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UNIVERSIDAD MARIANO GÁLVEZ DE GUATEMALA

FACULTAD DE CIENCIAS JURÍDICAS Y SOCIALES

DERECHO CIVIL V

Lic. José Miguel de León Mendoza

EL SANEAMIENTO

José Alfredo de León Matías


0507-15-24227
Derecho VII Ciclo
Sección B

Huehuetenango, 23 de febrero de 2018


EL SANEAMIENTO

La institución del saneamiento tiene sus orígenes en la antigua Roma con la figura
de la mancipatio (forma antigua de transmitir la propiedad), la cual se llevaba a cabo
mediante el cobre y la balanza, de conformidad con la ley de las doce tablas o lex
deudecim tabularum (texto legal que contenía normas para regular la convivencia
del pueblo romano). El mancipante vendedor estaba comprometido a garantizar el
bien objeto de la compraventa, en caso existiese algún tercero alegando mejor
derecho, con el objeto de salvaguardar los interés del comprador.

Posteriormente se incluiría una cláusula accesoria, en la cual se establecía


que el vendedor se hacía responsable por los vicios jurídicos que se pudiesen llegar
a manifestar en el bien objeto de la evicción, este variaba de simple hasta cuatro
veces más, pero en general este se pagaba el doble del precio recibido. Con el
tiempo, se hizo innecesario utilizar la cláusula, puesto que esta estaba inmersa en
el contrato de compraventa, es decir, era una consecuencia del mismo contrato,
sanerar se convirtió en un elemento del mismo. Más que un elemento natural, es un
elemento legal, surgiendo la obligación del vendedor.

En cuanto a Guatemala el Código Civil que data del año 1964, lo sitúa en su
libro quinto, del derecho de obligaciones, el cual a su vez se subdivide en dos partes:
la primera se denomina obligaciones en general y la segunda contratos en
particular, de la cual es saneamiento se sitúa en la primera parte, en el título quinto,
el cual establece las obligaciones provenientes de contrato. El saneamiento en
principio se originó del contrato de compraventa y posteriormente se extendió a los
demás contratos, pero cabe resaltar que en Guatemala no se aplica en los contratos
a título gratuito.
Definición:

Sanear significa hace una cosa sana, repararla o remediarla, en cuanto a su


acepción amplia, en cuanto a su acepción jurídica básicamente se puede definir
como “el derecho que la ley le confiere al adquiriente para reclamar del enajenante
la devolución del precio pagado y otros gastos, en los casos en que sea desposeído
judicialmente del bien o que dicho bien presente vicios o defectos ocultos.

Al respecto Bejarano Sánchez establece sobre el saneamiento: “Las


obligaciones que tienen por objeto transmitir cosas a título oneroso, producen
algunos efectos particulares a cargo del deudor de ellas. El que transfiere una cosa
no su obligación con el solo hecho de entregarlas, sino también debe proporcionar
al adquiriente de ella una posesión pacífica y útil. El fin de tales obligaciones sólo
se logra si la tenencia adquirida por el acreedor le permite gozar, en paz, y
tranquilidad, una cosa que no sirve para el fin de su normal destino, El deudor de la
cosa deber reparar los daños causado al adquiriente, porque la transferencia de una
cosa inservible o ajena, sin derecho, es un hecho ilícito que compromete su
responsabilidad civil”.

El código Civil Guatemalteco en su artículo 1543 establece acerca del


saneamiento lo siguiente: “El enajenante está sujeto al saneamiento por evicción o
por vicios ocultos, en todo contrato oneroso en que se transfiere la propiedad, la
posesión, el uso, goce o disfrute de una cosa”. A partir de ello podemos determinar
entonces que nos encontramos frente a una forma de cómo garantizarle a la
persona que adquiere la cosa a título oneroso la seguridad de que la cosa se
encuentra libre de limitación y que podrá gozar del pleno uso de la cosa sin que
nadie vaya a coartarle ese derecho.

Sin embargo es ese mismo cuerpo legal el que en su artículo 1544 el que
indica que por pacto expreso las partes pueden ampliar, restringir o incluso que no
se preste el saneamiento en un contrato con la salvedad de que no se ha mediado
mala fe por parte del enajenante.
Y en algunos caso el adquiriente puede pedir la rescisión del contrato en lugar
del saneamiento como por ejemplo si sólo hubiere perdido el enajenante una parte
de la cosa, siempre que esta parte fuere de tal importancia con respecto del todo,
que sin ella no la habría adquirido, por ejemplo en el caso de que una persona haya
adquirido un vehículo de último modelo, seminuevo, pero al darse cuenta el
comprador le hacía falta el motor, y si bien sabemos un vehículo aun siendo de
último modelo sin el motor no serviría de nada, algo que da lugar a la rescisión del
contrato en lugar del saneamiento. Por otra parte cuando se dé el lugar saneamiento
por que el enajenante esté obligado a pagar una cantidad que exceda de la mitad
del precio que recibió también podrá el adquiriente rescindir el contrato en lugar del
saneamiento, esto acorde a lo que establece el artículo 1547 del Código Civil.

Clases de saneamiento:

La obligación del saneamiento se divide en dos partes, las cuales son: el


saneamiento por evicción, y el saneamiento por vicios ocultos, a continuación
nos daremos cuenta de la diferencia de cada una.

Saneamiento por evicción:

Según lo que establece el artículo 1548 C.C. sobre el saneamiento por


evicción, indica que tendrá lugar en virtud de que un órgano jurisdiccional
competente priva de un derecho en todo o en parte al adquiriente a favor de un
tercero, ya que sustentaba un derecho anterior, por lo que el enajenante debe
sanear el bien. El derecho que ostenta el tercero se debe a una cuestión previa, con
respecto al tiempo en que fue realizado el contrato entre el enajenante y el
adquiriente, ya que se origina por una cuestión posterior a la realización del mismo
el enajenante no tendrá obligación alguna.

Es importante recordar lo que establece el artículo 1549 del mismo cuerpo


legal al indicar que si el derecho del demandante no era perfecto antes de la
enajenación y se perfeccionó por culpa o descuido del adquiriente, no tendrá lugar
el saneamiento por evicción.

El adquiriente tendrá el derecho de exigir al enajenante además de la restitución del


precio, lo siguiente:

1. Los frutos que haya sido obligado a restituir;


2. El pago de las mejoras necesarias y útiles que hubiere hecho el adquiriente,
y los gastos de conservación de la cosa;
3. Los gastos del juicio que haya motivado la evicción y, en su caso, los del
procedimiento seguido con el obligado al saneamiento; y
4. Los gastos e impuestos del contrato que haya satisfecho.

Algunas de las causas que dan lugar a que el adquiriente pierda el derecho al
saneamiento por evicción son las siguientes:

1. Si omitiere hacer citar la evicción al enajenante;


2. Cuando sin consentimiento del enajenante, transige, desiste del juicio o lo
somete a juicio de árbitros;
3. S habiéndose hecho a cargo de la defensa, la descuida, se deja condenar
por rebeldía o abandona el juicio.

Entre otras causas que regula el artículo 1558 C.C.

Saneamiento por vicios ocultos:

Art. 1559 C.C. “El enajenante está obligado al saneamiento por los vicios o
defectos ocultos de la cosa enajenada que le hagan impropia o inútil para uso a que
se le destina, o que disminuya este uso de tal modo que, de haberlos conocido el
adquiriente, no hubiera aceptado la cosa o el precio convenido. Al analizar lo que
establece el artículo antecedido nos damos cuenta que esta clase de saneamiento
se da cuando por algún motivo el enajenante pretendía transferir esa propiedad,
derecho o uso de la cosa, sin que el adquiriente sepa de alguna anomalía con la
que no podría gozar plenamente de ese bien o derecho. Por ejemplo en el caso de
que una persona haya vendido a otra un teléfono celular de última generación y por
un precio bastante cómodo, pero al darse cuenta el comprador, el teléfono se le
descargaba demasiado rápido, al darse cuenta más detenidamente al teléfono ya
no le funcionaba la batería porque no era la original, y observando más
detenidamente el teléfono ya tenía algunos golpes que el enajenante reparó
pintando esos pequeños detalles.

En esta clase de saneamiento el adquiriente puede ejercitar algunas


acciones que son: la acción redhibitoria, con el objeto que el contrato sea
rescindido, o la acción estimatoria, para que se le devuelva del precio lo que la
cosa vale menos, esto de acuerdo a lo que indica el artículo 1561 C.C. y según lo
que establece el artículo 1572 del mismo cuerpo legal, esas acciones deben
deducirse dentro de los seis meses siguientes a la entrega de la cosa.

Además de que la acción redhibitoria excluye a la estimatoria, y viceversa al


momento en que el adquiriente ejercite una de ellas, en ese momento quedará
privado de la otra.

Por otra parte si la cosa enajenada fuere bien inmueble y resultare gravado
con servidumbres no aparentes de las que no se dio noticia al adquiriente al tiempo
de contratar, puede éste ejercitar la acción de reducción del precio, si no prefiere la
redhibición; pero deberá intentar aquella dentro de tres meses contados desde
el día en que tenga conocimiento de la servidumbre.