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Análisis del Mito


Origen de los Tobas
Análisis del Mito

INTRODUCCIÓN:

Según Mircea Eliade "el mito se refiere siempre a una creación, cuenta como algo ha empezado a existir,
o como un comportamiento, una institución... han sido fundados".

En éste caso en particular el análisis de una determinada estructura mítica, que dará origen a la familia
como institución, nos llevará a conocer el pensamiento y el "sentir", vivenciando interiormente, de un
grupo social hoy marginado, el aborigen.

Debemos tener en cuenta que en todo grupo humano existen mitos, creaciones humanas colectivas que
funcionan como motor de recreación de un tiempo pasado, primordial, donde los actos humanos
adquieren una significación distintiva por ser hechos originales de la especie humana.

Según Malinowski el mito "es una realidad originaria que responde a una necesidad religiosa, a
aspiraciones morales, a imperativos de orden social".

Es indudable que los primeros mitos tuvieron como origen la necesidad de explicar los fenómenos de la
naturaleza, el rayo, la luna, la forma de los árboles, las características de un animal. Pero con
posterioridad se construyen los mitos tratando de explicar o penetrar en los secretos de la condición
humana y de las instituciones que se desarrollan a partir de la interacción grupal.

Analizar un mito es vivir, como dice Eliade, "en un mundo transfigurado, impregnado de la presencia de
seres sobrenaturales". Analizar esos mitos significa por lo tanto abandonar el universo lógico, cotidiano,
para introducirse en un mundo fabuloso, donde todo acontecimiento es significativo".

Pero todo mito, aunque supraindividual o colectivo, no deja de ser un producto humano, pasible por lo
tanto de ser interpretado psicológicamente a los efectos de encontrar en él los discursos no expresados, de
traer, como dice Mauron, parte de ese mar inconsciente hacia la luz de la conciencia.

Para realizar la crítica nos situamos en la realidad, al menos la que manejamos como tal, tratando de
encontrar un método que permita acercarse al "océano soñado del inconsciente", tratando de señalar las
determinaciones, los caminos, traduciendo esa realidad fantástica, arbitraria, que es el mito, en signos más
comprensibles, aprehendibles a la realidad cotidiana.

DESARROLLO:

El aborigen chaqueño, Mataco-Mataguayo y Guaycurú con sus respectivos subgrupos, se encuentra


insertos culturalmente hablando dentro de los grupos étnicos que habitaron la zona denominada Gran
Chaco Gualamba, (Chacú: Territorio de caza; Guala: quebracho colorado). que abarca territorios que hoy
pertenecen a tres países Argentina, Bolivia y Paraguay.

En éste sentido el estudio mítico del aborigen chaqueño se encuadra en una perspectiva más amplia que
abarca las zonas boreal, central y austral de ducho territorio.

Debemos tener en cuenta que hasta la llegada de los conquistadores europeos (Alejo García-1521) los
grupos aborígenes reconocían una división política distinta a la actual motivada por relaciones ecológicas
y sociales sin dudas más valederas que una Real Ordenanza de un lejano monarca español.

Desde la época de florecimiento indígena, la zona constituía un conglomerado cultural que recibía el
aporte de todas las provincias o áreas culturales sudamericanas, en éste aspecto ha sido comparada por
Pagés Larraya, con las zonas de Nueva Guinea, Oregón y la Grecia Clásica.

Esta característica conservada hasta el presente merced al aporte inmigratorio europeo no nace entonces
en el siglo XIX sino que reconoce un origen prehistórico difícil de definir y explicar.
Pagés Larraya define a ésta zona como un "melting-pot" (de recipiente y fusión) de grupos humanos
diversos y por ende un centro de convergencia étnica donde se reestructuran configuraciones culturales.
También que el pensamiento mítico tiene una primordial vigencia en los grupos aborígenes de la zona.

El Gran Chaco fue siempre una tierra de fantasía, esto se visualiza a través de la lectura de los diversos
cronistas como el Padre Guevara que nos habla de los gigantes, "torres formidables de carne”, y de los
pigmeos "que aspiran a ser hombres y nunca salen de hombrecillos".

También nos cuenta que los collues formoseños, en el límite con el Paraguay actual, "hombres con
cuernos en la cabeza, piernas sin pantorrillas, pies de avestruz y muy ligeros al andar".

Por su parte el Padre Lozano nos cuenta del culebrón, pez lascivo que sometía a las mujeres indígenas que
iban a lavar sus prendas al río.

En ésta zona lo imaginario aborigen no era una presencia insólita como el caballo con alas de los griegos
o los castillos encantados de la imaginería medieval. Aquí y por ende en toda América lo imaginario era
una presencia viviente, un compartir cotidiano que tenía como directa consecuencia la creación de mitos,
fábulas y leyendas que constituye lo que denominamos realismo mágico, que nace en una atmósfera de
sobre dimensión o sobrenaturaleza y que es la manifestación más pura y autóctona del universo
auténticamente americano.

EL hombre indígena era hacedor de mitos, los que de un origen común se irradiaron hacia distintos
territorios.

Estos mitos rompen la natural conformación de relaciones dispuestas por el uso común o la razón; en el
mito el elemento racional se une sin esfuerzo al elemento ficticio coexistiendo en armonía aunque
pertenezcan a distintas categorías.

El mito responde a similares características del inconsciente freudiano, éste tiene un modo particular de
actuar denominado "proceso primario" que se caracteriza por:

Ausencia de cronología: en el inconsciente, en los mitos y los sueños, el tiempo y el lugar son vagos y
difusos.

Ausencia del concepto de contradicción, según lo manifestado precedentemente.

Lenguaje simbólico: la realidad es vista con ojos no racionales si bien existe un orden que puede ser
develado si se llegan a comprender los símbolos, algo similar a la comprensión del lenguaje poético del
simbolismo, modernismo, romanticismo. etc.

Estas características de los mitos los identifican con las de los sueños, ambos están formados sobre la
base de una alteración de los elementos racionales que adquieren así una nueva perspectiva.

Esta similitud entre mito y sueño permite aplicar a los mismos las teorías del psicoanálisis, la teoría de los
sueños de Freud, la del inconsciente e inconsciente colectivo de Jung, las teorías del desarrollo de
Melanie Klein etc. La pequeña extensión de este trabajo impide un análisis exhaustivo de las diversas
estructuras míticas que forman la mitología chaqueña, no obstante reseñan algunas características básicas
que nos permitirán acercarnos al universo fantástico de los primeros dueños de ésta tierra.

Todo pueblo o comunidad étnica posee nociones de arquetipos, es decir modelos originarios o primarios,
esto llevó a Jung a formular su teoría del inconsciente colectivo, basándose en él supuesto que todo grupo,
por el hecho de ser humano, responde de maneras similares ante los grandes misterios como la muerte, la
vida, etc.

Según Jung "en cada individuo... existen imágenes primordiales, heredadas en la estructura del cerebro...
El hecho de ésta herencia explica el increíble fenómeno de que ciertas leyendas están repetidas por toda la
tierra".

Jung habla de imágenes primordiales o arquetipos.


En la mitología del Gran Chaco encontramos ejemplos de numerosos arquetipos:

Pirinolek, el niño que no tiene padres, que aparece de repente y que es adoptado por un grupo familiar
como miembro activo: "hijo – hermano", hasta que vuelva al cielo. La madre primordial, que es vista
como antropófaga ya que intenta devorar a sus hijos y suele devorar a su marido, solo conservando la
cabeza de su marido como única parte de su cuerpo que no desaparece. Esta mujer jaguar pierde su fuerza
sobre humana al perder las uñas, similar al mito del pelo de Sansón.

El arquetipo es un elemento formal, una posibilidad de representación dada a priori que puede
evidenciarse a través de diversos contenidos, según lo expresa Hostie en su estudio sobre la
fenomenología de Jung. El primer arquetipo es el Imago Mundi, es decir la visión del hombre como
centro del universo. Los tobas se autodesignaban como pueblo con el gentilicio Qom, que significaba
hombre, es decir se consideraban a sí mismos como los hombres o seres humanos por antonomasia.

Esto se repite en la mayoría de los pueblos considerados primitivos, pero forma parte también el
inconsciente colectivo de los pueblos considerados civilizados. (Entendido el concepto como civilización
occidental con dos mil años de antigüedad y opuestos a la civilización aborigen de la zona con una
historia de más de ocho mil años.)

Numberg considera a ésta etapa del Imago Mundi, psicoanalíticamente hablando, como el estado
narcisístico en la evolución de todo grupo étnico, donde el dominio del mundo como concepción
omnipotente del Yo nace en él Ello, depósito de los instintos, antes de manifestarse, en él Yo bajo la
fantasía de dominio del mundo por medio de procedimientos mágicos.

Los aborígenes del grupo guaycurú reconocen la existencia de creadores o formadores (Padres
primordiales), el "Ima-ta-a-ná"de los tobas o Supremo Hacedor.

Estos formadores llamados también inmortales pertenecen según su cosmogonía solo al sexo masculino.
"AL principio habían hombres solos ", leyenda o mito del origen. Estos formadores, habrían dado origen
al hombre colocando su semen en una calabaza, vagina madre y eterno símbolo femenino.

El hacedor no es para los aborígenes un concepto religioso, es una divinidad mitológica que normalmente
no solamente da origen al pueblo sino que fija costumbres e instituciones básicas.

Otro arquetipo es el de la Caída, es decir el castigo por parte de ese creador numerosas leyendas hablan de
las plagas que se abatieron sobre el mundo, una de ellas: el fuego que cubrió la tierra y de los hombres
que debieron refugiarse en un pozo con agua; se explica allí el origen de los animales a partir del hombre,
los animales serían la transformación de los primeros hombres que miraron alrededor después de salir,
transgrediendo una prohibición ritual. Otras plagas mencionadas, son el agua, como inundación y no
como diluvio y ralogó, una enfermedad fatal que era atraída por el sonido de la voz.

Otro arquetipo es el nombre, que expresa el poder de la palabra con capacidad de transmutar objetos o
situaciones. Una prohibición Guaycurú establece que si muere una persona su nombre se transforma en
tabú, no se permite utilizar ese nombre ni tampoco mencionarlo al muerto por su relación de parentesco,
ej. : tío, abuelo, etc.

Según Freud "una de las costumbres más singulares de los primitivos consiste en la prohibición de
pronunciar el nombre muerto." Esta costumbre tradicional explica los dos nombres tobas, el infantil y el
adulto, el infantil es un nombre provisorio hasta tanto el niño o niña entre en etapa equilibrada de su
evolución, pubertad, madurez, donde se definen sus rasgos característicos que indicarán a los abuelos -
abuelas, los más ancianos de la tribu, cual es el nombre del muerto que puede dejar de ser tabú para
reingresar al circuito de la vida como nombre adulto de un joven toba. Los aborígenes observan
atentamente y estrictamente el tabú del nombre hasta tanto un niño o niña demuestre poseer algunos
rasgos del difunto que le permitan tomar su nombre.

Existe una relación entre la palabra y la concepción primitiva del alma, de allí la importancia de los
sonidos en la cultura aborigen.

Los jóvenes no podían levantar el tono de la voz hasta tanto no pasaran la prueba de valentía, que
consistía en enfrentar a un animal feroz con solo una lanza; la mujer charlatana era despreciada por su
gente, etc.

Para Tallaferro el hombre primitivo es incapaz de diferenciar claramente entre palabra y objeto, es decir
que no establece la relación arbitraria entre signo lingüístico y objeto designado, tal como lo señala
Saussure, sino como un vínculo real que une ambos componentes.

Otros arquetipos analizados son el padre primordial, el eterno retorno, etc.

También puede aplicarse a los mitos los conceptos de complejo de castración, incesto, complejo de Edipo,
antropofagia ritual, etc.

A continuación y a modo de ejemplo transcribiremos un mito referido al origen del pueblo Toba, mito
antiguo, se refiere a épocas anteriores al concepto del fuego.

EL ORIGEN DE LOS TOBAS

"Un día hace mucho tiempo, cuando no había mujeres en la tierra los hombres que volvían de mariscar
notaron que durante su ausencia alguien les había robado toda la carne y el pescado que habían dejado
secar al sol.

En aquel tiempo no había fuego todavía. Durante tres días seguidos desapareció la comida. Entonces
cuando se fueron a mariscar dejaron al loro como guardián. Cuando estuvo solo, vio caer un atado de
sogas del cielo y bajar unas mujeres. Las últimas eran las más jóvenes y lindas. Empezaron a comer el
pescado. Pero una de las más viejas dijo:

- Cuidensé, nos están espiando.

Comenzaron a subir por la soga las más lindas subieron primero y le tiraron pedazos de carne de pescado
al loro. Lo lastimaron en el pico y quedó mudo, no pudo avisar a los pescadores.

Cuando estos volvieron se encontraron con que le loro estaba mudo, entonces al otro día dejaron al
carancho como guardián, el carancho dejó un hueco en el techo de la casa tapado con ramitas para poder
escaparse Cuando llegaron las mujeres, gritó. La iguana lo oyó, pero la iguana es medio sorda y los
compañeros no le hicieron caso. Gritó una segunda vez y entonces lo oyeron.

Las mujeres empezaron a subir por la soga pero el carancho cortó la soga. Las mujeres más lindas sin
embargo ya se habían escapado. Algunas se escondieron bajo la tierra, el carancho escogió dos o tres de
las más lindas. Mientras tanto cuando los hombres volvían a sus casas se encontraron en una picada con
dos víboras grandes.

Él quirquincho llegó al último porque no puede correr ligero.

-Estamos esperándote porque tienes un armazón-le dijeron los hombres animales. Entonces se colocó
delante y las víboras al querer morderlo se quebraron los dientes. Pasado así el peligro siguieron el
camino. Los más ligeros alcanzaron a las mujeres que quedaron.

Él quirquincho llegó último y no alcanzó a tener ninguna mujer. Entonces empezó a escarbar la tierra para
sacar a las mujeres que se habían hundido en la tierra. Con su uña las dañó a todas, a una le sacó un
pedazo de brazo, a otra un ojo y a otra un pié

El carancho había observado que las mujeres comían rápidamente el pescado por dos pares, por arriba y
por abajo.

El zorro que es muy testarudo, se animó sin embargo a acercarse a una mujer. Él quería probar primero.
Pero la mujer le cortó el pene y cayó muerto.

El carancho propuso hacer una fiesta. Se puso a cantar el día. A la noche vino un gran frío. Entonces
hicieron un gran fuego para calentarse y las mujeres también se arrimaron al fuego. De pronto en un
mismo momento rompieron los dientes abajo con una piedra. Entonces a todas se le rompieron los dientes
de abajo y todas gritaron al mismo tiempo. Así pasó el peligro y se separaron según su género."

(Recopilador Pagés Larraya. Lo irracional en la cultura. Informante: Roberto Rodríguez. Zona de Sáenz
Peña. Chaco)

COMENTARIO:

Ya se ha explicado precedentemente el concepto de hombres solos entendido como omnipotente del Yo,
en el sentido de considerar que todo el mundo gira alrededor de ese Yo todopoderoso. Estos hombres
viven pescando y cazando en comunión con la naturaleza. Es decir se identifican con su entorno, el cual
es vivenciando no como lo exterior sino como perteneciente a sí mismos, de allí la defensa y
preocupación ante el hurto del alimento. Las mujeres intentan socavar el poder masculino robándoles su
comida.

La actitud de identificación total con el medio es analizada por Tallaferro como relación objetal infantil (o
primitiva).

En la fantasía del niño los objetos son parte de él, viven a través de él y por él. Esta es una posición
omnipotente con respecto a los objetos. Pero esa identificación del objeto lleva consigo un temor
persecutorio, el de perder esos objetos. Lo que ocurre en el mito analizado.

La pérdida del objeto es entonces una pérdida de parte del Yo y debe ser castigada, en consecuencia es
necesario internalizar nuevamente los objetos perdidos. Una forma de lograrlo es la captación de las
ladronas y la posesión de las mismas.

Se produce aquí una situación de angustia ante una situación agresiva. Las mujeres no son el sexo débil,
con un enemigo poderoso al cual hay que vencer para recobrar el equilibrio anterior. Equilibrio y
desequilibrio con las constantes más perdurables dentro de la cosmogonía aborigen, formada por niveles
en equilibrio precario.

El aborigen es incapaz por si mismo de equilibrar su mundo espiritual, recurre entonces al auxilio del
Piog-o-nax, o chamán positivo, para equilibrar los niveles de su existencia. En éste mito no aparecen los
chamanes, lo que indica la antigüedad del mismo.

Miller ha realizado un estudio intensivo de los niveles en la cosmogonía toba.

En éste mito las mujeres simbolizan a las madres, odiadas y queridas al mismo tiempo, síntesis de amor y
odio hacia un objeto total. Melanie Klein nos indica la existencia, para el bebé, de la correspondencia
entre pecho bueno, donde se encuentran las situaciones gratificantes, y pecho malo, donde se descargan
los sentimientos de rechazo, las frustraciones y tensiones del niño.

Ambos pechos forman parte de un solo ser: la madre. De allí necesariamente el sentimiento de amor y
odio, deseo y rechazo.

Las mujeres al robar los objetos se han apoderado de partes del Yo de los hombres, ésto las ata a ellos, los
hombres no pueden perder esos objetos internalizados porque perderían una parte de sí mismos.

Desde la perspectiva de las mujeres nos apoyaremos en los complejos de Edipo y de castración.

El complejo de Edipo toma su nombre de una antigua leyenda griega transformada luego en tragedia por
Sófocles.

En psicoanálisis se traduce como un afecto marcado hacia uno de los progenitores y celos más deseos de
destrucción hacia el otro. En los niños alcanza su grado máximo entre los tres y cinco años, la etapa falo-
genital para Freud.

En el varón éste desea tener el poder y la fuerza del padre, dirige su agresividad hacia los genitales del
padre, pero a su vez teme que le sean quitados los suyos como represalia. Actúa entonces el complejo de
castración.
En la niña éstos complejos no son tan simples, ante la falta de pene, que despierta envidia de la niña por
considerarlos fuente de poder, debe pasar por varias etapas de excitabilidad, zona anal, clitoriana y
vaginal. La niña vivencia la falta de pene como envidia por no poseer el poder y como castigo, su actitud
entonces puede ser intentar comportarse como varón para suplir esa carencia, es la mujer que siendo más
fuerte que el hombre lastima o roba al varón. Los dientes en la vagina simbolizan el afán de destruir la
fuente de poder del varón.

El final del mito marca una situación de equilibrio, no obstante es necesario señalar que el complejo de
castración aparece en aquellos grupos donde la mujer se encuentra sometida al hombre.

El mito es entonces un inconsciente deseo de resarcimiento.

Existen mitos con otros símbolos cuya vaguedad impide un análisis más concreto. Mencionemos
simplemente que las víboras son en otros mitos elementos de ayuda de la mujer quien tiene el poder de
atraerlas.

Para los tobas las mujeres celestiales aparecen como visitantes periódicas, son estrellas que bajan desde lo
alto para relacionarse con los hombres.

En otros mitos la mujer devoradora de hombres es siempre vencida por el varón , en un mito en particular
la mujer antropófaga guarda los genitales de su marido en una bolsa luego de devorar el resto. Todos estos
símbolos nos indican una constante en la mitología toba.

CONCLUSIONES:

La zona del Gran Chaco ofrece una particular importancia dentro de las actuales tendencias que reflejan
la problemática de América Latina.

Mientras nos acercamos al siglo 2000, con un acelerado crecimiento de población, aumento de la
demanda educativa, necesidad de modificar y modernizar los sistemas educativos y de producción, etc.
nos encontramos que en esta zona aumenta el analfabetismo, la pobreza extrema y las necesidades
sociales.

De ésta manera una zona privilegiada desde el punto de vista cultural es dejada de lado en el devenir
histórico de la sociedad que lo rodea y de la cual no forma parte activa.

Nuestra civilización está acompañada por fuertes tendencias a la socialización, produce una acentuada
aceleración de la historia que exige a todos los pueblos gran asimilación y creatividad para que sus
culturas no queden relegadas, postergadas, cuando no eliminadas. Es necesario tener en cuenta que la
cultura aborigen americana puede ser raíz y germen de nuevas culturas. Resulta imprescindible lograr la
igualdad de todos los ciudadanos, incluidos los aborígenes, en la participación de los destinos de la
sociedad.

Insertar dos culturas diferentes presupone un previo conocimiento, una revalorización mutua de sus
elementos constitutivos. De esa manera se eliminará el sombrío panorama de marginación en que viven
miles de argentinos en la zona del Gran Chaco.

BIBLIOGRAFÍA

Eliade, Mircea. “Aspectos del Mito.” "El chamanismo y las técnicas arcaicas del éxtasis".FCE.
México.1982.

Malinowski, B. “Mito y psicología primitiva” "La sexualidad de lo salvaje"

Pagés Larraya, F. “Lo irracional en la cultura”. Tomos I, II, III y IV. Buenos Aires. FECIC.1982.

Guevara, José (Compañía de Jesús). “Historia de la Conquista del Paraguay, Río de la Plata y Tucumán”

Lozano, Pedro. (Compañía de Jesús). “De las naciones y costumbres particulares de los Chiriguanos”
Instituto de Antropología. Universidad Nacional de Tucumán.1941
Jung, C. G. “Lo inconsciente.” "Wandlungen und symbole der libido" .Viena.1925.-Traducción Beatriz
Hinkle. N:Y:-1937

Freud, Sigmud de “Obras completas.” “ Tótem y tabú”. “El yo y el ello”-Madrid.1948.

Miller, Elmer. “Los tobas argentinos, armonías y disonancias de una sociedad”- Pittsburgh.1967

Moffat, Alfredo. “Psicoterapia del oprimido “.Alternativas. Bs.As. 1984.

Métraux, Alfred. "Religión y magia indígena de América del Sur".Aguilar. Madrid.1973.

Melville y J. Herskovits. "El hombre y sus obras". Fondo de Cultura Económica..México. l969.

Resistencia, agosto l987

Autor: Jorge A. Oliva

Profesor y Licenciado en Letras, egresado de la Universidad Nacional de Córdoba, República Argentina,


realizó estudios de lingüística, antropología y sociología.

Se ha desempeñado como asesor del Banco Mundial y UNESCO, actualmente dicta cursos y seminarios
de la especialidad Mitología Sudamericana y colabora con la Subsecretaria de Cultura de la Provincia del
Chaco, República Argentina.

Sus publicaciones se refieren a la didáctica del bilingüismo, historia regional y recopilación de mitos.

Para comunicarse, e-mail:

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