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Senado Académico Recinto Universitario de Mayagüez Universidad de Puerto Rico

INFORME URGENTE
A: Miembros del Senado Académico del Recinto Universitario de Mayagüez y a la comunidad universitaria en general Senador Héctor José Huyke Representante Claustral ante la Junta Universitaria hector.huyke@upr.edu o 787-673-1393 Continuación de reunión extraordinaria y reunión ordinaria de la Junta Universitaria celebrada el miércoles, 16 de junio de 2010

De:

Asunto:

Este Informe consta de dos partes que corresponden a los asuntos medulares de la reunión de la Junta Universitaria que se llevó a cabo en la tarde del miércoles, 16 de junio de 2010. Los asuntos medulares fueron (1) la evidente división del cuerpo y (2) la imposibilidad de trabajar con el Dr. José Ramón de la Torre, actual Presidente de la Universidad de Puerto Rico. La división del cuerpo En la tarde del miércoles, 16 de junio, la Junta Universitaria fue convocada para continuar los trabajos de dos reuniones inconclusas desde comienzos de junio. Las agendas para estas dos reuniones, una extraordinaria y otra ordinaria, fueron producto de una suerte de misivas de claustrales y estudiantes, evasiones por parte del Presidente, convocatorias canceladas, posposiciones y más evasiones cuya historia dejamos para otra ocasión. El 16 de junio fue el día en que el mediador asignado por el tribunal de primera instancia en San Juan logró un acuerdo entre el Comité Negociador Nacional de estudiantes y la Junta de Síndicos de la Universidad. Lo que aconteció en altas horas de la noche en el tribunal de primera instancia es una cosa; lo que aconteció en la tarde en el Jardín Botánico en Río Piedras es otra. En orden de agenda en la Junta Universitaria teníamos cuatro apelaciones que atender. Así completábamos los asuntos de la primera de las dos reuniones. Al terminar con estas apelaciones, procederíamos a la segunda reunión que comenzaría con un Informe de la Situación Fiscal de la UPR. Pasaríamos luego a otros dos casos de apelación. En los asuntos nuevos de la segunda reunión, los claustrales contemplábamos presentar una resolución en rechazo al Proyecto de la Cámara 2726 del 4 de junio de 2010, proyecto que obliga el voto secreto en las

2 deliberaciones universitarias, una flagrante intromisión en asuntos internos de la Universidad. La hora: 1:30 p.m. No comenzamos mal. La primera apelación se resolvió sin controversia, según la recomendación del Comité que tenía a su cargo el caso. Más allá del asunto particular en controversia, el caso presentaba una interrogante reglamentaria en torno a lo que significa elegibilidad para un término en el Senado Académico en propiedad y en sustitución, lo que se remitió al Comité de Ley y Reglamento. El segundo caso de apelación no fue tan sencillo. La discusión inicial de este caso mostró la división profunda que existe en la Junta Universitaria entre los que están a favor de la huelga y los que están en contra. Al principio, los rectores, los ayudantes del Presidente, los estudiantes en contra de la huelga, y hasta el propio Presidente, se empeñaron en prevalecer y prevalecieron con argumentos que muchos de ellos se verían forzados a abandonar en una segunda votación en torno al caso. En un cuerpo profundamente dividido en dos, este cambio en punto de vista por parte de un número de sus miembros, pudiera ser una señal muy positiva, tan solo por ser indicio de la presencia de cierta independencia de criterio. Tan pronto llegamos a la primera votación en torno al caso, uno de los estudiantes en contra de la huelga solicitó el voto secreto. Para la segunda deliberación en torno al caso, el estudiante volvió a solicitar voto secreto. Este llamado a la más profunda privacidad individualizada en las deliberaciones donde pueda haber controversia es una nueva tendencia en el cuerpo; una tendencia emparentada, sin duda, con aquel Proyecto de la Cámara 2726 antes mencionado. Siempre que alguien pueda reclamar de mi por haber votado de una u otra manera: solicito voto secreto. Mi voto es una cosa absolutamente mía. Yo no tengo que responder a nadie por mi elección al votar. Podríamos algún día no tener que tratar de armonizar unos con otros en la Universidad, no tener que tratar de resolver nuestras diferencias, no tener que tan siquiera intercambiar palabras unos con otros cuando estuviéramos en desacuerdo. Podríamos algún día sólo ejercer el voto en plena libertad, privacidad y según preferencia, en cuyo caso --queremos advertir-- también podríamos llegar a hacer prácticamente imposible aquel cambio en punto de vista que, según acabamos de indicar, pudiera ser indicio de la presencia de cierta independencia de criterio. Ante las solicitudes de voto secreto, un compañero claustral se encargó de añadir que también votáramos por lista. Parlamentariamente, ninguna de las dos solicitudes estaba abierta a debate. No habiendo contradicción entre las dos solicitudes, procedimos a pararnos uno a uno, según la secretaría nos llamara por nombre y apellido, para depositar el voto en una urna. Lo interesante fue que aquellos y aquellas que no creemos en este nuevo empeño en que para cualquier asunto controvertible haya que esconder el voto; que para cualquier asunto controvertible debemos encapucharnos de quienes se sientan a nuestro lado en la propia Junta Universitaria; que para cualquier asunto controvertible

3 nos corresponde moralmente escondernos de la comunidad universitaria; y en el caso de los profesores y los estudiantes, esconder nuestro punto de vista de quienes nos eligen para representarlos en estos cuerpos; ahora, al ejercer el voto por lista, lo interesante fue que podíamos contar con la atención momentánea de la asamblea, mostrar la papeleta al mundo entero y decir a toda voz: YO FULANO DE TAL RENUNCIO AL VOTO SECRETO Y MI VOTO ES QUE ‘NO’, O MI VOTO ES QUE ‘SI’, según fuera el caso. Luego de las dos deliberaciones en torno al caso emblemático de apelación, pasamos a otros dos casos de apelaciones que se resolvieron sin oposición, y sin tener que recurrir al voto secreto, lo que hubiera sido ilegal si se aprobara el Proyecto de la Cámara 2726. La imposibilidad de trabajar con el Presidente actual La clave del día sería el próximo asunto en la agenda: la situación fiscal de la UPR. En lo que respecta a las deliberaciones que pudiéramos hacer en torno a esta situación, nadie tuvo que solicitar voto secreto. El asunto en su totalidad es un secreto. No hay Informe de esta Presidencia que llegue con anterioridad a los miembros del cuerpo. Esta vez --y no es la primera-- el Informe no llegó ni a la hora de discutirlo. El Dr. José Ramón de la Torre, Presidente de la Universidad, tuvo la osadía de poner a la Directora de la Oficina de Presupuesto, la Sa. Brunilda Pereira, a informar al cuerpo que se dejaría el asunto para la reunión del próximo miércoles, 23 de junio, la reunión extraordinaria expresamente convocada para considerar el proyecto de presupuesto del año académico 2010-2011. Varios claustrales y estudiantes le planteamos al Presidente que no podíamos aceptar otra posposición del asunto fiscal. Según el Artículo 6(d) de la Ley de la Universidad de Puerto Rico, “corresponde especialmente” a la Junta Universitaria considerar el proyecto de presupuesto todos los años y “formular las recomendaciones que juzgue pertinente”. La reunión extraordinaria del próximo miércoles, 23 de junio se supone que sea el último ejercicio en un diálogo entre el Presidente y el cuerpo que lo asesora, lo que es particularmente importante en un año de profunda crisis como este. Llevamos meses solicitando información que es indispensable previo a considerar el proyecto de presupuesto del año entrante. A partir de la negativa a someter el debido informe, los claustrales solicitamos un receso en el que acordamos, en primer lugar, volver al pleno del cuerpo a insistir que se provea la información que nos han prometido, a saber:  Un informe de los gastos incurridos con fondos públicos en la reciente campaña en los medios contra los estudiantes en huelga y las partidas de donde se sacaron dichos fondos

4  Un informe detallado del presupuesto de la Administración Central incluyendo los cambios que se hayan efectuado recientemente en todas las plazas, las partidas y las contrataciones Otros documentos solicitados y no entregados: Posibles escenarios de presupuesto, estados financieros auditados, los cierres presupuestarios de cada año fiscal, los informes de los auditores internos, los sueldos de los empleados de confianza, las acciones de personal con los empleados de confianza, todo lo relacionado con la emisión o renegociación de los bonos, todo lo relacionado con las mejoras permanentes, las deudas por cobrar, justificación de las deudas calificadas como incobrables, el registro actualizado de las propiedades de la UPR, el valor de las propiedades de la UPR según su tasación, los informes de los actuarios sobre el Sistema de Retiro, los contratos en asesoría externa y una justificación sobre la necesidad de estos.

En segundo lugar, acordamos solicitar en el pleno que nos informaran del seguimiento a los siguientes acuerdos de la Junta Universitaria:   Certificación Número 33, 2009-2010, en la que solicitamos transparencia fiscal y definimos lo que entendemos por transparencia fiscal Certificación Número 32, 2009-2010, en la que solicitamos al Presidente y a la Junta de Síndicos que “reclamen enérgicamente del Gobierno de Puerto Rico la restauración del presupuesto de la Universidad de Puerto Rico, a los fines que le permita funcionar como la universidad pública del pueblo de Puerto Rico, mediante la participación en la base total de los recaudos.”

En el receso, los claustrales acordamos, en tercer lugar, que de no quedar satisfechos con las contestaciones a nuestras solicitudes de seguimiento e información, abandonaríamos la reunión tras anunciar que la misma no está a la altura de la Universidad. Uno de los claustrales no estuvo de acuerdo con la decisión de abandonar la reunión, lo que dijo a viva voz y tengo que respetar. Concluido el receso, volvimos al pleno a exigir lo acordado. A varias semanas del 1ro de julio, día en que se ha de implantar un presupuesto en el que no hemos participado, lo que tenemos como resultado de nuestras gestiones este año en la Junta Universitaria es una flagrante y burlona negativa a darnos información y una total incompetencia para defender la Universidad. No nos hagamos ilusiones con los pasados Presidentes de la Universidad. El punto es que esta persona que al momento en papel preside la Universidad le falta el respeto a la comunidad universitaria, como señaló un colega en la reunión. No puede ser Presidente. Aparte a este punto, tenemos menos de una semana para seguir exigiendo que se nos provea la información que nos pueda poner en condición de hacer recomendaciones al proyecto de presupuesto del año académico 2010-2011.