abordó la relación entre los puestos previstos para el desarrollo de la producción conti- nua y los años de experiencia necesaria para su normal desenvolvimiento. Extraemos dos fragmentos demostrativos del texto, luego nos dedicamos al análisis de la planilla.

…durante el período inicial… será preciso, indudablemente, emplear más gente de la que se indica en la planilla, de manera que transcurridos unos meses puedan efectuarse una selección entre el personal obrero… puestos directivos que durante un tiempo bastante largo deberán ser ocupados por técnicos extranjeros especializados… habrá que traer al país unos 30 o 37 hombres, los cuales permanecerán en la planta por períodos que varían de 6 meses a varios años, según la rapidez con que el personal argentino pueda absorber la instrucción que le sea impartida… podría adelantarse algo en lo que se refiere al adiestramiento del personal, seleccionando y enviando a Estados Unidos cierto número de técnicos argentinos destinados a ocupar puestos directivos en la planta… Armnco Argentina S. A. tomaría las disposiciones necesarias para que tales técnicos reciban un adiestramiento especial en lo concerniente a las distintas operaciones de una planta siderúrgica… cuando la planta inicie sus operaciones, estos empleados directivos tendrán una idea más cabal de sus tareas, y podrán colaborar con el adiestramiento de personal que ocupará puestos de menor responsabilidad. …Armnco Argentina S.A. prestará así mismo su colaboración en la provisión de los técnicos extranjeros necesarios… para la puesta en marcha de la planta… casi la totalidad de los puestos podrá ser desempeñado competentemente por argentinos dentro de un período de 5 a10 años

Las estrategias acordadas con la Armnco para suplir la ausencia de personal capacitado, implicaron una notoria intervención de la empresa norteamericana en los momentos iniciales, con el objetivo de llevar adelante la producción y capacitar gradualmente a los siderúrgicos nacionales. En este proceso el acento estuvo puesto en el personal técnico para su instrucción como jerárquicos, mientras que los puestos de menor jerarquía fueron relegados a capacitarse en el momento mismo de la producción. La selección del personal quedó también en manos de la trasnacional, que de ésta manera se reservó las decisiones estratégicas sobre el perfil de los empleados que tendrían a cargo la dirección del proceso productivo. En “Personal Para Operaciones”, se establecieron los puestos y la cantidad del personal para operar las unidades de producción. 20 El cálculo estaba realizado sobre una estima-

19

18 Ídem, p. 313.

19 Ídem, p. 6.

20 SAVIO, Manuel Nicolás, “Plan Siderúrgico…”, Op. Cit., pp. 174-175.

Aproximación a los procesos de capacitación/formación

Martín Pablo Gabiniz

ción de 24hs., especificando la experiencia media necesaria para que cada operario pueda desenvolverse eficientemente. Se agregaba el detalle de aquellos puestos ocupados por el personal extranjero perteneciente a la Armnco S. A. Según la planilla técnica, los puestos claves en la jefatura del proceso productivo estaban reservados a los extranjeros, las superintendencias –puestos de mayor jerarquía en la unidad productiva– de las unidades de mayor importancia, Altos Hornos y hornos Siemens Martín, son un claro ejemplo. A la vez, en cada unidad productiva se previó un mínimo de puestos ocuparse por personal foráneo, destacándose la sección de mantenimiento y reparaciones donde su presencia ascendía al 40% sobre la totalidad de los puestos. Suponemos que se relacionaba con los requerimientos de versatilidad y experiencia laboral del personal que los ocupaba, para afrontar en el menor tiempo posible las paradas de máquinas y su fun- cionamiento en el mayor grado de eficiencia. Si bien la cantidad de puestos reservados al personal extranjero solo llegaba al 10% del total (entre 30 y 37 sobre 307 a 308 previstos), eran los puestos de mayor e intermedia jerarquía, mientras que la supervisión del proceso productivo fue cubierta exclusivamente por personal de la Armnco. Las estrategias de introducir capacitadores y personal extranjero, así como de distinguir entre obreros calificados, técnicos e ingenieros –que traslucen estos documentos– recogen las preocupaciones propias de los discursos empresarios de la época. Marcela Pronko, en su estudio comparado sobre universidades del trabajo en Argentina y Brasil, encuentra estas referencias en los discursos de los industriales. La autora los recoge desde fines de la década de 1930, e incluso en los debates parlamentarios por la creación de la Universidad Obrera Nacional (UON) en 1948, hasta en la conformación del Consejo Nacional de Educación Técnica (CONET) en 1959. 21 El rol asignado a la intervención de la Armnco en la planificación y puesta en marcha de la siderúrgica mixta, abarcando desde la consecución de las herramientas financieras hasta hacerse cargo de la dirección en el despegue productivo, convive en la formulación del Plan Siderúrgico Nacional con un marcado discurso de autonomía nacionalista. Esta- bleciéndose un contraste significativo entre la dependencia operativa de la producción y la autonomía nacional. Este contraste es aún más visible si retomamos las afirmaciones del director de la empresa, Gral. Pedro F. Castiñeiras. Desde el título de su libro –“Esto Lo Hicieron Los Argentinos”– eligió resaltar el rol del Estado Nacional, así como el de la corporación militar y el propio, en el despegue productivo de la planta otorgándole a este evento un carácter

21 PRONKO, Marcela, Universidades del Trabajo en Argentina y Brasil. Una historia de las

propuestas de su creación. Entre el mito y el olvido [en línea]. Primera edición. Montevideo: Centro Interamericano de Investigación y Documentación sobre Formación Profesional de la Organización Internacional del Trabajo [CINTERFOR/OIT], 2003. Traducción y conversión al formato HTLM de la ed.: Silvina Carrizo y Claudio Barría Mancilla. <www.inet.edu.ar/programas/formación_docente/ biblioteca/educación_trabajo/pronko.pdf> [Consulta: 8 de diciembre de 2011].

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similar a la refundación nacional. Tomamos como ejemplo el discurso inaugural al realizarse la primera colada de arrabio en el Alto Horno N° 1.

…Muy cerca de este lugar, hace poco más de un siglo, se llevó a cabo el acuerdo de San Nicolás que posibilito establecer ciertas bases para la organización nacional; hoy ha de permitírseme que declare enfáticamente que esta ceremonia que estamos realizando significa echar bases para la consolidación económica del país y por consiguiente, como aquel acontecimiento, también este ha de ser recogido por la historia, porque señala un hecho trascendente del quehacer argentino… 22

El sostenimiento del discurso nacional en el Plan Siderúrgico, así como la exaltación nacionalista de Castiñerias, dejan en un segundo plano el significativo rol del capital tras- nacional en la conformación y despegue productivo de la empresa. La participación de la Armnco en la definición de un perfil técnico para los empleados, su injerencia en la capaci- tación/formación de la mano de obra como en la conformación de sus primigenios procesos productivos, implicaron un alto grado de dependencia respecto del capital trasnacional. El reconocimiento implícito de esta dependencia incluía estrategias para subsanar la relativa ausencia de calificación de la mano de obra a mediano y largo plazo, mediante la puesta en marcha de diversos dispositivos de capacitación. Este objetivo comenzó a abordarse, a partir de la capacitación del personal jerárquico en el exterior y de los mandos medios y personal de línea, ‘al calor’ del desarrollo de la planta industrial.

Alternativas de la capacitación al calor de la producción. Del despegue de la planta industrial al fin de su primera expansión

Desde su inauguración oficial en noviembre de 1960 hasta el fin de su primera expan- sión productiva, en junio – julio de 1966, en las “Memorias y Balances” se detallaban la construcción, instalación y puesta en marcha de las diferentes secciones de la planta indus- trial, relacionándolas con el cumplimiento de los planes de expansión. La rememoración de los inicios productivos por parte de los trabajadores, recupera una visión caótica, donde confluía la necesidad de comenzar a producir, con la velocidad del emplazamiento de las principales secciones.

22 “Discurso del presidente de la sociedad mixta siderurgia argentina, en el acto de inauguración de

la planta General Savio” en CASTIÑIERAS, Pedro Francisco, Esto Lo Hicieron…, Op. Cit., p. 195, (Anexo II). Un análisis del rol que juega el discurso de la soberanía, el industrialismo y el desarrollo nacional en la estructura de las relaciones de clase en SOMISA, podemos retomarlo del análisis de la antropología social que nos ofrece SOUL, María Julia, Las relaciones de clase y la construcción de una comunidad de fábrica en la ex SOMISA, Tesis para optar por el título de doctor en Humanidades con mención en Antropología, (Director) RENOLD, Juan Mauricio, Facultad de Humanidades y Artes, Universidad Nacional de Rosario, Rosario, 2010.

Aproximación a los procesos de capacitación/formación

Martín Pablo Gabiniz

E- …Y cuando yo entré no había casi nada ahí. Pocas cosas había en SOMISA Inv.- ¿Cuándo entró usted a SOMISA?

E-

en el año sesenta, cuando vino Frondizi a inaugurar el Alto Horno. SOMISA

se hizo prácticamente toda en la época de Frondizi, los dos años o tres que duró el gobierno de Frondizi. Hasta el año sesenta y dos, duró; cuatro años. Cuando yo vine acá, no había casi nada, y cuando Frondizi se fue estaba todo armado. Inv.- ¿Qué se había empezado a producir en ese momento? E- Había empezado con Coquería, después siguió el Alto Horno, después acerías Sie- mens Martin, después vino tochos y palanquillas, laminación en caliente, laminación en frío y después hojalata. Inv.- ¿Todo eso antes de que se fuera Frondizi? E- Sí, sí, todo prácticamente todo… 23 [Iván, Ingreso en 1960 en la División Almacenes hasta el año 1980 luego pasó al Departamento de Suministros retirándose en 1991] 24

…Qué había de la planta en febrero del 1959. Se entraba por lo que hoy es portería uno, pero no es igual se entraba de frente…Ya estaba hecha la coquería, empezó a funcionar en 1960, estaba trabajando muy despacito, batería uno y dos en 1958, es lo primero que se extermino, los hornos de coque, que ahora están apagados y las van a demoler. Estaba hecho, el gasómetro grande y estaban haciendo el gasómetro chico, lo estaban terminando de hacer. Estaban haciendo las fundaciones del Alto Horno Nº1. El puerto estaba casi terminado, lo que es el puerto mineralero, el puerto comercial vino después, eso estaba casi terminado. Todo estaba en construcción, había movimientos de tierra para donde vos miraras, gente a rolete todos los días… 25 [José Luís, Ingreso en 1956, desde 1981 hasta 1991 fue Asistente del Jefe Sección Operativa de Laminación en Caliente]

Mientras que las alternativas sobre la capacitación aparecieron en los ejercicios eco- nómicos – contables a partir de 1961, se determinaban allí los objetivos de las políticas de capacitación sosteniendo: “la necesidad de promover el desarrollo del personal sobre bases técnicas, respondiendo a los requerimientos de los diferentes sectores, como al estableci- miento de programas que incluyen principalmente el dictado de cursos.” 26

23 Entrevista realizada el 06 de junio de 2001 a Iván Cuvelic.

24 Gran parte de nuestras entrevistas fueron realizadas como parte de un trabajo colectivo, guiadas

en un primer momento por la preocupación del impacto que había generado los procesos de priva- tización y reconversión productiva en la planta Gral. Savio, en la mayoría participamos dos o tres entrevistadores. Los nombres de los entrevistados son ficticios, tanto para preservar su identidad como también porque sus opiniones y recuerdos nos interesan en tanto formaron parte del colectivo de trabajadores de la planta industrial y no como individuos.

25 Entrevista realizada el 24 de noviembre de 2001 a José Luis, González.

26 SOMISA, Memorias y Balances, 1962 – 1963, Sociedad Mixta Siderúrgica Argentina, Buenos

Aires, 1976. Extracto perteneciente al título “Desenvolvimiento de la Planta Industrial”, dentro de la sección de “Personal”.

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Entre estos se enumeraban: los de “inducción, formación básica, ciclo preparatorio, tecnología mecánica, lubricación, lectura e interpretación de planos, electricidad básica, mantenimiento eléctrico, operador de grúas, soldadura, biomecánica, primeros auxilios, mantenimiento industrial de fábrica, y algunos cursos especializados de supervisión” Como podemos observar, la aplicación de este recurso abarcaba diversos aspectos del quehacer productivo, incluyendo desde las inquietudes más elementales hasta llegar a los niveles de supervisión. 27 La instrumentación de esta modalidad, es rememorada por los entrevistados con un significativo peso cuando refieren a sus propios procesos de capacitación. Incluso aparece mencionada indiferentemente de sus experiencias personales pues se la recuerda más allá de haber transitado por ella.

Y en SOMISA pasó eso, si vos necesitabas laburo no importa la idoneidad que tuvieras.

Ahora, para trabajar en una empresa de esa envergadura, algo tenes que aprender: se

te daban cursos

de Alto Horno]

Venían a dar cursos, era impresionantes los cursos que te daban, importantísimos. Inv.- ¿Y para todos? E- Para toda la gente. Pongamos, estaba el curso para los ingenieros, el curso para los

oficiales

28 [Ernesto, ingresó en 1972 y fue Supervisor en Mantenimiento

Vos querías hacer el curso, si querías hacerlo ibas y lo hacías. Te hacían

cursos de perfeccionamiento para lo que nosotros hacíamos y el curso de seguridad… 29

[Pedro ingresó en 1965 como Operario en Mantenimiento del sector Laminación en Caliente, se retiró en 1991]

A partir de la reconstrucción que los siderúrgicos hacen sobre sus trayectorias laborales, pudimos detectar una apropiación particular de sus procesos de capacitación/formación. Advertimos la existencia de un conjunto de trabajadores que realizaron trayectorias labora- les ascendentes; ingresaron como operarios o administrativos a fines de la década de 1950 o a principios de la siguiente década y se ‘retiraron voluntariamente’ en 1991, habiendo ocupado puestos en las jerarquías productivas. 30

27 SOMISA, Memorias y Balances, 1964 – 1965, Sociedad Mixta Siderúrgica Argentina, Buenos

Aires, 1976.

28 Entrevista realizada el 20 de abril de 2001 a Ernesto Ponce.

29 Entrevista realizada el 18 de agosto de 2001 a Pedro Alonso.

30 Para ver el desarrollo de los plantes de retiro voluntario durante el proceso de privatización de la

empresa, se puede recurrir a ROFMAN, Alberto; PEÑALVA, Silvia, La privatización de SOMISA y su impacto en la producción y el empleo en San Nicolás, en Revista Ciclos, Instituto de Investigaciones de Historia Económica y Social, U.B.A., Buenos Aires, 1er semestre de 1995, N° 8.

Aproximación a los procesos de capacitación/formación

Martín Pablo Gabiniz

Inv.- Vamos a hablar de la privatización y de la reconversión laboral y productiva, pero además de toda tu trayectoria adentro de la fábrica, donde te iniciaste, cómo te fuiste moviendo adentro. E.- Yo ingresé en la Capital Federal cuando la sede central estaba frente al departamento de policía en 1956. No tenía la menor idea de lo que era una siderúrgica, ingresé en el departamento administrativo en la oficina de liquidación de haberes, ahí se pagaban los sueldos, después hubo una gran leva de gente joven en casa central para traer a hacer la administración en planta, me vine acá a San Nicolás, en febrero del ’59… Y ahí pasé a laminación en el ’61, y me fui en el ’91, 30 años metido en laminación en caliente. Como entré, como operario haciendo trabajo, después fui supervisor y des- pués los últimos diez años fui asistente del jefe de sección operativa… 31 [José Luís]

Inv.- En relación a esta trayectoria, la suya en particular el ascenso, ¿cómo empezó, cómo llegó hasta jefe de división, de sección? E- Y bueno yo arranqué en el ’59, como técnico en entrenamiento, después cuando arranco el Alto Horno estaba como operador de estufa, operador de los recuperadores

de calor. Entonces me tocó con el asistente del capataz norteamericano, y este asistente al poco tiempo tuvo un problema, me pusieron a mí a reemplazarlo… y quedé como

asistente reemplazante

Después en el año ’63, ascendí a capataz general, después

cuando hubo esa reestructuración quedé como jefe de sección de Sinter, al poco tiempo me nombraron jefe de división en el año ’77, pase a jefe de división hasta el

’91 que terminé… 32 [Manuel Ingresó en 1959, desde 1975 hasta 1991 fue Jefe de División de Altos Hornos]

Nos obstante el tránsito por las instancias de capacitación que implicó la participación en actividades prácticas como la lectura de material teórico, no habilitaban de por sí el progreso dentro de las plantillas. Una vez terminado el curso, cuando quedaba libre una vacante para un puesto o ante una reorganización productiva, los empleados debían pasar por instancias de evaluación implementadas por la sección de capacitación. Desde allí se determinaban la factibilidad o no de la promoción mencionada, como uno de los principales objetivos de la capacitación por la dirección empresaria.

Bueno como todo, empecé de abajo entrando en un sector que era laminación en frío

acomodando bovinas en frío. Bueno después hice un curso y estuve en la grúa

vos querías cambiar de tarea, siempre a una mejor, te tomaban test, te hacían una serie de entrenamientos y de preguntas, después te daban el resultado y aprobabas o no. Eso no quiere decir que te prohibían, estaba la alternativa de poder volver, te daban la alternativa de decirte mira ahora no aprobaste, si vos te capacitas y te esmeras a lo

Si

31 Entrevista realizada el 24 de noviembre de 2001 a José Luis González.

32 Entrevista realizada el 07 de mayo de 2005 a Manuel Tallarico.

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mejor en el próximo examen lo rendís… 33 [Enrique, Ingresó en 1972 en Laminación en Frío y se retiró en 1991 en Ingeniería Industrial]

…se hacían cursos, nosotros por ejemplo al nivel de operarios instrumentamos un montón de planes de capacitación. Y había muchachos que de nivel operario, operario los llevábamos casi a un nivel técnico, a través de cursos hechos por capacitación…Y nosotros un poco la cosa era, por el hecho de estar ahí que la cosa anduviera bien [Manuel]

34

Al evaluar los ascensos, además del tránsito por las instancias de capacitación, se

consideraban los títulos y la instrucción previa al ingreso a la planta. Por lo tanto desde

la Armnco, se organizaron instancias diferenciadas hacia los técnicos y personal que tenía

un grado de instrucción mayor, aunque esta no fuera específica de la industria siderúrgica, organizando viajes de entrenamiento en diferentes unidades productivas en el mundo. A

la vez se implementó un sistema en el suelo de fábrica, con entrenadores y supervisores

norteamericanos, que se encargaban de la instrucción en el desarrollo del mismo proceso de trabajo. La rememoración de estas experiencias, evidencia una apropiación crítica relacionada

con la orientación general de la Armnco, por las deficiencias en los procesos de producción

y el bajo nivel de ‘profesionalismo’ de quienes en concreto se hicieron cargo de llevar

adelante la capacitación en el suelo de fábrica. Se incluyen en la crítica que tiñe toda la

participación de la empresa yanqui, el deficiente asesoramiento en la adquisición de los equipos e instalaciones, por considerarlos obsoletos y atrasados en relación a la realidad siderúrgica mundial desde la inversión inicial.

Entonces Armco asumió ese rol de preparar al personal, mucha gente cuando se inició fue hacer preparación a Estados Unidos. Algunos, en el caso nuestro en la zona de Altos Hornos, fueron a Brasil y Chile, porque había ahí Altos Hornos funcionando. Así que todos los cursos, las preparaciones se hicieron en base a lo que esta gente indicaba. Lamentablemente dentro de lo que fue esa contratación, por ahí mandaban cualquier tipo. 35 [José Luis]

Inv.- O sea que toda la primera etapa se hace de la mano de esta empresa, que es también, si no me equivoco la que diseña la instalación de todo. E- Claro, Armnco hizo todo. Armnco tenía que aprobar todo, todos los planos, cues- tiones de operación, todo, todo era supervisado por ellos… Armnco fue al principio, por lo menos en el área nuestra, fue bastante problemático la actuación. Porque que pasaba, Estados Unidos tenía una experiencia enorme y estaba muy actualizado en todo lo que era laminación, la parte de acero y laminación. En los Altos Hornos se

33 Entrevista realizada el 06 de mayo del 2001 a Enrique Ficoseco.

34 Entrevista realizada el 25 de agosto de 2001 a Manuel Tallarico.

35 Entrevista realizada el 24 de noviembre de 2001 a José Luis González.

Aproximación a los procesos de capacitación/formación

Martín Pablo Gabiniz

había quedado un poco tecnológicamente atrasada porque no le convenía renovar, tenía muchos hornos viejos que operaron mucho durante la guerra, y en general es- taban al lado de explotaciones de yacimientos mineros. Entonces les costaba poco el

mineral, el combustible también era barato, no le interesaba renovarse en la parte de

Para colmo de males vinieron tipos que eran, algunos tomaban mucho,

gente que allá claro

…la empresa se fue ampliando, pero hubo un gran error lo que paso en caliente, porque paso en todos los sectores en diferentes momentos. No hubo renovación, no de gente, de equipos. Es decir, nosotros entramos a trabajar con equipos que ya eran viejos, el tren de laminación en caliente, con todo lo que se armó en el 61 era un tren de laminación que había sido fabricado para ser montado en Checoslovaquia en el año 39, vino la guerra, la segunda guerra mundial y quedo todo encajonado en el puerto de Nueva York. Cuando terminó la guerra Checoslovaquia lo reclamó, pero como estaba en Europa del este, Estado Unidos no se lo mando, entonces salió a subasta pública y en subasta pública lo compró Fabricaciones Militares por chaucha y palito, y lo tuvo encajado acá hasta el 61 que se entró a fabricar, esa fue más o menos la historia de laminación en caliente. Pero era el equipo de 1939, se montó acá y para nosotros era todo nuevo, pasaron los años y no se renovaron los controles de los hornos, la primera renovación de control se hizo en el año 80, 20 años después… 37 [José Luís]

altos hornos

se ve que no querían venir todos acá

36 [Manuel]

La implementación de estrategias de capacitación internas y el establecimiento de trayectorias formales de ascensos dentro de la empresa, se conjugaron con una política de captación para lograr el ingreso de personal con un mayor grado de formación específica. Estas políticas concurrieron al intento de reducción en el mediano y largo plazo de la par- ticipación directa del personal extranjero, intención que estaba formulada desde el Plan Siderúrgico Nacional. A la vez significaron la preponderancia de trabajadores con un grado mayor de instrucción a su ingreso en relación al conjunto del plantel. La progresión sobre el ingreso de profesionales en los ejercicios contables de los años 1964, 1965 y 1966, permite observar un aumento de su peso relativo y la disminución de los técnicos extranjeros. En las “Memorias y Balances”, bajo el ítem “Profesionales Universitarios” se observa un incremento que casi triplica su ingreso: en 1964 había 79 profesionales, en 1965 ingresaron 29 más y 1966 ingresaron nada menos que 105 llevando el número total a 215 profesionales universitarios. Mientras que la progresión para los “Técnicos Extranjeros” evolucionó de forma inversamente proporcional, reduciendo su cantidad a menos de la mitad ya que en 1964 había 38, cantidad que dos años luego se reduce a solo 17 de su tipo. 38

36 Entrevista realizada el 25 de agosto de 2001 a Manuel Tallarico.

37 Entrevista realizada el 24 de noviembre de 2001 a José Luis González.

38 SOMISA, Memorias y Balances, 1963 – 1964, 1964 – 1965, 1965 – 1966, Sociedad Mixta Si-

derúrgica Argentina, Buenos Aires, 1976.

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Al comparar esta evolución con el ingreso del resto de los empleados, se hace aún más notable la contratación de personal con un grado mayor de instrucción profesional. En el resto de los ítems en ningún caso se supera el 50% que actuaba, en 1963– 1964 entre los “Técnicos Sub.-profesionales, Empleados Administrativos y Auxiliares” el ingreso es de alrededor del 45%, los “Capataces y Supervisores” incrementan su número en un 25% y la participación de los “Operarios” aumenta tan solo en un 10%. En estos últimos tres años del período en observación, fue en las categorías de mayor calificación donde se efectuaron los ingresos porcentualmente más numerosos. Entendemos que esta situación es indicativa de las transformaciones productivas inicia- das, destacándose la necesidad de potenciar la productividad de la planta para concretar el plan de las 1.100.000 toneladas en lingotes de acero/año. 39 Esta ampliación implicó también la diversificación productiva, con el agregado de nuevas líneas de producción y el mejo- ramiento de la calidad de los bienes. Este nuevo personal técnico, se encargó de concretar tareas especializadas propias de la expansión.

…el aumento de la fuerza efectiva alcanza a 410 personas, o sea el 5,2% con respecto a la totalizada en el cierre del ejercicio anterior. La causa del incremento radica en la circunstancia de haberse habilitado la línea de estañado electrolítico, por un par- te, y en el completamiento de la mano de obra por otra; además, al hecho de haber incorporado un importante números de técnicos –particularmente de profesionales universitarios– con destino a seguir los cursos de capacitación iniciados por la empresa con el propósito de proveerles la información y prácticas necesarias, para asumir la dirección de los nuevos equipos a instalar con motivo de los planes de expansión… 40

La opción de haberles otorgado a los profesionales universitarios de reciente ingreso la dirección de los equipos a instalarse, nos brinda la pauta de la constante necesidad de incorporar empleados con un grado mayor de instrucción previa, que deberán foguearse en la producción a los fines de concretar las metas proyectadas. La participación de los órganos técnicos de la empresa, en la primera expansión productiva a solo seis años de la puesta en marcha, nos proporciona una idea de cierto grado de efectividad de las políticas llevadas adelante. Aunque esta expansión, según lo que apreciamos en las “Memorias y Balances” y en “Esto Lo Hicieron los Argentinos”, se concretó según el sistema “Llave en Mano”. Esto implicaba que las tareas de montaje y construcción de los nuevos equipos las realizaron empresas trasnacionales contratadas a este fin, dependiendo de ellas también la

39 “Durante el presente período se completaron los estudios de las propuestas recibidas en concur-

sos de precios internacionales a los fines de concretar el plan oportunamente anunciado de llevar la producción de la Planta Gral. Savio a 1.100.000 toneladas de lingotes de acero por año. Al cierre del ejercicio estaban colocadas las órdenes para la adquisición de los equipos y montajes que integran el programa propuestos…” SOMISA, Memorias y Balances, 1964 – 1965…, Op. Cit., p. 21.

40 SOMISA, Memorias y Balances, 1965 – 1966…, Op. Cit., p. 18.

Aproximación a los procesos de capacitación/formación

Martín Pablo Gabiniz

ingeniería de detalle. Por lo tanto, la independencia técnica en el crecimiento de la produc- ción siderúrgica proclamada por el director de la empresa, y sostenida en las “Memorias y Balances”, es aún bastante relativa para 1966, sobre todo en las tareas de ingeniería básica sobre las que se asienta la expansión de la planta industrial.

Reflexiones finales

El problema de la calificación del personal para el desarrollo de la primera unidad pro- ductiva siderúrgica a ciclo integral, aparece formulado desde el Plan Siderúrgico Nacional. Algunas de las alternativas con las que allí se lo considera, fueron puestas en práctica en el despegue productivo de la Sociedad Mixta Siderurgia Argentina. Al analizar su formula- ción en los documentos que proyectó la empresa, así como en los seis primeros ejercicios económico-contables, dimos cuenta del rol trascendental que jugó el capital trasnacional en la capacitación de los siderúrgicos, y su convivencia con un discurso de marcado sesgo nacionalista del desarrollo industrial. Desde 1960 a 1966 a la par de la expansión productiva de la planta Gral. Savio, ob- servamos la puesta en práctica de diferentes dispositivos para adiestrar al personal y la incorporación de empleados con un grado mayor de instrucción. Este paulatino proceso de nacionalización de la capacitación, permitió una independencia relativa de los órganos técnicos de la empresa, que pudieron hacerse cargo de las tareas propias de su primera ex- pansión productiva que se consideraba finalizada en 1966. Estas transformaciones sumadas al cumplimiento de sus metas, como la diversificación y el aumento en el volumen de la producción, otorgando un nuevo impulso al sector siderúrgico, son demostrativos de cierta efectividad de las políticas de capacitación implementadas. Si bien con una apropiación crítica respecto de la capacitación en los inicios productivos,

aún más conflictivos en relación a la participación integral de la Armnco en la empresa, para los primeros ‘somiseros’, la capacitación habría jugado un rol significativo en su identificación con la marcha de la empresa. En lo individual la asocian con las habilidades adquiridas que, junto con la estabilidad en el empleo, les permitieron realizar trayectorias laborales ascendentes, llegando en algunos casos a las jerarquías dentro de la pirámide de mandos. En lo colectivo, la capacitación habría aportado a largo plazo las bases técnicas necesarias para el sostenimiento de la producción siderúrgica. Los viajes al exterior, la participación de capacitadores extranjeros en el suelo de fábrica,

y

la

implementación de cursos, la conformación de una sección encargada de la capacitación

y

evaluación de la formación, la incorporación de profesionales con mayor instrucción

previa, aparecen como las estrategias utilizadas por la dirección empresaria para capacitar

a su personal. Estas, junto con la adquisición de los conocimientos propios de ensayo y

error, comunes a todos los procesos productivos, fueron los dispositivos que habilitaron la incorporación de saberes necesarios para sostener la producción durante el caótico despegue de la planta industrial.

Avances del CESOR - Año X, N° 10 / 2013, pp. 35-52

A la vez, esas alternativas consolidaron el proceso de nacionalización de la capacitación, permitiendo la identificación de los trabajadores con la empresa. También habilitaron a los trabajadores a rememorar el paso por la gestión estatal de la empresa, con un marcado contraste respecto de la actual gestión privada, concretada en el momento inmediatamente anterior a nuestras indagaciones sobre su historia. Sostenemos que la reconstrucción que los trabajadores hacen sobre sus procesos de capacitación, es un elemento que les permite reforzar su identificación con la SOMISA estatal. El inédito despegue de una planta industrial de estas características implicó nuevos problemas, que no eran ajenos a la profundización del proceso de industrialización susti- tutivo de importaciones. La posibilidad de poder observar la formación de un conjunto de siderúrgicos a partir de las transformaciones en la empresa, suponen desentrañar detalla- damente la conformación de los diferentes procesos productivos y los requerimientos para cada puestos, así como sus transformaciones. La necesidad de extender la mirada hacia fuera del propio ámbito de la empresa, para observar el desarrollo del sistema educativo, así como indagar las funciones e intervenciones del paulatino proceso de profesionalización de quienes fueron ocupando los puestos directivos claves dentro de la empresa, aparecen como los lineamientos principales que guiarán nuestras indagaciones en el futuro.

Recibido: 06/05/2013 Aceptado: 15/08/2013

“Para el bien de la Nación”. Gestión militar de empresas estatales, prácticas de integración y represión de la fuerza de trabajo desde la perspectiva de caso. El Astillero Río Santiago 1973-1976

Ivonne Barragán Universidad de Buenos Aires – Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales ivobarragan@yahoo.com.ar

Resumen El rol de las fuerzas armadas como actores centrales de la escena política en Argentina ha sido abordado desde múltiples perspectivas por la historiografía y las ciencias sociales en general. Sin embargo, su accionar en la gestión de empresas estatales y la constitución de un tipo de relaciones

laborales muestran escasos aportes. Este trabajo propone una mirada sobre las interrelaciones existentes entre las prácticas empresariales y las formas de organización y lucha obrera durante el período de intensificación del conflicto social y tercer gobierno peronista comprendido entre los años 1973-1976

a partir de la perspectiva de caso. Trabajaremos en profundidad el Astillero Río Santiago (ARS) de

Ensenada que era una empresa de capitales públicos, cuya dirección correspondió a la Marina de Guerra, y ostentó un alto grado de diversificación productiva. Abordaremos el desarrollo de aquellos

planteos empresariales que –en el marco de una ideología de desarrollo industrial para el crecimiento de

la nación– promovieron una relación contractual de “privilegio y beneficio relativo” y, análogamente,

desplegaron crecientes acciones de violencia, coerción y represión sobre la fuerza de trabajo ante el desarrollo de la conflictividad obrera. Palabras Clave: Militares - Gestión - Organización del trabajo - Paternalismo autoritario - Nación

- Violencia

Abstract Historiography and social science in general have analyzed the role of the military forces as key central actors in the Argentine political scene. However, its specific actions within state and military managment companies and the concurrent development of labor relations have had little attention. This paper poses an aproach to this issue by addressing the relationships between managment and labor organization and struggle in the case study of Astilleros Rio Santiago during the last phase of Import Substitution Industrialization. This brief paper aims to analyze the complex relationship between two social processes in 1974-1976.

BARRAGÁN, Ivonne, “‘Para el bien de la Nacion’. Gestión militar de empresas estatales, prácticas de integración y represión de la fuerza de trabajo desde la pers- pectiva de caso. El Astillero Río Santiago 1973-1976”, en Avances del Cesor, Año X, N° 10, 2013, pp. 53-72.

Avances del CESOR - Año X, N° 10 / 2013, pp. 53-72

We address the process of grassroots organization and mobilization at the Rio Santiago Shipyard (Astillero Rio Santiago) in dialogue with those management actions and practices that can be defined as a sort of authoritarian paternalism. It is our hypothesis that the display of disciplinary, coactive and repressive measures over the workforce pursued the hegemonic recomposition of the military order in the factory prior to the 1976 Coup d’Etat. Key Words: Military - Managment - Labor organization - Authoritarian paternalism - Nation - Violence

Introducción

El rol de las Fuerzas Armadas como actores centrales de la escena política en Argentina ha sido abordado desde múltiples perspectivas por la historiografía y por las ciencias sociales en general. Sin embargo, su accionar en la gestión de empresas estatales y la constitución de un tipo de relaciones laborales muestran escasos aportes. En este trabajo proponemos una mirada sobre las interrelaciones existentes entre las prácticas empresariales y las formas de organización y lucha obrera durante el período de intensificación del conflicto social y tercer gobierno peronista comprendido entre los años 1973-1976 a partir de la perspectiva de caso, el Astillero Río Santiago 1 de Ensenada. El ARS 2 era una empresa estratégica, de capitales públicos, cuya dirección correspondió a la Marina de Guerra, y ostentó en este período un alto grado de diversificación productiva (producía y reparaba unidades navales civiles y militares y bienes de capital para la industria metal-mecánica). Nos preguntaremos, en esta primera aproximación sobre la reposición de las Fuerzas Armadas y la Marina específicamente como sujeto empleador, si la apelación sostenida por la dirección del astillero al “bien de la nación” constituyó un insumo de legitimación de la ges- tión empresarial de la fuerza de trabajo de manera de lograr hegemonía en la fábrica. A partir de este interrogante, indagaremos sobre las relaciones entre aquellos planteos empresariales que –en el marco de una ideología de desarrollo industrial para el crecimiento nacional– promovieron una relación contractual de “privilegio y beneficio relativo” y, análogamente, desplegaron crecientes acciones de violencia, coerción y represión sobre la fuerza de trabajo, específicamente, ante el desarrollo de un ciclo ampliado de conflicto protagonizado por sus trabajadores en el período 1973-1976.

1 En adelante ARS.

2 El ARS fue creado mediante el Decreto del Poder Ejecutivo Nacional (PEN) Nº 10.627 del 15 de junio de 1953 y con la Fábrica Naval de Explosivos de AZUL (FANAZUL) conformaron la empresa estatal Astilleros y Fábricas Navales del Estado (AFNE).

“Para el bien de la Nación”. Gestión militar de

Ivonne Barragán

El Astillero: “voluntad nacional construyendo para el mar” 3

El conjunto de las Fuerzas Armadas, ya a partir de las primeras décadas del siglo XX, expresaron en su seno la conformación de distintas facciones que pugnaban por un nuevo rol del Estado como interventor en el desarrollo nacional y, puntualmente, por el desarrollo industrial como forma de asegurar la autonomía estratégica con respecto a los países de la región y al contexto internacional de la primera posguerra. El punto de convergencia industrial-militar se consolidó en la década del ‘40 en base a dos necesidades: industrializar al país para proveer a la defensa y prevenir el conflicto social. 4 Dicha convergencia volcada al desarrollo industrial reservó para las fuerzas armadas lugares de privilegio en la estructura de gestión del Estado y en la construcción de un com- plejo industrial militar complejo y diversificado. La construcción de un conjunto de fábricas estratégicas gestionadas por las tres fuerzas funcionó en esta etapa, en la práctica, como compartimentos estancos, es decir, cada fábrica abasteció las necesidades de la fuerza a la que pertenecía. 5 Gustavo Pontoriero propone discutir la tradicional tesis que identifica las ideas industria-

3 Eslogan publicitario de la empresa hasta los años ochenta.

4 Nuestra aproximación a este desarrollo histórico será sólo de forma referencial de manera de dar

un marco al caso propuesto. Ver, para una perspectiva general, TORCUATO DI TELLA, “Industria, Fuerzas Armadas y peronismo” en MORENO, Oscar (coordinador) La construcción de la Nación Argentina. El rol de las Fuerzas Armadas, Ministerio de Defensa, Buenos Aires, 2010. Para una aproximación especializada que despliega las contradicciones entre las distintas facciones al interior de las FFAA una vez consumado el último golpe de Estado, ver CANELO, Paula, El proceso en su laberinto. La interna militar de Videla a Bignone, Prometeo, Buenos Aires, 2008.

5 Beyreuther sostiene que, en términos generales, la administración de las empresas se ordenó de

la siguiente manera: el mayor número de empresas, enmarcadas en lo que fue la Dirección General de Fabricaciones Militares (DGFM), correspondió al Ejército; la Fábrica Militar de Aviones de Córdoba, a partir de 1945, pasó a depender de la Secretaría de Aeronáutica, y a la Marina le correspondió la gestión de AFNE, que comprendía el ARS y distintos talleres navales y tuvo intervención en la indu- stria petrolera. A fin de explicitar la relevancia del caso propuesto tomaremos la caracterización de la autora. Beyreuther define a las industrias estratégicas como “aquellas que, por sus características (efectos de aprovisionamiento y propulsión) conforman polos de desarrollo multiplicadores, siendo fundamentales para el desarrollo económico, tecnológico e industrial de un país. En ese sentido, responden a esta concepción: la industria energética (petróleo y gas), industria siderometalúrgica, industria nuclear, industria química (química pesada y petroquímica) e industrias para la defensa (Industria naval, industria de armamentos, industria aeronáutica e industria espacial), y por supuesto, las vinculadas a las TICs.” Ver BEYREUTHER, Irene, “Desarrollo científico tecnológico e Industrias para la Defensa” ponencia presentada en las IX Jornadas de Sociología. Capitalismo del Siglo XXI, crisis y reconfiguraciones, Universidad Nacional de Buenos Aires, Agosto de 2011.

Avances del CESOR - Año X, N° 10 / 2013, pp. 53-72

listas con el Ejército en contraposición a una Armada anglófila de posiciones más liberales. 6 En el interior de esta fuerza existieron fuertes facciones que sostenían el necesario impulso a la intervención estatal en la explotación de recursos estratégicos para la defensa en un posible escenario de guerra. La preocupación por lograr el autoabastecimiento de buques e insumos para la Marina de Guerra promovió, a partir de las escuelas navales, la consolidación de una elite técnica, el impulso a la exploración, la investigación y el desarrollo científico, y la gestión de empresas de enorme relevancia e impronta en el desarrollo de las regiones en que se encontraban enclavadas. El ARS perteneció al segmento más dinámico de la economía del modelo de Industria- lización por Sustitución de Importaciones (ISI), su directorio se conformó por militares pertenecientes a la Fuerza Naval. En 1969 se constituyó como Sociedad Anónima del Estado con mayoría accionaria en poder del Ministerio de Defensa y en 1976 el Comando en Jefe de la Armada tomó el control de la empresa accediendo al paquete accionario mayoritario. El Estado cumplió un rol protagónico en la conformación y sostenimiento de la demanda. El ARS producía y reparaba unidades navales militares. Si bien en la industria naval llamada “pesada”, cada empresa puede ser identificada por la producción especializada en algunos de los segmentos de la rama –transporte de carga, transporte de pasajeros y pesquera– el ARS superó su especificidad a partir de la construcción de buques tanque, graneleros, cargueros, pesqueros, frigoríficos, buques de pasajeros, de recreación y deporte, embarcaciones auxi- liares y artefactos navales. 7 Paralelamente, diversificó su producción hacia la fabricación de bienes de capital durables e insumos industriales dirigidos hacia el mercado interno –grandes motores eléctricos, tanques de envase; elementos y maquinarias para la actividad ferroviaria; compuertas para diques; equipos de bombeo para la industria petrolera; fundición de aceros, hierros y metales; maquinaria para las industria del azúcar y del papel y la construcción de turbinas hidráulicas para centrales hidroeléctricas-. 8 En la década del ‘70, el ARS también fabricaba motores para buques con licencia de Sulzer y Fiat, motores que salían con la marca ARS SULZER y ARS FIAT9.

6 PONTORIERO, Gustavo, “Fuerzas Armadas y desarrollo energético en la Argentina: el papel de

la Marina de Guerra en la primera mitad del siglo XX”, en Revista H-industri@ Revista de historia

de la industria, los servicios y las empresas en América Latina, Buenos Aires, primer semestre de 2012, año 6, N° 10.

7 Síntesis de la Economía Real Nº 51, Centro de Estudios para la Producción, SEPYME, Ministerio de Economía, Marzo 2006, p. 13.

8 CAFFASO, María Elena, Astillero Río Santiago, AFNE, Buenos Aires, 2004.

“Para el bien de la Nación”. Gestión militar de

Ivonne Barragán

La gestión de la fuerza de trabajo

Nuestro abordaje de las relaciones laborales y el conflicto obrero en el caso del ARS parte de considerar la singularidad del caso –una empresa de capitales públicos 9 , de producción estratégica, administrada por una fuerza militar– y toma como insumo los estudios que sos- tienen que todo ordenamiento productivo requiere de un grado constitutivo de violencia en simultaneidad a la construcción de cooperación. 10 En el ARS el sistema de cooperación y dominio simultáneo sostenido sobre la fuerza

de trabajo tuvo diferentes expresiones. 11 La dirección de la fábrica configuró una relación laboral que propiciaba la incorporación de los trabajadores a los intereses de la empresa a partir de una idea de relación laboral beneficiosa para ambos términos con fuerte anclaje en valores nacionalistas. De manera análoga, sostuvo una serie de prácticas fundamentadas en

la disciplina como mecanismo de poder y de habituación a un orden productivo de fuerte

carácter militarizado que implicaron instrumentaciones diferenciales de violencia material

y

simbólica. 12 A partir de los elementos indicados, proponemos un diálogo con aquellos

9

Carmen Alveal Contreras señala el carácter dual de las empresas estatales. Las mismas contienen

las necesidades propias a cualquier emprendimiento capitalista –lucro/defensa socios– en relación con los intereses políticos-nacionales, estratégicos, etc. ALVEAL CONTRERA, Edelmira del Car- men, Os desbravadores: a Petrobras e a construção do Brasil industrial, ANPOCS, Rio de Janeiro,

e dos trabalhadores:

Relume-Dumará, 1994, Citado en ALEX de SOUZA, Ivo, “Em nome da nação

a construção da identidade sindical dos petroleiros (Bahia, 1959-1985)”, ponencia presentada en las VI Jornadas de Historia del Trabajo y II Seminario Internacional Mundos del Trabajo del GT Mundos del Trabajo de la ANPUH Río de Janeiro, noviembre de 2012, p. 2.

10 Algunas referencias del campo principal de aportes teóricos que nutren nuestra perspectiva:

MARX, Carlos, El capital , T. I V. II, “El proceso de producción del capital”, Siglo XXI, Argentina,

2011, pp. 391-408; FOUCAULT, Michel, Vigilar y castigar, Siglo XXI, México, 1976, pp. 139-174; SIERRA ALVAREZ, José, El obrero soñado. Ensayo sobre el paternalismo industrial (Asturias, 1860-1917), Siglo XXI, Madrid, 1990, Caps. I, II y IV.

11 Sintéticamente recuperaremos la tesis de Sierra Álvarez que pondera la violencia como componente

el encarrilamiento hacia

estructural de la relación capital-trabajo en el desarrollo de la gran empresa: “

la fábrica y la adaptación productiva del trabajador, no parecen haberse producido espontáneamente.

Uno y otra parecen haber sido, más bien, el resultado de la aplicación de técnicas conscientes, volun-

Disciplinas

tarias, específicamente dirigidas a un fin: esas técnicas son las disciplinas industriales

por cuanto, en segundo lugar, la fábrica, su producto, es algo más que economía y técnica. Disciplina

por cuanto, finalmente, la fábrica es, ante todo, violencia. Violencia ordenada, sistemas de relaciones

de poder entre los hombres”, SIERRA ALVAREZ, José, El obrero soñado

12 En nuestra reconstrucción de las prácticas empresariales seguiremos la noción de violencia simbó-

lica desarrollada por el sociólogo Pierre Bourdieu. Para el autor la violencia simbólica es aquella que

se despliega de forma invisible, soterrada, implícita o subterránea y que, por sus modalidades, oculta la matriz basal de las relaciones de fuerza en las cuales se configura. En este sentido, abordaremos

, Op. Cit., p. 15.

Avances del CESOR - Año X, N° 10 / 2013, pp. 53-72

planteos que definen la fábrica y la dinámica entre sus protagonistas a partir de considerar “la naturaleza contradictoria de la empresa como sistema de cooperación y dominio a un mismo tiempo”, un marco de “cooperación autoritaria”. 13 Hacia 1960 el astillero empleaban aproximadamente 5000 operarios de planta permanente y 3000 empleados en empresas contratistas destinados a distintas áreas productivas. La activi- dad productiva requirió de mano de obra especializada conformada por oficios considerados de largo plazo y posibilitó la carrera profesional al interior de la fábrica. La relación laboral se identificaba con el segmento superior del mercado de trabajo producto– en términos com- parativos– de la situación del conjunto de la clase obrera en la región, del nivel de ingreso medio-alto y de la estabilidad y movilidad laboral. 14 Como consecuencia de estos elementos es posible identificar en el caso la conformación de un sistema de mercado interno de trabajo (MIT) inscripto en las líneas generales que compartían las grandes empresas dinámicas del período que por sus características productivas demandaban una fuerza de trabajo estable,

aquellas acciones empresariales que tuvieron implicancias en la acción obrera colectiva e individual operando fundamentalmente sobre la subjetividad de este colectivo. La amenaza constante y el riesgo de pérdida de la fuente de trabajo fue una de las expresiones de mayor contundencia en este sentido. Ver, BOURDIEU, Pierre y PASSERON, Jean-Claude, La Reproducción. Elementos para una teoría del sistema de enseñanza, Libro 1, Editorial Popular, España, 2001.

13 FERRAROTTI, Franco, Hombres y máquinas en la sociedad industrial, Labor, Barcelona,

, aproximación a esta problemática se realizó desde una perspectiva comparativa entre las acciones empresariales de una empresa pública como el ARS y una industria privada. Ver BARRAGAN, Ivo- nne y RODRIGUEZ, Florencia, “Estrategias patronales y conflictividad obrera en grandes industrias dinámicas. Una mirada comparativa sobre los casos Propulsora Siderúrgica (PPS) y Astillero Río Santiago (ARS) de la región de Ensenada entre 1973 y 1975” ponencia presentada en VII Jornadas de Sociología de la Universidad Nacional de La Plata: “Argentina en el escenario latinoamericano actual: debates desde las ciencias sociales”, Diciembre de 2012 (ISSN 2250-8465). Disponible en:

1976, p.124 citado en SIERRA ALVAREZ, José, El obrero soñado

Op. Cit., p. 20. Una primera

http://jornadassociologia.fahce.unlp.edu.ar/actas/BarraganRodriguez.pdf/view. [Consulta: 8 de febrero de 2013]

14 Para el caso del ARS Juliana Frassa pone en relevancia el rol de las trayectorias sindicales

particulares en la comprensión de procesos de carácter global del mercado de trabajo y estructura económica a partir de la apropiación de este sistema de beneficios. Hemos abordado el caso aquí tratado en diálogo con lo que la autora indaga para el contexto de precarización laboral de la década de 1990. Ver FRASSA, Juliana, “Mercados internos de trabajo y relaciones laborales. La gestión del trabajo en una empresa estatal argentina en contextos de precarización”, en Revista GTP Gestión de las personas y tecnologías. Universidad de Santiago de Chile, Mayo de 2010. Disponible en formato digital en:

http://www.revistagpt.usach.cl/sites/revistagpt.usach.cl/files/paginas/gpt07.pdf . [Consulta: 14 de febrero de 2013].

“Para el bien de la Nación”. Gestión militar de

Ivonne Barragán

con una formación técnica específica vinculada al proceso productivo, en confluencia con la necesidad de cierto grado de identidad o lealtad de los operarios con la empresa. 15 El conjunto de condiciones beneficiosas que constituían en parte la relación laboral contribuyeron a la configuración de elementos de identificación con la empresa y un orgullo obrero de largo alcance y múltiples implicancias. Es decir, las acciones del directorio de esta fábrica tendieron a ordenar las relaciones de producción a partir de la implementación de un conjunto de medidas complementarias a las nociones de control y vigilancia que conforma- ron un universo de beneficios complementarios al salario. En diálogo con esta perspectiva, nosotros haremos hincapié en las modalidades violentas de este accionar patronal. 16 La estrategia integradora, según Frassa, tomó el siguiente carácter: “la dirección del as- tillero promovió entre sus trabajadores un sentimiento fuertemente nacionalista sustentado en el carácter público de la empresa y en su función de afianzar el desarrollo industrial del país. El impulso de este discurso a través de los años, sumado a los beneficios materiales y la estabilidad laboral que proveyó tradicionalmente el astillero, forjaron en los trabajadores una fuerte identidad sociolaboral relacionada íntimamente a la empresa”. 17 Algunos de los testimonios recabados dan cuenta de esta apelación simbólica que relaciona en forma directa

la fábrica y la nación: “

trabajo en el Astillero, no tenía ninguna voluntad de conseguir

otro, porque trabajando en el Astillero vos trabajás para el pueblo, para la patria, es lo sufi- cientemente complejo técnicamente para que estés aprendiendo todos los años de tu vida que vos quieras aprender, y además estatal”. Al ser interrogado sobre las condiciones de trabajo el mismo trabajador expresaba: “Eran excelentes. Escuelas de fábrica, era un mundo. Vos podías ser analfabeta, mayor de edad, sin oficio y el astillero tomarte igual de peona, te permitía terminar la primaria, en 110 días te sacaba ayudante de algún oficio, electricista, maniobras, carpintería, albañil, tornero, pesador, ajustador, mecánico, pintor, soldador, lo que haga falta. En 110 días eras ayudante y después podías adelantar en la secundaria si querías y ya

el

15 Sobre la constitución de mercados internos de trabajo ver BURAWOY, Michael, El consentimiento

en la producción. Los cambios del proceso productivo en el capitalismo monopolista, Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, Madrid, 1989.

16 Siguiendo a Sierra Álvarez este señala que las técnicas de reclutamiento de trabajadores “parecen

haberse desplazado entre dos polos: el estímulo y la coerción. Cuidadosamente dosificados, además,

en función de la naturaleza del paciente: a los trabajadores de oficio, los menos, la zanahoria; a los

trabajadores de origen campesino, los más, el palo”. SIERRA ALVAREZ, José, El obrero soñado Op. Cit., p. 15.

17 FRASSA, Juliana, MUÑIZ-TERRA, Leticia, NACLERIO, Alejandro, “Trayectorias empresariales

divergentes frente a contextos de privatización. Un estudio comparativo de dos empresas públicas argentinas”, en Revista Economía, Sociedad y Territorio, El Colegio Mexiquense, México, enero-abril,

2010, V. X, N° XXII, pp. 179-206 y 193. Disponible en formato digital en:

http://redalyc.uaemex.mx/src/inicio/ArtPdfRed.jsp?iCve=11112509007. [Consulta: 20 de febrero de 2013]

,

Avances del CESOR - Año X, N° 10 / 2013, pp. 53-72

eras ayudante. Cursos de perfeccionamiento del máximo nivel, comparado con los pibes de ahora, nosotros somos ingenierazos. Nos hemos especializado con lo máximo del mundo”. 18 Otro elemento en la construcción de disciplina industrial fue el recurso a la profundización de la diferenciación interna del cuerpo de operarios –escalafón– que parecía reificar la idea del obrero mejor pago, con beneficios relativos a su calificación, antigüedad e individualidad, tendiente a reforzar la distancia entre estamentos de obreros del ARS y entre éstos y los tra- bajadores empleados en ramas menos dinámicas de la región. 19 La formación de una fuerza de trabajo de características como las descriptas fue una de las acciones de largo plazo de la dirección naval de la empresa. Parte de esta formación se realizaba a partir del ingreso de aprendices en la Escuela de Artesanos, posteriormente escuela Técnica Privada de Fábrica, donde egresaban con el grado de “ayudante obrero” mediante la instrucción con técnicos del astillero y profundizaban el oficio en el taller correspondiente bajo la guía de un capataz. 20 La construcción de una fuerte identificación de los trabajadores con la empresa a partir de una relación laboral beneficiosa en un contexto de fuerte ordenamiento jerárquico de la fuerza de trabajo, basada en una organización estamental por el nivel de capacitación técnica, tiempo de permanencia en la fábrica y de disciplina militarizada puede interpretarse como una modalidad del paternalismo industrial de rasgos peculiares. 21 Laura Badaloni retoma la

18 Entrevista realizada por la autora a Ángel en el primer trimestre de 2008.

19 ElEl conjuntoconjunto dede condicionescondiciones beneficiosasbeneficiosas enen queque sese inscribíainscribía lala fuerzafuerza dede trabajotrabajo fueronfueron instituinstitu--

cionalizadas paulatinamente por la organización sindical mediante la negociación de tres Convenios Colectivos de Trabajo (CCT) a partir del año 1971. Fondo Documental Ministerio de Trabajo y Se- guridad Social (MTySS), Dirección Nacional de Relaciones de Trabajo (DNRT), fondo Convenios Colectivos de Trabajo por actividad (CCTa). En adelante MTySS DNRT CCTa. Convenio Colectivo de Trabajo entre Astilleros y Fábricas Navales del Estado S. A. y la Asociación Trabajadores del Estado N° 178/1971, N° 24/1973 y N° 91/1975. Otra herramienta de fortalecimiento de la identificación de los trabajadores con el astillero fue aquella que instrumentó instancias de ingreso de los hijos o familiares de los trabajadores a la empresa ante la jubilación o accidente de trabajo estableciendo una serie de prioridades: “trabajador de la Base Naval Río Santiago, esposas e hijos de trabajadores fallecidos y/o en actividad, enviados por el gremio”. MTySS DNRT CCTa. Convenio 178/1971, Asociación Trabajadores del Estado e/Astilleros y Fabricas Navales del Estado.

20 La Escuela Técnica “Astillero Río Santiago”, es una escuela de educación técnica privada de

fábrica, reconocida, en la actualidad, por la Dirección General de Cultura y Educación de la Provincia

de Buenos Aires. Comenzó a funcionar el 30 de Junio de 1953 y su objetivo fundamental era “formar recursos humanos para la Industria Naval”. Para un análisis de las funciones de las escuelas privadas de fábrica durante la ISI ver RODRIGUEZ, Florencia, “Escuelas privadas de Empresa. Notas iniciales sobre una estrategia del capital en las décadas del 60 y 70”, en ELISALDE, Roberto y AMPUDIA, Marina (compiladores.), Trabajadores y educación, Ed. Buenos Libros, Buenos Aires, 2010.

21 Debemos una primera aproximación a estas nociones al interesante aporte realizado por la Dra.

Ángela Vergara (University of San Diego, California). Exposición Mesa Redonda “Repensando o “trabalho” e os/as trabalhadores/as’´” VI Jornadas de Historia del Trabajo y II Seminario Internacional

“Para el bien de la Nación”. Gestión militar de

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noción de paternalismo a partir de la identificación de dos componentes fundamentales, el

empresario benefactor –elemento integrador– y el componente de control y vigilancia. 22 De este modo, permite visibilizar aquellas prácticas empresarias, que optaron por alternativas

al puro control, y operaron, en la generalidad de los casos, como un conjunto de beneficios

que se extendieron al ámbito de reproducción de la fuerza de trabajo con el objetivo de legitimar la estructura disciplinadora. Esta perspectiva nos permite abordar la construcción

disciplinar a partir de su confluencia con un conjunto de beneficios laborales sin sustituirla:

“por el contrario, creemos que represión y consenso son elementos constitutivos del pater- nalismo que busca moldear un tipo especial de trabajador: fuerte y eficaz en el trabajo; débil

y obediente frente a los patrones”. 23 En este trabajo analizaremos la cuestión restringida a los beneficios propios de la rela- ción laboral, es decir, aquellos que constituyen el ingreso monetario de los trabajadores y sus condiciones de trabajo, negociados colectivamente, sin ocuparnos de formas clásicas de la intervención paternalista en la esfera de reproducción de la fuerza de trabajo como la construcción de viviendas y enclaves productivos. 24 En este sentido, hacia 1975 el Convenio Colectivo de Trabajo que comprendía a los trabajadores del astillero contenía cláusulas como aumento salarial automático en relación al costo de vida –específicamente por aumento del transporte-, premio por producción y botadura, guardería para los hijos de los trabajadores, etc. 25

Mundos del Trabajo del GT Mundos del Trabajo de la ANPUH Río de Janeiro, noviembre de 2012. Vergara analiza comparativamente el desarrollo del paternalismo industrial en países periféricos. La singularidad en América Latina fue el carácter represivo de su desarrollo, que tuvo como objeto, principalmente, obliterar la generación de condiciones de empoderamiento de los trabajadores, aún de aquellos que pudieran considerarse “privilegiados” en términos de más altos ingresos.

22 BADALONI, Laura, “La familia ferroviaria a principios del siglo XX. Bienestar y lealtades de

hierro en el Ferrocarril Central Argentino”, enen DICOSIMO,DICOSIMO, DanielDaniel yy SIMONASSI,SIMONASSI, SilviaSilvia (compi(compi--

ladores) Trabajadores y empresarios en la Argentina del siglo XX: indagaciones desde la historia social, Prohistoria Ediciones, Rosario, 2011, p. 146.

23 En un trabajo previo se abordó la construcción subjetiva de este modelo de trabajador desde la

perspectiva de género, problematizando modelos de masculinidad presentes en la fábrica. Ver BAR-

RAGAN, Ivonne y RODRIGUEZ, Florencia, “Clase, género, politización y violencia. Los casos del Astillero Río Santiago y Propulsora Siderúrgica 1974-1975”, en Revista de Estudios Marítimos y Sociales Universidad Nacional de Mar del Plata, en prensa.

24 Ver,Ver, entreentre otros,otros, CABRALCABRAL MARQUES,MARQUES, Daniel,Daniel, “La“La constituciónconstitución dede unauna “gran“gran familia”:familia”: trabatraba--

jadores e identidades sociolaborales en las empresas extractivas estatales de la Patagonia Austral”

en DICOSIMO, Daniel y SIMONASSI, Silvia (compiladores.), Trabajadores y empresarios en la

Argentina del siglo XX

25 BURGARDT,BURGARDT, Clarisa,Clarisa, CAREDIO,CAREDIO, JuanJuan CUARTANGO,CUARTANGO, Carmen,Carmen, NAUM,NAUM, Griselda,Griselda, SANDOSANDO--

VAL, Laura y PARIS, Rebeca, “Astillero Río Santiago. Trabajadores industriales y condiciones de

, Op. Cit., pp. 71-87.

Avances del CESOR - Año X, N° 10 / 2013, pp. 53-72

En el período definido por el tercer gobierno peronista, en un contexto inflacionario cre- ciente, que debilitó las bases de sustentación del Pacto Social, y de avance de la represión parapolicial sobre los sectores más movilizados de la clase obrera, los trabajadores del ARS, en concordancia con sectores organizados del movimiento obrero de la región industrial de La Plata, Berisso y Ensenada, sostuvieron una serie de conflictos y medidas de fuerza en defensa del nivel salarial “superior” de la fábrica, en mejora de las condiciones de trabajo y, crecientemente, cuestionando la conducción sindical burocrática más alineada a las propuestas integradoras de la dirección de esta fábrica. 26

Acción patronal y conflicto obrero

El conjunto de las estrategias patronales puestas en práctica por la dirección del astillero, en el contexto de intensificación de las luchas sociales ocurrido entre los años 1973 y 1975 sufrieron cambios y redefiniciones. El período 1973-1975 condensó, por un lado, un proceso de profundización de la organización gremial y política en el lugar de trabajo. Por otra parte, en términos de acción empresarial, el mismo período presenta un crecimiento productivo sin precedentes. Este movimiento dual fue determinante en la configuración de un tipo particular de relación social de trabajo desde la gerencia. A partir de 1971 las evidencias analizadas permiten identificar los primeros signos de profundización en la estrategia productivista de la empresa, cuyo mayor despliegue puede indicarse para el trienio aquí observado. Este período consolidó un proceso, de más largo alcance, que desde la década del sesenta sostuvo inversiones, modernización de equipos, ampliación de infraestructura, capacitación permanente de la mano de obra –sostenimiento del nivel de productividad y eficiencia-. La capacidad tecnológica del ARS alcanzó, medida en posibilidades de elaboración de acero, las 40.000 TN (toneladas) por año, equiparable a la construcción de 5 buques de gran porte. 27 El aumento en el ritmo de producción se evidenció

trabajo” en Equipo Federal de Trabajo, Facultad de Ciencias Sociales-UNLZ-, 2007, N°XXIII, pp. 37-65 y p. 47. Disponible en: http://www.eft.org.ar/pdf/eft2007_23pp37-65.pdf. [Fecha de consulta:

29 de agosto de 2013].

26 La historiadora Victoria Basualdo sostiene la tesis de la existencias de diferentes concepciones

de la relación capital-trabajo en el plano de las conciencias de clase que disputan al interior de la

clase obrera y se despliegan en la representación en el lugar de trabajo en términos de estrategias conciliadoras y confrontativas. AZPIAZU, Daniel, BASUALDO, Victoria y SCHORR, Martín, La industria y el sindicalismo de base en la Argentina, Cara o Ceca, Buenos Aires, 2010.

27 (Memorias(Memorias yy balances,balances, AFNE,AFNE, ejercicioejercicio 15)15) citadocitado enen RUSSO,RUSSO, Cintia,Cintia, “Transformaciones“Transformaciones terter--

ritoriales y productivas en la Región Metropolitana Sur de Buenos Aires. El caso del Astillero Río

Santiago”, ponencia presentada en el XII Encuentro de Geógrafos de América Latina EGAL, Monte- video, abril de 2009.

“Para el bien de la Nación”. Gestión militar de

Ivonne Barragán

en el paso de la producción de un barco en 2 años a un barco en 9 meses. 28 La racionalización patronal se expresó en la imposición de horarios continuos sin pagar derecho a turno, la extensión de la jornada y la creciente demanda de realización de horas extras. El directorio profundizó, en este marco, el proceso de terciarización laboral en las secciones de cobrería, montaje y carpintería de abordo. 29 Las acciones patronales ante la conflictividad obrera variaron en relación al tipo de la demanda obrera. Las respuestas de la gerencia fueron inmediatas frente al reclamo salarial en la generalidad de los casos, independientemente del nivel de satisfacción que le dieran a los reclamos de los trabajadores. En contraposición, frente a las demandas vinculadas al proceso de producción, en especial en torno a temas del riesgo físico –que pareció configurarse como algo inherente a la actividad productiva misma– las reacciones fueron nulas o displicentes, moviendo el campo de acción al plano individual y reactivo de los operarios y al despliegue sin atenuantes de diversas manifestaciones de violencia como modalidades de impugnación de condiciones laborales consideradas injustas por los trabajadores. Ejemplo de estas modalidades de reacción obrera y de la displicencia de la gerencia por las cuestiones referidas al riesgo físico en el proceso productivo, fue el accidente que sufrió un soldador quien murió quemado en el interior de un buque. En el testimonio de un operario del ARS identificamos una modalidad de acción desarticulada de repudio de lo que eran percibidas como condiciones de trabajo y explotación indignas pero no se expresaron en un reclamo sindical formal: “Nosotros sabíamos que la causa del accidente era por el mal estado de los equipos para soldar. Al otro día cuando llegamos al ARS, el compañero estaba totalmente carbonizado, pero aún vivía. Con un compañero que le decíamos Chirola, aga- rramos el primer equipo de soldar, lo arrastramos hasta la orilla del río y lo tiramos. Cuando nos damos vuelta vemos otros trabajadores que están haciendo lo mismo. Tiramos al agua por lo menos 15 equipos. La empresa no nos dijo nada. A la semana había equipos nuevos”. 30 La mencionada indiferencia patronal ante los reclamos por las condiciones de trabajo

28 Volante ¡Basta de atropello! Grupo obrero clandestino de astilleros Organización y lucha. DIPBA:

Mesa B, Carpeta 39, Legajo 43, Ensenada, Astilleros “Río Santiago”, T. I. Informe 13 de marzo de 1971. Departamento de búsqueda. Archivo de la Dirección de Inteligencia de la Policía de la Provincia de Buenos Aires en adelante referiremos a este archivo como DIPBA.

29 Un volante denunciaba: “Lo que no se dice es ¿por qué se contratan empresas privadas para

trabajos que se pueden hacer en el ARS? ¿quiénes son los responsables de la falta de organización y

planificación? ¿por qué faltan herramientas? ¿porqué hay laburantes sin nada de trabajo? ¿porqué no hay materiales en almacenes? ¿porqué se contrata personal superior para botonear en lugar de servir

DIPBA, Mesa B, Carpeta 39, Legajo 43, Ensenada, Astilleros “Río

Santiago”, T. I. Informe 14 de agosto de 1975. Agrupación Carlos Olmedo (ARS).

30 Testimonio de un trabajador en la Presentación de la Central de Trabajadores Argentinos (CTA)

ante la Cámara Federal de La Plata. Comisión por la Verdad, hacia la justicia. La Plata, 22 de marzo

para mejorar la producción?

”,

de 2000, p. 10.

Avances del CESOR - Año X, N° 10 / 2013, pp. 53-72

tomó contundencia ante una serie creciente de accidentes de trabajo. Durante el proceso de pintura de un buque, en 1975, dos trabajadores murieron ahogados al fallar los frenos de la grúa flotante que los sostenía. Cayeron al río, sin protección de seguridad ni chalecos salva- vidas, un trabajador murió ahogado luego de quedar inconsciente producto del golpe contra el casco del buque. Un grupo de compañeros de trabajo, al ver el accidente, se arrojaron al río en un intento por salvarles la vida, muriendo ahogado uno de ellos. 31 En el campo de la lucha económica, uno de los recursos de la patronal consistió en ma- nejar los tiempos de la negociación salarial y del otorgamiento de los aumentos. Lo hacía a partir de desplazar las responsabilidades materiales del salario operario del directorio de la planta a el directorio de la sociedad anónima de capitales públicos que administraba el astillero, Astilleros y Fábricas Navales del Estado (AFNE) y, posteriormente, al Ministerio de Defensa, o invocaba los límites impuestos por la paritaria nacional. Sin embargo, en diferentes momentos de la disputa económica, la estrategia consistió en la implementación en forma directa de aumentos salariales, ya fueran aumentos por fuera de convenio o de negociación intra-planta o aquellos realizados bajo la forma de premios por asistencia. En todos los casos, la aplicación del incremento salarial se realizó en función de la escala y la categoría laboral, lo cual reforzaba una dimensión material de estratificación interna del co- lectivo obrero. Esta estrategia colisionó con las demandas de la comisión interna combativa en la planta que reclamaba aumentos de suma fija, en oposición a las líneas del peronismo ortodoxo que lideraban la representación gremial en el plano regional quienes acordaban, en línea general, con la patronal resultando en la fortificación de la estratificación interna. 32 Las organizaciones de base pugnaron por unificar y cohesionar al colectivo operario y de- mandaron incrementos de sumas fijas en repetidas oportunidades. Por ejemplo, en el conflicto del mes de noviembre de 1974. Los trabajadores en su conjunto reclamaban un aumento de

31 Ídem, p. 9. Este accidente no se encuentra datado con precisión en la fuente, ocurrió en diciembre

de 1975.

32 Diferentes agrupaciones políticas disputaron la representación sindical de base en el astillero en

este período. La agrupación Azul y Blanca mantuvo en su poder la Seccional de Ensenada de ATE, controlada por sectores afines a Victorio Calabró, vicegobernador de la Provincia de Buenos Aires y representante de la derecha sindical peronista. Paralelamente, crecieron en el número de representantes de base electos las agrupaciones Gris, que era un desprendimiento de la Azul y Blanca alineada a Bidegain, Gobernador de la Provincia de Buenos Aires durante el Gobierno de Cámpora, vinculado a la izquierda peronista; la agrupación Celeste, controlada por la Juventud de Trabajadores Peroni- stas (JTP), organización sindical de base de la organización Montoneros; y la agrupación Marrón que respondía políticamente al Partido Socialista de los Trabajadores (PST), entre un sin número de identidades políticas que se encontraban presentes en esta fábrica de ocho mil trabajadores. La

profundización de la dinámica de la representación sindical de base supera las posibilidades de este trabajo. MONTES, José, Astillero Río Santiago. Su historia y lucha relatada por sus trabajadores, La verdad obrera, Buenos Aires, 1999, p. 48.

“Para el bien de la Nación”. Gestión militar de

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cien mil pesos Moneda Nacional (m$n) en el marco del Pacto Social. La patronal propuso otorgar un aumento escalonado, de acuerdo a los módulos de clasificación que implicaba un

incremento de trescientos Pesos Ley para el peón de menor categoría y mil ciento cincuenta para el oficial. 33 La oferta fue rechazada por los trabajadores por constituir el porcentaje del 15% establecido por el gobierno nacional para aumentos salariales. 34 A comienzos de 1975 se reforzó el pedido de sumas fijas y el reclamo de aumentos de emergencia. Hacia fines del mes de febrero el directorio propuso gestionar un premio por asistencia de treinta mil pesos m$n en lugar de los diez mil que estaban establecidos previa- mente. 35 Este conflicto salarial tuvo una resolución considerada aceptable por los trabajadores que obtuvieron, finalmente, un aumento de sesenta mil pesos m$n independientemente del aumento salarial obtenido en la discusión colectiva. 36 En el promedio del año 1975 la cues- tión salarial retornó al centro de la escena por un pedido de incremento salarial que llevara

el sueldo mínimo –peón– a los seiscientos quince mil pesos m$n más un plus de cinco mil

pesos m$n por año de servicio. 37 La patronal se mostró dispuesta a aceptar un mínimo de quinientos treinta mil. La disputa económica se estableció peso a peso y el directorio per- manentemente apeló a la diferenciación de funciones/categorías. En este punto, primó la estrategia de conciliación alrededor de las ideas que propugnadas

por el directorio donde el trabajo colaborativo en el ARS confluía en la “construcción y en

el bien de la patria”. En el marco de esta negociación los directivos, en la asamblea, también

plantearon “reclamos” a la parte obrera. Esperaban que los trabajadores prestaran “más apoyo a AFNE [Astilleros y Fábricas Navales del Estado], trabajando con más dedicación, y buena voluntad, y en disciplina, respetando los horarios establecidos para el desayuno y almuerzo, como reciprocidad al gesto de la empresa que se muestra permeable a sus inquietudes”. 38 Si bien a lo largo de la historia del ARS predominó una estrategia patronal de alternancia

y complementariedad, la imposición de la línea coercitiva por sobre la de integración se consolidó con la dinámica social que se abrió con la muerte de Perón, el 1 de julio de 1974,

y con la profundización de los efectos del Pacto Social. Durante el período analizado se

detectó un incremento creciente en la vigilancia militar en la producción. Esto operó como una instancia de visibilización de la violencia en la explotación de una fuerza de trabajo que

33 El Peso Ley 18.188 fue la moneda vigente en la Argentina en el período 1970-1983, popularmen-

te conocido como peso ley. Cada peso ley equivalía a 100 Pesos Moneda Nacional (m$n). Así, por ejemplo, los de 100, 500 y 1.000 pesos m/n fueron convertidos a 1, 5 y 10 Pesos Ley respectivamente.

34 DIPBA, Mesa B, Carpeta 39, Legajo 43 “Astillero Río Santiago de Ensenada”, T. I, 13 de No-

viembre de 1974.

35 Ídem, Folio 33-34, 19 de febrero de 1975.

36 Ídem, Folio 35, 27 de febrero de

37 Ídem, Folio 54, 17 de junio de 1975.

38 Ídem, Informe 27 de febrero de 1975. Departamento de búsqueda.

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no podía ser disciplinada. La violencia intrínseca a su condición de autoridades militares se movió de un estado de latencia paulatinamente hacia un despliegue explícito y cada vez más permanente de materialidad sobre los cuerpos de los operarios. 39 Un punto de inflexión en relación a la violencia en los planteos patronales se abordó

a partir de las acciones desplegadas por el estallido de la Fragata Santísima Trinidad en confluencia con el proceso de intensificación de la militancia política en la fábrica donde organizaciones político-militares jugaron un rol destacado en la lucha político-gremial y el recurso a acciones armadas formó parte del repertorio de estrategias y formas de lucha. 40 En

la madrugada del 22 de agosto de 1975, la agrupación Montoneros, en la fecha aniversario

de los fusilamientos de Trelew, arguyendo que la “armada asesina que conduce el astillero hace contrataciones con el Reino Unido” hizo estallar una bomba en la fragata Santísima Trinidad, aparcada para su construcción en el astillero. 41 En respuesta al atentado, la dirección de la empresa instaló un Infante de Marina cada tres operarios trabajando, se incrementaron las intervenciones y las formas de seguimiento. Los trabajadores identificaron este tipo de acción patronal como una reacción empresarial con

ribetes revanchistas, la disposición de infantes navales en el espacio productivo reconfiguró

la dinámica de representación sindical de base en particular y la dinámica obrera en general.

Un testimonio da cuenta de las formas violentas de desmantelamiento de la organización en la fábrica: “Si vos lo tomas como acción militar de la organización dicen que fue especta- cular, pero yo de bombas no entiendo. Lo que sí no tuvieron en cuenta es lo que se produjo adentro. Pasó de todo. Nos faltaba que nos pongan en la ametralladora contra la pared. Este accionar de Montoneros, yo sé que los compañeros se enojan cuando uno lo dicen pero esa es la verdad de lo que ocurrió adentro, vos podes preguntarle a otros compañeros, le per- mitió a la marina, porque estamos hablando de la marina, no estamos hablando de Roca, a que con eso los técnicos fueran a barrer, un desastre a nivel organizativo de lo que era esa

organización de delegados de las fábricas. Lo hace pelota, porque éramos todos Montoneros, más o menos para ellos… Porque vos un técnico del astillero, imagínate, que es como decir

39 El desarrollo de modalidades diferenciadas de violencia material y simbólica y sus implicancias

sobre los cuerpos de los trabajadores fueron abordadas previamente. Ver BARRAGAN, Ivonne, “Disciplinamiento industrial, represión y conflictividad obrera en una empresa estatal. Astillero Río Santiago (1973-1976)”, ponencia presentada en las VI Jornadas de Historia del Trabajo y II Seminario Internacional Mundos del Trabajo del GT Mundos del Trabajo de la ANPUH Río de Janeiro, Río de Janeiro, noviembre de 2012.

40 Sobre la instrumentación de violencia política y sus implicancias en la lucha sindical ver LORENZ,

Federico, Algo parecido a la felicidad. Una historia de la lucha de la clase trabajadora durante la

década del setenta (1973-1978), Edhasa, Buenos Aires, 2013.

41 DIPBA, Sección “C” Nº 2111, Legajo 3760, “Atentado a la Fragata T-42 ‘Santísima Trinidad’

amarrada en Astilleros Río Santiago 22 de Agosto de 1975”, Folio 11: Comunicado refrendado por

Montoneros al subdirector del Diario Clarín.

“Para el bien de la Nación”. Gestión militar de

Ivonne Barragán

Favaloro, hacen buques no hacen, que se yo, chapitas, lo agarra y le dicen gracias a lo que hicieron por tirar la fragata abajo, andá a barrer el taller. Utilizado de esa manera”. 42 En este momento se dio el cambio más significativo en términos de estrategias empresa- riales. Las modalidades de violencia que configuraron el accionar patronal se desplegaron simbólica y materialmente en las negociaciones salariales. Un nuevo conflicto salarial co- menzó el 29 de octubre de 1975. Esta nueva instancia de disputa salarial posibilitó reconstruir parte de la estrategia patronal, su mirada sobre el conflicto de base, y el despliegue de una serie de elementos de modificación y manipulación de la identidad obrera con la fábrica y con los valores propugnados por la misma. 43 Los trabajadores planteaban un aumento sa- larial que llevara el sueldo básico del peón a 1.200.000 pesos (m$n). Durante el transcurso de una primera instancia del conflicto salarial fueron secuestrados seis operarios de planta, adscriptos al peronismo ortodoxo. Los trabajadores, en asamblea, identificaron un proceder conjunto de la dirección regional del sindicato y la patronal como una confusa táctica que tenía como objeto deslegitimar la lucha en relación a la oferta de un incremento salarial inferior al reclamado. 44 Sin embargo, los trabajadores se movilizaron masivamente en defensa de los operarios secuestrados. La aparición con vida de los seis trabajadores coincidió con el extendido rumor que confirmaba la complicidad entre la patronal y la burocracia sindical en el secuestro. 45 La respuesta obrera resultó en la intensificación de las medidas de fuerza en función del reclamo

42 Entrevista realizada por la autora en 2009.

43 Un testimonio identifica la dirección de la empresa en ese tiempo en los siguientes términos:

“Porque de esa manera nosotros salimos del estatuto. Y ya fuimos independizándonos porque no- sotros en ese tiempo teníamos el director que era un capitán, un almirante. El jefe era un sub. oficial. Entonces los fueron sacando hasta que nos pasan al Ministerio de Defensa que nombra “AFNE” S.A. pero a la AFNE S.A. la maneja un capitán de la marina, pero ya era diferente. Es una S.A. no dependíamos directamente de la marina. Y entonces ahí es donde empezamos, que fue la época, hace poco que murió, un capitán que era presidente, era el capitán Carranza, de lo mejorcito que tuvimos, que vivía en La Plata. Él prácticamente defendía a la gente y cuando hubo un momento que nosotros no teníamos trabajo reunió a la gente y le dijo yo vengo a comunicarles que lamentablemente durante 6 meses no vamos a tener trabajo, pero quédense tranquilos que no vamos a tocar a nadie. Sí, que cada uno mejore las condiciones de los lugares donde está, se cortaba el pasto, se pintaba, higienizar todo para cuando esté. A los 6 meses se empezó el trabajo de agarrar los buques grandes, la cantidad de gente que entraba”. Entrevista realizada por la autora en el primer semestre de 2008.

44 El 29 de octubre fueron secuestrados los operarios afiliados a la lista Azul y Blanca Carlos

Lapasta, Aníbal Matracio, Nilo Bergenhau, Jorge Giménez, Juan Carlos Delleville y Néstor Toledo.

DIPBA, Mesa “B”, Carpeta 39, Legajo 43 Astillero Río Santiago de Ensenada, T. I, Diario Mayoría, 30 de octubre de 1975.

45 Los seis trabajadores fueron liberados el 30 de Octubre de 1975 en las inmediaciones de la sede

sindical de ATE. Ídem, Folio 47.

Avances del CESOR - Año X, N° 10 / 2013, pp. 53-72

salarial original. 46 Durante la segunda instancia del conflicto, en noviembre de 1975, fueron secuestrados tres delegados, esta vez de las líneas combativas. 47 La escalada de la violencia patronal y la violencia política regional configuró un nuevo escenario político y gremial en la fábrica que, crecientemente, condicionó a los delegados combativos del astillero e incidió en la dinámica del conflicto. En este marco, la patronal del astillero modificó radicalmente su estrategia. Su accionar estuvo cada vez más centrado en la violencia como mediador de la relación de clases en el espacio laboral. Expulsó la lucha de los operarios del ámbito de la fábrica con un lockout, de este modo, la dirección de la empresa redefinió el lugar del conflicto. Este tipo de prácticas combinó la violencia latente, por la amenaza de militares custodiando el proceso de pro- ducción; violencia material, a través de la represión de la Policía de la Provincia de Buenos Aires cuando los trabajadores intentaron realizar una asamblea en las inmediaciones de la planta, y la violencia simbólica que implicó el cierre de la planta en tanto posibilidad de pérdida de la fuente de trabajo. El comunicado patronal sintetizaba la estrategia: “La empresa AFNE ha rechazado el pedido de aumento de 1.200.000 pesos básicos para el peón y los porcentajes correspondientes al resto del personal, por hallarse fuera de las posibilidades de la empresa y contravenirlas

disposiciones del gobierno nacional sobre aumentos salariales

en vista de lo resuelto por

la asamblea realizada en la mañana del día 30 de concurrir el día 31 para mantenerse en estado de asamblea permanente hasta tanto la empresa acuerde los aumentos solicitados, se ha resuelto no permitir el acceso del personal al interior del Astillero, por cuanto están prohibidas las asambleas en horas de trabajo, lo que se mantendrá hasta tanto el personal, en una asamblea general, acepte la oferta de aumentos generales concedidos por la empresa en las circunstancias especiales del día 29 y se comprometa a trabajar ordenada y disciplinada- mente… se previene que reanudado el trabajo, cualquier acto de indisciplina será sancionado con suspensión de tareas a los responsables, sección involucrada o al total del personal”. 48 El directorio de AFNE trató en asamblea ordinaria la situación ratificando el accionar del Presidente de la empresa en los siguientes términos: “En dicha ocasión les expresó que se mantendría la prohibición de ingresar al ARS hasta tanto se comunique al Señor Ministro de Defensa lo resuelto por el Directorio en relación a lo dispuesto por la Asamblea. Finalmente, luego de deliberar el Directorio Resolvió: 1) Ratificar lo actuado por el señor Presidente y

46 Ídem, Folio 49, El Día, 31/10/1975: “Nuevo planteo salarial de los trabajadores de Astilleros Río

Santiago”.

47 Los tres secuestrados fueron legalizados como detenidos de la Policía de la Provincia de Buenos

Aires y liberados en el mes de febrero de 1976, tras cinco meses de detención, habiendo sido golpeados

y torturados.

48 DIPBA, Mesa B, Carpeta 39, Legajo 43, Ensenada, Astilleros “Río Santiago”, T. I. El Día,

01/11/1975.

“Para el bien de la Nación”. Gestión militar de

Ivonne Barragán

2) Aconsejar al señor Ministro de Defensa no acceder a lo solicitado por la Asamblea que informa la nota de ATE del 1°/XI/75, ratificando la oferta hecha, sin ningún condiciona- miento y manteniendo una vigilancia especial hasta tanto se evidencie un estado normal de disciplina en el ARS”. 49 Esta operación, que conjugó violencia simbólica y material, hacia la fuerza de trabajo

tuvo efectos sobre sus expresiones individual y colectiva al provocar un quiebre en la solida- ridad. 50 La pérdida real y potencial de la fuente de ingresos tuvo como consecuencia, en un contexto de profundización de la violencia política regional, el quiebre de la unidad obrera

y la acción colectiva. El riesgo, esta vez impuesto sobre la fuente de trabajo, se proyectó de manera violenta sobre los distintos sujetos que protagonizaban la representación gremial y

constituyó un recurso eficaz a la hora de profundizar los enfrentamientos entre las distintas agrupaciones obreras. Este quiebre colectivo se expresó de diferentes formas, un volante indicaba: “Hoy como el viernes y el lunes los que hace años que trabajamos en este Astillero, vemos que esta situación se la debemos a la acción de los Troskos, Montos, Comunachos, a

la Judía Matilde que se han pasado jodiendo con pedidos pelotudos… A ver que hacen ahora

los chantas troskos, montos, comunachos y la judía Matilde, si llegan a cesantear a algunos de nosotros compañeros, o si se llevan la Fragata y el San Antonio a Dársena Norte para terminarlos, gracias a la influencia de nuestro cornudo Ministro de Defensa que, además ya

ha dicho “que para trabajar así cerramos el Astillero hasta febrero y lo depuramos de vagos

y activistas”, o se olvidan de 1962. Mientras tanto nosotros los que llevamos años trabajando en la empresa miramos como unos pelotudos que nos llevan como ovejas siguiendo a los

49 Fondo Documental AFNE, Archivo Intermedio del Archivo General de la Nación (AGN), Actas

de Directorio de la AFNE correspondiente al año 1975, Acta de Directorio N° 155 del Libro N° 2. El Presidente Capitán de Navío Carranza, a quien un referente sindical mencionaba en la cita al pie 37 de este trabajo en este caso promovió un endurecimiento de las posiciones empresariales frente al colectivo obrero. Por su parte, Cintia Russo recupera una expresión de la misma gestión empresarial sobre la necesidad de proteger la fuerza de trabajo: “Cuando el trabajo escasea no es conveniente

desprenderse de personal sobrante y retomarlo cuando este aumente. Si se procediera así difícilmente se recuperaría al personal perdido, ya absorbido por otras actividades. Sería necesario reclutar y adies- trar nuevos operarios y soportar el desajuste considerable entre el momento que se los requiere y el momento en que se encuentran capacitados con un alto costo de adiestramiento” (AFNE, Memorias y Balances, ejercicio 18). RUSSO, Cintia, “Transformaciones territoriales y productivas en la Región

Metropolitana

50 En el Acta de Directorio de AFNE N° 156 de fecha 13 de Noviembre de 1975 consta la puesta a

disposición de la renuncia del Presidente de la empresa Capitán de Navío Carranza dada la situación

de conflicto en el ARS la cual fue rechaza por unanimidad por el Directorio de la AFNE “por afectar en las actuales circunstancias el funcionamiento regular de la Empresa”.

”,

Op. Cit., p. 7.

Avances del CESOR - Año X, N° 10 / 2013, pp. 53-72

chantas. Esto no va más, luchemos para que se reabra la fuente de trabajo y que se limpie tanto de abajo como de arriba de “zurdos” y corrompidos nuestro querido astillero”. 51 La mediación de violencia en lugar de las estrategias consensuales y negociadoras ante- riores a 1974 continuó durante primeros meses de 1976. La sistematización de la represión de las fuerzas paramilitares de la Triple A, el secuestro y asesinato de delegados del astillero y de fábricas de la región conllevó la conformación de una comisión de representantes sindicales a fin de solicitar la intervención y gestión en la liberación de los trabajadores secuestrados del Director del astillero. 52 La respuesta de la dirección de la fábrica fue comprometer su ayuda a cambio únicamente del levantamiento de las medidas de fuerza. 53 En este contexto de profundización de la violencia política contra los sectores obreros más movilizados de la región, el Directorio de la AFNE analizó en la Asamblea Ordinaria de 4 de marzo de 1976 una nueva solicitud de aumentos salariales de los trabajadores y dejó constancia del “Proyecto del Comando General de la Armada de establecer una zona militar dentro del ARS y las nuevas medidas de seguridad tomadas en la construcción “T42” y en el “B.D.T.”. El proyecto de zona militar en el ARS está a consideración del Ministerio de Defensa” 54

51 Volante Obreros Justicialistas del ARS, DIPBA Mesa B, Carpeta 39, Legajo 43 “Astillero Río

Santiago de Ensenada”, T. I, Folio 64. Algunos volantes amenazan a los delegados combativos de ser

“ajusticiados”. Ídem, Folio 66.

52 El 19 de febrero, dos días después de recuperar la libertad tras una detención de varios meses,

fue secuestrado y asesinado el técnico del astillero Alcides Méndez Paz. COMISIÓN NACIONAL

SOBRE LA DESAPARICIÓN DE PERSONAS (CONADEP), Informe CONADEP Nunca Más. Anexos, EUDEBA Buenos Aires, 2006, T. II Pág. 1064.

53 DIPBA,DIPBA, MesaMesa B,B, CarpetaCarpeta 39,39, LegajoLegajo 3535 “Coordinadora“Coordinadora dede Gremios-ComisionesGremios-Comisiones InternasInternas yy DelDel--

egados en lucha La Plata, Berisso y Ensenada”, Folio 6, 19 de enero de 1976. En el orden del día la

Asamblea Ordinaria del Directorio de la AFNE de fecha 2 de Febrero de 1976, Acta N°161, consta “1) Paro de las actividades del ARS resuelto por una asamblea como consecuencia del secuestro y

3) Nota de la A.T.E. referente a la

desafiliación de todo el personal del ARS a la D.I.B.A. y la contestación que se formulara a la misma

”. En

la misma se resolvió: a) Consideración de la aplicación del Decreto N° 350/75: Aplicar el aumento dispuesto por el Decreto mencionado y en caso de que la Asociación Trabajadores del Estado (A.T.E.) pida acogerse al Art. 3° del Decreto citado, autorizar a la presidencia a aplicar un aumento del 18% sobre el total de las remuneraciones percibidas el 31 de diciembre de 1975, a partir del 1° de enero de 1976.

54 Ídem, Acta N° 163. En el acta N° 164, de fecha 10 de marzo de 1976, consta la presentación

mediante T.I. (trámite interno) N° 1666/76 de la renuncia indeclinable del Presidente de la Empresa C.

detención de operarios pertenecientes a empresas de la zona

señalándole las consecuencias e inconvenientes que ello traería para el personal de la Empresa

de Navío Enrique Carranza, de tres directores y un síndico, rechazando el Directorio la presentación de las mismas pero sometiendo su aceptación final a la realización de una Asamblea Extraordinaria de Accionistas a realizarse el 18 de marzo de 1976.

“Para el bien de la Nación”. Gestión militar de

Ivonne Barragán

Finalmente, acercándonos a la obliteración de la acción colectiva por la represión siste- mática, esta vez a manos del aparato del Estado, el 18 de marzo de 1976, los trabajadores iniciaron un paro progresivo por aumento salarial. Al día siguiente al inicio de la medida de fuerza fueron secuestrados y asesinados tres delegados. 55 Ante el desarrollo de este nuevo reclamo la dirección de la empresa procedió nuevamente al cierre de la empresa en lo que consideró una situación de abierta rebeldía de los trabajadores. En los asuntos tratados en el orden del día de la reunión del Directorio de la AFNE S. A. consta la siguiente recons- trucción del conflicto: “1°) El día 17/III/76 el personal del ARS efectuó una asamblea dentro del ámbito del Astillero, sin autorización, disponiendo en la misma el cese de actividades por una hora para ese día y de dos horas para el día siguiente; 2°) Que ante esta circunstancia, la Empresa intimó al personal a normalizar las tareas por Disposición N° 24/76 de la Gerencia de Administración de fecha 17/III/76; 3°) Que obstante el personal continuó con las medidas

de fuerza, efectuando el día 18/III/76 un paro de dos horas, que se continuaría al día siguiente con un paro de tres horas y la realización de una asamblea dentro del ámbito del Astillero, a pesar de la intimación expresa de la citada resolución y la falta de autorización. El día 19/ III/76 se recibió la nota ATE N° 139/76 (T.I. A.2078/76); 4°) Que todo lo anterior configuraba una abierta situación de rebeldía con el agravante de que la parte gremial no había cursado aún la comunicación oficial en la que expresara los motivos que la impulsan a tan inconsulta

medida y que no existe ninguna situación conflictiva con la Empresa;

6°) Que la infor-

mación expuesta precedentemente se puso en conocimiento del Señor Comandante General

de la Armada, quién autorizó el cierre temporario del ARS con el objetivo de proteger la

56 En una solicitada la gerencia

integridad física de personas y bienes del Establecimiento

de la empresa expresaba: “La medida de carácter temporal, se había adoptado en virtud de actos de indisciplina laboral y para preservar la seguridad interna del establecimiento”. 57 El recurso al cierre de la fuente de trabajo sumado a la creciente represión de los delegados de sector y representantes sindicales en la región re-configuró las condiciones de posibilidad de la acción colectiva en el período previo a la consumación del golpe de Estado y constituyó las condiciones de quiebre e indefensión en que este colectivo obrero enfrentó los hechos del 24 de marzo de 1976. 58

”.

55 Fortunato Agustín Andreucci, Jorge Pedro Gutzo y José Luis Lucero. COMISIÓN NACIONAL

SOBRE LA DESAPARICIÓN DE PERSONAS (CONADEP), Informe…, Op. Cit., T. I y II, p. 981 y p. 1037.

56 AFNE, Reunión Directorio, 25 de marzo de 1976, Acta N°167.

57 El Día, 21/03/1976.

58 Para un abordaje sobre la magnitud del proceso represivo implementado sobre este colectivo

obrero en BARRAGAN, Ivonne, “Acción obrera durante la última dictadura militar, la represión en

una empresa estatal. Astillero Río Santiago (1974-1984)” en BASUALDO, Victoria (coordinadora)

La clase trabajadora argentina en el Siglo XX

, Op. Cit.

Avances del CESOR - Año X, N° 10 / 2013, pp. 53-72

Palabras finales

La reconstrucción realizada permite sostener que la fisonomía del caso radica en que la autoridad que gerenciaba el astillero propició una organización interna jerarquizada y buro- crática, con énfasis en modalidades de autoridad militar, que recurrió simbólicamente a una modalidad de gestión de la fuerza de trabajo donde los intereses empresariales se presentaron como idénticos al crecimiento nacional y al beneficio obrero. Esta composición, desplegada sobre la materialidad del proceso de trabajo, promovió una subjetividad obrera que vinculó de forma directa la actividad productiva a la “construcción de la nación” en el marco de una relación contractual beneficiosa. La patronal de esta fábrica llevó a cabo en el largo plazo acciones y prácticas gerenciales diferenciadas tendientes a reificar modalidades de subordinación del trabajo, promotoras de identidad y lealtad de los trabajadores con la empresa, con matices de negociación ante las problemáticas planteadas por la parte obrera, pero que frente a procesos de profundización de la organización de base y de conflictividad en la planta, se anclaron cada vez más en la puesta en práctica de la violencia material y simbólica como mediación de la relación social de trabajo a fin de recomponer la hegemonía al interior del astillero. A partir de la reconstrucción de la especificidad esta dinámica en el lugar de trabajo y la puesta en diálogo con una serie de aportes teóricos sobre el paternalismo industrial se hilvanó la tesis sobre la complementariedad de las estrategias patronales. La singularidad del caso, donde una fuerza militar gestionaba un colectivo obrero en una empresa estratégica de capitales públicos, permitió identificar que ante el desafío al orden industrial planteado por el trabajo, las formas benefactoras y de integración hicieron eclosión frente a una política empresarial basada en una serie de acciones disciplinadoras de carácter crecientemente violento. Finalmente, la clausura de la acción obrera en el contexto dictatorial y el carácter revanchista de la represión volcada sobre los trabajadores del ARS constituyeron a este caso en la empresa con el mayor número de trabajadores y representantes de base desaparecidos y asesinados durante la última dictadura militar en Argentina. 59

Recibido: 05/05/2013 Aceptado: 15/08/2013

59 De acuerdo a la evidencia recabada fueron detenidos-desaparecidos cuarenta y cuatro trabajadores

y representantes sindicales del ARS durante el autodenominado Proceso de Reorganización Nacional (PRN) (1976-1983). Los once trabajadores del astillero, asesinados, comprenden un período temporal más amplio, ya que algunos de los asesinatos ocurrieron durante el desarrollo de conflictos sindicales durante el año 1975.

La descentralización universitaria en Uruguay. Los intentos de crear una universidad en Salto 1

María Eugenia Jung Área de Investigación Histórica Archivo General de la Universidad de la República (Uruguay) mariaeugeniajung@gmail.com

Resumen

El presente trabajo se propone analizar los orígenes en la ciudad de Salto de un amplio movimiento social local favorable a la creación de una universidad ubicada en esa región.

En el imaginario local éste oficiaría como un elemento dinamizador del desarrollo integral

y autónomo de la región. Por dicha razón, diversas organizaciones sociales, asociaciones de

estudiantes, padres y docentes, con el apoyo de las autoridades municipales, iniciaron gestiones ante el gobierno nacional y universitario para conseguir el apoyo político y especialmente los recursos económicos que lo hicieran posible. El texto se concentra en dos momentos que marcaron el rumbo de este proyecto en las décadas siguientes: la colocación de la piedra fundamental de la Universidad del Norte en 1948 y la instalación en 1957 de cursos libres de primer y segundo año de derecho y notariado de la Universidad de la República. La suerte que corrieron estas iniciativas, que subsistieron en las décadas siguientes, demostró los escasos márgenes de maniobra que tenían los actores locales para hacerlos realidad. Su concreción

dependía de lograr los apoyos políticos necesarios, especialmente, del gobierno central así como de la UDELAR; hasta el momento la única universidad que existía en Uruguay. Pese

a la insistente presión local, la posibilidad de descentralizar la educación superior no se

1 Este trabajo forma parte de mi tesis de maestría “Educación superior y derecha Radical en Uruguay.

La creación del Movimiento pro-Universidad del Norte en Salto (1968-1984)” que analiza a través del estudio de la singular trayectoria del Movimiento pro-Universidad del Norte, de sus ideas y bases de apoyo, el tipo de demandas y las formas de asociacionismo que sustentaron a algunos de los grupos de derecha de importante actividad en la época al tiempo que se incorporaban a los discusiones que,

en los países latinoamericanos y en el mundo, se estaban procesando sobre la ciencia y la tecnología

y el rol de las universidades para el desarrollo

La directora de tesis es la Dra. Vania Markarian.

JUNG, María Eugenia, “La descentralización universitaria en Uruguay. Los intentos de crear una universidad en Salto”, en Avances del Cesor, Año X, N° 10, 2013, pp. 73-97.

Avances del CESOR - Año X, N° 10 / 2013, pp. 73-97

incorporó a la agenda pública ni formó parte de los principales debates universitarios hasta muy entrada la década del sesenta. Sin embargo, la presión ejercida ofició como un acicate para que la Universidad de la República se planteara con mayor énfasis incrementar su presencia en el interior del país.

Palabras clave: Universidad - Historia - Descentralización universitaria

Abstract The purpose of this paper is to analyze the origins of a large local social movement in the city of Salto, propitious to the creation of a University located in that area. In the local imaginary this movement represents a revitalizing factor of integral and independent development of that area. For this reason, several social organizations, associations of students, parents and teachers, with the support of public authorities, have begun negotiations with both national government and University to get political support, especially financial resources to make it possible. The text focuses on two moments that set the course of this project in the subsequent decades: the placing of the cornerstone of the North University in 1948 and the implementation in 1957 of free courses for first and second year of Law from the Public University. The initiatives which subsisted in the following decades have demonstrated the limited room for movement that local actors had to accomplish them. Its concretion depended on achieving the necessary political support, especially from the central government, as well as from the UDELAR, the only University existing in Uruguay so far. Despite the persistent local pressure, the possibility of decentralizing the higher education was neither incorporated into the public agenda nor included into the main university discussions until the sixties. However, the pressure applied encouraged the Public University to arise with greater emphasis to increase its presence inside the country. Key Words: University - History - University decentralization

Introducción

El presente trabajo se propone analizar los orígenes en la ciudad de Salto de un amplio movimiento social local favorable a la creación de una universidad ubicada en esa región. En el imaginario local éste oficiaría como un elemento dinamizador del desarrollo integral y autónomo de la región. Por dicha razón, diversas organizaciones sociales, asociaciones de estudiantes, padres y docentes, con el apoyo de las autoridades municipales, inicia- ron gestiones ante el gobierno nacional y universitario para conseguir el apoyo político y especialmente los recursos económicos que lo hicieran posible. El texto se concentra en dos momentos que marcaron el rumbo de este proyecto en las décadas siguientes: la co- locación de la piedra fundamental de la Universidad del Norte en 1948 y la instalación en 1957 de cursos libres de primer y segundo año de derecho y notariado de la Universidad

La descentralización universitaria en Uruguay

María Eugenia Jung

de la República 2 . La suerte que corrieron estas iniciativas, que subsistieron en las déca- das siguientes, demostró los escasos márgenes de maniobra que tenían los actores locales para hacerlos realidad. Su concreción dependía de lograr los apoyos políticos necesarios, especialmente, del gobierno central así como de la UDELAR; hasta el momento la única universidad que existía en Uruguay. Pese a la insistente presión local, la posibilidad de descentralizar la educación superior no se incorporó a la agenda pública ni formó parte de los principales debates universitarios hasta muy entrada la década del sesenta. Sin embar- go, la presión ejercida ofició como un acicate para que la Universidad de la República se

planteara con mayor énfasis incrementar su presencia en el interior del país. Por último, el artículo repasa muy brevemente el derrotero de esta iniciativa y del movimiento social que

la sostuvo a finales del sesenta cuando Uruguay asistía a una grave crisis social, económi-

ca y política. El clima de radicalización que dominó esos años condicionó el giro hacia la derecha de parte de este movimiento.

La descentralización universitaria: una vieja aspiración local

Al promediar la década del cuarenta, la idea de crear una universidad en el interior del país recibió un fuerte impulso en varias ciudades del norte del Uruguay, entre ellas

Paysandú y Salto. Las iniciativas al respecto, de fuerte impronta local, fueron promovidas por organizaciones civiles, asociaciones profesionales, agrupaciones de padres, docentes

y estudiantes con el apoyo de las autoridades municipales. La confluencia de diversos

sectores sociales y políticos condicionó que las propuestas originalmente se mantuvieran exentas de todo contenido político o vinculación con tendencia político-ideológica alguna. Los argumentos esgrimidos, de carácter reivindicativo, ponían el acento en los desequi- librios que en materia educativa existían entre Montevideo y el resto del país, reactuali- zando la tradicional dicotomía Montevideo-interior y las desigualdades existentes entre ambas regiones. En ámbitos locales, la lucha por descentralizar la educación superior se integraba a las demandas más generales de ampliar la autonomía político administrativa departamental respecto a la capital. Este sentimiento se manifestó con mayor fuerza en el norte uruguayo cuya configuración socio-económica e institucional así como su proceso

de poblamiento y urbanización fue mucho más tardía generando fuertes desequilibrios con

el resto del país. Tales asimetrías, seguramente, contribuyeron a que los norteños manifes-

taran precozmente una mayor rebeldía y un fuerte sentido autonómico ante el poder capi-

talino que se mantuvo a través de los años. En 1948, El Telégrafo de Paysandú se refería a

la desigual relación Montevideo-Interior en términos de metrópoli/colonia afirmando que:

El centralismo, con tremenda obstinación, ha formado una metrópolis y una colonia que le es tributaria y toda su dinámica consiste en mantener y acrecentar el sometimiento

2 En adelante, UDELAR.

Avances del CESOR - Año X, N° 10 / 2013, pp. 73-97

de esta última y en dar a la primera grandeza y esplendor a expensas de la segunda. Por eso mientras en Montevideo se erige el gigantesco Hospital de Clínicas, no se inaugura ninguna sala de auxilios en las zonas rurales, donde la población paisana muere sin asistencia médica; por eso no se crean facultades ni universidades en el interior; por eso hace ya quince años que fue conculcada la autonomía municipal y aún no se ha conseguido se la restaure; por eso la administración pública adolece de absurda y prepotente centralización; por eso el desarrollo industrial de país, ha sido fomentado en base de protecciones y privilegios muchas veces desmesurados y noci- vos, encaminados a producir la centralización de las industrias; por eso la campaña, aunque sufraga puntualmente, no puede jactarse de tener representantes y defensores auténticos en el Parlamento, salvo raras excepciones, pues los hombres que elige son movidos por la fuerza centrípeta de los partidos. 3

En otro orden, en el contexto más general del Uruguay de la postguerra, signado por

la prosperidad económica que se reflejó en la mejora de las condiciones de vida y el poder

adquisitivo de vastos sectores de la sociedad, estas demandas expresaban las aspiraciones de las emergentes clases medias de esas mismas ciudades que vislumbraban en la ense- ñanza en general, y en la superior en particular, un camino para alcanzar sus expectati- vas de ascenso social. Por esos años la educación secundaria comenzó a experimentar un crecimiento exponencial de su población así como la ampliación de sus bases sociales,

situación que también tuvo su correlato en el interior del país. En diferentes localidades se crearon nuevas instituciones educativas que fueron fruto de la movilización de los propios residentes locales, “personas con destacadas y calificadas aspiraciones de crecimiento co- lectivo, profesionales e intelectuales que jugaron un papel fundamental”. Quienes impul- saban estas iniciativas lo hacían, “con la razonable preocupación de que [sus hijos tuvie- ran] una preparación ‘conveniente’ para sustituir a sus padres en la dirección de empresas

o comercios, o para habilitarlos para el traslado al gran mercado de empleo de terciarios

que es Montevideo, y en casi todos los casos anhelando que el liceo sea una primera etapa hacia las carreras liberales”. 4 De estos mismos sectores partieron los planteos tendientes a crear centros de educación superior fuera de Montevideo. En particular, los grupos locales fundamentaban la propuesta en las dificultades que numerosas familias debían enfrentar para costear el traslado y el mantenimiento de los estudios de sus hijos en la capital. Esta situación se agravaba en las localidades norte-

3 “El Interior sufre bajo la maldición del centralismo”, El Telégrafo, Paysandú, 08/06/1948.

4 Germán Rama, Grupos Sociales y Enseñanza Secundaria , Arca, Montevideo, 1964, pp. 20-21.

Rama señala que el crecimiento global de la población de secundaria en el Interior entre 1942-1960 fue superior a la de Montevideo. En el interior “es el resultado en su mayor parte de la extensión de la enseñanza secundaria a capas sociales medias y superiores en zonas carentes hasta ahora de centros secundarios, [en Montevideo] refleja una tendencia vertical, integrando hijos de hogares de baja clase media y de clase popular que hace 20 años no tenían otra meta que la realización del ciclo escolar”.

La descentralización universitaria en Uruguay

María Eugenia Jung

ñas debido a la gran distancia que las separaba de Montevideo. Se advertía, además, que aquellos que accedían a la enseñanza universitaria emigraban definitivamente propiciando la pérdida de recursos calificados. No es de extrañar entonces que desde esos ámbitos surgieran alternativas a este problema. Sin embargo, y pese a su cercanía, las propuestas que emergieron en ámbitos departamentales no fueron pensadas en términos de comple- mentariedad regional sino que se concibieron en un marco de competencia por conseguir los apoyos centrales para sus propios proyectos locales. La suerte que corrieron estos proyectos, que persistieron en las décadas siguientes, demostró los escasos márgenes de maniobra que tenían los actores locales para hacerlos realidad. Su concreción dependía de lograr los apoyos políticos necesarios, del gobierno central así como de la UDELAR 5 . Pese a la insistente presión local y a la amplia campaña desarrollada desde ámbitos locales la posibilidad de descentralizar la educación superior no se incorporó a la agenda pública ni formó parte de los principales debates universitarios hasta muy entrada la década del sesenta.

Los intentos de fundar la Universidad del Norte en Salto (1948-1960)

El Departamento de Salto está ubicado en la zona litoral de Uruguay al norte del Río Negro. Constituido como unidad político-institucional independiente en 1837, formó parte de ese norte relegado y resistió de diversas formas el centralismo montevideano. Parale- lamente, y como ocurría en el resto del país, su capital “succionó toda la riqueza” y cen- tralizó las comunicaciones así como la vida social y cultural del departamento. Según los datos del censo de 1963 vivían en el departamento 92.216 habitantes que, como en el resto del país, se distribuían desigualmente ya que más del 50% vivía en la zona urbana (65.098 población urbana y 27.127 en las zonas rurales) 6 . La concentración demográfica en la capital estaba directamente vinculada al “éxodo” de la población rural hacia las ciudades. Salto mostró algunas peculiaridades en relación con otros departamentos del denomi-

5 La Universidad de la República, estatista y laica desde sus orígenes en 1849, detentaba el monopo-

lio de la educación superior en el país. En 1958, el Parlamento aprobó su nuevo estatuto orgánico que le confirió una amplia autonomía política, técnica y económica. Contó a partir de entonces con total independencia del poder político central para la definición de sus lineamientos en materia educativa e institucional. Cabe señalar además, que aunque existieron planteos al respecto, en Uruguay no se establecieron nuevas instituciones de educación superior, públicas o privadas, hasta 1984 cuando un decreto de la dictadura habilitó el establecimiento de universidades privadas. Ver Decreto 343/984, 22 de agosto de 1984. Registro Nacional de Leyes y Decretos, 455.

6 Más concretamente, el total de la población urbana representaba en ese entonces el 68,75% del

departamento, concentrando la ciudad de Salto el 62,58 %. VER Censo de población y viviendas, 1963 en http://www.ine.gub.uy/biblioteca/censos63_96/censos63_96.htm [Fecha de consulta: 14 de marzo 2013].

Avances del CESOR - Año X, N° 10 / 2013, pp. 73-97

nado “interior del país”, al ostentar durante el siglo XIX y las primeras décadas del XX un importante poderío económico, social y cultural que se reflejó en un desarrollo relativa- mente autónomo de la capital del país. Su ubicación a orillas del río Uruguay, principal vía de navegación de la zona, alentó un contacto permanente con el litoral argentino, y muy especialmente con la ciudad de Concordia 7 . Señala Óscar Padrón Favre que la existencia de puertos naturales en ambas ciudades generó un “efecto espejo” estimulando la confor- mación de “una importante red de vínculos entre ambas orillas” que se expresó en lo eco- nómico y comercial como en el plano social y cultural. 8 Su intensa actividad portuaria y el espíritu empresarial de los grupos económicos y sociales locales posibilitaron su progreso material y cultural transformándose en uno de los “núcleos económica y culturalmente más dinámicos del interior del país” 9 . Esta circunstancia se vio favorecida por que contó tempranamente con buenas comunicaciones marítimas y aéreas y con un fluido tránsito fluvial que activaron los intercambios comerciales. La pujanza económica y social de la región propició, además, una rápida modernización de la ciudad que mejoró su infraestruc- tura, y aumentó el número de sus comercios ambientando un clima general de prosperidad La ganadería extensiva no diversificada ha sido tradicionalmente la actividad produc-

tiva del departamento por excelencia. En lo que se refiere al uso de la tierra se destaca la concentración de grandes cantidades en manos de familias, empresas, sociedades anóni- mas. La industria de la carne fue de gran importancia en el marco de una economía depen- diente de la exportación de sus materias primas. Sin embargo, otros sectores contribuyeron

a la producción del departamento como la citricultura, la horticultura y la vitivinicultura.

Aún hoy la ciudad se encuentra rodeada de un cinturón de fincas dedicadas al cultivo de es- tos frutos y