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Economía, Sociedad y Territorio

ISSN: 1405-8421
est@cmq.edu.mx
El Colegio Mexiquense, A.C.
México

Reynoso, Diego
Representación territorial y democracia
Economía, Sociedad y Territorio, vol. IV, núm. 15, enero-junio, 2004, pp. 529-550
El Colegio Mexiquense, A.C.
Toluca, México

Disponible en: http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=11101507

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Economía, Sociedad y Territorio, vol. IV, núm. 15, 2004, 529-550 529

Representación territorial y
democracia
DIEGO REYNOSO*

Abstract

The political weight of the Latin-American territories is clear from their
electoral processes, administrative organization and party systems with
‘low nationalization’ (Mainwaring and Jones, 2003). Argentina, Bolivia,
Brazil, Colombia, Chile and Ecuador, among others, are a proof of the role
of territory in their legislative representation. Bicameral systems turn out
to be a solution to the democratic representation problem when both,
territory and citizens are important. In this article, we explore the norma-
tive tension between the representation principle of “one person, one vote”
and the principle of territorial equality that exists (not only) in federal
systems. We also present an analysis of the bicameral representation syste-
ms following the above mentioned criteria. The majority of the literature
–with some exceptions (e.g. Kymlica, 1996)– in one way or another has
condemned the existence of territorial criteria. This point is also addressed
in this work.

Keywords: territorial representation, bicameralism, malapportionment,
electoral districts.

Resumen

El peso político de los territorios en América Latina se manifiesta a
través de sus sistemas electorales, de su organización administrativa y de
sus sistemas de partido con ‘baja nacionalización’ (Mainwaring y Jones,
2003). Argentina, Bolivia, Brasil, Colombia, Chile, Ecuador, entre otros
son una prueba del papel de los territorios en su sistema de representa-
ción legislativa. Los sistemas bicamerales permiten hacer frente al dile-
ma de la representación democrática cuando los territorios, además de
los ciudadanos, importan. En este trabajo, se explora la tensión norma-
tiva entre el principio ‘una persona, un voto’ de representación y el
principio de representación de igualdad territorial existente (no sólo)
en los sistemas federales. Además, se presenta un análisis de los sistemas
de representación bicameral conforme a estos dos criterios. Salvo ex-
cepciones (por ejemplo, Kymlica, 1996), la mayoría de la literatura pre-
via, de una forma u otra ha juzgado patológica la existencia de criterios
territoriales. En este trabajo se discute esa apreciación.

Palabras clave: representación territorial, bicameralismo, sobre-repre-
sentación distrital, distritos electorales.

* Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales, Sede México: Correo-e:
diegorey@flacso.edu.mx

: Representación territorial y democracia. lo que nos lleva directamente a consi- derar que las preferencias de los ciudadanos deben ser contabili- zadas en forma igual. . 14). En la literatura sobre democracia proveniente de la teoría de la elección social. un voto’” (Elster. Por ejem- plo. religión. Esto supone que el contex- to apropiado para la construcción de un conjunto de reglas que permitan el gobierno democrático. lengua. en la relación que existe entre los medios para alcanzar los fines del orden democrático justo y el papel otorgado a la elección como medio esencial de la democracia. la igualdad del voto aparece como una de las condiciones mínimas para la elección social democrática. libertad e igualdad. es decir. 1. La cues- tión central reside. que to- dos sean iguales políticamente.1 La primera premi- sa remite al principio elemental de ciudadanía. En otras palabras. 1971. se ha definido “la democracia como el simple gobierno de la mayoría. clase o región. que ninguna voz tenga peso diferente en la determinación de las decisiones sobre los asuntos comunes. 1988: 33). un voto’. sólo es posible si la asociación política considera que todos sus miembros están igualmente cua- lificados para decidir sobre el gobierno del grupo. D. Así. La ciudadanía supone que el orden político –y toda su materializa- ción legal e institucional– es ciega a las particularidades y se apo- ya en la universalidad de la persona. las opiniones de todos los ciuda- danos respecto de la conveniencia de tomar tal o cual decisión sean igualmente válidas (igualdad categórica). por ejemplo. 1989: 47). La segunda premisa supone que en el proceso de toma de de- cisión de los asuntos comunes se satisfaga el principio ‘una per- sona. en todo caso. más allá de cualquier característi- ca particular: etnia. sin ningún tipo de distinción o ponderación (Dahl. Ello significa que todos los miembros “deben ser considerados políticamente iguales” (Dahl.530 Reynoso. Democracia y representación de las preferencias Según Dahl (1989: 131-145) un orden político se considera de- mocrático cuando se cumplen dos premisas básicas: i) que cada miembro tenga el derecho a ser tratado y considerado en pie de igualdad con los demás (igualdad intrínseca) y ii) que en el mo- mento de tomar las decisiones. el teorema de la imposibilidad de Arrow (1951) arriba a la sorprendente conclusión de que ningún método de elección pue- de cumplir con la exigencia de cuatro criterios normativos míni- 1 A decir de Riker (1982: 4-8) cualquier definición o interpretación de democracia incluye tres elementos o propiedades básicas: participación. género. con base en el principio de ‘una persona.

Hinich y Munger (1997). cada preferencia debería pesar lo mismo bajo un método de cómputo cualquiera para arribar a una decisión social. . Existe una exhaustiva bibliografía en donde se re- produce hasta el hartazgo la explicación del teorema de Arrow.Economía. Aquí quisiera consi- derar tan sólo dos de las condiciones: la de unanimidad u optima- lidad de Pareto y la de no-dictadura.2 Es decir. al mismo tiem- po. Esto es. 1982: 115). tal que C1>C2. Shepsle y Bonchek (1997). IV. incluido claro está el mismo trabajo seminal de Arrow (1951). y lo que es aún de mayor centralidad: todos tenemos el mismo peso en la toma de decisiones acerca de los asuntos co- munes. Resulta sumamente curioso que en muchos regíme- nes democráticos se organiza la representación legislativa –es de- cir la selección de los representantes– con niveles muy elevados de sobre-representación distrital. 529-550 531 mos: admisibilidad universal. Si ello no es así. Este senti- do numérico igualitario que contiene el ideal democrático parece no cumplirse. Hasta aquí ningún problema. 1958 y Sen 1970). entonces el resultado está distorsionado. En el caso de la sobre-repre- sentación distrital ambas condiciones pueden estar violándose. vol. si todos so- mos iguales. Todos somos iguales ante el or- den político. Pero es justamente ahí donde aparece el problema. Por lo tanto. núm. unanimidad u optimalidad de Pare- to. como por ejemplo puede ser la elección de los represen- tantes que tomaran esas decisiones. lo cual puede llevar a situacio- 2 No voy a hacer aquí una descripción y una definición de lo que cada una de estas condiciones representa o significa. que ningún método de votación –o de agregación de preferencias individuales– puede satisfacer simultáneamente es- tas condiciones elementales de justicia y producir. Ahora bien. 15. El contenido de este teorema ha sido revisado por muchas otras obras (por ejemplo Black. independencia de las alternativas irrelevantes y no-dictadura. Sociedad y Territorio. Supongamos dos conjuntos de ciudadanos C1 y C2. y que para C1 la opción x>z y que para C2 z>x. si la decisión social fuera ‘z’ entonces las preferencias de C1 son irrelevantes. 2004. que algunos distritos tienen un porcentaje de escaños mayor que el porcentaje de po- blación que reside en los mismos. decisiones sociales lógicamente coherentes (Riker. entre otras numerosisi- mas obras pertencientes a esta tradición. debido a que C2 funge como dictador. Puede consultarse al respecto Riker (1982: 115-136). en términos de Arrow. ni siquiera formalmente en las democracias con- temporáneas. se sigue vía la condición de unanimidad que la elección social debería ser la opción ‘x’. La so- bre-representación distrital introduciría un problema de este tipo bajo la perspectiva de la teoría de la elección social.

por lo que las dimensiones institucio- nales relevantes son federalismo-unitarismo y unicameralismo-bicameralismo. Buenos Aires tiene una sub-representación de aproximadamente 10%. problema que se analizará más adelante. D. . y en aquellos atravesados por diferencias lingüísticas. nes como las descrita formalmente respecto de los dos conjun- tos de ciudadanos.4 Argentina: desde las elecciones de 1993 en adelante la provin- cia de Buenos Aires reúne a un total aproximado de 37% de la población electoral de todo el país y sólo elige unos 70 escaños (35 en cada elección por mitades) de un total de 257. De este modo. Esa cuestión es aún más relevante en sociedades complejas y heterogéneas (Elazar. en estados pluri- nacionales (Linz. o en otras palabras: qué se repre- senta. Ello pone sobre la mesa el hecho de que la sobre- representación. Lijphart. que a esta altura resultan claves: la organización territorial del Estado y la estructura legislativa. 1997. mientras que en ese distrito se encuentra aproximadamente el 16% del electorado colombiano. pero por tope constitu- cional a Sao Paulo sólo se le asignan 70 escaños de los 513. tal y cómo se presenta. y la representación demo- crática. según datos de 1994. Conviene definir qué constitu- ye la unidad de representación. están en tensión.18% del total. 1999). 4 Siguiendo un criterio de representación sin sub o sobre-representación a este dis- trito le corresponderían aproximadamente unos 26 escaños. es necesario poner en perspectiva porqué en al- gunas sociedades se produce esto. religiosas y terri- toriales (Kymlica. 1996). Fossas y Requejo. La cues- tión sobre cómo se representa aquello que hay que representar nos lleva directo al siste- ma electoral y al principio de representación. étnicas. Esta cuestión merece mayor atención de la que en escasamente se la ha otorgado. 5 La cuestión aquí es sobre qué se representa. Brasil: en igual situación que Buenos Aires se encuentra Sao Paulo. Por población le corresponderían unos 113 escaños de un total de 513 que integran la cámara baja. de un total de 161 que componen la cámara de representantes. Colombia: en las elecciones de 1998 y 2002 en el distrito elec- toral de Bogotá se eligeron 18 escaños. La representación de estas particulari- dades necesariamente vincula dos dimensiones institucionales.3 Esos 18 escaños repre- sentan 11. Sin embargo.: Representación territorial y democracia. Veamos algunos ejemplos en América Latina.532 Reynoso. 1999). lo que re- presenta 27% de los escaños. Sin lugar a dudas las preferencias de algunos ciudadanos están ponderadas y sobre-representadas mientras que las preferencias políticas de otros están sub-representada en las legislaturas.5 3 No cuento aquí los cinco escaños de las representaciones especiales. 1987.

Por ejemplo. En otras palabras. Las desigualdades en el peso del voto pueden producirse en la simple y sencilla tarea –aunque no inocente– de adjudicar los es- caños a los distritos. se afirma este ideal como un pilar de los derechos humanos. Podría decirse que en la época revolucionaria existía una disputa representativa que te- nía en el centro la cuestión de la sobre-representación. en el artículo 21.6 De este modo el argu- mento es pertinente a los efectos de evaluar de qué forma se dis- tribuye la representación política. por sufragio universal e igual y por voto se- creto u otro procedimiento equivalente que garantice la libertad del voto”. en- tonces no existe una igualdad en los electorados. . lo que producía la sistemática derrota del tercer Estado y el triunfo de las preferencias de los nobles y el clero (a pesar de que el tercer Estado era el más multitudinario). Sociedad y Territorio.Economía. que el voto de cada re- presentante de cada estamento contara igual (Sartori. esta voluntad se expresará mediante elecciones auténticas que habrán de celebrarse periódicamente. señalando que “la voluntad del pueblo es la base de la autoridad del poder público. es decir cuál es el criterio de distribución de los escaños de la legislatura nacional (o multina- cional) entre los distritos o sub-unidades. Uno de los grandes logros revolucionarios de 1789 fue. Dependiendo de cómo se tracen los límites de los distritos electorales y cómo se distribu- yan los escaños que le corresponde a cada uno. el voto de los ciu- dadanos se cuenta en forma desigual. 1988). la distorsión puede ser 6 Por otra parte. y solo uno. 1989: 48). 1948-1998 (Naciones Unidas. en palabras de Danton diríamos “un voto por cabeza”. Este principio puede rastrearse en los orígenes de la Revolución Francesa. De este modo. 15. de tal manera que algunos tienen un mayor peso o influencia con su voto en la elección de los representantes. 1992: 230). La igualdad del voto. 2003). IV. parece ser el criterio mínimo de igualdad electo- ral democrática (Elster. Antes de esa conquista cada orden o Estado contaban cada una con un voto. núm. entonces. y todos los votos deben contarse como iguales” (Dahl. 2004. los sistemas elec- torales se pueden desviar o acercar al criterio dahliano de la igual- dad del voto. vol. tiene su fundamento democrá- tico en la idea de que todos cuenten igual sin ningún tipo de dis- tinción y privilegio. de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. inciso 3. justamente. Para Dahl. “todo miembro debe tener una igual y efectiva oportunidad de votar. si no se adjudican los escaños que corresponden a un distrito según el tamaño de su población. 529-550 533 1.1 Acerca del principio ‘una persona. un voto’ El principio de que cada voto de cada ciudadano se cuente como uno.

8 La igualdad del voto se topa a menudo con la heterogeneidad social o con el desa- rrollo desigual de las regiones. En esa línea de argumentación. lingüís- . étnicas. 1995: 931). Por ejemplo.534 Reynoso. Este aspecto normativo de la igualdad del voto se traduce en términos prácticos en el trazado de distritos. Casi todos los países del mundo dividen el territorio en diferen- tes distritos como unidad de elección de los cargos legislativos. entonces le correspondería a cada distrito un porcentaje de escaños legislativos equivalentes al porcentaje de electores existentes en cada uno de esos distritos. En algunos sistemas políticos.9 Incluso algunos grupos sociales 7 “Nearly all national assemblies are elected using geographic districts” (Monroe. Colombia. una función del criterio de representación que se adopte y de la forma en que se establezca la representación que le corresponde a cada una de las divisiones territoriales de un país. El argumento puede ser extendido a otras situaciones en las que las disparidades económicas. sociales. Namibia. D. 1995: 933). De hecho han logrado sobrevivir unidos. En algunos países. Israel. Balinski y Young (1983) sostienen que el ideal ‘una persona. man- tenerse juntos gracias a la existencia de sobre-representación de las preferencias minoritarias (Kymlica. culturales. 8 En ciudadanía multicultural. 9 Durante los primeros pasos y bosquejos de esta investigación. al respecto Monroe señala que “voter equality demands that we divide the electorate into m segments of equal size (n/m) and assign a candidate to each segment” (Monroe. un colega señaló el problema de repartir según la población en el caso de Costa Rica. un voto’ implica que nadie tenga una voz mayor que otro en la elección y conformación de los cuerpos legislativos. Kymlica dedica un capítulo entero a reflexionar so- bre la necesidad de darle voz a las minorías y a criticar duramente la representación con base en criterios puramente proporcionales a la hora de considerar la representación para los grupos en desventaja. y muy frecuentemente en los sistemas federales. Ho- landa. pero lo cierto es que “en las democra- cias representativas este ideal es difícil de encontrar”.7 de modo tal que si se cumpliera el criterio de la igualdad. menos pobladas y generalmente rurales. pero estas son pocas. al mar- gen de las decisiones nacionales. 1996). mientras que Holanda. existe algún grado de desviación del principio democrático de la igualdad del voto. y no por ello han dejado de ser democráticos. una distribu- ción de la representación entre los distritos conforme al número de sus electorados convertiría a la política nacional en la política de las grandes metrópolis o en la política del centro.: Representación territorial y democracia. quedando las áreas periféricas. Perú y Sierra Leona en sus cámaras bajas utilizan un solo distrito electoral y no dividen el país en distritos. a propósito de una presentación en la Universidad de Salamanca. Obviamente que hay excepciones. Paraguay y Uruguay utilizan esa misma modalidad distrital en sus cámaras altas. allí donde exis- tan.

En países con profundas diferencias territoriales. “the deviation from the one citizen-one vote principle that federa- lism necessary implies may be seen as a violation of the principle of equality” (Stepan. o cuerpos delibera- tivos separados. La adopción del criterio de repre- sentación territorial se expandió en muchos sistemas políticos. 1999: 15-29). Sociedad y Territorio.Economía. En efec- to. 2004. que se plasma en la adopción de un sistema bicameral como mecanismo institucional de frenos y con- trapesos (checks and balances). aunque sean socialmente homogéneos. La existencia de instituciones bicamerales.2 Acerca de la igualdad territorial Los Federalistas (1780) pensaron la igualdad de representación de los Estados en el senado como un reconocimiento a la sobera- nía de los mismos. el bicameralismo fue puesto en marcha primero en los Estados unitarios como método de representación de las clases sociales (Tsebelis y Money. es mucho más vieja que la creación del moderno federalismo americano (Tsebelis y Money. lo que trajo aparejado otra ticas o territoriales no posean un mecanismo de compensación político. pero a su vez “como protección contra las leyes inconvenientes. un voto’ debe ser tolerado? O mejor dicho ¿Cuánto desvío del principio se puede tolerar?10 1. la arrolladora presencia de algunas regiones en detrimento de otras es una de las causas que puede legitimar una medida correctiva que derive en ponde- rar el peso de la representación y abandonar el criterio de repre- sentación conforme a ‘una persona un voto’ o criterio demo-orien- tado.. vol. contra el achaque del espíritu de partido. En ese sentido. núm. ¿Hasta dónde el principio ‘una persona. el espíritu que está detrás de la adop- ción del criterio de representación territorial expresa la necesi- dad de un contrapeso institucional contra la tiranía de la mayoría y un resguardo para los derechos de las minorías. 529-550 535 diferentes o que constituyen una minoría dentro del Estado pue- den quedar completamente subordinados a las decisiones del gru- po mayoritario.”. . La justificación del criterio de representación territorial del federalismo moder- no se encuentra en los orígenes de los debates de la constitución federal de los Estados Unidos. no sólo federales.. 15. y para evitar que los estados grandes en población dominen a los pequeños. IV. dando lugar a la representación de las sub-unida- des territoriales en forma igualitaria. 1999: 23). 10 Para algunos. como el caso de los senados en los países federales. 1999: 6).

los sistemas federales fueron en sus orígenes unica- merales (Tsebelis y Money. como equilibrar las representaciones regionales. provinciales o estaduales –en el caso de que éstas supongan una . la transformación de los sistemas federales unicamerales en sistemas bicamerales. federal o de la unión admite una cámara de representación en donde las sub- unidades se encuentran representadas bajo un criterio de recono- cimiento de igualdad como una instancia en donde se expresa la unión de las sub-unidades (Elazar. pues- to que la cámara debe representar tanto a los ciudadanos en for- ma igualitaria. independientemente de su población. 1999). mientras que los siste- mas unitarios eran originalmente bicamerales. Paradójicamente. el poder legislativo nacional. En general. El dilema de representación conforme al ideal ‘una perso- na.536 Reynoso. Pero contrariamente a la asociación que se observa actualmente entre bicameralismo y federalismo. 1983:9). y al criterio territorial (o terra-orientado) en la cáma- ra alta (Balinski y Young. 1999: 31-32). se trasformaron casi exclusivamente en el patrón adoptado por los sistemas federales con la expansión del republicanismo democrático en estructuras bicamerales. los criterios demo-orientado y terra-orienta- do. modalidad constitutiva de las instituciones bicamerales. Con esta equita- tiva forma de distribución territorial de la representación de la cámara alta. 1999: 28 y Tsebelis y Money. De este modo. al pare- cer con la aparición del modelo estadounidense. un voto’ en los casos unicamerales es de difícil solución. son los senados o cámaras altas las que se componen mediante un criterio territorial de representación igualitaria. la política nacional se convierte en la arena de to- das las sub-unidades. aboliendo las distin- ciones de clase o estamento. adoptando crite- rios de representación de clase (Tsebelis y Money. ha influido en el desarrollo paralelo de ambos criterios de representación. que varían de país en país (véase Stepan.: Representación territorial y democracia. Ambos criterios parecen haber evolucionado juntos y al mismo tiempo parecen ser la hue- lla distintiva de la representación moderna. 1999: 29-31) en lugar de un criterio territorial o un criterio demo-orientado. 1987: 45 y 58). su ri- queza o su extensión. y con las especiales atribuciones de esta cámara. El dile- ma de la adopción de diferentes criterios de representación se resuelve en los sistemas federales adoptando un formato bica- meral que puede dar lugar al criterio demo-orientado en la cá- mara baja. D. En la actualidad. dando lugar a los modernos sistemas federales democráticos. 1999: 48-52). destina- dos cada uno a ser el criterio de cada cámara (Tsebelis y Money.

Pero el modelo aparentemente más extendido es el de una combinación entre el principio ‘una persona. Linz (1997) identificó este hecho como una característica de los sistemas federales: esto es. los sistemas federales democráticos poseen en su amplia ma- . Obviamente. 1997). Linz. Sociedad y Territorio. 1997 y Stepan. De este modo. 2. un voto por sub-unidad. 529-550 537 diferencia política en el mismo cuerpo legislativo–. el cual. etc. 1999).–. el criterio terra-orientado supone igualdad de representación para cada sub-unidad o. el ideal normativo se inclina hacia lo que denomi- no un criterio demo-orientado.Economía. un voto’ y el criterio de igualdad de representación de las sub-unidades me- diante la adopción de un sistema bicameral. la existencia de una segunda cámara en el ámbito del Estado que representa a las sub-unidades federales en forma igualitaria y que no represen- ta a sus poblaciones o electorados. Por tal moti- vo. cantones. esto es que los escaños se asignen proporcionalmente a la población o al número de votantes de cada distrito electoral o sub-unidad. La igualdad de representación territorial tiene cabida en la adopción de un sistema bicameral. los sistemas federales no responden a un único modelo de organización territorial (véase Elazar. Los Estados cuya organización es democrática y federal tienen que intentar combinar dos criterios de representación muy dife- rentes para que tanto democracia como federalismo no estén re- presentativamente debilitados. mientras que en la otra los ciudadanos es- tán representados como miembros de la unidad política mayor sin distinción. Democracia y bicameralismo Si se toma como referencia la distribución de los escaños a través de los distritos. generalmente toma la forma de una igualdad representativa entre las sub-unidades –estados. IV. núm. 2004. Por el contrario. se garantiza que ninguna preferencia esté sub-valuada o sobre-dimensionada en la legislatura. länders. en los sistemas federales la re- presentación se inclina hacia un criterio terra-orientado. 1987. Mientras que el criterio demo- orientado supone un voto per capita. para hacerlo más contrastante. tal es el caso de los sistemas unitarios con altos grados de descentralización (Linz. vol. provincias. En una de las cáma- ras se expresa la representación igualitaria y diferenciada de las sub-unidades políticas. 15.

La incongruencia aumenta la probabilidad de que se produzcan dos mayorías partidarias diferentes. Los miem- bros de la cámara territorial representan a las preferencias parti- darias de la mayoría existente en cada una de las sub-unidades. Antes bien. debido a que a medida de que la competencia se incrementa en un sistema político (ya sea el Estado federal o una sub-unidad) es muy difícil encontrar mayorías. El resultado i) puede ser minimizado con una pequeña cuota de representación minoritaria.538 Reynoso. 2. la democracia existente más antigua del planeta. 1999). la representación mayoritaria suele quedar en manos de la primer minoría. en tanto que no expresa las preferencias de la mayoría de todos los ciudadanos del Estado. sino que representa la suma de las preferencias de las mayorías de las sub-unidades.12 Pero de esto se trata el control 11 A modo de corroboración. además de ii) no ser la expre- sión de la mayoría de los ciudadanos de todo el Estado federal. yoría una estructura legislativa bicameral. en Estados Unidos. Pero dependiendo de la distribución demográfica y de la distribu- ción territorial del voto. de los 15 estados federales democráticos existentes en la actualidad. En cambio el resultado ii) sólo se puede evitar abandonando el criterio terra-orientado e instauran- do un sistema proporcional a escala nacional o distribuyendo los escaños conforme a un criterio demo-orientado. Pero es evidente que esta solución va en contra del criterio federal de igualdad entre las sub-unidades.1 Incongruencia y asimetrías Cuando existen dos criterios de representación se produce lo que Lijphart denominó bicameralismo incongruente (Lijphart. esto es. todos ellos poseen una estructura legislativa bicameral. D.: Representación territorial y democracia. dejando la representación mayori- taria a la mayoría o a la primera minoría.11 A pesar de que el criterio territorial es un criterio legítimo de representación del sistema federal. una en cada cámara. Este punto es crucial. 50% más uno de los vo- tos. En este sentido. no es un resultado que respete el sentido democrático de una elección. 12 Por citar un ejemplo que ha llamado la atención del mundo. sigue existiendo una creencia común pro-iguali- taria del voto que hace más hincapié en la justicia del criterio demo-orientado. prima este principio en la elección presi- . La única excep- ción es la Unión Europea si –como creo que así es– se la considera un sistema federal. la conformación total de la cámara terri- torial puede producir dos resultados representativos problemáti- cos en términos democráticos igualitarios: i) excluir las preferencias de las minorías de cada sub-unidad.

En este sentido. el triunfo de George W. repercute en el proceso de construcción de la política pública. (consor- cionalismo). El colegio electoral cumple la función de cámara de representa- ción de las preferencias de las mayorías de cada uno de los estados. De to- dos modos. el pacto entre Estados soberanos e iguales. sino de grupos complejos (Elazar. poblacionales o económicos– la sobre-represen- tación distrital puede ser un mecanismo complementario y a ve- ces necesario para el funcionamiento del régimen democrático. Bush se debió al mecanismo citado. en las cámaras territoriales pueden estar representa- das mayorías que paradójicamente no coinciden con la mayoría de los ciudadanos de todo el Estado. sino de la mayoría de las preferencias existentes en cada sub-unidad federada. etc. El dilema institucional que esto supone se expresa en el resultado de la representación y. un voto’. Sociedad y Territorio. si la cámara baja se constituye mediante el criterio de representación demo-orienta- do. . 15. entonces la victoria hubiese sido del candidato demócrata Al Gore. y muy pocas veces ésta se logra mediante un solo criterio representativo. En cambio. y ello implica la asignación de representación a los diferentes dis- tritos electorales o sub-unidades de acuerdo con el número de ciudadanos existente en cada uno de ellos. puede darse la situación en que existan dos mayorías legislati- vas diferentes. 2004. 529-550 539 federal. lingüísticos. La representa- ción democrática presupone el principio ‘una persona. Las sub-unidades que componen un Estado pueden ser terri- torios (federalismo) o grupos étnicos. Por ello. vol. En la elección presidencial del 2000.Economía. Si el presidente fuera electo por la suma de las preferencias de los ciudadanos de todo el Estado. núm. IV. La forma más sencilla de sobre-representación dis- dencial. 1987). el criterio de representación territorial supone otro tipo de igualdad: una igualdad territorial o entre las partes o gru- pos que componen el Estado. Bajo la perspectiva de simetría o relativa si- metría representativa entre las sub-unidades –que bien puede ser una forma de compensación de las disparidades existentes en tér- minos políticos. 3. El presidente de los Estados Unidos de América no resulta de la mayoría de las preferencias de los ciudadanos. lo cual necesariamente implica so- bre-representación. de manera tal que no haya ninguna ponderación de las preferencias. El arte de combinar criterios de representación Los regímenes democráticos pueden adoptar diferentes formas de ordenar y armonizar la representación. De allí la idea de mayoría compuesta como expresión no de la simple suma de individuos. normativamente sobre-representación distrital y democracia son irreconciliables. por lo tanto.

es decir. por los criterios de representación (territoriales o demográficos). a pesar de que el criterio territorial es un criterio legítimo de representación del sistema federal. los sistemas bicamerales son más complejos que los unicamerales. . La combinación de ambas reglas es una expresión de la compleji- dad subyacente al sistema político. es decir que éste está compuesto de indi- viduos iguales ante el mismo y entre sí. Tal es el caso de Argentina y Brasil. por la estructura legislativa y por la forma de distribuir los escaños a través de los distritos. Las cámaras bajas suelen ser las cámaras demo-orienta- das. que asignan tres senadores por distrito. 3. España entre otros.1 Bicameralismo y sobre-representación Institucionalmente hablando la representación política está con- dicionada. No obstante. entre otras cosas. Visto desde una perspectiva individualista de la composi- ción del Estado-nación. También existe la posibilidad de compensar con un plus mínimo de representación según el tamaño de la sub-unidad como los senados de Alemania.540 Reynoso. o las “one person-one vote chamber” (Stepan. la sobre-representación distrital como compensación representativa aparece como una irritación normativa en torno a la organización de la representa- ción democrática. 1999). Estados Unidos asigna un número de dos senadores por estado. D. México. como ocurre en algunos senados de sistemas federales como Estados Unidos. y por lo general necesitan de una doble articulación de la representación política. tiende a existir un ethos valorativo pro-igualitario del voto que hace más hincapié en el requisito democrático al cual supuestamente se ajustarían las cámaras bajas. y en algunos casos se utiliza en sistemas unitarios con diferencias regionales (por ejemplo Bolivia). Otra forma territorial de sobre-representación distrital es la existencia de mínimos de representación. Brasil y Argentina.: Representación territorial y democracia. Mien- tras que las cámaras altas o senados suelen poseer un mismo nú- mero de escaños por distrito. Brasil. No obstante. En este sentido. trital es asignar igual representación a cada sub-unidad territo- rial. y México que asigna tres senadores por distrito más unos 32 senadores plurinominales en un distrito único nacional. allí donde las diferencias entre las diversas partes que componen la sociedad se reconocen como tales es difícil partir de la perspectiva de que el Estado está com- puesto por individuos iguales entre sí. Austria o España. como por ejemplo las cámaras bajas de Argentina.

93 38.56 27.00 38.87 Uruguay (1992) 3.42 22. Sociedad y Territorio.61 13.62 16.47 5.00 0.00 27. que con- siste en considerar el promedio de sobre-representación distrital (SRD) del total de sus legislaturas. se calcula la diferencia entre el porcentaje de electores de un distrito y el porcentaje de escaños que se eligen en el mismo: ∑ %P − % E 1 SRD = 2 El índice de SRD consiste en sumar las diferencias absolutas existentes entre el porcen- taje de población y el porcentaje de escaños de cada distrito.44 24.00 1. IV.93 27.00 0.43 3.20 Brasil (1998) 10.29 14.93 Rusia (1995) 3.87 India (1991) 6.63 45.37 32.92 1.62 Rumania (1996) 4.42 29.03 Italia (1996) 0.20 Australia (1996) 2.71 2. vol.64 Suiza (1995) 1.42 Alemania (1994) 3.50 Japón (1995) 4. calcular los valores de SRD de cada cámara. 13 El indicador de SRD para cada país se obtiene aplicando el cálculo del índice de desproporcionalidad de Loosemore y Hanby (1971).00 2.24 8.00 22.74 20.Economía. con una pequeña variante: en lugar de establecer la diferencia entre votos y escaños de los partidos. 529-550 541 De una muestra de 25 países bicamerales se puede obtener una idea de su situación representativa.13 sumarlos y dividirlos por dos.48 18.01 4.05 0.42 18.65 19.02 México (2000) 1.44 41.74 26.44 36. La organización de los casos responde a un criterio medianamente plausible.78 Bolivia (1997) 17.00 España (2000) 9. A esta suma se la divide .09 República Dominicana (1986) 7.00 Fuente: Elaboración y cálculos de promedios propia con base en datos de Samuels y Snyder (2001) para los casos no latinoamericanos.02 Polonia (1997) 1.38 0.57 2.62 12.64 Paraguay (1993) 4.82 33.93 34.46 18.20 Austria (1994) 6. 15.79 8.40 13.10 37.73 33. Esto es.01 EEUU (1992) 1.43 Colombia (2002) 12.30 26. El cuadro 1 revela que Argentina es el sistema bicameral que más se desvía Cuadro 1 Sobre-representación distrital en 25 países bicamerales País SRD SRD Cámara Baja Cámara Alta Promedio Argentina (1997) 16.97 Venezuela (1998) 5. núm.72 República Checa (1996) 2.50 Chile (1997) 15.00 10.92 5.00 6.22 10.28 49.91 0.82 2.92 Sudáfrica (1995) 3.69 Holanda (1996) 0. y para los casos latinoamerica- nos y España Reynoso (2002). 2004.

Chile y Brasil. resalta a simple vista que los por dos para evitar la doble contabilización de las disparidades. lo que va contra la noción de cámara de representa- ción territorial. sino debido a una imposibilidad matemática de fragmentar la representación (en sis- temas de distritos plurinominales) o de construir distritos con un número equivalente de población. con un promedio de 33. Comparativamente. cinco tienen cámaras bajas con más valor de SRD que sus cámaras altas (Colombia. mientras que de los seis restantes. . Boli- via. un voto’. mientras que Uruguay. Paraguay y Uruguay). Paraguay.: Representación territorial y democracia. Los sistemas bica- merales parecen seguir la lógica intuitiva: una cámara territorial y otra cámara en la cual la representación de los ciudadanos tiende a aproximarse al criterio demo-orientado. De los 25 países. República Checa. El criterio de diferenciación es arbitrario. una imposibilidad fí- sico-geográfica (en sistemas de distritos uninominales). del criterio demo-orientado. De esos seis países. Holan- da constituye un tipo contra-intuitivo de federalismo al no incor- porar ningún tipo de criterio territorial de representación. podemos observar que la composición de la cámara alta en la mayoría de los sistemas federales responde a un criterio territorial. podemos con- jeturar que un mínimo nivel de SRD no es producto de una deci- sión deliberada de introducir una compensación en favor de algu- nas sub-unidades o distritos electorales. 19 de ellos poseen más SRD en sus cámaras altas que en sus cámaras bajas. Si consideramos las cámaras bajas. Italia y Paraguay le siguen en esa escala de ajuste al ideal normativo. seguido de España. mientras que Holanda no posee sobre-represen- tación distrital en ninguna de sus dos cámaras.00. La figura 1 presenta tres tendencias empíricas de sistemas de representación en 25 países. cuatro de ellos no poseen cámaras altas con sobre-representación distrital (Colombia. Uruguay y Holanda). o el país perfec- tamente ajustado al criterio demo-orientado de distribución de escaños. D. todos ellos bicamerales. Austria. es Holanda (federal). pues 19 de los 25 paí- ses presentan esa tendencia. pero considerando los límites matemáticos que suele imponer la división distrital. o mejor dicho es el país con mayor nivel de SRD. es decir. observándose sólo dos excepciones que es- tán a la izquierda de la línea vertical (Austria y Holanda). el país que satisface matemáti- camente el principio de ‘una persona.542 Reynoso. En contraste. La ventaja de este índice radica en que pueden contabilizarse todas las diferencias de representación encontradas en el sistema y reunirlas bajo un mismo indicador y así compararlos con otros sistemas.

529-550 543 Figura 1 Tres tendencias de la sobre-representación distrital en países bicamerales 18 Bol Arg 16 Chi 14 Col 12 Bra Esp 10 Dom 8 Aus Ind 6 Ven Rum Jap Py Rus 4 Uy Sa Ale Che Aul Pol Sui 2 Mex EU Ita Hol 0 -2 -5 0 5 10 15 20 25 30 35 40 45 50 55 SRDca Fuente: Elaboración propia. Además. o que al menos admiten una pequeña distorsión que bien puede ser matemática pero no política. IV. núm. un voto’ debido a que es apenas unos decimales su- periores. mientras que los tipos identificados como terra- . de este modo Austria fue incluida al conjunto del principio ‘una persona. y en menor medi- da. Las otras dos tendencias incluyen en alguna medida una pauta territorial. con la excepción de Argentina. como se combinan los niveles de SRD de ambas cámaras. siendo los tipos federales los que la destinan a la cámara alta. mientras que India fue excluida de ese conjunto. Sociedad y Territorio. Austria e India. en cuanto a tipos de sistemas de representación según. se encuentran tres casos residuales que pueden ser reagrupados en alguno de los tres conjuntos empíricos. Uno de los conjuntos está compuesto por los tipos demo-orientados de representación. Existen tres tendencias claras representadas por los conjun- tos. vol. 2004. que reúne a los sistemas que no poseen una pau- ta territorial en ninguna de sus cámaras. con excepción de Co- lombia (en el margen superior izquierdo de la figura 1). 15.Economía. La línea vertical divisoria de la gráfica es arbi- traria. sistemas federales tienden a satisfacer el criterio demo-orientado. Brasil y España.

un voto’ en las cámaras bajas.00 puntos. El segundo tipo de sistemas está compuesto por países que siguen una pauta de representación federal (cua- drante inferior-derecho de la figura 1). una representación territorial en cámaras altas. El primer tipo de sistemas está com- puesto por los países cuyas cámaras están dentro del área de satis- facción del principio de ‘una persona. una representación territorial en cámaras altas. Todos los países de este segmento poseen cámaras bajas demo-orientadas y cámaras altas terra-orientadas. aunque su cámara alta sólo supere los 10. En todos estos casos la SRD en cámara alta es superior a 20. Ello parece ilustrar una tendencia de doble representación. una representación adecuada al principio de ‘una perso- na. por el otro. lo que supone altos niveles de SRD. puesto que si bien es un país federal. Por aproximación. Austria cabe ser incluida en este conjunto de sistema demo-orientados.544 Reynoso.: Representación territorial y democracia. muy típica del formato fede- ral (Tsebelis y Money. un voto’ (el cuadrante infe- rior-izquierdo de la figura 1). Sistemas terra-orientados. Uruguay. Invariablemente todos estos países poseen cámaras bajas con valores de SRD infe- riores a la línea divisoria horizontal de 6. El tercer tipo de sistemas es el que denomino terra-orientados (cuadrante superior derecho de la fi- gura 1) y está constituido por países con sobre-representación distrital en ambas cámaras que superan las líneas divisorias de la sobre-representación no intencionada. La lógica aquí parece ser la complementariedad de criterios representativos que dan lugar a una forma de bicame- ralismo incongruente (Lijphart. Por un lado. República Checa y Ru- mania. además de no ser un país federal. El caso de Holanda es bastante atípico. un voto’ en las cámaras bajas. por el otro. Sistemas demo-orientados.00 puntos. no contempla crite- rios de representación territorial en ninguna cámara. debido a sus sistemas de únicos distritos. 1999). o complementa- riedad de criterios representativos. con excep- ción de Polonia. una representación ade- cuada al principio de ‘una persona. Paraguay y Holanda poseen cámaras altas sin sobre-representación distrital. Argentina. Bolivia y Chi- . Todos los países de este conjunto son federales. Este tipo de sistemas parece ser el más adoptado en los sistemas unitarios bicamerales y de extensión territorial peque- ña. También ingresan a este grupo los casos de Italia. Tendencia federal. orientados presentan criterios fuertemente territoriales en am- bas cámaras. aproximadamente.00 puntos. 1999) y con potencial de asime- tría. Japón podría incluirse dentro de este conjunto. Por un lado. D.

Viéndolo desde otro punto de vista. vol. son los países más alejados del principio de ‘una persona. Hay que enfatizar que la implantación de la sobre-represen- tación distrital da como resultado una mayor inclusión de parti- dos en la legislatura. aunque por sus valores de SRD se encuentra muy cer- cano a las dos líneas divisorias. territorio y democracia Latinoamérica presenta. 2001). Paraguay y Uruguay poseen sistemas que se ajustan políticamente al criterio demo-orientado de reparto de escaños. Chile. IV. pero que debido a la división distrital se hace matemáti- camente imposible fraccionar la representación. Representación. en términos generales. Sociedad y Territorio. Por el con- trario. Brasil y República Dominicana. 15 También este caso se trata de un sistema unicameral. lo que produce la admisión de valores mínimos. pero se trata de un sistema unicameral que no viene al caso comentar aquí. Bolivia. Si comparamos las cámaras bajas. Los hay demo-orientados. 15. los hay terra-orientados y también aquellos que se ajustan a la represen- tación federal típica. Pero no hay una tendencia marcada que indique que existe un patrón predominante de sistemas de representación.Economía.14 4. un voto’. pero sus relativa- mente bajos niveles de SRD en cámara alta alejan a este país de la tendencia fuertemente territorial. Dentro de esta tendencia se incluye a España. núm. un promedio de sobre-representación distrital elevado (Samuels y Snyder. 529-550 545 le son los sistemas cuyos niveles de SRD indican un pronunciado predominio territorial de la organización de la representación. allí donde la nacionalización del sistema de partidos es débil y cobran fuerza expresiones políticas locales. haciendo francamente imposible determinar la intencionalidad del sesgo. India es el otro país federal que podría ingresar a la zona de predominio territorial. y República Dominicana. 14 Ecuador presenta un alto nivel de SRD (aproximadamente 24%). 2004. en la región tenemos un mapa variopinto de sobre-repre- sentación distrital bicameral. Austria también posee esta característica de cercanía a los límites. . entre los que figuran Argentina. a los que ca- bría agregar Ecuador y Colombia.15 mientras México. solamente Perú posee un sis- tema sin sobre-representación distrital matemáticamente perfec- to. Los que elevan el promedio de la región son los sistemas terra-orientados.

El efecto. fundamentalmente aquellas localizadas en provincias o regiones sobre-representadas (Reynoso. Desde este punto de vista. además del incentivo al poder compartido. se produ- ce al incrementar la magnitud de los distritos más chicos respecto de la magnitud que hubiesen recibido si se hubiesen distribuido los escaños conforme un criterio demo- orientado. la función de compensación en la cámara baja es aún más notable en los sistemas bicamerales donde el senado juega un papel residual. por citar solamente unos pocos ejemplos. .: Representación territorial y democracia. la probabilidad de compartir el poder entre más actores se incrementa (véase Lijphart. la inclusión de muchos partidos en la legislatura produciría una mayor división y generaría obstáculos a un gobierno eficaz y dificultaría la forma- ción de un gobierno unificado y eficaz. otorgando mayor representación a las provin- cias o distritos que no pertenecen al área metropolitana central. en Argentina es histórica la tensión existente entre el centralismo ‘porteño’ metropolitano y bonaerense frente al federalismo provincial fuertemente asentado en el interior del país. Además. puede sostenerse que la di- versidad de partidos que ingresan a la legislatura no es funcional a la necesidad de producir un gobierno eficaz. 1999). la fuerte rivalidad entre el centro político y el interior o la periferia del país necesita de arreglos institucionales que la expresen.546 Reynoso. La tendencia a presentar un número de parti- dos mayor no es generalizable a los sistemas uninominales o de magnitudes bajas constantes (como por ejemplo un sistema binominal). La necesidad de evitar la 16 Una corrección a este argumento. Este argumento resulta políticamente relevante. más costos internos en la toma de decisiones y po- tencialmente menos eficacia. 17 También en Brasil.17 En este sentido. en países con una alta diversidad social. más repartido está el poder y mayor es la posibilidad y necesidad de ampliar el consenso. 2002). Desde una perspectiva contraria. Por decirlo en otros términos. En virtud de que la cámara territorial no com- pensa el peso político de los diferentes territorios. como tal parece ser el caso peculiar de Colombia. la sobre-representación distrital ha servi- do como una suerte de compensación entre las disparidades de poder existente. un mayor número de actores implica más problemas de coordinación. Por otra parte.16 Si se acepta que entre más número de partidos con represen- tación. Dado ese supuesto. D. entonces la sobre-representa- ción distrital introduce un efecto positivo al orientar al sistema electoral en una dirección más permisiva y más inclusiva. España y Rusia. se introducen criterios territoriales en la cámara baja. Por ejemplo. en realidad. amplia extensión territorial o diversi- dad geográfica.

pero funcionalmente pareciera hacer viable un orden político representativo territo- rialmente. debe pensarse seriamente la cuestión sobre qué tipo de sistema electoral permite dirigirse en una u otra direc- ción. no parece factible que en Latinoamérica un sistema más restrictivo facilitaría o mejoraría simultáneamente la función representativa y la función de gobierno. En lo que se refiere al sistema de partidos y al funcionamiento de la legislatura. al constreñir el ingreso de los partidos a la legislatura. Este es el problema que la sobre-representación distri- tal resuelve satisfactoriamente en muchos sistemas políticos. la importancia de los gobiernos sub-nacionales y su impacto en la estabilidad democrática. vol. 2004. IV. favorece la tenden- cia hacia una mayor centralización política. 1997). 15. permitiría que los distritos más poblados y urbanos con mayor magnitud de distrito. Incluir más actores en la toma de decisio- . Esta segunda perspectiva.Economía. lo cual no parece de- seable en países con una larga tradición de luchas por la disminu- ción del poder central. Sin embargo. Sociedad y Territorio. Con el fin de lograr que los votos cuenten (parafra- seando a Cox. 1995). o que han logrado la unidad del Estado mediante el otorgamiento de un estatus especial a deter- minadas regiones o comunidades (por ejemplo España y Canadá). invariablemente. que ha devenido en constituciones formalmente federales (por ejemplo Argentina. 529-550 547 fragmentación del sistema partidario legislativo implicaría la cons- trucción y adopción de sistemas electorales más restrictivos (véase Jones. en la mayoría de los casos muchos votos ‘no contarían’ si la distribución de los escaños se hiciera conforme al principio democrático ‘una perso- na. dominen la arena legislativa y la política nacional. De esta suerte. en donde los partidos nacionales tienen sus electorados. Brasil y México) o que en la práctica funcionan con una alta descentralización (por ejemplo Bolivia y Colombia). y en ello reside su utilidad. una reducción de la sobre-repre- sentación distrital permitiría inclinar el mecanismo de conversión de votos en escaños en un sentido más restrictivo. Esta es una de las grandes paradojas de la sobre- representación distrital: normativamente no posee suficientes cre- denciales de aceptabilidad democrática. sobre todo te- niendo en cuenta las disparidades de los desarrollos regionales. resulta muchas veces imprescindible y hasta preferible. Una conclusión tentativa Como algunos elementos de juicio parecen apoyar. Pero al mismo tiempo. un voto’. núm.

que puede contribuir a mejo- rar el funcionamiento y la calidad del régimen democrático.548 Reynoso. terri- toriales. sociales. Las disparidades existentes en una sociedad empujan para ser to- madas en cuenta y. po- blacionales o económicas. lo cual genera un efecto de compensación política a través de la representación. lo que corresponde a una imagen de la sociedad como un todo homogéneo. Making Votes Count: Strategic Coordination in the World´s Electoral Systems. FCE. D. One Vote. étnicas. Si todas las personas son iguales y gozan de los mismos derechos. New Haven. 1989: 267). Bibliografía Balinski. no parece existir ninguna justificación que permita tolerarlo. cierto desvío del principio permite la sobre-representación distrital y una ponde- ración de los votos en ciertos territorios. Cambridge. hay una gran “diferencia entre los ideales democráticos y la democracia real” (Bobbio. Michel and H. en tanto violación del principio democrá- tico de ‘una persona. parafraseando a Bobbio. étnicas. Black. . 1984: 16). muchas veces. 1984: 18). Y es que lejos de ser todos los indivi- duos iguales. Norberto (1984). P. El futuro de la democracia. la satisfacción del principio de ‘una persona. existen diferencias regionales. Cambridge University Press. como por ejemplo sucede en los sistemas federales. Bobbio. que indican que “la sociedad que subyace en los gobiernos democráticos es pluralis- ta” (Bobbio.: Representación territorial y democracia. etc. Ahora bien. sin que se debilite al mismo tiem- po la legitimidad misma del resultado del proceso democrático (Dahl.. Fair Representation: Meeting the Idea of One Man. México. nes. desde una perspectiva es- trictamente normativa no hay manera de justificar la sobre-representación. Por ello. contri- buye a compensar ciertas disparidades regionales. Cambridge University Press. un voto’ impide que las minorías sean escuchadas en el proceso de toma de decisiones. Young (1983). o a determinados gru- pos sociales. que funciona como contrapeso a las desigualdades regionales o sociales. Gary (1997). un voto’. Duncan (1958). Cox. The Theory of Comitees and Elections. Cambridge. lingüísticas. Yale University Press. Sin embargo.

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