0 calificaciones0% encontró este documento útil (0 votos) 206 vistas74 páginasC.galli (Pueblo) Cap5
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PONTIFICIA UNIVERSIDAD CATOLICA ARGENTINA
Santa Maria de los Buenos Aires
Facultad de Teologia
LA ENCARNACION DEL PUEBLO DE DIOS
EN LA IGLESIA Y EN LA ECLESIOLOGIA
LATINOAMERICANAS
Capitulo V de la Tesis
“EL PUEBLO DE DIOS EN LOS PUEBLOS DEL MUNDO.
CATOLICIDAD, ENCARNACION E INTERCAMBIO
EN LA ECLESIOLOGIA ACTUAL”
Tesis para el doctorado
Pbro. Lic. Carlos M. Galli
Director: Mons. Lucio Gera
Buenos Aires
JivERsiTY
THOLIC, UNIVERST
4 "AMERICA LIBRARIES:
\ Washington, DCINDICE
LINTRODUCCION pag. 7
ILABREVIATURAS y SIGLAS pag. 17
TIL.CONTENIDO pag. 21
1, Introduccién: la Iglesia y la eclesiologia latinoamericanas
2. El Pueblo de Dios en el ciclo de Medellin
a. Medellin: la Iglesia abierta al pueblo latinoamericano
b. San Miguel: la Iglesia encarnada en el pueblo argentino
3. El Pueblo de Dios en el ciclo de Puebla
a. De Medellin a Puebla: la revalorizacién del Pueblo de Dios
b. Puebla: el Pueblo de Dios en los pueblos de América Latina
4, Laencarnacién del Pueblo de Dios en el pueblo latinoamericano
a. Gera: el Pueblo de Dios encarnado en la cultura del pueblo
b. Mufioz: el Pueblo de Dios encarnado en el pueblo de los pobres
5. El Pueblo de Dios en la eclesiologia latinoamericana
a. Boff: el Pueblo de Dios en una eclesiologia popular
b. Scannone: el Pueblo de Dios en una eclesiologia inculturada
6. Conclusién: el aporte posconeiliar latinoamericano
IV. BIBLIOGRAFIA DEL CAPITULO V pag. 121
V. INDICE GENERAL pag. 139I. INTRODUCCION
EI texto que aqui presentamos es un capitulo de una tesis presentada
para obtener el Doctorado en Teologia el 16 de diciembre de 1993 en la
Facultad de Teologia de Villa Devoto. El tema de la investigacién es la
relacién entre el Pueblo de Dios y los pueblos analizada a partir de las
categorias de catolicidad, encarnacién e intercambio. De ahi su titulo EL
PUEBLO DE DIOS EN LOS PUEBLOS DEL MUNDO, completado con el
subtitulo CATOLICIDAD, ENCARNACION E INTERCAMBIO EN LA
ECLESIOLOG(A ACTUAL. Para ubicar el capitulo dedicado a LA
ENCARNACION DEL PUEBLO DE DIOS EN LA IGLESIA Y EN LA
ECLESIOLOGIA LATINOAMERICANAS es necesario presentar
brevemente el tema y la estructura de la tesis, junto con el sentido que tiene
ese capitulo en el conjunto.
1. EL TEMA
Un conjunto de motivaciones espirituales, intelectuales y pastorales
me inclinaron a profundizar este tema. Entre cllas valorar la eclesiologia del
Concilio Vaticano II y estar convencido de que muchas de sus lineas
inspiradoras deben ser aun. desarrolladas. Un valor del titulo biblico,
tradicional y conciliar Pueblo de Dios (PD) es afirmar “una relacién con la
humanidad en su conjunto” (Congar) y prestarse para pensar la unién entre
la Iglesia y el Mundo. El Concilio, tratando la catolicidad del PD, sintetiza la
‘cuestién usando dos particulas teoldgicoliterarias: “el unico Pueblo de Dios
esta presente en todos los pueblos de la tierra porque de ellos toma sus
miembros” (LG 13b).
La recepcién latinoamericana de esta doctrina conciliar se produce en
el posconcilio signado por la apertura y la revalorizacién del pueblo
Tatinoamericano, creyente y pobre, con su historia, su cultura y su religién,
cristalizado en las Conferencias Generales del Episcopado Latinoamericano.
Esto Ilevé a entender al pueblo como una comunidad cultural, politica y
social; a desentrafar algunas riquezas teologicas y pastorales de la nocién
Pueblo de Dios; a sugerir una Pastoral Popular como praxis evangelizadora
7——E——
del PD en los pueblos; y a formular la relacion Iglesi mundo con los
términos Pueblo-pueblos. La sintesis de Puebla es significativa al ensefiar la
presencia del PD universal encarnado en la historia de nuestros pueblos
(P 4, 234, 237, 400) y al retomar la eclesiologia conciliar resaltando la idea
del PD peregrino entre los pueblos de América Latina (AL) (P 232, 254,
267).
Confieso que el interés por el tema comenz6 a despertarse en mi
cuando lei por primera vez (1972) la Declaracién de la Conferencia
Episcopal Argentina (CEA) de San Miguel (1969) que adapta las conclusiones
de Medellin a nuestro pais. En su capitulo Pastoral Popular, releyendo al
Concilio y anticipando a Puebla, se referia a “la Iglesia encamnada en el
Pueblo” (SM VI, Con 1) y decia que ella debia “insertarse en Ja experiencia
nacional del Pueblo argentino” (SM VI, Con 3), insistiendo en que su accin
“no debe ser solamente orientada hacia el Pueblo sino también, y
principalmente, desde el Pueblo mismo” (SM VI, Con 5). Aparecian alli,
como en LG 13b, las preposiciones hacia 0 para, en o entre, deo desde, que
sefialan algunos vinculos entre la Iglesia y los Pueblos, desarrollados aqui
bajo las categorias catolicidad, encarnacién e intercambio. Documentos
posteriores confirmaron esta tendencia de la CBA a presentar a la Iglesia
} ‘en la comunidad nacional (ICN 1981) 0 al PD que encarna los valores del
Evangelio en la cultura de la Nacién (ECC 1986). Las Lineas Pastorales para
la Nueva Evangelizacién (1990) recuerdan la vigencia de San Miguel
proponiendo retomar sus orientaciones (LPNE 59) para una nueva
evangelizacion (NE) “desde el pueblo mismo” (LPNE 58). Esto descubre
la perspectiva del tema arraigada en nuestra experier eclesial reciente.
Su importancia y actualidad pueden valorarse desde distintos angulos.
Eclesialmente piensa la novedad histérica del PD que, a las puerta del
Tercer Milenio, esta presente por primera vez en casi todos los continentes.
Teolégicamente asume una cuestién central de la eclesiologia desarrollada
con diversos acentos a nivel mundial, latinoamericano y argentino. Localmente
se inserta en un nuevo momento generacional de la teologia argentina de
la pastoral popular. Culturalmente expresa una teologia latinoamericana
pensada y escrita en espafiol, lengua que vuelve a ser teolégicamente
relevante. Pastoralmente sefiala que la NE de AL debe ser concebida como
una peregrinacién misionera y debe llevar a una nueva inculturacién del
Evangelio y de la Iglesia en nuestros pueblos.
82. LA ESTRUCTURA
La tesis tiene dos secciones que estudian el mismo tema de manera
histérico-positiva y sistematico-especulativa, siguiendo el clisico método
teolégico. Es una tesis con dos momentos. Su unidad tematica y estructural
configura un tinico ejercicio del pensar teoldgico.
La PRIMERA SECCION hist6rica, positiva o diacrénica registra impor-
tantes aportes por parte de la teologia catdlica contempordnea preconciliar,
conciliar y posconciliar, siguiendo un tema que se va componiendo poco a
poco. A diferencia de una quaestio medieval la nuestra no se enuncia con
claridad desde el comienzo, aunque guarda con aquella una semejanza
externa porque los distintos autores colaboran a “una busqueda colectiva de
la verdad” (Chenu) durante medio siglo. Muchos de ellos no plantean cl
tema como {al pero ayudan a la evolucién de los componentes de una
cuestin que serd cada vez més importante y que enuncio asi: “de la relacién
entre el PD y los pueblos del mundo” o “sila unién entre la Iglesia y el mundo
se comprende y se expresa bien como la encarnacién del PD en los pueblos”
Me limito ala eclesiologia catélica contempordnea conciliartomandoal
Vaticano Il como un eje abierto a su preparacidn y prolongacién. No estudio
a todos los eclesidlogos catdlicos del siglo ni a toda la eclesiologia de cada
autor. Tampoco repaso todos los documentos sobre la Iglesia y su misién.
Considero algunos textos teoldgicos ymagisteriales representativos que aportan
al tema en el extenso periodo de 1930 a 1990. El punto de partida es la
primera posguerra, cuando comienza a manifestarse la renovacién de la
eclesiologia y a tratarse nuestro tema en referencia a la catolicidad y la
misién. El punto de legada est en el pasado inmediato, a fines de los 80,
segin los tiltimos escritos de los autores estudiados. En ese lapso expongo
cl pensamiento de 25 tedlogos, disperso en muchos articulos y libros, mas 12
documentos magisteriales de distinta factura y magnitud.
El camino de la primera seccién recorre TRES ETAPAS. La primera,
hacia el Vaticano II, registra el desarrollo de los temas del PD, la catolicidad
y la misién en las décadas anteriores al Concilio, con los que aparece el
Jenguaje de la encarnacion y el intercambio (caps. Fil). Alli se estudia la
teologia preconciliar de la catolicidad en Adam y Pinsk, Congar y Thils, de
9Lubac y de Montcheuil; del PD en Vonier y Gray, Koster y Schmaus,
Cerfaux y Backes; de la misién a los puebios en Charles y Couturier,
Journet y Le Guillou. La segunda considera la novedad del aporte conciliar
{que presenta a la Iglesia como.PD catélico y misionero (LG 9, 13, 17) en
relacién con los pueblos y sus culturas (GS 44, 58; AG 19, 22). Lo nuevo esté
en la vinculacién de los temas que antes apenas se rozaban y en la
exposicién sintética que se sirve de las categorias cristolégicas de
encamacién e intercambio. El anilisis de este rico magisterio es el centro
de la primera seccién (iI) y el antecedente principal del capitulo V que aqui
nos ocupa. La tercera sigue el tema desde el Vaticano II analizando textos,
universales y latinoamericanos, que tienen como tel6n de fondo la teologia
conciliar que suponen, comentan 0 prolongan, aunque no traten directa-
mente nuestra cuestidn. Ponemos la cesura en el Concilio, texto de gran
Fiqueza teolégica y de un valor tinico, que recapitula lo anterior y orienta
normativamente lo posterior. Como la mayoria de los tedlogos que incidieron
en la cuestion y en el Vaticano II son europeos, en la seccién posconciliar
integro deliberadamente el aporte latinoamericano. Si en IV analizo a
Congar y Ratzinger, Hiinermann y Dianich, Legrand y Seumois, en V
expongolos aportesde la Iglesia ydea eclesiologia latinoamericanas.Estees
‘capitulo que aqui se ofrece ¥ que presentamos en general mas adelante.
LaSEGUNDASECCION sistemdtica, especulativa osincrénicaclabora
la relacién entre el PD y los pueblos en una sintesis alrededor del misterio
del PD que integra las nociones eclesiolégicas importantes e inserta
muchos aspectos como presupuestos, vinculaciones y prolongaciones. En
el aprovechamiento de los autores se notan las diferencias con la primera:
sialli los presento en cuanto colaboran, genéticamente al desarrollo del tema
aquilos incorporolibrementeen cuanto aportana mi construcciénsistemdtica.
De alli la diferencia con otras tesis que estudian un tema en un autor. Aqui
la primera seccién asegura bases objetivas al servicio de la especulacion
personal de la segunda, que es lo que mas importa: Ilevar la fe a la
inteligencia y la inteligencia a la fe saboreando el misterio de Dios que ha
querido la presencia del PD entre los Pueblos. Por eso entran en juego
muchos otros autores no analizados en la primera parte: padres, doctores,
pastores, fildsofos, tedlogos, misiondlogos y pastoralistas invitados a
sentarse en esta mesa del didlogo acerca del PD en los pueblos. Entre ellos
Jos méximos referentes especulativos son Santo Tomas de Aquino y Hegel,
y los grandes maestros pontificios son Pablo VI y Juan Pablo Il. Este didlogo
10ha sido dificil pero enriquecedor. Su riqueza depende mas de la calidad de
os interlocutores que de la sistematizacin del presentador, quien en este
debate librado en su interior puso en acto mucha lectura y reflexion de sus
tltimos 20 afios.
Este ensayo especulativo sobre el PD en los pueblos se comprende
mejor si se tiene presente que en este siglo se ha venido tematizando la
relacién PD-pueblos porque, por un lado, hay una mayor conciencia del
mundo como una unidad plural, ms unificado planetariamente y mas
diversificado culturalmente y, por el otro, se percibe mejor, vg. en los viajes
evangelizadores de Juan Pablo Il, que el PD esta radicado en todos los
pueblos. Una sistematizacién actual exige el esfuerzo de recoger el propio
tiempo en el pensamiento. El ‘concepto-imagen del PD expresa aquella
relacién permanente asumiendo estas circunstancias nuevas, resumiendo
tanto la figura viva de la Iglesia como su comprensién teolégica, Sin_la_
historia eclesial y doctrinal que nos precede hubiera sido imposible plantearse
del mismo modo esta cuestién. El Concilio, dando al titulo PD un lugar
privilegiado para significar a la Iglesia en el mundo, ha puesto un hecho de
notables consecuencias que aun no ha sido asumido en toda su magnitud.
Como dijo el mayor historiador de nuestro concepto, falta todavia una
eclesiologia sistematica del PD (Keller), cuya luz se proyecte incluso sobre la
accién pastoral. Por eso me he animado a pensar la forma en que el Concilid
liga a 1a Iglesia y a los pueblos con Jos conceptos de catolicidad, misién,
encarnacién ¢ intercambio.
Pensar teolégicamente la Iglesia es, aqui, esbozar una eclesio-légica
que ayude a entender Ia sabia légica divina que piensa, quiere y establece al
ED entre los pueblos, buscando en la légica de la fe la conexién de los
misterios entre si, Seguir esta recomendacién del Vaticano I me exigié, por
ln lado, articular as diferentes perspectivas acerca del misterio de la Iglesia
y de su relacién con el mundo, retomando muchos valores que han ide
» snformando un tratado De Ecclesia en el segundo milenio, en la modernidad
J especialmente en el sXX, on Ta conciencia de que la eclesilogia sistemética
yee en sus comienzos 0, como decia Koster hace 50 afios, en devenir. Por
el otro me Ilevé a integrar al PD en Jos otros misterios enlazando constante-
mente con Ia teologia trinitaria cristolégica y antropolégica, recuperando lo
Inejor del primer milenio, cuando la Igesia se veia en la unidad de la fe, como
Bo nota en los Padres y reaparece en el Concilio y en el nuevo Catecismo.
iLPor eso entiendo al PD neotestamentario y eclesial y a su unin con los
pueblos desde la comunién con Cristo en el Espiritu, resaltando los vinculos
de analogia y causalidad con la encarnacién redentora, la constitucion
teandrica, el intercambio hipostatico, la subjetividad tnica, la centralidad
histérica, la humanidad sacramental, la misién evangelizadora, la dramatica
pascual, la mediacién recapituladora, la comunién eucaristica, la actualidad
pneumatoldgica, la universalidad concreta y la plenitud escatolégica,
dimensiones todas del inagotable misterio de Cristo.
Para articular esa eclesiolégica distingo y coordino una serie de
principios, dialécticas y categorias que ayudan a entender la realidad de la
Iglesia en los pueblos. Esta légica se hace desde la categoria de PD, con el
valor y el limite que tiene en teologia ver la totalidad desde una nocior
ordenando en ese horizonte de comprensién los otros conceptos pero sin
pretender un despliegue de todas sus virtualidades. Si PD ayuda, como
otras nociones, a pensar a la Iglesia, creo que es el concepto que mds ayuda
a pensar su relacién al mundo, sobre todo si éste es concebido como una
comunidad de pueblos, por el hecho mismo de establecer una analogia que
marca identidad y diferencia.
Esta sintesis se articula en CUATRO PARTES centradas en el PD.
(la), su catolicidad misionera (2a) y su unién de encarnacién (3a) €
intercambio (4a) con los pueblos. La primera EL PUEBLO DE DIOS Y LOS
PUEBLOS caracteriza al Pueblo de Dios, titulo que manifiesta la dimension
humana, social, historica y cultural de la Iglesia, desde los tres miembros
de la expresién (VD: es un Pueblo segun una analogia de proporcionalidad
con el pueblo civil (Via); determinado teologalmente por su pertenencia al
Misterio de Dios (VIb); cuya unidad depende de la unidad de Dios Padre,
Hijo y Espiritu Santo (Vie). Su interlocutor es el mundo del pueblo y los
pueblos del mundo, tomando al pueblo como una comunidad de hombres y
al mundo como una comunidad de pueblos, dentro de una teologia de la
creacién, el hombre y la cultura (VID).
La segunda mira al PUEBLO DE DIOS PARA LOS PUEBLOS porque
el PD de la Nueva Alianza, escatolégico, universal y misionero, es destinado
a todos los pueblos. Ahi desarrollo la légica de la catolicidad, forma original
de Ja universalidad cristiana (VIII), que se realiza efectivamente en el
mundo por la misién, centro de una eclesiologia dindmica (IX) y que
constituye la dialéctica entre la catolicidad yla mision.
12La tercera se titula EL PUEBLO DE DIOS EN LOS PUEBLOS y es el
coraz6n del ensayo. Por una analogia con el misterio del Verbo encarnado
(LG 8a) la Iglesia une lo divino y lo humano en su interioridad comunitaria,
y lo teologal y lo secular en su exterioridad misionera. La unién por
encarnacién ilumina la relacién entre el PD y los pueblos por la que la Iglesia
asume una humanidad diversificada historica y culturalmente: “a semejanza
dela economia de la Encarnacién, |as|glesias nuevas... asumen en admirable
intercambio todas las riquezas de las naciones” (AG 22a). Esta encarnacién
en el mundo pertenece constitucionalmente al misterio del PD, que la
catolicidad extiende universalmente y el intercambio concreta dialogalmente.
Para mostrar eso cuatro capitulos se suceden: En X establezco desde su
fundamento cristolégico la légica de la encarnacién redentora que explica la
unidad “inconfusa e indivisa” entre el PD y el mundo, por la que el primero
asume, purifica y eleva a los pueblos. Esta encarnacién se piensa estructur-
almente en relacion a las culturas, por las que la Iglesia universal se
Particulariza culturalmente (X1), y dindmicamente en relacion a la historia,
en la que el PD aparece como sujeto histérico y sacramento de comunién
entre los pueblos (XII). Uno y ef mismo pueblo es simultaneamente eclesial
y civil, y transita una historia a la vez salvifica y secular, salvando tanto la
trascendencia de lo teologal como la autonomia de lo cultural en la dialéctica
entre la trascendencia y la inmanencia. E] momento especulativo culminante,
en el capitulo més importante (XII), piensa esa encarnacién, que es unién
en Ja distincién y distincién en la unién, segin las teorias metafisicas de las.
‘causas y los opuestos, concluyendo enladialéctica eclesioldgica de los opuestos
que combina contrariedad y correlacién entre el PD y los pueblos.
La cuarla EL PUEBLO DE DIOS DESDE LOS PUEBLOS analiza el
admirable intercambio de dones por el que el PD “da” a los pueblos los valores
teologales y salvificos y “recibe” de ellos sus riquezas culturales (XIV). Si los
pueblos estin llamados a desarrollarse “desde” lo que les brinda la Iglesia,
el PD esta llamado a realizarse “desde” los aportes seculares. De ahi que en
el tiltimo capitulo (XV), recreando sugerencias de Gera y Ferrara, propongo
una nueva forumula eclesioldgica global dc inspiracién biblica (Heh 15,14: lads
ex ethnén) y restringida a la unién de encarnacién ¢ intercambio con el
mundo: la Iglesia es un Pueblo “en” muchos pueblos y un Pueblo “de” muchos
pueblos, que en la escatologia logrard la plenitud catélica del intercambio.
Entonces “sera la perfecta imagen de Dios cuando se exprese en todas las
culturas del mundo” (Daniélou)..
13Il. EL CAPITULO
El capitulo que aqui se reproduce , editado simulténeamente en el
SEDOI 125, muestra el importante aporte latinoamericano a la cuestion y
sitia mi horizonte hermenéutico en la reciente tradicion de nuestra Iglesia y
en su incipiente produccién eclesioldgica. Entender bien este aporte y este
horizonte exigen algunas aclaraciones. Con respecto a lo primero declaro
que: no conozco testimonios escritos relevantes de la eclesiologia
Jatinoamericana preconciliar relativos al tema; la autoconciencia eclesial y
el magisterio episcopal de AL crecen por los encuentros de obispos en el
Concilio, preparados por la experiencia colegial del CELAM, y se fortalecen
con las asambleas de Medellin, Puebla y Santo Domingo; recién en el
posconcilio se difunde la teologia latinoamericana en general y su eclesiologia
en particular; en los ciclos de Medellin y Puebla encuentro documentos y
tedlogos que analizan nuestra cuestién y que son el objeto de estudio de
este capitulo.
Con respecto a lo segundo reconozco que me siento heredero del
aporte latinoamericano sobre la encarnacién del PD en los pueblos y que
asumo especialmente algunas lineas de la teologia argentina del pueblo. AL
llamarla ast admito que es “un momento y aporte original” (Maccarone) de
la teologia argentina, aunque no la agota de ninguna manera ni representa
a todas sus figuras. En esta corriente se sitian tedlogos y pastoralistas que
pueden distinguirse por generaciones, como se hace en la teologia de la
liberacién. Si Gera representa a los fundadores, Scannone simboliza a los
continuadores. Los analizo a ambos aqui, junto a los aportes de R. Mufioz
y L. Boff, en parte convergentes y en parte divergentes. En la huella de Gera
y Scannone nos ubicamos otros, en una tercera generacién, tratando de
recrear los mejores valores'de esta teologia ante los nuevos signos ‘de los
tiempos. Si la obra reciente de Politi ayuda a recapitularla histéricamente,
aqui encaro especulativamente el micleo de esa teologia del PD en los
pueblos.
Este ensayo se apoya en la fe catélica, con su tradicién histérica y su
comunién universal, centrada en la iglesia de Roma. Como es la misma fe
de la mayoria del PD que peregrina por AL tengo presente entre los lugares
teolégicos el sentido de la fe del PD encarnado en nuestros pueblos, reflejado
en la religiosidad popular catélica y decisivo en la relectura situada de la
14doctrina conciliar del PD. Si bien aqui no hago una hermentutica de algunas
representaciones de la piedad popular, como la peregrinacién o el santuario,
que reflejan su propia experiencia como PD, si me ubico en el gran marco
de La inculturacién de la teologta en AL buscando “por qué caminos puede
llegar la fe a la inteligencia, teniendo en cuenta la filosofia o la sabiduria de
los pueblos” (AG 2b). Porque estoy convencido que también la teologia
debe seguir la ley de la encarnacién, propia del “universal catélico”, siendo
universal y por eso particular, siendo plenamente teologia catdtica y por eso
teologialatinoamericana.
Uno de los valores més notables de la reciente eclesiologia latinoa-
mericana es haber hecho una recepcién creativa y situada del concepto
conciliar del PD desde la experiencia religiosa y eclesial de nuestros
pueblos. Este capitulo muestra su itinerario en los ultimos 25 aos y asi
colabora a fortalecer la eclesiologia del PD. Cuando se ha difundido
recientemente un fecundo esquema eclesiolégico que tiende a ver a la
Iglesia como un “misterio de comunién misionera”, en una frase que bien
puede aplicarse a la Trinidad y a la Eucaristia, yo prefiero presentarla como
cl misterio del Pueblode Dios misionero,queessacramento de comunién para,
eny desde el mundo de os pueblos.
Junto al interés propiamente teolégico, que acabo de resumir, creo
que esta publicacién contiene otros posibles puntos de interés para los agentes
pastorales de nuestra Argentina. Entre ellos destaco: reconocer parte de la
riqueza de la recepcién latinoamericana del Concilio; seguir algunos
fragmentos de nuestra historia pastoral reciente; conocer el magisterio de
Medellin y Puebla sobre la relacién entre el Pueblo de Dios y los pueblos;
recuperar el valor del grito profético de Medellin para volverse al hombre
de nuestro continente; asumir la teologia del pueblo y de la pastoral popular
de la corriente argentina; crecer en autonconciencia hiistérica tanto teoldgica
como pastoral; retomar el llamado del documento de San Miguel a evangelizar
“desde el pueblo” 25 afios despies; acompafiar el itinerario conceptual de la
teologia del Pueblo de Dios en la dificil década del 70; aprovechar mejor la
excelente sintesis doctrinal de Puebla; descubrir la fecundacién mutua entre
Ja teologia conciliar del PD y la experiencia viviente de la religiosidad popular
(RP); conocer la reflexién de cuatro importantes tedlogos lalinoamericanos
que han tratado nuestro tema en las décadas del 70 y del 80; valorar la rica
eclesiologia de L. Gera, uno de los grandes tedlogos argentinos , muy
conocido por el lector de SEDOI y director de esta tesis, a quien le expreso
15pablicamente mi enorme gratitud; y apreciar la gran colaboracién de J. C
Scannone a una teologia inculturada .
Para aprovechar mejor este extenso capitulo me permito algunas
recomendaciones practicas. En el indice s6lo anoto los titulos y subtitulos
que distinguen los diversos documentos y autores; el pensamiento de cada
tuno es expuesto de corrido pero el lector notara los subtemas tratados sin
que haya divisiones internas. El andlisis de los cuatro autores trata de
resaltar sus aportes a nuestra cuestiOn con una mirada positiva y constructiva;
las instancias erticas las ejerzo en la seccién especulativa a medida que se
van presentando los temas. Como este capitulo pertenece a la primera
secciénjen la que me interesa recoger aportes que luego son elaborados en
la segunda, se notard que opté por dejar hablar a los autores a través de sus
‘mismos textos. En las notas cito con el sistema autor - afio - pagina; para
saber de qué se trata en cada caso hay que acudir a la lista de la bibliografia
que se presenta al final, limitada al capitulo quinto, donde los autores estan
ordenados alfabética y cronolégicamente.
Por iltimo quiero agradecer al ICRS y a SEDOT |a oportunidad que
me da, por medio de este mimero, de compartir un capitulo fundamental,
aunque no el més importante, de una extensa tesis que espero publicar de
manera completa. Este trabajo, proyectado ya a fines de 1986, se fue
realizando en circunstancias familiares, docentes, pastorales,
arquidiocesanas, nacionales, eclesiales y mundiales cambiantes, com-
plejas y dolorosas, que pusieron a prueba la concentracién de su autor. Es
fruto del amor y del dolor, del silencio y de la palabra, de la reflexién y del
trabajo. Asi mi vida, mi’ ministerio y mi investigacién tomaron parte,
modestamente, en la historia crucificada y esperanzada del Pueblo de Dios,
que forma la gente concreta. Porque hacer teologia en AL implica asumir
en uno mismo algo del misterio, el dolor y la esperanza del PD al que se
pertenece y sirve con el ministerio pastoral de la teologia. Que Maria,
Estrella de la primeray de la nueva evangelizacién, ayude al PD adar gloria
a Dios y a evangelizar a nuestros pueblos. Para servir a la alabanza a Di
ya la misién del PD en los pucblos se ha escrito esta tesis y se presenta este
capitulo, “hasta que todas las familias de los pueblos... Heguen a reunirse
felizmente, en paz y concordia, en un solo Pueblo de Dios, para gloria de la
Santisima e indivisible Trinidad” (LG 69)
16ABREVIATURAS Y SIGLAS DEL CAPITULO V
LINSTITUCIONES:
cor ‘Sagrada Congregacién para la Doctrina de laFe.
CEA ConferenciaEpiscopal Argentina.
CELAM Consejo Episcopal Latinoamericano.
CLAR Confederacién Latinoamericana de Religiosos.
CNBB Conferencia Nacional dos Bispos do Brasil.
COEPAL —_Comisién Episcopal de Pastoral, CEA.
cm
ERIP Equipo de Reflexién Teolégico - pastoral del CELAM.
IPLA Instituto Pastoral Latinoamericano, Bogota.
ISEDET Instituto Superior Evangélico de Estudios Teolégicos, Bs. As
SAT Sociedad Argentinade Teologia.
UCA Universidad Catélica Argentina, Buenos Aires.
II, DOCUMENTOS
AG Concilio Vaticano II, decreto Ad Gentes.
DCP CELAM, Documento de Consulta para Puebla.
DI Juan Pablolll, Discurso Inauguraen Puebla, 1979.
DP I1Conferencia General del Episcopado Latinoamericano,
Documento de Pucbla, 1979.
pip CELAM, Documento de Trabajo para Puebla.
ECC CEA, El Evangelio ante la crisis de la civilizacién, 1986.
EN Pablo VI, Evangelii Nuntuandi.
cs Concilio Vaticano Il, Constitucién Gaudium et Spes.
17ICN CEA, Iglesiay Comunidad Nacional, 1981.
RP CELAM, Iglesia y Religiosidad Popular en América Latina 1976,
Lc CDF, Libertatis Conscientia
LG Concilio Vaticano II, Constitucién Lumen Gentium.
LN CDF Libertatis Nuntius.
LPNE CEA, Lineas Pastorales para la Nueva Evangelizacién, 1990.
MD Conferencia General del Episcopado Latinoamericano, Documentos
deMedellin, 1968.
PP Pablo VI, Populorum Progressio.
M CEA, Declaracién de San Miguel, 1969.
INL REVISTAS
‘Notranscribimos todas las revistas queaparecen en! labibliografiadel capitulo cinco sino
las que Genen siglas por ser las més citadas.
Communio _ Communio, Revistacatblicaintemacional, Madrid:y susediciones
francesa; alémana; latinoamericana.
Cone Concilium. Revista internacionalde teologia, Madrid, y sus otras
edicionesalemana, etc.
Cas Cias, Centro de Investigacién y accién social, Buenos Aires.
Criterio Criterio, Buenos Aires.
DocCat Documentation catholique, Paris.
EstEel Estudios Eclesidsticos, Madrid.
MED Medellin, Bogoté.
Oss Rom LOsservatore romano, edicién semanal en enguaespafiola, Ciudad
del Vaticano.
REcIBras, Revista Felesistica Brasileira, Petropolis.
SEDO! SEDOI, Servicio de documentacién ¢ informacién, Buenos As.
ser Seleccionesde Teologia, Barcelona.
18
—————Stromata Stromata,San Miguel.
‘TeolBsAs _Teologia, Buenos Aires.
‘THPh ‘Theologie und Philosophie, Freiburg im Brisgau, desde 1966.
Ta ‘Theologische Quartalschrift, Tubingen.
‘Thst ‘Theological Studies, Washington.
IV. OTRAS ABREVIATURAS
AL ‘América Latina
art,arts articulo,articulos
Bs. As. Buenos Aires, Argentina
CEBs Comunidades eclesiales de base
comps. compiladores
Con conclusién, conctusiones
Diss disertacién doctoral
Dir directrices
edyeds editor, editores
EdL eclesiologiade laliberacién
esp. espafiola
franc. francesa
Hg. editor, editores, de obras alemanas
id. idem.
Int introduccién
P iglesiapopular
IRPAL, josidad Popular en América Latina, 1976
19a
a
ans.
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Pueblo de Dios
pastoral popular
religiosidad popular
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tomo, tomos
‘Teologiadela Liberacién
volumen, volimenes
Varios autores
textoparalelo
20Capitulo V
LA ENCARNACION DEL PUEBLO DE DIOS EN LA
IGLESIA Y EN LA ECLESIOLOGIA LATINOAMERICANAS
1. INTRODUCCION: LA IGLESIA Y LA ECLESIOLOGIA
LATINOAMERICANAS
En este capitulo tratamos la comprensién eclesiolégica del PD y de
‘su encarnacién en los pueblos segin la Iglesia y la eclesiologia de AL en ed
posconcilio. La Iglesia latinoamericana, en las Conferencias de Medellin y
Puebla, ha captado la riqueza de este tema conciliar. La eclesiologia
latinoamericana, en sus diversas vertientes, ha desplegado algunos de sus
significados y valores, Es justo decir que en torno a la categoria PD «se esté
esbozando un capitulo importante del pensamiento teoldgico latinoameri-
cano» 1
La produccién eclesiolégica latinoamericana posconciliar es
grande y hace dificil tener una visién de conjunto. «En AL, en el seno de una
nueva manera de ser Iglesia como Iglesia de los pobres, ha surgido y ba
ido madurando una reflexién importante con valiosos aportes en lo que se
refiere a la comprensién del ser y la misién de la Iglesia, y a la forma de
abordar esa comprensién» 2, Dentro de la teologia de la liberacién (TL), bajo
el nombre de eclesiologia de Ia liberacién (EdL), centrada en las figuras
de iglesia de los pobres o iglesia popular, se manifiesta en muchos
escritos 3, panoramas de conjunto 4, obras colectivas 5 y tesis doctorales °.
Seguin Quiréz Magafa cuatro componentes la caracteriza la inten-
cién de ser una «reflexién eclesiolégica critica y transformadora» 7 desde el
reverso de la historia y en el compromiso con la liberacién; la conciencia de
la historicidad de la Iglesia y de la eclesiologia, buscando «una nueva forma
histérica de ser Iglesia» ®; la comprensién critica de la realidad ya que «toda
eclesiologia se elabora con base a una comprensién determinada de la
realidad actual... en que vive la Iglesia» °; el nuevo protagonismo del pueblo
pobre y creyente como sujeto en Ja historia y en. la Iglesia: «Como resultado
de su reflexién la eclesiologia de la liberacién atribuye un lugar y una mision:
21protagénica al ‘pueblo pobre, explotado y creyente’, tanto a nivel de la praxis
histérica, como de la renovacién y vida eclesial, y al de la reflexidn teolbgicay
10, Por eso se presenta como «una reflexion sobre el sentido y la mision de
la Iglesia precisamente a partir de una fecunda experiencia de renovacién
cclesial, situada de leno en la praxis de liberacién y en la perspectiva del
pobre» 1.
Con todo, esa produccién no abarca toda la ‘TL ni toda la eclesiologia
de AL. Scannone ha mostrado, al presentar la TL ™, la existencia al menos
de cuatro lineas en la teologia latinoamericana, que se distinguen segdn su
«lugar hermenéutico» sea la praxis pastoral de la Iglesia, la praxis de grupos
revolucionarios, la praxis histérica de los pobres y oprimidos, la praxis de
los pueblos latinoamericanos. La cuarta corriente * es la que hace teologia
desde la praxis - cultural, religiosa, histdrica de los pueblos latinoame-
ricanos “, segin una linea de reflexion iniciada en la Argentina en los 60 y
cuyo exponente mas conocido es L. Gera ®,
Como hiciera en sus primeros trabajos al distinguir dos lineas-
fuerza en nuestra teologia ", Scannone presenta esta corriente, con la que
se identifica "7, a partir de las semejanzas y diferencias con otras, notando
los matices que la identifican como «una corriente con rasgos propios dentro
de la teologia de la liberacién» " y que justifican los nombres recibidos como
«teologia del pueblo» ™, «teologia de la pastoral popular», «teologia liberadora
en lo cultwral» o «escuela argentina» *°. Sin estar limitada a ningun pais
pero identificada més con Argentina y el Cono Sur, esta linea es menos
conocida que la anterior, pero no menos importante , y merece ser
analizada aqui, ampliando lo que se conoce como «teologia latinoamerica-
na». En esta ampliacién hay que integrar los aportes eclesiolégicos, explicitos
© implicitos, de la reflexién teologico-pastoral en general y acerca de la
religiosidad popular en particular 2,
Abarcando estas diversas expresiones, es evidente que la teologia y
la pastoral latinoamericanas han tenido «una predileccién por el pueblo»
al pensar la Iglesia y han elaborado el tema eclesiolégico de! PD en relacién
y en analogia con la realidad secular del pueblo. El relevamiento de la
literatura pertinente surgida en AL nos muestra que tal reflexidn se ha
hecho desde dos concepciones basicas de pueblo: como pueblo - clase
22en el horizonte socio-analitico de la iglesia popular, y como pueblo - nacién
en el horizonte histérico-cultural de la pastoral popular ®. Sin contrapo-
ner excesivamente ambas lineas, ya que tienen aspectos comunes, y sin
minimizar ingenuamente sus diferencias, pues no son lo mismo; sin
limitarlas a sus respectivas concepciones sociolégicas 0 filoséficas del
pueblo, ya que hacen teologia, y sin reducir sus elaboraciones eclesiolégicas
a la relacién entre la Iglesia y e] Mundo, pues toman muchos aspectos,
creemos necesario - a pesar de la inabarcable bibliografia existente - una
exposicién constructiva y una valoracién critica de sus principales conteni-
dos en lo referente a la inteleccién de la encarnacién del Pueblo de Dios
en el pueblo y en los pueblos. Es lo que intentamos ahora bajo esta
precisa y exclusiva perspectiva formal.
Rastrearemos el tema en la Iglesia y en la eclesiologia de AL *.
Presentamos la ensefianza de la Iglesia latinoamericana analizando el
tema en sus principales conferencias episcopales: primero el ciclo de
Medellin, que se prolonga en la ensefianza argentina de San Miguel (2);
luego el ciclo de Puebla, incluyendo algunas de sus instancias preparatorias
(3). Analizamos luego la eclesiologia latinoamericana en sus exponen-
tes més destacados, que se ubican, con sus inflexiones propias, en el seno
de las dos grandes lineas seftaladas y que cubren, practicamente, las dos
uiltimas décadas: a Gera, secundado por Scannone, por un lado, y aL. Boff,
precedido por Mugioz, por otro. Los organizamos uniendo a Gera y a
Mutioz, por su insistencia en la encamacién (4), y a Boff y a Scannone, por
su intencién sistematica (6). Este largo capitulo concluye de la mano de
Scannone discerniendo convergencias y divergencias de ambas Iineas, para
resumir el aporte latinoamericano a nuestro tema (6).
2. EL PUEBLO DE DIOS EN EL CICLO DE MEDELLIN
La ensefianza de Medellin (a) se continia con la declaracién argentina
de San Miguel (b) ligada a la teologia del pueblo.
a. Medellin: la Iglesia abierta al pueblo latinoamericano
23,
— eeeEl concepto PD siguié un camino complejo en el posconcilio tatino-
americano. Por un lado recibié influencias de eclesiologias europeas que lo
cuestionaron sea por la reduccién a una Iglesia pequefia comunidad sea
por su disolucion en un cristianismo sin Iglesia en la teologia de la
secularizacion 27. La dimensién social e histérica de la Iglesia es afectada
cuando se la reduce a una vivencia interpersonal y comunitaria que prescin-
de de su configuracién institucional, y mas aun cuando se disuelve su
manifestacién publica en un acontecimiento privado oculto en la sccularidad
del mundo. Asi los dos desafios modernos que asume y supera el Concilio
- Ia comunidad (acentuada por la Reforma) y la secularidad (afirmada por la
Tustracién) 8 - son amplificados de tal modo que terminan hiriendo el tenso
equilibrio de la eclesiologia catélica entre las dos dimensiones eclesiales,
en el que lo divino, teologal, invisible e interior se expresa por medio de lo
humano, social, visible y exterior (LG 8a; SC 2).
Por otro lado, la recepcidn latinoamericana de Ja actitud conciliar de
apertura al mundo llevé al descubrimiento de nuestro pueblo, pobre y
creyente, en la totalidad de sus dimensiones: su presente y su pasado, su
pobreza y su sufrimiento, su cultura y su religién. A partir de Medellin esto
permitié recuperar el concepto conciliar de PD desde la concreta
circunstancia de AL: «El hecho es que luego del Vaticano II, el Pueblo
vuelve ahora a readquirir nuevamente su lugar central. Esta reflexion es hija
de la concreta coyuntura latinoamericana» ”. Se da asi una interesante
dialéctica historica en virtud de la cual, siendo fiel al Concilio, la Iglesia se
abre al mundo de AL y gracias a ese encuentro con su pueblo ella se
autocomprende mejor como PD, recibiendo de un modo original las
virtualidades contenidas en aquel titulo biblicoconciliar. Esto ayuda, ante la
ahistoricidad y el particularismo de eclesiologias que llevan a la atomizacién
eclesial con serios riesgos de deseclesializacién, a asumir explicitamente
la historicidad y la universalidad destacadas en el Vaticano I.
Puebla sefiala los hechos que ya en tiempos de Medellin facilitan la
autoconciencia eclesial como PD universal y encarnado en los pueblos: «Bl
Concilio acontecié en un momento dificil para nuestros pueblos latinoa-
mericanos. Afios de problemas, de busqueda angustiosa de la propia
identidad, marcados por un despertar de las masas populares y por ensayos
de integracién latinoamericana, a los que precede la fundacién del CELAM
24(1955). Esto ha preparado el ambiente catdlico para abrirse con cierta
facilidad a una Iglesia que también se presenta como Pueblo. Y Pueblo
universal, que penetra los demas pueblos, para ayudarlos a hermanarse y
crecer hacia una gran comunién, como la que América Latina comenzaba a
vislumbrar. Medellin divulga la nueva visiOn antigua como la misma historia
biblica (LG 9)» ®.
Puebla muestra que Medellin, asimilando el titulo de PD, impulsa el
paso hacia un estilo eclesial mas comunitario: «La visién de la Iglesia como
Pueblo de Dios aparece ademas, necesaria para completar el proceso de
trénsito acentuado en Medellin, de un estilo individualista de vivir la fe a la
gran conciencia comunitaria a que los abrié el Concilio» (DP 235). Por
eso analizamos Medellin captando tanto su apertura al pueblo latinoameri-
cano, que le confiere a nuestra Iglesia una impronta continental, como su
incipiente recepcién del concepto conciliar PD. Ambos aspectos son deci-
sivos para comprender el sentido de lo popular de la Il Conferencia y la
dindmica que impulsara en nuestra Iglesia durante la década del 70.
En Medellin la Iglesia se ditige a los pueblos del continente desde
las primeras palabras de su primer texto Mensaje a los pueblos de América
Latina: «La Segunda Conferencia General del Episcopado Latinoamericano,
a los pueblos de América Latina...» +. Siguiendo el espiritu conciliar en su
apertura al hombre ® de este mundo particular que es AL ®, precisa su
destinatario no sdlo de un modo general 0 individual sino colectivo,
denomindndolo a veces en singular, como nuestro pueblo: «Como hom-
bres latinoamericanos, compartimos la historia de nuestro pueblo» (MD
Men 7) *. Pero la denominacién més comin es en plural, como nuestros
pueblos: «Como Pastores, con una responsabilidad comin, queremos
comprometemos con la vida de nuestros pueblos en la busqueda angustiosa
de soluciones adecuadas para sus miltiples problemas. Nuestra misién es
contribuir a la promocién integral del hombre y de las comunidades del
continente» (MD Men 9). La referencia a «nuestros pueblos» es constante
en casi todos los documentos #. Mas aun: se ve al Continente como una
comunidad de pueblos: «América Latina, ademds de una realidad geogré-
fica es una comunidad de pueblos con una historia propia, con valores
especificos y con problemas semejantes. El enfrentamiento y las solucio-
nes deben responder a esa historia, a esos valores y a esos problemas» (MD
25
i — ———Men 7). Factores constitutivos de esta comunidad una y multiple * son la
historia comin *, los valores culturales * y los problemas sociales **.
Junto a esta acepcién que mira al pueblo y a los pueblos en su conjunto,
Ja Il Conferencia se refiere a los sectores populares pobres con distintas
apelaciones: «clases populares» (MD I, 7); «los pobres y oprimidos...
marginados... necesitados» (MD Il, 22; III, 10; XIV, 9) #°. Pastoral Popular,
sin precisar el contenido de tal adjetivacién, habla indistintamente de «la
gran masa de bautizados de AL» (MD VI, 1), «la subcultura de grupos rurales
y urbanos marginados» (VI, 4), el «pueblo creyente> (VI, 8), «la totalidad del
Pueblo de Dios» (VI, 11) y «las manifestaciones populares» (VI, 12). Pobreza
de la Iglesia mira a nuestras mayorias pobres al indicar «las injusticias
sociales existentes en América Latina, que mantienen a la mayoria de
nuestros pueblos en una dolorosa pobreza cercana en muchisimos casos a
Ja inhumana miseria» (MD XIV, 1) #.
Junto al sentido global aludido Medellin da al término «popular» otras
acepciones. Por un lado designa al pueblo cristiano en su conjunto “, ya
que «la fe, y por consiguiente la Iglesia, se siembran y crecen en la
religiosidad culturalmente diversificada de los pueblos» (MD VI, 5). Por
otro, a los pobres del pueblo y al pueblo de los pobres: «los millones de
pobres de América Latina» (XVI, 7) *. El PD juega su catolicidad en la
capacidad de incorporar a todos, especialmente a las mayorias que unen en
si religiosidad y pobreza: «Esta religiosidad pone a la Iglesia ante el dilema
de continuar siendo Iglesia universal o de convertirse en secta, al no
incorporar vitalmente a sf, a aquellos hombres que se expresan con este tipo
de religiosidad. Por ser Iglesia, y no secta, deberd ofrecer su mensaje de
salvacién a todos los hombres, corriendo quizds el riesgo de que no todos
lo acepten del mismo modo y en la misma intensidad» (MD VI, 3). Por eso,
tratando la unién de la fe con la religiosidad (culturalmente diversificada) del
pueblo, MD retoma los verbos conciliares: «Sin romper la cafia quebrada y
sin extinguir la mecha humeante, la Iglesia acepta con gozo y respeto,
purifica e incorpora al orden de la fe, los diversos elementos religiosos y
humanos» (MD Vi, 5).
Estos pueblos creyentes y pobres estén en una «nueva época histéri-
ca», preanunciadora de una «nueva civilizacién» “, y aspiran a su liberacién.
26y desarrollo “. «Nuestros pueblos aspiran a su liberacién y a su crecimien-
to en humanidad> (MD Men 10), a través de un proceso que debe ser
conforme a su propia cultura: «A fin de que esta integracién responda
a la indole de los pueblos Iatinoamericanos, deber4 contarse con los valores
que le son propios a todos y a cada uno, sin excepcién. La imposicién de
valores y criterios constituird una nueva y grave alienaciém» (MD Men 10-
11) *. Con estos pueblos la Iglesia es solidaria: «La Iglesia, como parte
del ser latinoamericano, a pesar de sus limitaciones, ha vivido con nuestros
pueblos el proceso de colonizacién, liberacién y organizacién» (MD Men 9;
cf. Int 2). En estos pueblos reconoce la accién de Cristo, presente misterio-
samente en la historia por su Espiritu: «No podemos dejar de interpretar
este gigantesco esfuerzo por una répida transformacién y desarrollo como
un evidente signo del Espiritu que conduce la historia de los hombres y de
los pueblos hacia su vocacién» (MD Int 4) “7. A estos pueblos sirve «para
aportar la plena y efectiva colaboracién de Ia Iglesia en el proceso de
transformacion que est viviendo nuestra América» (MD Men 14) y
«penetrar todo el proceso de cambio con los valores evangélicos» (MD Men
9). Para ayudar a estos pueblos Hlama la atencién a otros «pueblos
hermanos de otros continentes» (MD Men 14) y ofrece su solicitud pastoral
coneretada en las tres areas que estructuran los dieciseis documentos “.
Proyectando GS y PP a AL * ella quiere cumplir su misién en estos pueblos
subdesarrollados ©,
Ante este interlocutor - el pueblo / los pueblos de AL - la Iglesia,
actualizando las experiencias y categorias biblicas de liberacién, pascua,
promesa y alianza, se presenta como el nuevo Pueblo de Dios: «As{ como
otrora Israel, el primer Pueblo, experimentaba la presencia salvifica de Dios
cuando lo liberaba de la opresién de Egipto, cuando lo hacia pasar el mar y
Jo conducia hacia la tierra de la promesa, asi también nosotros, nuevo
Pueblo de Dios, no podemos dejar de sentir su. paso que salva, cuando se da
‘el verdadero desarrollo, que es el paso, para cada uno y para todos, de
condiciones de vida menos humanas, a condiciones mas humanas’ (PP 20-
21)» (MD Int 6). Para realizar esta misién liberadora en un pueblo pobre
y oprimido ella desea convertirse y ser pobre: «Este compromiso nos exige
vivir una verdadera pobreza biblica que se exprese en manifestaciones
auténticas, signos claros para nuestros pueblos. Sdlo una pobreza asi
transparentaré a Cristo, Salvador de los hombres y descubrira a Cristo,
27Seftor de la historia. Nuestras reflexiones han clarificado las dimensiones de
otros compromisos que, aunque con diversa modalidad, seran asumidos por
todo el Pueblo de Dios» (MD Men 12).
Varias veces el texto se refiere a la Iglesia designéndola como PD con
dl sentido de totalidad eclesial establecido en LG II *!. Favorece el sentido
de comunidad que le reconoce Pucbla a tal punto que, al hablar de la re-
evangelizacion y de la reconversién que «impulse al pueblo creyente hacia
la doble dimensién personalizante y comunitaria» (MD VI, 8) retoma LG 9a
reemplazando «pueblo» por «comunidad»: «Segin la voluntad de Dios los
hombres deben santificarse y salvarse no individualmente, sino constituidos
en comunidad» (DM VI, 9). El sentido de comunidad es «sentido de
pueblo» (MD XIII, 13). Procura la formacién de comunidades eclesiales
en la medida en que sus miembros tengan un sentido de pertenencia (de
‘nosotros’) que los Tleve a ser solidarios en una misién comin, y logren una
participacién activa, conciente y fructuosa en la vida litirgica y en la
convivencia comunitaria» (MD VI, 13). Retoma el tema al revisar las
estructuras eclesiales segiin dos directrices conciliares - «da de comunién y
Ja de catolicidad» (MD XV, 5, citando LG 13)-y al promover a la comunidad
cristiana de base como «familia de Dios... primero y fundamental micleo
eclesial» (MD XV, 10) ®. Un «auténtico sentido comunitario» incluye la
«renovacién personal (que) debe alcanzar a todas las esferas del PD,
creando en obispos, sacerdotes, religiosos y laicos, movimientos y asocia-
ciones, una sola conciencia eclesial» (MD XV, 35).
Para nuestros pueblos y para sus sectores populares MD Ilama al
PD a que «presente cada vez més nitido en Latinoamérica el rostro de una
Iglesia auténticamente pobre, misionera y pascual, desligada de todo poder
temporal y audazmente comprometida en la liberacién de todo el hombre
y de todos los hombres» (MD V, 15) ©. Lo convoca, asumiendo explicita-
mente una opcién preferencial por los pobres *, a ser la Iglesia de los
pobres: «Por todo esto queremos que la Iglesia de América Latina sea
Evangelizadora de los pobres y solidaria con ellos, testigo de los bienes del
Reino y humilde servidora de todos los hombres de nuestros pueblos. Sus
pastores y demés miembros del Pueblo de Dios han de dar a su vida y sus
palabras, a sus aclitudes y accién, Ia coberencia necesaria con las exigencias
evangélicas y las necesidates de los hombres latinoamericanos» (MD XIV, 8).
28
es eeeEste programa requiere del PD las actitudes conciliares de enearna-
cién © y adaptacién © al pueblo real. Sélo asi puede realizar «una nueva
evangelizacién y catequesis» (MD Men 13) que mueva a la conversion
personal hacia el hombre nuevo y la transformacién social hacia reno-
vadas estructuras, porque «no tendremos un continente nuevo sin nuevas
y renovadas estructuras, sobre todo, no habré continente nuevo sin hom-
bres nuevos, que a la luz del Evangelio sepan ser realmente libres y
responsables» (MD I, 3). Medellin, que aprovecha poco la categoria PD,
aporta sobre todo el impulso profético para que la Iglesia se abra, se encarne
y sirva a los pueblos pobres de AL.
b. San Miguel: la Iglesia encarnada en el pueblo argentino
Medellin intent6, a nivel continental, no sélo aplicar sino releer el
Concilio desde el pueblo Latinoamericano. Esto llevé a la Iglesia en cada pais
a acererse al pueblo concreto y a hacer una reinterpretacién histérico-
nacional del Vaticano I. La CEA Io hizo en la Declaracién de San Miguel
(1969), en uno de sus documentos més importantes *, orientado a «una
nueva evangelizacion» (SM Int A). No hacemos un andlisis completo del
texto * sino sdlo del cap. Pastoral Popular ®. Este ofrece una sintesis de la
eclesiologia del equipo de la COEPAL ® que propone «una via
encarnacionista» ® para entender la relacién Iglesia Mundo presentada
como PD-Pueblo © y pensada como un «eje estructurador» ® de toda la
pastoral. Antes de presentar el texto lo ubicamos someramente en su
propio contexto.
Este es el proceso que lleva a la Iglesia argentina en los 60 a un
reencuentro con el pueblo y a un redescubrimiento de lo popular. En un
trabajo donde expone el sentido del «pueblo» y del «pueblo de Dios» en la
escuela argentina , Scannone distinguc cuatro niveles de andlisis
interrelacionados que jugaron en tal comprensién: 1) las realidades
socic-histéricas, incluyendo la persistencia del catolicismo popular y su
revalorizacién; 2) los aportes a su interpetacién dados por las ciencias
humanas y sociales, especialmente la historia, la sociologia - incluso
religiosa - y la antropologia cultural; 3) las experiencias practicas de la
pastoral popular que desde el Concilio intentan responder a aquellas
29realidades e incorporar estas interpretaciones; 4) la reflexié teologica que
acompafia, asume, conceptualiza y pretende orientar aquella praxis pastoral ©.
Inspirado en ese esquema Politi investigé la génesis histérica de la teologia
del pueblo desarrollada por los peritos de la COEPAL entre los afios 1966-
1973, trazando la busqueda argentina de una teologia latinoamericana
centrada en la opcién por el pueblo %, Aquella corriente tuvo al pucblo
como una «categoria central de su praxis y reflexién» ® y a la pastoral
popular como la perspectiva integral de la pastoral de conjunto ®. Pensé al
pueblo - sujeto colectivo histérico, cultural y politico - como «un lugar
teoldgico en el cual se len los signos de los tiempos» ®, privilegio la
categoria de encarnacién para entender la unidn entre el PD y el pueblo ”
y nutrié a lo popular «de un concepto estrictamente teolégico que asume
el Vaticano Il para definir a la Iglesia» 7. No dudamos en afirmar que esta
linea de la teologia argentina contiene una eclesiologia inculturada del PD.
Con Medellin y la COEPAL SM reconoce a la multitud de bat
en especial a los mas debiles, como miembros e hijos del PD - Madre 7
admite la condicié
de identidad catél
vocacién «popular» de la Iglesia. Esta valoracién acepta que «la semilla
de la Palabra evangélica, sembrada desde el origen mismo de la nacionali-
dad, se expresa a nivel de fe» (SM VI, Con 1) ®. Este reconocimiento de la
coincidencia entre el PD y la mayor parte del pueblo argentino compromete
a los obispos a «ser fieles a nuestro Pueblo» (SM VI, Con). Para eso «la
Iglesia ‘comunién de vida, de caridad y de verdad’ debe contribuir cada vez
mas a dar al Pueblo de la nacién una comunién en los ideales, una concepcion
del destino comiin y una cohesién de los esfuerzos para alcanzarlo» (SM VI,
Con 1). La Iglesia como comunién teologal se realiza por la adhesion a los
valores € ideales inspirados en la fe que impregan la conciencia del pueblo
argentino y colaboran a construir su historia. Por eso «el pueblo mismo, en
cuanto creyente, seria Iglesia en ese sentido» 7*,
___, Pero la Iglesia no es sdlo comunién sino institucién, con identidad y
misién propias, «institucién distinta de la sociedad civil y del orden tempo-
ral, que gozan de su propia autonomia» (SM VI,‘Con 2). Con respeto a esa
autonomia le corresponde a la Iglesia «juzgar segin los principios del
Evangelio de la vida y la estructura de esa sociedad, para ofrecerle su luz, su
30cooperacién, su paz y a veces también su verdad, al denunciar proféticamente
las situaciones que atentan contra la posibilidad de desarrollo de los
hombres» (SM VI, Con 2). Sin embargo, SM no clarifica la presencia de la
Iglesia en la historia indicando el grado de identificacién o de separacién
institucional respecto del Estado, sociedad civil organizada, El camino que
presenta para realizar aquella comunién historica de valores pasa por la
encarnacién en el Pueblo, ya que la Iglesia esta llamada a * y
presenta dos perspectivas acerca de la PP: una sectorial o individual, que la
33,visualiza como «la accién eclesial de llevar el Evangelio a los sectores
populares y humildes de la sociedad... esta accién pastoral tiene. por
Festinalario a los individuos, la suma de los individuos, en cuanto miembros
de un sector de la sociedad» ®, La otra, global e histérica, en cuanto la
pastoral se dirige «a una totalidad que llamamos pueblo» ®, la entiende
vomo misién a los pueblos: «la praxis histérica de la misién de la Iglesia
tn los pueblos... su accién en orden a encarnar en la historia de los pueblos
ia historia de la salvacién operada por Cristo y articulada por medi
eclesial» ®, En este punto se juega el jntercambio y la interaccién entre
€l PD y los pucblos: «Y asi la Iglesia - cuya raiz es la fe - se genera en los
pueblos, que se tornan Pucblo de Dios sin dejar de ser los pueblos que son.
Los pueblos ‘hacen’ a la Iglesia (aportando sus riquezas culturales, por
ejemplo) y la Iglesia ‘hace’ a los pueblos ms pueblos, al ingres ‘los
en el tinico Pueblo de Dios» ®. El horizonte de la PP es la unidad universal
de los pueblos: «Mirada en la perspectiva universal - todos los pueblos - ga qué
apunta finalmente toda esta accion pastoral de la Iglesia? A conducir a la
‘inidad’, una dnica familia humana, sin que los pueblos pierdan sus caracte-
risticas, las cuales hacen a la riquéza del conjunto. En el fondo, desde la
Vertiente pastoral, la historia de la Iglesia es la historia de su encuentro con
Jas culturas ¢ historias de los pueblos» *.
3, EL PUEBLO DE DIOS EN EL CICLO DE PUEBLA
La «recepcin» del concepto conciliar PD desde el pueblo de AL crece
en el postMedellin (a) hasta la sintesis de Puebla (b)
a. De Medellin a Puebla: la revalorizacién del Pueblo de Dios
«La reflexién sobre la IglesiaPD, esmirriada en el posconcilio, retomada
por la experiencia cristiana latinoamericana, esté otra vez en marcha. De ahi
la importancia del desarrollo actual de estas exigencias para la catolicidad de
la Iglesia. No hay todavia un desarrollo eclesiolégico profundo de Ia
Iglesia como Pueblo de Dios. ;Podra realizarlo la teologia latinoamert-
cana? Es su reto principal» ®, La respuesta a ese interrogante es el objeto
de este capitulo, La Iglesia y la eclesiologia de AL hacen una revalorizacién
34teoldgica y pastoral del Pueblo.de Dios, que tiene en Puebla su mejor
expresidn, Antecedentes de ese texto, en lo que hace 2 nuestro tema, son
tres importantes documentos de factura colectiva elaborados bajo la
responsabilidad del CELAM. El primero es fruto de un encuentro sobre la
Iglesia y la religiosidad popular (IRF); los otros dos preparan a Puebla como
documentos de consulta (DCP) y de trabajo (OTP) %.
Es fundamental cl rol jugado por la revalorizacién de la religiosi-
dad popular (RP) en la relectura latinoamericana del tema conciliar del PD.
Iglesia y Religiosidad popular en América Latina “, al resefiar la segunda
etapa posconciliar ante la RP dice que «ahora emerge en AL una nueva
conciencia histérica de la Iglesia como PD. Una Iglesia que busca avanzar
nuevamente, apoyéndose en sus raices més profundas, populares, para
afirmar su mision evangelizadora, con conciencia de su situacién original en
AL, no desde ‘fuera’, sino desde ‘dentro’ de su propio pueblo cristiano en
plena comunién con’toda la Iglesia. Ahora la inteligencia teoldgica latinoa-
mericana redescubre a su pueblo, y estan puestas las bases para una
fecundacién mutua, creadora y dinamica, a la altura de los nuevos desafios
de nuestro tiempo, si es orientada y conducida evangélicamente» (IRP 39).
Al hablar de la Iglesia en el pueblo dedica una seccién a «la Iglesia,
los pueblos y el pueblo» *, en la que registra dos sentidos complementarios
del vocablo pueblo. Primero, «entendemos por pueblo, ante todo, un
conjunto de hombres unidos por una comunidad de cultura, historia y
destino» (RP 102); segundo, «de un modo particular, aunque no necesaria-
mente exclusive, designamos aqui con los conceptos de pueblo y popular
a los sectores mas 0] jidos y pobres de la sociedad» (IRP 102). Ante el
asi comprendidos, se presenta la Iglesia en virtud de
su unidad y catolicidad *: «La Iglesia es la herencia de todos los pueblos
y de todos los hombres. Todos los pueblos y culturas de la tierra y todos
las categorias de hombres estan flamados a hacer parte de ella. Es,
precisamente una Iglesia, no una secta» (IRP 103). La catolicidad, segin
Ia tradicién que hemos investigado, exige la encarnacién en todos los
pueblos: «Para poder estar abierta a todos y alcanzar con su misién a todos,
la Iglesia ha de encarnarse en la cultura de los pueblos» (IRP 107). Asi
establece el llamado principio de la Encamacién ™, que guia la pra
de la evangelizacién de la cultura del pueblo en la huella de EN %®. Explica
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