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COHERENCIA ESPIRITUAL

¿Qué es la coherencia?, ¿Qué es la espiritualidad?, ¿Cuál es el camino de la fragmentación y cuál el


de la unificación?

La coherencia es la conexión entre las cosas, la unidad existente, la consecuencia y lógica que se
manifiesta al profesar principios determinados. La espiritualidad, no es más que la esencia
verdadera de todo ser. Entonces, ¿qué es la coherencia espiritual?, bueno, sería que el pensamiento,
la palabra, el sentimiento, la intención y la acción cotidianas, empataran con el Ser Verdadero, o
sea: La Luz Unificada; esa alma que se funde a la Gran Fuente Creadora. Este escrito será bastante
extenso, está dedicado a quienes realmente están comprometidos con la Verdad dentro de ellos,
que no rinden culto a la ilusión, a los espejismos, al confort, al auto engaño. Este texto es para
quienes en verdad anhelan ser congruentes, no por juicio o medida, sino por sagrada comprensión
de la energía y de La Luz Interna.

La Luz Unificada es el flujo constante e ininterrumpido de la energía en nuestra médula, es por ello
que es de suma importancia comprender todo aquello que divide, fragmenta, estanca, contamina y
distorsiona a los campos luminosos del ser, los bien conocidos discos energéticos llamados
“chakras”.

Entre tanta información que ahora existe, tantos divulgadores de conceptos y técnicas, tantos
estudiosos que solo racionalizan sin meditar y comprender a profundidad la sabiduría, hoy en día,
entre tantos caminos tan diversos y adaptables al ego, se ha olvidado la esencia del conocimiento.
Actualmente, (como ya lo habíamos comentado en el anterior escrito), bajo frases mal digeridas y
mal usadas como “el bien y el mal son relativos”, “estoy en mi proceso”, “todo es aprendizaje”… se
le ha abierto un mundo de posibilidades al ego para auto-validarse y así poder seguir haciendo todo
aquello que mantiene a la conciencia esclavizada tras el refinado y sutil laberinto de la mente, lejos
de la inmortal alma y cerca de la mortal e ilusoria personalidad.

Existe el plano de la mente y sus respectivas ilusiones, así como el camino del verdadero despertar
que nos dirige al interior, ahí donde mora El Padre-Madre que llamamos Dios. Pero, no conocer a
profundidad el plano de las ilusiones, su engranaje, su mecanismo y sus operaciones, es sinónimo
de absoluta vulnerabilidad ante él. Evidentemente, no se es “mejor” persona por no beber, no
consumir drogas, no fumar, no decir palabras altisonantes, practicar la castidad, no comer carne, no
ser apegado al dinero y meditar, pero, no hacerlo, es comenzar a transitar en el sendero de la
fragmentación, y por ende, de la incoherencia espiritual. Estos temas son vitales para ser explicados
con claridad, porque como ya se dijo, es de tan fácil acceso la información ahora, que los verdaderos
maestros de la antigüedad se han sepultado, han sido reemplazados por pseudo-gurúes o líderes
espirituales inflados a imagen y semejanza de lo que es rentable, o sea, modelos elegibles,
digeribles, aceptables y confortables para el ego colectivo, y en el peor de los casos, los grandes
maestros junto con sus enseñanzas, son suplidos por un pensamiento incompleto y fuera de
contexto de: “cada quién es su maestro”. Y sí, cada quién tiene la capacidad, pero hasta no dominar
el plano dual de la mente en todos sus estratos, no se puede pecar de ingenuo o soberbio creyendo
que por entender racionalmente unos cuantos conceptos, entonces, ya se esté capacitado para
tomar el mando y verdaderamente ser La Luz que está encaminándose hacia La Fuente Creadora.
Sin embargo, retomemos el punto principal y veamos porqué ciertos hábitos tan comunes llevan a
la fragmentación e incoherencia espiritual:
Respecto a las bebidas, drogas y cigarro, son sustancias no solo nocivas a la salud, sino al campo
electromagnético. El vino, el alcohol, las bebidas fermentadas, son un líquido que anula el código
madre genético, creando en las células perturbación vibracional, irrumpiendo así la irradiación
natural del campo lumínico del individuo, en este caso, del disco conocido como “plexo solar”. El
plexo solar es de suma importancia, puesto que es un portal hacia con los demás seres. A través de
esta puerta, entra la información de las demás personas, y dado a que en el plano astral, tanto los
pensamientos como las emociones están en continua formación y movimiento, es entonces que el
individuo al fisurar este centro, queda totalmente expuesto a las entidades energéticas
circundantes. No es una coincidencia que a mayor ingesta de alcohol o vino, más pierde la persona
control de sí. A mayor ausencia de la conciencia, mayor presencia de otras fuerzas. Los grandes
iniciados, los verdaderos maestros, suprimieron este hábito con el divino poder de la voluntad
despierta, aquélla que es una con el espíritu, no usaron la voluntad del ego para justificar la ilusión
de la moderación, simplemente hicieron de lado tal hábito por profunda comprensión y visión de la
energía y su funcionamiento en las dimensiones sutiles.

Las drogas, es el mismo tema, se anula el código madre de las células, se perturba el campo, se
altera la conciencia en muchas ocasiones. Las llamadas plantas sagradas, son un tema que
tocaremos en otro escrito, puesto que es bastante amplio, lo único que podemos decir de momento,
es que poseen una naturaleza dual, y como ya lo dijimos, la verdad no es dual, la verdad es La Luz
Interna que nos hace Uno con La Fuente Creadora. El cigarro (sea tabaco, cualquier otra sustancia o
hierba), bloquea uno de los discos más potentes en el individuo: el centro corazón y poco a poco va
distorsionando la energía del centro laríngeo (esfera del verbo celestial, de la energía sonora que
emana con potencia e impecabilidad cuando se está conectado al Padre-Madre). Fumar daña de
igual manera el cerebro, adelgaza la corteza orbitofrontal (COF), la cual tiene que ver con el área
que procesa la integración social, sensibilidad, afectividad (todas ellas son energías que
corresponden al chakra corazón, esto no es una coincidencia).

El consumo de carne (sea pescado, pollo, etc.), es también un fragmentador de la energía, ¿por
qué?, bueno, comenzando porque el ser humano no está evolutivamente diseñado para seguir
siendo un consumidor de carne, de hecho, desde hace miles de años no lo está, pero, el cuerpo es
tan inteligente y adaptable, que tiene la capacidad de ingerir hasta tierra y extraer los nutrientes de
ella. Es necesario abrir un paréntesis y decir que “el sistema educativo” sigue siendo un sistema, un
mecanismo de programación. La ciencia no es negativa, sino la falta de exploración en temas que
realmente son de beneficio y salud para la humanidad. Afortunadamente, cada vez son más los
doctores que defienden con argumentos sólidos lo innecesario y nocivo que a largo tiempo termina
siendo la dieta carnívora. Es interesante ver cómo uno de tantos libros no reconocidos por la iglesia
(La Paz de los Esenios), habla de cómo es realmente que el hombre se debería alimentar para evitar
que las influencias negativas moren en el cuerpo. Pero bueno, es labor de cada quien discernir sin
apego, sin ego, para así poder comprender la impecabilidad hasta en la misma alimentación.

Consumir animales fragmenta y contamina la energía. Basta con entender que los animales son
seres apegados a los impulsos primarios (o sea, a los chakras más primitivos en lo que al ser humano
respecta). Solamente hay que imaginar cosas como: que no mueren de manera natural y que su
ciclo de vida es interrumpido, que su tejido orgánico está impregnado de energías diferentes a quien
la consume, que la estructura energética psico-emocional alterada del animal quedó grabada en la
carne y eso es ingerido por la persona, estos, entre tantos más factores.
Ciertamente no todos los organismos están capacitados para adquirir inmediatamente una dieta
vegetariana, sobre todo el de las personas que son mas temperamentales, emocionales y apegadas,
estas se encuentran en una estructura menos ligera, así que, el privarles inmediatamente de la
densidad de la carne, únicamente haría que el organismo resintiera el cambio, produciendo así una
desintoxicación muy fuerte o una serie de sensaciones y síntomas que no serían más que la
somatización de la mente que ha chocado con la nueva energía y vibración de la alimentación. Lo
ideal es meditar para que saber qué proceso es el que se va a emprender para que la persona se
alimente limpiamente, libre de densidad astral y perturnación energética. Para finalizar con este
apartado, solo resta decir que el consumo de carne afecta a todos los centros energéticos, puesto
que el alimento que ingresa en el cuerpo se convierte en la energía que opera en las dimensiones
mental, emocional y física del ser humano, (a menos que el grado de evolución y control de los
procesos del cuerpo libere a la persona incluso del alimento físico, pero, son contados los casos de
aquellas almas que solo se alimentan de prana, y hemos de aclarar que este poder, de entre tantos,
no es sinónimo de que tal individuo sea haya ya iluminado).

La practica de la castidad es el tema con el que probablemente chocarán la mayoría de las personas.
El razonamiento más cotidiano es el de: “por algo se nos dio el don de la procreación”, “el acto
sexual es una necesidad”, “se puede llegar a la iluminación por la energía sexual”. Si en verdad están
abiertos a escuchar y comprender, hemos de comenzar diciendo que todo esto son meros
espejismos creados por el ego colectivo, la mente se filtra con astucia e inclusive crea doctrinas
pseudo-espirituales para seguir perpetuando los impulsos más primitivos que existen en el ser.
Cuando el ser humano aspira a ser Uno con La Fuente, entonces, no hay necesidad de creer en la
división de que “yo soy un fragmento que necesita de otro fragmento para estar en placer y
satisfacción”. No, cuando el ser humano aspira a ser Uno, entonces no hay fragmentos, no hay
ilusión de “partes que se (auto)satisfacen”. El hombre o mujer que son sabios, recurrirían entonces
al acto sexual para traer vida a este mundo, sobre todo si internamente han recibido un “llamado”
para ser partícipes de la recepción de un alma que requiere venir a seguir su evolución, a completar
su ciclo, o tal vez a realizar una misión específica, y no acudirían al acto sexual como vulgarmente
se toma: para “tener hijos imagen y semejanza egoísta”, para formar una “familia propia” (las
personas no son tenencias, no son objetos acumulables de propiedad específica.

Ahora bien, quienes acuden al sexo bajo la falsa bandera de la iluminación, son mentes que no han
comprendido que la energía se eleva de una esfera a otra, actualmente hay muchos falsos
divulgadores de la información que con aparentes razonamientos lógicos confunden y extravían a
quienes carecen de mayor conocimiento, y muchos otros usan este tema para manipular a sus
seguidores, creando incluso encuentros sexuales con ellos, haciéndoles ver que esos eventos son
“sincronías que ocurren para aprender y sanar”. Cuando la persona no reprime pero controla sus
impulsos sexuales (segunda esfera), entonces, está usando la tercer esfera (la de la voluntad), y
cuando esta voluntad se practica constantemente desde la claridad mental, se convierte en amorosa
comprensión (y así sucesivamente). Es necesario recordar que no se está estigmatizando al sexo,
pero, es falso que sea una necesidad o algo realmente vital en el ser humano (la energía no se crea
ni se destruye, se transforma, la energía sexual no es la excepción, solo hay que saber sublimarla).
Por último, por si no se había comprendido, lo mismo sucede con la auto-estimulación, podrá
actualmente manejarse como “auto-exploración”, pero, no es lo mismo ir a una cueva una vez,
entender lo que hay en ella y salir, que estar yendo diario a la cueva. La auto-estimulación, las
absurdas prácticas de inyaculación y cualquier sin sentido vestido de misticismo u ocultismo, lo
único que logrará es un estancamiento de la energía en la segunda esfera, no permitiendo así a la
consciencia cruzar y subir hacia esferas superiores. *No es algo aislado el hecho de que la
“sexualidad” precoz esté relacionada con tumores en la glándula pineal, así como que los altos
niveles de melatonina (hormona producida por esta glándula) inhiban la impulsividad sexual. [Este
punto lo entenderemos perfectamente más adelante]. Finalmente, para cerrar el tema, no es
coincidencia que grandes almas, santos, maestros, iluminados y avatares, trascendieran esta puerta
a través de la práctica consciente de la castidad sin mayor rodeo o drama.

El uso de palabras altisonantes podría parecer un tema de menor importancia, pero la expresión
verbal del individuo no solo tiene que ver con las palabras que dice, sino con lo que estas
vibracionalmente crean. Es a partir de los bancos de memoria del lenguaje que, la energía reverbera
tanto en la dimensión astral, como en la dimensión etérica. El simple hecho de que una persona diga
un sin fin de palabras altisonantes o que use expresiones de odio, crítica, etc, hacen que su
hemisferio izquierdo esté interactuando con disonancias morfogenéticas. Esto quiere decir que la
energía de las palabras proyectadas, está conectando con un cúmulo precargado en el ambiente. La
palabra que no es impecable, es como un sonido desafinado que se proyecta, se expande y regresa
cargado de la misma naturaleza con la que partió. Así como los mantras son sonorizaciones que
ayudan a limpiar la mente, a calmar y a armonizar, el lenguaje soez y vulgar, es la antítesis de los
mantras. Aquí no estamos hablando de moralidad o de buenos modales, simplemente, quienes
recurren constantemente a las palabras altisonantes o expresiones de odio y crítica, lo único que
están haciendo es acostumbrar a la mente a expresarse de manera mecánica, a que las redes
neuronales no se desarrollen. Una persona que vigila cada palabra que sale de su boca, es alguien
que tiene capacidad de expresarse cada vez menos desde el ego y más desde la conciencia, además
de que esto invariablemente afectará de manera positiva su plasticidad sináptica. *(Nos enfocamos
más en la palabra hablada, pero, debe quedar claro que la palabra vibra desde el mismo
pensamiento hasta la escritura).

Una manera clara de ver cómo lo expuesto en los anteriores párrafos está relacionado con la
fragmentación de la energía, podría comprenderse fácilmente si invocamos de nueva cuenta a la
COF (Corteza OrbitoFrontal), un daño en ella puede derivar en: hipersexualidad, lenguaje
constantemente vulgar, incapacidad de interactuar con los demás, falta de empatía, profunda
adicción a sustancias, etc. Si un daño en la corteza genera esto, resulta entonces evidente que
energéticamente todo lo manifestado a lo largo de esta publicación, no son sino programas y
condicionamientos que requieren ser comprendidos, sublimados y trascendidos.

Todos los puntos mencionados, son los principales por los que la “energía reptil” logra filtrarse y
manejar al individuo, haciéndole creer, sentir y vivir como un “fragmento”, una luz desconectada de
La Fuente Corazón, Del Espíritu, De La Luz Unificada. Sin embargo, la energía reptil no es ajena a
nosotros, forma parte de nosotros, y como toda energía, hay que tener los conocimientos para
transformarla. Como conclusión, tenemos que pensar y discernir por qué el sexo, las drogas, el
alcohol, el tabaco, la vulgaridad, lo soez, la carne y la comida chatarra, son las principales cosas que
se han tratado de imponer y vender constantemente a las personas. Valdría la pena meditar sobre
ello, ya que al parecer, en ningún momento se promueve la castidad, la buena alimentación, el
lenguaje cordial y armónico, la abstinencia… no, eso no se promueve porque esas son las llaves que
permiten que el individuo poco a poco vaya venciendo su programación y elevando su energía. La
energía reptil ha bloqueado el principal campo de percepción de los seres humanos desde hace
miles de años, el tercer ojo. En lo tocante al cerebro, el tercer ojo está asociado a la glándula pineal,
a pesar del desconocimiento de muchos científicos del sistema que solo ven la pineal como una
glándula endócrina más. El tercer ojo es la esfera más alta en el individuo, puesto que la última
esfera no es sino la corona que nos hace Uno con la Fuente Creadora. El tercer ojo es el despertar
de aquél que se creía fragmento y que renace en la consciencia ilimitada, en el tejido luminoso que
está en todas las cosas, dimensiones, espacios y tiempos.

Fíjate bien a quien sigues, porque en este hermoso e imperfecto mundo en evolución, hay muchos
falsos profetas, “guías” y mentores materialistas, charlatanes elocuentes, indigestos divulgadores
de “información”, programadores “espirituales”, “chamanes” dineristas, etc, etc. Ve muy bien si es
tu ego el que está en confort y acuerdo con ello, ten honestidad y analiza si por el hecho de pagar o
acceder fácilmente a cierta información, tu mente te ha hecho creer que realmente estás en un
camino luminoso, virtuoso, impecable y congruente. Olvídate de la falsa premisa reptiliana de “soy
un ser terrenal”, no, eres un espíritu, y por más laberintos terrenales que existen, llevas miles de
años encarnando para finalmente liberarte de esta ilusión. No pienses como un personaje “nuevo”,
porque todos los personajes que has sido a lo largo de tus encarnaciones poseen el mismo
mecanismo que ha de ser entendido, descifrado y resuelto. Piensa mas bien como un alma antigua,
sí, como un alma que ya ha vivido lo suficiente como para soltar lo que le ata, para desengancharse
de lo que le divide y esclaviza. No eres un personaje terrenal que recién llegó a experimentar la
mundanidad y sus cadenas, eres el alma inmortal que vino a cerrar los ojos a la ilusión para despertar
en La Luz de la Verdad.

“El ser que vive en ignorancia, desconoce su alma inmortal y su destino es pasar por la fuerza
destructiva-transformadora de la muerte. El ser que recuerda su naturaleza inmortal, es su más alto
deber el vivir en sabiduría y coherencia. El ser que se entrega a la coherencia espiritual, está
destinado a ser Uno con la Eterna Luz Divina-Creadora”.