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NOTACIÓN Y SÍMBOLOS DE AJEDREZ

nan con las letras a a la h, de iz-


quierda a derecha. Las líneas ho-
En este libro se utiliza la uni-
rizontales, llamadas filas, se nu-
versalmente aceptada notación
meran del 1 al 8, a partir de la ba-
algebraica, en la que cada jugada
se del diagrama, es decir, desde el
se escribe empleando un sencillo
lado blanco. Cada casilla se en-
sistema de coordenadas, similar al
cuentra en la intersección de una
utilizado en los mapas.
columna y una fila. Por ejemplo,
las líneas marcadas en el diagra-
ma anterior muestran que el ca-
ballo blanco se encuentra en la
8
intersección de la columna d y de
7 la quinta fila. Así, la casilla en
6 cuestión se designa como d5.
5 Por el mismo procedimiento,
podemos identificar en el primer
4
diagrama la casilla en que se halla
3
la torre como a3, el alfil se en-
2 cuentra en d6, el peón en e4, la
1 dama en h5, el rey blanco en e1 y
a b c d e f g h el rey negro en b8.

Debido a una convención ge- 8


neralmente aceptada, los diagra-
7
mas de ajedrez como el anterior
se muestran desde el punto de 6

vista de las blancas, es decir, asu- 5


miendo que las blancas inician la 4
partida en la base del tablero. En 3
este caso, el rey blanco estaría si-
2
tuado en su casilla inicial.
Las líneas verticales de casi- 1

llas, llamadas columnas, se desig- a b c d e f g h


EL ATAQUE EN EL FLANCO DE REY

No es el propósito de este li- El diagrama muestra una posi-


bro deslumbrarle con efectos má- ción con enroque corto. El rey es-
gicos, sino mostrarle cómo pue- tá protegido por el caballo de f3 y
den producirse. los tres peones delante de él.
Detengámonos en el popular Mientras estas fuerzas protecto-
ataque en el flanco de rey, atracti- ras se mantengan donde ahora
vo porque plantea un juego com- están, el rey es muy resistente al
binativo, con sus brillantes sacrifi- ataque. En el momento en que la
cios y jugadas sorprendentes. formación se modifique, la estruc-
Además, es seductor porque tura ofrecerá huecos, porque se
apunta a un rápido jaque mate y ha debilitado. Entonces es vulne-
le permite realizar jugadas espec- rable al ataque.
taculares, que son una consecuen- La posición puede cambiar
cia normal del ataque. cuando un jugador realiza el
Pero ¿cómo y cuándo debe avance h2-h3 voluntariamente,
emprender un ataque en el flanco para prevenir una clavada, o
de rey? ¿Debería esperar, quizá, cuando juega g3, para desalojar a
un momento de inspiración? una pieza enemiga. Pero cuando
La respuesta es simple y hasta esto no sucede, el maestro (y aquí
puede parecer sorprendente, pero está el secreto) induce o fuerza,
echemos un vistazo entre basti- mediante diversas amenazas, el
dores. avance del peón h o del peón g. Si
cualquiera de estos peones avan-
8 za, crea una debilidad en la es-
7 tructura defensiva, que puede ser
6
explotada. Es entonces cuando el
maestro se embarca en un ataque
5
en el flanco de rey y consigue sus
4 brillantes (sí, también mágicos)
3 efectos.
2 La partida Von Scheve –
1
Teichmann (nº 1) muestra lo que
sucede cuando las blancas juegan
a b c d e f g h
EL ATAQUE EN EL FLANCO DE REY 35

¥ 20 … ¥xh6, las blancas 21 … ¥xh6


pensaban seguir con 21 £xh6+ Pierde en el acto, pero las ne-
¢f5 22 ¦ae1, cuando las amena- gras no disponían ya de defensa:
zas de mate de la torre o del peón si 21 … e5, entonces 22 ¥xg7+
g resultarían decisivas. ¦xg7 23 dxe5+, y el rey debe
21 h4 … abandonar su torre.
La nueva amenaza es 2 22 £f7++ 1-0
¥g5++.

Partida nº 4
Blackburne – Blanchard
Londres, 1891
Gambito de Rey Rehusado

1 e4 … Aceptar el regalo permite a


El sistema de valores era esta- las blancas seguir con 3 ¤f3 y 4
ble en los tiempos en que se dis- d4, con lo que dominarían el cen-
putó esta partida: tro con sus peones. Además, la
Los cuentos comienzan así: apertura de la columna f le con-
“Érase una vez…” cedería a las blancas la posibili-
…en que los jugadores de tic- dad de dirigir un ataque sobre el
tac marcaban una cruz en una ca- vulnerable punto f7. Un punto
silla central, sensible, tanto si el rey negro si-
los maestros de damas inicia- gue “en casa”, como si enroca en
ban el juego con 11-15, su flanco.
los maestros de ajedrez abrían 2 … ¥c5 (D)
1 e4.
A pesar de las numerosas in- 8
vestigaciones teóricas, estos prin-
7
cipios siguen siendo válidos.
1 … e5 6

Las negras abren líneas para 5


dos de sus piezas, restableciendo 4
el equilibrio en el centro.
3
2 f4 …
2
El sacrificio de un peón, para
inducir al contrario a renunciar a 1
su cuota central. a b c d e f g h
EL ATAQUE EN EL FLANCO DE REY 57

Partida nº 8
Przepiorka – Prokes
Budapest, 1929
Sistema Colle

1 d4 … tablero. Las combinaciones que


Una razón para la populari- implican el juego de caballos, a me-
dad de las aperturas de peón de nudo parecen componer un ballet.
dama es que, desde la primera ju- 2 … e6
gada, plantean problemas al de- Las negras pueden evitar el
fensor. No hay forma alguna de ataque general del Sistema Colle,
que las negras puedan hacerse jugando 2 … d5, para responder a
con la iniciativa, ni siquiera igua- 3 e3 con 3 … ¥f5. Si, a continua-
lar con rapidez. ción, 4 ¥d3, entonces sigue el
A pesar de su inherente natu- cambio de alfiles (4 … ¥xd3) y
raleza posicional, el peón de dama las negras eliminan la más peli-
ejerce un enorme reclamo sobre grosa pieza de ataque de las blan-
los jugadores de ataque y siempre cas, en este tipo de apertura.
ha sido el arma favorita de espíri- Con la jugada textual, las ne-
tus agresivos como Alekhine, Ke- gras abren paso a su alfil de f8, sin
res, Pillsbury, Bogoljubov, Spiel- comprometerse con ningún tipo
mann y Colle. de defensa específica.
1 … ¤f6 3 e3 …
Incorpora una pieza al juego, Mostrando la idea central: ob-
desde donde ejercerá influencia viamente, las blancas se preparan
sobre el centro. Esta jugada de para la típica formación Colle, con
caballo impide que las blancas el alfil en d3 y caballo en d2, para
continúen con 2 e4. controlar la casilla clave e4, una
Un maestro juega su caballo a plataforma de lanzamiento para el
f6 con la misma naturalidad con ataque de las piezas blancas.
que respira. 3 … d5
2 ¤f3 … Las negras sitúan un peón en
El caballo se desarrolla hacia el centro, pero esta jugada, junto
el centro, donde tendrá mayor li- con 2 … e6, bloquea al alfil de c8.
bertad de acción y la más amplia 4 ¥d3 (D) …
capacidad para sus actividades. Las blancas inician la concen-
El caballo posee la peculiar tración de piezas sobre la casilla
propiedad de poder atacar a cual- e4, esencial en la Colle. Hablando
quier otra pieza (excepto otro ca- en general, es un buen plan movi-
ballo), sin quedar atacado a la vez. lizar primero las piezas del flanco
Este atributo lo convierte en una de rey, para facilitar el enroque
pieza de fascinante maniobra en el corto.
EL ATAQUE EN EL FLANCO DE REY 77

15 … ¢h8 Interponer el caballo permiti-


Única. ría mate en una.
16 £h6+ … 17 ¤g6 1-0
Despejando la casilla g6 para Las amenazas de mate, 18
el caballo. £h8++ y 18 Ce7++, no pueden
16 … ¢g8 pararse.

Partida nº 11
Flohr – Pitschak
Bilin, 1930
Sistema Colle

1 d4 … • Siempre que sea posible, desa-


A diferencia del tenis, en aje- rrolle sus caballos antes que sus
drez no se puede ganar con el sa- alfiles. Hablando en general, los
que. No hay ninguna jugada má- caballos cumplen mejor su fun-
gica en la apertura que permita ción en f3 y c3 (o f6 y c6, cuando
vencer ni siquiera al más inocente son los negros), donde su fuerza
de los principiantes. es tremenda tanto para la de-
Lo que sí podemos hacer es fensa como para el ataque.
poner en práctica orden y méto- • Entre dos jugadas de desarro-
do en nuestro juego, a fin de in- llo, elija la más agresiva. Desa-
crementar las posibilidades de lo- rrolle, siempre que pueda, plan-
grar una posición favorable. Lo teando amenazas.
que hay que hacer es seguir algu- • Juegue cada pieza sólo una vez
nas reglas simples para un correc- en la apertura. Sitúela de inme-
to desarrollo en la apertura: diato en una casilla desde la que
• Comience con 1 e4 o 1 d4, ya ejerza influencia sobre el cen-
que cualquiera de estas jugadas tro, y desde la que dispondrá de
libera a dos piezas. mayor radio de acción.
• Sitúe al menos un peón en el • Juegue como mucho dos peones
centro y procure apoyarlo sóli- en la primera fase de la partida.
damente. Los peones centrales Juegue con piezas.
impiden que las piezas contra- • Desarrolle sus piezas con vistas
rias se sitúen en las mejores ca- a controlar el centro, bien ocu-
sillas. pándolo, bien atacándolo a dis-
EL ATAQUE EN EL FLANCO DE REY 103

Partida nº 15
Alekhine – Poindle
Viena, 1936, Simultáneas
Apertura Ruy López

1 e4 … 2 … ¤c6
Con esta primera jugada, las La mejor forma de proteger el
blancas dan un paso al frente y peón. El desarrollo del caballo es
permiten el desarrollo de sus pie- natural, y las negras no han perdi-
zas del flanco de rey. do tiempo en contrarrestar la
1 … e5 amenaza.
Las negras también deben si- 3 ¥b5 …
tuar un peón en el centro, impi- La jugada más fuerte del ta-
diendo, de paso, que las blancas blero en esta posición, que plan-
jueguen 2 d4. tea la Ruy López, la más podero-
¿Qué pasaría si las blancas ju- sa de las aperturas de peón rey.
gasen ahora 2 d4? Después de Como dijo Reuben Fine, “una ra-
2 exd4 3 £xd4 ¤c6 4 £e3 ¤f6 zón por la que la Ruy López es
5 ¤c3 ¥b4, las negras tendrían tan fuerte es que se trata de la se-
tres piezas en juego, con un fácil cuencia de juego más natural, que
desarrollo en perspectiva. Es cier- conduce a una posición ideal para
to que las blancas tienen un peón las blancas”.
en el centro, pero requerirá cons- 3 … ¤f6
tante atención, y su dama ha per- Las negras incorporan al cen-
dido valioso tiempo. En resumen, tro su caballo de g8, con ataque
después de 1 … e5 las blancas sobre el peón de e4.
pueden contestar 2 d4, pero des- Lasker era partidario del de-
de luego no es una jugada que les sarrollo del caballo de rey en este
favorezca. punto, pero la teoría moderna se
2 ¤f3 … inclina por intercalar la jugada
El caballo se sitúa sin demora 3 … a6, a fin de que el alfil aclare
en su casilla más efectiva de aper- sus intenciones y, en cualquier ca-
tura. La jugada es ideal, ya que el so, para expulsarlo de su privile-
caballo se desarrolla planteando giada posición.
una amenaza, lo que limita las 4 0-0 (D) …
respuestas del oponente, ya que Muy a propósito: el rey se po-
debe hacer algo para neutralizar ne en seguridad, activándose la
la amenaza. torre de h1.
LA APERTURA DE PEÓN DE DAMA

En algún momento de su vida entonces a atacarlo con más pie-


casi todos los jugadores de aje- zas de las que las negras pueden
drez realizan un feliz descubri- incorporar a la defensa. El peón,
miento: la Apertura de Peón de por supuesto, cae, y las blancas
Dama. prosiguen con el control de la vi-
El peón de dama ofrece a las tal columna e, llevando el juego
blancas muchas ventajas, y todas hasta el final, donde el proceso
ellas pueden resumirse en una so- ganador parece fácil.
la palabra: ¡presión! En la nº 18 (Noteboom – Do-
Las blancas tienen la oportu- esburgh), las negras descartan la
nidad de controlar y ejercer pre- maniobra liberadora … c5, lo que
sión sobre la columna c, en espe- permite a las blancas restringir y
cial la casilla c5. Y este tema es erradicar para siempre el avance
tan fuerte, que por sí solo puede de dicho peón. El peón acaba
producir el colapso de la posición siendo cercado, lo que se traduce
negra. en que el flanco de dama negro se
Contra sus tremendos efectos, encuentra en una camisa de fuer-
sólo hay un antídoto: el avance za. Las debilidades del flanco de
… c5, que las negras deben reali- dama tienen, como consecuencia,
zar como sea, antes o después. Sin el derrumbamiento del flanco de
ese avance, pueden quedar sen- rey.
tenciadas. Con él, pueden liberar Similares dificultades sufren
su posición en el flanco de dama, las negras en la partida Grünfeld
planteando un estado de tensión – Schenkein (nº 19), donde el re-
en el centro, y pueden oponer re- traso en luchar por el centro con-
sistencia en la columna c. duce al sellado del peón c negro, y
La partida Pillsbury – Mason con él, su flanco de dama, ¡por un
(nº 17) es un ejemplo clásico, don- peón desprotegido! La rápida
de las blancas controlan la colum- transición del ataque al flanco de
na c, mientras que las negras no rey deja a las negras indefensas.
consiguen realizar el avance … c5. Un juego posicional a gran es-
Pillsbury fija el peón c, de forma cala puede verse en la partida Ru-
que no pueda moverse, y procede binstein – Salwe (nº 20), que vuel-
118 AJEDREZ LÓGICO

ve a poner en evidencia las conse- El encuentro Pillsbury – Mar-


cuencias de omitir una jugada de- co (nº 22) es una partida ideal del
fensiva clave en la apertura: … c5. Gambito de Dama. En ella pode-
El control blanco de la columna c mos ver una demostración clásica
y de la casilla c5 les permite plas- de lo que ha llegado a conocerse
mar una notable obra estratégica. como Ataque Pillsbury. Es un
Bloquean c5 con un alfil (parali- hermoso ejemplo de la fuerza de
zando el peón c en su primer pa- un caballo situado en el poderoso
so) y luego van alternando las pie- puesto avanzado de e5, plasman-
zas bloqueadoras, de modo que do el ímpetu del jugador un des-
dicha casilla va siendo ocupada al- lumbrante ataque en el flanco de
ternativamente por ¡un alfil, un rey.
caballo, una torre y la dama! Ru- En la partida entre Van Vliet y
binstein acaba capturando el pe- Znosko-Borovsky (nº 23), son las
ón c, condenado de antemano, y negras quienes controlan la co-
pasa a la última fase de la partida, lumna c, gracias a un contraata-
una auténtica marcha triunfal de que en la segunda jugada, con 2
su propio peón pasado. … c5.
En la partida Chernev – Hahl- Consiguen ciertas ventajas,
bohm (nº 21), las negras sí reali- que culminan con una invasión
zan ese importante contragolpe de torre en séptima y el emplaza-
… c5, pero su centro, con un ca- miento de un caballo en el fuerte
ballo indefenso en d5, carece de puesto e4. Las negras doblan to-
estabilidad. Chernev gana tiempo rres sobre la columna c y realizan
para su ataque, con amenazas una incursión de rey entre los
contra las expuestas piezas negras peones enemigos, lo que conduce
y son estas ganancias de tiempo a la ganancia de un peón. El resto
las que conceden interés a la par- es una deliciosa lección acerca del
tida. arte de las simplificaciones.

Partida nº 17
Pillsbury – Mason
Hastings, 1895
Gambito de Dama Rehusado

• El peón d ocupa una importan-


1 d4 … te casilla en el centro y ataca
Las blancas abren el juego con dos valiosos puntos: e5 y c5.
una de las primeras jugadas posi- • El control de estas casillas impi-
bles más fuertes, por las siguien- de que las piezas enemigas pue-
tes razones: dan situarse en ellas.
LA APERTURA DE PEÓN DE DAMA 145

8 22 … ¥c8
7
Si las negras juegan 22 … ¦b8,
para proteger el alfil, las blancas
6
ganan así: 23 £f6+ ¢g8 24 ¦d3 f4
5 25 ¦h3 (amenazando 26
4 ¥xh7++) 25 … ¦fd8 26 ¦xh7, se-
3 guido de mate.
2
23 b4! …
¡Un golpe de K.O.! La dama
1
es desviada de la diagonal que
a b c d e f g h lleva hasta la torre de d8, que ne-
cesita su protección.
22 £e7! … ¿Qué pueden hacer las ne-
Penetrando en el corazón de gras?
la posición enemiga. El ataque 1) 23 … £xb4 24 ¦xd8 ¦xd8
sobre el alfil es un motivo, cuyo 25 £xd8+ gana.
propósito es ocupar al oponente, 2) 23 … ¦fe8 se contesta con
aunque sólo sea por un momento, 24 £f6+, seguido de 25 bxa5.
con el problema de defender el 3) 23 … ¦xd1+ 24 ¦xd1, con
alfil. De esa forma, las blancas dos fuertes amenazas sobre el ta-
conseguirán el tiempo que nece- pete: 25 £xf8++ y 25 bxa5, que no
sitan para ejecutar la verdadera pueden ser paradas al mismo
amenaza: un ataque a ambas to- tiempo.
rres negras. 1-0

Partida nº 20
Rubinstein – Salwe
Lodz, 1908
Gambito de Dama Rehusado

1 d4 … menor riesgo, 1 d4 se ha hecho


Hace ciento cuarenta años, los muy popular. Las aperturas de
jugadores comenzaban sus parti- peón dama conducen a posicio-
das casi automáticamente con nes sólidas y correctas. Además
1 e4, y si podían plantear un gam- de ofrecer seguridad, garantizan a
bito, no dejaban escapar la opor- las blancas una pequeña ventaja
tunidad de hacerlo. desde la misma apertura.
Hoy en día, cuando todo el Con su primera jugada, las
mundo quiere ganar sin correr el blancas ocupan y ejercen presión
164 AJEDREZ LÓGICO

Partida nº 22
Pillsbury – Marco
París, 1900
Gambito de Dama Rehusado

1 d4 … Aceptar la oferta de las blan-


Ya sea por diversión, honor o cas, con 2 … dxc4, no es una polí-
temperamento, ésta es una de las tica recomendable. Las negras no
mejores maneras de abrir el jue- pueden conservar ese peón, de
go. Se crean rutas para la dama y modo que al final se habría pro-
el alfil de c1, mientras que el peón ducido el cambio de un peón cen-
d toma parte activa en la lucha tral por otro lateral. Es cierto que
por el centro. Ocupa d4 y actúa la textual limita el radio de acción
como centinela de las casillas c5 y del alfil de c8, pero es un mal me-
e5, haciendo que estas casillas nor para lo que posiblemente sea
sean inaccesibles a las piezas ne- la mejor defensa de las negras. En
gras. esto radica la gran fuerza del
1 … d5 Gambito de Dama (para las blan-
La forma más sencilla de im- cas) y explica su gran populari-
pedir que las blancas logren un dad entre la mayoría de los juga-
mayor dominio del centro, pues si dores, que se sienten felices de
se les permite jugar 2 e4, la falan- poder plantear una apertura que
ge central de los dos peones incli- les permite ejercer presión desde
naría a su favor la balanza de las la primera jugada.
fuerzas en ese área vital. 3 ¤c3 (D) …
2 c4 … El caballo se desarrolla, de
Las blancas ofrecen un peón forma agresiva, por el centro, in-
para eliminar el punto fuerte de tensificando el ataque al peón d
las negras en el centro. Es necesa- negro.
rio realizar esta jugada antes de
desarrollar el caballo por c3, ya
8
que la columna c no puede ser
obstruida. 7

2 … e6 6
Las negras se preparan para 5
responder a 3 cxd5 con 3 … exd5, 4
manteniendo un peón en d5. Si
3
retomasen en d5 de dama, enton-
ces las blancas la atacarían, la 2

desviarían y crearían un fuerte 1


centro de peones, con e4. a b c d e f g h
EL MAESTRO DE AJEDREZ EXPLICA SUS IDEAS

Imaginemos que estamos sen- 2) En el medio juego, coordi-


tados detrás de un maestro que nación de piezas.
nos revela sus pensamientos en el 3) En el final, juego preciso y
transcurso de la partida. En tal económico.
caso podemos vivir la emoción Estas partidas constituyen
del juego combinativo y experi- otras tantas ilustraciones maravi-
mentar el placer de ver cómo las llosas de la eficacia de los princi-
ideas van tomando forma. Pode- pios de Capablanca en el juego
mos ver cómo los temas tácticos: práctico. En mi libro, estas parti-
la clavada, el tenedor de caballo, das son auténticas brillanteces.
el ataque doble y la combinación En la partida Capablanca –
de mate (el tipo de situación que Mattison (nº 24), las blancas no
podemos aprovechar siempre hacen sino desarrollar sus piezas,
que se nos presente la oportuni- pero eso basta para que surjan to-
dad) se van preparando mediante do tipo de pequeñas, pero pican-
la estrategia de disponer la esce- tes combinaciones. Lo que hace
na para su aparición. que parezcan impresionantes es
Las partidas que siguen no son que todas las combinaciones son
espectáculos de hermosos juegos favorables a las blancas, hasta lle-
artificiales, ni tampoco introdu- gar a la amenaza de mate en una
cen explosivos (o, a veces, impre- (un mate ahogado), que basta pa-
visibles) ataques. Puede que no se ra persuadir a las negras a rendir-
ajusten al popular concepto de se. ¡Una joya de Capablanca!
brillantez, pero muestran cómo Janowski – Alapin (nº 25) es,
pueden adecuarse las circunstan- sin duda alguna, la partida más
cias mediante un férreo control hermosa que jamás jugó Janows-
de las fuerzas en juego. Ponen de ki. Sus maniobras sobre la colum-
relieve también lo que puede na d conducen a la creación de un
conseguirse aplicando los tres peón pasado. El peón debe blo-
grandes principios formulados quearse, y las negras muestran
por Capablanca, y que él mismo cierta ingenuidad en el manejo de
adoptó con tanto éxito: piezas bloqueadoras, de forma tal
1) En la apertura, rápido y efi- que una pieza más fuerte reem-
ciente desarrollo. plaza a otra más débil. Surge en-
194 AJEDREZ LÓGICO

Partida nº 25
Janowski – Alapin
Barmen, 1905
Gambito de Dama Rehusado

1 d4 … Después de, por ejemplo, 2 …


Las blancas abren el juego si- ¤f6 3 cxd5 ¤xd5 4 e4 ¤f6 5 ¤c3,
tuando un peón en el centro. Este las blancas tienen todos los triun-
peón cumple varias funciones: fos en la mano.
3 ¤c3 …
• Permite jugar a dos piezas.
Más emprendedor que la pasi-
• Ocupa una importante casilla
va 3 ¤f3. Añade presión al punto
central.
d5, y el caballo participa en el
• Controla e5 y c5, impidiendo
control de e4.
que el oponente sitúe sus piezas
Uno de los objetivos de las
en tales casillas.
blancas en las aperturas de peón
• Está listo para prestar su apoyo
dama es realizar el avance del
a una pieza propia en los pues-
peón e, lo mismo que en las de
tos avanzados de c5 o e5.
rey se realiza un esfuerzo similar
1 … d5
por avanzar el peón d a d4.
Las responden con la jugada
3 … ¥e7 (D)
simétrica, situando un peón en el
La jugada habitual en este
centro, e impidiendo que las blan-
punto es 3 … ¤f6, pero las negras
cas prosigan con 2 e4.
trasponen el orden de movimien-
2 c4 …
tos para evitar la clavada del ca-
Las blancas ofrecen un peón
ballo.
para inducir a las negras a aban-
donar el centro.
Esta jugada también es un ata- 8
que al peón d, con intención de 7
apoderarse del centro.
6
2 … e6
La receta habitual para man- 5

tener un peón en el centro. En ca- 4


so de que las blancas jugasen 3
3 cxd5, las negras deben reempla- 2
zar el peón con otro peón. No de-
1
ben retomar de pieza, porque se-
a b c d e f g h
ría desviada con el peón e de las
blancas, con lo que éstas tendrían
una total supremacía en el centro. 4 ¤f3 …
EL MAESTRO DE AJEDREZ EXPLICA SUS IDEAS 217

49 f6 … 1-0
La señal de que ya es hora de Esta partida constituye una
rendirse. El peón no puede parar- hermosa ilustración de la técnica
se con 49 … ¢e8, porque 50 ¢g7 de explotar las debilidades sobre
lo corona. casillas negras.

Partida nº 27
Chejover – Rudakovsky
Moscú, 1945
Gambito de Dama Rehusado

1 d4 … peón c cumple muchos fines. Tres


Más que ninguna otra, esta ju- de ellos tienen que ver con el
gada ofrece a las blancas posibili- abandono del centro por parte de
dades de conseguir ventaja en la las negras:
apertura, sin correr ningún riesgo.
• Se ofrece en cambio, de forma
Dos piezas se liberan de golpe,
que induce a las negras a acep-
y un peón ocupa una casilla cen-
tar un peón lateral por un peón
tral, lo mismo que con 1 e4, pero
central.
además hay dos ventajas adicio-
• Llegado el momento, amenaza
nales con 1 d4:
con destruir el centro negro,
• El peón d4 está protegido por la capturando el peón d5.
dama, por lo que está a salvo de • Ejerce una constante presión
cualquier ataque inmediato. sobre el peón d, a fin de que las
• Las blancas no están expuestas negras se mantengan ocupadas
a amenazas sobre su peón f2, en su protección.
como a menudo sucede en las
Además de todo esto, el avan-
aperturas de peón rey. La razón
ce del peón c asegura que se abri-
es que el control de c5 impide
rá la columna c, disponible para
que el alfil rey negro se sitúe en
su utilización por las piezas pesa-
dicha casilla, para atacar el
das blancas, de paso que abre una
peón vulnerable de f2.
diagonal a la dama.
1 … d5 2 … e6
La forma más sencilla de im- Las negras refuerzan la posi-
pedir que las blancas dominen ción de su peón central. En caso
por completo el centro con 2 e4. de que las blancas jueguen
2 c4 … 3 cxd5, se disponen a retomar de
La jugada que caracteriza el peón, manteniendo así un peón
Gambito de Dama. El versátil en el centro del tablero. Ésta es la
EL MAESTRO DE AJEDREZ EXPLICA SUS IDEAS 229

Partida nº 28
Tarrasch – Mieses
Gotemburgo, 1920
Defensa Escandinava

1 e4 … perseguida por las piezas meno-


En su delicioso libro Ajedrez res blancas.
para las Tardes de Invierno 2 exd5 (D)…
(Chess for Winter Evenings. No Lo más sencillo, para llevar las
traducido al castellano. N.d.T.), negras “a remolque”. Las alterna-
escrito hace más de 140 años, tivas 2 e5 y 2 ¤c3 son blandas, ya
H.R. Agnel proponía un intere- que no crean el menor problema
sante argumento en cuanto a la a las negras.
superioridad de 1 e4 sobre 1 d4:
“Mover dos casillas el peón d”, 8
decía, “da a la dama dos casillas 7
de juego, y cinco al alfil de c1. Pe- 6
ro jugar 1 e4 le concede cuatro
5
casillas de juego a la dama y cinco
al alfil de f1. Por esta razón, pue- 4

de verse que avanzar dos casillas 3


el peón e es la jugada más desea- 2
ble con que pueda iniciarse la 1
partida. Hay otra razón por la
a b c d e f g h
que esta jugada puede conside-
rarse ideal: el peón ocupa un pun- 2 … £xd5
to del centro del tablero. Dos Las negras también pueden
peones, situados en e4 y d4, apo- jugar 2 … ¤f6, para evitar la cap-
yados por sus piezas y peones, de- tura de dama, pero la continua-
ben considerarse la mejor dispo- ción 3 d4 ¤xd5 4 c4 ¤f6 5 ¤f3
sición militar, y deben tratar de ¥g4 6 ¥e2 deja a las blancas con
defenderse con toda su destreza y un excelente centro de peones y
fuerza de voluntad.” mejores perspectivas.
1 … d5 3 ¤c3 …
Con su primera jugada, las ne- El caballo se desarrolla ganan-
gras se oponen al monopolio do un tiempo, puesto que ataca a
blanco del centro. Las negras es- la dama negra.
tán dispuestas a correr riesgos, a Uno de los inconvenientes del
cambio de la iniciativa. Hay un sistema defensivo de las negras es
peligro en el hecho de que la da- que permite que su dama sea hos-
ma, al retomar en d5, entre en tigada por las piezas menores
juego demasiado pronto y sea contrarias, sin poder atacar éstas,
252 AJEDREZ LÓGICO

Partida nº 30
Capablanca – Villegas
Buenos Aires, 1914
Gambito de Dama Rehusado

1 d4 … desde las primeras jugadas. La


En esta partida, el arte del aje- apertura es, en sí misma, tan fuer-
drez se reduce a una simple fór- te que la blancas pueden cons-
mula: ¡consiga un peón pasado, truir una prometedora posición
aváncelo y gane! simplemente desarrollando sus
Las blancas abren el juego po- piezas a las casillas más promete-
niendo un pie en el centro, de pa- doras. El método es la simplici-
so que facilitan la movilización de dad misma:
dos piezas. Ponga en juego todas y cada
1 … d5 una de sus piezas, y no mueva nin-
Ésta probablemente sea la guna de ellas por segunda vez
respuesta más fuerte de las ne- hasta que el desarrollo no esté
gras. Iguala la presión sobre el completado.
centro e impide que las blancas lo El hecho de que 3 e3 abre pa-
monopolicen con 2 e4. so a un alfil, cerrándoselo al otro,
2 ¤f3 … tiene poca importancia, ya que el
El caballo entra en juego en alfil de c1 puede desarrollarse por
dirección al centro, intensificando b2. Las blancas no revelan sus in-
la presión del peón sobre e5. El tenciones por el momento: pue-
caballo cumple sus funciones de den plantear el Ataque Colle, o
forma óptima en f3, con ocho ca- quizá desarrollar el alfil por d3,
sillas en su radio de acción. con vistas a un rápido enroque.
2 … ¤f6 3 … c6
Las negras optan por la misma Las negras refuerzan su peón
fórmula, desarrollando su caballo de d5, anticipándose al inminente
de g8 a su puesto idóneo. Además ataque 4 c4. Prefieren este avance
de un considerable potencial de al alternativo 3 … e6, que encie-
ataque, desde f6 el caballo cum- rra a su alfil dama.
ple servicios en espera de aconte- Sin embargo, si las negras
cimientos, sobre todo al servicio quieren liberar su alfil, ¿por qué
de su rey, siendo particularmente no desarrollarlo de inmediato a
útil en la defensa de su monarca f5? Desde este punto podría neu-
enrocado. tralizar la acción del alfil blanco
3 e3 … en d3 y el casi inevitable cambio
No es el procedimiento más haría desaparecer del tablero el
enérgico, pero las blancas no tie- alfil de ataque enemigo, y con él
nen por qué mostrarse agresivas la base del Ataque Colle.
ÍNDICE DE JUGADORES

Los números se refieren a la página.


Un número en negrita indica que el primer jugador conducía blancas.

Alapin – Janowski 194


Alekhine – Poindle 103
Bernstein – Mieses 205
Blackburne – Blanchard 35
Blanchard – Blackburne 35
Canal – Capablanca 268
Capablanca – Canal 268, Havasi 260, Mattison 185, Villegas 252
Chejover – Rudakovsky 217
Chernev – Hahlbohm 156
Colle – Delvaux 28
Delvaux – Colle 28
Dobias – Podgorny 89
Doesburgh – Noteboom 130
Eckart – Tarrasch 72
Flohr – Pitschak 77, 83
Gebhard – Ruger 42
Grünfeld – Schenkein 138
Hahlbohm – Chernev 156
Havasi – Capablanca 260
Janowski – Alapin 194
Kurschner – Tarrasch 110
Liubarski – Soultanbeieff 23
Mackenzie – Znosko-Borovsky 63
Marco – Pillsbury 164
Maroczy – Rubinstein 281
Marshall – Tarrasch 238
Mason – Pillsbury 118
Mattison – Capablanca 185
Mieses – Bernstein 205, Tarrasch 95, 229
Noteboom – Doesburgh 130
Pillsbury – Marco 164, Mason 118
Pitschak – Flohr 77, 83
Podgorny – Dobias 89
298 AJEDREZ LÓGICO

Poindle – Alekhine 103


Prokes – Przepiorka 57
Przepiorka – Prokes 57
Rubinstein – Maroczy 281, Salwe 145
Rudakovsky – Chejover 217
Ruger – Gebhard 42
Salwe – Rubinstein 145
Schenkein – Grünfeld 138
Soultanbeieff – Liubarski 23
Spielmann – Wahle 51
Tarrasch – Eckart 72, Kurschner 110, Marshall 236, Mieses 95, 229
Teichmann – Von Scheve 14
Van Vliet – Znosko-Borovsky 172
Villegas – Capablanca 252
Von Scheve – Teichmann 14
Wahle – Spielmann 51
Walthoffen – Zeissl 46
Zeissl – Walthoffen 46
Znosko-Borovsky – Mackenzie 63, Van Vliet 172.
ÍNDICE DE APERTURAS

Colle, Sistema 28, 57, 77, 156


Escandinava, Defensa 229
Francesa, Defensa 51, 72, 89, 95
Gambito de Dama Aceptado 110
Gambito de Dama Rehusado 118, 130, 138, 145, 164, 194, 217, 238, 252,
281
Gambito de Rey Rehusado 35
Giuoco Piano 14, 23, 42
India de Dama, Defensa 268
Inglesa, Apertura 83
Nimzoindia, Defensa 185, 260
Ruy López, Apertura 46, 63, 103
Siciliana, Defensa 205
Stonewall, Ataque 172