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La mala vida o los prejuicios vestidos de ciencia1

Eugenio R. Zaffaroni
Universidad de Buenos Aires

1. El tema de la mala vida hace muchos que desde mucho antes de su uso preocupaba
años que pasó de moda y en la actualidad su a las clases hegemónicas europeas y que era
sola mención promueve comentarios irónicos, efecto directo del industrialismo.
aunque con frecuencia parece renovarse bajo El industrialismo del siglo XIX provocó una
otros nombres, como el abuso de conducta enorme concentración urbana. El desplaza-
desviada y semejantes. Sin embargo, volver la miento de población del campo a las ciudades
mirada hacia él no sale sobrando, en particulareuropeas acarreaba serios problemas en razón
porque deja en descubierto que fue un concep- de que el capital acumulado no era suficiente
to –si se lo puede llamar de ese modo- bastantepara incorporar a la mayor parte de los nue-
nebuloso y que, en el fondo, escondía un juiciovos habitantes. Las ciudades se convertían
ético plagado de prejuicios discriminatorios en calderas en las que bullían la pobreza y
de clase, género y raza. la opulencia, alimentando el crecimiento de
La expresión misma parece provenir del lo que Marx llamaría despectivamente Lum-
lenguaje popular, pero cobró fama a través del penproletariat, o sea, un proletariado sucio
periodismo que explotaba el interés morboso que arañaba lo que podía de los que tenían y
y, finalmente, fue acogida por la criminología también de los que no tenían.
que la consagró como científica. Para controlar a la población excluida las
autoridades transportaron las técnicas de
2. El interés por el tema no era nuevo, por ocupación territorial de las colonias a las
cierto, sino que lo novedoso fue sólo el mar- metrópolis y crearon una policía paramilitar
bete que trató de fijarse a un fenómeno social que respondía a esos fines.

1
El presente trabajo está destinado al libro-homenaje
al querido colega Juarez Cirino dos Santos, con todo
afecto y en recuerdo de largos años de amistad.
24 Eugenio Raúl Zaffaroni

Renovando la lucha de razas como motor Marx y Engels plantearon la cuestión de las
de la historia –inventada en el siglo XVIII-, clases), la Academia de Ciencias Morales de
Gobineau caracterizó a los pobres de las ciu- Francia convocó a un concurso hablando cla-
dades como mestizos con predominio negro ramente de clases peligrosas, aunque parece
(Gobineau; 1967), pero su novela no tuvo que en inglés se usó la expresión también por
mayor eco. Fueron los médicos y algunos de la misma época.4
los primeros sociólogos quienes dotaron a la En efecto: el objetivo de los trabajos a
policía de un discurso científico que supues- presentar estaba definido en los siguientes
tamente verificaba que los habitantes margi- términos: Investigar, según observaciones
nales e infractores de las grandes ciudades positivas, cuáles son los elementos que
eran semejantes a los salvajes colonizados. componen, en París o en cualquier otra gran
Fue el aporte de la ciencia médica al control ciudad, esa parte de la población que forma
policial urbano, a través de un reduccionismo una clase peligrosa por sus vicios, su igno-
biologista que alimentaba al mismo tiempo la rancia y su miseria; indicar los medios que
antropología racista del neocolonialismo. pueden emplear la administración, la gente
rica o acomodada, los obreros inteligentes
3. Antes del positivismo hubo otros discur- y trabajadores, para mejorar a esta clase
sos médicos o de reduccionismo biologista, peligrosa y depravada.
pero no llegaron en el momento adecuado: los De ese concurso resultó el libro de un jefe
fisiognomistas2 y los frenólogos ensayaron policial de París, comisario del Sena, H. A.
sus teorías con demasiada anticipación a la Frégier, publicado en 1840, pero escrito por
coyuntura que daría éxito al positivismo cri- lo menos dos años antes y que lleva por título,
minológico, cuando su discurso fue asumido precisamente, Las clases peligrosas en las
por la corporación policial. Esa fue la gran grandes ciudades. Es poco conocido, aunque
oportunidad de Lombroso y también de sus fue citado en debates parlamentarios en 1888,
contradictores, como el francés Lacassagne, en el ocaso del Brasil imperial (Chalhoub,
que si bien rechazaba la tesis del criminal Sidney, 1996, 20).
nato, no por ello se alejaba del paradigma La Academia presuponía que la clase pe-
biologista3. ligrosa y depravada era la de los obreros no
inteligentes ni trabajadores, características
4. Prueba de que el interés por la compo- derivadas de vicios, ignorancia y miseria,
sición de esa masa marginal más o menos pero Frégier –como buen policía- parece
infractora o peligrosa fue muy anterior a la darse cuenta de que el delito atraviesa todas
coyuntura del triunfo positivista, es que diez las clases sociales y, al menos como expresión
años antes del Manifiesto comunista (en que de deseo, respondía afirmando que se ocupará

2
Sobre este tema, ver: Della Porta (1988); Lavater, s.d.; sobre Lacassagne, ver Debuist/Digneffe/Pires (1998).
Lavater /Lichtenberg (1991); Courtine/Haroche (1992); 4
Chalhoub (1996) la atribuye también en los años 40 del
Kassner (1957); Cerchiari (1990); Getrevi (1991); Kris siglo XIX a la escritora inglesa Mary Carpenter, pero al
(1993); Magli (1995); Rodler (1991); Giufredi (2001); mismo tiempo reconoce su uso parcial y, además, por las
Niceforo (1952). razones aquí expuestas, queda claro que el empleo de la
3
Entre la inmensa bibliografía sobre ellos, los últimos expresión por la Academia francesa fue anterior.
estudios, por ejemplo: Guarnieri (2000); Villa (1985);
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también de la clase peligrosa letrada, en ra- en toda Europa, aunque eran de muy diversa
zón del papel que la inteligencia juega en la calidad, pues muchos de ellos procedían de
depravación. periodistas con afán de best seller y otros de
policías. Asi Eugéne Villiod (1913) en Francia
5. El positivismo dio carta de ciudadanía fue un investigador privado famoso y de gran
académica a la criminología y fueron muchos éxito comercial8, en tanto que Antonino Cutre-
los autores que parcial o tangencialmente se ra (1900; 1903) en Nápoles era un policía.
ocuparon en los años siguientes de lo que la
Academia de Francia había llamado clases 6. Más allá de la hojarasca, en el ámbito
peligrosas. de la criminología académica, todo parece
A caballo de los dos siglos se produjo una indicar que la transformación de las clases
catarata de publicaciones dedicadas especí- peligrosas en la mala vida fue consagrada
ficamente a estas clases peligrosas, aunque con la obra de Niceforo y Sighele y se reafir-
sin reiterar el nombre del original francés5. mó con la de Bernaldo de Quirós y Llanas
La terminología no bien definida para señalar Aguilaniedo.
parte de la criminalidad y algunos aledaños Constancio Bernaldo de Quirós era por esos
nebulosos, se fue perfilando en algunos años un joven académico y tradujo muchos
criminólogos que decidieron llamar a estas trabajos de Niceforo9, en tanto que Llanas
clases peligrosas como la mala vida. De esta Aguilaniedo había traducido precisamente la
manera, el nombre apareció en varios títulos, obra sobre la mala vida en Roma10.
siendo el más notable La mala vida en Roma Pocas dudas caben acerca del estrecho
de Niceforo y Sighele (1898), al que rápi- paralelismo entre ambas obras, la italiana
damente siguió la mala vida en Madrid de dedicada a Cesare Lombroso y la española
Constancio Bernaldo de Quirós y José María a Rafael Salillas, considerado el Lombroso
Llanas Aguilaniedo (1901)6. español, con frecuencia citado en la obra
Dada la popularidad que el tema había española y sin duda alguna predecesor de ese
alcanzado merced a la enorme difusión perio- trabajo11. La filiación positivista es innegable
dística7, trabajos sobre la mala vida abundaron en ambos libros, por mucho que los autores

5
Son varios los trabajos de esta naturaleza producidos Luigi Tosti en Turín, Jules Driet en París, G. Weber en
sólo en España. Valgan como simple ejemplo: Baroja Berlín, Rudolf Lowy en Viena, C. Seeger en Holanda,
(1899); Bueno (1902); Gil Maestre (1886; 1889); Lu- etc. También Caggiano (1908).
gilde y Huerta (1889); etc. 9
La transformación del delito en la sociedad moderna,
6
Se ha reeditado por el Instituto de Estudios Aragoneses con prólogo de Salillas, 1902; Guía para el estudio y la
en Zaragoza en 1998, con notas de Justo Broto Salanova, enseñanza de la Criminología, 1903. La colaboración
introducción de Luis Maristany del Rayo y Prólogo de entre ambos autores se prolongó por muchos años, pues
José Manuel Reverte Coma. en su exilio Bernaldo de Quirós tradujo los seis tomos
7
Entre la Unidad Italiana y la Primera Guerra el pe- de la Criminología de Niceforo, publicada por Cajica,
riodismo y la literatura se ocuparon intensamente del en Puebla, México, entre 1954 y 1956.
tema. Una excelente selección crítica de este material 10
La mala vida en Roma, Madrid, 1901.
en Ferrero (1973). 11
Es muy claro que Rafael Salillas había incursionado
8
En la dispar bibliografía citada por Carlos F Looyer por el tema que los autores rebautizan a la italiana como
–de quien luego hablaremos- se citan Cesare Sobredo mala vida. Baste recordar las obras de Salillas (1888;
sobre la mala vida en Nápoles, Pietro Sanarello en Milán, 1896; 1898).
26 Eugenio Raúl Zaffaroni

españoles intentaron alejarse un tanto de las que allega con su esfuerzo algún elemento
conclusiones demasiado favorables al control de defensa. Lancelotti (1914) también recla-
policial de los italianos, con un toque de cierto maba reformas para contener el aumento de
tinte correccionalista, que parece haber obte- la delincuencia en el Congreso Penitenciario
nido la condescendencia del propio Dorado Nacional de 1914.
Montero. De cualquier modo, la obra de Looyer de
1911 carece del mismo nivel teórico que la
7. El nombre de mala vida llegó a nuestras de Gómez, puesto que se trata de un trabajo
tierras con un libro de Eusebio Gómez publi- basado en libros extranjeros citados larga-
cada en 1908, o sea, pocos años posterior a mente y con cierta arbitrariedad y en noticias
los estudios de los italianos y españoles, de periodísticas, aunque también invoca al pro-
los que sin duda Gómez recibió una fuerte pio Gómez. Es curioso que la presentación y
influencia, aunque no sabemos en qué medida dedicatoria fueran firmadas por el editor13.
pudo pesar también la visita a Buenos Aires Es bueno observar que, no obstante su des-
del propio Bernaldo de Quirós en aquellos organización y la falta de un encuadre teórico
años, en que la obra española había alcanza- claro, la idea de mala vida de Looyer era mu-
do gran difusión y fama, al punto de que se cho más amplia que la de Gómez, abarcando
preparaba su traducción alemana, publicada formas de delincuencia que hoy llamamos de
dos años más tarde con un prólogo póstumo cuello blanco. Efectivamente, además de los
del propio Lombroso12. mismos temas que Gómez, afirmaba que las
En los años posteriores aparecieron otros organizaciones criminales italianas no exis-
trabajos con títulos análogos, como el de Max tían en la Argentina porque sobraba trabajo
Bembo (1912) en Barcelona y el de Carlos y pasaba a ocuparse de la pornografía, de la
F. Looyer (1911), nuevamente en Buenos mala vida en la bolsa, de los malos médicos
Aires. y abogados, de la falsificación de marcas, de
las falsas sociedades de socorros mutuos, de
8. Si bien llama la atención que en el espacio las estafas en la aduana, de las cometidas con
de tres años se hayan publicado en Buenos sociedades anónimas, empresas de seguros,
Aires dos obras sobre el mismo tema, era guías comerciales y anuncios, etc.
claro que las clases hegemónicas estaban pre-
ocupadas por el aumento de la delincuencia 9. Aunque la mala vida despertase interés y
en un momento de verdadero transporte de diese lugar a toda una literatura de diferente
población, clamando por una defensa frente nivel en Europa, no pueden confundirse las
al flagelo. crónicas y los anecdotarios policiales ni los
Moyano Gacitúa (1905), en el prólogo a su trabajos periodísticos con la línea del positi-
libro -precedido por una esquela manuscrita vismo italiano transferido a España y de allí
de Lombroso-, expresaba que encuentra la a la Argentina.
invasión dominadora del delito, amenazando No escapa al ojo del lector que –más allá
derramarse airado en este gran país, por lo de la voluntad de los autores- los editores

Verbrechertum und Prostitution in Madrid, Louis


12 13
Looyer publicó dos años más tarde, Socialismo
Marcus Verlagsbuchhandlung, s.d. (1910). argentino y sus contradicciones: controversia psico-
sociológica, Buenos Aires, 1913.
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explotaban comercialmente esta popularidad perfectamente con el discurso legitimante de


del tema, pues tanto en el libro español como la república de la carne enfriada y su visión
en el argentino de Looyer, los subtítulos e spenceriana. La elite de nuestra república
ilustraciones muestran una clara intención oligárquica –al igual que en toda la región-
promocional. Por el contrario, la presenta- justificaba su hegemonía abandonado para
ción del libro de Gómez, que sólo contiene siempre el liberalismo político y asumiendo el
fotografías en el interior y no las anuncia en discurso neocolonialista y racista de Herbert
la tapa ni en la portada, es extremadamente Spencer. Debido a ello su influencia perduró a
sobria, destacando sólo en tipografía menor lo largo de muchos años. Aún a comienzos de
el prólogo del doctor José Ingegnieros, quien la segunda mitad del siglo pasado sobrevivían
aún no había castellanizado totalmente su exponentes del positivismo criminológico
apellido. en nuestras aulas y algunos prolongaron su
También en la Argentina el tema de la mala permanencia hasta el final de la última dicta-
vida había alcanzado cierto tope de populari- dura militar, por cierto que como curiosidades
dad que promovía toda clase de publicaciones, académicas.
siendo dominante durante décadas en el teatro
argentino, en particular en los sainetes, lo que 11. Centraremos nuestra atención en la obra
no le pasó por alto al propio Ingenieros en el de Gómez, porque tanto en ésta como en su
prólogo (Casadevall, 1957). prólogo, se percibe con mayor transparencia
A esta ola no podía ser ajeno tampoco el el afán eticista de los autores que en el plano
interés de Gómez, pero su libro tiene un claro académico incorporaron el concepto de mala
marco teórico positivista, del que carece la vida.
desordenada obra de Looyer, por más que La dinámica del discurso criminológico
ésta abarque temas de cuello blanco que la es bastante intensa, por lo que en el curso de
criminología académica incorporaría sólo una o dos generaciones es posible conocer
algunas décadas más tarde, en particular con en persona a autores que parecen sumamente
la clásica obra de Sutherland. lejanos, aunque no lo son tanto en el tiempo.
Si bien no hemos llegado a conocer personal-
10. Es muy notorio que tanto la obra es- mente a los autores del libro español que influ-
pañola como la argentina se enmarcan en la yó sobre Gómez, porque Llanas Aguilaniedo
corriente del positivismo criminológico inau- (1875-1921) se dedicó posteriormente a la
gurada tempranamente en la Argentina con literatura y falleció prematuramente, lo cierto
la conferencia de Luis María Drago (1888), es que Bernaldo de Quirós (1873-1959) debió
premiada por el mismo Lombroso con un partir al exilio forzado por el franquismo y
prólogo a la traducción italiana, en que reseña recaló en la República Dominicana, en Cuba
los avances de su scuola en el extranjero, en y finalmente en México, donde murió unos
particular en España y en América Latina años antes de que tomásemos contacto con sus
(Drago, 1890). discípulos mexicanos, pero tuvimos oportuni-
El positivismo criminológico italiano pron- dad de constatar el particular afecto con que
to dominó en los medios universitarios argen- recordaron siempre a Don Constancio14.
tinos de la época, debido a que empalmaba
15
Al año siguiente de su muerte publicaron Estudios
a la memoria de Don Constancio Bernaldo de Quirós
(México, 1960).
28 Eugenio Raúl Zaffaroni

12. Tampoco conocimos a Eusebio Gómez que Gómez estuvo cerca de la derecha conser-
(1883-1954), aunque en los primeros años en vadora y lejos de los movimientos populares
la Facultad de Derecho de la UBA aún ejercía de la primera mitad del siglo pasado, por lo
la docencia Jorge Eduardo Coll, su coautor que no es de extrañar que dejase la cátedra de
en el proyecto de Código Penal de 1937. la Universidad de Buenos Aires en 1946, en
Tuvimos el gusto de disfrutar de la amistad abierta oposición a Perón, lo que produjo el
de uno de sus discípulos, el profesor Isidoro alejamiento de algunos de sus discípulos.
De Benedetti, que relataba las curiosas anéc- Como vemos y a juzgar por su intensa
dotas de su maestro, que no parecía carecer producción y actividad pública, la carta de
de humor ni desconocer los ámbitos en que presentación de Ingenieros con la que Gómez
se desarrollaba el tema de su libro. encabezó su primer libro no fue en vano.
Gómez tenía veinticinco años al escribir
este libro, que inaugura una larga serie de 13. Creo recordar que en el segundo tomo
publicaciones. El prólogo de Ingenieros es una de su Historia de la sensibilidad en el Uru-
carta de presentación académica de este joven guay, al ocuparse del período que llama el
penalista que luego haría una brillante carrera, disciplinamiento, José Pedro Barrán afirma
sin abandonar el paradigma positivista en que que el matrimonio entre un médico agnóstico
se encuadró su primera obra. o ateo y una esposa de comunión diaria, no
Su producción fue extraordinaria: en 1912 tendría dificultad en acordar la educación de
publicó Criminología Argentina, Reseña los hijos, pues lo que para la esposa era pecado
bibliográfica precedida de un estudio sobre para el marido era antihigiénico.
el problema penal argentino, en 1917 un Más allá de la humorada del buen histo-
estudio monográfico sobre Pasión y delito, riador, estimo que el lector que recorre las
en 1933 Delincuencia político-social, en páginas del libro de Gómez puede llegar a la
1937 presentó con Jorge Eduardo Coll su misma conclusión, pues a más de un siglo de
Proyecto de Código Penal, en 1939 vio la luz distancia parece un manual de moralina tras-
su enorme Tratado de derecho penal (cuya nochada, plagado de innumerables prejuicios
parte especial conserva mucho interés). No clasistas, sexistas y racistas.
obstante, reformuló buena parte de esa obra
monumental en sus Leyes Penales Comenta- 14. Gómez atribuía a la inmigración de
das en cuatro tomos y reafirmó su posición razas que llevan el sello de la criminalidad
positivista en un volumen de 1947 con un más alta de la tierra los males de Buenos
homenaje a Ferri: Enrique Ferri (Aspectos Aires, afirmando que con ella llegaban los
de su personalidad – Síntesis de su obra). Su parásitos sociales y la escoria social. Junto a
producción se cierra en 1953 con Los discur- delincuentes llegan los fronterizos o crimina-
sos de Indalecio Gómez, que había sido el loides, adhiriendo a las palabras de De Veyga
ministro del interior de Roque Sáenz Peña al que los llamó auxiliares del vicio y del delito.
propulsar la ley electoral de 1912. Esto parece ser una mezcla de nacionalismo
Gómez también fue un hombre activo en con reafirmación de la posición hegemónica
la función pública, como Juez de Instrucción de los que llegaron antes frente a la masa
de la Capital Federal, en 1923 Director de la inmigrante reciente.
vieja Penitenciaría Nacional de la avenida Las No deja de entrar en contradicción con su
Heras y también en los institutos penales de propio discurso cuando afirma que las ener-
la Provincia de Buenos Aires. A juzgar por gías vitales del país son tan intensas que el
su carrera en la función pública, parece claro parasitismo social casi no se observa por los
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legos, siendo un fenómeno detectable sólo a también una lengua en formación –primitiva-
la mirada inteligencia del especialista –como semejante a la del primitivo.
el autor, por supuesto-, pero que no por ello El autor sufrió un pequeño brote de crítica
deben dejar de ponerse en guardia contra el social al referirse al usurero, aunque los casos
riesgo de su aumento. de usura en los que se detiene son también los
menores, aunque en una breve página la em-
15. En cuanto a la clase obrera, considera su prende en forma meramente retórica contra los
táctica saturada de odio y de afán de destruir, grandes usureros, fundadores de bancos y so-
mal desenvuelta por los desvaríos propios del ciedades anónimas, pero limitándose a criticar
sectarismo anárquico o por la propaganda su afán crematístico y su falta de solidaridad
de un partido socialista, que sólo lo es de en el mero plano del reproche moral.
nombre, no dudando en calificarla como
causa eficiente de un sinnúmero de vicios 17. Encaraba el tema de la prostitución con
que coadyuvan eficazmente a la formación el mismo prejuicio lombrosiano del equiva-
de la mala vida. lente del delito masculino, puesto que si bien
En lugar del golfo español Gómez ponía al reconocía la crítica de Tarde a esta tesis, de
lunfardo que, en definitiva, sería el resultado inmediato se identificaba con Feré (1888),
de una evolución de la civilización en el que en su extremo biologismo consideraba
país, pues tomaba como parámetro la idea que el delito era el resultado de deficiencias
de Niceforo (1902), según la cual a mayor psíquicas que condicionaban la sedimentación
avance civilizatorio retrocede la criminalidad social de los inferiores. En tal sentido ratifica-
violenta y crece la astuta, lo que verificaba con ba que la prostitución tiene el mismo origen
los datos proporcionados por Faustino Ballvé, que el crimen: prostitutas y criminales tienen
según los cuales habían bajado los homicidios por carácter común el ser improductivos y,
y lesiones en la década precedente, pero se por tanto, antisociales. Así, la prostitución
mantenía el nivel de los hurtos cometidos por constituye una forma de criminalidad, una
habituales y profesionales. criminalidad de la impotencia que libra a la
mujer, más a menudo que al hombre, de la
16. Gómez pasa revista a toda clase de la- criminalidad violenta o destructiva.
drones, ensayando una clasificación interesan- No dejó de delinear la tesis de una pros-
te, pero dedica poco a la estafa y limitándose tituta nata o loca moral, aunque no sea el
a la más vulgar. No percibía la dimensión de tipo prevalente. Formula una distinción un
estafas más sofisticadas y de mayor alcance. poco llamativa entre la prostituta criolla y la
Aparentemente, los estafadores de alto vuelo importada, que más bien pareciera responder
eran hombres normales, en tanto que los que a alguna letra de tango de la época, pues seña-
analizaba Gómez eran seres diferentes: los de- laba a la primera como más enamoradiza y con
lincuentes piensan y sienten de distinto modo algunos rasgos de nobleza, con un proyecto
que los hombres normales, y es lógico que a de vida que aspira a valores más tradiciona-
esta distinta manera de pensar y de sentir les, aunque por otra parte, la considera más
corresponda una distinta manera de expresar inclinada al delito y al alcohol. No sabemos
esas ideas y sentimientos. A eso atribuía el de dónde extrajo Gómez estos datos, lo que
argot, que no dudaba en asimilar a la lengua hace pensar en un no confesado método de
en formación del salvaje. Si el marginal de la observador participante.
mala vida era como el salvaje, su lenguaje era
30 Eugenio Raúl Zaffaroni

En todo el tratamiento del tema mezcló ar- misma clase social. La única diferencia que
bitrariamente la trata de blancas en su época encontraba en el homosexual que llamaba
-de la que por cierto no aporta mayores datos aristócrata era su menor tendencia al delito.
concretos-, con el régimen de explotación en No explica muy bien por qué el homosexual
el prostíbulo y con la actividad del canfinflero. de clase baja tiende al delito; cabe suponer
Culminaba con la transcripción largamente que creía que todos ellos eran algo semejantes
entrecomillada de un extenso relato apare- a la bella Otero.
cido en los Archivos de Psiquiatría que, a la La mera coalición de los marginados, co-
luz de la experiencia de un siglo, no parece mún a toda exclusión social, es interpretada
resultar muy convincente, más allá de alguna por Gómez como una secta y una caracte-
experiencia particular. rística exclusiva de los homosexuales de
Buenos Aires. Confiesa que asistió a un baile
18. El capítulo dedicado a los homosexuales de homosexuales que lo horrorizó y parece
–que en del texto califica como invertidos- no considerar que sólo pertenecen a esta catego-
muestra ninguna comprensión del tema, al que ría quienes asumen el papel de pasivos, pues
califica de monstruosa aberración y no hace afirma que quienes asumen el rol de activos
más que concluir en valoraciones morales y cantinfleros actúan por el poderoso acicate
que le llevaban a afirmar que necesariamente del interés material. Termina con un párrafo
debe incluirse en la mala vida. Su moralidad que no tiene desperdicio, porque confiesa que
defectuosa, por si la sola inversión no basta- se siente tentado de añorar para la homosexua-
ra, justificaría esta inclusión. Seguidamente lidad los tiempos de la inquisición.
reproduce las insólitas afirmaciones de De
Veyga en los Archivos de psiquiatría y cri- 19. Cuando se ocupa de la mendicidad, criti-
minología de 1904, que parecía fijado con el ca incluso la beneficencia y parece admirar las
tema y confundía la divertida chanza de un leyes europeas que la incluyen en el catálogo
famoso travestido de la época -la bella Otero- de ilícitos. Respecto de los vagabundos, les
con un delirio, afirmando que el homosexual atribuye una herencia morbosa y por ello los
es una mujer en cuerpo de hombre. La bella considera poseedores de la potencialidad
Otero pasó a la historia por obra de estos cri- necesaria para llegar al delito. Piensa que
minólogos y médicos forenses que -al igual la solución es la prevención, pero no dice
que alguno de sus predecesores franceses-, cómo la concibe, pues sólo concluye con una
tomaron en serio las bromas autobiográficas fórmula grandilocuente.
de los travestidos de su tiempo15. Es muy extraña la invención de la categoría
Gómez no dejaba de observar que la del vagabundo literario, que escribe y bebe en
homosexualidad se hallaba también en las los cafés. Quizá haya tenido Gómez ocasión
clases altas, lo que atribuía a una supuesta de conocer a personas que hacían eso, algunos
tolerancia de los padres, que no reparan en los tal vez alcohólicos, dado que les atribuye
riesgos de la educación jesuítica, al parecer mitomanía. Lo cierto es que con esa base tan
pretendiendo sindicar a los jesuitas como precaria inventó esta categoría y no dudó en
corruptores, aunque también a los compañe- calificar de malvivientes a sus integrantes, no
ros del niño, que por cierto provenían de la por acción, sino por inercia, porque el inerte

Con inteligencia y acidez se refiere a las afirmaciones


15

desopilantes de De Veyga, Jorge Salessi (1995, 305).


La mala vida o los prejuicios vestidos de ciencia 31

es un nocivo. Por un lado, queda claro que los habituales del robo y de la estafa, los pa-
consideraba un deber el trabajo productivo rásitos sexuales, los mendigos y vagabundos y
material y, por otro, que no le habían caído una falange de numerosos otros parásitos, que
nada simpáticos los que conoció. serían los que explotan la superstición.
No dejaba de señalar la categoría del va- Frente a esto parece imponerse como tarea
gabundaje distinguido que configuraba la la lucha contra le degeneración. En esta lucha
famosa patota, a la que también llamaba va- la emprende contra los partidarios del libre
gabundaje de galera y que obtenía impunidad albedrío y de la consiguiente pena retribu-
por apellido o influencias16. Pontificaba desde tiva, para proclamar que la represión debe
su púlpito científico que la prevención con- ser reemplazada por el humanitarismo de la
siste en acostumbrarlos a hábitos de trabajo prevención, que no precisa y, por ende, no se
desde la niñez. comprende bien qué postula en concreto.
La última forma de vagabundo que admitía A la hora de verse en la necesidad de pro-
era el atorrante, quien como sabemos vive en poner algo, Gómez parece recurrir a alguna
los caños, o sea, solitario. Afirmaba que ha anciana tía que atribuye todo a la falta de edu-
desaparecido de Buenos Aires, lo que atribuía cación, pues la solución creía hallarla en la edu-
a la acción policial. cación, elevando en el pueblo el sentido moral
por la vía del placer estético, como los griegos
20. A frailes y monjas consideraba Gómez delirantes de entusiasmo ante los juegos olím-
como parásitos y los incluía en la mala picos, cerrando el discurso con una cita de Joa-
vida, esperando que una etapa superior de la quín V. González, bien abstracta por cierto.
humanidad los elimine, es decir que confun- Se tiene la impresión de que Gómez no
día la religión con la superstición, pues sin propone nada, pues resulta absurdo pensar
solución de continuidad pasaba a denunciar que la solución llegaría por medio del desa-
a las adivinas y de allí saltaba rápidamente al rrollo sentido estético del pueblo, o sea, que
curanderismo, ensañándose con la Hermana esa clase obrera explotada de su tiempo, en
María17, con cita de la opinión de los médicos constante conflicto con un poder oligárquico,
forenses de la época –publicada en los Ar- en buena medida famélica y afectada por la
chivos en 1903-, posiblemente en el curso de tuberculosis y el alcoholismo, cuyas condicio-
un proceso que dio lugar a un filme con Tita nes había descripto meticulosamente cuatro
Merello y Lucas Demare en 1971, en el que años antes Bialet Massé (1904) en su famoso
Raúl Rossi encarnaba a Hipólito Yrigoyen. informe, dirigido precisamente a Joaquín V.
Cierra el tema con un brevísimo sobrevuelo González, se elevase por la estética al nivel
por el charlatanismo médico, con alguna cita de los griegos, sin contar con que al referirse
de Ramos Mejía. a los griegos olvidaba que éstos también
Al encarar en las páginas finales la profi- tenían esclavos.
laxia de la mala vida, comienza por disculpar-
se de la crudeza de algunas descripciones de 21. En rigor, es el prólogo escrito por
esa muchedumbre monstruosa compuesta por José Ingenieros el que encuadra mucho más

16
Una aproximación más reciente y cercana del fenó- reconocido, que mantenía vínculos con destacados po-
meno puede verse en Alifano (2010). líticos de la época y a quien en ningún momento se pro-
17
Suponemos que se refiere a María Salomé (1854- bó que incurriese en el delito, toda vez que era mujer de
1928), discípula de Pancho Sierra, cuyo culto es hoy fortuna, perseguida por los médicos de su tiempo.
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precisamente el tema dentro del paradigma de la conducta y la criminalidad requiere su


positivista, pues en Gómez se nota una con- inadaptación legal. … Denomínanse genéri-
siderable nebulosidad en cuanto al límite de camente “mala vida” todas las manifestacio-
su tema. nes aberrantes de la conducta que implican su
Dejando de lado el estilo insufriblemente inadaptación a las condiciones de lucha por
ampuloso y plagado de metáforas médicas de la existencia establecidas por la ética social
Ingenieros, lo que en definitiva parece decir en determinadas circunstancias de tiempo,
es que la mala vida es un capítulo de la dege- modo y lugar.
neración, pero su determinación proviene de Sin duda Ingenieros recaía en un planteo
la ética y no de la biología, o sea, que termina formalista para distinguir la criminalidad de la
en un planteo ético. mala vida, en tanto que aparece transparente la
Afirma que en toda sociedad existe un cri- caracterización de la última como un criterio
terio moral medio que suele concretarse en ético-social.
la ley penal, por lo cual no admite que haya
criterios morales inmutables y eternos, como 22. No podemos dejar de observar cierta
consecuencia de que el ser humano no tiene incoherencia incluso dentro de las mismas
una finalidad diferente de su propia existencia, pautas positivistas, puesto que el delito tam-
al igual que todos los animales. Por ende, lo bién importaría una violación a normas éticas,
delictivo y lo inmoral es relativo al medio o sea que la diferencia estaría dada por una
en que se conduce cada uno en la lucha por decisión del legislador, es decir, por un mero
la vida. El delito sería un medio anormal de formalismo jurídico.
lucha por la vida conforme a estos criterios Para colmo de confusión, Ingenieros termi-
medios que marcan la ética. De este modo da naba por reconocer que en la mala vida puede
la impresión de que la conversión de la falta haber algunas manifestaciones de moralidad
a la moral media en delito es una cuestión en superior, que aún no hayan sido reconocidas
la que no resalta la función del poder político por la humanidad y que, sin embargo, serían
y económico, sino un abstracto fluir de la las que provocan la dinámica cultural.
civilización. Esta última advertencia era claramente lom-
Le reprochaba discretamente a Gómez que brosiana, pues el médico de Torino –vecino
no precisase los límites nebulosos de su mala accidental del lugar donde Nietzsche terminó
vida, o sea, que no los distinga muy bien del hablando con un caballo- consideraba que la
delito. Para afinar la distinción parte de la base degeneración (concepto racista heredado de
-que considera generalmente aceptada- de la Morel) afectaba tanto a los inferiores como a
existencia de un delito legal y otro natural. El los superiores, y si había un uomo delincuente
primero sería la violación de la norma de esa también había un uomo di genio (Lombroso,
ética media que ha sido definida por la ley, en 1894), igualmente degenerado18.
tanto que el segundo lo sería de la norma ética La tesis fue difundida por Max Nordeau19
aún no recogida legalmente. De allí concluye -que se ensañaba con Oscar Wilde- y refor-
que la mala vida implica inadaptación moral mulada por los endocrinólogos (Kretschemer,

18
La penetración de la tesis de la degeneración en la 19
Pensador húngaro, cuyo nombre era Max Simon
ideología argentina, especialmente médica, ha sido in- Südfeld, de destacada actuación en el movimiento sio-
vestigada por el historiador Gabo Ferro (2010). nista; su obra al respecto es Degeneración, publicada
en 1893.
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1910) años más tarde, aunque en otro sentido. remitidos por el poder ejecutivo al Congreso
La fijación de Lombroso con el genio lo lle- de la Nación en tiempos de Alvear y de Justo
vó a describir la degeneración de Tolstoi, a y que rechazara abiertamente Yrigoyen, en
quien visitó personalmente y –al parecer- no cuyos mandatos no se remitió ninguno.
simpatizaron, pues éste lo consideró un vie- El Congreso nunca trató esos proyectos y
jito que apenas se sostenía sobre sus piernas el control de la mala vida se llevó a cabo a
(Mazzarello, 2005). través de las policías, por medio de edictos
contravencionales.
23. El libro de Gómez –como vimos- es hijo No es gratuita para la sociedad la pretensión
de sus modelos español e italiano, aunque no de dar base científica a una ética prejuiciosa,
hace mención a esas fuentes. En comparación pues, como vemos, ésta intentó concretarse
con ellas es de muy inferior calidad en cuanto en una legislación que permitiera la arbitra-
a información y, por supuesto, los datos que riedad selectiva del poder punitivo con mayor
aporta no responden a ninguna metodología amplitud, extendida en forma analógica a un
depurada, ni siquiera para los criterios de la conjunto considerado enemigo o parásito,
época. Basta recordar que Lombroso –más señalado difusamente en una totum revolutum
allá de sus conclusiones- era un observador que abarcaba desde los ladrones hasta los
infatigable y muy meticuloso, lo que contrasta frailes y las monjas.
frontalmente con la retórica de este libro Si esos intentos fracasaron fue porque la
de iniciación del entonces joven penalista arbitrariedad policial consagrada en el Código
argentino. de Procedimientos era mucho más práctica y
Si de toda teoría criminológica se desprende perduró también más en el tiempo y, además,
una política, de este libro aparentemente no porque los sucesivos gobiernos consideraron
se desprende ninguna, más que indicaciones que ese expediente pragmático les era mucho
genéricas que parecen dirigirse a los políti- más útil que una complicada legislación de
cos y a la sociedad en general, en forma de peligrosidad sin delito.
críticas moralizantes o de retórica vacía de
contenido. 25. De cualquier forma, la falta de propuesta
La insensibilidad social de Gómez, la cuida- concreta de Gómez no parece tal desde otra
dosa omisión de toda referencia precisa a los perspectiva convergente. No es menester
factores económicos y la total subestimación mayor perspicacia para caer en la cuenta de
de cualquier dato referente a la selectividad que Gómez e Ingenieros unifican en una ex-
del poder punitivo, son realmente asombrosas. presión nebulosa una supuesta clase peligrosa
No parecen existir problemas estructurales caracterizada como extranjera, acechante y,
que resolver en la sociedad y el poder punitivo en definitiva, enemiga. La neutralización de
queda por completo marginado del análisis esta clase de la mala vida mediante la peli-
del autor, en tanto que el prologuista parece grosidad sin delito o era otra cosa que una
dedicarse sólo a la horda extranjera y hostil propuesta de derecho penal de enemigo en el
dentro de su propio terruño que supuestamen- lenguaje actual.
te arrastra cadenas genéticas. Si el positivismo disfrazó como científicos
conceptos arrebatados al idealismo -como el
24. Sin embargo, de este paradigma surgió mismo concepto organicista de la sociedad-,
una línea política en la que el propio Gómez en el análisis de la mala vida queda claramente
participó años más tarde, que son los proyec- demostrado que fue mucho más lejos y que
tos de leyes de estado peligroso predelictual, también atavió de ciencia lo que no era más
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que una valoración ética propia de su época los prejuicios de las clases dominantes de su
y plagada de prejuicios: la mujer era manos tiempo, pobremente encubiertos como cientí-
inteligente que el hombre, los inmigrantes ficos. Estas clases ni siquiera querían escuchar
eran degenerados, algunas prostitutas locas hablar del tema, lo que lleva al autor –y en
morales y otras también parásitos, los homo- alguna medida al prologuista- a disculparse
sexuales pasivos eran aberrantes, los activos pudorosamente por haberlo encarado con
actuaban sólo por dinero, los mendigos y vaga- crudeza, la que en verdad no se observa más
bundos eran criminales en potencia, los frailes que en las manifestaciones sinceras y abiertas
y monjas igual que los curanderos, etc. de sus enormes prejuicios discriminatorios.
A un siglo largo de distancia la obra de
Gómez transparenta como pocas la síntesis de

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