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Los Vampiros (Les Vampires, 1915) de Louis Feuillade

noviembre 13, 2015 por testamentodrcaligari


No podíamos dejar pasar este 2015 sin dedicar un post a una de las efemérides
más interesantes en lo que concierne al cine mudo: el centenario del inicio del
serial Los Vampiros (1915) de Louis Feuillade, que vio la luz el 13 de noviembre
del 1915. Así pues, invitándoles a revisionar los 10 capítulos del serial, vamos a
hacer un repaso sobre la obra más conocida de Monsieur Feuillade.

Los seriales

Un serial cinematográfico es, como muy hábilmente habrán deducido,


un conjunto de films de breve duración en que se narran las aventuras de su
protagonista a lo largo varios capítulos, es decir, un antecedente de las series
televisivas actuales que tomaban como referente las revistas “pulp” de la época.
Los géneros predilectos para este tipo de seriales eran los westerns y los films
policíacos, que permitían crear tramas de intriga que enganchaban a
los espectadores y les animaban a volver a la sala la semana o el mes siguiente
para ver cómo evolucionaba la historia. Además, en la época clásica de Hollywood
eran muy eficaces como complemento a la película principal de la noche.

Aunque este tipo de films tuvieron especial éxito en los años 30, los primeros
seriales datan de los años 10, destacando las películas de Louis Feuillade como la
que comentamos hoy o Los Peligros de Pauline (1914), que conoció tal éxito que
rápidamente surgieron docenas de copias muy similares.

Louis Feuillade

Pese a que el nombre de Louis Feuillade ha pasado a la historia del cine asociado
a los seriales, en realidad se trataba de un cineasta con una larguísima carrera
(unos 600 títulos) que se movió en multitud de géneros – meses atrás de hecho
rescatamos un bellísimo cortometraje suyo de corte fantástico: La Fée des
Grèves (1909). Tal es así que en su época muchos críticos le reprocharon que
perdiera el tiempo con estos seriales policíacos considerados de muy baja
categoría, siendo un director con un gran potencial para realizar obras de más
envergadura.

No obstante, a Feuillade no le importaban esas críticas, era un profesional que se


movía en todo tipo de géneros diferentes y que no pudo menos que celebrar el
enorme e inesperado éxito de seriales como Fantômas (1914) o Los Vampiros.

Contexto de producción

Tal y como hemos señalado, los seriales estaban muy de moda en aquella época
y de hecho Feuillade acababa de cosechar un gran éxito con Fantômas. Los
Vampiros surgiría como una estrategia de la Gaumont (el estudio en que
trabajaba) para aprovechar el tirón de esta moda y, también, como reacción a un
nuevo serial que la competencia (Pathé) estaba anunciando a bombo y platillo:
Les Mystères de New York (1914), con la protagonista de Los Peligros de
Pauline, Pearl White.

A cambio, la situación en 1915 no era tan favorable como un año anterior debido a
que la I Guerra Mundial se encontraba en pleno apogeo. Durante la producción de
Los Vampiros el director tuvo que moverse en un contexto de precariedad
económica y de incertidumbre. De hecho el propio Feuillade fue movilizado al
frente pero, por suerte para los cinéfilos de todo el mundo, pudo regresar al poco
tiempo a la vida civil.

¿Qué mejor forma de cometer disimuladamente un robo en un hotel que pasearse


por el pasillo disfrazado de esta forma?

Es por ello que el serial se realizó de forma rápida y muy barata, algo que se nota
en lo espartano de muchos decorados y un estilo de dirección algo estático incluso
para la época, con gran predominancia de planos generales. Para la mayoría de
episodios, Feuillade llegaba al rodaje sin un guión fijo e iba improvisando sobre la
marcha con los actores, teniendo como único punto de partida algunas hojas
llenas de anotaciones.

Además, algunos intérpretes tuvieron que abandonar el serial para incorporarse al


ejército, obligando a Feuillade a reformular sobre la marcha la línea argumental
(eso hace que a menudo no tengamos claro si la súbita desaparición de ciertos
personajes fundamentales de la trama estaba ya prevista o tuvo que
improvisarse). Si de por sí los seriales policíacos se basaban en ese estilo tan
rocambolesco, las circunstancias que envolvieron el rodaje de Los Vampiros
acabaron de potenciar esa tendencia, ya que contribuyeron a acentuar el estilo
caótico y confuso de la trama con algunas ideas argumentales que se
abandonaban y otras que tomaban giros inesperados.
Los Vampiros realmente saben cómo organizar una buena fiesta.

Sus protagonistas

El protagonista de Los Vampiros es Philipe Guérande, el reportero de un


importante diario que se dedica a investigar a una peligrosa banda apodada Los
Vampiros (sin ninguna relación con la figura vampírica), dedicados a cometer
crímenes y sembrar el terror. A medida que avanza la trama conocemos a las dos
principales figuras del grupo, el apodado como Gran Vampiro y su mano derecha
Irma Vep. A ellos se les añadirá otro gran jefe criminal enfrentado a los Vampiros:
José Moreno.
No obstante, aunque Philipe sea el protagonista, resulta innegable que los
personajes predilectos de los espectadores son, en el bando de los antagonistas,
la fascinante Irma Vep, y en el de los protagonistas el amigo de Philipe,
Mazamette.

Mazamette nos confía que no le gusta lo que está viendo con sus prismáticos.
Mucho más reconocible con su vistoso bigote y con un carácter más cómico y
pícaro, Mazamette enseguida se gana las simpatías del espectador pese a su
oscuro pasado como antiguo miembro de Los Vampiros. De hecho, Feuillade
acentúa nuestro vínculo con él haciendo que sea uno de los pocos personajes que
interpela continuamente al espectador mirando a cámara de forma cómplice, como
si estuviera compartiendo con nosotros lo que opina de cada suceso lanzando su
mirada irónica (curiosamente otro de los pocos personajes que mira a cámara con
tanta frecuencia es su hijo, como si la familia Mazamette monopolizara el privilegio
de romper con la cuarta pared).

A lo largo del serial vemos cómo Mazamette es quien resuelve la mayoría de


tramas, y también cómo se acaba entregando a la vida disipada de fiestas y
mujeres hasta que su amigo Guérande le hace ver que esa no es forma de
comportarse para un respetable padre de familia. Uno de los detalles más
entrañables del serial son las bromas que hace su personaje continuamente a
cámara hasta culminar en el último capítulo con ese simpático momento en que se
enfrenta a una caricatura de sí mismo que han hecho los Vampiros.

En lo que respecta a Irma Vep, ella es sin duda el mayor atractivo del serial. Tal es
así que la actriz que la encarna, Musidora, se convirtió en una estrella
internacional. Su peculiar vestuario y las acrobacias que realiza desplazándose
por edificios hacen de ella un personaje único y alejado de los tópicos femeninos
de la época. Aquí tenemos ni más ni menos a una mujer realmente peligrosa,
con personalidad y con mucha fuerza. Su primera aparición en el serial, actuando
de forma muy sugerente en un club nocturno, es absolutamente inolvidable. No es
casualidad por tanto que ella sea el único personaje de Los Vampiros que haya
pasado a la posteridad.
Mencionar por último un personaje secundario que me cae en especial gracia: la
madre de Philipe Guérande, que es secuestrada por los Vampiros y logra escapar
ella sola tras engañar y acabar con su secuestrador. ¡Eso sí que es una anciana
dura de pelar!

La señora Guérande, Mazamette y Philipe.

Elogio a lo rocambolesco

En uno de los episodios, los Vampiros le hacen llegar una nota a la criada de
Guérande citándola a una sesión de espiritismo donde se le revelará quién mató a
su marido. Toda esa artimaña va destinada a hipnotizarla para que por la noche
les abra la puerta y así ellos se puedan infiltrar en la casa de los Guérande y
acabar con Philipe.

Teniendo en cuenta todas las habilidades y medios de los que disponen estos
peligrosos criminales, resulta difícil de creer que, simplemente para poder acceder
a una casa ajena, deban recurrir a un plan tan enrevesado. Pero ésa es la gracia
de Los Vampiros, el recrearse en los planes más truculentos posibles. Si lo único
que hicieran fuera forzar la puerta con una llave maestra nos perderíamos la
sesión de espiritismo y la imagen tan inquietante de la criada bajo hipnosis
abriendo la puerta. El principio que parecen seguir es: ¿para qué cometer un
crimen de forma directa y burda pudiendo hacerlo de la forma más intrincada
posible?

Tomando como referencia las revistas pulp de la época donde se narraban


situaciones también pasadas de rosca, Los Vampiros dio un paso más allá al
poner en imágenes esas situaciones imposibles que, por escrito, obligaban al
lector a imaginarlas como podía. La gracia del serial es que Feuillade no narra una
simple trama policial, sino que recrea un universo incierto en que todo es posible y
no hay límites para los maquiavélicos planes de los antagonistas. Esto le da al
serial un aire casi surreal, en que no podemos dar casi nada por seguro
(personajes supuestamente muertos reaparecen, otros no son lo que decían ser,
las acciones de los Vampiros no se rigen por la lógica más esencial…) y debemos
dejarnos llevar por los inciertos caminos hacia los que nos conduce la trama.

Los Vampiros estropeando una velada de la alta sociedad con gas narcotizante.

Armas de destrucción masiva

Por otro lado, Los Vampiros, en su desbordante imaginación, nos muestra a lo


largo de sus 10 episodios un curioso arsenal de armas que serían la envidia de
cualquier James Bond, como una estilográfica asesina, un sombrero de copa con
una bomba oculta, una carta que contiene veneno o un guante con un pincho
incorporado que provoca la parálisis de aquel al que uno dé la mano. También
vemos el imaginativo uso de un alfiler de sombrero como arma y, mi favorito, un
cañón. De hecho uno de mis momentos predilectos del serial es cuando el Gran
Vampiro avisa a Irma Vep y José Moreno de que a una hora concreta les llegará
una señal como advertencia por no querer aliarse con él. El Gran Vampiro, que no
destaca precisamente por su sutileza, dispara un cañonazo contra el club en que
se encuentran los dos personajes y éstos, obviamente, se dan por aludidos.

Por supuesto tampoco faltan sesiones de espiritismo, hipnosis, secuestros o libros


de códigos secretos. Cualquier elemento que evoque ese mundo misterioso y
criminal a los espectadores de la época es citado en la película.
Philipe nos enseña el libro de códigos de los Vampiros.

Repercusión

Pese a que aquellos fueron años difíciles para estrenar películas por la escasez de
público, Los Vampiros fue un éxito de taquilla absoluto, superando incluso el
anterior serial de Feuillade aun partiendo de la base de ser films realizados de
forma más rápida y con menos recursos. El serial vino precedido de una astuta
campaña publicitaria en que se colocaron por París carteles como el que les
mostramos, que sugería algo misterioso y excitante pero sin dar detalles de su
contenido.

Como curiosidad, la policía prohibió temporalmente algunos de los episodios


porque, según ellos, glorificaban el crimen y seguramente daban malas ideas a los
espectadores (como disparar cañonazos a clubs nocturnos o atrapar a gente
asomada por la ventana con lazos de cuerda). Afortunadamente esta triste
censura fue temporal y el resto de episodios acabaron estrenándose con
normalidad.

Detestado profundamente por los críticos, admirado por los surrealistas y futuros
cineastas como Fritz Lang o Alfred Hitchcock (que estaban claramente en deuda
con esta serie de películas) y citado de forma más o menos explícita por cineastas
como Jacques Rivette u Olivier Assayas; Los Vampiros acabó convirtiéndose en
el serial cinematográfico por excelencia y en uno de los mayores exponentes del
cine policíaco en los orígenes del cine, cuando la aburrida lógica no dominaba
siempre los argumentos y la improvisación y la libertad creativa dejaban vía libre
para todo.

Toda la serie está hoy día disponible entera en internet y se puede descargar o
visionar online fácilmente, de modo que no tienen excusa para no adentrarse en
los peligrosos misterios que envuelven a los Vampiros.

Fuente:

https://eltestamentodeldoctorcaligari.com/2015/11/13/los-vampiros-les-vampires-1915-de-louis-feuillade/

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Les Vampires – Los Vampiros (1915)
Published on agosto 31, 2016

Por: Mónica Heinrich V.

¡Hasta que por fin!

Sí, hubo un pequeño atore (meses) con esta película, porque la condenada dura
casi siete horas y no me gusta ver películas cortadas o por pedazos. No. Acá es a
lo sacrificado nomás: sentarse y tratar de verla de un tirón. Si sacamos cuentas es
casi una jornada laboral así que por eso la cosa se quedó empantanada como
respuesta del Miss Bolivia.

Sin embargo, hoy en este ahumado agosto podemos decir: hazaña cumplida.
Como estito se trata de escarbar en la historia, empezaremos diciendo que allá
por 1915 los franceses del estudio Gaumont vieron con envidia que la
competencia, el gran estudio Pathé, había adquirido los derechos para filmar un
serial llamado Misterios de Nueva York, y, con afán de progresar, decidieron a las
tontas y locas (literal) lanzarse al ruedo con Les Vampires.

La confianza fue depositada en Louis Feuillade, cuya filmografía abarca 630 filmes
desde 1906 hasta 1924 (un año antes de su muerte) y que ya había dirigido un
serial exitosamente también para Gaumont: Fantómas.

Feuillide, consciente de la moda imperante en técnicas cinematográficas decidió


NO seguirlas y tratar de hacer algo que se vea más realista, de ahí que se
considere a Les Vampires como un filme pionero del surrealismo.

Dicho surrealismo avant-garde le costó una mala recepción de la crítica, que vio al
trabajo del francés algo simplón y sin chiste, considerando lo que ya se estaba
haciendo en ese momento.

Feuillide no seguía los lineamientos del momento: cámara más jugadas, ganchos
en el relato como los cliffhanger, y otros juguetes técnicos que sí usó en trabajos
anteriores a Les Vampires.
Sin embargo, años después se ha revalorizado el filme por su aporte a los seriales
y por ser, también, un pionero del género thriller.

Otra cosa que siempre se destaca es el papel de Irma Vep (anagrama de


Vampire) como una temprana reivindicación del papel femenino en el cine.

Sobre este puntito déjenme diferir. La tal Irma era en su principio amante y
segundona del Gran Vampiro, luego aparece Moreno, la hipnotiza y pasa a ser la
amante de turno del nuevo villano, después viene otro (Venomous) y la “hereda”
también. Irma va de mano en mano como si fuera un trapo siendo siempre la
segunda en mando. Quizás al final hay un poco más de autonomía, porque el
personaje se queda literalmente solo contra el mundo.

Lejos de ser admirable, Irma Vep es una fulana que sigue al jefe de la pandilla de
turno y encima se enamora de los tipitos como se cambia de calzón. Se podría
interpretar que todo es al revés, que son los otros los que caen en sus garras,
víctimas de su encanto, pero no. La posición de Irma nunca es de líder de sus
parejas. Es al contrario. Ok, dicen que es la primera femme fatale, podríamos
pajearnos diciendo que por lo menos para la época el personaje fue un semi-
protagónico, pero detesto los “por lo menos” y los “semi”, para ese caso me quedo
con la mamá de Guérande que se las batió sola cuando las papas quemaron.

De todas formas, entiendo porqué se considera al personaje rompedor de


esquemas, aunque no comparta el principio básico de su fama como tal. Dicho
concepto lo comparto si hablamos de la gran Musidora, la multifacética actriz,
directora, acróbata, escritora, productora y etcéteras que la interpretaba. Una
artista fascinante de cabo a rabo.
Queremos tanto a Musidora

Les Vampires, al ser un serial, está divido en 10 episodios y no trata sobre los
vulgares chupasangres que se espera encontrar a razón del título, no, sino más
bien la trama es sobre una sofisticada banda criminal que suplanta identidades,
lleva a cabo grandes robos y mata a quien les estorbe.

Desentraño los episodios a continuación para al final hacer un resumen global de


todo lo visto en esas largas (casi eternas) horas de visionado:

1.- La cabezada cortada (33 min.)

Situamos la acción en Paris, 1915. Un reportero estrella, Philippe Guérande,


trabaja en el diario La Crónica de París y descubre que sus archivos sobre Los
Vampiros fueron robados.

Después sabemos que quien se llevó los documentos fue Mazamette, colega de
Guérande. Guérande decide perdonarlo luego de ver la foto que Mazamette
exhibe de sus niños dando a entender que todo lo hizo por el cochino dinero y sus
necesidades de cubrir las pensiones familiares.
Los personajes principales han sido introducidos: Por un lado Guérande, por otro
lado Mazamette. El primero más formal, el segundo con un toque cómico. Una
fórmula que sigue rindiendo sus frutos hasta hoy.

Guérande parte a investigar la extraña decapitación de un agente que estaba tras


la pista de Los Vampiros.

En este mismo episodio, la banda da un golpe y se roba una colección de joyas.

Se descubre a los villanos (un falso Nox que es el Gran Vampiro) y se nos dibuja
una idea de sus alcances. Estamos ante un grupo de gente a la que no le importa
matar para obtener sus botines.

Como primer episodio estuvo entretenido, nada que sorprenda, pero muy mirable.
Además, se asienta la base de lo que se mostrará en el resto de episodios: golpes
para robar botines, investigaciones peligrosas, un submundo criminal lleno de
juguetes y habilidades inusuales, etc..

¿Y esa caja? ¿Será que contiene la cabeza que andamos buscando?

2.- El anillo que mata (13 min.)

Así de la nada, resulta que se corre el falso rumor que Guérande está
comprometido con una bailarina. Y así, también de la nada, Los Vampiros deciden
asesinarla antes de que salga a escena durante una de sus presentaciones.
Guérande, que casualmente está entre la audencia, reconoce a Nox (el don del
primer capítulo) y en su afán de atraparlo es capturado. Aparece Mazamette, que
resulta ser parte de Los Vampiros, y tomando en cuenta que Guérande fue buen
tipo cuando lo pilló robando los papeles en el episodio anterior, lo libera.

Juntos elaboran una trampa y uno de ellos (el Gran Inquisidor) toma el lugar de
prisionero de Guérande, quien es asesinado al ser confundido con el periodista.
Se descubre que el muerto que es parte de la banda en realidad es un Jefe de la
Corte Suprema.

Guiñito a la corrupción francesa y además se la dupla Guérande-Mazamette es


oficialmente formada.

La falsa novia disfrazada de vampiro antes de su triste final

3.- El libro de códigos rojo (39 min.)

En el cuerpo del Gran Inquisidor encuentran un folleto rojo que tiene mensajes
cifrados. El primer mensaje anuncia una maldición a quien intente descubrir lo que
dice el libro. Philipe regresa a su casa y hace un anuncio al periódico para que
crean que dejó la investigación de Los Vampiros.

No obstante, su casa está siendo vigilada por los malhechores.

La famosa Irma Vep se presenta como la artista de un show. Hay un efecto del
letrero donde sale su nombre (Irma Vep) que nos permite saber que el mismo es
un anagrama de Vampire.

Luego Irma, que lógicamente es parte de Los Vampiros, va disfrazada de


empleada a trabajar a la casa de Guérande para tratar de recobrar el libro rojo.

Guérande enfrenta Vep y a otro secuaz. Piensa que los mata pero el revólver tenía
balas de salva. Cuando la policía llega, los criminales huyen de nuevo a través de
un clásico escape por los tejados (se ve muchas veces durante la serie)
La madre de Guérande es secuestrada y llevada a los barrios pobres parisinos
donde otro cómplice más (Padre Silencio) la custodia e intenta hacerle escribir una
carta, pero ella saca un bolígrafo envenenado que Guérande le dio y consigue
envenenar al Padre Silencio.

Vuelve a su casa y Nox (el Gran Vampiro) al ver el cadáver del susodicho se da
cuenta que el bolígrafo usado es suyo y que hay un traidor entre ellos.

Acá ya empezás a notar un patrón: Los Vampiros hacen sus golpes, Guérande
investiga y ellos van tras de Guérande.

Las letras se mueven y forman la palabra Vampire. Tómala FX!

4.- El fantasma (29 min.)

El Gran Vampiro vuelve a suplantar a otra persona, esta vez es Mr.


Trepps, agente inmobiliario.

En este episodio vemos dos golpes de Los vampiros, el primero fallido porque la
víctima resulta ser Moreno, un criminal de la banda que rivaliza con ellos, en el
segundo asesinan a un hombre que tenía que hacer una transacción de mucho
dinero para luego intentar hacerse con esos quintos.

Moreno se convierte en otro antagonista. Él es el que se termina quedando con el


botín de Los Vampiros.
En este episodio hay uso de un rústico flashback para que Moreno explique cómo
se encontró con el cadáver de Mettadier y usurpó su lugar para conseguir su
dinero.

Al final del episodio Moreno es metido a la cárcel.

Moreno disfrazado de Mettadier, y sorprendiendo a Irma Vep.

5.- El escape del hombre muerto (35 min.)

Moreno finge su suicidio y huye de sus captores. Guérande sigue investigando los
truculentos hechos que suceden propiciados por Los Vampiros. Mazamette ve por
casualidad dónde es la guarida de Moreno. Moreno, buscando vengarse de
Guérande, lo secuestra (escena muy chistosa de cuando se asoma al balcón y de
ahí lo jalan para agarrarlo casi casi como pescar un pez o enlazar un chancho).

Acá hay dos escenas visualmente interesantes, una la de la fiesta de la


aristocracia francesa que es gasificada y robada, y dos cuando Los Vampiros
escapan en el carruaje. La cámara sigue al carruaje en movimiento mientras
Moreno se encuentra en el techo.

Moreno también se apropia de ese botín.

El episodio finaliza con la decepción de Mazamette y su rápida conciencia moral


de combatir el crimen hasta atrapar a la peligrosa banda.
Nunca está de más recordarle a la audiencia que el mal debe ser perseguido y
que el héroe no claudicará en su afán de castigarlo.

Ese momento en el que pensás que los franceses se volaron la barda con un asesinato
masivo (“precursor”) y resulta ser solo una gasificación menor.

6.- Ojos hipnóticos (53 min.)

Moreno quiere rastrear a sus enemigos y descubre que el asesinato de un notario


en Fontainebleu puede conducirlo a Los Vampiros. Entre sus monerías, resulta
que Moreno tiene poderes de hipnosis e hipnotiza a su criada Laura para que sea
su esclava.

Mazamette y Guérande deciden seguir a un hombre que pasa a caballo muy


temprano por la mañana, cosa que les parece sospechosa. Así de tiernos eran.

Descubren que esconde una caja y una vez el sujeto abandona el lugar, van a por
ella. Se encuentran ante el botín de unos americanos que están escondidos en el
hotel del lugar, casualmente en el mismo lugar que Los Vampiros. El Gran
Vampiro no huyó de Fointanebleu después del asesinato del notario, sino que se
quedó disfrazado de Count Kerlor e Irma Vep se hace pasar por su hijo.

Se sucede una secuencia que podría resumirse en ladrón que roba a ladrón tiene
cien años de perdón.
Hay una “dramatización” para perder tiempo mientras Kerlor (Gran Vampiro) relata
a su audiencia las aventuras de un supuesto abuelo así entretiene a los
huéspedes del hotel e Irma Vep hace de las suyas.

Este es el episodio donde Moreno hipnotiza a Irma Vep y la hace asesinar al Gran
Vampiro para quedarse con ella.

Se cierra el episodio con Mazamette que gracias a la recompensa de Baldwin (el


gringo al que devuelven la caja del principio) ahora está viviendo en un lujoso
apartamento y hasta mayordomo tiene.

Mientras Guérande lo visita, una horda periodistas quieren entrevistarlo. Afable,


Mazamette figuretea y manda mensajes sobre la virtud que siempre será
recompensanda aunque el vicio no siempre se castigue.

Aplausos.

Uno de los episodios más “intensos” teniendo en cuenta que el Gran Vampiro es
asesinado por la mismísima Irma Vep.

7.- Satanás (42 min.)

Pues resulta que el Gran Vampiro había tenido jefecito y es nada más y nada
menos que un sujeto que se hace llamar Satanás.

Satanás entra a escena y se presenta ante Moreno e Irma Vep. Sabe que el baúl
de la sala contiene el cuerpo del Gran Vampiro, lo que altera a Moreno.
Satanás lo paraliza 5 minutos pinchándolo con una aguja especial que tiene en su
mano. Los amenaza y se va.

Mientras tanto, Mazamette se está dando la gran vida. Está en un lugar llamado
Happy Shack que es una de las guaridas encubiertas de la banda de Moreno.
Esperando encontrar documentos sobre Los Vampiros, Moreno ordena a sus
secuaces que revisen el departamento de Mazamette.

Satanás le envía un mensaje a Moreno para atemorizarlo, más tarde dispara un


cañoñazo hacia el Happy Shack.

Luego se suceden unos cuantos minutos perdidos para ver cómo Mazamette está
pasado de rosca con las chicas y el trago.

Irma Vep y Moreno van donde Satanás a rendirse (por lo del cañonazo) y se
funden en una sola banda.

Planean otro golpe contra el gringo millonario del anterior episodio, y entra en
escena Lily Flower, una cómplice que con triquiñuelas consigue la firma y la voz
del americano para poder engañar al banco.

El robo es exitoso y cuando Moreno le lleva el dinero a Satanás, este se lo


obsequia.

Mientras tanto, Moreno le lleva el dinero a Satanás y Satanás se lo regala.

Sin embargo, la dicha no dura mucho, ya que Guérande y Mazamette consiguen


apresar a Irma Vep y a Moreno al final del episodio.

Si bien se repite la fórmula hasta el hartazgo, es muy interesante ver cómo


cambian al villano e introducen a otro MÁS villano aún.
Mazamette descubriendo que Lily Flower y Los Vampiros se están portando mal

8.- El maestro del trueno (49 min.)

Vep ha sido condenada a cadena perpetua y aún siguen buscando a Satanás.


Moreno es ejecutado por la mañana (nunca lo vemos) e Irma Vep es recogida por
un grupo de personas que la trasladarán a una prisión en Argelia. Satanás se
disfraza de sacerdote y consigue entregarle un mensaje a Irma, diciéndole que
harán estallar el barco que la transporta a Argelia y que si sobrevive se encuentren
en la guarida.

A Mazamette le devuelven a uno de sus hijos porque es demasiado travieso y ya


no quieren hacerse cargo de él. Mazamette convierte al niño en parte de sus
investigaciones

El barco de Vep estalla e Irma Vep sobrevive.

Luego Satanás decide hacer una visita a Guérande, ¿por qué? Nunca lo sabremos
y lleva un sombrero con una bomba incorporada con la idea de liquidar al
periodista, dizque en venganza por lo de Irma Vep.

Mazamette salva el día, descubre la bomba y la hace estallar en otro lado.Van


todos a buscar a Satanás que es apresado.
Mientras tanto, Irma regresa como puede a la guarida de Los Vampiros y se pone
a las órdenes de El Envenenador. Juntos consiguen hacer llegar un veneno a
Satanás con el cual se suicida.

Nuevamente, otro villano que desaparece de la trama y otro villano que se


introduce. Además, el pequeño hijo de Mazamette le agrega dosis de humor a una
trama que ya acusa su trajín de varias horas o de varias entregas.

Hola, malditos! Soy Satanás!

9.- El Envenenador (49 min.)

Venomous se vuelve el jefe de Los Vampiros y su principal objetivo es deshacerse


de Guérande y Mazamette, para variar.

Irma y Venomous se enteran que Guérande está comprometido y que visita a su


novia todos los días. Rentan un departamento vecino al departamento de la futura
esposa.

Cuando saben que la pareja dará una fiesta de compromiso, se las ingenian para
cancelar el servicio de catering y suplantarlo.

Envenenan el Champagne del brindis, pero no cuentan conque le regalarán una


botella a los empleados y que gracias a eso sabrán que está envenenado.
Los Guérande se salvan por unos pelos pero a los días sus enemigos planean un
nuevo ataque. Guérande y su novia deciden irse a otra casa para protegerse de
Los Vampiros, Irma consigue echar un poderoso sedante en el coche en el que
van a viajar y es descubierta por Mazzamette. La cómplice de Irma a su vez
sorprende a Mazamette y juntas lo reducen y lo sedan.

Irma se esconde en el coche de Guérande y consigue saber la dirección del


escondite de la pareja. Llama a sus cómplices.

Guérande sale de su escondite para ir al encuentro de Mazamette y descubre a


Irma en un café de la zona. La sigue y la reduce. Mazzamette llega y juntos se
llevan a Irma. Venomous intercepta a todos, consigue liberar a Irma y fugarse con
ella. Persecución de por medio, Irma y Venenomous se separan y este se sube al
techo de un tren (bonita escena).

Mazamette tiene una trifulca con la policía que aparece para impedir que salte al
tren tartando de ayudar a Guérande. En la estación de policía se dan cuenta que
es el famoso Mazamette y deciden pasar por alto su falta de respeto a la autoridad
luego de una escena en que Guérande le reclama a Mazamette su desubicación.
Risas y fin del penúltimo episodio.

Te atrapé, pendeja!
10.- La terrible boda (57 min.)

Y así, después de un montón de horas llegamos al final de Les Vampires.

Han pasado varios meses, Guérande y su prometida finalmente contrajeron


matrimonio pero saben que Los Vampiros siguen tras ellos.

La viuda del concierge que murió envenenado en la cena de compromiso es


tomada como ama de llaves.

Atormentada por atrapar a los asesinos de su esposo acude a una espiritista que
en realidad es parte de Los vampiros. Mazamette la sigue porque está interesado
en ella.

La ama de llaves es hipnotizada entonces para que les abra la puerta a las 2 de la
mañana. Mazamette descubre que mintió a Guérande y se queda preocupado. El
amor y los celos hacen que la vigile incluso de noche.

Los Vampiros consiguen entrar al departamento e intentan envenenar a Guérande


y su esposa soltando un gas venenoso. Nuevamente, Mazamette hiere a una de
ellos y salva el día. Augustine (la ama de llaves), Guérande y Mazamette van a la
policía.

La esposa de Guérande se queda sola y asustada en su habitación. Saca un


revólver para defensa personal.

Por algún motivo, Los Vampiros regresan al departamento y Venomous se cuela a


la habitación. Escena que se anticipa a películas como Misión Imposible con el
recorte del vidrio para acceder por la ventana.

La mujer finge dormir y les dispara después, pero igual la toman prisionera.

La policía, Guérande y Mazamette van al deptarmento de la espiritista que


hipnotizó a Augustine. Ahí, Irma escapa descolgándose de un edificio de 7 pisos y
deja una bomba en el cuarto para sus perseguidores.

Se salvan de la bomba pero Los vampiros escapan, Mazamette sigue la pista y


Guérande regresa a su hogar para descubrir que su esposa no está.

Mientras tanto, la esposa y también la ama de llaves están prisioneras de Los


Vampiros. Guérande y Mazamette siguen un rastro de aceite que asumen es el
auto en el que escaparon los bandidos.

La cámara sigue una bicicleta en movimiento manejada por Guérande que llega al
escondite.
Los Vampiros estaban celebrando el matrimonio de Irma con Venomous.
Mazamette llega con la policía. La banda trata de huir infructuosamente, mientras
Guérande esperaba la llegada de Mazamette hizo que la única vía de escape (el
balcón) esté fallado. Muchos mueren al caer de ahí incluido el recién casado:
Venomous.

Irma consigue salvarse al esconderse en un armario. Una treintena de policías se


muestra en escena. Qué producción!

Furiosa, Irma va armada hacia las prisioneras, y la esposa de Guérande la mata.


Irma en un acto de rebeldía muere con el puño al aire.

Guérande y Mazamette entran a continuación. Besos, abrazos y celebración. La


serie termina con Mazamette que le pide matrimonio a la ama de llaves y con un
plano que muestra a los dos parejas finalmente felices.

Muero, perros! pero muero dignamente!

Apreciación final

Debo confesar que cuando empecé a ver Les Vampires parecía una colina muy
alta, un pequeño Everest. La cámara siempre está estática y la escena está
trabajada para detallar los ambientes, el movimiento dentro del cuadro y
elementos más realistas, tal cual lo pensó el director. Por eso es que también se la
considera una de las obras maestras referentes a la profundidad de campo.
Por raro que parezca no me aburrí. Tampoco voy a decir que la pasé chancho,
pero sí seguí con relativo interés las aventuras de Guérande y Mazamette.

Feuillade construye un guión que amén de su simpleza y algo de idiotez, tiene su


dosis de burla al establishment, concretamente a la burguesía francesa que
siempre es engañada, estafada, y acosada por los malhechores y además,
presenta a la policía como una institución inoperante y obsoleta.

Si bien Guérande es uno de los protagonistas, Mazamette es quien se lleva las


simpatías de la platea, siendo el único personaje (junto a su hijo) que rompe la
cuarta pared y mira directamente a cámara para hacer cómplice al espectador.

De las cosas que me gustaron están los múltiples escapes por los tejados,
escenas que tenían un dejo de poesía. Las acrobacias conseguidas con los saltos,
los deslizamientos, el descolgarse de un edificio de 7 pisos como lo hizo Musidora,
que dicho sea de paso hacía sus propias escenas de riesgo.

También, la cámara que seguía las persecuciones en auto, en tren o en bicicleta.

Hay una producción tanto de locaciones, vestuario y arte, importante y con muy
buenos resultados como la escena del Happy Shack o la de la bailarina que muere
en escena.
También me pareció simpática la idea de sacar y meter personajes para refrescar
la historia y no quedarse con el mismo villano los diez episodios. Si bien es cierto
que Irma se mantiene hasta el final, los villanos hombres rotan bastante.

Hay mucha astucia y creatividad en los elementos que se presentan como parte
del juego de Los Vampiros y su vida criminal: Puertas ocultas, pasadizos secretos,
potentes armas, venenos, gases, hipnosis, sedantes, etcéteras..

Más allá de eso, los episodios son bastante irregulares. El argumento tiene un
montón de baches e incongruencias, quizás debido a que los guiones eran
mayormente improvisados y partían de bosquejos del director que se pulían sobre
la marcha con los actores en escena.

¿Es una película necesaria, una película para ver antes de morir, así con sus casi
7 horas?

A mí me supuso una experiencia interesante, aunque no sé hasta qué punto


valdrá la pena para un espectador común al que no le interese el trasfondo
histórico.

Hay cosas que admirarle a nivel estético y de manejo de la historia por la creación
de algunos climas y por saber llevar su historia durante 10 entregas a pesar de la
repetición de situaciones y elementos.

Me quedo con el descubrimiento de la gran Musidora y con esa frase de La


Fontaine que cita Guérande en el quinto episodio:

En todas las cosas, hay que tener en cuenta el final.

CURIOSIDADES

• Los que quieran lanzarse a la piscina de verla con sus propios ojos, acá el
link: Les Vampires
• Es considerada una de las producciones más largas.
• Debido a sus características, Les Vampires es considerada parte de una trilogía de
Feuillade en la que se incluyen: Fantómas y Judex.
• La idea de la banda Los Vampiros puede haber sido inspirada por la banda Los
Bonnot, grupo de ladrones que asoló Francia entre 1911 y 1912.
• Debido a la I Guerra Mundial, los actores a veces eran llamados al frente de
batalla y había que reemplazarlos.
• Este filme empleó tintes para las escenas que diferencien las horas del día en que
sucedían: ámbar para luz interior, verde para luz exterior, azul para la noche y
lavanda para los climas de clubes o amanecer.
• Se lanzó de a dos episodios y los primeros aparecieron en noviembre de 1915, los
últimos en junio de 1916.
• La policía forzó su censura diciendo que era una glorificación de la vida criminal y
que los dejaba mal parados, finalmente la censura se quitó y el filme continuó su
exhibición sin percances.
• Los tres actores protagónicos (Guérande, Mazamette e Irma Vep) fueron llamados
de nuevo para trabajar bajo las órdenes de Feuillade en sus películas Judex, Tih
Minh, Barrabas y Parisette.
• Hay una película de 1996 dirigida por Olivier Assayas que se llama Irma Vep cuya
trama gira en torno a un director de cine que intenta hacer un remake de Les
Vampires.

Fuente:

http://aullidosdelacalle.net/proyecto-1001-les-vampires-los-vampiros-1915/

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Retroscopia: Los vampiros (1915)

• Retroscopia

May 23, 2012

No nos movemos en Retroscopia del año 1915, pues será también el año en que verá la luz
Los Vampiros, escrita y dirigida por el enormemente prolífico –unas 600 películas a lo
largo de su carrera- cineasta francés Louis Feuillade.

El argumento gira en torno a Philippe Guérande, un periodista que recibe misteriosas


pistas sobre la ubicación de un grupo de criminales altamente peligrosos llamados Les
Vampires que, envueltos en disfraces oscuros, sólo actúan por la noche y a quienes la
policía se ha mostrado incapaz de contener. Junto con su ayudante Mazamette, Guérande
investiga a estos poderosos y enigmáticos criminales.
Lo primero que llama la atención al acercarse a Los Vampiros es que se realizó como una
serie de 10 episodios (Feuillade es considerado el padre de los seriales, triunfando no
sólo con esta, sino también con Fantomas o Judex). Cada episodio representa un nuevo
caso relacionado con estos criminales para que el héroe resuelva y llegue cada vez más
cerca a la verdad. Si bien hay una historia general, cada una de las diez partes tiene su
propia trama con una introducción, desarrollo y desenlace.

Quizás el mayor hándicap de Los Vampiros sea su limitada calidad narrativa, algo que se
hace aún más patente si la comparamos con la película de la que hablamos la semana
pasada, El nacimiento de una nación, a años luz en este sentido. Este defecto puede
perdonarse al tener en cuenta los innumerables problemas de producción que tuvo que
superar: inmersa Francia en la Primera Guerra Mundial, muchos de los actores estaban o
fueron movilizados como soldados, lo que hacía que en muchas ocasiones no se supiera
exactamente quienes podrían participar en cada sesión de rodaje y hubiese que modificar el
guion o improvisar casi sobre la marcha. Por si esto fuera poco, también tuvo que
enfrentarse a la animadversión de la policía, que se veía maltratada en el desarrollo de la
historia, y que trató de solventarse dando a esta un papel más activo en las últimas entregas,
especialmente en el último capítulo.
Al margen de esto, Los Vampiros busca, básicamente, entretener al espectador, y en ese
sentido es indudable que el público de 1915 tuvo que quedar enganchado. Así encontramos
un buen número de escenas de acción que si bien muchas de ellas pueda parecernos hoy
día casi inocentes, fueron totalmente novedosas para la época: trepidantes persecuciones,
huidas espectaculares, uso de pasadizos secretos, saltos desde ventanas, drogas paralizantes,
violencia… la mayoría de las cuales fueron rodadas in situ en las propias calles de París al
no contar con presupuesto suficiente para la fabricación de decorados, y que supieron
compensar con una fabulosa fotografía.

Junto a ello encontramos a la primera femme fatale de la historia del cine: Irma Vep, un
personaje seductor, desinhibido, independiente, atrayente e hipnótico, totalmente innovador
y rompedor en su época y que proporcionaría a la actriz que le dio vida, Jeanne Roques–
más conocida como Musidora- gran fama en el mundo del cine.

En definitiva, una película de culto que ha resultado una inspiración para multitud de
profesionales del cine (en 1996 la homenajeó Olivier Assayas con su película “Irma Vep”)
y que nos presenta tanto la estructura posterior clásica del thriller como la que seguirán,
incluso hoy día, muchos seriales: historias independientes, pero unidas por un nexo común,
héroes y villanos irreconciliables en eterna confrontación, y la aparición de un personaje
secundario como ayudante, dando un contrapunto cómico a los héroes.

El inicio de las series, con diez capítulos llenos de efectos especiales, persecuciones,
intriga, muerte y una malvada tan peligrosa como atrayente ¿qué más se puede pedir?

Manuel Castellano
Aficionado al arte en casi todas sus formas y cinéfilo sin remedio. Me licencié en Historia
y, mientras recorro el eterno camino del opositor he encontrado tiempo para engañar a
Borja Jiménez y que me deje participar en Objetivo Cine

Fuente:

http://www.objetivocine.es/los-vampiros/