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La región de Marruecos en el siglo XVI estaba dividida:

En el norte se disponía el reino de Fez (1472-1554): También conocida como el sultanato de


los Watasidas, que sería ocupada por los otomanos en el año 1554, se trató de un estado
Berebere ubicado en el norte de África, con el Mar Mediterráneo como límite hacia el norte,
Melilla al noreste y la dinastía Saadi en el sur. El reino se formó cuando Abu Abd Allah al-
Sheikh Muhammad ibn Yahya conquistó la ciudad de Fez al sultán benimerín Shorfa, en 1472,
dando inicio al gobierno de la dinastía Wattasida, que antes había tenido algunos visires, y
que sucedió a la dinadistía de los benimerines.

En 1550, los saadianos conquistaron Fez, pero en 1554, el wattassida Abu 'Ali Hasûn, con el
apoyo de los otomanos instalados en Argel retomó la ciudad.

Finalmente fue derrotado y muerto en Tadla por el saadiano Muhammad al-Sheikh que
recuperó Fez. Los últimos wattassidas fueron masacrados por los piratas berberiscos
mientras huían de Marruecos.

Su capital estaba en Fez y cubría gran parte de la mitad norte de lo que ahora es Marruecos.

Dinastía Saadi: Entre 1525 y 1659 Marruecos fue gobernada por los Saadí. Descendientes
de Mahoma, la tribu árabe de los Beni Saad se alzan al frente de una guerra santa y
comienzan una férrea lucha contra los portugueses, tomando hacia 1525 la ciudad de
Marrakech y reclamando el poder.

Esta conquista no significa el cese de las hostilidades, sino que los Saadí deciden continuar
presionando y logran victorias en Agadir, Mazagan y Fez, puntos clave para la expulsión de
los lusos del territorio, que hacia 1578 queda casi completamente libre tras la batalla de los
Tres Reyes.

Con la muerte de una de las figuras más importantes de la dinastía Saadí, Ahmed el-Mansur,
en 1602 el reino comienza a fraccionarse nuevamente, llevando a la proclama de los
andalusíes de una república independiente en Salé.

Los reinos de Fez y de Marrakech estaban en


esos momentos en decadencia dirigidos por
señores feudales y en el sur, el territorio era
dirigido por los denominados jerifes del sur,
formado por una familia de padre y tres hijos
que basan un dominio a partir de su poder en
todas las órdenes y que buscan la forma de
conseguir su popularidad mediante la idea de
la guerra santa. La guerra santa, tiene como
fin sobre todo, el eliminar el dominio de los
portugueses que en esos momentos
ocupaban muchos puntos de la costa.

Los jerifes consiguieron un gran desarrollo en la región del sur, especialmente en Tarudante,
gracias a la explotación de las tierras que llegaron a urbanizar.

Por otra parte, el reino de Marruecos en general presentaba una gran inestabilidad política,
motivada seguramente a la lucha entre la economía y la ideología. Los Xarifes de la Meca
por una parte, inician su campaña en Agadir, en el año 1524 y mientras, los portugueses
permanecen retirados en las fronteras de la península.

Uno de los motivos que influyeron en la inestabilidad política fue la situación interior del país.
Marruecos estaba formado por reinos que a su vez eran independientes y originaba que éstos
mantuvieran una situación débil e inestable.

La consecuencia del debilitamiento de estos reinados se debía a que los jeques actuaban
con plena independencia e incluso muchas veces, llegaban a asaltar el poder. Además, se
añadía otro problema el que los árabes del norte de África no respetaban la sucesión por
primogenitura, lo que originaba que se provocaran luchas por el poder entre los mismos
hermanos. A excepción de algunas dinastías como la de Uatasi y Sa’adita.

Por otra parte, el sultán Ahmad al-Mansur fue el primer sultán Saadi de Marruecos desde el
año 1578 hasta su muerte en 1603. Destacó como figura importante en el norte de África en
el siglo XVI y predispuso de un poderoso ejército junto a la utilización de importantes
estrategias.

Al-Mansur, bajo las amenazas que sufrió de


ocupar su territorio, dispuso de una política
que a pesar de que a primera vista pareciera
disponer la influencia otomana, tanto en el
gobierno como en la milicia, realmente el
sultán utilizó el sistema propio del estado
musulmán de forma vigorosa. Su forma de
gobierno era el utilizar la violencia cuando
sus designios no eran cumplidos y a partir del
siglo XVI, después de haber conseguido una
relativa unidad, se propuso la idea de la
expansión territorial.

La expansión se dirigió hacia Sudán,


ocupación que le permitió conseguir una
gran cantidad de oro y esclavos que transportaría a Marruecos. Además, se hizo con el control
de las rutas de caravanas que unían la parte central de África y el norte del continente.

Gracias, a todo lo conseguido pudo embellecer la ciudad de Marrakech y la organizó de tal


manera, que dividió el territorio según el dominio y los jefes de las tribus fueron vinculados
con su gobierno. Estos jefes tribales sometían a la población rebelde mediante rentas que
tenían que pagar. El tiempo que duró el gobierno de Al-Mansar se puede considerar como
una de las épocas en las que Marruecos consiguió la paz e incluso la estabilidad.
Túnez

Túnez se abre hacia el mar Mediterráneo y comunica hacia Europa y Oriente Medio. Desde
la antigüedad, su situación permitió la entrada de una gran diversidad de pueblos que
controlaron la región, pero fueron los árabes los que dejaron su marcada huella, lenguaje, fe
y cultura.

Túnez constituía una de las zonas consideradas estratégicas como forma de poder controlar
Sicilia que se separa del Cabo Bon a tan solo ochenta millas y permitía las influencias
europeas. El territorio siempre ha despertado un interés por controlar y dominar, de hecho,
en el siglo XVI Carlos V planeó su conquista para poder extender la frontera hispánica hasta
el extremo más oriental del norte de África. El emperador, lanzó una expedición hacia Túnez
en el año 1535.

Un año antes, en el 1534 los otomanos dirigidos por Barbarroja, desembarcaron en Túnez
ocupándola y ocasionando la marcha del sultán reinante Muley Hasaf que se dirigió a
Qaraywan. La conquista de los otomanos en la zona nororiental de Túnez, les permitió el
control de un lado de la zona de Mesina y les facilitaba el paso por el Mediterráneo.

Por su parte, Carlos V, en el año 1535 y gracias al apoyo de Muley Hasan decidió emprender
la conquista de Túnez y reunió un ejército de
unas grandes dimensiones: 400 barcos con
unos 26.000 hombres, que desembarcaron en
la costa tunecina. Barbarroja, decidió
abandonar Túnez, motivado por la presión
cristiana y la falta de lealtad de la población.

Una vez que las tropas españolas se


encontraban en las tierras tunecinas, la
ocupación fue llevada a cabo en unas líneas que se han considerado estremecedoras, de
hecho, la crueldad y brutalidad que utilizaron las tropas españolas para ocupar la zona fueron
inimaginables.

La ciudad no presentó prácticamente ningún tipo de resistencia y en agosto de 1535 se firmó


un pacto con Muley Hasan que le concedía de nuevo sus derechos como sultán, pasando a
ser tributario y súbdito de la Corona Española y a su vez, de adquirir una serie de provisiones
por parte de ésta, de la Goleta.

A los españoles, tampoco se les presentó problemas para ocupar la zona, porque en esos
momentos Túnez vivía en una excepcional calma y además, también contaron con el apoyo
del Papa, propulsor de hacer frente a las fuerzas anticristianas. Además, tanto Francia como
Alemania se mantuvieron al margen, en los alemanes, por su parte, se les había despertado
un temor e incluso odio hacia los turcos.

Túnez, se puede considerar una zona con una gran diversidad fruto de todas sus conquistas.
El gobierno, desde la época precolonial, intentó cambiar puntos que ellos consideraban
anticuados, sobre todo, lo vinculado al Islam. Las instituciones, la lengua y la educación
islámica siguieron funcionando, pero fueron perdiendo prestigio y se intentó iniciar reformas
sociales para motivar la liberación de los tunecinos en relación a las creencias y prácticas que
se veían como muros para poder conseguir el desarrollo.

Argel

A finales del siglo XV Argelia estaba formada por numerosos principados con federaciones
en formas tribales y puertos libres que estaban organizados para el corso. Los corsarios
asaltaban navíos de las costas europeas y mantenían contactos con los moriscos mientras
éstos permanecían en la península Ibérica.

En el año 1516, Arrudji Barbarroja (un griego convertido en islamita) conquistó Argel
sometiendo todos los territorios. El sometimiento sería continuado por su hermano Jair Al-din
Barbarroja fundando la Regencia de Argel. La sucesión del reino pasaría en manos de su hijo
Hasan Pachá como Rey de Argel y fiel virrey del poder central otomano.

La independencia política de la regencia que estaba sometida por el Sultán benefició a Argel
ya que experimentó un importante beneficio económico con un aumento de la población con
25.000 cautivos cristianos.

El espacio territorial de Argelia era casi de


las mismas dimensiones que el actual
extensión geopolítica de la República
Argelina moderna, gracias también al
apoyo Otomano. El territorio argelino, se
situaba entre el sultanato marroquí,
Reiono Chenfiano y Regencia de
Túnez. La ciudad de Argel como centro
político que dependía de ella, los puertos
de Bona, Djidjel, Bujía, Cherchel, Tenes y
Orán.

La jurisdicción política se ejercía en Argel y en las ciudades de su alrededor donde los Turcos
disponían de avituallamientos. El gobierno de Argel no era el de un Estado moderno, si no
que desempeñaba una jurisdicción más bien indirecta sobre tribus (qab’il o cabilas) mediante
pactos un tanto débiles y expediciones militares fiscales y políticas. Pero, si que es verdad
que aparece por primera vez una sociedad portuaria más prospera que la propiamente
sociedad medieval.

Por otra parte, los musulmanes denominados hispánicos se integraron en una sociedad
diferente a la que había experimentado en el Al-Andalusí ya que emigraron a una sociedad
magrebí, la del Imperio Otomano y que tenía como precedente la ciudad de Argel. Todos
estos acontecimientos se produjeron en tiempos de Carlos V, momentos en que se desarrolló
la cesión del puerto de Argel al Imperio Otomano. Fue en la época de Carlos V, cuando
Barbarroja conquistó el puerto de Argel e incitó la emigración de moriscos de Hispania. Por
este motivo, Carlos V ordenó las conversiones religiosas de musulmanes al cristianismo en
comunidades de musulmanes moriscos, que hasta ese momento, habían disfrutado del
derecho de poder practicar su religión.
En conclusión, la transformación de Argel como el centro político más importante del
mediterráneo occidental a partir, de como ya se ha mencionado la creación del foco portuario
en tiempos de Carlos V, fue motivado como una reacción en contra de la política española
que estaban viviendo los musulmanes en Hispania. A este factor, se unieron otros elementos
que influyeron en el primero tercio del siglo XV; los hermanos Barbarroja, la inmigración de
los musulmanes hispánicos y la integración de Argel en el Imperio Turco-Otomano.

Egipto

A comienzos del siglo XVI, Egipto sufrió una decadencia económica y política como
consecuencia de que los portugueses intervinieron en el comercio de Oriente dejando de lado
a Egipto que hasta esos momentos había servido como intermediario.

En el año 1517 el territorio egipcio fue conquistado por Selim I bajo el mando de un
gobernador turco aunque los beys mamelucos continuaron teniendo control por medio de una
oligarquía terrateniente. Los mamelucos de origen en su mayoría turca habían defendido el
Islam e instalados en el Cairo, formados militarmente, consiguieron tomar el control del
gobierno en el año 1250. Pero, la situación cambió con la ocupación de la ya mencionada
ocupación de los turcos otomanos.

Con el gobierno otomano, Egipto quedó en una posición marginal.

Los otomanos una vez conseguido el éxito asaltaron la ciudad de Egipto y se pasaron tres
días saqueando el Cairo. Toda la población bajo el dominio del ejército invasor, comprobaron
con sus propios ojos como les confiscaban todos sus bienes.

En las Mezquitas que los rezos de los viernes habían sido dirigidos hacia el sultán mameluco,
pasaron a ser dirigidas al Selim, de esta forma era reconocida la soberanía del nuevo señor.

Tanto los otomanos como los mamelucos, eran muy similares en muchos sentidos ya que las
élites de ambos imperios se habían creado a partir de grupos de esclavos cristianos. Los dos
imperios se basaban en una forma de organización de estados burocráticos que respetaban
sobre todo las leyes religiosas, base de su política y protegían todos los dominios islámicos,
tanto los lugares sagrados como los peregrinos. Para la protección del Islam ante las
amenazas extranjeras, utilizaban un importante ejército.

En este periodo, en que el concepto nacionalista no se había creado todavía, la identidad de


la sociedad se hallaba unida con la propia tribu, donde la religión era la base de su
organización más que sus características étnicas.

El paso del control mameluco a otomano fue sobre todo a partir de principios pragmáticos, ya
que les preocupaba más las cuestiones relacionadas con el orden. El elemento también
significativo para el cambio era la búsqueda de unas cargas impositivas que pudieran ser más
asequibles para la población, hechos que les preocupan más para ellos, que el cambio
gubernamental en manos de los otomanos.

Todo el reinado tenía la finalidad de establecer sobre todo la seguridad y el dominio, deseo
que si que se cumplió. De hecho, los hombres fueran libres o esclavos les obedecían, pues
toda la organización se basaba en defender la religión y hacer frente a los infieles. Controlaron
todas las zonas que en esos momentos estaban deshabitadas, dedicándose a las cuestiones
dedicadas a mantener su territorio y sus fronteras.
El Imperio Otomano creó un enorme mercado unificado que permitió que el gremio artesanal
acrecentara su producción, factor que ayudó al desarrollo del comercio que creció y las
especias nunca dejaron de llegar al Cairo.

Egipto, pasó a ser una provincia del Imperio Otomano el cual se regía por una burocracia
formada por diferentes regiones que mantenían un mismo sistema administrativo y fiscal
donde las provincias árabes determinaban un papel muy importante.

La ocupación de Egipto por el Imperio tuvo unas consecuencias positivas, pues Egipto se
consideraba una provincia importante, sobre todo porque estaba asentada en lugar
estratégico unido a favorables condiciones financieras y religiosas. Uno de los elementos que
contribuía a ser un territorio benévolo, era gracias a la recaudación de impuestos obtenidos
al controlar el comercio del mar Rojo. Además, desde el punto de vista religioso, era un centro
religioso que instruía las enseñanzas del Islam y era allí, donde se organizaban las
peregrinaciones a la Meca.

La ideología otomana fue hereditaria del pensamiento del siglo XI del pensamiento tribal
donde la supervivencia del grupo era el fin predestinado y el poder del soberano era el bien
común dentro de la sociedad. El poder político estaba siempre unido a la religión y aunquese
mantuvieran cargos como jueces y jurisconsultos, era el sultán el que participaba y dirigía las
normas legislativas.

Los otomanos tenían una estructura interna basada en la función de la guerra y muchos de
ellos se veían obligados a prestar servicio militar.

Dentro del ejército, cuando ocupaban territorio podían conseguir tierras de las zonas
conquistadas. Por otra parte, cuando ocuparon las zonas egipcias, la población sometida
estaba obligada a pagar tributos y prestaciones que iban a parar al ejército. Por este motivo,
muchas veces para conservar la posesión de las tierras o bien para recuperarlas, los
ocupados decidían participar en operaciones militares dentro del ejército turco.

Pero, la autoridad del Imperio Otomano fue escasa y por este motivo, fueron derrotados por
los mamelucos que volvieron a recuperar posiciones importantes que anteriormente habían
disfrutado. Los turcos no influyeron positivamente en los territorios egipcios, sobre todo desde
el punto de vista económico debido a que se perdió el comercio de las especias.