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Colegio Sta.

Cecilia
Coordinación -2017

PRUEBA DE DIAGNÓSTICO
Curso: 2°MEDIO Nota:

Nombre Fecha: Fecha: Pts.: /

Reconocer las principales características del Género narrativo


Reconocer las principales características y elementos del Género dramático.
Leer, analizar e interpretar textos narrativos.
Leer, analizar e interpretar textos dramáticos.
Reconocer el significado de variadas palabras considerando su contexto.

INSTRUCCIONES

- Lee atentamente cada una de las preguntas antes de contestar.


- Es OBLIGATORIO traspasar todas las respuestas a la hoja de respuestas y de la manera señalada en la instrucción de
cada ítem. De lo contrario, dichas respuestas quedarán nulas.
- En las preguntas de alternativas NO se admite el uso de corrector ni borrones. Por ello, sólo traspasa a la hoja de
respuesta cuando estés completamente seguro.
- Tienes 70 minutos para responder la prueba.
- Utiliza lápiz pasta, las pruebas entregadas con lápiz mina no tendrán derecho a reclamo.
- No puedes sacar o tener a la vista tu teléfono celular durante la evaluación, de lo contrario te será retirada la prueba y
se aplicará reglamento de evaluación.
- No puedes conversar durante o después de la prueba. Respeta a tus compañeros que aún no han terminado.

I. LECTURA COMPRENSIVA: Lee atentamente los siguientes textos y luego responde las preguntas relacionadas con
ellos. (1 punto c/u)

TEXTO N° 1
La casa de Asterión
(Jorge Luis Borges)
Y la reina dio a luz un hijo que se llamó Asterión.
Apolodoro: Biblioteca, III,I

Sé que me acusan de soberbia, y tal vez de misantropía, y tal vez de locura. Tales acusaciones (que yo castigaré a su
debido tiempo) son irrisorias. Es verdad que no salgo de mi casa, pero también es verdad que sus puertas (cuyo número
es infinito)1 están abiertas día y noche a los hombres y también a los animales. Que entre el que quiera. No hallará
pompas mujeriles aquí ni el bizarro aparato de los palacios, pero sí la quietud y la soledad. Asimismo hallará una casa
como no hay otra en la faz de la Tierra. (Mienten los que declaran que en Egipto hay una parecida.) Hasta mis
detractores admiten que no hay un solo mueble en la casa. Otra especie ridícula es que yo, Asterión, soy un prisionero.
¿Repetiré que no hay una puerta cerrada, añadiré que no hay una cerradura? Por lo demás, algún atardecer he pisado la
calle; si antes de la noche volví, lo hice por el temor que me infundieron las caras de la plebe, caras descoloridas y
aplanadas, como la mano abierta. Ya se había puesto el Sol, pero el desvalido llanto de un niño y las toscas plegarias de
la grey dijeron que me habían reconocido. La gente oraba, huía, se prosternaba; unos se encaramaban al estilóbato del
templo de las Hachas, otros juntaban piedras. Alguno, creo, se ocultó bajo el mar. No en vano fue una reina mi madre;
no puedo confundirme con el vulgo; aunque mi modestia lo quiera.

El hecho es que soy único. No me interesa lo que un hombre pueda trasmitir a otros hombres; como el filósofo, pienso
que nada es comunicable por el arte de la escritura. Las enojosas y triviales minucias no tienen cabida en mi espíritu,
que está capacitado para lo grande; jamás he retenido la diferencia entre una letra y otra. Cierta impaciencia generosa
no ha consentido que yo aprendiera a leer. A veces lo deploro porque las noches y los días son largos.

Claro que no me faltan distracciones. Semejante al carnero que va a embestir, corro por las galerías de piedra hasta
rodar al suelo, mareado. Me agazapo a la sombra de un aljibe o a la vuelta de un corredor y juego a que me buscan. Hay
azoteas desde las que me dejo caer, hasta ensangrentarme. A cualquier hora puedo jugar a estar dormido, con los ojos
cerrados y la respiración poderosa. (A veces me duermo realmente, a veces ha cambiado el color del día cuando he
abierto los ojos). Pero de tantos juegos el que prefiero es el de otro Asterión. Finjo que viene a visitarme y que yo le
muestro la casa. Con grandes reverencias le digo: Ahora volvemos a la encrucijada anterior o Ahora desembocamos en
otro patio o bien decía yo que te gustaría la canaleta o Ahora verás una cisterna que se llenó de arena o Ya verás cómo
el sótano se bifurca. A veces me equivoco y nos reímos buenamente los dos.

No sólo he imaginado esos juegos; también he meditado sobre la casa. Todas las partes de la casa están muchas veces,
cualquier lugar es otro lugar. No hay un aljibe, un patio, un abrevadero, un pesebre; son catorce (son infinitos) los
pesebres, abrevaderos, patios, aljibes. La casa es del tamaño del mundo; mejor dicho, es el mundo. Sin embargo, a
fuerza de fatigar patios con un aljibe y polvorientas galerías de piedra gris he alcanzado la calle y he visto el templo de
las Hachas y el mar. Eso no lo entendí hasta que una visión de la noche me reveló que también son catorce (son
infinitos) los mares y los templos. Todo está muchas veces, catorce veces, pero dos cosas hay en el mundo que parecen
estar una sola vez: arriba, el intrincado Sol; abajo, Asterión. Quizá yo he creado las estrellas y el Sol y la enorme casa,
pero ya no me acuerdo.

Cada nueve años entran en la casa nueve hombres para que yo los libere de todo mal. Oigo sus pasos o su voz en el
fondo de las galerías de piedra y corro alegremente a buscarlos. La ceremonia dura pocos minutos. Uno tras otro caen
sin que yo me ensangriente las manos. Donde cayeron, quedan, y los cadáveres ayudan a distinguir una galería de las
otras. Ignoro quiénes son, pero sé que uno de ellos profetizó, en la hora de su muerte, que, alguna vez llegaría mi
redentor. Desde entonces no me duele la soledad, porque sé que vive mi redentor y al fin se levantará sobre el polvo. Si
mi oído alcanzara todos los rumores del mundo, yo percibiría sus pasos. Ojalá me lleve a un lugar con menos galerías y
menos puertas. ¿Cómo será mi redentor?, me pregunto. ¿Será un toro o un hombre? ¿Será tal vez un toro con cara de
hombre? ¿O será como yo?

El Sol de la mañana reverberó en la espada de bronce. Ya no quedaba ni un vestigio de sangre.


-¿Lo creerás, Ariadna? -dijo Teseo-. El minotauro apenas se defendió.

1. Entre las características de Asterión se cuentan:

A) rechazar a la humanidad y ser soberbio.


B) Ser muy amigable y ameno.
C) rechazar a la humanidad y ser soberbio.
D) Ser valiente y estoico.
E) Misericordioso y generoso.

2. A pesar de que Asterión no sale de su casa, ¿cómo justifica que él no se encuentra aislado?

A) solo deben golpear la puerta.


B) deben pagar el costo de la entrada.
C) las puertas están siempre abiertas.
D) le pueden pedir permiso al guardián para ingresar.
E) le pueden enviar un mensaje o llamarlo por teléfono y él los esperará.

3. ¿Cuántas puertas y patios dice Asterión tener en la casa?

A) cien
B) dos
C) mil
D) infinitas
E) sólo una

4. ¿Cuál es la característica principal de la casa?

A) Está llena de árboles.


B) Tiene muchos muebles.
C) No tiene ningún mueble.
D) Siempre hay muchas mujeres.
E) Posee cuadros y retratos antiguos de Asterión.

5. ¿Cómo puede entenderse de una manera positiva la siguiente afirmación: “soy único”?

A) como signo de soberbia


B) como signo de altanería
C) como rasgo de singularidad
D) como ignorancia ante su propia imagen
E) como rasgo de altanería

6. ¿Por qué al saber que viene un redentor, Asterión lo espera con ansias?

A) Para poder luchar con él.


B) Para que lo salve de la soledad.
C) Para que lo lleve al exterior y poder hacer amigos.
D) Para que se termine su sed de sangre.
E) Porque desea saber si en realidad es un salvador.

7. ¿Por qué Teseo se sorprende al no encontrar resistencia por parte del Minotauro?

A) Conocía la fama de asesino de la bestia.


B) Sabía que era una criatura monstruosa.
C) Esperaba una lucha encarnizada.
D) Porque sabía que se entregaría dócilmente.
E) Se había preparado y ejercitado para lo peor.

8. ¿A qué relato que conozcas, te recuerda “La casa de Asterión”?

A) La película “Percy Jackson”.


B) La historia de Medusa.
C) La historia de Hércules y la Gorgona.
D) La historia de Perseo y el Minotauro.
E) La historia de Teseo y el Minotauro.
9. La relación entre la historia de Jorge Luis Borges y el mito del Minotauro de Creta se relaciona con el concepto de:

A) Intertextualidad
B) Plagio
C) Cita textual
D) Simple coincidencia
E) Intertexto

10. El tipo de narrador presente en la historia es:

A) Personaje
B) Protagonista
C) De conocimiento relativo
D) Omnisciente
E) Testigo

TEXTO N° 2

Antígona
Sófocles

La acción transcurre en el ágora de Tebas, ante la puerta del palacio de CREONTE. La víspera, los argivos, mandados por
POLINICE, han sido derrotados y han huido durante la noche. Despunta el día. En escena, ANTÍGONA e ISMENA.

ANTÍGONA.— Tú, Ismena, mi querida hermana, que conmigo compartes las desventuras que Edipo nos legó, ¿sabes de
un solo infortunio que Zeus no nos haya enviado desde que vinimos al mundo? Desde luego, no hay dolor ni maldición
ni vergüenza ni deshonor alguno que no pueda contarse en el número de tus desgracias y de las mías. Y hoy, ¿qué edicto
es ese que nuestro rey, según dicen, acaba de promulgar para todo el pueblo? ¿Has oído hablar de él, o ignoras el daño
que preparan nuestros enemigos contra nuestros seres queridos?

ISMENA.— Ninguna noticia, Antígona, ha llegado hasta mí, ni agradable ni dolorosa, desde que las dos nos vimos
privadas de nuestros hermanos, que en un solo día sucumbieron el uno a manos del otro. El ejército de los argivos
desapareció durante la noche que ha terminado, y desde entonces no sé absolutamente nada que me haga más feliz ni
más desgraciada.

ANTÍGONA.— Estaba segura de ello, y por eso te he hecho salir del palacio para que puedas oírme a solas.
ISMENA.— ¿Qué hay? Parece que tienes entre manos algún proyecto.
ANTÍGONA.— Creonte ha acordado otorgar los honores de la sepultura a uno de nuestros hermanos y en cambio se la
rehúsa al otro. A Eteocles, según parece, lo ha mandado enterrar de modo que sea honrado entre los muertos bajo
tierra; pero en lo tocante al cuerpo del infortunado Polinice, se dice que ha hecho pública una orden para todos los
tebanos en la que prohíbe darle sepultura y que se le llore: hay que dejarlo sin lágrimas e insepulto para que sea fácil
presa de las aves, siempre en busca de alimento. He aquí lo que el excelente Creonte ha mandado pregonar por ti y por
mí; sí, por mí misma; y que va a venir aquí para anunciarlo claramente a quien lo ignore; y que no considerará la cosa
como baladí; pues cualquiera que infrinja su orden, morirá lapidado por el pueblo. Esto es lo que yo tenía que
comunicarte. Pronto vas a tener que demostrar si has nacido de sangre generosa o si no eres más que una cobarde que
desmientes la nobleza de tus padres.
ISMENA.— Pero, infortunada, si las cosas están dispuestas así, ¿qué ganaría yo desobedeciendo o acatando esas
órdenes?

ANTÍGONA.— ¿Me ayudarás? ¿Procederás de acuerdo conmigo? Piénsalo.

ISMENA.— ¿A qué riesgo vas a exponerte? ¿Qué es lo que piensas?


ANTÍGONA.— ¿Me ayudarás a levantar el cadáver?
ISMENA.— Pero ¿de verdad piensas darle sepultura, a pesar de que se le haya prohibido a toda la ciudad?
ANTÍGONA.— Una cosa es cierta: es mi hermano y el tuyo, lo quieras o no. Nadie me acusará de traición por haberlo
abandonado.
ISMENA.— ¡Desgraciada! ¿A pesar de la prohibición de Creonte?
ANTÍGONA.— No tiene ningún derecho a privarme de los míos.
ISMENA.— ¡Ah! Piensa, hermana, en nuestro padre, que se reventó los ojos con sus propias manos luego que descubrió
sus pecados y que murió cargando el odio y el oprobio. Piensa también que su madre y su mujer, pues fue las dos cosas
a la vez, puso ella misma fin a su vida con un cordón trenzado. Y mira, como tercera desgracia, cómo nuestros
hermanos, en un solo día, los dos se han dado muerte uno a otro, hiriéndose mutuamente. ¡Ahora que nos hemos
quedado solas tú y yo, piensa en la muerte aún más desgraciada que nos espera si a pesar de la ley, si con desprecio de
esta, desafiamos el poder y el edicto del rey! Piensa además, ante todo, que somos mujeres, y que, como tales, no
podemos luchar contra los hombres; y luego, que estamos sometidas a gentes más poderosas que nosotras, y por tanto
nos es forzoso obedecer sus órdenes. En cuanto a mí se refiere, ruego a nuestros muertos que están bajo tierra que me
perdonen, porque cedo contra mi voluntad a la violencia, obedeceré a los que están en el poder, pues querer
emprender lo que sobrepasa nuestra fuerza no tiene ningún sentido.

ANTÍGONA.— No insistiré; pero aunque luego quisieras ayudarme, no me será ya grata tu ayuda. Haz lo que te parezca.
Yo, por mi parte, enterraré a Polinice. Será hermoso para mí morir cumpliendo ese deber. Así reposaré junto a él,
amante hermana con el amado hermano; rebelde y santa por cumplir con todos mis deberes piadosos; que más cuenta
me tiene dar gusto a los que están abajo, que a los que están aquí arriba, pues para siempre tengo que descansar bajo
tierra. Tú, si te parece, desprecia lo que para los dioses es lo más sagrado.
ISMENA.— No desprecio nada, pero no dispongo de recursos para actuar en contra de las leyes de la ciudad.
ANTÍGONA.— Puedes alegar ese pretexto. Yo, por mi parte, iré a levantar el túmulo de mi muy querido hermano.
ISMENA.— ¡Ay, desgraciada!, ¡qué miedo siento por ti!
ANTÍGONA.— No tengas miedo por mí; preocúpate de tu propia vida.
ISMENA.— Pero por lo menos no se lo digas a nadie. Mantenlo secreto; yo haré lo mismo.
ANTÍGONA.— Yo no. Dilo en todas partes. Me serías más odiosa callando la decisión que he tomado que divulgándola.
ISMENA.— Tienes un corazón de fuego para lo que hiela de espanto.
ANTÍGONA.— Pero sé que soy grata a aquellos a quienes por sobre todo me importa agradar.
ISMENA.— Si al menos pudieras tener éxito, pero sé que te apasionas por un imposible.
ANTÍGONA.— Pues bien, ¡cuando mis fuerzas desmayen lo dejaré!
ISMENA.— Pero no hay que perseguir lo imposible.
ANTÍGONA.— Si continúas hablando así, serás el blanco de mi odio y te harás odiosa al muerto a cuyo lado dormirás un
día. Déjame, pues, afrontar este peligro con mi temeridad, ya que nada me sería más intolerable que no morir con
gloria.
ISMENA.— Pues si estás tan decidida, sigue. Sin embargo, ten presente una cosa: te embarcas en una aventura
insensata, pero obras como verdadera amiga de los que te son queridos.
[…]

(Llega un CENTINELA trayendo atada a ANTÍGONA).

CORIFEO.— ¡Qué increíble y sorprendente prodigio! ¿Cómo dudar, pues la reconozco, que sea la joven Antígona? ¡Oh!
¡Desdichada hija del desgraciado Edipo! ¿Qué pasa? ¿Te traen porque has infringido los reales edictos y te han
sorprendido cometiendo un acto de imprudencia?
CENTINELA.— ¡He aquí la que lo ha hecho! La hemos cogido en trance de dar sepultura al cadáver. Pero ¿dónde está
Creonte?
CORIFEO.— Sale del palacio y llega oportunamente.

(Llega CREONTE).

CREONTE.— ¿Qué hay? ¿Para qué es oportuna mi llegada?

CENTINELA.— Rey, los mortales no deben jurar nada, pues una segunda decisión desmiente a menudo un primer
propósito. No hace mucho, en efecto, amedrentado por tus amenazas, me había yo prometido no volver a poner los
pies aquí. Pero una alegría que llega cuando menos se la espera no tiene comparación con ningún otro placer. Vuelvo,
pues, a despecho de mis juramentos, y te traigo a esta joven que ha sido sorprendida en el momento en que cumplía los
ritos funerarios. La suerte, esta vez, no ha sido consultada, y este feliz hallazgo ha sido descubierto por mí solo y no por
otro. Y ahora que está ya en tus manos, rey, interrógala y hazle confesar su falta. En cuanto a mí, merezco quedar libre
para siempre, a fin de escapar a los males con que estaba amenazado.
CREONTE.— ¿En qué lugar y cómo has capturado a la que aquí me traes?
CENTINELA.— Ella misma estaba enterrando el cadáver; ya lo sabes todo. ¿Hablo concretamente y con claridad?

CREONTE.— ¿Cómo la has sorprendido en el hecho?


CENTINELA.— Pues bien, la cosa ha ocurrido así: cuando yo llegué, aterrado por las terribles amenazas que tú habías
pronunciado, barrimos todo el polvo que cubría al muerto y dejamos bien al descubierto el cadáver, que se estaba
descomponiendo. Después, para evitar que las fétidas emanaciones llegasen hasta nosotros, nos sentamos de espaldas
al viento, en lo alto de la colina. Allí, cada uno de nosotros incitaba al otro con rudas palabras a la más escrupulosa
vigilancia, para que nadie anduviera remiso en el cumplimiento de la empresa. Permanecimos así hasta que el orbe
resplandeciente del Sol se paró en el centro del éter y el calor ardiente abrasaba. En ese momento, una tromba de
viento, trastorno prodigioso, levantó del suelo un torbellino de polvo, llenó la llanura, devastó todo el follaje del bosque
y obscureció el vasto éter. Aguantamos con los ojos cerrados aquel azote enviado por los dioses. Pero cuando la calma
volvió, mucho después, vimos a esta joven que se lamentaba con una voz tan aguda como la del ave desolada que
encuentra su nido vacío, despojado de sus polluelos. De ese mismo modo, a la vista del cadáver desnudo, estalló en
gemidos; exhaló sollozos y comenzó a proferir imprecaciones contra los autores de esa iniquidad. Con sus manos recogió
en seguida polvo seco, y luego, con una jarra de bronce bien cincelado, fue derramando sobre el difunto tres libaciones.
Al ver esto, nosotros nos lanzamos sobre ella enseguida; todos juntos la hemos capturado, sin que diese muestra del
menor miedo. Interrogada sobre lo que ya había hecho y lo que acababa de realizar, no negó nada. Esta confesión fue
para mí, por lo menos, agradable y penosa a la vez. Porque el quedar uno libre del castigo es muy dulce, en efecto; pero
es doloroso arrastrar a él a sus amigos. Pero, en fin, estos sentimientos cuentan para mí menos que mi propia salvación.

(Una pausa).

CREONTE (Dirigiéndose a ANTÍGONA).— ¡Oh! Tú, tú que bajas la frente hacia la tierra, ¿confirmas o niegas haber hecho
lo que este dice?
ANTÍGONA.— Lo confirmo, y no niego absolutamente nada.
CREONTE (Al CENTINELA).— Libre quedas de la grave acusación que pesaba sobre tu cabeza. Puedes ir ahora a donde
quieras.

(El CENTINELA se va).

CREONTE (Dirigiéndose a ANTÍGONA).— ¿Conocías la prohibición que yo había promulgado? Contesta claramente.
ANTÍGONA (Levanta la cabeza y mira a CREONTE).— La conocía. ¿Podía ignorarla? Fue públicamente proclamada.
CREONTE.— ¿Y has osado, a pesar de ello, desobedecer mis órdenes?
ANTÍGONA.— Sí, porque no es Zeus quien ha promulgado para mí esta prohibición, ni tampoco Niké, compañera de los
dioses subterráneos, la que ha promulgado semejante ley a los hombres; y he creído que tus decretos, como mortal que
eres, no pueden tener primacía sobre las leyes no escritas e inmutables de los dioses. No son de hoy ni ayer esas leyes,
existen desde siempre y nadie sabe a qué tiempos se remontan. No tenía, pues, por qué yo, que no temo a la voluntad
de ningún hombre, temer que los dioses me castigasen por haber infringido tus órdenes. Sabía muy bien, aun antes de
tu decreto, que tenía que morir, y ¿cómo ignorarlo? Pero si debo morir antes de tiempo, declaro que a mis ojos esto
tiene una ventaja. ¿Quién es el que, teniendo que vivir como yo en medio de innumerables angustias, no considera más
ventajoso morir? Por lo tanto, la suerte que me espera y que tú me reservas no me causa ninguna pena. En cambio,
hubiera sido inmenso mi pesar si hubiese tolerado que el cuerpo del hijo de mi madre, después de su muerte, quedase
sin sepultura. Lo demás me es indiferente. Si, a pesar de todo, te parece que he obrado como una insensata, bueno será
que sepas que es quizá un loco quien me trata de loca.

CORIFEO.— En esta naturaleza inflexible se reconoce a la hija del indomable Edipo: no ha aprendido a ceder ante la
desgracia.

CREONTE (Dirigiéndose al CORO).— Pero has de saber que esos espíritus inflexibles son entre todos los más fáciles de
abatir, pues como ocurre con el hierro, que es tan fuerte, pero cuando se lo acerca al fuego es el metal que con más
facilidad se quiebra y se hace pedazos. He visto fogosos caballos a los que un sencillo bocado frena y domina. El orgullo
sienta mal a quien no es su propio dueño. Esta ha sabido ser temeraria infringiendo la ley que he promulgado y añade
una nueva ofensa a la primera, gloriándose de su desobediencia y exaltando su acto. En verdad dejaría yo de ser hombre
y ella me reemplazaría si semejante audacia quedase impune. Pero que sea o no hija de mi hermana, y sea mi más
cercana parienta entre todos los que adoran a Zeus en mi hogar, ella y su hermana no escaparán a la suerte más
funesta, pues yo acuso igualmente a su hermana de haber premeditado y hecho estos funerales. Llamadla. Hace un rato
la he visto alocada y fuera de sí. Frecuentemente, las almas que en la sombra maquinan un acto reprobable se traicionan
antes de la ejecución de sus actos. Pero aborrezco igualmente al que, sorprendido en el acto de cometer su falta, intenta
dar a su delito nombres gloriosos.

ANTÍGONA.— Ya me has apresado. ¿Quieres algo más que matarme?


CREONTE.— Nada más. Teniendo tu vida, tengo todo lo que quiero.
ANTÍGONA.— Pues, entonces, ¿a qué aguardas? Tus palabras me disgustan y ojalá me disgusten siempre, ya que a ti mis
actos te son odiosos. ¿Qué hazaña hubiera podido realizar yo más gloriosa quedar sepultura a mi hermano? (Con un
gesto designando al CORO). Todos los que me están escuchando me colmarían de elogios si el miedo no encadenase sus
lenguas. Pero los tiranos cuentan entre sus ventajas la de poder hacer y decir lo que quieren.

CREONTE.— Tú eres la única entre los cadmeos que ve las cosas así.
ANTÍGONA.— Ellos las ven como yo, pero ante ti sellan sus labios.
CREONTE.— Y tú, ¿cómo no enrojeces de vergüenza de disentir de ellos?
ANTÍGONA.— No hay motivos para enrojecer por honrar a los que salieron del mismo seno.
CREONTE.— ¿No era también hermano tuyo el que murió combatiendo contra el otro?
ANTÍGONA.— Era mi hermano de padre y de madre.
CREONTE.— Entonces, ¿por qué hacer honores al uno que resultan impíos para con el otro?
ANTÍGONA.— No diría que le son odiosas al cadáver de un muerto.
CREONTE.— Sí, desde el momento en que tú rindes a este muerto más honores que al otro.
ANTÍGONA.— No murió como su esclavo, sino como su hermano.
CREONTE.— Sin embargo, el uno asolaba esta tierra y el otro luchaba por defenderla.
ANTÍGONA.— Hades, sin embargo, quiere igualdad de leyes para todos.
CREONTE.— Pero al hombre virtuoso no se le debe igual trato que al malvado.
ANTÍGONA.— ¿Quién sabe si esas máximas son santas allá abajo?
CREONTE.— No, nunca un enemigo mío será mi amigo después de muerto.
ANTÍGONA.— No he nacido para compartir el odio, sino el amor.
CREONTE.— Ya que tienes que amar, ve, pues, bajo tierra a amar a los que ya están allí. En cuanto a mí, mientras viva,
jamás una mujer me mandará.
(Se ve llegar a ISMENA entre dos esclavos).

CORIFEO.— Pero he aquí que en el umbral del palacio está Ismena, dejando correr lágrimas de amor por su hermana.
Una nube de dolor que pesa sobre sus ojos ensombrece su rostro enrojecido, y baña en llanto sus lindas mejillas.

(Se ve llegar a ISMENA entre dos esclavos)

Sófocles (2001). Antígona. Santiago: Pehuén. (Fragmento).

11. ¿A qué forma literaria corresponde el texto leído?

A) Novela
B) Tragedia
C) Fábula
D) Comedia
E) Drama

12. El edicto promulgado por Creonte consistía en:

A) Que ninguna persona podía dar sepultura al cuerpo de Eteocles.


B) Que ninguna persona podía dar sepultura al cuerpo de Polinice.
C) Que sería castigado con la muerte quien diera sepultura a los hijos de Edipo.
D) Que los traidores a la ciudad de Tebas debían quedar insepultos.
E) Que Antígona sería condenada a la horca si sepultaba a su hermano.

13. ¿Cuál es el castigo para Antígona por desobedecer la ley del gobernante?

A) El exilio
B) La muerte
C) El destierro
D) La cárcel
E) La humillación pública.

14. ¿Cuál es el conflicto que desencadena la acción dramática?

A) La negativa de Ismena de ayudar a Antígona a cumplir con su deber moral de enterrar a su hermano.
B) El enfrentamiento entre las leyes humanas representadas por Antígona y las leyes divinas representadas por
Creonte.
C) La muerte de Polinice y Eteocles en una guerra civil.
D) La decisión de Creonte de castigar a los hijos e hijas de Edipo, antiguo rey de Tebas.
E) La ley impuesta por Creonte, que niega sepultura Polinice contrariando las leyes de los dioses griegos.

15. ¿Por qué razón Antígona valora las leyes divinas por sobre las leyes humanas?

A) Porque éstas son más sensatas y no atentan contra la dignidad.


B) Porque éstas son dictadas por seres superiores.
C) Porque éstas son inmutables y no están sujetas al tiempo terrenal.
D) Porque éstas son perecederas y deben regir por toda la vida.
E) Porque éstas representan más fielmente su forma de pensar y sentir.
16. ¿Por qué Antígona ve su muerte como inevitable?

I. Porque tiene conciencia de que la vida terrenal es pasajera.


II. Porque no está dispuesta a vivir si eso implica traicionar su lealtad a los dioses.
III. Porque al ser hija de Edipo se sabe heredera de un destino trágico.

A) Sólo I
B) Sólo II
C) Sólo III
D) I y II
E) I, II y III

17. Antígona califica de loco a Creonte porque:

A) No entiende las razones que motivan su actuar.


B) No respeta los lazos familiares que existen entre ellos.
C) Se deja llevar por la ira y el orgullo.
D) Contradice la ley divina y desobedece a los dioses.
E) Sus leyes son inhumanas y crueles para con los tebanos.

18. ¿Qué vínculo existía entre Creonte y Antígona?

A) Antígona era su sobrina y prometida de su hijo.


B) Antígona era hija de su prima Yocasta.
C) Antígona era hija de su hermano Edipo.
D) Creonte era esposo de la madre de Antígona.
E) Era la prometida de su hijo Hemón.

19. ¿Qué se infiere acerca de la situación de la mujer en la época en que se contextualiza la obra?

A) La mujer está sometida a los designios de los dioses y del hombre.


B) Dependiendo de su estatus social, la mujer poseía los mismos derechos que los hombres.
C) La mujer era considerada un ser inferior, sin privilegios y sin honor.
D) Tenía un rol principal, pues podía dar libremente su opinión o enfrentarse a los hombres como una igual.
E) La mujer tiene una posición social secundaria, pues está sometida al hombre y al poderoso.

20. ¿A qué o a quiénes se refiere Antígona cuando hace referencia a los “de arriba” y a los “de abajo”?

I. Con los de arriba se refiere a los seres humanos.


II. Con los de abajo se refiere a los muertos.
III. Con los de arriba también alude a las leyes humanas.

A) Sólo I
B) Sólo II
C) I y III
D) II y III
E) I, II y III
II. VOCABULARIO CONTEXTUAL: Tomando como base la lectura de la obra “Antígona”, reemplaza las
palabras destacadas sin alterar su sentido en el texto. La palabra seleccionada no necesariamente debe
concordar gramaticalmente con el término reemplazado.(1 punto c/u)

21. Infortunio

A) Desgracia
B) Tribulación
C) Suerte
D) Infelicidad
E) Amargura

22. Sucumbieron

A) Emergieron
B) Agonizaron
C) Murieron
D) Concluyeron
E) Expiraron

23. Rehúsa

A) Aparta
B) Declina
C) Desecha
D) Quita
E) Niega

24. Baladí

A) Trivial
B) Insignificante
C) Ligera
D) Leve
E) Insustancial

25. Amedrentado

A) Dañado
B) Sobresaltado
C) Desalentado
D) Acobardado
E) Atemorizado

26. Escrupulosa
A) Precisa
B) Estricta
C) Celosa
D) Exacta
E) Cumplidora

27. Remiso

A) Fugaz
B) Flojo
C) Dejado
D) Moroso
E) Tranquilo

28. Infringiendo

A) Vulnerando
B) Violando
C) Profanando
D) Desacreditando
E) Desobedeciendo

29. Asolaba

A) Arruinaba
B) Destruía
C) Estropeaba
D) Adornaba
E) Engalanaba

30. Umbral

A) Paso
B) Fin
C) Origen
D) Entrada
E) Salida

III. CONOCIMIENTOS GENERALES: Lee atentamente las siguientes preguntas y luego encierra en un círculo la
alternativa correcta.(1 punto c/u)

31. El género dramático se originó en:

A) Roma.
B) Grecia.
C) Italia.
D) Francia.
E) Atenas
32. “Aparecen entreparéntesis y corresponden a las indicaciones que entrega el dramaturgo en la obra
dramática”. La definición anterior corresponde a:

A) El aparte.
B) El Monólogo.
C) El mutis
D) La acotación
E) Soliloquio

33. El autor de una obra dramática se denomina:

A) Narrador
B) Escritor
C) Director
D) Dramaturgo
E) Hablante Lírico

34. El conflicto dramático se caracteriza por:

A) Ser contado por un narrador.


B) Tener cuatro instancias en que éste se desarrolla.
C) Mostrar la lucha de dos fuerzas que se oponen.
D) Ser presentado en un escenario por actores.
E) Dar a conocer una serie de problemas entre los personajes.

35. El narrador que conoce a cabalidad el mundo narrativo, incluyendo los sentimientos y pensamientos de los
personajes se denomina:

A) Protagonista
B) Testigo
C) Omnisciente
D) Objetivo
E) Heterodigético

36. ¿A qué tipo de espacio narrativo corresponde la siguiente definición? “se refiere al entorno cultural, moral y al
estatus social al que pertenecen los personajes, es decir, su riqueza o pobreza”.

A) Espacio físico
B) Espacio social
C) Espacio psicológico
D) Espacio cultural
E) Espacio histórico

37. ¿Cuál de los siguientes escritores No corresponde a un dramaturgo trágico de la Antigua Grecia?

A) Esquilo
B) Aristófanes
C) Eurípides
D) Hipócrates
E) Sófocles

38. El tiempo del relato se puede definir como:

A) La disposición estética con que el narrador ordena los elementos de la narración.


B) El orden estético que el narrador le da a los acontecimientos del relato, independiente de su orden cronológico.
C) El orden cronológico causal en que transcurren los acontecimientos de la narración.
D) El orden cronológico causal que el narrador da al tiempo de la narración
E) El momento en que el narrador inserta los hechos que acontecen dentro del mundo narrativo.

39. ¿Cuál de los siguientes elementos NO se relaciona con el contexto de producción de una obra literaria?

A) La vida y/o elementos socioculturales del autor.


B) Hitos sociales o históricos vigentes en la época del escritor.
C) La profesión y educación del autor.
D) Los movimientos artísticos de la época en que se inserta el escritor.
E) Realidad sociocultural y personal que rodea la lectura de una obra.

40. ¿Qué entendemos por intertextualidad?

A) La influencia cultural que recibe un escritor al momento de escribir.


B) La recopilación de conjunto de textos del mismo autor.
C) La relación que un texto mantiene con otros textos.
D) La referencia o citas textuales que un autor utiliza en sus textos.
E) El resumen o síntesis que se realiza de un texto.

41. El teatro del absurdo se caracteriza por:

I. Presentar tramas que parecen carecer de significado.


II. Utilizar diálogos repetitivos.
III. Ausencia de secuencia dramática.

A) Sólo I
B) Soló II
C) I y II
D) II y III
E) I, II y III

42. ¿Cuál o cuáles de las siguientes ideas se relacionan con el teatro de la crueldad?

I. Su creador fue Antonin Artaud.


II. Posee una estructura similar a la del teatro clásico.
III. Busca dejar una huella en el espectador mediante el deslumbramiento del espectáculo teatral.
IV. Las escenas violentas y chocantes son las predilectas para captar la atención del público.
A) I y II
B) II y III
C) III y IV
D) I ,III y IV
E) I, II, III y IV

IV. TÉRMINOS PAREADOS: Lee los enunciados de la columna A y asócialos con los de la columna B. Escribe: a, b, c, d, e
en la columna en que dice: “Letra”. Finalmente, traspasa las alternativas a la hoja de respuestas.

N° COLUMNA A Letra COLUMNA B

43 Tiene como finalidad ser representada A) Antagonista

44 Cada una de las partes en que se divide la obra dramática. B) Aparte

45 Obras en las cuales el protagonista se enfrenta a un destino fatal. C) Acto

46 Está marcada por la entrada o salida de personajes. D) Clímax

47 Se relaciona con la ambientación física o escenografía. A) Obra dramática

48 Momento de mayor tensión del conflicto dramático. B) Tragedia

49 Personaje que se opone al protagonista. C) Cuadro

50 Personaje habla en voz alta, suponiendo que los otros personajes D) Escena
presentes en la escena, no lo escuchan.