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SISTEMAS

DE
TIERRA

Msc Ing Walterio Ruiz Quesada

1
INTRODUCCIÓN

Los sistemas a tierra encargados de la protección de las personas contra


choques eléctricos, descargas eléctricas atmosféricas, protección del
equipamiento tecnológico y digital y otras, son los encargados de lograr
encausar hacia la masa terrestre los efectos destructivos de estos eventos. En la
época de la revolución electrónica, que tomó especial fuerza a partir del último
cuarto del siglo pasado y lo que va de éste, se han recrudecido las exigencias y
alcance de dichos sistemas. Las exigencias actuales de las puestas a tierra
han obligado a introducir una serie de cambios sustanciales y al surgimiento de
alternativas para lograr dar las adecuadas respuestas.

Se ha trabajado en el mundo tecnológico, por lograr superar las limitaciones que


ha representado obtener bajos valores óhmicos en terrenos sobre todo de altas
resistividades, surgiendo variadas formas de mejoras artificiales de la
resistividad como los electrodos químicamente activados, los electrodos de
grafito, las sales electrolíticas artificiales, se ha profundizado en formas de
obtención de tierras como el método UFER y han surgido sugerencias nuevas
como el método Faragauss, todo lo cual ha coadyuvado disponer de una actual
y amplia propuesta de posibilidades para ejecutar un sistema físico de anclaje a
tierra.

Los efectos destructivos ocasionados en los sistemas a tierra independientes,


como primera tendencia en este campo para lograr tierras silenciosas, o sea,
tierras sin ruidos, han obligado a su reanálisis llegándose a la conclusión de la
necesidad de una tierra común y única y una unión equipotencial de todas las
masas metálicas de una instalación como forma de evitar la inducción de
potenciales peligrosos para la tecnología y las personas.
Lo planteado implica cambios en las configuraciones a nivel del terreno de las
primeras concepciones de las tierras y además, se incorpora el criterio de la
compatibilidad electromagnética, que implica la convivencia en un entorno de
tecnologías sensibles y contaminadoras sin que una interfiera en el
funcionamiento de las otras, motivado entre otras cosas por las señales de alta
frecuencia cada vez más elevadas.

Estos nuevos conceptos le dan una preponderante importancia al cable de


puesta a tierra, es decir, aquel que comunica las instalaciones y equipos con la
tierra física y en determinados casos, se incrementa el criterio de una red de
masa como alternativa para evitar los efectos de los acoplamientos radiados de
las señales de alta frecuencia.

Es evidente, que existe una información dispersa y que no está al alcance de


todos los profesionales en el tema tratado, lo que provoca con frecuencia la
omisión por desconocimiento de muchas medidas que deben ser tomadas a la
hora de la ejecución de estos trabajos.

2
Aún teniendo indicaciones de proyecto, el desconocimiento sobre esta materia
hace que se le reste importancia por parte de personal que ejecuta las
construcciones de los sistemas , violándose muchas veces las medidas
solicitadas para lograr adecuados sistemas a tierra que incorporen todos estos
criterios nuevos. Se considera una necesidad poseer un material que logre
aglutinar los principales temas relacionados con los sistemas de tierras, en el
más amplio contenido actual y que a su vez, sirva de soporte bibliográfico para
que especialistas de diseño y construcción puedan disponer no sólo de una
bibliografía de consulta que aborde los diferentes temas, sino que les aporte
criterios prácticos técnicamente argumentados y les posibilite la toma de
decisiones ante diseños o solución a problemas , con la adecuada evaluación de
cada caso, ese el alcance y objetivo de este capítulo.

Se realizó una búsqueda bibliográfica exhaustiva, de artículos técnicos, libros


de texto, manuales de fabricantes, normas internacionales y otras, para abordar
los criterios vigentes en lo que se refiera a los sistemas de tierra.
Se recogen en el mismo las experiencias de años de trabajo vinculados con este
tema, resultados de investigaciones y otros, para aportar los criterios
necesarios que un profesional en formación o un especialista que no posea toda
la experiencia y pueda tomar la mejor decisión a los efectos del diseño o mejora
de las condiciones de protección de un objetivo asignado.

Se particulariza la aplicación del método UFER donde se expone un trabajo de


aplicación a algunos sistemas constructivos cubanos, que brinda la posibilidad
de hacer una evaluación tanto técnica como económica de las ventajas y
además, apreciar los aspectos de carácter práctico necesarios para lograr
materializar en realidad un objetivo semejante en otros sistemas a los que
pueden extrapolarse los conocimientos.

Este es un tema en constante cambio y que requiere de una actualización


frecuente para poder estar acorde a las exigencias de la siempre cambiante
tecnología digital moderna. Por todo lo antes expuesto, se espera que el
presente material ayude a dar los primeros pasos para comenzar a ofrecer a
nuestros profesionales una cultura en este tema de la protección integral donde
los sistemas a tierra son el soporte del éxito de otros objetivos y que el mismo
los acerque más a la realidad, pues cada día se hace necesario e
imprescindible su dominio en aras del mejor funcionamiento y seguridad de las
instalaciones.

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4
CAPÍTULO I

I -ASPECTOS BÁSICOS SOBRE TIERRAS

I-1 Aspectos teóricos generales sobre el tema tierra

I - 1 - 1 Objeto y definición de las puestas a tierra


Según [1] las puestas a tierra se establecen desde el punto de vista de
protección del equipamiento, con el objetivo principalmente, de limitar la tensión
que con respecto a tierra puedan presentar en un momento dado las masas
metálicas, asegurar la actuación de las protecciones y eliminar o disminuir el
riesgo que supone una avería en equipos o componentes eléctricos utilizados.
Las puestas a tierra, a las que se refiere la Instrucción de la bibliografía citada,
se aplicarán a todo elemento o parte de la instalación en que otras instrucciones
las prescriban como obligatorias.
La denominación "puesta a tierra" comprende toda la ligazón metálica directa sin
fusible ni protección alguna, de sección suficiente entre determinados elementos
o partes de una instalación y un electrodo o grupo de electrodos, enterrados en
el suelo, con objetivo de conseguir que entre el conjunto de instalaciones,
edificios y superficie próxima al terreno no existan diferencias de potencial
peligrosas y que, al mismo tiempo, permita el paso a tierra de las corrientes de
falla o de una descarga de origen atmosférico.

Un adecuado camino para conducir la corriente de falla, sea de una descarga


eléctrica atmosférica, de un cortocircuito, de una descarga electrostática u otras,
debe reunir los siguientes requisitos mínimos:

a- Representar un camino permanente y continuo.


b- Conducir adecuadamente cualquier corriente a la que sea sometido producto
de fallas o descargas atmosféricas.
c- Tener suficiente baja impedancia para limitar el voltaje a tierra y facilitar la
operación de los circuitos de protección.

Es importante por tal motivo tener en consideración, independientemente de los


valores óhmicos de las puestas a tierra en el terreno, el elemento de unión de
ésta con los equipos interiores de una instalación, o sea, el conductor de puesta
a tierra, que es el encargado de la comunicación del sistema exterior, con la
barra equipotencial de una pizarra, para de ahí distribuir a los equipos.
La adecuada selección de los cables, que de hecho son los más utilizados en
protección de instalaciones y equipos pueden ser calculados teniendo en cuenta
las siguientes consideraciones:

Técnicamente la sección de un conductor de anclaje está determinada según se


expresa en [1], por los siguientes factores:

a- Magnitud de la corriente inicial asimétrica de falla a tierra.

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b- Duración de la corriente de falla a tierra.
c- Elevación máxima permisible de temperatura.
Para conductores de cobre con una temperatura inicial de 26° C y una
elevación hasta 450 ° C se emplea la fórmula:

S  0.0537 I T (mm2) [ I -1 ] o también

S  10.6 I T (mil-circular-mil) [ I -2 ]

Donde:
S ------- Sección del conductor requerido (mm2 o mil- circular- mil).
I ------- Corriente inicial asimétrica en amperes.
T ------- Tiempo de duración de la falla en segundos.
Tomando como tiempo conservador 10 seg. (el cual es mucho menor con las
protecciones actuales), antes de la actuación de la protección. La tabla, que
permite la selección del conductor principal de la puesta a tierra en dependencia
del conductor de acometida se puede apreciar en:

Tabla I-1-a
ACOMETIDA ANCLAJE
2
mm AWG mm2 AWG
2 2
35 mm o 2 y menor 10 mm 8
menor
50 mm2 1/0 16 mm2 6
2
70 - 95 mm 2/0 - 3/0 25 mm2 4
2
120 -150 mm 4/0 - 350 MCM 35 mm2 2
400 - 507 mm2 750 - 1000 MCM 70 mm2 1/0
185 - 240 mm2 350 - 500 MCM 50 mm2 2/0
más de 507 más de 95 mm2 3/0
mm2 100MCM

Cuando se trata del anclaje de equipos, la selección mínima requerida por el


conductor de anclaje dependerá del rango del dispositivo automático de
protección del circuito que alimenta al equipo, en la tabla que a continuación se
muestra, se puede apreciar de forma explícita la forma de selección por este
concepto.

Se han evaluado 2 formas diferentes de hacer la selección en dependencia de la


función que la tierra cumpla a través de tablas, variante considerada válida y de
hecho muchos de los trabajos de proyecto se realizan aplicando esta manera de
selección.

6
Tabla I-1-b
DISPOSITIVO AUTOMÁTICO
DE PROTECCIÓN

ANCLAJE
2
(mm ) (AWG)
15 1.5 14
20 4.0 12
30-40-60 6.0 10
100 10.0 8
200 16.0 6
400 35.0 2
600-800 50.0 1/0
1000 70.0 2/0
1200 95.0 3/0
1600 120.0 4/0
2000 150.0 250 MCM
2500 185.0 350 MCM
3000 240.0 400 MCM
4000 240.0 500 MCM

Existen otros enfoques para el cálculo de esta sección mínima de conductor


usado para el anclaje, lo cual aparece expuesto claramente, en la bibliografía
relacionada [2] que expone la siguiente fórmula que toma semejantes factores
en consideración que los tomados por la anterior, pero incluye además, un
factor K en el que se involucra el tipo de conductor utilizado y las temperaturas
respectivas
que soporta:
I 2t
s K
[ I -3 ]

Donde :

S ------- Es la sección del conductor en milímetros cuadrados.

I -------- Es el valor eficaz de la corriente de defecto que puede atravesar el


dispositivo de protección para un defecto de impedancia despreciable
(en amperes).
t --------- Es el tiempo de funcionamiento del dispositivo de corte en segundos.
Se considera que este método es válido a través de estas fórmulas
para tiempos de desconexión menores de 5 segundos.
K--------- Es el factor cuyo valor depende de la naturaleza del material del
conductor de protección, de los aislamientos del mismo y de las
temperaturas inicial y final.

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Si al calcular se obtienen valores no normalizados de conductores, se debe
elegir el inmediato superior.
Según la norma IEC 60364-5-54 relacionada con el No [3] en la bibliografía, se
pueden apreciar las tablas a través de las cuales es factible obtener los valores
de K.

Tablas I-2 para la obtención de K


Naturaleza del aislante de los conductores de protección o de
los revestimientos de cable
Policloruro de Polietileno reticulado
Vinilo ( PVC) ( PRC )
Etileno-Propileno Caucho Butilo
( EPR)
Temperatura 160 0C 250 0C 220 0C
final
Material del Conductor K
Cobre 143 176 166
Aluminio 95 116 110
Acero 52 64 60
Conductores de protección aislados, no incorporados a los cables y para los
conductores de protección desnudos en contacto con el revestimiento de cables.

Naturaleza del aislante de los conductores de protección o


de los revestimientos de cable
Policloruro Polietileno
de reticulado
Vinilo ( PRC ) Caucho Butilo
( PVC) Etileno
Propileno
( EPR)
Temperatura inicial 70 0C 90 0C 85 0C
Temperatura final 160 0C 250 0C 220 0C
Mat del Conductor K
Cobre 115 143 134
Aluminio 76 94 89

Valores de K para los conductores de protección que constituyen un cable


Multiconductor.

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Condiciones Visibles y en los Condiciones Riesgo de
Materiales emplazamientos normales Incendio
del conductor reservados
Temp máx 5000C 2000C 1500C
cobre ( K ) 228 159 138
Temp máx 3000C 2000C 1500C
Aluminio ( K ) 125 105 91
Temp máx 5000C 2000C 1500C
Acero ( K ) 82 58 50
Valores de K para conductores desnudos que no corren riesgo de dañar materiales
próximos para las temperaturas indicadas.

Según dicha norma, el cable de protección de las instalaciones puede también


elegirse de acuerdo a la tabla I-3 que brinda los conductores mínimos a ser
usados como conductor de protección de acuerdo al valor de los conductores
activos de las fases. De usarse la tabla no es necesaria la verificación a través
de la fórmula I.-3.

Tabla – I-3
Sección de los conductores de fase de Sección mínima de los conductores de
la instalación protección (Sp ) (mm2)
( S ) ( mm2)
S ≤ 16 S
16 ≤ S ≤ 35 16
S > 35 S/2

Es necesario aclarar, que esta tabla es válida siempre que los conductores de
protección sean del mismo material que los conductores de las fases, en caso
de no ser así, se deben calcular los conductores de protección de forma que
tengan el mismo valor de conductividad, que el que tendría el de la tabla si
fuesen iguales.

Realmente, lo que se usa con más frecuencia es asumir los conductores de


protección según las tablas, o sea, seleccionarlos y no calcularlos, con lo cual se
satisfacen la mayoría de los casos, no obstante, con los criterios aquí expuestos
se está en condiciones de realizar el cálculo si así fuera necesario.

Son variados los objetivos a proteger y las exigencias para los sistemas
digitalizados, edificaciones, equipos y personas, pero todos y cada unas de las
necesidades de protección o protección integral, que van desde la captación y
conducción a tierra de una descarga eléctrica atmosférica, la eliminación
adecuada de sus efectos secundarios, tanto de rayos como de otras fuentes,
hasta la eliminación de peligros por contactos indirectos de personas con partes
energizadas por fallos de aislamiento o la protección propiamente de los
equipos, dependen totalmente de un adecuado sistema de tierra que conduzca a
todas estas descargas a la masa terrestre.

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Estos criterios del conductor de tierra para el anclaje de los equipos, se refiere al
anclaje tradicional o conductor tecnológico a equipos o a la llamada tierra
electrónica que normalmente se asocia desde la pizarra de alimentación de los
mismos, hasta el equipo propiamente.
Cuando se aborden los conceptos actuales de compatibilidad se podrá analizar
que esta tierra no basta en ocasiones para lograr un buen resultado final. Por
ahora, se consideran acertados estos criterios, que no entran en contradicción,
pero sí necesitan complementarse.

I-1-2 Capacidad de difusión


Para el paso de una gran corriente a tierra de forma abrupta, como es el caso de
una descarga eléctrica atmosférica, por citar un ejemplo, no sólo es necesario
que el conductor de anclaje tenga una sección adecuada, ni que el sistema de
tierra física cumpla con los valores óhmicos propuestos en las normas, sino que
además, debe existir una superficie de contacto con el terreno suficientemente
grande, ya que este paso no sólo exige la capacidad del conductor, sino una
baja resistencia de difusión en el terreno.
Los factores que determinan la difusión son:

a- La forma de la toma o electrodo de tierra.


b- El valor de su superficie o lo que es lo mismo su cantidad.
c- La resistividad del terreno.

Es típico, que cuando se usen electrodos artificiales, se logre con el uso de un


solo electrodo, los valores de resistencia a tierra por ejemplo, de 10 ohms, valor
solicitado en la norma cubana de protección contra descargas eléctricas
atmosféricas para un anclaje de pararrayos, sin embargo, este único electrodo
como anclaje puntual para recibir toda la descarga de un rayo, no es suficiente
desde el punto de vista de capacidad de difusión en el terreno y dicho electrodo
debe conjugarse con al menos 2 electrodos del sistema tradicional, espaciados 6
m entre sí , para aumentar el área de contacto con la masa terrestre y a su vez,
la capacidad de difusión a la misma.
Según se ejemplifica en normas como la de protección contra incendios [4] y la
bibliografía relacionada con el número [5], configuraciones de 3 electrodos
como tierra para descargas atmosféricas u otros usos son factibles de ser
empleadas, siempre que se cumpla el valor óhmico, incluyendo su cable
desnudo de unión como aporte de electrodo horizontal. Por tal motivo, se
considera que la capacidad de difusión de electrodos artificiales como los de
grafito, los químicamente activados y otros acoplados al menos a 2 electrodos
adicionales garantizan la difusión necesaria en el terreno, de hecho, así se ha
trabajado en nuestros diseños sin reportarse daños a través del tiempo.

I-1-3 Distribución de potencial alrededor de un electrodo


Se plantea en [5,6] que al pasar la corriente eléctrica por un electrodo hincado
en el terreno, aparece una caída de voltaje a partir del electrodo. Este potencial

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es función de la resistividad del terreno y de la densidad de corriente. A su vez,
la densidad de corriente por el electrodo depende de su forma geométrica, su
colocación, distancia entre electrodos y la distancia hasta el electrodo del punto
que se analice.
Este potencial esta determinado por:

e  j [I - 4]
Donde:
e ---- potencial del electrodo; (V/m).
j ---- densidad de corriente que circula por el electrodo; (A/m 2).
Siempre que se diseña un sistema de aterramiento es necesario calcular la
magnitud del gradiente de potencial, y de esta forma conocer la peligrosidad a
que puede ser sometido un ser viviente cuando toca una superficie o transita en
la proximidad de la toma de tierra que está dispersando una corriente de falla.
Cuando se utilizan electrodos simétricos (ejemplo: de punta) el voltaje que se
obtiene en puntos ubicados radialmente a la misma distancia y profundidad,
será el mismo. En la práctica, lo que interesa es el voltaje en la superficie del
terreno. Para estos tipos de electrodos, los puntos equipotenciales se
encuentran sobre círculos concéntricos cuyo punto central coincide con el centro
del electrodo, como se aprecia en la figura siguiente:

Figura I-1 Distribución del potencial alrededor de un electrodo de punta

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En el caso de otros tipos de electrodos (asimétricos) los puntos equipotenciales
sobre la tierra sigue aproximadamente la forma de los electrodos. En cualquier
caso, a medida que se separa del electrodo la diferencia de voltaje disminuye.
La zona en la que el voltaje entre dos puntos se hace prácticamente igual a cero,
especialmente sobre la superficie, se le denomina “Tierra de referencia”.
Se puede trazar una curva que relacione los voltajes existentes entre la tierra de
referencia y puntos ubicados sobre la superficie de la tierra en dirección
perpendicular al electrodo. De esta manera, se obtiene la forma en que varía el
voltaje con la distancia. La figura I-3 anterior, representa la variación del voltaje
en un electrodo vertical. Esta característica será la misma en todas direcciones
y se le denomina características de variación de voltaje. Las líneas de igual
voltaje aparecen en una vista de planta como círculos (superficies
equipotenciales).
Si se toma el voltaje del electrodo como punto fijo y diferentes puntos sobre la
superficie del terreno perpendicularmente a dicho electrodo y se traza esa
característica a ambos lados del electrodo, se obtiene una curva que semeja la
sección de un embudo que tiene su parte más ancha en la superficie del
terreno. A esto se le conoce con el nombre de “Embudo de voltaje (Fig. I-3).
Al voltaje que existe entre el electrodo o la toma de tierra y la tierra de
referencia se le conoce como voltaje del electrodo.

I-1-4 Efecto de la interacción entre electrodos (Efecto de apantallamiento)


Según se ha tratado en la bibliografía revisada [6], cuando circula corriente
por un electrodo hacia tierra, dicha corriente se dispersa más o menos
uniformemente en todas direcciones desde el electrodo, si el terreno es
homogéneo. De esta forma, se pueden determinar superficies cuyos puntos
sobre el terreno se encuentran al mismo potencial, las llamadas superficies
equipotenciales. Estas líneas equipotenciales delimitan las zonas o capas del
terreno puestas en serie con respecto al paso de la corriente. Las secciones
aumentan rápidamente al alejarse del electrodo ver Figura I-2. Esto,
lógicamente, muestra de que la mayor parte de la resistencia total está
concentrada en la porción del terreno próxima al electrodo “área de
resistencia”.

Fig. I-2 Curvas equipotenciales que se forman en el terreno por la


dispersión de la corriente a través del electrodo

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Los resultados de las mediciones efectuadas han demostrado que el 95 % de la
resistencia total está determinada por las características del terreno en el área
de resistencia. Cuando se conectan dos o más electrodos en paralelo mediante
un electrodo horizontal de enlace y a través de ellos se dispersa una corriente a
tierra, el fenómeno explicado se pone de manifiesto en cada electrodo. En la
Fig I-3, que a continuación se expone se refleja esta situación en dos electrodos
conectados en paralelo, para mayor simplicidad sólo se muestra el efecto
producido en los electrodos verticales.

Fig I–3 Interacción de las curvas equipotenciales de 2 electrodos


conectados en paralelo

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Como resultado de esta interacción entre las zonas de dispersión de los
electrodos ocurre un solapamiento entre las “áreas de resistencia”. Ello provoca
un incremento de la resistencia al paso de la corriente en estas zonas. Este
fenómeno es característico en resistencias electrolíticas (como lo es el terreno),
lo cual determina en el valor de la resistencia total, a diferencia de las
resistencias lineales (metálicas).
Las áreas de resistencia están en función principalmente de la longitud del
electrodo y es aproximadamente 2,2 veces la longitud del mismo. Por esta
razón, cuando se requieren más de un electrodo es aconsejable espaciarlos a
no menos de 2,2 veces de su longitud y así lograr una adecuada efectividad
por el no solapamiento de las áreas de resistencia. En la práctica es utilizada la
magnitud de 2 veces la profundidad, con la cual los resultados son aceptables.
Este fenómeno resulta de suma importancia al diseñar las puestas a tierra
formadas por múltiples electrodos verticales en paralelo entre ellos y a su vez,
con el electrodo horizontal de interconexión. El mismo se toma en cuenta a
través del coeficiente de apantallamiento, aprovechamiento o utilización, como lo
llaman diferentes autores.

Este fenómeno de apantallamiento se incrementa con la disminución de la


distancia entre electrodos y viceversa. De esta forma, para electrodos
separados suficientemente (más de 40 m aproximadamente) el efecto de
apantallamiento no se evidencia, tal y como aparece en la Figura I-4

Fig I-4 Influencia de la separación entre electrodos, en el


Efecto de Apantallamiento.

a) Electrodos a una separación tal que no existe superposición de las áreas


de resistencia.

b) Influencia mutua entre electrodos cuando se encuentran cercanos.

I-1- 5 Voltaje de contacto y de paso

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Si se toma como fuente bibliográfica [5,6] se puede plantear que con el fin de
proteger debidamente al personal del peligro que entraña la circulación de la
corriente eléctrica por el sistema de puesta a tierra, cuando ocurra una falla, se
deben considerar los siguientes elementos:

a) El voltaje de contacto.
b) El voltaje de paso.

El voltaje de contacto:
A los voltajes de contacto y de paso se les da el nombre de voltajes peligrosos.
Si una persona, en el instante de ocurrir una falla a tierra, se pone en contacto
con alguna parte aterrada de la instalación, entonces, aparecerá una diferencia
de voltaje entre sus manos y los pies debida a la corriente de falla que circula
por el sistema de puesta a tierra. En ese caso circulará una corriente eléctrica
entre ambas extremidades que dependerá de la magnitud del voltaje de
contacto, de la resistencia corporal del individuo R P y de contactos de las manos
RC y de los pies RF.
El voltaje del lugar en cuestión corresponde a un punto sobre la curva de
potencial del electrodo de tierra o lo que es lo mismo, de la puesta a tierra. El
voltaje de contacto es una parte del voltaje del electrodo que lamentablemente
se encuentra en una zona de la curva de voltaje donde la diferencia es mayor.

El voltaje de paso:
Se le llama así, a la parte del voltaje del electrodo que puede ser puenteada por
una persona al caminar en las zonas próximas a las tomas de tierra. La
trayectoria de la corriente se establece entre los pies (aproximadamente 1m).
Considerando la resistencia del cuerpo humano y la resistencia de contacto de
los pies, se obtiene normalmente un voltaje de contacto inferior a la diferencia
de potencial entre el electrodo y el punto donde se encuentra la persona.
Si una persona o animal se mueve en una dirección perpendicular a las líneas
equipotenciales, entre sus pies aparecerá el citado voltaje y por consiguiente,
circulará una corriente eléctrica entre ellos. El voltaje de paso en animales es
superior que en las personas debido a que la distancia de su paso es superior,
por lo que abarca zonas más distantes y por ende, mayores diferencias de
potencial.

Cálculos aproximados de los voltajes de contacto, de paso y del gradiente


de voltaje:

Las expresiones que se brindan a continuación se basan en consideraciones


teóricas y resultados prácticos realizados para una toma de tierra enterrada a
una profundidad de 1 m, en un terreno con una resistividad superficial dada ()
y para una corriente eléctrica (I) dispersa en la tierra por medio de esa toma de
tierra, la cual esta constituida por electrodos verticales y horizontales.

Para el voltaje de contacto:

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I
Vdc  0.7  [I -5
L
Donde:
Vdc ---- Voltaje de contacto (V).
 ------ Resistividad superficial del terreno (-m).
I ------- Corriente de falla (A).
L ------- Longitud total del electrodo horizontal (m).

Para el voltaje de paso:


I
VP  0.16  [I -6]
hL

Donde:
h ----- Profundidad de la toma de tierra (m).
VP --- Voltaje de paso (V).

Para el gradiente de voltaje:

4I  
G [I -7]
D2

Donde:
G -- Gradiente de voltaje en la superficie y en la periferia de la toma de
tierra (V/m).
D -- Diagonal de la superficie de la malla (m).

Cuando se emplean estas expresiones debe tenerse en cuenta que la corriente


dispersa I no es uniforme en toda la toma de tierra, es decir, aumenta del centro
hacia la periferia, lo cual provoca que el voltaje de paso y de contacto sean
mayores.

Este hecho se debe tener en cuenta para tomar medidas con el objetivo de la
eliminación de gradientes peligrosos en la periferia del sistema de aterramiento.
Las medidas más utilizadas según [36] son:

 El aumento de la profundidad de la toma de tierra


 Uso de pavimentos o terrenos de alta resistividad, se suele recubrir el
área de interés por una capa de grava de 10 cm de espesor que ayuda a
conservar la humedad del terreno debajo de ella, impide la acumulación
de agua en la superficie, es de rápido secado superficial en caso de lluvia.

Los valores límites de voltaje de contacto y de paso deben ser para bajo voltaje,
menores que los límites de seguridad establecidos por la IEC para lugares secos
y declarados más adelante en el epígrafe I-4, para alto voltaje (más de
1000volts), típico de subestaciones eléctricas, se considera que el límite debe
ser 125 volts.

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Según [35,36] la Comisión Electrotécnica Internacional (IEC), la corriente
admisible por el 99.5 % de las personas sin sufrir fibrilación ventricular,
tomando como referencia una persona de 70 Kg de peso es:

0.157
I fv  [I -8] (Corriente admisible soportada por el cuerpo humano)
tc
Si se toma como referencia una persona de 50 kg de peso en la fórmula
cambiaría la constante de 0.157 a 0.116.
Esta ecuación obtenida por los investigadores Daziel y Lee se considera válida
para tiempos de exposición entre 5 segundos y 8 milisegundos, estudios
posteriores del grupo No 4 de la CEI recomiendan considerar algunos factores
adicionales.
Entre los más modificativos o de mayor relevancia, es el que propone un factor
de corrección del límite calculado considerando que sólo una parte de la
corriente pasa a través del corazón, de esta forma la corriente Ih que circula por
el cuerpo sin ocasionar daños de fibrilación el 99.5 % de las personas sería:

I fv
Ih  [I -8]
K fv
Siendo I fv la corriente calculada por la ecuación I -8 y K fv el factor de la
tabla siguiente:

Tabla I-4
Factor de corrección del límite de fibrilación ventricular

Trayecto de la corriente Factor Kfv


Mano izquierda a cualquiera o ambos pies 1.0
Ambas manos a ambos pies 1.0
Mano izquierda a mano derecha 0.4
Mano derecha a cualquiera o ambos pies 0.8
Espalda a mano derecha 0.3
Espalda a mano izquierda 0.7
Pecho a mano derecha 1.3
Pecho a mano izquierda 1.5
Nalgas a cualquiera o ambas manos 0.7
Pie derecho a pie izquierdo --

Según [36] en base a estos límites de corriente se plantea como

Voltaje de paso tolerable:

(1000  6C s  s )0.157
U paso tolerable [I -9]
tc

17
Voltaje de contacto tolerable

(1000  1.5C s  s )0.157


U contactotolerable  [I -10]
tc

Donde:

0.09(1 )
s [I -11]
Cs  1 
2hs  0.09

tc = Tiempo de despeje de la falla en segundos.


 = Resistividad aparente del terreno en Ωm.

s = Resistividad aparente de la capa superficial en Ω.m.

hs: Grosor de la capa superficial en m.

Cs : Coeficiente en función del terreno y la capa superficial.

Se aprecia que el voltaje tolerable de paso para una persona es mayor que el
voltaje tolerable de contacto, eso se explica por conocerse que de las formas
que puede transitar la corriente por el cuerpo de una persona, la que menos
daño hace es la de pie a pie.
Dado que la corriente límite permisible se describe como la que el 99.5 % de las
personas tolerarían sin sufrir fibrilación ventricular, está conceptuado el voltaje
de paso tolerable superior al de contacto, dado lo difícil que resulta el daño al
corazón por el paso de una corriente de “pie a pie”, ver Tabla I-4.

Se evidencia en las fórmulas antes vistas, que los voltajes de paso y de contacto
tolerables pueden ser mucho mayores que los voltajes de paso y de contacto
generados por la malla ante fallas, aunque estos sobrepasen los valores límites
antes expuestos, o sea, que condiciones como la velocidad de disparo de las
protecciones, el aumento de la resistividad de la capa superficial o la
profundidad enterrada de la malla, que está en nuestras manos modificar,
permiten la existencia de voltajes superiores a los valores límites, puesto que el
voltaje tolerable tanto de paso como de contacto puede ser mucho mayor.

Entiéndase el voltaje de paso o contacto tolerables como términos


relacionados con el cuerpo humano y su nivel de respuesta ante eventos de esta
naturaleza y no el voltaje calculado producto de una falla, claro está que son

18
tomados como referencia para determinar si la tierra diseñada cumple con estos
indicadores.
Después de construida la malla serán comprobadas las tensiones de paso
y contacto que pueden aparecer , garantizando que los valores medidos estén
por debajo de los límites admisibles o voltajes tolerables por el hombre.

Para efectuar esta medición se utilizará a un voltímetro de resistencia interna de


1000Ω.
1Los electrodos de medida para simulación de los pies deberán tener una
superficie de 200 cm2 y deberán ejercer sobre el suelo una fuerza mínima de 250
N cada uno, la fuerza de 250 Newton a que se alude puede obtenerse mediante
pesos de
225 Kg. (Ver Fig. I - 5).
3
Fig. I-5

1
2
3Se deben emplear fuentes de alimentación de potencia adecuadas para simular
la falla, de forma que la intensidad empleada en el ensayo sea como mínimo el
1% de la corriente para la cual ha sido dimensionada la instalación sin que sea
inferior a 50 A para subestaciones y 5 A para centros de transformación, con lo

19
que se eliminan los defectos de las posibles tensiones vagabundas o parásitas
circulantes por el terreno.
4Medidos los valores de tensión de paso (Vc) y contacto (Vp) a la corriente de
ensayo (IE) se procede a calcular por extrapolación los valores de Vc y Vp a
corriente de puesta a tierra I T (corriente de falla a tierra para el cual ha sido
diseñada la instalación).
5

I tierra I tierra
Vpaso  Vmed [I -12] Vcont  Vmed [I -13]
I ensayo I ensayo

Para realizar la medición de estas tensiones se seguirán los pasos siguientes:


1
2a. Mediante el empleo del equipo adecuado inyectar una corriente alterna entre
el electrodo de tierra y un electrodo auxiliar (dispersor).
3
4b. El valor de la corriente a inyectar será determinado siguiendo las
disposiciones reglamentarias.
5
6c. El electrodo auxiliar se deberá emplazar a una distancia tal, que el reparto de
corriente que parte del electrodo resulte regular. Este aspecto será preferible
determinarlo por ensayo en la propia instalación.
7
8d. Con un voltímetro de resistencia interna de 1000 Ω medir en el interior y en
el exterior del área protegida las tensiones presentes en el terreno a distancias
de 1m entre partes metálicas en contacto con el terreno, emplear dos pesos de
25 kg y 200 cm2 de superficie cada uno apreciado en la Figura I-5.
9
10Los resultados obtenidos en el ensayo deberán referirse a las condiciones
presentes durante un fallo a tierra en la instalación, para ello bastará aplicar la
consideraciones siguientes:

11
a- Las medidas deben realizarse por personal especializado y extremando las
condiciones de seguridad.

b- Es importante, delimitar la zona donde se efectúan las mediciones mediante


cintas, carteles de señalización, señales luminosas si fuera necesario,
principalmente, en los alrededores de los electrodos que se emplean como
toma de tierra auxiliar, la cual puede estar constituida por varios electrodos de
barra.

c- Los sitios de medición deben tomarse al azar, tanto en la parte externa como
interna y en tantos puntos como lo permita la instalación.

20
d- Se deben dar prioridad a puntos ubicados en el perímetro de la malla para el
caso de subestaciones, pues en estos sitios existe mayor probabilidad de
tensiones altas, en especial los soportes metálicos, puertas metálicas de acceso,
rejillas de ventilación accesibles a personas, carriles para el desplazamiento de
transformadores y, en general, cualquier otro tipo de elemento que, en un
momento dado, puedan estar en contacto con las personas, referenciando todos
los lugares con una clara identificación.

Según la IEC 60364-4-44.

Tiempo de despeje de la Máxima tensión de contacto admisible


falla (valores en rms c.a.)
Mayor a dos segundos 50 voltios
500 milisegundos 80 voltios
400 milisegundos 100 voltios
300 milisegundos 125 voltios
200 milisegundos 200 voltios
150 milisegundos 240 voltios

Valores máximos de tensión de contacto en función del tiempo de desconexión.

Esta tabla está en función del tiempo de desconexión solamente, o sea, es


aplicable a una persona parada sobre el terreno y sometida a ese contacto, pero
si la persona además está sobre una capa superficial de resistividad mucho
mayor, los voltajes admisibles pueden y de hecho son mayores.

Es factible hacer otro tipo de valoración del fenómeno con otro enfoque
que permita interiorizar mejor algunos aspectos físicos del fenómeno del
voltaje de paso y de contacto:

Permite, además, hacer valoraciones del comportamiento para situaciones


específicas, pero que por razones de lo difícil y variable de las mediciones de los
parámetros, no se utiliza como método en la práctica.

Se pueden diferenciar dos tipos de voltaje de contacto:


 Voltaje de contacto antes del contacto corporal (Vac).
 Voltaje de contacto durante el contacto corporal (Vdc).

Análisis de lo que ocurre antes del contacto corporal

21
Fig I-6

En este caso:
I T  I cc [I -14]

Donde:
ICC --- corriente de falla a tierra; (A).
IT ----- corriente que circula por la puesta a tierra; (A).

El voltaje antes del contacto corporal será:

V RT
Vac  I cc  RT  E  RT  V E  [ I -15] Donde:
RA RT  R R
RT ---- Parte de la resistencia de la tierra correspondiente a la distancia
entre
la parte de la instalación aterrada y el lugar donde se encuentra la
persona, expresada en ohms ().

VE ---- Voltaje del electrodo expresado en Volts, (V).

RA --- Resistencia total de tierra (RT + RR) de las partes aterradas de la


instalación y el electrodo ().

RR --- Resistencia de tierra correspondiente a la distancia entre el lugar de


ubicación de la persona y la tierra de referencia expresada en ().

Esta expresión demuestra que el voltaje de contacto sólo alcanza una parte del
voltaje del electrodo.

Fig I-7 Análisis de lo que ocurre durante el contacto corporal.

22
En el punto de contacto la corriente de falla I CC se divide en la corriente que fluye
a través del cuerpo del individuo (IP) y la corriente que circula por la toma de
tierra (IT). Es decir:
I cc  I T  I P [I -16]
I T  I cc  I P

Las corrientes se distribuyen inversamente proporcionales a sus resistencias:


R
RP  F  RC
IT 2 [I -17]

IP RT
Donde:
IP ---- Corriente que circula por el cuerpo del individuo (A).
RP --- Resistencia corporal ().
RC --- Resistencia de contacto en el punto de contacto ().
RF --- Resistencia de contacto de un pie ().

La resistencia de contacto R C puede despreciarse en comparación con el valor


de RP.
R
RP  F
IT 2 [I -18]

IP RT

Si se sustituye [ Ec. I -16 ] en [ Ec. I -18 ]

R
RP  F
I cc  I P 2 [I -19]

IP RT

De donde:

23
R R
RP  F R P  F  RT
I cc 2 1 2

IP RT RT

RT
I P  I cc 
R [I -20]
R P  F  RT
2

Como:
V
I cc  ac
RT

Entonces:
V RT 1
I P  ac   Vac 
RT R R
R P  F  RT R P  F  RT
2 2
Por otro lado:
V
I P  dc [I -21]
RP

Entonces:
RP
Vdc  Vac 
R [I -22]
R P  F  RT
2
Lo que evidencia que el voltaje de contacto V dc durante el contacto depende de
la resistencia corporal y además:
RP
1
Vdc  Vac Ya que: RF
RP   RT
2

Posibles situaciones extremas:

a) Resistencia corporal igual a cero: RP = 0 (individuo con ropa metálica).


0
Vdc  Vac  0
RF [I -23]
0  RT
2
No existe voltaje de contacto.

b) Resistencia de contacto de los pies o del calzado igual a cero (zapatos con
suela metálica, suelo húmedo y otras).

24
RF
0
2
RP
Cuando: RT << RP Vdc  Vac   Vac [I -24]
R P  0  RT

Ello implica que no es conveniente que el suelo se encuentre húmedo.


R
c) Individuo aislado (obrero con zapato de suela aislante). F  
2
RP
Vdc  Vac  0 [I -25]
R P    RT

En este caso no se presentan voltajes de contacto.

d) Suelo metálico con unión a la toma de tierra y las partes aterradas de la


instalación.
RF
Como en el caso a) RP y son despreciables.
2
0
Vdc  Vac  0 [I -26]
0  0  RT

Por lo que no se presenta ningún voltaje de contacto.

I-1-6 Concepto de equipotencialidad y tierra única


Se ha transitado por diferentes etapas donde los criterios han ido variando
según se ha profundizado en los estudios de tierra, además, de las exigencias
que los sistemas sensibles actuales han impuesto para evitar daños colaterales
a los mismos.
Es un criterio defendido por muchos profesionales que trabajan los sistemas de
comunicaciones, redes de datos y otras tecnologías digitales, mantener las
tierras al servicio de los mismos, independientes al resto de las tierras
existentes en una instalación, para evitar así ruidos indeseables surgidos
eventualmente producto de la unión e inclusive hoy, no sólo en nuestro país,
existen criterios arraigados en este sentido.
Actualmente, se considera la práctica de tierras separadas como poco sabia e
insegura como expresan las bibliografías enumeradas [7, 11, 17 29, 30, 20], en
múltiples materiales avalados por la IEC se aborda que no se admitirán tierras
separadas para el sistema de potencia, ni para nada de lo que requiera anclaje
en una instalación.
El concepto actual válido es el uso de una tierra única y equipotencial con la
unión de todas las partes metálicas del lugar al sistema, como barandas de
escaleras, estructuras de la instalación, puentes de grúas, armarios eléctricos
metálicos, masas de los equipos, bajantes de pararrayos y otros.

25
Este requerimiento es necesario para evitar el surgimiento de potenciales
indeseados por inducción de otras tierras cercanas o dentro de un local en
estructuras y otras partes metálicas ante la ocurrencia de eventos, como pueden
ser los rayos, cortocircuitos a tierra, inducción electrostáticas de nubes cargadas
etcétera, que pueden y de hecho generan, diferencias de potencial
considerables entre partes metálicas y entre éstas y tierra evitando así
potenciales peligrosos de retorno de tierras vecinas y el surgimiento por
inducción de chispas en estructuras metálicas internas, entre otras.
El concepto de la tierra silenciosa surgió en los años 1960 con la práctica de las
tierras aisladas que en aquel entonces existía [17]. Hoy, es bien conocido que la
solución es eliminar los ruidos, pero nunca dejar de unir.
Más adelante, en el capítulo referido a las tierras, pero desde el punto de vista
de medidas adicionales que se imponen para lograr la adecuada compatibilidad
electromagnética, se estudiarán otros criterios de gran interés y se profundizará
en este tema.

I-1-7 Forma de unión de las tierras


Se ha declarado la necesidad de unificar las tierras existentes en una
instalación que muchas veces pertenecen a objetos de obra que se encuentran
a una distancia apreciable dentro de su área [8].
Se debe señalar la necesidad de que esta unión se realice y se haga
respetando dos principios básicos de gran importancia:
- La unión debe realizarse con el calibre adecuado, nunca menor que 1/ 0 y con
cable desnudo directamente enterrado, nunca con cable forrado, ni por dentro de
tuberías eléctricas, de forma que este cable de unión no introduzca impedancias
en el sistema, sino que se comporte como un electrodo horizontal, que como tal,
aporta mejoras al valor óhmico de la tierra general y aumenta su capacidad de
difusión.
La profundidad de enterramiento de este cable y de todos los cables de las
tierras, no debe ser menor nunca que 0.60 m, según las bases de diseño para
el turismo vigentes en Cuba [9] y 0.8 m según la norma cubana [4] derivada de
la IEC, en evitación del voltaje de paso y además de esto, por el concepto de
no acercarse a la superficie, por la sequedad superficial que puede tener el
terreno sobre todo en épocas de sequía, que limitan el agua que se requiere
para la mejora de la resistividad, reduciéndose el aporte que puede implicar
este conductor o electrodo horizontal, según se expresa en [10].
Los conductores empleados en las líneas de tierra requieren tener una
resistencia mecánica adecuada y ofrecer una elevada resistencia a la corrosión.
Su sección será tal, que la máxima corriente que circule por ellos en caso de
defecto o de descarga atmosférica no lleve a estos conductores a una
temperatura cercana a la de fusión, ni ponga en peligro sus empalmes y
conexiones.
A los efectos del dimensionado de las secciones, el tiempo mínimo a considerar
para duración del defecto a la frecuencia de la red será de un segundo, y no
podrán superarse las siguientes densidades de corriente según [11]:

26
Cobre--160 A/mm2
Acero--60 A/mm2

Sin embargo, en ningún caso se deben admitir secciones inferiores a 25 mm 2 en


el caso de cobre y 50 mm2 en el caso del acero. Los anteriores valores
corresponden a una temperatura final de 200 0C.

I-1- 8 Dimensiones mínimas de los electrodos y cables de la puesta a tierra


Según se plantea en [11] se exponen a continuación algunas dimensiones que
se consideran las más adecuadas:

a) Las dimensiones de los electrodos o picas deben ajustarse a las


especificaciones siguientes:

- Los redondos de cobre o acero recubierto de cobre, no serán de un diámetro


inferior a 14 mm. Es típico y comercialmente aplicado, usar varillas de 19 mm
de diámetro, o sea, ¾”.

- Los de acero sin recubrir, no tendrán un diámetro inferior a 20 mm.

- Los tubos no serán de un diámetro inferior a 30 mm, ni de un espesor de pared


inferior a 3 mm.

-Los perfiles de acero no serán de un espesor inferior a 5 mm ni de una sección


inferior a 350 mm2.
b) Los conductores enterrados, sean de varilla, cable o pletina, deberán tener
una sección mínima de 50 mm2 en el caso del cobre. En nuestro país es usual
que estos cables de cobre utilizados como unión entre electrodos sean No 2/0,
o sea, 67 mm2.
Para el caso de los aceros se exige como valor mínimo 100 mm 2. El espesor
mínimo de las pletinas y el diámetro mínimo de los alambres de los cables de
cobre (las almas del cable), no será inferior a 2 mm.

c) Las placas o chapas usadas como electrodos tendrán un espesor mínimo de


2 mm los de cobre, y 3 mm las de acero y una dimensión de 1m x 1 m.

d) En el caso de suelos en los que pueda producirse una corrosión


particularmente importante deberán aumentarse los anteriores valores.

Normalmente, en Cuba no es típico usar anclajes para tierras de acero


galvanizado o materiales ferrosos por su rápido deterioro en condiciones de
enterramiento, éstas normalmente se utilizan cuando las tierras se construyen
para instalaciones eventuales de tiempo de vida limitado, para tierras que deben
perdurar en el tiempo, no son recomendables por las altas tasas de corrosión,
cada país y en cada zona deberán hacerse valoraciones acordes a las
condiciones del lugar.

27
I- 1- 9 Algunos aspectos sobre la corrosión de los electrodos
Según [32] Los metales elegidos como electrodos de tierra y enterrados tienden
en mayor o menor medida a ser objetos de la corrosión por las causas
siguientes:

a- Reacciones químicas entre el agua del terreno y el electrodo.


b- Ataque de los agentes químicos contenidos en el terreno.
c- Corrientes eléctricas que atraviesan el terreno.
d- Corrientes galvánicas.

Entre los metales más usados como electrodos de tierra se deben hacer algunas
observaciones útiles sobre la corrosión:

1- Corrosión en el cobre: Normalmente, éste es un material de gran resistencia a


la corrosión en la mayoría de los terrenos, excepto en los suelos alcalinos o en
medios amoniacales como puede ser el caso del agua contaminada con
estiércol.

2- Corrosión del hierro galvanizado: Es susceptible a la corrosión en condiciones


de aterramiento, sobre todo una vez que se le afecte el recubrimiento galvánico.
Su tasa de corrosión en condiciones soterradas es mucho más elevada que al
aire libre, donde presenta aceptables propiedades contra la corrosión. No se
recomienda de acuerdo a nuestra experiencia, su uso en sistemas de tierra
física.

3- Corrosión del aluminio: Este metal es menos común en su aplicación en la


instalación de tierras. Es propenso a muy rápida corrosión en suelos alcalinos,
su utilización sólo debe hacerse previo análisis del terreno.

4- Corrosión bacteriana: Es una forma de corrosión donde los suelos arcillosos


son los más propicios, este tipo de corrosión es fundamentalmente dañina con el
acero, no así con el cobre.

I-2 Resistividad del terreno

I-2-1Definición de resistividad
La resistividad o resistencia específica de un material se define como la
resistencia en corriente directa entre las caras paralelas opuestas de una
porción de éste, de longitud unitaria y sección unitaria uniforme, por ejemplo, un
cubo de dimensión unitaria. En el sistema de unidades MKS, que es el utilizado
actualmente en ciencia y tecnología, la resistividad se expresa
dimensionalmente, en forma simplificada en . m2 /m, lo que es equivalente
a .m.
En la literatura más antigua, se pueden encontrar unidades de resistividad tales
como .cm, .pulgada, etcétera, las que son dimensionalmente correctas y

28
factibles de ser convertidas, pero que no corresponden al sistema MKS y han
caído en desuso.
La definición de resistividad se especifica para corriente continua, sin embargo,
en la práctica, para la medición in situ o en muestras en laboratorios, se utiliza
normalmente corriente alterna o corriente continua conmutada, con el objetivo de
evitar problemas por polarización de los electrodos de medición, sobre todo con
voltajes bajos.
Según [10] la medición con corriente alterna de hasta unos 100 Hz no implica
normalmente, errores importantes en los valores obtenidos debido a efectos
capacitivos en el terreno o inductivos entre los circuitos de medición en campo,
es por ello, que la corriente continua conmutada de los equipos portátiles oscila
a frecuencias inferiores a 100 Hz.

I-2-2 Aspectos generales


Según [10] el conocimiento de las resistividades o resistencias específicas de un
terreno es esencial en el proyecto y análisis de puestas a tierra, pues influye
proporcionalmente en los valores de resistencia y en las solicitaciones de voltaje
que pueden aparecer en una instalación.
La resistividad de los suelos normales varía dentro de un amplio rango que
puede alcanzar relaciones de 1 a 100 o incluso 1 a 1000. Por tanto, es necesario
conocer para cada situación particular el valor real de la resistividad del terreno
que corresponde, de manera de no subdimensionar la puesta a tierra, con los
consecuentes riesgos para las personas y equipos o sobredimensionarla, con
costos mayores que los necesarios.
Lo normal es que los terrenos estén configurados por diferentes estratos de
minerales ubicados aproximadamente paralelos a la superficie del suelo. El
objetivo de la medición de resistividad en la zona donde se construirá una
puesta a tierra es determinar esta propiedad para cada uno de los estratos
presentes y su espesor medio, hasta una cierta profundidad de interés.
Esta profundidad depende principalmente del tamaño de la puesta a tierra que
se desea construir. Se utiliza para determinar estos indicadores, un tipo de
medición denominado sondeo eléctrico que ofrece resultados a diferentes
profundidades de los valores de resistividad.
El sondeo es la forma más frecuente utilizada de medición de resistividad, sin
embargo, en algunos casos puede ser necesario, como un complemento al
sondeo, realizar mediciones que persiguen determinar anomalías laterales de
los terrenos y, por tanto, de la resistividad. Este tipo de medición se denomina
perfil eléctrico.
La casi totalidad de los métodos utilizados en las mediciones de resistividad y en
su interpretación, se fundamentan en las técnicas geofísicas de investigación de
suelos desarrolladas para otros fines más adelante explicados brevemente.
A diferencia de lo requerido en estos tipos de investigaciones más exigentes,
para los fines del proyecto de una puesta a tierra sólo se busca conocer los
valores de resistividad de los estratos a diferentes profundidades de interés para
el proyecto, en la mayoría de los casos, otros datos no son necesarios.

29
Si se puede tener el dato del mineral o minerales que contiene el suelo
estudiado y sus propiedades básicas, puede ser de utilidad para ayudar a
interpretar mejor las medidas y conocer su comportamiento ante las variaciones
climáticas.
Este tema dentro del presente trabajo tiene como objetivo brindar una serie de
conocimientos sobre la resistividad, los factores que inciden en su variación, los
aspectos fundamentales que pueden ser considerados al hacer una evaluación
de un terreno y algunos criterios que deben evaluarse a la hora de hacer una
tarea de proyecto.
Las medidas de resistividad deben hacerse obviamente in situ; de este modo es
posible investigar en profundidad el terreno, sin alterar su condición natural:
compactibilidad, humedad, etcétera. Sin embargo, si por otros motivos se
dispone de datos de resistividad y espesores de los estratos, provenientes, por
ejemplo, de sondeos mecánicos, éstos pueden ser útiles para complementar la
interpretación de las mediciones.
En algunas situaciones, los datos provenientes de sondeos mecánicos podrían
ser la única forma para conocer las características eléctricas de un terreno. Tal
es el caso de zonas donde lo reducido del espacio libre no permite la medición
en suficiente profundidad, o donde la presencia de estructuras metálicas
enterradas, impide las mediciones o las altera fuertemente.
En publicaciones técnicas relativas al tema, se suelen indicar tablas en las que
se clasifican diferentes tipos de suelos, con datos sobre sus resistividades
típicas. Esta información se debe tener en cuenta sólo como una orientación
general, considerándose entre otras cosas, que las mismas están muy
relacionadas con la composición geológica de los terrenos según el país de
donde provenga el estudio.

De acuerdo a la bibliografía consultada y nuestras experiencias sobre


mediciones de resistividad en diferentes zonas, usar tablas puede llevar a
errores de gran envergadura, ya que terrenos que podrían ser similares a los
tabulados, difieren sustancialmente en las mediciones reales de los ofrecidos en
dichas tablas. Es típico además, que los valores indicados en las tablas sean
en general superiores a los realmente existentes en nuestro territorio, lo que
conllevaría por lo general a un sobredimensionamiento de las tierras calculadas,
cada país y en cada zona se debe tener un criterio real del comportamiento
estadístico de las mediciones, pues para evaluaciones eventuales y rápidas a
los efectos, por ejemplo, de una estimación para un contrato, es adecuado
conocer hasta dónde el terreno se asemeja a los valores promedios tabulados.

Sobre este particular, se exponen en publicaciones de diferentes autores, que


esas variaciones pueden ser por encima o por debajo de los valores de
referencia y en algunos casos de forma excesiva y llevan a la conclusión de
que las tablas como punto de partida ofrecen datos para tener una idea, pero
nunca deben usarse como datos para realizar cálculos profesionales.

30
En la tabla I-5 a continuación se muestra, se ofrece una tabla de resistividades
tomada de la Instrucción para instalaciones de puesta a tierra [11], que puede
servir de referencia.

Tabla I - 5 Ejemplos de resistividades promedio de suelos

Resistividad en
Naturaleza del terreno
ohmios metro
terrenos pantanosos
de algunas
limo
unidades a 30
humus
20 a 100
turba húmeda
10 a 150
arcilla plástica
5 a 100
margas y arcillas compactas
50
margas del jurásico
100 a 200
arena arcillosa
30 a 40
arena silícea
50 a 500
suelo pedregoso cubierto de
200 a 3000
césped
300 a 500
suelo pedregoso desnudo
1500 a 3000
calizas blandas
100 a 300
calizas compactas
1000 a 5000
calizas agrietadas
500 a 1000
pizarras
50 a 300
rocas de mica y cuarzo
800
granitos y gres procedentes
de alteración
1500 a 10000
granitos y gres muy
100 a 600
alterados
2000 a 3000
hormigón
3000 a 5000
basalto o grava

I-2-3 Conducción eléctrica en suelos


La mayoría de los minerales que conforman los suelos (arenas, arcillas, rocas y
otras) son muy malos conductores de la electricidad. Sin embargo, cuando se

31
les adiciona agua, su resistividad disminuye considerablemente y pueden
considerarse como conductores aceptables, aunque muy pobres en
comparación con los conductores metálicos clásicos. Por ejemplo, la resistividad
del cobre es de aproximadamente 1,6×10 -8 Ω.m, mientras que la resistividad
media de un terreno normal es del orden de 100 Ω.m según se expresa en [10].
(En la provincia Holguín de Cuba, lugar donde el autor ha realizado múltiples
mediciones, oscila en la mayoría de los casos entre 40 y 80 Ω. m), con algunas
mediciones sobre los 100 Ω. m
Esta fuerte influencia de la humedad en la resistividad de los minerales se debe
a que, para la mayoría de ellos, la conducción eléctrica es mixta con enlaces
covalentes e iónicos, siendo estos últimos los más importantes. Según [34] el
proceso de conducción eléctrica es entonces, en mayor medida de carácter
electroquímico, donde los portadores de las cargas eléctricas son los iones
disueltos en el agua atrapada. En algunos pocos minerales la conducción se
debe a su contenido de metales, siendo los electrones los portadores principales
de las cargas eléctricas.
De este modo, la resistividad de un suelo depende en gran medida de la
cantidad de agua atrapada, de la resistividad de esta agua y de otras
características particulares del suelo.
Se consideran importantes para determinar la resistividad, las siguientes
propiedades del suelo:
- Tipos de minerales que lo conforman.
- Contenido de humedad.
- Composición química y concentración de las sales disueltas en el agua.
- Temperatura.
- Granulometría del material que lo conforma.
- Compactibilidad.

I-2-4 Influencia de la humedad y la temperatura en los suelos


Según expresa [10], como se ha mencionado anteriormente, el contenido de
agua en los minerales es el factor más importante en determinar la resistividad
de los suelos. Para una cierta región geográfica, el contenido de humedad del
suelo, depende de sus características climáticas. Si se trata de una zona
desértica con precipitaciones escasas, el contenido de agua en los minerales es
reducido y las resistividades muy altas, tanto en los estratos superiores como en
el lecho de roca.
Por otro lado, en zonas con precipitaciones anuales normales, la resistividad de
los estratos inferiores es relativamente baja en promedio, manteniéndose dentro
de un margen más o menos estrecho.
Sin embargo, la resistividad de los estratos superiores suele variar mucho en las
distintas estaciones del año, dependiendo del tipo de mineral predominante. Así
por ejemplo, las arcillas tienen una mayor capacidad que las arenas y gravas
para retener el agua, y su resistividad varía comparativamente menos en las
distintas épocas del año.

32
Otro aspecto que influye en la variación estacional de los estratos superiores del
terreno es la presencia y altura del manto freático subterráneo; si el manto es
alto, la resistividad es menos variable.
Existe una expresión empírica propuesta por Albrecht [12] para determinar la
resistividad de los suelos en función de su humedad y temperatura:

1.3 x10 4
 [I-27]
(0.73W 2  1)(1  0.03T )

W es la humedad del suelo en % de peso y T es su temperatura en °C (T > 0


°C).
Para valores de temperaturas por debajo de 0° C el comportamiento de la
resistividad es grande ocurriendo un rápido aumento de la misma, esto se debe
a que el hielo es un aislante con resistividad del orden de 10 7 Ω m, sin embargo,
no toda el agua contenida se congela ya que el aumento del volumen del hielo
produce un aumento de la presión en los poros del mineral y de la salinidad del
agua no congelada, con lo cual el punto de congelación disminuye
sucesivamente. Esto en Centroamérica no tiene mayor importancia ya que las
temperaturas no han llegado nunca ni siquiera a cero grado, pero en América
del Sur es mucho más incidente este criterio. En cualquier caso es algo que por
cultura del tema se debe conocer, la Fig I-8 debajo mostrada representa una
curva que lo ejemplifica de forma gráfica.
El valor de humedad de un terreno es un dato que puede ser obtenido
solicitándolo a la empresa de investigaciones aplicadas ENIA, en los diferentes
territorios del país, para el caso de Cuba o medida por el personal calificado
para este trabajo.
La expresión anterior pretende ser general e independiente del tipo de mineral.
Sin
embargo, se recomienda su utilización sólo para el cálculo comparativo de
la influencia de la humedad y temperatura, en diferentes épocas del año.
Ejemplo, conocida una resistividad 1 de un terreno que posee una humedad W
1 y temperatura T 1, es posible determinar en forma aproximadamente
aceptable, la resistividad 2 de este mismo terreno, para una humedad W 2 y
temperatura T 2.
Con la que se puede intentar correcciones de lecturas realizadas en épocas del
año no propicias. Ejemplo de ello es que en épocas de lluvia, donde los valores
obtenidos serían menores y se debe trabajar con condiciones críticas, los
cálculos de las tierras las lecturas realizadas se podrían rectificar disponiéndose
de una adecuada estadística de comportamiento de la humedad y la
temperatura en otras épocas.
Así:
2
(0.73W1  1)(1  0.03T1 )
2  2
1 [I-28]
(0.73W2  1)(1  0.03T2 )

33
Para los diferentes suelos en que se ha aplicado la ecuación I-27 antes
expuesta, se ha podido determinar que la misma indica valores inferiores de
resistividad que los indicados por Tagg. [33].
Esta conclusión, propicia a recomendar la utilización de la expresión, como ya se
indicó, sólo para la corrección de la resistividad por variaciones de la
temperatura en un mismo terreno, considerándose una herramienta importante
a estos efectos.
En países como Cuba donde las variaciones de temperatura no son tan
significativas esta variación es relativamente despreciable tal y como se observa
en las siguiente curva, no así en países donde se alcanzan temperaturas bajo
cero, ya que como ante se explicó hay una muy brusca variación de aumento de
la
resistividad.

Fig 1-8

I-2- 5 Resistividad de las aguas naturales


La resistividad del agua natural que puede estar atrapada en un determinado
mineral es determinante para la obtención de la resistividad de ese suelo, por lo
tanto, es importante conocer sus características.
El agua pura es mala conductora de la electricidad. Por ejemplo, el agua
tridestilada tiene una resistividad de aproximadamente 100.000 .m. Sin
embargo, las aguas presentes en la naturaleza tienen siempre algunas sales
disueltas, dependiendo del mineral con el que han estado en contacto al escurrir
por los suelos, lo que las hace relativamente buenas conductoras. Como
información, en la Tabla I-6 expuesta a continuación, se brindan resistividades
de aguas naturales típicas.

Tabla I-6 Resistividades típicas de las aguas


Tipos de aguas Resistividad  ag (-m)

Aguas de precipitaciones 30 - 1000


Aguas superficiales de lagos y ríos
- Aguas puras 3000

34
- Aguas dulces 10 - 1000
- Aguas salobres 2 - 10
- Aguas en zonas de rocas ígneas 30 - 500
- Aguas en zonas de rocas sedimentarias 10 - 100
- Aguas de lagos salados 0,1 - 1
Aguas de suelos
- Promedio 100
- En suelos de rocas ígneas 30 - 150
- En suelos de rocas sedimentarias 1
- Aguas subterrâneas 1 - 20
Aguas marinas
- A 30 °C 0,2
- A 0 °C 0,4

I-2- 6 Granulación de los suelos


Según [10] el tamaño y distribución de los granos que conforman un suelo no
consolidado tiene gran importancia en su resistividad y en la forma de cómo
varía ésta en las diferentes épocas del año, pues determinan la cantidad de
agua contenida en los espacios intergranulares.
Para un terreno que no está saturado de agua, por ejemplo, por la ausencia de
lluvias recientes o un manto muy profundo, el agua es atrapada por los granos
de los minerales debido al fenómeno de tensión superficial en su superficie
exterior. De este modo, para un suelo constituido por granos
preponderantemente grandes, la conducción se efectúa sólo a través del agua
en los puntos de contacto entre las partículas. Los espacios intergranulares
contienen poca agua y la resistividad es comparativamente mayor. Sin embargo,
si el suelo está formado por minerales de diferente granulación, los espacios
entre granos son menores y están más saturados con agua, disminuyendo así la
resistividad del terreno.

I-2-7 Influencia de la compacidad de los suelos


El grado de compacidad de un terreno no consolidado refleja la proximidad entre
las diferentes partículas de los minerales que lo forman. Si el terreno es poco
compacto y no se encuentra saturado con agua, los poros intergranulares están
en mayor medida llenos de aire y el terreno tiene una resistividad relativa mayor.
Si por el contrario, el mismo material es más compacto, la distancia entre las
partículas se reduce; los espacios intergranulares son menores y eventualmente
están llenos con agua, disminuyendo la resistividad.
Para pequeños contenidos de humedad, el efecto de la compacidad es notorio,
ya que el mejor contacto entre los granos favorece la conducción a través del
agua que cubre cada partícula. Si la humedad es suficientemente alta, los
espacios intergranulares están en mayor grado llenos con agua y la proximidad
entre las partículas tiene menor efecto.
Este concepto indica con claridad, que es recomendable cuando se haga un
sistema a tierra, compactar la zanja a la hora de realizar su rehincho y no dejar
la zanja tapada de forma natural, los resultados obtenidos sobre todo en el
aporte óhmico del electrodo horizontal puede variar de forma importante.

35
I-2- 8 Anisotropía de resistividad
Algunos terrenos presentan una característica física denominada anisotropía
(an=no, iso=igual, tropo=propiedad) en lo concerniente a la resistividad. Esto
significa que la resistividad depende de la dirección en que se mide según se
plantea en [14]. Esta anomalía se debe a las orientaciones que presentan los
cristales de algunos minerales que conforman el terreno, en particular, minerales
semiconductores. El grafito es uno de los minerales que en mayor cuantía
presenta esta característica.
Tener este dato, puede alertar a la hora de hacer en la práctica mediciones de
resistividad del terreno, recomendándose siempre, medir en la misma dirección y
lugar donde se pretende enclavar el sistema a tierra.

Estratigrafía.
Los electrodos encargados de conducir hacia el terreno las corrientes de falla o
de origen atmosférico, se introducen en el terreno a mayor o menor profundidad,
dependiendo de las características de este y la forma en que se proyecta la
puesta a tierra. En ocasiones, al utilizar electrodos profundos se atraviesan
varias capas del terreno de diferentes naturaleza y, por tanto, de resistividades
diferentes. Sin embargo, al medir la resistividad aparente del estrato del terreno
afectado por el electrodo se obtendrá un valor medio donde se consideran las
resistividades de cada capa afectada por el espesor de la misma. En ocasiones
ocurre que una sola capa del terreno presenta una resistividad tan baja que hace
prácticamente imperceptible la resistividad de los demás.
En la figura 1.9 se muestra un ejemplo de este fenómeno. En ella se aprecia la
variación de la resistividad a medida que se penetra en capas de distinta
resistividades. Al introducir los dos primeros electrodos el descenso de la
resistencia de paso a tierra es uniforme, pues es el mismo estrato del terreno. El
tercer electrodo llega a un estrato del terreno de arena fina de mayor resistividad
por lo que la reducción es menos notable. El cuarto electrodo alcanza un terreno
arcilloso produciendo una disminución espectacular en el valor de la resistencia,
para variaciones de profundidad de igual magnitud.

Figura 1.9: Variaciones de la resistividad para distintos estratos del terreno.

36
I-2- 9 Medición de la resistividad

Se ha indicado que el objetivo de las mediciones de resistividad de un terreno a


los efectos de una toma a tierra es determinar la resistencia aparente del
terreno que representa un promedio de la existente hasta las profundidades de
interés del proyecto. Este indicador es único para el caso de un terreno
homogéneo, situación muy poco frecuente, en caso de terrenos formados por
diferentes composiciones geológicas se obtiene una resistividad promedio, la
cual para fines de tomas de tierra representa un aceptable valor.
El método de medición de resistividad mediante 4 electrodos es el habitualmente
utilizado para este propósito. No obstante, más adelante se abordará otra opción
de medición de resistividad denominada de 3 electrodos o método indirecto, que
muchas veces es la que está al alcance por razones del instrumento de
medición disponible, aunque es más imprecisa, y por último, el método
voltiamperimétrico.
Se debe comprobar que no exista un campo de potencial de origen externo que
perturbe la medición, como podría ser el caso de una puesta a tierra cercana al
lugar en que se mide la resistividad y que estuviese conduciendo a tierra
corrientes residuales permanentes.
Estas corrientes pueden deberse a desequilibrios en las fases de
transformadores conectados a tierra o acoplamientos electromagnéticos no
simétricos sobre los cables de guarda que llegan a la instalación. Si el voltaje
entre los electrodos de potencial, generado por este campo externo es muy
inferior al voltaje natural producido por la corriente de medición, su efecto puede
ser reducido o despreciable, en caso contrario, es necesario tomarlo en
consideración por las alteraciones de las lecturas que puede ocasionar.

1.-2-9-1 Características generales y medición directa de la resistividad con


los Telurómetros
Según [6,10], los telurómetros, instrumentos usados para las mediciones de
resistividad y tierras operan bajo el principio de puente de Wheatstone, cuyo

37
equilibrio se realiza a través de una resistencia variable interna y dicho equilibrio
se visualiza mediante una aguja indicadora, semejante a un galvanómetro o en
los modernos por una pantalla digital.

Existen dos tipos de telurómetros:


1- De tres bornes.
2- De cuatro bornes.
Este último presenta ventajas con respecto al primero, es importante entre ellas
la posibilidad de contrarrestar la resistencia de los conductores entre el
instrumento y el electrodo bajo medición. Esta ventaja resulta significativa al
medir puestas a tierra con bajo valor de resistencia.
Otra de las ventajas del uso del telurómetro de 4 bornes es la posibilidad que
brindan de realizar mediciones de resistividad de terrenos a diferentes
profundidades (según el principio del sondeo eléctrico) de una forma rápida,
sencilla y económica.
La medición de la resistividad del terreno con telurómetro de 4 bornes es una
técnica que posibilita la determinación de la resistividad aparente del terreno
para una profundidad equivalente a la separación entre electrodos “a”, (usando
la configuración de Wenner) de forma rápida y sencilla, tal y como aparece en la
figura siguiente:

Figura I-10 Medición de resistividad del terreno con el telurómetro de 4 bornes

De esta forma la resistividad del terreno estará dada por:

En la práctica se utilizan electrodos asociados a los instrumentos que tienen una


longitud de unos 30 cm o menores y se colocan en la superficie del terreno, esto
implica que se utilizaría la formula.

38
[I-29]

Donde:
a: Distancia entre electrodos en metros
b : Profundidad del electrodo en metros
R : Valor de resistencia obtenido en la medición con el telurómetro

Si a > 20b la expresión anterior se puede aproximar a:

[I-30]

Para obtener un valor de resistividad confiable se recomienda realizar al menos


10
mediciones y hacerlo en diferentes direcciones para prever la existencia de
posibles anisotropías del terreno.

I-2-9-2 Métodos geofísicos de medición


Su verdadera razón de ser es la medición de resistividad para objetivos de
prospección petrolera, localización de aguas subterráneas, caracterización de
los suelos, entre otras, pero además, permite obtener datos de valores de
resistividad para objetivos menos exigentes como las tomas de tierra, si son
solicitados a las empresas que prestan estos servicios, y hacerlo con una mayor
precisión.
Se considera oportuna su solicitud como dato fuente para un cálculo, cuando la
tierra que se diseña es de grandes instalaciones, tanto por su tamaño, como por
su importancia. Estos métodos son a través de los cuales los geofísicos
proporcionan los datos de resistividad cuando son parte del estudio de suelos,
entre los más conocidos están los métodos Wenner y Schlumberger.
Los datos obtenidos de estas mediciones son procesados por la obtención de
gráficos que posteriormente son interpretados mediante nomogramas (álbum de
curvas teóricas) de diferentes autores (Orellanas-Money, Pilaef, etcétera) o
programas de computación. Los resultados obtenidos difieren según la
distribución geoeléctrica del suelo.

I-2-9-2-1 Método Wenner

39
Este método tiene la configuración ya abordada con el telurómetro de 4
electrodos para la medición de resistividad, o sea, los electrodos se distribuyen,
los de potencial en el centro, los de corriente en los extremos y todos separados
una distancia “a” tal como lo expresa la figura siguiente:

Figura I-11. Métdo Wenner

Sólo que el proceder de la medición y los métodos de interpretación de los


valores de resistividad aparente obtenidos por métodos geofísicos, garantizan
una mejor precisión de los resultados.
Los instrumentos utilizados con la configuración de Wenner exigen una menor
sensibilidad que los empleados con la configuración de Schlumberger. Las
diferencias de potencial medidas son mayores, ya que al ir separando los
electrodos de corriente, también lo hacen los de potencial donde se mantiene la
distancia “a” entre ellos. Por tanto, es menor el efecto relativo de campos de
potencial externos a la medición y los instrumentos pueden ser de menos
sensibilidad.

I-2-9-2-2 Configuración de Schlumberger


En esta configuración, (ver Fig I-12), los cuatro electrodos están igualmente
ubicados en una línea recta. Los dos electrodos de potencial se disponen en
forma simétrica con respecto al centro de medición elegido y a una distancia
pequeña entre sí (1 a 3 m), según [10].
Los electrodos de corriente se disponen también simétricamente con respecto al
centro de medición.
En la configuración de Schlumberger, los gráficos de resistividad aparente se
hacen normalmente en función de la distancia L entre el centro de medición y los
electrodos de corriente.
Para las sucesivas mediciones se deben llevar a cabo diferentes espaciamientos
de los electrodos extremos de corriente, dejando los de potencial sin moverse,
los resultados de resistividad aparente medidos se plotean en papel
bilogarítmico contra la distancia L ya mencionada del centro hasta el extremo
del electrodo de corriente o la distancia C1 a C2 entre 2 que es lo mismo, (para
el caso de Wenner se escoge 3.a / 2 como la distancia a plotear contra las
lecturas de resistividad aparente leídas).

40
El proceder de interpretación geofísico de estos datos arroja resistividades a
diferentes profundidades de interés solicitadas.

Fig- I-12 Método de Shulumberger

I-2-9-3 Mediciones de resistividad con telurómetros de tres electrodos o


método indirecto
Este es el método más usado por profesionales a lo largo y ancho del país, ya
que los métodos de Wenner y Schlumberger “en todo su alcance”, normalmente,
son realizados por los profesionales de las empresas especializadas en geología
y geofísica y la medición de resistividad aparente para fines de sistemas a tierra
por el método de 4 electrodos, se dificulta por la carencia del instrumento en
muchas empresas no especializadas en estas mediciones, aunque medir con 4
bornes es lo verdaderamente correcto y más fiable.
En este método de los tres electrodos, lo que se mide es la resistencia de
tierra de un electrodo de prueba enterrado 1m, a través de 2 electrodos de
referencia propios del instrumento, que normalmente alcanzan unos 30 cm de
longitud, colocados de forma lineal con respecto al primero, según las
especificaciones de distancia que para el instrumento de el fabricante.
Según las experiencias del autor, se han usado espaciamientos de 10 m y 20 m
respectivamente del electrodo de prueba, indicados en los instrumentos
utilizados, es común y recomendable distancias de 20 y 40 metros
respectivamente desde el electrodo de prueba.
La lectura obtenida con el instrumento, el cual debe estar lo más cerca posible
del electrodo de prueba, arroja un valor óhmico representativo de la resistencia a
tierra de dicho electrodo, que con frecuencia se entierra 1 m. Con este valor, se
calcula mediante la fórmula de la resistencia a tierra de un electrodo vertical a
ras del terreno, la resistividad por despeje algebraico, tomándose la misma
como una resistividad promedio, pero realmente, se obtiene la resistividad a esa
profundidad de medición.
Se recomienda hacer las lecturas en diferentes direcciones y propiamente en el
lugar que será objeto de la construcción del sistema de tierra de la instalación.

41
Se debe tratar que el electrodo de prueba alcance el metro de profundidad,
porque mediciones con electrodos más superficiales pueden acarrear mayores
errores en la medición, que de hecho, no es precisa.
Si por razones de dureza del terreno se tuviera que hacer una medición con
electrodos más superficiales, se debe medir con exactitud la profundidad real
hincada, para que a los efectos del cálculo se pueda aportar como dato este
valor real de enterramiento. Si el electrodo de prueba fuera más profundo que 1
m, la medición sería más precisa, debiéndose poner en el cálculo, la profundidad
enterrada real.

I-3 Medición de resistencia a tierra


En el caso de electrodos de tierra individuales o sistemas pequeños donde es
factible utilizar la configuración lineal, se deben hacer las mediciones en sentido
opuesto al sentido hacia el cual se encuentran enterrados los electrodos usando
el siguiente método:
Los pasos a seguir son:
1- Se desconecta el circuito de tierra de la toma de tierra en el punto de puesta a
tierra.
2- Se conecta la toma de tierra al primer borne del telurómetro, según la figura I-
13.

Fig I-13 Medición de resistencia a tierra con telurómetro de 4 bornes

A- Caso de no incidencia B- Caso de incidencia

3- A las distancias indicadas por el manual del instrumento se clavan los


electrodos auxiliares (30 cm. de longitud aproximadamente) en línea recta según
se muestra (los utilizados proponen distancias de 10 y 20 m en línea recta).
4. Se escoge la escala apropiada.
5. Se aprieta el pulsador y varía el cursor, hasta alcanzar el equilibrio de la
aguja

42
del galvanómetro en 0, obteniéndose directamente el valor de resistencia de la
toma a tierra.
6. Generalmente, luego de un tiempo prudencial se repite el paso (5) para
comprobar la veracidad de la medición y la no influencia de agentes externos
(corrientes parásitas y otras) en la medición realizada.
En la Fig I-13 (A) se representa el esquema de conexión recomendada del
instrumento cuando la resistencia de los conductores no es significativa en la
medición.
En la fig I-13 (B) aparece el esquema de conexión cuando sí es significativa,
debida a su longitud la existencia de los cables entre el instrumento y el
electrodo bajo medición, ésta es una de las ventajas del instrumento de 4
bornes.

I-3-1 Método de los tres puntos o método de caída de Potencial


El método más usado es el llamado método de los tres puntos o Método de
Caída de Potencial, que en esencia es similar al antes descrito en cuanto a la
configuración del instrumento y los electrodos de medición, sólo que tiene otros
aspectos restrictivos en consideración y es de imprescindible uso cuando se
miden mallas. Tomando como base la figura I-14 que a continuación se
muestra.

Fig I-14

Este método consiste en hacer circular una corriente eléctrica a través del
sistema de tierra objeto de estudio, midiendo al mismo tiempo los valores de
caída de potencial que el paso de esta corriente provoca entre el sistema y un
electrodo de potencial utilizado como referencia para la medición. Además del
electrodo de potencial, el circuito está constituido por un electrodo de corriente
cuya finalidad es cerrar el circuito que permite circular la corriente por el sistema
a medir.
La ubicación del electrodo de corriente (C), estará en función de las dimensiones
del sistema de tierra a medir, de forma tal que se considere en el infinito. Un
criterio empírico presupone una distancia mínima de partida igual a 5 veces la

43
diagonal mayor del sistema a medir, lo cual se observa representativamente en
la figura anterior.
La distancia del electrodo de potencial estará en función de la ubicación del
electrodo de corriente. Si se tiene en cuenta la interacción mutua malla –
electrodo de potencial – electrodo de corriente, su ubicación más factible desde
el punto de vista teórico es 0.62 la distancia del electrodo de corriente. Se
considera que la zona efectiva para la ubicación del mismo es del 50 al 62 %
de la distancia hasta el electrodo de corriente.
Si se realizan mediciones, ubicando el electrodo de potencial en diferentes
posiciones entre la malla y el electrodo de corriente, se obtiene una curva de
potencial o resistencia aparente. La meseta o zona estable de la curva indica la
resistencia real del sistema a medir.
Esta meseta debe cumplir con la condición de que tres puntos contiguos de la
misma no presenten una diferencia mayor de un 10 %.
De colocarse el electrodo fuera de estas zonas, tanto por estar muy cerca de la
malla a medir, como por estar alejadas más allá de los límites de la meseta de
potencial, las mediciones obtenidas no son reales.

Fig 1-15 Esquema de medición de resistencia a tierra por el método de


Caída de Potencial (Curva de resistencia aparente para diferentes
posiciones del electrodo de potencial)

E P C

Resistencia aparente

x
E C

44
I-3-2 Medición por el método Voltiamperimétrico
En ocasiones las empresas no cuentan con telurómetros para medir la
resistencia a tierra de un sistema de puesta a tierra. En ese caso este método
tiene su mayor aplicación y representa una adecuada alternativa.
En la Fig. I -15 se muestran los esquemas utilizados para realizar las mediciones
en sistemas:

a) Anclados a tierra.
b) Aislados de tierra.

Fig. I-15 Medición de resistencia del terreno con el método


voltiamperimétrico

Si la alimentación se toma de un sistema anclado a tierra, el neutro deberá


conectarse a la sonda de corriente (E 2) y el conductor de la fase se conectará al
electrodo que se quiere medir (E) a través de un interruptor automático de
capacidad apropiada. La conexión se realizará el tiempo necesario para tomar el
valor de corriente IX que circula por la sonda de corriente a través del
amperímetro de gancho.
Al mismo tiempo se deberá medir el voltaje VX entre el electrodo y la sonda de
voltaje (E1 ).
El valor de la resistencia Rx será simplemente:

45
[I-32]

Es necesario verificar, que mientras se realice la medición, no exista ninguna


otra carga conectada al sistema que pudiera originar corrientes que al circular
por el neutro del sistema causaría errores en las lecturas de los instrumentos.
Si la alimentación se toma de un sistema aislado de tierra, el procedimiento es el
mismo, con la excepción de que al no haber conductor neutro, la conexión se
debe
realizar a través de un interruptor bipolar y no será necesario desconectar las
otras cargas del sistema. Ver Fig I-15. En ambos casos el voltímetro utilizado
deberá tener resistencia interna elevada de al menos 1000 Ω / V.

I-4 Clasificación de los Sistemas de Energía según el régimen de


conexión
del neutro con la tierra.
Se debe dominar la forma en que se clasifican los sistemas de energía según la
conexión que el neutro de dicho sistema tenga con la tierra.
Para su identificación se utiliza un código compuesto por dos letras con el
significado siguiente:

Primera letra. Define la relación entre el sistema energético y la tierra.

I Significa que el sistema tiene todos sus conductores aislados de tierra o


conexión de uno de ellos (normalmente el neutro) a tierra a través de una alta
impedancia.
T Significa que el sistema tiene uno de sus conductores (normalmente el
neutro) conectado a tierra.

Segunda letra. Define la relación entre la masa de la instalación y la tierra.

T Significa que la conexión a tierra de las masas es independiente a la conexión


de tierra del sistema.
N Significa que la conexión a tierra de las masas está unida al punto del
sistema conectado a tierra.
De acuerdo con lo anterior, se reconocen los siguientes sistemas de
distribución:

Sistema IT
Sistema aislado de tierra con anclaje de las masas independientes del sistema
eléctrico.

Sistema TT

46
Sistema anclado a tierra con anclaje de las masas independiente del anclaje del
sistema eléctrico.

Sistema TN
Sistema anclado a tierra con anclaje de las masas conectado con el punto del
sistema del sistema eléctrico conectado a tierra (el neutro).

El sistema TN puede subdividirse, según el carácter de la conexión de los dos


anclajes (sistema y masas) en:

a- Sistema TN- C El conductor neutro hace también la función del


conductor
de protección denominándosele conductor PEN.

b- Sistema TN –S El conductor neutro (N) y el de protección (P E) están

unidos solamente en el punto de anclaje a tierra del sistema eléctrico, de


ahí en adelante viajan independientes por la instalación, cada uno
cumpliendo su función.

c- Sistema TN-C-S Es un sistema TN -C donde desde cierto punto de la


instalación el conductor PEN se desdobla en un neutro aislado y uno de
protección como el sistema TN- S.
Cada uno de estos sistemas tiene sus ventajas y desventajas, pero con el
transcurso del tiempo se ha ido implantando a gran escala el Sistema TN - S,
por ser el que mejor comportamiento presenta ante la mayoría de los eventos
referidos a la corriente de falla y su efectividad en la compatibilidad
electromagnética, sin que esto quiera decir que los restantes no estén
reconocidos y que de hecho para algunas aplicaciones específicas como los
salones de operaciones de hospitales suelen ser recomendados por ejemplo, los
subsistemas aislados de tierra IT.

Son muchas las aplicaciones donde se requiere conocer cuál es el sistema que
tiene la instalación que se atiende, porque de ello dependen las protecciones,
las fórmulas de cálculo a utilizar, los tipos de supresores de voltaje y otras.
Como puede inferirse, para poder aplicar los conceptos de una tierra única, el
sistema necesariamente tiene que ser un sistema TN y dentro de esta
clasificación, otros conceptos obligan al uso del TN-S.
A continuación se analizará el comportamiento de los diferentes sistemas
mencionados anteriormente además de algunas consideraciones extras que en
la práctica se nos presentan con frecuencia.

47
Sistema T (Desventaja).

Vf
IT 
Rc  R d  R n  R p

 
 
 1 
Vr  V f 
Rc Rn Rd  Suponiendo R p >> Rc y Rd  0
 1    
 Rp Rp R p 

48
   
   
 1  Vt  1 
Vr  V f   Ip   
R Rp R


1 n 
  1  n 
 Rp   Rp 

Dado que Rp es mucho mayor que R esto implica que Vr ≈ Vf o sea la persona
estaría sometida prácticamente al voltaje de fase de la instalación, lo cual resulta
muy peligroso en cualquier caso y más si hay condiciones externas
desfavorables como humedad , tipo de zapato, forma del contacto que estén
asociadas a cada caso.

Análisis del Sistema TT

 
 
Vf 1
IT  ; Vr  V f  
 Rc R R 
Rc  R d  R a  R n 1  d  a 
 Rn Rn Rn 
Suponiendo Rn >> Rc y Rd  0

49
     
     
Vf Vf 1 1 1
IT  ; Ip    Vr  V f    Vn  V f   
Ra  Rn Rp  Rn   Rn   Ra 
1  1  1 
 Ra   Ra   Rn 

Si Ra  0 entonces Vr  0 y Vn V f


Si Ra   entonces Vr V f y Vn  0

Análisis del Sistema TNC

       
Vf        
1  1  Vf 1  1 
IT  ; Vr  V f   Ip  
    Rp    
2 Rc  Rd 2
Rd
  1 
Rn
 2
Rd
  1 
Rn

Rc R  Rc R
   p     p 

50
Suponiendo Rd  0 y R p >> Rn

Vf Vf Vf
IT  ; Vr  ; Vn  0 ; Ip 
2 Rc 2 2R p

Sistema TN-C (caso particular _ anclaje adicional)

Vf
IT 
2 Rc  Rd

Suponiendo  Rd  0 y R p >> Rn y Ra

   
   
Vf Vf 1 Vf 1
IT  ; Vr    Vn   
2 Rc 2  Rn  2  Ra 
1  1 
 Ra   Rn 

51
 
 
Vf 1
Ip   
2 R p  1  Rn 
 
 Ra 

Sistema TNS

   

Vf  
IT  ; Vr  V f  
1  1 
 Rc Rd   Rn 
Rc  R d  R ' c 1 '  '   1  
 Rc Rc   Rp 

   

Vf  
Ip  
1  1 
Suponiendo Rd  0 y R p >> Rn
Rp  R Rd   Rn 
1 '  '   1  
c

 Rc Rc   Rp 

52
   
Vf   Vf  1 
IT  V
; r  V   1  Ip   
Rc  R ' c
f
 Rc  Rp  Rc 
1 '  1 ' 
 Rc   Rc 

Si R ' c  0 entonces Vr  0


Vf
R ' c   entonces I p 
Rp
Sistema TN-S (Con anclaje adicional en el. Equipo)

'
Suponiendo Rd  0 y R p >> Ra y Rn >> R c y Rc

   
    

Vf    
1  1  1  1 
IT  Vr  V f 
 Rc   Rn 
Vn  V f 
 Rc   Ra 
Rc  R ' c 1 '  1  1 '  1  
 Rc   Ra   Rc   Rn 

   

Vf 
1  1 
Ip  
Rp  Rc   Rn 
1 '  1 
 Rc   Ra 

53
 
 
 1 
Si Ra  0 entonces Vr 
 0 y V  V 
n f
 Rc 
1  ' 
 Rc 
 
 
1
Ra 
  entonces V f  
Vr   y Vn  0
 Rc 
 1  ' 
 Rc 

Sistema TN-S (con anclaje adicional en el equipo y conectado a neutro)

'
Suponiendo Rd  0 y R p >> Ra y Rn >> R c y Rc

Vf    
IT  
1

 1


Rc  R ' c Vr  V f  
  
Rc   Rc
2 '  1 
Rn

Rc  R ' c  Rc   Ra 

54
   

Vf  1

Ip    1 
Rp  Rc   Rn 
2 '  1 
 Rc   Ra 

Vf
Suponiendo R c  Rc y Ra  Rn
'
Vr 
6

Sistema IT

El circuito anterior en condiciones normales cumple con


Z1 = Z2 >> Z L ( valor mínimo aceptable) y >> Ra y RP

Vf
T  ; Vr  0 ; Ip  0
Z1

55
Si en esas condiciones Z1 disminuye su valor por debajo del límite (2º defecto)
Entonces:
 
Vf  
1
It  ; Vr  V f   
Z 1  Ra  Z1 
1 
 R a 
Vf



 Si Z1  0 entonces Vr 
 V f ; I p 
Vf  1 
Rp
Ip  
Rp  Z1  Si Z1   0 ; I p  0
  entonces Vr 
1 
 R a 

No es objeto de este trabajo el análisis profundo de los mismos, pero se remite


a los interesados a [15] para una mayor comprensión, si lo consideran
necesario.

1- 5 Efectos fisiológicos de la corriente eléctrica


Brevemente, se aborda este aspecto porque su conocimiento e interiorización
permite poder hacer una evaluación más consciente de la importancia vista
desde el punto de vista de la protección humana, además de las múltiples
funciones que tiene la tierra.
Según [ 15 ] estos efectos dependen principalmente de:
A- La intensidad de la corriente que circula por el cuerpo humano y el tiempo de
exposición a ella.
B- El recorrido en el cuerpo.
C- La frecuencia (si la I es alterna).

A- Efectos debidos a la intensidad y el tiempo de exposición.


Los efectos fisiológicos de la corriente son muy variables y dependen de un gran
número de factores, algunos no medibles como: el estado de salud, la edad, el
sexo, el nivel de sorpresa y otros.
Para una tensión de contacto dada, la intensidad de la corriente que puede
circular por el cuerpo, está en función de:
1-La resistencia interna del organismo que es para un voltaje dado,
suficientemente estable.
2- La resistencia de contacto que puede variar ampliamente dependiendo de:

-La superficie de contacto.


-La presión de contacto.
-El estado de la piel (seca, húmeda).
-Las condiciones climáticas.
La superficie de contacto puede variar ampliamente desde el momento inicial a
partir del cual las contracciones violentas tienden a aumentar el área de contacto
y la presión y por consiguiente disminuir la resistencia de contacto con el tiempo
de exposición.

56
Esto no debe confundirse con el efecto fisiológico de la corriente a intensidad
constante con el aumento del tiempo de exposición.
Según Koeppn - Tolazzi, se puede apreciar en las curvas a continuación
mostradas que aparecen tres zonas:

Fig- I -16 Curvas de Koeppen Tolazzy

Zona I:
Zona de franca o rápida recuperación desde el momento de la percepción hasta
el momento en que se hace difícil librarse del contacto.

Zona II:
Síntomas de asfixia, paro cardíaco reversible, irregularidades en el ritmo
cardíaco, inconsciencia, posibilidades de fibrilación.

Zona III:

57
Inconsciencia, paralización el corazón, quemaduras, lesiones internas, fibrilación
ventricular irreversible.
Obsérvese que hasta 10 a los efectos son independientes del tiempo y por otra
parte, para tiempos menores de 50 milisegundos los efectos son independientes
de la intensidad.
Esto determina minimizar a la máxima expresión, la corriente de contacto y una
de las acciones es lograr sistemas a tierra con las menores resistencias, que
permitan un camino alternativo y minimice los efectos sobre las personas

B- El recorrido en el cuerpo.

Se deben definir dos formas de contacto con la corriente:


1. El macrochoque: Cuando la piel está presente como elemento de protección
en el momento que el contacto se efectúa.

2. El microchoque: Ocurre en el caso de dispositivos implantados en el interior


del cuerpo cuando no se cuenta con la protección de la piel.

C- La frecuencia.
Es un indicador a considerar desde el punto de vista de los efectos fisiológicos
de la corriente, ya que es importante conocer que entre 50 y 500 Hz está la
máxima sensibilidad a los efectos de la corriente del ser humano y que a altas
frecuencias el cuerpo puede tolerar sin sufrir daños mayores intensidades, al
igual que tolera ligeramente mayores intensidades a frecuencias menores de 50
Hz y sobre todo en corriente continua.
Ejemplo: A 100 KHz el organismo tolera 100 veces mayor intensidad que a un 1
KHz con los mismos efectos.
La resistencia del cuerpo humano decrece en función inversa del voltaje hasta
valores de éste, superiores a los 250 V en que se estabiliza la resistencia de
forma asintótica en valores próximos a los 650  , o sea:

Voltaje Resistencia del cuerpo


25 Volts ------------ 2500 Ω
50 Volts ------------ 2000 Ω
250 Volts ------------ 1000 Ω
> 250 Volts ------------ 650 Ω (Valor asintótico)

Esto es aplicable a corrientes alternas hasta 100 Hz o corrientes directas.


Según la Aduan-Coment of Medical Instrumentation (AMM / julio de 1971,
criterios vigentes hasta hoy) la máxima sensibilidad de las personas está situada
entre los 50 y 500 Hz ( ver curva de la Fig I -15).
A partir de 1000 Hz. se aprecia una disminución de la sensibilidad, por ejemplo,
a 100 KHz. el organismo tolera 100 veces más corriente a igualdad de efectos,
que los que tolera a 1 KHz.
Todo lo anteriormente planteado conduce a la conclusión que las frecuencias y
voltajes de trabajo cotidianos, exponen al hombre a condiciones peligrosas por

58
su alta sensibilidad a los efectos de la corriente, a esos valores de frecuencia y
voltajes señalados.

La IEC ha fijado los valores de voltajes máximos de seguridad, los cuales son
los que rigen en nuestro país:
- En lugares secos -------------------------50 volts.
- En lugares húmedos---------------------24 volts.
- En lugares mojados----------------------12 volts.

Si se aplica 20 ma como la intensidad máxima que puede soportar el organismo


humano durante corto tiempo (1 seg.), las resistencias del cuerpo humano que
se asumieron en esta norma fueron:

50 V - 2 500 Ω
24 V - 1 250 Ω
12V - 600 Ω

CAPITULO- II

Estudio de los diferentes métodos para la obtención de las tierras físicas

II-1 Tierras naturales


Se denominan tierras naturales a aquellas que se pueden aprovechar sin
realizar acciones adicionales, sino que normalmente, existen por otros usos
específicos, pero pueden ser utilizadas con estos fines.
Algunas de ellas pueden de hecho ser efectivas y apoyan a nuestros sistemas
de tierra. Se destaca como una tierra natural de uso común y con resultados
favorables las tuberías metálicas enterradas, rieles de ferrocarril abandonados,
estructuras metálicas enterradas en activo o en desuso.
Es adecuado destacar que no se autoriza el uso de tuberías que aunque sean
metálicas y puedan aportar al sistema, si llevan en su interior fluidos con
posibilidades de incendio o explosión [31].
Lo más común y aprobado por las normas, lo representan las tuberías de agua.

II-2 Sistema convencional. Estudio de configuraciones

II-2-1 Clasificación de los electrodos


Es el más conocido de los sistemas por su antigüedad y por ser uno de los más
seguros y duraderos, logrado a través de los electrodos de tierra directamente
anclados en el terreno y fabricados de materiales adecuados en cuanto a
conductividad y resistencia a la agresión del subsuelo.

Los electrodos pueden clasificarse según [5] atendiendo a varios aspectos


como son:
1- Su forma geométrica.

59
2- La profundidad de su ubicación en el terreno.
3- La extensión de su ubicación en el terreno.

A su vez, los electrodos convencionales pueden clasificarse según su forma


geométrica en:
1- Electrodos de punta.
2- Electrodos de placa.
3- Electrodos de cinta o cables.

II-2-1-1 Electrodos de punta


Es posible y está entre las formas reconocidamente válidas, el uso de tubos de
acero galvanizado de 2 “. Se comercializan para estos usos, las varillas Cooper
Weld, de acero cobreado y pueden usarse con magníficos resultados los tubos
de cobre, principalmente los de cobre rígido, que además, de su baja resistencia
eléctrica y a la corrosión, mantienen una rigidez mecánica y dureza aceptables,
para su hincado en el terreno, por golpeo, siempre que se les dote de una punta
que sólo les sirve para facilitar su enterramiento por impactos. Este tipo de
electrodo posee una aceptable efectividad entre otras cosas porque al ser
verticales y de profundidades normalmente entre 1.5 y 3 metros muchas veces
están en contacto o muy cercanos al manto freático.
La profundidad de enterramiento de la parte más alta del electrodo según [4]
debe ser de 80 cm. La norma que rige las bases de diseño para el turismo [8]
admite que esta profundidad sea de 60cm, profundidades con la cual se
considera sea amortiguado sin peligro para la vida de las personas, el voltaje de
paso.
Es determinante para tomar las máximas precauciones, dominar la posible
concurrencia de personas por el área donde se encuentra enclavado el
electrodo en cuestión.
El autor considera que, si la instalación para la que se proyecta un sistema a
tierra está concebida para una duración prolongada de años, no deben ser
utilizados los tubos galvanizados, ni materiales ferrosos en general, por su
temprana destrucción en condiciones de enterramiento, al menos en las
condiciones ensayadas en Cuba.

II-2-1-2 Electrodo de placa


Hay un falso concepto arraigado en muchos técnicos según [5] de que el uso de
placas de cobre enterradas, agregándoles sal común y carbón grafito es la
forma más efectiva de anclaje a tierra.
En realidad, una placa de cobre anclada es efectivamente un electrodo de tierra
y da sus resultados, pero la relación entre el volumen de material empleado
contra los resultados óhmicos logrados no es satisfactoria.
Si se fuera a usar alguna vez una placa como electrodo, se debe considerar que
su posición óptima es vertical, si se coloca horizontalmente, sucedería que el
terreno bajo ella, tendería a asentarse y se separaría de la misma, ocasionando
deficiencias en los valores de anclaje inicialmente logrados. Las dimensiones
típicas de estas placas son de 1 m x 1m x 0.003 o 0.002 m, y se deben colocar

60
en un pozo cuya profundidad sea de un metro como mínimo con respecto a la
parte superior de dichas placas.
Al terreno con el que se rehincha es frecuente mejorarlo electrolíticamente. Se
aclara, que no debe usarse sal común (ClNa) para el mejoramiento del terreno
porque está demostrado que aunque su uso es económico y efectivo estas
sales de sodio, son altamente corrosivas y además, solubles en agua tendiendo
a ser arrastradas fácilmente hacia el subsuelo, quedando desactivado su efecto.

II-2-1-3 Electrodo de cinta o cable


Si el electrodo de cinta es elegido, se debe, según [5], tener en consideración
algunos indicadores asociados al mismo, una es que su sección debe ser de al
menos 100 mm2. Se conocen como dimensiones típicas las de 30x 4 mm y las de
40 x 5 mm.
Estos electrodos para mayor efectividad sobre todo, cuando son instalados
como únicos electrodos horizontales, se deben colocar a 1 m de profundidad.
El uso de electrodos horizontales y extensos es típico de terrenos rocosos que
dificultan las perforaciones profundas. En el caso de que los cables o cintas
sirvan para unir a electrodos verticales conformando una malla, deben según
[4], enterrarse a profundidades como ya se abordó, de 0.8 m sobre el nivel del
terreno (en evitación del voltaje de paso).
Las bases de diseño para el turismo [8] permiten profundidades mínimas de 0.6
m.

Es recomendable evaluar la zona por la que pasa la cinta o el cable de tierra en


cuestión. Profundidades de hasta 0.6 m son permitidas en nuestro país, pero
debe tenerse en consideración si la zona elegida es de tránsito frecuente de
personas o es una zona de difícil acceso. Si la zona es un lugar por donde
necesariamente transitan las personas de forma normal y cotidiana, y no hay
otra posible posición que se pueda emplear, entonces, se debe tratar de nunca
colocar el cable horizontal a menos de 0.80 m y así cumplir con las normas más
exigentes.
Muchas veces estas cintas son galvanizadas y se fabrican con estos fines, pero
es criterio del autor que igualmente los electrodos galvanizados, tienen una vida
limitada en Cuba, cada país debe hacer sus propios estudios. Lo más usual,
más práctico y duradero es el cable desnudo o cinta de cobre reconocidamente
usado con efectividad y durabilidad.

II-2-2 El uso de los electrodos múltiples


Lo más frecuente cuando se apela al método convencional para lograr un
sistema de tierra es la combinación de electrodos verticales y electrodos
horizontales, para formar lo que se nombra mallas de tierra, lo cual se especifica
claramente en [5]. Hay diversas formas de cálculo y diversas configuraciones
que son usadas en dependencia fundamentalmente de las características que
tenga el terreno.

61
Con frecuencia, todas llevan a resultados semejantes, calculándose el valor de
un electrodo, el valor de un grupo de ellos en paralelo y el valor del cable de
enlace, para finalmente tener el valor de la red.
Se conocen la configuración de estrella, la de anillo o la de malla como
configuraciones típicas de los electrodos múltiples.
El problema de este método pudiera complicarse cuando hay factores
condicionantes o limitantes, como cuando el sistema solicitado es de menos de
1, y / o la resistividad del terreno es muy alta, ya que se generan altos
números de electrodos.
Es fácilmente comprobable, que para lograr valores óhmicos bajos, menores de
3 ohms, el aumento de los electrodos es exponencial, dificultándose cada vez
más los resultados de resistencia logrados por un incremento de electrodos, lo
que conlleva a la necesidad de un espacio apreciable y un alto costo de
materiales y de ejecución.
Al pasar una corriente por un electrodo de punta hincado en la tierra, el cual es
simétrico, la distribución de potencial está determinada por líneas concéntricas
que constituyen lugares geométricos de iguales potenciales, los cuales van
decreciendo hasta hacerse cero en la tierra de referencia. Se considera que 20
m es una adecuada distancia para ser usada como tierra de referencia, o sea,
que a esa distancia la influencia del campo de un electrodo sobre otro, es
prácticamente nula, no existiendo potencial entre éstos.
La anterior condición hace que debe existir una distancia entre los electrodos
que evite o minimice la interacción de los campos de ellos y traiga como
consecuencia efectos de apantallamientos perjudiciales; mientras más alejados
estén dos electrodos, la resistencia lograda con su unión será menor.
En realidad es prácticamente imposible por economía y espacio, usar esos
espaciamientos tan exagerados. Es usual tabular valores calculados de
apantallamiento según la distancia de separación y la configuración del
electrodo. El valor más recomendado para la práctica común es usar como
distancia entre electrodos, dos veces la profundidad enterrada que tenga el
mismo, menores distancias conllevan a afectaciones, siendo la separación igual
a la profundidad enterrada, la mínima distancia para lograr una tierra adecuada
con el hincado de electrodos.

II-2-2-1 Para la configuración lineal o de malla


Para este caso de configuraciones lineales, esta distancia de separación sería
igual a la distancia del electrodo enterrado como mínimo o con resultados
mucho más favorables, igual al doble de esa distancia, como se planteó. Se
considera a su vez, que la profundidad de electrodo más frecuentemente usada,
por su efectividad, o sea, su relación gasto de material - resultados óhmicos
logrados, es cercana a los 2.5 a 3 m, se estaría diciendo que lo más común es
el espaciamientos de 5 a 6 metros y la que mejores resultados aporta para un
No de electrodos dado es el espaciamiento a 3L, solo que hay que conjugar el
concepto técnico con el económico y tomar la decisión de cual usar a igualdad
de resultados finales.

62
Al referirse a los coeficientes de apantallamientos sobre todo en el referido al
cable horizontal, esta configuración es la más eficiente de todas las estudiadas,
que en contraposición tiene que es la que más espacio necesita y que en
ocasiones no se adapta a la geometría del lugar a proteger.

II-2-2-2 Para la configuración en forma de estrella


Según [5] este caso responde al uso de los electrodos horizontales formando
caminos o ramas alrededor de un punto. Se destaca que la estrella así formada
no debe exceder de 6 rayos ya que un número mayor introduciría coeficientes
bajos de apantallamiento que por su ubicación matemática en el divisor de las
ecuaciones y ser fraccionarios, serían perjudiciales. El coeficiente es bajo pero
el apantallamiento es alto, o sea, el efecto e interferencia entre los campos de
los electrodos. El número de rayos más usado es entre 3 y 4 rayos.

II-2-2-3 Para la configuración poligonal


Es cuando el sistema rodea a la edificación. En estos casos también se deben
cumplir las profundidades y espaciamientos citados. En este método si se
realiza el cálculo para iguales distancias de espaciamiento, igual cantidad de
electrodos e igual longitud de cable horizontal enterrado, se obtiene que los
valores logrados son de mayor valor óhmico, que los que se lograrían si estos
electrodos se colocaran de forma lineal.
La configuración de anillo tiene a su favor que permite una distribución
alrededor del edificio propiciando las uniones equipotenciales, ocupa menos
espacio y es menos propensa a los daños mecánicos fortuitos, por estar cerca
de la edificación y mantenerse dentro de sus límites. Esta configuración es
típica de sub-estaciones eléctricas, aunque es muy usada para el aterramiento
de edificaciones en general.
Hay profundidades superiores de anclaje que conllevan a mejores resultados,
según [5], pero implican a su vez, excavaciones profundas que obligan al uso
de maquinaria especializada. Se recomienda como electrodos profundos, en
caso de poseer la tecnología de perforación, utilizar 9 metros con una adecuada
relación de resultados contra costo

II-2-3 Cálculo del Sistema de tierra convencional


Existen diversos métodos para el cálculo de las tierras, algunos de más
complejidad y propios de las subestaciones eléctricas de mediano y alto voltaje,
por haberse usado con buenos resultados durante años de trabajo, se
recomienda el método a continuación se expone, siempre destacando que para
caso específicos como las mismas subestaciones existen normas y
especificaciones propias que deben ser respetadas.
Con el método de cálculo a continuación se expone, se logran valores de
aceptable precisión, con respecto a los valores realmente obtenidos por
mediciones, e inclusive, las mediciones normalmente son de valores

63
relativamente inferiores a los calculados y máxime si el cálculo fue hecho
asumiendo como resistividad la obtenida por el método de 3 electrodos.
Este método conlleva a un proceso de cálculo de un electrodo vertical según la
fórmula 1-2-3-1, colocado a 0.8 m por debajo del nivel del terreno, con este
valor y según la resistencia a lograr de acuerdo al uso y la disponibilidad de
área, se calcula un número de electrodos verticales en paralelo con un
espaciamiento normalmente 2.2 veces la profundidad enterrada, (aunque se
suele usar 2 veces esta profundidad), esto se hace para lograr atenuar los
factores de apantallamiento. Se admite como espaciamiento mínimo aquel que
es igual a la profundidad enterrada del electrodo, mientras mayor es el
espaciamiento mejores resultados se obtienen, siendo el factor técnico
económico el que impone las limitantes.
Posteriormente, se calcula la resistencia del electrodo horizontal que une los
electrodos verticales y por último, la resistencia de la malla, o sea, el conjunto de
resistencias verticales y horizontales; a continuación se expone dicho cálculo.

I-2-3-1 Cálculo de la resistencia de un electrodo vertical


  2.Lv 1 4.hv  Lv  [II - 1]
Rv  2.3 log  log )
2. .Lv  dv 2 4.hv  Lv 

Donde:
Rv ------- Resistencia a tierra del electrodo vertical; (Ω).
Lv --------Longitud del electrodo vertical; (m).
dv --------Diámetro del electrodo vertical; (m).
ρ -------- Resistividad medida del terreno (Ω.m).
hv ------ Profundidad hasta la mitad del electrodo vertical respecto a la superficie
del terreno (m).
hz --- -- Profundidad de la zanja donde se clava el electrodo; (m).

Siendo:
Lv
hv  hz 
2 [II - 2]

Considerando que en la práctica los electrodos se colocan a una profundidad de


0,6 – 0.8 m aproximadamente, y que tanto la longitud (2m) como el diámetro
(0.019 m) de los electrodos oscilan entre valores tales que el arco del logaritmo
se mantiene aproximadamente constante; se puede decir que la resistencia a
tierra de un electrodo de punta, para fines prácticos es de:

Rv  0.9 [II - 3]
L
El cálculo con la ecuación II-1 arroja valores ligeramente superiores que si
aplicamos esta fórmula abreviada.

II-2-3-2 Cálculo de la Resistencia a tierra de varios electrodos en paralelo

64
Según [5], se obtiene de la expresión:

Rv
Rp  [II - 4]
n  r

Donde:
Rp ------- Resistencia a tierra del grupo de electrodos en .
n ------- Número de electrodos.
r ------- Coeficiente de apantallamiento de los electrodos (éste
depende
de la configuración, y de la relación entre la separación de los
mismos y su longitud).
El coeficiente r se encuentra tabulado en la Tabla II-1 del anexo II- 1

Tabla II-1 Coeficientes de apantallamiento

Número Relación a / L a: distancia entre electrodo, L: longitud del electrodo


de 1 2 3
electrodos r t r t r t
Varillas en círculo o polígono
3 0.75 0.50 0.77 0.60 0.88 0.85
4 0.69 0.45 0.75 0.55 0.85 0.80
6 0.62 0.40 0.73 0.48 0.80 0.62
8 0.58 0.36 0.71 0.43 0.78 0.60
10 0.55 0.34 0.69 0.40 0.76 0.55
20 0.47 0.27 0.64 0.32 0.71 0.43
30 0.43 0.24 0.60 0.30 0.68 0.40
50 0.40 0.21 0.56 0.28 0.65 0.37
70 0.38 0.20 0.54 0.26 0.64 0.36
100 0.35 0.19 0.52 0.24 0.62 0.35
Varillas en línea recta
2 0.85 0.82 0.90 0.90 0.95 0.95
3 0.78 0.80 0.86 0.92 0.91 0.93
4 0.74 0.77 0.83 0.89 0.88 0.92
5 0.70 0.74 0.81 0.86 0.87 0.90
6 0.63 0.71 0.77 0.83 0.83 0.89
10 0.59 0.62 0.75 0.75 0.81 0.80
15 0.54 0.50 0.70 0.54 0.78 0.74
20 0.49 0.42 0.68 0.56 0.77 0.68
30 0.43 0.31 0.65 0.46 0.75 0.58

II-2-3-3 Cálculo de la resistencia del cable de enlace


Para la configuración lineal según [5] es:
Considerado válido para profundidades entre 0.50m y 1m.

65
 2 L2
Rt  2.3  Log (Para Planchuela) [II - 5]
2   L bh

 L2
Rt  2.3  Log  (Para Cable) [II - 6]
2   L dh

Donde:
R-------- Resistencia a tierra del cable o planchuela de enlace.
b------- Ancho de la planchuela (normalmente de 0.025m).
h------- Profundidad del cable en el terreno en m.
d------- Diámetro del cable en m.
L------- Longitud del cable o planchuela de enlace en m.
ρ------ Resistividad medida en Ω.m

La resistencia a tierra real es:

Rt
Rt   [II - 7]
t

Rt ---------- Resistencia a tierra real del cable de enlace, en ohms


t ---------- Coeficiente de apantallamiento del cable de enlace.

Los valores de t están tabulados en la Tabla del anexo II - 1


La resistencia total de la malla sería:
Rp  Rt
Rm  [II - 8]
Rp  Rt

II-2-3-3-1 Para el caso particular que el cable de enlace sea en forma de


anillo, o sea, perimetral a un edifico tenemos las expresiones según [5]:

 8  d 2
Rt  2.3  Log (Para Planchuela) [II - 9]
2    2d bh

1 4d 2
Rt  2.3  Log  (Para Cable) [II - 10]
2    2d d .h

Donde:
Rt --------- Resistencia a tierra del cable o planchuela de enlace para
un
círculo o polígono.

66
b --------- Ancho de la planchuela en m.
h -------- Profundidad del cable de enlace en el terreno en m.
d --------- Diámetro o diagonal del cable de enlace en m.
La fórmula práctica obtenida a continuación, se basa en el hecho de que los
términos de los arcos de los logaritmos tanto para el caso de la planchuela como
para el caso del cable no son determinantes para fines prácticos, debido a que
los valores L, b, d y h oscilan entre valores tales que no introducen cambios en
el valor de estos arcos, por tal motivo se puede asumir para ambos casos la
expresión:

Rt  2.1 Para planchuela o cable [II - 11]
L

II-2-3-3-2 Para el caso de la Configuración en estrella

Según la expresión siguiente se puede calcular la resistencia a tierra de la


estrella según el número de brazos horizontales que ésta tenga:
Rt
Rt´ [II - 12]
n.th
Donde:
Rt´ ------------- Resistencia a tierra total del electrodo horizontal en ohms.

th --------------Factor de apantallamiento para cable horizontal que aparece en


la Tabla II-2.
n---------------Número de brazos de la estrella.

Rt-------------- Resistencia a tierra de un brazo de la estrella calculado por la


fórmula ya conocida usada para cables o pletinas horizontales.

Anexo II-2
Tabla para electrodos de Configuración Horizontal

Disposición del electrodo Longitud del brazo(m) Coeficient


e
th

67
Dos líneas paralelas a una distancia de 8 20 - 30 0.75
metros 40 - 60 0.70
70 - 80 0.65
Dos Líneas paralelas a una distancia de 10 20 - 30 0.85
metros 40 - 60 0.80
70 - 80 0.75
Tres brazos dispuestos en estrella ( Estrella 10 0.75
de tres brazos) 20 0.80
30 0.85
40 0.90
Tres brazos dispuestos en estrella ( Estrella 10 0.65
de cuatro brazos) 20 0.70
30 0.75
40 0.80

La efectividad de estos cálculos en gran medida tiene una relación directa con
poder disponer de un adecuado valor de la resistividad, para ello es fundamental
la medición de la resistividad del terreno, siendo recomendada la medición con
el uso de telurómetros de 4 bornes ya descrito, usando la configuración Wenner
o la solicitud a las empresas especializadas de los datos por los métodos
geofísicos ya expuestos.
La medición por el método indirecto como ya fue analizado, es de inferior
precisión, pero a su vez mejor que la apreciación por inspección ocular del
terreno o por su caracterización en un estudio de suelo que no incluya la
medición de resistividad. Obtener el valor apoyándose en tablas de valores
promedio, lo cual se comentó en el epígrafe I-2-2 dedicado a la resistividad,
puede ser objeto de errores apreciables y comprometer la efectividad del
cálculo.

Tratando de resumir, se puede decir que los cálculos de los sistemas de tierra en
general son aproximados, serán más precisos en la medida que se utilice una
resistividad lo más cercana a la realidad, en el Capítulo V se darán algunos
criterios acerca de cómo afectar la resistividad en dependencia del electrodo que
se calcule (horizontal o vertical). La medición real lograda una vez ejecutado
cualquier sistema a tierra es la que dice la última palabra.

II-2-3-3-3 Cálculo para Subestaciones y consideraciones generales.

A continuación se expone el método de cálculo basado en la norma IEEE Std 80


-2000, esta norma consideramos que tiene todas las características adecuadas
para el cálculo de subestaciones y tiene en consideración las particularidades
que este tipo de cálculo demanda, por los normalmente altos niveles de

68
cortocircuitos que tienen origen, con respecto a los que existen en puntos
alejados de las mismas. Se enumeran además algunos criterios prácticos
tomados de un estudio realizado por el Msc, Ernesto Noriega de la Ciudad de
Matanzas Cuba, el cual es un especialista de prestigio en la unión eléctrica de
Cuba y cuyos trabajos profesionales los ha dedicado entre otros, al estudio de
las Subestaciones de alto y mediano voltaje.

Dos objetivos principales deben lograrse en el diseño de las mallas de tierra de


las subestaciones bajo condiciones normales y de fallas:

a) Proveer un medio para disipar las corrientes eléctricas en la tierra sin exceder
los límites de operación de los equipos.

b) Debe asegurar que una persona en la vecindad de este sistema no esté


expuesto al peligro de choque eléctrico.

Metodología de cálculo de la malla para suelos uniformes se utilizará la propuesta por la


IEEE Std-80 2000:

Constantes:
ρ: Resistividad aparente del terreno, Ω.m
I : Corriente de falla monofásica en el secundario, kA
Io : Corriente de falla monofásica a tierra en el primario, A
tc : Tiempo de despeje de la falla, s
KF : Constante para diferentes materiales a diferentes temperaturas de fusión Tm y una
temperatura ambiente de 40 oC.

Variables:
hs: Grosor de la capa superficial, m
ρs: Resistividad aparente de la capa superficial, Ω.m
L1: Largo de la malla, m
L2: Ancho de la malla, m
h: Profundidad de enterramiento de la malla, m
Lc: Longitud total del conductor horizontal, m
Lv: Longitud de un electrodo tipo varilla, m
D: Espaciamiento entre conductores, m
N: Número de electrodos tipo varilla
Upaso tolerable: Tensión de paso tolerable, V
Ucontacto tolerable: Tensión de contacto tolerable, V
Umalla: Tensión de la malla en caso de falla, V
Upaso: Tensión de paso en caso de falla, V
A: Sección transversal del conductor, mm2
Cs: Coeficiente en función del terreno y la capa superficial
LT: Longitud total del conductor, m
A: Área disponible para construir la puesta a tierra, m2
Rg: Resistencia de puesta a tierra calculada, Ω
Km: Factor de espaciamiento para tensión de malla

69
Kii: Factor de corrección por ubicación de electrodos tipo varilla
Lp: Longitud del perímetro
Kh: Factor de corrección por la profundidad de enterramiento de la malla
n: Factor de geometría
Ki: Factor de corrección por geometría de la malla
Ks: Factor de espaciamiento para la tensión de paso
IB: Corriente admisible por el cuerpo humano
a) Conductor a utilizar:

Donde la tabla para seleccionar la constante K f es la siguiente:

70
Para una persona de 70 Kg se describió con anterioridad mediante la fórmula I-8
la Corriente admisible soportada por el cuerpo humano para que le 99.5 % de las
personas no sufran fibrilación ventricular irreversible y en base a ella se
expresaron las fórmulas de los voltajes de paso y contacto tolerables definidos por
las ecuaciones I-9, I-10 y I -11

c) Determinación de la configuración inicial:

Para mallas rectangulares o cuadradas (Las longitudes se expresan en


metros.)

d) Cálculo de la resistencia de puesta a tierra R g en ohmios:

e) Cálculo del máximo potencial de tierra (GPR)

Si GPR > Ucontacto tolerable se calculan las tensiones de malla y de paso en caso de
falla; si GPR < Ucontacto tolerable , entonces el diseño ha concluido.

f) Cálculo de tensión de malla en caso de falla:

71
Kii = 1 para mallas con electrodos de varilla a lo largo del perímetro, en las
esquinas o dentro de la malla.

Para mallas sin electrodos tipo varilla o con pocas varillas dentro de la malla.

Umalla > Ucontacto, se debe cambiar la configuración de la malla

Si Umalla< Ucontacto se pasa a calcular la tensión de paso .

g) Cálculo de la tensión de paso en caso de falla:

El valor de Ki y los restantes términos son los ya calculados y el de K s lo


calculamos por la fórmula anterior.

Si Upaso > Upaso tolerable cambiar la configuración de la malla

Si Upaso < Upaso tolerable el diseño ha terminado.

72
La Norma IEEE Std 80 del 2000 antes expuesta ha sido programada al igual que
las restantes configuraciones, en un programa de cálculo integral denominado
Distierra versión 1-1, que facilitará todos estos cálculos tediosos e iterativos y nos
posibilitará realizar los suficientes ejemplos prácticos y variación de parámetros ,
para valorar mejor el comportamiento de los resultados y mejorar nuestra
compresión del fenómeno.

Se establece como valor máximo de resistencia de tierra a lograr con la malla de


tierra diseñada el valor de 1 Ohm.

En lugares donde sea necesario realizar el montaje de pozos profundos para


lograr disminuir la resistencia de la malla se seguirán los siguientes criterios:

 El criterio fundamental para decidir el montaje de electrodos profundos,


es que las capas inferiores sean de mucha menor resistividad, esto es
verificado al realizar el sondeo de resistividad a varias profundidades.
 Deben ser ubicados en la periferia de la malla, pero como parte de ella,
no separados.
 La profundidad a la cual se enterrará el electrodo profundo estará
determinada por el sondeo de resistividad realizado, el que determinará
a que profundidad se encuentra la menor resistividad, y a esta será la
profundidad donde se montará el electrodo profundo.
 Que el montaje del pozo profundo llegue a profundidades donde se
encuentre el manto freático (saturación de humedad) no garantiza que
exista una baja resistividad.
 El hoyo que se abra para el montaje del electrodo profundo será
rellenado con el mismo suelo que se extrae o con un suelo artificial de
baja resistividad.
 Se garantizará que el suelo que se utiliza como relleno debe ser
debidamente compactado alrededor del electrodo.

Aspectos detectados como problemas en muchos diseños de mallas de tierra,


donde se han violado varios aspectos importantes:

11. No se tiene en cuenta el análisis geológico del terreno como un aspecto


importante para decidir la ubicación de la subestación y por consiguiente su
malla de tierra.
2
3 2. Se han realizado diseños de mallas de tierra sin haber medido la
4 resistividad del terreno.
5
63. Solamente establecen como parámetro rector de una malla de tierra el
valor de su resistencia a tierra, no se tiene en cuenta las tensiones de paso y
contacto que pueden aparecer en la malla cuando circula una corriente de falla
a tierra, por lo que no se realizan mediciones de estos parámetros.

73
7
8 4. En ocasiones se realizan diseños ineficientes con espaciamientos entre
9 conductores no adecuados, sin tener en cuenta los peligrosos potenciales de
10 paso y contacto que puede ocasionar esto.
11
12 5. Se realizan diseños de mallas sin tener en cuenta la corriente de
13 cortocircuito a tierra que se presenta en la subestación.
14
6. En ocasiones son colocados electrodos verticales tipo varilla a una
separación menor que la longitud del electrodo, esto puede traer consigo la
aparición de tensiones peligrosas en presencia de corrientes de falla.

Para dar solución a todos estos problemas detectados en estas normativas, el


autor realiza una revisión de un grupo de bibliografías internacionales actuales y
confecciona una guía para el diseño de puestas a tierra en subestaciones de
potencia:

11) Para el dimensionado de la malla de tierra de la subestación se tendrán


en cuenta las siguientes prescripciones:
 El dimensionado de la instalación de tierra es función de la intensidad que,
en caso de fallo, circula a través de la parte afectada de la instalación de
tierra y del tiempo de duración del defecto.
 El dimensionado de las instalaciones se hará de forma que no se produzcan
calentamientos que puedan deteriorar sus características o aflojar elementos
desmontables.
 Los electrodos y demás elementos metálicos llevarán las protecciones
precisas para evitar corrosiones peligrosas durante la vida de la instalación.
 Se tendrán en cuenta las variaciones posibles de las características del suelo
en épocas secas y después de haber sufrido corrientes de fallo elevadas.

12) Al proyectar una instalación de puesta a tierra para una subestación, se


seguirá el siguiente procedimiento:
2
1a. Investigación de las características del suelo.
2b. Determinación de las corrientes máximas de puesta a tierra (1φ a
3 tierra) y el tiempo máximo correspondiente de eliminación del defecto.
4c. Diseño preliminar de la instalación de tierra.
5d. Cálculo de la resistencia del sistema de puesta a tierra.
6e. Cálculo de las tensiones de paso en el exterior de la instalación.
7 f. Cálculo de las tensiones de paso y contacto en el interior de la
8 instalación.
9g. Comprobar que las tensiones de paso y contacto calculadas son
10 inferiores a las tensiones de paso y contacto admisibles.
11h. Investigación de las tensiones transferibles al exterior por tuberías,

74
12raíles, vallas, conductores de neutro, blindaje de cables, circuitos de
señalización y de los puntos especialmente peligrosos, y estudio de formas de
eliminación o reducción.
13
14 i. Corrección y ajuste del diseño inicial estableciendo el definitivo.
15
3Después de construida la instalación de tierra, se harán las comprobaciones y
verificaciones precisas in situ, y se efectuarán los cambios necesarios que
permitan alcanzar valores de tensión aplicada inferiores o iguales a los
máximos admitidos.

II-3 Aterramiento Artificiales

II-3-1 Uso de las sales Electrolíticas


Hay diversas experiencias en este campo, desde el uso de sal común y carbón
vegetal en etapas ya pasadas, por el alto poder corrosivo de la sal, hasta los
momentos actuales en que surgen las sales electrolíticas artificiales como es el
caso de las sales GEM [18], las cuales proporcionan un mejoramiento artificial de
la composición electrolítica del suelo y por ende, un mejoramiento de la
resistividad.
Estas sales a diferencia de la sal común no son corrosivas y son estables ya que
con el agua tienden a compactarse y no a disolverse y brindan aceptables
mejoras de la resistividad del terreno, tendiendo a mantener la humedad adquirida
del mismo. El fabricante ofrece tablas que permiten calcular la cantidad de sal
necesaria por metro lineal de cable horizontal y electrodo vertical, el precio por
saco de 11.5 Kg oscila en nuestro país en los 37.50 USD y con el se cubrirían
unos 2.13 m en una zanja horizontal de 100mm de ancho por 50 cm de
profundidad en la que se echarían dos capas de 2.5 cm con el conductor
horizontal en el medio.
A su vez, para varillas verticales en dependencia de las dimensiones del agujero
que se elija sería el consumo de sal GEM. Es recomendable usar agujeros de no
menos de 10 cm de diámetro para garantizar la correcta compactación de la sal
alrededor de la varilla de cobre. Se recomienda añadir 4 lts de agua por saco de
11.5 Kg y mezclar antes de echar la misma. El consumo por hueco de 3m de
profundidad es de unos 10 Kg, o sea, cercano a un saco.
Esta variante es recomendable en terrenos de alta resistividad donde los
electrodos convencionales serían un sistema muy caro si se usan de forma
natural.
No se posee un método de cálculo para la determinación de los resultados en fase
de proyecto y a pesar que el fabricante asegura su estabilidad con el tiempo por
su carácter compacto, se mantiene cierta reserva en su generalización, no
obstante, en los lugares donde se ha empleado, se mantienen sus condiciones de
resistencia con el paso del tiempo y se logran mejoras considerables de
resistividad de hasta un 40 a un 50 %. Las sales Gem como producto presentan
una resistividad de 0.8 Ω.m.

75
II-3-2 Electrodos químicamente activados
Los electrodos electroquímicos según [19], siguen el principio de poseer su propio
contenido electrolítico, que propicia la creación de su propio medioambiente en la
tierra circundante, con el suministro constante de soluciones electrolíticas que
unen el electrodo al terreno a través de sus raíces electrolíticas con muy baja
resistencia óhnmica. Este tipo de solución garantiza valores de resistencia a tierra
que no serían fáciles de lograr por los métodos tradicionales, como sucede con la
exigencia que requieren para su aterramiento los equipos de comunicaciones,
transmisión de datos y redes de cómputo, que normalmente exigen valores
inferiores a 1Ω Es recomendable su instalación en lugares donde exista poco
espacio para usar el método tradicional.

II-3-2-1 Los Electrodos Chem Rod


Según [20], es un Ultra – Eficiente electrodo de baja impedancia diseñado como
tierra para sistemas de pararrayos, para sistemas de potencia, para la eliminación
de transcientes, para prevenir cargas estáticas, garantía de seguridad en
subestaciones eléctricas y la protección de equipos electrónicos.
Estos electrodos tienen un principio semejante a todos los electrodos
químicamente activados, éstos poseen como forma de comunicación con el
terreno y creación de las raíces electrolíticas, agujeros a todo lo largo del tubo,
por donde se enraiza el electrodo al terreno debido a la composición electrolítica
interior. Su precio oscila en los 1300 USD aproximadamente, su forma se puede
apreciar en la figura siguiente:

Fig- II-1

Electrodos Chen Rod

76
En la documentación hay relacionadas 20 empresas prestigiosas del mundo
donde este producto ha sido usado con buenos resultados, lo cual avala su
calidad, entre ellas, se destacan la General Electric, La Motorola, El Centro
Espacial de la NASA, la firma Phillis Petroleum, la corporación Walt Disney World
y otras.
Existe una variante vertical y una variante horizontal cuya longitud promedio oscila
entre 2.4 a 3 metros, es decir, 8 a 10 pies. El uso de una u otra variante se debe a
entre otras cosas, a la dureza del terreno, los métodos de excavación de que se
disponga y las características de resistividad de los estratos del mismo.
Exteriormente, este electrodo, en la parte superior tiene una aleta metálica de
unos 10 cm de longitud donde se conecta con terminales y soldadura exotérmica a
la instalación o a otros electrodos. El cable de unión que se recomienda por el
fabricante está entre 3/0 y 4/0.
En su parte superior posee una tapa atornillada que puede ser retirada para ser
recargado en el proceso de mantenimiento. El fabricante expone la posibilidad de
lograr resistencias de menos de 2 Ωohms para resistividades cercanas a los 60
Ω.metro y menos de 10 Ω para resistividades de hasta 270 Ω.metro.
Se plantea en la bibliografía que para resistividades de 3.7 KΩ.m pueden lograrse
resistencias a tierra de menos de 90 Ω por electrodo.
Un electrodo Chen Rod es aproximadamente equivalente al menos a 10
electrodos convencionales. Esta característica se hace más importante cuando se
requieren lograr resistencias de 1 Ω o menores, ya que el crecimiento de
electrodos en estos valores de resistencias es exponencial y los Chen Rod
garantizan los resultados con mucho menos recursos y disponibilidad de área.

77
Otra buena características de los Chen Rod es su estabilidad con las variaciones
de la humedad y la temperatura , siendo las desviaciones máximas de
aproximadamente un 40 % del valor original, cuando para otros sistemas pueden
llegar a ser del 200 % o más.
Está previsto para la durabilidad de un número apreciable de años (más de 20),
sólo exigiéndose para mantener su eficiente funcionamiento, el control periódico
del nivel de su electrolito interior.

II-3-2-2 Electrodos artificiales Xit- Rods


Sobre ellos se puede obtener información adicional en [21], se ofertan para su
instalación vertical el modelo K2-10 de 3.05 m de longitud, o sea, 10 pies y 20 cm
de diámetro (8”) y el modelo k2 –H en forma de L para lechos o terrenos de gran
dureza. Físicamente tiene la apariencia mostrada en la figura siguiente:

Fig II-2 Electrodos Kid Rod

Su precio oscila por los 1200 usd la unidad, poseen en su composición, un tubo de
cobre de 54 mm de diámetro y longitud ya citada de 3.05 m (10 pies) y el material
electrolítico interior que se comunica con el terreno a través de agujeros en el
tubo, creando en el terreno circundante raíces electrolíticas que van logrando su
integración al terreno y la considerable mejoría de la resistividad.
Al instalarse debe crearse un lecho con un material de relleno con condiciones
electrolíticas adecuadas, normalmente suministrado por el fabricante. Este
material tiene una resistividad de 2 Ω.m aproximadamente, logrando de esta
manera, una eficiente comunicación con el terreno circundante.

78
Este material de relleno se deposita en el fondo del hueco una capa de unos 30
cm, sobre ésta se asienta el tubo o electrodo de forma que una marca superior
que posee, quede al mismo nivel que el terreno, esta marca con frecuencia está
determinada por una línea roja y define el nivel de enterramiento.
Estos electrodos poseen unos hoyos superiores que quedan por encima del nivel
del terreno, por ellos penetra aire del exterior y el material electrolítico interior por
sus características higroscópicas es capaz de captar la humedad de este aire y
mantener de esta forma el agua necesaria para la activación de la mezcla de
aporte electrolítico.
En la parte inferior posee otros agujeros, que es por donde comienza a lagrimear
poco a poco el electrodo, el cual se va enraizando en el terreno y logrando cada
día un mejor comportamiento, hasta alcanzar en un período de unos 4 meses su
óptimo rendimiento.
Está previsto que su durabilidad exceda los 20 años, para lo cual será necesario el
mantenimiento periódico, consistente en la reposición de parte del material
electrolítico, por lo que su instalación debe permitir el acceso al mismo a través de
una tapa desmontable, propia de la tecnología. El mantenimiento es libre en
dependencia del intercambio entre el electrodo y el terreno y sus condiciones de
humedad, siempre que se vele por mantener el nivel del electrolito interior.
Con estos electrodos se logran en condiciones promedio de resistividad valores
de unos 5 ohms de resistencia en terrenos de más de 100 Ω. m.

II-3-3 Electrodo artificial de Grafito


Han sido difundidos en Cuba por su fácil instalación y sus resultados favorables.
Su precio es aproximadamente de 442.80 USD
Consiste en una bobina de cable de cobre arrollada a lo largo del electrodo y
cubierta por una mezcla estable y compacta de grafito, que forma un electrodo
cilíndrico de dimensiones variables siendo la longitud mayor comercializada en el
país de 1.5 m.
El fabricante de acuerdo a [22], los acompaña de las curvas que permiten calcular
para diferentes resistividades los valores óhmicos que pueden lograrse, con un
electrodo o combinación de ellos.
En terrenos con resistividades de hasta 100 Ω.m se logran resistencias entre 3 y
5 ohms por unidad, lo cual atendiendo a su precio lo han hecho una variante muy
atractiva. Se aprecia a continuación su forma y curvas características:

79
Fig II-3 Curvas de cálculo de los electrodos de grafito

En la práctica se ha podido comprobar que muchas veces los resultados logrados


aunque aceptables, no alcanzan los valores expuestos en las curvas.
Para el uso como tierras de pararrayos se necesita conjugarlos con al menos dos
electrodos convencionales buscando aumentar la capacidad de difusión a la

80
misma, ya que con frecuencia uno solo cumple los requisitos de resistencias de
10 ohms exigidos en la Norma Cubana [23]. No es recomendable someterlo como
único punto a la descarga de un rayo, ya que se vería limitada la capacidad de
difusión en el terreno de la que ya se ha abordado.
Estos electrodos de grafito recién instalados se comportan de forma semejante
que un electrodo convencional o ligeramente mejor, su efectividad mejora con el
tiempo, alcanzando su estabilidad pasado más de 1 mes de instalado, para ese
tiempo es que el mismo ha logrado obtener sus principales valores, al adaptarse
mejor al terreno de relleno a su alrededor.
Este tipo de electrodos tiene diferentes variantes de suministro siendo la más
usada y la más efectiva la longitud de 1.5 metros, no conlleva a mantenimientos
posteriores a su instalación, sólo verificación periódica como todo sistema a tierra.

II-4 Método de Faragauss


Este método de aterramiento es de origen mexicano y su autor es el Drc Miguel
Maldonado y colectivo de colaboradores, es un método poco conocido. Fue
introducido en Cuba hace aproximadamente 3 años y en la actualidad está entre
los sistemas homologados en nuestro país por la APCI (Agencia de Protección
Contra Incendios), todo lo expuesto se puede constatar en la Norma [24].
Esta tecnología por sí sola conlleva a un minucioso estudio que podría bien ser
tema para un doctorado, por los diversos cambios que introduce en todos los
conocimientos que sobre tierra se tienen. Posee un fundamento matemático para
la demostración de sus principios de real complejidad y muchas de las cuestiones
expuestas dirigen a su vez a la revisión de una apreciable cantidad de bibliografía,
la norma no es explícita y adolece de las debidas demostraciones, donde se
mezclan los principios electromagnéticos, con los geoeléctricos. Este trabajo se
limitará a dar los elementos para su instalación y relacionar sus principales
ventajas.

Esta tecnología consta como partes fundamentales de:

1- Electrodo Faragauss en sus diferentes modelos.


2- Bobina RLC.
3- Acoplador de Impedancias o Coplagauss (Ver anexo II- 6).
4- Barras de unión.
5- Brazos de estabilización.

La forma en que estas partes se conjugan para conformar lo que se le llama un


arreglo Faragauss, aparece en el esquema de interconexión que se muestra en la
figura II-4. Realmente, la Norma Faragauss [24], en lo concerniente a su
instalación física es explícita y permite una segura ejecución.

81
Figura II-4 Interconexión de las partes componentes del Sistema Faragauss

Estoselementosseinterconectanasí:
T IERRA FÍSICA
N EUTRO /P IZARRA (" O " LÓGICO )
(SAC) (SAC)
S ECUNDARIO S ECUNDARIO

(BU) B ARRA DE
U NIÓN

(SAC) S INCRONIZADOR
DE A DMITANCIAS
A CERO DE C OPLAGAUSS A CERO DE
CONSTRUCCIÓN CONSTRUCCIÓN

T UBERÍA T UBERÍA DE AGUA .


DE AGUA .
Referencias: (EF) E LECTRODO
F ARAGAUSS
IEC61000– 4- (-)
X
DINVDE 0141
EN50082-1
prEN50179 (+)

El electrodo Faragauss se instala en un foso excavado de proporciones variables


dependiendo del tamaño del electrodo escogido, el rehincho se debe hacer de
forma compactada con material enriquecido electrolíticamente que el fabricante
suministra, en nuestro país muchas veces se ha sustituido por tierra de conocida
baja resistividad. Un ejemplo se puede observar en el Figura II–5, a su vez, la
Figura II – 6 muestra la diversidad de electrodos de la familia Faragauss.

82
Figura II-5 Electrodo colocado en foso y su bobina RLC

Para esto la tecnología Faragauss es un sistema compuesto de:


(EF) Electrodo faragauss.
Vector de fuerza gravitacional
(Newton)

Bobina LCR (Shunt)

Cátodo

(-)

Una estructura Polo su r (a)


–180° Arista Orientada al
triangular Polo Norte
de cobre especial Geomagnético
con seis modelos,
tamaños y
Foso
especificaciones.
Polo su r (b)
+ 180°
Relleno con
(+)
Ánodo acondicionador de
base orgánica.

http://www.faragauss.com.mx

Figura II-6 Familia de Electrodos Faragauss.

83
Familia de (EFs) Electrodos Faragauss

FG-300A FG-600A

Básico
FG-50D1
FG-800A
FG-1200A
Premium
FG-25KP01
FG-2000A

FG- FG-50D1* FG-300A* FG-600A* FG-800A* FG- FG-2000A*


25KP01* 1200A*
MEDIDAS EN m
(medidas con bobina integrada)
ALTO: 0,69 0,84 0,90 0,90 2,10 2,30 2,82
ANCHO: 0,13 0,12 0,25 0,40 0,50 0,60 0,60

* Capacidades de acoplamiento y disipacion a tierra en 1,5 s (90 c. s.).

Como parte de las herramientas auxiliares se cuenta con una brújula y un nivel, ya
que el electrodo debe quedar perfectamente nivelado y porque con la brújula se
debe, colocándola encima del mismo, orientar una de sus tres aristas hacia el
norte magnético de la tierra.
Encima del electrodo queda colocada una bobina RLC y a continuación el
acoplador de impedancias denominado por los fabricantes como COPLAGAUSS,
a través del mismo, se logra un perfecto acoplamiento de impedancias entre el
electrodo y la masa terrestre.
FigII-7
Acoplador de impedancia “ Coplagauss”
(SAC) Sincronizador de Admitancias Coplagauss:

Al acero de
construcción y
tuberías metálicas

Al X0, o a Neutros,
o a Tierras Físicas,
"0" lógico, Al (EF) Electrodo
Pararrayos, Faragauss
Protección (tierras)
Catódica.

Al acero de
construcción y
tuberías metálicas

http://www.faragauss.com.mx

84
Este acoplador de impedancias requiere de la unión con dos brazos de
estabilización logrados a través de sistemas existentes de tierra, aceros
estructurales y verticales de cimentaciones, de tuberías de agua y otros.
Posteriormente, se coloca una barra de unión que recibe la conexión desde el
acoplador de impedancias y a su vez las distribuye a los equipos a proteger o a
otros acopladores de impedancias para la unión a equipos, tal y como se muestra
en la Fig. II-8.

Fig II-8 Arreglos Faragauss dependiendo de las corrientes de cortocircuito y


las características y distribución de nuestro sistema

De manera tal que logremos planear, diseñar, proyectar de modo flexible, rápido y
económico una plataforma equipotencial de acoplamiento a tierra
Referencias:
ANSI/IEEE STD 1100-1992
TIERRAS DE ANSI/IEEE STD 80-1986
FUNCIONAMIENTO BS6701.1994 British standard TIERRAS DE
BS7671.1992 TIERRAS CONFINAMIENTO
TRANSFORMADOR PRINCIPAL
H + 180º
BS6651.1992 Pararrayos ELECTRÓNICAS DE DESCARGAS
E ATMOSFÉRICAS
E X0 bote PLCs
EQUIPO DE EQUIPO DE TIERRAS
H trafo.
COMPUTO (-)
TELECOMUNICACIONES ANTICORROSIVAS
TIERRAS DE DE PROTECCIÓN Punta
PROTECCIÓN CATÓDICA pararrayo
“0” LOGICO “0” LOGICO
HUMANA
- 180º Neutro (s) E E E
bote
trafo. Gabinetes, H FG-CG- H H FG-CG- H H FG-CG- H Tanques de
FG-BU-03A charolas, carcasas 02A 02A 02A almacenamiento,
de motores y válvulas, estructuras
E E E metálicas, tuberías
transformadores Acero de Acero de
Acero de construcción, construcción, Acero de metálicas, gabinetes, etc.
4/0 250 construcción, Tuberías Tuberías construcción,
MCM 4/0 Tuberías metálicas metálicas Tuberías
metálicas metálicas

E
FG-BU-03A FG-BU-03A FG-CG-
FG-BU-03A 05A
H H
E
FG-BU-02A
H FG-CG- H FG-BU-02A Acero de Acero de
03A construcción, construcción,
Tuberías Tuberías
E E
metálicas metálicas
E E
Acero de Acero de H FG-CG- H H FG-CG- H
construcción, construcción, 03A H FG-CG- H 04A
Tuberías Tuberías 03A
metálicas /
metálicas /
Tierras Tierras E E E
Convencionales, Convencionales,
Charolas, Acero de Acero de
Charolas, construcción, construcción, Acero de Acero de
Gabinetes. Acero de Acero de construcción, construcción,
Gabinetes. Tuberías Tuberías construcción, construcción,
metálicas metálicas Tuberías Tuberías
Tuberías Tuberías metálicas metálicas
250 metálicas metálicas
MCM

E
E E E E (-)
H 250 MCM H 250 MCM H

Algunas ventajas que plantea el Método según [24]:

1-Logra impedancias muy pequeñas a tierra (del orden de menos de 1 ohm),


independientemente de la resistividad del terreno, propiciando un acople de
impedancias entre el sistema y la masa terrestre en lo cual interviene un acoplador
de impedancias o Coplagauss que aparece en la Figura II-8.

85
2- Mejora de forma considerable las pérdidas en los transformadores de potencia
por la eliminación de los armónicos, principalmente el tercer armónico
disminuyendo las pérdidas magnéticas y eléctricas y redundando todo en un
ahorro apreciable de energía.

3- Evita los indeseables retornos de potenciales de tierra, desde la masa terrestre


por ejemplo, de un rayo en instalaciones vecinas por inducción a través del
terreno o en la propia tierra, que tenderían a afectar a través de las tomas de
tierra propias a los equipos. Se le conoce a esta propiedad como “Efecto Diodo”.

4- Se plantea la ventaja en los transmisores de radiodifusión los cuales aumentan


su eficiencia, entre otras ventajas expuestas por el fabricante.

Las experiencias existentes en Cuba con su instalación están dadas


fundamentalmente en La Habana y recientemente en la Provincia Holguín se
instaló un kid Básico por la firma COPEXTEL SA en la Delegación del MICONS
con muy buenos resultados de resistencia a tierra y en un terreno eminentemente
rocoso se lograron valores inferiores al ohm de resistencia.
Los resultados hasta ahora referenciados son buenos, pudiéndose comprobar en
la práctica y con el uso de un osciloscopio, que mejora la forma de onda de la red
principal con la instalación de Faragauss, según información brindada por la APCI
nacional, aunque en realidad el objetivo central por el que se debe evaluar el
sistema es por sus resultados en lograr una adecuada tierra física de forma rápida
y eficiente, lo cual se ha demostrado en mediciones efectuadas.
La selección de la cantidad y tipos de electrodos depende en gran medida del
valor de la corriente de corto circuito de la instalación, la suma de la corriente que
soporta cada electrodo, determinada para 2 segundos, debe ser compatible con el
valor de la corriente de cortocircuito calculada.
Los electrodos Faragauss usados para diferentes fines, deben ser unidos para
formar una malla única buscando la mayor efectividad, es decir, que lo que se
abordó hasta el momento, desde estos puntos de vista es aplicable a este método.
Se puede apreciar en el esquema la unión de los electrodos y la forma de
conexión de los coplagauss sucesivos partiendo de un mismo electrodo. Esto se
puede observar en la Figura II-8 donde se pueden apreciar los arreglos Faragauss
dependiendo de las características de la instalación y su nivel de corto circuito.

86
CAPÍTULO III
Sistema de aterramiento por el método UFER

III-1 Teoría Básica. Métodos de cálculo


El descubrimiento de UFER de que un metal embebido en hormigón obra como un
eficaz electrodo de puesta a tierra, constituye un paso importante en la tecnología
de aterramiento. Posteriormente, Paul Weiner demostró la gran capacidad
conductora de las cabillas embebidas en el hormigón y que la tasa de corrosión
de tales cabillas es mucho menor que las que están directamente enterradas.
Posteriormente, los norteamericanos Eugene F. Fagan y Rallph-H Lee miembro y
miembro decano respectivamente de la IEEG realizaron una serie de pruebas en
zonas industriales al este, centro y sur de EE-UU en las que demostraron la
posibilidad real y efectiva de obtener electrodos de puesta a tierra usando los
aceros principales de refuerzo de los cimientos de hormigón, aislados o en grupos.
Demostraron también, que dichos cimientos no sufren daño alguno cuando son
sometidos a descargas atmosféricas y máxime cuando se conjugan entre sí y se
logra bajar la resistencia de puesta a tierra, para que se produzca un escape del
tren de ondas frontales de un rayo hacia la masa terrestre, sin causar daños al
cimiento o grupo de ellos. Toda esta información teórica puede ser encontrada en
[25].
La efectividad del acero estructural del hormigón de las cimentaciones, en su
comportamiento como electrodos de tierra de resistencia uniforme y baja se debe
a la inherente composición alcalina y naturaleza higroscópica de dicho hormigón.
Esta combinación encierra los dos requisitos de conductividad para electrolitos
que son:
 Humedad.
 Movilidad iónica.
La naturaleza densa del hormigón evita la filtración de dicho material electrolítico
hacia las profundidades de la tierra, a diferencia de lo que sucede en terrenos
arenosos o cascajosos normalmente de altas resistencias, dada esta condición de
filtración de sus sales hacia el subsuelo.
El hormigón al tender a atraer la humedad del terreno mantiene una humedad
implícita aún en condiciones de seca o desérticas, manteniéndose una estable y
baja resistividad en cualquier época del año.
En un terreno el contenido electrolítico del mismo depende del contenido de sales
electrolíticas, ácidas, etcétera y de la presencia de aguas suficientes para
mantenerlas en solución, además, de otras condiciones ya abordadas en el
epígrafe I-2 de resistividad del terreno. Esta condición puede agravarse como ya
se expresó, cuando el terreno es capaz de filtrar y dejar escapar el material
electrolítico.
La temperatura, como ya se expuso, también influye en la puesta a tierra, ya que a
mayor temperatura, mayor movilidad iónica y menor resistividad. En países sin
grandes contrastes de temperatura entre las diferentes épocas del año este factor
se considera, pero no es determinante; en países donde las temperaturas
mantienen grandes variaciones en diferentes épocas del año, es un factor
importante a tener en cuenta.

87
La condición que más dificulta el uso de los aceros de las cimentaciones como
electrodos es el acceso a ellos. Si estos inconvenientes son resueltos se tendría
a disposición una fuente inagotable de electrodos que se explotan y que
garantizan una eficiente comunicación con la masa terrestre como elementos de
anclaje.
Según [3], se debe tener especial cuidado en el uso de los aceros estructurales
para estos fines cuando los aceros son pretensados, la dificultad para realizar
adecuadas uniones soldadas por el alto porciento de carbono y el poco diámetro
de los mismos, los hacen no recomendables y para su uso deben tenerse
determinadas consideraciones restrictivas por las razones antes expuestas.

La fórmula de un electrodo de cabilla directamente enterrado es:

 4L
R (ln  1) [III -1]
2L r

Donde :
R ---------- Resistencia de aterramiento del electrodo.
 ---------- Resistividad del terreno en ohm x m.
L ---------- Largo de la cabilla en m.
r ----------- Radio de la cabilla en m.

Al ampliar esta fórmula para un medio circundante doble, el terreno y el hormigón


que rodea a una cabilla embebida en él, se obtiene de la expresión que relaciona
un electrodo de cabilla embebida en hormigón, o sea:

0 r  4L
R (ln 1 )  1 (ln  1) [III -2]
2L r0 2L r1

Donde :

R ---------- Resistencia de aterramiento del electrodo.


0 -------------- Resistividad del hormigón en ohm x m.
1 -------------- Resistividad del terreno en ohm x m.
r0 ---------- Radio de la cabilla en m.
r1 ---------- Radio del cilindro de hormigón en m.
L ---------- Largo de la cabilla en m.

La resistencia a tierra de cabillas embebidas en hormigón es ventajosa con


respecto a la resistencia de cabillas directamente enterradas, se hace más
significativa esta diferencia mientras más alta es la resistividad del terreno con
respecto a los 30 Ω m que como promedio tiene la resistividad del hormigón que
se encuentre bajo tierra.
Como es lógico, en terrenos donde la resistividad sea menor que la resistividad del
hormigón, lo cual es poco común; una cabilla directamente enterrada puede
resultar más ventajosa que la embebida, pero su tasa de corrosión es mucho

88
mayor y además, los aceros usados en la realidad son los aceros estructurales
de las cimentaciones que no implican inversiones, sólo acciones adecuadas para
lograr su aprovechamiento.
Dado que un cimiento de hormigón, no es exactamente una cabilla embebida y
enterrada, sino un conjunto de ellas, según [25], hay que disponer de una serie de
consideraciones para poder calcular de forma aproximada la resistencia de
aterramiento de los electrodos de cabillas embebidos en el mismo (cimiento
equivalente).
Éstas son:

1. Considerar sólo una barra vertical efectivamente unida al sistema de puesta a


tierra y las barras restantes de los extremos (verticales) unidas por amarras de
alambre a la primera.
2. La capa de hormigón efectiva alrededor de cada barra es un cilindro de las ¾
partes (270°) de radio de 0.05 m (2“, o sea, 50mm). Omitir el resto del
hormigón.
3. Considerar el plato del cimiento como una extensión lineal del pedestal,
teniendo en cuenta, entonces, como el largo del electrodo, igual a la
profundidad total enterrada del cimiento.
4. Considerar la resistividad del terreno uniforme desde la parte superior hasta el
plato debiendo usarse la resistividad a 2/3 partes de la profundidad.

Las resistencias a tierra de este cimiento equivalente, según varias resistividades


del terreno y la buena correspondencia de las resistencias de los cimientos
medidos fueron obtenidas en las pruebas que se muestran en las gráficas de la
de la Figura III – 1 cuyo resultado se obtiene de conjugar la resistividad del
terreno con la profundidad del cimiento.

89
Figura III-1 Método UFER

Curvas para resistencia de 1 Cimiento

90
Con estas curvas se obtiene la resistencia de un cimiento, es decir, de un
electrodo a tierra, para poder calcular el efecto de múltiples electrodos, tenemos
las gráficas de la Figura III – 2, a partir de éstas y la fórmula siguiente:
Rn
M  [III -3]
R
Donde: Rn -------------- Resistencia de n electrodos.
R ---------- Resistencia de un electrodo.
M ---------- Multiplicador para múltiples electrodos.
Se puede calcular el comportamiento de la resistencia a tierra de un conjunto de
cimientos a los efectos de la tierra lograda cuando son conjugados los aceros de

Figura III- 2 Curvas para múltiples electrodos

91
En las curvas originales que por ser norteamericanas usan el sistema inglés de
medidas, donde aparecen diferentes espaciamientos de 4 –15 pies y de 4 -20
pies, es decir, espaciamientos de unos 6 metros, estas últimas son normalmente
compatibles con el espaciamiento típico de los cimientos de las construcciones.
Tomando el coeficiente M de múltiples electrodos de las curvas de la Figura III - 2
a partir del número de cimientos en juego, y usando los valores de resistencia a
tierra de un cimiento, obtenidos de las curvas de la Figura III–1 y aplicando la
ecuación III -3 anterior, se obtiene el valor de resistencia a tierra de un conjunto
de ellos, lo que nos puede guiar en los resultados a obtener en la fase de proyecto
de una instalación.
Para fines prácticos según [25] se puede considerar que cuando el número total
de electrodos (cimientos) que se denomina N, es mayor que 10, entonces:
N≥ 10 M = 2/N, o sea, con el No de cimientos y la resistencia de uno de ellos se
puede calcular el valor de la resistencia a tierra del conjunto por esta vía como
alternativa.
III-2. Aplicación a algunos sistemas constructivos cubanos
La mayoría de estas aplicaciones son propias del autor de este trabajo de
investigación, que logró aplicar estos conocimientos a diferentes industrias del
territorio holguinero, construidas en la década del 1990 – 2000, desarrollando un
método o metodología con lo cual se ahorraron considerables recursos
materiales, uso de equipos y combustible, además, de los magníficos resultados
técnicos obtenidos, sobre los cuales se ofrecen estadísticas en la siguiente tabla

Las mediciones realizadas a estas instalaciones descritas en posteriormente


mostrada fueron ejecutadas por el método descrito en el epígrafe I-3-1 del primer
capítulo con excelentes resultados.
Se debe decir que recientemente han existido aplicaciones parciales del UFER
(en el electrodo horizontal) en el 2003 en el Hotel Yuraguanal y ahora en 2007-
2008 se aplica a la ampliación del Hotel Río de Oro ubicados ambos en le Polo
turístico Holguinero, donde se conjugó con otros métodos, obteniéndose
excelentes resultados en terrenos de alta resistividad.

Ya se abordó según [25] las características del hormigón para poder ser
considerado un medio con resistividad razonablemente baja y estable, y la
efectividad de utilizar los aceros estructurales verticales de los cimientos como
eficaces electrodos.
A continuación, se analizará en detalle la aplicación práctica a sistemas
constructivos, fundamentalmente al Sistema Constructivo Industrial, Girón y naves
de estructuras metálicas, esperando hacer comprender las múltiples ventajas que
este método proporciona y definiendo los conceptos fundamentales que pueden
ayudar extrapolar el método para su aplicación a cualquier sistema constructivo
existente.

III-2-1 Aplicación al Sistema Constructivo Industrial


III-2-1-1 Tratamiento de los cimientos
Las barras de refuerzo de los cimientos de hormigón tienen dos partes:
 Una parrilla de barras horizontales cerca del fondo del plato.

92
 Una jaula de barras verticales extendidas desde el plato hacia arriba a
través del pedestal o vaso, colocadas mediante aros espaciados
horizontalmente a intervalos regulares.
El primer paso consiste en lograr la comunicación de estas barras verticales con el
exterior, para lo cual es necesario colocar un inserto de angular de 50 x 50 x 150
mm, cuyos anclajes deben ir sólidamente soldados a las barras de refuerzo
verticales. Dicho inserto se colocará en el borde y eje vertical de la cara exterior
del vaso (Ver Figura III -3 y III-4).

Figura III- 3 Sistema Industrial trabajos en los Cimientos

Figura III- 4 Corte de la unión Cimiento - Zapata - Columna

93
Es recomendable unir con soldadura las barras verticales a través de las cabillas
que sirven de aros, pues las amarras con alambre no garantizan fielmente
contactos efectivos y pueden dañarse en el momento de una descarga, además,
que son los primeros en desaparecer con el tiempo y la corrosión. Se elige el
primer aro pegado al plato del cimiento y el último del pedestal o vaso y se unen
con soldadura a las barras principales de los extremos del cimiento.
Se deben unir los aceros verticales del pedestal con los aceros del plato. Este
cimiento estaría listo para comunicarse con otros elementos, considerando la
interconexión de los aceros como objetivo a lograr.
Para el caso de naves de más de una luz y en los cimientos extremos (los de las
cabezas de la nave), se requiere colocar un inserto M-16 por el lado estrecho del
vaso como hasta ahora y otro por el lado ancho, con vistas a facilitar el nudo
Cimiento – Zapata – Columna en estas zona y también asimilar la unión de los
cimientos interiores.
Para el caso de cimientos impermeabilizados, Este caso en ocasiones se
orienta por razones de proyecto para la conservación del acero de los mismos,
por existir en el terreno agentes externos agresivos desde el punto de vista de
corrosión. Se requiere resolver el problema ante la limitación a la humedad que
tendrán al estar impermeabilizados, o sea, las características higroscópicas del
hormigón se ven limitadas.

94
Para ello, se orienta soldar una rabiza de cable de cobre número 1/0 a las barras
de refuerzo del cimiento y que ésta salga al exterior, a su vez en el sello de
hormigón de la excavación, se deja un tramo de cable de 6 metros enrollado y
colocado previamente antes de la fundición del mismo, al montar el cimiento se
unen y así se logra minimizar los efectos de la falta de humedad en el cimiento.
Para cimientos fundidos in-situ y mandados a impermeabilizar, el cable se coloca
directamente antes de fundir.

Anexo III - 5 Ejemplo del Trabajo en Cimientos Impermeabilizados

La figura anterior está destinada a cimientos para naves metálicas, pero lo mismo
hay que cumplirlo con los cimientos para naves prefabricadas.

III-2-1-2 Tratamiento de las vigas zapatas

95
Entre cimiento y cimiento van montadas las vigas zapatas como se muestra en los
esquemas. Estas serán las encargadas de portar las paredes de las naves y a la
vez sirven de raseros para la fundición de los pisos.
Estas vigas zapatas, poseen aceros a todo su largo que sobresalen por sus
extremos unos centímetros. La condición interior del elemento en el momento de
su prefabricación a lograr es unificar estos aceros con soldadura a través de uno
de sus aros en cada extremo evitando siempre que estos aros sean de alambrón
de 6 mm, debiendo ser de cabilla por lo menos de 3/8”.
Estas vigas zapatas van unidas entre sí por soldadura para cumplir una función
estructural, o sea, tener garantizada su continuidad eléctrica, lo cual se puede
apreciar más adelante con claridad en la figura III- del Nudo Cimiento - Zapata -
Columna

III-2-1-3 Tratamiento a las columnas


Es necesario lograr la comunicación de los aceros principales que corren por el
interior de cada columna y a todo su largo.
Para ello, se debe evaluar el grado de empotramiento de las columnas en el vaso
del cimiento que en el sistema industrial es:

 Para columnas de longitud-------------------------------0.90 m


L= 3.60, 4.80, 6.00 y 7.20 m.

 Para columnas de longitud-------------------------------1.20 m


L= 8.40, 9.60 y 10.80 m.

Visto de esta manera deberá colocarse un inserto M-5 (de 100 x 100 x 5mm) a eje
de la columna por el lado estrecho de la sección y por su cara exterior, de forma
que al empotrarse en el vaso este inserto quede 40 cm por encima del nivel de
empotramiento dado, esto lleva a que debe fijarse a 1.30 m y 1.60 m del extremo
inferior respectivamente.
Además, se colocará otro inserto por el lado derecho de la columna mirándola
desde su cara exterior por donde ya fue colocado el otro inserto antes
mencionado. Este segundo inserto, también será M-5 y se ubicará 40 cm por
encima del primero y a su vez a 40 cm por encima del (N.P.T.) Nivel de Piso
Terminado ver el ejemplo de la figura III-6, existen numeroso tipos de columnas a
todas las cuales se les realizó el trabajo documental pero se considera que con el
ejemplo se puede presumir cualquier caso particular.

96
Figura III-6 Trabajos de preparación en Columnas

97
Existen 135 tipos de columnas en el sistema constructivo industrial, que por cada
una de las alturas o longitudes mencionadas (7 tipos), cubren una diversa gama
de especificidades como son para cubiertas ligeras, cubiertas pesadas, con
ménsulas para puente grúa, para recepción de paneles de pared y otros.
En cualquiera de los casos señalados, lo importante, desde el punto de vista de
este trabajo, es colocar los insertos citados y a las longitudes especificadas a
cada columna durante el proceso de prefabricación de estos elementos y velar por
la continuidad soldada de los aceros estructurales a todo su largo, pues en
columnas altas, éstos se interrumpen.
Además, todas estas columnas de carga (excepto las de viento) llevan en su
parte superior un inserto M-11 de plancha 150 x 400 x 10 mm, al cual debe
soldársele sólidamente los aceros de anclaje a los aceros principales, tal y como
se realizó la unión de los insertos M-5 antes citados, este inserto tiene como
objetivo la unión soldada de las cerchas o vigas de la cubierta.

III-2-1-4 Tratamiento a las vigas y cerchas


Al describir este sistema de aterramiento es necesario abordar estos elementos
porque forman parte de los resultados, pero su verdadera función, en cierta
medida, no tiene una incidencia directa con los sistemas a tierra, sino con los
anclajes de los pararrayos, pero como se planteó al describir este método, no se
deben dejar de mencionar, porque son parte de un conjunto donde juegan un
papel importante.
El Sistema Industrial igualmente contempla varios tipos de estos elementos
fundamentales, siendo las vigas usadas para cubiertas pesadas (losas de
hormigón) y las cerchas para cubiertas ligeras (planchas de asbesto cemento,
zinc, etcétera). Estas además se construyen de 12, 18 y 24 m de longitud ver
Figuras III- 7, 8 y 9.

Fig III- 7 Trabajos en cerchas de 12 metros de cubierta ligera

98
Fig- III-8 Trabajos en Cerchas de 12 m cubierta ligera

Fig III – 9 Fign Cerchas de 24 m cubierta ligera

99
El principio u objetivo fundamental es colocar en el centro de la cúspide de la
cercha o viga, un inserto que facilite la fijación de la punta de pararrayo y
comunicar con soldadura los anclajes de este inserto con los aceros que bajan por
las pendientes hasta el inserto M-16 de angular de 75 x 75, que va en la zona de
apoyo de estos elementos con las columnas en cada extremo.
Las cerchas de 12 m son enterizas, las de 18 y 24 m se funden en secciones.
Para 18 metros se fabrican en dos partes y para 24 metros en tres, según se
aprecia en los anexos.
Estas secciones se unen en obra a través de insertos y soldaduras. En estos
casos lo que hay que lograr es que los insertos ubicados en la cúspide para 18 m,
o los insertos que se unen a la rama central por su parte superior en las cerchas
de 24 m, sean soldados sólidamente a los aceros que bajan por la pendiente para
garantizar una efectiva continuidad desde las puntas de pararrayo hasta el inserto
M-16 de unión con las columnas en cada extremo.
En la práctica (en ocasiones) se prefiere dejar embebida una cabilla de 5/8 “ en la
misma cúspide de la cercha o viga, por su parte superior y no por su lateral, lo cual
facilita la colocación del pararrayo y la impermeabilización futura del caballete.
En el caso de naves con monitor se propone, para no involucrar más elementos
en el sistema de pararrayos, prolongar el mástil de la punta, de forma que ésta
salga 1 m por encima de la cúspide del monitor.
.
III-2-1-5 Conjugación de los elementos estructurales componentes del
sistema
Una vez lograda esta preparación de los elementos se debe conformar como
primer paso, el nudo cimiento – zapata – columna a través de una cabilla de
unión de ½” y soldadura, Esto es en cada punto donde exista esta unión según
aparece en la figura siguiente:
Figura- III- 10 Isométrico Nudo cimiento- zapata - columna

100
Al unirse estructuralmente las vigas o cerchas con las columnas y haberse logrado
en la fase de prefabricado la preparación de los elementos como antes se
describió, se logra la comunicación de los aceros desde el inserto de la cúspide
hasta el cimiento.
Quedando de esta forma conformado, un perfecto sistema de anclaje a tierra
donde los cimientos son los electrodos, las vigas zapatas, equivalen al cable de
unión y las columnas, sirven de efectivos bajantes de pararrayos.

Figura III- 11 Ejemplo de Pórtico de Nave Industrial con el Sistema UFER

101
Sólo resta unir los pararrayos entre sí, en el caso de cubiertas ligeras con un
cable de cobre y en el caso de cubiertas pesadas aprovechando el acero
longitudinal que contempla el sistema en la junta de unión de la cúspide y se
tendrá así, un genuino sistema de protección a tierra y pararrayos a partir de los
aceros estructurales de un sistema constructivo, con muy pocos gastos
adicionales.

III-2-1-6 Tratamiento adicional en algunos casos específicos

III-2-1-6-1 Naves abiertas. Al no llevar paredes, no existen las vigas zapatas y se


requiere lograr la unión de los cimientos a través de un cable de cobre soldado a
los insertos con soldadura autógena y depositado en una zanja de 0.8 m de
profundidad para evitar el voltaje de paso y evitar las altas resistividades de las
capas superficiales secas de la tierra, además de cumplir con las normas vigentes.

III-2-1-6-2 Naves con puertas de corredera


Estas naves necesitan empotrar las correderas y por ende, no pueden colocarse
vigas zapatas en esa parte, cumpliéndose lo mismo que lo descrito para las naves
abiertas.

III-2-1-6-3 Naves de más de una luz


En éstas se requiere unificar los cimientos interiores entre sí y con la red de
cimientos periféricos a través de cables de cobre, que aunque están descritos
como cimientos que no aportan grandes mejoras por no recibir la humedad
necesaria, ya que están bajo cubierta, sí garantizan puntos de anclaje a tierra
para la tecnología a instalar y siempre contribuyen a lograr menores valores
óhmicos.

III-2-1-7 Anclaje de equipos tecnológicos o estructuras de acero


Para el anclaje de las masas de los equipos tecnológicos y las estructuras de
acero que como se conoce no pueden ir conectadas en serie y deben anclarse a
la tierra por caminos paralelos, la existencia de estos puntos de anclaje ayuda y
ahorran recursos.
En los insertos colocados en las columnas, se debe recordar que se coloca un
inserto a 40 cm por encima del NPT y que una vez construida la instalación este
inserto que queda por la parte interior de la nave, representa un efectivo punto de
anclaje para cualquier equipo tecnológico que necesite aterrar su masa,
entiéndase que no refiere al cable de protección.
Dado que el sistema contempla el espaciamiento a eje de las columnas a 6 m
normalmente, se encuentra cerca de cualquier equipo instalado, un punto de
anclaje en cada columna para las masas de los mismos. Es acertado destacar que
en los métodos de cálculo de los electrodos convencionales se debe cumplir que
la distancia mínima entre electrodos sea al menos igual a la profundidad enterrada
del mismo, y si es mayor la distancia el factor de apantallamiento es mucho menor
y beneficioso, recomendándose dos veces la profundidad enterrada. Este
espaciamiento, cumple sin problemas con esta condición, ya que cimientos de
más 3 metros en naves de estas características serían algo muy poco común.

102
Sólo se requiere entonces, soldar a dicho inserto un perno de anclaje y unir
mediante cable y terminal el equipo o la estructura que exista a dicho punto,
minimizándose en gran medida el gasto con respecto al método tradicional. De
estar definidas las posiciones del equipamiento con exactitud, se pueden dejar
antes de fundir los pisos, las cuadrículas entre 3 y 5 metros de lado, de cable
desnudo de cobre y en la posición de cada equipo dejar una toma, los cables
embebidos se unirían a los puntos de anclaje de las columnas y surge así, una
adecuada red de masa para cuando esta hiciese falta.

III-2-1-8 Metodología para el prefabricado y para la obra


Para garantizar una guía de fácil entendimiento para los obreros, que propicie la
materialización de las acciones que se deben introducir de forma adicional a la
rutina constructiva de los elementos, se creó una especie de metodología sencilla
que se explica de acuerdo al tipo de elemento tratado, los pasos que el obrero
debe tener en cuenta, para preparar los elementos y poder en obra asimilar el
sistema de tierra y pararrayos previsto, a la hora del montaje. Igualmente se creó
una metodología para los montadores de las obras que deben cumplir la otra
parte del proceso. En esta metodología se enumera cada acción que el obrero de
obra debe realizar para evitar errores costosos.
Con el seguimiento diario, las actas de trabajos ocultos y la disciplina técnica se
logró que este engranaje funcionara de forma espontánea y segura, lo cual ha
sido verificado in-situ en reiteradas ocasiones, con la satisfacción de haberse
logrado la influencia en los obreros y su sensibilización en el papel que cada uno
desempeña, todo evidentemente chequeado y revisado paso a paso.
Las administraciones de las empresas acogieron el método con beneplácito, pues
evita acciones constructivas fuertes y complejas en obras priorizadas, además de
que se dejan de utilizar múltiples materiales y componentes antes necesarias,
garantizándose crear valores constructivos con un mínimo de esfuerzo, muy
pocos gastos y sin agresión adicional al medio ambiente.

III-2-2 Aplicación al Sistema Constructivo Girón


Este es un sistema diseñado para obras de arquitectura, pero que en su
composición por elementos se pueden fácilmente extrapolar los conocimientos
adquiridos en el sistema industrial con las correspondientes particularidades de
este sistema.

III-2-2-1 Tratamiento a los cimientos


En este caso hay dos tipos de cimientos:
De estos cimientos se prefabrican los vasos del mismo y el plato de funde in-situ
a pie de obra. Los vasos más usados poseen 4 patas de hormigón en forma de
ángulo y cónicas, una vez colocado sobre el terreno en la excavación de la
cimentación y encima de una malla de acero, se le completa la fundición (in-
situ) de lo que constituirá el plato del cimiento. Estos vasos son los VS-1, VS-1-S
y los VS-2 a los cuales se les identificará en lo adelante como parte del Sistema
Girón preparado como sistema para aterrar, con la adición de las siglas STP
(Sistema a Tierra y Pararrayos).

103
A estos vasos se les incluye un inserto en el borde de su parte superior por los
ejes longitudinal y transversal (insertos STP- 1).

Figura III - 12 Sistema Girón (Cimientos)

En 2 patas diagonales de las cuatro se colocan los insertos STP-3, éstos tienen
como objetivo unir los aceros principales de los vasos a los platos de los

104
cimientos, todos estos insertos van sólidamente soldados a los aceros verticales
de los vasos y éstos unidos entre sí a través del aro superior del mismo. Las vistas
mostrando la ubicación de los mismos aparecen en la figura anterior.
Es necesario, colocar insertos a eje al igual que en el Sistema Industrial para
unirse a las columnas e insertos en 2 patas diagonales para unir los aceros
verticales al plato, condición que debe cumplirse también en los cimientos del
Sistema Constructivo Industrial.
En los vasos SPT-3 se colocan igualmente los insertos superiores para la unión
con las columnas, pero dado que existe una prolongación de los aceros en la zona
de las patas, no es necesario el uso de los insertos STP-3, sino que los aceros de
los vasos se unen directamente con los aceros de los platos.

III-2-2-2 Tratamiento a las columnas y pedestales


Es el mismo o semejante que el caso del Sistema Industrial, sólo que en éste es
más opcional de acuerdo a la necesidad de aterrar equipos o no, la colocación del
segundo inserto para el interior de la instalación.
Hay pedestales de base los cuales llevan un inserto STP-2, de acuerdo al nivel de
empotramiento. En los pedestales de refuerzo desde 1.60 hasta 3.30 m de altura,
el nivel de empotramiento es de 600 mm, por lo que los insertos M-5 se plantea
ubicarlos a 650 mm (a eje). Cuando los pedestales son de 4.10 hasta 5.60 m el
nivel de empotramiento en el vaso es de 900 mm, por lo que se requiere ubicar los
insertos a 950 mm a eje (ver Fig III-13, III-14, III-15).

Figua III - 13 Pedestales

Fig III - 14 Pedestales

105
Fig III - 15 Planta de pedestales

106
Cuando éstos son introducidos en los vasos, es necesaria la unión de los insertos
STP-2 dejados en las columnas, con los insertos STP-1 dejados a eje en los vasos
de los cimientos.
En la Fig. III - 16 aparecen los insertos STP-2 colocados en las columnas KL. Las
cotas entre paréntesis de los planos indican la variante de empotramiento para el
caso de edificaciones antisísmicas.
Las columnas K de continuidad son columnas que poseen aceros salientes en
sus extremos que se van enlazando estructuralmente en los diferentes entrepisos.
Se concibe este enlace soldado como parte del sistema, lo que es eficazmente
aprovechado para unión con la cubierta, donde se dejan cabillas salientes como
futuros puntos de anclaje de los pararrayos, ver Fig. III- 18
Hay diferentes tipos de columnas KL, algunas se pueden apreciar en la figura
siguiente:

Fig- III - 16 Columnas KL

107
Fig. III - 17
Juntas de Unión

108
III-2-2-3 El enlace del Sistema
Se ha descrito como se logra el enlace de las columnas con los vasos de los
cimientos y de los vasos con los platos de los mismos, falta unir los cimientos
entre sí.
En este sistema constructivo la mejor forma es la unión de cables de cobre
soldados a los aceros principales a través de los insertos con soldadura autógena
y que van enlazando los cimientos perimetrales, debiéndose cumplir para ello con
la profundidad soterrada de dichos cables de unión que como mínimo debe ser
igual a 600 mm.
Las columnas KL o los pedestales se unen a las columnas K que son las que dan
continuidad hasta la cubierta y poseen aceros salientes por sus extremos.
La cubierta lleva un tratamiento de completamiento de vigas, que forma parte del
sistema estructural y que se aprovecha en este sistema de tierras y pararrayos,
para el enlace de las puntas en la cubierta, ver Fig III – 18.

Fig III - 18 Tratamiento Superior en cubierta para la ubicación de los


pararrayos

109
III-2-3 Aplicación a naves de estructuras metálicas
Para naves de estructura metálicas es perfectamente aplicable el sistema de
aterramiento a través de los cimientos, para ello se debe contemplar sólo algunos
requerimientos.
En este caso se simplifica el trabajo ya que las columnas, cerchas y purlins son
metálicos y de por sí constituyen un medio adecuado para la conductividad.
En este caso el objetivo principal a lograr es unir los pernos de anclaje con los
aceros de refuerzo verticales a través de uniones soldadas efectivas.
Una vez logrado esto, se deben unificar las barras verticales a través de los aros
de cabilla, también mediante soldadura; usar el primer y último aro del pedestal.
Ya en el proceso de montaje, una vez niveladas las columnas y comprobando que
la posición es la definitiva, se deben soldar 2 tuercas diagonales por una de sus
caras a la base del plato de la columna con vistas a asegurar un contacto seguro.
Con el objetivo de lograr unificar los cimientos, es una propuesta válida soldar a la
base de cada columna una cabilla de no menos de ½” (13mm) y embeber ésta en
el hormigón del piso e ir enlazando los cimientos entre sí, recorriendo el camino
bien pegado a las paredes. Si la nave es abierta y las personas pueden transitar a
través de cualquiera de sus intercolumnios, pues es imprescindible usar cables de
cobre, debidamente soldados a las bases de las columnas y soterrados no menos
de 600 mm de profundidad como ya se expuso.
Debe tratarse en el caso de naves cuyo ensamble es a través de tornillos, de
buscar en cada punto de unión cercha-columna que exista un cordón de soldadura
de no menos de 4 cm para igualmente garantizar un sólido contacto, porque la
pintura de los elementos puede ocasionar inadecuados contactos a los efectos de
uniones atornilladas.
Si los purlins son también atornillados se requiere soldar al menos uno en cada
intercolumnio y elegirlo como el más cercano a la cúspide.
Posteriormente, al soldar la punta del pararrayo a la estructura, se conforma un
efectivo sistema de protección a tierras y pararrayos.
Dado que el cable de unión entre pararrayos representado por el purlen citado,
está por debajo de las tejas de la cubierta, se puede y de hecho se recomienda
colocar el cable típico de unión entre puntas para evitar daños a la integridad física
de las tejas ante descargas atmosféricas.
Se plantea lo anterior, porque a nivel de la cubierta las puntas no cubren toda el
área de la misma y el cable se convierte, por lo tanto, en un receptor longitudinal
que puede recibir de forma directa un impacto.
Es necesario precisar, que al ser las columnas metálicas y estar unidas a través
de soldaduras a los aceros de las cimentaciones, constituyen efectivos puntos de
anclaje para el aterramiento de las masas de (Red de Masa, la cual se estudiará
en Compatibilidad Electromagnética)) cualquier equipo tecnológico. Todo lo
planteado puede ser visto en las representaciones esquemáticas de los Fig III -19
y 20

110
Figura III - 19 Aplicación del UFER en Naves Metálicas

Trabajos en los cimientos de las naves metálicas

111
Fig. III - 20 Unión de Cimentos en naves con paredes
( Sin paredes el cable de unión debe enterrarse 0. 80 m )

Como puede apreciarse, se abordaron tres sistemas bien difundidos en Cuba,


pero no son los únicos, por lo que cualquier otra modalidad constructiva o sistema
prefabricado, merece ser estudiado y extrapolando los conocimientos adquiridos,
aplicarlos y lograr incorporarlos a la utilización de forma segura de las
cimentaciones en función de las tierras de la instalación.

III-2-4 Análisis Económico


En la tabla III-2 aparece una relación de los gastos materiales en que se incurre
con el sistema convencional que en el caso del sistema UFER se reduce al valor
de los insertos y las soldaduras adicionales necesarias.
Tabla III - 2 . Tabla de evaluación económica de los materiales de una unidad
del Sistema Convencional
No
Descripción Código UM Precio Cant Valor
1 Electrodos de acero
cobreado (Cooper Weld) de 7966490066 U 9.62 1 9.62
19 mm. x 1.5 m
2 Grampa para cable 6744100715 U 1.09 4 7.60
3 Cable desnudo 2/0 6761219190 Kg. 2.32 30 69.60
4 Cable desnudo 35 mm2 6761313003 m 1.15 12 13.8
5 Tubo metálico galv. ¾” 2762020005 t 343.85 0.004 1.37
6 Presillas de 2 patas
3139041005 MU 16.92 0.007 0.11
p /tubo de 1 “
7 Tubo metálico galv 1 “ 2762040006 m 0.759 10 7.59
8 Cable de cobre 1/0 para
pararrayos 6763120883 Kg. 6.21 16 99.36
TOTAL 209.05 $

112
Se ha analizado cómo los sistemas a través de los cimientos son mucho más
económicos aún valorando una unidad de forma independiente, si agregamos que
cuando se requieren sistemas de bajo valor óhmico como puede ser 1 Ω de
resistencia y además, en terrenos de alta resistividad, esas ventajas y ahorros se
multiplican considerablemente, porque con la unificación de los cimientos se
logran resultados muy satisfactorios en cuanto al valor óhmico obtenido y el
método se hace más eficiente económicamente.
Es necesario recordar, que al hormigón tener entre sus características su
condición de higroscópico, capta la humedad del terreno y la conserva, lo cual le
da características bastantes estables a su resistividad situada entre unos 20 a 30
Ω x m, condición que favorece grandemente los logros técnicos obtenidos, que se
traducen directamente en resultados económicos por usar menor cantidad de
electrodos.
Este análisis es propio de cada caso y cada lugar, por lo que sólo es posible dar
los valores generales unitarios que deberán utilizarse.

Tabla III-3 Índices de consumo de los equipos de construcción

Descripción- equipo Índices de consumo y normas

Compresor DK-9 10.6 Lt -hora


Grúa KC 3562-a 18.48 Lt-hora
Retroexcavadora 3322 7.77 Lt –hora ( Norma 56 m3 –H)
Carretilla Barrenadora Stenvick Lt-hora ( Norma 0.15hx m en roca blanda o
( Francia) terreno duro)
Bulldozer D 493 10.41Lt-hora (Norma de acarreo de103 m3 xh
de material)

Aplicando los índices de consumo y normas de la Tabla III–3 a los volúmenes de


excavación, rehincho y perforación, más los movimientos de traslados de la
carretilla barrenadota, etcétera, arrojan un consumo tentativo de 10.74 lt de diessel
por unidad.
Para los datos anteriores se consideraron 2.24 m 3 de excavación y rehincho que
arroja una unidad, 3 metros de profundidad en la perforación del electrodo. Se
consideró 0.15 h de grúa para el movimiento de la carretilla barrenadora con un 30
% de incremento por concepto de movimientos internos, traslado y trabajo en
vacío de la grúa. Estos valores pueden diferir sustancialmente por lejanía del
lugar, más o menos dureza del terreno u otros aspectos semejantes, pero de todas
formas sirven como referencia.
Se aprecia un sustancial ahorro de recursos y valores por parte del sistema UFER,
inclusive, si se considera que muchos de lo gastos contabilizados, se logran con
material de recortería.
En la tabla III – 4 se exponen las valoraciones hechas a una unidad de acuerdo a
lo descrito para cada uno de los sistemas, el Convencional, el Girón y el Industrial,
estos valores fueron obtenidos de la realización de los respectivos presupuestos
por el PRECONS (Sistema Presupuestario del MICONS en Cuba).

113
Tabla III - 4
DESCRIPCION SISTEMA SISTEMA SISTEMA
CONVEN- INDUSTRIAL GIRON
CIONAL UFER UFER
Instalación de un electrodo 57.33 3.71 3.70
Instalación de un bajante 105.34 22.49 7.73
Anclaje de un equipo Tecnológico 140.07 34.53 35.59
TOTALES 302.74 60.73 47.02

III-2-5 Principales efectos positivos del método


1.- Es una propuesta muy económica y con magníficos resultados prácticos.
2.- Ahorro de materiales costosos, fuerza de trabajo y tiempo de ejecución.
3.- Evita el uso de equipos de la construcción, cuya tarifa horaria es elevada.
4.- Ahorro de combustible.
5.- Se dispone de sus ventajas desde las etapas primarias de la construcción.
6.- No es posible su destrucción eventual, ya que el sistema es propiamente la
instalación.
7.- Garantiza una adecuada secuencia constructiva.

Tabla III – 5 VALORACION TECNICA DE LOS RESULTADOS PRACTICOS OBTENIDOS


( Esta tabla nos permite hacer algunas consideraciones expuestas a continuación)
Profundidad Cantidad de Valor calcu- Valor Resistivi
Obra del Cimiento Cimientos( u ) lado ( Ω ) Medido -dad
(m) (Ω) ( Ω x m)
Fca de Bicicletas
naves de Producción 1.50 116 0.45 0.16 55
Fca de Cemento
a. Bloque Energ. 4.0 24 0.51 0.25 70
b. Bloque Talleres 2.70 62 0.54 0.27 86
1.30 14 2.5 1.23 75
c. Almacén Facilidades
Fca de Cigarros
a. Taller Primario 1.65 61 0.63 0.34 60
b. Taller Secundario 1.65 32 1.11 0.56 67
c. Almacén de tercio 2 61 0.63 0.32 60
d. Almacén de productos
terminados 1.50 22 1.5 0.80 70
1.65 38 0.91 0.41 65
e. Bloque Energético
Fca de Motores Eléctricos
Cacocum 1.80 74 0.32 0.18 50
DNO Mayarí
a. Nave Techado para la 1.70 24 1.31 0.64 65
técnica
Aplicación Recapadora de
Gomas
a. Taller de Mezcla 2 49 0.37 0.23 40
b. Almacén de materias
primas 2 42 0.39 0.26 43

114
a- El valor medido es inferior al valor obtenido por cálculos usando las curvas
en todos los casos.

b - En los valores obtenidos se observa que en las mediciones donde la


resistividad del terreno es menor, los valores calculados, son más próximos a
los valores medidos aunque inferiores de todos modos.

c- Los valores obtenidos en lugares donde la resistividad es mayor son


porcentualmente menores que los calculados, aunque realmente no se
experimentó en terrenos de alta resistividad, por razones obvias de que las obras
que eran la forma de experimentar, se hicieron en esos lugares por ser factibles.

d - La profundidad del cimiento tiene incidencia palpable en las mediciones


realizadas, lo cual puede apreciarse en los cimientos de 4 metros del Bloque
Energético de la Fábrica de Cemento de Gibara. ( esta construcción fue
paralizada por razones económicas).

Recomendaciones para el aterramiento de tanque o bases de combustible y


su protección contra descargas eléctricas atmosféricas

Tanques de combustibles.

En todo tanque de combustible o en Bases de Combustibles donde existan un


conjunto de ellos instalados y unidos a las instalaciones tecnológicas asociadas,
se debe garantizar un efectivo sistema de tierra único, conjugado con una
adecuada equipotencialidad (unión física de las masas metálicas) entre todas las
existentes en la instalación, para evitar el salto de chispas por cargas
electrostática que puedan surgir o inducción de potenciales diferentes en masas
metálicas cercanas, producto entre otras causas por las descargas eléctricas
atmosféricas.
El concepto de la existencia misma de los pararrayos necesarios en este tipo de
instalación y normalmente su carácter aislado referente a otras instalaciones, que
las hacen preponderantes para ser impactadas por rayos, nos obligan a un
adecuado tratamiento a las sobretensiones transitorias producto de los mismos u
otros eventos, que puedan ser origen de posibles incendios o explosiones.

Hay tanques de combustible donde el espesor de sus paredes metálicas son


mayores de 4mm, que según las normas existentes, les puede conferir
autónomamente funcionar como receptores del impacto directo de los rayos,
siempre que estén debidamente conectados a tierra para la evacuación de las
descargas a la masa terrestre y cumplan las medidas adicionales que anulen la
posibilidad de daños a causa de la inducción electrostática, inducción
electromagnética y acumulación de altos potenciales (efectos secundarios que
produce el campo eléctrico de la descarga eléctrica atmosférica y la corriente del
rayo a su paso).

115
Se deberán aterrar éstas instalaciones, no solo para disipar la energía producida
por el golpe directo de la descarga eléctrica atmosférica, sino también para
disipar las corrientes formadas por la inducción electrostática producida
por la relación líquido-recipiente. La resistencia de conexión a tierra para la
protección de las instalaciones contra las DEA, no será mayor que 5 .

El sistema de conexión a tierra de los depósitos estará compuesto por todas las
partes que forman la estructura metálica de la instalación, conductores principales
y secundarios, conexiones de los conductores de tierra al tanque, conexiones
entre los conductores, pozos de tierras o anillo de tierra, las tomas de tierra y
conexión de los conductores con los pozos de tierra o el anillo de tierra.

El conductor aéreo de tierra que se une al tanque deberá tener el tamaño


equivalente al área transversal de un conductor principal y ser auto-estable, con
una curvatura mínima en cualquier condición, anticorrosivo y preponderantemente
de cobre trenzado y habilitado en sus puntas de conexión, con terminales
bimetálicos, para la unión con la lengüeta de anclaje que el tanque debe poseer
normalmente de acero.

Para cada tanque existirán como mínimo dos anclajes al sistema de tierra que
deberán ser ubicados diagonalmente opuestos. El sistema de tierra puede estar
conformado por un anillo de tierra que lo circunscriba, unido a los electrodos
verticales que arroje el cálculo teniendo como consigna lograr los 4 ohms de
resistencia a tierra que exige la norma. La decisión de cómo hacer el sistema de
anclaje, está en correspondencia con la resistividad del terreno y el material de
cobre enterrado, que demande lograr ese valor óhmico exigido.

Cuando se trate de bases de combustible con una o más baterías de tanques es


factible diseñar un sistema a tierra a los largo de dichas baterías que facilite el
anclaje de todos, realmente ya casos de más envergadura conllevarían al estudio
de la mejor configuración.

Es fundamental la unión de todas las masas metálicas que tengan relación con
estos, mediante la unión equipotencial sólida y la correspondiente puesta a tierra
de las mismas. Lo importante es que cada masa esté referida al mismo potencial
por lo que es necesaria una perfecta continuidad. Todas las juntas entre las
chapas de acero estarán remachadas, atornilladas o soldadas. Todas las tuberías
que penetren dentro de los depósitos estarán conectadas metálicamente a los
mismos en el punto de entrada.

Todas las aberturas de vapores inflamables estarán cerradas o deberán disponer


de supresores de llama (según los establecido por las normas). Las mezclas de
aire-vapor inflamables no deberán permitirse, en concentraciones peligrosas
evitando que se acumulen en el exterior de dichas estructuras.

La cubierta estará soldada, remachada o atornillada de forma que se garantice la


continuidad eléctrica al cuerpo del depósito y cerrada de modo que exista una

116
junta estanca a los vapores y sus elementos estructurales internos deben estar
interconectados eléctricamente a la misma a intervalos de 3 m.

Los depósitos de acero en contacto directo con la tierra o los elevados, unidos a
sistemas extensos de tuberías metálicas, adecuadamente conectados a tierra,
se consideran intrínsecamente conectados a tierra, pero recomendamos su unión
adicional con los requisitos vistos como refuerzo de la autonomía de anclaje. Las
estructuras y aditamentos (bocas para indicadores o manómetros, válvulas de
respiración, etc.) deberán mantenerse en buenas condiciones de funcionamiento.

El proyecto del sistema de protección contra las descargas eléctricas atmosféricas


(SPDEA) puede valorarse apoyados en las torres de luminarias, con una punta
Franklin situada sobre el soporte de las luminarias a la altura que indique el
estudio por los métodos gráficos de la esfera rodante o el método del ángulo de
protección.

Pueden utilizarse puntas de pararrayos con dispositivo de cebado PDC


(pararrayos de tipo activo), pero hay muchos países donde la normativa no los
contempla, además por la importancia de este tipo de instalación, su posible
repercusión contra el entorno en caso de incendios y las actuales discrepancias de
efectividad de los pararrayos activos, o las limitaciones de poder valorar por
simple inspección la rotura de alguno de ellos, recomendamos la aplicación de los
métodos convencionales de puntas y mástiles.

La corriente del rayo puede ser conducida a tierra a través de la estructura de la


torre, de acuerdo a su conformación o mediante un conductor de bajada
normalizado, pero realmente donde los mástiles sean de acero colocar
conductores de bajada es redundar y emplear material innecesariamente, ya
que dicho mástil debidamente conectado, puede perfectamente servir de bajante
para las corrientes de las descargas de rayos. Los aceros embebidos en el
hormigón de los cimientos de las torres metálicas del alumbrado, pueden ser
usados para el apoyo a las puesta a tierra mediante una correcta unión eléctrica
de dichos aceros, en la zona del pedestal con el mástil y a su vez, la unión entre
si por conductores enterrados en zanjas de no menos de 0.6 m y debidamente
unidos por soldadura a los pedestales metálicos de las torres.

Se garantizará la unión equipotencial por arriba y por abajo entre todas las masas
metálicas de la estructura y el circuito eléctrico para evitar los efectos secundarios
que produce la corriente eléctrica a su paso. Todos los aceros estructurales de
bases de tanques o cimientos de edificaciones deberán ser igualmente unidos al
sistema de tierra de la instalación.

Se debe incluir la protección contra la introducción de los efectos secundarios de


los rayos y la acumulación de altos potenciales. En este caso deben instalarse
dispositivos contra sobretensiones, de forma escalonada, en la PGD, en los
paneles secundarios y en los consumidores.

117
El resto de las instalaciones de la Base de Combustible pueden ser protegidas por
las puntas que sean instaladas en las torres de luminarias, siempre que se realice
un estudio adecuado del cono y radio de protección de las mismas, en los que
también pueden estar incluidos los depósitos de combustible, aunque
normalmente por su altura y la necesidad de seguridad de su protección, estos
demandan su propio sistema, es recomendable el uso de mástiles metálicos con
cable mensajero que crean una especia de cabaña de protección dentro de la cual
debe estar el o los tanque de combustible

CAPÍTULO I V

Comentarios guías para la selección y proyección de sistemas de tierra

Introducción
Este capítulo pretende de forma resumida presentar un grupo de observaciones y
criterios para la adecuada selección de los sistemas a tierra, recogiéndose cada
aspecto a considerar y que de hecho, pueden determinar en la selección de una u
otra variante de los mismos.
Se hace evidente que para decidir sobre qué sistema a tierra debe ser
seleccionado y calculado, debe tenerse en consideración una serie de
apreciaciones, que van desde la valoración del suelo y el entorno circundante
hasta la valoración económica y la aplicación que tendrá a los efectos de su
funcionabilidad.
Se pretende por lo tanto, que con los conocimientos que puedan ser adquiridos en
los 4 capítulos anteriores, el profesional pueda evaluar con el contenido de éste, el
caso particular que lo ocupe y hacerlo desde una posición avalada por el
conocimiento y las experiencias de forma que su decisión trate de ser la mejor
posible.

V-1 Evaluación primaria de aspectos importantes a ser considerados

V-1-1 Objetivo para el cual se diseña la tierra


La primera pregunta que es obvio hacer si se necesita una tierra es…. ¿Cuál es
su objetivo?
Los valores normalizados para los pararrayos están previstos que sean en la
norma cubana 10Ω, en cambio, en tierras para protección de redes de fuerza de
equipos tecnológicos, motores, paneles y otros, el valor solicitado es 4Ω y para
tierras de equipos digitales, de comunicaciones, de transmisión de datos,
etcétera, aunque no se ha encontrado hasta ahora valores exactos solicitados por
las normas. Es común la exigencia 1Ω como resistencia para estos usos, pues de
hecho muchos fabricantes así lo exigen, para ofrecer la garantía de sus equipos.
Como puede apreciarse, es determinante saber para qué se proyecta, dado que
es muy importante conocer el valor óhmico adecuado de acuerdo a las
características individuales de cada instalación u objeto.

118
Lo primero que se debe calcular, lo más cercano posible al transformador o a la
pizarra general de la instalación es la tierra del sistema a la cual normalmente se
ancla el neutro del transformador.
A partir de la barra equipotencial de la pizarra general de distribución en la cual se
une el neutro y la tierra física, debe correr por la instalación un conductor de
protección con forro, normalmente codificado con el color verde amarillo que
enlazaría los diferentes objetos de obra y que para sistemas TNS sería
independiente del conductor neutro, siendo esta configuración la más utilizada y la
más recomendada por su eficiencia y buen comportamiento ante la compatibilidad
electromagnética.
La mayoría de las instalaciones que se proyectan son instalaciones cuyos objetos
están cercanos. La tierra diseñada puede ser de hecho única y decidirse por el
sistema más exigente, o sea, pudiera estar determinada por la existencia de
tecnología digital sensible y ser diseñada para valores de 1 o menores según
las exigencias del fabricante.
En instalaciones que poseen diferentes objetos de obra relativamente distantes,
poseen sistemas de pararrayos, según la NC [4] las tierras de los pararrayos
deben estar lo más próximo posible a ellos y con el ohmiaje antes expuesto de
10Ω.
No se puede anclar un pararrayo a una tierra existente del sistema de 4 Ω, o de 1
Ω y que esté a una distancia determinada que implique que el pararrayo tenga
que prolongar el recorrido de su bajante sin anclarse sólidamente al sistema a
tierra. Por razones de integridad física de dicho cable de tierra, el peligro a que
pueda ser dañado, no están permitidos por la norma cubana [4] estos recorridos,
ya que supuestamente puede suceder un hecho que lo dañe y deje al pararrayo
sin anclaje.
Por tal motivo, excepto que el pararrayo esté exactamente en el lugar del sistema
de tierra principal, de debe crear una tierra independiente para los mismos
inmediatamente debajo del lugar de su instalación. Esta tierra para el pararrayo se
debe unir a las restantes con iguales objetivos y a la tierra del sistema.
Es necesario recalcar, que en una instalación se elige el valor óhmico por el
sistema más exigente, si hay equipamiento digital sensible la tierra sería de 1Ω o
menor y esta tierra serviría para todos los usos, o sea, se maneja el criterio ya
expuesto antes, de una tierra única y equipotencial.
Esta unión de las tierras debe hacerse con cable desnudo con calibre No 1/0 como
mínimo, directamente enterrado en el terreno, (nunca con forro o conducido por
tuberías PVC), lo cual implica que este cable aporta su contribución óhmica al
valor final del sistema a tierra por ser un electrodo horizontal.

V-1-2 Evaluación física del lugar


Para una adecuada evaluación desde el punto de vista de un proyecto, se debe
tener con claridad las características del mismo:

1- Tipo de terreno por su dureza, esto de hecho determina el método de


excavación a utilizar.

119
2- Poseer un estudio de suelo que proporcione la resistividad del terreno a las
profundidades de interés según el proyecto, es decir, la resistividad, por los
diferentes estratos existentes a profundidades de interés según el tipo de
proyecto.

3- Valoración de los niveles existentes en el área afectada (plano topográfico con


las curvas de nivel). Esto es necesario evitando las pendientes para construir los
sistemas a tierra, de ser imprescindible trabajar con pendientes, se debe hacer de
forma perpendicular al sentido de la pendiente, con el fin de evitar transitar por
diferentes estratos del terreno y por consiguiente diferentes resistividades y evitar
que durante las lluvias fuertes, las aguas arrastren el material del terreno
excavado.

4- Investigar por referencias de las personas conocedoras de un lugar u otros


métodos de investigación, la posible existencia de estructuras metálicas
enterradas como rieles, estructuras metálicas de instalaciones, tuberías metálicas
y otras. La existencia de éstas puede implicar errores en las lecturas obtenidas de
resistividad. De tenerse una estructura única enterrada se puede usar la variante
de realizar la lectura perpendicular a la trayectoria que siga la misma, eso
minimizaría su efecto, pero si son más de una, se debe estudiar cada caso para
definir la mejor trayectoria de la medición.

5- Disponibilidad de área. Conocer de qué cantidad de terreno se dispone para


la ejecución de las tierras. Esto puede determinar qué método seleccionar,
conjugándolo con los niveles de resistencia a tierra que son requeridos, porque
muchas veces la limitación de las áreas disponibles impiden usar métodos que
impliquen grandes extensiones de terreno, como el método convencional sobre
todo cuando se deben alcanzar resistencias menores de 5 ohms, ya que el
crecimiento de electrodos para valores de baja resistencia dado el carácter
logarítmico de las fórmulas de cálculo provoca incrementos notables de
electrodos sin resultados palpables de mejoras del valor óhmico.

6- Posibilidad de usar la mecanización. De acuerdo al lugar en ocasiones por ser


un lugar urbanizado, por estar cercado por otras instalaciones, por el difícil
acceso, por el poco espacio, por la existencia de redes técnicas, etcétera, no es
posible emplear la mecanización para la perforación, ni para la excavación, por lo
que esto conjugado con otras características puede definir la variante a utilizar.

V-1- 3 Evaluación del entorno externo cercano e interno

1- Evaluación de la presencia de centros de energía, subestaciones eléctricas,


líneas de alta tensión, que impliquen la presencia de potenciales permanentes en
el terreno, que puedan dar lugar a errores en las mediciones de la resistividad.
Una forma práctica de medir la existencia de estos potenciales es anclando 2
electrodos separados 1 metro entre sí y aplicando un milivoltímetro de alta
sensibilidad, después se repiten las mediciones a 90 grados de la línea de anclaje
original de estos electrodos.

120
De existir positividad en la medición, este resultado aporta criterios de selección
del equipamiento de medida a elegir, por ejemplo, en ese caso no sería
recomendable usar el método de Schlumberger por la alta sensibilidad de los
equipos utilizados y su posibilidad de distorsión de las lecturas por la presencia de
potenciales externos.
Se puede usar una fuente de poder más grande que las de un equipo portátil de
medición para evitar que los potenciales utilizados puedan ser afectados por los
potenciales externos ya mencionados, dependiendo de las condiciones
particulares del caso.

2- Evaluación de la presencia de estructuras metálicas sobre el terreno cuyos


puntos de contacto con el mismo estén espaciados, considerándose
espaciamientos como mínimo de 5 metros.

3- Evaluar la presencia de emisores de frecuencias elevadas cercanas, tales


como radares, telefonía celular, estaciones de transmisión de radio y TV,
estaciones de microondas, debiéndose evaluar la frecuencia de transmisión y la
intensidad del campo electromagnético asociado. En ocasiones, no es posible
obtener todos estos datos, pero con el solo hecho de tener en consideración una
posible fuente contaminadora ante equipos sensibles, posibilita tomar las medidas
necesarias en la construcción de las tierras para evitar afectaciones a la hora de la
explotación.
Por ejemplo, de existir una de estas fuentes, se puede pensar en una red de
masa en los locales puntuales que poseen equipos de gran sensibilidad, lo cual
será estudiado en el capítulo referido a compatibilidad

V-1-4 Valoración de la profundidad del manto freático y corrientes


subterráneas
Este aspecto es importante porque puede determinar en el uso de un método u
otro. Es necesario conocer a qué profundidad se encuentra en la época de lluvia o
sea, cuándo es más capaz de subir.
Por ejemplo, los electrodos químicamente activados, pueden sufrir dificultades
cuando el manto freático es muy alto, ya que sus corrientes pueden barrer las
raíces electrolíticas y dejar sin efecto la razón de ser de este método que son
quienes garantizan la baja resistencia de acoplamiento con el terreno y mejora de
su resistividad circundante.
La existencia de un manto freático alto garantiza la humedad y generalmente
están vinculados a bajas resistividades del terreno, aunque sólo representan una
de las condiciones necesarias, es importante su profundidad.

V-1- 5 Obtención de datos de humedad y acidez


Se plantea en [10] que en terrenos de alta resistividad es necesario conocer este
dato y aún más, si las mediciones se hacen por el método de los 3 electrodos. En
este caso es determinante la resistividad de las capas superficiales y éstas son
muy afectadas por estos indicadores.
Se debe entre otras cosas, aplicar las ecuaciones de rectificación por humedad y
temperatura de [12].

121
V-1-6 Conservación del medio ambiente
Este aspecto en los tiempos actuales, dada la conciencia ambientalista que ha
ido adquiriendo el mundo y en particular dados los esfuerzos que realizan muchos
países por cumplir con la conservación del medio ambiente, y evitar que acciones
hechas por el hombre incidan negativamente en el mismo, se deben valorar
algunos aspectos importantes al respecto.

Los sistemas a tierra generan por sus características, excavaciones que en


algunos casos llegan a ser de considerables proporciones. Esto se manifiesta en
aquellos sistemas principalmente ejecutados por el método convencional y que
persiguen obtener valores bajos de resistencias a tierra y que además, se
encuentren ubicados en zonas donde exista una vegetación que debe ser
conservada. Esta es una situación característica en la construcción de los hoteles
ecológicos que es la forma más difundida de construcciones turísticas
actualmente en las zonas de playa de las costas cubanas.
Si el terreno es rocoso o suficientemente duro que obligue al uso de la
mecanización, los efectos destructivos se multiplicarían para el entorno, por tal
motivo se recomienda:

- Valorar como un aspecto a considerar de tanta importancia como cualquier otro


el impacto ambiental de la variante escogida para un sistema a tierra.

- Tomar especial cuidado cuando se trabaje para sistemas a tierra de valores bajos
cercanos al ohm de resistencia a tierra, porque dado el carácter de crecimiento
exponencial del número de electrodos, esto puede implicar grandes volúmenes de
excavación.

- Estudiar, en caso de tomada cualquier decisión de ejecutar un sistema de tierra,


el más adecuado recorrido por dónde encaminar el mismo. Hay factores diversos
para definir la posición más adecuada de un sistema, pero una vez resuelto
técnicamente la zona en que se considere debe existir el mismo, es necesario
estudiar la mejor ruta para evitar impactos al medio ambiente.

- Se sugiere que se valore utilizar caminos paralelos, por ejemplo, a los viales de
acceso internos para aprovechar el necesario movimiento de tierra que éstos
implican y que muchas veces se aprovechan también para la concepción de las
redes técnicas de una instalación.

.- Evitar ubicar los sistemas en pendientes del terreno, que además de las
recomendaciones debido a errores posibles en las mediciones ya abordadas,
también con frecuencia obligan a desproporcionar negativamente las afectaciones
del entorno buscando los accesos a los lugares de excavación. Por lo que se
recomienda que un proyecto de redes de tierra deba hacerse sobre un plano de
planta donde existan referencias a las curvas de nivel de la topografía.

122
- Los métodos artificiales normalmente implican una reducción de las
excavaciones, pero hay limitaciones específicas de precios, de futuros
mantenimientos, de variaciones en los rendimientos declarados por los fabricantes
y otros. Debe estudiarse si la generación de aportes al subsuelo de materiales
electrolíticos artificiales puede implicar algún tipo de afectación al mismo. Todos
los fabricantes hasta ahora han planteado que sus productos no afectan, pero se
considera que debe hacerse una verificación con los organismos competentes de
la realidad de esta afirmación.

- Se recomienda dado que no implica, referido a afectaciones al medio ambiente


ningún aporte adicional negativo, el usar las cimentaciones como sistemas de
tierra, (Método UFER) estudiado en el Capítulo No III, que además de otras
ventajas ya evaluadas y de estar actualmente validado por las normas
internacionales, es también recomendado para lograr las tierras necesarias con
el menor impacto ambiental.

V- 2 Estudio de las posibles variantes


Según los aspectos primarios antes mencionados y con el aporte de sus datos
como punto de partida, es necesario establecer un estudio que garantice poder
escoger la variante más adecuada para cada caso particular, para este análisis se
deben seguir los pasos siguientes:

1- Se descartan aquellas variantes físicamente no realizables, o sea, aquellas


que sin importar con qué se cuenta no es factible ejecutarlas.
Ejemplo: La poca disponibilidad de terreno puede determinar en una zona urbana
la no utilización del método convencional o la presencia de un terreno de roca
dura puede determinar evitar excavaciones de profundidades mayores de 1.5
metros y a su vez minimizar las mismas, esto puede definir por la variante de usar
un método artificial y no el convencional.

2- Una vez depuradas las variantes posibles se debe realizar una valoración
económica de variantes, para ello se debe, con los datos de valor óhmico a lograr
y los de resistividad del terreno, calcular cada una y comparar estos valores con
el financiamiento disponible. Muchas veces es el financiamiento una limitante
poderosa a la hora de la toma de decisiones.

3- Una vez elegida la variante se deben estudiar todas sus limitaciones y


consideraciones para una correcta ejecución de la misma.

4- Propiciar siempre que sea posible, un punto de desconexión, normalmente en


un registro de control que permita la separación de la tierra física de la tierra
interior de la instalación, con vistas a futuras mediciones.

V- 3 Consideraciones para la ejecución de un correcto anclaje a tierra de las


instalaciones. Coordinación entre las especialidades

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Actualmente, reviste una importancia capital la forma de realizar las puestas a
tierra de las instalaciones y equipos, debiéndose cumplir una serie de medidas
para garantizar la protección a las personas como punto más importante y
definitorio, la protección a los equipos y la adecuada correspondencia de estas
tierras con las medidas de la Compatibilidad Electromagnética de forma que se
garantice el correcto funcionamiento de los equipos.
Se debe, además de todo lo ya abordado, tener en cuenta las siguientes
consideraciones importantes:

1- Es necesario conocer por simple inspección física y ocular, por el resultado de


mediciones de los datos de intensidad y frecuencia de las emisiones en objetos de
obra construidos, por la adecuada evaluación del entorno electromagnético según
las normas existentes, hechas en el estudio de compatibilidad u otras y por
conocer las características de sensibilidad de los equipos de un local
determinado, si es necesario o no la proyección de una “Red de Masa” en el
mismo.

2- Si es importante, se debe evaluar el tamaño de las cuadrículas que deben ser


diseñadas, todo lo cual se estudiará en el capítulo de compatibilidad, para que en
el proceso constructivo se puedan tomar las medidas de forma que sea factible
usar los aceros estructurales de la instalación y velar porque se dejen las
correspondientes salidas para los anclajes.
Aquí es fundamental que se realice una adecuada compatibilización con los
diseñadores de la rama civil, según la literatura se hace el doble más caro ejecutar
medidas de este tipo, que no sean previstas en la instalación, eso desde el punto
de vista de costos directos en materiales, si se le suman los costos introducidos or
la paralización o limitación de las actividades productivas de una instalación en
funcionamiento estos costos pueden ser mucho más elevados.
Está comprobado que si en los planos estructurales y de arquitectura no salen
reflejados los trabajos que deben ser realizados, por ejemplo para dejar embebida
una malla soldada de los aceros, es muy difícil que se logren buenos resultados.
Normalmente cuando entra el eléctrico a ejecutar y observa sus planos al buscar
los puntos de anclaje de los que debía disponer, se tropieza que no existen,
porque sencillamente los planos civiles y de arquitectura nada hablaban de eso y
sencillamente no se ejecutó. A esta hora es que se complica todo lo que pudiera
haberse previsto.

3- Se debe lograr la equipotencialidad por locales y por niveles. Para ello, en las
pizarras de estos niveles debe existir la barra de neutro y la barra de protección a
la cual se anclarán todas las masas y partes metálicas de la instalación. Se deben
unir a esta barra de protección, las barandas metálicas, estructuras de grúas
viajeras, estructuras metálicas de la instalación, tuberías metálicas expuestas,
paneles eléctricos, marcos metálicos de ventanas, bandejas eléctricas metálicas,
pantalla de los cables protegidos, armarios eléctricos metálicos y además las
tierras tecnológicas, las tierras de las redes de cómputo, sistemas de
comunicaciones y otros.

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Estas conexiones de las masas o estructuras nunca deben seriarse, o sea,
siempre se irá de cada masa o estructura a la tierra, de forma que existan tantos
caminos paralelos como puntos de anclaje equipotenciales de masas o
estructuras, minimizándose de esta forma los lazos o bucles de masas y entre
masas, objetos de estudio en el tema de compatibilidad.

4- Se debe realizar la unión equipotencial en los locales donde exista incidencia de


equipos o fuentes internas o externas de altas frecuencias (superiores a 5 MHz)
capaces de contaminar el entorno, con cintas metálicas flexibles en lugar de
cables de cobre por su mejor comportamiento a las altas frecuencias, es decir, por
ser de menor impedancia como se abordará en el tema de compatibilidad. Estas
uniones de partes no conductoras se facilita si se prevé dejar los respectivos
anclajes.

5- Si el entorno lo requiere o la sensibilidad de los equipos lo demanda, para


evitar afectaciones inductivas por transitorios se deben usar cables apantallados,
en este caso se recomienda como medida adecuada y confiable, anclar la pantalla
protectora de dicho cable en los 2 extremos y además, en todo su perímetro. Otras
formas de anclaje no garantizan los efectos de las altas frecuencias.

6- Los bajantes de los pararrayos provenientes de la cubierta deberán anclarse no


sólo a la barra equipotencial del primer nivel, sino que de ir transitando por los
diferentes niveles entrará y se unirá a la barra equipotencial del piso. Si los
edificios son altos el anclaje se producirá al menos cada 20 metros, de forma que
no sean tan grandes los bucles de masa ni entre masas.

7- Es necesario trabajar en el adecuado ruteo de las tierras tanto electrónicas, de


comunicaciones, como del sistema de potencia, de forma tal que los bucles de
masas y entre masas sean lo menores posible y así minimizar los acoplamientos
inductivos.

8- No se debe usar el método UFER si la suma de las profundidades enterradas


de los electrodos o cimientos es inferior a los 15 metros y su profundidad es
menor que los 770 mm sobre el nivel del terreno, según plantean los autores de
[25].

9- Si los edificios a construir son de más de 20 metros de alto según la norma [4]
debe en época de tormenta, colocarse pararrayos y anclarlos a tierra aún antes
de terminar la edificación, con vistas a la protección del personal que labora.
Esto entra en contradicción con la secuencia constructiva, ya que muchas veces
no se ha ejecutado el sistema a tierra por miedo a las roturas. En estos casos se
recomienda usar el anclaje a los aceros de los cimientos, que brindarán una
solución de calidad a la evacuación de una descarga eléctrica atmosférica,
independientemente a que no sea el sistema definitivamente elegido.

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10- No se debe colocar en el mismo cable de protección de tierra equipos
contaminadores como grandes motores o rectificadores con equipos sensibles
como pizarras telefónicas, redes de cómputo y otros.

11- Para el sistema de tierra de las torres de una línea aérea de alta tensión, es
conveniente hacer una clasificación previa de los terrenos involucrados y realizar
las respectivas mediciones, para lo cual debe existir un contacto profesional entre
los proyectistas de la misma y especialistas en mecánica de suelos que puedan
aportar los datos más veraces posibles.

12- Si las mediciones se realizan en una sub-estación grande o en un hotel


ecológico que abarca una apreciable área, ésta como quiera está circunscrita a los
límites de la instalación, pero dado la mayor área a estudiar se deben hacer las
mediciones en diferentes direcciones previamente escogidas y hacerlo con
mayores espaciamientos de los electrodos de corriente y potencial (Wenner).
Estas mediciones deben realizarse en todos los casos por el método de 4
electrodos sea con una u otra configuración.

13- Debe existir una estrecha coordinación entre los proyectistas y los
especialistas en mecánica de suelos que realicen las mediciones de resistividad,
para que éstas sean realizadas exactamente en los lugares en que se van a
ejecutar las tierras y visitar el lugar para poder detectar posibles cursos de agua,
estructuras existentes enterradas o sobre el terreno, evaluación física de posibles
pendientes y trabajar con los planos de topografía y sus curvas de nivel.

14- Se recomienda siempre que se hagan mediciones tomar los siguientes datos:

a- Fecha y hora de la medición.


b- Proyecto para el que se ejecuta la medición.
c- Designación clara del lugar donde se mide (ubicación).
d- Método y configuración empleada para la medición.
e- Tipo de instrumento utilizado.
f- Características generales del terreno.
g- Condiciones climáticas durante la medición.
h- Tiempo transcurrido desde la última lluvia.

15- El tratamiento de los empalmes bajo tierra, es de extrema importancia para


lograr adecuadas resistencias a tierra, las uniones de las partes componentes de
un sistema a tierra es algo fundamental, por eso está establecido que las uniones
de las tierras físicas, o sea, las uniones que se producen en el terreno entre
electrodos y cables de unión, deben ser uniones soldadas, y nunca empalmes
mecánicos, excepto en el punto de unión entre el sistema de electrodos y el cable
de anclaje de la instalación o los pararrayos. Se hace de esta forma para poder
permitir la desconexión ante mediciones, no obstante, debe prestarse especial
cuidado en la correcta ejecución de los mismos.
Se recomiendan las uniones con soldadura exotérmica o en su defecto la
soldadura autógena, para la soldadura de un cable con un electrodo, usando esta

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última, se recomienda que se utilice previamente un elemento de unión, como es
el caso de un perro para conexiones eléctricas. La unión directa del cable y la
aplicación de la soldadura normalmente conlleva al deterioro del cable por el calor
propio de la mecha de oxiacetileno y por consiguiente en oportunidades, la unión
se debilita.

16- Debe hacerse un plano multiredes donde se reflejen la posición de todas las
tuberías, registros y otras partes enterradas de las diferentes especialidades, eso
permite verificar la no coincidencia en espacio de registros de diferentes clases,
que si se trabaja cada uno por su cuenta, sin compatibilizar, pueden existir
grandes contradicciones a la hora de la ejecución. Igualmente se deben verificar
las cotas, la topografía del terreno, las invertidas de las tuberías etc, para tratar de
no coincidir con las restantes ejecuciones

17- No solo se debe velar por lo ya planteado, sino que todo el proyecto eléctrico
debe ser compatibilizado, para que queden reflejados y ejecutados en los planos
civiles, los pases de vigas de hormigón, paredes, losas etc, que necesitemos.
Se debe velar porque los espacios que los arquitectos o proyectistas civiles
conciban para nuestras pizarras sean suficientes, tengan la posición adecuada y
cumplan con las normas vigentes.
Los temas de compatibilidad alertan guardar distancia, entre pizarras de fuerza y
paneles de control o comunicaciones, muchas veces esto se dificulta porque no
fue previsto así y las canalizaciones no coinciden con los lugares adecuados.
Nunca un arquitecto por más experiencia que tenga, debe definir sin consultar las
necesidades de las demás especialidades, la tecnología actual obliga a que exista
ese necesario intercambio y búsqueda de soluciones de forma común.

Conclusiones

1- Una vez agotados los diferentes capítulos de este estudio de tierras se


considera que el profesional que los interiorice y logre aplicar, estará en
condiciones de lograr mejores resultados.

2- Evaluando con profundidad el apreciable número de formas de hacer las tierras


la variación de sus indicadores, las condiciones climáticas que pueden estar
imperando en un momento determinado, la posible combinación de los métodos,
de los materiales empleados, los diferentes objetivos para lo que son previstas y
otras, se puede asegurar que no hay recetas únicas y que cada caso demanda
una evaluación específica y un profundo estudio de variantes para poder asumir la
mejor opción y realizar el diseño más adecuado y económico posible.

3- Algo muy importante que debemos concluir es que la medición de la resistividad


es especialmente importante y de hecho define el cálculo adecuado de un sistema
a tierra. Lo más indicado es lograr obtener los datos provenientes de mediciones
de resistividad por uno de los métodos de 4 electrodos o métodos de sondeo
eléctrico vertical, por ser más exactos y ofrecer las resistividades por estratos,

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expresados en los resultados, por resistividades a diferentes profundidades, lo que
permite mayores precisiones en los cálculos.

4- En caso de necesidad, la resistividad obtenida por el método de los 3


electrodos o método indirecto, es admisible sobre todo en tierras de instalaciones
pequeñas cuyas áreas no sean dispersas ni estén formadas por múltiples objetos
alejados que obliguen a tierra de mayores dimensiones, como pueden ser los
casos de hoteles ecológicos, centrales hidroeléctricas y otros. En las tierras de
pequeñas dimensiones no se requieren espaciamientos grandes para las
mediciones y la resistividades que interesan es la de los estratos superiores, por
lo que el método de los 3 electrodos puede dar mejores aproximaciones a los
valores reales.
En caso de medir por el método de los 3 electrodos, como se involucran los
estratos superiores y las resistividades de éstos, son propensos a mayores
variaciones debido a la temperatura y la humedad. Es fundamental aplicar las
debidas correcciones según las fórmulas de Albrecht [12]; en Cuba, la temperatura
no es un indicador tan significativo, pero la humedad sí puede serlo.
No se deben hacer cálculos utilizando la resistividad obtenida por tablas, ésta es la
peor de las variantes, ya que los errores por lo explicado en el capítulo I pueden
conllevar a diferencias sustanciales con la realidad, lo mismo por exceso como por
defecto.

5- Se realizaron cálculos con el fin de corroborar lo que en la práctica se encuentra


con frecuencia, para ello se utilizó el software del Ing Eustorgio Álvarez del Dpto.
de Electroenergética de la Universidad de Oriente, con el fin de llegar a algunas
conclusiones que pueden servir de guía, sin constituir un camino único.
 Se hace evidente que en tierras cuyo objetivo es solamente el anclaje de
pararrayos, diseñadas por la norma cubana para 10 ohm, no es necesario y
de hecho puede constituir un malgasto de recursos financieros utilizar
métodos de aterramientos artificiales, como lo electrodos químicamente
activados, los de grafito u otros.
Para estos fines el método convencional da una adecuada respuesta, por
ser más económico para el citado caso, excepto cuando la resistividad 
sea mayor que 250 Ω x m o cuando la restricción de área nos obligue a otra
variante.
 De forma general se puede citar que hasta resistividades de 100 Ω x m, se
puede usar el sistema convencional para lograr resistencias hasta 4 ohm.
No es necesario combinar los sistemas, pues hasta estos valores de
resistividad, económicamente no se justifica, aunque pueden existir
limitantes como disponibilidad de espacio, que obliguen a lo contrario.
 Para valores cercanos a 1 Ω de resistencia, solicitado por la tecnología
digital para los sistemas a tierra, sólo se recomienda no combinar el método
convencional con otros métodos cuando las resistividades oscilan entre 30
y 35 Ω x m, para resistividades mayores lo más práctico es combinar los
métodos y apoyarse en los artificiales, puesto que económicamente no se
justifica tratar de lograr los resultados por la vía convencional.

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 Usando como apoyo las sales GEM solamente se pueden asumir diseños
de sistemas a tierra de 1 ohm hasta resistividades de hasta 70 ohm por
metro.

6- Referente al método UFER se puede concluir que puede ser usado para
cualquier caso independientemente del valor de resistencia a lograr, siempre que
las condiciones mínimas de restricción sean cumplidas, o sea, que longitudes
enterradas sean mayores de 15 metros y las profundidades de los cimientos
mayores de 770 mm.
En los estudios presentados, los valores de resistencia obtenidos no demandaron
la combinación con otros sistemas por ser casos muy adecuados para su
aplicación, por ser obras industriales con un número apreciable de cimientos y una
profundidad por unidad considerable. Este método es totalmente flexible de ser
combinado con otro cualquiera, en caso que la resistencia a tierra lograda no
satisfaga la demanda de un caso particular.
Este método representa una opción muy buena y que ha sido actualmente
reafirmada en las normas internacionales como una adecuada forma de
aterramiento, por su economía, su garantía de mantener la integridad física ante
eventos imprevistos de excavaciones, ampliaciones de objetos y otros. La facilidad
que brinda en la secuencia constructiva y otras ventajas ya fueron descritas en el
capítulo III. Se considera que el ejemplo de los sistemas industrial, Girón y naves
metálicas tratados, pueden brindar todos los elementos necesarios para ser
importados a cualquier sistema constructivo.

7- El método Faragauss es un método que rompe todos los esquemas y según su


teoría aporta incontables ventajas, la experiencia en este método en el territorio se
resume a un caso con buenos resultados, sólo se tiene la referencia de criterios
aportados por personal de la APCI Nacional, a pesar de que existe una sucursal
representada por COPEXTEL. A su vez este método ya instalado en La Habana
en varios lugares con autorización de la ACPCI, no está hasta ahora reconocido
en ninguna norma internacional que se revisara en el transcurso de este trabajo,
aunque posee su propia norma.
Por tal motivo, se mantiene la debida distancia hasta poder verificar si las
ventajas, al menos las esenciales del método, son reales total o parcialmente y a
su vez realizar las debidas comparaciones económicas contra las ventajas
técnicas, para saber si se justifica su uso, en caso de ser objetivamente positivo.

9- En el caso de los Electrodos de Grafito han logrado una amplia difusión en


Cuba, por su precio que es menor que otras variantes artificiales, pero de acuerdo
a sus curvas deben dar unos resultados de cálculo, que en la práctica no se han
logrado en la mayoría de los casos, resultan una forma a valorar, pero los
resultados no han estado a la altura de la propaganda que de ellos hace el
fabricante.

10- No basta con saber que existen varios métodos para lograr aterramientos, ni
dominar su teoría y cálculos teóricos. Es importante lograr que las tierras estén
conjugadas con las exigencias de la compatibilidad electromagnética en el grado

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que cada local demande y el entorno obligue, ni más ni menos que lo necesario,
pero en caso afirmativo nada puede faltar o se estarán haciendo nuestros
sistemas vulnerables.

Recomendaciones

1-Una vez estudiado el sistema UFER, si se toma la decisión de aplicarlo a una


construcción determinada, la cual reúna los requisitos mínimos exigidos, es
fundamental establecer un programa de control de ejecución, tanto del momento
del montaje como de la etapa de la prefabricación de los elementos componentes,
si fuese el caso. La correcta ejecución de cada paso y la seguridad de que han
sido ejecutados correctamente, es de vital importancia. Además si se poseen por
ejemplo las actas de trabajos ocultos, tanto del prefabricado (si éste fuera
utilizado), como de la etapa de montaje, serían un aval ante inspecciones y
además, representarían la tranquilidad de haber hecho lo correcto.
Para poder legar de una institución a otra (del prefabricado a la empresa
constructora), los elementos con la certeza de estar trabajados correctamente, las
actas de trabajo ocultos son de vital importancia y se deben identificar los
elementos preparados con el UFER con las siglas STP, (Sistemas a Tierra y
Pararrayos), tal y como se describió en el capítulo de la aplicación a los sistemas
constructivos cubanos.

2-El personal que diseñe sistemas a tierra debe mantener su atención en las
normas internacionales y sus modificaciones, ya que se transita por momentos de
cambios y se requiere que la actividad de superación y actualización esté dentro
de sus prioridades.

3-La Compatibilidad electromagnética es un tema que todo diseñador de tierras


debe dominar para poder interpretar bien la importancia de las acciones
adicionales que las tierras requieren y a su vez, conocer las consecuencias de la
violación de las mismas, por muy simples que estas parezcan.

4- En el tema tierra y puestas a tierra, existe un número considerable de casos


específicos como pueden ser el aterramiento de tanques de combustible, sistemas
a tierra de centrales digitales, de subestaciones eléctricas de alta tensión,
etcétera.
Cada uno de estos y otros tantos casos tienen sus especificidades, por lo que es
prudente la revisión de estas normas en caso de que exista la necesidad para un
diseño de los mismos. Para el caso de los tanques de combustible o chimeneas la
norma cubana [4], especifica un grupo de estas consideraciones.

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