Está en la página 1de 5

FUNDAMENTOS DE PROBLEMATIZACION SOBRE LO PÚBLICO

ADRIANA PAOLA TORRES CASTRO JORNADA NOCTURNA 3-A

UNA MIRADA A LA POETIZACION DE LA ORGANIZCION DE LOS CUERPOS EN LA CIUDAD

Los comportamientos de los ciudadanos tienen una base cultural que los gobiernos pueden
ayudar a modificar positivamente para mejorar la convivencia y la seguridad. Esto a su vez debe
incluir medidas para reconocer y modificar comportamientos que responden a creencias,
emociones y factores culturales. De tal manera que la cultura ciudadana puede ser vista como
el resultado de un proceso social donde se construyen nociones sobre el deber ser en sociedad.
Estas pautas pueden cambiar de un contexto social a otro, así como las maneras en las que se
dan a conocer estas nociones entre los ciudadanos.

Considerando lo anterior es preciso vincular el concepto de lo “público “el cual tiene como
punto de partida el análisis de Bobbio, para quien lo público refiere a la condición de los asuntos
de Estado, a los asuntos que ordenan la vida en sociedad, que expresan o representan lo visible,
lo que es del interés o pertenencia de un colectivo, de utilidad común; que reconoce una
sociedad de desiguales, donde la Ley es el marco de regulación por excelencia.

Lo público se configura como el lugar común de la ciudad, de todos los ciudadanos y ciudadanas.
El espacio público define las esencias de una ciudad, su carácter o si se prefiere, su
alma. También, es en el espacio público en donde se “teje” ciudad, pues se va configurando la
cultura de esa comunidad.
La ciudad como espacio público, abierto, necesita ser ordenado, pero esta tarea tan solo lo
puede ser asumida por el gobierno, el cual debe intentar romper con los paradigmas de las
bases culturales de los ciudadanos; en este caso el gobierno de Mockus y Peñalosa marcaron
un hito en la práctica política y educativa en Bogotá. Logrando romper de la division entre lo
privado (íntimo y familiar) y lo público, por medio de la cual se tematizaron las relaciones de
poder en el ámbito de lo privado familiar

Se debe tener presente que la interculturalidad señala y significa procesos de construcción de


un conocimiento otro, de una práctica política, de un poder social (y estatal) y de una sociedad;
una forma otra de pensamiento relacionada con y contra la modernidad /colonialidad, y un
paradigma otro que es pensado a través de la praxis política. En este sentido, se priorizó la
formación ciudadana en el ejercicio de gobierno. Los dos gobiernos enfatizaron la función
pedagógica del Estado para la creación de una cultura ciudadana por fuera de las instituciones
de educación formal. Así mismo, la desescolarización de las prácticas educativas, se difundió
con un conjunto de prácticas pedagógicas por fuera de la institucionalidad formal: prácticas de
concientización política, de educación popular, de alfabetización y educación de adultos, de
educación no formal y de uso educativo de los medios masivos de comunicación. Entender la
ciudad como espacio de la comunicación es muy interesante puesto que nos permite
deshacernos de las clásicas jerarquías espaciales y puntos físicos. Por ejemplo las sociedades
modernas apenas necesitan centralidad espacial, lo cual es importante comprenderlo para
concebir el nuevo espacio público que se nos abre más allá del antiguo paradigma
arquitectónico y nos invita a pensar la ciudad de otra manera.

La opinión pública suele confundirse con las instituciones. La opinión pública es una parte, y de
las más importantes, de la vida pública. A la opinión pública se la relaciona con el espacio
público. De momento podemos afirmar que en la opinión pública existe un incesante flujo de
mensajes y discursos que circula cotidianamente en la sociedad. Por tanto, podemos considerar
la opinión pública como un tejido social que refleja la cultura, los valores y las instituciones y
que se propaga a través de los múltiples canales de comunicación social. Las opiniones que
circulan entre las personas llegan a ser una parte sustancial de la realidad social contribuyendo
a la formación de la cultura ciudadana por parte de los medios de comunicación.

El gobierno debía entonces actuar y enmarcar los propósitos centrales de sus políticas. Se
trataba de formar ciudadanos en una cultura del común que se considera necesario para que
distintos grupos culturales puedan convivir democráticamente en la esfera de lo público y de
transformar tanto las formas en que los ciudadanos se relacionan entre sí, como las formas en
que se relacionan con su entorno físico.

En ambos gobiernos se definió que la función de fortalecer la cultura ciudadana constituía un


ejercicio de responsabilidad compartida entre el gobierno y los ciudadanos y que su propósito
central era la armonización entre lo moralmente válido para el individuo, lo culturalmente
aprobado y lo legalmente permitido. Pero varió el énfasis puesto sobre la ley, la cultura y la
moral para el logro de este propósito. Las estrategias del primer gobierno se centraron en la
regulación cultural que operó entre ciudadanos en ámbitos colectivos por medio de premios o
sanciones de carácter simbólico, a través de las cuales las personas señalaban su aprobación o
desaprobación de la conducta de otros y generan reconocimiento social o temor a la censura
social. Un ejemplo de este tipo de regulación fue el uso de tarjetas para aprobar o desaprobar
el comportamiento de los conductores. Así mismo, se resaltaron las dimensiones políticas y
jurídicas de la ciudadanía, haciendo visible la pedagogía de la ley, por la vía del temor a las
sanciones jurídicas que acarrea su incumplimiento. De otra parte, también se destacaron las
formas morales de regulación ciudadana por medio de estrategias para apelar de forma directa
a la “conciencia” del individuo.

Fue grande la distancia entre el tipo de prácticas que tuvieron una mayor visibilidad en los
medios privados de comunicación y las que predominaron en las acciones de las entidades del
Gobierno local. Por su carácter estético y dramático, las prácticas con un carácter menos
“escolar” fueron retomadas por la televisión, la radio y la prensa, mientras que un conjunto de
las altamente escolarizadas tuvieron un mayor peso cuantitativo -no necesariamente un mayor
impacto- en la práctica estatal, y fueron virtualmente invisibles para los medios masivos de
carácter comercial.

El uso de un lenguaje novedoso se evidencia en los términos utilizados para denominar los
distintos principios, valores, programas y acciones de gobierno. Se utilizó un lenguaje coloquial,
lúdico y con visos poéticos, discrepante con el lenguaje tecnocrático e impersonal común en
estos casos, el cual apeló a las dimensiones personales, afectivas y estéticas del individuo, fue
en este contexto comunicativo en el que se desarrolló una de las prácticas, probablemente de
las más efectivas, de apelar a la dimensión moral de los ciudadanos. y movilizar a la población
en función del propósito de desarrollar una cultura ciudadana. Es igualmente claro que la
efectividad de esta forma de comunicación se facilitó por la percepción de los ciudadanos sobre
la legitimidad moral, así como por sus formas de comunicación las cuales enfatizar la dimensión
apreciativa y pedagógica del lenguaje. Ya que en los tres gobiernos hubo unas prácticas
formativas disidentes de la pedagogía oficial de los gobiernos y discrepantes con la tradición
escolar

En este caso Bourdieu, nos señalará la importancia de la configuración del poder performativo
a través del discurso, con el cual podremos imponer la visión del mundo social. En el caso
particular de Bogotá, Mockus como agente social en ocasión de la lengua legitima, tuvo el
reconocimiento para nominar el mundo o la visón de ciudad como portavoz de los ciudadanos
capitalinos. Esta podría decirse que fue la magia social que se tradujo en una pedagogía del
lenguaje de símbolos cívicos; el poder del lenguaje con el cual se pretendía crear, transformar,
nombrar, caracterizar y apropiar una cultura ciudadana dentro de lo público, creando una
identidad social como bogotanos.

El lenguaje ocupó un lugar central en la práctica del segundo gobierno de Mockus y este tuvo
dos dimensiones claramente diferenciadas: de una parte, la dimensión clásica –privilegiada
por Habermas– de argumentar bien (el lenguaje común o público) para convencer o llegar a
acuerdos con los otros, y de otra, la dimensión que Rorty denomina como “romántica”, de
hablar de forma diferente. Para Rorty, el sentido romántico del lenguaje residiría en que los
románticos consideraban que “el principal instrumento del cambio cultural es el talento de
hablar de forma diferente más que el talento de argumentar bien.

A pesar de los evidentes logros del gobierno en el campo de la cultura, por tratarse de un
campo que todavía está en proceso de configuración y formalización hay un número
significativo de retos, entre los que se destaca el de darle continuidad a prácticas que han
comprobado sus bondades.

En todo caso la poetización como instrumento o dispositivo de poder se articuló directamente


en el cuerpo, en las situaciones, gustos, emociones, etc.

Conviene subrayar que, para Foucault, el cuerpo es un texto donde se escribe la realidad social.
Bajo esta inclinación, gran parte de sus investigaciones pasaron por examinar las formas de
gobierno encaminadas a vigilar y orientar el comportamiento individual, a través de distintas
instituciones; la medicina, la escuela, la fábrica, el ejército, etc. Y cómo a través de estas
entidades se dota al individuo, de estrictas normas corporales; de una manera de actuar y de
obedecer, que, de ser exitosa, es un garante del orden social.
Pero Mockus no adoptara rigurosamente este concepto, pero si se apropiara de una
metodología romántica para vigilar y controlar el comportamiento de los ciudadanos y a su vez
lograr la obediencia de las normas como garantía social del orden y la seguridad en la ciudad,
por medio de la configuración del dispositivo de escolarización de las prácticas formativas por
fuera de la escuela
Hay que mencionar, además que el estudio histórico de la práctica pedagógica escolar en el
país y el análisis de las prácticas formativas del Estado por fuera de la escuela, permite ver
nuevos problemas de la práctica estatal y de la cultura Así que también es necesario pensar el
significado de la congregación de una multitud, una multitud creciente, y el significado de un
movimiento a través del espacio público hecho de manera que pone en cuestión la distinción
entre público y privado, entonces distinguimos que, de algún modo, los cuerpos en su pluralidad
reclaman lo público, encuentran y producen lo público reconfigurando y haciéndose con la
sustancia de los entornos materiales; al mismo tiempo, estos entornos materiales son parte de
la acción.
Podemos concluir que los espacios públicos contribuyen a la identidad y confianza social, pero
este es el resultado de la suma de varios componentes políticos y sociales que ayudan a
estructurar lo público y la cultura ciudadana como identidad; pero que para penetrar la esfera
privada es decir el comportamiento individual, es necesario poetizar la educación para educar
y organizar los cuerpos en los espacios determinados para, que, al final se traduzca en una
cultura ciudadana que modifica los comportamientos por medio del capital simbólico, es decir
por medio de la visión de ciudad que se impartió desde el gobierno. Y que logra trascender en
lo público en las relaciones sociales. En consecuencia cabe señalar que los medios de
comunicación desempeñan una función de moldear la opinión pública y modificar
comportamientos a favor o en contra de sus intereses, pero en este contexto favoreció los
gobiernos señalados en el texto aquí planteado.
BIBLIOGRAFÍA.
Sáenz Obregón, Javier. “Las prácticas formativas: entre la escolarización y la poetización de la
vida urbana”. Contenido en. Desconfianza, civilidad y estética: las prácticas formativas estatales
por fuera de la escuela en Bogotá. 1994-2003. Universidad Nacional de Colombia. Bogotá,
Colombia. 2007.
Foucault, Michel. “Disciplina” Contenido en. Foucault, Michel. Vigilar y Castigar. Siglo XXI
Editores. Buenos Aires. Argentina. 2004
Quijano, Aníbal. “Lo privado y lo público: un enfoque latinoamericano”. Contenido en. “Aníbal
Quijano: Cuestiones y Horizontes. Antología esencial”. Ed. CLACSO. Buenos Aires 2014
Bourdieu, Pierre. "La producción y la reproducción de la lengua legítima", "La formación de
precios y la previsión de beneficios". Contenido en "¿Qué significa hablar? Economía de los
intercambios lingüísticos". Akal. Madrid. 1999
Quijano, Aníbal. “Colonialidad del poder y clasificación social”. Contenido en. Castro-Gómez,
Santiago; Grosfoguel, Ramón. El giro decolonial. Reflexiones para una diversidad epistémica
más allá del capitalismo global. Siglo del Hombre Editores; Universidad Central, Instituto de
Estudios Sociales Contemporáneos y Pontificia Universidad Javeriana, Instituto Pensar. Bogotá,
Colombia. 2007
Bobbio, Norberto. “La gran Dicotomía Público privado” Contenido en. Estado, gobierno y
sociedad. Fondo de Cultura Económica. México. 2000.