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“También Los Salvadoreños en Dios Confiamos; una reflexión al TPS”.

Celebre la frase con la que el pueblo angloparlante ha fundado una gran nación, luego

que sus oriundos salieran de La gran Inglaterra, como inmigrantes y bajo un sueño de nuevas

tierras, cruzaran el bravo mar atlántico, sometidos a grandes peligros en alta mar, y fundaran

sus trece colonias, lucharan contra el sometimiento y lograran su independencia; hoy otros

inmigrantes bajo un sueño de prosperidad y vida mejor, como lo fuese el de esos originales

angloamericanos, han llegado y han colonizado, se han mestizado y han generado prole,

también dignos de admiración como aquellos originales, sometidos a grandes peligros en su

trayecto, del cual algunos no han retornado.

También “En Dios confiamos” los Salvadoreños, quienes como esas originales

colonias, hoy tenemos una colonia de Salvadoreños en el llamado sueño americano, en

búsqueda de mejorar el estatus social, la economía, la libertad.

Estos Salvadoreños que han por diversas razones sociales emigrado y han fundado

colonias han contribuido grandemente al fortalecimiento de la gran nación norte americana,

en lo estructural y económico, sin dejar de mencionar en todos los acuerdos y tratados,

convenios de cooperación mutua con la que los Salvadoreños han contribuido.

No es digno de un mandatario el de forma peyorativa dirigirse a una gran nación que

previo a su minúsculo mandato, del cual su posición se debe a minoría y una oposición como

mayoría, hable por el pueblo norteamericano de forma insultante a nuestra nación cuando

los Salvadoreños le representamos a nuestro pueblo hermano norteamericano 31 billones en

el Producto Interno Bruto de Estados Unidos, lo que equivale que si todos los salvadoreños

salieran hoy de los Estados Unidos le acarrearían una pérdida de 673 millones anuales de
dólares. Esto es un aporte valioso a la productividad económica de la sociedad

norteamericana y también es sumamente pertinente que estos brindan el principal sustento a

la economía salvadoreña por medio de la remesas famliares.

Aparte de ello si observamos el número de familias compatriotas que viven en Estados

Unidos, observaremos que son aproximadamente cincuenta mil, y un número individual de

salvadoreños de 195,000. De los cuales aproximadamente 192,700 son hijos de personas que

están acogida al TPS ( Estatus de Protección Temporal), quienes son de igual manera hijos

algunos nacidos en suelo norteamericano, que desde el punto de vista jurídico debe aplicarse

el Derecho Internacional del IUS SOLIS.( término jurídico del derecho Internacional,

relativo al derecho de la nacionalidad por haber nacido en un territorio determinado).

Es derecho absoluto de todos los pueblos que resguarden su soberanía, y que en sus

tierras puedan tomar decisiones por su seguridad interna, pero también es un derecho humano

el de la Solidaridad de los pueblos, hoy por hoy contemplado en la mayoría de las

Constituciones de los Estados, este derecho humano de cuarta generación, como derecho de

IUS COGENS, busca que todos aquellos pueblo que en un momento histórico se han visto

sometidos a graves perturbaciones sociales y han tenido grandes masas que emigrar busquen

refugio y que las naciones con una mayor estabilidad social den aquella protección temporal.

Ello se ve consagrado en el Art. 29 de la Declaración Universal de los Derechos

Humanos “ Toda persona tiene derecho a que se establezca un orden social internacional en

que los derechos y libertadas proclamados en esta declaración se hagan plenamente

efectivos”, en relación a los Arts, 2 y 7 del mismo cuerpo de ley, que establece que no debe

existir discriminación en base a la condición de inmigrantes.


El TPS como programa, nace como una medida que el Congreso de Estados Unidos

da a naciones con problemas de violencia social y desastres naturales. Fue en el año de 1990

que El Salvador se ve favorecido con dicha medida a raíz de la aplicación normativa de la

Ley de Inmigración de los Estados Unidos de Norteamerica.

Siendo el TPS un programa extendido por los Estados Unidos de América, a

inmigrantes de países afectados por desastres naturales o exposiciones de violencia grave,

como escenarios que hacen nula o difícil el retorno por ser inseguro, luego del conflicto social

al que se vio sometido nuestro país y por los constantes golpes de la naturaleza, por medio

de fenómenos meteorológicos y sísmicos, es que se otorga en los años de 1990 dicho

programa.

No obstante ello el programa TPS se ha venido renovando luego en los diferentes

mandatos presidenciales, pero es el caso que en el presente año, el departamento de Seguridad

Nacional, del Gobierno de los Estados Unidos de América, ha cancelado el programa a

diferentes naciones, entre estas El Salvador, dando un plazo para dejar la nación Norte

Americana a los miles de compatriotas de dieciocho meses.

La consecuencia jurídica al verse cancelado el programa y dar un término de gracias

a nuestros compatriotas, es que se da la posibilidad jurídica de deportación masiva de una

población de aproximadamente 195,000 Salvadoreños que deben dejar a más tardar en el año

de dos mil diecinueve por el mes de julio el suelo norteamericano, caso contrario por

imperativo jurídico su estatus sería de ilegal, y podrían ser sometidos a la jurisdicción formal

y a la imposición de sanciones legales, al ser calificados como nom gratus.


El impacto a nuestra nación sería negativo y nefasto, en términos económicos, hay un

buen número de salvadoreños que sobreviven de remesas familiares, por los altos índices de

desempleo en nuestro país, la situación política altamente polarizada, y la delincuencia como

fenómenos sociales, que siguen siendo y son factores dinamizadores para que miles de

Salvadoreños buscaran el sueño americano.

Según la Dirección General de Estadísticas de Economía de El Salvador, solo en el

año 2016 la población desempleada era de 204,636 personas, lo que equivale a una tasa

aproximada de 7 % de los Salvadoreños. Y si le sumamos a los postulantes a una deportación,

observamos que dicha tasa se incrementaría de forma negativa, y parte del sostén económico

por parte de las remesas generaría el incremento en el índice de pobreza salvadoreño.

Estudios reflejan que el 17% del Producto Interno Bruto Salvadoreño se ha visto
representado por las remesas familiares, por lo tanto al ya no existir las mismas las perdidas
serian desastrosas para la economía salvadoreña.

A parte de la afectación del entorno familiar y del nucleo y tejido social de los
salvadoreños, al verse separadas sus familias al darse una deportación.

En atención a ello es apremiante que el Gobierno Salvadoreño y el norteamericano


busquen una solución diplomática acorde a la satisfacción de ambas naciones y que la
afectación de esa cantidad de compatriotas sea lo menos posible.

Hoy por hoy, hay cuatro proyectos de leyes en el congreso Norteamericano que serían
posibles soluciones jurídicas, se cuenta con el apoyo de congresistas demócratas que desean
buscar una salida jurídica viable a dicha problemática, y hay una sociedad civil organizada
en pie de lucha por sus derechos.

Es por ello que las Naciones Unidas a través de sus comisiones de derechos humanos
ha establecido según el relator especial de los derechos humanos de los migrantes y el comité
sobre los derechos de los trabajadores migratorios que si bien los países tienen derecho
soberano, de decidir las condiciones de entrada y residencia en sus territorios, también tienen
la obligación de respetar y proteger y cumplir con los derechos humanos de todas las personas
que están bajo su jurisdicción.

Desde la óptica humanitaria y bajo la luz de las Naciones Unidas y los tratados
internacionales, el ser humano es el centro de toda actividad de parte de los estados, que no
debe existir exclusión, xenofobia, ni racismo ante los migrantes, que están sobre toda norma
nacional, ante una supranacional de protección, ante el derecho humanitario internacional,
por ello como estrategia jurídica se debe buscar el apoyo ante los organismos políticos
internacionales para que se de un pronunciamiento de apoyo y se busquen estrategias para
que prevalezcan los derechos de nuestros miles de compatriotas. Los derechos de los pueblos
a la solidaridad es un imperativo de Derecho Natural que esta sobre el derecho positivo de
seguridad de una nación. En Dios los Salvadoreños confiamos, que la justicia debe privar
sobre el derecho, y que el derecho debe los inmigrantes salvadoreños será declarado justo,
mediante la concreción de una ley que de la posibilidad de la naturalización y ciudadanía de
nuestros compatriotas en suelo americano.