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EL CAPITALISMO FINANZIARIZADO.

Crisis y expropiación financiera

García Casanova José Antonio

Sesión 15/12/2017

La crisis que azoto a la economía mundial en el 2007 fue el resultado de la financiarización


de la renta personal. Esta crisis se volvió mundial como consecuencia de la transformación
de los bancos y demás instituciones financieras durante el proceso de financiarización. Esta
transformación fue lo que creo una burbuja en los EEUU. Durante este periodo se hizo
evidente que ahora las ganancias financieras se extraían de los ingresos de los trabajadores
y de otros individuos, ganancias que rivalizaron con las obtenidas en la banca de inversión.
Estos cambios proceden a cambios en la estructura social. La financiarización trajo de vuelta
al rentista. Además, las instituciones encargadas de elaborar las políticas económicas
cambiaron de manera significativa, ahora ven con buenos ojos el exceso de especulación
financiera mientras destinan recursos a rescatar organismos financieros, recursos que antes
se destinaban a la sociedad. Este proceso también trajo consigo nuevamente la cuestión del
imperialismo, obligando a los países subdesarrollados a mantener cantidades enormes de
reservas internacionales resultando en que los pises pobres han prestado en términos netos
a los países ricos. Por último, la financiarización ha transfigurado la moral y la ética de la
sociedad. Aunque se han abierto otras opciones, las finanzas han impuesto sus condiciones
en todo el mundo.

En el primer acápite se discute sobre la burbuja financiera en los EEUU. La causa de la crisis
actual es en el mercado estadounidense de la vivienda de los trabajadores. Pues la demanda
de viviendas provoco un incremento en los préstamos hipotecarios, pero los prestamistas
procedían de las capas más pobres por lo que era natural que se les ofreciera una tasa de
interés variable (ARM), que inicialmente seria baja, pero conforme pasara el tiempo se
ajustaba al alza. Se había percibido esto como una democratización de las finanzas, pero esto
resultó ser en un desastre pues puso a millones de personas en riesgo. Lapavitsas advierte
que el mercado hipotecario de los EEUU no era lo suficientemente grande como para que
afectara al mundo, el problema está en que la banca de inversión había crecido de manera
paralela, particularmente por medio de la titulación de las hipotecas entre 2004 y 2006. A partir
de lo que fue el auge hipotecario se intensificaron otras formas de financiarización del ingreso
personal. La refinanciarización de hipotecas y el creciente endeudamiento llevó al colapso al
ahorro personal, cuando cayó el ahorro personal el déficit de la balanza comercial
estadounidense creció en 762 mil millones de dólares. Por su parte la política monetaria
contribuyo a incrementar la burbuja, pues los tipos de interés influyeron en buena medida.
Varios países subdesarrollados y desarrolladores para defender la estabilidad del tipo de
cambio, además de la influencia del FMI, impulsaron la acumulación de reservas
internacionales, reservas que estaban en dólares lo cual alimento aún más la burbuja. La crisis
surge después del auge de la vivienda y su caída de los precios en 2007, acelerándose en
2008. El incremento de los tipos de interés junto con la caída de los precios de las viviendas
provocó que muchos titulares de las hipotecas no pudieran seguir pagando. La característica
más impórtate fue el reforzamiento reciproco de los problemas de liquidez y solvencia para
los bancos, resultado de la combinación de la financiarización del ingreso personal con la
diseminación de la banca de inversión. La agitación financiera comenzó en el mercado
monetario interbancario en 2007 en forma de escaza liquidez y se transformó de manera
gradual en una crisis de solvencia. Esta escasez también se manifestó en una creciente
divergencia de los tipos de interés del mercado de dinero. En una crisis el dinero es lo más
importante, la economía capitalista sólo funciona el valor en la forma dinero, que no aparece
por ninguna parte debido al atesoramiento. Los bancos centrales encabezaron los esfuerzos
para hacer frente a la creciente liquidez. Las disminuciones de los tipos de interés operaron
como un subsidio a los bancos porque reduce el costo de los fondos. Con todo esto, las
inyecciones de liquidez no permitían hacer frente al mal funcionamiento del ingreso
financiarizado y de la banca de inversión. La crisis alcanzó dos picos resultado de la tensión
entre la liquidez y la solvencia: el primero fue el colapso, y posterior rescate, de Bear Sterns;
el segundo ocurrió tras el colapso de Fannie Mae y Freddie Mae. Unos días después Lehman
Brothers se vio en una situación similar a la de Bear Sterns, sin embargo, esta no fue rescata,
lo cual dejaba claro que combinar la banca de inversión con la financiarización de los ingresos
de los particulares había sido un rotundo fracaso. Tras esta situación la liquidez se desvaneció
por completo, las acciones de los bancos colapsaron y se difundió el pánico en los mercados
financieros. La contracción del crédito y la falta de liquidez llevó a las empresas a disminuir la
producción y el empleo. Reduciendo en efecto domino todas las variables macroeconómicas.
Una crisis que había iniciado con un shock financiero se había desencadenado en una
recesión mundial.
Lapavitsas en el segundo acápite hace un recuento histórico de la financiarización. Menciona
que es el resultado de una nueva era de cambio que inicio con la primera crisis del petróleo.
Esta crisis del petróleo señalo el fin del largo auge de la posguerra, durante este periodo se
dio la revolución tecnológica además de profundos cambios institucionales y políticos,
principalmente el reemplazo del keynesianismo por el neoliberalismo. Hay tres aspectos de
esos procesos relacionados con la financiarización: 1) el aumento de la productividad fue
problemático desde mediados de los años 70’s hasta mediados de los 90’s; 2) el proceso de
trabajo se ha transformado debido al cambio tecnológico y los que conlleva en su regulación
y en parte gracias a alzas repentinas del desempleo en momentos clave del periodo y; 3) la
producción y el comercio mundial han quedado bajo el dominio de empresas multinacionales
creadas por fusiones y adquisiciones. Es necesario analizar a la financiarización con este
triple contexto dudoso. El sector financiero ha invadido todos los lugares de los aspectos de
la sociedad, el capitalismo ha encontrado nuevas fuentes de ganancias en los mecanismos
financieros modernizados, destaca la expropiación financiera de los trabajadores y otras
capas de la población.

En el tercer acápite se analiza el proceso mediante el cual la extracción de beneficios llevó al


trastorno económico mundial. Los bancos comerciales se transformaron durante el proceso
de la financiarización, su transformación ha reducido la dependencia de las grandes
sociedades anónimas del financiamiento bancario. Desde el punto de vista marxista los
monopolios se volvieron menos dependientes del crédito bancario para financiar el capital fijo,
por otro lado, el capital circulante sigue apoyándose en el comercio y crédito bancario. La
razón de esta transformación en buena medida se puede explicar por el desarrollo
tecnológico. Además, el proceso de desregulación financiera que inicio en los años 60’s se
basó en la distancia entre las grandes sociedades anónimas y los bancos. Las respuestas de
los bancos a la disminución de las vías habituales para obtener beneficios han sido variadas,
destacando dos respuestas: los bancos se volvieron a la renta personal de los trabajadores y
del resto de la población y se dedicaron a la intermediación financiera. La participación de los
trabajadores en los mecanismos financieros es la base de la expropiación financiera, esta no
debe de confundirse con la explotación que ocurre de manera sistemática en la producción.
La expropiación financiera tiene lugar en la esfera de la circulación, sin embargo, en la teoría
marxista en la esfera de la circulación no puede haber explotación y si la hay es debido a que
una de las partes está mal informada, lo cual ocurre, las instituciones financieras negocian de
manera distinta con los particulares que, con las empresas, aprovechándose de las
necesidades básicas de los trabajadores. En el capitalismo financiarizado, las condiciones de
los trabajadores están en el punto de mira del sistema financiero, pues el acceso al dinero
determina la capacidad de cubrir las necesidades básicas. Se ha incrementado la formación
del capital ficticio, los mercados de instrumentos derivados permiten a los participantes
apostar al manejo del riesgo o especular. Es probable que las ganancias de la banca de
inversión resulten de la división del capital dinero prestable movilizado mediante los mercados
financieros abiertos. La adopción de las funciones de banca de inversión por parte de los
bancos ha planteado dos tendencias fundamentales: 1) las olas sucesivas de fusiones y
adquisiciones de las sociedades anónimas financiarizadas y 2) los ahorros de los trabajadores
han sido dirigidos hacia los mercados financieros abiertos por medio del manejo del Estado.
Esta orientación por parte de los bancos comerciales hacia la intermediación de los mercados
financieros se confirmó con la abolición de la Ley Glass-Steagall. El desastroso manejo de los
bancos durante la burbuja plantea diversas cuestiones relacionadas con su papel en el
capitalismo financiarizado. La economía dominante sostiene que los bancos obtienen la
información mediante métodos cualitativos y cuantitativos para obtener información de sus
prestatarios. En específico, para otorgar créditos hipotecarios y al consumo, los bancos optan
por la evacuación crediticia que se traducen en un puntaje individual. Estos métodos
matemáticos parecía que le permitía a los bancos rebanar, empaquetar y poner precio al
riesgo, sin embargo, resulto ser una calamidad. Estas técnicas parecen haber llevado al
fracaso al sistema financiero, los créditos se otorgaban con base en la calificación crediticia,
en ningún punto se tuvo la diligencia necesaria con los créditos originales y las titulizaciones
subsecuentes, los bancos se imaginaban que por este medio se estaba pasando el riesgo a
otro.

En los últimos dos apartados Lapavitsas aborda las consecuencias de la financiarización y


sus conclusiones, la cual es la crisis presente, pero hace mención al resurgimiento del rentista,
con el enfoque de Hilferding concluye que las rentas financieras se deben a la posición y
función que tiene en el sistema financiero quien las recibe que a la propiedad de capital dinero
prestable o incluso de dinero ociosos. Las instituciones financieras no son parásitos que viven
del flujo de beneficios de los capitalistas productivos, son empresas que ofrecen los servicios
necesarios para continuar la lógica capitalista, por lo que están sometidas a la competencia y
tienden a ganar la tasa de ganancia promedio, la financiarización las ha reorientado a la
explotación de la renta. Hemos vivido un periodo de bajo desarrollo, los salarios reales
estancados y frecuentes burbujas financieras, la crisis actual forma una enorme sucesión de
inestabilidades y rigideces de la financiarización que manifiesta la necesidad de una
organización alternativa que sirva a los intereses de las clases trabajadoras.