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Astrología Científica

Selene
Manual de interpretación de la Luna

María y Carlos
2008

Sidereh
Solar para la Investigación y el Desarrollo de las Relaciones Humanas
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SELENE
INTRODUCCIÓN

CAPITULO I Luna en los Signos:


Luna en Aries
Luna en Tauro
Luna en Géminis
Luna en Cáncer
Luna en Leo
Luna en Virgo
Luna en Libra
Luna en Escorpio
Luna en Sagitario
Luna en Capricornio
Luna en Acuario
Luna en Piscis

CAPITULO 2 Luna en las Casas

CAPITULO 3 Luna y los aspectos planetarios


Luna – Sol
Luna – Venus
Luna – Marte
Luna – Júpiter
Luna – Saturno
Luna – Quirón
Luna – Urano
Luna – Neptuno
Luna –Plutón

CAPITULO 4 Luna Progresada

EPÍLOGO

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INTRODUCCIÓN

La Diosa romana de la Luna, introducida al parecer por los Sabinos, representó la


simple adopción de los mitos de la diosa griega Selene. Tenía en Roma dos
templos a ella dedicados: uno en el Palatino y otro en el Aventino.

Selene, hija de Hiperión y Tía (o Basilea), constituyó para los griegos la


personificación de la Luna. Tenía gran importancia en los rituales de tipo mágico
y era invocada por las mujeres durante el parto. Se representa a Selene como
una joven de gran hermosura que recorría el cielo, al igual que sus hermanos Helio
(el Sol) y Eos (la Aurora), en un carro tirado por caballos. Conocidos son sus
amores con Pan y Zeus, pero los más célebres son los que tuvo con el pastor
Endimión, de quien engendró 50 hijas.

Su madre Tia ( ) fue una de las Titánides, hija de Urano y Gea, por lo tanto,
Selene es nieta del Cielo y de la Tierra. Su padre Hiperión es también hijo de
Urano y Gea, uno de los titanes que se casó, por lo tanto, con su hermana Tia o
Basilea (personificación de la Realeza, a lo que hace referencia su nombre que en
griego significa “reina”, dentro de la mitología aparece en algunas versiones como
casada con Hiperión y madre de Selene).

Etimológicamente observamos que Selene del griego reúne varios


significados posibles, todos ellos asociados con las cualidades que
astrológicamente definen la cualidad de la Luna:

sela, selao) brillar, relucir, resplandecer, alumbrar, iluminar; que


lleva o trae la luz; luz viva; destello; esplendor. Obviamente
asociado al brillo e iluminación que observaron los griegos antiguos
proveniendo de la Luna, en particular en las noches de Luna Llena.

(selo, zelo) = querer, desear, que obra por espontánea voluntad.

(zelgo) encantar, hechizar, fascinar, seducir, engañar, cegar; calmar,


apaciguar, suavizar; producir por arte de magia.

(zelemos) = fertilizante; fecundante, fecundo.

(zeleos) = de buena voluntad; deseo; voluntad; el que quiere.

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Si observamos su familia, cuya composición etimológica también nos suma
significación respecto de las cualidades de la Luna, vemos que:

(Zia) Tía o Tea, madre de Selene proviene etimológicamente de:

(zea) visión, contemplación

(ziadzo) inspirado por los dioses; profetizar; honrar como a un dios;


divinizar
(zeios) Divino, relativo o consagrado a los dioses.

(Basilea) madre de Selene, proviene etimológicamente de:


(basileis) ser rey; reinar; imperar; vivir como un rey. De allí basílica,
el palacio del rey.
(basis) marcha, paso, camino; pie, pierna; ritmo cadencia; base, sostén,
fundamento.

(Hiperión) padre de Selene proviene etimológicamente de:

(iperinao) purgar excesivamente, purgación violenta; debilitado por


excesiva fecundidad.
(iper… ion ego) exceso de… yo, ego; marcha, ir; dardo, veneno;
ión, carga eléctrica.

Como vemos Selene, la Luna, representa una energía que desciende de lo más
espiritual o elevado. Urano, el Cielo, su abuelo y lo más material, la Tierra, Gea, su
abuela, combina ambas posibilidades de expresión. De su madre hereda la
realeza, la visión, la fecundidad, la posibilidad de encarnar lo divino. De su padre
la posibilidad de excederse en diferentes áreas como el ego, el avance, la
destrucción, la energía. Su propio nombre encierra la clave de su brillo, su
esplendor, su deseo, sus encantos y hechizos, su capacidad de fecundar y su
inquebrantable voluntad.

La Luna en la Astrología Científica representa a la Bestia o el ser biológico que


generan papi y mami cuando hacen el amor, en el que encarna la Bella o el Alma
humana, lo emocional, las raíces, el subconsciente, la mujer y la madre, la
fecundidad, el pasado, el hogar, la casa que habitamos y las mudanzas.

Es un punto inconsciente, pasivo, femenino, receptivo, introvertido, pero


sumamente activo, que predomina en el engrama energético personal hasta los 28
años o más.

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La Luna es la diosa de la fertilidad, la nutrición, los instintos, las emociones. Es
símbolo del eje dependencia-independencia. Gobierna el sentido básico de
seguridad y confianza primaria sobre los que influyen fuertemente los padres.

Con la Luna en un signo de aire la persona tiene tendencia a intelectualizar los


sentimientos. Con la Luna en signo de tierra se tiene dificultad para expresar las
emociones. Con la Luna en signo de fuego los nativos responden agresiva y
activamente. Finalmente, una Luna en signo de agua hace que la persona invierta
gran energía en las emociones. En el signo de Piscis es la más emocional.

La función de la Luna es permitir que la vida crezca. Tendencia a sostener,


conservar. Mantener vivo lo vivo y permitirle que crezca es la dualidad básica. Es
nuestra naturaleza instintual, o lo que Platón denomina La Bestia: “Empleamos la
mayor parte de nuestras energías tratando de calmar a la Bestia”. La clave vital
es reconocerla, aprender a calmarla satisfaciendo sus necesidades con
inteligencia solar y con amor (nunca reprimirla, porque crece en la sombra), y
trascenderla ejercitando la polaridad expresada por el signo contiguo siguiente al
que se encuentra.

La función lunar es lo que se denomina el inconsciente personal o instinto de


supervivencia, un sistema básico de placer-displacer que nos permite tomar
decisiones basadas en los instintos, o lo que aprendimos desde chiquitos para que
nos quieran y nos alimenten. Constituye un patrón energético que es sumamente
poderoso. Tan poderoso que tiende a perpetuarse, lo cual dificulta notablemente
el crecimiento pleno de los individuos. Por ello, la mayor parte de la humanidad
“vive en la Luna” hasta el fin de sus días en esta encarnación.

El siguiente nivel de funcionamiento humano es el Solar. Una individualidad


autónoma, que no depende de nada ni de nadie afuera, y que además es feliz…

El gráfico que sigue nos aclara el diseño humano y su potencialidad astrológica, y


la gran importancia que tiene el reconocimiento y la comprensión de la función
lunar para trascenderla con menos sufrimiento inútil. Como decía Carl Rogers, “lo
primero que tenemos que hacer para transformar algo, es reconocer que ese algo
existe”.

La Luna, sede del miedo y de la bronca en nuestra vida, existe y es poderosísima.

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CAPITULO 1

LUNA EN LOS SIGNOS

Al nacer el ser humano es totalmente dependiente del medio ambiente, en


particular de sus padres o las personas que desplieguen la función materna, es
decir cuidado, caricias, protección, alimentación e higiene.

La mirada científica actual considera que el bebé nace en un estado de


prematuración, consecuencia de la complejidad del diseño humano. Si
observamos otras crías animales vemos que nacen e inmediatamente se ponen de
pie, buscan y encuentran el alimento. El bebé humano no camina hasta
aproximadamente el año y es incapaz de buscar su sustento, depende totalmente
de alguien para su supervivencia.

Esta dependencia no es sólo del alimento, o los primeros cuidados, sino que en los
hospitales se detecta un síndrome por el cual los bebés mueren cuando en
situaciones en las que las mamás no pueden hacerse cargo de ellos, por
fallecimiento en el parto o por razones de salud y en su lugar múltiples
profesionales, médicos o de enfermería atienden alternativamente al bebé.
Entonces se observa que el bebé muere de lo que se denomina marasmo, una
enfermedad que consiste en el desinterés por la vida y el alimento, el niño deja
de comer al punto de la inanición y la muerte. Esta situación generó que en estos
casos se designe un par de “cuidadores” exclusivos del niño que cumplirán la
función materna de alojarlo y de brindarle afecto, fundamental para el arraigo
del bebé a la vida.

La Luna simboliza en la carta no sólo la función materna sino también este punto
crucial de necesidad. Por lo tanto, con la Luna observamos un proceso de
desarrollo individual, es una energía indicadora de la posibilidad de crecimiento
del individuo, una especie de brújula que puede orientarnos sobre la posición del
consultante en el momento de la entrevista.

Astrológicamente se dice que una persona hasta aproximadamente los 28 o 30


años es Lunar, es decir, dependiente, apegado y necesita comportarse de
diferentes maneras repetitivas según la posición por Signo y Casa de la Luna
natal.

Si va desplegando su propio y único camino de crecimiento alrededor de esa edad


comienza a brillar desde su energía Solar, que siempre está presente pero no se
despliega ampliamente antes. A partir de aquí a los 33 o 35 años comienza a

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cobrar más potencia la energía del Ascendente que encierra la clave de la misión
espiritual del individuo.

Como vemos la Carta Natal es un campo energético que se va desarrollando a lo


largo de la vida y nos permite crecer dentro de un marco de seguridad sostenido
principalmente por el planeta Saturno responsable del cumplimiento de cada plan
individual.

A los 7 años un niño es totalmente Lunar, ya no queda en su cuerpo ni una sola


célula asociada al cuerpo materno/paterno y prima en su condición la necesidad
reconocida desde el nacimiento a través del filtro de la lectura de la realidad que
constituye su propia Luna.

A los 14 años el adolescente, apropiándose ya con más firmeza de su cuerpo


emocional, va en dirección firme hacia cumplir las demandas del arquetipo lunar,
siempre dependiendo del Signo y Casa en que se encuentra esta luminaria.

A los 21 años se observa la conducta que se denomina astrológicamente “sentado


sobre la Luna”, el joven está haciéndole los deberes a esta energía, por ejemplo,
una Luna en Cáncer está casándose y formando una familia, o totalmente
absorbido por los problemas familiares, haciéndose cargo de la mamá, el papá o
algún hermano.

Finalmente entre los 28 y 30 años, oportunidad del retorno de la Luna


Progresada al lugar de la Luna natal y del retorno de Saturno en tránsito al
contacto con la posición de Saturno natal, es de esperar que la persona haga
movimientos en función de romper el mecanismo repetitivo lunar y se libere
aumentando la expresión de su energía Solar. En el caso mencionado de la Luna
en Cáncer significaría ir a Leo, individualizarse, dejar de depender del afecto de
los que la rodean, tener asunto propio, esto puede implicar, separarse en el caso
de haber formado un hogar como resultado de la necesidad y no del deseo
profundo, dejar la familia infantil si aún vive con los padres, dejar de trabajar en
la empresa familiar si lo hace, etc.

En el siguiente gráfico podemos apreciar estos diferentes estadios.

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Es necesario reconocer que la mayor parte de la humanidad actual funciona por
debajo del nivel de la Personalidad Integrada, pues no ha desarrollado una mente
que le posibilite el reconocimiento de la integridad individual como clave del
diseño. Todavía operamos con una mente dominada por las emociones desbocadas.
Todavía hay miedo y bronca (o apatía) en la mayoría de los seres humanos.

De aquí la importancia de este libro para los astrólogos científicos, que pueden
informarles a sus consultantes del estupendo potencial de cada individuo, si
logran trascender la etapa lunar en sus vidas, y comenzar a operar desde el Sol
irradiante pleno y feliz.

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Al ir estudiando la Luna natal en los diferentes signos vamos a ir puntualizando
diferentes lecturas, a saber:

- Las características positivas de cada posición en función de la capacidad


de cuidar, proteger, alimentar y sostener. La expresión más elevada.

- Cómo el individuo vio a su mamá, es decir, no como era, sino cómo la captó
la persona según su energía lunar. En una familia, dos hermanos con
posición lunar diferente, al describir a su madre puede que parezca que no
hablan de la misma persona. Cómo va a desplegar luego la función materna.

- Qué aprendió a hacer la persona para que la quieran y la alimenten.

- De qué tiene necesidad, de lo contrario, siente que se muere. Cuáles son


los padecimientos más frecuentes.

- Qué hacía probablemente a los 21 años, qué es de esperar a los 28 años.

- Cuál es el desafío, a qué energía no va y porqué.

- Cuál es el método para ir desplegando y experimentando la energía


rechazada, qué le podemos aconsejar para que progrese en función de sus
posibilidades.

LUNA EN ARIES

La persona con Luna en Aries tiene reacciones rápidas, planteos directos,


impulsivos, espontáneos. Es por naturaleza impaciente, inquieta, irritable, pero se
le pasa; no hay rencor. Independiente, no quiere ser interferida. Fobia a recibir
afecto, al gesto afectuoso, porque teme al peligro de depender de otro, esto
genera cierta tendencia a dominar. Tiene coraje. Afligida muestra un ser brusco
e irritable.

Oscila entre la seguridad y el miedo. No soporta ser atrapado en la energía de


los demás, depende de que no lo atrapen y de la debilidad de los demás. Siempre
alerta, en guardia. Le cuesta quedarse quieto. Su lema es "el que pega primero
pega dos veces". Tiene una actitud de ser fuerte y ser duro.

Su modo de cuidar es desde la libertad y el respeto por el otro. Esta presente


para auxiliar pero permanentemente alienta al otro a que lo haga por sí mismo.

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Es una energía que favorece la liberación del individuo de la familia infantil a la
vez que dificulta la formación del propio hogar dado que la persona teme ser
atrapada en un marco afectivo. Buena proveedora, entiende que si el otro está
alimentado y sostenido no lo va a sobrecargar o a privarlo de su independencia
demandándole cosas.

La expresión más elevada que podemos encontrar de una Luna en Aries es la vía
del intelecto, Aries elevado es el pensamiento, entonces, podemos encontrar “un
guerrero que surge triunfante de la batalla y desde el plano de la mente rige”.

Vio a su mamá como bien predispuesta y activa, siempre ocupada, siempre


haciendo algo, en el caso de una Luna con ciertos aspectos difíciles puede haber
padecido ciertas escenas de violencia o agresión. Una mamá social, muy
conectada, en algunos casos la describe como muy intelectual, lectora o
escritora, realizando encuentros de filosofía. Una mamá líder, jefa del hogar o
en su trabajo.

La persona con Luna en Aries a la hora de desplegar su función materna entiende


que dar afecto es hacer con y por el otro, muestra el cariño haciendo, rápido y
breve; es un iniciador; la continuidad depende del otro; tiene una disposición
natural para responder a la demanda “ya”; no está preparada para esperar o
hacer esperar al otro. En la mujer con esta energía tener hijos no es una
prioridad, es una acción más que muchas veces decide no ejecutar. El varón con
Luna en Aries hasta tanto elabora esta energía busca una pareja que se
desempeñe como una madre segura, decidida, que no lo consulte demasiado, una
mujer ejecutiva no demasiado cariñosa, independiente y que no aspire al
compromiso y la pertenencia.

Para que la quieran y la alimenten la persona aprendió de chiquita a complacer


haciendo las cosas de inmediato, en el caso que le gustaran, de lo contrario es una
energía muy caprichosa no soporta hacer algo que no le gusta o que implique una
demora, recordemos que es sumamente impaciente. Aprendió a tener buen
humor, estar siempre con una posición optimista, que puede llegar a ser negadora
de la realidad en casos extremos. Suele haber sido un niño o niña estudiosa o que
se destacó en algún área, metafóricamente “siempre levantan la cabeza” o la
mano, a riesgo algunas veces que se la corten. Niños directos y sinceros no
siempre son bien recibidos por los adultos, la diplomacia no es su fuerte más bien
un campo de aprendizaje.

Si la energía no evoluciona y el individuo se cristaliza en este modelo, Aries se


vuelve como una necesidad, sin la cual siente que se muere, la necesidad de
moverse, de cambiar, de acelerar las cosas, de huir del afecto porque siente que
lo detiene. Quien tiene Luna en Aries puede padecer de ansiedad, irritabilidad,

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enojo, sufre de impaciencia y esto puede generarle accidentes varios,
hipertensión, diabetes por la desconexión del amor, cálculos renales, entre otros
síntomas. Las circunstancias y personificaciones que la vida diseña para una Luna
en Aries que termina rechazando el polo (Tauro), representan precisamente la
energía más baja de Tauro. Crisis e individuos muy pesados, que se cuelgan de la
persona, y que le hacen muy complicado moverse. Algo o alguien se le cuelga y la
pobre Luna en Aries tiene que esforzarse para arrastrar al “toro”, o empujarlo
con toda su energía, hasta agotarla. También la vida puede pararnos de un golpe…

Probablemente a los 21 años estaba en mil cosas, trabajaba, estudiaba, viajaba


mucho e incluso conformaba su hogar abandonando el hogar infantil. A los 28
años se espera que la persona se detenga, analice qué siente, revise sus afectos o
mejor dicho la falta de afecto en su vida y se disponga a buscarlo. Se espera que
se quede quieta, renuncie a algún trabajo o a todos, que sea una iniciadora de la
propia vida en función de sus deseos más profundos y no de la búsqueda de
movimiento perpetuo.

El desafío es que vaya a Tauro, se pare para que la quieran y pueda ser capaz de
retribuir afecto, que conecte el placer; revise los recursos y se organice en esta
área, dado que tiene resistencia a poseer o tener cosas, puede percibir la
posesión como algo que le quita libertad, algo de lo cual tiene que hacerse cargo o
es responsable y no lo desea. No va a Tauro, siguiente signo en el Zodíaco porque
lo asimila a Piscis, energía que siente que ya trascendió, confunde el aspecto bajo
desinteresado y desconectado de Piscis con la falta de interés y la desconexión
de Tauro, fruto de la búsqueda de comodidad y tranquilidad perpetua, Aries
representa una energía pasional y decidida en particular movilizada por la
emocionalidad lunar.

El método para ir expresando la energía Tauro rechazada es recomendarle a la


persona que realice cosas del orden libriano, el otro polo de la energía Aries al
cual va con mayor facilidad por ser cardinal y positivo, por ejemplo, que resuelva
conflictos aplicando la justicia, que sea moderador de disputas ajenas, que
realice algún proyecto relacionado con la belleza, la armonía y el disfrute, lo cual
le resulta atractivo por ser un proyecto y a la vez la pondría en contacto con la
manifestación de Libra o Venus su regente que es a la vez el regente de Tauro.
Dejarse llevar por el otro, permitirse el reposo del guerrero, esa es la clave, no
decimos que sea fácil pero es posible. Tareas recomendables: tomarse
vacaciones con más frecuencia, porque habitualmente las evita, las pospone o las
cobra; viajar, pero siendo otro el conductor; internarse en un Spa;
comprometerse con alguna pareja e intentar compartir y gozar (por definición
Aries no va a Libra, símbolo de la pareja); practicar bailar con un partener, se
mueve pero a la vez acompaña algún otro tiempo y deseo, etc.

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Síntesis de la estructura: la Luna en Aries no va a Tauro, el placer, la entrega, el
disfrute, lo material. Tiene necesidad de ser activa permanentemente. Siente
que si se detiene, se muere. Su complemento o el medio para aprender a expresar
Tauro es Libra, el otro, la justicia. No podemos aconsejarle directamente que se
detenga, que se quede quieta, pero sí que ejercite conscientemente la belleza, el
equilibrio, la armonía y el bien.

LUNA EN TAURO

La persona con Luna en Tauro muestra las emociones más firmes y serenas,
controla más su temperamento. Es importante tener cuidado con "el toro" cuando
se enoja. Fuerte deseo de seguridad material. Le gusta la buena mesa, comer, lo
estético, permanecer en el hogar. Paciente, perseverante.

Es una energía que se expresa como un ser complaciente y disfrutador,


entusiasta y de muy buen humor, salvo cuando se “empaca”. La Luna en esta
posición se considera exaltada, la persona crece segura y confiada.

Es un individuo que tiende a ser divertido, compartir lo que produce y trasmite


sensación de seguridad y cuidado afectuoso. Gran amigo y compañero.

La expresión más elevada implica el desarrollo de la visión espiritual, “ve, y


cuando el ojo de la visión está abierto, todo se ilumina”, desaparece el espejismo
y la ilusión material y entra en contacto con las realidades trascendentales.

A su mamá la vio fuerte y segura, reservorio de afecto y de cuidados. De niños


son sumamente seductores, conquistan con la mirada esquiva y compradora.
Muchas veces a la persona le cuesta dejar el hogar infantil porque la sensación es
que cualquier otro sitio en el planeta es inseguro respecto de la comodidad que se
goza en la casa. Son los hijos típicos de esos padres que sienten que los que van
a tener que irse para alcanzar algo de intimidad son ellos, porque sus hijos están
“ocupando” el hogar aún cuando tienen 30, 40 años o más.

La función materna la despliegan trasmitiendo firmeza, calma, belleza y afecto


(la regencia de Tauro corresponde a Venus), mamás “tranquis”, aunque
perseverantes y muy cuidadosas. El varón con Luna en Tauro persigue mucho el
placer, tiene resistencia al compromiso, busca una pareja más seductora que
maternal, su interés no se centra precisamente en la paternidad. De todos
modos, si los atrapan son muy buenos padres, cariñosos, atentos, persistentes y
correctos sostenedores económicos, al punto que a los hijos les cuesta alejarse
de este espacio de seguridad.

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Para que la quieran y la alimenten la persona aprendió a ser confiable, tranquila,
tomarse sus tiempos. Muchas veces son niños que juegan solos, casi no se los
escucha, tienen una serenidad que, a veces, preocupa a los padres, pues no
parecen normales. Aprendieron a seducir al otro haciendo algo que lo complazca,
mantenerse quietos, no molestar, ser previsibles.

Si esta energía no se elabora, Tauro se vuelve necesidad, es decir, obsesión por


el dinero, el lema de la Luna en Tauro es “hoy fue un día productivo”, no pueden
parar, necesitan acumular, o, tal vez, necesidad de que nada se mueva, que nada
cambie, la energía tiende a momificarse, a cristalizarse. Una de las
consecuencias más visibles es la comodidad excesiva, la inmovilidad y la
acumulación de objetos. Aparece una fijación por seducir, inclinación a la
infidelidad, gran dificultad para comprometerse con alguien. En realidad, la
persona con Luna en Tauro no es que sea infiel, sino que se conecta sólo con lo
que tiene delante, como el toro pastando en el campo, cuando está con una
persona es toda su realidad y tiende a disfrutar y complacer, al instante está con
otra persona y le sucede lo mismo, no tiene gran capacidad de abstracción cuando
se trata de cuestiones afectivas.

Su padecimiento más frecuente cuando no se elaboran estos aspectos de la


energía es estrés; dificultades de tiroides, donde simbólicamente se implica el
tema sumisión-soberbia, sometimiento-asumir el poder; temas con la garganta,
afonía y problemas con la vista, significando que no “ven” lo que tienen que largar
o lo que se están “tragando”.

A los 21 años, “sentados”, como se dice, sobre la luna, están viajando,


disfrutando, saliendo sin falta todas las noches, conociendo chicas y chicos, por
otro lado, pueden estar obsesionados con forjarse un futuro, diseñando la forma
de ganar dinero con el menor esfuerzo. Suelen prolongar los estudios de manera
de permanecer como “estudiantes crónicos”, eso va justificando que los padres
los sostengan.

A los 28 años, es de esperar un movimiento hacia el cambio. En principio, que


vivan solos o en pareja, lo importante es que se auto-sostengan o sostengan a
otro, que muestren autosuficiencia. Un giro respecto de la necesidad de
producir permanentemente, que puede implicar renunciar a un empleo o empresa.
Un acto de abandono de la comodidad y seguridad familiar, cualquiera sea.

El desafío es desplegar la energía polar de Géminis, cambio, movimiento,


adaptabilidad. Esa especie de ductilidad que le puede permitir relajarse, a la vez
que comprometerse en un ideal, no en algo material. No va a desplegar esta
energía porque la confunde con Aries, la prisa, el apuro, la falta de

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responsabilidad, conecta los aspectos menos deseables de Aries y Géminis,
aquello que muestra que “agitarse no es moverse”, sin tener en cuenta, que
momificarse tampoco es moverse.

El modo de ir desplegando ese polo energético es experimentar Escorpio,


confrontar, conectar profundamente los proyectos más allá que impliquen o no
placer. Aconsejarle soltar, terminar definitivamente con algunos proyectos que
arrastra y le quitan energía; enfrentar los conflictos, en especial los afectivos,
que tiende a abandonar en el cajón chino como si eso fuera una solución. Es
importante que la persona intente reconocer su tendencia a permanecer impávida
ante los problemas como si esta actitud, no opinar, no responder, no hacer nada,
fuera a resolver algo mágicamente.

Síntesis de la estructura: la Luna en Tauro no va a Géminis, el cambio, el juego, la


adaptabilidad, lo cual se convierte en su desafío. Se genera la momificación.
Puede ejercitar poco a poco Géminis en la medida que experimenta su opuesto
complementario, Escorpio, abandono de aquello que ha muerto y surgimiento de la
transformación, como le gusta crear es posible que logre transmutar.

LUNA EN GEMINIS

Es una posición que se expresa como una persona versátil, perspicaz, inteligente,
impredecible en los cambios. Le interesa comunicarse, tiene curiosidad por
saber, rápida acción mental, racionaliza las emociones. Muestra un sistema
nervioso activo, rupturas por cambios de sentir.

Puede manifestarse como ciclotimia. Cuando se levanta con el Gemelo Inmortal se


siente Dios. En cambio, cuando se levanta con el Gemelo Triste, es un trapo de
piso. Es aconsejable, en nuestra cultura exitista, que le otorgue un lugar al
Gemelo Triste. Ver de vez en cuando una película de llorar. Muchas ideas, puede
ser que le cueste concretar o materializar las ideas.

La experiencia se transita con frecuentes cambios de residencia. La persona


presenta una naturaleza dual, vacila mucho, observamos cierta inconstancia. El
individuo siente que si no cambia todo el tiempo corre el riesgo que lo encasillen,
rechaza ser identificado con algo. Gataflorismo por imposibilidad de elegir y
sostener la elección. Duda. Síndrome de “No hay nada que le venga bien”.
Depende de que otros sean libres, amplios. Le cuesta instalarse en la vida,
contener al otro.

A la hora de desplegar la función de cuidado y afecto son personas tiernas y muy


amorosas, abiertas a escuchar la demanda del otro, aún cuando les cuesta

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conectar el sentimiento y tienden a razonar en lugar de sentir; se esfuerzan por
trasmitir cariño y protección de forma versátil y divertida.

La expresión más elevada consiste en superar la inestabilidad, reconocer su otro


yo y “en la declinación de ese yo, crecer y resplandecer”.

A su mamá la vio como alguien social, cambiante, activa. Algunas veces, esta
energía representa para la persona una mamá intelectual, inteligente y jovial. En
general, tienen una experiencia de madres múltiples, la han cuidado la tía, la
abuela, la hermana, la vecina, etc. El modelo materno es diverso, así aprenden a
ser una madre multifacética y comprensiva. La maternidad es un desafío, puede
que sean madres jóvenes por la curiosidad y la necesidad de experimentar, aún
así, luego los hijos les restan libertad e implican una difícil responsabilidad que
asumen con entereza y un cierto sentimiento de pérdida. Es importante
discriminar que no son hermanas o amigas de los hijos sino que su función implica
ser un tutor que impone límites. El varón con Luna en Géminis busca una pareja
joven, alguien que como madre sea alegre y divertida, que pueda compartir sus
dudas y su impaciencia, que no exija demasiado compromiso, le deje espacio para
el juego y la diversión y pueda revisar permanentemente las reglas
readaptándose.

Para que la quieran, la alimenten y la sostengan, la persona con Luna en Géminis


aprendió a adaptarse, cambiar permanentemente, en particular, de escuela, de
amigos y de vecinos. Son niños alegres y muy sociables, comunicativos y que les
gusta actuar en el colegio, desplegar diferentes personalidades. Aprendieron a
esconder sus tristezas, no llorar o hacerlo a escondidas, a ser amigos y
confidentes de sus padres, algo que no es deseable en función de que son niños y
lo importante es el cuidado por parte de los padres de su propio desarrollo.

Esta energía si no se elabora tiene necesidad de cambio, de movimiento, de que


las cosas sucedan rápidamente, de variedad y de libertad. La rutina los agobia,
los deprime. Esta necesidad dificulta que puedan asumir un compromiso,
sostener responsabilidades a largo plazo, renunciar a algo. La dificultad de la
indecisión de esta energía reside en que “quieren todo”, no pueden elegir porque
no soportan perder algo. En un planeta en el que estamos “condenados a elegir”,
como práctica constante y desarrollo de la Ley del Libre Albedrío.

A los 21 años, salían, tenían muchísimos amigos (de hecho la agenda de una Luna
en Géminis es como una Biblia, conservan los teléfonos de los compañeros del
jardín y la primaria, de todos los trabajos, etc.), algunas veces por curiosidad ya
eran mamá o papá, estudiaban más de una carrera o ya habían cambiado varias.
Se les complica terminar, sostener en el tiempo el estudio o la relación.

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A los 28 años es de esperar que puedan sostener algo, terminar una carrera
terciaria o universitaria, terminar alguna relación que ya no los hace felices,
emprender un proyecto que puedan sostener en el tiempo que implique alguna
renuncia y asumir un compromiso.

El desafío es que no van a desplegar la energía de Cáncer, les cuesta conectar lo


que sienten, si uno les pregunta ¿Qué sentís? Responden, “pienso que…”, “me
parece que…”, “creo que…”. Confunden la quietud y el estancamiento de Tauro
con la aldea afectiva de Cáncer. Sentir sería como dejar de pensar, lo cual es
sinónimo para ellos de morir. Permanecer, dejarse cuidar, dejarse rodear por el
afecto es asfixiante; reclaman afecto pero le escapan, señal de la ambivalencia
geminiana. La condición mercuriana (como regente de Géminis) del “eterno joven”
puede generar el peligro de operar como un “péndex crónico”.

El método para ir desplegando su energía elevada es ir a Sagitario, elegir una


dirección, aceptar alguna respuesta, creer en algo, así lentamente van
construyendo su propia aldea, aldea mental, pero van circunscribiendo un ámbito
de expresión y manifestación que le son propios, de lo contrario son personas
dudosas, inseguras, siempre buscando algo, no saben bien qué.

La clave es explorar, experimentar y expresar, me gusta o no me gusta, este


último paso es lo conflictivo para la Luna en Géminis, descubrir su propio y único
camino de crecimiento que siempre implica renunciar a algo. Su avidez por
conectar y comunicar, le impiden poder dejar algo desconectado y conectar el
silencio profundo que las ponga en contacto con su individualidad superior.

Le podemos aconsejar que se detengan un poco, mediten, que cocinen, que entren
en contacto con la alquimia de los alimentos y los sentimientos. Que permitan y
faciliten la expresión de su gemelo triste, que vean películas emotivas. Mover el
cuerpo puede ser una vía de desconexión de la mente que puede abrir nuevos
horizontes.

Siempre es posible que cualquier intento de crecimiento sea camuflado dado que
todos representan un cambio, una variación y pueden ocultar un gatopardismo, un
intento de alejar la rutina, lo cual no implica un verdadero progreso espiritual.
Sin embargo, el único método es apostar a que alguna vez realmente se implique
afectiva y profundamente, que abandone su tendencia infantil e ingenua y se
comprometa fiel y seriamente con su crecimiento personal.

Síntesis de la estructura: la Luna en Géminis, no va a Cáncer, símbolo del hogar,


la familia y los afectos. Fundamentalmente su desafío es conectar el sentir, el
sentir a través del cuerpo. Por lo general si le preguntamos qué siente respecto

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de una situación conflictiva en la cual está involucrada, la persona da respuestas
del orden: "Yo pienso que...", "Yo creo que...", le cuesta decir "siento que..."

Accede a Cáncer, signo cardinal y de acción concreta, incorporando su opuesto


complementario Sagitario, en lugar de preguntar, acepta determinadas
respuestas, en lugar de tanto análisis apela a la síntesis, deja de jugar
reactivamente y se introduce en la fiesta de la vida.

LUNA EN CANCER

Es la Luna por excelencia ya que está ubicada en el signo que rige, es decir la
energía que mejor expresa a través de su función. Da un individuo muy sensible
al medio ambiente. Receptivo, doméstico. Emociones muy profundas. Cambio de
humor frecuente, aún así es sereno, no tiene mal carácter. El arquetipo de esta
Luna es Susanita, la de Mafalda.

Deseo de ser maternal, protector. Fuertes lazos con la madre y la familia.


Importante la seguridad en el matrimonio y el hogar. Muchísima memoria, puede
ser historiador. Psíquicos, cocineros. Da mucho cariño, puede ser sobre-
protector. Siente que la madre lo encadena. O lo devora, como el cocodrilo del
Capitán Garfio. Es el mito de Job y la Ballena, o la genial pregunta de Lacan a
algunos de sus pacientes: “Quién puso el palo en la boca del cocodrilo para que no
te coma?”, que debería ser la función paterna para despegar al párvulo del abrazo
asfixiante y posesivo de la madre.

O la aparentemente cruel advertencia de Jesucristo en Mateo 10: “No habrá


peor enemigo para un hombre que los miembros de su familia… biológica”. Porque
la vida consiste en encontrar la familia espiritual.

O el terrible plan de Zeus para separar a su hija Perséfone de la madre,


Deméter: que el tío Hades (Plutón) la rapte, la lleve al Reino Subterráneo de las
Almas y la viole. Cosa que hizo, y se ve que a la niña le gustó, porque se convirtió
en la Reina del Hades.

Esta energía es la que genera las “hermandades de sangre” o mafias nacionales e


internacionales que gobiernan la actual Civilización Occidental Globalizada.

La sensación es que si no protejo no me van a proteger ni contener. Tengo que


quedarme dentro. Me hago el nene, me cuesta salir al mundo. Temo ser
considerado un tiro al aire.
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La Luna en Cáncer encierra la mayor capacidad de cuidar, proteger, alimentar y
sostener. Esto puede manifestarse como una actitud sobre-protectora que
puede dificultar la individualización de aquellos que toma bajo su cuidado.

La expresión más elevada es superar el aislamiento y su conexión con el deseo de


la multitud para lograr “construir una casa iluminada y morar en ella”.

El individuo vio a su madre como una super-mamá, insuperable, incomparable,


fuente inagotable de seguridad y afecto. El lazo al vínculo materno es muy
fuerte aún cuando, muchas veces, en apariencia el lazo sea conflictivo, no los une
el amor sino el espanto de la dependencia, el auto-sacrificio no pedido y,
fundamentalmente, la culpa. En el varón con Luna en Cáncer se observa que más
que una pareja, muchas veces, busca una madre sustituta para sí, que, tal vez,
comparta con sus hijos o nunca se arriesgue a ser destronado del papel. Muchos
hombres y mujeres con Luna en Cáncer, aún cuando la energía está dignificada, no
tienen hijos, la dificultad se presenta en que no pueden dejar de ser hijos, para
convertirse en padres de sus padres.

La persona con Luna en Cáncer para que la quieran aprendió a ser afectuosa,
tierna, generosa, muy sometida y dependiente del deseo del entorno, eligió
siempre el deseo familiar antes que acompañar experiencias con amigos, parejas
o compañeros. Constituyen el típico niño que ayuda a su padre en el trabajo o la
niña que ayuda a su madre en las tareas hogareñas. Muchas veces culminan
trabajando en la empresa familiar, les cuesta mucho desplegar las propias alas y
volar.

La persona con Luna en Cáncer tiene necesidad de grupo familiar, de sostener


para que el otro lo sostenga, de cuidar descuidándose para poder reclamar la
deuda, depende de un engrama de dependencia, de que otros lo necesiten, de lo
contrario, no tiene asunto propio. Si los que la rodean muestran ser
independientes o autónomos sienten que se mueren, entienden que esto significa
que nadie los quiere y pierden interés en la vida, no logran reconocerse más allá
del reconocimiento del otro al que anhelan someter y controlar.

Suelen padecer complicaciones digestivas, gran revolución energética del plexo


solar, dificultades para concebir, problemas de útero o área reproductiva, cáncer
de diferentes tipos lo cual muestra su dificultad de individualización y su
persistencia en sostener conductas repetitivas, infantiles, que no impliquen
desarrollo propio ni ajeno. Por ello el símbolo del cangrejo.

Generalmente, a los 21 años están intentando sostener a toda costa la unidad de


la familia de origen, o intentando construir su propia familia, aún cuando no

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muestran haberse independizado de la familia biológica. El anhelo es “la familia
unita”, juntar todo, que todos sientan igual, que nadie se destaque o “baje del
plato”

A los 28 años, si elaboran la energía, es de esperar un movimiento de


independencia, que muestren su autonomía, abandonen el hogar infantil o la
familia prematuramente generada.

El desafío es el polo energético de Leo, individualizarse, reconocer su propio y


único deseo, cortarse sola, ser centro le da pánico, prefiere perderse en la “masa
informe simbiótica”. No va a Leo porque lo confunde con Géminis, cree que es
una expresión despreocupada, desconectada, que se olvida del otro, que no se
compromete.

El método para ir desplegando la energía es conectar Capricornio, establecer


límites claros, de modo que va generando su individualidad, ver un mundo real,
abandonar la tendencia canceriana a la fantasía, sueñan permanentemente con
paraísos ideales que cuando los intentan construir se les convierten en pequeños
infiernos insostenibles. Ser responsable de sí abandonando la tendencia a
resolver las dificultades ajenas.

Podemos aconsejarle asumir pequeños compromisos, no importa cuán ínfimos


parezcan, que la impliquen sin que intervenga un tercero. Estudiar teatro, para
vivir los dramas en el escenario y no generarlos en la familia, o complicar las
situaciones conflictivas o de enfermedad con su auto-centramiento afectivo.
Hacer del cuidado de niños su trabajo, en lugar de intentar sostener sus hijos en
una regresión infantil. La Luna en Cáncer contiene la posibilidad de la
construcción de un templo iluminado que irradia amor y armonía, esta es la meta.

Síntesis de la estructura: La Luna en Cáncer no va a Leo, tiene que generar una


individualidad fuerte, independiente y feliz, dejar de ser "hija". Esto lo logra
incorporando su polo complementario Capricornio, principio de realidad de la vida,
concreción, realización.

LUNA EN LEO

La Luna en el signo de regencia solar es un gran poder de atracción e irradiación


emocional. Con esta energía la persona tiene confianza en sí misma. Cualidad de
líder. Tiende a ser orgullosa, temperamental y se ofende fácilmente si no se la
tiene en cuenta. Necesita hacer de su vida afectiva el centro de todo lo que
sucede, la persona tiene inclinación a querer dominar.

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Se manifiesta como generosa, cálida, noble. Muestra interés por los niños, por
el deporte y los entretenimientos. Tendencia al entusiasmo y la postura positiva.
Le agradan las reuniones sociales. Puede haber dramatismo, gritan "yo te dije
que me esperaras".

El individuo siente que si no se muestra y brilla, los demás no reconocerán su


dignidad. No soporta pasar desapercibida, tiene que mostrarse. Arquetipo del
pavo real, le cuesta ocupar su lugar, su desafío es aprender a asumir sus límites.
En general el pensamiento es "que me banque el contexto".

Su capacidad de cuidar y proteger es enorme, reúne toda la energía solar y la


pone a disposición de aquellos a quienes sostiene. Es como la reunión del padre y
la madre en un mismo arquetipo, condición similar al Sol en Cáncer, aunque en el
caso de la Luna es más poderosa. Son capaces de dar la vida por su progenie o de
autoinmolarse para defender aquello en lo que creen. La persona se siente como
la madre de todos los seres, cuidar le da identidad, la dependencia del otro
constituye su proyecto individual.

A su mamá la vivió como un ser dador y protector, fuente de seguridad y de


identidad, y cuando adulto intentará repetir el modelo por identificación. Puede
que tenga la queja de que su madre era alguien que sólo pensaba en sí misma,
famosa, social o siempre enferma, pero centrada en sí misma. Lo importante es
que la experiencia le enseña a lograr ser el centro de su universo. Han nacido en
familias numerosas y realizaron un gran esfuerzo para destacarse, para ser
tenidos en cuenta, “que se los vea”, o, de lo contrario, son hijos únicos epicentro
del ámbito familiar, primera nieta, primer sobrino, etc.

Al desplegar su función materna la persona es muy temperamental, las cosas se


hacen como ella impone o el pequeño vástago puede ser hasta desterrado del
medio afectivo, internado en un colegio o abandonado al cuidado de alguien a
quien se controla. En el varón se observa un fuerte orgullo por su paternidad,
construir una familia le ha dado identidad, aspira a una mujer decidida, con un
ego fuerte, que impone su voluntad en el ámbito familiar. No busca precisamente
la madre humilde, callada, prefiere que se destaque, que se la note, que participe
en lo social.

Para que lo quieran y la alimenten el individuo aprendió a destacarse, son niños


sumamente caprichosos, quieren hacer su voluntad, impacientes y poco
comprensivos. Han participado en todas las fiestas escolares, realizaron papeles
destacados en el escenario, se distinguieron como el primer alumno o la mejor
compañera. Se imponen aunque les cueste una paliza, los padres les advierten
que están perdiendo la paciencia y esto pareciera que los energetiza más, cobran

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más fuerza e insisten en la defensa de su deseo. Luna en el campo del elemento
fuego representa la emocionalidad encendida.

Tiene necesidad de ser el centro, no tolera secundar, hacer papeles


complementarios, ser parte de algo. Tiene necesidad de ser observada, de lo
contrario, siente que se muere. La indiferencia del otro la desespera, es una
energía que se ofende con mucha facilidad y a la cual el universo
permanentemente la somete a pruebas de soledad y aislamiento, en los casos
extremos a través de una internación sin visitas o en terapia intensiva,
oportunidad de volver a conectar su centro. Suelen padecer problemas
cardíacos, dificultades de energía, de debilitan o deprimen fácilmente cuando no
están acompañadas. El sistema circulatorio también se complica cuando con su
presencia obstaculizan la circulación de energía social pretendiendo que todo los
atraviese. Su aparato digestivo se implica negativamente, como si no pudieran
digerir, se niegan a aceptar los límites y el orden del otro. Es una energía
bastante combativa que vive la presencia de otro individuo como un peligro que
puede restarle brillo. Tiene que aprender a disfrutar el éxito de los que lo
rodean, pues en general, sufren mucha envidia y esto les complica la salud.

Probablemente a los 21 años era el centro de su grupo de amigos, bailaba, tocaba


la guitarra, cantaba o se destacaba en algún ámbito del arte. Líder en el ámbito
estudiantil o laboral, hacía notar su presencia. En pocos casos, ya tenía varios
hijos y desplegaba la función materna, constituyendo esta tarea su propia
identidad.

A los 28 años esperamos un movimiento de humildad y reconocimiento del otro, la


búsqueda de su propio centro interior, en lugar de ser el centro de su medio
social o laboral. Si se elabora la energía de la Luna en Leo, la persona tiene que
aprender a ser parte de algo, a cumplir su pequeño servicio sin ser notada o vista,
“ser invisible”, tener como motivación el verdadero altruismo, porque muchos de
los actos generosos de esta energía están motivados en el propio ego, el propio
brillo personal.

El desafío es ir a Virgo, la virgen que ocultamente encarna el Cristo niño,


expresión del amor, la bondad, el espíritu de sacrificio y dar desinteresado.
Aceptar los límites y el orden ajenos, respetar otras individualidades y lograr
admirarlas, sin sentir que si el otro brilla opaca su oportunidad, poder compartir
el éxito y ceder poder, porque la Luna en Leo es uno de los arquetipos
astrológicos muy conectados con la necesidad de poder, puede ser indicador de
un dictador o un ser muy autoritario.

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No va a Virgo porque confunde el orden y el servicio, con el ámbito limitado de
Cáncer, del cual siente que ya está de vuelta y al cual ya no quiere regresar,
desea expandirse, irradiar, ser ilimitada.

Para que aprenda, la vida le trae a la Luna en Leo situaciones y personajes de


Virgo bajo. Por ejemplo, un Virgo bajo es una persona hipocondríaca,
autocentrada en sus defectos, es decir un “moco verde”, pegajoso, crítico y
quejoso. Como la Luna en Leo se muestra capaz de hacerse cargo, atrae
dependientes. Tantos como necesite para aprender a ser parte, y no el centro.

El método para ir desplegando y experimentando la energía rechazada es la


expresión de Acuario, es decir, participación en los grupos, conexión con la
amplitud y la libertad, todo lo cual le puede ir generando un espacio social que la
implique virginianamente, siendo una parte que complementa y no el centro del
universo que registra afectivamente.

Síntesis de la estructura: la Luna en Leo fuga de Virgo, le aterra ser parte en


lugar de centro, tiene que aprender a servir, a ser útil no a los efectos de brillar
sino simplemente por el bienestar de los demás. Se complementa con Acuario, en
la medida que integra grupos trabaja su tendencia obsesiva a ser el centro y
supera su auto-centramiento dramático.

Aprendiendo en situaciones grupales, con energías más mentales como Acuario se


conecta con Virgo, el trabajo que exalta la tarea en lugar del hacedor, la utilidad
en vez de la auto-referencia, el servicio en reemplazo del narcisismo exagerado
que acompaña a una Luna en Leo sin trascender.

LUNA EN VIRGO

La Luna en Virgo da a la persona carácter reservado, modesto, servicial. Gran


desarrollo intelectual. Posición que se muestra tímida, le interesa la higiene, la
salud.

Individuo conservador, práctico y trabajador. Muy detallista, crítico, puede ser


demoledor con sus opiniones. Psicosomatiza malestares digestivos y nerviosos.
Virgo limpia, depura karma (los intestinos), la Luna allí inclina a la persona a un
fuerte trabajo purificador.

Se observa una tendencia a reprimir las emociones, arquetipo frío. En el


masculino se muestra como atracción por una mujer tímida y reservada. Tiene
necesidad de discriminar, de controlar la realidad con el pensamiento, con la
razón. Se auto-limita y auto-recrimina. Necesita que el otro sea sensible e

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inteligente. Pudoroso, le cuesta entrar en contacto con otro, relacionarse es un
impedimento.

La expresión más elevada consiste en superar la necesidad de que la materia


reine, “ser la Madre y el Niño, ser la Materia”. Virgo simboliza la inteligencia
práctica, la Luna el canal que la pone a disposición anímica del individuo.

La capacidad de cuidar y dar afecto de la persona con Luna en Virgo es a través


de establecer el orden protector, prevenir los peligros o enfermedades,
concentrarse en la higiene como método preventivo. No muestra el afecto tanto
por el contacto o la ternura como por la firmeza, la seriedad y la concentración
en el trabajo.

El individuo vio a su mamá como alguien trabajador, responsable, serio,


preocupada por el cuidado y la higiene, puede recordarla algo triste incluso fría,
extrañar el contacto físico, la caricia. Estos dones no son de preferencia de esta
energía. Puede manifestarse como una mamá siempre enferma o deprimida,
cerrada en sí misma que dificulta en el niño la expresión del afecto. El varón con
Luna en Virgo busca una mujer que reúna estas características para ser madre de
sus hijos, alguien que ponga el orden, que sea previsible y muy práctica, que
asuma la maternidad como una tarea seria que se despliega con determinadas
reglas a respetar. El acento en el varón está concentrado mucho más en dar
afecto al hijo que a la pareja, esto muchas veces significa la ruptura de la
relación por el abandono afectivo, algo del arquetipo de la virgen y el Cristo niño
se despliega, la adoración se desplaza a la progenie y la pareja queda como
desprotegida.

La persona en busca del afecto y del cuidado aprendió a ser meticulosa, tranquila,
lógica, prevaleciendo la explicación mental. Se observan niños responsables, que
parecen más maduros y adultos que sus padres, excelentes estudiantes, con gran
despliegue mental. Algunas veces aprendieron a obtener afecto enfermándose
aunque esto, obviamente, no es lo deseable dado que luego la energía transita
hacia la hipocondría. Desde muy pequeños aceptan las reglas como propias,
incluso muchas veces reubican a sus abuelos sobre lo correcto o incorrecto. Son
muy sensibles a la limpieza y no les gusta jugar ensuciándose, entendieron que de
otra forma su mamá no los iba a querer.

El individuo tiene necesidad de orden, de practicidad, de explicar todo


lógicamente, de sentirse útil, de trabajar. En consecuencia, suelen ser callados,
tímidos, reservados, llegando al extremo del aislamiento y la soledad. Suelen
padecer problemas intestinales, enfermedades inmunológicas, hipocondría,
diferentes enfermedades que detonan en función de aislarlos y protegerlos de la
relación con los demás, su punto álgido.

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A los 21 años se los observa trabajando, cumpliendo algún servicio social,
limitados, solos, concentrados en hacer cosas útiles y despreciando, el juego, la
diversión, ser el centro, asumir algún liderazgo. Fuerte afición por manipular o
controlar el entorno de forma que esté prolijo y limpito, diríamos impoluto, sin
mancha, que es su más fuerte aspiración.

A los 28 años sería deseable que conecten la alegría, la armonía, la libertad, que
puedan abandonar el laberinto en el cual se refugian y asomarse a la vida para
relacionarse con otros, en particular, formar una pareja y contactar el afecto.

El desafío es Libra, la justicia superior, el encuentro con el otro, la colaboración


en algún proyecto que no tenga ninguna utilidad esencial, hacer algo porque sí, por
hacer con otro, sin motivación práctica alguna. Iniciar una obra creativa,
fantasear, volar con la imaginación. Registrar profundamente al otro, al que
muchas veces ignora porque no lo comprende o porque rechaza su posición
diferente. Elaborar su tendencia a la crítica, que en general es destructiva,
aprender a elogiar y valorar las pequeñas cosas, incluso aquellas sin sentido.

Para la Virgen María, José era un adorno. Lo esencial son los hijos. Las Lunas en
Virgo tienen arquetipos poderosos que indican el rechazo del otro. Las Amazonas,
la abeja Reina que mata al zángano después que la fecundó, la araña Viuda Negra,
que dispone al macho como alimento de sus futuras crías, el castor que mata a la
cría que retorna al estanque, el mamboretá, y otros mitos potentes de rechazo
del polo, como las mujeres de la isla de Lemnos que dejaron de adorar a Afrodita
(la diosa del Amor) para adorar a Atenea. Afrodita les envió un castigo
consistente en la emanación de un olor fétido permanente (tremenda condena
para una Luna en Virgo). Los hombres de Lemnos buscaron mujeres más
fragantes, y las mujeres de Lemnos mataron a todos los hombres…

No va a Libra porque confunde el ámbito relacional con el escenario de Leo,


curiosamente no puede discriminar, que no es lo mismo ser el centro sin
considerar la coparticipación que cumplir justamente una función en pareja o
sociedad.

El método para madurar los aspectos regresivos de la Luna en Virgo es desplegar


la energía de Piscis, entregarse, hacer cosas sin sentido o imitando a otras
personas, ampliar el ámbito de servicio, confiar en la protección y salud del
Universo. De esta manera, va encontrándose con un mundo poblado en el cual
puede ser feliz, algo que desea profundamente, sin embargo, no hace más que
evitar, se auto-limita la posibilidad de disfrutar como si ello implicara el peligro
de desmadrarse, de perder el control, de perderse.

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Síntesis de la estructura: la Luna en Virgo no puede manifestar Libra, expresión
de la pareja y el vínculo con los demás. No trascendida o mal aspectada esta
energía se manifiesta como un fuerte deseo del hijo producto de la virgen, por lo
tanto el padre como la madre, es decir, el partener, son necesarios para procrear
pero prescindibles. Para la Virgen María, José es un adorno. El aprendizaje es la
pareja o la sociedad, la interrelación.

Se complementa con Piscis, en la medida que trasciende los límites y acepta la


totalidad va adaptándose a compartir y vivir con otros más allá de su limitada
familia según la entiende a través de la energía Virgo.

LUNA EN LIBRA

Las personas con esta posición tienen necesidad de relacionarse, de ser


diplomáticas, corteses, y afrontar compromisos. Muestran maneras finas y
gráciles, son serviciales. El hogar es un lugar agradable. No le gustan las
discusiones, su desafío es confrontar.
Desea gustar a todos, complacer, relacionarse con el público, le cuesta no hacer
lo que otros esperan de ella. Por lo general se manifiesta como una mujer fina,
bonita y sociable, es la afectividad en el campo de Venus. Afligida se muestra
como una persona inconstante y dependiente de los otros.

Esta energía teme ser encerrada, pero siente que debe ser receptiva y tolerante,
de lo contrario puede quedarse afuera, ser marginada. Necesita que otro tome
decisiones, decidir es sinónimo de desequilibrar, algo que le aterra. Tiene
dificultad para conectar su propio deseo.

La expresión más elevada hace la elección, “elige el camino del Alma que conduce
entre las dos grandes líneas de fuerzas”. Esta es la clave de superación de la
duda libriana.

La capacidad de cuidar y dar afecto de una persona con Luna en Libra se expresa
a través de la complacencia del deseo del otro, son muy respetuosas, entran en
sintonía y logran manifestar un cuidado que es muy bien recibido, cuidado que no
implica culpas, dependencia ni apego, desde la libertad como un acto de amor y
con justicia cuida del otro en todos los aspectos necesarios.

A la mamá la vio como un ser sociable, muy amoroso, justo y proveedor. En


realidad, puede que la madre no tenga absolutamente nada que ver con esta
visión, la energía de la Luna en Libra es sumamente imaginativa, lo que no tuvo y
necesitó lo elabora a través de la idealización, convirtiendo así a cualquier
expresión en la manifestación en la madre perfecta.

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El varón con Luna en Libra se siente atraído por una mujer atractiva, dulce,
puede ser intelectual, alguien que conecte su deseo y lo satisfaga. Una mujer que
más que madre quiera ser su pareja, la maternidad o paternidad es secundaria, lo
elija. Para un hombre la Luna en Libra puede significar demasiada sensibilidad y
registro del otro y si no tiene energías más masculinas (Aries, Leo, Capricornio,
Virgo), algunas veces, es una persona débil de carácter, quien a su vez se reúne
con otra persona dubitativa y tiene dificultades para alcanzar los objetivos que
aspira.

Para que la quieran y la alimenten el niño o niña con Luna en Libra aprendió a
complacer sin chistar el deseo del otro. Son tiernos, dulces, adaptables,
defensores acérrimos de los derechos de los padres, traen como un chip de
justicia, son justicieros desde pequeños, defienden a los compañeros, amiguitos
e incluso a los adultos.

Si la energía no se trabaja, a medida que el individuo crece tiene necesidad de


equilibrio, de que nada se desestabilice, persiguen la justicia como una obsesión,
estas son condiciones a superar. La Luna en Libra niega el conflicto. Porque todo
conflicto la aterroriza. Necesitan sostener su mundo idealizado cueste lo que
cueste, de lo contrario es como si murieran. La persona suele padecer problemas
hepáticos, renales, cefaleas, dificultades emotivas que demandan muchas veces
asistencia psicológica, alguien que los escuche y no espere de ella absolutamente
nada, permitiendo así que se exprese su propio y único deseo.

A los 21 años estaban respondiendo exactamente al deseo familiar, lo cual quiere


decir que trabajaban, estudiaban, constituían una pareja, formaban una familia, o
hacían todas estas cosas simultáneamente para que nadie fuera decepcionado.
Eran mediadores de su hogar o espacio laboral, respondían a cualquier conflicto
ajeno para aportar una solución. La persona con Luna en Libra es muy buena
mediadora en conflictos no personales, cuando se trata de sí misma la dificultad
es que no se pesa, no considera su participación, su deseo o inclusión en la
dificultad y, por lo tanto, sus soluciones tienen a complicar más la situación.
Opera como un elefante en un bazar.

A los 28 años es de esperar que afrontaran una situación conflictiva “rompiendo


algún plato”, reconocer una solución no perfecta desde el punto de vista social
pero que satisfaga su deseo. Con Luna en Libra el individuo sabe perfectamente
qué quiere el otro, el obstáculo es discriminar qué quiere su ser y satisfacer ese
deseo aunque esto implique no complacer a los que lo rodean.

El desafío es ir a Escorpio, confrontar, hacer estallar algún misil, sumergirse


profundamente en los conflictos para resolverlos a través de una transformación

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personal en la que asume su propio poder sin pedir la autorización o complacencia
de nadie. No va a Escorpio porque confunde su profundidad con el laberinto
virginiano, erróneamente ve a esta energía como limitante y disruptiva, fría. En
realidad, le teme a su propia capacidad destructiva sin la cual no podrá alcanzar
la felicidad dado que sus primeros pasos van en dirección de construir un castillo
para la felicidad del otro.

La Vida le trae situaciones y personajes escorpianos o arianos, conflictivos, que


la someten a todas las vejaciones posibles. Y la persona se somete, para no
generar más conflicto, lo que la aterroriza. La Luna en Libra debiera conocer “la
ley del puño”, fuente de sabiduría popular entre los que crían ganado. Los
ganaderos saben que hay un tipo de pasto que si es comido por los animales por
debajo de la medida de un puño, el pasto no crece más y muere. Hasta cuándo la
sumisión?

El modo de ir desplegando Escorpio es a través de la manifestación de la energía


de Aries, polo complementario de Libra. Conectar pequeños atisbos de su deseo,
ser directa, sincera, honesta, actuar impulsivamente sin pensar, ser decidida y
firme, jugarse y arriesgar sin pensar las consecuencias. El excesivo empleo de la
facultad del pensamiento evita que la persona se realice. De esta forma,
desplegando conductas arianas, cuando menos se lo espera ha confrontado y
resuelto sus conflictos vitales.

Síntesis de la estructura: la Luna en Libra tiene que experimentar Escorpio, su


punto de fuga, el conflicto, la desconfianza, la confrontación con las dificultades,
con el lado oscuro de la vida. Puede llegar a negar el conflicto. No se “pesa” en
sus relaciones, generando así más conflicto. Su complemento es Aries, en la
medida que aprende sobre su propio deseo, sobre la actividad, va desarrollando la
capacidad de resolución de problemas. Su clave de crecimiento es la armonía a
través del conflicto.

LUNA EN ESCORPIO

La persona con Luna en Escorpio posee sentimientos profundos e intensos lo cual


la inclina hacia la introspección y a ocultar lo que siente. Tendencia a ser
dominante, posesiva, celosa, rencorosa, se ofende fácilmente. Se observa una
personalidad sensual y el individuo es físicamente fuerte.

Temperamento extremista, consigue lo que desea. Hay inconformidad y


compulsividad: lo consigue pero no sabe si lo quería. Genera cambios. La Luna en
Escorpio plantea el arquetipo de la madre castradora, es indicadora de una
infancia difícil. Por lo general, la persona es inconsciente de su vida afectiva de

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la infancia. Lazos fuertes entre madre e hijo, relación simbiótica pero altamente
conflictiva.

El hombre con esta energía atrae una mujer celosa, posesiva y emprendedora.
Aprendió a no confiar. Afligida: bloquea a la persona. Siente que si no tiene el
poder los demás la van a someter, por tanto, controlan todo, se guardan
información, generan culpas, niegan. Depende profundamente de la estabilidad
de otro. Le cuesta confiar y expandirse.

La capacidad de cuidar y proteger se manifiesta de modos altamente intuitivos,


es como un gladiador invencible a la hora de defender los seres queridos, la
dificultad es que puede llegar a ser asfixiante si no regula sus temores y la
tendencia al control.

La expresión más elevada de esta energía es superar la ilusión y el engaño y


constituirse en “el guerrero que sale victorioso de la batalla”. El aprendizaje es
poder comprender que no es correcto sentir que “la vida es lucha”.

Vio a su mamá como una mujer luchadora, invencible, que superó grandes
dificultades, a veces la considera una especie de heroína otras veces la persona
no soporta que se incluya en tantas situaciones conflictivas y que sea invasora de
modo que la relación con la madre es de conflicto, enojo y culpa. Como función
materna el individuo va a desplegar mucha pasión, cuidado tal vez excesivo que
muchas veces oculta el deseo de controlar y manipular el ser querido.

En el varón como citamos anteriormente da tendencia a vincularse con mujeres


fuertes, que asumen el control, sumamente seductoras, un punto fuerte es la
sexualidad. El vínculo con la madre suele ser de amor-odio.

Para que la quieran y la alimenten la persona aprendió a confrontar, es el típico


niño o niña que se mete en problemas, que es inculpado siendo inocente y la madre
tiene que defenderlo, que crea dificultades con compañeros o maestras.
También puede mostrarse como alguien retraído que se relaciona poco,
introvertido. Siente desde pequeño que si no está atento el riesgo es de muerte
y en consecuencia desarrolla algún mecanismo de defensa, siendo luchador,
introvertido o enfermándose frecuentemente.

Cuando la energía no evoluciona tiene necesidad de contacto sexual obsesivo, de


conflicto, de poseer, controlar, es víctima de los celos, la envidia y la pasión
desmedida. El sufrimiento es su estado anímico más constante. Si no tiene el
poder siente que se muere. Suele padecer problemas psíquicos, fobias, pánico,
obsesiones; dificultades con el aparato genital, hernias, herpes, quistes, etc.;
complicaciones con esfínteres, hemorroides, cistitis, incontinencia, etc.

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Probablemente la persona a los 21 años ya estaba establecida en un vínculo de
pertenencia y posesividad o de lo contrario, sola. Tenía un trabajo donde ejercía
poder o trabajaba de modo independiente, no le resulta fácil recibir órdenes
ajenas. Es de esperar que a los 28 años realice una orientación hacia Sagitario,
que aprenda a confiar, que se integre socialmente, que abandone posiciones de
poder, que se relaje y disfrute.

El desafío es Sagitario, integrar y confiar, liberarse, ser más independiente,


menos emotivo, más mental. No va hacia la expresión de esta energía porque la
confunde con Libra, negación del conflicto y querer sostener la armonía y la
belleza a como de lugar, escondiendo o renegando los aspectos oscuros de la
realidad.

El método para ir desplegando la energía que favorece su desarrollo es


experimentando pequeñas situaciones taurinas, de disfrute, de entrega, de
acceso a la seguridad económica de modo que se reduzcan los miedos y la
necesidad de control. La Luna en Escorpio es probablemente la energía más
sensible, intuitiva y realista del Zodíaco, la persona se protege a como de lugar,
construye muros de defensa que la aíslan y le impiden gozar, como respuesta
aparece una reacción que la impulsa a la búsqueda de placer y así muchas veces
confunde hedonismo con verdadero y profundo disfrute.

Experimentando espacios de relajación y meditación puede conectar su yo


profundo, su real identidad, abandonando así la necesidad de controlar o
satisfacer sus propios deseos a toda hora. El arte es un importante catalizador
de esta energía permitiendo al individuo desplegar aspectos desconocidos de sí
mismo. Una persona con Luna en Escorpio es como si la conformaran dos
individuos, uno oscuro y aterrador, al cual hay que iluminar y crearle espacios de
expresión y otro tierno, emotivo y dependiente, al cual es necesario conectar con
la realidad y darle objetivos autónomos.

Síntesis de la estructura: la Luna en Escorpio no va a Sagitario, no puede confiar


y relajarse, integrar y olvidarse, tomarse la vida más en broma; suele ser
controladora, desconfiada e introspectiva. Se complementa con Tauro,
conectando más el placer, la comodidad y la paz se va haciendo afín al
sentimiento sagitariano de optimismo, abundancia y fe.

LUNA EN SAGITARIO

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La persona se muestra alegre, sincera y optimista. Tiene deseos de sentirse
libre. Conservadora y exigente, tiene una faz sociable. Profundas convicciones,
es una energía muy filosófica e idealista.

Aficionada a viajes y deportes. Es errante y viajera, le escapa al compromiso o la


rutina. Le agradan los cambios de casa, países, residencias. No hay continuidad.
Vivió a la madre como extranjera, carga con una herencia extranjera.

Da manifestaciones de mujer a la que le encanta enseñar, filosofar, ser liberal.


Rompe con las ideas, rompe con la madre, puede elegir no serlo e identificarse
con la gran tía. Es la madre en el reino de Júpiter. No concreta posiciones
porque considera que todo tiene que serle dado, y que nadie puede enseñarle
nada.

Afligida muestra una energía impulsiva en exageración, aparece como dramática,


sin estabilidad emotiva.

Siente algo así como que "Si no soy intachable, los demás desconfiarán de mí, van
a creer que estoy controlando". Le pido al otro que sea inocente y crea en mí. Le
cuesta ver la realidad tal cual es, es muy negadora, al igual que Libra.

La capacidad de cuidar, proteger y alimentar no están favorecidas, lo hace por un


tiempo hasta tanto no se le vuelva rutina, realidad que le aterra, aún así cuando
se deciden a prestar sostén son pasionales y lo hacen con todo.

La expresión más elevada es superar la ansiedad por integrarse al mundo de


fantasía y comprometerse con su visión en el sentido de poder decir “veo la meta,
alcanzo esa meta y, entonces, veo otra meta”.

A su mamá la vivió como una supermamá, sociable, cuidadosa y entusiasta, una


mamá amiga y compinche, excepto en los casos en que aparece una mamá
demasiado presente, autoritaria y supervisora, respondiendo al aspecto
jupiteriano controlador.

En el varón es una energía que complica la capacidad de comprometerse en las


relaciones, con semejante mamá ninguna mujer satisface las expectativas, en
particular, la de libertad, espacio e independencia. Las mujeres con esta energía
también pueden tener dificultad para sostener relaciones, se aburren, pierden el
interés, se des-ilusionan.

Para que la quieran y la alimenten la persona aprendió a no tener límites, aceptar


todo complacientemente, divertirse, integrarse, ser independientes y no
reclamar demasiada atención. Son niños por lo general con muy buen humor, algo

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caprichosos, quieren todo y ahora, poseedores de un deseo que nunca se
satisface.

La persona que no elabora esta energía tiene necesidad casi patológica de


novedad, de diversión, de libertad, distancia, de relaciones no comprometidas. A
la larga teme quedarse sola y, aún así, no puede evitarlo, se queda o se siente
sola. Padece de complicaciones hepáticas, de cuadros nerviosos, histeria,
obsesiones.

A los 21 años en su desenfreno probablemente han probado de todo y nada las ha


complacido, inestables, indecisas, abandonaron una o varias carreras,
desarrollaron varias profesiones u oficios, sin decidirse por ninguno de ellos,
nada es suficiente. Sufren la falta de límites o su incapacidad de situarlos. A los
28 años es de esperar que se aquieten, se detengan, ordenen su vida y apunten a
algún propósito que incluya la aceptación del principio de realidad, los límites que
la vida y la convivencia imponen, que asuman responsabilidades. La dificultad es
tan grande que muchas veces no poseen propiedades, vehículos u objetos por la
exigencia que les representa tener que hacerse cargo, generar recursos y
sostener. Cualquier cosa que tienda a repetirse, como por ejemplo, la llegada de
las facturas de gas, luz, impuestos, etc., se les impone como una obligación
insoportable.

Suele aparecer la queja que responsabiliza a los demás por su desamparo sin
comprender que es una elección tácita que han hecho a los fines de no asumir
responsabilidades de la vida material, dado que es muy fuerte la tendencia a vivir
en un mundo ideal y de fantasía. Se manifiesta como “complejo de Zeus” (Júpiter,
regente de Sagitario) Si soy el Soberano del Olimpo: quién me puede enseñar a
MÍ, que yo sé todo? O: que trabajen los esclavos. Yo soy el Rey. Con mucha
frecuencia, la vida los baja de un hondazo, o aterrizan de golpe, por su idealismo
exacerbado y su desconexión con la realidad Capricorniana.

El desafío es confrontar Capricornio, hacerse cargo, ser responsable, terminar


cosas, aceptar que no lo saben todo, ni existe alguien que lo sepa todo que pueda
ampararlas. Ver la realidad con su belleza y sus aspectos sombras y estar
preparada para confrontar. No va a Capricornio porque ve allí un fin similar al
que vivenció en Escorpio, teme perder los contactos y al discriminar “perderse”
algo.

El método para ir desplegando con inteligencia la energía de la Luna en Sagitario,


es vivir situaciones de Géminis, volver a preguntarse cosas, no creérsela, jugar y
elegir alguna respuesta lo cual implica automáticamente establecer un límite
respecto de las demás respuestas que se rechazan. En el afán de la curiosidad ir

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conectando la realidad y aceptar que elegir algo es dejar por fuera otra cosa a la
cual es necesario renunciar. “Renuncia” es un desafío para esta energía, el anhelo
es de continuidad.

La Luna en Sagitario representa la oportunidad de entrar en contacto con la


verdad, para ello es necesario superar la tendencia a la idealización, y a la
negación de los aspectos insatisfactorios. En muchos casos cuando algo no le
agrada tiene la conducta del avestruz, esconde la cabeza y así piensa que no pasa
nada. Pero en esta posición el avestruz deja la cola al aire… Esto se manifiesta a
través de huidas en viajes, refugio en el Spa, el alcohol, la diversión, la droga.

Síntesis de la estructura: la Luna en Sagitario no puede ir a Capricornio, principio


de realidad, concreción, compromiso, realización. Es idealista y le aterra tanto la
vejez como la enfermedad. Tiene dificultades para asumir responsabilidades
duraderas, teme perder su independencia y libertad.

Se complementa con Géminis, en lugar de creer que tiene todas las respuestas
tiene que animarse a preguntar profundamente, estudiar, descubrir y realizar.
Si experimenta el eje Sagitario-Géminis, es probable que trasmute la creencia
por el saber y acceda a los reinos del conocimiento capricorniano. Elegir,
reflexionar, deja afuera algo pero alcanza la individualidad.

LUNA EN CAPRICORNIO

En esta posición la Luna está en caída, desubicada, puesto que rige el signo
opuesto, Cáncer. Da características conservadoras, con fuertes ambiciones. La
persona toma la vida seriamente, es material y práctica. Prudente, trabajadora,
ambiciosa. Tiene necesidad de seguridad y de buena posición social. Tendencia a
lograr el poder. Ha registrado a su madre como dominante, fría, poco
demostrativa. La persona con Luna en Capricornio o con Saturno destacado se
deprime o agobia con facilidad.

Es un ser que depende de la fortaleza de los demás. Siente que ha tenido una
madre responsable y sostenedora de la cual no quiere separarse. Padece miedo a
ser libre, a despojarse, a la expansión. Le cuesta el desapego.

La capacidad de cuidar y dar afecto es a través de hechos concretos, esta


energía tiene dificultad para manifestar el contacto afectivo, sin embargo, es
excelente proveedora, persistente en el cuidado, paciente, organizada y muy
hábil para acompañar todas las obligaciones que surgen de la atención médica y
las actividades escolares.

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La expresión más elevada de la Luna en Capricornio trascender el mandato “que la
ambición rija y que la puerta permanezca abierta”, para así reconocer su destino
de servicio, “estoy perdido en la luz suprema, aún así, vuelvo la espalda a esa luz y
sirvo.”

Vio a la madre fría, abandónica, seria o extremadamente religiosa ortodoxa, se


queja de su falta de afecto, no importa cuánto afecto haya recibido, nunca será
suficiente. Padece de la demanda crónica de cariño, jamás se sentirá satisfecha.
La queja es la constante debido a la altísima exigencia hacia sí misma y los demás.
Siente que si no carga con todo el peso nadie se hará cargo de ella. Entonces,
carga con todo para que los demás no tengan que cargar nada y la transporten a
ella.

En el varón da propensión a la obsesión por el orden, a una altísima exigencia


respecto de las obligaciones que impone a sus parejas, a privilegiar la familia a la
pareja al punto de poder perder ambas.

Para que la quieran y la alimenten la persona aprendió a ser prolija, ordenada,


responsable. Hacer los deberes y cumplir la ley. Un niño que “ni se siente”.
Buena conducta en el colegio y excelentes notas, cree que lo van a querer según
su rendimiento, esto luego se convierte en ambición. Por lo general, aparentan
más años de los que tienen dada su madurez en el confrontar las diferentes
situaciones, son como niños-adultos. Es importante tener presente que aún así
son niños porque corren el riesgo de no disfrutar su infancia.

La vibración de la Luna en Capricornio, si no se elabora, genera la necesidad de


perfección, de cumplimiento de un plan secreto del individuo conforme a sus
estándares de vida, la libertad, el disfrute y la diversión se entienden como
actividades pecaminosas que alejan del compromiso y las responsabilidades según
su propia ley. Los límites son imperiosos, hacia sí misma y los demás. Suelen
padecer problemas óseos, enfermedades de la piel, dolores articulares, ciática,
dificultades digestivas, anticipación de la vejez, agotamiento y neurosis varias,
todo esto fruto de la rigidez consigo mismas y la autoexigencia ilimitada, único
espacio donde se habilitan a extralimitarse.

Probablemente a los 21 años terminaba una carrera, se hacía cargo de sus


hermanos o sus padres, también es probable que ya se hubiera casado y fuera
responsable de sostener una familia, aunque esto es menos frecuente porque con
esta energía los tiempos son más largos, tiende a la lentitud como efecto de su
persecución de excelencia.

A los 28 años se espera que haga algo loco, que se permita vivir alguna locura,
separarse, viajar, fracasar con alegría, empezar a disfrutar y conectar la

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libertad. Abandonar el trabajo en relación de dependencia, independizarse
laboral y económicamente.

El desafío es ir a Acuario, individualizarse, dejar de depender de la dependencia


de los demás para sentir que es, dejar de hacerse cargo y dirigir a los demás y
asumir la responsabilidad por su propia vida y felicidad. No va a experimentar
Acuario porque confunde el desapego y creatividad de esta energía con el
libertinaje, la despreocupación y la tendencia al no compromiso de Sagitario
regresivo. Esta polarización hace que la vida la rodee de personajes y situaciones
locas (Acuario en su expresión más baja es la locura).

El método para ir creciendo es ir a manifestaciones de Cáncer, permitirse sentir,


dejarse querer, conectar el afecto, esto va reafirmando su verdadera identidad
y generando una individualidad creativa (Acuario). Es bueno aconsejarle que, de
tanto en tanto, cocine por diversión, juegue como un niño, se permita llorar de
alegría o también de dolor, que curta con más frecuencia el elogio, el sentimiento
de satisfacción, que aprenda a no postergar y disfrutar del logro lo antes posible
aunque no sea perfecto. Tirarse una “cana al aire” de vez en cuando. Liberarse
del deber, que en realidad es un modelo mental, una cárcel interna.

Síntesis de la estructura: la Luna en Capricornio tiene como desafío, o punto de


fuga aquello que representa el signo de Acuario, la libertad, lo extravagante, el
cambio, lo diferente. Alcanza estas manifestaciones experimentando, poco a
poco, características de Cáncer, el afecto comprometido, el nacimiento de un
nuevo ser, un individuo íntegro que expresa su individualidad más excelsa.

LUNA EN ACUARIO

La persona tiene inclinación a ser sensible a los problemas de la humanidad.


Paradójicamente, tiene sentimientos fríos, es desapegada, desapasionada.
Posición que simboliza la libertad en la expresión emocional. Da imagen amistosa.
En el hogar se reúnen amigos y se realizan actividades grupales.

Puede tener tendencia a cristalizar las emociones. Facilidad para captar la


sensibilidad en los grupos. La persona se siente segura rodeada de amigos.
Piensa que si no es distinta, original, los demás la considerarán un esqueleto sin
carne. Teme ser confundida con la estructura rígida. No obstante, es capaz de
ser muy rebelde contra las normas impuestas.

Estos seres van por la vida pidiendo que reconozcan su originalidad. No necesitan
el título, se lo exigen al otro. Da características de altísima inteligencia
acompañada de una cierta inconsciencia. A veces, es incapaz de sostener
relaciones comprometidas, de profunda entrega.

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La expresión más elevada es la capacidad de amar desinteresadamente,
respetando la individualidad del otro y exaltando sus cualidades al punto de
invisibilizar sus defectos. Es una persona sincera, directa, abierta a la
oportunidad del vínculo, que puede constituir parejas únicas e irrepetibles, con
estilo propio. Trasciende el imperante deseo de excelencia en la forma, para
reconocer “soy el Agua de Vida vertida para los hombres sedientos”.

A su mamá la vivió como un ser libre, intelectual, inteligente, fría con escaso o
nulo contacto afectuoso, puede suceder que experimente el abandono de la
madre y la función sea cumplida por alguna otra persona que asume la
responsabilidad como una tarea estereotipada y mecánica. Es probable que
admire mucho la independencia materna y aún así padezca la frialdad o frivolidad,
en definitiva es su propia energía proyectada, de manera que una relación en la
cual la quisieran abrazar, besar y rodear de afecto le resultaría insoportable,
asfixiante, atemorizante.

En el varón se observa dificultad en sostener relaciones comprometidas,


experimentó la frustración afectiva y no se arriesga a repetir el sentimiento de
abandono, más bien, prefiere dar el punta pié inicial y abandonar antes de
permitirse la oportunidad de reparar su soledad. Busca una mujer fría, frívola o
mental, en el mejor de los casos, creativa, innovadora e independiente, sea como
fuere no va detrás de un arquetipo maternal.

Tiene necesidad de independencia, libertad, originalidad, novedad, esto le


dificulta el compromiso y el entrar en contacto con las personas y los proyectos,
está siempre como huyendo, en un grupo se sienta cercano a la puerta por si
decide marcharse antes del final, o si se siente asfixiado o acosado por el
entorno. El individuo es iniciador de proyectos, inventor, creador, luego necesita
energía de sostén y continuidad para que el proyecto pueda materializarse y
evolucionar. Si no elabora esta necesidad imperiosa de sorpresa y su rechazo
visceral a cualquier cosa que se asemeje a una rutina; padece de dificultades
nerviosas, estrés, problemas en el tobillo, sitio articular por excelencia que
permite la dirección en la vida, aparecen enfermedades raras, con diagnósticos
excepcionales, del tipo una en un millón, como si la exclusividad se desplazara al
terreno corporal.

Es muy probable que a los 21 años ejercía la rebeldía con excelencia, tenía
muchos amigos, frecuentaba diferentes grupos, en busca de identidad. Es
posible que se desoriente sexualmente y transite la homosexualidad como una
forma de diferenciarse, se considerarse especial, distinto.

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A los 28 años es esperable un movimiento en dirección a asumir
responsabilidades, confrontar ciertos límites, elegir y renunciar, conectar así su
excelencia individual. Esto puede cobrar la forma de un matrimonio, un empleo en
relación de dependencia o independiente pero que implique planificación y
organización, aceptar algo en relación a la realidad social en la que vive.

Para que aprenda, la vida le trae experiencias de Piscis bajo (adicciones o


adictos, confusiones, pseudo artistas volados, gurúes, situaciones y personajes
demandantes, dependientes.

El desafío es manifestar Piscis, en el sentido de poder entregarse verdadera y


profundamente a algo, aliviar la autoexigencia y la presión de la individualidad,
permitirse ser parte, no como un integrante del grupo, sino parte de todo, en
condición de igualdad. La desigualdad es el aspecto más difícil a trabajar de esta
energía, no soporta sentirse uno más, uno cualquiera, o lo que es peor, perderse
en la multitud y ese es el desafío, paradójicamente entregándose se encuentra a
sí mismo. La persona con Luna en Acuario tiene que saber que la individualidad no
se pierde jamás, ni siquiera con la muerte. Porque la clave de la espiritualidad
consiste en la fusión con la Totalidad, sin pérdida de la individualidad (Yo Soy
ÉSE y ÉSE Soy Yo). “Yo y Mi Padre Somos Una Sola Cosa”, en las palabras del
Cristo Resucitado.

No va a Piscis porque confunde la entrega servicial con las limitaciones de


Capricornio, con asfixia y pérdida de libertad e individualidad. El método para ir
desarrollándose es a través de la energía de Leo, asumir pequeños escenarios en
los cuales los roles sean compartidos, conectar la generosidad leonina con lo cual
poco a poco convocará la generosidad de Piscis. La persona con Luna en Acuario
necesita decir “yo soy eso”, abandonando la necesidad de desidentificarse
permanentemente en busca de originalidad. La clave es descubrir su propio
estilo, no se trata de renunciar a ser abogado, contador, vendedor, cantante,
artesano, etc., porque de eso ya hay, y muchos, sino de desarrollar su propio
estilo de abogado, contador, etc., encontrar el modo único y personal de hacer
algo. Podemos aconsejarle ser parte de un coro, de una orquesta, participar de
una encuesta, cualquier actividad en la cual sea uno más, como el resto. Es
agotador estar siempre exigiéndose ser diferente, exclusivo, brillante,
excelente, distinto, rebelde, tiene que poder jugar a ser humano, un igual, uno
más.

Síntesis de la estructura: la Luna en Acuario no va a Piscis, tiene temor de


disolverse o perderse, siente que si pierde la individualidad se muere. Cuando no
ejercita su punto de fuga hay tendencia a la cristalización o saturnización
(Saturno es corregente de Acuario junto con Urano). La persona se muestra
rígida o fanática, rebelde sin causa justa. Sin embargo, en la medida que

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experimenta el polo Leo, una personalidad con estilo propio, y entiende que ser
original no implica ser totalmente diferente, sino manifestar la excelencia
personal, gradualmente muestra la integración de Piscis, formando parte de la
Humanidad Una, con un propósito de servicio altruista y desapegado.

LUNA EN PISCIS

Muestra una persona receptiva, bondadosa, psíquica. Es el arquetipo por


excelencia de los músicos y artistas. Se manifiesta como elevada sensibilidad,
imaginación e inspiración. Tiene tendencia a inclinarse por el más débil para
protegerlo. Sufre por sí misma y por los otros. Se puede expresar a través de
la mediumnidad, dado que capta los diferentes estados emocionales de los demás.

Por lo general, se retrae para protegerse. Necesita reforzar la voluntad para


contrarrestar las vibraciones de los demás. Persona tímida, que presenta un
tema lunar que te rodea. Sacrificada, por lo cual cuesta ser uno mismo. Extrema
adaptabilidad. Siente que todo lo que existe es divino, y le cuesta elegir.

El ser siente que si no puede tomar cualquier forma lo van a considerar diferente
y en lugar de nuevo, en consecuencia, nunca se define por nada, por lo tanto,
podemos esperar cualquier cosa. Es muy importante, las relaciones con las que se
conecta, con un ladrón es ladrón, con un maestro espiritual es un guía espiritual.
Tiene una tendencia incontrolable a la identificación o adaptación a lo que la
rodea. Le cuesta ser algo separado, ser distinto, ser un iniciador. No tiene el
impulso de cortar con el pasado.

La expresión más elevada abandona la materia, abandona el “Hogar del Padre, y al


regresar salva”.

La capacidad de cuidar y brindar afecto es ilimitada, no tiene igual, es la Luna en


el reino de Neptuno, el Señor de los mares, del sentimiento profundo. La
dificultad que muchas veces no logra re-conocerse y depende de que otros le
demanden qué hacer o qué se debe desear.

El individuo vio una mamá que inundaba el hogar y el medio ambiente con su
actitud afectiva, una madre oceánica, espiritual, que no reconoció límites ni
deseos personales. También puede haber padecido una madre depresiva,
melancólica, alcohólica o adicta, todas manifestaciones escapista frente a la
cruel realidad. Es posible que perdiera a la madre de niño o que no tenga claro
quién es su mamá o qué pasó con ella. Piscis es el signo de la confusión y la falta
de claridad. Como mamá va a intentar remediar su carencia afectiva a través de
la sobreprotección de sus hijos o de aquellos a los que cobije como si fueran sus

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hijos. La persona adopta personas como otros individuos compran objetos, esto
se debe a que dar puede convertirse en una imperiosa necesidad que le impide
ser autónoma y feliz, entonces, se ahoga en el padecer ajeno.

Para que la quieran y la alimenten aprendió a ser adaptable, generosa,


sacrificada. Se manifiesta como un niño introvertido, callado y muy atento a los
deseos que registra a su alrededor. Por lo tanto, en el colegio es esperable
cualquier situación, depende del medio ambiente en que se desarrolla, puede ser
estudioso, rebelde, responsable o desplegar muy mala conducta. Con esta energía
es muy importante revisar la compañía, es por excelencia el ejemplo del refrán
“dime con quién andas y te diré quién eres”.

En el varón al vivenciar una supermadre afectiva, registra apego o simbiosis con


su mamá y tiene una seria dificultad para independizarse y formar su propia
familia, las esposas padecen la invasión posesiva de la madre sin objeción alguna
del marido. Algo similar sucede con las mujeres al tener hijos, los esposos tienen
que realizar un gran esfuerzo para que simbólicamente no se los “devore” con el
afán de cuidarlos.

Tiene necesidad de afecto, de emoción, de cuidar al otro, de sentirse necesitada,


de lo contrario, desconecta la ilusión de identidad y de ser. Suele padecer todo
tipo de enfermedades, o estar rodeada de enfermos de todo tipo. En particular,
aparecen dificultades relacionadas con la retención de agua, la orina, los ciclos
naturales de crecimiento, alergias, cuadros autoinmunes (indicio de represión de
la agresividad). Es común que padezca alguna enfermedad que ni se llega a
diagnosticar y finalmente desaparece por el transcurso del tiempo.

A los 21 años podemos esperar encontrarlos haciendo de todo, depende de


aquellas personas con las que se agrupó, puede ser un alumno prodigio que
termina la universidad, o un adolescente bastante perdido víctima de alguna
adicción o con tendencia a la delincuencia, no hay límites. A los 28 años es de
esperar una actitud en la dirección de su propio deseo, esto puede implicar
romper una familia constituida, abandonar el hogar infantil, cambiar de trabajo,
incluso empezar a trabajar.

El desafío es conectar la energía ariana, la potencia, la energía, la individualidad,


cortarse sola, descubrir su propio y único deseo. Esta energía también atrae lo
que simbólicamente denominamos “mocos”, personas quejosas y dependientes, es
preciso que se deshaga de ellas, se libere e independice, que descubra el placer
de complacerse a sí misma, de satisfacer sus propias deseos, de ser feliz. La
persona con Luna en Piscis sufre una especie de “déficit de encarnación”, siente
que ya superó la rueda de encarnaciones, que si se individualiza perderá el
contacto con la Totalidad pisciana. Debe saber que los Maestros indican que “un

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ser verdaderamente compasivo no es emocional. Está siempre aplomado, alineado,
para servir en el momento que hace falta”. Servir no es meterse en el mismo pozo
en el que está el otro, ni tampoco “llorar a dúo”.

La vida le trae experiencias de Aries bajo, que la agraden y la pinchan para que
se de cuenta que lo que rechaza es una parte suya primordial.

No va a Aries porque confunde la autonomía y autovaloración de este Signo con la


frialdad, desapego y desconsideración de la energía de Acuario no desarrollada.

El modo de ir desplegando la energía rechazada en este caso es a través de


Virgo, asumir pequeños servicios a uno mismo, un trabajo determinado, un
determinado fin, un proyecto (en lugar de querer participar de todos), de esta
forma se conecta con Aries y eleva su potencial natural.

Síntesis de la estructura: la Luna en Piscis tiene dificultad para manifestar


Aries, es decir, su propio deseo, la acción personalizada, la dirección única.
Equilibra esta dificultad mediante la experimentación de Virgo, el trabajo, el
esfuerzo en pos de un objetivo determinado, de principio a fin, a través de la
potencia del orden y la razón virginianas, la Luna en Piscis conecta la energía
infinita de Aries.

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CAPITULO 2

LA LUNA EN LAS CASAS

LA LUNA EN CASA 1

En principio si la Luna se halla próxima al Ascendente o en el mismo signo que el


Ascendente, su energía colora mucho la manifestación del mismo, es decir, una
persona con el signo de Géminis ascendente y la Luna en Géminis, tendrá las
características, incluso físicas del Ascendente Cáncer, aún cuando el signo
ascendente fuera Capricornio presentará muchos rasgos del Ascendente Cáncer.
Esto se manifiesta como la típica “cara de luna”, redondeada, tendencia a retener
líquidos, ser gordo u obeso, inestabilidad anímica, ansiedad, lo cual se intenta
equilibrar algunas veces a través de mostrar una fortaleza y seguridad que en
realidad la persona no posee.

Esta posición señala una fuerte influencia de la madre. La tendencia es a


manifestarse como una persona sensible, contenedora, sensitiva, maternal,
intuitiva.

Esta capacidad maternal en la casa de la personalidad la muestra como una “gran


teta caminando”, que atrae chupópteros dependientes.

Al manifestarse como una personalidad lunar se observa una mente cambiante, un


estado de ánimo cambiante, gran emotividad. Dada la ambivalencia lunar
podremos ver desde una persona determinada y controladora, la fuerza de la
Luna al servicio de la Casa 1, hasta un individuo inseguro y temeroso, influencia de
los aspectos dependientes de esta luminaria.

Otra característica es que la persona puede poseer condiciones artísticas, fruto


de su intuición y receptividad al medio ambiente. Además de artista o artesano
el individuo puede desplegar las siguientes profesiones: psicólogo, nutricionista,
médico, jardinero (al cuidado de la vida).

Es conveniente indagar si la persona está en posición de madre o en hijo, si es


contenido o si es capaz de contener. Suele aparecer una gran identificación con
su madre o con su hijo, algunas veces patológica al punto de una simbiosis que
impide crecer a ambos individuos.

Otras manifestaciones que se destacan pueden ser sensibilidad exagerada, llanto


fácil, personalidad angustiada, tendencia depresiva.

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LA LUNA EN CASA 2

Esta posición es característica de personas que tienen fluctuaciones económicas


y desestabilizadoras, padecen inseguridad económica dada su propia inseguridad
personal.

Tiene tendencia a desconfiar, con la desconfianza generan lo que temen. Gana el


dinero a través de figuras femeninas, puede venir de que la madre necesitó
seguridad económica y en consecuencia eso se entendió como depender de la
madre o encontrar otra madre proveedora.

También puede manifestarse como fuerte tendencia a sostener o ser sostenido.


La madre es la bodega, eso dificulta mucho la posterior independencia o
autonomía de esta figura.

A la persona le gusta tener casa y tierra, es posesiva. Tienen necesidad de


recursos económicos, de poseer propiedades o estar próximas a personas que las
poseen, admiran la opulencia.

Otra posibilidad es ganar dinero en la propia casa o generar recursos a través del
cuidado de niños, o ancianos que son como niños grandes y mucho más
controlables, también pueden ganar dinero en jardinería, gastronomía, o
cualquier otra tarea que implique cuidado y nutrición. Necesita seguridad
económica y se la provee a través del propio esfuerzo o relacionándose con
personas que le permitan sentirse seguras.

La Casa 2 simboliza los valores concretos que ponemos en práctica en la vida, de


manera, que la Luna allí exalta como valor fundamental el afecto, la nutrición, el
sostén y el cuidado. Importante indagar si, como manifestación patológica,
existe una atracción a valorar el sufrimiento inútil, la dependencia, la culpa, la
posición de víctima o el sometimiento.

LA LUNA EN CASA 3

Es una posición relacionada con frecuentes viajes, contacto con el público.


Tendencia a la impaciencia, no se concentra, por otra parte, muestra una
mentalidad, ágil, cambiante, inquieta, sensible, artística.

Es una persona con características para ser buen docente, poético, literario,
novelista, rápido.

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Con la madre se observa una relación mental más que afectiva. A veces esta
condición se manifiesta como poligamia, deseo de ser madre-esposa de más de un
individuo.

Otra expresión puede ser que la persona siente como ausente a la madre,
vivenció muchos seres que cumplieron esta función, desconoce la exclusividad en
el afecto, con frecuencia, confunde amistad con maternidad, es la madre
sustituta de sus amigos o pretende que los amigos desarrollen la función
maternal.

Posible tener la vivencia de casa rodante, mudarse continuamente, sentir que se


es ciudadano de los barrios. El ambiente geminiano en la infancia fija la condición
de infantilidad a la hora de decorar o acondicionar el hogar y el gusto por jugar
con niños quienes a su vez reconocen la característica lunar a la hora del vínculo
de amistad.

A la hora de estudiar necesita ambiente maternal, cálido, afectuoso, acompañado


del café con leche con medialunas. Además se toman su tiempo para aprender,
tienen que acompañar con el humor adecuado y digieren los conocimientos como si
fueran alimento. Mucha emoción, requiere tiempo encauzarla para ser capaz de
incorporar algún conocimiento.

Fuerte vínculo afectivo con los hermanos y los amigos, a los cuales ubica en lugar
de hijos o de "madres". La Luna en la Casa 3 tiene características de inquieta,
viajera, con gran interés por saber, muy curiosa, con gran capacidad para
estudiar carreras u oficios cortos y más de un idioma, ansía comunicarse.

LA LUNA EN CASA 4

Esta ubicación describe una persona con los pies plantados sobre la energía lunar,
muy apegada al pasado y a las raíces, a la madre y la casa.

Muestra un individuo melancólico, nostálgico. Le cuesta desprenderse de las


personas y objetos del pasado y encontrar su propio lugar. Inseguro, infantil,
sobreprotegido, al relacionarse con otros los ata y encadena.

La persona se siente protegida en "su" casa y le cuesta mucho trascender sus


raíces. Está a salvo en el útero, lo que determina una fuerte tendencia a la
regresión, a la repetición de situaciones y escenas antiguas.

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Dificultad para independizarse del hogar materno, cuando lo logran dado el
fuerte deseo de poseer un hogar propio, muchas veces retornan pasado un
tiempo.

La energía fundamental de la persona es protectora, tiende a contener, cuidar,


nutrir, alimentar. Se crió en un hogar afectuoso o fue protegida por alguien muy
cariñoso que le brindó la sensación de seguridad. La dificultad, algunas veces, es
que no logren alejarse de esta situación placentera, retornando una y otra vez al
hogar infantil, obviamente esto depende mucho del signo en el cual se encuentre
la Luna, con la Luna en Aries la reacción será la contraria, inclinación a huir de
una madre poco dedicada o autónoma en busca de la propia autonomía e
independencia.

Una mujer con Luna en Casa 4 tiene muchas posibilidades de ser una excelente
madre, contenedora y conservadora del hogar. Un varón con Luna en Casa 4,
probablemente, busca una futura madre de sus hijos que permanezca en el hogar
cuidando de él y sus hijos.

Esta es una posición que en los casos de tránsitos importantes (Saturno o


planetas transpersonales) o de revolución solar cuyo Ascendente marca la Casa 4
natal inclina a la persona a mudarse o adquirir una nueva propiedad.

LA LUNA EN CASA 5

Con la Luna en la Casa 5 en el individuo se observa altísima creatividad en el arte,


ya sea, la pintura, la escultura, el teatro, lo literario, las artesanías, el baile, la
danza.

Acentúa mucho el romanticismo pudiendo generar una necesidad constante de


pareja. Construye su seguridad afectiva en relación con el otro, aún así es
inconstante en los vínculos por la tendencia a probarse a sí misma que puede
conquistar, que todavía puede seducir, esto hace a la persona sentirse segura de
sí.

Le agrada tener muchos hijos, ya que los ve como sus frutos, sus pertenencias,
sus creaciones, puede aparecer la inclinación a confundir su propia identidad con
los logros y éxitos de los hijos, mostrando algunas veces envidia reprimida y
posesividad exacerbada.

Bien aspectada vio a su madre como una buena madre, mal aspectada la visión de
la madre fue la de una persona egocéntrica.

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Esta posición suele mostrar individuos afectuosos, tiernos, con capacidad de
escucha y sostén, pueden ser pegajosos dependiendo del signo en que se
encuentra ubicada la Luna.

La Casa 5 se relaciona con el juego y la buena fortuna, la persona con la Luna allí
es muy intuitiva en cuestiones del azar, sin embargo, su suerte tiende a fluctuar
mucho como sucede con la ambivalencia e inestabilidad lunar.

Algunas veces, como esta área simboliza cómo nos mostramos, cómo nos
expresamos, sucede que la persona tiene apariencia lunar, es decir, regordeta,
carita redonda, ojos tiernos.

El vínculo con los hijos es intermediado por la Luna, tendencia a poseerlos,


controlarlos, temor permanente que les suceda algo, cuidado exagerado.

LA LUNA EN CASA 6

La Luna en Casa 6, relacionada con la salud y el trabajo, se manifiesta


frecuentemente como tendencia hipocondríaca, mucha preocupación por la salud.
Posición psicosomática, tiene miedo a enfermarse. Lo ideal es revisar aspectos
cristalizados o reprimidos, o sea, trabajar la salud. En realidad, la problemática
es que la energía de la Carta Natal que no se trabaja adecuadamente a través de
la Casa 6 sintomatiza corporalmente comprometiendo la salud del individuo.

La relación con la madre puede enfermar a la persona. Puede haber


experimentado la madre como enferma y dependiente, que requiere atención o
también la madre altamente intelectual y poco afectiva.

La persona se siente atada emocionalmente a su trabajo, se siente bien si está


en el trabajo porque es como su familia. Tiene dificultad para cambiar de
trabajo. Necesitan ambiente familiar en el trabajo. Es posible que trabajen en
una empresa familiar o en ambientes rodeados de niños.

Posición que puede estar indicando buenos cocineros y buenos ayudantes o


empleados dado su compromiso y carácter afectuoso, capacidad para ser
maestro, cuidar ancianos o cualquier otra tarea que implique cuidado, sostén y
nutrición.

Puede aparecer necesidad imperiosa de orden e higiene, aparece en las personas


que limpian el baño cuidadosamente al arribar a un hotel de vacaciones. Cuando
hablamos de “necesidad imperiosa” nos referimos a una actitud patológica que
impide a la persona disfrutar y conectar el placer, la Luna es por naturaleza

47
imaginativa y fantasiosa, en esta ubicación puede imaginarse todos los peligros,
todas las enfermedades y calamidades imaginables.

La Casa 6 simboliza también el área del servicio, la servidumbre y los animales


domésticos, con la Luna allí la persona tiende a ser muy servicial, algunas veces,
tiene dificultades para tener personas al servicio porque se confunde y las trata
como familiares, suele tener varias mascotas, perros, gatos, pajaritos, tortugas,
etc., una familia de animales.

LA LUNA EN CASA 7

Es la Luna en el área de la pareja, las relaciones y la justicia. Suele afectar al


matrimonio, se observa mucha emotividad conyugal. Se puede manifestar como
necesidad de hogar y familia. La persona tiende a amoldarse a la pareja, aún así
confunde su función con la de una madre.

Responde a las necesidades de los otros con mucha facilidad. La influencia de la


madre en su matrimonio o vida social suele ser excesiva, muchas veces "se casan
con la madre", es decir, nunca forman una pareja estable porque ese lugar está
simbólica o realmente ocupado por su madre.

Puede aparecer conflicto con la maternidad, es muy fuerte la lealtad con la


pareja. La responsabilidad de los hijos recae en la pareja.

Esta posición tiende a hacer acuerdos, vive haciendo pactos, todo lo quiere
experimentar a través del establecimiento de pactos previos, es poco
espontánea, dado que es una energía temerosa. Le cuesta fusionarse, si bien se
relaciona afectivamente teme entregarse.

En ocasiones se observa una relación maternal hacia las parejas, atraen “hijos” en
lugar de pares, otra posibilidad es que se relacionen como hijos del otro,
aniñados, no asumen la responsabilidad, dependen económica y afectivamente de
sus compañeros.

Con la Luna en Casa 7 suelen aparecer conflictos legales asociados a la familia,


herencias, sociedades familiares, esto se complica y es conveniente recurrir a un
abogado profesional, capacitado y en lo posible con ningún vínculo afectivo o
biológico, alguien neutral y racional que pueda resolver el problema sin confusión
emocional.

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LA LUNA EN CASA 8

La Casa 8 simboliza el inconsciente personal, los conflictos, el dinero como


recurso compartido, los hijos como fruto de la pareja, la sexualidad, la sombra,
los vicios, la curación.

Con la Luna en Casa 8 observamos una posición vinculada a la sexualidad y a la


emotividad. Con frecuencia la persona somatiza el sexo, impotencia, manías,
frigidez, herpes, etc., intentando resolver dificultades de su pasado asociadas
con la madre, con su infancia, su familia.

Los deseos turban las emociones, la tendencia es ser muy deseosa y antojadiza,
cuando no puede acceder rápidamente a realizar sus anhelos, la persona se
muestra explosiva, anímica, desconfiada, a veces insegura.

Es adecuada la expresión como financista, maneja los hilos por detrás, controla
recursos ajenos. Son muy buenos administradores, cajeros, tienen una relación
casi “familiar” con el dinero.

El individuo mira el conflicto a la distancia y ante las crisis recurre a mecanismos


lunares para intentar alcanzar la armonía, apela a los sentimientos, la culpa, la
demanda, la queja.

Inconsciente de sus propios sentimientos, padece grandes temores, fijó su


seguridad en el arquetipo materno, sin embargo, nunca logró confiar
profundamente en el que cumplió este rol.

La persona con la Luna en Casa 8 tiene necesidad de proteger la figura femenina:


la madre. La madre fue fuerte, dominó la relación familiar, pero la vivió como
fogosa y en ocasiones, traicionera y mentirosa.

Esta posición de la Luna cuesta trascenderla si la persona no sigue el camino


espiritual, es necesario conectar profundamente los sentimientos, enfrentar la
sombra, reconocer la necesidad de controlar, manipular, poseer y transformarla
en servicio desinteresado.

Puede aparecer inercia y pesadez, como si el individuo no tuviera proyectos ni


energía.

La persona tiene altísima sensibilidad psíquica, puede tener experiencias


astrales. Genera conflictos sin tener mucha conciencia, hace las preguntas
inadecuadas, “mete el dedo en la llaga” inocentemente.

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El pasado la resguarda, un mundo imaginario en el cual se siente protegida. La
afectividad es un recurso desconocido pero al cual se apela ante las situaciones
de crisis.

LA LUNA EN CASA 9

Una posición que hace a la persona errante, viajera, inspirada. Simboliza la


receptividad de la mente abstracta, indica una cualidad imaginativa y soñadora.

El individuo registra emociones elevadas. Acepta desafíos, la afectividad es


arriesgada. Se muestra optimista, alegre y desapegada.

Con la Luna ubicada en la Casa 9, se observa una gran admiración por la madre a
quien vieron como emprendedora y alguien que tuvo capacidad, libertad y
autodeterminación. Muchas veces la madre fue muy creyente, sin embargo, estas
personas tienden a descreer de todo hasta que constituyen su propia creencia
personal que no se somete a ninguna organización o secta.

Es posible que el vínculo con la madre esté idealizado, en realidad, la madre no


fue como la persona la imagina, pero su imaginación le permitió resguardar una
imagen protectora, nutridora y cuidadosa, a la cual quiere emular, sin embargo,
dado que es una idealización tiene serias dificultades para ser una madre como
aspiraría.

Le encantan los deportes, los viajes, son medios para canalizar las emociones si
no se las traga. Le atrae el contacto con el público, excelente para la diplomacia
y el turismo.

Algunas personas con la Luna en Casa 9 se mueven en el campo de lo profético,


pueden tener visiones, un alto registro del estado anímico de quienes las rodean.
Por otra parte, la Luna en esta ubicación garantiza la percepción respecto al
sentido de la vida.

La persona se siente cómoda en la abstracción, tiene cualidades para escritora,


política, mediadora. No es una posición específicamente maternal, la maternidad
se racionaliza, incluso muchas veces está tan idealizada que no se tienen hijos
propios.

Emplea como mecanismo de defensa, la repetición. Tiene tendencia a bajar el


nivel del conflicto, lo elude, es negadora, emplea muchas máscaras.

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Una cualidad de la Luna en Casa 9 es la facilidad para los estudios en la medida
que encuentre ambientes afectuosos o familiares, buena maestra, con facilidad
para la transmisión y alta adaptabilidad a las necesidades de los discípulos.

LA LUNA EN CASA 10

La Luna en la Casa 10 indica una posición con característica dominante. Las


emociones gobiernan la vida, los deseos y las ambiciones.

Símbolo de una madre enérgica, activa, que impone sus propios deseos, lo cual
conduce a la persona a ser igualmente altanera, persistente e incluso autoritaria.

El logro de grandes ambiciones es una constante en la vida. Existe el deseo de


llegar a un lugar alto, de demostrar a la madre lo que puede hacer. Existió
probablemente una madre que influyó fuertemente en la profesión o vocación. La
persona necesita proteger y ser protegido, la figura femenina domina su vida.

Afligida, es decir, con aspectos complejos, esta posición muestra tendencia a


fluctuaciones de profesión, conflictos serios, bajones anímicos.

La persona cumple función lunar, es decir, de cuidado, protección, sostén.


Aparece la necesidad de ser tratado con afecto por la sociedad y una profunda
necesidad de padre, ya que puede que al padre se lo captó como una figura
blanda, tierna, con caracteres maternales.

La principal vocación es de madre, por lo tanto, al igual que la Luna en Casa 7,


atraen en su matrimonio o como colegas a supuestos “hijos”, dependientes
afectivos e incluso económicos.

Como la energía lunar es deseosa y la Casa 10 se corresponde con la ambición,


suelen ser personas codiciosas o que aspiran a posiciones que las rescaten de la
masa o lo popular, muestran una imagen maternal y amistosa, aparentan ser uno
más, sin embargo, tienen elevadas aptitudes y aspiraciones y generalmente los
logran porque tienen a la Luna, representante del instinto de supervivencia, a
disposición de esos objetivos.

LA LUNA EN CASA 11

Esta ubicación lunar da características de persona amigable y servicial. Las


emociones se vinculan con las ideas. Es un ser que necesita integrarse a algo que

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lo trascienda. Tiene carisma y habilidad para la protección grupal, también sabe
escuchar y aconsejar muy bien.

Captó a la madre como a una verdadera amiga, servicial y sociable, aunque puede
haberla visto como una persona fría, que se ocupaba de asuntos sociales sin
atenderla, sin embargo, esto genera desapego en lugar de rencor como es el caso
de la Luna en Capricornio.

La persona no tiene cualidades para la contención, se angustia, escapa, padece del


denominado síndrome “la madre que desaparece”, en realidad, no es una posición
que exalte el aspecto maternal de la Luna.

Temor a repetir errores del pasado, huye hacia el futuro sin tener en cuenta que
lo único posible es el presente, pudiendo estar desconectada de la realidad.

Alta intuición para registrar la visión de futuro como para conectar el propio
deseo, visionaria e inquieta, viajera del cosmos, la Luna en Casa 11 es muy buena
consejera para los amigos y, muchas veces, pésima amiga para sí misma dada la
dificultad en conectar lo afectivo.

La individualidad si bien se inclina a lo emocional por la Luna, tiene un aspecto


determinante que aspira a lo nuevo, lo distinto, de modo que plantea una
personalidad inquieta, que persigue constantemente ser única. Con esta
característica la persona tiene que aprender a descubrir su propio estilo sin
angustiarse por lo novedoso o diferente.

Si el individuo no elabora su energía lunar puede encontrarse rodeado de locos o


ser arrastrado a escenas de locura, por eso es muy importante, canalizar la
energía creativamente, aceptando pequeños compromisos e identificándose con
cualidades humanas, terrenas, concretas, canalizadas, eso sí, con el propio y único
estilo.

Es posible que la persona no se considere emocional, que piense que la emotividad


es un defecto que padecen los demás, incluso, en algunas ocasiones, tiene hasta
que aprender el gesto del afecto, reconstruir su entera infancia para lograr ser
cariñosos, entregarse a las caricias y aceptar en su vida los sentimientos.

LA LUNA EN CASA 12

Es una posición a través de la cual la persona se adapta a los demás con extrema
facilidad, tanta, que, a veces, pierde la propia determinación.

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Alta atracción por el ocultismo y los misterios, la sensibilidad registra
naturalmente que hay mucho más que lo que se ve a simple vista.

Muestra una persona solitaria, que vio a su madre distante y poco comunicativa,
aún así, sensible y afectuosa. Una imagen vaga de la madre, algunas veces, la
perdió en la infancia o la madre falleció en el momento de dar a luz. Aquello que
se encuentra en la Casa 12 tiene ciertos rasgos de algo invisible o desaparecido,
extraño a la conciencia racional. Siente que la madre está sola, o como se señaló
anteriormente, puede no tenerla.

Con la Luna en Casa 12 es un trabajo fundamental elaborar la identificación con la


figura femenina, puede resultar difícil al hombre relacionarse con mujeres, y a la
mujer encontrar su identidad como mujer.

Esta ubicación facilita las condiciones para la práctica de la meditación y el


recorrido del sendero espiritual. El individuo tiene que ir al encuentro con lo
divino, es un mandato interno.

La persona es abierta a los sentimientos de los demás, condiciones psíquicas de


las que se preserva a través de la introspección. Necesita buscar retiro,
momentos de soledad para reconectarse consigo misma.

Busca una pareja maternal, es posible que se criara en un hogar con muchas
madres, todas las expresiones maternales imaginables pueden haber acunado su
infancia y está capacitada para cuidar de todas las formas posibles.

El ámbito sentimental es un misterio, algo desconocido, puede generar mucho


miedo y angustia y la respuesta inconsciente puede ser la búsqueda del camino
fácil, adicciones, al alcohol, los alimentos, las drogas, las malas relaciones, etc.

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54
CAPITULO 3

LA LUNA Y LOS ASPECTOS PLANETARIOS

Los aspectos entre los planetas simbolizan las relaciones que pueden darse entre
ellos, se corresponden con ángulos exactos con más-menos 7 o 9 grados de
diferencia, lo cual se denomina orbe, o distancia aceptada para que el aspecto
tenga eficacia.

ASPECTO DISTANCIA SIMBOLO


Conjunción 0° Â
Semisextil 30°
Sextil 60°
Trígono 120°
Semicuadratura 15°
Cuadratura 90°
Sesquicuadratura 135°
Quincuncio 150°
Oposición 180°
Quintillo 72°
Biquintillo 144° ‡
Paralela Misma declinación Norte-Sur

En realidad, en una Carta Natal o cuando consideramos los planetas en tránsito,


nos concentramos en sólo algunos aspectos, los más favorecedores son sextil y
trígono (60 o 120 grados), en estos casos se tiene en cuenta que los planetas
funcionan armónicamente, con objetivos similares.

La conjunción implica una relación en la cual ambos planetas se expresan


conjuntamente, y, en general, el planeta más externo de acuerdo con la
disposición en el sistema solar, influye o “colora” al más interno. Por ejemplo,
Marte conjunción Saturno en Virgo, dará una situación en la cual muchas veces
Marte se comporte como si estuviera ubicado en el signo de Capricornio, regencia
de Saturno.

Los aspectos de mayor trabajo, que necesitan mucha elaboración energética, son
la cuadratura, la oposición y el quincuncio (90, 180 y 150 grados). La cuadratura
implica abandonar pretensiones de ambas posiciones, por ejemplo, Venus en
Cáncer cuadratura Marte en Aries, significa disminuir el deseo de autonomía al
paso que disminuya también el registro afectivo del medio, ni tanta sensibilidad,
ni tanta autonomía. La oposición contiene mayor posibilidad de juego energético,

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por ejemplo, Júpiter oposición Saturno, por momentos el individuo funciona
desde Júpiter y se siente todopoderoso, por momentos funciona desde Saturno y
si bien percibe sus logros, se conecta con el esfuerzo y la falta, siempre es
recomendable tratar de operar desde el planeta más externo según la disposición
en el sistema solar, en este caso, Saturno, realizar aceptando límites e
integrando la confianza razonablemente. El quincuncio es un aspecto que implica
crecimiento personal y salud, los 150 grados representan en el Zodíaco en reposo
el final de la Casa 5 y el comienzo de la Casa 6, una clave del trabajo energético
que la persona viene a ejecutar.

Los restantes aspectos aparecen en el gráfico a efectos didácticos ante la


posible lectura de libros que en algún caso los tenga en cuenta, dado que en la
práctica no se los suele considerar relevantes a la hora de un análisis.

A continuación consideraremos las diferentes relaciones que plantean los


aspectos entre la Luna y los demás planetas o “personajes” de la Carta Natal.

Es importante tener en cuenta:

Conjunción: aspecto fundamental que proporciona fuerza a partir de la energía de


las vibraciones de ambos planetas.
Sextil: implica la oportunidad, la energía deberá ser usada conscientemente a fin
de que sea beneficiosa.
Trígono: implica beneficios sin esfuerzo, probable compensación energética.
Cuadratura: desafíos, lecciones que debemos aprender, que tal vez arrastramos
de vidas anteriores y ahora deben ser afrontadas a fin de aprenderlas.
Oposición: indica toma de conciencia, reclama comprometerse y colaborar para
superar el obstáculo.
Quincuncio: Ajuste, esfuerzo consciente para cambiar de forma de pensar y
controlar la fuerza de voluntad en relación con ambos planetas.

ASPECTOS ENTRE LA LUNA Y EL SOL

El Sol conjunción Luna es un aspecto en el cual los deseos instintuales y la


individualidad se identifican en un propósito común. El Sol colora a la Luna del
impulso leonino, por lo tanto, facilitan a la persona alcanzar el objetivo solar, a
brillar desde la energía en la cual se produce la conjunción. También puede
suceder que se confundan las necesidades emocionales con el camino de
crecimiento individual distorsionándose la realización personal. Son
personalidades tipo “Luna Nueva” impulsivas y con fuerte voluntad a fin de
controlar fluctuantes emociones. Individuos sensibles, aún así muchas veces no
tienen en cuenta que sus acciones pueden afectar a los demás, existe una
tendencia al egocentrismo. La conjunción Sol-Luna genera vitalidad, personas muy

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vitales que pueden perder la paciencia con personas que no poseen su mismo
potencial energético.

El sextil Sol-Luna implica la oportunidad de borrar rasgos negativos de la


personalidad, la sensibilidad está en armonía con los rasgos positivos del signo
solar. Individuos independientes, sienten confianza en sus proyectos y sus
sentimientos. Poseen la capacidad de desarrollar su talento creador al máximo.
En la medida que aprovechan la oportunidad de este contacto Luna-Sol pueden
desarrollar relaciones armoniosas y establecer una atmósfera tranquila en el
hogar que establezcan, clima que les permite individualizarse plenamente.

El trígono Sol-Luna indica el beneficio de eliminar rasgos negativos de la


personalidad, la fuerza de voluntad que encierra el Sol puede lograr que sus
emociones se armonicen de acuerdo con el destino individual. Por lo general, este
aspecto señala personas populares, independientes, que tienen confianza y son
mayormente pacíficos y tranquilos, como consecuencia de la armonía entre
deseos, sentimientos y desarrollo personal. El talento creador es multifacético
como la Luna condición que puede ser explorada con bastante éxito.

La cuadratura Sol-Luna consiste en un desafío para perfeccionar la


personalidad en función de la experiencia sentimental. Los rasgos positivos del
signo zodiacal solar pueden vencer los rasgos negativos del signo zodiacal lunar,
no sin un gran esfuerzo y trabajo personal. Los conflictos interiores entre
emoción y voluntad son numerosos, el individuo vivenció una gran contradicción
entre el mensaje paterno y el materno, siente que si avanza de acuerdo al impulso
heredado del padre desilusiona las expectativas maternas, y viceversa. Esto
puede trasladarse a trastornos emotivos con los hijos, con aquellos a quienes
aman o con aquellos con los cuales conviven, existe una tensión constante entre
su desarrollo personal y sus sentimientos, es como si pensaran que si brillan
desde su identidad nadie los va a querer, que para que lo quieran tiene que
renunciar al éxito profesional o personal. La solución es renunciar tanto a
demandas del medio afectivo como al impulso exacerbado de autonomía, ni
egoísmo ni autosacrificio no pedido, sin víctimas ni victimarios, esa es la principal
clave.

La oposición Sol-Luna es un aspecto que reclama tomar conciencia dado que


opera como la marea con el flujo y reflujo de las aguas, hay que aprovechar la
energía creciente y desarrollar el Sol y luego aprovechar la energía bajante y
evaluar el aspecto afectivo y físico. La tensión es menor que en el caso de la
cuadratura, este aspecto permite más flexibilidad y facilita el crecimiento.
Existe un conflicto entre la personalidad y la naturaleza emotiva que facilita el
desarrollo de ambas. La respuesta es unificar armoniosamente el empleo de
ambos rasgos energéticos. El individuo oscila entre ser extremadamente lógico o

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profundamente sensible, con frecuencia ignoran sus necesidades emocionales o
las de los demás, según se apoyen en la Luna o en el Sol. Este aspecto se
desarrolla a través de crisis con los progenitores, los hijos, las personas con las
que se convive o aquellos a los que se ama.

El Quincuncio Sol-Luna señala la necesidad de ajuste en función del control de


las emociones mediante el empleo de la fuerza de voluntada. Tienen que
aprender a emplear los rasgos positivos del signo zodiacal de nacimiento para
vencer las reacciones emocionales exageradas. Es necesario ejercitar un
razonamiento lógico en las relaciones, en particular con los hijos y los padres. La
convivencia los ayuda a crecer, aún así, la tendencia puede ser al aislamiento, no
convivir es un modo de defenderse de la experiencia de confrontación de sus
propios desajustes.

ASPECTOS ENTRE LA LUNA Y MERCURIO

Mercurio conjunción Luna la fuerza de esta conjunción da una mente perceptiva


y aguda, se responde de manera fácil a nuevas ideas, hay un gusto por el cambio y
la adaptabilidad. Como consecuencia de la unión de las emociones y el
pensamiento racional estos individuos tienden a ser sumamente lógicos o
emocionales, en ocasiones, oscilan entre ambas posiciones. Viajeros
sentimentales buscan la libertad de movimiento les desagrada que intenten
poseerlos. Consideran las exigencias sentimentales como un ataque a su libertad
de acción. En ocasiones aparecen las características de la Luna en Géminis, signo
que Mercurio rige, inquietud, verborragia, inestabilidad emocional, oscilación
entre la depresión y la euforia. En la vida es una constante aprender a pensar,
elegir considerando los sentimientos pero sin que ellos gobiernen la elección.
Con este aspecto hay mucha intuición para los negocios, indica grandes
posibilidades comerciales. También podemos observar capacidad para el estudio
y la enseñanza. Sentir y pensar se encuentran unidos con un solo fin sostenerse
y expandirse.

El sextil Mercurio-Luna indica la oportunidad de que el pensamiento lógico y las


emociones se armonicen. Son personas sensibles a los sentimientos ajenos y
pueden expresar verbalmente las necesidades de los demás ayudándolos a tomar
conciencia de las mismas. Observamos habilidad para comunicar ideas y
conceptos escritos o verbalmente, pueden ser buenos comerciantes, docentes o
escritores. Al motivarse la Luna, los deseos instintuales de cuidado y
supervivencia, se activan el pensamiento y la capacidad de ejecución innovadora
que representa Mercurio.

El trígono Mercurio-Luna indica equilibrio entre las emociones y los


pensamientos. Siendo muy sensibles a los sentimientos de los demás pueden

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tener talento literario expresando lo que otros sienten. Buena escucha de los
problemas ajenos y habilidad para proveer sostén afectivo. Cuando aspiran a algo
desarrollan formas creativas e inteligentes de alcanzarlo. Si bien tienen
condiciones para el comercio suelen ser negociantes afectuosos, logran
situaciones ganar-ganar, obtienen ganancias el vendedor y el comprador. El
aspecto trígono Mercurio-Luna genera las condiciones para un mediador muy
afectivo, puede emplear la inteligencia para encontrar soluciones aptas que
favorecen ambos lados del conflicto, emplean la intuición para proteger, sostener
y resolver.

La cuadratura Mercurio-Luna este desafío tiene por finalidad que aprendan a


emplear la razón en situaciones emocionales. La persona demanda mucho ser
amada y entendida, la falta de comprensión se vive como desamor. El empleo
inteligente de Mercurio en los asuntos relacionados con la casa en que se
encuentra ayuda a trascender las emociones de gran intensidad. Pueden
aparecer dificultades de orden emocional y de comunicación con los padres, hijos
o personas con las que se convive, estas dificultades son generadoras de angustia
y la solución siempre se encuentra en el funcionamiento racional del individuo,
generar un espacio para pensar, sólo o acompañado por un terapeuta. El aspecto
Mercurio cuadratura Luna puede generar la necesidad permanente de pensar, un
análisis indiscriminado e interminable que no conduce a ningún lado, es
imprescindible ejercitar pequeñas decisiones, elegir siempre es perder algo, en
esas micro-pérdidas el individuo va desarrollándose, va comprendiendo que solo
se gana cuando se apuesta.

La oposición Mercurio-Luna es un aspecto que desarrolla conciencia sobre la


necesidad de equilibrar la mente y las emociones. La tendencia es a ser
totalmente lógicos o totalmente emocionales, de un extremo al otro. Se observa
agudeza mental y percepción, la persona tiene que aprender a sujetar su lengua
pues muchas veces ejercitan una lengua filosa que lastima a los demás. Es
imprescindible asegurarse de que su comunicación será amorosa, irá acompañada
de lo afectivo, antes de hablar, deben aprender a combinar en sus palabras los
sentimientos y la razón. Las personas con este aspecto en ocasiones son
nerviosas, inquietas, se excitan fácilmente y pueden llegar a ser irritables, todo
esto producto de la tensión entre su mente y sus deseos, su inteligencia y sus
sentimientos.

El Quincuncio Mercurio-Luna señala la necesidad de ajuste para aprender a


expresar verbalmente sus emociones, o canalizarlas a través de actividades
comerciales o del ejercicio de la escritura. Saben lo que sienten pero tienen
dificultades de expresarlo con palabras. Necesitan aprender a meditar, a
sintonizar su yo intuitivo, de modo de poder expresar las emociones que los
desbordan física y mentalmente. La comunicación con los seres queridos puede

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estar obstaculizada, en particular, es difícil hablar con la madre, este es otro
aspecto de su aprendizaje fundamental. Los sentimientos pueden jugar en contra
a la hora de resolver situaciones comerciales hasta tanto no se elabora esta
tensión energética.

ASPECTOS ENTRE VENUS Y LA LUNA

Venus conjunción Luna es el encuentro de los dos arquetipos fundamentales del


lado femenino de la vida, la mujer y la amante, la apertura y la receptividad, la
entrega y el control. La fuerza de esta conjunción calma las emociones por la
tranquilidad de las vibraciones de Venus que persigue la armonía y la paz. Muchas
veces con este aspecto observamos las características de una Luna en Libra o en
Tauro, comodidad, captación de los deseos del otro, necesidad de armonía,
rechazo de la confrontación, búsqueda de bienestar económico. Estos individuos
presentan una tendencia a la calidez y a la amabilidad lo cual puede generarles
popularidad luego de superar su timidez básica. Son personas con talento
artístico, capacidad para generar belleza y riqueza. La Luna tiende a ser
temerosa de los cambios, Venus se inclina a respetar la armonía, en ocasiones,
entiende el cambio como desorden, por lo tanto, con esta conjunción suelen verse
individuos dóciles, adaptables, que acentúan el aspecto positivo de las
situaciones, en ocasiones negando los riesgos, adoptando una actitud infantil.

El sextil Venus-Luna existe la posibilidad de satisfacer las emociones a través


de actividades artísticas o relaciones amorosas. Individuos que aman la belleza,
la armonía, la verdad, lo cual se refleja en su ambiente hogareño, generan
hogares sumamente atractivos, cálidos y cuidados. Es como si estas personas
supieran cómo satisfacer las necesidades y deseos de los demás a la vez que
satisfacen los propios. Venus representa la sensibilidad al servicio del contacto
amoroso, la Luna es la fuerza impulsora de la necesidad de afecto, una
combinación ideal en la construcción de correctas relaciones humanas.

El trígono Venus-Luna indica que posiblemente la persona aprendió a equilibrar


sus necesidades emocionales de modo que ya no desean ser posesivos con las
personas que aman. Tienen una personalidad atractiva y disfrutan ayudando a los
demás a que aprendan a sentirse cómodos y conectar el placer. Son personas
complacientes y gozadoras, por lo tanto, populares y simpáticas. Les gusta el
arte, rodearse de cosas bellas, disfrutan de beber y comer, son básicamente
hedonistas en el sentido positivo del término.

La cuadratura Venus-Luna consiste en un desafío para confrontar internamente


el aspecto maternal y el sensual, en el caso de la mujer aprender a expresar
ambos, cumplir el deseo de ser madre sin perder la feminidad y la sensualidad.

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En el caso del hombre poder reunir las dos características en una compañera,
dado que la tendencia es a sostener por un lado la madre de los hijos y por otro
la amante. Con este aspecto la persona tiene necesidad de agradar a los demás y
de ser aceptada, de modo que es una oportunidad de desarrollar la valentía y
expresar las convicciones personales superando la tensión emocional que les
genera contrariar el deseo de los progenitores o de aquellos de quien recibe o a
los que da afecto. Venus simboliza entrega, Luna posesión y control, el aspecto
de cuadratura produce constante estrés, el desafío es renunciar un poco de cada
lado, dar menos libera, en algunos casos, la persona da esperando retribución,
cuidado, atención, nutrición, al restringir su imperiosa necesidad de dar y
satisfacer la demanda de los demás disminuye su exigencia hacia ellos a la vez
que conserva recursos, energía y fuerza para embellecerse y cuidarse a sí misma.

La oposición Venus-Luna es un aspecto que impulsa a desarrollar conciencia


respecto de la soledad. El aprendizaje es poder estar emocionalmente solos, la
persona con este aspecto necesita ser amada para sentirse segura, de lo
contrario se derrumban, tienden a ser cálidos y amables pero en función de
poseer o controlar al otro. Este aspecto pone a prueba el verdadero amor, la
persona oscila entre someterse o rebelarse, dejarse cuidar al precio de su
individualidad o satisfacer sus deseos personales a costa de la individualidad
ajena. En ocasiones vivió la experiencia de una madre sufriente que soportó la
existencia de la amante de su marido, esto dificulta su compromiso en las
relaciones, desarrolla un mecanismo de defensa que la protege del riesgo de
enamorarse y padecer lo que su madre. Algunas veces este aspecto se juega en
situaciones en las que el individuo tiene que elegir entre el amor (Venus) y la
seguridad (Luna), esta presión interior le dificulta ver que en la medida que se
dirija a Venus logrará también satisfacer la necesidad lunar, recordemos que
siempre es más beneficioso elegir de bases de operaciones al planeta que se
encuentra más alejado respecto del Sol.

El Quincuncio Venus-Luna señala la necesidad de ajuste para aprender tanto a


dar como a recibir amor. Hay una profunda inseguridad que procuran disipar
generando dependencia a su alrededor, “si los demás dependen de mí, me aman”.
Si aprenden que el amor no es un objeto a conquistar, si aprenden a dar y recibir
el amor con libertad y alegría, pueden desarrollar suficiente confianza. Con
frecuencia se han sentido heridos por alguno o ambos padres, tienden a guardar
rencor que los incapacita o al menos les dificulta construir relaciones duraderas
y estables. Es como si permanentemente circularan por la cuerda floja, si no los
aman se sienten desgraciados, cuando los aman son presa del terror y la angustia
que les genera el pensamiento de ser abandonados. El quincuncio les impone la
prueba de los sentimientos, para lograr amar a otro o ser amado primero hay que
aprender a amarse a sí mismo, adquirir confianza en uno mismo, conectar el amor

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en la caverna profunda del propio corazón. Algunos individuos que no logran
elaborar este aspecto tienden a sintomatizar con problemas digestivos,
enfermedades de orden sexual, impotencia, frigidez, desórdenes en la
fecundidad, dificultades con la piel y el contacto.

ASPECTOS ENTRE MARTE Y LA LUNA

Marte conjunción Luna es un aspecto que da a los individuos fuerza emocional


que tienen que aprender a encauzar constructivamente, deben controlar su
impulsividad. Personas con gran coraje, que viven el aquí y ahora, pueden ser
demasiado porfiados o irritarse fácilmente por su hábito de valorarse y criticar
a los demás. La Luna conjunción Marte colora el instinto maternal de energía
marciana, es como si, la persona tuviera Luna en Aries, absolutamente convencida
de lo que desea, egoísta a la hora de encontrar los medios para lograrlo,
combativa cuando alguien la contradice, siente que si no satisface sus deseos se
muere y además la demanda de satisfacción es inmediata. Con este aspecto hay
que aprender paciencia, ejercitar la expresión de los afectos, disminuir la
ansiedad descargando energía mediante el ejercicio físico o alguna actividad que
descargue fuerza, encarrilar la energía de Marte y encauzar las emociones de la
Luna. Son personas que aman pasionalmente y pueden también actuar amorosa y
cálidamente pero para ello tienen que regular la conexión entre ambos planetas.
En algunos casos, se observa la imagen de una madre violenta, agresiva, autónoma,
intelectual, el arquetipo materno puede estar “masculinizado”, luego observamos
“niñas machonas” o jóvenes que se sienten atraídos por parejas masculinas.

El sextil Marte-Luna implica la oportunidad de aprender a controlar las


emociones y los deseos de modo de operar constructiva y creativamente.
Personas muy vitales, dueños de una fuerte capacidad de recuperación, seres
sensibles y emotivos. El individuo puede equilibrar sus sentimientos con sus
deseos, puede alcanzar sus objetivos personales a la vez que siente que conserva
los afectos o logra que lo quieran. Se actúa de acuerdo a como se siente, los
sentimientos disparan un accionar decidido, personas que apuestan fuertemente
a la hora de relacionarse porque entienden que así reciclan su energía, se
retroalimentan al amar. En general, su accionar es inofensivo, tienen una
intuición particular respecto qué hacer para satisfacerse a sí mismos a la vez que
satisfacen al otro. Pueden dar sin esperar nada a cambio, de ese modo reciben
todo lo que desean. La vivencia de la madre fue satisfactoria y complaciente,
sintieron una corriente amorosa en la infancia. Un aspecto sumamente favorable
a la hora de establecer relaciones estables, facilita la reunión del aspecto
maternal y sensual.

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El trígono Marte-Luna indica que estos individuos trabajan para equilibrar sus
emociones y anhelos para que la energía pueda emplearse en ámbitos
constructivos y creativos, Marte quiere actuar, la Luna es un impulso a la
creación. Este aspecto facilita la recuperación cuando están enfermos, ante la
debilidad afectiva o lunar, Marte provee energía ilimitada hasta recobrar la
salud. Son individuos valientes, ingeniosos y vitales. El deseo es acompañado por
un impulso a generar como condición para la supervivencia. La persona se siente
atraída hacia individuos que combinan acción y afecto, decisión y cuidado,
hombría y ternura.

La cuadratura Marte-Luna consiste en un desafío para aprender a controlar el


mal genio. La inseguridad, inestabilidad y ciclotimia lunar se oponen y a la vez se
suman a la agresividad, ansiedad e incluso violencia de Marte. La persona necesita
aprender a analizar la situación antes de permitir que sus emociones los dominen,
se enojan con facilidad, basta que un deseo se vea obstaculizado. El aprendizaje
es encauzar la energía de manera constructiva y equilibrada a la vez que se
tienen en cuenta los sentimientos propios y ajenos. Es adecuado intentar
elaborar el exceso de energía y emoción a través de la actividad física,
sumamente recomendada en cualquier escenario en el que participe Marte. La
relación con los padres y la familia suele haber sido compleja, desamorada,
violenta o desprovista de sostén. Es aconsejable operar desde la posición de
Marte para lograr canalizar la energía lunar. Cuando Marte está en cuadratura a
la Luna la persona teme ser afectuosa, lo reconoce como un indicio de debilidad.
Por lo general, construye una muralla defensiva que impide que se reconozca lo
que siente y a quién siente. La tensión emocional y el estrés son grandes, pueden
aparecer dificultades como hipertensión, alergias, accidentes, síntomas que
intentan decir a la persona que tiene que detenerse y escuchar y expresar sus
sentimientos.

La oposición Marte-Luna es un aspecto que implica desarrollar conciencia para


lograr poner límites claros a los deseos y a las necesidades para que no controlen
toda la vida dificultando el desarrollo de la verdadera identidad (Sol). Las
personas con este aspecto son muy competitivas, les va la vida en ganar, siempre.
Pueden con facilidad dejarse llevar por la ira ante cualquier mínima frustración.
Son víctimas de un deseo insaciable de realización. En condiciones favorables
esto genera individuos que trabajan con mucho ahínco y despliegan enorme
energía y valentía. Serán capaces de emplear esta energía de modo constructivo
si aprenden de sus errores. Es como si vivieran desafiando a la madre (Luna),
siempre teniendo que mostrar su osadía y sus méritos en función de sentirse
amados. La dificultad no son las personas que los rodean sino su propio
sentimiento interno a la hora de relacionarse, la oposición entre su capacidad de
amar y su deseo de actuar se despliega en el escenario interior, sienten como si

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al hacer dejaran de amarlos, o como si el amar les imposibilitara hacer. La clave
es el ejercicio del accionar amoroso.

El Quincuncio Marte-Luna señala la necesidad de ajuste para aprender a


trasmutar sus ataques de furia producto de las emociones que siente ante
cualquier frustración. Son individuos susceptibles en función de sus opiniones y
de lo que poseen, esta actitud los hace estar a la defensiva y pueden formular
ataques verbales muy efectivos ante el menor atisbo de crítica. Es importante
que aprendan a desprenderse de su tendencia a la posesión en cuanto ideas,
personas e incluso bienes materiales, que puedan abrir sus mentes a ideas y
conceptos nuevos porque este aspecto tiende a cristalizar pensamientos y
sentimientos. La Luna afectada por el quincuncio tiende a ser temerosa, Marte
tiende a ubicarse a la defensiva, esta combinación da por resultado alguien
siempre a la expectativa de ser herido, lastimado, lo cual genera una
personalidad con aspecto angustiado o triste, se oscila entre el enojo y la
impotencia y el desánimo, círculo vicioso que genera más tristeza e inseguridad.
El desafío es funcionar desde Marte, elegir, accionar, arriesgar más allá de los
miedos y las inseguridades. En algunos casos, se observa la posición contraria se
entiende ser amable como signo de debilidad y el individuo se muestra imbatible,
competitivo, casi agresivo, la clave dejar un espacio a lo emocional superando el
temor a la pérdida de autonomía y libertad.

ASPECTOS ENTRE JUPITER Y LA LUNA

Júpiter conjunción Luna, la fuerza de esta conjunción da una personalidad


agradable y generosa, generalmente simpática. Personas afables que tienen la
capacidad de hacer que los demás se sientan bien, les gusta divertirse y puede
que olviden que es necesario trabajar, la Luna puede tornar la aspiración de
Júpiter al bienestar en una necesidad imperiosa que la convierte en hedonismo o
comodidad. El mejor rasgo es la capacidad de reírse de sí mismos, de las
situaciones que atraviesan y de los demás, tienden al buen humor, sin embargo,
algunas veces Júpiter puede aumentar la ciclotimia lunar y convertirlas en
personas hipersensibles, inquietas y de carácter inestable. Suelen contar con
muy buena salud si aprenden a cuidarse de los excesos de todo tipo, en especial
los físicos y de comida. Júpiter puede colorar la Luna con las características
sagitarianas dando gran afabilidad y sociabilidad, a la vez que cierta imposibilidad
de aceptar o poner límites, asumir compromisos o tomarse las cosas en serio.
Otra posibilidad con esta conjunción es que Júpiter aumente las tendencias
lunares generando una personalidad super-mamá, temerosa, que extrema
cuidados, que permanentemente está alimentando, nutriendo, sosteniendo a los
demás, construyendo relaciones de dependencia para sentirse amada o protegida.

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El sextil Júpiter-Luna implica la oportunidad de eliminar los rasgos negativos
que ambos aportan a la personalidad, los excesos, los cambios de humor, la
inseguridad e incluso el exceso de confianza. El poseer una buena filosofía de
vida ayuda a estos individuos a que ansíen empeñarse en vencer sus rasgos
negativos. La persona tiende a ser jovial y optimista, superar fácilmente el mal
humor, ver el lado positivo de todas las situaciones, incluidas las crisis. Este
aspecto facilita las labores hogareñas, capacita para cocinar, alimentar, cuidar y
proteger, El individuo está en contacto con sus emociones, tiene capacidad para
expresarlas y ayudar a los demás en el mismo sentido, los sentimientos son su
campo de desarrollo y crecimiento, buenos terapeutas o acompañantes. Tienden
a sostener la vida y la alegría superando toda clase de dificultades, una corriente
de optimismo y energía circula por sus entrañas y fluye hacia su corazón y sus
seres queridos.

El trígono Júpiter-Luna indica que estas personas trabajan para equilibrar sus
emociones y su orgullo, lo cual hace que se tengan confianza y sean
emocionalmente seguros. Son generosos y respetan mucho el honor y la honradez
en sí mismos y en los demás. No temen mostrarse como realmente son, se
admiran y por ello son admirados, aún cuando algunas personas pueden
desaprobar su modo de vida. Al igual que con la conjunción pueden reírse de sí
mismos y ver lo humorístico en las peores circunstancias. Con el trígono Júpiter-
Luna las personas desean ayudar a los demás para que avancen, progresen,
crezcan.

La cuadratura Júpiter-Luna consiste en un desafío para aprender a eliminar el


orgullo, la posesividad, el egoísmo. Internamente la persona teme afrontar
cualquier rasgo negativo de su personalidad, pueden vencer este temor emocional
a no ser suficientemente buenos desarrollando una filosofía de vida más humilde
y reconociendo que todos tienen imperfecciones. Pueden sufrir tensión
emocional por sus progenitores, por aquellos que viven con ellos, por seres
queridos. Oscilan en sentirse los dueños del mundo o pobres desvalidos que no
son dueños de nada. La lección es aprender a disminuir la necesidad de afecto y
protección a la vez que aprenden a ser más serviciales y renuncian a algunos
placeres. Otro tema a superar es la tensión entre la necesidad de pertenecer y
el ansia de libertad e independencia que representa Júpiter, estos planetas están
en conflicto permanente internamente hasta tanto el individuo atempera sus
emociones, sus miedos, sus impulsos.

La oposición Júpiter-Luna es un aspecto que indica que la persona debe


desarrollar conciencia a los efectos de aprender a controlar sus intensas
emociones y sus sentimientos relacionados con los demás. Por lo general, son
joviales, los invade una energía nerviosa frenética que no saben cómo detener,
llegando al punto del agotamiento físico. Es prudente aconsejarles que durante

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el día se tomen unos minutos para meditar, reflexionar, alinearse, ponerse en
contacto con lo que sienten sin exagerarlo, concentrarse en canalizar la energía
nerviosa que los recorre con tanta fuerza, ese impulso irrefrenable que se
dispara por sus emociones. Desarrollar una buena filosofía de vida es para ellos
de gran ayuda. Desplegar sus afectos más allá de la familia biológica o social que
crearon es una clave que regula su capacidad de amar y de dar, que equilibra el
exceso emocional, es importante que participen de actividades sociales o
filantrópicas, que descubran nuevos ámbitos para desarrollarse. Puede que hayan
experimentado una fuerte oposición entre un padre confiado, dador y alegre, con
el cual podían sentirse como con un amigo o tío y el otro progenitor, sensible,
dependiente, inseguro. En su vida oscilan entre ambos roles hasta tanto
aprenden a amarse a sí mismos y descubrir la seguridad en su interior, sin
depender del afecto ajeno o las posesiones.

El Quincuncio Júpiter-Luna señala la necesidad de ajuste en cuanto sus


sentimientos de inseguridad que pueden inducirlos a preocuparse excesivamente
por sí mismos. Esta inseguridad puede hacer que coman demasiado, codicien lo
que otros tienen o exijan constantes ratificaciones de que se los ama, hasta
tanto no elaboran este aspecto son dependientes afectivos y materiales.
Estudiar o encontrar actividades filantrópicas puede ayudarlos a desviar la
energía de sí mismos y, a la vez, cosechar verdaderas devoluciones afectuosas.
La salud puede verse resentida por obesidad, trastornos nerviosos o digestivos,
la curación es vía la autorrealización, la autonomía y la humildad que estos logros
demandan.

ASPECTOS ENTRE SATURNO Y LA LUNA

Saturno conjunción Luna es un aspecto poderoso que genera individuos con un


fuerte sentido de responsabilidad y perseverancia. Sin embargo, sus emociones
están algo inhibidas por la influencia de Saturno. Esta posición tiende a
expresarse como individuos tímidos, con tendencia a la depresión, dudan de sus
capacidades y necesitan que los demás los tranquilicen constantemente, esto
hace que algunas veces los amigos se aparten de ellos. Personas extremadamente
sensibles, se angustian por las opiniones de los demás. Saturno junto a la Luna se
manifiesta, en cierto sentido, como una Luna en Capricornio, persona reservada,
seria, responsable, con tendencia a la frialdad, el cálculo, la soledad. Al padre y a
la madre se los vivió unidos, compartiendo las decisiones sobre los límites,
metódicos y exigentes, tal vez, algo desafectados, autoritarios, muy firmes, en
algunos casos, muy creyentes en alguna religión organizada que les sirvió de
estructura y sostén. Se observa cierta dificultad en conectar los sentimientos,
como si estuvieran bloqueados, hay temor a sentir, como si las emociones fueran

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a derrumbar la estructura mental que construyeron. Existe una ley despótica, el
propio Saturno internalizado que puede hostigar su Luna, es decir, sus
sentimientos, es preciso aprender a desplegar Saturno como realización y logro,
como clave para alcanzar las metas, en particular, las relacionadas con el afecto.

El sextil Saturno-Luna implica la oportunidad de equilibrar las emociones y el


razonamiento lógico o ley suprema personal. Una ventaja muy importante es que
en situaciones difíciles son capaces de mantenerse calmos y encontrar una
solución, apelan a su fuerte conexión con la realidad y la practicidad. Individuos
a los que les gusta estar ocupados, realizar, concretar, ver los resultados de su
trabajo.

El trígono Saturno-Luna indica que estos individuos vienen trabajando equilibrar


las emociones y la razón, por este motivo, parecen ser más serios, tienen un
fuerte sentido de responsabilidad y capacidad de organización que los distingue
como empresarios. Otra posibilidad es que sean docentes, tienen facilidad por la
Luna para conectarse con los demás y poder transmitirles de modo que entiendan
y asuman nuevos conocimientos. Sin embargo, necesitan aprender a proyectar a
los demás la calidez y afecto que poseen, esto complementa óptimamente su
capacidad de transmisión. Estos individuos transmiten seguridad, fuerza,
confort.

La cuadratura Saturno-Luna consiste en un desafío para vencer los


sentimientos de soledad. Individuos sumamente inseguros necesitan que los
demás les reafirmen constantemente que los aman y los necesitan. Esta actitud
con el tiempo puede convertirlos en una carga para sus seres queridos, de hecho,
tienden a cargar con todo en la presunción que así el otro no tendrá nada que
hacer y los cargará a ellos. Creen que valen sólo si sus padres los aman, su
sensación es de insuficiente apoyo emocional, por lo cual tienen gran dificultad
para expresar amor a otra persona, necesitan revalorizar su seguridad emocional.
Pueden haber experimentado oposición entre un progenitor superpoderoso y otro
débil y necesitado, hasta tanto la persona resuelve este conflicto interno se
expresa como demandante y dependiente (Luna) o fría, exigente, segura y
solitaria (Saturno).

La oposición Saturno-Luna es un aspecto que indica que la persona tiene que


desarrollar conciencia para aprender a vencer sus sentimientos de completa
soledad en la vida, estos sentimientos provienen de su incapacidad para expresar
sus emociones, por lo que se sienten separados de los demás. Si crecen y se
desarrollan libres e independientes, creen erróneamente que pierden el afecto
de los que aman y admiran, consecuencia de que cuando vibran desde Júpiter
pierden conexión con la Luna; si son afectuosos y se entregan a sus sentimientos
temen perder la independencia, la autonomía y el impulso de crecimiento, también

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como efecto de la oposición energética. Prodigaron amor y afecto y fueron
rechazados, de modo que tienen mucho miedo de amar y repetir la frustración.
Tienen que aprender a vencer la inhibición, combinar ambas energías, entender
que la seguridad emocional se basa en una buena filosofía de vida, no en otras
personas. Ocultan toda su sensibilidad y calidez, tras un velo de autosuficiencia,
seguridad y compulsión al trabajo. Otra posibilidad es que se concentren en la
energía lunar, dejando que su pareja asuma las responsabilidades, provea y
sostenga, sin embargo, en estos casos, terminan sometidas a personas
autoritarias, sin posibilidad de realización, ni capacidad de hacer respetar sus
propios límites. La oposición se resuelve más fácilmente que la cuadratura, sin
embargo, tratándose de Saturno puede ser igualmente complicado elaborar este
engrama energético. Puede que se hayan visto obligadas a elegir entre el padre
y la madre, entre el afecto de dos jefes, incluso de dos parejas, esto les deja
una marca o sensación de que nunca se puede estar completo, inevitablemente
siempre falta algo.

El Quincuncio Saturno-Luna señala la necesidad de ajuste con la seguridad


emocional. Por un lado quieren ser amados y respetados, por el otro, quieren
distinguirse en la sociedad, alcanzar el éxito a cualquier costo.
Ser un líder demanda capacidad para soportar críticas, esto les resulta muy
difícil porque todo lo perciben a través de la Luna, extrema sensibilidad que roza
la susceptibilidad, personas demasiado sensibles, tendrán que comprender que no
podrán gustar y estar a tono con todos, de hecho, no suelen ser personas muy
sociables o queridas hasta tanto elaboran este aspecto en profundidad. Sienten
tensión emocional a causa de lo que los demás piensan de ellos, en particular los
que aman y respetan, para protegerse de estas opiniones muchas veces viven
solos, tratando de evitar que se los conozca íntimamente. La sensación principal
es que no son “queribles”, que nadie los aprecia, tienen que superar su propio
desprecio, su propia creencia en su incapacidad afectiva, aprender a amarse a sí
mismos es el camino para alcanzar el reconocimiento del otro.

ASPECTOS ENTRE QUIRÓN Y LA LUNA

Quirón conjunción Luna es un aspecto que implica sentir profundamente


situaciones de rechazo afectivo, esto fortifica a la persona para aprender a
reconocer su fuerza interior y granjearse el amor a sí misma lo cual los capacita
para amar a los demás, en particular, personas que otros rechazarían, esta
conjunción tiene cierta condición de rescatador de desvalidos o inválidos. Quirón
simboliza un gran curador y la persona con esta conjunción tiene condiciones de
curadora favorecidas por su intensa sensibilidad y posibilidad de cuidar y
proteger. En algunos casos, en que este aspecto está desequilibrado por algún
otro contacto planetario no favorecedor (por ejemplo, cuadratura Saturno) es

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posible que la persona sienta que todos la desprecian o que nadie la quiere, es
necesario elaborar la autoaceptación y elevar la autoestima.

El sextil Quirón-Luna implica la posibilidad de experiencia en el campo de


batalla sentimental. Quirón representó el maestro de grandes héroes y
guerreros (Hércules, Aquiles, etc.), el sextil pone de manifiesto la energía
quijotesca, gran sensibilidad y la capacidad de actuar activamente en pos de
resolver discriminaciones, curar viejas heridas, tanto propias como ajenas. La
Luna es una guerrera encubierta que en acuerdo con Quirón asumirá todos los
frentes de batalla en función del bienestar, el cuidado y la curación.

El trígono Quirón-Luna indica que la persona trabaja equilibradamente en


función de combinar las energías representadas por los signos en los cuales se
encuentran estos planetas. Ha sido rechazada y aprendió de estas experiencias
a crecer afectivamente, puede conectar los miedos a ser rechazados de otras
personas y ayudarlas a superarlos. El trígono entre estos dos planetas es una
herramienta interior que simboliza la unión de una madre protectora y un padre
heroico y curador, estos arquetipos acompañan al individuo en todas sus
decisiones, en particular, las crisis afectivas y de relación.

La cuadratura Quirón-Luna consiste en un desafío para superar el miedo al


abandono y la soledad. La persona no se considera suficientemente buena,
observa cualquier mínimo defecto o dificultad y lo agranda al punto de sentirse
un resto del mundo. Tiene que curar viejas heridas, asociadas a la madre o a
quien desempeñó la función materna, marcas que atacan su autoestima, frases
que funcionan como mantrams negativos que la denigran y descalifican. El
individuo tiene que aprender a reconocerse como un ser divino, amarse a sí
mismo, sentirse merecedor, pequeños reconocimientos van liberándolo de un
modelo mental que le impide el crecimiento físico, emocional y mental. Es
importante equilibrar y renunciar a condicionamientos de ambos polos
planetarios, menos víctima, menos héroe, ni salvador del mundo ni esclavo
emocional.

La oposición Quirón-Luna es un aspecto que señala una tensión interna constante


entre la expectativa de ser amado y el impulso de liberarse heroicamente de
cualquier relación afectiva, un impulso de Quirón es protegerse del riesgo de ser
rechazado aislándose y actuando como un héroe oculto, desde las sombras, la
oposición de la Luna favorece la tendencia a la desconexión emocional. El trabajo
es poder reconocerse como individuo con necesidades y merecedor de la
satisfacción de las mismas, curar la herida interior, recuperar la conexión
espiritual y desplegar las propiedades autocurativas. Quirón es una llave que
conduce a la individualidad, a superar los aspectos bajos de Saturno como la
autolimitación y trascender los aspectos bajos de Urano como la rebeldía y la

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falta de compromiso, permitiendo, si entra en contacto con la Luna, las
expresiones de la autorrealización y la individualización fruto de la trascendencia
de Saturno hacia Urano.

El Quincuncio Quirón-Luna señala la necesidad de ajuste entre el miedo al


rechazo y la sensación de superpoderes maternales. El individuo debe reconocer
que dependencia no es amor, que el autosacrificio no pedido no es amor, que
participación heroica y desenfrenada sin respeto de la individualidad ajena no es
amor. Sentirse rechazado desata el impulso a ser necesitado por el otro, esto
puede conducirlo a relaciones muy complejas del orden víctima-victimario,
sumisión o soberbia. El quincuncio demanda superar viejos miedos, reconocer las
verdaderas capacidades y necesidades y hacer una apuesta medida y controlada,
que realmente tenga posibilidades de curar la herida absurda implicada por
Quirón. La no elaboración adecuada genera dificultades de salud relacionadas
con el área de los intestinos, el hígado, el aparato reproductor, dificultades
nerviosas (cuando acciona hacia Urano), problemas con la piel, las rodillas, los
huesos (cuando acciona hacia Saturno); recordemos que Quirón opera como un
intercomunicador entre los planetas Saturno y Urano, intentando la realización e
individualización personal.

ASPECTOS ENTRE URANO Y LA LUNA

Urano conjunción Luna es un aspecto cuya fuerza suele dar una personalidad
magnética. Son personas emocionalmente impulsivas, pueden actuar con
demasiado apresuramiento del cual se lamentan de inmediato, en cuanto conectan
el sentir. Les gusta la vida llena de emociones, novedades, detestan la rutina
sinónimo de muerte. Personas emotivas y sensibles que tienden a esconder sus
sentimientos tras un velo de independencia, intuición e inteligencia. Necesitan
aprender a controlar sus emociones a la vez que aceptar su necesidad de afecto y
cuidado. La Luna conjunción Urano es un aspecto que da condiciones similares a
la posición de la Luna en Acuario, desapego, cierta frialdad, poca condición
maternal, sistema nervioso exacerbado. Algunas veces a la madre se la vio como
alguien intelectual, sumamente social, concentrada en sus propios intereses, poco
afectuosa, con problemas emocionales o desequilibrio mental, esto genera en el
individuo dificultades a la hora de expresar el afecto, tienen que aprender a
entregarse a los sentimientos sin controlar ni exigir excelencia o perfección.
Sienten que pueden controlarlo todo, sin embargo, la experiencia les enseña que
ni siquiera pueden controlarse a sí mismos. En ocasiones, la persona con Luna
conjunción Urano cree que es insensible por su dificultad de reconocer sus
sentimientos y manifestarlos.

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El sextil Urano-Luna encierra la oportunidad de que estos individuos disfruten
de ideas y conceptos fuera de lo común, tienen una intuición aguda y una mente
muy despierta por lo que son muy admirados, dado que esto se expresa como
creatividad. Se sienten atraídos hacia lo nuevo y diferente, esto le pone emoción
a su mundo. Aún cuando es un aspecto favorable estas personas reconocen su
necesidad de controlar los arrebatos emocionales. Manifiestan un afecto cálido
y libre, el sextil expresa lo mejor de ambos planetas, emociones interesantes y
pensamientos amorosos.

El trígono Urano-Luna indica individuos que empiezan a trabajar para equilibrar


su modalidad emocional al pensar y su conducta, algunas veces, impredecible.
Este aspecto provee elevada intuición y caracteriza una mente muy despierta. En
ocasiones, observamos una vida fuera de lo común, muchas clases de
experiencias, cambios repentinos e inesperados. La Luna favorece la captación
intelectual de Urano facilitando que la persona tenga ideas, conceptos y metas
originales que son beneficiosas para sí y para los demás.

La cuadratura Urano-Luna consiste en un desafío para aprender a dominar las


tormentas emocionales, que suelen ser repentinas e impredecibles. Alterados
por la emocionalidad, estos individuos, actúan sin pensar, excitables y nerviosos
tienen problemas para quedarse quietos. Les gustan las experiencias extremas,
les fascinan las personas poco convencionales. El deseo de libertad les hace
difícil permanecer por largo tiempo en cualquier lugar o relación. Necesitan
aprender a contar hasta diez, calmarse y alinearse para controlar sus arrebatos.
La sensación es que si se destacan, si son originales, pierden el afecto de sus
seres queridos, aún así, no pueden evitar su genialidad e inquietud, de modo que
ante su miedo a “perder” el afecto, directamente renuncian a él o lo rechazan.
Cuando existe la cuadratura Urano-Luna, algunas veces, la persona genera una
irradiación que atrae personas con trastornos mentales, es como si tuvieran un
imán atrae “locos” hasta tanto no equilibran su necesidad emocional y su impulso a
la individuación.

La oposición Urano-Luna es un aspecto que señala que la persona tiene que


desarrollar conciencia para controlar sus fluctuaciones emocionales. En
ocasiones son indiferentes, en otras ocasiones son amistosos. Hay un rechazo a
involucrarse con la gente, puesto que podría plantearle exigencias en desmedro
de su libertad. Necesitan sentirse libres, sin ataduras, sin embargo, cuando lo
logran sienten que pierden la conexión afectiva. Deben aprender a compatibilizar
su deseo de libertad con la necesidad de vivir en paz y amor con su prójimo. Si
dedicaran un tiempo de tranquilidad cada día para conectarse con ellos mismos,
serían capaces de responder al amor y afecto de los demás. Sienten como si ser
originales y creativos fuera su única finalidad a la vez que asimilan esta meta con

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la pérdida de relaciones afectuosas. El desafío es aprender que es posible
realizarse y ser amado, para ambos propósitos es fundamental superar el
desprecio por sí mismo y aprender a amarse y respetarse, su orgullo y altanería
suele ser el efecto de su desvalorización y poca autoestima.

El Quincuncio Urano-Luna señala la necesidad de ajuste para aprender a


controlar los arrebatos de ira, con este aspecto la persona suele saber controlar
sus estallidos emocionales hasta que son coaccionados, por lo tanto, les conviene
pasar a segundo plano hasta que logran el control. Experimentan tensión
emocional por problemas con sus padres, en particular, la madre, con personas a
quienes quieren y aquellos con quienes conviven. Si no elaboran este aspecto
planetario suelen presentarse problemas de salud relacionados a crisis nerviosas,
desórdenes mentales, accidentes relacionados con los tobillos, esguinces,
dificultades con el sistema digestivo, problemas con la fecundidad.

ASPECTOS ENTRE NEPTUNO Y LA LUNA

Neptuno conjunción Luna la fuerza de esta conjunción da gran sensibilidad a las


emociones de las personas con las cuales estos individuos se relacionan. Poseen
una elevada percepción que pueden emplear para ayudar a los demás a vencer
emociones negativas, en lugar de permitir que las emociones negativas de los
otros los tornen negativos también a ellos. Observamos individuos místicos y no
muy prácticos a menos que la carta presente indicaciones de practicidad. Se
sienten muy atraídos hacia el arte y la música, son compasivos y leales con los que
aman. Muchas veces se contrarían o desilusionan porque tienden a idealizar a las
personas, ven su Alma, intuyen su costado bondadoso y espiritual. La Luna
conjunción Neptuno tiene muchas características de la Luna en Piscis, tal vez, sea
una posición que hace a la persona incluso más pisciana, por lo tanto, la tendencia
es a la introversión, el servicio, la identificación con el medio, una personalidad
muy adaptable con poca conexión con su propio deseo y mucha simbiosis
relacional. También puede verse una búsqueda de espiritualidad por el camino
erróneo, adicciones, drogas, alcohol, deseo de dinero obtenido sin esfuerzo.

El sextil Neptuno-Luna implica la oportunidad de orientar su sensibilidad hacia


las vibraciones del mundo circundante, a causa de esta sintonía, son vulnerables a
los pensamientos ajenos, en particular, los negativos respecto de ellos y deben
aprender a transformar esta dependencia de la opinión externa con energía
amorosa mediante el reconocimiento de su divinidad esencial. Individuos
amables, tiernos, sensibles, buenos amigos y compañeros, están dispuestos a
embarcarse en casi cualquier proyecto para ayudar al que aprecian, esta es una

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virtud y a la vez un gran riesgo, tienen que aprender límites, empleo racional de
sus impulsos, más practicidad.

El trígono Neptuno-Luna indica que estos individuos trabajan para equilibrar su


sensibilidad emocional ante las vibraciones que los rodean. Sumamente intuitivos
necesitan explorar con inteligencia el mundo astral, o en última instancia no
abordarlo. No escatiman su tiempo para ayudar a los demás y con una actitud
totalmente desinteresada, servir al prójimo es para ellos una necesidad que
obviamente tienen que trascender a riesgo de perderse en la confusión o la
locura. Pueden ser excelentes músicos o artistas, incluso, triunfar en el campo
literario, dada su captación de sentimientos y pensamientos profundos. Ambas
posiciones proporcionan apertura y sensibilidad, es un aspecto que contrarresta
condiciones rígidas o estereotipadas facilitando la expresión de una personalidad
sociable, confiada y amigable.

La cuadratura Neptuno-Luna consiste en un desafío para aprender a vencer la


hipersensibilidad emocional. Hasta tanto no se elabora este aspecto, generando
modos de expresión de ambos planetas, los demás los hieren con facilidad, sus
hondos sentimientos de inseguridad e inferioridad los inducen a apartarse y
refugiarse en un mundo de ficción. Necesitan desarrollar una filosofía espiritual
que los ayude a vencer tales sentimientos, que reafirme su individualidad. La
influencia contradictoria de Neptuno respecto de los instintos lunares puede
nublar la realidad, de modo que, cada tanto, deben asegurarse que están
manteniéndose fieles a la verdad. Entre quienes los hieren fácilmente se
encuentran sus familiares, en particular, la madre, aquellos con los que viven, y
las personas con las que se vinculan afectivamente. Sienten incapacidad para
proveer sus necesidades emocionales, demandantes crónicos de afecto, de
cuidado, pueden apelar incluso a enfermarse para lograr atención. Con facilidad
pueden perder contacto con la realidad, vivir en un mundo de fantasía, esta
tendencia tiene que ser contrarrestada con tareas precisas y prácticas. Es
importante que estos individuos construyan algo para dar, de lo contrario, la
inclinación es a darse a sí mismos perdiendo su individualidad.

La oposición Neptuno-Luna es un aspecto que desarrolla conciencia para elegir


entre lo verdadero y lo falso. Individuos muy sensibles, pueden apelar a mentiras
para librarse de situaciones difíciles. Su sensibilidad no les permite discernir
cuándo los demás dicen la verdad o mienten, confunden la realidad con sus
expectativas o deseos, por esta razón, pueden ser engañados fácilmente. Este
aspecto también les hace comprender mal lo que se dijo y se sienten rechazados
y heridos. Si hubo un malentendido deberían discutirlo abiertamente con quienes
participaron para que el malentendido pueda aclararse. Al tener conciencia de su
dificultad de comprensión pueden ser precavidos, intentar recibir información
por escrito, y no perderla, obviamente, solicitar que les repitan las instrucciones,

73
asegurarse mediante la retroalimentación de que comprendieron correctamente.
A la persona con este aspecto le conviene operar desde Neptuno, ser receptivas,
intuitivas, conectar su espiritualidad, abandonar su tendencia al salvador del
mundo, concentrarse en sí mismas y en particular, en propósitos concretos cuya
utilidad los beneficie principalmente a ellos.

El Quincuncio Neptuno-Luna señala la necesidad de ajuste en lo que atañe a su


deseo de vivir más bien en un mundo ficticio que en el mundo de la realidad.
Individuos sensibles que perciben las vibraciones circundantes, prefieren
mantenerse alejados para evitar inundarse de sentimientos ajenos. Necesitan
aprender a transformar la negatividad que sienten en energía amorosa a través
de su fuerza mental. Si no se canaliza adecuadamente la energía de Neptuno
pueden aparecer distintos síntomas como debilidad, confusión mental, pérdida de
memoria o identidad, enfermedades autoinmunes, en las que se confunde el yo y
el exterior, enfermedades “raras” que ni los médicos pueden reconocer y que
desaparecen misteriosamente como aparecieron.

ASPECTOS ENTRE PLUTON Y LA LUNA

Plutón conjunción Luna. La fuerza de esta conjunción intensifica la energía


sensitiva y emocional, provocando arrebatos emocionales repentinos. Estos
estallidos pueden ocurrir incluso por asuntos triviales, la causa verdadera es su
lucha interior para controlar al entorno al cual intuyen sumamente peligroso, es
como si estuvieran acosados por una fuerza oculta que los aterra, solucionan el
miedo proyectándolo hacia fuera, logrando que los demás les teman o los
obedezcan no importa la magnitud de sus exigencias. Este aspecto provoca que
trabajen con mucho ahínco, son dueños de abundante energía, capaces de
convertirse en grandes triunfadores en todo lo que se propongan. Tienen
carácter tierno pero les resulta difícil expresarlo, en particular con los seres
queridos, temen que si muestran su ternura es como mostrar un aspecto débil y
perder poder. De hecho, poder es algo que persiguen instintivamente, poder
sobre el medio ambiente, poder sobre los seres que los rodean, el modo de
lograrlo depende de otras energías de la carta, puede variar desde una posición
de víctima, dependiente y necesitada, hasta una posición se superpadre capaz de
soportar cualquier cosa, superar cualquier obstáculo y alcanzar todas las metas.
La Luna conjunción Plutón tiene condiciones similares a la Luna en Escorpio,
poderosa, controladora, celosa.

El sextil Plutón-Luna implica la oportunidad de estar emocionalmente


satisfecho, por la capacidad de transformar los rasgos negativos de su
personalidad (Luna) con los rasgos positivos del signo solar. Esta posición da
mucho interés por lo misterioso, el ocultismo y la ciencia ficción. Se persigue

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descubrir una fuerza poderosa que se intuye a partir del contacto con Plutón.
Personas muy sensibles en lo paranormal, emplean esto para entender y proteger
a los demás. Absorben conocimientos con facilidad. Cuidar, proteger es una
forma de sentirse fuertes y confiados.

El trígono Plutón-Luna indica que trabajan para equilibrar su sensibilidad y sus


emociones, concentrándose en los rasgos negativos de su instintualidad. Por
experiencia propia no juegan con los sentimientos de los demás. Les gusta lo
insólito y misterioso, les atrae la psicología y la conducta humana, persiguen
comprender lo inconsciente, descubrir lo que yace detrás del comportamiento y
la realidad visible. Es conveniente reconocer sus necesidades y capitalizar el
aspecto para satisfacerlas, superando la tendencia a resolver los problemas de
terceros.

La cuadratura Plutón-Luna consiste en un desafío para aprender a controlar


las conmociones emocionales que yacen bajo la superficie. La mayor parte del
tiempo los rige el intelecto pero, en ocasiones, la erupción plutoniana les hace
estallar intensas emociones. A estas personas les es difícil confiar en los demás,
temen ser rechazados, abandonados o engañados, esto muestra la falta de valía y
confianza en sí mismos. Por esta razón, son constantemente puestos a prueba en
sus relaciones a fin de favorecer la evolución interior. Estos individuos tienen
conceptos fuera de lo común que pueden concertar si lo desean. Tienden a
salirse con la suya y parte del aprendizaje es ser más dúctiles. Suelen vivir la
relación con sus padres como un campo de batalla en el cual son hostigados o se
ven obligados a hostigar para defenderse.

La oposición Plutón-Luna es un aspecto que desarrolla conciencia para ver a los


demás como realmente son, no como ellos desean mostrarse. Sus emociones
fuertes y difíciles de controlar hacen que estén demasiado felices o demasiado
tristes. Los amigos comprenden estas oscilaciones y tratan de ayudarlos a
vencer esta tendencia. Deben aprender a no ser posesivos o celosos, ellos
mismos quieren libertad de modo que deben aprender a concedérsela a los demás.
Experimentan la relación con los progenitores y los seres que aman como un
combate en pos del poder, se someten y someten a los demás. La clave es
aprender a confiar en sí mismos y reconocer que sólo asumiendo su propio poder,
reconociendo sus deseos lograrán que realmente los amen.

El Quincuncio Plutón-Luna señala la necesidad de ajuste a fin de superar su


necesidad de expresar sus sentimientos y puntos de vista a todo el mundo, sin
excepción. Tienen necesidad de revelar sus intensas emociones, es conveniente
que encuentren actividades en las que descarguen energía, conecten su poder.
Deberían aprender a hablar con aquellos en los que realmente confían, cuando
descubren que sus confidencias fueron traicionadas, se angustian y se cierran

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cada vez más. El discernimiento es la clave de este aspecto, es bueno hablar de
las emociones, pero no a todo el mundo.

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CAPITULO 4

LUNA PROGRESADA

Es una técnica astrológica que muestra el movimiento de la Luna lentificándolo,


es decir, la distancia que la Luna recorrió en un día es como si hubiera demorado
un año. La progresión implica una fórmula, en este caso, un día igual a un año, dos
días igual a dos años, etc.

La idea es comprender que un niño no puede comprender el significado de los 12


signos en un breve período de 28 días: entonces internamente la elaboración
toma su tiempo. El ciclo se inicia a partir del signo en el cual la Luna se encuentra
en el nacimiento, de allí en más irá tomando dos años y medio para experimentar
y elaborar cada signo. En 28 años, progresión fruto de los 28 días efectivamente
recorridos por la Luna en el firmamento, la persona ha “digerido” las 12
manifestaciones zodiacales.

El ciclo cobra mucha importancia a partir del signo de Aries, que simboliza un
nuevo inicio, de modo que cada 28 años (más los años que transitó simbólicamente
a partir del lugar natal hasta Aries) observamos un nuevo comienzo. Estos ciclos
se viven como niveles de una espiral ascendente en la cual aprendemos a
relacionarnos, a abrirnos a los sentimientos, a sostener, cuidar y protegernos a
nosotros mismos y a los demás. Por ejemplo, una persona con Luna natal en Libra,
recién aproximadamente a los 14 años va a vivenciar el inicio de su primer ciclo
completo de Luna Progresada.

Significado general:

La Luna en movimiento es la función de ser receptivos y permeables y adecuarnos


al medio, tiene una función adaptativa. Recorremos distintas formas de
receptividad y vamos variando la receptividad lo que ablanda a la Luna Natal.

El signo en el cual la Luna se encuentra, no físicamente, sino de acuerdo con la


progresión, muestra qué energía está dispuesta para el individuo en ese momento:
cuando entró en Aries está dispuesta Aries, observamos sensibilidad para ese
registro y pruebas y crisis asociadas con la autonomía, la decisión, la
independencia, el deseo.

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El ciclo contiene la cualidad de la Luna Natal, siempre hay una especie de “dos
filtros”, de hecho, el individuo va creciendo en la medida que amplia su capacidad
perceptiva y receptiva.

Alrededor de los 21 años nos establecemos en la Luna, es decir, realizamos


actividades en un todo de acuerdo con el deseo lunar, de lo contrario, es
desestructurante, a los 28 años hay que contradecirla, de lo contrario no
evolucionamos. Una persona con Luna en Libra, que tiene necesidad de armonía,
belleza y relaciones, en particular de pareja, es muy probable que a los 21 años
esté haciendo “los deberes”, cumpliendo con el deseo familiar, casada o en
pareja, con hijos, sin desobedecer ninguna demanda externa. A los 28 años es de
esperar que desafíe este impulso, confronte la realidad, reconozca su propio
deseo, se dirija simbólicamente a Escorpio, es decir, enfrente conflictos, se
separe, haga algo contra la voluntad del medio ambiente, disfrute su sexualidad,
etc.

CLAVE PARA TRASCENDER LA LUNA Y OPERAR DESDE EL SOL

El desafío para evolucionar respecto de la posición lunar natal se encuentra en la


casa y signo siguiente al de la Luna Natal, sin embargo, es más fácil trabajar el
signo opuesto y a la larga crecemos igual. Por ejemplo, una persona con Luna en
Aries, tiene dificultad para manifestar Tauro, polo subsiguiente, es decir, placer,
comodidad, disfrute, sensación; podemos aconsejarle realizar actividades
asociadas a Libra, polo opuesto de Aries, relacionarse, conectarse con el arte, la
armonía, la belleza, de esta manera, casi sin notarlo, estará ejercitando Tauro.

EL CICLO DE LA LUNA PROGRESADA

La Luna Progresada se lee reconociendo distintas fases de acuerdo con la


posición por signo, la primera fase corresponde a Aries, la segunda fase a Tauro,
la tercera fase a Géminis, y así sucesivamente. Cada fase implica reconocer una
energía, sentir de un modo diferente, vivir experiencias asociadas con las
características del signo en cuestión, y, principalmente, cada fase contiene la
oportunidad de madurar respecto de las necesidades y dependencias que
demanda la Luna natal.

FASE 1 – LUNA PROGRESADA EN ARIES

Durante el proceso del período de la Luna Progresada en el signo de Aries, la


persona siente que el pasado es un lastre, se libera y recupera energía para

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desarrollar muchos proyectos. Quiere todo ya, y presenta tendencia a la
hiperactividad en función de lograr lo que se propone.
Cualquiera sea la fase siempre se observa que la familia está involucrada en las
distintas situaciones, esto se debe a que se trata de la Luna, en el caso de Aries,
la persona cuenta con fuerza para independizarse del ambiente familiar, depende
de su estado y las demás energías que lo logre.
Durante este período se observa que hay motivación más que objetivo claro, lo
cual genera muchas veces demasiada dispersión.
La condición afectiva está colorada por el impulso. Se observa tendencia al
instinto ciego.
Esta fase desarrolla hasta un cambio metabólico, es decir, opera directamente
en el cuerpo físico, se está como “conectado” con una fuente de poder
permanentemente, se duerme mucho menos.
La fase de la Luna en Aries posee la oportunidad de la inauguración de un nuevo
nivel energético y emocional. La persona no va a dejar de estar condicionada por
la energía de su Luna Natal pero puede trasmutarla, elevarla.
La situación es como de desenchufe con la vida anterior, se inicia un nuevo ciclo.
Muchas veces durante este período de dos años y medio la persona enfrenta una
mudanza, que no es otra cosa que la representación en el medio ambiente de un
cambio interior.
También es posible reconocer el abandono de viejos amigos, conocidos, parientes.
En términos astrológicos se reconoce esta etapa como “Pum para Arriba”, un
tiempo de mucha energía, desarrollo y bienestar, un escenario nuevo, luego del
ciclo de 28 años, que posibilita “vaciar la copa” para que la vida pueda llenarla con
una nueva cuota de conciencia y de alegría.

FASE 2 – LUNA PROGRESADA EN TAURO

Esta fase plantea un desafío práctico y físico. En la vida de la persona todo


se enlentece, hasta la semicuadratura (45°) todo es igual pero más lento, luego
viene una etapa en la que se van a replantear cosas.
La persona se pregunta, después de la aceleración de la fase Aries “¿y ahora qué
hago con todo esto?, ¿Cómo me lo banco? ¿Cómo sostengo todo esto? ¿De dónde
saco los recursos para sostener?”
Período de reconocimiento de los nuevos valores. Es aconsejable hacer un
inventario, de lo que tengo y lo que no. La respuesta en esta fase siempre está
en lo que tengo.
Época en que sentimos que la despensa está abierta, hay recursos y es preciso
administrarlos. Sentimos que tenemos que poner algo para poder sostener todo.
En el proceso de análisis no todo el pasado era desechable, se replantea el
cambio de la Fase 1.

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Después del trabajo de experimentación encuentro de nuevo al pasado, lo que ya
acumulé, otra pregunta frecuente es “¿Qué hago con el pasado?”.

La fase Tauro es de acumulación, de contacto con la belleza, el arte, de


expresión sensible, de revisión de los recursos económicos, emocionales y
mentales.
Se observa lo que astrológicamente se denomina “el punto ballena”: mamífero que
regresa al mar, el peligro es la regresión. Hay que elegir qué cosas tomar del
pasado y hay que decir “suéltame pasado” y seguir derecho sin recapacitar.
Popularmente llamamos a esta fase “dónde hay un mango viejo Gómez”, el
individuo está muy atento al tema de los recursos, en particular, el dinero.

FASE 3 – LUNA PROGRESADA EN GEMINIS

Este es un tiempo de “recreo”, el individuo abre el juego, se da a conocer.


Se hacen cosas distintas, se aprende mucho. El peligro latente es la dispersión,
anotarse en todas, no terminar nada.
En este momento de la vida del sujeto es posible conocer de qué se trata el ciclo,
comprender la clave de crecimiento, el aprendizaje implicado.
En esta fase la persona se puede equivocar porque aprende. No teme
equivocarse. Es la etapa del sextil, todo va bien, es un aspecto de comprensión.
Otras experiencias probables durante este período son viajes cortos, lecturas,
cursos.
Momento de aprender, de experimentar, de probar, lo importante es poder ir
tomando pequeñas decisiones para que prosiga el crecimiento.
Muchas veces se evalúan los vínculos de amistad y de hermandad, se revisan y
seleccionan los verdaderos amigos de aquellos que se sostienen por inercia.
Período ideal para emprender un viaje de estudios o de experimentación, la
persona está muy dispuesta a cambiar, es sumamente adaptable y un viaje puede
permitir un renovado crecimiento.

FASE 4 - LUNA PROGRESADA EN CANCER

Es el momento del timbre de alarma ¿Cómo empezó todo esto?


El individuo revisa si se está equivocando y en función de su conclusión retoma la
dirección de la esencia, es como un retorno a las acciones de la fase 1, Aries,
para evaluarlas con compromiso emocional.
Momento en que se reúne lo que sirve y se elimina lo que no. Es una fase cardinal
de inicio de lo que realmente me gusta.
Sentimos que algo no va bien, en realidad, sentimos mucho, se siente todo. Uno
siente que algo no va más, y que algo me gusta mucho.

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El ciclo se instala en el cuerpo y en las emociones, por lo tanto, aparece un
compromiso global con el ciclo, su profundidad y su compromiso.
Etapa de la oportunidad del cambio de dirección, fase fundamentalmente de
discriminación. Aprender a diferenciar las emociones, reconocerlas, aceptarlas
pero no permitir que digiten las decisiones fundamentales.
La persona durante este tiempo analiza su comportamiento como madre, su
capacidad de cuidar, proteger y dar afecto. Muchas veces se muda, busca un
nuevo espacio donde desarrollarse. Trabaja internamente si quiere o no ser
madre o dedicarse al cuidado de otro, en algunos casos, despliega en la realidad
la función materna, tiene hijos, los adopta, funciona como madre de amigos,
parejas, hermanos, etc.

FASE 5 - LUNA PROGRESADA EN LEO

Constituye la fase de esplendor de la Luna Natal, se observan sus primeros


frutos.
Punto crítico, la persona se entusiasma y si se entusiasma demasiado se puede
desviar totalmente.
Es un tiempo de mucho brillo, de expresión creativa de la personalidad, pero en la
mitad de la fase (135°) puede sufrir un traspié, es importante, regresar a la fase
1, revisar las metas iniciales, contabilizar los recursos, permitirse regular las
fuerzas, reinstalarse anímicamente y desde allí expresarse contundentemente.
La sensación es de mucho optimismo, “estoy creando y me siento bien”.
Muchas veces puede aparecer autocentramiento o egoísmo, si la persona es muy
desinteresada y servicial, o sea, natalmente muy virginiana o pisciana, este
período favorece el crecimiento personal; si la persona es natalmente muy leonina
o acuariana, es conveniente regular esta influencia para no quedarse solo.
Leo es la oportunidad de un individuo autorrealizado, autónomo y creador, esta
fase puede implicar esta transformación.
Muchas veces la persona evalúa si quiere o no tener hijos, trabaja sus relaciones
dependientes del tipo padre-hijo, se comporta paternalmente con sus amigos,
compañeros, hermanos, etc. Revisa su expresión y sus creaciones, se reformula
personal y socialmente.

FASE 6 - LUNA PROGRESADA EN VIRGO

Este es un tiempo de menor extroversión y mayor trabajo interno.


Viene la fase de la crítica, te muestran todos los agujeros, uno mismo está
conectado con todas sus faltas y fallas, la tendencia es a la negatividad, ver el
medio vaso vacío, lo que falta, lo que no anda.

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Fase de la metamorfosis, fase del bicho canasto, en el interior se gesta lo nuevo
por venir.
El individuo no ve lo que viene, se pregunta “¿por dónde se sale de este
laberinto?”. Fase difícil porque hay poca conciencia de que se está incubando
algo. La persona está ocupada en rellenar agujeros, atareada en un trabajo
social, de servicio, que siente que no le rinde frutos.
El individuo termina la primera etapa del ciclo y teje el ajuar de lo que viene.
El peligro es no trabajar, no remendar agujeros, mucho de lo que se realiza se va
a tirar, pero hay que hacerlo.
La persona es meticulosa porque es una época de crisis. Uno no ve para donde va,
sin embargo, debe continuar moviéndose, superando la crisis aún cuando no tiene
claro absolutamente nada, como dijimos, el peligro es la inmovilidad, la
justificación momificante.
Es una fase de recorte personal en la cual se sienten más cómodas las personas
del elemento Tierra, los individuos de Aire o Fuego sufren ansiedad e inquietud
ante la desaceleración natural de este período.

FASE 7 - LUNA PROGRESADA EN LIBRA

La fase de la gran oportunidad, la Luna recorre la segunda mitad del ciclo, es


como un nuevo comienzo pero mucho más disfrutado. Vemos que el mundo no
tiene límites, es como si el camarero me sacara la campana (que protege los
sándwiches en el bar) protección que no me permitía ver con total claridad, ni
entrar en contacto con el mundo. Es como ser liberado de la sandwichera que
durante años protegió pero también evitó el contacto.
Otro símbolo representativo es el paso del pueblo chico a la gran ciudad, se
abren nuevos mundos, más ricos e intensos.
Es como una presentación en sociedad. Contacto con el otro. La oruga se
convierte en Mariposa.
El individuo salió del laberinto y puede ver las situaciones del otro lado. A partir
de la fase 7 no puede realizar solo las cosas, está capacitado para funcionar en
armonía y belleza con otros.
Es como una semilla de la conciencia de grupo, incipiente, dado que la pareja es un
grupo primario, el grupo de dos.
Aprendemos que no es lo mismo estar juntos que unidos, que es más fácil y
divertido emprender las cosas con otros.
Muchas veces en este período se decide el matrimonio o el divorcio en pos de un
nuevo vínculo, de lo que se trata es de experimentar la convivencia, lo cotidiano
compartido. Época de constituir o disolver sociedades, indica un cambio
profundo en las relaciones.
Se confrontan cuestiones legales, la persona puede iniciar un juicio en busca de
justicia o puede verse demandado por alguien que la reclama.

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FASE 8 - LUNA PROGRESADA EN ESCORPIO

Como la fase 6, Virgo, enfrentamos un período difícil. Hay que entregar, si la


persona se niega o se resiste, se congela, comienza a vivir la vida como a través
de un cristal, como si estuviera muerta. Tiene que elegir y destruir algo que ya
no le sirve, pero desea ambas cosas. Si larga algo todo se resuelve pero no se
anima.
No hay control, hay que confiar, o al menos no debería existir manipulación o
desconfianza extrema. Se trata de una prueba escorpiana, debemos considerar
cuidadosamente la posición por tránsito de Plutón y de Marte.
Es como la escena en que Indiana Jones tiene que dar el primer paso para poder
ver el puente, ese primer movimiento es hacia el abismo, se desconoce lo que
viene, hay que confiar.
Momento decisivo de la entrega, de reconocimiento de la gran ilusión, la
confrontación con la verdad y la decisión de soltar y soltarse.
Fase difícil porque hay que dar, algo para lo cual las personas no solemos estar
muy preparados.
La elección de no entregar produce un efecto acaparador: queremos todo, no
largamos nada. Si no largamos, en la fase 12 de este mismo ciclo la vida nos quita
algo más violentamente. Es mejor soltar a priori y con conciencia, asumir el
poder por la propia vida y transformar la realidad conscientemente.
Época de muerte y regeneración, morir a lo viejo y nacer a lo nuevo. Pueden
perderse personas queridas, bienes, trabajos, capacidades, el aprendizaje es el
reconocimiento de lo esencial y la renuncia y rechazo de lo superfluo en la propia
vida.
Período de probables y múltiples crisis impulsan al individuo a la confrontación,
transformación y transmutación de su energía y la del medio ambiente
circundante.
Un proceso de cambio profundo, que puede ser doloroso si la persona acostumbra
retener o poseer las cosas, sin embargo, puede ser una etapa gloriosa de
liberación y conexión con la alegría sin objeto. Una vez que la copa queda vacía el
universo la colma de tesoros sorprendentes e inesperados.

FASE 9 – LUNA PROGRESADA EN SAGITARIO

Es como un segundo recreo, similar al de la fase 3, Géminis, aunque más


comprometido. Falta de conflicto, su ausencia vigoriza al individuo, luego de la
tormenta o tsunami de la fase 8, viene la calma. Puede haber dolor pero no hay
sufrimiento.

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La acción viene del universo, el universo nos da todo, es una buena oportunidad
para perder lo que sabemos y recuperar la pregunta, cualquier pregunta que hago
(si el ciclo no está desfasado, es decir, si el individuo se atrevió a soltar y
madurar), recibe respuesta acorde con la verdad profunda universal.
Momento de desaprender lo aprendido, el paraíso del silencio interior.
Hay significado y aceptación de lo que viene. Tiramos el lastre y nos elevamos.
Un período en el cual muchas personas realizan un viaje al extranjero, conociendo
nuevos mundos, o, lo que es lo mismo, un viaje hacia el interior, reconociendo el
único ser verdadero.
Muchas personas inician una carrera universitaria, o estudios de grado, otra
forma de viajar más a través del intelecto. Incluso algunas que ya tienen título
universitario, se proponen nuevos mundos de conocimiento retornando a la
universidad.
La oportunidad, si el ciclo viene evolucionando favorablemente, es recuperar el
sentido profundo de la propia vida, evaluando y analizando, lo recorrido, el camino
y lo por recorrer. Síntesis es la palabra clave para el éxito después de estas
“micro-vacaciones”.

FASE 10 – LUNA PROGRESADA EN CAPRICORNIO

Después del descanso se reinicia la tarea, se han repuesto las energías si se


actuó inteligentemente.
Fase de mucha responsabilidad pero no de obligación, la persona puede reconocer
naturalmente qué debe hacer.
La sensación es de reconocimiento de todo lo hecho, la persona debe hacerse
responsable, el verdadero peligro es no enfrentar la responsabilidad.
Aparece algo que ya pertenece al futuro pero está muy oculto, es probable que
no se reconozca hasta pasados más de 5 años, finalizando el ciclo, en los albores
del inicio del nuevo circuito en Aries.
La persona recoge los frutos de lo que logró, se da cuenta además de lo que no
logró. Conecta el principio de realidad.
Fase muy conectada con el comienzo del ciclo, es conveniente efectuar la revisión
cautelosa de los pasos dados, principalmente, rever la Luna Natal, desafíos y
necesidades.
El individuo ya vio la verdad, ahora tiene que volver para ayudar a otros a
percibirla, maestría y servicio, trabajo duro y ambición.
Hay reconocimiento, como dijimos, se cosecha lo sembrado durante todo el ciclo,
en especial, la fase 6, Virgo, la etapa del trabajo práctico y útil. A la hora de
cosechar podemos encontrarnos con los frutos esperados y deseados o con un
cúmulo de situaciones poco agradables que muestran que la tarea no fue
realizada concienzudamente, tristeza, depresión, pérdidas, etc.

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Una oportunidad imperdible para asumir la propia autoridad, reconocer y
establecer los propios límites afectivos y materiales y alcanzar metas
largamente anheladas. La fuerza del universo está a disposición de la persona,
sólo tiene que atreverse y osar emplearla para sí, en primer término, y luego para
los demás. La fase 10 encierra la clave de la conquista del mundo a través de la
autorrealización.

FASE 11 - LUNA PROGRESADA EN ACUARIO

El gran momento de compartir, repartir, distribuir. Se comparte hasta el poder.


Si el ciclo se recorrió evolutivamente, superando los miedos, los obstáculos y las
inhibiciones, se observa la coincidencia de la necesidad y la libertad.
Se vislumbra el futuro y la persona quiere ir derecho, pero no hay que apurarse,
todavía hay que procesar y repartir lo que aprendimos.
Una clave es desprenderse del deseo personal., la oportunidad del servicio y la
cooperación, del encuentro con el milagro grupal.
Puede que la persona viaje mucho, renueve sus energías, conozca nuevos
ambientes y ámbitos en los cuales desarrollarse.
El individuo munido de un nuevo sentido y de seguridad interior se lanza a la
aventura que preludia el nuevo ciclo venidero, convencido de su nueva oportunidad
para relanzar sus metas y proponerse nuevos objetivos que completen su
realización.
Momento de mucha interrelación, conocimiento de espacios grupales diversos,
experimentación de diferentes actividades, investigación de posibilidades
futuras.

FASE 12 - LUNA PROGRESADA EN PISCIS

Llegamos a la fase final del ciclo, en la cual se entrega todo. Preludia la unión con
la totalidad.
Si no largamos en Fase 8, este período se vive muy dolorosamente, porque el
universo nos saca lo que no dimos.
Morir y renacer a proyectos, relaciones, ideales, sueños.
Puede acontecer el alejamiento o la pérdida de alguna persona que funciona tipo
madre.
Es común perder los documentos, la cartera, las valijas, lo vinculado a la
identidad.
Uno sueña con el futuro.
La fase 12 se representa por la etapa en la cual la semilla se impregna de vida.
Una oportunidad de crecimiento espiritual, de trascendencia de las limitaciones
de la mirada materialista y del mundo capitalista.

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Puede significar el encuentro con la verdad interior, el descubrimiento del
camino espiritual, el reconocimiento del maestro o guía, el acercamiento a un
curador o la conexión con la energía de curación.
La fase Piscis muchas veces es vivida como depresiva, en particular, cuando la
persona no se ha desapegado lo suficiente, continúa presa del deseo de objetos o
personas. Puede experimentarse como una secuencia de pérdidas muy dolorosas,
indicio de que no se ha soltado lo suficiente, o como la oportunidad de la
liberación, la alegría sin objeto, la iluminación y la salvación.

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EPÍ
EPÍLOGO
La Luna es el símbolo astrológico más importante en la actual etapa de desarrollo
evolutivo de la Humanidad, en su proceso de individualización, es decir de
progreso hacia un estado de autonomía, de reconocimiento de la integridad
individual de todo ser humano, y de manifestación grupal de esa integridad en la
vida cotidiana.

Carl Rogers decía que para transformar algo, es necesario primero reconocer que
ese algo existe. Debemos reconocer que todos, aún, “vivimos en la Luna”. Salvo
escasas excepciones.

El pasaje de una vida de dependencia hacia una vida de autonomía requiere que
reconozcamos la Luna, eso que nos mantiene enfocados en el pasado, en los
afectos que afectan, en los “infiernos portátiles”, en la ”familia unita”, en los
clanes, en los rebaños, en las “tribus urbanas” y en las mafias nacionales y
planetarias que nos gobiernan. Sólo dos individuos íntegros pueden generar
relaciones amorosas y plenas. Sólo dos países íntegros pueden generar un
Mercosur pleno.

La contribución de la Astrología Científica a este reconocimiento ha sido el


objetivo de este libro.

Si reconocemos y trascendemos la Luna, podremos operar desde nuestro Sol


interno, irradiando generosamente las energías del Alma, para terminar
definitivamente en nuestra vida con el sufrimiento inútil, producto (según Buda)
de nuestra ignorancia y nuestra estupidez.

Esperamos que este Manual de Interpretación de la Luna logre ese objetivo, con
el fin de prepararnos (y poder preparar a otros) para la construcción de la Nueva
Civilización del Amor.

M. R. y C.T.
Villa Gesell y San Telmo, primavera 2008

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