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Evolución y Definición del Arte

El documento discute las diferentes definiciones que se han propuesto a lo largo de la historia para definir qué es el arte. Inicialmente se consideraba arte a cualquier habilidad productiva manual o intelectual, dividiéndose entre artes liberales y artes mecánicas. En el Renacimiento se valoró más la destreza del artista. En el siglo XVIII se definió el arte como aquello que imita la naturaleza, distinguiéndose entre bellas artes y oficios manuales. Hoy en día no hay una definición única debido a que
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Evolución y Definición del Arte

El documento discute las diferentes definiciones que se han propuesto a lo largo de la historia para definir qué es el arte. Inicialmente se consideraba arte a cualquier habilidad productiva manual o intelectual, dividiéndose entre artes liberales y artes mecánicas. En el Renacimiento se valoró más la destreza del artista. En el siglo XVIII se definió el arte como aquello que imita la naturaleza, distinguiéndose entre bellas artes y oficios manuales. Hoy en día no hay una definición única debido a que
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-Benedetto Croce: el arte es aquello que todos saben que es arte.

(Lección Primera del


Breviario de Estética, editado en la Colección Austral, primera edición 10-VIII-1938.)

-Dino Formaggio: “arte es todo aquello que los hombres llaman arte”

Theodor Adorno: “ único evidente del arte es su falta de evidencia”. Teoría estética

Nuestra época heredó la definición que establece que el arte es la producción de belleza, y
la suplementaria que afirma que es la imitación de la naturaleza. Pero no cabe duda que
estas definiciones no son en absoluto suficientes. Se está de acuerdo que es el arte es una
actividad humana consciente. Pero resta saber qué es lo que distingue esa actividad
consciente de otras. A lo largo de la historia se ha pretendido descubrir estos rasgos
distintivos. A veces se lo ha visto en ciertos rasgos de la obra de arte, otras en la intención
del artista y otras en el efecto que produce en el espectador.

Tatarkiewicz. Historia de seis ideas:

-”El rasgo distintivo del arte es la belleza”: Alberti en el Renacimiento

-“El rasgo distintivo del arte es que imita la realidad”: Platón y Aristóteles

-“El rasgo distintivo del arte es la creación de formas”: desde Aristóteles a Focillon: “la
obra de arte sólo existe como forma”.

Esta definición es demasiado abarcativa, todo tiene alguna clase de forma, figura o
estructura. ¿La pura forma? Es decir la que es independiente de una función figurativa o de
cualquier otra? Entonces sería muy limitada, porque quedaría fuera el arte figurativo.

-“El rasgo distintivo del arte es la expresión”: Benedetto Croce y Kandinsky

Este rasgo pone la atención sobre el artista y es bastante reciente. Pero este es sólo el
objetivo de algunas escuelas artísticas y no puede considerarse como rasgo distintivo de
todo el arte. Si fuese así, todo el arte cosntructivista, por ejemplo, quedar

-“El rasgo distintivo del arte es que produce la experiencia estética: pone el acento en el
receptor.

-“El rasgo distintivo del arte es que produce un choque”: a partir de las experiencias
vanguardistas del siglo XX.
Arte: surge de la palabra latina ars, el equivalente del término griego tekné. Ambos
designan un abanico de actividades mucho más amplio que lo que nosotros podemos
entender por arte. Al menos hasta el siglo XV, se va a designar con este término a una serie
de oficios y técnicas. El término tekné designaba en la Antigüedad griega, una habilidad
productiva, una destreza tanto manual como mental. No sólo se consideraba dentro de las
artes la destreza requerida en la producción de una cosa sino también en el domino de las
reglas, en el saber experto necesario para dominar cierta disciplina. Es por eso que no sólo
se consideraban dentro de las artes las actividades manuales sino también las intelectuales
como la gramática y la retórica. Esta distinción llevó una división entre aquellas actividades
que implicaban un esfuerzo mental y aquellas que implicaban un trabajo físico. Las
primeras se conocían en la Antigüedad como artes liberales y las segundas como artes
comunes o vulgares. Como su nombre lo deja ver, las primeras tenían un valor muy
superior a las segundas. Esta división se mantuvo en la Edad Media, definiéndose 7 artes
liberales (gramática, retórica, lógica, geometría, aritmética, astronomía y música) que se
diferenciaban de las artes mecánicas.

Esta división perduró hasta el Renacimiento. Paulatinamente se fue valorando la habilidad


o destreza del artista y por lo tanto fue creciendo su rango social. Al tomar conciencia de
ello los artistas comienzan a luchar para que la pintura y la escultura fueran consideradas
como artes liberales, es decir, otorgarle un rango muy superior al de las simples obras
manuales. Para ello los artistas intentaron reforzar las leyes y las reglas que regían sus
trabajos, es decir, destacar el componente intelectual en la ejecución de una obra. En todo
este periodo y a lo largo del siglo XVI se da una verdadera contienda entre pintores y
escultores, cada uno ensalzando las virtudes de su oficio y justificando el componente
intelectual. Todavía no existía un concepto que aunara lo que nosotros hoy entendemos por
Bellas Artes, el trabajo del pintor y del escultor se entendían como actividades diferentes
ya que requerían distintos materiales técnicas muy diferentes. Fue recién en el siglo XVI
cuando comenzó a entenderse estas actividades relacionadas entre sí bajo el concepto de
disegno, es decir el dibujo de las cuales ambas partían. Por ello fueron llamadas artes del
disegno. Progresivamente se fueron separando las artesanías y las ciencias del concepto de
arte. Recién a mediados del siglo XVIII se pasa a denominar aquellas artes del diseño como
Bellas Artes. Y esto se hace posible también gracias a que se elabora simultáneamente una
teoría que definía en aquel momento qué es lo que se consideraba “Arte”. Según Charles
Batteaux, quien elabora esta teoría la cual tendrá una enorme aceptación, es que las Bellas
Artes son aquellas que “imitan la realidad”. Batteaux redujo entonces el número de las
Bellas Artes a 7: música, danza, pintura, escultura, arquitectura, poesía y oratoria. Para el
siglo XVIII estaba bien claro entonces que los oficios manuales eran eso y no artes y que
las ciencias eran ciencias y no artes. Pero ya en el siglo XVIII dos de ellas, la literatura y la
oratoria se consideraban como belles lettres o literatura elegante. Esto redujo las bellas
artes a cinco. En el siglo XIX se separan dos artes más: la música y la danza quedando sólo
tres artes visuales: la pintura, escultura y arquitectura, es decir a aquellas que tenían como
elemento común el disegno. Las Academias de Bellas Artes sólo enseñaban estas tres.

-Apreciación-Expresión

Un factor determinante de la apreciación estética es reconocer si el factor determinante está


en el sujeto o en el objeto. Según la primera, gustamos de un objeto porque es bello, según
el segundo, un objeto es bello porque no gusta. Tanto en la Antigüedad como en la Edad
Media, prevaleció la mirada objetivista. Se creyó que existían valores estéticos intrínsecos a
los objetos que determinaban su belleza. Pitágoras y luego Platón los encuentran en la
proporción y la armonía. En la Edad Media, estas cualidades sumadas a la luz y el color
Pero esa belleza no se agotaban en lo formal sino que dependía en definitiva de una
dimensión mística ya que la apreciación estética dependía de la posibilidad de ver
manifestado a Dios en la cosas misma.
Las teorías subjetivistas echan raíces sobre todo en los siglos XVII y XVIII En el siglo
XVIII la estética se desarrolla como disciplina autónoma y re reflexionará no solo sobre lo
bello sino sobre otros temas como el gusto y la valoración estética, los efectos de la belleza
lo pintoresco y lo sublime en el espectador y las condiciones espirituales que debe reunir el
espectador para discernir valores estéticos.
De mucha importancia para la estética del siglo XVIII, va a ser, por ejemplo, la diferencia
entre lo bello y lo sublime. En 1757, Edmund Burke escribe Indagación filosófica sobre
nuestra idea de lo sublime y lo bello donde distingue el sentimiento de placer ligado a lo
bello, del displacer que produce lo sublime en cuanto pone en juego la autoconservación.
Con esta obra lo sublime se convierte en una categoría estética. Mientras lo sublime
produce tensión, el placer tranquilo de lo bello nos distiende. Lo sublime tiene relación con
lo grande y terrible (sumado a la conciencia de nuestra seguridad al poder poner distancia
con aquello que asusta), lo bello con lo agradable y delicado.
Kant retoma estas categorías en su Crítica del Juicio. Su principal mérito es haber fundado
filosóficamente la autonomía de lo estético en relación al conocimiento científico, a la
moral y a lo útil. La Crítica del Juicio está dividida en dos partes: la primera corresponde a
la analítica de lo bello y la segunda a la de lo sublime. La analítica de lo bello está dedicada
al juicio del gusto.

Aunque creemos en general que sabemos qué es el arte, lo que se ha entendido como arte a
lo largo de nuestra cultura, y sobre todo su intencionalidad y su límites ha sido algo
sumamente cambiante. Cada época, cada situación específica de cultura, ha entendido por
“arte” cosas muy diferentes.
Desde sus inicios el arte moderno se caracteriza por no tener un código único, homogéneo,
a diferencia de lo que sucede en la época clásica.
El arte contemporáneo utiliza el escándalo y el espectáculo como modo de llamar la
atención en un mundo sobrecargado de imágenes.
En un giro que tiene sus inicios en el Romanticismo el arte ha adquirido un estatus de plena
legitimidad expresiva, no hay un canon determinado, una normativa exacta a la que deba
ajustarse la práctica artística. Por eso la definición de Dino Formaggio: “arte es todo lo que
los hombres llaman arte”. Con ello quiere decir que es imposible fijar una norma que
diferencia a priori lo que es arte de lo que no lo es. El arte es hoy un conjunto de
actividades y prácticas humanas completamente abierto. Pero además, ¿cómo algo puede
ser llamado arte? Cuando aparece inscrito en los canales institucionales que producen y
hacen circular las prácticas que incluimos dentro de su ámbito. Y obviamente cuando
existe una retórica, una argumentación que justifica su inserción en el ámbito artístico. No
existe el arte fuera de los canales institucionales.
El arte en definitiva forma parte de la cadena de consumo.
El trabajo con el cuerpo: la ruptura de la limitación del acceso a la contemplación de
cuerpos y cadáveres por no profesionales constituye una característica de la sensibilidad de
la actual sociedad de masas. El trabajo con el cuerpo está sin duda en la raíz de los intentos
por recuperar la vida, lo irreproducible tecnológicamente en el arte.
Hay una voluntad explícita por despertar una sensibilidad cada vez más adormecida.

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