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Historia( s) e Histórica 1

Reinhart Koselleck en conversación


con Carsten Dutt 2

DUTT: Jacob Taubes lo llamó en una te, que no admiten ninguna interpretación
ocasión un «partisano» de las historias en común, sino que reproducen contra-
plural frente a la historia en singular 3. dicciones consigo mismas, precisamente
Esta caracterización se refiere a un ele- también contradicciones en la exégesis~,
mento polémico que desde su Crítica y que esta pluralidad, no obstante, remite
Crisis 4 se encuentra en muchos de sus tra- desde el siglo xx a una historia común sin
bajos: a su discusión con la filosofía de la más, de cuya conceptualidad, revestida de
historia moderna. Frente al saber especula- filosofía de la historia, quiero en efecto
tivo evolutivo y las metas universales de escapar. Uno no puede por menos de
las que está dotado el paradigma filosófi- afrontar este aspecto común de la plurali-
co-histórico del singular colectivo «histo- dad de las historias como problema
ria» (Geschichte) 5, usted recuerda la moderno, especialmente del último y del
diversidad infinita, la heterogeneidad y presente siglo XXI. En qué medida este ele-
no convergencia de las unidades de mento común, que por de pronto y desde
acontecimientos que la historiografía el punto de vista empírico se encuentra
tematiza ~por lo demás y diého sea de salvaguardado siquiera técnicamente ~a
paso, sin conectar esta atención a las histo- saber, mediante la técnica de las comuni-
rias en la historia con una posición narra- caciones, de la transmisión de informacio-
tológica, que define la narración como la nes y de los transportes-, en qué medida
única forma legítima de representación~. este aspecto común, logrado mediante
He aquí mi primera pregunta: ¿Cómo con- semejante red, repercutirá en la estructura
sidera hoy, retrospectivamente, su crítica a política de la diversidad de historias, eso
la filosofía de la historia? es un problema abierto e irresoluble con
KOSELLECK: Bien, la dificultad que teleologías históricas e incluso con narrati-
plantea la filosofía de la historia consÍste vidades.
de hecho en que los sistemas idealistas, sin DUTT: Según una formulación preg-
excepción alguna, han hipostasiado pro- nante, que usted ha repetido en varias oca-
yectos totales de la historia entera hasta su siones, la tarea central de la Histórica, tras
presunta meta o han intentado demostrar- el fracaso de la filosofía de la historia,
los. Y esta pretensión total es ~en su tra- consiste en esclarecer «las condiciones de
ducción política- totalitaria, con las posibilidad de historias» 6. Si lo entiendo
consabidas consecuencias, especialmente correctamente, este principio, a pesar de
en el marxismo, que constituye un resulta- ser un préstamo lingüístico de la filosofía
do de esta filosofía de la historia idealista. trascendental, está orientado decididamen-
En contra de lo anterior cabe aducir te hacia la teoría del objeto (no propia-
teóricamente la pluralidad de historias, y, mente hacia la teoría del conocimiento,
a mi entender, con razón, claro está que como en su tiempo ocurrió con Droysen, o
con la reserva de que la multiplicidad de de la representación, como ocurre hoy, por
historias particulares ~ue siempre pue- ejemplo, con Ricoeur). A usted lo que le
den ser aporéticas y excluirse mutuamen- importa es desarrollar categorías que

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hagan comprensibles por qué pueden son básicamente las tres oposiciones --que,
acontecer en general historias y cómo pue- dicho de pasada, he reencontrado con
den discurrir. Usted ha llevado a cabo ese posterioridad en Goethe \ sin saberlo
programa en diferentes etapas: en los años previamente-: antes-después, fuera-den-
sesenta comenzó poniendo de relieve tro y arriba-abajo. Son categorías muy
estructuras formales del tiempo, cuyo formales, sin las cuales, empero, ninguna
espectro debía abarcar las posibles formas historia es pensable. y si se toma esto en
evolutivas de procesos históricos. Desde serio, se pueden deducir de estas catego-
los años ochenta se constata cada vez más rías formas de conflicto --conflictos, por-
nítidamente un deslizamiento del proyecto que las diferencias temporales se siguen
en dirección a la exploración de relaciones de manera completamente necesaria de
de fundamentación antropológica de histo- estas fracturas estructurales~ 8. Es decir,
rias. En polémica particularmente con el si tengo una teoría del conflicto, aplicable
análisis heideggeriano del Dasein, pero potencialmente repetidas veces, tengo
también con las premisas teóricas de la entonces a la vista el detonante de posibles
hermenéutica filosófica de su maestro problemas, los gérmenes generadores de
Hans-Georg Gadamer, ha esbozado una fricciones. Me parece que lo más impor-
antropología de relaciones elementales de tante es que las historias ea ipso no acaban
oposición, según las cuales el ser conflicti- armoniosamente, tal como han supuesto
vo «hombre» (Mensch) se ve envuelto una reiteradamente los filósofos de la historia
y otra vez en historias. Quisiera pedirle -para quienes tendrían estructuras con
que nos hablara de nuevo acerca de esta miras a su cumplimiento diacrónic~,
empresa, antes quizá de embarcarnos en la sino que siempre vemos estallar diacrónica-
discusión de algunos problemas y cuestio- mente nuevos conflictos en otro nivel -su-
nes de detalle que pueden suscitarse aquí. perior o inferior-o La segunda determina"
KOSELLECK: Sí, el concepto de ción duradera reside, además de en los
antropología como marco conceptual para citados pares antitéticos, en la distinción
posibles historias es propiamente más la entre lenguaje e historia no lingüística,
designación de un programa que su pleno que ciertamente puede ser cuestionada y
cumplimiento empírico [esto es, no hay revisada de continuo por la reflexión
que tomarlo como si ya hubiera sido reali- hermenéutica fundamental de la filosofía
zado en su integridad]. Así pues, también gadameriana, pues todo lo que el hombre
las categorías antropológicas formales que piensa y hace está condicionado lingüísti-
he elucidado precisan constantemente de camente.Pero la cuestión clave es si esta
la verificación empírica a fin de poder ser premisa basta para derivar como un acon-
transferidas a una teoría de la historia. Con tecer lingüístico también todas las histo-
esta matización, relativa ante todo a la pra- rias y la historia in toto, lo cual se me
xis investigadora, quisiera decir obvia- antoja imposible. Por eso el rasgo diferen-
mente que sin duda algunas determinacio" ciador entre lenguaje e historia constituye
nes duraderas formales son inherentes a la un dato que distingue la Histórica de cual-
naturaleza humana, articulada de modos quier tipo de hermenéutica.
completamente diversos en las historias DUTT: En efecto, Gadamer denomina
particulares fácticas. Esto vale desde las la historia (Historie) en Verdad y método
historias de Heródoto hasta las modernas «una especie de filología a gran escala»
historias del terror, que pueden tener una «<eine Art Philologie im Grofien») 9 -una
repercusión global -como no podemos formulación asaz problemática, según
dejar de ver nuevamente estos días. ¿Qué creo, porque ignora el hecho de que la
categorías formales son éstas? Pues bien, relación del historiador con los textos que

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le sirven como material para sus investiga- posibles -«posibles humanamente»-,


ciones es completamente distinta de la ¿no debería tener en cuenta, junto a la
relación del filólogo con la poesía (y por conflictividad ínsita en la condition hu-
supuesto también es distinta de la del maine y, por consiguiente, en cierto modo
jurista con el código del derecho vigente y estructuralmente insuprimible -como la
de la del teólogo con la verdad revelada). resultante de las relaciones arriba-abajo,
Para el historiador los textos transmitidos dentro-fuera, etc.-, también la facultad
no representan la última instancia, pues humana de resolverla, y en este contexto
los interroga sobre algo que los precede y tratar la razón como uno de los monopo-
de lo que posiblemente dan testimonio lios del hombre? Podemos no sólo matar-
sólo de una forma distorsionada. nos y vencemos unos a otros; también
KOSELLECK: De hecho, es propio podemos entendemos, practicar la justicia
del fenómeno fundamental de toda ocupa- e incluso, tal como ha recordado tan con"
ción con la historia que los textos, cierta- vincentemente Hannah Arendt en su
mente, sean necesarios para entenderla, antropología política, perdonar 11. Para
volver a contarla, repetirla o reescribirla. usted estos aspectos pasan llamativamente
Sin textos no puedo dedicarme a la histo- a un segundo plano. En un pasaje de
ria, pero los textos, efectivamente, no son Estratos del tiempo (Zeitschichten) se lle-
la última instancia, porque ningún texto ga incluso a leer: «La historia misma [...]
ofrece lo que caracteriza a una historia. es irracional -racional es a lo sumo su
Ninguna fuente, defínase como se quiera, análisis-» 12. Ahora bien, se podría obje-
basta para derivar suficientemente a partir tar: ¿No destila lo anterior demasiada
de ella la historia a la que remite. Toda sobriedad, esto es, un reflejo negativo de
historia es más O menos de lo que pueda la exaltación de la filosofía de la historia?
decir la fuente. Esto vale ya para las ¿Acaso no cabe discernir en la historia
estructuras de acontecimientos de histo- ganancias de racionalidad y procesos de
rias, que, aunque a menudo en fuentes aprendizaje, analizar sus condiciones y
bien relatadas se aproximan mucho al expresarlo en el sentido de un autorrefuer-
acontecimiento, nunca son, sin embargo, zo históricamente reflexivo de tales proce-
reducibles a ellas en una relación de 1 al, sos?
y todavía con más razón para procesos a KOSELLECK: El postulado de encon-
largo plazo que no figuran en ninguna trar razón en la historia, como postulado o
fuente, sino que es menester reconstruir su programa político, tiene naturalmente sen-
situación para ceñir los decursos a largo tido, puesto que sería absurdo afirmar que
plazo -por ejemplo, estadísticamente me- los hombres que están involucrados en
diante series de fuentes- con un corsé historias y que son capaces de matarse
temporal que tematiza la diacronía, que mutuamente 13 son irracionales a priori.
como tal, sin embargo, no se halla en nin- Ciertamente, la apelación a la razón perte-
guna fuente. Por eso siempre se procede nece a un programa mínimo de toda políti-
trascendentalmente -si se quiere expresar ca. La cuestión es sólo saber para qué sir-
así- al derivar de los textos las condicio- ve descubrir también razón en la historia,
nes de posibilidad de historias, pero nin- si diferentes unidades de acción con pro-
guna fuente por sí misma puede explicar yecciones racionales propias, sin posibili"
la historia 10. dad de entenderse suficientemente, gene"
DUTT: Volvamos a los lazos entre ran nuevos conflictos. Un conflicto se
Histórica y antropología. Una empresa que acaba cuando surge el siguiente y sólo
apunta a condiciones antropológicas, y en entonces. Por tanto, los conflictos nunca
este sentido metahistóricas, de historias pueden solucionarse definitivamente, sino

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que en realidad sólo son sustituidos por tica. Yo quizá lo expresaría con una for-
conflictos estructurados de modo distinto. mulación extrema: la moral significa el
Ésta es la experiencia que nos ha suminis- control negativo de lo que ocurrió de
trado hasta ahora la historia entera, y que, hecho, pero lo que de hecho ocurrió nunca
como es natural, puede interpretarse racio- es eo ipso moral.
nalmente, pero de ahí no cabe inferir que DUTT: Respecto al potencial analíti-
esta serie de conflictos produzca en sí una co-tipológico y explicativo de las catego-
razón mejor. Podemos esperarlo, intentar- rías de su Histórica, es evidente que los
lo, trabajar políticamente en pos de ese pares antitéticos dentro-fuera, arriba-aba-
objetivo ~sin duda alguna, pero no con jo, antes-después, concebidos como esque-
una antropología de la historia que define mas ~a los que pueden corresponder múl-
este advenimiento de la razón como algo tiples contenidos~ de relaciones de
que va de suyo. El peligro estriba en que tensión generadoras de historias, posibili-
al atribuir razón a la historia podemos sus- tan comparaciones y, por tanto, que se
traernos a nuestra responsabilidad. Esto es hagan patentes los puntos de convergencia
efectivamente lo que he tratado de expo- y también de divergencia entre historias.
ner en mi tesis doctoral como la aporía Semper idem et semper aliter. Pero ¿cuál
propia de la Ilustración 14. es la contribución de las categorías a la
Por lo demás, algo análogo vale para reconstrucción de historias particulares y
otro monopolio del hombre: la moral. Mi de sus consecuencias, al conocimiento de
hipótesis continúa siendo que la dimen- su origen, de su desarrollo y de sus efec-
sión moral de todos los campos de acción tos? Tienen que aportarse en cada caso
está siempre presente en el ámbito políti- principios explicativos comprehensivosy
co, en el económico, también en el religiO- a la vez muy específicos, que no son
so y teológico, sin que represente la pauta deducibles del retículo de las oposiciones
o la instancia última de nuestras decisio- elementales.
nes. Es decir, cuanta más inmoralidad sea KOSELLECK: Sí, seguramente. El
producida, por ejemplo en la historia polí- concepto de reconstrucción sugiere que se
tica o militar, o en la historia del terror, definan historias como tales susceptibles
tanto más fuerte es el modo deficiente de de mostrarse suficientemente a partir de
implicaciones morales, pero este modo ellas mismas; que, por consiguiente, no
deficiente de la ausencia de moral se pue- hay una construcción, sino sólo una re-
de mostrar. En cierta medida el juicio construcción, en el fondo una reproduc-
negativo sobre la falta de moral forma par- ción de lo que de hecho ocurrió. Esto es
te necesariamente de lo que acontece. Así posible en relación con los nexos entre
pues, aun no partiendo de que la historia acontecimientos (Ereigniszusammenhiinge)
se erija en tribunal del mundo (Weltge- en los que los agentes o grupos humanos
richt) y enmiende faltas morales, sea en el realizan acciones que pueden seguirse
más allá o todavía en esta historia misma, empíricamente y reconstruirse. Ahí reside,
según la interpretación optimista y, a la por ejemplo, la simplicidad de la historia
postre, terrorista de la historia universal, de la diplomacia o también la de la histo-
para la cual todo lo que pasa constituye ya ria de la política, cuya reconstrucción es
la ejecución del derecho y la moral ~por posible en este sentido, porque los agen-
consiguiente, incluso aunque no se pueda tes, sus acciones y omisiones, y los moti-
asumir esta posición~, queda la instancia vos que están detrás pueden hacerse visi-
negativa de las faltas morales y de las bles. Por el contrario, los conflictos reales
fuentes de errores, sin la que seguramente que requieren un largo período para ser
no se puede enjuiciar ninguna acción polí- dirimidos y que, por consiguiente, se

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extienden más allá de los espacios de se trata de un acontecimiento que no es


tiempo generacionales de los agentes, no descifrable merced a su singularidad (Ein-
se encuentran en ninguna fuente -como maligkeit), sino gracias a lo que se repite
ya dije-, y entonces puede tratarse menos en el acontecimiento y en su singulari-
de una reconstrucción que de un esbozo de dad. Esto es difícil de calcular porcen-
una posible historia, cuya plausibilidad es tualmente, pero grosso modo diría que
establecida por evidencias que crea el his- más del cincuenta por ciento de todos los
toriador mismo en el conjunto de las fuen- acontecimientos contienen estructuras de
tes. Ciertamente, esto no es ninguna repetición que resurgen in actu y son
invención de la historia, sino siempre sólo hechas de nuevo operativas. Por consi-
un hallazgo, el cual, sin embargo, se refie- guiente, el concepto de duración es en
re a nexos que necesitan una elaboración cualquier caso también un modo de acción
teórica previa. Analícense, verbigracia, siempre único (einmalig), que, sin embar-
los conflictos generacionales durante un go, en la suma de unicidades contiene
largo tiempo, o examínense las relaciones repeticiones muy difíciles de describir y
de producción y las fuerzas productivas en de descubrir a partir de las fuentes, porque
el sentido de Marx a través de los siglos las fuentes en general se refieren a aconte-
para ver cuándo se presentó la posibilidad cimientos únicos. y esto requiere un tra-
de un salto cualitativo, por ejemplo, bajo teórico previo sobre el que, hasta
mediante la tecnificación de la produc- donde sé, ninguna historia (Historie) ha
ción. Cabe, por tanto, indagar muchas reflexionado hasta ahora lo suficiente,
cosas a largo plazo que no se disuelven en tampoco se ha hecho en la praxis, en la
los acontecimientos particulares, pero que empiria investigadora; y por cierto tampo-
los condicionan. co yo lo he hecho. En mi libro sobre Pru-
y una indicación es, a mi entender, sia 15 he intentado estudiar las estructuras
especialmente relevante en este contexto: de repetición del derecho durante un siglo
El manido concepto de duración, la longue para mostrar 10 que, no obstante, cambia:
durée de Braudel, tan extendido en nues- las condiciones sociales del derecho, y
tro gremio, induce a un gran malentendi" precisamente por eso surgieron conflictos,
do. La duración no tiene nada de estático. aunque el derecho continuó siendo el mis-
Lo estático se halla por doquier en la natu- mo. Surgieron conflictos porque las cir-
raleza, si permanecen constantes circuns- cunstancias sociales relacionadas con el
tancias no humanas de índole natural, o derecho cambiaron, yesos conflictos, por
cambian en plazos extremadamente lar" tanto, sólo pueden explicarse mediante las
gos, en la historia natural en millones de estructuras de repetición del derecho, que
años o en decenas de miles de años, como, permaneció idéntico consigo mismo, pero,
por ejemplo, en la época glaciaL Pero los en lo concerniente a los casos que tenía
modos de acción previsibles a corto y que tratar, produjo casi injusticias.
medio plazo apenas pueden definirse La singularidad parece prima Jacie
como duraderos en el sentido de estados ofrecer la historia más real, en la medida
constantes. Duración implica repetición, en que los acontecimientos particulares
es decir, los acontecimientos particulares del día a día conforman la vida cotidiana y
contienen un sinnúmero de comporta- los responsables de las decisiones políticas
mientos, mentalidades, proyectos subjeti" se enfrentan a diario a alternativas, de las
vos, reglamentaciones institucionales, etc., que pueden derivarse disputas, conflictos
los cuales dependen todos de que se repi- y sus soluciones. Pero embutidos en esas
tan. En la repetición hay obviamente tam- singularidades hay una plétora de supues-
bién un hecho y un acontecimiento, pero tos que vienen repitiéndose, cronológica-

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mente, desde hace siglos o medios siglos y 1848 fracasó la unificación, probablemen-
que brindan las condiciones de posibilidad te por un exceso de identificación nacio-
de la unicidad. Si todo fuera único, se cae- nal. En realidad, nadie quería llevar a la
ría en el vacío. Si todo fuera nuevo, no se práctica modelos federales bajo la presión
sabría en absoluto cómo proceder. y esto de las potencias hegemónicas de Prusia y
nos plantea la cuestión: ¿Qué se repite de Austria, sin las cuales su viabilidad estaba
hecho para posibilitar la singularidad? en entredicho. Pero Bismarck rentabilizó
¿Cuántas fuerzas y estructuras de repeti- el saber propocionado por esa revolución,
ción se necesitarían (y, dado el caso, nece- y puso en práctica, por así decirlo, la solu-
sitamos) para poder ser innovadores? Ésta ción mínima de una hegemonía de Prusia
es la cuestión central, teóricamente cen- a escala federal, que luego se modificó
tral, que emerge en todas las situaciones estructuralmente muy deprisa en el curso
políticas. de la época guillermina 16.
Piense, por ejemplo, en la historia de Esto son aproximaciones que deben
la unificación de Bismarck, muy intensa- precisarse para introducirlas metódica-
mente explotada desde el punto de vista de mente en la ciencia histórica. Y aquí hasta
la crítica de las ideologías. En términos ahora, según mi opinión, apenas se ha
estructurales se ha tratado de la fundación hecho algo, tampoco yo he contribuido
de una constitución por parte de los prínci- demasiado a semejante tarea.
pes para proteger al pueblo alemán; así se DUTT: En la medida en que la investi-
definió entonces la constitución y ahí gación histórica haga visibles cambios
están contenidas premisas federales que estructurales a largo plazo y, por decirlo
descansan en la alianza entre los príncipes. así, lentos, procesos que abarcan varias
Esto no es idéntico al refuerzo democráti- generaciones, ella puede evidenciar algo
co que Bismarckintrodujocon el sufragio que no podía ser registrado ni experimen-
universal, lo cual demostró su plena tado conscientemente por los coetáneos.
modernidad en la instauración del Impe- En este sentido hay una experiencia de la
rio. Pero, precisamente en relación con la historia que es dependiente de la ciencia:
federación de príncipes, reclamó un mode- una conquista del uso del método de la
lo de actuación que se remontaba hasta historia profesional. Usted se ha ocupado
medio milenio en la historia alemana con en diversos trabajos de la historia de la
su experiencia reinterpretada siempre de historiografía 17 (Geschichte der Historie),
nuevo: Mediante federaciones en el seno y lo que en general ha hallado es inequívo-
del Imperio, éste fue tan socavado como camente la historia de un progreso: una
conservado. La Cámara y el Consejo áuli- historia de las acumulaciones de instru"
co Imperiales, por un lado, continuas mentales que permiten acceder a nuevas
intervenciones de los Estados vecinos, por fuentes de experiencias y nos ayudan a
otro, se encargaron de preservar la estruc- ganar conocimientos, que a su vez son
tura federal interna siempre amenazada. acumulados y permanecen disponibles en
Bismarck también utilizó un instrumental la memoria de la ciencia institucionali"
que estaba dado previamente en la historia zada. Pero usted también llama la atención
alemana -piénsese asimismo en la unión sobre pérdidas, especialmente en lo con-
aduanera dentro de la federación alema- cerniente a las posibilidades de la repre-
na- de un modo distinto al de cualquier sentación de lo comprendido mediante la
otro país europeo. Son estructuras de repe- investigación.
tición que representan condiciones de KOSELLECK: Sí, el progreso científi-
posibilidad de la libertad de acción, y Bis- co puede mostrarse naturalmente en el
marck las aprovechó admirablemente. En marco de criterios racionales. Tales crite-

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rios existen en el ámbito de la exégesis de ciones de posibilidad teóricas de una


las fuentes y de las aproximaciones metódi- acción mejor de lo que lo habría hecho sin
cas a las mismas, a su elaboración ~desde esos discursos inventados. Y así se puede
la arqueología hasta las exégesis textuales afirmar de Jacto que esto computa como
y las de los científicos de los mass media una pérdida, porque es decapitada la fanta-
de hoy. Dentro del marco de esas condi- sía que, con los discursos inventados de
ciones hay criterios que posibilitan contro" Tucídides, había ofrecido creaciones del
les racionales y que, por consiguiente, máximo nivel teórico para la ciencia rus"
espolean un proceso cognoscitivo irrever- tórica.
sible ~sin perjuicio de las condiciones de DUTT: Se podría tal vez aducir que
este proceso~. Por tanto, si se tematizan este déficit en la modernidad es equilibra-
con Thomas Kuhn revoluciones en las do por una suerte de división de tareas entre
ciencias 18, entonces sólo cabe decir: A la ciencia histórica que renuncia a este y
pesar de todas las singularidades, pulsos otros elementos estilísticos propios de la
generacionales y cambios de paradigmas ficción, por un lado, y la prosa literaria, que
hay nociones que continúan siendo desci- se sirve de ellos, por otro. Esto podría
frables acumulativamente. Malo si no fue- considerarse como una relación comple-
ra así, Pues, de lo contrario, nos extende- mentaria. Seguramente conviene apreciar
ríamos a nosotros mismos el certificado de muchas novelas importantes -desde Gue-
la estulticia absoluta. Pero, por otro lado, rra y paz de Tolstoi hasta Aniversarios
están las pérdidas ~que ni proporcio- (Jahrestagen) de Uwe Johnson~ como
nalmente ni a guisa de balance son com- obras historiográficas, aunque natural-
pensables con los progresos del conoci- mente no como obras sujetas a las restric-
miento. Yo diría más bien que son ciones de la técnica expositiva, a la
relaciones asimétricas. Hay pérdidas que «disciplina de la verdad» de la historia
se sustraen al control racional de la ciencia, científica.
que, por decirlo así, están a sus espaldas, KOSELLECK: Por supuesto, puede
de través. El clásico ejemplo es quizá la denominarse complementaria, pero no es
capacidad de Tucídides para inventar dis- entonces un estado de equilibrio, sino que,
cursos, imitada hasta entrado el siglo XVIII. por decirlo así, hay asimetrías recíprocas
El propio Ranke ha intercalado discursos que de este modo se hacen manifiestas.
en sus historias que, sin embargo, ha deri- Sin duda, el tratamiento literario de expe-
vado directamente de las fuentes, y así, a riencias históricas es no sólo estéticamente
diferencia de Tucídides, no ha proporcio- más interesante que la lectura de la mayo-
nado discursos inventados. Pero los dis- ría de los textos históricos, sino que cuenta
cursos ficticios de Tucídides tienen el gran con la gran ventaja de, por ejemplo, redu-
mérito de poder decir casi poéticamente y cir simbólicamente los episodios conflicti-
de manera comprimida en pocas páginas vos a situaciones que pueden decir en
más de lo que ha sido capaz de ofrecer pocas páginas más de lo que a uno le per-
cualquier discurso pronunciado realmente miten decir varios metros de longitud de
en una situación de confrontación política. ediciones de fuentes. Por eso la historia
Tucídides, por tanto, formula pretensiones relatada está en tal respecto más cerca del
teóricas en las ideas pensadas, discutidas y novelista, del epos, que de la edición críti"
expresadas, que de otro modo no podrían ca de las fuentes. Toda historia narrada
hacerse patentes. Esto constituye un logro conduce al terreno en el que la fantasía es
estético superior al de un discurso recons- necesaria para producir un mínimo de
truido o conforme a las fuentes, en el sen- consistencia, de expresividad simbólica o
tido de que ha conceptualizado las condi- de sentido, que no serían en absoluto posi-

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bIes sin narraciones. He aquí algunos dia y sátira-o ¿Ha podido usted sacar pro-
.ejemplos: El compromiso matrimonial en vecho de estos trabajos para sus propias
Sto Domingo (Die Verlobung in Sto Domin- investigaciones? ¿Cómo valoraría en
go) de Kleist, una historia de amor, en general la discusión, todavía en curso,
cuyos lances conflictivos simbólicos está acerca de la narratividad y la poeticidad?
contenida la Revolución Francesa entera. KOSELLECK: Yo mismo he editado a
y esto vale también para el relato de Mel- White para ponerlo al alcance del público
ville Billy Budd. En unas 100 páginas se alemán 21, aunque, con todo el afecto que
presentan simbólicamente todos los con- siento por él como autor, lo critico. Ha
flictos de la Revolución Francesa, incluso desarrollado un enfoque legítimo que, en
los existentes entre Inglaterra y Francia. suma, tematiza el estatuto lingüístico de
De hecho hay muchas producciones poéti- un relato histórico y de la historiografía.
cas que, también como historiador, valoro En ese sentido aproxima la historia a
de una forma determinable más que una géneros que también son abordados en la
colección de fuentes de utilidadestadísti- ciencia literaria, en la historia de la litera-
ca, pues ella implica un tipo de enfoque tura o en la historia de la retórica. La
completamente diferente. La condensa- ampliación algo farragosa de las categorí-
ción, la poetización 19 (Verdichtung), que as de la retórica como conceptos de géne-
es una parte muy importante del dominio ros es un problema secundario. El proble-
de la experiencia humana, no se debería ma principal estriba en que White
adjudicar sin más únicamente a la pura descuida aquello que distingue a la ciencia
ficción, sino que es menester conceder que histórica, la cual erige ella misma una ins-
muchos escritores han conceptualizado tancia de control de la exégesis de las
experiencias históricas de tal modo que de fuentes, cuya valla metódica siempre debe
ahí se derivan plausibilidad e intelección saltar para acreditarse como ciencia. y
de la realidad. Pienso asimismo en las esta instancia de control de la exégesis de
novelas de Faulkner sobre la guerra civil las fuentes desaparece finalmente en Whi-
americana. La perspectiva, la diversidad te. Por eso su análisis, aunque sugerente y
de estratos de la experiencia que se exclu- estimulante, no basta para marcar la dife"
yen recíprocamente, es uno de sus grandes rencia entre historiografía y ciencia histó-
temas. Esto significa que las experiencias rica. Esto no puede conseguirlo White con
truncadas en cada caso son reunidas por él sus categorías. He ahí su gran desventaja.
en la novela de una manera que cualquiera El redescubrimiento de la narratividad,
puede entender cómo surgen y se agarro- movimiento hoy de moda, es también en
tan conflictos insolubles. el fondo una reacción contra una historio-
DUTT: Sobre todo desde Metahistory grafía sociologista que procede con exce-
de Hayden White 20 se discute intensamen- sivos bríos analíticos y quizá incluso con-
te la dimensión poética no sólo de la tra la sociología en general, asunto que,
historiografía con dispensa para emplear sin embargo, no quiero entrar a valorar
designaciones genéricas como «novela», ahora. Pero se trata de una problemática
sino incluso de la académica, de la cultiva- fallida, porque los criterios de índole
da por los especialistas. White ha desarrO- metódica inmanentes a la ciencia no pue"
llado una poética de la historiografía, que den cumplirse mediante ningún comple-
enlazando con Northrop Frye descubre mento, disolución O superación narrativos.
también en las exposiciones de obras his" Luego sí, hemos de conservar los criterios
tóricas rigurosamente fieles a las fuentes inmanentes a la ciencia, con lo que, obvia-
formas arquetípicas de modelación narrati- mente, no estamos estableciendo ya cómo
va del mundo ~romance, comedia, trage- escribirá con posterioridad el historiador.

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Cómo se exprese por escrito el historiador no son considerados como tales desde
es algo que, a la postre, depende de su perspectivas contrapuestas. Pero la ciencia
propia capacidad para expresarse, y aquí, histórica tiene el deber de presentar los
por supuesto, constatamos una vecindad conflictos en su diversidad y no de buscar
con la literatura. la identidad. y ahí reside la enorme venta-
Dudo que de lo precedente pueda deri- ja de la ciencia histórica, como evidente-
varse la conclusión ulterior de que la mente también de la historiografía si en
narratividad pueda ser una base para la ella se expresa ciencia: que constriñe a
identificación. Creo que la historiografía leer a contrapelo, que gracias a ella hemos
se ha sobreestimado como gremio si pien- de tomar buena nota de verdades que no
sa que con sus narraciones puede crear o son fundadoras de identidad.
producir identidades políticas, lo que en DUTT: Las exigencias de relevancia
cierta manera es una esperanza idealista de que le son dictadas a la ciencia histórica
muchos narrativistas. por conceptos de actualidad fíjados extra"
DUTT: Por consiguiente, usted no es científicamente y, a ser posible, política-
amigo de la tesis desarrollada por Lübbe, mente, están por principio fuera de lugar.
según la cual la historia asume la función Los análisis del presente no son «más
de presentación de la identidad 22 -tesis importantes» que la denominada investi-
provista, también ya en Lübbe, de la reser- gación «puramente anticuaria».
va de una determinación parcial-o KOSELLECK: Obviamente, yo siem-
KOSELLECK: Con toda seguridad pre les concedería a los análisis del pre-
esto es una sobreestimación que obedece a sente la oportunidad de despertar en el lec-
que en el siglo XIX la historiografía ocupa- tor normal una mayor curiosidad que, por
ba una posición que aventajaba en rango a ejemplo, a temas aparentemente muy ale-
casi los teólogos. Más tarde, con la jados de sus intereses; pero esto carece de
diferenciación y especialización de la validez desde el punto de vista de la teoría
politología, la sociología, etc., perdió rele- de la ciencia y no debería valer desde el de
vancia y sobre todo actualidad, que puede la política de la ciencia. Tiene usted toda
ser recobrada sólo artificialmente. Ahí la razón. Epistemológicamente es un argu-
exactamente apunta, por otra parte, mi crí- mento débil sostener que con la aproxima-
tica a la escuela francesa de los Annales, ción al presente se gana mayor actualidad
que, vista desde esta perspectiva, repre- y relevancia. Relevancia y actualidad con-
senta una historiografía puramente autista sisten más bien en evaluar zonas conflicti"
al servicio de la propia identificación fran- vas que van más allá de individuos y aso-
cesa. Braudel empezó definiendo la Revo- ciaciones personales y que se generan
lución Francesa como punto final de la siempre de nuevo. En consecuencia, pue-
larga duración para escapar a las dificul- do aprender más de Tucídides que, verbi-
tades complejas que desde entonces han gracia, de cualquier biografía de Helmut
ido al encuentro de la historia francesa. Es Kohl. La extrañeza (Fremdartigkeit) de
decir, esta larga duración es un postulado historias pasadas puede ser para el conoci-
idealista con miras a la identificación miento mucho más importante que la
francesa. y lo mismo vale naturalmente rememoración instrumentalizada de la his-
para los fundadores de identificación de toria. Precisamente ahora, en que vuelven
nuestros días. Pierre Nora 23 se refiere a perfilarse antagonismos religiosos a
únicamente a los lugares de la memoria escala global, la cuestión verdaderamente
(Erinnerungsorte) franceses, y los conflic- crucial estriba en si para nuestra capacidad
tos reflejados en los mismos con Alema- de acción política de hoy no es más impor-
nia, con Gran Bretaña, con Italia y España, tante conocer las historias de Mahoma y

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TEXTOS Y DOCUMENTOS

leer las suras que seguir a diario lasuce- partisana» por una Histórica que tematiza
sión de los actos terroristas. De hecho, en estructuras de repetición -sean naturales,
nuestra situación la distancia quizá sea antropológicas o contingentes histórica-
más actual que la proximidad. Y si conse- mente- como condiciones de posibilidad
guimos saber esto de una vez, entonces no de historias consiste en la rehabilitación de
podremos tragamos la simple alternativa ese topos? Si cabe identificar estructuras
«actualidad» o «pura antigualla». En la de repetición, entonces también pueden
historia realmente todo guarda siempre hacerse pronósticos, que aunque tal vez no
relación con todo, y averiguar qué pers- nos autoricen a deducir acontecimientos
pectivas deben promoverse para ganar particulares, sin embargo, nos permiten
conocimiento en general o incrementarlo, decir lo que en general puede ocurrir y lo
es ciertamente un arte que debería distin- que probablemente ocurrirá.
guir al historiador. KOSELLECK: Tiene usted razón. El
La ventaja de la ciencia histórica resi- topos Historia Magistra perdió su evi-
de en todo caso en que efectivamente, dencia en el siglo XIX tras la Revolución
como sabía Goethe, están a su disposi- Francesa, porque la historia entera fue
ción un par de milenios. En consecuencia, concebida crecientemente como única
es capaz de entender la actualidad mis- (einmalig). Éste es también el axioma del
ma definida con anterioridad como un llamado historicismo. Cada época está
cortocircuito y, bajo ciertas circunstancias, relacionada directamente con Dios, por
como un cotocircuito políticamente pe- consiguiente, es siempre única. Y taluni-
ligroso. Actualizaciones organizadas pere- cidad (Einmaligkeit) impide aprender
cen también muy deprisa. Incluso esas algo de un caso anterior por ser único. En
identidades producidas constantemente realidad, esta teoría de la unicidad del his-
son a corto plazo y asmáticas. Así como toricismo es un resultado de la sociedad
no existió «un pueblo alemán» tal cual fue acelerada revolucionaria e industrial que
invocado de continuo en el siglo XIX, tam- suprimió el Estado estamental y dio lugar
poco tenemos hoy una «comunidad al Estado igualitario de la democracia
europea» que opere fundando identidad. analizado por Tocqueville. Pero cuanto
Por supuesto, podemos trabajar política- más aumenta la unicidad en el horizonte
mente en esa dirección y hasta propiciar de la industrialización moderna, tanto
argumentos históricos, pero no los encon- mejor se demuestra que las condiciones
traremos si se funcionaliza o instrumenta- que han posibilitado esas unicidades se
liza la historia. La historia se Sustrae a repiten fuertemente. Y en ese sentido se
toda instrumentalización. Ella siempre se le hace justicia a la Historia Magistra
vengará como un poder que entraña algo Vitae en un plano teórico diferente. No
más que la posibilidad de forzar ofertas de podemos predecir los detalles, no sabe-
identificación. mos qué hará en el futuro el presidente
DUTT: En un artículo que se ha hecho Bush. Pero conocemos el marco de las
famoso, aparecido primeramente en el condiciones dentro del cual, por ejemplo,
libro de homenaje a Karl L6with, ha los americanos combatirán desde ahora el
investigado la pérdida de validez que se terrorismo. Luego las categorías con las
inicia con la modernidad del topos Histo- que trabajan los americanos para sus
ria Magistra Vitae, su «disolución en el diagnósticos albergan naturalmente ele-
horizonte de la movida historia moder- mentos repetitivos de su entera cosmovi-
na» 24. ¿Estaría usted de acuerdo conmigo, sión política, que sin duda, bajo el aspec"
si yo afirmara que el punto principal, o al to de la libertad democrática, es modélica,
menos uno de los principales, de su «lucha pero con secuelas y cargas que repercuten

220 ISEGORfA/29 (2003)


TEXTOS Y DOCUMENTOS

de una manera menos modélica en otras antemano a fin de ser capaces de actuar.
zonas del globo. Tenemos que intervenir con mayor celeri-
Lo que distingue a la modernidad es, dad e igualmente, en virtud de las posibili-
compendiado en un solo concepto, una dades de repetición, pensar anticipa-
aceleración que no está contenida en las damente y a largo plazo para poder obrar
condiciones (Vorgaben) naturales de la en la actualidad. Los acontecimientos y las
humanidad. y la diferencia fundamental noticias sobre ellos convergen visiblemen-
entre la historia desde el siglo XVIII y las te. Lo acabamos de vivir ahora de nuevo
historias precedentes es que las mismas con el ataque terrorista a Nueva York: El
condiciones estructurales cambian más acontecimiento y las imágenes que hemos
rápidamente de lo que antes era posible. contemplado fueron sincrónicos. Es decir,
Esto empieza con la fuerza motriz del ya no hay diferencia entre los aconteci-
vapor y continúa después con los acelera- mientos, por un lado, y su presentación e
dores químicos, electrónicos y atómicos interpretación políticas, por otro, sino que
que han transformado por completo toda la éstas deben ser pensadas teóricamente por
red de comunicaciones, todo el sistema de anticipado para poder influir en aquéllos.
transmisión de información, y lo han hecho En ese sentido toda la estructura de la
de tal manera que hoy se puede viajar alre- acció"n ha sido alterada por la aceleración
dedor del globo (no sólo utópica, sino real- de los sistemas de comunicaciones y de la
mente) en veinticuatro horas; y que los transmisión de información, y lo mismo
acontecimientos de cualquier punto del vale en el terreno militar. Pensar por ade-
globo están incluidos simultáneamente en lantado presupone, no obstante, un mínimo
los noticiarios de todos los receptores. Lo de estructuras de repetición; de lo contra"
cual significa que cabe reconocer una ley, rio, no sería posible anticipar nada en abso-
delinear una regularidad, que, por lo luto. Esto es, lo que ahora debe ser pensa-
demás, ya formuló Henry Adams en Amé- do por adelantado es la anticipación de
rica en el año 1904: «The Law of Accele- posibles repeticiones para ganar en general
ration» 25. Ella se basa en que los acelera- influencia sobre lo que pasa.
dores técnicos han cambiado la estructura En suma, Historia Magistra Vitae, sí,
de la sociedad entera y las potencias eco- pero no en el sentido de la repetición de
nómicas, así como la estructura de la deci- acontecimientos particulares, sino en el
sión política. Esto implica que ya no sirve sentido de una ciencia del pronóstico que
estar a la espera de decisiones que nos mida los márgenes de posibilidad de
incumben, sino que deben pensarse de acontecimientos.

NOTAS

I «Geschichte(n) und Historik. Reinhart Koselleck vista con Reinhart Koselleck que mantuve en Biele-
im Gesprach mit Carsten Dutt», en [nternationale feld el 17 de septiembre de 2001. Quisiera agrade-
Zeitschriftfür Philosophie, núm. 2, 2001, pp. 257-271. cerle sinceramente al Sr. Koselleck su amable
Agradecemos a dicha revista su autorización a [sego- disposición a realizar esta entrevista y las molestias
ría para esta traducción, agradecimiento que hacemos que se tomó para revisar el texto resultante. [Carsten
extensivo al profesor Koselleck y al Sr. OuU. Faustino Outl.]
Oncina (Universitat de Valencia) es el responsable de 3 Jacob Taubes, «Geschichtsphilosophie und His"
la traducción al castellano y de las notas aclaratorias torik. Bemerkungen zu Kosellecks Programm einer
[[segoría]. neuen Historik», en Reinhart Koselleck, Wolf-Oieter
~ El siguiente texto es una versión, reelaborada Stempel (eds.), Geschichte-Ereignis und Erzahlung,
con vistas a su publicación y provista de citas, debi- München, 1973 (=Poetik und Hermeneutik V),
damente verificadas, y algunas notas, de una entre- pp.490-499,aquíp.493.

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TEXTOS y DOCUMENTOS

4 Reinhart Koselleck, Kritik und Krise. Eine Studie tal que debía conducir a la filosofía de la historia del
zur Pathogenese der bürgerlichen Welt, Freiburg, Idealismo. La Geschichte como nexo entre acciones
München, 1959,2. Aufl., Frankfurt a. M., 1973 (ed. se fusionó con su conocimiento. La afirmación de
cast. Critica y crisis del mundo burgués, Madrid, Droysen de que la Geschichte sólo es el saber de ella
Rialp, 1965). [N. del r.] misma es el resultado de esta evolución. Esta
5 Koselleck ha rastreado en varios trabajos la con- convergencia de un doble sentido obviamente modifi-
versión en la segunda mitad del siglo XVIII de la histo- có también el significado de una Historie como
ria (Geschichte) como un concepto plural, que designa magistra vitae» (VZ, pp. 47-48; FP, p. 50 ~no nos
historias particulares, en uno singular (la historia sin hemos atenido literalmente a esta traducción-). Ante
más, la historia en general, en y para sí misma,...), y la imposibilidad de encontrar siempre correlatos exac-
que comprime en uno el doble uso lingüístico de tos de ambos términos en castellano, hemos optado
«Ge$chichte» y «Historie», que hace que a partir de por traducirlos como «historia», con las salvedades
entonces ambas expresiones puedan calificar tanto la que indicaremos, incluyendo entre paréntesis el origi-
conexión entre los acontecimientos como su represen- nal alemán, si lo consideramos necesario. En caso de
tación. Con su comunión semántica se inicia la filoso- omitir el paréntesis, nos referimos a «Gesehiehte»,
fía de la historia, en la que la noción de historia como pues esta locución sumará a su significado originario
ámbito de la realidad quedó uncida a la trascendental de historia acontecida el de Historie o historia rela-
como espacio de la reflexión, siendo sujeto y objeto tada, mentando tanto la serie de acontecimientos
de sí misma. Además, propicia el drenaje del carácter como su narración. A fin de distinguir la Histórica
edificante, esto es, de la ejemplaridad repetible, del (Historik), en cuanto doctrina trascendental de la his-
pasado, desdeñado como un lastre en favor €le una toria, del adjetivo «histórica» (gesehiehtlich, histo-
dilatación incesante del futuro, disponible y prepoten- riseh), emplearemos la mayúscula para la primera.
te a la vez, que le ha arrebatado a la providencia sus [N. del T.]
atributos divinos al erigirse en tribunal universal [Ver- 6 «Histórica y hermenéutica» (1985), en Reinhart

gangene Zukunft (VZ), Frankfurt, Suhrkamp, 1979, Koselleck, Zeitsehichten. Studien zur Historik (ZS),
passim; ed. cast., Futuro pasado (FP), Barcelona, Pai- Frankfurt a. M., 2000, pp. 97-118, aquí p. 99 [ed.
dós, 1993 -para una sistematización de los criterios cast., Historia y hermenéutica (HH), Introducción de
de eSe nuevo concepto véase, p. ej., VZ, pp. 264-265; J. L. Villacañas y F. Oncina, Barcelona, Paidós, 1997,
FP, pp. 255-256-, o la voz «Geschichte, Historie» en p.68].
el vol. 2 del léxico Gesehichtliche Grundbegriffe 7 Cfr. Reinhart Koselleck, Goethes unzeitgemafie

(GG), Stuttgart, Klett Cotta Verlag, 1975, pp. 593-717; Gesehichte, Heidelberg, 1997.
ed. cast., hi$toria/Historia, traducción e introducción 8 Koselleck se refiere a la yuxtaposición o coexis-
de A. Gómez Ramos, Madrid, Trotta, 2004], tencia de diversas temporalidades, a la simultaneidad
La diferencia y posterior identificación entre His- cronológica de lo que no eS simultáneo social y políti-
torie y Geschichte la expone del modo siguiente: camente, fenómeno típico de la modernidad acelera-
«En el ámbito lingüístico alemán se produjo un da, detonante de conflictos, que denomina «contem-
deslizamiento semántico que vació de su sentido al poraneidad de lo no contemporáneo» (cfr., p. ej., ZS,
viejo topos o, al menos, impulsó este vaciamiento. p. 101; HH, pp. 72-73). [N. del T.]
La palabra extranjera Historie, que había obtenido 9 Hans-Georg Gadamer, Wahrheit und Methode.

carta de naturaleza alemana y significaba Grundzüge einer philosophisehen Hermeneutik, 6.


prevalentemente la relación, el informe (Berieht), la Aufl., Tübingen, 1990, p. 345 (ed. cast., Salamanca,
narración de lo sucedido (Erziihlung von Gesehehe- Sígueme, 1991, p. 413). [Aquí se traduce Historie
nem) y especialmente las ciencias históricas, fue como «historiografía», equivalencia que, amén de no
relegada visiblemente en el curso del siglo XVIII por ser siempre rigurosamente fiel al significado del tér-
la palabra Geschichte. La marginación de la Historie mino alemán, no deja de resultar en ocasionesaporéti-
en favor de la Geschichte se realizó aproximada- ca, como evidencia el afán de Koselleck por deslindar
mente a partir de 1750 Con una vehemencia medible entre hermenéutica e Histórica] [N. del T.]
estadísticamente. Pero Geschichte significa en pri- JO Cfr. ZS, pp. 113-117; HH, pp. 89-93. [N. del T.]

mer lllgar el evento (Begebenheit) o una serie de 11 Cfr. Hannah Arendt, Vita activa oder vom tati-

acciones efectuadas o sufridas, cometidas o padeci- gen Leben, München, 1981, pp. 300-311: «Die Unwi-
das; la expresión se refiere más bienal mismo aconte- derruflichkeit des Getanen und die Macht zu ver-
cer que a su informe. Ciertamente, y ya desde hace zeihen» (ed. cast., Barcelona, Paidós, 1993, p. 255:
tiempo, la Geschichte incluía en Su significado tam- «Irreversibilidad y el poder de perdonar»).
biénel informe, así como, a la inversa, la Historie 12 Koselleck, «Historik und Hermeneutik», en ZS,
indicaba el acontecimiento mismo. [...]. Cuanto más p. 113 (HH, p. 88).
convergían la Geschichte como acontecimiento 13 La Histórica como doctrina de las condiciones

(Ereignis) y como representación (Darstellung) tanto de posibilidad de historias parte de la indigencia de la


más se preparaba lingüísticamente el giro trascenden- analítica existenciaria de Heidegger para tematizar la

222 ISEGORíA/29 (2003)


TEXTOS Y DOCUMENTOS

estructura fundamental temporal de éstas. Así, por la inmensa ventaja de permitir ponerse de acuerdo
ejemplo, Koselleck cree necesario complementar la sobre un mínimo de derecho y de política comunes y
determinación heideggeriana del «precursar la muer- de consentir a la vez un máximo de autonomía a las
te» (Vorl(lufen zum Tode) con la categoría del «poder partes implicadas. Cualquiera que pueda ser la Europa
matar» (Totschl(lgenkonnen o sich gegenseitig umbrin- del porvenir, existe sin duda un mínimum federal que
gen zu mussen) (ZS, pp. 99-102; HH, pp. 71-75). El par debemos alcanzar si queremos continuar viviendo jun-
antitético que sigue a «tener que morir>>I«poder tos sobre este continente» (pp. 133-134). [N. del T.]
matar» es «amigo»/«enemigo», de cosecha schmittia- 17 Hemos optado por traducir de esta manera

na (2S, pp. 102-104; HH,pp. 75-77). Hemos de repa- «Geschichte der Historie» a sabiendas de que el tér-
rar en la metafísica belicista que le corresponde a esta mino Historie se refiere a la historia en el triple senti-
idea aplicada a la soberanía nacional. Pues una nación do de conocimiento (Kunde), relato (Erziihlung) y
es para Schmitt verdaderamente soberana sólo si reco- ciencia (Wissenschaft) histórica (véase la voz «Ges-
noce al enemigo y se afirma frente a la negación de la chichte, Historie», en GG, vol. 2, pp. 593-595).
propia existencia. Todo lo político -y con esta deter- Hemos pretendido así delimitar dos términos que ini-
minación quería difamar el Estado liberal por su debi- cian a partir del XVIII su convergencia. La apuesta
lidad- se preserva únicamente mediante la disposi- aquí por «historiografía» obedece a que el entrevista~
ción a matar y a morir. Quien critica con fundamentos dar parece tener en mente sobre todo el artículo de
morales la autoafirmación existencial y se opone a la Koselleck «Cambio de experiencia y cambio de méto-
determinación amigo-enemigo, cae él mismo bajo la do. Un apunte histórico-antropológico» (2S, pp. 27-
definición de enemigo y su resistencia debe ser que- 77; ed. cast., lns estratos del tiempo: estudios sobre
brada. Pues sólo mientras el Estado reprima a sus ene- la historia, Barcelona, Paidós, 2001, pp. 43-92), don-
migos interiores, puede conservar su sustancia políti- de se establecen tres tipos ideales de historiografía
ca en la lucha contra los enemigos exteriores [cfr. El (Historiographie) (op. cit., p. 41; p. 57). [N. del T.]
concepto de lo político (1932), Madrid, Alianza Uni- lB Cfr. Thomas S. Kuhn, Die Struktur wissenschaft·
versidad, 1991]. [N. del T.] licher Revolutionen, Frankfurt a. M., 1967 (passim)
14 Cfr. Reinhart Koselleck, Kritik und Krise. Eine red. cast., México, Fondo de Cultura Económica,
Studie zur Pflthogenese der burgerlichen Welt, Mün~ 1975].
chen, Freiburg, 1959, 2. Aufl., Frankfurt a. M., 1973 19 Koselleck juega aquí con los dos sentidos eti-

(ed. cast., Crítica y crisis del mundo burgués, Madrid, mológicos de la palabra alemana «Verdichtung», con-
Rialp, 1965). densación y poetización, con frecuencia tan entrelaza-
15 Reinhart Koselleck, Preuften zwischen Reform dos que se arrostra el peligro de borrar la frontera
und Revolution. Allgemeines lnndrecht, Verwaltung entre texto histórico y texto literario. Ya que a conti"
und soziale Bewegung zwischen 1791 und 1848, nuación va a aludir a Hayden White, incluimos a este
Stuttgart, 1967,2. Aufl. 1975. Taschenausgabe, Mün- propósito un pasaje del mismo: «Es un lugar común
chen, 1989. de la teoría histórica que el relato efectuado· a partir
16 Un trabajo capital de Koselleck acerca del fede- de los hechos sea una condensación -una reducción
ralismo como estructura recurrente, repetitiva y cam- del tiempo de la acción al tiempo del relatar y una
biante a la par, con incidencia en el debate actual reducción de todos los hechos que son conocidos
sobre la constitución europea y la articulación externa acerca de un período dado de la historia únicamente a
e interna de los países involucrados en ella, es el texto aquellos hechos que son importantes- no sólo de los
presentado el 22 de junio de 1993 en el marco de la acontecimientos que ocurren en un dominio espacio-
Conferencia Marc-Bloch organizada por la École des temporal dado, sino también de los hechos que puede
hautes études en sciences sociales de París: «Estruc- que se conozcan acerca de esos acontecimientos. La
turas federales de la historia alemana». Su tesis prin- traducción de lo que Collingwood llamó «el pensa-
cipal reza como sigue: «la historia alemana se distin- miento del historiador acerca de los acontecimientos»
gue... de la de los países vecinos por sus estructuras en un discurso escrito (laque de hecho dice o escribe)
federales. Es la historia de los numerosos pueblos en emplea todas aquellas condensaciones y desplaza-
el seno de un único Imperio lo que ha marcado la mientos peculiares del uso del discurso figurativo.
experiencia alemana hasta la consigna «Ein Reich, ein Los historiadores pueden desear hablar literalmente y
Volk, ein Fuhrer>' (Un Imperio, un pueblo, un caudi~ no decir otra cosa que la verdad acerca de sus objetos
110) -fórmula destinada, no obstante, a recusar el de estudio, pero no pueden narrativizar sin recurrir al
carácter federal de la historia constitucional alemana» habla figurativa ya un discurso más poético (o retóri-
(Reinhart Koselleck, L'expérience de l'histoire, París, co) que literal. Una consideración meramente litera-
GallimardlLe Seuil, 1997, p. 124; cfr. Ídem, Euro- lista de «lo que ocurrió» en un determinado pasado
piiische Umrisse deutscher Geschichte: zwei Essays, podría usarse para producir sólo un anal o una cróni-
Heidelberg, Manutius Verlag, 1999). Su conclusión ca, no una «historia». La historiografía es un discurso
es también una exhortación prometedora ante el desa- que apunta normalmente hacia la construcción de una
fío que nos aguarda: «Las soluciones federales tienen narrativización verídica de los acontecimientos, no a

ISEGORíAl29 (2003) 223


TEXTOS y DOCUMENTOS

una descripción estática de un estado de cosas» (Hay- Universidad de Bielefeld auspició un grupo de trabajo
den White, «Hecho y figuración en el discurso históri- sobre el tema «Monumentos funerarios e imágenes de
co», en El texto histórico como artefacto literario, la muerte, entre arte y política». Un estudio compara-
Barcelona, Paidós, 2003, pp. 58-59). [N. del T.] do de los monumentos a los muertos en Europa desem-
20 Hayden White, Metahistory. The Historical bocó en varios ensayos y obras de síntesis: R. Kose-
Imagination in Nineteenth-Century Europe, Baltimo- lleck, «Kriegerdenkmale als Identitlitsstiftungen der
re, London, 1973. Traducción alemana: Frankfurt a. ÜberIebenden», en O. Marquard y K. StierIe (eds.),
M., 1992 (ed. cast., Metahistoria. La imaginación his- Identitat, München, Wilhelm Fink, 1979, pp. 255-276;
tórica en la Europa del siglo XIX, México, Fondo de R. Koselleck y M. Jeismann (eds.), Der politische
Cultura Económica, 1992). Totenkult. Kriegerdenkmiiler in der Moderne, Mün"
21 Cfr. Hayden White, Auch Klio dichtet oder die chen, 1994; R. Koselleck, Zur politischen Ikonologie
Fiktion des Faktischen, Stuttgart, 1986 (= Sprache des gewaltsamen Todes. Ein deutsch-franzosischer
und Geschichte, Bd. 10). [Se trata de la traducción Vergleich, VerIag Basel, Schwabe & Co AG, 1998;
alemana de Tropics of Discourse (Baltimore, The Ídem, «Die Diskontinuitlit der Erinnerung», en Deuts-
Johns Hopkins University Press, 1978), aparecida en che Zeitschriftfür Philosophie, 47, 1999, pp. 213-222;
una colección editorial dirigida por Koselleck y prolo- Ídem, «Formen und Traditionen des negativen
gada por él mismo. En dicho prefacio abunda en las Gediichtnisses», en V. Knigge y N. Frei (eds.), Ver-
diferencias con White aquí señaladas. Dos de los ar- brechen erinnern, München, Beck, 2002, pp. 21-32.
tículos de Tropics han sido vertidos al castellano en A ellos habría que añadir algunos artículos periodísti-
El texto histórico como artefacto literario (Barcelona, cos polémicos surgidos en el curso del debate público
Paidós, 2003). El profesor norteamericano ha corres- sobre el monumento a erigir en Berlín en memoria de
pondido a la precitada deferencia de su colega germa- las víctimas del holocausto, recogidos en el volumen
no con unas palabras preliminares a la versión inglesa Ute Heimrod, Günter Schlusche y Horst Seferens
de una antología de artículos del último (The Practice (eds.), Die Debatte um das «Denkmalfür die ermor-
of Conceptual History: Timing History, Spacing Con- deten luden». Der Denkmal-Streit. Das Denkmal?
cepts, Stanford, Stanford University Press, 2002, Eine Dokumentation, Philo VerIagsgeseIlschaft, Ber"
pp. IX-XIV)]. [N. del T.] lín, 1999.] [N. del T.]
22 Cfr. Hermann Lübbe, «Zur Identitlitsprlisenta- 24 Reinhart Koselleck, «Historia Magistra Vitae.
tionsfunktion der Historie», en Oda Marquard, Karl- Über die Auflosung des Topos im Horizont neuzei-
heinz Stierle (eds.), Identitiit, München, 1979 (= Poe- tlich bewegter Geschichte», en Hermann Braun y
tik und Hermeneutik, VIII), pp. 277-292. [ed. cast., Manfred Riedel (eds.), Natur und Geschichte. Karl
«La función de presentación de identidad de la histo- Lowithzum 70. Geburtstag, Stuttgart, 1967, pp. 196-
ria», en H. Lübbe, Filosofía práctica y Teoría de la 219. Reimpresión en Reinhart Koselleck, VZ, pp. 38-
Historia, Barcelona, Alfa, 1983, pp. 109- I29]. 86 (FP, pp. 41-66).
2J Cfr. Pierre Nora (ed.), Les lieux de mémoire, 25 Cfr. The Education of Henry Adams. An Auto-
7 vols., París, 1984-1992. [Hay que tener presente biography, Bastan, New York, 1918,cap. 34: «The
que el Centro de Investigación Interdisciplinar de la Law of Acceleration», pp. 489-498.

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